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Procesos de Educación en la fe en base a las cuatro Dimensiones

de la Evangelización
La finalidad del Departamento de Pastoral de nuestro colegios es evangelizar, es decir
anunciarles de forma integral la Buena Nueva de Jesucristo a nuestros alumnos. Por
eso todo lo que en él se hace debe entenderse desde una visión global y no de
manera individual, a esto le podemos llamar PROCESO, pues no son actividades
aisladas si no parte de un todo que busca hacer crecer en nuestros colegios el Reino
de Dios.

Dichos Procesos de Educación en la Fe, como son evangelizadores deben cubrir las
diferentes dimensiones de la evangelización. Ahora bien, para entender cuáles son las
dimensiones de la evangelización, es necesario fijarnos en el modelo de toda
evangelización: Jesucristo nuestro Señor, que enviado por el Padre cumple con la
misión de anunciar la Buena Nueva e implantar el Reino de Dios. La Iglesia enseña
que Jesús mismo, Evangelio de Dios, ha sido el primero y el más grande
evangelizador. Lo ha sido hasta el final, hasta la perfección, hasta el sacrificio de su
existencia terrena.

La tarea primordial de Jesús fue anunciar el Reino de Dios. El Reino es el gran


proyecto del Padre de hacer una familia de hijos y de hermanos, un hogar para todos,
una humanidad liberada de toda opresión, reconciliada con la naturaleza, entre sí y
con Dios, donde el hombre puede sentirse y ser de verdad, señor del mundo, hermano
de los otros e hijo de Dios. El Reino es una actitud, una práctica, una vida, una
persona que tiene el rostro y el nombre de Jesús de Nazaret, “imagen de Dios
invisible” (Col 1,15); un testimonio que revela la presencia gratuita de Dios actuando,
liberando a su pueblo, realizando su plan de salvación, mostrando que es Señor de la
historia e invitando a formar parte de su gran proyecto.1

Y este anuncio del Reino en la persona de Jesús comporta tres acciones


fundamentales:

Jesús profeta (enseña)


Jesús sacerdote (santifica)
Jesús Rey (sirve)

La Iglesia primitiva comprendió tan bien esto que, para cumplir con el mandato
misionero de Jesús de anunciar el Reino, realizó estas tres acciones fundamentales.

Lo anterior lo vemos claramente en el libro de los Hechos de los Apóstoles, donde


descubrimos, las dimensiones de la evangelización para toda comunidad cristiana:

 “Eran asiduos a la enseñanza de los apóstoles, perseverantes en la


comunión, a la fracción del pan y a las oraciones” (Hch 2,42).
 “La multitud de los fieles tenía un sólo corazón y una sola alma. Nadie
consideraba como propios sus bienes sino que todos lo tenían en común…
Entre ellos ninguno sufría necesidad, pues los que poseían campos o casas
los vendían, traían el dinero y lo depositaban a los pies de los apóstoles, que
lo repartían según las necesidades de cada uno” (Hch 4,32-35).

El documento “Del Encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos” 2, nos presenta
que la experiencia del misterio de la Koinonía de la primera comunidad cristiana, que
1
Cfr. Civilización del Amor, Tarea y Esperanza, pág. 100.
2
Carta Pastoral “Del Encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos”, CEM, 2000
nos relata el libro de los Hechos de los Apóstoles (cfr. Hch 2 y 4), es y será siempre el
modelo de vida cristiana al que estamos llamados todos aquellos que hemos
encontrado a Jesús en el camino de la vida. En dicha comunidad se vivía
permanentemente:

 La dimensión profética, atenta a la escucha de la Palabra de Dios, a través


de la enseñanza de los apóstoles.
 La dimensión litúrgica, centrada en la fracción del Pan, la pascua de Cristo.
 La dimensión social que se expresa en la caridad, vivida como comunión
cristiana de los bienes.
 La dimensión misionera, obedeciendo al mandato del Señor resucitado.

Lo anterior nos queda muy claro al constatar las actitudes de la primera comunidad
cristiana en el libro de Hechos de los Apóstoles:

 Perseverantes en la enseñanza de los apóstoles (“didajé”), se refiere al


Evangelio: “a todo lo que Jesús hizo y enseñó desde el principio” (Hch. 1,1).
 Perseverantes en la comunión (“Koinonia” – “diakonia”) es la manera de vivir
en comunidad, significa, en primer lugar, “tener un solo corazón y una sola
alma” (Hch 4,32), es decir, constituir un solo cuerpo; y ésta actitud los llevaba a
la vivencia de la caridad: cada cual daba según su posibilidad, cada cual
recibía según su necesidad, no había ningún necesitado entre ellos.
 Perseverantes en la fracción del pan y en las oraciones (Hch 2,42).
(Leiturgia) Hace referencia a la Eucaristía como centro de la vida cristiana y
junto con ello la oración comunitaria.
 Perseverantes en la tarea misionera de anunciar la Buena Nueva:
(Kerygma) “Los que se habían dispersado fueron por todas partes anunciando
el mensaje. Felipe bajó a la ciudad de Samaria y estuvo allí predicando a
Cristo. La gente escuchaba con aprobación las palabras de Felipe y
contemplaba los signos que realizaba. Pues de muchos endemoniados salían
los espíritus inmundos, gritando con fuerza, y muchos paralíticos y cojos
sanaron”. (Hch 8, 4-7).

El papa Benedicto en su encíclica Deus caritas est nos dice: “La naturaleza íntima de
la Iglesia se expresa en una triple tarea: anuncio de la Palabra de Dios (kerygma-
martyria), celebración de los Sacramentos (leiturgia) y servicio de la caridad (diakonia).
Son tareas que se implican mutuamente y no pueden separarse una de otra”3.

En palabras sencillas, toda comunidad cristiana tiene que conocer, vivir, celebrar y
anunciar su fe; al ser nuestros colegios comunidades cristianas estamos llamados a
cubrir estas cuatro dimensiones, veamos cada una:

a) Dimensión catequética - Conocer la fe: Esta dimensión “comprende


esencialmente una enseñanza de la doctrina cristiana, dada generalmente de
modo orgánico y sistemático con miras a iniciarlos en la plenitud de la vida
cristiana” (CEC, 4). Pero nosotros vamos más allá al proporcionar una
enseñanza de la religión, al respecto el Directorio General para la Catequesis
señala que “la relación entre enseñanza religiosa escolar y catequesis es una
relación de distinción y de complementariedad: «Hay un nexo indisoluble y una
clara distinción entre enseñanza de la religión y catequesis».
En lo que confiere a la enseñanza religiosa escolar su característica propia es
el hecho de estar llamada a penetrar en el ámbito de la cultura y de
relacionarse con los demás saberes. Como forma original del ministerio de la
3
Benedicto XVI, Encíclica Deus caritas est, 2005, No. 25
Palabra, en efecto, la enseñanza religiosa escolar hace presente el Evangelio
en el proceso personal de asimilación, sistemática y crítica, de la cultura.

En el universo cultural, que interiorizan los alumnos y que está definido por los
saberes y valores que ofrecen las demás disciplinas escolares, la enseñanza
religiosa escolar deposita el fermento dinamizador del Evangelio y trata de
«alcanzar verdaderamente los demás elementos del saber y de la educación, a
fin de que el Evangelio impregne la mente de los alumnos en el terreno de su
formación y que la armonización de su cultura se logre a la luz de la fe».

Para ello es necesario que la enseñanza religiosa escolar aparezca como


disciplina escolar, con la misma exigencia de sistematicidad y rigor que las
demás materias. Ha de presentar el mensaje y acontecimiento cristiano con la
misma seriedad y profundidad con que las demás disciplinas presentan sus
saberes. No se sitúa, sin embargo, junto a ellas como algo accesorio, sino en
un necesario diálogo interdisciplinar. Este diálogo ha de establecerse, ante
todo, en aquel nivel en que cada disciplina configura la personalidad del
alumno. Así, la presentación del mensaje cristiano incidirá en el modo de
concebir, desde el Evangelio, el origen del mundo y el sentido de la historia, el
fundamento de los valores éticos, la función de las religiones en la cultura, el
destino del hombre, la relación con la naturaleza... La enseñanza religiosa
escolar, mediante este diálogo interdisciplinar, funda, potencia, desarrolla y
completa la acción educadora de la escuela. (DGC 73).

En esta dimensión nuestros colegios contamos con la guía y riqueza de la


formación cristiana del Señor de la Salle.

b) Dimensión litúrgica - Celebrar la fe: La comunión con Jesucristo conduce a


celebrar su presencia salvífica fundamentalmente en los sacramentos y,
particularmente, en la Eucaristía. Pero esta dimensión no se agota sólo el
aspecto sacramental, pues “la sagrada Liturgia no agota toda la actividad de la
Iglesia” (SC 9), por ello y siguiendo el esquema de la primera comunidad
cristiana aquí agrupamos todas las formas de espiritualidad y oración cristiana
que encontramos, pues también buscan llevarnos a la unión con Jesucristo
vivo.

En esta dimensión nuestros colegios tienen la gran riqueza y originalidad al


contar con un camino espiritual basado en el carisma del Señor De La Salle.

Esta dimensión proponemos subdividirla, para fines prácticos, en dos tareas:


liturgia y espiritualidad cristiana-lasallista.

c) Dimensión social - Vivir la fe (Apostolado y comunión): Esta dimensión


tiene como fin vivir la fe a través de las obras, principalmente hacia fuera en los
marginados y alejados, pero también incluye, hacia el interior de nuestros
colegios e Iglesias particulares, vivir la comunión.
Esto se vive a través de las acciones concretas de caridad, asistencia,
promoción humana y organización o transformación social que son señales
inequívocas de conversión cristiana.
Esta dimensión podemos, dividirla para fines prácticos en dos tareas
fundamentales: comunión eclesial y apostolado (servicio).
d) Dimensión misionera - Anunciar la fe (Misión): La Iglesia peregrinante es
misionera por su naturaleza, puesto que toma su origen de la misión del Hijo y
del Espíritu Santo, según el designio de Dios Padre.
"Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y
fuere bautizado se salvará, mas el que no creyere se condenará" (Mc.16,15-
16). Por ello, incumbe a la Iglesia el deber de propagar la fe y la salvación de
Cristo, tanto en virtud del mandato expreso, que de los Apóstoles heredó el
orden de los Obispos con la cooperación de los presbíteros, juntamente con el
sucesor de Pedro, Sumo Pastor de la Iglesia, como en virtud de la vida que
Cristo infundió en sus miembros "de quien todo el cuerpo, coordinado y unido
por los ligamentos en virtud del apoyo, según la actividad propia de cada
miembro y obra el crecimiento del cuerpo en orden a su edificación en el amor"
(Ef. 4,16). La misión, pues, de la Iglesia se realiza mediante la actividad por la
cual, obediente al mandato de Cristo y movida por la caridad del Espíritu Santo,
se hace plena y actualmente presente a todos los hombres y pueblos para
conducirlos a la fe, la libertad y a la paz de Cristo por el ejemplo de la vida y de
la predicación, por los sacramentos y demás medios de la gracia, de forma que
se les descubra el camino libre y seguro para la plena participación del misterio
de Cristo”4 En esta dimensión, pues, situamos todas las acciones que como
colegios realizamos con el fin de llevar, con el testimonio y la palabra, la Buena
Nueva a los demás.

El siguiente esquema nos ayuda a situar cada dimensión y los elementos en que se
subdividen:

DIMENSIÓN DE LA
TAREAS
EVANGELIZACIÓN
Enseñanza Religiosa
DIMENSIÓN CATEQUÉTICA Escolar
CONOCER LA FE (FORMACIÓN)

Liturgia
DIMENSIÓN LITÚRGICA
Espiritualidad cristiana-
CELEBRAR LA FE (ESPIRITUALIDAD)
lasallista
Comunión eclesial
DIMENSIÓN SOCIAL
VIVIR LA FE (APOSTOLADO-COMUNIÓN) Apostolado (servicio)
DIMENSIÓN MISIONERA Misión-testimonio
ANUNCIAR LA FE (MISIÓN)

Enseñanza religiosa escolar: aquí se centran todas las materias curriculares que se
imparten en nuestros colegios desde Preescolar hasta Preparatoria.

Liturgia: Esta tarea consiste en llevar a nuestros alumnos a la vivencia y


profundización en el Misterio Pascual, vivido en las celebraciones litúrgicas de una
manera participativa, consciente y fructuosa. “De la liturgia, sobre todo de la
Eucaristía, mana hacia nosotros la gracia como de su fuente y se obtiene con la
máxima eficacia aquella santificación de los hombres en Cristo y aquella glorificación
de Dios a la cual, las demás obras de la Iglesia, tienden como a su fin” (SC 10). Aquí

4
ConcilioVaticano II, Decreto Ad gentes, No. 5
situamos la Santa Misa, la vivencia de los sacramentos, pero también los
sacramentales.

Espiritualidad cristiana: Son todas aquellas actividades que, sin ser acciones
propiamente litúrgicas, tienen como fin llevar a los jóvenes a la comunión con
Jesucristo, principalmente a través de la oración, la meditación y la contemplación, por
ejemplo: Las prácticas lasallistas, horas santas, retiros por tiempos litúrgicos, el rezo
del santo rosario, etc.
.
Comunión eclesial: La Constitución dogmática sobre la Iglesia “Lumen Gentium” nos
dice que “Dios ha querido salvar a los hombres no aisladamente sino constituyendo un
pueblo. Ha querido que su revelación al hombre tuviera lugar a lo largo de la historia
en un pueblo elegido que, comunitariamente, tendría la experiencia del Señor y
conocería los designios de su voluntad salvífica”.5 En esta tarea se engloban todas las
actividades que realizamos para fomentar la comunión eclesial en el colegio (Posadas,
convivencias, etc.) y las actividades para vivir la comunión como Distrito Lasallista, sin
olvidar las actividades que nos unen a nuestra Iglesia diocesana.

Apostolado (servicio): Son todas aquellas acciones concretas de caridad, asistencia,


promoción humana y organización o transformación social que realizamos en nuestros
colegios, por ejemplo: campañas de solidaridad, Tiempo de compartir, visita a asilos,
orfanatos, etc.

Misión – Testimonio: En esta tarea englobamos las actividades que como colegio o
grupos del colegio realizan para cumplir con el mandato de Jesús de “ir y anunciar el
evangelio”. Por ejemplo: preparación para misiones, llevar la palabra casa por casa,
ser misionero, etc.

Algo muy importante es que el aspecto vocacional esté presente de manera


transversal en las diferentes dimensiones de la evangelización.

5
LG. 9