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La pandemia del Covid-19

no ocurrió (ni ocurrirá) //


Pluralincognite
Publicada en 25 marzo 2020

1- 21 de Marzo de 2020. Varios países del mundo se encuentran en cuarentena


obligatoria; las fuerzas de seguridad se hallan desplegadas en las calles, deteniendo
miles de personas a diario.

Escribo esto atrincherado en mi bunker-casa, con provisiones para vivir un par de


semanas. Esto no es ciencia ficción, sino una distopía que ingenuamente solemos llamar
“realidad”.

2- Estamos atravesando una pandemia debida a un virus erróneamente llamado Covid-


19. Su verdadero nombre es “Coronavirus” y lejos está de ser un virus biológico; es un
virus semiótico que se ha esparcido de un modo que no tiene precedentes en la historia
de la humanidad.

3- Todos estamos infectados. Todos somos huéspedes psíquicos del Coronavirus y no


parece, de momento, que pueda existir vacuna o antivirus que nos libre de esta inaudita
infección.

4- El bichito submicroscópico Covid-19 en su nueva cepa SARS-CoV-2, como cualquier


virus biológico, se despliega progresiva y exponencialmente.

El Coronavirus, a diferencia de cualquier virus pasado, se ha expandido de manera


simultánea y global, indiferente a clases sociales, identidades de género, etnias o
culturas.
El Covid-19, como otros virus biológicos, tiene la potencialidad de matar a miles de
humanos, casi exclusivamente a los grupos denominados “de riesgo”.
El Coronavirus, por su parte, ha efectivizado un parate en la máquina mundial capitalista y
ha producido una militarización instantánea en varios países del mundo, acentuando
todavía más las condiciones de dominación existentes.
5- Pero, ¿cómo llegamos a esta situación? ¿realmente es esto un acontecimiento fortuito
surgido de un caldito de murciélago? ¿se trata únicamente de una mutación en el código
genético de un virus biológico?

6- Vivimos actualmente bajo la égida de un paradigma tecnocientífico capitalista global


que ha logrado niveles de control como nunca antes se han visto.
Habiendo concluido la revolución digital iniciada en la década de los 80, con la
masificación de los smartphones y la ubicuidad de Internet mediante wifi y las redes
móviles 2/3/4 g, tenemos un nivel de interconexión global tremendamente superior al que
teníamos apenas una década atrás.

Estas condiciones materiales posibilitan que entremos en la etapa virósica del capitalismo.

7- El Covid-19 invade un huésped, parasita sus células y conduce a una sintomatología


similar a la de una gripe producida por el género de virus Influenza: fiebre, dolor de
garganta, tos, dolores articulares, etc.

Según los sumamente inciertos números que circulan, en un pequeño porcentaje de los
casos puede llevar a la muerte.

El Coronavirus, en tanto que virus semiótico, es un significante vago y sumamente


confuso que se inserta en nuestras mentes, inoculando en nuestro inconsciente un terror
indeterminado. Este virus, de manera semejante a lo que en informática se denomina
“virus residente”, habita fantasmáticamente en el trasfondo de nuestros pensamientos,
interfiriéndolos y contaminándolos, modulando nuestras actitudes y nuestros gestos.
En la absoluta totalidad de los casos, el Coronavirus produce una acentuación de las
condiciones de control de nuestras subjetividades, en tanto que no es más que un
dispositivo de administración de la vida.

8- El Covid-19 se transmite físicamente, a través de la saliva del huésped infectado.


El Coronavirus se transmite a la distancia y de manera abstracta, principalmente desde
los mass media y las redes sociales. El principal vector de contagio no es en este caso
una partícula que deba atravesar el medio ambiente, sino un órgano interno de nuestro
cuerpo, el diminuto caballo de Troya llamado Smartphone.

9- Pero, en tanto que estamos infectados y somos huéspedes psíquicos del Coronavirus,
sigamos indagando respecto de la cepa SARS-CoV-2, esta nueva variante del virus
Covid-19. ¿Qué es lo que ha sucedido? ¿estamos realmente frente a la plaga letal
profetizada por la Biblia que traerá la extinción de la humanidad? ¿se justifica el
apocalipsis zombie de tintes hollywoodescos que estamos viviendo? ¿realmente debemos
creer que los distintos gobiernos del mundo, los mass media y los grupos económicos
transnacionales están haciendo todo esto para cuidarnos?

10- Ante todo, una pandemia se produce cuando se declara una pandemia. Esto es, la
pandemia como tal tiene como primer prerrequisito la declaración de una pandemia por
parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La declaración de una pandemia depende, consecuentemente, de la definición que demos


de ella.
Hagamos un poco de historia.

En enero de 2009, la farmacéutica estadounidense Baxter hizo circular en laboratorios de


República Checa, Alemania y Eslovenia 72 kilos de material destinado a la fabricación de
vacunas antigripales. Este material contenía virus vivos de la gripe estacional que
“accidentalmente”, según declaró la empresa luego, fueron combinados con virus vivos de
la gripe aviar.

Si no se hubiera detectado a tiempo que el material estaba contaminado y se hubiera


hecho circular este material entre la población, se hubiera generado una pandemia
“accidentalmente”.
En ese mismo año, se produjo el brote de una nueva cepa del Influenzavirus A. La OMS
declaró la pandemia en junio del 2009.

En su momento, esta declaración por parte de la OMS resultó objeto de polémica ya que
el organismo definió formalmente, poco antes de declarar la pandemia, el concepto de
“fiebre pandémica”. En esta nueva definición, se obviaba como requisito de una pandemia
la alta tasa de mortalidad, algo que se suponía en los anteriores usos del término
“pandemia”. Con lo cual, a partir de ese momento resultó mucho más fácil establecerla y
esto mismo fue lo que le permitió apresuradamente declarar la pandemia en 2009.
En los últimos años, se ha venido dando un proceso de “privatización” de la OMS, lo que
quiere decir que en su financiamiento han ido creciendo enormemente los aportes
privados, en detrimento de los aportes de los países.

Según la propia página de la OMS[1], los ingresos de este organismo provienen en un 77


por ciento de “contribuciones voluntarias”, dentro de lo cual encontramos a las
farmacéuticas y a fundaciones (entre las cuales destaca la Bill & Melinda Gates
Foundation que aporta apenas un poco menos que los propios EEUU; el mismísimo Bill
Gates, desinteresado benefactor de la humanidad, había predicho con una sugestiva
certeza que ocurriría una pandemia en una charla TED de 2015[2]).
Estas cuestiones no son claramente datos menores. Si tenemos en cuenta que la
contribución de la totalidad de los Estados suma un magro 17 % del financiamiento,
queda claro que la OMS representa y responde a los intereses de grupos privados.
Y es que precisamente, ¿qué sectores fueron los más beneficiados con la declaración de
la pandemia en 2009? La respuesta es obvia: las farmacéuticas, que tuvieron enormes
ganancias a partir de la fabricación y venta de vacunas.

Pero aún si ingenuamente no estuviéramos del todo convencidos de la intencionalidad del


accionar de la OMS, lo que podemos decir con certeza es que lejos de ser un organismo
imparcial, su discurso debe ser puesto en tela de juicio.

Sin embargo, los mass media replican sus datos y declaraciones como si fueran palabra
santa.
11- El 11 de marzo de este año la OMS declara nuevamente una pandemia, en este caso
por el brote de la nueva cepa SARS-CoV-2 del Covid-19.

Este nuevo patógeno se detectó el pasado diciembre en Wuhan (China) y se fue


expandiendo por todos los continentes.

Los números que permitirían evaluar el grado de gravedad de este virus están en
constante discusión, ya que se trata de una cepa desconocida.

Podríamos pensar, en principio, que este virus debe su peligrosidad a sus altas tasas de
morbilidad (contagio) y de mortalidad.

Si bien, como hemos dichos, los números están en permanente cambio, la tasa de
mortalidad no parece ser muy alarmante. La tasa de mortalidad, al día de la fecha, va
desde el 0,3 en Alemania, 0,9 en Suiza, 4 en China (1,4 % en Wuhan), 5,3 % en España,
7,5 % en Irán, 8,5 % en Italia. [3]

La OMS había declarado el 3 de Marzo que la tasa en promedio era del 3,4 %.
Estos números dejan al SARS-CoV-2 lejos de otros virus, incluso de otros virus Covid-19
como el SARS-CoV que tuvo un brote en 2003, con una tasa de letalidad del 10 % y el
MERS-CoV con una tasa del 35 %.

Teniendo pues este SARS-CoV-2 una baja tasa de mortalidad (que sin dudas será más
baja con el paso del tiempo, debido a que la tasa se calcula principalmente tomando a los
pacientes más críticos / basta ver que la tasa de mortalidad es más baja en los países que
están realizando más testeos[4]) su peligrosidad se debería aparentemente a la tasa de
contagio.
La OMS estimó la tasa de contagio entre 1,4 y 2,5[5]. Otras estimaciones han rondado, de
manera general, entre el 2 y 5,5. Estas cifras son similares a las tasas de contagio del
SARS-CoV con 2 a 5, el HIV con 2 a 5 y notablemente inferiores al Sarampión con una
tasa que va del 12 al 16[6].

Si bien todos estos números pueden y van a variar con el tiempo, todo indica que el
SARS-CoV-2 es un virus más entre otros, que destaca sólo por ser el primer tipo de
Covid-19 pandémico y que produce síntomas similares a una gripe común.
Por otro lado, es importante analizar la tasa de letalidad por franjas etarias. De 10 a 39
años la tasa oscila entre el 0,2 y el 0,4 %. De 40 a 49 años la tasa es de un 0,4%, de 50 a
59 años es de 1,3 %, de 60 a 69 de 3,6%, de 70 a 79 es de 8% y en 80 o más años de un
14,8%[7].
Si analizamos estos datos, podemos concluir que este nuevo virus representa un riesgo,
no muy severo por cierto, fundamentalmente para la gente mayor y para los grupos con
enfermedades crónicas o inmunodeficiencias.
Pero, ¿por qué entonces reaccionamos como si fuera el fin del mundo?

12- El Coronavirus ha logrado monopolizar todos los discursos, ya sea en una charla real
entre personas (algo hoy vedado en algunos países), en las redes sociales, en diarios,
revistas, radio, televisión y portales de Internet.
Esto no tiene precedente alguno: el discurso es exactamente el mismo y se replica en
todos los mass media, en todo el arco político, desde derecha a izquierda. Inclusive la
mayoría de los medios independientes replican el mismo discurso hegemónico que tuvo
su epicentro en los principales medios europeos y que se difundió virósicamente en todo
el mundo.
El razonamiento subyacente al discurso mediático es de estructura circular. Se nos dice
que estamos en una situación grave, lo cual se fundamenta en que enfrentamos una
situación grave.
Nos invaden millones de notas y noticias donde se nos indica qué precauciones debemos
tomar, donde se nos dice cómo nos debemos comportar para defendernos del Covid-19 y
donde jamás se nos dice por qué deberíamos hacer todas esas cosas.
¿Es el Covid-19 realmente grave? ¿cuál es el resultado al compararlo con otros virus?
¿cómo es su tasa de morbilidad y de mortalidad? Son estas preguntas que se evitan en la
mayoría de los casos. Los análisis comparativos escasean y es difícil encontrar datos
certeros.
En lugar de datos certeros, circulan ominosas fotos desde Italia de camiones en hilera
transportando cientos de cadáveres o videos de médicos llorando por el exceso de
trabajo. Los medios nos proporcionan constantemente números absolutos, contadores
siniestros de mortandad sin hacer comparativa alguna con otras enfermedades.
Si el Covid-19 lleva actualmente 350.000 casos de infección y 13.000 muertos, ¿no sería
adecuado cotejar las cifras con otros virus conocidos? ¿No sería adecuado aclarar que
las epidemias anuales de Influenza causan de 3 a 5 millones de casos graves y 290 000 a
650 000 muertes[8]? ¿No sería adecuado poner sobre la mesa los datos de las distintas
enfermedades para evaluar en su justa medida el nuevo brote de Covid-19?
Los mass media ejercen su fundamental función desinformadora diseminando el terror, y
su efectividad se ve multiplicada al infinito por las redes sociales, donde esta información
parcial de por sí desinformante se ve entremezclada por un sinfín de fake news que
agravan una y otra vez la situación.

13- Pero, cabe preguntarse, ¿es que realmente importan los datos duros? Si le
preguntamos a una persona cualquiera por qué siente el pánico que siente, ¿tendrá datos
para aportarnos? o mejor, ¿disminuirá su pánico una vez que le mostremos los datos que
no justifican dicho pánico sino todo lo contrario? La respuesta es: absolutamente no. Pero,
¿por qué siente tanto terror por un nuevo virus gente que cotidianamente cultiva sus
propias enfermedades incorporando cantidades bestiales de azúcar, sal, hormonas,
pesticidas, transgénicos o tabaco?
El Coronavirus, en tanto que psicovirus semiótico, ha logrado forjar un sentido común de
pánico y terror, del “sálvese quién pueda” que excede a cualquier argumentación racional.
Este nuevo sentido común que ha infectado las relaciones sociales constituye hoy en día
el telar que nos une como sociedad y oponerse a dicho sentido común implica un exilio
forzoso. Aquellos que concientizan ese estado de infección se exponen al linchamiento
social, en tanto que la sociedad responde con fervor religioso en defensa de este nuevo
sentido común.

14- Ahora es preciso hacer foco en el terreno fértil que posibilita este nuevo virus mundial,
algo tan evidente que no se suele tocar en discursos académicos.
A partir de la caída del muro de Berlín en 1989, se ha discutido profusamente respecto de
la caída de los grandes relatos y el pretendido fin de las ideologías con el fin del
comunismo.
Pero como bien se ha marcado en más de una ocasión, la aparente falta de ideologías del
mundo globalizado neoliberal no es más que la imposición generalizada de una ideología
que ha calado de tal modo que ya no se muestra a sí misma como ideología sino como
una clara y distinta descripción de la realidad.
Esta ideología no es otra cosa que una concepción científica del mundo que subyace
como sentido común y que cierra cualquier línea de pensamiento del ciudadano común.
Este cientificismo que constituye el marco paradigmático de la vida social implica una
necesaria adhesión de tipo religiosa.
Y esto que a veces puede resultar complicado de ver, se evidencia patentemente en la
actualidad, donde cualquier persona que se atreva a esbozar una crítica a esta
generalización del pánico es linchada simbólicamente por el común de la sociedad, donde
los propios médicos salen a decir en los medios que resulta peligroso cualquier manto de
duda respecto a esta pandemia, donde la gente organiza espontáneamente “aplausazos”
a la corporación médica a la manera de una plegaria, como bien han sido descriptos por
algunos medios.
Vivimos, pues, bajo el dominio de un realismo científico-capitalista donde estos dos
aspectos, a despecho de lo que suelen creer los marxistas, están imbricados
necesariamente, lo cual se muestra a las claras en el actual acontecimiento perpetrado
por la ciencia y uno de sus principales bastiones, la medicina, en alianza con los mass
media.

15- Nos enfrentamos ahora mismo al mayor espectáculo/simulacro de la historia de la


humanidad, superando ampliamente al otro gran espectáculo vivido en 2001 con la caída
de las Torres Gemelas.
Si el derribamiento/implosión de estas Torres constituyó un shock que vimos replicado
incansablemente por la televisión, fue este un hecho que la mayor parte de la población
mundial vivió desde afuera, de manera externa.
Ahora bien, con el Coronavirus no nos enfrentamos, sino que más bien pasa a ser un
virus que nos constituye desde adentro, subjetivamente, que cambia nuestra manera de
pensar, nuestros discursos y nuestras actitudes.
Pero, si como decía un filósofo francés, el espectáculo no es en efecto un acontecimiento
externo sino que es ante todo una relación social, la espectacularidad del Coronavirus no
se debe únicamente a la potencia de los mass media y las redes sociales, sino
principalmente a nuestra condición de huéspedes psíquicos y a nuestra complicidad y
compromiso de transmitir el virus a los demás.
Así como estamos enfermos, enfermamos a los demás. Y al que se resiste a la
enfermedad, lo linchamos.
16- Las consecuencias evidentes de la invención de una pandemia de esta índole son
muchas y diversas. Los ingresos de las farmacéuticas se verán incrementados
exponencialmente, por el aumento en la venta de fármacos en general, de ansiolíticos en
particular (estoy esperando ansiosamente estadísticas en este rubro) y luego por la venta
masiva de vacunas para poner fin/controlar el Covid-19.
Los gobiernos de algunos países, con la debilidad característica del Estado en nuestro
mundo globalizado, se dejan llevar por la paranoia global, estimando los costos políticos
de no responder fuertemente a la pandemia. En algunos casos porque no ven otra
alternativa y en otros casos por conveniencia en tanto que la pandemia permite desviar la
atención de otros problemas más graves.
Lo cierto es que hoy en día varios países han establecido la cuarentena obligatoria y otros
analizan hacerlo.
La tremenda crisis económica catapultada por la pandemia y posibilitada por el
elevadísimo nivel de financiarización de la economía mundial tendrá una dimensión que
de momento es difícil estimar, pero que probablemente esté a la altura o incluso supere a
la crisis financiera del 2008.
En principio, es lógico pensar que esta crisis que recién comienza termine generando una
mayor concentración del capital y un mayor empobrecimiento de los países periféricos,
cuyas economías dependen del precio de los commodities y/o del petróleo.
Pero más allá de las consecuencias políticas y económicas, la pandemia
del Coronavirus generará una acentuación de las condiciones de dominación existentes.
En un país periférico como la Argentina, lejos del epicentro de la pandemia del Covid-19 y
con tal sólo 158 casos confirmados al día de la fecha, se ha decretado la cuarentena
obligatoria.
En una encuesta difundida en un diario local[9], el 90 % de los encuestados opina que el
aislamiento obligatorio es necesario y el 82 % afirma tener mucho o bastante miedo. En el
primer día de cuarentena, se hicieron 2400 denuncias de personas hacia otras personas
que supuestamente estaban violando la cuarentena[10].

17- Si vivimos en un marco paradigmático que bien podemos llamar realismo científico-
capitalista, donde, decíamos, hay un nivel de compenetración entre la ciencia (y su
principal bastión, la medicina) y los medios masivos, podríamos hablar para ser más
precisos, de science media, como los promotores primarios de la epidemia del
coronavirus y de los smartphones como los principales vectores de contagio.

18- En un contexto mundial en el que se venían sucediendo protestas en distintos lugares


del mundo (Argelia, Bolivia, Gran Bretaña, Cataluña, Chile, Ecuador, Francia, Guinea,
Haití, Honduras, Hong Kong, Irak, Kazajstán, Líbano, Pakistán), en el que
presenciábamos una guerra comercial entre EEUU y China, en el que se venía
incrementando la discusión respecto de la vacunación compulsiva por parte de los
denominados “antivacunas”, en este contexto mundial estalla precisamente el brote de
Covid-19 (y convenientemente lo hace en China).
Este brote pandémico genera, por tanto, una interrupción en las protestas y al mismo
tiempo un enterramiento del discurso “antivacuna”.
Este simulacro llamado pandemia constituye un autogolpe por parte de los science
media que, lejos de constituir un golpe al capitalismo y de provocar un retorno del
comunismo, producirá un afianzamiento de las condiciones existenciales del capitalismo
globalizado en su versión neoliberal.
La hegemonía científico-mediática, de la mano de la OMS, incrementará enormemente su
poderío y será vista como la salvación de la humanidad una vez que se comiencen a
vender las vacunas contra el Coronavirus; vacunas que probablemente sean establecidas
como obligatorias por los Estados y que, aún si esto no sucediera, provocarían que la
mayor parte de la población corriera a vacunarse inmediatamente, aún cuando el Covid-
19 no es más fuerte de lo que es una gripe fuerte para la mayor parte de la población
mundial.
Las condiciones de existencia actuales donde los individuos nos encontramos atomizados
e hiperindividualizados se acentuarán dramáticamente, en la medida en que no sólo el
otro compite conmigo por el trabajo, por el éxito económico (tal como dicta el ideario
meritocrático del neoliberalismo), sino que ahora es además sospechoso de transmitirme
un virus.
De este modo, se dificultarán en un futuro acciones o proyectos colectivos por el terror
que habitará en nuestro subconsciente, incluso cuando ya nos olvidemos de este virus
biológico.
En tanto que la infección del Covid-19 en muchos casos es asintomática, todos somos
sospechosos. En ese sentido, como individuo me convierto en policía de mí mismo y de
los demás.

19- Mi hogar se convierte en un espacio de autoconfinamiento, donde me cuido de no


contagiar a otros y de que no me contagien, al mismo tiempo que miro atentamente por la
ventana para denunciar al vecino que no cumple la cuarentena.
El control ha llegado a un punto máximo cuando los individuos voluntariamente desean
ser confinados en cuarentena.

20- En conclusión, atravesamos un test de control iniciado por el capitalismo científico-


mediático, potenciado por el marketing del terror de los science media y replicado
infinitesimalmente por la red mundial de las redes sociales.
Este test ha tenido un éxito rotundo y ello es lo más preocupante del asunto.
La pandemia del Covid-19 no ocurrió ni ocurrirá; la dispersión por distintos países del
mundo de una nueva cepa de un virus biológico ya conocido no tiene la potencialidad
para generar lo que está ocurriendo.
La epidemia generalizada del Covid-19 se controlará y pasará, pero la pandemia
del Coronavirus dejará huellas muy profundas.
Lo que está en la tapa de los diarios no es el Covid-19, es el Coronavirus; lo que hace
colapsar los sistemas de salud de muchos países (ya de por sí en malas condiciones) no
es el Covid-19, es la paranoia general desatada por el Coronavirus, que hace mucha
gente que no debería estar en los hospitales sea internada y puesta en cuarentena.
El Coronavirus como dispositivo semiótico de control que opera a nivel del deseo,
estructurará nuestras subjetividades desde ahora en más como trasfondo aterrorizante de
todos nuestros proyectos, actitudes y formas de vida.
Agotado ya el efecto por el enemigo disperso pero físico del terrorismo, que tuvo su mayor
relevancia en la primera década de este siglo a partir del 2001, el sistema inventa un
nuevo enemigo ahora invisible para tornarse él mismo un sistema terrorista que produzca
un reafianzamiento del control de nuestras vidas.
Vivimos pues bajo un régimen de guerra global permanente, pero ahora supuestamente
contra un enemigo invisible, un virus biológico, que puede estar parasitando a cualquiera
de nosotros y que por ello -potencialmente al menos- nos parasita a todos.

21- Pero lo más terrible y preocupante de esto es: si este test ha resultado tan exitoso y
el nivel de control de la humanidad a llegado a límites insospechados, ¿qué nos puede
deparar el futuro?

22- Si es que podemos comenzar a pensar con el objetivo de encontrar o idear una cura o
un antivirus a esta pandemia del terror, el primer paso es reconocer que estamos todos
infectados.

Agradecimientos: Jean Baudrillard, Guy Debord, Franco “Bifo” Berardi, Mark Fisher, Gilles
Deleuze, Giorgio Agamben.

_________________________________________________________

[1] http://open.who.int/2018-19/contributors/contributor

[2] https://www.entrepreneur.com/article/347737

[3] https://www.economiadigital.es/politica-y-sociedad/coronavirus-la-falta-de-tests-situa-a-
espana-en-el-tercer-pais-con-mas-mortalidad_20046051_102.html

[4] https://www.eldiario.es/sociedad/coronavirus-Italia-Espana-Corea-
Sur_0_1007200429.html

[5] https://www.rtve.es/noticias/20200322/se-sabe-del-nuevo-coronavirus-china/
1996067.shtml

[6] https://www.theatlantic.com/science/archive/2020/01/how-fast-and-far-will-new-
coronavirus-spread/605632/

[7] https://www.elplural.com/sociedad/tasa-mortalidad-coronavirus-edad_233928102

[8] https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/influenza-(seasonal)

[9] https://www.pagina12.com.ar/254643-que-piensa-la-gente-sobre-la-cuarentena-y-el-
coronavirus
[10] https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2020/03/18/en-su-primer-dia-la-linea-
134-para-denunciar-a-personas-que-violan-la-cuarentena-recibio-2400-llamados-y-se-
investigan-130-nuevos-casos/

FUENTE: PLURALINCOGNITE

http://lobosuelto.com/la-pandemia-del-covid-19-no-ocurrio-ni-ocurrira-pluralincognite/?
fbclid=IwAR1D8yM67hTRovPM5am_TWPtYjfqJaGWZ_3CjMjXsno-ciYYPgBC-97miBM

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