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Tirulo de la obra original:

Algebrai e To p ology: An Introdudio n

Edic i ó n origin a l e n l e ngua Inglesa publica da por:


Hareourt, Braee & World, Ine., New York

Copyri ght © 1967 by Harcourt. Brace & W o rld . Ine.

V e r s i ó n esp a ñola por:


D. Manuel Castellet Solanas
Profesor Adjunto de Topología
en la Facultad de Ciencias de Ba rcelo na

Propiedad de EDITORIAL REVERTÉ. S. A. Encarnación, 86. Barcelona (24)

Ninguna parte del material cubierto por este título de


propiedad lit e r a r i a podrá rep roducirse en form a
alguna sin el previo permiso por escrito del editor.

Todos los derechos reservados


Edición en español
©EDITORIAL REVERTÉ. S. A..1982

Impreso en España
Printed in Spain

I.B.S.N . 84-291 · 5OQ1 · 9


Oep. Leg . B. 39.59!l . 1982
L1TOCLUB, S.A . . Náp o les t 300 - Barcel o na - '25
Prefacio

Hemos emprendido la edición de Harbrace Conege Mathematics Series como


respuesta a la creciente demanda de flexibilidad de los plane~ de estudio de los
colegios universitarios. Esta serie de libros de texto de temas concretos y con-
Cisos está destinada a cumplir dos propósitos: Primero, suministrar material
f>ara programas básicos en unidades coordinadas y compactas. Segundo, pro-
porcionar diferentes libros de texto suplementarios que abarquen temas con-
cretos.
Para llevar a cabo estos objetivos, los redactores y editores han seleccio-
nado, para iniciar la colección, una serie de seis textos sobre Funciones, Cálcu-
lb, Algebra lineal, Cálculo de varias variables, Teoría de funciones y Funcio-
+tés de varias variables. Esta serie está completada por un cierto número de
volúmenes sobre temas tales como Probabilidades, Estadística, Ecuaciones dife-
renciales, Topología, Geometría diferencial y Funciones de variable compleja.
A l permitir una mayor fle'x ibilidad en la estructuración de cursos o series
de cursos, esta colección promoverá mayor variedad e individualidad en los
~istintos planes de estudio. Además, si un profesor desea programar su propia
serie de materias para un curso, Harbrace College Mathematics Series le pro-
porciona un conjunto de libros construidos sobre un patrón flexible, a partir
del cual podrá elegir los elementos de su nueva estructuración. O bien, si un
profesor desea complementar un texto ordinario, esta co lección le proporciona
un conjunto de tratados compactos de materias concretas.
Una característica nueva y adicional de Harbrace Mathematics Series es su
continua adaptabilidad. Tan pronto como nuevos temas ganen en interés en los
planes de estudio, o tan pronto como aparezcan nuevos tratamientos promete-
dores, serán añadidos libros a la colección, o- serán revisados los volúmenes ya
existentes. De esta forma saldremos al encuentro de la demanda en la ense-
ñanza de las Matemáticas con rapidez y flexibilidad.

SALOMON BOCHNER
W . G . LISTER
Este Libro está destinado a iniciar a los estudiantes de primer ciclo en el estu-
dio de la Topología algebraica con el menor esfuerzo posible. Los principales
temas que se tratan son: variedades de dimensión dos, el grupo fundamental
y espacios recubridores, más la teoría de grupos que se necesita en ellos. Los
únicos conocimientos previos necesarios son, rudimentos de teoría de grupos,
lo que normalmente se da en los primeros cursos del primer ciclo, y un primer
semestre de topología general.
Las materias tratadas en este libro son "standard" en el sentido de que va-
rios textos y tratados muy conocidos, les dedican un capítulo o unas cuantas
secciones. Creo que éste es el primer texto que contiene un estudio directo de
estas materias, desligado de toda definición, terminología, etc., innecesarias, y
con numerosos ejemplos y ejercicios, haciéndolas así inteligibles a los estu-
diantes que por primera vez abordan estas materias en una licenciatura.
Los temas tratados se utilizan en varias ramas de la Matemática distintas
de la Topología algebraica, tales como Geometría diferencial, Teoría de gru-
pos de Lie, Teoría de superficies de Riemann, o Teoría de nudos. En el desarro-
llo de la teoría existe una bonita interdependencia entre Álgebra y Topología,
lo que hace que cada una refuerce interpretaciones de la otra. Una tal inter-
dependencia entre diferentes materias de la Matemática rompe la a menudo
artificial subdivisión de la Matemática en diferentes "ramas" y acentúa la uni-
dad esencial de toda esta ciencia.
Sin duda, algunos expertos se extrañarán de que un libro que se propone ser
una introducción a la Topología algebraica ni siquiera mencione la teoría de la
homología. Ciertamente es verdad que la teoría de la homología y cohomología
constituye el núcleo de la Topología algebraica. Sin embargo, es difícil de mo-
tivar para el estudiante que por primera vez estudia estas materias, y su tra-
tamiento sistemático requiere el desarrollo paciente de gran acopio de instru-
mentos. Por esta razón creo que es más fácil para el estudiante entender y
apreciar la teoría de la homología después del estudio del grupo fundamental
y materias relacionadas, presentado en este libro.
Para aquellos que posean un criterio estrictamente lógico, el Capítulo 1, que
estudia las variedades bidimensionales, les podrá parecer, quizás, la parte me-
nos rigurosa de este libro. Ciertamente, no existiría problema alguno en dar
VII
VIII Prólogo

una expostcwn estrictamente rigurosa de este tema. Sin embargo, una exposi-
ción de este tipo sería bastante aburrida y con interminables demos-
traciones de hechos que se visualizan obviamente. Más aún, los resultados del,
Capítulo 1 no son básicos para los principales teoremas del resto del libro; más
bien nos proporcionan ejemplos, ilustraciones y aplicaciones de los resultados
de los capítulos posteriores.
En el Capítulo Il se da la definición y propiedades básicas del grupo funda-
mental y del homomorfismo inducido por una aplicación continua." Los métodos
generales para determinar la estructura del grupo fundamental de un espacio
se desarrollan más adelante, en el Capítulo IV, después de haber introducido,
en el Capítulo IlI, algunas nociones esenciales de teoría de grupos.
En los Capítulos III y IV se destaca la caracterización de ciertas estructuras
matemáticas como wluciones de "problemas de aplicaciones universales", por
dos diferentes razones. En primer lugar, parece que el método más eficaz para
determinar la estructura del grupo fundamental de una amplia gama de espa-
cios es el teorema de Seifert-Van Kampen (Capítulo IV); la adecuada formu-
lación de este teorema esencial lleva consigo el concepto de problema de apli-
caciones universales. En segundo lugar, este método de caracterizar estructuras
matemáticas como soluciones de problemas de aplicaciones universales parece
ser uno de los principios matemáticos realmente unificadores que han surgido
desde 1945, y debe introducirse en los estudios de matemáticas tan pronto como
sea posible.
El Capítulo V contiene un estudio bastante completo de los espacios recu-
brida res. A lo largo del mismo hemos destacado la relación entre los espacios
recubridores y el grupo fundamental.
En los Capítulos VI y VII se dan demostraciones topológicas de varios cono-
cidos teoremas de teoría de grupos, en particular el teorema de Nielsen-Schreier
sobre subgrupos de un grupo libre, el teorema de Kurosh sobre subgrupos de
un producto libre, y el teorema de Grushko sobre la descomposición de un grupo
finitamente generado en producto libre, Estos teoremas pertenecen a una parte
de la teoría de grupos cuyo desarrollo original fue principalmente motivado
por la Topología combinatoria. Creo que las demostraciones de estos teoremas
utilizando el grupo fundamental y espacios recubridores de ciertos complejos
de baja dimensión se comprenden más fácilmente que las demostraciones pura-
mente algebraicas. Espero que el tratamiento conjunto de estos teoremas por
métodos' esencialmente geométricos hará esta parte de la teoría de grupos me-
nos imponente y más fácilmente accesible.
El Capítulo VIII es bastante corto y de naturaleza puramente descriptiva;
no se demuestra ningún teorema. Su propósito es ayudar al estudiante en la
transición al estudio de temas más avanzados de Topología algebraica.
Aunque en el Capítulo 1 utilizamos triangulaciones de 2-variedades, y en el
último capítulo introducimos los CW-complejos de J. H. C. Whitehead, no da-
mos ningún tratamiento sistemático de los complejos simpliciales en este libro.
Esto pnede sorprender a algnnos lectores, ya qne mnchos tratados de Topología
algebraica empiezan precisamente con el estndio de los complejos simpliciales.
Sin embargo, no se ve la manera de simplificar sn exposición. Más aún, perso-
nalmente, opino que nn estudio de este tema tiene qne ser necesariamente bas-
Prólogo IX

tante pesado. Una de las tendencias de la Topología algebraica en los últimos


quince años ha sido la sustitución de los complejos simpliciales, como principal
objeto de estudio, por los CW-complejos.
Las secciones que señalamos a continuación no son estrictamente necesarias
para el desarroLTo de la teoría, y pueden omitirse por completo o darles menos
importancia en un curso breve o en una primera lectura del libro:
Capítulo 1, Secciones 9-13
Capítulo Il, Secciones 7 y 8
Capítulo IIl,Sección 7
Capítulo IV, Sección 6
Capítulo V, Secciones 10-12
Capítulo VI, Sección 8
Capítulo VII, Secciones 5 y 6
Puede programarse también un curso breve con el material de los cinco pri-
meros capítulos, omitiendo las mismas secciones.
Este libro ha sido desarrollado a partir de las lecciones dadas en la Univer-
sidad de Yale a estudiantes de primer ciclo y licenciatura ("undergraduate" y
"graduate") durante un período de varios años. Me complace reconocer mi
deuda para con estos estudiantes. Sus preguntas, críticas y sugerencias han sido
para mí de gran importancia. Estoy también profundamente reconocido a todos
mis colegas por sus discusiones sobre las ideas presentadas en este libro. La
mayoría de teoremas y definiciones de este libro pueden encontrarse en cono ...
cidos textos o en artículos de revistas matemáticas. A este respecto, hay que
hacer especial mención de los siguientes libros alemanes: B. Kerekjarto, "Topo-
pologie" (Springer, 1923); K. Reidemeister, "Einführung in die Kombinatorische
Topologie" (Teubner, 1932); H. Seifert y W. Threlfall, "Lehrbuch der Topologie"
(Vieweg, 1934). En muchos casos he intentado indicar la persona o personas a
las cuales, en mi opinión, se les debe reconocer una idea o teorema. Sin embargo,
en una materia corno ésta, cuyo desarrollo se extiende en gran parte a lo largo
del siglo pasado, y que ha sido labor conjunta de matemáticos de muchos países,
es inevitable que haya cometido algún error en tales atribuciones. A todos aque-
llos cuyos nombres han sido involuntariamente omitidos, pido disculpas; espero
contar con su comprensión.

W. S. MASSEY
New Haven, Connecticut
En este Libro se supone que el estudiante posee suficientes
conocimientos de teoría de grupos como para comprender términos corrientes
como grupo, subgrupo, subgrupo normal, homomorfismo, grupo cociente, clase
lateral, grupo abeliano y grupo cíclico. Más aún, es de esperar que haya visto
suficientes ejemplos y trabajado en bastantes ejercicios para haber asimilado el
verdadero significado de estos conceptos. Para aquellos que no estén familiari-
zados con grupos de transformaciones y permutaciones, se ha incluido un apén-
dice sobre dichos temas. La mayor parte de las restantes cuestiones de teoría
de grupos que se necesitan, están desarroLLadas en el texto, especialmente en
el Capítulo III.
El material necesario de Topología conjuntista puede obtenerse en un se-
mestre de un curso de primer ciclo. En un apéndice, haremos un pequeño estu-
dio sobre espacios cocientes, ya que la mayoría de textos de este nivel tratan
muy brevemente u omiten por completo este tema. No se precisa conocimiento
alguno de ninguna otra rama de Álgebra; en particular, no se utiliza nada de
teoría de anillos, cuerpos, módulos o espacios vectoriales.

Terminología y notación Puesto que la mayor parte de la notación y ter-


minología es la corriente en los libros de matemáticas de este nivel, bastarán
muy pocas explicaciones. En teoría de grupos, todos los grupos (con muy pocas
excepciones, tales como el grupo aditivo de los enteros) están escritos muLtipli-
cativamente, no aditivamente. Un homomorfismo de un grupo en otro se llama
un epimorfismo si es exhaustivo, un monomorfismo si es inyectivo (es decir, si
su núcleo contiene sólo el elemento neutro), y un isomorfismo si es biyectivo ..
Un diagrama de grupos y homomorfismos
j

A >B

g' j j-u
e )D
l'
XI
XII Notas para el estudiante

se dice conmutativo, si son iguales todos los posibles homomorfismos de un


grupo en otro del diagrama. En el diagrama anterior hay dos homomorfismos
del grupo A en el D, a saber, gf (es decir, f seguido de g) y f'g'. Así, la condi-
ción de que el diagrama sea conmutativo equivale a gf = f'g'. Observese que el
hecho de imponer a un diagrama que sea conmutativo no tiene nada que ver
con que los grupos que aparecen en el diagrama sean conmutativos o no. Por
ejemplo, el diagrama anterior podría. ser conmutativo incluso si A".B, C y D no
son grupos abe lianas.
En teoría de conjuntos, la notación

II Si
iEI

indica el producto (o producto cartesiano) de la familia de conjuntos Si, i E 1.


Un elemento x del producto cartesiano es una función que asigna a cada índice
i E 1 un elemento Xi E Si. El elemento Xi E Si se llama coordenada del ele·
mento X correspondiente al índice i E l.
Si A es un subconjunto de B, existe una única aplicación inciusión de A en B:
asigna a cada elemento x E A el mismo elemento x. En símbolos, si i: A -o> B
denota la inclusión, entonces i(x) = x para todo x E A. Si C es otro conjunto y
f : B -o> C es una función cualquiera de B en C, entonces f I A denota la restric-
ción de f al subconjunto A; esto es, para todo a E A, (f I A) (a) = f( a) E C.
A lo largo del libro usaremos la siguiente notación:

Z= conjunto de todos los enteros, positivos y negativos.


Q= conjunto de todos los números racionales.
R = conjunto de todos los números reales.
C= conjunto de todos los números complejos.
Rn (respectivamente Cn), indica, para cada n > O, el conjunto de todas las n-plas
(xl' ... , x n) de números reales (respectivamente complejos); Rn es el n-espacio
euclídeo con su topología usual. Si x = (xl' ... , x n) es un punto deRn, la norma
o valor absoluto de x, que designaremos por Ixl, se define por

n
Ixl = ( ¿ XD1!2.
i=l

Con esta notación definimos los siguientes subconjuntos "standard" del n-espa~
cio euclídeo, para todo n > O:

En {XERn:lxl;;;;l},

Un {xERn:lxl<l},
S,,-l {xERn:lxl =l}.

Estos espacios se denominan, bola o disco cerrado n-dimensional, bola o disco


Notas para el estudiante XIII

abierto n-dimensional, y esfera (n -l)-dimensional, respectivamente. Cada uno


de ellos está dotado de la topología inducida corno subconjunto de Rn. A veces
se utilizan los mismos nombres para espacios topológicos homeomorfos a uno
de los subconjuntos anteriores.
Si a y b son números reales tales que a < b, para los intervalos cerrado y
abierto de extremos a y b, se usa la siguiente notación:

(a, b) {x E R : a <x< b},


[a, b] Ix E R : a ~ x ~ b},
(a, b] Ix E R :a < x ~ b¡.
Diremos que dos espacios son topológicamente equivalentes o del mismo tipo
de topología, si son homeomorfos.
Referencias
Una referencia al teorema o lema lII. 8.4 indica el teorema o
lema 4 de la sección 8 del Capítulo lII; si la referencia es simplemente: teore-
ma 8.4, entonces el teorema está en la sección 8 del mismo capítulo en el que
figura la referencia.
Al final de cada capítulo hay una breve bibliografía. Los números entre
corchetes en el texto se refieren a los correspondientes de la bibliografía.
Al estudiar este libro
Los ejercicios y ejemplos son una parte esencial del
texto; sin ellos sería mucho más difícil alcanzar una buena comprensión de la
materia expuesta. Aparecen muchas afirmaciones sin demostración y se omiten
los detalles de algunas demostraciones. Se pueden considerar como ejercicios
para comprobar si efectivamente se han asimilado los conceptos utilizados.
Recuérdese que, en cualquier materia, el camino desde la ignorancia al cono-
cimiento, no es uniforme y recto, sino casi siempre bastante zigzagueante. Pa-
rece que aprender las cosas es llegar a la verdad por aproximaciones sucesivas.
Así, la primera tentativa de dominar algunos de los más difíciles teoremas de
este libro, es posible que no se realice con pleno éxito. Sin embargo, no desalen-
tarse. Antes al contrario, con el estudio de los ejercicios y ejemplos y algo de
la materia posterior, estarnos seguros que la perseverancia se verá recompen-
sada con una más profunda comprensión de las ideas expuestas.
1

1 Introducción
2 Definición y ejemplos de n-variedades 2
3 Variedades orientables y no orienta bIes 3
4 Ejemplos de 2-variedades conexas compactas 6
5 Enunciado del teorema de clasificación para superficies compactas 10
6 Triangulación de superficies compactas 15
7 Demostración del teorema 5.1 18
8 La característica de Euler de una superficie 29
9 Variedades con borde 34
10 Clasificación de 2-variedades con borde conexas y compactas 36
11 La característica de Euler de una superficie con borde 42
12 Modelos de superficies con borde compactas en el 3-espacio euclídeo 43
13 Observaciones sobre las superficies no compactas 46

CAPíTULO 2

El grupo fundamental 55

1 Introducción 55
2 Notación básica y terminología 56
3 Definición del grupo fundamental de un espacio 57
4 Efecto de una aplicación continua sobre el grupo fundamental 63
5 El grupo fundamental de una circunferencia es cíclico infinito 68

xv
XVI Indice analítico

6 El teorema del 74
7 El grupo fundamental de un 76
8 Tipo de homotopia y de espacios 78

CAPÍTULO 3

Grupos libres y Ur()dlllct()S libres de grupos 85

1 Introducción 85
2 Producto débil de grupos abelianos 85
3 Gruposabelianos libres 89
4 Producto libre de grupos 97
5 Grupos libres 102
6 Presentación de grupos por generadores y relaciones 105
7 Problemas de aplicaciones universales 107

CAPÍTULO 4

Teorema de Seifert y Van Kampen sobre el grupo fundamental de la unión


de dos espacios. Aplicaciones 113

1 Introducción 113
2 Enunciado y demostración del teorema de Seifert y Van Kampen 114
3 Primera aplicación del teorema 2.1 123
4 Segunda aplicación del teorema 2.1 127
5 Estructura del grupo fundamental de una superficie compacta 129
6 Aplicación a la teoría de nudos 136

CAPÍTULO 5

Espacios recubridores 145

1 Introducción 145
2 Definición y algunos ejemplos de espacios recubridores 145
3 Elevación de caminos a un espacio recubridor 151
4 El grupo fundamental de un espacio recubridor 153
5 Elevación de aplicaciones arbitrarias a un espacio recubridor 154
6 Homomorfismos y automorfismos de espacios recubridores 157
7 La acción del grupo 'II"(X, x) sobre el conjuntop-l(x) 160
lndice analítico XVII

8 Espacios recubridores y cocientes 163


9 Aplicación: El teorema de Borsuk-Ulam para la 2-esfera 168
10 Teorema de existencia de espacios recubridores 171
El espacio recubridor inducido sobre un subespacio 175
12 Topología conjuntista de los espacios recubridores 179

CAPÍTULO 6

El grupo y de un
Ap,UC;¡iCIOnles a la teoría de grupos 187

1 Introducción 187
2 Definiciones y ejemplos 188
3 Propiedades básicas de los grafos 189
4 Árboles 192
5 El grupo fundamental de un grafo 194
6 La característica de Euler de un grafo finito 197
7 Espacios recubridores de un grafo 198
8 Generadores de un subgrupo de un grupo libre 202

CAPÍTULO 7

El grupo fundamental de espacios de dimensión superior 209

Introducción 209
2 Adjunción de 2-celdas a un espacio 210
3 Adjunción de celdas de dimensión superior a un espacio 212
4 CW-complejos 212
5 El teorema del sub grupo de Kurosh 216
6 Teorema de Grushko 223

CAPÍTULO 8

Epílogo 235
XVIII Indice analítico

cociente o del a~~,~~,,~ identificación 243

1 Definición y propiedades básicas 243


2 Una generalización de la topología cociente 245
3 Espacio cociente y espacio producto 248
4 Sub espacio de un espacio cociente frente a un espacio cociente
de un sub espacio 250
5 Condiciones para que un espacio cociente sea un espacio
de Hausdorff 251

APÉNDICE B

Grupos de pt:l·mlnal~lU.Ilt:~ o grupos de transformaciones 255

1 Definiciones básicas 255


2 G-espacios homogéneos 257

alfabético 261
Introducción
El concepto topológico de superficie o variedad de dimensión 2 es una abstrac-
ción matemática del concepto familiar de superficie hecha de papel, lámina me-
tálica, plástico u otro material delgado cualquiera. Una variedad de dimensión 2
es un espacio topológico con las mismas propiedades que el plano familiar de la
Geometría euclídea. Un microbio inteligente, con un alcance visual limitado,
que se arrastrase sobre una superficie, no la distinguiría de un plano.
Para dimensiones superiores. el equivalente natural 'de una superficie es una
variedad n-dimensional, que es un espacio topológico con las mismas propieda-
des locales que un espacio euclídeo n-dimensional. Puesto que aparecen frecuen-
temente y tienen aplicaciones en muchas otras ramas de la Matemática,-las
variedades son, sin lugar a dudas, una de las clases más importantes de espa-
cios topológicos. Aunque definiremos y daremos algunos ejemplos de varieda-
des n-dimensionales, para cualquier entero positivo n, dedicaremos la mayor
parte de este capítulo al caso n = 2. La existencia de un teorema de clasifica-
ción de variedades compactas de dimensión 2, hace que nuestros conocimien-
tos sobre variedades 2-dimensionales sean incomparablemente más completos
que nuestros conocimientos sobre los casos de dimensión superior. Este
teorema de clasificación da un' procedimiento simple para obtener todas
las variedades compactas de dimensión 2. Más aún, existen invariantes simples
calculables que nos permiten determinar si dos variedades compactas de dimen-
sión dos son homeomorfas o no. Puede considerarse éste como un teorema ideal.
Gran parte de las investigaciones en Topología han estado dirigidas hacia el
desarrollo de teoremas de clasificación análogos para otras situaciones. Por des-
gracia no se conoce ningún teorema de este tipo para variedades compactas de
dimensión 3, y los especialistas en lógica han probado que no podemos ni espe-
rar un resultado completo de variedades n-dimensionales, n ~ 4. Sin embargo,
la teoría de variedades de dimensión superior es actualmente un campo de in-
vestigación matemática muy activo y lo seguirá siendo probablemente durante
mucho tiempo.
La materia expuesta en este capítulo, especialmente en las secciones 1-8, se
usará en el resto del libro.

1
2 Variedades bi-dimensionales

Sea n un entero positivo. Una variedad n-dimensional es un espacio de Hau&-


dorff (es decir, un espacio que satisface el axioma T 2 de separación), tal que
cada punto tiene un entorno abierto homeomorfo él la bola abierta n-dimensional
Un (= {x E Rn : Ixl < 1}). Por brevedad, la llamaremos usualmente «n-va-
riedad».

Ejemplos
2.1 El espacio euclídeo Rn es obviamente una variedad n-dimensional. Podemos de-
mostrar fácilmente que la esfera unidad de dimensión n

Sn = Ix E Rn+l : Ixl = 1¡

es una n-variedad. En efecto, para el punto x = (1, 0, ... , Ol, el conjunto (x" ... , x n +,) E
Sn : x, > O es un entorno con las propiedades exigidas, como puede verse por proyección
ortogonal sobre el hiperplano de Rn+' definido por x, = O. Para ~ualquier otro punto
x E Sn, existe una rotación que transforma x en el punto (1, O, ... , Ol. Dicha rotación es
un homeomorfismo de Sn sobre sí mismo; por tanto x tiene también un entorno del tipo
deseado.
2.2 Si Mn es una variedad n-dimensional, cualquier abierto de Mn es también una
variedad n-dimensional. La demostración es inmediata.
2.3 Si M es una variedad m-dimensional y N una variedad n-dimensional, el espacio
producto M X N es una variedad (m + nl-dimensional. Esto se sigue del hecho de que
um X Un es homeomorfo a Um+n. Para demostrarlo observemos que, si k es un entero
positivo cualquiera, Uk es homeomorfo a Rk, y Rm X Rn es homeomorfo a Rm+n.

Además de la esfera de dimensión 2,S2, el lector puede encontrar fácilmente


ejemplos de muchos otros subconjuntos del espacio euclídeo R3, que son 2-varie-
dades; por ejemplo, superficies de revolución, etc. -
Como se desprende de todos estos ejemplos, una n-variedad puede ser co-
nexa o no conexa, compacta o no compacta. En cualquier caso. una n-variedad
es siempre localmente compacta.
Lo que no es tan obvio es que una variedad conexa no tenga necesariamente
que satisfacer el segundo axioma de numerabilidad (esto es, no tenga necesa-
riamente una base numerable). El ejemplo más simple es la «línea transfinita».l
Estas variedades se consideran patológicas y limitaremos' nuestra atención a va-
riedades con base numerable.
Observemos que, en nuestra definición, exigimos que una variedad satisfaga
el axioma de separación de Hausdorff. Debemos exigirlo explícitamente en la
definición, ya que no es consecuencia de las demás condiciones impuestas a una
variedad. Dejamos al lector la construcción de ejemplos de espacios que no

1 Véase General Topology de J. L. Kelley. Princeton, N, J.: Van Nostrand, 1955. Ejerci-
cio L, p. 164.
Variedades orienta bies y no orientables 3

son de Hausdorff y en los que cada punto tiene un entorno homeomorfo Él


para n = 1 Ó 2.

y no
Las variedades conexas de dimensión n, n > 1, están divididas en dos clases:
orientables y no orientables. Trataremos de aclarar bien la diferencia sin esfor-
zarnos en una precisión matemática.
Consideremos, primero, el caso n = 2. Podemos dotar de una orientación al
plano euclídeo R2 y, en general, a una pequeña región del plano, de varias
maneras. Por ejemplo, podemos fijar cuál de las dos clases de sistemas de coor-
denadas del plano será considerada como positiva y cuál como negativa. Otra
manera sería fijar el sentido de rotación en el plano, alrededor de un punto,
que se considera como positivo y el que se considera como negativo. Imagine-
mos un microbio o algún ser de dimensión 2, inteligente, sujeto a moverse en
un plano; una vez que él ha decidido la elección de una orientación en cual-
quier punto del plano, puede llevar esta elección consigo al desplazarse. Si dos
de estos seres coinciden en orientación en un punto dado del plano, y uno de
ellos hace un largo viaje a otro punto distante del plano y eventualmente vuelve
al punto de partida, ambos seres coincidirán aún en la elección de orientación.
Consideraciones análogas se aplican a cualquier variedad conexa de dimen-
sión 2, ya que cualquier punto tiene un entorno homeomorfo a un entorno de
un punto del plano. Aquí, nuestros dos seres hipotéticos coinciden en la elección
de orientación en un punto. Sin embargo, es posible que, tras el regreso de
uno de ellos de un largo viaje a algún punto distante de la variedad, se encuen-
tren con que sus orientaciones ya no coinciden. Este fenómeno puede suceder
incluso suponiendo que ambos han tenido un cuidado extremo en ir mante-
niendo una comprobación precisa de la orientación positiva.
El ejemplo más simple de una variedad 2-dimensional que presenta este
fenómeno, es la famosa banda de Mobius. Como el lector seguramente ya sabe,
puede construirse un modelo de banda de Mobius tomando una tira rectangular
de papel, larga y estrecha, y pegando los extremos en sentidos opuestos (véase
figura 1.1). Matemáticamente, una banda de Mobius es un espacio topológico
que se define como sigue. Designemos por X el siguiente rectángulo del plano:
X = {(x, y) E R 2 : -10 ~ x ~ +10, -1 < Y < +1}.
Formemos entonces el espacio cociente de X obtenido al identificar los puntos
(10, y) y (-10, - y) para -1 < Y < + 1 (para una información sobre espacios
cocientes, véase el Apéndice A). Obsérvese que los dos bordes del rectángulo
correspondientes a y = + 1 e y = -1 se omiten. Esta omisión es esencial; en
caso contrario el resultado no sería una variedad (sería una variedad con borde,
concepto que estudiaremos más tarde, en este mismo capítulo). Podríamos tam-
bién definirla mediante un subconjunto de R' que fuera homeomorfo al espacio
cociente que acabamos de describir.
Como quiera que definamos la banda de Mobius, la línea central de la tira
rectangular pasa a ser un círculo tras la unión o identificación de los dos extre-
4 Variedades bi-dimensionales

Unir el borde ABC al A'B'C'

FIGURA U
Construcción de una banda de Mobius.

mas. Dejamos al lector la comprobación de que si nuestro ser imaginario par-


tiera de cualquier punto de esta circunferencia con una determinada orienta-
ción y diera una vuelta a la circunferencia llevando consigo esta orientación,
cuando volviera al punto inicial su orientación original estaría invertida. De
un tal camino en una variedad diremos que invierte la orientación. De un ca-
mino que no tenga esta propiedad diremos que conserva la orientación. Por
ejemplo, cualquier camino cerrado del plano conserva la orientación.
Por definición, una variedad 2-dimensional conexa es orientable si todo ca-
mino cerrado conserva la orientación; una variedad 2-dimensional conexa es
no orientable si existe al menos un camino que invierte la orientación.
Consideremos ahora la orientabilidad en variedades de dimensión 3. Pode-
mos dotar de una orientación al 3-espacio euclídeo, o a una pequeña región del
mismo, fijando la clase de sistemas de coordenadas considerada como positiva
y la clase considerada como negativa. Otra manera sería fijar el tipo de hélice,
o rosca de tornillo, que se considera que avanza en sentido directo, y el que lo
hace en sentido inverso. Podemos ahora decir que un camino cerrado de una
3-variedad invierte o conserva la orientación según que un viajero que recorra
el camino vuelva o no al punto inicial con los sentidos directo e inverso, que se
han elegido inicialmente, cambiados. Si nuestro universo no fuera orientable,
un astronauta que hiciera un viaje a lo largo de un camino que invirtiera la
orientación, volvería a la tierra con los lados derecho e izquierdo de su cuerpo
cambiados: Su corazón no estaría ya en el costado izquierdo, etc.
ari,~dades orienta bies y no orientables

Existe una generalización de la banda de Móbius para dimensión 3, que nos


proporciona un ejemplo sencillo .de 3-variedad no orientable. Sea

x = ((x, y,z) E H3: -10 ;;; x ;;; +10, -1 < Y < +1, -1 < z < +1}.'

Formemos un espacio cociente de X por identificación de los puntos (lO, y, z) y


(-10, - y, z) para -1 < y < + 1 Y ~ 1 < z < + 1. Este espacio puede ser
considerado también como producto de la banda de Móbius ordinaria por el in-
tervalo {z E R : - 1 < z < + 1}. En todo caso, él segmento -10 ~ x ~ + 10
del eje x, pasa a ser un círculo después de la identificación; dejamos al lector
la tarea de convencerse de que este círculo es un camino que invierte la orien-
tación de la 3-variedad resultante.
Para poder dar definiciones análogas en el caso de n-variedades, tenemos
primero que distinguir entre dos clases de sistemas de coordenadas en un n-es-
pacio euclídeo. Esta distinción puede hacerse como sigue. Si tenemos dos siste-
mas de coordenadas, cualquier punto x tiene coordenadas (Xl' ... , x n ) y
(xi, ... , x~) en los dos sistemas, y estas coordenadas están relacionadas por
ecuaciones del siguiente tipo;

n
x; = ¿
j=l
aijXj + bi , ~ = 1, 2, ... , n. (1.3-1)

Las aij Y b i que aparecen, son números reales que no dependen del punto x es-
cogido. Además es un hecho conocido que el determinante de las aij,

a11 an aln

a21 a22 a2n

es distinto de cero. Decimos que estos dos sistemas de coordenadas son de la


misma clase si este determinante es > O. De las propiedades clásicas del deter-
minante de un sistema de ecuaciones lineales tal como (1.3-1), se sigue que la
relación «ser de la misma clase» es una relación de equivalencia entre sistemas
de coordenadas de Rn, y que hay exactamente dos clases de equivalencia. Elegir
una orientación de Rn es elegir una de estas dos clases de equivalencia de sis-
temas de coordenadas como clase distinguida. Podemos designar a un tal siste-
ma de coordenadas distinguido con algún adjetivo como «positivo» o «directo».
Una vez se ha escogido la clase de sistemas de coordenadas distinguida, un
camino que invierta o conserve la orientación en una n-variedad conexa se de-
fine, esencialmente, del mismo modo que para¡vadedadesde dimensión 2 y 3.
La única diferencia es que tenemos escasa intuición geométrica para guiarnos
6 Variedades bi-dimensionales

en los casos de dimensión superior. En el desarrollo completo de este tema es


necesario entrar en muchos más detalles para conseguir un rigor matemático.
En cualquier caso, es posible definir los conceptos de orientabilidad y no .
orientabilidad para las n-variedades conexas. El espacio euclídeo Rn y la esfe-
ra Sn son ejemplos de n-variedades orientables. Podemos definir sin dificultad
una generalización para dimensión n, de la banda de Méibius, que es una n-va-
riedad no orientable. Consiste en el producto de una banda de M~bius ordina-
ria y una bola abierta de dimensión n - 2, Un-2.
En el resto del capítulo nos referiremos principalmente a variedades 2-di-
mensionales; por tanto, no insistiremos más en estas cuestiones.

4 2-variedades conexas compactas


Para ahorrar palabras, de ahora en adelante, nos referiremos a una 2-variedad
conexa como una superficie. El ejemplo más sencillo de superficie compacta es
la esfera S2; afro ejemplo importante es el toro. De una manera imprecisa,
un toro puede describirse como cualquier superficie homeomorfa a la superfi-
cie de una rosquilla o de un anillo sólido. Con más precisión puede definir-
se así:
(a) Cualquier espacio topológico homeomorfo al producto de dos circunfe-
rencias, SI X S'.
(b) Cualquier espacio topológico horneo morfa al siguiente subconjunto de R 3 :

{(x, y, z) E R3: [(X2 + y2)1!2 - 2]2 + Z2 = 1}.

[Este conjunto se obtiene por rotación del círculo (x - 2)2 + Z2 = 1 del


plano xz, alrededor del eje z].
(c) Sea X el cuadrado unidad en el plano R2:

{(x, y) E R2: O ~ x ~ 1, O ~ Y ~ 11.


Entonces, un toro es cualquier espacio topológico homeomorfo al espacio
cociente de X obtenido por identificación de los lados opuestos del cua-'
drado X según las siguientes reglas: Se identifican los puntos (O, y) y
(1, y) para O 2 y 2 1, y los puntos (x, O) y (x, 1) para O 2 x 2 1.

Consideramos conveniente indicar simbólicamente cómo se lleva a cabo la iden·


tificación, mediante un diagrama como el de la figura 1.2. Los lados que se
identifican están indicados con la misma letra del alfabeto, y las identificacio-
nes deben hacerse de forma que las direcciones indicadas por las flechas coin-
cidan.
Dejamos al lector la tarea de demostrar que los espacios topológicos descri-
tos en (a), (b) y (c) son, en efecto, homeomorfos. El lector deberá también com-
probar que el toro es orÍentable.
Ejemplos de 2-variedades conexas compactas

Otro ejemplo de superficie compacta es el plano proyectivo real que, por


brevedad, designaremos como plano proyectivo). Debido a que no es homeo-
morfo a ningún subconjunto del espacio euclídeo R3, el plano proyectivo es
mucho más difícil de visualizar que la esfera S2 o el toro.

Defin.ición. Llamaremos plano proyectivo al espacio cociente de la esfera S2


obtenido por identificación de cada par de puntos diametralmente opuestos.
Cualquier espacio homeomorfo a este cociente también lo llamaremos plano
proyectivo.

Para los lectores que hayan estudiado Geometría proyectiva, explicaremos por qué a
esta superficie se le llama plano proyectivo real. Un tal lector, recordará que en el es-
tudio de la Geometría proyectiva plana, un punto tiene coordenadas h::>mogéneas (x" x" x 2 )
donde x" x, y x, son números reales y al menos uno de ellos es distinto de cero. El tér-
mino «homogéneas» significa que (x" x" x,) y (X;, x;, x;) representan el mismo punto si
y sólo si existe un número real A (necesariamente;;6- O) tal que

Xi = AX;, i = 0, 1,2.
11

11

FIGURA 1.2
Construcción de un toro.

Si interpretamos (x o, x" x,) como coordenadas euclídeas ordinarias de un punto de R',


vemos que (x" x" x,> y (x:, x:, 1,> representan el mismo punto del plano proyectivo si y
sólo si están sobre una misma recta que pase por el origen. Así pues, podemos reinterpre-
tar un punto del plano proyectivo como una recta de R' que pase por el origen. La cues-
tión inmediata es ¿cómo dotar de una topología al conjunto de todas las rectas que pasan
por el origen de R'? Quizás la manera más fácil, es observar que cada recta de R' que pasa
por el origen corta a la esfera unidad S' en un par de puntos diametralmente opuestos.
Esto nos conduce a la definición anterior.

Sea H = {(x, y, z) E S2 : z ~ O} el hemisferio superior cerrado de S2. Es


evidente que, de cada par de puntos de S2 diametralmente opuestos, al menos
uno se encuentra en H. Si los dos puntos se encuentran en H entonces están
sobre el ecuador, que es el borde de H. Así, pues, podemos definir también el
plano proyectivo 2 como el espacio cociente de H obtenido por identificación

2 Para una justificación rigurosa de esta afirmación, debemos utilizar la proposición 4.2
del Apéndice A, que puede aplicarse ya que la aplicación natural de S' en el plano
proyectivo es cerrada, y H es un SUbconjunto cerrado de S'.
8 Variedades bi-dimensionales

de puntos diametralmente opuestos del borde de H. Puesto que H es obviamente.


homeomorfo al disco unidad cerrado E2 del plano,

E2 = {(x, y) E R2 : X2 + y2 ::::;; 1},

el espacio cociente de E2 obtenido por identificación de los puntos diametral-


mente opuestos del borde es un plano proyectivo. Pero E2 puede su~stituirse por
cualquier espacio homeomorfo, en particular por un cuadrado. Así pues, un
plano proyectivo se obtiene identificando los lados opuestos de un cuadrado tal
como se indica en la figura 1.3. El lector comparará esta construcción con la
de un toro dada en la figura 1.2.
Se ve fácilmente que el plano proyectivo no es orientable; de hecho, con-
tiene un subconjunto homeomorfo a una banda de Mübius.
a

b b

FIGURA l.3 -
Construcción de un plano proyectivo a partir de un cuadrado.

Indicaremos ahora cómo se pueden dar muchos más ejemplos de superficies


compactas formando lo que se llaman sumas conexas. Sean S¡ y S2 dos super-
ficies disjuntas. Su suma conexa, designada por S¡ # S2' está formada practi-
cando un pequeño agujero circular en cada superficie y pegando entonces las
dos superficies a lo largo del borde de estos agujeros. Para ser precisos, esco-
jamos subconjuntos D¡ e SI y D 2 e S2 tales que DI y D., sean discos cerrados
(es decir, homeomorfos a E2). Sea S; el complementario del interior de Di en Si,
i = 1, 2. Escojamos un homeomorfismo h del círculo borde de D¡ sobre el círcu-
lo borde de D 2 • Entonces SI # S2 es el espacio cociente de S; U S~ obtenido
identificando los puntos x y h(x), para todo x del borde de DI' Está claro que
SI # S2 es una superficie. Parece natural, y puede ser demostrado rigurosa-
mente, que el tipo topológico de SI # S2 no depende de la elección de los discos
DI y D 2 , ni de la elección del homeomorfismo h.

Ejemplos
4.1 Si S, es una 2-esfera, entonces S, # S, es homeomorfo a S,.
4.2 Si S, y S, son dos toros, entonces S, # S, es homeomorfo a la superficie de un
bloque que tenga dos agujeros que lo perforen. (Se supone, desde luego, que los agujeros'
no están tan juntos que sus bordes se toquen o intersectenJ
Ejemplos de 2-variedades conexas compactas 9

4.3 Si S, Y S, son dos planos proyectivos, S, # S, es una «botella de Klein», esto es,
homeomorfo a la superficie obtenida por identificación de los lados opuestos de un cuadra-
do como muestra la figura lA. Podemos probar esto por la técnica «cortar y pegar», como
sigue. Si Si es un plano proyectivo, y Di eS, es un disco cerrado, entonces Si; comple-
mentario del interior de Di, es homeomorfo a una banda de Miibius (incluido el borde).
En efecto, si consideramos Si como el espacio obtenido por identificación de los puntos
diametralmente opuestos del borde del disco unidad E' en R', podemos elegir Di como. la
imagen del conjunto { (x, y) E E2 : Iyl ~ ti por la identificación, y entonces queda clara
la veracidad de la afirmación. De aquí se deduce que S, # S, se obtiene pegando dos ban-
das de Miibius a lo largo de sus bordes. Por otra parte, la figura 1.5 nos muestra cómo
cortar una botella de Klein para obtener dos bandas de Miibius. Cortamos a lo largo de
las líneas AB' y BA'; tras la identificación, este corte pasa a ser un círculo.

Consideraremos ahora algunas propiedades de esta operación de formar su-


mas conexas.

b b

FIGURA U
Construcción de la botella de Klein a partir de un cuadrado.

e CI

Il
Er-____________________-,AI
A El

b ~b
a
E Al e --------------- ('1

1 II

C a el A El
(a) (b)

FIGURA 1.5
La botella de Klein es la unión de dos bandas de Miibius
10 Variedades bi-dimensionales

De nuestras definiciones resulta claro que no distinción entre S, # S2 y


S2#SI; es decir, la operación es conmutativa. No existen dificultades en ver que
las variedades (S, # S2) # S3 y SI # (S2 # S3) son homeomorfas. Así pues,
vemos que la suma conexa es una operación conmutativa y asociativa en el
conjunto de clases de homeomorfía de superficies compactas. Aún más, el ejem-
plo 4.1 muestra que la esfera es un elemento unidad o neutro, de esta opera-
ción. No debemos apresurarnos a concluir que el conjunto de clases de homeo-
morfía de superficies compactas es un grupo con esta operación: No existen
inversos. Sólo forma lo que se llama un semigrupo.
La suma conexa de dos variedades orientables es a su vez orientable. Por
otra parte, si S, ó S2 no es orientable, tampoco lo es S, # S2'

En la sección anterior hemos visto cómo podían construirse ejemplos de super-


ficies compactas formando sumas conexas de varios toros y/o planos proyeétivos.
Nuestro teorema principal asegura que estos ejemplos agotan todas las posibi-
lidades. De hecho, es incluso un poco más fuerte, pues no necesitamos consi-
derar superficies que sean sumas conexas de toros y planos proyectivos a la vez.

Teorema 5.1 Toda superficie compacta es homeomorfa a una esfera, a una


suma conexa de toros, o a una suma conexa de planos proyectivos.

Como preparación para la demostración, describiremos lo que puede enten-


derse por «forma canónica» de una suma conexa de toros o planos proyectivos.
Recordemos nuestra descripción de un toro como un cuadrado con los lados
opuestos identificados (véase figura 1.2). Podemos obtener una descripción aná-
loga de la suma conexa de dos toros, de la siguiente manera. Representemos
cada uno de los toros, T, y T 2 , como un cuadrado con los lados opuestos iden-
tificados, tal como muestra la figura 1.6 (a). Obsérvese que los cuatro vértices
de cada cuadrado están identificados en un solo punto del toro correspondiente.
Para formar su suma conexa tenemos, primero, que recortar un agujero circu-
lar en cada toro, lo cual podemos hacerlo como mejor nos convenga. Es conve-
niente cortar las regiones sombreadas en los diagramas. Designemos por c , y c2
los bordes de los agujeros, que están identificados tal como indican las flechas.
Podemos representar también los complementarios de los agujeros en los dos
toros por los pentágonos de la figura 1.6 (b), ya que las identificaciones de las
aristas indicadas implican que los dos extremos del segmento Ci están identifi-
cados, i = 1, 2. Identificamos, ahora, los segmentos c, y c2 ; obtenemos el octó-
gono de la figura 1.6 (e), en el cual los lados están identificados a pares, tal
como está indicado. Obsérvese que los ocho vértices del octógono están identi-
ficados en un solo punto en T, # T 2 •
Este octógono con las aristas identificadas a pares es nuestra «forma canó·
nu,r!<.;¡UUU del teorema de rlfl',nlr'~'" para superficies compactas

<1\

al

lb)

(e)

FIGURA l.6
(a) Dos toros disjuntos T, y T,. (b) Toros disjuntos con agujeros recortados.
(e) Una vez pegados.

nica» de la suma conexa de dos toros. Repitiendo este proceso podemos demos-
trar que la suma conexa de tres toros es el espacio cociente del dodecágono de
la figura 1.7, donde las aristas están identificadas a pares, tal como está indi-
cado. Claramente se ve cómo se puede demostrar por inducción que la SUma
conexa de n toros es homeomorfa al espacio cociente de un polígono de 4n lados

MASSEY-2
Variedades bi-dimensionales

FIGURA 1.7
La suma conexa de 3 toros se obtiene al identificar a pares las aristas de un
dodecágono.

cuyas aristas están ident~ficadas a pares según un esquema, que el lector pre-
cisará.
Estudiemos ahora el procedimiento análogo para la suma conexa de planos
proyectivos. Hemos considerado el plano proyectivo como el espacio cociente
de un disco circular, al identificar los puntos diametralmente opuestos de su
borde. Eligiendo un par de puntos de borde diametralmente opuestos como vér-
tices, el círculo del disco queda dividido en dos segmentos. Así, podemos consi-
derar el plano proyectivo como obtenido a partir de un polígono de dos lados
al identificarlos; véase· figura 1.8.

FIGURAUl
El plano proyectivo se obtiene al identificar los lados opuestos de un polígono
de 2 lados.
Enunciado del teorema de clasificación para superficies compactas 13

La figura 1.9 muestra cómo podemos obtener una representación de la suma


conexa de dos planos proyectivos como un cuadrado con las aristas identificadas
pares.

al

el

(b)

(e)

FIGURA 1.9
(a) Dos planos proyectivos P, y Po. disjuntos. (b) Planos proyectivos disjuntos
con agujeros recortados. (el Una vez pegados.

El método es básicamente el mismo que el utilizado para obtener una represen-


tación de la suma conexa de 2 toros como espacio cociente de un octógono
(véase figura 1.6). Repitiendo este proceso, vemos que la suma conexa de tres
planos proyectivos es el espacio cociente de un exágono con los lados identifi-
14 Variedades bi-dimensionales

cados a pares, tal como muestra la figura 1.10, Mediante una inducción bastante
obvia, podemos probar que, para todo entero positivo n, la suma conexa de n
planos proyectivos es el espacio cociente' de un polígono de 2n lados con los.
lados identificados a pares, según un cierto esquema, Obsérvese que todos los
vértices de este polígono están identificados a un punto,
Falta representar la esfera como espacio cociente de un polígono con los
lados identificados a pares, Podemos hacerlo tal como muestra 10 figura 1.11.
Podemos imaginar una esfera como una bolsa que tuviera una cremallera; si
la cremallera está abierta, la bolsa puede aplanarse,
Así pues, hemos mostrado cómo cada una de las superficies compactas men-
cionadas en el teorema 5,1 puede obtenerse como espacio cociente de un polí-
gono con .las aristas identificadas a pares, Introducimos ahora un método bas-
tante obvio pero cómodo para indiCa!' de manera precisa los pares de aristas

"1

FIGURA UII
Construcción de la suma conexa de 3 planos proyectivos identificando a pares
los lados de un exágono,

tI

FIGURA 1.11
La esfera como espacio cociente de un polígono de 2 lados al identificarlos tal
como muestra la figura,

identificados en uno de estos polígonos, Consideremos el diagrama en el que


está indicado cómo se identifican las aristas; partiendo de un vértice determi-
nado, recorramos el borde del polígono, anotando una tr.as otra las letras asig-
Triullgulación de superficies compactas 15

nadas a los diferentes lados. Si la flecha de un lado indica la misma dirección


en que recorremos el borde, entonces escribimos la letra de este lado sin expo-
nente (o con exponente + 1). Por otra parte, si la flecha indica la dirección
contraria, entonces escribimos la letra de este lado con exponente - 1. Por
ejemplo, en las figuras 1.7 y 1.10, las identificaciones quedan indicadas de ma-
nera precisa por los símbolos.

En cada caso empezamos en el vértice inferior del diagrama y recorremos su


borde en el sentido de las agujas del reloj. Estos símbolos determinan sin am-
bigüedad las identificaciones; por otra parte, al escribir el símbolo correspon-
diente a un diagrama dado, podemos empezar por cualquier vértice y recorrer
el borde tanto en el sentido de las agujas del reloj como en sentido contrario.
Resumimos nuestros resultados escribiendo los símbolos de cada una de las
superficies mencionadas en el teorema 5.l.
(a) La esfera: aa-l.
(b) La suma conexa de n toros:

(e) La suma conexa de n planos proyectivos:

5.1 Sea P un polígono con un número par de lados. Supongamos que los lados están
identificados a pares según un cierto símbolo. Probar que el espacio cociente es una
superficie compacta.

superficies compactas
Para probar el Teorema 5.1 necesitamos probar que la superficie dada es trian-
gulable, es decir, que se puede dividir en triángulos que encajan satisfactoria-
mente. Es fácil imaginarse la superficie de la tierra dividida en regiones trian-
gulares, y una subdivisión de este tipo es muy útil en el estudio de superficies
compactas en general.

Definición Una triangulación de una superficie compacta S consiste en una


familia finita de subconjuntos cerrados {TI' T 2 , ••• , T n } que cubren S, y una fa-
milia de homeomorfismos <pi : T'i --+ Ti, i = 1, ... , n, donde T'i es un triángulo
del plano R2 (es decir, un subconjunto compacto de R2 limitado por tres rectas
distintas). Los subconjuntos Ti se llaman «triángulos». Los subconjuntos de Ti
16 Variedades bi-dimensionales.

FIGURA 1.12
Algunos tipos de intersecciones no permitidas en una triangulación

que son imagen por CjJi de vértices y aristas del triángulo T'¡ se llaman también
«vértices» y «aristas» respectivamente. Finalmente se impone la condición dE'
que dos triángulos distintos Ti y Ti o son distintos, o tienen un solo vértice co-
mún, o tienen toda una arista común.
Acaso la figura 1.12, en la que se muestran tres tipos no admisibles de
intersecciones de triángulos, aclare las condiciones de la definición.
Dada una superficie compacta arbitraria S, parece plausible que exista una
triangulación de S. Una demostración rigurosa (T. Radó fue el primero en darla
en 1925), requiere el uso de una forma fuerte del teorema de la curva de Jordan.
A pesar de que no es difícil, la demostración es pesada y no la daremos aquí.
Una superficie triangulada puede considerarse como construida soldando
de una cierta forma los distintos triángulos, algo parecido a reconstruir un
puzzle o a construir una pared de ladrillos. Puesto que dos triángulos distintos
no pueden tener los mismos vértices podemos determinar completamente una
triangulación de una superficie enumerando los vértices y especificando qué
ternas de vértices son vértices de un triángulo. Una tal lista de triángulos de-
termina completamente la superficie junto con la triangulación dada, salvo un
homeomorfismo.

Ejemplos
6.1 La superficie de un tetraedro ordinario del 3-espacio euclídeo es homeomorfa a
la esfera S'; más aún, los cuatro triángulos satisfacen todas las condiciones de una trian-
gulación de S'. En este caso hay cuatro vértices y toda terna de vértices es el conjunto
de vértices de un triángulo. Ninguna otra triangulación de una superficie cualquiera
puede verificar esta propiedad.
6.2 En la figura 1.13 mostramos una triangulación del plano proyectivo, considerado
como el espacio obtenido identificando puntos diametralmente opuestos del borde de un
disco. Los vértices van numerados de 1 a 6, y hay los siguientes diez triángulos

124 245
235 135
156 126
236 346
134 456
de superficies compactas 17
3

FIGURA 1.13
Una triangulación del plano proyectivo.

4~----~~------~~----~4

~------~------~------~7

2 3

FIGURA 1.14
Una. triangulación de un toro.
18 Variedades bi-dimensionales

6.3 En la figura 1.14 mostrarnos una triangulación de un toro, considerado como un


cuadrado con los lados opuestos identificados. Hay 9 vértices y los 18 triángulos si-
guientes

124 245 235


356 361 146
457 578 658
689 649 479
187 128 289
239 379 137
Concluimos nuestro estudio de triangulaciones observando que toda trian-
gulación 'de una superficie compacta satisface las dos condiciones siguientes:
(1) Cada arista lo es exactamente de dos triángulos.
(2) Sea v un vértice de una triangulación. Entonces podemos ordenar el
conjunto de todos los triángulos que tienen el vértice v cíclicamente
T o, TI' T 2 , ••• , T n = T o, de manera que, para O 2 i 2 n -1, Ti Y Ti+l
tengan una arista común.

(1) se deduce de que todo punto de la arista en cuestión debe tener un en-
torno abierto homeomorfo al disco abierto V 2 , y esto no sería posible si una
arista lo fuera de un solo triángulo, o bien de más de dos. La demostración
rigurosa de lo que acabamos de afirmar nos llevaría demasiado lejos; sin em-
bargo, no puede discutirse su verosimilitud.
La condición (2) puede demostrarse de la siguiente manera. El hecho de que
el conjunto de todos los triángulos que tienen el vértice v pueda dividirse en
subconjuntos disjuntos, tales que los triángulos de cada subconjunto puedan
ordenarse cíclicamente, como hemos descrito, es una consecuencia inmediata
de (1). Sin embargo, si hubiera más de uno de estos subconjuntos, entonces no
podría ser cierto que v tuviera un entorno homeomorfo a V2: No intentamos'
dar una demostración rigurosa de esta última afirmación.

7 Demostración teorema 5.1


Sea S una superficie compacta. Demostraremos el teorema, probando que S es
homeomorfa a un polígono con las aristas identificadas a pares, según alguno
de los símbolos de la lista dada al final de la sección 5.
Primer paso. Por lo dicho en la sección precedente, podemos suponer que
S es triangulable. Designemos por n el número de triángulos. Podemos enume-
rar los triángulos TI' T 2 , ••• , T n , de manera que el triángulo Ti tenga una aris-
ta ei común con uno, al menos, de los triángulos T" ... , Ti-l' 2 2i 2 n. Para
demostrarlo, llamemos T, a uno cualquiera de los triángulos; elegimos como T 2
cualquier triángulo que tenga alguna arista común con T" como T 3 cualquier
triángulo que tenga una arista común con T, o con T 2 , etc. Si en algún punto
no pudiéramos continuar este proceso, entonces tendríamos dos conjuntos de
triángulos {T" ... , Tk} y {Tk+l' ... , T n } tales que ningún triángulo del primer
Demostración del teorema 5.1 19

tendría una arista o vértice común con triángulo del segun-


do conjunto. Pero esto daría una partición de S en dos conjuntos cerrados dis-
juntos y no vacíos, en contra de la hipótesis de que S es conexa.
Utilizamos ahora esta ordenación de los triángulos TI' ... , T n , junto con
la elección de aristas e z , e:l' ... , en, para construir, en plano euclídeo, un
«modelo» de la superficie S; este modelo será un polígono cuyos lados estén
identificados a pares. Recordemos que, para cada triángulo Ti, existe un trián-
euclídeo ordinario Ti en R2 y un homeomorfismo epi de sobre Pode-
mos suponer que los triángulos Ti, T~, ... , n son disjuntos dos a dos; si no lo
fueran podríamos trasladar algunos de ellos a otras partes del plano R2. Sea

entonces T' es un subconjunto compacto de R2. Definimos una aplicación


ep : T' -? S por ep I T[ = <pi; la aplicación ep es obviamente continua y exhausti-
va. Puesto que T' es compacto y S es un espacio de Hausdorff, (p es una apli-
cación cerrada y, por tanto, S tiene la topología cociente determinada por ep
(véase sección 1 del Apéndice A). Éste es el enunciado preciso de nuestra idea
intuitiva de que S se obtiene pegando los triángulos a lo largo de aristas apro-
piadas.
El polígono que deseamos lo construiremos como un espacio cociente de T'.
Consideremos una arista cualquiera de las ei, 2 ~ i ~ n. Por hipótesis, ei es una
arista del triángulo Ti y de otro triángulo Ti con 1 ~ j < i. Por tanto, ep-l(ei)
consta de una arista del triángulo T/ y una arista del triángulo Tí. Identifica-
mos estas dos aristas de los triángulos Tf y TI, identificando aquellos puntos
que se aplican por ep en un mismo punto de ei (intuitivamente hablando, pega-
mos los triángulos T! y Tj). Hacemos estas dos identificaciones para cada una
de las aristas e 2 , e 3 , • • . , en. Designemos por D el espacio cociente de T' así
obtenido. Está claro que la aplicación ep : T' ---¿ S induce una aplicación ~ de D
sobre S, y que S tiene la topología cociente inducida por ~ (ya que al ser D
compacto y S de Hausdorff, ~ es una aplicación cerrada).
Veamos ahora que D es topológicamente equivalente a un disco cerrado.
La demostración depende de los dos hechos siguientes:

(a) Sean El y E 2 espacios disjuntos, topológicamente equivalentes a discos


cerrados (es decir, homeomorfos a E2). Sean Al y A 2 subconjuntos del
borde de El y E 2 , respectivamente, que sean homeomorfos al intervalo
cerrado [0,1], y h : Al ---¿ A 2 un homeomorfismo determinado. Forme-
mos un espacio cociente de El U E 2 identificando los puntos que se co-
rresponden por h. Entonces el espacio cociente es también topológica-
mente equivalente a un disco. El lector puede darlo por sentado o bien
construir una demostración siguiendo un argumento como el dado en la
sección HA. Intuitivamente esto significa que si pegamos dos discos a
lo largo de un segmento común de sus fronteras, obtenemos de nuevo
un disco.
20 Variedades bi-dimensionales

Al formar el espacio cociente D de T' podemos hacer todas las identifi-


caciones a la vez, o bien hacer primero la identificación correspondiente
a e2 , luego la correspondiente a e3 , etc., sucesivamente. Esto es conse-
cuencia del lema 2.4 del Apéndice A [véase la aplicación (a) de este
lema].

Haciendo uso de estas dos consideraciones probamos ahora que D es un


.disco, de la siguiente manera: T; y T; son topológicamente equiva~entes a dis-
cos. Por tanto, el espacio cociente de T; U T; obtenido al identificar puntos de
<p-l(e 2) es nuevamente un disco, según (a). Formamos un espacio cociente de la
unión de este disco y T; haciendo las identificaciones correspondientes a la
arista e3 , .etc.
Es claro que S se obtiene a partir de D identificando ciertos pares de aristas
del borde de D.

Ejemplo
7.1 La figura 1.15 muestra un ejemplo fácil de ver. Hemos triangulado la superficie
de un cubo, dividiendo cada cara en dos triángulos mediante una diagonal. El disco D
que resulta puede considerarse como el diagrama de la figura 1.16; depende, desde luego,
de cómo hayamos enumerado los triángulos y de cómo hayamos escogido las aristas
e" "" e". Hemos indicado, en la forma usual, las aristas de D que hay que identificar.
Una vez hecho esto, podemos olvidarnos de las aristas e" e" ... , e". Así, en lugar de tra-
bajar con el polígono de la figura 1.15, podemos hacerlo igúalmente bien con el de la
figura 1.16.

Ti1
612

e11
Ti2

FIGURA 1.15
Ejemplo que ilustra el primer paso de la demostración del teorema 5.1.
n"''11.n"trclCIGln del teorema 5.1 21

a b

d e

g e

FIGURA 1.16
Versión simplificada del polígono de la figura 1.15.

Ejercicios
Realizar el proceso anterior para cada una de las superficies cuyas triangulaciones
damos a continuación. (NOTA: Más tarde utilizaremos estos ejemplos.)

7.1 124 236 134 246


367 347 469 459
698 678 457 259
289 578 358 125
238 135
7.2 123 234 341 412
7.3 123 234 345 451 512
136 246 356 416 526
7.4 124 235 346 457 561 672
713 134 245 356 467 571
126 237
7.5 123 256 341 451
156 268 357 468
167 275 374 476
172 283 385 485

Segundo paso. Eliminación de aristas adyacentes de primera especie. Hemos


obtenido un polígono D tal que la superficie dada S resulta al identificar a pa-
22 \fariedades bi-dimensiollales

res las aristas de D. Podemos indicar estas identificaciones con los símbolos
apropiados; por ejemplo, las identificaciones de la figura 1.16 pueden indicarse
mediante

Si la letra que indica un cierto par de aristas aparece en el símbolo Con los dos
exponentes + 1 Y -1, entonces decimos que este par de aristas es de primera
especie; de lo contrario, el par es de segunda especie. Por ejemplo, en la figu-
ra 1.16, los siete pares son de primera especie.
Vamos a mostrar que podemos eliminar un par de aristas adyacentes de
primera especie, supuesto que el polígono tenga por lo menos cuatro aristas.
Este proceso queda fácilmente reflejado en la sucesión de diagramas de la figu-
ra 1.17. Podemos continuar este proceso hasta que hayan sido eliminados todos
los pares de este tipo, o hasta que obtengamos un polígono con sólo dos lados.
En el último caso, este polígono, cuyo símbolo será aa o aa-\ será un plano
proyectivo o una esfera, y ya. habremos acabado la demostración. En caso con-
trario procedemos de la siguiente manera.

11
(/

1,,1

ull

FIGURA 1.17
Eliminación de un par de aristas adyacentes de primera especie.
Demostración del teorema 5.1 23

Tercer paso. Transformación en un polígono tal que todos los vértices estén
identificados a uno solo. A pesar de que las aristas de nuestro polígono han de
estar identificadas a pares, los vértices pueden estar identificados en conjun-
tos de uno, dos, tres, cuatro, .... Diremos que dos vértices del polígono son
equivalentes si y sólo si están identificados. Por ejemplo, el lector puede com-
probar fácilmente que en la figura 1.16 hay ocho clases de equivalencia de
vértices distintas. Algunas clases de equivalencia contienen sólo un vértice,
mientras otras contienen dos o tres vértices.
Supongamos que hemos llevado a cabo el segundo paso tantas veces como
ha sido posible. Queremos demostrar que podemos transformar nuestro polígo-
no en otro tal que todos los vértices pertenezcan a una sola clase de equiva-
lencia.
Supongamos que por lo menos hay dos clases de equivalencia distintas. En-
tonces existen un par de vértices adyacentes del polígono que no son equiva-
lentes. Designemos a estos vértices por P y Q. La figura 1.18 muestra cómo
debemos proceder. Puesto que P y Q no son equivalentes y hemos realizado ya.
el segundo paso, los lados a y b no pueden estar identificados. Cortemos a lo
largo de la línea c, desde el vértice Q hasta el otro vértice de la arista a (es
decir, hasta el vértice de la arista a distinto de P). Entonces pegamos las dos
aristas designadas por a. Resulta así un nuevo polígono con un vértice menos
en la clase de equivalencia de P y uno más en la de Q. Si es posible, realizamos
de nuevo el segundo paso. Entonces, llevamos a cabo, otra vez, el tercer paso
para reducir el número de vértices de la clase de equivalencia de P, y volve-
mos a realizar el segundo paso. Vamos alternando el tercero y segundo pasos
hasta que la clase de equivalencia de P sea totalmente eliminada. Si quedan
aún más de una clase de equivalencia de vértices, repetimos este proceso para
reducir su número. Si continuamos así, obtenemos finalmente un polígono' con
todos los vértices identificados a uno solo.

(.)
(3.)

FIGURA 1.18
Tercer paso en la demostración del teorema 5.1.
24 Variedades bi-dimensionales

lb)

FIGURA 1.19
Cuarto paso en la demostración del teorema 5.1.

Cuarto paso. Cómo hacer adyacentes todo par de aristas de segunda especie.
Queremos demostrar que podemos transformar nuestra superficie de manera
que todo par de aristas de segunda especie sean adyacentes. Supongamos que
tenemos un par de aristas de segunda especie que no sean adyacentes, tal como
muestra la figura 1.19 (a). Cortemos a lo largo de la línea punteada a y pegue-
mos a lo largo de b. Tal como "muestra la figura 1.19 (b), las dos aristas son
ahora adyacentes.
Continuemos este proceso hasta que todos los pares de aristas de segunda
especie sean adyacentes. Si no hay pares de primera especie ya hemos acabado,
puesto que el símbolo del polígono será de la forma a 1 a 1 a2 a2 •• , anan, y por tanto
la superficie es la suma conexa de n planos proyectivos.
Supongamos, por el contrario, que en este punto de la reducción hayal me-
nos un par de aristas de primera especie; designémoslas con la letra c. Afirma-
mos entonces que por lo menos hay otro par de _aristas de primera es-
pecie tal que estos dos pares se separan uno al otro; es decir, al recorrer el
borde del polígono las aristas de estos dos pares aparecen alternativamente

FIGURA 1.20
Un par de aristas de primera especie.
Demostración del teorema 5.1 25

tanto, el símbolo será de la forma c ... d '" C- ' ... d- 1 ... , donde los puntos
indican otras letras posibles).
Para probar esto, supongamos que las aristas c no están separadas por nin-
gún otro par de aristas de primera especie. Entonces, nuestro polígono tendría
un aspecto corno el de la figura 1.20, donde A y B designan sendas sucesiones
de aristas. Importa señalar que ninguna arista de A puede identificarse con
otra arista de A, y análogamente para B; ninguna arista dé A está identificada
con una arista de B. Pero esto contradice el que los vértices inicial y final de
cada una de las aristas e han de estar identificados, en virtud del tercer paso.
Quinto paso. Pares de primera especie. Supongamos que tenernos dos pares
de primera especie que se separan uno al otro (véase figura 1.21). Demostrare-
mos que pvdemos transformar el polígono de manera que los cuatro lados en
cuestión sean consecutivos a lo largo del perímetro del polígono.
En primer lugar, cortarnos a lo largo de c y pegarnos a lo largo de b, para
obtener la figura 1.21 (b). Después cortarnos a lo largo de d y pegarnos a lo
largo de a para obtener (e) corno deseábamos.
Continuarnos este proceso hasta que todos los pares de primera especie es-

b e
a a

--.....;:--
e

a a

b
(al lb)

lb) (e)

FIGURA 1.21
Quinto paso en la demostración del teorema 5.1.
26 Variedades bi~dilllensionales

tén en grupos adyacentes de cuatro aristas, tal como el cde' d -, de la figu-


ra 1.21
Si no hay pares de segunda especie, tenemos ya el resultado buscado porque,
en tal caso, el símbolo será de la forma

y la superficie es la suma conexa de n toros.


Falta, pues, considerar el caso en que, después de estos cinco pasos, haya
pares de aristas de primera y de segunda especie simultáneamente. El siguien-
te lema, bastante sorprendente, nos resuelve la situación.

Lema 7.1 La suma conexa de un toro y un plano proyectivo es homeomorfa


a la suma conexa de tres planos proyectivos.
DEMOSTRACIÓN: Hemos observado ya que la suma conexa de dos planos pro-
yectivos es homeomorfa a una botella de Klein (véase ejemplo 4.3). Tenemos,
pues, que probar que la suma conexa de un toro y un plano proyectivo es
homeomorfa a la suma conexa de un plano proyectivo y una botella de Klein.
Para ello será conveniente dar una nueva construcción de la suma conexa de
una superficie S y un toro o una botella' de Klein. Podemos representar el toro
y la botella de Klein como rectángulos con los lados opuestos identificados, tal
como muestra la figura 1.22. Para formar la suma conexa recortamos primero

FIGURA 1.22
(al Toro con agujero. (bl Botella de Klein con agujero.

el disco sombreado en los diagramas, recortamos un disco análogo en S, y pe-


gamos el borde del agujero del toro o de la botella de Klein con el borde del
agujero de S. Sin embargo, en lugar de pegar el toro o la botella de Klein
completos de una vez, lo hacemos en dos pasos: primero, pegamos la parte del
toro o de la botella de Klein que es imagen del rectángulo ABB'A' por la iden-
tificación, y después, pegamos el resto del toro o botella de Klein. En el primer
lJCIlIU<\¡ rLlción del teorema 5.1

(b)

FIGURA 1.23
(al Suma conexa de una banda de Miíbius y un toro< (bl Suma conexa de una
banda de Miíbius y una botella de Klein.

paso hemos formado la suma conexa de la superficie S con un tubo abierto o


cilindro. Un tubo abierto o cilindro es homeomorfo a la esfera con dos agujeros,
y como al formar la suma conexa de S con una esfera no cambia nada, el es-
pacio que se obtendrá después del primer paso, será homeomorfo a la superficie
original S con dos aguj eros. En el segundo paso, conectaremos los bordes de
estos dos agujeros con un tubo que es el resto del toro o de la botella de Klein.
La diferencia entre los dos casos radica en que una vez se han conectado los
bordes con la misma orientación, y la otra con orientaciones opuestas. La figu-
ra 1.23, en la que S es una banda de Móbius, ilustra la situación<
28 Variedades bi-dimensionales

Afirmamos ahora que los dos espacios de la figura 1.23 y (esto es, la
suma conexa de una banda de Mobius con un toro y con una botella de Klein)
son homeomorfos. Para verlo, imaginemos que cortamos cada uno de estos es-
pacios topológicos a lo largo de las líneas AB. En cada caso se obtiene la suma
conexa de un rectángulo y un toro, con los dos extremos del rectángulo identi-
ficados en sentidos opuestos, tal como muestra la figura 1.24. Por tanto, los dos
espacios son homeomorfos.

A B

FIGURA 1.24
Resultado de cortar los espacios de la figura 1.23 a lo largo de la línea AB.

Tal como hemos dicho anteriormente, el plano proyectivo puede obtenerse


pegando el borde de un disco al borde de una banda de Mobius. Puesto que los
espacios de la figura 1.23 son homeomorfos, también lo son los espacios resul-
tantes al pegar un disco al borde de cada uno de ellos. Así, la suma conexa de
un toro y un plano proyectivo es homeomorfa a la suma conexa de un plano
proyectivo y una botella de Klein, como queríamos demostrar.
Es inmediato que este lema resuelve el caso que nos quedaba. En efecto,
supongamos que después de haber realizado el quinto paso, el polígono tiene
m pares (m > O) de segunda especie, tales que las dos aristas de cada par son
adyacentes, y n cuaternas (n > O) de lados, cada una de ellas formada por dos
pares de primera especie que se separan uno al otro. Entonces, la superficie es
la suma conexa de m planos proyectivos y n toros, que por el lema anterior es
homeomorfa a la suma conexa de m + 2n planos proyectivos. Esto completa la
demostracion del teorema 5.1.

Ejercicios
7.6 Realizar cada uno de los pasos anteriores en los ejemplos dados en los ejerci-
cios 7.1 - 7.5.

Está claro que el proceso descrito últimamente es reversible. Si tenemos tres'


pares de segunda especie, podemos reemplazarlos por un par de segunda espe-
cie y dos pares de primera. Podemos, pues, aplicar el lema 7.1 a .toda suma
La caracteristica de Euler de una .•11I11'rtU':lI'

conexa en la que tres o más de los sumandos sean planos proyectivos. Obtene-
mos. una nueva formulación del teorema que en algunos casos
ser más conveniente.

Teorema 7.2 Toda superficie compacta orientable es homeomorfa a una


esfera o a la suma conexa de n toros. Toda superficie compacta no orientable
es homeomorfa a la suma conexa de una superficie compacta orientable con
un plano proyectivo, o bien con una botella de Klein.

La característica una
Aunque hemos demostrado que toda superficie compacta es homeomorfa a una
esfera. a una suma de toros. o a una suma de planos proyectivos. no sabemos
si estos tipos de superficies son topológicamente distintos. Podría suceder que
existieran enteros positivos m y n, m ~ n. tales que la suma de m toros fuera
homeomorfa a la suma de n toros. Para demostrar que esto no es posible intro-
ducimos un invariante numérico. llamado característica de Euler.
Definimos. primero. la característica de Euler de una superficie triangula-
ble. Sea M una superficie con una triangulación {TI' .... T n }. Sean
v = número total de vértices de M,
e = número total de aristas de M,
t = número total de triángulos (en este caso t = n).
Entonces
x(M) = v - e +t
se llama característica de Euler de M.

Ejemplos
8.1 La figura 1.25 sugiere métodos uniformes de triangulación de la esfera, del
toro, y del plano proyectivo, con un número de triángulos tan grande como queramos.
Mediante estas triangulaciones, el lector comprobará que las características de Euler
de una esfera, un toro, y un espacio proyectivo son 2, O Y 1 respectivamente. También
comprobará que las características de Euler no dependen del número de líneas horizon-
tales y verticales de los diagramas correspondientes a la esfera y al toro, y del número
de líneas radiales y CÍrculos concéntricos en el caso del diagrama del espacio proyectivo.

Consideraciones sobre estos y otros ejemplos, sugieren que X(M) depende


sólo de M y no de la triangulación elegida. Vamos a indicar un método para
demostrarlo. Para ello admitiremos subdivisiones de M en polígonos arbitra-
rios, no precisamente triángulos. Estos polígonos pueden tener un número cual-
quiera n de lados y vértices, n ~ 1 (véase figura 1.26). Admitimos también la
existencia de aristas que no subdividan ninguna región, como en la figura 1.27.
En cualquier caso el interior de cada región poligonal ha de ser homeomorfo
a un disco abierto y cada arista homeomorfa a un intervalo abierto de la recta
30 Variedades bi-dimensionales
a

a
(a)
a

a
(h)

(e)
FIGURA 1.25
Cálculo de la característica de Euler por medio de una triangulación. (a) Es-
fera. (b) Toro. (e) Plano proyectivo.
La característica de Euler de una superficie 31

,:i,1

FIGURA 1.26
(al Polígono de 1 ladn. (b) Pnlíc;nnn de 2 bdn,. (e) Polígono de 3 lados.

FIGURA 1.27
Arista admisible.

real, una vez suprimidos los vértices (la adherencia de cada arista será homeo-
morfa a un intervalo cerrado o a un círculo). Finalmente el número de vértices,
aristas y regiones poligonales debe ser finito. Como antes, definimos la carac-
terística de Euler de una tal subdivisión de una superficie compacta por

X(M) = (n.o de vértices) - (n.o de aristas) + (n.o de regiones).

Es ahora fácil demostrar que la característica de Euler es invariante por las


operaciones siguientes:

(a) Subdividir una arista añadiendo un nuevo vértice en un punto interior


Variedades bi·dimensionales

(o, inversamente, si en un vértice sólo concurren dos aristas, podemos


fusionar las dos aristas en una y eliminar el vértice).
(b) Subdividir un polígono de n lados, n ~ 1, conectando dos de los vértices
con una nueva arista (o, inversamente, fusionar dos regiones en una, su-
primiendo una arista).
(e) Introducir una nueva· arista y un vértice insertados en una región, tal
como muestra la figura 1.27 (o, inversamente, eliminar una a.ista y un
vértice de este tipo).

La invariancia de la caracteristica de Euler sería, ahora inmediata, si pudié-


ramos demostrar que se puede pasar de una triangulación (o subdivisión) cual-
quiera a otra por una sucesión finita de «movimientos» de los tipos (a), (b) y (e).
Supongamos que se tienen dos triangulaciones

3' = {T~, T~, ... , T~l

de una superficie dada. Si la intersección de toda arista de la triangulación 3


con cualquier arista de la triangulación 3' consta de un número finito de puntos
y un número finito de intervalos cerrados, entonces se ve fácilmente que pa-
demos pasar de la triangulación 3 a la 3' por un número finito de tales «mo-
vimientos»; dejamos los detalles al lector. Sin embargo, puede suceder que una
arista de 3 corte en una infinidad de puntos a una arista 3', como las dos curvas
siguientes del plano xy:

{(x, y) : y = O y -l;;;x;;; +l},


1
{(x, y) : y = xsen- y O < JxJ ;;; 1\ V {(O, O) l.
x

En este caso, es manifiestamente imposible pasar de la triangulación 3 a la 3'


por un número finito de movimientos. Parece que se podría evitar siempre una
tal situación «moviendQ» ligeramente una de las aristas. Esto es cierto y puede
probarse rigurosamente. Sin embargo, no daremos aquí tal demostración por
varias razones: (a) Los detalles son pesados y complicados. (b) La caracterÍs-
tica de Euler puede definirse para espacios más generales que las superficies
y su invariancia puede demostrarse mediante la teoría de la homología. En
estas circunstancias más generales no es posible el tipo de demostración que
hemos sugerido. (c) Utilizaremos la característica de Euler para distinguir en-
tre superficies compactas. Llevaremos a cabo este propósito, con completo rigor,
en otro capítulo, usando el grupo fundamental.

Proposición 8.1 Sean Sl y S2 superficies compactas. Las características de


La característica de Euler de una superficie 33

Euler de SI' S2 y de su suma conexa SI :#= S2 están relacionadas por la fórmula


X(Sl # S2) = X(Sl) + X(S2) - 2.
DEMOSTRACIÓN: La demostración es muy sencilla, supuesto que Si Y S2 son
triangulables. Formemos su suma conexa, quitando el interior de un triángulo
de cada una de ellas e identificando, entonces, las aristas y vértices de los bor-
des de los triángulos suprimidos. La fórmula se obtiene entonces, contando vér-
tices, aristas y triángulos antes y después de formar la suma conexa.
Mediante este teorema y una obvia inducción, a partir de los resultados co-
nocidos para la esfera, el toro y el plano proyectivo, obtenemos los siguientes
valores para la característica de Euler de las diferentes superficies compactas:

Característica
Superficie de Euler
Esfera 2
Suma conexa de n toros 2-2n
Suma conexa de n planos proyectivos 2-n
Suma conexa de un plano proyectivo y n toros 1-2n
Suma conexa de una botella de Klein y n toros -2n

Obsérvese que la característica de una superficie orientable es siempre par,


mientras que la de una superficie no orientable puede ser par o impar.
Suponiendo la invariancia de la característica de Euler, del teorema 5.1 se
deduce el siguiente importante resultado:

Teo:rema 8.2 Sean Si y S2 superficies compactas. Entonces Si y S2 son


homeomorfas si y, sólo si sus características de Euler cQinciden y las dos super-
ficies son ambas orientables o ambas no orientables.

Éste es un teórema topológico por excelencia; reduce el problema de la cla-


sificación de superficies compactas a determinar la orientabilidad y la carac-
terística de Euler, problemas que son ambos fácilmente resolubles. Más aún,
el teorema 5.1 pone en claro cuáles son todas las superficies compactas po-
sibles.
Una clasificación completa, como ésta, de cualquier clase de espacios topo-
lógicos, es muy rara. No se conoce ningún teorema como éste para 3-variedades,
y se ha demostrado que no es posible (hablando imprecisamente) un resultado
como éste para 4-variedades.
Cerramos esta sección con algunas definiciones de uso corriente. Una super-
ficie que sea la suma conexa de n toros o n planos proyectivos, se dice que es
una superficie de género n; una esfera es de género o. Se verifica la siguiente
relación entre el género g y la característica de Euler X de una superficie com-
pacta:
9 = (t(2 -X) en el caso orientable,
2 - X en el caso no orientable.
34 Variedades bi-dimensionales

8.1 Se sabe desde hace unos 2000 años que sólo existen cinco poliedros regulares,
a saber, el tetraedro regular, el cubo, el octaedro, el dodecaedro y el icosaedro. Demos-
trarlo considerando subdivisiones de la esfera en polígonos de n lados (n fijo) tales que
en cada vértice concurran exactamente m aristas (m fijo, m, n;::; 3). Usar el resultado:
X(S') = 2.
8.2 Para toda triangulación de una superficie compacta, demostrar que

3t 2e
e 3(v - x)
v ~ t(7 + V49
¿ Cuáles son los valores mlll¡mos de v, e, t, en el caso de la esfera, el plano proyectivo
y el toro? (t, e y v designan el número de triángulos, aristas y vértices, respectivamente).
8.3 ¿En cuántas piezas dividen una esfera, n círculos tales que cualesquiera tres de
ellos no tengan nunca un punto común?
8.4 (a) Identificamos a pares los lados de un octógono regular, de manera que se ob-
tenga una superficie compacta. Probar que la característica de Euler de esta
superficie es ;::; -2.
(b) Probar que toda superficie (orientable o no) cuya característica de Euler
sea ;::; -2 puede obtenerse identificando a pares los lados de un octógono
regular.
8.5 Probar que no es posible subdividir la superficie de una esfera en regiones, cada
una de las cuales tenga 6 lados (es decir, sea un exágono) y tales que dos regiones dis-
tintas tengan a lo sumo un lado común.
8.6 Sea S, la suma de m toros, m;::; 1, y S, la suma de n planos proyectivos, n;::; 1.
Si recortamos dos agujeros en cada una de estás dos superficies, y las pegamos a lo
largo de los bordes de estos agujeros. ¿Qué superficie se obtiene?
8.7 ¿Cuál es la superficie representada por un decágono regular con las aristas iden-
tificadas a pares, tal como indica el símbolo abcdec-'da-'b-'e- L ? (INDICACIÓN: ¿Cómo es-
tán identificados los vértices en el borde?).
8.8 ¿ Cuál es la superficie representada por un polígono de 2n lados con las aristas
identificadas a pares, según el símbolo

8.9 ¿ Cuál es la superficie representada por un polígono de 2n lados con las aristas
identificadas a pares, según el símbolo

(INDICACIÓN: Los casos n par y n impar son diferentes.>


Observación: Los resultados de los ejercicios 8.8 y 8.9, dan otra «forma normal» para
la representación de una superficie compacta como espacio cociente de un polígono.

9 Variedades con
El concepto de variedad con borde es una ligera generalización del de variedad.
Variedades con borde

Una variedad n-dimensional con borde es un espacio de Haus-


dorff tal que todo punto tiene un entorno abierto homeomorfo al disco abierto
Un O bien al espacio

El conjunto de todos los puntos que tienen un entorno abierto homeomorfo a Un


se llama el interior de la variedad, y el conjunto de puntos p que tienen un
entorno abierto V tal que existe un homeomorfismo h de V sobre {x €: Un :
: Xl ~ O} con h(p) = (O, O, ... , O) se llama el borde de la variedad.

9.1 El disco cerrado o bola

En = {x E Hn : Ixl ~ 1)

es una variedad n-dimensional con borde. La esfera Sn-' es su borde y el disco abierto
Un su interior.
9.2 Otro ejemplo es el «semi-espacio», {X E Rn : Xl ~ O}.
9.3 La banda de M6bius, tal como se define normalmente, es una variedad 2-dimen-
sional con borde.
9.4 Otros ejemplos de variedades 2-dimensionales con borde pueden obtenerse re-
cortando una colección de pequeños discos abiertos de una variedad 2-dimensional.

Es bastante razonable, y puede probarse rigurosamente, que el conjunto de


puntos del borde y el conjunto de puntos interiores son mutuamente disjuntos.
Se ve fácilmente que el conjunto de puntos interiores es un subconjunto abierto
denso; por tanto, el conjunto de puntos del borde es un conjunto cerrado. El
conjunto de puntos del bórde de una variedad n-dimensional es una variedad
(n-1)-dimensional. El interior es una n-variedad no compacta.
El lector observará que los términos «interior» y «borde» se han empleado
en los párrafos precedentes en un sentido distinto del que usualmente tienen
en la topología conjuntista. Sin embargo, el empleo de estos términos rara-
mente lleva a confusión.
Hay ejemplos que demuestran que una variedad con borde puede ser com-
pacta o no compacta, conexa o no conexa. Una variedad con borde no compacta
puede o no tener una base numerable de abiertos. En cualquier caso es siempre
localmente compacta. Observemos que el borde de una variedad conexa puede
ser no conexo; igualmente el borde de una variedad no compacta puede ser
compacto.
Los conceptos de orientabilidad y no orientabilidad se aplican a las varie-
dades con borde exactamente como en el caso de las variedades. Por ejemplo,
una banda de Móbius es una variedad con borde no orientable, mientras que
el cilindro

{(x, y, z) E Ha : X2 + y2 1, O ~ z ~ l}
36 V uriedades bi-dimensionales

es una variedad con borde orientable.


La orientabilidad de una variedad con borde depende esencialmente de la
orientabilidad de su interior considerado como una variedad no compacta. Ha-
gamos notar que cada componente del borde de una n-variedad es una (n-1)-
variedad que puede ser orientable o no. De hecho, pueden darse los dos casos.
Sin embargo, puede demostrarse que toda componente del borde de una varie-
dad orientable debe ser orientable. Por otra parte, una variedad no órientable
puede tener componentes del borde orientables y componentes no orientables.
Por ejemplo, si indicamos por p2 el plano proyectivo y por I el intervalo unidad
cerrado, entonces p2 X I es una 3-variedad con borde no orientable. El borde
consta de dos componentes, p2 X {O} y p2 X {1}. Si quitamos un pequeño disco
abierto 3-dimensional del interior de p2 X I, obtenemos entonces una variedad.
con borde, cuyo borde tiene tres componentes: p2 X {O}, p2 X {1}, y una
2-esfera que es el borde del disco suprimido. Así pues, dos de las componentes
son no orientables, y la otra es orientable.

Ejercicios
9.1 Probar que el producto de una variedad y una variedad con borde es una varie-
dad con borde. ¿Cuál es el borde del producto?
9.2 Sea P un polígono. Supongamos que hemos identificado ciertos pares de aristas
de P, pero que no todas las aristas de P están incluidas en estos pares. Probar que el
esp1l.cio cociente resultante es una variedad con borde, conexa y compacta.

Nota sobre la terminología: Según nuestras definiciones, toda n-variedad (tal


como la hemos definido en la Sección 1) es una n-variedad con borde (tal como
la hemos definido en esta sección). Por comodidad, a partir de ahora, utiliza-
remos el siguiente convenio: Cuando hablemos de una variedad con borde,
querremos expresar que su borde no es vacío; de lo contrario usaremos sim-
plemente la palabra «variedad». Puesto que el caso 2-dimensional es el que más
nos interesa, a una variedad 2-dimensional con borde (no vacío) conexa, le lla-
maremos una superficie con borde. La palabra «superficie» sola continuará sig-
nificando una superficie sin borde.

10 Clasificación de 2-variedades con borde conexas


y compactas

Hemos aludido al hecho de que, si en una superficie compacta, seleccionamos


un número finito de discos cerrados disjuntos y quitamos sus interiores, obte-
nemos una superficie con borde. El número de componentes del borde es igual
al número de discos escogidos.
Recíprocamente, supongamos que M es una superficie con borde compacta,
cuyo borde tenga k componentes, k ;;:; 1. Cada componente del borde es una
1-variedad conexa compacta, esto es, una circunferencia. Si tomamos k discos
cerrados y pegamos el borde del i-ésimo disco a la i-ésima componente del borde
de M, obtenemos claramente una superficie compacta M*. El tipo topológico de
Clasificación de 2-variedades con borde conexas y compactas 37

la superficie resultante M" depende obviamente sólo del tipo topológico de M.


Lo que no es tan obvio es que se verifique una especie de recíproco: El tipo to-
pológico de la superficie con borde M, depende sólo del número de componen-
tes de su borde y del tipo topológico de la superficie Mi< obtenida al pegar un
disco sobre cada componente del borde.
Podemos enunciar esto mismo de otra manera: Si partimos de una super-
ficie compacta y construimos una superficie con borde quitando los interiores
de k discos cerrados, que sean dos a dos disjuntos, enfonces la situación de los
discos que hemos quitado es indiferente. La variedad con borde resultante será
topológicamente la misma, independientemente de la posición de los discos ele-
gidos. Establecemos formalmente este resultado de la manera siguiente:

Teorema 10.1 Sean MI y Me superficies con borde compactas; supongamos


que sus bordes tienen el mismo número de componentes. Entonces M I Y M 2 son
homeomorfas si y sólo si lo son las superficies M] * Y M 2 * (obtenidas pegando
un disco a cada componente del borde).

DEMOSTRACIÓN: Vamos a indicar la línea de ·razonamiento en la demostra-


ción de la parte «si» del teorema. Depende fuertemente del teorema de clasi-
ficación de superficies compactas. Como en la demostración del teorema 5.1,
procederemos demostrando que M , y M 2 son homeomorfas a un polígono con
ciertos pares de aristas identificados, su llamada «forma normal». En primer
lugar vamos a explicar en detalle las formas normales.

C4 el

la) (b)

FIGURA 1.28
Una esfera con cuatro agujeros.
38 Variedades bi-dimensionales

(a) Forma normal de una esfera con k agujeros. Una esfera está represen-
tada por un polígono de 2 lados cuyas aristas están identificadas según
el símbolo aa-l. Hagamos k agujeros en este polígono tal como muestra
la figura 1.28 (a) en el caso k = 4. Entonces, a partir de un vértice del
borde, hagamos cortes el' c 2 ' ... , ek hasta la correspondiente componente
B l , B 2 , ... , Bk del borde. Abramos cada corte hasta obtener el polígono
que muestra la figura 1.28 (b). En general obtenemos un polígono cuyas
aristas están identificadas según el símbolo

(b) Forma normal de la suma conexa de n toros con k agujeros. Los dia-
gramas de la figura 1.29 (a) y (b) muestran la manera de proceder en
el caso n = 2, k = 4. Es totalmente análogo al caso de una esfera con
agujeros. El resultado es un polígono de 4n + 3k lados identificados se-
gún el símbolo

(c) Forma normal de la suma conexa de n planos p'l'oyectivos con k agujeros.


Dejamos al lector que vea que en este caso se obtiene un polígono con
2n + 3k lados identificados según el símbolo

Obsérvese que en las construcciones anteriores hemos tenido cuidado en


hacer los cortes en línea recta, mientras que está claro que podríamos haber
hecho los cortes el' ... , Ck arbitrariamente, siempre que fueran' disjuntos salvo
en un extremo.
Consideremos ahora triangulaciones de superficies con borde compactas. La
definición es exactamente la misma que la dada en la sección 6 para superficies
compactas. Hay, sin embargo, una diferencia entre los dos casos que hay que
hacer notar: En el caso de una triangulación de una superficie, toda arista lo
es de exactamente dos triángulos. Sin embargo, si una superficie con borde es
triangulable, algunas aristas lo serán de un solo triángulo. Estas aristas esta-
rán contenidas en el borde. Hay un teorema, que supondremos cierto sin de-
mostrarlo, que dice que toda superficie con borde compacta es triangulable
(para la demostración véase Ahlfors y Sario [1], Capítulo I, sección 8).
Sea M una superficie con borde compacta, con una triangulación dada. Po-
demos suponer que la triangulación verifica las siguientes condiciones: Si una
arista tiene los dos vértices en el borde, entonces toda la arista está contenida
en el borde y ningún triángulo tiene más de una arista contenida en el borde.
En efecto, si no fuera cierta esta condición, podríamos conseguirlo subdividien-
do cada arista en dos aristas y cada triángulo en seis triángulos, tal como mues-
tra la figura 1.30. Este proceso se llama subdivisión baricéntrica. Volviendo a
Clasificación de 2-variedades con borde conexas y compactas 39

21

I'.!

FIGURA 1.29
Superficie orientable de género 2 con 4 agujeros.

/
/
/
----
==::::~:::::--
/
/
---
------
----- /
/ ------ ~~~--
FIGURA 1.30
Subdivisión baricéntrica de un triángulo.
40 Variedades bi-dimensionales

subdividir baricéntricamente si es podemos suponer que nuestra


triangulación verifica incluso la siguiente condición: Sean Ti y triángulos
que tengan cada uno una arista contenida en el borde. Entonces y son
disjuntos, o tienen un vértice común, que es un vértice del borde.
Designemos por B 1 , ... , Bk las componentes del borde. Si T es un triángulo
que tiene part,e común con una de las componente B i , entonces hay dos aristas
en T que tienen un vértice en B¡ pero no están contenidas en Bi. Análogamente
si e es una arista que tiene un vértice en B i, sin estar contenida en Bi, enton-
ces e es arista de dos triángulos, que cortan ambos a Bi. Se sigue, pues, que las
aristas y triángulos que tienen parte común con B¡ pero no están contenidos
en B i, pueden ordenarse en uno o más ciclos de aristas y triángulos alternati-
vamente,

tales que cada e¡ es arista de T¡ y T¡+! y cada T¡ tiene a e¡_l y e¡ como


aristas. Un sencillo razonamiento nos muestra que, para cada componente del
borde B i, sólo puede haber uno de tales ciclos. De las condiciones impuestas a
la triangulación de M, resulta claro que la unión de los triángulos Tl' T 2 , Tn
OO"

que tienen parte común con B¡ es homeomorfa a una región poligonal del plano
con un agujero; la figura 1.31 ilustra, en el caso n = 17, cómo puede presen-
tarse una de estas regiones. Tendremos una región poligonal Pi de éstas para
cada componente Bi del bordeJ 1 ~ i ~. k.
Designemos por T l' ... , TI los restantes triángulos de la triangulación de M
dada, no contenidos en ninguno de los polígonos Pi, 1 ~ i ~ k. Con estos k po-
lígonos y l triángulos, podemos realizar el proceso seguido en el primer paso
de la demostración del teorema 5.1 (tal como hemos descrito en la sección 7).

FIGURA 1.31
Triángulos próximos a la componente Bi del borde.
Clasificación de 2-variedades con borde conexas y compactas 41

Resulta, entonces, un único polígono en el plano, que tiene k agujeros en su


interior Y tal que las aristas exteriores del polígono están identificadas a pares
[véase, por ejemplo, la figura 1.29 (aH
Podemos ahora aplicar los otros seis pasos de la demostración del teore-
ma 5.1, ,a est~olígono con agujeros. Hay que hacer una salvedad, sin embargo.
Cada uno de estos pasos requiere ciertos procesos de cortar y volver a pegar.
Se supone que todos estos cortes se hacen evitando los agujeros. Está claro que
siempre podremos conseguirlo, y que el número de agujeros no cambia en nin-
guno de estos pasos.
Al final del proceso obtenemos uno de los tres tipos de polígonos que mues-
tra la figura 1.32. Por comodidad hemos tomado k = 4 en cada dibujo. El dia-
grama (a) corresponde a una esfera con agujeros, el (b) corresponde a una
suma conexa de planos proyectivos con agujeros, y el (e) a una suma conexa
de toros con agujeros. En cada caso, todos los vértices de las aristas del polí-
gono están identificados a uno solo.

a·, b2

o o
a
(a)

al

o o
(h) (e)

FIGURA 1.32
Posibles tipos de superficie con borde. con k = 4.

Para completar la demostración tenemos que hacer cortes cl' c2 ' ... , Ck desde
el vértice inicial del borde del polígono hasta el borde de cada agujero, y abrir
por cada uno de estos cortes para obtener un polígono en la forma normal de-
seada. Desde luego, debemos asegurarnos de que estos cortes sean dos a dos
42 Variedades bi-dimensionales

disjuntos salvo en el vértice inicial. Si k es muy grande (por ejemplo, k = 10'°)


Y los agujeros están dispuestos de alguna manera especial, puede no resultar
inmediata la manera de proceder. Podemos salvar esta dificultad con un pro-
ceso inductivo como el siguiente: hagamos un corte desde el vértice inicial al
agujero más próximo. Abramos por el corte que hemos hecho obtenienao une
nuevo polígono con tres lados más y un agujero menos. Nuevamente, hagamos
un corte desde el vértice inicial al agujero más próximo y volvamos a abrir
por el corte, obteniendo otro polígono con tres lados más y un agujero menos.
Repetimos este proceso k veces hasta que hayamos hecho el número necesario
de cortes. Evidentemente el polígono que así resulta es de una de las tres for-
mas normales posibles, con lo cual hemos completado la demostración del teo-
rema.

11 La característica de Euler de una superficie con borde


La característica de Euler de una superficie triangulable con bor'de se define
exactamente igual que en el caso de una superficie sin borde. El mismo tipo
de rélzonamiento dado en la sección 8 es válido aquí, para demostrar que la
característica de Euler es independiente de la triangulación. Mediante la ca-
racterística de Euler podemos dar ahora un conjunto completo de invariantes
para la clasificación de las superficies con borde compactas:

Teorema 11.1 Dos superficies con borde compactas son homeomorfas si y


sólo si tienen el mismo número de componentes del borde, son ambas orienta-
bIes o no orientables, y tienen la misma característica de Euler.

DEMOSTRACIÓN: Sea M una 2-variedad conexa compacta, con o sin borde. Su-
pongamos que tenemos una triangulación determinada de M, y que formamos
una nueva superficie con borde M' quitando el interior de un triángulo, que
se halle enteramente contenido en el interior de M. Entonces el borde de M'
tiene una componente más que el de M, y

x(M') = x(M) - 1;

es decir, la característica de Euler se reduce en 1.


Resulta, pues, que si partimos de una superficie M'" (sin borde) y quitamos
los interiores de k triángulos dos a dos disjuntos, obtenemos una superficie con
borde, y

x(M) = x(M*) - k.
Según el teorema 5.1, obtenemos de esta manera todas las superficies con borde
con k componentes en el borde. Vemos, pues, que la caractrística de Euler
de M está completamente determinada por la de M* y viceversa. Además es
Modelos de superficies con borde compactas en el 3-espacio euclídeo 43

inmediato que M y M':' son ambas orientables o ambas no orientables. El teo-


rema se deduce, entonces, de los teoremas 5J y 10.L C.Q.D.

Definición El género de una superficie con borde compacta M se define


como el género de la superficie compacta M", obtenida adhiriendo un disco a
cada componente del borde de M.

11.1 Probar que la característica de Euler de una superficie con borde compacta,
que tenga k componentes en el borde es ~ 2 - k.
11.2 Dar una fórmula para el género de una superficie compacta con borde por medio
de la característica de Euler y del número de componentes del borde (tratar los casos
orientable y no orientable separadamente).
11.3 Construir una tabla con todas las superficies compactas M, con borde o sin
borde, tales que - 2 ~ X(M) ~ + 2.

12

Podemos construir una amplia gama de modelos concretos de superficies con


borde de la siguiente manera. Tomamos un disco y varias tiras rectangulares
y largas, hechas de papel; pegamos, entonces, los dos extremos de cada tira
al borde del disco. Podemos pegar los extremos de las tiras a lo largo del borde
en distintos órdenes, y si queremos, pegado un borde de una tira, podemos dar
media vuelta al otro borde antes de pegarlo. Se sobreentiende, desde luego,
que los extremos de las tiras no montan sobre el borde del disco. Las figu-
ras 1.34 a 1.36 ilustran el procedimiento.
Veamos que de este modo se pueden construir modelos de todas las super-
ficies con borde. La demostración es relativamente sencilla. Si M es una su-
perficie compacta con borde arbitraria, y construimos M' a partir de M, pegan-
do de cualquiera manera los dos extremos de una tira rectangular al borde de
M, entonces

x(M') = xUVI) - 1.

l/VI/]
FIGURA 1.33
Tira triangulada.

MASSEY-3
44 Variedades bi·dimensionales

FIGURA 1.34
Método de pegar tiras a un disco.

FIGURA 1.35
Método de pegar tiras a un disco (caso orientable, género superior).

FIGURA 1.36
Método de pegar tiras a un disco (caso no orientable).
Modelos de superficies con borde compactas en el 3-espacio euclídeo

Podemos comprobar esto, suponiendo que 1YI ha sido convenientemente trian-


gulada y que la tira lo ha sido también como en la figura 1.33. Identificamos
las aristas a y b con dos aristas de la triangulación del borde de 1YI, y contamos
los vértices, aristas y triángulos antes y después de la identificación.
Demostremos ahora cómo podemos construir cualquier superficie con borde
orientable y compacta, cuyo borde tenga k componentes, k ~ 1. En primer lu-
gar pegamos k -1 tiras al borde de un disco (sin torsiones), tal como muestra
la figura 1.34, en el caso k = 4. Resulta así una superficie con borde orientable
de característica de Euler 2 - k Y cuyo borde tiene k componentes. Obsérvese
que, para el número k de componentes del borde, la característica de Euler
tiene el máximo valor posible.
Pegamos ahora pares de tiras de manera que no varíe el número de com-
ponentes del borde y que la característica de Euler se reduzca al valor deseado
(véase figura 1.35). En la figura hemos pegado dos tiras más al modelo de la
figura 1.34, de manera que la característica de Euler se reduzca en dos, pero
manteniendo fijo el número de componentes del borde. Podemos repetir este
proceso de pegar pares «cruzados» de tiras, y reducir la característica de Euler
en cualquier entero par.
Para construir una superficie con borde no orientable, cuyo borde tenga
k componentes, empezamos de la misma manera: Adherimos (k -1) tiras (tal
como muestra la figura 1.34), obteniendo una superficie con borde orientable
de característica de Euler 2 - k y cuyo borde tiene k componentes. Si adheri-
mos ahora una tira con una torsión tal como muestra la figura 1.36, reducimos
la característica de Euler en 1, dejando el número de componentes del borde
igual, y obtenemos una superficie con borde no orientable. Adhiriendo más
tiras como éstas podemos reducir la característica de Euler hasta el valor de-
seado.
Con estas indicaciones queda aclarado cómo podemos construir un modelo·
de cualquier superficie con borde compacta. Esto demuestra que toda superfi-
cie con borde, orientable o no, puede sumergirse topológicamente en el 3-espa-.
cio euclídeo (recordemos que una afirmación como ésta no es cierta para 2-va-
riedades compactas sin borde).

Ejercicios
12.1 ¿Qué superficies compactas con borde son homeomorfas a un subconjunto del
plano ]l'? Dar la respuesta por medio de la característica de Euler, el número de com-
ponentes del borde y la orientabilidad.
12.2 Indicar cuáles son las superficies compactas que pueden construirse de la si-
guiente manera: Elegir un disco D y un número finito de pequeños discos cerrados dos
a dos disjuntos y contenidos en el interior de D. Hacer agujeros en D quitando el inte-
rior de estos discos pequeños. Unir con un tubo los bordes de ciertos pares de agujeros.
Estos tubos pueden colocarse de dos maneras distintas, como muestra la figura 1.37.
12.3 Si rehacemos la construcción precedente, partiendo de una banda de Miibius en
lugar de un disco, ¿qué superficies con borde pueden obtenerse?
12.4 Sean M¡ y M 2 superficies compactas con borde. Formamos una nueva superficie
con borde M¡ 11 M" llamada la suma conexa con borde, de la si.guiente manera: Elegi-
mos un subconjunto ei del borde de Mi homeomorfo al intervalo cerrado [0,1], i = 1, 2.
Unimos M¡ y M, pegando e¡ con e,; es decir, elegimos un homeomorfismo de el sobre e,
46 Variedades bi-dimensionales

y formamos un espacio cociente identificando los puntos de e, y e, que se corresponden,


por este homeomorfismo.
(a) Expresar la característica de Euler de M, # M, en función de las de M, y M,.
(b) ¿ Cuántas componentes tiene el borde de M, # M,?
(c) Probar que toda superficie compacta con borde puede obtenerse como suma co~
nexa con borde de ejemplares. de los cuatro tipos de superficies con borde: (a) dis-
co cerrado, (b) anillo (es decir, disco con un solo agujero), (c) banda de Miibius,
y (d) toro con un solo agujero.

FIGURA 1.37
Diferentes maneras de adherir un tubo a un disco con dos agujeros.

13 Observaciones sobre las no


Puesto que hay una gran variedad de superficies no compactas, y muchos teo-
remas son bastante complicados, daremos sólo una breve introducción a esta
materia.
En primer lugar, podemos dividir las superficies no compactas en dos clases
muy amplias: aquellas cuya topología admite una base numerable y aquellas
que no la admiten. El ejemplo típico de una superficie conexa que no admita
una base numerable de abiertos es debido a Prüfer (véase Radó [9]; este
ejemplo está también reproducido en los siguientes libros: R. Nevanlinna,
Uniformisierung. Berfin-Géittingen-Heidelberg: Springer-Verlag, 1953, p. 51 y
G Springer, Introduction to Riemann Surfaces. Reading: Addison-Wesley, 1957,
p. 56). Estas superficies se consideran normalmente como patológicas y se las
Observaciones sobre las superficies no compactas 47

ignora; en la mayoría de trabajos sobre este tema se supone que existe una
base numerable de abiertos. Un teorema de Radó [9] asegura que una super-
ficie puede triangularse si y sólo si admite una base numerable de abiertos (la
demostración viene reproducida en el libro de Ahlfors y Sario [1]). Una trian-
gulación de una superficie no compacta significa lo mismo que una triangula-
ción de una superficie compacta, salvo que el número de triángulos es infinito
y se impone, además, que todo punto tenga un entorno que intersecte sólo a
un número finito de triángulos.
La existencia de una triangulación de una superficie con base numerable es
muy importante, y muchos de los resultados conocidos en esta materia sólo
han podido ser demostrados utilizando esta hipótesis. En el resto del capítulo
consideraremos sólo superficies con base numerable. 3

Damos ahora algunos ejemplos de superficies no compactas:


(a) Todo subconjunto abierto de una superficie compacta. Esto nos proporciona ya
una cantidad asombrosa de ejemplos. Consideremos, por ejemplo', el complemen-
tario de 'un subconjunto finito, o más general, de cualquier subconjunto com-
pacto totalmente desconexo (por ejemplo, un conjunto de Cantor) de una super-
ficie:
(b) La superficie de una escalera de longitud infinita con una infinidad de peldaños ..
(c) Consideremos las siguientes tres familias de rectas paralelas en el 3-espacio euclí-
deo: rectas paralelas al eje x por los puntos del plano yz de coordenadas enteras;
rectas paralelas al eje y por los puntos del plano xz de coordenadas enteras; y
rectas paralelas al eje z por los puntos del plano xy de coordenadas enteras. Ima-
ginemos todas estas rectas ligeramente «engordadas», como si fueran varillas só-
lidas; entonces la superficie del sólido resultante es una superficie no compacta.
(d) Podemos variar la construcción de los dos ejemplos precedentes, tomando otra
colección de rectas o curvas de R', y luego engordándolas ligeramente. Se obtiene
a menudo una 2-variedad. .
(e) El proceso de formar sumas conexas también es aplicable a superficies no com-
pactas, sólo que las posibilidades son mucho mayores ya que ahora podemos for-
mar sumas conexas infinitas. Por ejemplo, en cada punto de coordenadas enteras
del plano euclídeo R', hagamos un pequeño agujero circular. Rellenamos, enton-
ces, cada agujero con una banda de Mübius, pegando el borde de la banda de
Mübius con el borde del agujero. Obviament" este procedimiento puede modifi-
carse: En lugar de partir del plano euclídeo podemos partir de cualquier super-
ficie no compacta. En lugar de una banda de Mübius, podemos utilizar cualquier
superficie con borde conexo.
(f) Sea M una superficie conexa que no sea ni una esfera ni un plano proyectivo,
y CM, p) un espacio recubridor de M (véase Capítulo 5) que corresponda a un
sub grupo de 7t(M) de índice infinito. Entonces M es una superficie no compacta.
Si M no es compacta, entonces tampoco lo es ningún espacio recubridor de M.
Combinando estos diferentes métodos de construcción, pueden darse aún más ejem-
plos. En cualquier caso, queda claro que las posibilidades son enormes.

Ya que existe un teorema de clasificación para superficies compactas, es na-


tural preguntarse si existe o no un teorema de clasificación satisfactorio para
variedades no compactas. La respuesta depende de nuestra interpretación de la
palabra «satisfactorio»; existe un teorema de clasificación pero no parece fácil-

3 Puede demostrarse que una superficie es metrizable si y sólo si tiene una base nume-
. rabIe de abiertos. Análogamente, la paracompacidad es equivalente a la existencia de
una base numerable.
48 Variedades bi-dimensionales

mente aplicable en los problemas que surgen en esta materia. Vamos a


la idea que se esconde tras este teorema, a pesar de que los detalles caen dema-
siado lejos de nuestro terreno.
Sea M una superficie no compacta. Como de costumbre, una compactifica~
ción de M es un espacio compacto de Hausdorff que contiene a M como un
subespacio abierto denso. Dos compactificaciones X e Y se consideran equiva-
lentes si existe un homeomorfismo h de X sobre Y tal que h 1M séa la identi-
dad. Demos algunos ejemplos:
(1) Puesto que M es localmente compacto, podemos formar siempre la com-
pactificación de Alexandroff por un punto. Ésta es la única compactifi-
cación {(minimah>, ya que sólo hemos añadido un punto. Puesto que M
es completamente regular, podemos formar también la compactificación
de Stone-Cech. Esta compactificación es maximal en un cierto sentido.
(2) Supongamos que M es un subconjunto abierto de una superficie com-
pacta M'. Entonces, M, la adherencia de M en M', es una compactifica-
ción de M.
(3) Sea M' una superficie compacta con borde y M su interior. Entonces M'
es una compactificación de M.
Para enunciar nuestro próximo teorema necesitamos una definición más.
Sea X un espacio topológico y A un subespacio. Se dice que A no separa en X
si, para todo subconjunto abierto conexo U de X, U - A es conexo. Por ejem-
plo, ningún subconjunto finito de una superficie M separa en M; toda curva
de R3 no separa en R3.

Teorema 13.1 Sea M una superficie no compacta. Existe una compactifi-


cación M" de M con las siguientes propiedades:

(1) M" es localmente conexo.


(2) ~ (M) = M':' -M es totalmente desconexo.
(3) ~ (M) no separa en M".

Además, dos compactificaciones de M con estas propiedades son siempre equi-


valentes.

La demostración de la existencia y la unicidad de M" es bastante larga; el


lector puede consultar Ahlfors y Sario [1], Capítulo r, sección 6, para la demos-
tración y bibliografía de trabajos más antiguos sobre este tema.

Ejemplo
13.1 Sea X una 2-variedad conexa, compacta y A un subconjunto cerrado de X total-
mente des conexo. Por ejemplo, A puede ser un subconjunto finito, u homeomorfo a un
subconjunto cerrado del conjunto de Cantor. Sea M = X - A; entonces, cabe esperar,
y puede demostrarse rigurosamente, que X sea una compactificación de M con las tres
propiedades del enunciado del teorema 13.1. En este caso M* = X y ~(M) = A. En gene-
ral, sin embargo, M* no será una superficie.
Observaciones sobre las superficies no compactas

El o se llama bOTde ideal o de extTemos de M; sus


se llaman componentes del borde o extremos. un teorema que dice
que 0(M) es un espacio métrico compacto.
Podemos dar alguna indicación de cómo se construye 0(M), considerando
el ejemplo anterior. Todo punto x E A = ~ tiene entornos abiertos conexos
U arbitrariamente pequeños tales que U sea un disco 2-dimensional abierto y
el borde de U una circunferencia que no corte a A. Para todo tal entorno U
de x consideremos el subconjunto U n M. Esta familia de subconjuntos de M
puede caracterizarse intTÍnsecamente (es decir, sin hacer referencia a M';' =
con muy pocas propiedades. Así pues, a cada punto del borde ideal ~ (M) le
corresponde una familia de subconjuntos abiertos conexos de M con las propie-
dades requeridas. En el ejemplo, U n M es homeomorfo a un disco en el que
se le han quitado puntos, y el borde de U n M es una circunferencia. No siem-
pre se verifican estas dos propiedades, y U n M puede ser o no homeomorfo
a un subconjunto de un disco, y puede ser orientable o no. En general, diremos
que un punto x de 0CM) es planar si U n M es homeomorfo a un subconjunto
del plano, para todo entorno abierto suficientemente pequeño U de x; análo-
gamente, x se llama orientable si U n M es orientable, para todo U suficien-
temente pequeño. Designemos por W(M) el subconjunto de puntos orientables
de ~(M), y por 0"(M) el subconjunto de puntos planarés, de 0(M). Puede demos-
trarse que B(M) es un escenario métrico compacto totalmente des conexo, y que
tanto' W(M) como 0"(M) son subconjuntos abiertos de 0(M). Obviamente
WCM) :::J ~"(M).
Puesto que tanto 0(M) como los subespacios W(M) y 0"(M) están definidos
intrínsecamente, son invariantes topológicos de la variedad M. Lo sorprendente
del caso es que, con muy pocas propiedades más, estos invariantes caracterizan
completamente a M. En primer lugar tenemos que describir las restantes pro-
piedades que necesitamos.

Definiciones (a) Una super!lCle no compacta M es de género finito si


existe una superficie compacta con borde A e M tal que M -- A sea homeo-
morfo a un subconjunto del plano R2. En este caso, el género de M se define
como el género de A. En caso contrario, M es de género infinito. (Véase sec-
ción 8 para la definición de género de una superficie con borde.)
(b) Una superficie no orientable y no compacta M se dice finitamente no
orientable si existe un subconjunto compacto A e M tal que M - A sea orien-
table; en caso contrario, se dice que M es infinitamente no orientable.
Claramente una superficie no orientable de género finito es finitamente no
orientable, pero no recíprocamente.
(c) Las superficies finitamente no orientables se dicen de tipo de no orien-
tabiLidad paro impar según que todo subconjunto compacto A suficientemente
grande, que sea una superficie con borde,sea de género impar o par. (Esta
definición tiene sentido porque la suma conexa de un plano proyectivo y un
toro es homeomorfa a la suma conexa de tres planos proyectivos; en general,
9'i a una superficie no orientable, le ((añadimos» una superficie orientable, el
género no cambia módulo 2.)
50 Variedades bi-dimensionales

Las propiedades de una superficie, que acabamos de definir, son evidente-


mente invariantes topológicos.

Teorema 13.2 Sean M , y M" superficies no compactas que tengan el mismo


tipo de orientabilidad y el mismo género (de acuerdo con las definiciones (a),
(b) y (c) que acabamos de dar). Entonces MI y M z son homeomorf(ls si y sólo
si existe un homeomorfismo de B(M,) sobre S(M 2 ), tal que ) y W'(M , )
se apliquen sobre W(M) y W'(M 2 ), respectivamente.

Este teorema es debido originalmente a Kerekjarto; para la demostración


el lector puede consultar a I. Richards [10J, quien recientemente ha comple-
tado el teorema en la siguiente forma:

Teorema 13.3 Sea X un espacio métrico compacto totalmente desconexo, y


sean U y V subconjuntos abiertos de X tales que U :::) V. Entonces existe una
superficie no compacta M, tal que S(M) es homeomorfo a X por un homeomor-
fismo que aplica W(M) sobre U y W'(M) sobre V, respectivamente.

No es difícil demostrar que a M puede asignársele previamente cualquier


.género y cualquier tipo de orientabilidad con la condiciQn de que W(M) y W' (M)
sean homeomorfos a U y V respectivamente.
Finalmente consideremos unas cuantas propiedades de las 2-variedades no
compactas.
En la sección precedente hemos probado que toda superficie compacta con
borde es homeomorfa a un subconjunto del 3-espacio euclídeo. Este mismo re-
sultado es cierto para variedades no compactas.

Teorema 13.4 Toda 2-variedad no compacta es homeomorfa a un subcon-


junto de R 3 •

Obsérvese que una 2-variedad no compacta puede ser homeomorfa tanto a


un subconjunto cerrado de R3 como a un subconjunto no cerrado: Por ejem-
plo, el plano xy de R3 y el disco unidad abierto en el plano xy son homeomor-
foso Puede probarse, sin embargo, que una superficie no orientable no es
homeomorfa a ningún subconjunto cerrado de R3.
Este teorema es un caso especial de un teorema de M. Hirsch [8] (teore-
ma 4.6). El trabajo de Hirsch depende de resultados de J. H. C. Whitehead [11].
En particular, J. H. C. Whitehead probó que toda superficie no compacta trian-
gulable tiene una «espina», es decir, un subconjunto cerrado L e M que es
unión de aristas de la triangulación, y existen entornos abiertos U de L arbi-
trariamente pequeños homeomorfos a M. Además, para cada tal entorno U debe
existir un entorno V de L más pequeño, tal que los puntos de V permanecen fi-
jos por el homeomorfismo. En algunos casos la existencia de una espina es casi
Ob,ervaciones sobre las superficies no compactas .51

obvia. Por ejemplo, en el caso de una banda de Mbbius abierta, el círculo cen-
tral es una espina. En otros casos la existencia de una espina no parece tan
clara.

NOTAS
Definidón de suma ·conexa de dos variedades

La definición de suma conexa dada en la sección 4 es adecuada para variedades 2-dimen-


sionales, pero hay que ir con más cuidado si se quiere definir la suma conexa de dos
n-variedades orientable, n > 2. Debemos preocuparnos de si el homeomorfismo h de
nuestra definición conserva o invierte las orientaciones. La razón esencial de esta dife-
rencia radica en que toda superficie orienbble admite un auto-homeomorfismo que in-
vierte la orientación, mientras que en dimensiones superiores existen variedades que no.
admiten un auto-homeomorfismo de este tipo. Seifert y Threlfall [6], p. 280, dan un
. ejemplo de una variedad 3-dimensional con esta propiedad. El plano proyectivo com-
plejo es una variedad 4-dimensional con esta propiedad.

Triangulación de variedades

En los principios de la Topología se tomó aparentemente como seguro que todas las su-
perficies y todas las variedades de dimensiones superiores podían triangular se. La pri-
mera demostración rigurosa de que las superficies pueden triangularse fue publicada
por Tibor Radó en un trabajo sobre superficies de Riemann [9].' Radó señaló la necesi-
dad de suponer que la topología de la superficie admite una base numerable y dio un
ejemplo (debido a Prüfer) de una superficie sin ninguna base numerable. La demostra-
ción de Radó, dada en el Capítulo 1 del texto de Ahlfors y Sario [1], usa esencialmente
una forma fuerte del teorema de la curva de Jordan. La triangulabilidad de las 3-varie-
dades fue probada por E. Moise (<<Affine Structures in 3-manifolds, V: The triangulation
theorem and Hauptvermutung». Ann. Math., 56, 1952, pp. 96-114).
No se sabe aún si las variedades de dimensión superior pueden ser trianguladas o no.

Modelos de superficie no Ol:ientables en el 3-espacio euclídeo

No hay n.ingún subconjunto cerrado del n-e.,:>pacio euclídeo que sea homeomorfo a una
(n -1)-variedad no orientable. Este resultado, probado por primera vez por el mate-
mático holandés L. E. J. Brouwer en 1912, puede probarse, hoy en día, como un fácil
corolario de algunos teoremas de teoría de la homología. Este hecho impide seriamente
el desarrollo de nuestra intuición geométrica cuando consideramos superficies compactas
no orientables, puesto que no pueden sumergirse topológicamente en el 3-espacio euclídeo.
Sin embargo, es posible construir modelos de tales superficies en el 3-espacio euclí-
deo, supuesto que admitamos «singularidades» o «auto-intersecciones». Podemos incluso
construir una teoría matemática de tales modelos considerando el concepto de inmersión
de variedades. Decimos que una aplicación continua f de una n-variedad compacta M"
en el m-espacio euclídeo Rm es una inmersión topológica si todo punto de M" tiene un
entorno que se aplica homeomórficamente por f sobre su imagen. (La definición de in-
mersión diferenciab!e es análoga; se requiere que f sea diferenciable y con jacobiano
de rango maximal en cada punto). El modelo usual de la botella de Klein en R' es una
inmersión de la botella.de Klein en el 3-espacio. Werner Boy, en su tesis en la Univer-
sidad de Giittingen en 1901 [«über die Abbildung der projektiven Ebene auf eine iID:
Endlichen geschlossene singularitatenfreie Flache». Nach. K6nigl. Cese!!. Wiss C6ttingen
(Math. Phys. KU, 1901, pp. 20-23. Véase también Math. Anna!en, 57, 1903, pp. 173-184],
construyó inmersiones del plano proyectivo en R'. Una de las inmersiones dadas por
:Soy está reproducida en Hilbert y Cohn-Vossen [3]. Puesto que toda superficie com-
pacta no orientable es homeomorfa a la suma conexa de una superficie orientable y un
52 Variedades bi-dimensionales

plano proyectivo o una botella de Klein, se pueden construir fácilmente inmersiones de


las demás superficies compactas no orientables en
La inmersión usual de la botella de Kleín en R' es más bonita que cualquiera de las
inmersiones del plano proyecUvo dadas por Boy. El conjunto de puntos singulares consta,
en la inmersión de la botella de Klein, de un círculo de puntos dobles, mientras que el
.conjunto de puntos singulares en las inmersiones de Boy del plano proyectivo, es ..mucho
más complicado. Esto suscita la siguiente pregunta: ¿Existe alguna inmersión del plano
proyectivo en tal que el conjunto de puntos singulares conste de circunferencias dis-
juntas de puntos dobles? La respuesta a esta cuestión es negativa, al menG\s en el caso
de inmersiones diferenciables; la demostración requiere técnicas aparentemeüte bastante
más complejas, de Topología algebraica y diferencial.
Para una mayor información sobre la inmersión de superficies compactas en R', véase
el interesante artículo titulado «Turning a Surface - Inside Oub, de Anthony Phillips en
Scientific American, 214, 1966, pp. 112-120.

Notas bibliográficas

La primera demostración del teorema de clasificación de superficies compactas fue atri-


buida por alguien a H. R. Brahana (Ann. Math., 23, 1922, pp. 144-68). Sin embargo, Seifert
y Threlfall [6], p. 319, la atribuyen a Dehn y Heegard y no mencionan el artículo de
Brahana. en su bibliografía. El hecho de que no exista ningún algoritmo para la clasi-
ficación de 4-variedades compactas triangulables es un resultado del matemático ruso
A. A. Markov (Proceedings of the lnternationa! Congress oi Mathemati.cians, 1958,
pp. 300-306). Para el uso de la característica de Euler en la resolución del problema de
los 5 colores, véase R. Courant y H. Robbins, What Is Mathematics? (New York: Oxford
University Press, 1941), pp. 264-267. Remitimos, también al estudiante, a los excelentes
dibujos de los libros de Cairns [2], p. 28 Y Hilbert y Cohn-Vossen [3], p. 265, que ilus-
tran cómo puede abrirse la suma conexa de dos o tres toros para obtener un polígono
cuyas aristas opuestas están identificadas a pares.

BIBLIOGRAFíA

Libros

1. Ahlfors, L. V., y Sario. Riemann Surfaces. Princeton, N.J.: Princeton University


Press, 1960. Capítulo l.
2. Cairns, S. S. Topo!ogy. New York: Ronald, 1961. Capítulo lI.
3. Hilbert, D., y S. Cohn-Vossen. Anschau!iche Geometrie. New York: Dover, 1944. Ca-
pítulo VI. Hay también una traducción inglesa de P. Nemenyi titulada Geometry
and the Imagination. New York: Chelsea, 1956.
4. Kerekjarto, B. Vor!esungen über Topo!ogie. Berlín: J. Springer, 1923. Capítulos
IV y V.
5. Reidemeister, K. Einführung in die kombinator.ische Topo!ogie. Braunschweig: Friedr.
Vieweg & Sohn, 1932. Capítulo V.
6. Seifert, R, y W. Threlfall. Lehrbuch der Topo!ogie. New York: Chelsea, 1947. Capí-
tulo VI.

Artículos

7. Freudenthal, H. ({über die Enden topologischer Raume und Gruppelll). Math. Zeit., 33,
1931, pp. 692-713.
8. Hirsch, M. {(On Imbedding Differentiable Manifolds in Euclidean Space¡¡. Ann. Math.,
73, 1961, pp. 566-571.
9. Radó, T. «über den Begriff der Riemannschen Flache». Acta Litt. Sci. Szeged., 2,
1925, pp. 101-121.
10. Richards, l. «On the classification oí noncompact surfaces). Trans. Amer. Math. Soc.,
106, 1963, pp. 259-269.
Observaciones sobre las superficies no compactas

Whitehead, J, H, e «The immersion oí an open 3-manifold in Euclidean 3-space»),


Proc. London Math. Soc., 11, 1961,págs,81-90,
12.. Doyle, p, H. Y D. A Moran «A Short Proof That Compact 2.-Manifolds Can Be
Triangulated», Inventions Math" 5, 1968, págs, 160-162,
1

Para todo espacio topológiéo X y todo punto X o E:: X, definiremos un grupo, lla-
mado el grupo fundamental de X, y designado por Tt (X, x o )' (En realidad, nor-
malmente la elección del punto X o es una cuestión de menor importancia, por
lo cual se omite a menudo en la notación.) Definimos este grupo por un proce-
dimiento muy simple e intuitivo en el que se usan caminos cerrados en X. Re-
sultará claro, a partir de la definición, que este grupo es un invariante topo-
lógico de X; es decir, si dos espacios son homeomorfos, sus grupos fundamen-
tales son isomorfos. Esto nos brinda la posibilidad de demostrar que dos espa-
cios no son homeomorfos, probando que sus grupos fundamentales no son iso-
morfos. Por ejemplo, este método es suficiente para distinguir entre las dis-
tintas clases de superficies compactas, así como en muchos otros casos.
El grupo fundamental no sólo da información sobre los espacios, sino que
también es útil, a menudo, al estudiar aplicaciones continuas. Como veremos,
toda aplicación continua de un espacio X en un espacio Y induce un homomor-
fismo del grupo fundamental de X en el de Y. Ciertas propiedades topológicas
de las aplicaciones continuas quedarán reflejadas en las propiedades de este
homomorfismo inducido. Así, podemos probar resultados concernientes a cier-
tas aplicaciones continuas estudiando el homomorfismo inducido en los grupos
fundamen tales.
Podemos resumir los dos párrafos anteriores como sigue: Usando el grupo
fundamental, podemos reducir algunos problemas topológicos sobre espacios y.
aplicaciones continuas a problemas puramente algebraicos sobre espacios y
homomorfismos. Ésta es la estrategia fundamental de la topología algebraica:
encontrar métodos para reducir problemas topológicos a cuestiones de pura ál-
gebra, y esperar entonces que éstas puedan ser resueltas por los algebristas.
Este capítulo contiene sólo las definiciones y propiedades básicas. del grupo
fundamental y homomorfismos inducidos, de los cuales determinaremos su es-
tructura para algunos espacios muy simples. En capítulos posteriores desarro-
llaremos métodos más generales para determinar los grupos fundamentales de
algunos espacios más interesantes.

55
56 El grupo tUflda!m!.mt,a¡

Notación básica y tej,-n.in'ol<)~ía

Como de costumbre, para todo par de números reales a y b tales que a < b,
designaremos por b] el intervalo cerrado de la recta de extremos a y b.
Por brevedad pondremos 1 = [O, Observemos que, dados dos intervalos ce-
rrados arbitrarios [a, b 1 y [c, d J, existen dos únicos homeomorfismos lineales
h 1, ho : [a, b] -7 [c, d],
tales que
hoCa) = c, ho(b) = d,
h1(a) = d, h1 (b) = c.
Distinguiremos estos dos homeomorfismos, diciendo que ho conserva la orien-
tación y h 1 invierte la orientación.
Un camino o arco en un espacio topológico X es una aplicación continua de
algún intervalo cerrado en X. Las imágenes de los extremos del intervalo se
llaman extremos del camino o arco, y se dice que el camino tme sus extremos.
A uno de los extremos se le llama origen y al otro punto final (o simplemente
extremo si no hay confusión posible) del camino (está claro cuál es el uno y
cuál es el otro).
Un espacio X se .llama arco-conexo o conexo por caminos si dos puntos cuales-
quiera de X pueden unirse por un arco. Un espacio arco-conexo, es conexo, pero
el reCÍproco no es cierto. Las arco-componentes de X son los subconjuntos arco-
conexos maximales de X (en analogía con las componentes ordinarias de X).
Obsérvese que las arco-componentes de X no son necesariamente conjuntos
cerrados. Un espacio es localmente arco-conexo si en cada punto existe una
base de entornos arco-conexos (en analogía con la definición de espacio local-
mente conexo).

Ejercicio
2.1 Probar que todo espacio conexo y localmente arco-conexo es arco-conexo.

Definición Sean f o' f 1 : [a, b] -Jo X dos caminos en X, tales que foCa) =
f 1 (a), fo (b) = f , (b) (esto es, los dos caminos tienen el mismo origen y el mismo
extremo). Diremos que estos dos caminos son equivalentes, y lo designaremos
por fo ,..., f 1 , si y sólo si existe una aplicación continua
f : [a, b] X l -7 X,
tal que
f(t, O) = fo(t) }
t E [a b]
f(t, 1) = fI(t) "

fea, s) = foCa). = fI(a) }


8 E l.
f(b, s) 0;= fo(b) = heb)
Definición

Obsérvese que en la definición anterior, si es necesario,


zar 1 por cualquier otro intervalo cerrado. La verificación de que esta
es reflexiva, simétrica y transitiva la dejamos como ejercicio.
Intuitivamente decimos que dos caminos son equivalentes si uno de-
formarse con continuidad en el otro en el espacio X. A lo largo de la deforma-
ción los extremos deben permanecer fijos.
Nuestra segunda definición básica es la de producto de dos caminos. El pro-
ducto de dos caminos está sólo definido si el extremo del primer camino coin-
cide con el origen del segundo. Si se verifica esta condición, se recorre el ca-
mino producto recorriendo el primer camino y a continuación el segundo, en el
orden dado. Para ser precisos supongamos que

j : [a, bl---t X
g : lb, el ---t X
son caminos tales que f(b) = g(b) (suponemos a < b <c). Entonces el produc-
to f . 9 se define por

(f. g)t = {j(t), t E [a, bl


(2.2-1)
g(t), tE lb, el.
que es una aplicación [a, c] -Jo X. En la definición anterior aparece la condi-
ción bastante molesta de que los dominios de f y 9 sean los intervalos [a, b] y
[b, eJ, respectivamente. Podemos suprimir esta condición cambiando el domi-
nio de f o 9 por medio de un homeomorfismo lineal que conserve la orienta-
ción. De hecho, en lo que sigue, estaremos únicamente interesados en clases de
equivalencia de caminos y no en los propios caminos. Por «clase de equivalen-
cia» entendemos las clases respecto la relación de equivalencia definida an-
teriormente y también respecto a la relación de equivalencia evidente defi-
nida de la siguiente forma: Si f : [a, b] -Jo X Y 9 : [e, d] -Jo X son caminos
tales que 9 = fh, donde h : [c, d] -Jo [a, b] es un homeomorfismo lineal que
conserva la orientación, entonces consideraremos f y 9 como equivalentes. En
lugar de considerar caminos cuyo dominio sea un intervalo cerrado arbitrario
y admitiendo homeomorfismos lineales que conserven la orientación entre dos
de tales intervalos, parece técnicamente más simple imponer que todos los ca-
minos sean funciones definidas sobre un intervalo fijo, el intervalo 1 = [O, 1J.
Como consecuencia de esta simplificación, la sencilla fórmula (2.2-1) que nos
da el producto de dos caminos, debe reemplazarse por una fórmula más com-
plicada. Tampoco será inmediatamente obvio que la multiplicación de clases
de caminos sea asociativa. Sin embargo, el lector tendrá presente que existen
varias alternativas para tratar esta cuestión.

3 del grupo fundamental de un espacio


De ahora en adelante, por un camino en X entenderemos una aplicación con-
58 El grupo fundamental

tinua 1 ---> X. Si f y g son caminos en X tales que el extremo de f coincida con


el origen de g, entonces el producto f . g estará definido por

(f. g)t =
f(2t) , o~ t ~ t,
( g(2t - 1),
t~t~l.

Diremos que dos caminos, fa y fl' son equivalentes (fo - f 1 ) si se verifica la


condición de la sección 2.

Lema 3.1 La relación de equivalencia y el producto que hemos definido


son compatibles en el siguiente sentido: Si fa - f 1 y go - gl' entonces
fo . go -f1 • gl (se supone, desde luego, que el extremo de fo coincide con el
origen de ga)'

La demostración puede dejarse al lector. Al demostrar lemas como éste es


a menudo util el siguiente resultado: Sean A y B subconjuntos cerrados del
espacio topológico X tales que X = A U B. Si f es una función definida sobre X
tal que las restricciones f I A Y f I B sean ambas continuas, entonces f es con-
tinua. La demostración, que es fácil, se deja al lector. En lo que sigue usaremos
este resultado sin mencionarlo explícitamente.
Como consecuencia del lema 3.1, la multiplicación de caminos define una
multiplicación de clases de equivalencia de caminos (supuesto que el extremo
del primer camino coincida con el origen del segundo). Con esta multiplicación
de clases de equivalencia es con la que estamos principalmente interesados. Ob-
sérvese que la multiplicación de caminos no es asociativa en general, es decir,
(f . g) . h ~ f . (g . h) (suponemos que ambos productos están definidos). Sin
embargo,

Lema 3.2 La multiplicación de clases de equivalencia de caminos es aso-


ciativa.

DEMOSTRACIÓN: Es suficiente probar que si f, g y h son caminos tales que el


extremo de f coincide con el origen de g y el extremo de g con el origen de h,
entonces
Definición del grupo run,aa/1'leluat de un espacio 59

Para probar esto, consideremos la función F: X 1 --+ X definida por

8 1
O::::;t::::;--,
+
- - 4

s+l s+2
F(t, 8) -1- --::::;t::::;--,
4 - - 4

_ 4(1 - t)),
2 - 8

Entonces, F es continua, F(t, O) = [(1 . g) . h]t Y F(t, 1) = [f . (g. h)]t. La


figura 2.1 da la motivación de la definición de F.

Dado un punto x E:: X cualquiera, designemos por Ex la clase de equivalen-


cia de la aplicación constante de 1 en el punto x de X. Esta clase de c.aminos
verifica la siguiente propiedad fundamental:

Lema 3.3 Sea ()(. una clase de equivalencia de caminos con origen el pun-
to x y extremo el punto y. Entonces Ex • ()(. = ()(. y ()(. . Ey = a.

(~,1) CVl (1,1)

O~----*---~--------~----~~
.:L 1
4 "2
o
FIGURA 2.1
Demostración de la asociatividad.

DEMOSTRACIÓN: Sea e : 1 ---+ X la aplicación constante tal que e (1) = {x}, y


El

sea f : 1 -> X un clase de caminos Para


mera relación basta ver que e . f "" f. define F : 1 X 1 -> X por

x, o ;;¡; t ;;¡; 1-8,


8)
f

Entonces F(t, O) = f(t) y F(t, 1) = (e . f)t como queríamos ver. La figura 2.2
da la motivación de la definición de F. La demostración de que C(, • Ey = C(, es
.similar y se deja al lector. C.Q.D.

Dado un camino f : 1 -> X arbitrario, designemos por f el camino definido


por

fU) = f(l - t), t E l.


El camino l' se obtiene recorriendo el camino f en la dirección opuesta.

Lema 3.4 Sean C(, y 'BE las clases de equivalencia de los caminos f y f respec-
tivamente. Entonces

donde x e y denotan el origen y el extremo del camino f.

Ct,l) (1,1)

o-.--------------------~----~

FIGURA 2.2
Demostración de la existencia de unidades.
Definición del grupo fundamental de

DEMOSTRACIÓN' Para la ecuación basta demostrar que e,


donde e es el camino constante en el X. Para esto definimos F : 1 X -+
por

o;;¡; ;;¡; ts,


ts ;;¡; t ;;¡; 1 - ts,
1 - ts ;;¡; t ;;¡; 1.

Vemos entonces que F(t, O) = x, mientras que (f . j')t = 1). La figura 2.3
explica la elección de la función F .

.s

(Vl (1,1 )

O~~----------------~~----~

FIGURA 2.3
Demostración de la existencia de inversos.

Podemos también motivar la deformación del camino f . f en el camino


constante e por una simple analogía mecánica. Consideremos el camino f como
un «hilo» elástico en el espacio X, desde el punto x al y; entonces f es otro
«hilo» en la dirección opuesta, de y a x y f . J está representado uniendo los
dos hilos en el punto y. Entonces podemos «recogen> la lazada de hilo hasta
reducirlo al punto x, ya que no es necesario mantenerlo sujeto al punto y.
La demostración de que a. . ()(, = Ey es similar y se deja al lector. C.Q.D.

En virtud de estas propiedades de la clase de caminos (i, la designaremos,


desde ahora, por ()(,-l. Se ve en seguida que las condiciones del lema 3.4 deter-
minan a- 1 unívocamente. Así pues, si fa - t" entonces Jo - JI'
62 El grupo

Podemos resumir los lemas hasta ahora probados, diciendo que el conjunto
de clases de caminos en X satisface los axiomas de grupo, salvo que el produc-
to de dos caminos no está definido.

Definición Un camino, o clase de caminos, se llama cerrado, o lazo, si sus


extremos coinciden. El extremo común, se dice que es base del lazo, o que se
trata de un lazo con base en el extremo común. .,

Sea x un punto arbitrario de X; se ve en segUida que el conjunto de todos


los lazos con base en x es un grupo. Este grupo se llama el grupo fundamental
o grupo de Poincaré de X en el punto base x, y se denota por n(X, x).
En lo que sigue estudiaremos la dependencia del grupo n(X, x) respecto
del punto base x. Sean x e y dos puntos de X, y Y una clase de camino con
origen en x y extremo en y (así pues, x e y pertenecen a la misma arco-com-
ponente de X). Mediante la clase y, definimos una aplicación u: n(X, x) ---)o

n(X, y) por a y-layo Se ve inmediatamente que esta aplicación es un homo-


---)o

morfismo de n(X, x) en n(X, y). Usando la clase y-l en lugar de y, podemos


definir un homomorfismo v : 1dX, y) n (X, x) de manera análoga. Se com-
---)o

prueba inmediatamente que los homomorfismo s vu y uv son las aplicaciones


identidad en n(X, x) y en n(X, y) respectivamente. Así u y v son isomor-
fismos, cada uno inverso del otro. Por tanto, hemos demostrado el

Teorema 3.5 Si X es arco-conexo, los grupos n (X, x) y n(X, y) son iso-


morfos, para todo par de puntos x, y E:: X.

La importancia de este teorema es obvia; por ejemplo, el hecho de que


n(X, x) verifique, o no verifique, una propiedad de teoría de grupos (por ejem-
plo, el ser abeliano, finito, nilpotente, libre, etc.) es independiente del punto x,
y sólo depende del espacio X, supuesto que éste sea arco-conexo.
Por otra parte debemos tener presente que no existe ningún isomorfismo
canónico o natural entre n(X, x) y n(X, y); para cada elección de una clase
de caminos de x a y, existirá un correspondiente isomorfismo entre n(X, x) y
n (X, y), y en general, clases de caminos diferentes dan lugar a isomorfismos
diferentes.

Ejercicios
3.1 ¿En qué condiciones dos clases de caminos, y y y', de x a y dan lugar al mismo
isomorfismo entre 11: (X, x) y 11: (X, y)?
3.2 Sea X un espacio arco-conexo. ¿En qué condiciones es cierta la siguiente afirma-
ción: Para todo par de puntos x, y E X, toda clase de caminos de x a y da lugar al
mismo isomorfismo entre 11: (X, x) y 11: (X, y)? '
3.3 Sean f, g : 1 --> X dos caminos con origen X o y extremo x,. Probar que f _ g si y
sólo si f . g es equivalente al camino constante en X Cj:j está definido como en el lema 3.4).
O

En las secciones posteriores de este capítulo y en el Capítulo IV, determi-


Efecto de una aplicación continua sobre el grupo fundamental 63

naremos efectivamente la estructura del grupo fundamental de varios esp3cios.

4 "'1J'An,a~;UJlU continua sobre

Sea <p : X --+ Y una aplicación continua, y fo' i¡ ; 1 --> X caminos en X. Se ve


en seguida que si fo y f 1 son equivalentes, entonces también lo son los caminos
<pfo y <pf 1 representados por las correspondientes funciones compuestas. Así, si
ex denota la clase de caminos que contiene a fo y a fl' tiene sentido denotar por
<p*(ex) la clase de caminos que contiene a <pi o y a <pf 1 • \0* (a) es la imagen de la
clase de caminos ex en el espacio Y, y se comprueba en seguida que la aplica-
ción \0*, que aplica ex en \0* (a) verifica las siguientes propiedades:
(a) Si ex y ~ son clases de caminos en X tales que ex . ~ está definido, en-
tonces \0* (a . (3) = (\O*a) . (\O*{3).
(b) Para todo punto x E X, \O*(E x ) = c<P(x).
(e) 1O*(a- 1 ) = (lO*a)-l.
Por estas razones, llamaremos a 10* «homomorfismo», o bien, el «homomor-,
fismo inducido por <P»'
Si \)¡ : Y --> Z es también una aplicación continua, entonces podemos com-
probar fácilmente la siguiente propiedad:
(d) (1/;10)* = 1/;*10*.
Finalmente, si <p : X --+ X es la identidad, entonces
(e) 10* (a) = a ,para toda clase de caminos ex en X; es decir, 10* es el homo-
morfismo identidad.
Obsérvese que en virtud de estas propiedades, una aplicación continua
<p : X --> Y induce un homomorfismo 10* : 1t(X, x) --> 1t(Y, <p(x»; y, si <p es un
homeomorfismo, entonces 10* es un isomorfismo. Este homomorfismo inducido
será extraordinariamente importante en el estudio del grupo fundamental.

Advertencia: Si <p es una aplicación inyectiva, 10* no tiene por qué ser necesa-
riamente inyectiva; análogamente, si <p es exhaustiva, 10* puede no serlo. Más
adelante veremos ejemplos que ilustran este punto.

Ejercicio
4.1 Sea q¡ : X -;o Y una aplicación continua, y y una clase de caminos en X de Xo a x •.
Probar que el siguiente diagrama es conmutativo:

<P.
1T(X, xo) ---t 1T(Y, \O(Xo))
1u <P. 1v

1T(X, Xi) ---t 1T(Y, IO(X1))'


donde el isomorfismo u está definido por u(a) = y-'ay, y v análogamente, poniendo q¡*(y)
en lugar de y. [NOTA: Un importante caso especial se presenta si q¡(x o) = q¡(x,J. Enton-
ces q¡*(y) es un elemento del grupo -n: (Y" q¡(x o))']
64 El grupo fundamental

Para avanzar más en el estudio del homomorfismo inducido \0*, debemos in-
troducir el concepto de de continuas.

Definición Dos aplicaciones continuas <po' <PI : X -> Y son si


y sólo si existe una aplicación continua <p: X x.I -> Y tal que, para todo
XEX,

\O(X, O) \00 (x) ,

\O (x, 1) \Ol(X).

Si dos aplicaciones <po y <PI son homotópicas, escribiremos !'jlo = !'jlI' Dejamos al
lector la verificación de que esta relación es efectivamente de equivalencia so-
bre el conjunto de todas las aplicaciones continuas de X en Y. Las clases de
equivalencia se denominan clases de homotopía de aplicaciones.
Para hacer más intuitivo el contenido geométrico de la definición, ponga-
mos <pt(x) = <p(x, t) para todo (x, t) E X X l. Entonces, para todo tE 1,

!'jlt : X -> Y

es una aplícación continua. Si consideramos el parámetro t como representante


del tiempo, entonces, en el instante t = 0, tenemos la aplicación <Po' y al va-
riar t, la aplicación !'jlt varía con continuidad, de tal manera .que en el instante
t = 1 obtenemos la aplicación <PI. Por esta razón a una homotopía se le llama
a menudo una deformación continua de una aplicación. '

Definición Dos aplicaciones <Po' <PI : X -> Y se dicen homotópicas relativa-


mente al subconjunto A de X si y sólo si existe una aplicación continua
!'jl : X X I -> Y tal que

'P(X, O) 'Po(X), XEX,


\O(X, 1) \Ol(X), x E Xi
'PCa, t) = 'Po(a) = 'PI(a), a E A, t E l.

Obsérvese que esta condición implica <po lA = !'jll lA.

1 El estudiante familiarizado con la topología compacto-abierta para espacios de funcio-


nes, reconocerá que dos aplicaciones !'jl" !'jl, : X --> Y son homotópicas si y sólo si pueden
unirse por un arco en el espacio de todas las funciones continuas de X -;. Y (supuesto
que X e Y verifiquen ciertas hipótesis). De hecho, la aplicación t --> <PI es un camino
de <po a cp,.
Efecto de una aplicación continua sobre el grupo fwulcrrmmlal

Teorema Sean <Po' <P, : X ---+ Y aplicaciones relativamente


al subconjunto {x}. Entonces

'Po(x»,

es decir, los homomorfismos inducidos son el mismo.

DEMOSTRACIÓN: La demostración es inmediata.


Desgraciadamente, la condición de que la homotopía deba ser relativamente
al base x, es demasiado restrictiva en muchos casos. Esta condición puede
omitirse, pero entonces se complica el enunciado del teorema. Sin embargo,
trataremos esta cuestión en la sección 8.
Vamos a aplicar ahora algunos de estos resultados.

Definición Diremos que un subconjunto A de un espacio topológico X es


un retracto de X si existe una aplicación continua r : X ---+ A (llamada una re-
tracción) tal que r(a) = a para todo a E:: A.

Como veremos en seguida, imponer a un subconjunto A ser un retracto


de X es una condición bastante fuerte. Un ejemplo sencillo de un retracto de
un espacio es el «círculo central» de una banda de Móbius. (¿ Cuál es la retrac-
ción en este caso?)
Sea ahora r: X ---+ A una retracción como en la definición anterior, e i: A ---+ X
la inclusión. Para todo punto a E:: A, consideremos los homomorfismos inducidos

~* : 7r(A, a) -> 7r(X, a),


r* : 7r(X, a) -> 7r(A, a).

Puesto que ri es la identidad en A, r .. i * es el homomorfismo identidad del


grupo TI (A, a), en virtud de las propiedades (d) y (e) dadas al principio de esta
sección. De esto resulta que i* es un monomorfismo y r .. un epiformismo. Aún
más, la condición r* i * = identidad, impone fuertes restricciones al subgrupo
i* TI (A, a) de TI (X,' a).
Usaremos este resultado más tarde para probar que ciertos subespacios no
son retractos.

4.2 Demostrar que todo retracto de un espacio de Hausdorff es un subconjunto ce-


rrado.
4.3 Probar que, si A es un retracto de X, r : X ~ A una retracción, i : A ~ X la in-.
clusión e i*1t(A) es Un sub grupo normal de 1t(X), entonces 1t(X) es producto directo de
los subgrupos. 1m i* y Ker r*. (Véase sección HI.2 para la definición de producto directo
de grupos).
66 El grupo fundamental

Sea A un subespacio de X e Y un espacio topológico no vacío. Probar que A X Y


es un retracto de X X Y si y sólo si A es un retracto de X.
4.5 Probar que la relación {(es un retracto de» es transitiva, es decir, si A es un re-
tracto de B y B es un retracto de e, entonces A es un retracto de C. -

Introducimos ahora el concepto de retracto de deformación. Un subespacio A


es un retracto de deformación de X si existe una retracción r : X ..... A homo-
tópica a la identidad X ..... X. De manera más precisa:

Definición Un subconjunto A de X es un retracto de deformación 2 de X,


si existe una retracción r : X ..... A Y una homotopía f : X Xl ..... X tal que

f(x, O) = x
f(x, 1) = r(x)
¡
x EX,

fea, t) a, aE A y t E J.

Teorema 4.2 Si A es un retracto de deformación de X, entonces la inclu-


sión i : A ..... X induce un isomorfismo de re(A, a) sobre re (X, a) para todo aE A.

DEMOSTRACIÓN: Como antes hemos visto, r* i * es la identidad en re (A, a).


Completamos la demostración, probando que i*r * es la identidad en re (X, a).
Esto es consecuencia de que ir es homotópica a la aplicación de identidad X ~X
(relativamente a {a}); por tanto, podemos aplicar el teorema 4.1. C.Q.D.

Usaremos este teorema en dos direcciones distintas. Por una parte, a lo


largo de todo este libro, para probar que dos espacios tienen grupos fundamen-
tales isomorfos. Por otra parte, podemos usarlo, para demostrar que un subes-
pacio no es un retracto de deformación, probando que sus grupos fundamenta-
les no son isomorfos. En particular nos capacitará para probar que ciertos re-
tractos no son retractos de deformación.

Definición Un espacio topológico X es contráctil a un punto si existe un


punto X o E X tal que {x o } es un retracto de deformación de X.

Definición Un espacio topológico X es simplemente conexo si es arco-


conexo y re(X, x) = {l} para algún (y por tanto para todo) x E X.

Corolario 4.3 Si X es contráctil a un punto, es simplemente conexo.

2 Algunos autores definen este concepto de manera ligeramente más débil.


Efecto de una apllCaCI!On continua sobre el grupo

4.1 Se dice que un subconjunto X del plano, o más generalmente, del n-espacio euclí-
deo R", es convexo si con cada dos puntos contiene el segmento de recta que los une.
Afirmamos que todo subconjunto convexo de R" es contráctil a un punto. Para probarlo
elegimos un punto arbitrario x, EX, y definimos una aplicación f : X X 1 -7 X por

f(x, t) (1 - t)x + txo


para todo (x, t) E X X l. [O sea, f(x, t) es el punto del segmento de recta que une x y x,
que lo divide en la razón (1 - t) : t]. Entonces f es continua, f(x, O) = x y f(x, !J, = x,. Ge-
neralizando, diremos que un subconjunto X de Rn es 8stre!!ado respecto al punto x, E X
SI para todo x E X, el segmento de recta que une x y x, está contenido en X. En este
caso, la misma demostración anterior prueba que si X es estrellado respecto al punto x"
entonces es contráctil a x,.
4.2 Afirmamos que la (n -lJ-esfera unidad S"-' es un retracto de deformación de
E" - {O), o sea del disco n-dimensional unidad cerrado, menos el origen. Para probar
esto, si

x En - ¡O) ¡x E Rn : O < Ixl ~ l},

definimos una aplicación f : X X l --> X por

x
f(x, t) (1 - t)x + t . _.
Ixl
(El lector dibujará una figura en la que se ponga de manifiesto lo que resulta en los
x
casos n =2 ó 11 = 3). Entonces f es continua, f(x, O) = x, f(x,1) = -- E S"-', y, si x E S"-',
Ixl
entonces f(x, t) = x para todo t E l. En particular, si n = 2, resulta que la circunferencia
frontera es un retracto de deformación del disco horadado en su centro.

Ejercicios
4.6 Sea x, un punto arbitrario del plano R'. Encontrar un círculo C de R' que sea un
retracto de deformación de R' - {x,). ¿Qué es lo análogo en el caso n-dimensional?
4.7 Encontrar un círculo C que sea un retracto de deformación de la banda de
Mobius.
4.8 Sea T un toro y X el complementario de un punto en T. Encontrar un subcon-
junto de X que sea homeomorfo a una curVé! de forma de «8)) (unión de dos círculos con
un solo punto en común), y que sea un retracto de deformación de X.
4.9 Generalizar el ejercicio 4.8 para supedicies compactas arbitrarias; es decir, sea
S una superficie compacta y X el complementario de un punto en S. Encontrar un sub-
conjunto A de X tal que: (a) A sea homeomorfo a la unión de un número finito de círcu-
los, y (bJ A sea un retracto de deformación de X. (Considerar la representación de X
como el espacio obtenido identificando los pares de aristas de un cierto polígono.)
4.10 Sean x e y dos puntos distintos de un espacio simplemento conexo. Probar que
existe una única clase de caminos con origen en x y extremo en y.
4.11 Sea X un espacio topológico, y para cada entero n, sea X" un subespacio arco-
El grupo fundamental

conexo que contenga el punto base x, E x, Supongamos que se verifica X" e X n + 1 para
cada n,

x n=l
U X n,

y que todo subconjunto compacto A de X está contenido en algún X n , (EJEMPLO, :si


cada X nl
es abierto), Sean in : 1t(Xn) .... 1t(X) y jm" : 1t(Xm ) -> 1t(X,,), m < n, los hbmbmorfísmos in-
ducidos por las inclusiones, Demostrar: (a) Para todo a E 7l:(X) existe un entero n y un
elemento a' E n(Xn ) tal que inCa') = a. (b) Si (3 E 1t(Xm ) e i m «(3) = 1, entonces existe un en-
tero n ~ m tal que jmn( (3) = 1. [OBSERVACIÓN: estos dos resultados implican que 1t(X) es
el límite directo de la sucesión de grupos 1t(X n) y homomorfismos jmn. Más adelante vere-
mos ejemplos e,n los que se cumplen las hipótesis de este ejercicio.] Si los homomor-
fismos j""n+I son monomorfismos para todo n, probar que cada in es también un mono-
morfismo, y que 1t(X) es la unión de los sub grupos i n 1t(X"),

5 El una
es "A'~U'''V lnnIuto
Sea SI la circunferencia unidad del plano euclídico R2, SI = {(x, y) E R 2 :
X2 + y2 = 1}, (o, de igual manera, en el plano complejo Sea f : 1 -> SI el
camino cerrado definido por
f(t) = (cos 21tt, sen 21tt), o~ t ~ 1,

que recorre el círculo exactamente una vez. Designemos por a la clase de equi-
valencia de f.

5.1 El grupo fundamental 1t(S" (1, O» es un grupo cíclico infinito


generado por la cIase a.

DEMOSTRACIÓN: Sea 9 : 1 -> SI, g(O) = g(l) = (1,0) un camino cerrado en SI.
Probaremos primero que existe un entero m (positivo, negativo o cero) tal que
g pertenece a la clase a m .
Sean

VI = {(x, y) E SI : y > -f'o},


V 2 = {(x, y) E SI: y, < +f'o}.

Entonces VI y V 2 son subconjuntos abiertos conexos de S" cada uno de ellos


ligeramente más largo que una semicircunferencia, y además VI V V 2 = SI
Obviamente VI y V 2 son homeomorfos a un intervalo abierto de la recta real, y
por tanto cada uno de ellos es contráctil. En el caso en que g(I) e VIO g(I) e V 2,
es evidente que g es equivalente al camino constante, y por tanto pertenece a la
clase de equivalencia (1..0.
El grupo fundamental de una circunferencia es cíclico

ahora que 9 Cl VI y Cl V 2 , Vamos a ver que entonces es


posible dividir el intervalo unidad en sub intervalos [O, tI], [tI' 1]
donde O = t o < tI < ", < t n _ 1 < t n = 1, tales que se verifiquen

(a) g([ti, ti+1]) e VI o


g([t¡, ti+ 1 ]) e V 2 para O ~ i < n,
(b) gUtL 1 , t¡J) y g([ti, t i +1J)
no están ambos contenidos en el mismo abierto V j , j = 1 Ó 2,

En efecto, {g-1(V 1), g-1(V 2 ) } es un recubrimiento abierto de un espacio mé-


trico compacto 1; sea E un número de Lebesgue 3 de este recubrimiento,
Dividimos el intervalo unidad arbitrariamente en subintervalos de longitud
< E, Con esta subdivisión se verifica ya la condición (a), pero puede aún fallar
la condición (b), Si dos subintervalos consecutivos se aplican por 9 en el mismo
conjunto V j , entonces formamos con ellos un solo sub intervalo suprimiendo el
extremo común, Continuamos este proceso hasta que se verifique (b),
Designemos por ~ la clase de equivalencia del camino g, y por ~i la clase
de equivalencia de 9 I [tLI' t¡] para 1 ~ i ~ n, Entonces, obviamente se tiene

Cada Sies una clase de caminos de VI o V 2 , En virtud de (b), es evidente que


g(t¡)E VI nV 2 , donde VI n
V 2 tiene dos componentes, una de las cuales con-
tiene el punto (1, O) Y la otra el punto (-1, O), Para cada índice i, O < i < n,
elegimos una clase de caminos j i en VI n V 2 con origen en g(ti) y extremo en
(1, O) o (-1,0) según qué componente de VI n V 2 contenga g(ti), Pongamos

01 = fJl'Yl,

Oi = 'YZ::l{3i'Yi para 1 <i <n


On = 'Y;:!...¡f3 n,

Entonces, está claro que


(2,5-1)

donde cada Oi es una clase de caminos en VI o V 2 , que tienen sus orígenes y


sus extremos én el conjunto {(1, O), (-1, O)}, Puesto que VI y V 2 son simple-
mente conexos, si l5i es una clase de caminos cerrados, entonces Oi = 1. Así pues,
podemos suponer que un tal Oi ha sido ya eliminado en la fórmula (2,5-1), y

3 Decimos que E es un número de Lebesgue de un recubrimiento de un espacio métrico X,


si todo subconjunto de X de diámetro < E está contenido en algún miembro del recu-
brimiento, Existe un teorema que nos asegura que para todo recubrimiento abierto de
un espacio métrico compacto existe un número de Lebesgue, El lector puede probarlo
como ejercicio o buscar la demostración en un texto de topología general.
70 El grupo fundamental

cambiando de notación, si es preciso, que ... , no son clases de cami-


nos cerrados.
Puesto que V, es simplemente conexo existe una única clase de caminos
1]1 de V] con origen en (1, O) y extremo en (-1, O). (Véase ejercicio 4.10) Por
tanto, 1],-1 es la única clase de caminos de V, con origen en (-1, O) y extremo
en (1, O). Análogamente designemos por 1]2 la única clase de caminos de V 2
con origen en (~1, O) Y extremo en (1, O). Obsérvese que 1],1]2 = IX·"
Así, tenemos que, para todo índice i,

±1
7'/2 •

Según esto, puede suceder que en la fórmula (2.5-1) pueda realizarse alguna
simplificación, por ejemplo si Oi = 1]1 Y Oi+, = 1], -'. Si esto ocurre se simplifica,
y análogamente en otros casos. Después de todas las simplificaciones posibles
sólo pueden presentarse tres posibilidades:

{3 = 1,
{3 = '1/1'1/27'/1'1/2 ... 7'/17'/2,
o bien
-1 -1 -1 -1 -1 -1
{3 = '1/2 7'/~ 7'/2 7'/1 ... 7'/2 7'/1 •

En el segundo caso existe un m > O tal que ~ = IX m , mientras que en el tercer


caso ~ = (km para un cierto entero m < O. Así, en cualquier caso se tiene
~ = (km.
De lo anterior se sigue, pues, que 1t(S') es un grupo cíclico. Sin embargo,
este argumento no da ninguna información sobre el orden de 1t(S'). Para pro-
bar que 1t(S') no es un grupo finito, introducimos el concepto de grado de un
camino cerrado en 1t(S'). El grado es un entero que, intuitivamente hablando,
nos dice cuántas vueltas da el camino alrededor de la circunferencia.

Para definir el grado de un camino, ser'á conveniente considerar S' como la


circunferencia unidad en el plano complejo e,

SI = {z E e: Izl = 1).

8 ' es un grupo con la operación multiplicación, puesto que el producto o co-


ciente de dos números complejos de módulo 1 es un número complejo de mó-
dulo 1. Si z E S" designemos por a(z) el argumento de z, esto es, el ángulo
en radianes desde el eje real positivo hasta el segmento de extremos O y z
(véase figura 2.4). Así pues, para todo z E S" a(z) es un número real; sin em-
bargo, no está unívocamente determinado. Si 8 es un valor de a(z), entonces
8 + 2krc es también un valor admisible, para todo entero k. Podemos estable-
cer esto de la siguiente manera.
El grupo de una circunferencia es cíclico infinito 71
y

----~----------~~--~------+_----~x

FIGURA 2.4
Definición de a(z).

Si z = ei 8 = cos 8 + i sen 8, entonces 8 es una determinación de a(z). Obsér-


vese que si 81 y 82 son valores de a(zl) y a(z2)' entonces 81 + 82 es valor de
a(z l z2)' y 81 - - 82 un valor de a(zJ Z2)'
Sea h : 1 ..... SI un camino cerrado con h(Q) = h(l) = 1. Elegimos una subdi-
visión del intervalo unidad

o= to < t l < ... < tn = 1

que verifique: si t' y tu pertenecen ambos al mismo subintervalo [tLl' t;], en-
tonces

Ih(t') - h(t") I < 1. (2.5--2)

La existencia de una tal subdivisión podemos probarla haciendo uso de que


h es uniformemente continua, o bien por la existencia de un número de Lebes-
gue de un cierto recubrimiento de l. Para cada índice i, 1 ~ i ~ n, sea 8i la
única determinación del argumento de h(ti)fh(tL l ) que satisfaga la desigualdad

'Ir 'Ir
- 2< Oí < + 2'
72 El grupo rUI1~aa/neruat

En virtud de la desigualdad < 1 nos permite la elección.


de estos ei.
Definimos ahora

1
grado de h = -
21T
¿ Oi.
n

i= 1

Está claro que el grado de h es un entero, ya que

es una determinación del ángulo del número complejo

Para justificar esta definición tenemos que probar que es independiente de


la elección de la subdivisión del intervalo l. Puesto que dos subdivisiones arbi-
trarias de 1 en subintervalos tienen un refinamiento en común, basta investi-
gar qué ocurre si refinamos la subdivisión dada. Cualquier refinamiento de
una subdivisión dada puede obtenerse mediante una serie de sucesivos refina-
mientos, tales que en cada paso sólo se añada un nuevo punto de subdivisión.
Así pues, basta investigar el caso en que subdividamos el subintervalo [tLl' ti]
por un punto s, tal que tL, < s < ti. Entonces debemos reemplazar Oi pDr
O: + ,donde

,
e·=a (-
hes)
-, )
, h(ti-l)

e;' = a G~~~}
y le:1 < 1t/2,10;'1<1t/2. Es ahora evidente que tanto (Ji como e;
+ O;'son deter-
minaciones del argumento del número complejo h(t¡)/h(tL,); por tanto, tienen
que diferir en un múltiplo entero de 21t. Pero, puesto que en valor absoluto
son todos menores que 1t/2, sólo cabe la posibilidad (Ji = O; +
O;~ Así pues, la
definición de grado de h es independiente de la elección de la subdivisión.
Vamos ahora a probar que, si h ,.., g, entonces grado de h = grado de g.
Puesto que h _ g, existe una aplicación continua F : 1 X 1 --> S' tal que

F(t,~) = h(t),
F(t, 1) = g(t),
F(O, s) = F(l, 8) 1. (2.5-3)
El grupo fU/1Idal'1lelltal de 73

Podemos ahora subdivisiones tu = O < t, < '" < t n = 1 Y So = O < s, <


.. , < Sm= 1 del intervalo tales que F aplique cada
X [Si_v Si] en un subconjunto de S' de diámetro menor
s) y ,s') pertenecen a [t i - l , t¡J X [Si-l' Si], entonces

¡F(t, s) - I s')j < 1. (2.5-4)

Pongamos ahora

,
(J. = a ( F(ti, Sj-1) ) ,
,. F(ti - 1, Sj-1)

11
(J. = a ( F(ti, Sj) ) ,
, F(ti-l, Sj)
Queremos probar que
n n

¿ e; = ¿ e, . ~'
i= 1 í= 1

Si aplicamos este razonamiento para j = 1, 2, ... , m sucesivamente, se seguirá


entonces que grado de h = grado de g. A este fin, sea

para i = O, 1, ... , n. Podemos elegir (jli de manera que verifique la desigualdad


j(jlil < 'IT,/2, en virtud de (2.5-4). (J~'- (J~ y (jli - (jlL, son amoos determinaciones
del argumento del mismo núme~o co'mplejo
. F(ti, Sj)F(ti_l, Sj-1)
,
F(ti-11 Sj)F(ti, Sj-1)
y por lo tanto difieren en un múltiplo entero de 2'IT,. Pero en vista de las res-
tricciones sobre los valores absolutos de los números que figuran, se deduce que

f( - e; = 'Pi - 'Pi-l'

Sumando ahora para i desde 1 hasta n:


~e:' - ~e; = ~(I"i - 'Pi-1) = 'Pn - 'Po.

Pero, en virtud de (2.5-3), (jlo = (jln = O. Así pues, ~O~f = ~8; como queríamos de-
mostrar.
Así pues, a· cada elemento ~ E:: 'IT, (SI) le podemos asignar un entero, el grado
de B, unívocamente determinado .. Dejamos al lector la verificación mediante
74 El grupo fundamental

cálculo directo, de que, para cada entero m, la aplicación h m : 0-7 SI definida


por

hm(t) = cos 2mrr;t + i sen 2m11:t

tiene grado m. Por tanto, el grupo 11: (SI) es de orden infinito, es decir, es un
grupo cíclico infinito. C.Q.D.

Observación: La idea fundamental en la discusión anterior sobre el grado de


un elemento de 11: (SI) será afinada y generalizada en el Capítulo V en la dis-
cusión del grupo fundamental de un espacio recubridor.
Como corolario del teorema 5.1, resulta que el grupo fundamental de cual-
quier espacio con una circunferencia como retracto de deformación es cíclico
infinito. Ejemplos de tales espacios son la banda de Mobius, un disco horadado
en el centro, el plano horadado en un punto, una región del plano limitada por
dos círculos concéntricos, etc. (Véanse los ejercicios de la sección precedente.)

Ejercicios
5.1 A partir de las definiciones probar que la aplicación n(S') -lo Z definida por ~-lo
(grado de ~) es un homomorfismo de n(S') en el grupo aditivo de los enteros.
5.2 Siguiendo las líneas generales de la primera parte de" la demostración del teore-
ma 5.1, dar una demostración directa de que si para un ~ E n(S') se verifica grado de
~ = 0, entonces ~ = 1 (NOTA: Esto constituye otro camino para la demostración del teo-
rema 5.1).
l
5.3 Sea {Ui un recubrimiento abierto del espacio X que verifique las siguientes con-
diciones: (a) existe un punto X o tal que X o E Ui para todo i. (b) Cada Ui es simplemente
conexo. (c) Si i 7'" j, Vi n Ui es arco-conexo. Probar que X es simplemente conexo. [INDI-
CACIÓN: Para probar que todo lazo f : 1 -lo X con punto base X o es trivial, considerar pri-
mero el recubrimiento abierto {j-'(U¡)} del espacio métrico compacto l, y luego hacer uso
del número de Lebesgue de este recubrimiento.]
Nota: Los dos casos más importantes de este ejercicio son los siguientes: (1) Un recu-
brimiento con dos conjuntos abiertos, y (2) los conjuntos U i están ordenados por inclu-
sión. El estudiante podría volver a formular el ejercicio para estos dos casos especiales.
5.4 Usando el ejercicio 5.3, nota (1), probar que la 2-esfera unidad S', o más general-
mente la n-esfera S", n 2: 2, es simplemente conexa.

6 f\p,ucaCU)1J.: El teorema punto fijo Brouwer


en dimensión 2
El siguiente teorema del punto fijo de L. E. J. Brouwer es uno de los teoremas
más conocidos de topología. Sea En la bola unidad cerrada en el n-espacio
euclídeo Rn:

Teorema 6.1 Toda aplicación continua f de En en sí mismo tiene por lo


menos un punto fijo, esto es, un punto x tal que f(x) = x.
Aplicación: El teorema del punto fijo de Brouwer en dimensión 2 75

Demostraremos este teorema sólo para n 3 2. Antes de dar la demostración,


parece conveniente indicar por qué son interesantes teoremas del punto fijo,
como éste.
Supongamos que tenémos un sistema de n ecuaciones con n incógnitas

91(Xl, ... , x n ) =0
g2(Xl, ... , x n ) =0

(2.6-1)

gn(Xl, ... , x n ) = O.

donde suponemos que las g¡ son funciones reales continuas en las variables
reales x" ... , x". Un problema a menudo importante consiste en saber cuándo
un tal sistema de ecuaciones tiene solución. Podemos transformar este proble-
ma en un problema del punto fijo de la siguiente manera: Para cada i = 1,
2, ... , n, pongamos

hi(Xl, ... , x n)= gi(Xl, ... , Xn) + Xi


Entonces, para cada punto x = (x" ... , XI!) definimos

h(x) = (h 1(x), ... , hn(x)).

La función h es continua y aplica un cierto subconjunto del n-espacio euclídeo


(que depende del dominio de definición de las funciones g" ... , gIl) en el n-es-
pacio euclídeo. Si podemos encontrar un subconjunto X del n-espacio euclídeo
homeomorfo a En, tal que h esté definida en X y h(X) e X, entonces, por el
teorema del punto fijo de Brouwer podremos afirmar que h tiene un punto
fijo en X; pero es fácil ver que un punto fijo de la función h es una solución
del sistema de ecuaciones (2.6-1).
El teorema del punto fijo de Brouwer se ha extendido a ciertos subconjun-
tos de espacios de funciones. Entonces este teorema puede usarse para demos-
trar teoremas de existencia para ecuaciones diferenciales ordinarias y en deri-
vadas parciales. Éste es uno de los métodos más potentes para demostrar teo-
remas de existe:t;lcia para ciertos tipos de ecuaciones no lineales.
DEMOSTRACIÓN DEL TEOREMA 6.1: Para n 3 2. Probemos primero que, para
todo entero n > 0, la existencia de una aplicación continua f: En --> En sin
puntos fijos, implica que la (n-1)-esfera Sn-l = {x E:: Rn: Ixl = l} es un re-
tracto de En. Para esto utilizamos la siguiente construcción geométrica elemen-
tal. Para cada punto x E:: En, designemos por r(x) el punto de interse.cción Sn-l
y la semirrecta que con origen en f(x) pasa por el punto x. La figura 2.5 mues-
tra la situación en el caso n = 2. Con notación vectorial podemos escribir fácil-
mente una fórmula que da r(x) conocido f(x). Se ve entonces que r es una
aplicación continua de En en S"-l. Está claro que si x E:: Sn-" r(x) = X. En con-
secuencia, r es la retracción deseada.

MASSEY-4
Si conseguimos demostrar que S,,-1 no es un retracto de E" habremos lle-
gado a una contradicción. Para n = es evidente ya que E' es conexo y So no
10 es. Para n = 2 aplicamos lo que se ha probado acerca del grupo fundamental'
de un retracto. Puesto que TI (S") es cíclico infinito. mientras que TI (E2) es un
grupo trivial, se deduce fácilmente que S' no es un retracto de E2 (véase la .
discusión sobre retractos en la sección 4). C.Q.D.

X2

~--!_ _ r(x)

, Xl

FIGURA 2.5
Demostración del teorema del punto fijo de Brouwer.

7 El grupo de un espacio
En esta sección, demostraremos que el grupo fundamental de un producto de
dos espadas es naturalmente isomorfo al producto directo de sus grupos funda-
mentales; en símbolos

7r(X X Y) = 7r(X) X 7r(Y).

(Para repasar la definición de producto directo de grupos, véase seCClOn III.2.)


Sean X, Y y A espacios topológicos. Si f : A -> X X Y es una aplicación,
designamos por (fl (a), f 2 (a» las coordenadas de Ha), a e
A. Entonces f, y f 2
son aplicaciones de A en X e Y respectivamente, y es bien sabido que f es con-
tinua si y sólo si f, y f 2 lo son. Ésta es una propiedad básica de la topología'
El grupo fundamental de un espacio producto

producto. Así pues, existe una natural entre el de


ciones continuas f: A --+ X X Y Y el de pares de aplicaciones continuas f 1: A --+ X,
f 2 : A --+ Y. Si designamos por p : X X Y --+ Y Y q : X X Y -) Y las proyec-
ciones del espacio producto sobre sus dos factores, entonces f 1 = pf y fo = qt.
Apliquemos las consideraciones anteriores al caso en que A = 1 es ef inter-
valo unidad. Existe, pues, una biyección natural entre el conjunto de caminos
f : 1 --> X >< Y del espacio producto y el de los pares de caminos f 1 : 1 -->
fo : 1 --> Y de los factores. Obsérvese que, al igual que antes, f 1 = pf, f 2 = qt.
Esta correspondencia natural verifica las siguientes inmediatas e importantes
propiedades:

(a) Si f, 9 : 1 --> X X Y son caminos con un mismo origen y extremo, en-


tonces f - 9 si y sólo si f 1 - g1 Y f 2 ~ g2 (donde g1 = pg y g2 = qg).
(b) Sean f, 9 : 1 --> X X Y caminos tales que el extremo de f coincida con
el origen de g, y sea h = f . g. Entonces h 1 =f 1 • g1 Y h 2 =
f 2 • g2'
donde h 1 = ph Y h 2 =qh.

Podemos resumir estas dos afirmaciones diciendo que la correspondencia


natural f<H- (JI' f 2) es compatible con la relación de equivalencia y con la multi-
plicaciónque hemos definido entre caminos. Dejamos al lector la verificación
de estas propiedades. .
Apliquemos ahora las consideraciones anteriores al estudio del grupo fun-
damental de un espacio producto 1t(X X Y, (x, y». Sean p*: 1t(X X Y, (x, y»-->
1t(X, x) Y q* : 1t(X X Y, (x, y» --> 1t(Y, y) los homomorfismos inducidos por las
proyecciones p y q. En virtud de (a), la correspondencia 11- -> (p.¡,a, q*a) esta-
blece una biyección entre los conjuntos 1t(X X Y, (x, y» y 1t(X, x) X 1t (Y, y).
Además, la propiedad (b) implica que esta correspondencia conserva la multi-
plicación, es decir, es un isomorfismo de grupos. Resumiendo tenemos:

Teorema 7.1
El grupo fundamental del espacio producto, 1t(X X Y, (x, y»,
es naturalmente isomorfo al producto directo de grupos fundamentales
1t (X, x) X 1t (Y, y). El isomorfismo está definido asignando a cada elemento
ot E 1t(X X Y, (x, y» el par ordenado (p*a, G*fJ.,), donde p : X X Y --> X y
q : X X Y --> Y denotan las proyecciones del espacio producto sobre sus fac-
tores.

Este teorema puede extenderse obviamente al producto de una familia finita


de espacios.

7.1 Describir la estructura del grupo fundamental de un toro.


7.2 Probar que el subconjunto S' X {x,} es un retracto de S' X S', pero no es un re-
tracto de deformación para ningún x, E S'.
7.3 Generalizar el teorema 7.1 para obtener una descripción del grupo fundamental
del producto de una colección infinita de espacios topológicos.
78 El grupo fundamental

1.4 Sean i : X --l> X X Y, j : Y --> X X Y definidas por i(x) = (x, y,,), j(y) = (x,,, y), don-
de x" E X, y" E y son puntos base elegidos de una vez para siempre. Probar que la apli-
cación de 11: (X, xJ X 11:(Y, y,,) en 11:(X X Y, (x,,, y,) definida por (~, y) --l> (i ~) . (j*y) es
un isomorfismo del primer grupo sobre el segundo. (INDICACIÓN: Probar que "es el inverso
del isomorfismo descrito en el teorema 7.1). Deducir como corolario que los elementos
i,._~ y j_~y conmut:m, es decir, (i*{3) (j*'Y) = (j,.'Y) (i*{3). -
, 7.5 Supongamos que G es un espacio topológico, [L : G X G -¡; G una aplicación con-
tinua y e E G tal que verifique la siguiente condición: Para todo x E G, f.1,(x, e)=[L(e, x) =x.
[Un importante ejemplo es el de un grupo topológico G, en el qUe e es el elemento iden-
tidad y [L el producto en G]. Sean i : G -) G X G y j : G -->.G X G definidas como en el
ejercicio 7.4: i(x) = (x, e) y j(x) = (e, xl para todo x E G. Probar que para cualesquiera
~, y E 11:(G, e), [L,J(i .. ~)(j .. yl] = ~ . y. [INDICACIÓN: Tener presente el ejercicio 7.4 y con-
siderar primero el caso en el que ~ o y son iguales al; nótese que (~, y) = (~,1) 0, y)
en 11:(G, el X 11:(G, el.] Deducir como corolario que 11:(G, e) es un grupo abeliano.
7.6 Sean G, e y [L como en el ejercicio 7.5. Supongamos además que existe una apli-
cación continua e : G --l> G tal que [L(x, c (x» = [L(c(x), x) = e para todo x E G. [Un im-
portante ejemplo es el de un grupo topológico G, en el que c(x) = x- 1 para todo x E G.]
Probar que, para todo ~ E 11: (G, e), c*(~) =~_l.

8 Tipo de y eqmlralenCla homotópica de espacios


Antes de demostrar el próximo teorema, se ha de desarrollar una teoría preli-
minar sobre la topología de ciertos subconjuntos del plano. Llamaremos disco
cerrado a todo espacio topológico que sea homeomorfo al conjunto

E2 = {(x, y) E R2 : X2 + y2 ~ 1) i
y le llamamos disco abierto si es homeomorfo al conjunto
U2 = {(x, y) E R2 : X2 + y2 < 1).

La frontera de un disco cerrado es el subconjunto que corresponde a la circun-


ferencia SI en el homeomorfismo del disco sobre E2; Y se puede probar que
este subconjunto es independiente de la elección del homeomorfismo.
Consideraremos ahora algunas propiedades elementales de los discos.

(a) Todo subconjunto E del plano, convexo, compacto y con interior no


vacío es un disco cerrado.

DEMOSTRACIÓN: Podemos definir un homeomorfismo entre E y E2 de la ma-


nera siguiente: Elegimos un punto X o interior a E. Cualquier semirrecta del
plano que parta de X o debe cortar a E en un intervalo cerrado con uno de sus
extremos en x O ' Aplicamos este intervalo mediante una aplicación lineal sobre
el intervalo unidad de la semirrecta paralela por el origen. Obtenemos así una
correspondencia biyectiva entre los puntos de E y los de E2, que es continua
en ambas direcciones.

(b) Sean El y E 2 discos cerrados con fronteras Bl y B 2 respectivamente. En-


tonces, cualquier aplicación continua f: Bl -7 B 2 puede extenderse a
Tipo de homotopía y equivalencia homotópica de espacios

una continua F : -> Ez. Si f es un enton-


ces F puede elegirse que sea también un homeomorfismo.

DEMOSTRACIÓN: Según la definición de disco cerrado, basta probar la propo-


sición en el caso en que El = E 2 =E2 y BI = B 2 = SI. Dejamos la demostración
al lector.

(c) Sea El un disco cerrado. Designemos por E 2 el espacio cociente de El


obtenido identificando un segmento cerrado de la frontera de El a un
solo punto. Entonces Ez es de nuevo un disco cerrado.

DEMOSTRACIÓN: En virtud de (b) basta probar la proposición para un disco


cerrado en particular y un segmento particular de su frontera. Tenemos liber-
tad para escoger el disco y el segmento de la manera que nos sea más conve-
niente. Elegimos E I como el trapecio ABDE en el plano xy, como indica la
figura 2.6, y E 2 como el triángulo ABe. Definiremos una aplicación f : El -, E 2
tal que el segmento DE de la frontera de E I se aplique sobre el vértice e de
Ez, y que sobre el complementario de DE, f sea biyectiva.

E,/if---+-~~-----"/)
I
I

/
Ip
/
A I B
____~--------~~------~r-------------------~~~x
-1 +1
o

FIGURA 2.6
Demostración de (e).

Entonces completaremos la demostración probando que Ez tiene la topología


cociente determinada por f.
Definimos f por la condición de que, para todo punto P E E l' los puntos
P, P' = f(P) y e = (0,1) estén alineados, y la ordenada de P' sea el doble de
El grupo fundamental

la Po Si son las coordenadas de P y las de P', entonces resulta

=x

= 2y
o

= x' (;;, ~ 22)l o~ y' < L


Y = iy' )

El primer par de fórmulas demuestra que f es continua, mientras que el se-


gundo demuestra que f es biyectiva salvo sobre el segmento DE; evidente-
mente el segmento DE se aplica sobre el punto C. Puesto que El es compacto
y E 2 es de Hausdorff, f es cerrada, y' por tanto E 2 tiene la topología co-
ciente. C.Q.D.

Estamos ahora en condiciones de enunciar y demostrar un lema fundamen-


tal. Designemos por D un disco cerrado y por B su frontera (que es una cir-
cunferencia); sea 9 : 1 --> B una aplicación continua que enrolle el intervalo 1
exactamente una vez alrededor de la circunferencia B; es decir, tal que
g(O) = g(1) = do E B Y que aplique el intervalo abierto (O, 1) homeomórfica-
mente sobre B - { do}' Sea X un espacio topológico.

Lema 8.1 Una aplicación continua f : B --> X puede extenderse a una apli-
cación continua D --> X si Y sólo si el lazo fg : 1 --> X es equivalente al lazo
constante en el punto base f(d o )'

DEMOSTRACIÓN: Supongamos primero que f : B --> X pueda extenderse a una


aplicación continua F : D --> X. Consideremos el cuadrado unidad {(x, y) E R2:
O ~ x ~ 1 y O ~ y.~ 1}. Definimos una aplicación continua de la frontera de
este cuadrado en B mediante

h(x, O) = g(x), o~ x ~ 1,
(2.8-1)
h(x, 1) = h(O, y)= h(1, y) = do

para x E 1 o y El; por la propiedad (b), h puede extenderse a una aplicación


continua H del cuadrado unfdad. Entonces la existencia de la aplicación com-
puesta FH prueba que el lazo fg es equivalente a un camino constante.
Supongamos ahora que el lazo fg sea equivalente al camino constante. Por
Tipo de homotopía y e(nuvc!wn'CIU 110J1~o,tO/J¡ca de espacios 81

definición esto "".i~;UA.u'-a que existe una continua G del


dad en X tal que

G(x, O) = f(g(x»,
G(x, 1) = G(O, y) = G(l, y) = jedo).

Puesto que G aplica la base super-ior y los dos lados de este cuadrado en un
solo punto f(d o)' está claro que G induce una aplicación continua del espacio
cociente del cuadrado (obtenido identificando la base superior y los dos lados
a un solo punto) en X. Por la propiedad (c) este cociente es un disco cerrado
que podemos tomarlo como y la aplicación natural de la frontera del cua-
drado sobre el espacio cociente podemos tomarla como la aplicación h de (2.8-1).
La aplicación inducida del disco D en X es claramente una extensión
~f ~A

Cuando se aplica este lema, es conveniente hacer uso del siguiente «abuso
de lenguaje»: diremos que la aplicación f : B --> X «representa» la clase de equi-
valencia del lazo fg.
Para establecer el próximo teorema, sean <po' <PI : X --> Y aplicaciones con-
tinuas y <P : X X 1 --> Y una homotopía entre <po y <PI; es decir, p(x, O) = <po (x),
<p(x, 1) = <PI (x). Elegimos un punto X o E X. Entonces Cj}o y <PI inducen homo-
morfismos

. \00* : 7r(X, xo) -+ 7r(Y, 'Po(xo»,


'Pl* : 7r(X, xo) -+ 7r(Y, 'Pl(XO»'

Designemos por '( la clase de homotopía del camino t --> <p(x o' t), °
~ t ~ 1,
en y. Esta clase define un isomorfismo u: 7r(Y, \Oo(xo» -+ 7r(Y, \Ol(XO» por la
fórmula
ex E 7r(Y, ICo(xo».

Teorema 8.2 Con las hipótesis anteriores el siguiente diagrama es conmu-


tativo:

Este teorema es la natural y completa generalización del teorema 4.1.


;
I

I
I

82 El grupo fundamental

DEMOSTRACIÓN: Sea a E 11: hemos de probar que

Elegimos un camino cerrado f : '1 -> X que represente a. Consideremos la apli-


cación
g:IX1->Y
definida por
g(x, y) = <p(f(x), y).

Entonces, si x, y E 1, tenemos
g(x, O) = <Po(f(x»,
g(x, 1) = <PI (f(x»,
g(O, y) = g(1, y) = <p(x o, y).

En consecuencia, la aplicación 9 representa a <po*(a) sobre la base inferior del


cuadrado, <Pl,Ja) sobre la base superior y y sobre los dos lados. Por tanto 9
sobre la frontera del cuadrado representa a (íOo*ah(íOl*0I)-1'Y- 1 , Aplicando el
lema 8.1 concluimos que

La ecuación buscada se deduce entonces de ésta, multiplicando a la derecha


por Y(<PI-l<a) y a la izquierda por y-l. C.Q.D.

Definición Se dice que dos espacios X e Y son del mismo tipo de homo-
topía si existen aplicaciones continuas (llamadas equivalencias homotópicas)
f : X -> Y, 9 : Y -> X tales que gf =
identidad: X -> X Y fg identidad: Y -7 Y. =
Claramente dos espacios homeomorfos son del mismo tipo de homotopía,
pero el recíproco no es cierto.

8.1 Probar que si A es un retracto de deformación de X, entonces la inclusión


i : A --> X es una equivalencia homotópica. (De hecho, una de las condiciones de la defi-
nición de retracto de deformación dada en la sección 4 es superflua aquí; la supresión
de esta condición lleva a la noción de «retracto de deformación débil». Para espacioS
suficientemente «buenos» se puede probar que las dos nociones coinciden.>

Teorema 8.3 Si f: X -> Y es una equivalencia homotópíca, entonces


f* : 1I:(X,
x) -> 1I:(Y, f(x» es un isomorfismo, para todo x E X.

DEMOSTRACIÓN: Puesto que gf = identidad: X -> X, tenemos el siguiente


Tipo de homotopía y de espacios

diagrama (conmutativo según el teorema

x) ~ f(x»
~ 19·
'!r(X, gf(x)

donde u es un isomorfismo inducido por un cierto camino de x a gf(x). Por lo


tanto f * es monomorfismo y 9 * epimorfismo.
Si aplicamos el mismo argumento a la homotopía fg = identidad Y -+ Y,
obtenemos el siguiente diagrama conmutativo

'!r( Y, f(x» "" v


u·l ~.
'!r(X, gf(x» -+ '!reY, fgf(x»

Por tanto, resulta que g* es un monomorfismo. Como g* es a la vez un epi-


morfismo y un monomorfismo, es un isomorfismo. Puesto que

y 9* y u son ambos isomorfismós, se deduce que f", es también un isomor-


fismo. C.Q.D.

Este teorema será usado en la determinación del grupo fundamental de cier-


tos espacios, y como método para probar que ciertos espacios no son del mismo
tipo de homotopía (y por lo tanto no son homeomorfos).

Ejercicio
8.2 Supongamos que G, [L y e cumplen las hipótesis del ejerclclO 7.5. Con el lema 8.1
probar directamente que, para todo par (1., ~ E 1I:(G, e), (1.~(1.-'~-' = 1. (INDICACIÓN: Elegir
D como un cuadrado, y una aplicación de B en G que represente a~(1.-'~-'. Usar la exis-
tencia de [L para definir la extensión requerida). Deducir que 1I:(G, e) es abeliano.

NOTAS

El grupo fundamental fue introducido por el gran matemático francés Henri Poincaré
en 1895 (<<Analysis SitUS)), J. Ecole Polytechnique 1, 1895, pp. 1-121). La noción de dos
espacios que son del mismo tipo de homotopía, fue introducida por Witold Hurewicz en
una serie de cuatro artículos en 1935-36, aparecidos en los Proceedings of the Koninklijke
Nederlandse Akademie van Wetenschapen. En estos artículos Hurewicz introdujo también
los grupos de homotopía, análogos en dimensión superior al grupo fundamental. Estas
ideas de Hurewicz han jugado un papel esencial en la Topología algebraica desde 1935.
El lector que esté interesado en la demostración de teoremas de existencia de análisis
usando teoremas del punto fijo puede consultar el siguiente texto de Jane Cronin: Mathe-
84 El grupo

matical Surveys. No. 11, Fixed Points Topologica! Degree N oniinear A na!ysis.
Providence: American Mathematical 1964.

BIBLIOGRAFíA

1. Crowell, R. H. Y R. H. Fax. Introduction to Knot Theory. Bastan: Ginn, 1963. Capítu-


los II y V.
2. Hilton, P., y S. Wylie. Homo!ogy Theory: An Introduction to Alyebraic Topo!ógy. Cam·
bridge: The University Press, 1960. Capítulo VI.
3. Pontrjagin, L. Topo!ogical Groups. Princeton, N. J.: Princeton University Press, 1939.
Sección 46.
4. Seifert, R., y W. ThreIfalL Lehrbuch der Topologie. New York: Chelsea, 1947. Capí-
tulo 7.
En los capítulos precedentes hemos introducido el grupo fundamental de un
espacio y hemos determinado su estructura en algunos de los casos más sim-
ples. Para casos más complicados, necesitamos un amplio vocabulario y un
mejor conocimiento de teoría de grupos para describir su estructura y hacer
uso efectivo de sus propiedades. El objeto de este capítulo es cubrir esta nece-
sidad. Tratamos primero el caso de grupos abelianos, porque es más simple y
está más estrechamente relacionado con las experiencias previas del estudiante.
Después tratamos el caso general de grupos no necesariamente abelianos. Los
resultados son entonces totalmente análogos a los del caso abeliano, pero se
gana en variedad de posibilidades y se pierde en intuición.
Los tres conceptos más importantes de teoría de grupcs introducidos en este
capítulo son: grupo libre, producto libre de grupos, y determinación de un
grupo por generadores y relaciones. Estos conceptos serán usados a lo largo de
todo el libro. La definición de grupo libre o de producto libre de grupos im-
plica un concepto matemático de gran uso, el llamado «problema de aplicacio-
nes universales», que es también un concepto básico en el Capítulo IV.

2 grupos aOleUiWCIS

Probablemente el estudiante esté ya familiarizado con el concepto de producto,


°
producto directo, producto cartesiano, de dos grupos; en todo caso, la defini-
ción es muy sencilla y vamos a repetirla. Sean G 1 y G 2 grupos. Su producto,
que designaremos por G 1 X G 2 , es el conjunto de todos los pares ordenados (gl' g2)'
gl E::: Gl' g2 E::: G 2 , con la multiplicación definida componente a componente se-

gún la siguiente regla:

La comprobación de que G 1 X G 2 es, ef¡;ctivamente, un grupo, es rutinaria.


85
J
_i
I
Grupos libres y productos libres de grupos

De manera análoga podernos definir el de n gruPQS,


para todo entero positivo n; se designa por X _.. X o
n

i=1

Analógamente, se podría definir el producto de una sucesión infinita de grupos


Gl' G 2 , G 3 , _ •• , que se designa por

;=1
n
En cada caso,- el conjunto subyacente es el producto cartesiano de los conjun-
tos subyacentes de los factores, y la multiplicación está definida componente
a componente. En este punto, el lector recordará que, en teoría de conjuntos,
el producto cartesiano de cualquier colección (no vacía) de conjuntos está
bien definido; no necesitamos restringirnos al caso de una colección numerable
de conjuntos. Así pues, análogamente, podemos definir el producto de cualquier
colección (no vacía) de grupos {G¡ : i El}. donde l denota un conjunto de
índices, numerable o no (ahora l no denota el intervalo unidad). Formamos
primero el producto cartesiano de los conjuntos subyacentes, y entonces defi-
nimos una multiplicación componente a componente: para cualquier par de
elementos
g, g' En
iEl
G i,

y cualquier índice i E l, la i-ésima componente del producto gg' viene dada_por

(gg') i = (gi) (g~).


Es decir, la i-ésima componente del producto es el producto de las i-ésimas com-
ponentes de los factores.
Sea {G¡ : i El} una colección arbitraria de grupos, y

G= n Gi
iEl

su producto.

Definición El producto débil ' de la colección {G¡ : i El} es el subgrupo


de su producto G formado por todos los elementos g E G tales que g¡ es el
elemento neutro de G¡ salvo para un número finito de índices i.

1 Si los grupos Gi son abelianos y la operación en los grupos es aditiva, al producto débil
suele llamársele «suma directa». En esta definición, dos grupos de la colección {Gi}
pueden ser Isomorfos. Puede ocurnr mcluso que todos los grupos de la colección sean
isomorfos a uno dado.
P,roducto débil de grupos abelianos 87

Evidentemente, si { : i E:: I} es una colección finita de grupos, su pro-


ducto y su producto débil coinciden.
Si G designa indistintamente el producto o el producto débil de la colección
{G i : i E:: I}, entonces, para cada índice i E:: 1, tenemos un monomorfismo na-
tural <pi: Gi ..... definido por la siguiente regla: Para todo x E:: G i y todo Ín-
dice j E:: 1,

si j = ~,

si j ~ i.

En el caso en que cada Gi sea un grupo abeliano, el siguiente teorema da una


importante caracterización de su producto débil y los monomorfismos <pi.

Teorema 2.1 Si {G i : i E:: I} es una colección de grupos abe lianas y G su


producto débil, entonces, para cualquier grupo abeliano A y cualquier colec-
ción de homomorfismos

Y;i : Gi --+ A, i E I,

existe un umco homomorfismo f : G ..... A tal, que para todo i E:: 1, es conmu-
tativo el siguiente diagrama:

7[
G

Gi f·

~A
DEMOSTRACIÓN: Dados los ~i, definimos f por la siguiente regla: para cada
x E:: G, f(x) será el producto de los elementos ~i(Xi) para todo i E:: 1. Puesto
que Xi = 1 salvo para un número finito de índices i, este producto es finito;
y puesto que todos los grupos son abelianos, el orden de multiplicación es indi-
ferente. Así, f(x) está bien definido, y se verifica fácilmente que f es un homo-
morfismo, que hace conmutativo el diagrama dado. Es fácil ver que f es el
único homomorfismo con esta propiedad. C.Q.D.

Nuestra próxima proposición establece que este teorema caracteriza efecti-


vamente el producto débil de grupos abelianos.

Proposición 2.2 Sea {G i }, G Y <pi : G i -> G como en el teorema 2:1; sea G'
un grupo abeliano arbitrario y <pi : Gi --> G' una colección de homomorfismos
tales que el teorema 2.1 sea válido al sustituir G y <pi respectivamente por G'
Grupos libres y productos libres de grupos.

y <pi. Entonces existe un único isomorfismo h : G -7 G' tal que, todo i E::: 1,
el es conmutativo:

Gi
~Gj h.

'P~GI
DEMOSTRACIÓN: El teorema 2.1 nos asegura la existencia de un homomor~
fismo h : G -7 G' que hace conmutativo el diagrama requerido. Puesto que el
teorema 2.1 támbién se puede aplicar a G' y <pi (por hipótesis), existe un único
homomorfismo k : G' -7 G tal que, para todo Índice i E 1, el siguiente diagra-
ma es conmutativo:

De esto, concluimos fácilmente que, para todo i E 1, son conmutativos los


siguientes dos diagramas:

Gi
~Gj kA

~G
Sin embargo, estos dos diagramas siguen siendo conmutativos si sustituÍmos kh
por la aplicación identidad G -7 G en el primero, y hk por la identidad G' -> G'
en el segundo. Aplicando ahora la unicidad del homomorfismo f en el teore-
ma 2.1, concluimos que kh y hk son ambos la identidad. Por tanto, h y k son
isomorfismos cada uno inverso del otro. C.Q.D.

El estudiante debe reflexionar sobre el significado de la caracterización del


producto débil dada por el teorema 2.1. Consideremos un grupo arbitrario A,
abeliano, con homomorfismos ~i : G i -> A como un posible candidato para algún
tipo de «producto» de los grupos abelianos G¡; entonces este teorema nos dice
que el producto débil G es el «más libre» entre todos estos candidatos, en el
sentido de que existe un homomorfismo de G en A que conmuta con <pi y ~¡
para todo i. Usamos la expresión «más libre» en el sentido de «imponer el me-
nor número de relaciones posible», y la norma general es que si ciertas rela-
Grupos abelianos

ciones se verifican para el grupo también deben verificarse para cualquier


homomórfica de G; desde luego que en la imagen verificarse
relaciones adicionales. Esta misma norma se sigue también cuando se consi-
deran otras clases de objetos algebraicos, tales como anillos, etc.
Como veremos, el razonamiento usado para demostrar la proposición 2.2 se
apli.ca casi palabra por palabra en muchas otras ocasiones.
Puesto que el producto débil G de una colección {G i }de grupos abelianos
está completamente caracterizado por las propiedades de los monomorfismos
epi : G i --? G establecidas en el teorema 2.1, podemos perfectamente ignorar el
hecho de que G es un subgrupo del producto

II
iEI

y, en cambio, fijar nuestra atención sobre el grupo G y los homomorfismos epi.


Además, puesto que cada epi es un monomorfismo, podemos identificar G i con
su imagen en G por epi, y considerar epi como una inclusión, si fuera conveniente.
En este caso, decimos que G es el producto débil de los subgrupos G i , enten-
diéndose que cada epi es una inclusión.

3
Recordemos que si S es un subconjunto de un grupo G, se dice que S genera G
si todo elemento de G puede escribirse como producto de potencias positivas
y negativas de S. (La siguiente condición es equivalente: S no está contenido
en ningún subgrupo propio de G). Por ejemplo, si G es un grupo cíclico de
.orden n,

entonces el conjunto S = {x} genera G.


Si el conjunto S genera el grupo G, ciertos productos de elementos de S
pueden dar el elemento neutro de G. Por ejemplo,

(a) Si x E:: S, entonces xx- ' = 1.


(b) Si G es un grupo cíclico de orden n generado por {x}, entonces x" = 1.

Un producto de elementos de S que sea igual al elemento neutro se llama a


menudo una relación entre los elementos del conjunto generador S. Con len-
guaje impreciso pero expresivo, podemos distinguir dos tipos de relaciones en-
tre los generadores: relaciones triviales, como en el ejemplo (a), que son con-
secuencia directa de los axiomas de grupo y se verifican independientemente
de la elección de G y S, y relaciones no triviales, tales como en el ejemplo (b),
que no son consecuencia de los axiomas de grupo, y dependen de la particular
elección de G y S.
90 Grupos libres y productos libres de grupos

Estas nociones nos llevan de manera natural a la siguiente definición: Sea S


un conjunto de generadores de un grupo G. Decimos que G está libremente
generado por S o que es un grupo libre sobre S, si no existen relaciones no
triviales entre los elementos de S. Por ejemplo, si G es un grupo cíclico infi-
nito formado por todas las potencias positivas y negativas de un elemento x,
entonces G es un grupo libre sobre el conjunto S ;= {x}.
Estas nociones nos llevan también a la idea de que podemos d~terminar
completamente un grupo por los elementos de un conjunto generador S y las
relaciones no triviales entre ellos.
Las ideas descritas en los párrafos anteriores han sido corrientes entre los
teóricos de grupos, durante mucho tiempo. Desgraciadamente, tal como las aca-
bamos de establecer, son carentes de precisión matemática. Por ejemplo, ¿ qué
se entiende con precisión por una relación no trivial? No puede ser un elemento
de G, porque consideradas como elementos de G, todas las relaciones dan el
elemento neutro. Igualmente, ¿ en qué condiciones dos relaciones pueden con-
siderarse la misma? Por ejemplo, en un grupo cíclico de orden n, las relaciones

deben considerarse iguales o distintas?


Debemos hacer notar que no ha sido fácil para los matemáticos encontrar la
manera precisa y totalmente satisfactoria de tratar estas cuestiones. Esto ha
ocurrido en los últimos años. Esta manera de tratar la cuestión tiene la ventaja
de que se aplica no sólo a grupos, sino también a otras estructuras algebraicas
como anillos, e incluso en muchas situaciones en otras ramas de la Matemá-
tica. Como ocurre a menudo en matemáticas el método de definición final-
mente elegido, es aparentemente bastante indirecto y nada trivial." Este método
de definición depende de las siguientes observaciones:
(1) Sea S un conjunto de generadores de G, y f : G ....,. G' un epimorfismo;
es decir, G' es una imagen homomórfica de G. Entonces, el conjunto feS) es
un conjunto de generadores de G'. En general, cualquier relación que se veri-
fica entre los elementos de S también se verifica entre los elementos de feS).
Así, el grupo G' satisface por lo menos a tantas relaciones como G.
(2) Sea S un conjunto de generadores de G, y f : G ....,. G' un homomor-
fismo arbitrario. Entonces, f está completamente determinado por su restric-
ción al conjunto S. Sin embargo, esto no quiere decir que toda aplicación
g : S ....,. G' pueda extenderse a un homomorfismo f : G ....,. G' (el estudiante bus-
cará un contra-ejemplo). Intuitivamente está claro: dada una aplicación
g : S ....,. G' pueden existir relaciones no triviales entre los elementos de S que
no se verifiquen entre los elementos de g(S).

Una situación análoga se presenta en el problema de definir con precisión el límite


en cálculo. La técnica del E-O, que hoy en día está generalizada, parece bastante le-
jana de nuestra noción intuitiva de una cantidad variable que se aproxima a un límit~.
Grupos abe/ianos libres 91

Daremos ahora una definición precisa de grupo abeIiano libre sobre un con-
junto dado S; en la sección 5 trataremos el caso de grupos en general decir,
no necesariamente abelianos). Consideramos primero el caso de grupos abe-
lianas porque es el más sencillo.

Definición Sea S un conjunto arbitrario. Un grupo abeIiano libre sobre el


conjunto S es un grupo abeliano F junto con una función <p : S --+ F de manera
que verifique la siguiente condición: Para todo grupo abeliano A y toda fun-
ClOn ~ : S -> A, existe un único homomorfismo f : F --+ A que hace conmuta-
tivo el siguiente diagrama

:/F
S· j,
~A
Primero demostramos que esta definición caracteriza efectivamente los gru-
pos abelianos libres sobre un conjunto dado S.

Proposición 3.1 Sean F y F' grupos abelianos libres sobre el conjunto S,


respecto a las funciones <p : S --+ F Y <p': S -> F' respectivamente. Entonces,
existe un único isomorfismo h : F -> F' que hace conmutativo el siguiente dia-
grama:

;/F
s· 1,
'A,F f

DEMOSTRACIÓN: La demostración es completamente análoga a la de la pro-


posición 2.2, y puede dejarse al lector.

Debemos hacer notar que todo .lo que hemos hecho hasta ahora es dar sim-
plemente una definición; dado un conjunto S, no está claro que exista un grupo
abeliano libre sobre S. Más aún, incluso si F existe, puede pensarse que la
aplicación <p no tiene por qué ser inyectiva, o que F puede no estar generado
por el subconjunto <p(S) en el sentido de la definición del principio de esta
sección. Pondremos en claro todos estos puntos probando efectivamente la exis-
tencia de F y elucidando por completo su estructura.

Ejercicio
3.1 Probar directamente a partir de la definición que q¡CS) genera F. CrNDICACIÓN: Su-
poner que no es cierto; considerar el sub grupo F' generado por q¡CSl.l
92 Grupos libres y productos libres de grupos

Como paso consideremos la siguiente situación,


{Si: i El} es una familia de subconjuntos no vacíos de S, dos a
y tales que

s= U
iEI

Para cada índice i E 1, sea Fi un grupo abeliano libre sobre el Si res-


pecto a una función <pi : Si --> Fio Designemos por F el producto débil de los
grupos F i, y por 1]i : Fi --> F el monomorfismo natural. Puesto que los Si son dos
a dos disjuntos, podemos definir una función <p : S --> F mediante

I:"ríop·osiici,¡)n 3.2 Con las hipótesis anteriores, F es un grupo abe liana libre-
sobre el conjunto S respecto a la función <p : S --> F.

En forma intuitiva, esta proposición significa que el producto débil de .una


colección arbitraria de grupos abelianos libres es un grupo abeliano libre.

DEMOSTRACIÓN: Sea A un grupo abeliano y \]J : S --> A una función. Tenemos


que probar la existencia de un único homomorfismo f : F --> A tal que \]J = f<p.
Para cada índice i E 1, designemos por \]Ji : Si --> A la restricción de \]J al sub-
conjunto Si' Puesto que Fi es un grupo abeliano libre sobre el conjunto Si, existe
un único homomorfismo f i : Fi --> A que hace conmutativo el siguiente dia-
grama

(3.3-1)

Por la propiedad fundamental del producto débil de grupos expresada en el


teorema 2.1, existe entonces un único homomorfismo f : F --> A que hace con-
mutativo el siguiente diagrama, para cada índice i,

(3.3-2)
Grupos abelianos libres

Con estos dos conmutativos ,.N'"'-H.W.> formar un solo

'Pi 1ji
--> -->F
(3.3-3)

Puesto que q:¡ I Si = Yjiq:¡i, el siguiente diagrama resulta conmutativo para cada,
Índice i,

(3.3-4)

Finalmente, puesto que ljJi =~ I Si para cada i, y S = U Si, resulta ljJ = fq:¡.
Para probar la unicidad, sea f : F -> A un homomorfismo arbitrario que ve-
rifique la propiedad requerida. Puesto que Yji : Fi -> F es un monomorfismo,
existe un único homomorfismo fi: Fi -> A que hace conmutativo el diagra-
.ma (3.3-2). Por tanto, el diagrama (3.3-1) es conmutativo para todo i, pues

fi'Pi = fr¡i'Pi = f( 'P I Si) = (if; ¡Bi )


= fi.

Puesto que Fi es un grupo abeliano libre sobre Si (respecto a q:¡i), se sigue que
fi es única.. La unicidad de f se deduce entonces de la conmutatividad del dia-
grama (3.3-2) para cada i, y del hecho de que F es el producto débil de los Fi.
C.Q.D.

Vamos ahora a aplicar este teorema. Supongamos que

S = {Xi : i E 1 l.
Para cada índice i, designemos por Si el subconjunto{xi}que tiene un solo ele-
mento, y por Fi un grupo cíclico infinito formado por todas las potencias posi-
tivas y negativas del elemento Xi:

Fi = {X; ; n E Z}.
Designemos por q:¡i : Si -+ Fi la inclusión, esto es, q:¡¡(Xi) = XiI. Está claro que
Fi es un grupo abeliano libre sobre el conjunto Si. Así pues, se verifican todas
las hipótesis de la proposición 3.2. Podemos, por tanto, afirmar que un grupo
abeliano libre sobre un conjunto S es un producto débil de una colección de
grupos cíclicos infinitos, con el cardinal de la colección igual al de S.
Puesto que F es el producto débil de los F i, todo elemento 9 E F es de la
forma siguiente: para cada índice i, la i-ésima componente gi' de g, es gi = X~i,
94 Grupos libres y productos libres de grupos

donde cada ni es un entero y ni = O salvo para un número finito de índices i.


Más aún, la función cp está definida por la siguiente regla. para cada índi-
ce j El,

si i = j
sii;;éj.

A partir de esta fórmula resulta evidente que cp es inyectiva.


Puesto que cp es inyectiva, podemos identificar cada Xi E S con su imagen
cp(Xi) E F. Entonces S puede considerarse como un subconjunto de F, y está
claro que podemos expresar unívocamente cada elemento g "'" 1 de F de la
forma

(3.3-5)

donde los índices il' i 2 , . . . , ik son todos distintos, y nI' n 2 , ••• , nk son enteros no
nulos. Esta expresión para un elemento g es única salvo el orden de los fac-
tores. Más aún, cada producto de este tipo de los Xi representa un único ele-
mento g "'" 1 de F. Resulta, pues, claramente, que F está generado por el sub-
conjunto S = cp(S).
Esta identificación de S y cp(S) suele hacerse a menudo en el estudio de
grupos abelianos libres. Cuando esto se hace, cp : S -+ F resulta una inclusión,
y a menudo ni tan siquiera se menciona.
Otra manera de abordar el tema de los grupos abelianos libres sería decir
que un grupo abeliano F es libre sobre el conjunto {Xi: i El} e F si todo
elemento g "'" 1 de F admite una expresión de la forma (3.3-5), unívocamente
determinada salvo el orden de sus factores. Este procedimiento sería algo más
rápido y fácil que el que hemos elegido. Sin embargo, tiene la desventaja de
que no puede generalizarse a grupos no abelianos y a otras situaciones que
son, de hecho, los que no interesarán.
La siguiente proposición da idea de la importancia de los grupos abelianos
libres.

Proposición 3.3 Todo grupo abeliano es imagen homomórfica de un grupo


abe liana libre; es decir, dado un grupo abe liana cualquiera A, existe siempre
un grupo abeliano libre F y un epimorfismo f : F -+ A.

DEMOSTRACIÓN: La demostración es muy sencilla. Sea S e A un conjunto


de generadores de A (por ejemplo, podemos tomar S = A), y F un grupo abe-
liana libre sobre S respecto a una función cp: S -> F. Designemos por 1jJ: S -> A
la inclusión. Por definición, existe un homomorfismo f : F -+ A tal que fcp = 1jJ.
Puesto que S ha sido elegido como un conjunto de generadores de A, f es un
epimorfismo. C.Q.D.
Grupos abelianos libres

Esta proposición nos permite dar un significado preciso a la noción de ({rela-


ción no trivial entre los generadores S», mencionada anteriormente. Suponga-
mos que A, S, F Y f tienen el mismo significado que en la proposición anterior;
definimos una relación no trivial entre el conjunto de generadores S, como un
elemento cualquiera T ~ 1 del núcleo de 1. Si {Ti: i El} es una colección arbi-
traria de tales relaciones, y T es un elemento del subgrupo .de F generado por
los Ti, entonces se dice que la relación T es una consecuencia de las relacio-
nes ri. Esto implica que T pueda expresarse como producto de las ri Y sus in-
versos. Si la colección {Ti : i El} genera el núcleo de f, entonces el grupo A
está completamente determinado, salvo un isomorfismo, por el conjunto de
generadores S y el conjunto de relaciones {ri : i El}, pues A es isomorfo al
grupo cociente de F, módulo el subgrupo generado por las ri.
Está claro que, si S y S' son conjuntos con el mismo cardinal, y F Y F' gru-
pos abelianos libres sobre S y S' respectivamente, entonces F y F' son isomor-
fos. Demostraremos ahora que el recíproco también es cierto, por lo menos
para el caso de conjuntos finitos. Para ello necesitamos la siguiente defini-
ción: Si G es un grupo y 71 un entero positivo arbitrario, designamos por Gn
el subgrupo de G generado por el conjunto

{gn : g E G}.

Si el grupo G es abeliano, entonces el conjunto {gn g E G} es ya un sub-


grupo.

Lema 3.4 Sea F un grupo abe liana libre sobre un conjunto de k elementos.
Entonces el grupo cociente F /Fn es un grupo finito de orden n k •

DEMOSTRACIÓN: Dejamos la demostración al lector; no es difícil si se hace


uso de la estructura de los grupos abelianos libres descrita anteriormente.

Corolario 3.5 SeQ?1 S y S' conjuntos finitos de distinto cardinal, y F Y F'


grupos abeIianos libres sobre S y S' respectivamente. Entonces F y F' no son
isomorfos.

DEMOSTRACIÓN: La demostración es por contradicción. Todo isomorfismo en-


tre F y F' induciría un isomorfismo entre los grupos cocientes F/Fn y F'/F'n,
en contradicción con el lema.

Ejercicio
3.2 Probar que el corolario anterior es aún cierto si S es un conjunto finito y S' un
conjunto infinito.

Sea F un grupo abeliano libre sobre un conjunto S. El cardinal de S se llama


96 libres y productos libres de grupos

el rango de F. Hemos que dos grupos abelianos libres son


si y sólo si tienen el mismo rango, por lo Elenos en el caso en que uno de ellos
es de rango finito.
Acabamos esta sección sobre grupos abelianos con un breve estudio de la
estructura de los grupos abelíanos finítamente generados. Sea A un grupo abe-
liano; se ve fácilmente que el conjunto de todos los elementos de A que tienen
orden finito es un· subgrupo, llamado el subgrupo de torsión de A. Si el sub-
grupo de torsión consta sólo del elemento 1, se dice que A es un grupoabeliano
sin torsión. Por otra parte, si todo elemento de A tiene orden finito, A se llama
un grupo de torsión. Si designamos el subgrupo de torsión por T, entonces es, evi-
dentemente, A/T sin torsión. Está claro que si A y A' son isomorfos, entonces
también lo son sus ,grupos de torsión T y T' Y sus grupos cocientes sin torsión
A/T y A'/T'. Sin embargo, el recíproco no es cierto en general: no podemos
afirmar que A sea isomorfo a A' si T = T' Y A/T = A'/T'. Sin embargo, para
grupos abe lianas generados por un conjunto finito tenemos el siguiente teore-
ma que nos describe completamente su estructura:

Teorema 3.6 (a) Sea A un grupo abeliano finitamente generado y T su


subgrupo de torsión. Entonces T y A/T son también finitamente generados, y A
es isomorfo al producto directo TXA/T. Por tanto, la estructura de A está com-
pletamente determinada por su subgrupo de torsión y su grupo cociente sin
torsión. (b) Todo grupo abeliano sin torsión y finitamente generado es un grupo
abeliano libre de rango finito. (c) Todo grupo abe liana de torsión T finitamente
generado es isomorfo a un producto C, XC 2 X oo. XC n, donde cada C i es un grupo
cíclico finito de orden. Ei, tal que, para cada i = 1, ... , n -1, Ei es un divisor
de Ei+l' Además, los enteros E" E2 , ••• , En están unívocamente determinados por
el grupo de torsión T y determinan completamente su estructura.

Los números El' E2 , • • . , En se llaman los coeficientes de torsión de T, y más


en general, si T es el subgrupo de torsión de A, se denominan coeficientes de
torsión de A. Análogamente, el rango del grupo libre A/T se llama el rango
de A. Con esta terminología podemos resumir el teorema 3.6, diciendo que el
rango y los coeficientes de torsión forman un conjunto completo de invariantes
para todo grupo abeliano finitamente generado. El teorema 3.6 nos asegura que
todo grupo abeliano' finitamente generado es un producto directo de grupos cí-
clicos, pero nos dice aún mucho más. Obsérvese que un grupo de torsión fini-
tamente generado es un grupo de orden finito.
Parecen ahora convenientes unas palabras de explicación sobre los varios
isomorfos mencionados en el teorema 3.6. Estos isomorfismos no son naturales,
o unívocamente determinados en ningún sentido. En cada caso, hay normal-
mente muchas elecciones para el isomorfismo en cuestión y cada una de ellas
es tan buena como las otras.

Teorema 3.7 Sea F un grupo abeliano libre sobre el conjunto S, y F' un


Producto libre de grupos
de F. Entonces F' es un grupo abeliano libre sobre un cierto con-
y el cardinal de S' es menor o que el de S.

las demostraciones de los teoremas 3.6 y 3.7 no son difíciles, no las


daremos aquí, porque pertenecen propiamente al estudio de Álgebra lineal y
módulos sobre un anillo de ideales principales.

3.3 Dar un ejemplo de un grupo abeliano libre con torsión.


3.4 Sea A un grupo abeliano, producto directo de dos grupos cíclicos de órdenes
12 y 13 respectivamente. ¿Cuáles son los coeficientes de torsión de A? (Obsérvese que los
coeficientes de torsión han de verificar una condición de divisibilidad.!
3.5 Dar un ejemplo en el que se demuestre que en el teorema 3.7 el subconjunto
S e e
F y el sub grupo F' F pueden ser disjuntos, incluso en el caso en que los cardi-
nales de S y S' sean iguales.

4 grupos

El producto libre de una colección de grupos es totalmente análogo para gru-


pos arbitrarios (esto es, no necesariamente abelianos) al producto débil para
grupos abelianos. (Hay que hacer notar que todos los grupos considerados en
esta sección pueden ser abelianos o no, salvo cuando se exprese lo contrario.)

Definición Sea {Gi : i El} una colección de grupos y supongamos que,


para cada Índice i, tenemos un homomorfismo (f)i de G i en un grupo fijo G. Di-
remos que G es el producto libre de los grup~s G i (respecto los homomorfis-
mos Cjli) si y sólo si se verifica la siguiente condición: Para todo grupo H y
homomorfismos

Ij.¡i : Gi --+ H, i E 1,

existe un único homomorfismo f : G -> H tal que, para todo i E 1, el siguiente


diagrama es conmutativo:

En primer lugar, tenemos las siguiente proposición de unicidad sobre los


productos libres:

Proposición 4.1 Supongamos que G y G' son productos libres de una co-
lección {G i : i E I} de grupos (respecto a los homomorfismos Cjli : Gi --+ G y
98 Grupos libres y np"m.u"",o libres de grupos

epi: G i -'> G', respectivamente), Entonces existe un único h,G~, G',


tal que, para todo i E 1, el siguiente es conmutativo:

DEMOSTRACIÓN: La demostración es casi palabra por palabra la de la propo-


sición 2.2,

Aunque hemos definido productos libres de grupos y demostrado su UnICl-


dad, aún falta probar su existencia, Demostraremos ahora que cada uno de los
homomorfismo s (J)i que aparecen en la definición, es un monomorfismo, que el
producto libre es'tá generado por la unión de las imágenes epi (G;), y penetrare-
mos más detalladamente en la estructura algebraica de un producto libre,

Teorema 4.2 Dada una colección arbitraria {G i : i El} de grupos, existe


siempre su producto libre,

DEMOSTRACIÓN: Definimos como una palabra en los G; a una suceSlOn finita


(Xl' X 2 ' x ll ) donde cada Xk pertenece a uno de los grupos G i , dos términos
""

consecutivos en la sucesión pertenecen a distintos grupos, y no hay ningún


término que sea el neutro de algún G i , El entero n se llama la longitud de la
palabra, Consideramos también la palabra vacía, es decir, la única palabra de
longitud 0, Designemos por W el conjunto de todas estas palabras,
Para cada índice i, definimos ahora una operación por la izquierda del gru-
po G i sobre el conjunto W (véase Apéndice B), Sea g E G i y (Xl' , , , , x n ) E W;
hemos de definir g(x l , " " x ll ),

Caso 1: Xl ti G i , Entonces, si g "'" 1,


g(Xl' "" x l1 ) = (g, Xl' "" x l1 ),

Podemos también definir la acción de 9 sobre la palabra vacía por una fórmu!:l
similar, es decir, g( ) = (g), Si 9 = 1, entonces,

Caso 2: Xl E G i , Entonces,

(gx¡, Xz, "" x n ) si gX I "'" 1,


{ si gX I = L
(X2, "" x l1 )
Producto libre de grupos 99

gx, = 1 Y n = 1, se sobrentiende, desde luego, que g(x,) es la palabra


vacía.]
Debemos ahora comprobar que se cumplen las condiciones para que G i sea
un grupo de operaciones por la izquierda sobre W; es decir, que para toda pa-
labra w,
l'w = w,

(gg') w = 9 (g'w).

En efecto, se trata de una trivial comprobación de los distintos casos.


Está claro que cada uno de los grupos G i actúa efectivamente. Así, cada ele-
mento 9 de G i puede considerarse como una permutación del conjunto W y G i
puede considerarse como un subgrupo del grupo de todas las permutaciones
de W (véase Apéndice B). Designemos por G el subgrupo del grupo de todas
las permutaciones de W generado por la unión de los G i . Entonces G contiene
a cada Gi como subgrupo; designemos por
<:pi : Gi G -)o

la correspondiente inclusión.
Todo elemento de G puede expresarse como un producto finito de elementos
de los G i . En este producto, si dos factores consecutivos pertenecen al mis-
mo G i , evidentemente pueden ser reemplazados por un solo factor. Así, todo
elemento 9 r= 1 de G puede expresarse como un producto finito de elementos
de los Gi en forma reducida, o sea, que no existen dos factores consecutivos
que pertenezcan al mismo grupo, y ningún factor es el elemento neutro. Afir-
mamos ahora que la expresión de todo elemento 9 r= 1 de 9 en forma reducida
es única: Si

donde ambos productos tienen forma reducida, entonces m = n y gi = h i para


1 2 i 2 m. Para ver esto, consideremos el efecto de las permutaciones 9 192 ... gm
y h 1h 2 ... h n sobre la palabra vacía; resultan, entonces, las palabras (g1' g2' ... , gm)
y (h!, h 2 , ••• , h n ) respectivamente. Puesto que estas dos palabras deben ser igua-
les, las dos expresiones anteriores son idénticas.
Es inmediato cómo se forma el inverso de un elemento de G escrito en for-
ma reducida, y cómo se obtiene el producto de dos de tales elementos.
Es ahora fácil comprobar que G es efectivamente el producto libre de los
G i respecto los <:pi. En efecto, sea H un grupo arbitrario y\)¡: G i H, i E I, una
-)o

colección arbitraria de homomorfismos. Definimos una función f : G H de


-)o

la siguiente manera: sea

un elemento arbitrario 9 r= 1 en forma reducida, y pongamos entonces

Desde luego suponemos f(l)=1. Está claro que f es un homomorfismo y que hace
100 Grupos libres y productos libres de grupos

conmutativos todos los diagramas requeridos, y también que f es el único


homomorfismo que hace conmutativos estos diagramas. C.Q.D.

Puesto que los homomorfismos epi: G i ---l> G son monomorfismos, se suele


identificar cada grupo G i con su imagen por epi, y considerarlo como un sub-
grupo del producto libre G. Entonces, epi es una inclusión, y normalmente no
es necesario mencionarla explícitamente.
Los dos puntos más importantes a recordar de la demostración del teore-
ma 4.2 son los siguientes:

(a) Todo elemento g ,,= 1 del producto libre puede expresarse unívocamente
como lln producto en forma reducida de elementos de los grupos G i .
(b) Las reglas para multiplicar dos de tales productos en forma reducida
(o para formar sus inversos) son las obvias y naturales.

Estos dos hechos dan un profundo conocimiento de la estructura de un pro-


ducto libre de grupos.

4.1 Sean G , y G, grupos cíclicos de orden 2, G , = ¡ 1, Xl) Y G, = ¡ 1, x21. Entonces todo


elemento g,,= 1 de su producto libre puede escribirse unívocamente como un producto
de X, y x, con los factores X, y X, alternados. Por ejemplo,

Obsérvese que los elementos X,X, y X,X , son ambos de orden infinito, y distintos. Obsér-
vese también la gran diferencia entre el producto directo o producto débil de G, y G, y su
producto libre, en este caso. El producto directo es un grupo abeliano de orden 4, mien-
tras que el producto libre es un grupo no abeliano con elementos de orden infinito.

Notación: Al producto libre de los grupos G I , G 2 , ••. , G n lo designaremos por


G1 * G2 * ... * Gn o
II* Gi .
l~i~n

Al producto libre de una familia {G i : i El} de grupos lo designaremos por

II* Gi .
iEI

Ejercicios
4.1 Sea {G i : i E Il una colección de grupos que contenga más de un elemento y tal
que cada grupo posea más de un elemento. Probar que su producto libre es no abeliano,
contiene elementos de orden infinito, y su centro se reduce al elemento neutro.
Producto libre de grupos

Para cada índice i, sea un sub grupo de C¡ (propio o impropio). Probar que el
producto libre de la colección ¡ : i El l puede considerarse como un sub grupo del pro-
dueto libre de los C¡.
4.3 Sean. {G i : E I) y ¡G~ : i E Ij dos familias de grupos con el mismo conjunto
de índices l. Para cada índice i E l, sea f¡ : C¡ --> C: un homomorfismo. Probar que existe
un único homomorfismo j : C --> C' del producto libre de la primera familia de grupos
en el producto libre de la segunda tal que, para cada índice i, el siguiente diagrama es
conmutativo:

G'---->
t ep/
G'

Demostrar que si cada j¡ es un monomorfismo (respectivamente un epimo~fismo), enton-


ces f es un monómorfismo (respectivamente un epimorfismo).
4.4 Sean C y H grupos cíclicos finitos de órdenes m y n respectivamente, donde
m > 1 y n > 1. Probar que los únicos elementos de su producto libre que son de orden
finito son los elementos de C y H Y todos sus conjugados. (INDICACIÓN: Sea x E C <. H
con x q = 1. Expresar x co'mo una palabra en elementos de C y H en forma reducida;
entonces proceder por inducción respecto de la longitud de esta palabra.) Deducir que
el orden máximo de un elemento arbitrario de C '.\ H (de orden finito) es máx (m, n)
4.5 Sea ¡G i : i E Ij una colección de grupos abelianos, y C su producto libre res-
pecto los homomorfismos ep¡ : C¡ --> C. Sea C' = c/[C, Cl el grupo cociente de C por su
conmutador 3 y ep: : C¡ --> C' la composición de ep¡ con el homomorfismo natural C --> C'.
Probar que C' es un producto débil de los grupos ¡G i ) respecto los homomorfismos epi (es
decir, se verifica la proposición 2.1l.
4.6 Sean C, H, C' y H' grupos cíclicos de órdenes m, n, m' y n' respectivamente. Si
C * H es isomorfo a C' * H', entonces m = m' y n = n' o bien m = n' y n = m'. (INDICA-
CIÓN: Aplicar el ejercicio 4.5 a C ,;, H Y C' '.\ H'; con esto vemos que, si «abelizamos»
C "H y C'" H', obtenemos grupos abelianos finitos de' órdenes mn y m'n' respectiva-
mente. Ahora podemos aplicar el ejercicio 4.4.)
4.7 Sean H y H' sub grupos conjugados de C. Probar que si f es un homomorfismo
de C en algún otro grupo tal que f(H) = 1, entonces también j(H') = 1.
4.8 Sea C el producto libre de la familia de grupos (Gi : i E I), donde suponemos
Gi ~ (1) para todo índice i. Probar que, para cualesquiera dos índices distintos i, i' E l,
los sub grupos C¡ y C¡· de C no son conjugados. (INDICACIÓN: Aplicar el ejercicio 4.7. Usar
el ejercicio 4.3 para construir un homomorfismo f de C en otro producto libre con las
propiedades requeridas.)
4.9 Sea C = C, "C" y N el menor sub grupo normal de C que contenga a C,. Probar
que C/N es isomorfo a C,. (rNDIcAcróN: Usar el ejerciCio 4.3. Pongamos C~ = {1), C~ = c"
f, : C , --> C; el homomorfismo trivial, y j, : C, --> C; la identidad. Probar que N es el nú-
cleo del homomorfismo inducido f : C = C'.)
4.111 Supongamos que G admite dos descomposiciones distintas como producto libre:

G = Go * (II* Gi ) = Ho * (II* H i )
iEI iEI

3 Inmediatamente antes de la proposición 5.3 de la próxima sección explicaremos esta


terminología y notación.
102 Grupos libres y productos libres de grupos

con el mismo conj unto de índices l. Supungamos también que, para cada índice i E r, G,
y H, son sub grupos conjugados de G. Probar que G" y H" son isomorfos (INDICACIÓN: El
método de la demostración es similar al del ejercicio 4.9.)

5 libres

Como el lector puede suponer, la definición de grupo libre es totalmente aná-


loga a la de grupo abeliano libre.

Definición Sea S un conjunto arbitrario. Un grupo libre sobre el conjun-


to S (o un grupo libre generado por S) es un grupo F junto con una función
ep : S --7 F. que verifican las siguientes condiciones: Para todo grupo H y toda
función Ij; : S --7 H, existe un único homomorfismo f : F --7 H que hace conmu-
tativo el siguiente diagrama

Exactamente igual que en los casos anteriores, esta definición caracteriza


completamente un grupo libre. Con más precisión:

Proposición 5.1 Sean F y F' grupos libres sobre el conjunto S respecto las
funciones ep : S --7 F y ep' : S -> F', respectivamente. Entonces existe 1m único
isomorfismo h : F --7 F' que hace conmutativo el siguiente diagrama:

Falta aún probar que, dado un conjunto S arbitrario, existe un grupo libre
sobre el conjunto S, y establecer sus propiedades principales. Usaremos exac-
tamente el mismo método que en el caso de grupos abelianos libres.
Supongamos, pues, que

donde los subconjuntos Si son disjuntos y no vacíos. Para cada índice i, sea Fi
un grupo libre sobre el conjunto Si respecto una función epi : Si --7 Fi. Designe-
mos por F el producto libre de los grupos Fi respecto los homomorfismos
Grupos libres 103

1]i : Fi -> F (¡recordemos que hemos demostrado que cada 1]i es un monomor-
fismo 1). Puesto que los subconjuntos Si son dos a dos disjuntos, podemos defi-
nir una función ep : S -+ F mediante

ep I Si = 1]iepi.

i"r,opOSllCll¡)n 5~2 Con las hipótesis anteriores, F es el grupo libre sobre el


conjunto S respecto la !lmdón ep : S -+ F.

La demostración de esta proposición es la misma, salvo obvias modificacio-


nes, que la de la proposición 3.2. No es necesario, pues, pasar de nuevo por
estos detalles. Esta proposición puede también enunciarse como sigue: El pro-
ducto libre de una colección arbitraria de grupos libres es un grupo libre.
Aplicaremos ahora esta proposición para probar la existencia de grupos li-
bres exactamente igual como hemos aplicado la proposición 3.2 para probar la
existencia de grupos abelianos libres. Sea S = {Xi: i El} un conjunto arbi-
trario no vacío, y, para cada índice i pongamos Si = {xi}. Designemos por Fi un
grupo cíclico infinito, generado por Xi,

Fi = {x~ : n E Zl,

y por epi : Si -+ Fi la inclusión. Entonces, se ve en seguida que Fi es un grupo


libre sobre el conjunto Si respecto la función epi (como veremos más adelante,
en este caso, cuando S tiene un solo elemento, es el único en el que el grupo
libre sobre un conjunto S y el grupo abeliano libre sobre S coinciden). Puesto
que se verifican las hipótesis de la proposición 5.2, F es un grupo libre sobre
el conjunto S respecto la función ep : S -+ F. Obsérvese que F es un producto
libre de grupos cíclicos infinitos. De lo conocido sobre productos libres, resulta
que todo elemento 9 ~ 1 del grupo libre F puede expresarse unívocamente en
la forma

donde Xl' X 2 , o X% son elementos de S, tales que dos elementos consecutivos


•• ,

son siempre distintos, y ni' n 2 , ••• , nk son enteros no nulos, positivos o nega-
tivos.
Tal expresión se llama palabra reducida con los elementos de S. Para no
tener excepciones diremos que el elemento neutro está representado por la
palabra vacía. Las reglas para formar inversos y productos de palabras redu-
cidas son obvias.
De lo expuesto resulta que la función ep : S -+ F es inyectiva, y que F está
generado por el subconjunto ep(S) en el sentido definido anteriormente.
En muchos casos es conveniente considerar S como un subconjunto de F y ep
como la inclusión. En tal caso no haremos mención de la aplicación ep.
104 Grupos libres y productos libres de grupos

5.1 Probar que un grupo libre sobre un conjunto S no vacío es abeliano, si y sólo si
S tiene un solo elemento.
5.2 Probar que el centro de un grupo libre sobr~ un conjunto con más de un ele-
mento, consta sólo del elemento neutro.
5.3 Sean g y h dos elementos de un grupo libre sobre. un conjunto S con más de un
elemento. Dar una condición necesaria y suficiente, por medio de las expresiones de g y h
como palabras reducidas, para que sean conjugados. (INDICACIÓN: Considerar permutacio-
nes cíclicas de los factores de una palabra reducida.)

Concluimos esta sección estudiando la relación entre grupos libres y grupos


abelianos libres. Recordemos que si x e y son dos' elementos arbitrarios de un
grupo G, [x, y] designa el elemento xyx-1y-l E G, y se llama el conmutador
de x e y (en el orden dado). [G, G] designa el subgrupo de G generado por
todos los conmutadores; se denomina subgrupo conmutador y se comprueba
fácilmente que es un subgrupo normal. El grupo cociente G/[G, G] es abeliano.
Recíprocamente, si N es un subgrupo normal cualquiera de G tal que G/N es
abeliano, entonces N:::l [G, G].

5.3 Sea F un grupo libre sobre el conjunto S respecto la fun-


cwn ep : S --> F, Y denotemos por re : F --> F /[F, F] la proyección natural de F
sobre el grupo cociente. Entonces F /[F, F] es un grupo abeliano libre sobre el
conjunto S respecto la función reep : S --> F /[F, F].

La demostración es un bonito ejercicio sobre las definiciones y resultados


establecidos en el párrafo anterior.

Co:rolario 5.4 Si F Y F' son grupos libres sobre conjuntos finitos S y S'
entonces F y F' son isomorfos si y sólo si S y S' tienen el mismo cardinal.

DEMOSTRACIÓN: Todo isomorfismo de F sobre F' induce un isomorfismo de


los grupos cocientes F /[F, F] Y F' /[F', F']. Llegamos entonces a una contra-
dicción en virtud de la proposición precedente y del corolario 3.5. Esto prueba
la parte «sólo si» del corolario. La demostración de la parte «si» es triviaL

Ejercicio
5.4 Probar que este corolario es aún cierto si S es un conjunto finito y S' un con-
junto arbitrario.

Si F es un grupo libre sobre un conjunto S, el cardinal de S se llama el


rango de F. El corolario 5.4 muestra que el rango es un invariante del grupo,
por lo menos en el caso de grupos libres de rango finito. Puede demostrarse
también que el rango de un grupo libre es un invariante incluso en el caso en
que sea un cardinal infinito. La demostración es más un ejercicio de Arit-
Presentación grupos por generadores y relaciones 105

mética de números cardinales que de de grupos, y no la daremos


Si F es un grupo libre sobre el conjunto S respecto la función : S _>
puesto que (j) es inyectiva, normalmente es conveniente considerar como un
subconjunto de F y (j) como la inclusión, como hemos dicho antes. Con este
convenio, se dice que S es una base de F. En otras palabras, una base de F es
cualquier subconjunto S de F tal que F sea un grupo libre sobre S respecto la
inclusión S -7 F. Un grupo libre tiene diferentes bases.
En los Capítulos VI y VII demostraremos varios importantes teoremas sobre
grupos libres.

Presentación grupos por y


Empezamos con un resultado análogo a la proposición 3.3 para grupos arbi-
trarios.

Proposición 6.1 Todo grupo es imagen homomórfica. de un grupo libre. Para


ser precisos, si S es un conjunto arbitrario de generadores del grupo G, y F es
un gru·po libre sobre S, entonces la inclusión S -> G determina un único epi-
morfismo de F sobre G.

La demostración es la misma que la de la propOSlClOn 3.3. Esta propOSlClOn


nos permite dar un significado preciso al término «relación no trivial entre
generadores» por un método análogo al utilizado en el caso de grupos abelia-
nos. Hay una ligera diferencia entre el caso abeliano y el presente, pues en el
caso de grupos abelianos todo subgrupo puede ser el núcleo de un homomor-
fismo, mientras que en el caso de grupos no abelianos, sólo puede serlo un
subgrupo normal. Por esta razón haremos un estudio completo de este caso.
Sea S un conjunto de generadores del grupo G y F un grupo. libre sobre el
conjunto S respecto la aplicación (j): S -> F; sea tjJ : S -> G la inclusión y
f : F -> G el único homomorfismo tal que f(j) =
tjJ. Todo elemento r "" 1 del
núcleo de f es (por definición) una relación entre los generadores de S para
el grupo G. En virtud de lo que hemos probado, r puede expresarse unívoca-
mente como palabra reducida con los elementos de S. Como todo elemento
de S es también un elemento de G, esta palabra reducida puede considerarse
como un producto en G; sin embargo, en G, este producto se reduce al elemen-
to neutro. Así, mediante este artificio de introducir el grupo libre F sobre el
conjunto S, hemos dado a la relación r «un lugar donde vivir», usando una
figura de lenguaje. Si {r¡} es una colección arbitraria de relaciones, en-
tonces cualquier otra relación r se dice que es consecuencia de las relaciones ri
si y sólo si r pertenece al menor subgrupo normal de F que contiene a las rela-
ciones ri. Si toda relación es consecuencia del conjunto de relaciones {r¡}, en-
tonces el núcleo de f está completamente determinado por el conjunto {r¡};
es la intersección de todos los subgrupos normales que contienen el conjunto
{ r¡}. En este caso, el grupo G está (;Ompletamente determinado, salvo un iso-
morfismo, por el conjunto de generadores S y el conjunto de relaciones {r¡},
106 Grupos libres y productos libres de grupos

puesto que es isomorfo al grupo cociente de F, módulo el menor subgrupo


normal que contiene el conjunto {r¡}. Un conjunto tal de relaciones se llama
un conjunto completo de relaciones.

Definición Una presentación de un grupo G es un par (S, {r¡}) formado


por un conjunto de generadores de G y un conjunto completo de relaciones
entre estos generadores. La presentación se dice finita si tanto S como {r¡} son
conjuntos finitos, y el grupo G se dice que es de presentación finita. si posee
por lo menos una tal presentación.

Hagamos notar que todo grupo admite muchas presentaciones distintas, las
cuales pueden tener apariencias muy diferentes. Recíprocamente, dadas dos
presentaciones (S, {r¡}) y (S', {rk}) es a menudo casi imposible determinar si
los grupos que definen son isomorfos o no.

Ejemplos
6.1 Un grupo cíclico de orden n admite una presentación con un generador x y una
relación X".
6.2 Probaremos más adelante que el grupo fundamental de la Botella de Klein ad-
mite, entre otras, las dos siguientes presentaCiones distintas:
(a) Dos generadores a y b Y una relación baba-'.
(b) Dos generadores a y c y una relación a'c'.
La relación entre estas dos presentaciones es bastante simple, en este caso: c =ba-' o
b = ea. Para ser precisos, designemos por F(a, b) y F(a, e) los grupos libres sobre los con-
juntos {a, b 1 y ( a, e 1 respectivamente. Definimos homomorfismos f : F(a, bl ..,. F(a, cl y
g : F(a, el ..,. F(a, b) por las siguientes condiciones:

f(a) = a, f(b) = ca,


g(a) = a, g(e) = ba- 1•

Se deduce directamente de la definición de grupo libre que estas ecuaciones definen dos
únicos homomorfismos. Se verifica:

g[j(a)] a, g[j(b)] b,
f[g(a)] a, f[g(e)] e.

Por tanto, gf es la identidad de F(a, bl y fg es la identidad de F(a, e). Así pues f y g son
isomorfismos inversos uno del otro. SegUidamente comprobamos que

a 2e2 = e-1[f(baba- 1) le,


baba- 1 = (ba- 1 )[g(a 2e2)] (ba- 1)-1.

Por lo tanto el sub grupo normal de F(a, bl generado por baba-" y el sub grupo normal
Problemas de aplicaciohes universales 107

de F(a, c) generado por a'c' se corresponden por los isomorfismos f y g. Así pues, f y 9
inducen isomorfismos de los correspondientes grupos cocientes.
Obsérvese que la esencia del razonamiento anterior está contenida en los dos simples
cálculos:
(a) Si b = ca, entonces baba- l = ca'e y a'e' = c-l(baba-IJc.
(b) Si c = ba- l , entonces a2c' = a'ba- lba- 1 y baba- 1 = (ba- 1)(a 2c') (ba-1)-1.

6.3 Consideremos las dos siguientes presentaciones:


(a) Dos generadores a y b y una relación a"b-'.
(b) Dos generadores x e y y una relación xyxy-'x-'y-'.
Afirmamos que son presentaciones de grupos isomorfos. La relación entre estos dos pares
de generadores viene dada por el siguiente sistema de ecuaciones:

a b
x y

Dejamos al lector el desarrollo de los detalles. Veremos en la seCClOn IV.6 que ésta es
una presentación del grupo fundamental del complementario en el 3-espacio euclídeo
de un cierto círculo anudado.

Al trabajar con grupos presentados por generadores y relaciones, es a me-


nudo conveniente seguir un método menos formal. Para ilustrar lo que quere-
mos decir, consideremos la primera presentación del ejemplo 6.3. El grupo G
en cuestión, es el cociente de un grupo libre F de dos generadores a y b por
el menor subgrupo normal que contiene el elemento a3 b- 2 • Designemos por las.
mismas letras las imágenes de los generadores a y b en el grupo G. Entonces,
en G : a3 b- 2 = 1, o a3 = b 2 • Cuando operemos con elementos de G (que son
productos de potencias a y b), podemos utilizar la ecuación a 3 = b 2 de la ma-
nera que nos sea más conveniente.

6.1 Supongamos que tenemos presentaciones de dos grupos G, y G, por generadores


y relaciones. Obtener a partir de estas presentaciones una presentación del producto di-
recto G, X G" del producto libre G, * G" y del grupo cociente por el conmutador
G,![G" G,].

7 Problemas de aplicaciones universales


En las secciones precedentes de este capítulo hemos definido y estudiado los
siguientes tipos de objetos algebraicos: productos débiles de grupos abelianos,
grupos abelianos libres, productos libres de grupos, y grupos libres. En cada
uno de estos casos, el objeto algebraico en cuestión consistía de dos elementos
con una aplicación entre ellos, como (jJ : S --> G. Este sistema formado por dos
108 Grupos libres y productos libres de grupos

elementos y una aplicación entre ellos, estaba caracterizado por un cierto dia~
grama triangular, tal como

Como el lector recordará, el objeto H y la aplicación if; de este diagrama, podían


elegirse de manera bastante arbitraria, sujetos sólo a restricciones, menores. Se
requería entonces que existiera una aplicación f única que hiciera conmutativo
el diagrama.
Al considerar este métodG de caracterizar el sistema Cjl : S --> G" se suele
decir normalmente que Cjl : S --> G (o más brevemente, G) es la solución de un
«problema de aplicaciones universales». Veremos otro ejemplo importante de
problema de aplicaciones universales en el próximo capítulo. El definir o ca-
racterizar objetos matemáticos como solución de un problema de aplicaciones
universales ha llegado a ser muy normal en los últimos años. Por ejemplo, uno
de los algebristas contemporáneos más prominentes (C. Chevalley) ha escrito
un libro de álgebra [10] que contiene problemas de aplicaciones universales
como uno de los temas más importantes.
Si un objeto matemático se define o caracteriza como solución de un proble-
ma de aplicaciones universales, resulta fácilmente (por el método usado en la
demostración de la proposición 2.2) que este objeto es único salvo un isomor-
fismo. ¡De hecho, el isomorfismo está incluso unívocamente determinado! Sin
embargo, la existencia de un objeto que verifique un cierto problema de apli-
caciones universales es otra cuestión. El lector observará que en los cuatro
casos tratados en este capítulo, se han dado por lo menos tres construcciones
distintas para probar la existencia de una solución. Sin embargo, cada demos-
tración de existencia comportaba algo útil, en el sentido de que nos daba un'
mayor conocimiento de la estructura del objeto matemático considerado.
Existe un métoao bastante general para probar la existencia de soluciones
de problemas de aplicaciones universales (véanse [9] y [11]). Sin embargo, este
método general no profundiza en absoluto en la estructura matemática de la
solución. Es una pura demostración de existencia.
Damos ahora dos ejemplos más de caracterización de objetos matemáticos
como soluciones de problemas de aplicaciones universales. Estos ejemplos no
serári usados en los próximos capítulos,

Ejemplos
7.1, AnilLo conmutativo libre con unidad. Designemos por Z[x" X" ... , x n ] el anillo
de polinomios a coeficientes enteros en las «variables» o «indeterminadas» x" x" ... , X n•
Cada elemento no nulo de este anillo puede expresarse como una combinación lineal finita
a coeficientes enteros de monomios X~,l x~,' ... , x~n donde k" k" ... , k n son enteros no nega-
Problemas de aplicaciones universales 109

tivos. Este anillo puede considerarse como el anillo connlUtativo libre con unidad gene-
rado por el conjunto S = ! x" ... , x" l. Vamos a precisar lo anterior: Designemos por
<'jl : S -> Z[x" ... , x"] la inclusión. Entonces, para todo anillo conmutativo R (con unidad)
y toda función \ji : S -> R, existe un único homomorfismo de anillos f : Z[x" ... , x"] -> R
(con f<ll = 1) que hace conmutativo el siguiente diagrama:

7.2 La compactificación de Stone-Cech. Para todo espacio de Tychonoff X, tenemos


definido un cierto espacio compacto de Hausdorff ~(X) que contiene a X como un sub-
conjunto denso; se ,denomina compactificación de Stone-Cech de X. Designemos po~
cp : X -> ~(X) la inclusión. Entonces, tenemos' la siguiente caracterización:. para todo
espacio compacto de Hausdorff y y toda aplicación continua \ji: X -> Y, existe una
única aplicación continua f : ~(X) -> y que hace conmutativo el diagrama siguiente:

f3(X)

/1
x'-.......
>,b~y
!

Para un estudio más completo véase J. L. Kelley, Genera! Topo!ogy. Princeton, N.J.:
Van Nostrand, 1955, pp. 152-153.

Para un estudio axiomático preciso de problemas universales con otros ejem-


plos, véanse [9] y [11].

NOTAS
Definición de grupos libres, productos libres, etc.

Los conceptos de grupo abeliano libre, grupo libre, producto libre de grupos, etc., son
bastantes antiguos. La diferencia más importante entre el tratamiento moderno de esta
materia y el clásico radica en el método de definir estos objetos algebraicos. Formalmente
se definían por medio de algunas de las que ahora se consideran como propiedades carac-
terísticas. Por ejemplo, un grupo libre sobre un conjunto S se definía como la colección
de todas las clases de equivalencia de «palabras» formadas con elementos de S. Desde
un punto de vista estrictamente lógico no hay ninguna objeción a este procedimiento. Sin
embargo, desde el punto de vista conceptual, tiene la desventaja de que la definición de
cada tipo de objeto libre requiere un nuevo estudio e ingenio, y puede constituir un pro-
blema difícil. La idea de definir objetos libres como soluciones de problemas de aplica-
ciones universales fue gradualmente desarrollada durante los años de la Segunda Guerra
Mundial e inmediatamente posteriores, y parece que ha sido una de las ideas unifica-
doras más importantes de la Matemática moderna.
La elegante demostración dada en el texto para la existencia de productos libres de
grupos (teorema 4.2), que es más sencilla que otras demostraciones, se debe a B. L. Van
110 Grupos libres y productos libres de grupos

der Waerden (Amer. J. Math., 70, 1948, pp. 527-528). En un artículo más -reciente (Prac.
Kan. Ned. Akad. Weten. (series A), 69, 1966, pp. 78-83), Van der Waerden ha indicado
cómo la idea básica de la demostración del teorema 4.2 es aplicable para demostrar la
existencia de soluciones de problemas de aplicaciones universales en muchas otras situa-
ciones algebraicas.

Diferentes niveles de abstracción en matemáticas

La primera vez que el estudiante se enfrenta con la materia de este c?pítulo, le


puede parecer bastante extraña. Probablemente es debido a que este capítulo es de un
nivel de abstracción superior a cualquiera de los estudios de matemáticas realizados an-
teriormente. Para aclarar este punto, trataremos de describir brevemente los diferentes
niveles de abstracción que aparecen de manera natural en las Matemáticas.
El nivel más bajo de abstracción es el de los últimos cursos de Matemáticas de ense-
ñanza general·básica y de los primeros de bachillerato.
Este nivel se caracteriza por el estudio de unos cuantos objetos matemáticos concretos,
tales como los números enteros, racionales, reales, complejos, el plano euclídeo, etc. El
siguiente nivel de abstracción aparece cuando ciertas propiedades comunes a varios obje-
tos matemáticos· concretos distintos se aíslan y estudian por sí mismas. Esto nos lleva al
estudio de sistemas matemáticos abstractos y generales, tales como grupos, anillos, cuer-
pos, espacios vectoriales, espacios topológicos, etc. Normalmente los estudiantes de Mate-
máticas pasan a este nivel de abstracción durante sus estudios en los primeros cursos
universitarios.
El contenido de este capítulo nos mtroduce en el siguiente nivel de abstracción. Tal
como hemos señalado en el ejemplo 4.1, el producto débil de dos grupos abelianos, G, y G"
y su producto libre G , * G, son tipos de grupos distintos. Existe, sin embargo, una gran
analogía entre el producto débil de grupos abelianos y el producto libre de grupos arbi-
trarios. Para percibir esta analogía es preciso considerar la categoría de todos los grupos
abelianos y la categoría de todos los grupos (no necesariamente abelianos). Ésta es una
característica de este nuevo nivel de abstracción: la consideración simultánea de todos
los sistemas matemáticos de un cierto tipo (tales como grupos, anillos o espacios topo-
lógicos), y el estudio de las propiedades de una tal colección de sistemas matemáticos.
La historia de las Matemáticas en los últimos doscientos años se ha caracterizado más
o menos por la consideración de sistemas matemáticos de un nivel de abstracción cada
vez más elevado. Es presumible que esta tendencia continúe en el futuro. Hay que hacer
notar, sin embargo, que este proceso no se sigue por el placer de la abstracción misma.
Los matemáticos se han visto forzados a ello por varias razones, tales como la de poner
de manifiesto las analogías entre fenómenos aparentemente muy distintos.

Presentación de grupos por generadores y relaciones

Hagamos notar que la determinación de un grupo por medio de generadores y relaciones


no es satisfactoria en muchos aspectos, porque algunos de los problemas más naturales
que aparecen en conexión con presentaciones de grupos son muy difíciles o imposibles.
Para un estudio más profundo de este punto, véanse los textos de Kurosh [3], Cap. X,
o Rotman [5], Cap. 12.

BIBLIOGRAFíA

Teoría de grupos

1. Crowell, R. H., y R. H. Fox. Introduction to Knot Theory. Boston: Ginn and Ca., 1963.
Capítulos In y IV.
2. Hall, M. The Theory oi Groups. New York : Macmillan, 1959. Capítulos 7 y 17.
3. Kurosh, A. G. The Theory oi Groups. Tra.d. y ed.. por K. A. Hirsch, 2 vols. New
York: Chelsea, 1955-56. Capítulos IX y X.
Problemas de aplicaciones universales

4. Reidemeister, K. Einführung in die kombinatoTische Topo!ogie. Braunschweig: Friedr.


Vieweg & Sohn, 1932. Capítulo U.
5. Rotman, J. J. The Theory of Groups. Boston: Allyn and Bacon, 1965. 1I.
6. Schenkman, E. GTOUp Theory. Princeton, N.J.: Van Nostrand, 1965. V.
7. Scott, W. R. GTOUp Theory. Englewood Cliffs, N.J.: Prentíce-Hall, 1964. Capítulo 8.
8. Specht, W. Gruppentheorie (Die Grundlehren der Mathematischen Wissenschaften,
Tomo LXXXII). Berlin-Giittíngen-Heídelberg: Springer-Verlag, 1956. Capítulos 2.1
y 2.2.

Problemas de aplicaciones universales

9. Bourbaki, N. Théorie des Ensembles (Actualités Scientifíques et Industrielles, No. 1258).


París: Hermann et Cíe., 1957. Capítulo IV, seccíón 3.
10. Chevalley, C. Fundamental Concepts oi A!gebra. New York: Academíc Press, 1956.
11. Samuel, P. «On Universal Mappings and Free Topological Groups». Bu!r. Amer. Math.
Soc., 54, 1948, pp. 591-598.
1 Introducción
Hasta aquí sólo hemos determinado la estructura del grupo fundamental de
muy pocos espacios (por ejemplo, espacios contráctiles, la circunferencia). Para
poder aplicar el grupo fundamental a una gama más amplia de problemas, de-
bemos poseer métodos que nos permitan determinar su estructura para otros
espacios. A tal fin desarrollaremos en este capítulo métodos bastante más ge-
nerales. . .
Supongamos que queremos determinar el grupo fundamental de un espacio
arco-conexo X, que sea unión de dos subespacios U y V, cada uno de los cuales
sea arco-conexo y cuyos grupos fundamentales sean conocidos. Elijamos un
punto base X o E:: U n V; parece plausible que existan relaciones entre los gru-
pos 1dU, x o ), 1t(V, x o ) y 1t(X, x u ). El principal teorema de este capítulo (descu-
bierto independientemente por H. Seifert y E. Van Kampen) afirma que, si
U y V son ambos abiertos y si su intersección U n V es también arco-conexa,
entonces 1t (X, x o) está completamente determinado por el siguiente diagrama
de grupos y homomorfismos:
7r(U)
~
7r(U (\ V) (4.1-1)

~(V)
donde <Pi y <P2 son los homomorfismos inducidos por las respectivas inclusiones.
La forma en que 1t~X, x o) está determinado por este diagrama puede descri-
birse de manera imprecisa, pero expresiva, de la siguiente manera. El diagra-
ma anterior puede completarse al siguiente diagrama conmutativo:
7r(U)
~/ ~l
7r(U (\ V) ) 7r(X). (4.1-2)

~ ~2
7r(V)
113
114 Teorema de Seifert y Van Kampen

donde todas las flechas indican homomorfismo s inducidos por inclusiones, y el


punto base xI) ha sido sistemáticamente omitido. Entonces el teorema de Seifert-
Van Kampen asegura que ')t(X) es el grupo más libre posible con el que po-
demos completar el diagrama (4.1-1) para obtener un diagrama conmutativo
como (4.1-2). Como de costumbre, la frase «más libre posible» se precisa consi-
derando un cierto problema de aplicaciones universales.
De hecho, estableceremos y probaremos una versión más general del teo-
rema, en la cual supondremos que X es la unión de un número arbitrario de
subconjuntos abiertos arco-conexos, y no precisamente dos. Esta versión más
general no es más difícil de demostrar, y en algunos casos es la única versión
aplicable.
Una vez demostrado el teorema de Seifert-Van Kampen, estableceremos di-
versos corolarios y los aplicaremos para determinar la estructura del grupo
fundamental de las superficies compactas y de varios otros espacios. En la sec-
ción final de este capítulo mostraremos cómo estos métodos pueden aplicarse
para distinguir entre diferentes tipos de nudos.

2 Enunciado teorema

En primer lugar vamos a dar un enunciado preciso del teorema. Supongamos


que U y V son subconjuntos abiertos arco-conexos de X tales que X = U U V
y U nV es no vacío y arco-conexo. Elijamos un punto base X o E U V para n
todos los grupos fundamentales que consideremos.

Teo:rema 2.1 Sea H un grupo arbitrario y PI' P2 Y P3 tres homomorfismos


tales que el siguiente diagrama sea. conmutativo:

'/r(U)
~1/, ~1
/ Pa ~
'/r(U (\ V) ) H.

~'/r(V) ~
Entonces existe un único homomorfismo cr' : ')t (X) -> H tal que los tres diagra-
mas siguientes son conmutativos:
Enunciado y demostración del teorema de Seifert y Kampen

(Los homomorfismos qJi y i = 1, 2, 3 están inducidos por las

Los métodos usados en el Capítulo 3, nos permiten demostrar que el grupo


11: está caracterizado por este teorema salvo un isomorfismo. Dejamos al
lector el .enunciado preciso y la demostración de esta caracterización.
Vamos a establecer ahora la versión general del teorema de Seifert-Van
Kampen. La generalización consiste en considerar un recub~imiento abierto ar-
bitrario de X en lugar de un recubrimiento por sólo dos abiertos
como en el teorema 2.1. Desde luego, todos los abiertos del recubrimiento de-
ben ser arco-conexos, y la intersección de cualquier número finito de ellos tam-
bién arco-conexa y además debe contener el punto base. Para ser precisos, su-
pondremos las siguientes hipótesis:

(a) X es un espacio topológico arco-conexo y X o E X.


(b) {U A : A E A} es un recubrimiento de X por abiertos arco-conexos, tales
que; para todo A E A, X O E UA ·
(c) Para cada dos índices A" A2 E A existe un índice A E A tal que
U Al n UA2= U A (expresaremos este hecho diciendo que la familia de
conjuntos {U A} es «cerrada respecto de las intersecciones finitas»).

Consideremos ahora los grupos fundamentales de todos estos conjuntos, con


base todos en el punto x o' Para mayor brevedad omitiremos el punto base en
la notación.
Si U A e u¡." designamos por

el homomorfismo inducido por la inclusión. Análogamente, para todo índice A,

indica el homomorfismo inducido por la inclusión U A -+ X. Obsérvese que si


U A e Uv., entonces el diagrama

es conmutativo.

Teorema 2.2 Con las hipótesis anteriores el grupo 11: (X) verifica la siguien-
116 Teorema de Seifert y Van HU"",,,,,,

te condición de aplicación universal: Sea H un grupo arbitrario y :n(U¡)-+H


una colección de homomorfismos, definidos para todo A E A, que si
U" e U¡J. el diagrama

1f(U)J~
~. j ~H
1f(U~)~
sea conmutativo. Entonces existe un único homomorfismo (j : n(X) -+ H tal que,
para todo A E A, hace conmutativo el diagrama

Además, esta condición de aplicación universal caracteriza n (X) salvo un iso-


morfismo.

La demostración de la última parte del teorema es puramente rutinaria y


puede dejarse al lector. Daremos ahora la demostración del resto del teorema.
En las secciones 3 a 6 daremos algunas aplicaciones.

Lema 2.3 El grupo n (X) está generado por la unión de las imágenes
\jJA,[n(U,,)], A E A.

DEMOSTRACIÓN: Sea a E n (X); elij amos un camino cerrado f : 1 -+ X que


represente a (1.. Elijamos un entero n suficientemente grande para que l/n
sea menor que el número de Lebesgue del recubrimiento abierto {f-l(U).) :
A E A} del espacio métrico compacto 1. Subdividimos el intervalo 1 en subin-
tervalos J¡ = [i/n, (i + l)/n], O ~ i ~ n-l. Para cada subintervalo Ji elegimos
un índice A¡ E A tal que j(J¡) e U).il' Sea g¡ un camino en U";_J n U).i que una
el punto X o con el punto j(i/n), 1 ~ i ~ n-l. Sea ji : 1 -+ X el camino defi-
nido por la composición

donde h¡ es el único homeomorfismo lineal que conserva la orientación. En-


tonces Jo . gIl, gl . f1 . g'2\ g2 . f2 . g-¡\ ... , gn-2 . fn-2 . g;:\, gn-1 . fn-l son cami-
nos cerrados, cada uno de ellos contenido en un U"' y su producto en el orden
dado es equivalente a j. Así pues, podemos escribir
01. = 01.0 • 01.1 • 01.2' . . . • OI.n -l,
Enunciado y demostración del teorema de Seitert y Van Kampen 117

donde
O~i~n-1.

Esto completa la demostración del lema.

Observación: Las hipótesis pueden ser ligeramente debilitadas para la demos-


tración de este lema. Basta que {U A} sea un recubrimiento abierto de X por
subconjuntos arco-conexos, tales que la intersección de cualesquiera dos abier-
tos del recubrimiento sea arco-conexa. No importa si la intersección de tres
de tales conjuntos es arco-conexa o no.

DEMOSTRACIÓN DEL TEOREMA 2.2: Sea H un grupo arbitrario, y p)..: n (U)..) --l>
A E A, un conjunto de homomorfismo s que verifiquen las hipótesis del teore-
ma. Hemos de demostrar la existencia de un único homomorfismo (j: n (X)--l>
tal que, para todo A E A, sea conmutativo el siguiente diagrama:

A partir del lema anterior, es claro que tal homomorfismo (j, si existe, debe
ser único, y tiene que estar definido según la siguiente regla: sea O!. E n(X),
entonces por el lema 2.3 tenemos

(4.2-1)
donde O!.i E n(U¡.), i = 1, 2, ... , n. Así pues, si el homomorfismo (j existe, de-
berá verificar
( 4.2-2)

Tomemos, pues, la ecuación (4.2-2) como definición de (j. Para justificar esta
definición hemos ~e probar que es independiente de la elección de la repre-
sentación de ex. en la forma (4.2-1). Si esto ocurre, entonces claramente será un
homomorfismo, y se verificará la relación de conmutatividad deseada.
Para probar que (j es independiente de la representación de ex. en la forma
(4.2-1), es suficiente probar el siguiente lema:

Lema 2.4 Sean ~i E n(U,,), i = 1, ... , q tales que


if;A.(fh) . if;A,({32) ..... h,({3Q) = 1.
Entonces
118 Teorema de Seifert y Van Kampen

DEMOSTRACIÓN: Elijamos caminos cerrados

i - 1
fi: [ -q-'

que representen a cada ~i, i = 1, , .. , q. Entonces el producto

está representado por el camino cerrado f : [0,1] -. X definido por

f
i - 1
I [ -q-'q
iJ =fi, ~=l,2, ... ,q.

Por hipótesis f es equivalente al camino constante. Por tanto, existe una apli-
cación continua
F:IXI-.X
tal que, para todo s, t E 1

F(s, O) = fes),
F(s, 1) = F(O, t) = F(l, t) = xo.
Designemos por E el número de Lebesgue del recubrimiento abierto {F-l(U)J:
A E A} del espacio métrico compacto 1 X 1 (dotamos a 1 X 1 de la métrica in-
ducida como subconjunto del plano euclídeo). Subdividimos el cuadrado 1 X 1
en pequeños rectángulos de diámetro menor que E, como se indica a continua-
ción. Elegimos números
So = 0, SI, S2, . . . , Sm = 1,
to =0,
que verifiquen las tres condiciones siguientes: (a) So < SI < ... < Sm y
t o < tI < ... < t n . (b) Las fracciones l/q, 2/q, ... , q-l/ q están incluidas entre
los números SI' S2' ... , Sm. (c) Si subdividimos el cuadrado 1 X 1 en rectángulos
por las líneas horizontales y verticales

S = Si, i=O,l, ... ,m,


j = 0,1, ... , n,

la longitud de la diagonal de cada rectángulo es menor que E. Evidentemente,


una tal subdivisión es siempre posible.
Antes de seguir más adelante en la demostración, debemos introducir una
Enunciado y demostración del teorema de Seifert y Van Kampen 119

notación conveniente para los vértices, aristas y rectángulos de esta subdi-


visión:

Vértices:
o~ i ~ m, o ~ j.~ n.

Subintervalos de 1 = [0, 1]:

Ji = [Si-1, Si], 1 ~ i ~ m,
K j = [tj-l, ti], 1 ~ j ~ n.
Rectángulos:
Rij = Ji X Kj¡ 1 ~ i ~ m, 1 ~ j ~ n.
Aristas horizontales:

1 ~ i ~ m, o~ j ~ n.
Aristas verticales:
o~ i ~ m, 1 ~ j ~ n.
En la figura 4.1 indicamos cómo hemos designado un rectángulo genérico de
esta subdivisión, con sus vértices y aristas. Necesitaremos aún la siguiente
notación para ciertos caminos:

Aij(s) = F(s, tj),


BiiCt) = F(si, t),
Con un ligero abuso de notación, podemos poner

Bij = F I bij.
Para cada rectángulo R ij , elegimos un conjunto abierto UlI(i,i) tal que

La condición (c) impuesta a las subdivisiones nos asegura que siempre es po-
sible una tal elección. Cada vértice Vij es un vértice de 1, 2, ó 4 de los rectán-
gulos Rkl; designemos por U¡J(i,j) la intersección de los correspondientes abier-
tos UX(k,I). Entonces U~(i,j) es un conjunto abierto del recubrimiento dado, y

Elij amos un camino


(jij : I -> U¡J(i,j)
120 Teorema de Seifert y Van Kampen

FIGURA. 4.1
Notación empleada en la demostración del lema 2.4.

con origen X o y extremo F(Vij); si F(Vij) = x o' entonces tomamos gij como el
camino constante.
Hemos introducido más notación de la necesaria, por lo cual intercalamos
ahora el siguiente sublema.

Sublema Sean V A Y V p. dos conjuntos de un recubrimiento abierto de X, y

h(O) = h(l) = Xc,

un camino cerrado. Designemos por ex. E n(VA, x o) y ~ E n(Vp., x o) la clase de


equivalencia del lazo h en los dos distintos grupos. Entonces, p:>..(ex.) = p.l''(~).

DEMOSTRACIÓN DEL SUBLEMA: Por hipótesis, el conjunto V = VA n Vp. tam-


p

bién pertenece al recubrimiento, y h representa un elemento y E n(V v, x o)·


Entonces, claramente

a = ~v¡'.(-Y),

(3 = ~v¡.¡{'Y).
Enunciado y demostración del teorema de y Van Kampen 121

Por lo tanto

C.Q.D.

Este sub lema nos permite adoptar una notación menos formal sin temor de
ambigüedad. Podemos designar al elemento p).,(a) = p[l.(~) E H simplemente
por No necesitamos preocuparnos sobre si hemos tomado la clase de equi-
valencia de h en el grupo 16 (U).,), o en el 16 (U[I.).
Con este convenio, sean

OLij = p[(gi-l.iAi¡) (gij)-l],


{3ij = p[ (gi,j-lB;¡) (gi¡)-lj.

[donde (gij)-l denota el camino definido por t -> gij (1- t)]. Obsérvese que
tanto aij como ~ij son ambos elementos bien definidos de H.
Afirmamos ahora que, en correspondencia a cada rectángulo Rij, existe una
relación en el grupo de la siguiente forma

(4.2-3)
PaTa probar esto observemos, en primer lugar, que entre los caminos (no ce-
rrados) de U'A(i,j) tenemos la siguiente equivalencia:

Esta equivalencia resulta de aplicar el lema n.8.1 y el ejercicio n.3.3 a la apli-


cación F I Rij : Rij -> Ul\(i,j). Por tanto tenemos, entre caminos cerrados de U'A(i,j),
l.a siguiente equivalencia:

gi-l,j-1Ai,i-l (Yi,i-l)-lgi,i_lBi/Yi¡)-l

,....., Yi-l,i_lBi_l,¡({Ji_l,¡)-lgi_l,jAi¡({Ji¡)-l. (4.2-4)

Tomando ahora cla~es en 16 (Uh(i,))) en ambos miembros, y aplicando el homo-


morfismo Pl\(i,¡), obtenemos la ecuación (4.2-3). [NOTA: Puesto que la multipli-
cación de caminos no es asociativa, para ser estrictamente correctos, debería-
mos poner paréntesis en (4.2.-4). Sin embargo, los paréntesis puede colocarse
de cualquier modo.]
La próxima relación que necesitamos es

m q

II OLiO = II P'Ak({3k), ( 4.2-5)


i=1 k=l

que es una consecuencia de las definiciones y construcciones dadas, junto con


122 Teorema de Seifert y Van Kampen

(b), ya que los puntos l/q, 2/q, ... , q -l/q están entonces incluidos en el con-
junto {Si: O < i < m}. Finalmente tenemos las relaciones

ain = 1, 1 ~ i;;:; m, (4.2-6)

(30; = (3m; = 1, 1 ;;:; j ;;:; n. (4.2-7)

Estas relaciones resultan de

F(s, 1) F(O, t) F(l, t) = Xo

para todo S, t E:: 1.


En virtud de la relación (4.2-5) tenemos que probar
m
TI aiO = 1. (4.2-8)
i=l
Para ello utilizaremos las relaciones (4.2-3), (4.2-6) y (4.2-7). Demostremos pri-
mero que, para todo entero j, 1 ~ j ~ n
m m
TI ai,j-l = TI ai,; (4.2-9)
i=l i=l

En efecto, tenemos

por (4.2-7)
por (4.2-3)

por (4.2-3)

= (30;al,ja 2,j ... am-l,jam,j por (4.2-3)

por (4.2-7)
En total hemos aplicado (4.2-3) m veces. Si ahora aplicamos (4.2-9) sucesiva-
mente para j = 1, 2, ... , n, obtenemos
m m
TI aiO TI ain.
i=l i= 1
Pero, en virtud de (4.2-6)
m
TI ain = 1.
i=l

Esto completa la demostración de (4.2-8), y por tanto del lema 2.4. C.Q.D.
Primera aplicación del teorema 2.1

3 Primera teorema
Supongamos, como en el teorema 2.1, que X es la unión de dos abiertos U y
y que U, V y U n V son todos arco-conexos. Demos a epi y t[;i el significado que
les hemos asignado en la sección 2.

Teorema Si U n V es simplemente conexo, entonces r¡; es el pro-


ducto libre de los grupos r¡;(U) y r¡;(V) respecto a los homomorfismos t~,: r¡;(U)-+
r¡;(X) y t[;2:r¡;(V)-+r¡;(X).

DEMOSTRACIÓN: Es un corolario directo del teorema 2.1. Si r¡; (U n V) = {l},


entonces el diagrama

es conmutativo, cualesquiera que sean P, y P2; por tanto, estos homomorfismos


son completamente arbitrarios, mientras que P3 está unívocamente determinado.
Análogamente, el diagrama

es conmutativo, cualquiera que sea (J; su conmutatividad no impone ninguna


condición a (J. Las otras dos condiciones de (J en el teorema 2.1, son exactamente
las que resultan de la definición de producto libre de dos grupos. C.Q.D.
Damos ahora algunos ejemplos en los que se aplica este teorema. Estos ejem-
plos serán utilizados más tarde para estudiar, a SU vez, otros ejemplos.

Ejemplos
3.1 Sea X un espacio tal que X = A U B, A n B = {xo}, y A y B sean cada uno de
ellos homeomorfos a una circunferencia S' (véase figura 4.2). X puede representarse como
una curva en forma de «8».
Si A Y B fueran abiertos, podríamos aplicar el teorema 3.1 con U = A Y V = B, para
determinar la estructura de 1t(X). Desgraciadamente A y B no son abiertos.
Teorema de Seifert y Van Kampen

Sin embargo, haremos una ligera modificación. Elijamos puntos a E A y b E B tales


que a ~ X o y b ~ Xo' Sean U = X -- ¡b 1 y V = X -- ¡al, Cada Uno de ellos es homeomorfo
a una circunferencia con dos «antenas». Entonces es claro que A y B son retractos de
deformación de U y V respectivamente, y que U (\ V = X -- ¡a, b 1 es contráctil, y por
lo tanto simplemente conexo. Así resulta que 1I:(X) es el producto libre de los grupos
1I:(U) y 1I:(V), o, en forma equivalente el producto libre de 1I:(A) y 1I:(B) [ya que '!tCA) =
1I:CU) y 1I:(B) = 1I:CVn Puesto que A y B son círculos, 1I:CA) y 1I:(B) son grupos cíclicos in-
finitos. Por tanto, 1I:CX) es el producto libre de dos grupos cíclicos infinitos; en virtud

a b

FIGURA 4,2
Ejemplo 3.1, una curva en forma de «s».

de la propOSIClon III.5.2, 1I:CX) es un grupo Libre con dos generadores. Podemos tomar
como generadores clases de caminos cerrados IX y ~, con base en el punto x" que recorran
exactamente una vez A y B respectivamente.

Xo

--~------~~------~~~--------------~~X

FIGURA 4,3
Ejemplo 3.2, Un disco con dos agujeros.

3.2 Sea E' el disco unidad cerrado del plano, a y b dos puntos distintos interiores a
E', e Y = E' ~ la, b l. Se ve fácilmente que podemos encontrar un subconjunto X Y, e
Primera del teorema 2.1

tal que X sea la unión de dos CÍrculos con un punto común, como en el ejemplo 3.1, y
que además X sea un retracto de deformación de Y (véase figura 4.3). Por lo tanto,
n(Y) = n(X), es decir, n(Y) es un grupo libre con dos generadores. Podemos tomar como
generadores clases de caminos a y ~, con base en el punto x" que den la vuelta una vez
a los «agujeros» a y b.
Existe una verificación física experimental de este resultado, sustentada por la intui-
ción geométrica. Tomemos una chapa de madera, o de algún otro material fuerte y ligero,
que tenga la forma de un disco circular, y fijemos dos clavijas verticales en los puntos
a y b, separadas unos cuantos centímetros. Un poco más lejos, en un punto x, de la ma-
dera, clavemos con tina chincheta los dos extremos de un trozo de cuerda. Todo elemen-
to ~ 1 del grupo fundamental de Y puede expresarse unívocamente como una «palabra
reducida» en a Y ~; para cada tal palabra reducida podemos escoger un camino en Y
que la represente, y entonces extender la cuerda a lo largo de este camino. Podemos
entonces comprobar experimentalmente si este camino es equivalente o no al camino
constante, moviendo la cuerda sobre la madera. Desde luego no está permitido levantar
la cuerda por encima de las clavijas.
3.3 Se puede aplicar el mismo razonamiento si Y es un disco abierto menos dos pun-
tos, o todo el plano menos dos puntos, o una esfera !henos tres puntos. Se puede aplicar
también si, en lugar de quitar puntos aislados de un disco, quitamos pequeños discos circu-
lares, tanto abiertos como cerrados.

FIGURA 4.4
Ejemplo 3.4 para el caso n = 4.

3.4 Sea X la unión de n circunferencias, n > 2 con un solo punto común; es decir,

donde cada A, es homeomorfo a S', y si i ~ j, Ai n A¡ = x,. El espacio X puede dibujarse


como una «flor de n pétalos» en el plano. (Véase figura 4.4 para el caso n = 4.> Probare-
mos por inducción respecto de n que n(X) es un grupo libre de n generadores, a" C(" ... , an,
donde cada ai está representado por un camino que recorre una vez el círculo A,. Hemos
probado ya este resultado para n = 2. Para efectuar la inducción apliquemos el teore-
ma 3.1 de la siguiente manera. Elijamos un punto ai E Ai distinto de X,. Pongamos

Entonces U Y V son conjuntos abiertos, A,V .. , V An_. es un retracto de deformación de


U, An un retracto de deformación de V, y U n V es contráctil. Así pues, el teorema 3.1
126 Teorema de Seifert y Van Kampen

nos permite afirmar que TI (X, x,,) es el producto libre de TI(U) y TI(V), o lo que es equiva-
lente, de TI(A,U ... U A n _,) y TI(A n ). Podemos ahora aplicar la proposición III.5.2 para
completar la demostración de este proceso inductivo.
3.5 Podemos utilizar este resultado que acabamos de probar, para el siguiente ejem-
plo: Sea Y el espacio obtenido al suprimir n puntos de un disco (abierto o cerrado), o
del plano entero. Por un razonamiento análogo al usado en el ejemplo 3.2, resulta ·que
TI(Y) es un grupo libre de n generadores (J." (J." ••• , (J.n. Dicho con imprecisión, pero de
forma expresiva, (J.i está representado por un camino cerrado que da una vuelta al i-ésimo
agujero.
Dejamos al lector el estudio de un modelo físico que nos muestre que TI(Y) es un
grupo libre de n generadores, tal como hemos hecho en el ejemplo 3.2.

Estos ejemplos ilustran un punto importante: para aplicar efectivamente el


teorema de Seifert-Van Kampen, se necesita, por lo general, utilizar propieda-
des de los retractos de deformación. Como referencia para futuras aplic'aciones
damos ahora una formalización de la idea que hemos utilizado en estos ejem-
plos. Sea {V A : A E A} un recubrimiento abierto de un espacio X que verifi-
que las hipótesis del teorema 2.2. Supongamos que {A A : A E A} es una fami-
lia de subconjuntos de X que verifique las siguientes condiciones:

(a) X o E AA, para todo A E A.


(b) Para cada A E A, A A e VA' y la inclusión induce un isomorfismo
1t(AA, x o ) = 1t(VA, x o )'
(c) Si VA e VIJ., entonces AA e Aw

Designemos por Ij.¡\: 1t(AA) -Jo 1t(X) y ep'AIJ.:1t(AA)-Jo1t(AIJ.) los homomorfismos


inducidos por las inclusiones.

Lema 3.2 Con las hipótesis anteriores, el teorema 2.2 sigue siendo cierto,
si, para cada A, reemplazamos 1t (VA) por 1t (AA) y Ij.¡ A por lj.¡'A y, para cada par
(A,¡...t) tal que VA e VIJ., reemplazamos epAIJ. por ep'AIJ.

DEMOSTRACIÓN: La demostración es obvia.

En la práctica, el caso que se da con más frecuencia, es cuando cada AA, es un


subconjunto cerrado de X que es un retracto de deformación de VA'
Dejamos al lector el trabajo de establecer explícitamente los casos especia-
les del lema 3.2 que corresponden a los teoremas 2.1 y 3.1.

Ejercicios
3.1 Probar la siguiente generalización del teorema 3.1. Sea {W) U {Vi: i EIj un re-
cubrimiento de X por conjuntos abiertos arco-conexos, que verifique las siguientes pro-
piedades: (a) W es un subconjunto propio de Vi, para todo i E 1. (b) Para todo par de
índices distintos i, jE l, Vi (\ V¡ = W. (c) W es simplemente conexo. (d) x" E W. Aplican-
do el teorema 2.2 probar que TI(X, x") es el producto libre de los grupos 7C(Vi, x") [res-
pecto los homomorfismo s Ij.¡i : 7C(Vi) .....,. 1t(X) incluidos por las inclusiones].
3.2 Sea
x= UA i ¡
iEI
0e!<ur,tuu aplicación del teorema 2.1

donde cada A, es homeomorfo a S', tal que. para todo par de índices distintos i, j E l,
A, (\ A¡ = {x,,}, y la topología de X verifique el axioma de separación de Hausdorff y la
siguiente condición: un subconjunto B de X es cerrado (abierto) si y sólo si, para todo
i E l, B (\ A, es un subconjunto cerrado (abierto) de A,. Para cada índice i E J, sea a,
un generador del grupo cíclico infinito 11:(A" x"l. Utilizar el ejercicio 3.1 para probar que
11:(X, x"l es un grupo libre sobre el conjunto (01.; : i E 1 l.
3.3 Dar un ejemplo de un espacio compacto de Hausdorff

x=u1 i=
donde cada A, sea homeomorfo a S', A, (\ A¡ = {Xo 1 para i ~ j, y X no verifique la con-
dición del ejercicio anterior. (SUGERENCIA: Existe un subconjunto del plano euclídeo que
tiene las propiedades deseadas,) ¿Es TI: (X, x"l un grupo libre sobre el conjunto (OI.i 1, como
en el ejercicio 3.2?
3.4 Sea Y el complementario del siguiente subconjunto del plano R':
¡
(x, O) E R' : :r es un entero ¡.
Probar que Tl:CYl es un grupo libre sobre un conjunto numerable de generadores.
3.5 Sea X un espacio de Hausdorff tal que X = A U B, donde A y B son cada uno
de ellos homeomorfos a un toro, y A (\ B = (xo l. Estudiar la estructura de 11: (X, x"l.
3.6 Sean M, y M, n-variedades conexas disjuntas. Probar que el siguiente método para
't:onstruir la suma conexa M, ~ M, es equivalente a la definición dada en la sección 1.4,
para el caso n = 2. Elegimos puntos m, E M" Y entornos abiertos U, de mi tales que exis-
tan homeomorfismos hi de U i sobre Rn con h,(m,) = O, i = 1,2. Definimos M, ~ M, como el
espacio cociente de (M, - (m¡)l U (M, - ( m2)l obtenido identificando puntos XI E U I - ( m¡)
y x, E U, - (mzl si y sólo si
.) _ h 2 (xz)
(
h IXI -
Ih z(X2) 1
2
3.7 Si M, y M, son n-variedades conexas, n > 2, probar que 11:(M, # M,l es el pro-
ducto libre de TI:(M,) y TI:(M,l.

4 Segunda aplicación teorema 2.1


Pongámonos de nuevo en la situación del teorema 2.1: U, V y U nV son sub-
conjuntos de X abiertos y arco-conexos, X = U U V y X o E U n v.

Teorema Supongamos que V es simplemente conexo. Entonces


\)¡l : 'Ji: (U) ---> es un epimorfismo, y su núcleo es el menor subgrupo normal
'Ji: (X)
de 'Ji: (U) que contiene la imagen q¡J'Ji: (U V)]. n
Obsérvese que este teorema determina completamente la estructura de 'Ji: (X):
es isomorfo al grupo cociente de 'Ji: (U) módulo el subgrupo normal mencionado.

DEMOSTRACIÓN: Consideremos el siguiente diagrama conmutativo:


128 Teorema de Selfert y Van Kampen

Puesto que n = {1}, ~:¡ es un homomorfismo trivial y la imagen de Cj), está


contenida en el núcleo de ~,. En consecuencia, es claro que ~, es un epimor-
fismo; lo que resulta del lema 2.3, o bien puede probarse directamente a partir
del teorema 2.1.
Así pues, lo único que queda por probar es que el núcleo de ~, es el mínimo
sub grupo normal de n (U) que contiene la imagen de Cj)1 (en principio, podría
pensarse que era· ím subgrupo normal mayor que contiene la imagen de Cj),).
Para ello pongamos H = n(U)/N, donde N es el menor subgrupo normal de
n (U) que contiene la imagen de Cj)1' y sea P,: n (U) --+ H la proyecc~ón
natural de n (U) sobre su grupo cociente. Sean P2: n (V) --+ H Y p,: n (U n V) --+ H
homomorfismos triviales. Entonces se verifican las hipótesis del teorema 2.1.
Por tanto, existe un homomorfismo CJ : n(X) --+ H que hace conmutativo el si-
guiente diagrama

1r(X)

1r(U) Yj. ".

~H
De esto resulta
núcleo ~, e núcleo P, = N.
y como sabemos que
N e núcleo ~I'
podemos concluir que
núcleo ~, = N.
C.Q.D.

En la prOXlma sección combinaremos este teorema con nuestros resultados


precedentes, para determinar la estructura de los grupos fundamentales de las
distintas 2-variedades conexas compactas.

Ejercicio
4.1 Con las hipótesis y notación del teorema 2.1, probar las siguientes proposiciones:
(a) Si Cjl, es un isomorfismo, entonces también lo es \ji,.
(b) Si Cjll Y Cjl, son ambos epimorfismos, entonces \ji, es también un epimorfismo, y su
núcleo es el menor sub grupo normal de 11: (U n V) que contiene el núcleo de Cjl' y
el núcleo de Cjl,.
n
(c) Si 11: (U V) es un grupo cíclico generado por (l., entonces 11: (K) es isomorfo al
grupo cociente del producto libre de 11:(U) y 11: (V) por el menor sub grupo normal
qu!= contiene a (Cjl,(I.) (Cjl,a)-'.
(d) 11:(K) es isomorfo al grupo cociente del producto libre 11:(U) * 11:(V) por el menor
sub grupo normal que contenga a {( )( )-1 . (U V) 1
cp,a CP2a .a E 'ir n .
(e) Supongamos que nos han dado presentaciones de los grupos 11:(U) y 11: (V), y tam-
bién un conjunto de generadores de 11:( U n Vl. Dar un procedimiento para obtener
una presentación de 11: (K) con estos datos, supuestos conocidos los homomorfismos
Estructura del grupo de una superficie compacta 129

q¡, y q¡,. Probar que si 1I:(U) y 1I:(V) tienen presentaciones finitas, y 1\:(U (\ V) es
finitamente generado, entonces 1I:(X) admite una presentación finita.

Mediante unos ejemplos, mostraremos cómo podemos aplicar el teorema 4.1


para determinar la estructura del grupo fundamental de las distintas 2-varie~
dades conexas compactas.

5.1 El toro, T. Puesto que T = S' X S', por el teorema n.7.! sabemos que

es el producto de dos grupos cíclicos infinitos, es decir, un grupo abeliano libre de dos
generadores. Sin embargo, vamos a obtener este mismo resultado a partir del teorema 4.1.
Este caso sencillo nos servirá de introducción para el resto de los ejemplos.
Representemos el toro como el espacío obtenido al identificar los lados opuestos de
un cuadrado, tal como muestra la figura 4.5. Los lados a y b se convierten, por la

xo b xo

a a

xo xo

FIGURA 4.5
Determinación del grupo fundamental de un toro.

identificación, en circunferencias que se cortan en el punto X,. Sea y el centro del cua-
drado,. y U = T - {y j. Sea V la imagen del interior del cuadrado por la identificación.
Entonces, U y V son subconjuntos abiertos, U, V y U (\ V son arco-conexos y V es sim-
plemente conexo (Ves homeomorfo a un disco abierto). Así, podemos aplicar el teore-
ma 4.1 para demostrar que
130 Teorema de Seifert y Van Kampen

es un epimorfismo, y su núcleo es el menor sub grupo normal que contiene la imagen


del homomorfismo

SOl : Un
Puesto que el borde de un cuadrado es un retracto de deformación del cuadrado menos
un punto, resulta que la unión de los círculos a y b es un retracto de deformación de U.
Por tanto, J1:(U, x,) es un grupo libre de dos generadores. Para ser más precisos, 1t(U, x o)
es un grupo libre de dos generadoresot y ~, donde ot y ~ están representados por los
círculos a y b respectivamente. Así, 1t(U, x,) es un grupo libre de dos generadores

donde 15 es la clase de equivalencia de un camino d de X o a x, (véase figura 4.5). Es tam-


bién claro que U n V es del mismo tipo de homotopía que una circunferencia. Por tanto,
1t(U n V, x,) es un grupo cíclico infinito, generado por la clase de equivalencia y de un
camino cerrado e que dé una vuelta alrededor del punto y. A partir de la figura 4.5,
resulta que

Por consiguiente, 1t(T, x,) es isomorfo al grupo libre de generadores ot' y W módulo el
subgrupo normal generado por el elemento ot'Wa:-'~L'. Cambiando el punto base x"
vemos que 1t(T, x o) es isomorfo al grupo libre de generadores ot y ~. módulo el subgrupo
normal generado por a~ot-'~-'.
Esto significa exactamente que tenemos una representación del grupo 1t(T) (véase sec-
ción III.6). En este caso podemos determinar fácilmente la estructura de 1t(T) a partir
de esta presentación. Por una parte, los generadores a y ~ de 1t(T) conmutan, y en con-
secuencia 1t(T) es un grupo conmutativo, por lo que el menor subgrupo normal del grupo
libre generado por a Y ~ que contiene aa.~a-'~-" contiene al sub grupo conmutador. Por
otra parte es obvio que este subgrupo normal está contenido en el conmutador. Por tanto,
los dos sub grupos coinciden. Así pues, en virtud de la proposición lH.5.3, 1t(Tl es un
grupo abe liana libre de generadores a. y ~,.

xo

FIGURA 4.6
Determinación del grupo fundamental de un plano proyectivo.
Estructura del grupo fundamental de superficie compacta 131

El plano proyectivo real, P,. Vamos a aplicar el teorema 4.1 para demostrar que
11:(P,)es un grupo cíclico de orden 2. Consideremos P, como el espacio obtenido al iden-
tificar los lados opuestos de un polígono de dos lados, tal como muestra la figura 4.6.
La arista a se convierte, por la identificación, en una circunferencia. Sea y el centro del
polígono,
u = P,-{y},
V = imagen del interior del polígono por la identificación.
Entonces se verifiCan todas las condiciones para poder aplicar el teorema 4.1. En este
caso la circunferencia a es un retracto de deformación de U; por tanto, 11: (U, x,) es un
grupo cíclico infinito, generado por un elemento a representado por el camino cerrado a.
Por tanto, 11:\ U, x,) es un grupo cíclico infinito, generado por a' = 0-'11.0, donde o tiene
el mismo significado que en el éjemplo 5.1. Finalmente 11:(U n V, x,l es un grupo cíclico
infinito generado por la clase y, representada por un camino cerrado c que dé una vuelta
al punto y. Es claro que

Por lo tanto, 11:(P" x,) es el cociente de un grupo cíclico infinito, generado por a' módulo
el sub grupo generado por a"; o lo que es equivalente, 1t(P" x,) es el cociente de un
grupo cíclico infinito generado por a' módulo el subgrupo generado por a'. Así pues,
TI:(P,) es un grupo cíclico de orden 2.
5.3 La suma, conexa de n toros. En este caso el método es completamente análogo al
de los dos ejemplos precedentes, pero el resultado final es nuevo y más complicado. Po-
demos considerar a la suma M de n toros como un polígono de 4n lados con las aristas.
identificadas a pares, tal como muestra la figura 4.7. Las aristas a" b" a" b" ... , an, b n se
convierten, por la identificación, en círculos de M, y dos cualesquiera de estos círculos
sólo se cortan en el punto base x,. Como antes, pongamos U = M - ( y 1, complementario
del centro del polígono, y V = imagen del interior del polígono por la identificación; V es
un disco abierto en M. La unión de los 2n círculos a" b" ... , an, bn es un retracto de defor-
mación de U; por tanto,1i: (U, x,) es un grupo libre de 2n generadores (/;" ~" {M, ~2' • • • , an, ~n,
donde a, está representado por el círculo a, y ~i por el círculo bi. Al igual que en el caso
anterior, 1t(U (\ V, x,) es un grupo cíclico infinito, generado por la clase y del círculo c, y
n
\1'1(1') = rr
i=1
la~, ¡J~],

donde Ia~, ¡J~l indica el conmutador a~¡J~a:-l¡J~-l; y

Resulta, pues, que 1t(M, x,) es el cociente del grupo libre de generadores 0(." ~" ••• , an, ~n,
módulo el sub grupo normal generado por el elemento

n
rr [ai, ¡Ji];
;=1

es decir, 11: (M, x,) admite una presentación formada por el conjunto de generadores
{(/;" ~" ... , ,O¡;n, ~n} y la única relación

n
rr laí, ¡Ji].
;=1
132 Teorema de Seifert y Van Kampen

FIGURA 4.7
Determinación del grupo fundamental de una superficie orientable de género n.

FIGURA 4.8
Determinación del grupo fundamental de una superficie no orientable de gé-
nero n (primer método),

En el caso n > 1 no existe ninguna descripción intrínseca sencilla de este grupo. Sin em-
bargo, se ve fácilmente que, si «abelizamos» 1C(M, x,J (o sea, si hacemos su cociente módulo
el sub grupo conmutador), obtenemos un grupo abeliano libre de 2n generadores, como
Estructura del grupo de una compacta 133

consecuencia de que la única relación existente está contenida en el sub grupo conmu·
tador del grupo libre de generadores IX" ~" " " IX" ~n, Resulta de esto que si m rf n, la
suma conexa de m toros y la suma conexa de n toros tienen grupos fundamentales no
isomorfos, Por tanto no son del mismo tipo de homotopía. Este resultado es más fuerte
que el probado en el Capítulo r, donde demostramos que estos espacios no eran homeo-
morfos (en el supuesto de que la característica de Euler era un invariante topológico).
5.4 La suma conexa de n pLanos proyectivos. La suma conexa M de n planos proyec-
tivos puede obtenerse al identificar a pares los lados de un polígono de 2n lados, tal como
muestra la figura 4.8. Siguiendo exactamente el mismo proceso que en el caso anterior,
obtenemos que el grupo fundamental lt(M, x,) 'admite una presentación formada por el
conjunto de generadores

donde Cti está representado por el círculo ai, y una relación

De nuevo, para n > 1, este grupo no admite una descripción intrínseca sencilla. Si lo
abelizamos obtenemos un grupo abeliano que tiene también una presentación formada
por n generadores y una relación. El lector familiarizado con la teoría de grupos abelia-
nos finitamente generados puede determinar fácilmente el rango y los coeficientes de tor-
sión de este grupo, reduciendo a forma canónica una cierta matriz a coeficientes enteros.
Nosotros vamos a obtenerlos por un procedimiento geométrico.
Aplicando el teorema 1.7.2, vemos que una superficie no orientable M de género n,
admite una de las dos siguientes representaciones:

(al Si n es impar, M es homeomorfa a la suma conexa de una superficie orientable de


género %(n-1) y un plano proyectivo.
(b) Si n es par, M es homeomorfa a la suma conexa de una superficie orientable de
género %(n - 2) Y una Botella. de Klein.

Esto nos lleva a una representación de M como el espacio obtenido identificando las
aristas de un polígono de 2n lados como muestra la figura 4.9 (a) y (b). En el caso (a)
vemos que 1t(M, x o) admite una presentación con generadores

y una relación

mientras que en el caso (b) existe una presentación de lt(M, x,) con generadores

{al, {3I, ... , ak, (3k, ak+l, ~ l

y la relación

Mediante esta presentación, podemos determinar fácilmente la estructura del grupo abe
lizado
1r(M)
134 Teorema de Seifert y Van Kampen

Ól

(h)

FIGURA 4.9
Determinación del grupo fundamental de un'a superficie no orientable de gé-
nero n (segundo método), (a) n impar, k = \12 (n-l). (b) n par, k = \12 (n-2).
Estructura del grupo fundamental de una superficie compacta 135

En el caso (a) es el producto directo de un grupo abeliano libre de 2k generadores


{O(" ~" "', O(k, ~k} Y un grupo cíclico de orden 2 (generado por E); es decir, se trata
de un grupo abeliano de rango 2k = n - 1 y con un coeficiente de torsión de orden 2, En
el caso (b) es el producto directo de un grupo abeliano libre de 2k + 1 generadores
{O(" (31)''' Olk, (3k,. 0I:k+l'} Y un grupo cíclico de orden 2 (generado por E); es decir, se trata
de un grupo abelíano de rango 2k + 1 = n -1 y con un coeficente de torsión de orden 2,

Podemos resumir estos resultados sobre los grupos fundamentales abeliza-


dos, de la siguiente manera:

5.1
Si M es la suma conexa de n toros, entonces el grupo fun-
damental abelizado 1t(M)/[ 1t(M), 1t(M)] es un grupo abeliano libre de rango 2n,
Si M es la suma conexa de n planos proyectivos, entonces el grupo fundamental
abelizado es de rango n -1 y tiene un coeficiente de torsión, que es de orden 2,

Este resultado nos muestra que una superficie conexa, compacta y orienta-
ble no es nunca del mismo tipo de homotopía que una superficie conexa, com-
pacta y no orientable, porque el grupo fundamental abelizado de una superfi-
cie no orientable contiene siempre un elemento de orden 2, mientras que en el
caso orientable todo elemento es de orden infinito, Se sigue también, que, si
m ~ n, entonces la suma conexa de m planos proyectivos y la de n planos
proyectivos no son nunca del mismo tipo de homotopía,
Estos resultados representan un ligero progreso sobre los del Capítulo l,
obtenidos usando la característica de EuleL

Ejercicios
5,1 Utilizando los resultados de las secciones LI0-L12, probar que el grupo fundamen-
tal de una superficie con borde, conexa y compacta, es un grupo libre, Expresar el rango
del grupo fundamental en función de la característica de Euler y del número de compo-
nentes del borde, tanto en el caso orü~ntable como en el no orientable,
5.2 Obtener geométricamente las dos presentaciones del grupo fundamental de la
Botella de Klein mencionados como ejemplo en la sección IIL6,
5.3 Considérese la presentación del grupo fundamental de la Botella de Klein con dos
generadores, a y b, Y una relación baba-', Probar que el subgrupo generado por b es un
sub grupo normal, y que el grupo cociente es cíclico infinito, Probar también que el sub-
grupo generado por a es cíclico infinito,
5.4 El hecho de que la suma conexa de tres planos proyectivos sea homeomorfa a la
suma conexa de un toro y un plano proyectivo, da lugar a dos presentaciones distintas
del grupo fundamental (como en el problema 5,2), Probar algebraicamente que estas pre-
sentaciones representan grupos isomorfos,
5.5 Construir, para cada entero n > 2, un espacio cuyo grupo fundamental sea cíclico
de orden n,
5.6 Probar que el grupo fundamental de una superficie compacta no orientable de
género n. admite una presentación formada por n generadores {x" " ' , IXn y una relación
D:1D:2 " , D: n D:I D::;-1 " , D:;;-~lD:n (véase ejercicio 1,8010),
1

5.7 Probar que el grupo fundamental de una superficie compacta orientable de gé-
nero n. admite una presentación con 2n generadores IX" IX" " , ,a,n Y una relación
1
D:1D:2 ' , , D:2 n D:l D::;-1 , , , D::;-; (véase ejercicio 1,8011),
136 Teorema de Seifert y Van Kampen

Un nudo es, por definición, una curva cerrada simple en el 3-espacio euclídeo.
Es una abstracción matemática de nuestra idea intuitiva de un nudo hecho con
un trozo de cuerda; los dos extremos de la cuerda deben considerarse empal-
mados, de manera que el nudo no pueda deshacerse.
Es necesario definir cuándo dos nudos se consideran equivalentes O' no equi-
valentes. Sería muy deseable dar la definición de manera que corresponda a
la idea usual de que dos nudos iguales hechos en dos trozos distintos' de cuerda
son el mismo. De entre los varios caminos para hacer esto, la siguiente defini-
.ción es actualmente aceptada como la más conveniente (como resultado de mu-
chos años de experiencia).

Definición Dos nudos Kl y K 2 contenidos en R3 son equivalentes si existe


un homeomorfismo h: R3 -> R3 que conserva la orientación, tal que h(K 1 ) = K 2 •
Obviamente, si Kl y K 2 son equivalentes según esta definición, entonces h
aplica R3 - Kl homeomórficamente sobre R3 - K •. Por tanto R3 - Kl Y R3 - K 2
tienen grupos fundamentales isomorfos. Así, dados dos nudos Kl y K 2 de R 3 , si
probamos que los grupos n(R3 - K 1 ) Y n(R3 - K 2 ) no Son isomorfos, entonces
los nudos Kl y K 2 no son equivalentes. Éste es el método más común de dis-
tinguir dos nudos. El grupo fundamental n(R 3 - K) se llama el grupo del
nudo K.
Mostraremos cómo se puede aplicar el teorema de Seifert-Van Kampen para
determinar una presentación del grupo de ciertos nudos, y entonces discutir el
problema de probar que estos grupos no son isomorfos.
En ciertos casos será conveniente considerar los nudos como sumergidos en
la 3-esfera S3,

más que en R3. Hay entonces una pequeña diferencia, porque S3 es homeomorfo,
a la compactificación de Alexandroff de R3 (compa,ctificación por un punto),
como puede probarse por proyección estereográfica (véase Newmann, M. H. A.
Elements of the Topology of PIane Sets of Points. Cambridge: The University
Press, 1951, pp. 64-65).

Ejercicio
6.1 Si K es un nudo en R', y consideramos S' como la compactificación de Alexan-
droff de R', probar que los grupos fundamentales 1t(R' - K) Y 1t(S3 - K) son isomorfos .
. (INDICACIÓN: Aplicar el teorema 4.1.)

Consideraremos una clase de nudos, llamados nudos tóricos, porque están


contenidos en un toro sumergido en R3 de la manera ordinaria (es decir, cuan-
do el toro se genera por la rotación de una circunferencia que gira alrededor
de una recta de su plano). Recordemos que un toro puede considerarse como el
la teoría de nudos 137

obtenido al identificar los lados opuestos del cuadrado unidad

{(x, y) E R2 : O ~ x ~ 1, O~ y ~ 1),
o también, como el espacio obtenido d partir del plano R2 al identificar los pun-
tos (x, y) y (x', y') si y sólo si x - x' e y - y' son ambos enteros. Designemos
por p : R2 -> T la identificación. Sea L una línea que pase por el origen de R2
con pendiente m/n, .donde 1 < m < n, y m y n son enteros primos entre sí. Se
ve fácilmente que la imagen
K = p(L)

es una curva cerrada simple sobre el toro T; que se enrolla en espiral m veces
sobre el toro y da n vueltas a
lo largo de él en el otro sentido. Si suponemos
ahora que T está sumergido en R3 de la manera ordinaria, entonces
K e T e R3,
y K es un nudo en R3, llamado nudo tórico de tipo (m, n). Centraremos nuestro
estudio sobre tales nudos.

FIGURA 4.111
Nudo tórico de tipo (2, 3).

Consideraremos también circunferencias sin nudos en R3, es decir, nudos


·que son equivalentes a una circunferencia ordinaria en un plano de R3.
Primeramente vamos a obtener una presentación del grupo de un nudo tó-
rico de tipo (m, n) y del grupo de un círculo sin nudos. El primer paso conl'iste
en obtener una cierta descomposición de la 3-esfera S3 en dos piezas, para
poder aplicar el teorema de Seifert-Van Kampen. Sean éstas

A {(Xl, X2, Xa, X4) E S3 : xi + x; ~ xi + x!l,


B {(Xl, X2, Xa, X4) E S3 : xi + x~ ~ xi + x!l.
138 Teorema de Seifert y Van ,.u,,,,,,,,,,
Es inmediato que A y B son subconjuntos cerrados de S", A U B = S3, y

Entonces se ve fácilmente .que A n B es un toro, pues es el producto cartesíanu


del círculo xi+ »
x~ = Yz (en el plano (Xl' x 2 y el círculo xi +
x! = Yz (en el
plano (X 3 , x 4 ».
Afirmamos ahora que tanto A como B son toros sólidos (es decir, homeo-
morfos al producto de un disco y una circunferencia). Vamos a'· demostrarlo
construyendo efectivamente un homeomorfismo. Sean

D = {(Xl, X2) E R2 : xi + x; ~ tI
SI = {(X3, X4) E R2 : xi + x¡ = tI
un disco cerrado y una circunferencia, cada uno de radio Yz Y2. Definimos una
aplicación
f: D X S1-7 A
por la fórmula

Esta función es obviamente continua. Dejamos al lector la verificación de que


es biyectiva y, por tanto, un homeomorfismo. Una demostración análoga sirve
para el conjunto B. Resulta entonces evidente que el toro A n B es el borde
común a los dos toros sólidos A y B.
Dejamos al lector la comprobación de que, en proyección estereográfica, el
toro A n B corresponde a un toro sumergido en R3 de manera natural.
Consideremos primero el grupo de un círculo sin nudos K en S3. Podemos
tomar como nuestra circunferencia sin nudos la «línea de centros» del toro
sólido A:

Entonces, K es la circunferencia unidad en el plano (x 3 , x 4 ). Claramente el


borde de A es un retracto de deformación de A - K; por tanto, B es un re-
tracto de deformación de S3 - K. También es claro que la línea de centros de B,

es un retracto de deformación de B. Por tanto, la línea de centros de B es un


retracto de deformación de S3 - K. En consecuencia, S3 - K es del mismo tipo
Aplicación a la teería de nudos 139

de homotopía que una circunferencia, y el grupo de K será un grupo cíclico


infinito. Hemos, pues, demostrado la

rl:'OpOSjlCl'On 6,1 El grupo de un círculo sin nudos en R3 es cíclico

Consideremos, un nudo tórico K de tipo en S3. Podemos con-


siderar K como un unto del toro A n B e S3. Sería cómodo aplicar el
teorema de Seifert-Van Kampen para determinar el grupo fundamental de
S3 - K utilizando la descomposición

- K) U

pues A - K, B - K y - K) n (B - son todos arco-conexos, pero desgra-


ciadamente A - K y B - K no son subconjuntos abiertos de S3 - K. El camino
para bordear esta dificultad es claro: ensanchamos ligeramente A y B hasta
obtener conjuntos abiertos del mismo tipo de homotopía que A y B.
Para ser precisos, elijamos un número ¡:: > O suficientemente pequeño para
que, si N es un entorno tubular de K de radio E, entonces S3 - N sea un re-
tracto de deformación de S3 - K. Evidentemente esto siempre se puede con-
seguir, supuesto que E sea suficientemente pequeño; el significado preciso de
la expresión ({suficientemente pequeño» depende de los enteros m y n. Sean
entonces U y V los YzE-entornos de A y B respectivamente. Tanto U como V
son homeomorfos al producto de un disco abierto y una circunferencia, y A y B
son retractos de deformación de U y V. Por tanto, U n V es un toro {(engor-
dadOll, es decir, homeomorfo al producto de A n B y el intervalo abierto
(- Yz¡::, Yz él Podemos ahora usar que
S3 - N = (U - N) U (V - N)

y aplicar el teorema de Seifert-Van Kampen para obtener una presentación


de 1c(S3 - N) = 1dS 3 - K).
En primer lugar, U - N Y V - N son ambos del mismo tipo de homotopía
que un círculo ;en efecto, las líneas de centros de A y B son retractos de defor-
mación de estos dos espacios. Por tanto sus grupos fundamentales son cíclicos
infinitos.
En segundo lugar, los espacios (U - N) n
(V - N) = (U V) - N y n
- K) n (B - K) = (A n B) - K son ambos del mismo tipo de homotopía.
En efecto, el conjunto (A - N) n (B - N) = (A n B) - N es un retracto de
deformación de cada uno de estos espacios. Podemos ver fácilmente que
n B) - K es un subconjunto del toro A n B homeomorfo al producto de
una circunferencia y un intervalo abierto. Es una cinta enrollada en espiral
sobre el toro, como un vendaje. Su grupo fundamental es cíclico infinito.
Finalmente, debemos determinar los homomorfismos
\01 : 7r(U n V - N) -+ 7r(U - N),
\02 : 7r(U n V - N) -+ 7r(V - N).
Teorema de Seifert y Van Kampen

los detalles al lector. Uno de estos homomorfismo s es de m y el


otro es de grado n. (Decimos que un homomorfismo de un grupo cíclico infinito
en otro es de grado m si la imagen de un generador del primer grupo es la
potencia m-ésima de un generador del segundo grupo.) Combinando estos resul-.
tados con el ejercicio 4.1 (c) obtenemos la siguiente .

Proposición 6.2 El grupo G de un nudo tórico de admite una


presentación con dos generadores, {(J.., ~}, y una relación, am~n.

Tenemos finalmente que probar que, para diferentes valores del par (m, n),
estos grupos no son isomorfos. Lo haremos siguiendo un método debido a O.
Schreier. Consideremos el elemento (J..m = ~-n de este grupo. Este elemento con-
muta con a y~, Y por tanto con cualquier elemento; pertenece, pues, al centro.
Designemos por N el subgrupo generado por este elemento; es, obviamente,
un subgrupo normal. Consideremos el grupo cociente G/N. Designemos por
a' Y Wlas clases de ex y ~ en G/N. Evidentemente, G/N está generado por los
elementos a' y W, y admite la siguiente presentación:

Generadores: a', W· Relaciones: a'm, Wn.


De esta presentación resulta que G/N es el producto libre de un grupo cíclico
de orden m. (generado por ex') y un grupo cíclico de orden n. (generado por B').
La demostración, que no es difícil, la dejamos al lector. Aplicamos ahora el
ejercicio III.4.1 para concluir que el centro de G/N es {1}. Puesto que la ima-
gen del centro de G está contenida en el centro de G/N, se sigue que N es todo
el centro de G. Por consiguiente, el cociente de G por su centro es el producto
libre de dos grupos cíclicos (de órdenes m y n). Podemos aplicar ahora el ejer-
cicio III.4.6 para concluir que los enteros m y n están completamente determi-
nados (salvo el orden) por G. Hemos, pues, demostrado la siguiente

Proposición 6.3 Si dos nudos tóricos de tipos (m, n) y (m', n') son equiva-
lentes, entonces m = m' y n = n'; o bien m = n' y n = m'. Un nudo tórico
nunca es equivalente a un círculo sin nudos (supuesto m, n > 1).

Así, mediante los nudos tóricos hemos construido una familia infinita de
nudos no equivalentes.
Desde luego, la mayoría de los nudos no son nudos tóricos. Los párrafos an-
teriores deben considerarse sólo como una breve introducción a la teoría de
nudos. El lector que desee profundizar en esta materia, puede consultar los
textos de Crowell y Fax [3J o Neuwirth [5].

NOTAS
En 1931, H. Seifert, en un trabajo titulado «Konstruktion dreidimensionaler geschlossener
R1i.ume» (Ber. Siichs. Akad. Wiss., 83, 1931, pp. 26-66), demostró un teorema siguiendo la
línea del teorema 2.1. Un poco más tarde. E. R. Van Kampeh descubrió y" demostró un
Aplicación a la teoría de nudos 141

teorema similar «(On the connection between the fundamental groups of sorne related
spaces», Amer. J. Matn., 55, 1933, pp. 261-267>. A pesar de esto, los textos y artículos ame-
ricanos citan ordinariamente al «teorema de Van Kampen». Desde luego, la formulación
de este teorema como solución de un problema de aplicaciones universales vino más tarde.
Nuestra exposición está basada en un artículo de R. H. Crowell [2], que, parece ser, se
inspiró en unas lecciones dadas por R. H. Fox en Princeton; véase su texto [3].
El lector familiarizado con la teoría de complejos simpliciales puede fácilmente' dedu-
cir la versión de Seifert del teorema de Seifert-Van Kampen (tal como aparece en la
sección 52 de Seifert y Threlfall [6]), a partir del teorema 2.1 y del lema 3.2 de este
capítulo. Para ello hay que hacer uso de las propiedades de un entorno regular de un
subcomplejo de un complejo simplicial, tal como se especifica en el Capítulo n, sección 9,
del libro de S. Eilenberg, y N. Steeñrod (Foundations of Algebraic Topo!ogy. Prince-
ton, N.J.: Princeton University Press, 1951).

Productos Ubres con subgrupos amalgamados

Sea {W) U {V, : i E 1) un recubrimiento de X por conjuntos abiertos arco-conexos tales


que V, n Vi = W si i 7'" j, y x, E W. (Véase ejercicio 3.1.) Supongamos que, para cada
índice i, el homomorfismo 11:(W, x o) -> 11:(V" x o) sea un monomorfismo. Entonces el gru-
po fundamental 11: (X, x o), tal como especificamos en el teorema 2.2, tiene una estruc-
tura que ha sido estudiada a fondo por los especialistas en teoría de grupos; se llama
«producto libre con sub grupo amalgamado». Es un grupo cociente del producto libre
de los grupos 11:(V,) obtenido al ((amalgamar» o identificar los distintos sub grupos que
corresponden a 11:(W, x,) por los monomorfismos dados. Todo elemento de un tal pro-
ducto libre con subgrupo amalgamado admite una única expresión como «palabra en
forma canónica». A pesar de que estos grupos han jugado un papel importante en la
Teoría de grupos, son sólo de menor importancia en Topología. Para mayor información
sobre esta materia, consúltense los libros sobre Teoría de grupos que figuran en la biblio-
grafía del Capítulo IIl.

La conjetura de Pomcaré

Se deduce de los cálculos realizados en este capítulo que toda superficie compacta sim-
plemente conexa es homeomorfa a la 2-esfera S'. H. Poincaré conjeturó a principios de
este sigla que se verificaba un resultado análogo para 3-variedades. a saber, que toda
3-variedad compacta simplemente conexa es homeomorfa a la 3-esfera S'. A pesar de los
grandes esfuerzos de muchos destacados matemáticos desde los años de Poincaré, no se
sabe aún si esta conjetura es cierta o no. Es fácil dar ejemplos de 4-variedades compactas
simplemente conexas que no son homeomorfas a la 4-esfera S' (por ejemplo, S' X S'). Sin
embargo, para todo entero n > 3, existe un análogo a la conjetura de' Poincaré, a saber:
toda n-variedad compacta del mismo tipo de homotopía que una n-esfera es horneo morfa
a Sn. Esta conjetura de Poincaré generalizada fue probada, para n > 4, por S. Smale
en 1960 (véase Ann. Matn., 74, 1961, pp. 391-406). El caso n = 4 es aún una cuestión
abierta.
Hasta que no se haya resuelto la clásica conjetura de Poincaré (en el caso n =3) parece
improbable un teorema de clasificación para 3-variedades compactas.

Tipo de homotopía frente a tipo topológico para variedades compactas

Del cálculo de los grupos fundamentales de las superficies compactas que hemos hecho
en este capítulo, destaca el sigUiente hecho: dos superficies compactas que no sean homeo-
morfas no son del mismo tipo de homotopía. Se sabe que una afirmación análoga para
3-variedades compactas es falsa; hay ejemplos bastante simples de variedades 3-dimen-
sionales compactas que son del mismo tipo de homotopía pero no son homeomorfas (los
llamados «espacios lenticulares»). La demostración de este resultado es la culminación del
trabajo de matemáticos de todos los países durante muchos años. Los detalles son bas-
tante laboriosos.
142 Teorema de Seifert y Van Kampen

Usando un teorema de S, p, Novikov (invariancia topológica de las clases de Pontrjagin


racionales) se han construido ejemplos de variedades de dimensión superior que son de,l
mismo tipo de homotopía pero no son homeomorfas,

GJrupo fundamental de una superficie no compacta


El grupo fundamental de una superficie no compacta (con base nt;merable) es un grupo
libre con un conjunto finito o numerable de generadores, Toda superficie no compacta
simplemente conexa es homeomorfa al plano R', Para una demostración de estos resul-
tados véase Ahlfors y Sario [1], Capítulo r, o los ejercicios de la sección VI,;),
Esbozo de la demostración de que todo con presentación finita
puede ser el gJrupo fundamental de una compacta

Observemos primero que el grupo fundamental de S' X S" es cíclico infinito, Por consi-
guiente, formando la suma conexa de n ejemplares de S' X S" obtenemos una 4-variedad
compacta orientable cuyo grupo fundamental es un grupo libre de n generadores (véase
ejercicio 3,7),
Supongamos, ahora, que M sea una 4-variedad compacta orientable y e una curva
cerrada simple suficientemente regular en M; puede demostrarse que todo entorno tu-
bular N de C, suficientemente pequeño, es homeomorfo a S' X E' (lo cual no sería cierto
si M no fuera orientable), Por tanto el borde de N es homeomorfo a S' X S', Pero S' X S'
es también el borde de E' X S', que es una variedad 4-dimensional con borde, Designemos
por M' el complementario del interior de N, Designemos por M, el espacio cociente de
M' U (E' X S') obtenido identificando puntos correspondientes del borde de N y del borde
de E' X S', Entonces se ve fácilmente que M, es también una 4-varied"td compacta orien-
table; el proceso seguido para obtener M, a partir de M se llama a menudo «cirugía»,
¿Cuál es el grupo fundamental de M,? Podemos responder a esta cuestión aplicando
dos veces el teorema de Seifert-Van Kampen, En primer lugar, M = M' U N, Y M' Í\ N
es homeomorfo a S' X S', Se ve fácilmente que el homomorfismo 1t(M'Í\ N) -> 1t(N) (in-
ducido por la inclusión) es un isomorfismo; por tanto, por el ejercicio 4,1 (a), el homo-
morfismo 1t(M') -> 1t(M) es también un isomorfismo, En segundo lugar M, = M' U (E'XS'),
y M' Í\ (E' X S') = M' Í\ N, Puesto que E2 X S2 es simplemente conexo, se puede aplicar
el teorema 4,1 para deducir que j'¡CM') -> 1t(M,) es un epimorfismo y su núcleo es el mí-
nimo subgrupo normal que contiene la imagen de 1tCM'Í\ N) -Jo 1tCM'); pero se ve fácil-
mente que las imágenes de 1t(M' Í\ N) -Jo 1t i M') Y 1t(C) -> 1tCM) son equivalentes, (NOTA:
Cada vez que aplicamos el teorema de Seifert-Van Kampen, es necesario invocar el
lema 3,2, ya que M' y N no son subconjuntos abiertos de MJ,
Podemos resumir la conclusión que acabamos de obtener de la siguiente manera:
1t(M,) es naturalmente isomorfo al grupo cociente de 1t(M) respecto del mínimo subgrupo
normal que contenga la imagen de 1tCC) -Jo 1t(M), En otras palabras, hemos «eliminado» el
elemento IX de 1t(M) representado por el camíno cerrado C. Si el grupo 1t(M) estaba pre-
sentado por generadores y relaciones, entonces 1t(M,) admite una presentación con los
mismos generadores y con una relac'ión adicional, a saber, (x,
No es difícil demostrar que todo elemento IX E 1t(M) puede representarse por una
curva cerrada suficientemente regular C sin puntos dobles, como hemos utilizado en el
razonamiento anterior. En efecto, esto es cíerto para toda n-variedad orientable M, su-
puesto que n ~ 3, En una variedad de dimensión ~ 3 hay suficiente «espacio» para des-
hacerse de los puntos dobles de cualquier camino cerrado por medio de pequeñas defor-
maciones,
Sea ahora G un grupo que admita una presentación con n generadores x" "" x" Y
k relaciones r" roo "" n, Sea M la suma conexa de n ejemplares de S' X S"; entonces
1t(M) es un grupo libre con n generadores, que podemos designar por x" ' , , , x", Hacemos
ahora k veces la cirugía en M eliminando sucesivamente los elementos r" "" n, El re-
sultado será una 4-variedad orientable compacta M k , tal que 1t(Mk) = G, como deseá-
bamos,l

1 Este resultado es debido a Seifert y Threlfall [6], p, 180,


la teoría de nudos 143

Esta construcción fue utilizada por A. A. Markov en su demostración de que no puede


existir ningún algoritmo para decidir si dos 4-variedades triangulables, orientables y
compactas son homeomorfas. La demostración de Markov se basa en que no existe nin-
gún algoritmo general para decidir si dadas dos presentaciones de grupos, representan
grupos isomorfos o no (véase Proceedings oi Internationa! Congress oi Mathematicians,
1958, pp. 300-306; también, un artículo de W. Boone, W. Haken, y V. Poenaru: «On Re-
cursively Unsolvable Problems in Topology and Their Classification» en Contributions to
Mathematica! Logic, editado por H. Schmidt, K. Schutte y H. J. Thiele, North-Holland
Pub. Co., 1968).

BIBUOGRAF1A

1. Ahlfors, L. V., y L. Sario. Riemann Surfaces. Princeton. N. J.: Princeton University


Press, 1960. Capítulo l.
2. Crowell, R. H. «On the Van Kampen Theorem». Paco J. Math., 9, 1959, pp. 43-50.
3. crowell, R. H., Y R. H. Fox. Introduction to Knot Theory. Boston; Ginn, 1963. Capítu-
lo V y Apéndice III.
4. Hilton, P. J., y S. Wylie. Homo!ogy Theory, an Introduction to A!gebraic Topo!ogy.
Cambridge: The University Press. Capítulo VI.
5. Neuwirth, L. P. Knot Groups. (Annals of Mathematics Studies No. 56). Princeton, N.J. :
Princeton University Press, 1965.
6. Seifert, H., y W. Threlfall. Lehrbuch der Topo!ogie. New York: Chelsea, 1947. Capí-
tulo 7.
1

Sea X un espacio topológico; un espacio recubridor de X consiste en un espacio


X y una aplicación continua p. de Jt sobre X que debe satisfacer ciertas condi-
ciones muy fuertes de regularidad. La definición precisa la daremos más ade-
lante. La teoría de espacios recubridores es importante no sólo en Topología,
sino también en disciplinas afines tales como la Geometría diferencial, la Teo-
ría de grupos de Lie, y la Teoría de superficies de Riemann.
La teoría de espacios recubridores está estrechamente relacionada con el
estudio del grupo fundamental. Muchas cuestiones topológicas básicas sobre
espacios recubridores pueden reducirse a cuestiones puramente algebraicas
sobre los grupos fundamentales de los distintos espacios involucrados. Sería
prácticamente imposible dar una exposición completa de uno de estos temas
sin que surgiera el otro.

peiíIlllclón y algunos espados


En este capítulo supondremos que todos los espacios son arco-conexos y local-
mente arco-conexos (para la definición véase sección II.2), mientras no se diga
lo contrario. Para ahorrar palabras, no iremos repitiendo esta hipótesis. Por
otra parte no es necesario suponer que los espacios con los que tratemos veri-
ningún axioma de separación.

Definición Sea X un espacio topológico. Un espacio recubridor de X es un


par formado por un espacio X y una aplicación continua p : X --> X de manera
que verifique la siguiente condición: Todo punto x E:: X tiene un entorno arco-
conexo U tal que cada arco-componente de p-l(U) se aplica por p topológica-
.mente sobre U (en particular se supone que p-l(U) no es vacío). Todo entorno
abierto U que satisfaga la condición que acabamos de enunciar se llama entor-
no elemental. La aplicación p se llama a menudo proyección.
Vamos a dar ahora varios ejemplos que aclaren esta defmición. En alguno

145
1

Sea X un espacio topológico; un espacio recubridor de X consiste en un espacio


Xy una aplicación continua p de g sobre X que debe satisfacer ciertas condi-
ciones muy fuertes de regularidad. La definición precisa la daremos más ade-
lante. La teoría de espacios recubridores es importante no sólo en Topología,
sino también en disciplinas afines tales como la Geometría diferencial, la Teo-
ría de grupos de Lie, y la Teoría de superficies de Riemann.
La teoría de espacios recubrid ores está estrechamente relacionada con el
estudio del grupo fundamental. Muchas cuestiones topológicas básicas sobre
espacios recubridores pueden reducirse a cuestiones puramente algebraicas
sobre los grupos fundamentales de los distintos espacios involucrados. Sería
prácticamente imposible dar una exposición completa de uno de estos temas
sin que surgiera el otro.

2 ejemplos de espacios recubrldores


En este capítulo supondremos que todos los espacios son arco-conexos y local-
mente arco-conexos (para la definición véase sección II.2), mientras no se diga
lo contrario. Para ahorrar palabras, no iremos repitiendo esta hipótesis. Por
otra parte no es necesario suponer que los espacios con los que tratemos veri-
fiquen ningún axioma de separación.

Definición Sea X un espacio topológico. Un espacio recubridor de X es un


par formado por un espacio X y una aplicación continua p : X -)o X de manera
que verifique la siguiente condición: Todo punto x E X tiene un entorno arco-
conexo U tal que cada arco-componente de p-l(U) se aplica por p topológica-
.mente sobre U (en particular se supone que p-l(U) no es vacío). Todo entorno
abierto U que satisfaga la condición que acabamos de enunciar se llama entor-
no elementaL La aplicación p se llama a menudo proyección.
Vamos a dar ahora varios ejemplos que aclaren esta defmición. En alguno

145
146 Espacios recubridores

de los ejemplos haremos un estudio algo que a menudo es mús útil


que un estudio más riguroso y formal, para dar una idea del concepto es-
pacío recubridor.

Ejemplos
2.1 Definamos p : R -> S' por

p(t) = (sen t, cos t)

para todo tER Entonces el par (R, p) es un espacio recubridor de la circunferencia


unidad S'. Todo subintervalo abierto del círculo S' puede servir como entorno elemental.
Éste es uno de los ejemplos más simples e importantes.
2.2 Utilicemos coordenadas polares (r, e) en el plano R'. Entonces, la circunferencia
unidad está definida por la condición r = 1. Para todo entero n, positivo o negativo, defi-
nimos una aplicación pn : S' -)o S' por la ecuación

pn(l, O) = (1, nO).

La aplicación pn enrolla la circunferencia n veces sobre sí misma. Se ve fácilmente que,


si n ~ 0, el par (S" Pn) es un espacio recubridor de S'. De nuevo todo intervalo abierto
propio de S' es un entorno elemental.
2.3 Si X es un espacio arbitrario, e i : X X denota la identidad, entonces el par
-)o

(X,ü es un ejemplo trivial de espacio recubridor de X. Análogamente, si f es un homeo-


morfismo de Y sobre X, entonces (Y, f) es un espacio recubridor de X, que es también
un ejemplo bastante trivial. Más adelante, en ,este capítulo, demostraremos que si X es
simplemente conexo, entonces todo espacio recubridor de X es uno de estos espacios
recubridores triviales. Así, sólo podemos esperar ejemplos de espacios recubridores no
triviales en el caso de espacios que no sean simplemente conexos.
2.4 Si (X, p) es un espacio recubridor de X, y ('Y, q) un espacio recubridor de Y, en-
tonces (X xY, p x q) es un espacio recub-ridor de X X Y (la aplicación p X q está defini-
da por (p X q) (x, y) = (px, qy». Dejamos la demostración al lector. Es claro que si U es
un entorno elemental del punto x E X Y V un entorno elemental del punto y E Y, enton-
ces U X V es un entorno elemental de (x, y) E X X Y.
Usando este resultado y los ejemplos 2.1 y 2.2, el lector puede construir ejemplos de
espacios recubridores del toro T = S' X S'. En particular, el plano R' = R X R, el cilindro
R X S', o el mismo toro pueden servir como espacios recubridores del toro. El lector de-
bería intentar visualizar la proyección p en cada uno de estos casos.
2.5 En la sección lA definimos el plano proyectivo P como un espacio cociente de la
2-esfera S'. Designemos por p : S' -+ P la proyección natural. Entonces se ve fácilmente
que (S', p) es un espacio recubridor de P. Podemos tomar como entorno elemental de
cada punto x E P un disco abierto que contenga a x.
2.6 Sea S una superfiCie compacta orientable de género 2. Vamos a demostrar cómo
se puede construir una gran variedad de espacios recubridores de S. Obsérvese que po-
demos considerar S como un espacio cociente de una superficie con borde M, compacta
orientable, de género 0, y tal que su J;lorde conste de cuatro círculos e;, e;, e~ e:~ La
aplicación natural M -> S identifica los círculos del borde a pares (véase figura 5.1):
e; y e;' se identifican en un sólo círculo e¡ por medio de un homeomorfismo h¡ de e: so-
bre el', i = 1, 2. Podemos también lmagmar a M como obtenida a partir de S cortando a
lo largo de los círculos e, y e,. .
Sea D el conjunto finito {1, 2, 3, ... , nI con la topología discreta, y q : M X D -+ M la
proyección del espacio producto sobre el primer factor. Podemos considerar M X D for-
mado por n ejemplares disjuntos de M, cada uno de los cuales se aplica por q homeomór-
Definición y elt'm,OIC'S de espacios recubridores

c/{

FIGURA 5.1
Una superficie de género 2 como espacio cociente de una superficie con borde,

ficamente sobre M. Vamos ahora a describi!: una manera de formar un espacio cociente
de M X D, será una 2-variedad conexa S y tal que la aplicación q inducirá una apli-
cación p: -Jo S de los espacios cocientes; es decir, tendremos un diagrama conmutativo

M )8
Resultará que (.S. p) será un espacio recubridor de S. Las identificaciones mediante las
que formamos § a partir de M X D serán todas de la siguiente forma: el círculo
e: x {ji se identifica con el círculo e:' x {k} por un homeomorfismo que aplique el
punto (x, j) sobre un punto Ch¡(x), k), donde i = 1 ó 2, y j y k son enteros positivos ~ n.
Podemos llevar a cabo esta identificación de círculos a pares de maneras muy distintas,
con tal que obtengamos un espacio S que sea conexo. Por ejemplo, en el caso n = 3,
podríamos llevar a cabo nuestras identificaciones según el siguiente esquema: identifi-
camos

C~X {I} con C~' X {2},

C~X {2} con C~' X {3 },

C~ X {3} con C~' X {I},

C~ X {I) con C~' X (2),

C~ X {2} con C~' X {I },

C~ X {3} con C~' X (3).


148 Espacios recubridores

Dejamos para el lector la construcción de otros demostración de que en


cada caso obtenemos efectivamente un espacio podríamos usar
un procedimiento análogo para obtener ejemplos de espacios recubridores de superficies
de género superior.
2.7 Sea X un subconjunto del plano formado por dos círculos tangentes en un punto:

{ ( x, y ) : ( x 1) 2 + y2 11
{(X, y) : (x + 1)2 + y2 1),

Vamos a dar dos ejemplos distintos de espacios recubridores de X. Para el primer ejem-
plo, designemos por X el conjunto de todos los puntos (x, y) E R' tales que x o y (o am-
bos) sean enteros; X es unión de líneas rectas horizontales y verticales. Definimos
p : X -> X mediante

(1 + COS (7r - 27rx), sen 27rx) si y es entero,


p(x, y) = {
(-1 + cos 27rY, sen 27ry) si x es entero.

La aplicación p enrolla cada línea horizontal a lo largo de la circunferencia C, y cada


línea vertical a lo largo de la circunferencia C,.
Para el segundo ejemplo, designemos por Dn la circunferenGia {(x, y) E R' : (x - 1 ) ' +
(y - 3n)' = l} para todo entero n, positivo, negativo o cero, y por L la línea vertical
[(x, y) : x = O}. Las circunferencias Dn son dos a dos disjuntas y cada una de ellas es
tangente a la línea L. Definimos

y p' :X' -+ X de la siguiente manera: p' aplica cada circunferencia Dn homeomórfica-


mente sobre C, por una traslación vertical conveniente. p' enrolla la línea L a lo largo
de la circunferencia C, según la fórmula

Entonces ex', p') es un espacio recubridor de X.


2.8 Damos aquí un ejemplo para estudiantes que estén al menos ligeramente familia-
rizados con la teoría de funciones de una variable compleja. Como de costumbre, desig-
namos por

exp (z)
i zn
n=O n!

la función exponencial, donde z es un número complejo arbitrario. La función exponen-


cial es una aplicación, exp : e -> e - {O l, donde e designa el plano complejo. Afirmamos
que (e, exp) es un espacio recubridor de e-lO}, y que, para todo z E e-{o\. el disco
abierto

Uz = {w E e : Iw - zl < Izl}
Definición y de p,."nru",o Ifec'unlf¡aoil'i~g 149

es entorno elemental. Para probar esto deberíamos demostrar toda componente V


de la imagen inversa de U, se aplica por exp sobre U,; es decir
que existe una función continua f : U, -> V tal que, para todo w E U"

exp = w,
y, para todo v E V,
f(exp v) = v.

En los libros sobre variable compleja, a una tal función f se le llama «rama de la función,
logarítmica en el disco U,», y en el curso de la demostración de las propiedades del loga.
ritmo se establecen los resultados requeridos.
Recordemos que si z = x + iy, entonces exp z = (exp x). (cos y + i sen y), donde
exp x = eX se refiere ahora a la función exponencial real, exp : R -> I tER: t> O}. De
esta fórmula resultan> los siguientes hechos. Podemos considerar e = R x R y e - ¡O1 =
Ir E R : r > O} X S' (usamos coordenadas polares). Entonces podemos considerar la apli-
cación exponencial exp : e -> e - ¡O} como una aplicación p X q : R X R -> {r E R : r > O}
X sr, donde p(x) = eX y q(y) = (cos y, sen y). Compárense los ejemplos 2.1, 2.3 Y 2.4.
2.9 Vamos a dar otro ejemplo de la teoría de funciones de una variable compleja.
Para cada entero n;;<l'O sea pn : e -> e definida por Pn(Z) = zn. Entonces (e-lO), pn) es
un espacio recubridor de e - {O}. La demostración puede encontrarse en los libros sobre
variable compleja cuando se discute la existencia y propiedades de las distintas «ramas})
de la función Vz. La, situación es análoga a la del ejemplo 2.8. Obsérvese que es nece-
sario omitir el O en el dominio y recorrido de la función pn; de otro modo no obtendría-
mos un espacio recubridor. Como en el ejemplo 2.8, podemos considerar e - {O 1=
{ r E R : r > OJ X S' y descomponer el espacio recubridor (e - 10 J, Pn) en el producto
cartesiano de dos espacios recubridores.

Para aclarar más el concepto de espacio recubridor, daremos algunos ejem-


plos de espacios que son casi, aunque no completamente, espacios recubridores.

Definición Una aplicación continua f: X -> Y es un homeomorfismo local


si cada punto x E X tiene un entorno abierto V tal que f(V) es abierto y f
aplica topológicamente V sobre f(V).

Se prueba fácilmente que si eX, p) es un espacio recubridor de X, entonces,


p es un homeomorfismo local (la demostración se basa en que, en un espacio
localmente arco-conexo, las arco-componentes de un conjunto abierto son abier-
tas). Igualmente, la inclusión de un subconjunto abierto de un espacio topoló-
gico en el espacio total es un homeomorfísmo local. Finalmente, la composición
de dos homeomorfismos locales es un homeomorfismo local. Esto nos permite
construir muchos ejemplos de homeomorfismos locales.
Por otra parte, es fácil construir ejemplos de homeomorfismos locales que
sean aplicaciones exhaustivas pero no espacios recubridores. Por ejemplo, sea p
la aplicación del intervalo abierto (O, 19) sobre el círculo SI, dada por

p(t) = (cos t, sen t).

Entonces p es un homeomorfismo local, pero «0,10), no es un espacio recu-


bridor de SI. (¿Cuáles son los puntos de SI que no tienen un entorno elemen-
150 Espacios recubridores

tal?) De forma más general: si es un espacio recubridor de y V es


un subconjunto propio de X, abierto y conexo, entonces pi V es un homeomor-
fismo local, pero (V, pI V) no es un espacio recubridor de V. Es importante
tener presente siempre esta distinción entre espacios recubridores y homeomor-
fismos locales.
Obsérvese que un homeomorfismo local es una aplicación abierta (para la
definición, véase el Apéndice A). En particular, si (X, p) es un espado recubrí-
dar de X, entonces p es una aplicación abierta.
Damos ahora un lema que nos permitirá construir más ejemplos de espa-
cios recubridores.

Lema 2.1 Sea (X, p) un espacio recubridor de X, A un subespacio de X


arco-conexo y localmente arco-conexo, y A una arco-componente de p-1(A). En-
tonces CA, p I A) es un espacio recubridor de A.

La demostración es inmediata. Los dos espacios recubridores del ejem-


plo 2.7, pueden obtenerse también aplicando este lema a los espacios recubri-
dores R2 = R X R y R X Sl del toro SI X SI, descritos en el ejemplo 2,4 [tomar
como A el siguiente subconjunto de SI X SI : A = (Sl X {x o}) U ({ xo} X SI)
donde X o E SI]. , .
Cerramos esta sección enunciando dos de los problemas más importantes ·de
la teoría de espacios recubridores:

(a) Dar condiciones necesarias y suficientes para que dos espacios recubri-
dores (Xl' PI) Y (X o ' pJ de X sean isomorfos (por definición, dos espa-
cios recubridores son isomorfos si y sólo si existe un homeomorfismo h
de Xl sobre Xo tal que Po h = p).
(b) Dado un espaéio X, determinar (salvo isomorfismos) todos los posibles
espacios recubridores de X.

Como veremos, estos problemas admiten respuestas razonables por medio


de los grupos fundamentales de los espacios involucrados.

Ejercicios
2.1 Probar que en un espacio topológico son equivalentes las siguientes cuatro con-
diciones:
(a) Las arco-componentes de todo subconjunto abierto son abiertas.
(b) Todo punto posee una base de entornos abiertos arco-conexos.
(c) Todo punto posee una base de entornos arco-conexos (no se supone que sean
abiertos).
(d) Para todo punto x, y todo entorno U de x, existe un entorno V de x tal que ve U
y cualesquiera dos puntos de V pueden unirse por un camino en U.
En consecuencia, cualesquiera de estas condiciones podría tomarse como definición de
espacio localmente arco-conexo.
2.2 Probar que si f : X -> Y es un homeomorfismo local, y A e X, entonces f I A es
un homeomorfismo local de A sobre f(A).
2.3 Probar que si X es compacto y j : X -> Y un homeomorfismo local, entonces, para
todo punto y E Y, f-'(y) es un conjunto finito. Si además se supone que Y es un espacio
de Hausdorff conexo, entonces f es exhaustiva
Supongamos que X e Y son espacios arco-conexos y localmente arco-conexos,
X es compacto, e Y es de HausdorH. Sea f : X -+ Y un homeomorfismo local; probar que
(X, f) es un espacio recubridor de Y.

3
En esta sección probaremos algunos lemas sencillos que son la clave de muchos
de los resultados de este capítulo. Sea eX, p) un espacio recubridor de X, y
9 : 1 ---+ X un camino en X; entonces pg es un camino en X. Igualmente. si
9 0 , g, : 1 ---+ X y 90 - g" entonces pg" - pgl' Podemos ahora plantearno; la
cuestión de la existencia de un resultado inverso: Si f : 1 ---+ X es un camino
en X, ¿ existe algún camino 9 : 1 ---+ X tal que pg = f? Si go' 9 1 : 1 ---+ X y
pgo - pgl' ¿se deduce que go - 9 1 ? Veremos que la respuesta a ambas cues-
tiones es: Sí. Estos resultados expresan una de las propiedades básicas de los
espacios recubridores.

Lema 3.1 Sea eX, p) un espacio recubridor de X, Xo E X, y X o = p(x o )'


Entonces, para todo camino f : 1 ---+ X con origen x"' existe un único camino
9 : 1 ---+ X con origen Xo tal que pg = f.

DEMOSTRACIÓN: Si el camino f estuviera contenido en un entorno elemen-


tal V no habría problema. Pues, si designamos por V la arco-componente de
p-I (V) que contiene a xo' entonces, puesto que p aplica topológicamente V so-
bre V, existiría un único 9 en V con las propiedades requeridas.
Naturalmente que, en general, f no estará contenido en ningún entorno ele-
mental V. Sin embargo, podemos siempre expresar f como producto de un nú-
mero finito de caminos «más cortos», cada uno de los cuales esté contenido en
un entorno elemental, y entonces, podemos aplicar sucesivamente el razona-
miento del párrafo anterior a cada uno de estos caminos cortos.
Los detalles de este proceso son los siguientes. Sea {Vi} un recubrimiento
de X por entornos elementales, entonces {f- I (Vi)} es un recubrimiento abierto
del espacio métrico compacto 1. Elegimos un entero n tal que 11n sea menor
que el número de Lebesgue de este recubrimiento. Dividimos el intervalo 1 en
los subintervalos cerrados [0, lln], [l/n, 2In], ... , [(n -l)ln, 1]. Obsérvese'
que f aplica cada sub intervalo en un entorno elemental de X. A partir de
[0, 1/n], vamos definiendo 9 sucesivamente sobre estos intervalos.
La unicidad del camino elevado es consecuencia del siguiente lema más ge-
neral:

Lema 3.2 Sea (X, p) un espacio recubridor de X, e Y un espacio conexo y


localmente conexo. Dadas dos aplicaciones continuas fo, f 1 : y ---+ X tales que
pi o = pf l , el conjunto {y E y : f,,(y) = f I (y)} es vacío o es todo Y.
152 Espacios recubridores

DEMOSTRACIÓN: Puesto que Y es conexo, basta probar que el conjunto en


cuestión es a la vez abierto y cerrado. Probaremos primero que es cerrado. Sea
y un punto de la adherencia' de este conjunto, y

x = pfo(Y) = pf¡(y).

,Sea U un entorno elemental de x. Puesto que pf" y pf, son continb.as e Y es


localmente conexo, podemos encontrar un entorno conexo W de y tal que
pf,,(W) e U y pf,(W) e U. Puesto que f,,(W) y f,(W) son conexos, cada uno de
ellos debe estar contenido en una componente de p-I (U), y puesto que W corta
al conjunto en cuestión, deben estar contenidos en la misma componente de
p-l(U). Designemos por Vesta componente de p-I (U). Entonces f'I(Y) = f l (y),
ya que p aplica topológicamente V sobre U.
Un razonamiento análogo nos permite demostrar que todo punto del con-
junto {y E:: y : fo(Y) = f¡(y)} es interior. C.Q.D.

Lema 3.3 Sea eX, p) un espacio recubridor de X, y gil' gl : 1 -+ X caminos


en X con el mismo origen. Si pgo - pgl' entonces go ~ gl; en particular gIl y g¡
tienen el mismo extremo.

DEMOSTRACIÓN: La línea de esta demostración es esencialmente la misma


que la del lema 3.1. Sea x" el origen de go y g" La hipótesis pgu - pg¡ implica
la existencia de una aplicación F : 1 X 1 -+ X tal que

F(s, O) POo(s),
F(s, 1) PO¡ (s),
F(O, t) POo(O) = p(Xo),
F(1, t) POo(l) .

Por un razonamiento usando el número de Lebesgue, etc., podemos encontrar


° °
números = So < s, < ... < Sm = 1 Y = t" < t I < ... < t l1 = 1 tales que F apli-
que cada rectángulo [Si_ l , Si] X [ti-l' ti] en algún entorno elemental de X. Va-
mos a probar que existe una única aplicación G : 1 X 1 -+ X tal que pG = F y
G(O, O) = xu • Primero definimos G sobre el rectángulo [0, s,] X [0, tJ] de ma-
nera que se verifiquen las propiedades requeridas. Es claro que esto puede
hacerse, pues F aplica este rectángulo en un entorno elemental del punto p(x o )'
Entonces extendemos la definición de G sucesivamente a los rectángulos
[SLl' Si] X [0, tI]' para i = 2, 3, ... , m, teniendo en cuenta que las definiciones
coinciden sobre la arista común de dos rectángulos consecutivos cualesquiera.
A$Í tenemos definida G sobre la banda 1 X [0, tJ Entonces se define G sobre
los rectángulos de la banda 1 X [tI' t 2 ], etc.
La unicidad de G está asegurada por el lema 3.2. Análogamente, en virtud
El grupo fundamental de un espacio recubrídor

de la unicidad en el lema 3.1, G(s, O) = 0 0 G(O, t) = yG


{l} X 1 en un solo punto tal que

Por tanto, G define una equivalencia entre los caminos go y g" C.Q.D.

Como corolario de estos resultados sobre elevación de caminos probaremos


el siguiente lema:

Lema 3.4 Si (X, p) es un espacio recuoridor de X, entonces los conjuntos


p-I(X) tienen el mismo cardinal, para todo x E X.

DEMOSTRACIÓN: Sean X o y X, dos puntos arbitrarios de X. Elegimos un ca-


mino f con origen Xu y extremo Xl' A partir del camino f podemos definir una
aplicación p-I(X O) --l> p-'(x I ) de la siguiente manera. Dado un punto cualquiera
Yo E p-' (x o ), elevamos f a un camino g en X con origen Yo y tal que pg = f.
Designemos por YI el extremo_de g. Entonces ?f.o --l> y, es la aplicación deseada.
Mediante el camino inverso f (definido por f(t) = f(l- t», podemos definir
análogamente una aplicación p-' (x,) --l> p-l (x o )' Estas dos aplicaciones son in-
versas una de la otra y, por tanto, cada una es biyectiva. C.Q.D.

Este cardinal común de los conjuntos p-I(X), X E X, se denomina número


de hojas del espacio recubridor (X, p). Por ejemplo, se habla de un espacio
recubridor de n hojas, o un espacio recubridor de una infinidad de hojas.

4 El grupo fundamental de un espacio


Como corolario del lema 3.3, tenemos el siguiente resultado fundamental:

Teorema 4.1 Sea eX, p) un espacio recubridor de X, .i\ E X,


y Xo =
p(x o )'
x
Entonces el homomorfismo inducido p* : rr;(X, o) --l> rr;(X, x o ) es un monomor-
fismo.

Es una consecuencia directa del lema 3.3 en el caso particular en que go y


g 1 sean caminos cerrados.
Este teorema nos lleva a la siguiente cuestión: Supongamos que' Xo y x, son
puntos de X tales que p(x o) = p(x,) = x o' ¿Cómo podemos comparar las imá-
genes de los homomorfismos

P* : 7r(X, xo) ---'? 7r(X, xo),


P* : 7r(X, Xl) ---'? 7r(X, xo)?

La respuesta es muy simple. Elijamos una clase y de caminos en X de Xu a x, ;


i:JS¡iJac'IOS recubridores

esta clase define un isomorfismo u: ']1; ---+ ']1;


Obtenemos entonces el siguiente diagrama conmutativo
de la sección

donde v(~) = (p*'Y)-I~(p* Pero p* (y) es la clase de un camino cel!ado y,


por tanto, un elemento de ']1; x o)' Así vemos que las imágenes de 7r(X, Xo) y
7r(X, Xl) por P-l< son subgrupos conjugados de ']1; (X,
Surge entonces la siguiente cuestión: ¿puede obtenerse cada subgrupo con-
jugado del P*7r(X, Xo), con imagen P*7r(.Y, Xl)' para algún Xl E:: p-I(X O )? La
respuesta es: Sí. Para probarlo, observemos que todo subgrupo de esta clase
de conjugación es de la forma 0/-1 [P*7r(X, xo)] 01 para algún elemento
(:l E:: ']1;(X, x o )· Elijamos un camino cerrado f : 1 ---+}f. que represente a (:l. Apli-

cando el lema 3.1 obtenemos un camino 9 : 1 ---+ X elevación de (:l con origen
iD. Sea Xl el extremo de este camino elevado. Entonces se ve fácilmente que

Podemos resumir lo que acabamos de demostrar en el siguiente teorema:

Teorema 4.2 Sea (X, p) un espacio recubridor de X, y X o E:: X. Entonces,


los subgrupos P*7r(X, i), para i E p-l(xo), forman exactamente una clase de
conjugación de subrupos de ']1; (X, x o ).

El estudiante que desee ejemplos de este teorema, puede considerar los dis-
tintos ejemplos de espacios recubridores dados en la sección 2.

Ejercicio
4.1 Estudiar en el enunciado del teorema 4.2 el efecto del cambio del «punto base» x,
por un nuevo Xl E X.

Esta clase de conjugación de subgrupos de ']1; (X, x o ) es un invariante alge-


braico del espacio recubridor (X, p). Probaremos más adelante que determina
completamente el espacio recubridor, ¡salvo isomorfismos!

5 Elevación

En la sección 3 hemos estudiado la «elevación» de caminos de X a un espacio


Elevación de arbitrarias un espacio rpr¡Wli'lnllr 155

recubridor Estudiamos ahora el problema análogo para de un


arbitrario Y en X. Para discutir esta cuestión, introducimos la siguien-
te notación: Si X e Y son espacios topológicos, x E X e y E entonces
-+ y) significa que f es una aplicación continua de X en Y y
= y. Con esta notación podemos establecer de manera concisa nuestro ob-
jetivo principal, como sigue: Sea un espacio recupridor de Xo E
Xo = p(xo), Yo E Y, y <p • Yo) -+ x o)· ¿ En qué condiciones existe una
"J.l.U,"''',""VH ép : - + , xo) tal que el diagrama

sea conmutativo? Si una tal aplicación ép existe, decimos que <p puede ser eleva-
da a ép, o que ép es una elevación de <p.
Es fácil obtener una condición necesaria para la existencia de una tal eleva-
ción ép, por consideraciones sobre los grupos fundamentales de los espacios im-
plicados. Pues, si s4p0nemos que cP existe, entonces obtenemos el siguiente dia-
grama conmutativo de grupos y homomorfismos:

Puesto que p * es un monomorfismo, la existencia de un homomorfismo


ép'f-: ?rey, Yo) --+ ?r(X, xo), que haga conmutativo el diagrama, es equivalente a
la condición de que la imagen de <P'f- esté contenida en la imagen de p*. Ésta
es nuestra condición necesaria deseada. Lo sorprendente es que esta condición
necesaria es también suficiente.

Teo:rema 5.1 Sea (X, p) un espacio recubridor de X, Y un espacio conexo


y localmente arco-conexo, Yo E Y, XO E X, y Xo = p(xo). Dada una aplicación
<p : (Y, Yo) -+ (X, x o) existe una elevación ép: (Y, y,) -> (X, xo) si y sólo si
<p-\<1t(Y, Yo) e P*1t(X, xo).

DEMOSTRACIÓN: Hemos probado ya la necesidad de la condición dada; falta


sólo probar su suficiencia. Para ello debemos definir la aplicación ép. Las si-
guientes consideraciones demuestran que esencialmente existe una única ma-
nera de definir ép, si es que existe. Supongamos que ép existe; sea y un punto
arbitrario de Y. Puesto que Y es arco-conexo, existe un camino f : I -+ Y con
156 Espacios recubridores

origen YiI Y extremo y. Consideremos los caminos <pf y ¿pf en X y X respectiva-


mente. El camino ¿pf es una elevación del camino <pf y ¿P(y) es el extremo del
camino ¿pf.
En vista de estas consideraciones, definimos la aplicación ¿p: yu> -> fa)
de la siguiente manera: para cada punto y E y elegimos un camino cerrado
f : 1 -> Y con origen y" y extremo y. Entonces <pf es un camino en X con ori-
gen Xii' Aplicando el lema 3.1 obtenemos un camino 9 : 1 ->X cuyo origen
es fa Y tal que' pg = <pf. Definimos

¿P(y) = extremo de g.

Para justificar esta definición tenemos que demostrar que ¿P(y) es indepen-
diente de la elección del camino f. En virtud del lema 3.3 podemos reempla-
zar f por un camino equivalente sin alterar la definición de ij;(y); es decir, rp(Y)
sólo depende de la clase de equivalencia a del camino f. Supongamos que a Y 0
son dos clases de equivalencia distintas de caminos en Y de YiI a y. Entonces,
a0- 1 es un camino cerrado con punto base Yo; así pues, a0- 1 E 1dY, Yo) y.
por j:anto, por las hipótesis del teorema. <p* (a0- 1 ) E p* 'lt (X, fa). Existe, pues,
en X una clase de lazos con punto base fa que se proyecta sobre (<p* a) (<p,. 0)-\
es decir, si (<p,. a) (<p* 0)-1 se «ele_va» a un camino en X con origen fa, el re-
sultado es un c2-mino cerrado en X. Por tanto, si <p,. a Y <p* 0 se elevan cada uno
a caminos en X con origen x(), deben tener el mismo extremo.
Debemos probar ahora que la función ¿p así definida es continua. Sea Y E Y,
y U un entorno arbitrario de ¿P(y). Tenemos que demostrar que existe un en-
torno V de y tal que rp(V)cU. Elijamos un entorno elemental U' de p¿p(y)=<P(y)
tal que U' c p(U). Sea W la arco-componente de p-l (U') que contiene a ¿p(y),
y U" un entorno elemental de <p(y) tal que U" c p(U n W). Entonces se de-
muestra fácilmente que la arco-componente de p-l(U") que contiene a ¿P(y)
está contenida en U. Puesto que <p es continua, podemos elegir V de tal manera
que <p(V) c U'. También podemos elegir V arco-conexo, ya que Y es local-
mente arco-conexo. Dejamos al lector la comprobación de que el entorno V así
elegido verifica las propiedades requeridas.
Tal como hemos definido rp es obvio que se verifica la relación de conmu-
tatividad Prp = <p. C.Q.D.

Observaciones: 1. La aplicación ¿p es umca en virtud del lema 3.2. La unicidad


de rp resulta también evidente a partir de la demostración del teorema.
2. Este teorema es una bella ilustración de la estrategia de la Topología al-
gebraica: una cuestión puramente topológica (la existencia de una aplicación
continua que verifique ciertas propiedades) se reduce a una cuestión pura-
mente algebraica. En la mayoría de casos que en Topología algebraica puede
efectuarse una reducción como ésta, los detalles son mucho más complicados
que en el teorema 5.1.

Ejercicios
5.1 Sea G un espacio topológico con una multiplicación continua [J. : G XG --> G, con
Homomorfismos y automorfismos de espacios recubridores

un elemento uniQad e tal que ~t(e, x) = !-t(x, e) = x, para_ todo x E G. (Véase ejercl-
cio 11,,7.5,). Sea (G, p) un espacio recubridor de G, y e E G un punto tal que p(e) = e.
Probar que existe una única multiplicación contillua fl: G X G -+ G tal que é es una
unidad Lo sea, ¡:iCe, y) = ¡:i(y, e) = y para todo y E GJ, Y P conmuta con las multiplicacio-
nes de G y G [es decir, !-t(px, py) = p¡:i(x, y)]. (INDICACIÓN: Aplicar el teorema 5.1 junto
con el resultado del ejemplo 2.4 y el ejercicio de la sección n.7 al que nos hemos referido
más arriba.) Suponer que G es arco-conexo y -localmente arco-conexo, como de costumbre.
Probar también que, si la multiplicación [.!- es asociativa, también lo es ¡l.
5.2 Sea G un grupo topológico conexo, localmente arco-conexo, con unidad e. Sea
(C, p) un espacio recubridor de -G, Y e E G tal que p(e) = e. Probar que existe una única
multiplicación continua !-t : G X G -+ G tal que G es un grupo topológico con unidad 12,
y p es un homomorfismo. (INDICACIÓN: Usar los resultados de los ejercicios 5.1 y II. 7.6
para demostrar la existencia de inversos en G.) Probar también que el núcleo de p es
un sub grupo normal discreto de G y, por tanto, está contenido en el centro de G.
5.3 Aplicar las consideraciones del ejercicio anterior al caso en que G = S" grupo
multiplicativo de los números complejos de módulo 1. En la sección 2 hemos descrito al-
gunos ejemplos de espacios recubridores de S'.
5.4 Probar que, en los ejercicios 5.1 y 5.2, si la multiplicación de G es conmutativa,
también lo es la multiplicación de C.

6 Homomorfismo!> y automorfismos de espacios recubridores


Deseamos obtener información sobre los posibles espacios recubridores de un
espacio X dado. Como veremos, la consideración de homomorfismos y automor-
fismos de espacios recubridores de X permite profundizar más en este proble-
ma. Esta manera de proceder está de acuerdo con el siguiente principio que
parece guiar una gran parte de la investigación matemática actual: Siempre
que deseamos obtener más información acerca de cierta clase de objetos mate-
máticos, acostumbra a ser útil considerar también la clase apropiada de apli-
caciones y automorfismos admisibles de estos objetos.

Definición Sean (Xl' PI) Y (X 2 , P2 ) espacios recubridores de X. Un homo-


morfismo de (Xl' PI) en (X 2 , P2 ) es una aplicación continua q¡ : Xl --> X 2 que
hace conmutativo el diagrama siguiente:

Obsérvese que la compOSlClOn de dos homomorfismo s es de nuevo un homo-


morfismo, y que, si eX, p) es un espacio recubridor de X, entonces la identidad
X --> X es un homomorfismo.

Definición Un homomorfismo q¡ de {Xl' PI) en_eX 2 , P 2 ) se llama isomor-


fismo si existe un homomorfismo \jJ de (X 2 , P 2 ) en (Xl' PI) tal que las composi-
ciones \jJq¡Y q¡\jJ son ambas la identidad. Dos espacios recubridores se dicen iso-
158 Espacios recubridores

morfos si existe un isomorfismo de uno sobre el otroe Un es un


isomorfismo de un espacio recubridor en sí mismo; puede ser o no la identidad.

Los automorfismos de espacios recubridores se suelen llamar en la litera-


tura transformaciones recubridoras (en alemán: Deckbewegung). Obsérvese'
que un homomorfismo de espacios recubridores es un isomorfismo si y sólo si
es un homeomorfismo en el sentic!? usual. El conjunto de todos lQs automor-
fismos de un espacio recubridor (X, p) de X constituye obvi3.mente un grupo
con la composición de aplicaciones. Designemos a este grupo por A eX, p).
Deducimos ahora algunas propiedades básicas de los homomorfismos y auto-
morfismos de espacios recubridores.

Lema 6.1 Sea:!; tpu y tpl homomorfismos de (Xl' PI) en (X 2, P2)· Si existe
algún punto x E Xl tal que tpo(x) =tpl(X), entonces tpo = tpl·

Es un caso particular del lema 3.2.

Corolario 6.2 El grupo A(X, p) opera sin puntos fijos sobre el espacio X;
es decir, si tp E A (X, p) y tp ~ 1, entonces tp no tiene puntos fijos.

Lema 6.3 Sean (Xl' PI) Y ex2 , P2) espacios recubridores de X y Xi E Xi,
i = 1, 2!- puntos tal~s que p ¡ (Xl) = P2 (x 2 ). Entonces existe un hOTf}:lJmorfismo
tp de jX l , PI) en (X 2 , P2) tal que tp(x I ) = x2 ' si y sólo si Pl*1t(X l , Xl) e
P2,1t(X O' x
0 )· .

"Es ;n caso particular del teorema 5.1.

Corolario 6.4 Con las hipótesis del lema 6.3, existe un isomorfismo tp de
(Xl' PI) sobre exo, p,,) tal que tp(x l ) = X2, si y sólo si Pl'k1tCXl' Xl) =
ex
P2 'l' 1t 2 , x2 )· --
Es una consecuencia del lema 6.3, de la definición de isomorfismo, y del
corolario 6.2.

Corolario 6.5 Sea (X, p) un espacio recubridor de X y Xl' x2 E p-l(X,),


donde Xo E X. Existe un automorfismo tp E A(X, p) tal que tp(x¡) = x2 si y
sólo si p,,1t(X, x) = p*n(X, x 2).
Es un caso particular del Corolario 6.4.

Teorema 6.6 Los espacios recubridores (XI' PI) y~ (X 2, P2) d~ X son iso-
morfos si y sólo si para todo par de P70tos x¡ E X, y~ i.\ E X'l tales que
PI (XI) = P2(X 2) = xu' los subgrupos PI." n(X I, Xl) y P2*1t(X 2 , x2 ) pertenecen a
la misma clase de conjugación en n (X, x o).
Homomorfismos y automorfismos de espacios recubridores 159

DEMOSTRACIÓN: Se deduce directamente del corolario 6.4 y del teorema 4.2.


Este teorema demuestra que la clase de conjugación de los subgrupos men-
cionados en el teorema 4.2 determina completamente, salvo isomorfismos, un
espacio recubridor.

Lema 6.7 Sean ex!,P,) y (X 2 , P2) espacios recubridores de X, y _cp un homo-


morfismo deL primer e~pacio recubridor en eL segundo. Entonces (Xl' cp) es un
espacio recubTidor de X 2 •
DEMOSTRACIÓN: Observemos, en primer lugar, que todo punto x E:: X posee
un entorno abierto U arco-conexo que es un entorno elemental de x, simultá-
neamente para cada uno de los espacios recubridores. Un tal entorno puede ob-
tenerse eligiendo entornos abiertos ª-e x, U, y _U 2 , que sean entornos elementa-
les para los espacios recubridores (X" p,) y (X 2 , pJ respectivamente, y enton-
ces tomar como U la arco-comp0l2.ente de !J, n U 2 que contenga a x. _
Probemos ahora que cp aplica X, sobre X 2 • Sea y un punto arbitrario de X 2 ;
tenemos que demostr~r que existe un punto x E:: X, tal que cp(x) = y. Elijamos
un punto base xLE:: X , Y pongamos X 2 = cp(x,), X o = p,(x,) = P2(X 2 ). Elijamos
un camino j en X 2 con origen x 2 y extremo y, y designemos por 9 = P.J el ca-
mino imagen en X. Por el lema 3.1 existe un único camino h en Xl coñ origen
Xl y tal que p,h = g. Designemos por X el extremo de h. Entonces los caminos
cph y j tienen ambos el mismo origen y P2cph = 9 = P.'!, de donde cph = j, en
virtud de la unicidad dada por el lema 3.1. Por tanto ~(x) = y.
Es inmediato ahora cómo elegir un entorno elemental de un punto arbitra-
rio z E:: X". Se toma primero un entorno U de x = p" (z) que sea elemental para
los dos espacios recubridores y luego la componente W de P2 -, (U) que con-
tenga a z. La demostración de que W verifica las propiedades requeridas es
fácil. C.Q.D.

Sea (X, p) un espacio recubridor de X tal que X sea simplemente conexo.


Si eX', p') es cualquier otro espacio recubridor de X, entonces, por el lema 6.3,
existe un homomorfi~mo cp de (X, p) sobre (X', p'), y, P,2.r el lema qu~ acaba-
mos de demostrar, (X, cp) es un espacio recubridor de X'; es decir, X puede
servir como espacio recubridor de cualquier espacio recubridor de X. Por esta
razón, un espacio recubridor simplemente conexo, tal como eX, p), se llama
espacio recubridor universal, o más brevemente, un recubrimiento universaL
En virtud del teorema 6.6, dos recubrimientos universales de X son isomorfos.

Ejercicios
6.1 Probar que, si X es un espacio simplemente conexo y (X, p) es un espacio recu-
brid9r de X, entoncés p es un homeomorfismo de X sobre X.
6.2 Determinar todos los espacios recubridores (salvo isomorfismos) de cada uno de
los siguientes espacios: la circunferencia S'; el plano proyectivo P; el subconjl;!nto del
plano {(x, y) E R' : 1 ~ x' + y' ~ 41. Dar explícitamente un espacio recubridor (X, p) en
cada clase de isomorfia. (SUGERENCIA: Considerar los ejemplos de la sección 2.)~
6.3 Sea X un espacio topológico cuyo grupo fundamental sea abeliáno. Si (X,. p,) Y
160 Espacios recubridores

y ex" pJ son espacios recubridores de X, definimos óL p,) 2:: ex" p,) si y sólo si existe
un hom¿morfismo de (X" PI) sobre (X" p,). Probar que esta -;elación es transitiva y re-
flexiva, y que si (XI' p,) ~ (X" p,) y (X" p,) ~ CX" p), entonces (X" PI) Y (X" p,) son
isomorfos. Finalmente probar que cualesquiera dos espacios recubridores de X tienen una
mínima cota superior y una máxima cota inferior respecto esta relación de orden parcial.
[NOTA: Este resultado es totalmer¡te falso si omitimos la hipótesis de que TI(X) sea abe-
liano.] (Ver Lema 10.1.)
6.4 Sea

un diagrama conmutativo de espacios y aplicaciones continuas. Supongamos que (X, p)


es un espacio recubridor de Y, y (X, q) un espacio recubridor de Z. Probar que (Y, r) es
un espacio recubridor de Z. (INDICACIÓN: Sea U e
Z un entorno elemental para el espacio
recubridor (X, q) y V una arco-componente de r-'(U). Aplicar el lema 2.1 a V, consi-
derado como subespacio de y).
6.5 Sea X un espacio que admita un recubrimiento universal. Si (X" p,) es un
espacio recubridor de 'x y (X" p,) un espacio recubridor de XI' entonces (X" p,p,) es
un espacio recubridor de X.

7 La aCClOn del grupo -re(X, x)


sobre el conjunto p-l(X}
Para estudiar más a fondo el grupo de automorfismos de un espacio recubri-
dor ex,p) de X, definimos, para cada x E X, una acción del grupo 1dX, x)
sobre el conjunto p-l (x); es decir, hacemos operar -re (X, x) por la derecha sobre
el conjunto p-l(X). La definición es muy natural y sencilla; depende de los
lemas 3.1 y 3.3 sobre elevación de caminos.

Definición Sea (X, p) un espacio recubridor de X, y x E X. Para todo


punto x E p-l (x) y todo IX E -re (X, x), definimos x . IX E p-l (x) como sigue:
en virtud de los lemas 3.1 y 3.3, existe una única clase de caminos fi en X tal
que P.y. (a) = IX Y el origen de fi es el punto X. Definimos x . ti. como el extremo
de la clase de caminos Oi.

Dej amos al lector la comprobación de las fórmulas:

(x . a) . (3 = X . (a . (3), (5.7-1)

X' 1 = X. (5.7-2)

Estas condiciones son exactamente las que ha de cumplir -re(X, x) para que sea
un grupo de operadores por la derecha sobre el conjunto p-l(X) (véase Apén-
dice B). Para probar que el grupo -re(X, x) opera transitivamente sobre el con-
acción del grupo x) sobre el

p-l consideremos x(» E p-l que hemos supuesto X arco"


conexo, existe una clase de caminos ¿¿ en con origen x() y extremo Sea
(J. = p * Entonces (J. es una clase de equivalencia de caminos y ob-
viamente Xo • (J. = xl' como queríamos demostrar.
Así pues, el conjunto p-l(X) es un n x)-espacio homogéneo por la derecha
(tal como se define en el Apéndice B). A partir de esta definición vemos inme-
diatamente que,para todo punto x
E p-I (x), el subgrupo de isotropia corres-
pondiente a este punto es precisamente el subgrupo P" n eX, x) de n x). Por
tanto, como n x)-espacio por la derecha, p-l(X) es isomorfo al espacio de
clases laterales n(X, x)/p* nCil, X), yel ~úmero de hojas del espacio recubri-
dor es igual al índice del subgrupo p* n(X, x).
Tenemos ahora el siguiente importante resultado, que establece una co-
nexión entre el grupo de automorfismos de un espacio recubridor y la acción
de n(X, x) sobre p-l(X).

Pr([}p~[)sici(jln 7.1 Para todo automorfismo <pEA (X, p), todo punto XEp-l(X)
y todo (J. E n(X, x),
¡o(x' O/) = (¡ox)' O/;
es decir, cada elemento <p E A (X, p) induce un automorfismo del conjunto
p-l (x), considerado como un n (X, x)-espacio por la derecha.

DEMOSTRACIÓN: La demostración es sencilla. Elevamos (J. a un camino a en X


con origen x y tal que p* (a) = (J.; entonces x . a es el extremo de a. Conside-
remos ahora el camino <p* (a) en X. SU origen es <p(x) y su extremo <p(x . (J.).
Pero

es decir, <p * (a) es también una elevación del camino (J.. Por tanto, por defini-
ción, (<px)· (J. es el extremo del camino <p* (iX); es decir, (<px) . (J. = <p (x . a)
tal como deseábamos.
Ahora podemos determinar completamente la estructura del grupo de auto-
morfismos A(X, p).

Teorema 7.2 Sea eX, p) un espacio recubridor de X. Entonces, el grupo


de automorfismos, A(X, p), es naturalmente isomorfo al grupo de automorfis-
mas del conjunto p-l (x), x E X, considerado como n (X, x)-espacio por la de-
recha.

DEMOSTRACIÓN':" En virtud de la propOSlClOn 7.1, si <p es un automorfismo


cualquiera de (X, p), entonces la restricción <p I p,l(X) es un autoPlorfismo de
p-l(X) como n(X, x)-espacio por la derecha. Más aún, resulta del corolario 6.2
que cada automorffsmo <p está completamente determinado por su restricción,
t¡J I p-l (x). En otras palabras, la aplicación <p -> <p I p-l (x) es un monomorfismo
162 Espacios recubridores

en el grupo de automorfismos del TI por la derecha


p-l Además, se deduce del lema 2.1 del Apéndice corolario 6.5 que
la aplicación q¡ ---+ q¡1 p-l es un epimorfismo de , sobre el grupo de
automorfismo de p-l (x). De donde resulta el teorema enunciado. C.Q.D.

Corolario 7.3 Para todo punto x E:: X Y todo E:: p-l (x), el grup.9 de auto-
morfismos A(X, p) es isomorfo al grupo cociente N[p*x)J!p* TI eX,
donde N[p" TI(X, x)] denota el normalizador del subgrupo P* TI x) en TI x).
Este corolario se obtiene al aplicar el teorema 2.2 del Apéndice B al teo-
rema 7.2.
Una clase particularmente importante de espacios recubridores la forman
aquellos para los cuales P* TI (X, x) es un sub grupo normal de TI(X, x). [Obsér-
vese que esta condición es independiente de la elección del punto x E:: p-l (x)].
Un tal espacio recubridor se llama regular.

7.4 Si (X, p) es un espacio recubridor regular de X, entonces


A p) es isomorfo al grupo cociente TI (X, x)/p* TI (X, x) para x E:: X Y
x E:: p-l (x) cualesquiera.
Resulta del corolario 7.3, ya que, en este caso, N[p-l'TI(X, x)] = TI(X, x).
Este corolario se aplica en particular a los recubrimientos universales:

Corolario 7.5 Sea (X, p) un recubrimiento universal de X. Entonces,


A(X, p) es isomorfo a TI (X), y el orden del grupo TI(X) es igual al número de
hojas del espacio recubridor (X,p).

Ejemplos
7.1 Consideremos el espacio recubridor (R., p) del círculo S" definido por p(t) =
(sen t, cos D, para todo tE R (véase ejemplo 2.1). Puesto que la recta real R es contráctil,
es simplementé conexa. Por tanto (R, p) es un recubrimiento universal de S', y podemos
aphcar el corolario' 7.5. Determinemos el grupo de automorfismos de este espacio recu-
bridor. De la periodicidad de las funciones sen·t y cos t, resulta que la «traslación»
Tn : R -> R definida por T~(t) = t + 2n1l: es un automorfismo, para todo n. Más aún, es
claro que, si x es un punto cualquiera de S' y t, Y t 2 son dos puntos arbitrarios de p-' (x),
entonces existe un entero n tal que TnCt,) = t,. Esto implica que todo automorfismo del
espacio recubridor (R, p) es una de estas traslaciones (véase lema 6.1 y corolario 6.2).
Puesto que el grupo de todas estas traslaciones {Tn : n E Z 1 es evidentemente cíclico in-
finito, hemos demostrado de nuevo que 1I:(S') es cíclico infinito. En la demostración de la
segunda parte de este resultado en la sección II.5, se usaban ya, aunque de manera en-
cubierta, algunas de las ideas de la teoría de Espacios recubridores. En efecto, la noción
de argumento a(z), para todo z E S" contiene implícitamente la de espacio recubridor
(R, p) de S'; y el razonamiento expuesto para definir el grado de un camino cerrado
de S' lleva consigo la elevación de dicho camino de S' al espacio recubridor (R, p).
7.2 Designemos por p : S2 -> P la aplicación natural de la 2-esfera en su espacio co-
ciente, el plano proyectivo; entonces (S', p) es un espacio recubridor de P (véase ejem-
Espacios recubridores y espacios cocientes

plo 2.5), y, puesto que S' es simplemente conexo, es un recubrimiento universal. Puesto
que es un espacio recubridor de dos hojas, el grupo fundamental n<P) y el grupo de
automorfismos tienen que ser ambos de orden 2. Es evidente que el grupo de automor-
fismos está generado por la aplicación antipodal T : S' --> S" T(x, y, z) = (-x, -y, -z).

7,1 Sea p : O- 7 G un homomorfismo continuo de gruPlls topológicos tal que CO, p)


sea un espacio recubridor de G. (Se supone, desde luego, que tanto G como O son ambos
conexos y localmente arco-conexos.) Designemos por K el núcleo de p; entonces K es
un sub grUpo discreto de O contenido en el centro (véanse los ejercicios de la sección 5).
Para cada elemento k E K definimos una aplicación <pk: O- 7 O por_ <pk(X) = x . k = k . x.
Probar que la aplicación k --> <pk es un isomorfismo de K sobre A(G, p).
7,'1, Determinar el grupo de automorfismos de los espacios recubridores descritos en
los ejemplos 2.2, 2.4, 2.7, 2.8 y 2.9.

8 Espacios recubrid ores regulares y espacios cocientes


Sea (X, p) un espacio recubridor de X; puesto que p es una aplicación abierta,
X tiene la topología cociente inducida por p (véase Apéndice Así pues, po-
demos considerar X como obtenido a partir de X por un proceso de identifi-
cación de ciertos puntos: para cada x E X, todos los puntos del conjunto p-l (x)
se identifican a un solo punto. Recordemos que el grupo de automorfismos
A (X, p) permuta los puntos del conjunto p.:l (x) !ntre sÍ. Sin embargo, en gene-
ral, no es cierto que el espacio cociente X/A (X, p) sea naturalmente homeo-
morfa a X, ya que pueden existir puntos distintos Xl, X2 E p-l(X) para los cua-
les no exista ningún automorfismo q> E A (X, p) tal que q>(Xl) = xz; en otras.
palabras, el grupo de automorfismos A (X, p) no tiene por qué operar transiti-
vamente sobre p-l (x). En efecto, tenemos el siguiente lema:

Lema 8.1 Sea (X, p) un espacio recubridor de X. El grupo de automorfis-


mos A (X, p)15pera transitivamente sobre p-l(X), x E X, si y sólo si (X, p) es un
espacio recubridor regular de X.

Es una consecuencia inmediata del teorema 4.2 y del corolario 6.5.


Consecuencia de este lema es que, si (X, p) es un espacio recubridor regu-
lar de X, entonces X es naturalmente homeomorfo al espacio cociente
XjA(X, p).Esto nos lleva a la siguiente cuestión bastante natural: Sea Y un
espacio topológico y G un grupo de homeomorfismos de Y. Designemos por
p : Y --+ Y /G la proyección natural de Y sobre un espacio cociente. ¿En qué
condiciones (Y, p)es un espacio recubridor regular de Y /G con G = A(Y, p)? En
primer lugar, es natural que deban satisfacerse algunas condiciones necesarias.
Por ejemplo, si (X, p) es un espacio recubridor regular de X, entonces A (X, p)
actúa sobre X sin puntos fijos (éste es el contenido del corolario 6.2). Por con-
siguiente la órbita de todo punto x E X por la acción del grupo A(X, p) (es
decir. el conjunto de puntos {q>(x) : q> E A(X, p) }), es un subconjunto cerrado
164 Espacios recubridores

discreto de Incluso se verifica la siguiente condicIón más fuerte: todo punco


i! E X tiene un entorno U tal que los conjuntos ep(U), ep E A(X, p), son dis-
juntos dos a dos (podemos elegir U como una de las componentes de la imagen
inversa de un entorno elemental apropiado en X). Un grupo de homeomorfis-
mas que satisfaga esta condición se dice que es propiamente discontinuo.Ob-
sérvese que un ,grupo propiamente discontinuo de homeomorfismos carece de
puntos fijos. Resulta que esta condición necesaria es también sufici~nte.

Proposición 8.2 Sea Y un espacio topológico conexo y localmente arco-


conexo, y G un grupo propiamente discontinuo de homeomorfismos de Y. Desig-
nemos por p: Y -+ Y /G la proyección natural de Y sobre su espacio cociente.
Entonces (Y, p) es un espacio recubridor regular de Y /G, y G = A(Y, p).

DEMOSTRACIÓN: Sea x E Y/G; tenemos que demostrar que x posee un en-


torno elemental. Elegimos un punto y E Y tal que p(y) = x. Por hipótesis
existe un entorno N de y tal, que los conjuntos ep(N), ep E G, son dos a dos dis-
juntos. Puesto que Y es localmente arco-conexo, existe un entorno abierto arco-
conexo V de y tal, que VeN. Sea U = p(V). Vamos a ver que U es un entorno
elemental de x. Puesto que p es una aplicación abierta (véase sección 1 del
Apéndice A), U es un conjunto abierto, y además claramente arco-conexo. Es
inmediato también que p aplica V continua y biyectivamente sobre U; y puesto
que p es una aplicación abierta, es un homeomorfismo de V sobre U. Sea W
una componente arbitraria de p-l(U) diferente de V; entonces existe un ep E G
tal que W = ep(V). Puesto que ep es un homeomorfismo de V sobre W, y p = Pep,
resulta que p aplica también W hom~omórficamente sobre U. Así pues, U es
un entorno elemental de x, y (Y, p) un espacio recubridor de Y /G. Es obvio
que todo ep E G es un automorfismo de (Y, p); por tanto, G e A(Y, p). La
hipótesis de que G sea un subgrupo p1'Opio de A (Y, p), implica fácilmente que
A(Y, p) contiene elementos con puntos fijos. Por tanto, G = A(Y, p). Final-
mente del lema 8.1 resulta que (Y, p) es un espacio recubridor regular de Y /G.
C.Q.D.
Daremos ahora algunos ejemplos sencillos de este teorema.

Ejemplos
8.1 Sea Y = R la recta real, y, para cada entero n, definamos <pn: R -> R por
<pn(X) Sea G = ¡<pn : n E z) . Entonces G es un grupo propiamente discontinuo de
= x + n.
homeomorfismos de R; en efecto, si para cada x E R designamos por U el intervalo
abierto (x -1/3, x + 1/3), los entornos <pn(U) son dos a dos disjuntos. Por tanto, por la
proposición que acabamos de demostrar, R es un espacio recubridor regular del espacio
cociente R/G. Los resultados de la sección 4 del Apéndice A implican que R/G es homeo-
morfa al espacio cociente del intervalo unidad cerrado [O, 1] obtenido identificando los
dos extremos del intervalo. Así pues, R/G es un círculo. Hemos probado de nuevo que
el recubrimiento universal de un círculo es la recta real, y que el grupo de automor-
fismos es cíclico infinito (véase ejemplo 7.1l.
8.2 Sea Y = sn, la n-esfera unidad en el (n + ll-espacio euclídeo, y T: Sn .... Sn la
aplicación antipodal definida por T(x) = - x, para todo x E S". Evidentemente T' es la
Espacios recubridores y espacios cocientes 165

identidad; por tanto, T genera un grupo G de homeomorfismos de S" que es un grupo


cíclico de orden 2. Es obvio que G es un grupo propiamente discontinuo de homeomor-
fismos; por tanto. S" es un espacio recubridor del n-espacio proyectivo real S"IG. Puesto
que S" es simplemente conexo. es un recubrimiento universal, y el grupo fundamental
de un n-espacio proyectivo real es cíclico de orden 2 (véase ejemplo 7.2 para el caso n=2).

8.1 Sea Y un espacio de Hausdorff y G un grupo finito de homeomorfismos de Y tal


que todo elemento cp ~ 1 de G carezca de puntos fijos. Probar que G es un grupo pro-
piamente discontinuo de homeomorfismos.
8.2 Sea Y un grupo topológico y G un sub grupo discreto de Y. Probar que existe un
entorno U del elemento neutro tal que los conjuntos g . U. para g E G. son dos a dos
disjuntos. (NOTA: g. U = Ig . X ; X E U J). INDICACIÓN: Tomar un entorno V del elemento
neutro tal que V n G = f 1}. Entonces probar que existe un entorno U del elemento neu-
tro tal que Ix. y-' : x, y E uJe v.
8.~ Sea Y un grupo topológico y G un subgrupo discreto. Designemos por Y IG el es-
pacio de clases laterales {G . Y : Y E y J con la topología cociente. y por p : Y --> Y /G
la proyección natural. Probar que (Y, p) es un espacio recubridor regular de Y IG con
A(Y, p) = G. donde G opera sobre Y multiplicando por la izquierda. (INDICACIÓN: Usar el
resultado del ejercicio 8.2 y la proposición 8.2,) Obsérvese que el ejemplo 8.1 es un caso
particular de este ejercicio.

Concluimos esta sección con dos ejemplos que nos ilustrarán algunas de las
posibilidades de la proposición 8.2. En el primer ejemplo, se demuestra que el
espacio cociente Y jG no tiene por qué ser de Hausdorff, aun cuando el espa-
cio Y verifique todos los axiomas de separación. Damos un ejemplo de esto
en el caso en que Y es el plano euclídeo R2 y G un grupo propiamente discon-
tinuo de homeomorfismos de R2 cíclico infinito.

Ejemplos
8.3 Empecemos considerando el siguiente sistema de ecuaciones diferenciales ordina-
rias en el plano (x, y):

dx
dt
dy
= sen x.
dt

Se ve fácilmente que las' curvas integrales son las curvas

y = sec X +e
para los distintos valores de la constante de integración C. y las líneas verticales

X (n + t)7r
166 Espacios recubridores

I
I
3
-2"/T -'Ir
e
-t7r
----t-----

FIGURA 5.2
Diagrama para los ejemplos 8.3 y 8.4.
Espacios recubi'idores regulares y espacios cocientes 167

para todo entero 1L Podemos considerar este sistema de ecuaciones diferenciales como las
ecuaciones del movimiento de una partícula en el plano; t representa el tiempo, y (x, y)
son las coordenadas de la partícula en el instante t. La partícula debe moverse a lo largo
dé una de las curvas integrales. El que se mueva sobre una curva u otra depende de la
posición inicial.
Mediante esta ecuación diferencial, definiremos una operación del grupo aditivo de
los números reales, R, sobre el plano euclídeo. Para todo número real t y todo punto
(x, y) del plano, definimos t . (x, y) como la posición en el instante t de la partícula que
estaba en el punto (x, y) en el instante O. Se tiene

8 . [t . (x, y) 1 (8 + t) . (x, y),


Q·(x,y) (x, y).

Además, la aplicación R X R' -+ R' definida por (t, (x, y» -+ t . (x, y) es continua (es in-
cluso diferenciable), como resulta de los teoremas corrientes sobre ecuaciones diferencia-
les. Es también inmediato que R opera sobre el plano sin puntos fijos.
Consideremos ahora la acción del subgrupD Z de R sobre el plano; obtendremos así
el ejemplo deseado.
Probamos primero que la acción de Z sDbre R' es propiamente discontinua. Dado un
punto arbitrario P = (x, y), sea C la única curva integral que pasa por P. Sean C, y C,
dos curvas integrales próximas, una por cada lado de C. Sea T o una curva suficiente-
mente regular que pase por P y sea ortogonal a todas las curvas integrales entre C, y C,
Para todo número real t, pongamos T, = t . T o• Sea U un entorno de P acotado por
T~1/3J T+!/3J Y las curvas e, y C,. Entonces se ve fácilmente que los sucesivos «trasladados»
de U

{n' U: n E Z}
son dos a dos disjuntos.

Vamos a probar ahora que el espacio cociente no es de Hausdorff. Consideremos los


puntos del plano

Demostraremos que sus imágenes en el espacio cociente R'iZ no poseen entornos disjun-
tas. Para ello basta probar que, dados entornos arbitrarios N, de P, y N, de P" existe un
punto de N, equivalente, por la acción del grupo Z, a un punto de N,. En efecto, consi-
deremos para cada número pequeño a > O, los dos puntos « ni2) - a, O) y (- (ni2) + a, O).
Estos dos puntos están evidentemente sobre una misma curva integral. ¿Durante cuánto
tiempo se ha de desplazar, a lo largo de una curva integral, una partícula situada en el
punto ( - (ni2) + a, O) para que llegue al punto «ni2)- a, O)? Para calcularlo basta
calcular durante cuánto tiempo se ha de desplazar su proyección sobre el eje x desde la
primera posición a la segunda. Puesto que dxidt = cos' x, el tierno en cuestión viene
dado por la integral

Úr/2)-a dx J
! - ("./2) +a COs 2 X
[ t an x ("./2)-a
-("./2)+a

2 tan
168 Espacios recubridores

De esta fórmula, que nos da el tiempo transcurrido, podemos sacar varias conclusiones:

(1) El tiempo transcurrido es una función, continua de a.


(2) Cuando a -'> 0, el tiempo transcurrido la tiende a + oo.
(3) Para todo número E> 0, hay infinitos valores de a tales que O<a<e y la es erltero.

Recordemos que los puntos «-11:/2) - a, O) y (- (n/2) + a, O) son equivalentes si y sólo


SI el tiempo transcurrido l, es entero.
A partir de esto se deduce fácilmente la conclusión deseada.
8.4 Damos ahora un ejemplo 1 de un grupo cíclico infinito de homeomorfismos que
actúan sin puntos fijos sobre un buen espacio de manera que la «órbita» de cada punto
es un subespacio discreto y cerrado, i pero la acción no es propiamente discontinua!
Este ejemplo es una muestra de que la condición de que G sea propiamente discontinuo
en la proposición 8.2 es muy fuerte.
Consideremos la acción del grupo Z de los enteros, sobre el plano euclídeo R', que
acabamos de describir. Todo elemento del grupo Z aplica la banda infinita

s = {(X, y) : - ~ ~ X ~ + ~}
en sí misma. Formamos ahora el espacio cociente de S obtenido al identificar los puntos
(n/2, y) Y (-n/2, -y), para todo número real y. El espacio cociente es una banda de
M6bius sin borde (una superficie no compacta). Además, se ve fácilmente que la
acción del grupo Z sobre S es compatible con las identificaciones, y, por tanto, Z actúa
sobre el espacio cociente. Evidentemente que Z opera sin puntos fijos sobre la banda
de M6bius abierta, y que la órbita de todo punto x (es decir, el conjunto de todos los
puntos n . x para n E Z) es un sUbconjunto cerrado y discreto. El razonamiento del úl-
timo ejemplo para demostrar que el espacio cociente no era de Hausdorff, puede apli-
carse a este ejemplo para demostrar que el punto (n/2, O) [que está identificado con el
(-n/2, O)], no tiene ningún entorno U tal que los conjuntos n . U, para n E Z, sean dos
a dos disjuntos. Por tanto, la acción del grupo sobre la banda de M6bius no es propia-
mente discontinua.

9 Aplicación: El teorema Borsuk-Ulam


para la 2-esfera
Como de costumbre, designamos por Sn la n-esfera unidad de Rn+l:

Sn = {x E Rn+1 : Ixl = 11.


Para cada par de enteros positivos m y n, diremos que una aplicación f: S/1l--. Sn
conserva antípodas si f(- x) = - f(x), para todo x E Sin. El siguiente teorema
muy conocido, debido a los matemáticos polacos K. Borsuk y S. Ulam, tiene
muchas consecuencias interesantes.

Teorema 9.1 No existe ninguna aplicación continua f Sn --. Sn-l (n > O)


que conserve antípodas.

1 Este ejemplo fue sugerido al autor por Joseph Auslander.


Aplicación: El teorema de Borsuk-Ulam 169

Probaremos este teorema sólo para n ~ 2. Antes de dar la demostración in-


diquemos y probemos algunos corolarios interesantes.

Corolario 9.2 Supongamos que f : Sn -+ Rn es una aplicación continua tal


que f(- x) = -f(x) para todo x E Sn. Entonces existe un punto x E Sil tal que
f(x) = o.
DEMOSTRACIÓN: Supongamos, por el contrario, que f(x) ;;é O para todo x E Sil.
Para cada x E Sn definimos

j(x)
g(x)
Ij(x) I

Entonces, g es una aplicación continua Sn -+ Sn-\ que conserva antípodas, en


contra del teorema 9.1.

Corolario 9.3 Supongamos que f : S" -+ R" es una aplicación continua. En-
tonces, existe un punto x E Sn tal que f(x) = fe-x). En particular f no es in-
yectiva.

DEMOSTRACIÓN: Supongamos, por el contrario, que, para todo punto x E S",


f(x) ;;é f(-x). Definimos g(x) = f(x) - fe-x). Entonces, g(-x) = - g(x), y
g(x) ;;é O para todo x, que contradice el corolario 9.2.

Corolario 9.4 No existe ningún subconjunto de Rn homeomorfo a Sil.


Es una consecuencia inmediata del corolario 9.3.
Existe otra interpretación interesante del corolario 9.3. Si f : Sn -+ Rn es una
aplicación continua, podemos escribir

j(x) = (h(x), ... , jn(X»

donde f , (x), ... , f,,(x) son funciones reales continuas sobre S". En consecuen-
cia, podemos reformular el corolario en los siguientes términos: Sean f f 2 , oo. fn
funciones reaLes continuas sobre S". Entonces existe un punto x E Sn" tal que
f¡(x) = f¡(-x) para i = 1, ... , n. Por ejemplo, si f , (x) y f 2 (x) representan la
temperatura y la presión barométrica en un cierto instante en un punto arbi-
trario x de la superficie terrestre, y suponemos que tanto la temperatura como
la presión barométrica varían con continuidad sobre la superficie de la tierra,
entonces podemos afirmar que existe un par de puntos antipodales en la super-
ficie de la Tierra i que simultáneamente tienen la misma temperatura y la
misma presión! Este teorema es topológico por excelencia; en su enunciado
y demostración sólo aparecen hipótesis topológicas.
170 Espacios recubridores

DEMOSTRACIÓN DEL TEOREMA 9.1: Caso n ~ 2. Si n = es trivial, ya que S' es


conexo y So no lo es. Nos centraremos, por tanto, al caso n = 2. La demostra-
ción es por reducción al absurdo; supongamos que existiera una aplicación
continua f : S2 -7 S' que conserve antípodas. Consideremos los espacios cocien-
tes de S2 y S' obtenidos al identificar puntos diametralmente opuestos. Estos es-
pacios son, respectivamente, el plano proyectivo real p", y un espacio que es
de nuevo homeomorfo a S'. Designemos por P 2 : S2 -7 P 2 -y PI : S' -7 S' las apli-
caciones naturales de cada uno de estos espacios sobre sus cocientes. Puesto que
f conserva antípodas, induce una aplicación continua 9 : P 2 -7 S' que hace con-
mutativo el siguiente diagrama:

S2 ~ Si
lp2 lpl
P2 --7 SI
g

Obsérvese que (S2, P 2 ) y (S', P,) son espacios recubridores de dos hojas, de
P 2 y S' respectivamente, como resulta de la proposición 8.2 (tomando G como
un grupo cíclico de orden 2). Llegaremos ahora a una contradicción razonando
sobre el homomorfismo

inducido en los grupos fundamentales.


Por una parte, sabemos que re (P 2) es cíclico de orden 2, y re (S1) cíclico infi-
nito. Por tanto, por motivos puramente algebraicos, el homomorfismo 9 ¡, debe
ser trivial.
Por otra parte, designemos por a una clase de equivalencia de caminos de S"
tal que sus extremos sean puntos antipodales de S". Puesto que f conserva an-
típodas, los extremos de f>l- (a) son puntos antipoda1es de S'. Pero P 2 '" (a) y
Pl'f.f.y. (a) son caminos cerrados de P 2 y S" y por tanto representan elementos
de los grupos fundamentales re (P 2) Y re (S') respectivamente. Considerando la
acción de los grupos fundamentales re (P 2' X o) y re (SI, Y II ) sobre los conjuntos
P2 -'(x o ) y Pi-ley,,) respectivamente (véase sección 7)~ se ve en seguida que
P2 *(a) ~ 1 Y p ,f *(a) ~ 1. Resulta entonces de las definiciones, que P2,,(a) Y
"
p, *f>l- (a) no operan trivialmente sobre estos conjuntos. Entonces, por la con-
mutatividad del diagrama anterior

Por tanto, 9 * aplica Pz*(rx) sobre P1>l-f;«a), en contradicción con la trivialidad


de g",. C.Q.D.

Es evidente que para demostrar el teorema del punto fijo de Brouwer (véa-
se Capítulo II) y el teorema de Borsuk-Ulam en los casos en que n > 2, nece-
Teorema de existencia de espacios recubridores 171

sitaremos estructuras análogas del grupo fundamental en dimensiones


res. El grupo fundamental es esencialmente un invariante 1- dimensional y no
será suficiente para nuestros propósitos. Es uno de. los objetivos más importan-
tes de la Topología algebraica, desarrollar una teoría completa de tales estruc-
turas análogas al grupo fundamental en dimensiones superiores, y aplicarlas a
la obtención de teoremas como los de Brouwer y Borsuk-Ulam.

9.1 Generalizar el razonamiento usado en la demostración del teorema de Borsuk-


Ulam de la siguiente manera: Sean X e Y espacios conexos y localmente arco-conexos,
G un grupo que opere por la izquierda sobre X e Y, que sea un grupo propiamente dis-
continuo de homeomorfismos de cada uno de ellos, y f : X -t Y una aplicación continua
G-equivariante (para la definición véase Apéndice Bl. Designemos por p : X -t X/G y
q : Y -t Y /G las aplicaciones naturales, y por 9 : X/G -> Y /G la aplicación inducida por f.
Probar que el homomorfismo g*: TI;(X/G) -> 7t(Y /G) induce un isomorfismo entre los gru-
pos cocientes 7t(X/G)/P*7t(X) = 7t(Y/Gl/q,.7t(Y).

10 Teorema existencia espacios recubrid ores


Hemos probado que todo espacio recubridor eX, p) de X está deJerminado, salvo
isomorfismos, por la clase de conjugación del subgrupo p * 1t (X,;í;) de 1t (X, x).
Este resultado da lugar a la siguiente cuestión: Supongamos que tenemos un es-
pacio topológico X y una clase de conj ugación de subgrupos de 1t (X, x), ¿ existe
un espacio recubridor (X, p) de X tal que P,~1t(X, ;í;) pertenezca a la clase de·
conjugación dada? Demostraremos que esta pregunta puede ser respondida
afirmativamente, supuesto que X verifique algunas hipótesis adicionales.
Probemos, primero, que basta considerar este problema en el caso particu-
lar en que la clase de conjugación dada conste únicamente del subgrupo tri·
vial {1}.

Lema 10.1 Sea X un espacio topológico que admita un recubrimiento uni-


versaL Entonces, para toda clase de conjugación de subgrupos de 1t(X, x), existe
un espacio recubridor (X, p) de X tal que P .. 1t(X, ;í;) pertenece a la clase de
conjugación dada.

DEMOSTRACIÓN: Sea (Y, q) un recubrimiento universal de X; esto es, Y es


simplemente conexo. De acuerdo con lo establecido en la sección 7, 1t(X, x)
opera transitivamente por la derecha sobre el conjunto q-l (x), y puesto que Y
es simplemente conexo, opera sin puntos fijos. Por tanto, el grupo de automor-
fismos A(Y, q) es isomorfo a 1t(X), y opera transitívamente sin puntos fijos
por la izquierda sobre el conjunto q-l(X). Elijamos un punto y E q-l(X) y un
subgrupo G de 1t(X, x) que pertenezca a la clase de conjugación dada. Sea H
el subgrupo de A(Y, q) definido de la siguiente manera: <p E H si y sólo si
existe un elemento (J. E G tal que <p(y) = y . (J.. Se ve en seguida que G y H
son isomorfos mediante la correspondencia: <p ~ (J. si y sólo si <p(y) = y . (J..
172 L~,¡.;UC'tU~ recubridores

Puesto que H es un subgrupo de A(Y, es un grupo propiamente disconti-


nuo de homeomorfismos de Y. Designemos por el espacio cociente Y IH, por
r : Y -l> X la proyección natural, y por p : X -l> X la aplicación inducida por
q : Y -l> X. Entonces, tenemos el siguiente diagrama conmutativo:
y

.r;x~ ~
x/p
Por hipótesis, (Y, q) es un espacio recubridor de X, y por la propOSlClOn 8.2,
(Y, r) es un espacio recubridor de X. Un sencillo razonamiento nos muestra.
que (X, p) es un espacio recubridor de X (véase ejercicio 6.4). Puesto que (X, p)
es un espacio recubridor de X, el grupo 7t(X, x) opera por la derecha sobre el
conjunto p-l(X). Sea X = rey) E p-l(X). Resulta de la construcción de X, que
el subgrupo de isotropía de 7t(X, x) correspondiente al punto x es precisamente
el subgrupo G. Pero esta condición equivale a que p -l< 7t(X, x) = G (véase sec-
ción 7). C.Q.D.
COI1sideremos ahora el siguiente problema: Dado un espacio topológico X,
¿ admite siempre un recubrimiento universal? Deduzcamos, en primer lugar,
una condición necesaria bastante simple. Sea (X, p) un recubrimiento univer-
sal de X, x un punto arbitrario de X, x un punto de p-l(X), U un entorno ele-
mental de x, y V la componente de p-l(U) que contiene el punto x. Tenemos,
entonces, el siguiente diagrama conmutativo de grupos fundamentales:

1f(V, x) -l> 1f(X, x)


(plV)* 1 1 p* •

1f(U, x) -¿ 1f(X, x)
'*
Puesto que p I V es un homeomorfismo de V sobre U, (p I V) * es un isomor-
fismo. Obsérvese también que, por hipótesis, 7t(X, x) = {1}. De esto y de la
conmutatividad del diagrama se deduce que i * es un homomorfismo trivial;
es decir, imagen de i-l< = {1}. Por consiguiente, el espacio X tiene la siguiente
propiedad: Todo punto x E X posee un entorno U tal que el homomorfismo
7t(U, x) -+ 7t(X, x) es triviaL Un espacio con esta propiedad se llama semilocal- .
mente simplemente conexo. 2 Esta definición puede también redactarse en los
siguientes términos: Un espacio X es semilocalmente simplemente conexo si y

2 Este nombre es bastante largo y embarazoso, pero describe exactamente la propiedad


en cuesfión. Es un concepto intermedio entre el de simplemente conexo ordinario y el
de localmente simplemente conexo, propiamente dicho (que no consideraremos en este
libro). Más aún. el uso de este nombre está avalado por muchos años de común acep-
tación.
Teorema de existencia de espacios recubridores 173

sólo si cada x'c X admite un entorno U tal que todo lazo en U puede con-
traerse a un punto en X.
Damos a continuación un ejemplo de un espacio que es conexo y localmente
arco-conexo, pero no es semilocalmente simplemente conexo. Para cada entero
positivo n, pongamos

en = {(X, y) E R2 :

es decir, en es un círculo de radio l/n con centro en el punto (l/n, O). Designe-
mos por X la unión de los círculos en, para todo entero positivo n. Entonces X
no es semilocalmente simplemente conexo; el punto (O, O) no posee ningún. en-
torno que verifique la propiedad requerida.
Afortunadamente, la mayoría de los espacios topológicos que surgen en los
problemas de otras ramas de la Matemática, en los que aparecen espacios recu-
bridores, son semilocalmente simplemente conexos. Por ejemplo, todas las va-
riedades y las variedades con borde tienen esta propiedad.
Probaremos ahora que esta condición necesaria para la existencia de un re-
cubrimiento universal, es también suficiente.

Teorema 10.2 Sea X un espacio topológico conexo, localmente arco-conexo


y semi localmente simplemente conexo. Entonces, para toda clase de conjugación
de subgrupos de 1t(X, x), existe un espacio recubrídor eX, p) de X que corres-
ponde a la clase de conjugación dada [es decir, tal que P*1t(X, x) pertenece a
la clase de conjugación dada].

DEMOSTRACIÓN: En virtud' del lema 10.1, basta probar que X admite un re-
cubrimiento universal. Lo haremos por una construcción directa. Para motivar
esta construcción intentamos describir cómo podría haberla descubierto un an-
tiguo topólogo.
Supongamos por el momento que X admite un recubrimiento universal
eX, p). Elijamos un punto base :Eo E g, Y pongamos Xo = p(xo). Puesto que X
es arco-conexo, para todo punto y E X existe una clase de caminos o: con ori-
gen Xo y extremo y. Puesto que X es simplemente conexo, esta clase de cami-
nos es única. Consideremos ahora la función que asigna al punto y la clase
de caminos p"" (o:) de X. En virtud de los lemas 3.1 y 3.3 se trata de una aplica-
ción biyectiva de Y sobre el conjunto de clases de caminos de X con origen xI)'
Por tanto, podemos identificar los puntos de X con las clases de caminos de X
con origen el punto x O' Esta simple observación es la base de la siguiente de-
mostración.
Sea X o un punto de X. Definimos X como el conjunto de todas las clases de
equivalencia de caminos o: de X que tienen X o como origen. Definimos una
función p : X ---'> X poniendo p(o:) igual al extremo de la clase de caminos 0:.
Demostraremos ahora que podemos dotar a X de una topología que lo haga
simplemente conexo, y tal que (X, p) sea un espacio recubridor de X.
174 Espacios recubridores

Obsérvese que nuestras hipótesis implican que la topología de X admite


una base de conjuntos abiertos V con las siguientes propiedades: V es arco-
conexo, y el homomorfismo 1t (V) ---+ 1t (X) (inducido por la inclusión) es trivial.
De forma equivalente, todo camino cerrado en V es equivalente (en X) a t¡n
camino constante. Por brevedad, convengamos en llamar a un tal abíerto V,
un abierto básico. Observemos que si x e y son dos puntos arbitrarios de un
abierto básico V, entonces dos caminos cualesquiera f y g de V 'Con origen x
y extremo y son equivalentes (en X).
Para todo camino a E X y todo abierto básico V que contenga el extremo
p(G(), designemos por (G(, V) el conjunto de todos los caminos {3 E X tales que,
existe una cl':.se de camino (J.' en V, con 0 = G( . G('. Entonces (G(, V) es un sub-
conjunto de X. Para que la familia de todos estos conjuntos (G(, V) pueda to-
marse como base de abiertos de una topología en X, es necesario probar que
si, y E (G(, V) n (0, V), entonces existe un abierto básico W tal que (y, W) e
(G(, V) n (~, V). Sin embargo, esta demostración es muy simple, pues basta ele-
gir W como_un abierto básico arbitrario tal que p(y) E W e V n v. Entonces,
dotamos a X de la topología que admite a la familia de todos estos conjuntos
(G(, V) como base de abiertos.
Antes de pasar a la demostración de que (X, p) es un recubrimiento uni-
versal de X, será conveniente hacer las siguientes dos observaciones:

(a) Sea G( E X y V un entorno abierto básico de p(G(). Entonces pi (G( V) es


una aplicación biyectiva de (G(, V) sobre V.
(b) Sea V un abierto básico cualquiera y x un punto arbitrario de V. En-
tonces

donde ¡al. 1 designa la totalidad de las clases de caminos de X con ori-


gen X o y extremo x. Además, los conjuntos (a" V) son dos a dos dis-
juntos.

La demostración de estas dos observaciones es fácil y puede dejarse al lector.


Obsérvese que (b) implica que p es continua. Por tanto, por (a), pi (G(, V) es
una aplicación biyectiva continua de (G(, V) sobre V. Veamos que pi (G(, V)
es una aplicación abierta de (G(, V) sobre V. En efecto, todo subconjunto abierto
de (G(, V) es unión de conjuntos de la forma (~, V), donde V e V, y por tanto
(a) implica que p I (G(, V) es abierta. Así pues, p aplica homeomórficamente
(G(, V) sobre V. Puesto que V es arco-conexo, también lo será (G(, V). Puesto
que los conjuntos (ax, V) que aparecen en (b) son dos a dos disjuntos, resulta
que todo abierto básico, V e X, verifica las propiedades requeridas para que
sea un entorno elemental.
Probemos ahora que el espacio X es arco-conexo. Designemos por ~o E X
la clase de equivalencia del camino constante en x". Basta que, para todo punto
a E X, encontremos un arco que una los puntos ~o y G(. Para ello, elijamos un
camino f: I ---+ X de la clase de equivalencia G(. Para cada número real
El espacio recubridor inducido sobre el subespacío

s E 1, definamos f, : 1 -> X por t E Entonces f, = f y f = ca-


mino constante en Xo- Designemos por as la clase de equivalencia del ca~mo f5.
Veamos que la ~plícación s -+ as es una aplicación continua I -+ ,es decir, es
un camino en X. Para ello tenemos que ver que, para todo s" E 1 y todo en-
torno. básico U de f(s,), existe un número real o > O tal que si Is - s,,1 < o, en-
tonces as E (as" U). En virtud de la continuidad de f podemos elegir 8 tal que,
si Is - sol < o, entonces f(s) E U. En consecuencia, s -+ as es un camino en X
con origen Xo y extremo a.
Finalmente, probemos que es simplemente conexo. P* 11: (X, :ro) es el sub-
grupo de isotropía correspondiente al punto :ro por la acción de 11: (X, sobre
p-l (x o ) (véase sección 7). Debemos, pues, determinar :ro· a para todo
a E 11: (X, XII)' Elijamos un camino cerrado f : 1 -> X en la clase de equiva-
lencia de a, y siguiendo el mismo método del párrafo anterior, definamos el
camino s -> as de X. Este camino de X tiene origen :ro y extremo aE X, y es
obviamente una elevación del camino 1. Por tanto, :ro . a = a, por la misma
definición de la acción de 11: (X, x) sobre p-' (x,,). Por tanto, :ro . a = :ro si y sólo
si a = 1, de donde resulta que el subgrupo de isotropía consta únicamente del
elemento 1. C.Q.D.

111.1 Probar que, para todo entero positivo n existe una superficie no compacta S y
un grupo propiamente discontinuo G de homeomorfismos de S tal que G es un grupo
abeliano libre de rango 2n, y S/G es una superficie compacta orientable de género n.

11 El espacio sobre un subespacio

Sea (X, p) un espacio recubridor de X, A un sub espacio de X que sea conexo


y localmente arco-conexo, y A una arco-componente de p-l(A). Entonces, según
el lema 2.1 (A, p A) es un espacio recubridor de A. Es natural preguntarse,
1

¿a qué clase de conjugación de subgrupos de 11: (A) corresponde este espacio


recubridor? ¿ En qué condiciones p-l (A) es conexo; es decir, A = p-l (A)?
Como veremos, estas preguntas tienen respuestas relativamente sencillas. Para
fijar la notación, sean fi E A, a = p(fi), p' = p lA : A -+ A, y designemos por
i : A -> X la inclusión.

Proposición 11.1 Con las hipótesis anteriores


176 Espacios recubridores

DEMOSTRACIÓN: Probemos primero que p~1l:(A, a) e 1l:(X, a)]. Esto es


una consecuencia directa de la conmutatividad del siguiente diagrama:

Probemos ~hora la in¡clusión contraria P"'1l:(A, a)=:J i-,J[p-::.,1l:(X, a)l Sea


a E i-¡[p:¡.1l:(X, a)]; es decir, existe un elemento ~ E 1l:(X, i'i) tal que
i -l< (a) =P.y. (~). Elijamos un camino cerrado f : 1 -+ A que represente a la cla-
se a. En virtud del lema 3.1 existe un único camino 9 : 1 -+ A con origen á y
tal que pg = f. En virtud de la unicidad, 9 tiene que pertenecer a la clase de
eql!ivalencia ~ E 1l:. eX, i'i); es decir, 9 es un camino cerrado. Designemos por
y E 1l:(A, á) la clase de equivalencia de g. Entonces p~(y) = a como se de-
seaba. C.Q.D.

Proposición 11.2 Con las hipótesis anteriores, p-l(A) es conexo [es decir,
A = p-l(A)] si Y sólo si el subgrupo i*1l:(A, a) tiene elementos comunes con
toda cIase lateral del subgrupo p* 1l:(X, i'i).

DEMOSTRACIÓN: Haremos uso de las consideraciones de la seCClOn 7. El con-


junto p-l(a) es un 1l:(X, a)-espacio por la derecha homogéneo, y p.y.1l:(X, á) es el
subgrupo de isotropía correspondiente al punto á. Análogamente el conjunto
p'-l(a) = A n p-l(a) es un 1l:(A, a)-espacio por la derecha homogéneo con
p* 1l:(A, á) como subgrupo de isotropía correspondiente al punto á. En virtud
de la definición de la acción de los grupos 1l:(X, a) Y 1l:(A, a) sobre estos dos
conjuntos, se ve fácilmente que, para todo x E p'-l(a) y todo a E 1l:(A, a),

Obsérvese, ahora, que si p-l(A) es conexo, entonces p-l(a) = p'-l(a). ReCÍ-


procamente, si p-l(a) = p'-l(a), entonces podemos afirmar que p-l (A) es co-
nexo; en efecto, sea x un punto arbitrario de p_l (A) Y f : 1 -+ A un camino
con origen p(x) y extremo a. En virtud del lema 3.1 existe un camino 9 : 1 -+ k
con origen x tal que pg = f. Entonces el extremo de 9 es un punto de p-l (a) =
p'-l(a), y por tanto, un punto de A. Puesto que pg es un camino de A, 9 es un
camino de p- 1 (A). Hemos probado, pues, que todo punto de p-l (A) puede
unirse a algún punto de A por un camino de p-l(A). Por tanto, p-l(A) es co-
nexo.
En vista de esto, debemos estudiar en qué condiciones p-l(a) = p'-l(a).
p-l(a), como 1l:(X,a).esp~cio por la derecha homogéneo, es isomorfo al espacio .1. '
de clases 1l:(X, a)/p *1l: (X, á); análogamente, p'-l(a) es isomorfo a 1l:(A, a)/
p~1l:(A, á) como 1l:(A, a)-espacio por la derecha (véase sección 2 del Apéndice E).
El espacio recubridor inducido sobre el subespacio 177

En de estos isomorfismos, la inclusión p'-l es equivalente


a la aplicación

inducida por i.~: a) -+ a), según las consideraciones hechas en el


primer párrafo de esta demostración. Así pues, p'-l (a) = p-l (a) si y sólo si esta
aplicación entre espacios de clases es exhaustiva. De esto se deduce inmediata-
mente la condición del enunciado de la proposición. CQ.D.

Consideremos ahora algunos ejemplos y casos especiales de este teorema.


Mantendremos la misma notación.

Ejemplos
11.1 Supongamos que ex, p) es un espacio recubridor regular de X; entonces (A, p')
es un espacio recubridor regular de A. En efecto, si P*"!t(X, iD es un sub grupo normal de
"!t(X, a), entonces i",'[p"rc(X, iD] es un subgrupo normal de "!teA, a). Obsérvese que el
grupo de automorfismos de Oí, p') puede considerarse como un sub grupo del grupo de
automorfismos de ex, p). En este caso, p-'(A) es conexo si y sólo si el homomorfismo de
grupos cocientes

inducido por i -r. es un epimorfismo (este homomorfismo es siempre un monomorfismo).


Obsérves~ que puede suceder que (A, p') sea un espacio recubridor regular de A incluso
cuando (X, p) no sea un espacio recubridor regular de X.
11.2 Supongamos que (X, 1l.) es un recubrimiento universal de X. Entonces p;¡. "!teA, a)
es el núcleo de i-r.. Por tanto, A es simplemente conexo si y sólo si i-r., es un mono morfi s-
mo. En virtud de la proposición 11.2, A = p-' (A) si y sólo si i * es un epimorfismo. Así
pues, p-'(A) es un espacio recubridor de A simplemente conexo, si y sólo si h es un
isomorfismo de "!teA) sobre "!t(X).
n.3 Supongamos <l..ue i~,: rc(A) -> "!t(X) es el homomorfismo trivial; esto es, imagen
í ,¡. = ¡ l).Entonces p' : A -> A es un espacio rec:ubridor trivial; es decir, p' es un homeo-
morfismo de A sobre A. Así, en este caso, p-'(A) se descompone en arco-componentes,
cada una de las cuales se aplica por p homeomórficamente sobre A. Podemos aplicar esto
al caso particular en que A sea un conjunto abierto arco-conexo: Resulta, entonces, que
si el homomorfismo i*: "!teA) ---> "!t(X) es trivial, A es un entorno elemental de X para
todo espacio recubridor (X, p) de X. Este resultado es el que ha motivado la definición
de la topología de X, en la construcción usad'! para demostrar el teorema 10.2.
11.4 Si i 7< es un epimorfismo de "!teA) sobre rc(X), entonces, para todo espacio recu-
bridor (X, p) de X, p-'(A) es conexo.
11.5 Si i* es un isomorfismo de rc(A) sobre rc(X), entonces, para todo espacio recu-
bridor Ui, p') de A, existe un espacio recubridor (X, p) de X, tal que (A, p') es isomor-
fo al espacio recubridor (p-'(A), pI p-'(A). (Supuesto que X sea semilocalmente simple-
mente conexo). Dicho de otra manera, en estas condiciones todo espacio recubridor de A
puede considerarse como la parte sobre A de algún espacio recubridor de X. Así, pues,
existe una correspondencia biyectiva natural entre los' espacios recubridores de X y los
espacios recubridores de A.
178 Espacios recubridores

Sea X = S' X S' un toro y , p) el recubrimiento universal de X definido por

p(x, y) = (COS 21TX, sen 21TX, CoS 21TY, sen 21TY)

para todo punto (x, y) E R'. Sea A el subconjunto de S' X S' formado por todos los~ pun-
tos (u, v) tales que u = (1, O) o v = (1, O). Entonces A es la unión de dos círculos con un
solo punto común; y n(A) es un grupo libre de dos generadores. En el Capítulo IV hemos
demostrado que i.k : TICA) --7 n.(X) es un epimorfismo, y su núcleo es el subgrlmo conmu-
tador de n(A). En este caso A = p~'(A) es la unión de las líneas horizontales y = entero,
y las líneas verticales x = entero. En consecuencia, (A, p) es esencialmente el espacio re-
cubridor correspondiente a la primera parte del ejemplo 2.7. Vemos entonces, por la pro-
posición 11.1, que (Á, p) es el espacio recubridor regular de A correspondiente al sub-
grupo conmutador de TI(A).

FIGURA. 5.3
Diagrama para el ejemplo 11.7.

Este ejemplo podría ser modificado de muchas maneras: (a) En lugar de tomar el
recubrimiento universal del toro, podríamos tomar cualquier otro espacio recubridor.
(b) En lugar de tomar X = S' X S', podríamos tomar como X el producto de n ejemplares
de S', y como A el subconjunto de X formado por todos los puntos con (n - 1) coorde-
nadas iguales a (1, O). Entonces A es la unión de n círculos con un solo punto común.
Dejamos al lector los detalles de estas modificaciones.
11.7 Sea X un conjunto compacto que sea la adherencia de la región de R' acotada
por una superficie orientable de género 2 (sumergida de manera ordinaria), y A la super-
ficie borde (véase figura 5.3). Geométricamente es evidente que la unión de los dos círcu-
los a y b de la figura 5.3 es un retracto de deformación de X. Así pues, TI(X) es un grupo
libre generado por las clases de equivalencia de los caminos cerrados a y b. En el Ca-
pítulo IV hemos demostrado que TI(A) es un grupo generado por las clases de equiva-
lencia de los cuatro lazof a, b, c y d, sujetos a una relación. Por tanto, i" : TI(A) --7 TI(X)
es un epimorfismo y su núcleo es el menor sub grupo normal que contiene las clases de
equivalencia de los caminos c y d. Si (X, p) es un espacio recubridor de X, podemos
aplicar las proposiciones 11.1 y 11.2 al espacio recubridor (A, p') inducido sobre A. Puesto
que la unión de los dos círculos a y b es un retracto de deformación de X, según el
ejemplo 11.5 el problema de construir un espacio recubridor de X es equivalente al de
construir un espacio recubridor de la unión de dos círculos con un solo punto común.
Estos espacios recubridores son relativamente más fáciles de imaginar; dejamos al lector
18 construcción de ejemplos.
Topología conjuntista de los espacios recubridores 179

los
En esta sección consideraremos algunos resultados sobre la topología conjun-
tista de los espacios recubridores, que son útiles en determinadas situaciones
y que no son del todo inmediatos. Supongamos, como en el resto del capítulo,
que todos los espacios son conexos y localmente arco-conexos.

12.1 Sea X un espacio semilocalmente simplemente conexo


que tenga una base numerable de abiertos. Entonces, todo espacio recubridor
de X tiene también una base numerable de abiertos.

DEMOSTRACIÓN: Hagamos, en primer lugar, las dos observaciones siguientes,


que serán útiles en el curso de la demostración:

(a) Todo subconjunto abierto de X tiene a lo sumo una infinidad numera-


ble de arco-componentes.
(b) Sea V un subconjunto abierto arco-conexo de X tal que el homomor-
fismo natural TI(V) ..... TI(X) sea trivial; si Xii' XI E V, entonces cuales-
quiera dos caminos de V que unan Xii y XI son equivalentes (en X).

El primer paso de la demostración consiste en probar que el grupo funda-


mental de X es numerable. Para ello, observemos que nuestras hipótesis im-
plican que X es un espacio de Lindelóf; esto es, todo recubrimiento abierto
de X admite un subrecubrimiento numerable. Podemos, pues, elegir un recu-
brimiento abierto numerable {VI' V 2 , ••• } de X tal que cada Vi sea arco-conexo
y que el homomorfismo natural TI (Vi) ..... TI (X) sea trivial.
Si Vi n V í r= ep, entonces Vi n
Vi tiene a lo sumo una infinidad numerable
de componentes. [Véase la observación (a).] Elijamos un punto en cada compo-
nente de la intersección Vi n Vi para todos los pares (i, j) tales que Vi n Vi r= ep.
A tales puntos les llamaremos puntos distinguidos. A lo sumo hay una infini-
dad numerable de puntos distinguidos.
Para cada par de puntos distinguidos que estén en un mismo Vi, elijamos
un camino en Vi que conecte estos dos puntos. A un tal camino le llamaremos
un camino distinguido. Obsérvese que, a lo sumo, hay una infinidad numerable
de caminos distinguidos. Nótese también que la observación (b) implica que la
clase de equivalencia de cualquier camino distinguido particular es única.
Elijamos un punto distinguido x" como punto base. Completamos la demos-
tración probando que todo elemento de TI (X, xo) es equivalente a un producto
(finito) de caminos distinguidos. Sea
f: 1 ..... X

un camino cerrado que represente a un elemento IX E TI (X, x o )' Vamos a probar


(usando el número de Lebesgue) que existe una partición del intervalo unidad
I = [0, 1],

to = O < tI < t 2 < ... < tn 1


180 Espacios recubriJores

tal que, para cada subintervalo [ti, ti+,], f([ti, ti+lJ) está contenido en uno de
los abiertos Ui ; para ser precisos, para cada i = 1, 2, ... , n, elijamos un con-
junto abierto Ua(i) tal que

~ = 1, 2, ... , n.

Podemos suponer que U a(i) Y U a(i+l) son distintos; si no lo fueran," podríamos


refundir los intervalos [ti_l' ti] y [ti, t i + 1] en un solo intervalo [ti-l' t i +¡] su-
primiendo el punto ti en la subdivisión.
Designemos por a¡ la clase de equivalencia del camino f I [ti_l' t¡J, para
2= 1, 2, ... , n. Entonces a¡ es una clase de caminos en el conjunto Ua(i), y

a = cqa2 ... a n ·

Cada punto j(ti), i = 1, ... , n -1, pertenece a una cierta componente de la


intersección Ua(i) n U a (i+l}; designemos a esta componente por C;. Elijamos en
C; una clase de caminos Si que una el punto f(ti) con un punto distinguido
en C;. Entonces

y los caminos

unen puntos distinguidos en los conjuntos Ua(1) , Ua(2), •.• , Ua(n); así pues, cada
uno de ellos es equivalente a un camino distinguido [por la observación (b)],
y por tanto hemos demostrado que (J.. puede expresarse como un producto de
caminos distinguidos.

Ejercicio
12.1 Probar que, si X es semilocalmente simplemente conexo y compacto, entonces el
grupo fundamental de X está finitamente generado.

Puesto que 1dX) es numerable, todo subgrupo de -¡¡;(X) tiene índice nume-
rable, y por tanto todo espacio recubridor de X tiene a lo sumo una infinidad
numerable de hojas. Así, pues, para completar la demostración basta probar
el siguiente lema.

Lema 12.2 Sea X un espacio semilocalmente simplemente conexo que ten-


ga una base numerable de abiertos. Si (X, p) es un espacio recubridor de X
con una infinidad numerable de hojas, entonces X tiene también una base nu-
merable de abiertos.
Topología conjuntista de los espacios recubridores 181

DEMOSTRACIÓN: Elijamos una base numerable de abiertos U U 2 , Ua ... de


tal que cada U i sea arco-conexo y 11:(U i ) ---+ 11: "
sea ut!' homomorfismo triviaL
Es fácil demostrar la existencia de una tal base. Según el ejemplo 11.3, para
cada entero i, p-l (U i ) tiene a lo sumo una infinidad numerable de componen-
tes, cada una de las cuales se aplica por p homeomórficamente sobre U i ; desig-
nemos por Uil' U i2 , . . . estas componentes. Entonces {U ii } es una familia nume-
rable de conjuntos abiertos, y puede probarse que forman una base de la to-
pología de X. C.Q.D.

Probaremos ahora una propOSlClOn que hace referencia a la topología de


algunos espacios recubridores que usaremos en los próximos capítulos. El lec-
tor puede omitir esta proposición hasta cuando la necesite.
Consideremos el siguiente problema. Sea (Y, p) un espacio recubridor de Y.
Como de costumbre, suponemos que tanto Y como Y son conexos y localmente
arco-conexos. Más aún, suponemos que Y es un espacio de Hausdorff regular
(es decir, verifica el axioma de separación T 3 de Alexandroff y Hopf). Esto
implica que Y satisface el mismo axioma de separación.
Sea {X). : A E A} una familia de espacios de Hausdorff compactos que sean
localmente arco-conexos, conexos y simplemente conexos, y {f;.:X),---+Y:AEA}
una familia de aplicaciones continuas. Nuestras hipótesis implican que cada una
de las aplicaciones fA puede elevarse (de diferentes maneras) a aplicaciones
hi : X), ---+ Y tales que fA = pf).¡. Designemos por U») : i E M),} el conjunto de
todas las elevaciones de fA.
Una vez sentados estos preliminares, podemos enunciar nuestro problema
en la forma siguiente: Supongamos que y tiene la topología más fina que hace
continuas todas las aplicaciones fA (es decir, un conjunto U e Y es abierto si
y sólo si, para todo A, fi ' (U) es abierto en X).). ¿ Tiene entonces Y la topología
más fina que hace continuas todas las aplicaciones h¡? El siguiente lema, esen-
cialmente debido a J. H. C. Whitehead, demuestra que, con algunas hipótesis
adicionales, la respuesta es afirmativa.

Lema 12.3 Con las hipótesis y notaciones anteriores supongamos que (Y, p)
.es un espacio recubridor regular de Y, o bien que Y es semilocalmente simple-
mente conexo. Si Y tiene la topología más fina que hace continuas todas las
aplicaciones h, entonces Y tiene la topología más fina que hace continuas todas
las aplicaciones h i·

DEMOSTRACIÓN: Introducimos, en primer lugar, algo de terminología. Como


de costumbre, un entorno elemental de un punto de Y, significa un entorno
abierto arco-conexo U tal que cada componente de p-l(U) se aplique por p
homeomórficamente sobre U. Un entorno abierto básico V de un punto de Y es
un entorno abierto arco-conexo tal que 11 esté contenido en algún entorno ele-
mental U. La hipótesis de que Y es regular nos asegura que todo punto de Y
admite entornos básicos arbitrariamente pequeños. Si V es un entorno básico
de Y, a cada componente W de p-l(V) le llamaremos entorno básico de Y.
182 Espacios recubridores

La idea a seguir, es demostrar este lema primeramente en el caso en que


sea un espacio recubridor regular, y después en el caso general. Así pues,
supongamos que (r, es un espacio recubridor regular de Y, y designemos
por G el grupo de automorfismos de (r, p).
Hacemos, en primer lugar, dos afirmaciones que necesitaremos en la demos-
tración.

Afirmación 1. Un subconjunto A e r es cerrado si y sólo si A n es


cerrado para todo entorno básico W de r (donde un entorno básico está definido
como antes).

Afirmación 2. Si X es un espacio compacto, f : X --+ r


una aplicación con-
tinua y W un entorno básico de r,
entonces sólo hay un número finito de con-
juntos

no vacíos.

DEMOSTRACIÓN DE LA AFIRMACIÓN 1: Puesto que los entornos básicos recubren


r, r - A es la unión de conjuntos W - A, donde W recorre la familia de todos
los entornos básicos. Pero W - A = W - (A n W) es obviamente abierto. Por
tanto, r-A es abierto, y A es cerrado.

DEMOSTRACIÓN DE LA AFIRMACIÓN 2: Sea V = p(W); entonces V es un entorno


básico de Y. Existe, pues, un entorno elemental V en Y tal que 11 e V. Desig-
nemos por Ü la componente de p-l (V) que contiene W. Para todo <p E G, pon-
gamos

Obsérvese que los conjuntos V", son dos a dos disjuntos. Además, obsérvese que

es un subconjunto cerrado de X, que debe ser, por tanto, compacto. Más aún,
{V", : <p E G} es un recubrimiento abierto de e y, por tanto, debe admitir un
sub-recubrimiento finito. Pero esto sólo puede ser cierto si todos los conjuntos
f-l<p-l(W) son vacíos salvo un número finito.

Podemos proceder ahora a demostrar el lema. Sea A un subconjunto de r


tal que, para toda j:;/ (A) sea un subconjunto cerrado de Xx; hemos de demos-
trar que A es cerrado. En virtud de la afirmación 1, basta probar la siguiente
implicación: Para todo subconjunto A e r y todo entorno básico W de r,
si
f:;/(A) es cerrado, para toda fJ..i, entonces W n A es cerrado. Reemplazando A
por A n W si fuera necesario, es claro que basta probar esta implicación en el
Topología conjuntisla de los espacios recubridores 183

caso especial en que A e y esto es lo que haremos. Sea p = BeY.


Puesto que p aplica homeomórficamente sobre su imagen, basta probar que
B es cerrado. Para ello tenemos que demostrar que h' (B) es cerrado, para todo
A E A. Se ve fácilmente que
U f¡:/(A). (5.12-1)

Elijamos un particular índice j; entonces

U f¡:/(A) = U f¡:/¡p-I(A).
i 'f'EG

En virtud de la afirmación 2, 1;:jI cp'-' (W) es no vacío sólo para un número finito
de cP E G; por tanto, f;:jI cp-' (A) es no vacío sólo para un número finito de
cp E G. En consecuencia, en la ecuación (5.12-1), el segundo miembro es una
unión finita de conjuntos cerrados. Por tanto, el primer ;miembro es cerrado.
Probaremos ahora el lema en el caso en que (Y, p) sea un espacio recubri-
dor no regular; supongamos, en este caso, que Y sea semilocalmente simple-
mente conexo. Existe, entonces, un recubrimiento universal (Y, q) de Y, y una
aplicación r : Y ---+ Y tal que (Y, r) es un espacio recubridor de Y; por tanto,
Y tiene la topología cociente determinada por r. Podemos ahora aplicar lo que
acabamos de demostrar, para deducir que el espacio recubridor Y tiene la
topología más fina que hace continuas ciertas elevaciones X A --+ Y. Para com-
pletar la demostración podemos entonces aplicar el lema 2.4 del Apéndice A,
a la aplicación r : Y ---+ Y. C.Q.D.

Ejemplo
12.1 Toda superficie compacta M es un espacio cociente de un disco poligonal D por
una aplicación
f:D ..... M

que identifica ciertos lados de D a pares. Si (M, p) es un espacio recubridor arbitrario


de M, existen, entonces, elevaciones

fi : D ---+ M, pfi = f,

de f. Entonces, en virtud del lema 12.3, M tiene la topología más fina que hace continuas
todas las f¡. Obsérvese que las imágenes f;(D) recubren M. Cada una de estas imágenes
se llama un dominio fundamenta! de M. (Véase también el ejemplo 2.6,)

Ejercicios
12.2 Sea X un espacio conexo y localmente arco-conexo, y (X, p) un espacio recu-
bridor de X. Probar que, si X verifica una de las siguientes propiedades, también la
verifica X:
(a) Hausdorff.
184 Espacios recubridores

(b) Regular.
(e) Completamente regular.
(d) Localmente compacto.
12.3 Sea X un espaci~ conexo y localmente arco-conexo y (X, p) un espacio recu-
bridor de X. Probar que X es compacto si y sólo si X es compacto y el espacio recubri-
dar tiene sólo un número finito de hojas.
12.4 Sea X un espacio métrico separable, conexo, localmente arco-conexo y semilo-
calmente simplemente conexo. Probar que todo espacio recubridor de X es también mé-
trico separable. (INDICACIÓN: Usar el teorema de metrización de Urysohn :vi Tychonoff:
un espacio es métrico separable si y sólo si es regular y tiene una base de abiertos nu-
merable.)

NOTAS
Espacios recubrldores ramificados

La superficie de Riemann de una función analítica «multi-valuada» no es, en general,


un espacio recubridor del dominio de definición de la función, debido a la existencia de
«puntos ramificados». Es un ejemplo de «espacio recubridor ramificado». Para la teoría
general de espacios recubridores ramificados, véase el artículo de R. H. Fax, titulado
«Covering Spaces with Singularities» en el libro A!gebraic Geometry and Topo!ogy:
A Symposium in Honor oi S. Lejschetz (Princeton, N.J.: Princeton University Press, 1957),
pp. 243-257; véase también E. Michael, Proc. Kan. Ned. Akad. Weten. Amsterdam (ser. Al
66, 1963, pp 629-633. En general, parece que no es mucho lo que se sabe sobre espacios
recubridores ramificados.

Espacios recubrldores sin ninguna hipótesis de conexidad local

Es natural preguntarse si la hipótesis que hemos impuesto a lo largo de todo este capí-
tulo, de que los espacios que aparezcan sean todos localmente arco-conexos podría ser
debilitada u omitida. Este problema ha sido considerado por varios autores. Por ejemplo,
en el libro de Chevalley [1], la hipótesis de localmente arco-conexo se reduce a la de
localmente conexo. Otros trabajos que tratan este tema son los siguientes:
B. Banaschewski. Math. Nachr., 15, 1956, pp. 175-180.
J. Dugundji. Proc. Nat. Acad. Sci. U.S.A., 36, 1950, pp. 141-143.
J. Gil de Lamadrid y J. P. Jans. Proc. Amer. Math. Soc., 10, 1959, pp. 710-715.
C. N. Lee. Duke Math. J., 24, 1957, pp. 547-554.
R. S. Novosad. Trans. Amer. Math. Soc., 79, 1955, pp. 216-228.
S. Lubkin. Trans. Amer. Math. So c., 104, 1962, pp. 205-238.
Estos autores hacen referencia a trabajos más antiguos sobre el tema. Muchos de estos
trabajos son resúmenes, y no se ha intentado reconstruir toda la teoría con estas hipótesis
más débiles.
Hasta ahora no se ha probado que las ideas desarrolladas en estos trabajos sean im-
portantes, porque en las situaciones en que la teoría de espacios recubridores se aplica
de manera natural, los espacios involucrados verifican todas las condiciones locales que
uno pueda desear. Desde Juego, puede suceder que alguien, en el futuro, necesite aplicar
la teoría de espacios recubridores a espacios que sean localmente «malos».
El lector debería prestar atención al ejemplo, debido a E. C. Zeeman, dado en la
página 258 de Hilton y Wylie [2]. Este ejemplo muestra que la hipótesis de que Y sea
localmente conexo, en el teorema 5.1, es necesaria.

Ordenación parcial de clases de isomorfia de espacios recubrldores


de un espacio dado

En el ejercicio 6.3 hemos demostrado que, si X es un espacio con grupo fundamental n(Xl
abeliano, entonces existe una ordenación parcial natural de las clases de isomorfía de
Topologia conjuntista de los espacios recubridores 185

espacios resoubridores de lf. Definimos óL p,) ~ (iE-" p,) si y sólo si existe un homomor-
fismo de (X" p,) sobre (X" p,). Con esta ordenación parcial las clases de isomorfía de
espacios recubridores constituyen un retículo isomorfo al retículo de todos los sub grupos
de n(X).
Este resultado permanece cierto si imponemos la hipótesis, ligeramente más débil, de
que el grupo fundamental de X sea hamiltoniano; es decir, que todo subgrupo de n(X)
sea normal. Para la estructura de los grupos hamiltonianos, véase M. Hall, The Theory oi
Groups (New York: Macmillan, 1939), p. 190.
Si intentamos extender este resultado a grupGS más generales, encontraremos serias
dlficultades. Por ejemplo-,- puede §..uceder q1.!..e existan ~espacios recubridores (X" p,) y
(X" p,) de X tales que (X" p,) ~(X" p,) y (X" p,) ~ (X" p,), pero (X" p,) y Cl'i oe p,)
no sean isomorfos. Esto se puede conseguir de la siguiente manera. Elijamos un punto
base x E X, y supongamos que existen puntos x" xf E p,-'(x) y x" x: E p, -'(x) con las
siguientes propiedades:
(a) Los subgrupos p,*n(X" x,) y p,*n(X" x,l no son subgrupos conjugados en n(X, x).
(b) Se verifican las siguientes relaciones de inclusión

PW7r(X\, Xl) :) P2*7r(X 2, X~),


P2*7r(X 2, X2) :) PI*7r(X 1, X~).
Entonces, en virtud de los resultados de la sección 6, los espacios recubridores (X" p,)
y (X" p,) verifican las relaciones anteriores.
No hay ninguna dificultad algebraica en construir un grupo que tenga cuatro subgru-
pos con las propiedades deseadas; y en el Capítulo VII demostraremos que todo grupo
puede «realizarse» como grupo fundamental de un espacio X conexo, localmente arco-
conexo y semilocalmente simplemente conexo.

Los espacios recubridores como espacios fibra dos o como fibrados

El lector que esté familiarizado con la teoría de espacios fibrados y con la teoría de
fibrados, reconocerá que, tal como lo hemos definido, un espacio recubridor es un espacio
fibra do localmente trivial con fibra discreta. Así, la teoría de espacios recubridores puede
considerarse como un capítulo de la teoría general de espacios fibrados. Podemos también
considerar que un espacio recubridor (X, p) de X es un fibrado con grupo estructural n(X)
y fibra el espacio homogéneo discreto TI(X)/p",n(X). Los espacios recubridores regulares
corresponden, entonces, a los fibrados principales. Este tema viene tratado en el libro
The Topology of Fibre Bundles de N. E. Steenrod (Princeton, N.J.: Princeton University
Press, 1951); especialmente en las secciones 13 y 14.

Grupos de homoíopÍa de orden superior de un espacio recubridor

Para todo espacio X y todo punto x" E X, se designa por 1t,,(X, x o ) el conjunto de todas
las clases de homotopía de aplicaciones (S", y,,) -> (X, x o), donde Yo E S", y se sobreen-
tiende que todas las homotopías son relativamente al punto base Yo elegido (véase la sec-
ción HA para la definición de homotopía relativa). Obsérvese que, para n = 1, 1t,cX, x,) =
1t(X, x,,) es precisamente el grupo fundamental. Se puede también definir de manera
natural una suma en 1t,,(X, x o ) para n > 1, de manera que se obtiene un grupo abeliano,
llamado el n-ésimo grupo de homotopía de X. Se verifica que, si (X, p) es un espacio
recubridor de X, la proyección p induce un isomorfismo de TI.(X, x) sobre n".(X, p(x»,
para todo punto x E X y todo entero n > 1. La demostración es una simple aplicación
del teorema 5.1. Si ep : (S", y,,) -> (X, p(x» e~ una aplicación continua arbitraria, entonces
existe una única aplicación iP : (S", y,,) .... (X, x) tal que p (¡i = ep. Más aún, dos cuales-
quiera de tales aplicaciones ep", epI : (S", Yo) -> (X, p(x» son homotópicas (relativamente
a Yo) si y sólo si las correspondientes elevaciones qio, ij)1 : (S", y,,) -'> (X, x) lo son.
Este resultado es a menudo útil en el estudio de los grupos de homotopía de orden
superior.
186 Espacios recubridores

Detenninación de todos espados recubridores con un


número finito de hojas

Probablemente, no debemos esperar en disponer de un procedimiento efectivo para deter-


minar en general todos los espacios recubridores de un espacio dado X [o lo que es
equivalente, determinar todas las clases de conjugación de subgrupos de 1t(X)]. Sin em-
bargo, si el grupo fundamental 7r(X) es de presentación finita, entonces, para cada ente-
ro n, existe un procedimiento efectivo para obtener todos los espacios recubridores de X
de n hojas.'Este procedimiento puede encontrarse en las pp. 201-203 de Seifert y Threlfall
[3].

BIBLIOGRAFíA

1. Chevalley, C. The Theory of Lie Groups l. Princeton, N. J.: Princeton University Press,
1946. Capítulo n, secciones VI-X.
2. Rilton, P. J., y S. Wylie. Homo!ogy Theory, An lntroduction to A!gebraic Topo!ogy.
Cambridge: The University Press, 1960. Capítulo 6.
3. Seifert, R., y W. Threlfall. Lehrbuch der Topo!ogie. New York: Chelsea, 1947. Capí-
tulo 8.
4. Kinoshita, S. «Notes on Covering Transformation Groupsll. Proc. Amer. Math. Soc., 19,
1968, págs. 421-424.
5. Gray, W. J. «A Note on Covering Transformationsll. Indag. Math., 31, 1969, págs. 283-284.
1

Un grafo es un espacio topológico formado por una colección de puntos, lla-


mados vértices, y una colección de aristas. Cada arista es homeomorfa a un
intervalo de la recta real, y une dos vértices distintos, o bien es homeomorfa
a una circunferencia y une un vértice dado consigo mismo. Se supone que dos
aristas cualesquiera son siempre disjuntas o que sólo tienen un vértice común ..
Los grafos son objetos que aparecen con bastante frecuencia; por ejemplo,
los diagramas de instalación que usan los ingenieros eléctricos pueden consi-
derarse como grafos. Muchos problemas de varias ramas de las matemáticas
y otras materias afines, en particular problemas de naturaleza combinatoria,'
pueden reducirse a problemas de grafos. Como consecuencia, durante el siglo
pasado, se desarrolló una amplia teoría de grafos. Hay que hacer notar, sin
embargo, que esta teoría trata principalmente las propiedades combinatorias
de los grafos, es decir, propiedades relativas a las relaciones entre vértices y
aristas. Muy a menudo, se prescinde de las propiedades topológicas. Existen
varios textos sobre teoría de grafos; véase [1] ó [2].
Nuestro objetivo en este capítulo consistirá en estudiar el grupo fundamen-
tal y los espacios recubridores de un grafo; de este modo destacaremos las
. propiedades topológicas de los grafos. Aplicaremos entonces, los resultados ob-
tenidos a la teoría de grupos, para demostrar algunos teoremas clásicos. A pesar
de que para estos teoremas de teoría de grupos pueden darse demostraciones
puramente algebraicas, las demostraciones topológicas que daremos son más
claras y mejor motivadas. De hecho, muchos de estos teoremas fueron proba-
blemente descubiertos estudiando el grupo fundamental y los espacios recu-
bridores de un grafo.
Si un grafo tiene sólo un número finito de vértices y aristas, no hay nin-
guna dificultad en definir su topología: Hay una manera bastante simple de
dotarlo de una topología. Para un grafo infinito, el problema es más delicado.
Es necesario considerar este problema con detalle, ya que un espacio recubri-
dar de un grafo finito puede ser muy bien un grafo infinito.
Un grafo, tal como lo hemos definido, es un CW-complejo l-dimensional.
Por tanto, el material de este capítulo puede considerarse como una introduc-
ción a la teoría de CW-complejos de J. H. C. Whitehead.

187
188 El grupo fundamental y espacios recubridores de un grafo

2 lJe1:1m.clojnes y

Un grafo es un par formado por un espacio de Hausdorff X y un subespacio X"


(llamado «el conjunto de vértices de X»), de manera que se verifiquen las si-
guientes condiciones:

(a) XO es unsubespacio cerrado discreto de X. Los puntos de Xtl -\,e llaman


«vértices».
(b) X - X" es la unión disjunta de subconjuntos abiertos ej, cada uno de los
cuales es homeomorfo a un intervalo abierto de la recta reaL Los con-
juntos ej se llaman «aristas».
(c) Para cada arista ej, su borde ei - ei es un subconjunto de XO formado
por uno o dos puntos. Si ei - ei consta de dos puntos, entonces el par
(ei, ei) es homeomorfo al par!([O, 1], (0, 1»; si ei - ei consta de un solo
punto, entonces el par (ei, ei) es homeomorfo al par (SI, SI - {1 n,
don-
de SI es la circunferencia unidad del plano.
(d) X tiene la llamada topología débil: Un subconjunto A e X es cerrado
(abierto) si y sólo si, para toda arista ej, A n ei es cerrado (abierto).

De estas condiciones, (d) es la más difícil de comprender. Se verifica auto-


máticamente en el caso en que X tenga sólo un nÚmero finito de aristas, por
lo que sólo tiene interés en el caso en que X tenga una infinidad de aristas.
Aclararemos esta condición mediante algunos ejemplos.

Ejemplos
2.1 Para cada entero n > O, designemos por Cn el círculo del plano xy con centro en
el punto (l/n, O) y radio l/n. Es tangente al eje y en el origen. Designemos por X la
unión de todos los círculos C", n > O. Sea X" = ¡ (O, O) l; es decir, hay un solo vértice.
Entonces se verifican las condiciones (a), (b) y (c), pero no la condición (cH. El estudiante
puede e~contrar un conjunto A que no sea cerrado en X, pero que, para toda arista ei,
A n ei sea cerrado.
2.2 Usando coordenadas polares (r, 8) en el plano, sea

1
y
n
para todo entero n > O. Pongamos

x U en,
n=l

donde en designa la adherencia de en en la topología del plano. Definimos X", como for-
mado por el origen y los puntos (r, e)= (1, l/n), para todo n > O. Nuevamente se verifi-
can las condiciones (al, (bl y (el, pero no la (dJ.
2.3 Sea X = R la recta real, y X" el subconjunto de los puntos de coordenada entera.
Entonces se verifican todas las condiciones (al-(d). Dejamos como ejercicio para el lector
la comprobación de (d).
Propiedades básicas de los grajos 189

2,4 Para cada entero, positivo o negativo, pongamos

{(x, y) ER2:X = nI,


{(x, y) ER2:y = ni.

Entonces, cada A, es una recta vertical del plano, y cada B" una recta horizontal. Sea X
la unión de todas estas rectas, y X" el conjunto de todos los puntos de intersección de
rectas horizontales y verticales; es decir, el conjunto de los puntos del plano de coorde-
nadas enteras. Entonces, se verifican las condiciones (a)-(d).

En los ejemplos 2.1 y 2.2 podemos definir una nueva topología en el espa-
cio X, de manera que en cada caso se verifique la condición (d). En el ejem-
plo 2.1 no cambiamos la topología de los círculos en; entonces, definimos un
conjunto A e X como cerrado si y sólo si A n en es cerrado en en, para todo n:
Podemos proceder de manera análoga en el ejemplo 2.2, tomando las aristas en
en lugar de los círculos en. El lector comprobará que, en cada caso, X es un
espacio de Hausdorff.
Dejamos para el lector la construcción de ejemplos de grafos con un nú-
mero finito de vértices y aristas. Puede probarse que todo grafo de este tipo
es homeomorfo a un subconjunto del 3-espacio euclídeo. No vamos a demos-
trarlo, ya que no utilizaremos para nada este resultado.
Obsérvese que, si X es el espacio de un grafo, se puede dar a X estructura
de grafo, de muchas maneras distintas. Por ejemplo, si X = [0, 1], podemos
tomar XO = {O, 1/ 2, 1}, o bien X" = {O, 1/3' 2/ 3, 1}; es decir, podemos subdi-
vidir el intervalo unidad en dos o tres subintervalos. En general, si X" y X'o
son dos elecciones distintas de vértices en un espacio X, decimos que (X, X'O)
es una subdivisión de (X, XO) si X" e X'o. Es evidente que todo grafo puede
subdividirse, intercalando nuevos vértices en algunas o todas las aristas.

Ejercicios
2.1 Sea X un grafo e Y un espacio topológico. Probar que una función f : X --;. Y es
continua si y sólo si f I ei es continua, para cada arista e, de X.
2.2 Sea X un grafo e 1 el intervalo unidad [O, 1J. Probar que un subconjunto
A e X x 1 es cerrado (abierto) si y sólo si, para toda arista e y todo vértice v de X,
A n (e xl) y A n (v x n son cerrados (abiertos>.
2;3 Sea X un grafo e Y un espacio topológico. Probar que una función f: X X 1 -7 Y es
continua si y sólo si, para toda arista e y todo vértice v de X, son continuas las funcio-
nes f I e x 1 y f I v X l.

3 Propiedades básicas de los grafos


Se puede ver con ejemplos sencillos que un grafo puede ser conexo o no co-
nexo. De hecho, no hay ninguna condición en nuestra definición que excluya
la existencia de vértices que sean puntos aislados; esto es, puntos que no per-
tenezcan a la adherencia de ninguna arista.
190 El grupo fundamental y espacios recubridores de un grafo

Diremos que un grafo es finito si y sólo si tiene un número finito de vérti-


ces y aristas. Un grafo finito es compacto, ya que es la unión de un número
finito de subconjuntos compactos. Recíprocamente, si un grafo es compacto,
entonces es finito; la demostración es fácil. Un grafo se dice localmente finito
si cada vértice es incidente únicamente con un número finito de aristas (un
vértice v y una arista e son incidentes si y sólo si v E:: e). Un grafo es local-
mente compacto si y sólo si es localmente finito. La demostración e:¡¡, nueva-
mente, fácil. Obsérvese que si no hubiéramos impuesto la condición en la
definición, estas propiedades no serían ciertas, co~o muestra el ejemplo 2.1.
Un subconjunto A de un grafo (X, XO) se llama un subgrafo, si el par (A, A 0)
es un grafo, donde A ° = A n Xo. Esto ocurrirá si A es exactamente la unión
de una colección de vértices y aristas cerradas de X. Resulta, entonces, que A
es un subconjunto cerrado de X.
El siguiente lema nos demuestra que un grafo es localmente tan «agradable»
como pudiéramos desear.

Lema 3.1 Todo punto de un grafo tiene una base de entornos contráctiles.
DEMOSTRACIÓN: El lema es claro para los puntos interiores de una arista y
para los vértices aislados. Sea v un vértice no aislado y U un conjunto abierto
que contenga a v. Debemos encontrar un entorno V de v que sea contráctil, y
tal que V e U. Para cada arista e incidente con v, U n é es un entorno abierto
de v en é. Elegimos V de manera que V n é sea un entorno abierto contrác-
til de v en é, V n é e U n é, y que para cada arista e' no incidente con v,
V n é' = <1>. Esta elección es manifiestamente posible, en virtud de la condi-
ción (c). Por (d), V es un conjunto abierto. Falta probar que V es contráctil.
Para cada arista e incidente con v, elegimos una homotopía

IPe : (V n é) X I ~ V n é

tal que, para todo x E:: V né y todo t E:: l,

IPe(X, O) = x,
IPe(X, 1) = v,
IPe(V, t) = v.
Entonces, definimos f : V X l -> l por

.f I (V n é) X 1 = IPe'

La demostración de que f es continua depende del hecho de que cada una de


las aplicaciones <pe lo son, y de que un grafo tiene la topología débil [es decir,
que se verifica la condición (d)]; véase el ejercicio 2.3. C.Q.D.
básicas de los grafos 191

Resulta, pues, que un grafo es localmente arco-conexo y semilocalmente


simplemente conexo. Por tanto, puede aplicarse toda la teoría de espacios re-
cubridores. Además, si un grafo es conexo, es entonces arco-conexo. En particu-
lar, todo par de vértices de un grafo conexo pueden unirse por un camino.
Una arista e de un grafo queda orientada colocando una flecha que indique
una elección de dIrección positiva a lo largo de la arista. Toda arista tiene dos
posibles orientaciones. Esta idea intuitiva puede rigorizarse de la siguiente ma-
nera. Por definición, una arista e es homeomorfa al intervalo abierto (O, 1). Di-
remos que dos homeomorfismos

h o, h 1 : e -+ (O, 1)

son equivalentes si el homeomorfismo compuesto h oh," : (O, 1) --> (O, 1) es una


aplicación monótona creciente. Se ve fácilmente que hay dos clases de equiva-
lencia de homeomorfismos e --> (O, 1). Orientar la arista e es elegir una de
estas dos clases de equivalencia de homeomorfismos como distinguida.
Sea e una arista de un grafo, incidente con dos vértices. Supongamos que e
está orientada; entonces queda claro lo que significan las expresiones vértice
inicial y vértice final de la arista orientada e. Para que quede todo completo,
vamos a dar las definiciones rigurosas de estos conceptos. Por hipótesis, el par
(e, e) es homeomorfo al par ([O, 1], (O, 1». Podemos elegir un homeomoifismo
determinado h : e --> [O, 1], tal que h I e pertenezca a la clase de equivalencia
distinguida determinada por la elección de la orientación de e. Entonces el
vértice inicial de e es h- 1 (0) y el vértice final h-"(l).
En el caso de una arista incidente con un solo vértice [es decir, el par (e, e)
es homeomorfo al par (Sr, S" - {1})], tomamos, por convenio, que el vértice es
a la vez vértice inicial y final de la arista.
Un camino de aristas en un grafo es una sucesión finita de aristas orientadas
(el' e2 , ••• , en) (n ~ 1) tal que el vértice final de eu coincida con el vértice
inicial de ei, para 1 < i 2 n. El camino de aristas (el' e2 , . • • , e,,) se llama redu-
cido si no se da el caso de que ei_ l Y ei sean la misma arista con orientaciones
opuestas, i = 2, 3, ... , n. Normalmente estaremos sólo interesados con caminos
de aristas reducidos, y salvo cuando digamos lo contrario, supondremos que
todos los caminos de aristas en cuestión son reducidos. Si (el' e 2 , . , . , e,,) es un
camino de aristas, entonces el vértice inicial de el se llama vértice inicial del
camino de aristas, y el vértice final de en vértice final del camino de aristas.
Se dice que el camino de aristas une sus vértices inicial y final; un camino de
aristas se llama cerrado si sus vértices inicial y final son el mismo. Un camino
de aristas cerrado se llama, también, un circuito o un circuito cerrado.

Ejercicios
3.1 Probar que todo subconjunto compacto de' un grafo está contenido en un sub grafo
finito.
3.2 Probar que un grafo es conexo si y sólo si todo par de vértices puede unirse por
un camino de aristas.
192 El grupo fundamental y espacios recubridores de un grafo

3.3 Probar que la unión y la intersección de cualquier colección de subgrafos de un


grafo X, es también un sub grafo.
3.4 Sea X un grafo no localmente finito, y v un vértice de X incidente con una infi-
nidad de aristas. Probar que v no tiene una base numerable de entornos. Deducir de
esto que, si un grafo es metrizable, entonces es localmente finito

4 Arboles

Un árbol es un grafo conexo que no contiene caminos de aristas (reducidos)


cerrados. Por ejemplo, un grafo formado por una arista e y dos vértices inci-
dentes con ella, o un grafo formado por un solo vértice y ninguna arista, son
árboles. El ejemplo 2.3 es un árbol, así como el ejemplo 2.2 si damos la topolo-
gía débil tal como hemos explicado en la sección 2. Por otra parte, un grafo
que contenga una arista e incidente con un solo vértice (esto es, que e sea
homeomorfo a S'), no puede ser un árbol.
Dejamos al lector la demostración de las dos siguientes propiedades de los
árboles:

(a) Todo subgrafo conexo de un árbol, es también un árbol.


(b) En un árbol, dos vértices distintos arbitrarios pueden unirse siempre
por un único camino de aristas reducido.

El principal teorema sobre la topología de un árbol es el siguiente.

Teorema 4.1 Todo árbol es contráctil.


DEMOSTRACIÓN: Probemos primero el teorema para árboles finitos, por induc-
ción respecto del número de aristas. En el caso de un árbol que no tenga nin-
guna arista (es decir, un grafo formado por un solo vértice), o que tenga exac-
tamente una arista, el teorema es obvio. Supongamos que hemos probado el
teorema para todo árbol que tenga menos de n aristas, y sea T un árbol con n
aristas, n> 1. Vamos a demostrar, por reducción al absurdo, que existe un vér-
tice v de T, incidente con una sola arista de T. Si todo vértice de un grafo
finito conexo es incidente con dos o más aristas, puede construirse fácilmente
un camino de aristas cerrado. Sea e la única arista incidente con v, y
T' = T - (e U {v}). Entonces, se prueba fácilmente que T' es un subgrafo
conexo de T. Por tanto, T' es contráctil. La demostración quedará completada
probando que T' es un retracto de deformación de T. Dejamos al lector la des-
cripción de una retracción de deformación.
Sea, ahora, T un árbol arbitrario. Elijamos un vértice V o E T; definiremos
una homotopía
f:TXI ..... T

tal que f(x, O) = x, f(x, 1) = VD' Y f(vo, t) = V o para todo xE T y todo t E l.


Construimos la aplicación f en sucesivos pasos, de la siguiente manera. Para
cada vértice v E T, elegimos un subgrafo conexo finito T(v) de T, que con-
Árboles 193

los vértices V o y v. Esta elección es ya que T es conexo. Para cada


tal vértice v elegimos un camino t -> f(v, t), O ~ t ~ 1, en T(v) con origen v
y extremo vo. Entonces definimos f(v,p t) = VII' para todo t. Hemos, pues, defi-
nido la función f sobre el conjunto TO X r, donde TU indica el conjunto de vér-
tices deT.
Sea ahora e una arista arbitraria de T, mostraremos cómo se puede exten-
der la aplicación f sobre e X 1. Sean V I Y 1'2 los vértices incidentes con e. En-
tonces T(v , ) U T(v 2 ) U e es un subgrafo de T, conexo y finito, y por lo tanto
es un árbol. En virtud de la primera parte de la demostración, este árbol finito
.es contráctil, y por tanto simplemente conexo. El conjunto e X 1 es homeomor-
fa a un cuadrado. La aplicación f la tenemos definida ya sobre los dos lados
{v,} X 1 Y {v 2 } X 1 del cuadrado. Sobre los otros dos lados del cuadrado sólo
hay una manera de definir f. Sobre el lado e X {O} debe verificarse

f(x, O) = x,
mientras que sobre el lado e X {1} debemos tener

f(x, 1) = VI!'

Así tenemos los cuatro lados del cuadrado aplicados sobre el espacio simple-
mente conexo T(v 1 ) U T(v 2 ) U e; en virtud del lema lI.S.l, la aplicación f
puede extenderse sobre el interior del cuadrado.
Mediante este proceso, podemos extender la aplicación f : TO X 1 ---7 T a una
aplicación f : T X 1 -> l. Falta probar que la aplicación así definida es con-
tinua. Pero, esto es consecuencia de que, para cada arista e, f es continua sobre
e X 1, Y de que T tiene la topología débil (comparar con el ejercicio 2.3).
C.Q.D.

Observación: En la segunda parte de la demostración hemOS elegido el vértice


arbitrariamente; por consiguiente, hemos probado un resultado ligeramente
más fuerte, a saber: un árbol puede contraerse homotópicamente en cualquier
vértice prefijado v u ' de manera que la imagen de v" permanece fija durante la
contracción. Haremos uso de esta observación en la demostración del teo-
rema 5.2.
Todo grafo contiene subgrafos que son árboles; por ejemplo, un subgrafo
formado por un solo vértice. El conjunto de todos los árboles contenidos en un
grafo dado está parcialmente ordenado por inclusión.

Teorema 4.2 Sea X un grafo; entonces todo árbol ' contenido en X está
contenido en un árbol maximal ' de X.

DEMOSTRACIÓN: Si X es un grafo finito, entonces sólo hay un número finito

I En este teorema se sobreentiende que sólo consideramos árboles contenidos en X que


sean sub grafos de X.
194 El grupo fundamental y espacios recubridores de un grafo

de subgrafos de X y el teorema es obvio. Para tratar el caso en que X es


grafo infinito, recurrimos al lema de Zorn. Para ello debemos probar que, si
{TI- : A E:: A} es una familia de árboles contenidos en linealmente orde-
nados por inclu¡;ión, entonces la unión

U T,
,EA

es un subgrafo de X, que también es un árbol. Dejamos para el lector la co-


rrespondiente demostración.
El teorema se sigue ahora, directamente, del lema de Zorn. C.Q.D.

El siguiente teorema profundiza más en la naturaleza de los árboles maxi-


males de un grafo.

Teorema 4.3 Sea X un grafo conexo y T un subgrafo de X que sea un


árbol. Entonces, T es un árbol maximal si y sólo si T contiene todos los vér-
tices de X.

DEMOSTRACIÓN: Supongamos que T es un árbol maximal que no contenga


todos los vértices de X. Puesto que X es conexo, podemos encontrar un camino
de aristas (el' ... , e,,) en X cuyo vértice inicial esté contenido en T y cuyo
vértice final no lo esté. Un sencillo razonamiento muestra que existe una arista
e¡ de este camino de aristas, cuyo vértice inicial está en T y cuyo vértice final
no lo está. Por tanto éi no está contenida en T. Sin embargo, T U éi es un
subgrafo conexo de X, se ve fácilmente que es un árboL Esto contradice la
maximalidad de T. Así pues, hemos probado la mitad del teorema.
Para probar la otra mitad, supongamos que T contiene todos los vértices
de X. Sea e una arista cualquiera de X no contenida en T; entonces los vérti-
ces de e están contenidos en T; esto implica que T U e es un subgrafo de X
conexo. Se ve fácilmente que T U e debe contener un camino de aristas cerrado,
y por tanto no es un árbol. Puesto que este razonamiento es válido para toda
arista e que no esté en T, resulta que T es un árbol maximal. C.Q.D.

5 El grupo fundamental de un grafo


Estamos ahora en condiciones de probar uno de los teoremas más importantes
de este capítulo.

Teorema 5.1 El grupo fundamental de todo grafo conexo X es un grupo


libre.

El teorema es obvio si X es un árbol, ya que el grupo fundamental es trivial


(para evitar casos especiales, podemos considerar el grupo trivial como un
El grupo de un grafo 195

grupo libre sobre el conjunto vaCÍo de generadores). En el caso en que X no


sea un árbol, probaremos el teorema siguiente más explícito.
Primeramente, hagamos notar que, aunque un camino de 'aristas en un gra-
fo es un objeto totalmente distinto de un camino tal como lo hemos definido
en el Capítulo n, existe una relación bastante obvia entre los dos conceptos:
Un camino de aristas (e""" en) en el grafo X que una los vértices V o y V,
determina una única clase de equivalencia de caminos en el espacio topológi-
co X que unan los puntos V o y v" de la siguiente manera: para cada arista
orientada ei elijamos una aplicación fi : 1 ---> ei tal que f¡ I (O, 1) sea un homeo-
morfismo de (0, 1) sobre e¡ cuyo inverso pertenezca a la clase de equivalencia
distinguida, determinada por la orientación de e¡. Designemos por f1..i la clase
de equivalencia del camino f¡. Entonces, el producto 1X , IX 2 ••• IXn está unívoca-
mente determinado por el camino de aristas (e" ... , e,,).
En el resto de este capítulo será conveniente que nos permitamos cierto
abuso de lenguaje, cuando hablemos de caminos de aristas y sus clases de ca-
minos asociados. Normalmente estará claro lo que queramos decir, y no habrá
peligro de confusión.
Sea X un grafo conexo, V o un vértice de X, y T un árbol maximal en X
que contenga a vo' Designemos por {eA: A E:: A} el conjunto de aristas de X no
contenidas en T. Elijamos una orientación determinada para cada una de las
aristas e A; designemos por a A y b A los vértices inicial y final de e A . (desde
luego, puede ocurrir que aA = b A). A cada arista e A asociamos un elemento
IX A E:: TI (X, vo) de la siguiente manera. Existe un único camino de aristas re-
ducido AA en T de V o a ah' y un único camino de aristas reducido Bxen T de
b A a vo' Entonces, IX A es la clase de caminos asociada al camino de aristas
(AA, eA) B A)· Si a A = V O) omitimos A A; análogamente, si b A = vo' omitimos B A·

Teorema 5.2 El grupo fundamental TI (X, vo) es un grupo libre sobre el


conjunto de generadores {a. A I A E:: A}.

DEMOSTRACIÓN: Probemos primero este teorema en el caso en que el con-


junto de índices contenga sólo un elemento; es decir, existe sólo una arista
de X no contenida en T. Designemos a esta arista por e l ' Puesto que X no es
un árbol, existe un camino de aristas cerrado en X, que debe contener clara-
mente a la arista el' Demos a la arista e, una orientación determinada. En-
tonces existen caminos de aristas cerrados en X que empiezan con el' es decir,
son caminos de aristas de la forma (e l' . . . , e,,). Eligiendo el «más corto» de
todos estos caminos de aristas cerrados, podemos obtener un camino de aristas
cerrado simple; esto es, tal que ningún vértice o arista aparezca dos veces.
Designemos a este camino de aristas cerrado simple por (el' ... , e m ). Pongamos
m
c= Ui"j;.
;=1

Entonces, e es un subgrafo de X homeomorfo a una circunferencia.


Consideremos el complementario X - C; designemos por {Y¡} el conjunto
El grupo fundamental y espacios recubridores de un grafo

de todas las componentes de X-C. Cada es un subgrafo de T; por tanto,


es un árbol. Un sencillo razonamiento muestra que Yi tiene exactamente un
vértice común con C. En virtud de la observación que hemos hecho después
del teorema 4.3, cada uno de los árboles Yi puede contraerse a este vértice. e

Esto demuestra que e es un retracto de deformación de X; por tanto, la in-


clusión e --* X induce un isomorfismo entre sus grupos fundamentales, lo que
prueba que n(X) es un grupo cíclico infinito. Dejamos al lector la "comproba-
ción de que está generado como indica el enunciado del teorema 5.2.
Para probar el caso general del teorema 5.2, utilizamos la forma general
del teorema de Seifert-Van Kampen.
Para cada A E A, elijamos mi punto x),. E e),.. El conjunto {x),.: A E A} es
cerrado y discreto, ya que X tiene la topología débil. Designemos por U al com-
plementario de {x),. : A E A} en X. Entonces, T es un retracto de deformación
de U; por tanto, U es contráctil. Para todo índice A, sea

IEntonces, VA ::::J U, para todo A, y si A rS- [.L,

Claramente T U e),. es un retracto de deformación de VA; por tanto, el grupo


fundamental n (V),., v,) es cíclico infinito, generado por a),.·
Podemos aplicar ahora el teorema IV.2.2 al recubrimiento abierto de X
formado por los conjuntos V),. y U. Resulta que n (X, vo) es el producto libre
de los grupos n (V),. , v,) (véase ejercicio IV.3.1). C.Q.D.

Ejercicios
5.1 Sea T un triángulo del plano R' con vértices a, b, c. (a) Probar que el segmento
cerrado ab es un retracto de deformación de T. (b) Probar que la unión de los dos seg-
mentos cerrados ab y bc es un retracto de deformación de T.
5.2 Sea S una superficie compacta con borde, con una triangulación dada. Probar que
existe un grafo conexo finito X e
S tal que X es unión de aristas y vértices de la trian-
gulación, X es un retracto de deformación de S, y X tiene la misma característica de
Euler que S. Deducir de lo anterior que TI(S) es un grupo libre con 1 - X(S) generadores.
[INDICACIÓN: Sea T un triángulo de la triangulación dada tal que T tenga al menos una
de sus aristas contenida en el borde. Demostrar que S - T es un retracto de deformación
de T. (Hay dos casos, según que T tenga una o dos aristas contenidas en el borde.)
Utilizar el resultado del ejercicio anterior. Repitiendo sucesivamente este proceso, pode-
mos deshacernos de todos los triángulos. X es lo que queda al final.]
5.3 Sea X un grafo conexo, Y un sub grafo conexo, y v un vértice de Y. Probar que
es posible escoger generadores (ai) de TI(Y, v) y (b;) de TI~X, v) tales que TI (X, v) y
TI(Y, v) sean grupos libres sobre los conjuntos (b j ) y (ad, respectivamente, y el homo-
'morfismo i* : TI(Y, v) -> TI(X, v) aplique el conjunto de generadores (ad en el conjunto
de generadores {b j ) inyectivamente. En particular, i* es un monomorfismo. (INDICACIÓN:
Tomar un árbol maximal en Y y ampliarlo a un árbol maximal en X.)
5.4 Sean S y S' superficies compactas con borde tales que S' esté contenida en el
interior de S, cada componente de S - S' corte al borde de S, y exista una triangulación
La característica de Euler de un grafo finito 197

de S tal que S' sea unión de ciertos triángulos de esta triangulación. Probar es po-
sible encontrar generadores {ad de -¡¡;CS', x) y {b;} de -¡¡;(S, x) tales que , x) y
-¡¡;(S, x) sean grupos libres sobre los conjuntos {ai l y {b;), respectivamente, y el homo-
morfismo i* : -¡¡;(S', x) -> -¡¡;(S, x) aplique el conjunto de generadores {ai} en el conjunto
de genera<;lores {b;), inyectivamente. (INDICACIÓN: Llevar a cabo el proceso de elimina-
ción de triángulos descrito en el ejercicio 5.2, de manera que eliminemos los triángulos
de S - S' antes que los de S' . .Con este método, reducimos el problema al del jercicio 5.3.)
Observación: Puede demostrarse que las hipótesis sobre la existencia de una cierta trian-
gulación de S, se verifican siempre automáticamente.
5.5 Sea S una superficie no compacta con una triangulación dada. Probar que existe
una sucesión S" S" S" ... de superficies compactas con borde contenidas en S, con las si-
guientes propiedades: (a) Para cada n, SM está contenida en el interior de SM+1' (b)

s = U Sn ..
n=l
(e) Cada componente de SM+' - SM corta al borde de SM+1' (d) Cada superficie Sn puede
triangularse de manera que SM-1 sea unión de triángulos de la triangulación dada. (rNDICA-
CACIÓN: Construir SM por inducción respecto de n. Tomar S, como un triángulQ de la trian-
gulación. Suponer que hemos construido S" ... SM de manera que verifiquen las condiciones'
dadas. Construir SM+1 adjuntando triángi.llos y piezas de triángulos a SM' Para que se satisfa-
ga la condición (c) en el siguiente paso de la construcción, elegir SM+1 de manera que veri-
fique la siguiente condición: la adherencia de cada componente de S - SM+1 es no compacta.
Obsérvese que, puesto que en toda triangulación de S hay sólo una infinidad numerable
de triángulos, no es difícil satisfacer la condición (b),)
5.6 Utilizar los ejercicios 5.4 y 5.5. para demostrar que el grupo fundamental de toda
superficie no compacta (que pueda triangularse) es un grupo libre con una infinidad
numerable de generadores. (INDICACIÓN: Observar que en la construcción del ejercicio 5.5,
si e es un subconjunto compacto de S, entonces existe un entero n tal que C e 3M. Por
tanto, se puede aplicar el resultado del ejercicio HA.lI).
5.7 Supongamos que S es una superficie triangulable no compacta que sea simple-
mente conexa. Probar que, si aplicamos a S la construcción del ejercicio 5.5, entonces
cada Sn es homeomorfo al disco unidad E'. (INDICACIÓN: Utilizar el ejercicio 5.6 y el teore-
ma de clasificación de superficies compactas con borde, dado en la sección 1.10.)
Observación: Resulta de lo anterior que S es homeomorfa al plano R,'. En la demostra-
ción interviene el clásico teorema de Schonfliess.

6 La característica de Euler de un grafo finito


Al igual que en el caso de las 2-variedades compactas, definimos la caracte-
rística de Euler de un grafo finito X [que designaremos por X(X)] como el
número de vértices de X menos el número de aristas. Dejamos al lector la
comprobacióri de que la característica de Euler es invariante respecto de las
su bdi visiones.

Proposición 6.1 Si T es un árbol finito, entonces X(T) = + 1.


DEMOSTRACIÓN: La demostración es por inducción respecto del número de
aristas del árbol. Si hay O aristas y 1 vértice, o 1 arista y 2 vértices, el resul-
tado es obvio. Para el proceso inductivo hacemos uso del razonamiento de la
primera parte de la demostración del teorema 4.1. Dejamos los detalles al
lector.
El grupo fundamental y espacios recubridores de un grafo

Teorema Sea X un grafo conexo finito. Entonces, el grupo fundamen-


tal re es un grupo libre con 1 - X generadores.
DEMOSTRACIÓN: Sea T un árbol maximal en X, y el' ek las aristas no
contenidas en T. Aplicando la proposición 6.1, vemos que

x(X) = 1 - k.

Por otra parte, en virtud del teorema 5.2, re (X) es un grupo libre con k gene-
radores. Entonces, el teorema es inmediato.

Corolario Si dos grafos conexos finitos X e Y son del mismo tipo de


homotopía, entonces X (Y) = X(X); es decir, la característica de Euler es un
invariante del tipo de homotopía.
El recíproco de este corolario es también cierto, aunque nosotros no trata-
remos esta cuestión.

Corolario 6.4 Si X es un grafo conexo finito, y X(X) = 1, entonces X es


un árbol.

Corolario 6.5 Si X es un grafo conexo finito, entonces X(X) 2 1.


Obsérvese, sin embargo, que si suprimimos la hipótesis de que X sea co-
nexo, X(X) puede ser arbitrariamente grande.

7 Espacios recubrid ores de un


Como ya antes hemos hecho observar, en este capítulo, un grafo conexo tiene
propiedades locales suficientemente agradables para que podamos aplicar toda
la teoría de espacios recubridores. Demostraremos, ahora, que todo espacio
recubridor de un grafo es también un grafo, de manera natural.

Teorema 7.1 Sea X un grafo conexo con conjunto de vértices xo, (Y, p)
un espacio recubridor de X, e yo = p-l(XO). Entonces, Y es un grafo con
conjunto de vértices yo.
DEMOSTRACIÓN: Evidentemente que yo es un conjunto cerrado, discreto de Y.
Sea e una arista de X. Entonces, por el lema V.2.1, toda componente de p-l (e)
es un espacio recubridor de e. Pero, puesto que e es simplemente conexo, esto
significa que cada componente de p-l(e) se aplica homeomórficamente sobre e.
Espacios recubridores de un grafo 199

a b

(a)

(b)

VI

(e)

FIGURA 6.1
Ejemplo 7.1. Dos espacios recubridores regulares distintos de 6 hojas de un grafo.
(a) Espacio base. (b) Primer espacio recubridor. (e) Segundo espacio recubridor.
200 El grupo fundamental y espacios recubridores de un grafo

Por tanto, en virtud de la conexidad local, toda componente de p-l es abier-


ta en p-l (e). Por tanto, se verifica la condición (b) de la sección 2. Análoga-
mente es fácil probar la condición (e); si e es homeomorfo a [0,1], entonces,
cada componente de p-l (e) se aplica homeomÓrficamente. Si e es homeomorfo
a S' podemos aplicar lo que ya sabemos sobre los posibles espacios recubrido-
res del círculo. Finalmente, la condición (d) es consecuencia directa del lema
V.12.3, ya que, para cada arista ej, existe una aplicación fj : 1 -> Xi' tal que
fi(1) = ei y fi aplica el intervalo abierto (0, 1) homeomórficamente sobre ej.
C.Q.D.

Existe una manera muy simple de indicar en un dibujo toda la informa-


ción interesante sobre un espacio recubridor de un grafo. Sea X un grafo co-
nexo, preferiblemente uno finito. Llamemos a, b, C, ... a las aristas, cada una
con una orientación dada, e indiquemos las orientaciones elegidas colocando
una pequeña flecha sobre cada arista. Designemos por U, V, W, ... , etc., los
vértices. Sea eX, p) un espacio recubridor de X. La aplicación p puede indi-
carse en un diagrama de X de la siguiente manera. Designemos a las aristas
de p-l(a) con los símbolos al' a2, a y coloquemos sobre cada arista ai una
j , ••• ,

pequeña flecha que indique una orientación que coincida, por p, con la orien-
tación de a. Hagamos lo mismo con las aristas de p-l(b), p-l(C), etc. Designe-
mos a los vértices de p-'(U) con los símbolos U]' U 2 , U" ... , etc.

Ejemplos
7.1 En la figura 6.1 (a) se muestra un grafo y en las figuras 6.1 (b) y 6.1 (c) dos espa-
cios recubridores, con la notación que acabamos de describir. Aunque los dos espacios
recubridores son regulares de 6 hojas, no son isomorfos. Puede probarse que el grupo de
automorfismos del espacio recubridor de la figura 6.1 (b) es cíclico de orden 6, mientras
que el de la figura 6.1 (c) es un grupo no abeliano de orden 6. Sugerimos al lector que,
en cada caso, intente describir los diferentes automorfismos. Este ejemplo muestra la im-
portancia de las flechas para indicar las orientaciones de ~as aristas. Obsérvese que, a
partir de estos diagramas, es fácil ver la actuación del grupo 1t(X, V) sobre el conjunto
de vértices p-'(V).
7.2 En la figura 6.2 mostramos otro espacio recubridor del grafo de la figura 6.1 (a).
El lector probará que el grupo de automorfismos de este espacio recubridor consta única-
mente del elemento neutro.

Una consecuencia directa del teorema 7.1 es el siguiente importante resul-


tado de teoría de grupos:

Teorema 7.2 Todo subgrupo de un grupo libre es un grupo libre.


DEMOSTRACIÓN: Sea F un grupo libre sobre el conjunto S y F' un subgrupo
de F. Construimos un grafo conexo X tal que 1t(X) =
F. Esto puede hacerse
de la siguiente manera: X consta de un vértice y un conjunto de aristas en
correspondencia biyectiva con los elementos de S; es decir, X es la unión de
una colección de círculos, tales que cada dos de ellos tienen el único vértice
Espacios recubridores de un grafo 201

de X común. Dotamos a X de la topología débil. Por la teoría de espacios re-


cubridores, existe un 'espacio recubridor eX, p) de X tal que 11: (X) = F'. Por
el teorema 7.1, es un grafo. Por lo tanto, F' es un grupo libre. C.Q.D.

bz

FIGURA 6.2
Ejemplo 7.2; un espacio recubridor no regular de 3 hojas de un grafo

Más adelante consideraremos el problema de describir un conjunto de ge-


neradores libres del subgrupo F'. Por el momento nos limitaremos a grupos
libres finitamente generados.

Teorema 7.3 Sea F un grupo libre con k generadores, k ~ 1, Y F' un sub-


grupo de índice n. Entonces, F' es un grupo libre con n(k - 1) + 1 generadores.
DEMOSTRACIÓN: Sea X un grafo finito tal que 11: (X) = F. Entonces

x(X) = 1 - k
en virtud del teorema 6.2. Sea X un espacio recubridor de X que corresponda
al subgrupo F'. Entonces, X es un espacio recubridor de X de n hojas. Por lo
tanto,
x(X) = n . x(X) = n - nk.
Así, pues, F' es un grupo libre con

1 - x(X) 1- n + nk
generadores. C.Q.D.
202 El grupo fundamental y espacios recubridores de un grafo

Comparando con la teoría de grupos abelianos libres o con la de grupos


finitos, este resultado parece paradójico. Si k > 1, entonces, a medida que
aumenta el índice, también aumenta el número de generadores. Por otra parte,
para grupos finitos, cuanto mayor es el Índice de un subgrupo, menor es el
orden del subgrupo. Si A es un grupo abeliano libre con k generadores, enton-
ces, todo subgrupo de índice finito es también un grupo abeliano libre de
rango k.

8 Generadores de un un grupo

En la sección precedente hemos probado que todo subgrupo de un grupo libre


era también un grupo libre, usando el hecho de que todo espacio recubridor
de un grafo es también un grafo, y que el grupo fundamental de un grafo es
un grupo libre. Sin embargo, en nuestro teorema sobre el grupo fundamental
de un grafo, probamos incluso algo más: dimos una descripción explícita de
un conjunto de generadores del grupo fundamental. Parece razonable esperar
que podamos usar este resultado más explícito para especificar efectivamente
un conjunto de generadores de un subgrupo de un grupo libre. Vamos a mos-
trar cómo podemos proceder.
Puesto que la elección de generadores del grupo fundamental de un grafo
depende de la elección de un árbol maximal, nuestra primera tarea es demos-
trar cómo la elección de ciertos elementos del grupo fundamental de X deter-
mina un árbol maximal en el espacio recubridor X de X.
Sea F un grupo libre sobre el conjunto S, y F' un subgrupo de F. Quere-
mos determinar un conjunto S' de generadores de F', tal que F' sea un grupo
libre sobre el conjunto S'. Como en la demostración del teorema 7.2, sea X un
grafo conexo con un solo vértice va' y tal que 1t(X, va) = F; las aristas de X
están en correspondencia biyectiva con los elementos del conjunto S. Se su-
pone que cada arista tiene una orientación determinada. Sea (X, p) u~ espacio
recubridor de X tal que P*1t(X, Vl) = F', para algún vértice VI de X. Inten-
tamos, ahora, aplicar el teorema 5.2 para determinar generadores del grupo
fundamental 1t(X, Vl). Sea T un árbol maximal de X. Para cada vértice V de X"
existe un único camino de aristas reducido "(ven T con vértice inicial VI y
vértice final v. Designemos por p,,("(v) el camino de aristas de X que es imagen
de "(v por la aplicación p; es un camino de aristas cerrado de X, y su clase
de equivalencia de caminos asociada, es un elemento de 1t (X, v u ), que seguire-
mos designando por la misma notación p" ("(v). Este conjunto de caminos ce-
rrados verifica las siguientes propiedades:
(1) La colección de caminos de aristas cerrados {p;< ("(v) : V es un vértice
de X}, determina completamente el árbol T (inmediato).
(2) Toda clase lateral F' . (J., del subgrupo F' contiene exactamente una de
las clases de caminos p" ("(v). (Se deduce fácilmente de las consideraciones del
Capítulo V).
(3) El conjunto {p"("(v): v es un vértice de X} es un sistema de Schreier
en el grupo libre F = 1t(X, v u )' Por un sistema de Schreier en el grupo libre F
Generadores de un de un grupo libre 203

sobre el conjunto de generadores S queremos indicar un subconjunto no vacío


de F que satisfaga la siguiente condición. Supongamos que 9 """ 1 pertenece al
sistema de Schreier. Expresamos 9 como una palabra reducida en los genera-
dores:

Sea
si nk < O,
si nk > O.
Entonces, imponemos la condición de que g' pertenezca también al sistema
(g' puede imaginarse como la palabra reducida obtenida suprimiendo la últi-
ma letra de g). Obsérvese que el 1 pertenece a todo sistema de Schreier.
Dejamos _al lector la comprobación de que el conjunto {p * (yv) : v es un
vértice de X} es efectivamente un sistema de Schreier en F; la demostración
no es difícil.
Recíprocamente, si G es un sistema de Schreier arbitrario en el grupo
libre F, tal que toda clase lateral F' . ex del subgrupo F' contenga a lo sumo
un elemento de G, entonces existe un único árbol T en X que contiene a v,
y verifica la propiedad

{p* (yv) : v es un vértice de T} = G,

donde yv designa el camino de aristas de T, de v, a v. Si toda clase F' . !!- con-


tiene un elemento de G, entonces este árbol T es un árbol maximal de X.
Estos resultados, todos fácilmente demostrables, prueban que existe una
correspondep.cia biyectiva entre los árboles maximales de X y los sistemas de
Schreier G en F, tales que toda clase lateral de F' contenga exactamente un
elemento de G. Vamos a explotar esta correspondencia biyectiva para obtener
un conjunto de generadores de F'. De acuerdo con nuestra notación, un con-
junto de generadores de 71: (X, VI) se obtiene de la siguiente manera. Sea e una
arista de X que no esté contenida en T; orientemos e de manera que su orien-
tación coincida, por p, con la orientación de p(e), y designemos por v y v' sus
vértices inicial y final. Entonces yve(yv)-' es un generador típico de 71: (X, VI)'
y obtendremos un conjunto completo de generadores tomando todos los gene-
radores típicos correspondientes a cada arista de X que no esté en T. Si apli-
camos el isomorfismo P*, obtenemos un conjunto de generadores libres del
subgrupo F'. Se verifica

(6.8-1)

En esta expreSlOn, p" (yv) y p* (y",) son ambos elementos de G, y p" (e) es un
generador de F (esto es, un elemento del conjunto S). Obsérvese que, puesto
que la expresión entera representa un elemento del subgrupo F', (p * y,,) (p" e)
y (p "yv') pertenecen a la misma clase lateral de F'.
Podemos poner esta expresión en una forma algebraicamente más cómoda,
204 El grupo fundamental y espacios recubridores de un grafo

de la siguiente manera. Para todo elemento a E designemos por el


umco elemento de G que pertenece a la misma clase lateral de r. Entonces,
el miembro de la derecha de (6.8-1) es una expresión de la forma

. (6.8-2)

donde g E G, y s E S. Así pues, hemos demostrado que el subgr1Jpo F' de F


es un grupo libre generado por ciertos elementos de la forma (6.8-2). En gene-
ral no todo elemento de la forma (6.8-2) es uno de los generadores libres de F'
dados por la fórmula (6.8-1). Dejamos al lector el comprobar que sólo hay
dos posibilidades: Para todo g E G y todo s E S, gs[cp(gs)]-l=l o gs[cp(gS)]-l
es uno de los generadores dados por la fórmula (6.8-1). En consecuencia, hemos
probado el siguiente teorema:

Teorema 8.1 Sea F un grupo libre sobre el conjunto S, F' un subgrupo


de F, y G un sistema de Schreier que contenga exactamente un elemento de
cada clase lateral de F', Entonces, F' es un grupo libre sobre el siguiente con-
junto de generadores:

{gS[<I>(gS)]-l: g E (J, s E S, gs[<I>(gS)]-l ~ 1).

(La función cp asigna a cada elemento de F el único elemento de G que per-


tenece a la misma clase lateral de F'.)

Ejemplo
8.1 Sea F un grupo libre sobre un conjunto S de dos elementos: S = (81, 821; sea F:
el sub grupo conmutador de F. En este caso, el grafo X es una curva con forma de «S»,
formada por dos círculos con un punto común, y X es un grafo formado por las dos si-
guientes familias de rectas paralelas del plano: las rectas verticales x = m y las hori-
zontales y = n, donde m y n recorren todos los enteros (véase ejemplo 2.4). La aplica-
ción p : X --> X enrolla cada recta horizontal alrededor qel grculo s, y cada recta ver-
tical alrededor del círculo S,. Para la demostración de que (X, p) es un espacio recubri-
dar de X que corresponde al sub grupo conmutador de n(X), véase el ejercicio V.l1.6.
El grupo cociente FjF' es un grupo abeliano libre con dos generadores s, y s,. Pode-
mos, pues, tomar como representantes de las clases laterales los elementos s,'''s;', donde
m y n son enteros. Este conjunto es claramente un sistema de Schreier. El correspon-
diente árbol maximal en el grafo X consta de la unión del eje x y todas las rectas ver-
ticales x = m. Los elementos de la forma gs[<l>(gs)]-' son los siguientes:

(SrS~)81 (sr+ls~)-\ (6.S-3)

(srs~) S2( srs~+l )-1, (6.S-4)

Estos elementos se obtienen tomando 9 = s,ms!, y s = s, o S,. Se ve fácilmente que el ele-


mento dado por la fórmula (6.S-4) es el neutro, mientras que el dado por (6.S-3) es igual a
'SrS~8¡S2nSlm-l Así pues, hemos probado que eL subgrupo conmutador de un grupo
Generadores de un sub grupo de un grupo libre 205

¡
libre de dos generadores 81, S2), es un grupo libre sobre los generadores S;"S28¡82"ns1m-l,
donde (m, n) recorre todos los pares de enteros;;'" (O, O).

Recomendamos al lector el estudio de este ejemplo, ya que se puede repre-


sentar fácilmente,. e ilustra el caso general bástante bien. En particular, el
lector comprobará por sí mismo que los generadores que hemos obtenido para
el subgrupo conmutador, corresponden exactamente a los generadores del grupo
fundamental del grafo X obtenidos a partir del teorema 5.2. El lector conside-
rará también la posibilidad de utilizar otros árboles maximales en el grafo X,
y obtener los correspondientes sistemas de Schreier en F.

Ejercicios
8.1 Determinar un conjunto de generadores libres del sub grupo conmutador de un
grupo libre de n generadores ¡SI, 82, . . . , Sn ¡.
8.2 Sea F un grupo libre con dos generadores s" s,; ¿cuántos subgrupos de índice 2
tiene F? (INDICACIÓN: Todo sub grupo de índice 2 es normal y el grupo cociente es cíclico
de orden 2,) Determinar un conjunto de generadores libres para cada subgrupo de índi-
ce 2.. Interpretar los resultados obtenidos mediante grafos.
8.3 Sea F un grupo libre y N un sub grupo normal no trivial de índice infinito. Pro-
bar que N no es de generación finita.
8.4 Sea F un grupo libre con dos generadores a y b, Y designemos por S, el grupo
simétrico de grado 3 considerado como el conjunt0 de todas las permutaciones del con-
junto {1. 2, 3). Definimos un epimorfismo f:F -> S" poniendo fea) = 0,2) Y f(b) = (1,2,3),
donde O, 2) Y 0, 2, 3) son las notaciones usuales para permutaciones cíclicas. Aplicar el
teorema 8.1 para encontrar un conjunto de generadores libres del núcleo de f. Interpretar
los resultados obtenidos con auxilio de un espacio recllbridor de un grafo.
8.5 Sea F un grupo libre con dos generadores a y b, Y designemos por H un grupo
cíclico de orden 6 generado por x. Definimos un epimorfismo f: F --> H poniendo fea) = x'
y f(b) = x'. Aplicar e]' teorema 8.1 para encontrar un conjunto de generadores libres del
núcleo de f, e interpretar los resultados con auxilio de un espacio recubridor de un
grafo. Comparar los espacios recubridores de los ejercicios 8.4 y 8.5 (ambos son espacios
recubridores regulares de 6 hojas de una curva en forma de «8») con los del ejemplo 7.1.
8.6 Sea F un grupo libre con dos generadores a y b. Definimos una operación de F
sobre el conjunto ¡ 1, 2, 3) de la siguiente manera: a es la trasposición (1, 2) Y b la per-
mutación cíclica (1, 2, 3) (consideramos que los elementos de F operan por la derecha).
Sf)a F' el subgrupo de isotropía correspondiente al el~mento 1, es decir, el conjunto de
todos los elementos de F que dejan fijo el 1. Aplicar el teorema 8.1 para determinar un
conjunto de generadores libres de F', e interpretar los resultados obtenidos por medio
de grafos. (INDICACIÓN: Utilizar los resultados de la sección 2 del Apéndice B.J Comparar
con el ejemplo 7.2.

NOTAS
La mayor parte de los resultados sobre grupos libres que hemos dado en este capítulo,
son posteriores al año 1920, y constituyen, principalmente, el trabajo de tres hombres:
los matemáticos alemanes K. Reidemeister y O. Schreier, y el matemático danés J. Niel-
sen. La mayoría de artículos de Reidemeister y Schreier fueron publicados en la revista
Hamburger Abhandlungen, y los resultados fueron más tarde recopilados por Reidemeis-
ter en un libro [7].
El grupo fundamental y espacios recubriclores de un grafo

Teorema de Kuratow"ki sobre el sumergimiento


de grafos en el plano

Uno de los teoremas más famosos sobre la topología de los grafos, fue probado por el
topólogo polaco K. Kuratowski, en 1930.
En la sección 2 hemos mencionado que todo grafo finito puede sumergirse topológica-
mente en el 3-espacio euclídeo. Sin embargo, no todo grafo puede sumergirse en el plano.
Damos a continuación dos ejemplos : .•
(a) Sea X un grafo con cinco vértices y diez aristas, tal que, para todo par de vérti-
ces distintos, hay una arista que los conecta.
(b) Sea Y un grafo con seis vértices (a, b, e, a', b', e' 1 y nueve aristas tales que existe
una arista que conecta cada uno de los vértices a, b, e con uno de los vértices
al, b/, e/.
Dejamos al lector la comprobación de que ni X ni Y pueden sumergirse en el plano
(aplicar el 'teorema de la curva de Jordan). El teorema de Kuratowski nos asegura que
todo grafo finito que no pueda sumergirse en el plano contiene un subgrafo homeomorfo'
a X o a Y. Para la demostración, véase Berge [1], Capítulo 21, o un trabajo de G. A. Dirac
y S. Schuster titulado «A Theorem of Kuratowski» (Proc. Kan. Neder! Akad. Weten.
(ser. A), 57, 1954, pp. 343-348). Este trabajo considera también brevemente el problema
de sumergir grafos numerables en el plano. También se consideran otras condiciones para
que un grafo pueda ser sumergido en el plano, en un trabajo de S. Mac Lane «A Struc-
tural characterization of Planar Combinatorial Graphs» (Duke Math. J., 3, 1937, pp. 460-
472). El teorema de Kuratowski fue generalizado a una clase más amplia de espacios
métricos compactos por S. Claytor «Peanian Continua Not Imbeddable in a Spherical
Surface» (Ann. Math., 38, 1937, pp. 631-646).

La topología débil de un grafo

Nuestra definición de grafo dada en la sección 2, está escogida de manera que un grafo
sea un CW-complejo 1-dimensional en el sentido de J. H. C. Whitehead (<<Combinatorial
Homotopy, 1». Bul!. Amer. Math. Soc., 55, 1949, pp. 213-246). Estudiaremos con gran de-
talle los CW-complejos en el Capítulo VII.

BIBLIOGRAFíA

Teoría de grafos
1. Berge, C. The Theory oi Graphs and Its Applications. Trad. por A. Doig. New York:
Wiley, 1962.
2. Ore, O.Theory oi Graphs (Colloquium Publications, Vol. XXXVIII). Providence:
American Mathematical Society, 1962.

Topología
3. Hilton, P. J., y S. Wylie. Homology Theory, An Introduction to Algebraic Topo!ogy.
Cambridge: The University Press, 1960. Capítulo 6.
4. Seifert, H., y Threlfall. Lehrbuch der Topo!ogie. New York: Chelsea, 1947. Capítu-
los 7 y 8.

Teoría de grupos
5. Hall, M. The Theory oi Groups. New York: Macmillan, 1959. Capítulo 7.
6. Kurosh, A. G. Tne Theory oi Groups. 2 vals. Trad. y ed. por K. A. Hirsch. New
York: Chelsea, 1955-56. Capítulo IX.
7. Reidemeister, K. Einführung in die kombinatorische Topo!ogie. Braunschweig: Friedr
Vieweg & Sohn, 1932. Capítulos 3 y 4.
8. Rotman, J. J. Tite Theory of Groups. Bastan. Allyn and Bacon, 1965. Capítulo 11.
Ceneradores de un subgrupo de un grupo libre 207

9. Schenkman, E. Group Theory. Princeton, N. J.: Van Nostrand, 1965. Capítulo V.


10. Scott, W. R. Group Theory. Englewood Cliffs, N. J.: Prentice Hall, 1964. Capítulo 8.
11. Specht, W. Gruppentheorie (Die Grundlehren der Mathematischen Wissenschaften,
Tomo LXXXII). Berlin-Góttingen-Heidelberg: Springer- Verlag, 1956. Capítulo 2.1.
1

En el Capítulo IV hemos aprendido a determinar la estructura del grupo fun-


damental de una 2-variedad conexa compacta. Consideremos, ahora, estos re-
sultados a la luz de los resultados del capítulo anterior.
S'ea M una 2-variedad conexa compacta. Podemos considerar M como obte-
nida al identificar a pares las aristas de un cierto polígono. Designemos por X
el subconjunto de M imagen de estas aristas por la identificación. Entonces,
X es la unión de cierto número de circunferencias, de forma que dos cuales-
quiera de ellas tienen un único punto común; por lo tanto, X puede conside-
rarse como un grafo finito con un solo vértice. Podremos, pues, considerar que
M se obtiene al «pegan> un disco al grafo X. Si reconsideramos los resultados
del Capítulo IV; vemos que la inclusión de X en M induce un epimorfismo
1t(X) .,-+ 1t(M), Y su núcleo está generado por el elemento de 1t(X) que hemos
«eliminado» al pegar el disco.
En este capítulo generalizaremos estos resultados de la siguiente manera.
Partiendo de un grafo conexo arbitrario X, podemos formar un nuevo espa-
cio Y pegando un número arbitrario de discos sobre X de cualquier manera.
Probaremos que la inclusión de X en Y induce un epimorfismo 1t(X) ...,. 1t(Y),
Y que su núcleo está generado precisamente por los elementos de 1t (X) que
hemos «eliminado» al pegar los distintos discos. Así pues, 1t(Y) admite una
presentación con un generador por cada generador de 1t(X), y una relación
por cada disco añadido.
El espacio Y puede agrandarse más, pegándole bolas o discos de dimensión
superior; demostraremos que esto no afecta para nada al grupo fundamental.
En cierto sentido, éste es un resultado negativo. Demuestra que el grupo fun-
damental es estrictamente un invariante topológico de «baja dimensiÓn». Pone
de relieve la necesidad de invariantes topológicos análogos en dimensiones su-
periores.
Este proceso nos lleva al importante concepto de CW-complejo, debido a
J. H. C. Whitehead. Un CW-complejo es un espacio que se obtiene a partir de
un grafo, pegándole celdas de dimensiones sucesivamente superiores. La expe-
riencia ha demostrado que, para los fines de la Topología algebraica, la cate-

209
210 El grupo turWü'mémt,lt de espacios de dimensión superior

goda de los CW-complejos es una de las categorías de espacios


útiles. Los CW-complejos tienen locales suficientemente
bIes como para evitar la mayoría de situaciones patológicas, y, al mismo tiem-
po, son suficientemente generales como para incluir a la mayoría de espacios
que necesitamos considerar.
Como fruto secundario de estas consideraciones, demostraremos que todo
grupo es isomorfo al grupo fundamental de algún espacio razonabl!\!, en par-
ticular de un espacio obtenido pegando cierto número de discos a un
decir, un CW-complejo 2-dimensional). Finalmente, en las secciones 5 y 6 apli-
caremos estas ideas para dar demostraciones topológicas de conocidos teore-
mas de teoría de grupos.

2 Adjunción de 2-celdas a un espacio


En esta sección suponemos que X* es un espacio de Hausdorff obtenido por
adjudicación, o «pegando», una colección de discos 2-dimensionales ordinarios
a un espacio arco-conexo X.' Para ser precisos, supongamos que existe un sub-
conjunto cerrado X e X* tal que X* - X es unión disjunta de subconjuntos
abiertos e~, A E A, cada uno de ellos homeomorfo al disco abierto U2 del
plano R2. Cada subespacio e~ se llama «2-celda abierta». Además, suponemos
que, para cada celda e~ existe una «aplicación característica», es decir, una
aplicación continua

donde, como de costumbre E2 = { x E R2 : Ixl ~ 1}; se supone que h aplica


homeomórficamente el disco abierto U2 sobre e~, y que h. (SI) e X. Finalmen-
te, suponemos que X* tiene la topología «débil»: un subconjunto A de X* es
cerrado si y sólo si A n X y f5: 1 (A) son cerrados, para todo A E A.
Como hemos dicho en la introducción, toda 2-variedad conexa compacta
puede obtenerse por adjunción de una 2-celda a un cierto grafo X. Desde luego,
si X* se obtiene adjuntando un número finito de 2-celdas a X, como en el caso
de las 2-variedades compactas, entonces X* tiene automáticamente la topología
débil. La condición de que X* deba tener la topología débil, presenta sólo
.interés en el caso en que haya una infinidad de 2-celdas.
Nuestro principal objetivo es determinar la relación entre el grupo funda-
mental de X y el de X*. Para ello, introducimos la siguiente notación. Elija-
mos un camino cerrado fijo e¡> : I --> SI que represente un generador del grupo
fundamental 1t(S\ (1, O»; es decir, el camino e¡> da exactamente una vuelta
alrededor del círculo SI. Para cada disco e)., designemos por ex.). la clase del
camino cerrado definido por la aplicación compuesta f).e¡>. Elijamos un punto
base X o E X; y, para cada disco e)., una clase ~). de caminos en X con origen
X o y extremo h (1, O). Entonces,

es un elemento de 1t(X, x o)'


Adjunción de 2-celdas a un espacio 211

Teorema Con las hipótesis anteriores, el homomorfismo xu) -->


TI ,xu> es un epimorfismo, y su núcleo es el menor subgrupo normal que
contiene al conjunto {YA : A E:: A}.

DEMOSTRACIÓN: Dividimos la demostración en tres casos. En el primer caso,


suponemos que el conjunto A consta de un solo elemento; es decir, X* se ob-
tiene adjuntando a X una única celda, que por simplicidad designaremos por e":

,X* = X U é.

Elijamos un punto y E:: e 2 , y pongamos U = X* - {y}, V = e 2 • Entonces U y V


son conjuntos abiertos, y V es contráctil. Además X es un retracto de deforma-
ción de U. Podemos, pues, aplicar el teorema rV.4.1 para probar nuestro teo-
rema en este caso. Los detalles son parecidos a los de la sección rv.5 para la
determinación de la estructura del grupo fundamental de una superficie com-
pacté¡., y los dejamos para el lector.
En el segundo caso, suponemos que A es finito. Podemos, ahora, considerar
que adjuntamos las celdas {ei : A E:: A} a X sucesivamente, una tras otra, en
lugar de hacerlo todas a la vez, y probamos el teorema por inducción sobre el
número de elementos del conjunto A. En el proceso de inducción hay que usar
el primer caso.
El tercer caso es el que falta: suponemos que A es un conjunto infinito.
Para cada A E:: A, elijamos un punto y). E:: ei· Entonces A = {y). : A E:: A} es
un subconjunto cerrado discreto de X*, ya que X 1' tiene la topología débil.
Para cada subconjunto S e A tal que A - S sea finito o vacío, designemos
por Us el complementario de S en X*; es decir,

U s = X*-S.

Entonces, U s es un subconjunto abierto arco-conexo de X*, y

{U s : A - S es un subconjunto finito de A}

es un recubrimiento abierto de X* que satisface las hipótesis del teorema de


Seifert-Van Kampen generalizado (teorema rv.2.2), ya que U s n U T = U s UT'
Obsérvese que, si A - S = {x).l' X).2' ••• , x)..}, entonces U s = X* - S admite
al sub espacio X U e~l U et
U . . . U e~k> como retracto de deformación. Para
este subespacio puede aplicarse el segundo caso. Así pues, falta probar que
aplicando el teorema rV.2.2, en esta situación, se obtiene el resultado deseado.
Lo dejamos al lector. C.Q.D.

Corolario 2.2 Dado un grupo arbitrario G, existe un espacio arco-conexo Y


tal que TI(Y) es isomorfo a G. Si G tiene una presentación con un número
finito de generadores y relaciones, entonces Y puede tomarse compacto.
El grupo fundamental de espacios de dimensión superior

DEMOSTRACIÓN: Elijamos una presentación de G; es representemos G


corno grupo cociente de un grupo libre F. Elijamos un grafo conexo X tal que
n(X) = F, corno en el Capítulo VI. Adjuntemos una 2-celda a X de manera
que obtengamos un espacio Y, tal corno hemos descrito en el teorema prece-.
dente. Adjuntarnos las celdas de manera que «eliminemos» todas las relacio-
nes; así obtenernos n (Y) = G. C.Q.D.

En la sección 4 veremos que Y es un CW-complejo, y por tanto tiene mu-


chas propiedades agradables.

3 Adjunción dimensión
En esta sección, suponernos que X* ha sido obtenido adjuntando celdas de
dimensión > 2 al espacio X. Las hipótesis a imponer son análogas a las de la
sección precedente: existe un subespacio cerrado arco-conexo X e X* tal que
X* - X es unión disjunta de subconjuntos abiertos e~, A E A, cada uno de
ellos homeomorfo al disco n-dimensional Un de Rn. Cada subespacio el se llama
«n-celda abierta». Se supone, también, que, correspondiendo a cada n-celda el,
existe una aplicación característica

continua, que aplica Un homeomórficamente sobre el y Sn-l en X (donde


En = { X E Rn : Ixl ~ l}). Si el número de celdas e~ es infinito, se supone que
X* tiene la topología débil.

Teorema 3.1 Si n > 2, la inclusión de X en X* induce un isomorfismo de


n(X) sobre n(X*).

La demostración de e.ste teorema es análoga a la del teorema 2.1, sólo que


aquí los detalles son más fáciles, ya que todos los homomorfismo s son isomor-
fismos en lugar de epimorfismos. La razón de esta diferencia entre este teore-
ma y el teorema 2.1 pude resumirse como sigue: El complementario de un
punto en Un es del mismo tipo de homotopía que una (n-l)-esfera Sn-l. Para
n > 2, Sn-l es simplemente conexo, pero, para n = 2, su grupo fundamental
es cíclico infinito.

4 CW-complejos
El proceso de adjuntar celdas a un espacio, tal corno lo hemos descrito en las
secciones 2 y 3, lleva de manera natural al importante concepto de CW-com-
pIejo. Hablando con imprecisión, un CW-complejo es un espacio X que puede
construirse de la siguiente manera: Partirnos de un grafo Xl (que no tiene
CW-complejos 213

por qué ser una colección de 2-celdas tal como hemos


descrito en la seCClOn obteniendo un espacio X2. Después adjuntamos una
colección de 3-celdas como hemos descrito en la sección 3, obteniendo un
espacio X3, y así sucesivamente. Entonces

x = U Xn
n=l

es un CW-complejo.

Vamos a dar una descripción más precisa. Una estructura de CW-complejo


sobre un espacio de Hausdorff X consiste en una sucesión creciente
xo e Xl e X2 e ...
de subespacios cerrados de X que verifican las siguientes condiciones:
(a) xo es un espacio discreto.
(b) Para cada n > O, Xn se obtiene adjuntando una colección de n-celdas a
Xn-l tal como hemos descrito en la sección 3.

(c) X = U Xn.
n=O

(d) El espacio X y cada uno de los subespacios Xn tienen la topología débil;


es decir, un subconjunto A de X (o de Xn) es cerrado si y sólo si, para
toda q-celda eq, A n éq es cerrado.
El subconjunto Xn se llama n-esqu.eleto de X.
Hay que hacer notar que puede ocurrir que, para algún valor de n, no haya
ninguna n-celda; es decir, que Xn = Xn-l. También es posible que X = Xn;
es decir, que no haya celdas de dimensión > n. En este caso se dice que X es
de dimensión finita. Si X es un CW-complejo de dimensión finita, y n es el
menor entero tal que X = Xn, entonces se dice que X es de dimensión n o
n-dimensional. Un CW-complejo no tiene por qué ser conexo.
En general, un espacio de Hausdorff X no tiene por qué admitir una estruc-
tura de CW-complejo. Por ejemplo, un espacio que no sea localmente conexo,
o no sea normal, no puede ser un CW-complejo. Normalmente, si un espacio
admite una estructura de CW-complejo, entonces admite una gran variedad
de tales estructuras.
Un subespacio Y de un CW-complejo X se llama subcomplejo si Y es unión
de celdas de X, y para toda q-celda e q , e q e y implica éq e Y. En este caso
definimos el n-esqueleto yn por
214 El grupo fundamental de espacios de dimensión superior

Puede demostrarse que Y es también un CW-complejo, y que es un subcon-


junto cerrado de X. Para cada entero n, el n-esqueleto X" es un ejemplo de
subcomplejo. La unión o la intersección de una colección arbitraria de subcom-
pIejos es un subcompIejo.

Ejemplos
4.1 Nuestro primer ejemplo es el espacio proyectivo real infinito-dimensional. Defi-
nimos el espacio proyectivo real de dimensión n, P'" como el espacio cociente de la es-
fera S" que resulta al identificar todo par de puntos diametralménte opuestos x y-x.
Si consideramos R" como el subconjunto de R"+' formado por todos los puntos (x" '" x,,+,)
tales que x,,+, = O, entonces S"-' es un subconjunto de S". Esto nos induce una inmersión
e
natural de los' espacios cocientes p,,_, p", para todo n > O. Definimos el espacio proyec-
tivo real infinito-dimensional P por

dotado de la topología débil (un subconjunto A de P es cerrado si y sólo si P" (\ A es


cerrado, para todo n). Dejamos para el lector la comprobación de que P" se obtiene
adjuntando una n-celda a p"_,, tal como hemos descrito en la sección 3 (el método de
obtener P, a partir de P, adjuntando un disco es típico). Así pues, P tiene una estructura
de CW-complejo con una sola celda en cada dimensión, y el n-esqueleto de P es el es-
pacio proyectivo real de dimensión n, P".
4.2 Una triangulación de una variedad de dimensión 2 (con borde o sin borde) nos
da una estructura de CW-complejo 2-dimensional, de manera obvia. Con más generali-
dad, una subdivisión de una 2-variedad en polígonos, no necesariamente triángulos, tal
como lo hemos descrito en la sección L8, da también una estructura de CW-complejo
2-dimensional. Finalmente, la representación usual de una superficie compacta, obtenida
identificando a pares los lados de un polígono, da lugar a un CW-complejo con una sola
O-celda o vértice, y una sola 2-celda. Se pueden aplicar consideraciones análogas a las
variedades de dimensiones superiores que puedan triangularse.

En esta breve introducción a los CW-complejos no podemos dar muchos


detalles. El lector que esté interesado puede encontrar estos detalles en el
trabajo original de J. H. C. Whitehead sobre esta materia [4], o en los libros
de Hilton [1] y S. T. Hu [2]. En ellos se demuestra que un CW-complejo ve-
rifica las siguientes propiedades:

(a) Todo CW-complejo es un espacio paracompacto de Hausdorff, y por


tanto un espacio normal.
(b) Todo CW-complejo es localmente contráctil. Esto significa que, para
todo punto x y todo entorno U de x, existe un entorno V de x tal que
V e U y V es contráctil. Esta condición implica que X es localmente
arco-conexo, semilocalmente simplemente conexo, y mucho más; se
trata de una condición muy fuerte. En particular se puede aplicar toda
la teoría de espacios recubridores.
(c) Todo espacio recubridor de un CW-complejo es un CW-complejo.
(d) Todo subconjunto compacto de un CW-complejo sólo tiene intersección
no vacía con un número finito de celdas, y está contenido en un sub-
complejo finito.
CW-complejos 215

En los párrafos precedentes hemos descrito un CW-complejo como un espa-


cio construido de una manera determinada. La definición usual es algo distinta
y hace referencia a la descomposición de X en n-celdas abiertas e'~, para
n = 0, 1, 2, ... , con ciertas condiciones. Se demuestra entonces como teorema
que todo CW-complejo puede construirse por el método que hemos descrito.
Podemos aplicar directamente los resultados del Capítulo VI y de las sec-
ciones 2 y 3 al grupo fundamental de un CW-complejo. En particular tenemos
el siguiente:

Teorema 4.1 Sea X un CW-complejo conexo. La inclusión deL 2-esqueleto


X" en X induce un isomorfismo de 11:(X") sobre 11:
Es consecuencia del teorema 3.1 y de la propiedad (d) anterior; véase el
ejercico I1.4.11.

El 1-esqueleto XL de un CW-complejo es un grafo ; podemos, pues, aplicar


los resultados del Capítulo VI. El teorema 2.1 es aplicable directamente para
determinar la relación entre los grupos 11: (Xl) y 11: (X").
En las dos secciones siguientes necesitaremos el siguiente lema sobre el
grupo fundamental de ciertos CW-complejos.

Lema 4.2 Sea X un CW-complejo que sea umon de una colección de sub-
complejos conexos {A A: A, E A}. Supongamos que existe un árbol no vacío T
que sea un subcomplejo del l-esqueLeto X"
tal que, para todo par de índices dis-
tintos A, y ¡.t, A A n Al-' = T. Entonces, para todo vértice v de T, eL grupo funda-
mental 11: (X, v) es el producto libre de los grupos 11: (AA' v) respecto los homo-
morfismos epA: 11:(AA' v) --+ 11: (X, v) inducidos por las inclusiones.

DEMOSTRACIÓN: Consideremós, primero, el caso en que X, y por tanto todos


los A A sean complejos de dimensión 1. Si aplicamos los resultados de la sec-
ción V1.5, el lema es prácticamente inmediato en este caso; basta elegir un
árbol maximal en X que contenga al árbol dado T, y aplicar el teorema VL5.2
a X y a cada AA'
Consideremos, ahora, el caso en que X es de dimensión 2. Debemos probar
que, dado un grupo H y una colección arbitraria de homomorfismo s
tIJA: 11:(AA) --+ H, existe un único homomorfismo (J' : 11:(X) --+ H tal que crepA = tIJA'
para todo A,. Designemos por A~ y Xl los l-esqueletos de A A Y X, y por
j A: 11:(At) --+ 11:(A) Y j : 11:(X') --+ 7T(X) los homomorfismo s inducidos por las
inclusiones. Entonces, para cada índice A" tenemos el siguiente diagrama con-
mutativo:

h '"A
7T(AD ---t 7T(A)J ---t H
1A
'P
I
1'P).

7T(Xl) 7T(X)
216 El grupo fundamental de espacios de dimensión superior

En virtud del párrafo precedente de la demostración, existe un único homo-


morfismo (¡' : re ---> H tal que

para todo A. E A. En virtud del teorema 2.1, el homomorfismo j (respectiva-


mente jA) es un epimorfismo, y los generadores del núcleo están en correspon-
dencia biyectiva con las 2-celdas de X (respectivamente de Sea e;
una
2-celda arbitraria de X y "(i el correspondiente generador del núcleo de j. Eli-
jamos un índice A. tal que e;e AA; entonces "(i es también un generador del
núcleo de jA. De la ecuación (7.4-1) y del hecho de que CPt es un monomorfismo
se sigue que (J'(Yi) = o. Puesto que esto es cierto para toda 2-celda e~, resulta
que existe un único homomorfismo (J : re (X) ---> H tal que (J' = (Jj. Se comprue-
ba fácilmente que CT tiene las propiedades requeridas.
Finalmente, pasemos al caso general. Consideremos los esqueletos 2-dimen-
sionales de X y de los AA, y apliquemos el teorema 4.1. Los detalles son aná-
logos a los que acabamos de dar, sólo que ligeramente más simples. Los deja-
mos para el lector. C.Q.D.

Este lema podría también haberse demostrado construyendo entornos abier-


tos VA de los subcomplejos AA, de manera que cada AA fuera un retracto de
deformación de VA' y aplicando entonces el lema IV.3.2. Sin embargo, parece
más fácil el método de demostración que hemos seguido.

5 El teorema del suhgrupo de Kurosh


Supongamos que G es un producto libre de una familia de grupos:

G = TI* G¡...
l\EA

En los ejercICIOS de la seCCIOn III.4 señalamos que si, para cada A. E A, esco-
gemos un subgrupo G'A de G A, entonces el producto libre

G' = TI* G~
'-EA

puede considerarse como un subgrupo de G. Es natural preguntarse si todo


subgrupo de G es de este tipo. Algunos ejemplos sencillos muestran que la res-
puesta a esta cuestión es definitivamente no. Sin embargo, el siguiente cono-
cido teorema de Kurosh demuestra que la respuesta se acerca mucho al sí.

Teorema 5.1 Sea H un subgrupo del producto libre G = re*GA• Entonces,


H es un producto libre,

H = F* (TI* H.),
El teorema del de Kurosh 217

donde F es un grupo libre y cada H v es en G de un de


uno de los factores libres Gleo
DEMOSTRACIÓN: Daremos una demostración topológica haciendo uso de los
resultados y métodos de los Capítulos V, VI y VII Para cada A E A, sea un
CW-complejo 2-dimensional con un solo vértice VA tal que

Sea V o un punto que no pertenezca a ninguno de los espacios X le ; unimos el


vértice V o al vértice VA mediante una arista eA' para cada A E A Designemos
por X la unión de todos los espacios X A, todas las aristas ele' y el vértice v o ;
y dotamos a X de la topología débil. Entonces X es un CW-complejo 2-dimen-
sional conexo, y 1C(X, v o ) puede identificarse al producto libre G (véase
lema 402)0 Sea (X, p) un espacio recubridor de X que- corresponda al subgru-
po Ho Tal como hemos mencionado en la sección 4, el espacio X tiene una es-
tructura natural de CW-complejoo Elijamos un vértice V o E p-l (v,J tal que

Completaremos la demostración aplicando el lema 402 para demostrar que


1C'(X, vo) es un producto libre de ciertos subgruposo Para llevar a cabo la de-
mostración con la generalidad requerida, necesitamos una notación bastante
elaboradao El lector ha de procurar que esta notación no oscurezca la simpli-
cidad esencial de la demostracióno Quizás pueda penetrar mejor en los detalles
que siguen, considerando un caso especial, relativamente sencillo; por ejem-
plo, cuando A = {1, 2, 3}, cada G A es un grupo abeliano libre con 2 generadores,
cada Xle un toro, H un sul:igrupo de G de índice finito, y (X, p) un espacio
recubridor con un número finito de hojaso
Para cada A E A, designemos por

el conjunto de componentes de p-l(Xle)o En virtud del lema Y2J, (X h,., p I Xh,.)


es un espacio recubridor de Xleo Cada XA[l es un CW-somplejo 2-dimensional;
elijamos un árbol maximal Tle[l en el l-esqueleto de XA[lo Designemos por Y
el grafo conexo contenido en el l-esqueleto de X siguiente: Y será la unión
de todos los árboles Tle[l junto con todas las aristas p-l(e;), para todo A E A
Sea T un árbol maximal en Y que contenga a cada uno de los árboles Tle[l ;
no es difícil probar la existencia de un árbol maximal en estas condicioneso '

1 Una manera de demostrarlo es formar un nuevo grafo Y', a partir de Y, contrayendo


cada uno de los árboles TA¡.L a un vértice vA[l Designemos por q : Y ---> y' la proyección
naturaL Elegimos un árbol maximal T' e Y', y entonces tomamos T = q-'(T')o
218 El grupo fundamental de espacios de dimensión superior

Estamos ahora en condiciones de aplicar el lema 4.2 para determinar la es~


tructura del grupo fundamental '!t (X, vo). Para ello consideremos el recubri-
miento del espacio X formado por los siguientes subcomplejos: Y, y UT
para todo par 0", ¡.t). Cada uno de estos subcomplejos es conexo, contiene el
vértice vo, y la intersección de dos cualesquiera de ellos es el árbol T. Enton-
ces, por el lema 4.2, '!t (X, vo) es el producto libre de los grupos '!t(Y, VII) Y
11: (X A[.< U T, vo). '!t (Y) es un grupo libre por el teorema VI.5.1, y.,x).[.< es un
retracto de deformación de X).[.< U T (véase teorema l'or tanto,
'!t(XA~ U T)= 1dX).[.<). Está claro que, por el monomorfismo

P* : 7r(X, vo) ----> 7r(X, vo),

r¡;(X).[.< U T, vo) se aplica sobre un conjugado de un subgrupo de


Jt(X A U c)., v o ) = G A; este conjugado depende de la elección del árbol maxi-
mal T. C.Q.D.

Muchas veces es necesario tener una descripción más precisa de los factores
libres H v del enunciado del teorema anterior, y tener alguna idea del grado
en que estos factores libres están determinados por el subgrupo H. Para esta-
blecer este perfeccionamiento del teorema 5.1, es conveniente utilizar el con-
cepto de clase lateral doble. Recordemos que, para todo g E:: G, el conjunto

se llama clase lateral doble de los subgrupos H y G", y que dos clases laterales
dobles de H y G~ distintas son siempre disjuntas, como ocurre con las clases
laterales ordinarias. (Véase M. Hall [8], p. 14, o Kurosh [9], vol. 1, p. 63.)

Teo:rema 5.2 Supongamos verificadas las hipótesis del teorema 5.1. Enton-
ces, para cada índice A, E:: A, existe un conjunto de representantes

¡¡3,,~ : J.L E M,},


uno para cada clase lateral doble de H y GA, tal que
H = F * [ll* ll* (H n ¡3'I'GA¡3~~)),
AEAI'EMA

donde F es un grupo libre como en el teorema 5.1.


Ésta es una forma más concreta del teorema 5.1, ya que da información
sobre el número de factores H v del teorema 5.1, y sobre cómo podemos deter-
minarlos. Obsérvese que, si a y ~ son elementos de una misma clase lateral
doble de H y G A, entonces, los subgrupos H aG",a- 1 y H n
~G",~-l son con- n
jugados en H. Por ello, es razonable que los ~).[.< sean representantes de las
distintas clases laterales dobles.
El teorema del subgrupo de Kurosh 219

que hacer notar que o todos los H n del


teorema 5.2 pueden constar sólo del elemento neutro, incluso en el caso en
que H sea un subgrupo propio de G. En ejercicios posteriores daremos algunos
ejemplos de estos casos.

DEMOSTRACIÓN: La demostración consiste en perfeccionar la del teorema 5.1,


razonando con más cuidado. Conservaremos la notación de aquella demostra-
ción algo más elaborada.
Para cada índice A, sea y).. = x).. U eA; entonces YA es un subcomplejo de X
que contiene el punto base V(J" Designemos por {YA¡l : !-t E M A} el conjunto
de las componentes de p-l (Y,J, con índices tales que YA¡.t =:) X)..¡.t, para todo ¡J,.
Cada subcomplejo í\.¡, puede imaginarse que ha sido obtenido adjuntando un
cierto número de «patillas», a .:\\¡.t; el número de patillas debe ser igual al de
hojas del espacio recubridor (X}.¡.t, p I ji\¡.t) de X,.' En cada subcomplejo Y)..¡.t
elijamos un vértice h¡.t tal que P(VA¡.t) = v u ; para cada A, existirá un sólo índi-
ce ¡.t E MA tal que pueda elegirse VA¡.t = vu' pero no insistiremos en esta elec-
ción. A pesar de que los v}.¡.t con el primer índice A fijo son todos distintos, no
tienen por qué serlo si los primeros índices Al y A2 son distintos.
La demostración del teorema se lleva a cabo a través del diagrama conmu-
tativo de grupos y homomorfismos de la figura 7.1. Existe uno de estos dia-
gramas para cada par de índices (A, !-t). En este diagrama,

FIGURA 7.1
Diagrama conmutativo para la demostración del teorema 5.2.

P)..¡.t = pi Y\I-" y los homomorfismos i).., i)..l-" j)..1-' Y <P)..I-' están todos inducidos por
inclusiones. Para cada vértice v,~, designemos por IX),¡.t la única clase de caminos
del árbol T con vértice inicial Vo y vértice final V)..¡.t, y pongamos

Los isomorfismos u)..1-' y w)..1-' están definidos por

Obsérvese que hl-' es un isomorfismo, W)..I-' es un automorfismo interno, y que


todos los homomorfismo s del diagrama son monomorfismos.
220 El grupo tunam11.prl1aL de espacios de dimensión superior

Por construcción, tenemos

Vo) =
Pongamos P*<j))"lL'ltCf\.lL U T, vo) = H)"lL e H. Entonces, tal como demostramos
en el teorema 5.1, H es el producto libre de F y de todos los grupos HAlL (que
designábamos por H v ).
Apliquemos, ahora, la proposición V.n.1 a este diagrama; se en-
tonces

Si aplicamos,' ahora, los isomorfismos u AlL y W AlL a esta relación, y hacemos uso
de todas las relaciones de conmutatividad de la figura 7.1, obtenemos

Para completar la demostración, debemos comprobar que {~AlL: p. E M A } es


un conjunto de representantes de la clase lateral doble HxG¡". Para ello, con-
sideremos la acción por la derecha de G = 1dX, vo) sobre el conjunto p-l(V O)'
como en la sección V.7. El subgrupo H es el subgrupo de isotropía correspon-
diente al punto 1\, y podemos identificar los puntos de p-l(V O) con las clases
laterales Hx, en la forma acostumbrada. Consideremos la acción del subgrupo
G)" sobre p-l(v o ) o, lo que es equivalente, sobre el espacio de clases latera-
les G/H. Para todo p. E M A , G A permuta los puntos de Y AlL n p-l(V O) transiti-
vamente. En consecuencia, el conjunto de componentes CY\lL : p. E M A } está
en correspondencia biyectiva con el conjunto de clases laterales dobles HxG A ;
y toda elección de caminos ~AlL E G tales que Vo • ~AlL = V AlL E :VAlL' para todo
p. E M A , es una elección de representantes para estas clases laterales dobles.
C.Q.D.

Proposición 5.3 Supongamos en el teorema 5.1 que A = {1, 2, ... , n},


G = G, * G 2 * ... * G n, y que H es un subgrupo de G de índice k < oo. Enton-
ces, eL rango del factor libre F del teorema 5.1 viene dado por la fórmula
n
rang F = 1 + k(n - 1) - ¿ C).,
).,=1

donde CA designa el número de clases laterales dobles distintas HxG)" para


A = 1,2, ... , n.
DEMOSTRACIÓN: Recordemos que, en la demostración del teorema 5.1,
F = 'lt (Y), donde Y es un cierto grafo contenido en X. Si X (Y) designa la ca-
racterística de Euler del grafo Y, entonces

rang F= 1 - xCV)
El teorema del de Kurosh .221

en virtud del teorema VI.6.2. Por tanto, .!enemos que determinar X El com-
X tiene n + 1 vértices; por tanto X tiene k + 1) vértices. Puesto que Y
contiene todos los vértices de X., y tiene k(n + 1) vértices. Ahora, tenemos que
contar el número de aristas del grafo Y. Las aristas de Y son de dos clases:
las que se proyectan sobre una de las aristas e"
de X, y las que pertenecen
a alguno de los árboles TA.¡J.' Evidentemente, hay k . n aristas de la primera
clase, que se proyectan sobre algún el.. Vamos a ver que hay
n
nk - ¿ CA
A=1

aristas de la segunda clase. Para ello, obsérvese que, para 1 ~ A ~ n, c" de-
signa tanto el número de componentes {XA.¡J.: ¡..t E M A }, como el número de
árboles TA.¡J., ¡..t E M).. Puesto que la característica de Euler de cada árbol TA.¡J.
es + 1, la característica de Euler de la unión

es cA' Como hay k vértices en

resulta que hay k - c A. aristas en

Sumando ahora respecto de A = 1, 2, ... , n, se obtiene el número de aristas


de la segunda clase. De todo esto se deduce que
n
x(Y) = (1 - n)k + A=l
¿ cA,
y, por tanto, la fórmula deseada para el rango de F. C.Q.D.

Proposición 5.4 Conservemos las hipótesis y notación del teorema 5.2.


Para todo B E G y todo v E A, si H n BGvB- 1 o;é { 1}, entonces, uno exacta-
mente de los subgrv,pos H n SA.¡J. GA.B5:~ mencionados en el enunciado del teore-
ma 5.2 es conjugado de H n BGvB-I en H.
DEMOSTRACIÓN: Puesto que {S A.¡J.: ¡..t E Mv} recorre un conjunto completo
de representantes de las clases laterales dobles HxG v , existe exactamente un
índice ¡..t E Mv tal que ~ y ~I[L pertenecen a la misma clase lateral doble. Tal
como ya hemos observado previamente, esto implica que H n ~GvS-l y
H n ~v¡J.GvBui son subgrupos conjugados de H. Si H n
~Gv~-l fuera conjugado
de dos de los subgrupos H n ~,,¡J.G,,~i" entonces estos dos subgrupos serían
conjugados uno del otro. Aplicando a 'Ji el ejercicio IlI.4.8, vemos que esto es
imposible. C.Q.D.
222 El grupo de espacios de dimensión superior

Podemos esta proposiclOn de la siguiente manera: considere-


mos la siguiente familia de subgrupos de H:

H n fjG x(3-1 ~ 1l.

Al igual que toda familia de subgrupos de H, esta familia se escinde en varias


clases de conjugación. Entonces, entre los grupos H n ~A¡;'~ ~i~ .. que aparecen
en la conclusión del teorema 5.2, hay exactamente un representante de cada
clase de conjugación. Así, aunque los subgrupos H n ~A¡;.G),. ~-;:~ de la descom-
posición de H en producto libre en el teorema 5.2 no son en ningún sentido
canónicos o únicos, las clases de conjugación de estos subgrupos son únicas y
canónicas. De esto, se deduce fácilmente, que si se tienen dos descomposiciones
distintas de H como un producto libre de la forma descrita en el teorema 5.2,
los factores libres F de estas dos descomposiciones deben ser isomorfos (véase
ejercicio III.4.10). En el caso en que el índice de H sea finito, este resultado es
también consecuencia de la proposición 5.3.
A partir de todo lo que acabamos de probar, puede demostrarse fácilmente
que dos descomposiciones cualesquiera de un grupo arbitrario como producto
libre poseen refinamientos isomorfos, y que, si existe una descomposición libre
de un grupo dado G con factores indescomponibles, entonces, dos cualesquiera
de estas descomposiciones son siempre isomorfas. Para los detalles, véase
Kurosh [9], vol. II, sección 35, o bien Specht [10]. p. 189.

Ejercicios
S.l En el teorema 5.2 supongamos que H es un sub grupo normal de G. Probar que
cada uno de los factores libres H n ~¡.¡;.GA~l'¡;. es conjugado (en Gl de H n~, y que
H n G A es un sub grupo normal de GA. Si cada G A es un grupo simple, ¿qué puede decir-
se sobre los factores libres H n ~A¡;.GA~);~ de H?
5.2 Sea G = G, * G" Y N el menor 'subgrupo normal de G que contenga a G,. Probar
que N es el producto libre de la familia de subgrupos {gG,g~' : g E G, l. (Véase ejerci-
cio III.4.9')
5.3 En el teorema 5.2, supongamos que cada uno de los grupos GAes un grupo infinito
y que H es un sub grupo de G de índice finito. Probar que, para todo par O .. , [J.),
H n ~A¡;.GA~l~ rf {ll.
5.4 Probar que en el teorema 5.2 es posible elegir los representantes ~A¡;' de manera
que, para cada)., E A , e2Sista un [J. E M A tal que ~AI-' = 1. (INDICACIÓN: En la demostración
v
del teorema 5.2, si Vo E YAI-" elegir VAl-' = o'>
5.5 En el teorema 5.2 supongamos que H es el sub grupo conmutador. Probar que,
para todo índice )." H n G A es el subgrupo conmutador de G A. [INDICACIÓN: Es obvio
que el sub grupo conmutador de G A está contenido en H n G A. Para probar la inclusión
contraria, supongamos qu~ [J. E Mx es tal que V o E 11\1-' y V),I-' = 13 como en el ejercicio
0

precedente. Probar que JY),¡;., p),~ es un recubrimiento regular de YA' y que el grupo
de automorfismos <le (Y),¡;., P),I-') puede considerarse como un sub grupo deL grupo de
automorfismos de (Y, p); véase ejemplo V.l1.!. Por hipótesis, el último grupo de auto-
morfismos es abeliano; por tanto, también lo es el primero.]
5.6 En el teorema 5.2, supongamos que cada uno de los grupos G A es abeliano, y que
H es el subgrupo conmutador de G. Probar que, para todo par {)." ¡;,), H n ~),I-' G),~t¡;. es
igual a {ll, y que, por tanto, H es un grupo libre. Determinar el rango de H en el caso
particular en que A ={1, 2, .. , n} como en la proposiCión 5.3, y cada G), es un grupo
Teorema de Grushko 223

abeliano finito. (INDICACIÓN: Para determinar el índice del sub grupo conmutador H en
este caso particular, aplicar el ejercicio III.4.5J
5.7 Probar que la intersección de dos factores libres cualesquiera de un grupo es
nuevamente un factor libre; concretando, si G" G" G~ y G: son sub grupos de G tales
que G = G I 7< G, = GIl 7< G~, entonces G , n G; es un factor libre de G, (INDICACIÓN: Aplicar
el teorema 5,2, considerando H = G; como subgrupo de G , 1< G,; utilizar el refinamiento
sugerido en el ejerciCio 5.4'>

ti Teorema
Uno de los teoremas más importantes sobre grupos libres y productos libres
de grupos es el siguiente, debido al matemático ruso 1. Grushko (1940). Para
motivar este teorema, recordemos que, si {G¡J y {G\} son dos familias de
grupos con el mismo conjunto de índices A, y, para cada A E A, tenemos un
'homomorfismo f.;" : G).. -» GL entonces existe un único homomorfismo

f : ll* GA -+ ll* G~
A A

que es una extensión de los homomorfismos f A (véase ejerclclO II1.4,3). Para


mayor brevedad, cuando nos refiramos al homomorfismo f, se denominará
producto libre de la familia de homomorfismos {f ¡J. El teorema de Grushko
dice esencialmente que todo epimorfismo de un grupo libre (esto es, un pro-
ducto libre de grupos cíclicos infinitos) sobre un producto libre arbitrario de
grupos, es un producto libre de homomorfismos. El enunciado preciso es como
sigue:

Teorema 6.1 Sea

un epimorfismo de un grupo libre F sobre un producto libre arbitrario de gru-


pos. Entonces existe una descomposición de F como producto libre,
F = ll* FA
A

tal que <p(F A) e GA, para todo A E A.


Daremos una demostración topológica de este teorema debida a John Stal-
lings en el caso en que el conjunto de índices A sea finito y F un grupo libre
de rango finito. El método de demostración de Stallings se aplica también al
caso general, pero algunos detalles son más complicados.
Para empezar la demostración, construyamos un modelo topológico del ho-
momorfismo
íO : F -+ ll* Gx
A
El grupo fundamental de espacios de dimensión superior

de la siguiente manera. Para cada índice A, designemos por B A un CW-com-


pIejo 2-dimensional con un solo vértice v).. tal que 11: (BA' vA) = G A. Podemos
suponer que los B A son dos a dos disjuntos. Designemos por Y el espacio co-
ciente de

obtenido al identificar todos los vértices vA a un solo vértice v. Entonces, Y es


un CW-complejo 2-dimensional con un solo vértice, y

-¡rey, v) = ll* Gl\,


).

en virtud del lema 4.2. Sea {y T } una base del grupo libre F. Para cada índice 1:,
cp (y T ) admite una única representación como palabra reducida en el producto
libre ll*G A :

Elijamos una circunferencia S T para cada índice 1:. Dividimos las circunferen-
cias Sr en n segmentos, intercalando n vértices. Designemos a estos segmentos
por Wl' W 2 , ••. , W n . De esta manera, Sr se convierte en un grafo con n vér-
tices y n aristas. Definamos una aplicación continua ir: Sr -> y de manera que
i I W i sea un camino cerrado en algún B A representante de la clase ai, i = 1, ... , n.
Hagamos esto para cada índice '1:, y designemos por X la unión de todos los
círculos Sr con todos los vértices iniciales identificados a un solo vértice de X.
Entonces, X es un grafo conexo finito, 11: (X) = F, Y las aplicaciones ir: Sr -> Y,
que hemos definido, determinan una única aplicación continua i: X -> Y tal que
el homomorfismo inducido i", : 11:(X) -> 11: (Y) es equivalente al homomorfismo
dado cp. Podemos asociar a cada arista Wi de ST un único índice A tal que
f(W;) e B A • Designemos por AA el subgrafo de X formado por todos los vér-
tices junto con todas las aristas W i asignadas al índice A (en general, AA no es
conexo). Entonces, i aplica AA en BA , y n AA consiste en el conjunto de todos
los vértices de X. A
Para probar el teorema construiremos un CW-complejo 2-dimensional co-
nexo y finito X' que contenga a X como retracto de deformación, y una apli-
cación f: X' -> Y que sea una extensión de f. Resultará que 11: (X') = 7C (X) = F,
Y f* : 11:(X') -> 11:(Y) será el homomorfismo dado cp. Además, X' será la unión
de subcomplejos conexos A'A tales que cada A\::J AA, Y f(AU e B A, Y existirá
un árbol T que contendrá todos los vértices de X', estará contenido en cada A~,
y tal que, para todo par de índices distintos A y ¡J.,

A~ nA~ = T.

Del lema 4.2 se deducirá que 7C(X') es el producto libre de los grupos 11:(AU;
por tanto, podremos tomar F" = 11: (AD, Y el teorema quedará demostrado.
Teorema de Grushko 225

Antes de dar la ingeniosa demostración de Stallings de que siempre es po-


sible una construcción como la anterior, la ilustraremos en un caso particular.
Sea G = G l * G 2 , donde G l es cíclico de orden 2 generado por a, y G z es cíclico
de orden 3 generado por b. Sea F un grupo libre con dos generadores x e y,
y supongamos que definimos cp : F ----> G por cp(x) = aba, cp(y) = ababa. Deja-
mos para el lector la comprobación de que cp es un epimorfismo. El espacio X
de este ejemplo es la unión de dos circunferencias, una dividida en tres seg-
mentos y la otra en cinco. Podemos suponer que X está sumergido en el plano,
como indica la figura 7.2 (La razón de este método asimétrico de representar X
en la figura 7.2 quedará clara en breve.) Es útil pensar que las aristas del
complejo X que se aplican en BI y Bz están pintadas de colores distintos, por
ejemplo, anaranjado y verde. Entonces Al es el subcomplejo de X formado
por todas las aristas anaranjadas al' a z' ... , as' y A 2 al subcomplejo forma-
do por las aristas verdes b l , b 2 y ba . Los vértices v o' .•• , ve deben imaginarse
como coloreados a la vez de anaranjado y verde. La flecha sobre cada arista
indica cómo se aplica para representar el elemento a E:: 1t (B I) = G l o
bE:: 1t(B2) = G 2 •

VII

FIGURA 7.2
El complejo X.
226 El grupo fundamental de espacios de dimensión superior

La figura 7.3 muestra el complejo X'. Desgraciadamente no puede sumer-


girse en el plano; por tanto, está expuesto en dos piezas que deben pegarse a
lo largo de la línea indicada. X' se obtiene adjuntando a X las aristas el'
c 2 ' ••• , C ü y las 2-celdas el' e 2 , ••. , e ü ; no añadimos ningún nuevo vértice. Las
2-celdas e 4 y e 5 están coloreadas de verde, mientras que el' e 2 , e 3 y e ü están
coloreadas de anaranjado. Las nuevas aristas cl' ... , C ü están coloreadas a la
vez de verde y anaranjado. La aplicación f : X --> Y se extiendl2 a una aplica-
ción continua f : X' --> Y de la siguiente manera: Cada una de las aristas c¡
se aplica en el punto base común de B, y B 2 , las 2-celdas anaranjadas se apli-

/'(;

FIGURA 7.3
El complejo X'. Las dos piezas deben pegarse a lo largo de la línea V,V,.
Teorema de Grushko

can en Bl' y las 2-celdas verdes en En cada uno de los seis casos
sin dificultad que la aplicación l' puede realmente extenderse con
continuidad sobre cada 2-celda (utilizar el lema II.8.1 y las relaciones a 2 = 1,
b" = Resulta, entonces, claro que X es un retracto de deformación de X',
que los subcomplejos anaranjado ,Y verde son ambos conexos, y que la
intersección A', n A'2 consiste en la unión de las aristas el' e2, ... , e G, que es un
árbol que contiene todos los vértices. Así, en virtud del lema 4.2,

y puesto que 1'(A\) e Bl Y j'(A'z) e B 2 , tenemos demostrado el teorema en este


caso.
Este ejemplo ilustra muy bien la estrategia de la demostración en el caso
general. Adjuntamos las aristas e" c2 , • . . a X sucesivamente para conectar los
vértices y construir un árbol. Debemos adjuntar, también, 2-celdas el' e 2 , ••• su-
cesivamente de manera que Cí sea parte del borde de eí , para asegurar que X
sea un retracto de deformación de X'. Finalmente, toda la construcción debe
hacerse de manera que la aplicación f pueda extenderse con continuidad sobre
cada 2-celda e í para aplicarla en uno de los subcomplejos B .
Demostramos ahora formalmente que siempre podemos llevar a cabo una
construcción como la anterior. En primer lugar, introducimos algo de termino-
logía. El CW-complejo y que es unión de los subcomplejos Bl\" A E A, perma-
nece fijo a lo largo de toda la demostración. A un sistema formado por un
CW-complejo 2-dimensional conexó y finito K, una colección de' subcomplejos
CA, A E A, y una aplicación continua f : K Y le llamaremos un sistema de
-)o

StaLlings, si verifica

(a) K = U Cx;
x
(b) para todo par de índices distintos ¡.t y 'V

CM Í\ Cv = n
AEA
CA;

(c) para todo índice A, iCCA) e B A ; Y


(d) f aplica el n-esqueleto de K en el n-esqueleto de Y, para todo n.
Supondremos siempre que en un tal sistema de Stallings hemos elegido de una
vez por todas un punto base de K. que sea un vértice de
nA CA'

Obsérvese que no suponemos que los subcomplejos CA o sus intersecciones

sean conexos. Es conveniente suponer los índices A como representantes de


El grupo fundamental de espacios de dimensión superior

diferentes colores, como en el caso particular anterior. Por esta razón, diremos
que un camino de K es monocromático si está enteramente contenido en al-
gún CA' Llamaremos lazo a un camino del l-esqueleto de K cuyos extremos
coincidan en un vértice, y ligadura a un camino tal que sus extremos sean vér-
tices de distintas componentes de la intersección

Una ligadora g : 1 --+ K se llama una ligadura atadora si existe un índice A


tal que g(1) e CA' y el camino fg : 1 ---+ Y es equivalente, en B A, al camino
constante. Obsérvese que una ligadura atadora es siempre monocromática. Esta
definición de ligadura atadora puede también redactarse en los siguientes tér-
minos: Designemos por 1j la clase de equivalencia del camino 9 en CA, y por
fA: CA ---+ B A la restricción de f a CA' Entonces, se exige que fA ... (1j) = 1 en
1t(B,,).
Describimos ahora una construcción fundamental que puede llevarse a cabo
siempre en un sistema de Stallings con una ligadura atadora dada. Sean K,
{ CA: A E:: A}, y f : K ---+ Y un sistema de Stallings, y 9 : 1 ---+ C" una ligadura
atadora de color [J., tal como la hemos definido. Sea D un disco cerrado
2-dimensional cuyo borde esté dividido en dos segmentos c, y c 2 que sólo ten-
gan los extremos comunes. Identifiquemos c, con el intervalo unidad 1 de ma-
nera que podemos considerar g como una aplicación de c l en el.<' Designemos
por K' el espacio cociente de K U D obtenido al identificar todo punto t E:: c l
como su imagen g(t) E:: K. Entonces K' es un eW-complejo que contiene a K
como subcomplejo, y además una arista c 2 y una 2-celda D. Evidentemente K
es un retracto de deformación de K'. Designemos por C'I.< la unión de CiJo y la
2-celda cerrada D (con las identificaciones dadas), y para cada índice A ~ [J.,
por C~ la unión de e A con la arista c 2 (los extremos de c 2 están identificados
con los extremos del camino g). Entonces,

nA C~

se obtiene a partir de

adjuntando el arco c 2 ' que une dos componentes distintas de

Ahora, extendemos la aplicación f : K ---+ Y a una aplicación f : K' ---+ Y de


la siguiente manera: f aplica el arco c 2 en el único vértice v de Y, y entonces
se extiende f a una aplicación continua de la 2-celda D en BiJo. Esta última
extensión es siempre posible en virtud de la hipótesis de que fg : 1 ---+ B iJo es
equivalente al camino constante (véase lema lI.S.l). Es inmediato que el siste-
Teorema de Grushko

ma formado por K', {C'A : A E A}, y f : K' --7 Y es nuevamente un sistema de


Stallings.
Esta construcción puede utilizarse para conectar dos componentes de

siempre que exista una ligadura atadora. Vamos a abordar ahora la cuestión
de la existencia de ligaduras atadoras.

Lema 6.2 Sea K, {C A : A E A}, f : K --7 Y un sistema de Stallings tal qUE


f;< : 1dK) --7 1t(Y) sea un epimorfismo. Si

no es conexo, entonces existe una ligadura atadora.


DEMOSTRACIÓN: Para cada componente de

elijamos un vértice como punto base. Consideremos cualquier lazo o ligadura g


cuyos extremos sean puntos base. Se deduce fácilmente del Capítulo VI que
todo lazo o ligadura en estas condiciones es equivalente a un producto de ca-
minos, cada uno de los cuales corta a una sola arista, por lo que será equiva-
lente a un producto de caminos monocromáticos. Agrupando estos caminos en
bloques monocromáticos maximales, vemos que
g r v glg2 ... gn,

donde cada gi es monocromático, y, para todo i, gi Y gi+I tienen colores dis-


tintos. Por lo tanto, los extremos de cada camino gi deben pertenecer a

esto es cierto, por hipótesis, para el origen de g, y el extremo de gn. Para


1 ~ i < n,sea h i un camino de aristas en

que una el extremo de gi con el punto base de su componente en


El grupo fundamental de espacios de dimensión superior

Entonces,

Aquí, cada término es monocromático, y los extremos de cada término están


entre los puntos base elegidos. Por tanto, cada término es un lazo o una liga-
dura. Así pues, hemos demostrado que todo lazo o ligadura en nn sistema de
Stallings es equivalente a un producto de lazos y ligaduras monocromáticos
cuyos extremos pertenecen al conjunto de puntos base elegidos, y los términos
sucesivos del producto tienen colores distintos.
Afirmamos ahora que existe una ligadura 9 en K cuya clase 1] verifica
f" (1]) = 1 en 1t(Y). En efecto, puesto que K es conexo y

no lo es, existe una ligadura h en K cuyos extremos son puntos base en com-
ponentes distintas de

Designemos por O la clase de h. Puesto que f * : 1t (K) --7 1t (Y) es un epimorfismo,


existe un lazo k en K con punto base en el origen de h, cuya clase de equiva-
lencia S E 1t(K) satisface la ecuación h(~) = 1*(0). Entonces k- ' h = g es la
ligadura deseada, ya que 1"" (S-lO) = 1.
En virtud de la afirmación anterior, podemos suponer que

es un producto de lazos y ligaduras monocromáticos. Designemos por 1]¡ la clase


de equivalencia del lazo o ligadura monocromáticos g¡, para i = 1, ... , n.
Afirmamos ahora que existe una ligadura g,..., g,g2 ... gIl en la clase
1] = 1]11]2 ... 1]", que verifica las tres condiciones siguientes: (a) 1""(1]) = 1.
(b) Para todo i, los lazos o ligaduras monocromáticos g¡ y gl+1 tienen colores
distintos. (e) Para todo i,si Q¡ es un lazo, entonces 1*(1]¡) ~ 1. Hemos visto ya
cómo pueden satisfacerse las condiciones (a) y (b); para que se verifique la
condición (c), omitimos simplemente del producto todo lazo g¡ tal que 1""(1]¡)=1.
Puesto que g¡ es un lazo, sus extremos coinciden, y g, ... g¡-,g¡+1 ... gIl es aún un
producto bien definido de caminos. Una vez omitido este g¡ del producto
g,g2 ... gIl es posible que podamos agrupar en uno solo los términos gi-1 y giH
porque son del mismo color. En todo caso, después de un número finito de estas
reducciones, obtenemos la ligadura deseada. El número de factores n debe per-
manecer ~ 1, ya que los extremos de 9 son distintos y permanecen invariables
por todas estas reducciones.
Consideremos una ligadura cualquiera 9 ,..., g,g2 .. gIl que verifique las tres
Teorema de Grushko 231

condiciones anteriores. Tenemos entonces en 11: la siguiente ecuación:

Para todo i, los factores f * (¡Ji) y f * (YJ¡ + 1) pertenecen a factores libres distintos
11:(B)J de Y, y además n~L Por tanto, debe existir un índice i tal que f* =1;
de lo contrario tendríamos en el producto libre

una representación de la unidad como palabra reducida de longitud ~ 1. Pero,


g¡ no puede ser un lazo, ya que hemos eliminado todos los lazos triviales. Por
tanto, g¡ es una ligadura. Es monocromática, por construcción, y es una ligadu-
ra atadora, ya que f*(¡ji) = 1 en n(Y). Puesto que n(Y) es un producto libre,
debemos tener f * (YJJ = 1 en el grupo n (B ) para un apropiado color 'A.
Esto completa la demostración del lema 6.2.

Podemos completar ahora la demostración del teorema 6.1. Consideremos el


sistema de Stallings X, {Aj. : 'A E A}, f : X -> Y construido al principio de la
demostración, de manera que f'l-: n (X) -> 11: (Y) represente el epimorfismo
dado cp. En este sistema de Stallings,

es el conjunto de vértices del grafo finito X. Si la intersección no es conexa,


podemos aplicar el lema 6.2 para deducir la existencia de una ligadura atadora.
Entonces podemos aplicar la construcción fundamental para obtener un siste-
ma de Stallings XI, {Al}; f1 : Xl -> Y tal que X sea un retracto de deforma-
ción de XI, f1 una extensión de f, y

tenga ilna componente menos que

ya que hemos unido dos vértices de


nA,
por un arco. Si

no es conexo, repetimos este proceso para obtener un nuevo sistema de Stall-


232 El grupo fundamental de espacios de dimensión superior

ings X2, {A~}, f" : X" --+ y así sucesivamente. Este proceso debe acabarse
después de un número finito de pasos, ya que

(\ A,
A
posee sólo un número finito de componentes. Así pues, si
(\
A

tiene n + 1 componentes, después de n pasos obtenemos un sistema de Stallings


Xn, {An lo fn : Xh --+ y tal que
A

es conexo; claro que esta intersección tiene que ser un árbol. Si ponemos
=
X' 'Xn, A~ =
A~ y f =
fn, hemos llevado a cabo la construcción que deseá-
bamos.
Esto completa la demostración del teorema de Grushko.

Ejercicios
6.1 Supongamos que G '" G,* ... ;¡. Gk. Sea n el número mínimo de generadores de G
y, para cada 1 ~ i ~ k, n¡ el mínimo número de generadores de G¡. Probar que
n '" n, + n, + ... + nk. Deducir de esto que un grupo generado por n elementos no puede
~er un producto libre de más de n factores no triviales, y que todo grupo finitamente ge-
nerado puede descomponerse en el producto libre de un número finito de factores indes-
componibles.
6.2 Probar que un grupo libre de rango n no puede estar generado por menos de
n elementos.
6.3 Sean F y G grupos libres de rango n, y q¡ : F -+ G un epimorfismo. Probar que
q¡ es un isomorfismo. Deducir de esto los dos corolarios siguientes: (a) Si G es un grupo
libre de rango n, y a" .. . ,a n E G son n generadores cualesquiera de G, entoncesla" . '" a,,)
es una base de G. (b) Si G es un grupo libre de rango finito y N un subgrupo normal
propio de G, entonces G/N no es isomorfo a G.
6.4 Supongamos que

G U Gn ,
n=l

donde cada G n es un subgrupo de G, para todo n, G" es un sub grupo propio de G n "" y G n
está generado· por lo menos por m elementos, para n", 1, 2, .... Si G '" H,*H con Ho
finitamente generado, entonces H, está generado por menos de m elementos y H no es
finitamente generado (W. Specht [10]). (INDICACIÓN: Probar sucesivamente los siguientes
pasos: 1. G no es finitamente generado. 2. H no es finitamente generado. 3. Existe un en-
tero n, tal que H, eGo,. 4. Aplicar el teorema del sub grupo de Kurosh para obtener una
descomposición en producto libre de Gn,. 5. Utilizar el ejercicio 6.1.)

NOTAS

CW-Complejos

La introducción y uso sistemático de los CW-complejos en Topología son debidos a


Teorema de Grushko

R e Whitehead [4]. A pesar de que se han utilizado muchas clases de complejos


muchos años antes que éstos, se ha puesto de manifiesto para los que trabajan en esta
materia que los CW-complejos tienen muchas ventajas; d. [3] a este respecto.

El teorema del subgrupo de Kurosh

En el Apéndice C del volumen II de [9] hay una serie de seis demostraciones distintas
del teorema de Kurosh. Artículos más recientes sobre este tema son los de S. Mac Lane
(<<A proof of the Subgroup theorem for free products», Mathematika, 5, 1958, pp. 13-19),
1. M. S. Dey (<<Schreier Systems in Free Products», Proc. Glasgow Math. Assoc., 7, 1965,
pp. 61-79), y P. J. Higgins (<<Presentations of Groupoids, with Applications to Groups»,
Proc. Cambridge Phi!. Soco 60, 1964, pp. 7-20). La demostración del texto está construida
según la de R. Baer y F. Levi (<<Freie Produkte and ihre Untergruppen», ComposÚio
Mathematica, 3, 1936, pp. 391-398). Nuestro enunciado está en línea con los de algunos
eJe los artículos y libros más recientes.

El teorema de Grushko

La demostración que hemos dado del teorema de Grushko se debe a John Stallings'
(<<A topological proof of Grushko's theorem on free products», Math. Zeitschr., 90, 1965,
pp. 1-8). El texto de Specht [10] deduce algunas consecuencias de este teorema en teoría
de grupos. Para una demostración puramente algebraica más corta que las de los textos
clásicos, véase un reciente artículo de R. C. Lyndon (<<Grushko's Theorem», Proc. Amer.
Math. Soc., 16, 1965, pp. 822-826).

BIBLIOGRAFíA

CW-complejos

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Math. Soc., 90, 1959, pp. 272-280.
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Grupo fundamental de un complejo

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7. Seifert, H., y W. Threlfall. Lehrbuch der Topo!ogie. New York: Chelsea, 1947. Ca-
pítulo 7.

Teoria de grupos

8. Hall, M. The Theory oi Groups. New York: Macmillan, 1959. Capítulo 17.
9. Kurosh, A. G. The Theory of Groups. 2 vols. Trad. y ed. por K. A. Hirsch. New
York: Chelsea, 1955-56. Capítulos IX y X.
10. Specht, W. Gruppentheorie (Die Grundlehren der Mathematischen Wissenschaften,
Tomo LXXXII). Berlin-Gottingen-Heidelberg: Springer-Verlag, 1956. Capítulo 2.2.
En los capítulos precedentes hemos introducido al lector en algunos temas de
la Topología algebraica. En este capítulo exponemos algunas indicaciones sobre
los temas que deberá abordar si prosigue el estudio de la Topología algebraica.
En las secciones Ir.6 y V.9 indicábamos que uno de los objetivos de la Topo-
logía algebraica es definir estructuras análogas al grupo fundamental en di-
mensiones superiores, que nos permitan demostrar teoremas tales como el. teo-
rema del punto fijo de Brouwer o el teorema de Borsuk-Ulam. Veremos que
hay varias de tales estructuras en dimensiones superiores. Describiremos, pri-
mero, la que está más estrechamente relacionada con el grupo fundamental, a
saber, los grupos de homotopía de dimensiones superiores de Hurewicz (men-
cionados en las notas de los capítulos Ir y V). Estos grupos se definen de una
manera muy simple: Para todo entero positivo n, designemos por

In = {(;¡;l.... , x n) E Rn : O ~ Xi ~ 1, i=1,2, ... ,nl


el cubo n-dimensional unidad, y por In su borde,

jn = {(Xl, ... , x n) E In : Xi = O ó 1 para algún i}


Para todo espacio topológico X y todo punto base Xo E X, designemos por
'TCn(X, x o) el conjunto de todas las clases de homotopía relativa de aplicaciones
f : In --)o X tales que f(Ín) = X O' Con la expresión {(clases de homotopfa relativa»
queremos expresar que todas las homotopías son relativas al borde in (véase
sección n.4 para la definición). Si f y g son dos aplicaciones In --)o X tales que
f(Ín) = g(Ín) = x o' definimos su suma f + g por la fórmula

¡ f(2xI, X2, ... , x n )


g(2XI - 1, X2, ... , x n )
si O ~
sd
Xl ~

~ Xl ~ 1.
i,

Puede demostrarse que esta fórmula define una suma en el conjunto de clases
de homotopía 'TCn(X, x o), de manera que 'TCn(X, x o) es un grupo, llamado el
n-ésimo grupo de homotopía de X; la demostración es casi exactamente la

235
236 Epílogo

misma que la dada para el grupo fundamental en la sección II.3. De hecho, para
n = 1, el grupo que acabamos de definir es el grupo fundamental ')1; x o ).
Puede también demostrarse sin gran dificultad que, para n > 1, el grupo
')1;,,(X, x,.) es abeliano.
El grupo ')1;,,(X, x o) es también análogo al grupo fundamental en muchas
otras cosas. Por ejemplo, toda aplicación continua <p : X ---+ Y induce un homo-
»,
morfismo <p",: ')1; n (X, x,.) ---+ ')1; (Y, <p(x u definido como sigue: Si f : Iq ---+ X es
un representante de la clase de homotopía a E ')1;1l(X, x,), entonces la aplica-
ción compuesta <pf es un representante de la clase de homotopía <p",(a) E
')1; n (Y, <p(x,,». Este homomorfismo inducido verifica las propiedades descritas

en la sección 11.4, en el caso n = 1. Otro ejemplo de esta analogía es la siguien-


te propiedad:· Toda clase de caminos y de X con origen x y extremo y define
un isomorfismo de ')1;" (X, x) sobre ')1;11 (X, y); así pues, si el espacio X es arco_o
conexo, la estructura del grupo ')1; n (X, x,,) es independiente de la elección del
punto base x".
Sin embargo, esta analogía entre el grupo fundamental y los grupos de
homotopía de orden superior no puede llevarse demasiado lejos. Por ejemplo,
parece ser que no hay ningún resultado razonablemente análogo al teorema
de Seifert-Van Kampen para los grupos de homotopía de orden superior. Re-
sulta, entonces, que el problema de determinar la estructura de los grupos
')1; n (X) para espacios no contráctiles es difícil o imposible. La mayoría de los

grupos de homotopía ')1;n(X) son desconocidos, incluso en el caso relativamente


sencillo en que X sea una k-esfera, k > 1; la determinación de estos grupos
es uno de los problemas más importantes aún no resueltos de la Topología
algebraica.
Aunque los grupos de homotopía de orden superior han sido de gran impor-
tancia teórica en la Topología algebraica desde su introducción por Hurewicz
en 1935, no han sido de mucha ayuda para demostrar teoremas tales como el
del punto fijo de Brouwer o el de Borsuk-Ulam. Para teoremas como éstos, se
utilizan normalmente los grupos de homología o los grupos de cohomología.
Estos grupos verifican propiedades análogas a las que acabamos de señalar
para los grupos de homotopía de Hurewicz, y tienen una importante ventaja
sobre estos últimos: su estructura es calculable, para una amplia gama de
espacios topológicos. Los grupos de homología fueron introducidos por Poin-
caré en 1895.
Desgraciadamente, la definición de los grupos de homología o de cohomo-
logía de un espacio X, es algo más complicada que la definición de los grupos
de homotopía de Hurewicz. Realmente, hay varias maneras diferentes de defi-
nir los grupos de homología y de cohomología de un espacio X. Si X es com-
pacto y localmente «agradable» (por ejemplo, una variedad o un CW-comple-
jo), estas diferentes definiciones dan lugar a grupos isomorfos. Para espacios
que no sean compactos o que sean localmente patológicos en algún sentido
(por ejemplo, que no sean localmente conexos, o semilocalmente simplemente
conexos), las distintas definiciones dan lugar a grupos no isomorfos. Todas las
definiciones asignan a cada par (X, G), formado por un espacio topológico X
y un grupo abeliano G (llamado «grupo de coeficientes»), una sucesión de gru-
pos abelianos
Epílogo 237

G), n = 0, 1,2, ... ,


llamados grupos de homología de X (con el grupo de coeficientes y otra su-
cesión de grupos abelianos
Hn(X, G), n = O, 1,2, ... ,
llamados grupos de cohomología de X (con el grupo de coeficientes G). La ma-
yoría de las veces, los grupos de coeficientes G más usados son el grupo adi-
tivo de los enteros, Z, o un grupo cíclico finito, Al igual que para los grupos
de homcitopía de Hurewicz, toda aplicación continua <p : X -> Y induce homo-
morfismos de los grupos de homología

'P* : Hn(X, G) -+ Hn(Y, G), n = 0, 1, 2, ... ,


y de los grupos de cohomología
n = 0, 1,2, ....
Obsérvese que estos homomorfismos inducidos van en sentidos opuestos para
la homología y la cohomología. Los homomorfismos inducidos en los grupos de
homología y de cohomología tienen propiedades totalmente análogas a las
de los homomorfismos inducidos en el grupo fundamental, que hemos descrito
en la sección II.4. En particular, si dos aplicaciones <po, <PI : X -> Y son homo-
topas, entonces inducen el mismo homomorfismo. Resulta que, si <p : X -> Y es
una equivalencia homotópica, entonces loshomomorfismos <p* y <p'" son isomor-
fismos. Así pues, los espacios del mismo tipo de homotopía tienen grupos de
homología y de cohomología isomorfos.
Hasta ahora, hemos destacado las analogías entre los grupos de homología
y cohomología y los grupos de homotopía de Hurewicz (que incluyen el grupo
fundamental). Vamos ahora a señalar algunas de las diferencias más impor-
tantes:

(a) En la definición de los grupos de homología y de cohomología no inter-


viene ninguna elección de puntos base. Esto comporta una mayor sim-
plicidad en la mayoría de los casos.
(b) Los grupos de homología y de cohomología H,,(X, G) y H"(X, G) están
definidos para todo n ~ O, mientras que los grupos de homotopía sólo
están definidos para n > O. (A menudo es conveniente y natural defi-
nir H,,(X, G) = H"(X, G) = {O}, para todo n < O; también puede de-
finirse de manera natural el conjunto TI o(X, x o )' sin ninguna estructura
de grupo, pero no parece razonable definir TIn(X, x o) para n < O.)
(c) Los grupos de homología y de cohomología de un espacio son abelianos,
mientras que el grupo fundamental a menudo no lo es. Esto lleva con-
sigo que, en las teorías de homología y de cohomología pueda aplicarse
toda la técnica y maquinaria de la teoría de grupos abelianos (especial-
mente, la teoría de grupos abelianos finitamente generados), lo que le da
un aire diferente de la teoría del grupo fundamental que hemos presen-
tado en este libro.
238 Epílogo

Tal como hemos dicho antes, las definiciones de los grupos de homología y
de cohomología de un espacio son demasiado complicadas para reproducir las
aquÍ. Sin embargo, podemos describir la estructura de estos grupos para n = O
y n = 1. Sea X un espacio con k componentes. Entonces Ho(X, G) y HO(X, G)
son cada uno de ellos isomorfos a la suma directa de k ejemplares del grupo
de coeficientes G. Así pues, la estructura de estos grupos O-dimensionales de-
pende sólo del número de componentes conexas del espacio X. Si X·, es arco-
conexo, entonces H 1 (X, es naturalmente isomorfo al grupo fundamental abe-
lianizado 11: (X)/[ 11: (X), 11: (X)]. Recordemos que hemos hecho uso del grupo fun-
damental abelianizado de las superficies compactas en la sección IV.5; así
pues, en realidad, considerábamos los grupos de homología l-dimensionales de
estás superficies. Si X es arco-conexo, entonces el primer grupo de cohomo-
logía es naturalmente isomorfo al grupo de todos los homomorfismo s de 1I:(X)
en el grupo de coeficientes G. Más en general, puede demostrarse que los gru-
pos l-dimensionales H 1 (X, G) y Hl(X, G) están completamente determinados
por los grupos fundamentales de las componentes de X.
En contraste con estos resultados generales sobre Hn(X, G) y Hn(X, G) para
'n = O ó n = 1, existen varios resultados particulares para estos grupos, para
valores mayores de n. Daremos ahora tres ejemplos de estos resultados. (a) Si
X es un espacio que consta de un solo punto, entonces

si n = O,
si n ~ O.
Resulta, pues, que esta fórmula vale también para todo espacio contráctil X.
(b) Si M es una n-variedad conexa compacta orientable, entonces

Hn(M, G) = Hn(M, G) = G
y, para q > n,

En particular, este resultado se aplica si M = Sn es la n-esfera. Esto permitE.


utilizar los grupos de homología para probar que Sn no es un retracto de la
bola (n + l)-dimensional En+l, por un método análogo al usado en la sección n.6
para probar que Si no es un retracto de E2. Entonces, tal como señalamos en'
la sección n.6, el teorema del punto fijo de Brouwer es un fácil corolario. (c) Si
X es un CW-complejo de dimensión n, tal como hemos definido en la sec-
Ción Vn.4, entonces Hq(X, G) y Hq(X, G) son cero para todo q > n. Este re-
sultado da alguna indicación acerca de la conexión entre la teoría de la homo-
logía y la teoría de la dimensión.
Para los grupos de homología y de cohomología existe un teorema análogo
al de Seifert-Van Kampen, el llamado teorema de Mayer-Vietoris. Este teore-
ma es útil para determinar los grupos de homología y de cohomología de mu-
chos espacios. '
Para una amplia clase de espacios (por ejemplo, CW-complejos finitos), los
grupos de cohomología de un espacio están completamente determinados por
239

los grupos de homología, y viceversa. Así, en' muchos problemas pueden em~
plearse indistintamente los grupos de homología o de cohomología, Sin embar-
go, a los grupos de cohomología de un espacio puede dotárseles de una estruc-
tura más rica, introduciendo las llamadas «operaciones de cohomología», Esta
estructura adicional es necesaria para la resolución de algunos problemas. Por
ejemplo, una manera de probar el teorema de Borsuk-Ulam en general (véase
sección V.9 para su enunciado) es usar ciertas operaciones de cohomología lla-
madas {(cUP productos».
Intentaremos ahora indicar algunos de los posibles problemas en los que
se pueden aplicar las teorías de homología y cohomología, En primer lugar,
hay problemas en el campo general de la teoría de la homotopía:

(a) Clasificación homotópica de aplicaciones. Dados dos espacios X e Y, ¿po-


demos obtener alguna información sobre el conjunto de clases de homo-
topía de aplicaciones continuas de X en Y? Dadas dos aplicaciones f y g
de X en Y, ¿podemos asociar a f y g algún invariante algebraico que
nos ayude a saber si f y g son homotopas o no?
(b) Extensión de aplicaciones continuas. Sean X e Y espacios topológicos,
A un subconjunto cerrado de X, y f : A ---¡. Y una aplicación continua.
¿ Existe una extensión de f a X ; esto es, una aplicación continua
g : X ---¡. Y tal que g IA = f?
(c) Tipo de homotopía de espacios. Encontrar condiciones necesarias y/o
suficientes para que dos espacios sean del mismo tipo de homotopía.
Se ha trabajado mucho sobre estos problemas y para abordarlos se han
desarrollado muchas técnicas sobre los grupos de homología y de cohomología.
Los resultados obtenidos han encontrado aplicación en otras ramas de la Mate-
mática. La estrategia general ha consistido en reducir problemas de teoría de
homotopía a problemas de álgebra.
Otro amplio grupo de problemas surge en el estudio de las variedades. Po-
demos considerar tres tipos generales de variedades: Las variedades topoló-
gicas, que hemos definido en el Capítulo I, las variedades combinatoriales (es
decir, variedades con una clase de triangulaciones distinguida), y las varieda-
des diferenciales (es decir, variedades con alguna estructura adicional tal que
tenga sentido el concepto de función diferenciable). Uno de los problemas bá-
sicos es el problema de clasificación en cada una de estas tres categorías de
variedades. Por ejemplo, en el Capítulo I hemos tratado el problema de clasi-
ficación para variedades 2-dimensionales. Otros dos problemas básicos son los
siguientes: «Admite toda variedad topológica una estructura combinatorial, es
decir, una triangulación? ¿Admite toda varíedad combinatorial una estructura
diferenciable? No se conoce la respuesta a la primera cuestión, salvo para di-
mensiones 2 3 (véanse las notas del Capítulo 1). La respuesta a la segunda
cuestión es afirmativa para dimensiones < 8, y negativa para dimensiones
~ 8. El primer ejemplo de una variedad triangulable que no admite ninguna
estructura diferenciable fue dado por M. Kervaire. Si sumergimos una tal va-
l'edad en el espacio 'euclídeo, es imposible regularizarla totalmente sin que
teng" «esquinas».
Unú rle los resultados más llamativos obtenidos en los últimos años sobre
240 Epílogo

variedades ha sido la demostración de la conjetura de Poincaré generalizada,


por S. Smale (véanse las notas del Capítulo IV), y el estudio de las diferentes
estructuras diferenciables sobre las esferas, por Kervaire y Mílnor. Estos dos
autores .han demostrado que el número de estructuras diferencia bIes distintas
sobre una n-esfera Sn, viene dado por la siguiente tabla:
n 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15

n.O de estructuras 1 1 28 2 8 6 992 1 3 2 16,256

Demuestran, también, que, para todo entero n, el número de estructuras dife-


renciables distintas sobre Sn es finito. Es interesante observar que la demos-
tración de estos resultados depende esencialmente de la teoría de homotopía.
La Topología algebraica es una disciplina que crece y se expansiona rápi-
damente. La exposición de la mayoría de resultados obtenidos en los últimos
años es bastante complicada; no ha pasado aún suficiente tiempo para que los
investigadores sobre esta materia, hayan podido pulir y reunir torios los deta-
lles en una teoría coherente y bien organizada. Muchas definiciones y demos-
traciones carecen de motivación para el estudiante. Uno de los grandes desa-
fíos para el futuro es dar una exposición legible de las diferentes partes de
esta materia.
BIBLIOGRAFíA

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20, Milnor, J. W. Topo!ogy From the Difjerentiable Viewpoint. Charlottesville: University
oí Virginia Press, 1965.
A

El espacio cociente responde a nuestra idea intuitiva de formar un nuevo es-


pacio topológico identificando ciertos puntos de un espacio topológico dado.
Corresponde a la idea de «pegan> o «coser» juntos dos o más espacios. Es un
método importante de formar nuevos espacios topológicos a partir de una co-
lección de espacios topológicos dados, .

Definición Sea X un espacio topológico, Y un conjunto, y f : X -> Y una


aplicación de X sobre Y. La topología cociente en Y determinada por f (tam-
bién llamada la topología identificación en Y determinada por 1) se define de
la siguiente manera: Un subconjunto U e Y es abierto si y sólo si f- l (U) es
un subconjunto abierto de X.
Desde luego, hay que comprobar que los conjuntos abiertos así definidos
verifican los axiomas de una topología; lo dejamos para el lector. El lector
observará también las siguientes dos propiedades:

(a) La topología cociente es la topología más fina de Y que hace continua


la aplicación f; de hecho, esto motiva la definición de la topología co-
ciente.
(b) Un subconjunto A de Y es cerrado en la topología cociente si y sólo si
f-l(A) es cerrado en X.

Ejemplos
1.1 Designamos por X el intervalo cerrado [O,2n] Y por y la circunferencia unidad
x' + y'= 1. Definimos f por f(t) = (cos t, sen t). Entonces se comprueba fácilmente que
la topología usual de la circunferencia Y es la topología cociente determinada por f.
Este ejemplo corresponde al hecho de que si soldamos los dos extremos de un trozo de
alambre delgado, obtenemos un anillo circular
1.2 Un ejemplo parecido es el siguiente: Sea Y el cilindro
y = {(x, y, z) E R3: X2 + y2 = 1, O ~ z ~ 1),

243
Topología del espacio cociente

y X el rectángulo

x {(x, y) E R2 : O ~ x ~

Definimos f : X --> Y por


f(x, y) = (cos x, sen x, y).

Entonces la topología usual de Y es también la topología cociente inducida par f. Pode-


mos imaginar que hemos obtenido el cilindro pegando dos lados opuestos del rectángulo.
1.3 Designemos por R una relación de equivalencia (esto es, una relación reflexiva,
simétrica y transitiva) en el espacio topológico X, por X/R el conjunto de todas las clases
de equivalencia, y por f : X --> X/R la aplicación natural que asigna a cada punto de X
su clase de equivalencia. Entonces es natural dotar a X/R de la topología cociente deter-
minada por f;' con esta topología, X/ R se llama normalmente el espacio cociente de X
módulo R.
Como ejemplo, sea X = R, la reda real, y R la siguiente relación de equivalencia:
x s y mód R si y sólo si x - y es un entero. Entonces, el espacio cociente X/R es homeo-
morfa a un círculo.
1.4 otra manera de tratar el tema de las relaciones de equivalencia es el siguiente:
Sea 'U una partición o d.escomposición del espacio topológico X, esto es, una familia de
subconjuntos no vacíos dos a dos disjuntos que recubran X. Si R es una relación de
equivalencia, el conjunto de clases de equivalencia constituye una partición o descom-
posición. Recíprocamente, toda partición determina una relación de equivalencia: deci-
mos que x e y son equivalentes si y sólo si pertenecen al mismo elemento de la partición.
Sea f : X --> 'U la aplicación natural que asigna a cada punto x EX el único elemento
de 'U que lo contiene. Entonces, es natural dotar a 'U de la topología cociente determi-
nada por f; con esta topología 'U se llama un espacio descomposición.
1.5 Sea X un espacio tOPológico y G un grupo que opere sobre X por la izquierda
(véase Apéndice B para la definición). Esta acción de G sobre X define una relación de
equivalencia de la siguiente manera: x e y son equivalente si y sólo si existe un ele-
mento g E G tal que g . x = y. Dejamos para el lector la comprobación de que esta rela-
ción es reflexiva, simétrica y transitiva: El espacio cociente se suele designar por X/G.
Cada clase de equivalencia se llama una órbita. En la mayoría de los casos se impone
además la siguiente condición: Para todo g E G, la aplicación X --> X definida por
x --> g . x para todo x E X debe ser continua. Resulta entonces que es un homeomorfismo
de X sobre sí mismo (ya que x --> g-' . x es una inversa). Si G es un grupo topológico,
entonces se suele imponer la siguiente condición más fuerte: La aplicación G X X --> X
definida por (g, x) --> g . x ha de ser continua.

En el Capítulo V pueden encontrarse ejemplos de grupos que actúan sobre espacios


(el grupo de automorfismos de un espacio recubridor).

En este punto, hay que hacer una advertencia: Si X e Y son espacios topo-
lógicos, y f es una aplicación continua de X sobre Y, entonces Y no tiene
por qué tener la topología cociente determinada por 1. Es fácil construir contra-
ejemplos. Sin embargo, si f es una aplicación cerrada \ o, si f es una aplica-
ción abierta, entonces Y debe tener la topología cociente. La demostración es
fácil.

1 Una aplicación f : X --> Y es cerrada si la imagen por f de todo conjunto cerrado es un


conjunto cerrado; una definición análoga vale para aplicaciones abiertas. Una aplica-
ción continua puede no ser ni abierta ni cerrada, abierta pero no cerrada, cerrada pero
no abierta, o abierta y cerrada a la vez. El ledor construirá ejemplos que ilustren las
cuatro posibilidades. Una aplicación abierta se llama también una aplicación interior.
Una flelter,Clli¿:ac,ión de la top'olo'gía cociente 245

Si Y tiene la cociente determinada por una f: X ---+ Y,


entonces la condición de que F sea una cerrada o abierta es a me~
nudo una hipótesis útil en los teoremas. A este respecto, observemos las si-
guientes formas equivalentes de estas condiciones:

La aplicación f es cerrada si y sólo si, para todo subconjunto cerrado


A de X, el conjunto f-lf(A) es también cerrado.
(b) La f es abierta si y sólo si, para todo subconjunto abierto U
de X, el conjunto f-lf(U) es también abierto.

Obsérvese que en cada uno de estos dos enunciados estamos suponiendo que
y tiene la topología cociente.
'Por ejemplo, si G es un grupo que opera por la izquierda sobre el con-
junto X de manera que, para todo g E:: G, la aplicación X ---+ X definida por
x ---+ g . x sea continua, entonces, la aplicación natural X -> X/G es una apli-
cación abierta. Si G es un grupo finito, entonces la aplicación natural X ---+ x/e
es además una aplicación cerrada. Dejamos las demostraciones al lector.
Probablemente el lector ha estudiado ya la topología de un subespacio y la
topología de un espacio producto, y ha aprendido varios teoremas sobre estas
topologías. Cabría esperar teoremas de naturaleza similar para los espacios
cocientes. Desgraciadamente, las cosas no van por este camino. Por ejemplo,
todo producto de espacios de Hausdorff, o todo subespacio de un espacio de
Hausdorff, son también espacios de Hausdorff. Sin embargo, no es cierto que
un espacio cociente de un espacio de Hausdorff sea de Hausdorff. Por ejemplo,
si X es el intervalo cerrado [0, 1] Y 'U la partición de X formada por los tres
conjuntos {O}, (0, 1), Y {1}, entonces el espacio descomposición 'U tiene sólo
tres elementos y su topología obviamente no es de Hausdorff. Este ejemplo
ilustra uno de los problemas más comunes que surgen en relación con los es-
pacios cocientes, pues incluso si el espacio X verifica todos los axiomas de se-
paración que deseemos, un espacio cociente de X no tiene por qué satisfacer
ningún axioma de separación.

Proposición 1.1 Supongamos que Y tiene la topología cociente determi-


nada por una aplicación f : X ---+ Y. Si X es compacto, conexo, o arco-conexo,
también lo es Y.
Es un caso especial del conocido resultado de que la imagen continua de
un espacio. compacto, conexo o arco-conexo, tiene también la misma propiedad.

2 Una generalización de topología cociente


La definición de tÜ'pología cociente es un caso particular del siguiente proceso
más general: Sea Y un conjunto, {X). : A E:: A} una familia arbitraria de es-
pacios topológicos y {fA : X). -> y : A E:: A} una familia arbitraria de aplica-
ciones. En esta situación es natural dotar a Y de la topología más fina que
246 Topología del espacio cociente

hace continuas todas las aplicaciones h.. Esta topología se define de la siguiente
manera: Un subconjunto V c. Y es abierto si y sólo si f);,l(U) es abierto para
todo A. E:: A. O también, un subconjunto A e Y es cerrado si y sólo si fi! (A)
es cerrado para todo A. E:: A.
Otro caso particular importante de este proceso general es la formaciónd~
lo que N. Bourbaki llama la ({suma topológica» de una colección de espaCÍl'
Si en la definición anterior cada una de las aplicaciones fA : X A --> Y !fs in ,;,.~.
tiva, las imágenes h.. (Xl,.) son dos a dos disjuntas y recubren entm:ces (l<-
cimos que Y es la suma topológica de la colección de espacios!XA\(respecto las
aplicaciones iJ,J. Se comprueba fácilmente que con estas hipótesis cada uno
de los espacios X). se aplica topológicamente sobre su imagen, y cada una de
estas imágenes h (X).) es un subconjunto abierto de Y
Otro ejemplo de este proceso es el método de definir la topología débil en
un CW -complejo (véase Capítulo VII).
Hay que señalar que junto al proceso general que acabamos de describir
para definir una topología en Y, existe un proceso dual que puede describirse
como sigue: Sea X un conjunto, {Y).: A. E:: A} una familia de espacios topoló-
gicos, y {fA. : X --> y). : A. E:: A} una familia arbitraria de aplicaciones. En esta
situación, es natural dotar a X de la topología menos fina que hace continuas
todas las aplicaciones f).. Los conjuntos de la forma f:;:' (V).), para todo subcon-
junto abierto arbitrario U). de y)., forman una subbase de esta topología. Los
dos ejemplos más frecuentes e importantes de este método de definir una topo-
logía en un espacio, son los siguientes:

(a) X es el producto cartesiano de los espacios y).,


X = II YA,
h

y f). es la proyección. del espacio producto sobre el factor YA' En este


caso, este método general da lugar a la topología usual del espacio pro-
ducto.
(b) El conjunto de índices A consta de un solo elemento; existe, pues, un
único espacio y)., que designaremos por Y. Supongamos que X es un
subconjunto de Y, y designemos por f : X --> Y la inclusión. Si aplica-
mos a este caso el proceso general que hemos descrito, obtenemos la
topología inducida por Y sobre el subespacio X. Así pues, los dos pro-
cesos familiares de formar subespacios y espacios productos son casos
particulares de un método muy general de definir una topología en un
espacio.

No sólo son duales uno del otro estos dos métodos generales de definir una
topología en un espacio, sino que, en un cierto sentido, son duales también los
procesos de formar subespacios y espacios cocientes, así como los procesos de
formar espacios producto y sumas topológicas.

Lema 2.1 Sea {X).: A. E:: A} una familia de espacios topológicos, fA.: X). --> Y
Una generalización de la

una familia de aplicaciones, y supongamos que Y tiene la topología más


que hace continuas todas las aplicaciones Entonces, una aplicación g: Y ---+ Z
de Y en un espacio topológico Z es continua si y sólo si lo son cada una de
las aplicaciones compuestas gh : ---+ Z.

La demostración, que es muy fácil, se deja al lector.

Corolario 2.2 Sea X un espacio topológico e Y el espacio cociente deter-


minado por una aplicación exhaustiva f: X ---+ Y. Entonces, una aplicación
g : Y ---+ Z es continua si y sólo si lo es la aplicación compuesta gf : X ---+ Z.

Corolario 2.3 Sea Y una suma topológica de una familia de espacios


{X). : A E A} respecto aplicaciones f).: X A---+ Y. Entonces, una aplicación
g : Y ---+ Z es continua si y sólo si lo son cada una de las aplicaciones compues-
·tas gf A: X). ---+ Y.

Para que todo quede completo, establecemos el dual del lema 2.1.

Lema 2.1' Sea {YA: A E A} una familia de espacios topológicos, fA: X ---+ YA
una familia de aplicaciones, y supongamos que X tiene la topología menos fina
que hace continuas todas las aplicaciones fA' Entonces, una aplicación g: W ---+ X
es continua si y sólo si lo son cada una de las aplicaciones compuestas
fAg : W ---+ YA'

Dejamos para el lector el enunciado y demostración de los duales de los


corolarios 2.2 y 2.3, que expresan conocidas propiedades de los subespacios y
de los espacios producto, respectivamente.
Obsérvese que, con las hipótesis del lema 2.1, no existe ningún lema gene-
ral que nos dé una condición necesaria y suficiente para que una aplicación
h : W ---+ Y sea continua; en particular, no existe ninguna condición general
para la continuidad de una aplicación en un espacio cociente. Análogamente
no existe ninguna condición general para la continuidad de una aplicación
h : X ---+ Z en las hipótesis del lema 2.1'.
Para el próximo lema, supongamos que nos han dado:

Z, un espacio topológico.
{Y). : A E A}, una familia de espacios topológicos.
{/;. : YA -'> Z}, una familia de aplicaciones continuas.
Para cada A E A, una familia {X}.[1 : [.t E M A} de espacios topológicos y
aplicaciones continuas {/;.¡.c : X}.[1 ---+ YA : [.t E M A}·

Lema 2.4 Supongamos que cada espacio YA tiene la topología más fina que
hace continuas todas las aplicaciones f A[1' [.t E M A, Y que Z tiene la topología
248 Topología del espacio cociente

más fina que hace continuas todas las aplicaciones fA' Entonces, la
de Z es la más fina que hace continuas todas las aplicaciones compuestas
f).f).tJ. : X).tJ. -+ Z,
La demostración es trivial.

Damos ahora tres aplicaciones de este sencillo lema:

(a) Sean f : X -+ Y Y 9 : Y -> Z aplicaciones exhaustivas de espacios topo-


lógicos. Supongamos que Y tiene la topología cociente determinada por
f y Z la topología cociente determinada por g. Entonces, la topología
de Z es la topología cociente determinada por gf. Si consideramos que
Z se ha obtenido a partir de X por un proceso de identificación de
puntos, entonces, no importa si hemos hecho todas las identificaciones
a la vez, o si las hemos hecho en dos pasos, obteniendo primero Y y
después Z.
(b) Supongamos que Z es la suma topológica de una familia de espacios y).,
y que cada espacio YA es la suma topológica de una familia de espacios
XAtJ.. Entonces, Z es la suma topológica de todos los espacios XAtJ..
(c) Los procesos de formar espacios cocientes y sumas topológicas son inter-
cambiables; es decir, no importa en qué orden se realicen. Con más pre-
cisión, para cada 'Iv E A sea fA: X A-+ YA una aplicación exhaustiva de
espacios topológicos, y supongamos que cada espacio YA tiene la topo-
logía cociente determinada por fA' Sean X e Y las sumas topológicas de
las familias {X A } e {YA}' respecto aplicaciones qJA:XA-+X y ~)..:Y).. -+ Y,
respectivamente. Se ve fácilmente que existe una única aplicación
f : X -> Y que es continua y exhaustiva, y, para cada 'Iv, hace conmu-
tativo el siguiente diagrama:
lA
XA -7 YA

l'PA lh
X ~Y
Afirmamos ahora que la topología de Y como espacio cociente, deter-
minada por j, es la misma que la topología de Y como suma topológica.
La demostración resulta inmediata a partir 'del lema 2.4 y de la conmu-
tatividad del diagrama anterior.

Dejamos para el lector el enunciado del dual del lema 2.4. Los duales de
las aplicaciones (a), (b) y (c) son propiedades sobre los subespacios y espa-
cios productos tan triviales, que normalmente no se enuncian explícitamente
en los libros.

3 Espacio cociente y espacio


Surge de manera natural la siguiente cuestión: ¿ es lo mismo un espacio co-
Espacio cociente y 249

ciente de un espacio producto que un producto de espacios cocientes? Para ser


más precisos, supongamos que, para cada índice A E A, tenemos una
ción continua y exhaustiva f, : --+ Y" y que tiene la topología cociente
determinada por f,. Podemos formar, entonces, el producto de espacios

y las aplicaciones f, determinan, de manera obvia, una aplicación f : X -> Y:


Para todo x E X, (jx), = f,(x,). Es evidente que la aplicación f es continua y
exhaustiva. Entonces, la pregunta es: ¿ tiene Y la topología cociente determi-
nada por f? Dicho de otra manera, podemos dotar al espacio Y de una topo-
logía como espacio producto o como espacio cociente. ¿Son iguales las dos
topologías?
En general, la respuesta a esta cuestión es negativa, como muestra el si-
guiente ejemplo de J. L. Kelley [2]: Sea X un espacio de Hausdorff que no
sea regular. Podemos elegir, pues, un subconjunto cerrado A y un punto b de X
que no tengan entornos abiertos disjuntos; es decir, para cualesquiera conjun-
tos abiertos U y V que contengan a A y b respectivamente, la intersección
U n V es no vacía. Sea Y el espacio cociente de X obtenido identificando
todos los puntos de A en un solo punto a E Y. Entonces, Y no es un espacio
de Hausdorff ya que los puntos a y b no tienen entornos disjuntos. Sea f: X -> Y
la aplicación natural, y consideremos la aplicación f X f : X X X -> Y X Y,
donde Y X Y tiene la topología producto. Entonces, Y X Y no tiene la topología
cociente determinada por f X f. En efecto, la diagonal de Y X Y no es un con-
junto cerrado, ya que Y no es de Hausdorff; pero, la imagen inversa por f X f
de la diagonal es claramente un subconjunto cerrado de X X X.
En general, todo lo que podemos decir es que la topología cociente es más
fina que la topología producto (es decir, tiene más conjuntos abiertos). La si-
guiente proposición da una condición suficiente para que las dos topologías
de Y coincidan:

Proposición 3.1 Además de las hipótesis y notación anteriores, suponga-


mos que cada una de las aplicaciones fx : X"h --+ Y, es una aplicación abierta.
Entonces, la topoloqía producto y la topología cociente de

y = n Y,
A

coinciden.
DEMOSTRACIÓN: El que cada una de las aplicaciones fA sea abierta y exhaus-
tiva implica que la aplicación f : X -> Y es también una aplicación abierta.
Por tanto, Y tiene la topología cociente determinada por la aplicación f (véase
la observación de la sección 1). C.Q.D.
250 del espacio cociente

Para otros teoremas de este tipo, véase el siguiente artículo: C. J. Himmel-


berg, «On the Product of Quotient Spaces», Amer. Math. Monthly, 1965,
pp. 1103-1106.

4 Suhespacio un cociente a espacio


cociente un suhespacio

Otra cuestión que se presenta de manera natural es la siguiente: ¿ Un espacio


cociente de un subespacio es lo mismo que un subespacio de un espacio co-
ciente? Esta pregunta podemos concretarla de la siguiente manera: Suponga-
mos que f : X.-+ Y es una aplicación exhaustiva, Y tiene la topología cociente
determinada por f, A es un sub espacio de X, y B = f(A) e Y. Entonces pode-
mos dotar a B de una topología como subespacio de Y, o bien dotarlo de la
topología cociente determinada por la aplicación f lA: A -+ B. ¿Son iguales
estas dos topologías? En general la respuesta es negativa. Aquí tenemos un
sencillo contraejemplo: Sea f : X -+ Y como en el ejemplo 1.2; X es un rec-
tángulo e Y un cilindro. Sea

A = {(x, y) EX:O ~ x < 27T, Y = Ol·


Entonces, A es un intervalo semiabierto, que es uno de los lados de X. Si dota-
mos a B de la topología inducida como subespacio de Y, B = jeA) es una de
las circunferencias del borde de Y. Por otra parte, puesto que f lA: A -+ B es
biyectiva, la topología cociente de B hace que B sea homeomorfo a A. Pe-
ro un intervalo semiabierto y un círculo no son homeomorfos; uno es com-
pacto y el otro no lo es. Por tanto, las dos topologías de B son distintas.

Proposición 4.1 Con las hipótesis del princ1pw de esta seCC1on, la topoLo-
gía cociente de B es más fina que la topología inducida como subespacio de Y.

DEMOSTRACIÓN: Designemos por i : A -+ X Y j : B -+ Y las inclusiones. En~


tonces, el siguiente diagrama es conmutativo:

A~B
il li.
X--+Y
f
Si dotamos a B de la topología cociente, se sigue del corolario 2.2 y de la
conmutatividad del diagrama que j es continua. Esto implica la proposición,
ya que la topología de B como subespacio es la menos fina de entre las que
hacen continua la inclusión j.

Damos ahora una condición suficiente para que la topología cociente de B


y la inducida como subespacio de Y coincidan.
Condiciones para que espacio r""""JuP. sea

Con las mismas hipótesis anteriores, si A es un subcon-


junto cerrado de X y f : X ---> Y es una aplicación cerrada o bien si A es un
subconjunto abierto de X y f es una aplicación abierta, la topología cociente B
y la inducida como subespacio de Y coinciden.

DEMOSTRACIÓN: Dotemos a B de la topología inducida como subespacio de Y.


Consideremos primero el caso en que A sea un subconjunto abierto de X y f
una aplicación abierta. Entonces B es un subconjunto abierto de Y, y se ve
fácilmente que f lA: A ---> B es una aplicación abierta. Por tanto, B tiene la
topología cociente determinada por f I A.
En el caso en que A sea un subconjunto cerrado y f una aplicación cerrada,
'vale una demostración similar. Basta sustituir la palabra «abierto» por la pa-
labra «cerrado» cada vez que aparece en el párrafo anterior.

5 Condiciones para que un espacio cociente sea


un espacio de Hausdorff
Vamos a abordar ahora uno de los problemas más serios referentes a espacios
cocientes. En primer lugar, tenemos la siguiente condición necesaria:

Lema 5.1 Sea f ; X ---> Y una aplicación continua. Si Y es un espacio de


Hausdorif, entonces {(Xl' x 2 ) E X X X : f(x) = f(x 2 )} es un subconjunto ce-
rrado de X X X.
DEMOSTRACIÓN: Nos apoyamos en el siguiente resultado fácil de probar; El
espacio Y es de Hausdorff si y sólo si la diagonal D = {(y Y2) E y X Y :
Y, = Y2} es un subconjunto cerrado de Y X Y. "
Consideremos la aplicación ixi: XXX ---> YXY; es continua, y (fXf)-l(D)
es el conjunto mencionado en el enunciado del lema. Puesto que es la imagen
inversa de un conjunto cerrado por una aplicación continua, este conjunto es
también cerrado, lo que implica el lema. C.Q.D.

Obsérvese que en este lema no se ha supuesto que Y tenga la topología


cociente. Da, pues, una condición necesaria para la existencia de alguna topo-
logía en Y que sea de Hausdorff y haga continua la aplicación 1. Sin embargo,
si existe una tal topología en Y, entonces la topología cociente determinada
por i es también una topología de Hausdorff; pues, toda topología más fina
que una de Hausdorff es también de Hausdorff.
En general el recíproco de este lema es falso, incluso para la topología co-
ciente. Sin embargo, tenemos el siguiente lema que puede considerarse parcial-
mente como un recíproco.

Lema 5.2 Sea i : X ---> Y una aplicg.ción abierta y exhaustiva. Si el con-


252 VIl'.JIU,""" del espacio cociente

} es entonces Y es un

DEMOSTRACIÓN: De nuevo, consideremos la aplicación f X f : X X X -> Y X


que es también una aplicación abierta. Por hipótesis, el conjunto

es abierto en X X X; por tanto, su imagen por f X f es abierta en Y X Y. Pero


esta imagen es el complementario en Y de la diagonal D e Y X Y. Por tanto,
D es un conjunto cerrado e Y es de Hausdorff. C.Q.D.

En este lema no hemos supuesto que f fuera continua. Podemos combinar


los dos lemas de la siguiente manera.

Proposición 5.3 (N. Bourbaki [1]) Sea f : X --> Y una aplicación conti-
nua, abierta y exhaustiva. Entonces Y es un espacio de Hausdorff si y sólo si
el conjunto

es cerrado en X XX.
Nótese que las hipótesis implican que Y tiene la topología cociente deter-
minada por f.
La situación es algo más agradable al considerar espacios cocientes de es-
pacios compactos de Hausdorff. En este caso, tenemos el siguiente importante,
teorema (véase N. Bourbaki [1]):

Teorema 5.4 Sea X un espacio compacto de Hausdorff y f : X --> Y una


,aplicación continua exhaustiva. Supongamos que Y tiene la topología cociente
determinada por f. Entonces, las tres condiciones siguientes son equivalentes:
(a) y es un espacio de Hausdorff.
(b) f es una aplicación cerrada.
(e) El conjunto {(Xl' X 2 ) E X X X·: f(x l ) = f(x 2 )} es cerrado en X X X.
DEMOSTRACIÓN: Demostraremos el teorema, probando las implicaciones si-
guientes: (a) --> . (e), (e) --> (b), y (b) --> (a). La implicación (a) ....¡. (e) está con-
tenida en el lema 5.1.
Demostremos que (e) --> (b): Supongamos que el conjunto e = {(Xl x 2 ) E'
X X X : f(x l ) = f(x 2 )} es cerrado en X X X. Puesto que Y tiene la topología
cociente, para probar que f es una aplicación cerrada, tenemos que demostrar
que, para todo conjunto cerrado A e X, el conjunto f-lf(A) es también celTa-
do. Designemos por Pl' P2: X X X --> X las proyecciones, Pl (xl' x 2 ) = Xl'
Condiciones para que un espacio cociente sea un espacio de 253

fácilmente que, para todo Ac

f-1f(A) =

Si A es cerrado, entonces también lo es p_l (A), Y por tanto e n p-l (A). Así
pues, e n p-l(A) es compacto, ya que X X X lo es. Por tanto P, n
es compacto, y desde luego cerrado, ya que X es de Hausdorff.
Demostremos que (b) -+ (a): Sean Y , e Y 2 puntos distintos de Y, debemos
probar que tienen entornos disjuntos. Observemos que f-l(y l ) y f- l (y 2) son
subconjuntos cerrados disjuntos de X. Puesto que X es compacto de Hausdorff,
también es normal, y por tanto existen subconjuntos abiertos disjuntos U I y U 2
de X, tales que

Por hipótesis, f es una aplicación cerrada; por tanto, f(X - U I ) y feX - U 2 )


son subconjuntos cerrados de Y. Sean VI y V 2 sus complementarios, que serán
abiertos:
VI = y - f(X - UI),
V2 = y - f(X - U 2).

Entonces, se comprueba fácilmente que YI E:: VI' Y2 E:: V 2 , y VI nV 2


= <p.
C.Q.D.

En coneXlOn con este teorema, recordemos que una aplicación continua de


un espacio compacto en un espacio de Hausdorff es siempre una aplicación
cerrada; la demostración es elemental.
Este teorema demuestra la utilidad de la hipótesis «f es una aplicación ce-
rrada». En la obra de R. L. Moore, G. T. Whyburn, y sus discípulos, adoptan
siempre el punto de vista indicado en el ejemplo 1.4, cuando tratan con espa-
cios cocientes. En el caso en que la aplicación natural f : X -+ 'ti es una apli-
cación cerrada, llaman a la partición 'ti, descomposición semi continua supe-
riormente «<upper semicontínuous decomposition»). Para otros interesantes teo-
remas referentes a esfas descompOSiciones, véase Kelley [2], p. 148.

Ejercicio
5.1 Sean X e Y espacios topológicos, y f : X .... Y, g : Y .... X aplicaciones continuas
tales que fg sea la identidad de Y en sí mismo. Probar que se verifica:
(a) f es exhaustiva y g es inyectiva.
<b) y tiene la topología cociente determinada por f.
(c) g aplica Y homeomórficamente sobre un subespacio de X (es decir, Y tiene la
topología inducida por g como subespacio).
(dY Si X es un espacio de Hausdorff, también lo es Y.
254 Topología del espacio cociente

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3. Dugundji, J. Topo!ogy. Bastan: Allyn and Bacon, 1966. Capítulo VI.
B

1 básicas
Sin duda, en sus estudios de teoría de grupos, el lector se habrá familiarizado
con los siguientes hechos: Si E es un conjunto cualquiera (finito o infinito),
entonces, el conjunto de todas las permutaciones de E (es decir, aplicaciones
bi,yectivas E ---+ E) es un grupo con la operación de composición o superposi-
sión de permutaciones. Habrá considerado sin duda ejemplos de tales grupos
(llamados el grupo simétrico del conjunto E), especialmente en el caso en que
E sea un conjunto finito. Probablemente, habrá estudiado también algunos
subgrupos del grupo simétrico de un conjunto finito.
Si G es un grupo arbitrario, un homomorfismo de G en el grupo simétrico
de' un conjunto E se llama una representación de G por permutaciones de E.
Si el homomorfismo es un monomorfismo, la representación se llama fiel. Se de-
muestra fácilmente que todo grupo admite una representación fiel por permu-
taciones. Omitimos la demostración porque no necesitamos este teorema en
este libro.
Consideremos ahora otra forma de introducir estas ideas, que aparece con
frecuencia. A primera vista parece bastante distinta, pero nos lleva al mismo
resultado.

Definición Sea E un conjunto y G un grupo. Diremos que E es un G-espa-


cio por la iquierda o que E admite a G como grupo de operadores por la iz-
quierda, si tenemos una aplicación G X E ---+ E, tal que, si para todo g E: G y
x E E la designamos por (g, x) ---+ g . x, verifica las dos propiedades si-
guientes:

(1) Para todo x E E, 1 . x = x.


(2) Para todo x CE y gl' g2 E G,

Por. ejemplo, si G es un subgrupo del grupo simétrico de E, y la notación g . X.o

255
256 Grupos de permutaciones

el efecto de aplicar la permutación 9 al elemento x E E, entonces E


es un G-espacio por la izquierda.
Otro ejemplo sencillo es el siguiente: Designemos por E el 3-espacio euclí-
deo ordinario y por G el grupo de todas las rotaciones de E que dejan fijo el
origen. Designemos por 9 . x la imagen del punto x por la rotación g. Entonces
E es un G-espacio por la izquierda.
Se definen de manera análoga los G-espacios por la derecha. Se SUPQne dada
una aplicación E X G -> E, que designamos por (x, g) --> x . g, que verifique
las dos condiciones siguientes:

(1') x . 1 = x.
(2') x . (glg2) = (x gl)· g2·

La diferencia esencial entre G-espacios por la derecha y por la izquierda no


está en que los elementos de G se escriban a la derecha o a la izquierda de los
de E. El punto importante radica en la diferencia entre la condición (2) y la
condición (2'). Si E es un G-espacio por la izquierda, entonces el producto glg2
opera sobre x E E de manera que g2 opera primero y luego g1 opera sobre el
resultado, mientras que para los G-espacios por la derecha, primero opera gl
y después g2.

Ejercicio
1.1 Supongamos que E es un G-espacio por la izqUIerda. Para todo x E E Y todo
g E G, definimos
x . g = (g-') . x.

Con esta definición, probar que E es un G-espacio por la derecha.

Teorema 1.1 Sea E un G-espacio por la izquierda. Para todo 9 E G, la


aplicación E -> E definida por x --> 9 . x es una permutación de E.
DEMOSTRACIÓN: Designemos por <pg : E --> E la aplicación en cuestión. Consi-
deremos la aplicación <Pg-1. De los axiomas de un G-espacio por la izquierda
se deduce fácilmente que las aplicaciones compuestas <Pg<Pg-l y <pg_l<pg son am-
bas la aplicación idéntica de E sobre sí mismo. Por tanto <Pg es biyectiva, esto
es, una permutación. C.Q.D.

Este sencillo pero importante teorema demuestra que la noción de G-espacio


por la iquierda es equivalente a la noción de representación de G por permu-
taciones del conjunto E. No podemos afirmar, sin embargo, que esta represen-
tación sea fiel; puede muy bien ocurrir que exista un elemento 9 "" 1 de G
tal que 9 . x = x para todo x E E. En el caso en que no exista un elemento
9 E G en estas condiciones, diremos que G opera efectivamente sobre el con·
junto E.
G-espacios homc)fl.éne,os 257

Si E, Y son G-espacios por la diremos que una


f : El --+ E 2 es o simplemente una aplicación de G-espacios por
la izquierda., si se verifica

j(g . x) = g . (fx)

para todo 9 E G, y todo x E E. Una aplicación G-equivariante f : E, --+ E 2 se


denomina isomorfismo de G-espacios por la izquierda, si existe otra aplicación
G-equivariante f' : E 2 --+ E, tal que f'f es la identidad en El y ff' la identidad
en E 2 • Esta condición es equivalente a que f sea biyectiva. Esta definición de
isomorfismo es la natural en este contexto. El lector observará que, a veces,
es posible que un grupo G opere de varias maneras diferentes no isomorfas
sobre un conjunto dado E. Como de costumbre un automorfismo de un G-es-
pacio es un isomorfismo sobre sí mismo ..

2 G-espacios homogéneos
Sea E un G-espacio por la izquierda. Diremos que G opera transitivamente
sobre E o que E es un G-espacio por la izquierda homogéneo si se verifica la
siguiente condición: para todo par de elementos x, y E E existe un elemento
9 E G tal que
9 . x = y.

Los G-espacios homogéneos aparecen con frecuencia, y por tanto son impor-
tantes.

Ejemplo
2.1 Sea G un grupo y H un subgrupo arbitrario de G. Designemos por G/H el con-
junto de las clases laterales g . H para todo g E G. Se ve fácilmente que, si multiplica-
mos por la izquierda todos los elementos de una clase lateral dada por un elemento
arbitrario g E G, obtenemos elementos que pertenecen todos a la misma' clase lateral.
Esto define una aplicación G X G/H -, G/H, Y se comprueba fácilmente que se verifican
las dos condiciones de G-espacio por la izquierda. Es claro también que GIH es un
G-espacio por la izquierda homogéneo.

Demostramos ahora que todo G-espacio por la izquierda homogéneo es iso-


morfo a un espacio de clases laterales G/H. Sea E un G-espacio por la izquier-
da homogéneo arbitrario. Elijamos un elemento x" E E, Y pongamos

H = ¡g E G : g . Xo = xo).

Comprobamos fácilmente que H es un subgrupo de G. Se llama el subgrupo


de isotropía correspondiente al elemento x o ' Consideremos la aplicación G --+ E
definida por 9 --+ 9 . xo' Esta aplicación es exhaustiva, ya que E es un G-espa-
cio homogéneo. ¿En qué condiciones dos elementos g" g2 E G se aplican sobre
258 de permutaciones

el mismo elemento de E? Esto se determina fácilmente como sigue:

glXO = g2XO {=} g-;lglXO = Xo

{=} g-;lgl EH.

Por tanto, gl y g2 se aplican sobre el mismo elemento de E si y sólo si perte-


necen a la misma clase lateral de H. Así pues, la aplicación G -? E induce una
aplicación f : GfH -? E que es biyectiva. Por tanto, GfH y E son G-espacios
por la izquierda isomorfos, como queríamos demostrar.
El isomorfismo f y el subgrupo H del razonamiento anterior dependen de
la elección del punto X o de E. Una elección distinta de X o daría lugar a un sub-
grupo conjugado.
Para poderlo aplicar al Capítulo V, necesitamos conocer la estructura del
grupo de automorfismos de un G-espacio homogéneo. Para ser coherentes con
el uso que se hace en aquél capítulo, consideraremos un G-espacio por la de-
recha homogéneo, E. Sea <:P : E -? E un automorfismo de E. Entonces, se com-
prueba, directamente a partir de las definiciones, que, para todo punto x E E,
los puntos x y <:p(x) tienen el mismo subgrupo de isotropía. Recíprocamente,
supongamos que x e y son puntos de E que tienen el mismo subgrupo de iso-
tropía. Vamos a ver que existe un automorfismo <:P de E tal que <:p(x) =
y. De-
finimos <:P de la manera sencilla y natural siguiente: sea z E E, entonces, existe
un g E G tal que

z = x· g,
y se define <:P por

¡o(z) = ¡o(x . g) (¡oX) . g = y . g.

es decir, por definición es <:pez) = y . g. Desde luego, tenemos que comprobar


que esta definición es independiente de la elección de g; es decir, que si
x . g = x . g', entonces y . g = y . g'. Pero esto es consecuencia de la hipóte-
sis de que x e y tienen el mismo sub grupo de isotropía. Debemos comprobar
también que la aplicación así definida es G-equivariante, y que es biyectiva. Lo
primero es trivial, y para demostrar que <:p es biyectiva, construimos por el
mismo método una inversa de <:p tal que <:p-I(y) = x.
Observemos, ahora, que si <:PI y <:P2 son automorfismos del G-espacio por la
derecha homogéneo E, y para algún punto x E E, <:PI (x) = <:P2(X), entonces
=
<:PI <:P2' Es una consecuencia directa del hecho de que G actúe transitiva-
mente sobre E.
Como consecuencia de estas consideraciones tenemos el siguiente lema:

Lema 2.1 Un grupo A de automorfismos de un G-espacio homogéneo E es


todo el grupo de automorfismos, si y sólo si, para todo par de puntos x, y E E
que tengan el mismo subgrupo de isotropía, existe un automorfismo <:P E A
tal que cp(x) = y.
G-espacios homogéneos

Determinemos ahora la estructura del grupo de automorfismos de un G-es-


pacio hon:lOgéneo. Necesitamos, primero, una ·definición. Sea H un sub grupo
de G, y

N(H) = [g E G : gHg-l = H}.

N(H) es un subgrupo de G que contiene a H, y se llama normalizador de H.


Es el mayor subgrupo de G que contiene a H como subgrupo normal.

Teorema 2.2 Sea E un G-espacio homogéneo, y H el subgrupo de isotropía


de G correspondiente al punto X o E E. Entonces el grupo de automorfismos
de E es isomorfo a N(H)jH.

DEMOSTRACIÓN: Designemos por S el conjunto de todos los puntos x E E


cuyo subgrupo de isotropía sea H. En vista de lo que acabamos de probar, el
grupo de automorfismos actúa transitivamente sobre S.
Vamos a ver, ahora, que si x E S y 9 E G, entonces x . 9 E S si y sólo si
9 E N(H). En efecto, la condición xg E S es equivalente a la condición

{hEG:x'g'h=x'g} =H.

Pero xgh =xg si y sólo si xghg- 1 = x; esto es, si ghg- 1 E H, o h E g-lHg.


Por tanto, el subgrupo N(H) actúa transitivamente sobre el sub espacio S, y los
elementos de H dejan fijo cada punto de S. Luego, el grupo cociente N(H)jH
actúa transitivamente por la derecha sobre S sin puntos fijos.
Construimos ahora un isomorfismo entre el grupo de automorfismos y
N(H)jH, de la siguiente manera. Sea ep un automorfismo; existe un único ele-
mento a E N(H)jH tal que
Xo . a = <p(xo)
ya que N(H)jH opera transitivamente sobre S sin puntos fijos. Recíprocamen-
te, para todo elemento a E N(H)jH existe un único automorfismo ep tal que
ep(x o ) = X o • a. Así pues, la correspondencia ep *-+ a es una correspondencia
biyectiva entre el grupo de automorfismos y N(H)jH. Comprobemos, ahora, que
esta correspondencia conserva las operaciones. Supongamos que
<p(xo) = Xo . a,
'¡(xo) = Xo . 13.
Entonces,
<p('¡Xo) = <p(xof3)
(<pxo)f3 = (Xoa)f3 = xo(af3);
de donde epljJ y a0 se corresponden. Por tanto. la correspondencia es un iso-
morfismo. C.Q.D.
260 Grupos de permutaciones

Hay que hacer notar que este isomorfismo entre y el grupo de auto-
morfismos no es natural; depende de la elección del punto X o E E. El estu-
diante debería investigar el efecto de una nueva elecci6n del punto base X o
sobre la correspondencia biyectiva que acabamos de establecer.
Aplicación abierta, 244 Conectividad:
- cerrada, 244 arco conexo o conexo por caminos, 56
- equivariante, 256-257 localmente arco conexo, 56
- inclusión, XII semilocalmente simplemente conexo,
Aplicaciones homotópicas, 64 172
Árboles, 192 simplemente conexo, 66
maximal, 193, 194 Conjetura de Poincaré, 141, 240
Arco, 56 grupo, 62
Automorfismos de espacios recubridores, Conjunto convexo, 67
159, 161-162 Conmutador, 104
Crowell, R. H., 140
Banda de Móbius, 3 CW-complejos, 212-216
Base para un grupo libre, 104
Bola, n-dimensional, XII
Descomposición del espacio, 244
Borde ideal, 49
Diagrama conmutativo, XI-XII
Borsuk-Ulam, teorema (ver Teorema de
Disco n-dimensional, XII
Borsuk-Ulam)
Dominio fundamental, 183
Botella de Klein, 9
Boy, W., 51
Brahana, H.-R., 52 Elevación:
Brouwer, teorema del punto fijo (ver de aplicaciones, 154, 155
Teorema del punto fijo de Brouwer) de caminos, 151, 152
Entorno elemental, 145
Camino, 56 Epimorfismo, XI
cerrado, 62 Esfera n-dimensional, XIII
equivalencia, 56 Espacio contráctil, 66
producto, 57 - fibrado, 185
- de aristas, 191 - recubridor, 145, 186
Característica de Euler: de un CW-complejo, 215
de un grafo, 197 de un grafo, 198
de una superficie, 29 de un grupo topológico, 157, 163
de una superficie con borde, 42 inducido sobre un sub espacio, 150,
Clasificación de superficies compactas con 175
borde, 36-42 regular, 162
Compactificación de una superficie, 48- teorema de su existencia, 171
49 universal, 159

261
262 lndice alfabético

Euler, característica Característica de Grupos libres, 102-105


Euler) subgrupos de, 200-205
Extremos -de una compactificación, 49 - de permutaciones, 255-260
- de transformaciones, 255-260
Fibrados, 185 Grushko, teorema (ver Teorema de
Fox, R. H., 141, 184 Grushko)

Generadores de un grupo, 89 Hirsch, M., 50


Género: Hojas del espacio recubridor, 153, 161
de una superficie, 33 Homeomorfismo local, 149
de una superficie con borde, 43 Homomorfismo:
G-espacios homogéneos, 257 inducido por una aplicación continua,
grupo de automorfismos, 258-259 63, 236, 237
Grado de un camino cerrado, 70-74 de espacios recubridores, 157
Grafo, 188 Homotopía, 64
Grupo fundamental, 55-83, 113-140 equivalencia, 82
de una circunferencia, 68 grupos, 235-236
del complemento de un nudo, 136-140 de un espacio recubridor, 185
de una curva conexa de variedades, tipo, 82
127 frente a tipo topológico, 141
de una curva en forma de «8», 123 Hurewicz, W., 83, 235, 236
de una 4-variedad compacta, 142
de un CW-complejo, 215 Inmersión topológica, 51
definición, 62 Isomorfismo (de grupos), XI
de un disco o plano puntuado, 124-
126 Kerekjarto, B., 50
de un espacio producto, 76 Kervaire, M., 239, 240
de un espacio recubridor, 153 Kuratowski, teorema (ver Teorema de
de un grafo, 194-195 Kuratowski)
de un grupo topológico, 78 Kurosh, teorema del subgrupo (ver Teo-
de un n-espacio proyectivo real, 164- rema del sub grupo de Kurosh)
165
de una superficie compacta, 129, 135 Lateral doble, 218
de una superficie compacta con borde, Lazo, 62
135, 196
de una superficie no compacta, 142, Markov, A. A., 52, 143
197 Milnor, J., 240
de una unión de circunferencias, 125 Moise, E., 51
- del nudo, 136 Monomorfismo, XI
~ de operadores, 255
- propiamente discontinuo de homeo- Nielsen, J., 205
morfismos, 164, 167 Normalizador de un sub grupo, 259
- simétrico, 255 Nudos, 136
Grupos abelianos libres, 89-97 Número de hojas del espacio recubridor,
- de cohomología, 236-239, 240-241 153, 162
- de homología, 236, 240 - de Lebesgue, 69
lndice alfabético

Órbita, 244 Superficie no compacta, 46-51


- de Prüfer, 46
Palabra reducida, 103 Superficies compactas con clasifI-
Plano proyectivo, 7 cación (ver Clasificación de sUDerficies
Poincaré, H., 83, 141, 236 compactas con borde) L -

conjetura (ver Conjetura de Poincaré)


Presentación de grupos, 105-107 Teorema de Borsuk-Ulam 168-171
Problemas de aplicaciones universales, - de clasificación: '
107-109 para superficies compactas, 10, 18-29
Producto: para superficies no compactas, 50
de conjuntos, XII - de Grushko, 223, 233
de grupos: - de Kuratowski, 206
débil, 86 - de Seifert, 113-116
directo, 85 - de Van Kampen, 113
libre, 91 - del punto fijo de Brouwer, 74
- libre de grupos, 97-100, 216-231 - del sub grupo de Kurosh, 216, 218,
con subgrupos amalgamados, 141 233
subgrupo de, 216 Tipo de topología, XIII
Proyección, 145 Topología cociente, 243
Prüfer, superficie (ver Superficie de Prü- - débil, 188, 196, 213
fer) - de identificación, 243, 254
Toro, 6
Radó, T., 16, 46, 51 nudo, 137
Rango: Torsión:
de un grupo abeliano libre, 95 coeficientes, 96
de un grupo libre, 104 subgrupo, 96
Reidemeister, K., 205 Transformaciones recubridoras, 158
Restricción de una aplicación, XII Triangulación:
Retracto, 65 de una superficie con borde, 38
- de deformación, 66 de una superficie compacta, 15-18
Richards, 1, 50 de una superficie no compacta, 47
de variedades, 51, 239
Schreier, O., 140, 205
sistema (ver Sistema de Schreier) Van der Waerden, B. L., 109-110
Seifert, H., 140 Van Kampen, E. R., 140
teorema (ver Teorema de Seifert) teorema (ver Teorema de Van Kam-
Sistema de Schreier, 202 pen)
Smale, S., 141 Variedades, 239
Stallings, J., 223, 233 con borde, 34-36
Subdivisión baricéntrica, 39 definición, 2
- de un grafo, 189 orientables y no orientables, 3-6
Subgrupo de isotropía, 257 n-dimensionales, 2
Suma conexa, 8-10, 51 con borde, 35
Superficie, 6
con borde, 36-45 Whitehead, J. H. C., 50, 206, 209, 233