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El talento humano está relacionado con la planeación, organización, desarrollo y coordinación y

el control establecido para promover el desempeño eficiente del personal, así como también
brindar el medio que permite a las personas que colaboran en la administración del talento
humano, alcanzar los objetivos individuales relacionados directa o indirectamente con el
trabajo.

Un sistema de gestión del talento humano en la empresa mide y administra el desempeño de


los colaboradores a través de la capacitación, la retroalimentación y el apoyo, que les permita
tener una visión clara de las competencias que necesitan para alcanzar el éxito personal y
organizacional.

En el campo de la psicología se han identificado variables fundamentales que tienen influencia


directa en la productividad y la satisfacción en el trabajo, las emociones, las actitudes, y la
motivación son algunos de ellos.

La personalidad se refiere a todo un conjunto de características individuales interrelacionadas


de manera dinámica y que le permiten a la persona reaccionar, interactuar y adaptarse a las
exigencias del medio social de una manera única, evidenciando patrones de comportamiento
más o menos notables.

La personalidad de cada individuo está determinada por múltiples factores, que juegan diversos
papeles a lo largo de la vida, entre los más importante tenemos:

La Herencia: son aquellos aspectos transmitidos por vía genética, como las características
físicas (estatura, rasgos faciales), el género, el temperamento, y toda aquella información
contenida en los genes. Actualmente se otorga gran importancia a estos factores en la
determinación de algunas características de la personalidad, como la timidez, la ansiedad, los
gustos particulares, algunas habilidades específicas. En numerosos estudios con gemelos que
han sido separados al nacer se ha establecido que a pesar de haber crecido en ambientes
diferentes y en muchos casos opuestos, manifiestan grandes similitudes en sus preferencias y
formas de relacionarse con el mundo.

El ambiente: al igual que los factores genéticos, los aspectos ambientales son fundamentales
al analizar la personalidad. La cultura en la que crecimos, el tipo de familia que nos educó, las
características de los grupos particulares en los cuales recibimos nuestros aprendizajes (jardín
infantil, escuela , trabajo , iglesia), las experiencias particulares que vivimos; todos ellos
moldean nuestras actitudes y nuestras expectativas , y marcan la manera como nos
relacionamos con los demás. 

La situación: el tercer factor importante es la situación particular en la cual nos hallamos. Una
persona con características generalmente estables pueden cambiar de acuerdo a las
exigencias particulares del momento.

Cuando una persona manifiesta repetidas veces un comportamiento especial como la timidez,
la sumisión, la agresividad, la rigidez, suele afirmarse que se trata de un rasgo de personalidad
y lo utilizamos para describir a la persona. Los rasgos de personalidad identificados son muy
numerosos pero en general, muchos autores coinciden en agruparlos en categorías.

Extroversión: dimensión de la personalidad que caracteriza a alguien sociable y comunicativo.

Apertura a la experiencia: dimensión de la personalidad que caracteriza a alguien.

Estabilidad emocional: dimensión de la personalidad que caracteriza a alguien calmado,


entusiasta, seguro de sí mismo, positivo, contrario a ser tenso, nervioso deprimido, inseguro.

Afabilidad: dimensión de la persona que caracteriza a alguien de buen carácter cooperativo y


confiable.
Rectitud: dimisión de la personalidad que corresponde a alguien responsable, confiable.

Podemos definir la emoción como un estado mental activado o agitado como producto de
estímulos ambientales, ideas recuerdos y que se traduce en gestos o conductas particulares.
Es un estado interno (fisiológico y mental) que le proporciona a la persona una experiencia de
placer o displacer, según la respuesta dada a una situación específica, y la lleva a conseguir lo
que puede ser útil para satisfacer una necesidad o evitar aquello que se opone a esta
necesidad.

Las personas se distinguen en el ambiente laboral, por manejo adecuado e inadecuado de sus
emociones; quien se deja llevar fácilmente por ella (entra en cólera fácilmente, llora con
facilidad, frustra por motivos menores y pierde el interés) se le considera una persona
emocionalmente inestable, y esta característica de personalidad puede convertirse en un logro
para sus objetivos e igualmente puede interferir con el trabajo del grupo de manera
significativa, más aun si se trata de los líderes.

En la Administración del talento Humano actual se considera fundamental que las personas
que entran a formar parte de un equipo, tenga un manejo adecuado de sus emociones, como lo
plantea Goleman “las reglas del trabajo están cambiando. Ahora se nos juzga según normas
nuevas, ya no importa solo la sagacidad, la preparación y la experiencia, sino como nos
manejamos con los demás, para decidir a quién se deja ir. Este control emocional implica poder
elegir la forma correcta de expresar sentimientos tanto positivos como negativos, para causar
los impactos deseados y mantener las relaciones adecuadas con los otros.

La percepción puede definirse como la forma particular en cada persona capta, analiza e
interpreta el mundo que le rodea, para mantener una relación de equilibrio con el entorno. Este
concepto es importante dado que cada persona tiene una manera diferente de percibir los
sucesos cotidianos, y es normal que antes un evento cualquiera, las personas implicadas
tengan percepciones disimiles e incluso contradictoria lo que suele dificultar el acuerdo.

En el proceso perceptivo influyen factores internos del individuo, como su capacidad particular
de captar a través de los órganos de los sentidos; su capacidad para entender de manera
particular a determinado estímulos; sus motivos o motivaciones, determinados por sus
necesidades; sus intereses y valores.

Influyen también factores externos, como las características de los estímulos y la situación
particular en la cual se halla el individuo. Percibimos con mayor fuerza aquellos estímulos que
se relacionan con nuestra necesidad e intereses.

Habitualmente el ser humano está más dispuesto a atender y percibir determinadas cosas del
ambiente, y aquello que va a observar de manera selectiva está en función de las experiencias
particulares que haya vivido y a más largo plazo, de sus intereses personales.

Cuando nos relacionamos con otras personas tratamos de desarrollar explicaciones del por qué
se comportan de determinada manera, y la forma como respondemos a ese comportamiento
depende de gran medida de estas teorías. Cada persona entonces tendrá una explicación
lógica según su propia forma de ver el mundo y esto lo conducirá a comportarse de manera
particular frente a los otros. Sin embargo es difícil tener percepciones realmente objetiva de la
realidad, y la mayoría de ellas son distorsionadas por nuestros temores, prejuicios,
experiencias negativas, nivel de autoestima y muchos otros factores.

Otro factor psicológico fundamental que debe tenerse en cuenta en la administración de los
recursos humanos es la actitud, definida como la posición específica que adopta una persona
respeto a un objeto o situación particular, se refiere a lo que siente, piensa y hace respecto a
dicho objeto o situación. Se hace referencia por ejemplo a la actitud que alguien tiene hacia las
elecciones presidenciales, para expresar si está a favor o en contra de estas, o si es posible
que vote o no.
Las actitudes están formadas por tres componentes básicos:

Componente cognitivo o cognoscitivo: se refiere a lo que la persona sabe o piensa del


objeto de actitud, y que le permite describirlo como bueno o como malo, o darle un juicio de
valor ; por ejemplo, que tanta información tiene a cerca de los candidatos presidenciales, y que
piensa de cada uno de ellos.

Componente afectivo: se refiere a los sentimientos que el objeto de actitud despierta en el


individuo, si le agrada o desagrada; por ejemplo cuál de los candidatos a la presidencia le
parece más agradable, o cual le despierta antipatía.

Componente conductual: hace referencia a lo que el individuo finalmente hace, o la manera


cómo se comporta con el objeto actitud; para nuestro ejemplo, ¿finalmente votara por el
candidato del cual tiene información positiva y que despierta sentimientos agradables?

Las actitudes se adquieren a través de los procesos de aprendizaje y de las experiencias por
las cuales atravesamos a lo largo de la vida, en un proceso constante de adaptación a las
normas y exigencias de la sociedad. Al analizar así las actitudes podemos entender lo
importante que resultan, ya que determinan en gran medida la manera como las personas
finalmente se comportan. Son un elemento psicológico que debe ser tenido en cuenta en el
momento de seleccionar y evaluar a los empleados.

La motivación está constituida por todos los factores capaces de provocar, mantener y dirigir la
conducta hacia un objetivo.

Hoy en día es un elemento importante en la administración del personal por lo que se requiere
conocerlo, y más que ello, dominarlo, sólo así la empresa estará en condiciones de formar una
cultura organizacional sólida y confiable.

La motivación humana es uno de los factores interno del comportamiento humano en la


organización que requiere mayor atención, ya que sin un mínimo conocimiento acerca de lo
que motiva una conducta será muy difícil comprenderla. De manera general, la motivación
puede ser entendida como lo que siente un individuo ante una necesidad insatisfecha, que
origina un estado energizado que impulsa la acción hasta lograr la meta.

La motivación también es considerada como el impulso que conduce a una persona a elegir y
realizar una acción entre aquellas alternativas que se presentan en una determinada situación.
En efecto, la motivación está relacionada con el impulso, porque éste provee eficacia al
esfuerzo colectivo orientado a conseguir los objetivos de la empresa, por ejemplo, y empuja al
individuo a la búsqueda continua de mejores situaciones a fin de realizarse profesional y
personalmente, integrándolo así en la comunidad donde su acción cobra significado.

El impulso más intenso es la supervivencia en estado puro cuando se lucha por la vida, seguido
por las motivaciones que derivan de la satisfacción de las necesidades primarias y secundarias
(hambre, sed, abrigo, sexo, seguridad, protección. etc.).

Algunas conductas son totalmente aprendidas; precisamente, la sociedad va moldeando en


parte la personalidad. Nacemos con un bagaje instintivo, con un equipo orgánico; pero, la
cultura va moldeando nuestro comportamiento y creando nuestras necesidades. Las normas
morales, las leyes, las costumbres, las ideologías y la religión, influyen también sobre la
conducta humana y esas influencias quedan expresadas de distintas maneras. En cualquiera
de tales casos, esas influencias sociales externas se combinan con las capacidades internas
de la persona y contribuyen a que se integre la personalidad del individuo aunque, en algunos
casos y en condiciones especiales, también puede causar la desintegra