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Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria

En 1933, decepcionado de su partido, y la apatía general hacia las causas sociales y los
intereses reformistas, crea en compañía del representante Carlos Arango Vélez, la Unión
Nacional de Izquierda Revolucionaria, UNIR. Su programa político y económico era el de
continuar el camino de reformas e iniciativas de justicia social y muy especialmente
transformar las condiciones feudales en que vivían aun los campesinos colombianos.
Sin embargo, su iniciativa no tuvo mucha acogida y al subir a la presidencia Alfonso López
Pumarejo, Gaitán optó por abandonar su poco exitosa empresa y en cambio respaldar en la
Cámara el programa de López y sus medidas reformistas que en cierta medida se acoplaban
al ideal social de Gaitán.

Sesenta años de búsqueda de cambios en la sociedad colombiana, es la distancia que existe


entre el liberal socialista que era Gaitán y el partido de izquierda Polo Democrático
Alternativo (PDA).

Hoy como en ese entonces, es creciente la lucha democrática liderada por los pueblos de
América Latina, en contracorriente con la repulsa que hace la derecha fascista e
imperialista.

Han sido seis décadas de conflicto interno, que por lo menos dejan a Colombia el saldo de
medio millón de muertos por motivos políticos; con los que la oligarquía quiere obligar al
pueblo, a que desista de luchar por cambiar el orden establecido.

Pese al genocidio popular, la lucha por un Nuevo País continúa, sigue actual la vigencia de
un Acuerdo Nacional, que realice cambios de fondo en Colombia, además de seguir en
debate si es posible o no, lograr tales cambios por la vía institucional y reformista.

En esta controversia, primero que todo y por encima de todo, es indispensable señalar el
problema principal del conflicto: ¿hasta cuándo el pueblo seguirá ausente en las decisiones
claves para la vida de la nación?

La Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria, fue fundada por Jorge Eliécer Gaitán y
otros liberales de izquierda en 1933, en defensa de los sectores populares. Apoyó e impulsó
la lucha por la tierra emprendida por colonos y arrendatarios del Sumapaz. Divulgó
ampliamente los derechos contemplados en la legislación agraria, denunció los atropellos
cometidos contra los campesinos por las autoridades en complicidad con los hacendados,
prestó asesoría jurídica para demostrar la ilegalidad de los títulos de los hacendados. La
idea de este proyecto político era, en una primera etapa, establecer la democracia
económica-luego de una intensa campaña de educación y de elevar el nivel de vida de los
trabajadores-, como fundamento de la democracia política.