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¡NO TE DEJES ENGANCHAR!

¡Un pescado joven encuentra que el pecado viene con un precio alto!

TEMAS:
Creer, Orgullo, Pecado, Tentación

DURACIÓN:
Aproximadamente 7 minutos

Aletita nadó lentamente al pasar el bocado que colgaba a varios centímetros de su boca. Ya casi podía
probar la deliciosa delicadeza. El pescado joven quería comerse la lombriz pero sabía que no debía
hacerlo. Todas las voces de los pescados más grandes entraban en su cabeza y decidió no hacerlo. Aletita
tenía dudas acerca del consejo de los pescados más grandes.

El no podía ver porque algo tan delicioso podría ser tan peligroso. Los pescados más grandes han de
haberle dicho esto a los pescados más pequeños esta historia de terror para que no hubiera competición
por la comida.

¿Eran verdaderas las historias? Aletita iba a decidir por sí mismo. El dio la vuelta y empezó a nada hacia
la lombriz. Él no podía ver nada de acero ni unos ganchos; solo vio la lombriz. El abrió su boca y luego
sintió un dolor en su lado. El tío de Aletita se pegó en su lado y lo movió de la lombriz. “¿Qué está mal
contigo?” le preguntó su tío Corky. “¿Crees que te decimos todos esto por diversión?” Aletita no sabe
qué decir, “No lo sé, a veces pienso que las historias no son verdaderas.”

Tío Corky cerró sus ojos y dijo con tristeza, “Sígueme. Ahora es tiempo que veas lo que un gancho
puede hacer.” Aletita siguió a su tío cerca de la orilla. Enfrente de ellos vieron a muchos pescados que
estaban nadando en sus lados y casi ni estaban vivos. Otros tenían cortadas gruesas en sus mandíbulas y
no podían comer. Era algo brutal para ver y Aletita nunca lo iba a olvidar. De repente, un pájaro se bajó
cerca del agua y agarró a uno de los pescados que estaba en su lado. Tío Corky le explicó que el gancho
había causado esta carnicería. Puedes ver que las historias son verdaderas, yo quisiera haber creído que
nos hubieras creído sin que te hubiera tenido que traer a la superficie.

Aun cuando nadaban lejos de la superficie, Aletita recordó las historias de algunos de los pescados listos
que pudieron agarrar a la lombriz sin ser enganchados. Un pensamiento orgulloso entró en su mente.
Talvez estos pescados rotos no era tan listo ni tan rápido como él.

Día tras día, Aletita continúo a ver los bocados que estaban flotando en el agua. Venían en muchas
formas y colores. Aletita nadaba más cerca cada vez y cada vez iba más y más lento. Un día el cayó en la
tentación y él se comió la lombriz. No sabía bien para nada. ¡Sabía a plástico!

Antes de que Aletita podía escupir la lombriz, el sintió un dolor en su mandíbula y se sintió ser
arrastrado por el agua. El pescado joven no se quería dar por vencido, pero ya no tenía fuerza. Él sabía
que había perdido.

Niños y niñas, Satanás trata de tentarnos cada día. El diablo quiere arrastrarnos lejos de Dios. Satanás
nunca se cansa de poner más cosas en frente de nosotros, más tipos de tentaciones para hacernos caer. A
Satanás no le importa lo que usa o abusa para tentarnos. Él es el padre de las mentiras y quiere destruir a
los que aman a Dios. Ponte la armadura de Dios para que puedas resistir al diablo y a todos sus planos.