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1.

Achuar

Descripción general

La lengua achuar (ISO: acu) pertenece a la familia lingüística Jíbaro y es hablada por los pueblos
autodenominados achuar y jíbaro en las cuencas de los ríos Tigre, Corrientes, Pastaza,
Huasaga,Manchari, Huitoyacu y Situche, y en las quebradas Masacuri y Anazo, en las provincias
de Loreto y Datem del Marañon, región Loreto. Es una lengua transfronteriza, pues también se
habla en Ecuador (Unicef, 2009).

Creencias y prácticas ancestrales

El instrumento tradicional de caza para el hombre achuar es la cerbatana, un tubo de tres


metros hecho de madera de palmera que se usa con pequeñas flechas. La práctica ancestral
frecuente entre quienes hacen uso de la cerbatana es untar la flecha con el curare, un veneno
natural cuya preparación supone la cocción de cortezas de árboles, tallos y raíces diversas. Este
veneno puede ser tan poderoso que una cuchara de curare alcanzaría para envenenar
aproximadamente 70 flechas (Descola 1988).

Una costumbre achuar extendida es el consumo diario de una infusión de hojas de wayus,
conocida como wayusa. De acuerdo con Uriarte (2007), la wayusa es considerada como
medicina natural y espiritual, siendo empleda con fines curativos. Existe la creencia de que
cuando el curandero ingiere una cantidad considerable de esta infusión, aparece el Arutam o
espíritu de la planta, que le da al curandero la visión para diagnosticar la enfermedad (MINCU
2015).
2.Ashaninka

Descripción general

La lengua ashaninka pertenece a la familia lingüística Arawak y es hablada en la cuenca de los


ríos, Ucayali, Tambo, Cohengua, Perené, Pachitea, Yura, Chinchihuani, Ene, y Apurímac, en las
regiones de Junín, Cusco, Lima, Ayacucho, Apurímac, Pasco, Ucayali y Huánuco por los
pueblos ashaninka y asheninka. Además de estas regiones, el ashaninka también se habla en
Brasil. Es la lengua amazónica más hablada en el Perú. Según el Censo de Población y Vivienda
de 1993, su población superaba los 50 000 hablantes (Unicef, 2009). El II Censo de
Comunidades Nativas (INEI, 2007) registró más de 97 000 personas identificadas de los pueblos
ashaninka y asheninka (Ministerio de Educación, 2013).

El ashaninka es una lengua eminentemente aglutinante; es decir, agrega mucho prefijos y


sufijos a las raíces léxicas. Esta característica también es común en otras lenguas Arawak. Una
característica notable, referente a la productividad de sus sufijos, son las las variantes que
presentan en diferentes regiones. Por ejemplo, el segmento que indica el plural es –pe en la
variedad ashaninka, mientras que en las variedades asheninkas son -payeni o –paeni
(Fernández, 2011).
Creencias y prácticas ancestrales

Según la creencia ancestral ashaninka, los chamanes o sheripiari son los que ‘conversan’ con
los espíritus, ya que tienen la capacidad para acceder a las formas de vivir de los seres que
habitan en la naturaleza; en los bosques, las montañas, las lagunas, las quebradas, los ríos.
Asimismo, estos personajes tienen el poder para curar las enfermedades, los daños por
brujerías y los desórdenes en la relación con la naturaleza. Para ello, los sheripiari realizan
dietas especiales e ingieren plantas que ellos mismos cultivan, como el tabaco y la ayahuasca
(AIDESEP et al. 2000, SERNANP 2013).

Los sheripiari se preparan también para comunicarse con Tsomiri, el espíritu que, según la
creencia ashaninka, domina a todos los seres vivientes del agua. En su publicación El ojo verde,
cosmovisiones amazónicas, AIDESEP (2000) menciona que, de acuerdo con la cosmovisión
ashaninka, se debe ofrecer objetos o alimentos a los espíritus como Tsomiri, con el fin pedirles
favores tales como un buen día de pesca o de caza. Dado que los animales tienen un ‘dueño’,
se debe ofrecer regalos para que estos ‘suelten a sus animales’.

La caza, denominada kobintaantsi en ashaninka, involucra aspectos que van más allá del hecho
de cazar animales para alimentarse. El SERNAMP (2013) en su Plan Maestro de la Reserva
Comunal Ashaninka refiere a las normas y prácticas que pautan la relación del cazador con el
medio ambiente. Entre ellas están la de no cazar excesivamente a una misma presa, no hacer
sufrir inútilmente a la presa o la prohibición para los cazadores principiantes de alimentarse de
sus primeras presas, ya que esto influiría negativamente en su desempeño como cazadores.
Así también, es costumbre que los cazadores se purguen mediante el uso de plantas que los
ayudarán a fortalecer sus habilidades de caza.

Otra creencia ancestral de este pueblo es el vínculo que establecen las personas, a través de la
cacería, con los espíritus tutelares de los animales. Según Rojas (1994) como en la división de
las actividades productivas, ha existido también una división según género del mundo de la
naturaleza. Así, los seres femeninos son el conjunto de árboles y plantas, mientras los animales
terrestres, aves y peces son considerados seres masculinos.

Las mujeres ashaninka han tenido como práctica ancestral la elaboración de cerámica y otras
artesanías, tales como cestos y esteras. Para Varese (2006), un artículo importante es el cesto
de la mujer, que tradicionalmente lleva colgado de la frente mediante una cinta de corteza.
Por otro lado, el autor ha resaltado el hilado y el tejido como actividades principalmente
femeninas, que se han traducido en la tradicional confección de la cushma, indumentaria típica
de los ashaninka, hecha de tela de corteza o de algodón. Como otros objetos, las cushmas se
decoran con diseños geométricos.
03.Aimara

Descripción general

 La lengua aimara es tradicionalmente hablada en las regiones de Puno, Moquegua y


Tacna, aunque por efecto de la migración grandes grupos aimarahablantes viven hoy también
en Lima, Arequipa y Madre de Dios. Pertenece a la familia lingüística Aru. La lengua aimara es,
además, hablada en Bolivia y el norte de Argentina y Chile. En la propia lengua, la escritura
correcta es aymara.

Creencias y prácticas ancestrales

Creencias

Según la cosmovisión aimara, existe un orden en el universo, en el que las esferas físicas,
sociales y espirituales se encuentran en equilibrio mutuo (Arias y Polar 1991). A su vez, los
aimaras tienen la creencia ancestral de que existen tres mundos: Alax Pacha (mundo de arriba
o cielo), Aka Pacha (mundo que nos rodea) y Manqha Pacha (mundo de abajo). Cada uno de
estos mundos está habitado por seres vivientes organizados jerárquicamente, quienes tienen
una relación e influencia sobre los humanos (Llanque 1990).

La cosmovisión aimara además está llena de seres sobrenaturales quienes pueden actuar
como espíritus malignos (supaja, anchanchu, sirena o sirenu, antawalla, entre otros) y espíritus
protectores (achichila, uywiri, illa, entre otros).
04.Amahuaca

Descripción general

 La lengua amahuaca pertenece a la familia lingüística Pano y presenta una vitalidad


variable: mientras que en Madre de Dios la lengua se encuentra seriamente en peligro, en
Ucayali, provincia de Atalaya (ríos Inuya y Sepahua) se encuentra en peligro, en tanto que en la
provincia de Purús se encuentra vital (Ministerio de Educación 2013). 

Creencias y prácticas ancestrales

Según la creencia ancestral de los amahuaca el cosmos está formado por tres espacios: agua,
tierra y un cielo sostenido por raíces de árboles que le impiden caer al agua. Según sus mitos,
los antepasados de los amahuaca vivían en el cielo, pero a causa de un gran cataclismo, el cielo
y todos sus habitantes cayeron sobre la tierra, ocultando al sol. Más tarde, el sapo (hïo) logró
levantar el cielo, permitiendo que la luz del sol llegara a la tierra y fuera posible repoblarla
(Dole 1998).
05.Arabela

Descripción general

La lengua arabela (ISO: arl) pertenece a la familia lingüística Záparo y es hablada por el pueblo
del mismo nombre en algunas comunidades ribereñas del río Arabela, afluente del río Curaray,
provincia de Maynas, región Loreto. Es, según el Ministerio de Educación (2013), una lengua
seriamente en peligro, ya que solo es hablada por adultos mayores. El arabela no cuenta con
un alfabeto oficial.

Asimismo, el pueblo no cuenta con traductores e intérpretes registrados por el Ministerio de


Cultura.

Creencias y prácticas ancestrales

Tradicionalmente, los hombres arabela usaban coronas hechas de plumas largas de


guacamayo, pegadas en semicírculo con cera de abeja. En los brazos llevaban brazaletes
tejidos y también cinturones adornados con borlas de plumas de colores, que iban hasta los
codos y las rodillas. Además, usaban adornos corporales en la nariz y orejas, y pintaban su
cuerpo. Por su parte, las mujeres usaban vestidos tubulares hechos de corteza, la tela se
pintaba con diseños hexagonales (ILV 2006).

Existe un cambio cultural en algunas de las prácticas de los arabela, un ejemplo de ello es la
bebida tradicional. Antiguamente se elaboraba una bebida hecha en base a yuca y ungurahui
denominada como “sacamanacu”, esta fue remplazada paulatinamente por el masato, bebida
tradicional de una gran parte de pueblos indígenas amazónicos (DAIMIPerú 2008).
06.Asheninka
Descripción general

La lengua asheninka es hablada en el Perú en las regiones de Ucayali, Junín, Huánuco y Pasco.
También hay hablantes de esta lengua en Brasil, en el estado norteño de Acre.

Creencias y prácticas ancestrales

Como para algunos otros pueblos de la Amazonía peruana, la vestimenta tradicional de los
asheninka se denomina ‘cushma’ o kithaarentsi. De acuerdo con Anderson (2002), esta prenda
habría sido introducida por los franciscanos y adaptada con los diseños propios del pueblo,
constituyéndose luego como la única vestimenta utilizada por hombres, mujeres y niños
asheninka. La cushma asheninka se asemeja a una túnica hecha de algodón con rayas
horizontales para las mujeres y verticales para los hombres. Una familia con cushmas bien
confecciones simboliza prestigio y legitimidad.

Como señalan Havalkof y Veber (2005), existen otros accesorios típicos utilizados por los
asheninkas. En el caso de los hombres se utiliza una pequeña bolsa, ‘tharato’, hecha de
algodón, con la cual el hombre puede portar sus objetos personales. Por su parte, las mujeres
poseen el ‘tombirontsi’, el cual las ayuda a trasportar a los bebés y niños más pequeños en sus
caderas. Asimismo, los asheninka decoran sus rostros con achiote, tinte natural de color rojizo
que proveniente de un arbusto del mismo nombre.

La creencia en espíritus y seres sobrenaturales es un elemento importante en la educación


tradicional de los asheninka. De acuerdo con Anderson (2002), los niños aprenden sobre las
situaciones y personas que deben evitar. De esta manera, reciben las principales enseñanzas
de su padre, al que suele considerarse como el mejor modelo (Anderson 2002). La creencia en
espíritus y seres sobrenaturales influye también en la disposición y el uso del territorio, para lo
cual deben realizar pactos y compromisos a través de ofrendas y rituales.

7.Awajún
Descripción general

La lengua awajún pertenece a la familia lingüística Jíbaro y presenta las siguientes variedades:
(1) awajún del río Nieva y tributarios; (2) awajún del río Marañón y sus tributarios; y (3) awajún
del río Chiriaco (distrito de Imaza). De estas variantes, la primera se encuentra en estado vital,
pero no se tienen mayores referencias del estado de vitalidad de las otras dos. (Ministerio de
Educación 2013). A la fecha, la lengua awajún cuenta con un alfabeto oficializado por el
Ministerio de Educación, a través de la Resolución Directoral N.° 2554-2009-ED y,
posteriormente, por la Resolución Ministerial N.° 303-2015-MINEDU.

El awajún es una lengua eminentemente aglutinante; es decir, agrupa distintos afijos alrededor
de la raíz léxica que porta el significado básico de la palabra. Según Corbera (2000), se trata de
una lengua preponderantemente sufijante, ya que solo los verbos presentan algunos prefijos.

Creencias y prácticas ancestrales

En la cosmovisión awajún, la naturaleza es personificada. Son muchos los espíritus que habitan
el bosque y el agua, ellos protegen y ayudan a curar a las personas enfermas (Regan 2007). Los
tres seres poderosos de la cosmovisión awajún son Nugkui (espíritu de la tierra), Etsa (espíritu
del bosque) y Tsuqki (espíritu del agua). Estos espíritus proporcionan puntos de referencia que
ordenan, organizan y guían el uso de espacio de acuerdo a género, habilidades, actividades
productivas, etc (Brown 1976).

Regan (2007) sostiene que según la creencia ancestral de los awajún, existe un ser supremo
que creó el mundo pero que se mantuvo siempre distante de los “asuntos humanos”. De
acuerdo con Regan, la cosmovisión awajún supone considerar que cada persona labra su
propio destino a través de sus esfuerzos.
Además de la importancia de los seres descritos, la cosmovisión indica la importancia de tres
mundos:

- Cielo: donde viven Apajuí (padre Dios), Etsa y los Ajútap (almas de los antiguos guerreros), y
donde habitan almas iwaji, las estrellas y Vía Láctea (Íwanchijínti).

- Tierra: donde viven los humanos, animales, plantas y algunos seres sobrenaturales.

- Mundo subterráneo: donde habitan las Núgkui (tierra) y Tsugki (en la profundidad de los ríos
y lagunas).
8.Bora

Descripción general

 El pueblo Bora ha sido relacionado con los pueblos murui-muinanɨ y ocaina debido a
que comparten una historia y tienen algunas prácticas culturales comunes. En nuestro país, los
Bora constituyen el único pueblo indígena cuya lengua pertenece a la familia lingüística Bora.

Los Bora son conocidos, entre otras cosas, por el uso de un sistema de comunicación que
servía para transmitir mensajes a larga distancia entre las grandes casas multifamiliares. Para
ello, empleaban el manguaré, un instrumento de comunicación que tiene como base dos
tambores y mazos de caoba y con los que emiten sonidos con tonos similares a los de la lengua
Bora.

El pueblo Bora vive principalmente en la zona nor-oriental del departamento de Loreto, cerca
de la frontera con Colombia. Según los resultados de los censos nacional 2017, por sus
costumbres y sus antepasados han sido 1,151 personas que se han autoidentificado como
parte del pueblo Bora a nivel nacional; y por el trabajo de campo que ha realizado el Ministerio
de Educación, 748 personas han manifestado que hablan la lengua Bora. Además, los datos
obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población de las comunidades del pueblo Bora se
estima en 781 personas.

Creencias y prácticas ancestrales

 Para AIDESEP y otros autores (2000), los bora se caracterizan por una serie de
elementos representativos de su cultura, entre los que destacan la maloca, el manguaré
(antiguo instrumento de comunicación) y las pinturas corporales, siendo los bora uno de los
pueblos que cuenta con mayores dibujos corporales en la Amazonía.
 Según el Instituto Lingüístico de Verano (ILV 2006), los bora crearon el manguaré,
instrumento de comunicación que tiene como base dos tambores y mazos de caoba, con el
que emitían mensajes que podían ser escuchados en un radio de 32 kilómetros a la redonda.
Los manguarés servían para transmitir mensajes a larga distancia entre las grandes casas o
malocas utilizando los tonos de la lengua nativa. Aun cuando la forma de vida de este pueblo
ha variado considerablemente y las casas unifamiliares sean predominantes en los
asentamientos bora, los manguarés serían aún importantes medios de comunicación (ILV
2006).
 En la cosmovisión bora, el mundo es la representación de un creador llamado Píívyéjɨ
Niiimúhe, cuyo nombre significa “creador de la tierra y de las cosas que existen en ella”
(AIDESEP et al. 2000). La creencia en que este ser creador se encuentra en todas las cosas
creadas por él, se relaciona con la importancia que tiene el mundo de los espíritus en el
sistema de creencias ancestrales bora. Tradicionalmente, los bora hacían ceremonias de danza
para apaciguar a los espíritus, ya que de lo contrario estos podían causar enfermedades y
peleas entre la gente (ILV 2006).
 Óscar Paredes (2001) recoge en su estudio sobre los bora, información relacionada con
las prácticas ancestrales de salud y cuidados. Así, el autor describe algunos de los tratamientos
que tienen los bora para afecciones tales como la parasitosis, la inflamación de ojos y el dolor
de oídos. En este sentido, se refiere también a los cuidados y prohibiciones de las mujeres
gestantes, cuya dieta no debería incluir pescados con espinas, caídos en trampas de mimbre o
carne de monte de animales grandes.
9.Cashinahua
Descripción general

El pueblo Cashinahua se autoidentifica también con el nombre huni kuin, que significa ‘gente
verdadera’. Esta autodenominación es también empleada para referirse a otros pueblos
vecinos, cuyas lenguas forman parte de la familia lingüística Pano.

Se conoce que los Cashinahua han ocupado ancestralmente la zona contigua a la Reserva
Comunal Purús en Ucayali y que se caracterizan por su alta movilidad y los desplazamientos
que realizan en ambos lados de la frontera peruano-brasilera del distrito de Purús.

Actualmente, este pueblo vive principalmente en el departamento de Ucayali, siendo su


territorio ancestral contiguo a la Reserva Comunal Purús. Según los resultados de los censos
nacional 2017, por sus costumbres y sus antepasados han sido 675 personas que se han
autoidentificado como parte del pueblo Cashinahua a nivel nacional; y por el idioma o lengua
materna con el que aprendió a hablar en su niñez han sido 1,074 personas que han
manifestado que hablan la lengua Cashinahua que corresponde al 0,024% del total de lenguas
originarias a nivel nacional. Además, los datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la
población de las comunidades del pueblo Cashinahua se estima en 1,831 personas.

Creencias y prácticas ancestrales

Una de las creencias ancestrales a partir de las que los cashinahua explican el mundo tiene que
ver con la existencia de dos aspectos fundamentales: el lado visible o material y el lado
invisible. El mundo visible es el dominio de los seres humanos y de todas las demás cosas
vivientes, mientras que el mundo invisible es del dominio de los espíritus, de aquello que es
imposible ver excepto en los sueños y mediante experiencias alucinógenas.

Los cashinahua reconocen también que todos los seres humanos tienen un cuerpo físico y
alrededor cinco espíritus. Según una creencia cashinahua, los espíritus pueden adoptar forma
física transformándose en objetos naturales o hasta en seres humanos (Kensinger 1998).
10.Chamicuro
Descripción general

El pueblo Chamicuro ha sido también denominado camikódlo, nombre con el que se conoce a
la oruga que vive en los troncos de los árboles de la Hevea, de donde proviene el caucho.
Según el testimonio de un Chamicuro, recogido el investigador Walter Tessmann, su pueblo
habría recibido este nombre porque estas orugas formaban parte de su alimentación.

El pueblo Chamicuro vive principalmente en el distrito de Tigre, en la provincia y región de


Loreto. Según los resultados de los censos nacional 2017, por sus costumbres y sus
antepasados han sido 26 personas que se han autoidentificado como parte del pueblo
Chamicuro a nivel nacional; y por el trabajo de campo que ha realizado el Ministerio de
Educación 23 personas han manifestado que hablan la lengua Chamicuro. Además, los datos
obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población de las comunidades del pueblo Chamicuro
se

estima en 75 personas.
Creencias y prácticas ancestrales

Gunter Tessmann (1999) ha hecho referencia a prácticas ancestrales del pueblo chamicuro
asociadas a la pesca y la caza. Con respecto a la primera actividad, se sabe que los chamicuro
han empleado venenos como el barbasco, denominado tephrosia, y la huaca, conocida en este
pueblo como clibadium. Este autor sostuvo que los chamicuro han empleado redes de
fabricación propia, lanzas y anzuelos de metal para pescar. Por otro lado, han empleado
cerbatanas de fabricación propia como herramienta para la caza, la cual untaban con venenos
vegetales.

Así también, Tessmann (1999) ha señalado que hombres y mujeres chamicuro han tenido
como práctica la pintura corporal con tintes naturales de color rojo y negro, especialmente
para ocasiones festivas.

11.Chapra
Descripción general

El pueblo Chapra, también conocido como shapra, ha sido relacionado con el pueblo kandozi
debido a que tienen una historia común y a que se han ubicado en la misma zona geográfica.
Tradicionalmente, este pueblo se ha ubicado en las cuencas de los ríos Sicuanga y Pushaga,
afluentes del río Morona.

Si bien su lengua pertenece a la familia lingüística del kandozi, este pueblo ha sido muy
vinculado con los pueblos cuya lengua pertenece a la familia Jíbaro.

El pueblo Chapra vive principalmente en los distritos de Morona y Pastaza, en la provincia de


Datem del Marañón, en el departamento de Loreto. Según los resultados de los censos
nacional 2017, por sus costumbres y sus antepasados han sido 218 personas que se han
autoidentificado como parte del pueblo Chapra a nivel nacional; y por el idioma o lengua
materna con el que aprendió a hablar en su niñez han sido 877 personas que han manifestado
que hablan la lengua kandozi-Chapra que corresponde al 0,019% del total de lenguas
originarias a nivel nacional. Además, los datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la
población del pueblo Chapra se agrupa en 20 localidades, donde viven aproximadamente 804
personas.
Cosmovisión

En la cosmogonía Chapra el mundo de los vivos, habitado por los hombres, la flora y la fauna,
recibe el nombre de tsaponchi. Ese mundo, entregado a los Chapra en un periodo primordial,
surgió de las aguas y pronto se convirtió en una gran isla flotante, con toda clase de recursos,
pero al mismo tiempo, es un mundo tan inestable que, en algún momento imposible de
prever, puede retornar a las profundidades de las que nació (Fesham, 2010). En el periodo
fundacional, en el que las fronteras entre los hombres y los animales eran delgadas, el relato
mítico describe a un hombre que logró sobrevivir a una gran inundación que cubrió toda la
tierra guareciéndose en las copas de un árbol de huito. Por varios meses, el único hombre de la
tierra se alimentaba solo con los frutos del huito; la noche era perpetua. De cuando en cuando,
el hombre arrojaba uno de los frutos al vacío, con el propósito de adivinar si las aguas habían
descendido ya. Tras días repitiendo la operación, la caída de uno de los frutos emitió un sonido
lejano, revelándole así que la tierra estaba seca. El hombre al fin bajó del árbol y se dispuso a
descubrir el nuevo y desolado mundo. Como no tenía alimento, preparó una cerbatana con la
que cazó pequeñas aves. En su camino, el hombre divisó una fogata y se acercó hacia ella.
Sorprendido, cogió la rama de un árbol para conservar el fuego. A partir de ese momento el
hombre conoció y aprendió a dominar el fuego. Días después el hombre se aventuró a cazar en
el bosque; a su regreso, la sorpresa fue aún mayor: el hombre encontró unos cántaros con
chicha de maíz.
12.Chitonahua
Descripción general

El pueblo Chitonahua, también conocido como murunahua, forma parte de un complejo


sociocultural que antiguamente estuvo conformado por una serie de grupos locales, cuyas
lenguas formaban parte de la familia lingüística Pano. Si bien este pueblo se distingue de los
demás pueblos nahua, tienen un origen y patrones culturales comunes con pueblos como los
Mastanahua, Sharanahua o Yaminahua.

Algunas familias Chitonahua en situación de contacto inicial viven en comunidades Yaminahua


del Yuruá, en el anexo San Pablillo de la comunidad nativa San Pablo; en la comunidad nativa
Alto Esperanza del pueblo Amahuaca, en el río Alto Inuya; así como en la comunidad nativa
Nueva Victoria del pueblo ashaninka, ubicada en la zona de Breu.

El pueblo Chitonahua es uno de los pueblos en situación de aislamiento y en situación de


contacto inicial que habitan la Amazonía peruana, y se ubica en el ámbito de la Reserva
Territorial Murunahua, en Ucayali. Según los resultados de los censos nacional 2017, por sus
costumbres y sus antepasados han sido 23 personas que se han autoidentificado como parte
del pueblo Chitonahua a nivel nacional; y por el idioma o lengua materna con el que aprendió
a hablar en su niñez han sido 574 personas que han manifestado que hablan la lengua
Yaminahua que corresponde al 0,012% del total de lenguas originarias a nivel nacional. De
acuerdo con el Estudio Técnico de la Reserva Territorial Murunahua del año 1995, se estimaba
la población Chitonahua en 158 personas.
13.Ese Eja
Descripción general

También conocido como huarayo, este pueblo se denomina Ese Eja, nombre que
puede ser traducido como ‘gente’ o ‘gente verdadera’.

En nuestro país, los Ese Eja constituyen el único pueblo indígena cuya lengua
pertenece a la familia lingüística Tacana. Tradicionalmente, este pueblo ha
habitado una extensa zona de la cuenca del río Madre de Dios y de la cuenca del
río Beni, entre Perú y Bolivia.

El pueblo Ese Eja vive principalmente en el departamento de Madre de Dios. Según


los resultados de los censos nacional 2017, por sus costumbres y sus
antepasados han sido 440 personas que se han autoidentificado como parte del
pueblo Ese Eja a nivel nacional; y por el idioma o lengua materna con el que
aprendió a hablar en su niñez han sido 212 personas que han manifestado que
hablan la lengua Ese Eja que corresponde al 0,004% del total de lenguas originarias
a nivel nacional. Además, los datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la
población de las comunidades del pueblo Ese Eja se estima en 953 personas.

Creencias y prácticas ancestrales

Como muchos otros pueblos de la Amazonía peruana, los ese eja tienen una
estrecha relación con la naturaleza. Por ejemplo, varios investigadores han
realizado estudios que describen la importancia de las palmeras en la vida de las
familias ese eja, como prueba de un amplio conocimiento que ha sido transmitido
y practicado a lo largo de muchas generaciones (PALMS 2011).
Según un estudio sobre el uso de las palmeras entre los ese eja, este pueblo
conoce alrededor de 23 especies de palmeras, para las cuales se han registrado
más de 300 usos. Entre los usos más comunes están el de alimentación para las
familias y sus animales, la fabricación de una amplia variedad de herramientas y
utensilios, la construcción de infraestructura, usos medicinales y otros usos
culturales (PALMS 2011).
En relación a sus creencias ancestrales, la tradición oral de este pueblo asocia su
origen a la cabecera del río Tambopata –también llamado baawaja-, ya que este
sería el lugar desde donde los ancestros mitológicos de los ese eja descendieron
del cielo por una soga de algodón (Arbaiza 2008).
14.Harakbut
Descripción general

 Según algunos autores, en la década de 1980 se difundió el nombre de


Harakbut entre algunas comunidades que se negaban a ser reconocidas bajo
denominaciones impuestas desde fuera, como la de mashco. La
autodenominación Harakbut se traduce como ‘gente’ o ‘humanidad’, en la lengua
de este pueblo.

Los Harakbut son un pueblo indígena que habita principalmente en los


departamentos de Madre de Dios y Cusco, entre el río Madre de Dios e Inambari.
Su lengua indígena pertenece a la familia lingüística Harakbut. Este pueblo
indígena está conformado por varios subgrupos o parcialidades, de los que se han
llegado a identificar hasta dieciocho. Entre ellos, los más conocidos son los
wachipaeri.

El pueblo Harakbut vive principalmente en los departamentos de Cusco y Madre de


Dios, entre los ríos Madre de Dios e Inambari. Según los resultados de los censos
nacional 2017, por sus costumbres y sus antepasados han sido 659 personas que
se han autoidentificado como parte del pueblo Harakbut a nivel nacional; y por el
idioma o lengua materna con el que aprendió a hablar en su niñez han sido 664
personas que han manifestado que hablan la lengua harakbut que corresponde al
0,014% del total de lenguas originarias a nivel nacional. Además, los datos
obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población de las comunidades del pueblo
Harakbut se estima en 1,737 personas.
Creencias y prácticas ancestrales

Existen varios ritos de pasaje que los varones y mujeres harakbut deberán realizar
durante toda su vida y van adquiriendo, de acuerdo a ello, ciertos roles dentro de la
sociedad. En el caso de los varones, por ejemplo, el primer rito es cuando aprenden
a caminar bien (alrededor de los 3 años) y se le da el nombre por el cual será
conocido en toda su niñez.

Al inicio de la pubertad, el varón harakbut deberá pasar por un rito de iniciación que
consiste en una ceremonia a través de la cual adquiere adornos faciales y pintura
corporal, siendo luego reconocido como wa’mbo u ‘hombre nuevo’. Luego deberá
ser entrenado por los varones adultos en las prácticas de caza, dejando de lado las
actividades que realizaba con su madre, como acompañarla a la chacra. Al cabo de
2 o 3 años, cuando el varón ya adquirió las suficientes destrezas para ser
considerado un adulto, se vuelve a realizar una ceremonia con la cual el varón será
reconocido como wa’mborek u ‘hombre completo’, lo que significa que ya está en
condiciones de contraer matrimonio con una mujer.

Finalmente, los ancianos deberán adquirir un nuevo nombre y ser llamados


“abuelitos” (huatone ‘viejo’), con lo que empiezan a asumir el papel de consejero o
sabio (Moore 2003). Si bien en la actualidad ya no se encuentran con frecuencia
estas ceremonias, los varones harakbut siguen asumiendo que existen varias
etapas durante su vida. Signo de ello es que usan nombres en su idioma cuando
son niños, cambiando y asumiendo nombres españoles cuando llegan a ser
wa’mborek o huambokerek (Gray 1984).

Si bien desde la tradición harakbut los varones suelen pasar por varios cambios de
nombre de acuerdo a los eventos significativos durante su vida, no es el caso de
las mujeres. Ellas adquieren su rol de adulta cuando contraen matrimonio, dejando
de ser consideradas como huasipoy pasando a denominarse muneyo. Debe
precisarse, sin embargo, que los años de contacto y cambios producidos en las
comunidades han afectado parte de estas prácticas tradicionales, por lo que en
muchas de ellas ya no se practicarían estos ritos de pasaje (Gray 1984).

Para los harakbut, las enfermedades son causadas por brujos (varones o mujeres,
denominados huachipaire) que recurren a los animales para obtener su poder, al
igual que lo hacen los curanderos para combatir la brujería (Moore 2003). Además,
existe una conexión espiritual que envuelve a todos los seres vivos y que está en
constante equilibrio. Cualquier interrupción en este equilibrio puede manifestarse
en el universo físico a través de la enfermedad, por ejemplo. En este sentido, se
puede invocar a los espíritus de los animales o plantas para buscar las causas de
las enfermedades y lograr posteriormente su curación. De la misma forma, se
puede usar este poder para ocasionar enfermedades y muerte (CULTURA 2010).

La eshuva o cantos de invocación a los espíritus de la naturaleza, plantas, animales


y seres sobrenaturales, tienen la función de solicitar la intervención de estos seres
para lograr ciertos objetivos, como curar (positivos) o enfermar (negativos). Esta
es una práctica ancestral realizada por los huachipaire (o wachipaeri) en particular,
pero que se puede encontrar en todo el pueblo harakbut. Estos cantos son parte de
su sistema de creencias acerca de la vida, la muerte y el orden cósmico, y por ende,
son centrales en su vida social (CULTURA 2010). Por sus características culturales,
la eshuva ha sido declarada parte del Patrimonio Cultural de la Nación.

15.Ikitu
Descripción general

 El pueblo Ikitu ocupó antiguamente un amplio territorio que incluía la zona


donde actualmente se encuentra la ciudad de Iquitos, capital de Loreto. Esta
ciudad habría sido llamada así por los Ikitu.

Al igual que los pueblos Arabela y Vacacocha, la lengua del pueblo Ikitu pertenece
a la familia lingüística Záparo.

El pueblo Ikitu habita principalmente en la provincia de Maynas, departamento de


Loreto. Según los resultados de los censos nacional 2017, por sus costumbres y
sus antepasados han sido 1,352 personas que se han autoidentificado como parte
del pueblo Ikitu a nivel nacional; y por el trabajo de campo que ha realizado el
Ministerio de Educación, 519 personas han manifestado que hablan la lengua Ikitu.
Además, los datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población de las
comunidades del pueblo Ikitu se estima en 693 personas.
16.Iñapari
Descripción general

 El pueblo Iñapari, cuya lengua pertenece a la familia lingüística Arawak,


ocupó antiguamente las zonas cercanas a las cuencas del río Madre de Dios.
Según algunos autores, los Iñapari habrían llegado desde la zona amazónica de la
frontera con Bolivia y habían conformado aldeas semi nómades junto con los
mashco piro (Huertas 2002). Según los resultados de los censos nacional 2017,
por sus costumbres y sus antepasados han sido 13 personas que se han
autoidentificado como parte del pueblo Iñapari a nivel nacional; y por el trabajo de
campo que ha realizado el Ministerio de Educación 4 personas han manifestado
que hablan la lengua iñapari.

Lengua Iñapari La lengua Iñapari (ISO: inp) pertenece a la familia lingüística Arawak y es
hablada por el pueblo del mismo nombre en la provincia de Tahuamanu, región Madre de
Dios. Los resultados del trabajo de campo que ha realizado el Ministerio de Educación 4
personas han manifestado que hablan la lengua iñapari. Según el Ministerio de Educación, es
una lengua seriamente en peligro. La lengua cuenta con un alfabeto oficial normalizado con la
Resolución Ministerial N° 542-2019-MINEDU del 05 de noviembre de 2019. Asimismo, el
Ministerio de Cultura no tiene intérpretes registrados de esta lengua. Además, según los
resultados de los censos nacional 2017, por sus costumbres y sus antepasados han sido 13
personas que se han autoidentificado como parte del pueblo Iñapari a nivel nacional.
17.Iskonawa
Descripción general

 El nombre del pueblo Iskonawa proviene del término iscon que significa ‘ave
páucar’ y nahua, terminación que emplean varios pueblos cuya lengua pertenece a
la familia lingüística Pano, para referirse a sus vecinos, al ‘otro’ o al ‘foráneo’.

A partir de diferentes trabajos antropológicos y de documentación de la lengua


Iskonawa, se conoce también que gran parte de los miembros de este pueblo viven
en Ucayali, entre la ciudad de Pucallpa y comunidades nativas mayoritariamente
Shipibo-Konibo, como Chachibai y Callería, en el distrito de Callería.

En el año 1998, el Estado peruano creó la Reserva Territorial Isconahua, una de las
5 áreas para pueblos que, como el Iskonawa, se encuentran en situación de
aislamiento y en situación de contacto inicial en el país. Según el Estudio Técnico
para la creación de esta reserva en 1995, se estimó la población Iskonawa en
aislamiento en 229 personas. Según los resultados de los censos nacional 2017,
por sus costumbres y sus antepasados han sido 25 personas que se han
autoidentificado como parte del pueblo Iskonawa a nivel nacional; y por el idioma o
lengua materna con el que aprendió a hablar en su niñez han sido 22 personas que

han manifestado que hablan la lengua Iskonawa que corresponde al 0,0004% del
total de lenguas originarias a nivel nacional.
Creencias y prácticas ancestrales

Las actividades productivas propias del pueblo se aprenden de padres a hijos. Así,
los niños desde muy temprana edad se inician en el largo proceso de aprendizaje
acompañando a sus padres y a los mayores en las labores de caza, pesca,
agricultura o recolección hasta el momento en que el joven llegue a la ceremonia
de iniciación y demuestre que está preparado para la vida adulta (AIDESEP 1995).

La aplicación de la pintura corporal es una práctica extendida en los iskonawa,


para lo cual se utiliza el huito (rojo) y el achiote (verde azulado o verde claro) para
pintarse el rostro y parte del cuerpo. Esto se hace, sobre todo, en ceremonias de
iniciación, matrimonio, muerte o cuando salen de caza y hacen pesca colectiva
(AIDESEP 1995).
18.Jaqaru
Descripción general

 El nombre del pueblo Jaqaru proviene de dos vocablos, jaqi que significa
‘ser humano’ y aru que significa ‘comunicación humana’, en la lengua Jaqaru. Junto
con el pueblo aimara, el pueblo Jaqaru tiene como lengua originaria un idioma
perteneciente a la familia lingüística Aru. Entre las principales características que
distinguen a los Jaqaru, se encuentra el uso de una indumentaria típica entre las
mujeres, conformada por un pañuelo, un anako o vestido de una sola tela y una
manta.

Antiguamente, los Jaqaru se asentaron en una quebrada que llamaron Marka y que
luego sería denominada por los españoles Tupi o Tupe. Hoy, este pueblo vive
principalmente en las comunidades campesinas de Aiza y Tupe, ubicadas en el
distrito de Tupe, y en las comunidades campesinas de Catahuasi y Cachuy,
ubicadas en el distrito de Catahuasi. Si bien estas comunidades se encuentran
registradas en la provincia limeña de Yauyos, comprenden también parte del
territorio de los departamentos de Junín y Huancavelica. Según los resultados de
los censos nacional 2017, por sus costumbres y sus antepasados han sido 673
personas que se han autoidentificado como parte del pueblo Jaqaru a nivel
nacional; y por el idioma o lengua materna con el que aprendió a hablar en su niñez
han sido 448 personas que han manifestado que hablan la lengua Jaqaru que
corresponde al 0,01% del total de lenguas originarias a nivel nacional. Además, los
datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población de las comunidades del
pueblo Jaqaru se estima en 533 personas.
Creencias y prácticas ancestrales

 En tiempos de la Conquista, San Bartolomé apóstol fue asociado con


deidades andinas como Wiracocha e Illapa, que a su vez se asociaban con
fenómenos naturales como el trueno o el rayo. La Comunidad Campesina
San Bartolomé de Tupe fue nombrada por este santo, hoy patrón del lugar, a
quien celebran cada mes de agosto. Además de esta fiesta, los jaqaru
tienen entre sus principales celebraciones religiosas a la Virgen de la
Candelaria.

Dada la centralidad de la agricultura en la tradición de este pueblo, los


jaqaru han mantenido durante mucho tiempo el trabajo comunal de
conservación y limpieza de los canales y estanques. Tradicionalmente los
trabajos de conservación de los grandes canales en las comunidades de
Tupe y Aiza, son programados por el Juez de Aguas y resultan en fiestas
tradicionales de un día (Bautista 2012).

La importancia que tiene la actividad ganadera en la tradición jaqaru se


manifiesta en los rituales que practican para proteger a sus animales de los
espíritus de la tierra, así como también en la importancia que tuvieron los
camélidos en rituales propiciatorios que antiguamente se practicaron.
Según Matos (1984), las fiestas ganaderas son las principales expresiones
culturales del pueblo jaqaru.

Una práctica de las mujeres jaqaru ha sido la elaboración de tejidos con


lana de oveja, vicuña y alpaca, tales como mantas, fajas y el anako,
vestimenta típica femenina que distingue hasta hoy a las mujeres jaqaru. Se
trata de un atuendo tejido con lana negra de alpaca que usan
principalmente las mujeres de mayor edad, pero que ha sido adaptado a una
usanza más moderna.

El anako, el pañuelo, la manta y los tupus constituyen la tradicional


indumentaria femenina jaqaru. Si bien las mujeres jaqaru han conservado
hasta la fecha esta indumentaria distintiva, prendas como el anako y el
pañuelo han variado, tanto en la calidad y tipo de tela como en los colores
utilizados. Por ejemplo, en la segunda mitad del siglo XX se introdujo en la
vestimenta el uso de la tela a cuadros de tipo escocés, estilo que ha sido
aceptado y que hoy caracteriza a este pueblo (Bautista 2012, Vetter y
MacKay 2008). En la tradición del pueblo, las mujeres portan un pañuelo
que cubre su cabeza y llevan en la espalda una manta cuyos extremos unen
a la altura del pecho con prendedores denominados tupus, accesorios de
plata que fueron empleados en la indumentaria femenina de pueblos como
los jaqaru y aimara desde tiempos prehispánicos.

Por otro lado, el pueblo jaqaru cuenta con conocimientos y prácticas


médicas tradicionales, que constituyen importantes recursos culturales
para el cuidado de la salud. Así, se recurre a las plantas medicinales traídas
de la puna o cultivadas en pequeños huertos, que son usadas generalmente
en infusiones, emplastos y frotaciones (Ramírez 2010). Además, se recurre
a ritos y pagos a la tierra o divinidades tradicionales. Generalmente, estas
prácticas son llevadas a cabo por los ‘curiosos’, especialistas tradicionales
de la salud (Ramírez 2013).
19.Jíbaro
Descripción general

 La historia del pueblo Jíbaro está muy vinculada a la del pueblo achuar,
caracterizada por su resistencia frente a las incursiones españolas en la época de
la colonia. Ambos tienen como lengua materna el achuar, lengua que pertenece a
la familia lingüística Jíbaro.

El pueblo Jíbaro habita principalmente en el departamento de Loreto. Según datos


obtenidos por el Ministerio de Cultura, la comunidad nativa Cuchara en el distrito
de Trompeteros en Loreto se identificó como parte del pueblo Jíbaro. Según los
resultados de los censos nacional 2017, por sus costumbres y sus antepasados
han sido 123 personas que se han autoidentificado como parte del pueblo Jíbaro a
nivel nacional; y por el idioma o lengua materna con el que aprendió a hablar en su
niñez han sido 3,809 personas que han manifestado que hablan la lengua achuar
que corresponde al 0,08% del total de lenguas originarias a nivel nacional. Además,
los datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población de las comunidades
del pueblo Jíbaro se estima en 383 personas.
20.Kakataibo
Descripción general

El pueblo Kakataibo, cuya lengua pertenece a la familia lingüística Pano, ha sido


también conocido como uni. En su lengua, uni significa ‘verdaderos hombres’ o
‘gente’, y es así como gran parte de los Kakataibo se autodenominan.

Durante muchos años, los Kakataibo y los shipibo-konibo se enfrentaron, siendo


uno de los motivos la obtención de las herramientas de metal que introdujeron los
misioneros en esa zona. Es tal vez por la relación conflictiva que mantuvieron
estos pueblos, que los shipibo-konibo los denominaron cashibo, que significa
‘gente murciélago-vampiro’, denominación que muchos Kakataibo consideran
peyorativa.

El pueblo Kakataibo habita principalmente en los departamentos de Ucayali y


Huánuco, cerca de las cuencas de los ríos Aguaytía, San Alejandro y Sungaroyacu.
Según los resultados de los censos nacional 2017, por sus costumbres y sus
antepasados han sido 1,164 personas que se han autoidentificado como parte del
pueblo Kakataibo a nivel nacional; y por el idioma o lengua materna con el que
aprendió a hablar en su niñez han sido 1,553 personas que han manifestado que
hablan la lengua kakataibo que corresponde al 0,03% del total de lenguas
originarias a nivel nacional. Además, los datos obtenidos por el Ministerio de
Cultura, la población de las comunidades del pueblo Kakataibo se estima en 3,715
personas.
Creencias y prácticas ancestrales

Según la creencia ancestral de los kakataibo, el dios Bari –el sol- creó al primer
hombre, transfiriéndole una serie de conocimientos relacionados con lo ‘correcto’.
A medida que los hombres se dispersaron sobre la tierra, empezaron a perder
algunos de estos conocimientos esenciales, lo que generó la existencia de
comportamientos ‘malos’ o ‘falsos’, que se relacionan a poblaciones foráneas o
ajenas a los kakataibo. Según esta creencia, los kakataibo serían los únicos que
‘supieron escuchar’ a sus antepasados, transfiriendo los conocimientos del pueblo
a través de las generaciones (Frank 1994).

Dentro de la cosmovisión tradicional kakataibo, el alma de los hombres es


denominada ‘espíritu del ojo’, ya que según una creencia kakataibo, el alma reside
en la pupila del ojo. El Instituto Lingüístico de Verano (ILV 2006) señala que para
este pueblo, la función principal del alma es proteger a su ‘dueño’, enseñarle,
ayudarle y darle buenos sueños. Cuando una persona muere, los kakataibo llevan a
cabo rituales para despedir a la persona y pedir al alma que deje al cuerpo. Como
parte de estos rituales ancestrales, los kakataibo daban al alma un arco y flechas,
así como fósforos, dinero, comida y bebida (ILV 2006).

Por otro lado, Erwin Frank (1998) ha señalado que los kakataibo se caracterizan
por la composición de canciones que tienen diferentes utilidades y que pueden
servir por ejemplo, para enamorar a una persona, atraer animales, o evitar un
encuentro con serpientes.
21.Kakinte
Descripción general

Los Kakinte constituyen uno de los pueblos indígenas cuya lengua forma parte de
la familia lingüística Arawak. Según la historia oral de los Kakinte, se dice que el
pueblo desciende de un hombre que vino “de las grandes extensiones de agua” y
se casó con una mujer ashaninka.

El pueblo Kakinte habita principalmente en los departamento de Cusco y Junín.


Según los resultados de los censos nacional 2017, por sus costumbres y sus
antepasados han sido 220 personas que se han autoidentificado como parte del
pueblo Kakinte a nivel nacional; y por el idioma o lengua materna con el que
aprendió a hablar en su niñez han sido 273 personas que han manifestado que
hablan la lengua Kakinte que corresponde al 0,006% del total de lenguas originarias
a nivel nacional. Además, los datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la
población de las comunidades del pueblo Kakinte se estima en 146 personas.

Creencias y prácticas ancestrales

Los primeros kakinte producían una tela rústica que empleaban como abrigo
durante las noches, a partir de cortezas de árbol. Posteriormente adoptaron la
cushma, indumentaria tradicional de algodón tejida a mano, similar a las que se
usan en los grupos vecinos, como los asháninka (ILV 2006).

De acuerdo a la tradición kakinte, la niña que llega a la pubertad debe permanecer


dentro de una choza construida dentro de la casa familiar, entre uno y tres meses
con el fin de preparase para el matrimonio. Dentro de la choza, la mujer hila
algodón para la elaboración de su primera vestimenta típica denominada cushma,
que por lo general está destinada a su padre, sin que se le permita ser vista por
ningún hombre. Asimismo, le afeitan la cabeza y la alimentan con mucha comida
para que engorde y se vea atractiva para el matrimonio (ILV 2006).

22.Kandozi
Descripción general

El nombre Kandozi proviene del término indígena kadoashi, nombre masculino que
hace referencia a un loro con plumas amarillas en la frente. De acuerdo con
Surrallés (2003), Kadoashi habría sido probablemente un antiguo jefe, un hombre
importante que dio nombre a todo el grupo.

Si bien su lengua pertenece a la familia lingüística del mismo nombre, este pueblo
ha sido muy vinculado con los pueblos cuya lengua pertenece a la familia Jíbaro.

El pueblo Kandozi vive principalmente en el departamento de Loreto, en la zona de


frontera con Colombia y Brasil. Según los resultados de los censos nacional 2017,
por sus costumbres y sus antepasados han sido 1,597 personas que se han
autoidentificado como parte del pueblo Kandozi a nivel nacional; y por el idioma o
lengua materna con el que aprendió a hablar en su niñez han sido 877 personas
que han manifestado que hablan la lengua Kandozi-Chapra que corresponde al
0,019% del total de lenguas originarias a nivel nacional. Además, los datos
obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población de las comunidades del pueblo

Kandozi se estima en 4,847 personas.


Instituciones sociales,económicas y políticas

En los resultados de los censos nacionales 2017, se han empadronado que por sus
costumbres y sus antepasados han sido 1,597 personas que se han
autoidentificado como parte del pueblo Kandozi a nivel nacional.

Una característica particular de los kandozi es que su residencia constituye un


punto central en la percepción de su espacio. Más allá de la casa, del patio y de las
chacras, el espacio se extiende al bosque dividido en espacios concéntricos. El
espacio más cercano entre los kandozi es el área de recolección, a la que preceden
las áreas dedicadas a la caza y la pesca cotidiana. Las áreas donde se realizan las
expediciones de caza de varios días de duración se encontrarían a distancias más
largas (Surrallés 2007).

Las principales actividades de los hombres kandozi son la caza y pesca con arpón;
aunque las mujeres participan eventualmente de la pesca. Asimismo, ellas se
dedican, tradicionalmente, a la agricultura y a la recolección. Surrallés (2007)
también ha sostenido que la actividad comercial de los kandozi incluye la venta de
pescado seco y salado, así como otros productos silvestres y determinados tipos
de madera.
23.Kapanawa
Descripción general

 El nombre del pueblo Kapanawa se traduce como 'gente ardilla’, ya que en la


lengua originaria de este pueblo capa significa ‘ardilla’ y nahua significa 'gente'. Su
lengua pertenece a la familia lingüística Pano. El pueblo Kapanawa vive
principalmente en el departamento de Loreto, en las riberas de los ríos Alto
Tapiche y Buncuya, tributarios del Tapiche.

Según los resultados de los censos nacional 2017, por sus costumbres y sus
antepasados han sido 288 personas que se han autoidentificado como parte del
pueblo Kapanawa a nivel nacional; y por el idioma o lengua materna con el que
aprendió a hablar en su niñez han sido 117 personas que han manifestado que
hablan la lengua Kapanawa que corresponde al 0,002% del total de lenguas
originarias a nivel nacional. Además, los datos obtenidos por el Ministerio de
Cultura, la población de las comunidades del pueblo Kapanawa se estima en 1,601
personas.

Creencias y prácticas ancestrales

Tradicionalmente los kapanawa construyen sus casas sin paredes, salvo por el
cuarto donde duerme la familia, y usan hojas de palmera para los techos (ILV
2006). Las casas se ubican a un metro y medio de altura, con la finalidad de evitar
que se inunde en época de lluvias.

De acuerdo con la tradición kapanawa, se considera al mundo espiritual una


amenaza real y constante. En tal sentido, se teme a los espíritus de la selva que los
rodea, siendo los chamanes kapanawa quienes intentan luchar contra lo que
consideran influencias malignas (ILV 2006).

La práctica chamánica sigue presente en algunas comunidades kapanawa, en


donde se considera que existe el “daño” que enferma a las personas. En tal
sentido, aún existen chamanes los cuales son llamados curiosos los cuales son los
encargados de tratar algunas enfermedades menores (CULTURA 2014).

24.Kichwa

Descripción general

 El pueblo Kichwa se encuentra compuesto por aquellos descendientes de


pueblos indígenas amazónicos que fueron ‘quechuizados’ por misioneros, desde el
siglo XVI. La lengua quechua se implantó sobre diversos pueblos, ocasionando la
desaparición de muchas lenguas originarias y, en otros casos, reduciendo su uso a
unos pocos individuos. A pesar de tener diversos orígenes, los grupos Kichwa
comparten cierta identidad común como pueblo.

Junto con el pueblo maijuna y el Gobierno Regional de Loreto, los Kichwa fueron
protagonistas del primer proceso de consulta previa en nuestro país, realizado en
el marco de la Ley 29785, Ley del Derecho a la Consulta Previa a los Pueblos
Indígenas u Originarios. Este proceso de diálogo se realizó sobre la propuesta de
establecimiento del Área de Conservación Regional (ACR) Maijuna-Kichwa,
habiéndose concluido la etapa de diálogo con acuerdos consensuados por las
partes. Mediante el Decreto N° 008-2015- MINAM, se aprobó el establecimiento de
la mencionada ACR.

Es posible diferenciar cuatro grandes grupos que componen el pueblo Kichwa;


estos se ubican en tres departamentos del país: los Kichwa del río Napo y los de
los ríos Pastaza y Tigre, asentados en el departamento de Loreto; los Kichwa
lamistas o de Lamas, en el departamento de San Martín; y los Kichwa que han sido
conocidos como santarrosinos, en el departamento de Madre de Dios. Según los
resultados de los censos nacional 2017, por sus costumbres y sus antepasados
han sido 267 personas que se han autoidentificado como parte del pueblo Kichwa
a nivel nacional; y por el idioma o lengua materna con el que aprendió a hablar en
su niñez han sido 3,805,531 personas que han manifestado que hablan la lengua
quechua que corresponde al 84,9% del total de lenguas originarias a nivel nacional.
Además, los datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población de las
comunidades del pueblo Kichwa se estima en 71,311 personas.
25.Kukama Kukamiria
Descripción general

 El término kukama está compuesto de dos vocablos: ku es ‘chacra’ y kama


es ‘seno, teta, mamas’, y significa literalmente ‘chacra-seno’ o ‘se amamanta de la
chacra’. En la palabra kukamiria, los otros dos segmentos, miri e ia, se traducen
como ‘delgado, pequeño, chico’ y ‘corazón, centro’, respectivamente. De esta
manera, la palabra Kukama Kukamiria significaría ‘chacra pequeña amamantada’.

Por su prolongada interrelación con un ecosistema de tierras de inundación y su


gran adaptación a este, los Kukama Kukamiria han desarrollado diferentes
instrumentos y técnicas para la pesca, que hoy son un patrimonio heredado de sus
ancestros. Existen investigaciones que afirman que las comunidades de población
mestiza ribereña y otros pueblos indígenas que actualmente se asientan en
ecosistemas similares, reconocen a los Kukama Kukamiria como los ‘grandes
pescadores’ del departamento de Loreto.
El pueblo Kukama Kukamiria vive principalmente en el departamento de Loreto.
Según los resultados de los censos nacional 2017, por sus costumbres y sus
antepasados han sido 10,762 personas que se han autoidentificado como parte del
pueblo Kukama Kukamiria a nivel nacional; y por el idioma o lengua materna con el
que aprendió a hablar en su niñez han sido 1,185 personas que han manifestado
que hablan la lengua Kukama Kukamiria que corresponde al 0,02% del total de
lenguas originarias a nivel nacional. Además, los datos obtenidos por el Ministerio
de Cultura, la población de las comunidades del pueblo Kukama Kukamiria se

estima en 37,053 personas.


Creencias y prácticas ancestrales

La centralidad de la pesca para el pueblo kukama kukamiria se hace evidente en


los mitos de origen de este pueblo, en que se resalta la figura del héroe mítico Ini
Yara, que significa literalmente ‘nuestro dueño’. Este héroe es representado como
un gran pescador que va recorriendo ríos y lagunas en una canoa o balsa (Rivas
2004).

Ipukiari es el término nativo empleado para designar a un ʻgran pescadorʼ, término


que no solo refiere a la capacidad para la pesca, ya que en su significado se incluye
también las frases de ‘gran cazador, aquel que sabe matar’. En este sentido, es
interesante notar que en el pensamiento kukama kukamiria no se distingue tan
claramente la caza de la pesca, englobando estos conceptos dentro de una
actividad predadora.

Desde hace cientos de años, los kukama kukamiria han desarrollado diferentes
instrumentos y técnicas para la captura de animales acuáticos. Estas técnicas han
sido aprendidas y practicadas no sólo por este pueblo, sino también por otros
pueblos indígenas y comunidades de población mestiza que actualmente se
asientan en ecosistemas de tierras de inundación (Rivas 2004).

Así como la capacidad para pescar otorga prestigio social a los hombres de este
pueblo, los instrumentos empleados pueden hacer que también se adquiera cierto
prestigio social en el rubro de la caza. Según la creencia ancestral kukama
kukamiria, el hombre establece una relación de alianza con los utensilios de pesca
y considera que, al igual que él, estos tienen independencia para escoger entre
pescar o no (Rivas 2004).

Por otro lado, Rivas (2011) ha sostenido que el origen del nombre kukama podría
provenir del quechua y estar asociado a la conocida práctica de este pueblo de
enterrar las raíces de yuca en hoyos para conservarlas durante la inundación.
(Rivas 2011).
26.Madija
Descripción general

El pueblo Madija ha sido también conocido como culina. No obstante, los Madija
han preferido esta denominación, que en su lengua originaria se traduce como
‘gente’ o ‘personas’. En nuestro país, los Madija constituyen el único pueblo
indígena cuya lengua pertenece a la familia lingüística Arawa.

La ‘Fiesta de Mandar’ constituye una tradición ancestral de los Madija, un ritual


mediante el cual, entonando ciertas canciones, los Madija se mandan unos a otros
a pescar, cazar o recolectar alimentos.

El pueblo Madija vive principalmente en la provincia de Purús del departamento de


Ucayali. Según los resultados de los censos nacional 2017, por sus costumbres y
sus antepasados han sido 184 personas que se han autoidentificado como parte
del pueblo Madija a nivel nacional; y por el trabajo de campo que ha realizado el
Ministerio de Educación, 417 personas han manifestado que hablan la lengua
Madija. Además, los datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población de
las comunidades del pueblo Madija se estima en 362 personas.

Creencias y prácticas ancestrales

La ‘Fiesta de Mandar’ constituye una tradición ancestral de los madija, un ritual


mediante el cual, entonando ciertas canciones, los madija se mandan unos a otros
a pescar, cazar o recolectar alimentos. Un ejemplo de cómo se manifiesta esta
costumbre se da cuando las mujeres se reúnen y van de casa en casa cantando
una canción corta a los hombres, en la que les piden ir a pescar (ILV 2006).

Por otro lado, el deseo que tiene una familia de que su hijo o hija se case se
manifiesta en una práctica ancestral del pueblo madija. De acuerdo con esta
práctica, se traslada el mosquitero del futuro esposo y se cuelga en la casa de la
futura esposa. Al mismo tiempo, la familia esconde el mosquitero de la futura
esposa. Si los jóvenes implicados se aceptan como esposo y esposa, se les
considera casados (ILV 2006).
27.Maijuna
Descripción general

Los Maijuna han sido también conocidos con la denominación de orejones, porque
los varones Maijuna solían usar un adorno que introducían en el lóbulo de sus
orejas y que consistía en un trozo de madera topa de forma redonda. Actualmente,
prefieren la denominación Maijuna, que en su lengua originaria significa ‘nosotros
mismos’. Además, esta palabra es usada entre ellos para referirse a los cuerpos
celestes como la luna y el sol

Junto con el pueblo kichwa y el Gobierno Regional de Loreto, los Maijuna fueron
protagonistas del primer proceso de consulta previa en nuestro país, realizado en
el marco de la Ley 29785, Ley del Derecho a la Consulta Previa a los Pueblos
Indígenas u Originarios. Este proceso de diálogo se realizó sobre la propuesta de
establecimiento del Área de Conservación Regional (ACR) Maijuna-Kichwa,
habiéndose concluido la etapa de diálogo con acuerdos consensuados por las
partes. Mediante el Decreto N° 008-2015- MINAM, se aprobó el establecimiento de
la mencionada ACR.
El pueblo Maijuna vive principalmente en el departamento de Loreto. Según los
resultados de los censos nacional 2017, por sus costumbres y sus antepasados
han sido 197 personas que se han autoidentificado como parte del pueblo Maijuna
a nivel nacional; y por el idioma o lengua materna con el que aprendió a hablar en
su niñez han sido 121 personas que han manifestado que hablan la lengua Maijɨki
que corresponde al 0,002% del total de lenguas originarias a nivel nacional.
Además, los datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población de las
comunidades del pueblo Maijuna se estima en 278 personas.

Creencias y prácticas ancestrales

Una práctica ancestral distintiva de los Maijuna fue la perforación y el


adornamiento de los lóbulos de las orejas. Antiguamente, los Maijuna portaban un
adorno de madera topa en el lóbulo de la oreja, el cual decoraban como una
mezcla de cal y llevaba en el centro un trozo de semilla de palmera donde se
tallaban círculos concéntricos. Este adorno simbolizaba la identificación con su
héroe Maineno (Bellier 1994) y era portado únicamente por los hombres Maijuna
como distintivo de dignidad y de haber alcanzado su condición de adulto (Chirif
2010, Gilmore 2010).

28.Marinahua
Descripción general

 El nombre del pueblo Marinahua ha sido traducido como ‘gente añuje’.


Nahua es, principalmente, un gentilicio empleado para denominar al ‘otro’, al
‘foráneo’ y al ‘no- pariente’. Este término contrasta con la palabra yora que significa
‘gente verdadera’, con el que varios pueblos se han autodenominado.

El pueblo Marinahua es parte de un amplio complejo sociocultural formado por


diversos grupos locales que vivían en zonas remotas alrededor de las cabeceras
de los ríos Purús y Yurúa, cuyos nombres llevan como sufijo común el término
nahua. Todos ellos habrían sido “mitades” de los linajes de un gran grupo cuyas
lenguas pertenecen a la familia lingüística Pano. A lo largo de su historia, estos
sub-grupos estuvieron expuestos a sucesivas divisiones y cambios, que tuvieron
como resultado la consolidación de diferentes identidades.

Los Marinahua viven principalmente en comunidades de otros pueblos Pano del


Purús. Según datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, una comunidad del
distrito de Iberia en Madre de Dios se identificó como Marinahua: Oceanía, donde
se estima viven 33 personas. Según los resultados de los censos nacional 2017,
por sus costumbres y sus antepasados han sido 2 personas que se han
autoidentificado como parte del pueblo Marinahua a nivel nacional; y por el idioma
o lengua materna con el que aprendió a hablar en su niñez han sido 573 personas
que han manifestado que hablan la lengua Sharanahua que corresponde al 0,012%
del total de lenguas originarias a nivel nacional.

Instituciones sociales, económicas y políticas

En los resultados de los censos nacionales 2017, se han empadronado que por sus
costumbres y sus antepasados han sido 2 personas que se han autoidentificado
como parte del pueblo Achuar a nivel nacional.

Graham Townsley (1994) sostiene que el sub-grupo Pano del Purús, del que
forman parte los marinahua, son un solo grupo separado por hechos históricos,
como el periodo de auge del caucho, que dispersó a la población indígena. Una
característica importante de este sub-grupo es la formación de nuevos grupos
locales, a partir de los fragmentos de otros grupos, y el hecho de que posiblemente
los nuevos grupos se fragmentarán luego de cierto periodo de tiempo (INRENA y
GTZ 2001).

Por su origen común, los pueblos que forman parte de los Pano del Purús
compartirían la misma estructura de parentesco y terminología, así como también
un mismo patrón económico y de residencia basado en la familia extensa
(Townsley 1994).
29.Mashco Piro
Descripción general

 Los Mashco Piro son uno de los pueblos seminómades que habitan el
territorio peruano. Gran parte de la población Mashco Piro vive en situación de
aislamiento y se desplaza entre las Reserva Indígena Mashco Piro, Reserva
Territorial Madre de Dios y Reserva Indígena Murunahua, creadas entre los años
1997 y 2002.

El pueblo Mashco Piro ha sido estrechamente asociado con los Yine porque se
considera que ambos hablan la misma lengua, perteneciente a la familia lingüística
Arawak. Según el Ministerio de Educación, la lengua hablada por los Mashco Piro
es una variedad del Yine.

Los Mashco Piro viven en los departamentos de Ucayali y Madre de Dios. Según
datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, viven principalmente en las cuencas
medias y altas de los ríos Manu, Los Amigos, Pariamanu, Las Piedras, Tahuamanu
y Acre (Reserva Territorial Madre de Dios) y en las cuencas del alto río Purús y el
Curanja (Reserva Indígena Mashco Piro).

Según los resultados de los censos nacional 2017, por sus costumbres y sus
antepasados han sido 12 personas que se han autoidentificado como parte del
pueblo Mashco Piro a nivel nacional; y por el idioma o lengua materna con el que
aprendió a hablar en su niñez han sido 2,680 personas que han manifestado que
hablan la lengua Yine que corresponde al 0,05% del total de lenguas originarias a
nivel nacional.
30.Mastanahua
Descripción general

 El nombre del pueblo Mastanahua ha sido traducido como ‘gente escalera’.


Nahua es, principalmente, un gentilicio empleado para denominar al ‘otro’, al
‘foráneo’ y al ‘no- pariente’. Este término contrasta con la palabra Yora que significa
‘gente verdadera’, con el que varios pueblos se han autodenominado.

El pueblo Mastanahua es parte de un amplio complejo sociocultural formado por


diversos sub-grupos que vivían en zonas remotas alrededor de las cabeceras de
los ríos Purús y Yurúa, y que hoy conocemos como pueblos indígenas cuyos
nombres llevan como sufijo común el término nahua. Todos ellos habrían sido
“mitades” de los linajes de un gran grupo cuyas lenguas pertenecen a la familia
lingüística Pano. A lo largo de su historia, estos sub-grupos estuvieron expuestos a
sucesivas divisiones y cambios, que tuvieron como resultado la consolidación de
diferentes identidades.

Los Mastanahua viven principalmente en el departamento de Ucayali. Según los


resultados de los censos nacional 2017, por sus costumbres y sus antepasados
han sido 86 personas que se han autoidentificado como parte del pueblo
Mastanahua a nivel nacional; y por el idioma o lengua materna con el que aprendió
a hablar en su niñez han sido 573 personas que han manifestado que hablan la
lengua Sharanahua que corresponde al 0,012% del total de lenguas originarias a
nivel nacional. Además, los datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la
población de las comunidades del pueblo Mastanahua se estima en 273 personas.
31.Matsés
Descripción general

 Los Matsés, conocidos también como Mayoruna, han preferido esta


denominación debido a que, en su lengua, la palabra Matsés significa ‘gente’ o
‘parientes’. Por ubicarse en la frontera de Perú y Brasil, los Matsés han sido
considerados como los representantes extremo-septentrionales del grupo Pano,
conformado por pueblos cuya lengua forma parte de la familia lingüística Pano.

En el año 2009, el Estado peruano estableció la Reserva Nacional Matsés, lugar de


amplia diversidad biológica y que significa el reconocimiento de un amplio
territorio para que los Matsés aprovechen sus recursos naturales.

El pueblo Matsés vive principalmente en la provincia de Requena en el


departamento de Loreto, en la zona de frontera Brasil. Según los resultados de los
censos nacional 2017, por sus costumbres y sus antepasados han sido 902
personas que se han autoidentificado como parte del pueblo Matsés a nivel
nacional; y por el idioma o lengua materna con el que aprendió a hablar en su niñez
han sido 1,366 personas que han manifestado que hablan la lengua Matsés que
corresponde al 0,03% del total de lenguas originarias a nivel nacional. Además, los
datos

obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población de las comunidades del pueblo


Matsés se estima en 1,309 personas.

Creencias y prácticas ancestrales


La mitología matsés incluye un relato que atribuye el origen de la agricultura a un
regalo del Pauijil, ave que puso fin a una época en la que los humanos solo comían
arcilla cocida al sol porque aún no disponían del fuego (Erikson 1994).
Los matsés fueron conocidos en un inicio con el nombre de barbudos, por sus
adornos faciales, que consistían en lucir espinas que eran introducidas por
perforaciones en la nariz y en los labios. Este aspecto contribuyó parcialmente a
alimentar su reputación de ferocidad, aunque para los matsés los adornos faciales
son la señal de su inserción en la vida social. Estos adornos representan además la
huella de una transmisión de energía de los mayores a los menores y también
representan un vínculo con sus parientes (Erikson 1994).
32.Matsigenka
Descripción general

 El pueblo Matsigenka, cuya lengua pertenece a la familia lingüística Arawak,


ha empleado esta denominación debido a que, en su idioma originario, Matsigenka
puede traducirse como ‘seres humanos’ o ‘gente’. Esta denominación se habría
generalizado entre la población mestiza luego de los misioneros dominicos
publicaran en el año 1918 la revista Misiones Dominicas del Perú.

El pueblo Matsigenka vive principalmente en los departamentos de Cusco y Madre


de Dios. Además de vivir en comunidades, existe población Matsigenka en
situación de aislamiento voluntario y en situación de contacto inicial en la Reserva
Territorial Kugapakori, Nahua, Nanti y otros, así como en las cuencas de los ríos
Camisea, Cashiriari, Paquiría y Timpía (CULTURA 2019a).

Según los resultados de los censos nacional 2017, por sus costumbres y sus
antepasados han sido 5,982 personas que se han autoidentificado como parte del
pueblo Matsigenka a nivel nacional; y por el idioma o lengua materna con el que
aprendió a hablar en su niñez han sido 6,629 personas que han manifestado que
hablan la lengua Matsigenka que corresponde al 0,14% del total de lenguas
originarias a nivel nacional. Además, los datos obtenidos por el Ministerio de
Cultura, la población de las comunidades del pueblo Matsigenka se estima en
18,608 personas. Adicionalmente, el Ministerio de Cultura estima 670 Matsigenkas
en situación de aislamiento y en situación contacto inicial viven en otros
asentamientos.
Creencias y prácticas ancestrales

Según Dan Rosengren (2004), para muchos matsigenka, el universo consiste en un


número impar de mundos, ya sean tres o cinco:

-El mundo en el que vivimos, kipatsi, está ubicado a la mitad de una sucesión de
mundos.

-Los mundos ubicados encima de nosotros: el menkoripatsa, como el cielo; y el


inkite, que está tan distante que es imposible verlo, excepto durante la noche. En el
inkite vive el dios creador, Tasorintsi.

-Los mundos debajo de nosotros: el kamavira y el gamaaironi. Estos mundos son


habitados por los muertos y por seres monstruosos y demonios. El paisaje es
rocoso y accidentado donde no crece nada.

Estos cinco mundos están conectados por el río cósmico que empieza en el inkite,
desde donde fluye hacia abajo, a través de todo el universo.

France-Marie Renard-Casevitz y Ollivie Dollfus (1988) señalan que en la mitología


matsigenka es la luna (masculino) quien trajo la agricultura, el tabaco y el veneno
para la pesca. Además, se ha señalado que de acuerdo con cosmovisión
matsigenka, existen ciertos tabúes que se debe respetar, como no comer
determinados alimentos durante el embarazo o no mencionar a ciertos animales
para evitar que les hicieran daño (ILV 2006).

La medicina tradicional desempeña un papel central en la vida de los matsigenka.


Las opciones de tratamientos etnomédicos incluyen curanderos o chamanes,
remedios caseros y el uso de cientos de plantas medicinales. Las plantas
medicinales, en particular, se utilizan para curar muchos tipos de afecciones
físicas, psicológicas y espirituales, aflicciones que en sí estarían íntimamente
relacionadas (Shepard e Izquierdo 2003).
33.Muniche
Descripción general

 El pueblo Muniche constituye el único pueblo de nuestro país cuya lengua


pertenece a la familia lingüística Muniche.

De acuerdo al último Censo de Comunidades Nativas y Campesinas, realizado en el


año 2017, no se identificaron comunidades Muniche. No obstante, los resultados
del censo indican que la población originaria de este pueblo vive principalmente en
comunidades de otros pueblos indígenas, así como en asentamientos rurales cuya
población es mayoritariamente mestiza.

De acuerdo con Gustavo Solís (2009), el asentamiento principal de este pueblo es


el centro poblado Munichis, en las orillas del bajo río Paranapura. Dicho
asentamiento colinda con comunidades Shawi, cerca de la ciudad de Yurimaguas
en el departamento de Loreto. Según los resultados de los censos nacional 2017,
por sus costumbres y sus antepasados han sido 5 personas que se han
autoidentificado como parte del pueblo Muniche a nivel nacional; y por el trabajo de
campo que ha realizado el Ministerio de Educación 8 personas han manifestado
que hablan la lengua Muniche.
34.Murui-Muinani
Descripción general

 El pueblo Murui-Muinanɨ ha sido también conocido como huitoto. Sin


embargo, hoy se conoce bajo el nombre de huitoto a la familia lingüística a la que
pertenece la lengua originaria de los Murui-Muinanɨ.

Por su tradición histórica y cultural, los Murui-Muinanɨ han sido relacionados con
los pueblos bora y ocaina. Se conoce que gran parte de estos pueblos emigró al
lado peruano en los primeros años del siglo XX, con el auge del boom del caucho.

Los Murui-Muinanɨ viven en la Amazonía peruana y colombiana. En nuestro país, se


encuentran principalmente en el departamento de Loreto. Según los resultados de
los censos nacional 2017, por sus costumbres y sus antepasados han sido 905
personas que se han autoidentificado como parte del pueblo Murui-Muinanɨ a nivel
nacional; y por el idioma o lengua materna con el que aprendió a hablar en su niñez
han sido 416 personas que han manifestado que hablan la lengua Murui-Muinanɨ
que corresponde al 0,009% del total de lenguas originarias a nivel nacional.
Además, los datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población de las
comunidades del pueblo Murui-Muinanɨ se estima en 1,889 personas.

Creencias y prácticas ancestrales

Los murui-muinanɨ son uno de los pocos pueblos indígenas que conocen la técnica
para eliminar el veneno de la yuca amarga. Para ello, realizan un procedimiento de
prensa y luego cocinan un caldo con la yuca para neutralizar las propiedades
tóxicas. Este tipo de yuca es el ingrediente principal para que las mujeres murui-
muinanɨ preparen el casabe o pan de yuca, elemento importante en su dieta
alimenticia (Girard 1958).

El Instituto Lingüístico de Verano (ILV) también ha resaltado la técnica de


extracción del veneno de la yuca amarga que cultivan los murui-muinanɨ, indicando
que este pueblo muele y exprime la yuca usando un colador tejido especialmente.
Además de la yuca amarga, los murui-muinanɨ consumirían la yuca dulce de
muchas maneras, especialmente en tapioca (ILV 2006).

El pueblo murui-muinanɨ mantiene con los ocaina y los bora un complejo sistema
de intercambio cultural que se expresa a través de las fiestas (AIDESEP et al.
2000). Asimismo, el intercambio cultural que caracteriza las relaciones con los
ocaina y los bora se expresa en el uso del manguaré, antiguo instrumento de
comunicación que tiene como base dos tambores y mazos de caoba y que
utilizaban las familias para transmitir mensajes a otras, ubicadas a varios
kilómetros de distancia.
35.Nahua
Descripción general

 El pueblo Nahua, también conocido como yora, es parte de un amplio


complejo sociocultural formado por diversos sub-grupos que vivían en zonas
remotas alrededor de las cabeceras de los ríos Purús y Yurúa, y que hoy
conocemos como pueblos indígenas cuyos nombres llevan como sufijo común el
término Nahua. Todos ellos habrían sido “mitades” de los linajes de un gran grupo
cuyas lenguas pertenecen a la familia lingüística Pano. A lo largo de su historia,
estos sub-grupos estuvieron expuestos a sucesivas divisiones y cambios, que
tuvieron como resultado la consolidación de diferentes identidades.

Dado que los Nahuas habitan tradicionalmente zonas relativamente altas de


bosques interfluviales en las cabeceras de los ríos y pequeños tributarios de los
ríos, han sido también conocidos como uno de los “grupos Pano de cabeceras”,
distinguiéndose de otros pueblos cuya lengua pertenece a la familia Pano; los
shipibo-konibo, por ejemplo.

El pueblo Nahua es uno de los pueblos en situación de contacto inicial que habitan
la Amazonía peruana. Este pueblo se ubica en el ámbito de la Reserva Territorial
Kugapakori, Nahua, Nanti y otros (RTKNN), principalmente en la comunidad nativa
Santa Rosa de Serjali en Ucayali. De acuerdo con el Registro de la Dirección de
Pueblos en Aislamiento y Contacto Inicial del Ministerio de Cultura, se estima una
población de 265 personas en dicha comunidad. Según los resultados de los
censos nacional 2017, por sus costumbres y sus antepasados han sido 160
personas que se han autoidentificado como parte del pueblo Nahua a nivel
nacional; y por el idioma o lengua materna con el que aprendió a hablar en su niñez
han sido 232 personas que han manifestado que hablan la lengua Nahua que
corresponde al 0,005% del total de lenguas originarias a nivel nacional.
Creencias y prácticas ancestrales

El texto Aquí vivimos bien de la organización Shinai enfatiza en el estrecho vínculo


entre los nahuas y su entorno, a través de actividades como el cultivo de una
planta, la construcción de una casa o la creación de una chacra. Hasta después de
la muerte, el vínculo entre la persona nahua y sus árboles perdura, de la misma
manera en que perdura su conexión con la chacra o la casa que construyó (Shinai
2004).

Esta conexión entre los nahuas y el entorno en el que viven se manifiesta también a
través de la importancia que tienen las zonas de las cabeceras de los ríos, puesto
que fue en esas zonas en donde enterraron a sus parientes durante las epidemias
de la década de 1980. Los nahuas afirman que el alma o yoshi de la persona que
ha muerto se separa del cuerpo e intenta mantenerse en contacto con sus
parientes, estando el yoshi de la persona vinculada con las pertenencias
materiales, casas y chacras, así como lugares que le pertenecieron (Shinai 2004).

De acuerdo con Shinai (2004), una práctica ancestral de los nahuas fue el
trasladarse a otro sitio luego de la muerte de un familiar, con la finalidad de
escapar del yoshi que permanecía en los lugares asociados a la persona difunta.

Alonso Zarzar ha señalado que, en la tradición de los pueblos nahua, el cuerpo es


el centro de atenciones estéticas. Entre sus principales ornamentos han destacado
las coronas de plumas de aves, los cinturones y collares de semillas o dientes de
mono, entre otros (Zarzar 1988). Asimismo, practicarían la pintura corporal,
llevando además los nahuas en aislamiento un corte de cabello redondo (CULTURA
2015).
36.Nanti
Descripción general

 Los Nanti han recibido la denominación kugapakori, término que según


diversas fuentes, en lengua Matsigenka se traduciría como ‘salvaje’ o ‘mata gente’,
y que por su alta carga negativa no es aceptada por los miembros de este pueblo.
En contraste con la connotación del término Kugapakori, la palabra Nanti puede
traducirse como ‘ser humano’.

Según el Registro de Pueblos en Aislamiento y Contacto Inicial (PIACI) del


Viceministerio de Interculturalidad, los Nanti constituyen uno de los dos sub-
grupos del pueblo Matsigenka, ubicado en la cuenca alta de los ríos Camisea y
Timpía.

El pueblo Nanti es uno de los pueblos seminómades que habitan el territorio


peruano. Gran parte de la población Nanti vive en situación de aislamiento y
contacto inicial (PIACI), y se desplaza en la Reserva Territorial Kugapakori Nahua
Nanti y otros, en Cusco. Los Nanti en contacto inicial viven en localidades de la
parte alta del río Camisea y la parte central del río Timpía, mientras que las familias
en situación de aislamiento habitan de forma dispersa en la parte alta del río
Timpía y en la parte norte del Santuario Nacional Megantoni, por las cabeceras del
río Ticumpinía y el río Timpía, en el departamento de Cusco. Según el trabajo de
campo que ha realizado el Ministerio de Educación, 250 personas han manifestado
que hablan la lengua Nanti. Además, los datos obtenidos por el Ministerio de
Cultura, la población de las comunidades del pueblo Nanti se estima en 18
personas.

Creencias y prácticas ancestrales


De acuerdo con el Instituto Lingüístico de Verano (2006), los hombres y mujeres
nanti se han caracterizado por la tradicional costumbre de portar adornos de
semillas y dientes de mono, así como también discos hechos de escamas de
pescado en la nariz.

Con relación a las técnicas ancestrales del pueblo nanti, se sabe que antiguamente
empleaban piedras partidas sin mango como herramienta para limpiar la tierra y
preparar las pequeñas chacras con sembríos de yuca y plátano. A partir de la
década de 1970, las familias nanti han empleado cada vez más herramientas de
metal (ILV 2006).

37.Nomatsigenga
Descripción general

 El pueblo Nomatsigenga ha sido estrechamente vinculado con el pueblo


ashaninka debido a que comparten una tradición histórica y, en gran medida,
cultural. Si bien se les ha denominado campa, al igual que a los ashaninka, este
pueblo considera esta denominación como peyorativa. Así, este pueblo ha
preferido la denominación Nomatsigenga.

Al igual que otras 11 lenguas originarias de la Amazonía peruana, la lengua


Nomatsigenga pertenece a la familia lingüística Arawak.

El pueblo Nomatsigenga ha vivido en los contrafuertes orientales de los Andes, en


la selva central del país. Actualmente, este pueblo se ubica principalmente en la
provincia de Satipo del departamento de Junín. Según los resultados de los censos
nacional 2017, por sus costumbres y sus antepasados han sido 5,271 personas
que se han autoidentificado como parte del pueblo Nomatsigenga a nivel nacional;
y por el idioma o lengua materna con el que aprendió a hablar en su niñez han sido
3,895 personas que han manifestado que hablan la lengua nomatsigenga que
corresponde al 0,08% del total de lenguas originarias a nivel nacional. Además, los
datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población de las comunidades del
pueblo Nomatsigenga se estima en 11,110 personas.

Creencias y prácticas ancestrales

Las mujeres nomatsigenga tienen como prácticas ancestrales la preparación del


masato - bebida elaborada a base de yuca-, la elaboración de atuendos y de
artículos decorativos en base a cortezas de árboles para decorar los cuerpos. De
acuerdo con Harold Shaver y Lois Dodds (1990) las mujeres nomatsigenga tienen
la costumbre de decorar su vestimenta con objetos tales como escamas de peces
de colores, conchas de caracol y pieles de pájaros. Asimismo, tradicionalmente
emplean semillas, dientes de animales y tintes naturales como el achiote, a modo
de artículos decorativos.
38.Ocaina
Descripción general

 En el pasado, el pueblo Ocaina ocupaba parte del territorio que hoy


pertenece a Colombia. Si bien se trató de un pueblo nómade que durante años vivió
en ambos lados de la frontera, se conoce que la gran mayoría de población Ocaina
se asentó en territorio peruano a inicios del siglo XX, en el contexto de la época del
caucho.

El pueblo Ocaina vive principalmente en el departamento de Loreto, cerca de la


frontera con Colombia. Según los resultados de los censos nacional 2017, por sus
costumbres y sus antepasados han sido 116 personas que se han autoidentificado
como parte del pueblo Ocaina a nivel nacional; y por el idioma o lengua materna
con el que aprendió a hablar en su niñez han sido 44 personas que han
manifestado que hablan la lengua Ocaina que corresponde al 0,0009% del total de
lenguas originarias a nivel nacional. Además, los datos obtenidos por el Ministerio
de Cultura, la población de dos comunidades del pueblo Ocaina se estima en 75
personas.
Creencias y prácticas ancestrales

 Los ocaina, como los bora, han sido vinculados con la creación del
manguaré como medio de comunicación. Este instrumento evidencia los
intercambios culturales entre el pueblo ocaina y los pueblos bora y murui-
muinanɨ, y se elabora a partir del tronco de un árbol de madera dura y
consta de dos tambores que se tocan de manera conjunta, siendo uno de
los tambores ligeramente más largo o más grueso que el otro. Estos servían
para transmitir mensajes entre las grandes casas o malocas, que podían ser
escuchados en un radio de 32 kilómetros a la redonda (ILV 2006).

En la tradición ocaina las fiestas donde le cantan a la boa son muy


importantes. Estas ocasiones suponen una serie de preparativos y las
celebraciones pueden llegar a durar toda la noche. En el pasado vestían
tallos de tabaco y plantas de coca para las fiestas, que según las antiguas
creencias representaban a las personas (ILV 2006).

39.Omagua
Descripción general

 El nombre del pueblo Omagua proviene de la palabra umawa, que en la


lengua originaria se compone de dos términos: umi ‘mirar, ver, escuchar, espiar,
acechar’ y awa ‘gente’. Umawa que significa literalmente ‘gente que mira, observa,
espía, escucha o acecha’.

Junto con los Kukama Kukamiria, los Omagua tienen como lengua originaria un
idioma perteneciente a la familia lingüística Tupí-Guaraní.
El pueblo Omagua vive principalmente en el departamento de Loreto, cerca de la
confluencia de los ríos Marañón y Ucayali. Si bien el último Censo de Comunidades
Nativas y Campesinas (2017) no identificó comunidades de este pueblo, se conoce
que un grupo de ciudadanos Omagua vive actualmente en comunidades del pueblo
Kukama Kukamiria y mestizas.

Según los resultados de los censos nacional 2017, por sus costumbres y sus
antepasados han sido 61 personas que se han autoidentificado como parte del
pueblo Omagua a nivel nacional; y por el idioma o lengua materna con el que
aprendió a hablar en su niñez han sido 3 personas que han manifestado que
hablan la lengua Omagua que corresponde al 0,00006% del total de lenguas
originarias a nivel nacional.
40.Quechuas
Descripción general

 Conocemos actualmente como pueblos quechuas a un conjunto grande y


diverso de poblaciones andinas de larga data, que tienen como idioma materno el
quechua, en sus distintas variedades. Entre los distintos pueblos quechuas, se
pueden ubicar los Chopcca, los Chankas, los Huancas, los Huaylas, los Kanas, los
Q’ero y los Cañaris. Juntas, estas poblaciones constituyen una parte mayoritaria de
la

población indígena en el Perú.


Los pueblos quechuas son poseedores de una cultura compleja y avanzada
tecnológicamente, que se caracterizó por su gran adaptación a las condiciones
geográficas y climáticas de esta región (Bonavía 1991). Esto les fue posible
gracias a sofisticadas formas de aprovechamiento económico del territorio y a
políticas de articulación entre diversos grupos (Lumbreras 1983; Murra 1978,
2002). Se trataba de pueblos de agricultores avanzados y de ganaderos de altura,
cultivadores y criadores de especies que no eran conocidas en otras partes del
mundo hasta la conquista y la creación del virreinato. Desarrollaron además
numerosas técnicas en cerámica, en tejidos, metalurgia, arquitectura, medicina,
agricultura, constituyendo una compleja civilización que fue parte central del
Imperio Inca (Mayer y Bolton 1980).

En la actualidad, estos pueblos viven principalmente en la sierra del Perú y en


países vecinos como Bolivia y Ecuador. No obstante, existe un importante grupo de
población con lengua materna quechua que por diversos motivos ha emigrado a
las ciudades capitales de departamentos. Frente a la escasa información oficial
que el Estado peruano ha producido con relación a los pueblos indígenas andinos,
la lengua indígena como idioma materno es un elemento clave que ha contribuido
a la identificación de estos pueblos. No obstante, es importante precisar que la
lengua no constituye el único elemento a considerar para la identificación de
pueblos indígenas y que tampoco es una condición imprescindible.

Finalmente, según los resultados de los censos nacional 2017, por sus costumbres
y sus antepasados han sido 5,179,774 personas que se han autoidentificado como
parte del pueblo quechuas a nivel nacional; y por el idioma o lengua materna con el
que aprendió a hablar en su niñez han sido 3,805,531 personas que han
manifestado que hablan la lengua quechua que corresponde al 84,9% del total de
lenguas originarias a nivel nacional. Además, los datos obtenidos por el Ministerio
de Cultura, la población de las comunidades del pueblo quechuas se estima en
1,483,084 personas.

Creencias y prácticas ancestrales

 Los pueblos quechuas se caracterizan por una serie de creencias y


prácticas ancestrales vinculadas a manifestaciones materiales e
inmateriales de su cultura, ambas producto de procesos de transformación
y de adaptación al espacio que han ocupado, como también a una serie de
influencias hispanas.

En esta sección, enumeramos una serie de elementos de la cultura material


e inmaterial de los pueblos quechuas, compartidos por la mayoría de
pueblos, aunque por lo general es posible observar variantes regionales o
locales sobre estos elementos.

Herramientas y tecnología agrícola

Las culturas quechuas tradicionales y varias de las actuales poblaciones


manejan un complejo sistema de producción agrícola, que combina el
manejo de terrazas (andenes) u otras formas de transformación del suelo
(camellones, pozas), con sistemas de irrigación y de rotación de cultivos,
asociados al descanso regulado. Estos sistemas se desarrollan sobre todo
para la producción de tubérculos (papa, olluco, oca, mashua) o gramíneas
andinas (quinoa, kiwicha, cañihua) y están asociados a tipos específicos de
labranza (chuki, t´aya, wachu) y a herramientas propias, propias de zonas de
altura y de pequeña extensión (Morlon 1996; Gonterre 2009).

Entre las herramientas quechuas se cuenta como la más característica la


chaquitaqlla o arado de pie. Esta herramienta, con diversas variantes, ha
sido muy difundida en las zonas centro y sur andinas, y supone un trabajo
en equipo para arar y roturar la tierra. También se cuentan otras
herramientas empleadas en mayor o menor medida para la actividad
agrícola (Bourliaud et al 1988; Lechman et al 1981; Pino 2001).
Tejidos y vestimenta

Los tejidos son tradicionalmente muy importantes para los pueblos


quechuas. Constituyen de un lado la base de su vestimenta característica,
pero están también vinculados a la identidad y la diferenciación entre
diversos grupos y comunidades, y son un elemento central en la
construcción de las relaciones humanas inter personales e inter grupos. En
las épocas del Tahuantisuyo eran importantes como vehículos de
construcción de alianzas por reciprocidad y eran regalos muy apreciados.
Actualmente forman parte de los regalos que se entregan en ocasión de
matrimonios y para la iniciación de los cargos tradicionales.

Los tejidos utilizan todo tipo de fibras, pero principalmente algodón y lana
(de camélidos y ovejas), que trabajan en su color natural pero la mayor
parte de las veces teñidos con sustancias de origen vegetal y mineral.
Cuentan con diversas técnicas de hilado y tejido; destacando el telar de
cintura y el telar horizontal. Los tejidos más elaborados son llamados pallay
y también awayos o aguayos (Franquemont 1992; Silverman 1994; Sánchez
Parga 1995).

La vestimenta tradicional quechua se compone de una serie de piezas


características entre las que se cuentan el aqsu y la huwuna (camisa
interior), diversos tipos de mantas: kipucha (manta pequeña), unkhuña o
q’ipirina (mantilla), el phullu (manta), la llijlla (chal) y la hirha (manta grande
para cargar). Cuentan con una serie de piezas complementarias como el
chumpi (cinturón), la chuspa (bolso), el chullo (gorro), la llaqulla (chalina) y
la hakiwa. Además se cuentan una serie de piezas de origen español que
han sido apropiadas y adaptadas a los usos y prácticas quechuas
tradicionales, como las polleras, los ponchos (que han reemplazado a los
unkus antiguos), los sacos (camisas) y los chilikus (chalecos). Es de señalar
que estas vestimentas sólo son habituales en algunas comunidades
tradicionales aisladas, pero que en la mayor parte de las comunidades
quechuas son vestidas únicamente para las fiestas y actos solemnes o
rituales (Carrasco 2006).

Creencias y mundo sobrenatural

Diversas etnografías señalan que los pueblos quechuas conciben un mundo


tripartito: kay pacha, uku pacha y hanan pacha, que pueden traducirse como
el mundo de los seres humanos, el mundo de abajo o más precisamente de
“adentro”, y el mundo superior, de los espíritus y seres poderosos,
respectivamente.

Kay pacha, este mundo, es el mundo de los seres vivientes, de los humanos
(runas) y de las plantas y animales. Sin embargo, los mundos pueden
conectarse y existe en determinados lugares el país la creencia de que
existen puertas o pasos entre los mundos. Se considera que algunos
animales, como la serpiente (amaru), el toro o el sapo, pueden pasar de uno
a otro mundo (Gow 1982).

Existe también la creencia en una serie de seres poderosos y sobre


naturales, del hanan o del uku pacha. Los más poderosos y difundidos son
la pachamama, los wamanis o apus, los santos y la mamacocha. La
pachamama o madre tierra es omnipresente y responsable de la fertilidad y
del bienestar. Aunque no existe propiamente un culto a la tierra, sí está
presente en un sinnúmero de ritos propiciatorios vinculados a la fertilidad y
la buena fortuna productiva. La forma principal de atención a la
pachamama es el “pago”, la ofrenda enterrada en el suelo a manera
propiciatoria pero también la ch’alla, el derramamiento de alcohol previo a
cualquier libación. La mamacocha representa la madre de las aguas y tiene
una función similar aunque menos presente que la pachamama, está
vinculada a los lagos, los ríos y también a la provisión de la lluvia. Otros
seres sobrenaturales importantes son los Apus o Wamanis, o espíritus de
los cerros, considerados como seres independientes unos de otros, con
conciencia y capacidad de actuar sobre la tierra y los seres humanos y en
particular sobre el ganado. Son considerados los seres tutelares de amplios
territorios bajo su influencia. Se considera que los individuos pueden
eventualmente comunicarse con los cerros y establecer pactos, por medio
de curanderos especialistas (García 1998; Gentile 2012).

Los santos son también seres sobrenaturales característicos del panteón


de seres sobrenaturales quechuas. Se les representa como espíritus que
aparecen y caminan eventualmente sobre la tierra, concediendo favores e
influyendo sobre este mundo (Morote 1988).

Existen también una serie de seres vinculados a los recursos naturales y


que tienen más bien un carácter ambiguo, pues pueden ser tanto nocivos
como benefactores, como las sirenas, vinculadas a las fuentes a agua, el
muqui en las minas y profundidades de la tierra y los supays o saqras,
vinculados también al mundo de abajo. También están los gentiles,
considerados como antepasados.

Circulan una serie de historias sobre personajes nocivos o castigados por


faltas cometidas, la mayor parte de ellos marcados por la falta de
observancia de las reglas, de la solidaridad o de la reciprocidad, se cuentan
entre estos el naqaq o pishtaco, sacador de grasa, las umas o cabezas
desprendidas del cuerpo, la qarqacha o condenado y varios otros (Ansión
1987).

Existe una práctica mágico-religiosa de comunicación con estos seres y


fuerzas sobrenaturales, algunas de carácter propiciatorio, como los pagos,
las tinkas o las wylanchas, en tanto que otros comportan prácticas de
sanación. Existen para ellos diversos tipos de especialistas desde los
hueseros o componedores hasta los paqos, curanderos, layqas o
chamanes, encargados de la comunicación con los espíritus. Los dos
principales rituales son los pagos y las mesas. Los primeros son ofrendas a
los espíritus las mayoría de veces consumidas por el fuego y enterradas, en
tanto que las mesas suponen mecanismos de comunicación con el más
allá, se trata de ofrendas y diversos objetos dispuestas sobre mantas que
recrean y simbolizan diversos seres y fuerzas actuantes en el mundo
(Fernandez 1997). Parte de los rituales católicos ―particularmente ritos y
prácticas antiguas― están también incorporados a las prácticas
tradicionales quechuas, sirviendo de comunicación con fuerzas y espíritus
sobrenaturales como los santos, los cristos y las vírgenes. En algunos
casos, el sincretismo religioso integra los personajes tradicionales con los
santos católicos, generando identificación entre ellos, como en el caso de
Santiago con Illapa y el ganado o la pachamama con algunas advocaciones
de la Virgen.

Música, géneros musicales y danzas

Los pueblos quechuas tienen una serie de géneros musicales, todos ellos
herencia de música prehispánica que, por supuesto, ha ido evolucionando
con el tiempo. El género más característico y extendido es el huayno, que
comporta canto y baile. Su ritmo característico es de tres tiempos
(introducción, desarrollo y fuga), tiene diversas variantes en el Perú,
tomando algunas de sus derivaciones nombres específicos como el
Huaylas o el Huaylarsh. También son importantes varios géneros de cantos,
conocidos bajo diversos nombres y variedades según las regiones.
Derivados de los antiguos harawis, son llamados también cantos de
recuerdo y suelen tener temas nostálgicos. Se cuentan entre estos el yaraví,
el triste y la muliza (Vásquez 2007).

Existen también otros tipos de cantos, menos públicos y conocidos,


asociados por lo general a actividades productivas. Se trata de cantos
colectivos, entonados en grupo en ocasión de cosechas (haychalla, wankas,
qashua), la marcación del ganado (wakataki), o la limpieza de acequias
(hualina). Otros conjuntos de cantos están asociados a una serie de danzas,
particularmente los cantos de carnavales, tomando distintos nombres
según las regiones (whiphala, pumpin, puqllay, wayllacha), así como los
cantos de adoración como las huaylías o huaylijías.

Por su parte, la ejecución de las piezas suele estar a cargo de conjuntos de


músicos, desde dos o tres hasta grupos más numerosos; los grupos
ejecutan instrumentos complementarios como arpa y violín, pero también
grupos de sikuris o de flautas. Existe también un tipo de ejecución
unipersonal muy extendido consistente en un solo músico que ejecuta al
mismo tiempo un instrumento de percusión y un aerófono, tinya y quena o
caja y flauta, muchas veces acompañando a algunos danzantes
tradicionales (Robles 2000).
En el caso de las danzas, son frecuentes en fiestas y celebraciones como la
siembra o la cosecha, y también durante los carnavales, en los cuales las
danzas grupales toman formas de paseos. Entre estas danzas se cuentan
los pujllay, las cachuas o kashuas y las múltiples danzas de carnaval. En
esta línea, son particularmente importantes una serie de danzas y pruebas
de habilidad y competencia, que toman el nombre genérico de atipanakuys
(competencia, enfrentamiento). Aunque la competencia es un elemento
presente en múltiples escenarios y en diversos géneros, es particularmente
notable en casos como las danzas de tijeras que tradicionalmente se
realizan en un desafío que incluye música, danza, acrobacia y otras pruebas
de habilidad y resistencia (Romero 1993).

La música quechua tradicional se caracteriza también por un conjunto de


instrumentos tradicionales de viento y percusión, entre los que destacan,
entre otros, varios tipos de quenas y pinkullos, semejantes a las flautas; las
zampoñas, sikus o sikuris, llamadas también flautas de pan, de diversos
tonos y tamaños; las ocarinas, generalmente de cerámica; los pututos
hechos de conchas marinas así como los wakrapukus elaborados con
cuernos de vacunos. A todos estos instrumentos se les suman varios otros
traídos de Europa pero adaptados y adoptados por las poblaciones
quechua, entre los que se cuentan principalmente el violín, el arpa andina, el
acordeón, la guitarra, el tambor y el saxofón (Romero 2004).

Fiestas y rituales

Los pueblos quechuas cuentan con una gama numerosa de fiestas y


danzas tradicionales asociadas a las mismas (Romero 2008). Destacan por
su número y su cobertura en el espacio las fiestas patronales católicas,
incorporadas a las prácticas de los pueblos andinos desde el siglo XVI y que
han dado lugar a una práctica ritual católica andina característica. Las
fiestas patronales celebran a un santo patrón (un cristo, una virgen, una
cruz, un santo o una santa) y suponen varios días de celebración bajo una
estructura común: vísperas, días centrales y día de despedida, también
llamado kacharpari.

Las fiestas patronales son ocasión de exhibir trajes típicos, de interpretar músicas
tradicionales y de preparación de comidas y platos específicos de las localidades.
Las fiestas suelen desarrollarse por medio de organizaciones, hermandades,
mayordomías o sistemas de cargos, todos ellos bajo diversas formas de
reciprocidad y obligación entre parientes y vecinos. Las fiestas patronales proveen
una serie de mecanismos de vinculación, identidad, status y prestigio en los
pueblos quechuas (Cánepa 2001).

Son también características una serie de fiestas vinculadas a actividades


productivas, como la siembra y la cosecha, pero sobre todo la limpieza de acequias
y las herranzas. Estos dos tipos de fiestas son más “tradicionales”, cuentan con
más elementos indígenas que las fiestas patronales y se hallan ampliamente
difundidas en muchas regiones de la sierra (Cloudsley 1988).

Las fiestas de limpia de acequias hacen referencia no sólo al trabajo colectivo y la


reciprocidad generalizada (incluyen banquetes en los que todos comparten) sino
también a los ancestros que proveen del agua, además de ensalzar las bondades y
el trabajo correctamente realizado. Incluyen especialistas, cargos y también
rituales propiciatorios. Suelen realizarse en mayo o septiembre, dependiendo de
las comunidades y regiones. Estas fiestas tienen tanto fines rituales como
técnicos, pues incorporan el trabajo de limpieza y reparación de sistemas
tradicionales de irrigación, reservorios y canales (Ráez 2005).

Por su parte, las fiestas de la herranza, de marcación de ganado, se realizan a


mediados de año, entre julio y agosto. Son también llamadas Santiago, rodeo,
señalakuy o diachakuy, entre otras denominaciones. Combinan celebraciones
colectivas y a nivel de las familias extensas, suponen una serie de ritos
propiciatorios de pago a la tierra y a los cerros guardianes del ganado, y la
marcación según diversas formas de los animales: marcas quemadas en vacunos,
cortes y encintado de orejas en camélidos y costura de mechas de colores en
ovinos. Hacia las zonas sur andinas se realizan también las wylanchas y tinkas de
llamas y alpacas, ritos propiciatorios para la fertilidad de los animales que implican
cantos, bailes, banquetes, pagos y sacrificio de animales. En algunas zonas de la
sierra centro sur existe también el toropukllay, ceremonia, juego y espectáculo que
combina en un acto ritual un cóndor y un toro, a manera de rito propiciatorio
(Molinié 2009).

En diversas zonas de los andes quechuas se encentran también una serie de


danzas y juegos vinculados a la competencia y la destreza o la resistencia.
Celebraciones como el el tantanakuy (empujones) y el takanakuy (golpearse con
objetos por turnos), implican no sólo la habilidad individual sino también prestigios
relativos colectivos. Una derivación colectiva de estos juegos de enfrentamiento es
el chiarage, propio del sur andino, que enfrenta a comunidades enteras y que
antiguamente refería a temas de asignación de derechos temporales sobre tierras
(Gorbak 1962). En algunas zonas, estas pruebas de destreza incluyen carreras de
caballos e incluso actos de acrobacia y faquirismo.

Por último los pueblos quechuas cuentan con más de una centena de bailes y
danzas tradicionales, que se exhiben en diversas épocas del año en ocasión de las
fiestas. Cada danza tiene música, pasos y vestimenta característicos, y son
muchas veces consideradas elementos identitarios a nivel de regiones y
comunidades: negritos, huitite, pallas, pastoras, huacones, ayarachis, chonguinos,
diablada, tuntuna, avelinos, etc. (Mendoza 2001).
41.Resígaro
Descripción general

 El pueblo Resígaro se ubicó inicialmente en la zona comprendida entre los


ríos Caquetá y Putumayo en territorio que actualmente le pertenece al país vecino
de Colombia. Con el paso del tiempo migraron a territorio peruano, y hoy viven
principalmente en el departamento de Loreto. Según el INEI, en el año 2017, una
comunidad nativa de la provincia Mariscal Ramón Castilla se identificó como
Resígaro.

Aunque por su lengua comparten una familia lingüística con otros pueblos
(Arawak), los Resígaro han estado vinculados con los pueblos Bora, Murui-Muinanɨ
y Ocaina, por su historia y su ubicación. Además, se conoce que muchas familias
Resígaro se han integrado en comunidades del pueblo Ocaina. Según el trabajo de
campo que ha realizado el Ministerio de Educación, 1 persona han manifestado
que hablan la lengua Resígaro. Además, los datos obtenidos por el Ministerio de
Cultura, la población de las comunidades del pueblo Resígaro se estima en 7

personas
42.Secoya
Descripción general

 En la lengua originaria del pueblo Secoya, siecoya significa “río pintado de


líneas de color arco iris”, río asociado al origen de la rama de descendencia de este
pueblo. Este pueblo autoidentifica también bajo el término pai o bai, que significa
‘gente’, pero prefieren ser llamados es aido pai, que significa ‘gente de este monte’.
En nuestro país, los Secoya y Maijuna constituyen los únicos pueblos cuya lengua
pertenece a la familia lingüística Tucano.

El pueblo Secoya vive principalmente en la zona norte de la región Loreto. Según


los resultados de los censos nacional 2017, por sus costumbres y sus
antepasados han sido 399 personas que se han autoidentificado como parte del
pueblo Secoya a nivel nacional; y por el idioma o lengua materna con el que
aprendió a hablar en su niñez han sido 638 personas que han manifestado que
hablan la lengua Secoya que corresponde al 0,014% del total de lenguas originarias
a nivel nacional. Además, los datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la
población de las comunidades del pueblo Secoya se estima en 787 personas.

Creencias y prácticas ancestrales

Para los secoya, el territorio tiene una base ideológica que está contenida en los
mitos, narraciones que relatan las acciones realizadas por sus ancestros en
tiempos de los inicios del mundo. El territorio para los secoya es una creación de la
divinidad conocida como Ñañë, que hace referencia a la ‘Luna’ (Belaunde 2001).

Para Jorge Casanova (2005), la mitología aido pai explica la relación estrecha que
tienen con su territorio debido a que todo el universo mitológico está presente en
él. De esta manera, las divinidades y acontecimientos que ocurren en el espacio del
mito encuentran su representación en los ríos, caminos, lagunas, el bosque, restos
de piedra, entre otros.
43.Sharanahua
Descripción general

 El nombre del pueblo Sharanahua ha sido traducido como ‘gente buena’, de


donde shara significa ‘bueno’ y nahua ‘gente’. Nahua es, principalmente, un
gentilicio empleado para denominar al ‘otro’, al ‘foráneo’ y al ‘no-pariente’. Este
término contrasta con la palabra Yora que significa ‘gente verdadera’, con el que
varios pueblos se han autodenominado.

El pueblo Sharanahua es parte de un amplio complejo sociocultural formado por


diversos sub-grupos que vivían en zonas remotas alrededor de las cabeceras de
los ríos Purús y Yurúa, y que hoy conocemos como pueblos indígenas cuyos
nombres llevan como sufijo común el término nahua. Todos ellos habrían sido
“mitades” de los linajes de un gran grupo cuyas lenguas pertenecen a la familia
lingüística Pano. Por su tradición histórica y cultural, este pueblo ha sido
especialmente vinculado con los pueblos Marinahua y Mastanahua.

El pueblo Sharanahua vive principalmente en la provincia de Purús del


departamento de Ucayali. Según los resultados de los censos nacional 2017, por
sus costumbres y sus antepasados han sido 285 personas que se han
autoidentificado como parte del pueblo Sharanahua a nivel nacional; y por el
idioma o lengua materna con el que aprendió a hablar en su niñez han sido 573
personas que han manifestado que hablan la lengua Sharanahua que corresponde
al 0,012% del total de lenguas originarias a nivel nacional. Además, los datos
obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población de las comunidades del pueblo
Sharanahua se estima en 368 personas.
Historia

Hasta inicios del siglo XX, los sharanahua se encontraban asentados en las zonas
interfluviales cercanas a las cabeceras del río Tarauacá en el extremo suroeste del
Brasil. Empujados por las incursiones de caucheros y otros foráneos, este pueblo
llegó al Perú en busca de nuevos territorios, estableciéndose cerca del alto Curanja,
el alto Embira y sus afluentes (INEI 2007, ILV 2006, Ribeiro y Wise 1978).

Con respecto a su relación con otros pueblos y con población foránea, se conoce
que los sharanahua se enfrentaron con pueblos vecinos como los yaminahua y los
madija, de familia lingüística Pano y Arawa, respectivamente. Además, se
resistieron a la presencia de los caucheros, enfrentándolos para obtener
herramientas como cuchillos, machetes, armas de fuego y hachas (ILV 2006).

Como consecuencia de la presencia de caucheros, del trabajo forzoso que


realizaron para ellos, y de las enfermedades que sufrieron a causa del contacto,
este pueblo se vio drásticamente afectado. Alberto Chirif y Carlos Mora (1977)
hacen mención a una serie de epidemias que ocasionaron la merma de la
población sharanahua en la década de 1930, mientras que el Instituto Lingüístico
de Verano (ILV 2006) calcula que durante la primera mitad del siglo XX, más del
50% de este pueblo murió por enfermedades como sarampión, gripe, viruela, fiebre
amarilla, tos ferina y tuberculosis.

Alrededor del año 1945, el pueblo sharanahua se trasladó a la zona del alto Purús
en Ucayali; y desde el año 1953 se encuentra en contacto continuo con otras
poblaciones (INEI 2007).
44.Shawi
Descripción general

 El pueblo Shawi es también conocido como Chayahuita. Según un relato


Shawi, los hombres y mujeres de este pueblo se formaron a partir del maní crudo, o
chawa-huita, en la lengua originaria. No obstante, para referirse a sí mismos, los
miembros de este pueblo han empleado también las palabras campo piyapi, que
significan ‘nuestra gente’ o simplemente piyapi que significa ‘gente’.

Al igual que la lengua Shiwilu, la lengua Shawi pertenece a la familia lingüística


Cahuapana. Por su ubicación geográfica y su tradición histórica, este pueblo ha
sido asociado a los pueblos Shiwilu y Muniche.

El pueblo Shawi vive principalmente en los departamentos de Loreto y San Martín.


Según los resultados de los censos nacional 2017, por sus costumbres y sus
antepasados han sido 12,997 personas que se han autoidentificado como parte del
pueblo Shawi a nivel nacional; y por el idioma o lengua materna con el que
aprendió a hablar en su niñez han sido 17,241 personas que han manifestado que
hablan la lengua Shawi que corresponde al 0,38% del total de lenguas originarias a
nivel nacional. Además, los datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la
población de las comunidades del pueblo Shawi se estima en 26,841 personas.

Creencias y prácticas ancestrales

 Los shawi han desarrollado formas de parentesco ceremonial en dos


modalidades: una es entre el recién nacido y el adulto invitado a realizar el
corte del cordón umbilical al momento del nacimiento. La segunda consiste
en la relación que se establece entre el niño y el adulto invitado a pintarle el
rostro por primera vez (Mora y Zarzar 1997).

Tradicionalmente, los ritos de pubertad para las mujeres consistían en que


estas debían vivir en un recinto pequeño hilando algodón hasta tener
suficiente hilo para al menos elaborar una falda. Se les prohibía consumir
una gran cantidad de alimentos durante este periodo. Al terminar el
aislamiento de la joven, la colocaban alrededor de varias mujeres quienes le
cortaban mechones de cabello mientras le daban consejos acerca de cómo
ser buena esposa (ILV 2006).

En general, los shawi son respetuosos de lo considerado como tabú. Para


ellos, no seguir con éstas prohibiciones sociales puede acarrear desastres
como una tormenta o inundación. Además, hay un mundo espiritual muy
presente en la vida diaria siendo temerosos de los espíritus de la selva (ILV
2006).

El personaje central para los ritos espirituales es el chamán, él puede


proteger a sus amigos de los espíritus malos y utilizarlos para hacer daño a
sus enemigos. En este sentido, los chamanes son hombres muy temidos.
Además, los rituales chamánicos han servido para curar enfermedades a
través del uso de plantas medicinales, entre otros elementos (ILV 2006).
45.Shipibo-Konibo
Descripción general

 El pueblo Shipibo-Konibo Este pueblo tiene su origen en una serie de


fusiones culturales entre tres grupos que anteriormente eran distintos entre sí: los
Shipibos, los Konibos y los Shetebos. El nombre de este pueblo estaría relacionado
con los términos “mono” y “pez”, en el idioma originario. Según la tradición oral de
este pueblo, los Shipibo-Konibo recibieron esta denominación porque en el pasado
se ennegrecían la frente, el mentón y toda la boca con un tinte natural de color
negro, lo que los hacía parecerse a un mono que llamaban shipi. Hoy, los
ciudadanos de este pueblo han aceptado esta denominación sin considerarla
como peyorativa y reivindicándola (Morin 1998).

Los Shipibo-Konibo han sido conocidos por su gran movilidad y su capacidad para
organizar conglomerados de población indígena en zonas urbanas, siendo un
ejemplo la Comunidad de Cantagallo, el asentamiento indígena amazónico más
conocido y numeroso en Lima Metropolitana, ubicado en el distrito del Rímac.

Por otro lado, la producción artesanal y textil del pueblo Shipibo-Konibo es una de
las más famosas de la Amazonía peruana debido a sus típicos diseños. El famoso
sistema de diseño kené tiene un valor fundamental en la cultura Shipibo-Konibo, ya
que expresa su cosmovisión. En el año 2008, el kené fue declarado Patrimonio
Cultural de la Nación con la Resolución Directoral RD N 540/INC-2008.

Este pueblo ribereño se encontraba tradicionalmente asentado en las costas del río
Ucayali y sus afluentes. Actualmente, las comunidades Shipibo-Konibo se ubican
en los departamentos de Ucayali, Madre de Dios, Loreto y Huánuco. Según datos
obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población en las comunidades de este
pueblo se estima en 32,964 habitantes, siendo uno de los pueblos más numerosos
de la Amazonía
peruana.
Creencias y prácticas ancestrales

En su texto El ojo verde. Cosmovisiones amazónicas, AIDESEP y otros autores


(2000), hacen referencia a los cuatro mundos en la cosmovisión shipibo-konibo.
Según el testimonio del profesor Eli Sánchez, el mundo de las aguas o jenenete es
habitado por los espíritus del agua, siendo el más poderoso Ronin, un espíritu
caracterizado como una boa grande. Este mundo también está habitado por los
shipibo-konibo que viven dentro del agua, personajes a quienes denominan
jenechaikonibo.

‘Nuestro mundo’ o non nete es, hace referencia al mundo habitado por los seres
humanos, por los animales que pueden comerse, por las plantas, los árboles, las
aves y demás seres vivientes. Este mundo estaría también habitado por los
espíritus de las plantas, como la lupuna, la catahua, el ayahuasca, el tabaco, entre
otros.

El ‘mundo amarillo’, denominado panshinnete, es el mundo de los pecados y de los


malos espíritus. El cuarto mundo es el ‘espacio donde está el Padre Sol’ o jakon
nete, espacio a donde llegan espíritus de seres humanos, así como los espíritus de
los animales y las plantas. Este es un mundo lleno de flores, de frutas y de plantas,
que solo el médico shipibo-konibo, el meraya, tiene la capacidad de visitar antes de
su muerte. Según la creencia de este pueblo, este especialista de la salud puede
recorrer los cuatro mundos y tomar contacto con los seres que ahí habitan
mediante la ingesta de ayahuasca. Así mismo, tendría también la capacidad de
transformarse en otros seres, tales como el tigre, la boa o el puma (AIDESEP et al.
2000).

En cuanto a la cosmovisión shibibo-konibo, esta es expresada a través de su


artesanía y el kené, sistema de diseño característico de este pueblo, el cual se
plasma sobre diversos soportes como tela, madera y cerámica. Para los shipibo-
konibo, hacer kené es pintar, bordar o tejer diseños, y significa un arte típicamente
femenino que se enseña de madre a hija y que utiliza materiales variados, algunos
derivados del bosque y las chacras (Belaunde 2012).

Los motivos del kené tienen un origen en la cosmovisión de este pueblo y son
inspirados, según la creencia ancestral, en la anaconda, la que combinaría en su
piel todas las variaciones de motivos (Morin 1998). Para poder ver y hacer diseños,
los shipibo-konibo consideran necesario consumir las plantas que manifiestan el
poder de la anaconda, tales como las plantas rao y la ayahuasca (Baca de Las
Casas, 2014).
En relación al rol de este diseño en la comercialización artesanal, Luisa Elvira
Belaúnde (2012) sostiene que los diseños kené vistos en visiones de ayahuasca
son importantes, no sólo porque adornan los objetos vendidos por las mujeres de
este pueblo, sino también por su importante papel en el mercado turístico
chamánico. En ambos casos, esta técnica de visualización de diseños se viene
insertando con éxito en la economía comercial.

En el año 2008, este sistema de diseños llamado kené fue declarado Patrimonio
Cultural de la Nación (RDN 540/INC-2008), siendo el expediente técnico para la
declaratoria, elaborado por la antropóloga Luisa Elvira Belaúnde, y presentado por
el señor Jorge Luis Baca de las Casas, en representación del Colectivo de Artistas
Shipibo-Konibo Barin Bababo.
46.Shiwilu
Descripción general

 El pueblo Shiwilu ha sido también conocido como Jebero, denominación


que fue luego empleada para dar nombre a un distrito de la región de Loreto que
ocupa un sector de la Amazonía peruana tradicionalmente ocupada por este
pueblo. Sin embargo, este pueblo prefiere la denominación Shiwilu, con la que
también se refieren a su lengua originaria.

Algunos autores han señalado que en la actualidad serían muy pocos los hablantes
de la lengua Shiwilu. Sin embargo, la pérdida progresiva del idioma originario no ha
significado la pérdida de la identidad Shiwilu. Por el contrario, es notable el proceso
de fortalecimiento de su identidad, la cual se expresó durante la década de 1990 en
la creación de un grupo de teatro con el fin de interpretar obras basadas en la
tradición oral Shiwilu y en la conformación de una federación de comunidades de
este pueblo.

El pueblo Shiwilu vive principalmente en el departamento de Loreto, entre los ríos


Marañón y Huallaga. Según los resultados de los censos nacional 2017, por sus
costumbres y sus antepasados han sido 261 personas que se han autoidentificado
como parte del pueblo Shiwilu a nivel nacional; y por el idioma o lengua materna
con el que aprendió a hablar en su niñez han sido 53 personas que han
manifestado que hablan la lengua Shiwilu que corresponde al 0,001% del total de
lenguas originarias a nivel nacional. Además, los datos obtenidos por el Ministerio
de

Cultura, la población de las comunidades del pueblo Shiwilu se estima en 2,753


personas.
Creencias y prácticas ancestrales

Según la cosmovisión shiwilu, en el monte vive un personaje conocido como el


dueño de los animales, llamado Tanamudak. De acuerdo con la tradición, los
cazadores Shiwilu deben obedecer ciertas reglas y frecuentar la misma zona de
caza para que este personaje acepte su presencia y puedan encontrar animales
(AIDESEP et al. 2000).

Según la cosmovisión Shiwilu, el mundo se divide en tres partes:

- Dek, el mundo del agua.

- Lupak, el mundo de los seres humanos y animales terrestres.

- Kekiluktek, el mundo de los espíritus y las estrellas.

Asimismo, consideran que el mundo es sostenido por una mano que, cuando se
cansa, pasa el mundo a otra mano, provocando movimientos sísmicos (AIDESEP et
al. 2000).
47.Ticuna
Descripción general

 La palabra Ticuna puede traducirse como taco ‘hombre’ y una ‘negro’. Este
término se refiere a la costumbre de este pueblo de pintarse el cuerpo de negro
con un tinte natural proveniente del árbol de la genipa, huito. Si bien los Ticuna se
reconocen bajo esta denominación, se identifican también con el término du-u, que
en su lengua originaria significa ‘gente’.

Uno de los rituales tradicionales con los que se ha conocido al pueblo Ticuna es el
rito de pubertad entre las jóvenes. Esta celebración consiste en aislar a la joven
durante meses, en los que su familia reúne comida y prepara la bebida típica
‘masato’. La ceremonia tradicional incluye música, adornos y pintura corporal con
huito para la joven, así como bailes, consumo de bebidas y alimentos de los
asistentes.

Tradicionalmente, el pueblo Ticuna se ha asentado en ambas márgenes del río


Amazonas y sus afluentes, cerca de la frontera peruana con Colombia y Brasil.
Actualmente, este pueblo se ubica principalmente en el departamento de Loreto.
Según los resultados de los censos nacional 2017, por sus costumbres y sus
antepasados han sido 3,391 personas que se han autoidentificado como parte del
pueblo Ticuna a nivel nacional; y por el idioma o lengua materna con el que
aprendió a hablar en su niñez han sido 4,290 personas que han manifestado que
hablan la lengua Ticuna que corresponde al 0,09% del total de lenguas originarias a
nivel nacional. Además, los datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la
población de las comunidades del pueblo Ticuna se estima en 9,492 personas.

Creencias y prácticas ancestrales


Jean-Pierre Goulard (2009) dedica parte de su trabajo sobre los ticuna a los
rituales que celebran periódicamente y que señalan las etapas del ciclo de vida,
haciendo especial énfasis en el embarazo, la infancia y la pubertad. Las mujeres
ticuna protegen a sus hijos durante el embarazo cubriéndose todo el cuerpo, o
parte de él, con huito. Así, evitan el daño causado por ‘entidades nefastas’
conocidas como ngo-ogu.

De igual manera, se cree que la mujer gestante, al parir, debe tomar a su niño con
las manos ennegrecidas con huito para que este no enferme. Tras el corte del
cordón umbilical, se le atribuye al recién nacido un nombre, se le asea y se le pinta
con el mismo tinte natural, el cual lo protegerá de las agresiones de los ngo-ogu
atraídos por el ‘olor’ de su sangre.

En cuanto al desarrollo del niño, los ticuna dicen que a lo largo de la infancia la
madre ‘marca’ a su hijo a través de una serie de cuidados, que se traducen en la
manera cómo se traslada al niño y cómo se le alimenta. A lo largo de este proceso,
que los ticuna llaman dekuchi, la madre siempre lleva a su niño con ella y lo
mantiene a su lado, específicamente a la altura de la cadera. Asimismo, coloca en
la muñeca del niño un brazalete para su protección (Goulard 2009).

De todos los rituales que practican, el pueblo ticuna ha sido conocido por los
llamados ritos de pubertad de las mujeres, celebraciones que los ticuna comparten
hasta la actualidad (Goulard 2009, ILV 2006). El Instituto Lingüístico de Verano (ILV
2006) narra cómo, durante este ritual, se apartaba a la joven luego de su primera
menstruación, mientras que su familia trabajaba durante meses con el propósito
de reunir alimentos y preparar masato para la celebración. La ceremonia incluía
música, adornos y pintura corporal con huito para la joven, así como bailes,
consumo de bebidas y alimentos para los asistentes (ILV 2006).

Por su parte, Goulard (2009) ha señalado que este ritual tiene vigencia entre los
ticuna, con algunas formas de actualización. Este ritual habría sido adaptado de tal
forma que, por ejemplo, ya no se les arranca el cabello a las jóvenes, sino que se
les corta con hojas de afeitar. Actualmente, no solo los ticuna participan de esta
celebración, asisten, por ejemplo, mestizos que viven en las riberas del Amazonas.
48.Urarina
Descripción general

 El pueblo Urarina se autoreconoce bajo el término kacha edze, que significa


‘gente’. En nuestro país, los Urarina constituyen el único pueblo cuya lengua
pertenece a la familia lingüística Shimaco.

Con la llegada de los españoles al territorio ocupado por los Urarina durante la
época de la Colonia, el pueblo emigró a zonas contiguas a donde entonces vivía el
pueblo chamicuro. Por su cercanía geográfica y cultural, este pueblo ha sido
relacionado con el pueblo chamicuro.

El pueblo Urarina vive principalmente en el departamento de Loreto. Según los


resultados de los censos nacional 2017, por sus costumbres y sus antepasados
han sido 2,697 personas que se han autoidentificado como parte del pueblo
Urarina a nivel nacional; y por el idioma o lengua materna con el que aprendió a
hablar en su niñez han sido 1,301 personas que han manifestado que hablan la
lengua Urarina que corresponde al 0,02% del total de lenguas originarias a nivel
nacional. Además, los datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población de
las comunidades del pueblo Urarina se estima en 5,802 personas

Creencias y prácticas ancestrales

Daniel Morales (2004) hace referencia a un sistema agrícola que forma parte del
conocimiento ancestral del pueblo urarina, denominado chauachacra. Esta técnica
aplicada consiste en cortar los árboles delgados y las ramas de los árboles
grandes con el propósito de dar luz al interior del bosque, lugar donde se situará la
chacra donde los urarina sembrarán una amplia variedad de cultivos.
Antiguamente, la chacra proveía a la mujer urarina de suficientes productos para la
alimentación diaria en distintas épocas del año.

Por otro lado, los urarina tienen, entre sus prácticas ancestrales, la realización de
ceremonias para poner nombres a los niños. Según el Instituto Lingüístico de
Verano (ILV 2006), el chamán urarina daba a cada bebe un nombre especial en
noches de luna llena, nombre que había sido indicado por el ser que para ellos dio
origen a este pueblo, denominado ‘Nuestro Creador’.
49.Uro
Descripción general

 Los Uros constituyen un pueblo originario ubicado en la bahía de Puno, cuya


población mayoritaria se ha asentado durante siglos en enormes balsas de totora
denominadas “islas flotantes”, las cuales navegan sobre las aguas del lago
Titicaca; y cuya lengua pertenece a la familia linguística Uru-Chipaya.

Adaptados a su medio natural, los antiguos Uros tuvieron como principal actividad
la pesca y la caza de aves que habitan en el lago, desarrollando además
conocimientos y prácticas relacionadas al manejo de la totora que les sirven hasta
la actualidad para la confección de las “islas flotantes”, viviendas y naves del

mismo material.

El 18 de enero del año 2013, el Viceministerio de Patrimonio Cultural e Industrias


Culturales del Ministerio de Cultura, declaró Patrimonio Cultural de la Nación a “los
conocimientos y prácticas ancestrales de manejo de la totora desarrollados por el
grupo originario Uro, ubicado en el lago Titicaca, región Puno”, precisando que
“estos elementos del patrimonio cultural inmaterial demuestran la capacidad
creativa de este grupo para su adaptación al hábitat mediante soluciones
originales, constituyendo una expresión de la identidad cultural del referido grupo
Uro”.
A través del expediente remitido por la Dirección Regional de Cultura de Puno, para
la declaratoria en mención, se conoce que la población auto-identificada como
parte del pueblo Uro habita principalmente en las islas flotantes del lago Titicaca,
frente a la Península de Capachica y cerca de la isla de Amantani; dentro de la
Reserva Nacional del mismo nombre. A diferencia de las primeras, la dinámica en
estas islas no tiene como eje económico la actividad turística. La Comunidad
Campesina de Uros Chulluni ha sido identificada como el lugar en tierra firme,
donde habita la mayor parte de la población que se reconoce como parte del
pueblo Uro.

Según los resultados de los censos nacional 2017, por sus costumbres y sus
antepasados han sido 681 personas que se han autoidentificado como parte del
pueblo Uro a nivel nacional. Además, los datos obtenidos por el Ministerio de
Cultura, la población de las comunidades del pueblo Uro se estima en 589
personas.

Creencias y prácticas ancestrales

El pueblo uro ha sido ampliamente conocido por el uso tradicional de la totora,


planta perenne que constituye el recurso natural por excelencia de los habitantes
que, desde tiempos ancestrales, se asentaron en torno a los humedales y pantanos
del lago Titicaca. A lo largo de su historia, los uros han dado a la totora dos usos
principales, los cuales han sido centrales para la subsistencia de su pueblo: en
primer lugar, la totora ha sido un recurso imprescindible para la construcción de
grandes balsas habitables, “islas flotantes” en donde sigue habitando una gran
cantidad de familias uro. Y, en segundo lugar, los uros han empleado la totora para
la construcción de embarcaciones destinadas a la pesca, la caza y la recolección
de huevos de aves en el lago; las cuales también sirven como medio de transporte
(DRC Puno 2012).

La construcción de “islas flotantes”, como de naves lacustres, constituye una de


las prácticas ancestrales del pueblo uro, y refieren a conocimientos que los uros
han transmitido de generación en generación hasta la actualidad. Un ejemplo de
cómo estos conocimientos y prácticas han sido el resultado de su adaptación al
medio ambiente y a los recursos disponibles, es que la construcción de
embarcaciones de totora tiene la ventaja de que no contribuye a la contaminación
del lago como aquellas propulsadas a motor. Por otro lado, esta práctica
aprovecha al máximo la disponibilidad abundante de totora como materia prima
(DRC Puno 2012).

Debido al contacto sostenido, que desde tiempos prehispánicos mantuvieron los


pueblos uro y aimara, es difícil distinguir creencias ancestrales cuyos orígenes se
relacionan únicamente con el pueblo uro. Quizá una de las pocas evidencias con
las que hoy se cuenta sobre la cosmovisión del pueblo uro es el hallazgo de
cerámica en Tiahuanaco, cuyos dibujos y decoraciones representan a la luna. Se
cree que la luna habría sido la deidad principal de este pueblo por haber
"iluminado" a los uros en sus expediciones nocturnas de pesca y caza (DRC Puno
2012).
50.Vacacocha
Descripción general

 El pueblo Vacacocha, cuya lengua pertenece a la familia lingüística Záparo,


ha sido también conocido como Aushiri, Awshira o A’éwa. De acuerdo con Gunter
Tessmann (1999), los Vacacocha son un sub-grupo del pueblo Aushiri. No
obstante, otros autores han enfatizado en que la literatura antropológica respecto
de pueblos como los Aushiri, Awshiri, Abishira o A’éwa, refiere al pueblo Vacacocha
(Beier 2010, Ribeiro y Wise 1978).
51.Wampis
Descripción general

 El pueblo Wampis ha sido también conocido con el nombre “huambisa”.


Dado que esta es una denominación impuesta por foráneos, los ciudadanos de
este pueblo han preferido autoidentificarse como Wampis o shuar. Según Julián
Taish, el nombre Wampis provendría de una especie de pez que, de acuerdo con un
relato de este pueblo, tiene la cualidad de escaparse fácilmente de su enemigo.

La historia del pueblo Wampis está íntimamente relacionada al pueblo Awajún, con
quienes comparten una tradición histórica y cultural. Además, sus idiomas
pertenecen a la misma familia lingüística (Jíbaro). Como los Awajún, los Wampis
han sido conocidos por su habilidad como guerreros y la fuerte resistencia que
tuvieron frente a distintas poblaciones que incursionaron en el territorio ocupado
por ellos.

El pueblo Wampis vive principalmente en la zona norte de los departamentos de


Amazonas y Loreto, cerca de la frontera con Ecuador. Según los resultados de los
censos nacional 2017, por sus costumbres y sus antepasados han sido 6,292
personas que se han autoidentificado como parte del pueblo Wampis a nivel
nacional; y por el idioma o lengua materna con el que aprendió a hablar en su niñez
han sido 3,569 personas que han manifestado que hablan la lengua Wampis que
corresponde al 0,07% del total de lenguas originarias a nivel nacional. Además, los
datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población de las comunidades del
pueblo Wampis se estima en 11,767 personas.
Creencias y prácticas ancestrales

Tradicionalmente, los wampis daban mucha importancia a la brujería y al poder de


los espíritus. Tres tipos de espíritus tenían impacto en sus vidas: el espíritu de la
venganza, el de la vida futura y el del poder (ILV 2006). Así también, tienen
creencias ancestrales sobre el poder de diferentes espíritus. Los wampis suelen
invocar a los nugkui (espíritus que viven dentro de la tierra y que otorgó a las
mujeres los frutos de las chacras) con la finalidad de asegurar la fecundidad de las
siembras. Además, una de sus principales festividades, todavía vigente, es la fiesta
del Tsantsa (o reducción de cabeza del enemigo), que afirmaba su condición de
pueblo invencible (AIDESEP et al. 2000).

De acuerdo con el CAAAP (2008), el niño wampis aprende a cazar mediante la


observación de la técnica de su padre, mientras lo acompañan en estas faenas.
Los niños empiezan a practicar cazando aves pequeñas, para lo cual preparan sus
propias armas. Luego, cuando se sienten diestros en la actividad, van solos al
monte (Cultura 2015).
52.Yagua
Descripción general

 Según algunos autores, la denominación Yagua proviene de otros pueblos o


de los colonos españoles, ya que es una denominación en lengua quechua. Yagua
provendría de la palabra quechua yawar que significa sangre o color de sangre,
expresión que se refleja en la costumbre de pintarse el cuerpo con achiote y en la
autopercepción de los Yagua, que se ven a sí mismos como rojos. Por otro lado,
los autores han señalado que este pueblo se autodenomina nihamwo que significa
‘nosotros la gente’.

En nuestro país, los Yagua constituyen el único pueblo indígena cuya lengua
pertenece a la familia lingüística Peba-Yagua. Asimismo, se trata también de uno
de los pueblos con mayor participación en los circuitos turísticos del departamento
de Loreto. Su vestimenta tradicional hecha con hojas de palmera y la elaboración
de instrumentos para la caza son algunos de los atractivos Yaguas de esta
industria.

El pueblo Yagua vive principalmente en el departamento de Loreto, en la zona de


frontera con Colombia y Brasil. Según los resultados de los censos nacional 2017,
por sus costumbres y sus antepasados han sido 1,843 personas que se han
autoidentificado como parte del pueblo Yagua a nivel nacional; y por el idioma o
lengua materna con el que aprendió a hablar en su niñez han sido 712 personas
que han manifestado que hablan la lengua yagua que corresponde al 0,015% del
total de lenguas originarias a nivel nacional. Además, los datos obtenidos por el
Ministerio de Cultura, la población de las comunidades del pueblo Yagua se estima
en 10,119 personas.
Creencias y prácticas ancestrales

Los yaguas tienen una cosmovisión muy compleja que se refleja en sus mitos
animistas. En los mitos se habla de la existencia de ocho mundos que están sobre
la tierra y dos debajo de ella. Así también, algunos mitos hablan de un creador al
que a veces llaman ‘Nuestro Padre’. En su cosmovisión, la luna es denominada
‘Nuestro Padre’, y el sol y las estrellas son también considerados seres animados
(ILV 2006).

Según la creencia tradicional hay demonios que pueden hacer daño y que a veces
se transforman en seres humanos para engañar a la gente. Se cree que los
espíritus y los demonios viven en la selva y los ríos, y se les asocia con animales de
la selva como la boa, el jaguar y las hormigas (ILV 2006).

Los yagua consideran como su elemento totémico el agua, por ser considerada
fuente de la vida. La importancia de este elemento se refleja en el ritual del
nacimiento, en la madre da a luz arrodillada sobre un lecho de hojas y cerca del
curso del agua. Asimismo, el baño de los hombres yagua en el río era considerado
una estrategia para que no se agoten los animales de caza (ACITAM 2008).

La vestimenta tradicional de los yaguas está conformada por un pechero, tobilleras


y muñequeras hechos de hojas de palmera, una falda de tela roja para las mujeres
y una falda llamada champa para los varones, confeccionada con hojas de
palmera. Aunque esta vestimenta es poco usada cotidianamente, constituyen
elementos de la cultura material yagua que destacan por su atractivo en el circuito
turístico de la zona (Chaparro 2008).
53.Yaminahua
Descripción general

 El nombre del pueblo Yaminahua ha sido traducido como ‘gente hacha’,


donde yami significa ‘hacha de metal’ y nahua ‘gente’. Nahua es, principalmente, un
gentilicio empleado para denominar al ‘otro’, al ‘foráneo’ y al ‘no-pariente’. Este
término contrasta con la palabra yora que significa ‘gente verdadera’, con el que
varios pueblos se han autodenominado.

El pueblo Yaminahua es parte de un amplio complejo sociocultural formado por


diversos sub-grupos que vivían en zonas remotas alrededor de las cabeceras de
los ríos Purús y Yurúa, y que hoy conocemos como pueblos indígenas cuyos
nombres llevan como sufijo común el término nahua. Todos ellos habrían sido
“mitades” de los linajes de un gran grupo cuyas lenguas pertenecen a la familia
lingüística Pano. A lo largo de su historia, estos sub-grupos estuvieron expuestos a
sucesivas divisiones y cambios, que tuvieron como resultado la consolidación de
diferentes identidades.

Los Yaminahua viven en la Amazonía del sudeste del Perú y las zonas contiguas en
el Brasil. Actualmente, las comunidades nativas Yaminahua se ubican
principalmente en el departamento de Ucayali. Según los resultados de los censos
nacional 2017, por sus costumbres y sus antepasados han sido 551 personas que
se han autoidentificado como parte del pueblo Yaminahua a nivel nacional; y por el
idioma o lengua materna con el que aprendió a hablar en su niñez han sido 574
personas que han manifestado que hablan la lengua Yaminahua que corresponde
al 0,012% del total de lenguas originarias a nivel nacional. Además, los datos
obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población de las comunidades del pueblo
Yaminahua se estima en 4,661 personas.
Creencias y prácticas ancestrales

Según Alonso Zarzar (1987), los yaminahua han producido diversos ornamentos
entre los que destacan las coronas de plumas de diversas aves; los cinturones y
collares de dientes de mono masculino y femenino; los collares de semillas que las
mujeres llevan cruzadas en el pecho. Hombres y mujeres tenían la tradición de
portar narigueras de metal y chaquiras en el rostro. Los yaminahua también tienen
la tradición de pintarse el cerquillo con achiote al igual que todo el cuerpo
ocasionalmente, así como de practicar diseños sobre la cara, brazos y piernas con
huito.
54.Yanesha
Descripción general

 Al pueblo Yanesha se le conoce también bajo el nombre de ´amuesha'. El


término ‘Yanesha' significa, en su propia lengua, ‘nosotros la gente’ y, a diferencia
de los otros nombres bajo los cuales se ha conocido a este pueblo, ésta es una
denominación propia.

Antiguamente, el pueblo Yanesha se asentó en los valles del río Huancabamba,


Chorobamba, Paucartambo y Perené. El mítico Cerro de la Sal, que ocupó parte de
este territorio, fue escenario del intercambio comercial y ritual que permitió el
encuentro entre varios pueblos amazónicos. La cercanía del territorio ocupado por
los Yanesha a los Andes centrales, permitió además, que este pueblo tuviera

contacto con poblaciones andinas desde antes de la llegada de los españoles.


Actualmente, las comunidades nativas Yanesha se ubican principalmente en la
zona amazónica de los departamentos de Huánuco, Pasco y Junín. Según los
resultados de los censos nacional 2017, por sus costumbres y sus antepasados
han sido 4,730 personas que se han autoidentificado como parte del pueblo
Yanesha a nivel nacional; y por el idioma o lengua materna con el que aprendió a
hablar en su niñez han sido 1,142 personas que han manifestado que hablan la
lengua Yanesha que corresponde al 0,02% del total de lenguas originarias a nivel
nacional. Además, los datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población de
las comunidades del pueblo Yanesha se estima en 12,931 personas.

Creencias y prácticas ancestrales

Como muchos otros pueblos de la Amazonía peruana, los yanesha tienen una
estrecha relación con la naturaleza. En este contexto, Santos Granero (2004)
señala que este pueblo considera que el éxito de las actividades productivas
depende en gran medida de un conjunto de saberes basados en la observación y la
experiencia, pero además, en cuestiones “mágicas”. Así por ejemplo, la selección
de un sitio para la chacra requiere, según la tradición yanesha, que se observe y
palpe la tierra, y que además se realice un acto adivinatorio para confirmar si el
sitio elegido es una buena elección. La adivinación con hojas de coca puede
confirmar esta decisión, o por el contrario, indicar que se trata de un mal sitio para
sembrar, ya que en él rondan “sombra errantes” o es un lugar donde habita un
espíritu.

Siendo esta una cultura oral, el papel que juegan los mitos para la preservación de
la memoria colectiva es muy importante. Según Santos Granero (1994), para el
pueblo yanesha el conocimiento de los mitos realza el prestigio de una persona.
Por esta razón, no cualquiera puede contar un mito, sino tiene que ser una persona
que posee el conocimiento suficiente para narrarlo en público. La mitología
yanesha está divida en dos tipos de narrativas: la primera hace referencia a sus
dioses y los principales sucesos históricos; y la segunda, hace referencia a un gran
número de relatos donde los personajes son animales o personajes míticos
secundarios, los cuales suelen tener una moraleja escondida.
Los estudios realizados por Richard Chase Smith (1982) entre los yanesha,
demuestran que la música juega un papel bien importante en su cultura. Tal es así
que, uno de sus mitos relata que antes que conocieran la música vivían en guerra y
sin vínculos sociales entre ellos.
55.Yine
Descripción general

 Al pueblo Yine se le conoce también como ‘piro’, denominación que ha sido


empleada desde los pueblos vecinos y otros foráneos para distinguir a este pueblo.
La palabra “Yine”, en cambio, provendría de yineru, que en lengua indígena se
traduce como ‘verdaderos hombres’, ‘ser humano’ o ‘gente por excelencia’.

El pueblo Yine ha sido descrito por diversos autores como un pueblo de excelentes
navegantes. Como buenos comerciantes, los Yine tuvieron que movilizarse en
diversas direcciones desde tiempos prehispánicos, estableciendo contacto con
numerosos pueblos, amazónicos y andinos.

Las comunidades nativas del pueblo Yine se ubican principalmente en los


departamentos de Cusco, Loreto, Madre de Dios y Ucayali. Según los resultados de
los censos nacional 2017, por sus costumbres y sus antepasados han sido 2,821
personas que se han autoidentificado como parte del pueblo Yine a nivel nacional;
y por el idioma o lengua materna con el que aprendió a hablar en su niñez han sido
2,680 personas que han manifestado que hablan la lengua yine que corresponde al
0,05% del total de lenguas originarias a nivel nacional. Además, los datos
obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población de las comunidades del pueblo
Yine se estima en 8,871 personas.
Creencias y prácticas ancestrales

La pesca y la caza han sido para los yine actividades de subsistencia que, además
de tener un sentido económico, tienen un sentido religioso y se asocian a
determinados rituales. Por ejemplo, el cazador yine tiene como práctica ancestral
el consumo de brebajes especiales y la decoración de su cara y partes del cuerpo
con signos en tintes naturales; todo esto con la finalidad de ‘compenetrarse’ con
los animales que son su presa (Álvarez et. al. 2010).

Una costumbre ancestral de los yine es pintar parte de su cuerpo con el tinte
natural proveniente del árbol de la genipa o huito, con motivo de ceremonias y
rituales. Para Alejandro Smith (2003), esta práctica podría estar relacionada con el
hecho de que el huito constituye un elemento muy importante en la mitología yine,
teniendo protagonismo en uno de los mitos que explica el origen del pueblo.