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LA AUTONOMIA UNIVERSITARIA:

La autonomía universitaria ha sido comprendida originariamente como una libertad de las


UNIVERSIDADES, podría adicionalmente comprenderse como una especia de Inmunidad, en el
sentido concebido por HOHFELD (2004, p88) como aquella libertad de una personas ( Universidad)
frente a la potestad jurídica de otro ( Estado) con respecto a una relación jurídica ( Prestacion del
servicio publico de educación superior)

La autonomía universitaria es entendida hoy como una garantía institucional consagrada


constitucionalmente en Colombia se encuentra consagrada en el articulo 69 de la Constitucion
Politica, que se le reconoce a las Universidades para Auto gobernarse, decidir internamente los
asuntos de su incumbencia, desarrollar programas académicos y regir sus destinos libres de
presiones o interferencias de agentes externos tales como el Estado, las Sociedad, el Clero o las
Elites económicos o políticas.

La CORTE CONSTITUCIONAL ha definido la Autonomia universitaria como “ Una garantía


institucional con la cual se busca legitimar la capacidad de autorregulación y autogestión tanto en
el campo educativo como administrativo, de las instituciones tanto oficiales como privadas,
encargadas de la educación del servicio publico de educación superior ( SENTENCIA C 829-2002
MP Alfredo Beltran Sierra., Sin embargo en otras pronunciamientos tales como la SENTENCIA T
1317 del 2001 y T 933 del 2005 en los cuales la CORTE constitucional se ha referido a la autonomía
universitaria commo una GARANTIA CONSTITUCIONAL.

La diferencia entre GARANTIA INSTITUCIONAL Y GARANTIA CONSTITUCIONAL:

Según CARL SCHMITT, la teoría de las garantías institucionales, tiene fundamento en la existencia
de ciertas instituciones que requieren ser reguladas constitucionalmente, a fin de garantizar su
especial protección y principalmente hacer imposible su supresión por via de legislación ordinaria (
Schmitt, 2001, p175), INSTITUCIONES tales como, el testamento, el matrimonio, la propiedad
privada. Que deben ser regulados y definidos sus alcances desde la Constitucion.

Según Luigi Ferrajoli (2010, p113) la teoría de las Garantias Constitucionales, se encuentra
sustraída a la forma de producción establecida para la legislación ordinaria, por lo tanto solo
puede ser modificada por normas de nivel superior, y en caso de incoherencia entre los
contenidos o significados de las leyes ordinarias y la garantía constitucional, prevalece esta ultima
en virtud de la LEx superior derogat lex inferiori

El CONSEJO DE ESTADO, por su parte se ha pronunciado respecto al tema de la siguiente manera:

1. En la Sentencia 6582 DE MAYO DE 2002:


La autonomía universitaria tiene como contenido esencial "la capacidad de
autorregulación filosófica y de autodeterminación administrativa de la
persona jurídica que presta el servicio público de educación superior" ya
que su incidencia en el ámbito universitario se ha traducido en dos
aspectos, esenciales: uno de ellos relacionado con la concepción
ideológica de la universidad y otro atinente a la posibilidad de otorgarse
sus directivas y de definir la organización interna propia de índole
administrativa, académica y presupuestal, como reflejo de su
singularidad. ~o~

Sin embargo, esas libertades de autodeterminación y autorregulación de


las universidades no son absolutas y presentan algunos límites
constitucionales:
a) la enseñanza está sometida a la inspección y vigilancia del
Presidente de la República (C.P., arts. 67 y 189-21); b) la prestación
del servicio público de la educación exige el cumplimiento estricto de
la ley (C.P., art. 150-23). Por ende, la autonomía universitaria no
excluye la acción legislativa, como quiera que ésta "no significa que
haya despojado al legislador del ejercicio de regulación que le
corresponde”, c) el respeto por los derechos fundamentales también
limita la autonomía universitaria. A guisa de ejemplo encontramos
que los derechos laborales, el derecho a la educación, el debido
proceso, la igualdad, limitan el ejercicio de esta garantía". ~o

~o~

"La inspección y vigilancia de la enseñanza que corresponde al Presidente de la


República, a que aluden las normas precitadas, según el artículo 32 de la Ley 30 de
1992, se ejercerá a través del desarrollo de un proceso de evaluación que apoye,
fomente y dignifique la educación superior, para velar por su calidad, dentro del
respeto de la autonomía universitaria y de las libertades de enseñanza, aprendizaje,
investigación y cátedra. Agrega el artículo que "El ejercicio de la suprema inspección
y vigilancia implica la verificación de que en la actividad de las instituciones de
educación superior se cumplan los objetivos previstos en la presente ley y en sus
propios estatutos, así como los pertinentes al servicio público cultural y a la función
social que tiene la educación"
Y concluyó que "En fin, el principio constitucional de la autonomía universitaria está
inserto en un contexto de facultades del Estado para ejercer la inspección y
vigilancia de la enseñanza superior, con miras a garantizar su calidad y el
cumplimiento de los objetivos legales y estatutarios en la actividad de las
instituciones de educación superior .

Por consiguiente, la imposición de sanción administrativa por la violación


de las normas que regulan la actividad de dicho servicio público en el nivel
universitario no se opone a la autonomía universitaria, por cuanto al ser
susceptible de regulación, inspección y control por parte del Estado,
quienes la desarrollan se constituyen en sujetos pasivos de esa vigilancia
y control y, por ende, de la consiguiente facultad sancionatoria que es
concomitante a la potestad de inspección, en cuanto expresión del poder
y de la función policiva a cargo del Estado.

2. SENTENCIA AP 2500 -2006: MP- CORREA PALACIO RUTH STELLA:

La Constitución Política garantiza, en su artículo 69, la autonomía


universitaria como postulado orientado a preservar la capacidad de
autogobierno (1)de las instituciones públicas y privadas encargadas de la
prestación del servicio público de educación superior, sobre la base de que
en un estado democrático las universidades solo pueden cumplir su
trascendental misión de contribuir al avance y multiplicación del
conocimiento en la sociedad, dentro de un marco normativo que garantice
su autodeterminación en materias propias de la gestión del saber. ~o~

Con esta perspectiva, la Ley 30 de 1992, al desarrollar este mandato


constitucional, fijó el alcance de este principio en los siguientes términos:
“ART. 28.—La autonomía universitaria consagrada en la Constitución
Política de Colombia y de conformidad con la presente ley, reconoce
a las universidades el derecho a darse y modificar sus estatutos,
designar sus autoridades académicas y administrativas, crear,
organizar y desarrollar sus programas académicos, definir y organizar
sus labores formativas, académicas, docentes, científicas y culturales,
otorgar los títulos correspondientes, seleccionar a sus profesores,
admitir a sus alumnos y adoptar sus correspondientes regímenes, y
establecer, arbitrar y aplicar sus recursos para el cumplimiento de su
misión social y de su función institucional”. ~o~

En consonancia con este precepto, el artículo 29 eiusdem precisó el


ámbito de la autonomía universitaria al disponer que la misma atañe a los
siguientes asuntos:
“a) Darse y modificar sus estatutos;
“b) Designar sus autoridades académicas y administrativas;
“c) Crear, desarrollar sus programas académicos, lo mismo que
expedir los correspondientes títulos;
“d) Definir y organizar sus labores formativas, académicas, docentes,
científicas, culturales y de extensión;
“e) Seleccionar y vincular a sus docentes, lo mismo que a sus
alumnos;
“f) Adoptar el régimen de alumnos y docentes”.
Por manera que la autonomía universitaria busca propiciar una atmósfera
de independencia académica libre de interferencias políticas que se
materializa con la adopción de decisiones relativas a su objeto que
asegure un espacio independiente del conocimiento. ~o~

De ahí que la autonomía universitaria busca garantizar la independencia


para la formulación de programas de estudios, para el desarrollo de la
cátedra y de la discusión propias de sus claustros, para emprender labores
formativas en sus distintas modalidades incluidas —por supuesto— las de
investigación y de extensión, y para la selección y régimen de estudiantes
y docentes, vale decir, asuntos propios del decurso natural de la
comunidad científica que conforma el estamento universitario, todo ello
dentro del marco de sus propios “estatutos”, como una suerte de
reglamento interno de carácter sublegal relacionado con su organización
y funcionamiento expedido de acuerdo con la ley, según las voces del
artículo 69 superior.
~o~

Ahora bien, el mismo precepto señala que “[l]a ley establecerá un régimen
especial para las universidades del Estado”, es así como la Ley 30 de
1992, por la cual se organiza el servicio público de la educación superior,
previó un régimen singular para las universidades oficiales al ordenarles
que se organicen “como entes universitarios autónomos” (art. 57) (2),
previsión que ha llevado a la Corte Constitucional a ubicarlos como
órganos autónomos e independientes en los términos del artículo 113
constitucional, habida cuenta de que en atención a su singular naturaleza
jurídica y a las funciones asignadas, no pueden integrarse a ninguna de
las ramas del poder público, por lo que su organización tiene un régimen
particular y especial, con capacidad de autodeterminación ajena a la
injerencia indebida de las ramas del poder público, en especial del
ejecutivo (3).
~o~

Sin embargo, la autonomía que se predica de las universidades estatales


no comporta que sean “soberanos de naturaleza supraestatal ajenos al
mismo Estado y a la sociedad a la que pertenecen, ni les otorga una
competencia funcional ilimitada que desborde los postulados jurídicos,
sociales o políticos que dieron lugar a su creación” (4), de modo que dicha
prerrogativa no es absoluta o ilimitada, pues se circunscribe al ámbito de
sus atribuciones de orden pedagógico y con clara sujeción a los límites
trazados por la Constitución y la ley (5).
~o~

En otros términos, la autonomía encargada por la Constitución a las


universidades públicas no les da un carácter de órgano superior del
Estado, ni les concede un ámbito ilimitado de competencias (6), ni las
convierte en “islas dentro del sistema jurídico” (7)en tanto —como ha
señalado la Corte Constitucional— cualquier entidad pública, por el simple
hecho de pertenecer a un Estado de Derecho, se encuentra sujeta a límites
y restricciones determinados por la Constitución y la ley.

RESALTANDO QUE : “El reconocimiento de las universidades públicas como órganos


autónomos que no pertenecen a ninguna de las ramas del poder público, no las exime del
cumplimiento de normas legales que sin afectar el núcleo esencial del principio
de autonomía expida para ellas el legislador, y en el caso que se analiza, no sirve de
argumento para excluirlas de un mandato de la ley anual de presupuesto, que en un
aspecto específico, el salarial y prestacional, las articula a la estructura del Estado, con el
objetivo de consolidar en esa materia una política macroeconómica coherente y
equilibrada, sin menoscabar su capacidad de autodeterminación para el cumplimiento de
sus objetivos esenciales.

3. SENTENCIA 056- 2010

La autonomía de las universidades estatales, no es incompatible, por


ejemplo, con que el legislador pueda introducir restricciones, así como
también autoriza que el ejecutivo tenga asiento, por medio de
delegados personales del Presidente de la República, en los consejos
superiores de las universidades, esquema que se reproduce en las
universidades a nivel territorial. ~o~

En desarrollo de esa necesidad de autonomía, consagrado


constitucionalmente, el Congreso de la República expidió la Ley 30 de
1992, que traza el rumbo y define las instituciones de educación
superior, las instituciones técnicas profesionales y las instituciones
universitarias o escuelas tecnológicas. Las universidades pueden ser
públicas o estatales, netamente privadas o de economía solidaria; con
sujeción al artículo 28 de la Ley 30 de 1992, aquellas son parte del
Estado y pueden designar sus autoridades académicas, y
administrativas, crear y desarrollar sus programas académicos,
organizar sus labores, otorgar títulos de idoneidad, seleccionar
profesores, gobernar su alumnado y manejar sus recursos. De
conformidad con el artículo 58 de la misma ley, las universidades
estatales pueden ser creadas por el Congreso de la República, las
asambleas departamentales, los concejos municipales y distritales y las
entidades territoriales que lleguen a conformarse, como sería el caso
de las regiones especiales que se organicen como unidades
territoriales. De conformidad con el principio de autonomía universitaria,
las universidades pueden darse sus directivas y regirse por sus propios
estatutos en todo caso de acuerdo con la ley
A juicio del Consejo de Estado, el principio de autonomía
universitaria consagrado en la Constitución y la ley, permite a los órganos
de dirección de las universidades, la variación del estatus jurídico de sus
servidores. A esa conclusión se llega porque a pesar de que ese cambio
de trabajadores oficiales a empleados públicos tiene, entre otros efectos,
algún influjo sobre el derecho de asociación, no merma dicho derecho y
resulta adecuado como herramienta para asegurar la autonomía
universitaria. ~o~

La jurisprudencia ha admitido que no existe un derecho adquirido a


negociación colectiva, sino que es posible por razones de conveniencia
pública alterar la condición de los servidores públicos. En la Sentencia C-
314 de 2004, la Corte Constitucional razonó que: ~o~

“adicional a los argumentos expuestos, esta Corte estima que el cambio de


régimen laboral de trabajadores oficiales a empleados públicos no implica la
pérdida total de los derechos laborales de los trabajadores afectados, pues la
imposibilidad de celebrar convenciones colectivas de trabajo en el cas de los
empleados públicos no constituye una disminución de su derecho de
asociación.

4. SENTENCIA 2217 de 2012:

de conformidad con el título III, de la Ley 30 de 1992, sobre el régimen


especial de las universidades del Estado y de las otras instituciones
públicas de educación superior, las universidades deben organizarse
como entes universitarios autónomos, con régimen especial y vinculados
al Ministerio de Educación Nacional, en lo que se refiere a las políticas y
la planeación del sector educativo. ~o~

El artículo 70 establece que la incorporación de un docente requiere


necesariamente del concurso público de méritos, cuya reglamentación
corresponde al Consejo Superior Universitario, mientras que el artículo 71
ibídem, dispone que los docentes de las universidades públicas pueden
“ser de dedicación exclusiva, de tiempo completo, de medio tiempo y de
cátedra”.~o~

Con sujeción al artículo 72 los profesores de dedicación exclusiva, tiempo


completo y medio tiempo están amparados por el régimen especial
previsto en esta ley, y aunque son empleados públicos no son de libre
nombramiento y remoción. ~o~

Atendiendo lo dispuesto en precedencia, cuando la Ley 30 de 1992 exige


concurso de méritos para el ingreso de un docente a la planta de las
universidades públicas, bien sea para ser docente de dedicación de tiempo
completo o medio tiempo, establece un requerimiento que sencillamente
se acompasa con lo que manda el artículo 125 de la Constitución Política. ~o~

No obstante, es pertinente tener en cuenta que la autonomía


universitaria no puede ser entendida como una autonomía absoluta sin
límites que la regulen o racionalicen, ya que ante todo, por estar de por
medio el derecho fundamental al goce efectivo de la educación,
la autonomía se predica de un régimen democrático y constitucional y por
tanto debe estar sujeta a la Constitución y las leyes que desarrollan sus
postulados. ~

5. SENTENCIA 014- del 2016 MP LUCY JEANNETTE BERMUDEZ

a sido una constante el entendimiento de que el régimen propio de las


Juntas Directivas y Consejos Superiores de los entes autónomos
universitarios no nutren per se su regulación con normativas propias de los
demás entes descentralizados, precisamente por la diferencia en las
actividades, competencias y en la naturaleza jurídica, pues en los entes
educativos prepondera el principio de autonomía devenido de un valor
misional superior para el interés general como es la educación, de mayor
valía que el desarrollo de labores pecuniarias o focalizadas en un asunto
público, de ahí la razón para que los entes educativos de educación
superior aunque sean públicos, posean un margen de competencias más
amplio que les permita la independencia frente a los asuntos políticos o de
poder propios de lo público. ~o~

Pero, precisamente dentro de esa autonomía, el ente universitario puede optar


por regularse así mismo en los asuntos que le competen a la comunidad educativa,
mediante la consagración de normas propias, mediante estatutos, reglamentos
universitarios, etc., o haciendo uso de otros regímenes que le sirvan de regulación
supletiva y/o de remisión, pero claro está dentro del margen legal, pues
la autonomía no implica ni arbitrariedad ni apartarse totalmente de la regulación
general que le rige, pues de todos modos hace parte de la arquitectura
organizacional pública, por eso claramente se le califica de ente autónomo público,
no se le desliga de los niveles nacional, departamental o municipal y así mismo,
tampoco se le aparta de la vinculación, por ejemplo, al Ministerio de Educación,
en el caso de los entes universitarios del nivel nacional, como lo prevén las normas
generales de educación y así lo reiteran los estatutos.
~o~

Ese híbrido que caracteriza a los entes autónomos, tampoco puede


permitir dar alcances que ni siquiera el legislador ha previsto, la Sala se
refiere en específico que mientras la norma estatutaria y la Ley de
educación sólo tuvieron como filosofía transpolar el régimen de
inhabilidades e incompatibilidades a los empleados públicos que fueran
parte integrante del Consejo Superior Universitario, en este caso de la
Universidad de Córdoba, se pretenda ahora hacerlo extensivo a los
particulares que integran dicho Consejo, bajo la presunción de que todos
los miembros son empleados públicos, en franca contrariedad a las
normas propias de la universidad y de la regulación general de la materia
de la educación superior, que como se analizó han diferenciado la
naturaleza jurídica de los cargos, para proceder a aplicar la regulación
respectiva

6. SENTENCIA 02130832 Del 2018

la autonomía con que cuentan las universidades colombianas no es


omnímoda, pues debe respetar la competencia de otras entidades
estatales en sus campos de acción y también debe observar lo prescrito
en la normatividad vigente en los asuntos a tratar. Sobre el particular, la
Subsección A de esta sección en sentencia de 7 de diciembre de 2017
(C.P. William Hernández Gómez)(7), dispuso: ~o~

“Ahora bien, sobre el alcance que debe reconocerse al marco


normativo que se proporcionan a sí mismos los entes de educación
superior en ejercicio de la autonomía que les conceden la
Constitución y la ley, tanto la jurisprudencia constitucional como la de
esta corporación han coincidido en que dichas instituciones se
encuentran facultadas para expedir, sin la intervención de poderes
externos, las normas por las cuales han de regirse pero ello en modo
alguno significa que puedan actuar por completo a su arbitrio pues en
el ejercicio de esta competencia de auto regulación no les es dado
escapar al sometimiento a otras fuentes formales del derecho, como
lo es la Constitución y el régimen legal especial que les resulta
aplicable, lo que supone que los reglamentos, estatutos y demás
disposiciones que dicten en ejercicio de la facultad de autogobernarse
puedan ser demandados y, con ello, sometidos al control
jurisdiccional”.
~o~

En igual sentido, esta sala se pronunció mediante sentencia de 8 de


junio de 2017 (C.P. Sandra Lisset Ibarra Vélez)(8), en lo referente a
la autonomía con que cuentan los Entes Universitarios en los siguientes
términos:~o~

“Tanto esta corporación como la Corte Constitucional, han sostenido


una posición pacífica en lo ateniente a las limitaciones a la autonomía
universitaria contenida en el artículo 69 constitucional, toda vez que
estas instituciones no se pueden respaldar en ella para desconocer
valores, principios y derechos constitucionales fundamentales, como
lo es el derecho a la igualdad en el acceso a cargos públicos y el
mérito como presupuesto de esencial de la carrera administrativa”. ~o~

En síntesis, la autonomía con que cuentan las universidades


colombianas es una atribución Constitucional, que las faculta para
autodeterminarse en aquellas materias previstas en la Ley 30 de 1992; sin
que ello sea óbice para que desatiendan los derechos y principios
contenidos en la Constitución y la ley, ni interfieran con la órbita
competencial de otras entidades estatales. ~

En ponencia para primer debate del proyecto de ley numero 300 de 2017,
el presidente de la comisión sexta WILMER RAMIRO CARRILLO, ha
establecido que:

-Desarrollo del Principio de Autonomía Universitaria:

La Corte Constitucional ha desarrollado el principio de la autonomía universitaria,


describiéndola así:

“La autonomía universitaria se refleja en las siguientes libertades de la institución:


elaborar sus propios estatutos, definir su régimen interno, estatuir los mecanismos
referentes a la elección, designación y periodo de sus directivos y administradores,
señalar las reglas sobre selección y nominación de profesores, establecer los
programas de su propio desarrollo, aprobar y manejar su presupuesto y aprobar los
planes de estudio que regirán la actividad académica. Los limites al ejercicio de la
autonomía universitaria están dados en el orden constitucional: pues el conjunto de
disposiciones reglamentarias adoptadas por el centro educativo y en la aplicación
de los mismos se encuentra límite en la Constitución, en los principios y derechos
que ésta consagra, en las garantías que establece y en los mandatos que contiene
y en el orden legal: la misma Constitución dispone que las universidades podrán
darse sus directivas y regirse por sus propios estatutos de acuerdo con la ley”
(Sentencia T-18 mayo 12 de 1993).

“La autonomía universitaria es ante todo un derecho limitado y complejo. Limitado


porque es una garantía para un adecuado funcionamiento institucional compatible
con derechos y garantías de otras instituciones que persiguen fines sociales.
Complejo porque involucra otros derechos de personas, tales como la educación, la
libertad de cátedra, la participación, que deben ser tenidos en cuenta y respetados
en el desarrollo de las actividades universitarias” (Sentencia T-574, diciembre 10 de
1993).

“La autonomía universitaria se concreta entonces en la libertad académica,


administrativa y económica de las instituciones de educación superior” (Sentencia
C-547, diciembre 1 de 1994).
-Beneficiarios de la Autonomía Universitaria:

La Educación Superior, definida por la Ley 30 de 1992, que determinó sus


principios, fines, campos de acción y señaló las instituciones que la integran, siendo
adicionada por la Ley 115 de 1994.

-Principales Aspectos Contenidos en la Ley 30 de 1992:

“Artículo 1º. La Educación Superior es un proceso permanente que posibilita el


desarrollo de las potencialidades del ser humano de una manera integral, se realiza
con posterioridad a la educación media o secundaria y tiene por objeto el pleno
desarrollo de los alumnos y su formación académica o profesional.”

“Artículo 2º. La Educación Superior es un servicio público cultural, inherente a la


finalidad social del Estado.”

“Artículo 3º. El Estado, de conformidad con la Constitución Política de Colombia y


con la presente ley, garantiza la autonomía universitaria y velará por la calidad del
servicio educativo a través del ejercicio de la suprema inspección y vigilancia de la
Educación Superior.”

“Artículo 4º. La Educación Superior, sin perjuicio de los fines específicos de cada
campo del saber, despertará en los educandos un espíritu reflexivo, orientado al
logro de la autonomía personal, en un marco de libertad de pensamiento y pluralismo
ideológico que tenga en cuenta la universalidad de los saberes y la particularidad de
las formas culturales existentes en el país. Por ello, la educación superior se
desarrollará en un marco de libertades de enseñanza, de aprendizaje, de
investigación y de cátedra.”

“Artículo 7º. Los campos de Acción de la Educación Superior son: el de la técnica,


el de la ciencia, el de la tecnología, el de las humanidades, el del arte y el de la
filosofía.”

Ahora bien, otro elemento de análisis es determinar el alcance de autonomía


universitaria, en especial sobre las instituciones técnicas profesionales e
instituciones tecnológicas, las cuales el legislador las clasifica en el artículo 16 así:

“Artículo 16º. Son instituciones de Educación Superior:

a) Instituciones Técnicas Profesionales.


b) Instituciones Universitarias o Escuelas Tecnológicas.
c) Universidades.”

En ese orden de ideas, el legislador por conducto de la Ley 30 estableció que la


educación superior no se refiere únicamente a las universidades sino también a las
Instituciones Técnicas Profesionales y a las Instituciones
Universitarias o Escuelas Tecnológicas.

Con este razonamiento la Corte Constitucional ha declarado en reiterados


pronunciamientos que el principio constitucional de autonomía universitaria es un
principio que acapara todas las instituciones de educación superior.

-Principales Aspectos Contenidos en la Ley 115 de 1994:

“Artículo 213. Las actuales Instituciones Tecnológicas y las que se reconozcan con
arreglo a la ley son Instituciones de Educación Superior.”
En reiterados pronunciamientos la Corte Constitucional ha declarado que la
autonomía universitaria es una condición que se le reconoce a todas las
Instituciones de Educación Superior (Sentencias C-195 de 1994, C-475 de 1999 y
C-506 de 1999, entre otras):

"…. la existencia teórica o fáctica de instituciones de educación superior que no sean


autónomas, a más de constituir una flagrante violación a la autonomía universitaria
que proclama el artículo 69 de la Carta Política, comportaría abierto
desconocimiento de categórica jurisprudencia de esta Corte, acerca de su
significado y alcance.

“De este modo, el principio constitucional que aboga por la autonomía universitaria
actúa como límite en la actuación de los poderes públicos, a fin de evitar cualquier
forma de injerencia indebida en la libertad de acción y autodeterminación de estos
institutos de educación superior en la consecución de sus fines, la cual debe de
todas formas darse dentro de los parámetros constitucionalmente establecidos.”

“Cabe reiterar la importancia de la vigencia y respeto a esa autonomía universitaria


en el desarrollo de la cultura de las sociedades actuales y por los fines que a
continuación se destacan: “…. el artículo 69 de la Constitución garantiza la
autonomía universitaria, la cual encuentra fundamento en la necesidad de que el
acceso a la formación académica de las personas tenga lugar dentro de un clima
libre de interferencias del poder público tanto en el campo netamente académico
como en la orientación ideológica, o en el manejo administrativo o financiero del ente
educativo”.

“En síntesis, el concepto de autonomía universitaria implica la consagración de una


regla general que consiste en la libertad de acción de los centros educativos
superiores, de tal modo que las restricciones son excepcionales y deben estar
previstas en la ley, según lo establece con claridad el artículo citado.” (C-506 de
1999).”
“La autonomía universitaria encuentra fundamento en la necesidad de que el acceso
a la formación académica de las personas tenga lugar dentro de un clima de libre
interferencia del poder público, tanto en el campo netamente académico como en la
orientación ideológica o en el manejo administrativo o financiero del ente educativo.
El concepto de autonomía universitaria implica la consagración de una regla general,
que consiste en la libertad de acción de los centros educativos superiores de tal
modo que las restricciones, son excepcionales y deben estar previstas en la ley.”

-Alcances de la Autonomía Universitaria:


La Autonomía Universitaria es una característica de la esencia de las Instituciones
de Educación Superior, no restringida a un sólo tipo de ellas. Es el legislador a través
de la ley quien regula y gradúa dicha autonomía, así lo hizo en la ley 30 de 1992,
dándole la condición de Entes Autónomos a las universidades (el mayor grado de
autonomía en manejo administrativo y presupuestal) y de Establecimientos Públicos
a las demás (menor grado de autonomía en manejo administrativo y presupuestal).
“Ley 30 de 1992. Artículo 57º. Las universidades estatales u oficiales deben
organizarse como entes universitarios autónomos, con régimen especial y
vinculados al Ministerio de Educación Nacional en lo que se refiere a las políticas y
la planeación del sector educativo.
Parágrafo. Las instituciones estatales u oficiales de Educación Superior que no
tengan el carácter de universidad según lo previsto en la presente ley, deberán
organizarse como Establecimientos Públicos del orden Nacional, Departamental,
Distrital o Municipal.”

La Ley 749 de 2002 en el artículo 18 expresa que el cambio de carácter académico


de las Instituciones Técnicas Profesionales e Instituciones Tecnológicas
(Establecimientos Públicos) a Instituciones Universitarias o Escuelas Tecnológicas,
no conlleva el cambio de su naturaleza jurídica. Por ende, el carácter académico
entre estos tipos de instituciones no se liga a su naturaleza jurídica. La modificación
de naturaleza jurídica se produce, en el caso de las instituciones privadas cuando
de Fundación se transforma en corporación o institución de economía solidaria; y
las instituciones estatales, cuando un Establecimiento Público de Educación
Superior pasa a constituirse en Ente Autónomo.

“Artículo 18º. Las Instituciones Técnicas Profesionales y Tecnológicas de Educación


Superior Estatales u Oficiales, son establecimientos públicos de conformidad con el
artículo 57 de la ley 30 de 1992 y el cambio de su carácter académico o redefinición
del mismo, se efectuará mediante el trámite y cumplimiento de los requisitos
establecidos en el capítulo III de la presente ley, y demás normas que la modifiquen,
adicionen o reglamenten sin que esto implique cambio en su naturaleza jurídica.”

-La Autonomía Universitaria Es Regulada Por El Legislador:

Ha precisado la Corte Constitucional que la gradualidad de la autonomía es una


prerrogativa del Congreso de la República al expedir las leyes que regulan la
Educación o las entidades que prestan dicho servicio.

La Constitución Nacional en su Artículo 69 señala que:


“… Las universidades podrán darse sus directivas y regirse por sus propios
estatutos, de acuerdo con la ley.
La ley establecerá un régimen especial para las universidades del Estado.”