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Didier Anzieu Por otro lado, con respecto al desarrollo sexual, Freud propuso que

cualquier individuo atraviesa una serie de fases en su desarrollo sexual, cada fase
se caracteriza por una zona erógena, zona del cuerpo que produce la satisfacción de
la libido) y el desplazamiento de estas zonas dominantes conlleva la sucesión de
una fase a otra. Cada fase se caracteriza por un tipo de relaciones objetales y de
mecanismos psíquicos que nos indican la evolución de la personalidad del individuo
y de su socialización progresiva. Estas fases reciben el nombre de oral, anal,
fálica, de latencia y genital.
La sentencia habla de ακουειν, oír y haber oído; de ομολογειν, decir lo Mismo;
del Λογος, la sentencia y la Leyenda; del εγω, el pensador mismo, es decir, como
λεγων, el que habla. Heráclito considera aquí un oír y decir. Expresa lo que el
Λογος dice: ΕνΠαντα, Uno es todo. La senten-cia de Heráclito parece comprensible
desde todos los puntos de vista. Sin embargo, aquí todo sigue siendo cuestionable.
Lo más cuestionable de todo es lo más evidente, a saber, nuestra presuposición de
que, para nosotros, los que hemos venido después, para la inteligencia de la que
nos servimos todos los días, lo que Heráclito dice tiene, de un modo inmediato, que
resultar evidente. Es esto una exigencia que, presumiblemente, no se ha cumplido ni
siquiera para los con-temporáneos de Heráclito, como tampoco se ha cumplido para
sus compañeros de viaje.