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UNIVERSIDAD PARTICULAR DE CHICLAYO

ESCUELA DE POSGRADO

PROGRAMA : Maestría

MENCION : Derecho Penal y Procesal Peal

CATEDRA : Medicina Legal

DOCENTE : Dr. Francisco Castañeda Ramos

TEMA : Trastornos relacionados con sustancias psicoactivas y con el


alcohol

MAESTRANTE : Mg. Segundo Adán Rojas Ruiz

Chiclayo, Perú – 2019


PRESENTACION

En principio debemos considerar que se denomina trastorno a la


alteración en el funcionamiento de un organismo una parte de él o
en el equilibrio físico o mental de una persona.

Por otro lado, se entiende por sustancias psicoactivas aquellas


conocidas como drogas, las hay de varios tipos y con distintos efectos en
la salud. Las sustancias psicoactivas son sustancias químicas (drogas
o psicofármacos) de origen natural o sintético que afectan a las funciones
del sistema nervioso central (SNC), es decir, al cerebro y la médula
espinal.

En cuanto al alcohol podemos decir que es una sustancia que causa


dependencia y puede llevar a muchos comportamientos y efectos
destructivos: Conducir ebrio, Lesiones producidas en caídas, peleas o
accidentes de tráfico, etc.

En consecuencia, a continuación desarrollo los temas mencionados


considerando aspectos de denominación, conceptos y otros lo cual nos
ayudaran a entender mejor los efectos que ocasionan su consumo en la
persona y su relación con el Derecho Penal.
II. SUSTANCIAS PSICOTROPICAS

2.1. FÁRMACOS ANSIOLÍTICOS Y SEDANTES

Los fármacos de prescripción que se utilizan para tratar la


ansiedad (ansiolíticos) y los inductores del sueño (sedantes o
somníferos) pueden causar dependencia. Estos fármacos son:
benzodiazepinas(como diazepam y lorazepam),barbitúricos, zol
pidem, eszopiclone y otros. Cada uno funciona de modo
diferente, y cada uno tiene un potencial de dependencia y
de tolerancia diferentes. Las personas que desarrollan
síntomas cuando dejan de tomar una sustancia se consideran
dependientes de ella. Se considera que las personas que
continúan consumiendo una sustancia aunque dicho consumo
les suponga problemas sufren un trastorno por consumo de
sustancias.
Los síntomas graves o potencialmente mortales son menos
probables con las benzodiazepinas que con los barbitúricos, ya
que en el caso de las benzodiazepinas las dosis prescritas
están más alejadas de las dosis peligrosas (margen de
seguridad). Las personas pueden tomar cantidades
relativamente elevadas de benzodiazepinas y no fallecer.
La mayoría de las personas adictas a los ansiolíticos y a los
sedantes comenzaron a tomarlos por razones médicas. La
dependencia puede desarrollarse en muy poco tiempo, tan solo
con 2 semanas de consumo constante.
Síntomas

Efectos inmediatos
Los fármacos ansiolíticos y los sedantes disminuyen el estado
de alerta y pueden dar lugar a:
 Arrastrar las palabras al hablar
 Mala coordinación
 Confusión
Efectos que se potencian si se ingiere alcohol. Estos fármacos
pueden hacer que una persona esté deprimida y ansiosa de
forma alterna.

En las personas de edad avanzada, los síntomas pueden ser


más graves e incluir mareos, desorientación, delirio y pérdida del
equilibrio. Pueden sufrir caídas, con el resultado de fracturas
óseas, especialmente de cadera.

Sobredosis
Dosis más altas causan síntomas más graves, incluyendo
 Estupor (las personas puede ser despertada sólo
temporalmente y con dificultad)
 Respiración muy lenta y superficial
 Finalmente muerte (principalmente con barbitúricos)

Efectos a largo plazo


Algunas personas experimentan pérdida de memoria,
discernimiento erróneo, momentos de pérdida de atención y
cambios bruscos de su estado emocional. Se puede hablar
despacio y tener dificultades para pensar y para comprender a
los demás. También pueden aparecer movimientos oculares
involuntarios (nistagmo).

Síntomas de abstinencia
El alcance de los síntomas de abstinencia depende de la droga
o sustancia y de la dosis. Los síntomas pueden aparecer en las
primeras 12 a 24 horas.
Las personas que han tomado sedantes como las
benzodiazepinas durante más de unos cuantos días sienten a
menudo que no pueden conciliar el sueño sin ellos. Cuando se
interrumpe el consumo del fármaco, se pueden experimentar
síntomas leves de abstinencia
 Ansiedad y nerviosismo a la hora de acostarse
 Mala calidad del sueño
 Sueños perturbadores
 Irritabilidad al despertar

Los síntomas más graves de la abstinencia de benzodiazepinas


pueden consistir en ritmo cardíaco rápido, respiración rápida,
confusión y, a veces, convulsiones.
Las reacciones de abstinencia graves pueden aparecer con
barbitúricos. Si se han estado tomando dosis elevadas, la
interrupción abrupta puede producir una reacción grave y
potencialmente mortal, de un tipo parecido al de la abstinencia
alcohólica. Otros efectos pueden ser la deshidratación, el
delirio, el insomnio, la confusión y las alucinaciones visuales y
auditivas (ver y oír cosas que no existen). Por lo general, se
hospitaliza a la persona durante el proceso de abstinencia
debido a la posibilidad de que se produzca una reacción grave.
Diagnóstico
Evaluación médica
Los médicos suelen establecer el diagnóstico basándose en
cuáles son los fármacos que la persona afectada dice haber
tomado o bien sus amigos dicen que ha tomado. Si no está
claro por qué la persona actúa como si estuviera somnolienta o
confundida, el médico puede hacer pruebas para descartar
otras posibles causas de los síntomas, como un nivel bajo de
glucosa en sangre (hipoglucemia) o un traumatismo
craneoencefálico. Aunque las benzodiazepinas y los
barbitúricos pueden ser detectados mediante pruebas de
detección de drogas, el hecho de detectarlos no significa que
sean la causa de los síntomas que presenta la persona
afectada. La mayoría de los laboratorios de los hospitales no
pueden medir el nivel sanguíneo de la mayoría de los sedantes.

Tratamiento
 Respiración asistida para la sobredosis grave
 A veces, un antídoto para la benzodiazepina
 Desintoxicación y rehabilitación

Tratamiento de emergencia
Las personas con sobredosis requieren una valoración médica
inmediata. La sobredosis de barbitúricos es tan peligrosa como
la sobredosis de benzodiazepinas. Si quien ha ingerido una
sobredosis peligrosa de ansiolíticos o sedantes presenta
problemas significativos en las funciones respiratoria y
cardíaca, o en la tensión arterial, debe ser hospitalizado, por lo
general en una unidad de cuidados intensivos o en cualquier
otra área donde pueda ser controlado.
La terapia de apoyo consiste en la administración intravenosa
de sueros, medicamentos si la tensión arterial disminuye y
ventilación mecánica si respiración comienza a debilitarse.
Existe un antídoto para las benzodiazepinas, el flumacenilo,
que puede revertir una sobredosis grave. Sin embargo,
el flumazenil puede desencadenar abstinencia por
benzodiazepinas y provocar convulsiones en personas que han
tomado benzodiazepinas durante mucho tiempo. Por lo tanto,
los médicos no administran flumazenil de forma sistemática
para una sobredosis.
En el caso de una sobredosis por barbitúricos, los médicos
pueden administrar bicarbonato de sodio por vía intravenosa
para ayudar a la persona a excretar el barbitúrico en la orina.

Desintoxicación y rehabilitación
Quienes presentan síntomas leves de abstinencia requieren
apoyo social y psicológico para ayudarles a superar el fuerte
deseo de empezar a consumir de nuevo e interrumpir así la
sensación de ansiedad.
Las personas que padecen síntomas graves de abstinencia
requieren normalmente tratamiento hospitalario, a veces en una
unidad de cuidados intensivos, y una estrecha monitorización.
Se les administra por vía intravenosa dosis pequeñas del
fármaco ansiolítico o sedante, y luego se reduce de modo
gradual a lo largo de días o semanas hasta dejarlo del todo. A
veces se utiliza otro fármaco similar pero que resulta más fácil
de retirar de manera gradual. Incluso con el mejor tratamiento
se puede tardar un mes o más en volver a la normalidad.
2.2. ALUCINÓGENOS

 Los alucinógenos distorsionan e intensifican las


sensaciones, aunque los efectos reales son variables y
altamente impredecibles.
o Los efectos psicológicos y la alteración de la capacidad
de juicio son sus peligros principales. La mayoría de las
personas son conscientes de que están sufriendo
alucinaciones y se puede razonar con ellas.
o El diagnóstico se establece basándose en la valoración
médica.
o A las personas intoxicadas les puede resultar
beneficiosa una charla tranquilizadora en un ambiente
tranquilo, silencioso y oscuro. En ocasiones se requieren
ansiolíticos y asistencia psiquiátrica.
Los alucinógenos pueden obtenerse a partir de plantas o bien
pueden ser sustancias químicas artificiales (sintéticas).
Algunos ejemplos típicos incluyen
 LSD, o dietilamida del ácido lisérgico (procedente de un
hongo)
 Psilocibina (de varios tipos de hongos)
 Mescalina (del cactus peyote)
 N,N-dim etiltriptamina (DMT)
 5-metoxi-N,N-diisopropiltriptamina (5-MeO-DIPT)
Se están sintetizando muchos compuestos nuevos, y la lista
de alucinógenos va creciendo.
Estas drogas pueden consumirse de varias maneras el LSD
se puede ingerir por vía oral en forma de cápsulas o agregado
a papel absorbente. La psilocibina y la mescalina se toman
por vía oral, la DMT se puede fumar.
Se puede desarrollar dependencia psicológica a los
alucinógenos, pero no es frecuente la dependencia física.

Síntomas
Efectos inmediatos
Los efectos físicos suelen consistir en náuseas y vómitos. El
LSD también puede provocar pupilas dilatadas, visión borrosa,
sudoración, palpitaciones y alteración de la coordinación.
Los alucinógenos distorsionan e intensifican las sensaciones
auditivas y visuales. Por ejemplo, se tiene la sensación de ver
y oír colores (llamada sinestesia). Las personas se sienten
como si no fueran reales (lo que se denomina
despersonalización) o como si se encontraran separadas del
entorno (disociación). Experimentan cambios en los estados
de ánimo (la mayoría de las veces euforia pero a veces
depresión) y su juicio se ve afectado. Los usuarios se refieren
a la combinación de estos efectos como "un viaje".
El efecto en sí puede depender del estado de ánimo del
consumidor y sus expectativas sobre el "viaje", su capacidad
para lidiar con alucinaciones y el entorno en el que consume
la droga. Las alucinaciones visuales son más frecuentes con
el consumo de psilocibina y mescalina que con LSD. Por
ejemplo, los consumidores que están deprimidos antes de
consumir la droga es probable que estén más tristes cuando
esta surta efecto. Los peligros principales que presentan el
uso de estas drogas son los efectos psicológicos y la
alteración del juicio que producen, pues pueden llevar a tomar
decisiones peligrosas o a provocar accidentes. Por ejemplo,
un consumidor puede pensar que es capaz de volar y hasta
puede saltar desde una ventana para probarlo.
La capacidad del consumidor para hacer frente a las
distorsiones visuales y auditivas también afecta a la
experiencia, que a menudo se conoce como un «viaje». Un
consumidor inexperto y asustado está menos capacitado para
hacerles frente en comparación con otro más experimentado y
que no teme el viaje. Un consumidor bajo la influencia de un
alucinógeno, por lo general LSD, puede sentir ansiedad
extrema y entrar en pánico, lo que produce un mal viaje.
Puede querer que se detenga el viaje, pero eso no es posible.

Sobredosis
Las dosis elevadas (sobredosis, mayor que 0,5 mg) aumentan
la tensión arterial y la frecuencia cardíaca. Algunas personas
pueden desarrollar una temperatura corporal extremadamente
elevada (hipertermia) porque el fármaco afecta la capacidad
de controlar la temperatura corporal. La hipertermia puede
causar fiebre alta, náuseas y vómitos.
La sobredosis es muy poco frecuente, pero a veces puede
causar la muerte. Se estima que las dosis mortales de LSD
son de 10 mg o, aproximadamente, 200 papelinas. La mayoría
de los casos de muerte por consumo de alucinógenos se
atribuyen a 25I-NBOMe y 25C-NBOMe.

Efectos a largo plazo


Algunos consumidores permanecen fuera de la realidad
(psicóticos) durante muchos días después de que hayan
pasado los efectos de la droga. No está claro si el consumo
de drogas causa psicosis o simplemente pone de manifiesto
un trastorno de salud mental subyacente.
Abstinencia
Algunas personas, sobre todo los consumidores de larga
duración o los consumidores habituales de alucinógenos, en
especial de LSD, pueden experimentar recuerdos fugaces
(flashbacks) después de haber interrumpido el consumo de
las drogas. Los flashbacks son similares a la experiencia
original, pero por lo general menos intensos. Habitualmente
estos síntomas desaparecen en un periodo de 6 a 12 meses,
pero pueden reaparecer durante años después del último
consumo de LSD, especialmente si el usuario sufre
un trastorno por ansiedad u otro trastorno de la salud mental o
después del consumo de marihuana, alcohol o barbitúricos.

Diagnóstico
Evaluación médica
Los médicos suelen basar el diagnóstico en los síntomas en
personas que se sabe que han consumido la droga. No se
dispone de análisis para confirmar el consumo de muchas de
estas drogas.

Tratamiento
 Entorno tranquilo
 A veces, ansiolíticos, como las benzodiazepinas
 A veces, asistencia psiquiátrica
La mayoría de los consumidores de alucinógenos no buscan
tratamiento. Una habitación tranquila y oscura y hablarle de
forma serena y tranquilizadora puede ayudar a un adicto que
está teniendo un mal viaje. Necesita que le aseguren que los
efectos están causados por la droga y que acabarán. Si la
ansiedad es muy grave, las benzodiazepinas (sedantes),
como el lorazepam, pueden aliviarlo. Una persona que
experimenta una psicosis prolongada puede necesitar
tratamiento de salud mental.

2.3. Disolventes volátiles (inhalantes)


Los disolventes volátiles se encuentran en muchos productos
domésticos comunes, como los pegamentos, la pintura y los
productos líquidos para la limpieza. Así, los niños y los
adolescentes los pueden obtener fácilmente. En Estados
Unidos, por ejemplo, alrededor del 10% de los adolescentes
ha inhalado solventes en algún momento (Ver también Uso y
abuso de sustancias en adolescentes).
Los productos pueden ser pulverizados en una bolsa de
plástico e inhalados (aspirar u oler), o bien pueden colocarse
una tela empapada con el producto cerca de la nariz o de la
boca (resoplar).

Síntomas
Efectos inmediatos
Los usuarios pueden intoxicarse con rapidez. Experimentan
mareos, somnolencia y confusión. Al hablar pueden arrastrar
las palabras. Pueden tener dificultad para mantenerse de pie y
caminar, por lo que la marcha puede ser inestable. También
pueden mostrarse excitados, impulsivos e irritables.
Más adelante, puede aparecer distorsión de las percepciones
y del sentido de la realidad, dando lugar a ilusiones,
alucinaciones y delirios. Los consumidores experimentan
euforia y somnolencia, que culmina en un corto periodo de
sueño. Pueden sufrir delirios y confusión, con cambios de
humor. El pensamiento y la coordinación pueden verse
afectados. La intoxicación puede durar desde unos pocos
minutos hasta más de una hora.

Sobredosis
Algunos disolventes volátiles se metabolizan en sustancias
tóxicas. Por ejemplo, el cloruro de metileno (diclorometano, un
ingrediente de algunos disolventes de pintura) se convierte en
monóxido de carbono en el cuerpo, y su inhalación puede
provocar una intoxicación por monóxido de carbono. La
inhalación de metanol conduce a productos derivados tóxicos
que causan la acidificación de la sangre y problemas oculares.
Incluso la primera vez que se inhala directamente uno de
estos productos, puede producirse la muerte debida a una
depresión intensa de la respiración o a un ritmo cardíaco
irregular (arritmia cardíaca).

Efectos a largo plazo


El consumo o la exposición crónica a los disolventes (incluida
la laboral) puede lesionar el cerebro, los nervios periféricos, el
corazón, los riñones, el hígado y los pulmones. Además, la
médula ósea puede resultar dañada, lo cual altera la
producción de glóbulos rojos y provoca anemia; también se
puede producir leucemia. La piel que rodea la boca y la nariz
puede irritarse (eczema del "esnifador"). Su consumo o
exposición durante el embarazo puede dar lugar a nacimiento
prematuro y síndrome del disolvente fetal, que provoca
síntomas similares a los del síndrome de alcoholismo fetal.
Abstinencia
Con su uso crónico, se desarrolla cierta tolerancia a los
efectos del solvente. Se puede desarrollar dependencia
psicológica, con una intensa urgencia por continuar
consumiendo, pero no se desarrolla dependencia física, es
decir, al interrumpir el consumo de la droga no aparecen
síntomas desagradables (abstinencia).

Diagnóstico
 Evaluación médica
 Antecedentes de exposición a solventes
El diagnóstico se suele basar en lo que la persona afectada o
sus amigos refieren al médico. Las pruebas rutinarias de
detección de drogas no pueden detectar disolventes volátiles,
aunque, si es necesario, existen pruebas especializadas que
sí pueden detectar estas sustancias.

Tratamiento
 Tratar cualquier daño orgánico
 Asesoramiento sobre las drogas
El tratamiento de niños y adolescentes que usan inhalantes
implica la evaluación y el tratamiento de cualquier posible
daño orgánico.
Los porcentajes de recuperaciones exitosas del uso de
inhalantes están entre los más bajos de cualquier sustancia
que altera el estado del ánimo. El tratamiento de adolescentes
con dependencia a los disolventes es difícil y la recaída es
frecuente. Sin embargo, muchos de los usuarios dejan este
hábito al finalizar la adolescencia. También se debe educar y
asesorar para mejorar las habilidades sociales y los
problemas de salud mental, y para manejar problemas
sociológicos.

Productos comunes que contienen disolventes volátiles


Adhesivos
Pegamento
Silicona
Pegamento de cloruro de polivinilo
Aerosoles
Pintura en aerosol
Espray del cabello
Disolventes y gases
Quitaesmalte
Disolvente
Diluyente de pintura
Corrector de errores ortográficos y
diluyente
Gas de combustión
Líquido de los encendedores de
cigarrillos
Gasolina
Líquidos de limpieza
Líquido de limpieza en seco
Quitamanchas
Desengrasante
3.4. OPIÁCEOS

 Los opiáceos se usan para el alivio del dolor, pero


también provocan sensación de bienestar y, si se usan
en exceso, dependencia y adicción.
 Consumir una cantidad elevada de opiáceos puede
resultar mortal, normalmente por parada respiratoria.
 Para detectar opiáceos se pueden realizar análisis de
orina.
 Las estrategias de tratamiento incluyen la
desintoxicación (interrupción del consumo de opiáceos),
la sustitución (sustituyéndolos por otra sustancia y
reduciendo gradualmente su dosis), y el mantenimiento
(sustituyéndolos por otra sustancia que se tome de
manera indefinida).
 El asesoramiento psicoterapéutico continuo y el apoyo
resultan esenciales en todas las estrategias de
tratamiento.
"Opiáceo" es un término para una serie de sustancias
derivadas de la adormidera y sus variaciones sintéticas y
semisintéticas. Los opiáceos tienen un uso médico legítimo
como fármacos potentes que alivian el dolor. Entre ellos se
incluye la codeína (que tiene un bajo potencial para crear
dependencia), la oxicodona (sola y en varias combinaciones,
como oxicodona más paracetamol [acetaminofeno]), la
meperidina, la morfina, la pentazocina y la hidromorfona. La
metadona por vía oral y el fentanilo administrado en parches
sobre la piel se utilizan para tratar el dolor crónico grave. La
heroína, ilegal en muchos países y que se utiliza en otros para
aplicaciones de tratamientos muy limitados, es uno los
opiáceos más potentes.
El abuso de opiáceos es relativamente frecuente debido a
que estos fármacos son fácilmente accesibles y originan una
sensación intensa de bienestar. Se puede desarrollar
dependencia a cualquier opiáceo.
Cuando se consumen opiáceos para tratar un episodio breve
de dolor intenso (por ejemplo, el de una quemadura o un
hueso roto), la dependencia grave y la adicción son muy poco
frecuentes. Muchas personas que toman opiáceos para aliviar
el dolor durante varios días sufren algunos síntomas leves de
abstinencia cuando los dejan; sin embargo, las personas que
los toman durante mucho tiempo para tratar el dolor crónico
presentan un riesgo elevado de desarrollar un trastorno por
consumo de sustancias.
Puede desarrollarse tolerancia después de unos días de
consumo continuado de opiáceos. Es decir, se necesita cada
vez más droga para sentir los mismos efectos que se sentían
al principio con una cantidad menor. Algunas personas
pueden llegar a ser más tolerantes a ciertos efectos que otras.
Aunque las personas con un trastorno por consumo de
sustancias a menudo presentan tolerancia a un fármaco, el
hecho de tener tolerancia, por sí mismo, no significa que una
persona sufra un trastorno por consumo de sustancias.

Síntomas
Efectos inmediatos
Los opiáceos atenúan el dolor y son sedantes potentes que
provocan tranquilidad y somnolencia. También pueden causar
euforia.
Otros efectos menos deseables son
 Estreñimiento
 Náuseas y vómitos
 Enrojecimiento facial
 Prurito
 Confusión (sobre todo, a edad avanzada)

Los productos que resultan de la degradación (metabolismo)


del opiáceo meperidina pueden dar lugar a convulsiones.

Cuando se consumen junto con ciertas sustancias, los


opiáceos pueden causar un trastorno grave llamado síndrome
serotoninérgico. Este síndrome se caracteriza por confusión,
temblores, espasmos musculares involuntarios, agitación,
sudoración excesiva y aumento de la temperatura corporal.

Sobredosis
Consumir una dosis alta de un opiáceo de una vez
(sobredosis) es potencialmente mortal. La respiración se
vuelve peligrosamente lenta y superficial y puede
interrumpirse. Los pulmones pueden llenarse de líquido. La
presión arterial, la frecuencia cardíaca y la temperatura
corporal pueden disminuir, y las pupilas se contraen (llegan a
ser del tamaño de cabezas de alfiler). Con el tiempo, la
persona pierde el conocimiento o fallece, por lo general a
causa de una parada respiratoria. La combinación de
opiáceos con alcohol u otros sedantes es potencialmente
mortal.
Efectos a largo plazo
Los opiáceos por sí mismos no causan muchas
complicaciones a largo plazo, aparte del desarrollo de
dependencia. Algunas personas tienen efectos secundarios
menores como estreñimiento crónico, sudoración excesiva,
somnolencia o disminución de la libido. No obstante, muchas
de las complicaciones son efecto del uso de jeringuillas
compartidas y de la inyección de sustancias desconocidas
junto con el opiáceo.

Síntomas de abstinencia
La abstinencia de opiáceos provoca síntomas desagradables,
pero no es potencialmente mortal. Los síntomas pueden
aparecer tan solo 4 horas después de la interrupción del
consumo y tienen un pico máximo generalmente a las 48-72
horas. Suelen disminuir después de aproximadamente una
semana, aunque dicho tiempo varía de forma considerable en
función del tipo de opiáceo.
Cada opiáceo se elimina del organismo a una velocidad
determinada, lo que condiciona la rapidez con que la
abstinencia progresa y desaparece. Los síntomas de
abstinencia son más graves en las personas que han
consumido dosis elevadas de la sustancia durante un largo
periodo de tiempo:
 Al principio, se sufre ansiedad y se desea intensamente
consumir la droga.
 La respiración se acelera, y generalmente va
acompañada de bostezos, transpiración, lagrimeo,
secreciones nasales, pupilas dilatadas y retortijones en
el estómago.
 Después pueden aparecer hiperactividad, agitación y
mayor nivel de alerta.
 Aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión
arterial.
Otros síntomas de abstinencia son
 Carne de gallina
 Temblores
 Espasmos musculares
 Fiebre y escalofríos
 Dolor muscular
 Inapetencia
 Náuseas y vómitos
 Diarrea
El consumo de opiáceos durante el embarazo es
especialmente grave, ya que la heroína y la metadona
atraviesan la placenta fácilmente y llegan al feto (ver
figura Cómo atraviesan la placenta los medicamentos). Dado
que los bebés nacidos de madres dependientes han estado
expuestos a las drogas que consumían sus madres, pueden
desarrollar síntomas de abstinencia con rapidez, que incluyen
 Temblores
 Llanto agudo
 Nerviosismo
 Convulsiones
 Respiración rápida
Si la madre consume opiáceos justo antes del parto, la
respiración del bebé puede debilitarse.
Diagnóstico
 Evaluación médica
 A veces, análisis de orina
La intoxicación aguda por opiáceos por lo general es evidente
en función de lo que la persona o sus amigos le cuentan al
médico y de los resultados de la exploración física. Si no está
claro por qué la persona actúa de manera anómala, el médico
puede hacer pruebas para descartar otras posibles causas de
los síntomas, como hipoglucemia o traumatismos craneales.
Los médicos también pueden hacer análisis de orina para
detectar la droga. Se pueden realizar otras pruebas con el fin
de descartar complicaciones.

Tratamiento
Una sobredosis de opiáceos requiere tratamiento de
emergencia, pero el objetivo último (y difícil) del tratamiento es
ayudar a la persona afectada a controlar su consumo de
opiáceos. El tratamiento puede incluir
 Tratamiento de urgencia
 Desintoxicación
 Posible tratamiento de mantenimiento (para las personas
que no pueden dejar de consumir)
 Rehabilitación

Tratamiento de emergencia
La sobredosis por opiáceos constituye una urgencia médica,
que debe ser tratada con rapidez para prevenir la muerte. La
función respiratoria puede llegar a requerir soporte, en
ocasiones a través de ventilación mecánica, si la sobredosis
causa una parada respiratoria.
Un medicamento denominado naloxona se administra como
antídoto del opiáceo, y revierte rápidamente todos los efectos
adversos. Por lo general se administra mediante inyección,
pero recientemente se ha comercializado un aerosol nasal.
Dado que algunas personas se agitan y manifiestan delirios
de manera transitoria antes de recuperar la consciencia, se
puede aplicar contención mecánica durante un breve periodo
de tiempo. Puesto que la naloxona precipita los síntomas de
abstinencia en personas dependientes de los opiáceos, se
debe utilizar solo en casos necesarios (como cuando la
respiración comienza a debilitarse).
Las personas en fase de recuperación de una sobredosis
deben permanecer bajo observación durante unas horas hasta
que hayan desaparecido los efectos de la naloxona, con el
objeto de asegurarse de que no se producen efectos adversos
derivados del opiáceo remanente. Si la persona ha consumido
un opiáceo con efectos de larga duración (como la metadona
o formas de lenta eliminación de otros opiáceos), por lo
general debe permanecer bajo observación durante un
periodo de tiempo mayor.
Si los síntomas vuelven a aparecer, se debe administrar otra
dosis de naloxona, ingresar en un hospital o ambas cosas.

Desintoxicación
Existen varios enfoques para la desintoxicación:
 Interrumpir el consumo de opiáceos y permitir que la
abstinencia siga su curso («pasar el mono»)
 Sustituirlo por una droga similar pero menos potente y, a
continuación, disminuir progresivamente la dosis de esta
y después interrumpir su consumo
En ambas estrategias de desintoxicación, a menudo es
necesario un tratamiento para reducir los síntomas de
abstinencia. El fármaco clonidina suele proporcionar algo de
alivio, pero puede provocar efectos secundarios, como
disminución de la presión arterial y somnolencia. La
interrupción de la toma de clonidina puede ocasionar síntomas
de abstinencia como inquietud, insomnio, irritabilidad, pulso
acelerado y dolores de cabeza.
La sustitución suele implicar la administración de fármacos
como la metadona y la buprenorfina, que luego disminuye
lentamente y finalmente se interrumpe por completo.
 La metadona es un opiáceo que se toma por vía oral.
Bloquea los síntomas de abstinencia y el deseo
compulsivo de consumir otros opiáceos, especialmente
la heroína. Dado que los efectos de la metadona duran
más tiempo que los de otros opiáceos, se puede
administrar con menor frecuencia, por lo general una vez
al día, e ir reduciendo la dosis lentamente. Los médicos
pueden comenzar la sustitución, pero después el uso de
la metadona debe ser supervisado dentro de un
programa de tratamiento con esta sustancia. Las dosis
elevadas de metadona provocan a veces ritmos
cardíacos anómalos (arritmias). Por lo tanto, las
personas que reciben este fármaco son controladas
estrechamente cuando se inicia el tratamiento o cuando
se modifica la dosis.
 La buprenorfina es una mezcla de agonista y
antagonista opiáceo. Eso significa que posee algunos de
los efectos de los opiáceos (agonista) pero también
bloquea otros (antagonista). No requiere supervisión
dentro de un programa especial y por ello los médicos
que están habituados a su manejo pueden prescribirla en
su propia consulta. En muchos países, la buprenorfina ha
reemplazado a la metadona en los programas de
desintoxicación.
La desintoxicación debe ir seguida por la rehabilitación para
evitar la vuelta al consumo de opiáceos. El tratamiento
continuo puede incluir asesoramiento y apoyo a largo plazo y
fármacos como la naltrexona.

Mantenimiento
Para quienes recaen continuamente en el consumo de
opiáceos (lo que se denomina adicción crónica y recurrente a
los opiáceos) se prefiere otro enfoque, llamado
mantenimiento. Consiste en sustituir la droga por otra
prescrita que el usuario toma durante un periodo largo de
tiempo (meses o años). La metadona, la buprenorfina o la
naltrexona se pueden emplear como sustitutos de los
opiáceos.
Mantener a los consumidores de opiáceos con dosis regulares
de una de estas drogas les permite ser socialmente
productivos, ya que no tienen que invertir tiempo en obtener el
opiáceo ilegal, y porque las drogas utilizadas no interfieren en
la actividad diaria de la manera en que lo hacen las drogas
ilícitas. Para algunos usuarios de opiáceos, el tratamiento
funciona. Para muchos, es necesario un mantenimiento de por
vida.
La metadona suprime los síntomas de abstinencia y el deseo
compulsivo de consumir opiáceos, sin provocar somnolencia
ni euforia. Sin embargo, los consumidores de opiáceos deben
presentarse una vez al día en la clínica donde se les dispensa
la cantidad de metadona necesaria para prevenir síntomas de
abstinencia graves, minimizar el deseo de consumo y
ayudarles a realizar las actividades diarias.
La buprenorfina se utiliza cada vez más porque el médico la
puede prescribir en su propia consulta. De esta manera, los
consumidores de opiáceos no tienen que dirigirse a una
clínica especializada.
La naltrexona es una droga que bloquea los efectos de los
opiáceos (antagonista opiáceo). Antes de iniciar el tratamiento
con naltrexona hay que encontrarse completamente
desintoxicado de opiáceos o de lo contrario puede aparecer
una reacción de abstinencia grave. Dependiendo de la dosis,
los efectos de la naltrexona duran de 24 a 72 horas. Así, se
puede administrar una vez al día o tan solo 3 veces por
semana. Dado que este medicamento no tiene efectos
opiáceo, es más útil en los usuarios de opiáceos que tienen
una motivación fuerte para permanecer abstinentes y en los
que no tienen una dependencia grave.

Rehabilitación
Independientemente del enfoque que se adopte, el
asesoramiento psicoterapéutico y el apoyo continuos son
esenciales. El apoyo puede incluir a médicos especialmente
capacitados, enfermeras, orientadores, programas de
mantenimiento con opiáceos, familiares, amigos y otras
personas que padecen el mismo trastorno por consumo de
sustancias (grupos de apoyo).
El concepto de la terapia comunitaria surgió hace casi 25 años
como respuesta a los problemas de la adicción a la heroína.
Los pioneros de este enfoque no farmacológico fueron
Samaritan Daytop Village y Phoenix House. Los consumidores
de opiáceos viven en un centro residencial durante un cierto
periodo de tiempo. Estos programas ayudan a las personas a
construir una nueva vida a través de la formación, la
educación y la reorientación. Aunque las tasas de
abandonamiento inicial son altas, estos programas han
ayudado a muchas personas.
Siguen abiertas ciertas preguntas, como cuál ha sido el
resultado real de estos programas y con qué extensión deben
ser aplicados. Dado que dichos programas requieren muchos
recursos para mantenerse, es posible que muchas personas
no pueden asumir el esfuerzo económico.
2.2. ALCOHOL
 La genética y las características personales son importantes en
el desarrollo de los trastornos relacionados con el alcohol.
 Beber demasiado alcohol puede causar somnolencia o
agresividad, afectar la coordinación y las funciones mentales e
interferir en el trabajo, en las relaciones familiares y en otras
actividades.
 Beber demasiado alcohol durante un largo periodo de tiempo
puede dar lugar al desarrollo de dependencia al alcohol y causar
lesiones en el hígado, el cerebro y el corazón.
 Los médicos pueden emplear cuestionarios o medir el nivel de
alcohol en sangre para identificar a las personas con trastornos
asociados al consumo de alcohol.
 El tratamiento inmediato de la sobredosis puede consistir en
asistencia con ventilación, sueros, tiamina y, en ocasiones, otras
vitaminas (para corregir las carencias relacionadas con el
consumo crónico de alcohol) y, para los síntomas de
abstinencia, benzodiazepinas.
 Los programas de desintoxicación y rehabilitación pueden
ayudar a las personas que padecen trastornos graves asociados
al consumo de alcohol.
Cerca de la mitad de los adultos en Estados Unidos son
bebedores habituales, un 20% son ex bebedores y de un 30 a
un 35% nunca han bebido alcohol. Beber cantidades elevadas
de alcohol (más de 2 a 6 bebidas al día) durante periodos
prolongados de tiempo puede provocar lesiones en varios
órganos, especialmente el hígado, el corazón y el cerebro. No
obstante, beber una cantidad moderada de alcohol puede
reducir el riesgo de muerte asociada a trastornos cardíacos y
vasculares (cardiovasculares). Sin embargo, no se
recomienda consumir alcohol con este propósito, sobre todo
cuando existen otras medidas más seguras y efectivas
disponibles.
Trastornos relacionados con el alcohol
La mayoría de las personas no consume suficiente alcohol o
con la frecuencia suficiente para que su salud y sus
actividades cotidianas se vean afectadas. Sin embargo, en
Estados Unidos entre un 7% y un 10% de los adultos tienen
problemas con el consumo de alcohol (trastorno por consumo
de alcohol, también conocido como alcoholismo). Los varones
son de dos a cuatro veces más propensos que las mujeres a
desarrollar un trastorno de alcoholismo. Las personas
afectadas por el consumo de alcohol y otros trastornos por
consumo de sustancias continúan consumiendo una sustancia
a pesar de los problemas asociados a dicho consumo.
El alcoholismo puede llevar a muchos comportamientos y
efectos destructivos:
 Conducir ebrio
 Lesiones producidas en caídas, peleas o accidentes de tráfico
 Violencia, incluida la violencia doméstica la embriaguez puede
alterar las relaciones familiares y sociales. La tasa de divorcio es
un 50% más elevada cuando uno de los cónyuges es un
bebedor empedernido. El absentismo extremo del trabajo puede
conducir al desempleo.

Poblaciones especiales
Los niños pequeños que beben alcohol (generalmente de
modo accidental) tienen un riesgo significativo de presentar
hipoglucemia y coma.
Las mujeres pueden ser más sensibles que los hombres a los
efectos del alcohol, independientemente de su peso.
Los ancianos pueden ser más sensibles a los efectos del
alcohol que los adultos jóvenes.
Las mujeres que beben alcohol durante el embarazo tienen
un mayor riesgo de dar a luz un bebé con síndrome de
alcoholismo fetal.
Aunque la sensibilidad a los efectos del alcohol puede variar
con la edad, todos los grupos de edad pueden padecer los
trastornos relacionados con su consumo. Cada vez más,
el consumo y abuso de fármacos y otras sustancias entre los
adolescentes se ha relacionado con consecuencias
especialmente desastrosas. Los que empiezan a beber a una
edad temprana (sobre todo en la edad preadolescente) tienen
más predisposición a ser dependientes del alcohol en la edad
adulta.
Causas

El trastorno relacionados con el consumo de alcohol se


relaciona hasta cierto punto con aspectos hereditarios. Los
familiares directos de los alcohólicos son más propensos a
padecer trastorno asociado al consumo de alcohol que la
población general y dicho trastorno se desarrolla con mayor
probabilidad en los hijos biológicos de los alcohólicos que en
los adoptados.
Algunas investigaciones sugieren que las personas con riesgo
de trastorno por consumo de alcohol se intoxican con menos
facilidad que las no alcohólicas. Es decir, su cerebro es
menos sensible a los efectos del alcohol. Los familiares
directos de los alcohólicos pueden tener esta característica.
Ciertos entornos y rasgos de la personalidad pueden
predisponer a una persona a padecer un trastorno por
consumo de alcohol. Los alcohólicos suelen provenir de
familias desestructuradas, y con frecuencia las relaciones con
sus progenitores están alteradas. Los alcohólicos tienden a
sentirse aislados, solos, tímidos, depresivos u hostiles.
Pueden exhibir comportamientos autodestructivos y ser
sexualmente inmaduros. No se sabe con certeza si tales
rasgos son la causa del trastorno por consumo de alcohol o su
consecuencia.
Síntomas

El alcohol origina tres tipos básicos de problemas:


 Los que se presentan de manera inmediata cuando las
personas beben demasiado en un momento determinado
(intoxicación y sobredosis)
 Los que se presentan a lo largo de un periodo prolongado de
tie mpo cuando se consumen cantidades excesivas de
manera regular
 Los que aparecen al interrumpir bruscamente un consumo
intenso y prolongado (abstinencia)
Efectos inmediatos
El alcohol tiene efectos casi inmediatos, ya que se absorbe a
mayor velocidad de lo que se procesa (metaboliza) y se
elimina del cuerpo. Como resultado, los valores de alcohol en
la sangre aumentan rápidamente. Los efectos pueden
aparecer al cabo de minutos de haber bebido.
Los efectos varían ampliamente en función de cada persona.
Por ejemplo, los que beben de manera regular (2 o más
bebidas al día) se ven afectados en menor medida por una
determinada cantidad de alcohol, que los que normalmente no
beben o que lo hacen solo de manera social, un fenómeno
denominado tolerancia. Quienes han desarrollado tolerancia al
alcohol pueden tener también tolerancia a otras drogas que
enlentecen la función neurológica, como los barbitúricos o las
benzodiazepinas.
Los efectos varían en función del nivel de alcohol en sangre,
que suele expresarse en miligramos por decilitro (1/10 L) de
sangre, abreviado mg/dL. Los niveles reales en sangre
necesarios para originar síntomas varían en gran medida
según la tolerancia, pero en los consumidores típicos que no
han desarrollado tolerancia, los siguientes síntomas son
comunes:
 De 20 a 50 mg/dL: calma, ligera somnolencia, cierta
disminución en la coordinación motora fina y alteración de la
capacidad para conducir
 De 50 a 100 mg/dL: deterioro del juicio y disminución mayor de
la coordinación
 De 100 a 150 mg/dL: marcha inestable, dificultad para hablar,
pérdida de las inhibiciones conductuales y deterioro de la
memoria
 De 150 a 300 mg/dL: delirio y letargo (probable)
 De 300 a 400 mg/dL: a menudo, pérdida del conocimiento
 ≥ 400 mg/dL: posiblemente mortal

Los vómitos son frecuentes en las intoxicaciones alcohólicas


moderadas a graves. Debido a que la persona puede
encontrarse somnolienta, el material vomitado puede
introducirse en los pulmones (aspirado), en ocasiones
provocando una neumonía e incluso a la muerte.
En la mayor parte de Estados Unidos, la definición legal de
intoxicación es un contenido de alcohol en sangre (CAS) de
80 mg/dL (0.08%) o mayor.
Sobredosis
En personas que no beben alcohol regularmente, un nivel de
alcohol en la sangre de 300 a 400 mg/dL causa a menudo
inconsciencia y un nivel de alcohol en la sangre igual o
superior a 400 mg/dL puede ser mortal. La muerte puede
sobrevenir como consecuencia de la respiración alterada o los
ritmos anómalos del corazón (arritmia cardíaca),
especialmente cuando se bebe una gran cantidad de alcohol
de forma rápida. La ingesta de grandes cantidades de alcohol
da lugar a presión arterial baja y niveles bajos de azúcar en la
sangre.
Los efectos de un determinado nivel de alcohol en sangre son
distintos en bebedores habituales. Muchos parecen no estar
afectados y funcionar con normalidad con niveles
relativamente elevados (como 300 o 400 mg/dL).
El alcohol, incluso en dosis moderadas, altera la formación de
la memoria a corto plazo, lo que puede causar lapsus de
memoria. El individuo intoxicado puede parecer gregario y
locuaz pero tendrá un recuerdo limitado del lapsus de
memoria.
Efectos a largo plazo
El consumo prolongado de cantidades excesivas de alcohol
lesiona muchos órganos del cuerpo, sobre todo el hígado
(hepatopatía alcohólica). Dado que es probable que no se
siga una dieta adecuada, también es posible que desarrollen
déficits vitamínicos y otras deficiencias nutricionales.
La hepatopatía alcohólica incluye la inflamación del hígado
(hepatitis), el hígado graso y cicatrización hepática (cirrosis) y
insuficiencia hepática. Un hígado dañado por el alcohol tiene
menos capacidad para eliminar los productos tóxicos
residuales que pueden originar disfunción neurológica
(encefalopatía hepática) del organismo. Las personas que
desarrollan encefalopatía hepática pueden manifestar
embotamiento, somnolencia, estupor y confusión, y terminar
por entrar en estado comatoso. El coma hepático amenaza la
vida de la persona y debe ser tratado de forma inmediata.
Por lo general, las personas con insuficiencia hepática también tienen
aleteo hepático (asterixis): cuando se extienden los brazos y las
manos, estas caen bruscamente, para volver a continuación a su
posición original. El aleteo hepático se asemeja a un temblor pero no
es lo mismo.
La cirrosis del hígado (hepática) provoca el aumento de la presión
en los vasos sanguíneos próximos al hígado (hipertensión portal). La
presión acumulada en estos vasos sanguíneos puede causar
inflamación de los vasos sanguíneos del estómago y del esófago
(varices). Estos vasos hinchados pueden romperse y sangrar de
manera intensa, provocando vómitos de sangre. La hemorragia
representa un problema especial, ya que el hígado lesionado no
sintetiza de manera suficiente las sustancias necesarias para la
coagulación de la sangre.
El consumo excesivo de alcohol puede causar una inflamación del
páncreas (pancreatitis). La persona puede desarrollar dolor
abdominal intenso con vómitos.
El consumo excesivo de alcohol también puede causar daño a los
nervios y a partes del cerebro. Puede desarrollarse temblor crónico.
La lesión en la parte del cerebro que coordina el movimiento
(cerebelo) puede conducir al movimiento mal controlado de brazos y
piernas. El consumo intenso y prolongado de alcohol puede dar lugar
a un daño cerebral irreversible y psicosis. También puede lesionar el
revestimiento (vaina de mielina) de los nervios en el cerebro, lo que
origina un trastorno denominado enfermedad Marchiafava-Bignami.
Las personas con este trastorno sufren agitación, confusión y
demencia. Algunas presentan convulsiones y caen en coma antes de
morir.
El consumo intenso y prolongado de alcohol puede provocar
un déficit grave de tiamina, una vitamina B. Este déficit puede
conducir a la encefalopatía de Wernicke (una enfermedad que se
caracteriza por confusión, incapacidad de coordinar la marcha o
dificultad para coordinar el movimiento ocular), la cual, si no se trata
rápidamente, puede provocar síndrome de Korsakoff, coma o incluso
la muerte.
Una depresión existente puede empeorar a causa del consumo de
alcohol, y los alcohólicos tienen una probabilidad más alta de sufrir
depresión que los no alcohólicos. Dado que los trastornos asociados
al consumo de alcohol, especialmente el consumo compulsivo,
provoca a menudo intensos sentimientos de remordimiento durante
los periodos en los que no se toma alcohol, los alcohólicos son
propensos al suicidio incluso en periodos de abstinencia.
En una mujer embarazada, el consumo de alcohol puede
causar graves problemas en el feto en desarrollo, como bajo peso
al nacer, talla pequeña, cabeza pequeña, lesiones cardíacas y
musculares y cociente intelectual bajo o discapacidad intelectual.
Estos efectos se denominan síndrome alcohólico fetal. Por lo tanto, se
recomienda evitar el alcohol durante el embarazo.
Síntomas de abstinencia
Si la persona que bebe de manera continua durante un periodo de
tiempo interrumpe bruscamente el consumo, es probable que
aparezcan síntomas de abstinencia. Por ejemplo, la abstinencia
puede manifestarse durante la hospitalización (por ejemplo, en
cirugías programadas), dado que los bebedores no pueden obtener
alcohol.
Los síntomas de abstinencia varían de leves a graves. La abstinencia
grave del alcohol no tratada puede resultar mortal.
El síndrome de abstinencia leve por lo general comienza dentro de
las 6 horas posteriores a dejar de beber. Los síntomas leves son
temblor, dolor de cabeza, debilidad, sudoración y náuseas. Algunos
sufren convulsiones (llamadas epilepsia alcohólica o convulsiones por
alcohol).
La alucinosis alcohólica puede aparecer en los bebedores de alto
consumo que dejan la bebida. Oyen voces que parecen acusadoras y
amenazantes, lo que les causa aprensión y terror. La alucinosis
alcohólica puede durar días, y se puede controlar con fármacos
antipsicóticos, como la clorpromazina o la tioridazina.
El delirium tremens (DT) es el conjunto de síntomas de abstinencia
más grave. Habitualmente, el delirium tremens no comienza de
manera inmediata; más bien se manifiesta cerca de las 48-72 horas
posteriores a la interrupción del consumo de alcohol. Al principio, la
persona está ansiosa. Después, está cada vez más confusa, no
duerme bien, tiene pesadillas aterradoras, sudoración excesiva y
depresión. La frecuencia del pulso se acelera, la presión arterial
aumenta y suele aparecer fiebre. El episodio puede ir en aumento
hasta incluir alucinaciones efímeras, ilusiones que originan miedo y
agitación, y desorientación con alucinaciones visuales que pueden
llegar a ser terroríficas. Los objetos visualizados en la penumbra
pueden parecer particularmente aterradores, y aparece una confusión
extrema. Su sentido del equilibrio se encuentra afectado, en
ocasiones haciéndole pensar que el suelo se mueve, que las paredes
se caen o que la habitación está rotando. A medida que progresa el
delirio, aparece un temblor persistente en las manos, que a veces se
extiende a la cabeza y el resto del cuerpo. La mayoría de las
personas sufren una grave falta de coordinación. El delirium tremens
puede ser mortal, particularmente si no se trata.
Diagnóstico

 Autoinforme de intoxicación alcohólica


 Análisis de sangre
 Cuestionarios de detección
La intoxicación aguda por alcohol por lo general es evidente en
función de lo que la persona o sus amigos le cuentan al médico y de
los resultados de la exploración física. Si no está claro por qué la
persona actúa de manera anómala, el médico puede hacer pruebas
para descartar otras posibles causas de los síntomas, como
hipoglucemia o traumatismos craneales.
Las pruebas pueden incluir análisis para determinar la cantidad de
alcohol y el nivel de azúcar en sangre, análisis de orina para
determinadas sustancias tóxicas, y una tomografía computarizada
(TC) craneal. El médico no puede dar por hecho la intoxicación solo
porque el aliento huela a alcohol.
A efectos legales (por ejemplo, cuando la persona está involucrada en
colisiones de vehículos o actúa de manera anómala en su ámbito
laboral), se pueden medir los niveles de alcohol en sangre o bien
estimarlos a través de una muestra de aire espirado.
A las personas con alcoholismo de larga duración se les puede hacer
análisis de sangre para detectar deficiencias en la función hepática y
poner de manifiesto el posible daño producido en otros órganos. Si los
síntomas son muy graves, se puede realizar una prueba de
diagnóstico por la imagen, como una TC, para descartar una lesión
neurológica o una infección.
Detección del abuso de alcohol
Algunas personas ignoran que su ingesta de alcohol puede ser un
problema. Otras lo saben, pero no quieren admitir que tienen un
problema con el alcohol. Por ello, los profesionales de la salud no
esperan a que las personas les pidan ayuda. Pueden sospechar
trastorno asociado al consumo de alcohol en aquellas personas cuyo
comportamiento cambia de manera inexplicable o se vuelve
autodestructivo. También pueden sospecharlo cuando ciertos
problemas médicos, como la hipertensión o la inflamación de la
mucosa gástrica (gastritis) no responden al tratamiento habitual.
Algunos médicos investigan y preguntan periódicamente a sus
pacientes acerca del consumo de alcohol para detectar posibles
problemas relacionados con el mismo. Las preguntas pueden incluir:
 Como media, ¿cuántos días por semana bebe usted alcohol?
 Cuando bebe usted en un día cualquiera, ¿cuántas bebidas
alcohólicas toma?
 ¿Cuál es el número máximo de bebidas consumidas por usted
en alguna ocasión durante el mes pasado?
Si el médico sospecha un trastorno por consumo de alcohol, puede
hacer preguntas más específicas sobre las consecuencias del
consumo de alcohol, como las siguientes:
 ¿Ha sentido usted alguna vez que debe disminuir su consumo
de bebidas alcohólicas?
 ¿Le molesta que critiquen que está bebiendo?
 ¿En algún momento se ha sentido culpable por beber?
¿Alguna vez se ha tomado una copa al despertar (la primera
bebida por la mañana) para estabilizar sus nervios o para
deshacerse de una resaca?
Dos o más respuestas afirmativas a estas preguntas indican un
diagnóstico probable de trastorno de alcoholismo.
Tratamiento

Se pauta un tratamiento en las siguientes situaciones:


 Personas a quienes se les lleva a consulta porque sufren
síntomas relacionados con los niveles de alcohol en sangre.
 Personas que acuden porque padecen síntomas de abstinencia
intolerables. No obstante, los alcohólicos que desarrollan
síntomas de abstinencia generalmente se tratan a sí mismos
bebiendo.
 Personas que acuden porque no desean continuar bebiendo.
Tratamiento de emergencia
Se requiere tratamiento de emergencia cuando aparecen síntomas
graves debidos al consumo de cantidades muy elevadas de alcohol o
síntomas entre moderados y graves relacionados con la abstinencia
de alcohol.
No existe un antídoto específico para la intoxicación aguda:
 El café y otros remedios caseros no revierten los efectos del
alcohol.
 Si la persona está en estado de coma o su respiración se
encuentra disminuida, puede requerir intubación de la vía aérea
para prevenir la asfixia por vómitos u otras secreciones y para
ayudarla a respirar.
 Si es necesario, se administran líquidos por vía intravenosa
para prevenir o tratar la deshidratación o la presión arterial baja.
 A los presuntos bebedores crónicos de alcohol se les
administra tiamina para prevenir la encefalopatía de Wernicke. A
menudo, el médico también añade magnesio a los sueros (que
ayuda al organismo a la utilización de la tiamina) y
multivitaminas (para las posibles deficiencias de vitaminas).
El médico a menudo prescribe benzodiazepinas (sedantes leves)
durante unos días para tratar los síntomas de abstinencia, ya que
disminuyen la agitación y ayudan a evitar algunos síntomas de
abstinencia, las convulsiones y el delirium tremens. Dado que se
puede desarrollar dependencia a las benzodiazepinas, estos
medicamentos se utilizan solo durante un periodo corto de tiempo. En
ocasiones se administran medicamentos antipsicóticos a las personas
con alucinosis alcohólicas.
El delirium tremens puede poner en peligro la vida, y se trata
enérgicamente para controlar la fiebre alta y la agitación intensa. Si es
posible, se trata en una unidad de cuidados intensivos. El tratamiento
suele consistir en lo siguiente:
 Dosis altas de benzodiazepinas y barbitúricos administradas
por vía intravenosa
 Dosis altas de vitaminas (sobre todo de tiamina)
 Sueros por vía intravenosa
 Medidas de enfriamiento externo, como una manta de
enfriamiento
 Medicamentos para controlar la frecuencia cardíaca y la
presión arterial
 Tratamiento de las complicaciones (como pancreatitis,
neumonía y convulsiones)
Con este tratamiento, el delirium tremens generalmente comienza a
resolverse entre las 12 y las 24 horas desde su comienzo, pero los
casos graves pueden durar de 5 a 7 días. La mayor parte de las
personas no recuerdan lo sucedido durante la abstinencia grave una
vez esta se ha resuelto.
Tras haber resuelto todos los problemas médicos urgentes, el
tratamiento ulterior depende de la gravedad del consumo de alcohol y
de las demás afecciones médicas y psiquiátricas del paciente. Si no
se ha desarrollado dependencia al alcohol, el médico puede hablar de
las consecuencias graves del alcoholismo, recomendando modos de
reducir o interrumpir su consumo, y programando citas de seguimiento
para ver cómo va evolucionando.
A las personas con un consumo más intenso de alcohol,
especialmente aquellas que tienen afecciones médicas y psiquiátricas
coexistentes, se les puede recomendar un programa de
desintoxicación y rehabilitación.
Desintoxicación y rehabilitación
En la primera fase, se retira completamente el alcohol, y se trata
cualquier síntoma de abstinencia. A continuación, el alcohólico tiene
que aprender la manera de modificar su conducta. Sin ayuda, la
mayoría de los alcohólicos recaen en pocos días o semanas; los
programas de rehabilitación, que combinan psicoterapia con
supervisión médica, pueden resultar útiles. Se advierte de la dificultad
que supone la interrupción del consumo y también se enseñan
alternativas para aumentar la motivación para dejar de beber y evitar
las situaciones que puedan desencadenar el consumo. El tratamiento
se adapta a cada individuo. Estos programas también incluyen el
apoyo de la familia y de los amigos. Los grupos de autoayuda, como
el de Alcohólicos Anónimos, también pueden ayudar.
En ocasiones, determinados medicamentos (disulfiram, naltrexona,
acamprosato y clonidina) pueden ayudar a los alcohólicos a evitar el
consumo de alcohol. No obstante, los medicamentos por lo general
solo ayudan a las personas motivadas y que cooperan, y los fármacos
se utilizan como parte de un régimen de asesoramiento
psicoterapéutico intensivo y permanente. Los resultados son
variables.
El disulfiram disuade de consumir alcohol porque interfiere con el
metabolismo del alcohol, haciendo que se produzca acetaldehído (una
sustancia que resulta de la degradación del alcohol) en la sangre. El
acetaldehído hace que la persona se sienta enferma. Cuando han
tanscurrido entre 5 y 15 minutos desde que la persona que ha
tomado disulfiram bebe alcohol, la acumulación de acetaldehído
causa
 Enrojecimiento facial
 Dolor de cabeza (cefalea) palpitante
 Aumento de la frecuencia cardíaca
 Respiración rápida
 Sudoración
Pueden aparecer náuseas y vómitos entre 30 y 60 minutos más tarde.
Estas reacciones incómodas y potencialmente peligrosas duran entre
1 y 3 horas.
El malestar que se produce al consumir alcohol después de
tomar disulfiram es tan intenso que pocas personas se arriesgan a
tomar ni siquiera la pequeña cantidad que llevan algunos preparados
de venta sin receta médica contra la tos y el catarro o algunos
alimentos.
Hay que tomar disulfiram todos los días, pues si se interrumpe su
consumo, disminuye su efectividad para tratar el trastorno por
consumo de alcohol.
Las personas siguientes no deberían tomar disulfiram:
 Mujeres embarazadas
 Las personas que tienen una enfermedad grave
como insuficiencia cardíaca
 Personas de edad avanzada
La naltrexona altera los efectos del alcohol sobre ciertos productos
químicos sintetizados por el cerebro (endorfinas) que pueden estar
asociados con el ansia de alcohol y su consumo. Este fármaco es
efectivo en la mayoría de los que lo consumen de manera continuada.
Se puede administrar en una inyección mensual, de acción
prolongada. La naltrexona, a diferencia del disulfiram, no hace que la
gente se sienta enferma. Por lo tanto, una persona que toma
naltrexona puede continuar bebiendo. Las personas que
tienen hepatitis o determinadas enfermedades del hígado no deben
tomar naltrexona.
La clonidina es un fármaco que tiene efecto sobre ciertas partes del
cerebro y que se indica normalmente para tratar la presión arterial
elevada, pero puede contribuir a aliviar algunos de los efectos de la
abstinencia de alcohol.
III. CONCLUSIONES

1. Se considera trastorno a la alteración en el funcionamiento de un


organismo una parte de él o en el equilibrio físico o mental de una
persona.

2. Se entiende por sustancias psicoactivas aquellas conocidas como


drogas, las hay de varios tipos y con distintos efectos en la salud.

3. Se sabe que las sustancias psicoactivas son sustancias químicas (drogas


o psicofármacos) de origen natural o sintético que afectan a las funciones
del sistema nervioso central (SNC), es decir, al cerebro y la médula
espinal.

4. En alcohol es una sustancia que causa dependencia y puede llevar a


muchos comportamientos y efectos destructivos: Conducir ebrio, Lesiones
producidas en caídas, peleas o accidentes de tráfico, etc.

5. Las sustancias psicoactivas afectan el organismo humano y genera


comportamientos que puede infringir normas de convivencia o contravenir
lo dispuesto en el Derecho Penal.
IV. RECOMENDACIONES

1. Toda sustancias psicoactivas genera dependencia y su uso debe ser


controlado por el médico.

2. Evitar el consumo de alcohol pues genera dependencia y puede llevar a


muchos comportamientos y efectos destructivos.

3. Tener en cuenta que el consumo de sustancias psicoactivas ocasiona


comportamientos inadecuados que colindan con el delito.
4. BIBLIOGRÁFIA

1. VARGAS ALVARADO. Eduardo. Medicina Legal y Deontología


Medica, 1998.
2. SOLORZANO NIÑO, P. Medicina Legal. Ed. Temas Bogotá. 2005.
3. LOPEZ GOMEZ. I. Tratado de Medicina Legal. 1962.
4. ALCOHOL Y DROGAS. Rev. Cedro. Ed. 5. Perú. 2015
5. RUIZ. A. Consumo de alcohol, efectos. Rev. Salud. 2018.