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LODO. EUDALDO BAEZ-GALIB Abogado-Attorney at law P.O. Box 195634 San Juan, Puerto Rico 00919-5634 Tel. (787) 349-9651 ebglaw@prtc.net Via correo electrénico, 27 de abril de 2020. Comisién Estatal de Elecciones P/C/ Hon, Juan E. Davila Rivera, Presidente Re: Ley 12-2018 Saludos: Bl 19 de septiembre de 200, adquirié vigencia ia Izy Nam. 403 para disponer la celebracién de una eleecién de compromis' ios presidenciales en Pusrto Rico como parte del proceso clectoral pata la presidencia y vicepresidencia de Estados Uridos. El suscribiente radicé de inmediato un recurso de mandamus ante el Tribune! Supremo de Puerto Rico, al ampato de la jurisdiecién original de ese Tribunal, para que decr:tara su inconstitucionalidad. El caso fue trasladado (‘‘removed”) al Tribunal de Distrito Federal local para unirse al caso de Igartita de la Rosa v. U.S., (ler. Cir. 2000) 626 F. 3rd. $92)! alli litigandose y cuya controversia era si los ciudadanos de Estados Unidos residentes en Puerto Rico poseian el derecho a votar en las elecciones presidenciales. Habia una relacién intims entre las dos controversias, pues si en la jurisdiccién federal se decretaba la validez. del voto presidencial, la Ley 403 también era valida. Lnego de miiltiples etapas jrocesales en esa jurisdiocisin, se resolvié, por el tribunal apelativo (Ler. Circuito) que no existia ess; derechc. Pues, en atencidn a la autoridad constitucional, solo los ciudadanos de los varios estos pueden participar y.i05 del Distrito de Columbia por razén de una enmienda constitucional aprobada. El caso fue devuelto al Tribunal Supremo de Pusrio Rico que resolvid, en Béez Galib et al v. Comision Estatal de Elecciones 152 DPR 382 (2000), que la Ley 403 era inconstitucional. Ella violentaba el principio de “foncos piblivos para fines priblicos” consignado en la Sec. 9 del Art. ‘VI de la Constitucién de ELA y reconocié la decisién de Zgarttia como fuente de autoridad e interpretacién federal de la Constitucién de EEUU. » Previo a este Igartia, y con poste:ioridad, han habido varios -asos-radicados por la misma parte, cen diferentes planteamientos. Luego de éste Igarsia, huho uno atendido per el Primer Circuito “en pleno” (todos los jueces) resolviendo igual—no existe un derecho al voto—,y se fue en alzeds a1 Tribunal Supremo federal donde se denegd la expedicién del auto. Lo resuelto por igartva, aqui transcrito, es vigente y refleja lo también resuelto en todos los. ‘casos referente al “voto presidencial”. El pafs se encuentra, otra vez, ante esa disyuntiva constitucidnal al aproberse el 20 de enero de 2018, la Ley Niimero 12, con exactamente los mismos propdsitos v procesos electorales de la. 403. Difiere de la Ley 403 en expresiones en la Exposicién de Motivos y en una que otra disposicién que no la distinguen de la Ley 403. Sorprende, que durante elproceso de aprobacién we la Ley 12, no se hace referencia a la decisién judicial de inconstitucionalidad Ley 403 ni lo resuelto en Jgartiia, Ni por la entonces Secretaria de Justicia en su ponencia esorita apoyando la aprobacién, ni en cl Informe de la Comisién a cargo y menos aiin en la propia Ley. Lo que lanza sospechas, a cualquier observador educado en procesos legislativos, sobre intenciones sub silentio, Citemos, entonces, el estado de derecho actual en ambas jurisdicciones, federal y local. a) Jurisdiccién federal: “In Igartia 12, @ case brought by the same lead plaintiff and lawyer who appears before us, this court held with undeniable clarity that the Constitution of the United States does not confer upon United States Citizens residing in. Puerto Rico a right to participate in the national election for President and Vice-President. Addressing precisely the argument presented by the district court in this case, this court recognized that Article II of the Constitution explicitly provides that the President of the United States shall be elected by electors who are chosen by the States, in such manner asjeach state’s legislature may direct. We concluded that Puerto Rico, which is not a State, may not designate electors to the electoral college, ahd therofore, that the residents of Puerto Rico have no constitutional right!to participate in the national election of the President and Vice-President.” Enfasis suplido. b) Jurisdiccién local: “En el caso de autos, somos de la opinién que, como vemos més adelante, cl cumplimiento de la Ley 403 supra, infringe un deber ministerial de ‘mayor jerarguia: el impuesto por la Sec. 9 del Art, VI de la Constitucion del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, supra, que requiere a todo funcionario piblico la obligacién de utilizar fondos pablicos para fines piiblicos, que se aparte de la finalidad exigida por la Constitucién. Por lo tanto, la CELE. y sus funcionarios tienen el deber ministerial de abstenerse deutilizar recursos piblicos mue se aparta del fin publico requerido por la Cbnstitucién.” Béez Galib, pag. 394. Enfasis suplido. “...Si esa votaciénino tiene consecuencia alguna a la luz de lo resuelto por el Tribunal de Circuito federal en el caso.de Igartiia de la Rosa v. US. wistencia de! derecho alegado. Su progenie # Igartda fue el caso anterior donde! Circulto habla ya resuelto| ‘ha mantenido la improcedencia de un voto presidencial. (Citas obviadas), no existe fin piblico alguno que se satisfaga conforme al texto constitucional.” Baez Galib, pig. 398. En la jurisdiccion federal no ha ocurrido cambio a lo resuelto por los casos Igartia y en la local le diferencia desdé Béez Galib es la aprobacién de la Ley 12, que en nada varia lo resuelto en ese caso. Es evidente que la Ley 12 és inconstitucional.3Es copia a carbén de la Ley 403, Estimo que solo racionalizaciones juridicas, 0 tecnicismos procesales, podrian desautorizar a Baez Galib.* El suscribiente intenta motivar, mediante la presente, a ésta Comisién a ejercer su responsabilidad legal, segdin inandada por la Ley que la constituye, Ley 2011-78, Art. 2.002, de velar y proteger el seminal derecho de cada elector a votar acorde a los parmetros consignados en las Constituciones de Puerto Rico y Estados Unidos. Que sea actora, no observadora) en la consecucién de derechos electorales. No desplegar pasividad en espera de ser forzada por‘un tribunal a proteger esos derechos. El suscribiente no habré'de acudir al foro judicial a impugnar la Ley 12. Entiende que es imprescindible, para restaurar la confianza del electorado, que see ésta Comisién que dé un paso adelante. Recordemos que la credibilidad de los procesos electorales y sus instituciones descansan sobre el principio de confianza. Quede, ademés, informada la Comisién que ya el suscribiente acudi6, entendiendo era un foro primario, a la Junta de Supervisién Fiscal que administra la Ley PROMESA. La Junta, bajo esa Ley, ostenta la autoridad delegada por el Congreso de E.UU. para aprobar el presupuesto de Puerto Rico. Se solicit6.a ia Junta que por ser inconstitucional la Ley 12 se abstuviera de asignar fondos para la administracién de esa votacién. La Junta dectind, alegando no poseer jurisdiccién en ese asunto.* Se adjunta la comunicacién del suscribiente a la Junta y ig contestacién 2 Lo resuelo en igartda no es exclusivo del Primer Circuito. Véase Romeu v. Cohen, 2000 Wi. 1264243 (6.0.N.Y.} Guam v. US, 733 F.2d, 103 (1984), cert. denegado, 469 U.S. 1209 (1985). “Se ha insinuado que siendo el Tribunal en Bdez Gallb de ideologia diferente al actualy considerando la armpliacién en su composicién del Trisunal con esas propdsitos ideolégicos puede ocurtr tal revocacion, Véase las Opiniones Disidentes de los Jueces Asociados Correda del Rio y Rivera, predecesores ideokigicos de! actual Tribunal, opinando ue no procedia decretar la Inconstitucionalidad de la Ley 403. Sin embargo, el suscribiente no concurre, pues tal revocacién constituirfa un serio desfasejuriico al principio de “precedentes” yaa estabilidag constitucional 5 Alega la Junta que la Seccién 402 de PROMESA se lo impide. ("Nada de lo dispuesto en fa presente Ley se Interpretoré en el sentido de restringirel derecho de Puerto Rico o determinar su estatis politico futuro, incluyendo el realzer un plebiscto segin lo autorizado por la Ley Publica 113-76"). Enfsissuplido, Para la Junta, entonces fa Ley 12 es un ejercicio para “determiner” el estatus. Lo que unido a uno de los motivos de esa Ley (Exposicion de Motivos) — “transicién” haca la estaddad—arrojaserias duds dé sla Ley 22 es realmente un plebiscto implicit; cen el que una mera partcipacin se tenga como un voto por la estadidad (a historia reciente nos alerta ala argucia «dela matematica electoral) Urgentemente Iamamos también la atencién de esta Comisién, a enfermedades adicionales, a la ya seftalada, de la Ley 12. Veamos. a) Titulo de la Ley. En el titulo de la Ley 12 se hace constar “que la responsabilidad de supervisar esos procesos” recae en la Comisién Estatal de Elecciones. La propia Ley, Art. 2(6), define “Comisién” como Ia creada por la Ley 78-2011, Ley Electoral, 0 sea, el ente compuesto por los Comisionados representando los partidos politicos, y el Presidente. Sin embargo en su Artfeulo 3, se asigna la autoridad de administrar la eleceién dispuesta por la Ley 12 exclusivamente al Presidente, quien puede ser asesorado por los representantes de ios candidatos presidenciales. Los comisionados electorales quedan excluidos, aun cuando en el titulo son especificamente incluidos. Atigndase, a estos efectos, la Seccién 16 del Articulo III de la Constitucién del ELA. (“saguella parte de una ley cuyo asunto no haya sido expresado en el titulo serd rmuto.”) b) Mandato. La base legal para aprobar la Ley 12 es “viabilizar la transicién a la estadidad”, Exposicién de Motivos (enrolado), tltimo parrafo. Eso porque “La solucién final y definitiva para el problema colonial del estatus politico de Puerto Rico es la estadidad federada que ya obtuvo un mandato amplio y contundente de las urnas en la consulta de 2012.” Exposicién de Motivos (en enrolado) pagina 4. Enfasis suplido. La misma asamblea legislativa que aprobé esa Exposicién de Motivos de la Ley 12, aprobé el Proyecto del Senado 1467 (pendiente para la firma de la Gobernadora). Dispone el P. del S. 1467 quel es “...para la Definicin Final del Estatus Politico de Puerto Rico...” y para celebfar un plebiscito el 3 de noviembre de 2020 “...que solucione el centenario problema de Puerto Rico como territorio....” Enfasis suplido. Es evidente que la propia asamblea legislativa admite no haber un mandato en la Ley 12 como consecuencia dql proceso de 2012 y qué falsed esa aseveracion de jure con el obvio fin de inducir a eine electorado. Se desproveyé a la Ley 12 de su valor legislativo y raz6n de ser eee: ©) Coaceién penal. El Articulo 24 de la Ley 12 crea el siguiente delito:, “Toda persona que obrare en contravencién de esta ley 0 que teniendo una obligaciéa impuesta por la misma, voluntariamente dejare de cumplirla 0 seniegue a ello, incurtird en delito electoral...” Enfasis suplido. Se puede estipular, creo que sin objecién, que hay sectores del electorado que no favorecen una eleccién presidencial. Entre ellos funcionarios de colegio y funcionarios de la propia Comisién Estatal de Elecciones. El. delito instituido fuerza a esas personas, que tienen responsabilidades administrativas a nivel de colegio o de la Comisién, a participar aun cuando a consciencia objetan. Obviamente pueden optar, en vez, por no acudir a laborar para evitar delinquir, ocasionando desajustes, al no participar, en Jos procedimientos de.la Ley 12. Pero asumiendo que asistan y asuman su riesgo al negarse a participar del proceso de la Ley 12 y exijan el derecho que le asiste aa patticipar en el proceso de la eleccién general, causar un innecesario trastoque en la disciplina electoral que inevitablemente arrojaré dudas sobre el escrutinio en el Colegio y, obviamente, se abren, también, a ser imputados de delito. Entonces, téngase la presente, como ya antes indicado, como una solicitud de accién @ la Comisién para que rehtise administrar la Ley 12 al amparo del mandato de Bdez Galib, o acuda al foro judicial a plantear la incpnstitucionalidad de la Ley 12 en proteecin de nuestros derechos. Cuniquier de esas opciones eleva a éta Comisin ale atura del propésito de su exstencia, El suscribiente tienta a ésta generacién de lideres electorales a que asuma su responsabilidad como lo han hecho otra anteriores. (Esta comunicacién no exige ni requiere respuesta al suscribiente,)