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EL MAL SISTEMA ADMINISTRATIVO EN LA EDUCACIÓN NACIONAL

(SEGUNDA PARTE)
Por: Jorge Alberto Celis Correa
Abogado Magister en Derecho
Director General Grupo Jurídico Celis Correa SAS
Presidente Fundación Comunidad Cultura Diversa

En una primera oportunidad di mi opinión acerca del sistema educativo a nivel


escolar y bachillerato, afirmando sobre el descontrol que existe en las aulas de
clases, la mala interpretación que le da la justicia y la municipalidad al código de
infancia y adolescencia y sobre la modernidad de la crianza frente al abuso y
descontrol en la autoridad de los padres y el poco interés de proteger la autoridad
escolar como un modelo de crianza y enseñanza. En esta segunda oportunidad
como mencioné en el anterior artículo, daré mi punto de vida frente al sistema
académico a nivel universitario, puesto si este modelo es el más independiente,
no está exento a tener fallas en su sistema administrativo.

Para empezar, es necesario resaltar que Colombia es uno de los países peor
calificados según la (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico
(OCDE), 2019) 1en materia de educación, puesto que tiene las cifras más bajas
en materia de desigualdad e inequidad tanto económica como social. A pesar de
ello, estas cifras en cuanto al tema del acceso son variables, pues si bien aún
faltan décadas (sino siglos) para dar un 100% a la meta de acceso público
gratuito a la educación según los estándares de los objetivos del milenio
impuestos por los diferentes organismos de participación y cooperación
internacional, en materia local aún falta por desarrollar y aplicar un derecho
constitucional tan básico como este. Según la OCDE, Colombia tiene la cifra más
baja en acceso a educación superior puesta esta solamente sitúa que del total
poblacional del país, solo accede a este “tertiary” un 23% de la población de los
cuales situados en los rangos de edad solamente están entre los 23 años a los
65 años de edad; es decir, frente a estas cifras solo unos pocos (privilegiados)
pueden ingresar al sistema de educación superior, ya sea a nivel profesional,
técnico, tecnólogo o carreras para el desarrollo humano y del trabajo. Seguido
de ello, encontramos que del 23% que accede a este sistema, solo el 82% de
ellos están desempleados, es decir, no todos logran cumplir con el objetivo
principal de estudiar para trabajar. Sumado a ello, de las cifras anteriormente
mencionadas, un 5% del total estudiado e investigado, logran acceder y culminar
sus estudios posgraduales (maestrías y doctorados).

Adicional a ello, encontramos en este estudio que los maestros del sector
educativo superior, a pesar que existe un equilibrio contractual, estos tienen un
amplio grado de desigualdad salarial, pues si bien cumplen con las mismas

1
Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). (19 de julio de 2019). OCDE.org.
Obtenido de Education at a Glance 2019: https://www.oecd.org/education/education-at-a-
glance/EAG2019_CN_COL.pdf
condiciones para acceder al cupo laboral educativo, no todos ganan igual, puesto
que unos ganan por horas, otros por cátedras y otros ganan por nómina; es decir,
no podría ganar igual en Colombia, dos docentes que tienen la misma carga
académica, la misma carga de experiencia laboral y la misma carga cognitiva si
uno tiene una modalidad de contrato diferente a otro.
Ahora bien, ¿Por qué es tan importante este estudio para el desarrollo
económico y educativo del país? La Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económicos es un organismo de cooperación internacional,
compuesto por 36 estados, cuyo objetivo es coordinar sus políticas económicas
y sociales lo cual representan el 80% del PIB mundial. Sus estudios son tan
importantes puestos que estos miden cómo está cada uno de sus países
miembros económicamente y cómo ha desarrollado esta economía en el sector
social para los temas de sostenibilidad y desarrollo. Así mismo, dan directrices a
cada uno de los países, los cuales permiten opinar sobre soluciones que ayuden
a mejorar el desarrollo social y económico de estos. La razón por la cual la OCDE
estimula el acceso educativo, es porque sin educación las tendencias
económicas de un país tienden a decaer, puesto que, para un mundo globalizado
e internacionalizado, aún para un país en desarrollo como Colombia, no es
conveniente que aún existan brechas tan desiguales, en un sistema global que
exige más profesionales y menos empíricos (tal como acostumbramos a este
país a rendir laboralmente).

Estos estudios son importantes analizarlos, puesto que aún en Colombia estas
desigualdades no pueden seguir existiendo y, aun así, la realidad es distinta a lo
que se nos informa en los diferentes medios; el sistema de educación superior,
como lo mencioné anteriormente, es un sistema totalmente independiente, pero
con muchos errores, puesto que esa misma independencia tiende a ser
autoritaria y peor aún, dictatorial e impune. No más miremos los temas de
elección de nómina; si bien es cierto que existe un mayor acceso “laboral” a la
nómina educativa superior, no podría llamarse laboral cuando el 90% de los
ingresos al sistema de educación superior es a través de contratos de prestación
de servicios y peor aún, contratos a obra y labor, y más aún, cuando el rango
salarial no alcanza ni si quiera a 1 salario mínimo legal vigente a diferencia de
los docentes de tiempo completo o de nómina fija que su salario equivale a 3 o
5 salarios mínimos legales vigentes (dependiendo de quién sea pariente o
amigo). Sumado a lo anterior, encontramos una nómina netamente clasista y
discriminatoria, puesto que, si no eres de cierto estrato social, cierto
reconocimiento en nombre y cierta identidad sexual, tus oportunidades de
acceso laboral a la educación superior son muy, muy baja puesto que miran no
curriculum vitae como uno esperaría, sino que tan famoso eres y que tanto me
puede convenir en la universidad. Agregando un último valor a ello, encontramos
los temas de acoso laboral, total irrespeto a las clases, dependencia de los
estudiantes en cuanto a la autoridad del docente, el no pago de los honorarios o
el tardío pago de los mismos y además de ello, tener que pagarse ellos mismos
la seguridad social (a pesar que no cuentan con los recursos para hacerlo) solo
para tener una mínima posibilidad de acceder.
Pero la culpa de esto no es solamente de las políticas de cada universidad sino
de un modelo legislativo nacional, impuesto por el ministerio de educación,
puestos que son ellos quienes exigen quienes deben o no acceder a la nómina
educativa; anteriormente para acceder a esta nómina debía ser profesional y con
experiencia en el área, luego exigieron que el profesional debe tener una
especialización, seguido a ello una maestría y ahora (2020) exigen con
doctorado, publicación de libros y artículos internacionales y con creación de
productos de investigación, de los cuales solo el 1% de todos los posibles
aspirantes a este cargo tienen la posibilidad de poder acceder a estos o más
aún, la nómina de hace cinco, diez, veinte o treinta años las cuales nunca ha
sido renovada o ha sido escalafonada. Es decir, que de 20 personas que aspiran
al cargo de docencia en una universidad, solo 5 personas tienen la posibilidad
de poder pasar a una segunda ronda de acceso y solo 1 de ellas podrá (si cumple
con el objetivo) acceder a esta nómina. Además de ello, las trabas
administrativas impuestas también por el mismo ministerio, puesto que exigen
no solo el título académico para aspirar al cargo de nómina sea acreditado, sino
que las personas que tuvieron la posibilidad de estudiar en el exterior, deben
pasar por una serie de trabas administrativas (y económicas) para poder validar,
acreditar y legalizar sus estudios (pasando por encima los acuerdos
internacionales).

Agreguemos a este detalle, el tema del acceso a la educación, puesto que si bien
es un privilegio que hoy en día haya (y espero que tengan presente estos dos
términos) LA POSIBILIDAD DE ACCEDER, no hay garantía que esta sea
totalmente materializada, puesto que una cosa es que pueda acceder a la
educación y otra muy diferente a que no tenga los medios para sostenerla o
accederla. En otras palabras, la persona podrá acceder al sistema de educación
siempre y cuando tenga los recursos económicos para pagar matrícula, pensión
o mensualidad o semestre y los útiles de estudio o sus implementos; aun así,
frente a esta dificultad el gobierno preocupado por ello, crea un sistema de
crédito financiero que ayuda a que se logre el acceso con tasas de interés del
10% al 18%, de los cuales duran diez, veinte, treinta años, pagando aún todavía
después de graduarse una deuda que jamás terminará (si no es por proceso
judicial).

A ello, súmenle que una vez adentro del sistema, tendrán que pasar por choques
a la psiquis como discriminación, matoneo o bullying, acoso sexual, violencia no
solo por parte de los mismos estudiantes sino también de docentes o directivos
universitarios. Agregando una total impunidad, frente a la mayoría de los
procesos disciplinarios que se desarrollan en los procesos de educación
superior, teniendo estos que escalar a la jurisdicción ordinaria o penal.

Entonces, ¿Cómo estamos como país desarrollando y mejorando a nivel de


educación?, si tenemos un sistema escolar totalmente abandonado y mimado y
un sistema de educación superior totalmente dictatorial y corrupto. Es momento
de reflexionar realmente qué tipo de educación estamos teniendo, puesto que
todos estos problemas, son básicamente el reflejo de la corrupción de nuestro
país. No podemos como nacionales, seguir teniendo la categorización y el
estigma de uno de los países más ignorantes (pero felices) del mundo, con un
nivel de desigualdad y educación tan bajo, como han arrojado diferentes estudios
de los diferentes organismos internacionales. Es momento de poder avanzar y
mejorar muchos aspectos, pero solo esto podrá darse, de la mano de un
gobierno que realmente le interese aplicar un real desarrollo, una real
sostenibilidad y una real equidad para sus conciudadanos.