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Educación Sexual Integral

Definiciones de Sexualidad
Según la RAE: “Conjunto de condiciones anatómicas y fisiológicas que caracterizan a cada sexo” o
“Apetito sexual, propensión al placer carnal.”
Definición desde la perspectiva de género: "La sexualidad supera ampliamente la dotación biológica y
fisiológica del sexo y constituye un modo particular de habitar el cuerpo sexuado en una etapa de la vida, en
un momento social, en una cultura."
La sexualidad es una de las dimensiones de la subjetivación; es una representación simbólica de
quienes somos y quienes queremos ser.

Abordajes de la sexualidad
Absolutista Libertario Liberal
Sexo como peligroso y anti-social. Sexo como benigno, vitalizante y Entender las desventajas del auto-
Control autoritario y rígido. liberador. ritarismo moral y del exceso.
Valores flexibles y tal vez radica-
les.

Contenidos de esi para EP


1. Ejercer nuestros derechos.
2. Respetar la diversidad.
3. Reconocer distintos modos de vida.
4. Cuidar el cuerpo y la salud.
5. Valorar la afectividad.

Conceptos clave
1. Sexo biológico: características físicas que permiten distinguirnos entre varones y mujeres
2. Orientación sexual: atracción sexual, erótica, emocional y amorosa a un grupo de personas.
3. Género: responde a las identidades, las funciones y los atributos constituidos socialmente de la
mujer y del hombre y al significado social y cultural que se atribuye a las diferencias biológicas.
De aquí que uno identifique su género con su sexo biológico (cis) o no (trans).
Toda educación es sexual
En la escuela, además de contenidos curriculares se transmiten saberes sociales. Estos se encuentran
vinculados a las cosmovisiones personales y predominantes (hegemónicas). Dentro de esos saberes, se en-
cuentran las configuraciones de lo que es “ser mujer” o “ser varón.” Así, los rasgos “poco femeninos” son
rechazados en las mujeres y los “poco masculinos” son rechazados en los hombres.
Esto es evidente en las características que habitualmente se les atribuyen a las mujeres (dedicadas y
prolijas) y hombres (inteligentes pero revoltosos) y se trasluce en el aspecto lingüístico (bonita, hermosa,
canchero, pillo).
Es clave entender que la figura femenina y masculina son construcciones sociales y así poder proponer
contenidos contra hegemónicos, permitiendo a lxs alumnxs elaborar su propia cosmovisión desde el respeto y
la tolerancia. En 1949 Simone de Beauvoir decía “una no nace mujer, se hace mujer.”

Androcentrismo cultural: la escuela por y para los hombres


“La historia de todos los tiempos, y la de hoy especialmente, nos enseña que…las mujeres serán olvidadas si
ellas se olvidan de pensar sobre sí mismas.”
Louise Otto-Peters
Dos operaciones que se dan en las escuelas para problematizar:

1. La negación y exclusión de todo lo femenino


2. La visibilización para continuar atadas a estereotipos arcaicos (bordando banderas, maestras,
enfermeras, madres).

Recuperar a las mujeres como productoras de conocimiento y como participes activas en la construc-
ción del relato histórico. Ofrecer modelos a seguir: valientes, inteligentes, independientes.

Diferenciaciones “naturales” en la escuela


 que los niños ocupen el espacio central del patio, la cancha de fútbol, que corran invadiendo el
espacio de las niñas en el recreo, que interrumpan sus juegos.
 que las niñas sean calladas y prolijas, que los varones jueguen a lo brusco; enseguida opinamos
que es “machona” la que no se ajusta a las “cualidades femeninas”.
 que el profe de Educación Física le diga a un varón: “¡¿qué llorás maricón?!”. Es que “a golpes
se hacen los hombres” decían nuestras abuelas.
 que a todo niño le guste el fútbol casi por naturaleza y cuando esto no ocurre sea objeto de
chistes y comentarios del estilo: “Ése, es muñeca quebrada... medio nenita”.
 que siempre se salude “buenos días chicos” siendo que la escuela es mixta.
 que los varones se enojen y reclamen ser nombrados si un día saludamos con un “buen día
chicas”, mientras que no nos sorprende que las niñas aprendan a perder sin quejas su identidad
de mujeres, en aras de la llamada economía del lenguaje.
 que los chicos digan groserías y chistes vinculados al sexo y a la sexualidad, que sean más
agresivos, que rechacen el color rosa para los boletines.
 que una niña se vista de varón para un acto escolar, pero ni se nos ocurre pedirle a un varón
que se vista de niña (a no ser que sea para imitaciones al estilo Tinelli).
 que a las maestras nos digan señoritas y a los maestros los traten de profesores.
 que nada de lo que hemos hecho las mujeres en la historia de la humanidad sea digno de ser
contado, relatado, enseñado, estudiado. ¿Vieron que ya en la pre-historia parece –a juzgar por
los libros y las ilustraciones- que no había mujeres?
 que en los problemas de Matemática, María siempre vaya al supermercado con su hija o calcule
la cantidad de harina que lleva la torta que cocina, mientras que José hace cálculos sobre el
edificio que construye o va al autódromo a correr carreras.
 que a los varones les guste más Matemática y Ciencias Naturales, en cambio las niñas como
son soñadoras y emocionales se inclinen por el área de Lengua.
 que le digamos a una niña “sentate bien que sos una nena”
 que si un varón le toca la cola a una niña, le pidamos a la madre que no la mande con calzas o
que no use el guardapolvo de esa manera porque los provoca.
 que en los informes evaluativos, por lo general los varones aparezcan como inteligentes, pero
inquietos; mientras que las niñas sean calificadas como prolijas y cumplidoras.
 que los personajes femeninos de los textos literarios ocupen posiciones de dependencia mien-
tras que los masculinos realizan grandes hazañas y travesías.
 que se siga promoviendo la idea de un príncipe azul que vendrá a salvar y a sacar de la desgracia
a alguna mujer bella, en la que ha caído siempre por efecto de alguna maldad de una bruja fea
y vieja.
 que los varones hablen e intervengan con mayor asiduidad ante el conjunto de la clase y que se
lleven con más frecuencia la atención de las y los docentes.
 que en sala de maestras/os se hable de madres “abandónicas” cuando una mujer ya no vive con
su pareja e hijas/os, pero no se use el mismo adjetivo para nombrar a la cantidad de varones
que ni se hacen cargo de la cuota alimentaria.
 que sea común hablar de maternidad adolescente, pero que no haya alusiones a la paternidad
adolescente. ¿Acaso esta ausencia no es una manera de alentar la desresponsabilidad de varo-
nes?
 que a las jóvenes adolescentes se les exija el uso del guardapolvo mientras que los varones
están exentos de ello. ¿Qué tienen que “tapar” las chicas? ¿Un burka occidental?
 que las maestras y profesoras lesbianas sean compelidas a permanecer en silencio sobre sus
relaciones de pareja, aunque circule como secreto a voces; mientras que para las heterosexuales
esto está siempre habilitado.
Los estereotipos de género en la literatura y el cine
Nadia Fink explora las figuras femeninas presentes en los relatos tradicionales (los cuentos de prince-
sas) y propone que reafirman estereotipos de la mujer a través de ciertas premisas:

1. La quietud de la espera
2. La bondad como tolerancia
3. El legado familiar
4. La relación entre las mujeres
5. Princesas madres, madrastras, brujas
6. El hombre como proveedor, salvador o cómplice
7. Un final feliz difícil de alcanzar

Bibliografía
Korol, Claudia (Comp.). (2016). Feminismos populares: pedagogías y políticas. CABA: Chirimbote.
Merchán, Cecilia; Fink, Nadia (Compiladoras). (2016). #Ni una menos desde los primeros años. Educación
en géneros para infanicas libres. CABA: Chirimbote.
Morgade, G. (2006). Educación en la sexualidad desde el enfoque de género. Una antigua deuda de la escuela.
Novedades Educativas (nº184), 40-44.