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Texto 4: Kordon y Edelman. Efectos psicológicos de la represión política I y II.

La dictadura iniciada en marzo de 1976, para instaurar su política implementó el


terror represivo, cuya finalidad fue quebrar las posibilidades de organización y lucha
de un pueblo entero. Así se estableció el sistema de las detenciones seguidas de
desaparición, que afecta no solo a las víctimas y a sus familias sino a todo el cuerpo
social.

Con el fin de crear consenso a su favor, la dictadura realizó una campaña de acción
psicológica que se apoyaba en los sentimientos de pertenencia social de los
individuos y en la necesidad de que estos desarrollaran actitudes apropiadas con
relación a las demandas sociales.

La dictadura instrumento el control casi absoluto sobre los medios de comunicación


de masas, usando diferentes recursos de argumentación y promovió la puesta en
marcha de determinados modelos operacionales en el grupo familiar del
desaparecido en toda la población.

A) INDUCCIONES:

−Inducción a guardar silencio: reforzaba el miedo y generaba en el plano


individual diversas configuraciones defensivas

−Inducción de sentimientos de culpa: revertir la culpabilidad sobre la


familia de la víctima

−Inducción a dar por muerto al desaparecido: ley de presunción de


fallecimiento.

−Inducción a considerar la disidencia política como una falta de


adaptación social, y por lo tanto como campo de enfermedad social:
trataban de locas a las madres de plaza de mayo.

−Inducción a la población del mecanismo por el cual la sola desaparición


de una persona sería prueba de su culpabilidad: se intentaba lograr
consenso acerca de la legalidad del sistema de desapariciones.
−Inducción al olvido: el terror represivo debía quedar en el pasado

−Inducción a la dilución de responsabilidades: todos somos culpables.

B) Modalidades de respuesta a las inducciones:

La detención seguida de desaparición, colocó a las familias en una situación


traumática; el elemento principal era la ambigüedad que hemos calificado como
psicotizante por el nivel de desestructuración que podía producir a través de la
situación de presencia/ ausencia.

Ante estos modelos inducidos hubo dos tipos fundamentales de respuestas:

1) Acatamiento-sometimiento:el silencio provocó situaciones de aislamiento e


instaló situaciones de disociación.

2) Discriminación-resistencia:crea mejor condiciones para elaborar la situación


traumática, con una posición activa ya que se relacionan con otros que
atraviesan la misma situación y pueden desarrollar distintos grados de
participación social; la situación compartida posibilita el desarrollo de
mecanismos de identificación y empatía recíproca. La solidaridad permite el
afecto de los demás y disminuye los sentimientos de marginación y exclusión.

A cada desaparecido corresponden otras desapariciones: desaparición de la libertad


de pensar, de actuar, de producir, de crear, de gozar.

C) Efectos psicosociales:

La dictadura intentó asegurar su poder no solamente a través de la represión directa


y de la intimidación colectiva permanente, sino también implementando una intensa
actividad propagandística, una actividad psicológica de masas, destinada a producir
profundas modificaciones en los sistemas de ideas y valores dominantes en la
sociedad argentina. Cuando se daba información se emitía lo esencial y se
combinaba con desinformación. Se intentó producir en el cuerpo social un efecto
combinado de terror, parálisis y consenso que garantizara el dominio,
apoyándose en los sentimientos de pertenencia social de los individuos y en el
requerimiento de desarrollar actitudes apropiadas con relación a los valores sociales
hegemónicos.

Se proponía como condición de normalidad el sometimiento pasivo a la autoridad


arbitraria.

Definiciones importante:

Fuimos sometidos a una cantidad de inducciones psicológicas, entendiendo a las


inducciones como la enunciación de modelos operacionales e identificatorios
sugeridos desde la dictadura e implementados a través de su control casi absoluto
de los medios de comunicación de masas. Operan sobre el sujeto a partir de la
articulación entre sus representaciones psíquicas conscientes e inconscientes, y los
sistemas sociales de representación.

Las inducciones psicológicas actúan sobre los sistemas sociales de representación,


se ofrecen al individuo como verdaderas matrices identificatorias, éstas operan
sobre la subjetividad a la manera de los enunciados identificatorios. Generando
ideas y conductas que son vividas como naturales y necesarias, no solo por el
propio sujeto sino por la comunidad o grupo social al que éste pertenece.

El fenómeno de la alienación opera también sobre la base de apoyarse en algunos


procesos psíquicos presentes en todo individuo y que facilitan relativamente la
intrusión y operatividad de la fuerza alienante. De este modo la posibilidad de
alienación no es un fenómeno exclusivo de una situación de terror, aunque en esta
se favorece un efecto de tranquilización con respecto a la amenaza a la
supervivencia.

En la alienación existe un discurso que es impuesto al sujeto desde el exterior, y


éste asume como propio ese discurso convirtiéndose a su vez en su portavoz. En la
dictadura las condiciones para que este accidente se produjera tienen que ver en
primer lugar con la amenaza directa a la integridad corporal y a la vida y en segundo
lugar con la ruptura o la desintegración de aquellos grupos a los que se pertenencia
o a los que se hubiera podido recurrir en otras condiciones. La realidad seria
entonces tal como ese otro la define, y el sujeto es conforme a la definición que ese
otro despótico da.
La dictadura se proponía hacer que se considerara la violencia real que ejercía
como necesaria y natural y que se incorporara como propio el discurso dominante.
Se proponía que se asumiera aquello que proponía de los enunciados
identificatorios del poder como si dichos enunciados fueran propios.

Esta definición de alienación permite comprender el fenómeno que produjo la


dictadura, en donde se observó que los sujetos tenían una ruptura brusca en la
coherencia interna del sistema de conceptos, ideas y actitudes sostenidas hasta
entonces por las personas.

Las combinaciones del conjunto de enunciados producidos por el estado, al actuar


sobre la malla social tienden a producir nuevos sistemas sociales de representación
o modificar los preexistentes. El contenido de las producciones ideológicas de las
clases dominantes tiene siempre un carácter encubridor que tiende a ocultar la
opresión y la explotación.

Los sistemas sociales de representación resultan de la elaboración colectiva de las


diferentes prácticas sociales, entendidas como un proceso de organización de las
relaciones psicosociales, cumpliendo funciones psíquicas y sociales. Estos sistemas
de representaciones sociales tienen articuladores específicos en el psiquismo
individual en relación con las formaciones grupales del psiquismo.

La impunidad necesita de estas inducciones psicológicas de la dictadura y a su vez


las refuerza. Al cesar la exigencia de silencio y producirse el alivio inicial, se creó la
sensación ilusoria de que el cambio de situación social bastarían para que cesaran
los efectos de los modelos inducidos. Sin embargo, se ha hecho evidente que sus
efectos son persistentes a largo plazo.

La internalización de la propuesta de olvido negando la vigencia actual de lo


ocurrido y sus implicancias en relación al futuro, constituye una nueva forma de
alienación. La inducción de la creencia de que el castigo es imposible, coloca
también a los responsables en un lugar de omnipotencia, que tiende a producir
efectos de impotentización colectiva.
Pérdida:el hecho de que no se encuentre a los culpables directos de cada uno de
los particulares hechos represivos opera también al modo de una renegación, ya
que se sería como afirmar: si no hay culpables, tampoco hay víctimas. La
persistencia de la impunidad produce efectos en el plano de la realidad concreta y a
su vez refuerza la representación social de la factibilidad de los modelos
dictatoriales.

La continuidad de la incertidumbre es una de las características del periodo actual,


esto constituye una verdadera tortura psicológica para los familiares. La
desaparición colocó a las familias en una situación traumática, una situación límite,
no solo por la separación súbita de un ser querido, sino sobre todo por la
incertidumbre sobre el destino del desaparecido y la impunidad de quienes
ordenaban y ejecutaban el procedimiento (militares, policías, otros actores). A lo
largo del tiempo produce perturbaciones en el plano de la identidad personal, de los
vínculos familiares, de las relaciones laborales e interpersonales, de los
sentimientos de pertenencia y ajuste social.

En el ámbito psicoterapéutico también existió una inducción al silenciamiento social


y a las definiciones de salud mental en la que se ubicada como patológico a la
disidencia política. Se produjo una atomización de los profesionales en decenas de
pequeñas instituciones de formación contribuyó a la fragmentación y aislamiento
de los diferentes grupos profesionales y escuelas teorías. La norma de silencio
impedía la discusión y el intercambio en los ámbitos adecuado. En el campo de lo
grupal se dio otro fenómeno y consiste en la descalificación del grupo terapéutico
como instrumento de abordaje adecuado.