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N° 9.

- JURISPRUDENCIA

1.- Protección de la salud.- El Estado debe velar, como se lo


exige la Constitución, por la vida de las personas. Lo hace
directamente a través de su poder público para cautelarlas de
acciones de terceros y reconoce el derecho a la protección de
la salud con el objeto de que, en caso de enfermedades, se
preserven sus vidas.
Se desprende así, que la protección de la vida desde el
punto de vista de la salud, está en manos de la medicina,
cuyos avances han permitido prolongar la vida de personas
beneficiadas por trasplantes que, de no habérseles efectuado
habrían muerto.
T. Constitucional, 13 agosto 1995, Rol Nº 220, R.D.J., t. 92,
sec. 6ª, pág. 131.

2.- Derecho a acceder a las prestaciones de salud.- El acto


administrativo impugnado vulnera el derecho del recurrente de
acceder en forma libre e igualitaria a las prestaciones de
salud que el Estado debe proteger y que está garantizado en la
Constitución.
C. Suprema, 20 junio 1996, R.G.J., Nº 192, pág. 41. R.D.J., t.
93, sec. 5ª, pág. 153.

3.- Contratos de salud con Isapres.-


a) Interpretación restrictiva de exclusiones a la cobertura.-
La normativa de la ley Nº18.469 permite hacer efectivo el
derecho constitucional a la protección de la salud, a través
de normas de orden público, que se fiscalizan en su
aplicación, por intermedio de la Superintendencia del ramo.
En este contexto, deben interpretarse restrictivamente
las convenciones que fijen exclusiones a las prestaciones
acordadas en un contrato de salud, para concluir que la
exclusión de atenciones dentales en el plan correspondiente,
no se extiende a otro tipo de prestaciones, como costos de
días cama, medicamentos o insumos, aunque sean consecuencia de
una operación excluida.
C. Santiago, 19 junio 1998, R.G.J., Nº 216, pág. 66.

b) Vulneración de contratos vigentes.- Debe acogerse recurso


de protección interpuesto en contra de la Superintendencia de
Isapres, sólo en cuanto imparte instrucciones que afectan a
contratos ya celebrados.
C. Suprema, 20 octubre 1998, R.G.J., Nº 220, pág. 45.

c) Restricción a la cobertura improcedente.- Las ISAPRES no


pueden discriminar entre los beneficiarios de un plan,
estableciendo topes diferentes según sea la condición que
éstos tengan -ya sea cónyuge beneficiaria o hija beneficiaria-
porque estos topes deben ser equivalentes en cuanto a su
naturaleza y monto. Esta conclusión armoniza con lo dispuesto
en el artículo 41 de la ley Nº 18.933, que no establece
distinción alguna al considerar como beneficiarios del
contrato de salud previsional tanto al cotizante como a todos
sus familiares indicados en el artículo 6.
C. Santiago, 9 mayo 1997, R.G.J., Nº 203, pág. 100.
d) Negativa injustificada de ISAPRE a efectuar reembolso de
origen contractual.-
I.- Procede acoger el recurso de protección interpuesto en
contra de una ISAPRE, que en forma ilegal y arbitraria omite
efectuar reembolsos establecidos en el contrato suscrito con
el afiliado.
C. Suprema, 30 octubre 1991, R.G.J., Nº 136, pág. 46. R.D.J.,
t. 88, sec. 5ª, pág. 369. ( 1)
C. Suprema, 27 enero 1994, R.G.J., Nº 163, pág. 51. R.D.J., t.
91, sec. 5ª, pág. 71.
C. Suprema, 7 abril 1998, R.G.J., Nº 214, pág. 28.
C. Santiago, 14 abril 1998, R.G.J., Nº 214, pág. 69.

II.- La renuencia de la ISAPRE recurrida para cancelar


prestaciones comprendidas en el plan de salud contratado por
la recurrente, resulta arbitraria y conculca el derecho de
propiedad.
C. Suprema, 26 noviembre 1998, R.G.J., Nº 221, pág. 27.
R.D.J., t. 95, sec. 5ª, pág. 287.

e) Decisión unilateral de ISAPRE para desahuciar contrato de


salud.-
I.- Un contrato de salud por tiempo indefinido no puede
desahuciarse en forma unilateral por la ISAPRE, a menos que se
acredite incumplimiento de sus cláusulas.
C. Suprema, 18 agosto 1998, R.G.J., Nº 218, pág. 43. R.D.J.,
t. 95, sec. 5ª, pág. 170.

II.- Es arbitraria la medida de la ISAPRE que pone término al


contrato de Salud del recurrente, en tanto no se resuelva lo
contrario en el juicio arbitral u ordinario que prevé la ley
Nº 18.933.( art. 3, N° 5).
C. Suprema, 10 enero 2000, R.G.J., Nº 235, pág. 61.

III.- La recurrida al desahuciar unilateralmente el contrato


de salud, actuó arbitraria e ilegalmente, afectando la
garantía del Nº 24 del artículo 19 de la Constitución y el
derecho constitucional del recurrente a ser protegido en su
salud en el marco del sistema elegido (Nº 9 artículo 19).
C. Suprema, 22 febrero 2000, R.G.J., Nº 236, pág. 171.

IV.- La ISAPRE al poner término al contrato de salud


previsional cometió un acto arbitrario e ilegal, desde que no
existió de parte del afiliado un incumplimiento grave de las
obligaciones por él contraídas, con lo cual ha vulnerado y
amenazado su legítimo derecho a la integridad física y
psíquica, al derecho a la protección de la salud al excluir al
recurrente de la cobertura de su contrato de salud, y a su
derecho de dominio sobre los bienes incorporales que emanan
del mismo al privarlo de la prestación de que es acreedor.
C. Suprema, 16 noviembre 2000, R.G.J., N°245, pág. 52.

1
) En sentido contrario; "El afiliado no declaro oportunamente su
enfermedad preexistente por lo cual la negativa de la Isapre a no dar
cobertura a los gastos hospitalarios resulta legalmente justificada" (C.
Suprema, 29 enero 1996, R.G.J., Nº 187, pág. 73).
f) Renovación de contrato de salud.- Debe entenderse renovado
automáticamente el contrato de salud previsional suscrito
entre una Isapre y el recurrente, puesto que el artículo 1°
transitorio de la ley Nº 18.933 dispuso la continuidad de los
contratos vigentes si los afiliados nada expresaban dentro de
90 días siguientes a la vigencia de la ley, renovación
automática que también se contempla en la cláusula 3° del
contrato entre las partes, que no ha podido ser desahuciado
unilateralmente por la Isapre.
C. Santiago, 6 abril 1992, R.G.J., Nº 142, pág. 77.
C. Suprema, 12 enero 1995, R.G.J., Nº 175, pág. 50. R.D.J., t.
92, sec. 5ª, pág. 15.
C. Suprema, 11 mayo 1995, R.G.J., Nº 179, pág. 68. R.D.J., t.
92, sec. 5ª, pág. 141.

g) Declaración de enfermedad preexistente.- El temprano soplo


cardíaco advertido en el menor, cuyos síntomas no fueron
observados en el curso de posteriores controles, no pudo
asociarse, sin el diagnóstico médico que sobre esta materia
exige la norma contenida en el artículo 33 bis de la ley N°
18.933 a la coartación aórtica que se presentó varios años
después, por lo que no le era exigible a la madre del menor el
conocimiento previo de esta patología al tiempo de suscribir
la correspondiente declaración de salud, máxime, si el médico
tratante indicó a ambos progenitores que aquel soplo de
infancia había desaparecido y que el menor era, desde el punto
de vista de salud, una persona normal.
El derecho a las prestaciones médicas que surge del
contrato de salud, nace condicionado al hecho futuro e
incierto de que sobrevenga una enfermedad, apta para causar
los beneficios, en tanto no aparezca la enfermedad, el derecho
no resulta exigible, permanece en germen, embrionario, mas
ocurrido el evento el derecho se perfecciona y adquiere
vigencia, integrándose, con las consecuencias que le son
inherentes al patrimonio de la persona de la afiliada
contratante, quien queda legitimada para exigir su
cumplimiento.
C. Suprema, 28 mayo 2001, R.G.J., Nº 251, pág. 23.
C. Suprema, 18 octubre 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5a., pág.
243.

4.- Modificación unilateral de plan vigente de salud por parte


de ISAPRE.-
I.- Ha obrado arbitrariamente la ISAPRE que en forma
unilateral modifica el valor de plan de salud, tanto más si se
considera que por un mayor valor recibirá idéntica o menores
prestaciones o cobertura.
C. Suprema, 14 abril 2000, R.D.J., t. 97, sec. 3a., pág. 37.
C. Suprema, 29 agosto 2000, R.G.J., Nº 242, pág. 79.

II.- El artículo 38 inciso 3° de la ley Nº 18.933 no faculta a


las Isapres para que, mediante la revisión y adecuación de los
contratos suscritos, hagan que las nuevas condiciones varíen
en forma substancial sin motivo comprobado, menos aún si el
referido cambio no ha sido fundado, resultando además
arbitraria la modificación que discrimina a los afiliados a un
mismo plan dependiendo del mes de anualidad de los contratos.
C. Suprema, 11 enero 2001, R.G.J., Nº 247, pág. 33.

III.- La cobertura propuesta por concepto de enfermedades


catastróficas en la forma como está formulada en la
comunicación, configura no una simple adecuación de una
relación contractual de salud vigente en los términos
previstos en la ley Nº 18.933, sino la propuesta de una nueva
figura contractual del referido tipo, para cuya plena eficacia
se requiere la voluntad del cotizante en orden a aceptarla,
por lo que la pretensión de la ISAPRE recurrida de imponer
unilateralmente dicha cobertura en los términos en que se
encuentra formulada, atenta contra el principio de la
autonomía de la voluntad, e implica vulnerar los dispuesto en
el artículo 1545 del Código Civil, por lo que esta imposición
unilateral deviene en ilegal.
La simple indexación de los valores de los planes de
salud, no responde a una variación efectiva de los precios de
las prestaciones, por cuanto estos contratos se convienen en
unidades reajustables.
C. Suprema, 20 junio 2001, R.G.J., Nº 252 pág. 38.

IV.- Procede dejar sin efecto el proceso de revisión del


contrato de salud por cuanto la ISAPRE recurrida no cumplió
con el requisito legal de comunicar al interesado con la
anticipación mínima de dos meses el reajuste del plan.
C. Suprema, 13 febrero 2001, R.G.J., Nº 248, pág. 198.
C. Suprema, 4 julio 2001, R.G.J., Nº 253, pág. 45.

V.- Si bien es cierto que de conformidad al artículo 38 de la


ley N° 18.933 puede dejarse sin efecto un contrato en forma
unilateral por falta de las obligaciones del cotizante, ello
no es posible por enfermedades preexistentes, pues repugna con
la finalidad de la normativa que persigue proteger la salud de
las personas.
C. Suprema, 7 mayo 2002, R.G.J., Nº 263, pág. 14.

VI.- La ISAPRE incurrió en arbitrariedad e ilegalidad al poner


término al contrato de salud en forma unilateral y sin que se
cumplieran los requisitos legales pertinentes.
C. Suprema, 11 abril 2000, R.G.J., Nº 238, pág. 33.

VII.- Vigencia de contrato de salud. Recurso extemporáneo.- El


plazo que prevé el inciso 3º del artículo 38 de la ley Nº
18.933 para revisar o adecuar anualmente los contratos de
salud, no suspende el término fatal de 15 días contemplado en
el Auto Acordado para interponer el recurso de protección.
C. Suprema, 8 marzo 2000, R.G.J., Nº 237, pág. 59.

5.- Recurso de reclamación contra Superintendencia de Isapre.-


a) Se ajusta a derecho la resolución de la Superintendencia de
ISAPRES que rechazó el recurso de reposición deducido por la
ISAPRE reclamante, puesto que se acreditó en autos que esta
última estaba informada que su ex afiliado, quien era además
trabajador de ella, había dejado de prestar servicios en la
entidad, si bien no cumplió con la obligación impuesta por el
artículo 21, Nº 1 de la ley Nº 18.933 en orden a notificar de
tal situación a la ISAPRE, a fin de evitar la resolución ipso
facto de su contrato de salud, tal omisión del afiliado no
constituye motivo suficiente para poner término anticipado a
su contrato de salud, y atenta contra la esencia de la
garantía constitucional del derecho a la salud.
C. Santiago, 29 agosto 1994, R.G.J., Nº 170, pág. 67.

b) No procede el recurso de reclamación contra una resolución


emitida por el Superintendente de ISAPRES, actuando como
árbitro arbitrador en la resolución de controversias.
C. Santiago, 31 julio 2000, R.G.J., Nº 241, pág. 85.

6.- Excedentes percibidos por ISAPRES no constituye derecho.-


La circunstancia que hasta el momento de dictarse la ley N°
19.381, las ISAPRES, hayan percibido los excedentes y los
hayan incorporado a sus respectivos patrimonios sin reparos
por parte de los entes fiscalizadores, no es demostrativo de
la existencia del derecho que alegan, por cuanto la costumbre
no constituye derecho, a menos que la ley se remita a ella,
cuyo no es el caso de autos.
C. Santiago, 9 septiembre 1996, R.G.J., Nº 195, pág. 181.

7.- Facultad de interpretación administrativa.-


a) La facultad de interpretar administrativamente en materias
de su competencia las normas que rigen a las personas o
entidades fiscalizadas, conferida a la Superintendencia de
ISAPRES en su ley orgánica Nº18.933, debe entenderse
restringida en el sentido de no poder invadir lo que es propio
de la jurisdicción, como sucede si la referida interpretación
origina consecuencias patrimoniales.
La determinación de la naturaleza jurídica de un contrato
de salud determina consecuencias patrimoniales para las
partes, por lo que excede el ámbito de la potestad
interpretativa propia de un órgano administrativo.
C. Santiago, 29 octubre 1997, R.G.J., Nº 208, pág. 96.

8.- Turnos obligatorios de farmacias.- La obligación impuesta


en el Reglamento de Farmacias a estos establecimientos, de
cumplir los turnos que semestralmente fijen los Servicios de
Salud en cuyo territorio se encuentren ubicados, no vulnera la
garantía constitucional del artículo 19, Nº21 de la
Constitución, relativa a la libertad económica, sino que más
bien tiende a tutelar el derecho a la protección de la salud
del artículo 19, Nº9 de la misma.
C.G.R., 19 noviembre 1997, R.G.J., Nº 209, pág. 225.

9.- Rechazo injustificado de licencias médicas.-


I.- Habiendo señalado la recurrida como causal del rechazo de
las licencias una simulación o engaño, arbitrariamente ha
privado al recurrente de sus derechos, pues la ley le ha
indicado el procedimiento a seguir para estos efectos, las que
en ningún caso pueden hacerse valer en un recurso de
protección por lo que este debe ser acogido.
C. Suprema, 10 febrero 1999, R.G.J., Nº 224, pág. 107.

II.- El proceder de la ISAPRE recurrida resulta arbitrario al


rechazar una licencia médica tanto porque el médico contralor
no examinó a la cotizante como porque ese facultativo carecía
de la especialidad que el caso requería.
C. Suprema, 31 mayo 1999, R.G.J., Nº 227, pág. 41. R.D.J., t.
96, sec. 5ª, pág. 157.

10.- Limitaciones presupuestarias impiden atención de


pacientes que demandan intervención quirúrgica.- Existiendo un
criterio para la atención de operaciones de los pacientes que
se materializa en una política de Bases y Estrategias de Salud
Regional la que se encuentra bajo supervisión, y que en este
caso se ve limitada por la disponibilidad presupuestaria, la
que no depende de los recurridos, no se puede hacer lugar a
esta acción pues ella conllevaría a un deterioro económico
mayor para el Servicio de Salud.
C. Suprema, 5 marzo 2001, R.G.J., Nº 249, pág. 72. R.D.J., t.
98, sec. 5ª, pág. 129.

11.- Cotizaciones de salud.- Las personas que perciben pensión


del I.N.P., conforme al antiguo sistema previsional, y se
encuentran a la vez en servicio activo, cotizando en el
sistema del D.L. N° 3.500, de 1980, están sujetos a descuentos
de salud respecto de ambos ingresos, pues el legislador no ha
derogado ninguno de los preceptos que así lo establecen.
Sin perjuicio de ello, y para compensar el mayor aporte
que por concepto de cotización de salud, implica este doble
desembolso, podrá convenirse con la ISAPRE un mejor plan de
salud.
C.G.R., 15 marzo 2001, R.G.J., Nº 250, pág. 265.

12.- Derecho de funcionaría a percibir remuneraciones durante


período de licencia no cubierto por subsidio.- La funcionaría
que se encuentra gozando de licencia maternal, pero sin
disfrutar del correspondiente subsidio, por no haber cumplido
con el requisito de afiliación y cotización mínima exigidos
por el artículo 4° del D.F.L. N° 44, de 1978, tiene derecho a
que su empleador le pague todas las remuneraciones del período
de su licencia prenatal no cubierta por el subsidio, por
encontrarse en la situación del artículo 18 del D.L. N° 3.529,
de 1980.
C.G.R., 2 octubre 2001, R.G.J., Nº 256, pág. 269.

13.- Derecho a la protección de la salud comprende la


posibilidad de hacer uso de licencia médica.-
I.- Formando parte del derecho constitucional de protección a
la salud, regulado por la ley 18.469, se encuentra la
posibilidad de hacer uso de licencia médica por parte del
trabajador, y durante su vigencia éste puede ausentarse o
reducir su jornada de trabajo, en virtud de la indicación de
un profesional, certificada en el instrumento correspondiente
y que permite hacer uso de reposo y obtener el pago de un
subsidio de enfermedad.
C. Suprema, 15 marzo 2001, R.D.J., t. 98, sec. 3a., pág. 47.
C. Suprema, 20 marzo 2001, R.D.J., t. 98, sec. 3a., pág. 50.

II.- El derecho a la protección de la salud comprende, entre


otros aspectos, el libre e igualitario acceso a las acciones
de salud, sea que se presten a través de instituciones
públicas o privadas, en la forma y condiciones que determine
el legislador, el que mediante la ley 18.469 reguló el
ejercicio de este derecho constitucional y creó un régimen de
prestaciones de salud que determina las acciones a las que
pueden acceder sus beneficiarios.
Para determinar el contenido y extensión del beneficio de
la licencia corresponde estarse a lo que prescribe el artículo
1º del Decreto de Salud Nº 3, de 1984, que aprobó el
Reglamento de Autorización de Licencias Médicas, según el cual
"se entiende por licencia médica el derecho que tiene el
trabajador de ausentarse o reducir su jornada de trabajo
durante un determinado lapso, en cumplimiento de una
indicación profesional certificada por un médico cirujano,
cirujano dentista o matrona reconocida por su empleador, en su
caso, y autorizada por un Servicio de Salud o Institución
Previsional...", de lo que resulta que durante la licencia el
trabajador puede ausentarse o reducir su jornada de trabajo y
que permite hacer uso de reposo y obtener el pago de un
subsidio de enfermedad.
C. Suprema, 30 noviembre 2000, R.D.J., t. 97, sec. 3a., pág.
234.

Nº 16.- JURISPRUDENCIA

1.- Libertad de trabajo y su protección; alcance.-


a) No protege el empleo en sí mismo, la función o el cargo
servido.- Resguarda el derecho de cualquier persona a ejercer
cualquier actividad remunerativa o profesión y oficio lícito,
sin perjuicio de cautelar además el derecho a su libre
elección. Por tal motivo, no puede prosperar por esa causal un
recurso de protección interpuesto por un funcionario
sancionado con la medida disciplinaria de destitución.
C. Suprema, 25 enero 1994, R.G.J., Nº 163, pág. 54.
C. Santiago, 17 abril 1995, R.G.J., Nº 178, pág. 93.

b) Se relaciona con trabajos retribuidos en virtud de contrato


laboral.- En consecuencia, no es susceptible de ser invocada
por un profesional, como lo es un médico, puesto que éste
ejerce una actividad económica constitutiva de la garantía que
asegura el Nº 21 del artículo 19 de la Constitución.
C. Santiago, 26 enero 1995, R.G.J., Nº 175, pág. 78.

c) Principio de la autonomía de la voluntad.- El denominado


principio de la autonomía de la voluntad que se traduce, en
materias de derecho privado, en la libertad para realizar todo
aquello que no esté prohibido, en el derecho laboral se
encuentra restringido, debido, fundamentalmente, al carácter
protector del conjunto de normas laborales que rigen las
relaciones entre trabajador y empleador.
En tales condiciones resulta que las partes no gozan de
una amplia libertad para pactar, circunstancia ante la cual
debe ajustarse el termino de la relación laboral a las normas
que regulan la materia.
C. Suprema, 27 junio 2000, R.D.J., t. 97, sec. 3a., pág. 93.

2.- Libertad de trabajo vulnerada.-


a) Sufre privación y perturbación en el legítimo ejercicio de
la libertad de trabajo, la agrupación de taxistas que, luego
de obtener la competente autorización municipal para el
ejercicio de su actividad, ve disminuidas sus expectativas
económicas a causa del ejercicio ilegal de esa misma actividad
por parte de algunos empleados de la Posta Central, que hacen
uso de sus espacios reservados para taxis.
C. Santiago, 11 mayo 1998, R.G.J., Nº 215, pág. 64.

b) Se acoge el interpuesto contra dirigentes de asociación


gremial que en forma arbitraria impiden legítimo ejercicio de
trabajo y actividad económica de uno de sus asociados.
C. Concepción, 14 octubre 1992, R.G.J., Nº 148, pág. 64.

c) La comunicación que la Asociación gremial recurrida dirigió


a eventuales empleadores de los aludidos en ella, por su
carácter descalificatoria, representa un atentado contra la
libertad de trabajo y libre contratación.
C. Suprema, 24 octubre 1994, R.G.J., Nº 173, pág. 73.

d) Al rechazársele al contribuyente el timbraje de sus


documentos, especialmente facturas y libros de compras y
ventas se está perturbando su derecho a la libertad de
trabajo, y su derecho a desarrollar actividades económicas.
(2)
C. Suprema, 3 agosto 1992, R.G.J., Nº 146, pág. 119.

e) La imposición a uno de los contratantes de un contrato de


trabajo de una obligación ajena al pacto laboral y posterior
sanción administrativa de su incumplimiento, perturba el
derecho a la libertad de trabajo.
C. Santiago, 29 marzo 2000, R.G.J., Nº 237, pág. 171. R.D.J.,
t. 97, sec. 5ª, pág. 46.

3.- Contratos individuales.- La determinación del alcance,


vigencia o extinción de contratos individuales de trabajo, así
como los reproches formulados al procedimiento de negociación
colectiva, constituyen acciones jurisdiccionales de
competencia de los juzgados laborales.
C. Suprema, 18 enero 1994, R.G.J., Nº 163, pág. 112.
C. Suprema, 18 junio 1997, R.G.J., Nº 204, pág. 199.
C. Santiago, 29 marzo 2000, R.G.J., N° 237, pág. 171. R.D.J.,
t. 97, sec. 5ª, pág. 46.

4.- Convenio colectivo.-


a) Declaración de su validez no es competencia de la autoridad
administrativa.- La decisión respecto a si un instrumento
colectivo de trabajo es válido o nulo, es exclusiva de los
órganos jurisdiccionales y no de la autoridad administrativa
del trabajo. Mas todavía si los efectos de los convenios
colectivos ingresan al patrimonio de empleadores y
trabajadores.
C. Suprema, 6 octubre 1992, R.G.J., Nº 147, pág. 116.
C. Suprema, 23 marzo 1994, R.G.J., Nº 165, pág. 107.
C. Suprema, 13 octubre 1994, R.G.J., Nº 172, pág. 149.
C. Suprema, 20 diciembre 1995, R.G.J., Nº 186, pág. 111.

b) Interferencia ilegal en proceso de negociación colectiva.-


Los antecedentes acumulados permiten establecer que la

2
) Véase, en relación a esta materia, además, artículo 19 Nº 21.
autoridad administrativa laboral ha interferido en forma
ilegal en el proceso de negociación colectiva, vulnerando
diversos derechos garantizados por la Constitución.
C. Suprema, 4 enero 1996, R.G.J., Nº 187, pág. 134.

c) Corresponde a los Juzgados del Trabajo dilucidar las


cuestiones suscitadas entre empleadores y trabajadores.- En
relación con la interpretación de las cláusulas de un contrato
colectivo del trabajo, por lo que procede dejar sin efecto la
resolución con incidencia en esta materia, dictada por el
Director Provincial del Trabajo recurrido.
C. Suprema, 6 noviembre 1996, R.G.J., Nº 197, pág. 159.
R.D.J., t. 93, sec. 5ª, pág. 321.
C. Suprema, 2 abril 1997, R.G.J., Nº 202, pág. 174. ( 3)
C. Suprema, 12 septiembre 2000, R.G.J., Nº 243, pág. 190.

d) Autoridad laboral que se excede de sus facultades.-


I.- Procede acoger recurso de protección interpuesto contra
Director Regional del Trabajo que excediéndose de sus
facultades dicta resolución que desconoce contrato colectivo
celebrado dentro del marco normativo pertinente.
C. Suprema, 5 julio 1993, R.G.J., Nº 157, pág. 149. R.D.J., t.
90, sec. 3ª, pág. 75.
C. Suprema, 2 mayo 1994, R.G.J., Nº 167, pág. 86. R.D.J., t.
91, sec. 5ª, pág. 95.
C. Suprema, 8 agosto 1995, R.G.J., Nº 182, pág. 148.
C. Suprema, 2 agosto 1995, R.G.J., Nº 182, pág. 152.
C. Santiago, 12 septiembre 1995, R.G.J., Nº 183, pág. 158.
R.D.J., t. 92, sec. 5ª, pág. 207.
C. Suprema, 2 enero 1996, R.G.J., Nº 187, pág. 132.
C. Suprema, 9 abril 1996, R.G.J., Nº 190, pág. 127.

II.- Afecta la libertad de contratación y el derecho de


propiedad de la empresa, la imposición que hace el órgano
fiscalizador en orden a pactar un contrato colectivo de
trabajo con personas no vinculadas laboralmente con el
empleador.
C. Suprema, 7 junio 1995, R.G.J., Nº 180, pág. 132.
C. Suprema, 11 enero 2000, R.G.J., N° 235, pág. 186.

e) Cláusula contraria a la libertad de trabajo.- La misión de


los organismos de defensa de la competencia consiste en
prevenir, investigar, corregir y reprimir los atentados a la
libre competencia y los abusos en que incurran quienes ocupen
una situación monopólica.
En este orden de cosas, el artículo 2º de dicho cuerpo
legal señala, por vía ejemplar, una serie de hechos, actos o
convenciones que tienen a impedir la libre competencia, cuya
correcta interpretación ha de entender, armonizando dicha
disposición con otras del mismo decreto ley 211, de 1973, que
los actos enumerados en dicho artículo 2º sólo serán
sancionables, en conformidad con sus disposiciones, cuando
atenten efectivamente contra la libre competencia.
En virtud de lo anterior, sólo serán sancionables, de

3
) En el mismo sentido, véase, sentencias de la C. Suprema, 15 abril
1997, Rol Nº 520-97; C. Suprema, 1 abril 1997, Rol Nº 3.452-96.
acuerdo con esta normativa, los hechos, actos o contratos
vulneratorios o limitativos de la libertad de trabajo cuando
ellos, al mismo tiempo, atenten contra la libre competencia,
como podrían serlo determinadas cláusulas de un contrato que
impongan a los trabajadores prohibición de trabajar para
empresas de la competencia después de terminada la relación
laboral de modo que los actos que atenten contra la libertad
de trabajo y no constituyan atentados a la libre competencia
deben ser resueltos en sede jurisdiccional diferente de ésta.
C. Preventiva Central, 23 marzo 2001, R.D.J., t. 98, sec. 6a.,
pág. 62.
C. Preventiva Central, 27 julio 2001, R.D.J., t. 98, sec. 6a.,
pág. 172.

5.- Autoridad administrativa que se atribuye facultades


jurisdiccionales.-
I.- Las atribuciones que se reconocen a la Dirección del
Trabajo deben ejercerse sólo cuando dicho servicio se
encuentra frente a situaciones de infracción a las normas
laborales, o sea, cuando se sorprendan, en sus labores de
fiscalización, ilegalidades claras, precisas y determinadas.
C. Suprema, 3 agosto 1998, R.G.J., Nº 218, pág. 151.
C. Suprema, 12 agosto 1998, R.G.J., Nº 218, pág. 155.
C. Suprema, 21 diciembre 1999, R.G.J., Nº 234, pág. 174.
C. Suprema, 9 abril 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5ª, pág. 66.
C. Suprema, 20 agosto 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5ª, pág. 214.

II.- Ni el fiscalizador actuante ni la Inspección Provincial


del Trabajo tienen facultades para pronunciarse sobre la
existencia de fuero laboral y aplicar una multa administrativa
por el despido de una persona que supuestamente tenía la
calidad de director sindical. En esta virtud se ha producido
una invasión a la esfera de competencia de los Tribunales que
constituyen el juez natural llamado a conocer, juzgar y
decidir en materias como la de autos.
C. Punta Arenas, 30 septiembre 1998, R.G.J., Nº 219, pág. 199.

III.- Las instrucciones de la Inspección del Trabajo


impugnadas a través del recurso, exceden sus facultades
legales y amenazan los derechos asegurados en la Constitución
(Nºs 16 y 24 del artículo 19).
C. Suprema, 31 marzo 1999, R.G.J., Nº 225, pág. 171.
C. Suprema, 29 abril 1999, R.G.J., Nº 226, pág. 166.

IV.- Corresponde a la autoridad administrativa laboral


inspeccionar el debido cumplimiento de la normativa vigente
pero no puede entrar a dirimir asuntos de carácter
jurisdiccional.
C. Suprema, 5 mayo 1999, R.G.J., Nº 227, pág. 153.

V.- Se deja sin efecto orden impartida por la autoridad


laboral a la empleadora para que proceda a escriturar
contratos laborales, por cuanto con ello se atribuye
facultades jurisdiccionales que no le corresponden.
C. Suprema, 14 octubre 1999, R.G.J., Nº 232, pág. 175.

VI.- La función fiscalizadora que la ley otorga a la Dirección


del Trabajo, no le permite emitir juicios valorativos respecto
a la naturaleza y alcance de la relación laboral entre los
trabajadores y las empresas, en un proceso de negociación
colectiva.
Tal función compete exclusivamente a los tribunales del
fuero laboral, siendo arbitraria e ilegal la actuación
desarrollada al efecto infringiéndose las garantías de los
Nºs. 16 y 24 del artículo 19 de la Constitución.
C. San Miguel, 17 julio 2000, R.G.J., Nº 241, pág. 206.
C. Santiago, 18 mayo 2000, R.G.J., Nº 239, pág. 189.
C. Suprema, 24 mayo 2000, R.G.J., Nº 239, pág. 176.

VII.- La interpretación de un convenio colectivo, que importa


resolver una controversia o conflicto entre partes de orden
patrimonial e índole laboral, es de competencia exclusiva de
los tribunales de justicia.
Al constituirse un Inspector del Trabajo en tribunal,
instruyendo sobre la procedencia de una prestación laboral, y
amenaza con una multa por incumplimiento, vulnera la Carta
Fundamental.
C. San Miguel, 22 agosto 2000, R.G.J., Nº 242, pág. 211.

VIII.- Instrucciones de la fiscalizadora del trabajo, en el


sentido de modificar el texto de los contratos de trabajadores
de una empresa, excede de sus facultades.
C. Suprema, 8 noviembre 1999, R.G.J., Nº 233, pág. 133.
C. Suprema, 5 julio 2000, R.G.J., Nº 243, pág. 229.

IX.- Corresponde a los Tribunales del Trabajo determinar si el


despido de un trabajador es o no legal y escapa por lo mismo
del ámbito de las facultades de la Dirección del Trabajo.
C. Suprema, 8 octubre 1996, R.G.J., Nº 196, Pág. 157.

X.- El desconocimiento por la Dirección del Trabajo de un


contrato de prestación de servicios entre la recurrente y un
tercero, por el cual éste se compromete a proporcionar a
aquélla el personal necesario para su funcionamiento y asumir
la responsabilidad por los contratos de trabajo de dicho
personal, perturba el derecho a la libre contratación y
amenaza el derecho de la recurrente de ejercer una actividad
económica.
C. Santiago, 3 marzo 1992, R.G.J., Nº 141, pág. 82.

XI.- Si bien la Dirección del Trabajo se encuentra facultada


por su estatuto orgánico para interpretar la legislación
laboral y velar por su correcta aplicación, no le está
permitido interpretar contratos de carácter civil, como lo son
el comodato y el mandato, lo que implica el ejercicio de
funciones de orden jurisdiccional.
C. Pedro Aguirre Cerda, 13 marzo 1996, R.G.J., Nº 189, pág.
168.

XII.- La actuación de la Inspección Comunal del Trabajo


vulnera la libertad de contratación en materia laboral, toda
vez que pretende imponer una cláusula distinta a un contrato
ya pactado, que se aparta de la voluntad de los contratantes.
C. Suprema, 18 junio 1997, R.G.J., Nº 204, pág. 194.

XIII.- Procede acoger recurso de protección interpuesto contra


autoridad administrativa laboral que en forma ilegal aplica
multa a empresa recurrente.
C. Suprema, 13 junio 1994, R.G.J., Nº 168, pág. 122.
C. Suprema, 24 enero 1996, R.G.J., Nº 187, pág. 127.
C. Suprema, 8 octubre 1996, R.G.J., Nº 196, pág. 152.
C. Suprema, 14 abril 1998, R.G.J., Nº 214, pág. 171.

XIV.- Los servicios públicos dotados de facultades de


fiscalización, no están autorizados para exigir la
modificación de contratos de trabajos ni para imponer multas a
concesionarios de recorridos licitados por el Ministerio de
Transportes, en circunstancias que los contratos vigentes con
los conductores fueron celebrados con empleadores distintos de
la empresa concesionada. Tal proceder vulnera la garantía
constitucional del derecho de propiedad y el derecho a la
libre contratación y libre elección del trabajo.
C. Santiago, 13 mayo 1996, R.G.J., Nº 191, pág. 89.

XV.- Transgrede la Constitución la resolución de un Inspector


del Trabajo que, arrogándose atribuciones propias de la
jurisdicción, desconoce la existencia de un convenio colectivo
entre la empresa recurrente y sus trabajadores, al obligarla a
negociar colectivamente con trabajadores que, sin acuerdo
suyo, no pueden participar en tal negociación.
C. Santiago, 12 septiembre 1995, R.G.J., Nº 183, pág. 158.
R.D.J., t. 92, sec. 5ª, pág. 207.
C. Suprema, 31 marzo 1997, R.G.J., Nº 201, pág. 161.

XVI.- Las labores fiscalizadoras deben ejercerse con el objeto


de corregir el debido cumplimiento de las normas laborales y
cuando se sorprendan infracciones objetivas y evidentes. No
puede la autoridad administrativa calificar la existencia de
un vínculo de subordinación y dependencia. Tal facultad
pertenece a los tribunales de justicia.
C. Santiago, 7 octubre 1996, R.G.J., Nº 196, Pág. 178.
C. Santiago, 19 mayo 1997, R.G.J., Nº 203, pág. 188.
C. Suprema, 25 noviembre 1997, R.G.J., Nº 209, pág. 181.
R.D.J., t. 94, sec. 5ª, pág. 229.
C. Suprema, 15 abril 1998, R.G.J., Nº 214, pág. 168.

XVII.- El artículo 2° del Código del Trabajo otorga al Estado


la misión de amparar al trabajador y velar por el cumplimiento
de las normas que regulan la prestación de servicios
laborales, actividad que corresponde en su representación a la
Dirección del Trabajo. Con todo, las facultades de esta última
deben ejercerse sólo cuando dicho servicio se encuentre frente
a situaciones de infracción a las normas laborales, o sea,
cuando se sorprendan en sus labores de fiscalización
ilegalidades claras, precisas y determinadas, lo que no se
observa en la especie, pues la sanción de multa se impuso a
partir de la interpretación de normas legales y
convencionales, por lo que aquella se arrogo facultades
propias y excluyentes de los tribunales competentes en dichas
materias.
C. Suprema, 14 marzo 2001, R.G.J., Nº 249, pág. 154.

XVIII.- La actuación reprochada a la Inspectora del Trabajo,


tiene su origen en la interpretación de contratos laborales
vigentes entre la recurrente y sus trabajadores, lo que
constituye una atribución de funciones jurisdiccionales que
son privativas de los tribunales como se desprende de lo
señalado en el articulo 476 del Código del Trabajo.
C. Suprema, 14 febrero 2002, R.G.J., Nº 260, pág. 81.

6.- Actos de fiscalización de autoridad laboral legales y


legítimos.-
a) Se rechaza recurso interpuesto contra la resolución
administrativa de un Inspector Comunal del Trabajo, que actuó
en el ámbito de su competencia y que refleja un acabado
estudio de la legislación que rige la materia, sin que el mero
desacuerdo con sus tesis importe que el acto correspondiente
sea arbitrario o ilegal.
C. Santiago, 29 julio 1993, R.G.J., Nº 157, pág. 154.

b) De acuerdo a los antecedentes agregados aparece que la


actividad fiscalizadora de la Dirección del Trabajo en la
empresa reclamante encuadra dentro de sus facultades legales y
tampoco merece el reproche de arbitraria.
C. Suprema, 26 octubre 1993, R.G.J., Nº 160, pág. 112.
C. Suprema, 27 junio 1994, R.G.J., Nº 168, pág. 128.
C. Suprema, 7 julio 1994, R.G.J., Nº 169, pág. 130.
C. Suprema, 28 diciembre 1995, R.G.J., Nº 186, pág. 117.

c) No puede ser estimado ilegal o arbitrario el dictamen por


el cual la Inspección del Trabajo, por imperativo legal (art.
107, ley Nº 19.069), resuelve -dentro del ámbito de su
competencia- la cuestión sobre observaciones al proyecto de
contrato colectivo negociado entre la empleadora y un
sindicato de trabajadores. Más todavía si no tiene carácter
jurisdiccional y, por lo tanto, carece de valor definitivo y
permanente.
C. Suprema, 18 enero 1994, R.G.J., Nº 163, pág. 112.

d) Se rechaza recurso de protección interpuesto contra


Inspección Comunal del Trabajo por cuanto este órgano actuó
dentro de sus atribuciones legales en un procedimiento de
negociación colectiva a fin de solucionar problemas originados
en relación con algunos trabajadores.
C. Suprema, 20 octubre 1993, R.G.J., Nº 160, pág. 108.
C. Suprema, 22 abril 1996, R.G.J., Nº 190, pág. 123.

e) Las instrucciones impartidas por la autoridad


administrativa laboral referente a la forma de cumplir con las
normas laborales por parte de los empleadores no afecta el
derecho de propiedad de éstos ni pueden ser consideradas
ilegales o arbitrarias.
C. Suprema, 19 diciembre 1995, R.G.J., Nº 186, pág. 115.

f) No puede calificarse de arbitraria la resolución del


Director Regional del Trabajo, ya que ella se funda en
reiterada doctrina del mismo Servicio, la cual aparece
revestida de justificación y argumentos a todas luces
razonable.
C. Suprema, 17 septiembre 1991, R.G.J., Nº 139, pág. 116.

g) Fiscalizadora que imparte instrucciones a una empresa sobre


monto de gratificación que debe cancelarse a los trabajadores
en relación con ejercicio comercial de año calendario, se
enmarca en las facultades legales. (art. 476 del C. del T.).
Para el evento de que dichas instrucciones vulneren algún
derecho de la empresa, debe recurrirse a la vía ordinaria y no
al recurso de protección.
C. Suprema, 3 noviembre 1998, R.G.J., Nº 221, pág. 194.

h) La existencia de un juicio en que se solicita el desafuero


de un trabajador, no inhibe a la autoridad administrativa para
cumplir sus labores fiscalizadoras y ordenar el reintegro de
la trabajadora embarazada por lo que se rechaza el recurso de
protección.
C. Suprema, 4 mayo 1999, R.G.J., Nº 227, pág. 151.

i) La función interpretativa de la legislación asignada a la


Dirección del Trabajo, no importa transformarla en "comisión
especial" ni invade ámbitos reservados a la jurisdicción.
C. Santiago, 5 junio 2000, R.G.J., Nº 240, pág. 226.

j) La Dirección del Trabajo no se constituye en "comisión


especial" cuando, en ejercicio de sus facultades de
fiscalización de la aplicación de las leyes laborales e
intérprete de las mismas, califica presuntos contratos a
honorarios como contratos de trabajo encubiertos y fija un
plazo para suscribirlos como tales.
C. Iquique, 10 abril 2001, R.G.J., Nº 251, pág. 196.

7.- Multas deben reclamarse a través del procedimiento legal.-


Las multas que puedan imponer a los empleadores los
inspectores de la inspección del Trabajo en cumplimiento de
sus funciones fiscalizadoras pueden ser reclamadas de acuerdo
al procedimiento señalado en la ley (art. 474 del C. del T.)
sin necesidad de utilizar la acción de protección como
substituto jurisdiccional.
C. Suprema, 3 mayo 2000, R.G.J., Nº 239, pág. 171.

8.- Discriminación por razón de sexo.- No habiéndose


establecido que el despido se haya hecho en razón del sexo de
las trabajadoras -lo que constituiría violación de esta
garantía constitucional- procede desestimar el recurso basado
en tal consideración.
C. Santiago, 8 enero 1993, R.G.J., Nº 151, pág. 107.

9.- Permiso para alimentar a hijos menores durante jornada


laboral; modificación tácita de contrato.- Es ilegal y
arbitraria y perturba el legítimo ejercicio del derecho de
propiedad, la acción del empleador que impide a la actora
seguir usando del derecho que le confiere el C. del Trabajo,
para alimentar al final de la jornada laboral, a su hijo
menor, en lugar de hacerlo en dos porciones de tiempo. Esta
actitud importa una modificación unilateral por el empleador
del contrato de trabajo, que había sido objeto de una
innovación tácita, pactada libremente por las partes, con
anterioridad, y que se comprueba con la hoja de control de
asistencia de la actora.
C. Santiago, 30 noviembre 1992, R.G.J., Nº 149, pág. 120.
10.- Negociación colectiva en empresas estatales.- Conforme al
artículo 2º del D.L. Nº 2.950-79, corresponde a la Dirección
del Trabajo, la interpretación y fiscalización de las normas
laborales de los trabajadores de empresas estatales afectos a
la negociación colectiva, sin perjuicio de las facultades de
la C.G.R. respecto de las normas de seguridad social y otros
aspectos del servicio público.
C.G.R., 3 enero 1995, R.G.J., Nº 175, pág. 198.

11.- Titulo profesional.-


a) Los testimonios que puedan otorgar los Colegios
Profesionales no constituyen un instrumento público y un medio
oficial instituido por la ley para acreditar que se posee una
determinada profesión, carácter que tienen, en cambio, las
certificaciones que sobre el particular expida el Ministerio
de Justicia, de acuerdo con lo que conste en el Registro
Público de Profesionales regulado por el D.F.L. Nº 630, de
1981, de dicha Secretaría de Estado.
C.G.R., 18 junio 1993, R.G.J., Nº 156, pág. 150.

b) La determinación de si un título tiene o no carácter


profesional universitario para efectos de las leyes
administrativas, corresponde a la C.G.R..
C.G.R., 16 diciembre 1993, R.G.J., Nº 163, pág. 157.
C.G.R., 2 septiembre 1994, R.G.J., Nº 171, pág. 188.

c) Considerando las calificaciones y grados académicos


obtenidos en el extranjero, el recurrente está en condiciones
de ejercer libremente la actividad profesional en el área de
la quiropráctica y acupuntura, pero sin que sea dable
autorizarlo con el título de médico y sin que necesite
aprobación de la Comisión Especial creada por ley Nº 10.074.
(4)

4
) 1) Los títulos profesionales y grados académicos otorgados por las
Academias de Guerra de las Fuerzas Armadas, las Academias Politécnicas
Militar, Naval, Aeronáutica, la Escuela Técnica de la Dirección General de
Aeronáutica Civil y el Instituto Superior de Ciencias Policiales de
Carabineros de Chile, son equivalentes, para todos los efectos legales, a
los de similares características que otorguen las otras instituciones de
educación reconocidas por el Estado. En consecuencia, el título de
Ingeniero Militar Politécnico con mención en Electrónica, habilita para
acceder a un cargo cuyo requisito es tener título profesional
universitario de ingeniero civil o de ejecución. (C.G.R., 19 agosto 1996,
R.G.J. Nº 194, pág. 144.)

2) Son títulos profesionales los otorgados a quienes, habiendo obtenido


previamente licencia de educación media, egresa de una universidad en la
cual han aprobado un programa de estudios cuyo nivel y contenido les
confieren la formación general y científica necesaria para un adecuado
desempeño profesional.
El título de técnico universitario en Prevención de Riesgos,
otorgado por la Universidad Tecnológica Metropolitana, no constituye un
título profesional universitario y, por ende, no habilita para percibir
asignación profesional. (C.G.R., 7 agosto 1996, R.G.J. Nº 194, pág. 147.)

3) El título de Técnico de Nivel Superior en Prevención de Riesgos


otorgado por la Universidad "Educares", es equivalente a cualquier otro
título de Técnico Universitario en Prevención de Riesgos, concedido por
universidades reconocidas oficialmente, y habilita por tanto para
inscribirse en el Registro de Expertos Profesionales en Prevención de
Riesgos que llevan los Servicios de Salud. (C. Santiago, 20 noviembre
1996, R.G.J. Nº 196, Pág. 85.)
C. Suprema, 22 septiembre 1993, R.G.J., Nº 159, pág. 68.
R.D.J., t. 99, sec. 5ª, pág. 255.

12.- Decreto que restringe el ámbito de las "recetas


magistrales" no afecta la libertad de trabajo y su
protección.- No es ilegal ni arbitrario el contenido del D.S.
Nº 2.654 del Ministerio de Salud (D.O. 30-11-94), por cuanto
él aparece avalado por normas de derecho interno, por
convenios internacionales e informes provenientes de centros
académicos.
C. Suprema, 14 marzo 1995, R.G.J., Nº 177, pág. 53.

13.- Circular que amenaza libertad de trabajo y libre


contratación.- Una circular emitida por la sociedad
concesionaria encargada de la conservación y explotación de un
aeropuerto, obra pública fiscal, y dirigida a entidades
relacionadas con el turismo, como hoteles y agencias de viaje,
comunicando que la recurrente ya no es subconcesionaria de
transporte y que no puede, por tanto, tomar pasajeros desde el
aeropuerto, amenaza el legítimo ejercicio de su derecho a la
libertad de trabajo y a la libre contratación.
C. Suprema, 7 agosto 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5a., pág. 126.
(5)

14.- Inserción de prensa comunicando a médicos colegiados


prohibición de ocupar vacantes producidas en una sociedad
perturba esta garantía.- El acuerdo adoptado por el Consejo
Regional que prohíbe a los médicos asociados ocupar los cargos

4) Los títulos técnicos de nivel superior pueden ser conferidos tanto por
los centros de formación técnica como por los institutos profesionales, en
tanto que los títulos profesionales pueden ser concedidos por los
institutos profesionales y por las universidades.
Con todo, también las universidades pueden otorgar títulos técnicos
de nivel superior, pero este solo hecho no les confiere el carácter de
profesionales, sino que mantienen su naturaleza propiamente técnica.
Sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 31 de la ley Nº18.962,
puede conceptuarse el título profesional universitario como aquel que
otorga las capacidades necesarias para resolver en forma independiente y
autónoma situaciones nuevas, en tanto que el título técnico no proporciona
independencia y autonomía, sino que confiere únicamente capacidad para
aplicar conocimientos. (C.G.R., 3 noviembre 1997, R.G.J. Nº 209, pág.
219.)

5) El diploma de Ingeniero en Computación y Procesamiento de Datos


otorgado por la Universidad de Viña del Mar, reviste el carácter de título
profesional universitario, por cuanto permite resolver en forma
independiente y autónoma situaciones nuevas, no limitándose a la capacidad
para aplicar procedimientos, que caracteriza a los títulos técnicos, según
el criterio fijado en el dictamen Nº35.741, de 1997. (C.G.R., 16 febrero
1998, R.G.J. Nº 212, pág. 189.)

6) El título de Profesor de Educación Técnico Profesional conferido por la


Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, tiene el carácter
de título profesional y habilita a quien lo posee para ocupar un cargo de
la planta de profesionales de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y
Museos. (C.G.R., 2 febrero 1998, R.G.J. Nº 212, pág. 190.)
5
) El fallo incurre en un error al dar por establecida la afectacion de
esta garantia, pues en realidad se menoscaba el derecho a desarrollar una
actividad economica licita (art. 19 Nº 21).
quedados vacantes en la sociedad recurrente, y publicarlo
mediante inserción en un periódico de circulación nacional,
constituye un uso ilegal y arbitrario de las facultades
disciplinarias que la ley le ha conferido puesto que se ha
dictado fuera de los casos en que dicho ejercicio resulta
procedente.
Una conducta como la descrita perturba el legítimo
ejercicio del derecho a la libre contratación laboral, puesto
que tal derecho existe tanto respecto de empleadores como de
trabajadores.
También se ve afectado por dicha conducta el derecho para
desarrollar cualquiera actividad económica lícita, puesto que
la prohibición impugnada le impide implementar adecuadamente
su estructura de servicios médicos y limita en forma indebida,
en un caso no contemplado por el constituyente, el desarrollo
de una legítima actividad reconocida por el ordenamiento
jurídico.
C. Suprema, 26 julio 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5a., pág. 129.

Nº 21.- JURISPRUDENCIA

1.- Orden público económico.-


a) Concepto.- Es el conjunto de principios y normas jurídicas
que organizan la economía de un país y facultan a la autoridad
para regularla, concepto que incluye a las normas emitidas en
ejercicio de la potestad reglamentaria propia del Poder
Ejecutivo.
C. Santiago, 15 junio 1992, R.G.J., Nº 144, pág. 74.

b) Valores que lo integran.- Entre los elementos propios del


Estado de Derecho figuran la seguridad jurídica, la certeza
del derecho y la protección de la confianza de quienes
desarrollan una actividad económica con sujeción a sus
principios y normas positivas.
La regulación legal de toda actividad económica y las
modificaciones que se le introduzcan en el futuro, deben
necesariamente armonizarse con el marco fundamental y
obligatorio consagrado en la Constitución.
Consiguientemente, el orden público y el orden público
económico en especial, estará orientado y comprenderá el
establecimiento de procedimientos obligatorios, de efectos
inmediatos, inmutables, frente a la autonomía de la voluntad
de los particulares y orientado hacia un ordenamiento adecuado
y racional de las iniciativas y actividades en materias
económicas; y, por su parte, las regulaciones de las
actividades económicas se refieren a las facultades legales
conferidas a los órganos públicos para fiscalizar, controlar y
supervisar el cumplimiento de las disposiciones generales o
especiales que regulan dichas actividades.
T. Constitucional, 10 febrero 1995. Rol Nº 207, R.D.J., t. 92,
sec. 6ª, pág. 23.

2.- Orden público económico y libre competencia.-


a) Alcance.- Una de las normas de mayor importancia que
regulan esta garantía constitucional y que forma parte del
llamado Orden Público Económico es, precisamente, el Decreto
Ley N°211, de 1973, ya que sus disposiciones tienen por objeto
evitar la distorsión de la economía a que puede conducir la
manipulación de la oferta y la demanda en el mercado.
La finalidad de la legislación antimonopolios, no es sólo
la de resguardar el interés de los consumidores sino más bien
la de salvaguardar la libertad de todos los agentes de la
actividad económica, sean ellos productores, comerciantes o
consumidores, con el fin último de beneficiar a la
colectividad toda, dentro de la cual, por cierto, tienen los
consumidores un importante papel. En otras palabras, el bien
jurídico protegido es el interés de la comunidad de que se
produzcan más y mejores bienes y se presten más y mejores
servicios a precios más convenientes, lo que se consigue
asegurando la libertad de todos los agentes económicos que
participan en el mercado.
En conformidad con lo antedicho, se desprende que
cualquiera que sea la actividad económica que ejerzan una o
más personas individualmente o constituídas en alguna forma de
asociación, esa actividad debe necesariamente someterse a las
disposiciones legales que la regulan y, entre ellas, muy
especialmente a los preceptos del Decreto Ley N°211, de 1973,
los que por cumplir una finalidad de alto interés nacional son
de orden público y no pueden ser alterados, modificados o
sustituídos por la voluntad de las personas que intervienen en
ellas.
C. Suprema, 19 abril 1993, R.D.J., t. 90, sec. 6ª, pág. 53.

b) Actuación de órganos encargados de tutelar la libre


competencia puede ser preventiva.- La normativa para precaver
el buen funcionamiento de la libre competencia en el sistema
económico, no sólo permite sancionar las conductas que hayan
sido efectivamente atentatorias contra la libre competencia,
sino que también evitar que las mismas se ejecuten. Por lo
tanto, la producción anticipada del referido daño no es un
presupuesto previo para su actuación.
C. Suprema, 19 enero 2000, R.G.J., Nº 235, pág. 73.

c) Conducta desleal que entorpece libre competencia.- La


conducta de la empresa denunciada ha sido desleal,
constituyendo su actuar un comportamiento encubierto y
clandestino que le ha permitido ofrecer rebajas injustificadas
de los pasajes aéreos vendidos, conducta que ha entorpecido,
limitado y restringido la libre competencia que debe existir
en el mercado.
C. Suprema, 4 julio 2000, R.G.J., Nº 241, pág. 46.

d) Facultad para fijar precios.- El Ministerio de Economía


está facultado para fijar precios a los servicios prestados
por las empresas eléctricas, sean o no concesionarios de
servicio público, cuando se encuentren asociados al suministro
de electricidad o se presten en mérito de la calidad del
concesionario de servicio público, previa calificación de la
Comisión Resolutiva como servicios sujetos a fijación de
precios, en consideración a que las condiciones existentes en
el mercado no son suficientes para garantizar, a su respecto,
un régimen de libertad tarifaria.
Esta situación se debe a la existencia de posiciones
monopólicas o dominantes de las empresas eléctricas, derivadas
de consideraciones legales o regulatorias y de economías de
escala o de ámbito, tales como la propiedad de la
infraestructura y la coordinación requerida entre agentes para
la prestación de ciertos servicios, como también de asimetrías
de información y de la naturaleza propia del servicio
eléctrico.
C. Suprema, 21 marzo 2001, R.D.J., t. 98, sec. 6a., pág. 47.
¡Error! Marcador no definido.
e) Sugerencia de precios de venta.- La formación de los
precios debe gestarse en el mercado, libre de interferencias,
como producto del libre juego de la oferta y de la demanda.
La entrega de listados de precios finales sugeridos, en
que el distribuidor podrá fijar libremente los precios de
reventa a comerciantes mayoristas o minoristas o al público,
procurando que estos precios se mantengan dentro de las pautas
señaladas, significa ejercer un grado de tutela o control que
afecta al mercado de reventa de los productos de que se trate
y a la actividad que dichos agentes desarrollan, lo cual
constituye un factor restrictivo de la libre competencia.
C. Resolutiva, 10 octubre 2001, R.D.J., t. 98, sec. 6a., pág.
183.

3.- Prohibiciones para desarrollar actividades económicas son


materia de ley.- Aquellas tienen que fundarse en no ser
contrarias a la moral, al orden público o la seguridad
nacional. En todo caso el derecho a desarrollar actividades
económicas debe limitarse por ley y no por normas
administrativas.
T. Constitucional, 4 abril 1993, Rol Nº 167, R.D.J., t. 90,
sec. 6ª, pág. 14.

4.- Facultad de regular el derecho a desarrollar cualquier


actividad económica corresponde al legislador y no a la
autoridad administrativa.- En efecto, de acuerdo al texto
constitucional, por el artículo 60, N°2, que establece "Sólo
son materias de ley: las que la Constitución exija que sean
reguladas por una ley", estas atribuciones están entregadas
expresamente al legislador, al disponer el constituyente que
el derecho a desarrollar una actividad económica se asegura
"respetando las normas legales que la regulen". En otras
palabras, se entrega al legislador y no al administrador la
facultad de disponer como deben realizarse las actividades
económicas y a qué reglas deben someterse.
T. Constitucional, 21 abril 1992, Rol Nº 146, R.D.J., t. 89,
sec. 6ª, pág. 35.

5.- Regulación de acuerdo a las normas legales.- La norma en


análisis somete la regulación de los procedimientos de
licitación, de las bases y de los contratos de concesión
relativos a la administración y explotación de los centros de
exportación al ejercicio de la potestad normativa
reglamentaria presidencial y al así disponerlo incurre en
inconstitucionalidad.
En efecto, conforme lo establece el inciso primero de
este articulo, las personas tienen derecho a ejercer cualquier
actividad económica lícita, de acuerdo con las "normas
legales" que la regulan. Ello significa que regular la
actividad económica de las personas es materia de reserva
legal, es decir, compete sólo su regulación al legislador, e
incluso con expresa prohibición constitucional que éste la
delegue en el Presidente de la República (artículo 61, inciso
segundo).
El precepto contraviene ostensiblemente las referidas
disposiciones constitucionales puesto que las materias a que
alude corresponde que sean reguladas por la ley y no por actos
administrativos, careciendo el legislador de competencia para
remitir su normación a la potestad reglamentaria presidencial,
incurriendo al así disponerlo en una clara vulneración de la
Constitución.
T. Constitucional, 26 septiembre 1995, Rol Nº 225, R.D.J., t.
92, sec. 6ª, pág. 183. (Prevención).

6.- Bajo el pretexto de regular el derecho a desarrollar


cualquier actividad económica no puede llegar a impedirse el
ejercicio de esa actividad.- Esta garantía que protege la
libre iniciativa privada es una expresión de los contenidos
filosóficos jurídicos del Capítulo I de la Constitución, y
viene a ser una consecuencia del principio de subsidiariedad,
como también del deber del Estado de resguardar el derecho de
las personas a participar con igualdad de oportunidades en la
vida nacional.
Del tenor de aquel precepto resulta que los que
desarrollen una actividad económica deben someterse a las
normas legales que la regulen. Y según el Diccionario de la
Real Academia significa "Ajustado y conforme a reglas". De lo
anterior se infiere que sujetar una actividad a una regulación
significa establecer la forma o normas conforme a las cuales
debe realizarse, pero en caso alguno puede ser que bajo el
pretexto de regular se llegue a impedir el ejercicio de una
actividad lo que ocurre con el decreto supremo que prohíbe el
desarrollo de la actividad económica representada por la
propaganda comercial y la publicidad en las fajas adyacentes
de los caminos ya definidas, con lo que se ha excedido
ampliamente el campo de acción de la autoridad administrativa
en esta materia.
T. Constitucional, 21 abril 1992, Rol Nº 146, R.D.J., t. 89,
sec. 6ª, pág. 35.

7.- Empresas del Estado.


a) Legislación aplicable.- Este artículo no establece garantía
alguna para las empresas estatales (Televisión Nacional de
Chile), sino que más bien asegura a los particulares en el
sentido de excluir la aplicación al Estado y sus órganos de
normas preferenciales cuando desarrollan actividades
empresariales, sometiéndolos en cambio a la misma legislación
común aplicable a los particulares.
C. Santiago, 18 julio 1994, R.G.J., Nº 169, pág. 73.

b) Régimen jurídico de su personal.- Las empresas del Estado -


entre ellas ENAMI- son órganos integrantes de la
Administración del Estado (arts. 1º y 18 de la ley Nº 18.575),
cuyo personal se encuentra afecto a las normas del C. del
Trabajo, que constituye su ordenamiento estatutario, en lo
relativo a condiciones comunes de trabajo y remuneraciones,
materias cuyo control corresponde privativamente a la
Dirección del Trabajo.
Empero, las reglas sobre pago de indemnizaciones por cese
de funciones, por ser inherentes a la seguridad social y no
propiamente laborales, quedan sometidas a la fiscalización de
la C.G.R.
C.G.R., 16 marzo 1994, R.G.J., Nº 165, pág. 145.

8.- Para realizar actividades empresariales el Estado precisa


autorización por ley de quórum calificado; no así para la
enajenación de sus bienes, que es materia de ley ordinaria.-
Dentro de la filosofía económica de la Constitución de 1980,
solamente en forma muy excepcional puede el Estado desarrollar
actividades empresariales, siendo la norma general que ellas
queden entregadas a la acción de los particulares. De allí que
para poner en movimiento esa excepción sea necesaria una ley
de quórum calificado, pero no para el regreso a la norma
general, lo cual se logra mediante la privatización de la
empresa estatal. Por eso no existe ninguna disposición
constitucional que, para la privatización de una empresa
estatal exija ley de quórum calificado, como el artículo 19,
Nº 21, lo hace para el desarrollo de actividades empresariales
por parte del Estado o de sus organismos. Debe, entonces,
concluirse que el artículo 10 de la Ley Nº 18.846 que tuvo
como objetivo y finalidad la pronta privatización de la
sociedad anónima creada para la actividad empresarial del
Estado con relación a la Zona Franca de Iquique, no tiene el
carácter de ley de quórum calificado.
A idéntica conclusión se llega si se analiza el problema
desde otro ángulo: el artículo en examen estatuye una
obligación para el Fisco y para la Corporación de Fomento de
la Producción cual es la de vender sus acciones en la sociedad
anónima creada por ella misma para la administración y
explotación de la Zona Franca de Iquique, en la forma y en los
plazos que señala. Se trata, por consiguiente, de una ley de
las que menciona en forma expresa la Constitución en su
artículo 60, Nº 10, cuando dispone que sólo en virtud de una
ley es posible fijar normas "sobre enajenación de bienes del
Estado o de las municipalidades y sobre su arrendamiento o
concesión", leyes que no son de quórum calificado desde que no
hay precepto constitucional que así lo disponga.
T. Constitucional, 9 septiembre 1991, Rol Nº 134, R.D.J., t.
88, sec. 6ª, pág. 99. ( 6)

9.- Igualdad de trato a empresas públicas y privadas.- No


corresponde excluir a priori del proceso de licitación de las
empresas sanitarias Essam S.A. y Essar S.A., a las empresas
que son ex filiales de Corfo, en las cuales esta institución
mantiene una participación accionaria relevante. Ello, en
razón de que prohibir de antemano a las referidas empresas
participar en las mencionadas licitaciones constituiría una
discriminación fundada en motivos ajenos a la competencia
propiamente tal y, por ende, contrario a las normas sobre
protección de la libre competencia en las actividades
económicas.
La Constitución dispone expresamente que las empresas por
intermedio de las cuales el Estado ejerce actividades
6
) Hay voto en contra del Ministro Sr. Faúndez quien estimo que por
tratarse de una modificación a una ley de quórum calificado se precisaba
otra de la misma categoría.
empresariales, están sometidas a la misma legislación común
aplicable a los particulares, motivo por el cual los órganos
públicos no deben dar un trato distinto a las empresas
públicas del que otorgan a las empresas privadas del mismo
giro y que desarrollan sus actividades en las mismas
condiciones de mercado.
C. Preventiva Central, 23 julio 2001, R.D.J., t. 98, sec. 6a.,
pág. 166.

10.- Empresas del Estado; improcedencia de medida


precautoria.- La continuidad y permanencia del servicio
público, concepto que comprende a las empresas del Estado,
significa que el Estado en cuanto personificación de la
Nación, se encuentra obligado a mantener en funcionamiento la
empresa pública mientras una ley no disponga su extinción. Por
consiguiente, al empresa pública no puede entrar en
insolvencia, sin que se altere toda la organización del
Estado.
En estas circunstancias resulta improcedente el
otorgamiento de una medida precautoria de prohibición de
celebrar actos y contratos, respecto de una empresa del
Estado, puesto que, por su naturaleza, responde de su
solvencia el Estado mismo.
C. Santiago, 10 octubre 2000, R.D.J., t. 97, sec. 2a., pág.
81.

11.- ENACAR nunca ha tenido ni tiene la calidad de empresa


pública creada por ley.- Su origen, que mantiene en la
actualidad, es el de una sociedad anónima regida por la ley
del ramo, Nº 18.046, y por el Código de Comercio.
Los ingresos de CORFO, como servicio público que es, se
contemplan en el presupuesto de la Nación y si éste señala
dentro de los que debe percibir aquellos destinados a aumentar
el capital de la empresa privada, ENACAR, de la cual es
accionista desde antiguo, con el preciso fin de suplir su
déficit operacional, no puede ello implicar que esté
desarrollando o participando en actividades empresariales.
En efecto, ENACAR es una empresa privada, constituida
como sociedad anónima, existente con anterioridad, sin
participación del Estado o sus organismos, con un objeto
social, organización, funcionamiento, capital y número de
acciones preestablecidos. Al acordar el accionista
mayoritario, previo cumplimiento de los trámites propios del
servicio público que es, incrementar su capital con los
ingresos que se le han destinado al efecto, jurídicamente lo
que realiza de acuerdo a la ley de sociedades anónimas es una
modificación en junta de accionistas de los estatutos de la
sociedad anónima ENACAR que antes del aumento tenía un
determinado capital dividido en un cierto número de acciones y
que después de él, tendrá otro capital y otro número de
acciones. En ningún caso se ha modificado el objeto de la
sociedad para destinar estos ingresos a otras actividades
diferentes a los que su estatuto como sociedad anónima
contempla.
No ha habido violación a este artículo con el proyecto de
ley en análisis, puesto que cuando en el Presupuesto de la
Nación se contempla una partida para que el servicio público
CORFO reciba una suma de dinero destinada exclusivamente a
aumentar el capital accionario de una sociedad anónima, de la
cual es su principal accionista, no está el Estado generando
una nueva actividad empresarial ni participando en ella ya que
la empresa beneficiaria de este aumento, ENACAR S.A., mantiene
su misma actividad y objeto social, por lo que no resulta
aplicable el quórum calificado para la aprobación de la ley
que así lo autorice.
T. Constitucional, 4 noviembre 1996, Rol Nº 249, R.D.J., t.
93, sec. 6ª, pág. 131.

12.- Recurso de amparo económico.-


a) Objetivo; paralelo con el recurso de protección.-
I.- El recurso especial del artículo único de la ley N°18.971,
está relacionado con el derecho del Estado y sus organismos
para desarrollar actividades empresariales o participar en
ellas, reconocido en el inciso 2°, del numeral 21, del
artículo 19 de la Constitución, en los casos en que no existe
ley de quórum calificado que regule tales actividades. Por
consiguiente, no se relaciona con el inciso 1° del citado
artículo 21, que protege el derecho a desarrollar cualquier
actividad económica y que está resguardado por la vía del
recurso de protección del artículo 20 de la Constitución.
C. Santiago, 6 mayo 1992, R.G.J., Nº 143, pág. 63.

II.- El amparo económico es una acción especial creada por la


Ley Nº 18.971 de tipo conservador y popular, con el objeto de
cautelar la garantía de la libertad económica reconocida por
la Constitución, siendo su objetivo poner término a la
conducta que ha motivado la acción, sin hacer distingos de la
calidad o motivos del transgresor.
C. Suprema, 2 abril 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5a., pág. 50.

b) Naturaleza jurídica (acción popular).- El recurso de amparo


económico, contemplado en el artículo único de la ley número
18.971, constituye una acción popular para denunciar las
infracciones al artículo 19 N°21 de la Constitución y por lo
tanto, aquellas conductas que entablen o conculquen el derecho
a desarrollar cualquier actividad económica, dentro del marco
en que dicho derecho se encuentra garantizado, como también el
desarrollo de una actividad económica que no se encuadre en el
orden moral público o de seguridad nacional, o bien la
infracción de la normativa legal que regula el desarrollo de
una actividad económica.
C. Santiago, 15 junio 1992, R.G.J., Nº 144, pág. 74.

c) Procede respecto a las situaciones previstas en ambos


incisos del precepto constitucional.- Como ya lo ha declarado
esta Corte, el amparo económico es procedente respecto de las
situaciones previstas en ambos incisos del Nº 21 del artículo
19 de la Constitución, por lo que la causa debe volver a la
Corte respectiva, para que preservandose el principio de la
doble instancia, aquella se pronuncie sobre el fondo por
tribunal no inhabilitado.
C. Suprema, 10 enero 1996, R.G.J., Nº 187, pág. 41.
C. Suprema, 8 enero 1998, R.G.J., Nº 211, pág. 32. R.D.J., t.
95, sec. 5ª, pág. 40.
C. Suprema, 28 marzo 2000, R.G.J., Nº 237, pág. 23.
C. Suprema, 19 abril 2000, R.G.J., Nº 238, pág. 50. R.D.J., t.
97, sec. 5ª, pág. 92.

d) Tutela ambos incisos de este artículo; concurrencia con


recurso de protección.- Tanto del tenor literal del artículo
único de la ley Nº18.971, cuanto de la interpretación
jurisprudencial, se deduce que la acción de amparo económico
no sólo resguarda el orden público económico, cautelado en el
inciso 2º del artículo 19, Nº 21 de la Constitución, sino
también su inciso 1º, alcanzando por tanto a cualquier
menoscabo que en el ejercicio de alguna actividad económica -
no sólo la del Estado- pueda causarse a la garantía contenida
en dicho precepto constitucional. La interposición paralela de
un recurso de protección y otro de amparo económico, no obsta
al conocimiento y fallo previo de este último, en virtud del
principio de inexcusabilidad. Procede dejar sin efecto el
decreto municipal que dispuso la clausura de la actividad de
recepción y disposición final de residuos y basuras por parte
de EMERES Ltda. en el Vertedero de Lepanto, por aparecer como
una sanción carente de fundamento jurídico razonable, que
entraba injustificadamente el legítimo ejercicio de una
actividad económica no contraria a la moral, al orden público
o a la seguridad nacional.
C. Pedro Aguirre Cerda, 17 diciembre 1997, R.G.J., Nº 210,
pág. 83. R.D.J., t. 95, sec. 5ª, pág. 40.
C. Suprema, 3 septiembre 1998, R.G.J., Nº 219, pág. 48.
R.D.J., t. 95, sec. 5ª, pág. 195.

e) Finalidades.-
I.- El amparo especial establecido en el artículo único de la
Ley N° 18.971, tiene por finalidad resguardar el orden público
económico cuando el Estado y sus organismos entran a
desarrollar sin contar con una autorización legal especial,
actividades empresariales o participan en éstas, hecho que no
ocurre en la especie.
C. Suprema, 20 noviembre 1995, R.G.J., Nº 186, pág. 139.

II.- A través del amparo económico no se revisa la legalidad o


la arbitrariedad de un proceder, sino sólo la violación de las
garantías plasmadas en alguno de los dos incisos de este
articulo.
C. Suprema, 29 enero 2002, R.G.J., Nº 259, pág. 77.

f) Carácter especialísimo.- El derecho a desarrollar cualquier


actividad económica, está garantizado, tanto por el recurso de
protección, cuanto por el recurso de amparo económico,
contemplado en el artículo único de la ley Nº 18.971. Este
último, constituye una acción jurisdiccional de carácter
conservador, especial y popular, en la que el actor no
necesita tener interés actual y que ampara la garantía
constitucional de este artículo en sus dos incisos.
La obligación de no atentar en contra de la garantía del
artículo 19, N° 21 de la Constitución -que forma parte del
denominado en doctrina "orden público económico"- se extiende
no sólo al legislador, al Estado y a toda autoridad, sino
también a otros particulares que actúan en el ámbito de la
economía nacional.
El derecho a desarrollar cualquier actividad económica
puede ser regulado en su ejercicio por el legislador, pero no
a través de normas de carácter administrativo.
La existencia impuesta por decreto supremo, consistente
en que los envases de un litro o más en que se expendan vinos
elaborados de uva de mesa, deberán contener la expresión "de
sobrantes", vulnera esta garantía constitucional, por lo cual
procede se deje sin efecto.
C. Santiago, 25 mayo 1996, R.G.J., Nº 191, pág. 81. Hay voto
disidente.
C. Suprema, 19 junio 1996, R.G.J., Nº 192, pág. 24. R.D.J., t.
93, sec. 5ª, pág. 140.

g) Acciones de protección y amparo económico son compatibles.-


Al tenor de la parte final del inciso 1º del artículo 20 de la
Carta Fundamental.
C. Suprema, 3 septiembre 1998, R.G.J., Nº 219, pág. 48.
R.D.J., t. 95, sec. 5ª, pág. 195.

h) Esta acción no es idónea para cuestionar monto de patente


comercial.- La pretensión del recurrente en cuanto a modificar
el valor de la patente comercial determinada por la autoridad
edilicia, excede del ámbito del recurso de amparo económico.
C. Suprema, 16 diciembre 1998, R.G.J., Nº 222, pág. 47.

i) Procede apelación en contra de resolución que declara


inadmisible este recurso.- La regla general en nuestra
legislación es la procedencia de la apelación, y para que ésta
no tenga lugar es menester que la ley deniegue expresamente el
recurso.
Consecuente con lo anterior procede acoger el recurso de hecho
interpuesto contra la resolución que declara inadmisible por
extemporáneo un amparo económico.
C. Suprema, 29 agosto 2000, R.G.J., Nº 242, pág. 39.

j) Computo del plazo para interponer un recurso de amparo


económico.- El decreto reclamado, sólo ha podido producir
efectos desde su publicación en el Diario Oficial, por lo que
desde esa fecha, debe entenderse comienza a correr el plazo de
seis meses contemplado en la ley Nº 18.971, para interponer el
presente recurso. No alterando esta conclusión el hecho que el
recurrente haya podido tomar conocimiento del decreto con
antelación, pues se encontraba pendiente el trámite de toma de
razón, trámite cuyo objetivo es la revisión de legalidad del
respectivo acto administrativo.
C. Suprema, 5 marzo 2001, R.G.J., Nº 249, pág. 47.

k) Diferencias con el recurso de protección.- Respecto de las


características de arbitrariedad o ilegalidad, ellas
constituyen precisamente el matiz que diferencia a la acción
de la ley Nº 18.971 -que investiga la perpetración de actos
que afecten el desarrollo de cualquiera actividad económica
que no tenga los caracteres indicados en el inciso 1ºdel
número 21 del artículo 19 de la Constitución y que también
busca establecer la eventualidad de que exista un ingreso
indebido del Estado al desarrollo de actividades empresariales
o su participación en ellas, por la evidente ventaja en que se
encontraría, debido a la cuantía de los recursos económicos
que éste maneja- con el recurso de protección, en el cual sí
debe analizarse la existencia de arbitrariedad o ilegalidad en
el actuar del recurrido y que también incluye entre las
garantías que intenta proteger, la del artículo señalado, en
su número 21. De otro modo, el primero de los señalados
recursos vendría a constituirse en una mera alternativa de la
acción cautelar de protección, similar en todo a ésta; que se
utilizaría luego de vencido el plazo -más corto en este último
caso- sin que se hubiera ella entablado.
C. Suprema, 12 noviembre 2001, R.G.J., Nº 257, pág. 32.

l) Resolución que desestima petición de un tercero de


tenerselo como parte coadyuvante es inapelable.- Al expresar
el inciso 4º del artículo único de la Ley Nº 18.971 que en
contra de la sentencia definitiva procederá el recurso de
apelación, denota claramente que este medio de impugnación es
el único contemplado dentro del procedimiento especialísimo
del amparo económico y procede sólo contra dicho tipo de
resoluciones. En tal virtud, habiendo norma expresa sobre el
particular, no es menester acudir a las disposiciones comunes
a todo procedimiento.
C. Suprema, 5 abril 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5a., pág. 161.
(7)

ll) Su finalidad es comprobar la existencia de la infracción


denunciada.-
I.- La acción de amparo económico tiene por finalidad que un
tribunal de justicia compruebe la existencia de la infracción
denunciada a esta garantía constitucional en cualquiera de sus
incisos.
Para el acogimiento de la acción referida es necesario
que el tribunal investigue y constate la infracción
denunciada, lo que se traduce en averiguar si lo resuelto por
la autoridad recurrida ha afectado el derecho a desarrollar la
actividad económica del recurrente, que es lo que éste ha
invocado.
Sólo si se comprueba la infracción el fallo deberá así
declararlo, sin que el tribunal quede en situación de adoptar
alguna medida al respecto, puesto que la ley correspondiente
no lo autoriza.
La sentencia que acoge el amparo es meramente declarativa
y debe limitarse a señalar cuál es la infracción y el modo
cómo se ha cometido.
C. Suprema, 29 octubre 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5a., pág.
261.

II.- En este procedimiento de amparo económico se debe


establecer únicamente si es efectiva o no la denuncia
deducida, en términos tales que la actuación de la autoridad
recurrida impida o no la actividad económica desarrollada por
el recurrente. Si no se comprobare que se ha impedido esa
actividad, aunque de la investigación apareciera que esa
actuación no se conforma a Derecho, el tribunal nada puede
resolver al respecto, ya que por el presente medio procesal,
no se revisa la legalidad o arbitrariedad de un proceder sino
sólo la violación de la garantía mencionada, lo que lo

7
) Hay voto en contra.
diferencia con el recurso de protección.
De no ser así, el amparo económico vendría a constituirse
en tal caso, en una mera alteración del amparo proteccional,
similar en todo a éste, que se utilizaría luego de vencido el
plazo –más corto en la protección- sin que se hubiera ella
entablado.
C. Suprema, 29 octubre 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5a., pág.
261. ( 8)

13.- Recursos de amparo económico acogidos.-


a) Conducta de Instituto Geográfico Militar.- Este organismo
constituye un servicio público centralizado, dotado de
competencia para actuar, en representación del Estado, en todo
lo que concierne a la geografía y levantamiento y confección
de cartas del territorio. Esta competencia no se extiende, sin
embargo, a los trabajos de impresión geográfica que pudiere
contratar el Instituto para particulares, con sujeción al
derecho privado, los que por exceder la especialidad del
servicio infringen la norma del artículo 19, Nº 21 de la Carta
Fundamental.
C. Santiago, 5 diciembre 1991, R.G.J., Nº 138, pág. 59.

b) Conducta de institución bancaria.- La conducta del Banco


del Estado de Chile al retener indebidamente dineros de un
mandante para seguridad jurídica de una operación crediticia
en que tiene interés, debe ser calificada de arbitraria y
atentatoria al derecho garantizado por el Nº 21 del artículo
19 de la Constitución.
C. Suprema, 28 marzo 1995, R.G.J., Nº 177, pág. 20. R.D.J., t.
92, sec. 5ª, pág. 18.

c) Resolución alcaldicia que perturba actividad económica.- El


decreto alcaldicio que prohíbe determinada actividad
industrial dentro de la comuna, es ilegal por cuanto fue
dictado sin consultar previamente a los organismos que por la
ley tienen injerencia en la materia, e infringe el Nº 21 del
artículo 19 de la Constitución.
C. Suprema, 23 enero 1996, R.G.J., Nº 187, pág. 54. R.D.J., t.
93, sec. 5ª, pág. 79.

d) Clausura ilegal y arbitraria de empresa comercial.- Como lo


ha sostenido en forma reiterada la jurisprudencia judicial, el
recurso de amparo económico es procedente en relación a los
dos incisos de la disposición contenida en el Nº21 del
artículo 19 de la Constitución. El decreto municipal que
clausura la actividad empresarial del recurrente carece de
razonabilidad por cuanto éste había dado cumplimiento a las
exigencias del D.L. Nº3.063 en lo referente al pago de
patentes.
C. Suprema, 8 enero 1998, R.G.J., Nº 211, pág. 32. R.D.J., t.
95, sec. 5ª, pág. 40.

e) Órgano estatal no puede realizar actividad empresarial sin


estar autorizado por ley de quórum calificado.- La Empresa de

8
) Véase, en R.D.J., t. 98, sec 5ª, pág. 145, comentario en relación
a la controversia surgida acerca de la procedencia de adoptar medida de
protección en sede de amparo económico.
Transporte de Pasajeros Metro S.A. no está autorizada para
desarrollar o participar en la actividad de edición,
publicación y distribución de diarios o periódicos, por lo que
debe cesar de inmediato su participación en dichas
actividades.
C. Suprema, 31 enero 2000, R.G.J., Nº 235, pág. 37. R.D.J., t.
97, sec. 5ª, pág. 8.

f) Empresa pública no puede realizar actividades comerciales


no comprendidas dentro del objeto de su ley orgánica.- De
acuerdo a lo dispuesto en este precepto, una empresa pública
(Correos de Chile) no puede realizar actividades comerciales
ajenas a los objetivos previstos por su ley.
C. Suprema, 16 diciembre 1998, R.G.J., Nº 222, pág. 50.
R.D.J., t. 95, sec. 5ª, pág. 270.

g) Actividades que la Empresa de Correos de Chile no se


encuentra facultada a realizar.- Esta empresa tiene
limitaciones legales para participar en el mercado de
encomiendas y no se encuentra autorizada para desarrollar
actividades relacionadas con la cobranza y cuentas de consumo
por lo que procede acoger el Recurso de amparo económico.
C. Suprema, 17 marzo 1999, R.G.J., Nº 225, pág. 31. R.D.J., t.
96, sec. 5ª, pág. 36.

h) Se afecta el desarrollo de la actividad económica sino se


garantiza el acceso a los caminos públicos.- El artículo 4°
letra h) de la ley N° 19.175, que aprueba la Ley Orgánica
sobre Gobierno Regional y Administración Regional, establece
que la autoridad político administrativa está obligada a
garantizar el libre acceso a los caminos públicos a todos los
habitantes de la República, y la circunstancia de existir una
vía marítima hacia las localidades donde el recurrente posee
la industria productiva, no releva a la autoridad de
garantizar y mantener la libre circulación por los caminos
públicos, que si se obstruyen afectan el derecho a desarrollar
la actividad económica, por lo que procede acoger el recurso
de amparo económico.
C. Suprema, 28 junio 2001, R.G.J., Nº 252 pág. 34. R.D.J., t.
98, sec. 5ª, pág. 145. ( 9)

14.- Recursos de amparo económico rechazados.-


a) Contra CODELCO-Chile.- CODELCO ha podido formar una
sociedad anónima en conjunto con otra empresa canadiense, sin
contravenir este artículo, por cuanto su constitución se
encuentra comprendida dentro de los objetivos de la entidad
definidos en el D.L. 1.350, en relación con la D.T. 3ª de la
Carta Fundamental.
El inciso 2º del artículo 19 de la Constitución no puede
entrar en conflicto con la D.T. 3ª, por ser ambas normas de
rango constitucional.
C. Santiago, 28 abril 1993, R.G.J., Nº 154, pág. 74. R.D.J.,
t. 90, sec. 6ª, pág. 157.

b) Contra Alcalde.- Por cuanto la resolución municipal que

9
) Véase, comentario del profesor Eduardo Soto Kloss.
regula la actividad del comercio estacionario no vulnera la
libertad económica reconocida en este precepto. Como tampoco
la transgrede la resolución del Alcalde que deniega una
patente de expendio de alcoholes para funcionamiento de una
discotheque, por encontrarse ésta situada a menos de 100
metros de una Posta de Salud, lo que prohíbe el artículo 153
de la ley Nº 17.105.
C. Suprema, 2 mayo 1994, R.G.J., Nº 166, pág. 70. R.D.J., t.
91, sec. 5ª, pág. 140.
C. San Miguel, 29 octubre 1993, R.G.J., Nº 160, pág. 75.
R.D.J., t. 90, sec. 5ª, pág. 268.

c) Contra autoridad aeronáutica por licitación efectuada en


aeropuerto.- De los antecedentes acompañados aparece que la
licitación efectuada por la Dirección de Aeronáutica Civil
para la utilización de espacios destinados a la prestación de
servicios de taxis, no constituye un acto de regulación
económica, sino uno de mera administración operativa del
aeropuerto, y tampoco implica que la Dirección desarrolle o
participe en una actividad empresarial.
C. Suprema, 4 octubre 1994, R.G.J., Nº 172, 38. R.D.J., t. 91,
sec. 5ª, pág. 268.

d) Contra Zofri.- Por aplicación del artículo 48 del C. Civil,


en cuanto al cómputo de los plazos de meses, el recurso
aparece presentado en forma extemporánea.
C. Suprema, 19 diciembre 1995, R.G.J., Nº 186, pág. 33.

e) Inadmisible.- Atendido que la ley Nº 18.971, que contempla


el recurso de amparo económico, se remite al procedimiento del
recurso de amparo, el que no procede si se han deducido
previamente otros recursos legales contra las mismas personas
y por el mismo acto, corresponde declarar inadmisible aquel
interpuesto contra los recurridos en un recurso de protección
previo y ya resuelto desfavorablemente a los recurrentes.
C. Santiago, 16 mayo 1994, R.G.J., Nº 167, pág. 58.
C. Iquique, 27 noviembre 1995, R.G.J., Nº 185, pág. 33.

f) Ausencia de perjuicio para el recurrente.- De los


antecedentes agregados a los autos no aparece que el
recurrente haya experimentado algún perjuicio que le dé
derecho para ejercer la acción que concede la ley N° 18.971.
C. Suprema, 29 mayo 1996, R.G.J., Nº 191, pág. 53.

g) Contra empresa periodística.- La empresa recurrida se ha


regido y se rige por sus estatutos, por las normas aplicables
a la generalidad de las sociedades anónimas y otras
disposiciones del derecho común, de suerte que las actividades
de publicar y editar, se encuentran dentro del objetivo social
de la empresa y no vulneran este precepto por lo que el
recurso de amparo económico debe ser rechazado.
C. Suprema, 6 octubre 1997, R.G.J., Nº 208, pág. 76.

h) Alcance de la locución "normas legales".- Comprende no sólo


los actos emanados del órgano legislativo, sino que también
aquellas ordenanzas, reglamentos y resoluciones de cualquier
órgano administrativo del Estado, como lo ha resuelto
reiteradamente la jurisprudencia judicial. De acuerdo al
artículo 32 de la L.O.C. de Municipalidades, las concesiones y
permisos son esencialmente precarios y podrán ser modificados
o dejados sin efecto, sin derecho a indemnización.
C. Suprema, 28 enero 1998, R.G.J., Nº 211, pág. 27.

i) Significado de la expresión "actividad empresarial".- La


construcción de la infraestructura de un terminal pesquero,
cuya organización y administración se adjudicará
posteriormente a particulares mediante un procedimiento de
licitación, no constituye desarrollo o participación en una
actividad empresarial. Tal interpretación se ajusta al sentido
de la voz "empresa", según una de las acepciones del
Diccionario de la R.A.E., así como al propósito de esta norma,
que reserva al Estado un rol subsidiario en el ámbito
económico, que es precisamente el de los negocios extractivos,
productivos, manufactureros, constructivos y de índole
semejante.
C. Santiago, 4 julio 1995, R.G.J., Nº 181, pág. 55. R.D.J., t.
92, sec. 5ª, pág. 197.
C. Santiago, 16 julio 1996, R.G.J., Nº 193, pág. 70.

j) Contra Bolsa de Comercio.- La interpretación que esta


entidad ha dado al artículo 44 de la ley Nº 18.045 no ha
infringido este precepto por cuanto no impide al recurrente
desarrollar su respectiva actividad económica.
C. Suprema, 27 septiembre 1999, R.G.J., Nº 231, pág. 45.

k) Principio de la autonomía de la voluntad no puede ser


interferido por este recurso.- Esta acción no puede servir
para forzar reclamaciones comerciales, reguladas por la
voluntad de las partes pues tal pretensión pone en peligro el
principio que en materia económica rige nuestro ordenamiento
jurídico, cual es, el de autonomía de la voluntad.
C. Suprema, 28 junio 2000, R.G.J., Nº 240, pág. 78.

l) Reglamentación de las actividades portuarias de acuerdo a


la ley Nº 19.545.- La ley sobre modernización del sector
portuario estatal señala los objetivos de las empresas
portuarias y establece las modalidades para su realización, y
la reglamentación y ejecución de ella no vulnera esta
disposición.
C. Suprema, 27 julio 1999, R.G.J., Nº 229, pág. 13.

ll) Improcedencia de medidas preventivas en relación con


información de protesto de letra.- No se justifica adoptar
medidas cautelares solicitadas por el recurrente por cuanto no
existe aún un acto que implique vulneración del derecho que se
pide amparar en razón de lo cual se desestima este recurso.
C. Suprema, 5 octubre 1999, R.G.J., Nº 232, pág. 47.

m) Atendida la presunción de legalidad que ampara a los


decretos cursados por el órgano contralor.- Correspondía a la
recurrente acreditar suficientemente la efectividad de sus
afirmaciones, en el sentido que su oferta habría cumplido en
realidad con todas las exigencias requeridas, como asimismo,
que al concederse a la otra licitante la concesión se
infringió en la practica el articulo 65 del DFL 385 de 1985, y
la irregularidad que achaca a la Superintendencia de Servicios
Sanitarios.
C. Suprema, 5 marzo 2001, R.G.J., N° 249, pág. 47.

n) Es improcedente para impugnar medidas precautorias por no


ser una acción sustitutiva de otros recursos procesales.- Las
medidas precautorias decretadas en causa laboral, tienen
carácter transitorio y pueden ser impugnadas por recursos
procesales. La acción de amparo económico no es el medio
idóneo por cuanto no puede convertirse en vía paralela o
supletoria de la actividad procesal.
C. Suprema, 26 noviembre 2001, R.G.J., Nº 258, pág. 46.

ñ) No es la vía para impugnar eventual inconstitucionalidad de


precepto legal.- Para el evento que se considere que la ley N°
19.719 (sobre fotorradares), vulnera preceptos de la
Constitución, lo procedente es intentar un recurso de
inaplicabilidad por inconstitucionalidad, pero no es materia
de la acción del amparo económico.
C. Suprema, 25 abril 2002, R.G.J., Nº 262, pág. 30.

o) Consulta de fallo de primer grado es obligatorio.- La


circunstancia de que el recurso debe ser declarado inadmisible
por extemporáneo, no es óbice para que se cumpla con el
perentorio trámite de la consulta.
C. Suprema, 22 abril 2002, R.G.J., Nº 262, pág. 34.

p) Facultades de la Superintendencia de Instituciones de Salud


Previsional.- Procede rechazar el recurso de amparo económico
interpuesto por un médico contra el Ministro de Salud a fin de
que se le garantice ser un prestador de salud en los mismos
términos que aquellos otros profesionales que actualmente son
reconocidos por el sistema legal, en atención a que de
conformidad a la ley N° 18.933, que crea la Superintendencia
de Instituciones de Salud Previsional y dicta normas para el
otorgamiento de prestaciones por Isapres, es a esta
institución a la que corresponde decidir, soberanamente a
quiénes admiten a su sistema, lo que no viene a ser sino una
concreción del principio de libre contratación.
C. Suprema, 4 junio 2002, R.G.J., N° 264, pág. 67.

15.- Clausura legal.-


a) Dispuesta por autoridad sanitaria.- No es ilegal ni
arbitraria la resolución de la Autoridad Sanitaria que dispone
clausura de planta procesadora de pescado que trasgrede
disposiciones del C. Sanitario, no afectándose el derecho a
desarrollar la actividad económica.
C. Suprema, 30 marzo 1995, R.G.J., Nº 178, pág. 78.

b) De predio por el SAG.- La resolución del SAG que dispone la


clausura del predio y eliminación de los animales enfermos, no
constituye un acto ilegal o arbitrario por cuanto fue dictada
dentro de la esfera de las atribuciones del órgano
administrativo y con fundamentos técnicos suficientes.
C. Punta Arenas, 23 septiembre 1993, R.G.J., Nº 159, pág. 108.

c) De cabaret.- La revocación de la autorización concedida por


la autoridad municipal para el funcionamiento de un cabaret
aparece enmarcada dentro de la ley y no es arbitraria, por
cuanto vecinos del lugar han reclamado por los ruidos molestos
y escándalos provocados por sus clientes.
C. Suprema, 4 diciembre 1997, R.G.J., Nº 210, pág. 77.

d) De actividad extractiva de aridos.- Después de la


modificación introducida por la ley Nº 19.388 al artículo 23
del D.L. Nº 3.063, la extracción, procesamiento y
comercialización de áridos requiere patente municipal por lo
que se rechaza el recurso de amparo económico que impugnaba la
clausura de dichas actividades.
C. Suprema, 6 abril 1999, R.G.J., Nº 226, pág. 41. R.D.J., t.
90, sec. 7ª, pág. 76.

e) Por infracción a L.G.U.C..- El recurrente infringió el


inciso primero del artículo 62 de la L.G.U.C. al realizar
ampliaciones en su local, por lo que la autoridad municipal ha
actuado dentro de las facultades que le otorga el artículo 161
de la precitada ley al disponer la clausura del
establecimiento por lo que el recurso de amparo económico debe
ser rechazado.
C. Suprema, 3 mayo 1999, R.G.J., Nº 227, pág. 45.

f) De terminal de buses.- El decreto alcaldicio que ordena la


clausura de terminal de buses no es ilegal ni arbitrario, toda
vez que se enmarca en el artículo 161 de la L.G.U.C., que
prohíbe dar ese destino a un edificio que presenta edificación
inconclusa.
C. Suprema, 5 julio 2000, R.G.J., Nº 241, pág. 78.

g) De local comercial.- La clausura de un local comercial


dispuesta por resolución de autoridad municipal no es ilegal
ni arbitraria por cuanto el establecimiento no cuenta con
recepción definitiva total o parcial.
C. Suprema, 27 octubre 1999, R.G.J., Nº 232, pág. 58.

h) Alcalde carece de facultades para dejarla de aplicar.- El


Alcalde carece de facultades para dejar de aplicar la sanción
de clausura prevista en los artículos 26 y 58 de la Ley de
Rentas Municipales, concurriendo los requisitos legales.
C.G.R., 31 julio 2000, R.G.J., Nº 241, pág. 250.

16.- Clausura ilegal.-


a) Decretada por el SII.-
I.- Es ilegal la notificación que hace el SII de una nueva
clausura a contribuyente a quien se le impuso dicha medida
anteriormente, bajo el pretexto de una violación de sellos y
carteles. Así como también lo es aquella clausura impuesta al
nuevo propietario, que adquirió el establecimiento con
posterioridad a que se produjera la infracción.
C. Suprema, 22 septiembre 1993, R.G.J., Nº 159, pág. 173.
C. Santiago, 7 agosto 1995, R.G.J., Nº 182, pág. 189.

II.- La modalidad con que se impuso la clausura del


establecimiento en que se omitió expedir boleta de entrada,
resulta arbitraria y afecta derechos garantizados por la
Constitución.
C. Suprema, 27 junio 1996, R.G.J., Nº 192, pág. 169. R.D.J.,
t. 93, sec. 5ª, pág. 222.

b) Por carecer de patente comercial.- Para que sea procedente


la sanción contemplada en el artículo 59 del D.L. N° 3.063,
debe existir una absoluta prescindencia de patente comercial,
resultando por tanto ilegal el decreto alcaldicio que dispone
la clausura definitiva de un establecimiento que se encuentra
amparado por dos patentes.
C. Suprema, 18 marzo 1996, R.G.J., Nº 189, pág. 25.

c) Decretada por resolución municipal.-


I.- Los antecedentes acompañados al recurso permiten concluir
que la resolución municipal que ordena el cierre del local
comercial del recurrente, es ilegal y/o arbitraria, y procede,
por tanto, restablecer el imperio del derecho.
C. Suprema, 2 agosto 1995, R.G.J., Nº 182, pág. 33.
C. Suprema, 26 febrero 1998, R.G.J., Nº 212, pág. 140.
C. Suprema, 27 julio 1998, R.G.J., Nº 217, pág. 41.

II.- Decreto alcaldicio que ordena clausura de establecimiento


comercial contraviene disposiciones de la O.G.U.C. (artículo
145) y merece además ser calificado de arbitrario por lo que
procede acoger el recurso de protección.
C. Suprema, 11 noviembre 1999, R.G.J., Nº 233, pág. 27.

d) De discoteca.-
I.- De los antecedentes aparece que la revocación de la
autorización de funcionamiento de la discoteca por resolución
municipal y la posterior clausura de la misma son contrarias a
la ley.
C. Suprema, 7 diciembre 1994, R.G.J., Nº 174, pág. 53.

II.- Resulta ilegal la clausura dispuesta por decreto


alcaldicio respecto de una discoteca que tiene sus patentes al
día y no ha incurrido en infracciones a la normativa vigente.
C. Suprema, 25 septiembre 2000, R.G.J., Nº 243, pág. 48.

e) De terminal de buses.- Es ilegal decreto alcaldicio que


declara en forma injustificada inhabilidad de edificio y
procede a clausurar el terminal de buses que funcionaba en
dicho inmueble.
C. Suprema, 22 enero 1997, R.G.J., Nº 199, pág. 73.

f) De planta de gas.- Clausura de planta de gas ordenada por


el alcalde con auxilio de fuerza pública se ha efectuado al
margen de la normativa legal, por lo que debe ser dejada sin
efecto.
C. Suprema, 2 noviembre 1998, R.G.J., Nº 221, pág. 38.

g) De inmueble que tenía recepción final.- La autoridad


edilicia no ignoraba a la fecha de declarar la inhabilidad del
inmueble, que éste tenía la recepción final de conformidad a
la ley, por lo que la resolución carece de todo fundamento,
como asimismo, la que ordena la clausura del establecimiento
comercial por lo que procede acoger el recurso de amparo
económico.
C. Suprema, 30 noviembre 1999, R.G.J., Nº 233, pág. 23.
17.- Alza de los impuestos que se proponen no son, en su
contexto, desproporcionados ni injustos y no afectan el
derecho a desarrollar cualquier actividad económica lícita.-
Este derecho, denominado por la C.E.N.C. "libre iniciativa
privada para desarrollar cualquier actividad económica" y
usualmente "derecho a desarrollar cualquiera actividad
económica lícita", significa que toda persona, sea ésta
persona natural o jurídica, tiene la facultad de iniciar y
mantener con libertad cualquier actividad lucrativa en las
diversas esferas de la vida económica, garantizando, por
consiguiente, la norma constitucional, entre otras
actividades, la realización de actividades productivas, de
servicios y de comercialización de todo tipo de bienes, bajo
dos grandes condiciones: la primera, que la actividad a
realizar no sea, considerada en si misma, ilícita, y lo son
sólo las que la propia Constitución menciona genéricamente,
esto es, las contrarias a la moral, al orden público y a la
seguridad nacional, y la segunda, que la actividad económica a
realizar se ajuste a las normas legales que la regulen.
Históricamente los impuestos impugnados y especialmente
al tabaco no han impedido de manera alguna el pleno ejercicio
de las actividades económicas de las empresas del giro, lo que
constituye un hecho público y notorio el que deriva además de
la falta de productos que los sustituyan.
Ello no ha afectado la viabilidad de las empresas ya que
igualmente, es un hecho público y notorio que, en general,
todas ellas han crecido y se encuentran en una buena posición
no obstante los gravámenes que hasta este momentos les
afectan.
T. Constitucional, 20 octubre 1998, Rol Nº 280, R.D.J., t. 95,
sec. 6ª, pág. 173.

18.- Derecho a desarrollar actividades económicas vulnerado.-


a) Omisión de empresa que impide realizar actividad comercial
lícita.- No existe fundamento racional o lógico que justifique
la omisión en que incurre una empresa de comunicaciones al no
proporcionar a otra sociedad los medios necesarios para
desarrollar una actividad económica lícita amparada por la
Constitución.
C. Suprema, 29 abril 1998, R.G.J., Nº 214, pág. 42.

b) Retención y retiro de producto farmacéutico.- Se acoge


recurso de protección deducido en contra autoridad
administrativa que con infracción a normativa legal practicó
retención y retiro de productos farmacéuticos desde las
bodegas de un laboratorio.
C. Suprema, 30 enero 1996, R.G.J., Nº 187, pág. 63. R.D.J., t.
93, sec. 5ª, pág. 39.

c) Falta de equidad de resolución municipal.- Por razones de


equidad no es posible poner término en forma intempestiva a un
permiso municipal que deviene desde 1978. Debe otorgarse al
recurrente un plazo prudencial.
C. Suprema, 25 enero 1996, R.G.J., Nº 187, pág. 67.

d) Permisos de edificación.-
I.- Caducidad improcedente.- Las resoluciones de la autoridad
municipal que declararon caducados los permisos de
edificación, sin que se dieran las condiciones fácticas en que
se apoyan, constituyen actos arbitrarios e ilegales que
perturban al recurrente en el legítimo ejercicio de los
derechos establecidos en los Nºs. 21, 22 y 24 del artículo 19
de la Constitución.
C. Suprema, 25 mayo 1993, R.G.J., Nº 155, pág. 43. R.D.J., t.
90, sec. 5ª, pág. 155.
C. Valparaíso, 15 septiembre 1993, R.G.J., Nº 159, pág. 90.
R.D.J., t. 90, sec. 5ª, pág. 276.

II.- No cabe negarlo si posteriormente se modifica el Plan


Regulador.- La modificación de una ordenanza urbanística puede
hacerse exigible desde que entre en vigencia, porque de lo
contrario se atentaría contra la garantía del artículo 19 Nº
24 de la Constitución. Por lo que si se informo favorablemente
la solicitud del loteador por el SEREMI correspondiente, éste
adquirió el derecho a la aprobación del loteo, sin que pueda
afectarlo la posterior modificación del Plan Regulador
Intercomunal.
C. Santiago, 26 mayo 1993, R.G.J., Nº 155, pág. 63.

III.- Resulta arbitraria e ilegal la intervención de autoridad


regional en orden a revocarlo.- No puede estimarse legítima,
lógica y oportuna la intervención del Seremi, al señalar al
Director de Obras Municipales que debe revocar el permiso de
edificación otorgado a la empresa recurrente, cuando ésta ya
prácticamente había producido todos sus efectos y las obras se
habían realizado a satisfacción de la misma, estando incluso
en condiciones de recibir las obras en forma definitiva,
considerándose aceptables las explicaciones que formula la
Dirección, frente a los reparos contenidos en los oficios de
la Secretaría Ministerial. Así, la Dirección de Obras
Municipales no estaba obligada a acceder a lo dispuesto por el
Seremi de Vivienda y Urbanismo, en orden a revocar el permiso
de edificación cuestionado, máxime si no tiene atribuciones
para ello, por lo que la decisión de congelar el referido
permiso y negar la recepción definitiva de las obras, cuando
se reunían las condiciones legales para ello, como la misma
Dirección lo reconoce, debe estimarse como arbitraria e
ilegal.
C. Suprema, 2 abril 2001, R.G.J., N° 250, pág. 62. R.D.J., t.
98, sec. 5ª, pág. 50.

IV.- Denegado ilegalmente.- Comunicada al solicitante la


aprobación de su permiso de edificación y pagados los derechos
correspondientes la denegación posterior del permiso resulta
ilegal, debiendo ser dejada sin efecto y reconocerse al
reclamante su derecho a los perjuicios.
C. Santiago, 30 abril 2001, R.G.J., N° 251, pág. 100.

V.- Nulidad; conjuntos armónicos.- Procede dejar sin efecto el


permiso de edificación otorgado por el Director de Obras
recurrido, que vulnera disposiciones del Plan Regulador
Intercomunal o Metropolitano en lo relativo a "Conjuntos
Armónicos". Ello, además, por cuanto aquel fue concedido sin
informe favorable del Asesor Urbanista.
C. Santiago, 7 diciembre 1995, R.G.J., Nº 186, pág. 53.
R.D.J., t. 93, sec. 5ª, pág. 42. (Hay voto disiente).
VI.- Improcedencia de exigirlo.- La exigencia de permiso para
realizar obras de construcciones interiores de carácter ligero
en dependencias de una edificación es improcedente, puesto que
ellas están expresamente exceptuadas por la O.G.U.C., que al
efecto ejemplifica con casos específicos que cubren
precisamente la situación reclamada.
C. Suprema, 18 abril 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5a., pág. 170.

VII.- Congelamiento.- El "congelamiento" de un permiso de


edificación carece de sustento legal, ya que ni la ley de
municipalidades, ni la ley de urbanismo y construcción, ni su
Ordenanza General, ni el plano regulador, ni texto legal
similar prevé tal figura respecto de dicho acto.
Carece de competencia la autoridad administrativa para
invalidar un acto administrativo que ha producido todos sus
efectos, como es el caso de un permiso de construcción
otorgado conforme al procedimiento urbanístico, en que ya se
han construido las obras para las cuales fue solicitado.
C. Suprema, 2 abril 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5a., pág. 50.

e) Permiso para explotar máquinas electrónicas de


entretenimientos negado ilegalmente.- Pues no constituyen
juegos de azar ni están destinadas a procurar ganancias por
medio de la suerte.
C. Santiago, 24 noviembre 1992, R.G.J., Nº 149, pág. 98.
C. Suprema, 21 abril 1994, R.G.J., Nº 166, pág. 40.

f) Patente de explotación de áridos.-


I.- La autoridad municipal no puede omitir pronunciamiento
sobre solicitud presentada por la recurrente para obtener
patente para la explotación de áridos. Por lo que debe
resolver en forma clara y directa la solicitud cuya
tramitación ha diferido ilegalmente.
C. Suprema, 11 marzo 1998, R.G.J., Nº 213, pág. 54.

II.- Procede dejar sin efecto decreto alcaldicio que con


infracción a la ley afecta el legítimo ejercicio de este
derecho al declarar caducada patente de extracción de áridos.
C. Pedro Aguirre Cerda, 24 agosto 1995, R.G.J., Nº 182, pág.
90.

III.- La autoridad municipal carece de facultades legales y de


fundamentos razonables en su negativa para otorgar al
peticionario patente para explotar pozos areneros.
C. Suprema, 25 septiembre 1997, R.G.J., Nº 207, pág. 63.

g) Decreto alcaldicio que ordena paralización de obras


ilegal.- Ninguno de los textos que se aluden en el decreto
alcaldicio otorga al Director de Obras Municipales facultades
para ordenar la paralización de una labor de extracción de
arenas o ripios de propiedades particulares.
C. Suprema, 20 septiembre 1999, R.G.J., Nº 231, pág. 39.

h) Patente comercial.-
I.- Se acoge recurso de protección fundado en la negativa
arbitraria de la autoridad municipal de otorgarle patente
comercial, por cuanto se perturba el derecho reconocido en
este artículo.
C. Suprema, 2 junio 1999, R.G.J., Nº 228, pág. 28. R.D.J., t.
96, sec. 7ª, pág. 120.

II.- Encontrándose el local cumpliendo con las condiciones


señaladas en la ordenanza de la Municipalidad, no se puede
negar el otorgamiento de la patente comercial solicitada,
aduciendo para ello fundamentos no acreditados y que dicen
relación con malas costumbres de la juventud.
C. Suprema, 19 junio 1996, R.G.J., Nº 192, pág. 46.
C. Suprema, 27 julio 2000, R.G.J., Nº 241, pág. 71.

III.- De acuerdo a los antecedentes agregados al recurso


aparece que las exigencias formuladas a los recurrentes por el
Director de Obras, para el otorgamiento de patentes
comerciales, no encuadran con lo previsto en los artículos 116
y 146 de la L.G.U.C..
C. Suprema, 18 mayo 2000, R.G.J., Nº 239, pág. 37.

IV.- El procedimiento de acumular todos los giros


correspondientes a patentes comerciales de varios años, de una
sola vez, sin haberse acreditado que dichos valores se
hubieren girado en la oportunidad correspondiente, debe
calificarse de arbitrario.
C. Pedro Aguirre Cerda, 10 abril 1995, R.G.J., Nº 178, pág.
97.

V.- Para negocio de juegos electrónicos y video debe


respetarse la clasificación del suelo. En caso de infracción
por encontrarse en zona residencial procede la caducidad
automática.
C.G.R., 13 agosto 1993, R.G.J., Nº 158, pág. 173.

VI.- Vulnera esta garantía constitucional la Municipalidad que


arbitrariamente anula una patente comercial antes de plazo por
un fundamento que la ley no autoriza, impidiendo la actividad
económica de realizar fiestas de matrimonio y otros eventos en
una casa habitación.
C. Santiago, 2 abril 1992, R.G.J., Nº 142, pág. 72. R.D.J., t.
89, sec. 5ª, pág. 175.

i) Patente municipal.-
I.- Exención del artículo 27 de la Ley de Rentas Municipales.-
Para que las entidades señaladas en la referida disposición se
beneficien con la exención de pago de patente, no basta que
sus estatutos indiquen que no persiguen fines de lucro, puesto
que si ejercen de hecho, en forma exclusiva o complementaria,
acciones que configuren una actividad gravada, deben tributar,
salvo que en este último caso dichas personas jurídicas
inviertan la totalidad de los beneficios que obtengan en sus
fines propios.
C.G.R., 7 julio 1999, R.G.J., Nº 229, pág. 224.

II.- Se requiere para desarrollar actividad comercial.- Del


recurso se infiere que el recurrente carece de patente
municipal para explotar el establecimiento comercial en que
opera de hecho, circunstancia que obsta a su legítimo
funcionamiento, por impedírselo la Ley de Rentas Municipales,
que prohíbe el desarrollo de esta clase de actividades sin
previa patente, aunque ésta sea de carácter provisoria, por lo
que procede desestimar el recurso de amparo económico.
C. Suprema, 6 marzo 2001, R.G.J., Nº 249, pág. 44.

III.- Actividad comercial ejercida sin patente y autorización


municipal.- De acuerdo a la Ley de Municipalidades y la de
Rentas Municipales, no es posible ejercer en Chile actividad
comercial en el radio urbano, sin la respectiva autorización y
el otorgamiento de la patente de rigor, cuanto más si se trata
de un servicio relacionado con la energía, cuyo es el caso,
puesto que en este evento se necesita, además, especial venia
de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles.
C. Suprema, 26 julio 1999, R.G.J., Nº 229, pág. 21.

j) Patente profesional; improcedente respecto de sociedades de


profesionales.- Estas están afectas eventualmente al pago de
patente comercial, mas no profesional, puesto que ésta solo
grava a las personas naturales que ejerzan profesiones
liberales o cualquier otra profesión u ocupación lucrativa.
Así se desprende de los artículos 32 del D.L. Nº3.063 y 42,
Nº2 del D.L. Nº825, por lo que procede rechazar el reclamo de
ilegalidad.
C. Santiago, 24 septiembre 1997, R.G.J., Nº 207, pág. 100.

k) Patente de Alcoholes.-
I.- Oposición de vecinos.- Las municipalidades no pueden
negarse a otorgar patente de alcoholes cuando el solicitante
cumple con los requisitos legales y reglamentarios
pertinentes, sin que la oposición de los vecinos del sector
constituya un impedimento para ello. Tal criterio armoniza con
el artículo 19, Nº 16 de la Constitución, que regula la
libertad de trabajo.
C.G.R., 21 abril 1994, R.G.J., Nº 166, pág. 171.

II.- Negativa a recibir el pago.- No es ilegal ni arbitraria


la negativa del Alcalde a recibir el pago de derechos por
patente comercial de alcoholes, si el recurrente pretende sólo
mantener tal patente en su patrimonio, pero sin ejercer la
actividad comercial que ella permite y ampara.
C. Pedro Aguirre Cerda, 23 septiembre 1997, R.G.J., Nº 207,
pág. 108.

III.- Suspensión de solicitud.- De acuerdo a los antecedentes


acumulados al recurso no se advierte que suspender la
resolución de la solicitud de patente configure una conducta
ilegal o arbitraria, por cuanto se funda en una consulta a la
Contraloría Regional sobre una eventual inhabilidad legal del
Alcalde y Concejales para emitir pronunciamiento.
C. Suprema, 23 agosto 1999, R.G.J., Nº 230, pág. 41.

IV.- Los antecedentes dejan de manifiesto que resulta ilegal y


arbitraria la negativa de la autoridad edilicia, para otorgar
al requirente autorización y patente de restaurante diurno-
nocturno con venta de alcoholes.
C. Suprema, 13 agosto 1997, R.G.J., Nº 206, pág. 31.

l) Sanciones de clausura de local y caducidad de patente son


materia de reserva legal.- No se ajusta a derecho establecer
en una ordenanza local sobre patentes de alcoholes y horarios
de funcionamiento, las sanciones de clausura del local y de
caducidad de la patente de los establecimientos de expendio de
bebidas alcohólicas para el caso de incumplimiento de horario
de funcionamiento, porque tales sanciones sólo proceden en
situaciones específicamente previstas en la ley y desbordan,
por tanto, la competencia municipal.
C.G.R., 11 octubre 2000, R.G.J., Nº 244, pág. 236.

ll) Atraso en la cancelación de patente no imputable a su


titular.- El retardo en la cancelación de una patente para
expendio de bebidas alcohólicas no acarrea la suspensión
automática de la autorización de funcionamiento del local
afectado, ya que ello puede ser motivado por fuerza mayor
susceptible de ser acreditada en forma documentada por lo que
procede acoger el recurso de protección.
C. Suprema, 19 mayo 1999, R.G.J., Nº 227, pág. 49.

m) Proyecto de loteo.-
I.- Se acoge recurso de protección interpuesto en contra de
Dirección de Obras Municipales que en forma ilegal y
arbitraria rechaza proyecto de loteo presentado por empresa
constructora.
C. Suprema, 20 septiembre 1995, R.G.J., Nº 183, pág. 26.

II.- Incurre en omisión ilegal y vulnera esta garantía, el


SEREMI de Vivienda y Urbanismo que condiciona el informe
necesario para la aprobación de un anteproyecto de loteo, a la
entrada en vigencia de un proyecto de modificación del Plan
Intercomunal de Santiago, sin pronunciarse derechamente sobre
lo solicitado, e impidiendo así la obtención del permiso
pertinente de la Dirección de Obras Municipales
correspondiente.
C. Santiago, 21 julio 1993, R.G.J., Nº 157, pág. 83.

n) Resolución alcaldicia arbitraria e ilegal al hacer indebida


aplicación de L.G.U.C..- El decreto alcaldicio ha incurrido en
infracción de los artículos. 116, 146 y 161 de ese cuerpo
legal al extender la medida de clausura a todo el bien raíz
del recurrido, vulnerando en esta forma los derechos
reconocidos en los numerales 21 y 24 del artículo 19 de la
Constitución.
C. Suprema, 15 septiembre 1999, R.G.J., Nº 231, pág. 25.

ñ) Conducta ministerial arbitraria que incide en calificación


del destino de un predio.- Ya que sin fundamento razonable
sujeta el destino de un predio al solo uso recreacional y
deportivo, perturbando en esta forma el derecho del titular a
desempeñar una actividad económica lícita.
C. Suprema, 26 julio 2000, R.G.J., Nº 241, pág. 65. R.D.J., t.
97, sec. 5ª, pág. 125.

o) Traslado de industria mal ubicada.- Al fijar a la


recurrente un plazo inferior al mínimo autorizado por la ley
para trasladar industrias mal emplazadas, según el Plan
Regulador, y al disponer el no otorgamiento de la patente
respectiva para su funcionamiento, durante el plazo legal de
un año, la Municipalidad ha cometido un acto arbitrario e
ilegal, que priva, perturba y amenaza al recurrente en el
legítimo ejercicio del derecho de propiedad y el derecho a
desarrollar cualquier actividad económica.
C. Santiago, 10 junio 1996, R.G.J., Nº 192, pág. 67.

p) Negativa a otorgar Certificado de Revisión Técnica.- Es


arbitraria e ilegal y perturba el legítimo ejercicio de este
derecho, la conducta de Planta de Revisión Técnica que se
niega a otorgar el certificado correspondiente a un camión de
la recurrente, por presentar sus vidrios polarizados. Tal
condición no obsta a su otorgamiento, porque no existe norma
en nuestro ordenamiento que prohíba el polarizado, ni existen
razones técnicas que demuestren que los vidrios del móvil
impidan, por ser polarizados, la plena visibilidad desde y
hacia el interior del vehículo, que exige el artículo 79 de la
ley N° 18.290.
C. Pedro Aguirre Cerda, 10 septiembre 1992, R.G.J., Nº 147,
pág. 60.

q) Perturbación de actividad comercial.- Procede acoger el


recurso de protección por cuanto se encuentra establecido que
la autoridad administrativa perturbó ilegalmente la actividad
económica del empleador.
C. Suprema, 22 junio 1994, R.G.J., Nº 168, pág. 118.
C. Suprema, 20 octubre 1994, R.G.J., Nº 172, pág. 49.

r) Ausencia de acceso a autopista.- Si los recurrentes cuentan


con una salida autorizada a un camino público se debe
considerar su mantención en las bases de licitación de la
respectiva obra que se concederá.
Al no haberse contemplado ello, se ha incurrido en una
omisión ilegal que vulnera los derechos reconocidos a las
actoras por la Constitución en su artículo 19 Nº 21 y 24,
debiendo, en consecuencia, acogerse la protección deducida.
C. Suprema, 27 febrero 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5a., pág. 30.
C. Suprema, 17 junio 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5a., pág. 133.
C. Suprema, 23 octubre 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5a., pág.
234.

19.- Derecho a desarrollar actividades económicas no


vulnerado.-
a) Limitaciones legítimas a la actividad pesquera.- La
actividad pesquera se desarrolla conforme a la moral, al orden
público y a la seguridad nacional, no constituyendo una
infracción a las normas legales vigentes la denegación a una
autorización para ampliarla, ya que con ello no se impide que
continúen las actividades comprendidas en el acceso libre a la
pesca con que se cuenta, sino que se toman medidas temporales
de resguardo a extracciones que en el futuro deberían
desarrollarse de manera que no perjudiquen la conservación de
la masa pesquera, por lo que procede rechazar el recurso de
amparo económico.
C. Suprema, 30 enero 2001, R.G.J., N°247, pág. 37

b) Decreto alcaldicio que invalida licitación se enmarca en la


legalidad.- El decreto alcaldicio que declara la invalidación
de la licitación, no adolece de arbitrariedad, pues se basó en
una investigación de la Contraloría General de la República, y
además, podía expedirse en la aplicación de las atribuciones
de toda autoridad administrativa para revisar sus actos
viciados, en uso de potestades propias de autocontrol de la
legitimidad de su accionar. Tampoco adolece de ilegalidad ni
ha podido afectar el ejercicio de derechos asegurados por la
Constitución y amparados por el recurso de protección.
C. Suprema, 17 abril 2001, R.G.J., N° 250, pág. 53.

c) Prohibición de prestar servicios personales por razones de


probidad administrativa.- La prohibición impuesta al personal
de las instituciones fiscalizadoras referidas en el Título I
del D.L. N°3.551 de prestar servicios personales a personas o
entidades sometidas a su fiscalización, o a los directivos,
jefes o empleados de ellas (artículo 20 bis), no es sino una
concreción del principio de probidad administrativa y no
vulnera la garantía constitucional relativa a la libertad para
desarrollar cualquier actividad económica.
C.G.R., 6 mayo 1996, R.G.J., Nº 194, pág. 122.
C.G.R., 3 septiembre 1996, R.G.J., Nº 195, pág. 203.

d) Sistema de licitación de la defensoria penal publica no


vulnera el derecho a desarrollar actividades económicas.- El
proyecto en análisis está configurado y estructurado en su más
íntima esencia sobre la base de un sistema de licitación
pública a través del cual el organismo público que se crea
elegirá a los prestadores del servicio de defensa penal
publica. Pues bien, la prestación del servicio referido es una
actividad económica empresarial que por su naturaleza
corresponde a los particulares (art. 19, N° 21, en su relación
con el art. 1°, inciso 3°, de la Constitución, que establecen
claramente la primacía de la persona humana y de su iniciativa
en materia económica).
Tan es así que "sólo por excepción" la Constitución prevé
la actividad empresarial del Estado y en condiciones muy
específicas. Para ello se exige: 1) que una ley; 2)
específica; 3) de quórum calificado; 4) lo autorice; 5)
expresamente, y 6) señalando con precisión la actividad
autorizada. Nada de ello se cumple por el artículo 44, letra
b), por lo cual la inclusión del término "públicas" contraría
de manera ostensible la Constitución, y torna dicha norma, en
este aspecto, inconstitucional.
T. Constitucional, 16 febrero 2001, Rol N° 320. ( 10) ( 11)

20.- Ejercicio ilegal de facultades fiscalizadoras de SII que


vulneran el derecho a desarrollar actividades económicas.-
a) Revisión de declaraciones.- Las facultades fiscalizadoras
que el C. Tributario reconoce al SII para revisar las
declaraciones presentadas por los contribuyentes sólo pueden
ejercerse una vez, y en la especie esa facultad se agotó y no
10
) Voto en contra del Abogado Integrante señor Soto Kloss.
11
) Por idénticas razones, el mismo disidente estimo inconstitucional
que las Corporaciones de Asistencia Judicial puedan celebrar convenios con
el Ministerio Público y con la Defensoría Penal Pública para prestarles
servicios, por tratarse de una actividad empresarial que requiere contar
con la respectiva autorización. (Art. 49, inc. 3 del proyecto).
puede reiterarse.
C. Suprema, 27 mayo 1997, R.G.J., Nº 203, pág. 194. R.D.J., t.
94, sec. 5ª, pág. 88.

b) Negativa arbitraria a solicitud de devolución del IVA.-


Carece de fundamento racional la calificación del
contribuyente de difícil fiscalización y, por tanto, también
lo es la negativa a la solicitud de devolución del IVA.
C. Suprema, 27 octubre 1999, R.G.J., Nº 232, pág. 205. R.D.J.,
t. 96, sec. 5ª, pág. 187.

c) Negativa de devolución de impuesto ilegal.- Infringe esta


garantía y el derecho de propiedad la conducta del Director
del SII que bloquea parcialmente el timbraje de facturas y
niega la devolución de impuestos a un contribuyente, pues
ambas son sanciones no contempladas como tales en la ley y que
sólo han podido ser válidamente decretadas por la autoridad
judicial correspondiente.
C. Santiago, 6 octubre 1992, R.G.J., Nº 148, pág. 105.
C. Suprema, 2 marzo 1993, R.G.J., Nº 153, pág. 106. R.D.J., t.
90, sec. 5ª, pág. 56.
C. Suprema, 13 octubre 1994, R.G.J., Nº 172, pág. 149.

d) Rechazo ilegal de solicitud de reintegro de la ley Nº


18.480.- La negativa del Tesorero Regional Metropolitano, a
cursar la solicitud de reintegro contemplado en la ley Nº
18.480, resulta ilegal y arbitraria por cuanto no se
fundamenta en antecedentes reales, que justifiquen la
retención del pago de un beneficio ya incorporado al
patrimonio del recurrente.
C. Suprema, 29 diciembre 1999, R.G.J., Nº 234, pág. 229.
R.D.J., t. 96, sec. 5ª, pág. 237.

e) Exportación de productos que no dan derecho al beneficio de


reintegro.- Lo exportado por la recurrente fueron desperdicios
que no dan derecho al beneficio de reintegro de gravámenes que
inciden en el costo de los insumos de las exportaciones
menores no tradicionales, y en ningún caso pueden calificarse
de producto o mercancía de origen nacional.
C. Suprema, 14 junio 2000, R.G.J., Nº 240, pág. 235.

f) Bloqueo de timbraje de facturas; guías; libros de compras y


ventas.-
I.- Si bien la medida de bloqueo adoptada por el Director
Regional recurrido del SII se encuentra prevista en el C.
Tributario y legislación complementaria, resulta arbitraria la
negativa a timbrar facturas de la recurrente, después de
cumplidas por éste las exigencias de entrega de documentación
formuladas por el Servicio.
C. Santiago, 25 noviembre 1992, R.G.J., Nº 149, pág. 136.

II.- Al rechazársele al contribuyente el timbraje de sus


documentos, especialmente facturas y libros de compras y
ventas se está perturbando su derecho a la libertad de
trabajo, garantizada en el Nº 16 y su derecho a desarrollar
actividad económica garantizada en el Nº 21 del artículo 19 de
la Constitución.
C. Suprema, 3 agosto 1992, R.G.J., Nº 146, pág. 119.
C. Suprema, 13 octubre 1994, R.G.J., Nº 172, pág. 149.

III.- Las actividades de control que caen dentro del ámbito de


las facultades discrecionales, posibilitan que el agente
incurra en excesos al cumplir su cometido, y como bien lo
precisa la doctrina y la jurisprudencia, "la discricionalidad
no excluye la arbitrariedad", que es precisamente lo que
ocurre en la especie con la medida de "bloqueo" acordada por
el Servicio pues con ello se exceden las atribuciones
conferidas por la ley al fiscalizador.
C. Suprema, 15 diciembre 1992, R.G.J., Nº 150, pág. 102.
C. Suprema, 8 septiembre 1993, R.G.J., Nº 159, pág. 168.
R.D.J., t. 90, sec. 5ª, pág. 250.
C. Suprema, 28 octubre 1993, R.G.J., Nº 160, pág. 118.
C. Suprema, 31 agosto 1995, R.G.J., Nº 182, pág. 184. R.D.J.,
t. 92, sec. 5ª, pág. 229.
C. Suprema, 15 abril 1998, R.G.J., Nº 214, pág. 195.

g) Retención indebida de documentación por el SII.- Del


estudio de los antecedentes aparece que la retención de
documentos por parte de la Unidad de Fiscalización de Delitos
Tributarios resulta ilegal y arbitraria, y lesiona esta
garantía en perjuicio del contribuyente.
C. Suprema, 20 abril 1993, R.G.J., Nº 154, pág. 123.
C. Suprema, 10 noviembre 1994, R.G.J., Nº 173, pág. 172.
R.D.J., t. 91, sec. 5ª, pág. 220.

h) Dilación en autorización para iniciar actividades


comerciales.- Se acoge recurso de protección deducido por el
contribuyente por cuanto resultan ilegales las medidas del
SII, en orden a dilatar la autorización para iniciar
actividades comerciales.
C. Suprema, 14 julio 1994, R.G.J., Nº 169, pág. 137.

21.- Actos legítimos de fiscalización del SII.-


a) Incautación de libros y otras medidas.- Se rechaza recurso
de protección interpuesto contra fiscalizadores del SII, por
cuanto las incautaciones de libros y otras medidas tomadas por
dichos funcionarios se encuentran dentro del ámbito de sus
facultades fiscalizadoras.
C. Suprema, 15 marzo 1993, R.G.J., Nº 153, pág. 102.
C. Suprema, 13 octubre 1994, R.G.J., Nº 172, pág. 142.

b) Suspensión del timbraje de documentos.- De acuerdo a los


antecedentes aparece que la suspensión del timbraje de
documentos se ha enmarcado dentro de la esfera de atribuciones
del SII, para resguardar los intereses del Fisco.
C. Suprema, 14 octubre 1993, R.G.J., Nº 160, pág. 124.
C. Suprema, 26 enero 1994, R.G.J., Nº 163, pág. 128.
C. Suprema, 5 julio 1994, R.G.J., Nº 169, pág. 148.

c) Contribuyente de difícil fiscalización.-


I.- El artículo 3º del D.L. 825 otorga facultades al Director
del SII para arbitrar medidas especiales en relación con
contribuyentes de difícil fiscalización, por lo que se rechaza
recurso de protección.
C. Suprema, 7 diciembre 1993, R.G.J., Nº 162, pág. 126.
II.- De acuerdo a la conducta tributaria del recurrente, no
resulta ilegal la medida que lo incluye en la nómina de
contribuyentes de difícil fiscalización o cuestionados o
bloqueados.
C. Suprema, 14 septiembre 1995, R.G.J., Nº 183, pág. 169.

d) Revisión de declaración del contribuyente.- El SII está


facultado para examinar y revisar las declaraciones
presentadas por los contribuyentes y para citarlos a
rectificar o ratificarlas, todo ello de conformidad a lo
dispuesto en el artículo 59 del C. Tributario. Por
consiguiente, la situación planteada no es ilegal ni
arbitraria.
C. Suprema, 16 junio 1994, R.G.J., Nº 168, pág. 146.

e) Fiscalización del pago de IVA en relación con tarjetas de


crédito.- No son ilegales ni arbitrarias las medidas adoptadas
por el SII para fiscalizar el detalle de las ventas y
servicios cancelados con tarjetas de crédito en los
establecimientos comerciales, hoteles y restaurantes.
C. Suprema, 10 noviembre 1998, R.G.J., Nº 221, pág. 224.

22.- Medida de apremio dispuesta por Tesorería ilegal.-


Decretada por la Corte la suspensión del cobro del tributo del
IVA liquidado y reclamado por el recurrente, no es posible
apremiarlo para su pago, mientras no se resuelva la
controversia en la instancia pertinente.
C. Suprema, 1 octubre 1998, R.G.J., Nº 220, pág. 152.

23.- Funcionamiento de establecimientos comerciales que


expenden bebidas alcohólicas.-
a) Una norma que sin limites, con absoluta amplitud, entrega
al alcalde, con acuerdo del concejo, la facultad de fijar el
horario de funcionamiento de los establecimientos de bebidas
alcohólicas contraviene la Constitución.- Por cuanto la ley,
en este caso, no establece parámetro alguno de acuerdo con el
cual los alcaldes han de ejercer esta atribución. Mas aún, a
través de esta amplia facultad, se está autorizando que,
mediante un decreto alcaldicio, se modifique lo dispuesto en
un precepto legal como lo son los incisos segundo, tercero y
cuarto del artículo 164 de la Ley Nº 17.105, sobre Alcoholes,
Bebidas Alcohólicas y Vinagres.
T. Constitucional, 2 febrero 1999, Rol Nº 284, R.D.J., t. 96,
sec. 6ª, pág. 31. ( 12)

b) Decreto alcaldicio que regula su funcionamiento es legal.-


El Alcalde recurrido al dictar el decreto que aprobó la
ordenanza municipal para el funcionamiento de establecimientos
comerciales que expenden bebidas alcohólicas, contando para
ello con el acuerdo del Concejo Municipal, ha obrado dentro de
la órbita de su competencia (artículo 164 de la ley Nº
17.105).
C. Suprema, 16 agosto 2000, R.G.J., Nº 242, pág. 82.

c) Horario de funcionamiento de locales de expendio de bebidas

12
) Voto disidente Ministros señores Valenzuela y Alvarez.
alcohólicas. El artículo 164 de la Ley de Alcoholes N° 17.105,
según el cual los establecimientos de expendio de bebidas
alcohólicas fijan libremente su horario de atención al
público, con las excepciones que indica, ha quedado
tácitamente derogado por el artículo 65, letra ñ) de la Ley
N°18.695, que faculta al Alcalde, con acuerdo del Concejo,
para fijar el horario o funcionamiento de dichos
establecimientos en la comuna.
C.G.R., 6 marzo 2002, R.G.J., Nº 261, pág. 198.

d) Turnos obligatorios de farmacias.- La fijación de turnos


obligatorios a las farmacias por parte de la autoridad
sanitaria, no implica una vulneración de la garantía
constitucional del artículo 19, Nº 21 de la Carta Fundamental,
sino que, por el contrario, se funda en el cumplimiento del
deber que a aquélla asiste de tutelar un derecho fundamental,
como lo es el contenido en el Nº 9 del referido precepto
constitucional, sobre protección a la salud.
C.G.R., 4 septiembre 1998, R.G.J., Nº 219, pág. 249.

Nº 22.- JURISPRUDENCIA

1.- Igualdad en el trato que deben dar el Estado y sus


organismos en materia económica; sentido y alcance.-
a) Las finalidades que se tuvieron en vista al incorporar este
precepto en la nueva Constitución fueron fundamentalmente dos:
1) establecer que, aun cuando no se trate de una
discriminación arbitraria, se requerirá de una ley para
otorgar un beneficio directo o indirecto a un sector,
actividad o zona geográfica determinadas o para establecer
gravámenes especiales que afecten a uno u otras, y 2)
consagrar expresamente, y en forma particular, el principio de
la igualdad ante la ley en materias económicas, en atención a
que dicho principio no habría sido "valorado suficientemente
por los tribunales de justicia en lo relativo a evitar las
discriminaciones injustas causadas por las leyes y los actos
de autoridad".
Se demuestra así que ella tiene por objeto especificar,
en materias económicas, el principio general de la igualdad
ante la ley, con la modalidad señalada en orden a los
gravámenes que se impongan o los beneficios directos o
indirectos que se establezcan.
T. Constitucional, 8 abril 1985, Rol Nº 28, R.D.J., t. 82,
sec. 6ª, pág. 49.

b) La garantía establecida en este artículo, no es sino una


singularización del principio de la igualdad ante la ley; y
que este Tribunal ha estimado que consiste en que las normas
jurídicas deben ser iguales para todas las personas que se
encuentren en las mismas circunstancias y, consecuencialmente,
diversas para aquellas que estén en situaciones diferentes
(Roles N°s. 5, 26 noviembre 1981, y 203, 6 diciembre 1994,
respectivamente). De acuerdo con esta conceptualización de la
igualdad jurídica, es perfectamente explicable que
determinados sectores económicos e incluso minero o zonas
geográficas, por estar en otras situaciones o circunstancias,
queden al margen de los beneficios que contemplan las
cláusulas del Tratado suscrito entre la República de Chile y
la República de Argentina sobre Integración y Complementación
Minera; la igualdad jurídica no es absoluta, lo que el
constituyente rechaza son las discriminaciones arbitrarias, y
que, para este Tribunal, no son otras que las diferencias
irracionales, producto del capricho y contrarías al bien común
(Rol Nº 203).
T. Constitucional, 3 octubre 2000, Rol Nº 312, R.D.J., t. 97,
sec. 6ª, pág. 163.

c) Esta garantía no es sino una consecuencia directa o


extensión, en materia económica, de la garantía de igualdad
ante la ley. La Constitución no prohíbe establecer
diferencias, sólo impide que ellas sean arbitrarias y tendrían
esta característica aquellas que no se ajustan a la razón o a
la justicia, por lo que el pago de aguinaldo establecido en la
ley Nº 18.832 no es contrario a la igualdad ante la ley.
C. Suprema, 20 abril 1994, R.G.J., Nº 166, pág. 61.

d) Esta garantía no es sino la singularización del principio


de la igualdad ante la ley. En efecto, ella pone a cubierto a
todos los ciudadanos de una desigualdad de trato por parte del
Estado o de sus organismos en todo el ordenamiento económico,
comercial o empresarial que éste pueda regular en el ejercicio
de su potestad administrativa o de gobierno.
C. Suprema, 5 junio 1986, R.G.J., Nº 72, pág. 22. R.D.J., t.
83, sec. 5ª, pág. 37.

e) La transitoriedad de una norma legal no constituye por si


misma una discriminación. Sino que representa la voluntad del
legislador en orden a que la aplicación de esa norma o sus
efectos tengan una duración temporal, en oposición a lo
permanente.
En consecuencia, no siendo discriminatorias las normas a
que se ha hecho referencia no pueden pasar a serlo por la sola
circunstancia de que puedan tener el carácter de transitorias.
T. Constitucional, 8 abril 1985, Rol Nº 28, R.D.J., t. 82,
sec. 6ª, pág. 49.

f) No se vulnera con la autorización que otorga al Instituto


de Fomento Pesquero para pesca de investigación la
Subsecretaría de Pesca, pues tiene la facultad de autorizar
pesca de investigación tanto respecto de especies sometidas a
régimen general de acceso como respecto de las sometidas a
régimen de plena explotación de conformidad con la Ley General
de Pesca.
C. Valparaíso, 10 febrero 1993, R.G.J., Nº 160, pág. 139.

g) El artículo 9º de la ley Nº 18.010 no hace sino


proporcionar una regla al régimen de intereses de las
obligaciones dinerarias de las operaciones de crédito,
facultando a las partes contratantes a pactar el cobro de
intereses sobre intereses, y no es una disposición imperativa
sino permisiva, por lo que no puede estimarse en contradicción
con el derecho garantizado en este artículo 19.
C. Suprema, 6 noviembre 1992, R.G.J., Nº 149, pág. 21.
h) Trasgrede esta garantía por constituir una omisión
arbitraria de la autoridad municipal, la negativa de está a
autorizar y aprobar el diseño de un carro especial para el
ejercicio de la actividad comercial que ejecutan los no
videntes en la vía pública, desconociendo de este modo lo
dispuesto en el artículo 81, letra b) de la Ordenanza
Municipal para el comercio estacionado y ambulante en bienes
nacionales de uso público.
C. Santiago, 21 marzo 1995, R.G.J., Nº 177, pág. 77. R.D.J.,
t. 92, sec. 5ª, pág. 114.

i) Las municipalidades deben precaver todo abuso de


situaciones discriminatorias, de modo que si no es posible que
todas las compañías aseguradoras de vehículos motorizados, por
razones de disponibilidad de espacio u otras, puedan vender
dicho seguro en los locales oficiales en que las
municipalidades otorguen los permisos de circulación y/o en
sus propios recintos, ellas deberán abstenerse de otorgar
espacio a ninguna de tales compañías, o proceder a licitar
dichos espacios en condiciones igualitarias para todos los
interesados.
C. Preventiva Central, 28 septiembre 1995, R.D.J., t. 92, sec.
6ª, pág. 246.

j) Esta norma tiene por objeto fundamental establecer


perentoriamente el principio de igualdad ante la ley en
materias económicas evitando que se produzcan discriminaciones
o diferencias arbitrarias o injustas, es decir, que carezcan
de justificación racional o sean producto de un mero capricho.
T. Constitucional, 4 noviembre 1996, Rol Nº 249, R.D.J., t.
93, sec. 6ª, pág. 131.

2.- Discriminación arbitraria; concepto.- Este Tribunal, en


sentencia de 6 de diciembre de 1994, Rol Nº 203, declaró que
por discriminación arbitraria se ha entendido siempre una
diferencia no razonable o contraria al bien común.
También en el Rol Nº 53 hizo suyo el pensamiento de
Linares Quintana quien expresó en su obra Tratado de la
Ciencia del Derecho Constitucional: Argentino y Comparado,
Tomo IV, pág. 263, lo siguiente: "La igualdad supone, por lo
tanto, la distinción razonable entre quienes no se encuentran
en la misma condición; por lo que ella no impide que la
legislación contemple en forma distinta situaciones
diferentes, siempre que la discriminación no sea arbitraria ni
responda a un propósito de hostilidad contra determinada
persona o grupo de personas, o importe indebido favor o
privilegio personal o de grupo".
T. Constitucional, 20 octubre 1998, Rol Nº 280, R.D.J., t. 95,
sec. 6ª, pág. 173.

3.- No se discrimina arbitrariamente al alzar el impuesto al


tabaco y a los combustibles si existe fundamento razonable.-
En el caso de los tabacos, debe tenerse en cuenta que la ley
Nº 19.419, de octubre de 1995, que Regula Actividades que
Indica Relacionadas con el Tabaco, reconoció que su consumo
genera riesgos específicos para la salud y estableció
prohibiciones, restricciones, controles y sanciones, además de
una política de prevención contra el tabaquismo, sólo
aplicables a este producto. Lo cual justifica para el tabaco
un tratamiento jurídico diverso, que entre otras cosas, se
expresa en su alta carga tributaria.
Respecto al impuesto a los combustibles, es preciso
señalar que un alza de este impuesto incentivará un uso más
racional de los automóviles particulares, al reflejar de mejor
manera los costos que debe soportar la sociedad por la
contaminación, congestión vehicular y la utilización de la
infraestructura pública. De esta forma, se incrementa la
eficiencia en la asignación de los recursos con que cuenta el
país.
T. Constitucional, 20 octubre 1998, Rol Nº 280, R.D.J., t. 95,
sec. 6ª, pág. 173.

4.- Beneficios que no constituyen discriminación arbitraria.-


Las diferenciaciones y la ampliación de las preferencias
arancelarias en favor de Bolivia, en su carácter de país de
menor desarrollo económico relativo, establecidas para superar
las trabas del intercambio económico con ese país,
manifiestamente no configuran diferencias arbitrarias, ni
discriminación de esa índole en el trato que debe dar el
Estado en materia económica, por cuanto aparecen revestidas de
razonabilidad y fundamento plausible.
T. Constitucional, 28 enero 1999, Rol Nº 282, R.D.J., t. 96,
sec. 6ª, pág. 1.

Nº 23.- JURISPRUDENCIA

1.- Libertad para adquirir el dominio de toda clase de


bienes.-
a) Finalidad.- El objetivo de la norma es claro: "permitir el
acceso a la propiedad privada a quienes no la tenían". El de
"hacer accesible el derecho de domino al mayor número de
personas", "dar la posibilidad de que los demás (que no tengan
propiedad, se entiende) también sean propietarios".
T. Constitucional, 13 octubre 1997, Rol Nº 260, R.D.J., t. 94,
sec. 6ª, pág. 144.

b) Sentido y alcance.- De este artículo se infiere que él


contempla cuatro normas: a) la libertad para adquirir el
dominio de toda clase de bienes, esto es, de conformidad con
lo dispuesto en el artículo 565 del Código Civil, todas las
cosas corporales o incorporales susceptibles de apropiación;
2) se exceptúan de esta libertad de adquisición, lógicamente,
aquellos que la naturaleza ha hecho comunes a todos los
hombres o que deben pertenecer a la nación toda y la ley lo
declare así, es decir, se excluyen, entre otros, los bienes
nacionales de uso público, como las aguas por ejemplo; 3) solo
en virtud de una ley de quórum calificado y cuando así lo
exija el interés nacional, se pueden establecer limitaciones o
requisitos para la adquisición del domino de algunos bienes.
Esta regla constitucional, dentro del contexto lógico del
precepto se refiere a los bienes privados, y 4) todas las
disposiciones anteriores son sin perjuicio de otros preceptos
de la Constitución. Esta última norma aplicada concretamente
al caso en análisis, debe entenderse en concordancia con lo
prescrito en el inciso final del Nº24, del artículo 19 de la
Constitución, que como ya se expresó establece que "Los
derechos de los particulares sobre las aguas, reconocidos o
constituidos en conformidad a la ley, otorgarán a sus
titulares la propiedad sobre ellos".
T. Constitucional, 13 octubre 1997, Rol Nº 260, R.D.J., t. 94,
sec. 6ª, pág. 144.

2.- Bienes nacionales de uso público.-


a) Playas de mar.- Sobre los bienes nacionales de uso público
no es posible constituir propiedad y teniendo las playas de
mar esta naturaleza jurídica, no pueden ser objeto de
propiedad privada.
T. Constitucional, 2 diciembre 1996, Roles Nºs. 245 y 246,
R.D.J., t. 93, sec. 6ª, pág. 138.

b) Aguas.- La Constitución asegura el dominio no sobre las


aguas mismas, que constituyen bienes nacionales de uso
público, sino sobre el derecho de aprovechamiento de ellas
constituido en conformidad a la ley. En consecuencia, mientras
tal derecho de aprovechamiento no se constituya de acuerdo a
las normas establecidas en la ley, tal derecho no existe.
T. Constitucional, 13 octubre 1997, Rol Nº 260, R.D.J., t. 94,
sec. 6ª, pág. 144.

3.- Procedimiento de adquisición y constitución del derecho de


aprovechamiento de aguas se regula por un estatuto especial
propio de ley común.- Esta norma no se aplica a las aguas en
sí mismas, porque ellas constituyen bienes nacionales de uso
público y se encuentran en la excepción contemplada en el
precepto constitucional. Tampoco se aplica la reserva legal de
quórum calificado, al procedimiento de adquisición del derecho
de aprovechamiento, pues éste tiene un estatuto especial
propio de ley común, según lo prescribe el artículo 19, Nº 24
de la Constitución. Una vez constituído el derecho de
aprovechamiento de acuerdo a la ley, esto es, cuando el
referido derecho de aprovechamiento nace a la vida jurídica,
cualquier limitación que quiera imponerse a la adquisición de
ese derecho deberá ser regulada por una ley de quórum
calificado; los artículos del proyecto cuestionado relativos,
a la solicitud para adquirir originariamente el derecho de
aprovechamiento, a la tramitación de dicha solicitud y a la
resolución de la Administración, mediante la cual se
constituye el derecho de aprovechamiento sobre las aguas, no
quedan comprendidas en aquella regla de este artículo que
exige quórum calificado.
T. Constitucional, 13 octubre 1997, Rol Nº 260, R.D.J., t. 94,
sec. 6ª, pág. 144. ( 13)

13
) Voto en contra Ministro señora Bulnes.
El derecho de aprovechamiento es un derecho real y en consecuencia,
en conformidad a las normas del derecho común, es un bien incorporal, por
lo que cabe aplicar a su respecto este artículo 19 que asegura el libre
acceso a la propiedad de toda clase de bienes, en otras palabras, la
posibilidad de adquirirlo y de incorporarlo al patrimonio privado.
Para que se puedan establecer limitaciones o requisitos para la
adquisición de este derecho deben concurrir copulativamente las siguientes
4.- El establecimiento de limitaciones o requisitos para la
adquisición del dominio exige ley de quórum calificado.- En
efecto, la Constitución ha hecho una diferenciación entre el
acceso a la propiedad y el ejercicio del derecho de dominio,
destinando para cada uno de estos ámbitos dos diferentes
numerales del artículo 19: el 23 para el primero y el 24 para
el segundo. De ello también se concluye que, para establecer
"limitaciones o requisitos para la adquisición" ha exigido que
sólo pueda hacerse por medio de una ley de quórum calificado;
y que, para establecer "limitaciones u obligaciones" que se
deriven de la función social de la propiedad, ha preceptuado
que sólo pueda hacerse por ley sin adicional requerimiento de
quórum.
T. Constitucional, 3 diciembre 1990, Rol Nº 115.

5.- Negativa ilegal a inscribir.-


a) Predio.- Con el propósito de restablecer el imperio del
derecho resulta equitativo y justo reconocer al recurrente su
añeja posesión material y disponer en consecuencia que la
Secretaría Ministerial de Bienes Nacionales dicte la
resolución ordenando la inscripción del predio deslindado en
la solicitud.
C. Suprema, 15 abril 1997, R.G.J., Nº 202, pág. 71.

circunstancias: a) que las limitaciones o requisitos se impongan por ley;


b) que la ley sea de quórum calificado, y c) que lo exija el interés
nacional.
Limitar importa "acortar, cerrar, restringir" (Diccionario de la
Lengua Española, 1992, Tomo II, página 1258). De esta manera las
limitaciones suponen el establecimiento de determinadas cargas al
ejercicio de un derecho, dejándolo subsistente en sus facultades
esenciales.
Por requisitos, el Diccionario de la Lengua Española señala:
"circunstancia o condición necesaria para una cosa".
De acuerdo a lo expresado queda eliminada toda posibilidad que la
Administración imponga limitaciones o requisitos para adquirir este
derecho, como también que sea la ley común la que venga a establecerlas.
Esta norma se aplica tanto a los bienes corporales como a los
incorporales.
Existe un derecho prioritario de los particulares frente al Estado
para impedir que éste pueda imponer limitaciones a la libertad de
incorporar bienes sean corporales o incorporales a su patrimonio personal
salvo que así lo resuelva la ley de quórum calificado que invoca el
interés nacional.
La libertad para adquirir el derecho de aprovechamiento de uso y
goce de aguas es un derecho incorporal que la Constitución asegura a todas
las personas. No cabe sostener, en consecuencia, que "esta libertad sólo
será ejercitable, sólo es viable jurídicamente, en una etapa posterior,
después del acto de autoridad que da origen al mismo "bien", es decir como
cosa susceptible de apropiación.
Si este derecho, que es un bien incorporal, existe por
reconocimiento expreso de la Constitución, y de los artículos 5º y 6º del
Código de Aguas, es evidente que como la Constitución garantiza la
libertad para adquirir toda clase de bienes, corporales e incorporales,
entre los cuales se encuentra el derecho de aprovechamiento de aguas, debe
aplicarse la norma que dice que si se le establecen limitaciones y
requisitos para su adquisición este acto debe llevarse a efecto a través
de ley de quórum calificado y siempre que se invoque el interés nacional.
Sostener lo contrario implica que la limitaciones y requisitos que
la Constitución autoriza para imponerle sólo serían posibles una vez
constituido el derecho.
b) Vehículo en el Registro Nacional de Servicios de Transporte
de Pasajeros.- De acuerdo a los antecedentes resulta
injustificada y arbitraria la negativa de la autoridad
administrativa para practicar inscripción de vehículos en el
aludido Registro con invocación a una normativa modificada.
C. Suprema, 11 febrero 1999, R.G.J., Nº 224, pág. 109.

c) Traspaso de acciones de sociedad anónima.- Priva


ilegítimamente del derecho a adquirir plenamente el dominio de
las acciones que le fueron transferidas -violando esta
garantía constitucional- la conducta de la sociedad recurrida
que se niega a inscribir el traspaso en el Registro de
Accionistas, porque el artículo 12 de la ley N°18.046 la
obliga a inscribir sin más trámite, sin pronunciarse sobre la
legalidad de fondo de la transferencia.
C. Santiago, 11 marzo 1992, R.G.J., Nº 141, pág. 42.

6.- Negativa de venta.- La negativa de venta constituye una


restricción competitiva, en la medida que impida a un agente
de mercado acceder libremente, en igualdad de condiciones con
sus competidores, al abastecimiento de bienes y servicios que
son esenciales para el ejercicio de su actividad económica.
Sólo podrá negarse la venta o la prestación de servicios
cuando el productor o prestador establezca condiciones
generales, objetivas y razonables para comercializar su
producto o servicios, y éstas no fueren aceptadas por el
cliente.
C. Resolutiva, 4 julio 2001, R.D.J., t. 98, sec. 6a., pág.
155.

7.- Bien nacional de uso publico.-


a) Competencia del Alcalde y del Concejo.- La autoridad
municipal a quien la ley entrega la facultad de otorgar
concesiones sobre bienes nacionales de uso público es el
Alcalde, correspondiendo al Concejo sólo manifestar su acuerdo
o desacuerdo con la proposición concreta y determinada de
aquel.
C. Santiago, 9 abril 1996, R.G.J., Nº 190, pág. 47. ( 14)

b) Finalidad.- Deben tener por finalidad la complementación


del uso natural del bien nacional. En tal sentido no se puede
entregar en concesión un bien nacional que tiene la calidad de
área de libre esparcimiento para la instalación de una
iglesia, sin perjuicio del cambio del uso del suelo, y de la
desafectación del bien nacional de uso público.
C.G.R., 5 agosto 1993, R.G.J., Nº 158, pág. 161.

c) Competencia de las municipalidades y del Ministerio de


Bienes Nacionales.- La atribución de administrar los bienes
nacionales de uso público existentes en la comuna, conferida a
las municipalidades por el artículo 5º, letra c) de la Ley Nº
18.695, es conciliable y no incompatible con la facultad de

14
) Atendido el carácter resolutivo que el artículo 61 de la ley Nº
18.695 asigna al Concejo, sus acuerdos son obligatorios para el Alcalde,
siendo por tanto ilegal el decreto Alcaldicio que declaró desierta la
licitación del Parque Las Américas, contra la voluntad de dicho Concejo.
(Voto disidente).
control superior que al Ministerio de Bienes Nacionales
conceden los artículos 1º y 19 del D.L. Nº 1.939, de 1977, por
tratarse de funciones de naturaleza distinta, radicadas en
órganos diferentes y destinadas a cumplir una finalidad
también diversa.
C.G.R., 20 diciembre 1994, R.G.J., Nº 174, pág. 168.

d) Facultades de Municipios.-
I.- Los titulares de servicios de telecomunicaciones y de
distribución de energía eléctrica están autorizados para
ocupar los bienes nacionales de uso público necesarios para el
funcionamiento del servicio correspondiente, derecho que no
puede condicionarse en su ejercicio a requisitos o exigencias
distintos a los previstos en el acto de concesión.
Las municipalidades, en consecuencia, no podrían imponer
a estos concesionarios la obligación de canalizar en forma
subterránea sus líneas de distribución, a través de una
ordenanza, lo que sí podrían hacer tratándose de líneas de
distribución de energía eléctrica existentes, conforme al
artículo 73 del D.F.L. Nº 1, de 1982 (Ley General de Servicios
Eléctricos).
C.G.R., 6 agosto 1998, R.G.J., Nº 218, pág. 229.

II.- Los concesionarios de servicio público de distribución de


servicios eléctricos están facultados para usar bienes
nacionales de uso público a objeto de tender líneas aéreas y
subterráneas destinadas a la distribución en la zona de
concesión, conforme al derecho que les otorga el artículo 16
del D.F.L. Nº 1 (Minería), de 1982. Ello permite inferir que
los trabajos dirigidos al tendido de esas líneas -que
obviamente implican la necesidad de ocupación temporal de
calles y otros bienes nacionales de uso público- no pueden
sino estar comprendidos en el acto concesional y, por tanto,
exentos de la obligación de requerir permiso municipal.
C. Santiago, 18 noviembre 2000, R.G.J., Nº 246, pág. 84.
R.D.J., t. 97, sec. 7ª, pág. 266.

III.- Resulta inconcurso que no se requiere obtener permiso


municipal para la ocupación temporal de bienes nacionales de
uso público, cuando el interesado es titular de una concesión
definitiva de servicios eléctricos.
C. Santiago, 17 enero 2001, R.G.J., Nº 248, pág. 213. R.D.J.,
t. 98, sec. 7ª, pág. 52.

IV.- La prerrogativa de que gozan los titulares de servicios


de telecomunicaciones para ocupar bienes nacionales de uso
público, emana directamente del artículo 18, inciso 1° de la
Ley General de Telecomunicaciones, constituyendo un derecho
inherente y consustancial a su concesión, de modo que no puede
condicionarse su ejercicio a otros requisitos o exigencias que
los allí previstos. Empero, este derecho de ocupación no
permite efectuar obras de remoción y reposición de pavimentos
u ocupar transitoriamente bienes nacionales de uso público con
maquinarias, materiales, escombros u otros elementos, sin
previo permiso y pago de los derechos municipales fijados en
las respectivas ordenanzas locales.
C.G.R., 15 enero 2001, R.G.J., Nº 248, pág. 254.
e) Estacionamientos reservados.-
I.- Los municipios, en su calidad de administradores de los
bienes nacionales de uso público existentes en la comuna,
están habilitados para autorizar estacionamientos reservados,
previo informe de Carabineros (artículo 164 de la ley Nº
18.290), el que no tiene carácter vinculante.
C.G.R., 28 septiembre 1998, R.G.J., Nº 219, pág. 252.

II.- Las municipalidades, en casos calificados y previo


informe de Carabineros, podrán autorizar estacionamientos
reservados en bienes nacionales de uso público, dentro de su
territorio jurisdiccional, como asimismo rechazar,
fundadamente, las solicitudes que con ese objeto se le
formulen. (art. 164, ley Nº 18.290).
No existe inconveniente legal alguno para que dicha
atribución se regule mediante una ordenanza que limite este
beneficio a ciertas instituciones.
C.G.R., 1 abril 2002, R.G.J., Nº 262, pág. 242.

f) Servicio de vigilancia en bienes públicos.- La atribución


de resguardar el orden en recintos o lugares públicos -tengan
o no el carácter de bienes nacionales de uso público-
corresponde únicamente a Carabineros de Chile.
Ello no obsta a las labores de colaboración que puedan prestar
funcionarios municipales en el cuidado de un bien municipal
abierto al público, limitada a dar aviso de los hechos que
puedan constituir peligro para la seguridad y el orden, a
Carabineros de Chile.
C.G.R., 9 octubre 1998, R.G.J., Nº 220, pág. 185.

g) Pueden usarse gratuitamente para obras sanitarias.- Las


municipalidades están facultadas, por regla general, para
cobrar derechos por la ocupación de bienes nacionales de uso
público (artículos 40 y 41 de la Ley de Rentas Municipales).
Por excepción, los concesionarios de servicios sanitarios, sea
que actúen por administración directa o a través de
contratistas, pueden usar gratuitamente de estos bienes, para
la instalación de infraestructura sanitaria.
C.G.R., 18 marzo 1999, R.G.J., Nº 225, pág. 247.

h) Permiso de ocupación.-
I.- Están sujetos a la facultad discrecional del alcalde,
quien puede modificarlos o revocarlos -por su naturaleza
esencialmente precaria- fundado en el interés general o en la
necesidad de que se cumplan las condiciones dentro de las
cuales éstos deben ejercerse.
C.G.R., 1 junio 1999, R.G.J., Nº 228, pág. 207.

II.- Los permisos de ocupación de bienes nacionales de uso


público, por su naturaleza jurídica esencialmente precaria,
están sujetos a la facultad discrecional del Alcalde, quien
puede revocarlos o modificarlos.
Con todo, el ejercicio de esa facultad no puede
significar que el contribuyente que ha pagado oportunamente la
patente comercial para ejercer una determinada actividad
lucrativa, quede automáticamente privado de realizarla,
debiendo respetarse su derecho a continuar desarrollándola por
el lapso que reste para su expiración.
C.G.R., 15 febrero 2000, R.G.J., Nº 236, pág. 199.

III.- Los concedidos por el municipio son esencialmente


precarios y deben respetar las normas sobre uso del suelo
contenidas en el respectivo Plan Regulador Comunal y no
perturbar gravemente el uso común del bien respectivo.
C.G.R., 23 octubre 2001, R.G.J., Nº 256, pág. 273.

i) Desafectación.- Esta es facultad del Ministerio de Bienes


Nacionales, con arreglo al inciso final del artículo 64 del
D.L. Nº 1.939, de 1977, y debe tramitarse como una
modificación del Plan Regulador Comunal, conforme al inciso 2°
del artículo 61 de la L.G.U.C.
C.G.R., 23 octubre 2001, R.G.J., Nº 256, pág. 273.

8.- Bienes municipales.-


a) Concesión; clases; comodato de inmuebles municipales.- En
lo sustancial, el régimen jurídico de las concesiones
municipales es el mismo, ya sea que se trate de concesiones de
servicios, de establecimientos o de bienes específicos que
posean o tengan a cualquier título.
No existe incompatibilidad alguna entre el artículo 58 e)
de la Ley Nº 18.695, que autoriza la entrega en comodato de
inmuebles municipales, y el artículo 6º de la misma ley, que
regula las concesiones de bienes, puesto que se trata de dos
tipos de relaciones jurídicas totalmente distintas.
C.G.R., 27 abril 1995, R.G.J., Nº 178, pág. 204.

b) Requisitos de su otorgamiento.- El artículo 6º de la Ley Nº


18.695 es aplicable tanto respecto de las concesiones de
bienes que las municipalidades otorguen para el cumplimiento
de sus funciones o para la atención de las necesidades de la
comunidad local, como tratándose de concesiones de bienes
nacionales de uso público y municipalidades que entregue en
interés o beneficio exclusivo de particulares. Por
consiguiente, en ambos casos su otorgamiento deberá ser
precedido de licitación pública, propuesta privada o
contratación directa, según corresponda.
C.G.R., 4 abril 1995, R.G.J., Nº 178, pág. 207.

9.- Permisos municipales.-


a) Caducidad.- Si bien los permisos municipales son
"esencialmente precarios" la decisión de la autoridad de
dejarlos sin efecto debe estar sustentada en fundamentos
objetivos que deben ser señalados expresamente, a objeto de
cautelar los derechos de quienes son afectados, sin que baste
al efecto la sola referencia a la norma que autoriza a
proceder.
C. Santiago, 7 marzo 2000, R.G.J., Nº 237, pág. 95.

b) Carácter precario.- El carácter de precario de los permisos


que se otorgan sobre bienes municipales nacionales de uso
público, los cuales pueden dejarse sin efecto sin derecho a
indemnización, está establecido en el artículo 36 de la ley Nº
18.695, la que a su vez en el artículo 63 confiere al Alcalde,
en la letra g), la facultad de otorgar, renovar y poner
término a dichos permisos.
En el presente caso, el Alcalde puso término anticipado
al permiso de concesión cuando el concesionario dejó de
cancelar el pago mensual por el derecho al uso del suelo.
C. Suprema, 10 junio 2002, R.G.J., Nº 264, pág. 45.

10.- Bienes fiscales.-


a) Fuerzas Armadas pueden enajenarlos directamente.- La
facultad de enajenar bienes raíces otorgadas a las Fuerzas
Armadas en el artículo 1º del D.L. Nº 1.113, de 1975, se
encuentra limitada sólo a aquellos que han sido adquiridos por
esas mismas instituciones, bienes que pese a revestir el
carácter de fiscales, ya que ingresan al patrimonio del Fisco,
no deben enajenarse por intermedio del Ministerio de Bienes
Nacionales -como regla general- sino que directamente por la
correspondiente institución armada.
C.G.R., 23 julio 1999, R.G.J., Nº 229, pág.231.

11.- Concesión.-
a) Se enmarca dentro de la ley.- De los antecedentes
acompañados al recurso aparece que la Comisión de Evaluación
de la licitación convocada para el otorgamiento en concesión
de playa de estacionamiento, se enmarcó dentro de las
facultades que le corresponden, sin incurrir por tanto en
ilegalidad ni arbitrariedad.
C. Suprema, 22 mayo 1997, R.G.J., Nº 203, pág. 81. Hay voto
disidente.

b) De pasajes peatonales.- Concesiones y permisos municipales


sobre bienes nacionales de uso público no pueden afectar el
uso común de éstos.
C.G.R., 9 agosto 1993, R.G.J., Nº 158, pág. 168.

c) Derecho a adquirirla.- La resolución de la autoridad


administrativa que desestima tramitación de solicitud para
adquirir concesiones sanitarias es ilegal y conculca esta
garantía.
C. Suprema, 25 junio 1996, R.G.J., Nº 192, pág. 48.

12.- Bienes públicos situados en zonas fronterizas.-


a) Autorización previa de la Dirección Nacional de Fronteras y
Límites del Estado.- Los órganos de la Administración del
Estado no pueden adoptar decisiones o realizar actividades que
digan relación con los límites internacionales de Chile o sus
zonas fronterizas, sin previa aprobación de la Dirección
Nacional de Fronteras y Límites del Estado.
Tales exigencias son sólo aplicables a los órganos del
Estado, y no afectan por tanto a los particulares que opten a
franquicias en zonas fronterizas, conforme a la ley Nº 19.149.
C.G.R., 23 mayo 1994, R.G.J., Nº 167, pág. 124.

b) Administración.- La prohibición de arrendar tierras


fiscales hasta una distancia de 10 kms. medidos desde la
frontera (artículo 6º del D.L. Nº 1.939), no es aplicable
respecto de bienes que integran el patrimonio de la Empresa de
los Ferrocarriles del Estado, que es una entidad autónoma del
Estado.
Con todo, esa empresa debe exigir el cumplimiento del
artículo 7º del D.L. Nº 1.939, que prohíbe a los nacionales de
países limítrofes adquirir el dominio, o ejercer la posesión o
tenencia de bienes raíces situados en zonas fronterizas, salvo
mediante autorización por decreto fundado del Presidente de la
República.
C.G.R., 4 julio 1997, R.G.J., Nº 205, pág. 196.

13.- Contrato de compraventa de bienes muebles por servicio


público; momento en que se perfecciona.- A diferencia de lo
que sucede en el derecho privado en que los contratos de
compraventa de cosas muebles se perfeccionan a partir del
momento de la formación del consentimiento de las partes, en
el derecho público la voluntad de la Administración se
manifiesta al dictar el correspondiente acto de autoridad que
aprueba el acuerdo de voluntad y una vez que aquél haya sido
totalmente tramitado.
C.G.R., 31 octubre 1994, R.G.J., Nº 172, pág. 169.

14.- Contrato de obra pública; principios de observancia de


las bases e igualdad de los licitantes.- El procedimiento de
la propuesta pública se rige por dos principios de derecho
público: la observancia estricta de las bases del contrato y
la igualdad de los licitantes. Compete a la Administración
velar por que ambos sean respetados.
C.G.R., 4 junio 1998, R.G.J., Nº 216, pág. 224.

15.- Caminos administrados por Dirección de Vialidad.


Improcedencia de cobro de derechos municipales.- No se ajusta
a derecho el cobro de derechos municipales por concepto de
ocupación de bienes nacionales de uso público efectuado por
obras ejecutadas en caminos públicos existentes en sus
respectivas comunas por diversas municipalidades, atendido que
la administración de tales caminos corresponde a la Dirección
de Vialidad del Ministerio de Obras Públicas, por lo que
aquéllas deberán reintegrar los valores indebidamente
percibidos, sin un título justificativo de ese cobro, por
implicar un enriquecimiento injusto en favor de los entes
municipales.
Los pagos carentes de causa no son asimilables a los
derechos municipales de que tratan los artículos 40 y
siguientes de la Ley de Rentas Municipales ni a los impuestos
referidos en el artículo 2521 del Código Civil, por lo que no
les es aplicable la regla sobre prescripción de tres años de
acciones a favor o en contra del Fisco y las Municipalidades
por toda clase de impuestos.
C.G.R., 30 enero 2002, R.G.J., Nº 259, pág. 249.

16.- Autorizaciones de pesca. Derecho de titulares de enajenar


sus naves.- La Ley General de Pesca y Acuicultura no priva a
los propietarios de naves pesqueras de la facultad de
enajenarlas libremente, conservando las autorizaciones de
pesca de que sean titulares, las cuales se mantienen vigentes
en tanto no opere alguna causal específica de caducidad
prevista en la ley.
C.G.R., 16 enero 2001, R.G.J., Nº 248, pág. 256.

17.- Bien incomerciable.- El derecho de alimentos tiene el


carácter de personalísimo, por estar establecido en
consideración a la persona de alimentario, lo cual lo hace un
derecho incomerciable, no susceptible de ser adquirido por
prescripción. El derecho de usufructo sobre un bien raíz
constituido por sentencia judicial "como pensión alimenticia"
en beneficio del alimentario, emanado del ejercicio del
derecho de alimentos, pasa también a tener un carácter
personalísimo y queda fuera del comercio humano.
C. Suprema, 14 mayo 2001, R.D.J., t. 98, sec. 1a., pág. 101.

¡Error! Marcador no definido.18.- Tierras indígenas.-


a) Ley 17.729.- De acuerdo con lo que dispone la Ley 17.729,
el arrendamiento por 99 años es válido, en el sentido que su
celebración no se encuentra prohibida por ella ni le impone
límites a su duración, de manera que un contrato celebrado a
su amparo, determina que debe aplicarse esta normativa y no le
afectan normas de la Ley 19.253 ni sus causales de nulidad.
C. Suprema, 8 noviembre 2001, R.D.J., t. 98, sec. 1a., pág.
258.

b) Ley 19.253.- La prohibición establecida por el artículo 13


de la Ley 19.253 está dada substancialmente por la calidad de
indígena de la tierra.
C. Suprema, 12 diciembre 2001, R.D.J., t. 98, sec. 1a., pág.
277.

Nº 24.- JURISPRUDENCIA

1.- La Constitución de 1980 robusteció el derecho de


propiedad.- Es un hecho, indiscutido, reconocido por esta
Magistratura y por la doctrina, que la Constitución de 1980
robusteció el derecho de propiedad y le otorgó una amplia
protección. Así lo demuestra, por lo demás, de manera
evidente, el hecho que la actual Carta Política haya
determinado y restringido los elementos que constituyen la
función social de la propiedad que habilitan su limitación por
la ley y, entre otras, las circunstancias de que lo
indemnizable en caso de expropiación sea el daño patrimonial
efectivamente causado, concepto más amplio del monto a
indemnizar, que el que existía en la Carta de 1925 y, que
dicha indemnización, a falta de acuerdo, debe ser pagada en
dinero efectivo al contado, a diferencia del pago diferido que
autorizaba aquélla.
También es necesario tener presente, que "La protección
que otorga la Carta Fundamental al derecho de propiedad es tan
amplia que abarca no sólo las facultades que generalmente
confiere el dominio, tales como uso, goce y disposición, sino
que también sus atributos, para dar a entender que cualquiera
de ellos que se quebrante implica un atentado en contra del
dominio" (Revista de Derecho y Jurisprudencia, Tomo LXXXVI,
Sección 5 ta., Segunda parte, pág. 222).
T. Constitucional, 21 agosto 2001, Rol Nº 334, R.D.J., t. 98,
sec. 6ª, pág. 137.

2.- Derecho de propiedad sobre cosas incorporales.-


a) No toda la gama de derechos son cosas incorporales
susceptibles de propiedad, sólo lo son aquellos que tengan
significación económica.- "...no toda la gama de derechos son
cosas incorporales susceptibles de propiedad; únicamente lo
son los derechos reales y personales (art. 576 del C. Civil),
es decir, los que tenemos sobre una cosa sin respecto a
determinada persona (art. 577 del C. Civil) y los que sólo
pueden reclamarse de ciertas personas que, por un hecho suyo o
la sola disposición de la ley, han contraído las obligaciones
correlativas (art. 570 del C. Civil); de suerte que los que no
componen el patrimonio por carecer de significación económica,
los que no son apreciables en dinero aunque causen secuelas
pecuniarias, no son cosas incorporales comprendidas en el
derecho de propiedad. Y evidencia de ello es que el antedicho
artículo 19 de la Constitución hubo de asegurar,
independientemente del derecho de propiedad sobre bienes
incorporales, diversos otros derechos, como el derecho a la
vida, el derecho a la educación, el de reunión, el de
asociación, etc., que de haber sido estimado como cosas
incorporales integrantes del derecho de propiedad, habría
resultado enteramente superfluo darles garantías por
separado".
C. Suprema, 28 julio 1981, R.D.J., t. 78, sec. 5ª, págs.,

b) Vinculación de las locuciones bienes corporales e


incorporales con los artículos 582 y 583 del Código Civil.- El
inciso primero del numeral 24 del artículo 19 de la
Constitución guarda íntima relación con los artículos 582 y
583 del Código Civil, el primero de los cuales define el
dominio (que se llama también propiedad) como el derecho real
sobre una cosa corporal para gozar y disponer de ella
arbitrariamente, no siendo contra ley o contra derecho ajeno;
y el segundo al disponer que sobre las cosas incorporales hay
también una especie de propiedad.
T. Constitucional, 16 julio 1982, Rol Nº 12, R.D.J., t. 79,
sec. 6ª, pág. 32.

3.- Manifestaciones de propiedad sobre bienes incorporales.-


(15)
a) Prestigio y calidad de profesional se incorpora al
patrimonio.- No puede ser privado de él si no hay poderosas
razones que lo justifiquen. En el caso de autos, los informes
agregados no contienen ninguna explicación acerca del
fundamento de la medida.
C. Suprema, 27 diciembre 1994, R.G.J., Nº 174, pág. 50.

b) Propiedad sobre la imagen y actuación para fines


publicitarios.- La exhibición extemporánea de un video con
fines publicitarios, vulnera el derecho de propiedad que la
recurrente (actriz) tiene sobre su imagen y actuación.
C. Suprema, 9 septiembre 1997, R.G.J., Nº 207, pág. 57.

c) Asignataria de departamento tiene la propiedad sobre el


derecho.- La recurrente, asignataria de un departamento según

15
) No hay propiedad sobre el bien incorporal "horario" de
profesionales de un servicio público. Por mucho que durante años los
médicos veterinarios del servicio hayan estado prestando sus funciones en
determinada jornada-horario, ello no implica que hayan incorporado un
derecho incorporal a su patrimonio. (C. Suprema, 2 julio 1997, R.G.J. Nº
205, pág. 80).
resolución del SERVIU, puede solicitar protección en favor de
la propiedad de sus derechos sobre cosas incorporales.
C. Suprema, 7 mayo 1998, R.G.J., Nº 215, pág. 41.

d) Patrimonio estudiantil.- Todo estudiante de una Casa de


Estudios Superiores tiene derechos en su condición de tal,
(rendir pruebas y exámenes, realizar seminarios y prácticas,
obtener calificaciones y un título) en términos que mientras
subsista su condición de tal, integra lo que podía denominarse
como "patrimonio estudiantil" y respecto del cual ejerce un
derecho de propiedad que debe ser respetado por todos.
C. Suprema, 6 abril 1989, R.G.J., Nº 106, pág. 27.
C. Antofagasta, 3 octubre 1995, R.G.J., Nº 185, pág. 178. ( 16)

4.- Propiedad sobre el "empleo, la función o el cargo"; sobre


el bien incorporal a ser "designado en una función"; a ser
"ascendido"; y a "no ser cambiado de destino" sin causa
justificada".-
a) Derecho a la función; definición.- El denominado "derecho a
la función", puede definirse como el derecho a permanecer en
el empleo a que se ha accedido legalmente mientras no medie
una causal legal de expiración de funciones.
C. Suprema, 25 mayo 1999, R.G.J., Nº 227, pág. 29.
C. Suprema, 10 marzo 1999, R.G.J., Nº 225, pág. 41.

b) Normativa que lo garantiza.-


I.- El derecho a la carrera funcionaria y la estabilidad del
empleo público que garantiza la Constitución en su artículo
38, como también la Ley de Bases Generales de la
Administración del Estado (arts. 45 y siguientes), la Ley de
Municipalidades (arts. 34 y siguientes) y el Estatuto
Administrativo para Funcionarios Municipales (arts. 87 y
siguientes), en cuanto el empleado no puede ser privado de su
cargo sino por las causales que la ley contempla y conforme al
procedimiento que en ellas señalan, importa una especie de
propiedad garantizada como bien incorporal por este artículo.
(17) ( 18) ( 19)

16
) Véase, en relación a cancelación o negación de matricula,
suspensión o expulsión de alumnos, acápite "Jurisprudencia", en el
artículo 19, Nº11.
17
) La Constitución asegura el derecho de propiedad en sus diversas
especies sobre toda clase de bienes corporales o incorporales, pero aquel
no se extiende al derecho de propiedad a los cargos, trabajos o empleos,
cuya tutela se encuentra regulada por el Código del Trabajo. (C. Suprema,
6 noviembre 1991, R.G.J., Nº 137, pág. 100).
18
) Estabilidad en el empleo; edad no constituye causal de cesación de
funciones.- Los funcionarios públicos gozan de estabilidad en el empleo y
sólo pueden cesar en él por las causales que indica el artículo 48 de la
ley Nº 18.575, entre las que no se encuentra el cumplimiento de
determinada edad. (C.G.R., 8 octubre 1996, R.G.J., Nº 196, Pág. 221).
Inamovilidad de dirigentes de asociaciones de funcionarios; término
de encomendación de funciones no la transgrede.- La mera asignación o
encomendación de funciones no es una institución reconocida en el derecho
vigente, y por ende carece de toda eficacia jurídica, no siendo un medio
legítimo para proveer o desempeñar funciones propias de un cargo. (C.G.R.,
11 octubre 1996, R.G.J., Nº 196, Pág. 225).

19
) La enumeración del artículo 123 de la ley Nº 18.883 tiene el
C. Suprema, 2 septiembre 1993, R.G.J., Nº 159, pág. 46.
C. Suprema, 6 septiembre 1993, R.G.J., Nº 159, pág. 58.
C. Santiago, 28 agosto 1992, R.G.J., Nº 182, pág. 68.
C. Suprema, 21 marzo 1996, R.G.J., Nº 189, pág. 29.
C. Suprema, 26 mayo 1998, R.G.J., Nº 215, pág. 29.

c) Estabilidad en el empleo; ilegalidad de fórmula "mientras


sean necesarios sus servicios".- La cláusula "mientras sean
necesarios sus servicios", puesta en el acto de nombramiento
de un funcionario público a contrata, no basta para autorizar
su exoneración antes del término del período en que vence su
contratación -esto es, el 31 de diciembre de cada año, según
establece el artículo 9° del Estatuto Administrativo- de no
mediar una justificada y comprobada causa legal que así lo
hiciere aconsejable. ( 20)
C. Santiago, 30 abril 1996, R.G.J., Nº 190, pág. 145.
C. Santiago, 12 septiembre 1996, R.G.J., Nº 195, pág. 101.
C. Santiago, 22 octubre 1997, R.G.J., Nº 208, pág. 100.

d) Supresión ilegal de cargo.-


I.- El derecho de propiedad se extiende también a la propiedad
en el empleo o función por mientras no se le ponga término por
causas legales, y en este caso se ha utilizado ilegalmente la
facultad de la autoridad universitaria para suprimir cargos,
ya que al tenor de lo dispuesto en el Nº 2 del artículo 62 de
la Constitución es inconstitucional e ilegal el decreto
dictado por la autoridad universitaria suprimiendo cargos de
planta, por lo que procede acoger el recurso de protección
interpuesto por el funcionario afectado.
C. Suprema, 23 noviembre 1992, R.G.J., Nº 149, pág. 26.
C. Suprema, 5 junio 1995, R.G.J., Nº 180, pág. 49.
C. Suprema, 20 marzo 1996, R.G.J., Nº 189, pág. 19. Hay un
voto disidente. R.D.J., t. 93, sec. 5ª, pág. 51.
C. Suprema, 27 noviembre 1996, R.G.J., Nº 197, pág. 39.

e) Supresión de cargo ajustada a la ley no afecta el derecho a


la función.-
La facultad conferida al Rector de la USACH para "determinar
las plantas del personal" (art. 1º, letra e) del D.F.L. 149-
81, de Educación), lo autoriza para crear y suprimir cargos
como medio inherente a la realización de la autonomía
administrativa y financiera de que goza la Universidad. En

carácter de meramente ejemplar, pues si bien la medida de destitución


procede siempre en los casos que en tal norma se señalan, nada impide que
la misma sanción pueda aplicarse en otras situaciones, como se expresa en
la letra d) de la norma citada.
Procede dejar sin efecto la medida disciplinaria de destitución
aplicada por un alcalde, si carece de justificación legal y de base
razonable, con infracción de lo dispuesto en los N°s. 3 y 24 del artículo
19 de la Constitución. (C. Santiago, 27 marzo 1997, R.G.J., Nº 201, pág.
67).

20
) Cuando la administración contrata señalando que lo hace entretanto
sean necesarios los servicios de la persona transitoriamente incorporada a
un servicio público, ésta queda facultada para poner término a la contrata
cuando a su juicio tenga lugar la reserva formulada.(C. Suprema, 24
diciembre 1996, R.G.J., N°198, pág. 44.)
consecuencia, el ejercicio de esa facultad no vulnera los
principios de legalidad o el derecho a la función, reconocido
en la L.O.C. Nº 18.575.
La remoción del empleo es distinta a su supresión, pues,
mientras la primera supone la permanencia del cargo, la última
produce el alejamiento del funcionario como inmediata
consecuencia de la supresión.
C. Suprema, 19 mayo 1994, R.G.J., Nº 167, pág. 28.
C. Santiago, 12 agosto 1994, R.G.J., Nº 170, pág. 72.

f) Derecho al empleo o cargo municipal vulnerado.-


I.- El derecho de propiedad queda quebrantado por decreto
alcaldicio manifiestamente arbitrario que priva al empleado de
su cargo. Más todavía si a dicha autoridad no le correspondía
resolver sobre la materia y menos declarar la vacancia del
cargo sin el pronunciamiento previo de la Comisión
Calificadora o cuando sanciona al recurrente con la medida
disciplinaria de destitución en un procedimiento en que no se
respeto el debido proceso o tal medida es desproporcionada.
(21) ( 22)
C. Suprema, 9 enero 1992, R.G.J., Nº 139, pág. 38.
C. Suprema, 11 mayo 1993, R.G.J., Nº 155, pág. 46.
C. Suprema, 2 septiembre 1993, R.G.J., Nº 159, pág. 63.
C. Suprema, 26 julio 1994, R.G.J., Nº 169, pág. 45.
C. Suprema, 11 agosto 1994, R.G.J., Nº 170, pág. 52. R.D.J.,
t. 91, sec. 5ª, pág. 176.
C. Santiago, 12 enero 1995, R.G.J., Nº 175, pág. 79.
C. Suprema, 18 mayo 1995, R.G.J., Nº 179, pág. 49.
C. Suprema, 18 abril 1995, R.G.J., Nº 179, pág. 175.
C. Santiago, 10 enero 1997, R.G.J., Nº 199, pág. 92.
C. Suprema, 7 mayo 1997, R.G.J., Nº 203, pág. 64.
C. Suprema, 5 junio 1997, R.G.J., Nº 204, pág. 66.
C. Suprema, 9 septiembre 1997, R.G.J., Nº 207, pág. 61.
C. Suprema, 9 octubre 1997, R.G.J., Nº 208, pág. 30.
C. Santiago, 15 octubre 1997, R.G.J., Nº 208, pág. 106.
C. Suprema, 25 mayo 1998, R.G.J., Nº 215, pág. 35. R.D.J., t.
95, sec. 5ª, pág. 179.

II.- Al pretender la Municipalidad con su decreto anular un


acto anterior, priva de su calidad de empleado a quien la
tenía en virtud del propio acto anulado, incurriendo con ello
en una actuación ilegal por cuanto carece de competencia para
ello. Al así actuar ha quebrantado no sólo el derecho de
propiedad del recurrente sobre la función que le corresponde,

21
) El empleado municipal designado en propiedad, como titular en un
cargo, tiene derechos inherentes concedidos por la legislación para exigir
el cumplimiento de las normas que le son aplicables en cuanto a carrera,
ascensos, destinaciones, etc., lo que lleva a concluir que existe a su
respecto una especie de propiedad, susceptible de ser resguardada por la
vía del recurso de protección. (C. Pedro Aguirre Cerda, 21 octubre 1991,
R.G.J. Nº 136, pág. 72. (Voto disidente).

22
) No puede considerarse arbitrario o ilegal el decreto municipal
que dejó sin efecto otro anterior que nombró al recurrente en un cargo
inexistente. Debe entenderse pues que nunca tuvo la propiedad del empleo,
sin perjuicio de su derecho a percibir remuneraciones por todo el tiempo
trabajado. (C. Suprema, 29 diciembre 1994, R.G.J. Nº 174, pág. 162).
sino además su derecho a no ser juzgado, por comisiones
especiales, todo ello mediante un acto ilegal, lo que es
suficiente para dejar sin efecto el decreto.
C. Suprema, 26 marzo 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5a., pág. 73.

g) Lesión del derecho a la estabilidad en el empleo por


dictamen de Contralor Regional.- El carácter de profesional
universitario del título del recurrente ya le fue reconocido
por la autoridad correspondiente, de suerte que el dictamen
del Contralor Regional resulta ilegal y arbitrario, lesionando
el derecho de propiedad a la estabilidad del empleo.
C. Suprema, 17 mayo 1999, R.G.J., Nº 227, pág. 35.

h) Desconocimiento de fuero laboral conculca derecho de


propiedad sobre el cargo.- Las disposiciones relativas a la
protección de la maternidad contenidas en el C. del Trabajo,
son también aplicables a los servicios de la Administración
Pública (art.194, inc. 1º), entre ellos el Hospital Roberto
del Río, donde se desempeñaba la actora en virtud de contratos
transitorios o de reemplazo. Por lo que la terminación del
contrato de la recurrente, sin autorización judicial previa,
no obstante su estado de embarazo y consecuente fuero laboral,
importa un acto ilegal de la recurrida, que conculca su
derecho de propiedad sobre el cargo, por lo que se acoge el
recurso de protección.
C. Santiago, 7 mayo 1997, R.G.J., Nº 203, pág. 191.
C. Suprema, 2 agosto 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5a., pág. 188.

i) Despido injustificado de profesional docente vulnera la


propiedad sobre el cargo.- De los antecedentes acompañados
aparece que el recurrente tiene la calidad de profesional
docente regido por la ley Nº19.070, por lo que su despido ha
sido ilegal y arbitrario al aplicarse la normativa del C. del
Trabajo, por lo que procede acoger el recurso de protección.
C. Suprema, 13 agosto 1997, R.G.J., Nº 206, pág. 42.

j) Cometido funcionario ilegal perturba el derecho a la


función.- Es ilegal el cometido funcionario dispuesto por el
Alcalde de Las Condes mediante instructivo que impone a la
Directora de Obras Municipales el deber de control y
suspensión sobre una obra municipal, liberándola del desempeño
de su cargo, para el cual se designa posteriormente un
subrogante. Tal proceder infringe el artículo 75 de la ley Nº
18.883, pues el cometido no puede significar una suspensión en
el cargo que se sirve y perturba el ejercicio legítimo del
derecho a la función, que asiste a la citada Directora.
C. Santiago, 21 noviembre 1997, R.G.J., Nº 209, pág. 114.

k) Comisión de servicio decretada fuera del marco legal


vulnera la propiedad sobre la función.- El alcalde dispuso una
comisión de servicios para lo cual no estaba legalmente
autorizado y por un plazo mayor que el que permite el artículo
73 de la ley Nº 18.883.
C. Suprema, 29 abril 1997, R.G.J., Nº 202, pág. 54.

l) Infracción a normas que impiden rebajar estatus


funcionario.-
I.- La resolución impugnada infringe normas legales que
impiden rebajar el estatus de un funcionario público, lo que
implica un atentado al Nº 2 del artículo 19 de la
Constitución. La precitada resolución vulnera además el
derecho de propiedad del cargo ocupado por el recurrente.
C. Suprema, 22 enero 1998, R.G.J., Nº 211, pág. 53.

II.- La autoridad recurrida, deberá en forma inmediata,


restituir al recurrente en el ejercicio de las funciones
propias de su cargo que obtuvo por concurso público, en tanto
no se le asignen otras de igual jerarquía.
C. Suprema, 17 marzo 1998, R.G.J., Nº 213, pág. 41.

ll) Medida de destitución.-


I.- Aplicada fuera de casos previstos en el Estatuto
Administrativo.- De acuerdo a lo establecido por el artículo
119 del Estatuto Administrativo, la medida disciplinaria de
destitución sólo puede aplicarse a los casos expresamente
señalados por la ley. Al haberse apartado la autoridad del
principio rector referido ha configurado un acto
administrativo ilegal que afecta el derecho a la estabilidad
del empleo, por lo que procede restablecer el imperio del
derecho en sede de protección.
C. Suprema, 24 mayo 1992, R.G.J., Nº 143, pág. 142. R.D.J., t.
89, sec. 5ª, pág. 22.
C. Suprema, 19 mayo 1997, R.G.J., Nº 203, pág. 75. ( 23)

II.- Ilegal y arbitraria.- De acuerdo a los antecedentes


acompañados al recurso aparece que la medida de destitución
dispuesta por la C.G.R. para ser aplicada a un funcionario
aparece como ilegal y arbitraria por lo que procede invalidar
la resolución recurrida, debiendo un funcionario no
inhabilitado emitir una decisión acerca de la sanción que
procede aplicar en el referido sumario administrativo.
C. Suprema, 22 septiembre 1997, R.G.J., Nº 207, pág. 47. Hay
prevención.

III.- Desproporcionada a la falta que se imputa.- La sanción


de destitución impuesta a funcionario municipal, resulta
excesiva en relación con la falta que se estableció en el
sumario administrativo, por lo que procede sustituirla por una

23
) La sanción de destitución aparece sustentada en un sumario
administrativo ordenado instruir por autoridad competente y tramitado
legalmente por un fiscalizador de la C.G.R., quedando en esta forma
descartada la existencia de un acto ilegal o arbitrario. En la ley Nº
18.883 no existe disposición alguna que impida que mientras el funcionario
goce de una licencia médica no pueda ser afectado por la sustanciación de
un sumario administrativo. (C. Suprema, 22 julio 1993, R.G.J. Nº 157, pág.
58).
La destitución es una sanción que se encuentra contemplada en el
Estatuto Administrativo y su aplicación o de otra menos severa, queda
entregada discrecionalmente al criterio de quien debe aplicarla "tomando
en cuenta la gravedad de la falta cometida y las circunstancias atenuantes
que arroje el mérito de los antecedentes", con excepción de los cuatro
casos referidos en el artículo 119 de dicho Estatuto, en que la autoridad
respectiva "siempre" debe proceder a destituir al funcionario, sin dejarle
otra alternativa. (C. Suprema, 24 julio 1993, R.G.J. Nº 157, pág. 62; C.
Suprema, 10 enero 1994, R.G.J. Nº 163, pág. 47; C. Suprema, 9 mayo 1994,
R.G.J. Nº 167, pág. 54; C. Santiago, 21 agosto 1995, R.G.J. Nº 182, pág.
74).
multa.
C. Suprema, 15 diciembre 1997, R.G.J., Nº 210, pág 73. ( 24)
(25) ( 26)

IV.- Reemplazo de medida disciplinaria.- Los antecedentes del


sumario administrativo no justifican aplicar una medida tan
severa como la de destitución. Junto con dejar sin efecto
dicha medida se aplica al funcionario la disciplinaria de
multa equivalente a un 10% de su remuneración mensual.
C. Suprema, 27 mayo 1998, R.G.J., Nº 215, pág. 25.

m) Traslado o destinación de funcionario ilegal y/o


arbitrario.-
I.- La resolución alcaldicia de traslado de un profesor, sin
cumplir los requisitos que para el efecto prevé el Estatuto de
los Profesionales de la Educación es ilegal y arbitraria.
C. Suprema, 9 junio 1993, R.G.J., Nº 156, pág. 51.
C. Rancagua, 4 mayo 1994, R.G.J., Nº 170, pág. 159. (*)
C. Suprema, 3 septiembre 1997, R.G.J., Nº 207, pág. 53.
C. Suprema, 29 abril 1998, R.G.J., Nº 214, pág. 63.

II.- Resulta evidente que la arbitraria medida de traslado


adoptada por la autoridad municipal, afecta seriamente la
salud psíquica del recurrente.
C. Suprema, 22 diciembre 1997, R.G.J., Nº 210, pág. 60.

III.- Aún cuando la medida de traslado dispuesta por la


autoridad ministerial se enmarca dentro de la ley, ella
resulta arbitraria por cuanto carece de fundamento racional.
C. Suprema, 1 diciembre 1997, R.G.J., Nº 210, pág. 67.

IV.- La destinación involucra una decisión de la mayor


importancia dentro de la carrera funcionaria, y por lo mismo
exige una motivación fundada. De este modo, la destinación
impuesta a la recurrente, que implica un traslado de
residencia a un lugar alejado, sin acreditarse ninguna razón
de buen servicio que la justifique, implica una amenaza al

24
) Sanción impuesta a funcionario público no merece reproche de
ilegalidad o arbitrariedad.- La sanción impuesta al recurrente aparece
aplicada por autoridad facultada para ello, previa instrucción de sumario
administrativo y teniendo en consideración grave infracciones
funcionarias. (C. Suprema, 16 abril 1997, R.G.J. Nº 202, pág. 66).

25
) Nota de demérito a funcionario público.- Cuando ella se consigna
en la hoja de vida de un funcionario público no puede considerarse que
importe un acto ilegal o arbitrario si se han respetado las normas
administrativas correspondientes. (C. Suprema, 14 marzo 1995, R.G.J. Nº
177, pág. 58; C. Suprema, 21 septiembre 1995, R.G.J. Nº 183, pág. 41).

26
) Medida disciplinaria de "separación del servicio" no es ilegal ni
arbitraria.- La medida disciplinaria de "separación del servicio" aplicada
a oficial de Carabineros no merece reproche de ilegalidad por cuanto
encuentra fundamento en el régimen estatutario y tampoco es arbitraria por
cuando lejos de ser caprichosa aparece avalada por antecedentes
razonablemente ponderados.
(C. Suprema, 28 octubre 1998, R.G.J. Nº 220, pág. 64. R.D.J., t. 95, sec.
5ª, pág. 220).
legítimo ejercicio del derecho de propiedad de la recurrente
para la debida estabilidad en su cargo, lo que determina su
arbitrariedad.
C. Santiago, 11 abril 1996, R.G.J., Nº 190, pág. 66.
C. Suprema, 26 noviembre 1996, R.G.J., Nº 197, pág. 33.

V.- Orden de regreso anticipado de un funcionario a Chile


constituye un acto legal pero arbitrario por cuanto ésta debe
adoptarse en casos calificados, lo que no ocurre en la
especie.
C. Suprema, 22 septiembre 1998, R.G.J., Nº 219, pág. 38.

n) Traslado de funcionario municipal se enmarca dentro de


facultades estatutarias.-
I.- La destinación implica prestar servicios en funciones de
la misma jerarquía en cualquier localidad de la comuna o
agrupaciones de comunas en su caso. En autos, dado el carácter
genérico que tiene el nombramiento del recurrente, sin
especificar una función determinada que debe desempeñar, podía
ser destinado en cualquier Dirección de la Municipalidad y el
concepto de jerarquía que emplea el legislador se refiere al
grado y remuneración consecuente y no tiene el carácter
subjetivo que le da el recurrente en cuanto a considerar que
su nueva destinación afecta su dignidad, relevancia y
significación profesional, social y académica, toda vez que
esta interpretación importaría hacer una calificación de esta
naturaleza del cargo que desempeñaba para compararlo con el
que deberá desempeñar, lo cual dependería de factores extraños
a una relación jurídica.
C. Suprema, 22 marzo 2001, R.G.J., Nº 249, pág. 56.

II.- No puede reputarse ilegal ni arbitraria la resolución de


la Corporación Municipal de Desarrollo Social que dispone el
traslado de un docente a otro establecimiento educacional por
cuanto ello lo permite el artículo 42 del Estatuto Docente y
la medida corresponde a la adecuación anual de la dotación de
profesores.
C. Suprema, 11 julio 2001, R.G.J., Nº 253, pág. 32.

ñ) Derecho al ascenso.- Corresponde restablecer el derecho


dando reconocimiento al ascenso que menoscabado ilegalmente
corresponde a funcionaria municipal. ( 27)
C. Suprema, 17 abril 1995, R.G.J., Nº 179, pág. 168.
C. Suprema, 5 diciembre 1995, R.G.J., Nº 186, pág. 38.

o) Derecho a ser designado en un cargo.-

27
) Situación calificatoria de dirigentes gremiales.- No procede
aplicar a los funcionarios exceptuados del proceso calificatorio reglado
en el Estatuto Administrativo -entre ellos los delegados de personal- la
inhabilidad para ascender del artículo 50, letra b) de ese cuerpo legal,
puesto que al disponer el artículo 29 que ellos "conservarán la
calificación del año anterior", demuestra que sí son objeto de evaluación.
Confirma este criterio el artículo 25, inciso 3° de la ley N°19.296,
según el cual la conservación de la calificación respecto de los
dirigentes gremiales regidos por esa normativa, es "para todos los efectos
legales", lo que incluye el derecho al ascenso. (C.G.R., 13 noviembre
1996, R.G.J. Nº 197, pág. 216).
I.- Habiéndose dado cumplimiento a todas las normas legales,
reglamentarias y bases del concurso que se llamó para proveer
el cargo de docente directivo, el Alcalde no estaba autorizado
legalmente para declarar desierto el concurso, incurriendo en
un acto ilegal que vulnera el derecho de propiedad, en cuanto
priva al reclamante de su derecho incorporal a ser designado
en el cargo de Director.
C. Suprema, 14 septiembre 1993, R.G.J., Nº 160, pág. 53.
C. Suprema, 18 abril 1995, R.G.J., Nº 179, pág. 175.
C. Suprema, 28 julio 1998, R.G.J., Nº 217, pág. 50.

II.- El llamado a concurso para proveer un cargo público, no


puede ser dejado sin efecto, por constituir un acto reglado
que, una vez perfeccionado, crea el derecho de los postulantes
a ser seleccionados a su término, y la obligación de la
autoridad de proveer el empleo vacante con quien ocupó el
primer lugar en el concurso.
C.G.R., 4 octubre 1995, R.G.J., Nº 184, pág. 162.

III.- El obrar de la Contraloría Regional recurrida,


consistente en invalidar nombramiento de un profesor que
obtuvo el primer lugar en un concurso de antecedentes, resulta
arbitrario e ilegal y vulnera este derecho.
C. Suprema, 3 julio 2000, R.G.J., Nº 241, pág. 55.

5.- No hay propiedad sobre la función o el cargo.-


a) Ese bien incorporal carece de valor pecuniario.- El derecho
a la función y a la permanencia en el empleo no puede ser
considerado como bien incorporal integrante del derecho de
propiedad, al carecer de un valor pecuniario, ni ser
transmisible ni transferible, atributos propios del dominio.
C. Suprema, 21 enero 1999, R.G.J., Nº 223, pág. 71.

b) La estabilidad cesa por causal legal debidamente


acreditada.- La Municipalidad, en uso de sus atribuciones,
aplicó la medida de destitución conforme a los preceptos
legales que rigen tal cometido y después que se tramitó el
sumario administrativo en contra de los recurrentes; y como el
vínculo jurídico que liga al funcionario público con el Estado
u otro órgano público es una relación estatutaria de derecho
público, unilateralmente regulada por el Estado que, en
consecuencia, no otorga al funcionario ninguna forma de
propiedad sobre su empleo, el recurso de protección intentado
deber ser rechazado.
C. Suprema, 28 mayo 2001, R.G.J., Nº 251, pág. 60.

6.- Dominio sobre el derecho a permanecer en una asociación.-


a) Expulsión arbitraria.-
I.- De miembro de una asociación gremial.- Debe calificarse de
arbitraria la expulsión de un miembro de una asociación
gremial, por cuanto no han sido acreditados los cargos que se
le formulan.
La medida implica privarlo o confiscarle el cupo que
tiene como miembro de la asociación, sin derecho a continuar
desarrollando su trabajo como taxista.
C. Suprema, 19 abril 1999, R.G.J., Nº 226, pág. 33.

II.- De miembro de una institución sin fines de lucro.- De


acuerdo a los antecedentes agregados al recurso aparece que la
expulsión del socio de una corporación sin fines de lucro,
acordada por su directorio, debe calificarse de arbitraria
puesto que se aparta del razonable y adecuado uso de las
facultades correccionales que le fueron otorgadas.
C. Suprema, 6 abril 1999, R.G.J., Nº 226, pág. 36.
C. Suprema, 12 septiembre 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5a., pág.
224.

III.- De socio de una empresa de transporte.- La expulsión de


un socio de una empresa de transporte de pasajeros, sin que
concurra ninguna causal contemplada en los Estatutos debe
calificarse de ilegal y arbitraria y atenta contra el derecho
de propiedad del afectado.
C. Suprema, 20 septiembre 2000, R.G.J., Nº 243, pág. 52.

b) Expulsión de socio de cooperativa.-


I.- Ilegal y arbitraria.- La marginación de un miembro de una
cooperativa, sin seguir el procedimiento que establece el
estatuto de la misma, importa un medio ilegal y arbitrario que
vulnera el derecho de propiedad del afectado.
C. Suprema, 8 octubre 2001, R.G.J., N° 256, pág. 17.

II.- Ilegalidad de acuerdo del consejo administrativo de una


cooperativa afecta permanencia en el cargo.- El acuerdo del
consejo administrativo de la cooperativa recurrida se
fundamenta en una errónea interpretación reglamentaria, por lo
que debe dejarse sin efecto sus efectos en cuanto separan al
recurrente de su cargo en la junta de vigilancia de la
institución.
C. Suprema, 28 diciembre 1999, R.G.J., Nº 234, pág. 34. ( 28)

7.- Derecho de dominio; facultades que confiere a su titular.-


El cierre del perímetro del fundo, la contratación de personal
de vigilancia, el control que la recurrida ejerce en el
predio, la colocación de portones en el camino de acceso, son
actos legítimos a que da derecho el dominio, y si bien pueden
molestar a las personas autorizadas a transitar por sus
caminos, no pueden ser valoradas como atentatorias al
ejercicio de los derechos que los recurrentes estiman
conculcados.
C. Suprema, 7 junio 2001, R.G.J., Nº 252 pág. 44.

8.- Decreto Ley Nº 2695, de 1979.-


a) Objetivos.- La normativa establecida en el referido decreto
ley es excepcionalísima en cuanto permite el reconocimiento,
por una autoridad administrativa de la calidad de poseedor
regular para acceder luego al dominio por la vía de una corta
prescripción de un año, pero requiere del supuesto esencial de
la posesión del inmueble.
C. Valparaíso, 30 noviembre 1994, R.G.J., Nº 175, pág. 186.

28
) Ajustada a la ley.- De acuerdo a los antecedentes aparece que la
expulsión del socio de la cooperativa se acordó con estricto apego a la
normativa correspondiente, por lo que carece de todo asidero la alegación
en el sentido de que se habrían vulnerado los principios del debido
proceso. (C. Suprema, 15 noviembre 2001, R.G.J., Nº 260, pag. 134).
C. Suprema, 31 julio 1995, R.G.J., Nº 181, pág. 49.
C. Suprema, 3 abril 1996, R.G.J., Nº 190, pág. 72. R.D.J., t.
93, sec. 4ª, pág. 84.

b) Es inconstitucional en su totalidad.- Pues crea un sistema


de carácter sustantivo como de índole procesal, cuyos
objetivos y efectos conducen inequívocamente a privar de su
dominio, constitucionalmente garantizado, al titular de este
derecho, sobre la propiedad debidamente inscrita.
C. Suprema, 8 junio 1990, R.G.J., Nº 142, pág. 28. R.D.J., t.
87, sec. 5ª, pág. 86.
C. Suprema, 24 abril 1992, R.G.J., Nº 143, pág. 23.

c) Sus normas no son inconstitucionales.- El decreto ley N°


2.695 contiene un conjunto armónico de disposiciones
especiales encaminadas a regularizar, a sanear el dominio de
la pequeña propiedad raíz, con el propósito como se expresa en
la exposición de motivos de ese cuerpo legal: "De regularizar
la situación del poseedor materia que carece de títulos o que
los tiene imperfectos", añadiendo: "que la legislación vigente
sobre la materia no ha permitido dar solución eficaz al
problema, por lo cual es conveniente modificarla, adecuándose
a la realidad actual y estableciendo un nuevo procedimiento
que dé facultades a la autoridad administrativa para ordenar
la inscripción de los predios a nombre de sus poseedores
materiales que reúnan los requisitos establecidos por la ley,
y que contemple la intervención de la justicia ordinaria sólo
en los casos de legítima oposición o para garantizar los
derechos de los terceros".
El mencionado decreto ley Nº 2.695, como puede
advertirse, se orienta a regir situaciones especiales,
respecto de las cuales no cabe aplicar las disposiciones
ordinarias de la legislación civil, en particular las que
comprenden la denominada "Teoría de la posesión inscrita", que
postula que la inscripción de un inmueble constituye garantía,
requisito y prueba de la posesión, conforme a lo que fluye de
los artículos 686, 696, 702, 724, 728, 730 inciso final, 924 y
2505 del Código Civil, disposiciones que por cierto no están
revestidas de rango constitucional, de modo que nada impide al
legislador modificarlas o apartarse de ellas en situaciones
especiales, creando un estatuto de normas de aplicación
particular por razones de interés público general, como
acontece con el indicado cuerpo legal.
C. Suprema, 25 marzo 2002, R.G.J., Nº 261, pág. 38.

d) Recurso de inaplicabilidad contra sus disposiciones


declarado inadmisible.- Resulta improcedente pretender la
inaplicabilidad del D.L. Nº 2.695, en un juicio pendiente, por
cuanto en dicho pleito no está en conflicto la
constitucionalidad del derecho a que se refiere, sino que los
efectos o consecuencias de los que se crearon con su anterior
aplicación, por lo que corresponde declarar su
inadmisibilidad.
C. Suprema, 31 marzo 1994, R.G.J., Nº 165, pág. 59. R.D.J., t.
90, sec. 2ª, pág. 107.
C. Suprema, 1 julio 1994, R.G.J., Nº 169, pág. 39. Hay voto
disidente.
C. Suprema, 13 mayo 1994, R.G.J., Nº 167, pág. 42.
C. Suprema, 7 diciembre 1994, R.G.J., Nº 174, pág. 41.

e) No rige respecto a tierras indígenas.- El artículo 8º del


D.L. Nº 2.695, de 1979, que excluye de las normas de esa ley a
las tierras indígenas regidas por la ley Nº 17.729, deben
entenderse vigente no obstante la derogación de esta última
por la ley Nº 19.253.
C.G.R., 23 febrero 1999, R.G.J., Nº 224, pág. 124.

f) Sus artículos 2º, 15 y 16 son contrarios a la


Constitución.- Dichas disposiciones abrogan, por una parte,
las normas sobre posesión y dominio establecido en el Código
Civil, destruyendo la garantía de la posesión inscrita que es
presunción de dominio y que son la base de la actual
organización económica y social del país, y contravienen, por
otra, esta garantía constitucional porque privan del dominio
sobre un inmueble inscrito al titular del derecho,
confiriéndoselo sin expropiación previa a un tercero que ha
tenido su posesión durante cinco años.
C. Suprema, 20 agosto 1999, R.G.J., Nº 230, pág. 43. R.D.J.,
t. 96, sec. 5ª, pág. 113.

g) Es improcedente aplicarlo respecto de inmuebles fiscales.-


No procede aplicar el procedimiento de regularización de la
posesión establecido en el D.L. Nº2.695, de 1979, respecto de
los inmuebles que conservan inscripción vigente a nombre del
Fisco, sin perjuicio de las facultades del Ministerio de
Bienes Nacionales para conceder títulos gratuitos de dominio a
los ocupantes de tales terrenos, conforme al D.L. Nº1.939, de
1977.
C.G.R., 16 junio 1997, R.G.J., Nº 204, pág. 222.

h) Normativa sobre prescripción.-


I.- El decreto ley N° 2.695 no contempla normativa sobre la
interrupción civil de la prescripción extintiva, por lo que
procede aplicar los artículos 2518 y 2503 del Código Civil.
Ahora bien, para que la prescripción se interrumpa civilmente
es indispensable que la acción de dominio, se notifique antes
de que se cumpla el plazo de prescripción, en este caso antes
del año.
C. Suprema, 2 enero 2002, R.G.J., Nº 259, pág. 30.

II.- Con los instrumentos públicos acompañados, se hace


completa prueba para demostrar que los demandantes son
poseedores inscritos de cada uno de los inmuebles que reclaman
por la vía de la acción reivindicatoria, los que adquirieron
en virtud del procedimiento contemplado en el D.L. N° 2.695,
inscritos todos en el Conservador de Bienes Raíces.
Habiendo transcurrido más de un año completo de posesión
inscrita sin que la demandada o terceros hayan ejercido las
acciones de dominio que podrían asistirle en contra de los
demandantes, de acuerdo con lo previsto en los artículos 15 y
16 del citado decreto ley, los actores adquirieron el dominio
de sus predios por prescripción y las anteriores inscripciones
de dominio sobre los bienes raíces se entienden canceladas por
el solo ministerio de la ley. Por tanto, los recurrentes son
dueños, cada uno de sus predios, cuya reivindicación impetran.
C. Suprema, 11 julio 2001, R.G.J., Nº 253, pág. 84.
i) Acción de nulidad rechazada.- Su articulo 26 otorga el
plazo de un año desde la inscripción de la propiedad para que
los terceros ejerzan las acciones de dominio que estimen
pertinentes.
Por su parte, el articulo 16 establece un plazo de
prescripción de un año de los derechos reales de dominio,
usufructo, uso o habitación, servidumbres activas e hipotecas.
La eventual contravención a un precepto constitucional es
materia del recurso establecido en el articulo 80 de la
Constitución, pero no es materia de casación.
C. Suprema, 29 mayo 2002, R.G.J., N° 263, pág. 66.

j) Oposición a regularizacion de bien raíz inscrito.-


Constituye un error de derecho sostener que pueden
regularizarse bienes raíces inscritos, toda vez que, si bien
el inciso 2º del articulo 2 del Decreto Ley 2.695 señala que
pueden sanearse inmuebles inscritos, ello es sin perjuicio del
derecho del poseedor que tiene inscripción conservatoria a su
nombre, de oponerse a tal saneamiento de conformidad con lo
dispuesto en el articulo 19 Nº 1 del citado Decreto Ley.
Acreditada la posesión inscrita de la actora respecto del
inmueble que el demandado pretende inscribir a su nombre a
través del procedimiento del referido cuerpo legal, la
sentencia debe acoger la oposición por esta causal y al no
hacerlo infringe dicha norma jurídica, debiendo acogerse el
recurso de casación en el fondo.
C. Suprema, 20 mayo 2001, R.D.J., t. 98, sec. 1a., pág. 121.

k) Gestión administrativa e inscripción a nombre del


solicitante no transfiere el dominio.- La gestión
administrativa establecida en el Decreto ley 2.695 e
inscripción del predio a nombre del solicitante, no lo
transforma en dueño del inmueble, ya que dicha inscripción no
transfiere el dominio sino solo permite adquirirlo por
prescripción al no presentarse reclamo en contrario dentro del
plazo de un año.
Todo lo anterior habilita al dueño del inmueble para
ejercer la acción reivindicatoria dentro del plazo que
establece el articulo 26 del cuerpo legal indicado.
C. Suprema, 28 junio 2001, R.D.J., t. 98, sec. 1a., pág. 146.

l) Requisitos que deben reunirse para solicitar la


regularización de un inmueble.- El Decreto Ley Nº 2695
establece en su artículo 2 los requisitos que deben reunirse
para solicitar la regularización del inmueble a través de ese
cuerpo legal. Sin embargo aparece de manifiesto de su lectura
y de los términos en que las disposiciones se encuentran
redactadas, que no basta que el peticionario reúna los
requisitos exigidos por esa disposición, sino que también es
necesario que no se encuentre demostrado o establecida una
causal de oposición, ya que de ser así la acción no puede
prosperar.
Para invocar la causal de oposición del Nº 1 del artículo
19 del citado Decreto Ley, se requiere sólo detentar la
posesión inscrita y no la posesión material.
C. Suprema, 7 marzo 2000, R.D.J., t. 97, sec. 1a., pág. 39.
ll) Interrupción civil de la prescripción.- El Decreto Ley Nº
2695 no regula la institución de la interrupción civil de la
prescripción extintiva, por lo que es menester recurrir a las
disposiciones que sobre la materia se contienen en el Código
Civil. En consecuencia para que tenga la virtud de interrumpir
civilmente el término que establece la ley y la acción de
dominio se extinga por la prescripción, el interesado debe
necesariamente realizar toda la actividad procesal que se
requiera, para que la demanda se notifique a su contendor
dentro del plazo de un año.
C. Suprema, 27 abril 2000, R.D.J., t. 97, sec. 1a., pág. 82.

m) Derecho del comunero.- El comunero de una comunidad


universal puede, durante la indivisión, reinvindicar su cuota
en una cosa singular, y no necesita para ello el
consentimiento de los demás comuneros.
C. Pedro Aguirre Cerda, 2 agosto 2000, R.D.J., t. 97, sec.
2a., pág. 39.

n) Cancelación de inscripciones.- No procede hacer lugar al


recurso de casación en el fondo que se fundamenta en la causal
1ª del artículo 546 del C.P.P., si la cancelación de las
inscripciones obtenidas fraudulentamente, que ordena el
artículo 9 del Decreto Ley 2.695, no constituye una pena, esto
es, una pérdida o disminución de derechos personales o
patrimoniales del condenado; se trata de una decisión
eminentemente civil, compatible con el objeto que puede
revestir la acción civil en el juicio penal, debiendo incluso
el juez proceder de oficio cuando se ha interpuesto acción
penal y esta es acogida.
C. Suprema, 2 marzo 2000, R.D.J., t. 97, sec. 4a., pág. 54.

9.- Función social de la propiedad.-


a) La regulación del derecho de propiedad se halla sometida al
principio de reserva y dominio legal en dos niveles de
ejercicio de la potestad legislativa.- En especial tratándose
de las limitaciones y obligaciones que pueden imponerse por la
ley al ejercicio del dominio.
El primero de ellos está previsto en los artículos 32 Nº
8 y 60 de la Constitución, siendo de alcance general y de
común aplicación en todos los casos en que ella ha situado en
el dominio de la ley la regulación de una materia.
En cambio el segundo se halla contemplado en
disposiciones constitucionales específicas, siendo necesario
concluir que, en algunas de ellas, la reserva es más absoluta
que en otras.
Este Tribunal sostuvo en el Rol Nº 254 que la
Constitución establece que, en ciertos casos, la regulación de
algunas materias por parte del legislador no debe tener la
misma amplitud y profundidad que otras. Hay situaciones en que
la fuerza de la reserva legal puede ser calificada de absoluta
o relativa. En este último caso, incumbe un mayor campo de
acción a la potestad reglamentaria subordinada, siendo propio
de la ley señalar sólo las bases, criterios o parámetros
generales que encuadran el ejercicio de aquella potestad. ( 29)

29
) Lo anterior ocurre cada vez que la Constitución emplea expresiones
como "con arreglo a la ley", "de acuerdo con las leyes", "con sujeción a
Cuando la Carta Fundamental ha previsto la reserva legal
con carácter más absoluto, la regulación del asunto respectivo
por el legislador debe ser hecha con la mayor amplitud,
profundidad y precisión que resulte compatible con las
características de la ley como una categoría, diferenciada e
inconfundible, de norma jurídica.
En tal situación se exige el desempeño de la función
legislativa con un grado mayor de rigurosidad en la amplitud
de la temática regulada, minuciosidad de la normativa que
dicta, profundidad o grado de elaboración en los textos
preceptivos que aprueba, pronunciamientos sobre conceptos,
requisitos, procedimientos y control de las regulaciones
acordadas y otras cualidades que obligan a reconocer que, el
ámbito de la potestad reglamentaria de ejecución, se halla más
restringido o subordinado.
Abocado al cumplimiento cabal de la exigencia
constitucional explicada, el legislador debe conciliar la
generalidad, abstracción e igualdad de la ley, así como sus
características de normativa básica y permanente, por un lado,
con la incorporación a su texto de los principios y preceptos,
sean científicos, técnicos o de otra naturaleza, que permitan,
sobre todo a los órganos de control de supremacía, concluir
que el mandato constitucional ha sido plena y no sólo
parcialmente cumplido. No puede la ley, por ende, reputarse
tal en su forma y sustancia si el legislador ha creído haber
realizado su función con meros enunciados globales, plasmados
en cláusulas abiertas, o a través de fórmulas que se remiten,
en blanco, a la potestad reglamentaria, sea aduciendo o no que
se trata de asuntos mutables, complejos o circunstanciales.
Obrar así implica, en realidad, ampliar el margen limitado que
cabe reconocer a la discrecionalidad administrativa, con
detrimento ostensible de la seguridad jurídica. ( 30)
Ahora bien, la regulación legislativa del ejercicio del
derecho de propiedad se halla, en variados aspectos, sometida
al principio de reserva y dominio legal, en el sentido dual o
copulativo que ha sido explicado, es decir, tanto en sus
disposiciones comunes o generales, previstas en los artículos
32 Nº 8, 60 y 19 Nº 26 de la Constitución, como en sus
preceptos específicos. Así sucede, por ejemplo, a propósito
del establecimiento de las limitaciones y obligaciones del
dominio, derivadas de la función social que le es intrínseca,
de acuerdo a lo mandado en el artículo 19 Nº 24 inciso segundo
de ella. En efecto, la disposición recién aludida,
concerniente a la propiedad, preceptúa que "Sólo la ley puede
establecer...las limitaciones y obligaciones que deriven de su
función social", mencionando, en seguida, las cinco causales
genéricas, pero taxativas, invocando una o más de las cuales
el legislador se halla habilitado para imponer tales
delimitaciones o restricciones por el motivo advertido.
Donde la Carta Fundamental ha previsto el doble principio

la ley", "de acuerdo a lo que determine la ley" o "en conformidad a la


ley", v.g. en los artículos 10, Nº 4; 24 inciso segundo; 32, Nº 22; 87 y
94 de la Constitución en vigor.

30
) La tesis explicada ha sido sostenida por el T. Constitucional
tambien en la sentencia Rol Nº 325.
de reserva y dominio legal descrito, lo ha hecho con la
deliberada voluntad de fortalecer o reforzar la exigencia que
conlleva ese principio, excluyendo, o restringiendo, cualquier
injerencia de la potestad reglamentaria en la materia. En
consecuencia y con análogo sentido de estricto rigor deberá
ser interpretada y aplicada la norma general de la
Constitución que contempla tal potestad reglamentaria de
ejecución, porque no puede ser regulado a través de ella
cuanto, reiterada y claramente, el Poder Constituyente ha
confiado, con cualidad privativa e indelegable, al dominio de
la ley.
La potestad reglamentaria, en su especie o modalidad de
ejecución de los preceptos legales, es la única que resulta
procedente invocar en relación con las limitaciones y
obligaciones intrínsecas a la función social del dominio. Sin
embargo, menester es precisar que ella puede ser convocada por
el legislador, o ejercida por el Presidente de la República,
nada más que para reglar cuestiones de detalle, de relevancia
secundaria o adjetiva, cercanas a situaciones casuísticas o
cambiantes, respecto de todas las cuales la generalidad,
abstracción, carácter innovador y básico de la ley impiden o
vuelven difícil regular. Tal intervención reglamentaria, por
consiguiente, puede desenvolverse válidamente sólo en función
de las pormenorizaciones que la ejecución de la ley exige para
ser llevada a la práctica. ( 31) ( 32)
T. Constitucional, 9 abril 2003, Rol Nº 370. ( 33)

b) La potestad reglamentaria de ejecución no puede crear


obligaciones que afecten el ejercicio del derecho de

31
) La expuesta ha sido la doctrina sostenida por el T.
Constitucional, entre otras, véase sentencias Roles Nºs 146, 167, 185 y
253.

32
) La mayor parte de la doctrina nacional y extranjera, señala esta
sentencia, comparte la tesis desarrollada. Cita a Enrique Rajevic Mosler
en su monografía "La Propiedad Privada y los Derechos Adquiridos ante la
Planificación Urbana": "Las materias comprendidas en el "dominio legal"
deben ser desarrolladas por preceptos legales hasta el máximo de
determinación posible, esto es, hasta donde lo permita la generalidad que
caracteriza a las leyes, debiendo especificar la ley –además- los
criterios materiales y técnicos que debe utilizar el administrador en sus
decisiones. El papel del reglamento es absolutamente subsidiario, y sólo
puede ejecutar las disposiciones legales: jamás crear nuevas limitaciones
o regulaciones independientes del texto legal. Asimismo, la ley debe
contener suficientes referencias normativas, de orden formal y material,
para generar certeza sobre la actuación administrativa y permitir su
contraste jurisdiccional en forma sencilla". (Revista Chilena de Derecho,
volumen 25, Nº 1 (1998) pp. 109).

33
) El Ministro señor Figueroa fue de parecer de rechazar el
requerimiento, sólo porque su concepto un reclamo de inconstitucionalidad
debe ir necesariamente enderezado a mantener una situación de
constitucionalidad preexistente. De esta manera, si la impugnación de una
norma –de prosperar- no evita una inconstitucionalidad sobreviniente, el
recurso se torna inútil y sin verdadero contenido eventualmente
correctivo. Así, si se impugna una norma esencialmente igual a una
anterior, que subsistirá no obstante tener éxito el reclamo, no tiene
sentido declarar la inconstitucionalidad de la segunda, pues sería una
actividad jurisdiccional sin provecho, desprovista de toda consecuencia.
propiedad, como tampoco configurar los demás elementos.- El
inciso segundo de este precepto señala con lenguaje de
significado claro, perentorio e inequívoco, que sólo la ley
puede establecer las obligaciones inherentes al dominio y que
derivan de su función social. Pues bien, establecer una
obligación es crearla, instituirla o introducirla, por vez
primera, en nuestro ordenamiento jurídico, cumpliendo así el
legislador con el carácter innovador que se predica, en la
doctrina, como uno de los rasgos matrices de la ley en el
derecho positivo.
Establecer, crear o instituir una obligación que afecte
al dominio presupone, lógica e ineludiblemente, que el
legislador no se limite a ello sino que, además, la configure
en sus aspectos y elementos definitorios o característicos,
trazando, con adecuada densidad normativa, en qué consiste el
deber que impone, cuál es el motivo de función social que lo
justifica, cuáles son sus delimitaciones, sobre la base de qué
supuestos fácticos se torna procedente exigirla, cuál es la
autoridad competente para llevarla a efecto y controlarla, a
quiénes y por qué motivos se les exime de ella, etc..
Para cumplir entera y satisfactoriamente con el referido
mandato constitucional el legislador debe evitar incurrir en
meros enunciados normativos, en disposiciones abiertas, en
suma, en normas carentes de la determinación y especificidad
que, como lo ha exigido este Tribunal, son requisitos
esenciales para que la potestad reglamentaria de ejecución se
halle legítimamente habilitada.
Instituir o establecer obligaciones relativas al
ejercicio del derecho de propiedad, e insertarlas en el
estatuto jurídico que le es inherente, constituye una misión
que la Carta Fundamental reserva, con énfasis o vigor especial
e ineludible, al legislador en sentido estricto.
El legislador tiene que llegar al desarrollo de los
principios y normas que dicta con un nivel de minuciosidad
mayor que tratándose de materias en que la reserva legal es
común u ordinaria. Respetando los criterios de generalidad,
abstracción, igualdad, carácter innovador y cualidad básica
que singularizan a la ley en el sistema jurídico, al
legislador le corresponde normar, con amplitud y profundidad,
todo cuanto la certeza o seguridad jurídica exige en relación
con el establecimiento y configuración de las obligaciones que
se imponen al dominio con motivo de la función social que ha
de servir.
Sin llegar al extremo de dictar reglas específicas o
nominativas, la Constitución requiere del legislador, en su
artículo 19 Nº 24 inciso segundo, armonizado con el numeral
26º del mismo artículo, que configure un ordenamiento con
densidad normativa suficiente, tanto sustantiva como
formalmente entendida, de manera que no pueda después el
proyecto o la ley respectiva, ser objeto de una habilitación
excesiva a favor de la potestad reglamentaria de ejecución o,
más grave aún, a raíz de tratarse de una deslegalización,
siempre contraria a la Carta Fundamental por hallarse en ella
prohibida.
T. Constitucional, 9 abril 2003, Rol Nº 370.

c) Las limitaciones y obligaciones que deriven de ella se


establecen por ley ordinaria.- Debe observarse que el numeral
24 del artículo 19 agrega en su inciso segundo preceptos
diferentes que no corresponde confundir. El primero de ellos
es el que señala que "sólo la ley puede establecer el modo de
adquirir la propiedad, de usar, gozar y disponer de ella", con
el que el constituyente ha consagrado que un modo de adquirir
no puede sino provenir de una norma de carácter legal, negando
que pueda originarse en una de otra especie. El segundo
precepto dispone que sólo la ley puede establecer, con
respecto a la propiedad; "Las limitaciones y obligaciones que
deriven de su función social", agregando que esta función
social "comprende cuanto exijan los intereses generales de la
Nación, la seguridad nacional, la utilidad y la salubridad
pública y la conservación del patrimonio nacional". En estos
casos, al no exigir quórum o mayoría especial, la ley
aplicable para estos efectos es de carácter común, en virtud
de ella sólo podrán establecerse limitaciones u obligaciones
para que el derecho de dominio de que se goce se adapte en su
ejercicio a las necesidades derivadas de la función social que
le es inherente".
T. Constitucional, 3 diciembre 1990, Rol Nº 115.
T. Constitucional, 7 marzo 1994, Rol Nº 184, R.D.J., t. 91,
sec. 6ª, pág. 19.

d) Derecho de dominio sólo puede ser limitado por ley (en


relación a prohibición de avisaje caminero).-
I.- Declarado por el Tribunal Constitucional que un decreto
supremo que impone limitaciones al avisaje caminero es
inconstitucional, pues el derecho de dominio sólo puede ser
limitado por ley y siempre que ello derive de su función
social, el recurso de protección resulta improcedente, pues la
sentencia del referido Tribunal no es susceptible de recurso
alguno y remueve el obstáculo al ejercicio del derecho, al
dejar sin efecto el acto impugnado, de pleno derecho.
C. Santiago, 25 mayo 1992, R.G.J., Nº 143, pág. 57.

II.- Las limitaciones al ejercicio del derecho de propiedad


impuestas por una norma reglamentaria a los dueños de fajas
adyacentes de los caminos, impidiéndoles usar de las mismas y
gozar de los legítimos beneficios que podrían aportarles los
contratos de arriendo u otras convenciones que celebraren para
los efectos de propaganda comercial o publicidad caminera,
invade el ámbito propio del legislador, a quien corresponde
exclusivamente determinar el modo de usar, gozar y disponer de
la propiedad y las limitaciones y obligaciones que deriven de
su función social, conforme a los Nºs 24 y 26 del artículo 19
de la Constitución. La ley no ha prohibido la colocación de
letreros de propaganda en las franjas adyacentes de los
caminos, de modo que el decreto supremo que prohíbe la
publicidad y la propaganda comercial en dichas franjas, es
inconstitucional. ( 34)
T. Constitucional, 21 abril 1992, Rol Nº 146, R.D.J., t. 89,

34
) Véase, sobre vigencia del reglamento sobre colocación de
carteles, avisos de propaganda o cualquier otra forma de anuncios
comerciales en caminos públicos, y efectos de la sentencia del Tribunal
Constitucional que declaró inconstitucional el decreto que lo derogaba,
dictamen 027954 de la C.G.R., 12 de noviembre de 1992, R.G.J., Nº 149,
pág. 161.
sec. 6ª, pág. 35.

e) Legalidad urbanística.-
I.- El orden urbanístico está integrado en el concepto de
preservación del patrimonio ambiental e inspira las
limitaciones que la legalidad urbanística impone al ejercicio
del derecho de propiedad, en razón de su función social,
garantizada constitucionalmente. Es por tanto ilegítimo el
ejercicio del derecho de propiedad que vulnera dicha
legalidad.
C. Valparaíso, 15 septiembre 1993, R.G.J., Nº 159, pág. 90.
R.D.J., t. 90, sec. 5ª, pág. 276. ( 35)

II.- No procede regularizar obras construidas irregularmente


aplicando el procedimiento de la ley Nº 19.585, cuando
respecto de esas construcciones existe reclamación escrita
pendiente por incumplimiento de disposiciones urbanísticas por
lo que se rechaza el recurso de protección.
C. Santiago, 20 abril 2000, R.G.J., Nº 238, pág. 90.

III.- No puede prosperar el recurso de protección presentado


por propietarios que se consideran afectados, y que no
hicieron las observaciones en la oportunidad que franquea la
ley durante la tramitación del nuevo Plan Regulador de la
Comuna, si se ha dado cumplimiento a cada uno de los pasos que
dispone tanto la LOC de Municipalidades, como la L.G.U.C.
C. Suprema, 23 enero 2002, R.G.J., N°259, pág. 81.

f) Cesiones de terrenos gratuitas razonables.- Lo son aquellas


inherentes a toda urbanización, pues lejos de constituir un
daño patrimonial para el dueño le reportan un beneficio
pecuniario para él, pues el valor de los terrenos urbanizados,
es superior al valor de dichos terrenos sin urbanizar. Por
otra parte, se efectúan o entran en escena en el caso que el
titular del dominio, por su propia y libre voluntad resuelva
urbanizar. De esta manera se trata de conciliar en forma
prudente y justa los intereses personales del urbanizador con
los de la sociedad toda, arbitrando los medios necesarios para
que el Estado cumpla su fin primordial, cual es el bien común,
mediante la creación de las condiciones sociales que permitan
a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad
nacional su mayor realización espiritual y material posible,
con pleno respeto a los derechos que la Constitución asegura.
T. Constitucional, 15 abril 1997, Rol Nº 253, R.D.J., t. 94,

35
) Plan Regulador Comunal; ilegalidad y arbitrariedad.-
a) La Municipalidad de Las Condes ha incurrido en un acto ilegal al
aprobar el Plan Regulador de esa comuna, en lo que se refiere a
transformar la calle La Piedad en una vía colectora, en circunstancias que
no tiene tal carácter y que ello implica la ampliación de la calle y
consecuencial expropiación de parte de las propiedades de la misma, por
utilidad pública que en este caso tampoco existe, todo ello con infracción
de los artículos 34, 35 y 37 de la L.G.U.C. Tal resolución aprobatoria
perturba y amenaza el derecho de propiedad y la igualdad ante la ley de
los afectados.(C. Santiago, 15 septiembre 1995, R.G.J. Nº 183, pág. 82.)
b) Procede acoger recurso de protección interpuesto en contra de
propietario que altera en forma arbitraria plan regulador de la comuna y
perturba en esta forma derecho de propiedad de un tercero.(C. Suprema, 20
septiembre 1995, R.G.J. Nº 183, pág. 51.)
sec. 6ª, pág. 1.

g) Uso del suelo; limitaciones lícitas impuestas en Plan


Regulador en zona de protección de aeropuerto.- No constituye
expropiación irregular ni limitación injustificada al
ejercicio del derecho de propiedad, las limitaciones
incorporadas al Plan Regulador Metropolitano de Santiago, que
recogen el trazado de las zonas de protección ampliadas
mediante decreto supremo, expedido conforme a lo dispuesto en
el artículo 16 del C. Aeronáutico.
C.G.R., 28 octubre 1994, R.G.J., Nº 172, pág. 170.

h) Artículos incorporados por la ley Nº 18.866 de 1989 a la


Ley General de Servicios de Gas no son inconstitucionales.- La
servidumbre de gasoducto creada en el artículo 12 del D.F.L.
Nº 323 de 1931 tiene naturaleza de servidumbre legal y
administrativa relativa al uso público, tiene como fundamento
el interés general de la Nación, y aparece por lo mismo
enmarcada en la normativa prevista en el inciso segundo del Nº
24 del artículo 19 de la Constitución.
C. Suprema, 6 junio 2000, R.G.J., Nº 240, pág. 59.

10.- Distinción entre privación y limitación al dominio.- El


sustento de la privación es el interés nacional y la utilidad
pública, en cambio el fundamento de las limitaciones al
dominio lo constituye la función social que debe cumplir la
propiedad.
Además, privación supone, según su sentido natural y
obvio "despojar a uno de una cosa que poseía" (Diccionario de
la Lengua Española, 1992, Tomo II, pág. 1969). En igual
sentido se ha fallado que privar a alguien de un derecho
consiste en "apartar a uno de algo o despojarlo de una cosa
que poseía" (Corte Suprema, 27.03.1983, Rev. 80, sección 5º,
pág. 244).
Limitar, en cambio importa "acordar, cerrar, restringir"
(Diccionario de la Lengua Española, 1992, Tomo II, pág. 1258).
De ésta manera las limitaciones suponen el
establecimiento de determinadas cargas al ejercicio de un
derecho, dejándolo subsistente en sus facultades esenciales.
T. Constitucional, 2 diciembre 1996, Roles Nºs. 245 y 246,
R.D.J., t. 93, sec. 6ª, pág. 138.

11.- Derecho a indemnización por limitaciones al dominio.- En


sentencia de la Corte Suprema, Comunidad Galletué con Fisco,
de 7 de Agosto de 1984, Rol Nº 16.743, se planteó el problema
del pago de indemnizaciones por las limitaciones al dominio
impuestas en períodos de normalidad política.
Sobre el particular la Corte Suprema expresó en el
considerando 12º:
"Que la razón de equidad enunciada se refuerza grandemente si
se atiende a que la propia Constitución, junto con reconocer
determinados derechos fundamentales, entre los que se halla el
derecho de dominio, los resguarda estableciendo la
responsabilidad del Estado si ellos se vulneran por acto de la
autoridad, de la administración o por los legisladores,
aludiendo en algunos preceptos concretamente a la obligación
del Estado de pagar los perjuicios; así, el artículo 19º Nº 24
de la Carta Fundamental, después de consignar que nadie puede
ser privado de su dominio o de algunos de sus atributos
esenciales sino en virtud de una ley que autorice la
expropiación, establece el derecho de los expropiados para
cobrar al Estado los perjuicios por los daños patrimoniales
causados; así, el artículo 19 Nº 7 letra i), de la Carta
dispone que una vez dictado sobreseimiento definitivo o
sentencia absolutoria, el que hubiere sido sometido a proceso
o condenado en cualquiera instancia tendrá derecho a ser
indemnizado por el Estado si la Corte Suprema declara
injustificadamente erróneo o arbitrario el acto de
procesamiento o condena; y es particularmente interesante
recordar que a pesar de que el artículo 19 Nº 26 de la
Constitución acepta que las garantías constitucionales puedan
sufrir limitaciones durante los estados de excepción, el
artículo 41 en su Nº 8 prescribe que las requisiciones que se
lleven a efecto en esos estados y que sean permitidas, darán
lugar a indemnización en conformidad a la ley, añadiendo que
también darán derecho a indemnización las limitaciones que se
impongan al derecho de propiedad cuando importen privación de
alguno de los atributos o facultades esenciales del dominio y
con ello se cause daño, y si esto ocurre en dichos estados de
excepción, con tanta mayor razón, por evidente equidad, la
indemnización será procedente si la limitación al dominio es
dispuesta por la ley o las autoridades en estado normal
constitucional y no de excepción.
Entre otros, los artículos 1º, 5º, 7º y 38 de la Carta
Fundamental ponen cortapisas al legislador y a las autoridades
respecto de las garantías constitucionales que ella establece
en favor de los individuos y si éstas son sobrepasadas,
claramente prescribe la responsabilidad del Estado".
Este Tribunal destaca que si la Constitución establece
que en ciertos estados de excepción las limitaciones al
dominio dan derecho a indemnización, con mayor razón deberán
indemnizarse las limitaciones que se establezcan en un período
de normalidad constitucional y que causen daño.
Destaca, además, que constatado el daño, de acuerdo al
artículo 38 de la Constitución, la víctima siempre podrá
demandar los perjuicios a la Administración.
T. Constitucional, 2 diciembre 1996, Roles Nºs. 245 y 246,
R.D.J., t. 93, sec. 6ª, pág. 138.

12.- No sólo se priva del dominio cuando se despoja a su dueño


totalmente de él o de uno de sus atributos o facultades
esenciales, sino también, cuando ello se hace parcialmente o
mediante el empleo de regulaciones que le impidan libremente
ejercer su derecho o uno de sus atributos.- La privación
implica un sacrificio, ablación o destrucción -total o
parcial, efímero o permanente- del contenido o sustancia del
dominio, del bien sobre que recae o de alguno de sus atributos
o facultades esenciales.
Don Enrique Evans de la Cuadra, en su obra "Los Derechos
Constitucionales", Tomo II, pág. 378, de la Editorial Jurídica
de Chile expresa: "Ahora bien, la Constitución de 1980 reduce
el ámbito en que pueden imponerse por ley limitaciones u
obligaciones al dominio. Ello sólo procede cuando estén en
juego, en la situación que el legislador trata de enfrentar,
los intereses generales de la nación, la seguridad nacional,
la utilidad y la salubridad públicas y la conservación del
patrimonio ambiental. Todo otro bien jurídico, cualquiera sea
su importancia o trascendencia, como la difusión de la
propiedad, el interés puramente patrimonial del Estado, el
interés social, el interés de ahorrantes, de afiliados
previsionales, u otros, son muy valiosos y podrán ser
cautelados por preceptos legales que otorguen a organismos
estatales facultades fiscalizadoras, de control o de sanción;
pero la Constitución sólo ha previsto la procedencia de
limitaciones u obligaciones para las muy determinadas
expresiones de la función social del dominio que ha señalado y
toda otra restricción es inconstitucional".
T. Constitucional, 21 agosto 2001, Rol Nº 334, R.D.J., t. 98,
sec. 6ª, pág. 137.

13.- El concepto "intereses generales de la nación" no puede


transformarse en un pozo sin fondo donde caben todas las
restricciones que el legislador quiera imponer a la
propiedad.- "Los intereses generales de la nación" expresan un
bien jurídico que se relaciona directamente con la nación
toda, entera, y jamás, por importante que sea, con un sector
de ella, y que se relaciona, básicamente, con el beneficio
superior de la sociedad política globalmente considerada, como
un todo, sin referencia alguna a categorías o grupos sociales,
económicos o de cualquier otro orden.
Verificar la concurrencia de los elementos que hacen
inobjetable una vinculación con los intereses generales de la
nación, implica apreciar, primero por el legislador y luego
por los tribunales encargados de asegurar la supremacía
constitucional, si existe una exigencia real y actual de la
subsistencia, del desarrollo integral o del progreso de la
nación entera o un requerimiento de soberanía en lo económico,
social o cultural. Para regular otros frentes de problemas que
surjan en la sociedad civil, como los que señalamos al nombrar
algunos bienes jurídicos no comprendidos en la concepción de -
"intereses generales de la nación', el legislador podrá
adoptar otras medidas; pero nunca podrá, de manera
jurídicamente inobjetable, asilarse en un pretendido interés
general para gravar el dominio privado con obligaciones o
limitaciones que el constituyente de 1980 quiso,
deliberadamente, hacer procedentes sólo por vía muy
excepcional." (Enrique Evans de la Cuadra, "Los Derechos
Constitucionales", págs. 378 y 379).
T. Constitucional, 21 agosto 2001, Rol N° 334, R.D.J., t. 98,
sec. 6ª, pág. 137.

14.- Obligación de propietarios colindantes con playas de


otorgar gratuitamente una vía de acceso a éstas, constituye
más que privación una limitación al dominio que afecta las
facultades esenciales de uso y goce; alcance de la expresión
"función social" de la propiedad.- Las limitaciones y
obligaciones al dominio deben ser impuestas por ley y derivan
de la función social que tiene que cumplir la propiedad, y
como bien lo ha dicho este Tribunal, en sentencia Rol Nº 146,
de 21 de abril de 1992, no pueden afectar la esencia del
derecho.
La función social de la propiedad significa que ésta
tiene un valor individual y social por lo que debe estar al
servicio de la persona y de la sociedad. La Constitución
alemana dice: "la propiedad obliga", para hacer notar que el
dominio además de conferir derechos, impone deberes y
responsabilidades a su titular.
Estos deberes y responsabilidades del propietario que
armonizan los intereses del dueño y de la sociedad puede
decirse que constituyen la función social de la propiedad.
El constituyente chileno no ha definido el concepto de
función social y solamente ha señalado cuales son sus
elementos.
Las playas son bienes nacionales de uso público y su uso
pertenece a la Nación toda. En razón de la función social que
debe cumplir el ejercicio del derecho de dominio la autoridad,
en este caso el legislador, puede regular el acceso a dichos
bienes, a través de los predios colindantes, para que no se
desnaturalice el concepto de que son de la Nación toda. Lo que
no puede hacer es privar del derecho de dominio y de sus
atributos esenciales o hacer ilusorio el ejercicio del derecho
por las limitaciones que impone.
Las limitaciones son de tal naturaleza, de acuerdo al
Decreto Supremo Nº 1, de 1996, que constituirían servidumbre
que permitirían verdaderos caminos, tanto para peatones como
para buses o automóviles u otros vehículos motorizados por
terrenos de propietarios que tendrían que soportar esta carga.
Del examen del decreto se advierte que en los terrenos de
los propietarios colindantes a los bienes nacionales de uso
público la autoridad fijará los deslindes, dimensiones y
superficie de la vía, lo que evidentemente causará un daño,
pues se trataría de una limitación al dominio que consistiría
en una servidumbre de tránsito, tanto para peatones como para
vehículos, sin pago de indemnización alguna.
Esta vía de acceso es evidente que causaría una privación
parcial significativa de los atributos del ejercicio del
derecho de propiedad, como son especialmente el uso y el goce
del terreno.
Al no establecer el Decreto cómo se puede hacer uso de la
vía de acceso, ello puede permitir un tránsito peatonal y de
vehículos y obligará a dichos propietarios colindantes a
adoptar una serie de medidas que no hay duda que causarán daño
y además, si bien no les priva del dominio del terreno de la
vía de acceso, se les limitan las facultades de uso y de goce
de tal forma que éstas pasan a constituir en la práctica más
que una limitación una privación parcial del uso y goce al
ejercicio del derecho de dominio.
En este caso no hay privación total del uso y goce pero
si una limitación que hace ilusorio estos atributos del
dominio y que es indudable que en la especie causa daño y que
éste debe ser indemnizado.
T. Constitucional, 2 diciembre 1996, Roles Nºs. 245 y 246,
R.D.J., t. 93, sec. 6ª, pág. 138.

15.- Eliminación de ganado vacuno para prevenir y erradicar


enfermedades.-
I.- Se desestima recurso de protección, sin perjuicio de los
demás derechos que puedan hacerse valer ante autoridad
competente, en razón, exclusivamente, de que con anterioridad
se desestimó una acción análoga interpuesta en contra del
mismo acto.
C. Suprema, 30 enero 2002, R.G.J., Nº 259, pág. 67.
II.- El SAG tiene facultades legales en el ámbito de sus
tareas de fiscalización para el control y erradicación de
enfermedades transmisibles de los animales, para dictar
resoluciones que impliquen sacrificio de reses.
C. Suprema, 24 septiembre 2001, R.G.J., Nº 255, pág. 41.

16.- No contraviene la Constitución una norma que establece


que deberá reconocerse a los pueblos indígenas el derecho de
propiedad y de posesión sobre las tierras que tradicionalmente
ocupan, en cuanto tal disposición tiene un carácter
programático, y su ejecución por el legislador, en todo caso,
deberá ajustarse al orden constitucional.- De la lectura de
esta norma se desprende que ella es programática. En efecto,
el número 1º expresa: "deberán reconocerse", "deberán tomarse
medidas", "deberá prestarse particular atención", "los
gobiernos deberán", "deberán instituirse procedimientos
adecuados en el marco del sistema jurídico nacional", lo que
permite concluir que tales disposiciones responden al tipo de
preceptos no ejecutables con el sólo mérito del tratado. ( 36)
En este entendido, no pueden enfrentarse a la disposición
constitucional del artículo 19, Nº 24, que se refiere a la
protección del derecho de propiedad.
En cuanto a la inconstitucionalidad que se le imputa al
Convenio, en relación a la necesidad de expropiar tierras para
ser entregadas a los pueblos indígenas, además de la razón
antes mencionada, esto es, que el Convenio no ejecuta por si
mismo las medidas sino que invita al Estado a ponerlas en
ejecución, debe precisarse que los procedimientos necesarios
para implementarlas, deben ajutarse al marco del sistema
jurídico nacional en el que, ni la Constitución ni la ley, dan
cabida a expropiaciones para tal efecto.
Por el hecho de ser programática la norma y atendido que
lo que ella propone no queda comprendido en el marco del
sistema jurídico nacional de expropiaciones, el tratado en
esta parte tampoco vulnera el artículo 19, Nº 24, de la Carta
Fundamental.
T. Constitucional, 4 agosto 2000, Rol Nº 309, R.D.J., t. 97,
sec. 6ª, pág. 99.

17.- Una norma que establece que los gobiernos deberán


establecer o mantener procedimientos con miras a consultar a
los pueblos indígenas, a fin de determinar si sus intereses

36
) La norma establece lo siguiente:
"Articulo 14.- 1. Deberá reconocerse a los pueblos interesados el derecho
de propiedad y de posesión sobre las tierras que tradicionalmente ocupan.
Además, en los casos apropiados, deberán tomarse medidas para salvaguardar
el derecho de los pueblos interesados a utilizar tierras que no estén
exclusivamente acaparadas por ellos, pero a las que hayan tenido
tradicionalmente acceso para sus actividades tradicionales y de
subsistencia. A este respecto, deberá prestarse particular atención a la
situación de los pueblos nómadas y de los agricultores itinerantes. 2. Los
gobiernos deberán tomar las medidas que sean necesarias para determinar
las tierras que los pueblos interesados ocupan tradicionalmente y
garantizar la protección efectiva de sus derechos de propiedad y posesión.
3. Deberán instituirse procedimientos adecuados en el marco del sistema
jurídico nacional para solucionar las reinvindaciones de tierras
formuladas por los pueblos interesados". (Convenio 169).
serían perjudicados por la prospección o explotación de los
recursos existentes en tierras de propiedad estatal no es
inconstitucional.- El Convenio se pone en el caso de que el
Estado sea el dueño de las minas y otros recursos del
subsuelo, que es el régimen contemplado por nuestra
37
Constitución. (N° 2, art. 15). ( )
La supuesta inconstitucionalidad se hace consistir que
tal precepto afecta el derecho del Estado sobre los
yacimientos mineros, como también aquel que tienen quienes son
titulares de concesiones mineras, al imponerles limitaciones a
favor de grupos étnicos determinados que van a condicionar la
explotación minera y a exigir compensaciones financieras del
artículo 15° se restringe a su número 2º, que se refiere a la
propiedad del Estado de los minerales o recursos del subsuelo.
La primera parte del número 2º, al igual que las
anteriores, tiene carácter programático. Una situación
similar, por lo demás, u la contempla, en el actual sistema,
el artículo 17 del Código de Minería, que es ley común.
Además, los procedimientos de consulta del Convenio ya se
encuentran incorporados a la legislación interna. ( 38)
Por otro lado, el Código de Minería contempla un claro
procedimiento judicial para constituir las concesiones
mineras, el que garantiza que todos los interesados pueden ser
escuchados frente a una violación de sus derechos.
Puede concluirse, que en esta parte el Convenio no compromete
las bases constitucionales del régimen de concesiones mineras,
ni afecta los derechos de los concesionarios.
La participación a que se refiere el tratado, en esta
parte, debe entenderse en el marco de lo que dispone el
artículo 1º de la Constitución, que consagra el deber del
Estado de "asegurar el derecho de las personas a participar
con igualdad de oportunidades en la vida nacional".
En cuanto a que los pueblos a que se refiere el Convenio
tengan acceso a los posibles beneficios derivados de la
explotación de recursos minerales, y a percibir una
indemnización por cualquier daño que puedan sufrir como
resultado de esas actividades por terceros, el verbo rector de
esta disposición es el que señala el Convenio, al usar las
expresiones "siempre que sea posible", lo que debe entenderse

37
) El texto de la norma del Convenio establece:
"Artículo 15: 1. Los derechos de los pueblos interesados a los recursos
naturales existentes en sus tierras deberán protegerse especialmente.
Estos derechos comprenden el derecho de esos pueblos a participar en la
utilización, administración y conservación de dichos recursos. 2. En caso
de que pertenezca al Estado la propiedad de los minerales o de los
recursos del subsuelo, o tenga derechos sobre otros recursos existentes en
las tierras, los gobiernos deberán establecer o mantener procedimientos
con miras a consultar a los pueblos interesados, a fin de determinar si
los intereses de esos pueblos serían perjudicados, y en qué medida, antes
de emprender o autorizar cualquier programa de prospección o explotación
de los recursos existentes en sus tierras. Los pueblos interesados deberán
participar siempre que sea posible en los beneficios que reporten tales
actividades, y percibir una indemnización equitativa por cualquier daño
que puedan sufrir como resultado de esas actividades". (Convenio 169).

38
) Por ejemplo, los artículos 26 al 31 de la Ley Nº 19.300, sobre
Bases Generales del Medio Ambiente, y artículos 10, 11 y 34 de la Ley
Indígena.
en el sentido de que su aplicación ha de ajustarse al régimen
constitucional y legal de la propiedad minera. Siendo así,
esta disposición, al ser en su esencia programática y al
confirmar el derecho de los pueblos indígenas de acceder a la
propiedad minera, se ajusta a la preceptiva constitucional, no
existiendo reproche que hacerle en este sentido.
También resulta útil destacar que la Constitución no
impide que se impongan limitaciones a la concesión de la
propiedad minera y, en la especie, ellas ya se encuentran
incorporadas a la legislación, entre ellas, la que regula el
medio ambiente.
T. Constitucional, 4 agosto 2000, Rol Nº 309, R.D.J., t. 97,
sec. 6ª, pág. 99.

18.- Una norma que establece que deberá consultarse a los


pueblos interesados siempre que se considere su capacidad de
enajenar sus tierras o de transmitir de otra forma sus
derechos sobre estas tierras fuera de su comunidad no es
inconstitucional.- Los requirentes consideran que este
precepto es inconstitucional por cuanto impone a los chilenos
de origen indígena limitaciones a su derecho de dominio, al
margen de lo que señala la Constitución (art. 19, Nº 24,
inciso 2°).
La Convención establece la consulta siempre que se dé la
condición de que los pueblos interesados tengan capacidad para
transferir sus tierras o transmitir sus derechos sobre ellas.
El Convenio, en consecuencia, desde ya acude
necesariamente al ordenamiento jurídico interno para hacer
efectiva la convocatoria enunciada. Ella se traduce
simplemente en que ese régimen jurídico interno reconozca o no
esa capacidad de enajenar al pueblo interesado.
Si ello es así, esto es, si el pueblo interesado no tiene
la libre disposición de sus bienes, pues su capacidad de
enajenar se encuentra restringida, no es necesaria la consulta
que se propone por la Convención. Ella solo será necesaria en
la medida que la legislación interna otorgue plena libertad de
enajenar al pueblo interesado.
De lo expuesto se deduce que la consulta no opera
automáticamente sino solo, como ya se dijo, en la medida que
la legislación nacional otorgue al respectivo pueblo capacidad
de enajenar o transmitir libremente los derechos sobre las
tierras de que se trata en su calidad de tal.
La Constitución, asegura a todas las personas el derecho
de propiedad en sus diversas especies, entre las cuales ha de
entenderse que queda comprendida la propiedad indígena, la
cual, por su propia naturaleza, tiene características
específicas que han llevado al legislador históricamente a
regular las materias indígenas por medio de la ley. En la
actualidad se encuentra vigente la Ley Nº 19.253, que se
refiere a todo el régimen aplicable a los indígenas. Por otra
parte, ha de tenerse presente que en su inciso 2°, dicho
precepto constitucional dispone que la ley puede establecer
respecto de la propiedad que ampara las limitaciones y
obligaciones que derivan de su función social.
Lo considerado precedentemente se traduce en la lógica
conclusión de que la norma del artículo 17, Nº 2º, del
Convenio, no impone a los chilenos de origen indígena ninguna
limitación nueva a su derecho de dominio ni violenta el
artículo 19, Nº 24, de la Constitución y, por ende, deberá
desestimarse también este motivo de infracción.
T. Constitucional, 4 agosto 2000, Rol Nº 309, R.D.J., t. 97,
sec. 6ª, pág. 99.

19.- Restricción a uso y goce de inmueble ilegal.- En caso de


conflicto entre dos normas, una de rango constitucional -
artículo 19 N°24 de la Constitución, que garantiza el derecho
de propiedad- y otra de carácter reglamentario -contenida en
el Plan Regulador Metropolitano de Santiago- debe prevalecer
la primera.
La restricción para su dueño en el uso y goce de un
inmueble, subsecuente al permiso de edificación relativo a
estanques de almacenamiento de gas licuado concedido a una
empresa del rubro, importa una forma de expropiación que sólo
puede ser salvada dejando sin efecto dicho permiso.
C. Santiago, 3 abril 1997, R.G.J., Nº 202, pág. 86.

20.- Derechos adquiridos.-


a) Bono de reconocimiento.- Si bien la recurrida ha invocado
la facultad legal que tiene para rectificar el monto del Bono
de Reconocimiento, no es menos cierto que aún cuando el
recurrente hubiere hecho efectivamente retiros de
imposiciones, tanto la doctrina administrativa como la
jurisprudencia de los tribunales se ha uniformado para
declarar la irrevocabilidad de los actos administrativos
reglados, especialmente cuando con la revocación se atente
contra derechos adquiridos por particulares al amparo del acto
anterior. Ello debe entenderse sin perjuicio de que el INP
pueda recurrir por el procedimiento que corresponda en sede
jurisdiccional. ( 39)
C. Suprema, 3 abril 1993, R.G.J., Nº 154, pág. 34. R.D.J., t.
90, sec. 5ª, pág. 31.
C. Suprema, 3 junio 1993, R.G.J., Nº 156, pág. 44. R.D.J., t.
90, sec. 5ª, pág. 203.
C. Suprema, 9 mayo 1994, R.G.J., Nº 167, pág. 52. R.D.J., t.
91, sec. 5ª, pág. 102.
C. Suprema, 18 enero 1995, R.G.J., Nº 175, pág. 33.

b) Rebaja unilateral y/o suspensión ilegítima de pensión de


jubilación.- Procede invalidar resolución administrativa que
en forma unilateral y sin que medie intervención del órgano
jurisdiccional ordena dejar sin efecto decreto jubilatorio,
rebajar pensión y/o suspender su pago acogiéndose el recurso
de protección. El acto administrativo por el cual se concedió,
atendido su carácter patrimonial, no puede ser dejado sin
efecto, sin que previamente se haya establecido en el debido
proceso si en la generación de dicho acto, existen vicios que
lo invalidan.
C. Suprema, 13 abril 1994, R.G.J., Nº 166, pág. 38. R.D.J., t.
91, sec. 5ª, pág. 45.

39
) En sentido contrario: El Bono de reconocimiento puede
recalcularse. La ley Nº 18.768 (D.O. 13-12-1988) ratificó las facultades
del INP para el recálculo de los bonos de reconocimiento. (C. Suprema, 15
junio 1994, R.G.J., Nº 168, pág. 50; C. Suprema, 29 abril 1998, R.G.J., Nº
214, pág. 33).
C. Suprema, 23 noviembre 1994, R.G.J., Nº 173, pág. 44.
C. Suprema, 25 marzo 1995, R.G.J., Nº 177, pág. 50.
C. Suprema, 17 mayo 1995, R.G.J., Nº 179, pág. 76. R.D.J., t.
92, sec. 5ª, pág. 119.
C. Santiago, 8 agosto 1995, R.G.J., Nº 182, pág. 80.
C. Suprema, 31 julio 1995, R.G.J., Nº 181, pág. 46.
C. Suprema, 16 noviembre 1995, R.G.J., Nº 185, pág. 86.
C. Suprema, 11 diciembre 1996, R.G.J., Nº 198, pág. 32.
C. Suprema, 23 julio 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5a., pág. 208.

c) Invalidación unilateral de acto administrativo creador de


derecho es improcedente.- Los actos administrativos creadores
de derechos para los particulares no pueden invalidarse
unilateralmente por la Administración invocando errores
propios, menos aún si el actor ha generado derechos
patrimoniales adquiridos por terceros de buena fe, los que
quedan amparados por la garantía constitucional del derecho de
propiedad.
C. Santiago, 27 mayo 1997, R.G.J., Nº 203, pág. 110.

d) Autotutela ilícita de la administración por invalidación de


acto administrativo sin norma legal autorizante.- La
autotutela, por regla general, es contraria a nuestro
ordenamiento jurídico constitucional, y su empleo sólo se
permite excepcionalmente. En ausencia pues de norma
habilitante, el I.N.P. no ha podido invalidar un acto
administrativo que otorga una pensión de invalidez, la que se
incorporó al patrimonio del pensionado, lo que impide su
revisión.
C. Santiago, 24 septiembre 1998, R.G.J., Nº 219, pág. 85.

e) Sobre bien incorporal de accionistas para acordar no


repartir dividendos y capitalizarlos.- La derogación del
inciso 4 del artículo 10 de la Ley 18.401 privaría a los
propietarios de acciones del derecho a que las nuevas
capitalizaciones practicadas con sus dividendos no repartidos
se conviertan en acciones con plenitud de participación
proporcional en los excedentes.
El derecho de los dueños de acciones con preferencia,
para acordar que no se les reparta dividendos y que las sumas
que por tal concepto les hubieren correspondido se capitalicen
por el solo ministerio de la ley y se emitan acciones
preferidas que sí tengan derecho al total del dividendo,
constituye un bien incorporal cuya propiedad la Constitución
asegura.
No es procedente invocar como fuente de afectación de los
intereses generales de la Nación, las consecuencias económicas
que para el Banco Central tendría la aplicación de la norma
que se busca derogar ni fundar en tal supuesta afectación la
privación de un derecho de propiedad.
La facultad para concurrir a la Junta de Accionistas de
acciones preferentes y acordar allí la no repartición de
dividendos no constituye una mera expectativa sino un derecho
plenamente adquirido e incorporado a la propiedad del
accionista.
T. Constitucional, 10 febrero 1995. Rol Nº 207, R.D.J., t. 92,
sec. 6ª, pág. 23. ( 40)

21.- Protección constitucional del "monto global" de las


pensiones.- La modificación unilateral de la base de cálculo
de las pensiones reconocidas por actos administrativos firmes,
efectuada por DIPRECA sin autorización legal alguna vulnera la
Constitución.
No ha podido variarse en relación a los pensionados de
DIPRECA el sistema de quinquenios vigente al momento de
concederse la pensión, por otro sistema diverso del de
quinquenios, como es el de trienios, establecido en el D.L. Nº
805, de 1974.
El "monto global" de la pensión, amparado
constitucionalmente, está referido a su valor adquisitivo y no
sólo a su expresión numérico cuantitativa, que en su base de
cálculo original incluyó los quinquenios, cuya mantención no

40
) Voto de Minoria Ministros Srs. Jordan y Colombo.
"A partir de 1982, el país se vio afectado por una crisis económica
que alteró sustancialmente la normalidad del sistema financiero. Para
normalizar la actividad bancaria y devolver la confianza al público, la
autoridad diseñó una estrategia en cuyo contexto se dictó la Ley 18.401
más tarde modificada por la Ley 18.818. Esta normativa creó una situación
de excepción y de privilegio para los Bancos intervenidos que les permitió
subsistir como entidades financieras destacándose la autorización de
emisión de nuevas acciones que tendrían derecho a dividendos si hubiese
excedentes y otros beneficios para estos nuevos accionistas que se dieron
en llamar populares.
La actividad económica cuyo desarrollo asegura el art. 19, Nº 21, de
la Carta no puede ser contraria al orden público económico y debe
ajustarse a las normas legales que la regulen. Y, en el caso de la
actividad bancaria esta se rige por un estatuto jurídico especial,
encontrándose el principio de la autonomía de la voluntad limitado y
restringido.
Al derogar la ley el inc. 4, del art. 10 de la Ley 18.401 que otorga
la facultad de capitalizar dividendos, impide hacerlo de acuerdo al
mecanismo previsto en ella, pero en ningún caso ello significa que el
accionista no pueda hacerlo de acuerdo a las reglas generales que regulan
el comercio de acciones bancarias. Se trata de un problema económico y no
jurídico puesto que por vía alternativa se llega a la misma conclusión
pero a un precio diferente.
No hay vulneración al derecho de propiedad toda vez que no se priva
al accionista del capital ni de los frutos sino se le limita la facultad
de capitalizar dividendos en las condiciones que otorgaba la Ley 18.401.
La Constitución autoriza la limitación cuando se encuentren comprometidos
los interés generales de la Nación como resulta en la especie.
Las medidas que contiene el proyecto, que alcanzan a los accionistas
que adquirieron sus acciones en condiciones jurídicas diferentes a los
accionistas comunes y a los que se dio una serie de beneficios, entre los
que destaca aquel que les permitió pagar el precio a plazo con reajuste,
en condiciones preferentes, con un mutuo que Corfo les otorgo administrado
por el banco emisor, no pueden asimilarse, en sus efectos, a aquellas que
podrían tomarse en relación a accionistas comunes que han colocado y
pagados sus capitales y que, naturalmente, no podrían verse privados de
los derechos derivados de la plena propiedad de las acciones y que la
Constitución les garantiza.
La ley que deroga el inc. 4, del art. 10 de la Ley 18.401 no afecta
el derecho de dominio garantizado a todas las personas, toda vez que deben
ubicarse en un contexto de disposiciones de excepción y, si así no lo
fuese, sólo se trataría de una limitación a un atributo y no de una
privación.
Esta limitación deriva de la función social a la propiedad y aparece
legitimada por estar comprometido el interés general de la nación dentro
de cuyo concepto se estructuró la tarea de salvamento del sistema bancario
en que están inmersos los accionistas preferentes.
implica un "incremento" de la pensión, sino sólo un acto de
conservación de ese monto global, que trasciende del monto
inicial o nominal de la pensión.
El sistema de quinquenios, una vez incorporado a la base
de cálculo de las pensiones, deviene un beneficio de carácter
permanente, irrenunciable e imprescriptible.
C. Santiago, 24 agosto 1999, R.G.J., Nº 230, pág. 83.

22.- Sólo se encuentra amparado el derecho de jubilar y el


monto global de la misma.- El derecho de propiedad amparado
por la Constitución sobre los beneficios de la seguridad
social, dentro de cuyo concepto está el de jubilación, sólo
ampara el derecho de jubilar y el monto global de la pensión,
por disposición expresa del constituyente, según lo prescrito
en la ley N°18.152. Y como de los antecedentes aparece que al
recurrente se le reconoció el derecho a jubilar fijándosele el
monto de la jubilación conforme a la leyes vigentes al momento
de impetrar el beneficio, y las leyes que tacha de
inconstitucionales no le desconocen su derecho, ni afectan el
monto global inicial de su pensión, no puede sino concluirse
que no contrarían este precepto constitucional por lo que
procede rechazar el recurso de inaplicabilidad.
C. Suprema, 29 enero 2001, R.G.J., Nº 247, pág. 80.
C. Suprema, 30 enero 2001, R.D.J., t. 98, sec. 3a., pág. 36.

23.- Omisión ilegal al no reconocer derechos a pensionados de


la Dirección de Previsión de Carabineros.- De acuerdo a los
antecedentes aparece que se ha incurrido en una omisión ilegal
por parte de la jefatura institucional al no reconocer a
pensionados de la Dirección de Previsión de Carabineros los
derechos que le reconoce el artículo 6º de la ley Nº 18.961.
C. Suprema, 21 septiembre 1999, R.G.J., Nº 231, pág. 30.

24.- Reajustabilidad de pensiones; meras expectativas.- Los


sistemas de actualización de pensiones sólo constituyen meras
expectativas, según lo determinado tanto por la ley Nº 18.152
como por la jurisprudencia. En consecuencia, la suspensión del
mecanismo de reajuste previsto en el artículo 14 del D.L.
2.448 por la ley 18.413, de 1985, antes que el I.P.C. hubiere
alcanzado el porcentaje del 15% se ajusta a derecho. ( 41)
C. Santiago, 7 abril 1992, R.G.J., Nº 142, pág. 63.
C. Santiago, 12 noviembre 1992, R.G.J., Nº 149, pág. 63.
C. Suprema, 28 enero 1993, R.G.J., Nº 153, pág. 118.
C. Santiago, 10 septiembre 1993, R.G.J., Nº 159, pág. 78.
C. Suprema, 12 enero 1994, R.G.J., Nº 163, pág. 31.
C. Santiago, 20 mayo 1994, R.G.J., Nº 167, pág. 57.5
C. Suprema, 27 octubre 1995, R.G.J., Nº 185, pág. 61. R.D.J.,
t. 92, sec. 5ª, pág. 186.

25.- El marco regulatorio que se pretende imponer a los


afiliados al sistema de seguridad social, para que con sus

41
) No existiendo en la especie un derecho adquirido, esto es, un
crédito incorporado al patrimonio del recurrente, debidamente probado, el
artículo cuya inaplicabilidad se pretende pierde toda relevancia jurídica
frente al Acta Constitucional Nº 3 que garantiza el derecho de propiedad y
no la mera expectativa a adquirirlo. (C. Suprema, 17 julio 1981, R.D.J.,
t. 78, sec. 3ª, pág. 35).
cuentas de capitalización individual puedan hacer efectiva su
pensión optando por la modalidad denominada "renta vitalicia",
es inconstitucional.- El conjunto de normas contenidas en los
artículos cuestionados (nuevos incisos 3° y 4° del artículo 61
y el artículo 61 bis) imponen a los afiliados que resuelvan
pensionarse bajo la modalidad de renta vitalicia en severo
sistema regulatorio que importa, como consecuencia, privarlos
de su facultad de disposición del dominio sobre sus fondos
previsionales en el ámbito del Decreto Ley Nº 3.500, ya que lo
despojan de uno de los atributos esenciales de su propiedad
sobre dichos fondos como lo es el escoger con quien
pensionarse bajo la modalidad de renta vitalicia. La
modificación propuesta le impide así elegir aquella
alternativa que más convenga a sus intereses, suplantando, en
último término, por este sistema cerrado de opciones, la
voluntad del afiliado por la establecida en normas legales
que, en definitiva, ejercen por él la facultad de disposición,
inherente al dominio.
En efecto, como se puede apreciar del estudio de las
normas que se pretenden incorporar al Decreto Ley Nº 3.500, el
afiliado que decida pensionarse bajo la modalidad de renta
vitalicia debe recurrir a un sistema sellado de alternativas,
que si éste no desea seguir, no le permite otra posibilidad
que desistirse de su derecho a pensionarse, ya que no otra
cosa importa tener que postergar su decisión, u optar por otra
modalidad que tampoco desea y que es la única que le ofrecen
las modificaciones en proyecto, cual es el "retiro
programado".
T. Constitucional, 21 agosto 2001, Rol Nº 334, R.D.J., t. 98,
sec. 6ª, pág. 137. ( 42)

26.- No se tiene dominio o propiedad sobre la pensión de


invalidez, si tal condición aun no ha sido reconocida por
órgano competente.- No puede asumirse amenazado el derecho de
propiedad a la salud del recurrente, basado en el criterio de
desconocérsele la prerrogativa de gozar de la pensión de
invalidez, pues mientras no se halle afinado el trámite que
incorpore a su patrimonio los efectos de tal condición de
invalidez, no exhibe el recurrente legítimo ejercicio de un
derecho de propiedad que, por ahora, no le asiste.
C. Suprema, 7 noviembre 2000, R.G.J., Nº 245, pág. 28.

27.- Asignación profesional erróneamente reconocida no genera


un derecho adquirido.- El reconocimiento de la asignación
profesional contemplada en los D.L. N°s 479 y 3.551 en virtud
de una constancia errónea, que asimiló su curso de
capacitación a un título profesional universitario, no genera
ningún derecho adquirido sobre la asignación que se le pagó,
como si estuviese en posesión de un título habilitante.
C. Santiago, 10 enero 2002, R.G.J., Nº 259, pág. 85.

28.- Poder adquisitivo del dinero; atributo esencial del


dominio.- Se encuentra ya aceptada en nuestra legislación la
reajustabilidad de las obligaciones de dinero en general, y en

42
) Véase voto de minoría de los Ministros señores Jordán, Alvarez y
Figueroa, en el artículo 19 Nº 18.
particular la relacionada con pago, recuperación o devolución
de impuestos, con algunas exclusiones, que deben entenderse
salvadas en virtud del alcance de la garantía constitucional
referida. Cualquiera sea la forma de reajustabilidad que se
emplee -I.P.C., reconversión en unidades tributarias y otras-
debe conducir a mantener el valor adquisitivo del dinero que
representa el impuesto o su recuperación a la fecha en que
debe pagarse el tributo, única forma de sustentar un sistema
tributario justo. ( 43) ( 44)
C. Santiago, 17 noviembre 1992, R.G.J., Nº 149, pág. 129.

29.- Derecho de propiedad vulnerado.-


a) Pensión de invalidez o beneficio previsional negado.-
Procede acoger recurso de protección ante la negativa
arbitraria para conceder pensión de invalidez parcial, a quien
reúne los requisitos para ello o al devolverse sin tramitar
por el Organismo Contralor la resolución que reconoce
beneficios previsionales a la recurrente, a causa de la muerte
de su cónyuge. ( 45)
C. Suprema, 1 junio 1994, R.G.J., Nº 168, pág. 30. R.D.J., t.
91, sec. 5ª, pág. 106.
C. Suprema, 12 enero 1995, R.G.J., Nº 175, pág. 48.
C. Suprema, 30 diciembre 1993, R.G.J., Nº 162, pág. 23.
R.D.J., t. 90, sec. 5ª, pág. 239.
C. Suprema, 25 abril 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5a., pág. 163.

b) Rebaja de sueldo ilegal.- De los antecedentes tenidos a la


vista aparece que resulta ilegal y arbitraria la resolución de
la autoridad administrativa que sin fundamento desconoce grado
y remuneraciones correspondientes a médicos funcionarios. Los
trabajadores a quienes se les aplique un contrato colectivo
por haber sido parte en un proceso de negociación colectiva de
un sindicato, no se encuentran obligados a hacer el aporte del
artículo 346 del C. del Trabajo, en el evento de desafiliarse
con posterioridad de la organización sindical. Por
consiguiente, el descuento de que han sido objeto sus
remuneraciones vulnera el derecho de propiedad. ( 46)

43
) Artículo 57 del Código Tributario no se aplica a depósitos en
arcas fiscales de carácter judicial.- Se aplica sólo a devoluciones o
imputaciones de sumas ingresadas en arcas fiscales indebidamente o en
exceso o doblemente, a título de impuestos, reajustes, intereses o
sanciones, pero no cuando el depósito en arcas fiscales es de carácter
judicial. (C. Suprema, 19 junio 1997, R.G.J. Nº 204, pág. 210).
44
) Intereses sobre sumas pagadas indebidamente.- Es ilegal la
resolución del SII que rechazó la solicitud del contribuyente en orden al
pago de intereses en la devolución de impuestos cobrados indebidamente, y
que inciden en remanente de crédito fiscal. Otra interpretación
contravendría el espíritu de la ley N°18.430, que fue la de favorecer a los
contribuyentes, y del artículo 57 del C. Tributario. (C. Santiago, 6 enero
1997, R.G.J., Nº 199, pág. 190; C. Suprema, 25 marzo 1997, R.G.J., Nº 201,
pág. 184).
45
) Se acoge recurso interpuesto por cónyuge sobreviviente de
trabajador fallecido en un accidente del trabajo y quien reclama beneficio
contemplado en el artículo 43 de la ley Nº 16.744. (C. Suprema, 14
noviembre 1996, R.G.J., Nº 197, pág. 46. (Hay voto disidente).
46
) Tarifa de locomoción colectiva; alza ilegal.- El acuerdo de la
Asociación de Dueños de Taxibuses para alzar la tarifa escolar a contar de
determinada fecha, implica un acto ilegal que atenta contra el derecho de
C. Santiago, 14 noviembre 1994, R.G.J., Nº 175, pág. 173.
C. Suprema, 17 enero 1995, R.G.J., Nº 175, pág. 53.
C. Suprema, 1 diciembre 1997, R.G.J., Nº 210, pág. 55.

c) Decreto y/o resolución alcaldicio ilegal y/o arbitrario.-


I.- Se acoge recurso de protección interpuesto contra decreto
alcaldicio que en forma ilegal ordena suspender faenas de
construcción debidamente autorizadas y con los respectivos
derechos cancelados, o de aquel que sin fundamento legal ni
técnico que lo respalde ordena la demolición de una
construcción, o de la resolución que interpretando en forma
extensiva la disposición contenida en el artículo 153 de la
Ley Nº 17.105 priva a un establecimiento comercial de patente
de expendio de cerveza. ( 47)
C. Suprema, 27 diciembre 1993, R.G.J., Nº 162, pág. 30.
C. Suprema, 9 diciembre 1993, R.G.J., Nº 162, pág. 32. R.D.J.,
t. 90, sec. 5ª, pág. 288.( 48)
C. Suprema, 29 enero 1996, R.G.J., Nº 187, pág. 77.

II.- Decreto alcaldicio es claramente abusivo, por cuanto


apartándose de la definición de la Ordenanza, califica como
"obra menor" la colocación de una malla protectora en un
edificio.
C. Suprema, 16 noviembre 1999, R.G.J., Nº 233, pág. 31.

III.- De los antecedentes acompañados al recurso, aparece de


manifiesto que la resolución alcaldicia que afecta la
actividad comercial del arrendatario de un quiosco carece de
fundamento legal y resulta, además, arbitraria.
C. Suprema, 16 noviembre 1999, R.G.J., Nº 233, pág. 36.

d) Incautación ilegal de vehículo en proceso por fraude


aduanero.- La orden de incautación de un vehículo sólo puede
ser dictada por el tribunal competente, después de finalizado
el proceso de fraude aduanero y contra el que, con certeza, se
le atribuya participación en ese delito por lo que se acoge el
recurso de protección.
C. Suprema, 17 noviembre 1999, R.G.J., Nº 233, pág. 202.
R.D.J., t. 96, sec. 5ª, pág. 189.

e) Uso y goce de consulta médica perturbado.- Es ilegal y


arbitraria la acción de la clínica recurrida que
unilateralmente limita a un médico, el derecho al uso y goce
de la oficina que ocupa al interior del establecimiento,
mediante el pago de una renta, reduciendo el horario de
atención a sólo la mitad y afectando de este modo su derecho

propiedad, por cuyo motivo debe acogerse el recurso de protección con el


objeto de restablecer el imperio del derecho. (C. Suprema, 1 julio 1993,
R.G.J. Nº 157, pág. 68).
47
) Rechazo de propuesta adjudicada.- Procede dentro del marco de la
ley el Alcalde que rechaza una propuesta, en principio adjudicada,
invocando para ello la transparencia del procedimiento y los intereses
municipales. (C. Suprema, 30 marzo 1993, R.G.J. Nº 153, pág. 36).
48
) En sentido contrario, C.Suprema, 28 diciembre 1994, R.G.J. Nº
174, pág. 66.
de propiedad y al libre ejercicio de su actividad médica.( 49)
C. Santiago, 9 julio 1992, R.G.J., Nº 145, pág. 76. R.D.J., t.
89, sec. 5ª, pág. 211.

f) Bienes comunes; uso indebido.- Procede acoger el recurso de


protección interpuesto en contra de propietario que hace uso y
goce exclusivo de bienes que tienen carácter de bienes
comunes.
C. Suprema, 19 julio 1995, R.G.J., Nº 181, pág. 50.
C. Suprema, 20 septiembre 1995, R.G.J., Nº 183, pág. 44. ( 50)
C. Suprema, 25 noviembre 1997, R.G.J., Nº 209, pág. 65.

g) Derechos de socio suspendidos.- Sufre privación y


perturbación en el derecho a desarrollar su actividad
económica y en el derecho de propiedad que le asiste, el
empresario de transportes que es objeto de suspensión de su
derecho de circular en el recorrido que le corresponde, sin
que se haya acreditado en modo alguno los hechos que
justifican la sanción.( 51)
C. Santiago, 3 julio 1995, R.G.J., Nº 181, pág. 61.
C. Suprema, 28 agosto 1997, R.G.J., Nº 206, pág. 35.
C. Suprema, 6 noviembre 1997, R.G.J., Nº 209, pág. 62.

h) Construcción ilegal.-
I.- Sobre muro medianero sin contar con autorización.- Debe
suspenderse de inmediato la construcción de obras efectuadas
sobre un muro medianero sin contar con los permisos
correspondientes. Además, deberá restablecerse el muro a la
situación pre-existente, a costa del recurrido.
C. Suprema, 22 octubre 1996, R.G.J., Nº 196, pág. 57.

II.- Suspensión de obras.- La empresa ha perturbado el derecho


de propiedad de los vecinos con su construcción, toda vez que
al no prever los posibles daños y adoptar las medidas de
seguridad tendientes a evitarlos, ha ocasionado evidentes
perjuicios a los recurridos, por lo que se suspenden las
obras.

49
) Uso de vía pública que se prohíbe afecta actividad económica.-
Recibida definitivamente una propiedad para ser destinada a bodega, es
arbitraria la prohibición decretada poco después por la Municipalidad de
Viña del Mar para estacionar "camiones a toda hora" en ambas aceras de la
calle en que la bodega se encuentra, restringiendo con ello, sin
fundamentos, el ejercicio de los atributos que respecto de ésta confiere
la autorización al recurrente, incorporados desde ese momento a su
patrimonio. (C. Valparaíso, 14 mayo 1998, R.G.J. Nº 215, pág. 76.)
50
) Las obras que introducen modificaciones a la propiedad común
fueron acordadas dentro de sus facultades por la Asamblea General de
copropietarios, por lo que no pueden ser calificadas de ilegales. (C.
Suprema, 19 julio 1995, R.G.J. Nº 181, pág. 50).

51
) La propiedad o dominio protegido por la Constitución se refiere a
un derecho de directo contenido patrimonial, transferible, transmisible,
renunciable y prescriptible, que puede recaer sobre cosas incorporales,
pero no se extiende a cualquier beneficio, prerrogativa o interés que
corresponda a un titular, por lo que respecto del derecho de propiedad
incorporal invocado (calidad de socio de una corporación) debe ser
rechazado el recurso. (C. Suprema, 9 julio 1997, R.G.J. Nº 205, pág. 68).
C. Suprema, 1 julio 1992, R.G.J., Nº 145, pág. 61. R.D.J., t.
89, sec. 5ª, pág. 178.
C. Suprema, 4 septiembre 1995, R.G.J., Nº 183, pág. 20.
C. Suprema, 31 diciembre 1996, R.G.J., Nº 198, pág. 36.
C. Suprema, 21 octubre 1997, R.G.J., Nº 208, pág. 34.

III.- Realizada sin autorización del dueño del predio.- De los


antecedentes agregados al expediente aparece que el recurrido
ha realizado construcciones de madera en propiedad particular
sin autorización del dueño o arrendatario del predio, por lo
que tales actos constituyen perturbación o menoscabo
arbitrario e ilegal del goce de la propiedad raíz.
C. Suprema, 22 abril 2002, R.G.J., N° 262, pág. 23.

IV.- Demolición de obras construidas en propiedad ajena.-


Establecido que se ha conculcado el derecho de propiedad del
recurrente, procede ordenar la demolición de las obras
construidas en su predio, a costa del recurrido.
C. Suprema, 24 octubre 1995, R.G.J., Nº 184, pág. 75. ( 52)

i) Cerco; construcción; alteración de deslindes; autotutela


ilícita.- Se acoge recurso de protección contra quien
construye ilegalmente un cerco que produce la interrupción del
libre tránsito de los dueños aledaños o que altera la línea de
su emplazamiento original. Los cercos y cierros deben
reponerse y repararse los daños causados. La existencia de un
proceso penal por delito de usurpación no impide la vía de
protección constitucional.
C. Suprema, 18 marzo 1993, R.G.J., Nº 153, pág. 34.
C. Suprema, 30 marzo 1994, R.G.J., Nº 165, pág. 33.
C. Suprema, 7 diciembre 1994, R.G.J., Nº 174, pág. 56.
C. Suprema, 3 enero 1995, R.G.J., Nº 175, pág. 40.
C. Suprema, 27 marzo 1995, R.G.J., Nº 177, pág. 43.
C. Suprema, 14 marzo 1995, R.G.J., Nº 177, pág. 62.
C. Suprema, 31 julio 1995, R.G.J., Nº 181, pág. 39.
C. Suprema, 9 abril 1996, R.G.J., Nº 190, pág. 39.
C. Suprema, 20 mayo 1996, R.G.J., Nº 191, pág. 61. R.D.J., t.
93, sec. 5ª, pág. 222.
C. Suprema, 4 junio 1996, R.G.J., Nº 192, pág. 51.
C. Suprema, 31 marzo 1997, R.G.J., Nº 201, pág. 44.
C. Suprema, 15 diciembre 1997, R.G.J., Nº 210, pág. 64.
C. Suprema, 29 julio 1998, R.G.J., Nº 217, pág. 46
C. Suprema, 4 mayo 2000, R.G.J., Nº 239, pág. 50.

j) Deslinde construido sin conocimiento del vecino.- De los


artículos 842 y 844 del C. Civil se desprende que la
demarcación y cerramiento no pueden hacerse unilateralmente,
sin la venia o autorización del dueño del predio vecino, por
lo que se acoge el recurso de protección. ( 53)
52
) Es ilegal decreto alcaldicio que ordena demolición de obras y
niega patente industrial sin conceder plazo establecido por el artículo 62
de la L.G.U.C.. (C. Suprema, 24 octubre 1996, R.G.J. Nº 196, pág. 51).

53
) Obras fluviales ilegales.- Se acoge el recurso de protección por
cuanto del informe de la Dirección de Vialidad, las obras efectuadas en el
lecho del río y que son impugnadas, fueron efectuadas sin conocimiento de
la autoridad correspondiente y al margen de la legalidad. (C. Suprema, 17
agosto 1994, R.G.J. Nº 170, pág. 49).
C. Santiago, 26 mayo 1993, R.G.J., Nº 155, pág. 61.
C. Suprema, 4 mayo 1994, R.G.J., Nº 167, pág. 50.

k) Cierre de camino ilegal.-


I.- La autoridad de Vialidad ha ejercido facultad legal (art.
26 del D.F.L. N° 850) al exigir a los recurrentes que dentro
de un plazo perentorio regularicen la situación de un camino
público, que actualmente tienen obstruido por un portón
metálico.
C. Suprema, 17 septiembre 2001, R.G.J., Nº 255, pág. 51.

II.- No admite discusión la necesidad de las obras ejecutadas,


en razón del bien común, pero no se puede justificar el
bloqueo de acceso a un predio. Si bien no resulta procedente
reabrir el camino original, tanto más que ha quedado bajo el
nivel del camino, debe ello compatilizarse con el derecho de
ingreso reclamado. La recurrida, a su costa, restablecer dicho
derecho.
C. Suprema, 27 febrero 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5a., pág. 30.
C. Suprema, 17 junio 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5a., pág. 133.
C. Suprema, 23 octubre 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5a., pág.
234.

l) Corte de árboles ubicados en terrenos disputados.-


Intertanto no se resuelva la titularidad del dominio de los
predios, los recurridos deben abstenerse de cortar por sí o a
través de otros todo o parte del bosque o árboles que existan
en esos terrenos.
C. Suprema, 2 octubre 1996, R.G.J., Nº 196, pág. 61.

ll) Postación y alambrado ilegal.- Se acoge recurso de


protección interpuesto en contra de propietario que amenaza y
perturba el derecho de dominio de su vecino al colocar
postación y alambrado sin que haya precedido un juicio de
demarcación. ( 54)
C. Suprema, 15 enero 1997, R.G.J., Nº 199, pág. 79.

m) Servidumbre de tránsito ilegal.- Se acoge recurso de


protección por cuanto el recurrido ha iniciado construcción de
camino de acceso al pirquén en predio ajeno sin dar previo
cumplimiento a las disposiciones del C. de Minería. ( 55) ( 56)

54
) Ordenanza municipal que prohíbe instalación de cables aéreos
ilegal.- Pues en ella se exige permiso de la Superintendencia de
Electricidad y Combustibles, organismo que carece de esta facultad. Tal
actuación vulnera a la actora el libre ejercicio de uno de los atributos
de la concesión que le fuera otorgada legalmente. (C. Santiago, 5 marzo
1997, R.G.J. Nº 201, pág. 70).
55
) Medida de junta de vigilancia que no merece reproche de
ilegalidad.- Medidas de seguridad adoptadas por la Junta de Vigilancia, y
que inciden en el uso de una servidumbre de tránsito, no merecen reproche
de ilegalidad, por cuanto son prudentes y favorecen a todos los usuarios.
(C. Suprema, 20 marzo 1997, R.G.J. Nº 201, pág. 60).

56
) Derechos del dueño del predio dominante en servidumbre de
tránsito.- En la servidumbre de tránsito su titular adquiere dos derechos
C. Concepción, 8 julio 1992, R.G.J., Nº 145, pág. 81.

n) Perturbación de servidumbre.- De los antecedentes aparece


que existe un derecho de servidumbre voluntario y que los
actos denunciados perturban el paso e importan una
57
conculcación al ejercicio del derecho. ( )
C. Suprema, 19 enero 1999, R.G.J., Nº 223, pág. 66.

ñ) Franquicia adquirida.- La decisión del SEREMI de


Transportes de la Región Metropolitana, que se niega a
incorporar al Registro Nacional de Transportes de Pasajeros un
automóvil de alquiler, como taxi colectivo, en uso de la
franquicia especial autorizada por el artículo 3° transitorio
del D.S. N°212 (Transp.), de 1992, concedida respecto de un
vehículo siniestrado y que fue reemplazado por su asegurador
por otro similar, produjo la subrogación real del primer
vehículo por el segundo, conservando su titular el derecho
adquirido a la franquicia ya otorgada, la que no puede ser
desconocida.
C. Santiago, 3 enero 1997, R.G.J., Nº 199, pág. 97.

o) Interpretación contratactual y aplicación de sanción es


competencia de tribunales.-
I.- Es improcedente que una de las partes del contrato proceda
a hacer interpretación de las cláusulas del mismo y a aplicar
sanciones por su incumplimiento, con prescindencia de la
intervención de los tribunales ordinarios de justicia.
C. Suprema, 28 abril 1997, R.G.J., Nº 203, pág.70. R.D.J., t.
94, sec. 5ª, pág. 146.

II.- La autoridad administrativa, ha procedido a interpretar


un contrato privado, sin tener facultades para ello,
ocasionando un perjuicio al contribuyente.
C. Suprema, 15 enero 1996, R.G.J., Nº 187, pág. 139. R.D.J.,
t. 93, sec. 5ª, pág. 33.

fundamentales: a) pasar por el fundo sirviente en la parte sometida a la


servidumbre y b) hacer las obras indispensables para ejercer ésta (arts.
829 y 847 del C. Civil). Si bien es cierto, lo último sólo significa que
únicamente puede ejecutar aquellas obras estrictamente necesarias para
permitir el ejercicio de la servidumbre, ya que otras no pueden llevarlas
a cabo debido a que el dueño del predio sirviente no pierde el dominio del
terreno por donde se ejerce la servidumbre, y el dueño del predio
dominante tampoco lo adquiere, no lo es menos que a juicio de esta Corte,
de los antecedentes reunidos se desprende que la acción del recurrido se
concretó a efectuar obras estrictamente indispensables para el ejercicio
de su servidumbre. Es más, a pesar de ello, el camino aún se encuentra en
muy mal estado, permitiendo con dificultades el paso de vehículos. (C.
Suprema, 8 octubre 2001, R.G.J., Nº 256, pag. 25).

57
) Perturbaciones de carácter transitorio ocasionadas por trabajos
de planta industrial.- La recurrida realiza las labores de mezclado de
cemento, que se refieren al mejoramiento de la Ruta 68. Este tipo de
obras, ocasionan molestias transitorias que son el necesario precio del
progreso y que no pueden ser consideradas ilegales.
El horario de funcionamiento de la planta ha sido establecido con el
fin de reducir las molestias y no puede calificarse como signo de un
funcionamiento ilegal o clandestino. (C. Suprema, 6 marzo 2001, R.G.J., Nº
249, pag. 62).
C. Santiago, 29 octubre 1997, R.G.J., Nº 208, pág. 96.

p) Inmueble subastado erróneamente por no pago de


contribuciones.-
I.- De los antecedentes aparece que existió error al rematar
el inmueble del recurrente por lo que procede dejar sin efecto
las inscripciones y modificaciones de roles correspondientes,
acogiendo el recurso de protección.
C. Suprema, 27 mayo 1997, R.G.J., Nº 203, pág. 204. R.D.J., t.
94, sec. 5ª, pág. 92.

II.- Los antecedentes permiten establecer que el titular de la


concesión minera canceló la patente morosa con antelación a la
fecha en que la Tesorería solicitara el remate de la misma,
por lo que debió excluirse oportunamente. En esta
contingencia, procede declarar la nulidad del remate y de todo
lo obrado con posterioridad.
C. Suprema, 26 marzo 1997, R.G.J., Nº 201, pág. 189.

q) Embargo.-
I.- No puede afectar a socios del contribuyente moroso.- El
Tesorero Provincial al decretar la ampliación del embargo
sobre bienes de propiedad de socios del contribuyente moroso
no se ajustó a las normas relativas al cobro ejecutivo de las
obligaciones tributarias establecidas en el C. Tributario, en
particular en sus artículos 168 y 170, por cuanto tales
medidas de apremio no pueden afectar a terceros.
C. Suprema, 9 abril 1997, R.G.J., Nº 202, pág. 197. ( 58)

II.- Arbitrariedad de receptor judicial al trabar embargo (dos


perritas poodle).- Aquel hizo uso arbitrario de sus facultades
al proceder a trabar embargo sobre dos animales cuya propiedad
era dubitativa.
C. Suprema, 29 agosto 2000, R.G.J., Nº 242, pág. 70.

III.- Resolución judicial que decreta embargo de bienes


adolece de ilegalidad.- Procede acoger recurso de protección
interpuesto en contra de magistrado del Crimen, que decretó
embargo de bienes de quien no es parte en el proceso ni tiene
responsabilidad civil para los hechos que se investigan.
C. Suprema, 25 marzo 1999, R.G.J., Nº 225, pág. 25.

r) Institución bancaria infringe ley al imputar a deuda


depósito a plazo.- La institución bancaria no está facultada
para imputar los depósitos a plazo de dinero que el recurrente
endosó en garantía de créditos, sin cumplir previamente con el
debido procedimiento de la notificación judicial.
C. Suprema, 19 marzo 1998, R.G.J., Nº 213, pág. 33.

s) Derecho a percibir indemnización por parte de profesional


de la Educación.- Incurre en una ilegalidad que afecta el
derecho de propiedad el decreto alcaldicio que niega a

58
) Procedimiento ejecutivo de cobro de impuesto.- El procedimiento
ejecutivo de cobro de impuestos y que consultó una ampliación del embargo,
se encuentra enmarcado dentro de la normativa vigente por lo que no merece
reproche de ilegalidad. (C. Suprema, 11 diciembre 1996, R.G.J. Nº 198,
pág. 178).
profesional de la Educación el derecho a percibir la
indemnización prevista en el artículo 7º de la ley Nº 19.504.
C. Suprema, 27 julio 1998, R.G.J., Nº 217, pág. 57.

t) Enriquecimiento sin causa.- A fin de evitarlo la


institución de enseñanza superior deberá restituir al alumno
las sumas percibidas por concepto de matrícula, arancel y
derechos de grado, debidamente reajustadas.
C. Suprema, 26 junio 1995, R.G.J., Nº 180, pág. 46. R.D.J., t.
92, sec. 5ª, pág. 109.

u) Cobro indebido de consumo de agua.- Se acoge el recurso


deducido por el usuario a quien se formula un cargo indebido
en las boletas de consumo de agua, causándole de esta manera
un detrimento económico.
C. Suprema, 17 octubre 1994, R.G.J., Nº 172, pág. 46.

v) Desalojo ilegal de predio.-


I.- El recurrente no debió ser desalojado de los predios,
atendida la calidad de poseedor material y reputado como
dueño, ya que de los antecedentes del recurso, nadie ha
justificado ser legítimo dueño y el recurrente no fue ni
siquiera parte en el juicio.
C. Suprema, 9 junio 1993, R.G.J., Nº 156, pág. 55.
C. Suprema, 23 octubre 1995, R.G.J., Nº 184, pág. 57.

II.- Debe considerarse ilegal la resolución del juez que


dispone lanzamiento de quienes no son parte en el juicio de
comodato precario.
C. Suprema, 10 junio 1999, R.G.J., Nº 228, pág. 36. R.D.J., t.
96, sec. 5ª, pág. 162.

III.- De acuerdo a los antecedentes acumulados al recurso


aparece que la orden de desalojo impartida por el Gobierno
Provincial carece de fundamento legal, por lo cual procede
dejarla sin efecto a fin de restablecer el imperio del
derecho.
C. Suprema, 10 agosto 1999, R.G.J., Nº 230, pág. 35. R.D.J.,
t. 96, sec. 5ª, pág. 154.

w) Devolución de bienes en custodia del Ejército.- De


propiedad de ex Presidente de la República que se encontraban
bajo su custodia y en poder del Ejército.
C. Suprema, 29 diciembre 1993, R.G.J., Nº 162, pág. 24.

x) Cancelación arbitraria de registro sanitario.- Debe


calificarse de arbitraria la cancelación parcial de un
registro sanitario por parte del Instituto de Salud Pública,
por cuanto no aparece sustentada en reflexiones razonables ni
conduce a una adecuada solución del aparente conflicto entre
el derecho de propiedad del recurrente y el de protección de
la salud.
C. Suprema, 26 agosto 1999, R.G.J., Nº 230, pág. 23.

30.- Derecho de propiedad amenazado.-


a) Omisión arbitraria de compañía aseguradora.- Se acoge
recurso de protección contra compañía aseguradora que negó
cancelar a la Institución Bancaria el seguro de desgravamen,
pudiendo con ello ocasionar la pérdida del bien raíz del
causante.
C. Suprema, 10 marzo 1994, R.G.J., Nº 165, pág. 27. R.D.J., t.
91, sec. 5ª, pág. 231.

b) Negativa a pagar indemnización de seguro de vida a pretexto


de que contrato es nulo.- De conformidad al artículo 558 del
Código de Comercio no es facultativa para la compañía de
seguros pagar o no la indemnización correspondiente, sino que
tiene la obligación de hacerlo mientras no se declare nulo el
contrato de seguros. Permitir lo contrario constituiría un
acto de justicia privada, que es contrario a las normas
mínimas del derecho.
C. Suprema, 3 abril 2001, R.G.J., Nº 250, pág. 49.

c) Derechos de estudiante universitario.- El establecimiento


educacional que se niega a entregar a un alumno un certificado
de concentración de notas por adeudar mensualidades de
colegiatura conculca el derecho de propiedad del recurrente.
C. Suprema, 29 mayo 2002, R.G.J., Nº 263, pág. 11.

d) Resolución de autoridad laboral que ordena enterar


imposiciones.- Perturba y amenaza el derecho de propiedad del
recurrente si antes no se dilucida la naturaleza jurídica de
los servicios que las habrían originado.
C. Suprema, 26 noviembre 1991, R.G.J., Nº 137, pág. 93.
R.D.J., t. 88, sec. 5ª, pág. 281.

31.- Omisión de declarar enfermedades preexistentes obsta a


exigir el pago del seguro de desgravamen.- En el contrato de
seguro de desgravamen, las personas asegurables deben firmar
previamente una declaración de salud y en ella declarar las
enfermedades preexistentes a la cobertura, exigencia que se
funda en el principio de la buena fe, que en el seguro tiene
connotación, no sólo a la época de la formación del
consentimiento sino que incluso al tiempo de las tratativas
preliminares, especialmente al emitirse por el asegurado la
declaración de voluntad que contiene la proposición de
contrato de seguro que ha de celebrarse, como lo previene el
artículo 556 Nº 1 del Código de Comercio, cuyo alcance
sobrepasa las huellas que trazó el artículo 1452 y siguiente
del Código Civil, que describen los vicios del consentimiento,
sancionándose así, no sólo las declaraciones falsas o erróneas
como que el seguro se rescinde además, dice el artículo 557 Nº
1 del Código de Comercio, por las reticencias del asegurado
acerca de aquellas circunstancias que, conocidas por el
asegurador, pudieran retraerle de la celebración del contrato
o producir alguna modificación sustancial en sus condiciones,
por lo que la inteligencia y aplicación del principio de la
bona fidei tiene tanta relevancia en el seguro, como que
importa su consagración como un verdadero imperativo de ultra
bona fidei. De esta manera, la declaración personal de salud
para optar al seguro de desgravamen que firmó en blanco el
asegurado, sin declarar que padecía de la enfermedad diabetes,
no cumplió con la exigencia impuesta de informar sobre el
efectivo estado de salud en que se encontraba el asegurado,
cuyo elemento constituye un factor indispensable para la
debida apreciación del riesgo de muerte a que estaba expuesto
al contratar.
C. Suprema, 7 junio 2001, R.G.J., Nº 252 pág. 48.

32.- Permiso municipal; diferencias con la concesión.-


a) A diferencia de lo que sucede con la concesión municipal
que no puede ser dejada sin efecto, sino por las causales
señaladas en el artículo 30 de la Ley de Municipalidades, el
permiso es esencialmente precario y puede ser modificado o
revocado sin derecho a indemnización.
C. Santiago, 27 mayo 1993, R.G.J., Nº 155, pág. 68.
C. Suprema, 15 enero 1996, R.G.J., Nº 187, pág. 70.

b) Las concesiones que se otorgan de acuerdo a la Ley Nº


18.695, dan derecho preferente del bien concedido en las
condiciones que fije la municipalidad. Sin embargo, ésta podrá
darles término en cualquier momento, si concurre alguno de los
presupuestos que señala la misma disposición, entre los cuales
se encuentran las consideraciones de orden público.
C. Suprema, 8 octubre 1992, R.G.J., Nº 148, pág. 49. ( 59)

c) La Ley Nº 18.695 no distingue las situaciones en que


procede otorgar un permiso o una concesión, limitándose a
señalar (art. 6º, inciso 3º) que se podrán otorgar concesiones
para la prestación de determinados servicios municipales o
para la administración de establecimientos específicos que
posean o tengan a cualquier título.
El Concejo no tiene facultades para modificar por su
propia iniciativa una concesión, atribución que corresponde
ejercer al Alcalde, con acuerdo de dicho organismo.
C.G.R., 11 julio 1994, R.G.J., Nº 169, pág. 175.

33.- Permiso de pesca.-


a) Derechos que confiere.- La naturaleza de los derechos que
un permiso de pesca incorpora al patrimonio del beneficiario
es materia que debe determinarse en procedimiento
jurisdiccional bilateral, conforme a un principio del justo
proceso.
El beneficiario de una autorización de pesca no puede
calificarse como "tercero", porque es el sujeto que motiva el
acto; si lo son los adquirentes del producto de la pesca mal
obtenida por una autorización inválida, o los procesadores de
la misma, distintos al beneficiario. ( 60)

59
) El contrato de concesión de servicio público es aquel en que la
administración -que recibe el nombre de concedente- confía a un tercero
denominado concesionario, la gestión de un determinado servicio,
funcionalmente considerado, para que por su cuenta y riesgo otorgue
prestaciones a cambio de una determinada contribución. Voto disidente. (C.
Pedro Aguirre Cerda, 27 noviembre 1995, R.G.J. Nº 185, pág. 98).
60
) Derechos de empresarios pesqueros no vulnerados.- De acuerdo a los
antecedentes agregados al recurso aparece que la resolución de la
autoridad del Servicio Nacional de Pesca, no puede calificarse de ilegal
ni de arbitraria, sino que complementaría de la legislación vigente. (C.
Suprema, 14 noviembre 1995, R.G.J., Nº 186, pág. 147).
Cuota anual de captura de merluza no vulnera actividad empresarial.-
El decreto del Ministerio de Economía que establece una cuota global anual
de captura para el recurso merluza del sur en las aguas interiores por los
períodos que indica, representa una actuación administrativa típica de ese
órgano, que no pretende asumirse como empresario particular. (C. Suprema,
20 junio 2000, R.G.J. Nº 240, pág. 80. R.D.J., t. 97, sec. 5ª, pág. 92).
C. Suprema, 9 julio 1993, R.G.J., Nº 159, pág. 180.

b) Caducidad de permiso de pesca sin previa audiencia del


afectado ilegal.- Como lo ha sostenido en oportunidades
similares esta Corte, la autoridad recurrida no puede
invalidar un acto suyo unilateralmente y sin escuchar al
afectado que de buena fe ha creído gozar del permiso o
autorización de pesca.
C. Suprema, 22 abril 1997, R.G.J., Nº 202, pág. 58.

34.- Derechos del concesionario.-


a) Conculcados por acto ilegal y/o arbitrario.-
I.- Se acoge el recurso interpuesto en contra de acto ilegal
de un Alcalde, que perturba el derecho a la propiedad de
concesión administrativa y el ejercicio de desarrollar
actividad económica lícita.
C. Suprema, 4 marzo 1987, R.G.J., Nº 81, pág. 23.
C. Suprema, 8 marzo 1994, R.G.J., Nº 165, pág. 43. R.D.J., t.
91, sec. 5ª, pág. 58.

II.- Se acoge el recurso interpuesto contra un decreto supremo


que pone término a convenio de administración de
establecimiento educacional, en atención a que los fundamentos
del acto administrativo no aparecen razonablemente
acreditados.
C. Suprema, 10 marzo 1994, R.G.J., Nº 166, pág. 165. R.D.J.,
t. 91, sec. 5ª, pág. 42.

III.- Los dueños de las plantas revisoras técnicas son


titulares de un contrato de concesión de utilidad pública, por
lo que no pueden ser clausuradas por decisión unilateral de la
autoridad municipal, sin causa justificada.
C. Suprema, 18 julio 1994, R.G.J., Nº 169, pág. 57.

IV.- Resolución Ministerial que en forma intempestiva ordena


caducar contrato de concesión, vulnera derecho de propiedad
sobre bien incorporal.
C. Santiago, 30 octubre 1991, R.G.J., Nº 136, pág. 64. R.D.J.,
t. 88, sec. 5ª, pág. 333.

V.- La caducidad de una concesión dispuesta por decreto


alcaldicio no opera de pleno derecho, sino que requiere ser
declarada judicialmente, por lo que se deja sin efecto dicho
decreto ilegal y arbitrario.
C. Valparaíso, 18 mayo 1998, R.G.J., Nº 215, pág. 79.

VI.- La autoridad edilicia y el Concejo Municipal incurrieron


en un acto arbitrario al caducar en forma anticipada y sin
causa legal la concesión de explotación de parquímetros.
C. Suprema, 27 septiembre 2000, R.G.J., Nº 243, pág. 44.

VII.- Si bien el contrato de concesión contemplaba una


cláusula que permite a la Municipalidad poner término
anticipado a la concesión, ello no es posible legalmente, si
se ha celebrado una transacción sobre el particular.
C. Suprema, 2 enero 2002, R.G.J., Nº 259, pág. 59.

VIII.- Encontrándose acreditado que la autoridad municipal


adjudicó a la sociedad recurrente el servicio licitado, a
través del decreto alcaldicio correspondiente, que suscribió
el contrato respectivo y que fue enterada la garantía en el
municipio por la adjudicada, se debe concluir que en la
especie se está en presencia de un contrato legalmente
celebrado, que produce plenos efectos por lo cual estos
ingresaron al patrimonio de los contratantes, no siendo
jurídicamente posible dejarlo sin efecto en forma unilateral
ni aun bajo pretexto de hacer uso la autoridad de una
pretendida potestad invalidatoria.
C. Suprema, 23 mayo 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5a., pág. 284.

b) Termino de la concesión ajustada a la ley.- Se enmarca


dentro de la normativa contemplada en los artículos 65 letra
i) de la ley Nº 18.695 en concordancia con el inciso 3° del
artículo 36 del mismo cuerpo legal, el decreto alcaldicio que
pone término a la concesión sobre bien nacional de uso
público, por cuanto se encuentra acreditado que existen
innumerables reclamos de los vecinos del sector donde funciona
el restaurante por los ruidos molestos proveniente del
referido establecimiento, a altas horas de la madrugada, lo
que deja de manifiesto el incumplimiento al compromiso
adquirido por el recurrido de no provocar dichas
incomodidades.
C. Suprema, 4 junio 2002, R.G.J., N° 264, pág. 51.

c) Negativa arbitraria para otorgar beneficio contemplado en


concesión administrativa.- Procede acoger el recurso de
protección ante la negativa arbitraria de la autoridad de
transporte, para reemplazar bienes incorporados a la
concesión.
C. Suprema, 19 abril 2000, R.G.J., Nº 238, pág. 35. R.D.J., t.
97, sec. 5ª, pág. 147.

35.- Es ilegal y arbitraria resolución municipal que caduca


patente de alcoholes por existir colegio particular a menos de
cien metros del expendio.- La prohibición de funcionamiento de
cantinas, bares o establecimientos afines a menos de cien
metros de establecimientos educacionales, está referida a
establecimientos de educación pública, tal y como lo expresa
el tenor literal de la norma, por lo que un establecimiento
particular no está comprendido en la norma, siendo entonces
arbitrario e ilegal la caducidad de la patente de alcoholes.
C. Suprema, 30 noviembre 2000, R.G.J., Nº 245, pág. 47.

36.- Autotutela ilícita.-


a) Derechos del arrendatario vulnerados por el arrendador.-
I.- Se acoge el recurso de protección motivado por la actitud
arbitraria del arrendador quien ha procedido a cortar el
suministro de energía eléctrica, gas y agua potable a su
arrendatario, transgrediendo una de las obligaciones que le
impone el contrato de arriendo o que cambia la chapa de acceso
a la pieza arrendada por aquél impidiéndole el acceso, o del
arrendador que procede por vías de hecho a retirar bienes
muebles del deudor para luego liquidarlos y pagarse de las
rentas de arrendamiento. Todo ello porque nuestro ordenamiento
no permite, por regla general, los actos de autotutela. ( 61)
C. Concepción, 2 julio 1992, R.G.J., Nº 148, pág. 113.
C. Concepción, 29 octubre 1992, R.G.J., Nº 148, pág. 63.
C. Santiago, 21 diciembre 1992, R.G.J., Nº 150, pág. 50.
C. Suprema, 28 septiembre 1993, R.G.J., Nº 159, pág. 54.
C. Suprema, 27 octubre 1993, R.G.J., Nº 161, pág. 60.
C. Suprema, 25 enero 1995, R.G.J., Nº 175, pág. 59.
C. Suprema, 13 marzo 1995, R.G.J., Nº 177, pág. 33.
C. Suprema, 16 octubre 1995, R.G.J., Nº 184, pág. 55.
C. Suprema, 19 octubre 1995, R.G.J., Nº 184, pág. 65.
C. Santiago, 4 diciembre 1995, R.G.J., Nº 186, pág. 58.
C. Suprema, 16 enero 1996, R.G.J., Nº 187, pág. 59.
C. Suprema, 20 enero 1996, R.G.J., Nº 191, pág. 56.
C. Santiago, 11 junio 1996, R.G.J., Nº 192, pág. 66.
C. Santiago, 9 enero 1997, R.G.J., Nº 199, pág. 91.

II.- El desalojo del arrendatario y su grupo familiar es


abiertamente ilegal porque constituye un acto de fuerza y de
autotutela que atenta contra el legítimo derecho del
recurrente de usar y gozar la casa arrendada, mientras
subsista el contrato de arriendo.
C. Suprema, 29 febrero 2000, R.G.J., Nº 236, pág. 167.

III.- La circunstancia de que el arrendatario adeude rentas


del arrendamiento no habilita al arrendador para expulsarlo
del bien material del contrato por vías de hecho.
C. Suprema, 10 julio 2001, R.G.J., Nº 253, pág. 19.

IV.- La conducta del arrendador en orden a impedir al


arrendatario el acceso al inmueble arrendado, por estar éste
en mora en el pago de la renta, implica una autotutela
prescrita por el ordenamiento positivo.
C. Suprema, 3 agosto 1999, R.G.J., Nº 230, pág. 39.

V.- Existiendo juicios de naturaleza civil y criminal


pendientes, resulta ilegal y arbitraria la acción de
autotutela ejercida por titulares del dominio de un local
comercial en contra de la tenedora del mismo.
C. Suprema, 24 noviembre 1998, R.G.J., Nº 221, pág. 43.

VI.- Cuando el legislador expresa como condición que el mero


tenedor haya sido "violentamente despojado" de la mera
tenencia del inmueble, está aludiendo, desde luego, a la
privación de lo que se tiene en esa calidad.
Empero, refiere también a la necesidad de que esa
privación se logre por vías de hecho, o sea, no sólo a través
de actos puramente compulsivos o de fuerza sino que, además,
por medio de conductas que alteran el estado natural de las
cosas o la situación de hecho preexistentes y que involucran
autotutela, esto es, ejecutadas con prescindencia del

61
) Omisión arbitraria e ilegal de ocupante de un departamento.- Se
debe reputar como ilegal y arbitraria la omisión en que incurre el
arrendatario de un departamento que al no reparar filtraciones de su baño,
causa perjuicios materiales al ocupante del departamento ubicado en el
piso inferior del edificio. (C. Suprema, 7 mayo 1992, R.G.J., Nº 143, pág.
54).
ordenamiento jurídico para vencer la resistencia del
querellante.
C. Suprema, 22 noviembre 2001, R.D.J., t. 98, sec. 1a., pág.
267.

b) Corte ilegal de servicios domésticos.- Los antecedentes


agregados al recurso permiten dar por establecido que la
medida adoptada por el administrador del edificio y su Junta
de Vigilancia, en orden a cortar el agua, merece el reproche
de ilegal y arbitraria.
C. Suprema, 3 agosto 1995, R.G.J., Nº 182, pág. 36. ( 62)

c) Rechazo de acto que implica autotutela laboral.-


I.- La circunstancia de haber puesto término a la relación
laboral, no habilita al empleador para ingresar a las
habitaciones que le sirven de morada al trabajador a título de
regalías según el contrato.
C. Suprema, 26 mayo 1999, R.G.J., Nº 227, pág. 156.

II.- Aun cuando el contrato de trabajo haya expirado, no es


procedente privarlo en forma unilateral de los servicios de
energía eléctrica y teléfono correspondientes a la casa
habitación que ocupaba como regalía laboral, por mientras no
exista resolución judicial que ordene la restitución del
inmueble.
C. Suprema, 23 noviembre 1999, R.G.J., Nº 233, pág. 33.

d) Derechos de cuenta correntista vulnerados por el banco.-


I.- Cierre improcedente.- Se acoge recurso contra la
Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras, que
excediéndose de sus facultades legales dispuso el cierre de
una cuenta corriente bancaria, conculcando el derecho de
propiedad que sobre ella tenía su titular.
C. Suprema, 31 agosto 1992, R.G.J., Nº 149, pág. 149. ( 63) ( 64)

II.- Cheque; protesto erróneo.- Se acoge recurso interpuesto


en contra de un Banco que procedió a protestar un cheque por
estar mal extendido, interpretando en forma abusiva la ley y
lesionando en esta forma el derecho de propiedad del

62
) Suspensión de suministro de agua potable por no pago de consumo.-
De los Estatutos del Comité de Agua Potable Rural El Colorado, se infiere
la facultad para suspender el suministro de agua potable por lo que el
recurso de proteccion debe ser rechazado. (C. Suprema, 12 octubre 2000,
R.G.J. Nº 244, pág. 56. R.D.J., t. 97, sec. 6ª, pág. 209).
63
) Voto de minoría del fallo de la C. de Apelaciones confirmado por
la C. Suprema. Hay dos votos disidentes.
64
) El contrato de cuenta corriente bancaria es de adhesión, porque si
bien se encuentra definido y regulado en nuestro derecho positivo (arts. 1°
y 6° del DFL Nº 707-82 y 611 del C. de Comercio) incorpora usos y
costumbres, entre ellos una cláusula ordenada por la Superintendencia del
ramo que faculta a los bancos para poner fin a la cuenta cuando lo estimen
conveniente, y que se contiene en las "Condiciones Generales" del
contrato, que son aceptadas por las partes. En consecuencia, no es ilegal
ni arbitraria la decisión unilateral del Banco de poner término a un
contrato de cuenta corriente, sin expresión de causa, atendido además el
carácter de "intuito personae" que aquél reviste. (C. Santiago, 2 abril
1992, R.G.J., Nº 142, pág. 79). (Hay voto disidente).
beneficiario del mismo.
C. Suprema, 31 agosto 1992, R.G.J., Nº 146, pág. 44.

III.- Disposición por parte de institución bancaria de fondos


de cuenta-correntista.- Resulta ilegal y arbitraria la
disposición de fondos del titular de cuenta corriente por
parte de la institución bancaria, que a través de este
procedimiento procura resarcirse del perjuicio patrimonial que
experimenta por error de uno de sus funcionarios.
C. Suprema, 29 enero 2000, R.G.J., Nº 236, pág. 175. R.D.J.,
t. 97, sec. 5ª, pág. 55.

IV.- Resguardo de los depósitos de cuenta bancaria.- Los


valores depositados en una cuenta bancaria especial reciben
resguardo especial del legislador por estar destinados a las
necesidades primarias de su dueño o poseedor, por lo que la
institución bancaria no puede disponer de ellos sin
consentimiento del depositante.
C. Suprema, 6 junio 2000, R.G.J., Nº 240, pág. 70. R.D.J., t.
97, sec. 5ª, pág. 103.

V.- Anulación de acto por autoridad administrativa.- Permitir


al agente público anular un acto perjudicando derechos
generados por él importa constituirlo en tribunal y, por
tanto, en una comisión especial, pues sólo un tribunal puede
declarar que un derecho ha sido ilegítimo y, por ende, sólo
aparentemente adquirido.
C. Suprema, 26 marzo 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5a., pág. 73.

37.- IVA; Iva a exportador; crédito fiscal; devolución.- ( 65)


a) Sin reajuste.- Tesorería al devolver el dinero
correspondiente a recuperación del IVA sin reajustes ha
incurrido en ilegalidad que procede restablecer en sede de
protección.
C. Suprema, 5 mayo 1992, R.G.J., Nº 143, pág. 120. R.D.J., t.
89, sec. 5ª, pág. 117.
C. Suprema, 23 septiembre 1993, R.G.J., Nº 159, pág. 170.
C. Suprema, 28 octubre 1993, R.G.J., Nº 160, pág. 129.
C. Suprema, 27 septiembre 1994, R.G.J., Nº 171, pág. 164.

b) Retención indebida de cheque.- Incurre en omisión ilegal el


Tesorero Regional que se abstiene de girar y entregar el
cheque por devolución de IVA a exportador, después de vencido
el plazo fatal de que disponía el SII para ejercer sus
facultades.
C. Santiago, 24 noviembre 1992, R.G.J., Nº 149, pág. 133.
C. Santiago, 29 marzo 1993, R.G.J., Nº 153, pág. 113.
C. Santiago, 17 noviembre 1992, R.G.J., Nº 153, pág. 124.
C. Suprema, 28 diciembre 1993, R.G.J., Nº 162, pág. 115.
C. Suprema, 23 marzo 1994, R.G.J., Nº 165, pág. 117.
C. Suprema, 10 marzo 1994, R.G.J., Nº 165, pág. 121.

65
) Devolución de impuesto provisional.- Se rechaza el recurso por
cuanto no ha habido de parte del SII acto ilegal o arbitrario al negar
devolución de impuesto. (C. Suprema, 20 abril 1995, R.G.J., Nº 184, pág.
148).
C. Suprema, 12 junio 1996, R.G.J., Nº 192, pág. 164.
C. Suprema, 21 enero 1998, R.G.J., Nº 211, pág. 212.

c) No existe propiedad sobre IVA.- Al recurrente no le asiste


ningún derecho de dominio sobre el IVA que debe recargarse en
sus operaciones de venta y que deben soportar sus compradores,
ya que el referido tributo se encuentra establecido en
beneficio fiscal siendo el vendedor un mero recaudador de
éste.
C. Suprema, 15 diciembre 1993, R.G.J., Nº 162, pág. 128.

d) Improcedente respecto de contribuyente sujeto a


investigación.-
I.- No ha existido ilegalidad ni arbitrariedad imputable al
SII, al negarse a cursar la solicitud de devolución del IVA a
exportador si el contribuyente se encuentra sujeto a
investigación.
C. Suprema, 7 julio 1994, R.G.J., Nº 169, pág. 146.
C. Suprema, 5 septiembre 1994, R.G.J., Nº 171, pág. 168.
C. Suprema, 22 julio 1997, R.G.J., Nº 205, pág. 187.
C. Suprema, 20 noviembre 1997, R.G.J., Nº 209, pág. 199.
C. Suprema, 26 febrero 1998, R.G.J., Nº 212, pág. 160.
C. Suprema, 18 marzo 1998, R.G.J., Nº 213, pág. 204.

II.- No es ilegal ni arbitraria tal negativa, intertanto no se


resuelva la investigación dispuesta por el SII para determinar
el origen de las operaciones que motivaron el impuesto.
C. Suprema, 16 abril 1997, R.G.J., Nº 202, pág. 193. ( 66)

e) Presentación extemporánea.- Se rechaza por extemporáneo el


recurso de protección por cuanto las solicitudes de IVA
exportador fueron resueltas con mucha antelación al libelo
cautelar.
C. Suprema, 13 julio 1995, R.G.J., Nº 181, pág. 155. ( 67)

f) Retención de parte del IVA ilegal.- De acuerdo a los


antecedentes agregados al recurso es ilegal y arbitraria la
resolución del Director Regional del SII en orden a retener al
contribuyente la parte correspondiente al IVA, por lo que
corresponde el alzamiento inmediato de tal medida. ( 68)
C. Suprema, 20 septiembre 1995, R.G.J., Nº 183, pág. 164.
C. Santiago, 18 julio 1997, R.G.J., Nº 205, pág. 191.
C. Suprema, 25 marzo 1998, R.G.J., Nº 213, pág. 207.

g) Retención indebida de crédito fiscal.- Por no ajustarse a

66
) En el mismo sentido C. Suprema, 16 abril 1997, Rol Nº 4.255-96.
67
) Procede acoger el recurso sólo en cuanto el Tesorero debe dictar
la resolución emplazando al exportador, a fin de que el contribuyente
pueda ejercer el derecho que le reconoce el artículo 6º, inciso 4º, de la
ley Nº 18.480. (C. Suprema, 24 abril 1995, R.G.J, Nº 178, pág. 196).
68
) Suspensión del pago del IVA ajustado a la ley.- El artículo 6° del
C. Tributario faculta al Director del SII para impartir instrucciones y
dictar órdenes para la aplicación y fiscalización de los impuestos y
obliga a los directores regionales a ajustarse, en el ejercicio de sus
funciones, a las normas e instrucciones impartidas por el Director
Nacional. (C. Suprema, 26 marzo 1997, R.G.J., Nº 201, pág. 180).
la ley y carecer de razones valederas para ello, debe
reputarse ilegal y arbitraria la negativa del Director
Regional, para devolver remanente de crédito fiscal, de
acuerdo con el artículo 27 bis del D.L. Nº 825.
C. Suprema, 20 enero 1994, R.G.J., Nº 163, pág. 124.
C. Suprema, 16 octubre 1997, R.G.J., Nº 208, pág. 190.

h) Suspensión ilegal de pago del IVA.- Representa un acto


ilegal y arbitrario de parte de funcionarios del SII, la orden
que se imparte a una empresa para que suspenda el pago del IVA
correspondiente a una factura de venta expedida por el
recurrente.
C. Suprema, 23 agosto 1994, R.G.J., Nº 170, pág. 137.

i) Devolución de reintegro de exportación.- La Dirección


Regional de Aduanas recurrida, al determinar
administrativamente que en la especie existió un cobro
indebido por parte de la sociedad agrícola reclamante sin
considerar todos los antecedentes necesarios, ha incurrido en
un acto arbitrario que vulnera el derecho de propiedad que
esta última ha adquirido al momento de la exportación sobre el
porcentaje de reintegro simplificado que le ha sido pagado en
su momento sin perjuicio de los derechos que al Fisco de Chile
le asisten para impugnarlo dentro del plazo de tres años que
fija la ley.
C. Suprema, 15 noviembre 2000, R.G.J., Nº 245, pág. 266.
R.D.J., t. 97, sec. 5ª, pág. 214.

j) Negativa injustificada para disponer devolución de


impuesto.- Se acoge recurso interpuesto contra Jefe de
Fiscalización Regional, por negativa injustificada para
disponer devolución de impuesto como consecuencia de
rectificación de la declaración de renta anual.
C. Suprema, 20 junio 1994, R.G.J., Nº 168, pág. 143. R.D.J.,
t. 91, sec. 5ª, pág. 151.

k) Negativa ilegal a efectuar imputación de crédito especial.-


Se acoge recurso interpuesto contra resolución del Director
Regional de SII, que niega en forma ilegal y arbitraria la
solicitud para efectuar imputación de crédito especial. ( 69)
C. Suprema, 18 julio 1994, R.G.J., Nº 169, pág. 141.

l) Pagos provisionales mensuales; retención ilegal.- Se acoge


recurso por cuanto la autoridad ha desconocido la obligación
expresa del artículo 97 de la Ley de la Renta en orden a
restituir, sin más, los saldos de Pagos Provisionales
Obligatorios efectuados en exceso por el contribuyente de
acuerdo con su declaración de renta, con reajustes. ( 70)
69
) Imputación a impuesto provisional improcedente.- De acuerdo al
artículo 128 del C. Tributario resulta improcedente imputar a impuestos
provisionales, ya que el recurrente no ha soportado en su patrimonio la
carga del impuesto, sino que él fue asumido por los terceros consumidores
del producto. (C. Suprema, 19 noviembre 1996, R.G.J. Nº 197, pág. 197).
70
) La retención de sumas correspondientes a PPM, no merece reproche
de ilegalidad ni arbitrariedad por cuanto encuadra dentro de las
facultades del SII al tenor de lo dispuesto en los artículos 63 del C.
Tributario y 97 de la Ley de Impuesto a la Renta. (C. Suprema, 24 octubre
1996, R.G.J., Nº 196, Pág. 197).
C. Suprema, 7 junio 1994, R.G.J., Nº 168, pág. 137.
C. Suprema, 15 noviembre 1994, R.G.J., Nº 173, pág. 186.
C. Suprema, 22 diciembre 1994, R.G.J., Nº 174, pág. 147.

38.- Cambio del sujeto del IVA.-


a) No resulta ilegal ni arbitraria la resolución del Director
Regional del SII en orden a cambiar el sujeto del IVA por
cuanto el artículo 3° del D.L. 825, lo faculta para ello.
C. Suprema, 4 septiembre 1995, R.G.J., Nº 183, pág. 162.
R.D.J., t. 92, sec. 5ª, pág. 229.
C. Suprema, 27 noviembre 1997, R.G.J., Nº 209, pág. 196.

b) El SII se ha limitado a dar aplicación a la ley conforme a


la cual puede imponer a los vendedores o prestadores de
servicios exentos la obligación de retener, declarar y pagar
el tributo que corresponda a los adquirentes afectos o a
determinadas personas que importen desde recintos de zonas
francas.
C. Suprema, 11 noviembre 1997, R.G.J., Nº 209, pág. 201.

39.- Compensación de tributos.-


a) Autorizada por la ley.-
I.- En la especie no ha existido una retención ilegal de los
remanentes de pagos provisionales, sino que una compensación
autorizada (artículo 6° del D.F.L. Nº 1, de 1994).
C. Suprema, 29 agosto 1995, R.G.J., Nº 182, pág. 187.
C. Suprema, 6 mayo 1998, R.G.J., Nº 215, pág. 174.

II.- De acuerdo al artículo 147 del C. Tributario la retención


y compensación dispuesta por el Tesorero General de la
República se encuentra enmarcada dentro de sus atribuciones
legales.
C. Suprema, 22 abril 1996, R.G.J., Nº 190, pág. 152. Hay voto
disidente.

b) Ilegal.-
I.- De crédito fiscal.- Al tiempo de la compensación, el Fisco
y la recurrente no eran recíprocamente deudores y acreedores,
no concurriendo los requisitos del artículo 1655 del C. Civil.
C. Suprema, 22 junio 1995, R.G.J., Nº 180, pág. 151.
C. Suprema, 13 octubre 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5a., pág.
238.

II.- De IVA.- Se acoge recurso deducido contra Tesorero


Regional que, sin fundamento legal, ordena compensar valores
que se adeudan al contribuyente por exportaciones efectuadas.
C. Suprema, 24 noviembre 1995, R.G.J., Nº 185, pág. 169.

III.- Improcedente por no existir habilitación legal expresa.-


Al no existir preceptos que faculten al I.N.P. para compensar
de pleno derecho obligaciones recíprocas con sus afiliados, en
la forma prevista en el C. Civil, debe concluirse que aquél
carece de competencia al respecto.
C.G.R., 13 abril 1998, R.G.J., Nº 214, pág. 217.

40.- Pago indebido de impuestos; alcance de artículos 51 y 126


del C. Tributario.- Frente a un caso de pago indebido de
impuestos, el contribuyente puede adoptar dos actitudes:
solicitar administrativamente la devolución, en el plazo de un
año desde el acto o hecho que le sirve de fundamento
(art.126), o solicitar que esa suma erróneamente pagada por
concepto de impuestos, le sea ingresada a título de pago
provisional de otros tributos futuros, (art. 51), caso en el
cual la ley no ha fijado plazo alguno para la prescripción del
derecho.
Por lo tanto es ilegal y arbitraria la resolución del SII
que desestima la solicitud de imputación a cuenta de impuestos
futuros de la suma pagada indebidamente por el contribuyente,
basada en que esta petición fue formulada transcurrido más de
un año desde que se produjo el error.
C. Santiago, 12 septiembre 1996, R.G.J., Nº 195, pág. 176.
C. Santiago, 24 diciembre 1996, R.G.J., Nº 198, pág. 192.

41.- Multa; clausura; dejada sin efecto.-


a) Se acoge recurso interpuesto por contribuyente afectado por
resolución arbitraria que impone aplicación de multa y
clausura de establecimiento comercial, lo cual afecta su
derecho de propiedad.
C. Suprema, 3 junio 1993, R.G.J., Nº 156, pág. 120.

b) Aplicación de clausura, que se intenta llevar a cabo en la


casa matriz de la recurrente, en circunstancia que la
infracción se cometió en un lugar distinto, correspondiente a
la cancha de acopio vulnera esta garantía (inc. 5º, Nº 10, del
art. 97 del C. Tributario).
C. Suprema, 5 agosto 1993, R.G.J., Nº 158, pág. 134.

42.- Condonación de multa e intereses.-


a) Rechazo ilegal y arbitrario de solicitud.- Se acoge recurso
contra resolución del SII que interpretando erróneamente la
disposición contenida en la letra f) del artículo 5° de la ley
N°19.396 rechaza la solicitud para condonar intereses y multas
de impuesto adeudado.
C. Suprema, 1 abril 1997, R.G.J., Nº 202, pág. 201.

b) Facultades concurrentes de Tesorería y del SII.-


Corresponde al Tesorero General de la República y no al
Director del SII la facultad de condonar total o parcialmente
los intereses y sancionar por la mora en el pago de los
impuestos sujetos a su cobranza mediante normas de general
aplicación (artículo 5°, letra f), de la ley N°19.396). Ello
es particularmente aplicable al caso en que la reclamación del
contribuyente no incidió directamente en una liquidación
reclamada.
C. Santiago, 14 enero 1997, R.G.J., Nº 199, pág. 193.

43.- Expropiación.-
a) Naturaleza jurídica.- La expropiación es título y modo
originario de adquirir el dominio, por la mera voluntad de la
ley, independiente del derecho de propiedad que existía
precedentemente sobre la cosa que se expropia. La tradición no
se efectúa por la inscripción en el Registro del Conservador
de Bienes Raíces, sino en virtud y por la voluntad de una ley.
C. Santiago, 4 noviembre 1987, R.G.J., Nº 89, pág. 35.
b) Causal.- Los motivos, el fin perseguido, los hechos y
finalidades que sirven de antecedente y que aconsejan una
determinada expropiación, son exigencias que deben concurrir
al momento en que tal expropiación se efectúa, sin que ella
sufra alteración en cuanto a su eficacia jurídica por un hecho
posterior o sobreviniente. No puede entonces sostenerse que
los actos administrativos llevados a término por el Estado en
un momento preciso, deban perder su eficacia por el cambio que
hayan experimentado las nuevas necesidades o exigencias de la
comunidad.
En consecuencia, no puede ser nula la expropiación de un
bien raíz, ya en poder del Estado y adquirido por éste en
virtud de un título jurídicamente eficaz al momento de su
adopción, ni fundarse su eficacia en hechos posteriores a su
perfeccionamiento.
C. Suprema, 14 diciembre 1987, R.G.J., Nº 90, pág. 17.

c) Finalidad de la indemnización.-
I.- La jurisprudencia ha establecido que la indemnización debe
resarcir el valor del bien que ha sido privado, reemplazándolo
por otro de monto equivalente, con el objeto de evitar un
menoscabo o perjuicio en su patrimonio, para lo cual se exige
que debe ser pagada en dinero y al contado, salvo acuerdo en
contrario de las partes.
C. Suprema, 23 diciembre 1991, R.G.J., Nº 138, pág. 15.

II.- Por indemnización debe entenderse, en estos casos, "el


daño patrimonial efectivamente causado con la expropiación, y
que sea una consecuencia directa e inmediata de la misma",
definición que es dable aplicar en la especie no sólo por
motivos de analogía, sino en razón de lo estatuido en la parte
final del inciso segundo del artículo transitorio del Decreto
Ley N°2.186.
C. Suprema, 31 enero 1983, R.F.M. Nº 292, pág. 8.

III.- Para cumplir con la disposición constitucional y evitar


enriquecimiento sin causa, la indemnización deberá ser
valorada considerando los factores más cercanos al decreto de
expropiación, en relación a inmuebles que tengan el mismo
índice de comercialización que el inmueble expropiado, y
reajustado su valor cuando correspondiere.
C. Santiago, 4 marzo 1987, R.G.J., Nº 81, pág. 45.

IV.- No hay normas de orden constitucional o legal infringidas


por los jueces del fondo ya que han dado el correcto sentido y
alcance a la norma del artículo 38 del D.L. Nº 2.186 que
entiende la voz "indemnización" como el daño patrimonial
efectivamente causado con la expropiación, y que sea una
consecuencia directa e inmediata de la misma.
C. Suprema, 7 diciembre 1999, R.G.J., Nº 234, pág. 45.

d) Determinación del monto de indemnización a cancelar al


expropiado.- Los jueces del fondo incurrieron en error de
derecho al infringir los arts. 19 Nº 24 de la Constitución, 20
y 38 del D.L. Nº 2.186, al reducir el monto de la
indemnización en lo que dice relación con el valor del terreno
y al ordenar un reajuste desde la fecha posterior a la
producción del daño.
C. Suprema, 11 mayo 2000, R.G.J., Nº 239, pág. 54

e) Compraventa de inmueble expropiado.- Si el inmueble en


disputa había sido objeto de expropiación -que es título y
modo de adquirir- antes de su venta a un tercero, éste sólo
pudo adquirir los derechos que correspondían al vendedor
tradente en la expropiación de dicho predio, mas no su
dominio, por aplicación del artículo 682 del C. Civil.
C. Santiago, 31 marzo 1995, R.G.J., Nº 178, pág. 87. R.D.J.,
t. 92, sec. 2ª, pág. 20.

f) Indemnización por expropiación de predio agrícola; se


aplican normas de prescripción del C. Civil.- Luego de
perfeccionado el acto expropiatorio en los términos que
reconocía el ordenamiento constitucional y legal vigente al
tiempo de producirse, la expropiada quedó en situación de
demandar su pago, de manera que al no hacerlo y habiendo
transcurrido más de quince años sin haber ejercitado la
acción, operaron las normas de prescripción del C. Civil.
C. Suprema, 6 julio 1993, R.G.J., Nº 157, pág. 47.

g) Caducidad de acciones derivadas de expropiación agraria.-


Deben declararse extinguidas por prescripción las acciones en
que se persigue la indemnización de perjuicios de una
expropiación acaecida en 1972, y que no se ejercitaron
legalmente en el plazo fijado en el artículo 3º del D.L.
1.283, de 1975.
C. Santiago, 6 noviembre 1993, R.G.J., Nº 167, pág. 114.

h) Nulidad de acuerdo con la CORA. Improcedencia de renuncia


de derecho fundamental.- No es aceptable jurídicamente que la
autoridad exija a un tercero, que para acceder a un derecho
que el Derecho Público chileno les reconoce en el artículo 16
de la ley Nº 16.640, el propietario expropiado renuncie a un
derecho fundamental, como es el pago de la indemnización
expropiatoria, para otorgarle la reserva respectiva.
C. Suprema, 8 abril 1999, R.G.J., Nº 226, pág. 73.

i) Reclamación de ilegalidad de acto expropiatorio. Toma de


posesión que constituye vía de hecho.- La toma de posesión
material del bien expropiado efectuada sin previo pago de la
indemnización, constituye vía de hecho y vicia en su origen el
acto expropiatorio.
C. Santiago, 27 julio 2000, R.G.J., Nº 241, pág. 90. R.D.J.,
t. 97, sec. 5ª, pág. 199.

j) De inmuebles municipales en zonas fronterizas; aprobación


previa de Dirección Nacional de Fronteras y Límites.- Los
órganos integrantes de la Administración del Estado, incluídas
las Municipalidades, deben obtener previa autorización de la
Dirección Nacional de Fronteras y Límites del Estado para el
desarrollo de actividades relacionadas con las zonas
fronterizas, incluida la expropiación de inmuebles situados en
esas zonas.
C.G.R., 2 mayo 1997, R.G.J., Nº 203, pág. 223.

k) Indemnización definitiva. Apreciación de la prueba.- La


indemnización correctamente fijada es aquella a que se ha
llegado en el caso de autos por los jueces del fondo, aun
cuando no satisfaga las expectativas del expropiado, en
atención a que a ella se ha arribado del modo como lo
establece la ley y por los tribunales competentes sobre la
materia.
C. Suprema, 9 noviembre 2000, R.G.J., Nº 245, pág. 30.

l) Calculo de los frutos civiles.- De conformidad al artículo


38 del decreto ley Nº 2.186, la expropiación no sólo debe
comprender la cifra nominal que se fije provisional o
definitivamente, sino que también los intereses pertinentes,
que corresponden a los frutos civiles de dicha suma.
Indemnización que debe comprender todo el daño efectivamente
causado correspondiendo en el presente caso que los intereses
sean otorgados desde la fecha solicitada, hasta el pago
efectivo, pues a esa fecha el fallo fijó el valor de la
indemnización. Lo contrario equivale a privar al expropiado de
un lucro absolutamente legítimo sin fundamento legal para
ello.
C. Suprema, 21 junio 2001, R.G.J., Nº 252, pág. 70.

ll) Discusión sobre el monto de la indemnización.- De


conformidad al artículo 12 del decreto ley Nº 2.186, lo
reclamable, tanto por expropiante y expropiado, es el monto de
la indemnización, esto es, la suma de varias partidas, de
donde se infiere que sólo es posible a las partes discutir
sobre la suma fijada por la respectiva Comisión, pero no
respecto de las diversas partidas o capítulos que componen la
indemnización establecida, puesto que la ley no ha contemplado
dicha posibilidad, y por el contrario, al establecer que junto
con su solicitud el reclamante debe indicar el monto en que él
estima la indemnización, excluye la posibilidad de negar o
rechazar algún rubro, capítulo o partida, así, lo que se puede
cuestionar es solamente el monto en que la Comisión la ha
establecido.
C. Suprema, 21 junio 2001, R.G.J., Nº 252, pág. 70.

m) Eficacia de la expropiación no queda subordinada al


cumplimiento efectivo del destino asignado al bien
expropiado.- La retrocesión no está prevista en nuestra
legislación ni podría estarlo, pues ello sería contrario al
mecanismo legal de la expropiación, sin que sea posible
resolver una controversia en Chile de acuerdo con la ley o
doctrina extranjera.
C. Santiago, 16 abril 2001, R.G.J., Nº 251, pág. 93.

n) Peritaje; apreciación de su valor probatorio.- Los


artículos 422 y 425 del Código de Procedimiento Civil son
normas complementarias, pues el primero se coloca en el caso
absolutamente común de que no resulte acuerdo entre los
peritos y para dicho caso establece que se apreciaran por el
tribunal, libremente, las opiniones de todos ellos, tomando en
cuenta los demás antecedentes del juicio.
C. Suprema, 23 enero 2001, R.D.J., t. 98, sec. 1a., pág. 34.

ñ) Se indemniza el daño efectivamente causado a consecuencia


directa de la expropiación.- No es procedente acoger la
alegación de que debe indemnizarse el costo de traslado de la
lechería instalada en el terreno que en parte ha sido
expropiado, tanto porque no consta en el proceso que se haya
trasladado dicho establecimiento ni existe una razonable
probabilidad de que ésta deba ser trasladada en el futuro.
Al no cumplir el daño alegado por el recurrente de ser
"efectivamente causado" y "consecuencia directa e inmediata"
de la expropiación, debe desecharse la casación planteada,
puesto que los daños eventuales no son indemnizables con
arreglo a las normas aplicables al caso en cuestión.
C. Suprema, 12 noviembre 2001, R.D.J., t. 98, sec. 5a., pág.
275.

o) Abandono del procedimiento.- El abandono del procedimiento


es una institución establecida para sancionar la inactividad
del demandante y para que opere se requiere sólo cesar en la
prosecución de un juicio durante el período en él indicado,
contado en la forma que también precisa la norma.
El artículo 152 del Código de Procedimiento Civil que
contempla la institución señalada es aplicable a la
reclamación judicial de la indemnización por la expropiación
que contempla el artículo 10 de Decreto Ley 2186, de suerte
que la sentencia que así lo determina aplica correctamente el
precepto en cuestión.
C. Suprema, 29 agosto 2000, R.D.J., t. 97, sec. 1a., pág. 153.

44.- Sustancias que pueden ser objeto de concesiones de


exploración o de explotación, exceptuados los hidrocarburos
líquidos o gaseosos, las determina una ley orgánica
constitucional.- El inciso séptimo del Nº 24 del artículo 19
de nuestra Constitución empieza por establecer que la ley
determinará las sustancias que pueden ser objeto de
concesiones, sin indicar, en ese momento, que se trata de una
ley orgánica constitucional, calificación que sólo efectúa en
la segunda oración, al referirse a la naturaleza de las
concesiones. Esta forma de redacción ha dado pie para que
algunos interpreten el inciso como que el constituyente
hubiere dispuesto se dictaran dos leyes distintas. Para otros
es un simple transponer de palabras dentro del contexto
literario de la disposición constitucional.
Antes de analizar la redacción gramatical del texto,
conviene determinar el sentido o intención del constituyente
al establecerlo. Nuestro régimen de propiedad minera está
contenido en cinco incisos del Nº 24 del artículo 19 de la
Constitución. El inciso sexto sienta la tesis general de que
el dominio de las minas le corresponde al Estado, pero
considerando que la Nación tiene también interés en que éstas
se descubran y exploten, pues ello significa prosperidad y
trabajo en beneficio del país, en los incisos siguientes se
otorga a los particulares el derecho de explorar y explotar
mediante concesiones las sustancias fósiles que se declaren
concesibles y se establece que el dominio del titular sobre su
concesión minera queda protegido por la garantía
constitucional de que trata el Nº 24 ya citado. Ciertas
sustancias, por razones de bien común, se reservan en el
propio texto constitucional desde luego al Estado para que las
explote por sí mismo. Todos estos preceptos, de tanta
transcendencia, están trabados entre sí, de tal manera que
resulta evidente que la remisión a una ley orgánica
constitucional contenida en el inciso séptimo, en la intención
del constituyente, ha de comprenderla a todos.
Por otra parte, el estudio de la redacción gramatical del
texto, hecha mediante una lectura simplificada que omita las
frases intercaladas, así lo confirma, pues ella rezaría como
sigue: "Corresponde a la ley determinar qué
sustancias...pueden ser objeto de concesiones...Dichas
concesiones conferirán los derechos...que la ley expresa, la
que tendrá el carácter de orgánica constitucional". Por lo
tanto, la ley de que se trata, es la misma citada en la
primera oración como destinada a determinar las sustancias
concesibles y resulta así, ateniéndose al tenor del inciso en
estudio, que la ley mencionada tres veces en el texto
constitucional es una sola, la que tendrá el carácter de
orgánica constitucional.
Asimismo, separar estas materias y suponer que el
constituyente reservó al dominio de la ley común la
determinación de las sustancias concesibles y a la competencia
de una ley orgánica constitucional el régimen jurídico que
regule la concesión importaría una incongruencia que no es
posible atribuir al constituyente, porque ello significaría
desligar del núcleo esencial (régimen jurídico de la
concesión) el supuesto necesario e imprescindible (sustancia
minera concesible) para que dicho núcleo esencial tenga
autonomía.
En efecto, la distribución de una y otra materia en leyes
de distinto rango significaría que el campo de aplicación de
la ley orgánica constitucional estaría, en cierto modo,
condicionado a la ley común respecto de las concesiones aún no
constituidas, ya que dicho campo de acción sería mayor o menor
según fuere mayor o menor el número de sustancias concesibles
que determinara la ley común. Tal efecto no resulta
consecuente con el sistema instaurado en nuestra actual
Constitución y restaría estímulo a la planificación de futuras
exploraciones y explotaciones, hecho que de acuerdo con el
espíritu del constituyente, se pretende evitar.
T. Constitucional, 9 septiembre 1981, Rol Nº 5.

45.- No toda la regulación en materia minera es propia de ley


orgánica constitucional.- Sólo una lectura ligera del fallo de
este Tribunal, de fecha 26 de noviembre de 1981, Rol N° 5,
puede conducir a la conclusión que postula el requerimiento en
orden a que "todo lo que concierna al régimen de propiedad
minera es materia propia de ley orgánica constitucional. En
rigor, la parte resolutiva de la referida sentencia se limitó
a precisar que la normativa que determina las sustancias que
pueden ser objeto de concesiones de exploración y explotación,
exceptuados los hidrocarburos líquidos o gaseosos, debe tener
el carácter de ley orgánica constitucional; pero en ningún
momento declaró que toda la regulación en materia minera fuese
propia de esa categoría de leyes.
A mayor abundamiento, es la propia Carta Fundamental la
que explícitamente señala que es la ley ordinaria la que
determinará las zonas de importancia para la seguridad
nacional.
T. Constitucional, 3 octubre 2000, Rol Nº 312, R.D.J., t. 97,
sec. 6ª, pág. 163.
46.- Duración de las concesiones mineras.- Se ha objetado por
inconstitucionalidad una oración que establece que la
concesión de explotación tendrá una duración indefinida. Se
considera que al disponer que la ley fije una duración,
implícitamente ordena se establezca un plazo.
De acuerdo a las definiciones del Diccionario de la
Lengua el vocablo "duración" equivale a "acción y efecto de
durar", siendo el concepto de "durar" equivalente a
"permanecer", y "permanecer" se define como "mantenerse sin
mutación, en el mismo lugar, estado o calidad". De lo anterior
se infiere que "duración" puede ser a término cierto o
incierto. El artículo 17, al expresar que la concesión tendrá
una duración indefinida, estableció que su permanencia en el
tiempo no queda determinada. Siendo el texto del proyecto de
ley claro, su sentido literal no ofrece dudas.
Si el constituyente hubiere querido limitar la concesión
en el tiempo imponiéndole un plazo, lo habría dicho. Más aún,
debe tenerse en cuenta que hasta la época en que se dictó
nuestra actual Constitución, el derecho a explotar minerales
gozaba de duración indefinida. En consecuencia, si se hubiere
querido innovar, se habrían usado vocablos precisos.
Por otra parte, el dominio del Estado sobre las minas no
cambia por el hecho de que la concesión sea a plazo o de
duración indefinida. La única alteración a los atributos del
dominio, descrito en el inciso sexto, se efectúa por el
otorgamiento de las concesiones mineras. Pero esta alteración,
por estar consagrada en la propia Constitución, no corresponde
objetarla.
Se afirma, para fundamentar la impugnación a la norma,
que una concesión de explotación de duración indefinida, al
extenderse hasta el posible agotamiento del mineral,
equivaldría a transferir el dominio de la mina. Esto no es
exacto, pues si bien la Constitución Política ha consagrado el
dominio absoluto, exclusivo, inalienable e imprescriptible del
Estado sobre las minas, al mismo tiempo ha establecido el
sistema de concesiones sujetas a la obligación impuesta al
dueño de desarrollar la actividad necesaria para satisfacer el
interés público que justifica su otorgamiento y bajo un
régimen de amparo con la consiguiente caducidad, todo lo cual
indica claramente que la duración indefinida no implica, en
caso alguno, transferencia por parte del Estado de su dominio
sobre las respectivas minas.
El hecho de que la concesión de explotación minera pueda
tener una duración indefinida, no significa que ella carezca
de término. El propio proyecto de ley señala causales de
terminación como ser: la caducidad, la renuncia y la
expropiación.
T. Constitucional, 9 noviembre 1981, Rol Nº 5.

47.- Causales de caducidad, como las de simple extinción del


dominio sobre la concesión, las determina una ley orgánica
constitucional.- Si la ley Nº 18.097 -L.O.C. sobre Concesiones
Mineras- es la que, por mandato constitucional, determina las
sustancias que pueden ser objeto de concesiones de explotación
o de exploración y regula, entre otras materias, la duración
de las concesiones, los derechos y las obligaciones que puedan
ejercer o deban soportar sus titulares, su régimen de amparo y
las causales de caducidad para el caso de incumplimiento de
las obligaciones derivadas de dicho régimen, es de toda
evidencia que también debe ser la misma categoría de ley la
que determine las causales de extinción del dominio sobre las
concesiones mineras.
Por otra parte, no es obstáculo a la conclusión a que se
arriba lo que establece la disposición segunda transitoria de
la Constitución Política, en cuanto encomienda al Código de
Minería -ley ordinaria- regular, entre otras materias, los
efectos de las concesiones mineras, por constituir éstos, en
estricto derecho, una materia distinta de las causales de
extinción del dominio sobre las concesiones, pues, mientras
los efectos se relacionan con los derechos y obligaciones que
engendra la concesión una vez otorgada, las causales de
extinción están constituidas por los actos o hechos jurídicos
que, precisamente, ponen fin al dominio mismo sobre la
concesión minera.
T. Constitucional, 24 agosto 1983, Rol Nº 17, R.D.J., t. 80,
sec. 6ª, pág. 75.

48.- Titular de manifestación minera no goza de la garantía


constitucional del derecho de propiedad.- Si bien es dueño de
un derecho real inmueble, que no lo habilita, sin embargo,
para explotar la pertenencia. En consecuencia, no puede
ejercer el recurso de protección.
C. Santiago, 18 mayo 1992, R.G.J., Nº 143, pág. 60.

49.- Derechos del concesionario minero.- La Constitución trata


en forma separada la facultad que tiene toda persona para
catar y cavar en tierras de cualquier dominio y la de catar y
cavar que asiste al concesionario minero dentro de los límites
de su concesión. Ello se debe a que, ciertamente, son cosas
diferentes en su origen y finalidad. En el primer caso hay un
interés público para incentivar la actividad minera y en el
segundo se está en presencia de un atributo del derecho real
de dominio derivado de la concesión, por lo que procede
rechazar el recurso de inaplicabilidad, ya que los artículos
14 al 20 y 53 del C. de Minería son constitucionales.
C. Suprema, 28 noviembre 1997, R.G.J., Nº 209, pág. 84.

50.- La Constitución no establece una prohibición absoluta a


la concesión minera sobre todo tipo de yacimientos situados en
zonas fronterizas consideradas de importancia para la
seguridad nacional.- De la simple lectura de la norma
constitucional respectiva se infiere que ella dispone algo
completamente distinto. En efecto, señala que en las zonas
que, "conforme a la ley", se determinen de importancia para la
seguridad nacional, la exploración, explotación o el beneficio
de los yacimientos situados, en todo o en parte, en ellas,
podrá ejecutarse por el Estado, por sus empresas, por medio de
concesiones administrativas o de contratos especiales de
operación. ( 71)
71
) Los requirentes estiman que el Tratado suscrito entre la
República de Chile y la República de Argentina sobre Integración y
Complementación Minera, al levantar las prohibiciones y restricciones
existentes en la legislación chilena, vulneraría el inciso décimo del N° 24
del artículo 19 de la Constitución, que "establece una prohibición
absoluta a la concesión minera sobre todo tipo de yacimientos situados en
zonas fronterizas consideradas de importancia para la seguridad nacional".
Además debe tenerse presente que, según la jurisprudencia
de este Tribunal, la preceptiva aludida por la Carta
Fundamental es una ley ordinaria o común.
T. Constitucional, 3 octubre 2000, Rol Nº 312, R.D.J., t. 97,
sec. 6ª, pág. 163.

51.- Distinción entre zonas fronterizas y zonas de importancia


para la seguridad nacional con efectos mineros.- En lo tocante
a la asimilación que procuran hacer los requirientes entre las
zonas fronterizas y zonas de importancia para la seguridad
nacional con efectos mineros, ella carece de todo asidero en
la preceptiva constitucional, legal y reglamentaria. En
efecto, las zonas fronterizas, en conformidad con lo que
señalan los decretos con fuerza de ley Nº 4, de 1967, y Nº 83,
de 1979, ambos del Ministerio de Relaciones Exteriores, son
áreas del territorio nacional determinadas por la autoridad
administrativa en las cuales se establecen, en lo fundamental,
ciertas restricciones que consisten en autorizaciones para
realizar determinados actos jurídicos respecto de bienes
específicos que en ellas se encuentran.
Por su parte, según lo dispone el artículo 19, Nº 24,
inciso décimo, de la Constitución, en las zonas que, conforme
a la ley, se determinen como de importancia para la seguridad
nacional, que no tienen porqué estar situadas en zonas
fronterizas, sólo se producen efectos en el ámbito minero, en
virtud de los cuales no pueden constituirse nuevas concesiones
judiciales de exploración y explotación de los yacimientos que
se encuentren, en todo o en parte, en ellas; y el Presidente
de la República puede poner término, en cualquier tiempo, sin
expresión de causa, y con la indemnización que corresponda, a
las concesiones administrativas o a los contratos especiales
de operación relativos a explotaciones ubicadas en ellas.
A su vez, el artículo 6° del decreto ley Nº 1.939, de
1977, establece, esencialmente, que las tierras fiscales que
indica, entre las cuales se encuentran aquellas ubicadas hasta
una distancia de 10 kilómetros medidos desde la frontera "solo
podrán ser obtenidas en propiedad, arrendamiento o a cualquier
otro título, por personas naturales o jurídicas chilenas". Y
el artículo 7° del mismo cuerpo legal, en lo sustancial,
contempla la prohibición de adquirir el dominio u otros
derechos reales o ejercer la posesión en zonas del territorio
nacional declaradas fronterizas, a los nacionales de países
limítrofes; prohibición que hace extensiva a las sociedades o
personas jurídicas que indica.
De lo anterior se desprende, que los requirientes
confunden instituciones que son diferentes y que se encuentran
sometidas, por lo tanto, a regulaciones distintas.
Las zonas de importancia para la seguridad nacional, no
coinciden con las zonas fronterizas ni con las "prohibiciones
y restricciones...establecidas en razón de la calidad de
extranjero y de nacional chileno o argentino", a que se
refiere el artículo 1°, inciso segundo, del Tratado. Una zona
de ese carácter se determina en base a un área geográfica y a
su relevancia para la seguridad nacional, y no en razón de la
calidad de nacional o extranjero de quienes tienen derechos de
cualquier naturaleza que hacer valer en ella. Por tal motivo,
es perfectamente concebible, que si lo considera necesario, la
autoridad chilena pueda declarar zona de importancia para la
seguridad nacional parte del territorio en la cual se de
aplicación a las normas del Tratado en análisis.
T. Constitucional, 3 octubre 2000, Rol N° 312, R.D.J., t. 97,
sec. 6ª, pág. 163.

52.- Concesiones mineras en zonas o recintos declarados


necesarios para la defensa nacional.- Los titulares de
concesiones mineras se encuentran sujetos a limitaciones y
obligaciones, entre ellas cuales la de obtener permisos para
la ejecución de labores mineras en zonas o recintos militares
dependientes del Ministerio de Defensa Nacional y en terrenos
adyacentes a las citadas zonas o recintos que hayan sido
declarados, previamente, necesarios para la defensa nacional.
C.G.R., 20 abril 2001, R.G.J., N° 251, pág. 234.

53.- Sustancias no susceptibles de concesión; forma de


explorar, explotar o beneficiar dichos yacimientos.-
a) Pueden ejecutarse directamente por el Estado o sus
empresas. La exigencia de que el Presidente de la República
fije por Decreto Supremo los requisitos y condiciones para
llevar a cabo esas faenas, como lo establece el artículo 19 Nº
24 de la Constitución, no se aplica a las actividades
señaladas cuando ellas son realizadas por el Estado o sus
empresas.
C.G.R., 23 noviembre 1983. Dictamen 026650.

b) Empresa Nacional de Petróleo no se encuentra facultada para


constituir Sociedades Anónimas con este objeto sin mediar
contrato especial de operación o concesión administrativa.
C.G.R., 28 abril 1989. Dictamen 011160.

54.- Estacas salitreras. Naturaleza jurídica y consecuencias


que de ella se derivan.- Las estacas salitreras constituyen
pertenencias mineras y, por ende, probada la titularidad del
dominio de los litigantes y la superposición alegada con
relación a las pertenencias de la demandada procede acoger la
demanda de nulidad de concesión minera.
C. Suprema, 9 octubre 2001, R.G.J., Nº 256, pág. 57. R.D.J.,
t. 98, sec. 1a., pág. 209.

55.- Superposición de concesiones.-


a) Alcance de artículo 27 del Código de Minería.- El hecho que
SERNAGOMIN informe de la existencia de determinadas
concesiones en el terreno pedido por el interesado, no es
obstáculo para rechazar la concesión de exploración
solicitada, sin perjuicio de la eventual inoponibilidad de la
nueva concesión respecto del constituyente antelado o del
concesionario minero que ya ha constituido.
C. La Serena, 12 noviembre 1999, R.G.J., Nº 233, pág. 74.

b) Concesión minera de exploración que se sobrepone a una de


explotación.- El Código de Minería no prohíbe que se
constituya una concesión minera de exploración que resulte
superpuesta a concesiones de explotación, ya que la primera no
es oponible a los titulares de concesiones de exploración o de
explotación ya constituidas con anterioridad, según se colige
de los artículos 40, 58 y 108 del Código de Minería y de la
imposibilidad legal de formular oposición a la solicitud de
concesión de exploración.
C. La Serena, 3 noviembre 1999, R.G.J., Nº 233, pág. 72.

c) Estacamento salitral.- Si se ha demostrado que un


estacamento salitral se mantiene actualmente vigente como
pertenencia minera, después de una revisión de las normas
jurídicas aplicables a la materia a partir del siglo pasado,
debe entenderse que si se solicita por un tercero una nueva
concesión que abarque los mismos terrenos, esta segunda
concesión estará superpuesta a la primera y podrá demandarse
para exigir su declaración de nulidad por superposición.
La reserva estatal sobre la propiedad de los depósitos de
sales amoniacales y nitratos siempre excluyó la propiedad
particular sobre estas mismas sustancias que hubiere sido
legalmente adquirida con anterioridad a la época del
establecimiento de la reserva.
C. Suprema, 23 enero 2001, R.D.J., t. 98, sec. 7a., pág. 23.

56.- Constitución de servidumbre minera de ocupación.


Improcedencia de constituir servidumbres mineras para
explotación de sustancias no concesibles.- La explotación de
la puzolana, atendida su naturaleza y uso, no es susceptible
de amparo minero, sin que sea procedente la constitución de
servidumbres mineras para explotar sustancias que la ley
califica de no concesibles. Por lo demás, el actor no acreditó
estar en posesión de elementos para transformar el mineral que
pretende extraer a fin de emplearlo en usos distintos de
relleno de suelos, por lo que la aludida sustancia no se
encuentra amparada por la legislación minera.
C. Santiago, 12 junio 2000, R.G.J., Nº 240, pág. 86. ( 72)

57.- Concesiones mineras de empresas de la gran minería del


cobre.- El artículo 19 del D.L. Nº 1.349, de 1976, que
establece la obligación para las empresas de la gran minería
del cobre de constituirse en sociedades mineras, ha sido
derogado por el Código de Minería, al ser su contenido
incompatible con lo preceptuado sobre la materia en dicho
Código.
C.G.R., 2 febrero 1999, R.G.J., Nº 224, pág.131.

58.- A la Comisión Administradora prevista en el Tratado


suscrito entre la República de Chile y la República de
Argentina sobre Integración y Complementación Minera no se le
otorgan funciones jurisdiccionales.- De las disposiciones del
Tratado se desprende, con toda claridad y nitidez, que las
atribuciones que le otorga a la Comisión Administradora son
las de un mediador que opera con posterioridad al conflicto y
antes que se abra un proceso jurisdiccional. De esta forma, la
única función que cumple dicho organismo es la de cooperar en

72
) Siendo la demandante titular de concesiones mineras sobre una
sustancia minera no metálica, como lo es la puzolona, tiene derecho a que
se constituyan las servidumbres legales convenientes a la explotación y
explotación minera de sus concesiones, toda vez que la legislación minera
no señala requisito alguno acerca del uso del mineral para la concesión de
una servidumbre minera ni tampoco distingue entre minerales metálicos y no
metálicos. (Voto disidente).
la búsqueda, a través de mecanismos autocompositivos, de una
solución alternativa anterior a una eventual controversia
jurisdiccional, lo que por su propio ámbito de aplicación
descarta el ejercicio de la jurisdicción. ( 73)
T. Constitucional, 3 octubre 2000, Rol Nº 312, R.D.J., t. 97,
sec. 6ª, pág. 163. ( 74)

59.- El Tratado suscrito entre la República de Chile y la


República de Argentina sobre Integración y Complementación
Minera no reconoce la extraterritorialidad de la ley chilena.-
Aquel planteamiento revela una falta de comprensión del
sistema que implementa el Tratado, ya que éste se preocupa de
preservar el estatuto jurídico interno de las Partes
contratantes; es así como expresa que el acceso y todas las
actividades y servicios atinentes al negocio minero se
ejercerá mediante los derechos establecidos en la legislación
de cada una de las Partes. De lo anterior fluye que el Tratado
no modifica en forma alguna la competencia de los tribunales.
No cabe, por lo mismo, en este caso, sostener que la ley
chilena tendrá validez extraterritorial. ( 75)
T. Constitucional, 3 octubre 2000, Rol Nº 312, R.D.J., t. 97,
sec. 6ª, pág. 163. ( 76)

60.- Las aguas, salvo las excepciones específicas contempladas


en la ley, son bienes nacionales de uso público, y, por ende,
se encuentran fuera del comercio humano, no siendo
susceptibles de apropiación privada.- El derecho de
aprovechamiento sobre las aguas es un derecho real que se
constituye originariamente por un acto de autoridad, conforme
al procedimiento establecido en el Código de Aguas, que
culmina con la resolución constitutiva del derecho, inscrita
en el Registro de Aguas del Conservador de Bienes Raíces
respectivo. Antes de dictarse el acto constitutivo del derecho
de aguas, de reducirse éste a escritura pública e inscribirse
en el competente registro, el derecho de aprovechamiento no ha
nacido al mundo jurídico, pues precisamente emerge,

73
) Los requirentes plantean que el Tratado referido le asignaría a
la Comisión Administradora que allí se crea atribuciones jurisdiccionales,
y como consecuencia de ello debió ser aprobado como ley orgánica
constitucional, previo informe de la Corte Suprema.
74
) La Presidente subrogante Ministro señora Bulnes, concurre al
fallo en el entendido que el Tratado no crea un tribunal con facultades
jurisdiccionales. La Comisión Administradora es sólo un mediador y las
"otras funciones" que se le pueden otorgar por el artículo 18 tendrán ese
mismo carácter.
Si así no fuera, se trataría de un tribunal internacional al que se
le habría delegado soberanía y sus resoluciones obligarían al Estado de
Chile. Para ello sería menester que se reformaran los artículos 5°, 73 y 79
de la Constitución Política.
75
) Los requirientes estiman que la ley chilena tendría validez
extraterritorial y que los tribunales chilenos serían competentes para
recibir las solicitudes de servidumbres para yacimientos situados fuera
del territorio nacional.
76
) Los requirientes estiman que la ley chilena tendría validez
extraterritorial y que los tribunales chilenos serían competentes para
recibir las solicitudes de servidumbres para yacimientos situados fuera
del territorio nacional.
originariamente, en virtud de la mencionada resolución y su
competente inscripción.
T. Constitucional, 13 octubre 1997, Rol Nº 260, R.D.J., t. 94,
sec. 5ª, pág. 144.

61.- El constituyente le ha entregado a la ley ordinaria o


común, la regulación o constitución del derecho sobre las
aguas.- El intérprete debe entender que tal ley es la ley
común u ordinaria, porque cuando la Constitución se refiere a
la "ley" sin adjetivos, se entiende que es la ley común, como
porque dicha clase de leyes representen la regla general en
nuestro Código Político, constituyendo las leyes
interpretativas, las orgánicas constitucionales y las de
quórum calificado la excepción dentro de la denominación
genérica de ley.
La circunstancia que sea una ley común u ordinaria la que
debe normar el estatuto jurídico aplicable al reconocimiento y
constitución del derecho de aprovechamiento sobre las aguas,
no significa en manera alguna debilitar la adquisición
originaria de tal derecho, pues esa ley común al igual que la
ley de quórum calificado debe respetar la preceptiva
constitucional en su consagración legislativa concreta. En
consecuencia, cualquier temor que pudiera tenerse frente al
hecho de que sea una ley común y no de quórum calificado la
que legisle sobre la materia en estudio resulta injustificado,
habida consideración que tanto una como otra deben estar
conformes con la Carta Fundamental para tener plena validez
jurídica.
T. Constitucional, 13 octubre 1997, Rol Nº 260, R.D.J., t. 94,
sec. 6ª, pág. 144

62.- Es constitucional la norma que establece el pago de una


patente por la no utilización de las aguas correspondientes a
los derechos de aprovechamiento de que se es titular.- La
norma sustantiva es la que establece la patente y no la que
señala los procedimientos de cobro de la misma, por lo que lo
principal sería la patente y lo accesorio lo que se refiere a
su cobro.
Si la norma relativa a la patente fue aprobada con el
quórum requerido debe entenderse que subsiste. A pesar de que
se hubiere rechazado la idea de legislar sobre el remate del
derecho de aprovechamiento de aguas por el no pago de la
patente. Lo anterior no contradice el artículo 30, inciso
final, de la Ley Orgánica Constitucional Nº 18.918, del
Congreso Nacional.
T. Constitucional, 13 octubre 1997, Rol Nº 260, R.D.J., t. 94,
sec. 6ª, pág. 144

63.- Vías contempladas en el Código de Aguas para conservar el


aprovechamiento del recurso hídrico.- Del estudio armónico y
comparado de las disposiciones contenidas en los artículos 62,
63 y 141 del Código de Aguas, se puede concluir que en general
existen tres vías para resguardar los recursos hídricos en el
caso de ser suficientes para abastecer a todos los posibles
interesados y permitir así su aprovechamiento en forma
racional, respetando las debidas precedencias y los derechos
preexistentes. Una, amplia y preventiva, por medio de una
declaración general de prohibición de explotación respecto de
una zona, para proteger el acuífero, emitida por la Dirección
General de Aguas; una segunda, temporal, de reducción del
ejercicio de los derechos de aprovechamiento, a prorrata de
ellos, en un caso de que la explotación por algunos usuarios
cause perjuicio a otros titulares; y finalmente otra,
específica y particular, relativa a determinada solicitud de
explotación en un lugar definido, ante la no disponibilidad
del recurso, que se concreta por medio de una resolución
recaída en el procedimiento establecido en el artículo 141 del
Código de Aguas, cuando se pide el otorgamiento de un derecho
de aprovechamiento conforme al artículo 63 del mismo cuerpo de
leyes.
C. Suprema, 21 noviembre 2001, R.G.J., Nº 260, pág. 122.

64.- Alteración del curso normal de las aguas de un estero por


parte un tercero.- Los recurrentes estiman arbitraria e ilegal
la construcción, por parte de un tercero, de tres embalses o
piscinas de piedra que caen una a otra, pues éstas alterarían
el curso normal de las aguas de un estero sobre el cual tienen
derechos de aprovechamientos de agua.
Al respecto, el Informe Técnico de la Dirección General
de Aguas señala que en la propiedad del recurrido
efectivamente existen 8 pequeñas represas, que debajo de las
piscinas antes referidas se construyó un muro de tierra que
obstruye el normal escurrimiento de aguas, que estas obras no
cuentan con la aprobación pertinente y, que tampoco se ha
ingresado por el recurrido ninguna solicitud que guarde
relación con la construcción de embalses o solicitud para
modificar el citado curso de aguas, hechos con los cuales se
ha perturbado el ejercicio del derecho de dominio sobre las
aguas de la recurrente.
C. Suprema, 25 octubre 2000, R.G.J., Nº 244, pág. 42.

65.- Concesión de transporte y distribución de gas. Caducidad.


Posibilidad de cesión y superposición.- La caducidad por
incumplimiento de obligaciones del concesionario -en la
concesión de transporte y de distribución de gas- no opera de
pleno derecho, sino que debe ser declarada por el Presidente
de la República, dotado al efecto de una atribución de
carácter facultativo.
El régimen jurídico aplicable permite la cesión y
superposición de esta clase de concesiones.
C.G.R., 1 febrero 2000, R.G.J., Nº 236, pág. 206.

66.- Características del derecho de dominio del concesionario


sobre la concesión de un bien nacional.- Esta presenta
determinadas características específicas que derivan de su
especial naturaleza y de las actividades necesarias para
satisfacer el interés general de la Nación que justifica su
otorgamiento, las cuales, por lo demás, son conocidas y
aceptadas por el respectivo peticionario al solicitar la
concesión. De allí que sea perfectamente lícito al legislador
regular su ejercicio y disponer, como así ocurre en el
precepto en análisis, que el juez competente tiene
atribuciones para declarar la extinción de la concesión de
explotación si el concesionario "no desarrollare las
actividades de explotación razonables de rentabilidad, con el
fin de obtener utilidades o ventajas adicionales mediante la
explotación de otras fuentes energéticas". ( 77)
T. Constitucional, 9 diciembre 1999, Rol Nº 300.

67.- Redes de servicios sanitarios.- Las redes de servicio


sanitarios instaladas en bienes nacionales de uso público y
que están destinadas al servicio sanitario constituyen redes
públicas y también pasan a formar parte de ellas los elementos
de infraestructura que les permitan cumplir sus objetivos,
tales como las plantas elevadoras y estanques de aguas
servidas. La operación y mantenimiento de las redes públicas,
incluyendo los elementos asociados, corresponden
exclusivamente al prestador en cuya zona de concesión éstas se
encuentras ubicadas.
C. Suprema, 20 febrero 2002, R.D.J., t. 98, sec. 7a., pág. 35.

68.- Recurso de reclamación del Código de Aguas; Corte de


Apelaciones competente.- El artículo 137 del Código de Aguas,
al señalar que el recurso de reclamación debe interponerse en
la "Corte de Apelaciones respectiva", debe ser interpretado
como referido a la Corte que tenga asiento en el lugar de los
hechos; de lo contrario deberíamos entender que siempre la
Corte de Apelaciones respectiva en relación a la Dirección
General de Aguas es la de Santiago. Ello queda corroborado en
todas las disposiciones del Código de Aguas que, para
establecer la competencia, citan al Código Orgánico de
Tribunales o mencionan derechamente al Juez del lugar.
C. Santiago, 16 enero 2001, R.D.J., t. 98, sec. 7a., pág. 51.

69.- Derecho de aprovechamiento de aguas amenazado.-


Corresponde suspender la ejecución de un proyecto de obra
hidráulica acogida a la Ley Nº 18.450, dado que el ejercicio
de los derechos de aprovechamiento de aguas de un grupo de
regantes se ven amenazados por la ejecución de dicho proyecto
hidráulico, el que podría eventualmente vulnerar o eliminar
sus legítimos derechos.
C. Suprema, 14 febrero 2001, R.D.J., t. 98, sec. 7a., pág. 62.

Nº 25.- JURISPRUDENCIA

1.- Protección de marca comercial.- La inclusión de una nota


en la resolución que renueva la marca "Laboratorio Hepta" en
el sentido de negarle la protección al titular de esa marca
respecto de la palabra Laboratorio, constituye una restricción
ilegal y arbitraria al derecho de propiedad del recurrente y
vulnera en consecuencia, esta garantía constitucional que dice
relación con el derecho de propiedad sobre marcas comerciales.

77
) La norma en analisis establece que: "El juez de letras en cuyo
territorio jurisdiccional esté ubicada la concesión de energía geotérmica,
o cualquiera de ellos, si fueren varios, serán competente para declarar
extinguida la concesión de explotación, a solicitud del Ministerio de
Minería, si el concesionario, aun habiendo pagado patente, no desarrollare
las actividades de explotación de su concesión, pudiendo hacerlo en
condiciones razonables de rentabilidad, con el fin de obtener utilidades o
ventajas adicionales mediante la explotación de otras fuentes
energéticas". (art. 40, inc. 1).
C. Suprema, 16 junio 1988, R.G.J., Nº 100, pág. 125. R.D.J.,
t. 85, sec. 5ª, pág. 109.

2.- Renovación de marca comercial; límite arbitrario.-


Perturba el derecho de dominio sobre marca comercial, la
resolución del organismo competente que, al renovar el
registro de la marca inscrita, limita en forma arbitraria el
alcance de la protección.
C. Santiago, 10 octubre 1988, R.G.J., Nº 100, pág. 39.

3.- Perturbación de propiedad sobre marca comercial.- Siendo


la marca un distintivo que individualiza y distingue a un
producto entre otros similares, su uso exclusivo constituye un
atributo de la esencia del dominio, por lo que su utilización
arbitraria e ilegal por un tercero vulnera esta garantía
constitucional que corresponde reparar por el recurso de
protección sin perjuicio de los procedimientos especiales
contemplados por la ley.
C. Suprema, 7 diciembre 1998, R.G.J., Nº 222, pág. 44. R.D.J.,
t. 95, sec. 5ª, pág. 267.

4.- Propiedad industrial y libre competencia.-


a) Las Comisiones Resolutiva y Preventiva Central han señalado
que el sistema legal sobre privilegios industriales y
protección a los derechos de propiedad industrial no sustrae,
necesariamente, a dichos Organismos del conocimiento de
ciertas situaciones que pudieran ser contrarias a las normas
que establece el Decreto Ley Nº 211, de 1973, sobre libre
competencia, especialmente en los casos en que se pretende dar
una extensión indebida a esos privilegios.
Es conducente la alegación de las denuncias en orden a
que los envases comerciales de las denunciantes, en el caso de
reunir características de originalidad, podrían haberse
registrado en su oportunidad como modelos industriales bajo el
imperio del Decreto Ley Nº 958, de 1931, sobre Propiedad
Industrial, o, con posterioridad, como diseños industriales,
bajo la vigencia de la actual Ley Nº 19.039, que reemplazó la
anterior legislación sobre esa materia.
En dicha hipótesis, el privilegio de exclusividad, que
las denunciantes reclaman, habría estado amparado por el Nº 25
del artículo 19 de la Constitución y por la Ley de Propiedad
Industrial. Pero, al no haberse registrado los indicados
envases es plausible la afirmación de que ellos son de uso
común y que, por lo tanto, no puede reclamarse como exclusivos
ante los Organismos Antimonopolios. Por lo que no procede dar
lugar a las denuncias por competencia desleal.
Comisión Resolutiva, 15 marzo 1994, R.D.J., t. 91, sec. 6ª,
pág. 68.

b) Constituye un atentado a la libre competencia registrar una


marca de un producto extranjero y tratar de que un comerciante
se abstenga de seguir comercializando los productos de esa
marca, bajo amenaza de entablar acciones judiciales en su
contra, tratándose de productos importados, legítimos, cuya
venta se efectúa con su marca de origen puesta en ellos por su
fabricante y que, además, forma parte de la razón social de
éste.
C. Preventiva Central, 13 octubre 1995, R.D.J., t. 92, sec.
6ª, pág. 292.

c) La vigencia de las disposiciones legales y reglamentarias


referidas a las propiedades intelectual e industrial dispuesta
por el artículo 5º del decreto ley 211, de 1973, no impide a
los organismos antimonopolios conocer, dentro del ámbito de
sus específicas atribuciones, situaciones que pudieran
infringir disposiciones de dicho cuerpo legal, ya que en la
práctica puede suceder que el titular de una marca comercial,
invocando los derechos que confieren la ley 19.039 y su
reglamento, incurra en actos que tienden a impedir o
entorpecer la libre competencia.
El registro de una determinada marca comercial, si bien
protege al titular de cualquier intento, por terceros, de
utilizar ilegítimamente el respectivo signo distintivo y lo
autoriza para oponerse a tal uso, no lo faculta para impedir
que ellos importen y comercialicen en el país productos
legítimos de la misma marca, aunque no sean directamente
adquiridos del fabricante, siempre que no esté en cuestión la
legitimidad de origen del producto.
El contrato mediante el cual se concede a una persona,
natural o jurídica, la representación exclusiva para
comercializar, en el país, un determinado producto fabricado
en el extranjero sólo genera derechos y obligaciones entre las
partes que lo suscribieron y no impide el ejercicio, por
terceros, del derecho de importar el mismo producto y
comercializarlo libremente.
C. Preventiva Central, 5 enero 2001, R.D.J., t. 98, sec. 6a.,
pág. 51.
C. Preventiva Central, 18 mayo 2001, R.D.J., t. 98, sec. 6a.,
pág. 110.

d) Las contiendas sobre propiedad de marcas, que ambas partes


se atribuyen, o sobre su vigencia, caducidad o nulidad, son
materias que los organismos antimonopolios no están llamados a
resolver, pues ellas son propias de otras instancias, en tanto
existen para ello normas de aplicación directa e inmediata,
contenidas en la ley 19.039, y organismos jurisdiccionales
encargados de aplicarlas.
C. Preventiva Central, 5 noviembre 2001, R.D.J., t. 98, sec.
6a., pág. 192.

e) La circunstancia de que la inscripción de un dominio


electrónico se rija por un reglamento que contemple conductas
descritas como contrarias al recto ejercicio de esta actividad
–Reglamento del Nic Chile- y establezca mecanismos precisos
para la solución de las controversias, ello no impide la
intervención de otros organismos jurisdiccionales, como
asimismo a los órganos de la libre competencia, cuando, a su
juicio, tales conductas configuran arbitrios que pueden
estimarse atentatorios a la libre competencia, a fin de
restablecer el orden público económico allí donde se ve
amenazado o alterado.
El hecho de que por parte de la denunciada se haya
adquirido un dominio web, distinguiéndolo con el nombre de la
denunciante, su competidora, constituye una imposición de una
barrera a la entrada para el comercio electrónico de los
productos de la denunciante, pues ésta ha sido víctima, en los
términos que describe el Reglamento de Nic Chile, de una
"ciber-ocupación", conducta no sólo reprochada por esa
reglamentación sino que, desde la perspectiva de la libre
competencia, sancionable por constituir un arbitrio destinado
a entorpecerla, puesto que con ello se le impide a la
denunciante desarrollar una estrategia mercantil, a través de
internet, basada en su nombre.
C. Resolutiva, 12 diciembre 2001, R.D.J., t. 98, sec. 6a.,
pág. 199.

¡Error! Marcador no definido.5.- Uso indebido de nombre de


fantasía.- El uso indebido de la marca por parte del recurrido
configura una competencia desleal y produce confusión en el
público consumidor que requiere de reglas claras para
distinguir a los oferentes de un producto por lo que se acoge
el recurso de protección.
C. Suprema, 27 octubre 1999, R.G.J., Nº 232, pág. 50. R.D.J.,
t. 96, sec. 5ª, pág. 223.

6.- Propiedad sobre material producto de investigación


científica.- Procede acoger el presente recurso por cuanto de
los antecedentes acompañados no aparece que la entidad
universitaria haya reservado la exclusividad del resultado de
la investigación efectuada por el académico durante el período
de su contratación.
C. Suprema, 5 enero 1995, R.G.J., Nº 175, pág. 42.

7.- Cancelación de registro de marca improcedente.- Es ilegal


la resolución del jefe del Departamento de Propiedad
Industrial que, acogiendo la nulidad procesal planteada
conforme al artículo 84 del C.P.C., dispone cancelar el
registro de marca concedido al recurrente, no obstante haber
transcurrido el plazo máximo de 5 días otorgado al efecto en
la ley Nº 19.039, artículo 17, respecto de resoluciones
fundadas en error de hecho. Al proceder de esa manera, el
referido órgano vulneró el derecho adquirido del recurrente
sobre su marca comercial, afectando la garantía de este
artículo.
C. Santiago, 15 mayo 1997, R.G.J., Nº 203, pág. 112.

8.- Negativa ilegal de registro de marca.- De los antecedentes


del expediente aparece que en la especie no se configura
ninguna de las situaciones de irregistrabilidad previstas en
la ley Nº 19.039, por lo que debió darse lugar a la
inscripción. Se acoge el recurso de queja por infringirse el
artículo 20 letra e) de la citada ley.
C. Suprema, 19 junio 1997, R.G.J., Nº 204, pág. 35.

9.- Oposición ilegal a solicitud de registro de marca.- Los


signos en conflicto no poseen elementos que se presten para
inducir a error o confusión respecto de la procedencia,
cualidad o género de los productos a que cada cual se refiere,
por lo cual la oposición al registro de la marca solicitada
debe ser rechazada, por lo que procede acoger el recurso de
queja.
C. Suprema, 9 julio 1997, R.G.J., Nº 205, pág. 86.

10.- Indemnización de perjuicios por utilizar obras musicales


del repertorio de la SCD, sin su autorización.- El fallo
impugnado alteró el peso de la prueba al exigir a la
demandante, Sociedad Chilena del Derecho del Autor, que
probare que en el local demandado se difundía música del
repertorio de la SCD.
C. Suprema, 15 enero 2001, R.G.J., Nº 247, pág. 41.