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DIOSES Y HOMBRES DE HUAROCHIRÍ

Análisis y comentario

El libro “dioses y hombres de Huarichirí” es una recopilación de la tradición


andina, que debido a los pobladores del antiguo Perú prehispánico no habían
desarrollado una escritura, todo su abundante y complejo universo que estaba
ampliamente ligado con su cosmología, comenzó a perderse con la llegada de
los españoles ya que, con la imposición del cristianismo como única religión en
el territorio peruano, prohibieron profesar una religión diferente.

El sacerdote católico, natural del Cusco, Francisco de Ávila (1573-1647) que


sería el encargado de recopilar esta importante y trascendental documentación
del testimonio prehispánico quien, en su trabajo de extirpación de idolatrías
recogió una extensa tradición oral en la región de Huarochirí, en el que se
narraban una importante parte de los mitos y leyendas del mundo
prehispánicos.

Dioses y hombres de Huarochirí, es el nombre con el que actualmente se


conoce a la completa saga de leyendas y mitos protagonizados por los
principales dioses del panteón andino prehispánico. Ávila escuchó estas
historias en quechua, las cuales transcribió en ese mismo idioma, bajo el título
de: “Tratado y relación de errores, falsos dioses y otras supersticiones y ritos
diabólicos”. Aunque pronto fue traducida al español y a otros idiomas, nunca se
apreció el gran valor histórico y cultural que poseía el texto; fue recién en el
siglo XX que, a partir de una nueva traducción al español, la cual realizó el
escritor y antropólogo José María Arguedas en 1968, que se dio a conocer en
mayor medida el libro Dioses y hombres de Huarochirí y pasó a ser considerado
como el equivalente andino del Popol Vuh centroamericano.

La diversidad de los relatos recopilados por Ávila constituye la gran cosmogonía


evidentemente de origen preincaico, y las culturas que estaban relacionadas
con la influencia en la zona de Huarochirí y Yauyos, en la región centro-oriental
del departamento de Lima. Además de mitos que corresponden a la fundación
de ciudades y lugares, también se relatan historias de amor y aventuras
protagonizadas por diversas deidades, encabezadas por Cuniraya Viracocha,
a él también se suman Pariacaca, Huallallo Karwincho, Chuquisuso, entre
muchos otros. también, se puede encontrar una gran cantidad de deidades que
corresponden a determinados lugares, animales, plantas, ríos, lagunas, cerros
y también a fenómenos naturales.

También se debe tomar en cuenta que algunos relatos guardan cierta relación
con la religiosidad cristiana, como ponerles el nombre a lugares pertenecientes
a santos, o guardar relaciones con creencias ligadas cristianos.

Cometario:

Esta importante recopilación que primero realiza Francisco de Ávila en


quechua, y que luego se haría una nueva traducción al español por José María
Arguedas cambiándole el nombre original y ponerle el cual conocemos hoy en
día, “dioses y hombres de Huarochirí”. Nos da a conocer la amplia ideología
prehispánica desarrollada en esta región del Perú, y que gracias a estos
personajes ahora podemos conocer un poco más la forma de como pensaban
las sociedades antiguas antes de la llegada de los españoles, es interesante
poder descubrir que a pesar de, las historias más conocidas recopiladas por los
cronistas donde nos contaban mitos y leyendas que eran trascendentales, y
que en algunos casos sustentaba el origen mítico y legendario de los grandes
gobernantes de su tiempo, como uno de ellos es la leyenda del Pacaritambo
recogida por Juan de Betanzos, donde nos narra la leyenda de cuatro
hermanos y su salida del cerro Tamputoco y su posterior fundación del Cusco,
de igual manera con la leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo, relato que
recoge el Inca Garcilaso de la Vega.

Estas tradiciones orales, trascendentales y difundidas por el Perú prehispánico


se infundieron a modo de política religiosa para legitimar su descendencia
mítica. Pero, así como existen relatos que son ampliamente difundidos, existen
los que se desarrollan en un territorio determinado como es el caso de
Huarochirí, donde estos relatos recopilados en el libro también tienen diferentes
formas de describirlas, ya que los nombres de algunos de sus personajes
principales son mencionados en los relatos muy frecuentemente, pero en un
contexto y forma totalmente diferentes, eso sí sin dejar de nombrar lugares
correspondientes a la geografía o topología de la región. También se ven las
constantes luchas o encuentros que se dan entre ellos, donde en el lugar de los
enfrentamientos quedan estragos en la naturaleza, y muchas veces tras los
eventos ocurridos se generan rituales para horraros, o pedirles su misericordia;
estos rituales también están relacionados eventos climáticos asociados con la
producción y la fertilidad.

Todo este amplio conocimiento de las tradiciones andinas pre incas, se logra
gracias a los investigadores de la época, ya que, gracias a ellos, nuestros
antepasados nos siguen transmitiendo su cosmología, y que principalmente la
estrecha relación que tenían hacia la naturaleza y los fenómenos asociados a
ella; ya que ellos creían que la naturaleza o “pacha mama” la cual tenía vida y
era muy valorada y respetada por todos. Algunas de dichas tradiciones aún se
mantienen, y no solo en la región donde se recopiló las historias, sino también
por el difusionismo que este alcanzo y que se llegó a transmitir a muchos
lugares.

Es muy interesante la forma de los relatos en el libro, ya que nos muestra casi
siempre a eventos sobre naturales que están asociados con proezas
legendarias realizadas por los mismos dioses y de cómo cada lugar toma una
identidad propia, ya sea desde un cerro, una laguna, una huaca, tienen un
propósito, tienen su lugar en el cosmos. Esto ya va mucho más allá de cualquier
narración ordinaria de una leyenda o un mito relacionado a una hazaña
realizada por un héroe; y pasa a convertirse a modo de una “biblia andina”, un
libro sagrado para los antiguos pobladores preincaicos de nuestro Perú, por
contarnos origen y a creación de lugares que ellos consideraban sagrados y
claro está con la deidificación de sus héroes, o para honrar y resaltar más el
poder de sus dioses al momento enfrentarse a sus contrincantes, también nos
narra una semejanza con suceso histórico encontrado en La Biblia, el diluvio,
que puede tratarse de una simple coincidencia o ¿talvez es un suceso que
también pudieron presenciar los antiguos pueblos pre incas?. Este libro nos
abre un amplio debate sobre temas que aparentemente tienen solo un fin
narrativo, un conjunto de historias que simplemente son contadas para
distracción de los oyentes; pero no se dan cuenta del valor etnohistórico dentro
de él; al rescatar estas tradiciones andinas y darlas a conocer al público para
que conozcan y valoren su historia, y eventos como el cierre de los juegos
panamericanos y parapanamericanos con temática del nevado Pariacaca como
centro del universo y hacedor de todas cosas, de esta manera estamos
rescatando y dando a conocer nuestra cultura, cultura que muchas veces los
mismos peruanos no la conocemos.

Esta recopilación de relatos tradicionales recogidos por Ávila, también al darnos


a conocer la amplia variedad de los dioses venerados y temidos por los antiguos
peruanos, nos dan indicios de una relación también con proporciones o cifras
semejantes con un valor simbólico, y cuyo valor a través del tiempo se ha
perdido o se ha diversificado por la influencia extranjera, y cuyo valor ahora de
repente jamás conoceremos en realidad, ¿estaban relacionados con su
astronomía?, o ¿era una cifra habitual vinculada a sus dioses?. Así como estas
expresiones mediante cifras, también se señalan eventos astronómicos que
talvez en su tiempo pudieron presenciar y no optaron mejor manera de
interpretarla que dándole una explicación mitológica ligándola con sus dioses.

Al darnos cuenta la gran variedad de relatos que básicamente menciona a los


mismos personajes, pero en una contextualización e historia diferente,
asociada a los mismos aspectos de misticismo, pero siempre respetando la
jerarquía y su descendencia.

Esta tradición oral preinca, nos da una nueva manera de ver el mundo, no tanto
como los dioses mismos que radican en él y las hazañas que realizan, sino de
la forma que ellos concebían al mundo, como un ente vivo, que la tierra, las
lagunas, las montañas, todo estaba interconectado y merecía profundo respeto.