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Universidad del Atlántico

Vicerrectoría de Investigaciones,
Extensión y Proyección Social
Facultad de Ciencias Humanas

Universidad de Cartagena
Vicerrectoría de Investigaciones
Facultad de Ciencias Humanas
UNIVERSIDAD DEL
ATLÁNTICO Cuadernos de Literatura del
Rector (e)
Rafael Castillo Pacheco Caribe e Hispanoamérica
Vicerrector de Docencia
No. 21 - Enero-Junio de 2015
Jaime Alfonso Álvarez Llanos

Vicerrector de Investigaciones,
Extensión y Proyección Social
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Vicerrectora Administrativa, Financiera y Talento Humano


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Vicerrector de Bienestar Universitario


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Decano Facultad de Ciencias Humanas


Fidel Llinás Zurita

UNIVERSIDAD DE
CARTAGENA
Rector
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Vicerrectora Académica
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Vicerrector Administrativo
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Decano Facultad de Ciencias Humanas


Federico Gallego Vásquez

Vicerrector de Investigaciones
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Estudiantes $20.000 Contenido
Colombia $30.000
América Latina y Norteamérica US 30
Europa y otros € 30
CUADERNOS DE LITERATURA Impresión
DEL CARIBE E HISPANOAMÉRICA Calidad Gráfica S.A.
No. 21 - Enero-Junio de 2015 info@calidadgrafica.com.co
ISSN 1794-8290 (Impresa) Barranquilla, Colombia
ISSN 2390-0644 (Web)
A esta revista se le aplicó
Director Patente de Invención No. 29069
Amilkar Caballero De la Hoz

Editora Correspondencia, Suscripciones y Canje:


Mercedes Ortega González-Rubio Universidad del Atlántico, Manifestaciones estéticas del posboom en el Caribe
km 7 Antigua Vía Puerto Colombia,
Bloque D, 2o. piso
Presentación
COMITÉ EDITORIAL Teléfono: 01 8000 527676 Amilkar Caballero De la Hoz, Francy Moreno y
Orlando Araújo Fonseca
Universidad del Norte, Colombia Correo electrónico:
cuadernosliteratura@mail.uniatlantico.edu.co
Mercedes Ortega González-Rubio 11
Adalberto Bolaño Sandoval Universidad del Atlántico, Colombia
Universidad del Atlántico, Colombia Disponible en línea:
http://investigaciones.uniatlantico.edu.co/revistas/in-
Thérèse Courau
Universidad de Toulouse, Francia dex.php/cuadernos_literatura/ Cuerpos imaginarios. Una lectura de The Brief Wondrous
Life of Oscar Wao, de Junot Díaz
17
Cristo Rafael Figueroa Sánchez
Pontificia Universidad Javeriana, Colombia
Pauline Berlage
Julio César Goyes Narváez
Universidad Nacional de Colombia Universidad Autónoma de Barcelona, España
Cuadernos de Literatura delCaribe e Hispanoamérica
Francy Liliana Moreno Herrera cuenta con una licencia CreativeCommons Atribu-
Universidad del Atlántico, Colombia
ción-CompartirIgual 4.0 Internacional La imagen de la isla en La forza del destino de Julieta Campos

39
Luis Fernando Restrepo
University of Arkansas, Estados Unidos Se autoriza la citación, uso y reproducción parcial o María Esther Castillo
total de los contenidos, para lo cual se deberá citar
Wilfredo Esteban Vega Bedoya la fuente. Universidad Autónoma de Querétaro, México
Universidad de Cartagena, Colombia
Cuadernos de Literatura Caribe e Hispanoamérica
del
Publindex y catalogada en
COMITÉ CIENTÍFICO INTERNACIONAL se encuentra indexada en
la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la Re-
Desenmascarando al padre: Migración y discurso decolonizador

61
Nadia Celis Salgado pública, en la Biblioteca Nacional de Colombia y en del sujeto dominicano de la diáspora en Drown de Junot Díaz
Bowdoin College, Estados Unidos É-redib.
Carlos Yushimito del Valle
Doctor Dante Salgado Periodicidad
Universidad Nacional Autónoma de Baja California Sur,
Dos (2) números al año Universidad de Brown, Estados Unidos
México

Gabriel Alberto Ferrer Ruíz


Universidad del Atlántico, Colombia Señora de la miel y Bello animal de Fanny Buitrago:

83
Michèle Soriano La belleza es puro cuento
Universidad de Toulouse, Francia
Barranquilla - Cartagena de Indias, Colombia
Sergio Villalobos
Juliana De la Cruz Bermúdez, Eilys González Martínez y
(Suramérica)
University of Michigan, Estados Unidos Albenis Ventura Jiménez
Manuel Guillermo Ortega
Universidad del Atlántico, Colombia Universidad del Atlántico, Colombia

Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica • ISSN 1794-8290 • No. 21 • Enero-Junio 2015 • 5 - 6
6

Cocinando identidades: Un análisis del performance gastronómico Contents


del sujeto femenino en “Recetario de incautos”

de Carmen Lugo Filippi

María Inés Ortiz


103
Universidad de Cincinnati, Estados Unidos

Reescribiendo la nación desde la (des)territorialización

119
del cuerpo en La hija del embajador de Zoé Valdés

Mónica Ayala Martínez Aesthetics’ Manifestations of the Postboom in the Caribbean


Universidad de Denison, Estados Unidos Introduction
Amilkar Caballero De la Hoz, Francy Moreno y
Perspectivas interculturales en la poética de Derek Walcott Mercedes Ortega González-Rubio 11
Claudia Caisso
Universidad Nacional de Rosario, Argentina
145 Universidad del Atlántico, Colombia

Imaginary Bodies. A Reading of The Brief Wondrous


Life of Oscar Wao, by Junot Díaz
17
Metamorfosis del mar: Fuga, desierto y germen en el poema
“Aguas” de Raúl Hernández Novás Pauline Berlage
Gerson Oñate García 163 Universidad Autónoma de Barcelona, España
Universidad del Atlántico, Colombia
The Image of the Island in La forza del destino by Julieta Campos
El subjetivema y la construcción de imaginarios socioculturales María Esther Castillo
39
Luis Javier Hernández Carmona
Universidad de Los Andes, Venezuela
179 Universidad Autónoma de Querétaro, México

Unmasking the Father: Migration and Decolonizing Discourse

61
Reseña of the Diasporic Dominican Subject in Junot Díaz’s Drown

Moreno, Francy. (2014). La invención de una cultura literaria: Carlos Yushimito del Valle
Universidad de Brown, Estados Unidos
199
Sur y Orígenes. Dos revistas latinoamericanas del siglo XX.
México: UNAM, CIALC-CONACyT
Mariana Ozuna Castañeda Fanny Buitrago’s Señora de la miel and Bello animal:
Universidad Autónoma de México, México Beauty is a lie
Juliana De la Cruz Bermúdez, Eilys González Martínez 83
A nuestros colaboradores 209 y Albenis Ventura Jiménez

Universidad del Atlántico, Colombia

Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica • ISSN 1794-8290 • No. 21 • Enero-Junio 2015 • 5 - 6 Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica • ISSN 1794-8290 • No. 21 • Enero-Junio 2015 • 7 - 8
8 9

Cooking Identities: An Analysis of the Gastronomic Performance Evaluadores de Cuadernos de Literatura del
in “Recetario de Incautos” Caribe e Hispanoamérica, Número 21
[Cookbook of Gullible People] by Carmen Lugo Filippi
María Inés Ortiz 103
Universidad de Cincinnati, Estados Unidos
Doctora Maya Anderson
Rewriting the Nation from the (De)Territorialisation
Universidad de Cergy-Pontoise, Francia

119
of the Body in La hija del embajador, by Zoé Valdés

Mónica Ayala Martínez Magíster Miguel Ángel Bohórquez


Universidad de Denison, Estados Unidos Universidad Andina Simón Bolívar, Ecuador

Intercultural Perspectives in Derek Walcott’s Poetics


Doctor Adolfo Caicedo Palacios
Claudia Caisso
Universidad Nacional de Rosario, Argentina
145 Universidad Nacional Autónoma de México, México

Metamorphosis of the Sea: Leakage, Desert and Origin Doctoranda Azucena Galetini

163
in Raúl Hernández Novás’ Poem “Aguas” Universidad de Buenos Aires, Argentina
Gerson Oñate García
Universidad del Atlántico, Colombia
Doctora Francy Moreno Herrera
Subjectiveme and the Construction of Sociocultural Imaginaries
Universidad Nacional Autónoma de México, México
Luis Javier Hernández Carmona
Universidad de Los Andes, Venezuela
179 Magíster Aina Pérez Fontdevilla
Universidad Autónoma de Barcelona, España
Review
Moreno, Francy. (2014). La invención de una cultura literaria:
Magíster Andrés Pérez Sepúlveda
Sur y Orígenes. Dos revistas latinoamericanas del siglo XX.
Universidad Simón Bolívar, Venezuela
199
[The Invention of a Literaty Culture: Sur and Orígenes.
Two latin-american magazines]
México: UNAM, CIALC-CONACyT Ph.D. Yamile Silva
Mariana Ozuna Castañeda Universidad de Massachusetts, Estados Unidos
Universidad Autónoma de México, México

To Our Collaborators 209 Magíster Pedro Luis Vargas Álvarez


Universidad Simón Bolívar, Venezuela

Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica • ISSN 1794-8290 • No. 21 • Enero-Junio 2015 • 7 - 8 Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica • ISSN 1794-8290 • No. 21 • Enero-Junio 2015 • 9
Presentación
Manifestaciones estéticas
del posboom en el Caribe
Este número de Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica presenta
trabajos articulados desde una perspectiva historizante que vincula la producción
literaria del Caribe del posboom a su contexto socio-ideológico, con el fin de ayudar
a visualizar y entender los aportes, las reconfiguraciones y las interacciones entre
el campo estético y el campo del poder, y entre las élites y las clases subalternas.
Se busca además problematizar la opinión más o menos generalizada en la crítica
sobre la disipación en este periodo de lo local en favor de lo global. En este sentido,
el presente volumen abre el interrogante de si existe realmente una ruptura con el
pasado por parte de los estetas de este periodo, fruto de su atención a temáticas más
ecuménicas, o si asistimos a la difuminación de las fronteras culturales y nacionales
identitarias, así como a la emergencia de grupos y comunidades con rasgos comu-
nes, lo que hace que la proyección de mundos en las obras ya no pueda servir para
defender construcciones de proyectos de nación cerrados e incontaminados y de sub-
jetividades definidas.

El crítico cultural brasileño Idelbert Avelar (Alegorías de la derrota: la ficción pos-


dictatorial y el trabajo del duelo, 1999) describe la crisis de la estética del boom y el
comienzo de la del posboom como el triunfo de la ideología neoliberal conservadora
–vehiculada por los regímenes autoritarios militares que derrocaron gobiernos de-
mocráticos– sobre la ideología socialista de izquierda representada por movimientos
populares en la mayoría de los casos. El autor señala diversos aspectos de este triun-
fo: la derrota del intelectual por la figura del experto, el reemplazo de la filosofía por
parte del mercado y el de la universidad humanista por la tecnocrática y productiva,
entre otros.

Recordemos que, según Avelar, el boom puede pensarse como una estetización de
la política, un reemplazo de estructuras de la sociedad civil, porque sus autores edi-
ficaron una representación política de la sociedad latinoamericana, que, en últimas,
sustituyó la política y quiso instituirse como un proyecto de región basado en ideas
progresistas centradas en un capitalismo nacional autosostenido. Impelido por el

Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica • ISSN 1794-8290 • No. 21 • Enero-Junio 2015 • 11 - 15
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triunfo de la izquierda revolucionaria en Cuba, el proyecto apuntaba hacia un futuro hace énfasis en la perspectiva interseccional de su estudio, en la que se combina el
utópico para Latinoamérica y el Caribe. Según Avelar, en la medida en que el boom análisis de los ideales de género y raza en el territorio del Caribe diaspórico.
intentaba insertarse en el canon occidental y borrar la frontera entre centro y peri-
feria, inició una diatriba contra el pasado que se asociaba a lo rural y, por ende, a la Una imagen de Cuba, la que se dibuja en La forza del destino de Julieta Campos, es
novela de la tierra. Sin embargo, ese ataque se centraba más en la forma en que se explorada por María Esther Castillo. En su artículo, el lector transita por imágenes en
presentaba la realidad y el lenguaje que la vehiculaba antes que en la selección de las que se encuentran el vacío del exilio y la nostalgia, todo para dar forma a una isla
escenarios y personajes. Es evidente que los autores del boom recrearon un mundo tejida por los entresijos de una memoria cruzada por el tiempo y la distancia. Se trata
premoderno con un lenguaje y unas técnicas artísticas muy modernas. En otras pala- de cuadros asociados a experiencias de vida y lecturas, y que conectan a la autora
bras, el exterior premoderno latinoamericano es narrado con el lenguaje occidental. con una tradición poética que va desde la “Cuba Secreta” de José Lezama Lima y el
grupo que se reunió por los años 40 alrededor del proyecto Orígenes, hasta la prosa
Ahora, en el periodo del posboom existe una aparente pérdida de relevancia y un barroca de Fernando Del Paso en Noticias del Imperio.
cambio de rol de los intelectuales en el campo político latinoamericano y del Caribe.
De una incidencia, a veces directa en los asuntos de Estado (incluso llegando a las A continuación, Carlos Yushimito Del Valle reflexiona sobre el ímpetu decoloniza-
jefaturas de gobierno como en el caso de Rómulo Gallegos en Venezuela), o indi- dor que se encuentra en la novela Drown de Junot Díaz. Yushimito sigue los perso-
najes principales y la imagen de la figura paterna que el lector tiene a través de ellos,
recta a partir de mensajes ideologizantes –para usar un término de Rama (La ciudad
que es la que sostiene el eje de la historia. En este acercamiento a la obra de Díaz
letrada, 1984)–, a través de sus escritos que causan efectos en la configuración y re-
se dialoga con teóricos como K.A. Appiah, H. Bhabha, Z. Bauman, entre otros, y el
configuración de identidades y proyectos de formación de naciones, se pasa a rehuir
producto de este diálogo es una sugerente propuesta de interpretación de uno de los
ese rol de escritor político que crea mensajes para impactar la distribución del capital
autores más reconocidos de la diáspora dominicana en Estados Unidos.
en el campo del poder, así como a abandonar –o, por lo menos, a no mostrarlas como
tal– la elaboración de narrativas maestras que sustentan la construcción de proyectos
La cuota del Caribe colombiano la constituye el artículo “Señora de la miel y Bello
de nación y de identidades.
animal de Fanny Buitrago: La belleza es puro cuento”; en él, Juliana De la Cruz,
Eilys González y Albenis Ventura presentan una aproximación a la obra de la autora
Este número de Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica está com- barranquillera que no se limita a dilucidar su querer decir o a describir las relaciones
puesto por nueve artículos y una reseña que trabajan temas y autores principalmente con fuentes de la tradición popular –como los cuentos de hadas–, sino que va más
enmarcados en esta corriente o etapa de la literatura del Gran Caribe, prevaleciendo allá: busca dar eco a la crítica que perfilan las obras. Se trata de una reflexión acer-
los estudios acerca del Caribe insular (República Dominicana, Cuba, Puerto Rico y ca de la feminidad, en particular sobre ciertas nociones de belleza, y sobre algunas
Santa Lucía). El artículo de Pauline Berlage “Cuerpos imaginarios. Una lectura de costumbres asociadas al papel de la mujer que aún hoy gozan de gran aceptación.
The Brief Wondrous Life of Oscar Wao, de Junot Díaz” estudia la novela del escritor
dominicano desde la corporalidad. Primero se centra en el cuerpo de Lola de León, En “Cocinando identidades: Un análisis del performance gastronómico del sujeto
mujer guapa, rebelde, segura de sí misma, quien asume su identidad híbrida domi- femenino en ‘Recetario de incautos’ de Carmen Lugo Filippi”, María Inés Ortiz
nicana-americana con orgullo y soltura. Ella es la hermana del protagonista, Óscar, reflexiona acerca de la fragmentación de la identidad femenina representada en el
y funciona en el relato como su opuesto, reforzando la fealdad e inadaptación del cuento de la autora puertorriqueña a través del performance gastronómico que eje-
joven. En segundo lugar, Berlage analiza el cuerpo deseado o imaginado de Óscar, cuta su protagonista. Ortiz propone leer el relato como una crítica a las actuaciones
cuyo modelo de masculinidad está asociado a la ciencia ficción, a personajes de có- impuestas a las mujeres en la sociedad puertorriqueña patriarcal contemporánea y
mics como Superman, Doc Savage o Akira, héroes salvadores, poderosos y exitosos como una invitación a romper el molde de los estereotipos asignados a los sujetos
en el amor. En tercer lugar, se examina la relación entre los cuerpos de los persona- subalternos.
jes, su lugar de origen –la nación dominicana– y el posterior choque cultural en la
diáspora hacia los Estados Unidos y su retorno a la isla. En la conclusión, Berlage Por su parte, Mónica Ayala Martínez presenta en su artículo “Reescribiendo la na-

Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica • ISSN 1794-8290 • No. 21 • Enero-Junio 2015 • 11 - 15 Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica • ISSN 1794-8290 • No. 21 • Enero-Junio 2015 • 11 - 15
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ción desde la (des)territorialización del cuerpo en La hija del embajador, de Zoé de conciencia histórica –o tendencia a objetivar la realidad– y conciencia cósmica
Valdés” un estudio de la novela de la escritora cubana desde una perspectiva inter- –o tendencia que subvierte el orden histórico– y crea una objetivación a partir de la
seccional –que toma en cuenta las identidades de raza, género y nación– centrado en imaginación. El arte se sitúa dentro del segundo tipo de forma de ordenar la realidad.
el fenómeno de la desterritorialización o desplazamientos que vive su protagonista. En el ensayo se analizan textos como El general en su laberinto de García Márquez
Ayala Martínez propone audazmente que Valdés reescribe la historia cubana desde y la poesía del venezolano Vicente Gerbasio, del uruguayo Mario Benedetti y del
una perspectiva femenina feminista; esta visión subjetiva evidencia las grietas de la romanticismo, a partir de la noción del subjetivema como marca indicial del discur-
construcción del proyecto nacional revolucionario patriarcal, elitista y racista que so que permite ver el funcionamiento de la interioridad del sujeto enunciador en la
margina a los individuos que no cumplen con sus ideales identitarios. construcción de mundos simbólicos.

En su artículo “Perspectivas interculturales en la poética de Derek Walcott”, Claudia La revista finaliza con la reseña del libro de Francy Moreno La invención de una
Caisso despliega un análisis de la visión sobre la cuestión de la identidad en el Caribe cultura literaria: Sur y Orígenes. Dos revistas latinoamericanas del siglo XX (2014)
que el autor de Santa Lucía plasma en algunos de sus ensayos y en su obra poética. realizada por Mariana Ozuna Castañeda. El interés de Moreno es observar cómo al-
La autora describe la propuesta del mulato de Walcott como metáfora del ser caribe- rededor de las dos publicaciones, una cubana y la otra argentina, se hallaban estruc-
ño que supera las propuestas de la negritud, por ser esta última una confirmación de turados dinámicamente los campos literarios locales en su relación con los contextos
las teorías racistas que se apoyaban en la idea de la inferioridad del Otro a partir de políticos y sociales. Ozuna describe y comenta con entusiasmo el libro de Moreno,
los binarismos. Walcott usa así la teoría del bastardo para romper el eurocentrismo en el que se reflexiona acerca de la cultura literaria por medio del estudio de dos de
y la noción de la cultura caribeña como imitación de Occidente. Caisso afirma que las revistas más importantes de Latinoamérica y el Caribe que marcaron un hito en
el mestizaje y la hibridez aparecen en la obra del escritor como una táctica de resis- las letras y la cultura de la región.
tencia frente a la dominación colonial y neocolonial, pues el tropo del mulato es una
celebración de lo impuro. Finalmente, se concluye que Walcott propone la recopi- De esta manera está conformado el número 21 de nuestra revista. Cuadernos siem-
lación de los fragmentos de la cultura y la memoria del Caribe a través del discurso pre ha propuesto volúmenes temáticos pero con amplitud de registros de produc-
poético como forma de materializar ese tropo. ción, perspectivas críticas y metodologías, lo que confirma nuestro interés por ser
una publicación con énfasis en literatura pero con una tendencia transdisciplinar.
Gerson Oñate García presenta un texto que examina la simbología del mar en el Agradecemos a los autores y evaluadores que han colaborado en este volumen y que
poema “Aguas” del escritor cubano Raúl Hernández Novás. Oñate empieza estable- siguen permitiendo la continuidad y el constante fortalecimiento de este proyecto en
ciendo un marco de referencia de la poesía que usa el mar como tropo tanto en la li- el tiempo.
teratura universal como en la literatura del Caribe, para relacionarla con la propuesta
de Hernández Novás. Para Oñate, el mar es germen, fuga y desierto y se constituye Amilkar Caballero De la Hoz, Doctor en Literatura Comparada
en elemento clave del quehacer poético de autor. De él surge su fuerza estética y su Francy Liliana Moreno Herrera, Doctora en Letras
propuesta de construcción identitaria y de su mundo cubano. Y ese germen sirve al Mercedes Ortega González-Rubio, Doctora en Estudios Iberoamericanos
propósito de construir una poética de la relación, una resistencia contra la opresión Universidad del Atlántico, Colombia
de la escritura canónica y una reacomodación de los registros.

En el último de los artículos del presente volumen, “El subjetivema y la construcción


de imaginarios culturales”, Luis Javier Hernández expone la relación existente entre
el mundo de lo sensible, el lenguaje y el mundo simbólico-social. El autor plantea
que el subjetivema, como metáfora del sujeto interior y de la relación de este con
los otros sujetos, es elemento clave en el análisis del discurso como constructor de
simbologías en el plano de lo social. Hernández, además, trabaja con los conceptos

Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica • ISSN 1794-8290 • No. 21 • Enero-Junio 2015 • 11 - 15 Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica • ISSN 1794-8290 • No. 21 • Enero-Junio 2015 • 11 - 15
Cuerpos imaginarios.
Una lectura de The Brief
Wondrous Life of Oscar
Wao, de Junot Díaz

Imaginary Bodies.
A Reading of The Brief
Wondrous Life of Oscar
Wao, by Junot Díaz

Pauline Berlage*
Universidad Autónoma de Barcelona, España

* Doctora en Teoría de la literatura y Literatura Comparada de la Universidad Autónoma de Barcelona (España)


y en Estudios ibéricos de la Universidad François Rabelais de Tours (Francia). Su tesis doctoral trató acerca de
las políticas de representación del género en tres novelas de la migración latinoamericana. Ha publicado varios
análisis de la obra de Juan Carlos Méndez Guédez, Carlos Liscano y Junot Díaz, así como aportaciones teóricas
sobre los conceptos de literatura de la migración y la lectura de género en la literatura latinoamericana contem-
poránea. Sus dos últimas publicaciones son “‘How very un-Dominican of him’ ou la merveilleuse masculinité
d’Oscar Wao” (en B. Banoun, A. Tomiche, M. Zapata (Eds.), Fictions du masculin dans les littératures occi-
dentales, París: Garnier, 2014) y “La paradoja de la literatura de la migración latinoamericana contemporánea:
algunas reflexiones a partir de la obra de Juan Carlos Méndez Guédez” (en L. Giuliani, J. Martos (Eds.), lejos es
aquí/Far Away is Here, Berlín: Frank and Timme, 2014). Actualmente empieza una investigación de posdocto-
rado que analiza los discursos y el posicionamiento de algun@s escritor@s que han vivido entre las dos orillas
y entender su influencia a nivel literario. Correo electrónico: paulineberlage@gmail.com

Recibido: noviembre 21 de 2014 * Aprobado: diciembre 13 de 2014

Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica • ISSN 1794-8290 • No. 21 • Enero-Junio 2015 • 17 - 38
18 Cuerpos imaginarios. Una lectura de The Brief Wondrous Life of Oscar Wao, de Junot Díaz Pauline Berlage 19

Resumen Abstract Muchos de los análisis de The Brief Wondrous Life of Oscar Wao (2007), la obra
del ganador del premio Pulitzer Junot Díaz, se han centrado especialmente en la
El artículo analiza figuras claves de la nove- This study focuses on key figures of
la caribeño-americana The Brief Wondrous the Caribbean-North American novel
representación del cuerpo de Óscar –el personaje central de la novela– a través
Life of Oscar Wao [La maravillosa vida bre- The Brief Wondrous Life of Oscar de los ojos, de las palabras y de las normas de Yunior, el narrador principal (Ber-
ve de Óscar Wao] (2007) que, basándose Wao (2007) which, basing them- lage, 2014; Jay, 2010; Machado Sáez, 2011, entre otros). Por tanto, me parece
en personajes del mundo de la ciencia fic- selves on science fiction and comic esencial ahora analizar otras figuras claves de esta novela caribeña y esbozar una
ción y de los cómics, se presentan como characters, are presented as Other
cuerpos Otros, es decir, cuerpos alternati- bodies, i. e. alternative bodies to the
cartografía de cuerpos de la diáspora dominicano-americana. Nos detendremos
vos al cuerpo a la vez maltratado y celebra- simultaneously mistreated and cel- no solo en el cuerpo a la vez maltratado y celebrado del héroe de la novela sino
do, de Óscar de León. Me intereso, primero, ebrated body of Oscar de León. I también en los cuerpos Otros, es decir, cuerpos alternativos e imaginarios que se
en la hermana de Óscar, Lola de León, otra first examine the character of Lola de construyen y se responden a lo largo de la novela.
chica de la inmigración dominicano-ameri- León, another girl of the Dominican-
cana cuyo cuerpo de diosa híbrida subra- American migration whose hybrid
ya la monstruosidad de Óscar. Luego, se goddess body underlines Oscar’s Me interesaré, primero, en la hermana de Óscar, Lola de León, una chica de la
indaga el cuerpo imaginario de Óscar, es monstrosity. Next there, Oscar’s inmigración dominicano-americana cuyo cuerpo se presenta como el de una dio-
decir, el cuerpo que sueña tener el joven y imaginary body is discussed focusing sa híbrida –al pertenecer a las dos normas nacionales– y que, al funcionar como
con el que se identifica hasta el final de su on the body the young boy is identify-
negativo fotográfico, subraya la monstruosidad de Óscar. Luego, se indagará el
vida. Finalmente, veremos en qué medida ing with until the very end of his life.
el texto permite retratar, por “transparencia”, Finally, the analysis pretends to show cuerpo ideal con el que Óscar sueña desde su tierna infancia y con el que se iden-
el cuerpo de la diáspora y de la República to what extent the text implicitly de- tifica hasta el final de su vida, un cuerpo cuya “performance” está regida por las
Dominicana contemporánea. scribes the body of the diaspora and normas de unos cómics que siguen poblando el imaginario colectivo contempo-
the Dominican Republic today.
ráneo occidental. Finalmente, veremos en qué medida el texto permite retratar,
Palabras clave
Keywords por “transparencia”, el cuerpo de la diáspora y de la República Dominicana, así
Ciencia ficción, Cómic, Género, Cuerpo, como el paralelo que se desprende con el mundo de la ciencia ficción y de los
Diáspora, Caribe, Junot Díaz. Science fiction, Comics, Gender, cómics.
Body, Diaspora, Caribbean, Junot
Díaz.
Antes de empezar, recordaremos en algunas palabras el argumento de esta fa-
mosa novela ganadora del premio Pulitzer en 2008. A través del relato de la vida
de un mestizo obeso y nerd dominicano-americano, la primera novela de Junot
Díaz nos cuenta la historia de una diáspora, de sus sueños y pesadillas siempre
vinculadas a una cierta maldición colonial machista, el fukú. Esta obra mezcla
las épocas –se remonta hasta 1944 con la vida del abuelo de Óscar y termina en
los años 90– y las perspectivas –al esbozar también la vida de la hermana y de
la madre de Óscar– con un lenguaje coloquial y spanglish. El narrador principal
es intradiegético: se trata de Yunior, un amigo de Óscar, que decide escribir la
vida “maravillosa” de su contrario, de sus fracasos tanto en amistades como en
amores, ya que, según él, Óscar representa la antítesis del macho dominicano
conquistador.

Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica • ISSN 1794-8290 • No. 21 • Enero-Junio 2015 • 17 - 38 Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica • ISSN 1794-8290 • No. 21 • Enero-Junio 2015 • 17 - 38
20 Cuerpos imaginarios. Una lectura de The Brief Wondrous Life of Oscar Wao, de Junot Díaz Pauline Berlage 21

Una oposición simétrica turned to me in frustration and said, Hija, just kick the door open (Díaz, 2008a,
p.71)3. Además de sus piernas, Yunior insiste en el color de la piel de Lola, muy
A lo largo del relato aparece un cuerpo que funciona en una oposición simétrica oscura; en su trasero que los chicos llaman “tesoro” (Díaz, 2008b, p. 78); en
perfecta con el personaje de Óscar: se trata de su hermana mayor, Lola, a la vez sus ojos negros y en sus caderas anchas. Así pues, físicamente, Lola corporiza
su modelo y su opuesto. Yunior hace referencia a menudo a la apariencia de el cuerpo híbrido de la dominicana-americana por excelencia, una combinación
Lola, y también sabemos de ella a través de su propio relato, escrito cuando era que, en palabras de Yunior, parecen a “two girls in one: the skinniest upper body
adolescente. De hecho, el único narrador alternativo a Yunior es esta muchacha, married to a pair of Cadillac hips and an ill donkey” (Díaz, 2008a, p.168)4.
cuyo texto, muy corto, aparece en el segundo capítulo de la primera parte de la
novela bajo la forma de un fragmento de diario íntimo –un tópico de la literatu- Esta descripción –mucho más generosa que la de Óscar– revela, además, los
ra “femenina”1–. El texto da a entender que fue escrito, supuestamente, cuando ideales de belleza del mismo narrador, dado que, paulatinamente, se dibuja el
Lola –adolescente rebelde–, fue enviada por su madre a Santo Domingo para cuerpo de una joven deseable y apetecible. Yunior no esconde su atracción por
pasar algunos meses con su abuela, lejos de la influencia negativa de los jóvenes ella, con quien tuvo relaciones efímeras, y todo el relato se ve impregnado de esta
estadounidenses. Hace falta señalar, sin embargo, que Yunior nunca precisa el atracción física, ya sea por medio de las descripciones corporales o del carácter,
origen ni la autenticidad de dicho manuscrito –aunque afirma al final de la novela ya sea por la personalidad de esa chica.
que sigue teniendo contacto con Lola, nunca menciona la entrega de este diario–,
lo que subraya el componente “dictatorial” de la novela (Machado Sáez, 2011; En efecto, un segundo punto de oposición entre los hermanos es el relativo a su
Saldívar, 2011)2. carácter totalmente diferente. Si en la primera parte de su juventud Lola es muy
dócil y obedece a todas las recomendaciones de su madre, a principios de la ado-
Un primer aspecto, el más obvio, en el que Lola y su hermano difieren, es el re- lescencia ya no se deja manipular y rechaza por completo la norma dominicana
lativo a su apariencia física: a diferencia de Óscar, Lola es delgada, deportista y que esta intenta imponerle. Así pues, Lola se hace un corte de pelo punk, ya no
muy guapa. Yunior nos explica así que, de joven, la chica frecuenta un grupo de cuida a su hermano ni se ocupa de la casa y, dada la relación cada vez más tensa
chicas que describe como “la clase de jevitas latinas que solo salían con morenos entre ellas, decide huir e irse a vivir con su novio de entonces. Así pues, a dife-
musculosos o latino cats que guardaban armas de fuego en la casa” (Díaz, 2008b, rencia de Óscar, Lola es rebelde, se atreve a oponerse a su madre y, más tarde, a
p.37) “the sort of hot-as-balls Latinas who only dated weight-lifting morenos or sus profesores y a sus compañeros de clase.
Latino cats with guns in their cribs” (Díaz, 2008a, p.26). Así pues, tanto Lola
como sus amigas son muy populares en su escuela y con los chicos de su barrio, De hecho, una vez en la universidad, mientras Óscar sigue siendo tímido, estira-
y, al contrario de Óscar, su situación irá mejorando a lo largo de los años. do y continúa perdido en sus sueños, Lola ya se asume totalmente:

Se sabe, así, que Lola tiene dificultad en aceptar que nunca tendrá los mismos pe- Now that her crazy years were over […] she’d turned into one of
chos generosos de su madre –de los que esta está muy orgullosa–. En varias oca- those tough Jersey dominicanas, a long distance runner who dro-
siones, se reitera también la increíble longitud de las piernas de Lola, razón por la ve her own car, had her own checkbook, called men bitches, and
cual se inicia en el atletismo: “I’ve got no fat left on me, and the musculature of would eat a fat cat in front of you without a speck of vergüenza.
my legs impresses everyone, even me. I can’t wear shorts anymore without cau- When she was in fourth grade she’d been attacked by an older
sing traffic jams and the other day when my abuela locked us out of the house she acquaintance, and this was common knowledge throughout the

1 Ver Planté (1989). 3 “No tengo una gota de grasa y la musculatura de mis piernas hasta a mí me impresiona. No puedo ir en shorts sin
2 Además de la reconstrucción corporal de Óscar y de la puesta en relieve de su propia masculinidad (ver Berlage, parar el tráfico y el otro día, cuando a mi abuela y a mí se nos cerró la puerta y nos quedamos fuera de la casa,
2014), las múltiples referencias por parte de Yunior a la construcción del relato hacen hincapié en el proceso se volvió, frustrada, y me dijo, Hija, ábrela de una patada (Díaz, 2008b, p.76).
creador y en la dimensión inevitablemente dictatorial, al ser unilateral, del acto de escritura (ver Machado Sáez, 4 “dos muchachas en una: un torso flaquísimo casado con un par de caderas de Cadillac y el caminao de un burro
2011 y Saldívar, 2011). borracho” (Díaz, 2008b, p.160).

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family […] and surviving that urikán of pain, judgment, and bo- En este sentido, Lola participa de la construcción del principio de humanidad/
chinche had made her tougher than adamantine. (Díaz, 2008a, inhumanidad que atraviesa la novela. Como ya expliqué en otro lugar (Berlage,
p.25)5 2014), el cuerpo de Óscar es monstruoso, una falta de “humanidad” que funciona
como metáfora de su falta de “dominicanidad”. Esta construcción del cuerpo
Lola es, pues, una mujer fuerte e independiente a quien no le importa la mirada
humano/inhumano remite a lo que J. Butler, en Cuerpos que importan, llamó
de la gente. Sabemos, sin embargo, que la fuerza de su temperamento se debe
a las distintas pruebas que atravesó, entre otras, la falta de cariño de su madre, “cuerpo abyecto”, cuya construcción implica una operación diferenciadora:
las responsabilidades familiares que tuvo que cumplir desde niña y el acoso que
sufrió en su juventud. A raíz de esto, de su experiencia como mujer dominicana En realidad, la construcción del género opera apelando a medios
en Estados Unidos, y como dominicana-americana en la República Dominicana, excluyentes, de modo tal que lo humano se produce no solo por
el carácter de Lola seguirá afirmándose a lo largo de los años. encima y contra lo inhumano, sino también a través de una serie
de forclusiones, de supresiones radicales a las que se les niega,
Cabe también destacar la manera en la que Yunior se refiere a Lola: es una “Jer- estrictamente hablando, la posibilidad de articulación cultural.
sey dominicana” –un gentilicio que Yunior nunca usa para llamar a Óscar– y De ahí que sea insuficiente sostener que los sujetos humanos
la misma chica habla de sí misma como una “Dominican York” (Díaz, 2008a, son construcciones, pues la construcción de lo humano es una
p.71). De hecho, conforme pasan los años, Lola parece haberse convertido en
operación diferencial que produce lo más o menos “humano”, lo
una dominicana-americana perfecta: está orgullosa de sus raíces caribeñas al
inhumano, lo humanamente inconcebible. (Butler, 2002, p.26)
mismo tiempo que vive plenamente su vida de estadounidense. Maneja tanto los
códigos dominicanos como los americanos, e incluso, es responsable de varios
grupos asociativos de su universidad como lo demuestra esta descripción de Yu- Por consiguiente, podemos considerar que la construcción del cuerpo de Lola, en
nior: “[Lola was] one of these overachiever chicks who run all the organizations un sentido amplio, nos enseña más acerca de lo que Óscar no es que de cómo esa
in college and wear suits to meetings. Was the president of her sorority, the head chica piensa o vive. Dicho cuerpo Otro permite construir a Óscar en la diferencia
of S.A.L.S.A. and co-chair of Take Back the Night, Spoke perfect stuck-up Spa- y en la anormalidad y, por tanto, en la inhumanidad. La falta de humanidad del
nish” (Díaz, 2008a, p.168)6. cuerpo de Wao pasa también por otro motivo, el de la ciencia ficción, que nutre
la novela y el personaje, una dimensión que estudiaremos a continuación.
La separación entre los hermanos de León es, pues, total, ya sea físicamente o
desde un punto de vista del carácter y de sus relaciones sociales. La figura de
Óscar y sus héroes de papel
Lola, con su cuerpo y su carisma increíble, funciona como un negativo fotográfi-
co frente al cuerpo de Óscar. Por tanto, hemos de entender a este personaje como
un modo de reforzar la fealdad y monstruosidad de Óscar, así como el fracaso de La ciencia ficción y los cómics, géneros a menudo categorizados como meno-
su “dominicano-americanidad”, ya que, a diferencia de Lola, Óscar no ha con- res, ocupan un lugar privilegiado en la novela de Díaz como lo demuestran los
seguido integrarse en la sociedad estadounidense sin perder su conexión con el epígrafes sobre los que se abre la novela: el primero proviene de Fantastic Four
país de sus antepasados. [Los cuatro fantásticos], un cómic escrito por S. Lee y J. Kirby. Dicho epígrafe
–“of what import are brief, nameless lives… to Galactus?” (Díaz, 2008a s.p.)7–
apunta, como lo sugirieron ya M. Hanna y P. Jay, la importancia del género de los
5 “Ahora que había concluido su temporada de locura […] se había convertido en una de esas dominicanas duras cómics en la novela de J. Díaz y su paralelo con la historia (Hanna, 2010, p.499;
de Jersey, corredora de largas distancias, con su propio carro, su propio talonario de cheques, que le decía “pe-
rros” a los hombres y se comía al que le daba la gana sin una gota de vergüenza, especialmente si el tipo tenía
Jay, 2010, p.189). De hecho, al preguntar por la trascendencia de las vidas breves
baro. Cuando estaba en el cuarto grado la había asaltado un hombre mayor al que conocía del barrio, esto fue vox y sin nombre para un héroe todopoderoso como lo es Galacticus, ya se puede ver
populi en toda la familia […] y el hecho de que pudiera vivir ese urikán de dolor, enjuiciamiento y bochinche la
había hecho más resistente que la adamantina” (Díaz, 2008b, pp.35-36).
6 “[Lola] Era una de esas jevitas que son pura macana: líderes de todas las organizaciones universitarias y de
business suit en los mítins. Era la presidenta de su hermandad de mujeres, jefa de la S.A.L.S.A. y copresidente
de Take Back the Night. Además, hablaba un español perfecto un tanto pedante” (Díaz, 2008b, p.160). 7 “¿Qué le importan las vidas anónimas, breves... a Galacticus?” (Díaz, 2008b s.p.).

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el paralelo que se va a construir entre la vida de Óscar, un pobre chico negro, y un influir en el comportamiento de Óscar, y, paulatinamente, el chico llegará a iden-
personaje poderoso, que, en este caso será el dictador Rafael Leonidas Trujillo. tificarse totalmente con algunos de estos héroes. Por ejemplo, en su periodo “Ca-
Además de esta advertencia preliminar, nos percatamos muy rápido de que Ós- sanova” –al inicio de su juventud–, Óscar está tan obsesionado por este mundo
car, y en menor medida Yunior, está obsesionado por este mundo irreal de héroes que se sirve de uno de sus personajes favoritos para hablar con Maritza y Lola:
salvadores del mundo. Esta afición empieza ya en su infancia cuando Óscar de- “At first he pretended that it was his number one hero, Shazam who wanted to
vora compulsivamente cómics como Spiderman [El hombre araña] o Captain date them. But after they agreed he dropped all pretense. It wasn’t Shazam –it
Marvel Adventures [Las aventuras del capitán Maravillas]8 y ve películas como was Oscar” (Díaz, 2008a, p.14)11. El chico se identifica, pues, con Shazam, un
Planet of the Apes [El planeta de los simios]9. Aunque relatan historias muy di- mago con poderes sobrenaturales –uno de los personajes más emblemáticos de
ferentes, en cada una de esas obras aparece la figura de un hombre heroico que los producidos por Fawcett Comics12–. Este personaje sobrehumano le permite a
Óscar sueña con copiar: Óscar acercarse a esas chicas, una transferencia que, desafortunadamente para el
chico, no podrá volver a repetir una vez adolescente.
[Oscar was] One of those nerds who was always hiding out in
the library, who adored Tolkien and later Margaret Weis and Tra- Por esta razón, Óscar se va a encerrar en un mundo ideal, salido directamente de
cy Hickman novels (his favorite character was of course Raist-
sus libros preferidos, y en el que, a diferencia de la vida real, consigue hacerse
lin), and who, as the eighties marched on, developed a growing
respetar por los demás y seducir a chicas: “In his dreams he was either saving
obsession with the End of the World. (No apocalyptic movie or
[Lola’s friends] from aliens or he was returning to the neighborhood, rich and fa-
book or game existed that he had not seen or read or played –
mous –It’s him! The Dominican Stephen King!– and then Marisol would appear,
Wyndham and Christopher and Gamma World were his absolute
carrying one of his books for him to sign” (Díaz, 2008a, p.27)13. La literatura le
favorites). (Díaz, 2008a, p.23)10
permite a Óscar soñar y ser diferente de lo que es y de todos los demás. El esque-
ma que se volverá a repetir en todos sus fantasmas sigue la misma trama mani-
La obsesión de Óscar se centra especialmente en historias fantásticas que ponen
quea: Óscar se convierte, de repente, en un héroe con poderes sobrehumanos y
en escena una lucha contra el fin del mundo en la que ganan siempre hombres
con poderes especiales. Así pues, en este corto párrafo, el narrador hace referen- salva a una chica de un peligro inminente, lo que le valdrá un reconocimiento y
cia a varias figuras emblemáticas de este ámbito: primero, a las novelas fantásti- un amor sin límite por parte de esta. Desde luego, dichas catástrofes son todo me-
cas Lancedragon –una adaptación del juego Dungeons and Dragons [Calabozos nos realistas –se trata, por ejemplo, de una aniquilación nuclear o de una invasión
y Dragones]–, también a los escritores John Wyndham y John Christopher, así de mutantes– y, por tanto, al crecer, Óscar ya no podrá compartir sus ensueños
como al juego de rol “Gamma World”. El relato de Yunior está, pues, plagado de con sus compañeros y se quedará totalmente solo.
referencias, directas o no, a series, películas, juegos y cómics de ciencia ficción
o de fantasía populares en los años 1980 en Estados Unidos. Cabe apuntar también que, de manera general, los ideales de Óscar además de no
ser realistas están vinculados a un ideal cultural preciso. Por una parte, el aspec-
Empero, esta obsesión se extiende más allá del simple divertimiento y pasa a to físico de esos héroes de papel o de pantalla giran alrededor del mismo ideal
típicamente estadounidense: son hombres altos, tallados en forma de “v”, mus-

8 Captain Marvel es un personaje de cómics creado por C. Beck y B. Parker publicado entre 1940 y 1953. Este
héroe, comparable a Superman, era uno de los más populares de su época.
9 Novela de P. Boulle adaptada al cine en 1963 por F. Schaffner. 11 “Al principio fingió que era su héroe número uno, Shazam, él que quería hacerlo. Pero después que ellas dijeron
10 “[Óscar] era uno de esos nerds que usaban la biblioteca como escondite, que adoraban a Tolkien y, más adelante, que sí, él dejó esa vaina. No era Shazam: era él, Óscar” (Díaz, 2008b, p.25).
las novelas de Margarita Weis y de Tracy Hickman (su personaje preferido era, por supuesto, Raistlin) y duran- 12 Uno de los editores de cómics más importante en Estados Unidos.
te la década de los 80, desarrolló una obsesión con El Fin del Mundo (no existía una película o libro o juego 13 “En sus sueños siempre estaba salvando [las amigas de Lola] de extraterrestres o había vuelto al barrio, rico
apocalíptico que no hubiera visto o leído o jugado: Wyndham y Christopher y Gamma World eran sus grandes y famoso –¡es él! ¡es el Stephen King dominicano!– y entonces Marisol aparecería, llevando cada uno de sus
favoritos)” (Díaz, 2008b, p.34). libros para que él los firmara” (Díaz, 2008b, p.38).

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culados y de pelo liso con ojos claros como lo son Doc Savage14 o Superman15. son Nueva York y sus afueras, donde vive Óscar. En este entorno, el chico resulta
Dicho físico de modelo es, pues, totalmente opuesto a la apariencia real de Óscar, ser un inmigrante más entre muchos otros, y el hecho de tener una apariencia
cuyo pelo, peso y piel no tienen nada en común con dichos héroes seductores. casi opuesta al ideal de los superhéroes agudizará aún más su voluntad de renacer
M. Hanna señala que Yunior compara el cuerpo de su amigo con el de los per- bajo la forma “correcta” como veremos más adelante.
sonajes de cómic: “The fat! Miles of stretch marks! The tumescent horribleness
of his proportions! He looked straight out of a Daniel Clowes comic book. Or Por otra parte, el hombre en el que Óscar quisiera convertirse, además de ser un
the fat blackish kid in Beto Hernandez’s Palomar” (Díaz, 2008a, p.29)16, y por héroe con poderes increíbles como Akira18 o Miracleman19, resulta ser esencial-
ello, Hanna lo asocia al personaje “Thing” –La Cosa– del cómic The Fantastic mente un hombre protector muy tierno. De hecho, Óscar nunca pretende pegar o
Four (Hanna, 2010, p.515), una interpretación que se basa en la identificación de humillar a ninguna otra persona, sea real o ficticia, sino que siempre se imagina
Óscar, por parte de Yunior, con la figura del bastardo profundamente excéntrico, salvando a una chica para poder seducirla. Todos los héroes que menciona se des-
el que viene de Otro lugar. tacan así por su rectitud y por desarrollar una ética de vida basada en un sentido
afirmado de la frontera entre el bien y el mal. La ética de vida de Óscar se puede
Así pues, el modelo de masculinidad de Óscar Wao está marcado profundamente comparar con un alineamiento preciso, es decir, con una de las moralidades que
por un universo ficcional propio de los Estados Unidos. J.M. Lainé afirma al definen a los personajes de los juegos de rol a los que es adicto. En juegos como
respecto: Dungeons and Dragons –un juego de rol fantástico que tiene lugar en la Edad
Media– cada personaje se define por un alineamiento diferente, es decir, por una
La figure du super-héros est ainsi intimement liée à la forme ex- moralidad o una ética precisas20. El alineamiento de Óscar sería, pues, el de “le-
trême de la civilisation occidentale outre-Atlantique, celle d’un gal bueno”, dado que actúa siempre con compasión y con sentido del honor y del
capitalisme industriel et commercial triomphant, créateur de deber –en la cultura popular más corriente, se podría asociar este alineamiento
mégapoles aux dimensions surhumaines où se concentrent con héroes como Batman o Indiana Jones–. Los personajes de Dungeons and
toutes les activités, les désirs et les contradictions de millions
Dragons que tienen este alineamiento son conocidos también como “cruzados”
d’individus. (Lainé, 2013. s.p.)17
o “santos”, un aspecto clave del final de la vida de Óscar que tiene ecos claros
con el martirio de Cristo.
El modelo que Óscar quisiera corporizar se arraiga, así, en un país y una cultura
En el marco de este proceso de identificación con héroes de papel, cabe volver
precisa. En este caso se trata de Estados Unidos y sus ciudades enormes como lo
ahora al último episodio de la vida de Óscar, en el que muere asesinado. Lo
matan dos policías amigos de un hombre llamado “El Capitán”, el novio oficial
de Ybón de la que Óscar se ha enamorado. Dicho novio, un policía mafioso,
14 Personaje de las novelas creadas por Henry Ralston, John Nanovic y escritas por Lester Dent y, más tarde por
Henry Ralston, y que se publicaron esencialmente entre 1933 y 1949. Este héroe, que vive en el centro de Nueva
York, es famoso por su inteligencia y su sagacidad, así como por su cuerpo, similar al de Tarzán, gracias al cual
consigue perseguir y capturar criminales (véase la Ilustración 2 al final del artículo). 18 Akira es el título de un manga de ciencia ficción de los años 80 escrito e ilustrado por Katsuhiro Ōtomo y cuyo
15 Originalmente creado por J. Shuster y J. Siegel en 1938, Superman es el primero de los superhéroes que pronto público eran, específicamente, los jóvenes adultos masculinos de unos 20 años. Akira también es el nombre de
se convertirá en una corriente esencial de los cómics estadounidenses. Superman, cuyos poderes son sobrehu- uno de los héroes del cómic, un mutante atrapado en el cuerpo de un niño (véase la Ilustración 1 al final de este
manos, es originario del planeta de Krypton, pero es educado por una pareja mayor americana, hasta que, de texto). Sus poderes son inmensos, pero dicho niño no tiene conciencia de sus actos, razón por la cual destruirá
repente, sus poderes especiales se despiertan, lo que le permite convertirse en el salvador de la humanidad. Así Tokio y más tarde Nueva Tokio. Finalmente, sus poderes serán transferidos al héroe Tetsuo, gracias al que Akira
pues, Superman tiene una doble vida: por una parte, es periodista, bajo el nombre de C. Kent, y por otra, salva será liberado y podrá recobrar su aspecto y conciencia originales (véanse los cómics de Akira, publicados bajo
a los inocentes de los complots de villanos de todo tipo (Laine, 2013, “Superman”). la forma de 31 fascículos y reeditados, más tarde, en 14 álbumes de colores).
16 “¡La grasa! ¡Las millas de estrías en su cuerpo! ¡La horripilante tumescencia de sus proporciones! Parecía salido 19 Miracleman, o Marvelman, es un héroe y el título de un cómic creado en 1954 por el artista y escritor Mick
de un cómic de Daniel Clowes. Recordaba al gordito negruzco de Palomar del cómic de Beto Hernández” (Díaz, Anglo y retomado más tarde por A. Moore y, después, por N. Gaiman. Miracleman es un periodista con super
2008b, p.40). poderes que le ha dado un astrofísico con los que consigue evitar complots de villanos. Activa sus poderes gra-
17 “Así pues la figura del superhéroe está intimamente vinculada a la forma extrema de la civilización occidental cias a la palabra mágica “kimota” (“atómica” al revés) (véase la Ilustración 3).
norteamericana, la de un capitalismo industrial y comercial triunfante, creador de megalópolis de dimensión 20 En Dungeons and Dragons, este alineamiento está dividido en función de dos ejes: el bien/mal y el orden/caos,
sobrehumana donde se concentran todas las actividades, los deseos y las contradicciones de millones de indivi- siendo cada polo del eje neutro. Los alineamientos posibles son, por ejemplo, el “caótico bueno” o el “legal
duos” (mi traducción). bueno” y ayudan al jugador a tomar una decisión para sus personajes.

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ya había avisado varias veces a Óscar y le había recordado que Ybón era de su broken mouth” (Díaz, 2008a, p.320)22. Óscar cree, en el fondo, que por medio de
propiedad, con lo que no se le permitiría tocarla. Sin embargo, a pesar de ser su muerte se podrá reunir con los seres a los que quiere: Ybón, por supuesto, su
golpeado y haber rozado la muerte una primera vez, Óscar vuelve a la República hermana y su madre. Además, si seguimos este paralelo entre Óscar y las aven-
Dominicana más decidido que nunca a acostarse con Ybón. Esta vuelta a la isla turas de Akira, Yunior tendría el papel del héroe de este cómic, Tetsuo, el chico
patria, su muerte y el relato consecutivo de Yunior se pueden entender como una todopoderoso que consigue salvar el mundo y que recupera los poderes de Akira,
revisión del cómic de Akira y The Watcher [El Vigilante], y una identificación siendo, en este caso, el don de escritura de Óscar.
con algunos de sus personajes como veremos más adelante.
Al mismo tiempo, la referencia a The Watcher en este episodio final se hace por
De hecho, una vez de vuelta en casa de su abuela en la República Dominicana, medio de una nota a pie de página en la que el autor (o el narrador, dado el juego
Óscar pasa 27 días intentando acercarse otra vez a Ybón: autoficcional de la novela) precisa que Óscar, en sus últimos pensamientos, se
acuerda de una frase de este cómic en la que dice: “No matter how far you tra-
For twenty-seven days he did two things: he researched-wrote vel… to whatever reaches of this limitless universo… you will never be… ALO-
and he chased her. Sat in front of her house, called her on her NE!” (Díaz, 2008a, p.321)23. The Watcher –“El Vigilante” en español–, creado
beeper, went to the World Famous Riverside, where she worked, por S. Lee y J. Kirby y publicado en las revistas del Marvel Comics Group entre
walked to the supermarket whenever he saw her truck pull out, 1963 y finales de los años 80 es el nombre de una raza humanoide. Su poder está
just in case she was on her way there. (Díaz, 2008a, p.317)21 próximo a la omnipotencia, pero se limita a observar los eventos del universo
sin interferir en ellos. Así pues, Óscar se identifica también con estos héroes en
Yunior repite varias veces que esta persecución duró 27 días hasta que, al 28° día, la sombra, de los que no se sabe mucho y que solo salen de su observación para
Grod y Grundy, dos colegas del “Capitán”, matan a Óscar en un campo de caña salvar la tierra, amenazada por seres maléficos.
de azúcar. La cifra 27 es clave para el joven, ya que corresponde al personaje de
Akira, el niño-monstruo todopoderoso de su película (y cómic) homónima favo- Vemos, de esta manera, cómo la ciencia ficción es más que un motivo recurrente
rita. Así pues, Óscar se deja matar como su héroe Akira, pensando quizás que, en la novela, dado que estructura la misma trama y nutre profundamente la mas-
como él, podrá salir de este cuerpo de niño monstruoso y volver a renacer bajo culinidad ideal de Óscar. Si bien su ideal de belleza va desapareciendo poco a
su forma “original”. De hecho, Akira aparece bajo la forma de un niño sin perso- poco puesto que, antes de morir, el personaje asemeja a seres todopoderosos que
nalidad y sin reacción humana frente a los estímulos del mundo exterior –como no son héroes seductores, el ideal de salvador sigue siendo el papel fundamental
lo demuestra su cara, siempre impávida– (véase la Ilustración 1). Es solo cuando que sueña con desempeñar.
Ryu lo mata –al final de la historia– que sus poderes son transferidos al héroe Tet-
suo y por fin, Akira recupera su propia personalidad y se reúne con sus amigos. En definitiva, Óscar intenta proponer su propia masculinidad, inspirada en sus
novelas de ciencia ficción, en sus películas y, más simplemente, en su experien-
Así pues, la identificación con Akira y con este renacer a través de la muerte cia como inmigrante dominicano-americano de segunda generación. Esta nueva
puede ser la razón por la cual, a pesar de haber sido golpeado una primera vez subjetividad, aunque aparezca como “very un-Dominican” (Díaz, 2008a, p.11)
por los mismos hombres, Óscar ya no tiene miedo de lo que le pueda pasar: “The para algunos, adquiere una dimensión política a la vez que pasa del estatuto de
smell of the ripening cane was unforgettable, and there was a moon, a beautiful marginal al de reivindicación y de resistencia frente a estos roles prescritos por
moon, and Clives begged the men to spare Oscar, but they laughed. You should los grupos americanos, dominicanos, o también los de la diáspora.
be worrying, Grod said, about yourself. Oscar laughed a little too through his

22 “El olor de la caña madura era inolvidable y había una luna, una hermosa luna llena, y Clives les pidió a los
21 “Durante 27 días se dedicó a dos cosas: a investigar y escribir y a perseguirla. Se sentó frente a su casa, la llamó hombres que perdonaran a Óscar, pero ellos se rieron. Debieras preocuparte, dijo Grod, por tí mismo. Óscar se
al bíper, fue al World Famous Riverside donde ella trabajaba, caminó hasta el supermercado cada vez que la vio rió un poco también a través de la boca partida” (Díaz, 2008b, p.290).
salir en el carro, por si acaso iba allí” (Díaz, 2008b, p.289). 23 Citando a The Watcher, Fantastic Four 13, mayo de 1963 (véase la Ilustración 4).

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Corporizar la isla En efecto, como en los cómics de Óscar, la isla parece estar dirigida por seres
con poderes inalcanzables –pienso, desde luego, en individuos como Trujillo o
Paralelamente al cuerpo físico y figurativo de Óscar, la novela retrata también la su sucesor, Balaguer, que se mencionan claramente en el texto–, y regido por
historia de Otro cuerpo raro que se sitúa fuera de lo creíble: se trata del mismo principios de violencia y heroicidad. Además, para el autor Junot Díaz, solo el
país del que Óscar y Yunior son originarios. Me centraré aquí en tres aspectos discurso de la ciencia ficción permite transmitir la violencia del choque cultu-
de este cuerpo nacional: en un primer momento destacaré el paralelo que se des- ral que viven los dominicanos de la diáspora; primero, cuando llegan a Estados
prende entre la isla dominicana y el mundo de la ciencia ficción; a continuación, Unidos y, luego, cuando vuelven a la isla, aunque sea de manera temporal y se
enfocaré la descripción del cuerpo heterogéneo que toma la isla una vez llegado encuentran confrontados a un país que ya no entienden y en el que no “encajan”.
el verano y, para terminar, veremos cómo la diáspora también se puede entender Pocos meses después de la salida de su novela, J. Díaz justificaba su elección de
como un cuerpo del que no se habla. modelos culturales de los márgenes:

Así pues, una comparación recurrente en la narración de Yunior es la que se dibu- Well, my strategy was to seek my models at the narrative marg-
ja entre su país y los territorios irreales de la ciencia ficción. De esta manera, en ins. When I was growing up those were the narratives that most
una nota a pie de página, Yunior se pregunta por el origen de la afición de Óscar resonated with me and not simply because of the “sense of won-
por los géneros –es decir, la ciencia ficción y el género fantasy– y sugiere que se
der” or because of the adolescent wish fulfillment that many gen-
puede deber a su origen caribeño:
re books truck in. It was because these were the narratives that
spoke directly to what I had experienced, both personally and
Where this outsized love of genre jumped off form no one qui-
historically. The X-Men made a lot of sense to me, because that’s
te seems to know. It might have been a consequence of being
what it really felt like to grow up bookish and smart in a poor ur-
Antillean (who more sci-fi than us?) or of living in the DR for the
ban community in Central New Jersey. Time-travel made sense
first couple of years of his life and then abruptly wrenchingly relo-
to me because how else do I explain how I got from Villa Juana,
cation to New Jersey – a single green card shifting not ply words
from latrines and no lights, to Parlin, NJ, to MTV and a car in
(from Third to First) but centuries (from almost no TV or electricity
to plenty of both). After a transition like that I’m guessing only every parking space? (Danticat, 2007)25
the most extreme scenarios could have satisfied. (Díaz, 2008a,
pp.21-22)24 Un segundo aspecto clave del cuerpo isleño concierne su fragmentación espa-
cial que corresponde a la dispersión de su población a través de la diáspora. Así
Yunior vincula así la rareza de Óscar con su “caribeñidad” y lo justifica con la pues, la historia de Óscar es también la historia de la República Dominicana,
comparación que hace entre la República Dominicana y los mundos retratados una historia fragmentada, como lo afirmó el propio autor: “In my mind the book
en los libros y en las películas de ciencia ficción. De hecho, como ya lo señalaron was supposed to take the shape of an archipelago; it was supposed to be a textual
C. Méndez García (2011) y R. De Maeseneer (2011) en varias ocasiones, Yunior Caribbean. Shattered and yet somehow holding together, somehow incredibly
habla de la República Dominicana como de Mordor, el territorio de las tinieblas,
propiedad de Sauron, en El Señor de los Anillos.
25 “Bueno, mi estrategia era de buscar mis modelos en los márgenes narrativos. En mi juventud, estas eran las
historias que más resonaban dentro de mí y no simplemente por un “sentido de asombro” o por la realización
24 “De dónde salió este amor descomunal por los géneros, nadie lo sabe. Puede que haya sido consecuencia de ser de un deseo adolescente en el que muchos libros de paraliteratura coincidían. Era porque eran las historias que
antillano (¿quién es más de ciencia ficción que nosotros?) o de haber vivido sus primeros dos años en la RD se referían directamente a lo que había vivido, tanto personalmente como históricamente. Los X-Men [Los
y después precipitadamente, angustiosamente, haber sido desplazado a New Jersey –esa tarjeta de residencia Hombres X] tenían mucho sentido para mí porque era realmente lo que uno sentía al crecer entre los libros, el
oficial en Estados Unidos no solo le cambió el mundo (de Tercero a Primer) sino también de siglo (de casi nada listo en una comunidad urbana pobre en la región de Nueva Jersey Central. El viaje en el tiempo tenía sentido
de TV o electricidad a un montón de ambas). Después de una transición semejante me imagino que únicamente porque ¿de qué otra manera puedo explicar cómo pasé de Villa Juana, de los baños sin luz, a Parlin, en Nueva
las situaciones más extremas lo habrían podido satisfacer” (Díaz, 2008b, p.33). Jersey, con MTV y un carro en cada aparcamiento?” (mi traducción).

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32 Cuerpos imaginarios. Una lectura de The Brief Wondrous Life of Oscar Wao, de Junot Díaz Pauline Berlage 33

vibrant and compelling” (O’Rourke, 2007 s.p.)26. Un episodio clave en esta des- vuelta a los orígenes y ni siquiera como un descanso en familia. Para Yunior, esta
cripción de la República Dominicana, como un conjunto de partes que se man- diáspora “marcha atrás” es sinónimo de orgía, de sexo a ultranza y de violencia
tienen unidas y a la vez fragmentadas, hace referencia a las vacaciones de verano repetida:
cuando los emigrantes dominicanos vuelven a la isla:
[…] this is when basic thermodynamic principle gets modified so
Every summer Santo Domingo slaps the diaspora engine into that reality can now reflect a final aspect, the picking-up of big-
reverse, yanks back as many of its expelled children as it can; assed girls and the taking of said to moteles; it’s one big party;
airports choke with the overdressed; necks and luggage carou- one big party for everybody but for the poor, the dark, the jo-
sels groan under the accumulated weight of that year’s cadenas bless, the sick, the Haitian, their children, the bateys, the kids that
and paquetes, and pilots fear for their planes –overburdened be- certain Canadian, American, German, and Italian tourists love
yond belief– and for themselves; restaurants, bars clubs, thea- to rape – yes, sir, nothing like a Santo Domingo summer. (Díaz,
ters, malecones, beaches, resorts, hotels, moteles, extra rooms, 2008a, p.272)28
barrios, colonias, campos, ingenious swarm with quisqueyanos
from the world over. Like someone had sounded a general rever- Vemos pues que este re-ensamblaje de la diáspora, además de ser, según Yunior,
se evacuation order: Back home, everybody! Back home! From fundamentalmente un reencuentro sexual con la isla, no toma en cuenta a los
Washington Heights to Roma, from Perth Amboy to Tokyo, from marginados. Toda una franja de la población de la isla es borrada de esta postal
Brijeporr to Amsterdan, from Lawrence to San Juan […]. (Díaz,
veraniega, tratándose pues de los pobres, de la gente de color, de los obreros de
2008a, p.271)27
la caña de azúcar, de los enfermos, de los desempleados y de los niños de los que
han abusado y que, por tanto, no pueden participar en la fiesta sexual.
Yunior compara, de este modo, las vacaciones tradicionales en la tierra de sus
En este sentido, cabe destacar que el relato de Yunior corrige este “blanquea-
antepasados con una orden de vuelta a casa para toda la diáspora dominicana. El
miento” de la diáspora ya que, en su corporización de la isla, Yunior no solo se
país se convierte, así, en un ser heterogéneo, lleno de gente totalmente diferente,
interesa por los cuerpos sanos, bonitos y “rentables” –como el cuerpo de Lola, la
a la vez que dominicanos todos ellos. De esta manera, el viaje de estos inmigran-
guapa hermana de Óscar– sino que también se interesa por los cuerpos gastados y
tes funciona aquí como re(-)membrar, o re-formar, en el sentido de re-unir los
sufridos que no se corresponden de ninguna forma a los WASP29 ni a los domini-
cuerpos y en el de recordar. El verano dominicano recupera cuerpos esparcidos canos de la isla. Yunior precisa en numerosas ocasiones la condición humilde de
en el planeta para formar, temporalmente, un espacio diaspórico en el mismo país la familia de León. A través de comentarios en segundo plano en el relato, el na-
nativo. rrador menciona, por ejemplo “the eczema on [Oscar ‘s mother’s] hands looking
like a messy meal that had set” (Díaz, 2008a, p.14)30. De esta manera, se nos da a
Sin embargo, esta vuelta no se describe como una reunión sentimental, como una entender que la mujer pasa su vida trabajando para poder mantener a su familia,
razón por la cual Belicia Cabral muere exhausta, carcomida por el cáncer y el

26 “en mi mente el libro tenía que tomar la forma de un archipiélago; tenía que ser un Caribe textual. Desmenuzado
pero todavía unido, de alguna forma increiblemente dinámico y cautivador” (mi traducción).
27 “Cada verano Santo Domingo pone el motor de la diáspora en marcha atrás y hala a todos los hijos expelidos 28 “[…] aquí es cuando el principio termodinámico básico consigue ser modificado de modo que la realidad pueda
que puede. Los aeropuertos se traban con gente demasiado arreglada; los cuellos y los portaequipajes gimen reflejar un aspecto final: el levantamiento de jevitas de culo grande y la conducción de estas a las cabañas. Es un
bajo el peso acumulado de las cadenas y paquetes de ese año, y los pilotos temen por sus aviones –sobrecar- pari grande; un bonche grande para todos salvo los pobres, los prietes, los desempleados, los enfermos, los hai-
gados más allá de lo concebible– y por sí mismos. Los restaurantes, bares, clubs, teatros, malecones, playas, tianos, sus niños, los bateyes y los carajitos que a ciertos turistas canadienses, americanos, alemanes e italianos
centros turísticos, hoteles, cabañas, habitaciones adicionales, barrios, colonias, campos e ingenios repletos de les encanta violar… sí, señor, no hay nada como un verano en Santo Domingo” (Díaz, 2008b, p.253).
quisqueyanos del mundo entero. Como si alguien hubiera dado una orden general de evacuación al revés: ¡Todo 29 Este acrónimo se refiere a los “White Anglo-Saxon Protestant”, la comunidad estadounidense de ancestros
el mundo a casa! ¡A sus hogares! De Washington Heights a Roma, de Perth Amboy a Tokio, de Brijeporr a británicos con más poder social y financiero en el país.
Amsterdam, de Lawrence a San Juan […]” (Díaz, 2008b, pp.252-253). 30 “el eczema que tenía en las manos las hacía parecer harina sucia” (Díaz, 2008b, p.26).

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34 Cuerpos imaginarios. Una lectura de The Brief Wondrous Life of Oscar Wao, de Junot Díaz Pauline Berlage 35

cansancio. De hecho, la madre de la familia de León resulta ser la única respon- Hacia una conclusión
sable y sustentadora del clan, a pesar de albergar a un tío de Óscar, un seductor
empedernido que intenta, mal que bien, deshacerse de las drogas. Sabemos tam- Intenté vincular aquí la dimensión corporal individual de algunos personajes de
bién que esta familia vive en un piso humilde en las afueras de Paterson, una ciu- The Brief Wondrous Life of Oscar Wao con el cuerpo isleño dominicano y diaspó-
dad en los suburbios de Nueva York donde predominan los inmigrantes hispanos rico no solo para destacar lo político en lo personal, para repetir el famoso lema,
y árabes. Así pues, bajo la pluma de Yunior, la diáspora también toma la forma de sino también para hacer hincapié precisamente en su componente transnacional.
un cuerpo dañado y herido en su intento de integrarse y conformarse a la norma Se demostró así que el motivo del cuerpo diaspórico marcado por el género se
estadounidense, a pesar de que siempre seguirán siendo para ella, cuerpos Otros. debe entender dentro de un proceso de intercambio con los ideales de género y
de raza vigentes en ambos territorios.
Por consiguiente, se puede decir que el relato “normalizador” de Yunior (Berla-
ge, por venir) también recrea la isla al re-memorizarla, y su memoria actúa como Demostramos que la masculinidad que inspira a Óscar y a Yunior, se debe a su
un escalpelo que diseca un cuerpo deforme y fragmentado que se hace y deshace lectura compulsiva de cómics fantásticos estadounidenses pero también de obras
al ritmo de las idas y venidas de la diáspora. La novela vincula la dimensión cor- populares de autores como S. King o W. Burroughs, escritores categorizados en
poral individual de Óscar con el cuerpo isleño nacional pero también diaspórico. la “paraliteratura” (genre literature, en inglés), que resultan ser los que tienen
En este sentido, cabe recordar uno de los epígrafes con el que abre la novela: se sentido para escribir su historia y proponer cuerpos alternativos a los modelos
trata de un poema de D. Walcott “The Schooner Flight” que aborda directamente nacionales. Yunior y Óscar, al ser narradores y personajes intra-homodiegéticos,
la cuestión de las particularidades del Caribe y de multiplicidad de las raíces llenan la página blanca de la dominicanidad-estadounidense desde el posiciona-
de los caribeños que, en lugar de ser celebradas, se asimilan a la nada: “I have miento de los mestizos, sean híbridos desde un punto de vista racial, nacional
o de género. Vimos que dichos cuerpos se nutren de ideales estadounidenses y
Dutch, nigger, and English in me, and either I’m nobody, or I’m a nation” (Derek
dominico-americanos, a primera vista heterosexistas y patriarcales, y a partir de
Walcott, citado por Díaz, 2008a s.p.)31. Como lo destaca E. Shiflette (2010), Díaz
los que consigue proponer otros modelos de masculinidad y feminidad mestizos.
ilustra cómo el Caribe pasó de la identidad a la nada por medio del proceso colo-
nial al demostrar cómo este último siguió extiéndose con Trujillo –al reproducir
Referencias bibliográficas
el blanqueamiento de la población e imponer una organización sumamente jerár-
quica injusta y violenta de la sociedad dominicana– y ahora en la explotación de Berlage, P. (2014). ‘How very un-Dominican of him’ ou la merveilleuse mascu-
la diáspora dominicana. Podríamos concluir, de este modo, que la novela de Díaz linité d’Oscar Wao. En Banoun, B., Tomiche, A. y Zapata, M. (Eds.). Fictions
es, en terminología feminista, interseccional32 puesto que abarca una dimensión du masculin dans les littératures occidentales (183-199). París: Éditions Gar-
tanto racial y de clase como la herencia colonial que, todos juntos, influenciarán nier.
el modelo de género que sustenta la masculinidad hegemónica a la que Óscar no Berlage, P. (por venir). Imposer sa voix, imposer son genre: réflexions autour de
corresponde. la notion d’ethos dans The Brief Wondrous Life of Oscar Wao de J. Díaz. En
Autorités, Paradigmes de l’autorité s.p. Tours: PUFR.
Butler, J. (2002/1993). Cuerpos que importan. Buenos Aires, Barcelona, Méxi-
31 “Tengo algo de holandés, negro e inglés, así que o no soy nadie, o soy una nación” (Derek Walcott, citado por co: Paidós.
Díaz, 2008b).
32 La palabra “interseccional” es la traducción más corriente de la palabra inglesa “intersectional”. Es un concepto Danticat, E. (2007). Junot Díaz (Entrevista). Bomb, 101. Recuperado de http://
que la socióloga K. Crenshaw formuló por primera vez en su artículo “Demarginalizing the Intersection of Race bombsite.com/issues/101/articles/2948
and Sex: A Black Feminist Critique of Antidiscrimination Doctrine, Feminist Theory and Antiracist Politics”
(1989), pero cuyas raíces remiten al feminismo de los años 60 y 70 si se toma en cuenta el debate entre el De Maeseneer, R. (2011). Junot Díaz y el canon, un ‘canibalismo líquido’. Le-
feminismo socialista y las feministas marxistas clásicas acerca de la preeminencia de la opresión de clase o de tral, 6, 89-97. Recuperado de http://www.proyectoletral.es/revista/descargas.
género. A grandes rasgos, se podría resumir la perspectiva interseccional como una perspectiva que se sitúa en la
encrucijada de varias categorizaciones como la raza, la etnicidad, el sexo, el género, la clase social, etc., para dar php?id=96
cuenta de la situación de poder de un agente/sujeto/colectivo. Es una herramienta que utilizan los sociólogos y Díaz, J. (2008a/2007). The Brief Wondrous Life of Oscar Wao. Nueva York: Fa-
los especialistas culturales, pero también muchas feministas e investigadoras antirracistas al teorizar la opresión
y las políticas de identidad (Nash, 2008). ber and Faber.

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36 Cuerpos imaginarios. Una lectura de The Brief Wondrous Life of Oscar Wao, de Junot Díaz Pauline Berlage 37

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[en línea: http://www.oldsfbooks.com/ miracleman-3-out-of-the-dark/4000-26057/]
dsm3705.html]

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38 Cuerpos imaginarios. Una lectura de The Brief Wondrous Life of Oscar Wao, de Junot Díaz

La imagen de la isla
en La forza del destino
de Julieta Campos

The Image of the Island


in La forza del destino by
Julieta Campos

María Esther Castillo*


Universidad Autónoma de Querétaro, México

* María Esther Castillo es investigadora en la Facultad de Lenguas y Letras de la Universidad Autónoma de


Querétaro. Doctora en Humanidades (Teoría Literaria), miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI-
CONACYT). Entre sus últimos libros publicados se encuentran, como autora, La conspiración de la memoria
(Xalapa: Universidad Veracruzana, 2011), y como coordinadora, Reflexiones a partir de la experiencia. Litera-
tura y pedagogía (México: Eón, 2014). Ha publicado también los artículos “Disparo a la infancia -una propuesta
intersemiótica: El dolor es un triángulo equilátero de Norma Lazo” (Aletria. Revista de estudios de literatura,
1-5(24), 2014), y “La imagen del merodeador en la ensayística de Guillermo Fadanelli” (Otro lunes. Revista
hispanoamericana de cultura, 9(35), 2015). Correo electrónico: marescas2014@gmail.com

Ilustración 4. Última lámina de “The Watcher”, Fantastic Four número 13 (mayo, 1963)

Recibido: septiembre 18 de 2014 * Aprobado: noviembre 19 de 2014

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40 La imagen de la isla en La forza del destino de Julieta Campos María Esther Castillo 41

Resumen Abstract La narrativa de Julieta Campos (Cuba, 1932-México, 2007) denota la huella me-
moriosa de su natal isla cubana a través de imágenes que muestran su perenni-
La vida, la escritura y la ascendencia The life, writings and cultural ascen- dad: el mar, la bruma, el oleaje, el agua, la marea, son presencias que despliegan
cultural de Julieta Campos reflejan cla- dance of Julieta Campos clearly reflect
ramente los altibajos del acontecer mi- the ups and downs of the migratory
la figura de un lugar acompasado en una memoria que debe escribirse. El anhelo
gratorio de muchos escritores. En este events of many Cuban writers. In this por conservar e inventar imágenes memoriosas no responde al misticismo de
ensayo se enfatiza en la memoria de una paper, the memory of an island is ex- un cierto edén irrecuperable1, sino al acto de convocar el ámbito incierto de una
isla como leitmotiv convertido en obse- posed as a leitmotiv that is transformed genealogía íntima e intelectual, en los aconteceres de una historia política y cul-
sión en La forza del destino (2004) y se into obsession in La forza del destino tural. La forza del destino (2004) –última novela de la escritora– muestra de ma-
indaga en las imágenes que lo refieren y (2004). It follows images which cause nera firme cómo el recuerdo emerge ante el apremio, casi inquisitorial, de pensar
que han dado origen a diferentes formas different forms of enunciation. The
de enunciación. Esta ruta de análisis se analysis intends to come from a “critic
en las perplejidades que suscita el tiempo de una historia a otra, en los designados
funda en una “conciencia crítica”, aproxi- conscious”, therefore it is an approach tres “tiempos” que estructuran de la trama. El acto reminiscente forja las varia-
mación a lo que la autora pudiese revelar to what the author could express in her ciones imaginativas que hacen caso tanto del rumor o del “dicen que dijeron”,
en la obra y no al subterfugio de una teo- work, and not the subterfuge of a theory como de los anales de la historia, de lo que una memoria gráfica pueda revelar
ría en donde el texto sea solo un pretexto in which the text is nothing but a pretext y de las minucias que también se transcriben en el acervo creativo de la imagen
para desarrollarla. to proof that theory. de todas las islas en una. Esa isla improbable, imaginaria, que está o no está en
ninguna parte, “una isla en lo político como en la naturaleza” (p.14).
Palabras clave Keywords

Identidad, Julieta Campos, Memoria, Li- Identity, Julieta Campos, Memory, Ca- La atmósfera espacio-temporal y la tesitura de las varias voces se dan cita en
teratura del Caribe, Poética historiográ- ribbean Literature, Historiographical esta postrera novela de extensión inusual en la producción de la autora. En las
fica. Poetic. casi 800 páginas que la integran, Julieta Campos necesitaba saldar cuentas o dar
cauce a lo que aún no había dicho2. La vida, la escritura y la ascendencia cultural
e intelectual de Julieta Campos articulan estética y éticamente los altibajos mi-
gratorios del acontecer artístico, cultural y político en Cuba3; esos altibajos trans-

1 Como es el caso de otras narrativas cercanas a la misma generación de escritores, cito la espléndida novela de
Alejandro Rossi, Edén, vida imaginada (2006), cuyo título juega con la sugerencia y con cierto velo de ironía.
Otra novela en la que se recupera la vida, Todo aquí es polvo (2010), de Ester Seligson, cruza también los
trayectos de una genealogía que signa los pesares y alegrías de la escritora.
2 Julieta Campos estructura la novela de la siguiente manera: una introducción en la que se ficcionaliza la voz y
la imagen de Lezama Lima como el principal ascendiente literario de la autora. Tres capítulos, nominados “tres
tiempos”. Cada “tiempo” se subdivide en episodios: el primer tiempo consta de 45; el segundo, de 20 y el tercero
de 10.
3 Cuba, pensada como “la isla”, ha sido y es motivo de conjeturas y debates, pero también es un amplio mural de
vida literaria que sería superfluo enumerar, lo que interesa es corroborar el dato de algunas escritoras cubanas de
la misma generación literaria de Julieta Campos que por diversos motivos forman también parte de la migración
cubana, escritoras cuya memoria rodea los mismos símbolos de nuestra autora. Casos como el de Dulce María
Loynás, cuya novela más representativa, Verano en Tenerife (1958), también muestra la imagen de un isla como
metáfora de un estado espiritual y emocional, aunque su historiografía responda más al contexto español que al
cubano. Nivaria Tejera parte asimismo de Cuba en 1955 rumbo a París, exactamente como Julieta Campos; sin
embargo, ella se queda a vivir en Francia y su obra se publica en francés antes que en español; su novela reciente
se titula Espero la noche para soñarte: Revolución (2002). Otra escritora de los mismos años, aunque más ale-
jada del tópico “la isla” es Mireya Robles, que se exilia en Sudáfrica; de su narrativa se conoce Hagiografía de
Narcisa la bella (2010), título que encabeza una trilogía; Robles, además de escritora, es pintora y sigue siendo
reconocida como una artista cubana (ver Cámara, 2003).

Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica • ISSN 1794-8290 • No. 21 • Enero-Junio 2015 • 39 - 59 Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica • ISSN 1794-8290 • No. 21 • Enero-Junio 2015 • 39 - 59
42 La imagen de la isla en La forza del destino de Julieta Campos María Esther Castillo 43

parentan su trascendencia en La forza del destino como no se había manifestado mexicano4– para darle cabida al hecho escriturario como el urgente aconteci-
en su narrativa anterior. Aquí notamos el tono de una contienda, entre el contar miento revolucionario. Importa mencionar tal evento –inscrito como propuesta
la historia desde la mirada de Castro en 1959, o contarla desde 1902 con un tal desde una modernidad literaria de cuño europeo–, no para reiterar aquí el muy
Maximino Gómez que reclama haber nacido en una isla invisible, improbable, documentado impacto teórico sobre dicha generación, sino para destacar la im-
imaginaria, producto del espejismo de cierto Almirante, que entonces regresa el portancia de tal reflexión en la producción ensayística de Julieta Campos. En el
tiempo del relato hasta el siglo XVI, con la retórica de los “quinientos folios que texto “Función de la novela” (Campos, 2006)5, enumera y describe puntualmen-
te los nombres y las tendencias teóricas y críticas que identifican las escrituras
se atraviesan ¿Cómo ignorarlos?” (p.126). O acaso la narradora se pregunta a sí
y los gustos de sus colegas. Entre quienes se instituyeron como modelos en su
misma si podría dejar de lado todos los archivos y reescribir la historia cubana
marco conceptual e intuitivo, se destacan narradores como Woolf, Muriac, Mu-
a la manera de las crónicas sociales publicadas por la clase media instalada en sil, Hesse, Joyce, Kafka, Proust o Broch, además se señala la importancia de los
Miami; o adoptar el estilo de las novelas de Hemingway, y narrar la isla desde la metódicos análisis literarios realizados por Percy, Lubbock, Forster, Castellet, en
mirada extranjera. El resultado es la acumulación de voces, códigos y estilos, que beneficio de su propio quehacer como crítica. Al mostrar interés en los derroteros
destacan su polifonía en cada suma de episodios glosados en los “tres tiempos”, intrínsecos de la modernidad, Campos tiene en cuenta para sí y para sus lectores
el primero a la manera discursiva de un historiador como Michelet, el segundo el cúmulo de reflexiones, de búsquedas y experiencias literarias de su época, le
“entrando de puntillas al siglo XIX” (p.367) cuando pasa lo que tenía que pasar interesa señalar su gusto por una literatura experimental, muy afín a la de Sal-
en Puerto Príncipe y Santiago de Cuba entre 1800 y 1804 […] cuando derrotan a vador Elizondo6, sin que esto suponga un mero circular de temas, estrategias o
España en Trafalgar. O como producto del propio rompecabezas, ya en el tercer enlaces caprichosos.
tiempo, durante los albores del siglo XX, cuando los lejanos familiares son quie-
nes estructuran la genealogía cubana y traen consigo los cientos de folios para 4 La idea del escritor-político-intelectual tiene cabida en México durante todo el siglo XIX y también en el XX;
armarlo. algunos han tenido la posibilidad de trabajar para el gobierno en turno, y la virtud de criticarlo hasta sus más
hondas raíces. Pensemos solo en los más difundidos: Martín Luis Guzmán, Mariano Azuela, Rosario Castel-
lanos, Agustín Yáñez, Carlos Fuentes; punto y aparte es Juan Rulfo. La Generación del Medio Siglo o “de la
La autora y su quehacer literario ruptura” se vuelca en la pregunta sobre el arte, y si desde aquí se puede también fincar la “trinchera de las letras”
contra el crisol de motivos en torno a una frustrada revolución mexicana.
5 En la antología de Campos citada, pero en el volumen II, Razones y pasiones. Ensayos escogidos (2006, pp.11-
94). Este ensayo de Campos es el primero, si no el único, en donde aparecen las tendencias e influencias de
Julieta Campos fue hija de una pareja formada por los amores y desamores entre una generación tan amplia como esta, y se documentan sus tendencias de una manera importante. Este texto es
Terina de la Torre –de vieja raigambre cubana– y de Aurelio, el español gaditano. 6
crucial para comprender la escritura de sus pares, principalmente Juan García Ponce y Salvador Elizondo.
La insistencia de Monsieur N. por proyectar la imagen (o el signo histórico/cultural/artístico) de una ciudad-isla,
Una parte de su formación literaria la llevó a cabo en la Universidad de La Ha- que es reflejo de otra imagen semejante, “obedeciendo a una compulsión que no puede ni quiere inhibir: ¿isla:
espacio imaginario del discurso, emerge del caos cada vez que alguien la sueña: cada vez que alguien dibuja su
bana, la otra en París; ahí convivió con escritores que supieron del mismo modo contorno sinuoso en una servilleta blanca” (1997, p.481), es el nodo de la novela El miedo de perder a Eurídice,
de migraciones, de rompecabezas y folios o de árboles genealógicos. También en (primera edición 1979), es la novela más experimental de Campos, su estructura abismada (mise en abyme)
muestra obsesivamente el lugar de la imaginación como el espacio desde el cual nace la obra. Respecto a la es-
Francia conoció al que fuera su esposo, un destacado político mexicano, Enrique critura afín a Salvador Elizondo, consideramos que esta forma de concebir y de identificar un tiempo y un lugar
en donde el relato los haga simultáneos, sin importar las distancias físicas ni los tiempos históricos, tiene claras
González Pedrero, con quien llegó a México en el año de 1955 para forjar una alianzas con las formas fabulosas que el escritor mexicano intuye como ámbito literario, citemos un ejemplo
familia, escribir y colaborar intensamente en gestiones políticas y culturales. Fue de El hipogeo secreto: “La ciudad sería el término de todas las rutas de los trashumantes del mundo, la urbe
prevista desde el origen de todos los pueblos nómadas y su arquitectura sería como el reflejo de los atavismos
profesora e investigadora en la Universidad Nacional Autónoma de México, tra- milenarios, la cristalización y el fin de todo impulso de viaje, el puerto de todas las naves y el final de todos los
caminos. Así la sueña y conforme la va soñando la ciudad toma forma en su memoria […], toda la arquitectura
ductora para la editorial del Fondo de Cultura Económica y pródiga articulista en que la componía era una serie infinita de reflejos y […] la ciudad misma era como el reflejo de una aspiración
periódicos y revistas literarias. Su obra corresponde a las premisas artísticas de reflejante que a fuerza de ser violenta se derrama y se incendia visiblemente para ser concebida así, en mitad de
la noche… la arquitectura es el reflejo del caos en un espejo que todo lo ordena… no es, a pesar de todo, sino la
la llamada Generación del Medio Siglo, o como algunos preferimos adjetivar, “la organización mental de la materia” (1999, p.223). Si esta es la imagen de una ruta, la cristalización, el reflejo,
puro impulso y caos organizado por la estrategia narrativa de un relato, lo más llamativo es que deviene en una
generación de la escritura”. Esta nominación se finca en el vuelco preceptivo y otra isla, semejante a la que una y otra vez Julieta Campos da forma en su imaginación y realidad en el texto,
cultural que cuestiona el reflejo del acontecimiento histórico –postrevolucionario realidad en donde no es preciso deslindar lo posible de lo vivencial porque todo sucede en el instante propio de
su lectura.

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En los ámbitos del cuento, el ensayo y la novela, Julieta Campos trama fábulas nació en Cádiz. Hace apenas unos años estuve allí y sentí una
y expresa opiniones que respaldan tanto la experiencia literaria como el sentido emoción absolutamente infantil cuando me paré en un muelle,
de responsabilidad en el trabajo intelectual. Leerla es aprender a navegar por los frente al mar y recuperé, idéntica, mi sensación frente al mar
meandros del recuerdo, considerar su experiencia profesional y asombrarse ante de La Habana. Pero el mar era también la muerte: había traído,
la tentativa de sus experimentos narrativos. Desde sus primeros relatos y novelas desde New York, el cadáver de mi otro abuelo, que murió allí de
hasta La forza del destino, Campos va tejiendo la suma de experiencias que re- pulmonía. (Polidori, 1979, s.p.)8
miten al lector a una serie de circunstancias y sutilezas narrativas de una escritora
que concibe la trama ficcional a partir de un proyecto, es decir, se observa que Cierto es que las aventuras parten asimismo de cierta fascinación que puede o
la fábula primero se concibe y después se transcribe, si la apreciación es justa. no estar en medio del mundo real, el de afuera, o surgir de una percepción de
El procedimiento responde a la función de una investigadora literaria que pone a realidad que al escribirse se revela. Tales obsesiones forman parte de la verdad
prueba en su obra las estructuras narrativas de vanguardia. Las novelas Tiene los del escritor. Expresan su tensión a través de símbolos y títulos alegóricos que
cabellos rojizos y se llama Sabina (1974) y El miedo de perder a Eurídice (1979) subrayan la situación, la gente, los lugares. En Muerte por agua (Campos, 1965),
presentan una clara filiación experimental7. por ejemplo, se elude la intriga tradicional para que esta sea “descubierta” por el
lector al relacionar el suceso como una prístina manifestación del tiempo íntimo,
En La forza del destino, en cambio, y no obstante que ingresen distintos códi- secreto, suspendido, amenazado por el tiempo exterior, apostillado como un algo
gos, es la memoria “en deuda” lo que anima la preexistencia de la isla como la amenazante que no permite salir de casa a sus tres habitantes, y aunque la tensión
imagen inaugural convertida en obsesión. Es probable que lectores y creadores del ambiente sea de una extraña inmovilidad, es preferible a un afuera que se
le llamemos formalmente leitmotiv, la verdad es que siempre, al intentar acercar- personifica y contra el cual no estaríamos muy lejos de pensar en una visión omi-
nos a la conciencia de su opacidad o a la mano que la traza, cedemos al impulso nosa, una catástrofe que también revela otra tensión, pero de trasfondo político:
de una fascinación. Citemos parte de la respuesta brindada por Campos en una
entrevista: Respira pesadamente, con la boca abierta, sintiendo el ruido del
aire que entra y sale como si necesitara de esa prueba para
Quizás el ruido del mar fue uno de los primeros que oí. La familia saberse viva, para convencerse de que no se ha consumado
vivía muy cerca del malecón, es decir, del mar abierto donde el nada, y con el deseo violento de llenarse la boca de agua helada
oleaje rompe violentamente y parece siempre a punto de invadir […]. Quienes se cruzaban por la calle se espiaban, esperando
la calle y la ciudad. Mi infancia estuvo marcada por el mar. De la una mirada que delatara el malestar, el peso del ambiente. En
mano de mi padre recorría ese borde marino de La Habana que la calle había una tensión indecisa, reptante que se colaba por
entonces me parecía tan largo, infinitamente largo, caminando las puertas y las ventanas abiertas […]. Luego se levantaba el
y a veces corriendo sobre el muro de contención que separaba viento. Sacudía las copas de los árboles, se alzaba cargando pa-
la calle de los arrecifes. Y con mi madre iba a nadar a aquellas peles sucios, de un polvo visible y repugnante. (Campos, 1965,
piscinas, construidas entre arrecifes, donde se bañaban por un pp.40 y 53)
lado las mujeres y por otro los hombres. Jugaba, buena parte del
día, en un portal frente al mar. A lo lejos iban y venían barcos y Persiste en Muerte por agua una experiencia del lugar dentro/fuera diferenciado
yo sabía, además, que uno de mis abuelos había sido marino y por un matiz de autoconvencimiento que humaniza el vacío interior y el ámbito
que mi padre había venido del otro lado de aquel mar. Mi padre de lo indeterminado. La retórica muestra que los objetos y los personajes corren

7 Es la época cuando está en boga un tipo específico de estrategias y formas de ver la realidad, como es la “escuela 8 La entrevista “Julieta Campos o el rito de la escritura como acto de liberación”, realizada por Ambra Polidori,
de la mirada”, por ejemplo, o también cuando cunde la técnica metaliteraria en donde la narración se empalma fue publicada originalmente en Unomásuno el 9 de junio de 1979. La cita es de la versión electrónica recuperada
con la forma del ensayo y con otros lenguajes artísticos. en http://www.materialdelectura.unam.mx

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el riesgo de quedar atrapados por un algo siniestro amenazante que proviene del experimentales, La forza del destino confirma a una Julieta Campos que decide
exterior. autoficcionalizarse. Al cobrar ficcionalmente una identidad narrativa (el sujeto
como personaje inserto en la trama) puede asimilar a las “otras Julietas” e invo-
Tiene los cabellos rojizos y se llama Sabina (Campos, 1974) es una de las nove- car las voces de esas otras mujeres, que ya reunidas adquieran cuerpo y voz en el
las construidas desde la estructura en abismo. Ahí percibimos cómo la isla es el libro. Desde esta perspectiva se comparte una identidad en la recuperación de la
objeto que dicta las palabras, que las anima u obliga a su escritura. Campos juega historia de su madre, Terina de la Torre, y de todas las madres de las madres, en
aquí con la idea de las otras Julietas que reprime y aprehende: la secuencia y simultaneidad de los aconteceres y pasiones que repercuten en esta
vida histórica, ficcional, cultural y legendaria. La forza del destino recupera el tí-
Yo, la que está, estoy sentada en el muelle, no he querido nunca tulo de una ópera, musicalizada por Giuseppe Verdi sobre el libreto de Francesco
escribir libros. Ha sido ella la que me ha obligado. Ella, la que Maria Piave, basado en la obra teatral Don Álvaro o la fuerza del sino (1835) del
habla en segunda persona, aunque a veces soy yo, yo misma, la español Ángel de Saavedra, Duque de Rivas9. En la serie de discordancias entre
que asumo esa segunda persona del singular, esa ambigüedad firmas, lenguajes, tiempos y espacios, lances y trayectos, debe resultar la concor-
de mi personaje sin la cual la novela que yo podría escribir, que dancia imposible o posible por mera regla compositiva de la trama, pues eviden-
acaso estoy escribiendo, no habría podido, ni habría tenido, ni temente, frente al cúmulo de varias vidas azarosas y sentires cubanos, la noción
tendría que escribirse nunca. (Campos, 1974, p.23) de unidad narrativa tiene que formularse. La escritora genera la interacción con
las otras voces y textos a partir de episodios que, como advertimos antes, arran-
En El miedo de perder a Eurídice, la estructura especular lo abarca todo, desde can desde los tiempos de la conquista española, la injerencia estadounidense, la
el espacio de las muchas figuras de la isla, hasta el personaje que se dimensiona revolución cubana, hasta los años recientes del siglo XX que, al parecer, Campos
al ritmo de los trayectos en la trama. El mismo diseño de las páginas que compo- tenía el apremio de documentar y reescribir.
nen la edición del libro, grafica travesías imaginarias donde se dan cita todas las
menciones de las otras islas (referidas por Longo, San Juan de la Cruz, Petrarca,
Hasta este punto subrayamos y nos detenemos en el “parece que”, pues la iden-
Homero, Defoe, Verne, Conrad, Bergman, entre una infinidad) que configuran
tificación de conciencias entre lo que el escritor intenta transmitir en el texto y
una especie de archipiélago. Y todo inicia a partir del “hombre que dibuja la isla
lo que el lector atiende en la realidad de una lectura (con aspiraciones de “con-
en una servilleta blanca, el que lee a Verne y escribe un “Diario de Viaje” […].
ciencia crítica”) permanece velada por la misma naturaleza del lenguaje literario.
Lo he llamado Monsieur N. porque no sé cómo se llama” (1997, p.407). Es re-
Así referimos la intención de esta forma crítica que mucho oscila entre la com-
levante que esas otras palabras y escrituras de viajes encauzadas por las posibles
plicidad y la lucidez. El acto de lectura en la sugerencia de Georges Poulet, nos
presencias y funciones actanciales de un mismo personaje o de la autora implí-
anima a reconocer en las formas y en los objetos la presencia de un sujeto que les
cita repercutan como imagen en un juego de espejos reflejantes y acompañen
antecede: “entre el ir del objeto al sujeto o del sujeto al objeto, se reduce el ir del
como la voz transformada en las voces otras, que se escucharán a propósito de
un diálogo prometido y cumplido en La forza del destino. Es un diálogo que ya sujeto al sujeto a través de los objetos” (1997, p.220).
no establece el hipotético Monsieur N soñando con una isla dibujada en una ser-
villeta de papel, sino la isla habitada por la estirpe de mujeres, María de la Torre
9 Con una escena adaptada de Wallensteins Lager de Friedrich Schiller. Fue representada por vez primera en el
o Julieta Campos, “invocando el murmullo que sale de los viejos papeles, no es Teatro Bolshoi de San Petersburgo, Rusia, durante el mes de noviembre de 1862: Don Álvaro es un joven noble
un murmullo de muerte: es un murmullo de vida. Para escucharlo, solo hay que de Sudamérica (presumiblemente Perú) que es en parte indio y que se ha establecido en Sevilla, donde, sin em-
bargo, no se piensa bien de él. Se enamora de doña Leonora, la hija del marqués de Calatrava, quien a pesar de
poner un poco de orden en el caos” (p.770). su amor por su hija, ha decidido que ella se case solo con un hombre de la más alta cuna. Leonora, conociendo
la aversión de su padre, y profundamente enamorada de Álvaro, decide abandonar su casa y su país para fugarse
con él, ayudada por su sirvienta, Curra. Ante enredos y contratiempos, Leonora reza para encontrar la paz en la
La forza del destino en la aproximación de una conciencia crítica muerte. Álvaro entra, pidiendo ayuda, después de haber herido mortalmente a don Carlos en su duelo. Los dos
amantes se reconocen. Leonora sale de escena para ver a su hermano, quien, mientras ella se inclina hacia él,
la apuñala en el corazón. Leonora regresa con el Padre Guardián, él y don Álvaro rezan al cielo mientras ella
Después de las imágenes memoriosas de la isla sometidas a variadas técnicas muere.

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Reflexionemos ante ese vaivén en donde contienden los sujetos y los objetos en nombre propio, Lezama, es una forma de comprender el sentido cabal de persona
distintos tiempos estructurados historiográficamente y aquellos dependientes de que entra en relación con la intención de qué, por qué, a quién o de la relación
una estructura de tiempo configurado ya no por la historiografía sino por aparen- entre el sí mismo y el otro, que cobra fuerza justo en la última novela de Campos.
tes brotes de recuerdo involuntario al estilo Proust, que hacen que la narradora- Consideremos la veta canónica, política e identitaria que recupera la autora para
personaje del relato de La forza del destino explore las costumbres y los afectos seguir meditando en torno a la isla: del centro donde todo irradia, la imagen que
para irlos “substituyendo” por un tiempo encontrado en la trama de los tiempos abre el texto y que se repite como estribillo durante toda la novela:
perdidos.
“El día que se instaló la neblina”
Tales tiempos y espacios comienzan a inscribirse histórica y cronológicamente Empeñados, siempre, en narrar la Isla. Así seguimos. Como si
desde el pasado hasta un presente próximo: desde las etnias que Bartolomé de de un momento a otro fuera a desaparecer. Nuestro pecado y
las Casas distinguió como Guanahatebey, Siboney o Sibuney y Taína, hasta el nuestra salvación. Nuestra utopía y nuestro naufragio. Mi padre
pueblo cubano gobernado por Fidel Castro. Desde “el adelantado”, Diego Ve- fue coronel. Yo soy poeta. Yo he dicho que este es el tiempo ab-
lázquez de Cuéllar (1513) que funda San Salvador de Bayamo, La Trinidad en soluto: el reinado de la imagen. He dicho que por fin comenza-
1514, Santa María del Puerto del Príncipe (actual Camagüey), San Cristóbal de mos a vivir nuestros hechizos. He dicho que podemos empezar
La Habana y Sancti Spíritus, hasta 1515, cuando se establece Santiago de Cuba. […]. Estamos en 1959. Estamos en el principio. Me llamo José
Ya instalada la nominación de la isla, Julieta Campos recomienza el trayecto de Lezama Lima. (p.11)10
una historia cultural, desgajando los fragmentos inherentes al núcleo familiar,
sin desatender el contexto cubano. Destaca el Marqués de la Torre, cuyo apellido Hay tanto de Lezama en los cimientos del presente, como de lentilla gastada por
materno comienza a surgir y a originar el extenso árbol genealógico de la autora. la pátina del tiempo, porque para narrar los siglos, Julieta Campos requeriría de
Reseña los sucesos independentistas, desde el líder cubano José Martí hasta la las páginas de un borgeano “Orbis Tertius”, o acaso también se deba a que ella
Revolución de 1959, entre los cuales resaltan los nombres cercanos a su presente: necesitase despejar la bruma que envuelve y empata otras imágenes que la me-
Fidel Castro, Raúl Castro, Ernesto Guevara, Camilo Cienfuegos, son algunas de moria histórica y literaria resignifican.
las voces que proclaman su importancia histórica en el mundo del texto. Todas
las voces, unas más otras menos, son presencia abigarrada de cultura, de política De lectura en lectura, la voz de Campos empata otras formas identitarias que
y de literatura. Pero entre todas las voces, Julieta Campos requiere a su vez de tienen que ver con los códigos y estilos que los escritores seleccionan para ac-
una voz que es la presencia de un sujeto que le antecede a ella misma: es la voz ceder a la complejidad de identidades y memoria, imaginarias e históricas que
invocada del escritor Lezama Lima. también operan como “lo que antecede”. Pensemos en la opción estilística de la
que resultara el personaje de Carlota de Bélgica, en la creación de Fernando Del
Lezama es un punto de partida fundamental –veamos que su enunciación inaugu- Paso, Noticias del Imperio (1988), para transitar de una figura decidida a con-
ra ficcionalmente la novela– en el que desemboca el acto de conciencia que tiene
la propiedad de situarse como sugiere Poulet “en momentos independientes del
tiempo, y de situar, no obstante de alguna manera el tiempo en su dependencia”
10 La obra de Lezama Lima –como la de Severo Sarduy o la de Cabrera Infante– ha sido paradigmática no solo
(1997, p.231). Es el tiempo cuando confluyen identidades, donde los sujetos (Le- para dar cuenta de la suma trascendencia de las letras cubanas o caribeñas y latinoamericanas, sino universales.
zama en Campos) se revelan en un sentido más profundo de identidad, despren- Lezama fue un escritor con un cargo importante en la UNEAC (Unión de Escritores y Artistas de Cuba, modelo
soviético). Paradiso (1966) es su novela más influyente. Cabrera Infante fundó la Cinemateca de Cuba y fue
diéndose de la neutralidad valorativa que aliena las consideraciones propiamente agregado cultural en Bélgica, terminó instalándose en Londres, ciudad en la que residió hasta su muerte. Así
éticas en el actuar humano. El ser de Lezama ingresa en lo que Paul Ricœur, al en la paz como en la guerra (1960) fue su primer volumen de relatos. La novela Tres tristes tigres (1967) lo
confirmó como uno de los narradores en español más importantes del siglo. El autor neobarroco, Severo Sarduy,
describir las relaciones entre el pronombre y el sujeto de la atribución, denomi- construyó un discurso teórico en el que la reflexión semiótica y cultural se mantiene en primer plano, por encima
nara “referencia identificante” o referentes de atributos, en este caso, entre la per- de la vivencia del poeta o el entusiasmo del narrador. Como Lezama, y más aún como Carpentier, Sarduy asume
el artificio barroco como inseparable de la lengua literaria en español. Como ellos también prefirió vivir fuera
sona de la referencia (Lezama y Campos) y el ‘yo’ (Ricœur, 2008, pp.35-36). El de la isla pero, al igual que Julieta Campos, nunca se cansó de imaginarla, recrearla, añorarla.

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vertirse en “¿baronesa de la nada o princesa de la bruma?”11, a las mujeres que ¿soy el punto de desenlace de todas de toda una serie de causas que disponiéndo-
se suman en el personaje-narrador Julieta Campos, cuando en primera persona se en escala a partir del más profundo pasado determinan mi existencia? (1997,
decide también escribir las cartas apócrifas en La forza del destino. Esas car- pp.231-232).
tas nunca escritas por la Historia, curiosamente constituyen el enigma planteado
metaficcionalmente por Del Paso: “[…], todo está permitido en la literatura que En esta relación auspiciada por el acto de lectura crítica, auspiciada por Poulet,
no pretende ceñirse a la historia. ¿Pero qué sucede cuando un autor no puede esclarecemos la presencia de un sujeto que antecede y ofrece una forma de acce-
escapar a la historia? ¿Cuándo no puede olvidar, a voluntad, lo aprendido?” (Del so en la figura de Julieta Campos a lo largo de toda la novela. No obstante, para
Paso, 1988, p.641). Campos decide quiénes le anteceden para escribir por ella y mostrar algo más de esa conciencia crítica tanto escritural como lectora, hacemos
por la historia de los otros y por la de los suyos: “Yo, que esto imagino y escribo, énfasis de el “Tercer tiempo” (3er capítulo) como el acto final o el terreno acotado
me llamo Julieta Campos. Me llamo también, María de la Torre. Tu voz y la mía en donde más se revela la necesidad de unir los fragmentos de toda la H/historia
se confunden. También a nosotras nos envuelve la neblina” (p.97). Una figura para sí misma; con tal intención, hay subtítulos que así lo denuncian: “Su pro-
imperial enuncia los nombres y con ello la historia de una Casa Imperial; una pio rompecabezas”, “Creo que hemos llegado”, “Las arenas de un naufragio”.
figura literaria, Julieta Campos, hace lo propio para construir real e imaginaria- La diégesis nos hace mirar de cerca, figurarnos a nosotros mismos ahí, ante las
mente su propia genealogía. escenas de lo cotidiano íntimo como cuando “Carlos [el marido de Julieta] se
ha levantado de la mesa adornada con zinias color de malva y rosas amarillas”
El registro archivado y el registro imaginado garabatean al unísono reminiscen- (p.557), para enlazar el afuera en la mención del triunfo de la Revolución “una
cias de su linaje, imposibles de contar ni someramente en todas las páginas. La sedosa bandera de Cuba libre colgada como telón de fondo” (p.557): “Salieron,
vieja estirpe cubana de la abuela se expone no solamente en colindancia a un cruzaron el Sena por el puente de Suresnes […]. Cabrera ha ido a París a recau-
estudio del tiempo sino a una aprehensión del espacio. A la manera arqueológica, dar fondos […], los Terry y Tirso Mesa han abierto la bolsa, haciendo méritos
con el ánimo de que diera cuenta, ahora sí, del eslabón perdido entre la Historia para el futuro” (p.557). Páginas más adelante, el entusiasmo se desvanece, en el
de Cuba escrita con mayúscula y las historias escritas con minúscula, en donde apartado “La Cuba secreta”, donde el mismo Carlos sentencia: “El mundo está
se recrean los lances amorosos y políticos de los próceres, de los conquistadores, mal hecho y no falta quienes pretenden convencernos, a cada rato, de que van a
de los políticos, de los combatientes, de los honestos y de los traidores, donde componerlo […]. Es la opinión de Aurelio […], ‘todos los gobiernos son y serán
la línea perpendicular de la historia familiar sesga por igual el imaginario y las malos: soy y seguiré siendo un anarquista’” (p.744). En el último apartado, “Las
consignas de la historia política. arenas del naufragio”, Julieta Campos da cuenta de su empeño ferviente y terco
de narrar su isla, “del mar que añora el nacimiento de los dioses” (p.759).
Nuevamente, con Poulet, reingresamos en el esfuerzo de la causa que no es la del
acto de lectura sino la del escritor: “¿Cuál es la razón de mi ser? ¿Soy causa de Vemos pues, que la escritora descubre para sí misma que los pensamientos se
mí mismo o efecto de un acto creador?”; y una pregunta aún más radical: “¿Soy mezclan con las imágenes del recuerdo y en consecuencia, a veces hay acuerdo
consciente de mí a la vez como creador y como creatura? O bien al contrario, y en otras hay conflicto. Pero consciente del ejercicio escritural, las fluctuacio-
nes reflexivas dirigen un orden mental que va del escritor al lector. La propia
turbulencia mental, el propio “rompecabezas” de la vida íntima y el otro, el mag-
11 La enunciación en primera persona es uno de los registros que Del Paso establece para la construcción inolvi-
dable de esta figura para la historiografía de la literatura mexicana. La memoria es entonces reminiscencia para
no rompecabezas de la historia, deben remontarse, recapturar el hilo y lograr la
fundar la nueva manera de escribir novelas históricas. Observemos esta cita: “¿LOCA YO? ¿Baronesa de la concordancia en la discordancia. El rompecabezas finalmente presenta un cuadro
Nada, Princesa de Espuma, Reina del Olvido? Mentira […]. Yo soy la Emperatriz de la mentira que se levanta
del césped y asciende en el aire […]. Yo me puse una de esas máscaras […]” (Del Paso, 1988, p.407). Es el tipo
completo, aunque se marquen las líneas, las suturas, los bordes del acto cons-
de enunciación que realiza Campos, la que nos hace recordar a Carlota como María, como Julieta, como Terina: ciente, que es a veces más o menos idéntico porque no se puede estar atado, ni el
“Yo soy María Carlota de Bélgica […]. Yo soy María Carlota Amelia, prima de la Reina […]. Yo soy María
Carlota Amelia Victoria, hija de Leopoldo […]. Yo soy María Carlota Amelia Victoria Clementina […]. Yo soy escritor ni el lector, a una única conciencia posible.
María Carlota Amelia Victoria Clementina Leopoldina […]” (p.13). Veamos que una figura imperial hereda los
nombres y con ello la Historia de una Casa Imperial. Julieta Campos hace lo propio para construir real e imagi-
nariamente su propia genealogía. Poulet opina que “la conciencia de sí, también es la conciencia del mundo a

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través de la conciencia de sí” (1997, p.229). La conciencia de sí, en el mar de cula poco […], es el número 20 de Orígenes, en donde la nieta
la historia y en la de todos los demás, los familiares y los ajenos, genera en su lee un texto de María Zambrano. Es un texto muy hermoso, que
conjunto la primacía de una subjetividad, la de Julieta Campos que al expresarla pretende asediar, como quiere Lezama, a “La Cuba secreta”: en
en una trama atiende distintos frentes: el de los textos para la historia, el de las medio de tanta vida aparente, la verdadera Isla yacería en un
historias particulares, los relatos legendarios y los relatos históricos ya signados letargo silencioso, en espera de ser despertada ¿acaso por un
por la ficción literaria; otro frente en donde se devela esa operación de la que ha- príncipe enamorado?, como La Bella Durmiente. “Tú, que eres
blamos antes, cuando el sujeto se convierte en personaje y comparte la identidad curiosa, no dejes de indagar. Pregúntatelo todo. Busca y encon-
de la historia narrada, la enunciación narrativa se glosa entonces entre el Yo y la trarás”. (pp.756-757)
identidad del “sí mismo como otro” (Poulet, 1997, p.228) al involucrarse como
ente de ficción. Y, finalmente, mantenemos la idea de otro frente en la conciencia Bajo la consigna de “busca y encontrarás” se hace necesario, desde nuestro punto
de sí (el lector) ante la obra a partir del repertorio cultural y literario que trata de de vista, otra reflexión más, pero hacia el código metaliterario de la novela en
imponer entre el orden de la trama y el orden propio, arriesgando los rasgos de tanto espacio adyacente al ensayo, al conocimiento artístico, cultural y político
la obra. En esos rasgos pretendidamente “objetivos”, que sugiere Poulet como en los estudios caribeños, cuando la H/historia convive con la historia-relato-
punto de partida, se establece la intención de encontrar el orden del pensamiento, mythos. Julieta Campos decide no incluir solo su propia versión acerca de la
o de su trayecto en donde “la coherencia del texto literario se convierte en la co- diferencia entre aquellas novelas de corte decimonónico y las novelas contempo-
herencia del texto crítico que lo retoma transponiéndolo” (1997, p.228). ráneas canonizadas como la “nueva novela histórica”, ni se empeña, como es el
caso de Fernando Del Paso, en una imprescindible revisión historiográfica frente
Julieta Campos se adentra en su conciencia y trata imaginariamente de alcanzar a la distancia cronológica entre los eventos, su interpretación, los imaginarios
el pensamiento de otros, si bien confusamente, pues en ese trayecto también dis- culturales y la narración. La intención del escritor, en general, es considerar la
tinguiría el pensamiento de sí. Al tratar de distinguirlos, de reconocer sus carac- relevancia e influencia de nuevas corrientes tanto en el saber histórico como en
terísticas específicas, se comprende que discernirlas está relacionado con el tipo el literario para así consignarlo a través de su presencia implícita como narra-
de marcos, de contextos en los cuales histórica y culturalmente emergieron esas dor y/o personaje. Julieta Campos, en su caso, hace coincidir la identidad del
conciencias o pensamientos. Reitero la idea de Poulet: “Nadie podría descubrir el ser biográfico y del quehacer escritural en una encrucijada. Esta bifurcación es
mundo sin descubrirse descubriendo el mundo” (1997, p.229). En este descubrir creada por tiempos y lugares consignados por la historiografía, pero también por
su mundo, la autora acude al árbol genealógico y ahí elige a Terina y Aurelio o la genealogía familiar, más los embates culturales, sociales e ideológicos que
Mimí y Rodolfo, como rebautiza Campos a sus padres. Estos personajes están en rompen la delgada línea entre lo público y lo privado. Por estas circunstancias se
calidad de criaturas y sin embargo, son ellos quienes le permiten sosegar la apa- encauza la identidad en el advenimiento de la memoria12. Julieta Campos, como
rición de los demasiados fantasmas históricos, literarios y legendarios para poner Lezama Lima, Carpentier, Severo Sarduy, Del Paso, y tantos otros escritores, se
un énfasis en el juego vehemente del destino, del rompecabezas al que aludimos pronuncia discursivamente por la necesidad de hacer memoria. Esta frase, que
antes, siempre en torno a la Revolución Cubana, cuando comenzaba y tanta gen- bien puede resultar un lugar común, es un punto de mira desde el que se trazan
te decide penosamente abandonar su isla, como lo hizo nuestra escritora, en la los recuerdos en la página en blanco. La memoria deviene actividad recurrente,
aparente urgencia de reinventarse o de descubrirse, como lo hizo con Terina y sea consciente o inconsciente, pero notable cuando se invoca (presente) o se
Aurelio con un pensamiento guiado hacia “sus” objetos, tomándoles prestadas evoca (pasado).
sus formas, sus cimientos. La reiterada frase de Poulet acerca de descubrir el
mundo, bien aplica al descubrimiento de sí misma, con la adenda de reinventarse Ante las formas memoriosas del recuerdo, podríamos preguntar si lo que queda
en la escritura:

A la nieta de Julio, que se despide para irse a estudiar a París,


12 La especulación proviene a partir del tema de la memoria. En esta ocasión se parte de la sugerencia de M. Augé
le pone en las manos varios ejemplares de una revista que cir- (1998).

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inscrito y deja huella se debe a la persistencia de una imagen precisa o, al contra- textos promueve la idea de que no es asunto de una mirada y de una historia, sino
rio, a lo efímero, a lo huidizo de una abstracta apariencia. Signo o huella, sugiere trasunto de un cúmulo de miradas y de historias, que se proyectan en su escritura.
el antropólogo Marc Augé en Las formas del olvido (1998), las formas que “están
desconectadas de todo relato posible o creíble y se han desligado del recuerdo” El “inventario” de una isla
(p.31). El mismo Augé, abundando en el pensamiento de Pontalis y este en el de
Freud, explica: La forma del recuerdo y del olvido expresada en La forza del destino, mantiene
ese hálito de tener que contar la historia desde su memoria, incluso de manera
En primer lugar, nos dice [Pontalis], la memoria es plural, existen más evidente, al recuperarla de la madre al hijo, Emiliano13. Entre los tres tiem-
diversos “sistemas mnémicos”. En segundo lugar, es necesario
pos que estructuran la novela y las infinitas intenciones autorales, esta historia
responde a ese tiempo que convenimos llamar “el pasado” pero que ansía con-
pasar la noción de huella a la noción de trazo, trazado secreto,
vertirse en un tiempo recuperado y latente para el lector y para los suyos.
inconsciente, reprimido: la represión no se ejerce sobre el acon-
tecimiento o la huella aislada como tales, sino sobre las conexio-
La novela, al reinventar voces verosímiles, convoca no un lugar, sino lugares:
nes entre recuerdos o entre huellas, “conexiones que ni siquiera
España, Cuba, Nueva York, México, y no un rostro, sino cientos que a su vez
las redes ferroviarias en que coexisten trenes de alta velocidad y configuran los diferentes tiempos y espacios, y en consecuencia, un caudal de
vías en desuso pueden darnos mucho más que una imagen difu- relatos. Julieta Campos se convierte, al ingresar como personaje en la ficción, en
sa”. Por lo tanto, concluye Pontalis, recordar es menos importante la memoria brumosa de una Cuba tan imaginaria y tan real como la verosimili-
que asociar […], asociar es decir, “disociar las relaciones institui- tud literaria lo permite y demanda. Todas las palabras que al inicio advertimos
das, sólidamente establecidas, para hacer surgir otras, que con acerca del agua, bruma, ola, inciden en las formas de representar la isla a través
frecuencia, son relaciones peligrosas”. (Augé, 1998, p.31) de imágenes del recuerdo, según la exégesis que del presente reconstruya las
capas de la imaginación, la experiencia y la emoción. Bien visto, la paradoja
Este rasgo, sistema de relaciones peligrosas o memoria, incide en las teorías de la entre la objetivación y la subjetivación, el acercamiento o distancia de la memo-
acción encaminadas tanto por Ricœur como por la conciencia crítica sugerida por ria individual y social es solo aparente: Campos, investigadora por gusto y por
Poulet. La memoria afecta la noción de identidad, de acción y de conciencia críti- oficio, como dijimos antes, se encarga también de estudiar, clasificar y procesar
ca en Julieta Campos, ella permanece atenta a esos sugerentes “sistemas mnémi- una serie de datos provenientes de archivos, anécdotas, historias y diarios, que
cos”, asocia los referentes historiográficos con las particulares disociaciones que transforman el ámbito espacio-temporal referido en el libro. Las anécdotas se
a favor de la literatura el escritor hace por oficio, por destreza, o porque así ha convierten en el hacer de los personajes, las reacciones en escenas y estas en la
aprendido que desde el inicio el hombre cuenta historias. Las relaciones huma- serie de “instantáneas” del recuerdo transcrito, esas que los lectores apreciamos
nas, para bien de la literatura, podemos apreciarlas en la ficción encaminada por como cuadros fijos y que se dinamizan gracias al discurso; eventos recortados y
vueltos a organizar, para comprender la trama de una vida, naturalmente discor-
las otras voces que son y no son ella, Julieta Campos, que inventan o se buscan en
dante en el artificio de una concordancia.
los recortes, a través de los diarios y las cartas, y que son y no son la conciencia
cubana, porque tal sería no ficción sino mentira. Las formas de recordar importan
Citemos aquí un cuadro o “instantánea” que muestra la amalgama de recuerdos y
tanto como las formas de olvidar; los seres humanos somos proclives al olvido, datos, cuando Julio, el abuelo de Julieta, arriba a Nueva York (del diario personal
y la ficción, con el indudable peso de su arte, inscribe la invención del recuerdo –apócrifo o real–, durante los años 1903-1909) y en donde se compara esta isla
y del olvido, al sustentar las verdades simbólicas que se imprimen discursiva o con aquella otra:
retóricamente en la ficción y en la historia. Verdades éticas/estéticas con el pe-
ligro del sesgo, pero no con el de la argucia del discurso político. Las verdades
son simbólicas y son las únicas que el literato y el historiador pueden ofrecer a 13 La dedicatoria del libro incluye el nombre de la madre y el nombre del escritor Emiliano González, quien a
sus lectores. La forma especular que Julieta Campos traza en la mayoría de sus su vez es autor de novelas como Los sueños de la bella durmiente (Premio Villaurrutia 1978) y antologías de
relatos como Miedo en castellano (1973).

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Nos recomendaron no quedarnos con las exquisiteces del Wal- desde la invención de un pasado, o desde la emoción estética que abre las puertas
dorf y pulsar también, un poco, el otro Nueva York, el de los in- a lo posible del juego ficcional. Jugar el juego de lo posible, de la especulación o
migrantes de ayer y de hoy. Dicen que a Ellis Island la llaman el del reflejo entre quien habla de –y dentro de– un objeto de lectura, es para los
“isla de las lágrimas” y que es lo más parecido al Juicio Final que demás la oportunidad de ingresar al rito, tanto de transmisión ficcional (cuando
alguien puede encontrar en este mundo: allí se decide si esos el novelista ingresa en la novela) como de transmisión lectora.
cientos de hombres, mujeres y niños que han llegado de los con-
fines de Europa tienen o no derecho de entrar al Paraíso. Es una Conclusiones
ciudad deslumbrante y cruel, jubilosa y oscura. Se me ha venido
a la memoria una frase de una vieja lectura, algo de un autor Todo el libro se gesta al tenor de metatextos, de escrituras dentro de escrituras
norteamericano cuyo nombre se me escapa: “Somos los here- que al sumarse muestran la historia de una familia y de “la isla” desde el pasado
deros de todos los tiempos y con todas las naciones comparti- hasta el presente para un futuro (el que leemos) y del presente hacia el pretérito,
mos nuestra herencia”. Palabras más, palabras menos, aflora en confrontando una idea inquisitoria: ¿en dónde y cuándo comienza y se cuenta
el recuerdo algo que solo hoy cobra sentido para mí. Recuerdo una historia? Sobre esta pregunta se aglutina un argumento, la mirada de la auto-
más: imaginaba un nuevo jardín del Paraíso donde habrían de ra complica a propósito el origen de los documentos y por ende, las interpretacio-
reencontrarse todas las tribus del hombre. Un paraíso de acero y nes que sirven de soporte a tantos relatos enmarcados por el código correspon-
de ladrillo; de esplendor y de miseria, es verdad […]. Esta es una diente. La estructura en tres tiempos o momentos atrae también la atención sobre
ciudad joven, al lado de nuestra vieja Habana. (p.635) la búsqueda por el texto originario como una empresa condenada a repetirse de
forma circular; y aún más, si como hemos advertido, nos proponemos escudriñar
Imaginemos que Julio/Julieta reescribe(n) un mismo diario de sucesos y de re- el rastro de la isla como el objeto de donde parte toda la poética de Campos.
flexiones, para corroborar que cuando algo se refiere “de memoria”, se escribe
a partir de la (re)presentación del alter ego implicado del autor-persona, que La forza del destino reclama al final del libro el silencio de una imaginación tan
introduce las imágenes que dan sentido a ese tiempo que funge como la trama afiebrada como la Carlota que Del Paso convierte en la voz en donde dialogan la
de una memoria de un sujeto deseante que quiere que tal memoria sea la propia. poesía con la historia. La locura irónicamente contemplada por Del Paso es un
Se percibe ciertamente el acto de flexión sobre la historia pero también el sesgo diálogo entre la historia y la imaginación; la de Campos es la locura identitaria
del propio campo de observación. El sesgo, si se quiere, sucede frente o contra el enaltecida poéticamente en el destino de los demás. Hay tanto de locura, acom-
camino de identificación y búsqueda de su memoria en la memoria de los otros o pañada de eso otro perteneciente a un lejano y presente imaginario, cuando se
al contrario, la de los otros como propia. desea inventar los eslabones de memoria olvidada a través de esta figura múltiple
o especular llamada Julieta Campos o María de la Torre o Terina o Mimí, y cuan-
A partir de este sesgo que se ofrece como conciencia identitaria, la compilación do de especularidad de la isla cubana se reinventa en las costas de Tabasco o en
de tantas voces transparenta la posición afectiva de la voz autoficcional puesta en la pertinaz región lacustre de Tenochtitlán en ciudad de México. Campos fue una
escena, que involucra y modifica la participación comunicativa del narrador (en escritora que concibió la isla fuera de la isla de una manera similar a esa larga
convención del supuesto abuelo Julio y de Julieta al hijo) al narratario (la supues- lista de escritores que conminan la tradición cultural y literaria cubana fuera de
ta nieta Julieta, el sugerido hijo), a los lectores que estamos inmersos e implica- Cuba.
dos entre el acto de lectura del texto, la intención del autor y el repertorio de la
historiografía cubana. La lectura, la escritura y la ficción se relativizan y adaptan Si vemos de otra manera a la escritora, bajo el lente de los intelectuales exiliados,
mediante una serie de textos y estilos de todo tipo, que se incluyen a manera de tendríamos entonces que advertir la perspectiva de otra conciencia crítica que
“objetos” de lectura: origen y materia de inspiración literaria para aquellos su- se inscribe en lo que Denis Jorge Berenschot (citado en Morales Sales, 2006)
jetos que desean el retorno existencial de los mismos lugares, que el tiempo y la denomina el “estado de mutación de la cubanidad”. Desde su punto de vista,
distancia demandan de la reinvención de un recuerdo que marcha hacia un futuro las identidades cubanas resultan de los problemas del exilio y están fuertemente

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condicionadas por el encuentro con la cultura de la patria adoptiva, cualquiera circular a la novela. Al contemplarla en su totalidad, en esa suerte de disipación
que esta sea. Siendo así, en las consecuentes letras cubanas, dentro y fuera de del trazo escriturario, tendremos también que aprender a escucharla como esa
Cuba a finales del siglo XX y principios del XXI, se identifican los esfuerzos ópera musicalizada por Vivaldi: ese es el tono, esa la ideología, la clave del nue-
“[…] por replantear los esquemas políticos, sociales y culturales que controlan y vo código que reclama su lectura.
esencializan la performance de las identidades cubanas […]” (Berenschot, citado
en Morales Sales, 2006, p.920)14.
Referencias bibliográficas
Al final quedará la vacilación crítica cuando convenimos en decir que la esencia
de los lugares y los tiempos habitados por las personas se construye a través de Augé, M. (1998). Las formas del olvido. Barcelona: Gedisa.
las palabras, porque solo ellas pueden preservarla. El acto reminiscente se dilata Cámara, M. (2003). Escritoras cubanas. La memoria hechizada. Barcelona: Ica-
y construye igual a un horizonte pleno de interrogantes cuando es la imagen ria.
transcrita la que miramos; ante ella estamos pendientes del punto de mira; ante su Campos, J. (1965). Muerte por agua. México: Fondo de Cultura Económica.
selectividad no tenemos más remedio que considerar la invención del recuerdo Campos, J. (1974). Tiene los cabellos rojizos y se llama Sabina. México: J. Mor-
en aquellos sujetos que la han conservado rodeados por un aura emocional. Por tiz.
más que se cifren las fechas en un calendario, es la imaginación lo que posibilita Campos, J. (1979). El miedo de perder a Eurídice. En Reunión de familia (44,
reconstruir aquello que significó para el individuo o para el grupo social. Los 46). México: Fondo de Cultura Económica.
escritores confían o no en las palabras (su materia prima), devuelven a las per- Campos, J. (2004). La forza del destino. México: Alfaguara.
sonas y a los lugares sus contornos, los que tuvieron y los que deberían tener a Campos, J. (2006). Función de la novela. En Razones y pasiones. Ensayos esco-
propósito de su naturaleza evanescente. gidos II (13-94). México: Fondo de Cultura Económica.
Del Paso, F. (1988). Noticias del imperio. México: Diana Literaria.
La Cuba pensada, conocida o presentida, es también la suma donde habitan los Elizondo, S. (1999). El hipogeo secreto. En Narrativa completa (207-317). Mé-
discursos decantados por el tamiz del recuerdo personal y el tinglado de las ge- xico: Alfaguara.
nealogías. Si solo de la isla hablásemos, el libro sería el resultado de la imagina- Morales Sales, E.S. (2006, julio-diciembre). Cuba. Historia y Sociedad como
ción que llena los blancos de la documentación histórica, del legado oscilante e motivos literarios. Ágora, 9(18), 909-926.
irresuelto del lugar que muchos miran con admiración y otros con recelo. La isla Polidori, A. (1979, 9 de junio). Julieta Campos o el rito de la escritura como acto
cubana contiene la mirada en la que Campos se obliga a trasladarse del sueño de liberación. Material de lectura. Recuperado de http://www.materialdelec-
de la aparición del lugar, a la memoria revelada que se escondía en la bruma y tura.unam.mx/
que ahora invita a abandonarse y mecerse por la marea que se aleja y regresa a Poulet, G. (1997). La conciencia crítica. Madrid: Visor.
la playa escrituraria: “En el vaivén del oleaje empieza a fluir una melodía. Ima- Ricœur, P. (2008). Sí mismo como otro. México: Siglo XXI.
ginemos, imaginemos la melodía” (p.771), repite la narradora, dando un cierre

14 Existe, desde luego una narrativa interesante bastante reciente que se produce en la isla, pero que se edita espe-
cialmente en los países latinoamericanos. Jacqueline Shor publicó en 2001 en portugués, en Sao Paolo una an-
tología de narradores cubanos que intituló Nosotros que nos quedamos, en cuya introducción indica que el estilo
y la temática de los textos recogidos son bastante heterogéneos en lo que toca a contenido y estilo, pues algunos
de ellos hablan de amor, de trivialidades, de prostitución, de reflexiones, interrogaciones sobre la condición
humana, sensualidad, viajes y soledad, pero que muestran muy bien la fortaleza y la fuerza expresiva del pueblo
cubano. Apunta Shor: “En cuanto a lenguaje, estilo y tratamiento dado a los temas, la escritura vibra en matices
que van de lo tradicional a lo más contemporáneo. Lo que une a las historias de esta antología es el hecho de
haber sido escritas por personas que pertenecen al periodo de la Revolución y que tienen la particularidad de no
haber salido nunca de Cuba […]” (citado en Morales, 2006, p.920).

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Desenmascarando al padre:
Migración y discurso
decolonizador del
sujeto dominicano de la
diáspora en Drown de
Junot Díaz

Unmasking the Father:


Migration and Decolonizing
Discourse of the Diasporic
Dominican Subject in Junot
Díaz’s Drown

Carlos Yushimito del Valle*


Universidad de Brown, Estados Unidos

* Carlos Yushimito del Valle (Lima, 1977). Recibió el título de Master of Arts en Hispanic Studies por la Villanova
University de Pennsylvania. Termina actualmente sus estudios de Doctorado en Brown University, donde lleva
a cabo investigaciones sobre globalización, diáspora latinoamericana en los Estados Unidos y cosmopolitismo
en la narrativa latinoamericana del siglo XXI. Su último libro se titula Subjetividades amenazadas. Una relec-
tura de la crisis social en la narrativa breve de Alonso Cueto, Guillermo Niño de Guzmán y Jorge Valenzuela
(Lima: Cuerpo de la metáfora editores, 2013). Correo electrónico: carlos_yushimito_del_valle@brown.edu

Recibido: noviembre 21 de 2014 * Aprobado: diciembre 3 de 2014

Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica • ISSN 1794-8290 • No. 21 • Enero-Junio 2015 • 61 - 82
Desenmascarando al padre: Migración y discurso decolonizador del sujeto dominicano de la diáspora en
62 Drown de Junot Díaz Carlos Yushimito del Valle 63

Resumen Abstract Como ha observado la crítica (Paravisini-Gebert, 2000; Riofrio, 2008; Koy,
2012), el primer libro del escritor dominicano Junot Díaz titulado Drown (1996)
Este trabajo se centrará en dos ideas al- This paper will focus on two ideas reúne un conjunto de relatos interconectados unos con otros, lo que le da, a pesar
rededor del proceso migratorio desarrolla- about the migratory process devel-
de su independencia estructural y su clara filiación paratextual, apariencia de no-
das por Junot Díaz en Drown. La primera oped by Junot Díaz in Drown. The first
es la narrativa de la migración del padre is a father migration narrative config- vela; tal como, por otra parte, el propio autor ha manifestado que debe ser leído
que se configura a través de la evocación ured through the evocation of Yunior el volumen e incluso la totalidad de su obra1. Fragmentado en el tiempo, el relato
de Yunior –narrador de varias de las his- –narrator of several of the short stories central –la vida doméstica de Yunior de las Casas, alter ego del escritor– no sigue
torias del volumen–, como una mitología of the volume– as a foundational my- una narrativa lineal, sino que va construyéndose a partir de viñetas que se inician
fundacional sobre el nuevo suelo estadou- thology in the new American territory. en la infancia del personaje en Santo Domingo (de 1968 a 1977, este último año
nidense. Partiendo de los modelos dis- Based on the discursive models of the de su migración), continúa durante su niñez y adolescencia en New Jersey (1980-
cursivos de la representación cultural lati- Latin American cultural representa-
1990) y “concluye” en un presente adulto (los años 90) desde el cual se evocan o
noamericana propuestos por Julio Ortega tion proposed by Julio Ortega (1992),
(1992), observaremos la narrativa de la we will observe the narrative of the reconstruyen, casi siempre en primera persona, las memorias propias y familia-
virtualidad del migrante potencial, su dis- virtuality of the potential migrant, his res y las tramas vecinales que terminan por organizar una saga privada sobre la
curso de carencia (tanto en el suelo natal counter-discourse of scarcity (both in migración dominicana en la costa oriental de los Estados Unidos2.
como en el proceso del exilio) y la utopía the homeland and during the process
de la abundancia significada por el “sueño of exile) and the utopic discourse of Tales vínculos afectivos en la obra de Díaz operan activamente en la construc-
americano”. La segunda idea que desarro- abundance signified by the “American ción de la identidad del sujeto migrante dominicano, y son, llevados al terreno
llaremos nos ha sido sugerida por las va- dream”. The second idea is a crisis of
íntimo del hogar o del vecindario, significantes poderosos al momento de narrar
rias manifestaciones de lo que leeremos hospitality presented in the immigra-
en el texto como una crisis de la hospitali- tion context and in the process of en-
los conflictos relacionados con la memoria nacional, el proceso de migración y el
dad presente en el marco migratorio y en counters, frictions, abuses, accidents asentamiento en el nuevo país de acogida. La “maldición” del fukú que persigue
el proceso de los encuentros, fricciones, and reparations between the Domini- a Óscar Wao y a su familia en The Brief Wondrous Life of Oscar Wao (2007) –esa
abusos, accidentes y reparaciones entre can migrant and the host country. We inevitable historicidad de lo dominicano como un determinismo transnacional
el sujeto dominicano migrante y el nuevo will conclude that the second-gener- del que no puede escaparse– es, como veremos en este trabajo, tan central como
espacio de acogida. Concluiremos que a ation migrant assumes, according to las estructuras ideológicas que moldean la subjetividad diaspórica a partir de
la nueva agencia mediadora del migrante Díaz, a new mediator agency in order discursos de masculinidad y racialización heredados del propio colonialismo do-
de segunda generación corresponde em- to undertake a “decolonizing” narrative
prender un proceso narrativo “decoloniza- process which operates from the de-
minicano. La constante dislocación emocional de la familia –siempre a partir de
dor”, que opera desde la desmitificación de mystification of the paternal-national la ausencia temporal o definitiva del padre–, la imposibilidad o fragilidad de las
la figura paterno-nacional y sus prácticas figure and his founding practices in the
fundacionales en el nuevo territorio. new land.
1 Véase la entrevista a Ross Scarano (2012): “My idea, ever since Drown, was to write six or seven books about
Palabras clave Keywords him [Yunior] that would form one big novel. You connect This is How You Lose Her to Drown to The Brief
Wondrous Life of Oscar Wao, and you can read this thing”. (“Mi idea, incluso desde Drown, fue escribir al
menos seis o siete libros sobre él [Yunior] que conformarían una sola novela. Serías capaz de leer toda esta cosa
Migración, Decolonización, Junot Díaz, Migration, Decolonization, Junot Díaz, conectando This is How You Lose Her a Drown, y esta, a la vez, a The Brief Wondrous Life of Oscar Wao”, mi
Virtualidad, Diáspora, Hospitalidad. Virtuality, Diaspora, Hospitality. traducción).
2 La diégesis de Drown puede segmentarse en dos momentos: el primero se inicia con la historia de la migración
del padre, Ramón de las Casas (“Negocios”), continúa con la vida de los hermanos, Rafa y Yunior, en la Re-
pública Dominicana (“Ysrael”) y concluye con el regreso del padre (“Aguantando”) con cuya reunificación se
gestiona la migración de la familia completa a los Estados Unidos. El segundo momento, espacialmente locali-
zado en este último país, empieza con la infancia de Yunior, ya en New Jersey (“Fiesta, 1980”), y continúa con
el relato aleatorio de varias historias sobre su adolescencia y juventud (“Aurora”, “Boyfriend”, “Edison, New
Jersey” y “How to date a Browngirl, Blackgirl, Whitegirl, or Halfie”). Dado que muchas veces los relatos de
este periodo de juventud, aunque narrados en primera persona, no dan referencia alguna sobre la identidad del
protagonista, es solo posible inferir que el narrador es Yunior o, en todo caso, su hermano Rafa.

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Desenmascarando al padre: Migración y discurso decolonizador del sujeto dominicano de la diáspora en
64 Drown de Junot Díaz Carlos Yushimito del Valle 65

relaciones sentimentales y las dinámicas de marginalidad y violencia que articu- realize it– begin to decolonize yourself. And in that process, you
lan al vecindario étnico de New Jersey, proyectan una crítica doble: por un lado a relearn names for yourself that you had forgotten. (en la entrevis-
la herencia autoritaria nacional; y por otro, a las prácticas biopolíticas estadouni- ta con Céspedes y Torres-Saillant, 2000, p.894)3
denses que reducen a sus minorías a un orden jerárquico subalterno.
El re-aprendizaje que supone la lectura hace de la escritura una “guía” que tiene
La experiencia migratoria del sujeto enunciador (figurado por Yunior) funciona como función mostrar a su narratario la borradura de su identidad, inscribiendo
como contrapunto a lo que de aquí en adelante denominaremos “discurso funda- de este modo en él una consciencia histórica sobre el doble colonialismo que
cional del padre”. Como parte de la racionalidad de la migración, esto funciona lo afecta, proceso necesario para adquirir una verdadera agencia decolonizada.
como una continuidad de valores y conductas transfronterizas en los que, tanto Ramón Figueroa ha sostenido que la narrativa de Díaz es representativa de un
la historicidad como el peso de la memoria afectiva de la migración, se fusionan nuevo tipo de migrante dominicano posterior a 1965 que establece vinculaciones
alrededor de la sensibilidad neoliberal del nuevo destino. El padre, figura de de tipo estratégico con “otros grupos marginados, cuyo discurso de reivindica-
autoridad y proyecto exitoso de migración, como se observará en el análisis del ción y crítica de los mecanismos de mantenimiento del poder adoptan y adaptan
relato “Negocios”, opera no solo como agente del desplazamiento familiar sino a sus circunstancias” (2005, p.738). Esta diversificación, tal como puede obser-
también –en tanto depositario de la herencia colonizadora primigenia–, como varse en relatos como “Aurora”, “Boyfriend” y “Edison, New Jersey”, no anula,
modelo resultante de un largo proceso de desigualdad en la propia historia domi- según creemos, una lectura crítica que desde los discursos de raza y clase apunte
nicana, lo que se ha examinado extensamente en relación a la obra de Díaz desde a minar las propias estructuras de poder heredadas que se trasplantan a la nueva
los estudios de género y raza (Kunsa, 2013; Figueroa, 2005; Heredia, 2010). tierra, adaptándose o simplemente sustituyéndose por otras.

En tal sentido, opuesto a la virtualidad del exilio como un proyecto individual Si en los relatos de infancia (“Aguantando”, “Ysrael”) la presencia fantasmal,
triunfante, es posible observar la apertura de un “tercer espacio” que se despliega reconstruida e idealizada atemporalmente por las imágenes fotográficas del pa-
en el territorio tanto geográfico como subjetivo del texto y que ocupa, de manera dre ausente es una presencia virtual contenida en la promesa de la migración a
consistente, la centralidad misma de la enunciación. Ahí en el intermedio de esa los Estados Unidos, en el contacto real, materializado en el nuevo país (“Fiesta,
cultura parcial o latente, “tejido contaminado pero conectivo entre culturas, a la 1980”), se pone de manifiesto su naturaleza hostil, por cuanto se realiza desde la
vez imposibilidad de la inclusividad de la cultura y límite entre ellas” (Bhabha, institucionalización del rol disciplinario que caracteriza la relación familiar. En-
2011, p.96), Homi Bhabha ha localizado el desarrollo de una nueva “agencia tender el proceso decolonizador inherente a la política de la escritura propuesto
intersticial” (2011, p.102), sobre la que es capaz de articularse una subjetividad por Junot Díaz pasa necesariamente por la desmitificación de la figura del padre
híbrida, in-between, que desestabiliza las narrativas hegemónicas nacionales y migrante, que encarna esa doble afiliación nacional y autoritaria, dominicana y
las desvía hacia “la articulación de un espacio y tiempo fronterizos y no domés- estadounidense, así como las narrativas que se reproducen.
ticos de la cultura” (Bhabha, 2011, p.97).
La figura de Yunior en el texto no solo es constitutiva de dicha cualidad intersti-
Inserta en dicho lugar de mediación, la práctica discursiva de Junot Díaz adquie- cial o paradójica señalada por Bhabha, sino también decolonizadora a la manera
re una funcionalidad evidente al emplazar, sobre la experiencia del exilio y su de contrapunto. Tal como ha afirmado Stuart Hall, todo proceso de identificación
posterior asentamiento, una política postcolonial de escritura: que configura una imagen aparentemente estable de sí mismo, opera siempre

You come to the United States and the United States begins im-
mediately, systematically, to erase you in every way, to suppress
3 “Llegas a los Estados Unidos y los Estados Unidos empiezan inmediata, sistemáticamente, a borrarte en todo
those things which it considers not digestible. You spend a lot of sentido, a suprimir aquellas cosas que considera no digerible. Pasas mucho tiempo siendo colonizado. Luego, si
time being colonized. Then, if you’ve got the opportunity and the tienes la oportunidad, te das un respiro y la guía necesaria, inmediatamente –una vez que lo comprendes– em-
piezas a decolonizarte. Y en ese proceso, reaprendes los nombres por tí mismo, los nombres que has olvidado”
breathing space and the guidance, you immediately –when you (mi traducción).

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por oposición, “construyéndose a través de la diferencia, no al margen de ella” otra, una narrativa ambivalente, que fluctúa entre la admiración y el desencanto,
(2011, p.16). En tal sentido, Yunior debe leerse en Drown de forma especular al para fijarse posteriormente en la resignación objetiva que solo permite revivir
padre, siendo a la vez reflejo y rechazo de los patrones paternos. En la virtualidad las huellas del progenitor como un evento sobrenatural: “a whirlwind, a comet,
de lo entre-medio, el personaje “enrostra” (es decir, da rostro) dialógicamente a war” (p.207).
al padre, imaginando así su historia y con ello proporcionándole a su narrativa
una perspectiva histórica que le permite insertarla en una genealogía propia, a la A diferencia de Yunior, el perfil del padre migrante se configura como el de un
vez contradictoria y autocrítica. Tal como observaremos con mayor detalle en individuo categórico y enérgico, poseedor de una enorme fortaleza física y una
las páginas que siguen, puede afirmarse que toda la narrativa familiar del texto voluntad irrompible orientada a la consecución del éxito en la nueva comunidad.
–la narrativa del hijo migrante– consistirá en tratar de desenmascarar al padre, Dicha determinación, como se observa en el cuento “Ysrael”, permea temprana-
o mejor dicho, en llenar el vacío mítico de su rostro ausente; lo que equivale, mente la imaginación infantil de los hermanos, constituyéndose en un esquema
en última instancia, a completar dicho espacio latente con su propia imagen na- de masculinidad ejemplar: “Rafa spit. You have to get tougher. Crying all the
rrada. Siendo el proceso de migración esencial para entender esta dinámica de time. Do you think our papi’s crying? Do you think that’s what he’s been doing
identificación, exploraremos cómo la crisis se representa por medio del uso de the last six years” (p.14). La fuerza muscular del padre funcionará como una
la hospitalidad, en cuanto parte de un proceso de encuentros, fricciones, abusos, sinécdoque de la experiencia migrante y de su capacidad para sobreponerse y
accidentes y reparaciones a través de la nueva agencia mediadora que deviene en adaptarse a la adversidad en la nueva tierra5. En la reformulación social de dicha
el reconocimiento y la memoria decolonial. fuerza física podemos localizar, simbólicamente, el sentido mitificador de gran
parte del discurso del exiliado exitoso y, sobre todo, el del retornante al país de
La fundación narrativa del padre origen bajo los signos de la abundancia. En el cuento “Aguantando” que relata el
retorno del padre a Santo Domingo, podemos observar cómo dicho discurso se
El relato de la migración del padre que se nos presenta en “Negocios” inicia manifiesta claramente a través de la imaginación de los hijos:
con una “deslealtad” amorosa4 y concluye con la reconciliación de Ramón y la
esposa legítima, cinco años después, cuando este retorna a Santo Domingo para Rafa used to think that he’d come in the night, like Jesus, that
reunificar a la familia y llevarla consigo a suelo estadounidense. La reparación one morning we’d find him at our breakfast table, unshaven and
simbólica de la historia familiar puede ser vista así como una suerte de expiación smiling […]. He’ll be taller, Rafa predicted. Northamerican food
de la culpa paterna: comprende el peregrinaje y el sacrificio físico (la precarie- makes people that way. He’d surprise Mami on her way back from
dad laboral, el padecimiento corporal); la superación de tentaciones surgidas en work; pick her up in a German car […]. He’d have gold on his
la geografía extranjera (el olvido, la segunda familia) y el reconocimiento final fingers, cologne on his neck, a silk shirt, good leather shoes. The
no solo de la deuda económica sino también de esa otra deuda “moral” contraída whole barrio would come out to greet him. (p.87)
con la familia que, a lo largo del relato, será siempre una elipsis latente e irresuel-
ta en la subjetividad paterna. La fuerza y la bonanza exhibidas como signos físicos y sociales que los locales
leen en el padre corresponden con un “excedente” de representación de lo ame-
“Negocios” se ubica, por lo tanto, en el ámbito mítico de los relatos fundaciona-
les: uno en el que la historia de la migración de Ramón de las Casas, reconstruida
por su hijo menor, es en parte una narrativa mitificada de éxito y sacrificio; y por 5 Dos imágenes permiten verificar este hecho en el relato: la primera ocurre en el primer hotel en el que Ramón se
hospeda, nada más llegar a Miami: “Papi pushed himself through the sit-ups and push-ups that kept him kicking
ass until his forties. / You should try these, he told the Latina [que limpiaba la habitación]. They make work
a lot easier. / If you had a job, she said, you wouldn’t need exercise” (“Negocios”, p.169). La segunda ocurre
tiempo después cuando, luego de su matrimonio con Nilda, consigue la residencia legal en el país: “He regained
4 “Papi had been planning to leave for months, hustling and borrowing from these friends, from anyone he could his health and liked to show Nilda how his tríceps and bíceps could gather in prominent knots with a twist of
put the bite on. In the end it was just plain luck that got his visa processed when it did. The last of his luck on the his arm. He bought his shirts in size medium so he could fill them out” (“Negocios”, p.186). La fuerza corporal
Island, considering that Mami had recently discovered he was keeping with an overweight puta had met while masculina será un factor que atraviese la experiencia misma de la migración, a la vez perdida y recuperada en
breaking up a fight on her street in Los Milloncitos” (“Negocios”, p.163). el proceso de adaptación y asimilación a la nueva cultura.

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ricano, esa promesa mesiánica que solo puede materializarse con una mediación “Think only of today and tomorrow” se dice a sí mismo Ramón (“Negocios”,
testimonial, dado que al discurso de la abundancia americana solo se accede a p.173) durante su estancia en Miami, y esa lógica de la proyección e insatisfac-
través de las marcas –de los síntomas– inscritas sobre el cuerpo del testigo retor- ción que anula la perspectiva del pasado, parece transmitir la dinámica del deseo
nante. Oculto, al mismo tiempo, late en él un contradiscurso de penurias y pri- impuesto por la lógica del capitalismo tardío, que, tal como ha afirmado Bauman,
vaciones extremas, sufridas en el destino idealizado por quienes no han logrado se sostiene por la “abrumadora demanda de un cambio constante” (2013, p.19).
cruzar aún las fronteras. Si la abundancia de la modernidad –que el descubrimiento colombino del Nue-
vo Mundo inaugura– se basaba en la idea del progreso, de la permanencia y la
Marcada por esta dialéctica entre la utopía y la distopía –registrada en las clásicas solidez material, en este periodo que Bauman denomina “modernidad líquida”
narrativas del éxito y del fracaso de las expediciones fundacionales en la Améri- –una modernidad que se vuelve inestable, que se desborda a causa del proceso de
ca hispánica (Pastor, 1984)–, la migración dominicana a los Estados Unidos pue- “modernización obsesiva y compulsiva que se propulsa e intensifica a sí misma”
de ser leída, por lo tanto, como una variante de la representación “fundacional” (Bauman, 2013, p.17) –, el objetivo del presente ya no es sino una proyección
del Nuevo Mundo6, y creemos, a través de los tres modelos discursivos, que Julio desprovista de estabilidad y por lo tanto pura promesa virtual: para su lógica
Ortega (1992) ha elaborado en torno a la representación de la historia cultural política ya no existe, consecuentemente, la utopía como destino sino como un
latinoamericana7. La abundancia en la narrativa de la migración de Junot Díaz proceso en sí mismo (Bauman, 2013, p.31).
desborda al texto, habita siempre en los márgenes; su materialidad solo puede
A diferencia del discurso de la abundancia, el relato de la carencia colma la re-
expresarse por medio de mediaciones metonímicas, puesto que, para quienes no
presentación dentro y fuera del espacio de acogida; y es tanto parte del origen
viven en suelo americano, se realiza a través de la economía de las remesas, del
como del proceso migratorio mismo, lo que le da continuidad y materialidad
mismo modo como la ropa de origen “extranjero” inscribe sobre el cuerpo de los
al presente así como una perspectiva histórica. “Aguantando” –cuya forma del
hijos la presencia material del padre. Rafa, por ejemplo, quien mejor asimila el
gerundio ya da cuenta de la temporalidad inconclusa y progresiva, a manera de
modelo masculino y autoritario del padre –esa dominicanidad que, por contraste,
tiempo límbico que propone el relato– narra a través de la mirada de Yunior los
Yunior no posee–, viste una camisa y unos pantalones que su padre le envía desde
meses previos al retorno del padre y describe con mucho detalle la situación de
New York por Navidad cada vez que sale al campo a conquistar chicas (“Ysrael”, precariedad en la que viven tanto la madre como los hijos:
p.13). Tales síntomas de solvencia, enfatizados por la carencia del lugar sobre el
cual se proyectan, se constituyen a lo largo del texto en formas de poder, autori- We didn’t eat rocks but we didn’t eat meat or beans, either […].
dad y seducción. Algo que, una vez en suelo americano, se volatiliza, dado que When me and Rafa caught our annual case of worms it was only
excede al migrante. Como nos muestra la trayectoria de Ramón, narrada en “Ne- by skimping on our dinners that Mami could afford to purchase the
gocios”, la narrativa del “sueño americano” está siempre por hacerse, emplazada Verminox […]. We each had one pencil and if we lost that pencil,
al final de una larga serie de inacabables sacrificios, más como virtualidad que like I did once, we had to stay home from school until Mami could
como un hecho tangible. borrow another one for us. Our professor had us share school
books with some of the other kids and these kids wouldn’t look
at us, tried to hold their breath when we were close to them […].
6 Este paralelo entre la migración dominicana y el pasado colonizador español puede establecerse en el relato
Mami worked at Embajador Chocolate, putting in ten-, twelve-
imaginario de Ramón en Miami: “Within an hour he was asleep. He was twenty-four. He didn’t dream about hour shifts for almost no money at all. (“Aguantando”, pp.70-71)
his family and wouldn’t for many years. He dreamed instead of gold coins, like the ones that had been salvaged
from the many wrecks about our island, stacked high as sugar cane” (“Negocios”, p.169). La alusión al oro y a
la caña, fuentes de explotación colonial, se insertan en el relato del discurso capitalista de Ramón centrado en el Dicha precariedad material, como contradiscurso al de la abundancia ultramari-
enriquecimiento material asociado con los recursos de la nueva geografía.
7 Estos modelos discursivos, como se recordará, son tres: “El discurso de la abundancia, que genera una versión na, no se resuelve, sin embargo, en la experiencia del migrante, para quien las
fecunda de las formas y del sentido; el discurso de la carencia, que contrapone una versión defectiva, donde la condiciones de marginalidad, vulnerabilidad física y laboral siguen siendo rea-
negatividad despoja la forma y escatima el sentido; y el discurso de lo virtual, que proyecta una versión alterna
y supone una realidad por hacerse” (Ortega, 1992, p.11). lidades cotidianas, ajenas todas ellas a los signos de opulencia exhibidos por el

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país de acogida y, en particular, por la ciudad global que lo encarna. El discurso Animado por la curiosidad de la historia, Rafa, de nueve años, decide realizar
de carencia se desplaza geográficamente a la metrópoli solo para enfatizar, del entonces un viaje en autobús con la única finalidad de ver el rostro de su padre y
mismo modo como lo hacían en dirección contraria las marcas industriales sobre lleva con él a su hermano menor, de seis años, quien posteriormente relatará el
la pobreza rural, la negatividad de todo aquello que se le promete y disemina episodio. “Ysrael” desarrolla varios de los temas centrales que estarán presentes
desde el centro mismo de poder que significa la ciudad de New York. en el resto del libro, dos de ellos, como ha observado John Riofrio, el rol de la
masculinidad como modelo de conducta entre los personajes y la pérdida del
Ambos discursos de carencia conviven en el universo de Drown como realidad valor de la empatía en las relaciones comunitarias (2008, pp.23-31). Como parte
concreta; pero solo el de Ramón, es decir, el del migrante silenciado por la inco- de un discurso de lo virtual, el encuentro con Ysrael puede ser leído, asimismo,
municación y el aislamiento, es capaz de diluirse bajo los signos extraterritoria- como una búsqueda simbólica del rostro ausente del padre, en la que ambos
les de una abundancia virtualizada en la proximidad o bien metonimizada en la hermanos, en particular Yunior, entreverán las marcas de su futura condición
lejanía. El discurso de la virtualidad emerge dialógicamente entre los intersticios migrante.
de dicho entrampamiento para completar los vacíos propios de la abundancia
americana; y es tan poderoso, por su parte, que esa construcción simulada se ma- Para empezar, es significativa la treta que emplea Rafa para viajar gratis en el au-
terializa en el desplazamiento mismo, en el deseo que pone en marcha a los suje- tobús, es decir, “ilegalmente”, engañando para ello al cobrador de la guagua. Su
tos, transformándose en uno más de los factores de la migración. La virtualidad, accionar recuerda aquí al de su padre, quien, según se nos relata en “Negocios”,
abierta entre la abundancia y la carencia –dos formas que el migrante emplea intenta conseguir los recursos necesarios para su viaje “hustling and borrowing
para “ver e interpretar” el nuevo espacio (Ortega, 1992, p.13)– inaugura a partir from his friends, from anyone he could put the bite on” (p.163). El destino del
de ambos discursos una instancia textual que traza una identidad de lo posible y recorrido es la finca donde habita Ysrael –señalemos el sentido bíblico de su
que es, finalmente, la de la asimilación8. nombre: “tierra prometida”–; a quien, a su vez, encuentran jugando con una co-
meta de “material extranjero” (p.23) y vestido como ellos con ropas norteame-
La virtualidad sin rostro ricanas (p.15). En “No Face” nos enteraremos de que Ysrael aprende inglés con
un sacerdote anglosajón, el padre Lou, quien a su vez lo protege y educa (p.154),
El lugar más radical de la virtualidad en el libro lo ocupa, simbólicamente, Ys- y que, al igual que Ramón, dedica asimismo mucho tiempo a disciplinarse mus-
rael, un joven desfigurado que vive cerca del pueblo de Ocoa, al que los dos cularmente:
hermanos, Yunior y Rafa, han ido a parar un verano. Ysrael –al que se dedica dos
relatos en Drown–, es por sí mismo un personaje flotante, polisémico, y el modo He goes to the guanábana tree and does his pull-ups, nearly fifty
como es representado formalmente, digno de atención. Para empezar, su historia now, and then he picks up the café dehuller and holds it to his
es la única que está contada en tercera persona (“No Face”); y la que posee, junto chest for a forty count. His arms, chest and neck bulge and the
a la del relato del padre, resonancias míticas (“Ysrael”): skin around his temple draws tight, about to split. But no! He’s
unbeatable. (“No Face”, p.153)
Ysrael was a different story. Even on the side of Ocoa people had
heard of him, how when he was a baby a pig had eaten his face Su discurso físico y super heroico –semejante en ello a aquel en el que se refugia
off, skinned it like an orange. He was something to talk about, Óscar Wao– parece enraizarse en el modelo enérgico que, por extensión, se re-
a name that set the kids to screaming worse than el Cuco or la plica al del migrante triunfante. Pero a diferencia de Ramón, Ysrael es un sujeto
Vieja Calusa. (“Ysrael”, p.7) interrumpido, deformado; su rostro, simbólicamente arrancado por las fauces del
cerdo, revela una identidad mutilada, solo parcialmente reconstruida en derredor
de los signos constitutivos de la “dominicanidad” que enraíza a los sujetos. De
8 “Papi wanted a negocio of his own, that was his dream […] While most of the men around him were two times
ahí que su viaje a Norteamérica donde, según afirma a los hermanos, fue para
broke, he had seen a few, fresh off the boat, shake the water from their backs and jump right into the lowest que se le practicara una cirugía, haya sido transitorio y aparentemente inútil. La
branches of the American establishment. That leap was what he envisioned for himself, not some slow upward
crawl though the mud” (“Negocios”, pp.190-191). expectativa clínica depositada en la medicina norteamericana, así como el deseo

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de su curación –alentada por el mediador de ambos espacios que es el padre Lou– Quiet and close to his job. Most important, the neighborhood would not know
se convierte en un discurso de lo virtual utópico, proyección permanente, pero al him or the wife he had in the States” (“Negocios”, p.196).
mismo tiempo, aplazada e incierta:
Sin los vínculos familiares, ni los recursos, ni la posibilidad del desplazamiento
The doctor checks his eyes, his ears, and then listens to his definitivo, Ysrael, a diferencia de él, es virtualidad pura, promesa inacabada de
breathing. Everything looks good, Lou. curación y migración, lo que en su imaginario se proyecta como una unidad sé-
I’m glad to hear that. Do you have a ballpark figure? mica. De allí que el relato “No Face”, que resume perfectamente el discurso de lo
Well, the doctor says. We’ll get him there eventually. (“No Face”, virtual en Drown, esté escrito en presente –es decir, detenido hasta en el tiempo
p.141) con el que es enunciada su historia–, a diferencia de la narrativa del padre que,
al emplazarse en el pasado, puede ser sometida a una relectura “desmitificadora”
El discurso de lo virtual que representa Ysrael propone una versión alternativa por parte del hijo.
al de la carencia literal del rostro, oculta por la también precaria careta de tela;
una que se sostiene en la fe, en la ciencia y la tecnología y la materialidad que Negociación con lo impredecible
permitiría el desplazamiento al espacio de la abundancia clínica, en oposición
a una ausencia de identidad o de identidad emasculada. La urgencia enunciada El viaje a la finca de Ysrael también permite que los hermanos, futuros migrantes
al médico (“No Face”, p.158), así como la seguridad que expresa al hablar de en tierra estadounidense, se instruyan en la negociación de las leyes de la hos-
la competencia de los médicos norteamericanos (“Ysrael”, p.17), proyectan el pitalidad en un contexto de crisis que luego veremos ampliado a la experiencia
deseo de su curación, tal como, por otra parte, podría afirmarse que el deseo de de su padre, Ramón. Dado que Rafa y Yunior han dejado el territorio familiar de
curación “económica” acompaña el anhelo migratorio de sujetos como Ramón. Ocoa y se encuentran en suelo extraño, el hermano mayor solicita, como parte
No obstante, en el orden hipermasculino nacional, su naturaleza incompleta lo del plan que ha trazado para desenmascarar a Ysrael, la empatía hospitalaria de
hace víctima de abusos y maltratos, borrando de este modo los signos restantes este último. A fin de ganarse su confianza y, a la vez, distraerlo, le pide ayuda
de su propia identidad –aquella que intenta remarcar con los ejercicios físicos–, para orientarse en el pueblo, utilizando como excusa a su hermano pequeño y
feminizándolo. Como bien ha señalado Riofrio, la escena del maltrato en la que subrayando su condición de forasteros:
uno de los muchachos que lo hostiga grita: “We’re going to make you a girl”
(“No Face”, p.159), en clara alusión a una violación simbólica, no solo muestra Listen up, Rafa said. My hermanito’s not feeling too well. Can you
la brutalidad sobre los más débiles, sino también la fragilidad de una sociedad show us where a colmado is? I want to get him a drink.
que se ve a sí misma amenazada por el miedo a mostrarse vulnerable y compasi- There’s a faucet up the road, Ysrael said […].
va (Riofrio, 2008, p.30). We’re not from around here. We can’t drink the water.
[…]
Este lugar de masculinidad interrumpida, extendida a la migración (a la cura) The water here is probably better than up in the mountains, he
siempre postergada, por lo tanto paralizada, supone un lugar indefinido, virtual, said.
entre el espacio límbico de la tierra natal y el extranjero sublimado. Observemos Help us out, Rafa said in a low voice.
aquí que este mismo lugar vacilante es el que Ramón experimenta durante su Ysrael pointed down a path. Just go that way, you’ll find it.
primer viaje de retorno a Santo Domingo, cuando, en compañía de su segunda Are you sure?
esposa, Nilda, visita su tierra natal y al sentirse “un turista” teme haber “perdido” I’ve lived here all my life. (“Ysrael”, pp.15-16)
su rostro dominicano (“Negocios”, p.198). Sin embargo, a diferencia de Ysrael
tiene la posibilidad de vestir una máscara funcional, una identidad nueva en otra Posteriormente, el mismo Ysrael se ofrecerá a acompañarlos hasta la tienda, don-
tierra, con una familia recuperada, que le permita reimaginar el futuro: “A plan de Rafa le compra una cola a su hermano menor. Al regreso, luego de una corta
was forming. Here was the place to move his familia if it came from the island. charla en la que descubren que, al igual que ellos, su padre vive en New York,

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aprovechando un descuido, Rafa le rompe una botella en la cabeza y examina desarrollar una función de apoyo personal por encima de toda mediación; la fun-
con detenimiento su deformidad bajo la careta. La escena apunta, entonces, a ción del socius se circunscribe siempre a funciones burocráticas y, por lo tanto,
un develamiento: ambos hermanos traspasan un discurso virtual, hasta entonces impone determinados procedimientos al visitante (Rutherford, 2007, pp.74-76).
mitificado por las voces del pueblo, y observan –tras el viaje realizado y tras la
máscara discursiva– no solo la realidad del rostro vacío, sino también su propia Si bien para Ricœur ambas instancias, la del socius y la del prójimo, requieren
condición carente y vulnerable. La imagen parece despertar una mayor empatía de una relación dialéctica que les permita intercambiarse, buscando una unidad
en Yunior, quien durante el viaje de retorno, frente al escepticismo de su herma- de intención hacia una respuesta ética caritativa (Rutherford, 2007, pp.74-75), lo
no, se identifica con la esperanza narrativa de Ysrael. De ese modo, el simbolis- cierto es que las experiencias migratorias usualmente son mediadas por institu-
mo de la escena no deja de proyectarse hacia su futura condición migrante y su ciones sociales y por representaciones sociales antes que por prácticas directas:
propio lugar inestable en la violencia del desplazamiento (en la resolución futura
del padre que aquí precede la del hermano mayor). Nuevamente este viaje es una In an increasingly instrumentalised public world, it becomes har-
anticipación ejemplar: en su encuentro con Ysrael el lugar de su futuro emplaza- der to establish a relationship to the neighbour. Increasingly it can
miento sobre la nueva tierra no le es únicamente comunicada por la revelación only occur in its interstices and on its margins. People turn away
del rostro –reflejo de ese sí-mismo que será también cuando ocupe su lugar sin from public realm to the warmth and intimacy of authentic perso-
rostro en el exilio americano–, sino a través de la trayectoria propiamente traza- nal exchanges and encounters’ in the private realm. (Rutherford,
da. Pero lo que deseamos observar, en particular, es el paralelo entre las acciones 2007, p.75)10
de Rafa ante la hospitalidad ofrecida por Ysrael y las que marcarán el recorrido
migrante de Ramón durante su asentamiento en los Estados Unidos9. No obstante, el universo migrante de “Negocios” contradice dicha dinámica, pre-
sentando, en el marco de la fragilidad de las estructuras sociales y económicas
Como se observa en “Negocios”, la historia de migración de Ramón de las Casas del nuevo espacio, una ausencia de socius y, por el contrario, una activa red
no solo debe su “ejemplaridad” a su propia fortaleza individual –a esa identidad de mutualidad social directa que funciona tanto desinteresada como simbióti-
masculina que lo hace sobreponerse a la carencia y que se adapta a la virtualidad camente: es decir, como parte de un sistema de respaldo recíproco. Este tipo de
del discurso neoliberal norteamericano–, sino también a los lazos vecinales y interacción en el extranjero se facilita por lo que Inderpal Grewal ha denominado
culturales que lo ayudarán a lo largo de su proceso de establecimiento. A falta de “transnational connectivities”, un conjunto de redes, tecnologías y conexiones
una hospitalidad institucional –esa mediación que Paul Ricœur, al examinar las diversas que, a partir de fenómenos del asentamiento de diásporas previas y los
dinámicas de una “sociología del vecino”, denominó socius (citado por Ruther- medios de comunicación, dinamizan no solo el flujo migratorio sino también el
ford, 2007, p.75)–, el proceso de incorporación al nuevo espacio de acogida se intercambio de imaginarios entre las metrópolis y los lugares de origen (2005,
facilita prioritariamente debido a la acción privada, lo que Ricœur ubica en la pp.22-23).
asistencia proporcionada por la categoría del “prójimo”. Mientras este último
mantiene lazos de “mutualidad” e identificación con el otro, lo que le permite Aunque Ramón llega a Miami en su primer viaje –debido a que es un destino
económicamente más accesible–, su objetivo es trasladarse en cuanto pueda, tal
como afirma, a New York, ciudad que a diferencia de la primera, contiene ya para
9 Debe tenerse en cuenta aquí, a fin de entender su importancia virtual sobre la posterior migración, el diálogo
la época en que migra (fines de la década de 1970) una considerable comunidad
que mantienen los dos hermanos con Ysrael a lo largo de la escena. Todo él gira en torno a los vínculos que los
une a la migración (la ausencia) común del padre y las posibilidades de que el mismo Ysrael lo haga en el futuro
(p.24). Ante ello Rafa manifiesta reiteradamente no creer en él (“Rafa sniggered. You’re lying […]. They’re
lying to you. They probably just felt sorry”, p.17), idea que, desplazada posteriormente hacia la curación, se
reafirma en el viaje de retorno: “A muscle fluttered between his jawbone and his ear. Yunior, he said tiredly.
They aren’t goint to do shit to him” (p.19). Como ha observado John Riofrio, la escena puede ser leída como 10 “En un mundo público cada vez más instrumentalizado, se vuelve difícil establecer una relación con el vecinda-
un pasaje de formación, en el que el modelo hipermasculinizado del padre, que Rafa ha asimilado, intenta im- rio. Cada vez más ello solo puede ocurrir en sus intersticios y en sus márgenes. La gente abandona los espacios
ponerse sobre Yunior, al negarle la empatía incluso a quien demuestra tener vínculos bastante próximos (2008, públicos por la intimidad y calidez de los encuentros e intercambios más íntimos de los espacios privados” (mi
pp.22-33). traducción).

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dominicana establecida11. La llegada de Ramón a Miami, sin más pertenencias rio gracias a su mayor dominio del inglés–, vive gratuitamente del alquiler de los
que su vestimenta y sus utensilios de higiene, se observa como una reinven- otros. El abuso de Eulalio desarticula así un ambiente comunal solidario, de res-
ción personal en el nuevo territorio, siendo el único inconveniente cultural que ponsabilidades equitativas, lo que volverá a experimentar más adelante, una vez
encuentra el de la lengua. De allí que la figura del taxista que se comunica con instalado en New York. Es en esta ciudad donde la idea de concertar un matrimo-
él en español, lo acoge en la terminal del aeropuerto y lo ayuda a llegar a un nio por conveniencia le es sugerida por un amigo del trabajo, quien además hace
hotel, orientándolo, sea el primer “prójimo” con el que se encontrará Ramón y de intermediario entre Ramón y un tramitador ilegal: “a portly balding blanco
el modelo de mediación que determinará su red de conectividad vecinal hasta el named el General” (p.178). Animado por su entorno, entrega 800 dólares a una
momento de su naturalización. mujer de aparente origen cubano, al que el tramitador llama “Flor de Oro” –como
se sabe, sobrenombre de la hija del dictador Trujillo–: “That isn’t her real name,
Que sea la lengua española la que establezca, desde el comienzo, este vínculo of course, el General assured Papi. I like to keep things historical” (p.180). Tanto
hospitalario, resulta significativo dado el contexto de homogeneización al que, la frase como el sujeto que la enuncia, revelan la posición de vulnerabilidad po-
basado en la lengua, se ha impreso a las diferentes naciones latinoamericanas lítica en la que se encuentra Ramón, y la inscribe, adicionalmente, en una genea-
simplificándolas –bajo la lógica asimilacionista estadounidense– a un único gru- logía de abusos e intervenciones históricas que anuncia la estafa que sobreviene.
po étnico-racial, lo “hispano”. Desde ese punto de vista, como ha observado
Christopher Koy, “these Dominican characters do not enjoy the advantages Cu- El totalitarismo que revela el nombre –General–, así como la descripción feno-
bans have of refugee status nor can they obtain American citizenship as effort-
típica del sujeto, se inscribe además en un marco fuertemente racial, asociado
lessly as Puerto Ricans” (2012, p.73)12, lo que no solo los fuerza a una acultura-
con la crítica que Junot Díaz ha desarrollado contra el poder hegemónico blanco
ción más rápida sino que también los invisibiliza en el magma de esa totalidad
norteamericano y la naturaleza policial/militarizada de su Estado. Poco antes de
migrante contradictoria, con cuyas mayorías no comparte más que una misma
su llegada a New York, Ramón ha debido enfrentar, accidentalmente, a dos ofi-
lengua, sin embargo convertida, más allá del marco de catalogación, en un
ciales federales que se ofrecen a llevarlo en su coche. Esa escena marca no solo el
vínculo de afectividad vecinal13.
ingreso simbólico de Ramón a los riesgos criminales de la ilegalidad –su visado,
De allí, en parte, que su negociación hospitalaria esté siempre en un permanente según nos enteramos, ha expirado cinco semanas antes–, sino también a una lec-
estado de crisis. En Miami, donde reside con tres guatemaltecos, se entera de que tura oficial que, al igual que los censos, anula su singularidad y lo incorpora a la
uno de ellos, Eulalio –quien actúa de mediador entre los residentes y el propieta- categoría homogénea de lo “hispano”, en la cual, ser dominicano, portorriqueño
o cubano es, para las autoridades estadounidenses, una unidad indiferenciada14.
Esa es también la única intervención del socius estatal en el relato; y es suma-
mente reveladora porque, en tanto actor institucional, su faceta inhospitalaria se
11 Como señala Ramón A. Figueroa, tanto el perfil migratorio como la cantidad de dominicanos exiliados se bi-
furca a partir del año 1966. El primer grupo, previo a dicho año, viaja a causa de razones políticas (la dictadura limita al control y a la vigilancia, y a la “autorización” ambivalente de los recur-
de Trujillo y la inestabilidad posterior a su caída); mientras que el segundo lo hace como resultado del deterioro
de la economía doméstica de la isla (2005, p.738). Un dato interesante es que entre 1966 y 1976 más de un
sos humanos utilitarios, en cuya lógica de mano de obra extranjera, lo “hispano”
millón de dominicanos recibió visados de turistas, siendo probable que una gran cantidad de ellos permaneciera se convierte en una etiqueta biopolítica intercambiable.
posteriormente de forma ilegal en el país (Daniels, 2002, p.377). El perfil de migrante de Ramón encaja en
dicha narrativa histórica. Los focos de migración se han concentrado desde entonces en la ciudad de New York,
en particular en ciertos enclaves: Upper West Side, Manhattan; Queens; el norte de New Jersey y Long Island Entretanto, Ramón es despedido de la agencia de limpieza donde trabaja y expul-
(Daniels, 2002, p.377). El censo de 1980 calculaba en un cuarto de millón a los inmigrantes dominicanos esta-
blecidos en los Estados Unidos, sin contabilizar a los ilegales.
12 “Estos personajes dominicanos no disfrutan de las ventajas que los cubanos recibieron gracias a sus estatus de
refugiados, ni del mismo acceso fácil a la ciudadanía estadounidense que tuvieron los migrantes portorriqueños”
(mi traducción).
13 Un ejemplo de este tipo de hospitalidad lingüístico-vecinal ocurre en Miami, a la salida de un bar, donde Ramón 14 La escena permite observar el “significante flotante” de lo “hispano” para el Estado policial y el grupo racial
apenas ha podido relacionarse con los otros (véase el simbolismo, tal vez involuntario, del verbo face-off, tanto hegemónico, del cual Díaz se burla sarcásticamente: “Where the hell you from pal?” / Miami […] / Are you a
“confrontación” como “rostro-retirado”; lo que recuerda al esquivo extrajerizante Ysrael en “No Face”): “Oc- musician or something? / Yes, Papi said. I play the accordion. / […] Shit, my old man played the accordion but
casionally drunkards would stop at his Spanish and invite him to a house where men and women were drinking he was Polack like me. I didn’t know you spiks played it too. What kind of polkas do you like? / Polkas? / Jesus,
and dancing. He liked those parties far better than the face-offs at the bars” (“Negocios”, p.173). Will, the driver said. They don’t play polkas in Cuba (“Negocios”, p.176).

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sado de su casa luego de lanzar al amigo mediador desde lo alto de una escalerilla La recuperación simbólica de Ramón, vulnerable en su posición de huésped ile-
de madera. Debido a que el socius delega, más allá de su mera función policial, la gal y de las constantes crisis hospitalarias que sufre, será, como no podía ser de
tarea de la incorporación y asimilación a los propios migrantes, el estado de pre- otra manera, física. Recobrada su subjetividad masculina, Ramón instala a Nilda
cariedad de la legalidad en práctica se contagia inevitablemente a las relaciones en un rol dependiente y servicial, mientras que, a la par que se empodera a través
sociales, haciendo asimismo precarios los lazos de confianza y solidaridad entre de su nuevo estatus legal, hace otro tanto en el “hogar” doméstico: “Although he
los propios vecinos de la diáspora. wore a ring, Papi didn’t act the part of the husband. He lived in Nilda’s house,
shared her bed, paid no rent, ate her food” (“Negocios”, p.186). En cierto sentido,
En este contexto de crisis surge Nilda, una dominicana residente, a la cual Ra- extrapolando la imagen, se podría afirmar que, pese a llevar el “anillo”, es decir,
món conoce de modo fortuito en un autoservicio de New York. Este encuentro poseer la legalidad, no asume todavía poderes como ciudadano. Para que esto
tiene varias connotaciones que deben observarse a la luz de ciertas ideas críticas. ocurra, hará falta que intervenga su amigo Jo-Jo, que se configura en el relato
Al estudiar la hospitalidad como una práctica que transforma a un sujeto en un como una especie de supraconciencia (en español, su sobrenombre ha sido tra-
host y a otro en un guest (metaforizados a través de la imagen de la nación como ducido literalmente como un super ego: “Yo-Yo”). En abierta proyección de su
un hogar), Mireille Rosello ha observado que las diferentes leyes hospitalarias, culpa latente, Ramón lo escuchará hablarle constantemente sobre la lealtad que
que difieren según las culturas y el contexto histórico, revelan tres tipos de crisis: le debe a su familia dominicana (p.191); además de verlo como a un host hospi-
a) cuando el host no cumple con las reglas de dar; b) cuando el host es maltratado talario, un “economic mediator” (Grewal, 2005, p.6):
en lugar de protegido; y c) cuando el guest abusa del host en lugar de respetarlo
(2001, pp.8-9). With a regularity that proved instructional, Jo-Jo had Papi dri-
ve him to Kennedy to meet one or the other relatives Jo-Jo had
sponsored to come to the States to make it big […]. Jo-Jo would
El matrimonio con Nilda, que le da a Ramón la residencia estadounidense, luego
enter a berserk frenzy when his relatives stumbled through the
de un dificultoso proceso de seducción, y la posterior reunificación con su fami-
arrival gate, dazed and grinning, bearing cardboard boxes and
lia, sitúa a esta representación de la hospitalidad claramente desde la metáfora
canvas bags. There would be crying and abrazos. (“Negocios”,
señalada por Rosello, tan estrechamente, de hecho, que, llevado al ámbito do-
pp.192-193)
méstico, la legalidad del estatus se llega a confundir con la lealtad sentimental.
Uno de los puntos más problemáticos de la dinámica entre guest y host es que, en
Tales imágenes consiguen que Ramón se identifique con él (“It was a simple
tanto flujo de poder, estas dos categorías pueden ser reconfiguradas (2001, p.18).
matter for Ramon to rearrange the faces of the arrivals and see his wife and his
En otras palabras: si bien el Estado tiene el privilegio de determinar la hospitali-
children there”, p.193) y empiece, a través de dicha reconstitución del discurso
dad desde un punto de vista legal, el poder delegado a sus ciudadanos asimismo
de lo virtual, a imaginar la reunificación de su familia, primero retomando el
está sujeto a una constante negociación. De este modo, Nilda, que en su momen-
envío de las remesas interrumpidas, y más tarde disponiendo el plan que le per-
to fue un guest, ahora en tanto host está autorizada a asumir el riesgo de “apro- mitirá abandonar a Nilda y a su familia “norteamericana”. La vista de un barrio
piarse de un territorio y de un cuerpo” (Rosello, 2001, p.62), extendiendo sobre completo en plena construcción, que su camarada Chuito le descubre en New
sí y sobre Ramón el derecho sobre la legalidad en el Estado. Pero no solo eso, Jersey –en los márgenes de New York–, y donde, según le asegura, podrá tener
convertida en socius de Ramón, además, Nilda asume el riesgo –condición sin la en el futuro un empleo estable y cómodo, le ofrece, una vez más, la posibilidad
cual no es posible el fenómeno hospitalario, según dejó dicho Derrida (Rosello, de refundar su propia vida.
2001, p.12)– al darle acogida no solo “legal” sino también “afectiva” a través del
vínculo matrimonial. Es bajo ese marco que hay que leer la tercera crisis de la Hará falta, sin embargo, un último fracaso comunitario para que Ramón decida
hospitalidad (el abuso del host) y la constitución del asentamiento migratorio que desligarse de los vínculos residuales que lo unen al ámbito doméstico que le ha
posteriormente permite la reunificación familiar original a costa de la violación permitido formalizar su nueva identidad migrante. Tras sufrir un accidente labo-
del respeto y la empatía de la segunda familia. ral, Ramón planea iniciarle un juicio a la fábrica para la cual trabaja: “He had

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dreams, fantastic dreams of gold rings and a spacious house with caged tropical Siguiendo en ello a Mireille Rosello, el rol del mediador es entender por qué
birds in its rooms, a house awash with sea winds” (“Negocios”, p.202). La abun- falla o fracasa la hospitalidad (2001, p.82); y es, en cierto modo, la tarea que
dancia, abierta como posibilidad, incluso como un apoderamiento del espacio emprende Yunior, simbólicamente reunido con Nidia al final de “Negocios”, al
–convirtiendo la virtualidad del “sueño americano” en una jaula que captura la articular una memoria común y reescribir la trayectoria del padre, desmitificán-
utopía del exotismo caribeño– esta vez está acompañada por la legalidad de su dola; devolviéndole al lenguaje sus contradicciones, y por lo tanto su función
estatus (“I’m not illegal, he said. I’m protected”, p.202). Pero su visión se diluye política (Barthes, 2012, p.239). Testigo de la fuerza del padre, continuidad de las
al no contar con el respaldo de los abogados a los que recurre. En represalia, al pulsiones nacionales sobre el nuevo territorio, Yunior y Nilda tienen entonces la
retornar a sus labores, no solo no le es concedido el aumento salarial que le co- posibilidad de evaluar y enunciar, desde su vulnerabilidad, un nuevo espacio de
rresponde, sino que lo degradan, asignándole un turno rotatorio menor. encuentro, no exento de fricciones ni discrepancias. A este espacio que Kwame
A. Appiah llama cosmopolita (2006) y Derrida, “space of translation” (“espacio
Reconocer su posición subordinada en el sistema nacional, para el que la obten-
de traducción”) (citado por Rosello, 2001, p.84) pertenece el horizonte ético del
ción de la ciudadanía no elimina las jerarquías raciales ni de clase, lo enfrenta
texto, lugar en el presente desde el cual emergen la virtualidad de la experiencia
con Nilda, contra quien proyecta su frustración y concreta la ruptura definitiva
de su parentesco. La virtualidad de su asimilación, con ella como host, se percibe migrante así como sus futuras reinterpretaciones.
en crisis: no solo su poder –simbólicamente masculino– en el país de acogida
languidece, sino que también amenaza, como ya ha sentido en su viaje subrep- Referencias bibliográficas
ticio a Santo Domingo, con minar su identidad primaria (“he felt like a tourist”,
p.198) y su capacidad de control sobre su propia gente (“For nearly four years Appiah, K.A. (2006). Cosmopolitanism. Ethics in a World of Strangers. New
he’d not spoken his Spanish loudly in front of the Northamericans and now he York: Norton.
was hearing it bellowed and flung from every mouth”, p.198). Como le dice a Jo- Barthes, R. (2012). Mitologías. Buenos Aires: Siglo Veintiuno.
Jo: su primera familia es el vínculo con la tierra natal y, por lo tanto, traerla con Bhabha, H. (2011). El entre-medio de la cultura. En Hall, S. y Du Gay, P. (Eds.).
él es percibido “as a regenerative force that could redeem his fortunes” (p.204). Cuestiones de identidad cultural (94-106). Buenos Aires: Amorrortu.
Empezar de nuevo en el barrio de New Jersey, anónimamente, con la familia Bauman, Z. (2013). La cultura en el mundo de la modernidad líquida. México
original, no es un nuevo acto fundacional, sino el afianzamiento de su propia D.F.: FCE.
identidad migrante sobre la base de sus valores nacionales reconstituidos. En Céspedes, D. y Torres-Saillant, S. (2000). Fiction is the Poor Man’s Cinema: An
tal sentido, su discurso (in)hospitalario es autoritario; fractura la empatía de la Interview with Junot Díaz. Callaloo, 23(3), 892-907.
mediadora que le dio acogida, para asimilarse, virtualmente, como autoridad na- Daniels, R. (2002). Coming to America. A History of Immigration and Ethnicity
cional en un nuevo territorio, suturando así la rotura de su autoestima patriarcal. in American Life. New York: Harper.
Díaz, J. (1996). Drown. New York: Riverhead.
Uno de los principios del riesgo, de la aceptación incondicional de lo imprede-
Figueroa, R. (2005). Fantasmas ultramarinos: la dominicanidad en Julia Álvarez
cible, ha afirmado Derrida, es que no puede ser personal sino colectivo: “As for
y Junot Díaz. Revista Iberoamericana, 212, 731-744.
politics, it starts where I have no right to favor risky situations, to take risks for
Grewal, I. (2005). Transnational America. Feminism, Diasporas, Neolibera-
others” (citado por Rosello, 2001, p.13). La visita de Yunior, años más tarde, a
Nilda, no es solo una reparación de la empatía rota por el padre, sino también un lisms. Durham: Duke University Press.
testimonio de dicho riesgo social asumido tempranamente por Nilda. El padre, Hall, S. (2011). Introducción: ¿quién necesita identidad? En Hall, S. y Du Gay,
que ha abandonado asimismo a la familia de Yunior –tal como ya se anuncia en P. (Eds.). Cuestiones de identidad cultural (13-39). Buenos Aires: Amorrortu.
“Fiesta, 1980”–, es visto entonces por el hijo como un evento natural destructivo Heredia, J. (2010). The Dominican Diaspora Strikes Back: Cultural Archive and
(p.207): elemento disruptor, por lo tanto, no solo doméstico, sino colectivo, para Race in Junot Díaz’s The Brief Wondrous Life of Oscar Wao. En Pérez Ro-
esa nación que, desde el derecho y el lugar discursivo, asume él ahora inevitable- sario, V. (Ed.). Hispanic Caribbean Literature of Migration. Narratives of
mente como un hogar propio. Displacement (207-221). New York: Palgrave.

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diaz-interview
Juliana De la Cruz Bermúdez
Eilys González Martínez
Albenis Ventura Jiménez*
Universidad del Atlántico, Colombia

* Licenciadas en Español y Literatura de la Universidad del Atlántico, graduadas con una tesis meritoria titulada
Belleza y erotismo en Señora de la miel y Bello animal de Fanny Buitrago (2014). Miembros del Semillero de
Investigación GELRCAR-Grupo de Estudios Literarios y Representaciones del Caribe, del Centro de Estu-
dio e Investigación Literaria del Caribe-CEILIKA. Eilys González es estudiante de la Maestría en Literatura
Hispanoamericana y del Caribe de la Universidad del Atlántico, donde adelanta una tesis sobre Los amores de
Afrodita de Fanny Buitrago. Correos electrónicos: juliana.delacruz22@gmail.com, eilys.gonzalez@gmail.com,
albenisvjim@hotmail.com

Recibido: octubre 27 de 2014 * Aprobado: noviembre 27 de 2014

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Resumen Abstract Fanny Buitrago (Barranquilla, 1943) es una escritora del Caribe colombiano que
desde temprana edad comenzó a interesarse por la literatura: fue una lectora in-
Este ensayo es un análisis sobre las ana- This paper analyses the similarities fatigable desde los cuatro o cinco años. Es conocida en el medio literario por la
logías existentes entre las novelas Señora between the novels Señora de la miel
rigurosidad de su escritura, razón por la cual han aparecido publicaciones suyas
de la miel y Bello animal, de la escritora and Bello animal by Fanny Buitrago
Fanny Buitrago y los cuentos de hadas. and fairy tales. These tales constitute en periódicos nacionales como El Tiempo y El Espectador. Buitrago ha represen-
Estos constituyen un elemento primordial a key element in childhood, especially tado a Colombia en congresos literarios y festivales de diversos países de Europa
en la infancia, especialmente en la de las in women, and they influence the way y América y, al igual que Marvel Moreno y Freda Mosquera, es una de las pocas
mujeres, e influye en su forma de pensar, they think, act, and reflect the vision escritoras colombianas en cuyas obras afloran de una manera explícita temas
actuar y reflejar la visión de cuerpo y las of the body and the notions of beauty controversiales que ponen en evidencia las problemáticas y estereotipos sociales,
nociones de belleza y erotismo. El artículo and eroticism.The paper proposes a los panoramas políticos, las conductas impuestas por la sociedad de alcurnia, la
propone una mirada crítica a las obras de critical view to Buitrago’s novels, em-
postmodernidad, entre otros. Del mismo modo, Buitrago expone en sus escritos
Buitrago, haciendo énfasis en el papel de phasizing in the role of education in
la educación en el desarrollo femenino y su the development of women and their la sexualidad, la belleza idealizada y el cuerpo, e incorpora en ellos la ironía y la
construcción como sujetos autónomos. construction as autonomous subjetcs. burla frente a los parámetros establecidos por la sociedad, dejando a la luz de los
críticos una amplia gama de reflexiones. En las siguientes páginas se trabajarán
Palabras clave Keywords las obras Señora de la miel (1993) y Bello animal (2002)1.

Autonomía, Belleza, Cuerpo, Educación, Autonomy, Beauty, Body, Education, La obra Señora de la miel (1993) está compuesta por 26 capítulos intercalados
Mujer. Woman.
entre el pasado y el presente. La protagonista de la historia es Teodora Vencejos,
una mujer de un pueblo llamado Real del Marqués. Vencejos estaba al cuidado
de su madrina Ramonita Céspedes de Ucrós, quien antes de morir le encomienda
a su unigénito Galaor Ucrós. Como último consejo, Ramonita le explica a Galaor
quiénes eran las mujeres “buenas” para casarse, entre las cuales está excluida
Teodora. Galaor resulta ser un pícaro, un vividor que despilfarra la herencia que
le deja su madre al morir, además de la fortuna que Martiniano Vencejos, padre
de Teodora, le dejó a ella. A causa de los malos manejos de Galaor, Teodora se
ve endeudada; viaja entonces a España con Manuel Amiel para trabajar y pagar
tales acreencias. Cuatro años después de su partida, Teodora toma la decisión
de volver de forma inesperada, pero al llegar nada resulta como piensa: sufre un
fuerte shock y cae en un sueño profundo del cual solo puede ser despertada por
un beso de Manuel Amiel.

Por su parte, la novela Bello animal (2002) se halla dividida en seis capítulos
(“Resonancias”, “El brillo y la fiesta”, “Los muros”, “El antifaz”, “El agua” e
“Imágenes”) y a su vez estos están subdivididos por números, lo que fragmenta
la historia entre un suceso y otro; en otras palabras, no hay una secuencia crono-

1 Para efectos de brevedad, se citarán los nombres de las novelas de la siguiente manera: Señora de la miel (1993)
(SDM) y Bello animal (2002) (BA).

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lógica. En esta obra se refleja el cuidado excesivo del cuerpo, la moda, las fragan- vida de toda mujer desde su niñez: los cuentos de hadas. Indudablemente los
cias, los accesorios, las cirugías, lo que convierte a la belleza en algo primordial cuentos de hadas son un elemento primordial en la infancia de una niña. Según
en una sociedad regida por los estereotipos. La novela narra los acontecimientos Kolbenschlag (1994), estos se constituyen en parábolas únicas de la socializa-
del ascenso vertiginoso de Gema Brúnes, modelo que se mueve en medio de ción femenina y ejemplos gráficos de una conciencia cultural anterior al acceso
agencias, compañías de publicidad, programadoras de televisión, la pegajosa In- de las mujeres a su pleno estatus como personas. A continuación, abordaremos
ternet y poderosas empresas comerciales. con mayor profundidad esta temática. En un primer momento se desarrollarán
las analogías existentes entre la obra SDM y dos importantes cuentos de ha-
La novela inicia con la noticia de la supuesta muerte de Gema Brunés, Ícono del das altamente reconocidos en la literatura infantil: “La bella durmiente” y “La
modelaje en Colombia y Latinoamérica, y gran parte de la historia se enfoca en Cenicienta”. Más adelante se recalcarán las similitudes entre la obra BA y una
descubrir si esto es o no cierto. Se narran situaciones pasadas y presentes que recopilación de rasgos propios de princesas destacadas de los cuentos, entre ellas
revelan hechos ocurridos en la vida de esta diva, de todas las personas que giran Aurora de “La bella durmiente”, Ariel de “La sirenita” y Jasmín de Aladín. Estos
a su alrededor y de la agencia Mex, integrada por modelos, maquilladoras, co- atributos tienen una presencia notoria en la trama de las novelas, captando la
municadores, periodistas, editores de medios y los mejores creativos, que viven atención de lectores tanto principiantes como experimentados.
con intensidad y trabajan en función de la competencia, el éxito comercial y la
fama. También se habla de los socios que manejan las grandes inversiones, como “La bella durmiente” es uno de los cuentos de hadas más conocidos de la cultura
la de los Urbano, quienes apadrinaron en su momento a la modelo, para hacer de occidental. Comparte algunos rasgos en su línea temática con la obra SDM, entre
ella una renta segura. los que pueden destacarse la presencia de una reina celosa. Para este caso, este
personaje tiene una doble representación: por una parte, puede ser la madrina de
Algunos de los estudios realizados sobre la obra de Buitrago (Bolaños, 2005; Teodora, doña Ramonita Ucrós, mujer ambiciosa, oportunista y malagradecida
Alba, 2010 y Giraldo, 2004) apuntan hacia la temática de los cuentos de hadas, quien, siendo la responsable de la custodia de Teodora luego de la muerte de
pero solo con relación a la novela SDM. Adalberto Bolaño (2005) hace una doble su padre don Martiniano Vencejos, se aprovecha de toda su herencia. Doña Ra-
analogía entre Teodora Vencejos y los personajes de los cuentos “La Cenicienta” monita se hace pasar como única propietaria y relega a la muchacha al papel de
y “La bella durmiente”. Consuelo Alba (2010) aborda también SDM y coincide criada, privándola así de todo lo que había dispuesto su padre para ella y que le
con Bolaño en expresar que la novela “es la historia de Cenicienta contada otra pertenecía por derecho. Como la novela lo explicita:
vez. Desgracia tras desgracia soportada con el estoicismo que da la candidez”.
Así mismo, con relación al estado soporífero en el que se sumergió Teodora No obstante, la casa, las haciendas, las quintas, los terrenos,
como consecuencia del desengaño, Alba destaca la inacción y el despertar de la las acciones y bonos, el ganado, y otros bienes, pertenecían a
protagonista solo a través de un beso simbólico. Por su parte, Luz Mary Giraldo Teodora Vencejos Arraut […]. Ante el asombro general, aquella
(2004) compara la obra con el cuento “La Cenicienta”, manifestando que el re- Teodora Vencejos, a quien Ramona Ucrós crió como una arri-
lato cuenta que Teodora Vencejos vive una transformación de cuentos de hadas, mada metida en la cocina, era una heredera princesa incógnita,
pues al inicio es una especie de cenicienta, insignificante, pacata y nada agracia- cenicienta arrancada del fogón, bella durmiente despertada sin
da muchacha de provincia, condenada por ley social a la soltería y esto cambia ósculos. (SDM, pp.85-86)
al final del relato.
Por otra parte, la malvada madrastra también podría estar representada en Clavel
Las bellas durmientes de Buitrago Quintanilla, perteneciente, según concepto de Ramonita Ucrós, al clan de “mu-
jeres que son muchísimo peores que las malas” (SDM, p.17) y quien se empeña
La noción de mujer ha estado estrechamente relacionada con la belleza, el ero- hasta el último momento en hacerle imposible la vida a Teodora, ridiculizándola
tismo y el cuerpo. En este ensayo se hace indispensable analizar la interconexión en diversas ocasiones y aprovechándose de su extremada bondad de una forma
e influencia que tienen estos tópicos con un elemento adicional que prima en la cruel y desvergonzada, como cuando manifestaba descaradamente lo siguiente:

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“-Es su obligación -se jactaba ante doña Argenis y la negra Visitación Palomino: Del mismo modo, en SDM aparece un príncipe predestinado a salvar a la prin-
-Teodora prometió cuidar a Galaor; y mi hija Esmaracola es hija suya. ¡Además, cesa. El doctor Manuel Amiel, desde un principio y sin importarle los constantes
la desgraciada me suspendió el lavado de la ropa…!” (SDM, p.105). rechazos de Teodora, lucha por conseguir su amor, hasta el punto de exponer
su propia vida para darle aquel beso que la despierta del letargo en el que se
En la novela de Buitrago también se halla otro elemento de “La bella dumiente”: hallaba sumida. Este beso se presenta como el encuentro con el verdadero amor
el pinchazo en el dedo que sumerge a la doncella en un sueño profundo. Tal he- y el placer carnal. Teodora reconoce al fin la gran pasión que ha sentido por el
cho es similar a la gran herida que sufre Teodora al descubrir a Galaor con Clavel doctor Manuel Amiel y se le entrega en cuerpo y alma, conociendo así el goce y
Quintanilla, hecho que deja en evidencia la verdadera cara de este hombre, que prometiéndose un mundo de sábanas de seda, incandescencias, amantes de pura
pasa de ser un príncipe azul a ser “un cerdo, un cuerpo en balde” (SDM, p.132),
miel (SDM, p.227)2.
una carga. Darse cuenta de esta realidad resulta tan duro para Teodora que se
sume en un profundo sueño.
Resulta pertinente una vez más hacer otro tipo de analogías entre la obra SDM y
De modo similar, se encuentran en SDM otros dos elementos de “La bella dur- el cuento de “La bella durmiente”. En este estudio investigativo se ha trabajado
miente”. Por un lado, hallamos al hada madrina, quien interviene a favor de la con la versión más conocida de él, creada por Jacob y Wilhelm Grimm (usual-
protagonista, como lo hace Zulema Essad, esposa de Alí Sufyan. Zulema le agra- mente conocidos como los hermanos Grimm); no obstante, existen versiones
dece a Teodora que la haya ayudado a conquistar el amor de su esposo. Por ello, anteriores a esta. En la versión neorrealista italiana, el relato se titula “Sol, Luna
Zulema hace hasta lo imposible por encontrar al doctor Amiel, con el fin de re- y Talía” y cuenta la historia de un rey que es advertido por los sabios que Talía,
tribuir a Teodora el favor recibido y que esta pudiera despertar de su sueño. Por su hija recién nacida, está en peligro de morir envenenada por una astilla de lino.
otro lado, aparecen los matorrales espinosos u obstáculos que se presentan en el El hombre entonces prohíbe el lino en su palacio. Pero la profecía se cumple: la
rescate de la bella durmiente, los cuales se asimilan a la barrera puesta por Galaor muchacha, en su adolescencia, se pincha un dedo con la astilla de una rueca de
y Quintanilla para evitar el despertar de Teodora. Cabe resaltar que cada uno de lino y queda profundamente dormida. Tiempo después, un rey noble que cazaba
estos personajes tenía particulares motivos para colocar tal barrera: Galaor estaba por el bosque descubre el palacio y el cuerpo de la joven. Al verla, cree que está
aburrido de Clavel y sus constantes embarazos, y consideraba la posibilidad de dormida, la llama insistentemente, pero esta no despierta. El rey se enamora con
regresar con su trabajadora y amorosa esposa Teodora, haciéndose pasar ante ella tanta fogosidad de su belleza, que la accede carnalmente. El resto de la narración
como una víctima. Por su parte, Clavel deseaba impedir a toda costa el despertar se hace irrelevante en el presente estudio, puesto que el elemento a destacar y
de Teodora por miedo a que esta le quitara a su adorado Galaor, y además para comparar es el hecho del acceso carnal que tiene el rey con la bella durmiente,
declararla imposibilitada para manejar su herencia y quedarse ella con todo: “Así
al igual que ocurre en la obra SDM entre la relación de Peruchito y Teodora.
por razones distintas, Galaor Ucrós y Clavel Quintanilla contrataron a varios ma-
Cabe aclarar que existe una diferencia entre una y otra: aunque en ambas se da
tones para que atajasen al doctor Amiel y le impidieran la entrada a la Residencia
Argenis” (SDM, p.219). un acceso carnal en medio de un estado de duermevela, en SDM este acceso
no es un acto provocado por Perucho, por el contrario, este joven también fue
Otro de los aspectos comunes a las dos historias consiste en que la suerte del pue- sumergido por Zulema y Luminosa en una suerte de letargo para que cumpliera
blo está ligada a la de la protagonista. En Real del Marqués, el prolongado sueño ese propósito:
de Teodora produce una fortuna o beneficio. Tal es el caso de Perucho y el taxista
Durango Berrío, quienes se ganan la lotería gracias a Teodora, en el tiempo en
que esta duerme profundamente. Asimismo, los demás habitantes del pueblo se
benefician con los cabellos y vellos de Teodora, empleándolos como remedios 2 Con respecto a este punto, Bruno Bettelheim (1994) afirma que: “El beso del príncipe rompe el hechizo del
narcisismo y aboca a una feminidad que, hasta entonces, había permanecido detenida en su desarrollo. La vida
afrodisíacos con efectos maravillosos; por ejemplo: “Zulema había concebido solo podrá continuar si la muchacha deja de ser doncella y se convierte en mujer” (p.261). Esta afirmación hace
gemelos después de tejer para Alí una sortija con algunos del pubis y cuando ya hincapié en el despertar sexual como medio de goce; no obstante, en la obra se da al lector la idea de que tal
suceso posibilita, no solo un encuentro con el otro, sino con el apetito sexual de la protagonista, quien busca
desesperaba por un hijo” (SDM, p.163). saciarlo con sus “amantes de pura miel”.

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Entre dormido y despierto, zurumbático, y como si viviese un amor y la pasión de Teodora. Pero cuando la bella durmiente, al igual que Teo-
cuento de Las mil y una noches, Perucho Cervera fue guiado por dora, ha logrado alcanzar tal madurez física y emocional y están preparadas para
Zulema y Luminosa hasta la cama húmeda donde Teodora Ven- el amor y el sexo, lo que antes parecía un camino infranqueable, deja ahora de
cejos gemía y suspiraba por una pasión que jamás había logra- ser un obstáculo.
do satisfacerla. El fuego que la devoraba no distinguía entre un
cuerpo de hombre y un cuerpo de muchacho… ¡y allí estaba el Según Bettelheim (1994), el muro de espinos se convierte, de pronto, en un seto
joven Cervera! Saludable, fuerte, ansioso, que hasta esa noche de flores grandes y hermosas que se apartan para dar paso al príncipe. El mensaje
no había colocado mano sobre pecho de mujer […] ¡el colmo de implícito es el mismo de otros cuentos de hadas: no hay que apresurar las cosas,
la modernidad! mitigaba los alaridos gozosos de Teodora. (SDM, cuando llegue el momento, el problema se resolverá por sí solo. Estas considera-
pp.194-195) ciones fundamentan la postura de Carolina Fernández (1998) en su libro La bella
durmiente a través de la historia, en el que toma partido por las ideas expuestas
Otra de las situaciones analógicas que se presenta entre SDM y “La bella dur- por Bettelheim y manifiesta que este crítico en su estudio sobre “La bella dur-
miente”, es la necesidad que surge en Teodora de explorar un territorio que du- miente” trata de convencer a su público lector de que el cuento afecta por igual a
rante tantos años le había sido inaccesible, lo cual conduce a uno de los momen- hombres y mujeres pues, según él, todos pasan por etapas de pasividad. No obs-
tos más críticos de la historia. Bettelheim (1994) realiza una breve interpretación tante, termina demostrando que “La bella durmiente” es la “encarnación de la fe-
de este momento ocurrido en el cuento original de “La bella durmiente”: minidad perfecta” (p.244). Nosotros afirmamos junto con Fernández que, aunque
es innegable que los cuentos de hadas hacen parte fundamental de la infancia,
no hay que desconocer que estos poseen características propias del pensamiento
Al aproximarse a este lugar crítico, [la bella durmiente] sube por
patriarcal. Por ello a la hora de leerlos, se debe tomar una postura crítica y no
una escalera de caracol; en los sueños, este tipo de escalera
simplemente dejarse regir por todo lo que se expresa en estos.
representa experiencias sexuales. Una vez arriba, se encuentra
frente a una pequeña puerta en cuya cerradura hay una llave.
Ahora, retomando el pensamiento de Bettelheim, surgen cuestionamientos como
Al hacerla girar, la puerta “se abre de golpe” y la niña entra en
los siguientes: ¿Realmente es conveniente esperar a que el o los problemas se
un cuarto muy pequeño en el que sorprende a una viejecita que
resuelvan por sí solos? ¿Acaso esta espera no sería sinónimo de seguir esa con-
está hilando. En lenguaje onírico, una habitación cerrada repre-
ducta de dormir y permanecer a la expectativa por la llegada de un príncipe? ¿No
senta a menudo los órganos sexuales femeninos, y el hacer girar
sería mejor decidir y tomar la iniciativa de resolver problemas por cuenta propia,
la llave de la cerradura simboliza la relación sexual. (p.252) asumiendo con responsabilidad la consecuencia de ello? ¿Acaso el comportar-
se de una forma pasiva es una característica que realmente define la feminidad
Teniendo en cuenta lo anterior, es clara la relación entre una historia y otra. Teo- perfecta? En todo caso, esta recopilación y repetición de “conductas femeninas”
dora, en su afán de reencontrarse con su amado Galaor, halla una alcoba en pe- son las que conforman un determinante para considerar la belleza como un puro
numbra, con los postigos cerrados sobre ventanas con anjeo (SDM, p.132) y, en y absurdo cuento.
su interior, la prueba indudable de la infidelidad de Galaor con Clavel, la cual la
condena a su destino de somnolencia. Volviendo la mirada hacia la obra SDM, es bien sabido que, Amiel luego de dar
el beso que despierta a Teodora, cae profundamente dormido como consecuen-
Es preciso destacar que previo a este suceso, muchos “príncipes” habían inten- cia de la golpiza recibida. Por tanto, el apacible encuentro entre el príncipe y
tado llegar hasta “la durmiente Teodora”, sin embargo, en ella no había transcu- la princesa y su mutuo despertar constituyen un símbolo de lo que comporta la
rrido el tiempo necesario para su maduración; por esta razón, esos pretendien- madurez: no solo la armonía dentro de uno mismo, sino también con el otro. Es
tes precoces perecen enredados en las zarzas. Hombres como el doctor Manuel por ello que Bettelheim (1994) expresa que depende por completo del oyente el
Amiel, Alí Sufyan, Salustino Grimaldo, fracasan en su intento por conquistar el interpretar la llegada del príncipe en el momento preciso como el acontecimiento

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que provoca el despertar sexual o el nacimiento de un yo superior. Esta afirma- se ve también reflejada en el siguiente aparte: “Ella, solo ella, [Marlene Tello]
ción adquiere un carácter ambiguo debido a que es relativa la significación del con su talento había podido esculpir a Gema Brunés. Le impuso gustos, opinio-
“momento cumbre” que viven Teodora y Amiel. nes, extravagancias. La convirtió en símbolo, logotipo, ícono, deidad, código de
barras” (BA, p.92).
En lo que concierne a la obra BA, aunque la relación entre esta y el cuento de
hadas de “La bella durmiente” no es tan obvia, sí existen algunos rasgos que los Aquí se presenta la falta de criterio de Gema al no tener voz ni voto para mani-
igualan, entre los que se destacan el hecho de que las protagonistas pueden ser festar si eso era lo que realmente deseaba hacer con su vida, o si simplemente lo
descritas como mujeres sobreprotegidas por sus padres y recluidas para que no que quería era una existencia más simple, como la que ella ya tenía al lado de su
les afecten los males del mundo. Sin embargo, cuando salen a la luz y van en amado Helios, y sus padres: “En cuanto a ella, prefería ser una ama de casa en
exploración, como consecuencia de su inocencia, son embaucadas por los encan- Colombia que una princesa en Europa” (BA, p.179). Se puede inferir con la cita
tamientos de la bruja malvada. En el relato de Buitrago, Gema, “la princesita”, anterior que el verdadero deseo de Gema era ser una mujer con una vida sencilla,
resulta ser una persona “mimada”, por lo que es fácil que desarrolle una autoes- menos agitada, no la que le fue impuesta: una vida llena de cámaras, viajes y
tima disminuida con respecto a la realidad. Ella es educada con una falta total constantes entrevistas que le negaban la posibilidad de tener privacidad.
de capacidad para tomar decisiones: “Desde niña Gema se había acostumbrado a
captar la atención general” (BA, p.92). En lo que respecta al destino de la mujer, desde que nace Gema es “la niña de
papá”, como se le ha denominado en la novela, es decir, existe una predestina-
ción desde la más tierna edad a existir para los demás: “Ven acá, mi Gema. En
En la anterior cita se reafirma la asociación Gema-princesa, dando cuenta de que
definitiva, tú haces muchas tonterías. Ven acá. Ven acá, mi cielo, divina, mama,
la muchacha en principio es descrita como una niña entre los 12 y 13 años de
mi todo, mi vida, mi alma, mi yo” (BA, p.296). Es innegable que toda niña se
edad, inocente aún y alejada de cierta forma de una Bogotá donde abundan los
encuentra dotada de motivaciones y fuerza psíquica propia; sin embargo, a Gema
medios masivos de comunicación y publicidad, rodeada de un ambiente simple
se le muestra solo una manera de ser que ella podrá exhibir a futuro; según Ma-
como el que se presenta a continuación: donna Kolbenschlag (1994), se trata del “objeto deseable”: una mujer adiestrada
en el arte de la seducción cosmética, que sabe cómo agradar a los hombres, como
Como a las cinco había subido al Ford el poeta Cáceres, quien se puede ver en la siguiente cita: “Ella besó primero a Leopoldo Maestre llamán-
condujo por la carrera séptima en dirección norte y se desvió dolo ‘papito’” (BA, p.83). Más adelante, ella misma lo expresa de esta manera:
un tanto al occidente, hacia un barrio silencioso, arborizado [...]. “No he pasado en vano la mitad de mi vida trabajando como esclava para con-
La casa de ladrillos desteñida tenía un descuidado jardín, reja vertirme en una encarnación de la belleza […], si me muero, lo haré como lo que
metálica, techo puntiagudo y ventanas de cristales emplomados. soy, la regia Gema, la más atractiva y deseada” (BA, p.25). Gema es una mujer
En la cuadra todas las edificaciones eran similares, rescoldos de inminentemente seductora, disciplinada en este ejercicio, lo cual crea en ella una
una época elegante. Los avisos de gimnasio, escuelas de cocina necesidad compulsiva de adulación.
y repostería, pollos asados, pizzerías, salones de belleza, estu-
dios de grabación, fotografía, titilaban en muros y puertas. (BA, Seguidamente, Kolbenschlag (1994) señala que existe otro modelo de feminidad:
p.80) aquella “que vive para el otro”, la que ha sido adiestrada para la abnegación, la
entrega y el sacrificio, comportamientos nutricios en detrimento de las actitudes
Esta chica de barrio, inocente hasta entonces de ese mundo salvaje de la publici- iniciadoras (p.31). Este tipo de mujer se haya relacionado con la protagonista
dad, es descubierta principalmente por Marlene Tello, la “bruja” que la extrae de de SDM, Teodora Vencejos, quien fue educada para “dormir”, en el sentido de
su contexto y la convierte en diva nacional sin ella habérselo pedido o sin siquie- aguardar la aparición del esperado “otro” que habrá de dar sentido y plenitud a
ra haberle preguntado su opinión: “Ella, Marlene Tello, había iniciado el proceso su vida, como vemos en esta cita: “Hay tanto que hacer… -Teodora inclinó la
que arrancaría a una niña cándida e inculta de su entorno para transformarla en cabeza. -Galaor exige muchos cuidados y yo soy responsable de él. Mi madrina
ídolo e ícono, sin medir las consecuencias” (BA, p.50). La maleabilidad de Gema así lo dispuso” (SDM, p.31).

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Por consiguiente, se puede establecer un punto de encuentro entre estos dos tipos Gema era ingenua, torpe e ignorante, sin metas o ambiciones.
de mujeres en cuanto al potencial creativo de autorrealización que no se cumple, (BA, p.93)
llevándolas a ser absorbidas, ya sea por las preocupaciones, por su belleza, su po-
pularidad, sus pretendientes, o por la carencia de estos. En el caso de Gema Bru- Estamos empeñados en apoyar a Gema […]. La educación for-
nés, al sentirse un objeto deseable, ella decide dejar atrás el amor de su vida para mal no es para ella y lo de la modelo única tampoco importa. Ha
convertirse en ícono de belleza y adulación. Teodora Vencejos, por su parte, al tenido que abandonar el colegio, y no es su primer conflicto, así
ser una mujer con un enorme deseo de vivir para el otro, decide entregar todo de que necesita estar ocupada y ya. (BA, p.127)
ella en pro de satisfacer a Galaor, sin darse cuenta de que en este camino relega
la oportunidad de encontrar un mejor futuro sola o con el doctor Manuel Amiel. Sobre la base de las ideas expuestas, este acceso al conocimiento está ausente en
las protagonistas de las obras. A ellas se les niega la oportunidad de acceder al
Al comparar estas evidencias también sobresale el destino que los padres de las mundo académico por impedimento de otros, como en el caso de Teodora, o por
protagonistas tenían propuesto para ellas y el infortunado desvío que sufrieron desagrado propio, en el de Gema. Ambas presentan un déficit en el desarrollo del
esos planes. Martiniano Vencejos deseaba que su hijita Teodora recibiera una conocimiento y de autonomía. No obstante, esto no indica que las protagonistas
excelente educación: “Debía asistir al mejor colegio del país, aprender inglés, en cuestión se les considere como seres carentes de saber puesto que, aunque
francés, música y natación. Al culminar estudios secundarios se le enviaría a ya se expuso que se les privó de recibir un nivel educativo, se les proporciona
estudiar a Francia, Bruselas o Estados Unidos, según la carrera universitaria ele- otros tipos de saber, más empírico pero igualmente válido: en el caso de Teodora,
gida” (SDM, p.85). Por su parte, la madre de Gema, la señora Saturia Duarte, poseía un saber culinario3; en el de Gema, era una excelente modelo y tenía un
amplio conocimiento en moda y belleza.
tenía un debate interno: por una parte, sabía que el fuerte de su hija no era el
estudio, pero deseaba que esta al menos terminara el bachillerato; mientras tanto,
Como es sabido, un hecho histórico, innegable y reconocido lo constituye el que
Domingo Brunés, el padre, inclinado a la ganancia y adquisición de fama, puso
a las mujeres, al igual que en el cuento “La bella durmiente”, se les aislaba del
el destino de su hija en manos de la agencia de modelos Mex, convenciendo a
sector público de la sociedad con una especie de “seto espinoso” que les impedía
Saturia de que ello era lo mejor para su hija, a lo que esta responde: “No estoy
acceder a toda una gama de saberes, y por ende, a la tan anhelada autonomía que
tan segura. No me parece que Gema deba dedicarse al modelaje, es una nena.
las liberaría de la dependencia masculina. Sin embargo, en lugar de ese conoci-
Primero tiene que terminar el bachillerato. Además, está loca por la gimnasia y
miento, se les proporcionaba “intereses” establecidos como femeninos: religión,
los patines” (BA, p.93).
artes y tareas domésticas, entre otros.
Es aquí donde, según Kolbenschlag (1994), se refleja una indiscutible reacción Según Kolbenschlag (1993), esta gama de “intereses” identificados como feme-
en la dimensión de la personalidad, la cual queda anestesiada quizás para siempre ninos refuerzan la permanencia de las mujeres en la esfera femenina, impidién-
al decidir ser uno u otro tipo de mujer o tal vez un poco de ambas. Por ello, otro doles acceder a la otra esfera, destinada al hombre y caracterizada por el éxito
tópico importante en las obras SDM y BA que marca una gran influencia con lo material, conducta afirmadora, autonomía y capacidad de iniciativa. Como con-
expuesto anteriormente es el nivel educativo; este juega un papel trascendental secuencia de esto, las mujeres se ven desprovistas de esa autonomía, por lo cual
en el desarrollo del ser humano, influyendo notablemente no solo en la búsqueda aparece un acto muy recurrente en la conducta femenina: consumir consejos con
y adquisición de conocimiento, sino además en el fortalecimiento de la autono- el deseo de seguir patrones de belleza, estar a la moda, conseguir ‘tips’ para el
mía. Lo anterior lo vemos reflejado en las siguientes citas de ambas novelas: cuidado del cuerpo, del cabello, del cutis, y alcanzar así el éxito. Tal es el caso

Doña Ramonita la había criado [a Teodora] tan corta de riendas


que la pobre muchacha apenas si había salido de la cocina y 3 “Teodora se levantaba al amanecer a cumplir con sus obligaciones. Doña Ramonita le había enseñado su arte.
cursado la escuela primaria. (SDM, p.34) Pastelerías, heladerías y restaurantes de la ciudad compraban sus pudines con frutas, sus galletas de ajonjolí, los
rollitos con queso, pasas y miel, los suspiros de crema batida” (SDM, p.18).

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de Gema Brunés: “Después de todo Gema, además personaje ícono y símbolo, de las mujeres, puesto que su mención ha sido reiterada. Tillich (citado en Kol-
representaba un baluarte en Internet, los www. Gema.bella@.com, Gema-bell@- benschlag, 1994) sostiene que es una condición del ser que se caracteriza por la
soy.com, www.Gema@unica-com, Gema-estrella.org. y otros 50 identificaban obediencia del individuo al dictado de la razón que reside en su propio interior
portales, directorios de moda, páginas escalera, enciclopedias dedicadas a la be- como ser racional que es. La autonomía hace depender la vida interior del indi-
lleza o el vestido, juegos y numerosos concursos” (BA, p.15). viduo de sí mismo. Su autodeterminación e independencia, correctamente enten-
didas, no son mero voluntarismo o egocentrismo ciego, sino una aceptación de
En la obra BA, estos ‘tips’ son denominados “consejos para triunfar”; con ellos, la responsabilidad frente a la ley implícita en el logos estructural de la mente y
se les dice a las mujeres que pueden alcanzar los estándares de belleza y éxito la realidad.
que todas desean. Lo lamentable de esta situación es que en la realidad ellas se
convierten en esponjas que absorben un ilimitado número de consejos. Según Seguiremos ahora con el análisis de la relación entre SDM y el cuento “La Ceni-
Kolbenschlag (1994), la mayoría de las mujeres se pasan la mitad de su vida cienta”. La trama de este básicamente puede resumirse según Bettelheim (1994)
intentando estar a la altura de la fórmula de la mujer perfecta dictada por otras así: “Cenicienta es menospreciada y degradada por sus hermanastras; su madre
mujeres: algunas más infortunadas dedican su vida entera a ello, unas pocas lo (madrastra) la obliga a sacrificar sus propios intereses en beneficio de los de
convierten en su medio de vida, ciertas mueren en el empeño, como lo afirma aquellas; tiene que realizar los trabajos más sucios de la casa y, aunque los lleve
también la novela de Buitrago: “Marlene se sabía de memoria aquellos consejos. a cabo con toda minuciosidad, no recibe gratificación alguna; al contrario, se le
La mayor parte tenía como fuente a otras personalidades. Fueron recopilados, exige cada vez más y más” (p.265).
fusionados, adaptados a la imagen de la modelo por los redactores de la agencia
Mex” (BA, p.89). Esta situación resulta muy parecida a la vivenciada por Teodora, quien es so-
metida a realizar toda clase de labores domésticas, como cocinar, mantener el
Mujeres autónomas o princesas dependientes hogar, arreglarlo y hacerse cargo de todos los cuidados referidos a Galaor, su
“hermanastro”, sin ningún tipo de pago, recompensa o agradecimiento. Cabe
Otro de los cuentos de hadas que se haya relacionado directamente con la se- aclarar que a Galaor Ucrós puede considerársele como el hermanastro de Teodo-
gunda obra en cuestión, BA, es Aladín4. En este relato, Jasmín, la princesa de la ra si nos remitimos a la relación existente entre doña Ramonita Ucrós (madrina)
historia, da muestras de ser una mujer rebelde que pretende dirigir su vida, pero y Teodora (ahijada) ya que, desde los preceptos cristianos, una madrina cumple
nada más lejos de la realidad, ya que son siempre los hombres que la rodean el papel de madre sustituta en caso de la carencia de los padres biológicos, como
los que deciden por ella: su padre, el visir; Jafar, el hechicero y ex-gran visir; en esta situación. Por tanto, esta madrina-madrastra, al igual que en el caso de
y hasta Aladín, quien la utiliza y a través de ella logra alcanzar su sueño de ser “La Cenicienta”, se encarga de explotar a Teodora tanto de manera física como
rico. Jasmín, a pesar de ser princesa, no tiene capacidad para elegir ni tomar de- psicológica. En el sentido de lo físico, la obliga a permanecer como criada sin re-
cisiones dentro de su reinado, careciendo del más básico signo de libertad como muneración, proporcionándole solo un saber empírico y destinándola a lo servil;
es la autonomía, situación muy similar a la que vive Gema Brunés, cuya vida y jugada astuta por parte de doña Ramonita, ya que con esto asegura la superviven-
decisiones son propiedad de hombres como Leopoldo Maestre, Aurel Estrada, y cia de su mimado y oportunista hijo Galaor, mientras priva a Teodora de todo el
los Urbano. mundo de saberes que su padre le había destinado.

Resulta pertinente esclarecer la noción de autonomía y su importancia en la vida En lo referente a lo psicológico, puede argumentarse que la permanencia de Teo-
dora en aquel lugar a pesar de esa explotación podría deberse al agradecimiento
que esta sentía hacia su madrina por haberla mantenido en su hogar y haberle
4 Aladdin (Aladín o Aladino en español) es una película animada de Walt Disney Pictures, estrenada el 25 de brindado los alimentos necesarios para subsistir, e incluso cierto nivel de educa-
noviembre de 1992. La historia se basa en el popular cuento “Aladino y la lámpara maravillosa”, incluido en ción. Asimismo, otra causa podría deberse a su secreto amor por Galaor, lo cual
Las mil y una noches, aunque también incorpora elementos y personajes de la película The Thief of Bagdad [El
ladrón de Bagdad], de 1940. producía en ella cierto sentimiento de culpa que la hacía creerse merecedora de

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la degradación y de una existencia “inferior”, rodeada de “cenizas” y suciedades. rias. En el hilo temático del cuento “La Cenicienta”, se destaca un elemento que
En cualquiera de los casos, el resultado es el mismo: una completa sumisión. logra unir la vida del príncipe con Cenicienta: la zapatilla. Este objeto aparen-
temente se encuentra obviado en la obra SDM; sin embargo, aunque no es clara
Indudablemente, la personalidad de la protagonista se caracteriza por la acep- su presencia, consideramos que implícitamente sí se halla en esta. Para ilustrar
tación de la humillación como requisito de la afiliación. Kolbenschlag (1994) mejor lo anterior, Bettelheim (1994) expresa que:
afirma que la humillación se expresa característicamente en un sometimiento a
unas tareas serviles que degradan al sujeto femenino. Esta voluntaria aceptación A nivel consciente, un objeto como la zapatilla no es más que
de unas condiciones denigrantes y la esperanza de ser rescatada de ellas (como un zapato; sin embargo, inconscientemente, en esta historia,
recompensa por su virtuoso sufrimiento) constituye un paradigma fácilmente puede ser símbolo de la vagina o de las ideas relacionadas con
identificable de la socialización femenina tradicional. ella. Los cuentos actúan tanto a nivel consciente como a nivel
inconsciente, rasgo que les hace más atractivos, convincentes
Por otra parte, Bettelheim (1994) asocia la esclavitud de Cenicienta con la de las y parecidos a una obra de arte. Por lo tanto, los objetos que en
vírgenes vestales, que servían durante 30 años antes de poder casarse y durante ellos aparecen deben ser adecuados a nivel consciente, aunque
este lapsus pasaban por sufrimientos similares a los de la muchacha del cuento provoquen también asociaciones totalmente distintas a su signi-
de hadas. Además, expresa que al hecho de ser una virgen vestal se le atribuía ficado evidente. La diminuta zapatilla y el pie que se ajusta a ella,
una doble significación: por un lado, estar al cuidado del fuego sagrado y ser así como el pie mutilado que es demasiado grande, son imáge-
absolutamente pura; y por el otro, luego de desempeñar con éxito esta función nes lógicas para nuestra mente consciente. En “Cenicienta”, la
privilegiada, casarse con hombres de la nobleza, al igual que Cenicienta. Así imagen del diminuto pie ejerce un atractivo sexual inconsciente,
pues, la inocencia, la pureza y el estar al cuidado del fuego del hogar poseen para sobre todo si va unida a una hermosa y espléndida (dorada) za-
la mujer connotaciones que datan de tiempos antiguos. patilla a la que el pie se ajusta perfectamente. (p.300)

Otro de los aspectos que llama la atención es la metamorfosis que sufre Ceni- Por tanto, la metáfora de la zapatilla desde el simbolismo de la sexualidad de
cienta por obra de un poder sobrenatural, pasando de ser una muchacha joven y Teodora hace énfasis una vez más en el culto a la virginidad, a la pureza y la
pobre a una bella, llamativa y erótica princesa. Esta situación es vivenciada por feminidad. La espera de la llegada de esa zapatilla no es más que el anhelo de
Teodora, a quien le sucede lo mismo, pero no por obra de un poder sobrenatural recibir su premio, su recompensa a tanto sacrificio: el príncipe azul que la llevará
sino por mérito propio: se preocupa por verse y sentirse mejor, adelgaza, cambia a conocer el amor y el placer. Con relación a esto, Bettelheim (1994) reafirma
su forma de vestir y refleja seguridad. Esto lo logra durante su permanencia en que el príncipe “proporciona a la muchacha lo que ella creía que le faltaba, ase-
Madrid, donde encuentra la manera de convertirse en esa mujer bella y seductora gurándole, de forma simbólica, que va a recibir lo que desea poseer. Y él, a su
(según estereotipos sociales) para así llamar la atención de su amado esposo Ga- vez, recibe de Cenicienta la confianza que más necesita: la convicción de que
laor. No obstante, según una perspectiva feminista, esta metamorfosis no es del solo él podrá satisfacer el deseo que la muchacha experimenta en cuanto al pene”
todo por “mérito propio” porque no se hace pensando en realizarse como persona (p.319).
sino en la complacencia del otro. Teniendo en cuenta los preceptos anteriores,
valdría la pena preguntarse si Teodora consciente o inconscientemente aceptaba Sobre el asunto, se podría pensar que con este encuentro se da fin al relato, con
todas estas humillaciones y sacrificios como una especie de ofrenda para obtener la frase típica de “y vivieron felices para siempre”; no obstante, no hay nada
a futuro el verdadero amor, destinándola a conseguir ese premio por el que las más alejado de la realidad, pues este hecho no marca el final de la historia; por
vírgenes vestales y la sociedad femenina tradicional en general se consagraban el contrario, es el inicio de la vida de la protagonista que, luego de descubrirse
fielmente. sexualmente, desea seguir experimentando esta maravillosa sensación de la cual
ella, por sumisión, se privó durante largo tiempo. Con respecto al final de los
Pasaremos ahora a un análisis dirigido a la relación erótica entre estas dos histo- cuentos de hadas, el “se casaron y vivieron felices por siempre”, se podría pensar

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100 Señora de la miel y Bello animal de Fanny Buitrago: La belleza es puro cuento Juliana De la Cruz Bermúdez, Eilys González Martínez, Albenis Ventura Jiménez 101

que este es solo un refuerzo de la idea de la mujer perfecta –que debe ser exce- -Perdóname, te lo ruego.
lente ama de casa, atractiva, cocinera, amorosa con los niños–, y el príncipe azul -Puedo matarte. Te moveré la escalera otra vez. Te sacaré los
–todo un caballero con grandes recursos económicos–. Estos requisitos no son ojos y los sesos si miras a otro hombre.
más que mitos instalados en la cabeza de hombres y mujeres desde la niñez, que -No me importa. Aguantaré.
llevan a pensar que la felicidad es una situación inacabable cuando se encuentra -¿Sabes lo que quieres?
y no una construcción que, para mantenerse, debe ser alimentada con esfuerzo -A tí y a tí. (BA, p.296)
durante toda la vida.
Como es notorio, a Gema en ese momento de su vida nada le importaba, ni el
Si bien, no se trata de entrar a juzgar los finales de cuentos de hadas, sino de dinero, ni la fama, ni el éxito profesional, ni los lujos o los viajes, ni los amantes
fomentar una lectura crítica de estos. Ahora, si nos remitimos a los finales de que pasaron a un segundo plano. Su única prioridad era ganar el perdón de su
las obras en estudio, SDM y BA, podemos dar cuenta de la influencia que los amado Helios, sacrificando incluso todo aquello que había construido durante
desenlaces de cuentos han ejercido en ellos. Por tanto, como lectores resultaría tantos años, su belleza:
más interesante, al terminar de leer una historia, preguntarnos si es realmente
ese su final o si, por el contrario, se trata del principio. Podría ser también tal Gema en el sexto o séptimo mes de un rotundo embarazo y con
vez una transición entre conclusión y nuevo inicio, convirtiéndose las novelas de un bebé en brazos, ocultaba los cabellos bajo un sombrero color
Buitrago en un llamado a despertar a la realidad, en lugar de simplemente aceptar narciso. Vestía de blanco e irradiaba una aureola provocativa,
desenlaces perfectos y felices. voluptuosa, la suya era la belleza de la mujer en arrebatadora
plenitud, de caderas anchas y pechos generosos, nacida para
Volviendo la mirada hacia BA y remitiéndonos al desenlace de dicha obra, en- la cópula y la maternidad, con várice. Satisfecha con su hombre,
contramos una clara analogía entre esta y el cuento “La sirenita”5, en el que se las noches que le tocaban a su suerte. (BA, p.302)
narra la historia de la princesa Ariel y su disposición a dejarlo todo para formar
parte de la vida de su príncipe azul, sin importarle llegar a modificar su aspecto De esta manera, Gema pone fin a su vida de lujos y frivolidades tratando de al-
o incluso perder alguna de sus facultades por conseguir su ideal. No obstante, canzar lo que para ella en ese momento significaba la felicidad: tener a Helios
esta ilusión no está enfocada en sí misma; por el contrario, con la ejecución de a su lado, hombre por el cual siempre había sentido un gran amor, y crear una
ella solo se anula como persona, puesto que no será lo que fue hasta entonces, familia con él, así eso fuera sinónimo de perder su figura y la posición por la que
ni tampoco será algo distinto: solo será una parte de otro ser, de un hombre. En había luchado durante años. Si lo anterior es considerado en la novela como una
el siguiente diálogo entre Gema y Helios de BA se confirma esta posición de la ganancia o como pérdida, un acierto o un fracaso, es imposible de saber; lo cierto
protagonista: es que es una decisión que, dependiendo de la construcción constante de la vida
de la persona, tendrá un significado para ella.
-¡Largo!
-Te lo suplico, lo suplico y suplico, por favor, por favor, perdóna- Como conclusión, podemos decir que la reutilización que realiza Fanny Buitrago
me. en SDM y BA de algunos aspectos de estos cuentos de hadas que generación
-No quiero. No se me da la maldita gana. tras generación han hecho parte de la vida del género humano, influyendo es-
-Por favor, por favor, por caridad. pecialmente a las mujeres, de cierta forma podría convertirse en un llamado a
-Vete a comer mucha mierda. despertar, a olvidar esos estereotipos de mujeres-princesas que tienen que estar
a la espera de un príncipe azul para ser felices, o que se consagran fielmente y
ofrecen la renuncia de algo valioso para ganar ese “premio”. La autora utiliza
estos relatos como elemento para sustentar su propuesta narrativa, en la cual es-
5 “La sirenita” (título original en danés: “Den lille Havfrue”) es un cuento de hadas del escritor y poeta danés
Hans Christian Andersen, famoso por sus cuentos para niños. Fue originalmente publicado el 7 de abril de 1837. boza de manera contundente que las mujeres son y siempre han sido mucho más

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que princesas que reflejan un ideal de belleza, un atractivo erótico o un territorio


que está a la espera de un colonizador. Buitrago hace uso de su estilo irónico e
irreverente para burlar y criticar los parámetros sociales con relación a los roles
genéricos, planteando nuevas formas de actuarlos y pensarlos. Cocinando identidades:
Referencias bibliográficas Un análisis del
Alba, C. (2010, mayo-agosto). La señora de la miel. Revista Electrónica de Es-
performance
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nos. Barcelona: Kairos. in “Recetario de Incautos”
[Cookbook of Gullible
People] by
Carmen Lugo Filippi
María Inés Ortiz*
Universidad de Cincinnati, Estados Unidos
* La doctora María Inés Ortiz (San Germán, Puerto Rico) se graduó Suma Cum Laude con un Bachillerato en
Artes con concentración en Literatura Comparada en la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez en el 2000.
Obtuvo su Maestría en Español en el 2004, y en el 2007, su Doctorado en Lenguas Romances y Literatura en la
Universidad de Cincinnati, Ohio. Entre sus áreas de estudio se encuentran los siguientes temas: la relación entre
la cultura, la identidad, el tercer espacio, el género y el tema gastronómico en la literatura, especialmente en el
caso de Puerto Rico. Actualmente, es profesora académica de español como idioma extranjero en la Universidad
de Cincinnati, Blue Ash College, donde enseña cursos enfocados en gramática, comunicación, cultura, cine y
literatura. Sus más recientes publicaciones incluyen los artículos titulados: “La consolidación del libro de cocina
como espacio narrativo en El libro de los afectos culinarios de Carmen Vázquez Arce” (Revista Argus-ay, abril
2012) y“Paradigmas del performance gastronómico en ‘Marina y su olor’ de Mayra Santos-Febres” (Hispanic
Culture Review, junio 2011). Correo electrónico: maria.ortiz@uc.edu

Recibido: noviembre 11 de 2014 * Aprobado: diciembre 19 de 2014

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Cocinando identidades: Un análisis del performance gastronómico del sujeto femenino en
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Resumen Abstract The cook, the hostess and the diner confront an occa-
sion dreaded or desired, a time to exercise autonomous
La literatura puertorriqueña ha participado Within the study of Puerto Rican litera- restraint or yield to subliminal urgency.
de esta preocupación por la fragmentación ture we can see a pattern and inter-
del sujeto femenino, en conjunto con el re- est shown for the fragmented feminine
Bender (1986, p.317)
petido intento de representar a la mujer subject, in addition to the continuous
dentro del medio literario, y en especial, and repeated desire of representing A través del desarrollo de la literatura puertorriqueña hemos podido evaluar el rol
en el contexto de la cocina. Este lenguaje women within literary creation, espe- del tema de la comida como una perspectiva que ha permitido un mayor acerca-
culinario, en combinación con la ejecución cially within the context and space of miento hacia los hábitos y costumbres de esta cultura. Asimismo, hemos podido
del acto físico que significa el trabajar en the kitchen. Culinary language, com- ver que la utilización de los diferentes elementos gastronómicos como parte del
la cocina, sirve para crear una actuación bined with the physical act of cook-
o performance gastronómico a través del ing serves to create a gastronomic
discurso literario han sido empleados mayormente por los escritores, quienes
cual las escritoras ponen de manifiesto performance from which female writ- tradicionalmente llevaban el mando literario. Es durante el siglo XIX que vemos
un mundo íntimo que es traído al espacio ers expose an intimate world that is una proliferación de mujeres escritoras1 que comenzaron a participar del ámbito
público donde se verbaliza esta propuesta brought to the public space where this literario y político de la isla. Posteriormente, entre versos, cuentos y novelas, el
teórica. En esta ocasión, trabajaremos el theoretical approach is verbalized. In rol de la mujer escritora en las letras puertorriqueñas fue adquiriendo una mayor
análisis del cuento “Recetario de incautos” this case, we will work on the analysis exposición y un desarrollo más extendido en cuanto a su papel como personaje
(2002) de la escritora puertorriqueña Car- of Puerto Rican female writer Carmen
literario y como autora.
men Lugo Filippi, que toma el motivo culi- Lugo Filippi’s short story titled “Rece-
nario como estrategia literaria para poner tario de incautos” (Cookbook of Gull-
de manifiesto la situación de la mujer puer- ible People) from 2002. In this story Consecuentemente, esta preocupación sobre la representación de la mujer trajo
torriqueña. Estudiaremos cómo se mues- the culinary motive becomes a means a colación el debate sobre su rol y participación activa en el diario vivir puerto-
tra la identidad de la mujer como una iden- to represent the fragmented women’s rriqueño. Luego de la transición de la vida de la colonia española hacia la vida
tidad quebrantada mientras se manifiesta identity while there is a present need en la colonia norteamericana, el papel de la mujer puertorriqueña se fue modi-
la necesidad de representar a este mismo to show this fragmented identity in the
ficando y adaptándose a las nuevas prácticas materiales y sociales de la rutina
ente fragmentado a través de la creación creative process. Lugo Filippi takes
literaria y cómo Lugo Filippi se apropia over the predominantly masculine estadounidense. Por esto, aunque durante el siglo XVIII la esclavitud negra había
del discurso literario, predominantemente narrative discourse and language to sido abolida, las puertorriqueñas aún se encontraban oprimidas, dado el hecho de
masculino, y del lenguaje para poner en exemplify and criticize traditionally im- vivir en una sociedad postcolonial que las limitaba todavía más. En ellas preva-
evidencia esa crítica a los roles impuestos posed women’s roles within the Puerto lecían grandes dificultades y restricciones que las desviaban del proceso para ob-
a la mujer en la sociedad patriarcal. Rican patriarchal society. tener una mayor independencia social y económica dentro de la esfera nacional
 
boricua.
Palabras clave Keywords

Comida, Cultura, Identidad, Performance, Food, Culture, Identity, Performance, Entonces, ya para el año de 1932, la población femenina de Puerto Rico había
Puerto Rico, Sujeto fragmentado, Recetas, Puerto Rico, Fragmented subject, formado parte de los movimientos sindicalistas de la huelga agrícola y, finalmen-
Teoría feminista. Recipes, Feminist theory. te, había adquirido el derecho al voto. Paralelamente, esta participación política
fue transformándose en una colaboración en pro de los derechos de la mujer,
logrando atraer la atención de otras mujeres que se convirtieron en activistas de

1 Podemos mencionar a Lola Rodríguez de Tió, poeta sangermeña que escribió la versión revolucionaria de La
Borinqueña, himno de Puerto Rico, además de ser una de las activistas en la lucha pro-independencia de la isla.

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Cocinando identidades: Un análisis del performance gastronómico del sujeto femenino en
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esta lucha feminista, como lo fue Luisa Capetillo2. Dada la influencia de la políti- fundamental para exponer los diferentes esquemas sociales, políticos y económi-
ca norteamericana en la isla, el movimiento feminista estuvo muy activo, ya que cos a los que la mujer había sido encaminada, y por los cuales eventualmente de-
la mujer puertorriqueña se encontraba en una transición de ama de casa y madre bía luchar y transformarse para así obtener mayores beneficios e independencia.
a obrera y profesional, razón por la cual había una necesidad de establecer una
serie de parámetros que igualaran y beneficiaran equitativamente a la mujer en Es por esto que la mujer escritora, que escribe desde y con el cuerpo, hace de
comparación con el hombre. Como resultado de esto, la mujer debía lograr alcan- su género el protagonista de su historia, ya que prevalece una necesidad por
zar una equidad en el ámbito profesional y económico, además de beneficiarse contar, anunciar y transformar la situación en la que vive. De ahí que podemos
en otros aspectos, como la salud, específicamente los derechos reproductivos3, el destacar que en muchos de los casos, las mujeres escritoras, y en esta ocasión, las
divorcio, la custodia de los hijos y andando la calle sola4. puertorriqueñas, toman las tareas domésticas y el núcleo familiar como motivos
literarios que les permitan explorar, cuestionar y revolucionar el papel de la mu-
Sin embargo, una sociedad tan tradicional aún mantenía un halo protector sobre jer. De este modo, las escritoras hacen público un espacio que tradicionalmente
los roles de la mujer como ángel del hogar, aunque esta participara de una vida se mantenía como algo privado, y por medio de la escritura, un medio artístico
profesional. Y todavía hoy, considera un tanto subversivo el que una mujer desee predominantemente masculino.
llevar una carrera profesional, a la par de ser madre y esposa. Como parte de la
herencia literaria de las escritoras de la Generación del 30 –entiéndase, la poeta En virtud de lo antecedente, no es un hecho sorprendente que las mujeres escrito-
Julia de Burgos, Margot Arce de Vázquez, Concha Velázquez y NilitaVientós
ras tomen el espacio de la cocina, y todo lo que se produce en ella, como motivos
Gastón–, trajeron al ámbito literario la propuesta de una escritura femenina en la
para desarrollar su discurso literario. No obstante, el hecho de que se hable de
que se discutían temas y situaciones que afectaban a la mujer de esa época. De
comida no es una vía gratuita para prescindir de la aportación literaria que pueda
ahí que la nueva generación de escritoras que surgió a partir de la década de los
traer este tema al ámbito intelectual. Por el contrario, lo gastronómico como ele-
60 tomara como punto de partida en sus obras las bases ideológicas de estas au-
mento literario representado desde la perspectiva de una autora se convierte en
toras en cuanto a la situación de la mujer desde el aspecto de la mujer trabajadora
un medio para subvertir el discurso falocéntrico. Considerado tradicionalmente
dentro y fuera del hogar. Curiosamente, el protagonismo de la ama de casa era
como parte del rol femenino, la perspectiva femenina sobre lo gastronómico pue-
de presentarnos otro punto de vista sobre la representación de la mujer en el con-
texto de lo culinario. Harriet Blodgett (2004) detalla en cuanto a este argumento
2 Luisa Capetillo nació en 1879 y murió en 1922. Hija de una educadora francesa, recibió una educación ex- que, “Women of the Twentieth Century internationally give food even more than
cepcional que le permitió cuestionar los roles de la mujer en la sociedad de la isla. Como teórica de influencia
socialista, Capetillo creía que la mujer debía estar preparada para llevar la responsabilidad económica e intelec- second thoughts, and it is a proclivity benefiting from the second wave of femi-
tual del hogar, especialmente cuando estuviera ausente el esposo. Dentro de su actitud rebelde, Capetillo fue la nist criticism since 1960” (p.261)5.
primera mujer en llevar pantalones en público.
3 Rosie Pérez, en el documental Yo soy boricua: Pa’ que tú lo sepas (2004) trata el desarrollo de la identidad
puertorriqueña. Pérez explica que durante la época del proyecto de modernización conocido como “Manos a la
obra”, en la isla se llevó a cabo una esterilización masiva. Además, muchas mujeres fueron parte de un proyecto
De hecho, la incursión de lo gastronómico en la literatura está directamente rela-
experimental con diferentes píldoras anticonceptivas, todo con el propósito de regular y reducir el rápido au- cionado con el papel del cuerpo, en cuanto a su materialidad biológica y psico-
mento en la población, además de controlar embarazos de alto riesgo. Esto trajo a colación el debate sobre los
derechos reproductivos de la mujer, en cuanto a la intervención del organismo gubernamental en las decisiones lógica, ya que consecuentemente se crea una consciencia sobre este en múltiples
sobre su cuerpo. aspectos. Por consiguiente, la teoría feminista tiene un gran interés en cuanto a
4 En febrero de 2015 una mujer puertorriqueña que cruzaba la calle “sola” en horas de la madrugada falleció tras
ser impactada por un vehículo y su conductor que se dio a la fuga. Como parte de la investigación, un teniente la construcción del cuerpo de la mujer y las situaciones que lo afectan. Así lo
de la policía comentó que: “No es usual que una dama, cerca de la 1:00 de la mañana, esté cruzando la 65 de
Infantería y por eso es que tenemos que investigar si estaba sola o acompañada. Si estaba sola, pues es preo-
explica Wendy K. Kolmar (2005) en la Introducción del libro Feminist Theory:
cupante, y si estaba acompañada, pues mira, sería interesante saber de dónde venían, qué estaban haciendo,
ese tipo de detalles” (Colón Dávila, 2015). Estas palabras han causado revuelo, pues al día de hoy todavía se
entiende que una mujer no debe estar sola a altas horas de la noche, porque la hace más vulnerable. Esto nos
lleva a cuestionar las aparentes libertades de la mujer y la falta de cumplimento en su derecho a la seguridad y
protección sin importar la hora del día. Esto generó la etiqueta o hashtag de la campaña #andandolacallesola 5 “A nivel internacional, las mujeres del siglo XX reconsideran la comida, lo que es una inclinación en beneficio
donde mujeres de toda la isla han expresado su incomodidad y molestia ante la premisa de estos comentarios. de la segunda ola de crítica feminista a partir de 1960” (mi traducción).

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A Reader: “Feminist theory is a body of writing that attempts to describe, explain diversas representaciones y estereotipos que limitan a la mujer y por lo que la
and analyze the conditions of women’s lives” (p.2). En este caso, lo gastronómi- misma intenta reconstruirse a través de las representaciones de temática culina-
co se enfoca en el cuerpo, en un plano desde la perspectiva de la alimentación ria.
personal a nivel biológico, o como proveedora de los alimentos. Entonces, la
representación del cuerpo se ve afectada por esas diferentes experiencias que Cabe destacar que la literatura puertorriqueña también ha participado de esta
marcan la rutina de la mujer, por lo que se convierte en una ventana hacia lo que preocupación por la fragmentación del sujeto femenino, en conjunto con el re-
sucede en este mundo femenino. petido intento de representar a la mujer dentro del medio literario, y en especial,
en el contexto de la cocina. Este sujeto fragmentado es el resultado de una ex-
Consecuentemente, esta práctica culinaria se convierte en un medio familiar para presión literaria donde las mujeres escritoras no se encuentran a sí mismas en los
cualquier lectora, por lo que se hace más fácil entablar una conexión que le po- roles tradicionales que les han sido asignados y contra los cuales luchan, ya que
sibilita identificarse con lo que sucede en el texto. Asimismo, la facilidad de se vuelven estereotípicos y limitantes para ella. Este es uno de los resultados de
este lenguaje permite amplificar la incesante búsqueda de lo que es ser mujer, una sociedad post-colonial que está en constante lucha por definirse y que mu-
especialmente dentro de los parámetros de una sociedad patriarcal y postcolo- chas veces recurre a modelos como puntos de partida para definir los limitantes
nial. Entonces, este lenguaje culinario, en combinación con la ejecución del acto roles de los individuos. En esta ocasión, trabajaremos con una cuentista puer-
físico que representa el trabajar en la cocina, sirve para crear una actuación o torriqueña que toma el motivo culinario como estrategia literaria para poner de
performance gastronómico a través del cual las escritoras ponen de manifiesto un manifiesto la situación de la mujer en la isla. El texto muestra la identidad de la
mundo íntimo que es traído al espacio público donde se verbaliza esta propuesta mujer como una quebrantada, y pone de manifiesto la necesidad de representar a
teórica. Podemos entender este concepto de performance como: este mismo ente dividido a través de la creación literaria. Por eso, llevaremos a
cabo el análisis del cuento de Carmen Lugo Filippi (2002) “Recetario de incau-
In the feminist movement, performance provided a way for its tos” para ensayar sobre las propuestas feministas que esta escritora trae al ámbito
practitioners to express very personal, sometimes astonishingly literario enmarcado por el uso de lo gastronómico.
aggressive feelings about women’s place in society. It was a me-
dium, that is, that allowed women to perform against the social Primeramente, Carmen Lugo Filippi (2002) se apodera del espacio de la escritura
structures and role models they felt were defined for them by so- y de lo culinario hacia el ámbito de la experiencia femenina. En “Recetario de
ciety at large6. (Sayre, 1995, p.99) incautos”, incluido en su volumen Vírgenes y mártires (2002), escrito en cola-
boración con Ana Lydia Vega (otra escritora puertorriqueña), podemos analizar
Consecuentemente, el hecho de que narrativamente se proyecte a la mujer den- cómo entran en contacto los diferentes aspectos de la literatura, la identidad y
tro del contexto de lo culinario, sugiere su rol activo en esta práctica rutinaria. la comida, cuando la protagonista, una mujer a quien solamente se le identifica
Entonces se crea un código de comunicación por medio de sus actitudes que se como a “una grandísima pendeja” (Lugo Filippi, 2002, p.16), intenta reconstruir
expresa a través del papel de lo gastronómico. De ahí que el discurso feminista su identidad a partir de las recetas que recomiendan sus antiguas revistas Vani-
estudie la supresión de lo femenino y cómo se logra la crítica y análisis de la dades y Buen Hogar7, las cuales prepararía para impresionar a su familia en una
representación femenina en una situación que paulatinamente la ha llevado a imaginada visita. Similarmente, esta ‘voz’, toma un desvío hacia lo gastronómi-
encontrarse como un sujeto fragmentado y desasociado consigo mismo por las

7 Empezando por los nombres de las revistas, podemos notar que se hace una crítica hacia la superficialidad que
se espera que la mujer siga para así llevar a cabalidad el rol de ser una mujer, amante, madre y esposa moldeada
6 “En el movimiento feminista, el performance o actuación proveía una forma de expresar emociones muy per- de acuerdo a los titulares de la revista. Estos indirectamente reflejan los esquemas que la sociedad actual ha
sonales y a veces, emociones increíblemente agresivas sobre el papel de la mujer en la sociedad para quienes lo impuesto a la mujer. Consecuentemente, la mención de estas revistas es una crítica hacia lo que un grupo edito-
llevaban a cabo. Era un medio, que es [y] ha permitido a las mujeres poder llevar a cabo un performance que va rial sugiere que debe ser el performance de la mujer en cuanto a la moda, el hogar y su propio cuerpo. El cuento
en contra de las estructuras sociales y los modelos que, según su sentir, la sociedad en general había definido presenta una perspectiva que pareciera reflejar que una gran mayoría de las mujeres añora seguir estos modelos
para ellas” (mi traducción). creyendo falsamente que esto les va a traer la felicidad, como sucede y se critica en el cuento.

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Cocinando identidades: Un análisis del performance gastronómico del sujeto femenino en
110 “Recetario de incautos” de Carmen Lugo Filippi María Inés Ortiz 111

co, a modo de exponer esa crisis de identidad que ha sufrido como resultado del En esta insospechada pero imaginada seducción de su cuñado, la protagonista
contexto al que pertenece. nos muestra su anhelo de ser deseada por medio de la comida. Elspeth Probyn
(2000) nos explica en cuanto a esta fantasía sexual y gastronómica del personaje
Para mostrarnos esa identidad quebrantada en el cuento, notamos que Lugo Fi- que, “Beyond the now tattered dream of liberation in the bedroom, and freed
lippi crea un juego con el yo narrativo, por lo que vemos un vaivén constante from the obligations of cooking, the kitchen [and hence, cooking] is now sold to
entre las voces del tú y el ella. La narración inicia de modo impersonal, y luego women as the new sphere of sensual liberation”10 (p.4). Así, no solo se trata de
se transforma en un diálogo que se vuelve un monólogo interior8. De inmediato, impresionar, sino de que en sus intenciones de cocinar para su familia, la pro-
esta impersonalidad para con el personaje no es gratuita, ya que es fundamental tagonista quiere ser “consumida” por el Otro, en este caso, su cuñado, lo que se
para la presentación de una mujer que se encuentra perdida en sí misma y en la traduce en convertirse en un objeto de deseo sexual, y dejando entrever la fragi-
sociedad en la que vive, como resultado de la presencia de diversos esquemas y lidad del sujeto fragmentado de esta mujer en crisis.
estereotipos de las mujeres como virgen, madre, esposa –conocido como el án-
gel del hogar–, y que pretenden la idealización de la mujer. Lugo Filippi (2002) A esto lo antecede el hecho de que el personaje de la “pendeja” busca la acepta-
narra que la protagonista: “No quería engañarse, lo sabía perfectamente bien: se ción de su familia por medio de la elaboración de estas recetas. De este modo, la
proponía impresionarlos aunque fuera lo último que hiciera en su vida. No podía comida pasa a ser una metáfora extendida de la protagonista, a través de la cual
tolerar la idea de que la encontraran no solamente recién divorciada, gorda, algo intenta reinventarse a sí misma a modo de que sus familiares cercanos la reciban
envejecida, y para colmo de males, con tantos apuros” (p.13). con los brazos abiertos. Así trata de evitar las críticas que vienen con su nuevo es-
tatus social de divorciada. Consecuentemente, este performance culinario es otro
Es en medio de esta batalla por presentarse ejemplarmente en el reencuentro con intento de recuperar la autoestima, en cuanto a su preocupación de ser atractiva
su familia que la protagonista recurre al elemento culinario como la clave para para el sexo opuesto, y que en este caso, aparece en su intención de seducir y ser
adecuarse al rol de la mujer ideal creado por las revistas de moda. Ella quiere que deseada por su cuñado.
la vean como una receta “exótica” (p.13) para así sentirse deseada nuevamente
como mujer, en especial, por su cuñado. De allí que la protagonista hable de “las recetas que has coleccionado duran-
te años, previendo ocasiones como estas, o imaginando invitados importantes a
Esta fantasía gastronómica se corresponde paralelamente con la sexualidad re- quienes fascinar con tu cocina exquisita, tu mesa impecable” (p.14). Esto resulta
primida de la protagonista. Lugo Filippi (2002) expone que el personaje imagina muy interesante ya que muestra y nos sugiere que el personaje se idealizaba a
que: sí misma a través de la comida, entonces convirtiendo sus recetas en diferentes
aspectos de la persona que quiere crear a modo de ser aceptada. De allí que
Ahí está Paco, nostálgicamente sonreído, mirándote a través de hablemos de uno de los aspectos de la identidad desde la perspectiva culinaria,
las llamitas vacilantes, frotándose con suavidad el bigote: “¡No como uno donde el performance11 es el medio para crear y actuar la identidad que
sabía que cocinaras tan bien! ¿Por qué no me lo habías dicho?”. se desea poner en escena para los otros. Como resultado, la selección de estas
En ese instante, habría que arquear aún más las cejas, levantar
la barbilla, ladearse brevemente y responder algo verdadera-
la Cenicienta, que aparentemente es reivindicada al final de la historia. En esta situación, vemos que en el de-
mente ingenioso: “Fui, soy y seré un cofre de sorpresas”9. (p.14) senlace del cuento, la protagonista despierta abruptamente de la fantasía, para darse cuenta que todo esto es un
sueño que no termina como los cuentos de hadas.
10 “Más allá del desaliñado sueño de liberación en el dormitorio, y liberada de la obligación de cocinar, la cocina
[y por lo tanto, cocinar] ahora es vendido como una nueva esfera de liberación sensual” (mi traducción).
8 La estructura narratológica del cuento se desarrolla así: 3ra persona (p.13) →2da persona (p.14)→3ra persona 11 Se refiere al acto de representar o actuar como personaje en un drama o pieza teatral, pero que puede darse a
(p.16) →2da persona (p.16). En el caso de la segunda persona, podemos destacar un monólogo interior, ya que través del lenguaje, u otros elementos exagerados, tales como la ropa o los espacios que se frecuentan. En este
es la “pendeja” la que se habla a sí misma. sentido, la protagonista asume el performance del estereotipo del ideal de mujer presentado en las revistas como
9 Es interesante que la autora nos convierte a nosotros lectores en voyeurs de la fantasía de la protagonista del Buen Hogar (p.14), y de ama de casa ideal, a modo de que su familia no identifique los problemas por los cuales
cuento. Este recurso nos permite penetrar en el mundo íntimo de la protagonista, de la misma forma en que puede estar pasando, como por ejemplo, el divorcio. Así, la comida funciona como una metáfora de lo que ella
muchas de las revistas de moda traen secciones de novelas rosa donde se recrean los tipos tradicionales como desea que su familia vea en ella, un platillo perfecto.

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Cocinando identidades: Un análisis del performance gastronómico del sujeto femenino en
112 “Recetario de incautos” de Carmen Lugo Filippi María Inés Ortiz 113

recetas va a la par de un deseo de eludir su situación actual para convertirse en las sociedades marcadas por el consumismo, pero tiene un mayor impacto en una
otra persona de acuerdo al ideal de las revistas de moda. sociedad postcolonial, ya que esto implica la lenta modificación y erradicación
de cualquier rasgo de la cultura originaria. En el caso de la escritura feminista,
Luce Irigaray (2005) ha explorado en detalle esta fragmentación del sujeto fe- este consumo del Otro nos lleva nuevamente al debate que silencia la voz de la
menino, afirmando que, “the rejection, the exclusion of a female imaginary, cer- mujer, ya que termina siendo absorbida y definida por un esquema creado por un
tainly put women in the position of experiencing herself only fragmentarily, in ente que no es ella misma.
the little structured margins of a dominant ideology”12 (p.320). Esta cita nos ayu-
da a entender por qué la protagonista decide buscarse a sí misma en las revistas Para ilustrar lo antes mencionado, tomamos las palabras de Mennel (2004) en su
de moda, ya que esta práctica es el resultado de la imposición de esquemas que prólogo al libro A Sociology of Food and Nutrition: The Social Appetite: “Lei-
construyen a la mujer a partir de sus roles como ama de casa y objeto sexual. sure, culture, consumption –and food– were widely considered to be peripheral
En el caso de la protagonista del cuento, tenemos a una mujer que “No podía and even frivolous concerns” (p.iv). De allí la ironía del título del cuento de
tolerar la idea de que la encontraran […] gorda, algo envejecida” (p.13) y que ya Lugo Filippi, pues a través del personaje ingenuo que se refugia en las revistas
no participa del esquema de mujer casada, por lo que lo culinario le sirve como de entretenimiento y del discurso gastronómico, la autora nos presenta la preocu-
medio para fantasear dentro de los parámetros sociales impuestos. Por ende, el pación por este discurso que promueven las revistas de moda, y la forma en que
performance culinario que supone la confección de esta receta exótica crea en la muchas mujeres lo adoptan como estilo de vida.
protagonista la ilusión de la aceptación por parte de su familia.
De la misma manera, la lectura de revistas de moda por parte de la protagonista
Lugo Filippi juega con el uso de las recetas de las revistas de moda en el cuento
sugiere una práctica de consumo que metafóricamente se traduce en la ingestión
con el propósito de llamar la atención del lector por ver más allá de lo imper-
de los patrones culturales dictados por dicho tipo de publicaciones. Esta sutile-
sonal y superficial que puede parecer el mensaje que ponen de manifiesto estas
za es el elemento de subversión del cuento, ya que a través de este interés por
publicaciones de consumo en masa. Lugo Filippi advierte del peligro que estas
representarse por medio de la preparación de una comida idealizada, la autora
pueden suponer para la mujer incauta como el personaje del cuento. Como nos
dice Probyn (2000), “We eat into culture [...] we consume and digest our own presenta el conflicto social que puede llevar a la crisis de identidad del sujeto
identities”13 (p.17). Por tanto, el uso de lo gastronómico se convierte en clave femenino. Como resultado, se hace una crítica a los falsos patrones y modelos
fundamental para entender la crisis de identidad de la protagonista. Ella desea que han creado estas revistas sobre las expectativas de cómo debe ser la mujer. Al
realizar un performance por medio del consumo de la imagen creada por la cul- mismo tiempo, Lugo Filippi habla sobre la necesidad de que las mujeres dejen de
tura de las revistas de moda, para así impresionar a su familia, tratando de escon- ser víctimas y que se conviertan en individuos seguros de sí, que sean capaces de
der la crisis existencial por la que está pasando. Al mismo tiempo, dentro de la crear su propia persona, fuera de lo que estos mercados quieren instaurar con el
perspectiva del discurso postcolonial, esto nos permite entender la crítica hacia propósito de vender sus productos de belleza o moda. De este modo, la mujer no
la ingestión del Otro, por medio de la cual nos vamos convirtiendo en un sujeto tiene que sentir que es un fracaso si no llena las expectativas creadas sobre estos
que termina modificándose a imagen de ese modelo a seguir que no es la persona maniquíes idealizados que falsamente pretenden representarla, aunque a veces
misma. Consecuentemente, el individuo se disocia de su identidad para conver- parezca que nunca puede encontrar un punto medio entre las expectativas de la
tirse en esa persona amoldada por el ente colonizador. Esto ocurre en algunas de sociedad y sus expectativas personales.

Por otra parte, esta constante búsqueda y definición de la identidad se pluraliza


aún más, dado el contexto postcolonial de Puerto Rico donde surge este discur-
12 “El rechazo, la exclusión del imaginario femenino, ciertamente pone a la mujer en la posición de vivirse a sí
misma solamente en fragmentos, dentro de los márgenes ligeramente estructurados de la ideología dominante” so. Entonces, se añade otro elemento a este dilema, ya que en el caso de Lugo
(mi traducción). Filippi tenemos a una mujer escritora que se vale de un discurso aparentemente
13 “Nos sumergimos gradualmente en la cultura […], consumimos y digerimos nuestras identidades” (mi traduc-
ción). “inofensivo”, para denunciar la condición de la mujer puertorriqueña como su-

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Cocinando identidades: Un análisis del performance gastronómico del sujeto femenino en
114 “Recetario de incautos” de Carmen Lugo Filippi María Inés Ortiz 115

jeto doblemente colonizado, tanto en lo social como en lo literario. La teórica y Gracias a esa máscara del estereotipo femenino, en conjunto con el hecho de que
crítica postcolonialista Ketu H. Katrak (1995) explica al respecto que: en el plano doméstico, la cocina ha sido un espacio tradicionalmente relegado a
la mujer, la autora logra el efecto de desencantar a un lector que sigue a la prota-
Women writers’ uses of oral traditions and their revisions of Wes- gonista en su cruzada gastronómica:
tern literary forms are integrally and dialectically related to the
kinds of content and the themes they treat. [...] Their texts deal Pero nunca llegó a la mesa [...]. La pésima ventilación la obligó
with, and often challenge their dual oppression-patriarchy that a ponerse de pie: se desperezó sin ganas, recogió un paquete
they preceded and continue after colonialism and that inscribes de revistas y recortes y se dirigió a la cocina. [...] Y ante aquel
the concepts of womanhood and motherhood traditions14. (p.257) lujurioso derroche de nombres –tarragonsalsifiperfoliadazafran-
perejil15– que apretadamente luchaban por asirse a su memoria,
Como mujer escritora en la realidad de una sociedad postcolonial, Lugo Filippi se sintió cohibida, con la terrible sensación de poquedad tantas
se apropia del discurso literario, predominantemente masculino, para poner de veces experimentada a lo largo de sus 36 años. (p.16)
manifiesto esa crítica a los roles impuestos a la mujer en la sociedad patriarcal, a
la vez que le sirve para desmitificar la imagen falsa que se desea que ella consu- Así vemos que, llegado el momento de enfrentarse a esa materialización de la
ma en sus lecturas de las revistas de moda. receta idealizada, la protagonista del cuento despierta del performance gastronó-
mico con el que había fantaseado para darse cuenta de que todo ello había sido la
Por esta razón, especialmente si tenemos en cuenta que el cuento se escribe du- imaginación de un mundo al cual ella no pertenece. A esto le siguen unas líneas
rante la década de los años 70 cuando en Puerto Rico el movimiento feminista donde la autora concluye el cuento con el siguiente monólogo interior: “‘Pende-
se encontraba en su pleno desarrollo, podemos entender por qué Lugo Filippi ja’, eres una grandísima ‘pendeja’” (p.16). Esta frase cierra el relato con un aire
se puede hacer pasar por una escritora “incauta” en un contexto postcolonial, de ironía y rebelión, ya que se confirma que la protagonista no va a llevar a cabo
gracias a la forma en que maneja estos temas en su cuento. Entonces, el cuento la tan ansiada cocción de la receta, rechazando por tanto el modelo idealizado de
se convierte en una voz de protesta contra esos discursos que intentan modificar mujer al que intentaba amoldarse artificialmente.
a la mujer a imagen y semejanza de los modelos promovidos por estas revistas
de moda. Los intereses tras estas publicaciones están en la venta de productos, Por consiguiente, la ejecución del performance16 de la identidad se cierra con
en la configuración de una mujer consumidora; se apela a sus sentimientos para esta frase que libera a la protagonista del mundo idealizado que se había creado
hacerla sentir que estos productos o que la ropa de moda le permitirá encajar y a través de las recetas. Como nos dice Miriam González Hernández (1996), “el
ser parte de la sociedad y de los estereotipos que han sido designados para ella. personaje femenino que desarrolla esta escritora es pensante, él mismo se rebela
Las grandes compañías se aprovechan de lo que se acusa como debilidades de ante los estereotipos tradicionales” (p.69), lo cual queda demostrado en la últi-
la mujer (envejecer, no estar a la moda, tener la figura perfecta) como puntos de ma frase, ya que Lugo Filippi cierra el cuento con un knock-out al lector. Esto
venta y así dirigen sus campañas publicitarias para que consuma sus productos; también se traduce al tema de lo puertorriqueño, ya que igualmente se critica al
entonces, ella hace comunión con estos ideales y se convierte en ese fruto este-
reotípico, lo que a su vez minimiza su rol, mientras las compañías reciben gran-
des ganancias. Por eso a través de su narrativa, Lugo Filippi desenmascara estas 15 Este juego con el lenguaje que lleva a cabo Lugo Filippi nos sirve para entender cómo sería el resultado gra-
fológico de la combinación de múltiples palabras, que son los ingredientes, que al combinarse producen un
intenciones y libera a la protagonista de los modelos que le han sido impuestos alimento. Al mismo tiempo, esta nueva palabra es una creación poética, que rompe a propósito con las reglas
tras su ruptura matrimonial. gramaticales, para poner de manifiesto la necesidad de encontrar un lenguaje que le permita expresarse más allá
de la estructura gramatical. Es necesario reflexionar sobre cómo la autora también rompe con las reglas lingüís-
ticas y gramaticales para crear un espacio donde la mujer pueda expresarse y reconstruirse tras el impacto de la
fragmentación de su rol en la sociedad.
16 La novela De dónde son los cantantes (1967) escrita por Severo Sarduy es otro ejemplo del performance litera-
14 “El uso de las tradiciones orales y las revisiones de las formas literarias del mundo occidental por parte de las rio en el Caribe. En la novela vemos que el personaje de Flor de Loto, quien es un travesti, lleva a cabo el per-
mujeres escritoras está integral y dialécticamente relacionado con los tipos de contenido que trabajan […]. Sus formance de la confusión y el caos que trae dentro a través de elementos culinarios, donde se exalta junto con lo
textos lidian con y a menudo retan la dualidad de la opresión y el patriarcado que les precede y que continúa tras carnal, como los medios para traer a consideración y análisis literario las propuestas sobre género, nacionalidad,
el colonialismo y que inscribe los conceptos de femineidad y las tradiciones de la maternidad” (mi traducción). identidad y espacio.

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Cocinando identidades: Un análisis del performance gastronómico del sujeto femenino en
116 “Recetario de incautos” de Carmen Lugo Filippi María Inés Ortiz 117

discurso colonizador que trae consigo la re-definición de la mujer puertorriqueña Kolmar, W. (2005). Introduction. En Kolmar, W.K. y Bartkowski, F. (Eds.). Fe-
vista a través de los estándares capitalistas de la housewife17 ideal. En esta oca- minist Theory: A Reader (2-6). 2a ed. New York: McGraw-Hill.
sión, la “grandísima pendeja” (p.16) desafió el discurso falocéntrico al negarse Lugo Filippi, C. (2002/1981). Recetario de incautos. En Lugo Filippi, C. y Vega,
a continuar siendo parte de sus estereotipos sobre la mujer, un debate que sigue A.L. (Eds.). Vírgenes y mártires (11-16). 6a ed. San Juan: Editorial Cultural.
presente, pues gran parte de esos ideales aún prevalecen y son reforzados por la Mennel, S. (2004). Foreword. En Germov, J. y Williams, L. (Eds.). A Sociology
obsesión que domina los medios de comunicación. Finalmente, esto representa of Food and Nutrition: The Social Appetite (v-vii). 2a ed. Oxford: Oxford
el cúmulo de una realidad heterogénea, cargada de complejidades, de las cuales University Press.
la gastronómica es solo una de las posibles miradas y aproximaciones al tema de Probyn, E. (2000). Carnal Appetites: Food Sex Identities. New York: Routledge.
la mujer como escritora. No cabe duda de que mientras haya comida, seguiremos Sayre, H. (1995). Performance. En Lentriccia, F. y McLaughlin, T. (Eds.). Criti-
hablando sobre el poder de este elemento en tanto que discurso sobre la cultura cal Terms for Literary Studies (91-104). 2a ed. Chicago: University Chicago
y la identidad del pueblo que la consume y que se representa por medio de ella. Press.

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Katrak, K. H. (1995). A Theory for Post-colonial Women’s Texts. En Ashcroft,
B., Griffiths, G. y Tiffin, H. (Eds.). The Post-colonial Studies Reader (255-
258). New York: Routledge.

17 En el pasado, el rol de la típica ama de casa ha sido revivido como tema en la serie Desperate Housewives de
la cadena ABC. Es interesante que cada una de las amas de casa desesperadas representa los estereotipos que
comúnmente analiza la teoría feminista. Estos son la femme fatale, el ángel del hogar, la guardiana de la moral
del hombre y la prostituta. Curiosamente, el personaje de Bry Van de Campp es la ama de casa desesperada que
siempre aparece cocinando u organizando cenas, a través de las cuales intenta demostrar a sus amigas y vecinos
que ella sí representa la verdadera ama de casa tradicional, mientras oculta sus miedos e inseguridades en la
comida. Todo esto viene como resultado de tener una familia disfuncional y un esposo con el cual lleva una vida
sexual inexistente. Notamos también que los más recientes reality shows sobre las housewives se han enfocado
en la imagen de la mujer norteamericana representada en las revistas de moda y atrapadas en una eterna lucha
por no envejecer y cómo el dinero y sus posesiones las mantienen en competencia por ser las más deseadas,
aunque sus inseguridades muestran sus conflictos y cómo se sienten solas y vacías.

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Reescribiendo la nación desde
la (des)territorialización del cuerpo
en La hija del
embajador,
de Zoé Valdés

Rewriting the Nation from the


(De)Territorialisation of the body
in La hija del embajador,
by Zoé Valdés

Mónica Ayala Martínez*


Universidad de Denison, Estados Unidos

* Originaria de Cartagena, Colombia. Licenciada en Filosofía y Letras de la Universidad Pontificia Bolivariana y


Psicóloga de la Universidad de Antioquia. Magíster en Español de la Universidad de West Virginia. Doctorado
en Español de la Universidad de Miami. Es profesora asociada en la Universidad de Denison, Estados Unidos.
Sus áreas de interés son las literaturas y culturas cubana y brasilera contemporáneas, en las que se enfoca en el
análisis de temas de raza, género y clase, migraciones y desplazamientos. Igualmente realiza investigación so-
bre producciones de cultura popular como las telenovelas, el rap, el rock y el hip hop. Entre sus últimas publica-
ciones está “La voz negra de una favelada: raza, género y nación en los testimonios de Carolina María de Jesús”
(en Hijas del Muntu. M.M. Jaramillo y L. Ortiz (Eds.). Bogotá: Panamericana, 2011). Trabaja actualmente en
la edición de un volumen sobre zombis en el mundo hispánico titulado Zombies Travel Elsewhere: The Zombie
Apocalypse in the Caribbean and Hispanic World, y en las revisiones de un artículo sobre poesía negra brasilera
contemporánea titulado “Finalmente nosotras o la toma poético-femenina del espacio étnico” que se publicará
en Cantos y poemas: Antología crítica de autoras afro-descendientes de América Latina.

Recibido: noviembre 2 de 2014 * Aprobado: diciembre 4 de 2014

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120 Reescribiendo la nación desde la (des)territorialización del cuerpo en La hija del embajador, de Zoé Valdés Mónica Ayala Martínez 121

Resumen Abstract If power is eroticized, domination has to be confronted


not so much on the level of conventional politics but on
Este trabajo propone un análisis de la This article proposes an analysis of the level of gender and sexual identity1.
novela La hija del embajador en el que the novel La hija del embajador that Ruth Behar (2000, p.134)
se identifican estrategias narrativas que identifies narrative strategies used by
usa la autora para criticar aspectos fun- the author to criticize basic aspects of
‘Here’, […], is not a place on a map. It is that intersec-
damentales de la nación cubana como the Cuban nation such as gender and
las relaciones raciales y las relaciones de race relations, besides questioning
tion of trajectories, the meeting-up of stories: an encou-
género, además de cuestionar la retórica the rhetoric of power that traditionally nter. Every ‘here’ is a here-and-now2.
del poder que tradicionalmente identifica identifies nation with national territory. Doreen Massey (1999, p.107)
a la nación como territorio nacional. En In this analysis, deterritorialization is
este análisis, la desterritorialización es el the central mechanism used to criticize La narrativa de Zoé Valdés (La Habana, 1959) es reconocida, entre otras carac-
mecanismo central para criticar el proyec- the national revolutionary project and terísticas, por dos elementos fundamentales que operan simultáneamente en sus
to nacional revolucionario y para ofrecer too offer options for subverting its pa- novelas: el uso de un lenguaje derivado de la jerga popular, nocturna, habanera, y
opciones de subversión de su condición triarchal and hegemonic condition. The la presencia de una posición política determinada por una perspectiva antirrevo-
patriarcal y hegemónica. La obra consti- novel constitutes are-writing of the Cu- lucionaria y crítica de la tradicional política de género. La presencia de estos dos
tuye una re-escritura de la nación cubana ban nation from a feminist perspective. elementos en su narrativa pone de manifiesto un interés claramente subversivo
desde la perspectiva feminista. La conclu- The conclusion states that in this nov- en su escritura y, particularmente, una posición crítica frente a la manera como
sión indica que en la novela la visión tradi- el, the traditional approach to the Na-
el proyecto revolucionario cubano ha ido definiendo las relaciones de género,
cional de la Nación-Estado, como espacio tion-State, defined as a stable space in
estable en el que todo se incorpora a una which everything is incorporated to a
al mismo tiempo que cuestiona cómo las teorías y reflexiones sobre el espacio,
territorialidad unitaria y esencialista, que- unitary and essentialist territoriality, is particularmente sobre el Estado-Nación como espacio, han estado dominadas por
da desplazada por representaciones de displaced by representations of spac- una retórica masculina que ha producido reiterados discursos esencialistas sobre
espacios móviles, por desterritorializacio- es that are mobile, by desterritorialisa- la nación como territorio.
nes en las que es la posicionalidad sub- tions in which the subjective positional-
jetiva (femenina/masculina) la que debe ity (feminine/masculine) is what should Este trabajo analiza las estrategias a través de las cuales Valdés representa en la
determinar la visión y la escritura de la determine how we view and narrate novela La hija del embajador (1996), la problematicidad del lugar de lo femeni-
nación. the nation. no en la cultura cubana postrrevolucionaria, en el marco de discusiones teóricas
contemporáneas sobre el espacio, y, particularmente, dentro del debate entre lo
Palabras clave Keywords local y lo global en la Cuba de hoy3. Específicamente, se trata de analizar cómo la
Raza, Nación, Cuba, Caribe, Revolución, Race, Nation, Cuba, Caribbean, Revo-
Espacio, Feminismo. lution, Space, Feminism.
1 “Si el poder es erotizado, la dominación tiene que ser enfrentada no tanto al nivel de la política convencional
sino al nivel de la identidad de género y sexual” (mi traducción).
2 “‘Aquí’, […] no es un lugar en un mapa. Es esa intersección de trayectorias, la reunión de cuentos: un encuentro.
Cada ‘aquí’ es un aquí-y-ahora” (mi traducción).
3 En este trabajo se usa un marco teórico que combina diversas reflexiones sobre la identidad nacional cubana: las
ideas de Cécile Leclercq en El lagarto en busca de una identidad. Cuba: identidad nacional y mestizaje (2004);
las de Ruth Behar en “Post-Utopia: the Erotics of Power and Cubas’s Revolutionary Children”, Nara Araújo
(2000) en “The Sea, the Sea, Once and Again”; Rafael Rojas (2000) en “Gallery of Cuban Writing”; Damián J.
Fernández en “Cuba and lo Cubano, or the Story of Desire and Disenchantment”, todos estos artículos publica-
dos en Cuba, the Elusive Nation. Interpretations of National Identity (Fernández y Cámara, 2000). Los textos
sobre identidad cubana se combinan con pasajes de la investigación hecha por Amir Valle en Jineteras (2006) y,
por último, se combinan con las reflexiones sobre el espacio propuestas por Doreen Massey en “Some Times of
Space” and “A Global Sense of Place”, por Gillian Rose en la introducción a Deterritorialisations… Revision-
ing. Landscapes and Politics (Massey y Rose, 1999) y en la introducción a Writing Women and Space. Colonial
and Postcolonial Geographies (Rose, 1994) y por Caren Kaplan (2001) en “Deterritorializations.The Rewriting
of Home and Exile in Western Feminist Discourse”.

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122 Reescribiendo la nación desde la (des)territorialización del cuerpo en La hija del embajador, de Zoé Valdés Mónica Ayala Martínez 123

autora hace una propuesta narrativa en la que el cuerpo femenino y su experien- desacomodo y la extrañeza producidos por la distancia y la ausencia, es decir, la
cia de exilio continua ejemplifican ese lugar problemático y contradictorio que la posicionalidad que puede ser asumida en relación directa con la pertenencia real
revolución cubana le ha asignado a las relaciones de género. y simbólica a un país y a una cultura.

Daniela y la “política de la posicionalidad” Esta triple posicionalidad responde a una dinámica en la que algunas veces hay
simultaneidad y, en otras, las posiciones se alternan. Estas tres posiciones se
La hija del embajador narra las peripecias de la vida contradictoria de Daniela, deben caracterizar, además, como de triple alienación o subalternidad, para usar
hija de un embajador cubano en Europa. La narración se centra en la exploración la denominación de la teoría poscolonial. Esa condición de triple alteridad es,
de su compleja identidad personal y nacional, enfatizando las tensiones de la además, la misma que define a Daniela, la protagonista de La hija del embajador.
relación entre el personaje y su cuerpo. La novela no construye al personaje a la A continuación, se explora cada una de esas posiciones para indicar la relación
manera del bildungsroman, sino que la muestra en sus contradicciones y comple- entre cuerpo femenino, espacio y Nación en la novela. La geógrafa Gillian Rose
jidad –a través de la descripción de múltiples experiencias que incluyen su viaje propone la noción de “política de la localización”, es decir, una “elaboration of
de Cuba a París, su relación con un amante enigmático y ladrón a la manera de a subject position marked by the histories and geographies of power relations
James Bond– la relación filial con una amiga fotógrafa, su lugar en una familia (that) denies the erasure of self enacted by the master subject” (Rose, 1993, p.7)5.
completamente disfuncional y la violencia de una fallida maternidad. Este concepto, que constituye el eje teórico de su texto Feminism and Geogra-
phy: The Limitis of Geographical Knowledge (Rose, 1993)6, sirve en este trabajo
Este trabajo parte de un reconocimiento importante: analizar esta obra de Val- para entender el hecho de que, en la novela de Zoé Valdés, Daniela es un perso-
dés requiere su contextualización dentro del proyecto revolucionario. La novela naje móvil, cuya identidad se desplaza y se modifica a través de las diferentes
dialoga continuamente con la utopía nacional cubana propuesta por este proyec- posiciones que debe asumir en circunstancias diversas.
to, desde el espacio post-utópico abierto por la crisis reconocida como Periodo
Especial4 y desde el cuestionamiento de la visión hegemónica y esencialista del La primera posición hace referencia, como ya se mencionó, a las condiciones
espacio. históricas y culturales específicas del proyecto nacional moldeado por la revolu-
ción de 1959, el cual se ancló en su carácter liberador y en su sentido comunitario
Hay entonces una posición triple que este trabajo explora en La hija del embaja- y homogeneizador. Como todo proyecto nacional, se sustenta en un discurso que
dor. Por una parte, está la posición de la escritora y de muchos de sus personajes propone una nueva e independiente representación política para la colectividad
como “hijos” directos del paradigma educativo del hombre nuevo propuesto por cubana. Una de las formas más conocidas que tomó esa propuesta de unificación
Ernesto ‘Ché’ Guevara en textos como Educación y hombre nuevo, es decir, su es la de homogeneización racial a través del establecimiento del mestizaje y, en
postura dentro del espacio ideológico del proyecto político revolucionario. Por el caso particular de Cuba del mulato, como símbolo de lo nacional. Tal y como
otra, está su condición de mujer que escribe desde el lugar particular que asume lo indica Cécile Leclercq (2004) en El lagarto en busca de una identidad:
por su condición de género específica, es decir, la posición que de manera cons-
ciente elije la autora para estructurar la historia de una mujer, desde la perspec-
tiva de una mujer. Y está, por último, la posicionalidad que le confiere la expe-
5 “Elaboración de la posición de sujeto marcada por las historias y geografías de las relaciones de poder (que)
riencia del exilio, o mejor, la puesta en marcha de una escritura ejercida desde el niega el borrar de lo auto efectuar por el sujeto maestro” (mi traducción).
6 En este texto, la autora retoma la noción de “politics of location” de la poeta feminista estadounidense Adrianne
Rich (2003), quien en su ensayo “Notes Towards a Politics of Location” [Notas hacia una política de la posi-
cionalidad] reflexiona sobre las múltiples facetas de la construcción de la identidad femenina, indicando que
factores como el sexo y la raza, hacen parte de las redes de poder desde las que se ha definido la identidad de la
4 Recuérdese que se reconoce con este nombre a los años de más seria crisis económica posterior a 1959 en Cuba, mujer. En ese texto indica, por ejemplo, “I was defined as white before I was defined as female. The Politics of
que comienzan entre finales de 1991 y comienzos de 1992, como resultado de la caída del llamado bloque Location. Even to begin with my body I have to say that from the outset that body had more than one identity”.
socialista soviético, del consecuente congelamiento de ayuda económica y compra de azúcar a Cuba y de la [“Fui definida como blanca antes de ser definida como mujer. La política de la localización. Incluso, al empezar
agudización de las sanciones impuestas a la isla por el llamado bloqueo económico norteamericano. con mi cuerpo, debo decir que desde un comienzo ese cuerpo tenía más de una identidad”].

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La revolución siempre consideró el mestizaje como un modelo la inclusión de un antepasado chino en la historia del personaje constituye una
de integración nacional, es decir, el mestizaje se volvió un pro- crítica directa al olvido al que se ha relegado la presencia de la cultura china en
grama unificador concreto en un momento en que la sociedad la historia cubana.
cubana necesitaba homogeneizarse y fortalecerse para luchar
contra los enemigos políticos del país. Dicho de otro modo, el Por otra parte, Valdés propone otra crítica a la supuesta superación de las dife-
mestizaje se ha vuelto programático. En la era revolucionaria, el rencias raciales dentro del modelo revolucionario. Las características raciales
culto del mestizaje representa también la sincera búsqueda de de Daniela y su familia, conectadas al trabajo del padre como diplomático que
una fórmula unificadora que borre para siempre todo concepto representa a su país en Europa, manifiestan el uso político de lo racial a nivel
divisionista. (p.466) global. La novela reitera el color rubio de su cabello, la blancura de la piel de
Daniela y el color verde de sus ojos7. Al mismo tiempo que a través de toda la
No obstante, sabemos ya claramente que las comunidades definidas por este tipo narración se recalca la tradicional tensión en el establecimiento de una identidad
cultural cubana por oposición a la europea y, particularmente, a la francesa8.
de proyectos son, de hecho, como lo ha indicado Benedict Anderson (2006),
“comunidades imaginadas” que se construyen a través del establecimiento de
La novela identifica al mestizaje como un signo desestabilizador y de valor he-
principios delimitadores y excluyentes. Es decir, se constituyen por medio de un
teróclito, que solo es coherente con la amalgama y la confusión que caracterizan
proceso violento marcado necesariamente por la dinámica inclusión-exclusión, el personaje, si es que no agudiza las continuas ambivalencias en su identidad.
en la que se determina quiénes son miembros de esa colectividad nacional. En el La voz narrativa dice en las páginas iniciales del relato refiriéndose a la identidad
caso particular del mestizaje, por ejemplo: étnica de Daniela:

La Revolución cubana, por su parte, reivindicó las raíces afri- Así no se llegaba a ninguna parte. A Europa no se llega en taxi.
canas de la nacionalidad para después incorporarlas y diluirlas Claro que no. El pasaporte de la abuela irlandesa traería buena
en el cuerpo nacional, tal como lo hizo la Revolución mexica- suerte, el del abuelo chino daría paciencia, el del abuelo gallego
na con la herencia indígena. El mestizaje sirvió para cimentar tal vez algún día la salvaría, su abuela negra nunca había tenido
la hegemonía y la unidad nacional como una fórmula capaz de pasaporte […]. (p.15)
trascender las divisiones entre clases y etnias. En este senti-
do, la identidad mestiza, hecha y rehecha, es mítica, resulta ser La Revolución cubana constituye un modelo singular9 como construcción de esa
una creación imaginativa como la identidad criolla decimonóni- comunidad imaginada por cuanto, aunque reivindica raíces africanas, no se ancla
ca, es una re-funcionalización de la identidad nacional cubana. en un retorno a los orígenes (ni étnicos, ni raciales, ni culturales, ni religiosos),
(Leclercq, 2004, p.480) sino en un movimiento hacia el futuro, hacia la utopía de una futura nación cuba-
na, finalmente independiente, soberana, homogénea, por el pueblo y para el pue-
Si bien La hija del embajador no es una novela centrada en el tema racial, es blo. Sin embargo, a pesar de su consciente y programático esfuerzo igualitario,
importante anotar que Daniela y su familia diplomática representan una crítica
directa al modelo de mulatización cubana. Esta crítica aparece en la historia a
través de un personaje cuya identidad racial es inestable, dado que Daniela es 7 Sus rasgos físicos son tan “europeos” que, en un pasaje completamente sarcástico del relato, se narra cómo la
racialmente desterritorializada en la medida en que comparte una herencia étnica embajadora alemana confunde a Daniela con “¡La princesa Stef de Mónaco!” (p.21).
8 En la novela hay además referencias críticas al tema de la migración y la mezcla étnica que esta conlleva desde
mezclada. Aunque la mezcla racial no constituye ninguna novedad en la historia una perspectiva más global, cuando el personaje identifica su llegada al aeropuerto de París como un lugar lleno
de Cuba, en el caso de Daniela no se trata de la tradicional mezcla entre blan- de árabes, o hace referencia a anuncios publicitarios que tratan de borrar diferencias y discriminación racial con
felices fotografías de jóvenes blancos y negros, o incluso cuando lee un anuncio que identifica a Francia como
cos y negros, sino de una mucho más compleja que va desde Irlanda a China, a “La Francia para todos” (pp.61-62).
Galicia y a África. Esta característica claramente subvierte la simplicidad del 9 Teóricos como Anthony Smith con Theories of nationalism (1971) y The Ethnic Origins of Nations (1986), Nira
Yuval-Davis con Gender and nation (1997), y Louis Snyder con The New nationalism (1968), han establecido
modelo igualitario entre blancos y negros propuesto por la Revolución. Además, tipologías de proyectos nacionalistas que ponen en evidencia importantes similitudes subyacentes entre ellos.

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la Revolución, como proyecto de redefinición de la nación cubana, no puede es- En Educación y hombre nuevo, Guevara describe al hombre nuevo revoluciona-
capar a la dinámica hegemónica y patriarcal que caracteriza a cualquier Estado- rio como un hombre, dedicado enteramente a la causa revolucionaria y guiado
Nación. Tal y como lo indica Nira Yuval-Davis (1997) en Gender and Nation: por el sentimiento de amor hacia su pueblo. En cuanto al lugar de las mujeres
dentro de este paradigma, Guevara hace mención de ellas una sola vez, para
The expression ‘Nation-State’ camouflages the only partial over- indicar que su único papel es el de sacrificar sus vidas para que la Revolución
lap between the boundaries of the hegemonic national collecti- pueda dar frutos. Es sin duda un proyecto que se funda en un discurso hegemóni-
vity and the settled residents or even citizens of the state. [But] co basado en la tríada patria-patriarca-revolución. Una dinámica que, siguiendo
even beyond this, the integrity and viability of the ‘community of a Ruth Behar (2000), puede definirse como “rooted in a form of authoritarian
citizens’ thus defined, is very much dependent on clear cut defini- state power whose sexual politics priviliged the male charismatic revolutionary
tions of who belongs and who does not belong to it. (p.26)10 [as] only the hetereosexual male revolutionary could confront the emasculating
power of U.S imperialism”12 (p.138)13.
Dentro de esa visión utópica, el tema del mestizaje ocupa un lugar central dado
que, siendo una nación en el Caribe, y, tradicionalmente, un centro de inmi- Criada dentro de ese modelo político, social y sexual, Daniela, hija del emba-
gración y mezcla racial, Cuba es entendida como el territorio donde florecería jador cubano en París, encarna las contradicciones ideológicas del modelo re-
el proyecto nacional revolucionario, y en el que se aniquilarían las diferencias volucionario en cuanto a la posición de la mujer a varios niveles. Por una parte,
raciales y sus correspondientes diferencias sociales. muestra su cansancio con los que llama “fetiches” revolucionarios como la figura
masculina del héroe. Así lo expresa de manera sarcástica cuando dice al comien-
En la historia de La hija del embajador, la que más obviamente encarna estos zo del relato:
mecanismos de exclusión es Marcela, la amiga fotógrafa e incondicionalmente
fiel que vive en París, discriminada por la supuesta traición política de sus pa- Convertiremos el revés en victoria. Siempre se puede más. ¿Por
dres. Si bien en este caso es excluida por filiación política y no por diferencia quién? Por Viet-Nam. Y haremos de cada minuto, un minuto re-
racial, Marcela representa otra crítica al carácter hegemónico de la Revolución. volucionario. Hacer más con menos. Socialismo o muerte, valga
Abandonada por sus padres que deciden salir de Cuba en el éxodo del Mariel, la redundancia. ¿Y dónde estaban los personajes celestiales?
Marcela regresa a su casa en Cojímar donde estudiaba becada por el gobierno ¿Dónde los mensajes del más allá? La saliva le supo a metal. Ni
revolucionario, para encontrarse sorprendida por el repudio de sus vecinos que la siquiera halló consuelo en el aliento de los druidas. La invadió el
llaman “¡Escoria, gusana, traidora!” (p.40). Será después que Marcela entienda, sabor metálico. No era una luz, era un insecto, un héroe. ¡Coño,
al descubrir la nota que le dejan sus padres, que ella se ha convertido en una in- otra vez otro héroe! (p.20)
deseable y sus compatriotas “la expulsaron de la vida” (p.40). Las historias de las
dos amigas, Daniela y Marcela, ponen en evidencia en el relato la crítica directa
que Valdés hace a la política de género que caracteriza los mecanismos inclusión- 12 A este respecto pueden leerse también las reflexiones de Emilio Bejel (2000) en “Cuban Condem Nation of
exclusión en el proyecto nacional revolucionario11, y la directa relación entre esta Queer Bodies”, en las que hace todo un rastreo histórico del proceso de marginalización de lo homosexual en el
discurso nacional cubano. Si bien hay que aclarar, siguiendo al mismo Bejel, que este no es un fenómeno exclu-
política de género, la de clase y la de la diferencia racial en la isla. sivamente cubano sino que caracteriza a todo discurso sobre la nacionalidad: “In the modern world, everyone
is expected to have a nationality, just as everybody is expected to have a gender. Discourse on nationality as
well as on gender seeks to naturalize itself in order to anchor its limits and privileges in essentialist bases, since
its foundations are, in fact, quite precarious. Moreover, the discourses of nationality and heterosexism support
10 “La expresión ‘Nación-Estado’ camufla solo la parcial superposición entre los límites de la colectividad nacio- each other, and this alliance has deeply affected the relationship between the categories of homosexuality and
nal hegemónica y los residentes asentados o inclusive los ciudadanos del Estado. [Pero] más allá de esto, la nationalism” (p.156); [“En el mundo moderno, se espera que todos tengan una nacionalidad, así como se espera
integridad y viabilidad de la ‘comunidad de ciudadanos’ así definida, depende mucho de una definición clara de que todos tengan un género. Tanto los discursos sobre la nacionalidad como los de género buscan naturalizarse a
quién pertenece o no pertenece a ella” (mi traducción). sí mismos con el fin de anclar sus límites y privilegios en principios esencialistas, pues sus bases son, de hecho,
11 Esta crítica en la novela se lleva aún más lejos cuando se deja saber al lector toda la historia de Marcela, indicán- bastante precarias. Además, los discursos sobre la nacionalidad y la heterosexualidad se apoyan mutuamente, y
dole que ella incluso regresa a Cuba y va a la casa de la presidenta del cedeerre para humillarla devolviéndole esta alianza ha afectado profundamente la relación entre las categorías de homosexualidad y nacionalismo” (mi
los huevos y los tomates que una vez le tiró a Marcela y que ahora le servirán a la cubana socialista para comer. traducción)].
Esta última, como ejemplo de la doble moral nacional en la que ha devenido el proyecto patriarcal revoluciona- 13 “Basada en una forma del poder de Estado autoritario cuya política sexual privilegió al carismático revolu-
rio, le contesta que nunca le gritó traidora sino que le decía “trae dólar, trae dólar… ¿Ves que es casi igualito?” cionario [como] solo el revolucionario heterosexual podía enfrentar el poder emasculante del imperialismo
(p.42). estadounidense” (mi traducción).

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Por otra parte, a través de la parodización y la ironía, Daniela confronta el va- rencia que se reitera y cobra forma en un cuerpo marcado continuamente por la
cío de su experiencia como joven revolucionaria. Reconoce, por ejemplo, en falta y la herida, las que a su vez están directamente vinculadas a sus experiencias
la amistad y la fidelidad que esta conlleva, un valor que sobrepasa la consigna con el espacio y el tiempo.
revolucionaria. Al decidir irse indica enfática que fue una amiga fiel: “Sabía que
todos estarían más viejos a su vuelta, pero fieles. La fidelidad era más que la Desde el comienzo de la novela, Daniela está marcada por una falta, por un vacío
consigna” (p.16). de ser que se mantendrá a través de todo el relato: “Se aventajaba en edad a sí
misma porque pensaba constantemente, por eso era tan fracaso para todo. Mien-
La Revolución se propuso como un objetivo importante desmantelar el siste- tras su amiga quería largarse del país ella quería abandonar el mundo” (p.13). A
ma patriarcal otorgando derechos inexistentes para las mujeres cubanas hasta nivel existencial, Daniela está siempre al borde de su desaparición. Un constante
entonces. En la defensa de la sexualidad de la mujer, hizo posible el derecho nihilismo reactivo la conecta con el mundo, con sus padres, con sus amantes y
al divorcio, al control de la natalidad, a la educación y a entidades estatales de con su propio cuerpo; dislocada de la realidad y del tiempo: “Ella extrañaba los
cuidado infantil. En el discurso revolucionario fue claramente planteado el deseo sitios donde estuvo, donde siempre estará. Donde no está. Ella no vivía en el pre-
de transformar las relaciones de género y este alcanzó seriedad y dimensiones sente. Ella sentía el pasado masculinamente y husmeaba el futuro como un efebo
nacionales14. Por otra parte, la Revolución no pudo nunca evitar su condición de ante su maestro de filosofía” (p.14), indica la voz narrativa.
proyecto masculino. Según indica Ruth Behar (2000), “[…] patriarchy could be
dismantled only as long as the figure of the patriarch –namely, Fidel– was never Su marginalidad en relación con el sistema sociopolítico en el que ha crecido
touched” (p.141)15. De ahí que el feminismo resultara imposible como movi- queda claramente manifiesta en todo el relato pero, en este caso particular, se
miento independiente, en tanto debía mantenerse subordinado a la Revolución. refiere al contraste entre la forma como Daniela entiende, vive y percibe el tiem-
po y el espacio, y la forma como estos son definidos por el discurso nacional
El efecto de esta contradicción, produce, en el caso de Daniela, un vacío existen- histórico de la nación cubana. En este último, la historia cubana es lineal y está
cial. Por un lado, no ha desaparecido en Cuba el uso del cuerpo femenino como demarcada por un antes pre-revolucionario y por el futuro que creará y que a su
mercancía. Tal es el caso de las interacciones que tienen lugar en la presentación vez será creado por el hombre nuevo. La historia nacional cubana es, desde este
que se hace del personaje en el mundillo diplomático de sus padres. Allí, “Danie- discurso oficial, la historia de la épica masculina marcada por reiterados fracasos,
la se sentía un negocio que el padre quería proponer a sus colegas, un producto o guerras fallidas, hasta la llegada liberadora de los revolucionarios en 1959. De-
típico cubano, como el tabaco o el relajo” (p.63)16. Por otro, hay en ella una ca- terminada por una propuesta evidentemente nacionalista, la Revolución enfatizó
aspectos singulares de la especificidad cultural e insular cubana, reiterando la
idea de la “Perla del Caribe” como una isla con características culturales y geo-
14 Es importante incluir aquí las reflexiones que al respecto hace Amir Valle (2006) en el rastreo histórico de la gráficas específicas y con un destino histórico propio.
prostitución en Cuba presentado como parte de su texto Jineteras. En él dice: “Las primeras medidas liberali-
zadoras del gobierno revolucionario en la búsqueda de la emancipación social de la mujer cubana estuvieron
dirigidas a la creación de posibilidades de proyección del sector femenino hacia la vida económica, social y En este sentido, ese discurso oficial correspondería a lo que Doreen Massey lla-
política del país, a partir de la fundación de escuelas de aprendizajes de oficio, educación gratuita, atención a
mujeres solas y con hijos, vinculación a puestos de trabajo de acuerdo con su capacidad laboral e intelectual,
ma “the ‘reactionary’ notion of place” (1999, p.172)17. Es decir, una definición
y otras, que permitieron que la mujer fuera ocupando poco a poco un nivel superior (aun cuando todavía no del lugar identificado como comunidad, una territorialidad que implica estabili-
sea el esperado entonces) al que tenía antes del triunfo revolucionario: la masa femenina del país dejó de ser el
elemento parásito de la familia cubana (útil solo en lo que concernía a las labores hogareñas, cuidados de los
dad, ausencia de movilidad y que, de esta forma, contiene, entre otros problemas:
hijos y otras labores domésticas) y se convirtió paulatinamente (tampoco todavía en la medida de lo esperado “[…] the idea that places have single, essential, identities. Another is the idea that
entonces) en protagonista de algunos de los principales sucesos históricos y políticos de esas primeras décadas,
entre ellos, la campaña de alfabetización” (p.192).
15 “[…] el patriarcado puede ser desmantelado solo si la figura del patriarca –a saber, Fidel– nunca es tocada” (mi
traducción).
16 Recuérdese también que una de las formas que toma la política de género en Cuba es la de la reiteración de la dice, por ejemplo, describiendo el encuentro sexual entre la protagonista y el ladrón de diamantes: “Fue lento,
mítica imagen de la mulata continuamente sensual, como parte fundamental de una identidad nacional amplia- sin aspavientos. Los franceses no son tan frenéticos cuando tiemplan como son los cubanos. Lengua con lengua,
mente erotizada que ha sido usada y reiterada tradicionalmente en Cuba, por distintos tipos de gobiernos. La tiernos e inmortales” (p.52).
novela de Valdés no escapa a las referencias a este reiterado mito de la intensidad sexual isleña. La voz narrativa 17 “el concepto ‘reaccionario’ del lugar” (mi traducción).

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identity of place –the sense of place– is constructed out of an introverted, inward- significa para mí volver a verte, es como… como volver a la islita de mierda que
looking history based on delving into the past for internalized origins, translating tanto nos cagó la vida…” (p.48). Daniela, por su parte, es muy ambivalente en
the name from the Domesday Book” (p.173)18. relación con su “cubanidad”. Al salir de la isla hacia París hay una parodia de esa
identidad:
Esta visión limitada del espacio corresponde a su oposición con el tiempo, el cual
es aquí entendido por contraste, como el territorio de la movilidad, el desplaza- Detrás, en aquella ciudad bordeada de mar, en su país, habían
miento, el cambio. A ella se opondría una visión más amplia del espacio en la quedado los daguerrotipos, la muñeca de 1919 registrada en ca-
cual se reconoce que “a territory is integrally spatio-temporal” (Massey, 1999, tálogos, su veraniega amiga, y el novio sin tragedias de dinero,
p.111)19. Es decir, que espacio y tiempo no se oponen sino que uno contiene al el singante folclórico para tranquilizar su conciencia de que sin-
otro. Tal y como indica el epígrafe en el texto de Massey: “Space has time/times gaba en cubano y no en extranjero. Los pretextos para obligarse
within it. This is not the static simultaneity of a closed system but a simultaneity a pensar en las raíces, los intríngulis del regreso. Esa identidad
of movements […].‘Here’, in that sense, is not a place on a map. It is that inter- que se la pasaba cogiéndole la baja a una, cañoneándola. (p.35)
section of trajectories, the meeting-up of stories; an encounter. Every ‘here’ is a
here-and-now” (1999, p.111)20. La novela reitera que ser cubana no le ofrece una identidad estable a la protago-
nista. Daniela vive culturalmente desterritorializada. La revolución no le ofrece
La protagonista de la novela de Valdés se mueve definitivamente en esta segunda una opción efectiva de identidad cultural ni nacional. Lo más cercano a identifi-
definición de espacio-tiempo. De ahí que su vida se pueda caracterizar como una carse como cubana es la tensión en la que temporalmente se reconoce al compa-
experiencia de desterritorialización. Eso se manifiesta claramente en la relación rarse con otros personajes europeos. Por ejemplo, está el reconocimiento de que
que Daniela tiene con su identidad cultural. La novela indica lo siguiente al con- “es la hija del embajador de un país pobre. Es, según el escrutamiento del Agre-
trastar la experiencia de “ser cubana” que tienen Daniela y su amiga Marcela: gado Cultural inglés, una subdesarrollada con innegablemente cierta distinción”
(p.22)21. Es más, excepto por una momentánea sensación de culpa que le produce
Marcela no quería pensar en otro regreso, pero ella nunca había malgastar el dinero o vivir con ciertas comodidades cuando “todo aquello lo pa-
partido. Daniela había permanecido muy poco y no conocía la gaba Liborio, el pueblo combatiente, su amiga y su singante sin recursos” (p.34),
sensación de regreso a parte alguna, porque no tenía idea de su conexión con Cuba, tanto su identidad nacional como cultural, son bastante
dónde venía, geográficamente hablando ella siempre había te- difusas y contradictorias, condición irónica para la hija de un embajador que
nido que salir de cualquier país sin derecho a la nostalgia. (p.43)

Marcela se ha exiliado en Francia luego de casarse “con un senil francés” (p.40), 21 Esta posición de los diplomáticos que Valdés ampliamente critica en esta novela, corresponde a la visión de
y de un breve reencuentro con sus padres divorciados en Miami, pero es claro espacio determinada por dinámicas de poder típicamente colonizadoras. En ellas se reconoce al espacio como
superficie, disociado del tiempo, en vez de identificarlo como una realidad espacio-temporal, como la esfera
que siempre tiene un vínculo nostálgico con Cuba, evidente al preguntarle a Da- de la simultaneidad, la pluralidad de historias que están aconteciendo en el tiempo, y que confluyen en él.
niela por sus amigos en la isla evitando “el tema de las palmeras y del mar, tan Como indica Doreen Massey (1999): “Hegemonic geographical imaginations tend to present things differently.
Countries, it is often said, are ‘advanced’ or ‘backward’ or, in a less explicitly derogatory but more obfuscating
azul” (p.45). O cuando le dice a Daniela en una nota: “Te quiero, tú sabes lo que terminology, they are developed or developing… The difference between ‘developing’ places and ‘advanced’
places lies in their relative positions along a trajectory imagined as singular. The fullness of their contempora-
neous otherness is restrained, reduced to a place in a historical queue. The future of developing places is already
foretold in the developed present (though, of course, given the inequality-producing dynamics of capitalist
globalisation it is not) […]” (p.115); [“Imaginaciones geográficas hegemónicas tienden a presentar las cosas
18 “[…] la idea de que los lugares tienen una identidad única y esencialista. Otra es la idea de que la identidad de de manera diferente. Se dice con frecuencia que los países son ‘avanzados’ o ‘atrasados’ o, en términos menos
un lugar –el sentido de un lugar– es construida de una historia introvertida ensimismada, basada en investigar el explícitamente despectivos pero a la vez con una terminología más ofuscante, son desarrollados o en vías de
pasado para hallar orígenes internalizados, traduciendo el nombre en el libro Domesday” (mi traducción). desarrollo… La diferencia entre lugares ‘en vías de desarrollo’ y lugares ‘avanzados’ radica en sus posiciones
19 “un territorio es integralmente espacio-temporal” (mi traducción). relativas a lo largo de una trayectoria imaginada como singular. La plenitud de su otredad contemporánea es
20 “El espacio tiene tiempo/tiempos dentro de él. No es la estática simultaneidad de un sistema cerrado sino una restringida, reducida a un lugar en una cola de espera histórica. El futuro de lugares en vías de desarrollo ya
simultaneidad de movimientos […]. ‘Aquí’, en ese sentido, no es un lugar en un mapa. Es esa intersección de está pronosticado en el presente desarrollado (a pesar de que, por supuesto, dadas las dinámicas del capitalismo
trayectorias, la reunión de cuentos: un encuentro. Cada ‘aquí’ es un aquí-y-ahora” (mi traducción). globalizante que producen inigualdades no lo es) […]” (mi traducción)].

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debe representar la cultura de su país22. Lo que la conecta directamente a la isla ve of national identity (which does not acknowledge the specific
es que Daniela no la vive como “La patria”, sino como el lugar de encuentros, de of gender), and it articulates a counternarrative that erases the
historias conectadas a través del lazo indisoluble de la amistad. Aún más, Cuba totalizing limits of the nation and perturbs the ideological maneu-
es para ella “aquella isla” (p.88) que no podía borrar de su cabeza, “ese país vers through which “imagined communities are given essentialist
tan mujer, tan sola” (p.88); no es el Estado construido por las guerras épicas de identities”25. (p.237)26
compatriotas héroes sino que, además de ser un territorio insular, es el espacio
en que se tejen y destejen continuamente historias marcadas por condiciones Tanto Cuba como París fluctúan entre su realidad como territorios geográficos y
específicas, particularmente por la experiencia de la emigración y el exilio. La su condición de espacios entendidos como microfísicas de poder en los que se
novela transcurre intercalando espacios. La relación de la protagonista con el es- encuentran historias determinadas por circunstancias particularmente específi-
pacio físico es compleja, fluctuante, inestable. Nara Araújo (2000) en “The Sea, cas. En la historia de Daniela, es ella quien puede viajar a París por su condición
the Sea Once and Again” identifica este juego con el espacio como característica de hija de embajador, no sus amigos en la isla. Pero allí también vive Marcela,
de la literatura de las “novísimas”23 e indica que “now the relationship with the quien se ha construido la realidad de una fotógrafa exitosa a cambio de la soledad
physical space that defines the self-perception is conflictual and active. Circular y la nostalgia. Estos elementos en la trama de la novela pueden remitirse nueva-
movement, of flow and ebb, of erection and erosion, is written in the feminine mente a la ya mencionada “política de la posicionalidad” retomada por Gillian
imaginary of water and island, but it is not essence but position within a symbolic Rose (1994), quien se refiere a su vez a esta “politics of location” en los siguien-
fabric” (p.238)24. tes términos: “[the] elaboration of a subject position marked by the histories and
geographies of power relations [that] denies the erasure of self enacted by the
Esta inestabilidad en la relación con el espacio no solo se refiere a Cuba y a París, master subject” (p.7)27.
las dos geografías específicas en las que transcurre el relato, sino la habitación,
el taxi, el aeropuerto, el avión, la limosina, la casa paterna, espacios puntuales en Esta definición del espacio como espacio-tiempo en la que se inscribe La hija del
París como Galerías Lafayette o la Explanada de los Inválidos, un café, el metro, embajador, contrapuesto al geográfico y lineal de la historia oficial y patriarcal,
el apartamento de Marcela en París, la casa del ladrón de diamantes, las mansio- corresponde a lo que define Caren Kaplan (2001) como “one term for the dis-
nes que este “roba”. Todos los espacios en los que acontecen historias que se van placement of identities, persons and meanings that is endemic to the postmodern
a hilar a la compleja madeja que es la vida de Daniela. A esta característica se world system” (p.190)28: y que en el caso de Valdés tendría el carácter de una
refiere Nara Araújo (2000) cuando dice:

In the texts of the novísimas, female characters define their bor-


25 En la narrativa de este grupo de escritoras, Araújo (2000) también identifica una propuesta eminentemente
ders internally, to affirm them, but they continue to permeate the feminista: “In the texts of the novísimas, the location of the action is not that of the historical/everyday/repre-
external, to deconstruct it. The microstory of the local engages sentative; it is an alternative space: a room, a dream, a short story. That closed space and its “otherness” can be
thought of from the binary logic of the inside/outside and its relation between the public space and the private.
and subverts the hegemonic, unitarian, and modern metanarrati- According to Gayatri Spivak, the deconstruction of such dichotomies constitutes, at least implicitly, a feminist
agenda” (p.232); [“En el texto de las novísimas, la localización de la acción no es la del representante histórico/
cotidiano; es un espacio alternativo: una habitación, un sueño, un cuento. Ese espacio cerrado y su ‘otredad’
puede ser pensado desde la lógica binaria de adentro/afuera y su relación entre el espacio público y privado. Se-
gún Gayatri Spivak, la deconstrucción de tales dicotomías constituye, por lo menos implícitamente, una agenda
22 En la novela se la describe así: “Nadie lo creería, que ella fuera la hija de un embajador. No tenía nada que ver feminista” (mi traducción)].
con ese mundo. Olvidaba que era la hija de un embajador de un país en desgracia, pobre, solitario, y, ‘socialista’. 26 “En el texto de las novísimas, los personajes femeninos definen sus límites internamente, para afirmarlos, pero
Más bien parecía una rockera, o una trapecista” (p.70) continúan penetrando lo externo, para deconstruirlo. El micro-cuento de lo local entabla y derriba la metanarra-
23 “‘Novísimas’ is the name given to a group of writers born in Cuba in the 1960s and 70s, who in the 1980s tiva hegemónica, unitaria y moderna de la identidad nacional (que no reconoce lo específico de género), y que
changed the models of women’s writing on the island” (Araújo, 2000, p.225); [“‘Novísimas’ es el nombre dado articula una contranarrativa que borra los totalizantes límites de la Nación y perturba las maniobras ideológicas
al grupo de escritoras nacidas en Cuba en los años 60 y 70, quienes en los años 80 cambiaron el modelo de la mediante las cuales ‘a las comunidades imaginadas se les dan identidades esencialistas’” (mi traducción).
escritura de mujeres en la isla” (mi traducción)]. 27 “[la] elaboración de una posición de sujeto marcada por las historias y las geografías de relaciones de poder
24 “ahora la relación con el espacio físico que define la autopercepción es conflictiva y activa. Movimiento cir- [que] se oponen a la borradura del yo elaborada por el sujeto dominante” (mi traducción).
cular, de flujo y reflujo, de erección y erosión, está escrito en el imaginario femenino de agua e isla, pero no es 28 “un término para el desplazamiento de identidades, personas y significados que es endémico para el sistema
esencia sino posición dentro de un tejido simbólico” (mi traducción). mundial postmoderno” (mi traducción).

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continua oscilación entre la territorialización y la desterritorialización, o lo que una joven sin futuro profesional ni económico, nunca ha podido graduarse de
Deleuze y Guattari definieron como “nomadismo”. Esto puede decirse porque, ninguna universidad en la que ha estudiado porque sus padres no tienen dinero
Daniela, por ejemplo, si bien dislocada frente a su cubanidad, en momentos de la suficiente para pagar. Además, cumple con dificultad su papel como representan-
narración participa, por elección personal, de la posición de territorialización, es te de la oficialidad política cuando acompaña a su familia. La estructura familiar
decir, se asume e identifica como cubana. pretende mostrarse en la novela como una prolongación del sistema patriarcal
instaurado por la Revolución. Si bien su padre la describe como bella e inteligen-
Territorialización, cuerpo y lenguaje te, le señala dos graves defectos de comportamiento: no es casera ni sabe cocinar
(p.63). Su actitud rebelde y abiertamente agresiva hacia los padres evidencia el
Dos elementos fundamentales en la oscilación identitaria del personaje de Danie- distanciamiento y la fragmentación del núcleo familiar, los cuales se han agudi-
la son el lenguaje y el cuerpo. Un ejemplo de la participación del lenguaje en este zado porque Daniela ha matado por accidente a su hermano menor. En esta fa-
juego identitario es el que tiene lugar cuando ella adopta hablar en “cubiche”, en milia, el padre vive siempre “en Marte”, y la madre solo ejerce su función como
la jerga popular cubana. Así sucede cuando la escoge para hablar y también, ob- “diplomática-esposa-acompañante” o como “Maternal Diplomática”, y esto le
viamente, la escoge con el objeto de incomodar a sus padres, particularmente a su impide cualquier cercanía afectiva con la hija, excepto la del rechazo. Separada
madre (p.42)29. Esta elección de Daniela manifiesta también, a nivel del lenguaje, del padre por motivos de género y de personalidad, nunca podrá establecer lazos
su condición marginal, si bien en este caso, revela una posición de resistencia al de afecto ni complicidad con la madre a quien le ha robado accidentalmente su
discurso hegemónico y a la norma, encarnada particularmente en la figura de la hijo varón.
madre.
El nihilismo reactivo que caracteriza a Daniela, se manifiesta en una experiencia
Esta posición subversiva a nivel del relato es paralela a la de Zoé Valdés dentro ezquizoide de otro territorio importante en la escritura de mujeres, su propio
del canon de la novelística cubana dado que una de las características de su estilo cuerpo. Por una parte, la distingue la intensidad de sus sensaciones: “Ella era
es el uso del lenguaje soez y del choteo, tradición instalada en la literatura cubana capaz de caer enferma por haber templado o singado con demasiada premura”
por figuras masculinas; Guillermo Cabrera Infante y Reinaldo Arenas, son dos (p.14). En otras oportunidades se caracteriza por una ausencia total de sensibili-
de ellas. En la narrativa de Valdés, el lenguaje soez está, además, directamente dad: “El día antes una teja había roto su cabeza. Sangró debajo del aguacero, le
asociado a la presentación directa de una abierta sexualidad femenina30. dieron siete puntos” (p.13). En otras, por una actitud de autoagresión: Daniela es
alcohólica y, al final de la novela, su amiga Marcela la descubre ensangrentada
En el caso de Daniela, la joven pionera que ha jurado ‘revolución o muerte’, es en la bañera, tiritando de fiebre, después de que se ha practicado un aborto con
una aguja de tejer. El personaje expone reiteradamente su cuerpo a experiencias
límites que pueden conducir a la muerte, tanto simbólica como real. Su experien-
cia más intensa la vive con un personaje surreal, Maurice, el ladrón, con el que
29 En la narración, este es precisamente el rasgo que permite a Marcela identificar a Daniela la primera vez que la
escucha hablar con su padre en una exposición de pintura en Londres, cuando Daniela le dice “-¿Qué bolá, pa? vivirá un romance intenso y casi irreal sobrevolando el cielo de París, robando
Hace un tongón de días que no los veo” (p.42). El uso del cubiche es lo que abre las puertas para que luego se
hagan “amigazas, socias, aseres, moninas” (p.42).
lujosas mansiones, bebiendo champán y vino tinto y accediendo a la experiencia
30 Rafael Rojas (2000) en su artículo “Gallery of Cuban Writing” ha llegado a señalar cómo el establecimiento de de la maternidad, simbolizada en la novela por un diamante que el ladrón pone
un canon literario en la isla, tanto el que mira hacia dentro en la historia cubana, como el que mira hacia fuera,
responde a un proceso en el que se identifican como canónicos aquellos textos que mejor narran la nación cuba-
en su boca durante su vuelo a París.
na. Esta característica sería particular de la historia literaria cubana, por contraste con las historias literarias cari-
beña y latinoamericana. De acuerdo con las observaciones de Rojas, el canon literario cubano se ha establecido
vinculado directamente a la definición de la identidad cultural cubana, siguiendo el proceso que Homi Bhabha
En un acto doble de autocastigo y de negación del otro (del padre de su hijo)31,
describe como “nations [that] become ‘narrating narratives’, which is to say they cease being only narrated
objects, imagined communities, in order to transform themselves into subjects that invent their own genealogies
through writing” (p.245); [“naciones [que] se convierten en ‘narrativas narradas’, lo que significa que dejan de
ser solo objetos narrados, comunidades imaginadas, para transformarse ellas mismas en sujetos que inventan 31 La historia de amor entre el ladrón y Daniela es otro elemento que puede identificarse como “nomádico” en la
sus propias genealogías” (mi traducción)]. En este sentido, las obras de escritoras como Valdés subvierten cual- narración. Contiene rasgos de romance tradicional entre una hermosa princesa y un lindo y adinerado príncipe,
quiera de las alternativas canónicas y están siempre por fuera del esquema propuesto por el canon. entre un europeo y una latinoamericana, entre un hombre que desea el cuerpo de una joven y una joven que

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Daniela se niega a la continuidad de la utopía al impedir que su hijo nazca. De Exilio y territorialización
otro lado, Valdés deja claro que hay una definitiva diferencia de género en la ma-
nera como los dos amantes viven su relación amorosa. Mientras el ladrón, conse- La última posición de la que se habló al comienzo de este trabajo es la del exi-
cuente con su condición de signo evasivo e inestable, le repite continuamente que lio. La novela es introducida por la cita de la canción “Contigo en la distancia”
no la ama y que no le plantee un amor comprometido y duradero, ella descubre de César Portillo de la Luz, la cual es un referente que alude directamente a la
con él la ternura y, con ella, la experiencia de vivir su cuerpo desde un lugar nostalgia producida en la escritora por su condición de exiliada. La narradora
diferente al dolor. La ternura le ofrece una posibilidad de reconstruir su cuerpo, también indica cómo Daniela nunca logra distanciarse completamente de Cuba,
de unir sus fragmentos, de reconciliar la isla interior que indica el signo de su su país, la isla que está en ella no a través de la memoria, sino de la carencia
soledad. No obstante, ante la evasión del ladrón, el cuerpo de Daniela vuelve a nombrada por medio de su rabia.
ser un signo fragmentado y doliente. La novela, en este aspecto es una transgre-
El trabajo de Amy Kaminsky (1999) y de Domnica Radulescu (2002) sobre el
sora historia de hadas en la que el hombre, el príncipe, abandona a la princesa,
exilio es el que guía teóricamente esta parte de mi análisis. El eje central es el
dejándola desprotegida después de gozarla. Ella, por su parte, es una antiprincesa
reconocimiento de que la experiencia del exilio está necesariamente vinculada al
que trunca su maternidad provocándose un aborto, quebrantando completamente
cuerpo, lo atraviesa y deja en él huellas definitivas. Siendo así, es entonces una
el modelo tradicional de familia y poniendo en evidencia la fragilidad del rol
experiencia que también está conectada a la diferencia de género, particularmen-
tradicional de la familia heterosexual como eje importante de lo nacional y del te si se tiene en cuenta que, desde la conexión entre territorio y poder, el exilio se
proyecto nacional. definiría como un afuera total, en el que se pretende negar al exiliado cualquier
posibilidad de pertenencia al territorio nacional. El exilio es igualmente una ex-
La fragmentación del cuerpo, la fluctuación intensidad-insensibilidad y el uso de periencia vinculada al espacio. Impone la necesidad de recrear continuamente,
un lenguaje agresivo y soez, son pues tres elementos a través de los cuales Zoé a un nivel imaginario, una realidad física perdida o, cuando menos, distante.
Valdés construye al personaje de Daniela como un signo femenino, marginaliza- Kaminsky (1999) considera, además, que la relación entre exilio y espacio es
do en el proceso de construcción del hombre nuevo. Su cuerpo, su sensibilidad paralela a la posición del cuerpo femenino en el espacio; de ahí que en su texto
y su lenguaje señalan el fracaso: no tiene éxito ni como hermana, ni como hija, After Exile: Writing the Latin American Diaspora, establezca una conexión en-
ni como madre, tres espacios fundamentales asignados a la mujer en el discurso tre su discusión sobre el exilio y su relación con el cuerpo y la discusión de las
revolucionario. Además, la historia de Daniela es solo una dentro de las historias diferencias de género. Domnica Radulescu elabora esta relación diciendo que:
de diversas mujeres –su madre, Marcela, su amiga cubana– que se entretejen en “[...] both the exile and the feminine body are to various degrees marginal and
la obra y que muestran cómo Valdés no identifica ninguna esencia universal fe- marginalized and attempt, by various links to language, via let’s say a resisting
menina, sino que reivindica la especificidad de las experiencias que cada una de discourse, to negotiate this position of marginality either by keeping to the peri-
ellas tienen. En este aspecto también se opone al modelo homogéneo de la Mujer phery and making a virtue out of it, or by attempting to bring the margins to the
propuesto por la Revolución. center and thus de-centralize the center” (2002, p.188)32.

Hay un paralelo entre el cuerpo exiliado y el cuerpo femenino marginalizado ya


que “the marginalization inherent in the condition of the exile is doubled by the
desea ser amada, tener su propia casa, tener otra nacionalidad. Digo nomádico porque evidencia muy radical-
mente las ambivalencias, las múltiples posicionalidades del personaje. A diferencia de escritoras que invierten
la relación de poder entre lo femenino y lo masculino, Valdés muestra que, si bien rebelde ante sus padres y
ante una tradición hegemónica, Daniela es una mujer emocionalmente vulnerable que, en el fondo, busca des-
esperadamente ser amada. Esto es claro cuando durante un encuentro sexual, recuerda que él no está usando 32 “[…] ambos, el cuerpo exiliado y el femenino, son marginales y marginalizados en varios grados e intentan,
preservativo y él impone su deseo y su decisión de nunca usarlo. Igualmente, ella se enterará por un anuncio en por varios lazos con el lenguaje, por medio, digamos, de un discurso de resistencia, negociar esta posición de
spray sobre el Arco del Triunfo, del abandono del amado y luego, por la televisión, sabrá de su real identidad y marginalidad por medio de quedarse en la periferia y hacer de eso una virtud, o por medio del intento de traer
de que, bajo su condición de heredero de un trono, viajará a Cuba después de abandonarla. los límites al centro y de esa manera decentralizar el centro” (mi traducción).

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condition of being a woman” (Radulescu, 2002, p.188)33. Daniela, en su cuerpo, tas y exsocialistas, revolucionarios, mejor dicho, progresistas,
su sensibilidad y su lenguaje, encarna la ambivalencia característica del discurso capitalistas buenos, capitalistas malos, capitalistas peores, –en
y de la posicionalidad del exiliado: “The discourse of exile, like much of feminist algún rincón estaría agazapado el fascismo, ganando votos. La
discourse, contains the inherent bipolarity of being both a discourse of resistan- izquierda de derecha y la derecha de izquierda, la mitad de un
ce, […] and a discourse of reintegration and repositioning of the self within the comunista… intelectuales– ¡cómo iban a faltar!, pintores, perio-
world, in ways that are not solely metaphoric, but largely physical” (Radulescu, distas, futbolistas, en fin, toda la bufonería […]. (p.64)
2002, p.188)34. Lo peculiar de Daniela es que la manera como ella alcanza una
posición en el mundo está marcada por la marginalidad y una actitud reactiva Esta es la Cuba del universo globalizado de las relaciones internacionales. Es la
ante su sensibilidad, su cuerpo y su pertenencia a una Nación y una cultura. Vive Cuba que Valdés parodia al criticar las imágenes estereotípicas que han caracteri-
una relación fragmentada con la realidad producida por la experiencia simultánea zado a la isla como paraíso exótico, desde la perspectiva europea, o como paraíso
del presente alienante en un nuevo ambiente, y el pasado doloroso que retorna terrenal en el que la Revolución ha florecido, desde la perspectiva revolucionaria.
continuamente en la memoria. En vez de hablar de Cuba como un espacio-nación esencial, la autora ofrece las
diferentes posiciones que, como cubanos, vive cada personaje. Esta es una Cuba
Daniela vive el exilio como una experiencia interior, no como una experiencia múltiple, aquella en la que, por una parte, vive la amiga a la que se le anuncia la
hacia afuera, hacia el mundo que la rodea. El mundo exterior, aunque seductor salida del país para ir a engrosar las listas de exiliados cubanos desperdigados
–ya que ella reconoce que la anima la posibilidad de viajar a París, y la exuberan- por el mundo, allí vive el novio que la llama por teléfono a París, “robándose una
cia de comer las delicias de la repostería francesa–, carecen de significado y de línea en dólares del hotel español que se había inaugurado en la isla” (p.90), y
valor. Igualmente las piezas de arte que el ladrón roba y retorna más tarde. Lo que ahí también son “todos aquellos niños ahogados en el remolcador hundido en el
para ella cuenta es su mundo interior. Esta especie de “exilio privado” o “exilio mar” (p.94) que Daniela recuerda al abortar a su hijo en la bañera de Marcela.
interior” pone de manifiesto un deseo o una necesidad de separarse del mundo La novela contiene pues, otra referencia a lo espacial-temporal en su tratamiento
empírico y de vivir en el mundo interior. De ahí que pueda decirse que Daniela del exilio y, particularmente, en su crítica a la vida diplomática. Hay en el relato
vive una especie de doble exilio: un exilio físico marcado por el viaje que la aleja un doble hilo narrativo que evidencia la tensión entre la historia local cubana con
de Cuba y uno interno por medio del cual se distancia, se exilia de una realidad la historia internacional, entre lo local y lo global. Por una parte, está la tensión
de alienación extrema y a múltiples niveles. Caribe-Europa, encarnada por las divergencias Cuba-París, y que en la novela se
representan a nivel de contraposiciones raciales y de clase social. Por otra, está la
Esta alienación es mayor cuando el personaje vive la experiencia del exilio como tensión producida por la posición de Cuba dentro de la economía global. Clara-
un encuentro con el mundo superficial e hipócrita de la política internacional. mente, el eje hacia el cual es más crítica Valdés lo constituye la participación de
Allí: la diplomacia cubana en la burocracia diplomática internacional.

La recibían los representantes de todos los países de la bolita del La hija del embajador identifica a este mundo como un espacio de intercam-
mundo, salvo los del campo adverso: los imperialistas yanquis, bios sexuales ilícitos, de traiciones y fuga de información, de exagerados gastos
los malos de la película. Estaban los socialistas, semisocialis- superfluos de dineros públicos y, antes que nada, de hipocresía ideológica. Por
todas esas razones, igualmente, la novela no se refiere a Cuba como la isla ro-
mantizada por la nostalgia, ni reconoce ningún espacio como estable y definitivo,
sino que se mueve entre espacios contradictorios, contingentes, provisionales e,
33 “la marginalización inherente a la condición del exiliado es duplicada por la condición de ser mujer” (mi traduc-
ción). inclusive, simultáneos. Esta espacialidad liminal habitada por Daniela, puede en-
34 “El discurso del exilio, como mucho del discurso feminista, contiene la bipolaridad inherente de ser a la misma tenderse mejor en referencia a la noción de “espacios paradójicos” (paradoxical
vez un discurso de resistencia, […] y un discurso de reintegración y reposicionamiento del ser dentro del mun-
do, de maneras que no son solamente metafóricas, sino más bien físicas” (mi traducción). spaces), también propuesta por Gillian Rose (1993) en su ya mencionado texto

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Feminism and Geography35, dado que Rose indica cómo el espacio paradójico Amy Kaminsky indica que: “Exile and all the processes related to it have a ma-
es el fenómeno que identifica aquellos que están en una posición liminal entre terial component, and that component is felt, experienced, and known through
dos culturas o entre dos sistemas de creencias, y esta es una posición que carac- the body” (1999, p.xi)37. Según esto, en un personaje como el de Daniela se da
teriza particularmente a las mujeres, quienes pueden ocupar posiciones fluidas, un ejemplo de cómo la generación que se ha construido en la postutopía revo-
variadas, internas y externas simultáneamente. En La hija del embajador, esta lucionaria, por una parte, reconoce la importancia de la confrontación de los
es una estrategia narrativa que se manifiesta contraria al discurso hegemónico asuntos de género en la experiencia de definir una identidad; por otra, construye
tradicional y que propone más bien una política espacial en la que en vez de personajes que experimentan incluso una disolución identitaria, dado que ni el
historias arquetípicas construidas en lugares estáticos, se elabora una especie de proyecto nacional, ni la definición territorial y geográfica, ni la familia parecen
proyecto cartográfico definido por mapas de complejas geometrías yuxtapuestas. ofrecer condiciones seguras a las cuales anclarse. Esto es lo que en este trabajo
Quizás precisamente porque, como igualmente indica Rose y Blunt (1994) en se ha identificado como un nuevo sentido de la espacialidad y la temporalidad,
la introducción a Writing Women and Space: “The fluidity of such geometries is las cuales ya no se asocian directamente ni se comprometen con un proyecto
insisted upon partly because the dynamics of power are always shifting and, as nacional. En la novela es claro que la autora experimenta con la posibilidad de
Chela Sandoval argues, this mobility requires a mobile response” (p.7)36. re-escribir un sentido de identidad/des-identidad nacional cubana desde una po-
sición determinada por el género, por su condición femenina.
Daniela habita un territorio desterritorializado al que nunca termina de llegar,
en el que nunca puede echar raíces y anclar. La memoria no constituye para ella Mientras en el contexto de un discurso nacionalista tradicional y hegemónico “‘a
una vía de retorno puesto que siempre tuvo dificultad para recordar ya que vivió sense of place’, of rootedness, can provide […] stability and a source of unpro-
siempre un sentido del tiempo particular. No solo es su dislocación temporal lo blematical identity” (Massey, 1999, p.172)38, la novela de Valdés enfatiza la pre-
que hace inefectiva a la memoria, sino también su condición marginal dentro de sencia radical de una espacialidad móvil en la que no se vislumbra ni la Nación,
la isla. Ya desde antes de viajar a Francia, Daniela no pertenece, no se reconoce ni el hogar, ni siquiera la interioridad de un cuarto propio. Con ello, la autora
como producto del proyecto nacional revolucionario. Su nombre apocalíptico denuncia directamente cómo el discurso masculino tradicional ha propuesto y re-
la denuncia, particularmente como habitante de “una isla que quiso construir el forzado la conexión entre la imagen esencialista de un Estado-Nación, entendido
paraíso” –como lo repite el personaje de Yocandra en la otra novela de Valdés, como un territorio estable y homogéneo al cual deberían identificarse todos los
La nada cotidiana (1995)–. ciudadanos, sin distinciones de género, raza o clase.

La experiencia con los padres y con el mundo normativo que representan es La hija del embajador constituye en este sentido, todo un cuestionamiento de
igualmente problemática porque siempre la declaran como diferente, como otro. la construcción del espacio entendido como territorio nacional y como lugar de
Los continuos conflictos con la madre, sus relaciones sexuales con los enemigos ejercicio de poder a través de una retórica masculina, patriarcal y nacionalista. O,
políticos del padre, el aburrimiento y el abandono que le producen las reuniones como dice Ruth Behar (2000):
sociales, son ejemplos claros de su incapacidad de ser/formar parte de ese mun-
do, integrándose o negociando con él. Y la relación amorosa con el ladrón solo If diasporic consciousness, nomadism, and a sense of multiple
la autodescubre siempre como alguien de otra cultura. Como alguien que no es identity define the postutopian moment of Cuba’s revolutionary
ni será francesa. children, it is no surprise to discover, and sex itself, have beco-
me the home-away-from-home, the resisting point for so much

35 En este texto Gillian Rose está interesada, entre otras cosas, en analizar las formas en las cuales las mujeres
entran en estos espacios liminales. La noción de espacios paradójicos le permite entender cómo las mujeres
pueden ocupar estos lugares como participantes internos y externos, lo cual pone en evidencia el potencial 37 “El exilio y todos los procesos relacionados con él tienen un componente material, y ese componente es sentido,
subversivo de las posiciones espaciales que ellas pueden ocupar. experimentado y conocido a través del cuerpo” (mi traducción).
36 “Se insiste en la fluidez de dichas geometrías en parte porque las dinámicas del poder son siempre cambiantes 38 “‘Un sentido de lugar’, de arraigamiento, puede proveer […] estabilidad y ser una fuente de identidad no pro-
y, como argumenta Chela Sandoval, esta movilidad requiere una respuesta igualmente móvil” (mi traducción). blemática” (mi traducción).

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39 “Si la consciencia diaspórica, el nomadismo y un sentido de identidad múltiple define el momento postutópico
de los hijos de la Revolución en Cuba, no es sorprendente descubrir que estos y el sexo mismo, se han con-
vertido en el hogar-lejos-del-hogar, el punto de resistencia frente a tanto desamparo. Si le sumamos a esto la
preocupación cubana con la erótica del poder, queda claro por qué esta generación tiene que trazar el mapa del
nuevo mundo a través de la reinvención del género y la sexualidad” (mi traducción).

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Perspectivas interculturales
en la Poética de
Derek Walcott

Intercultural Perspectives
in Derek Walcott’s
Poetics

Claudia Caisso*
Universidad Nacional de Rosario, Argentina

* Claudia Teresa Caisso es Doctora en Humanidades y Artes, Mención Literatura Latinoamericana, de la Uni-
versidad Nacional de Rosario, Argentina, donde trabaja actualmente como docente-investigadora a cargo del
Seminario “Lecturas del Caribe” en la Escuela de Letras, Facultad de Humanidades y Artes. Es investiga-
dora categoría “B” (Independiente, sin Director) en el CIUNR, UNR. El presente artículo hace parte de la
investigación El giro descolonial en procesos interculturales del Caribe. Entre sus últimas publicaciones se
encuentran el artículo “Notas sobre el Caribe en las poéticas de acriollamiento de Édouard Glissant y Ed-
ward Kamau Brathwaite” (Perífrasis, 4(8), julio-diciembre 2013, 104-120); y el capítulo de libro “Defen-
sa de la identidad cultural relacional en el discurso caribeño de Édouard Glissant” en Lenguajes de la me-
moria (Pino, Díaz, Fandiño y Tozzi (Eds.). Córdoba: Universidad Nacional de Córdoba, 2014, pp.71-86).
Correo electrónico: ccaisso@hotmail.com

Recibido: octubre 12 de 2014 * Aceptado: noviembre 4 de 2014

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Resumen Abstract El nuevo Egeo

El artículo describe la construcción iden- This work describes the construction of En el discurso de recepción del premio Nobel en 1992, Derek Walcott (1930)
titaria del Caribe expuesta por la poética Caribbean’s identity exposed in some
de Derek Walcott. Explora la perspecti- moments of Derek Walcott’s poetic. It
haría alusión a la dimensión transmutativa del Caribe a la luz de sucesos que
va que esa construcción asume en los analyzes that perspective in the essays habían generado un espacio fragmentado por la acción colonial que exterminó a
ensayos “Las Antillas: fragmentos de “The Antilles: fragments of an epic mem- las poblaciones originarias y a las africanas, sometidas por la racialización y la
una memoria épica” (originalmente pu- ory” (originally published in 1992), “The trata. Así, en “Las Antillas: fragmentos de una memoria épica” (2000), el autor
blicado en 1992), “El Caribe: ¿cultura Caribbean: Culture or Mimicry?” (pub- afirmaba el valor de la hibridez identitaria del área que ya había poetizado en
o imitación?” (publicado en 1974) y al- lished in 1974), and some Derek Wal-
Omeros (1990) y en otros momentos de su obra entre los que destaca el poema
gunos poemas del autor. Considera la cott’s narrative poems. For the purposes
afirmación de lo local y la interpelación of describing the affirmation of the local narrativo “La goleta El Vuelo”, incluido en El reino del caimito (1979). El poeta
de imaginarios eurocentrados a propó- in its opposite breakthrough regarding situaba al Caribe como un espacio donde leer una frontera para el mundo a ex-
sito de la defensa de la hibridez forjada eurocentric imaginaries, the paper stops pensas de una perspectiva religadora capaz de revertir la conflictiva coexistencia
con la figura del “mulato del estilo” y el in the emergency response of a decolo- étnica, incluida la de los afrodescendientes con los hindúes llevados a las Antillas
reconocimiento de inquietantes juegos nial proposal about the figure of the “mu- como trabajadores contratados en el último tercio del siglo XIX (Pizarro, 2002;
analógicos y transformaciones que el latto” and the recognition of numerous
Puri, 2004).
pensamiento literario del autor expone analogical games and transformations
en su cuestionamiento del racismo. Walcott’s thinking shows in its question-
ing of racism. El ensayo comienza con una escena en la que el escritor santaluciano contempla
Palabras clave una performance del Ramleela1. La ciudad de Felicity a orillas de la llanura de
Keywords Caroni reabre a propósito de la percepción de la ceremonia hindú, el contraste
Descolonialidad, Identidades culturales, entre performance religiosa, escritura y representación teatral, que el autor había
Memoria, Pensamiento fronterizo, Ra- Decoloniality, Cultural identities, Memo-
explorado en la búsqueda de un teatro para la identidad que evitara caer en el
cismo. ry, Border thinking, Racism.
folklorismo exotizante entre los rituales del carnaval, la religión y la política2. Al
mismo tiempo, actualiza valoraciones que Walcott había comenzado a trazar dos
décadas antes en “El Caribe: ¿cultura o imitación?” (Walcott en Hamner, 1993)
para tomar distancia de las perspectivas nihilistas que el escritor trinitense V. S.
Naipaul había desplegado en The Middle Passage (1962) en una serie de cróni-
cas de viaje escritas a pedido de Eric Williams (por entonces Primer Ministro de
Trinidad) sobre Surinam, la Guyana británica, Martinica, Trinidad y Jamaica.
Contra aquel telón de fondo en “Las Antillas…” se acentuaba nuevamente la

1 El Ramleela es una fiesta religiosa de origen hindú que consiste en la representación popular de una de las partes
del antiguo poema épico Ramayama (aprox. III a.C.).
2 En particular, mientras se sostuvo como director del Trinidad Theatre Workshop (TTW 1959-1976) en el marco
del cual produce la representación de obras de autores europeos, africanos y americanos. Además Walcott com-
pone una serie de obras teatrales estimulado por el proyecto de fundación y posterior fracaso de la Federación
de las Antillas anglófonas entre 1959 y 1962. Articulado con un proceso de emergencia del nacionalismo del
Caribe anglófono, opuesto respecto del imperialismo moderno en su excavación de las marcas de alienación
de la identidad caribeña, el trayecto de construcción del taller de teatro en Trinidad, es marcado en particular
por el teatro nacional irlandés y revisado en el ensayo “La voz del crepúsculo” (1970), texto que originalmente
funcionó como prólogo de una antología de sus obras teatrales (Walcott, 2000, p.90).

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capacidad con la que según Walcott cuenta la región para generar respuestas en relación con las europeas y se sostiene una pregunta que insiste en relevar la
creativas mientras se invoca una serie de motivos que se reiteran en la poética certeza dibujada por los relatos de Trollope y Froude cuando niegan la existencia
walcottiana. Entre ellos, la diferencia constitutiva que es posible reconocer entre de cultura en el Caribe4. Así Walcott escribe:
“nativos” y “viajeros”3, así como el cuestionamiento de los viajeros victorianos
del siglo XIX y sus continuadores en el XX; aspectos que potencian el rumbo El invierno confiere hondura y oscuridad tanto a la vida como a la
seminal que Walcott le asigna a las culturas antillanas cada vez que marca la literatura, y en el interminable verano de los trópicos ni siquiera
interacción entre las lenguas vernáculas y las imperiales, o aparece realzada la la pobreza o la poesía –en las Antillas la pobreza, poverty, se
potencia del paisaje como cantera donde yacen furia y proporción de lo innom-
diferencia de la poesía, poetry, apenas por una V, une vie (una
brable, hasta afirmar a la poesía como yacimiento de la memoria donde se amal-
vida), una condición vital además de imaginativa– parecen capa-
gaman el pasado y el presente. Así, en un pasaje del discurso luego de recordar la
ces de ser profundas, porque la naturaleza es tan exultante, tan
recitación de poemas que unos niños hacían en las calles de Castries en inglés y
en patois, Walcott (2000) escribe: decididamente extática como su música. Una cultura basada en
la dicha es necesariamente superficial. Para venderse, el Caribe
No se trata de que la historia quede borrada por este amanecer. fomenta tristemente los placeres de la banalidad, de una brillante
Sigue estando allí, en la geografía antillana, en la propia vege- vacuidad, en tanto lugar donde no solo es posible huir del invier-
tación. El mar suspira con los ahogados desde que comenzó el no, sino también de la seriedad que provoca una cultura con sus
tráfico de esclavos a través del Atlántico, con la matanza de sus cuatro estaciones. ¿Puede haber aquí un pueblo, en el auténtico
aborígenes, caribe, arahuaco y taíno, sangra en el escarlata de sentido de la palabra? (2000, p.95)
la siempreviva, y ni siquiera la acción de las olas sobre la arena
puede borrar la memoria africana, o las lanzas de caña como En el espacio donde hay solo dos estaciones en lugar de cuatro, la poesía es
una verde prisión donde braceros asiáticos, los antepasados de propuesta como un modo de vida que Walcott presenta en interacción con la
Felicity, permanecen al servicio del tiempo. (pp.105-106) naturaleza caribeña, y es situada mediante el incomparable parecido que, con la
excepción de la letra “V”, existe entre las palabras “poetry” y “poverty”. En ese
Así hace referencia al renacimiento de la literatura antillana, enfatiza la inscrip-
movimiento asociativo de la imaginación que afirma una manera de estar y de
ción de la luz y la experiencia del tiempo en una escena en la que el recuerdo
ser, resuena el esfuerzo por la supervivencia. El poeta incluye al francés luego del
de la violencia generada por la rapacidad del “moderno sistema mundial” (Wa-
juego sonoro abierto por el eco entre las palabras en inglés. Gesto que representa
llerstein, 1998) es patentizado a través de texturas frágiles (los suspiros de las
víctimas), colores persistentes (el rojo de la sangre de los humillados que perdura el eco emblemático del relevo de la colonialidad sostenida por las metrópolis,
y florece en las siemprevivas) y los ritmos inextinguibles del mar. Porque es tallado en las lenguas de las potencias imperiales que dominaron la isla de Santa
precisamente la literatura antillana la que, según Walcott, es capaz de recrear el Lucía cedida por Francia a Inglaterra después de la batalla de Todos los Santos5.
agón de una diferencia compleja, donde la violencia del pasado en lugar de ser
silenciada debe ser conocida y transformada. En esa geografía singular es posi-
ble reconocer las mudanzas del paisaje propiciadas por la escasez de estaciones 4 Anthony Trollope (1815-1882) fue un popular novelista inglés de la época victoriana, autor, entre otras obras, de
Las Indias occidentales y el continente español (The West Indies and the Spanish Main), libro de viajes editado
en 1859. James Anthony Froude (1818-1894) fue un historiador, viajero y biógrafo, autor del libro Los ingleses
en las Indias Occidentales o el escudo de Ulises (1888). Ambos aparecen varias veces mencionados por Walcott
3 Ese contrapunto entre nativos y viajeros aparece insistentemente en la escritura poética de Walcott, por ejemplo como configuradores de una matriz fuertemente racista y/o etnocéntrica.
en los paralelismos abiertos entre Aquiles y Helena –personajes nativos– en contraposición con la figura del 5 La batalla de Todos los Santos tuvo lugar en 1782 y constituye la acción naval de mayor relieve en el siglo XVIII
viajero Plunkett, para ilustrar brevemente, la inscripción de esa tensión en Omeros, así como también aparece en el Caribe francés, cuando los ingleses vencieron a los franceses. Allí se enfrentaron la escuadra británica al
en el poema “La luz del mundo” (El testamento, pp.59-63) en el que la composición de la mirada a propósito de mando de George Rodney y otra francesa que dirigió de Grasse. Es la única batalla aludida en Omeros (p.119)
un desplazamiento en un ómnibus común por la ciudad de Castries articula valiosos paralelismos entre Walcott según destacan algunos críticos, cuando argumentan sobre el desvío del canon de la literatura épica clásica en
como viajero y los residentes en la capital de Santa Lucía. el más largo poema narrativo del autor (Baugh, 2006).

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Como en otros momentos del mismo ensayo, se inviste a la poesía con un poder como “vaso roto”, deviene exaltación de la coexistencia de lenguas, subjetivida-
erótico, puesto que se trata de un quehacer que con energía amorosa realza al des y experiencias culturales. Sesgadamente operan allí trazos de las teorías del
Caribe como espacio signado por la transmutación de lo que ha sido desgarrado, mestizaje canónicas de las Américas y las Antillas, en términos de imaginario
enfrentado, violentamente sepultado. La poesía está en el paisaje y está en el len- central de la fundación patriarcal criolla de los Estados nacionales. Imaginario
guaje, acontece como música extática, que en tanto tal mima (reproduce) el exce- por medio del cual, según se señaló antes, fueron negados los diferenciales de
so, la voluptuosidad y la exuberancia de los árboles, las colinas, el azul del cielo, poder y la violencia genocida ejercida sobre el otro que caracterizan la reconfi-
los vaivenes del mar. Por ese ejercicio reminiscente se perfora la estabilidad, la guración de la colonialidad (Mignolo, 2007), cada vez que se instrumentalizaron
quietud de lo dado, y se pueden reunir los restos que todavía quedan después de teorías sobre el mestizaje en las que se terminó defendiendo el racismo (Lund,
la experiencia del desastre. 2006). No obstante, no parece acertado asignarle a la construcción walcottiana
del mestizaje expuesta en “Las Antillas: fragmentos de la memoria épica” la neu-
La argumentación, sin embargo, abre en el discurso líneas contradictorias que tralización absoluta de las tensiones generadas por los genocidios perpetrados
es preciso señalar. Puesto que si en parte defiende una teoría de la hibridez que por el eurocentrismo. Ya que la teoría del bastardo walcottiana que implica, como
implica una toma de distancia respecto de la representación racial abrazada por se ha señalado, un corrimiento tanto respecto del afrocentrismo como del enfren-
la negritud de Césaire, en el Caribe francófono, que fue continuada por Edward tamiento abierto al eurocentrismo desplegado por la negritud de Aimé Césaire,
Kamau Brathwaite6 en el Caribe anglófono, cuenta con rasgos ciertamente esen- continuada en el Caribe anglófono por el poeta barbadense Kamau Brathwaite,
cializantes y neutralizadores de los conflictos raciales que atravesaron las for- lejos de afirmar a la cultura europea como una cultura original hegemónica y a
mas históricas concretas del poder colonial sobre el continente americano y las la caribeña como una copia, interpela profundamente esa construcción. En la
Antillas. En tanto y en cuanto es posible afirmar que establece la defensa de la teoría y práctica de la bastardía walcottiana es posible reconocer tensiones que
diversidad como existencia de un mestizaje en términos de copresencia ideal de permiten leer el trazado de profundos giros descoloniales. Entre el sinsentido
lo que la colonialidad ha impuesto coercitivamente (Walcott, 2000), mientras de la supervivencia (Walcott, 2000) y la insistencia en el valor de lo impuro, se
anula el valor de la historia. Por lo tanto, en esa dirección, el Caribe como vasi- revierte la anatematización del “híbrido”: el relato del caribeño como un ser ile-
ja reconstruida en cierto sentido plasma la antigua idea del “crisol de razas” (o gítimo narrado por el europeo. Mientras que entre el nativo y el viajero, así como
melting pot) afirmando, así, la posibilidad de reunir los pedazos en una síntesis en las diferencias que existen entre los viajeros metropolitanos colonialistas, los
donde se neutralizarían los profundos conflictos históricos interraciales mediante exiliados en las metrópolis que continúan su racismo (Walcott, 2000), y otros
el montaje de una estética del fragmento en la que el arte es capaz de procesar trotamundos en los que no se acentuaría, en cambio, tan acabadamente el gesto
el conflicto entre las lenguas y las razas (Puri, 2004). Walcott escribe: “El arte colonizador eurocéntrico es posible reconocer una escena plural, dibujada como
antillano es la restauración de nuestras historias rotas, nuestros fragmentos de respuesta crítica por parte del escritor santaluciano a la colonialidad del poder
vocabulario, y nuestro archipiélago se convierte en sinónimo de fragmentos des- (Quijano, 2000).
gajados de su continente original” (2000, p.92).
Desde la perspectiva de Walcott, algunos viajeros representan la construcción
En la posibilidad de reparar lo que ha sido destruido (de unir los fragmentos re- de una mirada por la escritura donde se proyecta melancolía y cinismo, cuando
siduales), de juntar los detritus de las civilizaciones y amalgamar los restos del registran a la naturaleza en función de título de dominio, o cuando nombran a
naufragio, la metáfora propuesta por la vasija que releva la imagen del Caribe las ciudades con irónico patetismo como ocurre, según señala el autor, respecto
de Felicity7. Otros viajeros como Crusoe, en cambio, enarbolan la posibilidad

6 El poeta barbadense Edward Kamau Brathwaite (1930) es junto al escritor George Lamming, también bar-
badense, Derek Walcott, el guyanés Wilson Harris y el trinitario V. S. Naipaul, uno de los fundadores de la
literatura del Caribe anglófono. Con Walcott representa uno de los puntos más altos de la poesía en el marco 7 Son varios los pasajes en los que Walcott insiste en “Las Antillas…” con el paralelismo entre escritores y viaje-
de la literatura anglófona. Sus poéticas que a veces han sido enfrentadas en un estéril duelo rival, merecen ser ros abriendo una fuerte diferenciación de esas subjetividades respecto de la de los nativos, “amantes de un rin-
estudiadas en sus diferencias y “lugares comunes” puesto que en el marco de las culturas del Caribe construyen cón de la tierra” (2000, p.101) a quienes la permanencia les permite cultivar el eros por el lugar y los semejantes.
uno de los intercambios más ricos y extendidos a lo largo de la segunda mitad del siglo XX . A su vez, los viajeros conforman un conjunto “dividido” que Walcott diseña por un lado con quienes defienden

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de construir los propios instrumentos de trabajo y crearse las propias, nuevas mordimiento por los genocidios de la civilización, una búsqueda
metáforas, “cada mañana”8. Además, es preciso destacar que la elaboración de la de la fuente primigenia del gozo trágico del rito, una confesión de
genealogía del mulato en Walcott representa una zona inquietante: la asunción de la calamidad indígena, pues sus guerras, sus campos de con-
la conciencia dividida de pertenencia racial, un aspecto que remite a la experien- centración, sus millones de almas desplazadas han degradado y
cia de lo que no admite ser sintetizado ni neutralizado sino que, por el contrario desollado al cuerpo, convirtiéndolo en alimento para las máqui-
se proyecta conflictivamente en términos de escisión biográfica de un sujeto, en nas. Este tipo de cultos penitenciales, que mancillan a quienes
la lectura que hace de su presente cultural, como es posible leer en numerosos los practican –el Teatro del absurdo, el Teatro de la Crueldad, el
momentos de la obra. Y como lo registran, además, las líneas que en el poema Teatro pobre, el Teatro sagrado, el resurgimiento pseudobárbaro
“Un lejano grito del África” dicen: “Yo, que estoy envenenado por la sangre de de la tragedia primitiva–, no suponen una amenaza para la civili-
ambos, / ¿hacia dónde volverme partido por las venas?” (2012, p.29); o las líneas zación sino que son un acto de absolución. (2000, p.16)
que en el ensayo “La voz del crepúsculo” señalan: “de tal modo que siendo como
soy mestizo, me produce escozor ver la palabra Ashanti9 o la palabra Warwick- Más oblicuamente, Walcott reelaborará hacia comienzos de la década del 90 en
shire, las cuales por separado insinúan las raíces de mis abuelos” (2000, p.21). “Las Antillas” un lugar oposicional para el Caribe. Entre la dimensión marmórea
quebrada de “la lengua de Ozymandyas” que simboliza la hegemonía cultural, a
Por esas vías, irrumpe la defensa de una matriz intercultural irreductible del Cari- diferencia de la espontaneidad y la frescura que ofrecen las lenguas vernaculares
be, que tanto implica una reconstrucción de la conciencia agónicamente dividida –interacción que, según Walcott, precisa asumir el artista antillano para conver-
del mulato que Walcott representa10, como la reelaboración en un contexto neo- tirse en portador de un mensaje integrador– se abre la descripción de un espacio
colonial postnacionalista de máscaras identitarias fuertemente interpeladoras del que no admite ser concebido como continuidad ni deriva de otro. Al mismo tiem-
racismo colonialista, que en las décadas del 60 y 70 habían actuado intensamente po, se reflexiona, una vez más, acerca de cuestiones que, descentradas y fractal-
en su trayecto creativo para la construcción de una cultura caribeña resistencial mente localizadas, permiten habitar una experiencia que ha permanecido oculta
frente a la colonialidad del poder (Quijano, 2000; Puri, 2004). Así en el ensa- porque ha sido excluida en ciertos usos del relato, tales como los que sostuvieron
yo “La voz del crepúsculo” antes mencionado, es posible reconocer algunos de algunos viajeros decimonónicos y el discurso historiográfico europeo en los que
aquellos vectores cuando Walcott cuestiona rituales de ciertas vertientes del tea- se reificó la experiencia de ilegitimidad y desarraigo con las que, como ya ha sido
tro europeo contemporáneo: señalado, la mirada del Otro condena a los caribeños.

El culto a la desnudez en el teatro alternativo, […] no es única- Cuando Walcott afirma que los antillanos son un pueblo y que en las Antillas
mente nostalgia de la inocencia perdida, sino la expresión del re- existe una imaginación cuya complejidad queda expuesta en la pluralidad cul-
tural capaz de generar respuesta, esa capacidad contrapuntística de las culturas
antillanas es considerada a contracorriente de las falsas representaciones que pro-
y argumentan sobre los grandes sucesos de Inglaterra y, con Froude, Trollope y exiliados antillanos contem- duce la literatura metropolitana11. En tal cuestionamiento, diseminado a lo largo
poráneos han contribuido a la propagación del racismo y, por otro lado, con viajeros como Charles Kingsley, a de toda su obra, es preciso reconocer una polémica visceral: la respuesta crítica
quien el poeta santaluciano considera el autor del primer libro antillano (At Last [Al fin]), y ha construido una
mirada “más amable”. sembrada por el autor de Omeros respecto de los textos de James Anthony Frou-
8 Para Walcott, Crusoe representa menos un viajero colonizador que un artesano y un náufrago “proteico”, más-
caras con las que el autor santaluciano identifica las matrices del quehacer artístico con las que la sociedad con-
de (1818-1894), autor del libro Los ingleses en las Indias Occidentales o el es-
temporánea condena a los creadores, en particular a los poetas. Mencionado insistentemente en sus trabajos en cudo de Ulises (1888), en el que el escritor británico hace una encendida defensa
prosa, es tomado de modo cenital como un personaje “proteico” en el ensayo “La figura de Crusoe” (Walcott en
Hamner, 1993), momento en el que el poeta reflexiona, además, sobre varias cuestiones de índole compositiva
del colonialismo cuya prolongación se conoce en inglés como “froudacity”. La
que se corresponden con las búsquedas desplegadas en el decisivo poemario The Castaway and other Poems [El
náufrago y otros poemas] de 1965.
9 Los ashantis o asantes son una etnia muy importante de Ghana de la que proviene Alix, madre de Derek Walcott.
Warwickshire, en cambio, es el nombre de un condado en Inglaterra, donde nació el padre del autor.
10 La experiencia de conciencia dividida, como efecto de tensiones abiertas por la herida colonial, fue considerada 11 Se entiende aquí por “literatura metropolitana” aquella que, en ambas orillas de Europa y del Caribe afirma la
entre otros, por W.E.B. Dubois y atraviesa numerosos momentos de la escritura walcottiana. supuesta originalidad y superioridad de la cultura europea.

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“froudacidad” implica una forma de narrar amplificando las gestas imperialistas en él. “‘No hay allí un pueblo en el verdadero sentido de la palabra’ podríamos
de la Corona: cierta proyección que desde el viajero victoriano ha gestado entre decir con Froude. No hay pueblo. Fragmentos y ecos del pueblo auténtico, adul-
los siglos XIX y XX la producción de relatos caracterizables por la búsqueda de terados y rotos” (2000, p.90). Walcott, a diferencia de Froude, afirma que en la
reconocimiento para Inglaterra de grandes sucesos consagrados a demostrar el ceremonia que ve, hay apertura en lugar de adulteración, y los fragmentos y ecos
derecho a la supremacía global de aquella Nación. son los de una imaginación genuina como la que se despliega en la literatura y
civilización antillanas. Por otra parte, es preciso reconocer la importancia que en
Probablemente es en “La musa de la historia” (publicado en 1974) donde Walcott la poesía walcottiana gana la respuesta crítica respecto de Froude, cuando las su-
interpeló más abiertamente tal “recuerdo parcial de la raza [blanca]” (2000, p.54) cesivas reinscripciones de los relatos homéricos articulan una fase odiséica que
y al “cinismo metropolitano” reconocible en la historiografía inglesa, mientras extiende la interpelación a las matrices ideológicas de la “froudacidad”.
argumenta acerca del desinterés cotidiano en la región respecto de la historia y
del pasado: En los 90, en un contexto histórico signado por el neo-liberalismo, que ya no está
marcado por el anhelo de construir la Federación del Caribe anglófono (Girvan,
Nada debería importarle al Nuevo Mundo –escribe– si el Viejo 2012), la posibilidad de pensar la singularidad del área trabaja con contrapuntos
está otra vez a punto de estallar, pues la obsesión por el pro- opositivos y representaciones de la identidad caribeña que responden críticamen-
greso no figura en la psique de los recientes esclavos. Ese es el te a los imaginarios del Otro europeo. En la figura de la vasija que remite al barro
amargo secreto de la manzana. La visión del progreso es la locu- en su maleabilidad para dar forma, la calidad recipiendaria del objeto en el que
ra racional de la historia considerada como tiempo secuencial, la coexisten culturas heterogéneas, fragmentos de un relato irremisiblemente per-
visión de un futuro dominado. Su imaginería es absurda. En los dido y un diálogo intenso con el vacío, el Caribe cuenta con nuevo relato para
libros de historia, el descubridor pisa una tierra virgen, se arrodi- representar la interacción cultural posible entre los Caribes que hay en el área, así
lla mientras el salvaje también se arrodilla en la espesura, sobre- como su apertura o “relación” (Glissant, 2005) con el mundo.
cogido. Tales imágenes están grabadas en la memoria colonial;
es la herejía de que el mundo se está volviendo sagrado desde Variaciones del archipiélago
que Crusoe dejó la huella de su pie o Colón la de su rodilla. Estas
imágenes blasfemas se desdibujan, pues tales jeroglíficos del Con juegos abiertos entre islas que se enhebran como fragmentos-sinécdoques
progreso resultan básicamente cómicos. (p.59) de un espacio mayor compuesto por el archipiélago, que a su vez entra en con-
trapunto con el espacio continental de las Américas y Europa, el Caribe walco-
Giro de relativización que el jamaicano Edward Baugh (2012) leyó con notable ttiano es un fragmento del Viejo Mundo integrado por Europa, África y Asia.
agudeza cuando comprendió aquella construcción como una clave donde se des- Configura un “Nuevo Egeo” donde se señalan los efectos nocivos del turismo así
oculta la dificultad que existe en el Caribe anglófono para narrar la propia histo- como también los de la condición satélite de las islas próximas a la península de
ria. Tal dificultad remite a la discontinuidad de la historia negra y a los traumas Florida (Walcott, 2000). En virtud de su articulación rememorativa ficcional, la
generados a propósito del genocidio, así como también a las sanciones que ope- diferenciación entre nativos y viajeros deja visualizar allí una oposición en torno
ran sobre la memoria. Desde Froude hasta el libro de viajes de V.S. Naipaul The a la quietud y el desplazamiento; el amor y la imposibilidad de amar que permite
Middle Passage (1962), antes mencionado –que según Baugh (2012) continúa la establecer una relación más humana y genuina de los sujetos que habitan el lu-
referida “froudacidad”–, se extiende el mandato de ocultamiento que la historio- gar porque no lo instrumentalizan en función de una ratio eurocéntrica. Walcott
grafía eurocéntrica impuso, como forma de interpretar interesada y negativamen- escribe:
te la inexistencia de población humana y de cultura en la región. Imaginario que
Walcott se encarga de revertir en varios momentos de su poesía y sus ensayos, No son el viajero o el exiliado quienes deben medir sus propor-
como ocurre en el discurso de recepción del Nobel que comentamos, cuando, ciones; esto corresponde a su propia ciudadanía y a su arquitec-
a propósito de la ceremonia hindú, contradice a Froude en lugar de autorizarse tura. Cuando te dicen que aún no eres una ciudad o una cultura,

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la respuesta ha de ser necesariamente esta: No soy tu ciudad ni entorno real que requiere la vida caribeña mediante la lectura de cierta tipicidad
tu cultura. Después de eso tal vez habría menos Tristes trópicos. que irrumpe en figuras de iconicidad irreductible portada por hombres, árboles
(Walcott, 2000, p.101) y animales. Es por ellos que, según el autor, se patentiza algo del orden de la re-
serva, lo invisible más allá de la inmediatez perceptible que requiere de quehacer
Aquí sobre este estrado, suena la oleada de aplausos: nuestro paisaje, nuestra his- artesanal para ser leído, desocultado, reconocido y a su vez diversificado.
toria reconocidos “al fin”. At last [Al fin] es uno de los primeros libros caribeños.
Fue escrito por el viajero victoriano Charles Kingsley. […] El viajero no puede En ese movimiento, el mar a veces es un libro, como cuando en “El niño dividi-
amar, porque el amor es éxtasis y el viaje es movimiento. Si regresa en busca de do” –primer capítulo de Another Life en el que Walcott recorre la ausencia del
lo que amó en un paisaje para quedarse en él, entonces abandona su condición de maestro que se ha suicidado y la tensión de lo impuro que formula la inscripción
viajero para pasar a la éxtasis y la concentración, se convierte en el amante de ese del mulato como efecto monstruoso de la razón occidental (Walcott, 2012)– el
determinado rincón de la tierra, en un nativo (2000, p.101). Caribe aparece aludido a través de las imágenes de “las páginas del mar / […] un
libro que un maestro dejó abierto/ en medio de otra vida” (Walcott, 2012, p.115).
En el parágrafo citado aparece un homenaje al nativo: habitante del lugar que es O como cuando surge esa analogía en el poema “El mar es la historia”, en el
“amante de un […] rincón de la tierra”. No importa si escribe o no; menos aún
momento en que se hace referencia a la carencia de archivo que ha caracterizado
el color de su piel. En una operación descriptiva que identifica por antítesis sin
a las poblaciones negras esclavizadas: “pero el océano siguió pasando hojas en
afirmar ninguna clasificación dura, se dibujan zonas atentas a los afectos y sus
blanco” (Walcott, 1996, p.71). Mientras otras veces lo real del Caribe merece ser
destinos, al “cariño y el dolor de las Antillas” (Walcott, 2000, p.92). Walcott con-
descifrado y re-inscripto en el entorno como una biblioteca, como cuando en el
forma el “pueblo” antillano con los que guardan una relación material con el pai-
ensayo “Las Antillas…” se lee:
saje sin destruirlo ni consumirlo. Se trata de quienes todavía son convertidos por
él, quienes básicamente se diferencian de los turistas o falsos viajeros, así como
Esto es lo que he leído a mi alrededor desde la infancia, desde
de los “viajeros amables” (escritores europeos), cuya superficialidad no permite
producir ni tampoco traducir la construcción de ninguna experiencia vivencial en los comienzos de la poesía: la gracia del esfuerzo. En la dura
diálogo con las huellas reales que ofrece el lugar. caoba de los grabadores: rostros, hombres resinosos, quemado-
res de carbón; […] y también en los pescadores, en los criadores
Para Walcott, el Caribe ha estado desde siempre sometido al traslado de su paisaje que viajan en camiones lanzando sus lamentos, todos ellos en
y sus gentes y configura un palimpsesto que encuentra la soberanía de la imagi- su origen fragmentos de África, pero modelados y endurecidos y
nación en el espacio que trazan la pintura y la poesía12. Por esas vías se despliega enraizados ahora en la vida de la isla, analfabetos en el sentido
una perspectiva arqueológica que se hace con materialidades múltiples: textos, en que lo son las hojas; no leen, están ahí para ser leídas, y si
lenguas diversas, culturas letradas y populares, estilos musicales, juegos entre se las lee correctamente crean su propia literatura. (2000, p.106)
la imitación y la improvisación, cuyos efectos en particular son reconocidos a
propósito del tambor de la “steel-band”, los sutiles ritmos del calypso y el traje Los seres que conforman el paisaje son así garantes de una actitud de reconstruc-
del carnaval (Walcott en Hamner, 1993). En consonancia con la percepción del ción por medio de la literatura antillana que ahora los lee y escribe. Walcott tra-
baja no pocas veces con articulaciones que enfatizan el efecto de un continuum
entre los libros, los textos y la vida más allá, como cuando en “Archipiélagos” en
12 La importancia que Walcott le asigna a la pintura como cantera en la construcción de una mirada capaz de “Mapa del Nuevo Mundo” se lee: “Al final de esta frase comenzará a llover / En
desocultar lo real (referente irreductible de su escritura poética) requiere ser vinculada, entre otros aspectos, al
hecho de que su padre Warwick Walcott –quien falleció por una mastoiditis cuando él era un niño de apenas
el filo de la lluvia, una vela” (2003, p. 47), en una suerte de tras-vasamiento entre
un año y tres meses– era un hábil pintor de marinas. Por otra parte, como es posible advertir en Another Life, el vaso del verso que se escribe y la vida que comienza. Porque parece existir
Derek Walcott, con su amigo Dunstan St. Omer, comenzaron a pintar bajo la guía de Harold Simmons, desta-
cado intelectual santaluciano que contribuyó a revalorar la cultura creole de la isla y ofició como un genuino un guión, por el cual el mar es un libro y el Caribe un libro de libros, mientras
líder espiritual para Walcott, una suerte de relevo del padre, quien les enseñó a ambos, al autor de Omeros y a el escritor deviene peregrino: un hacedor de trayectos, quien se desplaza efecti-
St. Omer, los primeros pasos en el arte del paisajismo en su estudio en Castries, transformado en una suerte de
segunda escuela luego de la formación que ambos recibían en St. Mary’s College. vamente en el espacio transformándose en el viajero de la imaginación: el que

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plasma espacios de visibilidad y desocultamiento para capturar “lo real” más allá de Ulises, que, en el Caribe del autor santaluciano transforman paulatinamente
de los sucesos a secas y, muy en particular de los grandes sucesos, en territorios a los héroes de la épica odiséica en tipos humanos cotidianos (Burnett, 2000).
donde los dioses por fin han caído (Walcott, 1994), los guerreros se transforman
en rudos pescadores, y se puede volver a leer las regiones del mito (Burnett, En el libro Another Life (1973), Walcott plasma un proceso de transformación
2000) que la colonialidad ha prohibido13. entre los personajes de la literatura homérica y los habitantes de Castries que
funciona en más de un sentido como umbral de lectura para Omeros. Cuando
En ese marco, la celebración de la diversidad implica construir un bastión de de- en función de “otra vida”, o la vida nueva que el libro invoca14, se afirma la
fensa a contrapelo del racismo, así como también el resguardo de pilares que ha- existencia de los “hombres heráldicos” antes que de los “héroes”15: puesto que
bían actuado décadas antes en función de la construcción de un imaginario nacio- emblematizan un porvenir situado a nivel de la vida cotidiana, de cierta indaga-
nal (Puri, 2004). La poesía es una isla que se desprende del continente donde lo ción de lo verdadero que al presente trae la vida plena como perforación de la
impuro se inviste de belleza y donde la historia en tanto “historia del mundo” es heroicidad sublime, orientada ahora por las fuerzas de transversalización de un
“una crónica de desgarros tribales, de limpiezas étnicas” (Walcott, 2000, p.102). Caribe heterogéneo.
Vital por su capacidad para producir imaginarios, genera otra imagen del paisaje,
de los perfiles y acentos que ofrecen la luz, la experiencia del tiempo en relación En tal sentido, puede afirmarse que a lo largo de la obra creativa emergen puentes
con la naturaleza y las ciudades, que aparecen como productoras de cultura y analógicos y disimetrías entre archipiélagos, retorno de textos y figuras clásicas
son presentadas, a veces, en términos de utopías y/o espacios ideales. Hasta que de la cultura llamada occidental que proponen transformaciones relevantes entre
se afirma que la poesía se “enamora del mundo a pesar de la historia” (Walcott, el Caribe y el Egeo, así como entre los viajeros y los escritores, hasta que las
2000, p.103) y que “Puerto España […] es Atenas” (Walcott, 2000, p.98). Pero Antillas se transforman en genuina morada.
Puerto España también es “una babel urbana”, la capital de Trinidad, que ofrece
mixturas y lazos transversales, la fragua del presente en la feria y la calle, a con- Conclusiones
tracorriente de las estructuras severas, puesto que allí palpita la convivialidad: el
júbilo de la coexistencia en relevo de la estratificación con que colonialidad del En un nuevo contexto, el discurso de recepción del Nobel “Las Antillas: frag-
poder estructuró el área. mentos de una memoria épica” de Derek Walcott, prolonga estrategias de re-
presentación identitaria que el escritor había trabajado en los 70 a propósito del
El acento puesto en la fuerza de supervivencia que existe en los archipiélagos en diseño de un imaginario de comunidad antillana resistencial frente a la colonia-
términos de “rincón” u orilla devuelven a la globalidad totalitaria del “sistema
mundo” que se impone sin afuera (Mignolo, 2003) oposición y márgenes de un
nuevo humanismo. Ofrece riberas que epifánicamente irrumpen a propósito de 14 Edward Baugh ha destacado en las notas a la edición de 2004 del libro que el horizonte de otra vida de Walcott
los valores expresivos de la lengua que para Walcott patentizan ciertas formas de está vinculado con el concepto de “vida nueva” del libro de Dante Alighieri.
15 En el capítulo 3 del libro se abre un valioso contrapunto entre los héroes de las batallas, las acciones y los
entonar el inglés en Irlanda, en la lectura que hace de poetas fuertes como Yeats atributos de algunos animales en episodios homéricos y los habitantes de Castries. Más adelante, en el capítulo
(Fumagalli, 2005). Así como a veces encuentra rastros de mayor fuerza expresiva 12 es posible leer: “for a future without heroes, / to make out of these foresters and fishermen / heraldic men”
(Walcott, 2004, p.75); [“por un futuro sin héroes / para crear entre esos guardabosques y pescadores / hombres
en las lenguas vernaculares antes que en el inglés, cuando reconoce que existen heráldicos”]. La mirada poética genera ese horizonte: hombres heráldicos los portadores del traslado, podría
decirse, desde un orden de lo visible a regiones que son aún más reales aunque no tan evidentes. Son los que
nombres “más flexibles, más verdes, nombres que experimentan la agitación de emblematizan un modo de ser profundamente antillano sin cerco ni aislamiento. Son más que pescadores en el
la mañana más que el inglés como los valles de los que hablan los árboles” (Wal- mar de Santa Lucía, habitan una región más extendida. Los hombres heráldicos aparecen como portadores de
un modo de actuar que por marginal y transgresor es absolutamente relevante. Félix Houbain, por ejemplo, es
cott, 2000, p.105). Márgenes que a su vez ofrecen los rastros del “regreso a casa” en la obra de Walcott Dream on Monkey Mountain [Sueño en la montaña del mono] (2004), un sujeto heráldico,
porque porta cierta tipicidad que se constituye en genuina herramienta de crítica y transgresión respecto de la
alienación de los nativos como de las falsas formas y legalidades de las instituciones de la llamada “civiliza-
ción” occidental. Esa tipicidad se abre a un mundo de referencias compartidas colectivamente en la calle, los
13 Como ocurre, por ejemplo, en el libro Omeros, con la región de Iounalao, o tierra de la iguana, en el pasado rituales, los modos de imaginar. Y remite a su vez a una suerte de arquetipos de la cultura letrada y de la cultura
primordial de la isla de Santa Lucía cuando habrían convivido los arahuacos y las poblaciones diaspóricas afri- popular antillana. Algunas observaciones valiosas al respecto aparecen en el ya mencionado ensayo “La voz del
canas, antes de la llegada de los europeos. crepúsculo” (Walcott, 2000).

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lidad. En ese marco, la afirmación del mestizaje traza una utopía integradora Girvan, N. (2012). El Caribe que nos une. Recuperado de www.normangirvan.
de razas por la que se enfrenta al racismo eurocentrado. La diferenciación de info/.../entrevista-a-norman-girvan-con-magda-resik
los viajeros respecto de los nativos permite construir un nuevo humanismo que, Glissant, É. (2005). El discurso antillano. Caracas: Monte Ávila.
transformando la herencia del legado de la negritud de Césaire, habilita al autor Hamner, R. (1993). Critical Perspectives on Derek Walcott. Washington: Three
a trazar fronteras respecto del mundo europeo en el Caribe, así como también, Continent Press.
sospechar de la literatura de viajes que negó la existencia del pueblo caribeño y Lund, J. (2006). The Impure Imagination: Toward a Critical Hybridity in Latin
de su cultura. Perspectivas racistas expuestas en el siglo XIX por James Anthony American Writing. Minneapolis: University of Minnesota Press.
Froude que fueron continuadas en la contemporaneidad por el escritor trinitense Mignolo, W. (2003). Historias locales/diseños globales. Colonialidad, conoci-
V. S. Naipaul. En tal sentido, el discurso en el que se responde críticamente a mientos subalternos y pensamiento fronterizo. Madrid: Akal.
aquellas posiciones, reflexiona sobre la propia obra mientras le concede espesor Mignolo, W. (2007). La idea de América Latina. La herida colonial y la opción
real a la cultura caribeña. A través de una “estética del fragmento”, la poética de decolonial. Barcelona: Gedisa.
Walcott reconstruye lo que la colonialidad del poder ha fragmentado, mientras Pizarro, A. (2002). El archipiélago de fronteras externas. Culturas del Caribe
reposiciona las fuerzas de la rememoración que en “La voz del crepúsculo” el hoy. Santiago de Chile: Universidad de Santiago de Chile.
escritor había ensayado al revisar los intentos para producir un teatro antropoló- Puri, S. (2004). The Caribbean Postcolonial: Social Equality, Post/nationalism
gico de las Antillas, y argumentar sobre la necesidad de crear una dramaturgia and Cultural Hybridity. New York: Palgrave, Macmillan.
que fuera capaz de desalienar la vida en el Caribe. Por otra parte, con la teoría de
Quijano, A. (2000). Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina. En
la hibridez por medio de la cual se celebra lo impuro, Walcott tramita en varios
Lander, E. (Comp.) La colonialidad del saber: Eurocentrismo y Ciencias So-
niveles la experiencia del sujeto racialmente dividido –entre otros en el rostro del
ciales. Perspectivas Latinoamericanas (246-276). Buenos Aires: CLACSO-
“divided child” o “niño dividido” invocado en particular en el Libro I del poema
Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.
Another Life (2004)– y sostiene el ejercicio de mezclar y transversalizar lo que
Walcott, D. (1994). Omeros. Barcelona: Anagrama.
la Europa colonialista ha racializado, jerarquizado y fragmentado. La polémica
interna oculta, a veces explícita, entre los textos de Walcott, los de Froude y Nai- Walcott, D. (1996/1979). El reino del caimito. Bogotá: Editorial Norma.
paul produce un campo de argumentaciones donde se asume el rechazo a repro- Walcott , D. (2000). La voz del crepúsculo. Madrid: Alianza Editorial.
ducir formas de ficcionalizar constitutivos del discurso racista. De tal manera que Walcott, D. (2003). El viajero afortunado. Madrid: Huerga y Fierro Editores.
el Caribe irrumpe como espacio de coexistencia interracial, en el que el mestizaje Walcott, D. (2004/1973). Another Life. With a critical essay and comprehensive
se usa en contra del racismo y se piensa como una manera de hacer coexistir notes by Edward Baugh and Colbert Nepaulsingh. Boulder: Lynne Rienner
lo heterogéneo que encuentra en las teorizaciones e instrumentalizaciones del Publishers.
“bastardo” un punto de arribo del discurso poético con el que sostener una crítica Walcott, D. (2012). Pleno verano. Madrid: Vaso Roto Ediciones.
profunda a la producción y reproducción cultural de colonialidad. Wallerstein, I. (1998). El moderno sistema mundial. México: Siglo XXI.

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dernos Hispanoamericanos, XX(666). Recuperado de www.cervantesvirtual.
com/cuadernos-hispanoamericanos/0365f252-82

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Metamorfosis del mar:
Fuga, desierto y germen
en el poema “Aguas” de
Raúl Hernández Novás

Metamorphosis of the Sea:


Leakage, Desert and Origin
in Raúl Hernández Novás’
Poem “Aguas”

Gerson Oñate García*


Universidad del Atlántico, Colombia

* Licenciado en Lengua Castellana e Inglés de la Universidad Popular del Cesar. Candidato a Magíster en Litera-
tura Hispanoamericana y del Caribe de la Universidad del Atlántico con una tesis sobre la obra poética de Raúl
Hernández Novás. Profesor de Educación Básica y Media en Valledupar. Entre sus publicaciones se encuentra
el libro colectivo Yuluka. Poetas de Valledupar (2012). Correo electrónico: neopadrino@hotmail.com

Recibido: octubre 12 de 2014 * Aprobado: noviembre 2 de 2014

Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica • ISSN 1794-8290 • No. 21 • Enero-Junio 2015 • 163 - 178
164 Metamorfosis del mar: Fuga, desierto y germen en el poema “Aguas” de Raúl Hernández Novás Gerson Oñate García 165

Resumen Abstract El poeta Kamau Brathwaite (2010) confesó, al lado de Édouard Glissant, una
experiencia: vio cómo al lanzar una piedra al mar, se realizó una imagen y un
En el primer libro de Raúl Hernández The first book of Raúl Hernández Novás sonido; la piedra misma, en su fuga, se arquea, hace contacto con el mar y vuelve
Novás, Enigma de las aguas, publica- Enigma de las aguas [Enigma of the
do originalmente en 1983, fue incluido Waters], published in 1983, includes the
a lo mismo hasta perder la fuerza del germen. La percepción es la continuidad
el poema “Aguas”. En el texto, el poeta poem “Aguas” [‘Waters’]. In this poem, the del objeto. Así se le presentó el Caribe-mundo. Mar y piedra en metamorfosis en
apela a una figura que atraviesa las poet appeals to a figure running through la relación del adentro y afuera. Este suceso lo buscó en los versos “la piedra se
diferentes apuestas interpretativas de the various interpretive bets of his work: deslizó, arqueó y floreció hacia / las islas: / Cuba y Santo Domingo / Jamaica y
su obra: el mar. Desde formas directas the sea. From direct and hermetic ways, Puerto Rico / Granada, Guadalupe, Bonaire […]” (p.25).
y herméticas, este espacio poético es this poetic space is presented as a re-
presentado como el recordatorio de la minder of the fate of being Caribbean.
fatalidad del ser caribeño. Esta visión This view of the sea is related to the per- Al igual que Brathwaite, la historia de la literatura universal, sin importar las
del mar dialoga con la percepción de ception of many poets of the Caribbean épocas y propuestas ideo-estéticas, consagra el mar como un espacio poético que
muchos poetas del Caribe frente a su in their geographic and political posi- refleja al hombre mismo. Con registros del clasicismo y neoclasicismo, y con un
posición geográfica y política. Aun- tion. Although you cannot separate the fuerte acento, el romanticismo ubica esta temática, no solamente como un am-
que no se puede distanciar el poema poem from the traces of homesickness biente literario, sino como parte de la cultura. Grandes novelas de aventuras y de
de rastros de nostalgia y tristeza, se and sadness, you can deem it a poet-
viajes se movilizan en un hábitat marino o isleño. Desde La Ilíada o La Odisea,
puede instalar como una poética del ics of the inside-out taking into account
adentro-afuera desde conceptos como concepts such as leakage, desert and existen diferentes experiencias1 frente a ese símbolo polisémico. En el Caribe, la
la fuga, el desierto y el germen, fenó- origin; phenomena which are addressed literatura muestra un mar móvil, gigante y circular, un espacio metamorfoseado
menos abordados más allá del debate beyond the aesthetic and political debate desde y hacia un entorno fractal. Siguiendo esta idea, Édouard Glissant (2010)
estético y político de Cuba. in Cuba. parafraseó la diferencia del paisaje en la literatura europea y caribeña: en la pri-
mera, la recurrencia es hacia un decorado, y en la segunda, existe un enfoque
Palabras clave Keywords
interno, vital.
Cuba, Poesía, Desierto, Fuga, Mar, Cuba, Poetry, Desert, Leakage, Sea,
Germen. Origin. No obstante, la poesía universal demostró un carácter visceral con los poemarios
Barco ebrio de A. Rimbaud (2009) y El cementerio marino de P. Valéry (1999),
porque el mar fue la forma, la voz, el grito que negaron, la fuga del desierto
germinado. En detalle, los anteriores textos corresponden a poetas y poemas con
un panorama literario que incluye un proceso: tradición, repetición, transición y
ruptura. La historia estaba a la mano para ser re-contada. El mito, la oralidad y la
técnica alimentaban la imaginación a favor de una nueva divinidad: un retorno
hacia un nuevo hombre. Al contrario, el Caribe y Latinoamérica heredaron, al
decir de Eliseo Diego (2003), “en vez de buenas nuevas, iras viejas / en vez de
fundaciones, pesadillas / quisimos mito y nos das consejas / calaveras en vez de
maravillas” (p.238). El mar era para el futuro colono su esperanza. Para el Occi-
dente Otro, nuestro Caribe, el fin de lo posible, de lo continuo.

1 Algunos autores que escribieron situaciones en un espacio marino: Julio Verne, Jack London, Joseph Conrad,
Ernest Hemingway, Herman Melville, Robert Louis Stevenson, Pío Baroja, Edgar Allan Poe, Daniel Defoe,
Robert Graves, Ignacio Aldecoa y Emilio Salgari, entre otros.

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En América, Cristóbal Colón es uno de los referentes de nuevas experiencias chas batallas, depositario de cuerpos muertos, victorias y derrotas; el mar es la
poéticas frente al mar. El proceso de colonización oxigena los conceptos de aven- historia. Sin embargo, existe la visión de tranquilidad al lado de estas aguas como
tura, viaje y retorno y pone de matriz general lo insular. El colono demostraba si el equilibrio espiritual estuviese supeditado a la compañía del mar. El afán
un asombro cósmico, y el colonizado, se sumergía en una soledad observada. de definir a esta masa de agua lleva a asemejarlo a un viejo cansado, inmóvil y
Al decir de Virgilio Piñera (1994), “hoy vivimos aislados sin soledad” (p.212), encarcelado en su mismo cuerpo. La perplejidad de su extensión y fondo no deja
porque la piedra lanzada es la mirada del mundo. Entonces, esos iconos de la li- de sorprender a los escritores: ese cuerpo acuoso recuerda la distancia entre dos
teratura de mar toman un nuevo espíritu, un nuevo rol, una nueva manía: Ulises, seres amados y en la relación de lo terrenal y lo divino. Por otro lado, el delirio
capitanes, reyes, marineros, se presentan en movilidad; los personajes de las na- verbal de ciertos escritores pone en igualdad de condiciones el poema y el mar:
rraciones de América, especialmente del Caribe, no anulan la figura icónica, sino los dos, tomados como cuerpos, estallan.
que ponen en relaciones unas realidades otras. El “Ulisismo espontáneo” vive
en el imaginario (citado por Bottiglieri, 1998). Ulises está creolizado en espiral: La piedra deslizante fue lanzada desde la tierra. Incluso personajes radicalmen-
el cimarrón, el criollo, el español, el mulato son piedras deslizantes y desean el te líquidos como Maqroll el Viajero4 provienen del núcleo de lo terráqueo. Lo
retorno. mismo sucede con Esteban, el personaje de Historia de un cimarrón, del escritor
Miguel Barnet (1966) que, huyendo de un colono, se internó en el bosque, subió
Esas recurrencias, no solo están en la narrativa, sino que la poesía, en ese afán de a la cima de una montaña y divisó el mar en su dimensión infinita. Por tierra y
cantar una realidad oscura y ocupada, pretende nombrar lo innombrable. Esa “vi- mar, el colono forzó unas necesidades: descubrir el desierto, entrar en fuga y ger-
sión profética del pasado” mencionada por Glissant (2010) la expresan los poetas minar. Por eso, una poética Caribe estará atravesada por la imagen de la montaña
de América. Las aventuras de los nativos del mar Caribe fueron truncadas. El co- y el mar, como apunta Glissant (2010).
lono ocupó el territorio marino: germinó el odio al cuerpo, la sal fue mercancía,
el gran tesoro brilló más en el ojo del pirata. Tierra líquida y poder. Entonces, La reconstrucción de lo innombrable ha sido un vivir poético en pleno mar como
la palabra reconstruye unas circunstancias, y en el caso del mar, un espacio que ruta del retorno. Los poetas del Caribe de base francesa como A. Césaire, L.-G.
oprime, asombra, ahoga, nos moviliza. Algunos intentos2 dibujan un pensamien- Damas, R. Depestre, R. Ménil, É. Léro, H. Corbin, han tenido que pensar en el
to marino en Latinoamérica y en el Caribe. Nuestros poetas como Pablo Neruda, mar para poder retornar. Los de base inglesa, como Brathwaite, meditaron en un
Octavio Paz, Vicente Huidobro, Nicolás Guillén, Gabriela Mistral, presentan sus lenguaje-nación basado en lo visual y rítmico: sonido de la piedra deslizante. Los
poéticas con la presencia del mar, el río, la lluvia y la imagen de la fuente. hispanohablantes han debido reflexionar en un mar más grande al abarcar no solo
proyectos políticos antiimperialistas con América Latina, sino sus relaciones con
El mar como temática lírica adquiere diferentes matices en los poetas de nuestras África y Asia. Poetizar el mar es repensar la idea de isla.
tierras3. El acento épico de muchas obras toma al mar como el epicentro de mu-
Los poetas del Caribe y de Latinoamérica han deslizado su vida por encima del
mar para encontrar lo que Bachelard (2011) llamó “salud cósmica”, ese descanso
2 Algunas antologías y encuentros alrededor de la figura del mar: Montes Bruner (1978); Paz Castillo (2006); insurrecto de la conciencia. Pero el grito sigue. El poema atenta contra ese llama-
Valdés, Castro, Ferrero et al. (2003).
3 Ver esta muestra: de García Marruz (2000), “Variaciones sobre el tiempo”, “El joven y el mar” y “Ay Cuba, do bienestar, y la inconformidad, la opacidad, entran en estado de resurrección,
Cuba”; de Diego (2003), “La orilla de la calma” y “El mar”; de Walcott (2012), “La goleta flight” y “La mar es la como diría Lezama Lima (1994). La anunciada resurrección no solamente busca
historia”; de Feijoo (2005), “Beth-el”; de López (1994), “De tierra caliente”, “Torre de oración”, “Aguafuertes”,
“A bordo” y “Puerto, mar y cielo”; de Brathwaite (2011), “Islas” y “Jah”; de Loynaz (2011), “Geografía”, “En el silencio, el sonido, la palabra, el poema, sino el hombre mismo.
mi verso soy libre”, “Juegos de agua” y “Últimos días de una casa”; de Palés Matos (1978), “Compasión”, “Bo-
guemos” y “Canción de mar”; de Huidobro (1992), “Temblor del cielo”; de Guillén (2011), “Un largo lagarto
verde” y “Por el mar de las Antillas anda un barco de papel”; de Del Casal (2007), “El mar”, “Las oceánidas”,
“Nostalgia” y “Nocturno”; de Corbin (2010), El sur rebelde; de Obeso (2009), “Canción de la boga ausente” y
“Adiós”; y de Gómez de Avellaneda (1990), “La pesca en el mar”. 4 Personaje poético del escritor colombiano Álvaro Mutis.

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168 Metamorfosis del mar: Fuga, desierto y germen en el poema “Aguas” de Raúl Hernández Novás Gerson Oñate García 169

Raúl Hernández Novás5, poeta y ensayista cubano, publicó en 19836 el libro Enig- Tales de Mileto recrea a los egipcios9; Heráclito habla del eterno retorno; Jenófa-
ma de las aguas; en este texto está un poema de largo aliento titulado “Aguas”. nes presenta la idea del uno en agua-tierra. Todos convergen en que el agua es un
Al dividirlo en cinco partes heterogéneas, el mar, como un náufrago, se moviliza gran germen, una piedra en fuga, tejiendo y destejiendo desiertos.
con pasos cortos y largos en una cárcel llamada poema. El poeta elige registros
como la enumeración de metáforas, imágenes absurdas, fragmentación de versos El epígrafe ubica al lector en un mar de coincidencias. Muchos textos sagrados
y la interrogación, para presentar un espacio caótico, un destino siniestro. Este han registrado el estado germinal de lo líquido. Las Sagradas Escrituras nos in-
poema adquiere una importancia en el panorama poético de Cuba de los años forman un estado de inmovilidad, inerte y caótico al decir: “Ahora bien, resultaba
707 y 80 porque mientras muchos poetas retomaron la tendencia a lo prosaico, que la tierra se hallaba sin forma y desierta y había oscuridad sobre la superficie
conversacional o político, otros radicalizaron su postura hacia lo hermético, sim- de la profundidad acuosa […]” (Génesis: 1:1). También, desde muy lejos resulta
bólico y culterano. la siguiente relación: “No había nada que estuviera en pie; solo el agua en reposo,
el mar apacible, solo y tranquilo. No había nada dotado de existencia” (Recinos,
Mucho se comenta del poema8, pero hay poco material que ilustre el tránsito 2003, p.23). La importancia del agua no es solamente el ejemplo pictórico de la
de este texto en la tradición poética de Cuba. Los esfuerzos de Ronel González nada, sino que fuerzas divinas adquieren poder y divagan en esos espacios líqui-
Sánchez (2005), Tamayo Fernández (2002), Cintio Vitier (2002), Fina García dos: tanto Gucumatz, Aquileo y la fuerza del Dios hebreo son habitantes de esas
Marruz (1994) y Fernández Retamar (1993) comprenden estudios panorámicos, aguas en circunstancias muy precisas. En otras ocasiones, divinidades tienen el
percepciones personales de la obra u obituarios. Por eso, el agudo debate, im- control de lo que pasa en la superficie; dirigen las mareas, las olas, sus especies,
pulsado por Arcos (1992), sobre si su poética es materialista, espiritual y her- las tormentas marinas en pro de sus propósitos: Ulises sufrió el capricho de los
mética o prosaica abarca gran parte de la percepción de la crítica sobre su obra. dioses; a Jonás lo pidió el mar con una temeridad para ser el hábitat de su arre-
Con David Canela Piña (2007) encontramos un estudio concentrado en el poema pentimiento. Es decir, no existe perplejidad, asombro, fondo y distancia en el mar
“Aguas”, pero su enfoque estructuralista impidió manejar perspectivas históricas para los dioses: desde esas poéticas, ese espacio líquido los sustenta. Es así como
y socioculturales. Los estudios críticos sobre Hernández Novás están empeñados las voces del texto “Aguas” entran en diálogo con un ambiente divino y sagrado.
es reseñar influencias, domicilios estéticos, temáticas y, de forma tímida, el im-
pacto de su suicidio. Así, el texto adolece de una relación con la panorámica de En el poema encontramos un tejido anfibio que dialoga con la idea de fuga, ger-
la poesía cubana y del Caribe. men y desierto: capitán, olas, barco, playa, ancla, orilla, marinos, vientos. Aquí
el poeta es un marino, un capitán o un ciudadano del mar que se para frente a esa
Con el epígrafe: “Y dijo Dios: haya una expansión en medio de las aguas, que multitud de aguas; el náufrago, a diferencia de Scheherezade, tiene el monólogo
separe las aguas de las aguas” (1998, s.p.), Hernández Novás nos introduce en para sobrevivir. El poeta necesita viajar, entrar en fuga, pensar su erosión, verifi-
un tema recurrente en diferentes civilizaciones. Los presocráticos son referentes car, al tenor de Deleuze (2005), su isla desierta.
de cómo la idea de la materia es fundamental en la existencia de la humanidad.
El poema “Aguas” entra a su vez en diálogo con la tradición poética paisajista10
de Cuba, especialmente con el tema del mar. Unos casos paradójicos son los de
Del Casal y Martí; el primero, con una poética muy cercana a lo urbano; y el se-
5 Hernández Novás nació en La Habana en 1948, y se suicidó en 1993, de un escopetazo. Sus obras poéticas son
Enigma de las aguas (1983), Embajador en el horizonte (1984), Da capo (1982), Al más cercano amigo (1987),
gundo, un hombre más del bosque que del mar. Pero los dos autores miran hacia
Los ríos de la mañana (1984), Animal civil (1987), Sonetos a Gelsomina (1991) y Atlas salta (1992 y 1994-5).
Forjó su vocación poética en medio de un debate estético: por un lado, lo conversacional, prosaico y coloquial;
por el otro, el culturalismo y lo experimental.
6 El libro fue publicado en 1983, pero con un periodo de escritura que comprende de 1969 a 1971. En este artículo
citamos la versión publicada en 1998. 9 Los egipcios atribuían a una masa líquida poderes para crear cosas, y los babilónicos, con el mito de Eridu,
7 El crítico Virgilio López Lemus (2013, pp.68-70) brinda una lista de poemarios publicados en estos años. Sin brindaban la versión que todo era mar hasta que llegó el dios Marduk.
embargo, no hay un estudio comparativo que demuestre la relación de este poema con el resto de la producción 10 Diario de navegación (1492) de Cristóbal Colón, Espejo de paciencia (1608) de Silvestre Balboa, El mar y la
poética en la isla. montaña (1921) de Regino Boti, Más allá canta el mar (1937) de Regino Pedroso, La isla en peso (1943) de
8 Muchos de los comentarios sobre el poema son muy personales y provienen de poetas cercanos al escritor. Virgilio Piñera. Además, existen poemas sueltos de gran importancia para el registro de esta temática.

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afuera. En estos dos escritores se encuentra la idea de América unida y referentes todas partes” (p.29). Reconocer las particularidades geográficas es un paso para
poéticos europeos dibujan la idea del viaje; en sus obras se atenta contra la isla, identificar el carácter del hombre isleño. La presencia del mar se metamorfosea
reafirmándola. Martí y Del Casal son las dos grandes fugas. También dialoga con en el hombre, y este lo consagra en el poema.
Cabrera Infante: aunque en sus Tres tristes tigres (1998) el autor se burle del mar
como tema recurrente, ese espacio nos configura, nos niega, nos reafirma. Ángel En Cuba, la condición insular ha sido abordada por diferentes autores identifi-
Esteban señala la importancia del mar en la cultura cubana: “La configuración de cados con diferentes apuestas y registros formales12. Margarita Mateo Palmer y
la cultura y la sociedad cubana y durante los últimos cinco siglos, dos han sido Luis Álvarez Álvarez (2004) brindan un panorama de la literatura insular, entre
los focos cruciales que han iluminado el devenir de la letra escrita y la madura- ellas la cubana. A pesar de la dificultad que existe de ubicar estéticamente a algu-
ción de la idiosincrasia; el peso de la condición colonial y el reclamo omnipre- nos escritores cubanos, se puede identificar el coloquialismo13 como una tenden-
sente del mar” (2006, p.11). cia muy fructífera en este terreno, dada sus correspondencias con proyectos po-
líticos independentistas y, más adelante, revolucionarios. Pero no hay intención
El poema “Aguas” germinó en una tradición de circunstancia insular. Este con- alguna en mostrar a esta tendencia como la propietaria de lo insular. Proyectos
texto sociohistórico mantiene diferentes variables en varias partes de las Antillas. estéticos, muy alejados de este, defendieron esta característica de hombre Caribe.
La idea de cercanía con Estados Unidos repercute en esta visión. Antonio S. Pe- Sin embargo, la poética de Raúl Hernández Novás mantiene correspondencias
dreira (1973) concluye que no hay que ser como Robinson Crusoe; hay que salir con procesos que adelantaron los pioneros de esta estética.
a pescar. Para este autor, la insularidad es una etapa de transición e indecisión.
En Cuba, es “un modo peculiar de enfrentar la existencia […] de una mentalidad, Este poeta vivió los enfrentamientos del fraccionado grupo Orígenes, las orienta-
de una manera de encarar el cosmos” (Mateo Palmer y Álvarez Álvarez, 2004, ciones estéticas de organizaciones culturales ligadas al Estado, el Periodo Espe-
p.81). Es decir, lo insular abarca diferentes modos de representación. No es un cial, la muerte de muchos escritores cercanos como Aidé Santamaría, los casos
camino hacia A, es el camino asumido como un ademán hasta el punto que se de Heberto Padilla, Lezama Lima y Reinaldo Arenas. Por decirlo de otra manera,
reclama una “sensibilidad insular”11, como lo hizo José Lezama Lima ante Juan el autor vivió desde el interior un gran movimiento marino. Desde, la publicación
Ramón Jiménez. La piedra se desliza “de cierta manera” cada vez que penetra de sus primeros poemas y su libro Enigma de las aguas, la cuestión radica en
en el agua. ubicar a este autor en algún movimiento: en el hermetismo de algunos origenistas
o en la llamada Generación del Cincuenta. El afuera y el adentro eran los pará-
Ángel Esteban (2006) distingue los caminos de la insularidad: “La insularidad metros para una poética vital.
es en el Caribe también una conformación de la perspectiva de la identidad. Por
ello incluye la visión del mar, de la noche antillana, de la percepción y desplie- Mientras algunos escritores, agobiados por intromisiones extraliterarias, busca-
gue de un entorno fulgurante en que las islas y el mar se confunden en un solo ban en el mar la única posibilidad estética de la vida, Raúl Hernández Novás
paisaje estremecedor” (p.81). Esta condición insular impone una voz particular: encuentra la piedra deslizante en el poema. No es una fuga parecida a la diáspora,
la nostalgia, la soledad, la desesperanza, el arraigo, son algunos de los matices es la búsqueda de un afuera en el interior. Para Hernández Novás el adentro y
que acompañan ese carácter. La condición de vivir en un “huevo de mar” hace
que sobresalgan la sensación de sentirse ahogado, preso, rodeado. Raúl Hernán-
dez Novás expresó: “y el mar, a un lado el mar, debajo / el mar, arriba el mar. 12 Como en Latinoamérica, es complicado inscribir a un autor en una tendencia, porque en su obra poética puede
Alrededor late y en su centro […]” (p.22). Felipe Poey dijo: “mira el mar por allí, transitar por diferentes modos expresivos.
13 Esta tendencia puede corresponder con zonas de la poesía hispanoamericana denominadas exteriorista, par-
por aquí el monte” (citado por Vitier, 2002, p.54). Virgilio Piñera en su libro La ticipacional y antipoesía, con representantes como Nicanor Parra, Ernesto Cardenal y Nicolás Guillén. Esta
isla en peso (2011) dice del mar que es “esa maldita circunstancia del agua por nueva forma de ver el poema tomó fuerza después de la Revolución Cubana, desplazando a estéticas de algunos
origenistas. Los poetas coloquialistas estaban nucleados en órganos de difusión como el magazine Lunes de
revolución (1959-1961), la Revista Unión y La gaceta de Cuba, y el suplemento de Juventud rebelde, El caimán
barbudo; en su gran mayoría, los autores eran funcionarios del Estado e integrantes de la Imprenta Nacional.
Raúl Hernández Novás fue uno de los escritores que se formó al interior de órganos institucionales, como crítico
11 Término usado por el poeta Lezama Lima (2010). de la Revista Casa de las Américas.

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el afuera es uno solo: la fuga está en la cercanía de sus propios fantasmas. Para Todo aquel que se fuga hacia sí mismo, quiere correr. Negar el afuera físico es tan
otros14, el mar es la posibilidad de fuga hacia una intemperie física y espiritual. sesgado como fingir, ya estando del otro lado, que no se sigue en el mismo lugar.
La diáspora no pudo esconder su mirada: Cuba-Afuera. El poema “Aguas”, con
En estos años, el debate sobre el compromiso del escritor en la sociedad se mez- todo su campo semiótico de lo siniestro, no esconde sus correspondencias más
claba con temas como “para qué una obra literaria”. Hernández Novás (Már- allá del muro líquido de mar: bloqueo, colonialismo, piratería, esclavitud, espe-
quez, 1983) expresó su fuga en la única entrevista concedida: negó ser un poeta ranza, soledad. La mirada de Hernández Novás: Cuba-Mundo. La fuga en este
hermético; señaló que desde una concepción simbolista y conceptista se pueden poema va más allá de un enfrentamiento político, es un grito que registra una
usar recursos expresivos del coloquialismo; asumió formas directas y formas existencia.
metafóricas en sus textos y habló de “fiesta de la imaginación”. Esto quiere decir
que el poeta tenía una concepción de la literatura que mantenía distancias con En el periplo de fuga está el desierto. En el transcurso de consagración de la
la estética dominante. Con esto empieza la piedra deslizante: no niega su origen realidad en la palabra existe un pequeño desierto parecido al espacio que surge
pero emprende relaciones con un viaje hacia un mundo estético otro. cuando la piedra sale y se sumerge en el mar. Deleuze (2005) plantea que la in-
tervención del hombre frente a las islas desiertas es por medio de la imaginación,
El poeta no pretende ser un coloquialista15 en el poema “Aguas” aunque use mar- y que al querer destruir ese desierto, lo consagra. En ese sentido, el contexto del
cas propias de esta tendencia; por ejemplo, maneja registros del diálogo: pregun- Caribe, especialmente el cubano, en los años 60 y 70 manifiestan circunstan-
tas retóricas, uso de pronombres personales, signos de admiración y alusiones
cias sociohistóricas en relación con el rol del escritor: Revolución cubana, blo-
directas a un oyente específico. Por otro lado, las imágenes de Capitán, manos,
queo económico, Periodo Especial y el polémico “quinquenio gris”16. Hernández
hilos, viajero, Robinson y las referencias intertextuales, ubican al poema en una
Novás aunque antes del 80 publicó algunos poemas sueltos, no mostró trabajos
corriente simbolista y culterana. El texto logra un nivel de hermetismo con un
completos en los 7017; esta posición –el silencio poético– sobrepasa cualquier
estilo prosaico y retórico. Un ejemplo de esto es su título: no existe un trabajo
intención política y, sobre todo, aclama una experiencia vital en el poema como
artificioso en este vocablo; sin embargo, subyace una carga semiótica, histórica
y cultural. piedra deslizante.

El mar era el tema de fuga. El poema presenta una génesis con el epígrafe y “Aguas” registra estos versos donde se evidencian las implicaciones simbólicas
desarrolla ideas sobre lo trágico, lo absurdo y lo caótico: el destino de lo desli- de la isla como desierto desde la figura del mar: “Entonces, ¿a qué playas arribar,
zante. Imágenes como manos ciegas, órbitas vacías, lágrimas de sal, congeladas qué ancla guardar en el corazón / si sobre los cimientos del mar la tarde se cons-
lágrimas, lanzas de aguas, noche miope, mar relojero, bestia oscura, entre otras, truye y se / desploma cada día?” (p.25). Si este monstruo marino se traga el sol,
indican una atmósfera simbólica de lo siniestro, de lo inexplicable. No es ese mar el hombre Caribe contempla un gran desierto donde no permanece nada. Al mar
que impide el afuera, es un gran fantasma interno que no reconocemos. Algunas llegan los ríos, el sol, la tarde. El poeta parado frente al mar no sabe si festejar
veces su movilización será hacia lo humano; otras ocasiones, la materia será la muerte, aplaudir la fugaz belleza o rebelarse ante ella. En el poema se escoge
diluida por la misma materia. Estas imágenes aparecen como un espacio poéti- la última. Estos versos son un grito del desierto por el desierto: no cambiará la
co agresor, fundador, mítico, oscuro; algunas veces está humanizado como una existencia, pero será consciente de ello. Este es el gran “desvío”18 del poeta cari-
fuerza destructora, y otras, como una bestia inocente que recibe lo humano. El be anunciado por Glissant.
mar no es otra cosa que el hombre en contra de su propia existencia. Como dijera
Saint-John Perse (1996): “es un canto de mar como nunca fue cantado, pues / es
el mar en nosotros quien lo cantará” (p.111). 16 Término acuñado por Ambrosio Fornet para nombrar una época donde algunas políticas culturales realizaban
una intromisión extraliteraria e ideológica.
17 Jorge Luis Arcos encontró material personal del escritor después de su suicidio, y anota en sus trabajos los
registros de su escritura: Enigmas de las aguas (1967-1971), Embajador en el horizonte (1970-1979), Da Capo
14 Es paradójica la visión del mar de Reinaldo Arenas y los hermanos Abreu en sus testimonios novelados. (1976-1977), Al más cercano amigo (1980-1981), Los ríos de la mañana (1982), Animal civil (1981-1982),
15 En López Lemus (1987) se realiza un extenso estudio del coloquialismo por autores, temas y recursos expresi- Sonetos a Gelsomina (1982-1985), y Atlas salta (1987-1991).
vos. 18 Categoría acuñada por Glissant (2010).

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En el anterior contexto, estamos en camino de presentar, como lo hiciera Nietzs- Los poetas del Caribe relacionan la escritura como ese gran camino para encon-
che (1978, p.35), lo siguiente: “yo os enseño el Super-hombre: él es ese mar”. El trarnos. Si los europeos imaginaron las Antillas, el hombre caribe debe interpre-
desierto avanza tan rápido en el Caribe que cualquier intento de negarlo, lo vita- tar los criterios de ese estado imaginativo y arrogarse el derecho de imaginarse.
liza. Las figuras de Martí, Del Casal, Guillén, Césaire, demostraron que nuestra Son muchos los narradores y poetas que han manifestado la necesidad de cons-
soledad está atravesada por una búsqueda que implica ser el mar mismo. Desafiar truir una literatura caribe como un gran germen. La asimilación, reacomodación
cara a cara ese desierto móvil es estar al lado de Frantz Fanon (2009) y del poeta de registros, la resistencia y la poética de la relación son procesos que han servi-
Étienne Léro: juntos encarnan la violencia de la acción y la palabra. Por eso es do para consolidar una estética de las Antillas: una ruptura de la experiencia de
necesaria la piedra deslizante, porque la soledad, la insularidad, esa especie de la escritura; por ejemplo, Virgilio Piñera (1994) apuntó que esta debía consistir:
sensibilidad, no es por oposición, sino que constituye la gran forma marina en
construcción. La aparente debilidad de la voz del poeta ante la voz del mar es un en el replanteamiento radical de nuestros materiales y medios
reconocimiento de nuestra fatalidad. expresivos. Ese problema, desde luego, abarca toda la dimen-
sión ontológica del drama histórico de la isla, y hoy solo es da-
Este carácter lo representa Robinson, un personaje del poema. La intertextuali- ble afrontarlo contra la más asfixiante indiferencia, contra el más
dad del texto con Robinson Crusoe de D. Defoe es visible: un sujeto náufrago. hermético vacío que ha podido nunca pretender el título de so-
Lo vemos en los siguientes versos: ledad. (p.211)

Querías regresar… Allí donde algo tuyo había quedado


Es decir, hablar desde la manía del colono es legitimar las atrocidades históricas
(Algo nuestro que siempre muere en los naufragios)
ocurridas. Así, la piedra en el poema no la tira el escritor, sino la estructura de un
algo que el mar te arrebatara, pedazo de vela o mástil
proyecto llamado Europa. Esto corresponde al llamado de Frantz Fanon (2009)
largamente devorado
de construir una literatura nacional. El poeta como una “asamblea en movimien-
flotando entre las olas, muriendo hacia el fondo del mar
to” asume responsabilidades; el poema se moviliza, se desliza con toda la carga
Y te encontraron abrazado a un leño.
Ah Robinson en la isla de tí mismo. (p.25)
ontológica del hombre hacia él mismo. Es decir, el problema no radica solamente
en los modos expresivos, sino que la tarea del poeta está más allá del poema.
Existe un sujeto-náufrago, un personaje que pierde su mundo anterior. En el poe- Bien lo dijo René Ménil (2005): “El problema poético pasó a ser, de este modo,
ma, la figura de la lluvia crea una sobreabundancia de lo líquido, sensación que el de la conquista del hombre por sí mismo” (p.163).
dibuja la no carencia. Por eso, el náufrago asume su condición, y vuelve ese gran
desierto su propia isla. Ese mar habita al hombre, y el náufrago se encuentra im- Los esfuerzos de Lezama Lima (1994) de acercar el concepto de “resurrección” a
posibilitado para definir ese reposo espacial. Entonces, el Robinson de Defoe ora la poesía dialogan con “lo exterior-desconocido” de Fina García Marruz (1994);
a solas en la intemperie dentro del poema; él tuvo miedo de pescar, pero tiró la ambas propuestas implican una violencia reclamada por Fanon. La escritura,
piedra deslizante. Solo el náufrago pudo escuchar ese desierto, esa fuga. como se mire, es un germen. Lezama Lima compartía ese parecer al referirse a
las generaciones con las categorías de gema y “protoplasma histórico”. Para este
Ese silencio, esa forma de fuga, ese desierto pueden interpretarse como un gran autor, el Caribe es el Espacio de la caída, el lugar donde el proyecto europeo
germen. El tema de lo líquido es tomado como estados germinales en diferentes emprendió las atrocidades más grandes de la historia de la humanidad: Europa-
culturas. Para Hernández Novás existe una lucha con el mar al decir: “Pues si mis poesía-muerte. Entonces, existe la necesidad de otro canon, de otra sensibilidad
manos crean, las del mar ciegas revuelven lo increado / como lanzando un dado que produzca Caribe-nación-poesía-resurrección. En literatura germina el poeta
/ de arcilla mi rostro de alfarero” (p.22). En este caso, se trata del poeta frente a y el poema. Esa es la empresa de la literatura cubana, de Latinoamérica y del
la temporalidad, de la escritura como acción en un plano incierto, de la piedra Caribe. Con acentos, seguimos siendo Martí, Del Casal, Whitman, Darío, Hui-
deslizándose por aguas ebrias, cerradas, en órbita contraria. dobro, Neruda, entre otros.

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“Aguas” está concebido en esta dirección: Ulises, Robinson, marineros, el poeta, Canela Piña, D. (2007). Extramuros del tiempo cosmovisión poética de Raúl
dios y el tiempo están en metamorfosis. Las imágenes absurdas apelan al silen- Hernández. La Habana: Letras Cubanas.
cio para producir una revelación. Sus libros posteriores como Embajador en el Corbin, H. (2010). El sur rebelde. Alfredo Camejo y Juan Calzadilla (Trads,).
horizonte (1984), Da capo (1982), Al más cercano amigo (1987), Animal civil Caracas: Fundación Editorial El Perro y la Rana.
(1987), Sonetos a Gelsomina (1991), son un intento de reconstruir algo, de dar Del Casal, J. (2007). Páginas de vida. Poesía y prosa. Caracas: Biblioteca Aya-
una versión propia. La obra artística en plena soledad apuntará hacia todas par- cucho.
tes, incluso hasta su propio mentor. Un pensamiento líquido recorre el poema, Deleuze, G. (2005). La isla desierta y otros textos. Textos y entrevistas (1953-
resucitando a personajes imaginarios, invocando en las aguas su máxima pleni- 1974). Valencia: Pre-texto.
tud. El gran germen es la experiencia de la escritura, suma de la soledad en un Diego, E. (2003). Obra poética. Josefina de Diego (Comp.). México: Editorial
desierto. La utilidad de este poema no recae directamente en las masas o en un Fondo de Cultura Económica.
oyente explícito: es el mismo poeta que celebra y canta el destino del hombre. Fanon, F. (2009). Los condenados de la tierra. México: Fondo de Cultura Eco-
Como el poema “Aguas” nace en medio de una lucha estético-ideológica, el ger- nómica.
men principia en el interior del poeta. El mar estado, el mar madre, el mar dios, Feijoo, S. (2005). Camarada celeste. Antología poética. Madrid: Signos, Huertas
el mar hombre tiene la potestad del germen. El poeta dice: “A la orilla del mar y Fierra Editores/Ediciones de Jesús Barrajin.
sentado y ciego / el infinito azar los hilos mueve” (p.27). Entonces, la experiencia Fernández Retamar, R. (1993, abril-junio). Raúl en su Cuba y en su noche. Re-
de la escritura de este texto es un grito, una piedra deslizante, un ruido hacia lo
vista Casa de las Américas, 191, 165-172.
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* Luis Javier Hernández Carmona (Boconó, Venezuela, 1957) es profesor titular de la Universidad de los Andes,
drid-Barcelona: Vaso Roto Ediciones. Venezuela. Doctor en Ciencias Humanas (LUZ) y coordinador General Laboratorio de Investigaciones Semió-
ticas y Literarias (LISYL-ULA). Miembro Correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua. Corres-
pondiente de la Real Academia Española. Algunas de sus publicaciones son: “La pedagogía de la sensibilidad
y los acercamientos al sujeto descentrado (Revista Educere, 18(60), mayo-agosto, 2014, pp.229-236), y “Los
campos enunciativos y las disyunciones del yo. Una lectura desde Michel Foucault” (Estudios sobre Michel
Foucault, 2014). Correo electrónico: luish@ula.ve

Recibido: noviembre 7 de 2014 * Aprobado: noviembre 30 de 2014

Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica • ISSN 1794-8290 • No. 21 • Enero-Junio 2015 • 163 - 178 Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica • ISSN 1794-8290 • No. 21 • Enero-Junio 2015 • 179 - 197
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Resumen Abstract Con este artículo se pretende enfocar el discurso cultural como perspectiva de
la acción humana que involucra una profunda relación intra e intersubjetiva a
Más allá de la concepción lingüística-gra- Beyond the linguistic-grammatical con- manera de interrelación entre los sujetos enunciantes y sus entornos. En todo
matical, y a partir del enfoque ontosemió- ception, and from the onto-semiotic ap-
tico, queremos destacar el subjetivema proach, we want to highlight the subjec-
caso, esta resignificación de lo percibido se puede determinar como una reescri-
como construcción simbólica que crea tiveme as a symbolic construction that tura entre los sujetos enunciantes que interactúan desde dos enfoques: uno hacia
una territorialización de la sensibilidad a creates a territorial sensitivity from the dentro y el otro hacia fuera, en correlación a un proceso de interpretación a través
partir de la función existencial que posi- existential function which allows the in- del discurso que es el ente de mediación no solo lingüístico-lexical, sino a nivel
bilita la intersubjetividad entre los sujetos ter-subjectivity among the enunciating- simbólico-metafórico; a manera y razón de recursos estilísticos para configurar
enunciantes-atribuyentes. De esta mane- attributing individuals. Thereby, the cor-
los mundos posibles o imaginarios socioculturales1.
ra, la patemización corporal se desdobla poral pathemization unfolds in varied
en variados y disímiles discursos que in- and dissimilar discourses which are in-
corporan como isotopías concatenantes corporated as concatenating isotopies: Bajo esta premisa surge el subjetivema y su funcionabilidad en cuanto a la tras-
la memoria, la historia, el mundo primor- memory, history, the individual’s primor- lación sensible-afectiva que opera en la construcción de imaginarios sociocultu-
dial del sujeto y las diferentes represen- dial world and the different analogical rales, desde donde se articulan importantes variables tales como la memoria, la
taciones analógicas de una cartografía representations of a sensitive cartogra- tradición y las concepciones de ciudadanía, formas de pertenencia a un espacio
sensible dentro de la dinamicidad discur- phy within the discursive dynamicity. In
determinado que evidencian los niveles empáticos y de identificación que per-
siva. En todo caso, el subjetivema será la any case, the subjectiveme will be the
eventualidad del volver a sentir, y al mis- eventuality of feeling again. And at the miten establecer relaciones de interpretación más allá de las concepciones socio-
mo tiempo, la reconstrucción de imagina- same time, the reconstruction of socio- logistas o eminentemente positivistas. Para ello distinguimos la mediación entre
rios socioculturales que intercambian sus cultural imaginaries that interchange conciencia histórica y conciencia cósmica, dos formas de construir lateralidades
posibilidades de interpretación en medio their possibilities of interpretation in the que posibilitan distinguir el continuum histórico frente a las apreciaciones ínti-
de una dialogicidad sensible que reafir- middle of a sensible dialogicity which mas de los enunciantes y sus particulares formas de acercarse a la realidad.
ma a los enunciantes a partir de marcas reaffirms the enunciators from con-
conscientes e inconscientes desdobladas scious and unconscious marks, unfold-
en los espacios comunitario-colectivos. ed in community-collective spaces. En este sentido, lo definido a razón de conciencia histórica está representado por
la historia cronológico-conmemorativa instaurada como paradigma y discurso
Palabras clave Keywords del poder que demarca el decurso del tiempo. Mientras que conciencia cósmica
es la representación del proceso de afectivización de la realidad, tal es el caso
Cultura, Isotopías, Ontosemiótica, Subje- Culture, Isotopies, Onto-Semiotics, In- de las nociones de patria chica, aldea cósmica o las interpretaciones desde los
tivema, Sujetos. dividual, Subjectiveme.
ámbitos del mito. Todos ellos constituyen procesos de refiguración de la realidad
en nuevas formas de crear lógicas de sentido a partir de lo subjetivo, formas que
posibilitan un giro hacia entidades fundacionales que permiten establecer puen-
tes con el pasado como instancia salvífica o de reconversión del sujeto desde lo
espiritual.

1 La noción de imaginario es asumida a través de las propuestas de Castoriadis, quien lo esboza como: “Todo lo
que se presenta a nosotros, en el mundo social-histórico, está indisolublemente tejido a lo simbólico. No es que
se agote en ello. Los actos reales, individuales o colectivos –el trabajo, el consumo, la guerra, el amor, el par-
to–, los innumerables productos materiales sin los cuales ninguna sociedad podría vivir un instante, no son (ni
siempre ni directamente) símbolos. Pero unos u otros son imposibles fuera de una red simbólica” (Castoriadis,
1983, p.201). Y dentro de esta red simbólica ubicamos el subjetivema como elemento de producción de sentido
y significación.

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La base fundamental de esta propuesta parte de la relación del sujeto enunciante El subjetivema es isotopía, contenido en mundos narrados desde la memoria y la
y los contextos desde el lenguaje a modo de elemento de mediación, reconoci- nostalgia como recursos para convocar las regiones más íntimas, y desde ellas,
miento y autorreconocimiento. En ella, el sujeto enunciante establece una media- enunciar un presente histórico atravesado por la necesidad de recuperación de los
ción óntica con los contextos y se transfigura en sujeto sensible que aprehende la tiempos vividos. Así, memoria y nostalgia se establecen en la dualidad de senti-
realidad a partir de la relación intersubjetiva que posibilita la afectivización de dos y significaciones al representar las posibilidades de recuperación de lo vivido
esa realidad por intermedio de la creación de un logos subjetivo, experencial2- a través de la sublimación del referente evocado en los mundos narrados, en la
patémico, que es la base de toda formación discursiva. construcción de mundos posibles que alegorizan realidades patemizadas a partir
de la memoria y la nostalgia, los lugares para vivir lo vivido desde perspectivas
Enunciación y subjetivema: una diversa forma de identificar el mundo diferentes. De esta manera, tiempo, memoria y nostalgia son constructos íntimos
que permiten ficcionalizar las experiencias, narratizar la vida entre lo histórico y
Desde el punto de vista lexical-lingüístico, los subjetivemas han sido definidos lo sensible.
como adjetivos subjuntivos que sirven para calificar positiva o negativamente;
también determinados como palabras con alto contenido sentimental por parte La nostalgia como subjetivema está presente en el discurso estético en todas
de los sujetos enunciantes; expresiones de juicios de valor que manifiestan la sus dimensiones, es el agente dinámico que estructura la poesía del venezolano
opinión de alguna persona. El subjetivema generalmente ha estado estipulado Vicente Gerbasio, del uruguayo Mario Benedetti, y aún más, en la narrativa de
Gabriel García Márquez es el detonador de la memoria mágica que se libera en
a modo de marca entre lo objetivo y lo subjetivo, donde lo subjetivo denota la
el acto de la escritura. Tal es el caso de El general en su laberinto, novela en la
participación sensible del sujeto que produce el discurso. Bajo esta perspectiva,
que la figura de Bolívar se engrandece en el ocaso de la vida y las dificultades, a
el subjetivema ha sido contenido como eslabón de la teoría de la enunciación
través de su metamorfosis en ser humano que sufre y padece, del héroe que bajó
que permite rastrear la huella del enunciador a través de diversos aspectos: los
del bronce para mirar la historia desde las fronteras de la ficción. En este sentido,
índices de la persona, las marcas espacio-temporales, los tiempos verbales, las
la historia se hace hipérbole nostálgica que permite asumir el referente desde la
cargas valorativas del léxico y la polifonía, entre otras.
ensoñación y vindicar la utopía como la máxima expresión del ser humano y sus
proyecciones éticas, o la discurrencia del espíritu en un presente cargado de pa-
Es de hacer notar que el uso del término subjetivema lo proponemos más allá sado bajo la sospecha de un futuro incierto. Se trata de intentar malear el pasado
de la marca lexical-lingüística o agente modalizador del discurso en su tentativa sin alterarlo, como lo ha intentado la literatura cuando frecuenta la historia y la
discursiva. Lo hacemos en función a la sensibilidad trascendida en acción huma- ficción desde las perspectivas del subjetivema.
na dentro de la contextualidad cultural, en tal caso, enfocados en el orden sim-
bólico-extradiscursivo donde las expresiones se transfiguran en desdoblamiento Mientras que en el caso de Vicente Gerbasi, su poesía utiliza la nostalgia como
de la corporalidad sensible que evidencia la particularización de un existencial. el catalizador de sus textos, es la “niebla” que se descorre lentamente frente a
Como ejemplo concreto, podemos mencionar la nostalgia o la figuración del dis- sus ojos develando el mundo que solo el yo de la enunciación puede ver y trans-
curso estético, así como también el mito, la historia y el discurso multicultural. mitir a través del discurso poético y el lugar donde se junta la subjetividad del
Estos son evidencias de la legación subjetiva-sensible de los enunciantes a partir texto con la del lector y se potencia la intencionalidad, se logra el cometido de la
de la figuración extradiscursiva que encuentra en el arte y la literatura su mejor escritura como hecho comunicacional a partir de la recurrencia de la intimidad.
escenario para la construcción de imaginarios, que luego se hacen proyección En Gerbasi, la nostalgia está unida al concepto de región cósmica, lugar desde
colectiva. donde se enuncia el acto de la escritura, o al cual se pretende llegar por medio de
la escritura: “Dejaste en mi existencia la nostalgia del mundo: Adoro las ventanas
que tiñen los crepúsculos, / contemplo las estampas de algún campo del norte, /
elevo las aldeas a nevadas del cielo / y un reno silencioso se yergue en mi silen-
2 Logos construido y constituido a partir de las vivencias reflexionadas de manera sistemática. De allí que la
vivencia se configura a manera de práctica humana. cio” (Gerbasi, 2004, p.174).

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Es una poética vivencial que está traspasada por la autobiografía, o más bien, la Desde esta visión, la nostalgia es subjetivema que actúa entre las esferas del
reconstrucción autobiográfica de un entorno que se ensueña y al mismo tiempo sujeto y el espacio social, es productora de semiosis, punto de encuentro de la
se hace propio, terreno conquistado a través de la palabra poética. Es el espacio creación literaria y las incidencias sociales que influyen en el productor de arte.
autobiográfico-biográfico como especialización de una minucia cotidiana desde La nostalgia no es dolor: es goce como lógica de sentido, reminiscencia de la
el énfasis emocional que se transfigurará en la verdadera obsesión de la memoria: subjetividad, del espíritu humano enlazado en la facultad de articular textos artís-
una memoria biográfica que alimenta el mito del yo. Al respecto, se desarrolla ticos que muestren el profundo sentir de un ser social. La nostalgia en el espacio
una concatenación referencial de subjetivemas que determinan la posicionali- semiótico de la intersubjetividad es la confluencia de una red de significaciones
dad discursiva del enunciante lírico entre padre, aldea y nostalgia, aspectos que que nos permite ir hacia el logos sentimentalis, y desde allí, crear una perspectiva
posibilitan hacer un arqueo simbólico: marcas simbólicas que actúan como sub- de análisis desde el texto hacia el contexto, en direcciones duales, en sentidos
jetivemas al encadenamiento emotivo, volitivo, subjetivo, sobre la construcción compartidos. En nuestro caso concreto, el término nostalgia se convierte en uni-
del mundo simbólico que deviene de un movimiento discursivo intra e inter- verso semiótico, materia significante que va a generar múltiples significados, que
subjetivo, pero al mismo tiempo, genera significación y sentido por medio de le confieren un profundo dinamismo.
una relación de intersignificaciones. Bajo este procedimiento estético se logra
una contextualización de lo sensible como territorialización de la sensibilidad Bajo estas referencialidades, el sujeto sensible establece una mediación óntica
que logra la operatividad discursiva a través de la reapropiación de sentido y su con la realidad tangible e inmanente. Entendemos como mediación óntica el pro-
ceso dual que contiene el principio intrasubjetivo que se desdobla en una relación
conciencia existencial, reafirmando que la subjetividad se hace trascendente en
intersubjetiva. Por ende, la mediación óntica es una especie de tamiz que une
la esencialidad, más allá de la subjetividad humana y en el ámbito de lo poético
lo percibido con el campo vivencial-experencial del sujeto enunciante, porque
como el lugar para habitar a partir de lo simbólico.
si todo discurso tiene una intencionalidad comunicativa, también contiene una
intencionalidad subjetiva. Esta queda generalmente enmascarada, porque todo
Pero si vamos más allá de los textos artísticos, encontramos la nostalgia dentro
discurso es una máscara: el elemento primordial del discurso es ocultar, ya que el
de la historia de las ideas latinoamericanas. La nostalgia conduce a la revalori-
discurso, cuando oculta, salvaguarda el mundo interior del sujeto, tal y como su-
zación del hecho histórico desde la cercanía, para hacerlo íntimo, asimilable, cede en el discurso estético. El discurso está lleno de formas de decir encubrien-
creíble, y así trasladarlo hasta las regiones de la utopía. En la mayoría de dis- do, porque es el espacio lícito que la norma ofrece para transgredir la normativa
cursos históricos, por no decir en todos, se percibe una nostalgia, no aquella discursiva a través de licencias estéticas.
nostalgia lugar común que nos vuelve a la infancia, sino por aquella solidaridad
que pretendemos construir alrededor del hecho histórico. Se da la nostalgia por La mediación óntica es un proceso de resignificación del sentido y significado de
lo excluido, la sensibilidad frente a lo incierto del futuro, o la querencia a vivir el los discursos, más aún si asumimos las teorizaciones de Paolo Fabbri en Táctica
pasado como se hubiese soñado, y no como lo impone la dinámica del presente. de los símbolos (2001), donde todo elemento empírico es potencialmente subje-
En palabras de Benedetti (2004): tivo y se reafirma a partir de la consolidación en los espacios de la enunciación
o circunstancialidades enunciativas, permitiendo al logos subjetivo permanecer
Cuando sentimos nostalgia del presente, del verdadero presente en el orden simbólico del discurso y establecer así relaciones intersubjetivas. A
que merecen los jóvenes, sabemos que ahí no tienen cabida los ese logos subjetivo lo determinamos como subjetivema, concepto que estará muy
que falsean. Hoy se hallan frente a un presente adulterado, apó- ligado a los de fiducia subjetiva de Greimas y Fontanille (1994).
crifo; mas, por debajo del mismo pueden vislumbrar eso que en
pintura se llama pentimento, o sea, el cuadro primitivo. Nuestra La fiducia subjetiva corresponde a intentar nombrar el mundo circundante a tra-
nostalgia se refiere pues a ese presente-pentimento, a ese pre- vés de la sensibilización pasional del discurso que va más allá del sujeto enun-
sente que debió ser, y está semioculto, cubierto por los barnices ciante y se proyecta dentro de la red intersubjetiva producida entre sujeto enun-
capitalistas, liberales, socialdemócratas. (p.38) ciante-discurso-sujeto enunciante-contexto, y además, en la pasión que acerca

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los extremos entre el conocer y el sentir, para así producir la realidad subjetivada dos e involucran la objetividad construida desde las referencialidades íntimas de
y constituir el sujeto enunciante como ser de intencionalidad del deseo, de inte- los enunciantes. A esos procesos consecutivos de interpretación los rige induda-
rioridad con el discurso inmerso en una red intersubjetiva. Desde allí se puede blemente lo sensible-experencial de los sujetos enunciantes que integran a los
establecer la relación de significación y representación semiótica-hermenéutica. espacios de reflexión sus espacios intrasubjetivos. De esta manera, la dinámica
La fiducia subjetiva será la que genere la estesis “como un ‘volver a sentir’ el interpretativa de los discursos desencadena una serie de procesos consecutivos
estado límite y como espera de un retorno a la fusión” (Greimas y Fontanille, que conforman la interpretación de lo percibido, desde experiencias particulares
1994, p.29). hasta relaciones de significación contenidas en lo colectivo.

De allí que estamos hablando de una propuesta de interpretación del aconteci- A tal efecto, se asume la ontosemiótica3 o semiótica de la afectividad-subjeti-
miento y del sentido más allá del acontecimiento, es decir, por medio de lo poli- vidad como perspectiva metodológica donde la red intersubjetiva es el sistema
figurativo: la metáfora. Con base en lo anterior, el mundo interpretado se estable- constituyente de sentido gracias a la combinatoria de todos los elementos que
ce a manera de significación-resignificación de lo percibido y transformado en crean su relación de significación, e indistintamente, estos elementos pueden ser:
discurso a través de la interacción sujeto-mundo, donde el discurso se hace una inmanentes o trascendentes; reales o imaginarios, puesto que la atención se cen-
lectura que involucra diversas y disímiles maneras de concebir el mundo narra- tra en la transformación a través de las vivencias particulares (cotidianidad) y en
do, esto es, el mundo simbolizado que adquiere forma de texto en sus diferentes la asunción del hecho trascendente4 que produce el movimiento intrasubjetivo,
variantes discursivas y simbólicas. El discurso es más profundamente revelador en primera instancia, y posteriormente establece la relación de intersubjetividad.
mientras más oculte, esto es, mientras más valor simbólico adquiera a través de
los enunciados metafóricos. La metáfora es vista como la reproducción de un Por lo tanto, la subjetividad trascendente impele dentro de los espacios del dis-
espacio subjetivo trascendente, enfocada esta desde la perspectiva de Ricœur y curso cuando el sujeto enunciante tiene conciencia y se autorreconoce en esa
sus postulados sobre La metáfora viva (2001) y los niveles de la representación subjetividad y la interpreta como su reflejo simbólico-trascendente; y la prueba
simbólica. Ricœur (1975) afirma: “Al simbolizar una situación por medio de fehaciente de ello son los discursos que apuntan hacia una filosofía del lenguaje.
otra, la metáfora ‘infunde’, en el corazón mismo de la situación simbolizada, los El subjetivema en su máxima expresión lo encontramos en estructuras simbólicas
sentimientos vinculados a la situación que ella simboliza” (p.241). profundamente complejas como el mito, el arte, y en general, en los imaginarios
socioculturales que van constituyendo campos de representación simbólica en el
Por lo tanto, el subjetivema forma parte de la arquitectura sensible del enunciante devenir de la historia y las sociedades. Y de allí surge el alma como materializa-
desde la cual se puede delimitar una cartografía del sujeto en la que intervienen ción del subjetivema que representa la presencia mística dentro de los hombres
factores de singular importancia dentro de la construcción del discurso como y todos los desdoblamientos éticos-morales que ello significa en la evolución de
son: la patemización, el mundo íntimo y la subjetividad. En este sentido, el sub- la humanidad.
jetivema está profundamente ligado a la función existencial del discurso, puesto
que todo discurso es una declaración o aseveramiento del sujeto enunciante den- Desde este punto de vista, el discurso se constituirá en argumentación del su-
tro de unas circunstancialidades enunciativas específicas. En él, el sujeto enun-
ciante se transfigura en sujeto atribuyente de significaciones a través del signifi-
cado atribuido que pasa a constituir un referente discursivo compartido por otros 3 Tradicionalmente la definición de ontosemiótica está relacionada a la matemática en función del conocimiento
enunciantes en torno a relaciones, las enunciativas, que se mueven entre ellos y matemático y su vinculación con la intención didáctica, privilegiando las relaciones cognitivas. Mientras que
nuestro enfoque está orientado hacia una semiótica del sujeto y la sensibilidad cultural, bajo las relaciones in-
sus escenarios de enunciación. tersubjetivas implícitas en los diversos discursos.
4 A partir de las concepciones de Wittgenstein (2003) sobre el mundo como totalidad de los hechos y no de las
cosas, asumimos la concepción de hecho trascendente para referir lo que sucede al individuo en su perspectiva
Desde esta perspectiva, el discurso es visto a manera de lectura de la sensibilidad intrasubjetiva y le permite verse reflejado en la autoconciencia propulsada por la meditación y reflexión desde
desdoblada en alternativas de interpretación en función de los sujetos sensibles, su interioridad misma. Hecho trascendente en nuestro caso será aquel que se diferencia del simple hecho lin-
güístico de nombrar lo que acontece o acaece y se permite simbolizar los estados del sujeto frente al estado de
sus necesidades subjetivas y de comunicación que configuran lógicas de senti- las cosas.

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jeto dentro de la subjetividad trascendente que permite crear lazos empático- simbólico, e intercambio simbólico es semejante a la creación de un espacio de
identitarios entre los enunciantes y los espacios que los rodean y la subjetividad intersignificación, espacio semiótico soportado en el cuadrante semiótico:
trascendente5 que desborda las simples cualidades sensibles de los enunciantes Sujeto enunciante → Objeto enunciado
y posibilita la constitución de una base fundamental de imaginarios que rebasan Sujeto enunciante → Espacios de la enunciación
la memoria histórica y logran la figuración de la memoria cósmica. Estos son los
vértices integrantes de todo discurso cultural donde la memoria histórica será Aquí es menester referir que en el cuadrante semiótico sugerido juega un papel
la tendencia a objetivar la realidad mediante el acto de narrar como la forma de fundamental la posicionalidad del enunciante y la variabilidad referencial en tor-
perpetuar lo acontecido. no a las circunstancialidades enunciativas que generan los espacios enunciativos.
Así que la posicionalidad enunciativa y la variabilidad de la sensibilidad es la
Dentro de la configuración estésico-trascendente aparece la memoria cósmica base que nos permite inferir sobre los centramientos6 o descentramientos de la
que subvierte los órdenes históricos, y por ende, crea una objetivación a partir subjetividad como campo semiótico y de la representación en discursos del cen-
de la imaginación –tal es el caso del mito–. Pero quizá una de las mayores de- tro o de la periferia, y en referencia a un ego que medita tanto desde el campo
mostraciones de la operatividad del subjetivema y su desdoblamiento en cuerpo vivencial como del campo simbólico. En todo caso, el subjetivema permite el
sensible-simbólico que transfiere a una realidad no objetivada en la inmanencia centramiento de un yo enunciante que al mismo tiempo se va a convertir en texto
sino en la construcción de una lógica de sentido subjetivada, son los actos de fe resemantizado, por lo tanto, el sujeto es un texto-discurso que crea todo un proce-
so de significación-resignificación bajo una potencialidad simbólica discernible
los que sostienen las creencias religiosas. Por lo tanto, es innegable la significa-
a través de diferentes enfoques de interpretación, entre ellos, el ontosemiótico.
ción existencial de todo discurso que además de reconocerse en otros, permite
un autorreconocimiento de los enunciantes. Asimismo, constituye una base fun-
En tal sentido, el subjetivema se constituye en referente vivencial que generará
damental en la construcción de los discursos míticos o ficcionales que soportan
proyecciones desde la exploración de la sensibilidad, privilegiando el espacio
diversas argumentaciones tanto religiosas como literarias, e indudablemente,
subjetivo como generador de isotopías que permiten establecer el orden dialógico
fundamentan, junto a la conciencia histórica, los imaginarios socioculturales.
entre los elementos interactuantes dentro del discurso, además de establecer una
red intersubjetiva que posibilita el sostenimiento, proyección y consolidación de
De esta manera, lo vivencial, el sujeto, lo afectivo-subjetivo, son elementos de- los discursos en el tiempo y el espacio. Y esta dialogía del subjetivema faculta
terminantes en la construcción de los imaginarios culturales, donde lo vivencial la demarcación del sujeto sensible dentro del discurso, y a partir de una dialo-
permite hacer propio lo ajeno y lo extraño a partir de las afectivizaciones que gicidad semiótica, el enunciante se desdoblará en diversas instancias o marcas
proveen las vivencias y experiencias a través de las diversas agregaciones que subjetivas representadas por el sujeto inmanente interior, los múltiples sujetos
el sujeto va haciendo en su devenir tanto íntimo como colectivo. Tal es el caso interiores, el sujeto como texto y las proyecciones enunciativas, intersubjetivas,
de la hibridación que se produce entre lo blanco, lo negro y lo indio en América, circunstanciales y contextuales. De esta manera, la subjetividad se articula como
ya que estas agregaciones se fundan en gran medida en las mixturas e hibrideces soporte lingüístico-argumental del discurso y sus modalidades simbólicas.
culturales que paulatinamente se convierten en nociones de ciudadanía para los
sujetos enunciantes-atribuyentes que cohabitan en un contexto histórico-social. En todo caso, el ideal se convierte en subjetivema y el subjetivema en ideal para
Porque si existe empatía, existe intersubjetividad, y al mismo tiempo, si existe pretender aprehender lo trascendente a través de los discursos que obviamente
intersubjetividad, coexiste la posibilidad del intercambio simbólico entre sujetos tienen una inclinación a la corporalidad sensible a razón y meta de los sujetos
enunciantes. De esta manera, la intersubjetividad será sinónimo de intercambio

6 Para ello, asumimos las teorías de Edmund Husserl (1985) sobre el centramiento del yo para la modalización de
5 Bajo esta referencia es importante referir que la subjetividad puede, o más bien, es condicionada por los dis- la certeza, donde el ente es un cómo subjetivo que se puede interrogar, esto es, transfigurar en campo simbólico;
cursos del poder: la creencia en Dios desde los postulados de la Iglesia, el amor a la Patria, los valores, la ética. para nosotros en campo semiótico. De hecho, el sujeto y su desdoblamiento en el discurso es una proposición
Aquí lo trascendente desaparece del discurso y de los rasgos empáticos-subjetivos del individuo. subjetiva en los planos de la afectividad de la vida y la intimidad de la persona.

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enunciantes. Así lo contiene el discurso estético al representar la experiencia des- instancia colectiva a través del discurso como un objeto atribuido que logra su
de lo sensible que intenta una corporalidad a partir de la obra, porque siempre proyección-atribución en un espacio enunciativo determinado, bajo el desdobla-
existirá el lenguaje como código mediador entre quien enuncia por medio de la miento del sujeto en los imaginarios culturales. De esta forma, la incorporación
obra estética y quien la percibe, donde el cuerpo orgánico de la obra se transfi- del subjetivema a manera de hecho trascendente en los discursos nos posiciona
gura en cuerpo simbólico que está establecido a través de la doble articulación o dentro de un giro semiótico hacia el individuo en una ontosemiótica que en los
figuración del discurso estético, creando el instante estésico-trascendente, esce- discursos estéticos alcanza su mayor trascendencia y aún más, si partimos de la
nario de la corporalidad sensible. premisa de la carga subjetiva de todo discurso que se hace fragmentario a partir
de su circulación en la esfera vivencial del enunciante que a retazos discursivos
En esta operatividad del subjetivema dentro de la esfera poético-discursiva, la va reconstruyendo su sistema de representación.
poesía es la repatriación del sentimiento/sensibilidad, especie de exilio salvífico
que ampara al enunciante dentro de la movilidad del lenguaje a través de las Por lo tanto, el subjetivema se convierte dentro del discurso en marca indicial
metáforas de la sensibilidad (subjetivemas) que son imágenes móviles donde que muestra los desdoblamientos del sujeto a partir de los rasgos conscientes e
el pensamiento trata de reconocerse en el lenguaje como forma de resarcir las inconscientes, y bajo esta perspectiva, permite delimitar el mundo de las cosas
ausencias, las carencias. La repatriación hacia una espacialidad-temporalidad de y el mundo del sujeto, o mejor dicho, el mundo del sujeto en interrelación del
la sensibilidad devela los espacios íntimos del enunciante a partir del entrelaza- mundo de las cosas y el orden simbólico establecido en los discursos y sus arti-
culaciones.
miento entre escuchar y mirar, analogías de leer y escribir: formas de narrar el
mundo desde instancias vivenciales que se hacen universales al contener enun-
El subjetivema y la operatividad de la subjetividad
ciados filosóficos que homologan al sujeto y sus circunstancias homónimas. Aquí
la poesía es mundo interior que requiere de un escucha, forma de ver, de percibir
Todo discurso comprende una cualidad sensible que interactúa en las referen-
lo imperceptible, lo figurado e intrasubjetivo convertido en imaginario sociocul-
cialidades de significación-resignificación desde enunciados metafóricos que es-
tural y sostenido desde las esferas de la subjetividad. tablecen una relación entre el símbolo como vehículo significante y el discurso
y su función significante. Obviamente, la referencia que se pretende establecer
Y si de ubicar contextualmente esos subjetivemas, esa relación triádica la pode- es a partir de las figuraciones del símbolo como detonante de significaciones
mos asociar con un movimiento del espíritu como lo es el Romanticismo, y pre- extradiscursivas que permiten que los enunciados en su función significante ten-
cisamente en esa contextualidad discursiva, el ser enunciante en su metáfora de gan mayor proyección y consolidación dentro de los imaginarios socioculturales.
sujeto sensible subvierte los órdenes sociales y estéticos, dado que el subjetivema Desde estas evidencias se infiere una dialogicidad simbólica que involucra al
es un elemento profundamente subversivo porque pertenece a la revuelta íntima7 individuo y al texto, al símbolo y su articulación del doble sentido entre lo apa-
que forma parte de la esencia subjetiva del enunciante. Y desde esa perspectiva, rente y lo figurado, y la conciencia subjetiva que subyace en todo discurso como
el subjetivema se desdobla en campos simbólicos como el erótico e irónico, for- base fundamental.
mas de deconstruir el mundo a partir del discurso y recomponer simbólicamente
las realidades históricas: los imaginarios socioculturales. Tradicionalmente se ha afirmado que los discursos son estimulados por una nece-
sidad comunicativa o comunicacional, completamente conteste con esa afirma-
Ello nos demuestra que el subjetivema está intrínsecamente ligado al sujeto ción. Pero también se elaboran los discursos por una necesidad subjetiva, donde
enunciante-atribuyente a partir de lo íntimo-vivencial, potencialidad discur- el conocimiento se trasmuta en doble perspectiva de lo objetivado/subjetivado,
siva que viabiliza las relaciones intersubjetivas, donde el subjetivema se hace creando lógicas de sentido a través de la subjetividad, por lo que podemos refe-
rir un conocimiento subjetivado que establece interrelaciones por medio de las
afinidades afectivas, creando el nivel simbólico más allá de lo meramente cog-
7 Evocamos en este caso el concepto de revuelta íntima formulado por Julia Kristeva (2001) como un retorno noscente. Entonces, el conocimiento se hace necesidad subjetiva, y a su vez, la
crítico sobre el que el sujeto tiene conciencia de ser él mismo, forjando un principio identitario que le permita
reconocerse como otro desdoblado en el discurso. necesidad subjetiva se hace conocimiento.

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Por ello, podemos hablar de una territorialización de la sensibilidad dentro de los fervorosos que a nombre del pueblo me atrevo a dirigiros. Dig-
discursos de la configuración de esos universos simbólicos e imaginarios, tales naos conceder a Venezuela un Gobierno eminentemente popu-
como la memoria, ese recurso que no solamente es el almacenaje de recuerdos, lar, eminentemente justo, eminentemente moral, que encadene
experiencias o conocimientos, sino también referente de autorreconocimiento la opresión, la anarquía y la culpa. Un gobierno que haga reinar
del sujeto dentro de su campo patémico. Aquí se puede ilustrar esa estructura- la inocencia, la humanidad y la paz. Un gobierno que haga triun-
ción simbólica revisando las concepciones o perspectivas de la historia, bien sea far bajo el imperio de leyes inexorables la Igualdad y la Libertad.
desde la universalidad o con base en función a una contextualización regional
determinada. Y esto tiene que ver mucho con los reconocimientos del ser enun- Bajo esta reflexión, estamos frente a una textualización de la sensibilidad, de-
ciante en su principio identitario, según Ricœur (1975), desde lo ipse o lo ídem. mostrando que la sensibilidad se hace argumentación por medio del discurso,
En ambas formas, el sujeto enunciante recurre a su campo vivencial-afectivo estableciendo una cartografía representacional de la manifestación de lo subje-
para reafirmarse en el discurso. tivo como universo simbólico dentro de los actos de producción discursiva. Y
dentro de esa producción discursiva será el subjetivema el ente responsable de la
He allí las grandes diferencias entre historia universal, historia nacional, o histo- trascendencia del discurso a partir de la transfiguración del espíritu que encuentra
ria de la patria chica. Tres formas de narrar realidades, de construir imaginarios un logos enunciativo que interprete sus espacios más íntimos y sentidos. Bajo
desde diferentes circunstancialidades emotivo-enunciativas. Todas buscan un esta referencia, el mundo del sujeto contextualiza el mundo de las cosas con base
grado de objetivación en el registro de los hechos, al mismo tiempo que difieren en un discurso que tiene una relación consignable con el mundo real-objetivo,
de los puntos de abordaje cuando la necesidad subjetiva regenta el hilo del dis- creando una lógica de sentido que desde la subjetividad otorga una causalidad
curso. En consecuencia, las historias de la patria chica tocan más de cerca a los simbólica que se hace certeza dentro de una causalidad paralela a lo real objetivo,
individuos; en ellas la subjetivación se hace mayor porque no se trata de un acto y así surge la conciencia histórica y la conciencia mítica como formas de leer el
de simple registro de acontecimientos, sino que el discurso se carga de profunda mundo bajo la creación de un paralelismo semiótico.
carga afectiva, creando una semiosis donde el subjetivar se convierte en pro-
cedimiento para situar lo comprendido, respondiendo a un acto profundamente Con base en esta exploración íntima del discurso y los ya comentados desdobla-
hermenéutico. mientos del sujeto en él, el sujeto enunciante adquiere un importante rol dentro
de la configuración de los imaginarios socioculturales: el de sujeto deseante que
Como un ejemplo claro y concreto dentro de la construcción de imaginarios so- articula desde el discurso las necesidades subjetivas que le otorgarán una iden-
cioculturales a través del subjetivema, o a más decir, de la subjetivación como tidad modal a partir de los estados del sujeto. Y en este sentido, ingresa, dentro
proceso estructurante del discurso, tenemos el proceso independentista ameri- de la operatividad del discurso, el cuerpo como escenario de la enunciación-
cano. Y específicamente la obra del Libertador Simón Bolívar, en la que un su- narración, espacio y tiempo de la enunciación que intenta ordenar, darle sentido
jeto sensible subyace en los diversos discursos políticos, bélicos, proclamas y a los acontecimientos en los que se encuentra inmerso. Por lo tanto, una expe-
decretos. Sujeto sensible que recoge una tradición que comenzó con la ajenidad riencia ordinaria, heterogénea y discordante podrá, en función del narrar/contar,
del colonizador que paulatinamente se convirtió bajo una territorialización de la comprender y ordenar la significación de los acontecimientos bajo la concepción
subjetividad fraguada en tierras americanas. Entonces, la historia del otro se hace existencial del narrar, desde donde reconfigura y construye los sentidos.
mi historia, el discurso del otro se hace mi discurso por las afinidades sensibles
desdobladas en la utopía, la cercanía territorial, la coincidencia cultural, los sue- En tal sentido, estamos hablando de un cuerpo patemizado, sensibilizado, que se
ños libertarios, tal y como queda expresado en este fragmento del Discurso de aleja de la corporalidad físico-biológica para establecer una relación extradiscur-
Angostura (1819/2001): siva a través del texto y su figuración metafórica para que lo patémico sea na-
rratizable en las posibilidades del imaginario, donde el ser enunciante se mueve
Dignaos, Legisladores, acoger con indulgencia la profesión de mi entre lo patémico y lo óntico, y en torno a una historia construida desde el narrar
conciencia política, los últimos votos de mi corazón y los ruegos e imaginar, esto es, la creación de universos simbólicos que involucran al sujeto

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enunciante en su esfera existencial, para quien la vida representa la experiencia al mismo tiempo, el sujeto es una metáfora de la sensibilidad que se encubre en
como circunstancialidad enunciativa y el discurso es la posibilidad del distancia- los enunciados metafóricos.
miento para la reconfiguración del sentido.
El subjetivema es facsímil del cuerpo, holograma del espíritu sensible que se
Así, la interpretación discursiva contendrá en su esencia la imagen de lo repre- distiende hacia la sublimidad por medio del discurso metafórico que le sirve de
sentado/figurado; para ella, el subjetivema es isotopía determinante con el fin máscara en el momento de la producción discursiva para que fluya en el campo
de anclar perspectivas de enunciación, al ser un desdoblamiento del sujeto y su exponencial a razón de referente para corporeizar la exterioridad en sus diferen-
cuerpo sensible que va a materializarse en el discurso como imagen del arquetipo tes acepciones. La ubicación del cuerpo a razón de entidad sensible acerca a la
corporal que se oculta y revela en los espacios metafóricos de las construcciones semiótica y la hermenéutica a través de la fenomenología, hace de la subjetividad
discursivas. En todo caso, es en las formas de narrar el mundo donde la imagi- el eje temático-isotopía que acompaña todo discurso, y de allí nuestra fundamen-
nación se hace semiosis constelativa8 del sujeto para establecer una dinamicidad tación del subjetivema como constructo sensible que se opone a uno ideológico
simbólica. o crasamente objetivo ya que el subjetivema es la metáfora de la corporeidad
sensible.
El cuerpo y los escenarios de metaforización
Y dentro del cuerpo como texto conformado por una constelación de semiosis
Tal y como hemos señalado anteriormente, el cuerpo es el receptáculo de la sub- que van desde lo físico-orgánico hasta lo íntimo, el subjetivema es la eventuali-
jetividad, esto es, se configura en principio subjetivo que se desdobla en diversas dad de volver a sentir la particularidad de lo vivido, y al mismo tiempo, de volver
metáforas que sublimizan la preeminencia de lo corpóreo en el discurso, y obvia- a lo reconstruido como existencial que llena por momentos dados la realidad del
mente, de la figuración del subjetivema como principio fundamental dentro de ser enunciante que intercambia roles sintácticos con el objeto atribuido para crear
los discursos y la configuración de imaginarios socioculturales. De esta forma se una nueva relación con el mundo a través de la red intersubjetiva. Por lo tanto,
crea la signicidad colectiva que hace confluir al sujeto y al mundo de las cosas, el subjetivema es la resignificación del sujeto y sus espacios en función de sus
siendo el cuerpo el cartograma discursivo contentivo de una arquitectura sensible necesidades subjetivas y sus necesidades sociales: una resignificación del sujeto
viabilizada por medio del discurso en sus diferentes manifestaciones. Sujeto y desde él mismo como espacio de la enunciación capaz de transformar eventos y
semiosis en una construcción sígnica progresiva. circunstancialidades a partir de un orden simbólico.

El subjetivema es la metáfora de la corporeidad sensible que en ningún momento Bajo estos argumentos se puede figurar una teoría de la sensibilidad basada en la
abandona la esfera del discurso como sentida expresión del estado del sujeto. formulación de los subjetivemas y su concatenación isotópica dentro de la pro-
Ese desdoblamiento corpóreo constituye una corpohistoria9 o corpocultura que ducción de discursos; y sostenida en el cuerpo como el gran espacio de la meta-
analogiza al sujeto y sus relaciones de pertenencia con los espacios sociocultu- forización de las “formas de narrar” el mundo, o más bien, corporeizar el mundo,
rales; tal es el caso de las concepciones de ciudadanía más allá de la concepción para hacerlo espacio de resignificación del sujeto por medio del subjetivema, ese
jurídica y sus acercamientos a las nociones a partir de una relación intersubjetiva elemento que permite construir una lógica de sentido a través de lo sensible. En
entre el ser enunciante y su contexto inmediato, anteriormente referido bajo no- tal sentido, las imágenes, además de constituir una reproducción analógica de la
ciones de patria chica. Por lo tanto, la sensibilidad es una metáfora del sujeto, y realidad, son procesadas a partir de una relación intersubjetiva que posibilita la
empatía entre los enunciantes involucrados, al mismo tiempo que crean imagina-
rios socioculturales en la agregación de procesos significantes.
8 Utilizamos esta referencia hjelmsleviana para significar una semiosis coordinada, complementaria y solidaria
con otras semiosis que se originan en los espacios simbólicos tales como las sociales, históricas, culturales,
míticas. Por lo tanto, el subjetivema es la metaforización (lugar de la representación-
9 Corpohistoria como una derivación de la conciencia del hombre y su pertenencia histórica en la transposición enunciación) de los cuerpos en lo intra e intersubjetivo. Por ello, el discurso y
de la memoria desdoblada en tres facetas imprescindibles en la relación sígnica de toda cultura: la memoria
histórica, la mítica y la íntima. los imaginarios socioculturales están íntimamente vinculados a la subjetividad,

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responden a un principio subjetivo que es la base de toda construcción sígnica: Hernández Carmona, L.J. (2013). Hermenéutica y semiosis en la red intersubje-
la subjetividad como el momento de la experiencia (campo platónico de las ideas tiva de la nostalgia. Mérida: Universidad de los Andes.
con una densidad ontológica) donde el cuerpo se hace imagen dentro de una Hernández Carmona, L.J. (2013). La corpohistoria y las relaciones sígnicas de la
memoria colectiva sometida y legitimada por las leyes del tiempo, asegurando su cultura. En Semióticas de la imagen. Maracaibo: Universidad del Zulia.
permanencia icónica-ideológica. Husserl, E. (1985). Meditaciones cartesianas. México: Fondo de Cultura Eco-
nómica.
Por ello, y a manera de conclusión perentoria, podemos determinar que el sub- Kristeva, J. (2001). La revuelta íntima. Literatura y psicoanálisis. Buenos Aires:
jetivema es una legación sensible del sujeto enunciante a través del lenguaje y Eudeba.
dentro de la configuración de los imaginarios socioculturales. De allí que el sub- Ricœur, P. (1975). Del texto a la acción. Buenos Aires: Fondo de Cultura Eco-
jetivema se transfigure en isotopía cultural que representa la homología entre el nómica.
mundo sensible y el sustrato comunitario-colectivo como constructos que hilan Ricœur, P. (2001). La metáfora viva. Madrid: Editorial Trotta.
la permanencia del individuo entre sus espacios íntimos y la relación con los Wittgenstein, L. (2003). Tratactus lógico-philosophicus (Traducción, introduc-
otros. Al mismo tiempo, estos generan relaciones empáticas con los imaginarios ción y notas de Luis M. Valdés V.) Madrid: Tecnos.
que intentan dar cuenta de las realidades y circunstancias contenidas en los dis-
cursos históricos, culturales, míticos o estéticos; formas alegóricas que estructu-
ran la transversalización de lo real-objetivo con lo subjetivo en la construcción
de los sujetos y sus diferentes posicionalidades enunciativas.

Bajo esta premisa podemos establecer una relación entre los subjetivemas y la
construcción de sentido en la interpretación de los acontecimientos, en la refigu-
ración de los contenidos referenciales que constituyen la semiosis y sus disímiles
desdoblamientos en los intentos por dar cuenta de la dialéctica simbólica de los
sujetos y su inagotable fuente de nombrar el mundo desde lo intra e intersubje-
tivo y de prácticas y discursos a manera de leer el mundo como acción humana
contenida en la expresión sensible del lenguaje, en esa potencialidad de nombrar
desde el ser mismo, y para él ser, consustanciado en el otro.

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Reseña
Moreno, Francy. (2014). La invención de una cultura literaria: Sur y Oríge-
nes. Dos revistas latinoamericanas del siglo XX. México: UNAM, CIALC-
CONACyT. Serie Literatura y ensayo en América Latina y el Caribe, 10

Mariana Ozuna Castañeda1


Universidad Autónoma de México, México

Las preguntas en torno a la cultura literaria que se


debatió y consolidó en Sur y Orígenes llevan a
Francy Moreno a desarrollar una metodología de
indagación que responda sensiblemente a las difi-
cultades y obstáculos que de manera imprevista
plantean objetos de cultura dinámicos como lo son
las revistas literarias. La metodología nos revela
las preguntas: ¿Dónde, cuándo, por qué, para qué,
se inventa una cultura literaria? Las respuestas es-
parcidas se hallan en este agudo libro. El primer
asunto que la autora nos plantea es que ambas re-
vistas son objetos de la cultura literaria que legiti-
maron programas de institucionalización de la lite-
ratura durante su periodo de aparición: Sur de
1931-1970; Orígenes 1944-1956. Y de ahí la com-
plejidad de las aproximaciones: a lo largo del texto las revistas son objetos cultu-

1 Mariana Ozuna Castañeda es Doctora en Letras de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, profesora de
carrera de la Licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas desde 2008. Se ha especializado en la literatura
mexicana del siglo XIX, sobre todo en las relaciones entre géneros menores y el espacio y opinión públicos.
Entre sus publicaciones más recientes se encuentra la antología de Manuel Payno Todo el trabajo es comenzar
(México: FCE, 2012); y el ensayo “Mier en su escritura” (en Begoña Pulido Herráez (Ed.). La revolución y la
fe. Fray Servando Teresa de Mier. Una antología general. México: FCE, 2013). Próximamente aparecerán “El
Gallo Pitagórico: tradición clásica y oralidad en la crítica moderna de Juan Bautista Morales”, para el proyecto
“Historia de la literatura mexicana” del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, dentro de la
sección Siglo XIX coordinada por la Dra. Esther Martínez Luna; y “Docencia universitaria. Prosumidores en
la Cultura Digital”, en la obra colectiva Las Humanidades Digitales, para la Red de Humanidades Digitales
(RedHD) del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM. Es profesora invitada de la Maestría en
Diseño y Producción Editorial de la UAM Xochimilco para temas de retórica y diseño; desde 2006 desarrolla
la línea de investigación sobre la retórica epistolográfica y sus relaciones con otros géneros: novela, periodismo
literario dieciochesco y el ensayo. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores, nivel I.

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rales, se mueven con y en la cultura local, y con y en la cultura latinoamericana, se declara el “amor al continente americano”); el arte está para Lezama “entre los
Dos marcos culturales que aparecen constantemente referidos y analizados en el que buscan sin encontrar y encuentran sin buscar”.
libro de Moreno. Esto implicó comprender las singularidades sociopolíticas de la
literatura en cada una de las latitudes –La Habana y Buenos Aires–, al tiempo que Hilando fino, la autora convierte a la información –biográfica y anecdótica– en
comprender las redes de comunicación e intercambio que conformaban los dife- capitales simbólicos que se ponen en juego en las empresas culturales, donde los
rentes campos y las fuerzas del campo literario latinoamericano que, a su vez, era individuos y sus avatares resultan tan esenciales como los contextos políticos y
definido en términos de tensiones político-sociales en el marco de la organiza- económicos. Una vez aquilatadas las diferencias de los sujetos, el texto hace un
ción occidental tras las guerras mundiales, y de cara a un mundo donde la indus- zoom out para mirar a los grupos alrededor de ambas revistas. De nuevo, la apro-
tria del espectáculo se entronizaba. Moreno elabora las realidades políticas, cul- ximación no es obvia, Moreno no se pregunta uno a uno por los colaboradores,
turales, materiales, sociales locales y latinoamericanas de manera integral, lo que por sus trayectorias, no cae en la atractiva facilidad de pensar que sumando los
pone al lector frente a un texto que se esfuerza constantemente por mostrar los individuos se llegará a un total. La autora pasa del quién al dónde, y así revela y
hilos que parecen jalonear a ambas revistas. La invención de una cultura literaria hace pertinentes las condiciones materiales en que se realizaban ambos proyec-
de Moreno entrelaza estas realidades y en movimientos de zoom in y zoom out tos: por un lado, de manera sucinta nos refiere los esquemas de reunión cultural
nos aproxima a lo micro para luego ordenarlo en lo macro, así logra que palpe- vigente en la época, algunos de los cuales formaban parte de la larga tradición de
mos las tramas personalísimas (esas que se tejen en el chismorreo, en los episto- academias, parnasos, liceos y demás tipos de asociaciones que, como sabemos,
larios, en la vida privada y semipública, en las amistades y roces, y finalmente van de la mano del desarrollo cultural-político y literario en América y otras lati-
enemistades) para comprender lo macro (las tomas de posturas, los aparentes tudes. De nuevo se hace un acercamiento a los espacios vivos de Sur y Orígenes:
alejamientos del programa original, los cambios de contenido, etc.).
Para la formación de Sur, los espacios de reunión fueron San
De suerte que Francy Moreno decide problematizar a ambas publicaciones a par- Isidro y Villa Ocampo; para los origenistas el estudio de Mariano
tir de su presentación editorial. Pero la autora no se introduce en la interpretación Rodríguez, la morada de Lezama en La Habana y más adelante
de los propios textos, sino que los rodea, evidenciando las condiciones de enun- la casa cural de Bauta. Todos esos lugares de encuentro se con-
ciación de ambos, para lo cual precisa de decirnos quiénes eran Victoria Ocampo virtieronen emblemáticos de los grupos de amigos. Los invitados
y Lezama Lima en 1931 y 1944, respectivamente. Se hace necesario conocer a internacionales comenzaron a tomarse cada vez más en serio
estos individuos en sus correspondientes entornos culturales y vitales, y apuntar las visitas que hacían a ellos conforme se acrecentaba la fama
las implicaciones de los lugares de enunciación elegidos por cada uno: Ocampo, de las revistas o de sus colaboradores. Fueron entonces más
una mujer de la “nobleza de renta” se aventura a fundar una revista entre amigos serias las charlas que analizaron problemáticas trascendentales
de élite; mientras que Lezama inicia Orígenes desde la consecuencia de un tra- del grupo Sur, también, más solemnes las reuniones de los ori-
bajo estético y ético previo, desde la continuación de sus cavilaciones respecto a genistas.
quién es Cuba. Motivaciones distintas, pero un momento estético compartido, el
momento en que lo que era literatura, lo que era arte, lo que era bello, se colmaba En el caso de los colaboradores de Sur, la posición central en
de ambigüedades. Por un lado, la cultura de masas, proveniente de la industria la vida cultural porteña y el sólido respaldo económico que tenía
de espectáculos sostenida en los medios masivos de comunicación y producción; la empresa, se refleja en su participación destacada en la SADE
los procesos de democratización de la literatura (alfabetización, incremento de y en otros espacios de legitimación. También en las benéficas
escolaridad) y la realidad social organizada, cuya fusión con el arte se venía de- condiciones materiales que proporcionaron al proyecto no solo
batiendo con treguas y pequeñas batallas ganadas desde principios del siglo XIX una secretaría de redacción, sino dos quintas culturales para
en América Latina. Así, tanto Sur como Orígenes en sus editoriales se plantan encuentros fortuitos y como espacios de trabajo. Las disposicio-
ante este momento para levantar un cerco a la ambigüedad y a la realidad social: nes de los origenistas eran más precarias y reflejo de ello fueron
el arte anda en los límites de lo físico (así comprendo la carta de Ocampo donde la inconstancia de los proyectos editoriales que precedieron a

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Orígenes y la insistencia en la marginalidad de la escena públi- se ajustaba a las preferencias estéticas de Victoria Ocampo y
ca, que se manifestó hasta en palabras de legitimación y apoyo Eduardo Mallea; la segunda, a las de Jorge Luis Borges y Adolfo
como las de la filósofa María Zambrano, quien afirmó que el gru- Bioy Casares. (pp.116-117)
po era “lo secreto que despierta”. (pp.88-89)
La autora va siguiendo el incremento de la participación de Borges en las páginas
Pareciera obvio que el sostén financiero se reflejaría en los alcances y calidades de Sur, y cómo mientras en algún momento la revista da cabida a sus relatos y a
de Sur, y que lo precario haría lo suyo de la misma forma con Orígenes; sin em- otras formas de su escritura, conforme este y su estética ganan presencia y auto-
bargo, la investigadora no cede a este impulso. Lo primero que hay que destacar ridad más allá de la revista, Borges y su idea de lo literario se convierten en una
es pues la metodología para exponer, problematizar, es decir, anudar lo informa- fuerza. Pero no es este autor solo quien “toma” las páginas de la revista. En su
tivo y cultural con sus consecuencias y efectos estéticos. De qué manera, las for- investigación Francy Moreno comprende el funcionamiento tanto de Sur como
mas son susceptibles de ir más allá de ellas, de transformar. En este sentido, cabe de Orígenes como el funcionamiento de las relaciones entre quienes pensaban,
resaltar cómo la autora articula los quiénes (Ocampo y Lezama) y sus perfiles se reunían y hacían las publicaciones, en este sentido, al ajustar el microscopio
sociales, con los espacios y los modelos de legitimación: desde el centro social y analítico, no es Borges quien toma la revista, sino José Bianco y una nueva idea
las cenas-discusión patrocinadas por Ocampo en sus diversas propiedades, o bien de lo que ha de ser la literatura y la función del autor que se distancia de los gusto
desde la marginalidad económica y social de Lezama. Los espacios que estudia de Ocampo:
Moreno se dejan ver fundamentales no por su valor anecdótico o de monumento,
sino porque evidencian formas de concentración y organización de los bienes Bástenos por ahora resaltar que durante los años 40, la estética
culturales: las casas, talleres, locales, estudios, se densifican en términos demo- defendida por Borges, en compañía de Bioy Casares y Silvina
gráficos, sí, pero también en términos estéticos, nos muestran dónde convergen Ocampo fue ganando espacios protagónicos en las páginas de
quiénes y cómo, espacios que dieron forma a proyectos y transformaron las re- Sur y desplazando ensayos de interpretación, textos de corte
des y maneras de sociabilizar; quizá, esos puntos geográficos hacen las veces testimonial, así como de tipo psicológico. Para que esto fuera po-
de pivotes que irradian rayos, iridiscencias, que a veces no llegan lejos, que con sible, el secretario de redacción de la revista fungió como bisagra
el tiempo se extinguen. ¿Adónde iluminan los rayos de Sur y Orígenes? Como entre las dos fuerzas en tensión y el empoderamiento de la fic-
astrónoma que sigue los rastros luminiscentes de los cuerpos celestes muertos, ción en las páginas de Sur coincide con el cambio de sus gustos
Moreno encuentra en su natal Colombia los efectos y restos vitalizadores de estas literarios. Hasta cierto punto, Bianco coincidió con la directora de
luces en la segunda mitad del siglo XX. Pero esa es otra investigación. la empresa editorial y con Mallea en la noción según la cual la li-
teratura debía hablar sobre el alma y el pensamiento del escritor,
El apartado “La tensa calma” del segundo capítulo representa para mí un extre- sin embargo, en los años 40, con Borges, Bioy Casares y Silvina
mo de lo “micro” en la forma de problematizar. En él se aprecia el pensar sutil Ocampo, él comenzó a simpatizar con la idea según la cual es-
de la investigadora, la suavidad con que pisa y su sigilo analítico: hurga en las cribir implicaba un deber crítico que autorizaba a los autores a
contradicciones y facciones dentro de las propias revistas. En Sur el acuerdo po- jugar con el carácter artificial de la escritura [...] poco a poco sus
día enunciarse así: “la literatura era el campo privilegiado de la experiencia, y la criterios privilegiaron “las posibilidades de invención que brinda
civilización se basaba en saber ‘cómo leer’” (p.122); esto presuponía: al escritor la naturaleza arbitraria del hecho literario”. (p.123)

Que la obra literaria debía expresar los testimonios y las expe- La transformación manifestada como disidencia también se halla en el corazón
riencias de vida del escritor, por eso se hablaba de literatura de Orígenes; en su caso, asevera la autora, es el enfrentamiento entre Lezama y
realista; por el otro, se enfatizaba en que la literatura era básica- Piñera. El cuidado de Francy Moreno la lleva a ubicar esta divergencia en una
mente un artificio y se exploraban diversos recursos formales, en publicación anterior, Espuela de plata (1939-1941): Lezama “estaba convencido
este caso se defendía la prosa de ficción. La primera tendencia de la función mítica de la poesía, en el sentido fundacional, y del papel rector

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de la figura del poeta en la sociedad. Piñera buscaba crear una literatura que y Piñera. El primero, según documenta la autora, había sido atacado por Lezama,
polemizara, que se construyera críticamente, y su postura estaba atravesada por quien rechazaba la carrera académica de Rodríguez Feo en los Estados Unidos;
el escepticismo y la inclinación hacia ciertas estéticas grotescas” (p.124). En el su rechazo se cifra en una pregunta retórica y la consecuente condena: “¿Por qué
tercer número de Espuela de plata se halla el germen de la diferencia: mientras tienes tanto gozo en prolongar tu etapa didáctica? Creo que acabarás en profesor”
en un poema Lezama exalta la ciudad nocturna rodeada por el mar, La Haba- (p.129). Y es que Piñera y Rodríguez Feo se han movido hacia temas excéntricos:
na, ahí mismo aparecen poemas de Piñera, quien llama a la poesía “suicidio de
palabras”, y en lugar de exaltar la condición insular de Cuba, se refiere al agua Ellos compartían el gusto por el humor y lo grotesco y esto lo
como a “una trampa muerta de silencio vivo” (p.125). Para evidenciar aún más confirman artículos como una nota a Papeles de Reciénvenido
el proceso de distanciamiento ético-estético entre Lezama y Piñera, Moreno cita de Macedonio Fernández hecha por Rodríguez Feo, que alaba
una carta del segundo de mayo de 1941, donde, furioso, perfila su oposición la estética del absurdo del autor porteño [...]. Y son precisamente
ideológica tanto a Lezama como a Ángel Gaztelu. el gusto compartido por el humor y las estéticas del absurdo y lo
grotesco lo que ellos deciden profundizar cuando, como respues-
Considero preciso recapitular sobre las múltiples herramientas y el trabajo diver- ta a la disputa con Lezama, Rodríguez Feo comienza a imprimir
so y riguroso que sostiene la investigación de Francy Moreno: la investigadora junto a Piñera la publicación anti-origenista Ciclón [...]. (p.129)
se adentró en las páginas de ambas revistas; luego sus pesquisas la llevaron a leer
y ahondar en la obra de algunos de sus protagonistas, a la lectura de epistolarios Así, avanzando y replegándose, Moreno logra algo que hace plenamente de la
y archivos; no dejó de lado el marco político-social local y latinoamericano, in- lectura de este libro un gusto: analiza sus objetos vivos y dinámicos, e imprime y
cluso trasatlántico –España presente en América–; de vuelta a las publicaciones, obliga a su análisis a ser igualmente vivo y dinámico, lo que significa tremendo
problematiza sus contenidos, a sus colaboradores, sus estéticas distintas y en esfuerzo a base de citas precisas, de eruditas notas, de certeros contrastes y saltos
ocasiones opuestas, y de nueva cuenta sale de Orígenes para comprender Oríge- y vueltas, evitando el facilismo. Sur y Orígenes se desentrañan ante nosotros sin
nes, acude a Espuela de plata y sendos poemas de Lezama y Piñera la iluminan. perder su integridad como producciones culturales.
Y al ampliar el radio de su rigor, la disidencia dentro de la revista cubana revela
sus mayores alcances, de lo micro a lo macro, en términos de uno de los proce- No es poca cosa precisar los aspectos que distanciaron del continente lezamiano
sos dentro del campo literario latinoamericano, a saber, la profesionalización del la península de Piñera y Rodríguez Feo; si bien las temáticas dispares pueden
escritor literario: resultar en desacuerdos, la profesionalización de la labor literaria evidencia una
ruptura más profunda, que tiene que ver no solo con la concepción misma de
las diferencias al interior del origenismo no fueron únicamente de literatura, sino con las tensiones y reorganizaciones jerárquicas en términos de
orden estético y de creencias religiosas, ellas se extendieron a conocimiento y valía que tanto la literatura como la escritura sufrían en aquellas
otros asuntos. Sucede que la mayoría de los poetas origenistas, décadas a manos de la industria del entretenimiento y el espectáculo. Este proce-
en diálogo con figuras como Juan Ramón Jiménez, veían una so, junto con el del academicismo de los literatos, será determinante para el futu-
amenaza en la profesionalización del escritor. No les agradaba ro de la disciplina, de los intelectuales, del quehacer literario y sus producciones.
que la creación poética fuera un oficio remunerado, cercano al
periodismo, así como tampoco vieron con buenos ojos el trabajo En el capítulo final “El universalismo y dos revistas en contacto”, la investiga-
académico. Piñera, en cambio, creía que la literatura debía ser dora peina las páginas de Sur y Orígenes para conocer y reconocer la presencia
un oficio como cualquier otro y esto produjo desencuentros [...]. de otras tradiciones, su difusión y jerarquía, en este flujo que viene de Europa o
(p.127) de Norteamérica y del resto de América Latina; en esta labor, la autora también
completa el perfil institucionalizador de ambas revistas. No se trata solo de di-
Y cuando parece que ha quedado zanjado el tema de la diferencia y sus conse- fundir autores de otras lenguas, y tradiciones, sino que en ese gesto se adivina la
cuencias, Moreno vincula a dos personalidades de Orígenes: José Rodríguez Feo fuerza política de hacer canon para América Latina. Según el estudio de More-

Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica • ISSN 1794-8290 • No. 21 • Enero-Junio 2015 • 199 - 208 Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica • ISSN 1794-8290 • No. 21 • Enero-Junio 2015 • 199 - 208
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no, William Faulkner es traducido y publicado en Sur ya que tanto la Nouvelle En América Latina, donde la formación en literatura a lo largo del
Revue Française como la editorial Gallimard y París como capital cultural eran siglo XX se caracterizó por el autodidactismo en medio de com-
las fuentes de su universalidad, y la editorial francesa había ya acogido al esta- plejos procesos de profesionalización de la escritura y de la len-
dounidense. Para el caso cubano es diferente: para Lezama serán los poetas del ta emergencia de nuevos sectores sociales que se convirtieron
modernismo anglosajón, autores españoles y algunos sectores latinoamericanos en lectores literarios, la revista y la editorial Sur fueron algo así
sus manantiales: T. S. Eliot, Wallace Stevens y William Carlos Williams; Pedro como formaciones de formación que llegaron a tener autoridad
Salinas y Vicente Aleixandre (p.141). Mientras Sur llevaba su universalismo a de escuelas y se convirtieron en referencia obligada, se estuvie-
la producción de panoramas de la literatura francesa, inglesa o estadounidense, ra o no de acuerdo con sus criterios. (p.146)
también se ocupaba de lo contemporáneo canadiense, japonés o israelí; Orígenes
prefería obras en castellano. Esta idea de formación debe comprenderse en un sentido amplio y profundo.
Sur y Orígenes hacían fluir textos, ideas estéticas, interpretaciones dentro de
Estos procesos de canonización de autores de tradiciones distintas también afec- marcos paradigmáticos de lo que debe ser la literatura, y sobre todo en el caso
ta el lugar político de las dos revistas, se colocan como guías, mentoras para de la empresa de Ocampo, que se encontraba vinculada con la industria editorial
América Latina: fuerzas hegemónicas de la cultura en una clara dirección, de Sudamericana, se trataba también de poner en circulación libros. En Orígenes,
arriba hacia abajo. Al leer este apartado del libro, se ofrecen explicaciones a la Moreno señala que la red de tránsito de colaboraciones se tendía sobre todo hacia
preferencia, casi condicionante, que hay aún en nuestros días de la crítica y teoría México, y que la revista atraía a autores célebres gracias a que estos acudían a
francesa en Sudamérica. El universalismo de que hablaban Ocampo y Lezama no las universidades estadounidenses; en este sentido, la funcional infraestructura
es tan universal, se concentra, pues, en Francia y España.
académica de los Estados Unidos facilitó la labor de Rodríguez Feo y llevó obras
y autores a las páginas del proyecto cubano (p.161).
De la lectura atenta sobre las tradiciones congregadas en ambas revistas, Moreno
concluye que si bien ni Sur ni Orígenes fueron latinoamericanistas, “Latinoamé-
Para caracterizar el impulso modernizante de Sur y Orígenes, que al mismo tiem-
rica fue su lugar común de enunciación que condicionó las relaciones que las dos
po que las acerca las separa, dados los derroteros dispares que siguieron como
revistas tejieron entre sí” (p.143). Mientras para otras publicaciones periódicas,
proyecto, Francy Moreno se cobija bajo las imágenes geográficas que Nancy Ca-
el tema y los autores eran latinoamericanos, y su propósito era dar a conocer y
poner en circulación la producción local, Latinoamérica como lugar de enuncia- lomarde emplea para comprender el dinamismo de ambas revistas: Sur se corres-
ción en Sur y Orígenes implicaba “hablar desde ahí” sobre la modernidad cul- ponde con lo fluvial “en la medida en que se define en el fluir hacia el otro, en el
tural, de manera que “el perfil modernizante” es el que acerca a ambas revistas. puro movimiento, en el ímpetu de pensar la cultura en el diálogo”; mientras que
Orígenes se corresponde con lo marítimo, “el movimiento oceánico pareciera,
Los apartados postreros, “De Sur a Orígenes” y correlativamente “De Orígenes como el origenismo, conducir siempre hacia lo profundo, en un viaje que integra
a Sur”, son en cierto sentido concentrado de las estrategias esgrimidas por los lo diverso solamente para resignificarlo en la busca del mito de la insularidad”
proyectos para hacerse de “prestigio” atrayendo autores reconocidos, o bien atra- (p.138). Moreno piensa sobre la base de estas correspondencias y las prolonga:
yéndose tradiciones reconocidas, como parte de la difusión y posicionamiento de la revista argentina es el lugar de la confluencia de diversas voces, de distintas
las publicaciones. El estudio de Moreno revela el papel sustantivo del círculo de fuentes, “a la vez que transportar múltiples materiales que a su vez extendía por
amigos de Ocampo y de José Rodríguez Feo como corresponsal para Orígenes dilatadas rutas” (p.138); Orígenes era un océano “cuyas olas dejan materias en
en términos de la difusión de ambos proyectos en el continente americano; por las orillas pero también recogen tesoros para llevarlos a la profundidad” (p.138-
otro, estos apartados registran minuciosamente los intercambios, influencias, dis- 139). Lo espacial como fondo para pensar dos productos dinámicos como son las
tancias, diferencias, y disidencias en ambas revistas, al tiempo que justiprecian publicaciones en cuestión, permite pensar en términos continentales los circuitos
el papel que jugaron en el horizonte cultural latinoamericano a lo largo de sus literarios y de esta manera, se vuelve imprescindible para el método de Moreno
trayectorias: el contexto político-social.

Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica • ISSN 1794-8290 • No. 21 •