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¡Le llegó la hora a Colombia!

Bogotá, 7 ago (SIG).- El siguiente es el discurso del presidente Juan Manuel Santos Calderón, al
asumir como Jefe del Estado en ceremonia realizada en la Plaza de Bolívar de Bogotá.

"¡Gracias a Dios! ¡Gracias Colombia!

Nuestro país es una maravillosa combinación de culturas, de razas, de talentos, de riquezas naturales,
que nos hace únicos en el planeta.

Como un reconocimiento a esta diversidad cultural y étnica, esta mañana acudí, con mi familia, al gran
templo ceremonial de Seiyua, en la Sierra Nevada de Santa Marta.

Allí nos reunimos con líderes y representantes de los pueblos Kogi, Arhuaco, Wiwa y Kankuamo,
herederos de la milenaria cultura Tayrona.

Ellos nos antecedieron en la posesión de estas tierras, y aún hoy velan desde sus resguardos por el
equilibrio que debe regir nuestra nación y nuestra relación con el universo.

En un acto simbólico, pero con trascendental significado, los “mamas” me entregaron un bastón de
mando y un collar con cuatro piedras.

Una representa la tierra que debemos cuidar.

Otra representa el agua que es la fuente de la vida.

Otra representa la naturaleza con la que debemos estar en armonía.

La cuarta representa el gobierno, que debe respetar el orden de la naturaleza y la voluntad del Creador.

Tierra, agua, naturaleza y buen gobierno –esos símbolos preciados – harán parte integral de la
administración que hoy comenzamos.

El mensaje de nuestros “hermanos mayores”, porque lo son, de los guardianes del equilibrio universal,
hoy lo transmito, emocionado, a los más de 45 millones de compatriotas que venimos de esa herencia
indígena, del legado de España, del rico aporte africano, y de tantas otras vertientes que han construido
lo que somos.

Es el mensaje de la vida, de la armonía, y de la unidad dentro de la diversidad.

Es el mensaje de la Colombia pacífica y sabia que queremos dejar a nuestros hijos.

Haciendo honor a ese mensaje, hoy reitero solemnemente, en esta histórica Plaza de Bolívar, que
presidiré un Gobierno que será de Unidad Nacional y que buscará la prosperidad social para todos los
colombianos.

Hace doscientos años, en esta misma plaza, un puñado de neogranadinos dio los primeros pasos en
nuestro camino hacia la independencia.

Somos la generación del Bicentenario: una generación con sentido del pasado y con vocación de futuro.

Al asumir el cargo de Presidente de la República de Colombia, el más alto honor pero también la mayor
responsabilidad que otorga la Patria, siento que nos miran desde la historia nuestros padres Bolívar,
Santander, Nariño y todos los hombres y mujeres que lucharon por darnos la Libertad.

Si ellos regresaran, verían con regocijo y con asombro cuánto hemos crecido en este país; cuánto se ha
multiplicado; cuánto se ha transformado.

Pero también sentirían desilusión, porque doscientos años después no hemos alcanzado la justicia
social ni consolidado la paz, soportes de la verdadera libertad, esa libertad por la que ellos vivieron y
murieron.

Si queremos lograr el pleno desarrollo económico y social, tenemos que construir unidad entre nosotros,
los herederos de la gesta libertaria.
En el bicentenario de nuestra Independencia es más oportuno que nunca que los colombianos nos
decidamos por la unión y no por la confrontación.

Un gobierno de Unidad Nacional, como el que propongo, lo que plantea no es una repartición
burocrática sino una gran alianza para consolidar la Colombia que todos soñamos.

El llamado que he hecho a la unidad nacional supone dejar atrás confrontaciones estériles, pendencias
desprovistas de contenido, y superar los odios sin sentido entre ciudadanos de una misma Nación.

Implica convocar las mejores inteligencias y las mejores voluntades para construir entre todos un mejor
país.

Significa alcanzar un gran acuerdo sobre lo fundamental, como decía Álvaro Gómez Hurtado, ese gran
líder asesinado por las fuerzas oscuras que tanto daño le han hecho a nuestra patria y que nosotros
estamos empeñados en acabar.

Un acuerdo en torno a la necesidad de tener una democracia vigorosa; una economía estable y
próspera; una patria justa en lo económico y lo social; una Nación segura y en paz.

Lo dije el 20 de junio, y lo repito hoy ante mis compatriotas:

¡Soy y seré el Presidente de la Unidad Nacional!

Pero que quede claro: no quiero un país sin partidos ni sin controversias ideológicas.

Colombia necesita partidos sólidos, serios y de vocación permanente, con posiciones diferentes sobre la
sociedad y sobre el Estado.

En su célebre discurso en el Teatro Patria, como Presidente electo de Colombia, Alberto Lleras
Camargo –quien fuera el primer Secretario General de la OEA– advirtió que “una sociedad civil sin
partidos no existe, ni puede operar una democracia sin ellos”.

Tampoco puede operar una democracia verdadera sin una prensa libre –con la cual he estado
comprometido toda mi vida–, sin una oposición seria, o sin el equilibrio de los contrapesos del poder.

¡Esa es la democracia que defendemos!

En nuestro tiempo, el concepto de la Libertad tiene su razón de ser y su plena expresión si está ligado a
la dimensión de la justicia y a la magnitud del bienestar social.

Por ello propuse a los colombianos durante mi campaña –y ellos me respondieron con una votación tan
abrumadora que me enaltece y me compromete– que Colombia tenía que dar el paso hacia la
Prosperidad Democrática.

Llegó la hora de que los bienes naturales que nos fueron otorgados con tanta abundancia y que los
colombianos hemos multiplicado con ingenio y sabiduría, no sean el privilegio de unos pocos sino que
estén al alcance de muchas manos.

De eso se trata en esencia la Prosperidad Democrática.

De una casa digna, de un empleo estable con salario y prestaciones justas, de acceso a la educación y
a la salud.

De un bienestar básico, con tranquilidad económica, en cada familia colombiana.

Sólo así, si ningún colombiano se levanta en la mañana con la incertidumbre de su sustento diario, sólo
así será posible la existencia de una sociedad con fuerza colectiva, capaz de soñar un futuro común.

Si superamos el desafío de la pobreza, el potencial intelectual y económico de Colombia despegará


como una fuerza incontenible.

Por ello reitero hoy, ante la estatua vigilante del Libertador, que a los pobres no los vamos a defraudar.

¡A los pobres no les fallaremos!


Trabajaremos para disminuir la pobreza con la misma intensidad y con el mismo compromiso con que
combatimos –y seguiremos combatiendo– el terrorismo y otros enemigos de Colombia.

Hoy hablo a los más de dos millones y medio de compatriotas que están en situación de desempleo, y a
sus familias.

Cuando dije en mi campaña que el mío sería el gobierno del Trabajo, Trabajo y más Trabajo, ¡no eran
palabras vanas!

Nuestra meta es bajar el desempleo a un dígito, así como apoyar el emprendimiento para que surjan
más empresas rentables, más empresas generadoras de trabajo.

Con la creación del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral; con políticas de choque para la
generación inmediata de trabajo; con leyes como la de Primer Empleo –una propuesta del Partido
Liberal para dar incentivos a quienes contraten a los jóvenes que ingresan al mercado laboral–, y con el
tren de nuestra economía avanzando a toda marcha, cumpliremos nuestra promesa.

Y en esto quiero ser enfático: la prioridad, la obsesión de mi Gobierno, será la generación de


prosperidad social a través de la creación de trabajo.

Me comprometo con los que nada tienen y con los que se han cansado de esperar.

Todos nuestros esfuerzos, todos nuestros desvelos, hasta el último minuto de cada día, irán destinados
a combatir la pobreza y el desempleo, ¡que no tienen por qué ser condiciones eternas para los
colombianos!

Hablo también a los niños y jóvenes de Colombia:

Nuestro empeño será proporcionarles a todos –sin excepción, y desde la primera infancia– una nutrición
y una educación de calidad en todas sus etapas, que les permita crecer como seres humanos
integrales.

Queremos que cada estudiante tenga acceso a un computador personal y una formación bilingüe.

Pondremos en práctica un amplio programa de becas-crédito para que la falta de recursos deje de ser
razón para que los bachilleres no ingresen a la educación técnica o universitaria.

Impulsaremos la integración y la colaboración de las universidades con las empresas para que se
imparta una educación pertinente que contribuya al desarrollo y al empleo.

Reformaremos el sistema general de regalías para que –entre otras cosas– el diez por ciento de ellas se
destinen en todo el país a la ciencia y la tecnología.

¡Todo con el fin de que ustedes, niños y jóvenes de Colombia, sean protagonistas activos en la sociedad
global del siglo XXI!

A nuestros niños les debemos también la obligación de velar, con responsabilidad, por la preservación
de nuestro medio ambiente y por el futuro de nuestro planeta.

Somos una de las naciones con mayor diversidad biológica del mundo, y con mayor riqueza hídrica, y
estamos llamados a conservarlas para bien nuestro y de la humanidad.

Crearemos el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, y la Agencia Nacional de Aguas,


para garantizar una mayor protección del agua y de nuestros recursos naturales.

Como dijo un sabio naturalista, “el mundo no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de
nuestros hijos”.

Por eso trabajaremos por el medio ambiente, para pagar esa deuda impostergable a las nuevas
generaciones.

A las familias de Colombia; a las que lidian cada día con los problemas de salud, con los pagos de
arriendos o hipotecas, con los desafíos de la vida cotidiana, quiero enviarles un mensaje de esperanza:
Trabajaremos para que tengan una salud de calidad, por su derecho a una vivienda digna, para que
puedan caminar por sus calles sin temer por su seguridad.

El gobierno del presidente Uribe realizó un gran esfuerzo para aumentar la cobertura de salud, pero aún
nos falta mucho por hacer.

Adelantaremos una reforma de fondo que –partiendo de la creación del nuevo Ministerio de Salud– haga
énfasis en la prevención, unifique el Plan Obligatorio de Salud para todos los regímenes, y promueva el
buen gobierno en el sector.

Otra prioridad de mi gobierno será hacer posible el sueño de cada colombiano de tener una vivienda
digna para su familia.

Nos fijamos la meta de duplicar los subsidios y de construir al menos un millón de viviendas nuevas el
próximo cuatrienio; viviendas dignas que respeten la condición humana de sus habitantes.

Desde el nuevo Ministerio de Vivienda y Desarrollo Urbano articularemos las políticas para que todos los
colombianos puedan decir que salen de su trabajo – ¡porque tienen trabajo! – y que van para su casa.

Y que cuando digan “su casa”, ¡es porque es propia!

Vamos a meterle el hombro a nuestras ciudades, para mejorar su seguridad y su movilidad, y para
cerrar las brechas sociales y de oportunidades entre sus habitantes.

Pondremos en marcha una estrategia integral de seguridad ciudadana para que los centros urbanos
sean espacios sociales, de convivencia, donde los niños, las mujeres, los ancianos, puedan jugar,
caminar y vivir tranquilos, ¡sin temor ni zozobra!

Y quiero que me escuchen en los campos –en las montañas, en las llanuras, las selvas, en las costas
de nuestra tierra– los campesinos de Colombia.

Vamos a defender al campesino colombiano, vamos a convertirlo en empresario, a apoyarlo con


tecnología y créditos, para hacer de cada campesino un próspero Juan Valdez.

Porque ese campesino es la persona capaz de alimentar a Colombia y de ayudar a sustentar a un


mundo ávido de alimentos.

Colombia puede ser una despensa productiva para el planeta, y trabajaremos con empeño para que así
sea.

También vamos a trabajar para que los campesinos sean dueños de las tierras más productivas de
Colombia y para que las exploten.

Los fenómenos del narcotráfico, del terrorismo, de la violencia, que ha sufrido nuestro país, hicieron que
buena parte de las mejores tierras terminaran en manos de agentes de la violencia.

¡Eso lo vamos a reversar!

Presentaremos al Congreso un proyecto de Ley de Tierras, y aceleraremos los mecanismos de extinción


de dominio, para que las tierras que el Estado les ha incautado a los criminales, y las que les vamos a
incautar, regresen a las manos campesinas, a los que de verdad las trabajan con vocación y con sudor.

Con campos más seguros, promoveremos el retorno a sus parcelas –como ya se viene cumpliendo, con
acompañamiento integral del Estado– de los desplazados y de las víctimas de la violencia.

Ante todo, los vamos a capacitar y los vamos a apoyar para que recuperen su vida productiva, en sus
tierras de origen o donde se encuentren hoy en día.

Por supuesto, para lograr todos estos avances sociales, se requiere de una economía sana y próspera.

La economía de nuestro país tiene que crecer cada vez más, porque las expectativas y necesidades de
nuestro pueblo crecen igualmente cada día.
Juntos, gobierno y sector privado, empresarios y trabajadores, vamos a impulsar las cinco locomotoras
que harán despegar nuestra economía, con un destino cierto: el de la paz y la prosperidad; el de la paz
y la creación de empleo.

Con el campo, la infraestructura, la vivienda, la minería y la innovación pondremos en marcha el tren del
progreso y la prosperidad, para que jalone los vagones de la industria, del comercio y los servicios, que
son los mayores generadores de empleo.

Para superar un rezago de décadas, seremos contundentes en la planeación y ejecución de las grandes
obras de infraestructura que necesita el país, y exigiremos pulcritud y cumplimiento en su contratación y
desarrollo.

Manejaremos las finanzas públicas con responsabilidad fiscal y con responsabilidad monetaria, no sólo
para el presente, sino pensando en las futuras generaciones.

Siguiendo una adecuada regla fiscal, vamos a ahorrar los recursos de tiempos de bonanza para poder
manejar con solvencia los tiempos de crisis.

Y quiero que escuchen los inversionistas de nuestro país y del mundo:

Aquí en Colombia siempre encontrarán confianza y tierra amiga.

Soy un convencido de la necesidad de la inversión para generar desarrollo y empleo, y por eso mi
administración –siguiendo los lineamientos de confianza inversionista del gobierno del presidente Uribe–
será amigable hacia la inversión, con reglas claras y estables.

Hablo ahora a las regiones y a las minorías de nuestro país.

En nuestro gobierno avanzaremos hacia una descentralización efectiva, que respete la autonomía
regional y la diversidad que enriquece nuestra Nación.

Presentaremos al Congreso la reforma al régimen de regalías y crearemos, doctor (Armando) Benedetti


(Presidente del Congreso) el Fondo de Compensación Regional para cerrar la brecha de desarrollo
entre las regiones de la periferia y el centro del país.

Un gran reto del nuevo Congreso será la aprobación, por fin, de la Ley de Ordenamiento Territorial que
impulse la descentralización y desarrolle los derechos de las minorías étnicas consagradas en la Carta
del 91.

Las regiones que estableció la Constitución para promover el desarrollo económico y social, van a ser
una realidad.

En medio de la voluntad y el tesón de más de 45 millones de buenos colombianos, subsiste, sin


embargo, una ínfima minoría que persiste en el terrorismo y el narcotráfico, en obstruir nuestro camino
hacia la prosperidad.

A todas las organizaciones legales las defenderemos y a las ilegales las seguiremos combatiendo sin
tregua ni cuartel.

No descansaremos hasta que impere plenamente el Estado de derecho en todos y cada uno de los
corregimientos de nuestra patria.

Con la consolidación de la seguridad democrática hemos avanzado en esta dirección como nunca
antes, pero falta camino por recorrer.

Llegar a este final seguirá siendo prioridad, y desde ya le pido a la nueva cúpula de nuestras Fuerzas
Armadas que continúe dando resultados y produciendo avances contundentes.

Al mismo tiempo quiero reiterar lo que he dicho en el pasado: La puerta del diálogo no está cerrada con
llave.

Yo aspiro, durante mi gobierno, a sembrar las bases de una verdadera reconciliación entre los
colombianos.
De un desarme real de los espíritus, construido sobre cimientos perdurables que no alimenten falsas
esperanzas, que no permitan más engaños y que no conduzcan a nuevas frustraciones en un país que,
desde lo más profundo de su alma ensangrentada, lo que más desea es la paz.

Tenemos que asimilar la lección del pasado y aprender de los errores cometidos en esta brega por
superar una confrontación que hace demasiado tiempo nos desgarra.

Es cierto que quienes no aprenden de la historia están condenados a repetirla.

Pero el pueblo colombiano ha asimilado muy a fondo la suya.

Y por eso expresa, todos los días y en todas las formas, su rechazo a quienes persisten en una
violencia insensata y fratricida.

A los grupos armados ilegales que invocan razones políticas y hoy hablan otra vez de diálogo y
negociación, les digo que mi gobierno estará abierto a cualquier conversación que busque la
erradicación de la violencia, y la construcción de una sociedad más próspera, equitativa y justa.

Eso sí –insisto– sobre premisas inalterables: la renuncia a las armas, al secuestro, al narcotráfico, a la
extorsión, a la intimidación.

No es la exigencia caprichosa de un gobernante de turno.

¡Es el clamor de una Nación!

Pero mientras no liberen a los secuestrados, mientras sigan cometiendo actos terroristas, mientras no
devuelvan a los niños reclutados a la fuerza, mientras sigan minando y contaminando los campos
colombianos, seguiremos enfrentando a todos los violentos, sin excepción, con todo lo que esté a
nuestro alcance.

¡Y ustedes, los que me escuchan, saben que somos eficaces!

Lo he dicho, y lo repito:

Es posible tener una Colombia en paz, una Colombia sin guerrilla, ¡y lo vamos a demostrar!

Por la razón o por la fuerza.

Sea el momento –en esta plaza que vio nacer nuestra libertad– para hacer un homenaje, el más justo de
todos, a nuestras Fuerzas Armadas.

Mi saludo de gratitud a nuestros soldados, infantes de marina y policías que ahora mismo, hoy ¡ahora
mismo!, arriesgan sus vidas por proteger las de todos los colombianos, así quienes me antecedieron y
sucedieron en el Ministerio de Defensa.

¡Gloria y honor a las Fuerzas Armadas de Colombia!

Como su comandante supremo, trabajaré con las Fuerzas Armadas, y por las Fuerzas Armadas, para
acabar de consolidar la seguridad y la tranquilidad en todo el territorio nacional.

Quiero rendir también un tributo especial, un homenaje desde el fondo de mi corazón, a un hombre que
brillará en la historia como aquel que devolvió a los colombianos la esperanza en el mañana y la
posibilidad de recorrer sin miedo nuestro hermoso país: el presidente Álvaro Uribe Vélez.

Las próximas generaciones de colombianos mirarán hacia atrás y descubrirán, con admiración, que fue
el liderazgo del presidente Uribe, un colombiano genial e irrepetible, el que sentó las bases del país
próspero y en paz que vivirán.

Recordarán también que a su lado, como soporte de su afecto y de su hogar, estuvo una mujer
excepcional, ejemplo de lucidez, de sencillez y calidad humana, que trabajó con dedicación y discreción
por las causas más justas: doña Lina Moreno de Uribe.
¡Gracias, gracias, mil veces gracias, presidente Uribe, a usted y su familia, por dejarnos un país donde
es posible hablar de progreso, de prosperidad, donde es posible hablar de futuro y es posible hablar de
paz!

Hoy recibo ese legado con humildad y respeto, y proclamo que lucharé por consolidar y acrecentar su
inmensa obra de gobierno.

No retrocederemos ni un paso en el sendero recorrido y, tal como lo prometí en mi campaña,


avanzaremos desde la seguridad democrática hacia la Prosperidad Democrática.

Porque si este país, en estos dos siglos, ha alcanzado tantos logros de desarrollo en medio del asedio
de los violentos, ¡ya verá el mundo de lo que somos capaces los colombianos cuando consolidemos la
paz!

Como en todas las naciones y sociedades, existe en Colombia otro sector tan ambicioso como
despiadado que asecha y ataca desde las sombras.

Se trata del flagelo de la corrupción.

Por eso, así como a los jefes terroristas los convertimos en objetivos de alto valor para localizarlos y
neutralizarlos, vamos a perseguir y combatir a los corruptos que se roban los recursos de los
colombianos.

Combatiremos con igual decisión la corrupción oficial o la privada, y la relación de vasos comunicantes
entre ambas.

Para ser más eficaces en este esfuerzo, presentaremos al Congreso un estatuto integral de lucha contra
la corrupción, que consolide, coordine y fortalezca la acción preventiva y punitiva del Estado contra los
corruptos.

También nos proponemos adherir a la Convención Anti-Soborno de la Organización para la Cooperación


y el Desarrollo Económico –una asociación de países comprometidos con la responsabilidad económica
y las buenas prácticas, a la que aspiramos ingresar– como un paso trascendental en nuestro
compromiso contra la corrupción.

Y que quede muy claro: Si alguien en su interior abriga la oscura intención de lucrarse con los bienes
públicos, le advierto desde ahora que no trate de hacer parte del gobierno que hoy comienza.

He dicho que aplicaré en mi administración los postulados del buen gobierno, y así lo haré.

Los principios de eficiencia, eficacia, de transparencia, de rendición de cuentas van a presidir las
actuaciones del Gobierno Nacional.

¡Vamos a gobernar en una urna de cristal!

Ser servidor público será sinónimo de compromiso con el bien general, una tarea que convoque a los
mejores ciudadanos, y a los más éticos, a trabajar por su país.

Habrá pudor en el manejo de lo público, porque esa es una condición esencial del buen gobierno.

Como demócrata integral, creo y defenderé siempre la independencia de la Justicia en Colombia,


condición esencial de la separación de poderes, que es el alma de la democracia moderna.

Por eso hoy reitero mi invitación a las Altas Cortes para que trabajemos en completa armonía, buscando
una justicia pronta y eficaz para todos los colombianos, y combatiendo la impunidad, que es uno de los
grandes desafíos de nuestro tiempo.

El próximo lunes me reuniré con los magistrados para cimentar esta relación armónica, fundamental
para el buen desarrollo del Estado.

Restableceremos el Ministerio de Justicia como un Ministerio de Justicia y de los Derechos que articule
una política de Estado para fortalecer la justicia y proteger los derechos fundamentales.
Será un ministerio que no sólo tendrá interlocución con el Poder Judicial sino que liderará la estrategia
jurídica del Estado, preservará la coherencia legislativa y velará por la formación de los abogados.

Un ministerio, más que respetuoso, garante de la independencia judicial.

Concertaremos con las Cortes, y luego impulsaremos en el Congreso, una reforma a la Justicia que
afirme la fe de los colombianos en su sistema judicial, que nos brinde seguridad jurídica, y que
complemente el acento que puso la Carta del 91 en la justicia y los derechos.

Como lo ha dicho quien fuera mi profesor en dos oportunidades, el premio nobel Amartya Sen, una
reforma moderna de justicia implica enfrentar desde la política la injusticia diaria de la vida real.

Colombia está llamada a jugar un papel muy relevante en los nuevos espacios globales, y aspiramos
asumir –después de 40 años de estar a la defensiva– el liderazgo que nos corresponde en los
escenarios internacionales.

Hay que saberse globalizar y no sólo dejarse globalizar.

Para ello pondremos en marcha una política exterior moderna que mire hacia el futuro, con contingentes
de diplomáticos que multipliquen la presencia de Colombia en los organismos multilaterales y
profundicen las relaciones bilaterales.

El respeto, la cooperación y la diplomacia serán los ejes de nuestras relaciones internacionales.

Queremos vivir en paz con todos nuestros vecinos.

Los respetaremos para que nos respeten.

Entendemos que sobre las diferencias ideológicas se impone el destino compartido de hermanos de
historia y de sangre; que nos unen propósitos comunes para trabajar por nuestra gente y por nuestra
región.

Y no debería ser necesario decirlo, pero a veces hay que subrayar lo sobreentendido:

Así como no reconozco enemigos en la política nacional, tampoco lo hago en ningún gobierno
extranjero.

La palabra guerra no está en mi diccionario cuando pienso en las relaciones de Colombia con sus
vecinos o con cualquier nación del planeta.

Quien diga que quiere la guerra se ve que no ha tenido nunca la responsabilidad de enviar soldados a
una guerra de verdad.

Yo he tenido esa responsabilidad; yo he enviado a nuestros soldados, infantes de marina y policías a


combatir el terrorismo; yo he consolado a sus viudas y a sus huérfanos, y sé lo doloroso que es esto.

Por eso quiero ser muy claro en este punto tan delicado.

Porque, antes que soldado, he sido diplomático.

Me enorgullece haber sido el arquitecto, en la década de los noventa, como Ministro de Comercio
Exterior, de la integración con Venezuela, con Ecuador y con muchos otros países del mundo; una
integración que generó cientos de miles de empleos que trajeron prosperidad y bienestar a nuestros
pueblos

Uno de mis propósitos fundamentales como Presidente será reconstruir las relaciones con Venezuela y
Ecuador, restablecer la confianza, y privilegiar la diplomacia y la prudencia.

Les agradezco a tantas personas de buenísima voluntad que se han ofrecido a mediar en la situación
con Venezuela, pero debo decir honestamente que, dadas las circunstancias y mi forma de ser, prefiero
el diálogo franco y directo.

Y ojalá sea lo más pronto posible.


Eso sí: un diálogo dentro de un marco de respeto mutuo, de cooperación recíproca, de firmeza contra la
criminalidad, y de comunicación sincera y abierta.

Las buenas relaciones nos benefician a todos, porque cuando los gobiernos disputan son los pueblos
los que sufren.

Cada país de nuestra región tiene grandes fortalezas, pero si trabajamos juntos ¡podemos ser una gran
potencia!

Por eso creemos firmemente en la unidad y la confraternidad latinoamericana, que son el legado de
nuestros Libertadores y el imperativo de nuestros tiempos.

Bien lo ha dicho el gran escritor mexicano, y mi buen amigo, Carlos Fuentes: “Los Estados democráticos
en América Latina están desafiados a hacer algo que hasta ahora sólo se esperaba de las revoluciones:
alcanzar el desarrollo económico junto con la democracia y la justicia social”.

Esta unidad latinoamericana también debe expresarse en solidaridad.

La semana pasada, al concluir una gira por doce países de Europa y América, tuve la oportunidad de
visitar Haití, y de reunirme con muchos haitianos y con el propio presidente Préval.

Debo decir, con el corazón adolorido, que la angustiosa realidad que constaté supera la imaginación.

Latinoamérica y el mundo tenemos que hacer mucho más.

La gran ayuda anunciada no ha llegado o, por lo menos, no se ve.

No podemos, apreciados colegas, ¡no podemos avanzar tranquilos hacia el futuro dejando atrás la
inmensa tragedia del pueblo haitiano!

En este día central de nuestra democracia, quiero hacer, ante el país y el mundo, una expresa
declaración de principios.

El respeto a la vida es un mandato sagrado.

El respeto a la libertad e integridad de las personas es una obligación ineludible de todo Estado que se
llame democrático.

La defensa de los derechos humanos, ¡óigase bien!, será un compromiso firme e indeclinable de mi
gobierno, y así lo reitero hoy ante mis conciudadanos, ante los honorables miembros del Congreso y
ante la comunidad internacional.

No lo hacemos por presiones o imposiciones externas. No, lo hacemos porque nos nace de la más
profunda convicción democrática, ética y humana.

Colombianos:

Los invito a que compartamos la construcción de un nuevo amanecer.

En este nuevo amanecer tenemos la oportunidad histórica para transformar a Colombia y asumir un
positivo protagonismo en el escenario internacional.

En este nuevo amanecer vamos a desarrollar las potencialidades de nuestra gente, de nuestra tierra, de
nuestras regiones, para conquistar las oportunidades globales de los próximos 50 años.

En este nuevo amanecer lograremos que Colombia, en menos de una década, sea reconocida
internacionalmente por su altísima calidad de capital humano, por su equidad social, una capacidad
económica, empresarial y tecnológica de talla mundial.

En este nuevo amanecer empresarios, científicos, estudiantes, artistas, deportistas y ciudadanos del
común se convertirán en símbolos de superación, excelencia, profesionalismo e innovación.

En este nuevo amanecer nuestro país se destacará en los temas más importantes para la humanidad,
como son el uso sostenible de la biodiversidad, las energías limpias, la seguridad alimentaria, el
desarrollo tecnológico y las mismas industrias creativas.
No será fácil, y seamos conscientes, no será fácil, pero podemos lograrlo si trabajamos juntos,
alcanzando consensos nacionales y empujando todos en una misma dirección, la dirección de la paz y
la prosperidad.

Es hora de exigirnos más como sociedad, de exigirnos más como país.

Tenemos que ir mucho más lejos de lo que hemos llegado; tenemos que pensar en grande; tener metas
audaces, con visión, con ambición.

Desde el Gobierno nacional, con el vicepresidente Angelino Garzón –un formidable líder social y
defensor de los derechos humanos–; y con un equipo de lujo, capacitado y dispuesto a servirle al país
con probidad y profesionalismo, vamos a poner todo de nuestra parte para que ese nuevo amanecer
sea una realidad.

Ahora que estamos listos para dar el gran salto a la prosperidad democrática, el nuevo Congreso de la
República tiene una responsabilidad histórica con Colombia, y estoy seguro de que no será inferior a las
expectativas.

A las fuerzas que han manifestado su adhesión a nuestro gobierno de Unidad Nacional les pido un
trabajo serio y consistente.

A quienes quieran asumir la oposición les comunico mi absoluto respeto y todas las garantías, porque
su control político y su veeduría son necesarios para el fortalecimiento de nuestra democracia.

Como representantes de los intereses supremos de nuestra nación tenemos que dar ejemplo de trabajo
y honradez, ¡un ejemplo de buen gobierno!

La clase política es vista con desconfianza por buena parte de las sociedades de Colombia y del mundo.

Está en nuestras manos demostrar que la realidad es diferente.

Les pido a Dios Todopoderoso, al pueblo colombiano, a la comunidad internacional, que me acompañen
y me ayuden para sacar adelante la gran misión y responsabilidad que asumo en este año del
bicentenario de nuestra Independencia.

Quiero agradecer desde ahora, en este día inolvidable de nuestras vidas, a mi esposa María Clemencia
y a mis hijos Martín, María Antonia y Esteban, porque sé que serán mi fuerza y mi refugio en los días
difíciles de gobierno, y sé que entenderán y acompañarán mis desvelos, y el tiempo que destinaremos al
servicio de la patria.

El 7 de agosto de 1938 el presidente Eduardo Santos terminó su discurso de posesión con la siguiente
declaración:

“Cualquier sacrificio que me espera en la vía que hoy empiezo a recorrer, lo recibiré con alegría, si
puedo en cambio llevar a los hogares colombianos un poco más de bienestar, un poco más de justicia y
el don divino de la paz”.

Setenta y dos años después, firmo con gusto, con entusiasmo este destino para mí y para mi patria.

Porque pasan los años, pasan los presidentes; tan grande como efímero es el poder, pero Colombia
siempre prevalecerá.

Quiero contribuir con trabajo, con amor, con respeto, con pulcritud, con humildad y compasión, para que
esta Colombia grande, alegre y valiente pueda llegar a ser algún día una nación que, además de justa,
además de próspera, sea completamente feliz.

Muchos países en la historia han superado duras etapas de violencia, de subdesarrollo, de conflicto, y
hoy son ejemplo de progreso y justicia social.

Colombianos: ¡ahora es nuestro turno!

Ahora nos toca a nosotros.


El mañana está llamando a la puerta, y entre todos vamos a abrirla para recorrer la senda de la
prosperidad.

Porque llegó la hora de la verdad.

Llegó la hora de asumir nuestro destino.

Llegó la hora de enterrar los odios.

Llegó la hora de sembrar concordia.

Llegó la hora de edificar –unidos, como debe ser – un país que nos llene de orgullo, un país digno para
nuestros hijos.

Compatriotas:

¡Le llegó la hora a Colombia!

Palabras del Presidente Santos durante la reunión para evaluar la


situación de los damnificados por el invierno en La Mojana

“Quise venir de primero aquí a Guaranda, para darle una señal a ustedes y al país que mi Gobierno
estará siempre presente donde haya dificultades. Ese es un compromiso que tenemos y que vamos a
cumplir durante todos estos cuatro años.

Muchas situaciones tienen soluciones fáciles, otras tienen soluciones difíciles, pero hay soluciones. Y en
otras no hay soluciones.

Lo que también les prometo es que siempre voy a decir lo que se debe decir: la verdad. No voy a
generar expectativas que no se puedan cumplir. No voy a decirles ‘aquí voy a hacer esto y aquello’, para
después decirles ‘no se pudo’.

Lo que quiero es establecer una relación de confianza. Que cuando el Gobierno diga que va a hacer
algo es porque lo va a hacer, y que eso también quede muy claro.

Me da mucha pena que esta reunión sea tan corta, pero es mi primer día. Esta mañana estuve
recibiendo a todas las delegaciones que vinieron del exterior, todo el cuerpo diplomático, y por razones
de tiempo, porque me han dicho que los helicópteros no pueden volar después de las 5:00 de la tarde,
tenemos que acortar esta reunión.

Por fortuna ya nos habíamos preparado.

El doctor Miguel Peñaloza (Alto Consejero para las Regiones y la Participación Ciudadana), Luz
Amanda (Pulido, Directora de Gestión del Riesgo del Ministerio del Interior y de Justicia) que ustedes la
conocen muy bien, el doctor (Diego) Molano, de Acción Social, ellos nos han venido preparando con el
Banco Agrario una serie de propuestas para ofrecerles a ustedes como primer paso.

Tal vez desde que tengo memoria, yo he oído sobre el gran potencial de La Mojana; que La Mojana es
una despensa para el mundo, de alimentos; que La Mojana es un gran emporio ambiental, un humedal
que tiene los ojos del mundo puestos en ella; pero la realidad es que año tras año vemos más pobreza,
vemos más dificultades.

Y por eso creo que debemos hacer todos los esfuerzos para hacer compatible esa gran esperanza,
porque creo que existe, con una realidad mejor, señor Alcalde (del municipio de Guaranda, Enrique
Zambrano), señor Gobernador (de Sucre, Jorge Barraza).

Comencemos por lo que usted mencionó al principio, Gobernador.

Entiendo que hay un problema serio sobre las consecuencias de la explotación de oro por parte de
mineros de Antioquia y los mineros arriba del río Cauca, de Antioquia.

Pregunté si alguna vez se habían reunido y me dijeron que no. Entonces le propongo, Gobernador, que
los gobernadores y los alcaldes de La Mojana se reúnan con mineros de Antioquia en el Palacio
Presidencial, para ver si llegamos a una solución.

Una solución porque la verdad es que no puede haber una situación donde como aquí alguien dijo -las
regalías se quedan en un sitio pero las consecuencias negativas de la explotación van a otro-, eso es
injusto y yo creo que eso es base de la solución.

Una solución porque la verdad es que no puede haber una situación donde –como aquí alguien dijo- las
regalías se quedan en un sitio, pero las consecuencias negativas de la explotación van a otro. Eso es
injusto y yo creo que eso es parte de la solución.

En este caso hay una solución de corto plazo: soluciones a los créditos, soluciones a los pagos de
energía; aquí se mencionó lo de los pagos de Familias en Acción, que simple y llanamente –yo
sobrevolé Majagual- allá no hay cómo pagarles, entonces en eso yo le rogaría al doctor Miguel Peñaloza
que dijera: ‘Mire, podemos hacer en ese frente de corto plazo lo siguiente’.

En el mediano plazo. La construcción o acabar el dique, que sabemos y entendemos que no es la


solución definitiva, es una solución intermedia, la solución definitiva es la que aquí se ha dicho: el
dragado de los caños y que fluya, que fluya el río, y que el río tenga sus desagües en los caños, como
en forma sabia, en forma sabia se venía haciendo hace muchos, muchos años.

Y que por culpa nuestra, por culpa de quienes han venido taponando esos caños y por culpa de quienes
han venido cambiando la lógica de la naturaleza, y les digo que en esto estoy muy tocado, muy
inspirado, porque ayer por la mañana en la Sierra Nevada de Santa Marta, allá con los indígenas, lo que
más, lo que más me insistieron es respetar las leyes de la naturaleza, y yo creo que el ejemplo de La
Mojana es un ejemplo perfecto de cómo hay que respetar la vida y la naturaleza.

Pero respetando las leyes de la naturaleza no puede uno detener el desarrollo, y a lo que yo aspiro y
sueño es que La Mojana, si respetamos esas leyes de la naturaleza, le damos una solución hidráulica a
este problema de las inundaciones, y al mismo tiempo hacemos unas inversiones en infraestructura,
podemos finalmente convertir a La Mojana en eso que hemos oído tantas veces, en esa despensa de
alimentos para el mundo y en un verdadero polo de desarrollo para toda esta región Caribe.

Eso es mi sueño y eso es lo que yo aspiro hacer.

Entonces lo que les propongo brevemente sería lo siguiente:

Gobernador, con usted nos ponemos de acuerdo y organizamos la reunión con mineros.

Segundo, Miguel (Peñaloza) por favor, anuncie lo que se puede hacer ya, lo que estaríamos en
disposición ya de hacer. Usted yo sé que ya ha coordinado con las diferentes agencias, con los señores
ministros.

Tercero, señor Ministro de Transporte (Germán Cardona) usted creo que sabe que hay unos recursos
para completar lo del dique, lo que falta, hay una obra provisional. Y yo le rogaría, Ministro Cardona, que
se reúna con el Gobernador Barraza, que veo que tiene mucha credibilidad.

Iniciemos el estudio de la solución hidráulica y pongámosle fecha.

Bueno, entonces el 23 de agosto se reúnen e iniciamos ese proceso, a ver si de pronto en el Plan de
Desarrollo podemos incluir una solución de fondo a este problema de La Mojana.

Entonces, eso es lo que lo que les propongo.

Miguel, si quiere usted anuncia eso, y nuevamente, nuevamente les digo: aquí estamos porque
queremos ayudar, vamos a ayudar en la medida de lo posible.

El Gobierno no tiene todas las soluciones, pero tengan la absoluta seguridad que cuando se presenten
situaciones como esta que está viviendo toda esta zona, como la que yo vi sobrevolando Majagual, que
debe ser una situación muy angustiosa, ahí vamos a estar presentes, ayudando en lo que esté a nuestro
alcance.

Alcalde, tenga la seguridad de que así será”. 

Palabras del Presidente de la República, Juan Manuel Santos, en la


inauguración de la 23ª Feria Internacional del Libro de Bogotá
"El Mahatma Gandhi nos dejó, entre muchas otras enseñanzas, la siguiente:

'Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras,
porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque se convertirán en tus
hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino'.

¡Qué verdad tan grande!

Los pensamientos, y las palabras en las que los expresamos, forjan, al final, nuestro
destino.

Si pensamos mal, si hablamos con odio o intemperancia, nuestras acciones seguirán la


misma tónica, y nuestro futuro será la violencia y el sufrimiento.

Si pensamos bien, si les damos a nuestras palabras un contenido constructivo de


concordia, de tolerancia, de apertura hacia el otro y sus diferencias, abriremos las
puertas de un futuro promisorio.

No es casualidad que el Evangelio de San Juan tenga esta hermosa introducción:

'En el principio existía la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios'.

¡Qué poder, qué poder tienen las palabras!

Pueden destruir mundos o construir universos.

Pueden levantar muros o abrir fronteras.

La palabra es el instrumento de nuestra comunicación y, por lo mismo, de nuestra


interacción como seres humanos.

Con ella herimos o acariciamos.

Con ella odiamos o amamos.

Hoy me siento muy feliz de que mi primera intervención pública como Presidente de la
República, después del día de mi posesión, sea la inauguración de un evento que honra
la palabra y el formato que la guarda y la transmite por excelencia, que es el libro.

Ésta es una cita con las ideas, con la imaginación, con la creatividad, con el
conocimiento, con la poesía y con el arte.

El pasado 7 de agosto, en mi discurso inaugural, invité a los colombianos a que me


acompañaran a hacer realidad un gobierno de unidad que respete la diversidad, un
gobierno de concordia que acepte las diferencias, un gobierno de inclusión que escuche
y dialogue.

Invité a las naciones del mundo, especialmente a los vecinos con los que hemos tenido
algunas dificultades, a abrir una nueva página, una nueva página en un libro sin
tachaduras ni enmendaduras, en la que sólo escribamos palabras de respeto y
cooperación.
¡Hoy podemos constatar que las palabras sí crean realidades!

Aquellas que pronuncié en la Plaza de Bolívar, en un acto de esperanza, se tradujeron


ayer en acciones concretas para reconstruir la confianza y las relaciones entre dos
pueblos unidos no sólo por la historia, sino también por la lengua y la cultura.

Esta semana comenzamos, el fin de semana usando la palabra para acercar a Ecuador.
Creo que avanzamos como nunca antes en el pasado reciente en normalizar nuestras
relaciones.

El lunes, usando la palabra, restablecimos un diálogo constructivo con las Cortes, un


diálogo necesario para mantener la armonía entre los poderes públicos. Es un factor
fundamental para el funcionamiento de nuestra democracia.

Ayer con el Presidente (de Venezuela, Hugo) Chávez, con quien he tenido profundas
diferencias, nos hemos dicho de todo, pero con el uso de la palabra durante cuatro
horas llegamos a una conclusión sencilla: que si nos respetamos las diferencias —
porque después de cuatro horas ni él me convenció a mí de ser como él, ni yo lo
convencí a él de ser como yo—, pero nos convencimos los dos que por el bien de
nuestros pueblos, si nos respetábamos las diferencias podíamos tener buenas
relaciones.

El triunfo de la palabra nos permitió ese paso fundamental, un primer paso en la


reconstrucción de unas relaciones que para Colombia son fundamentales.

Mañana usaré el uso de la palabra para tratar de convencer a la Junta del Banco de la
República que sea más creativa, que sea más audaz en nuestra política monetaria para
tratar de manejar la tasa de cambio, que la revaluación no nos siga golpeando.

El viernes estaré en la Andi (Asociación Nacional de Empresarios de Colombia) con


todo el empresariado en el Valle del Cauca. Trataré de usar la palabra para que se
comprometan en un acuerdo para generar empleo, para luchar contra la pobreza y
para tener a los empresarios como la palanca fundamental en el crecimiento de
nuestra economía.

El sábado en Santander usaremos la palabra para que las regiones se comprometan


también con un plan de Gobierno y con un plan de Gobierno que realmente le lleve a
las regiones prosperidad.

Las palabras pueden dividir o pueden unir.

Yo los invito hoy, en este recinto ferial colmado de libros, de ideas, de creaciones, a
que hagamos de las palabras instrumentos de paz.

¡Qué fácil es proferir un insulto, y qué difícil resarcir la herida que deja en el alma de
quien ofendemos!

¡Cuánto se ha construido en la historia del mundo gracias al talento de hombres y


mujeres prudentes y sabios que han pronunciado, o han escrito, la palabra correcta en
el momento oportuno!

¡Cuánto debemos también los colombianos a las palabras, las publicaciones y los libros
que sembraron en nuestras almas conceptos e inquietudes que nos movieron a la
acción!

Esta vigésima tercera Feria Internacional del Libro de Bogotá ha querido rendir
homenaje al Bicentenario de nuestra independencia, y a las palabras que transmitieron
hace dos siglos los ideales republicanos que aún hoy defendemos.

Recordemos la figura de Antonio Nariño, que tuvo la osadía de traducir del francés el
texto de la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano promulgada por la
Asamblea Francesa en 1789.

Esta aventura intelectual le costó al precursor de nuestra independencia la cárcel, el


exilio y la confiscación de sus bienes, pero al mismo tiempo significó para nuestro país,
y para las futuras nuevas naciones latinoamericanas, la revelación de un camino a la
libertad.

El texto traducido sirvió de base para la confección de las primeras constituciones y


resultó ser un arma tan poderosa como cualquier ejército para lograr la emancipación
del imperio colonial.

Con mucha frecuencia rendimos homenaje —con inmensa justicia— a los próceres
guerreros de nuestra Libertad.

Hoy, en esta Feria del Libro que tiene como invitada a la conmemoración de nuestro
Bicentenario, quisiera rendir tributo a los hombres de letras que empuñaron sus
plumas, como un arma formidable, para construir las bases de nuestra nación.

A Camilo Torres y Tenorio, que plasmó en el Memorial de Agravios las demandas de los
neogranadinos por tener mayor representación en las decisiones del reino.

A tantos juristas y clérigos que escribieron, con verbo iluminado, constituciones que
dieron forma a nuestros anhelos de autonomía y de progreso.

Muchos de ellos murieron en el cadalso, acusados por la propagación de ideas


revolucionarias.

Otros sobrevivieron y siguieron escribiendo las normas, las historias, las crónicas, que
dan cuenta de una época sin par, en la que la palabra, al igual que la espada, se puso
al servicio de la libertad.

Hoy, doscientos años después, queremos que nuestros niños, nuestros jóvenes, los
colombianos todos, se entusiasmen con las ideas y las enseñanzas que contienen los
libros.

Libros de papel, que descansan en nuestras manos con la promesa de llevarnos a


mundos desconocidos, o libros digitales —sobre los cuales habrá una interesante
muestra en esta feria— que reciben las palabras en sus pantallas, llegadas de algún
lugar del ciberespacio.

No importa el formato, no importa la plataforma; lo que importa es que más y más


colombianos, más estudiantes, enriquezcan sus mentes y sus almas con los libros que
alumbran, como teas incandescentes, el camino de la vida.

Los libros son una herramienta de equidad, la más democrática, siempre y cuando
estén al alcance de todos.

Bien decía José Ignacio de Pombo, hace precisamente 200 años, cuando pedía
escuelas para todos, que 'todo hombre libre necesita saber leer y escribir y
contar' para ser un buen ciudadano, instruirse y perfeccionarse en su oficio.

En mi caso personal, tuve la fortuna de crecer en una familia de periodistas, entre


papeles y linotipos, donde los libros, las revistas, los periódicos, eran el pan de cada
día.

Siempre he vivido, como decía el Presidente Eduardo Santos, 'el culto de los libros, el
amor a la lectura, que de tantas cosas consuela, que nos abre todas las ventanas del
espíritu y no pocas puertas hacia el infinito'.

Un objetivo central de nuestra administración, es que los libros —esas ventanas del
espíritu— no sean privilegio de pocos sino que estén al alcance de muchas manos, de
todos los ojos de los colombianos.

Quisiera aprovechar esta maravillosa feria del libro para delinear algunos aspectos
esenciales de lo que será la política cultural de mi Gobierno.

Dentro del espíritu de la unidad nacional y la concordia que he propuesto al país,


concebimos la cultura como la más valiosa herramienta para lograr estos objetivos.

Tenemos que superar la cultura de la muerte, de los odios y las divisiones, y hacer que
impere una nueva cultura centrada en la vida y en la tolerancia.

Sólo así podemos hacer realidad la paz y la prosperidad democrática.

El acceso a la cultura —y, dentro de ella, el acceso a los libros— es un derecho del que
deben poder gozar todos los habitantes de nuestro territorio.

Y pensando en esto, nos hemos propuesto llevar a un siguiente nivel el exitoso Plan
Nacional de Bibliotecas del Gobierno que acaba de terminar.

Ya existe por lo menos una biblioteca pública en cada municipio del país, un inmenso
logro que debemos resaltar.

Ahora nos corresponde llenarlas de contenidos.

Para lograrlo, dotaremos a todas las bibliotecas de conectividad, y aprovecharemos la


infraestructura existente para desplegar un programa que lleve arte, fotografía, que
lleve historia, que lleve conciertos y obras de teatro a los municipios, inclusive a los
más apartados de nuestra Nación.

¡Haremos de cada biblioteca municipal un espacio vivo, tecnológico y en permanente


crecimiento!

Los planes nacionales de danza y teatro, que han sido ampliamente concertados con el
sector, se van a poner en marcha.

Y en el área de la música se redefinirán las acciones de promoción y apoyo, de acuerdo


con los diferentes actores.

Pensamos también en la primera infancia, en los primeros cinco años de vida, que es
cuando se desarrollan el cerebro y la personalidad de los niños.

Con un esfuerzo conjunto de los ministerios de Educación y de Cultura, trabajaremos


para que aprendan realizando actividades lúdicas y artísticas.

Le vamos a apostar a la ciencia y la tecnología invirtiendo el 10 por ciento de todas las


regalías en esa dirección y vamos a apoyar a las editoriales universitarias para que
puedan publicar investigaciones académicas.

Así mismo, vamos a fomentar el turismo, que es, además, un gran generador de
empleo.
Si duplicamos el número de turistas que vienen, que hay en Colombia, de 2 millones a
5 millones, creamos 420 mil empleos. Y esto incluye el turismo cultural que atrae
visitantes de todo el mundo: festivales culturales, a los artistas populares, folclóricos,
los tesoros de importancia histórica y arqueológica.

Si unimos a esto el potencial que tiene Colombia para consolidarse —con entidades
como el Instituto Caro y Cuervo— como un destino de turismo académico de primer
nivel para los extranjeros que quieran, por ejemplo, aprender “el mejor español del
mundo”, tenemos un abanico de posibilidades para el país.

El Ministerio de Cultura —a través de su dirección de Turismo—, junto con el Ministerio


de Comercio Exterior, con Proexport, trabajará para hacer de la cultura un polo de
desarrollo.

La Feria Internacional del Libro de Bogotá —además de ser una fiesta cultural—, es un
verdadero motor de una industria colombiana del libro y sus industrias relacionadas,
que lleva progreso, lleva bienestar a miles de familias que trabajan en este sector.

Yo he trabajado enes este sector. Tuve una vez una fábrica de tintas; no me quebré, la
vendí bien. Pero sé que aquí hay un gran potencial.

Sin embargo, nuestra industria cultural y creativa sólo genera el 2 por ciento del PIB,
comparado con un promedio del 7 por ciento a nivel mundial. Ahí tenemos un buen
espacio para crecer.

Y para mejorar esta situación, parte de los propósitos de nuestro Gobierno será la
identificación de las industrias creativas con mayor potencial —como la editorial, entre
otras, pero también las industrias cinematográficas, audiovisuales y escénicas— para
apoyar su penetración en mercados mundiales.

Todo esto estará enmarcado dentro de un fortalecimiento del Sistema Nacional de


Cultura, que debe incluir una concertación efectiva con entidades promotoras de la
cultura tan importantes como por ejemplo el Banco de la República.

El fomento de la lectura a nivel interno y la búsqueda de mercados en el exterior para


nuestros libros son metas que compartimos y en las que podemos trabajar, unidos, el
sector privado y el Gobierno nacional.

Quiero felicitar muy especialmente a Corferias, en cabeza de su Presidente Ejecutivo


Andrés López Valderrama, y a la Cámara Colombiana del Libro, a través de su
Presidente Enrique González Villa, por permitirnos una vez más, una vez más, asistir a
este banquete de letras e ideas.

Hagamos de la palabra un instrumento de concordia, de construcción, de unión, de


convivencia.

Sembremos paz con nuestras palabras.

Formemos mejores seres humanos con más libros al alcance de todos.

Queridos amigos del libro y la cultura:

Como muchos de ustedes saben, ayer fue mi cumpleaños.

Siempre he considerado que el mejor regalo que se puede dar o recibir es un libro, y
justamente ayer recibí muchos libros, pero uno en especial sobre Nelson Mandela, que
es uno de los personajes que yo más admiro.
En el libro se cuenta que Mandela logró soportar los 27, 27 largos años que estuvo en
prisión, en una celda de proporciones inhumanas —yo he estado allá viéndola— gracias
a los textos que pudo leer en cautiverio.

Mandela estaba preso, pero su mente viajó con las obras de Shakespeare, con los
clásicos griegos, con los textos inmortales de Maquiavelo, de Tolstoi; con ese hermoso
poema Invictus que memorizó y le dio fuerzas para continuar.

Los libros fueron sus alas, y él usó esas alas para volar, y luego una nación entera voló
también con el poder de sus palabras y de su ejemplo.

El que abre un libro, así sea en prisión, abre una ventana hacia la libertad y hacia la
transformación de su mundo.

Porque los libros redimen.

Los libros liberan.

¡Bienvenida esta Feria que abrirá tantas ventanas, tantos sueños, tantas posibilidades,
a los lectores de Colombia y el mundo!
Muchas gracias”.
Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la ceremonia de
reconocimiento de las tropas por parte del señor Ministro de Defensa
Nacional
Popayán, Cauca, 13 ago (SIG).

“Hoy es un día muy, muy importante. Para mí, para el Gobierno, para el departamento del Cauca y
para Colombia.
Hoy, por primera vez como Presidente de la República, asisto a una ceremonia militar, y no
cualquier ceremonia. Es el reconocimiento de las tropas por parte de nuestro nuevo Ministro de
Defensa, el doctor Rodrigo Rivera Salazar.
Al doctor Rodrigo Rivera lo conozco hace mucho tiempo. Es un colombiano de una entereza
inigualable, que ama a su Patria, que ama a las Fuerzas Militares. Un demócrata integral.
Y yo espero que ustedes, los soldados, los infantes, los policías, suboficiales, oficiales, le guarden
el mismo respeto, el mismo cariño, la misma lealtad que ustedes me guardaron a mí cuando fui
Ministro de Defensa, cosa que nunca olvidaré, hasta que mi Dios me lleve para –espero– el cielo.
El doctor Rodrigo Rivera durante mucho tiempo ha sido un gran defensor de la Seguridad
Democrática. Leal a los preceptos que hemos venido defendiendo durante tanto tiempo; esos
preceptos que gracias a ustedes, las Fuerzas Armadas de Colombia, le han devuelto a este país su
esperanza en el futuro, su fe y su autoestima.
Y hemos querido hacer esta ceremonia muy importante aquí en el Cauca, para dar una señal clara
y contundente a los caucanos y a toda Colombia, pero sobre todo a los caucanos, de que no están
solos.
El Cauca ha sido uno de los departamentos más atacados por la violencia. Aquí tenemos frentes
de las Farc, presencia del Eln, presencia de las Bacrim, todos, por supuesto, relacionados con el
narcotráfico. Y hemos visto, en los últimos meses, que aquí en el Cauca han querido reactivar sus
actividades esos terroristas, esos enemigos de la democracia. Y por eso hemos venido hoy al
Cauca, en esta primera ceremonia, para dar una señal clara y contundente.
La Seguridad Democrática seguirá con mayor contundencia
La política de Seguridad Democrática seguirá con mayor fortaleza, con mayor contundencia y con
mayor entusiasmo.
Y aquí, en el Cauca, vamos a rediseñar toda una estrategia para que los caucanos, como muchos
colombianos, por fortuna ya puedan decir que también tienen paz, que no tienen que estar
preocupados porque en sus poblaciones cercanas o lejanas exista el peligro de los violentos
haciendo de las suyas, tratando de tomarse los pueblos, atacando a la población.
Aquí en el Cauca vamos a hacer una estrategia efectiva para seguir consolidando, como lo dijimos
durante la campaña, la Seguridad Democrática, la tranquilidad en todos los rincones de la Patria.
‘No sabemos todavía quiénes fueron los responsables (del carro bomba)’
Tenemos, como preámbulo a esta reunión, a esta ceremonia, un hecho que lamentar: ese ataque
terrorista que sufrimos en Bogotá el día de ayer.
Ese ataque, ese carro bomba, si buscaba que nos intimidáramos, si buscaba que los colombianos
se preocuparan o se preocuparan más por la presencia del terrorismo en las ciudades, si buscaba
que el Gobierno o las Fuerzas Militares de pronto repensaran su política, las consecuencias y el
efecto fueron exactamente al contrario.
Lo que vimos el día de ayer fue una población unida en torno a sus autoridades, diciéndole al
terrorismo, a esos coletazos del terrorismo –porque esos son los últimos mordiscos de un perro
que está moribundo–, diciéndole: ‘No aceptamos el terrorismo en nuestra Patria’.
Y la comunidad internacional, desde Estados Unidos hasta Venezuela, todos los países amigos, la
Unión Europea, condenando esos actos terroristas, actos cobardes. Porque el terrorismo es eso,
es un acto de cobardía, no dan la cara, atacan a la población civil; fueron civiles las víctimas que,
por fortuna, en materia de vidas humanas no hubo.
Pero esa demostración de cobardía de parte de quienes fueron responsables de ese carro bomba,
la población la rechazó de forma contundente, y lo que hace en el Gobierno y en las Fuerzas
Armadas es entusiasmarlos para seguir adelante con más vigor, con más contundencia.
No sabemos todavía –y hay que decir la verdad– no sabemos todavía quiénes fueron los
responsables ni contra quién. Pero sabemos, sí, que cualquier acto terrorista busca una
consecuencia. Y por fortuna esa consecuencia fue totalmente contraproducente, porque Colombia
está unida, firme, en contra de cualquier acto terrorista.
Recompensa hasta de 500 millones
Y para que las autoridades sigan la investigación y encuentren, ojalá, a los responsables a la
mayor brevedad posible, vamos a ofrecer una recompensa hasta de 500 millones de pesos, por
información que nos lleve a capturar a los responsables.
No descansaremos hasta ver este país libre, libre de terroristas; libre de ese tipo de actos cobardes
que lo único que hacen es tratar de producir zozobra, pero que ya estamos curtidos, y lo que
producen también es vigor para seguir luchando hasta que en el último rincón de la Patria reine la
paz.
Paz
Y hablando de paz, lo dije en mi discurso de posesión: la llave del diálogo no la hemos botado al
mar. Pero la puerta está cerrada. Y se mantendrá cerrada hasta que quienes quieran dialogar de
paz demuestren en forma clara y fehaciente su verdadera voluntad.
Mucho ha sufrido el pueblo colombiano, mucho hemos aprendido, porque los engaños, los
engaños se han venido acumulando a través de la historia. Nos hemos vuelto incrédulos. Y por
eso, hasta no tener una demostración muy clara de unas verdaderas intenciones de dialogar para
buscar la paz, con hechos concretos como los que hemos mencionado: que liberen a los
secuestrados, que dejen el terrorismo, que liberen a los niños que han reclutado a la fuerza, que
dejen la extorsión, que dejen de actuar como terroristas. Hasta que no veamos eso, esa llave se
mantendrá muy guardadita.
La orden: arreciar, arreciar y arreciar
Y mientras tanto, como lo dijo el Ministro de Defensa hace dos días, después de una reunión que
tuvimos con los Altos Mandos, con el señor general (Óscar) Naranjo, Director de la Policía, la orden
es: arreciar, arreciar y arreciar.
Y eso es lo que haremos, entre otras aquí, en el departamento del Cauca, que tanto necesita, que
tanto añora, que esos terroristas dejen de molestar, dejen de atacar a la población.
Desautorizada toda gestión paralela frente a la paz
Y hablando de paz, también quiero reiterar algo muy importante: muchos han querido ofrecerse de
intermediarios; muchos han querido insinuar que ellos podrían hacer una labor aquí y allá. La
respuesta es: muchas gracias, pero no. Ni en el exterior ni aquí en Colombia.
El Gobierno Nacional, en su oportunidad y cuando lo considere que las circunstancias están dadas
-y no están dadas– sacará la llave y abrirá de pronto la puerta. Mientras tanto, queda
absolutamente desautorizada toda gestión paralela, porque lo único que hace es alejarnos del
objetivo, alejarnos de cualquier posibilidad de diálogo frente a la paz.
Es el Gobierno el que está, en este momento, con la llave. Y a nadie se la entregaremos, hasta que
las circunstancias que hemos delineado se presenten.
Trabajaré con las Fuerzas y para las Fuerzas
Qué bueno estar aquí, también, en esta primera ceremonia con los soldados de nuestra Patria, con
los representantes de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional. Cuánto les deben a ustedes
los colombianos: su sacrificio permanente arriesgando sus vidas por traerles tranquilidad a
nuestros compatriotas.
Como lo dije también en mi discurso el día que ganamos las elecciones: ustedes pueden contar
con el Presidente de la República para apoyarlos en todo lo que esté a nuestro alcance, para que
cumplan cada vez mejor su misión, su patriótica misión.
Yo soy uno de ustedes. Trabajaré con las Fuerzas y para las Fuerzas, porque ustedes son la
columna vertebral de nuestra democracia.
Y quiero terminar estas palabras citando a un poeta que ponía en forma clara lo que estoy
diciendo, cuando digo que ustedes son la columna vertebral de nuestra democracia. Decía este
poeta:
“Es el soldado, no el sacerdote, quien nos ha dado la libertad de religión.  
Es el soldado, no el periodista, quien nos ha dado la libertad de prensa. 
Es el soldado, no el poeta, quien nos ha dado la libertad de expresión. 
Es el soldado, no el agitador, el que nos ha dado la libertad de protestar.  
Es el soldado, no el abogado, el que nos ha dado el derecho a un juicio justo.  
Es el soldado, no el político, el que nos ha dado el derecho a votar”.
Hoy rindo homenaje en Popayán (Cauca), en la orgullosa sede de la Tercera División de nuestro
Ejército, a los uniformados de Colombia, que son los garantes, los mejores garantes de todos
nuestros derechos.
Muchas gracias”.
Palabras del Presidente Juan Manuel Santos Calderón en la clausura
de la Asamblea Nacional de la Andi

Foto: Felipe Ariza - SIG.Cali, 13 ago (SIG). “Doctor Luis Carlos Villegas (Presidente de la
Andi), muchas gracias. Muchas gracias por sus palabras, muchas gracias por su
invitación y muchas gracias por hacerme sentir en mi casa, porque así me siento.
 
Efectivamente aquí he venido a estas asambleas como Ministro de Comercio, como
Ministro de Hacienda, como Ministro de Defensa, como periodista, y hoy como Presidente
de la República.
 
Y me complace muchísimo estar aquí en el día en que le hacen un merecido homenaje a
un gran colombiano, a un gran empresario: Ramón del Castillo. Muchas felicitaciones,
Ramón; muy merecido este homenaje, que además se extiende a Mayito (Trucco de Del
Castillo), que ha sido su fiel compañera, y a toda su familia. Mis felicitaciones y
enhorabuena.
 
Una semana productiva
 
Esta ha sido una semana bastante agitada. Ha sido una semana donde hemos querido
usar el poder de la palabra para tratar de buscar puentes, mejorar relaciones, construir;
construir país, construir futuro.
 
Tuvimos el domingo una serie de reuniones con diferentes dirigentes internacionales, el
lunes con las Cortes, el martes con el señor Chávez (Hugo Chávez, Presidente de
Venezuela); nos reunimos con las Fuerzas Armadas, con la cúpula, con la nueva cúpula.
 
Nos reunimos con los partidos políticos; iniciamos la primera reunión con nuestro partido,
el Partido de la U; y también el día de ayer con el Banco de la República.
 
Yo considero realmente que fue una semana muy productiva. Muy productiva porque se
lograron cosas importantes; importantes para el futuro de nuestra Patria, importantes para
la economía e importantes para ustedes los empresarios.
 
El diálogo con las Cortes
 
El caso de las Cortes. El caso de las Cortes necesitaba una iniciativa que restableciera el
diálogo, sobretodo con la Corte Suprema de Justicia. Por una razón muy sencilla: las
democracias no funcionan cuando no hay armonía entre los poderes públicos.
 
Y yo lo he mencionado en muchas ocasiones, lo menciono otra vez aquí; algo que el
Presidente (Franklin Delano) Roosevelt dijo con mucha claridad, cuando él se enfrentó a
la Corte Suprema de Justicia, queriendo precisamente salir de la Gran Depresión.
 
Decía: ‘Las democracias son como los arados jalonados por tres bueyes. Cada buey es
un poder: el Ejecutivo, el Judicial, el Legislativo. Los bueyes deben ser más o menos del
mismo tamaño y deben caminar más o menos a la misma velocidad para que funcione el
arado, para que funcione la democracia.
 
Si un buey se acuesta y el otro quiere caminar no hay posibilidades de arar, la democracia
no funciona. Por eso es tan necesario restablecer esa armonía, armonía entre los poderes
públicos.
 
Pero eso no se trata solamente de sentarse a decir ahora sí podemos restablecer el
diálogo. Ese es el principio, es una condición necesaria; pero hay que ir mucho más allá,
como yo les dije a los honorables magistrados el lunes por la mañana. El origen de estos
enfrentamientos, no solamente entre el Poder Ejecutivo, el Poder Judicial, sino también el
Poder Legislativo, que hoy está en cierta forma como con un capitis diminutio.
 
Tiene que ver con la Constitución del 91, tiene que ver con la falta de una tarea
necesarísima que esa Constitución le dejó al Congreso de la República y el Congreso de
la República nunca la cumplió, que fue modular los derechos fundamentales de nuestra
Constitución.
 
Y a través de la tutela comenzaron los jueces, las Cortes a reemplazar lo que el Congreso
ha debido hacer y no lo hizo. Y ahí comenzaron a legislar, y ahí comenzaron a ampliar el
espectro, su fuero, y comenzaron a cumplir funciones que le correspondían o bien al
Poder Legislativo o bien al Poder Ejecutivo.
 
Yo menciono un ejemplo de los muchos, muchísimos que hay que se pueden mencionar.
Cuando llegué al Ministerio de Hacienda, en una situación bastante complicada en la
economía colombiana, me encontré con un fallo de la Corte Constitucional donde
indexaba todos los salarios de los funcionarios; todos los empleados del Estado tenían
que aumentar su salario mínimo la inflación. Eso hacía inviable el Estado.
 
Yo fui donde el Presidente de la Corte y le dije: Con todo respeto, esto es un problema
grave. Me dijo: ‘pues ese no es mi problema, porque a mí no me nombraron Ministro de
Hacienda; me nombraron Magistrado de la Corte Constitucional para defender los
derechos de los colombianos’.
 
Ante lo cual yo medité y le dije: Sí, honorable magistrado. Yo le respeto esa posición
¿pero qué pasa si al defender los derechos de unos, deja al resto de los colombianos sin
derechos? ¿Cuál es el derecho que usted está defendiendo? ¿El derecho a un salario
digno de los funcionarios del Estado? Maravilloso, le dije. Muy justo, pero si eso deja sin
salud, sin educación, sin justicia, sin seguridad al resto de los colombianos ¿entonces en
qué quedamos?
 
Me dijo: ‘Hombre, tiene un punto ahí importante. Si logra convencer a los demás
magistrados, podemos reversar ese fallo’. Se hizo. Pero es un solo  ejemplo de los
muchísimos que hay ya sobre la mesa en ese sentido. 
 
Y por eso tenemos que sentarnos a discutir con las Cortes la gran reforma a la justicia, y
también con el Poder Legislativo, el Ejecutivo y el Poder Judicial; nuevamente trazar los
linderos. Dónde cabe cada uno, para evitar esa fricción que produjo el desequilibrio,
desequilibrio que rompió con la armonía entre los poderes públicos.  
 
Ahí hay que avanzar mucho y creo que ahí dimos un paso importante en esa dirección. Y
vamos a concertar con las Cortes las reformas. Yo les dije con todo respeto y con toda
amabilidad: concertar no es consensuar. Vamos a discutirlas, vamos a escuchar todas las
opiniones. Cuando tengan razón, les vamos a dar la razón, pero es importante aprobar
una reforma de fondo lo más pronto posible.
 
Tenemos unas Fuerzas Militares impecables
 
Con las Fuerzas Militares ustedes conocen bien mi posición. Tuvimos una reunión muy
importante y surgieron algunas dudas sobre cuál va a ser la posición del Gobierno hacia
el futuro en varios temas que le conciernen a las Fuerzas Militares.
 
Tenemos por fortuna unas Fuerzas Militares impecables, tenemos una cúpula escogida
con lupa, que nos va a dar grandes satisfacciones. Una cúpula que además, son amigos
entre ellos y yo he hecho un gran esfuerzo para que entre las Fuerzas Militares y la
Policía y entre las propias Fuerzas trabajen en equipo, a todo nivel; eso produce mayores
resultados.
 
Y ya están comenzando nuevamente a trabajar en equipo y estoy seguro que nos van a
seguir dando unos grandes resultados.
 
Con los partidos y el emisor
 
Con los partidos políticos. Nos hemos reunido en el pasado con los directores de los
partidos, estamos reuniéndonos con las bancadas.
 
Queremos interlocutar con los partidos a través de los proyectos de Ley, a través de las
iniciativas. Como lo he dicho, hay que dejar al lado el clientelismo que tanto daño le ha
hecho al funcionamiento del Estado.
 
Ese es el tipo de diálogo que vamos a tener, político, con los partidos, porque creo que
ahí radica también uno de los grandes problemas, pero también de los grandes avances
que podemos lograr hacia el futuro.
 
Y estuve también con el Banco de la Republica, el día de ayer. Ahora más tarde me
referiré a ese menú de temas que mencionamos allá y que mencionó aquí el Doctor (Luis
Carlos) Villegas.
 
Y aquí estuvieron todos los ministros. Le agradezco mucho, doctor Villegas, ese informe
que me dio sobre lo que los ministros dialogaron con ustedes. Aquí estuvieron todos los
ministros, con excepción del doctor Germán Vargas (Ministro del Interior y de Justicia),
tengo entendido.
 
El deber por encima del terrorismo
 
Todos me preguntaron ayer qué si venían a raíz de la bomba, del carro bomba ayer por la
mañana; y les dije por supuesto, por supuesto que tienen que ir. Y les dije que por
supuesto tenían que venir por algo que a mí me sucedió hace cinco años con el
Presidente (Álvaro) Uribe precisamente. 
 
Cuando fuimos a la visita oficial a España, que después teníamos –yo no era Ministro de
Defensa todavía–, el Presidente Uribe me invitó muy amablemente y me invitó por mi
amistad con el entonces Primer Ministro británico, Tony Blair.
 
Estando en España, el día antes de visitar Inglaterra en visita oficial al Primer Ministro
Tony Blair, fue el ataque de Al Qaeda a Londres, que causó tantos estragos.
 
Todos pensamos que iban a cancelar la cita del Presidente Uribe con el Primer Ministro.
Me puse a averiguar, me dijo la secretaria, como si no hubiera pasado nada: ‘No, aquí
esta el Presidente Uribe, está para mañana a las 10 y media de la mañana, 10 Downing
Street (Dirección del Primer Ministro).
 
Llegamos a 10 Downing Street al otro día y el Primer Ministro estaba esperando al
Presidente Uribe, a su comitiva, y el Presidente Uribe le dijo: ‘Muchas gracias por
recibirnos en este momento tan complicado para usted, le agradecemos sobremanera’.
 
Y nos respondió: ‘No, el agradecido soy yo de que hubieran venido. Lo que quieren los
terroristas es que yo modifique mi forma de operar, que yo cambie mi agenda. La mejor
respuesta que le puede dar uno a un terrorista es seguir como si no hubiera pasado
nada’. Y por eso les dije a todos los ministros vayan a la Andi y cumplan con su deber.
 
La seguridad y la paz
 
No sabemos todavía, la verdad no sabemos quién fue el responsable ni sabemos contra
quién. Esta mañana ofrecimos una recompensa hasta de 500 millones de pesos para
quien nos dé información. Sospechamos, por supuesto, quién pudo haber sido, pero
curiosamente no hemos podido todavía constatarlo.
 
Pero eso me lleva a otro punto importante que quisiera dejar consignado ante ustedes
porque sé que es un tema que les interesa muchísimo: el tema de la seguridad, el tema
de la paz.
 
Yo dije en mi discurso de posesión que la llave de la paz, la llave de la puerta que
tenemos con llave –esa puerta está con llave–, que esa llave no la hemos botado al mar;
esa llave la tenemos guardada.
 
Y se mantendrá guardada, hasta tanto no haya una demostración clara y fehaciente de
una voluntad de sentarse a negociar y de haber cumplido unas precondiciones que nos
puedan a nosotros satisfacer de que esa voluntad esta presente.
 
Y dijimos cuáles eran: la liberación de los secuestrados, cesar el reclutamiento de los
niños que están haciendo hoy en día, dejar el secuestro, dejar la intimidación, dejar la
extorsión, dejar los actos terroristas.
 
Mientras tanto –y esa fue una de las conclusiones a que llegamos con las Fuerzas
Militares en la reunión con la cúpula–, mientras tanto la orden, como usted bien lo dijo –lo
repito aquí– es arreciar, arreciar y arreciar más. Porque no podemos bajar la guardia un
solo minuto, ni un solo centímetro. Lo que hemos avanzado, no lo podemos perder y se
puede perder fácilmente.
 
Y nos queda todavía un camino por recorrer, el camino más largo o más difícil. Pero ahí
no podemos bajar la guardia y tengan ustedes la absoluta seguridad, garantía, de que la
Seguridad Democrática, tal y como la concibió el Presidente Uribe, como la consolidamos
en los últimos cuatro años, va a continuar. Y si va a haber algún cambio es hacia
reforzarla; reforzarla y acoplarla a las nuevas circunstancias.
 
La reunión con el Presidente Chávez
 
Me imagino que muchos de ustedes están curiosos sobre mi conversación con el
Presidente Chávez.
 
Cómo fue esa conversación, me preguntan muchos. Cómo fue ese cara a cara que
tuvimos él y yo.  Por qué tomamos la iniciativa del discurso, iniciativa que tuvo una
respuesta inmediata.
 
Porque una situación peor de la que estábamos era difícil de concebir, tal vez una guerra.
Y como bien lo dije, la guerra no esta en mi diccionario y creo que no debe estar en el
diccionario de nadie; una guerra hoy en día con un país vecino no tiene cabida.
 
Y había que también dar un paso para ver cómo podemos restablecer las relaciones.
 
Ese paso se dio, nos reunimos y fue un diálogo como lo habíamos solicitado, franco y
sincero.
 
Lo primero que le dije al Presidente Chávez –y él lo entendió y lo va a respetar– es que la
paz es de los colombianos. La paz, si se llega a negociar, algún día, algún dialogo
-porque quienes hoy están hablando de negociación o de paz han cumplido con algunos
requisitos–, eso lo decide el Gobierno, en su momento y en las circunstancias que
considere oportunas.
 
No se han dado circunstancias para diálogo de paz
 
Por el momento esas circunstancias no se han dado. Y eso se lo dije como se lo dije al
Presidente Lula (Luiz Inácio Lula da Silva, Presidente de Brasil), en su momento, es un
problema nuestro que nosotros vamos a resolver el día en que consideremos que están
las circunstancias dadas.
 
Pero que no empiecen ahora a presionar con procesos de paz aquí, procesos de paz allá,
porque aquí no van a encontrar eco en el Gobierno. Y por eso dije hoy en Cauca que
desautorizaba cualquier iniciativa de cualquier colombiano o extranjero que quisiera
aprovechar a hablar sobre un proceso de paz.
 
Eso lo maneja el Gobierno y esa llave la tenemos muy bien guardada; esa llave no la
hemos botado, pero no se la vamos a entregar al primero que  venga a decir que ellos
quieren ser los promotores o quieren ser los que se llevan las palmas en un proceso de
paz.
 
La concertación entre sectores público y privado
 
Ustedes también me han oído sobre el estilo de Gobierno y mi ideología política,
económica. Lo he dicho muchas veces y lo repito aquí: yo soy Tercera Vía, el mercado
hasta donde sea posible, el Estado hasta donde sea necesario. Es un enfoque pragmático
que después de la crisis mundial del 2008, creo que hoy está más vigente que nunca.
 
Creo firmemente en la concertación sector público-sector privado, como muchos de
ustedes, desde la creación del Ministerio de Comercio Exterior, cuando creamos
Bancoldex, cuando creamos Proexport, Fiducoldex; la participación del sector privado en
el proceso de toma de decisiones.
 
Siempre resulta más efectiva cualquier política pública cuando está concertada. Siempre.
Inclusive lo aprendí en la Federación de Cafeteros donde hice mis primeros pinos. Allá,
cuando se concertaban las decisiones, siempre eran más efectivas. Por eso les he dicho
a todos los ministros: en la medida de lo posible hay que concertar; concertar las políticas
con quienes van a ser los beneficiarios o a veces las víctimas, pero concertar.
 
Y vuelvo y repito: concertar no es consensuar, pero sí es darle participación en la
discusión para crear unas políticas más efectivas, más inteligentes.
 
Y por eso creo que éste es un buen escenario para iniciar  esa concertación con el sector
privado, con la Andi (Asociación Nacional de Empresarios), que es otra de las
instituciones. Hoy es el sexto día de esta semana, el Todopoderoso descanso el séptimo
día; yo no voy a poder descansar, porque mañana me voy para Bucaramanga a continuar
un trabajo que ustedes han hecho con una magnifica intención y con un gran resultado:
los Consejos de Competitividad.
 
Mañana vamos a ir a Bucaramanga a un Consejo de Competitividad sobre un tema,
comercio; sobre una región, la región de los Santanderes. ¿Para qué? Para concertar las
políticas regionales y tratar, en la medida de lo posible, de continuar con este proceso tan
importante, que se inicio veinte años atrás.
 
Me acuerdo muy bien con Luis Alberto Moreno cuando trajimos a Monitor (firma
consultora), al señor Porter (Michael Porter). Y cómo me complace que ya estemos en
esa etapa y es una etapa necesarisima para poder despegar en ese desarrollo que todos
queremos.
 
Colombia está de moda y en posición privilegiada
 
Colombia esta viviendo un momento muy especial de su historia, no solamente porque
estamos cumpliendo 200 años, sino porque los astros en cierta forma se han alineado,
porque tuvimos la fortuna de tener un presidente como el Presidente Uribe, que nos
abonó el terreno; que como dice el doctor Luis Carlos (Villegas), nos devolvió la
esperanza, nos permitió nuevamente hablar de progreso, de paz, de crecimiento
económico, de políticas sociales, y porque además, en las circunstancias a nivel mundial
y nacional se están también compaginando.
 
Tenemos una gran oportunidad y tenemos que pensar en grande. Tenemos que ponernos
unos objetivos ambiciosos, porque esas oportunidades que se presentan hay que
aprovecharlas. Y hay que aprovecharlas es pensando en grande, es buscando objetivos
que uno antes pensaba que eran inalcanzables. Así es como progresan las personas, así
es como progresan las empresas, así es como progresan los países.
 
Y por qué digo que estamos en una oportunidad histórica. Porque –y ustedes me han
escuchado esto– Colombia en este momento esta de moda, Colombia tiene lo que el
mundo está pidiendo. Y Colombia tiene en este momento un régimen político, está en un
continente, está en una situación geográfica que el mundo entero ha comenzado a decir
"este país va a despegar".
 
Tuve la oportunidad de hablar con  el Presidente del  Hong Kong Shanghai Banking
Corporation (Hsbc), en mi viaje por Europa. Él pronuncio un discurso en Hong Kong hace
unos meses y se refería a esa nueva promoción de países después de los Brics, después
de Brasil, India, China, que venían con mayores ímpetus y le decía a sus clientes dónde
tienen que invertir. Y se inventó esa sigla de los Civets; los Civets: Colombia, Indonesia,
Vietnam, Egipto, Turquía y Sudáfrica.
 
Colombia, el único país de Suramérica. Y le pregunte por qué. Y me dijo: ‘porque ustedes
tienen todo en este momento para despegar’. Y comenzó a enumerar una serie de
condiciones que ustedes todos, hoy y ayer, las han discutido. Tienen un gran potencial,
tienen minerales tienen, petróleo, tienen un gran talento humano, tienen posición
geográfica, están en una situación realmente privilegiada y tienen que aprovechar ese
momento. Y es el momento que todos nosotros tenemos que aprovechar.
 
Es increíble, por ejemplo, que en estas últimas semanas el Embi, eso es lo que mide la
confianza del mundo en un país, los ‘spreads’,  cuánto valen los bonos de ese país en
términos económicos frente a una base que se utilizan los bonos del tesoro americano; en
estas últimas semanas, Colombia ha sido el país que ha mejorado más su confianza ante
los inversionistas del mundo, de todo el mundo. Ningún país ha mejorado tanto como
Colombia en estas tres, cuatro, cinco semanas. Eso es una demostración de cómo nos
están viendo y ésta es la gran oportunidad que nosotros tenemos que aprovechar.
 
Hay unos retos inmensos, hay retos inmensos, porque no todo es color de rosa. Hay retos
inmensos en materia estructural, de la parte institucional. Cuando usted mencionaba,
doctor Luis Carlos, que todos los ministros hacían referencia a la importancia de
modernizar nuestra institucionalidad, eso no fue una simple coincidencia; es una creencia
nuestra firme desde hace mucho tiempo. 
 
Por eso yo fundé una Fundación que se llama Buen Gobierno. Las instituciones son lo
que realmente le dan a un país una proyección de largo plazo y lo que realmente ponen a
funcionar un país. Las personas son pasajeras, todos somos pasajeros, pero las
instituciones perduran y hay que irlas modernizando,  irlas acoplando a las nuevas
circunstancias. 
 
Por eso yo hice la solicitud cuando viajé por Europa a los países europeos para que nos
apoyaran en nuestro ingreso  a la Oecd (Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económico, Ocde). La Oecd  no es el club de los ricos, eso es una equivocación; es el
club de los países con buenas prácticas. Así lo definió la Presidenta Bachelet (Michelle
Bachelet, ex presidenta de Chile), cuando hizo que Chile se comprometiera como  una
política de Estado en el ingreso a la Oecd.
 
Y así como los tratados de libre comercio con Estados Unidos y con Europa –ambos
estoy seguro que se van a aprobar–, son más importantes por la estabilidad en las reglas
de juego por la inversión, el ingreso a la Oecd nos va a dar a todos, sobre todo a ustedes
y a los inversionistas internacionales, una gran tranquilidad pues vamos a estar
permanentemente revisando nuestras políticas para estar a tono con las mejores
prácticas del mundo. De eso se trata la Oecd. Ingresar es un gran desafío.
 
Me preguntaba el Presidente (de Francia, Nicolás) Sarkozy: ‘¿Usted si sabe en lo que se
está metiendo?’ El Director Ejecutivo de la Oecd, un mexicano de apellido GurrÍa (José
Ángel Gurría), gran amigo mío desde hace muchos años, me dijo: ‘esto es duro. Esto
requiere un gran esfuerzo; un gran esfuerzo interinstitucional, un gran esfuerzo legal,
requiere ponerse a tono con lo mejor del mundo’. 
 
Pero así es que hay que pensar y por eso yo los invito a que nos acompañen en que ese
objetivo, Congreso de la República, empresariado, trabajadores, lo cumplamos en los
próximos años.
 
Cada sector va a tener unos objetivos, cada sector tiene cumplir con unos requisitos
mínimos, requisitos bastante ambiciosos. Pero creo que lo podemos cumplir y creo que es
un parámetro muy importante para poder planear y diseñar toda nuestra política.
 
Hablaba usted, doctor Luis Carlos, de la tasa de cambio y del menú de nuestro almuerzo
con el Banco de la República. Tuvimos una reunión muy interesante, muy interesante. Allá
estuvo el Director de Planeación (Hernando José Gómez), nuestro Secretario General
(Juan Carlos Pinzón), la doctora Catalina Crane (Alta Consejera para la Gestión Pública),
el Ministro de Hacienda (Juan Carlos Echeverry); y repasamos todos los temas, que son
más o menos los temas que usted aquí mencionó. 
 
El tema de las reservas –y yo concuerdo con usted, ahí hay un margen bastante amplio
para aumentar reservas–, el endeudamiento privado y la forma como los inversionistas
extranjeros están trayendo sus dólares –ahí hay un margen para ser creativos–, la política
fiscal. Sin duda alguna, parte de la responsabilidad de la revaluación tiene que ver con el
aspecto fiscal, con el desequilibrio fiscal. Hoy en día la demanda por dólares se divide dos
terceras partes de los dólares que ingresan por inversión extranjera, una tercera parte
oficial. Y ahí hay un margen para trabajar.
 
Lo de Ecopetrol. Usted tiene toda la razón. Ecopetrol tiene que ser conciente de que es un
jugador tan grande que cualquier cosa que haga afecta en forma importante a las demás
empresas. Vimos, entre otras cosas, cómo juega él en esto de la tasa de cambio. La
forma como el Banco interviene. Hicimos toda una revisión a esas diferentes formas de
intervención. Ahí hay otras formas audaces que se pueden utilizar.
 
Lo importante es tener un menú y aplicarlo en forma clara, coherente y creíble. Yo soy
conciente de que no es fácil, pero soy conciente también de que ahí hay una posibilidad
de por lo menos poder hacer lo que otros países que están en una situación parecida a la
nuestra han logrado, que es una revaluación moderada; no ser nosotros los campeones
de la revaluación a nivel mundial.
 
La medición de la pobreza. Tiene usted toda la razón, doctor Luis Carlos. Ese es un tema
que nosotros hemos venido discutiendo. Coincidencialmente –no sé si él lo mencionó–,
nuestro Ministro de la Protección Social (Mauricio Santamaría)  era miembro de una
comisión que se creó bajo los auspicios del Banco Mundial, precisamente para revisar
esos indicadores. Esa comisión debe dar sus resultados en los próximos meses, creo que
en octubre, a más tardar noviembre.
 
Y la idea es darnos la pela, como dicen popularmente, y montarnos sobre unos nuevos
indicadores. Lo importante de ahí para adelante es tener un indicador que nos diga si
estamos progresando o no. Pero tiene razón, que nosotros en cierta forma nos
autoflagelamos poniendo unos índices que no son comparables con el resto del mundo y
que nos hacen ver como un país mucho peor de lo que éramos.
 
Porque hay que ser concientes que el problema de pobreza si es un problema grave y el
problema de la distribución es un problema grave. Pero, estoy de acuerdo, no tan grave
como pudiera parecer o por lo menos con los indicadores que nosotros usamos frente a
los demás países; en eso estamos de acuerdo y ya lo hemos discutido y vamos a revisar
la base, para que sea una base más comparable con otros países con los cuales nos
están comparando en el resto del mundo.
 
Hay también, en  la lucha contra la pobreza, que hacer un gran esfuerzo para limpiar, y
perdónenme la expresión, las estadísticas; para poder focalizar la acción del Estado
donde realmente se debe concentrar la acción del Estado. Hay muchos colombianos que
están hoy recibiendo ayudas que no deberían estar recibiéndolas y otros que no la están
recibiendo que sí deberían estar recibiéndola.
 
Tenemos un problema, por ejemplo, con el tema de los desplazados, que hay que
sentarnos a tratar de solucionarlo de la mejor forma posible, porque estamos llegando a
un momento donde la gente pobre está diciendo ¿y yo qué? El desplazado, el víctima de
la violencia, esos están recibiendo todas las ayudas del Estado y el pobre que no ha sido
desplazado o que no ha sido víctima de la violencia está diciendo: a mí me están dejando
por fuera. 
 
Eso tiene un efecto perverso en la motivación de la gente que tenemos que solucionar. O
sea que ahí en eso estamos de acuerdo y, nuevamente, concertando vamos a poder
mejorar y corregir esos problemas.
 
Un gran acuerdo para reducir la pobreza
 
O sea que tenemos una gran oportunidad por delante. Nos hemos puesto unas metas,
una meta de crecer por encima del 6 por ciento, de exportar por encima de los 40 mil
millones, de atraer inversión extranjera, de fomentar la inversión privada, una meta
macroeconómica ambiciosa. Pero aquí hay que hacer mucho más, y quisiera terminar con
eso, pidiéndoles a ustedes que hiciéramos ese gran acuerdo. 
 
A pesar de que las cifras de pobreza y de distribución, y de la situación social, no son tan
malas como aparentemente podrían ser, de todas formas la situación es complicada.
Nosotros de todas formas estamos con unas inequidades totalmente inaceptables. La
tasa de desempleo –que ahí si la medición correcta– es una tasa demasiado alta. 
 
Y por eso les diría a ustedes: me parece muy bien, maravilloso que la economía crezca,
que las utilidades de las 500 empresas más poderosas del país aumenten 50, 60 por
ciento. Es una condición necesaria para el progreso del país, pero no es suficiente. Ese
crecimiento tiene que ser un crecimiento con equidad, tiene que ser un crecimiento que
también le llegue a toda la masa de la población.
 
Y eso se logra a través de iniciativas que sean concertadas y por eso un gran acuerdo
con ustedes, con el sector empresarial, para reducir la pobreza y reducir el desempleo,
fijándonos metas precisas, sería un paso muy importante hacía adelante. 
 
Sentémonos y concertemos cómo lo vamos a hacer y pongámonos esas metas y
cumplámoslas. Creo que es el momento de hacerlo y ustedes verán que la propia
dinámica de ese progreso social va a significar una inyección adicional en todo el auge
económico y eso se vuelve un círculo virtuoso.
 
Una de las razones por las cuales la gente está viendo a Colombia es porque dicen ahí
hay 45 millones de consumidores.
 
Lograr un país de clase media
 
Nosotros mismos podemos aprovechar mucho más nuestro mercado si le damos poder
adquisitivo, si le damos capacidad de compra. Y aquí en la Andi esa tesis ha sido una
tesis tradicional, muchas veces con la discusión del salario mínimo, aunque no
necesariamente en este momento sea esa la  discusión, pero sí pensando en que ahí
tenemos un mercado para explotar, para aprovechar, inmenso. Aprovechémoslo, dándole
capacidad de compra, dándoles mejores ingresos a quienes hoy no están en la llamada
clase media.
 
Volvamos el país un país de clase media. Eso nos conviene a todos.
 
Ustedes son los que generan riqueza, ustedes son los que realmente le ponen el carbón a
esas locomotoras que vamos a utilizar para el emprendimiento de la economía, pero al
mismo tiempo hagamos que esa locomotora llegue a todos los colombianos, no sólo a un
sector de la población.
 
Creo que era el Presidente (de los Estados Unidos, John F.) Kennedy quien decía: uno no
puede sentirse verdaderamente rico, si está rodeado de pobres. 
 
Sintámonos todos verdaderamente ricos, haciendo que nuestros pobres dejen de ser
pobres. Yo sueño con eso. 
 
Cuando a mí me preguntan al final de su mandato ¿qué quisiera? Yo quisiera  mirar para
atrás y decir que todos nos unimos para poder producir un país mejor. ¿Y qué quiere decir
un país mejor? Un país con menos desempleados y menos pobres, un país con una
democracia fortalecida, un país en paz.
 
Estoy seguro, estoy seguro de que lo podemos lograr. A eso nos vamos a comprometer
todo el equipo de Gobierno, con alma, vida y sombrero, sin descanso, pero necesitamos
la ayuda de todos, sobre todo la ayuda de un sector tan importante, tan crucial, con el cual
he tenido el privilegio de trabajar en toda mi vida pública y siempre han respondido.
 
Nunca se me olvidará y lo repito en todas partes, como Ministro de Defensa, cuando vine
a la Andi y les dije: miren lo que ha hecho el Presidente Uribe, en el valor de sus activos.
¿Ustedes estarían dispuestos a pagar este Impuesto al Patrimonio para continuar con la
Seguridad Democrática? Y todos dijeron que sí y muchos inclusive ofrecieron más. Eso es
una demostración de su patriotismo y de su responsabilidad.
 
Por eso yo estoy muy confiado en que este acuerdo que vamos a construir va a producir
también muchos resultados.
 
Muchas gracias”.
Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en el primer Acuerdo para
la Prosperidad del sector Industria, Comercio y Turismo
Bucaramanga, 14 ago (SIG).

“Muy buenos días a todos. Qué bueno estar aquí  en Bucaramanga, en Santander, realizando nuestro
primer Acuerdo para la Prosperidad.

Así es como hemos llamado estos encuentros que vamos a hacer a través del territorio nacional durante
el transcurso de nuestro Gobierno, para continuar ese diálogo permanente con la ciudadanía, darles
participación en las decisiones que les competen, que los afectan. Hemos sido siempre defensores
acérrimos de la democracia participativa, del empoderamiento de la ciudadanía y a través de estos
acuerdos, creemos que avanzamos un paso más allá de lo que el Presidente (Álvaro) Uribe en buen
momento y con toda razón, instaló como los Consejos Comunales.

Créanme que realmente nos complace mucho estar aquí en Bucaramanga, en Santander, su querido
departamento, tan cercano también a mi familia, a la sangre que llevamos, para realizar este primer
encuentro con los empresarios, con la comunidad, para desarrollar un proceso que después el doctor
Miguel Peñaloza (Alto Consejero para las Regiones y la Participación Ciudadana) va a explicar en
detalle; cómo vamos a funcionar, cuáles son las reglas de juego, cuál va a ser la participación.

Y creemos que, como lo decía al principio, esto representa un paso en la dirección correcta para darle a
la ciudadanía, a los colombianos, no solamente información, sino posibilidades de participación en todas
las decisiones que el Gobierno vaya tomando a través del tiempo.

El asesinato del líder sindical en Medellín

Quisiera, antes de iniciar el ejercicio, referirme a algunos temas. El primero de ellos es el vil asesinato
de un sindicalista, compatriota, un colombiano, sucedido en Medellín, Luis Germán Restrepo, asesinado
sin razón. Hay muchas especulaciones sobre de dónde viene ese asesinato, del asesinato de una
persona que no ha hecho nada diferente a defender los derechos laborales de los colombianos, a
defender los derechos fundamentales de sus compatriotas, a defender sus ideas con entereza, con
convicción.

Lo conocí personalmente muchas veces y lamento muchísimo y condeno de forma enérgica y


categórica ese asesinato. Y quiero pedirles desde aquí a las autoridades que están en este momento
reunidas en Medellín, precisamente, al general Naranjo (general Óscar Naranjo, Director de la Policía
Nacional), a la Fiscalía, que hagan sus mejores esfuerzos para esclarecer ese asesinato a la mayor
brevedad posible.
No podemos seguir teniendo este tipo de crímenes y sobre todo que no sepamos quién está detrás de
estos actos terribles.

Se ha ofrecido una recompensa de 10 millones por información que nos lleve a sus autores; quiero
aumentarla a 50 millones, hasta 50 millones, por cualquier persona que nos dé información sobre los
responsables de este vil asesinato que condenamos de forma categórica.

La reunión con el Presidente de Venezuela

Quisiera referirme también, y contarles a ustedes –porque aquí en Santander y en Bucaramanga el


tema tiene mucha importancia–, sobre nuestras relaciones con Venezuela, la conversación que tuvimos
con el Presidente (Hugo) Chávez el martes pasado. Lo que sucedió y lo que espero que suceda hacia el
futuro.

Fue una conversación, como lo habíamos pedido, franca, sincera. Nos encontramos en un clima de
cordialidad. No se trataba de que el Presidente Chávez al final de la reunión resultara pensando como
pienso yo, ni al contrario; se trataba de dar un paso en una dirección necesaria para crear un clima
cordial y perdurable entre dos gobernantes, que es la creación de la confianza. Creo que eso se logró;
por lo menos ese primer paso es un paso muy positivo.

Yo dije durante la campaña, lo dije aquí en Bucaramanga varias veces, que es absurdo que dos
gobernantes tengan diferencias y que las expresen haciéndole daño a sus pueblos; que cuando los
gobernantes pelean, los pueblos son los que sufren. Y que así tenga uno diferencias profundas, puede
tener una buena relación si se respetan esas diferencias. Y eso fue lo que establecimos con el
Presidente Chávez: respetarnos nuestras diferencias por el bien de nuestros pueblos.

Hicimos un recorrido por los diferentes problemas que tienen las relaciones en este momento: el tema
de la seguridad, por supuesto; el tema del comercio, el tema de los proyectos de infraestructura que
podríamos construir, que se quedaron como en el limbo; el tema del pago de la deuda a los
exportadores, y el tema de las acciones sociales que podríamos desarrollar juntos los dos gobiernos en
la zona de frontera.

Esos temas van a ser tratados cada uno de ellos por unas comisiones que se deben de reunir en las
próximas dos semanas. Estamos en el ejercicio de conformar esas comisiones con la mejor gente.

Yo le decía al Gobernador (de Santander, Horacio Serpa), al Alcalde (de Bucaramanga, Fernando
Vargas Mendoza), como aquí hay tanto interés –tengo entendido que el 70 por ciento de la producción
que se exportaba, se exportaba a Venezuela–, que un representante que ustedes designen para que
haga parte de esas comisiones, sería bienvenido. Esas comisiones deben sentarse y desarrollar la
agenda en cada uno de los frentes.

¿Qué le dijimos al Presidente Chávez y qué van a pedir estas comisiones en materia de comercio y de
pago de las deudas que tienen con exportadores colombianos?

Primero que nos paguen, que les paguen a los exportadores colombianos las deudas que tienen. Ahí se
va a establecer un procedimiento para identificar bien cuáles son estas dudas.

Hay la creencia de que una parte de esas deudas tiene que ver con una sobrefacturación de las
exportaciones, aprovechando con los diferenciales cambiarios para hacer exportaciones ficticias. Lo
vamos a discutir, vamos a hacer un barrido para que una vez estén identificadas las deudas, las deudas
sean pagadas.

Eso sería una primera condición. Yo le expliqué al Presidente Chávez, abrir las fronteras como si nada
hubiese pasado, para que nosotros sigamos exportando, sin establecer un mecanismo que nos genere
confianza, que les genere confianza a los exportadores, a los empresarios colombianos, a quienes hoy
están sufriendo por la falta de pago, no tendría mucho sentido.

Él lo comprendió así y por eso la secuencia de estas discusiones en esa misma comisión va a ser un
sistema de pago de deudas, un sistema hacia el futuro que dé confianza, y poco a poco iremos
recobrando ese mercado, un mercado tan importante para Colombia, un mercado fundamental.

Personalmente –así se lo dije al Presidente Chávez– para mí recobrar ese mercado tiene un valor
especial, por cuanto fue durante mi Ministerio de Comercio que se negoció el Tratado de Libre Comercio
con Venezuela y que inició ese proceso de aumento vertiginoso de las exportaciones hacia ese país. Un
mercado que siempre será muy importante para nosotros.

No abandonar diversificación de mercados

Pero al mismo tiempo tenemos que ser cautelosos. Me parece muy importante el ejercicio que ustedes
han hecho de ir a buscar otros mercados, eso no lo vayan a dejar; todo lo contrario, yo los estimularía a
continuarlo. Busquen otros mercados y poco a poco van recobrando el mercado venezolano, ojalá. Y ahí
vamos a ganar doble.

Pero no vayan a abandonar este ejercicio necesarísimo de ir diversificando nuestras exportaciones. No


solamente ustedes aquí en Santander; sino en el país entero.

Es muy importante que nosotros diversifiquemos nuestras exportaciones. Dependemos demasiado,


dependíamos mucho de Venezuela, dependemos demasiado de los Estados Unidos. Por eso el interés
nuestro también de abrir cada vez más espacios en otros mercados; aquí en America latina, en el Asia,
por eso el Tratado de Libre Comercio con Europa.

En la medida que podamos diversificar nuestras exportaciones, estaremos cubiertos para


eventualidades hacia el futuro, que no nos golpeen cuando alguna región en el mundo tenga alguna
dificultad. Eso es sano por principio y por eso les hago esa recomendación: no abandonen ese ejercicio
en que están de buscar nuevos mercados.

Yo espero que este primer paso sea un paso en la dirección de construir una relación perdurable, que
esto no sea nuevamente un acercamiento y al cabo de algunos meses volvamos otra vez a tener
dificultades y retornar al punto cero. Así se lo expresamos al Presidente Chávez; él estuvo totalmente de
acuerdo.

Quedaríamos muy mal ante el mundo que después de dar este primer paso y de permitir que se
desarrolle todo el trabajo de las comisiones, volvamos nosotros nuevamente, al cabo de unos meses, a
cerrar la frontera y a tener dificultades.

Por eso es mejor ir lento. Paso firme, lento pero seguro. Creo que eso nos daría a todos a la larga
mucha más tranquilidad y eso es lo que espero que podamos hacer en el desarrollo de esta reunión.

Diálogo con las Cortes

Estuve esta semana no solamente con el Presidente Chávez; estuvimos con las Cortes estableciendo
también mecanismos de dialogo, de concertación, con las reformas a la justicia que tenemos nosotros
que aprobar en el Congreso. Les ofrecimos que ese dialogo seria fluido, que concertaríamos todas la
reformas, pero que concertar no es consensuar.

Posiblemente dentro de las propias Cortes hay diferencias de opinión sobre diferentes temas; en el
Congreso puede haber  diferencias sobre muchos de los temas que se presenten; lo importante es que
se sientan partícipes en el proceso de la elaboración de las reformas y, si tienen argumentos válidos,
poderosos, seremos los primeros en acogerlos.

Porque creo que en la medida de lo posible y así son todas las políticas públicas, en la medida de lo
posible, si se puede concertar con quienes van a ser los beneficiarios o las víctimas de alguna reforma,
oírlos, escucharlos y dejarlos participar en el proceso de esa reforma, siempre es más positivo. Siempre
las políticas públicas concertadas son más efectivas; eso es una regla de oro a qui y en cualquier lugar
del mundo.

Lo mismo haremos con el sector empresarial. Ayer en la ANDI (Asociación Nacional de Empresarios),
iniciamos ese proceso. Les dije: vamos a concertar muchas de las políticas que afectan el sector
industrial; con el Consejo Gremial vamos a concertar muchas de las políticas que afectan el sector
empresarial, el sector productivo y lo mismo –y esta reunión tiene ese propósito–, lo mismo con las
regiones.

El desarrollo hoy en día, de cualquier país del mundo, no puede hacerse aisladamente en un mundo que
es cada vez más globalizado. En el caso nuestro, que somos un país de regiones, el desarrollo tiene
que ser regional. Y  estos acuerdos, estos ejercicios que iniciaron ayer y que vamos a continuar hoy, 
tienen como propósito eso precisamente: escuchar, acordar, ver cómo podemos entre todos. Porque
para desarrollarse un país, no solamente puede el Gobierno; tiene que ser el Estado, el sector político,
el sector judicial, el sector empresarial, el sector de los trabajadores; todos tenemos que ser participes
de ese proceso. Así logramos avanzar mucho más rápido, así lograremos ser mucho más efectivos.

Y por eso celebro mucho Miguel (Peñaloza) que usted me haya contado que el día de ayer avanzaran
bastante en muchos de los temas ya específicos. Que qué hacemos con el turismo, que qué hacemos
con el desarrollo de las pequeñas empresas.

Nuevo Viceministro de Desarrollo

Y a propósito de turismo y de desarrollo de las pequeñas empresas, quiero hacerles un anuncio que
creo que es importante para Santander. Vamos a nombrar como Viceministro de Desarrollo a Carlos de
Hart.

Es una responsabilidad muy importante, porque todo nuestro esfuerzo de crear prosperidad, de crear
empleo, de reducir la pobreza, tienen mucho que ver con el desarrollo de la microempresa, de la
pequeña empresa y de la gran empresa. De manera que hay una inmensa responsabilidad, Carlos, y le
agradezco mucho que usted entre a este Gobierno. Nos honra muchísimo que un santandereano de su
talla sea partícipe del Gobierno.

Y en turismo, que es otro de las puntas de lanza de la generación de empleo, hemos hechos unos
cálculos. Si duplicamos el número de turistas, creamos cerca de 400 a 420 mil empleos. Ustedes han
estado representados en ese sector por Óscar Rueda (Viceministro de Turismo); lo vamos a
ratificar.         
          
En fin. Lo que quería decirles como abrebocas y me he extendido demasiado, para darle la palabra a
Miguel, quien va a explicar por primera vez cómo van a funcionar estos Acuerdos para la Prosperidad.

Se trata simple y llanamente de generar espacios y mecanismos de concertación.

Como les decía, yo soy un convencido de la concertación. Yo crecí en una institución, mis primeros
pinos profesionales fueron en la Federación de Cafeteros, donde la concertación era obligatoria por ley. 
Ahí aprendí la bondad de concertar, que vuelvo y repito, concertar no es consensuar. Concertar es
dialogar, consensuar es darle poder de veto a todos los participantes. Eso es muy difícil. Pero
concertación sí.

Y eso es lo que queremos hacer con ustedes, queremos hacer con el resto del país por sectores, por
regiones. Eso va a ser un diálogo permanente y en la medida en que todos se sientan participes, en que
todos participen, estoy seguro que este propósito nuestro de unir al país, de ponernos unos objetivos
audaces.

Buscar ingreso de Colombia a la Oecd

Ayer les decía a los industriales: vamos a ingresar a la Oecd (Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económico, Ocde). Esto no es un club de ricos. No. Es un club de los países con las mejores
prácticas del mundo y que nosotros los colombianos estamos en condiciones de ingresar a ese país.

¿Que nos va a requerir un esfuerzo enorme? Sí, porque hay unos umbrales muy altos. Para ingresar a
ese club requiere el Estado ser un Estado eficiente, requiere unos estándares mínimos en materia
social, en materia económica, en materia de justicia. Pero si logramos eso como lo logró Chile.

Hablaba yo con la Presidenta (Michelle) Bachelet, me decía: ‘En Chile nos propusimos a entrar a la
Oecd como uno de los objetivos nacionales, como una política de Estado. Todos los chilenos nos
propusimos la entrada a la Oecd y lo logramos’. Y una vez entra uno a ese club se mantiene allí, porque
es un club que se vigilan los unos con los otros. Mire, que este país se está quedando atrás en su
educación. Mire, que este país se está quedando atrás en la generación de empleo. Mire, que ese país  
se está quedando atrás en el crecimiento económico. Mire, que este país está abriendo la brecha entre
ricos y pobres. Y los mejores profesionales de todos estos países van a ayudar a ese país a salir de ese
problema.
Imagínense ustedes si podemos nosotros los colombianos ingresar a ese club de las buenas prácticas.

Colombia está en este momento como centro de atención del mundo. Les contaba ayer, también, a los
empresarios en la ANDI, que tuve la oportunidad de reunirme con el Presidente de tal vez el banco más
grande del mundo, el Hong Kong Shangai Banking Corporation (HSBC).

Él pronunció un discurso en Hong Kong a todos sus clientes en todo el mundo y dijo: ‘Aquí viene una  
generación de países donde les recomiendo a ustedes, los clientes de este banco más grande del
mundo, que fijen su atención. Se llaman los Civets, así los llamó él, Civets. ¿Qué quiere decir los
Civets? Encabeza Civets ‘C’: Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Sudáfrica. El único país
latinoamericano, Colombia.

Eso es una señal muy esperanzadora, que nos llena de optimismo y de entusiasmo. Pero nosotros no
solamente de optimismo y de entusiasmo, tenemos que trabajar muy duro. Tenemos que aprovechar
esa situación, aprovechar ese momento y echar para adelante. Todos juntos, todos unidos. Ese es mi
sueño, y ese es el sueño que quiero que con ustedes podamos lograr.

Muchas gracias”

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en el lugar del accidente


aéreo en San Andrés
San Andrés, 18 ago (SIG). 

“Nuestros corazones están con ustedes; el nuestro y el de todos los colombianos. Nuestro más sentido
pésame.

Los titulares de la prensa internacional, en su gran mayoría calificaron este hecho como un milagro. Esa
fue la palabra que más apareció en los titulares alrededor del mundo: milagro en San Andrés, milagro en
Colombia; y describían lo que sucedió.

Y fue un milagro, fue un verdadero milagro. Me cuenta el doctor Fernando Sanclemente (Director de la
Aeronáutica Civil) que esas dos rueditas que tiene todo avión en su tren de aterrizaje, al comienzo –la
nariz se llama–, que al lado de la nariz se encontró una Biblia, lo que tiene mucho significado. Eso es un
milagro.

Pero este milagro fue muy particular, porque no solo fue la mano de la Divina Providencia, la mano del
Todopoderoso, sino que tuvo una divisa muy importante, muy importante de aquí: nuestros compatriotas
que hicieron un trabajo realmente espectacular.

Agradecimiento por la solidaridad de todos

Y yo vine aquí hoy a San Andrés a agradecerle a Dios, por supuesto, pero también agradecerles a todos
y cada uno de ustedes que, inclusive arriesgando sus vidas, permitieron que este accidente no hubiese
tenido las consecuencias trágicas que un accidente similar en cualquier parte del mundo hubiera tenido.

El trabajo de todos, nuestros valientes miembros de la Fuerza Pública, esa operación que hicieron para
controlar la pista. La Armada Nacional se tomó las cabeceras. La Fuerza Aérea y la Policía
inmediatamente  intervinieron en la pista. Luego los bomberos, luego todos los que fueron interviniendo.

El trabajo –me dicen–, de los taxistas; cómo ayudaron a evacuar la gente. Y como decía el señor
Gobernador (de San Andrés y Providencia, Pedro Gallardo Forbes), en 14 minutos tenían las personas
repartidas, atendiéndolas en los dos hospitales, que también hicieron una labor maravillosa.

La forma como la ciudadanía en general fue solidaria, la forma como todo el sector hotelero ha venido
ayudando a que la situación de a quienes les tocó quedarse aquí no fuera tan dramática; en fin, todos
los que intervinieron en este proceso de convertir una tragedia en un milagro.

Les quiero decir que muchas gracias; muchas gracias a nombre mío, a nombre de toda Colombia. Me
siento muy orgulloso, muy orgulloso del trabajo de ustedes.
Cuando me describen ya en detalle cómo fue la operación, cómo cuando estaban apareciendo las
llamas, los bomberos llegaron arriesgando sus vidas a apagar las llamas; cómo la Policía desde un
principio, allá metida rescatando la gente. A todos mis más sinceros agradecimientos.

Ustedes les han dado una lección a Colombia y al mundo de lo que es solidaridad, eficiencia y lo que
somos los colombianos.

Me contaba el Gobernador que había una pareja de un estadounidense, del estado de Georgia –¿Es el
estado de Georgia, no Gobernador?– casado con una barranquillera. La barranquillera, nuestra
compatriota está embarazada, siete meses de embarazo, siete semanas perdón.

Creo que este marido de nuestra compatriota estadounidense ya está en Colombia, o está en Estados
Unidos, no sé, debe estar en Colombia; pero le dijo al Gobernador que él quería regresar a tener su hijo
en San Andrés y que él añoraba con tener la ciudadanía colombiana.

Gobernador, si usted puede localizarlo y decirle que él el lunes en la madrugada volvió a nacer; o sea,
que nació en Colombia y que va a tener esa nacionalidad colombiana.

San Andrés es uno de los tesoros de Colombia

Hemos venido aquí también para darle a San Andrés una voz de aliento, una voz de optimismo; a
decirles a los colombianos y al mundo: esta es una isla privilegiada. Lo que sucedió aquí dice mucho del
ambiente que reina en San Andrés. El hecho de que hubiese sucedido este milagro aquí en San Andrés
es un buen augurio para el futuro de San Andrés.

Esta mañana alguien comentaba que si la pista estaba en condiciones no óptimas. La verdad es que la
pista está en condiciones óptimas bajo cualquier punto de vista, bajo cualquier parámetro.

Aquí lo que hay es una isla habitada por gente maravillosa, dispuesta a recibir a todos los turistas de
Colombia y del mundo durante mucho tiempo. Esta isla es uno de los tesoros de Colombia y todos los
colombianos lo que queremos es quererla cada vez más, señor Gobernador.

Solamente me resta decirles que como Presidente quería venir a estar presente en una situación tan
especial. Una mezcla de tristeza; tristeza por la pérdida de una compatriota, que nos duele
enormemente.

Pero al mismo tiempo una sensación como de euforia, porque se salvaron todas las personas que
estaban en ese avión, con excepción de doña Amar (Fernández de Barreto).

Decirles que el Gobierno estará siempre presente en situaciones como éstas, estará siempre dispuesto
a ayudar. La Fuerza Aérea estuvo aquí desde un principio. El único contratiempo que tuvimos fue el
tiempo, el tiempo que demoró durante varias horas, muchas horas, el inicio del proceso para normalizar
la situación.

Normalización gradual de operaciones

El doctor Sanclemente me dice que le tocó esperar desde el lunes a la madrugada hasta casi las 7:00,
8:00 de la noche para poder llegar. Yo pregunté que si podíamos venir el lunes y me dijeron que no; era
imposible.

Luego el Ministro de Transporte (Germán Cardona Gutiérrez) también estaba allá en Barranquilla. Salió
de su casa en Anapoima (Cundinamarca); se fue para Barranquilla porque no podía regresar aquí.

El primer vuelo quiso llegar, no pudo; le tocó aterrizar en Providencia. De Providencia quiso aterrizar
otra vez en San Andrés, no pudo; le tocó devolverse a Cartagena, tengo entendido. Ese fue el motivo de
la demora y lo que causó ciertos contratiempos a las personas que querían evacuar.

Pero afortunadamente ya ustedes han visto cómo los aviones están despegando uno tras otro y
esperamos que muy pronto la situación esté totalmente normal.

Rogamos por la vida de la niña, que infortunadamente me dicen que está bastante grave; me dicen que
está bastante grave pero roguémosle a Dios que haga otro milagrito y nos salve esa niña y nos ayude a
que se pueda recuperar. Ojalá escuche este clamor de todos nosotros.

De nuevo a todos ustedes muchas, muchas gracias; muchas, muchas felicitaciones. Estamos muy
orgullosos del trabajo de todos y cada uno de ustedes; un ejemplo para el resto de Colombia, un
ejemplo para el mundo.

Y que Dios los bendiga”.

Muchas gracias”.

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la premier de la


película ‘Océanos’
Bogotá, 18 ago (SIG).

“Yo tampoco –no se preocupen– voy a echar ningún discurso.

Vinimos aquí a ver una película. A eso fuimos invitados, a eso me invitó Sandra Bessudo (Ministra
designada del Medio Ambiente) hace ya algunos días, llena de entusiasmo, como todo lo que hace ella.

Y me invitó a una película muy especial, que tiene un significado muy especial y un mensaje muy
especial, sobre todo para nosotros los colombianos.

No todos los colombianos conocen o aprecian nuestras riquezas. No todos los colombianos conocen
que somos el país más rico en biodiversidad por kilómetro cuadrado del mundo, del planeta.

No todos los colombianos saben que en recursos hídricos, en agua, somos el tercer país más rico del
mundo. Y no todos los colombianos saben que el 48 por ciento de nuestro territorio es un océano, o bien
el Caribe o bien el Pacífico. Son aguas marítimas.

Allí hay una riqueza inmensa, tenemos una costa, 1.600 kilómetros en la Costa Caribe, 1.300 kilómetros
en la Costa Pacífica. O sea, la mitad de Colombia es mar. 

El legado de Cousteau y la nueva Ministra

Y no hemos realmente conocido qué hay en ese mar. El mundo hasta ahora está descubriendo qué hay
en los mares y a nosotros nos correspondió ¡vaya paradoja! que un francés fuera el que realmente
comenzara a decirnos qué era lo que había en esos mares que son nuestros

Precisamente este junio de este año se cumplieron los cien años del natalicio de Jacques Cousteau. Y
Jacques Cousteau fue una persona muy especial, que tenía esa pasión que uno le veía en su programa
sobre los océanos, sobre el mar.

Pasión que tiene Sandra Bessudo, quien además lo conoció cuando –tengo entendido– tenía solamente
4 años. ¿Qué edad tiene Suani hoy (hijo de la Ministra designada)? 9. Es chiquito.

Pero Sandra se ha mantenido en contacto con los hijos de Jacques Cousteau, con los nietos, porque
tienen esa pasión por defender una riqueza del planeta y en el caso nuestro que es una riqueza de
Colombia, como son nuestros mares. Ahí hay un potencial enorme.

Y como lo dije en mi discurso de posesión, nosotros lo que tenemos no es una herencia de nuestros
padres sino una deuda que tenemos con nuestros hijos, una deuda que tenemos que pagar. Es decir,
tenemos que preservar nuestro medio ambiente, nuestra biodiversidad.

Y ahí afortunadamente encontramos una persona que nos va a obligar a pagar esa deuda con creces,
que es Sandra Bessudo.

Sandra toda la vida ha tenido esa vocación de proteger esas riquezas que tenemos los colombianos,
que Dios nos dio. Hoy, precisamente cuando regresaba yo de San Andrés, veíamos cantidad de mar y
qué mar tan bello. Y lo que hay debajo cómo es de importante.

Y lo que me decía Sandra es que esta película lo que hace es decirle a la gente, transmitirle un mensaje
de importancia de lo que es el mar.

Yo había tenido alguna experiencia con el mar, estuve en la Armada Nacional. El único problema era
que me mareaba cuando estaba en los buques; pero aparte de eso, tengo mucho aprecio por el mar.

Fui además, por puras coincidencias de la vida, delegado de Colombia ante la Organización Marítima
Internacional, en Londres, en los años setentas. Me tocó discutir los temas que hoy –en esa época no
eran muy importantes, ni muy relevantes– hoy se están volviendo muy importantes y muy relevantes.

Un Gobierno comprometido con el medio ambiente

Pero lo que sí tengo es un compromiso para que el Gobierno sea un Gobierno respetuoso del medio
ambiente. Somos muy concientes, muy concientes de los tesoros que tenemos, el verde de nuestras
selvas y el azul de nuestros océanos. Ese tesoro tenemos que preservarlo.

Y por eso vamos a crear el Ministerio del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Y por eso designamos a una persona que va cumplir esa tarea con lujo de detalles. Porque como
ustedes lo han visto le sale esa pasión por la naturaleza, por los mares, le brota por los poros. Por eso
estoy seguro que va a ser una gran Ministra.

Y va a tener un Presidente que la va a apoyar en toda su causa.

Y que esta película es simplemente un abrebocas de lo que ella va a hacer durante su Ministerio y es
concientizar a los colombianos sobre la importancia de preservar el medio ambiente, de preservar sus
riquezas.

A mí cuando me preguntan qué quisiera que la gente recordara después de terminado el Gobierno, yo
he dicho con toda claridad: que digan que el Gobierno ha sido un Gobierno que logró bajar los índices
de pobreza, logró bajar los índices de desempleo.

Pero también mi sueño es que nos recuerden como un Gobierno  que tuvo una gran sensibilidad por
preservar el medio ambiente, por protegerlo, por aprovecharlo en forma positiva. Y porque esa riqueza
enorme que tiene el país,  en un mundo donde hoy lo que más está preocupando a la humanidad es
precisamente el cambio climático, la destrucción del medio ambiente, de nuestros bosques y de
nuestros pulmones, Colombia puede jugar ahí como una gran potencia.

Y ese es nuestro sueño, que espero que con Sandra podamos cumplir.

Sin más preámbulos, los invito a ver esta película y que ojalá la película cumpla con su cometido.

Muchas gracias”.

Palabras del Presidente de la República, Doctor Juan Manuel Santos,


en la presentación del Proyecto de Ley de Formalización y Primer
Empleo
Bogotá, 19 ago (SIG).

“Antes de comenzar quisiera hacer una breve declaración sobre la noticia que se conoció hoy acerca de
un grupo de abogados que va a denunciar al ex presidente Álvaro Uribe, y tres de sus ministros, por
traición a la Patria, entre otras cosas por firmar el acuerdo de extensión de cooperación militar con
Estados Unidos.

Como Presidente de la República manifiesto mi rechazo vehemente a estas infundadas e injustas


acusaciones a quienes, como el Presidente Uribe y sus más inmediatos colaboradores, no hicieron otra
cosa que servir bien a nuestro país y a los intereses del pueblo colombiano.

¿A quién le cabe en la cabeza que firmar un acuerdo para incrementar y hacer más efectiva la
colaboración bilateral contra el narcotráfico y el terrorismo pueda considerarse como traición a la Patria?
Y digo más: Como Ministro de Defensa, yo fui el que inicié la negociación de ese acuerdo.

Así que, señores denunciantes, si quieren pueden incluirme en la denuncia. ¡Me sentiría muy honrado!

Todo mi respaldo al Presidente Uribe y a su gabinete, que obraron en este tema con absoluta y total
transparencia y con el espíritu patriota que siempre los caracterizó.

Yo sólo aspiro a combatir a los violentos y a los criminales, y a representar a Colombia, con la misma
entereza, la misma firmeza y la misma decisión que ellos lo hicieron.

Ahora sí vamos al buen tema que hoy nos convoca:

Muchas veces me preguntan de qué se trata la Unidad Nacional, y cómo se traduce en la realidad.

Y aquí está la respuesta:

¡De esto se trata la Unidad Nacional!

Hoy más que nunca, en este recinto, está plasmado ese espíritu de Unidad Nacional que he convocado
a través de los últimos meses.

No es, como siempre se ha dicho, una unidad para repartir puestos ni para repartir prebendas.

No es una unidad para acallar las voces de los opositores, que son tan importantes para la democracia.

Es una unidad en torno a los temas fundamentales que a todos nos congregan y que a todos nos tienen
que seguir congregando.

Una unidad para generar empleo y para combatir la pobreza.

Una unidad para crear prosperidad democrática, es decir, prosperidad social para todos los
colombianos.

Nuestro país tiene todos los elementos, todas las condiciones, para despegar y convertirse en un
milagro económico y social.

Pero eso sólo lo vamos a poder lograr si trabajamos unidos, si nos ponemos todos unas metas
comunes, si empujamos todos en la misma dirección.

Y hoy estamos dando un ejemplo concreto de cómo funciona este proyecto de Unidad Nacional.

Todos los que estamos aquí: gobierno, gremios, partidos políticos, tenemos un compromiso con nuestra
gente, con todos los colombianos y, muy especialmente, con los más de dos y medio millones de
compatriotas que hoy no tienen empleo.

El Ministerio de Protección Social, el Ministro Mauricio Santamaría, nos ha dado una explicación muy
resumida pero muy concreta sobre el proyecto de Ley de Formalización y Primer Empleo que estamos
presentando al Congreso de la República.

Pero él no está solo.

Aquí están también el Ministro de Hacienda; el Ministro de Comercio, Industria y Turismo, que acaba de
retirarse, porque está viajando a Venezuela a presidir una de las comisiones con la hermana República
de Venezuela para ver si podemos normalizar nuestras relaciones; el director de Planeación; y la
directora del Icbf (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar); todos avalando esta política integral que
incluye el soporte y el compromiso de cada una de las entidades.

Pero aquí también están los presidentes de las Cajas de Compensación Familiar y de la Confederación
de Cámaras de Comercio; de la Andi (Asociación Nacional de Empresarios); están todos los dirigentes
gremiales, en una demostración de que el objetivo de crear empleo requiere del esfuerzo de todos, es
del interés de todos y va a tener el aporte de todos.

Yo le agradezco mucho las palabras al doctor Álvaro José Cobo, Presidente de Asocajas; las palabras
del doctor Eugenio Marulanda, Presidente de Confecámaras; y del Presidente de la Andi, el doctor Luis
Carlos Villegas.

Ustedes saben que estamos pidiendo un esfuerzo a sus agremiados en el corto plazo, como por
ejemplo no recibir las contribuciones o no recibir los ingresos por el registro mercantil. Van a ser
contribuciones que en principio no tendrán, pero que se duplicarán hacia el futuro. Es una buena
inversión. Y en esto creo que es bien claro el objetivo de todo este proyecto.

Saben también que sólo a través de una economía formal, con más empresas y más cotizantes, vamos
a poder sacar el país hacia adelante.

Lo que hoy sembramos, lo que hoy estamos haciendo, lo vamos a cosechar en unos años, y entonces sí
podremos todos congratularnos por haber tomado una decisión que espero sea la correcta.

Sus palabras, las de todos ustedes y su compromiso, son ejemplo de lucidez y de visión de futuro, de
solidaridad con sus compatriotas, de unidad para la prosperidad.

Recuerdo una frase de mi contrincante de entonces, el profesor Antanas Mockus, que acaba de
mencionar también el presidente de Confecámaras: ‘Todos ponen, todos ganan’. Eso es lo que estamos
haciendo aquí.

Y esto es un ejemplo perfecto. Todos estamos aportando y todos vamos a ganar.

Debo decir que esta semana me he sentido muy contento, muy tranquilo, al comprobar la buena
disposición y la gran responsabilidad del sector privado, doctor Villegas (presidente de la Andi), frente a
la solicitud que expresamos en la Asamblea del viernes pasado, en Cali, de que nos acompañen en un
gran Pacto contra la Pobreza y por el Empleo.

Ayer, en la reunión con el Consejo Gremial, todos los gremios, todos, sin excepción, manifestaron su
acuerdo, con patriotismo, con visión de futuro, para que comience el desmonte de las deducciones
tributarias por inversión en capital, a cambio de realizar programas y establecer estímulos para la
generación de empleo.

Les aseguro a los gremios, le aseguro al país, que esos cerca de 3,5 billones de pesos que van a
ingresar al fisco por la eliminación de las deducciones al capital se van a convertir en otro tipo de capital;
capital social, que es lo que tanto interesa a este país, en inversión en nuestra gente, en más
oportunidades.

Con ese mayor ingreso vamos a poder dar otros estímulos tributarios como los que contempla el
proyecto de ley que hoy estamos presentando; ya no enfocados en el capital sino en el trabajo, que es
el gran reto que tenemos todos los colombianos.

Gracias, muchas gracias a los gremios por comprometerse a trabajar contra la pobreza y contra el
desempleo.

¡Nada menos se esperaba de sectores que se han caracterizado por su responsabilidad y su amor por
su país!

Y así como nos reunimos con los gremios económicos, espero reunirme la semana entrante –ya los
hemos convocado– con las centrales obreras, con los sindicatos, porque nadie mejor que ellos para
hablar de la creación de trabajo, trabajo y más trabajo.

Aquí están también los representantes de los partidos políticos, pieza fundamental de la democracia,
que se han vinculado a la propuesta de la Unidad Nacional, y en cuya mesa del acuerdo discutimos
también este proyecto.

Esta ley la sacaremos adelante con apoyo de ustedes, señores congresistas, del Congreso, de los
partidos que se han vinculado a la Unidad Nacional, y ojalá también con los demás partidos que tengan
representación en el Congreso.

Porque formalizar la economía y crear empleo no debe tener color político; ¡es una meta de todos!

Y quiero hacerle un reconocimiento especial doctor Rafael Pardo. De su programa tomamos prestada
esta iniciativa de estímulo al primer empleo.

Siempre dije durante la campaña que pondría en práctica las buenas ideas de mis entonces rivales
democráticos, y así lo estamos haciendo hoy, poniendo en práctica una de sus buenas ideas. Lo hago
con gusto y con mucha alegría.

Porque repito: ¡De esto, y no de otra cosa, se trata la Unidad Nacional!

De trabajar juntos por el país, por los colombianos que más lo necesitan, por nuestro futuro como
nación, sin egoísmos, sin protagonismos, sin rencores, pensando en grande, unidos como debe ser.

La meta de empleo que nos hemos fijado es ambiciosa, pero estoy seguro de que es posible, no en
unos meses, pero sí en unos años, si buscamos esos objetivos todos unidos: crear por lo menos 2,5
millones de nuevos empleos y formalizar otros 500 mil. Son palabras mayores, pero estoy seguro que
esos objetivos los vamos a lograr.

No estamos condenados –oigan bien–, no estamos condenados a tener que convivir con tasas de
desempleo de dos dígitos. Me rehúso a creerlo. Y mucho menos con tasas de desocupación por encima
del 23 ó 24 por ciento para nuestros jóvenes, como la que hoy afecta a los menores de 25 años.

Por eso vamos a enfocar la ayuda en crear empleo para esos muchachos que por primera vez salen a la
vida laboral.

Y vamos a enfocarnos en ayudar a salir adelante a esas nuevas y pequeñas empresas que quieren
tener éxito y que quieren generar empleo.

Le apostamos todas las fichas al trabajo y al emprendimiento.

Y no será una apuesta solitaria del Gobierno.

Con gran satisfacción puedo decir, al verlos aquí a todos reunidos en este empeño, que es una apuesta
del país, de todo el país, para derrotar el desempleo.

Es cierto –y esto lo debemos tener muy claro– que no hay soluciones mágicas ni soluciones que tengan
efectos inmediatos; pero sí hay caminos para comenzar a derrotar el desempleo y yo estoy convencido
de que éste que estamos tomando hoy es un paso en la dirección correcta.

Estoy seguro de que, en un plazo de tres o cuatro años, vamos a ver florecer estos resultados, cuando
sean muchos más los trabajadores formales que los informales.

Más trabajadores formales significa más aportes a los sistemas de salud, más aportes a los sistemas de
pensiones, más aportes a toda la seguridad social del país.

Significa más contribuciones –después del periodo de gracia– a las cajas, a las cámaras de comercio.
En fin, todos ganan.

Significa, además, más impuestos recaudados para las grandes obras que necesita el país.

Y sobre todo –y eso es lo más importante–, significa más familias prósperas, más familias felices,
recibiendo ingresos dignos y con una mejor calidad de vida.

El proyecto de ley que se presenta ante el honorable Congreso es una herramienta jurídica muy
importante para que esa gran meta de crear por lo menos 3 millones de empleos formales pueda ser
posible en los próximos cuatro años.

Pero no es la única herramienta.

Al lado de ella tenemos el impulso que les vamos a dar –unidos al sector público y unidos al sector
privado– a los cinco sectores que hemos llamado ‘locomotoras’, que van a jalonar el crecimiento de la
economía por encima del 6 por ciento, o cerca al 6 por ciento, durante los próximos años.

Al lado de ella tenemos programas de créditos y becas para la educación superior que van a impedir
que cientos de miles de muchachos pasen a engrosar automáticamente las filas del desempleo.
Al lado de ella también tendremos programas especiales para estimular el empleo en las mujeres y
vamos a poner en marcha un programa ambicioso de obras públicas comunitarias.

Y tendremos, como ya se ha anunciado, un Ministerio del Trabajo y el Desarrollo Laboral, que se va a


dedicar a crear empleo, no a las fricciones laborales con los empresarios, no; a crear empleo y a
capacitar mejor a los colombianos para que puedan trabajar mejor, para que sea una educación
pertinente y que el trabajador se capacite permanentemente para que esté siempre vigente en un
mundo donde todos los días cambian las reglas del juego por el avance impresionante de la tecnología.

Será un esfuerzo grande, porque tenemos que pensar en grande.

Un país con más empleos formales, con más empresas formales, enfilado hacia la prosperidad y la
competitividad, ¡ese es el país que queremos!

Ese es el país que esperamos dejar nosotros como legado.

Y no será el legado de un gobierno.

Será el legado de una nación que se puso de pie cuando fue necesario, que asumió sacrificios, que
superó las diferencias y que decidió trabajar unida por su futuro.

Muchas gracias a todos ustedes; muchas gracias por unirse a este sueño y por ayudarnos a construirlo.
Estoy seguro de que este sueño será realidad más pronto de lo que estamos pensando.

Muchas gracias”.

Palabras del Presidente de la República, Doctor Juan Manuel Santos,


en la presentación de los proyectos de Ley de Ordenamiento Territorial
y de Reforma de Regalías
Barranquilla, 20 ago (SIG).

“¡Qué bueno venir a la costa Caribe, a esta querida Barranquilla, a cumplir un compromiso sentido, un
compromiso cierto, un compromiso del corazón, un compromiso con esta hermosa región de Colombia y
con todas las regiones del país!

Durante mi campaña vine varias veces a Barranquilla y a diversas ciudades y municipios del Caribe;
participé en muchos foros y siempre dije que, como Presidente, impulsaría una ley de ordenamiento
territorial que hiciera realidad el sueño de la región Caribe, y de otras que sean viables en el país.

Dije también que me comprometía a trabajar en una reforma a las regalías, un tema tan importante en
esta región –que además es una de las más beneficiadas por estos recursos–, para que se utilicen en
forma eficaz, eficiente, transparente, y también para que se distribuyan en todas las regiones de la
periferia.

Hablamos de un Fondo de Compensación Regional que comenzará a cerrar la brecha y a eliminar las
desigualdades que persisten entre las diversas zonas de nuestro territorio.

Y hoy vuelvo a Barranquilla, donde tuvo tanto impulso el Voto Caribe. Recuerdo perfectamente cuando
nos comprometimos con ese Voto Caribe en pleno carnaval y he venido a cumplir mi palabra con la
región Caribe y con las demás regiones del país.

Hemos venido, señor Gobernador (del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa), señores alcaldes, doctor
Adolfo Meisel, y tantos otros promotores de esta idea, para lanzar desde Barranquilla estos importantes
proyectos legislativos.

Esperamos, de todo corazón, que sean aprobados en el Congreso de la República, y hagan realidad
esa posibilidad de que las regiones tengan una verdadera equidad y una verdadera posibilidad de
desarrollo.

Me gustó mucho una columna suya, doctor Meisel, en la que nos invitaba a los candidatos que nos
habíamos comprometido con la región Caribe a cumplir nuestra promesa.

Usted decía que los políticos nos parecemos al diablo que convenció a un costeño que había muerto de
que no fuera al cielo, sino que se fuera para el infierno, porque le mostró una linda playa llena de
mujeres bonitas, en bikini, tomándose sus mojitos y con mucha música. Luego de que este muerto había
tomado su decisión, convencido por el diablo, llegó al infierno y no había tal playa ni mujeres bonitas ni
mojitos ni música; era un desierto lleno de torturas. El costeño le reclamó al diablo:  ‘Ajá, man. ¿Qué
pasó? Lo que tú me prometiste fue otra cosa? A lo cual el diablo le respondió: ‘Sí, ¡pero era que
estábamos en campaña!’.

Fíjese que no somos el diablo. Eso no está pasando ni va a pasar. Lo que dijimos en nuestra campaña
lo estamos cumpliendo.

Por eso hoy estamos aquí para cumplirle a la Costa, al Atlántico, a Bolívar, a Magdalena, a Cesar, a La
Guajira, a Córdoba, a Sucre, y a todas las demás regiones de la periferia del país; para cumplirle
también a Nariño, con el que nos comprometimos cuando allá estuvimos en campaña.

Hoy estamos lanzando, con un buen ambiente, como lo podemos percibir, este proyecto de Ley de
Ordenamiento Territorial que hará viable –después de 19 intentos– el proceso de creación de las
regiones, y un proyecto de acto legislativo que dará inicio a la gran reforma de las regalías que va a ser
el motor del progreso y de la equidad regional.

Señor Presidente del Congreso, del honorable Congreso que yo siempre he llamado el poder supremo
de la Nación:

En el discurso que pronunció el día de mi posesión, usted tomó la voz de las regiones para expresar
ante el país su preocupación por las desigualdades que se viven en la periferia colombiana.

Y manifestó, con alivio, que veía en el Gobierno que comenzaba una preocupación igual por las
inequidades sociales y regionales, y los buenos augurios de que tomaríamos cartas en el asunto.

Y es cierto, tal como usted dijo, que hoy hay ‘una auspiciosa confluencia’ –así lo llamó usted– del
Ejecutivo y el Congreso para lograr reformas largamente aplazadas, que superen la falsa dicotomía
entre crecimiento y la disminución de la desigualdad.

Después de tantos infructuosos intentos por aprobar una ley de ordenamiento territorial y unas reformas
necesarias al régimen de regalías, que realmente beneficien a todas las regiones, estoy convencido que
hoy, por fin, los astros se han alineado y son bastante favorables.

Con ustedes, señores congresistas, podemos hacer historia en el Caribe y en las demás regiones
posibles del país –en el Pacífico, en el sur, en el oriente–, para que todas se equiparen en desarrollo
económico y social con las más prósperas o menos pobres del centro de nuestro territorio.

¡Y no vamos a ser inferiores a este reto!

No se trata de un simple trámite legislativo.

Es un trabajo conjunto, de todos unidos para reducir la pobreza y las inequidades en la inmensa
mayoría del territorio nacional.

Es un compromiso de verdad con los que más necesitan, con los que están cansados de esperar.

El próximo mes iré a Nueva York a rendir cuentas sobre el cumplimiento de los Objetivos del Milenio.
Fuimos uno de los tres países –junto a China y Ghana- a los que nos pidieron rendir cuentas, sobre los
compromisos que fijamos nosotros mismos.

Y si queremos cumplir esos compromisos que asumimos ante el mundo  –¡y lo vamos a hacer!–, para el
2015 tendremos que haber sacado a por lo menos 7 millones de habitantes de la pobreza, y a 4 millones
de la indigencia.

¡Y vamos a lograrlo –estoy seguro– si trabajamos juntos, sin mezquindades, sin poner los intereses
personales sobre los intereses generales, como una Nación decidida a dejar atrás siglos de inequidades
y a conquistar ese futuro que está a la mano, para que sea un futuro placentero para todos los
colombianos!

A los pobres de la Patria y a los pobres del Caribe, les repito: ¡no los vamos a defraudar!

Y digo más: a todas las regiones de nuestra Patria, a esa inmensa mayoría de colombianos que viven
en la periferia de nuestro territorio, ¡tampoco los vamos a defraudar!

El ministro del Interior, Vargas Lleras, nos ha delineado lo que será la propuesta de la Ley de
Ordenamiento Territorial.

Es una ley pensada para las regiones y por las regiones, pero que no compromete la unidad ni la
soberanía nacional.

Y esto debe ser muy claro:

Desarrollar las regiones que autorizó la Constitución de 1991, es un ejercicio democrático de


descentralización y de mayor autonomía territorial, pero no es un camino hacia el federalismo o la
desintegración.

Me gustó mucho una frase que acuñó el secretario de la Comisión de Ordenamiento Territorial del
Senado (Gregorio Eljach Pacheco), que resume muy bien lo que queremos:

‘Vamos a regionalizar el Estado unitario’.

Y sea el momento para agradecer el buen trabajo de esta Comisión, hoy presidida por el senador
Aurelio Iragorri, que ha mantenido vivo este tema, a pesar de los continuos descalabros en el Congreso.

Con este proyecto de Ley de Ordenamiento Territorial, avanzaremos –sin lesionar la Unidad Nacional–
hacia una descentralización efectiva, que respete la autonomía regional y la diversidad, esa gran
diversidad que enriquece a nuestra nación.

Como dije en mi discurso de posesión: las regiones que estableció la Constitución para promover el
desarrollo económico y social ¡serán entonces una realidad!

Será un proceso gradual, impulsado desde las mismas regiones, cada cual a su paso y de acuerdo con
sus posibilidades y sus necesidades.

Sabemos que la región Caribe es pionera en esta idea, pero también podrán formarse, en su momento,
otras regiones en el país que consulten los intereses de sus habitantes.

La integración podrá tener motivaciones geográficas o motivaciones culturales; atenderá a la búsqueda


de un crecimiento sostenible; seguirá principios de solidaridad y equidad, y, sobre todo, hará realidad el
lema popular de que ‘la unión hace la fuerza’.

Es importante que los departamentos y los municipios que comiencen el camino hacia la regionalización
entiendan que no se trata de crear más burocracia, ¡no!

Se trata de hacer más eficaz, más transparente y mejor distribuido el gasto regional y de ejecutar
grandes proyectos que realmente traigan beneficios para la región y para todos sus pobladores.

Se trata de empoderar a las regiones para que asuman un destino conjunto que sea superior al que
alcanzarían individualmente, con criterios claros, como los de equidad, favoreciendo siempre las zonas
con mayores necesidades.

Vuelvo a traer a cuento una frase del Presidente (John F.) Kennedy que pronuncié hace una semana en
la Asamblea de la ANDI:

‘Nadie puede ser verdaderamente rico, si sus vecinos son pobres’.

No hay mayor inversión que pueda hacer un municipio o un departamento próspero que la de apostarle
a que sus municipios y departamentos vecinos gocen de la misma prosperidad.

Pero eso no basta y no basta tampoco el simple compromiso del Gobierno Nacional.
Necesitamos que todos ustedes aquí en el Caribe, y en todas las zonas del país, como futuras regiones,
se pongan de acuerdo.

Sólo superando los celos, las querellas, las competencias por los fueros, vamos a poder acordar y poder
diseñar bien las obras y los programas que tanta falta nos hacen.

Nunca olvidemos que somos pasajeros. El día de mañana, Gobernador, usted y yo estaremos gozando
de nuestro uso de buen retiro. Pensemos en la necesidad de dejar unas buenas instituciones, unos
buenos planes, unos buenos diseños y que podamos recordar que dejamos algo muy importante para
sus hijos y nietos, y para mis hijos y nietos.

Revolución en materia de regalías

Otra gran revolución –y es una verdadera revolución– es la que vamos a emprender en el tema de las
regalías.

Ayer, el Fiscal (e) Guillermo Mendoza Diago, el Procurador y el Contralor (e) presentaron un diagnóstico
bastante aterrador sobre la corrupción que se roba una buena parte de esas regalías que llegan a las
regiones, de esas inmensas regalías, como ustedes vieron en la presentación del Ministro de Hacienda.

Este es un tema del que vamos a apersonarnos, y del que ustedes también, que son los primeros
interesados, tienen que sentirse dolientes y tomar cartas en este asunto.

Las regalías no pueden seguir siendo la caja menor de los gobiernos municipales de turno, que se
gastan en obras sin impacto social o que simplemente se despilfarran.

Las regalías tienen que ser un instrumento de desarrollo, de creación de prosperidad, y sobre todo, de
equidad social. Esos tres principios que mencionó el Ministro de Hacienda son bien importantes: la
equidad regional, la equidad social y la equidad generacional.

Yo quisiera enfatizar esos principios, porque son los que informan todo lo que estamos haciendo en
materia de regalías. Queremos buscar un sistema que agarre la riqueza minera y la de hidrocarburos y
que se traduzca en una mejor calidad de vida para las zonas productoras, por supuesto, pero también
para las regiones con mayor rezago en desarrollo del país.

Es apenas justo, es apenas obvio; es lo que hay que hacer.

Como aquí se ha dicho, la periferia de Colombia concentra más del 44 por ciento de la población, pero
concentra el 60 por ciento de la pobreza del país.

Y llegó la hora de que los recursos que vienen de nuestro subsuelo nos ayuden a eliminar esa
inequidad. Son los recursos de todos los colombianos.

Cada barril de petróleo, cada onza de oro, cada tonelada de carbón, se van; ¡no se recuperan!; son
recursos finitos, escasos y no renovables.

Por eso no es posible que beneficien o a una sola región o una pequeña porción del territorio nacional ni
tampoco que beneficien a una sola generación.

¡No podemos girar contra el futuro de nuestros hijos!

Nuestra gran contribución, con este proyecto, será lograr que podamos invertir bien los recursos de las
bonanzas mineras y petroleras, que ojalá se presenten, aunque no podemos hacernos demasiadas
ilusiones. Estamos proyectando y preparándonos, no tenemos todavía esos recursos con nosotros.

Si no, la bonanza se traducirá, como se ha traducido tantas veces, en una mala inversión, que a la larga
significa estar peor que antes de la bonanza.

También será un esfuerzo para lograr metas de ahorro que nos blinden frente a eventuales momentos
de dificultad.

Ese esfuerzo lo hará conjuntamente el Gobierno Nacional con los impuestos del petróleo y los
dividendos de Ecopetrol que vamos a ahorrar en el exterior, para evitar la revaluación. Y eso es bien
importante, porque la revaluación está golpeando en este momento a los sectores que más empleo
generan.

Pero si todos ponemos, todos ganamos. Es como la pirinola de la que hablaba Antanas Mockus: Todos
ponen, todos ganan.

Queridos amigos de la región Caribe y de las demás regiones del país:

Los invito a una nueva noción de prosperidad: lo que hemos llamado la Prosperidad Democrática.

Es una prosperidad que no sólo beneficia a unos pocos, sino que se distribuye a los que más la
necesitan, generando una sociedad mucho más justa, más equitativa –y estoy seguro– que más pacífica
hacia el  futuro.

Las regalías, con este proyecto, van a seguir beneficiando a las regiones productoras, que eso quede
claro. Pero también –hay que ser justos– van a beneficiar a aquellas que están más atrás en su camino
hacia el desarrollo.

Me decía el Gobernador del Atlántico que Barranquilla no recibe un solo peso en regalías, ni el
departamento del Atlántico; y aquí hay también muchos pobres. Yo creo que es apenas justo.

Eso es solidaridad. ¡Eso es trabajar dentro de un concepto de Unidad Nacional!

¡Y vamos a superar las condiciones estructurales que han impedido que ese elemental esquema de
Justicia pueda ser una realidad!

Con el Fondo de Compensación Regional, los ingresos de nuestro subsuelo, del subsuelo de todos los
colombianos, van a beneficiar a todos los colombianos.

Y cumpliremos con dos objetivos que los repetimos mucho en la campaña:

Primero, nivelar las regiones, así como en la Unión Europea se hizo un gran esfuerzo para que las
regiones más pobres tuvieran más recursos para nivelarse. Eso creemos que es justo, después de
haber acumulado tanto atraso durante tantas décadas.

Será también un mecanismo transitorio que nos permitirá un crecimiento más homogéneo en todos los
rincones de la Patria.

Dos siglos después de nuestra independencia, hoy comenzamos un camino para ser una nación de
verdad, unida en la diversidad, donde todos marchemos al mismo paso hacia el mismo progreso.

El segundo objetivo es la realización de grandes proyectos de impacto regional, que cubran los déficits
en salud, educación e infraestructura para la competitividad.

Yo sueño con esta región Caribe, ahora que esperamos que nos aprueben el Tratado de Libre Comercio
con Estados Unidos y en medio de ese inmenso interés de los inversionistas del mundo por Colombia,
que se está convirtiendo en un país atractivo.

Estuve en Europa, en la gira que hice visitando a los mandatarios europeos, y hablé con el presidente
del Hong Kong Shangai Banking Corporation (Hsbc), que es el banco más grande del mundo. Él
pronunció un discurso en Hong Kong hace unos meses y dijo: ‘Hace unos años, Goldman Sachs –un
banco muy importante americano–, habló de un grupo de países con mayor futuro en el mundo, por su
impresionante desarrollo en los últimos años. Los llamaron los Brics: Brasil, Rusia, India y China’.

Y él dijo: ‘Le llegó la hora a un nuevo grupo: los Civets; C, de Colombia; I, de Indonesia; V, de Vietnam;
E, de Egipto; T, de Turquía; y S, de Sudáfrica’.

Le pregunté: ‘Por qué Colombia’, único país que mencionó de toda América Latina. Tenía un
conocimiento impresionante sobre el país y comenzó a describir las posibilidades que tiene Colombia y
su potencial. Dijo: ‘Por su situación geográfica, mar sobre el Caribe, mar sobre el Pacífico, sus recursos
naturales, rico en todo, y talento humano’. Las empresas del mundo que invierten en Colombia
inmediatamente se refieren a ese capital humano y dicen ‘esos gerentes colombianos son una
maravilla’; y no solamente los gerentes, también la mano de obra colombiana. Me sentí muy orgulloso y
muy ilusionado.

Eso es lo que nosotros queremos, aprovechar esas condiciones para que este país despegue.

Responsabilidad histórica del Congreso

Por eso amigos del Congreso, en sus manos queda una labor histórica.

Y vuelvo a las palabras de nuestro amigo Armando Benedetti, cuando dijo que estas noticias no sólo
son estupendas sino revolucionarias.

Y lo voy a citar:

‘Si todo esto se implementa en este Congreso con la celeridad y firmeza que la ocasión impone, esta
legislatura y este gobierno recibirán de inmediato el crédito de haber propiciado un acto histórico,
trascendental en términos de democracia, de igualdad, de cohesión social y de desarrollo’.

De eso se trata, amigos senadores y representantes; de eso se trata queridos gobernadores y alcaldes,
miembros de los concejos y asambleas, compatriotas todos.

¡Tenemos que pensar en grande!

Tenemos que dejar atrás esos enfoques particulares, obrar con visión de futuro, grandeza, solidaridad y
responsabilidad frente a nuestro país y frente a nuestros hijos y las demás generaciones.

El pasado 7 de agosto dije: ¡Le llegó la hora a Colombia!

Yo tengo el problema de ser partidario del Santa Fe. Pero después de que me eligieron Presidente de la
República me preguntan si soy partidario del Junior y digo que sí, también. Yo tengo que ser partidario
de todas las regiones y de todos los equipos de fútbol. Puedo terminar diciendo que ésta va a ser la
década de la equidad, de las regiones y del Caribe.

Digámoslo fuerte desde la Puerta de Oro de Colombia:

¡Le llegó la hora al Caribe!

Muchas gracias.

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la segunda jornada de


los Acuerdos para la Prosperidad
Riohacha, La Guajira, 21 ago (SIG).

“La presencia nuestra aquí en este bellísimo departamento de La Guajira obedece a varios factores, a
varias razones.

Primero, como lo decía al principio, Gobernador (de La Guajira, Jorge Eduardo Pérez) y queridos
guajiros, esta es una señal de agradecimiento con este departamento, que en los últimos meses, en los
últimos años, ha sido tan solidario con esta causa por la que ahora llamamos prosperidad democrática.

Segundo, porque el tema que nos concierne es un tema de gran importancia, es un tema prioritario del
Gobierno para los próximos cuatro años, que es el tema de la prosperidad social, la prosperidad
democrática, la prosperidad para todos.

Y dentro de ese concepto de la prosperidad, la lucha contra la pobreza. Eso para nosotros es una
acción fundamental. Lo he dicho muchas veces, que en cuatro años si me preguntan cómo quisiera que
me recordaran los colombianos, yo quisiera que me recordaran como el Presidente que logró disminuir
en forma sustancial los índices de pobreza.

Y aquí en La Guajira este es un problema serio, un problema serio. Por eso quisimos venir aquí para
iniciar todo un proceso para ver cómo podemos mejorar los índices de pobreza en La Guajira y en el
resto del país. Si lo podemos hacer aquí lo podemos hacer en el resto del país. Esto va a ser una
especie de plan piloto para producir, ojala muy pronto, resultados.

Porque es que las cifras son preocupantes. Colombia tiene un índice de pobreza que se fija en el 45 por
ciento. Ahí hay una gran discusión sobre esa cifra.

Mucha gente, con razón, está diciendo que es una cifra no comparable con la cifra que   usan otros
países, porque esta cifra tiene un nivel de exigencia mucho más alto, y que en esa forma nos estamos
perjudicando, porque cuando nos comparan a nivel internacional siempre aparecemos como los
campeones –y es un campeonato muy poco halagüeño- de la pobreza.

Pero si usamos otros indicadores que son más universales, usados por otros países, ese indicador no
es el mismo, no es el 45 por ciento, es bastante más bajo.

Hay un proceso que ya va en marcha hace algún tiempo, de revisar bien ese indicador para que entre
todos nos pongamos de acuerdo qué indicador vamos a utilizar de aquí en adelante, del próximo mes en
adelante, para medir la acción del Gobierno y la acción de todos nosotros, porque esto no es una tarea
solamente del Gobierno, para reducir la pobreza.

De todas formas con ese indicador o con cualquier otro, este es un problema que simplemente para el
ojo de cualquier colombiano, inmediatamente se da uno cuenta que es un problema serio.

El índice de pobreza, de pobreza extrema, 16,4 por ciento en Colombia, es un índice demasiado alto. La
pobreza extrema debemos erradicarla del territorio nacional, y eso es lo que yo soñaría con lograr como
objetivo: poder decir que en Colombia no hay más pobreza extrema. Y ese es un esfuerzo que vamos a
hacer todos.

Pero cuando uno compara esas cifras nacionales con las cifras de La Guajira, sale La Guajira como un
departamento con un problema especial: de 45 por ciento de pobreza (a nivel nacional) La Guajira tiene
64 (por ciento); de 16,4 por ciento de pobreza extrema, La Guajira tiene 32,4 (por ciento).

Y por eso entonces quisimos venir aquí y decir: bueno, pongamos en marcha unos procesos para que
esos indicadores, al cabo de algún tiempo, podamos realmente disminuirlos.

Hay  muchos enfoques, muchos ejemplos de países que han sido exitosos y que han sido un fracaso en
la lucha contra la pobreza.

Hay países que han invertido ingentes sumas de dinero que no han producido resultados por una mala
institucionalidad, por corrupción o por simple y llanamente no saber hacer bien las cosas.

Lo que queremos nosotros es reunir los ejemplos de los países exitosos, los ejemplos exitosos nuestros
y ponerlos en marcha en una especie de enfoque de dos vías: enfoque de arriba hacia abajo de la
Nación hacia las regiones, pero el enfoque que yo diría más importante, de abajo hacia arriba, y que se
compaginen esos dos enfoques, que se complementen, y eso es lo que realmente a la larga va a
producir los resultados.

Hay un ejemplo que puso en marcha el (ex) Presidente Uribe, un programa: la Red Juntos, que
precisamente lo que busca la Red Juntos es atacar el problema de la pobreza extrema.

Ese es uno de los programas que se analizó aquí, que se va a seguir analizando, para ver en qué
medida lo podemos ir mejorando, calibrando, para producir mejores resultados.

Reunión con temas específicos

Tengo entendido, doctor Miguel (Peñaloza, Alto Consejero Presidencial para las Regiones y la
Participación Ciudadana) que ayer se reunieron varias mesas de trabajo, nueve.

Nueve mesas de trabajo que abordaron diferentes temas, unos sociales y otros temas que no tienen que
ver con este punto específico de la parte social, sino temas que tienen que ver con el departamento, los
municipios, son temas que nosotros vamos a seguir discutiendo con ustedes y ahí se establecieron,
tengo entendido, unas mesas de trabajo para esos temas, pero lo que hemos querido en estas
reuniones, y como lo dije hace una semana en Bucaramanga y hoy lo repito aquí en Riohacha, vamos a
ir haciendo camino al andar en la forma que le vamos a dar a este tipo de diálogos con la comunidad, y
de expresión de la democracia participativa, pero siempre teniendo en cuenta resultados, queremos
resultados.

Por eso los hemos ordenado por temas y los hemos ordenado por regiones. Uno no puede venir aquí y
hablar de todos los temas: ‘que cuánto falta en la represa de Ranchería, en el distrito de riego; que no,
que faltan 42 mil millones de pesos para completar la fase uno’.

Pero a propósito, Gobernador, esos 42 mil millones de pesos ya esta semana se autorizaron para incluir
en el presupuesto, y eso completa el 100 por ciento de la fase uno de ese proyecto de Ranchería.

Yo sé que hay infinidad de problemas adicionales, pero hemos querido hacer estos encuentros, estos
Acuerdos (para la Prosperidad), sobre problemas específicos en regiones específicas, precisamente
para que podamos identificar procesos, ponerles  indicadores de gestión, indicadores de resultados, y
luego poder medir lo que se acordó en esa región sobre el tema que se haya discutido, y por decir: ‘aquí
avanzamos en esta forma y avanzamos en esta otra forma’.

Creemos que es un enfoque más práctico y que nos puede dar mejores resultados.

En lugar de discutir un poquito sobre todos los temas y solucionar a medias uno, solucionar a medias
otro, creemos que organizando mejor estos encuentros, estos Acuerdos, y poniéndoles  indicadores,
temas específicos y un proceso específico, vamos a lograr en su conjunto mejores resultados sobre la
tarea de Gobierno.

Antes de iniciar el proceso y darle la palabra al doctor Miguel Peñaloza, para que nos explique qué se
ha hecho, porque esto es algo importante.

Después de Bucaramanga algunas personas me dijeron: ‘Mire, nos gustaría tener más participación’.

Y le pregunté: ‘¿Pero cómo así que más participación?’.

‘Sí, es que el sábado cuando usted estaba allá, yo quería preguntarle sobre un tema que no tenía que
ver con el tema que estábamos discutiendo, y me hubiera gustado poderle preguntar’.

Y yo le dije: ‘Ese tema se discutió hasta la saciedad el día anterior’.

Hay proceso de participación muy rico, muy dinámico el día anterior a estos acuerdos. El día viernes se
van a reunir siempre para darle participación a la gente, para escucharla, para ver cómo se pueden ir
resolviendo las inquietudes.

Lo que pasa es que para hacer este programa que sale en televisión más práctico, hemos querido
concentrar la parte de los resultados de las mesas y el diálogo con las autoridades, para ir ordenando
mejor los procesos de Acuerdos para la Prosperidad.

Pero la participación se está dando. Algunas veces no se va a dar en televisión, pero se está dando.

Y eso también lo vamos a ir enriqueciendo. El doctor Peñaloza y todo su equipo tienen una serie de
ideas bastante audaces, que a mí me han gustado mucho, de darle mucha más participación a los
colombianos en estos procesos, a través también de los instrumentos y mecanismos tecnológicos que
están hoy afortunadamente a disposición de muchos colombianos.

Pero quisiera, antes de darle la palabra al doctor Peñaloza, decirles un poco lo que ha sido el itinerario
de esta semana, que creo que a todos nos interesa. Hacer un resumen de lo que hicimos esta semana.

El viaje a San Andrés

El martes estuvimos en San Andrés, felicitando a esta gente que le ayudó a los pasajeros del avión que
se accidentó allá en San Andrés.

Eso fue un verdadero milagro que solamente una persona haya fallecido. Una persona es demasiado,
pero eso hubiera podido ser una gran tragedia.

Y fuimos a hacerle un reconocimiento a todos los policías, a los bomberos, a todos los taxistas, los
médicos, la Armada Nacional, todos los que participaron en el rescate de esos pasajeros, que realmente
fue un milagro que no haya pasado a mayores en materia de vidas humanas.

Reunión con el Consejo Gremial

El miércoles hicimos una reunión muy importante con todo el Consejo Gremial. Y les pusimos el reto de
luchar juntos, precisamente por uno de los objetivos que hoy nos reúne aquí: luchar juntos por el empleo
y contra la pobreza, disminuir en forma muy importante esos indicadores de desempleo y de pobreza.

Y el Consejo Gremial, todos los gremios, todo el sector productivo colombiano, pues ahí tiene que jugar
un papel muy importante.

Yo quiero decir que me sentí muy contento de la respuesta a esa invitación que le hicimos a los
gremios. La respuesta fue inmediata, la respuesta fue generosa.

Y un compromiso de todos los gremios de meterse de lleno en este proceso de mejorar los indicadores
sociales de Colombia.

Creo que eso fue una noticia muy buena.

Inclusive tengo que reconocerlo así, por parte de ellos, por parte de la Andi (Asociación Nacional de
Empresarios de Colombia) nos dijeron: ‘Mire, sabemos que ustedes tienen planeado ir eliminando una
serie de exenciones tributarias que tienen las empresas en inversiones en activos productivos’.

Una inversión que hoy tiene el sistema tributario, donde se le dan unas gabelas, por así decirlo, a las
empresas que inviertan parte de sus utilidades en activos, los llamados activos productivos.

Ellos dijeron: ‘Creemos que esa medida, que fue transitoria, que se necesitó en su momento y que fue
exitosa, ya no se necesita, y que podemos ir desmontando esas exenciones y utilizando la plata que
produce el desmonte de esas exenciones en el programa fundamental de la lucha contra la pobreza, de
la lucha por el empleo’.

Y eso vino de iniciativa de ellos.

No es muy frecuente que una persona, una empresa, proponga que le cobren más impuestos. Por eso
creo que esa actitud hay que registrarla como una actitud generosa por parte del sector privado.

Que además es una buena inversión para todo el mundo y para las propias empresas.

En la medida en que nosotros saquemos gente de la pobreza y los pongamos en esa franja de la
llamada clase media, se vuelven consumidores, se vuelven un mercado importante para las propias
empresas.

O sea que esa generosidad también tiene un beneficio, un beneficio para todo el mundo, incluyendo las
propias empresas.

Proyecto de Ley de Formalización y Primer Empleo

El jueves presentamos ante el país la Ley de Formalización y Primer Empleo. Este es un proyecto de ley
al cual le damos una gran importancia, porque la formalización del país es un requisito fundamental para
que la economía y toda la política social puedan funcionar adecuadamente.

Un país con un índice de informalidad como el que tiene Colombia, en el largo plazo no es viable. No es
viable porque en la medida en que más personas reciben los beneficios y menos contribuyen a la
financiación de esos beneficios, los sistemas se revientan.

Por ejemplo, el sistema de salud tiene ese problema. Cada vez hay más personas beneficiadas por el
Régimen Subsidiado y menos personas que contribuyen al sistema. Llega un momento donde simple y
llanamente no es viable fiscalmente.

Eso sucederá hacia adelante también con las pensiones. Cada vez hay menos personas contribuyendo
al sistema de pensiones y más personas pensionadas. Hay un momento en donde las cuentas no dan y
el sistema se revienta.
Por eso la formalización para que la gente contribuya a los sistemas de seguridad social es muy, muy
importante. Y por eso también dentro de las prioridades que tenemos en este proceso de prosperidad
democrática, de llevarles la prosperidad a todos los colombianos, el elemento de formalización es
fundamental.

Y ahí combinamos una serie de incentivos para formalizar las empresas, para formalizar los
trabajadores, con incentivos que tienen que ver con el empleo desde los jóvenes, de los jóvenes que
hoy son la franja de la población que más sufre el desempleo.

Nuestro desempleo, que es una cifra demasiado alta, está entre el 11 - 12 por ciento, pero para los
jóvenes de menos de 25 años está por encima del 22 o del 23 por ciento. O sea que uno de cada cuatro
jóvenes está desempleado, buscando trabajo y no lo encuentra.

¿Eso qué produce?

Eso produce todo tipo de efectos negativos en la sociedad. Esos son los jóvenes que son reclutados por
las bandas criminales, esos son los jóvenes que los inducen a consumir drogas.

Un joven desempleado que quiere trabajar, que no encuentra empleo, es carne de cañón para muchos
de los problemas que tenemos nosotros.

Por eso, concentrar el esfuerzo del Gobierno en reducir el desempleo en general –porque vamos a
reducir el desempleo para todo el mundo, pero sobretodo donde está pegando más duro, que es en la
juventud- es algo que sin duda alguna es prioritario.

Entonces presentamos esa Ley del Primer Empleo y de Formalización, dándole a las empresas una
serie de incentivos para colocar gente, para enganchar gente, llevarlos a la formalidad.

Y así como con los activos productivos, o sea la maquinaria y otros activos,  tuvo éxito esa medida, y la
inversión creció sustancialmente, y ya esa dinámica va a seguir normalmente sin esos estímulos
especiales, lo que queremos es que ahora ese estímulo se concentre en la generación de empleo.

Y al mismo tiempo, esta ley contiene una serie de incentivos para que las personas que quieran iniciar
un pequeño negocio tengan todo un acompañamiento y tengan unos beneficios que les permitan
sobrevivir durante los primeros años y establecer su negocio en la formalidad.

¿Porque qué sucede hasta ahora?

La gente dice –erróneamente, porque eso es una equivocación- dice: ‘Pues si yo comienzo un negocio,
pero no me acojo a nada de lo que la Ley me exige, ni pago impuestos ni contrato la gente formalmente,
me va a ir mejor’.

Ahí se equivocan.

Primero, se equivocan porque la tasa de mortalidad de esas empresas pequeñas, que se inician así, es
por encima del 90 por ciento. No sobreviven después de uno o dos años.

Y segundo, hay un concepto erróneo de la gente, que cree que estando en la informalidad les va mejor.

Y resulta que eso no es cierto.

A las empresas formales les va mucho mejor. Tiene mejores ingresos, tienen acceso a la seguridad
social, tienen acceso a muchos de los instrumentos y acciones que el Estado tiene a su disposición para
ofrecerle a esas empresas, cosa que los informales no tienen.

En términos generales, es mejor negocio estar en la formalidad que en la informalidad.

Y por eso esta Ley lo que hace es darle a las pequeñas empresas una serie de gabelas, de exenciones.
No tienen que pagar la contribución, por ejemplo, a las cajas de compensación, al Sena (Servicio
Nacional de Aprendizaje), al Icbf (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar), en los primeros años.

Y las cajas de compensación aceptaron. Aceptaron porque saben que es un buen negocio en el largo
plazo, porque el informal que nunca ha pagado nunca va a pagar, pero ese informal que se formaliza, si
le ayudamos a que se consolide en los primeros tres, cuatro, cinco años, al cabo de cierto tiempo va a
ser un contribuyente adicional que nunca hubiéramos tenido, si no le damos ese incentivo.

Ese es el espíritu de la Ley, y eso es lo que nosotros queremos: que en lugar del 60 por ciento –hay
diferentes cifras, 52 – 55 - 60 por ciento de la actividad económica está en la informalidad- que se vaya
pasando a la formalidad.

Y ahí todos ganan. Ahí como dicen, todos ponen y todos ganan.

Ganan las propias entidades que están recibiendo esas contribuciones parafiscales; ganan quienes se
formalicen; gana la economía; ganan los sistemas de seguridad social, el sistema de pensiones, el
sistema de salud; todos los esquemas de seguridad social se van a fortalecer, porque se amplía la base
de quienes contribuyen al sistema.

Esa fue otra ley bien importante.

Ley de Ordenamiento Territorial

Y ayer presentamos otra ley muy importante, haciéndole honor a una promesa que habíamos hecho en
la campaña de presentar el proyecto de ley de Ordenamiento Territorial, para darle a las regiones la
posibilidad de organizarse como regiones para desarrollarse como regiones.

Eso es una vieja aspiración que desde la Constitución del 91 se ha intentado en 19 ocasiones,
Gobernador, 19 ocasiones y nunca se ha podido.

Creo que ha llegado el momento.

Aquí en el Caribe nació un nuevo movimiento, el Voto Caribe. Nosotros suscribimos ese Voto Caribe, y
dijimos, lo dijimos aquí en La Guajira, lo dijimos en el Atlántico, en Bolívar, en el Magdalena, en Sucre,
en Córdoba, en todo el Caribe, dijimos: vamos a hacer realidad esta vieja aspiración, sobretodo de la
región Caribe, de poderse comportar como región.

Y eso tiene la Ley de Ordenamiento Territorial, una ley orgánica para finalmente darle vida a la región
Caribe y a las demás regiones del país.

Este país es un país con una inmensa diversidad, parte de su riqueza es su diversidad, y tiene que ser
un país que se desarrolle por regiones.

Ahí hay un gran desafío.

Son decisiones complejas, que hay que tomar, en cuanto a la forma como se va a organizar la región.

Pero estoy seguro, con ese buen espíritu que los gobernadores del Caribe han venido mostrando, y el
interés que han venido mostrando, que ahí vamos a poder hacer aprobar finalmente esa Ley de
Ordenamiento Territorial.

Reforma a las regalías

Y acompañando esa Ley presentamos un proyecto para reformar todo el régimen de regalías, el
régimen de regalías que viene, Dios quiera, un aumento sustancial en la actividad petrolera, en la
actividad minera.

Hay un clamor general en todo el país, que se haga una revisión a todo el régimen de regalías tanto en
la forma como en el fondo.

En la forma, porque ustedes vieron hace un par de días un programa donde la Contraloría, la Fiscalía, la
Procuraduría y diversas entidades pintaron un panorama bastante, bastante lamentable sobre la forma
como las regalías en Colombia se han venido invirtiendo o se han venido –dicen los organismos de
control- despilfarrando.

Eso es un sacrilegio.

Las regalías vienen de productos que no son renovables y lo que deberían ser las regalías es
sembrarse y ahorrarse.

Entonces ese régimen de regalías se va a modificar, siguiendo unos principios básicos, unos principios
básicos. Sobre todo unos principios que tienen que ver con la equidad.

Básico, el principal es la equidad. Equidad de diferentes niveles: equidad regional, equidad social y
equidad generacional.

No es justo que nosotros, esta generación, nos gastemos el producido de todos estos productos que
están siendo explotados, exportados, utilizados, y les dejemos nada a nuestros hijos, a nuestros nietos.

Ahí hay una obligación generacional para ahorrar, que además tiene que ver con un problema de
coyuntura, que es el problema de la revaluación.

Entonces en la medida en que podamos poner un esquema en marcha que nos permita ahorrar, evitar
la presión monetaria para que la revaluación no siga cometiendo estragos en materia de empleo, y al
mismo tiempo permitirle a las generaciones venideras la oportunidad a ellos también, de gozar de estas
regalías, es algo que a todo el mundo le debe interesar.

Va a ser una discusión complicada, difícil, yo lo entiendo, pero vamos a tratar de que el Todopoderoso
nos ilumine con algo que le hemos pedido: justicia, que haya justicia, que la discusión y la decisión final
sea una decisión justa para todos.

Eso en cuanto a los proyectos de ley que presentamos ante el Congreso, todos en cumplimiento de lo
que ofrecimos aquí en este mismo salón, en la  campaña.

Paso importante en la normalización de las relaciones con Venezuela

El día de ayer –creo que es un tema que aquí a La Guajira le interesa muchísimo- se le dio el primer
alcance a la reunión que tuvimos el 10 de agosto el Presidente Chávez y yo.

Se reunieron los cancilleres con varios ministros, en el caso nuestro con el Ministro de Comercio,
Industria y Turismo, con el Ministro de Defensa, con el Ministro de Transporte y con una delegación bien
representativa del sector privado y también del sector político. Allá estuvo, tengo entendido, uno de los
representantes aquí de la Guajira.

¿Y qué se hizo, qué se logró?

Ustedes ya lo oyeron en las noticias, yo quiero hacer un recuento porque creo que es un paso
importante en la normalización de las relaciones, que nos deben producir bienestar tanto al pueblo
venezolano como al pueblo colombiano.

Estábamos en una situación de la peor de todas: dos países sin relaciones diplomáticas, sin relaciones
comerciales, en un ambiente bastante hostil. Ahí no podíamos empeorar, estábamos en el peor de los
mundos. Lo único peor, que es totalmente inimaginable, sería una guerra.

Entonces, por eso hicimos ese paso hacia la normalización, que es lo lógico, es lo correcto. Por
supuesto, defendiendo nuestros intereses, defendiendo nuestra soberanía, nuestra dignidad.

Y afortunadamente eso ha tenido eco, y ayer dimos un paso importante en esa dirección. 

Lo primero que quisiera resaltar, que es un símbolo, es una señal muy importante: en esta semana que
comienza, mañana, se va a entregar el beneplácito para nuestro nuevo Embajador (José Fernando
Bautista). Eso es un paso importante porque eso ya quiere decir que están normalizadas las relaciones
formalmente.

Comisiones de trabajo

Se dividió el trabajo en comisiones, como se había previsto desde un principio. Las comisiones se
reunieron, unas avanzaron ya en términos concretos, otras establecieron unos procedimientos para ir
avanzando, algo que creo que es importante de resaltar, con fechas concretas.

Por ejemplo, el pago a los exportadores colombianos, a los comerciantes colombianos, se estableció un
procedimiento concreto con fechas.

El lunes comienza el proceso de limpiar las cifras sobre las deudas, porque hay un temor, y yo creo que
justificado de lado y lado, que hay algunas cifras que están infladas, algunas cifras que son
exportaciones ficticias que han querido aprovecharse del sistema para tratar de hacer ahí un carrusel y
ganarse unas utilidades indebidamente.

Entonces vamos a limpiar esas cifras, pero mientras tanto ya hay un compromiso en el pago, una
especie de cuota inicial, de un poco más de 200 millones de dólares. Eso ya se habló con el director de
la institución en Caracas que está encargada de esos pagos, y ya eso es un hecho y esos 200 millones
se van a pagar en los próximos días.

Y luego se va a establecer una fecha límite, o se estableció, creo que es el 15 de septiembre, para que
se limpie el resto de las deudas y comience el pago del resto de la plata que se debe. Eso es un paso
bien importante.

En la parte comercial se decidió que ese marco jurídico que en este momento rige las relaciones con
Venezuela en materia comercial, que se negoció hace cerca de 20 años –me tocó a mí negociarlo como
Ministro de Comercio Exterior- el Acuerdo de Libre Comercio con Venezuela, eso deja de existir, porque
Venezuela denunció su participación en la Comunidad Andina de Naciones, o sea dejó de pertenecer,
pero había un plazo de cinco años donde Venezuela tenía que seguir cumpliendo con el marco jurídico
que se había negociado hace 20 años.

Pues eso termina en abril, y si no negociamos un marco jurídico nuevo quedamos como en el limbo,
como en el aire.

No tenemos un instrumento jurídico para poder regular las relaciones comerciales, que son tan
importantes. Entonces se decidió que efectivamente eso se va a hacer antes de abril. Eso también para
nosotros es importante a largo plazo.

En materia de seguridad, que es un tema fundamental, ahí hay que ir generando confianza.

Creo que un paso importante que se dio fue la decisión se reunirse todos los comandantes. Eso no se
hacía desde el 2006.

Cuando yo era Ministro de Defensa fuimos a San Cristóbal, establecimos unos procedimientos para ver
cómo podíamos cooperar mejor. Eso iba a ser ratificado por los presidentes, nunca se ratificó, surgieron
los problemas y eso quedó en el aire.

Yo aspiraría a que esta reunión que se va a realizar entre los comandantes con los ministros, tenga eso
como punto de partida y comience a generarse confianza, que es la base de la cooperación en materia
de seguridad.

Y ahí creo que es bien importante que avancemos para darle credibilidad a todo este proceso.

En la parte de las acciones conjuntas en la frontera también se estableció un cronograma concreto.

El Ministro de Infraestructura o la gente encargada de la infraestructura en Venezuela se va a reunir con


el Ministerio de Transporte para ver cuáles son esas obras prioritarias que se iniciarían, cómo se va a
desarrollar esta infraestructura conjunta que nos va a dar a los dos países un gran beneficio.

Y también en temas como la situación de la gasolina en la frontera, que es algo que aquí sé que es muy
importante, se estableció que el Ministro (de Minas y Energía) Carlos Rodado va a invitar al Ministro de
Energía de Venezuela a hablar específicamente sobre ese y otros temas que tengan que ver con esos
ítems de la relación que en este momento ha causado tanto perjuicio y está un poco en el aire, para ir
corrigiendo uno por uno y normalizando cada uno de esos aspectos que han sido tan traumáticos y tan
complejos para los dos países, pero sobretodo para nosotros en la frontera.

Y algo en que creo que si hacemos algo importante puede tener grandes dividendos en el largo plazo:
inversión social conjunta en la frontera.

Una política conjunta de tratamiento en las fronteras con inversión social que le lleve a la gente un alivio
en su situación personal y en su situación social. Creo que ahí podemos hacer cosas importantes, y
también se estableció un cronograma bastante claro y detallado sobre las reuniones que se van a hacer
en ese frente.

O sea que el resultado de la reunión de ayer me parece que frente a las expectativas podemos decir
que fue un buen resultado. Avanzamos bastante en lo que nos propusimos el Presidente Chávez y yo el
10 de agosto.

Hay muchísimo más por avanzar. Como lo he dicho en tantas ocasiones, yo prefiero que vayamos
lentamente, pero que vayamos sembrando bien y vayamos caminando sobre bases sólidas, para no
volver el día de mañana a tener un revés y volver otra vez a los problemas que tuvimos en el pasado.

Aquí es mejor ir lento, lento pero seguro.

Y creo que este paso que se dio fue un paso bastante importante, pero dentro de ese contexto de ir
poco a poco sobre bases sólidas. Creo que es lo mejor que podemos hacer hacia largo plazo.

Un Caribe sin hambre

De resto, pues Miguel (Peñaloza) creo que usted nos tiene un informe sobre el trabajo que se ha venido
haciendo.

Como les decía, esto es bien importante, esta lucha contra la pobreza extrema y contra la pobreza es la
prioridad del Gobierno.

La Prosperidad Democrática tiene como gran fundamento disminuir los índices de pobreza, mejorar los
indicadores sociales.

Por eso, vinimos con todo el equipo económico que tiene que ver con lo social. Con el Icbf, que ha
hecho aquí, y ahora nos contará la doctora Elvira Forero el avance que se ha hecho en algo que a mí
me dolía mucho decir, cuando yo decía, y es una promesa que espero poder cumplir, y usted me va ha
ayudar Elvira a eso: Caribe sin hambre, sobre todo en los niños.

Cuando yo veía un indicador: que hay más desnutrición aquí en La Guajira que en el Chocó, en los
niños, créanme que me dolía mucho, y eso es lo que venimos a erradicar.

Que no haya más hambre ni en La Guajira ni en el Caribe ni en Colombia.

Muchas gracias”.

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos al condecorar al tenista


Juan Sebastián Gómez, ganador de la medalla de oro en los Juegos
Olímpicos de la Juventud en Singapur

Bogotá, 24 ago (SIG). “Quise invitarlo, Juan Sebastián, a este sencillo pero muy importante acto de
reconocimiento y de agradecimiento. Y cómo me complace que estén aquí el Presidente del Senado y el
Presidente de la Cámara (Armando Benedetti y Carlos Alberto Zuluaga), acompañándonos en este
momento. Ellos representan a los colombianos, como lo hacemos nosotros. Y decirle a usted que lo
felicitamos de todo corazón. No se imagina lo que sentimos cuando me pasaron la noticia de su triunfo.
Estábamos en La Guajira. Inmediatamente lo anuncié y todo el mundo aplaudiendo.

Y quería hacer este acto para hacer un reconocimiento a usted, Juan Sebastián, y también a los otros
deportistas que han ganado las medallas a nombre de Colombia. A Brian Ramírez, a Jonattan Botero, a
David Okendo y a Jessica Legarda, en ciclismo, también obtuvieron medalla de oro. Y en medallas de
plata, Mario Andrés Gamboa, ecuestre, y Juan Carlos Carrillo, boxeo.

Este es un evento importante, porque la señal que usted les está dando a los jóvenes colombianos es
una señal muy positiva. Usted se ha convertido en un ejemplo para todos esos niños, todos esos
jóvenes que hoy lo ven a usted como un héroe. Y así es. Una persona que a su edad se gana una
medalla de oro en un olímpico, eso es algo que para nosotros representa un ejemplo que el resto de los
colombianos deben seguir.

El deporte, y se lo decía al nuevo Director de Coldeportes (Jairo Clopatofsky), queremos colocarlo en la


primera línea de las políticas del Gobierno. El deporte une a una sociedad, el deporte estimula, el
deporte les da a los colombianos una sensación de autoestima, cuando vencemos, como lo ha hecho
usted, y de orgullo. Además, el deporte, desde la época de los griegos, decían que era fundamental
para el desarrollo sano de una sociedad. La famosa frase: cuerpo sano en mente sana, es
absolutamente verdad.

Y eso que usted acaba de hacer simboliza lo que nosotros queremos hacer con el deporte en Colombia,
que es colocarlo en el pedestal y como ejemplo para todo el mundo, para que la sociedad colombiana,
los jóvenes colombianos, asuman el deporte como parte cotidiana de su vida. Y por eso quería decirle
en este sencillo acto: felicitaciones y muchas gracias. Muchas gracias porque este tipo de buenas
noticias es el que el país necesita permanentemente.

Ese esfuerzo suyo, su entrenamiento, y además felicitaciones para el entrenador también, al padre, a
todos los que lo rodean, porque de eso se trata: es el triunfo de un muchacho como usted, que además
se debe a una cantidad de gente que ha estado alrededor suyo. Un muchacho que tiene ya un activo en
su vida, muy importante, que espero que lo utilice positivamente hacia adelante.

Quería decirle cuánto nos satisface que usted haya ganado esa medalla de oro. Ojalá otros colombianos
sigan su ejemplo y ganemos muchas medallas de oro hacia el futuro, en su modalidad, en tenis y en
muchas modalidades, doctor Jairo Clopatofsky.

Nosotros tenemos el plan que anunciamos en la campaña, un plan bastante ambicioso, lo hemos
llamado el ‘Plan Supérate’, que es iniciar un concurso en todos los municipios de Colombia, en 14
disciplinas: siete deportes y siete otro tipo de disciplinas, que pueden ser culturales o de otro tipo. Y que
haya unas competencias que se hagan a nivel muy básico, a nivel de municipios. Son los 1.099
municipios los que van a tener la posibilidad de concursar. Puede ser a nivel colegios o a nivel de juntas
de acción comunal, no importa de dónde surjan, pero va a haber unas competencias que van a ir
subiendo, después a nivel regional, después a nivel nacional.

Los ganadores van a ser premiados en diferentes formas. La persona, si es un deporte individual, como
en el caso suyo, va a ser becada y tendrá unos premios personales. Pero el entrenador también va a ser
premiado y va a ser premiado el origen. Por ejemplo, si es un municipio, entonces les vamos a dar,
digamos, si es un equipo de fútbol, les vamos a dar una cancha de fútbol al municipio; si es un tenista,
entonces les vamos a dar unas canchas de tenis. Todo con miras a promover el deporte, a que los
jóvenes hagan deporte, a que los jóvenes consideren el deporte como parte de su vida cotidiana.

Eso además es educación, el complemento de una educación muy importante. El deporte evita que
nuestra juventud se desvíe hacia otras actividades que no son tan sanas para la sociedad. Entonces ese
ejemplo suyo llega como anillo al dedo en este programa que tenemos con el doctor Jairo Clopatofsky
para poner el deporte en primera línea en nuestro Gobierno.

De manera, Juan Sebastián, que muchas gracias, a nombre de todos los colombianos, lo felicitamos de
todo corazón y que sean muchas medallas más”.

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la conmemoración de


los 50 años de Juan Valdez y el lanzamiento del Acuerdo por la
Prosperidad Cafetera
Bogotá, 26 ago (SIG)

Muchas gracias, querido doctor Luis Genaro Muñoz


Palabras del Presidente de la República, doctor Juan Manuel Santos
Calderon, en la clausura de la XLV Convención Bancaria 2010

Cartagena, 27 ago (SIG). “Muchas gracias, doctora María Mercedes (Cuéllar, presidente de
Asobancaria), por esas palabras tan estimulantes, y de tanto positivismo.

Le digo, de verdad, que me siento muy contento al poder contar con un sector financiero tan profesional,
tan proactivo, enfocado en ayudar a consolidar el mejor futuro para Colombia.

He venido muchas veces a este encuentro anual con el sector financiero, en diversas calidades, como
periodista y como ministro de diversas carteras, y hoy me siento muy complacido al acompañarlos por
primera vez como Presidente de la República.

Soy un convencido del importante papel que juega el sector financiero en la economía, para mantenerla
sana y próspera.

Por eso quisiera comenzar respondiendo a su amable reclamo, doctora María Mercedes, por no
encontrar al sector de servicios financieros dentro de las cinco locomotoras del crecimiento identificadas
por mi gobierno.
Tiene usted razón, pero no es porque no lo consideremos igualmente importante.

Los servicios financieros son tan esenciales en la economía que han sido comparados, con razón, con
la savia de los árboles o la sangre que hace circular los nutrientes por el cuerpo humano.

Entonces yo diría que no son una locomotora, ni siquiera un vagón: ¡son el carbón que pone a andar el
tren, y que lo lleva a destino!
 
Y me gusta también su símil respecto a que el sector financiero puede verse como los durmientes que
soportan el ferrocarril.

Es cierto: el desarrollo económico del país avanza mejor, más fluidamente, si transcurrimos sobre unos
canales de financiación e intermediación eficaces, sólidos y seguros.

Las llamadas “locomotoras” requieren, para funcionar, del acceso a un esquema de financiación
eficiente y a la posibilidad de optimizar su administración de riesgos.

Son ustedes, el sector financiero, los que direccionan los recursos del ahorro y los hacen llegar al sector
productivo, los que analizan los riesgos, los que descubren oportunidades.

¡Qué bueno tenerlos apoyando el avance y crecimiento de nuestra economía!

Usted lo ha dicho, María Mercedes, interpretando el sentimiento no sólo de su sector, sino de millones
de colombianos:

Gracias al legado del gobierno del presidente Uribe hoy podemos mirar el futuro con más esperanza,
con más fe, con más entusiasmo.

Ahora nos corresponde –y cito sus palabras– “escribir un nuevo pacto social, donde primen la paz, la
convivencia, la tolerancia, la cooperación y la prosperidad colectiva”.

A ese pacto social, a ese gran Acuerdo por la Prosperidad, he venido convocando a los diversos
sectores de nuestra sociedad, con una acogida que nos llena de satisfacción y de fe en el futuro.

Reunimos a los partidos políticos en la Mesa de la Unidad, con el Ministro del Interior y de Justicia,
Germán Vargas Lleras, para impulsar las grandes reformas que requiere el país.

Convocamos los diversos gremios económicos, a través del Consejo Gremial –que incluye a
Asobancaria–, a un Acuerdo por el Empleo y la Reducción de la Pobreza, y recibimos una respuesta
muy positiva.

Ayer suscribimos con la Federación de Cafeteros un Acuerdo por la Prosperidad Cafetera, que busca
generar prosperidad social en el campo a través de diversas políticas de fomento e inclusión social.

Y hace apenas unas horas tuve una importante reunión con los sindicatos, con las centrales obreras, y
encontré también un espíritu de apertura para que trabajemos juntos, sobre una base de respeto, pero
siempre buscando objetivos comunes.

De eso se trata la Unidad Nacional a la que hemos convocado al país.

Se trata de trabajar unidos, sin egoísmos, sin particularismos, centrados en metas comunes –que no
son otras que la generación de prosperidad social a través de la creación de trabajo y oportunidades–,
para que entre todos construyamos un país más justo, más solidario, más seguro, con paz y progreso
para todos.

Se trata de alcanzar entre todos, como fuerza colectiva, lo que aisladamente sería imposible.

Por eso quiero destacar varios aspectos de esta Convención Bancaria y de lo aquí expuesto.

En primer lugar, celebro que el tema del empleo haya sido central en las discusiones de estos dos días,
en total sintonía no sólo con la prioridad de nuestro Gobierno sino con el clamor general del país.

Se ha hablado de cómo combatir la informalización del empleo, de cómo mejorar las condiciones en los
mercados laborales y de cómo mejorar el sistema de protección social.

Resalto la presencia en este evento del ex ministro Rodrigo Botero, quien con sus críticas ha contribuido
a agitar los debates, como las propuestas que él, junto con el ex ministro Domingo Cavallo, han
realizado para dinamizar la generación de empleo en el país.

Nosotros hemos apreciado mucho la aproximación realizada por estos dos ilustres economistas y 
hemos tomado muchas de sus recetas para implementarlas desde el Gobierno.

Es más: Domingo Cavallo, con quien tengo una vieja amistad, tuvo la generosidad de venir a Colombia y
dedicar día y medio a ayudarnos a revisar la redacción del proyecto de Ley de Formalización y Primer
Empleo que radicamos en el Congreso la semana pasada. Casi se puede decir que es coautor de esa
Ley.

Vamos a premiar la generación de empleo con estímulos tributarios, como antes se hacía con la
inversión en capital.

Porque queremos promover ese capital que es el que más importa a todos los colombianos: el capital
social, es decir, el capital humano.

¡Cómo me alegra ver al sector financiero discutiendo también sobre las mejores formas de generar
empleo y de formalizarlo!

Porque el empleo no es el embeleco de un gobierno, ni mucho menos de una campaña: El empleo –y


hablo de empleo formal– debe ser la obsesión de un país que está decidido a superar sus problemas y a
enfrentar con optimismo el porvenir.

Coincido en la apreciación de que nuestro sector financiero mostró una ejemplar solidez y fortaleza
frente a la reciente crisis internacional, y que esto se debe a que hemos aprendido las lecciones de las
crisis de décadas anteriores, y hemos sido juiciosos en hacer la tarea de desarrollar controles y medidas
que eviten colapsos en el sector.

La regulación financiera ha tenido logros importantes en los últimos años, tanto en el desarrollo del
mercado de capitales como en elementos prudenciales que nos permitieron sortear la crisis con un
sistema sólido que siguió proveyendo de recursos al sector productivo.

Con muchos de ustedes trabajamos, cuando fui Ministro de Hacienda, para tener una regulación más
estricta; con Patricia Correa, que era la Superintendente Bancaria de ese entonces, y hoy podemos
sentirnos orgullosos de los resultados.

Por supuesto, habrá nuevas lecciones que derivar de la crisis financiera internacional, pero sabemos
también que no toda receta que se aplique en el exterior es aplicable a nuestro caso.

Hoy hay una agenda regulatoria importante para eliminar fricciones y crear instrumentos que permitan
que el ahorro de los colombianos impulse el crecimiento del sector productivo, y vamos a desarrollarla.

Porque nos falta mucho en materia de bancarización y profundización bancaria, y por eso no podría
estar más de acuerdo con usted, doctora María Mercedes:

¡Hagamos de este cuatrienio el cuatrienio de la bancarización y la profundización financiera! ¡Hagamos


ese compromiso para que dentro de cuatro años podamos decir: cómo avanzamos en la profundización
del sector financiero!

Más colombianos en el sector financiero, más colombianos con cuentas bancarias, más colombianos
utilizando dinero plástico, más colombianos pagando sus cuentas por internet o incluso por celular, ¡ese
debe ser nuestro objetivo!

Yo quiero que este gobierno también sea recordado como el gobierno de la FORMALIZACIÓN DE LA
ECONOMÍA.

Porque sólo una economía formal puede hacer viable un futuro próspero y estable para todos.

Estamos avanzando –y ya el Ministro de la Protección Social, Mauricio Santamaría, les habló


extensamente al respecto– en nuestro propósito de formalizar el trabajo.

Pero la bancarización es otra cara de la formalización que queremos trabajar con ustedes, los
banqueros.

Sabemos que, frente a los estándares internacionales, Colombia tiene una baja participación del crédito
bancario como porcentaje del PIB.

Además, una gran parte de nuestra población vive en la “informalidad financiera”, sin utilizar los
servicios bancarios básicos y sin acceso a los medios de pago modernos.

Con un agravante adicional: el uso generalizado de efectivo –que hoy equivale al 50% de la oferta
monetaria– obstaculiza el control de la evasión de impuestos.

Por eso tenemos que redoblar esfuerzos para atraer a los servicios financieros a esa inmensa masa de
colombianos que todavía no los usan, porque no los entienden, porque los consideran costosos, porque
no tienen fácil acceso a ellos, o porque hay demasiados requisitos.

Es importante que las pequeñas empresas, que los colombianos de menores recursos, entren al
sistema financiero porque encuentran unas condiciones propicias para hacerlo.

¡Cómo es posible que, a pesar de los avances realizados, aún haya tantos colombianos que acuden a
los usureros a pedir préstamos “gota a gota”, que son un robo, en lugar de acudir a un banco a solicitar
un crédito!

La existencia del “gota a gota” es un desafío para el Gobierno y el sector financiero que no hemos sido
capaces de responder a las demandas de crédito de microempresarios que necesitan financiación para
poner un pequeño negocio.

¡Cómo es posible que, a pesar de las frustrantes y conocidas experiencias, aún haya incautos que
confíen en precarios sistemas de pirámides en lugar de invertir en sistemas institucionales y regulados!

En ese sentido, María Mercedes, quisiera proponerle: usted ha dicho que revisemos la fórmula de la
tasa de usura, de pronto eliminando esa tasa de usura. Hagamos un acuerdo: profundización por
revisión de tasa de usura. Y de pronto ahí nos podemos poner de acuerdo. Y creo que ambos salimos
ganando.

Señores banqueros, permítanme parafrasear lo que dije a los militares que tuvieron la audacia y la
inteligencia de diseñar y poner en práctica la Operación Jaque:

Para poner a marchar la economía en un sendero inatajable de progreso con equidad social, ¡tenemos
que pensar lo impensable!

Hay que ser imaginativos, hay que diseñar programas, hay que hacer publicidad creativa, hay que ver la
forma de bajar los costos de tener una cuenta bancaria o los requisitos para entrar al sistema bancario,
sin elevar demasiado el riesgo para las entidades.

Así como he hablado con los diversos sectores de la sociedad de adelantar un Acuerdo por el Empleo y
la Reducción de la Pobreza, hoy quisiera que con los banqueros de Colombia nos comprometiéramos a
trabajar juntos, con toda la voluntad, para llevar las bondades de los servicios financieros a la mayor
cantidad de compatriotas.

Como Gobierno, nos comprometemos a mantener un entorno macroeconómico sano y estable que siga
fomentando la buena situación del sector.

Nada mejor para los bancos que trabajar en una economía próspera, creciente, con reglas claras y
estables, con buenas relaciones institucionales y con las naciones vecinas.

Nos dedicaremos a mantener ese entorno positivo para la economía, para los negocios y para la
inversión.

También hemos oído el clamor de los usuarios y de los bancos por el desmonte del impuesto a las
transacciones financieras o 4 por mil.

Inclusive recuerdo que, como Ministro de Hacienda, las subí del 2 al 3. Vine aquí a Cartagena y le
entregué un cheque al alcalde, de una ayuda que el Gobierno le iba a dar, en la Plaza de la Aduana, y
ese día había anunciado el aumento del 2 al 3. Creí que me iban a aplaudir por el cheque. Casi me
linchan por el aumento del 2 al 3.

Cumpliendo lo que prometí en mi campaña, comenzaremos un desmonte gradual de este gravamen a


partir del año 2012, con el fin de que no exista en absoluto para el año 2018.

Yo sé que ustedes –y sobre todo los usuarios, que son los que lo pagan– quisieran un desmonte desde
ahora, pero deben entender, como supongo les habrá explicado el ministro Echeverry, que hay razones
fiscales que nos impiden tomar esta acción inmediata.

No descartamos, sin embargo, que, si empujamos entre todos este tren de la economía, con sus
locomotoras y sus vagones sobre los rieles del sector financiero, podamos en algún momento acelerar
el cronograma y desmontar más rápidamente el 4 por mil.

Si examinan el proyecto de ley de formalización laboral y estímulos a la creación de empleo que


presentamos al Congreso, verán que en él se establece un importante incentivo a la utilización de
servicios financieros.

Según el proyecto, los únicos pagos sobre los cuales podrán aplicarse deducciones o descuentos
tributarios serán los que se hagan a través de instrumentos bancarios como cheques, giros, depósitos y
tarjetas de crédito o débito.

Esto es un apoyo fundamental a la bancarización y a la profundización del sistema financiero, que


mostrará sus bondades no sólo para el sector sino para el control de la evasión tributaria.

ÉSTE ES EL CASE DEL GOBIERNO; un case fuerte y sincero, que esperamos sea correspondido por
ustedes, un sector que, por fortuna, pasa por un buen momento, y que se ha caracterizado por su
sensibilidad social.

Ayúdennos a crear prosperidad y emprendimiento, haciendo más fácil y expedito el crédito a los
pequeños emprendedores.

La importancia del estímulo a las microfinanzas es fundamental para crear prosperidad con equidad.

La Banca de Oportunidades es un mecanismo muy importante, que ha probado sus bondades, a través
del cual los bancos pueden llegar a la población que antes no tenía acceso a crédito y comenzar a
bancarizarla.
Otro mecanismo que nos hemos propuesto, con el director del SENA, es el de utilizar al Fondo
Emprender del SENA para que, mediante convenios con las entidades de fomento como Bancoldex,
Finagro, Findeter, los Fondos de Desarrollo Regional, se estructuren líneas de crédito de fomento que
se irriguen a través de los intermediarios financieros, con intereses bajos, plazos amplios y fácil acceso.

Se realizarían adicionalmente alianzas con los fondos de garantías como el Fondo Nacional de
Garantías y el Fondo Agropecuario de Garantías para soportar las garantías necesarias a los
emprendedores que soliciten préstamos ante la banca comercial.

De esta forma, la línea de crédito de fomento “creación de empresas Fondo Emprender” tendría una
irrigación de capital en el sector financiero, operada por las entidades de fomento y con el respaldo al
emprendedor dado por los fondos de garantía.

Si llegamos a un acuerdo con ustedes, tanto bancos de segundo piso como de primer piso, para realizar
estos convenios en forma expedita, este mecanismo puede ponerse en marcha fácilmente, a través de
un acuerdo del Consejo Directivo del SENA.

Dejamos esta idea sobre la mesa, entre muchas otras más que podemos estudiar, y que pueden venir
de ustedes, para que el sector financiero sea cada vez más un factor de promoción del emprendimiento
y el trabajo.

Usted ha mencionado una lista, María Mercedes, de una serie de puntos, que los vamos a estudiar. Y
podemos sentarnos, como nos sentamos usted y yo, hace diez años, cuando la construcción estaba
totalmente colapsada. Hicimos un inventario de lo que el Gobierno tenía que hacer, lo que hacía el
sector privado, y le dimos un ‘estartazo’ a la construcción, que todavía el país está usufructuando. Creo
que podemos hacer lo mismo con sus solicitudes y con las nuestras.

Y no hay duda, como usted lo dijo, María Mercedes: los intereses de Colombia y de su sistema
financiero son los mismos.

Por eso apostamos por ustedes: por un sector financiero sólido y creciendo, y les damos la palabra y la
iniciativa para que aporten también, con iniciativas audaces, en este propósito de unidad nacional que
es la formalización de la economía, la creación de empleo y prosperidad social.

Apreciados amigos:

Hace exactamente una semana estuve en Barranquilla lanzando los proyectos de ley de ordenamiento
territorial y la reforma constitucional de reforma de regalías, y hoy en Cartagena quisiera ir aún más allá
para explicar la forma en que podemos hacer de estos proyectos los motores del desarrollo de las
regiones.

A través de estas iniciativas legislativas, y en particular de la creación del Fondo de Compensación


Regional, vamos a lograr que los crecientes recursos de las regalías, provenientes de la riqueza del
subsuelo nacional, que es de todos, se irriguen a todas las regiones, con énfasis en aquellas que están
más rezagadas del desarrollo.

El objetivo es hacer de las regiones, como entes de planificación y coordinación, las dueñas de su
destino y de sus recursos, para que los utilicen, con eficiencia y transparencia, en la ejecución de los
grandes proyectos que necesitan para despegar.

A partir del año 2012, si aprobamos las leyes con la debida diligencia, las seis regiones en que
naturalmente se divide Colombia –Caribe, Pacífica, Sur, Amazonia/Orinoquia, Nororiente y Centro–
contarán con recursos de regalías por encima de los 6 billones de pesos cada año, ascendiendo a cerca
de 10 a 12 billones de pesos por año al final de la década

¡Son, para comenzar, más de 3.200 millones de dólares por año! Eso es más de lo que vale toda la
cosecha cafetera.

En el caso del Caribe podríamos estar hablando de recursos entre 10 y 15 billones de pesos en la
próxima década.

Pensando en esto, se hace urgente establecer mecanismos de coordinación para que estos recursos se
inviertan cómo debe ser, donde las regiones quieren y necesitan, con absoluta eficiencia y
transparencia, vale decir, con Buen Gobierno.

Tenemos que entender que la única forma de progresar es superando mezquindades y particularismos,
para que el progreso nos llegue a todos por igual.

Y tenemos que movernos rápido, porque los grandes proyectos del desarrollo, para hacer de Colombia
un país competitivo y próspero no dan espera.

Para ello, convocaremos ojalá el próximo mes a una primera reunión de coordinación y  planeación en la
que nuestro equipo de gobierno y un grupo selecto de voceros de cada una de las regiones –
representantes de los gobernadores, de los alcaldes, del sector privado, del Congreso, de la academia–
decidamos cuáles serán los pasos y los mecanismos para sacar más provecho de las futuras leyes y de
los recursos adicionales que comenzarán a llegar.

Vamos a sentarnos, valga la redundancia, con espíritu patriótico y pensando en grande, a “planear la
planeación”. Eso es Buen Gobierno.

De esta reunión deben salir los lineamientos para que en adelante –digamos entre octubre de este año y
junio del próximo– cada región establezca la priorización de sus proyectos y realice –en coordinación
con el Gobierno nacional–  una planificación plurianual, o sea año por año, para el uso de sus recursos
en los próximos 10 años.

Porque no se tratará de pequeños proyectos locales, aislados, sin efectos ciertos en el desarrollo
regional.

Queremos que las regiones se les midan por fin a los grandes proyectos que necesitan para dar un salto
cuántico en su desarrollo económico y social, en su productividad y competitividad, en el bienestar de su
gente.

Podrán ser grandes proyectos de conectividad, de infraestructura vial, de puertos o aeropuertos, de


acueductos, de salud o educación, de distritos de riego, terminar Rancherías en La Guajira, por ejemplo,
en La Mojana, ¡en fin!, cada región autónomamente será la que decida cómo invertirá sus recursos y
qué hará para que esa inversión se optimice y se convierta en un futuro de prosperidad.

Mientras las regiones realizan esta planeación plurianual, en el Gobierno nacional nos enfocaremos en
el diseño de modelos estandarizados de estudios, contratación y auditoría, que garanticen el buen uso
de los recursos que serán orientados por cada región.

Vamos a profundizar la descentralización, pero lo vamos a hacer bajo un esquema de Buen Gobierno
que produzca verdaderos resultados y controle cualquier amago de corrupción, de desgreño
administrativo, que infortunadamente ha sido más la regla que la excepción.

Si el Congreso ha hecho su tarea –y estoy seguro de que así lo hará–, y la ley y el acto legislativo se
aprueban con la debida celeridad, las regiones, con el acompañamiento del Gobierno nacional, podrán
dedicar el segundo semestre del año entrante a la estructuración de esos proyectos que ellas mismas
priorizaron y planearon.

El objetivo, que debe ser un objetivo nacional, es que desde comienzos del año 2012 puedan ponerse
en marcha, en todas las regiones del país, los grandes megaproyectos que, con los recursos de las
regalías, cambiarán para siempre la faz de las regiones y del país entero.

Porque insisto: ¡Tenemos que pensar en grande!

Tenemos que pensar como país, y no encerrados en nuestras propias y pequeñas fronteras; pensar en
el largo plazo, y no con una visión miope y cortoplacista.

A Colombia le llegó el momento de despegar, y este mecanismo nos garantizará no sólo el despegue
sino un buen vuelo, que beneficie a todos los rincones del país.

Lo dije hace una semana, y lo repito hoy en Cartagena: ¡Le llegó el momento a las regiones!

Pongámonos las pilas, remanguémonos la camisa, sentémonos a coordinar y a planear sin egoísmos,
pensemos en grande, ¡y obtendremos resultados igualmente grandes!

Queridos amigos del sector financiero:

¡Qué bueno ver este sector reunido en torno a un mensaje de esperanza y de trabajo por el país!

¡Qué bueno saber que los colombianos quieren invertir en sus bancos y participar de su suerte, como es
el caso reciente de Davivienda, cuya oferta de acciones al público, que vence este lunes, ha tenido una
tremenda acogida!

Tenemos que comprender que el mercado de capitales es también una herramienta para la prosperidad
y puede proveer el complemento de financiación a nuestras cinco locomotoras para el desarrollo
económico.

Además vivimos un momento afortunado que tenemos que aprovechar.

La situación actual de la economía a nivel mundial hace que los mercados emergentes, como el nuestro,
sean vistos con mayor interés.

Por eso trabajaremos para hacer de éste un mercado más dinámico y moderno que opere bajo criterios
de estabilidad y seguridad jurídica., con estándares razonables de supervisión.

Iniciativas privadas como la integración de las bolsas de valores de Bogotá, Lima y Santiago, así como
la expedición de normas que las hagan viables, son parte de nuestras prioridades.

Hoy estamos encabezando –somos el único país latinoamericano– la lista de los países Civets, a los
que pertenecen naciones de otras latitudes.

Y permítanme contarles una conversación que tuve con el presidente del Hong Kong & Shanghai
Banking Corporation, quien lanzó la idea de los Civets en un discurso en Hong Kong, hace unos meses.

En mi gira por Europa, estando en Londres, lo llamé. No lo conocía. Me identifiqué y le pregunté: ‘¿Por
qué Colombia?’.

Me sentí muy orgulloso cuando él me respondió y comenzó con una lista: ‘Porque Colombia tiene un
capital humano inigualable, porque Colombia tiene unos recursos que el mundo está solicitando, porque
Colombia tiene una posición geográfica excepcional, porque Colombia ha dado muestras de ser una
democracia que funciona, porque Colombia es un país serio’.  

Y entre más hablaba, más me henchía yo de orgullo como colombiano. Esa es la oportunidad que
nosotros, como colombianos, tenemos que aprovechar.

Así como los Brics hoy son los países que están siendo el motor del desarrollo de la economía a nivel
mundial, esos Civets –con Colombia como único país de América Latina identificado en ellos–, tenemos
también una oportunidad de oro.

Qué bueno estar en esa lista, pero ahora tenemos que trabajar con todo el empeño –y lo haremos con
ustedes– para poner al país en igualdad de condiciones y en capacidad de competir con las demás
economías emergentes.

Y enfatizo que debemos trabajar para lograr los resultados, porque, si bien existe hoy en el país un
saludable clima de optimismo frente al futuro –a veces demasiado, ojo, porque estoy de acuerdo en que
el optimismo no se convierta en arrogancia, como decía María Mercedes–, no podemos olvidar, ¡nunca
olvidar!, que nada nos es regalado.

Los resultados los conseguiremos únicamente si trabajamos duro, si nos esforzamos mucho, si
empujamos todos al mismo tiempo, todos al unísono.

El camino es difícil, culebrero y en subida, y tenemos que ser conscientes de que habrá contratiempos,
habrá obstáculos, tendremos que hacer sacrificios.

Sólo lograremos nuestras metas si nos empeñamos en soñar y en trabajar, trabajar y trabajar, para
cumplir nuestros sueños.

Gandhi decía: “Realmente soy un soñador práctico; mis sueños no son bagatelas en el aire. Lo que yo
quiero es convertir mis sueños en realidad”.

Lo mismo nos pasa a nosotros; somos soñadores prácticos, y por eso tenemos que trabajar y
esforzarnos para alcanzar las metas que nos hemos fijado como nación.

Trabajemos, juntos, para que se acabe la pesadilla del “gota a gota” y los colombianos y
microempresarios encuentren mejores alternativas de crédito en la banca.

Trabajemos, unidos, para que más compatriotas tengan cuentas y tarjetas, porque entienden sus
beneficios y los costos no son muy altos.

Trabajemos, unidos como debe ser, para que la mayoría de la población colombiana esté bancarizada y
para que cada vez más colombianos sean accionistas y propietarios de las empresas que forjan su
propio progreso.

Soñemos con un país de millones de accionistas, de millones de usuarios de servicios financieros; un


país que se caracterice por su economía formal y estable.

Podemos lograrlo. ¡Unidos podemos lograrlo!

Muchas gracias, doctora María Mercedes; muchas gracias, amigos del sector financiero, por invitarme a
compartir este sueño de unidad y prosperidad que, unidos, haremos realidad”.

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos Calderón en el Acuerdo


para la Prosperidad sobre el sector agropecuario, en Popayán

Popayán, 28 ago (SIG). “Nuevamente ¡qué bueno estar aquí en el Cauca, en Popayán, en este evento
al cual le damos una especial importancia! Este es nuestro tercer certamen que hemos denominado los
Acuerdos por la Prosperidad.

Como ya lo hemos mencionado y lo seguiremos mencionando, se trata de una modalidad nueva, un


paso más allá de los Consejos Comunales que con tanto éxito hacía el señor Presidente Uribe.

Quisimos introducirles algunas modificaciones y hacer estas reuniones con la ciudadanía, con el pueblo,
con los colombianos, en un formato que fuera más concreto, que tuviera una agenda más concentrada,
y poder así tener una visión más clara sobre el problema.

Y además hacer estos acuerdos por temas y por regiones. Es decir, un tema específico en una región
específica, y no salirnos de esa agenda.

Hemos creído que de esa forma les podemos hacer mejor seguimiento a los acuerdos a que lleguemos,
precisamente para dar resultados en ese gran sueño que tenemos todos los colombianos de traerles
prosperidad a todos nuestros compatriotas.

Y decía que le dábamos mucha importancia a esta reunión, a este Acuerdo por la Prosperidad aquí en
el Cauca, porque el tema que hemos escogido, el tema agropecuario, y departamento que hemos
escogido, el departamento del Cauca, son dos factores que van a incidir muy positivamente en los
resultados que buscamos a nivel nacional y por supuesto a nivel departamental,

¿Por qué digo esto? Porque por un lado en el sector agropecuario se concentra, en el sector rural de
Colombia se concentra la mayor cantidad de pobreza. Las estadísticas así lo demuestran; el promedio
nacional, según los índices que estamos utilizando y que estamos revisando, es del 45 por ciento de
pobreza en el país.

En el campo este porcentaje sube al 64, 65 por ciento. Eso nos da un indicador muy claro que la
pobreza está concentrada en el campo.

Y dentro de la pobreza a nivel nacional también el departamento del Cauca, infortunadamente, tiene
unos índices relativos muy altos en materia de pobreza.

Para darles un ejemplo, la pobreza, como decíamos, a nivel nacional está del orden del 45 por ciento;
en el cauca está alrededor del 70 por ciento. Es el segundo departamento más pobre del país, después
del Chocó.

Lo mismo sucede con la pobreza extrema. El promedio nacional es alrededor del 16, 16.5 por ciento, y
la pobreza extrema en el Cauca llega casi al 40 por ciento, 39.3 por ciento. Nuevamente el segundo
departamento en el país con mayor pobreza extrema, después del Chocó.

Y es por eso que hemos escogido el Cauca y hemos escogido el tema agropecuario para realizar este
tercer certamen.

Acuerdos regionales y nacionales contra la pobreza

Y todo lo que queremos es buscar acuerdos regionales y acuerdos nacionales para luchar contra ese
flagelo de la pobreza y el desempleo; están íntimamente ligados. Y sobre todo contra la pobreza
extrema.

Ayer en Cartagena –anoche– hablábamos con todo el sector financiero; era la Convención Bancaria y
decíamos, el sector financiero tiene que contribuir en forma importante a esta lucha contra la pobreza y
contra el desempleo.

No es posible salir de la pobreza cuando un porcentaje muy alto –más de la mitad de los colombianos–
están en el sector informal.

No es posible salir de la pobreza cuando un microempresario, un campesino, no tiene acceso al crédito,


y si quiere acudir al crédito tiene que ir a ese funesto mercado llamado ‘gota a gota’, en donde le cobran
unos intereses que son, en el fondo, un robo y que no le permiten bajó ninguna circunstancia progresar.

Tenemos que expandir el sector financiero y darle capacidad a miles, millones de colombianos que hoy
no tienen, de acudir a un sistema financiero que está es para motivar, para servir de sangre y de savia
de la economía, y facilitar el emprendimiento y los negocios.

Ayer también en Bogotá nos reunimos con las centrales obreras, con la CUT (Central Unitaria de
Trabajadores), con la CGT(confederación General del Trabajo), con la CTC (Confederación de
Trabajadores de Colombia); una reunión muy positiva, muy constructiva.

Les dijimos a los sindicatos: Ustedes deben ser los más interesados en llegar a acuerdos con el
Gobierno y con los demás estamentos de la sociedad, porque esto se trata es de un Gran Acuerdo
Nacional para buscar reducir los índices de pobreza y mejorar los índices de empleo.

Hay aspectos donde nos vamos a poner de acuerdo muy rápidamente. Los objetivos fundamentales
todos los compartimos; tal vez las diferencias que se presentan es en cómo llegar a lograr mejor esos
objetivos.

Pero establezcamos un dialogo sin posiciones rígidas ni dogmáticas y cuando ustedes tengan razón,
nosotros nos rendimos ante el poderío de los argumentos y ojala ustedes hagan lo mismo. Y esa es la
forma como el diálogo realmente puede producir buenos resultados.

Yo salí bastante satisfecho de esa reunión con las centrales obreras y ojala que ese dialogo también
sea fructífero.

El Acuerdo por la Prosperidad Cafetera y el Cauca

El día anterior, celebrando los 50 años de nuestro mejor embajador que ha tenido Colombia en su
historia, de Juan Valdez, con el Ministro (de Agricultura), Juan Camilo Restrepo, que conoce muy bien
ese sector, firmamos con la Federación Nacional de Cafeteros un Acuerdo por la Prosperidad Cafetera.

Ese acuerdo le va a traer al Cauca grandes beneficios, porque el Cauca tiene un gran potencial para
poder beneficiarse de la prosperidad en el sector cafetero. El Cauca ha sido un departamento muy
importante de producción cafetera.
En este momento, en las circunstancias del mercado internacional, donde los cafés especializados
estamos viendo cada vez más cotizados, el Cauca ahí tiene un gran porvenir; Nariño ya estaba usando
muchísimo ese nicho de mercado, beneficiándose enormemente, porque el diferencial de precios es
bien grande. Y aquí hay un gran potencial, no solamente para mejorar la especialización de café en el
Cauca, sino para aumentar la producción.

Porque eso fue una de las conclusiones a que llegamos. Colombia debe tratar de aumentar su
producción cafetera, porque el mundo esta viviendo un momento de estrechez en la oferta, sobre todo
de cafés suaves.

Y si hay un país productor de cafés suaves que tiene potencial para crecer es Colombia. Y por eso parte
del Acuerdo Cafetero tiene que ver con el aumento de la producción.

Pero no sólo eso. En ese acuerdo hay la utilización de los comités departamentales para la construcción
y mantenimiento de las vías terciarias, la construcción de una universidad, la creación de una
Universidad del Café; un impulso y un fortalecimiento a toda el área de investigación, que es tan
importante para el futuro de nuestro país.

Aquí vino conmigo el señor Director de Colciencias, el doctor Jaime Restrepo, y hablábamos en el avión
sobre la importancia que tiene para Colombia todo lo que tiene que ver con la investigación, con la
tecnología, con la innovación. Aspectos tan importantes como el cambio climático, el efecto del cambio
climático en la vida nuestra, en la vida aquí en el Cauca, en la vida de todo Colombia.

Va a ser un efecto bastante notorio, dramático, en algunos casos. Se estipula, se cree que en los
próximos 25 años la temperatura promedio del país va a aumentar dos grados. Cuando a mí me
presentaron esa cifra, yo pensé que eso era como el límite máximo. Dije no puede ser, dos grados en 25
años. No, me dijeron ‘ese es el promedio, hay quienes creen que puede subir tres o cuatro grados’.

Eso tiene un efecto enorme, por ejemplo, en la producción agropecuaria. Y habrá producción de café
que no va a ser viable en ciertas alturas. Entonces habrá que modificar toda la estructura de la
producción cafetera, tal vez elevando el área de cultivos, no solamente en áreas sino en altura. Lo que
eso va a representar para nuestras cuencas de agua, nuestras fuentes de agua. Aquí en el Cauca se
encuentran las fuentes de agua más importantes de todo el país; esa es una riqueza natural cada vez
más importante.

Colombia tiene gran riqueza en agua y comida

El mundo, si hay algo que esta viendo con preocupación, es la oferta de agua y la oferta de alimentos.
Muchos de esos académicos futurólogos dicen que las próximas guerras en el mundo van a ser por el
agua y por la comida. Y Colombia tiene un gran potencial, una gran riqueza en agua y en comida.

Y por eso este tema, el tema del sector agropecuario, de cómo vamos a manejar ese tema en un
departamento que es además un laboratorio para el país. Laboratorio en el sentido que tiene muchos de
los problemas que se replican en el resto del país, cómo vamos a resolver esos problemas y cómo
vamos a poder utilizar el campo, no como un foco de pobreza y de atraso, sino como una locomotora –
así lo hemos llamado– en el crecimiento económico y en la creación de Prosperidad Democrática.

El campo colombiano tiene un enorme potencial por dos motivos. Por un lado la productividad del área
sembrada es muy baja; nosotros utilizamos muy mal nuestra tierra. Y también por el potencial que
tenemos hoy en día para aumentar los cultivos de alimentos. Por ejemplo, hay unas cifras que son
bastante, bastante dicientes y elocuentes.

El uso actual de la tierra. Para actividades agrícolas se usan más o menos 4.9 millones de hectáreas.
Pero ¿cuál es el uso potencial de Colombia? Colombia tiene cerca de 21.5 millones de hectáreas que se
le pueden dedicar a la agricultura; de 4.9 a 21.5, más de cinco veces. Es un potencial enorme en un
momento donde el mundo, el mundo entero, está tratando de ver qué áreas del planeta tiene potencial
de aumentar su producción agropecuaria.

Fíjense ustedes ahí no más el enorme potencial que tenemos.

Otra cifra que es bastante diciente. La ganadería colombiana usa casi 38.6 millones de hectáreas y sólo
5 millones de esas 38.6 están en pastos mejorados. Y de esas 38.6 sólo 20 millones de hectáreas son
aptas para explotaciones ganaderas. O sea, estamos haciendo un mal uso, un malísimo uso de nuestra
tierra, de lo que ya la estamos usando.

Preservar la riqueza hídrica

Otra cifra que es bien interesante, por la repercusión que esto tiene en el sostenimiento de esa gran
riqueza que es el agua colombiana: Nosotros somos el tercer país por cada cien mil habitantes más rico
del mundo en materia de recursos hídricos. Eso es algo que tenemos que preservar.

Ustedes aquí en el Cauca tienen las fuentes de esa riqueza y mire lo que tenemos, que es un factor muy
importante para mantener esa riqueza vigente. Las plantaciones forestales ocupan una superficie de
350.000 hectáreas únicamente y se calcula que 14 millones de hectáreas es el potencial en Colombia
para las plantaciones forestales. Solamente tenemos 350 mil y tenemos 14 millones.

El plan del Gobierno, que es bastante ambicioso según me dicen –pero si no nos ponemos metas
ambiciosas pues nunca vamos a lograr nada–, es solamente de esas 14, un millón, doctor Juan Camilo
(Restrepo); él tiene un compromiso conmigo que va a decir: ‘vamos a celebrar el millón de hectáreas
que vamos a reforestar en el país’.

Y para dar un ejemplo del impacto que tiene el simple cambio en el uso de la tierra en materia de
prosperidad, que es lo que estamos buscando, el año pasado una hectárea de agricultura generó 12.5
veces más valor que una hectárea en ganadería.

Cuando uno toma esa cifra, o sea, una hectárea en ganadería produce 12.5 veces menos que una
hectárea en agricultura, y cuando va uno a las cifras de que tenemos 38.6 millones de hectáreas
dedicadas a ganadería, cuando solamente 20 deberían ser aptas para ganadería, ahí ve uno el enorme
potencial también solamente en ese frente para generar prosperidad.

Y de eso se trata esta reunión, este Acuerdo para la Prosperidad; de ver cómo aquí, un departamento
con una gran vocación agrícola. ¿Que porcentaje, Gobernador, de la economía caucana depende de la
agricultura?

Gobernador del Cauca, Guillermo Alberto González: El 65 por ciento, Presidente.

Presidente Juan Manuel Santos: Ese es un indicador muy importante. Entonces si podemos ser exitosos
en que esta locomotora agropecuaria funcione en el Cauca con estas cifras, en términos relativos, aquí
en el Cauca, pues podemos generar mucha prosperidad.

Y por eso les decía yo al principio que le dábamos tanta importancia a esta reunión aquí en Popayán, en
el Cauca y por el tema.

Yo sé que hay otras preocupaciones. Yo sé que el Cauca hay una gran preocupación, todavía,
infortunadamente, por el problema de la seguridad.

Aquí estuvimos hace 15 días precisamente para dar una señal de la importancia que le damos en el
Gobierno a la seguridad en el Cauca y en el sur del país, donde sabemos que hay problemas.

Ahí hemos hecho unos cambios y vamos a hacer otros cambios y otros fortalecimientos para que ese
tema de la seguridad, que yo sé –repito– que es un tema que preocupa a muchos de los caucanos y
que es además una condición fundamental para que el resto de los temas, el resto de los proyectos
puedan funcionar.

El Presidente Uribe en su sabiduría, gran sabiduría, hace ocho años lo que hizo fue simplemente aplicar
lo que los romanos decían cuando se inventaron la República: La seguridad tiene que ser la primera ley
de la República; si esa Ley no funciona las demás se vuelven inocuas.

Y tenemos siempre que mantener eso presente. Por eso estuvimos aquí en la ceremonia con el nuevo
Ministro de Defensa (Rodrigo Rivera), en donde los Altos Mandos y las Fuerzas le daban su
reconocimiento, y quisimos hacer eso aquí en el Cauca, precisamente para decir estamos aquí con
ustedes, no los vamos a abandonar; todo lo contrario. Vamos a fortalecer toda la estructura que tiene el
Gobierno, que tiene el Estado, en materia de seguridad, porque sabemos que hay un problema.
Pero lo que queremos es que estos acuerdos se concentren en el tema específico y que no nos
salgamos de ese tema para ver cómo podemos progresar en el tema específico, ponernos unas metas,
hacer unos acuerdos y luego –eso es muy importante Gobernador, muy importante Alcalde (de
Popayán, Ramiro Navia), muy importante todos los voceros–, hacer un seguimiento para ver cómo
vamos cumpliendo todos, porque esto no es solamente un esfuerzo del Gobierno.

Yo he dicho que un esfuerzo para disminuir en forma importante los índices de pobreza en el país, para
disminuir en forma importante los índices de desempleo en el país, no es un esfuerzo solamente del
Gobierno; es un esfuerzo mancomunado de todos los sectores. Por eso lo hemos llamado el Gran
Acuerdo Nacional, que por fortuna ha recibido una muy buena respuesta por parte de todos los
sectores.

Agenda legislativa ambiciosa

No es solamente un acuerdo político, aunque un acuerdo político es una posición necesarísima para
que todo lo que acordemos se pueda poner y llevar a la práctica. Y ese acuerdo político está
funcionando. Hemos estado reunidos en lo que hemos llamado la mesa del acuerdo, el Partido de la U,
el Partido Conservador, el Partido Liberal, el Partido Cambio Radical, fijando una agenda legislativa.

Los señores senadores, los señores representantes tienen una inmensa responsabilidad de evacuar esa
agenda legislativa a la mayor brevedad posible. Es una agenda muy ambiciosa, reconocemos que es
muy ambiciosa.

Pero si logramos aprobar esa agenda lo más rápido posible –estos acuerdos a que lleguemos hoy, a
que hemos llegado hace ocho días en La Guajira y hace 15 días en Bucaramanga, uno sobre comercio,
otro sobre lucha directa contra la pobreza extrema, en este caso cómo incentivamos todo el sector
agropecuario–, eso será posible si esas leyes y ese marco legal que le hemos pedido al Congreso que
nos apruebe, pues se vuelve una realidad.

Por eso Gobernador, yo le agradezco mucho su siempre muy generosa hospitalidad aquí en este gran
departamento y al señor Alcalde, todavía me queda el callo ahí de la vez que vine aquí en Semana
Santa.

Traje a la Ministra de la Cultura (Mariana Garcés) para ver si cumplimos con algunos de los
compromisos que hicimos en campaña en ese momento.

Y pues sin más por el momento, Miguel (Peñaloza, Alto Consejero para las Regiones), creo que ustedes
hicieron un trabajo muy intenso el día de ayer. ¿Cómo está funcionando este tipo de reuniones y este
tipo de acuerdos?

El día anterior se reúnen en el sitio donde se haya escogido y el tema que se haya escogido, todos los
voceros, las fuerzas vivas, por así decirlo, representantes del Gobierno Nacional, departamental y
municipal, gremios, organizaciones sociales, políticos, y entre ellos escogen los temas, unos temas que
lleva Miguel Peñaloza a propuesta de los participantes.

Luego se crean unas mesas, las mesas escogen sus propios voceros, que son los que van a intervenir
el día de hoy, ya con una serie de conclusiones. Y lo que nosotros hacemos es como darle el aval a
esas conclusiones, hacer preguntas. Y si todo funciona correctamente, pues esos acuerdos se
convierten en una serie de indicadores para que poco a poco se vaya cumpliendo con esos acuerdos o
acuerdos para poder llegar a esos indicadores.

Esa es una forma creo más práctica, más concreta, donde además creo que podemos hacerle –y eso es
muy importante, parte del buen gobierno–, hacerles seguimiento para que esos acuerdos se traduzcan
en hechos concretos.

Miguel, si usted quiere, entre a explicarles lo que han hecho y creo que usted va a explicar un poco
cómo es el mecanismo de seguimiento”.

Muchas gracias”.
Palabras del Presidente de la República, Juan Manuel Santos
Calderón, con ocasión de la XXXII Caminata de la Solidaridad
Bogotá, 29 ago (SIG).

“Sólo la unidad del pueblo y la solidaridad de sus dirigentes garantizan la grandeza de las naciones”.

Así lo dijo el poeta y humanista Andrés Bello hace cerca de 200 años, indicando desde entonces el
camino que deben seguir los pueblos para alcanzar el desarrollo.

Recuerdo esta frase porque incluye dos conceptos que tienen especial trascendencia el día de hoy:

“La unidad del pueblo” –por un lado– y “la solidaridad de sus dirigentes” –por el otro–, que “garantizan la
grandeza de las naciones”.

Doña Nydia –como nos ha dado el privilegio de llamarle cariñosamente– encarna esa solidaridad que
debe tener todo dirigente.

Ella ha demostrado –desde cuando fue la querida y recordada Primera Dama de Colombia– una 
amorosa vocación de servicio y una impecable gerencia al frente de esta empresa, cuya caminata nos
ha convocado a los colombianos por más de tres décadas.

Qué oportuno que este año la caminata le rinda homenaje a la región Caribe con un gran festival
artístico, que incluye representaciones folclóricas de los departamentos de la Costa.

Dicho reconocimiento se da en un momento de gran oportunidad para esta región, que este año acudió
de manera masiva a las urnas para manifestarse a través del Voto Caribe.

Precisamente, el viernes de la semana pasada estuve en Barranquilla y allí presentamos los proyectos
de ley de ordenamiento territorial y de reforma a las regalías, que nos ayudarán a combatir la pobreza y
la inequidad en la región Caribe y en todas las regiones de Colombia.

Queremos que los ingresos de nuestro subsuelo, del subsuelo de todos los colombianos, beneficien,
como debe ser, a todos los colombianos, incluyendo a las generaciones futuras.

¡Eso es solidaridad! Solidaridad con las regiones más desfavorecidas; solidaridad con nuestros hijos y
los próximos habitantes de nuestro país.

También en las últimas semanas hemos sido testigos de actos de solidaridad, de gestos de unidad, por
parte del sector privado, de los partidos políticos y de las centrales obreras del país, que están
dispuestos a aportar –a hacer sacrificios incluso– para generar más trabajo y oportunidades para los
colombianos.

Porque la lucha por el empleo y la reducción de la pobreza no es la lucha solitaria de un gobierno.

¡Es el compromiso de un pueblo que asume su destino y trabaja unido por un mejor futuro!

De eso se trata la Unidad Nacional que hemos venido convocando desde este gobierno para avanzar
por la senda de la equidad y el desarrollo.

Doña Nydia: hoy quiero, de corazón, darle las gracias en nombre de todos nuestros compatriotas porque
usted ha sido una inspiradora de la Unidad y la Solidaridad.

Su enorme sensibilidad social es una motivación para todos los colombianos, y en especial para
nosotros como Gobierno.

En los últimos 33 años, la Fundación Solidaridad por Colombia ha entregado auxilios en 159 municipios,
con el Programa de Ayudas a Damnificados por Desastres Naturales.

Durante 24 años ha otorgado más de 27 mil becas para bachillerato con el programa ‘Jóvenes
Solidarios’.
Por eso me atrevo a decir que el evento que nos convoca hoy es más que una caminata.

Yo diría que es una marcha: ¡la Marcha de la Solidaridad!

Usted, doña Nydia, ha sabido entender que somos una sociedad más fuerte cuando marchamos juntos.

Recientemente, millones de colombianos marchamos unidos para rechazar la violencia y exigir la


libertad de todos los secuestrados, y ese clamor llegó –porque así lo contaron los que han podido salir–
hasta lo más profundo de las selvas de Colombia.

Lo hicieron también nuestros comuneros, hace más de dos siglos, cuando partieron desde Socorro
hacia Santafé, para exigir justicia social.

Ellos, como pueblo unido, fueron precursores de la Independencia, con una caminata multitudinaria e
histórica, a la que se fueron sumando miles de colombianos durante el recorrido.

Esas marchas masivas han sido expresión de sentimientos populares arraigados en la conciencia de
cada uno de los colombianos.

Doña Nydia: deja usted un punto muy alto en esa historia de los caminantes, porque no ha parado de
marchar en los últimos 32 años, en los que ha convocado con éxito a los colombianos.

¡Muchas gracias, doña Nydia!

¡Muchas gracias a todos los que trabajan, con dedicación, por los más pobres, los más vulnerables, los
que más necesitan!

¡Larga vida a la Caminata de la Solidaridad!

Hoy más que nunca, esta caminata, esta marcha, representa ese anhelo de unión que tenemos todos,
para trabajar juntos –unidos como debe ser– por un país próspero y en paz.

Por un país con menos pobreza; con más y mejores trabajos.

¡Por un país más feliz!

Porque unidos, solidarios, somos más.

Unidos, podemos más.

¡Unidos, logramos más!

Muchas gracias”.

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos Calderón en el acto de


posesión de Sandra Morelli como nueva Contralora General de la
República

Bogotá, 30 ago (SIG). “Muchos motivos nos llenan de satisfacción al posesionar a la doctora Sandra
Morelli como la nueva Contralora General de la República.

Asume, por primera vez en la historia del país, la dirección de la más alta instancia de control fiscal del
Estado una mujer.

¡Qué bueno ver a una mujer, a una compatriota valiosa y preparada, al frente de la Contraloría!

Se trata, además, de una de las juristas más preparadas y calificadas del país, con una hoja de vida
académica y profesional que augura un brillante desempeño.

Abogado externadista, especializada en derecho administrativo en la Universidad de Bolonia, y con


estudios complementarios en la Sorbona París III y en Montpellier, con tesis de pregrado y de posgrado
laureadas, la doctora Morelli es un ejemplo de consagración al estudio.
Ha sido catedrática, directora de maestría y del primer programa de doctorado en Derecho en el
Externado, a lo que agrega una experiencia de casi 10 años como directora jurídica de la Federación de
Cafeteros.

La semana pasada estuve con los cafeteros, y celebramos con mucha emoción los 50 años de nuestro
mejor embajador en el mundo, que ha sido Juan Valdez.

Pues bien: la doctora Morelli fue la encargada de librar y ganar, desde la Federación, la batalla jurídica
para defender la marca Juan Valdez como un patrimonio de los cafeteros.

¡Qué tranquilidad nos da saber que ahora será la encargada de velar por los intereses de todos los
colombianos, por el buen uso de los recursos de todos los colombianos, desde la Contraloría General de
la República!

Mil felicitaciones, doctora Sandra, y cuente con todo el apoyo, y sobre todo, con todo el respeto de
nuestro Gobierno para que su trabajo garantice la pulcritud de la función pública.

Hoy quisiera aprovechar la presencia en este acto solemne de los diferentes encargados de los
organismos de control y de otros altos funcionarios del Estado, para enfatizar el compromiso de mi
administración con la lucha frontal contra la corrupción.

Dije en mi discurso de posesión que vamos a gobernar en una urna de cristal, y no eran simples
palabras retóricas.

Es lo que queremos, es lo que demanda la nación.

Toda mi vida he defendido los postulados del Buen Gobierno, y ahora estoy decidido a hacerlos realidad
en la administración que presido: Eficiencia, eficacia, transparencia y rendición de cuentas.

Pudor en el manejo de lo público: esa es otra característica esencial del Buen Gobierno, que les pido
que me ayuden a preservar.

Ustedes, los directores de los organismos de control y de defensa de los intereses ciudadanos, tienen
una labor muy importante que cumplir no sólo represiva sino también preventiva, y les pido que la
cumplan con la máxima diligencia y el mayor rigor.

Como Gobierno, no sólo les aseguro que acataremos, facilitaremos y respetaremos sus decisiones y
sus controles, sino que les pido que nos controlen con lupa, que vigilen muy bien nuestras acciones,
para que nos ayuden a evitar errores y nos hagan corregir cuando fallemos.

Y les pido también que nos acompañen, cada cual desde su órbita constitucional, a que libremos entre
todos una efectiva cruzada contra la corrupción.

Los invito a que —así como estamos consolidando con el sector privado, con los gremios de
trabajadores, con la sociedad civil en general— un Acuerdo por el Empleo y contra la Pobreza,
construyamos entre el Gobierno y los órganos de control un gran Acuerdo contra la Corrupción.

Pongámonos de acuerdo en la mejor forma de cooperar para que se detenga el desangre que significa
la corrupción, tanto pública como privada, que roba el dinero, y lo que es peor, el futuro de los
colombianos.

Como lo dije el 7 de agosto, así como a los jefes terroristas los convertimos en objetivos de alto valor
para localizarlos y neutralizarlos, vamos a perseguir y combatir a los corruptos con todas las
herramientas a nuestro alcance.

En este punto debo hacer un paréntesis para lamentar el fallecimiento del señor José Fidencio Martínez,
en Pasto, padre del sargento Libio José Martínez, el secuestrado más antiguo del país, que está en
manos de las Farc desde hace más de 12 años y medio.

Qué pesar tener que atestiguar hoy que el terrorismo sigue causando tanto dolor a las familias
colombianas.

Don José Fidencio murió con la esperanza de volver a ver a su hijo, pero la indolencia de la guerrilla, su
insistencia en el secuestro y los actos de terrorismo, impidieron este reencuentro.

Mis más sentidas condolencias a la señora Esperanza de Martínez; a sus hijos, el sargento Libio José y
su hermana Carmen; a su valiente nieto Johan Steven, ante esta pérdida irreparable.

Seguimos esperando que las Farc reflexionen, recuperen el sentido de humanidad, y liberen a los
secuestrados que mantienen en su poder, para que no sigan produciéndose estas situaciones tan
dolorosas y sobre todo tan injustas.

De nuestra parte, seguiremos realizando todos los esfuerzos, ¡todos los esfuerzos!, para rescatar y traer
a la libertad a todos los compatriotas que hoy están secuestrados.

Y que quede claro: mientras las Farc persistan en el terrorismo, las combatiremos con toda la fuerza y la
contundencia que corresponde.

Apreciados amigos:

Hoy ratifico la decisión de nuestro Gobierno de presentar al Congreso un estatuto integral de lucha
contra la corrupción, que consolide, coordine y fortalezca la acción preventiva y punitiva del Estado
contra los corruptos.

Le he dado instrucciones al Ministro del Interior para que la semana entrante, a más tardar, estemos
presentando este estatuto y lanzando la política anticorrupción del gobierno.

No será una política improvisada, sino una verdadera política de Estado que hemos venido pensando y
diseñando por mucho tiempo, y que ha contado con el aporte importantísimo de ustedes: de la
Procuraduría, la Fiscalía, la Contraloría y la Rama Judicial.

Será una política que responda institucionalmente al problema y comprometa tanto el esfuerzo como los
recursos de las instituciones públicas, el sector privado, la ciudadanía y las organizaciones de la
sociedad civil.

Este moderno estatuto anticorrupción obedece a una importante estrategia basada en principios
contemporáneos que pretenden atacar los más sofisticados métodos utilizados para robar las arcas del
Estado.

De ahí la relevancia de acercarnos a una propuesta que incluya, entre otros temas:

• Las limitaciones estructurales en el acceso y centralización de la información, como herramienta de


lucha contra la corrupción;

• Trascender en el beneficio que para el sector privado representa el acto ilícito del funcionario público;

• Dotar de herramientas útiles y prácticas a los responsables de las investigaciones;

• La extinción de dominio sobre los bienes adquiridos producto de actos de corrupción;

• Severas medidas penales, que incrementen las penas y aumenten los términos de prescripción de las
acciones;

• Regulación del lobby o cabildeo ante el Congreso de la República,

• y un estricto control y vigilancia en el sector de la seguridad social.

La invito, señora Contralora, para que, desde su órbita de control fiscal, nos acompañe y lidere esta
agresiva propuesta para combatir el peor de los flagelos a los que se enfrenta la administración pública.

También nos proponemos adherir a la Convención Anti-Soborno de la Organización para la Cooperación


y el Desarrollo Económico —una asociación de países comprometidos con las buenas prácticas de
gobierno, a la que aspiramos ingresar— como un paso trascendental en nuestro compromiso contra la
corrupción.

Y habrá un avance muy importante, que estamos en proceso de elaborar e implementar con la Alta
Consejería para las Regiones y la Participación Ciudadana:

Se trata de un modelo de participación ciudadana sin precedentes en el país, gracias al cual el gobierno
estará permanentemente bajo el escrutinio público y los ciudadanos estarán, también
permanentemente, en condiciones de denunciar, vigilar y reclamar.

En todo momento, en todo lugar, sin necesidad de esperar a la visita de una comisión gubernamental o
de las entidades de control, los ciudadanos podrán conocer, mediante los medios virtuales, cómo va un
proyecto, cómo va un proceso de contratación, si se están cumpliendo las condiciones establecidas,
cómo va un trámite, y podrán denunciar cualquier irregularidad de la que sospechen o conozcan.

¡En tiempo real!

Será la revolución de la participación ciudadana en aras de un buen servicio público.

Porque ser servidor público tiene que ser sinónimo de compromiso con el bien general, una tarea que
convoque a los mejores ciudadanos, y a los más éticos, a trabajar por su país.

Por eso también es importante que promovamos la construcción de una ética pública que no tenga que
ser impuesta, sino que forme parte integral de los valores y de la formación de quienes laboran en el
Estado.

Que la transparencia, que la honestidad, que la integridad, sean parte de la esencia y la manera de ser
del servidor público.

Unamos nuestras fuerzas, identifiquemos y combatamos los focos de corrupción y de impunidad, en


organismos nacionales y regionales, en los sistemas de contratación, en el manejo contable, en la
relación entre el Estado y el sector privado, y ganemos transparencia y pulcritud para los colombianos.

Estoy seguro de que con todos ustedes, con una Contralora con las calidades y la trayectoria de la
doctora Sandra Morelli, podremos avanzar en la dirección correcta.

Queremos, de verdad, gobernar en una urna de cristal.

Gracias a ustedes por ayudarnos a lograr este objetivo.

Muchas gracias”.

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos Calderón en el VI


Encuentro de la Jurisdicción Constitucional

Bogotá, 3 sep (SIG). “Quisiera ante todo ofrecerles disculpas por haber anticipado esta intervención.
Dicen que es peor educación llegar temprano que llegar tarde. Pero debido a una razón muy triste:
anoche cuando llegamos de Brasil nos informaron que fueron catorce los policías asesinados por el
terrorismo en Caquetá. También habían sido asesinados unos soldados en Norte de Santander y en
Nariño.

Y por eso esta madrugada decidimos que haríamos presencia allá en el Caquetá con los Altos Mandos
para, de primera mano, estudiar la situación y tomar las medidas necesarias.

Mi corazón está con las familias de estos héroes de la Patria que murieron cumpliendo su deber,
policías y soldados. Y como estoy seguro que ustedes todos, todo Colombia, también están con esas
familias, queremos rendirles un homenaje, los invito a que hagamos un minuto de silencio por sus vidas.

Doctor Mauricio González (Presidente de la Corte Constitucional):

Hace 20 años, cuando era subdirector de El Tiempo, un joven y brillante abogado, que hacía sus
primeros pinos como profesor universitario, me visitó para pedirme un espacio editorial para lanzar una
idea revolucionaria.

Era Fernando Carrillo, el mismo que lideraría dos décadas después el equipo de empalme del nuevo
gobierno. Y Fernando publicó, con mi aval, y como vocero de un destacado grupo de estudiantes, una
columna en la que planteaba una salida poco ortodoxa para lograr la reforma de una Constitución que
nos había servido por más de 100 años pero que se había quedado corta frente a los cambios que
demandaba el país.

En su texto, que vio la luz el 6 de febrero de 1990, decía:

'El camino existe y es viable desde el ángulo político, electoral y práctico. El pueblo colombiano puede
abrir la llave a una consulta plebiscitaria el próximo 11 de marzo de 1990, con el fin de convocar una
Asamblea Constituyente'.

La consulta se realizó de manera artesanal.

Los jóvenes, los colombianos del común, se unieron al clamor y elaboraron sus propias papeletas para
apoyar la idea, y las depositaron en las urnas.

Yo mismo, desde El Tiempo —aprovechando la ausencia del director, quedé yo encargado de la


dirección— ordené la impresión en las rotativas de miles de papeletas para repartir.

Al final, y a pesar de que no hubo conteo oficial de la Registraduría, cerca de 2 millones de personas
introdujeron la famosa séptima papeleta y comenzó un proceso imparable que desembocó en la
Constitución de 1991, la carta fundamental que hoy nos rige.

Palabras que construyen y vinculan

Hace unas semanas estuve en la Feria del Libro y allí hablé sobre la importancia de las palabras como
forjadoras del destino de una persona o un pueblo.

Las palabras —dije— pueden destruir mundos o construir universos: pueden levantar muros o abrir
fronteras.

Y dentro de las palabras, aquellas que conforman la Constitución de un Estado ocupan un lugar de
privilegio.

Porque ellas contienen el pacto social que mantiene unida a la nación; las normas que determinan qué
somos, cómo nos regulamos, en qué creemos y qué tipo de gobierno queremos darnos.

No hay tarea más importante que la de convertir las palabras de nuestra Carta constitucional en realidad
normativa para cada uno de nuestros ciudadanos.

Desde hace 200 años, cuando comenzó nuestro proceso de independencia, las constituciones han sido
parte fundamental de nuestro transcurrir en la historia.

Fueron las constituciones las que proclamaron ante el mundo nuestra identidad como repúblicas libres,
y por eso el historiador y colombianista británico Anthony McFarlane ha dicho que, en los tiempos de la
emancipación, ' la asamblea constituyente, la declaración de derechos y la constitución escrita fueron
los elementos claves para definir el nuevo Estado republicano'.

El último libro de William Ospina sobre nuestro Libertador Simón Bolívar, un libro que se los recomiendo
—‘En busca de Bolívar’, se llama—, dice lo siguiente:

‘Hasta el Congreso de Angostura, en 1818, Bolívar era visto por buena parte del mundo con los colores
con los que había pintado la corona española un guerrillero sanguinario al mando de unas tropas de
hombres bestiales, que andaban sembrando el terror en unas tierras salvajes, combatiendo a la
civilización, profanando la Iglesia y cometiendo toda clase de crímenes. Esta decisión —la de Bolívar—
de invocar la ley, de dictar la Constitución, de someter a los guerreros a una legalidad severa, y el gesto
adicional de renunciar a su poder y poner todo en manos de los representantes de la comunidad, es el
gesto que revelaba en él a un estadista y a un hombre de principios y de ideales, le valió la admiración
de Europa y ahora militaban bajo su mando brigadas inglesas e irlandesas, lo mismo que jóvenes
intelectuales de Francia y de Inglaterra, que se sabían en presencia de una de las personalidades más
notables de su tiempo’.

Han pasado dos siglos y la Constitución sigue siendo, como lo ha expresado con frase magistral el
Presidente de nuestra Corte Constitucional, Mauricio González, “el alero común que a todos nos
protege”.

Hoy en este Sexto Encuentro de la Jurisdicción Constitucional, consciente de que estamos debajo de
este alero, quiero reiterar, ante los magistrados, jueces y distinguidos asistentes a este foro, las
solemnes palabras que pronuncié el 7 de agosto, en la histórica Plaza de Bolívar de Bogotá, que guardo
grabadas a cincel en mi corazón:

'Juro a Dios y prometo al pueblo cumplir fielmente la Constitución y las leyes de Colombia'.

Esa oración, así de sencilla, así de breve, así de contundente, es mi credo como gobernante.

Porque todo lo que un gobernante necesita hacer para garantizar el éxito de su mandato es cumplir con
la Constitución, esa carta de navegación que el pueblo mismo le ha trazado para servir a su país.

La Constitución de 1991, esa misma en cuyo nacimiento participamos al apoyar el movimiento de la


Séptima Papeleta, es el norte de nuestras actuaciones, de nuestros objetivos y de nuestro
comportamiento.

¡Qué bueno estar hoy con los magistrados de la Corte Constitucional y con tantos amigos de la
jurisdicción constitucional que nos ayudarán, vigilantes, a que no nos apartemos ni un milímetro de los
preceptos de la Carta fundamental!

Ese es mi juramento. Ese es mi propósito.

¡Ese es mi compromiso con todos los colombianos!

La reforma a la Justicia

Y quiero enfatizar algo que dije durante toda mi campaña, y en lo que creo auténticamente como base
de la institucionalidad democrática: la necesidad imperiosa de promover la colaboración armónica entre
las ramas del poder público que postula el artículo 113 de la nuestra Constitución.

La estructura del Estado se determina bajo la fórmula de las tres ramas del Poder Público acompañadas
por unos órganos autónomos e independientes, pero este alinderamiento de competencias no excluye la
coadyuvancia entre todos los órganos y entidades que integran el Estado, necesaria para una adecuada
gestión pública que integre tanto a los entes formuladores y ejecutores de las políticas públicas, como a
los controladores de las mismas.

Éste es el diseño ideado por el propio constituyente, para quien, si bien los diferentes órganos del
Estado tienen funciones separadas, “colaboran armónicamente para la realización de sus fines”.

Dentro de este contexto de colaboración, estimo que cobra especial importancia la apertura de espacios
para el diálogo.

El sopesamiento de las decisiones de Estado desde la perspectiva de las responsabilidades que


constitucionalmente competen a cada una de las tres ramas sólo puede redundar en la mayor fortaleza
y ponderación de tales decisiones.

Pensando en esto es que presentamos la semana pasada ante las Altas Cortes el proyecto de reforma a
la Justicia, una iniciativa del Gobierno que parte de un postulado esencial: el respeto a un Poder Judicial
autónomo e independiente, ajeno a los intereses e interferencias de la política, que pueda ser objeto de
una pronta reingeniería institucional para alcanzar logros concretos en la lucha contra la impunidad y la
congestión judicial.

Entre algunos puntos destacados de la reforma, que tienen que ver con la jurisdicción constitucional,
destaco los siguientes:

Para incrementar la seguridad jurídica recomendamos que se adopten los precedentes judiciales
emitidos por las Altas Cortes como fuente obligatoria de derecho tanto frente a la jurisdicción como a las
autoridades administrativas.

Planteamos el control de constitucionalidad previo para los proyectos de ley de naturaleza penal,
tributaria y económica, entre otros aspectos, y sugerimos que a la Corte Constitucional se le asigne la
potestad de suspender de manera temporal normas demandadas cuando de ello dependa la
preservación del orden constitucional.

Formulamos la idea de que, con el fin de racionalizar la muy importante actividad interpretativa de la
Corte Constitucional, se asigne a esta corporación la potestad de enviar al Congreso de la República las
normas acusadas cuando se adviertan en ellas vicios de fondo que puedan ser subsanados por el
Legislador, garantizando así la función política del Congreso en el diseño y alcance de las normas
legales.

Y en el tema de la tutela contra sentencias, en lugar de suprimirla, proponemos disposiciones que, al


mismo tiempo que preservan el papel que debe cumplir la Corte Constitucional en su misión de unificar
la interpretación en materia de derechos fundamentales, impidan hacia el futuro que se abuse del
amparo constitucional, creando un sistema de competencias con las siguientes características:

Que respete las jerarquías orgánicas; que para las decisiones de las Cortes disponga una sola instancia
ante su Sala Plena; que introduzca la caducidad de la acción constitucional para impedir su ejercicio
pasado un tiempo de expedidas las providencias judiciales, y que exija que su tramitación se lleve a
cabo mediante abogado para impedir las acciones de tutela temerarias.

Una aclaración, doctor Mauricio: el proyecto de ley exige abogados cuando se trata solamente de tutelas
contra sentencias. Nadie está proponiendo abogados en otras circunstancias. Solamente para que le
quede claro que esa es la intención de la reforma.

Se trata de una iniciativa que no restringe la tutela sino que la regula en desarrollo de un sano espíritu
racionalista que estoy seguro compartirán muchos de ustedes, aquí presentes, en algunas cortes.

Esperamos de verdad que en la llamada Mesa de la Justicia se produzca un ilustrado y fructífero


intercambio de opiniones que nos lleve a una reforma que, si bien no puede ser enteramente
consensuada, consulte la experiencia y sabiduría de la Rama Judicial, para que el Congreso de la
República produzca una reforma que haga honor al espíritu de la Constitución que modificamos.

La tutela y la función garantista de la Corte Constitucional

Quiero agregar unas reflexiones que considero necesarias sobre la tutela y la función garantista de la
Corte Constitucional.

Desde su creación, este máximo tribunal constitucional ha demostrado su irreemplazable valor en el


afianzamiento de la democracia, como garante de la sujeción de todos los poderes a la normativa
constitucional y, sobre todo, en la realización de los derechos ciudadanos.

En vez de corroborar los temores iniciales de una politización de la justicia, la Corte Constitucional logró
lo contrario.

Sin embargo, tenemos que reconocer que no toda controversia política se puede convertir en tema
jurídico sin quitarle el oxígeno al debate político.

Corresponde a la misma lógica de la democracia que las grandes controversias sobre intereses sociales
conflictivos se solucionen en el proceso democrático y no en foros judiciales, siempre respetando los
parámetros de la Ley Fundamental.

La garantía de los derechos fundamentales de los ciudadanos, instrumentada no sólo en el control de


constitucionalidad de las leyes, sino a través de la revisión de las tutelas, además del efecto material, ha
tenido un efecto simbólico nada despreciable.

La jurisprudencia hizo un gran aporte para abrir los textos constitucionales a los principios del derecho
internacional.

Los hizo entrar en el 'bloque de constitucionalidad'.

En particular, los derechos fundamentales caminan en llave con los derechos humanos consagrados en
el Pacto de San José y tantos acuerdos internacionales ratificados por Colombia.
Por ende, hoy es otra la percepción de los derechos humanos en Colombia.

Mucho ha tenido que ver el trabajo de la Corte en la comprensión de que el Estado sólo se justifica si
realiza el ideal de dignidad humana de sus ciudadanos.

También en lo institucional, su férrea decisión de someter la actividad de los poderes públicos al marco
garantista de la Constitución, ha significado un profundo cambio.

La Corte Constitucional, al reivindicar su competencia para ejercer el control de la declaratoria del


estado de excepción, control que existe en pocos países, eliminó uno de los caminos por los que
fácilmente transitaba el Ejecutivo, que permitía en décadas no muy lejanas el abuso de estas facultades.

En estos diecinueve años, la Corte Constitucional ha estado comprometida en un proyecto de


construcción de ciudadanía, es decir, en la extensión cada vez mayor de los derechos civiles, políticos y
sociales que caracteriza a los Estados constitucionales más desarrollados.

En el tema de los derechos sociales y económicos, que tantos y tan interesantes debates ha suscitado
en los académicos y doctrinantes de Europa y los Estados Unidos, la Corte Constitucional se ha
inclinado por el activismo judicial.

Superando las difíciles discusiones doctrinarias, ha optado por reconocer a ciertos derechos sociales
una eficacia cierta y directa.

Y es éste uno de los puntos neurálgicos, en donde se avizora como necesaria la construcción de un
nuevo equilibrio de poderes.

Con fallos de tutela tan conocidos como los relativos a la situación de los desplazados y el derecho a la
salud, no ha quedado duda sobre la “justiciabilidad” de los derechos sociales.

Pero quedan muchos interrogantes desde el punto de vista de las competencias y funciones de las otras
ramas del poder público.

Es claro que el mandato del artículo 13 de la Constitución es una toma de posición contundente a favor
de la intervención de los poderes públicos para corregir desigualdades, y que debemos partir de allí para
iniciar un diálogo institucional abierto y constructivo.

Sin embargo, la posición éticamente irreprochable de un juez garantista que afirma, no sólo la
pertinencia, sino la necesidad de la realización de los derechos de segunda generación, tiene que ser
contrastada con las competencias del legislador y del Ejecutivo en el Estado democrático.

Las decisiones judiciales que dan eficacia a estos derechos, tienen y han tenido efectos insoslayables
en el diseño de políticas públicas, en el gasto público y en el presupuesto, materias todas de
competencia de otros órganos de poder.

Estudios económicos demuestran cómo sentencias proferidas por la Corte en la década anterior, en los
temas de créditos hipotecarios y ajuste de salarios, tuvieron algunos efectos que fueron, incluso,
contrarios a lo perseguido en materia de equidad.

O tenemos el caso paradigmático de la prestación del servicio de salud, en donde, a partir de la


sentencia de revisión 760 de 2008, se multiplicó exponencialmente el crecimiento de la demanda de
servicios y medicamentos no incluidos en los planes obligatorios de salud, al pasar de menos de 400 mil
millones de pesos en el 2006 a 2,6 billones hoy.

¡Casi siete vez más!

Cuando miramos la crisis actual del sistema de salud, tenemos que preguntarnos: ¿qué actividad puede
soportar, sin colapsar, que se multipliquen por siete sus costos?

Y no es que no se gaste en salud en Colombia; el gasto público en salud de nuestro país se acerca a los
30 billones de pesos, el más alto porcentaje de participación de la salud en el PIB de toda América
Latina.

Pero como dije antes: muchas veces los efectos de decisiones bien intencionadas terminan riñendo con
la equidad.

Con el costo que ha representado para el Estado el cumplimiento de la sentencia para cubrir servicios y
medicamentos que no están en el POS, se benefician sólo 140 mil personas, cuando con esos recursos
¡podrían crearse 5 millones de cupos plenos en el régimen subsidiado para los más pobres del país!

¿Qué lección podemos derivar de todo esto? Que la fijación de verdaderas políticas públicas en materia
de aplicación de los derechos sociales, a través de sentencias que se dirigen a conjurar problemas
estructurales, puede generar graves riesgos en el manejo de la economía e, incluso, situaciones de
inequidad.

Mientras las libertades fundamentales clásicas no conocen condiciones ni en el tiempo ni en los


recursos disponibles, el desarrollo de derechos sociales y económicos se tiene que ajustar al ritmo al
que se expande la riqueza material y cultural de una sociedad.

Porque es la comunidad de los ciudadanos la que termina respondiendo por las cargas que exige el
reclamo individual.

Hay que recordar que la misma Carta pone límites al activismo de la Rama Judicial:

En el artículo 85 señala que hay derechos de aplicación inmediata y otros derechos cuyo desarrollo es
el terreno idóneo de la Rama Legislativa.

No podemos olvidar que, bajo nuestra Constitución, la realización del Estado Social y de las condiciones
para el gozo eficaz de los derechos sociales es responsabilidad primordial de las ramas Legislativa y
Ejecutiva.

En términos de la Corte Constitucional, es el legislador 'el máximo mediador del conflicto social'.

Esa responsabilidad primordial del máximo órgano representativo también se refiere a la asignación de
recursos limitados en la política social y económica.

Es el legislador el único que puede asegurar la repartición de recursos, tanto en términos de equidad
social como de igualdad.

Y, a diferencia del juez, lo hace con base en el mandato del pueblo que lo eligió.

Dicho en otras palabras: sólo con máxima prudencia, ¡sólo con máxima prudencia!, los derechos
individuales pueden convertirse en letras de cambio que un juez gira sobre el presupuesto público.

Por otro lado, dentro los dictámenes del legislador, tenemos que aumentar los esfuerzos en la
administración pública en todos los niveles para cubrir los vacíos que invitan y —hasta cierto grado—
otorgan legitimidad al activismo judicial.

Es bueno recordar cómo Robert Alexy, uno de los más connotados teóricos en el campo de los
derechos sociales y económicos, tantas veces citado por el honorable tribunal constitucional, afirma que
la configuración de los derechos sociales resulta de la correspondiente ponderación del principio de
libertad fáctica con los principios formales de división de poderes y competencia parlamentaria.

También dice el constitucionalista español Gregorio Peces Barba que la primacía del desarrollo de estos
derechos corresponde a la ley y el papel del juez es subordinado en algunos aspectos esenciales.

Es indudable que la propia naturaleza de los derechos sociales, su carácter relativo, gradual, la dificultad
de especificar su contenido, la dificultad de su cumplimiento ante la escasez de recursos y la necesidad
de una cierta organización de las instituciones, implican una irreemplazable actuación del Poder
Legislativo y ejecutivo para conferirles eficacia.

Ahora, también es indudable que la decisión del legislador no puede desconocer el mandato
constitucional que obliga a los poderes a esforzarse en la búsqueda de un orden justo, en la superación
de las inequidades y en el respeto de unos mínimos bajo los cuales cualquier decisión pública sería
inadmisible.

Lograr el adecuado balance en este aspecto será una tarea que debemos asumir conjuntamente las
diferentes ramas del Poder Público, en un espíritu de diálogo fecundo y democrático.

Reconocemos que la actuación protagónica de los jueces en esta materia ha sido una consecuencia y
una reacción frente a la ausencia y a los vacíos que las otras ramas del poder han dejado abiertos en el
campo de la definición de las políticas públicas en materia de derechos sociales.

La causa del problema no es de manera alguna atribuible al poder judicial sino a la negligencia de otros
poderes del Estado.

Los equilibrios se han roto por un déficit de cumplimiento del Ejecutivo y el Legislativo frente a un
exceso de diligencia del Poder Judicial en esta materia.

Por ello, es hora de recuperar esos equilibrios entre las ramas del poder mediante acciones que no
pueden ser esquivas a mandatos de responsabilidad fiscal y económica que comprometen a todos los
órganos y poderes del Estado.

De otra manera, pueden distorsionarse por completo los objetivos de lucha contra la inequidad que nos
hemos fijado como nación.

Porque debemos ser claros, y también realistas: el desborde del gasto y la irresponsabilidad en materia
fiscal pueden significar el mayor factor de retroceso de cara a las conquistas de nuestro Estado Social
de Derecho proclamado en 1991.

El interés público y no la defensa de los intereses individuales de unos pocos debe continuar iluminando
las políticas sociales, como la prioridad indiscutida de este Gobierno en el marco de la prosperidad
democrática.

Estoy seguro de que, pensando únicamente en el bien del país, vamos a encontrar con ustedes, los
jueces, las fórmulas para que los objetivos sociales no queden en entredicho por buenas intenciones
que pueden terminar convertidas en malas políticas.

Apreciados magistrados, amigos de la jurisdicción constitucional:

Gracias, muchas gracias, por su trabajo constante, dedicado, de altura intelectual y compromiso
profesional, por garantizar la vigencia y aplicación de nuestra Constitución.

Y hablo a todos los jueces, sin excepción, porque vigilar nuestro orden fundamental no sólo es tarea de
las Altas Cortes, sino corresponde a toda la Rama Judicial.

Como bien dice el profesor alemán Matthías Herdegen: 'Cada juez, cada magistrado, es juez
constitucional'.

Al tiempo que les reitero mi saludo de aprecio y admiración por su destacado trabajo para defender la
integridad de nuestra Carta fundamental y hacer efectivos los derechos en ella consagrados, quisiera
terminar recordando una declaración del general, y entonces Presidente, Francisco de Paula Santander
en su informe al Congreso de 1837:

'Ruego al Ser Supremo, conservador de las naciones y dispensador de todo bien, que continúe
derramando sus bendiciones sobre nuestra patria, para que la Constitución sea inviolablemente
conservada, para que (...) la amemos como la mejor salvaguardia de nuestros derechos, del orden y de
la paz'.

Muchas gracias”. 

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos Calderón en el


lanzamiento de la Política Integral de Tierras

Barrancabermeja, Santander, 3 sep (SIG). “Siervo Joya, el inolvidable personaje de Siervo sin Tierra ,
la gran novela de Eduardo Caballero Calderón, era un joven campesino que soñaba con ser dueño de
su propia parcela, para tener independencia económica.
Sus intentos fueron infructuosos: primero se vio envuelto en la violencia política de la época, creyendo
que los políticos le darían su tierra, la tierra prometida, pero no fue así.

Cuando al fin consiguió el dinero para la cuota inicial de un lote –después de quebrarse la espalda como
obrero trabajando en la construcción de un ferrocarril– enfermó y murió sin ver su sueño cumplido,
durante el viaje que hacía con su esposa hacia su pequeño terruño.

¡Cuántos Siervos Joya, ‘siervos sin tierra’, tenemos todavía en Colombia!

Su drama nos toca a todos los colombianos, y es una historia que queremos dejar atrás, para que viva
en la buena literatura de Caballero Calderón, y nada más.

Por eso hoy venimos a Barrancabermeja a ratificar el compromiso público que expresé el pasado 7 de
agosto:

‘ Defenderemos al campesino colombiano, lo convertiremos en empresario, lo apoyaremos con


tecnología y créditos, para hacer que cada uno sea un próspero Juan Valdez’.

En nuestra campaña dijimos que lucharíamos para devolverles a los campesinos la tierra que ellos
trabajan con vocación, con entusiasmo y con mucho sudor.

Nos comprometimos también a acelerar la devolución de esas tierras incautadas a los criminales, una
labor que continuará, porque las seguiremos incautando.

Y si el honorable Congreso de la República, querido amigo y honorable senador (Eduardo) Enríquez


Maya, nos da los instrumentos, nos da los mecanismos, con mucho más ímpetu que el que tuvieron
esos criminales al despojar a los campesinos, nosotros les devolveremos las tierras a todos y cada uno
de ellos.

¡Y aquí estamos hoy para presentarles nuestra Política Integral de Tierras y honrar nuestra palabra!

¡Para que haya más Juan Valdez y menos Siervos Joya en nuestro país!

Las hectáreas que hoy entregamos habían sido arrebatadas a sus naturales dueños por la ambición y
las amenazas del paramilitar alias ‘Macaco’ y sus secuaces.

El Estado recuperó esos predios de los corregimientos de Monterrey y San Blas –en Simití, en el
departamento de Bolívar– y estaba previsto que fueran vendidos.

Pero, afortunadamente, nos dimos cuenta a tiempo de que los mejores destinatarios de esas 1.600
hectáreas, sembradas con palma, son cerca de 400 familias de Monterrey, San Blas y otros
corregimientos aledaños.

Con ese espíritu hoy le estamos entregando la administración de estas tierras al Programa de Desarrollo
y Paz del Magdalena Medio, para que sean trabajadas por las manos laboriosas de estas familias
campesinas.

Precisamente, hoy nos acompaña el padre Francisco de Roux, fundador de este Programa creado hace
15 años.

Querido padre de Roux:

Si bien usted se dedica hoy a la trascendental tarea de dirigir los destinos de la Compañía de Jesús en
el país, como su Provincial, su fortaleza de espíritu y actitud solidaria se mantienen vivos en este
Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio.

Usted no sólo ayudó a crear proyectos productivos de caucho y pancoger, sino que también sembró paz
y esperanza con programas educativos, de convivencia y de resolución de conflictos.

Hoy, este programa –que ahora está en las buenas y sabias manos del padre Libardo Valderrama–
acompaña proyectos productivos en 28 municipios de Santander, Antioquia, Cesar, Bolívar y Caldas.¬

¡Gracias padre de Roux! ¡Gracias padre Libardo! Gracias a todos los que trabajan en este programa tan
beneficioso para los habitantes de la región del Magdalena Medio, que tanto ha sufrido la violencia.

Pueden estar seguros de que nosotros, como Gobierno, pondremos también de nuestra parte.

Proyecto de ley para restitución de tierras

Empezaremos por presentar en los próximos días una iniciativa legislativa de Restitución de Tierras
Despojadas, para cancelar los títulos fraudulentos obtenidos por la violencia y devolver las tierras a sus
verdaderos poseedores y propietarios, sin tantas trabas jurídicas e institucionales que limitan su
efectividad.

Con esta iniciativa, el Gobierno tendrá, además, la facultad de usar predios productivos incautados para
vincularlos a los programas de entrega de tierras.

Para impulsar la restitución, el Ministerio de Agricultura coordinará un sistema de información detallado


sobre despojo de tierras, hasta el nivel predial, que identifique a los desarraigados y les acredite su
derecho.

Adicionalmente, crearemos, en los Tribunales Superiores de Distrito Judicial, unas salas especializadas
en restitución de tierras.

Los magistrados especializados de esos tribunales deberán obrar a favor de quienes perdieron sus
propiedades como consecuencia de la violencia.

También trabajaremos, con el Ministerio del Interior, en una reforma que garantice que los terrenos que
sean sometidos a la extinción de dominio se destinen preferencialmente a la población desplazada.

¡La Justicia debe ser un aliado de ustedes y no otro obstáculo al que se deban enfrentar!

El campo, ‘jalonador’ de la Prosperidad Democrática

El Gobierno está obligado a proteger los derechos de propiedad sobre la tierra –más aún de aquellos
que fueron despojados–, y los tribunales serán los encargados de restablecer esos mismos derechos e
indemnizar a los tenedores de buena fe.

Queridos campesinos:

¡Ustedes son los maquinistas de esa locomotora agraria que queremos echar a andar a todo vapor!

Juntos, en este gobierno de Unidad Nacional, haremos del campo, no un foco de pobreza que afecta al
64 por ciento de la población rural, sino un ‘jalonador’ del crecimiento económico y de la Prosperidad
Democrática.

Queremos tener un vigoroso desarrollo rural, que prepare a las economías campesinas para competir
con éxito y aprovechar los TLC con Canadá, con la Unión Europea y con Estados Unidos.

Nuestra Política Integral de Tierras incluye también el impulso a la creación de Zonas de Reserva
Campesina, para evitar la concentración de la propiedad y promover las Unidades Agrícolas Familiares,
a las que les facilitaremos herramientas tecnológicas e infraestructura vial.

En ese sentido, vamos a reformar Agro Ingreso Seguro, para priorizar sus recursos en la entrega de
bienes públicos –como carreteras que les permitan ser competitivos a los campesinos– más que en el
otorgamiento de subsidios para grandes productores.

Reglamentaremos también las Zonas de Desarrollo Empresarial, de manera que el Estado conserve la
propiedad sobre tierras baldías y ceda su usufructo a inversionistas que se comprometan a desarrollar la
infraestructura productiva, a darles alojamiento y trabajo a los pequeños agricultores, y los lleve hacia la
modernización.

Un programa agrario justo

Tenemos un ambicioso programa de formalización de la pequeña propiedad agraria, que les permitirá a
los campesinos convertir en patrimonio la tierra que ocupan y trabajan.
Porque nuestros Juan Valdez necesitan patrimonio e ingresos, ¡tierra fértil en producción!

¡Ellos merecen ser socios y obtener rentas de capital, además de sus ingresos laborales!

El mercado de capitales de inversión no debe mirar a los campesinos como vendedores de tierras
baratas, sino como prósperos propietarios, que pueden asociarse en buenos términos con importantes
inversionistas.

Se trata de promover un desarrollo agrario justo, que genere más empleo formal, mejores oportunidades
comerciales para el país y mayor recaudo para atender a los menos favorecidos.

¡Ese es el mejor programa de paz y reconciliación que podemos liderar!

En este propósito, tenemos que cuidar y administrar, con responsabilidad y rigor, el buen y eficiente uso
de nuestras tierras.

¡Podemos hacer de Colombia una importante despensa de alimentos al servicio de un mundo cada vez
más necesitado de ellos!

Hoy seguimos desaprovechando el enorme potencial del país para abastecer al planeta.

En actividades agrícolas, por ejemplo, usamos apenas 4,9 millones de hectáreas, de un total de 21,5
millones que se pueden dedicar para ese fin.

En el otro extremo está la ganadería colombiana, que utiliza 38,6 millones de hectáreas, a pesar de que
sólo 20 millones son aptas para explotación ganadera y tan sólo 5 millones de hectáreas tienen pastos
mejorados.

Es un gran desperdicio, si se tiene en cuenta que el año pasado una hectárea de agricultura generó
12,5 veces más valor que una hectárea ganadera.

¡Allí hay una enorme riqueza por aprovechar!

También tenemos una gran oportunidad en las plantaciones forestales.

Éstas ocupan sólo una superficie de 350.000 hectáreas en el país, a pesar de que hay un potencial total
de 14 millones de hectáreas –¡14 millones!– para las plantaciones forestales.

Al respecto tenemos una meta en nuestro Gobierno –que me dicen es bastante ambiciosa– pero es ahí
cuando debemos pensar en grande, porque si no pensamos en grande, nunca vamos a lograr nada.

¡Nos proponemos, con el Ministro de Agricultura, y con todo el Gobierno, y ojalá con la empresa privada
y ojalá con los campesinos y ojalá con los gobernadores y con los alcaldes, reforestar un millón de
hectáreas en Colombia!

Responsabilidad ambiental

Y es que debemos ser muy responsables y visionarios en la preservación de nuestros recursos.

El fenómeno del calentamiento global debe mantenernos en alerta y profundizar nuestra conciencia
ambiental.

Se prevé que, en los próximos 25 años, la temperatura promedio del planeta aumente dos grados
centígrados.

Cuando a mí me dijeron esa cifra, me pareció un cambio de temperatura dramático, porque –aunque
suene poco– un incremento de dos grados tiene unas implicaciones muy drásticas en el clima y en los
ecosistemas.

Y el tema puede ser aún peor, porque dicen que otros expertos han hecho estudios que señalan que el
calentamiento puede ser de tres y cuatro grados.

Eso tiene un efecto enorme, por ejemplo, en la producción agropecuaria y tendremos que pensar en
soluciones, como por ejemplo elevar los cultivos de café y de otros productos a ciertas alturas.

El fenómeno tiene también consecuencias para el agua, lo que significa todo un desafío para preservar
esa riqueza, pues somos el tercer país del mundo que, por cada 100 mil habitantes, cuenta con más
recursos hídricos.

Por eso debemos ser ambientalmente responsables y estratégicos para impulsar el agro.

Por eso debemos detener la colonización de la frontera agraria sobre reservas ambientales estratégicas.

Para cerrar la frontera de bosques y selvas, declararemos como áreas protegidas a las seis millones de
hectáreas de selva amazónica que falta proteger entre Vichada y Guainía.

Por otra parte, trazaremos un límite inamovible que proteja los bosques andinos que quedan en pie.

Hay cerca de 6 millones de hectáreas que eran de reserva forestal y fueron ocupadas de buena fe por
campesinos.

A ellos los apoyaremos para que formalicen sus derechos en Unidades Agrícolas Familiares
Ambientales, con el compromiso de que protejan los bosques aledaños.

No ceder un milímetro en seguridad

Y tengan la certeza, queridos campesinos –¡todos los campesinos de Colombia!– de que no cederemos
un milímetro en materia de seguridad.

Acabo de venir del Caquetá, donde estaba visitando el lugar de los hechos dramáticos donde 14 de
nuestros héroes policías cayeron asesinados por el terrorismo. Eso también lo tenemos que afrontar con
toda valentía, porque de nada vale hacer todos estos esfuerzos si eso no viene acompañado de
seguridad.

¡Pueden estar tranquilos!

El Presidente Álvaro Uribe nos dejó un invaluable legado.

Él sabía, como los romanos, que la seguridad. Sin esa ley, las demás leyes son inocuas.

El Presidente Uribe y yo trabajamos juntos para consolidar la Seguridad Democrática y ahora, en mi


Gobierno, estamos dando el paso adelante hacia la Prosperidad Democrática, la prosperidad para
todos.

Quiero además agradecer aquí públicamente a Alejandro Reyes, quien ha sido una de las personas que
más nos ha ayudado y que a mí más me ha influido desde hace muchos años en la necesidad de dar
este paso que hoy estamos dando para bien de la paz de Colombia, para bien de los campesinos de
Colombia, para bien del agro de Colombia.

Queremos que sean dueños de su propio destino.

Ni la violencia ni la injusticia volverán a arrebatarles el progreso por el que trabajan a diario.

Queremos y necesitamos que trabajen la tierra, sin miedo, con vocación, pensando en su futuro y el de
sus hijos

Ustedes son los maquinistas, los protagonistas, de esa locomotora que le dará mayor prosperidad al
campo.

¡El país tiene una enorme deuda con ustedes y su dedicado trabajo se verá recompensado!

¡Cuenten con nosotros!

¡Colombia los necesita, prósperos y productivos, propietarios de su tierra!

¡Y unidos todos lo vamos a lograr!


Muchas gracias”.

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la cuarta jornada de


Acuerdos para la Prosperidad

Madrid, Cundinamarca, 4 sep (SIG). “Ante todo un saludo muy especial a todos y cada uno de
ustedes, agradeciendo su presencia en este cuarto Acuerdo par la Prosperidad.

Me demoré unos minutos en llegar, porque infortunadamente se accidentó el helicóptero que nos venía
acompañando en vía aquí a Mosquera, pero por fortuna el capitán del helicóptero, el capitán Jaime
Buenahora, hizo una maniobra muy oportuna y logró que el helicóptero girara y regresara al campo de la
Escuela Militar, de donde había salido, y eso evitó una tragedia de proporciones mayores.

Iban 11 tripulantes, entre ellos el general (Juan Pablo) Rodríguez, Comandante de la V División (del
Ejército) y gente de la seguridad de Palacio.

El único herido fue el subintendente (Efraín) Africano, que se partió la clavícula, pero por fortuna, y
gracias a Dios, el resto de la tripulación resultó ilesa.

De manera que damos una mala noticia del accidente del helicóptero, pero por fortuna fue un accidente
que no tuvo ningunas consecuencias humanas.

Esta semana ha sido una semana también muy productiva, una semana donde tratamos varios temas,
donde creo que hemos ido avanzando en nuestro camino hacia la Prosperidad Democrática.

Balance del viaje a Brasil

El viaje a Brasil fue un viaje muy productivo, Brasil es un país que está en plena efervescencia; es uno
de los motores hoy de la economía mundial; pertenece a ese grupo de países que fueron señalados
hace algunos años por un banco, por un banco muy importante, el Goldman Sachs, como uno de los
cuatro países que iban a despegar en materia de crecimiento y de desarrollo.

Los denominaron los Bric: Brasil, Rusia, India y China.

Y ese vaticinio que hizo ese banco resultó cierto.

En la recesión, en la crisis económica del 2008, esas cuatro economías fueron las que mantuvieron viva,
por así decirlo, la economía mundial. Y hoy esas cuatro economías están jalonando el crecimiento de
todo el planeta.

Brasil, desde hace ya muchos años, ha venido poniendo en marcha unas políticas acertadas, unas
políticas con visión de largo plazo, que ya están dando resultados y resultados muy importantes.

Pero más allá del éxito económico y en su desarrollo, y en su lucha contra la pobreza –porque algo que
destacaba el Presidente (Luiz Inácio) Lula en nuestras conversaciones, es cómo ese crecimiento se ha
traducido en el Brasil en reducir la pobreza en una forma muy importante, 34 millones de brasileros que
estaban en la pobreza hace ocho años hoy ya no lo están, por eso nosotros podemos aprender mucho
de Brasil- Brasil es un país que tiene con Colombia unas grandes sinergias.

La sinergia los economistas la definen como esas situaciones cuando uno más uno suma más de dos. Y
nosotros estamos llenos de sinergias con Brasil.

Tenemos, primero que todo, la segunda frontera más extensa de nuestro territorio.

Compartimos la Amazonía, que es hoy el pulmón del mundo. El motivo de mayor preocupación del
planeta, el cambio climático, todo lo que implica la destrucción del medio ambiente, que tiene
preocupado a todo el planeta, ahí Brasil y Colombia podemos jugar un papel determinante y de
liderazgo en esas discusiones a nivel mundial.

Y ese fue uno de los temas que discutimos con el Presidente Lula.

Firmamos ocho acuerdos, ocho acuerdos sobre temas que nos conciernen a los dos y que nos pueden
dar a los dos países una mejor posición en el desarrollo a nivel mundial.

Temas que tienen que ver, por ejemplo, con la investigación y el desarrollo de toda la biodiversidad, en
un mundo donde la biotecnología está cambiando la vida de todos nosotros.

Esa revolución de la biotecnología va a cambiar la vida de todos nosotros mucho más rápido de lo que
lo cambió la revolución de la informática.

Si hoy nadie se imagina un mundo sin celular, dentro de pocos años vamos a estar diciendo: ‘Mire los
cambios tan profundos en nuestra vida diaria que ha producido la revolución de la biotecnología’.

Y esa biotecnología tiene mucho que ver con la biodiversidad; y Colombia por kilómetro cuadrado es el
país más rico del planeta en biodiversidad; y Brasil es el país más biodiverso del mundo. Ahí tenemos
una sinergia muy, muy importante que explotar estos dos países.

Tenemos también una gran responsabilidad: el mundo está buscando lo que América del Sur tiene, lo
que América Latina tiene.

El mundo está buscando energía, y nosotros, América Latina y sobretodo Colombia, tenemos energía
de todo tipo.

Tenemos energía a base de gasolina, a base de petróleo, a base de agua –energía hidráulica- tenemos
carbón, tenemos energía inclusive eólica. Recientemente me decían que uno de los lugares más
privilegiados de todo el continente para desarrollar la tecnología, una tecnología limpia que se llama
eólica, a base de viento, está en el norte de nuestro país, en La Guajira.

El mundo está pidiendo a gritos alimentos.

El aumento del consumo en países como China, como la India, como Indonesia, esa lucha contra la
pobreza de otros países que han venido sacando la gente de la pobreza y esa gente está consumiendo
más alimentos, está produciendo, ya esta aquí, ya es una realidad, una crisis de alimentos.

Pero resulta que no son muchos los países ni muchos los continentes que tienen capacidad de
aumentar su producción de alimentos, de aumentar su área cultivable sin sacrificar bosques naturales.

Ahí Brasil ha hecho una gran revolución. Inició hace muchos años y ha venido convirtiéndose en una
despensa del mundo. La producción brasilera en materia de alimentos, de granos, es realmente
espectacular lo que han hecho en estos últimos años.

Firmamos varios acuerdos para traer su tecnología, para traer su experiencia, porque Colombia es uno
de los pocos países del mundo que tienen esa frontera sin explotar, donde podemos nosotros multiplicar
nuestra producción de alimentos.

Precisamente ayer (viernes) con el Ministro (de Agricultura) Juan Camilo Restrepo estuvimos en
Santander, Barrancabermeja, lanzando la Ley de Tierras, una Ley que nos va a permitir poder hacer uso
de ese gran potencial que tenemos los colombianos en producir muchos más alimentos.

Pero hacerlo de manera equitativa, devolviéndoles sus tierras a los campesinos que fueron desplazados
por la violencia, y además dándoles a ellos, a todos estos campesinos, unos esquemas económicos que
les permitan vivir dignamente en sus parcelas, produciendo alimentos, pero al mismo tiempo pudiendo
educar a sus hijos, pudiendo progresar en la vida y sobretodo saliendo de la pobreza, porque la pobreza
en Colombia está concentrada, o hay una mayor proporción, una mucho mayor proporción de pobres en
el área rural que en área urbana.

Con Brasil también firmamos acuerdos en materia de educación.

Ministra (de Educación, María Fernanda Campo) no he tenido tiempo de hablar con usted sobre eso,
pero ellos nos van a mandar una delegación y el Presidente Lula pidió expresamente que usted fuera
con Jaime Restrepo, nuestro Director de Colciencias, y con un grupo de funcionarios en materia de
educación, para que hiciéramos una serie de trabajos conjuntos no solamente en materia de
investigación, en otras áreas aparte de la biodiversidad, sino que también pudiéramos aprender de lo
que han hecho en Brasil en materia de doctorados, en materia de educación superior.
Allá pusieron en marcha uno de los programas que nosotros ofrecimos en la campaña, y ha sido un
programa muy exitoso en Brasil, y es el de darle a los bachilleres, porque ellos tenían el mismo
problema que tenemos nosotros hoy, darle a los bachilleres de Colombia la oportunidad de seguir con
una educación superior, bien sea universitaria bien sea técnica.

Y ese ha sido unos de los caminos más efectivos de Brasil para luchar contra la pobreza, porque esos
bachilleres estaban en esa trampa de la pobreza, después de mucho esfuerzo se graduaban, no
encontraban trabajo y se sumían nuevamente en la pobreza.

Hoy esos bachilleres tienen posibilidades, tiene educación superior, tienen educación técnica, y ahí ese
programa que Brasil lo ha adelantado con mucho éxito, pues lo tenemos que poner nosotros en marcha,
y ahí hay algo que podemos también aprender mucho de Brasil.

Decíamos en Brasilia que esta es la década de América Latina, y queremos hacer que esta sea la
década de América Latina, y para eso se requiere liderazgo, se requiere trabajar en forma
mancomunada. Lo dije en mi discurso de posesión, cuando estaban ahí presentes la gran mayoría de
mandatarios latinoamericanos: ‘Cada uno de nosotros tiene grandes fortalezas, pero unidos seremos
una gran potencia’.

Y eso fue lo que establecimos con el Presidente Lula, con el Gobierno brasilero: unirnos para ser una
gran potencia, porque tenemos los elementos y tenemos los recursos para ser una gran potencia.

Por eso nos devolvimos muy satisfechos, además de la forma como fuimos recibidos, fue una visita de
Estado, la verdad es que la generosidad con que nos recibieron no solo el Gobierno sino el Congreso, el
Tribunal Supremo, todos los magistrados, el cariño por Colombia, el respeto por Colombia se sentía.

Y Brasil es un buen socio, por eso no me arrepiento un solo minuto de haber escogido Brasil como el
primer país que visitábamos después de nuestra posesión.

Ley de tierras

Como lo mencionaba, ayer (viernes) estuvimos en Santander lanzando la Ley de Tierras. Queremos,
queridos senadores y representantes, que nos ayuden a tramitar esta ley lo más pronto posible, y que
nos ayuden sobretodo a tener instrumentos, a tener mecanismos para hacer efectiva la Ley.

¿Cuántas veces no se ha ensayado este gran propósito de darles tierra a los campesinos y al mismo
tiempo establecer sistemas de producción que den prosperidad al campo colombiano?

¿Cuántas veces no se ha dicho que vamos a hacer un gran esfuerzo para devolverles las tierras a los
campesinos que han sido desplazados por la violencia?

Pero los resultados han sido prácticamente nulos ¿Por qué? Porque no hemos tenido los instrumentos
legales. Siempre los testaferros de los grandes narcotraficantes, de los grandes paramilitares, de los
terratenientes que se apoderaron de esas tierras, encuentran el vericueto legal para impedir que esa
gran reforma agraria, que esa gran revolución agraria, se lleve a cabo.

Por eso lo que queremos, queridos senadores y representantes, es que nos ayuden para que esta vez
sí podamos hacer realidad ese gran propósito, que tiene que ver además con todos los temas que nos
conciernen a todos los colombianos.

Eso tiene que ver, por ejemplo, con nuestro gran propósito de conservar uno de los recursos naturales
más importantes que tenemos los colombianos, el agua.

En la medida que esta ley tenga efectividad, que esta ley logre que muchos de los campesinos que hoy
no tienen títulos sobre sus tierras los tengan, que podamos quitarle la presión a muchas zonas que hoy
están siendo deforestadas, vamos a poder cuidar mucho mejor nuestro recurso natural –yo diría el más
importante- que es el agua.

Porque el ritmo de deforestación en Colombia es realmente preocupante, realmente preocupante, y por


eso queremos no solamente reversarlo, sino sembrar mínimo un millón de hectáreas, un millón de
hectáreas en bosques.
Y eso se va a lograr si aprobamos esta Ley, si le quitamos presión a esas zonas donde están siendo
deforestadas, si le damos al campesino un título sobre su tierra.

Eso también nos ayuda muchísimo en nuestra lucha contra los cultivos ilícitos.

Si ustedes van a cualquier municipio donde hay cultivos ilícitos y habla con la gente, y habla con los
alcaldes, le van a decir que aquellos campesinos que tienen un título sobre la tierra son menos
susceptibles, por no decir enemigos, de cualquier intento de ser manipulados por los narcotraficantes
para que cultiven coca, porque cuando son dueños de su tierra la defienden.

Y eso es algo muy importante también para la paz y para la seguridad de los colombianos.

Por eso le damos tanta importancia a esa ley, queridos senadores y representantes, para que nos
ayuden allá en el Congreso a aprobarla lo más pronto posible.

Y venimos al tema de hoy.

El tema de la vivienda

Una revista muy importante en Estados Unidos, la revista Newsweek, hace de vez en cuando unas listas
de países agradables para vivir, de países buenos y países malos, y hace esas listas de quién está de
primero, y quién está de último.

Generalmente son evaluaciones bastante subjetivas, pero que tienen algo de realidad.

En la última edición esta revista hace una evaluación de los mejores países, de los 100 mejores países
del mundo y Colombia aparece en el puesto 62, de 100.

Por encima de nosotros aparece, en la región, República Dominicana, Cuba, Brasil, Argentina, México,
Uruguay, Perú, Chile, Chile que es el mejor calificado, está de 30.

Y hace una serie de análisis sobre por qué puso a cada país en ese sitio, cuáles fueron los criterios. Son
muchos.

Nosotros infortunadamente seguimos viviendo todavía las secuelas de 40 años de nuestra lucha contra
los violentos, contra las mafias, contra la guerrilla, contra los paramilitares. Ese prestigio, esa mala
imagen todavía nos afecta.

Yo estoy seguro que aquí queda, está consignado todavía ese rezago del pasado, porque como ustedes
bien saben, los prestigios demoran mucho en construirse y se destruyen muy rápidamente. Volverlos a
construir toma tiempo.

Eso es lo que estamos haciendo: vendiendo el país por sus cosas buenas, vendiendo al país por lo que
tenemos y el potencial que tenemos; colocarnos ante el mundo como un país con un gran capital
humano, que es su mayor riqueza, pero con otras riquezas muy importantes, un país que quiere jugar y
jugar duro en el escenario internacional.

En esta evaluación, uno de los factores es la calidad de vida de sus habitantes y ahí es donde entra el
tema de hoy, el tema de la vivienda, el tema de cuánta gente aspiraría a decir ‘voy de mi trabajo’, porque
tiene trabajo, y ‘voy a mi casa’, porque tiene casa propia.

Ahí tenemos nosotros los colombianos un gran desafío, porque tenemos un gran déficit en materia de
vivienda: cerca de un millón 300 mil viviendas de déficit, es decir, un millón 300 mil familias que
quisieran tener vivienda propia, no la tienen.

Eso se llama el déficit cuantitativo.

Hay un déficit mucho mayor, que se denomina el déficit cualitativo, es decir, gente que tiene su vivienda
pero que no viven en condiciones dignas, la calidad de esa vivienda no es una calidad para que puedan
vivir dignamente.

Ese déficit es mucho mayor. Se calcula –Ministra (de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Beatriz
Uribe), usted me corregirá- en más de tres millones ¿Dos cinco? Dos millones y medio.

Por eso en la campaña nosotros nos propusimos una meta, que yo sé que es ambiciosa, pero que la
podemos cumplir: vamos a construir un millón de viviendas en los próximos cuatro años.

¿Y por qué pusimos un millón de viviendas?

Porque en este momento, estamos construyendo en promedio 140 mil viviendas. Se requiere,
solamente para mantener el déficit, no para reducirlo, para mantenerlo, se requiere la construcción cerca
de 250 mil.

Doscientos 50 mil hogares que se forman todos los años, que quisieran su vivienda, demandan vivienda
y solamente a 140 mil de los nuevos, no de los viejos que están aspirando a tener vivienda, solamente a
mas o menos la mitad se les puede satisfacer su necesidad básica, porque esa es una de las
necesidades básicas de cualquier persona: tener su vivienda.

Entonces por eso nos propusimos elevar el número de viviendas, por lo menos al número de viviendas
que se requieren año tras años.

Al final, si cumplimos la meta –y estamos empeñados en cumplirla- vamos por lo menos a poder decir
que construimos un millón de viviendas y el déficit no aumentó.

Ojalá pudiéramos, Ministra, construir más, para ver si reducimos ese déficit.

Y entonces ahí, esta evaluación que nos hacen, nos iría mucho mejor.

Ese es un tema que yo creo que pesa mucho en la calidad de vida de los colombianos.

Cuántos tienen vivienda, y no cualquier tipo de vivienda, que es un aspecto bien importante: vivienda
digna.

No se trata solamente de que tengan unas paredes y un techo, no, se trata de que tengan una vivienda
en un entorno agradable, en un entorno en donde el acceso de los hijos al colegio sea un acceso
relativamente fácil, en un entorno donde pueda existir un parque, donde puedan vivir dignamente.

Ese es nuestro propósito, y se es el tema de hoy.

Escogimos Madrid, porque aquí ya está en marcha unos planes muy importantes, que pueden ser
ejemplo, y por eso vinimos a discutirlo con el Alcalde, con el Gobernador, con todos los interesados en
que esta meta se cumpla.

Ahí están los constructores, ahí están las entidades de crédito, y si todos nos unimos, todos los
interesados nos unimos, yo estoy seguro de que vamos a poder cumplir esa meta.

Ahí se requiere una serie de modificaciones en la regulación, en la forma por ejemplo como se
distribuyen los subsidios.

El Gobierno pasado hizo un gran esfuerzo, al final cambió el subsidio para darle subsidios a la tasa de
interés, en lugar del subsidio digamos a una suma de dinero, sino subsidiada la tasa de interés.

Eso tuvo un impacto muy importante. Se disparó, se disparó la construcción de vivienda.

Ese es el tipo de reingeniería que tenemos que hacer, para ver cómo logramos el paquete completo,
donde los constructores comiencen a construir, donde ojalá los beneficiarios inclusive puedan tener la
oportunidad de escoger el tipo de vivienda que quieren. Eso sería un gran paso en materia de calidad de
vida.

Donde el sistema financiero se vuelva socio y no obstáculo para el desarrollo de estos procesos. Y
donde los alcaldes, que son además parte fundamental, porque esto va a depender también si hay
disponibilidad de tierra, y el Gobierno Nacional está dispuesto a dar estímulos para que los alcaldes
participen en este gran proceso de construir un millón de viviendas.

Y si lo logramos todos ganamos, todos ganamos, porque todo el mundo quiere vivienda. Los alcaldes
necesitan suplir también ese déficit de vivienda, el Gobierno Nacional también, los departamentos
también, y por eso le doy tanta importancia a esta reunión, a este Acuerdo para la Prosperidad del día
de hoy.

Vamos a escuchar con mucho interés el resultado de las cinco mesas que han venido trabajando, el
sistema que hemos diseñado y que lo estamos perfeccionando acuerdo tras acuerdo, es el de trabajar el
viernes todo el día en mesas temáticas sobre el tema fundamental que se va a discutir el sábado.

Hoy es vivienda. Se escogieron cinco temas que tienen que ver con la vivienda.

En este caso tengo entendido que se incluyó uno muy importante, que también tiene que ver con la
calidad de vida y la vivienda, que es el río Bogotá. Ese es un gran desafío que tenemos también aquí en
Cundinamarca y en el país: el río Bogotá. Y estaremos pendientes de ver cuáles fueron los resultados
de esa mesa temática.

Pero es que además, este sector de la vivienda tiene un efecto de locomotora, por eso lo escogimos
como una de las cinco locomotoras primordiales, básicas en nuestro programa de Gobierno, en nuestro
Plan de Desarrollo, porque en la medida en que la vivienda, esa locomotora, marche a todo vapor,
jalona 32 industrias que van a ser beneficiadas de un buen comportamiento del sector de la
construcción.

O sea que el impacto de esta locomotora en el resto de la economía, es un impacto muy importante.

Y por supuesto también en el empleo, que es, ustedes lo saben perfectamente, es nuestra obsesión:
generar empleo, generar buen empleo. Y desde hace mucho tiempo el sector de la construcción ha sido
identificado como uno de los sectores fundamentales para lograr ese propósito de generar empleo.

Por eso, Ministra (de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Beatriz Uribe) es tan importante esta
discusión, este Acuerdo para la Prosperidad.

La idea es que con cada departamento tengamos unas metas.

Comenzamos en Cundinamarca, querido gobernador Andrés González, porque yo sé y tengo esa


intuición de que usted va a ser el que más va a aportar de todos los departamentos a esa meta del
millón de viviendas.

Entonces para ver si mi intuición es correcta, le voy a dar la palabra a Miguel Peñaloza (Alto Consejero
para las Regiones y la Participación Ciudadana) para que nos diga el resultado de estas mesas
temáticas, y ver cómo más podemos nosotros ayudar para cumplir esa gran meta del millón de
viviendas en los próximos cuatro años”.

Palabras del Presidente Santos en la posesión de los magistrados del


Consejo Nacional Electoral

Bogotá, 6 sep (SIG). “Ante todo, muchas felicitaciones a los honorables miembros del Consejo Electoral
que han sido hoy posesionados, a los reelegidos y a los nuevos.

Asumen ustedes una función muy importante para nuestra democracia, nuestra democracia que todos
los colombianos queremos que sea cada vez más profunda, con instituciones cada vez más eficaces y
donde las libertades se respeten y se consoliden cada vez más.

El papel que ustedes cumplen es un papel fundamental, es un papel que le da a la democracia un


sentido muy especial porque simple y llanamente, sin elecciones no hay democracia. Y sin elecciones
creíbles, sin elecciones transparentes, la democracia no funciona, porque la credibilidad de la gente en
su democracia deja de existir. Por eso el papel tan importante que ejercen ustedes.

Cuenten con nuestro apoyo absoluto por parte del Gobierno, no solamente apoyándolos en lo que
ustedes necesiten sino acatando todas sus decisiones.

El respeto por la independencia de las instituciones es algo también fundamental en el buen


funcionamiento de nuestra democracia.

Me complació mucho oír al profesor, historiador, muy famoso, (Francis) Fukuyama, que estuvo aquí en
Colombia hace unos días, diciendo que con todos los problemas que nosotros tenemos la democracia
colombiana es un ejemplo, un ejemplo para el mundo, porque a pesar de los problemas la democracia
ha funcionado en irlos solucionando uno tras otro.

Creo que el ejemplo que hemos dado en estos últimos años demuestra que así es.

Por la vía democrática hemos logrado avanzar en consolidar la seguridad, el Presidente (Álvaro) Uribe
con la seguridad democrática lo decía siempre, y yo lo reitero: la seguridad hay que alcanzarla
respetando la Constitución, respetando las leyes.

Así se hace esa seguridad más perdurable, más creíble y se afianza más.

Por eso el funcionamiento de todas las instituciones tiene que tener esa misma línea: fortalecer la
coordinación, el funcionamiento y la independencia de todas  y cada una de las instituciones que
componen nuestra democracia.

El país le dio un gran ejemplo al mundo en las elecciones pasadas.

Creo que en nuestra historia nunca hubo elecciones tan amplias, en el sentido físico de la palabra.

En muchos municipios que nunca habían votado, votaron. Y el grado de seguridad con que la gente
votó, lo dijeron todos los corresponsales extranjeros, los observadores internacionales, se vio que fueron
unas elecciones limpias, unas elecciones transparentes y unas elecciones que enaltecieron nuestra
democracia.

Eso se debe en buena parte gracias al Consejo (Nacional) Electoral, a la Registraduría, y por eso a
ustedes que tienen por delante también elecciones muy importantes, pues les concierne y les da esta
posición una inmensa responsabilidad para seguir fortaleciendo nuestra democracia.

De manera que los felicito de nuevo a todos y cada uno de ustedes. Reiterarles el apoyo por parte del
Ejecutivo, por parte del Gobierno, y desearles lo mejor, porque si a ustedes les va bien a la democracia
le va bien.

Muchas gracias”.

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos Calderón en el acto de


lanzamiento de la Política de Estado contra la Corrupción

Bogotá, 6 sep (SIG). “En este año del Bicentenario, los ejemplos de nuestra historia brillan con más
esplendor que nunca.

Por eso quisiera comenzar mis palabras leyendo un decreto que expidió el Libertador en Lima, el 12 de
enero de 1824:

‘Simón Bolívar, Libertador Presidente; Teniendo presente:

‘1º. Que una de las principales causas de los desastres en que se ha visto envuelta la República ha sido
la escandalosa dilapidación de sus fondos, por algunos funcionarios que han intervenido en ellos;

‘2º. Que el único medio de extirpar radicalmente este desorden es dictar medidas fuertes y
extraordinarias,

‘He venido en decretar, y decreto:

‘Artículo 1º: Todo funcionario público, a quien se le convenciere en juicio sumario de haber malversado
o tomado por sí de los fondos públicos de diez pesos arriba, queda sujeto a la pena capital.

‘Artículo 2º: Los jueces a quienes, según la ley, compete este juicio, que en su caso no procedieren
conforme a este decreto, serán condenados a la misma pena.

‘Artículo 3º: Todo individuo puede acusar a los funcionarios públicos del delito que indica el artículo 1º.

‘Artículo 4º: Se fijará este decreto en todas las oficinas de la República, y se tomará razón de él en
todos los despachos que se libraren a los funcionarios que de cualquier modo intervengan en el manejo
de los fondos públicos. Imprímase, publíquese y circúlese’.

Cuánto tiempo ha pasado desde este decreto —tan breve como implacable en sus regulaciones— y
cuánto sigue costándonos a todos los colombianos el fenómeno de la corrupción.

Ya quisiera uno poder decretar lo mismo que el Libertador en un momento dado.

El desastre de la corrupción y su magnitud

El Libertador decía que ‘una de las principales causas de los desastres en que se ha visto envuelta la
República’ era la ‘escandalosa dilapidación de sus fondos’.

Me llama la atención, señor Fiscal, cómo usted hace unos días, refiriéndose al uso de las regalías,
utilizaba la palabra ‘robo’ y decía que, si no hay soluciones, ‘vamos camino del desastre’.

¡Desastre! Esa es la mejor descripción del futuro de un país que se deja dominar por la corrupción.

Según sus cálculos, señor Fiscal, el dinero que se ha dilapidado de las regalías supera el billón de
pesos, y aquellas se han convertido en ‘el tesoro de los piratas’ en muchos de los entes regionales que
las reciben, paralizando la inversión en varios departamentos.

Es escandaloso. Esto se ha reflejado en que, de los 32 gobernadores elegidos en 2007, ocho han sido
suspendidos o destituidos por presuntos actos de corrupción. ¡O se la cuarta parte!

Celebramos y aplaudimos que la acción de la Procuraduría, la Contraloría y la Fiscalía haya logrado la


recuperación de más de 68 mil millones de pesos que correspondían al manejo irregular de las regalías
en el Meta y Casanare.

Pero, si aceptamos la cifra mínima de que habla el Fiscal, ¡eso es sólo una quinceava parte del
problema! Nos falta mucho por hacer.

Una encuesta que la Universidad Externado de Colombia adelantó entre un grupo representativo de
empresarios respecto al monto de las comisiones que tienen que pagar para hacerse a un contrato o
ganar una licitación, indica que es del 13 por ciento en promedio.

Basado en esta cifra, el Programa Presidencial de Lucha contra la Corrupción calculó que, si el
presupuesto de inversión de la Nación en 2009 fue de 30 billones de pesos, por el sólo concepto de
coimas el Estado perdería 3,9 billones de pesos, cifra similar a la calculada por la Procuraduría.

Con esa suma, para ponerla en contexto, podrían entregarse 300 mil subsidios de vivienda para
personas de escasos recursos.

Mírese por donde se mire, mídase como se mida, la conclusión — desde Bolívar hasta nuestros días—
es una sola: la corrupción es un verdadero desastre para nuestro país.

Pero no estamos condenados a vivir con la corrupción, como no estamos condenados a la violencia o al
subdesarrollo.

¡Colombia tiene la capacidad, la fuerza moral, el andamiaje jurídico, la fortaleza en sus instituciones,
para combatir y vencer este fenómeno que desangra las arcas del Estado, que son las arcas de todos
los colombianos!

Hace una semana estábamos posesionando a la doctora Sandra Morelli como nueva Contralora
General de la República, y leí en una entrevista que le hicieron una frase que me parece muy pertinente
el día de hoy:

‘Hay que parar el chorro de la corrupción y en eso la Contraloría no está sola’, dijo la doctora Morelli.
Y tiene toda la razón: tanto en el propósito —parar el chorro de la corrupción— como en la forma —
porque ni la Contraloría, ni la Procuraduría, ni la Fiscalía, ni el Gobierno, estamos solos—.

La lucha contra la corrupción debe asumirse como una Política de Estado, en la que participen todos los
sectores de la sociedad: por supuesto todas las instituciones públicas, pero también el sector privado, la
sociedad civil y la ciudadanía en general.

Nos apoyaremos en las mejores prácticas y estándares de los organismos internacionales que trabajan
en el tema, como la Convención Interamericana de Lucha contra la Corrupción de la OEA, la
Convención de Naciones Unidas contra la Corrupción, el Plan Andino de lucha contra la corrupción de la
CAN, y la Convención Anti-soborno de la OECD, a la que pretendemos adherir.

La lucha contra la corrupción no puede ser la batalla exclusiva de un gobierno, así éste se encuentre
empeñado, como lo estamos nosotros, en gobernar 'en una urna de cristal'.

La lucha contra la corrupción tiene que ser la bandera de una nación unida en la convicción de que su
futuro sólo se construye sobre bases de honestidad e integridad.

Es imperativo que el Gobierno y las entidades de control aunemos esfuerzos con el sector empresarial,
los gremios y la sociedad civil para que avancemos en el conocimiento de las prácticas de corrupción y
su control social, y logremos efectividad y transparencia en el uso de los recursos públicos.

La lucha contra la corrupción debe ser una prioridad de toda la sociedad, no sólo en términos de poder
sancionar, sino para prevenirla, con buenas políticas públicas y pedagogía.

El Buen Gobierno tiene como componente fundamental la participación ciudadana, una participación
que provea el acceso a información, genere diálogos constructivos y permita el control social.

Por eso insisto: la Política de Lucha contra la Corrupción que hoy lanzamos —y que se ve plasmada en
el proyecto de Ley Anticorrupción que presentaremos al Congreso— sólo tendrá éxito si la entendemos
y la aplicamos como una política de Estado, que supere las coyunturas y sea interiorizada por toda la
nación.

Felizmente, esta iniciativa es el fruto de un trabajo conjunto del Gobierno con la Procuraduría, la
Fiscalía, la Contraloría, la academia y varias ONGs con experiencia en el tema, y por eso aspiramos a
que convoque el apoyo mayoritario del Congreso de la República.

Puntos principales de la política

Ya el Ministro (del Interior, Germán) Vargas nos ha dado unas pinceladas de lo que será esta Ley
Anticorrupción, pero quisiera enfatizar algunos de sus componentes a través de los cuales nos
ocupamos integralmente del tema de la corrupción:

- En el proyecto de Ley se establece un régimen penal más severo para los actos de corrupción, que
facilita y hace más expeditas las investigaciones contra servidores públicos o particulares que incurran
en estas conductas.

No será la pena capital, como en los tiempos de Bolívar, pero sí condenas que correspondan a la
gravedad de la ofensa a la sociedad.

Y, tal como lo prometimos en la campaña, los plazos de prescripción de la acción penal se ampliarán en
forma significativa.

- Se hacen cambios sustanciales a las normas sobre procesos disciplinarios y fiscales para que sean
más efectivos.

- Se adopta la figura de las Personas Políticamente Expuestas para que el sector financiero realice un
seguimiento más detallado a las cuentas de los servidores públicos y se convierta en un aliado en la
lucha contra la corrupción.

- Se regula la actividad de lobby o cabildeo frente al Legislativo y el Ejecutivo para darle mayor
transparencia a sus decisiones.
- Se redefine el Programa Presidencial de Modernización, Eficiencia, Transparencia y Lucha contra la
Corrupción, como un programa de diseño y coordinación de la política gubernamental de lucha contra la
misma corrupción.

Tenemos que concordar en que la figura del Zar Anticorrupción poco ha servido para establecer una
política realmente eficaz, con resultados más contundentes, por lo que este rediseño se hacía
imperativo.

- Se crea la Comisión Nacional para la Moralización, presidida por el Presidente de la República, y con
participación del Ministro del Interior, el Procurador, el Contralor, el Fiscal, el Presidente del Congreso,
los Presidentes de la Corte Suprema y del Consejo de Estado, el director del Programa Presidencial
contra la Corrupción, y la Consejera para el Buen Gobierno y la Eficiencia Administrativa.

- Se constituye la Comisión Nacional Ciudadana para la Lucha contra la Corrupción, integrada por
representantes de los gremios económicos, de ONGs enfocadas en la lucha contra la corrupción, las
universidades, los medios, las veedurías ciudadanas, el Consejo Nacional de Planeación, las
organizaciones sindicales y el director del Programa Presidencial contra la Corrupción, que ejercerá la
Secretaría Técnica.

- ¡No más corruptos sancionados y tranquilamente en sus casas!

Se excluirán los más actos de corrupción de beneficios como la suspensión de la pena, la libertad
condicional o la prisión domiciliaria, ¡para que los ladrones de cuello blanco paguen sus fechorías en la
cárcel, como debe ser!

- Se establecen políticas más estrictas para las entidades públicas en cuanto a la información que deben
brindar al ciudadano, generando una verdadera cultura de rendición de cuentas, que es una de las
características esenciales el Buen Gobierno.

- Se hacen algunos cambios en el Estatuto de Contratación para impedir que la contratación pública sea
fuente de actos que lesionen la moralidad pública.

Resumiendo: La Ley Anticorrupción que proponemos contempla el rediseño e implementación de


directrices, mecanismos y herramientas preventivas para el fortalecimiento institucional, la participación
ciudadana, el control social, la rendición de cuentas, el acceso a la información y —algo muy importante
— la promoción de una cultura de legalidad, probidad y transparencia.

Muy especialmente, daremos prioridad al combate a la corrupción que se presenta en la asignación y


utilización de los recursos destinados a reducir la pobreza, como educación, salud, vivienda y servicios
públicos, dirigidos a poblaciones vulnerables.

El proyecto de ley contiene medidas específicas para defender el sector salud de las ambiciones de los
corruptos, como la sanción penal de la especulación con medicamentos, o el establecimiento de
agravantes en las conductas que defrauden el sistema general de seguridad social.

Participación y control ciudadano

También por supuesto —y con el soporte de la Reforma a las Regalías que ya presentamos al Congreso
— esperamos reforzar el control social a los recursos de las regalías y del Sistema General de
Participaciones, con una mayor transparencia y rendición de cuentas.

Y enfatizo, precisamente, en la creación de canales para el control social y ciudadano.

Como les comenté la semana pasada, en el acto de posesión de la señora Contralora, habrá un avance
muy importante, que estamos en proceso de elaborar e implementar con la Alta Consejería para las
Regiones y la Participación Ciudadana:

Se trata de un modelo de participación ciudadana sin precedentes en el país, gracias al cual el Gobierno
estará permanentemente bajo el escrutinio público y los ciudadanos estarán, también
permanentemente, en condiciones de denunciar, vigilar y reclamar.

En todo momento, en todo lugar, sin necesidad de esperar a la visita de una comisión gubernamental o
de las entidades de control, los ciudadanos podrán conocer, mediante los medios virtuales, cómo va un
proyecto, cómo va un proceso de contratación, si se están cumpliendo las condiciones establecidas,
cómo va un trámite, y podrán denunciar cualquier irregularidad de la que sospechen o conozcan.

¡En tiempo real!

¡Porque sí es posible vencer la corrupción y ganar en transparencia!

Doy fe, por experiencia propia, de que es posible hacerlo.

En el Ministerio de Defensa tuve la oportunidad de liderar el proceso de compra y contratación de bienes


y servicios para nuestra fuerza pública, con recursos extraordinarios que el Congreso nos otorgó por
8,25 billones de pesos —los más grandes en nuestra historia reciente—, sin una sola sombra de duda.

Lo hicimos en un marco de total pulcritud y eficiencia, garantizado por una Comisión de Ética y
Transparencia conformada por destacados empresarios, representantes de universidades, presidentes
gremiales y ex ministros de Defensa, y con la presencia del Contralor y el Procurador, que acompañaron
el proceso de decisiones para la ejecución de los recursos, cuyas observaciones siempre fueron
atendidas.

Y así como lo hicimos en el sector Defensa, demostraremos que es posible hacerlo a nivel nacional y
regional, siempre y cuando sigamos obrando unidos, con un propósito común, todas las entidades del
Estado —incluyendo las de control, la Rama Judicial, el Legislativo y el Gobierno— y también, por
supuesto, la sociedad civil en su conjunto.

Cruzada nacional

¡Hagamos de la lucha contra la corrupción una cruzada nacional!

Personalmente, como Presidente de los colombianos, me comprometo a liderar esta gran cruzada.

Pero no puedo solo. La Procuraduría, la Contraloría, la Fiscalía y la Justicia tienen que acompañarnos
en este empeño.

Y así como los corruptos no tienen reparos en hacer todo cuanto puedan para robar, nosotros haremos
lo mismo para encontrarlos y castigarlos.

¡Y vamos a ponerle inteligencia a esta lucha!

Con los mismos métodos que hemos logrado la derrota de importantes cabecillas del narcotráfico y
terrorismo, vamos ahora por los cabecillas de los carteles de la contratación y sus redes de cooperantes
que se han incrustado en las oficinas del Estado.

Así que quedan avisados:

¡Vamos por los corruptos y por sus bienes, que son los de todos!

¡Vamos por sus cómplices en el sector privado!

Recordemos el verso de Sor Juana Inés de la Cruz:

‘¿Quién será más de culpar aunque cualquiera mal haga: La que peca por la paga, o el que paga por
pecar?’

Que los colombianos seamos honestos no por temor al castigo —que lo habrá, y muy duro—, sino por la
íntima convicción de que la legalidad y la integridad son condiciones esenciales para vivir en comunidad
y para tener un futuro como nación.

Alejémonos del abismo, del desastre, de la plaga de la corrupción, y construyamos entre todos un país
donde la ley no sólo esté escrita en los códigos sino también en los corazones de los colombianos.

Honorables congresistas: ¡ahora el turno es de ustedes! ¡El balón está en su cancha! Estoy seguro de
que nos ayudarán, con entusiasmo y valor civil, a hacer realidad una Política de Estado que perdure y
sea realmente efectiva.

¡Qué gran legado para el futuro, para las nuevas generaciones, el que podemos dejar entre todos!

Comencé estas palabras recordando un decreto del Libertador y quisiera terminar citando al mismo
Bolívar, en su célebre Discurso de Angostura, para que presida con su espíritu este momento:

‘Moral y luces son los polos de una república; moral y luces son nuestras primeras necesidades’ (…)

‘Renovemos en el mundo la idea de un pueblo que no se contenta con ser libre y fuerte, SINO QUE
QUIERE SER VIRTUOSO’.

Muchas gracias”. 

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos Calderón durante la


instalación del XXII Congreso Nacional de Exportadores – Analdex

Medellín, 8 sep (SIG). “Muchas gracias, doctor Javier Díaz, Presidente de Analdex, y muchas gracias a
los exportadores de Colombia, por invitarme a este congreso.

¡Qué grato es venir al Vigesimosegundo Congreso Nacional de Exportadores y ver a tantas caras
amigas, tantas caras conocidas!

¡Y qué apropiado que estemos en Medellín, nuestra ciudad exportadora por excelencia!

Hoy nos acompaña el Ministro de Comercio, Sergio Díaz-Granados, un hombre del Caribe que combina
las virtudes del Buen Gobierno —eficiencia, transparencia, capacidad de gestión— y con un profundo
conocimiento del sector exportador.

También quiero aprovechar el momento para saludar a nuestra nueva Presidenta de Proexport, María
Claudia Lacouture, una funcionaria dedicada, desde su tiempo como directora de Colombia es Pasión, a
la tarea de mostrarle al mundo todo lo bueno, lo maravilloso que tiene nuestro país tiene para ofrecer.

Y no se me puede olvidar Santiago Rojas, hoy Presidente de Bancoldex, quien —desde la época en que
inicié mi carrera profesional en el sector público—, ha sido un compañero de labores, más de veinte
años llevamos juntos, conocedor como pocos del comercio exterior. Fue Viceministro, funcionario de la
Embajada en la OMC y ha ocupado muchos cargos en el Ministerio.

¡Es un equipo de lujo al servicio del comercio exterior de Colombia!

Queridos amigos:

Si algún gremio me conoce es éste.

Ya estoy cumpliendo más de 30 años de vida pública, vinculado a los exportadores colombianos, y he
tenido la buena fortuna de ser testigo del desarrollo comercial del país.

Comencé mi carrera como representante de Colombia ante la Organización Internacional del Café, en la
época en que el grano era nuestro primer producto de exportación y representaba un porcentaje muy
importante.

Años después entré a la política nacional, al sector público, como primer Ministro de Comercio Exterior.

Cuando el Presidente Gaviria me invitó a hacer parte del gobierno, el Ministerio no era sino un decreto,
una hoja de papel.

Tampoco existían Proexport, Bancoldex y las otras instituciones que creamos en ese entonces y que
hoy apoyan a los exportadores.

Rodeado de un gran equipo, seleccionado por sus méritos académicos y profesionales —fue el primer
ejercicio de verdadera meritocracia que tuvo el país—, y aplicando los principios del Buen Gobierno,
logramos crear un Ministerio que hoy es un modelo de tecnocracia y eficiencia.

Inserción de Colombia en la economía global

No les tengo que recordar a ustedes, amigos exportadores, el estado de nuestra economía en ese
momento.

Nuestra economía estaba enclaustrada, ensimismada y protegida; mirándose al ombligo, dándole la


espalda a los mercados mundiales.

¡Cómo han cambiado las cosas desde esa época!

Desde que decidimos abrirle las puertas al mundo, hemos avanzado en el arduo y apasionante proceso
de integrar a Colombia en la economía global.

Nos hemos volcado hacia fuera, buscando nuevos mercados con tenacidad

Ese empuje nos ha llevado a comerciar unos productos que hace veinte años no existían en el país.

Porque con creatividad, originalidad y persistencia, toda empresa puede triunfar como exportadora.

Hoy se entrega, por ejemplo, el Premio Nacional de Exportaciones a la Compañía Acepalma, a Penagos
Hermanos y Cía., a Transcom Colombia S.A., a Yemail y Daphne, y a la Asociación de Bananeros de
Colombia (Augura).

Quiero felicitarlos a todos, y desearles muchos más éxitos en el futuro.

También estamos entregando el premio al mejor trabajo periodístico —y, como antiguo colega
periodista, lo hago complacido— a Astrid López de Portafolio, por su artículo sobre el sector textil, y a
Diana Castañeda y a Marcela Guataquirá, de NTN 24, por sus programas sobre la crisis comercial con
Venezuela.

¡Qué bueno poder decir, con prudente optimismo, que esta crisis está en vía de una solución positiva
para todos!

Ustedes saben, queridos exportadores, mejor que nadie, que tienen en mí a un amigo del comercio, del
comercio libre, un apoyo permanente a su actividad, y un creyente en los beneficios de la globalización.

Muchos de ustedes recordarán los fuegos y centellas que me llovieron por querer abrirnos ante el
mundo, inclusive por negociar acuerdos de libre comercio con países como Venezuela y Ecuador.

Actualmente, por fortuna, ya casi nadie defiende ese antiguo proteccionismo y todos somos conscientes
de las ventajas de la ampliación de nuestro comercio.

Hoy vuelvo a este congreso como Presidente de la República, con un mandato de Unidad Nacional y
con la firme intención —la obsesión— de encauzar al país por el camino de la Prosperidad Democrática.

General empleo y duplicar exportaciones

Les pido a ustedes también —como he pedido a otros gremios y sectores de la sociedad— un
compromiso con la generación de empleo.

No podemos cumplir nuestras metas de prosperidad sin el apoyo decidido del sector exportador.

Porque el solo mercado interno no es suficiente para crear todos los empleos que demanda el bienestar
de la nación.

Los necesitamos a ustedes —a ustedes, exportadores— trabajando, prosperando y creando empleos


con su producción y ventas al exterior.

Nos hemos puesto la meta de exportar 40.000 millones de dólares, y de doblar nuestras exportaciones
en el cuatrienio.
Sé que son cifras ambiciosas, pero confío en que vamos a cumplirlas.

En los primeros siete meses de este año exportamos 22.404 millones de dólares, 22 por ciento más que
en igual periodo del año pasado, ¡la cifra más alta de nuestra historia!

Sin embargo, debemos reconocer, con preocupación, que este aumento se debe principalmente a las
exportaciones de hidrocarburos, mientras las exportaciones de productos no tradicionales se han venido
contrayendo.

La mayor parte de esta contracción es atribuible a la crisis comercial con Venezuela, y por eso
esperamos que, con el nuevo escenario que venimos construyendo, esta situación se reverse en buena
parte.

No obstante, toda dificultad trae con ella algunas ventajas, y la caída del comercio con Venezuela obligó
a los exportadores a ir al gimnasio, a reestrenarse y a exportar a otros mercados, a diversificar su
producción.

Esto no lo podemos echar para atrás, porque hay que mantener a toda costa esa política de diversificar
los mercados. Y ese activo tenemos que acrecentarlo todos los días.

Política de comercio exterior parta el cuatrienio

Hoy vengo a Medellín a compartir y discutir con ustedes lo que será nuestra política de comercio exterior
en los próximos cuatro años.

Nuestra estrategia tiene tres ejes centrales: la competitividad integral, el acceso a nuevos mercados, y el
apoyo gubernamental para que estas dos premisas se puedan dar.

En primer lugar, tenemos que hacer que nuestra economía sea cada vez más competitiva. Ese tiene
que ser nuestro mantra: todos los días más competitiva.

La competitividad, como bien sabe Hernando José Gómez, nuestro nuevo Director de Planeación, toca
todos los sectores de la economía y del Estado.

El Consejo Privado de Competitividad, que Hernando José presidía antes de venir a acompañarnos en
el Gobierno, desarrolló un programa ambicioso para hacer más competitiva a la economía colombiana.

Es un programa integral, comprehensivo, que va desde una reforma a la justicia para agilizar los
trámites y proteger a los inversionistas, hasta modernizar la infraestructura para bajar los costos de
transporte y de logística.

Un programa que incluye aspectos como la innovación, la adaptación de tecnología y la capacitación del
recurso humano.

Ya hemos avanzado en crear un Sistema Nacional de Competitividad, siguiendo el plan aprobado por el
Conpes.

Hemos mejorado en muchos indicadores de competitividad hasta el punto que el reporte Doing Business
2010 del Banco Mundial nos nombró el país en América Latina donde es más fácil hacer negocios.

Desbancamos a Chile, que fue por mucho tiempo el líder latinoamericano en esa lista.

Otra parte fundamental de la competitividad del sector es la tasa de cambio, que tantas preocupaciones
ha generado últimamente.

Entiendo que un dólar oscilando alrededor de los 1.800 pesos les dificulta la vida a los exportadores.

Por eso estamos implementando una política económica coherente que ayude a frenar la tendencia
revaluacionista en el mediano y el largo plazo, y buscando medidas para encontrar soluciones
inmediatas.

Vamos a presentar un proyecto de ley para eliminar la sobretasa a la energía que se cobra a los
industriales.
Esta medida costaría alrededor de 600.000 millones de pesos al año, que serían un ahorro para los
productores nacionales.

Revisión arancelaria

También estamos preparando una revisión de aranceles, que sea estratégica para incrementar nuestra
competitividad, que reduzca los costos de importación de bienes e insumos necesarios para la
producción, que elimine las protecciones negativas, y que actualice nuestro sistema arancelario frente al
de otros países.

Esta reforma arancelaria actuaría también como un freno a la revaluación en la medida en que se
aumenta la demanda por el dólar para comprar nuevos equipos e insumos.

A más largo plazo, estamos avanzando en unas reformas estructurales.

Ya se presentó un proyecto de ley que establece una regla fiscal para reducir el déficit y garantizar la
responsabilidad presupuestal.

Así podremos detener la presión del endeudamiento en dólares sobre la tasa de cambio, y acercarnos al
grado de inversión.

También vamos a crear, a través de la Reforma a las Regalías, un Fondo de Ahorro y Estabilización en
dólares que será administrado por el Banco de la República.

Ese Fondo busca neutralizar parte de ese dinero que, de otra forma, se monetizaría, porque Fondo será
en el exterior y servirá para mitigar el efecto del ingreso de divisas en la tasa de cambio.

Con la reforma a las regalías lograremos varios objetivos, entre los que destaco la nivelación entre las
regiones más rezagadas y las más prósperas del país, y la destinación de recursos a grandes proyectos
de impacto regional.

De esta forma, las regalías podrán, por fin, dedicarse a proyectos como carreteras, puertos,
infraestructura eléctrica, que mejoren en forma sustancial nuestra competitividad.

Como dijo el Ministro de Hacienda, “vamos a ahorrar en la época de las vacas gordas, para poder
invertir también en la época de las vacas flacas”. Y mantener, en la medida de lo posible, cierta
estabilidad.

Chile y Noruega han creado fondos de estabilización para el manejo prudente de los recursos obtenidos
durante las bonanzas mineras o energéticas. Hemos aprendido y estamos incorporando buena parte de
esas lecciones que esos dos países nos han dado.

Aspiro a que Colombia siga ese camino de responsabilidad en el largo plazo, y que además tiene un
ingrediente muy importante: la equidad entre las generaciones. No podemos gastarnos los recursos,
producto de la explotación de recursos no renovables, que les corresponden a nuestros hijos o a
nuestros nietos. Esa injusticia no la podemos cometer.

De esta manera podemos evitar la llamada enfermedad holandesa y el ingreso masivo de dólares al
país.

Al mismo tiempo, le pedimos a la Junta Directiva del Banco de la República que sea más audaz y más
creativo al tomar medidas para frenar la revaluación, y lo apoyaremos y tendremos una relación muy
coordinada con el Banco para que esas medidas puedan ser efectivas.

Entiendo muy bien que el tema de la revaluación de nuestra moneda no es un debate académico. ¡Hay
cientos de miles de empleos en juego!

Hoy hay miles de colombianos trabajando en cultivos de flores y fábricas de calzado, que viven con una
gran incertidumbre económica, sin saber si van a tener trabajo el mes entrante, y con el temor de que el
cultivo o la fábrica vaya a cerrar por la presión de la revaluación.

Hoy les quiero decir a esos colombianos que nuestro gobierno tomará las medidas necesarias para
proteger los empleos en el sector exportador, combatiendo la revaluación con los medios a nuestro
alcance y apoyando la competitividad de los exportadores y sus empresas.

Ustedes saben que aquí siempre han tenido a una persona muy interesada en que a ustedes les vaya
bien, porque si a ustedes le va bien, al país le va bien. Y he creído siempre en los beneficios de la
globalización.

Ustedes saben que las empresas exportadoras intensivas en mano de obra, también tienen que seguir
aumentando su competitividad, con innovación, con la búsqueda de nuevos mercados, con la búsqueda
de formas más eficientes de producir, para que el empleo del sector no decaiga.

No se trata de salvar empresas por salvar empresas: ¡Se trata de salvar cientos de miles de puestos de
trabajo de colombianos que dependen de ustedes y de su capacidad empresarial!

Búsqueda de nuevos mercados

El segundo eje de la política de comercio exterior es la búsqueda de nuevos mercados para nuestros
productos, y la profundización del comercio con nuestros socios actuales.

En campaña dijimos que Colombia va a jugar un rol más activo en las relaciones internacionales, y eso
es precisamente lo que vamos a hacer.

¡Vamos a pensar en grande!

Por eso, una de las prioridades de mi gobierno será ingresar a la OECD.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico es el principal foro, no de las grandes


economías del mundo, sino de las economías que tienen las mejores prácticas. Y eso retroalimenta
nuestra capacidad para mejorar cada vez más, entre otras cosas, en la competitividad.

La misión de la OECD es apoyar el crecimiento sostenible, promover el empleo y mejorar los estándares
de vida en todos los países que la conforman.

México y Chile son los únicos dos países de América Latina miembros de esta prestigiosa organización,
que ha sido muy benéfica para esos dos países.

Yo aspiro, con su ayuda, a que muy pronto nosotros también seamos miembros plenos de esa
organización, que seamos el tercer miembro de nuestra región en la OECD.

Como ustedes saben, la semana pasada estuve en Brasil; tuvimos una entrevista muy productiva con el
Presidente Lula, con los candidatos a sucederlo y con una serie de empresarios brasileños interesados
en invertir en Colombia, en un encuentro organizado por la oficina de Proexport en Sao Paulo.

No podemos perder de vista que Brasil, nuestro vecino, con quien tenemos la frontera más larga
después de Venezuela, tiene más de 200 millones de consumidores, es la economía más grande de la
región y la octava del mundo. Sobre todo, una economía creciendo a tasas altas.

Nuestro intercambio comercial con Brasil ha crecido en los últimos años y va a crecer aún más. Sin
embargo, estamos importando mucho más de Brasil de lo que les exportamos. Creo que ese es un
mercado muy subutilizado, de un vecino que tiene un gran potencial.

Por eso es importante que identifiquemos los productos y los mecanismos, y eso lo hablé con el
Presidente Lula. Allá inclusive hay un fondo destinado a ayudar a los países a equilibrar la balanza
comercial con Brasil. Usemos ese fondo para poder ingresar con más fuerza en ese mercado.

En los últimos años hemos avanzado a pasos bastante grandes en tratados de libre comercio.

A finales de este año esperamos terminar —siempre que logremos que las preocupaciones de los
empresarios colombianos se traduzcan en acuerdos justos— las negociaciones con Panamá y Corea,
para completar 11 TLC suscritos con 47 países.

Y quisiéramos comenzar las negociaciones con Japón, la tercera economía del mundo; con Costa Rica
y con República Dominicana.
Y aquí se mencionó Asia. Desde que fui Ministro de Comercio Exterior, hemos insistido en Asia.
Acuérdense de la misión que organizamos hace 20 años.

Ese gigante continente es hoy la mitad de la población del mundo, es la economía que más está
creciendo y debe ser un destino al que nos enfoquemos, con gran esfuerzo, para diversificar nuestros
mercados hacia ese centro de consumo creciente en el planeta.

Y con Estados Unidos, por supuesto, no nos rendiremos. El TLC con Estados Unidos está pendiente de
ratificación por el Congreso norteamericano. Creo que eso va a suceder después de noviembre. Aspiro
a que así sea.

Vamos a hablar con los dirigentes demócratas para explicarles cómo las objeciones que tienen no son
válidas, ni en derechos humanos ni en derechos sindicales.

Nuestro Vicepresidente Angelino Garzón, que es bastante respetado en ese círculo de los derechos
sindicales y los derechos humanos, jugará un papel muy importante —ya lo está jugando— en la
aprobación de ese tratado.

Que Estados Unidos siga el ejemplo de Canadá. De Canadá en estos primeros 30 días nos visitó el
ministro de comercio del partido de gobierno y el ministro de comercio a la sombra —o sea, de la
oposición—, ambos con un tremendo interés en señalarnos la confianza que Canadá tiene en Colombia.

Eso nos estimuló muchísimo. Y la confianza que ellos tienen en la aprobación por parte nuestra del TLC
en el Congreso. Ayer precisamente el Congreso aprobó ese tratado. Lo único que queda es el visto
bueno de la Corte Constitucional, un intercambio de notas, y ese será el primer tratado de libre comercio
de Colombia con un país desarrollado. Es un paso muy importante.

Nosotros queremos también que se apruebe —en el parlamento europeo o, en su defecto, en los
diferentes parlamentos de los países miembros—, nuestro tratado de libre comercio con Europa, cuya
negociación ya está cerrada.

El problema ahí radica en un problema de política interna de la Unión Europea. Un grupo de países
quiere que tratados como el que firmamos nosotros, vayan a los respectivos congresos de cada país.
Otro grupo quiere que sea el Parlamento Europeo el que los apruebe.

Ahí hay una discusión sobre los TLC que contengan cláusulas diferentes a comercio. Pero es una
discusión interna de la Unión Europea. Por supuesto, nosotros buscaremos influir en la decisión final,
que es una decisión política.

De todas formas, espero que eso vaya por buen camino. No será en el futuro inmediato, pero sí creo
que al final tendremos libre comercio con Europa.

Quiero también señalar que nuestras relaciones diplomáticas con Europa serán cada vez mejores. La
gire que hice, como Presidente electo, fue muy fructífera. De todos los países que visité, recibí el apoyo
para nuestro ingreso a la OECD.

Nuevos embajadores

Quiero aprovechar la oportunidad para anunciar la designación de unos embajadores en importantes


países europeos. En Portugal vamos a designar como Embajador al escritor y periodista Germán
Santamaría. A España vamos a designar a un antiguo presidente de Proexport, al doctor Orlando Sardi.
Y a Italia vamos a designar al ex ministro Andrés Felipe Arias.

En el caso de Italia, quiero decirles que el doctor Sabas Pretelt me ha insistido mucho en que le acepte
su renuncia. Finalmente se la vamos a aceptar.

No sin antes pedirle al doctor Sabas, porque él tiene un compromiso como presidente de un programa
mundial de alimentos, donde a él lo eligieron no como representante de Colombia sino a título personal,
que asista a la última reunión de ese programa, para que pueda despedirse, como Dios manda, de una
excelente labor que hizo.

Respeto, cooperación y diplomacia, ejes de relación internacional


Como dije en la campaña y repetí en la posesión, el respeto, la cooperación y la diplomacia serán los
ejes de nuestras relaciones internacionales.

Una de mis prioridades como Presidente, y ustedes ya lo han visto, será reconstruir plenamente las
relaciones con Ecuador y Venezuela con base en esa confianza y en ese respeto.

En el mes que llevamos de gobierno, hemos avanzado rápidamente en la normalización de las


relaciones con Venezuela.

Las comisiones bilaterales que establecimos con el Presidente Chávez están trabajando y están
produciendo resultados.

Cadivi (Comisión Administradora de Divisas de Venezuela) se ha comprometido a hacer el primer


desembolso de 200 millones de dólares y espero que el resto de la deuda sea cancelada muy
prontamente.

Me complace mucho que ya podamos decir que 70 millones están en el bolsillo.

También estamos trabajando en el Acuerdo de Complementación Económica para reemplazar esa


normativa que hoy nos rige, que entre otras cosas me correspondió a mí negociar hace 20 años. Usted
se acordará, doctor Ronald (Bakalarz, Presidente de la junta directiva de Analdex) y doctor Javier (Díaz),
que es el de la CAN (Comunidad Andina). Para reemplazar esa normativa y no quedarnos en el limbo,
vamos a avanzar rápidamente en una especie de nuevo tratado, un nuevo acuerdo con ellos.

Los diálogos con Ecuador, igualmente, van por buen camino.

Con respeto y diplomacia, estoy convencido de que pronto podremos normalizar las relaciones
bilaterales.

Ahora bien. Hay otro frente donde es necesario actuar, un frente que está como dormido, que es el
frente de Doha, el Grupo de Cairns, que hace un papel tan activo en materia del comercio de productos
agrícolas.

Colombia es clave si hay crisis de alimentos

Y sobre todo ahora cuando hemos decidido que los alimentos, el sector rural, la producción de
alimentos, va a ser una de las ‘locomotoras’ de nuestra economía.

No sé cuántos de ustedes han leído el penúltimo artículo, edición de The Economist, donde aparece
Brasil, cómo ha revolucionado Brasil su producción agropecuaria. Y ahí aparece un análisis que hemos
venido repitiendo ya hace algún tiempo, sobre la próxima crisis de alimentos que el mundo va a sufrir o
ya está sufriendo.

Ya vemos cómo el mundo, por el aumento del consumo en países como China, como la India, como
Indonesia, muchos países —el propio Brasil que han levantado gente de la pobreza, como aspiramos a
hacer nosotros, pues eso ha producido una gran demanda por alimentos y ya el mundo está previendo
una crisis de alimentos.

Y de los pocos países que tenemos la posibilidad de aumentar en formas importantes, sin destruir
bosques naturales la producción de alimentos, es Colombia. Tenemos la tierra y tenemos el agua. Pero
necesitamos también los mercados y queremos que eso sea un verdadero motor del desarrollo.

Uno pensaría que con esa tendencia hacia la crisis alimentaria, la disposición a ir abriendo más y más
mercados se debe presentar, sobre todo cuando hay déficit. Entonces ahí podemos también en el Grupo
de Cairns y en Doha hacer un papel importante de liderazgo.

Y ojalá con el sector privado lo podamos hacer, Ministro. Eso es bien importante para que si el mundo
logra desentrañar las negociaciones de Doha, países como Colombia van a salir beneficiados.

Por eso ingresamos hace veinte años a la Organización Mundial de Comercio, para tener un marco de
referencia y unas reglas de juego; que países como Colombia puedan defenderse como entonces nos
defendimos en una situación con los bananeros y que tanto provecho nos representó el haber podido
utilizar esas reglas de juego en ese momento.

Apoyo del Estado a los exportadores

Como tercer eje de nuestra estrategia de comercio exterior, está lo del apoyo del Estado a todo el sector
exportador, el papel que el Estado puede jugar, más que apoyo, que eso suena como paternalista, el
papel que el Estado puede jugar con el sector exportador.

El principal obstáculo para las pequeñas y medianas empresas —concuerdo con usted, Javier, la
necesidad de diversificar y de integrar a esas 12.000 empresas, muchas más empresas exportadoras—
es el costo inicial; es tal vez el cuello de botella más estrecho, es el costo inicial de buscar nuevos
mercados.

Yo recuerdo cómo, cuando era Ministro de Comercio, recién nombrado, conocí a un talabartero aquí en
Antioquia que fabricaba sillas de montar a caballo.

Este artesano fabricaba unas sillas de montar extraordinarias, un trabajo muy bien hecho, todo a mano,
por supuesto.

Le dije que me diera una silla para llevar de ejemplo a una feria que había en Alemania. Y esa silla fue a
Alemania y de pronto le llegó al talabartero una orden por veinte sillas mensuales. Y él creo que se
demoraba tres meses en producir una.

Eso fue lo que contestó el talabartero. Él podía producir una cada tres meses y por supuesto perdió el
negocio.

Pero empresarios como éste, con vocación exportadora y con productos que son cotizados en el
exterior, necesitan ayuda del Estado para poder crecer, para poder irrumpir en los mercados.

El acceso al crédito para las pymes, para las pymes exportadoras, será, como ha venido haciendo
Bancoldex, una prioridad. Es bien importante.

Y uno de los criterios para priorizar recursos va a ser —esa es nuestra obsesión— la generación de
empleo, empleo formal.

Cómo me gustaría volver a encontrarme a este talabartero, después de tantos años, y poderle decir que
ahora puede ir a Alemania, puede presentar sus productos en las ruedas comerciales de Proexport, que
puede contar con una línea de crédito de Bancoldex y que aquí hay toda una infraestructura para
ayudarlo a hacer esas veinte sillas mensuales en lugar de una cada tres meses.

Y Bancoldex, que ha hecho un papel muy importante —y me sumo a la felicitación de todos a nuestro
antiguo presidente de Bancoldex—, ha abierto nuevas líneas de crédito, está capacitando a los
empresarios para que puedan mitigar también el riesgo cambiario. Y eso también es importante.

Y aquí en esto mencionaba lo de Doing Buisiness . Estamos en el primer lugar de América Latina, pero
en ese examen hay unos cajones que analizan en el Banco Mundial para dar la calificación final. Ya hay
dos cajones donde nosotros estamos muy rezagados: un cajón es de un tema que usted mencionó,
querido Alcalde, la parte que tiene que ver con lo legal, la justicia. Ahí nos califican mal.

Y el otro tema donde nos califican mal o menos bien, es el tema de comercio exterior.

Entonces Ahí tenemos un gran reto. Yo quisiera, Ministro, que usted se sentara con los señores
exportadores y con los empresarios, e hiciera el inventario de dónde estamos fallando. Y nos
dediquemos a ver cómo rompemos esas deficiencias, esos cuellos de botella. Y ver cómo podemos,
paso por paso, dónde pudimos influir, dónde podemos tomar decisiones que vayan mejorando la
competitividad, la facilidad para exportar.

Estoy seguro de que vamos a encontrar cosas que hubiéramos podido hacer hace mucho tiempo y que
no hemos hecho por falta de coordinación de una entidad con otra. Estoy seguro que vamos a poder
encontrar muchos frentes donde el Gobierno, con el sector privado, podemos mejorar la capacidad
exportación. Y ahí estamos abiertos a cualquier sugerencia que sea viable y que sea efectiva.

Inclusive, pensemos ahí en esa idea suya del Cert laboral. Pensemos a ver cómo podría ser eso.
Porque a mí me interesa proteger el empleo.

Las zonas francas han jugado un papel muy importante. Las zonas francas han tenido un gran estímulo
para la inversión, sin duda alguna. Me decía el Ministro que hay veintiún solicitudes de zonas francas,
que están como quien dice en la tubería.

Sobre eso quisiéramos decir lo siguiente: Quienes han tenido la ventaja de tener una zona franca, pues
se les van a respetar todos sus derechos. Las personas que han pensado en establecer zonas francas
también, porque la legislación ahí está y vamos a continuar aceptando inversionistas que quieran
establecerse en zonas francas, inclusive las unipersonales o sobre todo las unipersonales.

Pero ya a más largo plazo esto es algo que en el fondo distorsiona, algo que en el fondo genera
problemas estructurales.

Amigos exportadores:

Tenemos la oportunidad histórica de construir un nuevo amanecer.

En este nuevo amanecer vamos a desarrollar las potencialidades de nuestra gente, de nuestra tierra, de
nuestras regiones, para conquistar las oportunidades globales que nos ofrece este planeta en los
próximos cincuenta años.

Con Ronald Bakalarz veíamos a los exportadores, en el video, que decían: ‘¡Qué riqueza de país! ¡Qué
maravilla de gente!’ Que es nuestro mayor activo, nuestro capital humano. ¡Qué potencialidad que
tenemos! Yo estoy completamente convencido.

Pero para lograrlo nos va a tocar, como aquí hacen en Antioquia, remangarnos la camisa, trabajar,
trabajar y trabajar, como nos enseñó el Presidente Uribe.

Nos hemos puesto unas metas ambiciosas y estoy seguro que juntos vamos a poder cumplirlas.

Alguien dijo que para cumplir una meta, se necesitan dos cosas: una estrategia y poco tiempo.

El programa lo tenemos y el sentido de urgencia también.

El mundo está integrándose y, si no nos apresuramos, vamos a quedar por fuera. Porque este mundo
está cambiando a pasos agigantados, de pronto nos quedamos atrás. Solamente con mantenernos
donde estamos no es suficiente; tenemos que avanzar mucho más.

Estoy convencido de que vamos a alcanzar nuestras metas si trabajamos duro, si nos esforzamos
mucho, si empujamos entre todos.

Unidos podemos consolidarnos como una potencia exportadora y hacer de las exportaciones un motor
del empleo y de la prosperidad democrática, de la prosperidad social.

¡Unidos estoy seguro que vamos a poder lograrlo! ¡Vamos a poder lograrlo porque tenemos un país
maravilloso!

Muchas gracias”.

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos Calderón en el Congreso


Nacional de Comerciantes

Neiva, 8 sep (SIG). “Muchas gracias, doctor Guillermo Botero, Presidente Nacional de Fenalco; doctor
Adolfo Botero, presidente de la Junta Directiva Nacional de Fenalco, y muchas gracias amigos
comerciantes por su invitación a la instalación de este nuevo Congreso Nacional de Comerciantes que
hoy se realiza en esta muy bella y muy acogedora capital del Huila.

Ahora, doctor Guillermo, que le entregan las llaves de esta ciudad, de pronto puede pedir un favorcito
adicional: Que lo inviten como jurado a un San Pedro y San Pablo. Se lo dio por qué. Yo repito esta
experiencia con frecuencia; yo fui jurado, llegué y nos dieron un curso de inducción para apreciar ese
lindísimo baile que tenemos aquí en el Huila y en Colombia.

Y me enseñaron muchas cosas que no sabía y desde entonces mi admiración por el Sanjuanero crece y
crece y sigue creciendo. Estoy seguro de que usted va a tener una experiencia parecida si hace ese
curso de inducción.

Hoy vengo a exponerles algunos aspectos de la política económica, y sobre todo de la política de
formalización de la economía que adelantará nuestro Gobierno.

Pero, más que nada, vengo a expresarles a ustedes un profundo sentimiento de gratitud que tengo con
todos los comerciantes:

Estoy aquí para darles las gracias por su compromiso en la realización del pacto que hemos sellado
para llevar a Colombia hacia la prosperidad económica y social.

Ayer hace un mes juré como Presidente de la República.

Avances en los primeros 30 días de gestión

Hoy, ante los comerciantes de Colombia, puedo decirles que hemos puesto todo el empeño en estos
primeros 30 días por comenzar con pie derecho la realización de lo que ofrecimos en la campaña.

Hemos avanzado —y yo considero con humildad, muy promisoriamente— en generar un entorno


positivo en el campo internacional, en las relaciones entre las instituciones, en el aspecto económico y
social.

Déjenme enumerarles, muy rápidamente, algunas de las acciones concretas que hemos adelantado en
este primer mes:

Hemos radicado proyectos de ley o de acto legislativo fundamentales para la Nación. Por ejemplo, de
los siguientes les puedo enumerar:

- La ley de formalización y primer empleo, a la que me referiré luego con mayor detenimiento.

- La reforma a las regalías y la ley de ordenamiento territorial, con las que buscamos generar equidad
social, equidad regional y —algo muy importante— equidad generacional, para hacer realidad también
el concepto de región que establece nuestra Constitución.

- La ley de facultades para la creación de los ministerios de Salud, Trabajo y Medio Ambiente y por
supuesto, el de Justicia.

- La ley de restitución de tierras, que nos permitirá pagar una deuda moral, una deuda social de hace
mucho tiempo con los campesinos desplazados del país.

- Usted mencionó también, doctor Botero, la ley o estatuto anticorrupción, que presentamos esta misma
semana para combatir con todas las herramientas a nuestro alcance el robo a los recursos del Estado.

En el campo internacional, podemos destacar el restablecimiento de las relaciones con Venezuela, el


buen ambiente que se ha creado para la total normalización de las relaciones con Ecuador, la visita a
Brasil, que fue muy fructífera, y donde afianzamos lazos de confianza, reforzando nuestro vínculo con
este gigante suramericano.

Firmamos ocho acuerdos, pero sobre todo sembramos muchas semillas que van a dar frutos muy pronto
en materia de inversión con Brasil.

A nivel interno, ha sido fundamental la profundización de la armonía que debe existir entre el Poder
Ejecutivo y la Rama Judicial, a través de un diálogo permanente y respetuoso con las Altas Cortes y la
presentación a las mismas del proyecto de reforma a la justicia que esperamos debatir en la Mesa de
Justicia que instalaremos el próximo lunes.

Espero que muchos de los puntos que usted ha mencionado, doctor Botero, se puedan tener en cuenta
y se puedan presentar en una reforma que estamos en mora, hace mucho tiempo, de aprobar en este
país.

También ha sido positivo el trabajo conjunto que hemos realizado con los cuatro partidos que conforman
lo que hemos llamado la Unidad Nacional y el sano intercambio de ideas con los partidos de la
oposición.

Muy importante —esencial en nuestro propósito de alcanzar la Prosperidad Democrática— ha sido el


Pacto contra la Pobreza y por el Empleo al que llegamos con el Consejo Gremial y con la ANDI, en
particular, y al que hemos invitado a distintos sectores de la sociedad, como los sindicatos, con los que
iniciamos un diálogo muy constructivo.

Y también con ustedes los comerciantes y le agradezco mucho, doctor Botero, su apoyo en ese gran
pacto.

El Huila, uno de los primeros productores de café

También suscribimos con la Federación de Cafeteros un Acuerdo por la Prosperidad Cafetera, que hará
del café un jalonador del trabajo y el progreso en el campo colombiano.

También mencionaba o recordaba que aquí en el Huila quién iba a creer que se está disputando el
primer puesto como productor de café con Antioquia. Y aquí en el Huila estoy seguro que va a
sobrepasar a Antioquia, porque han podido especializarse en un tipo de café que cada vez más se está
demandando en el mundo.

Ayer llegó el café a su nivel más alto en no sé cuantos años, como trece años. 2 dólares con 51 la libra,
eso es bien importante. Y viene una cosecha importante. Por fortuna el régimen de lluvias ha sido
benévolo para el café; no para otras regiones del país, pero para el café. Y la cosecha que viene puede
alcanzar, si Dios quiere, cerca de 10 millones y medio, hasta 8 millones de sacos.

Eso a ese precio va a representar un ingreso muy importante para el país y para un departamento como
el Huila.

Además, iniciamos un proceso muy interesante y novedoso de acercamiento con las regiones a través
de lo que hemos llamado los Acuerdos para la Prosperidad que hemos reunido hasta ahora en
Bucaramanga, Riohacha, Popayán y Madrid, Cundinamarca, para tratar temas de comercio, programas
sociales, agricultura y vivienda. El próximo será el sábado en Montería, para tratar temas de educación.

En resumen: en estos primeros 30 días hemos sentado, con seriedad y con el concurso de los diversos
sectores políticos, económicos y sociales de la Nación, las bases que nos servirán para enrumbarnos en
eso que hemos llamado, con entusiasmo, la Prosperidad Democrática.

En marcha el tren de la prosperidad

Hemos puesto en marcha el tren de la prosperidad, con sus cinco locomotoras y sus vagones, uno de
los cuales —importantísimo— es el del comercio, porque es uno de los sectores que más trabajo genera
para los colombianos.

Ahora, las locomotoras por sí solas no sirven de nada. Lo importante de las locomotoras en cualquier
tren son los vagones. Todo este esfuerzo lo estamos haciendo para que sobre todo dos locomotoras,
comercio y servicios, crezcan.

Toda la política económica que hemos diseñado se puede sintetizar así: Cinco locomotoras para jalonar
dos grandes vagones, porque esos vagones son los que realmente producen empleo —ojalá formal— y
por ende, prosperidad,

Y no iremos a media marcha: ¡Vamos a meterle mucho carbón a las locomotoras que impulsarán la
economía!

Por eso, como lo anunció el Ministro de Hacienda ayer, destinaremos 2 billones de pesos adicionales
durante el cuatrienio —para un total de 8 billones— para inyectarle dinamismo a áreas como la
infraestructura, la vivienda, el agro, la educación, y la ciencia y tecnología.
Y hemos convocado, con entusiasmo y con convicción, a la Unidad Nacional, una unidad que —lo he
dicho muchas veces— no es para repartir puestos ni prebendas, ni para acallar las voces de la
oposición.

¡La Unidad que promovemos tiene el sincero propósito de que trabajemos juntos, alrededor de temas
fundamentales, como es la lucha contra la pobreza, y la generación de empleo!

¡Cuando las sociedades se unen alrededor de unos objetivos, consiguen lo imposible!

Lo importante es tener un norte, un puerto de destino, y nosotros lo tenemos.

Como decía Séneca —en una frase que me gusta citar, porque me recuerda mis años de marino—,
cuando uno tiene puerto de destino, todo viento es favorable; cuando no tiene puerto de destino, todo
viento se convierte en un viento desfavorable.

La unión en torno a objetivos comunes es vital para el país porque, ahora que estamos consolidando la
Seguridad Democrática —y en eso, tengan la seguridad de que no vamos a bajar la guardia un solo
milímetro— podemos dirigir más y mejor nuestros esfuerzos hacia la generación de trabajo, trabajo y
más trabajo para los colombianos.

Es el legado que nos dejó ese gran Presidente, el Presidente Uribe, que nos dejó el campo abonado con
la Seguridad Democrática, lo vamos a aprovechar.

¡Y ustedes, amigos comerciantes, hacen parte activa y protagónica de un histórico proyecto de Unidad
Nacional! Hacía mucho tiempo no se veía; el 85 por ciento del Congreso unido y el país unido para
combatir la pobreza.

Unidad Nacional, solidaridad social y prosperidad

¡Ustedes han estado en primera fila para abanderar ese proyecto! Y se lo agradezco de todo corazón,
doctor Botero.

Tanto los comerciantes como nosotros, en el Gobierno, nos hemos apropiado de un concepto de
solidaridad social que implica que, para ser prósperos, todos debemos participar de esa prosperidad,
sobre todo aquellos compatriotas que están en la situación más vulnerable.

Señores comerciantes:

La única prosperidad que nos sirve para construir una nación con vocación de éxito, con vocación de
futuro, es la prosperidad que llega a todos los colombianos.

Por eso tenemos ese empeño y compromiso de formalizar 500.000 empleos y de crear 2’500.000
puestos de trabajo en los próximos cuatro años.

Y, valga la aclaración, estoy hablando de empleos dignos, con todas las prestaciones para cada
colombiano vinculado, que además le aporte al sistema de seguridad social.

¡Queremos que en cada hogar haya al menos un miembro de la familia con trabajo formal!

Con ese propósito, el proyecto de Ley de Formalización y Primer Empleo genera una serie de incentivos
para la formalización empresarial y para la ampliación de la nómina en las empresas.

Hoy quiero destacar la importante y muy constructiva y patriótica participación de Fenalco en este
proyecto de Ley, en cuyo contenido aportaron su valiosa experiencia.

Formalización de empleo

Y quiero decirles que acogemos con beneplácito sus sugerencias que acaba de mencionar. Voy a
decirles a los ministros de Hacienda y de Protección para ver si ampliamos el plazo que usted dice que
es mejor ampliar para que la Ley tenga más efecto. Creo que es muy razonable.

Allí estuvieron también, el pasado 19 de agosto —en la presentación que hicimos de este proyecto,
junto a otros gremios y sectores políticos y sociales, representando esa Unidad Nacional que hemos
convocado desde el Gobierno,

¡Necesitamos de todos los sectores y muy especialmente de ustedes los comerciantes, para que nos
ayuden a apoyar el tránsito de ésta y de las demás leyes, para que luego podamos recoger los
beneficios!

Ustedes tienen un enorme capital humano desplegado por todo el territorio.

Pueden ayudarnos desde los grandes almacenes de cadena en los centros urbanos, hasta las
pequeñas tiendas en los municipios y en los pueblos más alejados del país.

Somos conscientes de que, hoy en día, muchos empresarios se encuentran con dificultades al momento
de querer formalizarse, por los altos costos de tiempo y dinero que deben invertir en ese proceso.

Sabemos que cerca del 80 por ciento de las empresas que se inician, en el segundo año han fracasado;
pero sabemos también que las que superan esa etapa, después de dos años se formalizan a partir del
tercero.

Por eso, la ley que promovemos en el Congreso impulsa un acompañamiento, como usted bien lo ha
pedido, de las nuevas empresas durante los primeros años, con programas de desarrollo empresarial,
apoyados por el SENA, el Ministerio de Comercio, Bancoldex y el Ministerio de Agricultura.

Sin ese apoyo es difícil que las pequeñas empresas surjan con éxito.

Y lo mismo vamos a hacer con los campesinos a los cuales les vamos a devolver la tierra. Los vamos a
acompañar uno, dos, tres, cuatro años si es necesario, para que se vuelvan autosuficientes, productivos
y se formalicen. Eso va a ser una gran revolución y la ayuda de ustedes va a ser muy importante.

Por eso, articulemos los esfuerzos con las Cámaras de Comercio, con las Cajas de Compensación
Familiar para facilitar, entre otras cosas, el acceso a las asesorías técnicas, financieras, inclusive
comerciales.

Si todos nos unimos para ayudarles, van a surgir muchas más empresas.

Se contemplan también estímulos tributarios que ya no están enfocados en el capital sino en el trabajo,
¡en la creación de trabajo!, que es el gran reto que tenemos.

Vamos a eximir del pago del impuesto de renta y parafiscales a las empresas pequeñas durante los
primeros años y después vamos a irles reduciendo esa exención poco a poco para que puedan
formalizarse y operar normalmente al cabo del tiempo requerido.

Tendrán además la exención en el pago del registro mercantil al momento de la inscripción y otro 50 por
ciento en la primera renovación.

En los incentivos al Primer Empleo, hemos previsto que las contribuciones parafiscales de los nuevos
empleos para menores de 25 años sean en un ciento por ciento descontables del impuesto de renta,
siempre y cuando aumente el número de empleados y el valor de la nómina.

Promover empleo para mayores de 55 años

Usted acaba de producir una iniciativa interesante, que no solamente sea para menores de 25, sino para
mayores de 55. Y dice algo que debe ser una verdad de a puño: que ese sector es mucho menor.

Vamos a estudiar esa posibilidad, porque me parece de elemental justicia.

Una persona de 55 años no está muy vieja todavía. Y podemos ser empleados; ustedes me dieron a mí
un empleo.

Y creo que ese estímulo para que podamos darles empleo a tantos colombianos mayores de 55 años
que hoy, al no tener empleo, no tienen ninguna esperanza. Eso me parece de elemental justicia.

Esa formalización representa algo muy importante: Más aportes a la Seguridad Social. Porque es que si
seguimos informales en un 50 o 60 por ciento, todos los esquemas de Seguridad Social van a colapsar.
Por eso es tan importante este esfuerzo de formalización de nuestra economía.

Es un compromiso con nuestros jóvenes, porque no podemos seguir dándoles a los jóvenes un futuro
negro; cuando salen de su bachillerato y no pueden entrar a la universidad, lo que hacen es engrosar
las filas del desempleo, dedicarse a la droga, dedicarse a la violencia.

Y por eso, si damos estímulos para que se puedan contratar, bien sea después del bachillerato o bien
sea después de la universidad, estamos haciendo un gran bien a nuestra sociedad.

Sé que ustedes y yo compartimos la idea de que el país no puede estar condenado a convivir con tasas
de desocupación de dos dígitos. Un país tan rico como el nuestro con una tasa de desempleo de las
más altas de América Latina, la segunda más alta, eso es totalmente inaceptable

Tampoco nos podemos resignar a que nuestros jóvenes menores de 25 años tengan una tasa de
desempleo del doble del promedio nacional, por encima del 24 por ciento. Eso lo vamos a corregir.

¡Y qué bueno poder contar con ustedes, señores comerciantes, como socios y aliados en este empeño
por promover el emprendimiento y el empleo!

Ustedes son unos socios que me producen gran confianza.

En ocasiones anteriores ya hemos unidos fuerzas para sacar adelante proyectos necesarios para el
país.

Recuerdo muy bien que trabajamos juntos, cuando yo me desempeñaba como Ministro de Hacienda, y
nos aliamos para enfrentar el contrabando y promover la formalización y generación de puestos de
trabajo.

Homenaje a los tenderos

Personalmente, tengo una gran admiración por el programa Fenaltiendas, de iniciativa de ustedes, que
lleva 16 años promoviendo la formalización de más y más tenderos; que tiene presencia en 20 ciudades
y vincula a más de 120 mil pequeños comerciantes. Es un gran programa.

Aprovecho para felicitar, desde este escenario inmejorable, a los cientos de miles de tenderos que hay
en nuestro país que celebraron su día el pasado 29 de agosto.

Ustedes los tenderos son ejemplo de iniciativa empresarial, de emprendimiento, de servicio a la


comunidad, y merecen todo el apoyo y la gratitud de una nación que se abastece día a día de los
productos que ustedes nos ofrecen en sus tiendas.

Leí, mi querido Guillermo, su último Editorial Correo, denominado ‘La formalización de las empresas’, y
quiero agradecerle por su análisis, sus iniciativas, su apoyo incondicional que acaba de repetir y que
ofrece Fenalco al nuevo Gobierno para lograr nuestras ambiciosas metas en generación de empleo, en
formalización y en todo este ambicioso programa que estamos poniendo en conocimiento del país.

Usted enfatiza en la dificultad que representa para los comerciantes la tramitología a la que se ven
sometidos. Estoy de acuerdo. Identifica al menos 17 trámites que debe realizar un pequeño empresario
para abrir su establecimiento de comercio en Bogotá, por ejemplo.

En nuestro proyecto de ley de Formalización y Primer Empleo damos respuesta a algunas de estas
inquietudes, proponiendo la simplificación de diversos trámites tributarios y laborales, como los
siguientes:

- La declaración de retención en la fuente y del IVA se presentarán anualmente.

- Se exonera de la obligación de presentar la declaración de IVA a los responsables del impuesto que no
hayan efectuado ninguna venta durante el periodo gravable.

- Se establece la vigencia indefinida de la resolución que autoriza la numeración para la facturación.

- Se establece, en el tema laboral, la operatividad del Formulario Único Electrónico de Afiliación y


Manejo de Novedades a partir del 2 de enero de 2011.

- Se facilita la constitución electrónica de sociedades por acciones simplificadas y de microempresas.

- Se determina el desarrollo, por la DIAN, de un programa informático con plataforma virtual de


contabilidad simplificada.

Con éstas, y podemos discutir, por supuesto, muchas más iniciativas, esperamos hacer más fácil la vida
de los comerciantes, e incentivar, sobre todo, la formalización de aquellos que la evitan por temor a los
trámites, entre otras cosas, y a los formularios.

Acojo complacido, doctor Botero, su propuesta de que Fenalco, como gremio privado, nos ayude a
sensibilizar, socializar y acompañar a los empresarios en el proceso de formalización —ustedes saben
mucho de eso—, a explicarles las medidas que los favorecen y a asesorarlos sobre la mejor forma de
aprovecharlas.

Existe la falsa creencia de que a la gente le va mejor estando en el sector informal. Eso es falso; la
gente, está comprobado, le va mucho mejor estando formalizado.

O sea que le tomo la palabra, doctor Botero: Que nos ayude Fenalco, con su gran número de afiliados,
con su inmensa cobertura, con su experiencia de Fenaltiendas, a hacer por fin realidad la formalización
de la economía.

Ofensiva para simplificar trámites estatales

En este proceso de simplificar los trámites, vamos a iniciar un frente que no creemos que tenga
precedentes, pero que también le va a facilitar muchísimo la vida al resto de los colombianos: Se trata
de simplificar los trámites dentro del propio gobierno.

Nadie se ha sentado a ver cosas tan absurdas como, por ejemplo yo, como Presidente de la República,
dedico mucho tiempo todos los días, firmando el permiso de salida de todos los miembros de a Fuerza
Pública, de salida del país, de los funcionarios; trámites entre los diferentes ministerios, falta de
coordinación de las entidades del Estado tiene que ver muchísimo con la tramitología dentro del propio
gobierno.

Entonces, con la recién nombrada Alta Consejera para el Buen Gobierno y la Eficiencia Administrativa
(Catalina Crane), vamos a hacer barrido de ver todos esos trámites que podemos ir desapareciendo y
ver en qué forma podemos ir desapareciendo el papel y volviéndonos, al interior del Gobierno, mucho
más eficientes, lo cual redunda muchísimo también en la eficiencia del sector productivo.

Y de pronto, aprovechando aquí la presencia de los honorables senadores y representantes, cuando


estuve en Londres viviendo unos años, me acuerdo muy bien de una historia que apareció en un
periódico londinense sobre un caso en Suecia, de buen gobierno. Resulta que el Gobierno sueco
resolvió pedirle al Parlamento que durante seis meses no expidieran una sola ley, que se dedicaran a
derogar todas esas leyes que hemos venido acumulando y que los abogados, que son muy inteligentes
y siempre encuentran el inciso para interponer sus pleitos, que deroguemos todas esas leyes que ya
son obsoletas.

Porque aquí existe una creencia falsa, de los congresistas y de los funcionarios, si uno lee las memorias
de todos los ministros —a los ministros les toca escribir qué hicieron durante su mandato, durante su
gestión— la inmensa mayoría de los ministros creen que su medida de éxito radica en el número de
leyes que logró hacer aprobar. Y los congresistas también. Cuando ven la hoja de vida de los
congresistas, que el doctor Luis Enrique Dussan logró tantos proyectos de ley, presentó tantos
proyectos de ley; es mucho más importante los proyectos de ley que los que hacen aprobar, para el
buen funcionamiento y para el buen gobierno.

¡Iniciativas como éstas demuestran que ustedes, los comerciantes, conforman un sector patriótico y
noble, de espíritu solidario y corazón emprendedor!

Cifras positivas y datos alentadores

Queridos amigos del sector comercio:


Desde nuestra campaña, identificamos al comercio como uno de los sectores fundamentales para
nuestro propósito de creación de trabajo, y por eso nos complace ver las cifras positivas que viene
presentando.

De acuerdo con el DANE, las ventas reales del comercio, como usted lo mencionó, doctor Botero, en los
primeros 6 meses del año en relación con el año pasado, fueron 9,9 por ciento, gracias, en particular —
tengo entendido—, a la venta de automotores, motocicletas, equipos de informática y de equipos de
hogar.

¡Qué bueno ver a un sector pujante, creciendo y multiplicando sus beneficios en toda la población
colombiana!

Otro dato bien alentador: La encuesta de Fedesarrollo a nivel de confianza del consumidor; se publicó
ayer. Subió de 29,6 por ciento en julio a 38,8 por ciento en agosto, el nivel más alto desde el 2001. Eso
es también una muy buena noticia, porque eso quiere decir que la confianza del consumidor se está
consolidando.

Otro dato alentador: Desde el 20 de junio, día de las elecciones, a hoy, el país que ha reducido más su
costo de capital o que ha reducido más lo que llaman el riesgo-país —es un indicador que mide cómo
los inversionistas extranjeros evalúan el riesgo de invertir en los bonos de un país—, el país del mundo
que ha tenido el mejor desempeño, ha sido Colombia.

O sea, la confianza es interna y externa, y eso es un buen dato.

Fenalco, un gremio querido por los colombianos

Este gremio representa a cabalidad la frase del gurú empresarial Michael Gerber:

Él decía: ‘Un emprendedor ve oportunidades allá donde mira, donde otros sólo ven problemas’.

Debo decir —y me consta que ésta ha sido una actitud constante de Fenalco— donde todo el mundo ve
problemas, ustedes ven oportunidades; durante todos sus 65 años de historia, un aniversario por el que
los felicito, que tiene por qué llenar de orgullo a este gremio tan querido por los colombianos.

Los comerciantes han sido un sector abnegado que se ha caracterizado por trabajar sin quejas ni
derrotismo ante cualquier adversidad.

También se han destacado porque no se han quedado cruzados de brazos, esperando a que les llegue
ayuda del Estado.

¡Al contrario!

Su determinación ha sido la de tomar la iniciativa para aportarle al país.

La historia les reconoce que fueron, por ejemplo, actores clave en la recuperación de la ciudad después
del Bogotazo, participando activamente en la reconstrucción del comercio capitalino.

Su carácter independiente los ha impulsado a enfrentarse y oponerse a ciertos regímenes autoritarios,


como lo hicieron cuando formaron parte del Frente Cívico Nacional durante la dictadura de Rojas Pinilla.

Hoy conformamos otro frente muy especial, un Frente Cívico, pero esta vez para luchar contra otros
enemigos: La pobreza, la informalidad y el desempleo.

He sentido esa solidaridad patriótica, que ustedes, además, también participaron con el Presidente
Uribe en la lucha contra los violentos. Y he sentido esa solidaridad de los industriales, de los
comerciantes, de los ganaderos, de los agricultores, de los sindicalistas, que quieren progresar, pero
saben que el progreso no puede ser sólo de unos pocos, sino que tiene que ser de muchos, de todos,
porque de otra forma carecería de sentido.

Saben también que el logro de la Prosperidad Democrática no será el triunfo de un gobierno sino de una
nación que se puso de pie para defender su derecho a un futuro digno de su realidad, y más que eso, de
sus sueños.
¡Unidos, Gobierno, sociedad civil, los gremios, podemos más!

¡Juntos vamos a ser mucho más fuertes!

¡Vamos para adelante a hacer realidad ese milagro económico y social que entre todos vamos a liderar!

¡Ustedes, señores comerciantes, cuenten con nosotros!

¡Tengo la tranquilidad de que también contamos con ustedes!

No me canso de decirles a ustedes:

¡Muchas, muchas gracias!”

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos Calderón en el almuerzo


ofrecido por el Presidente de la República Federativa de Brasil, Luiz
Inácio Lula da Silva

Brasilia, 1° sep (SIG). “Muchas gracias, Presidente Lula da Silva, y muchas gracias a su señora esposa,
doña Marisa Letícia, por su cálida bienvenida y su generosa invitación a visitar este magnífico y querido
país de Brasil.

Nos sentimos, de corazón, muy contentos de estar acá, y de que mi primer viaje oficial a un Estado
extranjero, como Presidente de Colombia, sea a este país vecino, por el que sentimos tanta admiración
y tanto cariño.

Traigo el afecto y la amistad de cerca de 45 millones de colombianos a los más de 200 millones de
brasileños que conforman esta gran nación.

Brasil, presidente Lula, tiene una imagen muy clara en todos los niños y adultos de Colombia.

Es una camiseta amarilla, parecida a la nuestra, que representa el éxito y la recompensa al esfuerzo y a
la pasión brasileña por el fútbol, una pasión que compartimos.

Pero sabemos que Brasil es mucho más que fútbol.

Es un país inmensamente rico en recursos naturales, el más megadiverso del planeta, con una
población que reúne la pluralidad racial y cultural de la humanidad.

Brasil, la hoy orgullosa octava potencia económica del mundo, es un país innovador, de grandes
proyectos de infraestructura, de impresionantes ciudades modernas, de bellas playas e interminables
selvas, que comparte con nosotros el tesoro de la Amazonía.

Estamos unidos por ese verde océano de árboles, de fauna, de recursos naturales, que es con justicia
denominado “el pulmón del planeta” y que tenemos la obligación de preservar y defender, como lo
hacemos desde la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica, con sede en esta ciudad de
Brasilia.

Brasil, para los colombianos, es básicamente un país amigo, un país solidario, un país con el
compartimos nuestra segunda frontera terrestre más extensa y con el que trabajamos y queremos
seguir trabajando por una América Latina más próspera y con menos pobreza.

Es también un país de prodigios musicales, desde el clásico Heitor Villalobos hasta los entrañables
maestros de la samba y el bossa nova.

No más anoche, en Bogotá, estaba presentándose –con lleno total– Toquinho, ese músico genial que
acompañó por tantos años al inolvidable Vinicius de Moraes, cuyas obras siguen tan vivas en nuestra
memoria como el cadencioso caminar de una garota en Ipanema.

¡Qué bonito imaginar los acordes de felicidad y de saudade de la guitarra brasileña surcando el aire de
la noche bogotana!
Pero compartimos, Presidente Lula, más que la Amazonía y más que la afinidad cultural y musical.

Compartimos, esencialmente, principios democráticos valiosos para nuestras sociedades y para la


construcción de la Comunidad Sudamericana.

El respeto por las diferencias, el cumplimiento de los principios del derecho internacional y el diálogo y la
negociación como esencia de las relaciones internacionales, son elementos fundamentales que nos
permiten afianzar nuestros vínculos, así como nuestra participación en los organismos subregionales,
regionales y globales.

Celebramos que nuestro comercio bilateral, que hace una década no llegaba a los 500 millones de
dólares, hoy sobrepasa los 2.600 millones, con tendencia creciente, y que las inversiones recíprocas
vayan también en aumento.

Brasil y Colombia, por su buen comportamiento macroeconómico, sus grandes recursos, sus
potenciales económicos y de biodiversidad, tienen y tendrán en el corto plazo un papel fundamental que
jugar en América Latina.

Reconozco que Brasil es un gigante al lado de Colombia, pero, guardadas proporciones, hay más
coincidencias que diferencias en nuestras capacidades.

Precisamente es por nuestras grandes coincidencias que en esta visita firmamos acuerdos de diversa
índole que nos acercarán aún más y fortalecerán nuestro potencial.

Veo con gran beneplácito el acuerdo de permiso de residencia, estudio y trabajo a nacionales fronterizos
colombianos y brasileños, y documento especial fronterizo.

También los convenios de cooperación técnica para el cultivo del cacao y del caucho.; uno muy
importante entre el SENA y el SENAI en Leticia; otro para temas de desarrollo fronterizo con recursos no
reembolsables de la CAF, y otro convenio entre Colciencias y CAPES para el desarrollo académico y
científico, temas esenciales en este siglo de la información y la tecnología.

Y que también hablamos, usted y yo, Presidente, sobre la importancia de la educación como vehículo de
movilidad social. Y tenemos nosotros que aprender mucho de ustedes.

También resalto el acuerdo de cooperación entre nuestras respectivas Policías, que es sin duda
fundamental para enfrentar con mayor efectividad y coordinación los desafíos comunes en materia de
seguridad.

Sin embargo, más allá de los acuerdos concretos, Presidente Lula, valoro esta visita porque es la
oportunidad para honrar a una gran nación y a un líder que ha sabido impulsar a la región en esfuerzos
de unidad, diálogo, cooperación y solidaridad.

Permítame que repita aquí en Brasilia, querido Presidente, las palabras que ya me escuchó el día de mi
posesión en Bogotá:

Cada país de nuestra región tiene grandes fortalezas, pero si trabajamos juntos todos los países
¡seremos una gran potencia!

Creemos firmemente en la unidad y la confraternidad latinoamericana, que son el imperativo de nuestros


tiempos.

Tenemos que apostar por esa unidad, que debe estar por encima de cualquier diferencia ideológica o
política.

Porque es posible pensar diferente y mantener unas buenas relaciones.

Por eso resulta tan positivo que las tensiones que existían en el escenario regional estén cediendo al fin,
porque cuando los gobernantes pelean son los pueblos los que sufren.

Tenemos frente a nosotros un gran reto, en el que hemos ido avanzando –con mayor celeridad Brasil
que Colombia, debo reconocerlo– como lo es la reducción de la pobreza y la inequidad en nuestros
pueblos.

Pero me gusta mucho una frase suya, Presidente Lula: “Los problemas existen para que podamos
resolverlos”.

Aquí estamos dos naciones amigas, con propósitos comunes y afectos mutuos, para buscar la mejor
forma de resolver los problemas de tantos que, en nuestro continente, en nuestros territorios, siguen
esperando que se cumpla para ellos la promesa de una vida mejor, con condiciones de vida dignas.

Desde mi posesión, hace menos de un mes, he invitado a los colombianos a unirnos en torno al
propósito de crear prosperidad social a través de la creación de trabajo y la reducción del desempleo.

Hemos establecido acuerdos con los gremios del sector privado, con las centrales obreras, con los
partidos políticos, para trabajar juntos, sin egoísmos, en torno a ese objetivo.

Sabemos que tenemos todas las condiciones para despegar hacia un porvenir de mayor equidad, de
mayor competitividad e inserción en el mercado global.

Así como Brasil encabezó la lista de los países BRIC, acuñada por el banco Goldman Sachs para
referirse a los países con mayor futuro en el mundo, ahora Colombia también lidera una nueva lista de
países denominados CIVETS, identificada por el presidente del banco HSBC, que agrupa a los países
más promisorios para invertir en ellos.

Éste es un momento para trabajar unidos, Presidente Lula; para construir unidos, para levantar unidos
una región más próspera e igualitaria, donde las diversidades ideológicas no sean obstáculo sino una
fortaleza para la cooperación en torno al desarrollo.

Es un momento para pensar en grande; ¡para soñar en grande!

Hoy podemos decir, mirando nuestras riquezas naturales y humanas, constatando la solidez que
demostraron nuestras economías frente a la reciente crisis financiera mundial, teniendo en cuenta las
nuevas prioridades del planeta centradas en el aprovechamiento de la biodiversidad, y su capacidad
para alimentar el mundo, que América Latina, y en especial Suramérica, se enfrenta a su mejor
momento.

¡Ésta puede ser la Década de América Latina!

La historia abre cada tanto un horizonte de oportunidades a los pueblos, y yo estoy convencido de que
las circunstancias actuales marcan a nuestra región un destino de grandeza.

Después de dos siglos de los procesos de independencia de muchas de nuestras naciones, después de
dos siglos de estar a la zaga del progreso, nos llegó por fin nuestro momento.

El momento para despertar y despegar por la aerovía del futuro; el momento de cerca de 600 millones
de habitantes de nuestra región para acceder por fin a la prosperidad económica y social.

Brasil es un gran ejemplo de que sí se pueden alcanzar grandes metas, y en toda América Latina y el
Caribe estamos listos para transitar la misma senda.

Porque repito: Ésta puede ser, ésta es LA DÉCADA DE AMÉRICA LATINA.

Permítame terminar estas palabras, reiterando mi gratitud por su hospitalidad y su invitación, presidente
Lula, con una frase que tomo prestada del inspirador escritor brasileño Paulo Coelho, que resume el
espíritu de nuestras relaciones en este tiempo tan promisorio para nuestra región:

“El mundo está en las manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y correr el riesgo de vivir sus
sueños”.

Muchas gracias”. 

Palabras del Presidente Santos en la entrega de la remodelación del


Colegio Nacional Pinillos
Mompós, Bolívar, 10 sep (SIG). “Qué bueno estar aquí, sobretodo por el motivo que nos reúne: saber
que más de 900 niños van a ser beneficiados por esta gran obra de restauración, una tercera parte de
toda la población estudiantil.

Ese es un paso bien importante, y celebro muchísimo el convenio entre el Ministerio de Educación y la
OIM (Organización Internacional para las Migraciones) que hizo posible no solamente esta restauración,
sino muchas otras que se están haciendo a lo largo y ancho del país, pero esta tiene un significado muy
especial.

Y también celebro muchísimo que la empresa de Servicios Postales 4-72 y que el Ministerio hayan
hecho posible la emisión de esta estampilla en nombre del Colegio.

Las emisiones de estampillas cumplen un papel importante, porque son un reconocimiento a un hecho
importante de la vida nacional y sirven como una especie de embajadoras.

Las estampillas son las embajadoras hacia el futuro de nuestra historia, de nuestra cultura, de nuestros
personajes, y ese es el significado de esta emisión: quieren resaltar la importancia de este colegio ante
el panorama nacional pero sobretodo ante la historia.

Y representa, además, una historia de un colegio que se confunde con la historia de nuestra Patria; 200
años, 201 con nuestra Independencia, y que el colegio sufrió lo mismo que sufrió el país, muchas de sus
instituciones, a lo largo de estos dos siglos.

Dos siglos llenos de guerras civiles. En el siglo XIX fue cerrado en varias oportunidades, reabierto, pero
aquí está, aquí está restaurado, una gran restauración. Y además yo felicito mucho a quienes hicieron la
restauración, porque se ve la calidad, el buen gusto y el buen diseño de esos 3 mil millones de pesos
que costó la restauración.

O sea, fueron 3 mil millones de pesos bien invertidos, de gran beneficio para estos estudiantes y de gran
beneficio para Mompós.

Este colegio tiene una historia maravillosa. Su fundación la aprobó el Rey Carlos IV, por Cédula Real del
10 de noviembre de 1804, según me indicaron. Y el nombre del colegio era Colegio Universidad –
porque era colegio y universidad- San Pedro Apóstol.

Y ahora pues recordamos las memorias de (Pedro Martínez de Pinillos) –acabo de ver el busto de don
Pedro Martínez de Pinillos, que fue el fundador del colegio, lleva su nombre- y también recordamos a un
gran colombiano: el cura Juan Fernández de Sotomayor, que también fue otro gran promotor del
colegio.

Los momposinos deben estar muy orgullosos, muy orgullosos de este colegio, de esta restauración, y
por nuestra parte vamos a seguir apoyando y haciendo lo posible para que el sentido de este colegio se
traduzca en resultados reales.

Esta restauración es la mitad del camino, la otra mitad tiene que ver con el producto que esta
restauración va a sacar a los mercados. Ese producto, por ponerlo en términos muy burdos, son los
estudiantes que se gradúan, y esa es la otra mitad que tenemos nosotros que hacer un gran esfuerzo,
para que esta restauración cumpla con su cometido de graduar estudiantes capacitados, bien
calificados.

Y ahí hay que hacer un esfuerzo similar, o yo diría que mayor al que se hizo para restaurar el colegio.

De nada sirve tener una lindísima edificación, un colegio –que además este colegio es bonito en
cualquier parte del mundo- si la calidad de la educación no es también óptima, a la altura de la calidad
de las instalaciones.

Infortunadamente Mompós y todos los municipios aledaños que se benefician de la educación aquí, no
están bien calificados.

Los exámenes que hace el Ministerio de Educación, del Icfes (Instituto Colombiano para la Evaluación
de la Educación), de las pruebas en quinto y en noveno (grados de escolaridad), -aquí tengo unos datos
que me dejaron preocupado- las pruebas de saber de quinto y noveno dicen que el promedio está muy
por debajo del promedio nacional, casi a 10 puntos, 54 contra 63.

Que el nivel de asistencia al colegio es del 88 por ciento, pero la tasa de analfabetismo en estos
municipios es casi del 19 por ciento, tres veces más que el promedio nacional.

Y las pruebas del Icfes dan el 76 por ciento, o sea, no alcanzó el promedio nacional y se quedó en su
gran mayoría en las categorías de inferior, muy inferior o inferior bajo.

O sea, señor Rector (Manuel de los Santos Cassiani) y queridos docentes, y todos, todos los padres de
familia, hay una labor muy importante por hacer aquí, y es complementar esta gran obra con un gran
esfuerzo en mejorar la calidad de la educación, porque eso es lo que le va dar realmente a esos
muchachos.

Los veía ahora en el centro de cómputo, que se están esforzando, les preguntaba qué curso les ha
causado más. Unos decían que inglés, otros decían que biología. Se les ve las ganas de estudiar, las
ganas de aprender, pero tienen que ser bien conducidos.

Y esa es una labor que con el Ministerio de Educación nos vamos a proponer hacer a lo largo y ancho
del país, y vamos a comenzar aquí, señor Rector, por hacer con usted.

Vamos a traer 60 computadores más, señor Ministro (de las TIC, Diego Molano) 60.

Y pregunté sí aquí había fibra óptica y me dice que no

¿Me puedo comprometer con Mompós de traer fibra óptica hasta Mompós, y hasta este colegio?

Eso es muy importante, eso es muy importante porque hoy el mundo ha cambiado tanto, sobre todo
desde hace 201 años que se inauguró el colegio, pero hoy si el Libertador se despertara y viera lo que
es el mundo de hoy, la tecnología está revolucionando todo, pero sobre todo la educación.

Entonces es casi tan importante como esos puentes que usted mencionaba, o yo diría hasta más
importante, tener acceso al mundo a través de la tecnología.

Por eso, esa fibra óptica que llegue aquí lo más pronto posible, acompañado de toda la infraestructura
tecnológica, y una buena educación, eso va a liberar realmente, es una segunda batalla por liberarnos
hace 200 años de la opresión de los españoles, ahora de la pobreza y la ignorancia.

Vamos a liberarnos es a través de un esfuerzo, Rector, y le ofrezco a través del Ministerio toda la ayuda
para que este gran colegio, que es el primero que inauguro de todo este proceso, dentro de unos años
podamos decir orgullosos: está entre los mejores colegios de Colombia.

Asesinato de nueve policías en Putumayo

Como me gustaría a mí repetir estos eventos en todas partes, inaugurando colegios, mejorando la
educación de nuestros niños, mejorando el futuro de nuestra juventud, sin tener que al mismo tiempo
lamentar hechos como el que sucedió esta madrugada allá en San Miguel (Putumayo), donde
infortunadamente nos asesinaron a nueve de nuestros héroes de la Patria, nueve policías, que cayeron
asesinados por el terrorismo.

Pero Mompós, veía en su himno ‘Mompós la valerosa’, Mompós nos dio en su momento una gran
lección de valor de entereza, inclusive se levantó antes de la propia Cartagena.

Ese es el valor que tienen nuestros soldados y nuestros policías.

Cada vez que cae uno de nuestros héroes se van a levantar con más ímpetu, con más fuerza, con más
determinación hasta ver el terrorismo totalmente doblegado. Ahí no vamos a descansar.

Y si creen que ataques como este nos van a debilitar, se equivocan de cabo a rabo. Todo lo contrario,
eso lo que hace es llenarnos de más determinación, de más contundencia, porque no vamos a
descansar un solo segundo hasta que no tengamos la plena paz en este país.

Mi corazón está con las familias de estos policías asesinados y con la institución de la Policía, que tanto
queremos los colombianos.

Pero también decirles que esto nos debe llenar es de más valor y más determinación para seguir
cumpliendo con ese deber que tanto admiran los colombianos, y es el de darle la paz y la tranquilidad a
todos sus compatriotas en todo el territorio.

Queridos momposinos: me place muchísimo haber venido a esta gran ciudad, a este sitio histórico, que
si bien recuerdo una frase del Libertador decía: ‘Caracas me dio la vida, pero Mompós me dio la gloria’,
eso lo tenemos todos los colombianos incrustados. Sabemos que hay también necesidades de otro tipo,
que el Gobierno puede ayudar. Tengan la seguridad que esas necesidades, en la medida de lo posible,
los iremos atendiendo.

Pero por ahora lo que quiero es celebrar este evento de hoy, que es tal vez de lo más importante que
puede hacer uno en una sociedad: la educación.

Es la única forma de generar movilidad social, es la única forma de, realmente, liberarnos de la pobreza,
que es nuestro propósito fundamental, y de darles a los ciudadanos el instrumento más importante, tal
vez el único instrumento, que uno le puede dar como sociedad y como padre: es una buena educación.

A mí me preguntaban: ‘¿Usted qué le dejaría a sus hijos?´.

Lo único que le dejaría a mis hijos es una buena educación, una educación basada en principios, en
valores, porque además ahí se genera una magnífica sinergía, como llaman ahora los economistas. Uno
más uno suma más de dos.

Cuando hay una sociedad educada, con principios, con valores, el progreso se convierte como en una
especie de bola de nieve.

Eso es lo que queremos hacer con Colombia.

Estamos en un momento especial de nuestra historia. Después de 200 años de independencia, de


tantos años de violencia, infortunadamente todavía como diría el Presidente (Álvaro) Uribe, la culebra no
está muerta, pero la vamos a ir doblegando cada vez más. Ya por lo menos tenemos la capacidad y
tenemos el espacio para celebrar eventos como este, inaugurando colegios y dándole mas futuro a
nuestra juventud.

A eso nos vamos a dedicar y a eso venimos a Mompós.

Y quiero agradecerles a ustedes esta acogida tan calurosa, tan cariñosa, decirles que el Presidente de
la República está aquí en Mompós orgulloso, orgulloso de ver esta sociedad momposina mirando el
futuro, como el resto de Colombia, con gran optimismo.

Muchas gracias”.

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos, en el XVI Encuentro de la


Jurisdicción de lo Contencioso Administrativo

Cartagena, 10 sep (SIG). “Acudo hoy, con entusiasmo y alegría, a una nueva cita con la justicia
colombiana.

Debo confesar que cuando el 30 de mayo, el día en que ganamos las elecciones, dije en mi discurso del
Coliseo El Campín que no podía haber un divorcio entre el Ejecutivo y la rama judicial, y que me
proponía restablecer el diálogo entre el Gobierno y los jueces por el bien de Colombia y por el bien de
sus instituciones, no me imaginé que este diálogo se daría de una manera tan cercana y tan frecuente.

Lo cierto es que con esta reunión –y contando desde el día de mi posesión, es decir, hace apenas un
mes– esta es por lo menos la quinta ocasión en que me encuentro con magistrados de las Altas Cortes
–en particular con sus presidentes– y nos espera otra reunión el próximo lunes, en la instalación de la
Mesa de Justicia, para precisamente, doctor Luis Fernando (Álvarez Jaramillo, Presidente del Consejo
de Estado) analizar la reforma que hemos propuesto.
Ya María Clemencia, mi señora, me está reclamando, en medio de la apretada agenda de este
comienzo de gobierno, me dice que me veo más con ustedes, honorables magistrados, que con la
familia.

Y yo le respondo, citando una frase de (Simón) Bolívar, que dice: “el amor a la patria, el amor a las
leyes, el amor a los magistrados, son las nobles pasiones que deben absorber exclusivamente el alma
de un republicano”.

Sin embargo, mi señora María Clemencia, mi querida esposa, que como toda mujer es ingeniosa y sabe
ganar las discusiones, me ha dicho que la diferencia es que El Libertador no tenía hijos y yo sí

¡Y tiene toda la razón!

Porque así como amo la Patria y las leyes, quiero a mi familia con amor infinito; ellos son mi soporte y
mi razón de vivir.

La reforma a la Justicia

Dentro de este contexto de colaboración armónica entre las ramas del Poder Público, que sólo puede
ser saludable, sólo puede ser benéfico para nuestra nación, hemos presentado –como ustedes bien
saben- a consideración de las Altas Cortes, así como de los partidos políticos, de la academia, el
proyecto de reforma a la Justicia.

Esta es una iniciativa del Gobierno que parte de un postulado fundamental, esencial muy claro: el
respeto a un Poder Judicial autónomo e independiente, ajeno a los intereses e interferencias de la
política, que pueda ser objeto de una reingeniería institucional para alcanzar logros concretos en la
lucha contra la impunidad y la congestión judicial.

Entre algunos puntos de la reforma –porque hay muchos- quisiera en esta ocasión destacar los
siguientes, varios de los cuales ya les expuse a muchos de los magistrados en privado, en nuestra
reunión del 25 de agosto:

PRIMERO: Para incrementar la seguridad jurídica recomendamos que se adopten los precedentes
judiciales emitidos por las Altas Cortes como fuente obligatoria de derecho tanto frente a la jurisdicción
como a las autoridades administrativas.

Sé que es una propuesta controvertida. Sé, doctor Luis Fernando que hay diferentes puntos de vista,
pero precisamente, ahí en la Mesa de la Justicia los podemos discutir.

SEGUNDO: Entendemos la urgencia de que los cientos de miles de colombianos que han sufrido en
carne propia los estragos de la violencia tengan una compensación frente a su dolor, un dolor que
convoca la indignación y sobretodo la solidaridad de los colombianos.

Por eso presentaremos próximamente un proyecto de Ley de Víctimas que contribuirá a pagar esta
deuda moral, un proyecto al que le damos una inmensa importancia y que estamos terminando de
conciliar para que se ajuste a los principios del derecho internacional y responda adecuadamente a este
drama humanitario.

Las víctimas también ocupan un lugar central en la Reforma a la Justicia que estamos proponiendo,
como parte de una política general dirigida al resarcimiento de quienes más han sufrido por cuenta de la
violencia y de la impunidad.

En esa dirección, el proyecto propone que las víctimas tengan los mismos derechos procesales que la
Fiscalía y la defensa.

Se trata de una lectura, por así decirlo, garantista y contemporánea, que reconoce en las víctimas un
nuevo actor del proceso judicial.

Una tercera anotación: El proyecto de reforma se enfoca también en los servidores judiciales.

Para lograr su efectiva profesionalización, se va a constitucionalizar la carrera judicial, haciendo posible


que su carrera concluya en las propias Cortes, buscando también un sano equilibrio de magistrados
provenientes de la academia y el ejercicio profesional que contribuyan a renovar el pensamiento jurídico.

No queremos jueces de ocasión, sino hombres y mujeres cuya opción de vida sea el servicio a la
Justicia, que en el caso de los magistrados de las Cortes puedan trabajar por períodos de 12 años,
ampliando la edad de retiro a los 70 años.

Tampoco queremos ver en el futuro a ex magistrados, como infortunadamente se ha visto en el pasado,


invocando sus fallos en el proselitismo activo o a los magistrados en ejercicio comprometidos en causas
de postulaciones electorales que exponen a la Justicia, al Poder Judicial a los intereses de la política
partidista.

Sobre estas y otras tantas ideas que contiene la reforma, y están todas encaminadas a tener una justicia
más efectiva, más autónoma, más ágil, es que hemos abierto ese diálogo constructivo sobre el texto de
la reforma.

Como usted bien decía, doctor Luis Fernando, esta reforma tiene que pensar siempre en la gente,
pensar en los ciudadanos del común.

Detrás de cada demanda, detrás de cada petición, detrás de cada tutela, hay colombianos como
ustedes o como yo, buscando que la justicia, ese valor fundamental, se haga realidad en sus vidas.

Hay muchos compatriotas, compatriotas humildes, que depositan sus esperanzas en fallos que les
reconozcan o les restituyan sus derechos.

No es justo, no es justo con ellos ni con nadie, que la solución de un proceso demore años, a menudo
lustros o décadas, no por la ineficiencia o negligencia de los despachos judiciales –aunque a veces hay
casos también en esa dirección- sino por la inmensa acumulación que supera los esfuerzos del más
diligente de los jueces.

Un cuarto tema, y este tema me parece esencial, es el de aliviar la congestión de los despachos
judiciales, precisamente, que es una realidad que amerita medidas excepcionales y medidas creativas.

Hemos propuesto autorizar el ejercicio de funciones jurisdiccionales a los notarios, a los Centros de
Conciliación, para los casos y en los términos que determine la ley.

También se ha propuesto que esta facultad –y de manera pro témpore, temporal hasta que se supere el
rezago judicial– incluya a los abogados en ejercicio, para que bajo las directrices del Consejo Superior
Judicial, que se va a crear, se ponga en marcha un plan de choque frente al atraso judicial.

Sé que esto es controversial y que no es lo ideal, pero por eso lo proponemos como una fórmula
transitoria, pero tenemos que reconocer que hay una verdadera emergencia y entender, como dice el
viejo y sabio precepto, que a veces lo ideal es enemigo de lo bueno.

También estamos dispuestos a discutir este tema con amplitud, no venimos a esta discusión a esta
mesa de la justicia con ideas preconcebidas. Por eso les dije desde un principio que estamos abiertos a
reformar, a cambiar o a sustraer de la reforma todo lo que por la vía de los argumentos podamos todos
definir como lo más apropiado.

Guardo la esperanza de que pronto, ojalá pronto, alcancemos los consensos necesarios para hacer
posible, al fin, la Reforma Judicial que demanda el país.

Y haremos explícitos también –por qué no- los disensos que ahí se presenten, sobre los que deberá
pronunciarse –porque así funciona la democracia- el Congreso de la República en nombre de todos los
colombianos.

El nuevo Código Contencioso Administrativo

Debo decirles, honorable magistrado Luis Fernando Álvarez, honorables magistrados del Consejo de
Estado y de los Tribunales Administrativos, y señores Jueces Administrativos, que me siento muy
honrado de dirigirme a la Jurisdicción de lo Contencioso Administrativo en este encuentro.

Y me siento honrado, entre otras razones, porque esta es la jurisdicción natural de los actos del Estado,
de las acciones del Gobierno.

En sus despachos se tramitan los conflictos posibles entre particulares y los entes estatales, y se define
la legalidad de lo que nosotros hacemos: de los decretos y los otros actos que expedimos en el
Gobierno.

También en el Consejo de Estado reconocemos la trascendental función consultiva, que nos da luces,
tantas veces nos ha dado luces sobre el camino a seguir para no apartarnos ni un milímetro de la senda
de la ley.

Y les quiero agradecer. Gracias, muchas gracias, por su trabajo dedicado y permanente para producir
fallos justos y conceptos ilustrados que ayuden a hacer más clara y más expedita la relación entre los
ciudadanos y el Estado.

Como lo dije en la visita que hice al Consejo de Estado hace unos días, y hoy quiero ratificar ante los
magistrados y jueces de lo contencioso administrativo, el compromiso de nuestro gobierno es de
respaldar la aprobación del nuevo Código Contencioso Administrativo en el Congreso.

Dicha iniciativa, producto del esfuerzo de ustedes y de los miembros del Gobierno, privilegia los
principios de inmediación, concentración de la prueba y el uso racional de la Jurisdicción de lo
Contencioso.

Por otro lado, el Gobierno recogerá en los próximos meses las iniciativas que hoy existen en torno a la
expedición de un nuevo Código de Procedimiento Civil que conduzca a la implementación de la oralidad
para la resolución de las controversias civiles y comerciales.

Estamos seguros de que con la expedición de estos dos nuevos códigos vamos a lograr, ojalá, mayor
celeridad en los procesos judiciales y descongestión en estas jurisdicciones.

La defensa del Estado

Y quisiera llamar la atención –aprovechando este encuentro con los jueces, a quienes corresponde la
crucial tarea de fallar a favor o en contra del Estado en los diferentes litigios que contra él existen– sobre
la importancia que daremos en el Gobierno a la defensa judicial del Estado.

No hay duda de que el Estado debe responder –ojalá por vía gubernativa, sin que sea necesario llegar a
los estrados judiciales– cuando se presentan fallas u omisiones que afectan al ciudadano.

Pero también es cierto que hay verdaderas mafias dedicadas a esquilmar los recursos públicos
mediante demandas multimillonarias que acaban afectando a todos los colombianos.

Uno de los objetivos del nuevo Ministerio de Justicia será el de garantizar una defensa efectiva, eficiente
y profesional del Estado, que le garantice que sus actuaciones frente a los jueces sean no sólo
diligentes, sino también oportunas y bien sustentadas.

A través de una unidad administrativa o una agencia de defensa judicial, que dependa del Ministerio de
Justicia, vamos a unificar y a verificar el cumplimiento de los lineamientos de política que deben seguir
las diferentes oficinas jurídicas en los diferentes estamentos o los abogados externos que defienden el
Estado.

En una visita reciente a Chile tuve la oportunidad de que me explicaran la forma como allá en Chile
defienden al Estado. Tienen un ente independiente que está dedicado exclusivamente a cualquier
defensa del Estado cuando tenga que ver con alguna erogación fiscal. De pronto algo así también
podríamos pensar en poner en práctica.

Pero dicho en otras palabras: nos vamos a asegurar de que la defensa del Estado en los juzgados y en
los tribunales, esté en las mejores manos, y de que se termine el negocio de esas “mafias” de
demandantes que quieren hacer su agosto a costa del bolsillo de todos los colombianos.

Otra situación que viene minando las finanzas del Estado y la credibilidad en el propio Estado es la que
se presenta con las acciones populares, que en buena hora estableció la Constitución, pero que se
volvieron también una presa de los caza-tesoros que las instauran temerariamente para ganar parte del
botín.

Ese es el típico caso de una buena idea que infortunadamente produjo malos resultados.

Por eso vamos a proponer la eliminación del incentivo económico en las acciones populares.

La función ejecutiva en el Estado social de derecho

Apreciados amigos de la Jurisdicción de lo Contencioso Administrativo:

Hace una semana, en el encuentro de la jurisdicción constitucional, hice unas reflexiones sobre la tutela
y la función garantista de la Corte Constitucional.

Hoy, con ustedes, quisiera hacer unas breves anotaciones sobre la función ejecutiva en el Estado Social
de Derecho que consagra el artículo 1º de nuestra Constitución.

Como es conocido, el concepto del “Estado social de derecho” se consolidó con el constitucionalismo
durante el siglo XX, como una respuesta final a demandas sociales de toda índole.

De un Estado concebido simplemente como un árbitro entre los intereses particulares se dio paso a una
estructura político-administrativa mucho más grande, mucho más compleja, orientada a la satisfacción
de las necesidades básicas de la población, entendida como derecho y ya no como mera beneficencia.

El reconocimiento de que una sociedad que quiere ser justa tiene que garantizar unos estándares
mínimos de calidad de vida, en los cuales está implícita la realización de la dignidad humana, transformó
por completo el ejercicio de la función ejecutiva.

A la administración pública correspondió asumir esta responsabilidad, antes que a cualquier otra rama
del poder público.

La Constitución y la ley asignaron al Ejecutivo la tarea de garantizar la vigencia de los más preciados, de
los más caros derechos democráticos, a fin de que adquirieran una vigencia real y no tan sólo formal,
así como la adecuada prestación de los servicios públicos esenciales.

Esto hizo que el aparato burocrático ejecutivo creciera y se redimensionara para atender este nuevo y
exigente compromiso social.

Entendemos en el Gobierno el reto que esta nueva realidad constitucional implica en nuestro país ya 10
años adentro del siglo XXI.

Somos conscientes de que, para que la rama judicial no se vea abrumada con demandas judiciales que
procuran el respeto de los más básicos derechos fundamentales, se requiere que la función ejecutiva
sea capaz no sólo de diseñar políticas públicas que realicen los postulados del Estado social de
derecho, sino que además pueda llevarlas a cabo, cumplirlas, cumplirlas a cabalidad.

Debemos pasar, -y somos concientes- de una democracia llamémosla programática, o de aspiración de


logros futuros de metas sociales, a una democracia real, vivida aquí y ahora, respetuosa de todo el
catálogo de las garantías constitucionales.

Pero esta nueva concepción de la responsabilidad social de la función ejecutiva no se limita


simplemente a la satisfacción primaria de las necesidades básicas de la población, relacionadas con la
vigencia de los derechos fundamentales.

La actividad ejecutiva durante el pasado siglo se incrementó también en la aparición de la actividad


intervencionista y planificadora del Estado, y con la concentración en manos del gobierno central del
necesario manejo a nivel nacional, por ejemplo, de las políticas macroeconómicas, por ejemplo a nivel
de la seguridad nacional, de la seguridad social o de las mismas relaciones internacionales.

Esto le ha generado a la Administración pública nuevas responsabilidades:

En primer lugar, frente a las otras ramas del poder público, porque debemos sujetarnos –en el caso del
Ejecutivo- con mayor intensidad al escrutinio del control político del Congreso y del jurídico de la Rama
Judicial y también de los entes de control.

Conviene –y lo digo con mucha claridad– que la administración, nosotros en el Ejecutivo, sea
“contenida” dentro de los cauces de la Constitución y de la ley, y que su actividad sea evaluada
políticamente por el órgano que encarna la propia democracia, que es el Congreso.

En segundo lugar, la Rama Ejecutiva, que se ha visto redimensionada con estas nuevas funciones,
debe hacer un esfuerzo de acercamiento al ciudadano común y corriente, que a menudo se enfrenta a
grandes estructuras burocráticas centralizadas, a través de la implementación y el desarrollo de los
mecanismos de participación ciudadana.

En este aspecto es bueno contarles que estamos diseñando, con la Alta Consejería Presidencial para
las Regiones y la Participación Ciudadana, un revolucionario modelo que les permitirá a los colombianos
de todos los rincones del país hacer seguimiento a la función estatal, a sus trámites, a los procesos de
contratación, a presentar denuncias, a presentar reclamos.

Será un sistema de participación en tiempo real que pondrá los canales tecnológicos de comunicación al
servicio de la democracia.

El Ministerio de la Tecnologías de la Información y las Telecomunicaciones ya tiene diseñado el sistema,


van a ver ustedes, va a ser realmente revolucionario, y nosotros en Colombia realmente nos pondremos
a la vanguardia de una verdadera revolución en materia de democracia participativa.

Y quiero enfatizar algo que dije durante toda mi campaña, y en lo que creo auténticamente como base
de la institucionalidad democrática: la necesidad imperiosa de promover la colaboración armónica entre
las ramas del poder público, que además está consignada en el artículo 113 de nuestra Constitución.

La estructura del Estado se determina bajo la fórmula de las tres ramas del poder público acompañadas
por unos órganos autónomos e independientes, pero este alinderamiento de competencias no excluye la
debida cooperación entre todos los órganos y entidades que integran el Estado.

Esta cooperación, esta colaboración, es necesaria para una adecuada gestión pública que integre tanto
a los entes formuladores y ejecutores de las políticas públicas, como a los controladores de las mismas.

Dentro de este contexto cobra especial importancia la apertura de espacios para el diálogo.

Y quiero aprovechar esta oportunidad para decirles a ustedes, representantes de la Rama Judicial, que
nos ayuden, que nos ayuden en el propósito del Gobierno de ser más efectivos en la lucha contra los
grupos ilegales y contra la delincuencia y contra la inseguridad.

Vamos a presentar, aparte de la reforma, una serie de propuestas que hemos venido elaborando con los
diferentes actores de la lucha contra la delincuencia, que la vamos a presentar en la primera semana de
octubre, que van a ser muy útiles.

Porque estamos encontrando unas situaciones que están desmoralizando a la Fuerza Pública, porque
después de grandes esfuerzos, capturan a la gente y los ven a la semana o a las dos semanas
delinquiendo en los mismos sitios.

Y también está desmoralizando a la ciudadanía en su necesarísimo papel de contribuir con la Fuerza


Pública denunciando y señalando a los delincuentes.

En eso les pedimos, dentro de este diálogo, una ayuda para que eso sea una realidad lo más pronto
posible.

Y por eso me gusta tanto, y por eso celebro tanto este ambiente positivo y favorable que hoy estamos
viviendo entre las diferentes Cortes y el nivel Ejecutivo.

El análisis de las decisiones de Estado desde la perspectiva de las responsabilidades que


constitucionalmente competen a cada una de las tres ramas sólo puede redundar en la mayor fortaleza
y la mayor ponderación de todas estas decisiones.

Apreciados amigos:
Sueño con una Justicia oportuna y eficiente a la que puedan acceder fácilmente todos los colombianos,
y que consolide un marco institucional adecuado a la inversión productiva, para hacer posible lo que
hemos denominado la prosperidad democrática.

Yo sé que ustedes comparten este sueño, y estoy seguro de que, entre todos, con espíritu patriótico, lo
haremos realidad.

Quisiera terminar recordando unas iluminadas palabras que pronunció el general Francisco de Paula
Santander, el 7 de octubre de 1832, cuando se posesionó como Presidente de la República y leyó su
famosa ‘Proclama a los Granadinos’.

Estas palabras fueron su credo, su declaración de principios frente al acatamiento de la Ley, y hoy
quisiera hacerlas mías, ante ustedes, señores magistrados, señores jueces, como mi propio credo,
como mi propia declaración:

“Voy a gobernaros como he querido y quiero que me gobiernen: conforme a las leyes.

“Yo no traigo a la silla de Presidente, ni odios, ni rencores, ni deseos de venganza.

“La ley arregla nuestras acciones, las recompensa o castiga; yo seré su más fiel ejecutor sin miramiento
a personas, estados ni opiniones.

“Mi administración no se distinguirá por persecuciones innobles; yo no predicaré la anarquía en nombre


de la gloria y de la libertad para crear la necesidad de alterar las instituciones.

“Las leyes serán una realidad; respetaré los derechos de la minoría sin impedir que triunfe la voluntad
del mayor número; la fuerza armada no será protegida a expensas de los derechos del pueblo, ni
recompensada por erigirse en cuerpo deliberante; las autoridades no traspasarán impunemente la
esfera de sus atribuciones; el verdadero patriotismo no será despreciado; se podrá pensar libremente, y
decir con libertad lo que se piensa; todo se hará por el voto del mayor número y para la utilidad de la
nación.

“(…) nuestra gloria consiste en un sometimiento absoluto a la ley, como lo único que puede darnos
tranquilidad, libertad, abundancia, honor y dicha”.

Muchas gracias”.

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos Calderón en la quinta


jornada de Acuerdos para la Prosperidad, en Montería

Montería, 11 sep (SIG). “Qué bueno estar aquí en Córdoba y estar aquí en un tema de trascendental
importancia para el país.

Permítanme por favor contarles brevemente algunos aspectos de los días recientes que quiero
comentar con ustedes y con los colombianos.

El día de ayer fuimos con la Ministra de Educación (María Fernanda Campo Saavedra), con el Ministro
de las TICs (Diego Molano Vega), con una delegación, a inaugurar un colegio muy importante o a
reinaugurar, porque ese colegio tiene 201 años. Es el Colegio Nacional Pinillos de Mompós (Bolívar). Se
restauró, se invirtieron cerca de 3 mil millones de pesos y la verdad es que quedo una instalación muy
linda. Yo creo que es de los colegios más lindos que por lo menos yo he visto en mucho tiempo.

Además, en una ciudad muy especial. Recuerdo muy bien una frase de Bolívar, que decía: ‘Caracas me
dio la vida, Mompós me dio la gloria’. Y ese colegio tiene un significado muy especial, porque se volvió a
lanzar, por así decirlo, en un momento también muy especial, celebrando los 200 años de nuestra
independencia. El colegio más antiguo, más importante durante mucho tiempo del Caribe colombiano.
Colegio universidad además.

Y ayer decíamos, y ese es parte del tema que nos reúne hoy, la importancia de complementar esas
lindas instalaciones con una educación de buena calidad. Allá les ofrecimos que les íbamos a llevar 60
computadores para el colegio y el Ministro (Molano) me prometió que durante este Gobierno, durante los
próximos cuatro años, la fibra óptica llegará a Mompós.

Eso tiene un inmenso significado, que llegue la tecnología a la educación. Y eso fue un evento muy
lindo, muy significativo.

Reforma a la justicia

Ahí volamos a Cartagena a clausurar el simposio, el foro sobre la justicia, sobre la Jurisdicción del
Contencioso Administrativo; eso tiene que ver con la justicia y la jurisdicción que maneja las relaciones
de los ciudadanos con el Estado.

Sirve también, por así decirlo, de asesor del Gobierno, de consultor del Gobierno; nosotros le hacemos
consultas sobre como podemos proceder para estar en el marco de la Ley.

Ahí discutimos la reforma a la justicia. Esa es una reforma muy importante, una reforma que va a afectar
la vida de todos los colombianos, porque todos los colombianos quieren una más eficaz y más pronta
justicia.

Y por eso estamos presentando esa reforma y la estamos consultando con las diferentes Cortes, los
diferentes estamentos de la sociedad, las academias, las universidades, por supuesto el Congreso.

Una reforma que por supuesto también tiene ópticas diferentes. Cada Corte tiene su forma de pensar,
cada Corte mide una reforma de acuerdo a como le queda ese vestido a la respectiva Corte; es lo que
sucede generalmente con este tipo de reformas.

Por eso ayer les dijimos que el Gobierno propone unas ideas, las discute; queremos en la medida de lo
posible llegar a un acuerdo, llegar a un consenso. Generalmente en reformas como éstas llegar a un
consenso es imposible, pero después se le traslada al Congreso de la República esa discusión, el
producto de esa discusión, y es el Congreso de la República el que decide.

Porque es el Congreso de la República el que tiene la representación popular, es el Congreso de la


Republica quien debe dirigir esos conflictos entre diferentes estamentos de la sociedad cuando tienen
ópticas diferentes sobre problemas, por ejemplo, como el de la justicia.

Así funcionan las democracias. Y queremos que el Congreso tenga una muy alta participación en la
discusión de esta reforma tan importante. Reforma que tiene muchos elementos; ayer le agregue uno
que quiero explicárselos a ustedes brevemente el día de hoy.

Desmontar incentivo a acciones populares

Hay una figura en la Constitución que se llaman las acciones populares. Esa figura, cuando se discutió
en la Constituyente, se introdujo en la Constitución con el fin de combatir la corrupción, de combatir
aquellos que por a, b o c motivo le están sustrayendo los recursos al Estado, de combatir las malas
decisiones que le cuestan muchísimo al Estado o sea a todos los colombianos; entonces se introdujo
una cláusula donde dice que cualquier ciudadano que denuncie un hecho, ese hecho finalmente
después de todo el proceso judicial finiquita en una recuperación por parte del Estado de unos recursos
o de unas multas, la persona que puso la denuncia tiene un interés económico del 15 por ciento o hasta
del 15 por ciento.

Pues resulta que infortunadamente los avivatos se han apoderado de esa figura, la mayoría de ellos,
entonces han convertido esa figura en una verdadera mafia de demandas contra el Estado para hacerse
a ese 15 por ciento, que en demandas que son muy grandes, pues representan una plata muy
importante.

Entonces lo que hemos propuesto es que se continúe la figura, pero que ese incentivo económico
desaparezca, porque ese incentivo económico infortunadamente en lugar de servir de estímulo, lo que
ha servido es de mal uso del incentivo para que unas mafias incrustadas dentro del Estado se
beneficien de una figura que tenia una buena intención pero que infortunadamente no consiguió un buen
resultado.

Yo me iba a quedar en Cartagena, por invitación de la señora Alcaldesa (Judith Pinedo), a un festival
muy lindo, el Segundo Festival de la Hamaca Grande, que quiere exaltar los valores culturales de
Córdoba, de Sucre y de Bolívar.

Y estaba muy entusiasmado por asistir a ese festival; me dicen que era realmente muy interesante y
muy agradable ver esas discusiones entre los diferentes exponentes de esa diversidad cultural nuestra
que aquí en el Caribe, en todo Colombia, tenemos; es parte de nuestra gran fortaleza.

Dolor por el asesinato de policías en el Putumayo

Pero infortunadamente me devolví a Bogotá, porque había citado a los comandantes, al Ministro de
Defensa (Rodrigo Rivera), a analizar ese hecho muy triste que tuvimos ayer, el ataque a los puestos de
Policía en San Miguel, en el Putumayo, y que les costó la vida a ocho de nuestros héroes de la Patria;
ocho policías que estaban defendiendo a la población y que murieron cumpliendo con su deber.

Lo primero que debo reiterar es que el corazón del Presidente, el corazón de mi familia y el corazón de
todos los colombianos está con las familias de esos ocho héroes de la Patria, que sacrificaron su vida
por el resto de los colombianos, nuestro corazón está con ellos.

Hicimos un análisis en el Comando General de la situación, qué está pasando; hay una percepción de
que hay un incremento importante en el número de acciones terroristas, hicimos un análisis sobre la
operación del día de ayer, por qué murieron ocho policías, qué pasó, como hemos venido haciendo el
análisis de los otros incidentes.

¿Cual fue el la conclusión, cual fue la Conclusión de ese análisis que duro más de cuatro horas, en
donde cada comandante dio su punto de vista, hizo su análisis? Se discutió, analizamos bien las
conclusiones de cada uno de ellos, también del Director de la Policía (general Oscar Naranjo Trujillo), y
llegamos a la conclusión de lo siguiente:

Primero, la operación de ayer fue una operación bien hecha, es decir, los policías —que había
información de inteligencia de un posible ataque al pueblo de San Miguel, en la frontera con Ecuador—,
se dispersaron; eran 30 en grupos de 10, como debe ser, como estaba establecido. Hubo un ataque o
una intención de tomarse el pueblo; fue repelida, o sea, fue exitosa la operación de impedir que estos
bandidos se tomaran el pueblo. Y simultáneamente ellos atacaron, con esos morteros artesanales que
hacen, los diferentes puestos.

Infortunadamente uno de esos morteros pegó como quien dice en la pepa, en el sitio donde estaban 10
de esos policías, matando 8.

Eso es un hecho que lamentamos enormemente, pero no fue que ahí se hubiera procedido mal, no fue
que ahí se hubiesen hecho las cosas como no tocaban; fue una situación producto de esta
confrontación que tantos años llevamos y que estamos empeñados en acabar.

Redoblar la ofensiva en seguridad

Y lo que decidimos fue revisar y fortalecer todos los procedimientos de las Fuerzas, tanto de las Fuerzas
Militares como de la Policía; fortalecer la coordinación, que ha sido un factor muy importante de éxito;
revisar con especial atención los procedimientos, porque siempre que muere un miembro de la fuerza
pública, uno o inclusive que lo hieren, es porque algo sucedió que hubiera podido evitarse.

Si uno de nuestros soldados pisa una de esas terribles minas llamadas ‘quiebrapatas’, es porque no
tuvieron la suficiente precaución al entrar a esa zona y verificar si era una zona minada o no era minada.

Si matan, asesinan a un policía en un sitio, es porque no se tuvo la precaución de x o y. Siempre hay


algo que podemos mejorar y por eso decidimos entrar en un proceso de mejoramiento continuo para
que las Fuerzas sean cada vez más cuidadosas y redoblar la ofensiva, redoblar la ofensiva para que
estos bandidos no tengan el tiempo de planear sus operaciones, sino estar a la defensiva, que es algo
que se está haciendo de todas formas.

Entonces en ese sentido no vamos a cambiar nada, vamos simplemente a mejorar los procesos, vamos
a hacer una revisión minuciosa en las diferentes zonas donde hay peligro, donde sabemos que todavía
tenemos zonas ‘rojas’ con presencia de estos bandidos, de estos narcotraficantes, de estos terroristas
que están todos interesados en ver cómo debilitan a la Fuerza Pública, pero sobretodo ver cómo
debilitan la templanza de los colombianos.

Y es ahí donde yo quiero dar un mensaje muy claro: aquí lo que ha sucedido no es un hecho
extraordinario. Y ayer analizábamos unas cifras, les voy a dar unas cifras sobre lo que llevamos en lo
corrido del año en diferentes delitos y en confrontaciones con esos grupos ilegales.

Cifras contundentes

En lo que llevamos del año, hasta el 9 de septiembre, el total de delito de lo que llaman alto impacto,
incluyendo los secuestros, ha tenido una reducción del 5 por ciento entre este año y el año pasado. Los
delitos que afectan la seguridad ciudadana, como el hurto, la piratería, hasta el 9 de septiembre, han
tenido una reducción del 8 por ciento.

El número de nuestros miembros de la Fuerza Pública asesinados por las bandas estas terroristas
aumentó 5.2 por ciento, ese ha sido el precio.

El número de desmovilizados hasta el 31 de agosto ha sido 1.721 desmovilizados; solamente en el mes


pasado, en agosto, se desmovilizaron 217, y ¿qué nos dicen esos desmovilizados? Esto es muy
importante; ellos son fuentes de información sobre operaciones que están planeando, pero también
fuente de información sobre la situación de la guerrilla, sobre la situación de estas bandas criminales.
Nos dicen que cada vez se sienten más desesperados, que ellos se desmovilizan porque cada vez
están más asediados. Y el número 1.721 de lo que lleva del año, 217, demuestra que eso es así; si no,
no se hubieran desmovilizado.

Se han capturado hasta el 31 de agosto 1.333 de estos bandidos. Solamente en agosto se capturaron
133, y se han dado de baja 407 en lo que va del año, y solamente en agosto se dieron de baja 49.

Entre el 7 de agosto, porque hay la sensación en mucha gente que no, que esto es algo que quieren
darle la bienvenida al nuevo Gobierno. Si esa es la bienvenida, ustedes van a ver cuál va a ser la
respuesta a esa bienvenida: va a ser más contundencia y más determinación en acabar con esos
bandidos.

Y en esto que llevamos del año se redujeron los secuestros en un 6 por ciento, la extorsión en un 73 por
ciento. Los actos terroristas, hechos como éstos, se han reducido; el número, también un 6 por ciento.

Lesiones comunes han bajado 33 por ciento, hurto de vehículos ha bajado el 23 por ciento, piratería
terrestre ha bajado el 62 por ciento. Y las acciones subversivas han tenido una reducción entre el 7 de
agosto y el 9 de septiembre, en número de acciones en 18,3 por ciento.

O sea que aquí no estamos viendo una escalada, como algunos han pensado que se está presentando;
aquí lo que estamos viendo es una situación normal, donde ciertos hechos por lo sangrientos, el hecho
de Doncello es un ataque con sevicia que rompe todos los cánones del Derecho Internacional
Humanitario, que rocíen de gasolina a los policías y los incineren después, eso no tiene ningún tipo de
justificación bajo ningún parámetro con que uno se lo mida. Es por eso que ha tenido como más
repercusión.

Pero yo lo que quiero decirles a los colombianos, decirles a ustedes aquí en Córdoba, es que, analizada
la situación, lo que ha sucedido en el último mes, mes y medio, no es nada extraordinario y lo único que
vamos a hacer es a redoblar la ofensiva.

Ellos quieren que nosotros cambiemos nuestro proceder, muchas veces lo que hacen es atacar en un
sitio para desviar la atención de la Fuerza Pública para que se vayan a ese sitio y puedan atacar en otro.

Ellos quieren que el pueblo colombiano tenga la sensación de que volvieron con algún tipo de fuerza.
Pues no los vamos a dejar y no vamos a caer en esa trampa. El análisis escueto, objetivo, nos dice que
no debemos cambiar nuestra política de Seguridad Democrática. Todo lo contrario, lo que debemos es
reforzarla, redoblarla, y eso es lo que vamos a hacer.

Quería aprovechar esta ocasión también para darles a ustedes también ese parte de tranquilidad en
cuanto a estos ataques que también lamentamos mucho.

La muerte de un policía, la muerte de un soldado nos duele enormemente. Y no vamos a descansar


hasta que ni un policía ni un soldado sea asesinado por estos bandidos.

Ofensiva contra la minería ilegal

Y dentro de esa idea de redoblar los ataques contra los grupos criminales, yo me demoré en llegar —y
les ofrezco disculpas—, porque estaba sobrevolando la región de Ayapel.

Me fui a sobrevolar la región de Ayapel porque tuve la información hace unos días, de que en forma
abierta y descarada, grupos criminales, porque eso es lo que son, grupos criminales al margen de la ley,
en forma ilegal están acabando con el medio ambiente de una región tan importante para Colombia y
para el mundo, como es la laguna de Ayapel, como es todo ese humedal que significa tanto para
nuestra biodiversidad y nuestro futuro.

Y yo pregunté: ¿Y hace cuanto están ahí?

—No, hace rato.

¿Y cómo es posible que nadie los haya intervenido?

Y nadie me daba respuesta.

Entonces le dije a la Ministra del Medio Ambiente, le dije al Ministro de Minas, a las autoridades, al
general Naranjo, al Ejército, al general Navas, al Comandante General de las Fuerzas Militares: hagan
una reunión y yo no quiero que pase de esta semana en ir a ese sitio e incautan todo lo que sea ilegal.

Pues bien. Descubrimos que había una cantidad de minas, con una maquinaria impresionante, dragas,
retroexcavadoras, sacando los minerales en forma totalmente ilegal; ninguna de ellas tenía ningún
permiso.

Pero también al mismo tiempo, que es lo más triste, acabando con la biodiversidad y con el medio
ambiente de esa zona tan importante en este Caribe colombiano; y una zona tan importante para
Colombia.

Me puse a averiguar los efectos de esa minería ilegal. Por ejemplo, ya están envenenando a todos los
habitantes de esa zona por el mercurio y el cianuro que utilizan. Todos los estudios que se han venido
haciendo a través de los últimos años demuestran cómo en ciertas zonas la presencia de mercurio en
diferentes formas es muy superior a la permitida, a la que se consideraría normal o la que se
consideraría permisible para que no afecte la salud.

El efecto que eso tiene —y eso lo constaté en la primera visita que hice como Presidente de los
colombianos a La Mojana—, en las inundaciones que están afectando cientos de miles de colombianos
en este momento y que los pudimos ver nuevamente el día de hoy; esa sedimentación que producen
estas explotaciones ilegales o de nuestros ríos, que después entonces se desbordan y producen un
daño impresionante al resto de los colombianos. Y lo que eso produce en materia de daño ecológico; los
peces, a toda la fauna, la flora, de una región tan rica de nuestra biodiversidad.

Somos el país más rico en biodiversidad per cápita del mundo; eso es una riqueza que no tiene límite,
es una riqueza que tenemos nosotros que defender a capa y espada.

El mes entrante, el mes de octubre, se va a reunir la gran Conferencia de la Biodiversidad en Japón, en


Nagoya, y allá va a ir la doctora Sandra Bessudo (Ministra del Medio Ambiente designada), que está
aquí presente. Hoy es el Día Nacional de la Biodiversidad; yo no sabía eso, esta mañana me enteré.
Hoy es el Día Nacional de la Biodiversidad.

Biodiversidad y Alta Consejera para Gestión Ambiental

Entonces en ese sentido quisiera hacer dos anuncios:

Mientras se crea el Ministerio del Medio Ambiente, como es un tema tan importante y que es un tema
transversal, que afecta prácticamente todas las actividades y que tiene que ver con todas las
actividades, y que es una riqueza tan importante para los colombianos, preservarla y utilizarla bien para
producir más prosperidad.
Y al mismo tiempo, la política de aguas, de preservar nuestras fuentes de agua; somos también uno de
los países más ricos del mundo en materia de agua por habitante. Y uno lo ve por toda Colombia. Aquí
estas inundaciones, eso no es por falta de agua; es por exceso de agua.

Y cuando va uno a la Orinoquía, a la Amazonía, ve uno esa cantidad de agua en un mundo donde la
gente está preocupada porque se está acabando el agua.

América, y sobre todo Suramérica, cada vez está siendo vista por el mundo entero como una de las
grandes fuentes de agua; Nosotros tenemos que preservar esas fuentes de agua a como dé lugar y
poderlas explotar bien.

No podemos seguir deforestando nuestros bosques, porque eso lo que significa es que cada vez vamos
a ir perdiendo más y más otra riqueza muy importante, como es el agua.

Por eso este Día de la Biodiversidad, entonces a la doctora Sandra Bessudo la voy a nombrar como Alta
Consejera para la Gestión Ambiental, Biodiversidad, Agua y Cambio Climático; para que tenga que ver
con todos los ministerios y coordine la acción mientras se crea el Ministerio del Medio Ambiente.

Lo segundo es que en este Día de la Biodiversidad, esta acción que inició la Policía, el general (Óscar)
Naranjo a la cabeza, en compañía del Ejército, de incautar estas retroexcavadoras, estas dragas, y de
capturar en flagrancia a esta gente que está, en cierta forma, asesinando nuestra biodiversidad, es el
inicio de una cruzada contra la minería ilegal en este país.

Porque no es solamente una minería ilegal aquí en Ayapel, en los sitios; en todo el país se está
presentando eso con daños incalculables para el futuro de nuestro país. Y el Gobierno no puede
quedarse quieto, todo lo contrario; tenemos que ser muy proactivos en detener este crimen ecológico
que se está cometiendo.

Tengo entendido que llegó el general Naranjo. General Naranjo, bienvenido. ¿Por qué no nos cuenta
hasta ahora el resultado de esta acción tan necesaria y que estábamos en mora de poner en marcha?

(…)

Muchas gracias, general. Y muchas gracias a sus hombres que participaron en esta operación; a los
hombres del Ejército que los acompañaron. Para eso está nuestro Ejército, nuestra Policía, para hacer
operaciones de este tipo, protegiendo a los colombianos, protegiendo el medio ambiente de los
colombianos.

Y esta operación en particular tiene un gran significado, porque como lo decía el general Naranjo, los
grupos ilegales, la propia guerrilla, los narcoterroristas y esas bandas criminales, se han apoderado de
esas explotaciones ilegales.

Y es una fuente muy importante de recursos. En la medida en que el narcotráfico lo hemos venido
golpeando, hemos venido disminuyendo esa fuente de financiación, se han venido trasladando para
conseguir recursos de otras fuentes y una de las fuentes que encontraron fue la minería ilegal, que en
su gran mayoría están cooptadas por estas bandas criminales, por estos gruidos al margen de la ley.

Existe un número importante de mineros artesanales, de mineros informales; a esos les decimos: no se
preocupen, vamos a formalizarlos. Vamos a proveer los instrumentos y los mecanismos para que ellos
se formalicen y puedan explotar los minerales en forma correcta, respetando el medio ambiente,
respetando el entorno; no derramando cianuro o mercurio en el agua, que después acaba con nuestros
peces o con las vidas humanas.

Aquí en esta región —Gobernadora (de Córdoba, Martha Sáenz), usted lo debe conocer—, ya se están
viendo malformaciones de los niños recién nacidos, que tienen que ver directamente con la presencia de
mercurio en el agua de estos humedales tan importantes para nuestra biodiversidad.

Por eso, general, ahí, como en todo, no baje la guardia. Déle con todo, general.

Educación, clave para la Prosperidad Democrática

Y ahora, a lo que vinimos.


Este Acuerdo para la Prosperidad sobre el tema muy, muy importante, sobre la educación.

No sé doctor Miguel (Peñaloza, Alto Consejero para las Regiones), si usted ya les explicó cómo
operaba, cómo está operando; desde ayer están reunidas las diferentes mesas y a este Acuerdo le
damos una gran importancia, porque la educación es el camino, el único camino que en el largo plazo
nos saca del subdesarrollo y de la pobreza.

No hay otro. Lo único que realmente como país, como sociedad nos va a permitir desarrollarnos,
progresar, llegar a eso que hemos denominado la Prosperidad Democrática, es la educación. Es la
forma más efectiva, la única forma real de que mucha gente salga de su situación de pobreza y pueda
desarrollarse en la vida con dignidad, y tengan oportunidades para que sus familias también puedan
desarrollarse con dignidad.

El Presidente Uribe hizo un gran esfuerzo y logró muchísimo, y hay que reconocérselo todos los días, en
materia de cobertura de la educación, aparte de muchos logros que el Presidente Uribe hizo por este
país en muchos frentes, y que nunca dejaremos de agradecerle.

Pero en materia de educación tuvo un gran desempeño en aumentar la cobertura. Hizo un gran
esfuerzo, un gran esfuerzo presupuestal, un gran esfuerzo institucional.

¿Qué nos corresponde ahora? No solamente mantener esa cobertura y ampliarla donde sea necesario,
sino ahora enfocarnos en la calidad de la educación.

Ahora, calidad de la educación

Yo le decía ayer al Rector del Colegio Nacional Pinillos, de Mompós, que llevaba 17 años, le decía:
mire, le acaban de entregar unas instalaciones maravillosas, unos niños con muchas ganas de
aprender, y estuve con ellos y les preguntaba qué materia les parece más difícil.

Uno decía, biología, el otro decía inglés, el otro decía matemáticas, pero se les veía la ansiedad de
aprender. Pero todo eso se puede venir al traste, todo ese esfuerzo no significa nada, si la calidad de la
educación que le damos a esos niños no es la óptima.

Y desafortunadamente, infortunadamente, nuestro país en materia de calidad está muy atrasado.


Tenemos un promedio demasiado bajo en prácticamente en todos los estamentos, pero sobretodo en
los estamentos públicos. Hay muchas brechas que hay que desaparecer o disminuir.

En la campaña yo decía: la Prosperidad Democrática quiere decir acabar con las brechas; brechas entre
el centro y las regiones como el Caribe en materia de desarrollo, brechas como el ingreso de los mas
pobres frente a los mas ricos.

En la educación hay varias brechas que tenemos que acabar. La primera de ellas es la brecha entre la
educación urbana y la educación rural. Es impresionante la diferencia entre la educación urbana y la
rural.

La segunda es la brecha entre los colegios públicos y los colegios privados. Ahí hay una gran diferencia
y eso lo que hace es perpetuar las desigualdades en todo sentido.

La tercera es la brecha entre los colombianos de ingresos altos y los colombianos de ingresos bajos en
materia de educación.

La cuarta brecha es el acceso a los bienes complementarios que requiere la educación —que toda
buena educación requiere bienes complementarios— y la tremenda diferencia que hay en la calidad de
la educación que reciben las poblaciones vulnerables. La mala educación que reciben por ejemplo los
indígenas, los afrodescendientes, los desplazados y también los discapacitados.

Ahí también tenemos que hacer un gran esfuerzo para ir reduciendo esas brechas, todo en función, no
solamente de darles acceso a la educación, sino a una buena educación.

Y ese es el fondo de la política de educación que vamos a adelantar en el Gobierno. La Ministra se los
va a explicar en más detalle ahora más tarde, tiene que ver con la calidad de la educación.

Hay todavía muchos niños que están por fuera del sistema educativo. Hay 11.3 millones de estudiantes
que están en las escuelas y colegios cursando preescolar, educación básica y educación media; falta
todavía poco más de un millón, 1.3 millones de niños que todavía no tienen acceso a esa educación,
que va a ser prioritario meterlos, para que todos los niños de Colombia tengan acceso a educación
preescolar, básica y media.

Pero al mismo tiempo, como les decía antes, poco sirve de que tengan una educación, si al final el
producto final es malo. Porque una mala educación le quita a ese muchacho o a esa muchacha las
oportunidades que la educación le debería dar para progresar en la vida. Y ahí es donde tenemos que
concentrarnos, porque los indicadores que tenemos en Colombia son muy preocupantes.

Hay diferentes pruebas, pruebas por ejemplo en los años 5° y 9°, que se llama la prueba Saber. En esa
prueba —óigase bien— el 70 por ciento, 70 por ciento de los estudiantes de los colegios oficiales,
obtienen lo que llaman logros mínimos, o sea están en el rango más bajo; ni siquiera obtienen el
promedio en el rango más bajo. Y tan solo dos por ciento, dos por ciento de los estudiantes de colegios
oficiales tienen resultados que pueden considerarse como sobresalientes.

Combatir deserción y analfabetismo

Tenemos también un problema de deserción, sobretodo en las zonas rurales. Y eso tenemos que
combatirlo porque ahí también hay una falencia básica. La deserción lo que hace es dejar a ese niño
que abandona el colegio sin oportunidades después, porque generalmente cuando se van no regresan;
por eso hay que hacer una gran campaña para evitar la deserción.

Hay otro reto muy importante que tenemos, que tiene que ver con el analfabetismo. En el país el
promedio es del 6.7 por ciento; se ha reducido uno por ciento en el último año, creo.

Pero hay regiones donde ese analfabetismo está por encima del 20 por ciento. Por ejemplo hay nueve
entidades territoriales que superan la tasa del 20 por ciento y más de 26 que están por encima del 10
por ciento. 26 entidades que están por encima del 10 por ciento, o sea el 10 por ciento de su población
es analfabeta. Infortunadamente tres de ellas están aquí en Córdoba, aquí en Montería, en Sahagún y
en Lorica; esas tres están por encima del 10 por ciento.

Ahí vamos a hacer un gran esfuerzo para que por lo menos entren en el promedio nacional, porque
imagínense ustedes la posibilidad de una persona para progresar en la vida si ni siquiera sabe leer y
escribir; eso es de sentido común.

Vamos a hacer un gran esfuerzo, y eso es parte del Proyecto de Regalías, de invertir el 10 por ciento de
las regalías en ciencia, tecnología e innovación. Eso debe darle un gran empuje a la calidad de la
educación, a concientizar la gente en materia de buscar una educación de calidad.

Y también vamos a hacer un gran esfuerzo para aumentar la cobertura de los colombianos y
colombianas que puedan cursar la educación superior o educación técnica superior. Ahí se hizo un
esfuerzo, pero hoy estamos en un 35 por ciento, 36. Eso es demasiado bajo si queremos realmente
nosotros competir con el mundo entero, porque en el fondo eso es lo que estamos haciendo. Y con eso
finalizo.

Una persona que se gradúa del colegio o de la universidad, y que quiere un empleo, en un mundo cada
vez más globalizado, está es compitiendo con otra persona en la India, u otra persona en Japón, u otra
persona en la China o en Argentina, porque en la medida en que el mundo se está globalizando, la
competencia por la calidad de la educación también se globaliza.

Y así como por ejemplo están llegando las empresas extranjeras a instalarse aquí en Colombia con los
llamados call centers  , esos sitios donde responden a los reclamos de las tarjetas de crédito de los
bancos, aquí en Colombia ya hay cientos de miles de colombianos que están trabajando en una
empresa que le está resolviendo un problema a un norteamericano en Hong Kong, que tiene alguna
duda sobre su cuenta que tiene en Sudáfrica, y esa comunicación se la está retransmitiendo una
persona aquí en Colombia.

O sea lo que les quiero decir es que la calidad de la educación, si queremos progresar, tiene que ser un
propósito nacional. Y en eso la Ministra pues está totalmente comprometida, ella les explicará cuál es la
política.
Y por eso hemos venido aquí a Córdoba, para que ese tema de la educación que es tan importante, lo
focalicemos aquí en Córdoba, qué podemos hacer, cómo podemos ayudar para que los colegios aquí en
Córdoba, sean cada vez mejores, para que los niños en Córdoba tengan mejor acceso a una mejor
educación.

De eso se trata este Acuerdo para la Prosperidad: educación aquí en Córdoba. Y yo espero que al final,
después de los resultados, todos quedemos con una ruta crítica de acciones para lograr ese objetivo.

Ustedes no se acaban de imaginar el mejoramiento de la calidad de vida en el mediano plazo. Si nos


ponemos hoy unas metas aquí en Córdoba sobre mejorar la calidad de la educación, el impacto que
tiene eso en el departamento, en el desarrollo del departamento, la calidad de vida del departamento, es
impresionante. Por eso escogimos aquí Córdoba, querida Gobernadora, querido Alcalde, y por eso
estamos aquí.

Quiero finalmente, al lado de mi señora (María Clemencia Rodríguez), está una gran amiga nuestra,
pero no vino por amiga nuestra; se llama Aída Furmanski (Presidenta de la Fundación Menorah). Vino
porque hace 30 años esta amiga nuestra tiene un colegio que se llama el Colegio Menorah, en un barrio
muy pobre, un barrio del Sisbén uno o Sisbén dos en Bogotá.

Sin embargo, este colegio que ella creó, que lo quiso hacer como parte la cadena de colegios distritales,
es un colegio distrital, pero que se ha dedicado a mejorarle la calidad al colegio, dedicado solamente a
las niñas, niñas de muy bajos recursos, ha graduado más de 7 mil niñas.

Una de ellas, por ejemplo, ustedes la oyen todos los días en ‘La Luciérnaga’, Alexandra Montoya, salió
del Colegio Menorah. Otra es una gran banquera; quería traerla hoy pero está en Nueva York; es una
gran banquera en Nueva York, se graduó de la universidad más prestigiosa de la ciudad de Nueva York.

Y esas 7 mil niñas están desempeñando un papel muy importante hoy en la sociedad. No solamente
ellas, sino han sacado a sus familias del nivel de pobreza. Y yo quise traerla para que nos aportara su
experiencia; lleva 30 años en esa materia, y ese colegio es uno de los tres mejores colegios de Bogotá.

Un colegio oficial, un colegio del Distrito, un colegio en una zona muy, muy desprotegida de la ciudad,
produciendo niñas con un nivel de educación por encima de los colegios privados en Bogotá. Ese es el
ejemplo que yo quisiera que todos los colegios oficiales siguieran. Gracias Aída.

Entonces muchas gracias y aquí oiremos a los voceros de los diferentes grupos”.

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos durante la instalación de


la Mesa de la Justicia

Bogotá, 13 sep (SIG). “Con mucha ilusión, con mucha esperanza, estamos instalando hoy la Mesa de la
Justicia.

Tal como lo anunciamos el pasado 25 de agosto, cuando presentamos el texto de la Reforma a la


Justicia que propone el Gobierno, nuestro propósito es que tengamos un diálogo constructivo que
permita identificar los consensos y disensos que existan sobre su articulado.

Somos conscientes de que –como es natural en una reforma de esta trascendencia– existen toda clase
de opiniones, con argumentos a favor o en contra de las diversas propuestas.

De eso se trata. Queremos que el diálogo sea fluido e incluyente, y por eso celebro que en esta Mesa
participen los presidentes de las Altas Cortes, los directores de las entidades de control, los voceros de
los partidos políticos con representación en el Congreso, las universidades, los sindicatos, los gremios
económicos y los expertos juristas.

Aquí hemos venido, más que a explicar la reforma que proponemos –que ya lo hemos hecho en las
semanas previas– a escucharlos a ustedes, a que hablen con total libertad y a que, entre todos,
cumplamos con nuestra responsabilidad histórica hacia el país y hacia nuestra Justicia.

Nuestra responsabilidad es que de estos diálogos, de estas discusiones, salga una buena reforma, una
reforma que ayude a corregir las dificultades que se presentan en la administración de justicia, y a hacer
realidad una justicia más pronta, oportuna, cumplida y eficaz para todos los colombianos.

Como lo dije el viernes pasado en el Encuentro de la Jurisdicción de lo Contencioso Administrativo,


cuando hablamos de buscar una mejor y más pronta Justicia, hablamos de seres humanos, de
colombianos del común, que tienen derecho a obtener una respuesta a sus demandas en un tiempo
razonable.

La necesidad de la justicia es innata al ser humano, y es obligación del Estado hacer efectivo el derecho
a la justicia que tienen todas las personas que hacen parte de la sociedad.

Queremos seguridad jurídica, queremos una adecuada Gerencia de la Justicia; queremos jueces y
magistrados concentrados exclusivamente en sus funciones jurisdiccionales, con carreras enmarcadas
en una profesionalización efectiva; queremos evitar eventuales “choques de trenes” entre las distintas
jurisdicciones; queremos dotar a las víctimas de derechos procesales, y queremos descongestionar los
despachos judiciales, entre otros objetivos.

Como en todo proceso donde participan diversos actores, con múltiples opiniones, es probable, es casi
seguro, que el resultado no satisfará a todos por igual, pero lo importante es que avancemos hacia el
objetivo fundamental, que es dar a los colombianos una más pronta y eficaz justicia.

Nuestra Constitución, que el próximo año cumple 20 años, está todavía en proceso de construcción, y
es nuestro deber ajustarla a las necesidades y prioridades de los tiempos actuales.

Ustedes me han oído muchas veces referirme a la necesidad de buscar el máximo equilibrio entre las
ramas del poder público.

Este equilibrio se ha roto, entre otras razones, por deficiencias del Ejecutivo y del Legislativo en su
misión de satisfacer las necesidades básicas de la población, de responder a las carencias de los
ciudadanos, y de reglamentar los derechos fundamentales de las personas, y los procedimientos y
recursos para su protección.

Ante esta insuficiencia, los jueces de la República han entrado a suplir, con sus sentencias –y
especialmente por la vía de la tutela–, el papel que deberíamos cumplir los otros dos poderes.

No lo digo en tono de crítica. Ha sido un desarrollo explicable dentro de la búsqueda de la realización


del Estado Social de Derecho que proclamó nuestra Carta Fundamental.

Pero es hora de que busquemos restablecer el equilibrio.

Para ello necesitamos que ninguna de las ramas del poder, ninguno de los actores estatales, nos
aferremos a los fueros conquistados por la fuerza de los hechos, y busquemos, mejor, una democracia,
una institucionalidad, en que cada uno de los poderes públicos se mantenga en sus fueros naturales,
colaborando armónicamente con los demás.

Hemos venido a escucharlos a todos; estamos abiertos a todas las ideas, a todas las iniciativas, a todas
las sugerencias.

Cuando estén de acuerdo con alguna parte de la reforma que hemos propuesto, no duden en decirlo y
en defenderla, para dotarla de mayor fuerza argumental.

Cuando no estén de acuerdo, parcial o totalmente, escucharemos sus críticas y evaluaremos las
alternativas que propongan.

Será difícil, casi imposible, lograr un consenso entre tantas opiniones, pero lo que queremos es que la
reforma que presentemos cuente con el mayor espacio de debate posible, y tengan la seguridad de que,
si nos convencen, estamos dispuestos a hacer las modificaciones que resulten necesarias.

La reforma que está a consideración no es una reforma improvisada.

Es el fruto de meses, de años, de trabajo, de observación, de consultas.

Es una suma de esfuerzos que recoge aportes de los más diversos sectores, que enriquecieron la
propuesta inicial, y que seguirán siendo enriquecidos en esta Mesa de Justicia que funcionará en los
próximos días.

Aquí están reflejadas, muchas de las sugerencias realizadas por la Comisión de Expertos, que presidió
el doctor José Alejandro Bonivento y que reunió a magistrados, ex magistrados, juristas, académicos y
ONGs, y que realizó a su vez múltiples consultas entre la comunidad académica y nacional.

Aquí está el producto de meses de trabajo de ex ministros, ex magistrados, abogados, que, bajo la
coordinación del ex procurador Carlos Gustavo Arrieta, diseñaron la propuesta jurídica de nuestra
campaña.

Así mismo, está reflejada la sesuda propuesta que elaboró, en su momento, el grupo de trabajo de la
campaña del hoy Ministro del Interior y de Justicia, Germán Vargas Lleras, que fusionamos con la
nuestra, preservando lo mejor de ambos proyectos.

Aquí hay aportes de importantes instituciones dedicadas al estudio del tema de la Justicia, como la
Corporación Excelencia por la Justicia –que usted presidió doctor Mauricio González y hoy está bajo la
acertada dirección de la doctora Gloria María Borrero– y del Instituto de Derecho Procesal, entre otras.

Se trata, entonces, de una propuesta de reforma que recoge años de trabajo, y cientos de horas de
estudio, debate y reflexión entre las personas que más conocen del tema.

Por lo mismo, merece ser considerada y evaluada con la mayor atención por todos los participantes de
esta Mesa de Justicia, y por el Congreso de la República, que tendrá participación en esta mesa a
través de los voceros de los diferentes partidos en él representados.

Creo que es bien importante que no solamente esta discusión se adelante entre el Ejecutivo y el poder
Judicial, sino que también contribuya el poder Legislativo.

Esa armonía entre los tres poderes es lo que la democracia colombiana necesita.

Por supuesto que será el Congreso el que, en última instancia, apruebe la reforma y resuelva los
disensos que subsistan, pero el propósito fundamental de todos, el propósito fundamental del Gobierno,
el propósito fundamental mío, es acertar en la reforma que el país necesita frente a su justicia.

Creemos que esto, dentro de los diferentes frentes que hemos puesto sobre la mesa en nuestro plan de
Gobierno, es muy importante.

Como les dije en mi visita a las Cortes el 25 de agosto, el tiempo es un factor esencial y por eso,
respetando la trascendencia del tema, hemos obrado con la mayor premura posible.

La legislatura tiene sus términos, que nos han obligado a fijar un límite de tiempo al necesario
intercambio de opiniones, con la esperanza de que podamos dar trámite pronto y exitoso a la Reforma.

Sin embargo –y en esto quiero ser claro–, si esta Mesa de Justicia que hoy instalamos, si el Poder
Judicial y el Poder Legislativo consideran que este ejercicio previo de debate y deliberación requiere de
más tiempo, podría considerarse posponer la presentación de la reforma ante el Congreso para el
segundo periodo de la actual legislatura, o sea, para principios del año entrante.

Nuestro deseo es presentar la reforma en pocos días, pero si los argumentos y la prudencia
aconsejaran hacerlo en el primer semestre del próximo año, estamos abiertos a esa opción.

Nuestro objetivo, más que correr, es que quede bien hecha.

Lo que sí no da espera son los cambios en la normatividad penal y de política criminal que nos permitan
afrontar con mayor contundencia la delincuencia en los centros urbanos y en todo el país, los cuales
presentaremos al Congreso en los próximos días.

Hablamos de reformas que endurezcan el régimen contra el porte ilegal de armas; ajustes necesarios al
sistema penal acusatorio; reformas al Código de Infancia y Adolescencia, que desestimulen la
participación de los jóvenes en actos criminales, y medidas contra el microtráfico, entre otras que
estamos considerando.
Esto es muy importante para la mejoría de la Seguridad Ciudadana, que nos hemos propuesto.

Y no menos importante, señores magistrados, es que tengamos pronto, muy pronto, un Fiscal General
designado en propiedad.

Como lo dije en mi vista a la Corte Suprema de Justicia, de mi parte pueden contar con toda la
colaboración a fin de encontrar fórmulas que les den tranquilidad en el cumplimiento de esta tarea, sin
que cerremos por anticipado ninguna puerta.

Perdónenme que insista en esto, pero el daño que causa la interinidad –sin desconocer las calidades y
el trabajo del fiscal encargado– es creciente en todos los ámbitos, incluyendo a la misma Corte
Suprema.

Apreciados amigos de la Mesa de la Justicia:

En las horas y días que vienen escucharemos diversas opiniones a favor o en contra de determinados
aspectos de la reforma, conceptos no sólo de juristas sino de miembros representativos de la sociedad
civil.

Les pido una sola cosa: Mantengamos la mente abierta.

No nos casemos con posiciones a priori porque la gracia del debate, el encanto de la deliberación, es
precisamente la posibilidad de cambiar de idea cuando los argumentos del otro resultan más
convincentes y atinados que los propios.

¡Qué bueno saber que la Justicia en Colombia es una preocupación de todos, y que todos queremos
contribuir a que sea pronta, ágil y eficaz!

Más y mejor justicia para todos los colombianos es una demanda no sólo de los ciudadanos de a pie,
sino de toda la sociedad, comenzando por la misma Rama Judicial, que quiere trabajar, con mayor
eficiencia, en el cumplimiento de su misión constitucional y por el bienestar del pueblo colombiano.

Últimamente me ha dado por citar, en este año del Bicentenario, a los próceres de nuestra
Independencia, porque ellos establecieron, no sólo con sus armas sino con sus acciones de Gobierno y
sus palabras de liderazgo, el curso institucional de la Colombia que hoy somos, 200 años después.

Permítanme, por ello, expresar los mejores augurios a esta Mesa de Justicia que hoy instalamos,
recordando las palabras del Libertador en su magistral Discurso de Angostura:

'Que los tribunales sean reforzados por la estabilidad y la independencia de los jueces; por el
establecimiento de jurados; de códigos civiles y criminales que no sean dictados por la antigüedad, ni
por reyes conquistadores, sino por la voz de la naturaleza, por el grito de la justicia y por el genio de la
sabiduría':

Que así sea, estimados amigos.

¡Que el 'grito de la justicia' y 'el genio de la sabiduría' iluminen las deliberaciones de esta Mesa de la
Justicia!

Muchas gracias”.

Palabras del Presidente Santos al condecorar al equipo de ciclismo


Colombia es Pasión 4-72 Café de Colombia

Bogotá, 15 sep (SIG). “¡Que bueno! ¡Qué bueno es poderle dar a nuestros compatriotas buenas
noticias!

Esta semana tuvimos tres buenas noticias, en lo que va corrido de la semana. Ayer por la noche nos
comunicaron que Colombia había sido certificada en materia de derechos humanos por parte de
Estados Unidos. Es una noticia positiva, sobre todo justa, justa porque reconoce un esfuerzo que se ha
venido haciendo en un problema que nadie desconoce, un problema que todos sabemos que existió y
que todavía existe, pero en menor medida, y que estamos haciendo un gran esfuerzo para que el
problema de los derechos humanos en Colombia, de la violación de los derechos humanos deje de ser
un problema.

Y este reconocimiento es un pronunciamiento justo, que está señalando que efectivamente hemos
hecho un esfuerzo y seguiremos haciendo un gran esfuerzo en esa materia.

La otra buena noticia que recibimos en los días pasados fue el aumento en la calificación, o el
incremento en la calificación que una de las calificadoras de riesgo hizo sobre Colombia.

Cambiaron la calificación de un pronóstico estable a un pronóstico positivo

¿Eso qué quiere decir?

Quiere decir que quienes califican el riesgo de las inversiones a nivel mundial están diciendo que
Colombia es un menor riesgo, que Colombia está haciendo las cosas bien, que Colombia está poniendo
en marcha unas políticas económicas que nos van a dar frutos en el futuro, y por eso, ese cambio de
calificación positivo pues también es una buena noticia.

Entre otras cosas lo que eso hace es que los reduce el costo del capital, el costo de los intereses en
nuestra deuda externa, en nuestra deuda en general, y eso es bueno para la economía.

Pero la noticia que más nos ha emocionado y que nos convoca aquí el día de hoy es la noticia que estos
nuevos héroes de la Patria nos dieron el domingo pasado.

Un triunfo muy importante para los colombianos

Ese gran triunfo contundente, el más contunde de la historia en materia de ciclismo en esta gran
competencia es algo que para los colombianos significa muchísimo, es un ejemplo, y además nos llena
de patriotismo porque eso es lo que este tipo de noticias nos da; es una inyección de patriotismo, una
inyección de fe en el futuro y una inyección de autoestima que nos dice: los colombianos podemos
destacarnos en muchos frentes y uno de esos frentes es el deporte y dentro del deporte, el ciclismo.

Qué bonito, como aquí se dijo ya, el Tour de L’Avenir, que quiere decir: el Paseo del Porvenir. Lindo
nombre, además.

Paseo del porvenir porque eso son ustedes, una muestra de nuestro futuro, de nuestro porvenir, porque
así como ahora dieron ejemplo en esta competencia, como también ya se dijo aquí, esa es la antesala
para cosas más grandes hacia el futuro.

Y no sólo eso, sino que se llevan con ustedes el entusiasmo de miles, por no decir millones de
colombianos, que lo vieron a usted, Nairo (Quintana), montado en el podium, orgulloso, diciendo:
‘¡Cómo me siento de orgulloso de ser colombiano!’.

Y una cantidad de niños desde La Guajira hasta Leticia, Nariño, en su departamento, Boyacá, aquí en
Bogotá, diciendo: ‘Mire, si él pudo yo también puedo’.

Y eso tiene un efecto muy importante para nuestra juventud, para nuestra niñez, y eso se lo agradezco
de todo corazón. Porque esos hechos, para una sociedad, son importantísimos.

Son importantísimos porque le demuestran a la gente que sí podemos. Y no solo eso, sino que se
convierten en símbolos: símbolos de superación, símbolos de éxito, y eso una sociedad lo aprecia y lo
necesita.

Por eso esta celebración del día de hoy para mí es tan significativa, porque hace la labor del Gobierno,
la mía, más fácil, cuado personas como ustedes dejan tan bien el nombre de nuestra Patria ante el
mundo.

Por eso quiero decirles que esta medalla que les pusimos es una pequeña demostración de un gran
sentimiento, no solamente a nombre del Gobierno sino a nombre de todos los colombianos.

Decirles cómo esa superación de ustedes tiene un valor muy especial para los colombianos y para los
ciudadanos del futuro, de l’avenir, del porvenir.

Los patrocinadores

El equipo tiene unos patrocinadores, todos símbolos colombianos.

Mucha gente no sabe que 4-72, Servicios Postales 4-72, son las coordenadas del centro de Colombia.

¿En dónde es que queda, Juan Ernesto (Vargas, Presidente de 4-72)?

En Puerto López (Meta). Ahí hay un obelisco, este es el centro de Colombia, entonces el centro de
Colombia patrocinando el equipo.

Por otro lado, el Café de Colombia, que es el símbolo nuestro por excelencia.

Aquí está el Presidente de la Federación de Cafeteros (Luis Genaro Muñoz). Usted no se imagina lo que
significa que ustedes tengan ese loguito de Juan Valdez. En cada pedaleada ese loguito ahí, y la
televisión enfocándolos. Eso también es muy importante para nuestro producto insignia.

Y por supuesto, Colombia es Pasión, la pasión de ustedes. Eso se conjuga perfectamente: la pasión de
ustedes es lo que a los colombianos nos debe servir para seguir adelante, seguir adelante como
ustedes lo han hecho, esforzándonos cada vez más para que nuestro país sea cada vez mejor visto en
el exterior y con más progreso en el interior.

Por eso es tan importante esta celebración y esta conmemoración que hacemos a este gran triunfo.

Fortalecer a Coldeportes

Yo todavía recuerdo –y gracias por volvernos a dar ese gusto de lo que es el triunfo en el Tour de
L’Avenir- porque yo recuerdo muy bien, yo estaba viviendo en Londres, precisamente trabajando con la
Federación de Cafeteros en 1980, cuando se ganó la última vez, o cuando se ganó la primera vez el
Tour de L’Avenir.

Y recuerdo después, cinco años más tarde, que era Martín Ramírez quien lo volvió a ganar.

Pero ese primer triunfo fue para mí un momento muy especial. Por eso cuando lo volví a ver, montado
en el podium, me emocioné enormemente, porque recordé ese orgullo y lo que le sirvió en ese entonces
a Colombia ese triunfo, que hoy se repite después de muchos años de no haberlo saboreado.

De manera que muchas gracias por volvernos a dar ese gustico de cómo se saborea un buen triunfo
como el que ustedes acaban de realizar.

Y esto es algo también muy importante por la importancia –perdónenme la redundancia- del deporte.

Doctor Jairo (Clopatofsky, Director de Coldeportes), usted saber perfectamente que nosotros queremos
en este Gobierno que el deporte se convierta en una piedra fundamental.

No vamos a convertir a Coldeportes en ministerio porque ya estamos creando demasiados ministerios,


pero le vamos a dar un estatus como si fuera un ministerio, y le vamos a dar más presupuesto y vamos
a convertir al deporte en una verdadera pasión, ojalá de todos los niños y jóvenes de Colombia.

Qué mejor actividad para desarrollar en Colombia –aparte del estudio, señora Ministra de Educación,
como complemento, porque es parte de la educación de cualquier ser humano- que el deporte se
convierta en una locomotora de todos los niños y los jóvenes de Colombia.

Por eso tenemos que poner en marcha rápidamente, doctor Clopatofsky, el Plan Supérate, y ver cómo
vamos a implementar todas esas buenas ideas que usted y yo hemos discutido tanto, para iniciar ese
proceso de poner al deporte a la vanguardia de toda la actividad de nuestra sociedad.

Y yo me acuerdo que en la campaña estuve en Boyacá, la tierra, Nairo, de su padre y de mi padre,


porque mi padre también es boyacense, o era boyacense, y me pidieron que por qué no los ayudaba
con un centro de alto rendimiento.

¿Por qué no averiguamos cuánto puede costar ese centro y en nombre aquí de Nairo se lo damos a
Boyacá?

Eso tiene su razón de ser, porque yo pregunte: ‘¿Y por qué Boyacá?’.

Y me dieron toda clase de explicaciones técnicas: la altura, el entorno, no en vano Boyacá ha dado tan
buenos ciclistas a través de toda su historia, y por eso veamos a ver, porque creo que esa tierra, Nairo
(Quintana), de su padre y de mi padre, de pronto se merece un buen Centro de Alto Rendimiento.

Entonces vamos a ver, Jairo (Clopatofsky) si hacemos ese esfuercito y lo podemos ir construyendo por
etapas.

De manera que como les decía, esta es la antesala de triunfos mayores.

¡Qué bueno verlos a ustedes con ese entusiasmo, con ese amor por su Patria, con ese amor por el
deporte!

De nuevo muchas, muchas felicitaciones.

Nos hacen ustedes sentir al resto de los colombianos muy, muy orgullosos.

Muchas gracias”. 

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos durante la inauguración


del nuevo edificio de la Cámara Colombiana de la Infraestructura

Bogotá, 16 sep (SIG). “¡Qué estimulante es atestiguar este avance de urbanismo, este avance
arquitectónico, de emprendimiento, que representa el nuevo edificio de la Cámara Colombiana de la
Infraestructura!

Los felicito de todo corazón, doctor Juan Martín (Caicedo Ferrer), a todos los afiliados a esta Cámara,
por esta nueva casa para su gremio, un gremio tan importante para la economía y el progreso del país.

La Cámara de la Infraestructura, con escasos 7 años de existencia, se ha posicionado dentro del sector
económico nacional y ha ganado gran credibilidad por su seriedad y aportes constructivos.

Como otros gremios económicos, es un ejemplo de UNIDAD, esa unidad que estamos proponiendo al
país, en torno a objetivos fundamentales.

¡Y cómo nos ha servido esta Unidad!

Esta mañana nos sirvió para poner de acuerdo a los directores de los partidos políticos que conforman
la Unidad Nacional, a los voceros en el Congreso de estos partidos, a las propias directivas del
Congreso, sobre el texto del proyecto de Ley de Víctimas que presentaremos al Congreso la próxima
semana.

Es un proyecto muy importante que va a cambiar mucho la imagen de este país, que va a ser de gran
beneficio para todos los colombianos.

Ésta es una ley fundamental en las prioridades no sólo del gobierno sino de toda la población, porque
nos ayudará a saldar una deuda moral que tenemos todos los colombianos hacia cientos de miles de
compatriotas que han sufrido durante tantos años a causa de la violencia.

Esta mañana también acordamos, dentro de ese espíritu de unidad, darle más tiempo al estudio y
concertación de la Reforma a la Justicia, que ya no se presentará este año sino en el primer semestre
del próximo.

Pero debe quedar muy claro: Reforma a la Justicia va a haber, porque es una necesidad para el buen
funcionamiento del Estado y para que los ciudadanos, las gentes del común, puedan tener una justicia
más ágil, más oportuna, que resuelva en un tiempo razonable sus demandas y sus denuncias.

Queremos que sea una excelente reforma, y por eso daremos más tiempo al diálogo, a la discusión, al
estudio y al análisis de la misma; escucharemos más opiniones y expondremos las nuestras con mayor
detalle, sin que esto signifique que sea obligatorio un consenso, sino que simplemente vamos a tratar de
llegar al mayor consenso posible antes de presentarla. Pero la vamos a presentar, y reforma a la justicia
habrá.

Apreciados amigos de la Cámara de la Infraestructura:

Cuando ustedes decidieron unir fuerzas para consolidar el sector y tener un interlocutor frente al
gobierno para promover sus intereses, y cuando se unieron para crear esta nueva sede, fueron
conscientes de que la unidad es la única forma de lograr grandes desafíos.

La unidad y pensar en grande, como hemos querido hacer en el Gobierno. Unirnos y pensar en grande.
Por eso estamos, por ejemplo, aspirando a entrar en la OECD (Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económico), que es un club no de países ricos sino de países de buenas prácticas. Países
que tienen siempre un espíritu de mejoramiento continuo. Por eso nosotros aspiramos a entrar a la
OECD.

Dentro de ese concepto de unidad y pensar en grande, doctor Juan Martín, quiero contarle a usted –que
tiene muy buen ojo para traer grandes pensadores, grandes interlocutores y gente con muy buena
experiencia; usted trajo hace dos años a la asamblea de la Cámara al ex presidente Felipe González y
trajo al año siguiente al presidente Lagos y al presidente Sanguinetti–, quiero contarle que en esa
ocasión, cuando trajo usted al presidente Felipe González, yo simplemente tenía una expectativa: la
posibilidad de ser candidato a la Presidencia de la República, si el presidente Uribe no se lanzaba por
tercera vez.

Me acuerdo que esa noche comimos con el presidente Felipe González. Y él me contó que estaba en un
proyecto precisamente con el presidente Lagos, el presidente Sanguinetti, el presidente Fernando
Henrique Cardozo y otros dirigentes a nivel internacional. Ellos estaban liderando ese proyecto, de
escoger las mejores políticas, de acuerdo a su experiencia, a lo que el mundo ha tenido como
experiencia, y poder darle un menú adecuado para los países en América Latina.

Pues bien, después de esa comida que tuve con Felipe González, hace ya dos años larguitos, este fin
de semana llega Felipe González, el sábado, aquí a Bogotá, a discutir el proyecto que ellos ya tienen
listo, para ver cómo podemos usar a Colombia como país piloto para muchas de esas políticas que ellos
han venido recogiendo en estos últimos años. Y ya las tienen listas para que puedan ser lanzadas hacia
América Latina.

Pero al conversar con él, coincidimos plenamente en darle prioridad a ciertos sectores. Uno de esos
sectores es precisamente la infraestructura. Por eso pensar en grande y unidos, siempre produce
buenos resultados.

Por eso en nuestro Gobierno hemos propuesto la unidad y pensar en grande para alcanzar el desafío de
llevar a Colombia hacia la Prosperidad Democrática, una prosperidad que supone un crecimiento
económico jalonado por cinco locomotoras, entre las cuales ocupa un lugar muy destacado la
Infraestructura.
 
Es urgente, para nuestra competitividad, para nuestra conectividad, para nuestra movilidad, que
superemos el rezago de décadas, obrando con absoluta eficiencia y transparencia en la planeación,
ejecución y cumplimiento de las grandes obras que necesitamos.

Miren esto: las 25 concesiones que hay adjudicadas actualmente tuvieron un costo inicial de 13 billones
de pesos pero hoy superan los 24 billones, por múltiples razones, como el mayor alcance de las obras.

Pero también por otras razones, como la falta de buenos diseños y estudios, de licencias ambientales,
de una oportuna y apropiada adquisición de predios, o problemas con las redes de servicios públicos.

Por ello, hemos dicho en reiteradas oportunidades que sólo se licitarán proyectos de infraestructura que
cuenten con un adecuado nivel de estudio y diseño, y así lo reforzamos en el Estatuto Anticorrupción
que presentamos al Congreso.

Nos enfocaremos –de la mano de ustedes, del gremio de la Infraestructura– en 3 temas prioritarios:
1. Terminar lo empezado.

2. Fortalecer los procesos de estudios, diseños, licencias ambientales, adquisición de peajes y buscar –
con ustedes– una solución al problema de las redes de servicios públicos.

3. Fortalecer el INCO para convertirla en la nueva Agencia Nacional de Infraestructura y Transporte.

Ojalá, cuando la creemos, esa nueva Agencia Nacional de Infraestructura pueda estar aquí localizada,
como está hoy la Agencia Nacional de Hidrocarburos. Y que ojalá sea más exitosa que la Agencia
Nacional de Hidrocarburos, porque eso significaría que hicimos las cosas bien.

Todo esto nos permitirá tener una infraestructura sólida para competir en la economía global, llevando la
producción, el ingenio y el trabajo de los colombianos a todos los rincones del mundo.

Según cifras recientes, en 2009 hubo cerca de 56 mil empleos asociados a la inversión de 7,5 billones
de pesos en el sector transporte, y en este año, apenas en el primer trimestre, se crearon cerca de 11
mil nuevos empleos con una inversión de 1,4 billones.

Porque la infraestructura no sólo cumple un papel relevante como base de nuestra productividad y
competitividad, sino también como generadora de empleo, un objetivo prioritario de nuestro gobierno y
un reto fundamental de nuestra nación.

Y esta semana conocimos un dato muy estimulante: Cuando pocos apostaban a un crecimiento
significativo de la inversión en infraestructura, en el segundo trimestre del año ésta aumentó un 6,2%,
muy por encima de los estimativos más optimistas.

De manera que sigan adelante con el lema del gremio –que ya ha mencionado el doctor Juan Martín–:
“La unión hace la infraestructura”. 

Por mi parte, quiero reiterarles que en mí y en mi gobierno siempre encontrarán un aliado para echarle
más carbón a esta locomotora.

Ustedes son un socio muy importante para el Gobierno, y tenemos objetivos comunes para sacar
adelante el Plan de Desarrollo de Infraestructura que seguirá el país en los próximos cuatro años.

Debo mencionar también que este moderno edificio hace parte del gran proyecto que adelanta la
Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo de crear en esta área la Ciudad Empresarial Sarmiento
Angulo.

Aportes como el que generosamente adelanta el doctor Luis Carlos Sarmiento, nos ayudarán a
proyectarnos hacia un futuro próspero, seguro y feliz, con modernos centros empresariales como los
que existen en Buenos Aires y Madrid.

Usted mencionaba, doctor Luis Carlos Sarmiento, que este edificio hace que los trabajadores rindan
más, por el ambiente, por la forma como se construyó. Me explicaban ahora el tipo de vidrio, de
calefacción y de energía que utilizan.

Me da mucha envidia, porque yo trabajé tres años aquí al frente, en el Ministerio de Defensa, y le cuento
que mientras, con los comandantes, planeábamos la Operación Jaque y la Operación Fénix y las otras
operaciones, teníamos que tener el trolley de los cafés con una mano, porque estaba inclinado el edificio
y se iban los cafés para un lado y se iban para el otro.

Y de ahí surgió una idea, que coincidió con una iniciativa de la Universidad Nacional, de hacer una gran
reforma de todo el CAN (Centro Administrativo Nacional). Adelantamos muchas conversaciones. Y va a
ser una reforma con el Ministerio de Educación. El Ministerio de Defensa lo quiere hacer. Porque  
realmente da vergüenza ese edificio del Ministerio de Defensa como está en este momento. Y la
Universidad Nacional hizo todos los planes y todos los diseños.

Qué bueno tener, para que no haya un desequilibrio, ese desarrollo. Y si ustedes nos ayudan a hacer
ese desarrollo, pues lo podemos también contrarrestar con esta parte.

Por eso le doy las gracias al doctor Luis Carlos Sarmiento, por darnos otro ejemplo de lo que en grande
puede producir. Este es un ejemplo. Por su sentido patriótico y por sus incalculables aportes al
desarrollo del país.

Y por supuesto, felicito también a la Cámara, a los gremios, a las firmas que hicieron parte de este
proyecto institucional, comenzando por Odinsa, presidida por el doctor Luis Fernando Jaramillo.

Me acuerdo cuando ustedes, Juan Martín y el doctor Luis Fernando, querían comprar un lote que
pertenecía al Ejército, allá en la 100, para construir este edificio. Y les dije: ¡Adelante! No sé qué pasó
con ese negocio. El Ejército no hizo un buen negocio, ustedes sí. Y eso es pensar en grande.

Los felicito porque este es un aporte muy importante para la ciudad. Esta nueva obra es muestra de la
capacidad y tenacidad de los colombianos para seguir construyendo más y mejores proyectos que nos
proyectan como una nación con futuro.

¡Sigamos adelante con paso firme y con buenas obras para alcanzar la prosperidad que todos
soñamos!”.

Palabras del Presidente Santos durante el reconocimiento a las tropas


en la Base de Larandia, Caquetá

Florencia, Caquetá, 17 sep (SIG). “Me siento muy emocionado de estar nuevamente aquí en este fuerte
militar, con ustedes. Me han hecho falta.

Me siento muy emocionado porque este es un sitio simbólico en nuestra lucha por la libertad, por
fortalecer nuestra democracia, contra el terrorismo y contra el narcotráfico.

Aquí está la Fuerza de Tarea Conjunta ‘Omega’, que es un bastión en los logros que hemos obtenido en
estos últimos años, y que tanto beneficio le ha traído a la Patria.

Me complace mucho tener como Comandante General de las Fuerzas Militares, al almirante (Edgar)
Cely, quien fue uno de los cofundadores de esta heroica Fuerza de Tarea ‘Omega’.

Él inició como segundo del general (Reinaldo) Castellanos, en el año 2004, y desde entonces, desde
que aquí llegaron a poner nuevamente la bandera de nuestra Patria para liberar del terrorismo, de la
violencia, esta zona que se encontraba dominada por muchos años por los violentos, por los enemigos
de nuestra democracia, desde entonces hemos visto un progreso espectacular.

Aquí está también el Batallón Héroes del Guepí, está la Brigada contra el Narcotráfico, y por supuesto
también está la presencia de la Policía Nacional con su Base Antinarcóticos y la Policía del
Departamento, que cuida la seguridad y la convivencia de nuestros compatriotas.

El país vive hoy, en estos momentos, unas circunstancias muy especiales. El país ha tenido un progreso
enorme y está siendo exaltado por el mundo entero como un ejemplo, está siendo señalado por los
inversionistas internacionales como un potencial enorme, por eso llegan todos los días personajes de
todos los rincones del planeta a buscar oportunidades de empleo, a buscar oportunidades de inversión,
a buscar oportunidades de asociarse con Colombia en sus negocios, en sus esquemas, en sus planes.
Y eso se debe a la labor de ustedes, de esta Fuerza de Tarea ‘Omega’, de los soldados de tierra, mar y
aire, y de nuestra Policía.

Voy a la ONU la semana entrante. Colombia fue escogida como uno de los tres países que el próximo
miércoles tienen que decirle al mundo cómo hemos avanzado en estos últimos años.

Colombia ha sido escogida como un ejemplo de la forma como nosotros, los colombianos, hemos
logrado superar muchos problemas y hemos avanzado en materia de seguridad, que es la base para
también avanzar en los indicadores sociales, en el desarrollo económico y social del país.

¡Qué orgullo haber sido escogido como uno de esos tres países!

Pero eso se debe a la labor de ustedes, los verdaderos héroes de nuestra Patria. Con eso se han
ganado la admiración de todos sus compatriotas. Por eso deben sentirse muy orgullosos, como deben
sentirse muy orgullosos sus familiares, sus amigos, como nos sentimos muy orgullosos todos los
colombianos de nuestros soldados, de nuestros policías.

Por eso, cada vez que hacen una encuesta, cuando señalan a quién admira usted como institución, de
quién tiene un concepto más favorable, siempre aparecen nuestras gloriosas Fuerzas Armadas en
primer lugar

¡Qué orgullo, qué bueno y qué reconocimiento tan merecido!

Muchos de ustedes llevan un largo tiempo, otros están más recientemente en las filas de nuestro
Ejército, de nuestra Fuerza Aérea, de nuestra Armada, de nuestra Policía.

Pero a todos nos une un propósito común: defender la Patria, defender la seguridad de los compatriotas
y alcanzar la paz.

La paz es lo que todos queremos como último objetivo.

Qué injusto cuando algunos señalan que las Fuerza Militares no están interesadas en la paz.

No solo es injusto, sino es irracional. A las Fuerzas Militares es a quienes más les interesa la paz,
porque es quien más sufre la guerra, quien más pone, la única que pone los muertos son las Fuerza
Armadas.

Nuestros héroes están buscando siempre es la paz.

Pero en esa búsqueda de la paz, en esa búsqueda de un país tranquilo se tienen que hacer enormes
sacrificios, y ustedes lo han hecho y estoy seguro que lo seguirán haciendo.

‘Nos falta recorrer el último tramo’

Hemos avanzado muchísimo. Solamente el estar aquí, cuando hace algunos años atreverse a visitar
estas tierras era inconcebible.

Los colombianos transcurren y deambulan durante todo el día y todas las noches por el territorio
nacional, sin ese temor que sentían hace algunos años.

El mundo nos reconoce que hemos avanzado pero tenemos que seguir luchando, porque no hemos
llegado a la otra orilla del río todavía.

Nos falta, y nos falta el camino más difícil, que es el último tramo; el camino más complicado, que estoy
seguro que lo vamos a vencer, porque ustedes han sido ejemplo de eficacia en el campo de batalla y de
eficacia en la lucha contra el terrorismo, de eficacia en la lucha contra el narcotráfico, de eficacia en
materia de inteligencia.

En este último tramo que vamos a recorrer en el futuro próximo tenemos que hacerlo con audacia, con
imaginación, con total determinación.

Qué orgulloso me siento yo, como Presidente de la República, cuando veo por ejemplo que nuestra
Fuerzas Especiales se ganan año tras año las olimpiadas de Fuerzas Especiales de todo el continente.

Cuatro años llevamos, General, ganándonos esas olimpiadas, cuatro o cinco años.

Qué orgulloso me sentí como Presidente de la Republica cuando llegue a Haití, un país que está
sufriendo como ningún otro, que se está levantando de la anarquía después de ese devastador
terremoto

¿Y quién era la Policía del mundo en Haití? La Policía de Colombia, la única Policía ahí reconocida.

Y eso nos llena a todos de optimismo en el futuro, porque sabemos que estamos en buenas manos,
estamos en las manos de ustedes.

Y ese tramo que tenemos que recorrer, ese último tramo tenemos que hacerlo también con total
coordinación; tenemos que hacerlo usando la imaginación, usando el ingenio, porque ese último tramo
va a ser el definitivo.
Y el enemigo ha aprendido de nosotros, el enemigo se ha acoplado a los métodos con que los hemos
castigado, con que los hemos combatido, y por eso nosotros tenemos que estar siempre innovando.

Un paso adelante siempre, siempre usando la imaginación y trabajando en forma conjunta el Ejército, la
Armada, la Fuerza Aérea y la Policía. Eso es lo que nos ha dado esa unión, esa coordinación, es lo que
nos ha dado en el pasado tan buenos resultados.

En el Ministerio de Defensa, cuando tuve el honor de ocupar ese cargo durante tres años, bajo la
administración del Presidente (Álvaro) Uribe, insistí en forma repetitiva: trabajo conjunto, trabajo
conjunto como esta Fuerza de Tarea Conjunta ‘Omega’, con la Policía.

Y ese trabajo conjunto siempre produce algo que también necesitamos y que el pueblo colombiano
también espera: resultados, resultados, cada vez más resultados para que ese tramo final dure el menor
tiempo posible y lleguemos finalmente a ese país en paz que todos añoramos.

Cuenten ustedes con mi total respaldo.

Ustedes saben muy bien que yo me siento –porque lo soy- parte de las Fuerzas Armadas de Colombia.
Esa pertenencia, ese sentido de pertenencia me obliga a darles todavía más respaldo como su
comandante supremo como Presidente de la Republica.

Ustedes van a encontrar en mí un aliado permanente, que trabaja para las Fuerzas Armadas de
Colombia y con las Fuerzas Armadas de Colombia.

Y Ministro, cuando estuve en el Ministerio creamos una dirección, la Dirección del Bienestar, el bienestar
de nuestra gente. Quiero que le den toda la importancia, porque así como ellos se sacrifican por el resto
de los compatriotas, el resto de los compatriotas también tienen que retribuirle, y la forma de retribuirle
es dándole bienestar a nuestras tropas, a nuestras tropas y a sus familias.

Ahí también, dentro de las limitaciones presupuestales que tenemos, van a ver ustedes un Presidente
preocupado por el bienestar de todos y cada uno de ustedes.

¿Por qué –y eso es una frase que le aprendí a un poeta, que la voy a repetir, o una serie de frases- por
qué los admiramos tanto?

¿Por qué el pueblo colombiano los quiere tanto?

¿Por qué debemos apoyarlos tanto?

Porque es el soldado, no el sacerdote, el que nos ha dado la libertad de religión.

Porque es el soldado, no el periodista, el que nos ha dado la libertad de prensa.

Porque es el soldado, no el poeta, el que nos ha dado la libertad de expresión.

Porque es el soldado, no el abogado, el que nos ha dado el derecho a un juicio justo.

Porque es el soldado, no el político, el que nos ha dado el derecho a votar.

En las últimas elecciones, cuando fui elegido con la mayor votación en la historia de este país: 9
millones de votos, la gente pudo votar en todos los rincones de la Patria. Nunca antes se había podido
votar en tantos sitios.

¿Gracias a quién?

Gracias a ustedes.

Y eso se reprodujo por el mundo entero, como un ejemplo de un país que a base de templanza, de
tesón, logró convertir nuevamente su democracia en una democracia vibrante, actuante y legítima.

Y porque es el soldado, no el agitador, el que nos ha dado la libertad de protestar.

Por eso me duele tanto cuando vemos colombianos o colombianas queriéndole hacer daño a las
Fuerzas Militares, a la Fuerzas Armadas, a Colombia, en el exterior. Sobretodo cuando ostentan una
dignidad.

‘Rechazamos las expresiones que legitiman el terrorismo’

Nosotros respetamos, como el que más, la libertad de expresión, la libertad de disentir, la libertad de
crítica, le damos inclusive la bienvenida. De eso se trata la democracia.

Pero nos duele cuando esa crítica es una crítica basada en mentiras, en falacias, en señalamientos
totalmente injustos.

Por eso, cuando eso sucede, tenemos la obligación de rechazarlo en forma contundente.

No podemos dejar pasar desapercibido a la señora Piedad Córdoba.

Les voy a leer lo que esta señora dijo allá en el Parlamento Europeo, para que se den cuenta ustedes
de por qué digo que tenemos que rechazar, así respetemos la libertad de disentir, tenemos que
rechazar en forma contundente esas expresiones que están legitimando el terrorismo.

Dice esta Senadora, Presidenta de la Comisión del Paz del Congreso de la República: ‘Colombia es una
fosa común, Colombia es el mayor cementerio de América Latina’.

Y dice que ‘hoy nos permite a nosotros’, no se quién será ‘nosotros’, ‘decirles que trabajamos
duramente, porque estamos convencidos de que vamos a llegar al poder’. Una intención política.

Y miren lo que dice: ‘Hay 7 mil 500 presos políticos y de opinión, con unas condiciones infamantes,
donde por el simple hecho de ser combatiente guerrillero o por ser pensador de opinión, de pensamiento
crítico, están en una condiciones absolutamente indeseables’.

Y dice esta Senadora que ‘en Colombia la lucha armada, cuando se conocen situaciones como las que
se están dando en Colombia, lo único que hacen es legitimarla, validarla, consolidarla, porque en
Colombia no hay espacio para la discusión política’.

Por fortuna la Unión Europea no escuchó. A palabras tontas oídos sordos.

Pero nos duele que una persona que ostenta una dignidad como la que ostenta la Senadora Piedad
Córdoba, se vaya al Parlamento Europeo a decir lo que les acabo de repetir: ‘Siete mil 500 presos
políticos por emitir una opinión’, cuando todo el mundo sabe que aquí se respeta la libertad de
expresión, y el Gobierno y el Estado garantizan esa libertad de expresión.

No hay un solo colombiano preso por emitir una opinión.

Eso es una falacia que nos duele y nos hace daño, y por eso lo rechazamos en forma clara y
contundente.

Esa misma Senadora regresó del exilio, de un autoexilio –estaba en el Canadá- porque ustedes, los
soldados de la Patria, los policías de la Patria, le dieron a este país la suficiente seguridad para que ella
viniera a expresar sus opiniones en todos los foros políticos y de otra índole, que haya ella querido
asistir.

Por eso es tan injusto y tan condenable lo que ella está diciendo.

Pero también nosotros debemos asumir esa posición de a palabras tontas oídos sordos, y seguir
adelante, seguir adelante en nuestro empeño por darle cada vez más seguridad a los colombianos; en
nuestro empeño por seguir debilitando a las Farc.

‘Hay que seguir avanzando con más contundencia’

Las Farc están cada vez más débiles. Los desmovilizados de estos últimos meses así lo confirman. Las
operaciones que hacen demuestran es debilidad, cuando tienen que recurrir simplemente a los
explosivos y después salir corriendo. Actos puramente terroristas demuestran es debilidad.

Y ahí es cuando hay que seguir avanzando con más contundencia, con más determinación, para que
finalmente lo que queda de las Farc o se desmovilice o se entregue.
Y a eso los invito, queridos soldados y policías de la Patria: a seguir luchando con todo lo que tenemos,
y tenemos mucho, ustedes tienen mucho.

Los invito a que sigan en ese camino por darles total tranquilidad a sus compatriotas, y para que nuestra
democracia, nuestra Patria, sea cada vez más próspera y más feliz.

Hemos dicho que vamos a pasar de la Seguridad Democrática a la Prosperidad Democrática, y en eso
estamos, para que ustedes, sus familias, las familias de todos los colombianos, tengan un mejor
porvenir.

Vamos por buen camino, vamos avanzando, avancemos más para lograr ese objetivo que tanto
añoramos todos los colombianos.

Estoy totalmente convencido que ustedes podrán hacerlo, con mi apoyo, con el apoyo de todos los
colombianos, porque ese es otro aspecto que los debe enorgullecer.

Cada vez que les preguntan a los colombianos la opinión favorable o desfavorable de las Farc, el 99 por
ciento del pueblo las rechaza.

Ahí no hay ningún apoyo, solamente intimidación.

Solamente operan por la fuerza, y eso les da a ustedes una ventaja estratégica, les da a todos una
ventaja estratégica, aprovechémosla.

Siempre de la mano de la población civil, que está de nuestro lado, que está de nuestro lado, vamos a ir
debilitando más y más a los enemigos, y quitándoles sus fuentes de financiación, como es el
narcotráfico.

El narcotráfico para nosotros ha sido un flagelo que nos ha hecho sufrir como ningún país del mundo,
pero también lo estamos venciendo.

El último año, año 2009, gracias al esfuerzo de la Policía y del Ejército, la producción de cultivos de coca
se redujo sustancialmente. Ya no somos el primer productor del mundo, y tenemos que seguir
avanzando también en ese frente, porque el narcotráfico es lo que alimenta el terrorismo.

O sea que vamos ganando, vamos bien y yo he venido aquí a decirles:

¡Ánimo, Ánimo!

Hemos metido varios goles, pero tenemos que meter muchos goles más y estoy seguro que ustedes
podrán hacerlo.

Ustedes son el orgullo de la Patria, los héroes de la Patria, y por eso estoy muy contento, muy
emocionado de haber venido aquí ya como Presidente de la República.

Lo había hecho en varias ocasiones como Ministro de Defensa, pero quise venir aquí a decirles gracias,
gracias por su trabajo, gracias por su sacrificio y gracias por los resultados que vamos a seguir
obteniendo.

Que Dios los bendiga”.

Palabras del Presidente Santos en la sexta jornada de Acuerdos para


la Prosperidad

San Vicente del Caguán, Caquetá, 18 sep (SIG). “Nuevamente nos reunimos en este Acuerdo para la
Prosperidad, en este caso que hemos llamado para la Consolidación Territorial.

Hacemos un paréntesis para decirles un par de cosas que creo que es importante:

El próximo martes viajamos a Nueva York a la Asamblea General de la ONU (Organización de Naciones
Unidas) es el primer viaje mío como Presidente a esa magna Asamblea, y tenemos una circunstancia
muy especial.

El miércoles por la mañana vamos a intervenir con dos países, dos países adicionales, fuimos
escogidos tres países entre todos los países del mundo, para que contemos el progreso que hemos
tenido como ejemplo para el resto del mundo en estos últimos años, en el cumplimiento de las Metas del
Milenio.

Es un honor para Colombia que hayamos sido escogidos como uno de tres, entre todos los países
miembros de la ONU, como un ejemplo que vamos a señalarles, a explicarles qué es lo que aquí se ha
hecho.

Esto es un tributo al (ex) Presidente (Álvaro) Uribe. No quiero ganarme ningunas indulgencias.

Allá iremos a decirle al mundo el esfuerzo que hemos hecho  los colombianos en estos últimos años
para traer seguridad, pero al mismo tiempo que traemos seguridad, que es la base del desarrollo,
tenemos que acompañar esa seguridad con desarrollo social, con desarrollo económico, con presencia
del Estado.

Y ese ejemplo que vamos a relatar al mundo entero el próximo miércoles en Naciones Unidas, pues
aquí en el Caquetá, aquí en San Vicente del Caguán es exactamente lo que también vamos a hacer en
el día de hoy. Cómo vamos a consolidar la presencia del Estado para traer paz y prosperidad,
prosperidad democrática, a esta región que ha sufrido tanto pero que tiene tanto potencial.

Allá en Nueva York pues vamos a aprovechar, como suele suceder en este tipo de reuniones, para tener
entrevistas y reuniones bilaterales con muchos Jefes de Estado, entre ellos los Jefes de Estado de un
nuevo grupo –ya ustedes me lo han oído mencionar- el grupo de los Civets.

Ese grupo se lo inventó un banquero, el presidente del banco más grande del mundo, y dijo: ‘Después
de los que llamaron Bric, que eran Brasil, Rusia, India y China, vienen irrumpiendo en el desarrollo
mundial unos países emergentes, pero que están emergiendo con gran fuerza. Civets quiere decir
Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Sudáfrica’.

El único país dentro de ese grupo, de América Latina, es Colombia.

Y coincidencialmente en la última edición de una de las revistas, tal vez la revista más prestigiosa del
mundo, The Economist, en esta edición dicen cómo esta década que ahora comienza es la década de
América Latina, y cómo América Latina se está disparando aquí.

Señalan a Colombia como uno de los países que se está perfilando con gran éxito hacia el desarrollo,
haciendo las cosas bien, y esa coincidencia de estar uno en el grupo de los Civets como el único país
latinoamericano, la década de América Latina iniciando un proceso muy importante, atrayendo inversión
de todo tipo, la inversión del mundo, eso nos da a nosotros los colombianos una gran, gran oportunidad.

Una gran oportunidad para que podamos hacer grandes cosas nunca antes vistas en materia de
desarrollo, de traerle bienestar a nuestra sociedad, bienestar a nuestro pueblo.

Allá tendremos la oportunidad de reunirnos también con mandatarios de otras regiones, con el ex
Presidente (de Estados Unidos, Bill) Clinton, con el ex Primer Ministro (de Inglaterra) Tony Blair, con los
presidentes de muchos de los países del Civets, con el Primer Ministro de Canadá (Stephen Harper),
con muchos mandatarios que vamos a aprovechar todo el tiempo.

Vamos a hacer la intervención nuestra, eso es por sorteo y nos correspondió hacerla el viernes, y aquí
estaremos de vuelta el sábado.

Llamada del Presidente Chávez

También quiero contarles que anoche cuando estábamos comiendo con los soldados, con nuestros
héroes de la Patria allá en el fuerte de Larandia, recibí una llamada del Presidente (de Venezuela, Hugo)
Chávez, y el Presidente Chávez, muy amable, me dijo que quería informarme de la captura de este
narcotraficante alias ‘Beto Marín’, un narcotraficante que estábamos buscando hace mucho tiempo.

Me acuerdo que con el General (Óscar) Naranjo (Director de la Policía Nacional) desde hace muchos
años lo teníamos en la mira.

Le agradecí al Presidente Chávez; dijimos que íbamos a continuar en esta colaboración de la lucha
contra todos los grupos ilegales; me reafirmó su voluntad de no permitir la presencia de grupos ilegales
en su territorio, y también me informó que estaba iniciando operaciones en diferentes áreas para
asegurarse de cumplir ese objetivo, cosa que le agradecí.

Y también me dijo, y esto es una buena noticia para nuestros exportadores, que ya había dado la orden
de girar otros 58 millones de dólares para pagar las deudas que tienen con nuestros exportadores.

Y me dijo muy enfáticamente: ‘Pagaremos hasta el último centavo que debemos a los exportadores
colombianos’.

Eso es una buena noticia para nosotros. Estamos cumpliendo con los compromisos que adquirimos, y
por eso celebro que esto haya sucedido anoche.

Menos bajas en la Fuerza Pública

Y lo tercero que quería contarles es precisamente la reunión que tuvimos con los Altos Mandos, con el
señor Ministro (de Defensa, Rodrigo Rivera) el día de ayer.

Aparte de ir a visitar a estos héroes de la Patria que son estos soldados, oficiales, suboficiales que están
allá en el Fuerte de Larandia, en el Comando Conjunto ‘Omega’, que es un poco el bastión de la lucha
contra este narcoterrorismo de las Farc, y la lucha para poder traerle paz y tranquilidad a este región
que ha sido tan golpeada por la violencia, allá estuvimos no solamente  hablando con los soldados y con
los policías que están aquí en el Caquetá ayudado también con gran valor  a mantener la segundad de
nuestros compatriotas, sino que hicimos un análisis muy profundo sobre cómo va esta operación aquí
en todo este territorio, que está bajo la jurisdicción del Comando Conjunto ‘Omega’.

Vimos cómo efectivamente se vienen cumpliendo unos objetivos, cómo hay que readaptarse a las
nuevas circunstancias; vimos con satisfacción unos resultados muy importantes: por ejemplo,
mantuvimos el número de iniciativas, de combates, pero redujimos en el lado nuestro, sustancialmente,
el número de  bajas de nuestros héroes, de nuestro soldados. Eso me pareció un dato muy alentador.

¿Cuáles son esas cifras?

Aquí está el general (Javier) Florez (Comandante de la Fuerza de Tarea ‘Omega’) ¿Cuáles son esas
cifras que usted me dio ayer, por qué no se las dice aquí a los colombianos?

Comandante de la  Fuerza de Tarea Conjunta Omega, general Javier Alberto Florez: Muchas
gracias señor Presidente.

Efectivamente en el año 2010 la  Fuerza de Tarea Conjunta ‘Omega’ en sus tres departamentos:
Caquetá, Meta y Guaviare, y con la nueva estrategia hemos podido reducir en un 62 por ciento la
afectación de las propias tropas. Llevamos 516 terroristas, entre desmovilizados, muertos y capturados,
y las propias tropas 21 soldados muertos y 52 heridos, señor Presidente.

Esto se ha reducido en un 65 por ciento.

Presidente Juan Manuel Santos: ¿El número de nuestros afectados?

General Javier Florez: El número de nuestros afectados.

Presidente Juan Manuel Santos: ¿Y el de ellos se ha mantenido más o menos  igual?

General Javier Florez: Y el de ellos, los 500 y pico a esta época del 2009, señor Presidente.

Presidente Juan Manuel Santos: Es que nuestra Fuerzas no paran un solo día. Esta mañana aquí
hubo un combate a 15 minutos de aquí.

General Javier Florez: Quince minutos en helicóptero, sobre el río Tunia, señor Presidente, contra el
frente Yari, el cabecilla ‘Dumar’, tercer cabecilla, donde como resultado de eso llevamos un terrorista
muerto en combate”.

Presidente Juan Manuel Santos: Y estamos viendo resultados todos los días. Ayer se desmovilizaron
cuatro. Llevamos en lo corrido del año más de mil 600 desmovilizados. Tuve la oportunidad de escuchar
uno de ellos, me ratificó algo que todos conocemos: que las Farc están cada vez más débiles, están
cada vez más golpeadas, que hay una moral muy baja, y que nosotros con esta insistencia, esta
perseverancia, los estamos debilitando cada vez más.

Eso fue lo que les dijo a nuestros soldados: perseveren, sigan, esto hay que continuar hasta que
podamos traerle total paz y total tranquilidad a todo el territorio colombiano.

Reducción de la criminalidad

También analizamos la situación de criminalidad en el país, porque hay una sensación.

Inclusive un periodista ayer en una rueda de prensa donde estábamos anunciando la creación del
Consejo Nacional de Seguridad, el nombramiento de Sergio Jaramillo como asesor de ese Consejo, y el
nombramiento de Alfredo Rangel como Alto Consejero para la Convivencia Ciudadana, preguntó que
qué íbamos a hacer con el aumento de los índices de inseguridad, y me toco corregirle.

Le dije: ‘¿Cuál aumento?’.

Sí hay en algunas zonas la sensación de que hay más inseguridad, pero las cifras que tenemos, que
hemos venido recogiendo hace muchos años nos muestran que este año frente al año pasado ha
habido una disminución y en algunos casos sustancial en los índices de criminalidad.

Ministro (de Defensa, Rodrigo Rivera), usted por qué no le cuenta al país brevemente lo que usted nos
contó ayer en cuanto a los índices de criminalidad.

Y si el general (Óscar) Naranjo quiere complementarlo, creo que es importante, para hacer claridad
sobre este hecho en particular.

Ministro de Defensa, Rodrigo Rivera: Sí Presidente, cifras consolidadas, del primero de enero al 11
de septiembre, registran en comparación con el mismo periodo del año 2009, en delitos de impacto que
afectan la Seguridad Democrático –estamos hablando de homicidios común, homicidios colectivos,
secuestros, extorsión, terrorismo y acciones subversivas-  una reducción del cuatro por ciento.

En delitos que afectan la seguridad ciudadana –hablamos de lesiones comunes, hurto, hurto de
vehículos, abigeato, hurto a entidades financieras y piratería terrestre- una reducción del nueve por
ciento.

Y en delitos que afectan la seguridad vial – muertes y lesiones en accidentes de tránsito- una reducción
del dos por ciento.

Pero Presidente, en las cinco primeras semanas del actual Gobierno, es decir  del 7 de agosto al 11 de
septiembre, comparadas con las mismas cinco semanas el Gobierno anterior, la reducción en esos tres
grupos de delitos es la siguiente.

En los delitos que impactan la Seguridad Democrática, reducción del cinco por ciento; en los que
impactan la seguridad ciudadana, reducción del 27 por ciento; y en los que impactan la seguridad vial,
una reducción del 38 por ciento, Presidente.

Presidente Juan Manuel Santos: Esa es simplemente una indicación de que nos falta mucho en todos
los frentes en materia de seguridad, pero seguimos avanzado, seguimos avanzado con nuestro Ejército,
con nuestra Armada, con nuestra Fuerza Aérea, con nuestra Policía.

Ayer también les dije la necesidad de trabajar juntos, de compartir inteligencia, de coordinar las
acciones. Siempre la coordinación y la cooperación trae mejores resultados.

Y es impresionante cuando ve uno el dispositivo que, por ejemplo, hay en toda esta zona que está bajo
el Comando el general Florez, bajo la Fuerza de Tarea ‘Omega’, hay más de 17 mil 500 hombres. Ayer
solamente había  dos mil 500 allá en el Fuerte, el resto estaba repartido en toda esta inmensa zona del
país, haciendo su labor, haciendo su trabajo.

Tuve la oportunidad de hablar por radioteléfono con muchos de los comandantes de cada uno de esos
batallones que están repartidos por todo el territorio, trayéndole tranquilidad o buscando traerles
tranquilidad a los colombianos.

Y así seguiremos.

Pero eso me lleva al tema de hoy.

Política de Consolidación

La acción de la Fuerza Pública, la acción de las Fuerzas Armadas, es un componente necesario,


fundamental, pero no suficiente para el objetivo de  consolidar nuestro territorio, consolidar el control por
parte del Estado de todo el territorio.

La acción de la Fuerza Pública tiene que venir acompañada de una acción integral del resto del Estado,
y eso fue lo que llamamos hace unos años el verdadero Plan de Consolidación.

Se inició un plan en La Macarena (Meta), donde llegamos a un sitio que había   estado durante 30, 35,
casi 40 años bajo el dominio de las Farc. Llegamos con una acción integral, una acción que llevaba
inversión, que llevaba médicos, que llevaba educación, que llevaba presencia de la justicia, que llevaba
desarrollo social, desarrollo económico, oportunidades para que los campesinos de esa región, que han
estado obligados en cierta forma a sembrar coca, tuvieran productos alternativos.

Y fíjense el resultado en un solo indicador, en un solo indicador de esa acción.

¿Nosotros redujimos la producción de coca en qué porcentaje, general Naranjo, más o menos, en el
país del año 2008 al 2009?  

Director de la Policía Nacional, general Oscar Adolfo Naranjo: Señor Presidente, en el último


informe de Naciones Unidas certificó, a través del sistema de monitoreo de cultivos ilícitos, una
reducción cercana al 17 por ciento, que significó haber pasado de 82 mil hectáreas a 68 mil  hectáreas
en todo el país, y que supone tener una reducción comparada con el año 2002 superior al 50 por ciento
de lo que se estimó en ese momento.

Y en relación con la producción, tuvimos al final de la década de los 90, años donde esa producción
superó las mil toneladas métricas de cocaína, y tenemos hoy el punto más bajo de productividad con
410 toneladas métricas.

Habría que destacar que el año pasado la Fuerza Militar y la Policía se incautaron de 203 toneladas
métricas, lo que ha significado la tasa más alta de incautaciones en la lucha contra este fenómeno del
narcotráfico.

Presidente Juan Manuel Santos: Y miren ustedes lo interesante: 17 por ciento se redujo la producción
en el país. Inviertan ese número, 71 por ciento fue lo que se redujo en la región de La Macarena.

O sea que la reducción del 17 por ciento se explica en forma importante por la reducción de los cultivos
en La Macarena.

¿Y qué pasó ahí?

Que no hubo resiembra

¿Por qué no hubo resiembra?

Porque los campesinos encontraron alternativas, se les ofreció alternativas, y  dijeron: ‘Nosotros no
queremos seguir sembrando coca –muchos de ellos obligados a sembrar coca- si nos dan otra
alternativa’.

Y esa es parte de la acción integral.

Eso es lo que queremos llevarle a todas esas zonas que durante tanto tiempo han sufrido la violencia,
han sufrido como pocos países en el mundo, durante muchos años, los embates de la guerrilla, del
narcotráfico y del terrorismo en general.

Y a eso hemos venido, a hacer un Acuerdo para la Prosperidad del Caquetá, para la acción integral del
Caquetá.

Política de Consolidación

Esta zona, yo he venido aquí muchas veces. Vine aquí al inicio de la zona de distensión –me acuerdo
perfectamente- me reuní con ese bandido de ‘Raúl Reyes’ a 30 minutos de aquí.

Me acuerdo que le dije: ‘Ojala no nos vayan a engañar’, porque el (ex) Presidente (Andrés) Pastrana en
esa época estaba actuando de buena fe.

Ustedes conocen el desenlace de todo ese triste, triste y muy lúgubre episodio y experiencia.

Pero lo que queremos es mirar hacia delante, y un departamento con semejante potencial, doctor
Serrano, semejante potencial, porque en esa revista (The Economist) en todos los análisis que hacen en
el mundo entero lo que están diciendo es que America Latina, Colombia tiene lo que el mundo está
buscando. Tiene biodiversidad, tiene agua, tiene talento humano, tiene capacidad de producir alimentos
en una crisis de alimentos que se va a agravar por el aumento del consumo en la China, en la India, en
otros países.

Y cuando uno ve en el mapa colombiano departamentos que pueden florecer, que tienen todas esas
condiciones, es el Caquetá.

Por eso le damos tanta importancia a que este Plan de Consolidación, aquí en el Caquetá, tenga éxito.

Ahora bien, cuando iniciamos este Plan de Consolidación a nivel nacional allá en La Macarena, fijamos
unos parámetros.

¿Qué falló o qué se puede mejorar?

Yo he venido evaluando el desempeño de esos planes de consolidación en las diferentes zonas del
país.

Lo que ha faltado es mayor coordinación dentro del propio Estado, porque esto es como una máquina
que tiene que ir sincronizada: si alguna entidad del Estado falla, jalona hacia atrás el resto de la
máquina, por eso tenemos que estar totalmente coordinados.

El señor Ministro de la Defensa (Rodrigo Rivera) con los Altos Mandos, con Acción Social, está
preparando un documento para hacer un relanzamiento, como política prioritaria del Gobierno, de los
planes de consolidación,

Y repito y reitero: política prioritaria del Gobierno, para nosotros y para mí personalmente, porque fuimos
los creadores de este concepto.

Me parece que es fundamental, si queremos llevarles paz a los colombianos, que estos planes de
consolidación tengan éxito.

Por ejemplo, ¿en La Macarena qué ha faltado? La titulación de tierras, Ministro (de Agricultura y
Desarrollo Rural) Juan Camilo Restrepo. Ahí el Ministerio de Agricultura se quedó rezagado.

¿Qué hace un campesino sin tierra?

Un campesino sin tierra está mucho más expuesto a que le digan ‘venga y cultive coca aquí’, y él va y
cultiva coca. Si tiene su título de tierra, si es propietario de su tierra, la va a defender, y va a decir ‘no
señor, yo no cultivo coca, si me dan una oportunidad yo cultivo yuca o cultivo cualquier otro producto
que me dé a mí un sustento’.

Y por eso, parte fundamental de la Política de Consolidación es la titulación de la tierra.

Por eso esa Ley, esa Ley de Tierras y ese proyecto que tenemos nosotros en el Gobierno de darle a los
campesinos nuevamente la tierra y titularizar esa tierra a su nombre, es tan importante dentro del Plan
de Consolidación.

Pero no solo eso, porque ¿qué hace el campesino con un pedazo de tierra si no tiene asesoría técnica,
si no tiene mercados, si no tiene vías para sacar sus productos, si no tiene una justicia, si no tiene un
colegio a donde mandar a sus hijos?

Y ahí viene todo este plan de integración.

Por eso les digo que eso para mí es prioridad, y por eso le doy tanta importancia a este Acuerdo por la
Prosperidad.

Porque esta zona, repito, que ha sufrido tanto, no le tengo que decir a usted Gobernador (de Caquetá),
Alcalde (de San Vicente del Caguán) lo que han sufrido ustedes aquí, de violencia.

Nosotros queremos cambiar el desplazamiento, la pobreza, las masacres, por inversión social, por paz y
por bienestar. Ese es mi sueño, ese es el sueño.

Y queremos convertir al Caquetá, querido Gobernador, en una locomotora para la Prosperidad


Democrática. Estoy seguro que lo podemos hacer. Aquí lo que hay es gente buena, gente con ganas de
trabajar, simplemente permitámosles que trabajen y démosles las oportunidades, y a eso hemos venido.

¿Doctor Miguel (Peñaloza, Alto Consejero para las Regiones y la Participación Ciudadana) cómo ha
transcurrido la parte de las mesas?

En los últimos Acuerdos hemos sido bastante indisciplinados

¿Indisciplinados en qué sentido?

Los expertos, los expertos de este tipo de reuniones nos han dicho que el tiempo ideal para unas
reuniones de este tipo, para que todo el mundo esté concentrado, productivo, es de tres horas.

Nosotros dijimos: bueno es que estaban mal acostumbrados, es que el (ex) Presidente Uribe llevaba 12,
13 y 14 horas, extendámoslo una horita más, cuatro horas, entre tres y cuatro horas, pero nos hemos
venido extendiendo más allá. Tratemos de ser disciplinados y mantener los tiempos, para que todo el
mundo que hable, que hable corto.

Yo ya me estoy extendiendo demasiado.

Y saquémosle el máximo jugo posible a estos Acuerdos, cumplamos con los Acuerdos.

Va a haber un sistema de monitoreo para que esos Acuerdos se vayan cumpliendo, y que ojala cuando
regresemos aquí a San Vicente del Caguán  todos puedan decirnos que esos Acuerdos se están
cumpliendo para beneficio de esta gran población.

Muchas gracias”.

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos Calderón en la firma del


Acuerdo de Cooperación Operacional y Estratégico con Europol

Bogotá, 20 sep (SIG). “Qué bueno comenzar esta reunión sobre la cooperación internacional en el
campo de la inteligencia contra el delito, con un reporte muy positivo para el orden público del país,
logrado precisamente gracias a la Inteligencia.

Ayer, después de un impecable trabajo de inteligencia realizado por la Policía Nacional, y de un preciso
desempeño operativo de hombres Jungla de la Policía y de bombarderos de nuestra Fuerza Aérea, en
coordinación con las demás fuerzas, resultaron abatidos por lo menos 22 terroristas del Frente 48 de las
FARC, que opera en el departamento del Putumayo, en la frontera con Ecuador.

Pueden ser más, porque al parecer los guerrilleros lograron retirar del campamento a cinco cuerpos
antes de la llegada de la fuerza pública.
Por diferentes fuentes se supo que los propios terroristas hablaban ellos de 27, los guerrilleros muertos.

Por lo pronto, dentro de las bajas confirmadas tenemos a alias ‘Domingo Biohó’, integrante del estado
mayor del bloque sur, de este grupo terrorista, y uno de los 50 miembros de las FARC pedidos en
extradición desde el año 2006 por los Estados Unidos, acusados de narcotráfico.

También, por fuentes de inteligencia, conocemos de la muerte de alias ‘John Freddy Pitufo’, cuarto
cabecilla del frente; de alias ‘Caballo’; de alias ‘Segundo Cuéllar’, y de María Victoria Hinojosa, alias
‘Lucero’, responsable de la emisora Voz de la Resistencia de las FARC, y compañera sentimental de
alias ‘Simón Trinidad’.

Tengo que hacer una aclaración, si quiere, general (Óscar Naranjo, Director de la Policía), para que
seamos precisos sobre el estado de la identificación de estos terroristas abatidos.

Yo le rogaría al general, felicitándolo de nuevo por esta operación tan importante, que le dijera al país y
a la prensa y a los asistentes, exactamente el estado de estos nombres que acabo de señalar.

(…)

Gracias, general. Y de nuevo, muchas felicitaciones a usted, a todos sus hombres y a todos los que
participaron en esta operación. Yo me acuerdo de la operación contra el ‘Negro Acacio’, de la Operación
Fénix y nunca hubo un resultado tan contundente como éste.

Que yo recuerde, por lo menos desde que yo asumí hace más de cuatro años el Ministerio de Defensa
en ese entonces, esta es la operación con mayores resultados en ese sentido. De manera que muchas
felicitaciones.

La 48 es la misma cuadrilla que hace menos de dos semanas intentó tomarse el casco urbano de San
Miguel, cerca a dicha frontera, causando la muerte de 8 miembros de la Policía, que impidieron con
mucho valor, con mucho coraje, junto con sus compañeros, dicha toma.

La guerrilla utilizó cilindros bomba, puso explosivos en el cadáver de uno de nuestros uniformados y
sembró minas antipersonal en su huída, constituyendo flagrantes infracciones al DIH.

Las mismas Naciones Unidas condenaron estos actos de crueldad –y otros cometidos contra nuestros
uniformados en las últimas semanas– como crímenes de guerra, y sin duda lo son.

Nuevamente, nuestro corazón está con las familias de estos héroes de la Patria, que trabajaron, hasta el
último momento, por la seguridad de sus compatriotas.

Pero –como lo he dicho– si los violentos creen que con estos ataques nos van a doblegar, están muy
equivocados, y así lo demostramos y lo demostró la Policía, la Fuerza Pública, las Fuerzas Militares, el
día de ayer.

¡No vamos a descansar un solo segundo hasta que logremos derrotar al terrorismo!

Como dije en mi discurso de posesión, demostraremos que es posible una Colombia en paz y sin
guerrilla, ¡por la razón o por la fuerza!

Hacia la Seguridad Ciudadana

La Colombia del 2010 es radicalmente distinta a la de hace diez años.

Los logros de la Seguridad Democrática hablan por sí solos: hemos disminuido el homicidio a la mitad, y
el secuestro en 90 por ciento.

Entre el 1º de enero y el 11 de septiembre de este año, comparado con el mismo periodo del año
anterior, los delitos que afectan la seguridad democrática –como homicidios, secuestro, extorsión y
terrorismo– se redujeron en un 4 por ciento.

Y los delitos que afectan la seguridad ciudadana –como lesiones comunes, hurto y piratería terrestre–
disminuyeron un 9 por ciento.
Incluso, si miramos nada más las primeras 5 semanas de este gobierno, las disminuciones son aún más
profundas: del 5 y el 27 por ciento, respectivamente.

Pero todos sabemos que tenemos que hacer mucho, muchísimo más, y que en algunas regiones y
ciudades hay que realizar un mayor esfuerzo.

Muy pronto, en los primeros días de octubre, lanzaremos la nueva Política de Seguridad Ciudadana, que
va a complementar, va a ser un apéndice de la de Seguridad Democrática; una política que va a ser
implacable con el crimen y con las causas del crimen, y que ya estamos socializando en estos días con
los diferentes actores que van a tener que participar, como los alcaldes, como los gobernadores.

Nuestra política integral de Seguridad Ciudadana va a tener dos pilares: uno preventivo y otro proactivo.

La prevención del delito requiere una cultura ciudadana de la legalidad.

Tenemos que aprender que no todo vale, y que todos, como sociedad, tenemos la responsabilidad de
luchar contra la delincuencia.

El segundo pilar es proactivo. Tenemos que acercar a la Policía a las comunidades que está
protegiendo.

El Plan Nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes va a reformar el sistema de patrullaje a nivel
nacional, para que la Policía pueda enfocar sus recursos en las zonas más peligrosas.

Al mismo tiempo continuaremos lo que el general Naranjo ha llamado ‘una revolución en el sistema
pedagógico policial’.

Necesitamos más investigadores, más agentes de inteligencia, más policía judicial.

Dentro del esfuerzo por garantizar la seguridad de los colombianos, LA INTELIGENCIA va a jugar un
papel vital.

He sido un convencido del poder de la inteligencia en la lucha contra el crimen.

Como Ministro de Defensa impulsé el debate y aprobación de la Ley 1288, la llamada Ley de
Inteligencia, donde, entre otros, la Gran Bretaña nos ayudó mucho.

Fue una ley que desarrollamos con la participación de todos los sectores políticos y que –debo decir con
satisfacción– fue aprobada por consenso en el Congreso de la República.

El espíritu de esta ley fue fortalecer los controles, definir los propósitos, y dirigir los esfuerzos de las
diferentes agencias de inteligencia del Estado.

Como Presidente le he dado instrucciones precisas a la comunidad de inteligencia para que de manera
pronta y oportuna den cumplimiento a los controles que impone la ley.

En primer lugar, vamos a implementar el Centro de Protección de Datos que garantizará que los
procesos de recolección, almacenamiento, producción y difusión de la información de inteligencia y
contrainteligencia estén enmarcados dentro de la Constitución y la ley.

Segundo, se formulará, por parte de la Junta de Inteligencia Conjunta, el Plan Nacional de Inteligencia
que defina claramente los objetivos de esta actividad, que será el marco dentro del cual se llevarán a
cabo todos los esfuerzos de inteligencia del país.

Y finalmente le he solicitado a la Junta de Inteligencia que se reúna, ojalá lo más pronto posible,
prontamente con la Comisión Parlamentaria de Seguimiento a la Actividad de Inteligencia, que además
se conformó recientemente, para que pongan en conocimiento de sus seis miembros la información que
requieran para que puedan adelantar su labor de supervisión y control.

Europol y la cooperación internacional

Estamos modernizando nuestra comunidad de inteligencia, y parte de esta modernización es la


internacionalización, un componente importante.
La delincuencia no reconoce fronteras: debemos ampliar la cooperación con otros países y con
organizaciones internacionales para luchar contra el crimen trasnacional.

Con el Acuerdo de Cooperación Operacional que hoy se acaba de firmar con EUROPOL vamos a poder
compartir información de una manera más efectiva.

Quiero saludar a la delegación de EUROPOL, encabezada por su Director, el señor Robert Wainwright,
y agradecerle, además, toda su colaboración.

Usted siempre ha sido un gran amigo de Colombia y se lo agradezco de todo corazón. Y que juntos
seguiremos luchando contra el crimen.

¡Qué buena labor que usted ha hecho! Usted ha tenido una destacada carrera –para quienes no lo
conocen–, en la Inteligencia Criminal en el Reino Unido, con el National Criminal Inteligence Service , y
después en el Serious Organized Crime Agency , de Gran Bretaña.

Y usted sabe que siempre, siempre, está bienvenido en nuestro país.

Profundizar la cooperación Policial con la Unión Europea es de suma importancia en este momento, ya
que el tráfico de drogas ilícitas hacia el viejo continente está aumentando.

Quiero destacar que Colombia es el primer país de América Latina en firmar un acuerdo operacional con
EUROPOL.

Este acuerdo es un voto de confianza en las prácticas de la Policía Nacional de Colombia en el manejo
de la información confidencial.

Es un sello de calidad y de confianza en nuestra Policía, y quiero resaltar labor del general Naranjo, a la
cabeza de esta gran institución, en desarrollar las capacidades de inteligencia de la Policía, y todos los
demás integrantes de esa comunicad de Inteligencia de la Policía, que tan buena labor han hecho.

Venimos trabajando en este acuerdo más de 6 años, desde que firmamos el Acuerdo de Cooperación
Estratégica en el 2004.

Mirando hacia el futuro, vamos a continuar profundizando nuestra relación policial con la Unión Europea
para hacer más efectiva la lucha contra el delito y contra el narcotráfico.

Es un hecho que los más grandes resultados, las más contundentes operaciones, contra el terrorismo,
el narcotráfico y la criminalidad internacional en general, se logran gracias a un buen trabajo de
inteligencia.

¡Qué orgullo poder decir que somos el primer país del continente en firmar un acuerdo de cooperación
con EUROPOL!

Con más y mejor inteligencia, con más y mejor cooperación internacional, lograremos mayor efectividad
en nuestra lucha contra la criminalidad.

No vamos a descansar hasta garantizarles a los colombianos que la actividad de Inteligencia se


desarrolla dentro de los más altos estándares de profesionalismo, con total respeto de los derechos
fundamentales y dentro de los lineamientos que imponen la Constitución y la ley.

Y no puedo dejar de aprovechar esta reunión en la que hablamos de la importancia de la cooperación


internacional, sin mencionar la agenda que vamos a desarrollar esta semana en Nueva York con
ocasión de la Asamblea General de Naciones Unidas.

Allá tendré oportunidad, por supuesto, de hablar ante la plenaria de la Asamblea para exponer la
posición de nuestro país frente a los principales asuntos que hoy se ventilan en la comunidad
internacional.

También seremos uno de los tres países que fuimos escogidos –junto con, tengo entendido, China y
Liberia– para hacer una presentación sobre el grado de avance en el cumplimiento de los Objetivos del
Milenio que se fijaron en el año 2000 para cumplir por lo menos en el año 2015.
Con satisfacción podremos hablar de los buenos resultados que hemos alcanzado en muchas áreas,
como las coberturas de educación y de salud, y de los retos que aún tenemos para mejorar la calidad de
vida de nuestra población, en los que nos vamos a enfocar en estos cuatro años.

Hay que reconocer que esto es un tributo al Presidente Uribe; esta escogencia de Colombia es por lo
que ha hecho Colombia en estos últimos ocho años y así hay que recibirlo.

Tendremos reuniones con importantes inversionistas para invitarlos a venir a nuestro país, incluyendo
por ejemplo a Bill Gates; con el ex presidente Clinton; con el ex primer ministro británico Tony Blair; con
el propio Secretario General de la ONU, Ban-Ki-Moon; y con los mandatarios de Canadá, de Turquía, de
Vietnam –estos últimos dos países son miembros del grupo de los Civets, que estamos interesados en
que se formalice–, con los mandatarios de Países Bajos, de Haití, y habrá otras reuniones con otros
mandatarios.

Quiero destacar que me reuniré el viernes con el Presidente Barack Obama.

Vamos a aprovechar esa reunión para afianzar la alianza entre nuestros dos países en tantos temas que
nos son comunes, y para dialogar, por supuesto, sobre el futuro de nuestras relaciones, que esperamos
sigan siendo de la mayor cooperación y de la mayor amistad.

Estados Unidos es nuestro principal socio comercial y en asuntos de seguridad y de lucha contra las
drogas, y tenemos por ello un gran abanico de posibilidades para seguir incrementando nuestra
colaboración recíproca, sobre las bases de confianza y de respeto que hemos construido por muchos
años.

Estoy seguro de que, de la reunión con el Presidente Obama, vamos a salir los dos países con
relaciones fortalecidas en esa relación que, para nosotros los colombianos, es tan importante. Y sobre
otros temas que vamos a poner sobre la agenda.

De esta manera, con esta amplia agenda, seguiremos promoviendo los intereses de Colombia en todos
los escenarios internacionales.

Muchas gracias a todos por su presencia en este importante acto y de nuevo, muchas gracias por su
presencia y su colaboración en esta lucha común contra el crimen y el narcotráfico”.

Muchas gracias”. 

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos Calderón en el


lanzamiento de las Mesas Temáticas para la Reforma a la Salud

Bogotá, 21 sep (SIG). “En el camino hacia la prosperidad que hemos iniciado hay un tema básico, que
para nuestro Gobierno –para mi Gobierno– es una gran prioridad: y hablo de la salud de todos y cada
uno de los colombianos.

¡Éste debe ser, tiene que ser, otro motivo de Unidad Nacional!

A todos nos incumbe y nos interesa el bienestar físico y mental de cada niño, joven, adulto y anciano.

Al instalar estas mesas temáticas para la muy importante y necesaria Reforma a la Salud, quiero
resaltar que es trascendental que en las discusiones reine la confianza de unos con otros, y se imponga
la fuerza de los argumentos por encima –como aquí ya se ha dicho– de cualquier interés personal o
interés sectorial.

¡Porque se trata de la salud, el más preciado derecho, una de las mayores prioridades de cualquier
colombiano!

¡Aquí no caben personalismos ni preferencias gremiales!

Debemos trabajar juntos, con espíritu constructivo, con nobleza, para mejorar el servicio, para luchar
contra las fallas del sistema y asegurarnos de que nunca más ¬–¡nunca más!– se muera un paciente
haciendo fila en un hospital.
Las Mesas Temáticas

Por eso es tan importante hacerles un reconocimiento a todos los sectores, sin excepción –desde los
usuarios hasta los médicos, incluyendo las empresas prestadoras de salud–, que tienen representación
en estas 12 Mesas Temáticas para la Reforma a la Salud que hoy instalamos.

Los asuntos que estas mesas van a abordar en las próximas tres semanas, tienen relación con: 1.
Atención a los usuarios; 2. Rectoría y estructura del sistema; 3. Aseguramiento; 4. Promoción de la
salud y prevención de la enfermedad; 5. Prestación de servicios; 6. Evaluación de tecnologías; 7. Salud
Pública; 8. Atención primaria en salud; 9. Política Farmacéutica; 10. Talento Humano; 11. Inspección,
vigilancia y control; y por último, un punto muy, muy importante, porque de eso depende la viabilidad: el
financiamiento.

Se trata de un proceso democrático de consulta, diálogo y discusión técnica, basado –repito, y ojalá sea
así– en la confianza entre todos para obtener un buen resultado.

Y esta palabra es muy importante: ‘Confianza’. Confianza para construir un mejor sistema que privilegie
al usuario, y a los resultados en materia de salud, y que garantice su sostenibilidad.

Calidad, calidad y calidad

Si bien el país ha avanzado en forma significativa en términos de cobertura, llegando aproximadamente


a 42 millones de colombianos que cuentan hoy con servicios de salud, éste es el momento de dar un
gran salto en términos de calidad, equidad en el acceso y cobertura universal.

Ese es un compromiso de todos y eso nos convoca hoy.

¡Calidad, calidad y calidad es el lema con el que debemos acostarnos hoy y levantarnos cada mañana
hasta que esta reforma sea realidad!

Por fortuna, el proceso de diálogo ya viene andando.

Hace tres semanas iniciaron las Audiencias Regionales sobre la Reforma al Sistema de Salud, que
consisten en foros convocados por el Congreso de la República con los habitantes de la Costa Atlántica,
del Valle, los Santanderes, la Zona Andina, el Eje Cafetero y los Llanos Orientales.

Hace dos semanas también comenzaron también los Diálogos por la Salud, en los que el Ministerio de
Protección Social es interlocutor directo con los académicos, con los médicos, con los empresarios, con
los alcaldes, los gobernadores y asociaciones de usuarios y los hospitales.

Queremos tener en cuenta en la reforma las ideas y perspectivas de todos; las perspectivas, los
enfoques de todos ustedes, de todos los usuarios y de todos los agentes de este sistema.

La ciudadanía también va a poder participar en esta etapa que iniciamos hoy en esas 12 Mesas
Temáticas, a través de la web, porque se va a difundir por Internet para que los colombianos todos se
enteren de los avances, inclusive hagan sus propios aportes, sus propias sugerencias.

Es un proceso de interlocución permanente y de enriquecimiento permanente, que así es como las


políticas públicas se deben construir para que sean efectivas.

Y las conclusiones de este grupo serán el insumo fundamental para las INICIATIVAS LEGISLATIVAS
que le presentaremos al Congreso con el fin de realizar la reforma estructural que se requiere, que
queremos todos, que requiere el país.

La primera iniciativa legislativa es una Ley Ordinaria que será tramitada a través del proyecto que ya
hace tránsito en el Congreso y que fue radicado por el Partido de la U.

Sea este el momento para destacar y agradecer esa disciplina y esa seriedad con que este Partido ha
ejercido ese liderazgo con esta iniciativa.

Con La U, precisamente, me reuní en el día de ayer para avanzar en la agenda social, una agenda
amplia, una agenda ambiciosa. La Prosperidad Democrática tiene una base muy fundamental que es lo
social y que el país además necesita.

Proyectos como éste, con sensibilidad social, enaltecen el trabajo y la labor de todo el Congreso y por
eso ¡gracias, Partido de La U! ¡Me siento muy orgulloso de mis copartidarios!

Y además, gracias por el apoyo de los demás partidos, porque sé que aquí están apoyando esta
iniciativa y este gran objetivo.

Un sistema de salud para la prevención

Quiero insistir, quiero ser enfático en que los colombianos necesitan un sistema de salud basado en el
aseguramiento, que les permita tener un acceso real y sostenible a servicios de salud de buena calidad,
no sólo para curar enfermedades sino para prevenirlas.

Esto debe entenderse muy bien: si le damos especial énfasis a la prevención tendremos a una sociedad
mucho más saludable, más vigorosa, no solo en su bienestar físico y mental, sino también en sus
finanzas, desde la economía de cada núcleo familiar hasta las cuentas del fisco nacional.

En esto de la prevención, ahí cabe un concepto que no hemos aplicado en el país. Si hay algo que ha
fallado de la política en los últimos años, ha sido esto; y es la aplicación de un concepto muy, muy
elemental: ¡prevenir es mejor que curar! Resulta mejor en todo sentido

Y ese es un gran primer punto del proyecto de ley:

Volcaremos el sistema hacia la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad, que son


probados mecanismos, más eficaces y de menor costo, para lograr que las personas disfruten de mayor
bienestar.

Me decía mi médico, un médico –aquí veo al doctor (Roberto) Esguerra, que creo que lo conoce muy
bien– me decía: ‘haga ejercicio. Trote todos los días si puede, o tres o cuatro veces a la semana’.
Resulta veinte veces más barato la prevención que después tener que acudir al médico si tengo algún
problema en el corazón.

Y por eso estoy trotando entre tres y cuatro veces a la semana ya hace algún tiempo.

Eso es una exhortación a todos los colombianos. Tengan un régimen saludable, hagan ejercicio, lleven
una vida sena, que eso les va a ahorrar mucho dinero y además, hace que rindan mejor

En un segundo punto, la Nación tendrá a su cargo la conducción de la política y la asignación


presupuestal para hacer cumplir esta promoción, esta prevención y la salud pública.

Cada ciudadano, además, está en la obligación de entender que –así como la salud es un derecho–, su
bienestar también es un deber consigo mismo, de autocuidado, de prácticas sanas.

En tercer lugar, buscamos fortalecer el modelo de atención primaria en salud, de manera que se articule
mejor la atención básica con la atención especializada, lo que redundará en una mayor satisfacción de
los usuarios y, por supuesto, en un uso más eficiente de los recursos.

Hay un cuarto aspecto muy importante:

Para avanzar en calidad, debemos tener información pertinente que nos permita diagnosticar y medir al
sistema, vigilarlo, de manera constante.

Por ello, el proyecto de Ley establece el diseño de un sistema de información que permita monitorear –
por región y EPS– los resultados en materia de salud; y para ello usaremos indicadores de salud, como
los indicadores trazadores, los indicadores centinela y las encuestas de satisfacción periódicas, para
que los usuarios elijan, basados en resultados, a los mejores prestadores de servicios.

En las regiones donde esto no sea posible porque sólo hay un prestador o por otros problemas de
carácter estructural, el Estado deberá suplir esta deficiencia con mejor regulación y especial atención en
la vigilancia.

Un quinto punto tiene que ver con el fortalecimiento presupuestal y técnico de la Superintendencia de
Salud, para que centre sus esfuerzos en hacerles seguimiento a los indicadores de calidad en las
entidades territoriales, EPS y hospitales.

Los corruptos quedan avisados

Teniendo a la mano este sistema de monitoreo, vamos a mantener los ojos abiertos para denunciar y
también para, por supuesto, corregir algo muy importante: los focos de corrupción y malas prácticas,
que tanto daño le han hecho al sistema de salud.

Podremos entonces tomar mejores decisiones, crear más confianza, aumentar la transparencia y
exponer a esos infames, porque son infames los que le roban los recursos a la salud de los
colombianos.

Los corruptos ya están avisados de que contra ellos crearemos fuerzas de tarea especial para
perseguirlos y ponerlos tras las rejas con la misma determinación que combatimos a los terroristas.

La operación que esta mañana se dio a conocer, 40 colombianos que estaban en una red –muchos de
ellos, lamentablemente miembros de la Fuerzas Militares, tanto del Ejército como de la Policía–, es una
muestra de las muchas que vamos a dar en ese sentido.

Esa investigación que se dio a conocer esta mañana fue iniciada por el propio Ejército, en una operación
que se llama contrainteligencia. Esa contrainteligencia la vamos a aplicar en el sistema de salud, porque
sabemos dónde están concentrados los corruptos.

De manera que ya están avisados y vamos detrás de ellos.

Robar los recursos del Estado es un crimen, pero además quitárselos a la salud de todos, a la salud de
los más pobres, ¡es una repugnante infamia!

En la misma Ley quedará manifiesto nuestro compromiso para fortalecer las funciones de la Comisión
de Regulación en Salud (CRES), en su papel como organismo técnico y organismo regulador del
Sistema.

En sexto lugar, ratificaremos que la conducción, regulación y definición de la política del sector sean
tareas en las que se concentre el Ministerio de Salud –que como hemos dicho, será una cartera aparte
del Ministerio del Trabajo–.

Vamos a motivar desde ahí la buena gestión de los hospitales, recompensando su asignación
presupuestal, de acuerdo con los indicadores positivos de desempeño que arrojen periódicamente.

Principios de Buen Gobierno en salud

Y escuchen bien, por favor: Queremos que los principios del Buen Gobierno que promovemos hagan
parte de cada sector y eslabón del Estado; se trata de una gestión eficiente, basada en la ética pública,
en la transparencia, en la austeridad, para proveerles a los colombianos –en este caso– una atención en
salud oportuna y con calidad.

El séptimo punto clave de esta reforma es la actualización del Plan Obligatorio de Salud.

Como lo dijimos en campaña, el POS debe contemplar todas las circunstancias, medicamentos,
servicios e intervenciones médicas que garanticen la vida y el bienestar de todo colombiano.

¡Eso no es opcional!

¡Proteger la vida no es una alternativa que dependa de la tenencia de un carné o el trámite de una
tutela!

Dicha actualización del POS también es un paso para acabar con el desangre fiscal que generan los
servicios que están por fuera del POS –conocidos como recobros, como el No POS– que en la
actualidad representan cerca de 2,5 billones de pesos, cuando hace tres años no llegaban a los 500.000
millones.

Me causó mucha curiosidad, en el sentido positivo de la palabra, ver esta mañana en una entrevista al
británico Sir Michael Rawlins. Cuando yo estaba de Presidente Electo hice una gira por Europa, paré en
Londres y me entrevisté con el ex primer ministro Tony Blair. Le pregunté que de sus diez años en el
poder, qué era de las cosas más importantes que había hecho.

Y me dijo: ‘De las cosas importantes que he hecho fue la creación de una cosa que se llama Nice
(Instituto Nacional de Salud y Excelencia Clínica de Gran Bretaña), que es un instituto que controla, que
vigila, los precios de los medicamentos y un poco el sistema de salud.

Está aquí en Colombia –tengo entendido– el que dirige Nice . Y le dijeron en una pregunta: ‘Usted en
Inglaterra no tiene los problemas que tenemos en Colombia, de que las tutelas le imponen unos costos
exorbitantes al sistema de salud.

Y con esa flema inglesa, respondió: ‘No, allá no tenemos ese problema porque es que allá los jueces
tienen en cuenta las limitaciones del sistema’. Eso es tan racional y tan obvio para que el sistema sea
sostenible, que ojalá dentro de este espíritu de la reforma este tipo de conceptos estén siempre
presentes.

El fenómeno de los recobros No POS ha motivado, además, una cadena de intermediación que produce
sobrecostos en medicamentos, que en algunos casos llegan a superar en 100, 200 o 300 por ciento los
precios de referencia.

Será nuestra prioridad ponerle freno a esa perversa cadena de intermediación y controlar, en general, el
tema de los recobros No-POS con medidas efectivas de control de gasto en medicamentos.

Atención nacional a usuarios del Régimen Subsidiado

En octavo lugar está un compromiso de campaña, que sin duda haremos realidad con esta Ley: es el
acceso a la salud que los usuarios del Régimen Subsidiado tendrán en todo el territorio nacional.

Por ejemplo, quien se haya afiliado en Riohacha y salga de viaje a otra ciudad, debe ser atendido con la
máxima calidad posible, ya sea en Armenia o en Bogotá.

¡En eso –denlo por hecho– vamos a cumplir!

Para ese propósito se definirán cronogramas de transición para que las EPS subsidiadas tengan
cobertura nacional; y se van a establecer procedimientos para que los recursos lleguen a quienes en
efecto presten los servicios.

Una de las tareas de las Mesas Temáticas será evaluar si es más conveniente que la administración del
Régimen Subsidiado esté en los municipios o, por el contrario, es preferible una administración más
centralizada a favor de una mejor atención y un flujo más expedito de los recursos.

Todo esto debe apuntar también a la sostenibilidad financiera del sistema.

De eso se trata el punto número nueve de la reforma: La calidad, calidad y calidad de la salud, con la
que debemos estar obsesionados, tiene que ser compatible con la sostenibilidad; una cosa no puede ser
argumento para ir en detrimento de la otra; no son excluyentes.

Entendemos que es necesario unificar los recursos y adicionar fuentes.

Y en ese sentido, le vamos a proponer al Congreso que parte de las regalías se dirijan hacia la salud;
por nuestra parte, ampliaremos en el mediano plazo el presupuesto para el sector. Haciendo un gran
esfuerzo, porque créanme que la situación fiscal del país no es boyante.

Y cómo un último aspecto, el décimo de esta Ley ordinaria, quiero decirles a los médicos, a las
enfermeras, a los terapistas, a los bacteriólogos, que promoveremos una política de talento humano,
con el propósito de orientar y promover la formación profesional del sector de acuerdo a las necesidades
del país.

Eso es bueno para ellos como gremio y para nosotros como clientes.

Pondremos en funcionamiento un organismo técnico que evalúe tecnologías, procedimientos y


protocolos, vale decir ‘guías de atención’, que no serán de obligatorio cumplimiento, pero que
esperamos sean consultados y tenidos en cuenta como referencia por parte de los profesionales de la
salud.

Unificación de regímenes Subsidiado y Contributivo

La segunda iniciativa legislativa es la Ley Estatutaria que va a definir un cronograma para unificar, hasta
el 2015, los regímenes Subsidiado y Contributivo de salud, atendiendo las disposiciones de la Corte
Constitucional al respecto.

Eso significa que en sólo cinco años la totalidad de la población afiliada al Régimen Subsidiado contará
con el mismo plan de beneficios de quienes están en el Régimen Contributivo.

Este proyecto legislativo complementa también las medidas para asegurar y regular el acceso a
tratamientos de enfermedades que pongan en peligro la vida y que generen altos costos.

Aquí buscamos que el principio de solidaridad del sistema se materialice entre los colombianos con
diferentes perfiles de riesgo, sin poner en peligro la estabilidad financiera.

Pretendemos regular el derecho a la salud, para evitar, entre otras cosas, los excesos absurdos que hoy
están desangrando el sistema.

Le estamos impartiendo un mensaje de urgencia a la reforma –y así lo definimos ayer en la reunión con
la bancada de la U–, porque es prioridad para nosotros cumplir con estos objetivos.

Estamos seguros de que el Congreso y la sociedad entenderán este mensaje como un llamado para
trabajar de manera pronta y eficaz por un sistema integral de salud.

¡Porque la salud, señores, no da espera!

Trabajemos unidos, como debe ser, por un mayor bienestar para los colombianos, especialmente los
más pobres.

Quisiera finalizar estas palabras reiterando los principios que, creo, deben regir estas mesas temáticas
que inician una discusión histórica para el país.

Por un lado: calidad, calidad y calidad en la salud, con sostenibilidad.

Por otra parte, la reforma debe beneficiar a todo colombiano; no debe ser un asunto que privilegie a una
clase social sobre otra, ni dependa de la ubicación regional del paciente.

Piensen –por favor– en sus hijos, en sus hermanos, en sus madres y en sus abuelos.

¿Cuál es el tipo de salud que cada uno de ellos merece?

Pues eso que uno quiere para su propia familia es precisamente el servicio que merecen todos los
colombianos.

Yo confío plenamente en su buen juicio, en la experiencia de todos ustedes, en su sabiduría, para que
este diálogo sea fructífero.

De antemano, les agradezco su esfuerzo, que sé que va a tener un magnifico resultado, vuelvo a repetir,
histórico para todos los colombianos

Muchas gracias”. 

Palabras del presidente Juan Manuel Santos Calderón en la posesión


de los Altos Consejeros Presidenciales

Bogotá, 21 sep (SIG). “Ante todo muchas felicitaciones a nuestros cinco Altos Consejeros que hoy se
posesionan. Agradecerles su servicio a la Patria.

Todos ustedes tienen unas altísimas competencias, tienen posibilidades en muchísimos campos. Sin
embargo, han escogido servirle al país y por eso merecen mi agradecimiento y el agradecimiento de
todos los colombianos.

Agradecerles a todos los familiares de estos cinco Altos Consejeros, porque ustedes también ponen su
cuota de sacrificio. Es un trabajo aquí en el Palacio bastante intenso, días muy largos, pocos fines de
semana, pocas vacaciones y yo sé que no solamente es un sacrificio personal, sino un sacrificio para la
familia.

Trataremos Sandra (Bessudo, Alta Consejera para la Gestión Ambiental), que a su hijo lo vea más con
la mayor frecuencia posible, pero a veces entra en conflicto.

Trataré también, en la medida de lo posible, de que tengan todo el espacio para atender a sus familias,
porque es lo más importante que tiene uno en la vida; eso nunca lo pueden uno olvidar.

Las Altas Consejerías son el producto de un estudio que llevamos mucho tiempo analizando y
realizando alrededor de la Presidencia de la República.

Yo he sido Ministro en tres ocasiones; Ministro de Comercio, Ministro de Hacienda, Ministro de Defensa.
Y he dedicado buena parte de mi vida a una fundación que se llama la Fundación Buen Gobierno, que
busca hacer más efectiva, más eficiente, más transparente la labor del Estado.

Y por eso estas consejerías que hemos creado no es una improvisación, es el producto de un estudio
que lleva muchísimo tiempo.

Un estudio que nos ha señalado que la Presidencia de la República, como el centro de control de toda la
Rama Ejecutiva, necesita tener una organización eficiente, una organización que logre articular la
política del Gobierno entre tantas instancias que componen el Estado y componen el Ejecutivo.

Y las Altas Consejerías, además, señalan las prioridades del Gobierno. Por eso la Ley, que en eso es
sabia, le da solamente al Departamento Administrativo de la Presidencia la facultad, cada vez que hay
un cambio de Gobierno, de reestructurar la Presidencia, porque la estructura de la Presidencia debe
reflejar la forma, el estilo y las prioridades del Presidente de turno.

Y eso es lo que estas Consejerías reflejan, mis prioridades. Pero al mismo tiempo reflejan también una
necesidad y es que la mayoría de las políticas hoy en día son transversales.

Cuando uno habla de medio ambiente, que es algo cada vez más importante para nuestro país, donde –
y ahora lo voy a decir en Nueva York, adonde viajo después de esta ceremonia– Colombia quiere jugar
un papel preponderante en las discusiones a nivel mundial sobre cambio climático, sobre reforestación,
sobre la preservación del medio ambiente, de nuestras aguas.

Y esa política requiere que todos los ministerios estén articulados. ¿Qué saca el Ministerio del Medio
Ambiente poniendo una regulación para preservar los bosques si el Ministerio de Transporte, al construir
las carreteras, no tiene ningún control y la construcción de esa carretera lo que hace es degradar el
medio ambiente?

En la parte de la prosperidad social, que es una de nuestras prioridades, hemos dicho que es el
Gobierno de la Prosperidad Democrática. Y la Prosperidad Democrática es prosperidad social, es luchar
contra la pobreza y a través de esa lucha contra la pobreza, generar empleo, empleo formal.

Pero resulta que hay muchísimas entidades dispersas haciendo una labor social, luchando cada una de
ellas individualmente por mejorarles la vida a los colombianos más pobres. Resulta que si uno coordina
esa acción va a ser mucho más eficaz, porque ahí si genera lo que llaman los economistas una sinergia.

Si el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), Acción Social, el Ministerio de Protección, pero
también lo que hace el Ejército o la Policía, están articulados, el efecto neto en la lucha contra la
pobreza va a ser muchísimo mayor. Ni qué decir, pues, en la Reintegración, en los Asuntos Políticos o
en el asunto de Seguridad.

Esta mañana escuchaba una discusión sobre ese tema. Hay tantos ejemplos que hemos vivido, Sergio
(Díaz-Granados, Ministro de Comercio, Industria y Turismo), como mi Viceministro, de falta de
articulación del Estado que hace que las políticas no funcionen.
Porque muchas veces, con una sola pieza, con una sola institución que no funcione, toda la política se
viene al piso.

Y es por ejemplo el caso muy exitoso del Plan de Consolidación en diferentes áreas del país, una de
ellas La Macarena. Ahí iniciamos hace unos tres años un plan integral en donde lo que queríamos era
llevarle a esa región la presencia del Estado, aparte de sacar a los guerrilleros; darle seguridad, pero
llevar el Estado. ¿Para qué? Para que nunca más vuelvan los guerrilleros a esa zona y sean
bienvenidos por la población.

Y eso requería coordinar toda la acción antidrogas, toda la acción de aspersión y erradicación, porque
esa zona estaba totalmente controlada por las Farc y las Farc obligaba a los campesinos a producir
coca.

Y esa, esa política requerían que estuvieran coordinados el Ministerio de Defensa, con el Ministerio de
Educación, con el Ministerio del Interior y de Justicia, con el Ministerio de Agricultura, con el Ministerio
de Transporte porque necesitaba vías; todos los ministerios.

Infortunadamente en un Estado, muchas veces los ministros tienen sus fueros, defienden sus fueros
como debe ser, y si no hay alguien que los articule, en las competencias con los demás ministros –es
una actitud humana–, cuando alguien toma una iniciativa, un Ministro toma una iniciativa, el otros dice si
es iniciativa del Ministro, pues que le vaya bien Y a veces no colabora con el entusiasmo como debería
colaborar.

Por eso articular coordinar, las labores en los diferentes frentes, es tan importante, y solamente se
puede desde la Presidencia.

Entonces ¿qué se hizo? Se discutieron las prioridades. ¿Qué necesitamos en los próximos cuatro años?
Necesitamos la prosperidad social, la parte de medio ambiente, la parte de la reintegración, que es tan
importante; por supuesto la parte de la seguridad.

En los asuntos políticos, pues mantener una comunicación fluida, manteniendo informados a los
representantes a los senadores, al Congreso, a los alcaldes, a los gobernadores. Eso es fundamental
para que el estado funcione, y de eso se tratan estas Consejerías.

Aquí está otra Consejera que nombramos hace algún tiempo, María Lorena Gutiérrez, Consejera del
Buen Gobierno y Eficiencia Administrativa.

El Buen Gobierno ha sido una prioridad mía en todos los ministerios y quiero que este Gobierno se
recuerde como un Gobierno que hizo las cosas bien desde El punto de vista administrativo de eficiencia,
de eficacia.

De manera que ese es el sentido de las Consejerías. Algunos han querido tratar de decir ‘no, es que le
están poniendo jefes a los ministros’. No, no se trata de ponerles jefes a los ministros; se trata de
organizar mejor el Estado, de hacerlo más eficiente.

Y estoy seguro, y ya está dando muy buenos resultados y dará muchísimos mejores resultados en la
medida que también nos articulemos, porque dentro de los propios Consejeros hay también una
necesidad de articularse, para que el Estado funcione como un motor, un motor bien sincronizado, que
así es como el Estado da resultados.

De manera que quería felicitarlos, decirles que les agradecemos muchísimo. Les agradezco, yo
personalmente, mucho, su vocación de servicio al país. Los colombianos también se lo agradecen.

Y como buen marino, les deseo ¡buen viento y buena mar!

Muchas gracias”. 

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la Reunión de las


Naciones Unidas sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio

‘Transformando la evidencia en práctica: Lecciones aprendidas para acelerar el logro de los


Objetivos de Desarrollo del Milenio’

65º Período de Sesiones de la Asamblea General 


Naciones Unidas

Nueva York, 22 sep (SIG). “Hace 10 años las naciones del mundo nos reunimos en esta ciudad de
Nueva York, en la Cumbre del Milenio, y nos propusimos cumplir en un período de quince años unas
metas ambiciosas, pero razonables.

Son objetivos que insisten en la necesidad apremiante de alcanzar un nivel mínimo de bienestar para
toda la población; con educación, salud, justicia y paz.

Nos honra haber sido seleccionados para hacer un balance, ante la comunidad mundial, de los avances
que hemos alcanzado en este gran desafío social en el que nos hemos embarcado.

Hace apenas una década Colombia era considerada por muchos como un Estado fallido.

Buena parte de nuestro territorio era ingobernable y vivíamos una guerra interna, con grupos terroristas
que atemorizaban a los ciudadanos y los desplazaban de sus hogares.

De un total de 1.100 alcaldes, cerca de 400 no podían despachar desde sus municipios por razones de
seguridad.

Colombia ahora es una estrella emergente

Por fortuna, en la última década hemos dado un giro de 180 grados y ahora –gracias a la seguridad–
todos nuestros alcaldes están en sus municipios, hay presencia de la fuerza pública en todo el territorio
nacional, y despegamos en lo económico y lo social.

En muchas aulas universitarias ya nos utilizan como caso de estudio y modelo de superación de
grandes adversidades.

Esta milagrosa transición de un cuasi-Estado fallido a una nación atractiva ante el mundo se consolidó
durante el gobierno del Presidente Álvaro Uribe, quien lideró esta travesía que le ha devuelto la
confianza al país, la seguridad a la mayor parte de sus ciudadanos y el optimismo a los colombianos.

Como bien lo dijo el ex presidente Uribe esta misma semana, en una cátedra en la Universidad de
Oxford, pasamos de ser ‘un Estado fracasado a una estrella emergente’.

El sector empresarial también resurgió, volvió a invertir, a tomar apuestas y a generar bienestar.

Antes de la crisis económica internacional, Colombia atravesó por el período de mayor crecimiento
económico de los últimos treinta años.

Y, en medio de esta travesía de recuperar la gobernabilidad del territorio, traer de vuelta la esperanza a
los colombianos y recuperar la confianza inversionista, logramos también avances trascendentales en
materia social.

Estos avances nos han permitido acercarnos al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio,
y es por eso que estoy presentando ante ustedes el caso colombiano.

Podemos decir hoy, diez años después de la Cumbre, que hemos avanzado mucho. Pero nos queda
muchísimo por hacer.

A cinco años de la meta, hemos logrado cumplir, de forma anticipada, el 16 por ciento de los indicadores
y, adicionalmente, en el 32 por ciento de ellos hemos avanzado más de dos terceras partes de la meta
propuesta.

Lucha contra la pobreza

Uno de los grandes objetivos de Colombia en las últimas décadas ha sido reducir de forma significativa
el número de personas que viven en estado de pobreza.
En este frente hemos avanzado, aunque no al ritmo que esperamos.

En los últimos ocho años, cerca de 1,7 millones de colombianos salieron de la pobreza.

No obstante, todavía el 46 por ciento de la población se encuentra en condición de pobreza y el 16 por


ciento en condición de indigencia.

Es claro que todavía tenemos mucho por mejorar y por esto en mi gobierno nos hemos puesto la meta
ambiciosa -difícil sí, pero no imposible- de sacar en cuatro años a por lo menos 7 millones de
colombianos de la pobreza y a 4 millones de la indigencia.

Para alcanzar este objetivo, quisiera resaltar dos programas de reducción de pobreza que se vienen
implementando con éxito en el país y que seguiremos promoviendo en mi gobierno.

El primero, llamado “Familias en Acción”, es un programa de subsidios condicionados que hoy atiende a
más de 2,6 millones de familias de escasos recursos en todo el país.

El programa condiciona la entrega de efectivo al cumplimiento de dos condiciones básicas: asistencia a


la escuela de los niños en edad escolar, y controles periódicos de nutrición y crecimiento.

El segundo de estos programas es la Red JUNTOS, cuyo objetivo es establecer las condiciones para
que un millón y medio de familias superen la pobreza extrema, alineando la demanda con la oferta de
servicios para esta población.

También hemos avanzado de forma significativa en disminuir la desnutrición infantil a través de


programas de complemento alimentario.

Hoy en día, estos programas atienden a más de cinco millones de niños en todo el país y han generado
impactos positivos en términos de crecimiento, salud y desarrollo personal.

Cobertura educativa

Uno de los objetivos del milenio que Colombia ha logrado cumplir de manera anticipada es el de
cobertura bruta universal en educación básica.

En los últimos seis años hemos reducido la tasa de analfabetismo de 2,6 por ciento a 2 por ciento, y
hemos incrementado el número de años promedio de educación de la población entre 15 y 24 años de
8,5 años a 9,2 años.

Los positivos resultados en este frente han sido producto de políticas enfocadas al desarrollo de la
educación inicial, la priorización de zonas rurales marginadas, la generación de incentivos a grupos de
menores ingresos y el uso de las tecnologías de información en la educación.

Nos enfocaremos en los próximos años en el incremento de la calidad educativa, y en algo muy
importante en todos los aspectos del desarrollo humano, como es la atención integral a la primera
infancia, entre los cero y cinco años, incluyendo la atención de las madres gestantes.

En el campo de la salud, algunas metas que hemos cumplido de forma anticipada son aquellas
relacionadas con la vacunación de la triple viral y la atención institucional al parto, mitigando así
situaciones que hasta hace poco causaban estragos dentro de nuestras familias.

El cumplimiento de ésta y otras metas en salud se debe, en buena medida, a los avances significativos
que hemos alcanzado en cobertura, la cual hoy se acerca a la universalización.

Avances en salud

A través de programas focalizados, y mediante los avances en materia de cobertura de salud y en


especial de vacunación, logramos reducir la mortalidad en niños menores de cinco años de 37 por cada
mil nacidos vivos a principios de los noventa a cerca de 17 en la actualidad.

También hemos progresado en mejorar la salud sexual y reproductiva de las mujeres, y en reducir la
mortalidad materna, que en 2002 era de 84 por cada 100 mil nacidos vivos, y está por debajo del
promedio de América Latina, con una cifra cercana a 75.

Venimos trabajando también con intensidad en combatir el VIH/SIDA, la malaria y el dengue, que son
temas prioritarios de salud pública.

Tan solo en el año 2008 se practicaron exámenes a cerca de medio millón de mujeres en embarazo,
reduciendo el riesgo de transmisión del VIH/Sida de madre a hijo del 28 al 2,5 por ciento.

Así mismo, más del 80 por ciento de los pacientes seropositivos identificados reciben tratamiento
antirretroviral a través del sistema general de seguridad social.

Algo muy importante son los avances en cobertura de acueducto y saneamiento básico.

Entre 2004 y 2008, más de 4 millones de colombianos lograron acceso a métodos adecuados de
abastecimiento de agua, y 4,8 millones accedieron por primera vez a una solución de alcantarillado
urbano.

Ambiente y biodiversidad

Pasemos ahora a la sostenibilidad ambiental, un tema de trascendental importancia para Colombia, que
es un país considerado como el más biodiverso del mundo por kilómetro cuadrado.

En este frente hemos superado ampliamente la meta establecida para el año 2015 en cuanto a las áreas
protegidas en parques naturales.

En los últimos ocho años hemos reforestado un promedio de 26.500 hectáreas anualmente –un poco
por debajo de la meta establecida de 30 mil hectáreas–, y nos proponemos adelantar un plan masivo de
reforestación y restauración que nos permita exceder los objetivos planteados.

Tenemos el firme propósito de convertirnos en un país modelo en el monitoreo de sus bosques, sus
emisiones de carbono y el estado de su biodiversidad, con la meta de tener cero pérdida de bosques
naturales y cero pérdida de biodiversidad para el 2025.

¡Queremos que Colombia sea un país de ‘cero extinción’ para el año 2025!

También consideramos urgente –teniendo en cuenta que el Protocolo de Kyoto vence en el 2012– que
los Estados del mundo trabajemos en construir un nuevo acuerdo que nos vincule y comprometa a
todos, comenzando por los que más emisiones generan.

¡Es una situación que no da espera!

Alianza para el desarrollo

Permítanme recordar acá las palabras de un naturalista norteamericano que cité en mi discurso de
posesión: “El mundo no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos”.

Pasemos ahora a un punto central de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que es el de fomentar una
alianza mundial para el desarrollo, algo fundamental para el logro de los demás objetivos.

En este frente, es necesario avanzar en el marco internacional del comercio, en especial en la Ronda de
Doha, para lograr más seguridad y confianza comercial y económica en el mundo, y profundizar el
acceso equitativo de los países en desarrollo a los mercados internacionales.

Destaco la importancia de que el sector privado y la sociedad civil se vinculen a la promoción de los
Objetivos del Milenio.

A manera de síntesis: si bien Colombia ha logrado mucho en la última década, nos queda un camino
importante por recorrer.

Enfrentamos todavía grandes retos sociales, entre los que quisiera destacar los siguientes —que serán
prioritarios en mi gobierno—: la generación de empleo formal, los aumentos en la cobertura de la
educación superior, las mejoras de calidad en todo el sistema educativo –especialmente en la primera
infancia-, y la disminución del embarazo juvenil.
Obsesión: reducir la pobreza

Nuestra política social se fundamenta en brindarle oportunidades a la población de educarse, trabajar,


adelantar emprendimientos y generar ingresos.

Nuestra meta, nuestro sueño, nuestra obsesión, es la de reducir sustancialmente la pobreza, reducir los
niveles de desempleo a cifras de un dígito, y generar prosperidad social, es decir prosperidad con
equidad, para todos los colombianos.

Esperamos, en un par de generaciones, ser vistos como un país que ha superado definitivamente sus
adversidades y que ha alcanzado un estado de prosperidad democrática.

Como un país que cumplió con los Objetivos de Desarrollo del Milenio y fue mucho más allá.

De parte de Colombia, con profunda convicción, con total determinación, hoy quiero decir que
reafirmamos nuestra voluntad y todo nuestro compromiso para cumplir –ojalá en exceso– con las metas
mínimas planteadas hace 10 años.

¡Nada puede ser más importante!

Muchas gracias”.

Intervención del Presidente Juan Manuel Santos ante la Asamblea


General de la Organización de las Naciones Unidas, en su 65 Periodo
de Sesiones Ordinarias

Nueva York, 24 sep (SIG). “Su Excelencia Señor Joseph Deiss, Presidente del Sexagésimo quinto
período de sesiones de la Asamblea General,

Su Excelencia Señor Ban Ki-moon, Secretario General de las Naciones Unidas,

Excelentísimos Señores Jefes de Estado y de Gobierno y Jefes de Delegación,

Señoras y Señores:

Con reverencia, y un inmenso sentido de responsabilidad, vengo por primera vez a esta tribuna
histórica, para reiterar el compromiso de mi país, de más de 45 millones de colombianos, con el
cumplimiento y éxito de los principios fundadores de las Naciones Unidas.

Apoyamos que esta organización, en su proceso de reformas, adopte criterios de eficiencia y


transparencia para hacer realidad estos principios, y lograr un sistema de cooperación internacional más
eficaz.

Creemos que Naciones Unidas debe enfocarse en alcanzar resultados concretos, que transformen
realidades, en lugar de profundizar dependencias o programas asistenciales que hacen más daño que
bien a los países en desarrollo.

Con esta convicción, con fe en el futuro de la Organización, hago hoy expresa, ante esta Asamblea, la
aspiración de mi país a ser miembro del Consejo de Seguridad para el periodo 2011-2012.

Lo hacemos sobre la base del respeto a los principios de la Carta de la ONU, y con el compromiso de
brindar toda nuestra cooperación para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales.

Colombia –que celebra este año, junto con otras naciones de América Latina, 200 años de su
independencia– tiene una larga y exitosa tradición democrática e institucional.

Nuestra República ha sufrido los embates del terrorismo, y los estragos del crimen internacional, pero
siempre los ha enfrentado con la Constitución y la ley en la mano, siguiendo los más estrictos
procedimientos democráticos.

Estamos seguros que nuestra experiencia, larga y dolorosa, puede ser muy útil a todos los miembros de
la Organización en temas donde hemos desarrollado una gran capacidad técnica y operativa.

Temas como el de la seguridad; la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico; el combate al comercio


ilícito de armas pequeñas y ligeras; la erradicación progresiva de las minas antipersonal; la asistencia
humanitaria; el desarme, la desmovilización,  la reintegración de grupos armados ilegales, y –algo muy
importante– cómo hacerlo defendiendo siempre los derechos humanos.

Como amantes de la convivencia Pacífica, nos sentimos orgullosos de participar en operaciones de


mantenimiento y consolidación de la paz, como la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en
Haití, la Fuerza Multinacional de Paz y Observadores en el Sinaí, y la Oficina Integrada de
Consolidación de la Paz de esta organización en Sierra Leona.

Es parte de nuestro compromiso con la paz en cualquier lugar del planeta; un compromiso que hoy
ratificamos.

Por eso queremos ser voz de América Latina y el Caribe en el Consejo de Seguridad, en este momento
muy especial para nuestra región.

América Latina y el Caribe, que reúne cerca de 600 millones de habitantes, es nuestra área de
interacción natural.

La región incluye países con múltiples visiones políticas o posiciones diversas sobre muchos temas
específicos.

Pero nos congrega el interés por superar la pobreza, por mejorar el nivel de vida de nuestra gente, por
insertarnos exitosamente en el mercado global y por proteger nuestro medio ambiente.

Las naciones de América Latina están comenzando a asumir un liderazgo global en temas económicos,
ambientales, de seguridad y desarrollo.

En mi discurso de posesión, el pasado 7 de agosto –basado en los importantes avances que ha logrado
mi país–, dije que le había llegado la hora a Colombia.

Hoy, en este foro mundial, quiero ir más allá, y expresar, con entera convicción, que ha llegado la hora
de América Latina.

Los latinoamericanos asumimos con responsabilidad el manejo de nuestras economías, y gracias a ello
fuimos una de las regiones menos afectadas por la crisis económica mundial.

Hoy nuestros países crecen sobre pilares económicos, sociales y tecnológicos más fuertes que nunca, y
están en la mira de los inversionistas del mundo.

Somos un subcontinente con una mayoría de población joven, con inmensos talentos y capacidad de
trabajo, con ciudades y maravillas naturales que atraen a turistas e inversionistas del mundo entero, y
con una riqueza ambiental inigualable.

En estos tiempos en que el mundo demanda alimentos, agua, biocombustibles, pulmones naturales
como las selvas, América Latina tiene millones de hectáreas listas para ser cultivadas, sin afectar el
equilibrio ecológico, y toda la disposición, ¡toda la disposición!, para convertirse en un proveedor de los
todos los bienes que la humanidad necesita para su propia supervivencia.

Más de 925 millones de personas con hambre y en situación de desnutrición en el mundo son un
desafío inaplazable.

¡América Latina puede y quiere ser parte de la solución!

La nuestra es la región más rica en biodiversidad del planeta, con el país más megadiverso del mundo,
como es Brasil, y el país con mayor biodiversidad por kilómetro cuadrado, como es el nuestro,
Colombia.

No más en la Amazonía se concentra el 20 por ciento de la oferta mundial de agua dulce y el 50 por
ciento de la biodiversidad del planeta.
Colombia no es un país de altas emisiones contaminantes, pero queremos asumir nuestra
responsabilidad con el planeta y su futuro.

Con esta conciencia, apoyamos la iniciativa internacional para la Reducción de Emisiones por
Deforestación y Degradación, que busca generar y dirigir los recursos que sean necesarios para la
reducción de la pérdida de bosques tropicales y de las emisiones asociadas.

¡Queremos ser un país modelo para el mundo en el monitoreo de sus bosques, de sus emisiones de
carbono y del estado de su biodiversidad!

América Latina, en su conjunto, debe ser una región decisiva en la salvación del planeta.

Nosotros reclamamos un nuevo acuerdo que sustituya al Protocolo de Kyoto –que vence en 2012–, que
garantice el compromiso de todos, comenzando por las grandes potencias industriales, con la reducción
de emisiones.

Con las debidas compensaciones económicas, tenemos una inmensa capacidad para reducir la
deforestación y plantar nuevos bosques, cambiando la historia no sólo de la región sino del mundo
entero.

Cuando inició el siglo XXI, América Latina y el Caribe apenas estaban comenzando su camino de
inserción en la economía global.

Hoy, diez años después, con estabilidad política y económica; con potencial agrícola, energético y
ambiental, quiero enviar un mensaje a las demás naciones de nuestra región.

El mundo tiene sus ojos sobre nosotros.

Ahora nos corresponde abrir los nuestros, superar cualquier diferencia que persista, y pensar en grande.

Si lo hacemos –y por todo lo anteriormente expuesto– podremos declarar al unísono, como lo hago hoy,
en el umbral de la segunda década del tercer milenio:

¡Ésta es la década de América Latina!

Una década en que podemos crecer y progresar, pero sobre todo servir a nuestros pueblos y al
bienestar de la humanidad.

Hace dos días tuve la oportunidad de presentar los resultados de Colombia en su progreso hacia el
cumplimiento de los Objetivos del
Milenio.

No repetiré ante esta Asamblea los avances –que son muchos– ni los desafíos que aún tenemos –que
son muchos más–.

Sólo quiero recalcar que, más que ningún otro problema, la pobreza y todas las consecuencias que
acarrea, es el mayor drama de nuestro mundo.

Quiero llamar la atención, en particular, sobre la doble tragedia que vive un país del Caribe, que a una
pobreza casi endémica ha unido los efectos de un devastador desastre natural.

Estuve en Haití hace un par de meses y debo declarar, ante esta Asamblea de naciones del mundo, con
el corazón entristecido, que su angustiosa realidad supera  la peor pesadilla.

La ayuda internacional anunciada no ha llegado en su totalidad, o por lo menos no se ve, y los haitianos
subsisten y siguen luchando, con dignidad y coraje, pero sin la debida atención que debemos prestar a
su situación, que no da espera.

Hago un llamado al Consejo de Seguridad para que considere la transformación de la Operación de Paz
que hoy se tiene en Haití en una verdadera Operación de Desarrollo, que responda a sus necesidades y
logre resultados concretos.

En estos tiempos de dificultades económicas para las naciones industrializadas, con alto desempleo y
estancamiento, la solidaridad global tiende a desaparecer de las prioridades.

Esto es un error. Darle la espalda a la cooperación y al comercio internacional no ayuda a nadie, y


estamos convencidos de que el egoísmo le hace daño a todos pero, aún más, al mundo industrializado.

¿De dónde más van a salir los consumidores si no es de los millones de pobres que hasta ahora han
estado al margen del progreso?

¿Quién, diferente a las sociedades llenas de jóvenes entusiastas, podrá aportar el dinamismo que
necesitan las naciones maduras?

¿Qué espacio económico, distinto al mundo en desarrollo, está disponible para satisfacer las
necesidades de la humanidad en las décadas por venir?

Cuando más ha avanzado la prosperidad colectiva es, precisamente, cuando se han incorporado
millones al desarrollo, y los momentos más oscuros de la economía planetaria han sido los de la
exclusión y las barreras.

No puedo terminar sin hacer referencia a dos flagelos mundiales como son el terrorismo y el
narcotráfico, que se retroalimentan uno al otro, porque son muchas veces los dineros de las drogas
ilícitas los que financian los actos y los grupos terroristas.

Colombia ha sido víctima –tal vez como ningún otro país– de estos fenómenos, pero ha sido también
modelo de lucha contra ellos y abanderada de la necesidad de actuar en conjunto con la comunidad
internacional, bajo el principio de la responsabilidad compartida.

Nuestra Política de Seguridad Democrática, es decir una seguridad para todos y respetando la Ley,   es
también una política de derechos humanos porque logramos disminuir dramáticamente los delitos y
conductas que más atentan contra la vida y los derechos fundamentales de nuestra gente, como son el
homicidio, el secuestro y el desplazamiento.

Fuimos el primer país en aplicar, de forma integral, los principios de verdad, justicia y reparación para la
desmovilización de grupos armados ilegales.

El Estado y la sociedad colombiana estamos comprometidos con la defensa y promoción de los


derechos humanos.

Lo hacemos por convicción –por una profunda convicción–, y no por imposición.

Hemos obtenido inmensos logros en la lucha contra el narcotráfico: Se han reducido sustancialmente las
hectáreas sembradas con coca, y estamos comprometidos a continuar con este empeño hasta erradicar
por completo estos cultivos.

Hemos golpeado con contundencia a las mafias que manejan este negocio, incluyendo los grupos
guerrilleros que se han convertido en verdaderos carteles de la droga.

Seguiremos combatiéndolos sin tregua y sin pausa. No ahorraremos esfuerzo alguno.

Ayer mismo, precisamente desde esta ciudad,  anuncié al mundo la noticia sobre la muerte del máximo
responsable militar de las FARC, en una operación impecable llevada a cabo por nuestras Fuerzas
Armadas. Este es el golpe más importante y contundente que se le ha dado a este grupo terrorista en
toda su historia, y esperamos nos acerque a la paz.

Queremos alcanzar la paz, bien sea por la razón, o por la fuerza. Y vamos a lograrlo, para poder dedicar
y concentrar todas nuestras energías y esfuerzos en alcanzar el desarrollo y la prosperidad de nuestro
pueblo.

En la lucha contra el narcotráfico hemos perdido a muchos de nuestros mejores soldados y policías,
muchos de nuestros mejores líderes, nuestros mejores jueces y nuestros mejores periodistas.

Pero esta sangre no se ha vertido en vano. De un Estado fallido en el que   los violentos, financiados por
el narcotráfico, tenían doblegada nuestra democracia, hoy miramos al mundo desde una democracia
pujante que despega hacia una prosperidad democrática, prosperidad para todos.

Vencimos los grandes carteles del narcotráfico, pero este negocio aún no ha terminado. Por eso
seguiremos combatiéndolo, porque para nosotros es un asunto de seguridad nacional.

Nos preocupa y nos duele  que nuestro relativo éxito ha significado que otros países de la región estén
sufriendo la presencia y operación creciente del narcotráfico en sus territorios.

Es necesario que el mundo abra los ojos, porque  entrar en negación frente a este problema puede ser
fatal. Y nos sucedió a nosotros, a un altísimo costo.

Estamos más que dispuestos a cooperar con los Estados que lo requieran, y ya lo estamos haciendo
con varios países de Centroamérica y el Caribe, con México, e incluso en Afganistán.

Pero eso sí: es muy importante que seamos coherentes sobre este tema.

Lo digo como representante del país con más autoridad moral para hablar sobre  este flagelo, porque
ninguna otra nación  ha sufrido, coma la nuestra,  las nefastas consecuencias del narcotráfico.

Vemos con preocupación la contradicción de algunos países que, por un lado, exigen una lucha frontal
contra el narcotráfico y,  por otro, legalizan el consumo o estudian la posibilidad de legalizar la
producción y el comercio de ciertas drogas.

¿Cómo puede alguien decirle a un campesino de mi país que será perseguido y castigado por sembrar
plantas para producción de drogas, si en otras partes del mundo ésta se vuelve una actividad legal?

Estas contradicciones hacen urgente –y en esto nos unimos al llamado del Presidente Leonel
Fernández, de República Dominicana–, que  concertemos y revisemos la estrategia mundial contra las
drogas ilícitas, para acordar una política global única,  más efectiva y en la que todos los países
contribuyamos por igual  a este esfuerzo.

Señor Presidente; apreciados colegas y delegados:

Gracias a los importantes avances en seguridad, económicos y sociales, alcanzados en los últimos
años, con el esfuerzo de muchos colombianos y el liderazgo de mi predecesor, el presidente Álvaro
Uribe, hoy Colombia se encuentra a las puertas de un nuevo amanecer.

Llegué a la Presidencia con el compromiso de luchar contra la pobreza y el desempleo, y de enrumbar a


mi país hacia una prosperidad no sólo económica sino social; una prosperidad que llegue a todos, sobre
todo a los más pobres.

He planteado un gobierno de Unidad Nacional en el que todos los colombianos nos unamos para
generar trabajo y mayor bienestar, y vislumbro con optimismo, ¡con mucho optimismo!, nuestro futuro
como nación.

Hoy me presento ante este escenario mundial, con respeto y humildad, con sentido de la historia, con
conciencia de nuestras propias limitaciones, para decirles que solos no podemos hacer nada, ni en mi
país ni en el mundo.

SÓLO UNIDOS, SÓLO CON RESPETO, SÓLO CON SOLIDARIDAD, SÓLO CON TOLERANCIA,
PODRÁ LA HUMANIDAD CONOCER UN MEJOR MAÑANA”.

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos Calderón en


agradecimiento a las Fuerzas Armadas en La Macarena

La Macarena (Meta), 26 sep (SIG). “Hace 200 años el Libertador Simón Bolívar, con un puñado de
compatriotas, hizo historia; hizo historia que hoy 200 años después estamos celebrando. Nos liberó del
yugo de la opresión española y le dio la independencia a nuestro país.

200 años después, ustedes también han hecho y están haciendo historia, una historia comparable,
porque nos están liberando del yugo de más de 50 años de la violencia de este grupo terrorista de las
Farc.

El Libertador Simón Bolívar estaría muy orgulloso de esta operación, de la forma como se ejecutó y de
sus resultados.

Acabamos de sobrevolar el sitio exacto donde se ejecutó la Operación Sodoma y nos dimos cuenta o
ratificamos, porque ya lo sabíamos, la dificultad del terreno para hacer una operación de este tipo.

Sin embargo, la operación se ejecutó de forma impecable y con los resultados que todos esperábamos.
Una operación muy bien planeada desde hace mucho tiempo.

Bien recuerdo hace poco más de dos años, cuando dijimos que para dar de baja al ‘Mono Jojoy’, había
que infiltrarlo. Y unos valientes miembros de nuestras Fuerzas Armadas se ofrecieron para hacer esa
tarea. Dos años después, esa tarea culmina con éxito.

Ahí en esa tarea participaron miembros de todas las fuerzas. Cómo me satisface como Presidente de la
República ver que en el día de hoy me da parte un general de la Fuerza Aérea, el general Tito Pinilla; y
me dice:

‘Presidente, a sus órdenes. Personal del Ejército, personal de la Infantería de Marina, personal de la
Fuerza Aérea, personal de la Policía’.

Todas nuestras fuerzas trabajando en forma conjunta. Eso es lo que ha hecho que nuestras fuerzas
hayan tenido éxito en los últimos tiempos, el trabajo conjunto en las operaciones, el trabajo conjunto en
la inteligencia.

Y me decían que en esta operación hubo una situación especialmente significativa en ese sentido, que
había un helicóptero de la Policía, cuyos pilotos eran pilotos de la Policía, pero que llevaba comandos
del Ejército que se estaban descolgando por los lazos.

Y que el maestro, el maestro de soga, era una persona de la Infantería de Marina. Es el ejemplo
perfecto del trabajo en equipo, del trabajo coordinado, que nos está dando los resultados que hoy el
país y el mundo entero están celebrando.

En las guerras, en la historia, siempre hay un punto de inflexión. Yo deliberadamente cuando fui Ministro
de Defensa, nunca quise utilizar, la expresión ‘es el comienzo del fin’. Ni siquiera cuando le dimos a
‘Raúl Reyes’, ni siquiera con la Operación Jaque.

Pero esta operación, esta operación contra el ‘Mono Jojoy’, esta exitosa operación, sí es un punto de
inflexión, donde creo que, con un buen margen de confianza, podemos decir que es el principio del fin
de las Farc.

Y que queden notificados el resto de las Farc, porque cuando hay un punto de inflexión la historia nos
enseña que hay que perseverar, perseverar y seguir perseverando. Y que vamos a ir con estos héroes
de la Patria, con nuestros soldados de tierra, mar y aire y nuestros policías, detrás de las Farc donde
estén.

Si están en los ríos, allá iremos; si están en las colinas, allá iremos; si están en las montañas, allá
iremos; si están en los páramos por encima de los 10 mil pies de altura, allá iremos; si están en las
selvas más tupidas, como fuimos allá en contra del ‘Mono Jojoy’ allá estaremos.

Porque esta es una señal muy importante: ¡No hay rincón de nuestro territorio donde nuestras fuerzas
armadas no puedan llegar!

Esta madriguera, que era la madre de las madrigueras de esta organización que lleva 50 años –un
cuarto de nuestra historia de República independiente, generando violencia contra nuestra democracia–,
esta madre de las madrigueras, fue el blanco de esta operación.

No había otra madriguera más protegida; no había otra madriguera donde hubiese más gente
protegiendo a este bandido, el ‘Mono Jojoy’. La dificultad del terreno para llegar allá, un bunker de
concreto y sin embargo, sin embargo allá llegamos.

Y hoy podemos decir que este símbolo del terror ya no más, ya dejo de existir y no va a seguir haciendo
sufrir a tantos colombianos; a tantos colombianos de bien e inclusive a los propios miembros de su
organización, porque si por algo se caracterizaba el ‘Mono Jojoy’ era por su crueldad.

Y aprovecho la oportunidad para decirles a los miembros de esa organización, que aquí hay un Estado
que les tiende la mano y que les dice:

Salven sus vidas, no sigan en esa locura. ¡Desmovilícense! que les vamos a abrir las puertas para que
vuelvan a retornar con sus familias y dejen de sembrar el terror y la violencia.

El Estado será implacable hasta último momento, pero al mismo tiempo tiende una mano generosa y les
dice:

Aquí están las puertas abiertas para desmovilizarse.

Porque lo que queremos todos es la paz; por lo que nuestros soldados, nuestros infantes, nuestros
policías luchan, es por la paz. Pero una paz digna y una paz duradera.

A estos miembros de las Farc, a sus familias, les reiteramos:

El camino es la desmovilización si no quieren acabar muertos o capturados. Porque nosotros


seguiremos, cada vez con más fuerza, cada vez con más bríos, detrás de ustedes mientras continúen
con su actuar terrorista.

Y digo que cada vez con más fuerza porque una parte muy importante del éxito de esta operación es la
información invaluable que hemos encontrado; una información muchísimo más rica, muchísimo más útil
que la que encontramos en nuestro ataque a ‘Raúl Reyes’.

Solamente en volumen es cerca de cinco o seis veces más, once veces más me corrige el general
Naranjo (Óscar Naranjo, Director de la Policía Nacional), once veces más en volumen.

Pero lo que ya hemos visto también, en calidad. La información que estamos encontrando en esos
computadores nos va a facilitar muchísimo el trabajo de ir detrás de todos y cada uno de los miembros
de esa organización, de sus redes de apoyo, de sus fuentes de financiación, de sus activos, porque si
algo descubrimos, por ejemplo, es que este bandido era un gran terrateniente, dueño de extensas fincas
de ganadería.

Y como tenía una obsesión por el dinero, tenía muy bien detallado cuántas vacas tenía en cada potrero;
potreros y vacas que vamos a expropiar y a devolvérselas a sus verdaderos dueños, a los campesinos
de Colombia.

Esta información va a acelerar la consecución de la paz, porque nos va a dar todos los instrumentos,
todos los instrumentos para ser mucho más efectivos en las acciones que ustedes, héroes de la Patria,
queridos soldados, infantes, policías, ejecutan todos los días.

Permítanme hacer un paréntesis sobre un tema que quisiera desde aquí –porque nos concierne a
todos– traer a colación. En el viaje, viniendo aquí a La Macarena, el almirante Cely (Edgar Cely,
Comandante de las Fuerzas Militares) me mostró una información; que un juez en Bogotá, el Juez 11 de
Garantías, decidió darle casa por cárcel al coronel retirado que lideraba esa banda de criminales que les
robaba las armas al Ejercito y se las suministraba a las Farc.

¡Por Dios! Mirándolos a ustedes aquí, cómo exponen sus vidas todos los días, yo me pregunto cuál es el
papel de la justicia en Colombia, cuando nuestros héroes de la Patria están arriesgando sus vidas todos
los días, pero al mismo tiempo un juez decide darle casa por cárcel, porque según su criterio, este
individuo no representa ningún peligro para la sociedad, cuando lo que estaba haciendo era
entregándoles armas para que esos bandidos mataran a sus antiguos compañeros. ¿Qué clase de
justicia es esa?

Yo sí quisiera llamar la intención a las Altas Cortes, al Consejo Superior de la Judicatura, y decirles que
el país y el Presidente de la República, con todo el respeto por su independencia, pero con toda la
convicción sobre la necesidad de trabajar armónicamente, que le den una explicación al país sobre el
comportamiento de jueces como éste, que deciden de la noche a la mañana no solamente liberar a 26
de los 34 criminales capturados en esta operación que inició el propio Ejercito, en un proceso de
depuración, y que enaltece esa institución, si no que ahora le den casa por cárcel al bandido jefe, líder,
de esa banda criminal.

Porque también me enteré el día de ayer que casi en forma simultanea, otro juez o la Fiscalía –no sé,
general Naranjo–, liberó todos los miembros de esa organización que estaba explotando ilegalmente; un
juez de control de garantías –también fue otro juez–, después de un esfuerzo que yo personalmente vi
como la Policía llegó y los agarró en flagrancia envenenando uno de los humedales más importantes de
nuestro territorio, creando el caos y un daño ecológico sin precedentes, hoy están todos libres.

¿Qué tipo de justicia es esa y qué tipo de estimulo van a tener nuestras Fuerzas para seguir
combatiendo por la paz de este país, por la seguridad de este país, con comportamientos de la justicia o
de esos jueces, con comportamientos como los que acabo de relatar?

Por eso mi llamado a la justicia, desde aquí de La Macarena, es que por favor actúen en forma armónica
con el Ejecutivo, con los demás poderes, para alcanzar esa paz que todos necesitamos, esa tranquilidad
que todos estamos exigiendo.

Pero ustedes, queridos soldados, infantes, policías, están haciendo historia.

Ustedes podrán decirles a sus hijos y a sus nietos que participaron de una operación y estuvieron
presentes combatiendo en un momento de la historia en donde comenzó finalmente el camino hacia la
verdadera paz, porque eso es lo que ustedes están haciendo con esta operación y con las que vienen.

Porque cuando dijimos espérense a la bienvenida de este Gobierno, no nos referíamos solamente al
‘Mono Jojoy’; cuando dijimos espérense a la bienvenida de este Gobierno, nos referíamos a la operación
contra el ‘Mono Jojoy’ y a muchas otras operaciones.

Porque no vamos a dejar de darle la bienvenida de este Gobierno a las Farc con operaciones como
estas que ustedes acaban de ejecutar.

Por eso los felicito, los felicito de todo corazón. El pueblo colombiano los rodea con admiración y con
respeto a ustedes, a sus familias, a todos los miembros de nuestras gloriosas Fuerzas Armadas.

Y no solamente aquí en el país. Yo vengo de Nueva York; estaba con todos los mandatarios del mundo
en la Asamblea de Naciones Unidas. Todos les mandaron a ustedes un saludo de felicitación, diciendo:
‘¡Qué maravilla para Colombia tener unas Fuerzas Armadas que logran resultados como los que hoy
estábamos viendo, el día de la operación’.

Y por eso los estimulo a que no bajen la guardia a que sigan con mayor entusiasmo, porque como les
decía aquí al principio, ese punto de inflexión lo dio esta operación y cuando esos puntos de inflexión
llegan, lo que tenemos que hacer es perseverar.

De nuevo felicitaciones. A usted, almirante Cely como Comandante de las Fuerzas Militares; a usted,
general Matamoros, como Jefe de Estado Mayor Conjunto; a usted, almirante Echandía, como
Comandante de la Armada. Sé que su inteligencia también participó de manera importante; además uno
de sus hombres era el jefe de la ‘burbuja’, del blanco en materia de inteligencia.

A usted, general González (Comandante de la Fuerza Aérea), como le he dicho y como lo he dicho
tantas veces: ¡Que buena puntería la de nuestros pilotos de la Fuerza Aérea colombiana! La Fuerza
Aérea Colombiana que es ejemplo, como las demás fuerzas, en todo el continente.

Usted, general Vargas, que esta aquí representando al Ejército y al general Navas (Comandante), sus
hombres; sus hombres ¡qué valor, qué coraje con que defienden y siguen y siguen combatiendo!

¡Qué bueno tener un Ejército como el que tenemos nosotros! Y qué decir del general Naranjo, su
Policía, Muchas felicitaciones. Sabemos del papel fundamental que usted, su gente, su inteligencia, jugó
en esta operación.

Por eso cuando les dije allá en Larandia tenemos el mejor equipo, tenemos las mejores circunstancias,
no me cabía duda que comenzaríamos a dar resultado tras resultado. Ahí esta la prueba: tenemos el
mejor equipo, tenemos la mejor cúpula, tenemos la mejor gente para seguir adelante batallando por la
paz de este país.
Que Dios los bendiga a todos. Y les agradezco a nombre de todos sus compatriotas, con admiración y
con respeto, ese sacrificio y esa labor que todos ustedes hacen todos los días por su Patria, por
Colombia.

Muchas gracias”.

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en el Día Internacional del


Turismo

Bogotá, 27 sep (SIG). “Muchas gracias, muchas gracias Ministro (de Comercio, Industria y Turismo,
Sergio) Díaz-Granados, por esta invitación a acompañarlos en el Día Internacional del Turismo.

Muchas gracias a todos. Qué bueno verlos hoy, cuando –como dije en mi alocución del pasado jueves–
los colombianos respiramos un país más tranquilo.

Este año la Organización Mundial del Turismo escogió, oportuna y sabiamente, el tema de “Turismo y
Biodiversidad”.

Hace tan sólo tres días, frente a la plenaria de la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva
York, hablé sobre este tema, el tema de la Biodiversidad.

Dije ahí que Colombia quiere ser un país modelo para todo el mundo en el monitoreo de sus bosques,
de sus emisiones de carbono y del estado de su biodiversidad.

¿Por qué lo dije?

Porque la biodiversidad es una de las grades fortalezas de Colombia: Nuestro país tiene la mayor
biodiversidad por kilómetro cuadrado de todo el planeta.

Y la Amazonía, que compartimos con nuestros vecinos, tiene el 50 por ciento, la mitad, de la
biodiversidad mundial.

Tenemos entonces una inmensa responsabilidad, con nuestra tierra, con la comunidad internacional y
con las futuras generaciones, con nuestros hijos, con nuestros nietos, de conservar esta gran riqueza
ambiental. 

En los últimos años hemos vivido una revolución en la conciencia ambiental, en la manera de entender
nuestro entorno natural.

Hemos aprendido a respetar nuestro ecosistema y a valorar la importancia de conservar el medio


ambiente.

Gracias a ello, gracias a este cambio cultural, hoy en día la biodiversidad y la naturaleza son un atractivo
turístico, y una de las áreas más dinámicas de la industria mundial del turismo es el ecoturismo.

Costa Rica, por ejemplo, ha sido el país pionero en la materia, y ha logrado posicionarse como uno de
los principales destinos para los turistas que quieren conocer la naturaleza tropical.

Nuestro país, Colombia, según el “ranking” mundial de competitividad turística elaborado por el Foro
Económico Mundial, ocupa el segundo lugar en total de especies conocidas, el quinto en recursos
naturales y el 12 en áreas protegidas.

Pero existe una brecha grande entre lo que tenemos para ofrecer en materia ecológica, y lo que
estamos haciendo en materia de turismo para aprovechar los extraordinarios recursos de nuestro
territorio.

Por eso vamos a impulsar una nueva política de Turismo de Naturaleza en todas sus manifestaciones:
ecoturismo, avistamiento de aves y ballenas, agroturismo, y buceo, entre otros.

Quiero contarles una anécdota que me sucedió hace ya algunos años. Yo era becario de la Fundación
Nieman, de la Universidad de Harvard. El curador de esa Fundación era un señor que se llamaba
Howard Simon. Había sido el Editor del Washington Post cuando tumbaron a Nixon. Una persona muy
respetable, uno de los periodistas más reconocidos en Estados Unidos.

Y él tenía un íntimo amigo que era editor de un periódico muy importante en Boston, el Boston Globe.

Yo los invité a una casa que tenían mis padres en Anapoima. Y ellos eran veedores de pájaros. Los
invité, se fueron a dormir, les dije que si querían ver pájaros que podían madrugar, madrugaron, se
fueron por una maleza que hay ahí; yo me levanté horas más tarde, pregunté dónde estaban estos
señores –ya tenían cierta edad- y la persona que cuidaba la casa me dijo: ‘No ellos se fueron por aquí y
no han vuelto’.

Eran las 8:00 –ellos se habían levantado a las 5:00 de la mañana- eran las 9:00, las 10:00, y en esa
época estábamos allá en problemas de seguridad, dije: ‘Se los llevaron’.

Y de pronto como a las 11:30 de la mañana sube este par de personas de cierta edad, ambos tenían
más de 65 años, sudando la gota gorda, cansadísimos, insolados, pero con una sonrisa de oreja a oreja.

Y me dijeron: ‘Hemos tenido la experiencia más fantástica de nuestras vidas. Hemos ido por el mundo
entero en este ejercicio de ver pájaros, y nunca hemos visto tanta variedad de pájaros en tan corto
tiempo’.

Y sacaron unas libretas donde tenían todo apuntado y las fotografías que sacaron me las mostraron con
verdadero entusiasmo.

Cuento esta anécdota simplemente para decir:

¡Qué riqueza la que tenemos nosotros!

Por eso vamos a trabajar también en la promoción del turismo a nuestros Parques Naturales, que el año
pasado recibieron 700 mil visitantes, 15 por ciento más que el año anterior.

Pero, para ponerlo en una perspectiva global, el solo Parque Yosemite en el oeste de Estados Unidos
recibe alrededor de dos millones 850 mil visitantes al año.

Nuestra meta es triplicar la cifra de turistas a nuestros parques naturales en los próximos cuatro años.

Para lograrlo necesitamos el apoyo del sector privado, para construir los accesos y dotarlos de senderos
e instalaciones turísticas.

En esa dirección, vamos a incorporar el Turismo de Naturaleza al programa de Transformación


Productiva del Ministerio de Comercio, dotándolo de los mismos instrumentos y de los mismos apoyos
que hoy tienen los otros sectores que hacen parte de este programa, para convertirlo en un sector de
clase mundial.

Pero no podemos olvidar que para lograr estas metas, tenemos que acabar de consolidar la Seguridad
Democrática.

Por mucho tiempo el turismo –y especialmente el ecoturismo– se estancó por falta de seguridad.

El turismo ha sido, tal vez, una de las industrias más golpeadas por los problemas de orden público. Y
también es de los sectores que más se han beneficiado de la Seguridad Democrática.

¡Qué bueno ver los resultados de la seguridad en el turismo!

Ayer estuve en La Macarena, con los soldados, con los infantes de marina, con los policías, con los
pilotos, que hicieron posible el abatimiento de ese criminal ‘Mono Jojoy’.

Y quiero decirles que tenemos muchos motivos para sentirnos tranquilos, pero sobre todo para sentirnos
orgullosos, por esos colombianos valientes, comprometidos y con la moral en alto, que están allá en la
selva, en ese gran parque natural, ganando la paz para Colombia.

Tenemos qué derrotar al terrorismo, tenemos las mejores Fuerzas Armadas, trabajando unidas y con
mística, y hoy quiero darles la certeza, amigos empresarios del turismo, que no nos detendremos, de
que no flaquearemos, que seguiremos adelante hasta que la violencia y el crimen dejen de ser una
pesadilla para Colombia.

¡No pararemos hasta tener un país libre, libre de guerrilla, libre de narcotraficantes, digno de tantos
millones de colombianos que queremos vivir en paz y progresar!

Ustedes tienen mi palabra de que así será, ¡y ustedes son testigos de que sabemos cumplir esa
palabra!

Cuando vimos ese video me sentía emocionado ¡Qué país tan bello el que tenemos, qué país tan
maravilloso!

Por eso tenemos el derecho a gozarlo en paz y en tranquilidad, y no descansaremos hasta así sea.

Aquí no más estamos presenciando un ejemplo de los beneficios de la seguridad.

Este maravilloso hotel Marriott en el que estamos reunidos es una demostración de que los
inversionistas, que por tanto tiempo ni siquiera miraban a nuestro país, no paraban en Colombia, hoy
tienen la confianza para volver.

Y no sólo los inversionistas: en el 2009 la Organización Mundial del Turismo destacó los avances
colombianos en un reporte titulado “Colombia: de nuevo en el mapa del turismo mundial”

Pasamos de tener un millón 200 mil visitantes en el 2002, a tener dos millones 500 mil   en el 2009. Y
nuestro objetivo es por lo menos duplicar esa cifra para el año 2014.

El turismo ha generado miles de empleos, y una cosa muy importante: empleos formales, con todos los
beneficios de la ley, que son la base de la Prosperidad Democrática.

Y puede generar muchísimos más. Como ha dicho muchas veces el Ministro Díaz-Granados, construir
dos habitaciones en un hotel cinco estrellas puede costar 300 mil  dólares y generaría un empleo
directo.

Para generar ese mismo puesto de trabajo, por ejemplo en la industria petrolera, se necesita una
inversión de 20 millones de dólares –¡sesenta y seis veces más!–

Adicionalmente, los empleos en turismo son empleos de servicios, que no son fácilmente reemplazables
por maquinaria o transferibles a otros países.

Nuestra meta es la creación, durante los próximos cuatro años, de 250 mil nuevos puestos de trabajo en
el sector del turismo.

Lo digo porque el turismo es una de las áreas de la economía con un gran potencial de crecimiento.

Según cálculos del Foro Económico Mundial, el turismo representa el 14 por ciento del PIB en México, el
16 por ciento en República Dominicana. En Colombia solamente representa el 6 por ciento, ¡y con
semejante potencial!

Nuestro turismo es muy pequeño comparado con el de otros países, pero es un sector que va creciendo
y que va a crecer más y más en los próximos años.

El turismo es ya el primer generador de divisas extranjeras en nuestro país, después del petróleo y el
carbón.

Sin embargo, se habla de una bonanza minero-energética pero no se habla de un boom turístico.

¡Por eso tenemos que dinamizar el turismo!

Para lograrlo, vamos a implementar un plan de turismo apoyando los aciertos del pasado gobierno –que
fueron muchos- y formulando nuevas propuestas para resolver viejos problemas.

Y tenemos un excelente equipo para hacerlo:

Me siento muy tranquilo con el doctor Sergio Díaz-Granados, un hombre que conoce profundamente el
sector turístico, que fue Viceministro de Desarrollo Empresarial y luego Presidente de Anato. Como
Ministro le va a dar importancia al turismo.

Qué bueno que va a estar apoyado por el Viceministro Óscar Rueda García, que conoce muy bien el
tema y que fue ratificado, precisamente porque ha demostrado su compromiso con este sector.

Uno de los aciertos del último gobierno, del Presidente Uribe, en esta materia, fue impulsar una
campaña de publicidad para borrar la mala imagen del país en el exterior.

Como dice el refrán popular: cría fama y échate a la cama

Infortunadamente, el país ha tenido una fama de violencia y narcotráfico que ha sido un obstáculo para
el turismo.

Aunque le hemos dado y le seguiremos dando golpes contundentes al terrorismo, debemos redoblar los
esfuerzos por mejorar la imagen del país.

La campaña ‘Colombia: el riesgo es que te quieras quedar’ tiene la inteligencia de reconocer que el
riesgo es el principal obstáculo, y el humor para jugar con esta percepción.

Es un gran comienzo de lo que va a ser un esfuerzo sostenido de varios años por mejorar la imagen del
país en el exterior.

Con la campaña ‘Vive Colombia, el País que llevas en el Corazón’, buscaremos dinamizar también el
viaje de los colombianos por nuestro propio país.

Sabemos bien que tenemos una oferta turística excepcionalmente diversa, como es nuestra cultura.

Junto con el ecoturismo, hemos identificado otras modalidades, y hemos diseñado estrategias para
impulsarlas:

Para desarrollar el turismo de Sol y playa –que es el que más gente mueve– debe formularse una
política pública de manejo de playas turísticas.

Para fortalecer el turismo Cultural, vamos a invitar a los viajeros a conocer nuestros pueblos históricos, y
apoyaremos eventos como el Festival de Teatro de Bogotá o el Hay Festival, o el Festival de Música
Clásica en Cartagena.

Y hay que tener en cuenta, además, que gran parte de la riqueza cultural de nuestro país está en sus
etnias, que dan forma a nuestra nación con sus múltiples visiones del mundo.

Su presencia aquí nos llena de alegría y nos señala nuevas posibilidades para nuestro turismo cultural.

Continuaremos impulsando el turismo de Salud, uno de los sectores identificados por el programa
Transformación Productiva del Ministerio de Comercio por su gran potencial de crecimiento.

El sector de cruceros está avanzando. En los primeros seis meses de este año, 170 cruceros atracaron
en los puertos de Cartagena, Santa Marta y San Andrés, un aumento casi del 40 por ciento frente al
primer semestre del 2009.

El turismo de congresos y convenciones también está aumentando, por lo que también vamos a apoyar
la construcción de centros de convenciones por ejemplo en Bucaramanga o en Barranquilla, entre otros.

Todo esto requiere de una mejora en competitividad turística: El último reporte del Foro Económico
Mundial nos ubica en el puesto 72.

Nuestra meta es que, en cuatro años, estemos dentro de los primeros cincuenta.

Para lograrlo crearemos el Consejo Coordinador de Turismo, como una entidad que, aplicando los
principios del Buen Gobierno, coordine las diferentes entidades cuyas decisiones también impactan al
sector. 

Adicionalmente, se creará un Consejo Consultivo Público - Privado, para lograr una efectiva
concertación.
Yo he sido siempre muy amigo de la concertación. He creído que las políticas concertadas siempre son
más efectivas.

Cuando creamos el Ministerio de Comercio, a mí me entregaron un Decreto: ‘Creese el Ministerio de


Comercio’. Ahí iniciamos toda una política de hacer sociedad con el sector privado. Proexport,
Bancoldex, el propio Ministerio, hay muchas de las juntas directivas donde hay mayoría de participación
del sector privado, y eso ha dado muchos resultados.

Eso, aplicado al turismo, va a dar también muchos resultados.

El diagnóstico realizado para la firma de los Convenios de Competitividad Turística, identificó la


capacitación del capital humano como el principal problema.

Miren los contrastes: mucha gente señala a Colombia como un gran país para invertir, por su calidad del
capital humano, sin embargo, en el sector turístico ahí hay un vacío.

Por eso resulta urgente desarrollar en el sector turístico una cultura de calidad, que busque la
excelencia del personal en todas las ramas del sector: guías turísticos, agencias de viaje, hoteles,
restaurantes.

Para lograr la calidad, implementaremos una verdadera revolución pedagógica en hospitalidad, y otro
componente fundamental de esto será progresar en bilingüismo, como lo ha venido haciendo el
Ministerio con el programa “I Speak”.

Otro cuello de botella para la competitividad del turismo –y de toda la economía colombiana– es la
infraestructura.

Hemos mejorado nuestra conectividad aérea: Gracias a la entrada de aerolíneas de bajo costo y de
otros operadores, es cada vez más barato volar a Colombia desde el extranjero.

Sin embargo, nos queda mucho por hacer. El solo aeropuerto de Punta Cana en República Dominicana
recibe más vuelos internacionales en un solo día que todos nuestros aeropuertos juntos.

Vamos a avanzar hacia una política de cielos abiertos, aumentando la competencia entre las aerolíneas
para beneficiar al viajero con mejores precios y mejor servicio.

Al mismo tiempo, trabajaremos en la modernización de nuestros aeropuertos: 50 por ciento de los


viajeros extranjeros visitan la ciudad de Bogotá; sin embargo el aeropuerto de la capital no da abasto.

Y las carreteras del país tampoco.

Por eso haremos de la infraestructura una de nuestras cinco locomotoras que van a jalonar el desarrollo
económico.

Nos hemos propuesto construir 300 kilómetros de dobles calzadas por año, y una de nuestras
prioridades será asegurar que las instalaciones turísticas estén debidamente señalizadas.

Muchas veces se ha criticado a los gobiernos, porque se habla mucho de turismo pero se invierte poco.

Hoy quiero reafirmarles nuestra decisión de destinar, en los próximos cuatro años, por lo menos 120.000
millones de pesos, para construir infraestructura turística, exclusivamente.

Estos recursos se van a invertir en obras como centros de convenciones, muelles, malecones, parques
temáticos, y en la adecuación de los atractivos turísticos que requieran inversión del Estado.

Y qué bueno sería que estos recursos se multiplicaran con la adición de recursos públicos locales y del
sector privado, porque entienden que el turismo es un motor del desarrollo.

La construcción y remodelación de hoteles se ha dinamizado, además, gracias a los incentivos


tributarios que ofreció el anterior gobierno.

La prueba de ello –nuevamente– es el hotel donde hoy estamos reunidos, y muchos más que están en
proceso de construcción.
Las grandes cadenas internacionales están llegando al país, y prosperando en lo que va a ser –no les
quepa duda– un verdadero boom turístico.

Queridos amigos del sector Turismo:

Como bien dijo la Organización Mundial del Turismo, que coordina la celebración del día de hoy,
Colombia ha vuelto al mapa del turismo global.

Perdimos al menos dos décadas por cuenta de la violencia. ¡Nuestro objetivo ahora es recuperarlas!

El turismo va a ser una parte integral de la Prosperidad Democrática, y estoy seguro de que, en unos
años, nos vamos a convertir en un destino de clase mundial.

Seremos exitosos en todas las áreas que mencioné, pero en especial en el área del ecoturismo, gracias
a la inmensa riqueza que tenemos en materia de biodiversidad.

Las metas que nos hemos puesto son ambiciosas, son ambiciosas, sin duda.

Pero sé que juntos, sé que con su ayuda, sé que con la seguridad que estamos conquistando,
¡podremos lograrlas!

Muchas gracias”.

alabras del Presidente Juan Manuel Santos en la presentación de la


Ley de Víctimas

Bogotá, 27 sep (SIG). “¿Cómo es posible que nos hayamos provocado tanto dolor entre los
colombianos?

¿Cómo es posible que nos hayamos matado entre nosotros, de esa forma?

Es difícil concebir que por décadas haya existido tanta sevicia y tanta maldad entre hijos de una misma
nación.

Aun los que no hemos empuñado un arma contra nuestros hermanos, los que nunca hemos participado
en esos actos de crueldad, tenemos una deuda con quienes lo han perdido todo: la vida, la salud, las
tierras, el amor y la compañía de sus seres queridos.

Bien decía Mahatma Gandhi: “Más que los actos de los malos, me horroriza la indiferencia de los
buenos”.

Hoy, en este día histórico, queremos romper con esa indiferencia, y mostrar nuestro afecto, nuestra
solidaridad, con las víctimas de Colombia.

Son millones de familias desplazadas, colombianos mutilados, viudas desconsoladas; niñas violadas;
pequeños a quienes les robaron la inocencia.

Hemos sido capaces de tanto desprecio por la condición humana, que no puedo evitar sentir asco y
frustración.

Disculpen que me exprese en esos términos, pero el tema me estremece el alma, como debe
estremecer la de todos nuestros compatriotas.

Permítanme leer –y perdonen la crudeza de lo que diré, pero no podemos cerrar más los ojos ni los
oídos– algunos testimonios de sobrevivientes de la masacre de El Salado, en el Carmen de Bolívar,
donde 60 campesinos murieron entre el 16 y el 21 de febrero del año 2000, a manos de la vileza de los
paramilitares.

“En la cancha empezaron a sacar persona por persona. A Luchito le dijeron: ‘Tú eres el presidente de la
Acción Comunal, guerrillero HP’. Le hicieron una ráfaga; le partieron toda la cabeza y le reventaron los
sesos. Un paraco los cogió, los mostró y se los metió nuevamente diciendo: ‘¡Ya vieron, para que
aprendan!’ ”.

“Tocaban la tambora, cargaban grabadoras y ponían música”.

“Cuando mataban, ellos tocaban; era una fiesta para ellos”.

“A esa muchacha la acostaron boca abajo. Vino ese tipo y se le montó en la espalda, la cogió por la
cabeza y la ‘jaló’ duro para atrás; la estranguló y la desnucó”.

Los testimonios fueron recogidos por los miembros del Grupo de Memoria Histórica, de la Comisión
Nacional de Reparación y Reconciliación.

Dejar a las víctimas contar sus historias es un derecho que ellas tienen.

Primo Levi, esa gran escritor italiano que sobrevivió al holocausto nazi, explicó –en una frase– que
hablar en condición de víctima es también un deber. Él dijo:

“No es lícito olvidar, no es lícito callar. Si nosotros callamos, ¿quién hablará?”.

No podemos desconocer la realidad dolorosa que hemos vivido; y que debe servirnos para ser
conscientes del dolor profundo e inhumano que han padecido tantos compatriotas.

Es también deber y obligación nuestra, como sociedad, escuchar a las víctimas y acogerlas con afecto.

¡Ha sido un daño irreparable para millones de colombianos!

Sabemos muy bien que nada podrá compensarles el sufrimiento de tamañas vejaciones, porque las
víctimas de la violencia llevarán –por siempre– las marcas de sus heridas en sus cuerpos y en sus
almas.

Ninguna suma monetaria puede reparar la pérdida de una vida, pero la sociedad debe responder, como
un todo, basada en el principio de solidaridad con sus propios asociados.

Por fortuna, no partimos de cero.

Colombia, por la dura realidad que hemos vivido, ha desarrollado importantes iniciativas legislativas para
garantizar los derechos de verdad, justicia y reparación, tal vez como ninguna otra nación en el mundo.

En los últimos ocho años, a partir de la Ley de Justicia y Paz, se han pagado reparaciones
administrativas a más de 60 mil víctimas por al menos un billón de pesos, y se ha dado creciente apoyo
a la población desplazada, pasando de una inversión de 120 mil millones de pesos en el 2002 a 1,5
billones de pesos este año.

¡Hoy queremos dar un paso más allá –uno fundamental– y dejar firmado sobre piedra un compromiso
profundo e irrevocable de la sociedad colombiana con nuestras víctimas!

Y lo haremos sobre un principio esencial: ¡No vamos a discriminar a ninguna víctima!

Lo importante acá no es quiénes son los victimarios, sino reconocer el derecho de las víctimas –vengan
de donde vengan– a una reparación y una vida digna.

¡El sufrimiento de una madre –que llora a un hijo asesinado con sevicia– es el mismo sin importar el
criminal!

La impotencia y la tristeza de un padre –que no sabe a dónde se llevaron a su hija– es igual de intensa,
sea quien sea el culpable.

Incluso nuestros militares y nuestros policías también podrán postularse como víctimas para acceder a
los beneficios de la ley, en los casos en que no sean cubiertos por sus regímenes especiales.

Lo que el proyecto de Ley contempla es que las víctimas –como ya dije, vengan de donde vengan– no
tengan que esperar un fallo judicial para acceder a la indemnización.
La condición de víctima, para efectos de la Ley, se determinará de la siguiente manera:

Todas las solicitudes, sin importar el victimario, serán estudiadas y decididas por un Comité Jurídico de
Reparaciones Administrativas, integrado por cinco juristas, que deberán tener las mismas calidades de
un magistrado de la Corte Suprema.

Este Comité –que obrará con un procedimiento expedito que garantice el derecho al debido proceso–
deberá establecer la condición de víctimas de los solicitantes, pero no al victimario.

Los señalados, sean quienes fueren, tendrán que ser denunciados y vencidos en un juicio justo, como
debe ser.

Estamos pagando una deuda histórica, una deuda moral, a través de tres pilares, que buscan resarcir a
las víctimas y devolverles la productividad a ellas y al campo colombiano.

El primer pilar consiste en la llamada Ley de Restitución de Tierras, que el Gobierno radicó en el
Congreso el pasado 7 de septiembre.

Hemos decidido darle prelación al retorno y a la reubicación, porque necesitamos a nuestros


campesinos trabajando la tierra, con vocación y con sudor.

¡Es lo que ellos han pedido por décadas!

Y permítanme recordarles cuatro elementos de esta Ley de Restitución de Tierras:

- Podremos cancelar los títulos fraudulentos obtenidos por los violentos y los devolveremos a sus
verdaderos poseedores y propietarios, sin tantas trabas jurídicas.

- Tendremos facultades para usar predios productivos incautados y vincularlos a programas de entrega
de tierras.

- Desde el Ministerio de Agricultura coordinaremos un sistema de información detallado sobre despojo,


hasta el nivel predial, que identifique a los desarraigados y les acredite su derecho.

- Crearemos salas especializadas de restitución en los Tribunales Superiores de Distrito Judicial; allí los
magistrados obrarán a favor de quienes perdieron sus propiedades; es decir, la carga de la prueba
estará a favor de la víctima y no de quien posea la tierra actualmente.

Es triste constatar que hay enemigos grandes y violentos de lo que estamos haciendo, pero podrá más
la fuerza de una sociedad unida en torno a la necesidad de justicia.

Y digo esto porque nos duele en el alma el aleve asesinato, en Necoclí, de Hernando Pérez, un humilde
campesino que acababa de participar en un acto de restitución de 34 títulos de propiedad en Turbo, tras
haber sido despojados de allí a manos de los paramilitares.

Desde aquí les envío un mensaje a los enemigos criminales de estas iniciativas, que responden con
violencia y mezquindad:

¡La fuerza del Estado está del lado de las víctimas y los campesinos, y se aplicará sin contemplación
sobre los victimarios!

De nuestra parte pueden esperar una profunda determinación para enfrentar cualquier obstáculo que se
interponga en este objetivo de resarcir a las víctimas, y de darle al campo la prosperidad que el país
necesita.

El segundo pilar –en dicho propósito– es la Ley de Víctimas que presentaré en unos minutos ante el
Congreso de la República.

Esta iniciativa, una vez aprobada, será el punto de partida para un periodo de transición de 15 años.

¡Será la hoja de ruta para ejecutar una reparación integral a las víctimas en dicho periodo de tiempo!

En ese lapso esperamos reparar social, económica, sicológica y simbólicamente a cerca de cuatro
millones de desplazados y víctimas de otros delitos derivados de la violencia.

¡Son cerca de un millón de familias colombianas que han sufrido los estragos del drama nacional!

Y escuchen bien, porque esto es muy importante: el propósito fundamental que tenemos es que las
víctimas reconstruyan sus propios proyectos de vida.

Esa es la columna vertebral de la Ley.

Queremos que tengan las herramientas para que, a partir de esta transición, retomen sus vidas de
manera próspera, para que sean dueños y responsables de su progreso, de su felicidad.

El proyecto de Ley de Víctimas contempla los siguientes aspectos:

Primero, medidas de asistencia en áreas como salud y educación, además de alivios en las deudas que
tuvieran las víctimas, a manera de una atención integral que ellos deben recibir.

Segundo, ayuda humanitaria para reacción inmediata ante nuevos hechos.

En este punto debo decir que si bien hemos acorralado a los terroristas con la política de Seguridad
Democrática, aún seguimos consolidándola y debemos estar preparados para atender emergencias que
se puedan presentar.

Al mismo tiempo, buscamos arreciar en el combate a los grupos criminales que se oponen a una
Colombia en paz.

Con ese propósito nuestra Fuerza Pública sigue mostrando resultados contundentes, como el golpe de
la semana pasada contra las Farc, haciéndoles perder al más sanguinario de sus jefes, como lo fue el
‘Mono Jojoy’.

Las víctimas de este bandido se cuentan por miles, y para ellas –que también recibirán los beneficios de
esta ley– tenemos toda nuestra solidaridad y afecto.

¡Qué bueno poder decir que no habrá más víctimas por cuenta de este hombre, símbolo del terror!

Hay un tercer frente de la Ley de Víctimas, muy importante que, es el de las medidas de restitución que
les permitan volver al estado en que se encontraban antes de que sus derechos fueran vulnerados.

Lo haremos a través de varias herramientas:

- Indemnizaciones por la vía administrativa.

- Recursos, por familia desplazada, para inversión en vivienda o adquisición de tierras.

- Proyectos productivos que les permitan a las víctimas del desplazamiento forzado sostenerse de
manera autosuficiente.

- Prioridad en el acceso a subsidios y créditos blandos para vivienda.

- Y, un punto de especial interés es que los menores de edad reconocidos como víctimas podrán
obtener una indemnización que se mantendrá en encargo fiduciario hasta que alcancen cierta edad.

El cuarto aspecto que quiero resaltar es la creación del Sistema Nacional de Atención y Reparación
Integral a las Víctimas.

Será una instancia de coordinación a nivel nacional, liderada por el Vicepresidente de la República, con
el apoyo de un comité interinstitucional que coordinará el Ministerio del Interior, y con el soporte
administrativo de Acción Social.

A través de este Sistema se hará seguimiento a la implementación de la Ley de Víctimas y se articularán


todas las instituciones con responsabilidades en el tema; allí, entre otras entidades, están 10 de los 13
ministerios hoy existentes.

¡Qué tranquilidad saber que un hombre como Angelino Garzón, un campeón de los derechos humanos,
estará al frente de este sistema!

Pocos colombianos, como él, han mostrado tanta solidaridad y tanta preocupación por las víctimas en
nuestro país.

Les he hablado hasta ahora de dos pilares para resarcir a las víctimas y recuperar la paz y la
productividad del campo: la Ley de Restitución de Tierras y la Ley de Víctimas.

Hay un tercer pilar, que presentaremos en los próximos meses: es la Ley General de Tierras.

Hablaremos de ésta en su momento, pero les puedo decir, entre otras cosas, que esa Ley buscará
optimizar el uso de la tierra, cerrar la expansión de la frontera agraria y darles condiciones a los
campesinos para que sean exitosos empresarios del campo.

Cómo ven, lo que estamos emprendiendo es un gran proyecto de Nación para los próximos años.

Y quiero ser muy franco con ustedes y con el país:

En el Gobierno sabemos que nada es suficiente para reparar tanto dolor y tantos perjuicios derivados de
la violencia.

Yo, personalmente, me lamento de que no podamos hacer más, pero tenemos unos recursos que son
limitados.

¡Las víctimas merecen cien veces más, mil veces más!

Lo que buscamos es ser responsables para que los beneficiarios de la Ley tengan efectivamente lo que
el Estado les puede dar.

Sería injusto ilusionar a las víctimas con promesas impagables o recursos que el Estado no tiene.

Haremos un inmenso esfuerzo en el presupuesto, pero no podemos solos en el Gobierno nacional.

Es importante que los departamentos y los municipios aporten también a este propósito nacional.

Y vamos a destinar recursos a la Justicia, porque sólo con una justicia fuerte y eficiente podremos hacer
realidad los derechos de las víctimas.

Y de la misma manera como la Justicia tendrá más fondos para aplicar la Ley, también tendrá un marco
–que, como en las reparaciones administrativas, se aplicará también en las judiciales–, que les dé unos
parámetros que permitan fijar indemnizaciones teniendo en cuenta las posibilidades reales del Estado
para pagarlas.

Tenemos que ser conscientes, tenemos que ser responsables, de que los recursos no son infinitos, que
tienen límites, y por eso nos enfocaremos en priorizar las necesidades más sentidas y más urgentes.

Sobre estas bases, pueden estar seguros de que cumpliremos, con realismo, lo que está establecido en
este Proyecto de Ley de Víctimas

El terrorismo –es bien sabido– no respeta edades, ni estratos sociales ni nacionalidades; es un


fenómeno transnacional que cobra víctimas en cualquier rincón del planeta.

Hoy nos honran con su presencia –y son testigos de este compromiso– varios ciudadanos del mundo
que han padecido el terrorismo: nos acompañan víctimas del ataque a las Torres Gemelas en Nueva
York, del genocidio en Ruanda, del atentado de libaneses a un avión francés en 1989 y de los
Montoneros de Argentina.

Hay un mensaje poderosísimo en la famosa película ‘La Lista de Schindler’, que cuenta la historia de
este buen alemán y de su voluntad para salvar las vidas de miles de judíos, en medio del holocausto
nazi.

En una escena, Óscar Schindler intenta persuadir a un nazi de que el verdadero poder no está en matar,
sino en perdonar.
Schindler no logra convencerlo porque se trata de un sentimiento que requiere de una bondad suprema
para poderlo practicar.

Sin embargo, ese concepto de perdón sí lo encarna una madre colombiana que –por cuenta de la
violencia de grupos armados ilegales– perdió primero a su hija de 22 años, en septiembre de 2001, y
luego a su hijo de 18 años, en mayo de 2005.

Se llama Pastora Mira García, de San Carlos, Antioquia, que aquí habló y hoy está aquí con nosotros,
acompañándonos en esta presentación de la Ley.

Su conmovedor relato nos demuestra que podemos ser una Nación con un gran poder para perdonarse
a sí misma y demostrar infinita bondad.

Permítanme leerles su testimonio, que ha sido escuchado en varios eventos sobre víctimas del
terrorismo:

“La vida constantemente me pone a prueba. Imagínese que tres días después de aparecer muerto mi
hijo, voy saliendo de la iglesia y me encuentro a la cuadra a una multitud que veía a un hombre en el
suelo, con una herida de bala en la pierna”.

“Este señor estaba gritando de dolor, pero nadie lo ayudaba. Yo lo llevé a mi casa que estaba a media
cuadra, lo entré hasta el patio, le di comida y llamé a una amiga enfermera para que lo atendiera”.

“Abrí la puerta del cuarto de Jorge Aníbal –su hijo asesinado– para traer ropa de él y dársela al herido”.

“Cuando éste señor se levantó, lo primero que vio a través de la puerta del cuarto fue una foto de mi
hijo; se puso pálido y me preguntó que por qué tenía fotos de ese ‘man’ ahí… yo le dije que era mi hijo”:

“Él se puso a llorar y me dijo que ellos lo habían matado. Yo me quedé mirándolo. Cuando terminó de
hablar y llorar fui por el teléfono, se lo di y le dije que en alguna parte del mundo había una mamá
preocupada por él, que la llamara al menos para que ella supiera que estaba vivo… lo dejé solo para
que hablara. En la sala, mi amiga enfermera me decía: ‘Pastora yo lo mato… Yo lo mato’. Pero eso no
me toca a mí”.

Sé que luego de este dramático encuentro, el joven empezó a trabajar con ella en el Centro de
Acercamiento para la Reparación y la Reconciliación, en San Carlos.

¡Qué historia!

Doña Pastora, usted simboliza el poder –¡el inmenso poder!– que tenemos para perdonarnos y al fin
vivir en paz.

¡Gracias por darnos esa lección de vida, que debemos escuchar y reflexionar cada uno de los
colombianos!

El proyecto que vamos a presentar ha sido un verdadero ejercicio de concertación, de diálogo, de


unidad en torno a lo fundamental.

El Partido Liberal llevó su iniciativa a la Mesa de la Unidad; el Partido Conservador también llevó su
propio proyecto, y el Partido de la U y Cambio Radical supieron enriquecer las fórmulas planteadas y
participaron activamente hasta lograr este proyecto de consenso, que es un verdadero ejemplo de
concertación política en aras del bien común.

A todos los voceros de los partidos, ¡muchas gracias!

Porque la reparación a las víctimas –señoras y señores– no puede tener color político.

Por eso hago un llamado a los demás partidos y sectores de la sociedad para hacer de éste un
propósito colectivo, que defendamos todos y cada uno de los colombianos.

¡Necesitamos de la Unidad Nacional para rodear a las víctimas!

Lo digo claramente: si logramos pasar esta ley, y cumplirla, en beneficio de todas nuestras víctimas, ¡si
sólo hacemos esto!, habrá valido la pena para mí ser Presidente de la República, y para ustedes ser
congresistas.

¡No podemos ser menos ante este desafío ético e histórico!

Es hora de enrumbarnos hacia la reconciliación definitiva ¡y podemos hacerlo!

¡Podemos perdonarnos como sociedad!

Aprendamos de doña Pastora, quien en una sola frase explicó el por qué perdonó y acogió al
arrepentido asesino de su hijo. Ella dijo:

“Si el dolor no nos une, entonces ¿qué nos puede unir?”.

El dolor nos une, pero también nos debe proyectar hacia el futuro.

Tomemos el ejemplo de Asia. Los asiáticos –con tanta historia como tienen– hablan un 20 por ciento de
su pasado, pero dedican el 80 por ciento de su tiempo a pensar y hablar del futuro.

Ojalá esta ley nos ayude, como sociedad, a sanar las heridas y a mirar hacia donde debe ser:

Hacia el mañana, hacia un porvenir de unidad, de concordia, de tolerancia, de convivencia, de felicidad


–¡sobre todo de felicidad!– para todos los colombianos.

Muchas gracias”.

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos Calderón en la clausura


del Congreso 59 años de ACOPI

Bogotá, 27 sep (SIG). “Muchas gracias, doctor Félix Antonio Niño, Presidente de ACOPI, y muchas
gracias, amigos empresarios, por esta invitación.

Gracias por su apoyo, gracias por su entusiasmo, gracias por unirse a esta ola de energía positiva que
hoy, por fortuna, se siente en Colombia, cuando por fin vemos una luz al otro lado del túnel, después de
casi medio siglo de violencia y terrorismo.

Pero no sólo es la seguridad. También la economía nos da buenas noticias.

El crecimiento del PIB en el segundo trimestre, del 4.5 por ciento —así algunos tuvieran mayores
expectativas—, es el más alto en dos años y nos genera también esperanzas.

Con mejores desempeños de la construcción y la agricultura en el segundo semestre, podemos esperar


un crecimiento aún mayor para todo el año.

Siempre es un placer venir a hablar con los micro, pequeños y medianos empresarios de Colombia.

Lo hice como Ministro de Comercio, lo hice como Ministro de Hacienda lo hice como Ministro de
Defensa y ahora me honra mucho hacerlo como Presidente de la República.

Celebro la visión de este gremio al escoger el tema de ‘Competitividad y Comercio Global’ para el
congreso de este año.

Como ustedes saben, hace ya veinte años comencé mi carrera política como el primer Ministro de
Comercio Exterior, y desde entonces no he dejado de creer que la globalización nos trae a todos
grandes oportunidades —tanto a las empresas como a los países—.

Hace tan sólo dos semanas estuve en el congreso de ANALDEX presentando nuestra política de
comercio exterior.

Aprovecho el momento también para saludar a la doctora (Magdalena) Pardo que nos acompaña hoy,
Presidente de la Cámara Colombo-Venezolana. También ha sido como una testigo de todo este
proceso, desde que creamos el Ministerio de Comercio Exterior.
Y también quiero destacar el ejemplo de cooperación entre los diferentes gremios. ACOPI con
ANALDEX, con los demás gremios. Eso es bien importante.

Y de eso se trata, señores empresarios, el espíritu de la Unidad Nacional: de trabajar juntos por el bien
de Colombia; de unir esfuerzos por lograr metas; de pensar en grande para lograr la Prosperidad
Democrática.

Este convenio interinstitucional es un buen ejemplo; todas las instituciones trabajando para un objetivo
común. De eso se trata.

La prosperidad para todos requiere de ingresos también para todos, y eso nos obliga a generar trabajo,
a generar trabajo y más trabajo.

Nos hemos puesto la meta de reducir el desempleo a un dígito y de crear 2.5 millones de empleos y de
formalizar por lo menos 500.000 más.

Eso, sin duda, es una meta bastante ambiciosa. Pero tengo la confianza que, trabajando juntos, unidos,
la vamos a lograr.

Me llamó la atención lo que dijo, doctor Niño (Félix Niño, Presidente Ejecutivo Nacional de ACOPI):

Que si cada PYME crea 10 empleos, tendríamos 700.000 nuevos empleos, y que si cada microempresa
contrata a una —¡tan solo una!-— persona adicional, tendríamos 1’600.000 nuevos puestos de trabajo.

Por eso estoy aquí, porque el sector de las MIPYMES es fundamental, es muy importante para el país;
porque con su ayuda, y solamente con su ayuda y su compromiso, vamos a lograr las metas que nos
hemos puesto.

Y no solamente las metas de empleo, también las metas de prosperidad: porque las MIPYMES son la
base de nuestra pujante clase media; clase media que queremos ver crecer y fortalecerse cada día más.

Parte del sueño de todo colombiano es montar un negocio y trabajar para hacerlo crecer.

Los valores del trabajo duro, del compromiso, del empuje, son parte de la cultura del emprendimiento de
los micro, pequeños y medianos empresarios.

Son los valores que sostienen a las MIPYMES en un ambiente empresarial que puede ser hostil para las
empresas jóvenes y pequeñas.

Déjenme ilustrar esto con una historia:

Hace dos semanas conocí a un muchacho, Nairo Quintana, el joven y gran ciclista colombiano que ganó
la Tour de L’Avenir allá en Francia para el equipo de Café de Colombia-Colombia es Pasión y 4/72, que
es la empresa que creo que estuvo aquí esta mañana.

4/72, para quienes no saben, es las coordenadas del dentro del país, que queda en el Meta, no muy
lejos de donde dimos de baja al bandido del ‘Mono Jojoy’.

Y habló aquí Juan Ernesto Vargas, a quien yo conocí. Y por supuesto, ¡Lo felicito por este triunfo y por
apostarle al ciclismo colombiano!

Y Nairo me contó —este muchacho de Cómbita, de una familia muy humilde— que los ciclistas de
Boyacá —su tierra, también la tierra de mi padre; mi padre era boyacense— tienen un gran éxito porque
entrenan en altura, en condiciones difíciles, con poco oxígeno.

Y cuando compiten a nivel del mar, el oxígeno desata su potencial, y fortalece, multiplica su desempeño.

Algo así han vivido las MIPYMES colombianas, que han surgido, muchas veces, con escaso oxígeno
financiero o con escaso apoyo estatal.

¡Imagínense lo que puede pasar con el apoyo total e irrestricto del Estado!

Medidas de apoyo a pequeñas empresas


Por eso hoy quiero contarles a ustedes, a los queridos empresarios, lo que pensamos hacer para
apoyarlos, para que sus empresas sean más competitivas, y para aumentar su acceso al mercado
global.

Vamos a apoyarlos con instrumentos financieros y no financieros, para oxigenar a las MIPYMES
colombianas, y ayudarles a desatar el gran potencial que tienen. Porque lo tienen y mucho.

Dentro de los elementos financieros están las líneas de crédito ofrecidas por BANCOLDEX, que desde
el 2003 no es sólo un banco de comercio exterior —como el que creamos allá en el año 1991—, sino
también un banco de desarrollo empresarial; ha evolucionado.

La línea de crédito “A-progresar”, que está especialmente dirigida a aumentar la productividad y


competitividad de las MIPYMES, ha desembolsado ya 3 billones de pesos en más de 17.000 proyectos
desde el 2005 hasta la fecha.

También está el Fondo para la Modernización y Desarrollo Tecnológico de las PYMES —el llamado
FOMIPYME— que, desde el Ministerio de Comercio, apoya las |iniciativas de las empresas para
incrementar sus índices de productividad y competitividad.

Desde su creación, en el año 2001, se han cofinanciado cerca de 800 proyectos por un valor
aproximado de 181.000 millones, y este año esperamos sumar otros 33.000 millones de pesos en más
de 100 proyectos.

Al mismo tiempo, el Programa de Financiamiento de Empresas en Etapa Temprana ha destinado más


de 2.500 millones de pesos para participar en fondos de capital semilla.

Y vamos a continuar con el programa de Transformación Productiva, identificando nuevos sectores de


talla mundial, y buscando las mejores herramientas para que las MIPYMES se vinculen a estos sectores
dinámicos.

Doce sectores hacen hoy parte de este programa; nuestra meta es completar veinte sectores durante
los próximos cuatro años.

También vamos a adelantar reformas estructurales para fortalecer las bases de la competitividad.

El problema de la informalidad

La economía colombiana tiene un serio problema estructural que limita su capacidad de crecimiento y
que afecta especialmente a la MIPYME: la informalidad.

Colombia tiene una tasa de informalidad cercana al 60 por ciento, una de las más altas del mundo.

Y quiero resaltar que la informalidad no es un término académico: es la precariedad y la incertidumbre


que, día a día, viven tres de cada cinco colombianos.

Los trabajadores informales no tienen la seguridad de una pensión al final de su vida laboral, o un
seguro de riesgos profesionales, o acceso a una EPS en caso de enfermedad.

La informalidad empresarial afecta a las MIPYMES de manera especial: mientras ustedes hacen un gran
esfuerzo por sacar sus empresas a flote y hacerlas exitosas, tienen que competir con otras que trabajan
fuera del sistema, no pagan impuestos, no contratan trabajadores formales, y no sacan licencias.

Eso es una competencia muy desigual. Y a todos nos interesa que esas empresas se formalicen.
Inclusive ellas mismas, porque existe la creencia equivocada que son más competitivas las empresas
informales.

Está demostrado en el mundo entero y aquí en Colombia que eso no es cierto. Son mucho más
competitivas las microempresas formales que las informales.

Por eso la formalización es una de nuestras prioridades. Lo dije en la campaña, lo repetí muchas veces
y lo repito aquí. Y por eso hace un mes presentamos la Ley de Formalización y Primer Empleo al
Congreso de la República.
Para las micro, pequeñas y medianas empresas, y para todo el país, es muy importante que esta
iniciativa se apruebe en el Congreso.

Otro de los problemas más graves del país —ustedes lo conocen mejor que yo— es el desempleo,
especialmente entre los jóvenes, que ha sido superior al 20 por ciento, ha llegado hasta el 24 por ciento,
en los últimos diez años.

Esa ley busca estimular el empleo de los jóvenes creando un sistema de incentivos para contratarlos.

Para toda empresa que contrate a un trabajador formal menor de 25 años, las contribuciones
parafiscales serán totalmente descontables del impuesto de renta.

Y gracias, doctor Niño, por su propuesta de respaldar esta iniciativa con la participación de ACOPI, en
asocio con el SENA, para capacitar a los jóvenes que buscan su primer empleo.

La segunda parte de esta ley incentiva la formalización.

Para formalizar las micro y pequeñas empresas —es decir, empresas de hasta de unos 50 empleados—
vamos a implementar la progresividad en el pago del impuesto de renta y contribuciones parafiscales.

Y vamos a aplicar los principios de algo que yo he defendido toda mi vida pública y privada, los
principios del Buen Gobierno —y del sentido común, diría yo— para reducir los trámites y la regulación
excesiva que los microempresarios citan como uno de los grandes obstáculos a la formalización.

Eliminar la tramitomanía es sólo una parte de nuestra política de competitividad.

La competitividad requiere de un diagnóstico integral, comprehensivo, que revise todas las áreas de la
economía, todos los eslabones de la economía y del Estado, desde la educación hasta la
infraestructura.

Nuestro Director de Planeación, el doctor Hernando José Gómez, es un experto en el tema, como lo es
Miguel Peñaloza , y ha hecho esta radiografía de cuerpo entero desde donde trabajaba, en el Consejo
Privado de Competitividad.

El gobierno anterior creó el Sistema Nacional de Competitividad, que durante un buen tiempo lideró
Miguel, nuestro actual Alto Consejero para las Regiones y ahora para la Participación Ciudadana, quien
hoy recibió un muy merecido reconocimiento.

Y quiero contarles una cosa. Ustedes decían que van a poner en marcha algo bien interesante, que es
el sistema virtual, ACOPI Virtual. Miguel ya lleva un 80 por ciento montar en el Gobierno la democracia
virtual, donde ACOPI Virtual va a tener un espacio muy importante.

Y eso, el uso de la tecnología en cualquier institución y en cualquier actividad multiplica su productividad


y su competitividad. De manera que ahí estamos trabajando en la misma dirección y eso me satisface
enormemente.

Ahora la responsabilidad de impulsar y hacer seguimiento al Sistema Nacional de Competitividad ha


pasado a la Alta Consejería que llamamos público privada, en cabeza de la doctora Catalina Crane,
quien, con Hernando José Gómez y el Ministro Sergio Díaz-Granados, conforma un equipo de lujo para
impulsar aún más este programa que cuenta con todo el respaldo y con todo el acompañamiento mío y
también por fortuna del sector privado.

Hemos mejorado tanto en competitividad que, según el reporte Haciendo Negocios, del Banco Mundial,
Colombia es el país de América Latina donde es más fácil hacer negocios, incluso por encima de Chile,
que fue por mucho tiempo el que mantuvo la camiseta amarilla, el líder regional.

Sin embargo —y eso también hay que reconocerlo—, nos queda mucho, muchísimo por hacer.

Estamos atrasadísimos en varias áreas. Por ejemplo en la Ciencia y la Tecnología.

Éste es un punto particularmente importante para ustedes, las MIPYMES.

Usted lo ha identificado muy bien en sus palabras, doctor Niño: la innovación y el acceso a las nuevas
tecnologías son el gran motor de crecimiento de la pequeña y mediana empresa, parte del oxígeno que
desata la productividad.

Vamos a trabajar para articular a la universidad con la empresa privada y para que las MIPYMES
puedan beneficiarse de las investigaciones impulsadas por COLCIENCIAS, una institución que estamos
de veras fortaleciendo.

Éstas no son simples palabras: el proyecto de reforma a las regalías que pusimos a consideración del
Congreso, propone que el 10 por ciento de los recursos del Sistema General de Regalías sea destinado
a proyectos de ciencia, tecnología e innovación.

Estos son la verdadera base del crecimiento del largo plazo. Es además el mejor legado que les
podemos dejar a las generaciones futuras, a su hijo, nuestro gran piloto, como fruto de la riqueza que
vamos a tener ahora en la minería, el petróleo y esos recursos naturales que estamos explotando.

Será una inversión hecha por las regiones, porque estos recursos serán regionales, pues es allá, en el
terreno local, en donde se conoce cuáles son las verdaderas necesidades y Las verdaderas
oportunidades.

La revaluación

Pasemos ahora a un tema que ha dado mucho de qué hablar en los últimos días: la tasa de cambio.

Ésta es también una parte fundamental de la competitividad comercial.

Yo entiendo que un dólar cercano a los 1.800 pesos es difícil para los exportadores consolidados, y
mucho más para una pequeña empresa que está pensando en exportar sus productos por primera vez.

Por eso estamos implementando una serie de medidas que busquen frenar la revaluación. Y hablo de
‘un conjunto de medidas’, porque no hay una que individualmente resuelva el problema:

Primero, vamos a reducir los costos de producción de toda la industria eliminando la sobretasa a la
energía. Eso tiene un costo cercano a los 600 mil millones de pesos.

Segundo, estamos preparando una revisión de fondo de los aranceles para reducir los costos de
importar bienes de capital e insumos necesarios para la producción.

Eso estará listo más o menos cuando, Ministro? Mediados de octubre, o sea en veinte días.

Encima de esto, ya están haciendo curso en el Congreso dos reformas estructurales que también van a
combatir la revaluación en el mediano plazo.

El gobierno anterior presentó, con nuestro apoyo, un proyecto de ley que establece una regla fiscal para
reducir el déficit, y promover el ahorro del Gobierno Central durante las épocas de ingresos
extraordinarios.

De esa manera podremos detener la presión revaluadora del endeudamiento en dólares, además de
evitarnos tener ciclos económicos marcados por el auge y la crisis.

También vamos a crear, a través de la reforma a la regalías, un Fondo de Ahorro y Estabilización en


dólares que será administrado por el Banco de la República.

Estos fondos han servido en países como Chile, como Noruega, para evitar la llamada enfermedad
holandesa, porque obligan a dejar una parte de los dólares por fuera para invertirlos después.

Adicionalmente, el Banco de la República inició la compra de por lo menos —y quiero reiterar— por lo
menos 20 millones de dólares diarios para estabilizar la moneda. Y eso se ha venido haciendo y se
seguirá haciendo durante los próximos meses.

Éstas y otras medidas que se están estudiando ojalá nos permitan ceder el primer puesto como la
moneda del mundo que más se ha revaluado este año.

Con este esfuerzo sostenido, unido al de los empresarios para aumentar su productividad, lograremos
que el comercio exterior sea una fuente de prosperidad a pesar de una tasa de cambio que no ha sido la
más favorable.

Buscar nuevos mercados y profundizar los actuales

Porque el comercio no es sólo una gran oportunidad; también es una necesidad de una economía
moderna.

Como dije en el congreso de ANALDEX, el mercado interno por sí solo no es suficiente para generar los
2,5 millones empleos, que es la meta que nos hemos puesto como meta crear.

Tenemos que buscar nuevos compradores, penetrar nuevos mercados.

En este aspecto Colombia tiene un gran potencial de crecimiento: nuestro sector exportador representa
tan solo el 15 por ciento del PIB frente a un país como Chile, por ejemplo, donde representa el doble, el
30 por ciento.

El indicador de exportaciones per cápita de Colombia es casi el más bajo de la región. No nos
recriminemos y veamos esta debilidad como una oportunidad única para crecer en los próximos años.

En el marco del nuestras exportaciones, las PYMES ocupan un lugar fundamental porque concentran la
mayor parte de nuestras exportaciones de tecnología media y alta —es decir, donde está lo más
importante, el valor agregado—.

Tenemos que potencializar nuestras exportaciones con eso, con valor agregado, y continuar con nuestra
política comercial de buscar nuevos mercados y profundizar los existentes.

Para apoyar este esfuerzo, a finales de este año esperamos terminar —siempre que logremos que las
preocupaciones de los empresarios colombianos se traduzcan en acuerdos justos— negociaciones con
Corea y Panamá para completar 11 TLCs firmados con 48 países.

Y después quisiéramos comenzar negociaciones con Costa Rica, República Dominicana y Japón, que
es la tercera economía del mundo. Y la semana pasada me reuní con el Presidente turco, porque
pertenecemos a un grupo de países nuevos, que se llaman los Civets.

Los Civets son el grupo de países que vienen supuestamente con gran ímpetu después de los Brics.
Los Brics fue un grupo de países que se inventó un banquero en Nueva York hace 10 años. Dijo ese
banquero de un banco, Goldman Sachs: ‘Aquí vienen cuatro países a irrumpir en la economía mundial.
Y van a ser el motor de esa economía’. Lo llamó los Brics: Brasil, Rusia, India y China.

Y fue premonitorio, porque en esta crisis de hace dos años y hoy inclusive, esas cuatro economías son
las que están jalonando la economía mundial.

Pues bien. Hace unos meses otro gran banquero, el presidente del banco más grande del mundo en
Hong Kong, dijo que detrás de los Brics venían seis países y los llamó los Civets, que quiere decir
Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Sudáfrica. Somos el único país latinoamericano.

Y ahora en Nueva York aproveché la oportunidad y me reuní con el Presidente de Turquía y el


Presidente de Vietnam. Los demás, ni el Presidente de Indonesia ni el de Sudáfrica ni el de Egipto
estaban presentes. Y les dije: Hagamos realidad el grupo, que solamente con que nos reunamos van a
venir los inversionistas.

Y se entusiasmaron. Y el Presidente turco se entusiasmó tanto que me dijo: ‘Firmemos ya un acuerdo


de libre comercio’. Y eso es lo que vamos a hacer.

Tenemos, además, que poner nuestros ojos en Asia. Hoy ustedes tuvieron la oportunidad y el placer de
escuchar las palabras del Embajador chino (Gao Zheng Yue).

Cuando estaba en la Federación de Cafeteros se contaba un chiste que la bonanza cafetera comenzaría
y sería permanente el día en que los chinos se tomaran por lo menos una taza de café al mes.

Hagamos el ensayito a ver si de pronto consumen un producto colombiano al mes y la bonanza para
Colombia sería maravillosa.

¡Busquemos que no sólo nos compren nuestras exportaciones tradicionales, sino también compren
nuestros otros productos!

Con el objetivo de ampliar nuestra presencia comercial en China estamos buscando entrar al Foro de
Cooperación Económica Asia-Pacífico, conocido como el APEC.

El APEC es el último paso. Cuando fui Ministro de Comercio Exterior entramos a algo que se llama el
PIBE, después entró al PEC y ahora vamos a entrar a la APEC. Ya tenemos el apoyo; solamente falta
que levanten una moratoria, un problema que no es nuestro, un problema entre la China y la India.
Mientras la China mantenga la moratoria, no se abre para ningún país. Si se abre, nosotros a entrar a la
APEC; ya tenemos el apoyo de todos los países.

El Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, como ustedes saben, sigue esperando la aprobación
del Congreso, pero quiero resaltar que en unos cuantos meses entrará en vigencia el acuerdo con
Canadá —el primero con un país desarrollado— y que tenemos que sacar provecho de las
oportunidades que este acuerdo presenta para nosotros, sobre todo para las PYMES. Un mercado
importantísimo.

Relaciones con Venezuela y Ecuador

Y en el tema del comercio con los vecinos, me alegra poder decirles que seguimos avanzando con
buenas perspectivas.

Basándonos en el respeto —en el respeto por las diferencias—, en la cooperación y en la diplomacia,


hemos avanzado en la normalización de relaciones con Venezuela y con Ecuador.

Como la doctora Magdalena Pardo, Presidente de la Cámara de Comercio Colombo-Venezolana, bien


sabe, las comisiones bilaterales que definimos con el Presidente Chávez van por buen camino.

Estamos trabajando en un Acuerdo de Complementación Económica que va a remplazar la


normatividad de la Comunidad Andina cuando ésta pierda vigencia en abril del año entrante.

CADIVI se ha comprometido con hacer el primer desembolso, y esperamos que el resto de la deuda sea
cancelada lo antes posible.

Les comento: El Presidente Chávez me llamó hace una semana larguita a a decirme que tendrían 58
millones (de dólares) más. ¿Han desembolsado cuánto? 72. Serían 58 más.

Pero me dijo, y me lo dijo con una voz entusiasta: ‘Y voy a pagar hasta el último centavo’.

¿Y usted no se va para allá en un par de días? El jueves.

Entonces mande decir que cumpla con la palabra.

Y sabemos que esos ingresos son fundamentales para las PYMES, sobre todo las que exportan a
Venezuela, y vamos a defender sus intereses con todo lo que tenemos.

Nuestro propósito no es nada diferente a dar cada día un paso más para completar la normalización de
las relaciones con nuestros vecinos, que todos nos conviene.

Celebramos que ayer se haya cumplido un proceso importante, democrático, en paz, con entusiasmo,
en Venezuela.

Y quiero anunciarles que, para seguir avanzando, el próximo mes de octubre voy a atender yo
personalmente, gustoso, la invitación que me hizo el Presidente Chávez para encontrarnos en suelo
venezolano.

Queridos empresarios:

Como dije en mi discurso de posesión, gracias a la seguridad, gracias a los logros contra el terrorismo
como el que obtuvimos la semana pasada, ahora Colombia está a las puertas —y estoy convencido—
de un nuevo amanecer.

Trabajando juntos, sector público, sector privado, estoy seguro de que vamos a tener una economía
más competitiva, unas empresas más productivas y una cultura del emprendimiento cada día más
dinámica para bien de Colombia, para bien de ustedes y sobre todo, para bien de nuestros hijos.

Muchas gracias”.

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la Asamblea de la


Asociación Iberoamericana de Cámaras de Comercio (Aico)

Cali, 28 sep (SIG). “El viernes pasado tuve el inmenso honor y la gran responsabilidad de dirigirme a la
Asamblea Anual de las Naciones Unidas, como Jefe de Estado de Colombia.

Allí señalé, por muchas razones, que había llegado la hora de América Latina, y que esta década que
inicia debe ser la década de nuestra región.

Brasil, que celebra el próximo fin de semana sus elecciones presidenciales, es un gran modelo de
desarrollo y de avances sociales para la región en el que debemos vernos reflejados.

Hace 10 años, este país, Brasil, encabezó el llamado grupo de los BRIC –la sigla usada por el
presidente del banco Goldman Sachs para referirse a Brasil, Rusia, India y China, como los países con
las mejores perspectivas económicas hacia el futuro–.

Y en efecto así sucedido. Hace poco tiempo, el Presidente del banco más grande del mundo, el Hong
Kong Shangai Banking Corporation, se refirió a otro grupo, los CIVETS. Los CIVETS, que quieren decir:
Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Sudáfrica, como los países que vienen detrás de los
BRICS y que son los países del futuro.

Nosotros quisimos reunirnos con la mayoría de los Presidentes de estos países ahora en Nueva York.
Logramos reunirnos con el Presidente de Turquía y el Presidente de Vietnam. La Canciller después se
reunió, porque no estaban los mandatarios de Sudáfrica y de Egipto, y decidimos que íbamos a
reunirnos, ojalá aquí en Colombia. Porque así como los BRICS cuando se reunieron ese solo día,
subieron las bolsas de los cuatro países y bajaron el costo de la deuda de los cuatro países, estoy
seguro que cuando nos reunamos los CIVETS va a suceder lo mismo.

Encabezar la lista de los CIVETS representa, por supuesto, un positivo desafío para nuestro país, pero
es también una muestra del inmenso interés que existe ahora por la región.

El buen momento de América Latina

Nuestras naciones latinoamericanas han asumido, con responsabilidad, su política económica, al punto
de que fuimos una de las regiones menos afectadas por la reciente crisis internacional.

Ahora estamos en la mira de los inversionistas del mundo. ¡Créanlo!

Así me lo dieron a entender el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama; el ex presidente Bill
Clinton; el ex primer ministro británico Tony Blair, el presidente de Microsoft, Bill Gates, y muchísimos
inversionistas con quienes me reuní la semana pasada en Nueva York.

Estaban haciendo casi cola para decirnos que quieren invertir en Colombia y en la región.

Esta Asociación Iberoamericana de Cámaras de Comercio es un gran escenario para replicar ese
mensaje de confianza y de esperanza en América Latina.

¡Ustedes son unos magníficos embajadores para potenciar la región!

Aquí hay representantes de 22 países iberoamericanos con la habilidad y el talento para convencer al
mundo entero de las posibilidades que ofrece nuestro mercado de más de 600 millones de habitantes.

Recientemente me reuní –hoy hace 15 días, aquí en Colombia-, con Felipe González, ex presidente del
Gobierno español, quien hizo un agudo análisis sobre nuestra oportunidad histórica, la de Colombia y la
región.

Él me decía que el Occidente desarrollado ya ha gastado lo que va a tener que pagar en los próximos
20 años; mientras que los llamados países emergentes han ahorrado lo que van a poder comprar en el
mismo periodo de tiempo.

Estamos ante una oportunidad de oro para trabajar unidos y ser una fuerza regional con una gran
capacidad de negociación política y económica en el contexto mundial.

Consciente de esto, visité como Presidente electo a los países hermanos de España, México, Costa
Rica, Panamá, Chile, Argentina, Perú, República Dominicana y Haití –que tanto necesita de nuestra
cooperación como comunidad internacional–.

También, en los primeros días de Gobierno, relanzamos nuestras relaciones con Venezuela y con
Ecuador.

Con los presidentes Chávez y Correa hemos estado de acuerdo en que nuestros pueblos no merecen
ver a sus gobernantes enfrascados en discusiones ideológicas o de otro tipo.

¡Lo que debemos hacer –y así lo acordamos– es trabajar para combatir la pobreza, facilitando el
comercio entre vecinos y cooperando también en materia de seguridad!

Y tuve también la oportunidad de realizar una visita oficial –la primera que hice como Presidente– al
Brasil, y luego, de acompañar en México al presidente Calderón en la celebración del Bicentenario del
llamado Grito de Dolores, que dio inicio a su proceso de independencia.

Solidaridad con México y felicitación a Venezuela

Hoy hablé nuevamente con el Presidente Calderón. Le expresé mi solidaridad por la tragedia que sufrió
con ese alud que sucedió en México esta madrugada.

Y decíamos lo importante que es unirnos para tener una voz cantante en el mundo. En la próxima
reunión, por ejemplo, en Cancún, para evitar que se siga calentando el mundo, que es el que está
produciendo ese invierno en México, este invierno aquí en Colombia, que también produjo ayer un
deslizamiento y hay cerca de veinte compatriotas todavía bajo la tierra. Y que está causando estragos
como nunca se había visto en Pakistán.

Hablé también con el Presidente Chávez hoy. Lo felicité por las elecciones en Venezuela, que
transcurrieron en paz, que es lo importante; y que nadie cuestionó el resultado.

Lo que he visto en todos estos viajes, en todas estas conversaciones es una región viva, dinámica,
joven, lista para insertarse en el futuro y para liderar temas que hoy son cruciales, como la provisión de
alimentos en un mundo que está iniciando una crisis de alimentos; la protección del agua, la
biotecnología, los biocombustibles.

Como les dije en las Naciones Unidas, les digo ahora ante las Cámaras de Comercio de nuestra región:

El mundo tiene los ojos sobre nosotros, y ahora nos corresponde a nosotros abrir los ojos y tomar las
oportunidades que se nos están presentando.

Me complace muchísimo que el eje temático de esta Asamblea sea ‘La Formalización Empresarial como
base para el desarrollo y crecimiento en Iberoamérica’.

Don Antonio Bertolotti, presidente de esta Asamblea Iberoamericana de Cámaras de Comercio, ha


acertado en llamar la atención sobre este tema.

Como defensor de las tesis de la Tercera Vía, que dicen que el mercado hasta donde sea posible, el
Estado hasta donde sea necesario, comparto plenamente su posición sobre la importancia del sector
privado como generador de recursos legítimos.

Supe también de la interesante presentación que ayer hizo la doctora Christine Ternent, a nombre del
Banco Interamericano de Desarrollo.
Ella explicó cómo los mayores índices de formalidad empresarial producen una gran cantidad de
beneficios, entre los que destacó: mayor productividad, desarrollo de las empresas, mayor contribución
al crecimiento económico y mayor competitividad; mejor calidad del empleo, mayor pago de impuestos,
mayor gasto social, y algo muy importante: una contribución a la reducción de la pobreza y la inequidad.

Prioridad, dar trabajo

Eso es lo que trae la formalización. Es como un círculo virtuoso con el que no podemos estar más de
acuerdo desde nuestro Gobierno.

Por eso, desde el principio hemos dicho que el empleo –¡el empleo digno, bien pagado y con las
respectivas prestaciones!– es el eslabón fundamental en el objetivo de darle prosperidad a nuestro país.

Esa es y será una prioridad: ¡Darles a los colombianos trabajo, trabajo y más trabajo!

De hecho, uno de los primeros proyectos de ley que presentamos al Congreso fue el de Formalización y
Primer Empleo.

Tenemos la meta de formalizar 500.000 puestos de trabajo y de crear 2’500.000 de trabajos en los
próximos cuatro años.

La frase que se escucha todos los días en el Gobierno –y que yo repito con insistencia– es que
queremos que por lo menos una persona de cada familia tenga un trabajo formal.

Ese proyecto de ley está encaminado a estimular a las empresas para que generen empleo.

Sabemos que cerca del 80% de ellas desaparecen durante el primero o el segundo año; y las que
superan el tercer año, generalmente sobreviven y se formaliza.

Por eso esta iniciativa establece acompañamiento a las nuevas empresas durante los tres primeros
años, con programas de desarrollo empresarial, apoyados por el Servicio Nacional de Aprendizaje,
Bancoldex, que es nuestro Banco de Comercio Exterior, y por los ministerios de Comercio y Agricultura.

El proyecto que presentamos también busca simplificar los trámites tributarios, laborales y comerciales
para facilitar y promover la formalización.

En el asunto concreto de los estímulos tributarios, ya no los centraremos en el capital sino en el trabajo;
y así vamos a eximir del impuesto de renta y de los aportes parafiscales a las empresas pequeñas
durante sus primeros 2 años de operación; en un tercer año, van a tener un descuento del 50 por ciento.

Para incentivar el Primer Empleo, tenemos previsto que las contribuciones parafiscales de nuevos
trabajos para menores de 25 años sean descontables del impuesto de renta, siempre y cuando exista un
aumento la nómina, para que no se reemplacen trabajadores más viejos por los más jóvenes.

Si queremos darle buen puerto de destino a esta iniciativa –como decimos los que hemos sido marinos,
yo fui marino–, necesitamos socios, y debo destacar que las Cámaras de Comercio han sido unos
grandes socios y convencidas de este objetivo de la formalización.

El Ministerio de Comercio Exterior y la Confederación de Cámaras de Comercio –que, dicho sea de


paso, ha sido fundamental en el diseño y en apoyo de este proyecto– han trabajado muy de la mano en
los últimos años, con formidables resultados.

Y doctor Domínguez, bienvenida cualquier sugerencia adicional para este proyecto. Hay tiempo,
estamos abiertos. Lo que queremos es que la ley se apruebe, pero se apruebe una buena ley que
obtenga los resultados que estamos buscando.

Éste es un buen momento, además, para felicitarlos por el Programa Rutas para la Formalización,
coordinado precisamente por la Cámara de Comercio de Cali, nuestra anfitriona en esta importante
Asamblea.

A ese programa se han vinculado 31 Cámaras de Comercio, con muy buenos logros, excelentes logros,
como haber formalizado a más de 3.400 empresas en 2 años, en 52 municipios de Colombia.
Hay también 11 Cámaras de Comercio con Programas propios de Emprendimiento.

Al respecto, FOMIPYME aprobó –el pasado mes de agosto– la destinación de 1.000 millones de pesos
para adaptar el Programa Bogotá Emprende en otras 12 Cámaras de Comercio del país.

¡Qué liderazgo y gerencia la que han demostrado!

Me perdonan la expresión que voy a usar, pero ustedes vuelan con las turbinas apagadas, ¡y así
esperamos que nos sigan acompañando en este proceso!

Un siglo de la Cámara de Comercio de Cali

Hoy aprovechamos la ocasión para conmemorar además 100 años de la Cámara de Comercio de Cali.

Un siglo ha pasado desde que 30 empresarios pujantes se reunieron con el entonces Gobernador Pablo
Borrero Ayerbe, en 1910, para darle vida a este proyecto.

El legado ha sido impresionante, como lo mencionó el doctor Julián Domínguez:

Promovieron la construcción del Ferrocarril del Pacífico y del hoy puerto de Buenaventura; participaron
en la creación de la Universidad del Valle, en el año 1945, y el Hospital Universitario, en los años 50.

En la segunda mitad del siglo, impulsaron la realización de los Juegos Panamericanos en 1971 y
promovieron la construcción del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón y de la represa de La Salvajina; son
también artífices de la constitución de la Bolsa de Valores de Occidente.

Ahora viene una nueva etapa para Confecámaras, con la designación del doctor Julián Domínguez
Rivera como presidente de la organización, en reemplazo de otro gran colombiano, de Eugenio
Marulanda, quien dirigió por doce años y con buen acierto esta importante confederación.

Al doctor Domínguez, a su vez, lo sucederá en la Cámara de Comercio de Cali nuestro buen amigo y
excelente ejecutivo, Roberto Arango, quien fuera nuestro gerente de campaña en el Valle del Cauca.

Quiero decirles a los caleños que, si el doctor Arango muestra tanta eficiencia al frente de esta Cámara
como la que demostró en la campaña electoral, pueden esperar grandes cosas hacia el futuro.
¡Felicitaciones por esa buena elección!

Pero así como entregamos a uno de los nuestros a la Cámara de Comercio de Cali, debo decir que, en
compensación, recibimos de la Cámara de Comercio de Bogotá un relevo formidable.

¡Qué satisfacción siento yo como Presidente, qué tranquilidad pueden tener todos los colombianos, al
saber que la doctora y vallecaucana María Fernanda Campo, que hizo tan buena gestión por Bogotá,
está ahora al frente del Ministerio de Educación, poniéndole calidad a la formación de nuestros niños y
jóvenes!

La gestión de Julián Domínguez

Julián Domínguez, por su parte, se despide con broche de oro de la Presidencia de la Cámara de
Comercio de Cali, siendo un magnífico anfitrión de esta trascendental reunión.

También deja atrás un valioso legado para los caleños, que han visto en usted a un líder de esta ciudad
emprendedora y pionera.

A mí personalmente como Ministro de Defensa me tocó trabajar de la mano con usted. Le agradezco
muchísimo todos su aportes, toda su colaboración, todo su apoyo, que fue fundamental para nuestro
éxito.

No olvidemos que Santiago de Cali fue la primera en lanzar el grito de independencia en 1810, aun
antes que mi ciudad, Santafé de Bogotá.

Es de resaltar que una de sus más importantes herencias es este Centro de Eventos Valle del Pacífico,
seguramente uno de los más modernos, si no el más, de toda América Latina.

En su nuevo papel como Presidente de Confecámaras no puedo ocultar mi tranquilidad y alegría por
tenerlo como aliado desde esa posición, porque sabemos que tendremos de su parte un apoyo
irrestricto en nuestro propósito de generarles trabajo, trabajo y más trabajo a los colombianos.

Llamado a empresarios a apoyar reintegración

Leí ayer una entrevista suya, publicada en el diario El País de esta ciudad 
–El País de aquí, no El País de Madrid, que a veces es hasta mejor El País de aquí que el de Madrid—,
y reconocí en sus palabras un compromiso del alma para hacer realidad la meta de 3 millones de
nuevos empleos formales en el país.

Por eso quiero pedirles un favor, doctor Julián, a usted, a Confecámaras, a las Cámaras de Comercio
del país y a todos sus afiliados.

Ahora que las FARC están resintiendo el golpe muy duro que han recibido –tal vez el más duro en toda
su historia–. Por aquí hay más cerquita otro de esos bandidos que va a recibir un golpe parecido. Hay
muchos jóvenes desorientados, asustados ya en la selva, colombianos que se equivocaron; tomaron un
camino que no tocaba. O que muchas veces fueron reclutados hacia la fuerza, y que están mirando
hacia acá y que quieren dejar las armas.

Y se preguntan si van a encontrar lugar en nuestra sociedad. Quieren cambiar un pasado de errores por
un futuro de construcción de vida, de familia, de país, y creo que es nuestro deber ayudarlos.

Los empresarios de Colombia pueden hacer mucho por la paz si se vinculan con el Programa de
Reintegración Social, que ha sido calificado como el mejor implementado del mundo, y que hoy lidera un
joven eficaz y vallecaucano, Alejandro Éder.

Los invito, muy especialmente, a que se comprometan a capacitar y a emplear a esos miles de
compatriotas que han tomado la decisión correcta de volver a la sociedad, y a muchos más que estamos
esperando.

Ojalá del sector privado salga un mensaje de esperanza para que todos los colombianos, sin excepción,
se vinculen a un proyecto de nación unida, solidaria y en paz.

No le tengamos miedo al perdón y la reconciliación, porque sólo con ellos podremos tener la Colombia
que soñamos.

Muchas gracias, doctor Julián, y amigos afiliados a Confecámaras.

Todos han demostrado un gran compromiso con nuestro proyecto de Unidad Nacional que busca
simplemente darles prosperidad a los colombianos.

¡Es un alivio saber que contamos con su liderazgo y entrega!

Sobra decir que mi gobierno tiene las puertas abiertas para seguir trabajando con ustedes.

Caminemos juntos para hacer de Colombia el milagro económico y social de la década.

Señores representantes de las Cámaras de Comercio de Iberoamérica:

¡Trabajemos también unidos como impulsadores del progreso de nuestros pueblos!

Insisto: ¡Es nuestro cuarto de hora! ¡La hora de nuestra región, la hora de América Latina!

Es el momento de dar todos juntos un gran salto hacia la prosperidad. El salto que nuestros hijos y
nuestros nietos nos van a agradecer.

Muchas gracias”.

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos Calderón en la instalación


del Congreso Nacional de Autoridades Municipales 2010

Cali, 29 sep (SIG). “¡Qué bueno estar aquí en esta primer reunión con quienes he considerado siempre
son la esencia del Estado y la esencia de la democracia!

Por eso en mi vida pública siempre he tenido un gran interés en este tipo de reuniones. Lo hice como
Ministro de Comercio Exterior y Designado a la Presidencia de la República, lo hice como Ministro de
Hacienda, lo hice como Ministro de Defensa y ahora, con mayor razón, lo hago como Presidente de la
República.

El doctor Gilberto Toro (Presidente de la Federación Colombiana de Municipios) conoce muy bien este
aprecio y admiración que yo tengo por los alcaldes. Y es un aprecio y admiración que emana de un
convencimiento muy personal pero también muy institucional: Si no hay buen gobierno local no puede
haber buen Gobierno Nacional y si no hay buen Gobierno Nacional no puede haber buen gobierno local.

Por eso ustedes, queridos alcaldes y alcaldesas y yo, Presidente de la República, estamos o
condenados o bendecidos a trabajar juntos. Y por eso estoy aquí hoy y me complace muchísimo y
agradezco mucho esta oportunidad.

Porque es de la acción coordinada entre municipios y Gobierno Nacional, como las políticas públicas
realmente pueden tener un efecto benéfico para la sociedad, para nuestro pueblo.

Si trabajamos en forma descoordinada, si hay objetivos diferentes, la acción del Estado se va a ver muy
reducida, muy mermada. En cambio si hay una acción conjunta donde trabajamos de la mano los unos
con los otros, creamos una sinergia, creamos unos objetivos mayores a la simple suma del trabajo
individual de cada uno.

La sinergia es simplemente una definición de los economistas que dice que uno más uno suman más de
dos. Trabajando municipios, alcaldes y el Gobierno Nacional generamos esa sinergia.

Aquí me han planteado muchísimos temas; me han planteado muchos temas y ahí los que han
planteado y muchos temas más, yo espero tener la oportunidad de esta interacción en forma
permanente. Porque soy un convencido —lo he sido toda la vida—, de la concertación.

Yo me formé profesionalmente en la Federación de Cafeteros, donde la concertación era obligación


legal. Y aprendí ahí que las políticas públicas que son concertadas, que son discutidas, siempre son
más efectivas. Concertar no quiere decir consensuar; concertar quiere decir oír opiniones, tratar de
buscar acuerdos, pero no tiene nada que ver con poderes de veto.

Consensuar es enriquecer una discusión, concertar es al mismo tiempo darle la oportunidad a todo el
mundo, que se va a ver afectado por una política pública, que exprese su sentir, su opinión, su
experiencia, sobre cómo se debe aplicar esa política pública.

Por eso siempre he querido concertar las políticas públicas que me ha correspondido poner en marcha;
con los alcaldes, con los diferentes actores que van a ser beneficiados o perjudicados por esas políticas.

Y ese es el espíritu que yo quisiera mantener siempre con ustedes, un dialogo permanente, un dialogo
que nos enriquezca, un dialogo que nos permita tomar las mejores decisiones porque al fin y al cabo lo
que ustedes quieren y lo que yo quiero es lo mismo, el bienestar y la prosperidad de nuestro pueblo..

Yo vengo de un jardín infantil, aquí en Palmira. Allá decía que en estos últimos cuatro días he tenido dos
experiencias muy importantes en mi vida pública. La primera de ellas fue el domingo pasado, cuando en
La Macarena estreché la mano de todos y cada uno de nuestros, soldados, infantes de Marina, policías,
que participaron en esa Operación Sodoma que dio de baja al símbolo del terror y la crueldad en
Colombia. Eso para mí fue una experiencia muy importante.

Ese símbolo del terror, ese símbolo de la crueldad, representa un freno, un freno a nuestro desarrollo a
nuestro progreso; un freno que nos ha tenido en problemas durante los últimos 50 años. Y por eso, una
de mis prioridades, y lo dije desde la campaña, es poder eliminar ese freno de una vez por todas. Por
eso esta operación era tan importante.

Construir futuro

Pero lo que hice esta mañana, y se los digo de corazón, me lleno de más emoción, que fue inaugurar un
jardín infantil; un establecimiento donde los niños de la primera infancia pueden asistir, donde son bien
alimentados, donde los educan desde tan temprana edad y los relacionan con lo que van a ser en un
futuro cuando sean ya ciudadanos adultos.

Ese jardín infantil es exactamente lo que yo quisiera que ustedes, alcaldes, y el Presidente, hiciéramos
todos los días, que es construir futuro. Tenemos que, infortunadamente, destruir los obstáculos que nos
impiden que ese futuro sea mejor.

Pero ojala pudiéramos todos concentrar nuestros esfuerzos, gobierno municipal, Gobierno Nacional, de
generar mas condiciones para que nuestros niños, como estos niños allá en el jardín infantil que se
llama además ‘Nuevo amanecer’

Que eso niños puedan vivir el día de mañana en una sociedad más amable, en una sociedad más justa,
en una sociedad más próspera.

Yo le agradezco mucho al alcalde de Cali (Jorge Iván Ospina) sus palabras.

Una deuda moral

La Ley de Víctimas, la Ley de Tierras y todas las leyes que estamos presentando ante el Congreso
tienen un hondo significado, y es el de buscar que realmente en nuestra sociedad exista el espíritu de la
paz, que nos perdonemos los unos con los otros, que les demos oportunidades a quienes han sufrido la
violencia durante tantos años. Que puedan nuevamente mirar la vida con dignidad y optimismo en el
futuro.

Resarcir a más de 4 millones de víctimas de la violencia es una deuda moral que tenemos que pagar los
colombianos, y creo que es lo más justo. Por eso le agradezco mucho el apoyo a esta Ley, una Ley que
va a tener un gran significado también a nivel internacional.

Y la Ley de Tierras lo que quiere es también hacer justicia. ¿Cuántos miles de campesinos no fueron
desplazados por la violencia, por los violentos por sus parcelas? Ahí se origina una parte de la violencia
que nos ha afectado durante tanto tiempo.

Esa Ley lo que permite es que el Gobierno le devuelva a los dueños originales sus tierras. Pero no solo
eso, sino que se las devuelva con la posibilidad de que se vuelvan estos campesinos unos —lo he
llamado así— unos empresarios del campos, unos ‘Juan Valdez prósperos’, en este año que estamos
cumpliendo los 50 años de la creación de Juan Valdez.

El campo, que ha sido reducto de pobreza y de violencia, en este momento histórico nuestro se puede
convertir en uno de los grandes promotores del bienestar y la prosperidad.

Colombia tiene gran oportunidad en crisis alimentaria

Y lo digo porque el mundo entero está buscando alimentos, buscando los países que pueden multiplicar
la producción de alimentos, por la crisis de alimentos que está comenzando a sufrir el mundo.

Y ahí Colombia tiene una inmensa oportunidad. Somos de los pocos países que tenemos tierras,
tenemos agua, sin sacrificar los bosques tropicales.

Podemos multiplicar nuestra producción de alimentos y si aprovechamos esa coyuntura internacional


entregándoles las tierras a los campesinos, generando empresa agroindustrial, cambiaremos la relación
campo-ciudad, y ahí esos cordones de miseria que usted mencionaba, Alcalde, irán desapareciendo,
porque venirse a las ciudades de pronto no va a ser tan atractivo.

Todo lo contrario, quedarse en el campo va a ser un estímulo, y eso para la sociedad y para el país, un
país con vocación agrícola, un país con un campo tan lindo como el que tenemos; ustedes aquí en el
Valle del Cauca tienen también —yo sobrevolaba ahora este Valle del Cauca- este país nuestro es
maravilloso; tenemos que aprovecharlo, tenemos que sacarle su potencial. Y eso lo podemos hacer
juntos.

Diálogo permanente

En el inventario de temas, y voy a tratar de referirme a la mayoría de ellos, yo vine el día de hoy
acompañado de un ejército de funcionarios, aquí están dos ministros, dos Altos Consejeros, tres
viceministros, varios funcionarios de diferentes entidades, para iniciar ese diálogo, que va a ser un
diálogo largo.

Estos primeros tres días —creo que van a estar reunidos hasta el viernes—, ustedes van a tener
oportunidad de dialogar con funcionarios del Gobierno sobre diversos aspectos muy concretos. Yo me
voy a referir a algunos de ellos. 
Le voy a dar la palabra a algunos de los ministros aquí presentes para que se refieran algunos de ellos,
pero como les digo, yo quisiera que este diálogo continuara, fuera permanente.

Ojalá me pudiera quedar todo el día aquí, yo tengo que regresar a Bogotá; viene específicamente a
verme el Presidente de la Fifa (Joseph Blatter), porque vamos a hacer el año entrante la Sub-20, y eso
es un compromiso que Colombia tiene y tenemos que cumplir. Y este señor viene aquí a ver cómo
vamos marchando en ese compromiso para hacer de la Sub-20, el Campeonato de Fútbol, una
demostración más de lo que podemos los colombianos.

Reelección de alcaldes y gobernadores

Me refiero en primera instancia a algo que, por supuesto, les interesa muchísimo a ustedes, que es la
reelección de alcaldes y gobernadores.

Yo no presenté ese proyecto como un compromiso —como algunos han dicho— que adquirí en la
campaña, tratando de buscar los aplausos de los alcaldes o los votos y el apoyo de los alcaldes.

No. Yo me comprometí en la campaña porque ha sido hace mucho tiempo —y a usted le consta, doctor
Gilberto—, ha sido para mí un motivo de satisfacción apoyar ese proyecto, como un paso de elemental
justicia y de conveniencia para el Estado colombiano.

No creo que ninguno de ustedes, ninguno de los 1.101 alcaldes o alcaldesas pueda decir que durante la
campaña yo dije: Mire, apóyenme, que yo voy a presentar este proyecto. No. Lo hice convencido de que
es lo que toca hacer, que es lo justo.

Y que como aquí se ha dicho, cuatro años puede ser mucho tiempo o puede ser muy poco tiempo;
depende de la calidad del alcalde, es una discusión eterna.

Alberto Lleras (ex presidente de la República) decía: ‘Dos años puede ser mucho para un mal
presidente; cuatro años o seis años u ocho años puede ser poco para un buen presidente’. Eso es muy
relativo.

Pero el darle la oportunidad al pueblo colombiano, que es el que debe determinar quién es bueno y
quién es malo, que puedan decir este alcalde es bueno, reelijámoslo, porque va por buen camino y este
alcalde es malo, saquémoslo y pongamos otro; eso es de sentido compón en el funcionamiento de
nuestra democracia.

Y por eso fue que presenté, le dije al Ministro del Interior y de Justicia (Germán Vargas) que presentara
el proyecto ante el Congreso de la República.

Ahora, yo tengo que serles muy franco. El proyecto lo presenté sin haberlo consensuado en lo que
hemos llamado la Mesa de la Unidad Nacional. ¿Por qué? Porque se nos estaba acabando el tiempo y
porque no hay consenso sobre el proyecto. No hay —tengo que decirles— no hay consenso sobre el
proyecto.

Hay en el Congreso, dentro de los propios partidos, dentro de mi partido, hay unos que les gusta y otros
que no les gusta. Y por eso yo quiero que el proyecto pase, yo lo voy a empujar. Pero necesito la ayuda
de ustedes.

Ustedes tienen una gran influencia sobre los congresistas, o los senadores y representantes. Entonces,
aquí aunamos esfuerzos y queremos que ese proyecto pase, porque les confieso que no hay consenso.

Inclusive mucha gente me reclamó dentro de mi propio partido que por qué no lo habíamos
consensuado antes. Y les dije seamos francos, porque si lo vamos a consensuar es hundirlo.
Presentémoslo y demos la pelea.
Y eso es lo que le propongo doctor Gilberto, presentémoslo y demos la pelea.

Reconocimiento al ex presidente Uribe

Y hablando de elecciones, me complace muchísimo oír al Presidente Uribe (Álvaro Uribe Vélez), el día
de ayer, que va a participar en las campañas electorales para alcaldes, para gobernadores, para
concejales, para diputados.

El Presidente Uribe hizo muchísimo por esta Nación. Sus ocho años de Gobierno fueron ocho años de
Gobierno que nos devolvieron a los colombianos nuestra fe en el futuro. Buena parte de lo que yo estoy
haciendo ahora es simplemente recogiendo lo que él sembró.

Y por eso yo quisiera aprovechara este escenario, porque ustedes son los más auténticos
representantes del pueblo colombiano, los que están más cerca del pueblo colombiano, los alcaldes de
nuestros país.

Yo quisiera aprovechar esta oportunidad para rechazar a esos 48 seudo intelectuales que enviaron una
carta a la Universidad donde el Presidente Uribe está dictado clase, diciendo que no es digno el
Presidente Uribe de ser profesor de la Universidad de Georgetown (Estados Unidos).

Yo quisiera que ustedes y yo aquí les dijéramos a esos 48 seudo intelectuales que aquí en nuestro país
respetamos y queremos al Presidente Uribe.

El proyecto de regalías

Doctor Gilberto hay muchos temas. Voy a referirme a algunos de los que usted ha mencionado. Uno
muy importante es el proyecto de regalías.

Nosotros estamos entrando en un momento muy especial de nuestra historia; estamos entrando en un
momento en donde tenemos lo que el mundo está buscando.

Tenemos, como decía anteriormente, la capacidad de producir alimentos; tenemos agua, en un mundo
que está cada vez sufriendo una mayor escasez de agua; tenemos biodiversidad, en un mundo donde
las discusiones de cambio climático se están volviendo cada vez más importantes.

Ayer por la mañana fui al municipio de Giraldo, en Antioquia, a acompañar a la gente de ese municipio
que vio como un derrumbe sepultó, no sabemos todavía cuantos; 15, 20, 25, hasta 30 dicen, de
nuestros compatriotas.

Estando allá me enteré que algo parecido había sucedido en México. Y ayer hablé con el Presidente (de
México, Felipe) Calderón. Él tiene una reunión muy importante en Cancún a finales de este año; es el
seguimiento de la reunión mundial en Copenhague, para ver qué vamos a hacer en el mundo para evitar
que siga deteriorándose el medio ambiente, que siga aumentando la temperatura del mundo y que siga
cambiando el clima con unos efectos devastadores, como ya lo estamos viendo.

No solamente con lo que estamos viendo por ejemplo ahora con el invierno en buena parte del país, que
ya esta comenzando a causar estragos. Yo les decía ayer a los colombianos. ¡Ojo!, que nos esperan
tiempos difíciles en los próximos meses y se los digo a ustedes alcaldes. Nos vienen tiempos difíciles,
porque el invierno va a ser muy severo, y tenemos que prepararnos.

Y aquí si que es importante prevenir, ser previsivos. Aquí, como en el caso de la salud, prevenir es
mucho más barato y muchos más efectivo que después curar o lamentar. Y tenemos que prepáranos
para un invierno fuerte.

Pero este nos lleva a es al inmenso potencial que tenemos nosotros los colombianos en jugar en
materia de biodiversidad, y en esas discusiones a nivel mundial.

Tenemos energía y tenemos minerales que está buscando el mundo. Esa riqueza que Dios nos dio.
Tenemos energía de todo tipo: petróleo, carbón, energía hidráulica, energía a base de biocombustibles,
energía eólica.

Descubrimos —y eso para mi fue una revelación— que el departamento de La Guajira es uno de los
sitios más privilegiados para la producción de energía eólica, por lo vientos.

Y esa riqueza en energía, en minerales, es una riqueza que nosotros tenemos que usar bien Y por eso
el proyecto de regalías, porque cuando ese proyecto se diseñó, Colombia era otro país; no sabíamos
que teníamos esos recursos. Los hemos venido descubriendo.

Y lo que diseñamos en ese entonces, hoy, está no solamente anticuado, sino es muy injusto, porque es
una riqueza que nos pertenece a todos los colombianos, a todos. Y no solamente a los de nuestra
generación; a nuestros hijos y a nuestros nietos. Y por eso es tan importante que este proyecto sea
aprobado.

Yo sé que todo proyecto, que en cierta forma le quita a unos y le entrega a otros, es un proyecto
polémico; ahí no puede haber consenso. Pero la verdad es que la inmensa mayoría de los colombianos,
la inmensa mayoría de los municipios va a salir beneficiados de este proyecto, porque van a recibir
regalías, regalías que nunca antes se hubieran imaginado que podrían recibirlas.

Y hemos tratado de diseñar un sistema con unos principios; unos principios en algo que yo quisiera que
en mí Gobierno siempre existiera, y que yo les recomiendo que ustedes también tengan esa forma de
ver las políticas. Siempre políticas que sean políticas formadas por principios.

Los principios que queremos aplicar en este caso, de equidad, son principios de equidad social, de
equidad regional, de equidad generacional.

Queremos que esas regalías se utilicen bien para producir más equidad social, es decir, que las regalías
se utilicen para focalizar a los más pobres, a los más necesitados.

Queremos que sea una equidad regional, porque hay unas diferencias muy marcadas en las regiones
del país. Unas regiones que están mucho más desarrolladas que otras. Eso es parte de los
desequilibrios que estamos empeñados en acabar.

Entonces por eso, también, que esas regalías privilegien a las regiones que están más atrasadas. Y
también una equidad generacional.

Nosotros, queridos alcaldes y alcaldesa, no tenemos el derecho de quitarles a nuestros hijos y a


nuestros nietos, la posibilidad el día de mañana de también usufructuar lo que es de ellos. Nosotros no
podemos hacer eso y por esos tenemos que ahorrarlo.

Y tiene otros beneficios importantes el proyecto que está concebido. Y es la creación de unos fondos
para ahorrar; los hemos llamado fondos de estabilización, que tiene un impacto económico muy positivo
desde diferentes puntos de vista.

Primero: Cuando uno ahorra en la época de las vacas gordas, para poder tener disponibilidad en la
época de las vacas flacas, lo que hace es estabilizar una situación. Y la estabilidad siempre, siempre
trae mayores frutos, un mayor rendimiento.

Uno de los problemas graves que tenemos muchos de los países que hemos defendido durante
décadas, por no decir siglos, de nuestras exportaciones de los productos básicos, es la volatilidad. Uno
año exportamos 20, al otro año exportamos 5 y al otro año exportamos 40. Así no es posible planear y si
uno no planea, no obtiene los resultados que uno busca.

Revaluación y generación de empleo

Por eso es tan importante ese fondo de estabilización. Pero tiene otro aspecto importantísimo para algo
que todos, todos los aquí presentes debemos tener muy en cuenta y como prioridad, la generación de
empleo.

¿Por qué digo eso? Porque lo que esta sucediendo en este momento es que la inversión que se está
viniendo a Colombia, se está concentrado precisamente en la producción de petróleo y de minerales.

Y eso está creando lo que llaman la enfermedad holandesa, es decir una reevaluación del peso, que
está afectado negativamente a los demás sectores. ¿Por qué los afecta negativamente? Porque
sectores como el café, como el banano, como las flores, que son sectores exportadores, pues reciben
menos dinero cada vez que el peso se reevalúa.

Pero no solo esos sectores; los sectores que venden internamente también se sienten afectados,
porque los productos importados se vuelven más baratos y vienen y compiten con más brios con la
producción nacional. ¿Y eso a qué afecta y a quién afecta? Afecta la producción y afecta el empleo.

¿Y cuál es la forma más importante? El camino más efectivo para luchar contra la pobreza es creando
empleo. O sea que esa enfermedad holandesa atenta contra nuestra prioridad número uno, que es
luchar contra la pobreza a través de la generación de empleo.

Este proyecto lo que hace es, no solamente permitirnos ahorrar parte de esos recursos, sino también
prevenir, como lo han hecho otros países exitosamente; prevenir la enfermedad holandesa y prevenir la
reevaluación.

Esos son los grandes parámetros que están detrás de este proyecto de regalías; un proyecto muy
importante, muy importante.

Ahora bien. Hay aspectos ya de mecánica. Que si se van a distribuir, que cómo se van a distribuir.

Yo diría lo siguiente, doctor Gilberto. Sentémonos con ustedes a ver qué es lo que a ustedes no les
gusta del proyecto.

Me decía, o por lo menos tome aquí atenta nota, ustedes quieren participar en la forma como se
distribuyen. Así va a ser. Ahí hay alcaldes, gobernadores y el Gobierno. Pero créanme que la
participación de los alcaldes es muy importante y que me perdonen los gobernadores: me parece más
importante alcaldes que gobernadores.

Entonces en eso no le quepa la menor duda. Ahora, alguien decía todo proyecto de este tipo genera una
cantidad de teorías y los enemigos del proyecto se comienzan a inventar tesis: ‘No, que es que el
Gobierno Nacional quiere volver a centralizar’.

No, de ninguna forma. No esta volviendo a centralizar. Esos recursos son regionales, esos recursos son
de ustedes; no son del Gobierno. Simplemente estamos regulando la forma como se pueden utilizar
esos recursos y mejorando para que tenga un mayor impacto la inversión de esos recursos.

¿Que si pueden ir a proyectos regionales o a proyectos municipales? Ahí podemos encontrar un término
medio. ¿Qué quiere decir término medio? Que vayan a proyectos municipales, siempre y cuando, como
sucede hoy con cualquier inversión, tenga consecuencia, tenga coordinación con los proyectos
departamentales, los proyectos regionales.

De ninguna forma. Y eso se lo quiero repetir aquí a ustedes: De ninguna forma vamos a crear lo que el
doctor Gilberto mencionó, de que vamos a crear una burocracia adicional, una instancia adicional de
Gobierno. No, nosotros en el Gobierno estamos en contra de eso. Algunos gobernadores lo están
pidiendo; nosotros decimos que no.

Lo único que estamos dispuestos a aceptar es una instancia de planeación —pero eso es obvio—,
donde por supuesto los alcaldes tienen que estar presentes, tienen que estar presentes. En eso no les
quepa la menor duda.

Ustedes van a ser voz cantante de este proceso; ustedes van a ser punta de lanza de este proceso,
porque lo que queremos es precisamente fortalecer la región y la región son ustedes; ante todo ustedes.
Entonces en eso que no les quepa la menor duda.

Y yo les agradezco mucho que ustedes apoyen este proyecto, porque es un proyecto de veras muy
importante y muy oportuno. El costo para el país de no ponerlo en marcha y yo creo que después aquí
habrá oportunidad del Viceministro de Hacienda y los diferentes funcionarios de explicarles en detalle
cómo se va a distribuir, cómo es la forma que va a ir para ciencia y tecnología, qué va ir para regiones,
cómo se va a ahorrar y la participación de ustedes enriqueciendo esas formas, pues para nosotros es
más que bienvenida.

La Regla Fiscal
Mencionaba usted, doctor Gilberto, la Regla Fiscal y si lo que escribí es correcto, usted dice: ‘Que
también rija para el Gobierno central y que las metas fiscales no sacrifiquen el logro de las metas
sociales’.

Primero, la Regla Fiscal va a ser para el Gobierno más que todo, para el Gobierno Central. Porque yo
tengo que confesarles algo a ustedes, queridos alcaldes, y un poco para responder las amabílisimas
palabras del doctor Gilberto Toro, pero donde dijo que yo me estaba preparando desde chiquito para ser
Presidente.

No. Eso no es cierto, doctor Gilberto. Eso se lo dijo algún compañero en la Armada que yo debí hacer
flexionar varias veces, porque eso no es cierto.

Pero le digo lo siguiente, le digo lo siguiente. Cuando acepte el Ministerio de Hacienda lo hice en el
momento más crítico de la historia económica del país de los últimos 80 años. Todo el mundo me dijo:
‘Eso es un suicidio político. Usted se va a quemar por que le va a tocar aprobar unas reformas muy
difíciles’.

Pues bien. Aprobamos unas reformas muy difíciles que salvaron la economía del país, que salvaron las
finanzas de las entidades territoriales; que yo creo que buena parte de la salud fiscal del país se debe a
lo que hicimos. Con el apoyo de los alcaldes del momento; el doctor Germán Cardona no era Ministro
(de Transporte), era Alcalde (de Manizales); estaba del otro lado.

Y sin embargo, los alcaldes entendieron la necesidad y apoyaron esas reformas. Reformas que
después, la verdad que el resultado de esas reformas fueron muy positivas para todo el mundo. Pero
ahí los gobiernos departamentales y municipales se apretaron el cinturón. El Gobierno Central no se
apretó el cinturón.

Por eso la Regla Fiscal que se está poniendo en marcha ahora es para el Gobierno Central más que
todo, más que para ustedes.

Y usted decía: ¿Cómo hace uno para que esa Regla Fiscal no entre en contradicción con la política
social? Es una discusión eterna, cómo cuadra uno un circulo.

Lógicamente que todos queremos más plata para poder hacer más inversión. Pero la economía
infortunadamente nos limita el volumen de dinero que podemos invertir de acuerdo a los ingresos. Y lo
que queremos es ordenar y hacer más eficiente el gasto público, y mantener una salud a nivel
macroeconómico para que variables como la inflación no se disparen.

¿Y por qué estamos interesados en mantener la estabilidad macroeconómica? Porque sin estabilidad
macroeconómica cualquier inversión va a ser neutralizada por las consecuencias de la inestabilidad.

En materia de inflación. La inflación es tal vez el impuesto más regresivo que puede tener un país. ¿Por
qué? Porque si hay una inflación alta ¿quién se beneficia? Se benefician los que tienen activos, que
suben de precio. ¿Quién se perjudica? Los que viven de un ingreso, porque la inflación le va comiendo
el poder adquisitivo. Y por eso la inflación es el impuesto más regresivo que existe.

Colombia, después de un gran esfuerzo, nosotros nos pusimos cuando estábamos de Ministro de
Hacienda —usted se acuerda, doctor Gilberto—, la meta bajemos el índice de inflación a un solo dígito.
Y lo logramos; y es una de las grandes conquistas de economía colombiana. Eso hay que mantenerlo.

Ahora la gran meta es bajar el índice del desempleo a un solo dígito y estoy seguro que lo vamos a
hacer.

El Fondo de Compensación Regional que esta dentro del proyecto de regalías que usted menciono,
doctor Gilberto. Y ahí mencionaba algo que creo que vale la pena discutir. Usted decía que había que
aplaudir a los municipios que por ejemplo ayer salieron bien calificados en el comportamiento de sus
finanzas, pero que no era justo con aquellos municipios que salieron mal calificados porque muchas
veces esa calificación obedece a factores distintos a la indisciplina y al despilfarro o a la corrupción, que
son factores sobre los cuales muchos alcaldes no tienen control.

Y que es injusto comparar municipios muy pobres con municipios más ricos, porque es como comparar
peras con manzanas. En eso puede tener razón y muchos de los indicadores que se utilizan son
indicadores que tienen que ser revisados permanentemente.

Yo le voy a decir a Planeación que se siente con usted y que haga una revisión de esos indicadores,
para no cometer injusticias. Pero la parte de comparar el comportamiento y establecer una competencia
entre los municipios a ver cuál se desempeña mejor que otro; eso es sano, la competencia esa sana.

Pero si hay injusticias en la forma como se evalúa, discutámoslo. Como por ejemplo, hay una gran
injusticia con Colombia, culpa de nosotros mismos, de cómo se mide la pobreza.

Nosotros, de acuerdo con nuestros propios indicadores, tenemos el 45 por ciento de la población
colombiana en la pobreza y Brasil tiene el 23, creo. Si nosotros utilizáramos el criterio que utiliza Brasil,
en Colombia nosotros no tendríamos el 45, sino algo así como el 31 (por ciento).

Lo que vamos a hacer es sentarnos a revisarles también porque nos estamos autoflagelando;
aparecemos ante el mundo como uno de los países con mayor índice de pobreza, cuando no es así, de
acuerdo a los indicadores que utilizan otros países frente a los nuestros. O sea que eso es una
discusión permanente y bienvenida ese criterio. Y le voy a decir a Planeación que se siente con ustedes
a revisar eso.

Salud y seguridad social

En el tema de la salud, aquí está una de las personas que más saben de salud en Colombia, que es
nuestra Viceministra, Beatriz Londoño, que además fue Secretaría de Salud, de una alcaldía, la Alcaldía
de Bogotá, y ese tema lo vamos a tocar en detalle.

Y como usted lo reconoció, y le agradezco mucho, ustedes tienen que ser partícipes de esa discusión.
Aquí tenemos a la senadora, Dilian Francisca Toro, que ha sido la líder en el Congreso de esa reforma.
Yo quiero hacerle un reconocimiento a la doctora Dilian Francisca y estoy seguro que ella tiene ese
mismo espíritu de oír todas las expresiones, las manifestaciones de los alcaldes, que son, en última
instancia, quienes más interesados están en tener un buen sistema de salud.

¿A quién le cae el agua sucia cuando la gente en un pueblo no tiene acceso a la salud y está muriendo?
Pues al alcalde, quiérase o no. Entonces si nos interesa mucho que esa reforma, muy importante,
senadora Dilian, que esa reforma también se apruebe a la mayor brevedad posible, tenga la
participación enriquecedora de los alcaldes. En eso también estamos totalmente de acuerdo.

Y lo mismo en la parte de la educación. Acuérdese doctor Gilberto, que la Ley 715 la aprobamos cuando
yo era Ministro de Hacienda. Fue una batalla campal y yo soy el más interesado en que el espíritu de
esa Ley en materia de educación, que los alcaldes sean los responsables de la educación, que ese
espíritu se pueda llevar a cabo. Entonces usted va a tener en mí ahí un gran aliado.

Un tema importante que usted mencionó, doctor Gilberto: los alcaldes municipales del país manifiestan
su profunda preocupación por los resultados del nuevo Sisbén. Discusión difícil, discusión difícil por lo
siguiente.

Nosotros no podemos crear un Estado en donde el Estado da, da y da, y la gente como que se va
acostumbrando a recibir, a recibir y a recibir. Y vamos incorporando más y más personas a ese,
digamos, a ese paquete asistencial, y muy pocas personas salen de ese paquete asistencial. No
podemos hacer eso, porque eso colapsa.

¿Qué le está pasado al sistema de salud? ¿Qué le está pasando a las pensiones en el país? Que cada
vez hay menos personas que contribuyen al sistema y cada vez hay más personas que se benefician
del sistema.

Y eso, la aritmética nos enseña que tarde o temprano colapsa. Tenemos que mantener una viabilidad en
todos nuestros programas de seguridad social; una viabilidad financiera. El Estado tiene recursos
limitados y los sistemas tienen recursos limitados. Por eso tenemos que hacer el mejor uso, y el uso
más justo, más equitativo.

Y por eso, por ejemplo, les doy una cifra: los desplazados en Colombia. Vamos a tener que hacer un
inventario realmente quién es desplazado y quién no, porque nos estamos encontrando —y ustedes lo
deben vivir todos los días— gente pobre en sus municipios que llega y dice: ‘alcalde es que yo tengo
que ser desplazado para que me den un subsidio de vivienda y yo que tengo derecho, porque soy
pobre, no tengo acceso a los beneficios del Estado’. Eso es también muy injusto.

Y mucha gente que está recibiendo esos beneficios de desplazados, no son desplazados, no son
desplazados. Entonces, lo mismo con el Sisbén; hay que tener cuidado, hay que ser muy justos.

Pero gente que progresa, gente que ya tiene unos recursos, si se mantiene en el sistema no ameritando
estar en el sistema. ¿Qué sucede en el fondo? Que le está quitando la posibilidad a muchos que
deberían estar en el sistema. Entonces siempre hay que estar revisando para hacer justicia, para ser lo
más justo posible.

Entonces en eso también hay que tener mucho cuidado de no cometer injusticias. Ustedes los alcaldes
saben perfectamente, en algunos municipios el Sisbén está muy bien diseñado; en otros no está tan
bien. Y esa revisión permanente creo que es justo, sobre todo con la población.

Sacar a 4 millones de la indigencia

Y es justo con las finanzas porque yo sostengo algo que ustedes, ustedes son los primeros testigos. El
Estado colombiano en su política social tiene una falencia estructural: la mayoría de los subsidios y de la
acción del Estado no le llega a los más pobres; les llega a los menos pobres de los pobres, pero a los
más pobres no les llega.

Y tenemos que hacer un gran esfuerzo en el tema por ejemplo de vivienda, tema de salud, de llegarles a
los más pobres, porque el propósito de sacar a 4 millones de colombianos de la indigencia es un
propósito que voy a hacer cumplir.

Eso es muy importante y no lo puedo hacer solo, lo tengo que hacer con la ayuda de ustedes, con la
ayuda de los alcaldes, que son los que están más cerca. Y por eso este tipo de discusiones, cómo les
doy la bienvenida para que juntos digamos: ‘mire, lo justo es esto. Lo que sucede en mi municipio, mire,
lo que esta sucediendo en mi municipio’, como me dice ahorita Israel (Londoño), el Alcalde de Pereira,
lo que está sucediendo en la salud. ‘Bueno venga, muestre a ver cómo podemos solucionar este
problema específico’

Ese diálogo permanente es el que quisiéramos nosotros establecer con ustedes, queridos alcaldes.

Planes de Agua y vigencias futuras

Lo del Plan Departamental de Agua, doctor Gilberto, usted tiene toda la razón, toda la razón; y la señora
Ministra (de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Beatriz Uribe) le va a dar a usted una respuesta
positiva a usted.

La parte de las vigencias futuras. Ahí si como dicen ‘ni tanto que queme al Santo, ni tan poco que no lo
alumbre, porque hay de todo.

Ustedes saben, queridos alcaldes. Hay alcaldes que se feriaron y dejaron hipotecadas las alcaldías, los
municipios, por mucho tiempo y actuaron en forma irresponsable. Otros no; por eso no se puede
generalizar.

Yo creo que ahí también necesitamos ver con qué criterios se va a manejar ese tema tan importante,
porque por un lado está en peligro la viabilidad financiera, pero por otro lado no podemos cortar de tajo
una serie de necesidades sociales y de compromisos que son necesarios.

Porque también sería absurdo amarrar a los alcaldes o a los gobernadores, o al propio Gobierno
diciendo ‘usted de aquí en adelante no puede hacer ninguna contratación’ y si no hay vigencias futuras,
pues no contrata. Entonces en eso hay puntos de vista en ambos lados y eso también hay que
discutirlo.

Seguridad ciudadana

El tema de la seguridad ciudadana. Un tema muy importante, un tema que el Gobierno quiere darle un
tratamiento prioritario.

La semana entrante vamos a lanzar la Política de Seguridad Ciudadana. Esa política queremos hacerla
de común acuerdo con ustedes.

Muchos de ustedes ya han participado en la elaboración de los puntos que vamos a lanzar. Pero esta
política, como todas las políticas del Gobierno, no están esculpidas en piedra; estas políticas deben ser
dinámicas y deben ser flexibles frente a las necesidades de los diferentes sectores de la sociedad.

No es lo mismo el problema de seguridad ciudadana aquí. Por ejemplo, querido alcalde de Cali, que el
tema de la seguridad ciudadana de un pequeño municipio en la Costa. Tienen orígenes diferentes y
tienen fenómenos diferentes.

Hay algunos comunes denominadores que vamos a tratar de mejorar. Todos quieren más pie de fuerza,
todos quieren más Policía. Usted mencionó algo muy importante, la normativa. No es posible que el 80
por ciento de los delincuentes, como usted mencionaba, se capturen y que al otro día estén en la calle
como Pedro por su casa. Eso desestimula a todo el mundo y aumenta el crimen. Ahí hay que hacer una
reforma legal.

Por eso le dije yo a los honorables magistrados de todas las cortes, en este diálogo que también
estamos manteniendo con ellos: vamos a continuar discutiendo con ustedes la reforma a la justicia.

Nuevamente, concertar no es consensuar. Ojalá lleguemos a marzo del año entrante con el mayor
número de puntos consensuados, pero si no hay consenso, vamos a presentar las reformas de todas
formas, porque reforma a la justicia tiene que haber.

Sin embargo les dije: hay algo muy urgente, me lo están pidiendo todos los alcaldes, todos los alcaldes;
tenemos que presentar una reforma específica sobre el Código Penal, Código de Procedimiento,
precisamente para evitar lo que usted está diciendo, que ustedes todos lo están sufriendo. Que llega
después de un gran esfuerzo la Fuerza Pública, captura los delincuentes y llega el juez de garantías y lo
sueltan.

Y le preguntan ¿Y por qué? Y dice: ‘no, es que la Ley me obliga a soltarlos. Eso esta teniendo un efecto
muy negativo en la seguridad ciudadana en general.

Entonces vamos a hacer esa política, además por etapas, y tengan la seguridad de que es una
prioridad.

A mí me complació mucho oír esta mañana al Alcalde de Medellín (Alonso Salazar), que dice que en
Medellín en el último mes, la delincuencia se disminuyó en un 30 por ciento, los homicidios.

Porque hicimos una labor allá consensuada; el Gobierno Nacional, Alcaldía, la Policía. Eso es lo que yo
quisiera con todos y cada uno de ustedes, que trabajáramos juntos, porque —nuevamente— el objetivo
es uno solo, darles mayor seguridad y mayor bienestar a nuestros ciudadanos, que son los mismos, los
de ustedes y los míos; el Gobierno Nacional y el gobierno departamental y el gobierno municipal.

Ahí la Política de Seguridad Ciudadana va a ser una prioridad; va a ser una prioridad de la mano de
ustedes, porque ustedes también son responsables por la seguridad. Y en la medida en que vamos
avanzando, van a ser más y más responsables.

En muchos países la Policía no depende del Gobierno Nacional, depende de los gobiernos municipales.
Que hacia allá el día de mañana podamos depender, pues depende de cómo evolucionemos.

Pero a ustedes también los miden, como miden al Gobierno Nacional, por los índices de seguridad. Y
por eso tenemos que trabajar juntos en forma muy efectiva en este frente.

Vías, vivienda, plan de desarrollo y Buen Gobierno

Otero tema que a todos les concierne: las vías terciarias, las vías. Y aquí está el otro tema de la vivienda
de interés social y rural.

Voy a aprovechar que aquí está el Ministro Germán Cardona y la Ministra Beatriz Uribe. ¿Por qué no le
van dando un abrebocas de las repuestas a esos dos temas específicos que son tan importantes para
los alcaldes? Vías y vivienda.
(…)

Me refiero a otros puntos doctor Gilberto, que usted había mencionado.

El impacto fiscal de las acciones populares. Tenga la seguridad de que vamos a empujar ese proyecto y
ese proyecto no debe tener ningún problema, espero.

Eso es algo que se concibió como una gran idea, pero el resultado ha sido terrible. Entonces vamos a
quitarle todo el incentivo económico a esas acciones populares.

La contratación de mínima cuantía. Creo que estamos de acuerdo también en eso. Usted dice que
aplaude la decisión del Gobierno en incluir el artículo 84 del Proyecto de Ley una norma para regular la
contratación de mínima cuantía. Estamos de acuerdo con eso, eso nos conviene a todos.

El Formato Único de Información Municipal. Eso es Buen Gobierno, eso me parece que es Buen
Gobierno. Usted sabe que usted y yo en eso no tenemos sino objetivos fundamentales.

El plan de desarrollo. El plan de desarrollo es una oportunidad de oro para que ustedes participen e
incluyan normas que de común acuerdo pongamos en el plan. Porque acuérdense que el plan de
desarrollo es ley de la República, el plan de desarrollo se convierte en los parámetros fundamentales de
toda la acción del Estado en los próximos cuatro años.

Entonces lo invito a que participe activamente y aquí le digo al Viceministro de Hacienda (Bruce
MacMaster) para que le diga a Planeación, hagamos unas mesas, unas mesas especiales con los
alcaldes para que en el plan de desarrollo ustedes puedan sentirse que están participando.

Y me interesa mucho que participen, porque las iniciativas de ustedes van a enriquecer mucho este plan
y las necesitamos. De manera que eso es muy importante.

Finalmente, la financiación de palacios y sedes administrativas municipales. Déjenme, yo la verdad que


no sabia que eso lo habían revisado. Usted sabe que muchas veces ahí se abusó de ese recurso, pero
muchas alcaldías necesitan esos recursos. Veamos a ver cómo encontramos ahí un término medio para
que no se abuse.

Porque es que esto viene de un fondo que es para la seguridad, la seguridad ciudadana, y acuérdense
que ustedes y nosotros estamos elegidos es para que trabajemos para la seguridad ciudadana más que
todo, inclusive por encima de la propia nuestra.

De manera que en eso veamos a ver cómo encontramos un punto medio”.

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en el lanzamiento de la


Copa Mundial Sub-20 de la FIFA, ‘Colombia 2011’

Bogotá, 29 sep (SIG). “Queridos amigos:

¡Qué alegría tenemos los colombianos al lanzar hoy oficialmente la Copa Mundial Sub-20 de Fútbol,
‘Colombia 2011’!

Nos sentimos orgullosos de albergar en nuestro país el segundo evento mundial del fútbol, y, sin duda,
el certamen deportivo más importante que jamás se haya realizado en nuestro territorio.

Este es un reconocimiento al buen momento de nuestra nación, y a todo lo que hemos ganado en
seguridad.

Es una oportunidad dorada para demostrarle al mundo entero que Colombia no es sinónimo de
violencia, sino, todo lo contrario, de unidad, de fraternidad, de pujanza.

Colombia es un país que se ha dado el derecho a soñar y que está trabajando para cumplir sus sueños.

Qué buena labor la que adelantaron en el pasado gobierno el Presidente Álvaro Uribe y el
Vicepresidente Francisco Santos, y los otros promotores de la idea, al conseguir para nuestro país la
sede de este evento mundialista.

¡Los felicito por ese golazo!

Ahora nos toca el turno de terminar su organización y realización, y lo asumimos con entusiasmo.

Lo haremos con el liderazgo del Vicepresidente Angelino Garzón; con Jairo Clopatofsky, en
Coldeportes; con Luis Bedoya, Presidente de la Federación Colombiana de Fútbol; con los alcaldes de
las ocho sedes; con todo el Gobierno Nacional, y por supuesto, con el apoyo de la FIFA.

Esta tarde me reuní, antes de su partida, con el Presidente de la FIFA, con el señor Joseph Blatter; y
aquí está un dilecto miembro de su Comité Ejecutivo —y gran amigo de Colombia, casado con
colombiana— como es don Nicolás Leoz. ¡Sean bienvenidos, así como los presidentes de varias
federaciones de fútbol de países de América Latina que también nos acompañan! Muchas gracias por
su apoyo.

A la FIFA quiero agradecerle la confianza y decirle que nos aseguraremos de que éste sea el mejor
Mundial de Fútbol Sub-20 en la historia.

El fútbol es un juego para algunos, para otros una diversión y para otros una verdadera pasión.

Para nosotros los colombianos, será la oportunidad de volcar las miradas de los aficionados del planeta
a este país maravilloso que nos hemos ganado con esfuerzo y positivismo nuestro derecho a un futuro
de paz y de prosperidad para todos.

Este mundial es un proyecto de país, de 45 millones de colombianos, que vamos a sacar adelante entre
todos.

¡Vamos a pensar en grande, vamos a ponerle el hombro, vamos a ponerle todo el empeño, para que
nuestra Colombia querida se luzca en los estadios y fuera de ellos!

El mundo comienza a entender que estamos a las puertas de un nuevo amanecer, y en este Mundial
vamos a demostrarles que el buen futuro de Colombia no tiene marcha atrás.

¡Y comencemos a soñar con la Copa! El último gran evento de fútbol que tuvimos en nuestro país fue la
Copa América, y la ganamos.

¡Y sé que nuestros muchachos están listos para lograr una nueva hazaña!

Gracias a la FIFA, gracias a todos los que han hecho esto posible.

¡Al mundo y al fútbol no les vamos a fallar!

Entre el 29 de julio y el 20 de agosto del año entrante vamos a respirar y a vivir sólo fútbol, sólo
hermandad, sólo alegría, y seremos los mejores anfitriones para las 24 selecciones que disputarán la
copa y sus aficionados.

El balón está servido. Invito a los colombianos a meter un gol más: ¡el gol de una Colombia atractiva
para el mundo!

Muchas gracias”.

Alocución del Presidente Juan Manuel Santos Calderón, luego de la


baja de alias el ‘Mono Jojoy’

Nueva York, 23 sep (SIG). “Queridos compatriotas:

Esta es mi primera alocución a los colombianos. Les estoy hablando desde Nueva York, donde me
encuentro representando al país ante la Asamblea de las Naciones Unidas.

Estamos mostrando al mundo con orgullo el buen momento que vivimos en Colombia gracias a los
avances logrados en seguridad, que hoy nos permiten pensar en un futuro de prosperidad para todos.

Estos avances son los resultados de un trabajo valeroso y efectivo de nuestras Fuerzas Armadas, que
han venido golpeando en forma certera las estructuras de los grupos insurgentes y terroristas. La
muerte de alias el ‘Mono Jojoy’ es sin duda el golpe más contundente que se le ha dado a las Farc en
toda su historia.

Alias el ‘Mono Jojoy’, el jefe militar de las Farc, el sanguinario cabecilla responsable de miles de
muertes, de miles de secuestros, de tanta destrucción a pequeñas poblaciones, de tantos actos
terroristas, de tanto narcotráfico acabando con vidas humanas y con nuestros bosques, hay caído en su
madriguera bajo el fuego de las Fuerzas del Estado.

Contra este criminal, cerebro de los secuestros de nuestros militares y policías que llevan años en la
selva, había no menos de 60 ordenes de captura, doce medidas de aseguramiento, cinco condenas y 25
investigaciones por los delitos de rebelión, homicidio con fines terroristas, secuestro, lesiones
personales, asalto, constreñimiento ilegal, hurto y muchas más, y al menos dos peticiones de
extradición.

Terminó su larga carrera criminal y terminó la pesadilla que quiso imponernos a los colombianos.

‘Jojoy’ era el símbolo del terror en Colombia; ‘Jojoy’, era el símbolo de la sevicia, de la crueldad, de la
inhumanidad de una organización que por casi medio siglo ha jugado con la vida y la libertad de los
colombianos.

El mundo recuerda con horror las escalofriantes imágenes escalofriantes en las que este cabecilla
terrorista humillaba a sus indefensos secuestrados recluidos en atroces campos de concentración.

Así terminan los terroristas. Como ‘Tirofijo’, acosado por las bombas; como ‘Raúl Reyes’, como Iván
Ríos, traicionado por sus hombres, como tantos más que mueren en su ley, que es la ley del crimen y la
violencia.

Este es un triunfo de la Seguridad democrática, que no ha terminado, sino que por el contrario estamos
fortaleciendo para seguir nuestro camino hacia la Prosperidad Democrática.

Tengan la certeza de que no bajaremos la guardia. No bajaremos la guardia contra el narcoterrorismo.


Personalmente seguiré al frente de la ejecución de la estrategia que nos permita consolidar la seguridad
de todos los colombianos.

Con más moral, con más espíritu, con más determinación seguiremos buscando la paz. Ese es nuestro
objetivo: Una Colombia en paz para poder dedicar todos nuestros esfuerzos en la búsqueda del
bienestar de todos los colombianos, en especial de los más necesitados.

Esta operación es una gran victoria, pero no es hora de triunfalismos. Es el momento de seguir luchando
hasta que todos los violentos, todos los violentos entiendan que el único camino es la desmovilización y
la dejación de las armas y la dejación del terrorismo.

Una vez más les notifico a los cabecillas de las Farc y a los guerrilleros:

¡Vamos por ustedes! ¡No ahorraremos esfuerzo alguno y ustedes saben que nosotros sabemos cumplir!

La Operación Sodoma, que fue una operación cuidadosamente planeada, con mucho trabajo de
inteligencia, ejecutada de forma impecable por todas las Fuerzas, merece la gratitud de todos los
colombianos.

El pasado fin de semana en la Base Militar de Larandia, con los Altos Mandos, con el señor Ministro de
Defensa, dimos las últimas puntadas. Y el martes —el martes en la tarde—, antes de salir para Nueva
York, autoricé su ejecución.

¡Qué bueno! ¡Qué bueno para Colombia que el objetivo se haya logrado!

Mi corazón, mi mente está ahora con esos valientes oficiales y suboficiales; con esos intrépidos pilotos,
soldados, infantes de Marina y policías que incursionaron en medio de la noche en la madriguera de los
terroristas; que combatieron y siguen combatiendo con heroísmo, arriesgando sus vidas.

¡Cuánto, cuánto les debemos los colombianos a estos héroes y a sus comandantes!

Felicito con emoción al señor Ministro de la Defensa, Rodrigo Rivera; al almirante Édgar Cely,
Comandante de las Fuerzas Militares; al mayor general Gustavo Matamoros, Jefe de Estado Mayor
Conjunto; al vicealmirante Álvaro Echandía, Comandante de la Armada; al mayor general Julio Ernesto
González, Comandante de la Fuerza Aérea; al mayor general Alejandro Navas, Comandante del
Ejército; al mayor general Óscar Naranjo, Director General de la Policía; a los oficiales de inteligencia y
a los demás comandantes que lideraron esta operación en el terreno.

Fue un trabajo conjunto de nuestras Fuerzas, que demuestra una vez más que unidos somos más
fuertes, que unidos logramos lo que nos proponemos. Gracias, muchas gracias en nombre de todos los
colombianos que hoy respiramos un país más tranquilo, sin la sombra asesina del ‘Mono Jojoy’.

A los que quedan en la guerrilla, a los que ahora mismo me escuchan en un campamento en las selvas,
les envío un mensaje en este día en que conocen la baja de su cruel cabecilla:

No solo Colombia se libró hoy de un verdugo, también ustedes se han librado de un verdugo que los
castigaba con pena de muerte por cualquier sospecha y los mantenía presos en la oscuridad de la
jungla.

Se acabó el tiempo para sembrar terror. Ahora, ahora es el tiempo para sembrar paz, para sembrar
prosperidad.

Las Farc se están desmoronando por dentro. Al éxito de esta operación contribuyó también gente de las
propias Farc, cansada ya de tanta crueldad y del permanente asedio de nuestras Fuerzas.

¡Desmovilícense! Abandonen esta causa perdida y vuelvan a la sociedad y a sus familias.

Colombia, Colombia puede ser un país sin guerrilla, un país sin terrorismo. Y lo vamos a demostrar por
la razón o por la fuerza.

Unidos, trabajando juntos por el futuro, estamos abriendo el camino que lleva a la paz, que es el mayor
aporte para la prosperidad y el progreso de todos los colombianos.

Muchas, muchas gracias”.

Palabras del Presidente Santos en la posesión de Gabriel Silva como


nuevo Embajador en Estados Unidos

Bogotá, 1° oct (SIG). “Casi no se puede realizar esta posesión en este momento, inclusive creo que se
había cancelado, y afortunadamente se logró. Y para mí especialmente placentero haber posesionado a
Gabriel Silva como Embajador de Colombia en Washington.

Las razones por las cuales casi se cancela ustedes todos las conocen: estuvimos en Argentina,
viajamos en la tarde de ayer, regresamos esta mañana; un viaje relámpago bastante largo de ida,
bastante largo de regreso, corto en la sustancia, pero importante, importante.

Hay que celebrar el desenlace pacífico y el desenlace final de este lamentable episodio en Ecuador.

Desde un principio nos manifestamos en total desacuerdo con esta sublevación de estos policías, y
apoyamos la democracia en Ecuador, apoyamos al Presidente elegido constitucionalmente en la
hermana República del Ecuador.

Creo que hay lecciones y consecuencias positivas de este lamentable episodio, para el continente: la
reacción rápida de todos los países de Suramérica, la reunión en Buenos Aires, eso une más a un
continente que necesita integrarse cada vez más, creo que fue un paso positivo en la dirección correcta.

Y además, la reunión fue muy corta pero ahí no hubo ningún tipo de duda sobre cuál era la posición de
todo Unasur (Unión de Naciones Suramericanas), que además correspondió con la posición de la OEA,
y la posición de la mayoría de los países europeos también: defender la democracia y defender el orden
constitucional de un país como el Ecuador, que ha tenido tradicionalmente muchos problemas en ese
frente.

Esa reunión también nos abrió los ojos frente a ciertos aspectos operativos en el funcionamiento de
instituciones como Unasur, aspectos prácticos.

Vamos a tener que aprender a usar la tecnología para poder hacer reuniones virtuales, porque la verdad
es que no tiene mucha lógica. En el caso nuestro viajamos seis horas, estuvimos hora y media, nos
regresamos seis horas, y con la tecnología de hoy eso muy fácil reunirse virtualmente. Creo que esa
iniciativa fue bienvenida.

En el comunicado que expedimos establecimos algo también importante, una especie de advertencia
hacia el futuro sobre cualquier intento de romper el orden constitucional en cualquier país, inclusive así
como tomamos la iniciativa con el Presidente (del Perú) Alan García –por ser los dos países limítrofes-
de cerrar inmediatamente el comercio, ahí discutimos la necesidad de tener una serie de instrumentos
listos en caso de que algo parecido sucediera hacia el futuro.

O sea, esa advertencia creo que también es una señal positiva.

Una tercera señal positiva es la decisión de incluir la cláusula democrática en los estatutos de Unasur,
en la próxima Cumbre de Unasur que se va a realizar en Guyana a finales de año. Va a ser una
discusión interesante.

La democracia no es solamente la elección popular de un Mandatario, la democracia es mucho más. La


democracia es respeto por la independencia de los poderes, la democracia es respeto por los derechos
humanos, por los derechos fundamentales, por la libertad de expresión, y si logramos incluir una
cláusula democrática con todos estos elementos en Unasur, creo que es un paso muy importante para
el continente.

De manera que afortunadamente ya ese capítulo lo cerramos, y tenemos que seguir internamente
también fortaleciendo nuestra democracia interna. Creo que en eso Colombia puede sentirse muy
orgullosa de su tradición democrática.

Y doctor Silva, usted tiene una gran responsabilidad hacia el futuro con Estados Unidos. Vamos a
cambiar de agenda, así lo establecimos con el Presidente Obama.

La agenda tradicional concentrada en temas de narcotráfico o solamente en la aprobación del Tratado


de Libre Comercio, en temas de la lucha contra el terrorismo por supuesto que se va a mantener,
porque esos problemas no han desaparecido, y el desafío de hacer aprobar el Tratado de Libre
Comercio sigue vigente, y eso le va a corresponder a usted.

Estoy seguro que con su habilidad y su conocimiento eso va a ser posible.

Además, creo que la coyuntura es favorable. Vamos a ver qué sucede en las elecciones allá en Estados
Unidos, en noviembre, pero hay un buen ánimo, hay un buen ambiente y ojalá eso se pueda producir a
la mayor brevedad posible.

Pero lo interesante en esa agenda es que planteamos otros temas, otros temas donde Colombia puede
jugar un papel importante, regional y mundialmente: el tema del medio ambiente, el tema de la
educación, el tema de la producción de alimentos en un mundo donde cada vez hay una mayor crisis
alimentaria.

El tema del papel que puede jugar Colombia en la región. En eso creo que ahí hay un espacio muy
interesante para que nosotros, con Estados Unidos, juguemos juntos en muchos campos, en muchas
áreas.

Como lo establecimos con el Presidente Obama, ahora la relación va a ser de categoría digamos de
socios estratégicos. Dije muy claramente, ya no queremos seguir siendo simplemente receptores de
ayuda o aliados en ciertas cosas y en otras no.

Somos socios estratégicos y en eso queremos tener una conversación –como le dijimos- de tu a tu.
El Embajador norteamericano, recién llegado aquí, lo ha ratificado en varias entrevistas que ha hecho, y
creo que eso es una oportunidad muy interesante.

Claro que yo no tengo que enseñarle a usted cómo opera Washington. Hace 17 años el Presidente
(César) Gaviria lo posesionó a usted como Embajador en Washington, pero como el caballero repite,
entonces usted nuevamente está siendo posesionado en un momento muy importante de nuestra
historia. Lo fue cuando el Presidente Gaviria, hizo usted una gran labor, y estoy seguro que hará una
labor igual o mejor en esta nueva época que se nos abre.

De manera que lo felicito a usted y a su familia. Le deseo todos los éxitos. Es una labor que conlleva
una gran responsabilidad, pero que estoy seguro que usted la va a llenar con creces para bien del país.

Muchas gracias”.

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en el octavo Acuerdo


para la Prosperidad

Ibagué, 2 oct (SIG). “Creo que no hay


mejor sitio para escoger el tema agropecuario, que el Tolima, por su vocación agrícola, su tradición. Por
eso nos complace muchísimo estar aquí, este sábado, en otro Acuerdo para la Prosperidad, después de
una semana bastante agitada, como han sido todas estas semanas, y como me imagino continuarán
siendo todas las semanas por venir.

La semana comenzó con la presentación de una ley muy importante, la Ley de Víctimas. Aquí el
departamento de Tolima sí que ha sido víctima de la violencia. Y esta ley tiene un mensaje muy
especial, muy profundo: decirle a los colombianos y al mundo que nuestra sociedad quiere pagar esa
deuda moral con quienes han sufrido la violencia, violencia que estamos empeñados en erradicar de la
faz de nuestro territorio.

Es una ley que manda un mensaje muy claro en ese sentido, y por eso hay un acuerdo muy importante
de los partidos políticos para aprobarla, y ojalá eso sea a la mayor brevedad posible.

Acabo de ver entrar al salón al doctor Juan Lozano, a quien saludamos; al Senador (Jorge Eduardo)
Gechem Turbay, también lo saludamos. Veo también en la mesa a otro gran tolimense, excompañero
mío, o sigue siendo compañero mío, Juan Mario Laserna, un saludo muy especial.

La Ley de Víctimas que presentamos el lunes pues fue el abrebocas de esta semana.

Luego presentamos ante el país –inclusive aquí estuvo el Presidente de la Fifa- se lanzó el Campeonato
Mundial de Fútbol de la Fifa Sub 20. Eso es un acontecimiento para Colombia muy importante. Es el
segundo evento más importante del mundo, en términos futbolísticos, después del Campeonato
Mundial. Y es un gran compromiso para los colombianos, porque vamos a presentarle al mundo no
solamente nuestra capacidad de realizar un campeonato de esta envergadura, sino que va a ser una
oportunidad para demostrarle al mundo lo que Colombia verdaderamente es.
No solamente esperamos ganarnos el campeonato, sino que además queremos acoger a los miles y
miles de personas que van a venir, y a los millones y millones de televidentes que van a ver cada uno de
los partidos, la hospitalidad, lo que somos los colombianos.

Por eso, ese lanzamiento de esta semana tiene un significado muy importante. El señor Joseph Blatter,
Presidente de la Fifa, fue muy generoso con Colombia, dijo que él estaba seguro que los colombianos
íbamos a cumplir, y puede tener la seguridad de que así será.

Eso fue otro tema muy importante en esta semana.

La crisis en Ecuador

El tema del Ecuador. Ustedes vieron los acontecimientos de las últimas horas, del último día.

Es un tema que nos concierne a todos los demócratas, por eso reaccionamos en forma clara y
contundente desde el principio, cuando vimos esa sublevación que tenía preso al Presidente del
Ecuador, rechazando en forma tajante cualquier acción, esa o cualquier acción que vaya a romper el
orden constitucional de cualquier democracia.

Esta ha sido una tradición de Colombia. Colombia se precia, dentro de las grandes virtudes que
tenemos, de ser la democracia más antigua de América Latina, y de tener unas instituciones y un
corazón y un alma democrática.

Y por eso ahí estuvimos muy pendientes de la evolución de estos acontecimientos.

En primera instancia hablé con la Presidenta de Argentina (Cristina Fernández de Kirchner), para
convocar una reunión urgente de Unasur. Luego hablé con el Presidente del Perú, Alan García, y
acordamos cerrar las fronteras, como una señal política de los dos países limítrofes con Ecuador,
diciendo que nosotros rechazábamos en forma clara lo que estaba sucediendo dentro del Ecuador, y
procedimos a cerrar las fronteras.

Hablé con el propio Presidente Correa en medio de esa situación tan complicada. Nos agradeció mucho
a los colombianos la actitud que habíamos asumido.

Viajamos a Buenos Aires, un viaje relámpago, seis horas de ida, nos reunimos dos horas, se produjo un
comunicado, nos devolvimos otras seis horas. Por eso, una de las conclusiones que sacamos de esa
experiencia fue la necesidad de usar la tecnología, para evitar esos desplazamientos que a veces son
absurdos. Viajar doce horas para una reunión de hora y media no tiene mucho sentido.

Pero el significado de la reunión sí era muy importante, porque eso le envío una señal al mundo, pero
sobretodo a América Latina, que los países suramericanos estaban todos unidos en torno a defender la
democracia, y que actuaríamos en forma determinante en cualquier situación futura que se presentara.
Eso quedó muy bien consignado en el comunicado.

Dijimos, advertimos, inclusive enumeramos una serie de medidas que tomaríamos en caso de que en
algún país se intentara romper el orden democrático. Y acordamos que en la próxima Cumbre, en la
próxima Cumbre de Unasur que se va a celebrar a final de año en Guyana, vamos a introducir la
cláusula democrática dentro de los estatutos de Unasur.

Y eso es algo muy importante, y va a ser una discusión interesante, porque la democracia no es
solamente elegir a un gobernante, la democracia tiene un alcance mucho mayor: respeto por los
poderes, la independencia de los poderes; respeto por los derechos humanos; por la libertad de
expresión; respeto por la oposición, los derechos de las minorías.

Nosotros hemos venido fortaleciendo nuestra democracia, estamos en conversaciones con la oposición
para que el Congreso apruebe un Estatuto de la Oposición. Todo eso lo que busca es fortalecer nuestra
democracia, y que ojalá también se fortalezca la democracia de todo el continente.

Los correos del ‘Mono Jojoy’

También se hallaron más computadores, porque se halló otro campamento cerca a donde fue abatido el
‘Mono Jojoy’. Y se hallaron más computadores, más información, que va a ser muy útil, muy útil. Se
hallaron también caletas llenas de munición, de víveres. Cada vez estamos demostrando la importancia
del golpe que dieron nuestras Fuerzas Armadas hace unos días.

Quiero leerles un mensaje, uno de esos correos de los que estamos descubriendo. Apenas vamos en el
uno por ciento, apenas se ha leído el uno por ciento. Voy a leerles un correo que fue enviado al
Secretariado (de las Farc) por el ‘Mono Jojoy’:

Agosto 13 del 2010, o sea una semana después de la posesión.

Dice así este correo que fue hallado en los computadores:

“Camaradas secretariado:

Saludo fraternal.

Primero: 
Felicitaciones a los que le movieron el piso a JMS con la pequeña bomba a la sede de Caracol. Esas
son las estratégicas.

Segundo: 
Ayer nos encontramos con Marmaja. Los manda saludar a todos. Mirando el mensaje que leí anoche de
los camaradas Alfredo y Prestes, reconozco que me aceleré al no esperar la decisión colectiva del
Secretariado.

Tercero: 
Estos días se hace la entrevista de Alexandra, con las orientaciones que dio el Secretariado.

Cuarto: 
Las Farc EP, somos un ejército guerrillero móvil, irregular y ofensivo, autónomos, porque hemos trazado
nuestra propia línea para autogobernarnos y tomarnos el poder.

Eso ha molestado a cubanos, a Chávez y compañía, por eso son irrespetuosos y en momentos se unen
en la lucha ideológica del enemigo para combatirnos.

Siempre hemos luchado por no dejarnos aislar, saldremos adelante. Lo más importante es no confiar en
los vecinos que manejan Estado, y con base a eso actúan. Guiarnos siempre con las políticas que
hemos trazado para tratar con amigos y enemigos a nivel nacional e internacional.

Como somos revolucionarios, en cualquier parte del mundo donde estemos, los imperialistas les importa
un comino actuar contra nosotros.

Quinto: 
De acuerdo que Juan elabore el proyecto para lo de Unasur, con las orientaciones dadas.

Sexto: 
Qué bien que los de occidente estén consiguiendo emisora. Así difundimos nuestra propaganda y llega
a más oídos receptivos, y el sur acelera las consecuencias de la de ellos.

Con aprecio

Víctor Julio”.

Víctor Julio es el nombre que utiliza en los correos el ‘Mono Jojoy’

¿Qué nos dice este correo?

Primero:

Que queda claro que la bomba que pusieron al lado de Caracol fueron las Farc. Inicialmente había
dudas, no estaba totalmente establecido, aunque las investigaciones que había adelantado el CTI y la
Fiscalía mostraban cada vez más que eran las Farc las responsables. Pero creo que esto confirma esa
investigación, que fue una bomba –dice pequeña bomba, esas son las estratégicas- o sea, sí era para
seguir su tradición de despedir a un Gobierno y recibir al otro con actos de terrorismo.
Segundo punto que quiero resaltar es que cada vez están más aislados, porque si ya comienzan a
sentirse aislados es porque están aislados.

Y esto de Unasur, que fue el intento que sí confirma que estaba todo planeado para cuando dijeron que
querían hablar en Unasur, lo querían hacer para ver cómo rompían ese aislamiento.

Y por fortuna Unasur, en forma unánime, rechazó esa posibilidad, y varios de los mandatarios de
Unasur dijeron: ‘nosotros no estamos aquí para escuchar terroristas’. De manera que creo que ahí hay
un mensaje muy importante en ese sentido.

Acuerdos para la Prosperidad

Volviendo al tema de nuestro Acuerdo para la Prosperidad, el agro. Aquí en el Tolima, pues ustedes
saben mejor que nadie la importancia del agro para este departamento. Por eso ahora vamos a
escuchar, como ha sido costumbre y ese ha sido el procedimiento, a los voceros de las diferentes
mesas que se establecieron, donde se discutieron recomendaciones, problemas, y los voceros lo que
hacen es hacer un informe para que ese informe sobre los acuerdos a que se haya llegado, queden
protocolizados y después se le hace un seguimiento a esos acuerdos.

De eso se trata estos Acuerdos para la Prosperidad, de discutir temas específicos en regiones
específicas, hacer acuerdos y hacerles un seguimiento a esos acuerdos.

Quiero reiterarles que estos acuerdos van a estar enriquecidos cada vez más por la tecnología.

El doctor Miguel Peñaloza, con el Ministro de Comunicaciones, ha venido desarrollando unos sistemas
para darles más y más participación a todos los colombianos en este tipo de discusiones, en la
discusión de los problemas, en la posibilidad de presentar soluciones y en el seguimiento de los
acuerdos en cualquier tema y en cualquier región.

Esta semana inclusive vamos a ver si presentamos la primera fase de esa estructura tecnológica que va
a ser un complemento a estos acuerdos que estamos realizando todos los sábados.

Reducción del desempleo y de la pobreza

Esta semana, se publicaron las cifras más recientes de desempleo. Hubo un descenso del desempleo
en el país, que por supuesto celebramos, pero no podemos entusiasmarnos simplemente porque hubo
un leve descenso.

Esto es algo que para nosotros es un compromiso. Tenemos que acentuar esa tendencia. Lo importante
ahí es que se rompió la tendencia. Venía subiendo, subiendo, subiendo, y este es el primer mes que se
revierte la tendencia.

Infortunadamente Ibagué no sale muy bien librada. Esta es la tercera ciudad con mayor desempleo: 18,2
por ciento, a pesar del esfuerzo que ha hecho el alcalde. Me acuerdo perfectamente cuando
presentaron el esquema de fomento al emprendimiento que tienen ustedes, que parece que además es
un ejemplo que vamos a replicar en otras ciudades.

Yo creo que hay que darle un poco de tiempo para que eso tenga el desarrollo suficiente para producir
resultados. Cualquier ayuda que usted necesite, Alcalde (de Ibagué, Jesús María Botero), en ese
sentido, cuente con nosotros.

Ahora, Ibagué tiene unas oportunidades enormes en muchos frentes. Aquí se ha hablado muchísimo del
frente turístico; la doble calzada, que infortunadamente se retrasó por los problemas que todos conocen
con los Nule, pero eso va a ser una realidad, eso va a llevar mucho tráfico hacia el Tolima.

Y me han dicho ustedes –en varias oportunidades me hicieron la solicitud- de la necesidad de tener aquí
un centro de convenciones. He hecho las averiguaciones con quienes dan la plata y el Gobierno, y
quiero decirle, Alcalde, que el centro de convenciones se lo vamos a dar. Vamos a darle el centro de
convenciones.

En materia de pobreza se ha avanzado tanto en el departamento como en la ciudad de Ibagué, pero hay
que avanzar mucho más, hay que avanzar mucho más, porque lo que queremos es erradicar ojalá la
pobreza extrema y reducir por lo menos en siete millones de colombianos la pobreza en los próximos
cuatro años.

Me imagino que se ha hablado mucho del Triángulo del Tolima en estas discusiones.

Este es un proyecto que desde hace mucho tiempo se viene discutiendo. Me acuerdo cuando yo estaba
de Ministro de Hacienda, que pusimos el primer aporte, y lo tengo que reconocer aquí, gracias a un
tolimense que por fortuna fue declarado inocente: a Carlos García. Carlos García cuando fue Presidente
del Senado fue quien gestionó para que este proyecto se iniciara. Ese proyecto hay que terminarlo, eso
va a beneficiar por lo menos a siete mil familias y creo que va a ser un proyecto muy importante para el
departamento.

Con el Gobernador hay que trabajarle con más coordinación, para que la Gobernación tenga, como
quien dice, voz y voto en toda esa decisión. Allí hay que hacer rápidamente los planes de proyectos
productivos, para que cuando esté listo ese proyecto, ya tengamos claro qué se va a hacer, qué tipo de
producción se va a fomentar en ese Triángulo del Tolima.

De manera que iniciemos, doctor Miguel (Peñaloza) nuestro Acuerdo, para ver cómo desarrollamos. Y
tratemos de ver, en la medida de lo posible, si esta vez podemos cumplir con lo que no hemos podido
cumplir en los acuerdos anteriores, de no tener a nuestros invitados más de cuatro horas, ojalá menos
de cuatro horas, sentados escuchando.

Muchas gracias”.

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos Calderón en la


presentación de la Política de Seguridad Ciudadana

Cali, 4 oct (SIG). “La Colombia del 2010 es radicalmente distinta a la de hace diez años.

Hace casi diez años, el 14 de octubre de 2000, paramilitares de las AUC masacraron a un grupo de
campesinos en Macayepo en los Montes de María.

Al mismo tiempo, comandantes guerrilleros se pavoneaban por la zona desmilitarizada del Caguán.

Hoy en día, esos jefes paramilitares y los políticos que los apoyaban están pagando sus condenas en la
cárcel.

Y los miembros del Secretariado de las FARC que insistieron en el camino de la violencia –alias
‘Tirofijo’, ‘Iván Ríos’, ‘Raúl Reyes’ y el ‘Mono Jojoy’– han muerto en su ley.

Y seguirán muriendo en su ley, porque hoy también hay una noticia importante en ese sentido.

Yo quisiera, Ministro (de Defensa) Rivera o Comandante General de las Fuerzas Militares, almirante
Cely, que con su permiso le pidamos al general Naranjo (Director de la Policía), que le cuente al país
una operación muy bien ejecutada, como vienen ejecutando nuestras Fuerzas Armadas, que dio en el
blanco y que tiene unos resultados aparentemente muy positivos.

General Naranjo o Ministro, si quiere usted darle la noticia al país o permitir que el general Naranjo se la
dé.

(…)

Ministro, almirante Cely, general Naranjo:

A sus hombres, a los hombres de la Fuerza Aérea, a los policías que participaron en los comandos
Jungla; a los infantes de Marina, a nuestro Ejército, que estaba siempre listo a apoyar. Otra operación y
seguiremos en más operaciones hasta que podamos decir lo que dice el himno de Santiago de Cali: ‘Y
nosotros ganamos la paz’.

Logros de la Seguridad Democrática

Los logros de la Seguridad Democrática hablan por sí solos: hemos disminuido el homicidio a la mitad, y
el secuestro en un 90%.

Hoy podemos viajar por carretera, sin miedo a un retén o a una pesca milagrosa.

Hoy podemos visitar zonas del país que estaban bajo el régimen de terror, bajo el régimen de la
guerrilla.

Hoy podemos trabajar en el campo sin miedo a la extorsión y a las amenazas a las que estábamos
acostumbrados.

Durante la campaña presidencial, tuve el placer de viajar por el país y de hablar con miles de
compatriotas, de la Guajira hasta el Amazonas, y desde el Norte de Santander hasta el Chocó

Todos estaban agradecidos con la Seguridad Democrática, porque sentían sus efectos positivos.

Pero al mismo tiempo están preocupados por el aumento de atracos y robos en sus comunidades.

Yo quise venir hoy aquí a Cali, al lado del Distrito de Aguablanca, que está aquí al lado de donde
estamos nosotros, a presentar nuestra Política de Seguridad Ciudadana, entre otras razones por una
nota que leí en un periódico de circulación nacional exactamente hace un mes.

Bajo el titular que decía ‘Capturan a presunto agresor de dos niñas heridas en medio de choque entre
pandillas’, el artículo decía que dos menores –una niña de 14 años, y una bebé de 10 meses– fueron
heridas por miembros de la pandilla ‘Los Tamaleros’, que dispararon en contra de su casa en el barrio El
Retiro, aquí mismo en Aguablanca.

¡Esto no puede seguir así! ¡Y no va a seguir así!

Los problemas de criminalidad aquí en Aguablanca, o la situación en las comunas de Medellín, son sólo
los ejemplos más visibles de un problema que sienten muchas regiones, muchas ciudades del país.

La delincuencia común afecta la vida diaria de todos los colombianos, especialmente de los más
vulnerables: los pobres no pueden contratar seguridad privada; los viejos que no tienen la fuerza para
defenderse; los niños que, a pesar de serlo, se convierten en un blanco.

Nada deteriora la calidad de vida tanto como el crimen. El crimen genera miedo, genera desconfianza
entre los ciudadanos, y nos impide gozar de los derechos que la Constitución nos garantiza.

¿De qué sirve tener un parque a la vuelta de la esquina si nuestros hijos no pueden ir a jugar en él por
miedo a que los atraquen?

La delincuencia es un monstruo de mil cabezas que puede manifestarse de mil maneras: robo, atraco,
abigeato, extorsión, secuestro, homicidio.

Pero la delincuencia no es, no debe ser una condición permanente. Podemos derrotarla, ¡y la vamos a
derrotar!

En el curso de nuestra historia hemos enfrentado grandes retos.

Hace doscientos años los incrédulos dijeron que la independencia no se podía lograr y que los ejércitos
españoles eran imbatibles.

¡Cómo estaban de equivocados!

Hace tan solo 10 años otros dijeron que la guerrilla era invencible, que combatirla era imposible.

¡Cómo estaban de equivocados!

Hoy hay quienes piensan que la delincuencia común es una condición inevitable, y que es imposible de
erradicar.

¡Como están de equivocados!


Una política implacable contra el crimen y sus causas

Lo que estamos presentando hoy –lo que quiero presentarles a ustedes– es una Política de Seguridad
Ciudadana que va a ser implacable con el crimen y con las causas del crimen.

No vamos a presentar una opción entre prevención y castigo.

No vamos a presentar una distinción entre la responsabilidad de la persona y de la sociedad.

Yo creo firmemente que el criminal tiene que pagar por sus crímenes, y por eso la responsabilidad
individual es uno de los pilares de nuestro Estado de Derecho.

Pero también creo –y también creo firmemente– que tenemos que cerrar la puerta por la cual los
jóvenes entran a la violencia.

Por eso nuestra Política de Seguridad Ciudadana va a tener dos pilares: uno preventivo y otro proactivo.

Zanahoria para evitar la delincuencia, y garrote para quienes violen la ley.

Prevención del delito con educación, deporte y empleo

El primer pilar, la prevención del delito, requiere una cultura ciudadana fundada en valores éticos y
morales, con sentido de solidaridad y convivencia.

Tenemos que aprender que todos, todos como sociedad, tenemos la responsabilidad de luchar contra la
delincuencia.

El rechazo a la criminalidad tiene que comenzar desde la educación.

Hay que combatir la deserción escolar, y adelantar programas productivos, deportivos y académicos que
promuevan la convivencia.

El acceso a la educación superior es de gran importancia: Un joven que tenga la oportunidad de


continuar sus estudios después del colegio no va a entrar a una banda criminal.

Y nosotros, como padres, tenemos también la responsabilidad de enseñarles a nuestros hijos que la
ilegalidad no es una opción de vida y que el crimen no paga.

Muchas veces se nos olvida hablar de los valores, pero nos corresponde a nosotros, a los padres, a las
madres de familia, transmitir unas sólidas base morales para que nuestros hijos crezcan con principios
éticos.

La honestidad, la integridad, la no apelación a la violencia para resolver conflictos, son valores que se
aprenden en la casa.

La cultura y el deporte serán herramientas fundamentales para prevenir conductas delictivas en


nuestros jóvenes, y por eso la seguridad ciudadana trabajará de la mano con instituciones como
Coldeportes, y los ministerios de Educación y de Cultura.

Más jóvenes en el deporte y más jóvenes en la cultura son menos jóvenes en la drogadicción y el
alcohol, que son detonantes del delito.

Al mismo tiempo, es necesario que los jóvenes tengan más oportunidades laborales.

En algunas ciudades, el desempleo entre jóvenes –la población en mayor riesgo de entrar a la
criminalidad– llega a bordear el 25%.

Eso quiere decir que uno de cada cuatro jóvenes que se gradúa del colegio no consigue empleo.

Por eso, la prioridad de este gobierno es llevar a Colombia hacia la Prosperidad Democrática a través
de la generación de empleo y sobre todo de empleo formal.

Para financiar este paquete de iniciativas preventivas, vamos a destinar al menos 300.000 millones de
pesos en los próximos cuatro años.

Hay que destacar también que, dentro del Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes, se va
a trabajar en medidas preventivas, judiciales, de infraestructura adecuada para la detención de jóvenes
infractores, y de corresponsabilidad familiar, para prevenir el delito juvenil y su reincidencia.

De acuerdo con un documento Conpes de diciembre del año pasado, se van a destinar 1,3 billones de
pesos a fortalecer y desarrollar este sistema, fundamental para el buen éxito de la seguridad ciudadana.

Un Estatuto de Seguridad Ciudadana

El segundo pilar es proactivo.

En los próximos días vamos a poner a consideración del Congreso el ‘Estatuto de Seguridad
Ciudadana’, que va a fortalecer los instrumentos legales para combatir la delincuencia. Esto es muy
importante.

Este estatuto incluye varias reformas al Código Penal:

Se adoptan medidas que permiten la colaboración de la Policía con el INPEC para mejorar la vigilancia
de las personas que se encuentran bajo las medidas de detención domiciliaria.

Se crea, por ejemplo, el Registro Nacional de Salvoconductos, que podrá ser consultado de manera
inmediata por la Policía Nacional para tener un mejor control sobre las armas de fuego.

Se crea –y esto es importantísimo– el delito de ‘pertenencia a banda armada’, que cobija tanto a las
llamadas bandas criminales o BACRIM, como a los grupos armados ilegales en general.

En la tipificación de este delito tomamos como ejemplo los códigos penales de Alemania y de España. Y
con su creación estamos cumpliendo, además, con lo prescrito en la Convención de Palermo contra el
Crimen Organizado Internacional.

Vamos a eliminar las referencias a la ‘dosis personal’ del Código Penal y a tipificar el delito de tráfico
ilegal de precursores de drogas sintéticas.

Al mismo tiempo, se van a aumentar las penas de una serie de hechos punibles, como por ejemplo el
porte de armas de fuego, que hoy resultan excarcelables.

También se propone una reforma al Código de la Infancia y la Adolescencia, permitiendo que las
sanciones impuestas a menores se apliquen hasta que se cumplan, y no sólo hasta que el joven tenga
21 años.

En este sentido, se va a ampliar el término máximo de privación de la libertad de 8 a 12 años respecto a


delitos de competencia de jueces penales del circuito especializado.

El Estatuto de Seguridad Ciudadana también contempla unas reformas de fondo al Código de


Procedimiento Penal, como las siguientes:

Se modifican las reglas de competencia en relación con los jueces de control de garantías, que muchas
veces crean caos y confusiones.

De esta manera vamos a poder utilizar jueces de ejecución de penas de reacción inmediata para operar
en cualquier parte del país.

Para agilizar la justicia, vamos a establecer un término para formular imputación de cargos de un año, y
de 18 meses para los delitos que son competencia de un juez del circuito especializado.

En la actualidad, al no existir estos términos, las indagaciones pueden durar hasta cuatro, hasta cinco
años en esta etapa, generando impunidad y configurando también prescripciones.

Y vamos a aumentar los términos entre la formulación de imputación y la formulación de la acusación de


30 a 60 días para evitar que los criminales salgan a la calle por vencimiento de términos, como ha
ocurrido tantas veces en casos particularmente sensibles.
Vamos también a eliminar las restricciones de horario para las órdenes de allanamiento y de registro
para que nunca más volvamos a ver casos tan absurdos como el sucedido hace unas semanas, cuando
un juez de control de garantías puso en libertad a miembros de una banda de traficantes de armas que
le estaba vendiendo armamento a las FARC, aduciendo que el allanamiento sucedió antes de las seis
de la mañana.

O sea que, como los delincuentes estaban dormidos, no se podían allanar.

¡Estas restricciones de horario nunca debieron haber existido!

Vamos a eliminar los plazos de vigencia de las órdenes de captura, seguimiento y de registro, ya que su
prórroga implica una pérdida de tiempo para la Fiscalía y para la justicia; cuando deben ser ejecutadas
ya están vencidas.

Igualmente vamos a ampliar la vigencia de las órdenes de interceptación de comunicaciones de 3 a 6


meses.

Y algo importante: Se extenderá la aplicación de la ‘flagrancia’ –es decir cuando a un criminal lo cogen
con las manos en la masa– a eventos en que el delito sea captado por una cámara de video, o en que el
individuo se encuentre en el vehículo en que se cometió el delito.

En estos casos se haría innecesaria la expedición de una orden de captura.

También vamos a mejorar el reglamento que rige el programa de protección de testigos, fortaleciendo la
confidencialidad para proteger a esos ciudadanos valientes que declaran en contra del terrorismo y el
crimen organizado.

Código de Convivencia

Adicionalmente al mencionado Estatuto, vamos a presentar un nuevo Código de Convivencia que va a


remplazar el Código de Policía de 1970.

El actual Código de Policía tiene 40 años. Hace 40 años no había celular, por ejemplo. Y es un código
totalmente desactualizado.

Eso va a mejorar la vida de todos nosotros. Hoy por ejemplo la Policía no sabe qué hacer cuando un
vecino pone su tocadiscos a pleno volumen y no deja dormir al otro vecino. La Policía no sabe qué
hacer.

Y este Código de Policía es tal vez de los códigos que más se han socializado. ¿Cuántas reuniones
hemos tenido? Porque ese Código comenzó a redactarse hace ya tres años. Este Código se ha
discutido en 140 reuniones con más de 9.000 personas en todo el país.

Este Código lo está pidiendo a gritos la ciudadanía y es otra de las reformas que vamos a presentar,
honorables congresistas, para que sea aprobada en el Congreso.

Por ejemplo, en el Código actual, ese que se aprobó en 1970, la multa por no izar la bandera en días
patrios, o por botar basura en la calle, es de 50 a 100 pesos.

O el ascensorista que transporte un mayor número de personas al peso establecido por los ascensores
o los técnicos, la multa es de 100 a 500 pesos.

Son ejemplos que nos muestran cómo es de necesario actualizar el Código de Convivencia y que la
Policía pueda enfrentar, para comodidad de todos los ciudadanos, los desafíos policiales del siglo XXI.

Parte de la reforma va a concentrarse en ajustar las multas a los precios del día de hoy, expresado en
salarios mínimos vigentes.

Pero al mismo tiempo vamos a unificar la legislación existente en materia policial para que el Código de
Convivencia sea el nuevo procedimiento único de policía.

Más recursos y pie de de fuerza para la Policía


Desde el punto de vista operacional, la Policía Nacional también está modernizando sus métodos.

Por ejemplo, el Plan Nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes –al que vamos a destinar 160
mil millones de pesos– va a reformar el sistema de patrullaje a nivel nacional, para que la Policía pueda
enfocar sus recursos en las áreas más peligrosas.

Porque es al nivel más local, al nivel del cuadrante, que suceden los problemas del diario vivir, y son las
comunidades las que mejor saben dónde están los problemas.

Había un político muy famoso norteamericano que decía que la política es local. Yo le agregaría que la
seguridad también es local y comienza en la comunidad.

Tenemos que acercar a la Policía a las comunidades que supuestamente está protegiendo.

De esta manera, las comunidades pueden colaborar con la Policía, alertándola de las preocupaciones
del vecindario antes de que éstas se conviertan en problemas criminales.

Una relación de confianza –y esto es muy importante– entre la Policía y la ciudadanía es clave, es
fundamental para prevenir la delincuencia.

Y en esto quiero hacer énfasis: ¡sin la colaboración total de la ciudadanía no vamos a poder derrotar la
delincuencia!

Sin embargo, para que podamos implementar el Plan Cuadrante en las ciudades sin descuidar las
zonas rurales, vamos a tener que aumentar el pie de fuerza.

Simplemente usando estándares internacionales, una ciudad como Nueva York, donde estuvimos
recientemente, tiene un policía por cada 250 habitantes; en cambio Cali, Medellín o Bogotá tienen
alrededor de un agente por cada 450 habitantes.

Por eso quiero aprovechar esta oportunidad para anunciar que en los próximos cuatro años vamos a
aumentar el pie de fuerza de la Policía comenzando por 20.000 nuevos agentes.

Es costoso para el presupuesto y ya hemos asegurado 1,4 billones de pesos para su entrenamiento y
dotación, y el presupuesto para contratarlos de manera permanente y eso va a estar incluido en el Plan
de Desarrollo.

Al mismo tiempo, tenemos que continuar lo que el general Naranjo ha llamado ‘una revolución en el
sistema pedagógico policial’.

Necesitamos más investigadores, más agentes de inteligencia, más policía judicial.

En la última década el porcentaje de agentes de la Policía Nacional dedicados a eso, a la investigación,


ha aumentado de 3% a 5%.

Sin embargo, sigue siendo muy inferior a lo que tienen las otras policías internacionales, donde la
proporción de investigadores y no investigadores oscila entre el 14% y el 20%. Por eso tenemos que
seguir aumentando ese porcentaje, general Naranjo.

Los niveles de impunidad infortunadamente siguen en un nivel alarmante. Y para combatir la impunidad
tenemos que hacer que los delitos resulten en capturas, y las capturas resulten efectivamente en
condenas.

Porque estoy seguro de que todos ustedes deben estar bastante alarmados porque muchas veces ven
que la Policía captura a un delincuente y a los 15 días o a la semana ven a ese mismo delincuente
delinquiendo en el mismo sitio. ¡Eso no va a volver a suceder!

Ahora bien: Garantizar la seguridad en las ciudades requiere un nuevo enfoque que comprometa no
solo a la fuerza pública y al DAS, sino, también, al aparato judicial y a las diferentes entidades, de todos
los niveles territoriales, que implementan programas sociales que contribuyen a la prevención del delito.

El principal reto de la nueva Política de Seguridad Ciudadana es coordinar, es armonizar los esfuerzos
de la fuerza pública, la justicia y la intervención social del Estado para responder al desafío de la
delincuencia organizada y del delito callejero.

La Seguridad Ciudadana, más que una estrategia, será una política integral que coordine diferentes
instituciones a nivel nacional: desde la Policía Nacional, el Ministerio de Defensa, el Ministerio de Interior
y Justicia, la Fiscalía, el DAS y el INPEC, hasta el Ministerio de Educación, el SENA, el ICBF, Acción
Social, Coldeportes y todas las instituciones que desarrollan programas sociales.

La coordinación, armonización, la sincronización adecuada entre estas instituciones se convertirá en la


más poderosa herramienta para prevenir delito.

Hace menos de un mes estuvimos en Medellín, en la Comuna 13, donde pude ver la implementación del
Centro Integrado de Intervención para la Seguridad y la Convivencia, que determinamos crear en los
primeros días de nuestro gobierno, como un plan piloto.

Se trata de un centro donde tienen asiento todas las instituciones que tienen responsabilidad en la
consolidación de la Seguridad Ciudadana, con tres líneas de acción:

La primera, una respuesta entre todas las agencias a los problemas de seguridad; segunda, una
respuesta integral –que incluya aspectos no sólo de seguridad sino sociales–, y tercera, un enfoque
preventivo más que punitivo.

Con el liderazgo de la Alcaldía, de la Policía, y la atención permanente del Ministerio de Defensa, se


consiguió coordinar la acción de las diferentes instituciones que prestan esos servicios sociales en ese
sector de Medellín.

Los resultados, en pocas semanas, han sido muy alentadores:

En el último mes, en la Comuna 13 los homicidios disminuyeron prácticamente el 50%, y en Medellín, en


general, hubo una disminución de homicidios del 31%.

A los caleños les tengo la buena noticia de que aquí, en Aguablanca, también vamos a construir un
Centro Integrado de Intervención para la Seguridad y la Convivencia, y que esperamos tenga resultados
tan buenos o mejores, que los que hemos obtenido hasta ahora en Medellín.

Se requiere el liderazgo de las autoridades locales

También es necesario coordinar entre el Gobierno nacional y los departamentos y municipios. Este
punto es sumamente importante.

Este punto es supremamente importante, porque la seguridad ciudadana se consolida desde el nivel de
gobierno más cercano a los ciudadanos: es decir, desde el nivel local.

No hay que olvidar que los alcaldes son, por Constitución, la primera autoridad de policía de sus
municipios.

Mucha atención, señores alcaldes: La seguridad depende de manera crítica del liderazgo y el
compromiso que asuman en el tema las autoridades locales, y este apoyo es esencial para lograr el
éxito en cada ciudad y cada población.

El Fondo de Seguridad y Convivencia Ciudadana –FONSECON–, manejado por el Ministerio del Interior,
va a destinar alrededor de 480.000 millones de pesos en cuatro años para apoyar los planes de
seguridad ciudadana municipales y departamentales.

Es muy importante que los municipios, por su parte, establezcan los Fondos Territoriales de Seguridad
que manda la ley.

Hasta el momento, menos de la mitad de los 1.101 municipios del país han constituido estos fondos.

Y como es sabido, de la misma manera que el FONSECON recauda el 5% del valor de las obras
contratadas a nivel nacional, los fondos territoriales reciben el 5% de las obras municipales y
departamentales.

Para fortalecer estos fondos, la prórroga de la ley de orden público va a permitir que los alcaldes
establezcan tasas o sobretasas para financiar la seguridad local, y va a permitir que el sector privado
realice donaciones a estos fondos para la seguridad pública.

La seguridad ciudadana no es una tarea exclusiva del Gobierno Nacional o de su fuerza pública: ¡tiene
que ser una meta de todos los colombianos!

Y debe quedar muy claro lo siguiente, para que no haya lugar a equívocos:

La Seguridad Ciudadana no es un sustituto a la Seguridad Democrática, sino un complemento necesario


para asegurar, con medidas que van más allá de la represión, la tranquilidad de todos los ciudadanos de
nuestro país, estén donde estén.

Llamado por la reintegración

Y quiero enviar desde Cali un mensaje a la sociedad y a quienes aún permanecen en los grupos
armados ilegales.

Más de 54.000 personas han abandonado las armas en los últimos años, lo cual constituye uno de los
mayores aportes a la seguridad y a la paz de la Nación.

Esperamos más y más desmovilizaciones, más colombianos que renuncien a la violencia y se unan a
los proyectos de una sociedad en paz y constructiva.

Por eso las autoridades locales, los empresarios, la comunidad, tienen la tarea de comprometerse con el
Proceso de Reintegración, y los invito, fervorosamente, a que lo hagan.

Se calcula que apenas un 6%, solamente el 6% de todos los reinsertados, ha reincidido en el delito,
mientras un 94% ha cumplido sus compromisos y espera un compromiso recíproco de la sociedad.

Apoyemos a quienes quieren cambiar, y construir país, brindándoles nuevas oportunidades de vida.

Apoyemos la reintegración, que es la clave para sanar las heridas, y avancemos juntos –solidarios–
hacia el futuro.

3,64 billones de pesos para mejorar la Seguridad Ciudadana

Finalmente, queridos amigos:

La Política de Seguridad Ciudadana que estamos presentando hoy es una herramienta poderosa para
alcanzar la convivencia y la prosperidad en nuestra Nación.

Sumadas las iniciativas a las que me he referido: Programas específicos de Prevención, Sistema de
Responsabilidad Penal para Adolescentes, Plan Cuadrantes, aportes de FONSECON, incremento de
pie de fuerza policial, estamos hablando de 3,64 billones de pesos para mejorar la seguridad ciudadana.

Va a ser un esfuerzo largo y complejo, porque no hay una solución mágica, pero si trabajamos juntos –
ciudadanía y fuerza pública– podemos lograrlo.

Podemos lograr el sueño de que, al cabo de unos años, las ciudades de Colombia sean las más
seguras de América Latina.

¡Y Cali, señor Alcalde, será, una vez más, un ejemplo de civismo, de ciudadanía y de tranquilidad!

¡Un modelo de convivencia!

¡Aquí, hoy, en Aguablanca, comienza la nueva era de la Seguridad Ciudadana para todos los
colombianos!

Muchas gracias”.

Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la inauguración de la


XXVIII Feria Internacional de Bogotá
Bogotá, 4 oct (SIG). “Hace ocho días, cuando presentábamos el proyecto de Ley de Víctimas, mencioné
una paradoja que nos sirve para enmarcar el evento que hoy nos reúne, más aún cuando esta nueva
versión de la Feria Internacional de Bogotá cuenta con un país tan maravilloso como la India, como
invitado especial.

Los asiáticos, con una historia de milenios detrás de ellos, han logrado avanzar mucho, en todos los
aspectos, porque no se concentran tanto en el pasado, en lo que ya pasó, sino en lo que está por venir.

Se calcula que, en su conversación diaria, hablan un 20 por ciento del pasado, pero dedican el 80 por
ciento de su tiempo a pensar y hablar del futuro.

Eso mismo deberíamos hacer en Colombia, porque nosotros a veces nos concentramos demasiado en
el pasado.

Miremos el caso de la India: De acuerdo con un artículo reciente en una publicación internacional,
gracias a los estímulos para la innovación y la radicación de capitales, en dos décadas ha logrado una
transformación verdaderamente estructural que la sitúa como la decimosegunda economía más grande
del mundo