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Contenido
Editorial
Quo vadis?.......................................................... 3
Ediciones anteriores Por: John Jairo Montoya, S.J.

Política Dirección
Los comienzos del gobierno Duque. Realidera- Alejandro Angulo Novoa, S.J.
miento ideológico y recomposición del mundo
político ............................................................... 5 Edición
Por: Fernán E. González González, S.J. John Jairo Montoya, S.J.

Implementación Coordinación editorial


Vientos de retroceso en la implementación del Mónica Osorio Aguiar
acuerdo de paz con las FARC-EP ...................... 11
Comité Editorial
Por: Francisco Taborda Ocampo
Luis Guillermo Guerrero Guevara
Marco Fidel Vargas
¿Cuál será el ritmo de la implementación del
Fernando Sarmiento
acuerdo de paz en el nuevo gobierno? ........... 18 Martha Cecilia García
Por: Clara Ramírez G. y Consuelo Corredor Fernán González, S.J.
Martínez John Montoya, S.J.
Mónica Osorio Aguiar
Paz
Dicotomías peligrosas: Comentarios sobre la Colaboran en este número
persecución al crimen y la solución política al John Jairo Montoya, S.J.
conflicto con el ELN ......................................... 24 Fernán E. González González, S.J.
Por: Camila Carvajal Oquendo Francisco Taborda Ocampo
Clara Ramírez G.
Consuelo Corredor Martínez
Movimientos sociales Camila Carvajal Oquendo
“La palabra dicha no vuelve atrás”, Horacio ....29 Martha Cecilia García
Por: Ana María Restrepo Rodríguez y Martha Ana María Restrepo Rodríguez
Cecilia García Carolina Cepeda Másmela
Jorge Iván González
Protesta social y participación política: los riesgos Silvia Pabón
de la incomprensión......................................... 38 Luis Enrique Galeano
Por: Carolina Cepeda Másmela Daniela López
Alejandro Angulo, S.J.
Economía Martha Lucía Márquez Restrepo
Duque no corrige el daño estructural
de la economía................................................. 43 Edición fotográfica
Mónica Osorio Aguiar
Por: Jorge Iván González
Ilustración de portada
Justicia Juan Cáceres
Reforma a la Justicia.
Tensiones políticas en juego............................. 46 Diagramación
Por: John Jairo Montoya, S.J. indesigncolombia.com

Regiones
PDET del sur del Tolima: Incertidumbre,
objetivos ambiciosos en contextos adversos y Centro de Investigación y Educación
Popular/ Programa por la Paz
discontinuidad.................................................. 50
(CINEP/PPP)
Por: Luis Enrique Galeano y Silvia Pabón
Carrera 5 No. 33B-02
Tel: 2456181
Tumaco, de paraíso a infierno.......................... 55
www.cinep.org.co
Por: Alejandro Angulo, S.J. y Daniela López comunicaciones@cinep.org.co
Bogotá D.C., Colombia
Internacional Septiembre - Noviembre 2018
La política exterior de Iván Duque en cien días de
gobierno........................................................... 60 ISSN: 0121-3385
Por: Martha Lucía Márquez Restrepo
Movimientos sociales

Protesta social y
participación política:
los riesgos de la incomprensión
Por: Carolina Cepeda Másmela*

Este artículo argumenta que los cambios de los últimos ocho años tas perspectivas y han tenido respuestas
en el contexto de la movilización social en el país contribuyen a diferentes, pero han contribuido a un
cambio en la percepción y el alcance de
su expansión como mecanismo válido de participación e inciden- la movilización social en el país. Y estas
cia política. Los retos de la protesta social están en el desarrollo transformaciones no pueden ser obvia-
de los conflictos actuales (como los relacionados con el medio am- das por el recién estrenado gobierno de
biente y la creciente desigualdad), la paradoja de la propuesta del Iván Duque.
gobierno Duque de regular las movilizaciones (en busca de con- Este artículo argumenta que los cam-
bios de los últimos ocho años en el
trol y contención ante las dificultades actuales para retornar a un contexto de la movilización social en el
escenario de represión y estigmatización abiertas), y la capacidad país contribuyen a su expansión como
y el entusiasmo de las organizaciones, activistas y ciudadanos mecanismo válido de participación e in-
para mantener viva y extendida la movilización social. cidencia política, y sus retos están en:

L
1. El desarrollo de los conflictos actua-
a movilización social en Co- rrilla de las FARC. En dicho periodo es les, como los relacionados con el medio
lombia experimentó transfor- posible identificar un aumento en las ambiente y la creciente desigualdad; 2.
maciones en el periodo 2010- movilizaciones sociales alrededor de as- La paradoja de la propuesta del gobier-
2018, teniendo como telón pectos diversos, tales como educación, no Duque de regular la protesta social
de fondo los cambios en la derechos laborales, medio ambiente, en busca de control y contención ante
estructura de oportunidad política, fruto defensa del campo, derechos humanos, las dificultades actuales, para retornar
del proceso de paz entre el gobierno de derechos indígenas y paz. Todos estos a un escenario abierto de represión y
Juan Manuel Santos y la entonces gue- temas han sido abordados desde distin- estigmatización; y 3. La capacidad y el

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entusiasmo de las organizaciones socia- misma permitió que dichos sectores


les, activistas y ciudadanos para man- Tarrow (1997) define los sociales percibieran al gobierno como
tener viva y extendida la movilización. ciclos de protesta como una más propenso a responder a las voces
fase de intensificación de disidentes; y, en tercer lugar, el discurso
Colombia: nuevo ciclo de conflictos sociales y acción de paz y de salida negociada al conflicto
movilizaciones sociales colectiva. En estos es posible armado deslegitimó cualquier respuesta
observar una especie de efec- represiva por parte del gobierno frente a
Tarrow (1997) define los ciclos de to contagio que empieza con actores políticos no armados y con es-
protesta como una fase de intensifica- grupos u organizaciones pio- trategias pacíficas (aunque disruptivas).
ción de conflictos sociales y acción co- neras en la acción colectiva Para describir los últimos ocho años
lectiva. En estos es posible observar una en Colombia como un ciclo de movili-
especie de efecto contagio que empieza zación social, se puede afirmar que su
con grupos u organizaciones pioneras inicio fue en 2011 con el paro de los
en la acción colectiva, los “madruga- transportadores de carga en contra del
dores”, que con sus demandas, reivin- aumento en las tarifas de los fletes y
dicaciones y estrategias crean nuevas la corrupción en Guatemala y Hondu- con las movilizaciones de estudiantes
oportunidades para que otros sigan su ras. Adicionalmente, en dicho periodo universitarios en contra de la reforma
ejemplo; bien sea porque muestran que se dieron varios cambios en el entorno a la Ley 30 de 1992 de Educación Su-
la movilización no tiene costos tan altos político nacional que favorecieron la perior, y la consecuente profundización
como se cree o porque esta se convierte movilización social como una forma de de su mercantilización. Las protes-
en la mejor estrategia para alcanzar me- participación política legítima, siendo el tas estudiantiles se prolongaron hasta
tas trazadas. Dichos ciclos tienen como proceso de negociación de paz entre el 2012, innovando en los repertorios y
correlato, siguiendo el argumento de Ta- gobierno y las FARC un elemento cen- ampliando su discurso a otros sectores
rrow, cambios en la estructura de opor- tral por tres razones fundamentales. En sociales, como los trabajadores y los
tunidad política, entendida como los primer lugar, el inicio de las negociacio- desempleados. En este proceso se creó
rasgos del entorno político que incenti- nes hizo explícito el reconocimiento del la Mesa Amplia Nacional de Educación
van o desincentivan la acción colectiva. conflicto armado por parte del gobierno, (MANE), que logró bloquear el proyec-
El periodo 2010-2018 coincidió con lo que le permitió a otros sectores so- to de reforma de ley, al tiempo que de-
las olas de movilización de la Prima- ciales mostrar que este iba más allá de mostró que la protesta social es una vía
vera Árabe, los indignados en España, la confrontación armada y que era ne- legítima de participación y acción polí-
la generación precaria en Portugal, Oc- cesario poner temas como la desigual- tica. Al paro de transportadores y a las
cupy Wall Street en Estados Unidos, las dad, la educación, el medio ambiente y movilizaciones estudiantiles les siguie-
movilizaciones estudiantiles en Chile los derechos ciudadanos sobre la mesa. ron fuertes protestas protagonizadas
y México, y las manifestaciones contra En segundo lugar, la negociación en sí por campesinos, indígenas, maestros,

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organizaciones de víctimas y cultivado- Este panorama, por supuesto, no sig-


res de hoja de coca de algunas regiones nifica que en la Colombia previa a 2010
del país, entre otros. no existiera la movilización social. Al
Otro gran momento de movilización Trabajos como los de contrario. Trabajos como los de Archila
tuvo lugar un año después, en 2013, Archila (2003) y Múnera (2003) y Múnera (1998) muestran que
cuando distintas organizaciones cam- (1998) muestran que la his- la historia política del país ha tenido
pesinas se movilizaron para mostrar los toria política del país ha te- como protagonistas a las organizaciones
efectos negativos del tratado de libre nido como protagonistas a sociales. Sin embargo, picos de movili-
comercio entre Colombia y Estados Uni- las organizaciones sociales. zación como los observados en el ciclo
dos. Si bien la demanda central de las 2010-2018 no han sido constantes en
protestas (la renegociación de los térmi- la historia colombiana reciente. Ahora
nos del tratado) no tuvo mucho éxito, bien, esto no significa que la protesta
estas sí lograron que el gobierno reco- social en Colombia esté exenta de repre-
nociera a las organizaciones campesinas acuerdo alcanzado y su futura imple- sión, sobre todo si se tiene en cuenta
como interlocutoras válidas, abriendo mentación, aunque el voto en las urnas que desde la firma del acuerdo de paz
un espacio para la discusión sobre el li- no hubiera sido favorable. en diciembre de 2016 se han asesinado
bre comercio y sus efectos en el campo, Una mirada detallada a este ciclo de alrededor de 311 líderes sociales y que
el medio ambiente y la vida cotidiana de movilización permite observar, a prime- según reporta el proyecto The Defenders
las personas. Asimismo, estas protestas ra vista, una expansión de la empatía del diario británico The Guardian, Co-
despertaron la empatía de los habitantes con causas y movilizaciones sociales lombia es el tercer país en donde más
de la ciudad, quienes pese a no tener ajenas (Reitan, 2007), pero apropiadas líderes ambientalistas han sido asesina-
una identidad como trabajadores rura- por diversos sectores de la sociedad dos entre 2015 y octubre de 2018, con
les, sí se sumaron a las concentraciones debido a factores como la difusión de un vergonzoso record de 95 personas,
y marchas que llegaron desde diversas información e imágenes en tiempo real solo superado por Brasil y Filipinas,
regiones hasta Bogotá. a través de redes sociales en línea (Fa- donde las cifras ascienden a 145 y 102
Tres años después, en la etapa pos- cebook, Twitter y Youtube) (Martínez respectivamente.
terior al plebiscito del 2 de octubre de y Avella Bermúdez, 2016). De manera
2016, el país fue escenario de moviliza- particular, este proceso se fortaleció con El riesgo del nuevo gobierno:
ciones a favor del acuerdo de paz. Estas las marchas a favor del acuerdo de paz, no entender la razón de ser
consistieron básicamente en marchas las cuales motivaron a segmentos de po- de la movilización social
multitudinarias y ejercicios de pedago- blación que tradicionalmente no se mo-
gía sobre lo que había sido negociado, vilizan a tomar parte en distintas formas La movilización social es fuente de
y su meta era mostrar que amplios y de acción colectiva, contribuyendo así a cambios colectivos que se institucio-
diversos sectores de la sociedad sí res- desestigmatizar parcialmente la protesta nalizan con el paso del tiempo. Así lo
paldaban el proceso de negociación, el social.
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han mostrado distintos estudiosos de la protesta hecha por su ministro del


los movimientos sociales, como McA- Interior, Guillermo Botero. Ello puede
dam, Tarrow y Tilly (2001), Melucci Justamente en esto radica el entenderse más bien como un intento
(2002), Tarrow (2007) y Tilly (2010), poder de transformación de la de restricción, en la medida en que esta
quienes identifican el cambio social movilización social: en obligar ya está regulada a través de mecanis-
como la razón de ser de las moviliza- al sistema a que tramite las de- mos como la entrega previa de rutas de
ciones. En otras palabras, el porqué de mandas y modifique las institu- marchas a las secretarías de gobierno de
un movimiento de este tipo radica en ciones para que lo que se exige los municipios. Así es posible interpre-
su inconformidad con el estado actual tenga una solución real. tar las declaraciones previas a la pose-
de las cosas y en el profundo deseo de sión de Duque el 7 de agosto de 2018,
transformarlo para mejorar –sea lo que cuando Botero afirmó ante medios de
sea que eso signifique–. Para conseguir- comunicación que “en el ámbito social,
lo, los movimientos emplean distintas respetamos la protesta social, pero tam-
estrategias que les permiten llamar la Y, justamente en esto radica el poder de bién creemos que debe ser una protesta
atención sobre sus causas, siendo las transformación de la movilización so- ordenada que verdaderamente represen-
acciones disruptivas, aquellas que ge- cial: en obligar al sistema a que tramite te los intereses de todos los colombia-
neran caos, las más eficientes en dicha las demandas y modifique las institu- nos y no solo de un pequeño grupo” (El
tarea. Vale la pena aclarar que esto no ciones para que lo que se exige tenga Espectador, 18 de julio de 2018), y en-
sugiere que la única vía para el cambio una solución real. Así es que se han fatizó la necesidad de proponer una ley
social sea la confrontación abierta con superado los privilegios para conquistar estatutaria con el fin de regular este de-
el poder establecido, ya que en ocasio- derechos como el voto universal, el re- recho. A estas declaraciones, les siguie-
nes también es posible dialogar con este conocimiento de usos y costumbres, la ron las que él mismo hizo en septiembre
y alcanzar acuerdos medianamente sa- participación política de las mujeres, las afirmando que las protestas sociales en
tisfactorios. jornadas laborales de ocho horas, entre Colombia eran financiadas con recursos
Aun así, grandes cambios como la muchos otros. ilícitos provenientes de organizaciones
conquista de derechos civiles, la libe- A partir de ese contexto es posible transnacionales (El Espectador, 14 de
ración de presos políticos, la mejora aseverar que hay una gran incompren- septiembre de 2018).
de condiciones laborales y el reconoci- sión de la movilización social por parte Si bien estas últimas afirmaciones de
miento simétrico de las diferencias, en- del recién electo gobierno de Iván Du- Botero le valieron fuertes críticas de la
tre otros, son el fruto de largas y arduas que. Tal afirmación se sustenta en las oposición y un debate de control político
luchas sociales en las que se han em- declaraciones de miembros del Centro citado el 2 de octubre en la Comisión II
pleado tácticas y estrategias disruptivas Democrático, su partido político, crimi- del Senado por el senador del Polo De-
que, en palabras de Melucci (2002), no nalizando la protesta social y estigma- mocrático Alternativo, Iván Cepeda, el
son toleradas por el sistema político de- tizando grupos como los estudiantes, presidente Duque en general no las con-
bido a su incapacidad de contestarlas. y en la polémica propuesta de regular trovirtió y afirmó que la protesta social

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es un derecho constitucional pero que contra los manifestantes, sino también


siempre debe hacerse con apego a la ley detenciones arbitrarias de estudiantes
(El Espectador, 18 de julio de 2018). Tal en ciudades como Bogotá y Popayán.
parece que dichas aseveraciones apun- Declaraciones como las del Estos hechos, acompañados de las ma-
tan a dejar el balón en la cancha de las Ministro del Interior, dejan nifestaciones de odio por parte de la ciu-
organizaciones sociales, las cuales, des- entrever que hay una predis- dadanía, generan una sensación de in-
de el punto de vista del gobierno actual, posición negativa hacia los certidumbre y miedo frente al desarrollo
deben dar todos los argumentos necesa- movimientos y organizaciones de la movilización social en Colombia.
rios para que sus acciones y estrategias sociales, la cual tiende a crimi- Como ha argumentado este texto, en
no sean interpretadas como ilegales. Sin nalizarlas y a despolitizarlas. los últimos ocho años el país cambió y
embargo, las declaraciones de los demás la movilización social ha dejado de ser
actores, como las del Ministro del Inte- un asunto de pocos. Muchas personas
rior, dejan entrever que hay una predis- salieron a marchar por primera vez en
posición negativa hacia los movimientos 2016 para defender el acuerdo de paz
y organizaciones sociales, la cual tiende los 1970 y de 2011, las cuales han re- y, al hacerlo, aprendieron que esa es
a criminalizarlas y a despolitizarlas. cuperado los repertorios no violentos una vía legítima para expresarse y par-
En este punto, lo interesante es que el pero sí disruptivos de años anteriores, ticipar. Eso es difícil de cambiar. Dichas
gobierno Duque ya ha presenciado fuer- como las abrazatones, las besatones y movilizaciones también construyeron
tes movilizaciones sociales, empezando los performances. Hasta el 8 de noviem- puentes entre distintos sectores sociales
por las concentraciones que hubo el bre de 2018, la respuesta del gobierno y políticos. Eso genera aprendizajes. Fi-
mismo día de su posesión en varias ciu- no había privilegiado aún la represión nalmente, puede decirse que la gente ha
dades del país, especialmente en Bogo- abierta, priorizando la generación de es- aprendido a ser más solidaria y eso no
tá, para manifestar el respaldo sostenido pacios de participación. Sin embargo, ya se puede revertir. La movilización social
al acuerdo de paz y la inconformidad de se habían tomado medidas más sutiles no se puede regular, no porque sea ile-
algunos sectores sociales con su plan de de desactivación de la protesta social, gal, sino porque es creativa y no se pue-
gobierno. Puede que desde ese momen- como las posibles sanciones salariales a de contener. El sistema político tendrá
to la actual administración se pregunte los profesores de universidades públicas que ampliar su espectro de tolerancia
sobre qué respuesta es más viable fren- y los intentos de fragmentación, al ex- o estará en un caos permanente y ese
te a la movilización social: ¿medidas cluir sectores del movimiento estudian- es, justamente, el gran reto del gobierno
represivas o respuestas institucionali- til de los acuerdos con los rectores de Duque y de la sociedad colombiana para
zantes? Esta pregunta, sin duda, se ha estas universidades. Pese a ello, en las los siguientes cuatro años.
debido hacer más fuerte con las movili- marchas convocadas para las primeras
zaciones estudiantiles de universidades semanas de noviembre, se ha recurrido
*Carolina Cepeda Másmela
públicas y privadas en octubre pasado a la represión abierta que no solo ha im- Directora de la Maestría en Estudios
por la defensa de la educación pública, plicado la violencia física por parte del Contemporáneos de América Latina.
gran herencia de las movilizaciones de escuadrón móvil antidisturbios (Esmad) Pontificia Universidad Javeriana.

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revueltas. Protestas sociales en Colom- cial-la-primera-propuesta-de-quien-se- dad Nacional.
bia 1958-1990. Bogotá: Icanh. ra-ministro-de-defensa-articulo-800876 Reitan, R. (2007). Global Activism. New
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protesta-social-en-la-mira-del-minde- (Edits.), Activismo Político en Tiempos Tilly, C. (2010). Los Movimientos Sociales,
fensa-articulo-812295 de Internet (págs. 239-290). Sao Paulo: 1768-2008. Desde sus orígenes a Face-
El Espectador. (18 de Julio de 2018). Plataforma Democrática. book. Barcelona: Crítica.
Regular la protesta social: la primera Melucci, A. (2002). Acción Colectiva, Vida
propuesta de quien será ministro de Cotidiana y Democracia. México: El
Defensa de Duque. Recuperado el 28 Colegio de México.
de Octubre de 2018, de El Especta- Múnera, L. (1998). Rupturas y Continui-

No. 94 | Septiembre - Noviembre 2018