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ANÁLISIS DE CASO: 28 DÍAS

Por Raúl Gallardo Vidales

En primer lugar vemos a Gwen, una mujer joven a la que le gusta beber, divertirse,
bailar, una vida disparatada. La película comienza cuando después de una noche
de juerga, despierta y recuerda que es la boda de su hermana a la que llega ebria,
y arruina por completo, al grado de caerse sobre el pastel, robarse la limusina y
chocarla de frente contra una casa.
Gwen aparece en un centro de rehabilitación, en el que un juez decidió ingresarla
durante 28 días para procurar su restablecimiento sin embargo ella no lo toma tan
enserio y a la primera logra escaparse con su novio por lo que su supervisor
decide enviarla a la cárcel. Ésta será la primera advertencia severa que recibirá -
¿desde cuándo?-. Diríamos que este supervisor encarna la autoridad de una ley
que siempre ha estado ausente del universo de Gwen. El imponer la ley marcará
el comienzo de la contención de su desborde. Diríamos de su adicción al goce
(Braunstein, 2003).
Gwen se integrará a las terapias grupales donde irá haciendo del grupo su familia
y de su compañera de cuarto, Andrea, quien apenas tiene 17 años, una hermana,
quien será clave en el restablecimiento de Gwen.
Las reminiscencias de Gwen durante la terapia, nos hablan de una madre que es
más una hermana que una madre, que no se preocupa ni siquiera por cubrir las
necesidades básicas de sus hijas, para quien todo debe ser divertido y si no ¿qué
sentido tiene? Esa madre es la madre que Gwen ha interiorizado, con quien se ha
identificado y a quien invoca cada vez que apela a esa cultura del fun (Bruckner,
2008).
Se aprecia aquí, desde Erikson (2000), un fuerte apego de Gwen para con el
objeto materno, de quien no se ha diferenciado. El conflicto que debe atravesar
debe llevarla hacia la individuación, hacia la intimidad, por lo que atravesará
periodos de introspección durante su internamiento. Periodos reflexivos, lúdicos,
empáticos y dolorosos: un segundo nacimiento.
Un día, descubre a Andrea tirada en el cuarto: ha sufrido una sobredosis que la
llevará a la muerte. A partir de aquí Gwen despertará a su intimidad. La muerte de
esa hermana simbólica la hará confrontarse con la muerte por sobredosis de su
propia madre-hermana. Vemos a Gwen con la mirada perdida frente a un lago, en
una escena desoladora. Es entonces cuando aparece su hermana con quien se
reconcilia por fin, una vez que ha madurado y reconocido el desorden de su
personalidad, cuando logra decir: soy Gwen soy alcohólica y drogadicta.
Finalmente, en la última secuencia, Gwen sale del nicho familiar para enfrentarse
sola a su departamento. Lo primero que hará: ir por comida. Ha introyectado a la
madre nutridora como objeto bueno. Ahora, a pesar de estar en un bar, no bebe,
sino que se deshace de su antiguo novio-compañero de juegos.
Gwen ha nacido como adulta.

Bibliografía
Braunstein, N. (2003). El goce: un concepto lacaniano. México: Siglo XXI
Bruckner, P. (2008). La euforia perpetua. México: Tusquets-CONACULTA
Erikson, E. (2000) El ciclo vital completado. Barcelona: Paidós.