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HISTORIA Y CARACTERIZACIÓN DE LA MEDICINA ALTERNATIVA

PLASMADA EN UNA LINEA DE TIEMPO: AVANCES Y METAS POR CUMPLIR

ALEXA DEL SOCORRO ROMERO

UNIVERSIDAD NACIONAL ABIERTA Y A DISTANCIA UNAD

ESCUELA DE CIENCIAS DE LA SALID

CURSO TERAPIAS NATURALES

2020
DESARROLLO DE LA ACTIVIDAD;

Link de la línea de tiempo: https://www.timetoast.com/timelines/2180353

Síntesis:

La medicina alternativa y complementaria (MAC) abarca una variedad de métodos

y terapias curativos procedentes de todo el mundo y que históricamente no se incluyen en la

medicina convencional occidental ni son todos ellos reconocidos o autorizados en todos los

países. Muchos aspectos de esta medicina tienen sus orígenes en antiguos sistemas de

curación indígenas, como los de China, India, el Tíbet, África y el continente americano.

Muchos de estos tratamientos son populares y actualmente algunos de ellos se

emplean en hospitales y los cubren las compañías de seguros, como por ejemplo la

acupuntura y los tratamientos quiroprácticos. Debido al interés y el uso cada vez más

frecuente de este tipo de medicina, cada vez más facultades de Medicina incluyen

información acerca de tratamientos de medicina alternativa y complementaria como la

acupuntura, la medicina a base de plantas, los tratamientos quiroprácticos y la homeopatía.

Aunque la distinción entre medicina convencional y medicina alternativa no

siempre es fácil de determinar, existe una diferencia filosófica básica. La medicina

convencional tiende a basar sus prácticas en la mejor evidencia científica disponible. La

MAC, por el contrario, tiende a basar sus prácticas en la filosofía y no requiere pruebas

científicas para justificar el uso de un tratamiento. La medicina convencional tiende a basar

sus prácticas en la mejor evidencia científica disponible. La MAC, por el contrario, tiende a

basar sus prácticas en la filosofía y no requiere pruebas científicas para justificar el uso de

un tratamiento. La medicina convencional, por lo general, define la salud como la ausencia


de enfermedad. Las causas principales de la enfermedad se consideran casi siempre factores

aislados, como bacterias o virus, desequilibrios bioquímicos y envejecimiento y el

tratamiento suele incluir fármacos o cirugía. Por el contrario, la medicina alternativa suele

definir la salud de manera holística, es decir, como un equilibrio entre los sistemas

corporales, físico, emocional y espiritual, que involucra a la persona en conjunto. Se cree

que la alteración del equilibrio entre estos sistemas es la causa de la enfermedad. El

tratamiento implica un fortalecimiento de las defensas del propio cuerpo y la restauración

de este equilibrio.

La Historia de la Medicina, atribuye a Hipócrates el concepto de las causas naturales

de la enfermedad, por lo que se dice que hizo “bajar la enfermedad, del cielo a la tierra”.

No obstante hay que precisar que si bien eso puede considerarse como cierto, finalmente lo

que hizo fue sustituir la idea divina, por otras humanas, pero igualmente faltas de cualquier

base científica ni racionalidad, la teoría de los humores, el que podemos considerar

pernicioso humoralismo hipocrático, que explicaba la enfermedad como el producto de los

desequilibrios entre los cuatro humores (sangre, bilis amarilla, bilis negra y flemas) que

regulaban las funciones del cuerpo, concepto que captó la imaginación, llenando un vacío

conceptual y paralizando el pensamiento médico durante siglos, llegando hasta bien entrado

el siglo XIX.

Por otra parte, para la Iglesia lo importante era el agua bendita del bautismo, que

confería la salud y no los pecaminosos baños de las termas, tanto que Tertuliano (ca. 160 –

220) denomina al bautismo aqua medicinalis, añadiendo “todos los paganos están enfermos

y la Iglesia es el hospital en el que tratarlos”, con lo que la enfermedad vuelve a “subir a los

cielos”. Estas ideas van a prevalecer casi hasta nuestros días y se reflejan, lógicamente en
un barullo terapéutico, así, la quinina, aislada en 1820 se usaba para prácticamente todas las

enfermedades infecciosas, el yoduro potásico era la panacea universal para la edad media

de la vida, empleándose para combatir las indigestiones, la hipertensión, los problemas

cardíacos y la obesidad.

Con este panorama, el uso de los remedios tradicionales se mantiene hasta la

aparición de la medicina científica basada en los avances aportados por el laboratorio y que

no se va a extender, en los países occidentales hasta finales del siglo XIX y comienzos del

XX. De forma similar, las terapias tradicionales no científicas, se mantiene hoy en todas las

sociedades primitivas y conviven con la medicina científica en los países occidentales.

Como cita Zeldin[1] (1977) en el Congreso Católico Santé et Societé celebrado en 1951 un

obispo afirmaba que “la salud es algo precioso, pero no el bien supremo, la enfermedad que

daña el cuerpo, puede ser beneficiosa para el alma”.

No es que nos invadan las medicinas alternativas, lo que sucede es que van

disminuyendo su implantación muy lentamente, manteniéndose todavía muy arraigadas.

BIBLIOGRAFÍA

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