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C on los ojos de la razón sensible y pura el ar-

tista percibe el mundo exterior y lo proce-


sa en la alquimia perfectible de su interio-
ridad. En ese proceso contradictorio entre la luz,
el dolor y su ética, siente una necesidad imperiosa
de expresarse. Al expandir esa necesidad plasma
en obra de arte tangible y deja para el mundo el
aporte de su impronta, su obra.

El
Alberto Ravara

Santana que
re c u er d o 2

La producción dramática del dramaturgo ve-


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nezolano Rodolfo Santana (1944-2012) es un
ejemplo perseverante de ese proceso del artista
íntimamente relacionado con su realidad social y
su tiempo: Elogio a la tortura (1961), Los hijos de
Iris y La muerte de Alfredo Gris.1 Me parece impor-
tante poner en contacto al lector sobre lo que co-
mentaba tiempo después sobre esta última pieza preservados con celo. El autobús se detuvo. De
el dramaturgo: pronto, me vi en medio de esas manifestacio-
Recuerdo un episodio ocurrido en la época de nes normales y reiterativas de aquellos tiem-
los 60 cuando yo participaba a nivel político, pos. La policía intervino con disparos al aire y
combativo y público, en la organización de gru- bombas lacrimógenas. Hombres y mujeres que
pos, reparto de octavillas contra el gobierno, corrían, estudiantes quemando vehículos y gri-
realización de mítines. Cierto día en un auto- tando consignas, la policía disparando contra
bús que rodaba por la Avenida Urdaneta, lleva- todo bulto humano que se moviera, el tráfico
ba el original de una pieza, La muerte de Alfre- bloqueado. En ocasiones anteriores yo perma-
do Gris. La sentía distinta, con personajes que necía en el lugar, participando o intentando
arrancaban de una experiencia íntima. Tenía participar de las manifestaciones, pero esa vez
rasgos de mí, como en algunos de los cuentos abandoné el vehículo. Corrí por las calles late-
1
Los hijos de Iris (1964), mención de honor en el Concurso rales evadiendo a los hombres y/o sabuesos y
de Teatro de la Universidad del Zulia, editada por la mis- llorando por los gases lacrimógenos. Y corría,
ma en 1970, y La muerte de Alfredo Gris (1965), Primer no tanto por mí sino por la obra. Me dio terror
Premio de la Universidad del Zulia en 1968, estrenada en pensar que pudiera extraviarse, que fuese heri-
el Teatro Leoncio Martínez de Caracas en 1969, editada
do y las hojas manuscritas se esparcieran sobre
por primera vez por la Universidad del Zulia en 1969 y en
la antología 13 autores venezolanos, de la Editorial Monte el pavimento y fueran pisoteadas. Corrí hasta
Ávila, en 1971. una esquina segura, no tanto para salvarme yo,
sino para salvar el original. En esos momentos, disparatada y absurda comedia logré que aquellos
refugiado, en ese pasillo, entendí que era dra- policías me devolvieran al actor, apelando a que
maturgo, no agitador, ni narrador. Corrí cobar- esa noche íbamos a inaugurar el Festival donde
de para salvar de la muerte a Alfredo Gris y ese asistiría cual mecenas caribeño, lleno de orgullo, el
acto, me mostró otras valentías. Allí fue cuando mandatario regional y que el joven preso era uno
descubrí que era escritor, que era dramaturgo. de los actores inaugurantes. Pude con fortuna libe-
Allí sacrifiqué la ideología por el arte. rar al joven actor y cuando este me preguntó si yo
conocía al gobernador y que como había consegui-
EL FESTIVAL DE PORTUGUESA Y ALFREDO GRIS do su libertad le respondí, lo conocí hace tres días
En 1982, tuve la oportunidad de ver el monta- a través de una foto en la prensa… Logré tu liber-
je de …Alfredo Gris en aquel “casi mítico” primer tad diciéndole al jefe de policía que iba de parte del
Festival de Teatro de Portuguesa y Occidente que ejecutivo estatal. Él dudaba al escuchar mi acento
estábamos creando. Como una jugarreta del des- sureño, no obstante, quedó convencido, compañe-
tino, como algo de lo real maravilloso en aquella ro mío, especulo que lo que nos salvó fue que el
ciudad dulce y amable de Guanare horas antes de jefe de policía siendo racista vio mi pelo rubio y
inaugurar el Festival, ocurría lo insólito e inusual, asoció que estaba ante un hombre que decía la ver-
uno de los personajes principales de la obra había dad, o sea, amigo mío alejémonos lo antes posible
sido detenido por la policía del estado después de de esta central de policía pues vamos a quedar los
un aparatoso e increíble procedimiento. Sobre él dos presos. El actor me miró y me dijo, “usted se
pesaban graves cargos. Me puse el traje con cha- parece al Preso 1 de La muerte de Alfredo Gris”, y
leco, me peiné con gomina mi frondosa y rubia los dos echamos a correr.
cabellera de entonces y argumentando que iba de Esa noche se abrió con entusiasmo el telón
parte del gobernador del estado llegué hasta el mis- para ver a Alfredo Gris y el recientemente libera-
mo escritorio del jefe de la policía estatal, luego de do actor interpretaba un policía latinoamericano
argumentos y contra argumentos metido en una autoritario, corrupto, fascista y criminal. La obra
sin lugar a dudas expresaba un momento social la y Las camas,3 entre otras, sobre lo que comen-
e histórico de nuestra amada Latinoamérica. tó: “Creo que a partir de ese sitio desarrollé un
Santana, haciendo gala del sarcasmo, nos plan- instinto peculiar con los ángeles. Y a esta altura
teaba situaciones por momentos absurdas y de no sé si escribía obras de teatro o establecía un
sorprendente humor trágico. Eran sus diálogos vínculo con ellos, tras muchas horas de observar
inteligentes y por momentos vi en su creación al- y estudiar la imagen de la Virgen del Tránsito”.
guna influencia del cine del neorrealismo italiano. En una de sus últimas entrevistas, al pregun-
Pero más allá de la vigencia, que sin lugar a dudas tarle un funcionario y poeta “¿Si pudiera enmen-
tiene la pieza en este momento, era sorprendente dar su acta de nacimiento que nombre se pon-
ver cómo la misma expresaba a aquel elenco de dría?”, Santana respondió: “Elegiría Bumajes,
provincia en sus dolores, angustias y humillacio- nombre de un personaje de Algunos en el islote.
nes. A través de la razón sensible aquellos acto- Él es un profeta y toma ese nombre en una etapa
res aficionados decodificaban la obra y les servía terrible de nuestra historia, que es una mezcla de
como instrumento de denuncia liberadora de lo Buda, Mahoma y Jesucristo”.
que padecían a diario.
UNA FARRA EN BUENOS AIRES
PETARE Y LOS ÁNGELES DE LA SOCIEDAD MARAURY Tomé contacto por primera vez con La farra4
De 1966 son las piezas El sitio, El ordenanzas, en el Teatro El Vitral del Off Corrientes en Buenos
El sospechoso suicidio del Sr. Ostrovich, Tarántula Aires, en el año 1990. Un grupo de teatro indepen-
y Moloch, de 1967.2 Hacia ese año nuestro drama- diente estaba haciendo temporada con esta pieza
turgo con veintitrés años de edad presentaba sus de Santana, por razones de afecto y de nostalgia
montajes en la sociedad Maraury de Petare. Esta no podía fallar a una de sus funciones. “Mongo”,
era una sociedad civil dedicada a la Virgen del uno de los personajes de La farra, sabe que vive
Tránsito; antes de resucitar y acceder a los cielos, sumergido en la cultura de la violencia de la cual
en palabras de Rodolfo Santana podemos infor- se beneficia… En ese inframundo saben que tarde
marnos: o temprano la justicia llegará pero están acostum-
Una mezcla de club y cofradía religiosa fre- brados a vivir el día a día… Él sentencia al final:
cuentada por los adultos y viejos de Petare ju- “Todas las jornadas poseen un héroe. La de ma-
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gadores de dominó, fanáticos del béisbol y del ñana me pertenece”. La obra de alguna manera es
5 y 6 turfístico. Me las vi negras haciendo tea- una alegoría de crímenes muy famosos ocurridos
tro en dicho lugar pues los criterios sobre mis en la Venezuela de los años 60 donde un personaje
espectáculos eran terribles. Con ese horror, perteneciente al alto clero, un militar y un político
con vacío propio de los inquisidores, fue allí, dejaran en descubierto la vida que llevan envueltos
en un escenario de 6 metros por 5 que presen- en corrupción, crímenes y excesos de todo tipo.
té varias de mis primeras obras. El autor de manera sagaz e implacable pone ante
En aquella sociedad civil petareña tenían una los ojos del espectador lo que ocurre en algunos
biblioteca y en la misma los lugareños tenían una sectores de las élites que gobernaban el país. Al
réplica del catafalco de la Virgen del Tránsito con terminar la función, la sala colmada por el público
dos ángeles como guardianes. Allí nuestro autor del Off Corrientes ovacionó con aplausos estruen-
escribió las piezas Algunos en el islote, Paz y avi- dosos e interminables el trabajo. Luego se realizó
sos, Safari, La tierra de nadie, Nuestro padre Dracu- un foro donde muchos espectadores gauchos rela-
3
Algunos en el islote (1967), estrenada por el Teatro de la
Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de
2
El sitio (1966) se estrena en el II Festival de Teatro de Venezuela en 1969. Editada por la Revista del Nuevo Grupo
Provincias y recibió el Premio “Juana Sujo” a la mejor en 1970; Nuestro Padre Dracula (1968), estrenada en el
obra en 1970, publicada con la Editorial Monte Ávila en Teatro del Triangulo, Caracas, 1969, y editada en volumen
el mismo año; El ordenanzas, II Premio del Concurso de Nuestro Padre Dracula, Editorial Monte Ávila 1970; y Las
Teatro y Edición de 1969 de la Universidad del Zulia; El camas (1969), publicada en Nuestro Padre Dracula, ob. cit.
sospechoso suicidio del Sr. Ostrovich, estrenada por el 4
La farra (1969), estrenada en el Teatro Leoncio Martínez
Instituto de Formación de Arte Dramático 1972, publi- en 1972, Premio Juana Sujo a la Mejor Obra de Teatro
cada por la Universidad de Carabobo en 1971; Tarántula, en 1972. Participante en el Festival de Teatro de Nancy,
mención de honor Premio León Felipe, México, publica- Francia, en 1972. Publicada en Ocho Obras de Rodolfo
da por la Editorial Monte Ávila, y Moloch, publicada por Santana, Universidad de Carabobo en 1971; Teatro del
la Universidad de Carabobo en 1971 y estrenada en la Absurdo Hispanoamericano, antología anotada en Howard
Universidad de California en 1973. Quackembush, Editorial Patria, 1987.
cionaban el eje temático de la obra de Santana con los Medios de Comunicación, os harán amar al
sucesos ocurridos durante la sangrienta dictadura opresor y odiar al oprimido”. Si no desarrollamos
militar neoliberal de Videla, Viola y Galtieri (Argen- pensamiento crítico corremos el riesgo de pere-
tina 1976-1983); también con sucesos acontecidos cer en las redes del funcionalismo y sus herra-
en la democracia representativa del país sureño. mientas conductistas, los manejos subliminales,
Cual testigo mudo de aquellas experiencias socio- etc. de las formas ocultas de la propaganda. Será
políticas y de esa reflexión post-obra de arte me más difícil entender que los sistemas de educa-
quedé verificando y sintetizando en silencio la ción en la mayoría de los casos son la educación
trascendencia y vigencia latinoamericana de la im- para el sistema. O sea la educación para la adap-
pronta del dramaturgo de Guarenas. tación y alienación al sistema.
Salí del teatro con el orgullo y la alegría íntima En la pieza teatral El animador, el personaje de
de ser conocido de aquel hombre. Ante el hecho Carlos ha pasado su vida frente a la pantalla de un
vivido dispensé su tozudez y picardías en el debate televisor. Fue alienado por telenovelas engañosas,
para defender una idea, en cantidades de noches programas frívolos que propagandizaban una y
y madrugadas en Sabana Grande y Parque Central otra vez los valores de las élites, con su modelo
y me quedé fortalecido con la capacidad de sín- de la economía de mercado opresor, depredador
tesis, imaginación y perspicacia que son unas de y violento. Este personaje totalmente enajenado
las tantas virtudes que tiene la obra del elegante producto de la influencia mediática decide se-
caballero de la noche y el teatro Rodolfo Santana. cuestrar a Marcelo Ginero, dueño de un canal de
televisión, su propósito es reclamarle el desarro-
EL ANIMADOR llo de alguna de las tramas de las novelas, propo-
A comienzos de la década de 1970 nuestro niéndoles alternativas tan cursis y ridículas como
dramaturgo escribe Babel,5 La Gran Circo del Sur, las novelas mismas que consumía. La comedia
Los ancianos y El animador. se transformará en tragedia en la medida que se
Para ninguna persona finisecular y de comien- va haciendo evidente la contradicción de los dos
zos del siglo XXI, debe ser ajena aquella expre- personajes que están atrapados por el sistema
sión de Malcolm X: “Si no estáis prevenidos ante que han construido algunos medios masivos de
5
Babel (1970), publicada en Ocho obras de Rodolfo Santana, comunicación con su programación manipulado-
ob.cit.; Revista Mester, Universidad de California, 1972; ra, cosificadora y alienante, de la cual serán re-
La Gran Circo del Sur (1971), estrenada por el Laboratorio cíprocamente víctima y victimario, en un círculo
de Investigación Teatral de la Universidad del Zulia en el vicioso del que no podrán salir.
II Festival Internacional de Teatro de Caracas en 1974.
En 1994 tuve el honor de trabajar con el teatró-
Premio Nacional de Crítica en 1975; Los ancianos (1971),
estrenada en la Sala Rajatabla, Caracas, en 1978. Premio logo y maestro cubano Rine Leal, una de las cinco
Nacional de la Crítica en 1978. Publicada en volumen o seis personas más eruditas que he conocido en
Teatro de Rodolfo Santana. nueve obras, Imprenta Nacional, mi vida, que los que omita en este recuerdo, atri-
1986, y El animador (1972), estrenada en el III Festival buyan mi falta a mi limitación de memoria; Bor-
Internacional de Teatro por el Grupo Cobre, en 1978.
ges, César Rengifo, Carlos Guerón, Aníbal Nazoa,
Premio Nacional de la Crítica en 1978. Versión radial en
Sveriges Riksradio AB, Suecia, en 1985; versión televisiva Jorge Abelardo Ramos, Fruto Vivas y por supuesto
en Lisboa, Portugal en 1986. Editada en Piezas perversas, Rine Leal. Con Rine trabajamos juntos en el Siste-
Ediciones de Fundarte, 1978; Teatro de Rodolfo Santana, ma Nacional de Compañías Regionales de Teatro
nueve obras, ob.cit. de Venezuela y tuve el gusto de ser su amigo y
también discípulo, era imposible no sucumbir por
más adusto que uno pretendiera ser ante aquel
hombre con tanto don de gente, bondad y sabi-
duría. Cuando una noche le comenté mi intención
de montar El animador, encontré en Rine Leal el
mejor dramaturgista y el mayor de los estímulos
desinteresado para decidirme a montar esa pieza.
La mayoría de los dramaturgos que he conoci-
do son sumamente celosos con sus textos, muy
subjetivamente siempre he pensado que se ena-
moran de los vocablos que ellos escriben. Nunca
me he atrevido a confesárselo a ellos; sin lugar a
dudas esto puede no hablar muy bien de mi per-
sona. El Rodolfo que yo conocí no era la excep-
ción de los dramaturgos mencionados. Grandes
piruetas hicimos con Rine para ajustar algunos
detalles de la estructura dramática. Le decíamos
a nuestro amigo Santana que al texto explícito no
se le tocaría una coma y era verdad, no le toca-
mos una sola coma, solo algunos vocablos y situa-
ciones de la estructura dramática. Con el maes-
tro Rine siempre estuvimos convencidos de que
Rodolfo Santana “El Implacable” se daba cuenta
pero bondadoso y silente dejaba hacer.
Estrenamos la obra en la sala de la Escuela de
Teatro César Rengifo, el personaje de Carlos lo in-
terpretaba Henry Manganielo y el personaje de
Marcelo Ginero mi querido y viejo amigo Trino
Rojas. La musicalización de aquel montaje fue el
debut para el teatro de Eduardo Ravara. La pre-
mier contó con un público muy especial, la actriz
y directora Ligia Tapia, Germán Lester “El Rabi-
no”, la licenciada Gabrielle Gueron, Alicia Mansur,
Carlos Miranda, Víctor Villavicencio, Miguel Gra-
cia, Edgar Antonio Moreno Uribe, Manolo Febres,
entre algunos de los que recuerdo y los alumnos
de la Escuela de Teatro César Rengifo. Con senti- con los espectadores. Aquellas vivencias forman
do del humor veíamos con Rine la llegada masi- parte de los recuerdos e intangibles que más quiero. 6
va de aquellos discípulos –nada más implacable Sin lugar a duda el autor unía en el humor y la re-
como crítico que los estudiantes de teatro, para flexión crítica, sobre la mala televisión y el impacto
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que les guste un montaje hecho por un director que hacía en los desprevenidos televidentes.
de otra generación es tan difícil como matar un
burro a pellizcos–. FIN DEL ROUND
Por suerte el autor y el tan selecto público mani- Nuestro dramaturgo escribe La horda y La em-
festaron estar muy satisfechos con el montaje. Des- presa perdona un momento de locura, en 1974; Gra-
pués que hicimos temporada y gira con esta obra, cias José Gregorio Hernández y Virgen de Coromoto
e inauguramos el Festival de Cantaura en Anzoáte- por los favores recibidos, en 1975, y en 1976, Fin
gui, tuvimos una sensación de plenitud… de estado del Round.6
de gracia. El público y nosotros experimentábamos En 1982, Rodolfo Santana, los jóvenes teatre-
unidad en la experiencia; sumergidos en la otredad
de los personajes, se manifestó la metáfora y el pen- 6
La horda, editada en Piezas perversas, ob.cit.; La empresa
samiento diverso surgía en cada presentación y foro perdona un momento de locura, estrenada por el Grupo de
Álvaro de Rosson en 1976. Versión fílmica dirigida por
Mauricio Walerstein en 1982. Editada en Piezas perver-
sas, Ediciones Fundarte, 1971; Teatro latinoamericano
en un acto, Ediciones La Honda, Casa de la Américas,
La Habana, 1986; Teatro de Rodolfo Santana, nueve
obras, ob.cit.; Gracias José Gregorio Hernández y Virgen
de Coromoto por los favores recibidos, estrenada en el
Teatro Nacional en el IV Festival Nacional de Teatro 1979.
Obtuvo el Premio Juana Sujo a la Mejor Obra del Año
1980. Publicada en Teatro de Rodolfo Santana, nueve obras,
ob.cit., y Fin del Round, estrenada en la Sala de Teatro
de la Confederación Venezolana de Trabajadores dentro
del V Festival Internacional de Teatro de Caracas 1981.
Mereció el Premio Consejo Nacional de la Cultura 1982.
Versión Fílmica de Olegario Barrera, 1991. Publicada en
Teatro de Rodolfo Santana, nueve obras, ob.cit..
ros de aquella época y quien escribe esta nota Luego vendrían Encuentro en el parque peligro-
éramos jóvenes, es más, teníamos y tenemos una so, Crónicas de la Cárcel Modelo, Primer día de re-
gran experiencia como jóvenes y muy poca como surrección (Rock para una abuela virgen), Con los
viejos, pues somos viejos por primera vez. En fusibles volados, Baño de damas, Mirando al ten-
aquel año para el Festival Internacional de Teatro dido, Santa Isabel del video, Un lugar donde nadie
de Caracas muchos nos fuimos caminando has- nos mire los zapatos, Nunca entregues tu corazón
ta la sala del Paraíso donde se iba a presentar la a una muñeca sueca, Obra para dormir al público,
obra Fin del Round. Influencia turística en la inclinación de la torre de
El Teatro del Paraíso o el Teatro de la Casa Sin- Pisa, Rumba caliente sobre el Muro de Berlín y Asal-
dical como se llamaba es una sala grande con un to al viento .7
gran aforo, ese día estaba repleto de público, la Por la tiranía del espacio solo me limitaré a
mayoría hombres y mujeres jóvenes que estába- acotar que cada título fue un éxito editorial, de
mos acostumbrados a comer salteado como los público y crítica especializada. Alimento la espe-
caballos de ajedrez; un día sí, un día no, sentíamos ranza de poder hacer en futuras entregas un tra-
que el texto de Santana expresaría nuestras rebel- bajo sobre dos obras suyas que me parecen de
días. El montaje creaba una gran expectativa para excepción: La empresa perdona un momento de lo-
muchos de nosotros que éramos los excluidos de cura y Mirando al tendido.
siempre. Pero esa preferencia la practicábamos Lo vi por última vez cuando nos correspondió
de una manera “simpáticamente clandestina”, ser jurados, junto con la primera actriz María Bri-
en algunos planos del inconsciente sabíamos que to, del Premio Nacional de Teatro de Venezuela
Rodolfo Santana era uno de los grandes drama- 2012 en la Casa del Artista.
turgos venezolanos pero el discurso hegemónico Una vez más disentimos con elegancia, cari-
de las élites parecía que aún no lo veía así, por ño, firmeza y humor… Rodolfo dijo en esa opor-
lo tanto le dieron la sala no muy utilizada y en tunidad una frase a la que apelaba muchas veces:
aquel entonces lejana del Paraíso. Escena a esce- “Cada día me asombro de lo imprevisible que es
na el público ovacionó aquel montaje de gran for- el ser humano; y allí, en ese quiebre, es donde
mato donde Santana como dramaturgo, no solo ocurre el milagro: El humor en medio de la trage-
supo pintar los personajes de barrios caraqueños, dia”. El querido amigo Rodolfo, argumentó con-
su visión crítica del boxeo profesional, sino que tundentemente por qué Néstor Caballero debía
demostró ser un director teatral de gran fuste e ser el Premio Nacional de Teatro de ese Año…
imaginación. La noticia de que en el teatro de El riéndome le dije: como dice un poeta “un día co-
Paraíso se estaba exhibiendo uno de los montajes 7
Encuentro en el parque peligroso (1978), estrenada en el
de mayor calidad de ese festival, corrió como re- Teatro Las Palmas, Caracas, 1991; Crónicas de la Cárcel
guero de pólvora en los corrillos culturales cara- Modelo (1978), publicada en Teatro de Rodolfo Santana,
queños y todas las presentaciones restantes de la nueve obras, Imprenta Nacional, 1986; Primer día de resu-
obra fueron colmadas por un público que lo eligió, rrección (Rock para una abuela virgen) (1982), estrenada
en la sala de Concierto del Ateneo de Caracas 1988, pu-
en la mayoría de los casos, como el dramaturgo blicada en Teatro de Rodolfo Santana, nueve obras, ob.cit.,
de su preferencia. y en Ediciones de Fundarte 1991; Con los fusibles volados
(1984), estrenada en la Sala Anna Julia Rojas, Caracas,
1989, versión fílmica de Oscar Lucien bajo el titulo Un
sueño en el abismo, 1991; Baño de damas (1986), es-
trenada en la Sala Anna Julia Rojas, Caracas, 1987, pu-
blicada por la Revista Tramoya de la Universidad de la
Veracruzana, México; por Rutgers University, EE.UU.,
1990, y en Ediciones Fundarte 1991; Mirando al tendido
(1987), estrenada en la sede del Teatro Nacional Juvenil,
1991, Premio de Dramaturgia Festival Juvenil de Teatro y
Danza, 1991; Santa Isabel del video (1991), editada por la
Revista El Publico, del Centro de Documentación Teatral,
INAEM, Ministerio de Cultura de España, 1992; Un lugar
donde nadie nos mire los zapatos (1993); Nunca entregues
tu corazón a una muñeca sueca, Premio de Dramaturgia
Santiago Magariños del CONAC; Obra para dormir al pú-
blico (1995); Influencia turística en la inclinación de la torre
de Pisa (1995), y Asalto al viento (2000), estrenada con el
Grupo Cobre en el 2002.
rrerá un tren sobre un rayo de luz” estoy seguro
de eso, como también lo estoy de que discutire-
mos siempre… Hasta que corra el tren por ese
bendito rayo de luz.
Cuando le mostré los borradores de esta nota
al actor venezolano Trino Rojas, este me dijo:
Era un hombre disciplinado, trabajador con
una gran capacidad de asombro y de observa-
ción, en su pasantía por Londres donde coin-
cidimos un tiempo, tuve oportunidad de pasar
buenos ratos con él. Cuando nos reencontra-
mos en Venezuela, comentó que en lo que es-
taba escribiendo, había utilizado el material
que tenía en su diario donde había registrado
nuestras largas conversaciones nocturnas so-
bre el teatro. Le pedí derechos de coautoría y
nos reímos un rato.
Sin lugar a dudas la labor de este gigante de la
dramaturgia venezolana y latinoamericana estu-
vo signada por una férrea voluntad persistente y
por un contacto difícil de igualar con su pueblo.
Sorteó todas las vicisitudes que la vida cotidiana
y política le impusieron a su paso. Tesoneramente
escribió, cuidó y difundió su obra. Fue un apóstol
que edificó su existencia con el teatro y este fue
su proyecto de vida. 8
Quizá ya esté conversando con Rine en algún
lugar, dibujando nuevas metáforas y otredades…
17
Espero encontrarlos cuando vaya, viajo lento y sin
apuros.

Caracas, junio de 2013. m