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La cometa

Sapo y Sepo salieron a volar una cometa.


Fueron a un gran prado donde soplaba un fuerte viento.
—Nuestra cometa volará muy alto —dijo Sapo—.
Subirá volando sin parar hasta lo alto del cielo.
—Sepo —dijo Sapo—, yo sujetaré el ovillo de cuerda.

Institución Educativa Leticia - Hora de la lectura “Leer por leer”


LLeva tú la cometa y corre.
Sapo corrió por el prado.
Corrió todo lo que le permitieron sus cortas piernas.
La cometa se elevó un poco en el aire.
Luego, cayó de golpe al suelo.
Sepo oyó risas.
Tres petirrojos estaban sentados en un arbusto.
—Esa cometa no volará —dijeron los petirrojos—.
Puedes darte por vencido.
Sepo volvió corriendo junto a Sapo.
—Sapo —dijo Sepo—, esta cometa no volará.
¿Nos damos por vencidos?
—Espera, vamos a intentarlo por segunda vez —dijo Sapo—.
Balancea la cometa sobre tu cabeza. Quizás eso la haga volar.
Sapo volvió a correr por el prado. Balanceó la cometa sobre su cabeza.
La cometa se elevó un poco en el aire y luego cayó con un sordo golpetazo.
—¡Qué risa! —se burlaron los petirrojos—.
¡Esa cometa es un desastre, nunca despegará del suelo...!
Sepo volvió corriendo junto a Sapo.
—Esta cometa es un desastre —dijo—. Nunca conseguiremos que vuele.
—Tendremos que hacer un tercer intento —dijo Sapo—.
Balancea la cometa sobre tu cabeza y corre dando saltos. Quizás así logremos que vuele.
Sepo corrió otra vez por el prado. Balanceó la cometa sobre su cabeza. Fue dando saltos...
La cometa se elevó un poco en el aire y luego se estrelló contra la hierba.
—¡Esa cometa es una porquería! —rieron los petirrojos—. Tírala y vete a casa...
Sepo volvió corriendo junto a Sapo.
—Esta cometa es una porquería —dijo—. Creo que deberíamos botarla e irnos a casa.
—Oye, Sepo —dijo Sapo—, lo que deberíamos hacer es un último intento.
Verás: Balancea la cometa sobre tu cabeza. Corre dando saltos y ve gritando: “¡Arriba,
cometa, arriba...!”.
Sepo corrió por el prado, balanceó la cometa sobre su cabeza. Fue dando saltos y gritando:
“¡Arriba, cometa, arriba...!”.
La cometa voló por los aires. Subió cada vez más y más arriba...
—¡Lo conseguimos! —exclamó Sepo.
—Sí —dijo Sapo—. Si intentarlo corriendo no daba resultado, si intentarlo corriendo,
balanceándola y saltando no daba resultado, yo sabía que intentarlo corriendo,
balanceándola, saltando y gritando, tenía que dar resultado…
Los petirrojos se fueron volando del arbusto; pero no pudieron volar tan alto como la
cometa. Sapo y Sepo se sentaron y contemplaron su cometa. Parecía que subía volando,
volando hasta lo más alto del cielo.
-Arnold Lobel