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Línea de Tiempo

Todas y cada una de las cosas que vivimos, los problemas que tenemos, los desafíos que
afrontamos o en general las situaciones que forman parte de nuestras vidas ocurren en un
contínuo espacio-temporal, en el que en un momento concreto sucede un acontecimiento concreto.
Es decir, no ocurre todo en un mismo instante sino que se va estableciendo una secuencia
temporal más o menos prolongada.

Comprender un hecho supone comprender los fenómenos que han ido ocurriendo a lo largo del
tiempo, y a menudo vamos a tener que analizar lo que ha ocurrido en una situación (sea porque
queremos comprender nuestro pasado, establecer una cronología o buscar las causas de un
fenómeno concreto). Para ello puede ser gran utilidad utilizar algún tipo de elemento gráfico que
nos permita representarlo. Una de las opciones de las que disponemos es la de crear líneas de
tiempo.

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Líneas de tiempo: ¿qué son?

Las líneas de tiempo son representaciones gráficas en forma de línea cuya principal función es la
de permitir la correcta comprensión de la secuencia temporal en la que ha ocurrido uno o varios
fenómenos, indicándose a través de diversas marcas en la línea los diferentes pasos o elementos
principales que han ido marcando el elemento que estemos analizando y anotándose el tiempo o
período en el que han ocurrido dichos pasos.

Por ejemplo, podemos establecer una línea de tiempo con los sucesos que han marcado nuestra
vida desde nuestro nacimiento hasta la actualidad, marcando los puntos que consideremos clave.
Otro ejemplo sería el análisis de un problema o de un elemento de interés, como la quiebra de una
empresa o la adquisición de un aprendizaje o habilidad, observándose los elementos que han ido
conduciendo hacia ella a lo largo del tiempo.

También es posible elaborar varias líneas de tiempo sobre diferentes situaciones o variables y
compararlas de cara a intentar determinar visualmente si podría existir relación entre ellas tienen
algún punto en común.

Creación de líneas de tiempo: pasos

Crear una línea de tiempo puede ser de gran utilidad en múltiples ámbitos y de cara a analizar
diferentes aspectos. Sin embargo no se puede empezar a anotar elementos sin más, sino que se
requiere una serie de pasos y la consideración de diferentes elementos.

Para elaborar una línea de tiempo es fundamental tener en cuenta y seguir una serie de pasos:

1. Valora y decide qué queremos representar y para qué

Este paso parece muy lógico, pero es fundamental para que la línea de tiempo tenga sentido.
Principalmente es importante para valorar el tipo de datos que vamos a reflejar y determinar cuáles
deben aparecer y cuales no. Si por ejemplo nos planteamos hacer una línea de tiempo del
desarrollo del Imperio Romano a lo largo de la historia, no será necesario que expliquemos lo que
ocurría en territorios no vinculados a éste, o que anotemos detalles sobre el día a día de un sujeto
en concreto. Se trata de mantener cierta coherencia y representar únicamente los elementos
principales y más importantes.

2. Establecer los límites temporales

Un paso también importante es tener en cuenta donde están los límites temporales de la
representación que vamos a hacer. Si estamos analizando las causas de un problema concreto
que sucedió hace un año no es necesario que nuestra gráfica continúe hasta el día de hoy (a
menos que se requiera específicamente, por ejemplo si el problema no se ha solucionado) Es
necesario decidir de antemano que fecha va a dar inicio a nuestra gráfica y cuál le dará fin.

3. Determinar la escala de medición

Nuestra futura representación ya tiene un tema y objetivo y un inicio y final planteados. ¿Pero qué
tipo de divisiones temporales vamos a hacer? Estamos hablando de anotar horas, semanas, años,
siglos, etapas… Es necesario tenerlo claro de manera que podamos situar en la línea de tiempo los
diferentes fenómenos.

4. Recogida y selección de los datos más relevantes

Una vez decidido lo que vamos a representar en la línea temporal y cómo hacerlo, se puede
proceder a recabar y/o decidir que elementos van a ser expuestos. Este paso puede haberse
hecho previamente antes de pensar en cómo se va a representar. Por un lado este proceso puede
verse muy influido por la elección de los períodos temporales a medir y la escala escogida, pero
por el otro puede ser el que los marque.

5. Elaboración de la línea y las marcas que van a representar los diferentes pasos que se han
querido destacar

Una vez hecho esto, se puede proceder a dibujar la línea y las divisiones que vamos a hacer de la
secuencia temporal elegida.

6. Colocación de los datos

Finalmente se colocarán los datos escogidos, ordenados cronológicamente y anotándose también


el momento temporal en el que ocurrió el evento.

Otros aspectos y consideraciones de la creación de líneas de tiempo

Al margen de los pasos anteriores, es necesario tener en cuenta que la línea de tiempo es una
representación gráfica simple. No hemos de insertar explicaciones en ella, simplemente los
sucesos o hitos que han ido ocurriendo a lo largo del tiempo. Tampoco opiniones o elementos
subjetivos a menos que sean lo que estamos midiendo. El lenguaje debe ser claro y conciso.

La línea dibujado va a ser una recta, puesto que nos marca los sucesos en el plano temporal y no
funcional. Con ello nos referimos por ejemplo a que no estamos haciendo un esquema del
funcionamiento de algo sino de cómo ha funcionado a lo largo del tiempo. Incluso aunque podamos
considerar que el tiempo es algo cíclico, nos vamos a estar refiriendo por lo general a fechas
concretas.

Además de poder hacerse manualmente, hoy en día disponemos de múltiples opciones para
elaborar líneas de tiempo en diferentes aplicaciones y programas informáticos. Por ejemplo,
aplicaciones como Timetoast (en la que además se pueden agregar imágenes), Tiki-Toki o
Timelinr. De una forma bastante más rudimentaria es posible también realizarlas en programas tan
conocidos como Microsoft Excel.