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CÉLULAS PROCARIOTAS

La célula procariota Los procariotas son el grupo más antiguo de organismos sobre
la Tierra y los más abundantes en ella. Pueden sobrevivir en muchos ambientes que
no toleran otras formas de vida, por ejemplo, en las extensiones heladas de la
Antártida, en las oscuras profundidades del océano y en las aguas casi hirvientes
de las fuentes termales naturales, pueden sobrevivir sin oxígeno libre, obteniendo
su energía por procesos anaerobios y si las condiciones le son desfavorables,
pueden formar esporas de paredes gruesas (formas resistentes inactivas), pudiendo
permanecer latentes durante años.

El éxito de los procariotas se debe a su gran diversidad metabólica y a su rápido


ritmo de división celular. Desde un punto de vista ecológico, son los más importantes
descomponedores, que degradan el material orgánico para que pueda ser utilizado
por los vegetales. Desempeñan un papel importante en el proceso de fijación del
nitrógeno.

Aunque este abunda en la atmósfera, los eucariotas no son capaces de utilizar el


nitrógeno atmosférico, y así el primer paso crucial en la incorporación del nitrógeno
a los compuestos orgánicos depende principalmente de ciertas especies de
procariotas. Algunos procariotas son fotosintéticos, y unas pocas especies son a la
vez fotosintéticas y fijadoras de nitrógeno como es el caso de algunas
cianobacterias.

CÉLULA EUCARIOTA

La célula eucariota. El término eucariota hace referencia a un núcleo verdadero. Los


organismos eucariotas incluyen algas, protozoos, hongos, plantas, y animales. Este
grupo de organismos posee un aparato mitótico, que son estructuras celulares que
participan de un tipo de división nuclear denominada mitosis y otras organelas
responsables de funciones específicas, entre ellas las mitocondrias, el retículo
endoplasmático y los cloroplastos.

Las células eucariotas presentan un citoplasma compartimentado, con orgánulos


membranosos separados o interconectados, limitados por membranas biológicas
que son de la misma naturaleza esencial que la membrana plasmática. El núcleo es
solamente el más notable y característico de los compartimentos en que se divide
el protoplasma, es decir, la parte activa de la célula. En el protoplasma distinguimos
tres componentes principales, a saber, la membrana plasmática, el núcleo y el
citoplasma, constituido por todo lo demás. Las células eucariotas están dotadas en
su citoplasma de un citoesqueleto complejo, muy estructurado y dinámico, formado
por microtúbulos y diversos filamentos proteicos. Además puede haber pared
celular, que es lo típico de plantas, hongos y protistas pluricelulares, o algún otro
tipo de recubrimiento externo al protoplasma.

Estructura de la célula animal y vegetal


La célula animal es aquella célula con núcleo y que se ve imposibilitada de generar
su propio alimento como sucede con las células vegetales. La misma es propia de
organismos pluricelulares y tiene características propias que la diferencian de otro
tipo de células.

La célula animal es aquella que tenemos presentes como seres humanos, célula
producto del proceso evolutivo y que presenta características distintivas como
consecuencia del mismo; en efecto, es fácilmente distinguible de células que
conforman bacterias, hongos o vegetales.
La Célula vegetal, contiene plastidios, estructuras rodeadas por una membrana, que
sintetizan y almacenan los alimentos de la célula, es un sistema muy complejo que
se encarga de intercambios intenso de energía y que presenta áreas extensas de
la interfase. Su formas y tamaños suelen ser muy variados.

La Célula vegetal, contiene plastidios, estructuras rodeadas por una membrana, que
sintetizan y almacenan los alimentos de la célula, es un sistema muy complejo que
se encarga de intercambios intenso de energía y que presenta áreas extensas de
la interfase. Su formas y tamaños suelen ser muy variados.

APARATO DIGESTIVO
El sistema digestivo es el conjunto de órganos (boca, faringe, esófago, estómago,
intestino delgado e intestino grueso) encargados del proceso de la digestión.
La digestión es el proceso de transformación de los alimentos para que puedan ser
absorbidos y utilizados por las células del organismo.
La función que realiza es la de transporte (alimentos), secreción (jugos digestivos),
absorción (nutrientes) y excreción (mediante el proceso de defecación).
En el proceso de digestión se transforman los glúcidos, lípidos y proteínas en
unidades más sencillas, gracias a las enzimas digestivas, para que puedan ser
absorbidas y transportadas por la sangre.
Desde la boca hasta el ano, el tubo digestivo mide unos once metros de longitud.
En la boca empieza propiamente la digestión. Los dientes trituran los alimentos y
las secreciones de las glándulas salivales los humedecen e inician su
descomposición química transformándose en el bolo alimenticio. Luego, el bolo
alimenticio cruza la faringe, sigue por el esófago y llega al estómago, una bolsa
muscular de litro y medio de capacidad, en condiciones normales, cuya mucosa
segrega el potente jugo gástrico, en el estómago, el alimento es agitado hasta
convertirse en el quimo.
A la salida del estómago, el tubo digestivo se prolonga con el intestino delgado, de
unos seis metros de largo, aunque muy replegado sobre sí mismo. En su primera
porción o duodeno recibe secreciones de las glándulas intestinales, la bilis y los
jugos del páncreas. Todas estas secreciones contienen una gran cantidad de
enzimas que degradan los alimentos y los transforman en sustancias solubles
simples como aminoácidos. El tubo digestivo continúa por el intestino grueso, de
algo más de metro y medio de longitud. Su porción final es el recto, que termina en
el ano, por donde se evacuan al exterior los restos indigeribles de los alimentos.

LA COMUNICACIÓN
La comunicación es la acción de comunicar o comunicarse, se entiende como el
proceso por el que se trasmite y recibe una información. Todo ser humano y animal
tiene la capacidad de comunicarse con los demás.
Para que un proceso de comunicación se lleve a cabo, es indispensable la presencia
de seis elementos: que exista un emisor; es decir, alguien que trasmita la
información; un receptor, alguien a quien vaya dirigida la información y que la reciba;
un contacto por medio de un canal de comunicación, que puede ser muy variado: el
aire por el que circulan las sondas sonoras, el papel que sirve de soporte a la
comunicación escrita, la voz, etc.

ELEMENTOS DE LA COMUNICACIÓN
Todas las comunicaciones, intencionales o no, tienen algún efecto y están
compuestas por una serie de elementos denominados elementos de la
comunicación. Este efecto puede no ser siempre a favor del comunicador o según
lo deseado por él o ella. La comunicación que produce el efecto o resultado deseado
es la comunicación eficaz. Es el resultado de lo que el comunicador quiere.
La comunicación efectiva genera el efecto deseado, mantiene el efecto y el efecto
se incrementa. La comunicación efectiva sirve para el propósito para el que se ha
previsto o diseñado. El objetivo podría ser el de generar acciones, informar, crear
un entendimiento o comunicar una cierta idea de comunicación, etc. La
comunicación efectiva también asegura que la distorsión mensaje no tiene lugar
durante el proceso de comunicación.

Los siguientes son los elementos básicos de la comunicación:


Código: Es un conjunto de signos que se combinan siguiendo unas reglas
(semántica) y que permiten su interpretación (decodificación), por el cual el emisor
elabora el mensaje. El receptor también ha de conocer el código para interpretar el
mensaje. Para que se pueda producir la comunicación entre dos personas de
distinta lengua se hace uso del extranjerismo.

Canal: El medio físico a través del cual se transmite el mensaje desde el emisor
hasta el receptor.
Emisor: Es la persona que tiene la intención y se encarga de transmitir una
información (mensaje), para lo que necesita elaborarla y enviarla al receptor. Esta
persona elige y selecciona los signos que le convienen, es decir, realiza un proceso
de codificación; codifica el mensaje.

Receptor: La persona a quien va dirigido el mensaje y quien recibe el mensaje y lo


interpreta. Realiza un proceso inverso al del emisor, ya que descifra e interpreta los
signos elegidos por el emisor, es decir, descodifica el mensaje.

Mensaje: En el sentido más general, es el objeto de la comunicación. Está definido


como la información o secuencia de signos que el emisor elabora y envía al receptor
a través de un canal de comunicación o medio de comunicación determinado.

FORMAS DE COMUNICACIÓN
Tal y como hemos visto, más allá del esquema básico del proceso de transmisión
de un mensaje existen distintos tipos de comunicación, pues los emisores pueden
ser diferentes y la información que se envía y el canal por el cual circula ésta
también. A continuación puedes encontrar la clasificación de las formas variadas de
comunicación, según diversos criterios:
Comunicación verbal y no verbal
Dos tipos de comunicación de los que se suele hablar mucho son la comunicación
verbal y la no verbal. Esta clasificación dicotómica se refiere a si el mensaje es
verbalizado o no.
1. Comunicación verbal
La comunicación verbal se caracteriza por el uso de las palabras en la interacción
entre el emisor y el receptor. Existen dos tipos, pues se las palabras o el lenguaje
puede ser expresado de manera hablada o escrita:
 Comunicación oral: se realiza a través de signos orales o palabras
habladas. Los gritos, el llanto o la risa también son comunicación oral.
 Comunicación escrita: se realiza a través de códigos escritos. Los
jeroglíficos, alfabetos o logotipos también pertenecen a este tipo de
comunicación.
Aunque la comunicación verbal sea la más explícita y evidente, dado que está
regulada por una serie de normas que tardamos varios años en aprender y que nos
permiten transmitir unidades de significado relativamente claras y muchas veces
incluso concisas, hay que tener en cuenta que tras ella también hay otra tan o más
importante que esta que, además, puede modificar el significado de la primera. Se
trata de la comunicación no verbal, que veremos a continuación.
2. Comunicación no verbal
Este tipo de lenguaje se lleva a cabo sin el uso de palabras y, en muchos casos de
forma inconsciente. Los movimientos corporales, las posturas, la mirada, la forma
de sentarse o de andar son algunos ejemplos.
En la mayoría de los casos, tanto la emisión de mensajes como la interpretación de
estos son procesos realizados de manera automática, incluso involuntaria. Esto es
así porque este tip ode comunicación es el que ha tenido más importancia a lo largo
de nuestra historia evolutiva, en etapas de la evolución en las que aún no existía el
uso de las palabras.
Según el número de participantes
El tipo de comunicación puede variar dependiendo de las personas que participen
en la interacción comunicativa
3. Individual
En este tipo de comunicación solamente interactúan un emisor y un receptor, es
decir, que la comunicación se prodce de individuo a individuo. Es un marco de
interacciones caracterizado por la privacidad y por la imposibilidad de pretender
impactar en una audiencia o una tercera persona que observa.
4. Colectiva
Este tipo de comunicación ocurre cuando hay más de dos personas que
intercambian mensajes. En estos casos, puede darse la situación de que a pesar
de que una persona se dirige a la otra en su discurso, se pretende causar un efecto
no en ella, sino en el resto de la gente.
5. Intrapersonal
Este tipo de comunicación se da cuando una persona se comunica consigo misma.
Por ejemplo, cuando alguien tiene que tomar una decisión y razona las soluciones.
Está discutido si realmente se puede considerar comunicación.
6. Interindividual
La comunicación interindividual ocurre cuando dos personas se comunican, ya sea
de forma verbal o no verbal, expresando básicamente sentimientos.
7. Intragrupal
Este tipo de comunicación se da cuando se comunican dos o varias personas
pertenecientes a un mismo grupo o colectivo.
8. Intergrupal
La comunicación intergrupal se refiere a la comunicación que existe entre grupos.
Por ejemplo, entre los intérpretes y un grupo de espectadores.
9. Comunicación masiva
La comunicación masiva o de masas se refiere a la interacción entre un emisor
único y un receptor masivo o audiencia. El receptor debe ser: un grupo grande de
personas, ser heterogéneo y ser anónimo.

ESCUCHAR
Escuchar es un verbo que hace referencia a la acción de poner atención en algo
que es captado por el sentido auditivo. La palabra, que proviene del latín ascultāre,
indica que la persona apela a las facultades de su oído para oír lo dicho.
Por ejemplo: «¿Puedes bajar la música, por favor? No logro escuchar la televisión»,
«Traté de escuchar lo que me dijo Don Raúl al pasar, pero fue imposible», «Te doy
un consejo: dedícate a escuchar más y a hablar menos».
El hecho de escuchar, por lo tanto, está vinculado a la audición y contempla un
entramado psíquico y fisiológico que permite que una persona oiga.
Varias son las enfermedades que existen con respecto al sentido del oído y que
giran entorno a la escucha que realizan las personas sobre los que les rodea. En
concreto, podemos subrayar que la sordera es la dolencia más habitual y esta
consiste en la dificultad o en la imposibilidad de usar el oído por la pérdida de lo que
es la capacidad auditiva.

ACCIÓN DE ESCUCHAR
Escuchar es tener activados otros sentidos al oír, para entender lo que se está
oyendo. Al escuchar entren en funcionamiento algunas funciones cognitivas como
el prestar atención, pensar, recordar y razonar, las cuales ponen en
funcionamiento el cerebro y el sistema nervioso.
En las anteriores definiciones puedes notar la diferencia básica de estos términos,
sin embargo, existen otras diferencias entre oír y escuchar que te presento a
continuación según diferentes aspectos claves.
Es una técnica de comunicación que requiere la atención del oyente, que la
persona no sólo oiga, sino que por medio de la atención pueda entender, analizar
el mensaje y en algunos casos emitir una respuesta. Es decir, lo que se conoce
como retroalimentación de la información.
Al escuchar se activa el sistema auditivo, el cerebro, el sistema nervioso. Para
escuchar se requiere más que tener el oído sano, se necesita concentración, en
algunos casos supone un esfuerzo adicional para comprender.
Constituye un acto voluntario e implica intencionalidad. Es un fenómeno
interpretativo adquirido con la capacidad de atender, captar e interpretar un
mensaje de cualquier interlocutor a través de palabras, el tono de voz aplicado e
incluso el lenguaje corporal. Escuchar es un acto activo, involucra oír más deducir,
comprender, interpretar y dar sentido a lo que se oye.
EL VERBO Y CONJUGACIÓN DEL VERBO
El verbo es la parte de la oración o categoría léxica que expresa acción, movimiento,
existencia, consecución, condición o estado del sujeto. Sintácticamente representa
una predicación. En la oración, el verbo conjugado funciona como el núcleo
sintáctico del predicado (si el verbo está en una forma conjugada ocupará en
general la posición del núcleo del sintagma de tiempo, y si no de un sintagma verbal
simple).
Los verbos, según su valencia o gramática, pueden ser clasificados en intransitivos,
transitivos, ditransitivos, etc. Son transitivos cuando el verbo requiere más de un
argumento obligatorio. Los intransitivos tienen un solo argumento obligatorio.
Los verbos son palabras variables que indican acción, proceso o estado. En Ramón
sube las escaleras, sube supone una acción que está realizando, en Ramón ha
crecido un montón, ha crecido supone un proceso que ha experimentado, y en
Ramón está cansado, está supone un estado.
Cada forma concreta dentro de la conjugación o paradigma del verbo representa
una asignación de cada una de las categorías gramaticales del verbo. Un morfema
verbal puede representar una o más de estas categorías. Así en las lenguas
aglutinantes cada morfema verbal suele marcar o representar el valor de una sola
categoría, aunque en las lenguas fusionantes es común que un solo morfema
realice o represente simultáneamente varias categorías.

EL ARTICULO
El artículo es una parte de la oración que sirve principalmente para circunscribir la
extensión en que ha de tomarse el nombre al cual se antepone, haciendo que este,
en vez de abarcar toda la clase de objetos a que es aplicable, exprese tan solo aquel
objeto determinado ya y conocido del que habla y del que escucha.
Al decir dame libros, no se determina cuáles; pero cuando se dice dame los libros,
el artículo los expresa que se piden ciertos libros consabidos, de que se ha tratado
antes. Este se llama artículo definido o determinado, el cual tiene las siguientes
formas:
Singular Plural Notas
Masculino el los Con variante combinatoria l en al y del
Femenino la las La forma el se emplea ante un sustantivo que
empieza por a tónica (véase la). Ambas formas
el las
femeninas (la y el) provienen del
latín illa > ela > la/el.
También existe un artículo neutro singular que sirve para sustantivar adjetivos: lo:
"Lo profundo". Cuando el artículo neutro sustantiva un adjetivo, hay que advertir
que semánticamente la construcción no es equivalente al sustantivo abstracto
correspondiente: "Lo profundo del pozo" no es equivalente a "la profundidad del
pozo".

EL SUSTANTIVO
Los sustantivos son palabras cuyos referentes son clases de entidades fijas (a
diferencia de los pronombres cuyos referentes son contextuales), no estados de
hechos o relaciones gramaticales. Los pronombres personales en cada contexto
tienen un referente pero este cambia de contexto a contexto, por ejemplo: "yo" no
tiene referente fijo sino que depende de quien habla. Por su parte los verbos
designan estados de hechos, procesos o relaciones entre entidades, mientras que
las preposiciones generalmente indican relaciones abstractas. Sintácticamente los
sustantivos funcionan como núcleos de sintagma nominal, es decir, como
argumentos del verbo o complementos del nombre.
En español, al igual que en las demás lenguas romances, los sustantivos son
variables en género y número, mientras que en otras lenguas, el chino por ejemplo,
los sustantivos son invariantes. La mayoría de las lenguas conocidas distinguen
sistemáticamente entre sustantivos y verbos, teniendo propiedades formales
diferentes. Sin embargo, esta distinción tampoco es universal, ya que algunas
lenguas como el náhuatl o lenguas salish como el lummi o el kalispel no parecen
distinguir consistentemente entre ambas categorías y las formas que funcionan
como sustantivo también aceptan flexión verbal.

EL ADJETIVO
El adjetivo (del latín adiectīvus, ‘que se agrega’) es una parte de la oración o clase
de palabra que complementa un sustantivo para calificarlo; expresa características
o propiedades atribuidas a un sustantivo, ya sean concretas (perceptible por los
sentidos, como en el libro grande o the big book) o abstractas (cognoscible por la
mente, como en el libro difícil). Estos adjetivos acompañan al sustantivo (libro, book)
y cumplen la función de especificar o resaltar alguna de sus características.
En gramática tradicional se solía distinguir entre adjetivos calificativos y adjetivos
determinativos; sin embargo actualmente para estos últimos se suele usar la palabra
determinante mientras que la palabra adjetivo se reserva para los adjetivos
calificativos. Se distinguen dos funciones de un adjetivo respecto a un nombre: de
unos se dice que lo determinan, pues, al añadir un adjetivo por ejemplo ya no se
habla de cualquier libro, sino precisamente de un libro verde; estos son los adjetivos
especificativos o restrictivos. Por otro lado el adjetivo puede utilizarse para describir
al sustantivo pero sin distinguirlo de otros, por ejemplo la verde hierba (si no se
contrasta con hierbas de otros colores); se habla en este caso de adjetivo explicativo
o no restrictivo; este tipo es más común en literatura y poesía.
En las lenguas fusionantes, es común que el adjetivo tenga las mismas flexiones
que el sustantivo, tales como género, número o caso; pero no siempre es así, por
ejemplo en inglés el nombre tiene número (singular o plural) pero el adjetivo no.
EL PREDICADO
El predicado es el conjunto de palabras que se agrupan en torno a uno de los dos
núcleos de la oración, el verbo. Es un elemento necesario de la sentencia
gramatical, es decir, es indispensable para que la oración tenga sentido. Siempre
está formado por un verbo en forma personal y cumple la función de núcleo del
predicado (o cópula, en las oraciones atributivas); el resto de los elementos que
acompañan al verbo dependerán del tipo de oración que estemos analizando.
Podemos distinguir dos tipos básicos de predicados en las oraciones simples:
Atributo: Formados por un verbo copulativo (o semicopulativo) y un predicado
nominal. El sujeto se relaciona semánticamente de forma directa con el atributo,
que es lo que se dice de él; el verbo apenas tiene significado: sólo sirve de enlace
(o cópula) entre el sujeto y el atributo. A veces, este tipo de predicados pueden
llevar otros complementos.
Predicado verbal: Formados por un verbo no copulativo (que cumple la función de
núcleo del predicado) y sus posibles complementos.

Abecedario en ingles
A ei /eɪ/ N en /ɛn/
B bi /biː/ O ou /oʊ/
C si /siː/ P pi /piː/
D di /diː/ Q kiu /piː/
E i /iː/ R ar /ɑr/
F ef /ɛf/ S es /ɛs/
G gi /dʒiː/ T ti /tiː/
H eich /eɪtʃ/ U iu /juː/
I ai /aɪ/ V vi /viː/
J jei /dʒeɪ/ W dabeliu /ˈdʌbəl juː/
K kei /keɪ/ X exs /ɛks/
L el /ɛl/ Y wai /waɪ/
M em /ɛm/ Z set /zɛd/
frutas
Arándano Bilberry Fresa Strawberry Limón Lemon

Cereza Cherry Granada Pomegranate Mandarina Tangerine

Ciruela Plum Higo Fig Mango Mango

Frambuesa Raspberry Kiwi Kiwi fruit Manzana Apple


verduras
lettuce = lechuga garlic = ajo beans =frijoles

tomato = tomate cauliflower = coliflor corn = maíz

cucumber = pepino onion = cebolla potato = papa

carrot = zanahoria pumpkin = calabaza broccoli = brocoli