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LOS ARGONAUTAS DEL PACIFICO OCCIDENTAL

“Los señores de la selva y mares primitivos”.

“Parece como si la visión feliz y salvaje de la vida primitiva de repente se hubiera


hecho realidad”( Malinowski, 1914, p.65) para comenzar, esta es una de las tantas
descripciones por la cual Malinowski, nos pudo dar una visión y transportarnos hacia la
aldea de los Massim meridionales, en las cuales los indígenas de la zona ya tenían una vida
cultural próspera, viéndose a primera instancia sus parcelas, casas decoradas y canoas en la
orilla, tapadas por hojas de palmera, cada casa estaba distanciada de la otra, y cada una
contaba de un pequeño bosquecillo y árboles frutales -algo de lo cual nuestro autor del libro
de Los Argonautas del Pacifico Occidental observó-. Era curioso como noto una diferencia,
cuando en unos de los pequeños caseríos había algunas casas dejadas con los objetos
domésticos esparcidos por la zona, y esto significaba la muerte de uno de los ancianos de la
aldea (los cuales eran la mayor autoridad).

En sus orígenes los Massim, meridionales eran caníbales cazadores de cabeza y solían hacerles

ataques a sus enemigos, ahora tienen un complejo circuito comercial, el cual se denomina, como Kula.

Basado principalmente en el intercambio de objetos ceremoniales, los cuales eran regalados por sus

participantes esperando un contra regalo. Según los muyuw un buen intercambio de estos objetos

podía tener un significado matrimonial. Los artículos kula que podían ser regalados solo eran dos el

soulawa y el mwalli. El primero era un collar de concha roja y que se movía hacia el norte en el

circuito, los trobriandeses llamaban veigun o soulava. Por el contrario, el mwalli cuyo sentido de

circulación era inverso, haciendo de este intercambio algo más didáctico, era un simple brazalete de

conchas blancas.
Malinowski en su obra se basa en este intercambio comercial, el cual afecta a las tribus
indígenas participantes en este canje, volviéndose parte de sus ideas, ambiciones, deseos y
vanidades, pero también nos describe el método etnográfico, utilizando un pensamiento
completamente limpio y sincero. Malinowski (1914) consideraba que:

Una fuente etnográfica tiene valor científico incuestionable siempre que podamos

hacer una clara distinción entre, por una parte, lo que son los resultados de la

observación directa y las exposiciones e interpretaciones del indígena y, por otra

parte, las deducciones del autor basadas en su sentido común y capacidad de

penetración psicológica. (p.21).

Dándonos así la diferencia en cómo se presenta la información, ya que esta está en un

idioma más conceptual y severo, el cual resulta más complejo de absorber para el lector.

En este trabajo de investigación nuestro autor se describe como un principiante, sin

experiencia suficiente en trabajo de campo, fue abatido por la frustración y tristeza de tanto

intentar ser admitido por los indígenas o recopilar alguna información, luego de varios

intento lo logro, acompañado de un guía, Malinowski se pudo fijar, en como los ancianos

de la tribu mostraban su respeto que dándose sentados y los demás participante se

agruparon al rededor, dándole una pizca de esperanza de que las cosas serían más fáciles

y volver la próxima vez solo.

Nuestro autor intento captar del material muerto que recopilo, buscando relatar la

interpretación de la vida tribal, pero esto no fue lo suficiente para avanzar en la vida

cultural del indígena, así que siguió meticulosamente unas reglas de cultura general y

otras metodológicas, las cuales lo llevaron a recopilar la suficiente información.

enfatiza que:
Los principios metodológicos pueden agruparse bajo tres epígrafes principales;

ante todo, el estudioso debe albergar propósitos estrictamente científicos y

conocer las normas y los criterios de la etnografía moderna. En segundo lugar,

debe colocarse en buenas condiciones para su trabajo, es decir, lo más importante

de todo, no vivir con otros blancos, sino entre los indígenas. Por último, tiene que

utilizar cierto número de métodos precisos en orden a recoger, manejar y

establecer sus pruebas (Malinowski, 1914, p.24).

Estos pasos hicieron que la confianza de la tribu hacia nuestro antropólogo creciera,

dando paso a la información recopilada en su obra. Para finalizar nuestro autor, basado en

la recopilación coherente de información sobre una estructura social, no solo seleccionando

la información divertida y extravagante, si no también, la integral que compone a esa etnia,

“sin hacer ninguna diferencia entre lo que es un lugar común carente de atractivo o normal,

y lo que llama la atención por ser sorprendente y fuera de lo acostumbrado” (Malinowski,

1914, p.28). Bonislaw Manilowski nos data de un importante conocimiento de las tribus de

Nueva Guinea, su sistema de comercio, denominado kula y su método etnográfico.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Malinowski, B. (1973). los argonautas del pacifico occidental. Londres: por la editorial
Península en la colección “Historia, ciencia, sociedad”.