Sei sulla pagina 1di 5

Mercados de trabajo

y la inmigración.
Movimiento obrero

Historia de
América Latina

1
Los mercados de trabajo y la
Algunos videos
inmigración. Ideologías del
relacionados a la
Inmigración: movimiento obrero.
http://www.dailymoti
on.c
om/video/x7nqx6_la- A partir del proceso de formación de los Estados Latinoamericanos
gran-inmigracion- modernos, con la gestión de las elites políticas de fomentar el desarrollo del
parte-1_news modelo económico “hacia afuera”, es que fue necesario promover el ingreso
de nuevos pobladores. Los territorios nacionales en ese momento se
http://www.dailymoti
on.c
encontraban prácticamente vacíos por sus propias extensiones o porque
om/video/x7nnnu_la- muchos de los habitantes en edad laboral habían perecido durante las
gran-inmigracion- guerras de independencia.
parte-2_news
De este modo, es que mediante el lema “Gobernar es poblar”, como diría el
pensador argentino Juan Bautista Alberdi y ante la creencia generalizada de
que la población nativa era supuestamente inferior para realizar las nuevas
tareas relacionadas al modelo Agroexportador, es que el Estado se embarcó
en la tarea de promover la inmigración, principalmente europea, para cubrir
los nuevos puestos de trabajo relacionados a la producción primaria,
explotación de tierras, desarrollo de obras de infraestructura e industria
incipiente.

Añadido a las dudas racistas, había un sentimiento generalizado de su propia


inferioridad. Hasta la Primera Guerra Mundial, las elites latinoamericanas se
solían describir como poco más que imitadoras de la cultura europea.
Muchas dudaban de que sus países pudieran siquiera lograr una civilización
característica. En los países tropicales, las preocupaciones acerca del
determinismo racial se reforzaban con dudas sobre su clima, del que los
teóricos europeos decían constantemente que nunca sustentaría una
civilización superior. Así pues, el determinismo medioambiental reforzaba el
racial y su combinación parecía descalificar a las tierras tropicales como
escenario en el que pudiera realizarse el sueño liberal. (Skidmore &Smith,
1996).

En cuanto a la nacionalidad de las personas que comenzaron a llegar a los


países latinoamericanos, en su mayoría eran europeos, como se mencionó
en líneas anteriores, que escapaban de las permanentes hambrunas y del
servicio militar. La idea primaria era cooptar a los europeos del norte, con la
esperanza de que importaran también su cultura y sus hábitos de confianza
y capacidad emprendedora, típicos del ideal liberal y puritano. En
contraposición a esto, lo que se logró fue que la gran mayoría de inmigrantes

2
provinieran desde Italia, España, Portugal, Rusia, entre otros, que venían en
busca de trabajo y mejores condiciones de vida, publicitadas muchas veces
en los afiches distribuidos en Europa. En resumidas cuentas “a hacerse la
América” en busca de nuevas oportunidades.

El incremento de la población tuvo como consecuencia una mayor


urbanización de las principales ciudades portuarias o a las que llegaba el
ferrocarril.

“En 1900 Buenos Aires se había establecido como ‘el París de Sudamérica’ y
era una ciudad grande y cosmopolita con unos 750.000 habitantes. En total,
casi un cuarto de la población argentina vivía en las ciudades con más de
20.000 habitantes al terminar el siglo; lo mismo ocurría en Cuba. Cerca del
20 por 100 de la población chilena residía en asentamientos similares,
mientras que las cifras correspondientes a Brasil y México (el último con una
población indígena sustancial) bajaban al 10 por 100. En Centroamérica las
cifras también se hallaban por debajo del 10 por 100 y en Perú caía al 6 por
100. El hecho generalizado es que la expansión de las economías de
exportación-importación ocasionó la urbanización de la sociedad
latinoamericana. (Skidmore &Smith, 1996)

Para las elites esto era signo de modernización y capitalismo, no obstante,


más allá de que los inmigrantes se insertaban en el mercado de trabajo y la
demanda de bienes y servicios se incrementaba, la conglomeración urbana
conllevaba también un empeoramiento de las condiciones de vida en las
ciudades, por el hacinamiento – muchas veces familias enteras vivían dentro
de una misma habitación -, la precariedad de las viviendas y la tendencia a
las enfermedades endémicas.

Asimismo, los recién llegados traían del Viejo Continente nuevas ideas y
demandas. De 1914 a 1927 se contempló el surgimiento de la movilización
obrera, fue el punto más alto de la influencia anarquista, anarcosindicalista
y sindicalista, cuando las capitales de toda nación importante de América
Latina se vieron torpedeadas por huelgas generales, en pos de la obtención
de mejores condiciones de trabajo y de vida. En la mayoría de los casos eran
reprimidos, lo que los llevó a continuar de manera clandestina para debatir
sus pensamientos; sin embargo, instauraron la conciencia social del
proletario/asalariado, que siempre fue origen de desorden social e
inestabilidad.

Probablemente debido al origen nacional o étnico, las clases trabajadoras no


consiguieron mucho poder político a comienzos del siglo XX. Los inmigrantes
de Argentina y Brasil no tenían derecho a votar si no habían conseguido la
naturalización, por lo que los políticos podían permitirse no tenerlos en
cuenta. En México, los trabajadores de origen campesino tenían pocas

3
posibilidades de influir en la dictadura de Porfirio Díaz. Y en Cuba, por
supuesto, la historia de la esclavitud había dejado su doloroso legado
(Skidmore &Smith, 1996).

4
Referencias
Ansaldi, W. (1991) FRIVOLA Y CASQUIVANA, MANO DE HIERRO EN GUANTE DE
SEDA: Una propuesta para conceptualizar el término oligarquía en América
Latina. Buenos Aires. http://www.catedras.fsoc.uba.ar/udishal

Beyhaut Gustavo y Helene, (1986) América latina de la independencia a la


segunda guerra mundial, Historia Universal Siglo XXI, Vol. 23, México, Siglo
Veintiuno Editores.

Del Pozo, J. (2002) Historia de América Latina 1825-2001, Santiago de Chile,


Editorial LOM.

Hall Michael y Spalding Hobart: Las clases trabajadoras urbanas y los primeros
movimientos obreros de América Latina, 1880-1930, en Leslie Bethell (ed.)
Historia de América Latina.

Rouquie Alan, (2000) Introducción’ en Extremo Occidente, Introducción a


América Latina, Buenos Aires, Emece.

Sidicaro, R. (1999) LAS RAÍCES DEL PRESENTE, IDEAS Y ANCLAJES


POLÍTICOS EN EL SIGLO XX. Fundación OSDE, Buenos Aires.

Skidmore T.; Smith P., ‘’La transformación contemporánea de América Latina


1880-1990’’ en Historia Contemporánea de América Latina, Barcelona, Critica,
1999.

Skidmore T.; Smith P., ‘’ Los cimientos coloniales -1492-década de 1880’’ en


Historia Contemporánea de América Latina, Barcelona, Critica, 1999