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El cáncer es una enfermedad crónica y silenciosa que posee más de 200

padecimientos distintos que se pueden prevenir y que al ser detectado a tiempo se


puede controlar adecuadamente.
Es una enfermedad que no respeta edad, sexo o condición física y/o social y
constituye una de las primeras causas de muerte en el mundo que requiere una
cantidad de dinero muy elevada para su tratamiento.
Cuando una persona es diagnosticada con esta enfermedad suele reaccionar con
temor, enojo, negación, y rebeldía al igual que sus familiares, por lo que se
requiere de mucha ayuda profesional, tanto medica como psicológica para
enfrentar y superar dicha enfermedad.
Por ende, creemos que el problema principal del cáncer no es el dinero para
sustentar el tratamiento, sino las necesidades emocionales en el paciente y cómo
el mismo es contenido por su grupo familiar. Para comprobarlo, recurriremos a
testimonios de pacientes diagnosticados de cáncer y a historias clínicas
psicológicas.
En primer lugar realizaremos un panorama general sobre el cáncer y cómo el
mismo se desarrolla en diferentes etapas.
El cáncer tiene varias formas de presentarse. En su forma más simple es la
multiplicación incontrolada de células malignas.
Todas las células normales de nuestro cuerpo tienen una función y tiempo de vida
limitado. Dicha función se logra a través de un proceso llamada diferenciación
sexual, en el cual, cada célula es asignada a un tejido y a una función específica.
Nuestro cuerpo tiene células sanguíneas, óseas, musculares, nerviosas y
epiteliales.
Sin embargo, cuando una célula pierde la diferenciación sexual, adquiere la
inmortalidad, como consiguiente, comienza a multiplicarse rápidamente y pasando
su código genético a otras células, propagándose cada vez más, recibiendo el
nombre de célula cancerosa. Esto produce que las células se acumulen hasta
convertirse en una masa de tejido llamados tumores. Si la masa de células no se
divide y crece de manera incontrolada se produce el desarrollo de un cáncer.
Estas masas de células consumen gran cantidad de energía y proteínas para
alimentarse y al mismo tiempo producir el crecimiento de vasos sanguíneos
propios
El desenfrenado crecimiento de la masa de células puede desencadenar una
metástasis, es decir, una propagación del cáncer a otras partes del cuerpo
invadiendo órganos y evitando que cumplan sus funciones con normalidad,
algunas de ellas vitales. Por ende, las personas que poseen dicha enfermedad
suelen morir porque sus órganos vitales dejan de funcionar o por alguna otra
enfermedad, ocasionada por la debilidad del sistema inmunológico.
En el cuerpo humano se forman tumores o neoplasmas: benignos o malignos. Los
tumores Benignos se caracterizan por desarrollar un crecimiento lento y ordenado.
Además, llegan a un tamaño determinado y no destruyen a las células normales
del cuerpo humano. Asimismo, no se propagan a los tejidos que los rodean.
Sin embargo, los tumores malignos crecen rápidamente afectando órganos que
cumplen funciones vitales. También, ocasionan metástasis, mediante células
cancerosas, que viajan por todo el cuerpo.