Sei sulla pagina 1di 2

Existe, desde mi simple opinión, una diferencia importante a la hora de servir a los demás que va a

depender el grado de profundidad de la semilla que sea plantada en el alma del ser humano al
cual se está sirviendo.

Desde mi experiencia personal, el aprendizaje que más me quedó grabado en el alma no fueron
los que tenían como destino distinciones intelectuales o mentales sino más bien aquellas que no
se podían explicar coherentemente, aquellas en las cuales algo había llegado profundo pero no
podía articularlo correctamente a la hora de explicarlo.

Mi primer experiencia de ese tipo la tuve con un profesor de literatura del colegio cuando tenía 13
años. El venía a cubrir una suplencia del profesor titular y, lamentablemente, estuvo solo dos
semanas con nosotros… Al principio, cuando hablaba, no entendía bien que era lo que nos quería
transmitir. Era un lenguaje raro…

No buscaba que aprendiéramos literatura, él buscaba que descubramos algo mucho más grande;
“no pierdan el tiempo” nos decía “apunten siempre a la grandeza”, “inspírense e inspiren a los
demás”, “sean tan grandes como el universo que habita en ustedes”…

Al principio lo tildé de chiflado pero había algo en sus palabras que contenían un poder de
seducción que encendía dentro mío algo que ningún otro profesor había logrado.

Por primera vez en mi vida, me habían inspirado a encontrar en mí mi propia grandeza que yo
mismo desconocía… a esa altura de mi vida no tenía la capacidad, ni tuve los maestros para
avanzar por ese camino y esas palabras, si bien quedaron grabadas a fuego en mi corazón, no
tuvieron el impacto suficiente como para dedicarle más espacio a ese camino que este profesor
estaba señalando…

Luego conocí a Martín, luego a Pato, luego a Julio, Aldo, Minerva, Alexander, Lynn…

Hubo muchos maestros que escuché en mi vida pero pocos fueron escuchados por mi alma, pocos
de ellos fueron los que verdaderamente me inspiraron, sin embargo, el aprendizaje más grande
que perdura en mí es aquel que me transmitieron estos pocos maestros, un aprendizaje que tiene
que ver con un lenguaje del alma, un lenguaje emocional, un lenguaje de un nivel más profundo a
la mente racional…
No es la intención, desde Protagonista de Cambio, de “enseñar” algo sino más bien de “inspirar” a
los seres humanos para que vayan a recordar aquello que ya saben en su propio corazón, aquello
que su alma ya conoce. Protagonista de Cambio se transforma en un atajo o un puente entre la
sabiduría de la Vida y la sabiduría que ya existe en el interior de todas las personas sea cualquiera
su creencia, su raza, su condición social, su sexo, su edad.

Buscamos inspirarte a que descubras tu mejor versión, la traigas al mundo y así inspires a otros
que lo hagan para juntos construir un mundo sostenido en el paradigma del Amor.