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Kassin


9a ediCIón Fein

Kassin • Fein • Markus Markus

Psicología 9a ediCIón

Social

Psicología Social
Como sus predecesoras, la novena edición de Psicología social ofrece una
mirada amplia, equilibrada y predominante de la psicología social. Por
tanto, incluye descripciones detalladas de estudios clásicos del almacén
histórico de la psicología social, así como los últimos descubrimientos de
investigación en cientos de referencias nuevas.
Características:
• “Puesta a prueba del sentido común” desafía las nociones comúnmente
aceptadas por los estudiantes, pidiéndoles que anticipen respuestas a 9a ediCIón
preguntas engañosamente simples de verdadero/falso que abren cada
capítulo. El texto relacionado con la discusión para cada pregunta se
anota en el margen, y las respuestas completas se proporcionan al final Kassin • Fein • Markus

Psicología
del capítulo.
• El énfasis en eventos actuales incorpora ejemplos del mundo real y

Social
eventos puntuales, lo que subraya la relevancia generalizada de la
psicología social y ayuda a los estudiantes a ver su mundo a través de
los ojos de un psicólogo social.
• Citas marginales que proporcionan hechos para reflexionar, conclusiones,
resultados de encuestas, citas y más, para despertar el interés de los
alumnos y estimular su pensamiento crítico.

Visita nuestro sitio en http://latinoamerica.cengage.com

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Psicología social

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ii Glossary

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Glossary iii

Psicología social
NOVENA EDICIÓN

Saul Kassin  •  Steven Fein  •  Hazel Rose Markus

Traducción:
Jorge Humberto Romo
Víctor Campos
Traductores profesionales

Revisión técnica:
Mtro. Ricardo Trujillo Correa
Facultad de Psicología, UNAM

Australia • Brasil • Corea • España • Estados Unidos • Japón • México • Reino Unido • Singapur

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Psicología social, Novena edición © D.R. 2015 por Cengage Learning Editores, S.A. de
Saul Kassin/Steven Fein/ C.V., una Compañía de Cengage Learning, Inc.
Hazel Rose Markus Corporativo Santa Fe
Av. Santa Fe núm. 505, piso 12
Presidente de Cengage Learning Col. Cruz Manca, Santa Fe
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Luciana Rabuffetti del Derecho de Autor, sin el consentimiento
por escrito de la Editorial.
Coordinador de Manufactura:
Rafael Pérez González Traducido del libro:
Social Psychology. 9th Edition
Editor: Kassin Saul, Steven Fein y Hazel Rose Markus
Sergio R. Cervantes González Publicado en inglés por Wadsworth, una compañía de
Cengage Learning © 2014
Diseño de portada: ISBN: 978-1-133-95775-1
MSDE|MANU SANTOS Design
Datos para catalogación bibliográfica:
Imagen de portada: Kassin, Saul/Steven Fein/Hazel Rose Markus
© Denis Cristo/Shutterstock Psicología social. Novena edición
ISBN: 978-607-522-019-2
Composición tipográfica:
Grupo Amate
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Impreso en México
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Glossary v

Dedicamos este libro a Bob Zajonc,


inspiración para todos nosotros.

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CONTENIDO BREVE
Prefacio XVIII
Acerca de los autores XXVII

PARTE 1 Introducción
Capítulo 1   ¿Qué es la psicología social? 2
Capítulo 2   La investigación en psicología social 24

PARTE 2 Percepción social


Capítulo 3   El yo social 52
Capítulo 4   Percibiendo personas 102
Capítulo 5   Estereotipos, prejuicio y discriminación 150

PARTE 3 Influencia social


Capítulo 6   Actitudes 204
Capítulo 7   Conformidad 252
Capítulo 8   Procesos grupales 294

PARTE 4 Relaciones sociales


Capítulo 9   Atracción y relaciones cercanas 338
Capítulo 10 Ayudar a los demás 390
Capítulo 11 Agresión 432

PARTE 5 Aplicación de la psicología social


Capítulo 12 Derecho 484
Capítulo 13 Negocios 530
Capítulo 14 Salud y bienestar 570

Glosario G-1
Referencias R-1
Índice de nombres I-1
Índice analítico I-13
vii

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CONTENIDO
Prefacio   xviii
Acerca de los autores  xxvii

Parte 1  Introducción
1 ¿Qué es la psicología social?  2
¿Qué es la psicología social?  6
Definición de psicología social  6
Preguntas y aplicaciones relacionadas con la psicología social  7
El poder del contexto social: ejemplo de un experimento de psicología social  8
La psicología social y campos relacionados: diferencias e intersecciones  9
La psicología social y el sentido común  11

Una breve historia de la psicología social  12


Nacimiento e infancia de la psicología social: 1880-1920  12
Un llamado a la acción: 1930-1950  13
Confianza y crisis: 1960-mediados de 1970  15
Una era de pluralismo: mediados de 1970-1990  15

La psicología social en un nuevo siglo: ¿cuál es la tendencia hoy?  16


Integración de la emoción, motivación y cognición  16
Perspectivas biológicas y evolutivas  17
Perspectivas culturales  18
Economía conductual, cognición corporizada y otros métodos interdisciplinarios  19
Nuevas tecnologías y el mundo en línea  20
Repaso 21
Términos clave  23
Recursos mediáticos  23

2 La investigación en psicología social 24


¿Por qué es necesario aprender acerca de los métodos de investigación? 27
Desarrollo de ideas: el inicio del proceso de investigación  27
Generación de ideas e investigación de lo que se ha hecho  28
Hipótesis y teorías  28
Investigación básica y aplicada  29

Revisión de ideas: definición y medición de variables en psicología social  29


De lo abstracto a lo específico: variables conceptuales y definiciones operacionales  30
Medición de variables: uso de autorreportes, observaciones y tecnología  31

Comprobación de ideas: diseños de investigación  33


Investigación descriptiva: descubrimiento de rumbos y tendencias  33
Investigación correlacional: búsqueda de asociaciones  36
Experimentos: determinación de causa y efecto  38
Meta-análisis: combinación de resultados de varios estudios  45
Cultura y métodos de investigación  46
ix

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x Contenido

Ética y valores en psicología social  47


Consejos de revisión institucional y consentimiento informado: protección para los participantes en investigaciones  47
Informe posterior al sujeto: revelándolo todo  48
Valores y ciencia: puntos de vista y nuevas controversias  48
Repaso 49
Términos clave  51
Recursos mediáticos  51

Parte 2  Percepción social


3 El yo social  52
Puesta a prueba del sentido común   54
El autoconcepto  54
Rudimentos del autoconcepto  55
Introspección 57
Autopercepción 59
Influencias de otras personas  64
Recuerdos autobiográficos  66
Cultura y el autoconcepto  68

Autoestima 72
La necesidad de autoestima  73
¿Existen diferencias de género y raza?  74
Teoría de la autodiscrepancia  75
La “trampa” de la autoconciencia  76
La autorregulación y sus límites  80
Procesos mentales irónicos  82
Mecanismos de automejora   83
¿Las ilusiones positivas son adaptables?  89
Cultura y autoestima  91

Autopresentación 92
Autopresentación estratégica  93
Autoverificación 94
Automonitoreo 95

Reflexiones: el yo multifacético  97
Repaso 98
Términos clave  101
Recursos mediáticos  101

4 Percibiendo personas  102


Puesta a prueba del sentido común   104
Observación: los elementos de la percepción social  105
La apariencia física de una persona  106
Percepciones de situaciones  108
Evidencia conductual  109
Distinción entre la verdad y el engaño  114

Atribución: de los elementos a las disposiciones  116


Teorías de la atribución  116
Sesgos de la atribución  120

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Contenido xi

Cultura y atribución  125


Sesgos motivacionales  127

Integración: de las disposiciones a las impresiones  130


Integración de datos: la aritmética  131
Desviaciones de la aritmética  131

Sesgos de la confirmación: de las impresiones a la realidad  138


Perseverancia de creencias  138
Pruebas para confirmación de hipótesis  140
La profecía autocumplida  141

Percepción social: la última palabra  144


Repaso 147
Términos clave  149
Recursos mediáticos  149

5 Estereotipos, prejuicio y
discriminación 150
Puesta a prueba del sentido común   152
La naturaleza del problema: persistencia y cambio  154
Definición de términos  155
Racismo: formas y desafíos actuales  155
Sexismo: ambivalencia, cosificación y dobles estándares  161
Más allá del racismo y el sexismo: edad, peso, sexualidad y otros objetivos  165
Ser estigmatizado  166
Amenaza de estereotipo  167

Causas del problema: factores intergrupales, motivacionales,


cognitivos y culturales  170
Categorías sociales y conflicto intergrupal  170
Teoría de la identidad social  176
Cultura e identidad social  179
Cultura y socialización  179
Forma en que los estereotipos distorsionan las percepciones
y resisten al cambio  183
Activación automática del estereotipo  185
“Cuarenta y un disparos”: un enfoque sobre el trágico tiroteo contra Amadou Diallo  186
El encapuchado y el arma: revisión del asesinato de Trayvon Martin   189

Reducción de estereotipos, prejuicio y discriminación  190


Contacto intergrupal  190
Amistades intergrupales y contacto extendido  191
El salón de clases rompecabezas  193
Identidades compartidas  194
Confianza, pertenencia y reducción de la amenaza de estereotipo  194
Ejercer el autocontrol  196
Cogniciones, culturas y motivaciones cambiantes  198
Repaso 200
Términos clave  203
Recursos mediáticos  203

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xii Contenido

Parte 3  Influencia social


6 Actitudes 204
Puesta a prueba del sentido común   206
El estudio de las actitudes  206
Cómo se miden las actitudes  207
Cómo se forman las actitudes  212
Relación entre actitudes y comportamiento  213

Persuasión por medio de la comunicación  217


Dos rutas de persuasión  217
La fuente  221
El mensaje  227
La audiencia  233
Cultura y persuasión  236

Persuasión a partir de las propias acciones  237


Desempeño de un rol: todo el mundo es un escenario  238
Teoría de la disonancia cognitiva: la versión clásica  239
Teoría de la disonancia cognitiva:
un nuevo punto de vista  242
Otras rutas hacia la autopersuasión  245
Influencias culturales en la disonancia cognitiva  248

Cambio de actitudes  249


Repaso 249
Términos clave  251
Recursos mediáticos  251

7 Conformidad 252
Puesta a prueba del sentido común   254
La influencia social “automática”  255
Conformidad 257
Los primeros clásicos  258
¿Por qué la gente se conforma?  260
Influencia de la mayoría  263
Influencia de la minoría  266
Cultura y conformidad  269

Sumisión 271
Irreflexión y sumisión  271
La norma de reciprocidad  272
Tender trampas: estrategias de petición en secuencia  273
Asertividad: cuando la gente dice no  277

Obediencia 278
La investigación de Milgram: fuerzas de obediencia destructiva  279
Milgram en el siglo XXI  284
Desafío: cuando la gente se rebela  286

El continuo de la influencia social  289


Teoría del impacto social  289
Perspectivas sobre la naturaleza humana  291
Repaso 291
Términos clave  293
Recursos mediáticos  293

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Contenido xiii

8 Procesos grupales  294


Puesta a prueba del sentido común   296
Fundamentos de los grupos  297
¿Qué es un grupo? ¿Por qué unirse a un grupo?  297
Características clave de los grupos: papeles, normas
y cohesión  298
Cultura y cohesión  301

Los individuos en los grupos: la presencia de otros  302


Facilitación social: cuando los otros estimulan  302
Pereza social: cuando los otros relajan  305
Cultura y pereza social  307
Desindividualización 308

Desempeño grupal: problemas y soluciones  311


Pérdidas y ganancias en los grupos  311
Lluvia de ideas  312
Polarización grupal  314
Pensamiento de grupo  315
Efectos de escalamiento  318
Comunicación de la información y empleo de la experiencia  319
Metas y planes en los grupos  322
Capacitación 323
Tecnología de cómputo y sistemas de soporte para grupo  323
Equipos virtuales  324
Cultura y diversidad  324

Conflicto: cooperación y competencia dentro de los grupos y entre ellos  326


Motivos combinados y dilemas sociales  326
Cultura y dilemas sociales  329
Intensificación y reducción del conflicto  330
Negociación 331
Cultura y negociación  332
Cómo encontrar un terreno común  334
Repaso 334
Términos clave  337
Recursos mediáticos  337

Parte 4  Relaciones sociales


9 Atracción y relaciones cercanas  338
Puesta a prueba del sentido común   340
Necesidad de pertenencia: un motivo humano fundamental 340
La emoción de la afiliación  342
La agonía de la soledad  343

La atracción inicial  345


Familiaridad: estar ahí  346
Atractivo físico: quedar atrapado  348
Los primeros encuentros: llegar a conocerse  354
Selección de la pareja: la evolución del deseo  359

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xiv Contenido

Relaciones cercanas  367


El mercado íntimo: rastreo de las ganancias y las pérdidas  368
Tipos de relaciones  370
¿Cómo te amo? Conteo de las formas  372
Cultura, atracción y relaciones cercanas  377
Conflictos en las relaciones: la conexión masculino-femenino  379
Repaso 387
Términos clave  389
Recursos mediáticos  389

10 Ayudar a los demás  390


Puesta a prueba del sentido común   392
Factores evolutivos y motivacionales: ¿por qué ayudan las personas?  394
Factores evolutivos en la ayuda  394
La evolución de la empatía  397
Recompensas de brindar ayuda: ayudar a los demás para ayudarse a sí mismo  399
Altruismo o egoísmo: el gran debate  402

Influencias situacionales: ¿cuándo ayudan las personas?  406


El efecto espectador  406
La presión del tiempo  412
Ubicación y ayuda  413
Cultura y ayuda  414
Estados de ánimo y ayuda  415
Efectos de los medios de comunicación prosociales  418
Modelos a seguir y normas sociales  419

Influencias personales: ¿quién es probable que ayude?  420


¿Algunas personas ayudan más que otras?  420
¿Qué es la personalidad altruista?  421

Influencias interpersonales: ¿a quién ayudan las personas?  422


Características percibidas de la persona necesitada  422
Un poco de ayuda para los amigos y otros semejantes  423
Género y ayuda  425
Cultura y quién recibe ayuda  426
La conexión que ayuda  427
Repaso 428
Términos clave  431
Recursos mediáticos  431

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Contenido xv

11 Agresión 432
Puesta a prueba del sentido común   434
¿Qué es agresión?  435
Cultura, género y diferencias
individuales 436
Cultura y agresión  436
Género y agresión  441
Diferencias individuales  443

Orígenes de la agresión  444


¿La agresión es innata?  444
¿La agresión se aprende?  449
Diferencias de género y socialización:
“los muchachos serán muchachos”  452
Cultura y socialización: culturas de honor  453
Naturaleza frente a educación: ¿un falso debate?  455

Influencias situacionales
sobre la agresión  456
La hipótesis frustración-agresión  456
Sentimientos negativos  457
Excitación 459
Pensamiento: automático y deliberado  459
La lucha por el autocontrol: rumiación, alcohol y otros factores  461
Influencias situacionales: poner todo junto  462

Efectos mediáticos   463


Violencia en televisión, películas, letras de canciones
y videojuegos  463
Pornografía 471

Reducción de la violencia  472


Cambiar cómo se piensa y se siente  474
Factores situacionales y socioculturales  475
Enfoques multinivel: programas para prevenir la violencia y el bullying  477
Repaso 479
Términos clave  483
Recursos mediáticos  483

Parte 5  Aplicación de la psicología social


12 Derecho 484
Puesta a prueba del sentido común   486
Testimonio de testigo  488
Percepción del delito  489
Almacenar la memoria  491
Identificación del inculpado  493
Testificar en un tribunal  496
Mejoramiento de la justicia del testigo  498

Confesiones 499
Entrevistas con el sospechoso: la psicología de la detección de mentiras  499
Interrogatorios policiacos: influencia social bajo presión  500

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xvi Contenido

Confesiones falsas: por qué confiesan las personas inocentes  502


Confesiones en el juzgado  504

Toma de decisión del jurado  505


Selección del jurado  506
El juicio en la sala de un juzgado  511
Deliberaciones del jurado  516

Después del juicio: a prisión y más allá  520


El proceso de sentencia  520
La experiencia carcelaria  521

Percepciones de justicia  524


La justicia como cuestión de procedimiento  524
Cultura, ley y justicia  525

Alegato final  527


Repaso 527
Términos clave  529
Recursos mediáticos  529

13 Negocios 530
Puesta a prueba del sentido común   532
Selección de personal  534
La entrevista de trabajo típica  534
Alternativas “científicas” a las entrevistas tradicionales  536
Acción afirmativa  540
Cultura y diversidad organizacional  543

Evaluaciones de desempeño  545


Calificaciones del supervisor  545
Autoevaluaciones 546
Métodos de evaluación nuevos y mejorados  547
Consideraciones sobre el debido proceso  548

Liderazgo 548
El enfoque de rasgos clásico  549
Modelos de contingencia del liderazgo  550
Liderazgo transaccional  551
Liderazgo transformacional  552
Liderazgo entre mujeres y minorías  553

Motivación en el trabajo  555


Modelos de recompensa económica  556
Bonos, sobornos y motivación intrínseca  557
Consideraciones sobre la equidad  558
El principio de progreso  560

Toma de decisiones económicas  561


El poder simbólico del dinero  562
Influencias sociales en el mercado de valores  562
Compromiso, entrampamiento y escalamiento  565
Repaso 567
Términos clave  569
Recursos mediáticos  569

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Contenido xvii

14 Salud y bienestar  570


Puesta a prueba del sentido común   572
Estrés y salud  573
¿Qué causa el estrés?  574
Crisis y catástrofes  574
Sucesos importantes en la vida  577
Microestresores: las dificultades de la vida cotidiana  577

¿Cómo afecta el estrés al cuerpo?  579


El síndrome de adaptación general  579
¿Qué le hace el estrés al corazón?  580
¿Qué le hace el estrés al sistema inmunitario?  582
Vínculos entre estrés y enfermedad  584

Procesos de evaluación  586


Atribuciones y estilos explicativos  587
La capacidad humana para la resiliencia  588
La salud de Pollyanna  591

Formas de afrontar el estrés  592


Afrontamiento enfocado en el problema  593
Afrontamiento enfocado en la emoción  595
Afrontamiento proactivo  600
Cultura y afrontamiento  603

Tratamiento y prevención  604


Tratamiento: los ingredientes “sociales”  604
Prevención: transmitir el mensaje  606

La búsqueda de la felicidad  607


¿El dinero compra la felicidad?  609
Ciencia emergente acerca de cómo aumentar la felicidad  612
Repaso 615
Términos clave  617
Recursos mediáticos  617

Glosario G-1
Referencias R-1
Índice de nombres  I-1
Índice analítico  I-13

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PREFACIO
El mundo del siglo XXI, hoy en día, es un lugar tumultuoso y lleno de emoción, ahora
más que nunca en la historia reciente. Por un lado, gracias a Twitter, Skype, YouTube y otros
medios sociales, no había sido más fácil hablar o compartir información, opiniones, imágenes,
música y películas de acontecimientos en vivo, como les ocurre a personas de todos los rincones
del mundo. Por otra parte, nos rodean profundas divisiones sociales y políticas, conflictos religio-
sos y étnicos en todo el mundo, agitación económica y una siempre presente amenaza de terro-
rismo. Como dijo Charles Darwin (1859) en su Relato de dos ciudades: “Eran los mejores tiempos,
eran los peores tiempos”.
Rodeada por su lugar en la ciencia y por sucesos mundiales actuales, la psicología social,
con sus teorías, métodos de investigación y conclusiones básicas, nunca había sido más relevante
o más importante. Se acostumbraba considerar a la psicología social como una disciplina que
era de cambios lentos. Al igual que en otras ciencias, se pensaba, el conocimiento se acumula en
pequeños incrementos, un ladrillo cada vez. La psicología social no tiene experimentos “críticos”,
ningún estudio individual puede “demostrar” una teoría, y ninguna teoría puede explicar por com-
pleto las complejidades del comportamiento humano. Si bien todo esto es verdadero, el proceso
de repasar este libro de texto siempre parece mostrar lo compleja, dinámica y sensible que puede
ser esta disciplina. A medida que el mundo cambia con rapidez a nuestro alrededor en lo social,
político, tecnológico y en otras disciplinas, también cambia la psicología social.
Al mismo tiempo, la psicología social ha sido sacudida recientemente por el escándalo y la con-
troversia. En 2011 se encontró que un bien conocido psicólogo de los Países Bajos tenía informa-
ción falsificada que aparecía en varias docenas de artículos. Ese caso fue seguido por dos ejemplos
de fraude. Además, un artículo que afirmaba dar evidencia de percepción extrasensorial (PES), fue
publicado en una importante revista de psicología social hasta que aparecieron preguntas acerca de
los métodos y análisis estadísticos. Entonces surgió una controversia sobre la cuestión de si la inves-
tigación en psicología social estaba, ¿inadvertidamente?, sesgada por ideologías políticas. Como
resultado de estos sucesos, la disciplina está ahora en un proceso de autoexamen. Si se observa que
la crisis puede generar oportunidad, la Sociedad de Personalidad de Psicología Social (SPSP, por sus
siglas en inglés) ha iniciado nuevos talleres, políticas y normas de conducta responsable, todos ellos
diseñados para evitar ejemplos futuros de sesgo intencional o no intencional.

Objetivos de esta edición


Los autores tenían tres objetivos principales para esta revisión.
1.
El primero era presentar las perspectivas más importantes y estimulantes del campo como
un todo. Para comunicar la variedad de la psicología social, por propia conciencia se ha
ampliado la cobertura para incluir no sólo los perfeccionamientos clásicos, sino también
los más recientes; es decir, aquellos que captan nuevas formas del pensamiento acerca
de neurociencia social, cognición contenida, teoría de la evolución, procesos implícitos e
influencias culturales.
2.
En consideración a los escándalos de fraude que han surgido, el segundo objetivo era tratar
de examinar nuevas conclusiones en un esfuerzo por asegurar que la psicología social que
se presenta demuestre ser precisa en el tiempo. Ningún método de examen es perfecto,
pero como una divergencia de prácticas pasadas, se ha decidido excluir de esta edición
cualquier investigación presentada en conferencias profesionales o comunicada en las
noticias que no haya sido dada a conocer en una publicación revisada por un colega. Para
artículos recién publicados, se buscó determinar si las conclusiones eran consistentes con
otras investigaciones.
xviii

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Prefacio xix

3.
Por último, se desea que este libro sirva como un buen maestro fuera del salón de clases. Si
bien habla en el lenguaje del estudiante, siempre busca enlazar la psicología social con los
sucesos actuales en política, deportes, leyes, entretenimiento, el uso de sitios de redes socia-
les, así como otros aspectos de la vida. Hablaremos más de esto en el prefacio, en una sec-
ción sobre “Conexiones con sucesos actuales”.

Qué hay de nuevo en esta edición

Como en el pasado, se ha intentado capturar algunos cambios sutiles, aunque importantes, dentro
del campo para que en las páginas de este libro de texto el lector pueda sentir el pulso de la psico-
logía social ahora.

> El contenido
Conocimiento comprensible y actualizado  Como sus predecesoras, la novena edición ofrece
una mirada amplia, equilibrada y predominante de la psicología social. Por tanto, incluye descrip-
ciones detalladas de estudios clásicos del almacén histórico de la psicología social, así como los
últimos descubrimientos de investigación de cientos de referencias nuevas. En particular, se con-
centra la atención en los siguientes temas, los cuales son nuevos en esta edición o han recibido una
difusión más amplia:
●  Introducciones a perspectivas de la neurociencia social, evolucionaria y cultural (capítulo 1)

●  Introducción a la economía conductual, cognición manifiesta, así como otros métodos inter-
disciplinarios (capítulo 1)
●  Los desafíos de realizar investigaciones en distintas culturas (capítulo 2)

●  Nuevas formas de realizar investigación en línea (capítulo 2)

●  Deliberación interactiva de casos recientes de fraude académico (capítulo 2)

●  Dios, religión y autoconciencia (capítulo 3)

●  La evolución del autoengaño (capítulo 3)

●  Diferencias generacionales en el yo (capítulo 3)

●  Percepción mental (capítulo 4)

●  Efectos de la personificación en cognición social (capítulo 4)

●  Nueva investigación de “mirada anhelante” motivada (capítulo 4)

●  Racismo como se ve en los disparos contra Trayvon Martin y otros sucesos nuevos (capítulo 5)

●  Perspectivas evolucionarias en sesgos de percepción intergrupal (capítulo 5)

●  Perspectivas de neurociencia social en sesgos de percepción intergrupal (capítulo 5)

●  Beneficios de contacto extendido y amistades intergrupales (capítulo 5)

●  Efectos de ser estigmatizado (capítulo 5)

●  Actitudes políticas y el “cerebro político” (capítulo 6)

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xx Prefacio

●  Efectos de la personificación de la actitud (capítulo 6)

●  Consecuencias perceptivas de la disonancia cognitiva (capítulo 6)

●  Influencia social digital, como se ve en la Primavera árabe (capítulo 7)

●  Imitación en seres no humanos y en infantes (capítulo 7)

●  Imágenes de resonancia magnética funcional ( fMRI, por sus siglas en inglés) de conformidad y
exclusión (capítulo 7)
●  Influencias culturales de disonancia cognitiva (capítulo 8)

●  Cultura y diversidad en grupos (capítulo 8)

●  Desafíos de dinámica grupal planteados por “equipos virtuales” (capítulo 8)

●  El fenómeno de las citas en línea (capítulo 9)

●  El fenómeno de las citas rápidas y el paradigma de la investigación (capítulo 9)

●  Diferencias de género en la expresión del amor romántico (capítulo 9)

●  Psicología evolutiva de consumo conspicuo (capítulo 9)

●  Efectos de los medios en favor de la sociedad (capítulo 10)

●  La evolución de la empatía (capítulo 10)

●  Aplicaciones de la investigación del espectador de una agresión (capítulo 10)

●  La lucha por el autocontrol de la agresión (capítulo 11)

●  Perspectivas de la neurociencia social en la agresión y su control (capítulo 11)

●  Efectos del rechazo social y el ostracismo sobre la agresión (capítulo 11)

●  Investigación de una política sobre cómo mejorar la justicia de un espectador (capítulo 12)

●  Investigación después del 11 de septiembre sobre la detección de mentiras y el espionaje


(capítulo 12)
●  Perspectivas culturales sobre la ley y la justicia (capítulo 12)

●  El principio de progreso de motivación en el lugar de trabajo (capítulo 13)

●  El poder simbólico del dinero (capítulo 13)

●  Consecuencias psicológicas del desempleo (capítulo 13)

●  El ¿vínculo? entre estado socioeconómico y salud (capítulo 14)

●  Diferencias culturales en la búsqueda de apoyo social como medio de enfrentar (capítulo 14)

●  La ciencia emergente sobre cómo aumentar la felicidad (capítulo 14)

Como muestra esta lista no completa, la novena edición contiene una buena cantidad de material
nuevo. En particular, se verá que nos hemos concentrado en los desarrollos dentro de cinco discipli-
nas importantes: neurociencia social, cognición manifiesta, teoría evolucionista, procesos implícitos
y perspectivas culturales. En estos capítulos, como siempre, también nos hemos asegurado de ilustrar
la relevancia de la psicología social en los sucesos actuales y de pedir a nuestros estudiantes que la
reflejen en sus concepciones de sentido común.

Neurociencia social  El primer dominio se refiere a la neurociencia social y a los estudios de imá-
genes de resonancia magnética funcional del cerebro, que se perfilan para iluminar nuestra compren-
sión de la experiencia social. La neurociencia social no ha llegado por completo y los investigadores
todavía hacen preguntas de cómo interpretar los vínculos recién observados entre la actividad cere-
bral y los pensamientos autorreferentes, las percepciones sociales y la conducta. Aun cuando se reco-
nocen las limitaciones actuales, también se desea dar a los estudiantes un vistazo de esta emocionante
y nueva fusión entre la psicología y la neurociencia.

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Prefacio xxi

Cognición manifiesta  Cada vez más, los psicólogos sociales están hallando que el pensamiento
del ser humano se manifiesta, que la forma en que nos vemos y miramos a otros está influida por
la posición física, orientación, sensación y movimientos de nuestros cuerpos. Al cambiar la forma
en que las personas mueven la cabeza, estiran los brazos hacia dentro o hacia fuera, están de pie
sobre una superficie dura o blanda, o sosteniendo un objeto caliente o frío, varios nuevos estudios
ilustran efectos de personificación en las percepciones, creencias, evaluaciones y actitudes propias
y en las de otros.

Teoría evolucionista  Continuamos en esta edición para representar varias perspectivas evo-
lucionistas sobre la naturaleza humana, en el núcleo de la cual está la noción de que los seres
humanos, al igual que otras especies, tienen un pasado ancestral que los predispone, aun cuando
en forma flexible, a comportarse en formas que están adaptadas para promover la supervivencia y
la reproducción. Los psicólogos evolucionistas de hoy en día buscan explicar una amplia variedad
de fenómenos sociales, por ejemplo: juicios rápidos en percepción social, prejuicio, ayuda, agre-
sión, belleza, selección de pareja y celos románticos. En alguna medida, esta perspectiva todavía es
controversial; en otra, se ha convertido en parte de la corriente principal, con publicaciones respe-
tadas llenas de estudios y críticas de psicología de la evolución. Esta edición integra por completo
el método, sus hallazgos y sus limitaciones con el resto de la psicología social.

Procesos implícitos  Los psicólogos sociales de varias áreas de investigación encuentran cada
vez más informativo el uso de procesos implícitos y explícitos, en especial para proveer medidas de
autorreportes acerca de creencias y de preferencias. En asuntos relacionados con el inconsciente,
la psicología tiene una deuda de gratitud con Freud. Después de cierta resistencia, los psicólogos se
han dado cuenta del valor de la distinción consciente-inconsciente en el estudio de la autoestima,
preparación, formación de estereotipos, prejuicio, actitudes, influencia social, atracción y otros
temas centrales. En consecuencia, se describe el trabajo reciente que incluye el Examen Implícito
de Asociación, o IAT, y el actual debate acerca de lo que mide, qué significa y cuáles comportamien-
tos predice.

Perspectivas culturales   Siguiendo muy de cerca la altamente expandida cobertura de las


pasadas dos ediciones, se ha continuado en ésta no sólo para abarcar, sino también para integrar
por completo, la investigación actual sobre las influencias culturales en la conducta social. Los psi-
cólogos sociales han estado encantados con la similitud y diferencia entre grupos culturales y entre
grupos raciales y étnicos dentro de las culturas. A medida que las personas en el mundo han esta-
blecido contactos más estrechos, los investigadores han ampliado su ámbito, desde la instantánea
situacional hasta una imagen más completa de las personas y su ámbito cultural. Los fenómenos
culturales, antes marginados, están integrados por completo en la psicología social. Al igual que en
nuestra edición previa, todo capítulo contiene ahora una, dos o tres secciones relacionadas con la
función de la cultura. Estas secciones aparecen dentro del cuerpo del texto y están acompañadas
de fotografías no enmarcadas ni aisladas.
En vista de que ahora la psicología social es una disciplina verdaderamente internacional, este
libro incluye muchas otras citas de investigación realizadas en Europa, Asia, Australia y otras par-
tes del mundo. Pensamos que el estudio de la diversidad humana, desde las perspectivas de inves-
tigadores que en sí mismos conforman un grupo diverso, pueden ayudar al estudiante a estar mejor
informado acerca de las relaciones sociales así como sobre ética y valores.

Conexiones con sucesos actuales  Abarcar la psicología social es una cosa; usar sus prin-
cipios para explicar hechos en el mundo real es otra muy distinta. Hace más de una década,
los sucesos del 11 de septiembre cambiaron al mundo. En formas distintas, pero no muy cla-
ras, también cambió la reciente y fuerte recesión económica en Estados Unidos y Europa;
la elección presidencial de Barack Obama; el cambio que ha barrido todo el mundo árabe, y la
creciente facilidad con que las personas se conocen e interactúan a través de páginas de redes
sociales en línea. Más que nunca, estamos convencidos de que vincular la teoría a la vida real es

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xxii Prefacio

la mejor forma de aumentar el interés y la intervención del estudiante. Con los años, profesores y
estudiantes nos han dicho cuánto valoran los artículos “noticiosos” de nuestro libro.
La novena edición, al igual que sus predecesoras, tiene el propósito de hacer relevante la psico-
logía social. Casi todas las páginas incluyen un pasaje, una cita, una figura, una tabla, una fotografía
o una viñeta que se refiere a personas, lugares, hechos, tendencias sociales y problemas que son
prominentes en la cultura contemporánea. El lector encontrará relatos sobre la muerte de Osama
Bin Laden; el casi colapso económico y sus consecuencias; el tiroteo en Florida contra Trayvon
Martin; el escándalo de abuso sexual y encubrimiento en la Universidad Penn State; los juicios de
Amanda Knox en Italia; la elección presidencial de 2012; los Hunger games (Juegos del hambre); los
actuales debates políticos sobre reformas a la atención médica, el matrimonio entre homosexuales,
políticas de emigración y la función de Facebook, Twitter y YouTube durante las revoluciones de la
Primavera árabe.
Al igual que en nuestra última edición, el lector encontrará al margen varias citas, letras de
canciones, resultados de encuestas de opinión pública, informaciones falsas no comprobadas y
sitios web. Estos artículos de gran interés están diseñados para ilustrar más la conexión de la psi-
cología social y un mundo que se extiende más allá de las fronteras de los planteles educativos.

Psicología social y sentido común  En una edición previa presentamos un artículo con el
que seguimos entusiasmados. A partir de un debate del capítulo 1 acerca de los vínculos (y falta de
éstos) entre psicología social y sentido común, cada uno de los capítulos de importancia se inicia
con una Puesta a prueba del sentido común, que es un conjunto de preguntas de verdadero-falso
diseñadas para evaluar las creencias intuitivas del estudiante acerca del material que aparece más
adelante en ese capítulo. Algunos ejemplos: “A veces, cuanto más se trata de controlar un pen-
samiento, sentimiento o conducta, menos probable es que se consiga”; “A las personas les gusta
aquello por lo que sufren”; “Los opuestos se atraen”, y “Es menos probable que los grupos inviertan
más en un proyecto que está fracasando”. Las respuestas a estas preguntas aparecen en un cuadro
al margen después que el tema se presenta en el texto. Estas respuestas se explican entonces al final
de cada capítulo. Pensamos que los estudiantes encontrarán atractivo este ejercicio y también les
permitirá, a medida que lo lean, revisar sus creencias intuitivas contra los hallazgos de la psicología
social y ver que existen discrepancias.

> La organización
De todos los desafíos a los que se enfrentan los profesores y los libros de texto, quizás el más grande
es reunir información precisa y fácil de entender. Una fuerte estructura de organización ayuda a
resolver este desafío. No hay nada peor para un estudiante que tener que cumplir con una “lista
de lavandería” de estudios cuyas interconexiones son un profundo misterio. Esta fuerte estructura
facilita el desarrollo de la comprensión conceptual.
Pero la cola no debe menear al perro. Como la estructura de organización es un medio para un
fin, no un fin en sí, deseamos mantenerla sencilla y sin obstáculos. En el contenido de este libro se
verá que la psicología social se presenta en cinco partes principales, una estructura heurística (de
reglas de investigación) que profesores y estudiantes han encontrado sensible y fácil de seguir en
las ocho ediciones. El libro se inicia con dos capítulos de Introducción sobre la historia, la disciplina
de la psicología y los métodos de investigación de la psicología social (Parte I). Al igual que antes,
pasamos a continuación a un enfoque entre personas sobre Percepción social (Parte II), a continua-
ción a Influencia social (Parte III) y Relaciones sociales (Parte IV), concluyendo con Aplicación de
la psicología social (Parte V). Entendemos que algunos profesores gustan de hacer cambios para
desarrollar un orden de capítulos que se ajuste mejor a sus propios métodos; no hay problema con
esto. Cada capítulo es independiente y no es necesario leer algún otro primero.

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Prefacio xxiii

> La presentación
Aun cuando el contenido de un libro de texto sea preciso y actualizado, incluso cuando su orga-
nización sea lógica, todavía existe el problema de la presentación. Como el “profesor fuera del
salón de clases”, un buen libro de texto debe facilitar el aprendizaje. Así, cada capítulo contiene los
siguientes artículos pedagógicos:
●  Un avance narrativo, un compendio del capítulo y un cuestionario de sentido común (que
inicia en el capítulo 3).
●  Términos clave resaltados en el texto, definidos al margen, citados al final del capítulo y reim-
presos en el glosario alfabetizado al final del libro. En cada lista se dan los números de página
para la fácil localización de cada término.
●  Numerosas gráficas de barras y de líneas, tablas, bocetos, fotografías, diagramas de flujo y
viñetas que ilustran, extienden, mejoran y avivan el material del texto. Algunos de éstos des-
criben imágenes y estudios clásicos de historia de la psicología: otros, nuevos para la novena
edición, son contemporáneos y con frecuencia son “noticiosos”.
●  Al final de cada capítulo, un repaso completo, con “balas”, resume las secciones y puntos
importantes.

Paquete de apoyo para la enseñanza


y el aprendizaje

> Para el profesor (sólo en inglés)


Instructor’s Resource Manual  Todos los capítulos contienen objetivos de aprendizaje, una
descripción detallada del capítulo, ideas para clase y debate, actividades en el salón de clases, hojas
sueltas, recursos mediáticos y preguntas de opción múltiple y de ensayo.

PowerLecture with ExamView  Esta herramienta de preparación de conferencia y clase, con


®
una pausa, contiene transparencias PowerPoint listas para usarse, y que hacen posible ensamblar,
editar, publicar y presentar conferencias personalizadas para su curso. PowerLecture permite unir
figuras y compendios de disertación específicos del texto tomados de la novena edición con videos
sobre los propios materiales del profesor, lo que culmina en una presentación poderosa y persona-
lizada mejorada con los medios. El DVD-ROM también incluye la evaluación ExamView y sistema ®
tutorial, que guía al profesor paso a paso en el proceso de crear exámenes.

CourseMate  ¿Está el maestro interesado en una forma sencilla de complementar el contenido


de su examen y curso con materiales de estudio y práctica? El CourseMate de Psicología incluye
un eBook con glosario interactivo y artículos que dan realce a la toma de notas; también contiene
herramientas de aprendizaje como cuestionarios, láminas ilustrativas, videos y más. El Engage-
mentTracker, una herramienta primera en su clase, supervisa el involucramiento del estudiante
con el curso.

WebTutor  El WebTutor™ ofrece un conjunto completo de herramientas de estudio en línea,


específicas del texto, que incluye objetivos de aprendizaje, láminas ilustrativas de glosario, exá-
menes de práctica y vínculos en la Web. Todo el contenido es asignable y se alimenta en el libro
de calificaciones en su sistema de administración del aprendizaje, donde se pueden rastrear las
calificaciones y progreso del estudiante.

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xxiv Prefacio

Revealing Psychology  Estos segmentos de video de psicología social son informativos, atracti-
vos y divertidos. Cámaras ocultas dejan ver las sorprendentes y divertidas reacciones de personas
cuando fuerzas sociales conspiran contra ellas. ¿Cómo se comporta alguien cuando otras perso-
nas invaden su espacio personal? ¿Ayuda usted a una persona que está tirada en el piso en una calle
de mucho movimiento? ¿Miente usted con frecuencia en una conversación de 10 minutos? Estas
viñetas del mundo real dejan ver los puntos vulnerables del ser humano y al mismo tiempo ilustran
de manera dramática los principios psicológicos fundamentales. Disponible para los profesores en
DVD para presentación en el salón de clases.

Social Psych in Film DVD  Este DVD, con subtítulos, contiene más de 25 clips de películas popu-
lares y de experimentos clásicos que ilustran conceptos clave en psicología social. Los clips (cor-
tometrajes) de películas como Apollo 13, Schindler’s List, Snow Falle on Cedars e In the Name of the
Father, se combinan con resúmenes y preguntas para debate, que ayudan a llevar a los estudiantes
una psicología viva y demuestran su relevancia en la vida y cultura contemporáneas.

ABC Video: Social Psychology, Volumes I & II  Estos videos ABC contienen cortometrajes de
gran interés de acontecimientos noticiosos actuales, así como partes de la historia que se remontan
a hace 40 años. Son perfectos para quienes inician un debate o para enriquecer conferencias y
despertar el interés en el material del texto. Estos videos breves dan a los estudiantes una nueva
lente a través de la cual pueden ver el pasado y el presente, la cual mejorará en gran medida el cono-
cimiento y comprensión de sucesos significativos para los estudiantes, y además les abrirá nuevas
dimensiones en el aprendizaje. Los cortos se han tomado de programas como World News Tonight,
Good Morning America, This Week, Prime Time Live, 20/20 y Nightline, así como de numerosos pro-
gramas especiales de ABC News y material de Associated Press Television News y de la colección
de la British Movietone News.

Research in Action, Volumes I & II  Research and Action presenta el trabajo de psicólogos
investigadores para dar a los estudiantes la oportunidad de aprender acerca de la investigación de
vanguardia, no sólo de quién la hace, sino también de cómo la lleva a cabo y de qué manera y dónde
se utilizan los resultados. Al llevar a los estudiantes a laboratorios de investigadores establecidos
y que quizás alcancen el éxito, y mostrar resultados de investigación que se aplican fuera del labo-
ratorio, estos videos ofrecen una comprensión del proceso de investigación y las muchas formas
en las que las vidas reales de las personas son afectadas por las investigaciones en los campos de
psicología y neurociencia.

> Para el estudiante (sólo en inglés y con un costo adicional)


Readings in Social Psychology: The Art and Science of Research (Lecturas de psicología
social: el arte y la ciencia de la investigación), quinta edición  Este libro contiene artículos
originales, cada uno de ellos con una breve introducción, así como preguntas para estimular el
pensamiento crítico acerca de cómo “hacer” psicología social. Los artículos representan parte de la
investigación más creativa y accesible, tanto clásica como contemporánea, sobre temas de interés
para el estudiante.

CourseMate  Cuanto más estudie, mejores serán los resultados. Saque el mejor provecho de su
tiempo de estudio al tener acceso a todo lo que necesite para tener éxito en un lugar. El CourseMate
de Psicología incluye un eBook interactivo con artículos que dan realce a la toma de notas y un glo-
sario interactivo, así como herramientas interactivas de aprendizaje, como cuestionarios, láminas
ilustrativas, videos y más.

WebTutor  El WebTutor™ ofrece todo un conjunto de herramientas de estudio en línea específi-


cas para el texto, incluyendo objetivos de aprendizaje, láminas ilustrativas del glosario, cuestiona-
rios de práctica y vínculos con la Web.

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Prefacio xxv

Agradecimientos
Los libros de texto son el resultado de un esfuerzo en equipo. Agradecemos a Cengage Learning
su compromiso con la calidad como primera prioridad. Primero, deseamos agradecer a Thomas
Finn y a Tangelique Williams, nuestros editores de desarrollo. También deseamos expresar nuestra
gratitud a Roman Barnes, nuestro investigador de material fotográfico, quien ha ayudado a hacer
este libro tan interesante desde el punto de vista gráfico. Finalmente, deseamos agradecer a todos
aquellos cuyos considerables talentos e incontables horas de duro trabajo pueden verse en cada
página: Carol Samet y Pat Waldo, gerentes principales de proyecto; Lachina Publishing Services,
en la edición de ejemplares; Matthew Orgovan, gerente de proyecto de Lachina Publishing Servi-
ces; Jessica Alderman, asistente editorial; Jasmin Tokatlian, editora de medios, y Amelia Blevins,
asistente editorial. También damos las gracias al editor Jon-David Hague; a la gerente principal de
marca, Liz Rhoden, y al gerente de desarrollo de mercado, Chris Sosa.
Varios colegas nos han guiado por medio de sus opiniones sobre esta y otras ediciones. Cada
uno de estos profesores y expertos han ayudado a hacer mejor este libro. Por su invaluable conoci-
miento, comentarios y sugerencias, agradecemos a los siguientes revisores de esta novena edición:
William Adler, Collin County College
Craig Anderson, Iowa State University
Lorraine Benuto, University of Nevada, Las Vegas
Kimberly Coffman, Florida International University
Jean Egan, Asnuntuck Community College
Rebecca Francis, West Virginia State University
Mike Mangan, University of New Hampshire, Durham
Margo Monteith, Purdue University
Paul Paulus, University of Texas at Arlington
William Pedersen, California State University, Long Beach
Michele Reich, Drexel University
Nicole Shelton, Princeton University
Jennifer Shibley, Columbia College, Chicago
Arlene Stillwell, SUNY College at Potsdam
Eric Stocks, University of Texas at Tyler
Elizabeth Williford, Belhaven University
También agradecemos a los revisores de la pasada edición:

Shelley N. Aikman, Syracuse University Jennifer K. Bosson, The University


Scott Allison, University of Richmond of Oklahoma
Thomas William Altermatt, Hanover Martin Bourgeois, University of Wyoming
College Nyla Branscombe, University of Kansas
Sowmya Anand, The Ohio State University Brad J. Bushman, University of Michigan
Robin A. Anderson, St. Ambrose Melissa A. Cahoon, University of Dayton
University Nathaniel Carter, Lane College
Austin Baldwin, Southern Methodist Serena Chen, University of California,
University Berkeley
C. Daniel Batson, University of Kansas Nicholas Christenfeld, University of
Arnold James Benjamin, Jr., Oklahoma California, San Diego
Panhandle State University James E. Collins, Carson Newman College
Lisa M. Bohon, California State University Eric Cooley, Western Oregon University
Bryan Bonner, The University of Utah Keith E. Davis, University of South Carolina

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xxvi Prefacio

Jack Dovidio, Yale University Judith McIlwee, Mira Costa College


Richard Ennis, University of Waterloo Roque V. Mendez, Southwest Texas State
Leandre R. Fabrigar, Queen’s University University
Mark A. Ferguson, University of Kansas Daniel Molden, Northwestern University
Joseph R. Ferrari, DePaul University Richard Moreland, University of Pittsburgh
J. H. Forthman, San Antonio College Cynthia R. Nordstrom, Illinois State University
Donelson Forsyth, University of Richmond Randall E. Osborne, Indiana
Paul A. Franco, Calumet College of University East
St. Joseph Patricia A. Oswald, Iona College
Timothy M. Franz, St. John Fisher College Carol K. Oyster, University of Wisconsin, La
Traci Giuliano, Southwestern University Crosse
Diana Odom Gunn, McNeese State University David Pillow, University of Texas at San
MarYam G. Hamedani, Stanford University Antonio
Karen L. Harris, Western Illinois University Louis H. Porter, Westchester University of
Lora D. Haynes, University of Louisville Pennsylvania
James Hobbs, Ulster County Community College Margaret M. Pulsifer, Harvard Medical School
L. Rowell Huesmann, University of Michigan Sally Radmacher, Missouri Western State
Karen Huxtable-Jester, University of Texas at University
Dallas Chris Robert, University of Missouri
Alisha Janowsky, University of Central Florida Todd Shackelford, Florida Atlantic University
Robert D. Johnson, Arkansas State University Laura S. Sidorowicz, Nassau Community
Warren H. Jones, University of Tennessee College
Cheryl Kaiser, Michigan State University Paul Silvia, University of North Carolina at
Steven J. Karau, Southern Illinois University Greensboro
Suzanne C. Kieffer, University of Houston Anthony Stahelski, Central Washington
William M. Klein, University of Pittsburgh University
LaRue Kobrin, College of the Redwoods Charles Stangor, University of Maryland
Vladimir J. Konecni, University of Nicole M. Stephens, Northwestern University,
California, San Diego Kellogg School of Management
Doug Krull, Northern Kentucky University Jeffrey Stone, University of Arizona
Kevin Lanning, Florida Atlantic University JoNell Strough, West Virginia University
Patrick Laughlin, University of Illinois Kari Terzino, Iowa State University
Herbert L. Leff, University of Vermont Courtney von Hippel, University of Queensland
Margaret A. Lloyd, Georgia Southern University William von Hippel, University of Queensland
David C. Lundgren, University of Cincinnati Kipling D. Williams, Purdue University
Rusty McIntyre, Wayne State University Ann Zak, College of St. Rose

Saul Kassin
Steven Fein
Hazel Rose Markus

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Prefacio xxvii

Acerca de los autores


SAUL KASSIN es un distinguido profesor de psicología en el John Jay College of Criminal Jus-
tice, en Nueva York, y profesor de la cátedra Massachusetts en el Williams College, en Williamston,
Massachusetts. Nacido y avecindado en Brooklyn, Nueva York, recibió su doctorado de la Universi-
dad de Connecticut, seguido de un título de posgrado en la Universidad de Kansas, un título de la
Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos y un puesto de profesor huésped en la Universidad
de Stanford. Además de ser autor de varios libros de texto, ha sido coautor y editor de Cofessions in
the Courtroom, The Psychology of Evidence and Trial Procedure, The American Jury on Trial y Deve-
lompental Social Psychology. Hace varios años, Kassin fue pionero en el estudio científico de con-
fesiones falsas, un interés que continúa hasta este día. También ha estudiado el impacto de esta
y otra evidencia sobre percepciones sociales y veredictos de jurados. Kassin fue presidente de la
American Psychology-Law Society y es profesor asociado de la APS, APA y de las Divisiones 8 y 41.
Ha testificado como testigo experto; con frecuencia da conferencias a jueces, abogados y grupos de
aplicación de las leyes, y ha aparecido como consultor de medios en programas noticiosos nacio-
nales y transmitidos en cadenas afiliadas.

STEVEN FEIN es profesor de psicología en el Williams College, en Williamstown, Massachusetts.


Nacido y avecindado en Bayonne, New Jersey, recibió su título de licenciado en artes de la Universi-
dad de Princeton y su doctorado en psicología social de la Universidad de Michigan. Ha impartido
clases en el Williams College desde 1991, con tiempo para impartir clases en la Universidad de
Stanford en 1999. Sus libros editados incluyen Emotion: Interdisciplinary Perspectives; Readings in
Social Psychology: The Art and Science of Research, y Motivated Social Perception: The Ontario Sympo-
sium. Ha prestado servicio en el comité ejecutivo de la Society of Personality and Social Psychology,
y como representante social y de psicología de la personalidad en la American Psychological Asso-
ciation. Sus intereses de investigación se relacionan con el estereotipo y el prejuicio, los procesos
de sospecha y atribuciones, la influencia social y la teoría de autoafirmación.

HAZEL ROSE MARKUS es profesora de la cátedra Davis-Brack en Ciencias de la Conducta en


la Universidad de Stanford. También dirige el Instituto de Investigación del Centro Stanford para
Estudios Comparativos en la Universidad de Michigan, donde recibió su doctorado. Su trabajo se
enfoca en la forma en que el autosistema, incluyendo las concepciones actuales del yo y los posi-
bles egos, se estructura y presta significado a la experiencia. Nacida en Inglaterra de padres ingle-
ses y criada en San Diego, California, ha estado fascinada en forma persistente por la forma en que
la nación de origen, la región del país, el género, etnia, raza, religión y clase social conforman el yo
y la identidad. Con su colega Shinobu Kitayama, en la Universidad de Michigan, ha sido pionera en
el estudio experimental de cómo la cultura y el ego se influyen entre sí. Markus fue aceptada en la
American Academy of Arts and Sciences en 1994 y es miembro del consejo de APS, APA y la Divi-
sión 8. Algunos de sus recientes libros coeditados incluyen Culture and Emotion: Empirical Studies
of Mutual Influence; Engaging Cultural Diferences: The Multicultural Challenge in Liberal Democra-
cies; Just Schools: Pursuing Equal Education in Societies of Difference, y Doing Race: 21 Essays for the
21st Century.

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¿Qué es la
psicología
social? Este capítulo le
presenta al lector al estudio
de la psicología social. Empezamos
por definir la psicología social e
identificar en qué es distinta y en qué está
relacionada con algunos otros ámbitos de
estudio, fuera y dentro de la psicología. A
continuación hacemos un repaso de la historia
de este campo del conocimiento. Concluimos
con un vistazo al futuro, con un debate de
los temas y perspectivas de importancia
que están impulsando la psicología
social hacia un nuevo siglo.

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1
¿Qué es la psicología social? (6)
Definición de psicología social
Preguntas y aplicaciones relacionadas con
la psicología social
El poder del contexto social: ejemplo de
un experimento de psicología social
La psicología social y campos relacionados:
diferencias e intersecciones
La psicología social y el sentido común

Una breve historia de la psicología


social (12)
Nacimiento e infancia de la psicología
social: 1880-1920
Un llamado a la acción: 1930-1950
Confianza y crisis: 1960-mediados de 1970
Una era de pluralismo: mediados de 1970-
1990

La psicología social en un nuevo siglo:


¿cuál es la tendencia hoy? (16)
Integración de la emoción, motivación y
cognición
Perspectivas biológicas y evolutivas
Perspectivas culturales
Economía conductual, cognición
corporizada y otros métodos
interdisciplinarios
Nuevas tecnologías y el mundo en línea

Repaso
Términos clave
Recursos mediáticos
© Yuri Arcurs/Shutterstock

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4 Capítulo 1  ¿Qué es la psicología social?

Dentro de pocos años el lector puede recibir una carta por correo invitándolo
a una reunión de ex alumnos de la preparatoria o la universidad. Es probable que sienta
un poco de nostalgia y comience a pensar en aquellos viejos días escolares. ¿Qué pen-
samientos llegarán primero a su mente? ¿Recordará la poesía que finalmente empezó a
apreciar en su primer año? ¿Pensará en el orgullo que sintió cuando terminó su primer
laboratorio de química? ¿Aparecerá una lágrima cuando recuerde lo inspirador que era
su grupo de psicología social?
Quizá. Pero lo que es probable que domine sus pensamientos serán las personas que
conoció en la escuela y las interacciones que tuvo con ellas, los largos e intensos debates
acerca de todo lo imaginable; los amores que tuvo, los que perdió o que deseaba tan des-
esperadamente tener; el tiempo que se hizo tonto en una fiesta; el esfuerzo de tratar de
ser aceptado por una fraternidad, un club femenino de estudiantes o el círculo de gente
popular; el día en que se sentó en un aguacero con sus amigos para ver un partido de futbol.
Nos concentramos en estas situaciones sociales porque somos seres sociales.
Forjamos nuestras identidades individuales no solos, sino en el contexto de otras per-
sonas. Trabajamos, jugamos y vivimos juntos. Nos lastimamos y nos ayudamos unos
a otros. Definimos la felicidad y el éxito unos con otros. Y no caemos pasivamente en
interacciones sociales; activamente las buscamos. Visitamos a la familia, hacemos ami-
“Usted lleva [a sus amigos y fa- gos, vamos a fiestas, construimos redes, concertamos citas, empeñamos nuestra palabra
milia] en el corazón, la mente o en un compromiso duradero, decidimos tener hijos. Observamos a otros, especulamos
el estómago, porque no sólo vive acerca de ellos y predecimos quién se enredará con quién, ya sea en la vida real o en
en un mundo, sino que un mundo programas televisivos de “realidad”, como The Real World o The Bachelor. Muchos de
vive en usted.” nosotros nos enviamos mensajes vía Tweeter acerca de lo que hacemos o pasamos
Frederick Buechner mucho tiempo en redes sociales como Facebook, interactuando con incontables amigos
de todo el mundo, agregando cientos o hasta miles de “amigos” a nuestras redes sociales.
Es probable que haya visto o al menos escuchado de la película It’s a wonderful life
(¡Qué bello es vivir!). Cuando el héroe, George Bailey, estaba a punto de suicidarse; Cla-
rence (un supuesto ángel) no lo salva mostrándole cuánta felicidad personal perderá si
Millones de personas sintonizan populares termina con su vida. En lugar de ello, le muestra a George cuánto ha influido su vida en
programas de “realidad” para ver cómo
los desconocidos se relacionan entre sí.
la existencia de sus semejantes, y cuántas personas resultarán afectadas si él deja de for-
En esta foto se ve un grupo de personas mar parte del mundo. Son estas relaciones sociales las que salvan la vida de George, así
que aparecieron en una temporada como definen nuestras propias vidas.
reciente de The Bachelorette, al tiempo
que los espectadores se preguntaban cuál
Uno de los aspectos más interesantes del aprendizaje de la psicología social estriba
hombre podría conquistar a la muchacha. en descubrir cuán esenciales y profundamente importantes son estas relaciones sociales
La enorme popularidad de programas para el ser humano. De hecho, los investigadores continúan hallando nueva evidencia al
como éste ilustran parte del atractivo
de la psicología social; el público queda
respecto que apunta a nuevas implicaciones de nuestra naturaleza social. Considere, por
fascinado con la forma en que las ejemplo, este conjunto de conclusiones de una investigación reciente:
personas se relacionan unas con otras.
l  Tener amigos cercanos y permanecer en contacto con la
familia está asociado con beneficios para la salud, como
la protección contra enfermedades cardiacas, infeccio-
nes, diabetes y cáncer; también está asociado con vivir
más años y ser más activo (Hawkley y Cacioppo, 2013;
Luo et al., 2012).
l  Los niños que son excluidos de actividades sociales
por sus compañeros son más propensos que los demás
a presentar problemas académicos y sociales en la
escuela, incluso varios años después (Bush et al., 2010;
Rodkin y Ryan, 2012).
Craig Sjodin/ABC vía Getty Images

l  Sufrir de rechazo o pérdida social es tan doloroso que


produce actividad en las mismas partes del cerebro que
se estimulan cuando sentimos dolor físico. Por otro lado,
ser tratado bien y con justicia por otras personas activa
partes del cerebro asociadas con recompensas físicas,
como un alimento deseable y beber (Eisenberger, 2012;
Eisenberger y Cole, 2012).

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¿Qué es la psicología social?  5

l  Muchos médicos pueden decirle que hay algo bastante real en un “corazón roto”. Por
ejemplo, una persona tiene 20 veces más probabilidades que lo normal de sufrir un
ataque al corazón el día que muere una persona amada (Mostofsky et al., 2012).
Precisamente debido a que necesitamos tanto las relaciones e interacciones socia-
les, los contextos sociales en los que participamos influyen profundamente en nosotros.
Puede encontrar muchos ejemplos de este tipo de influencia en su propia vida. ¿Se ha
reído alguna vez de un chiste que no comprendió por seguirles la corriente a quienes
lo rodean? ¿Se comporta de cierta forma con un grupo de personas y de una muy dis-
tinta con otro grupo? El poder de las situaciones puede ser también mucho más sutil y
profundo que estos ejemplos, como cuando las expectativas no declaradas de alguien
respecto a usted literalmente pueden hacerlo convertirse en otra persona.
La importancia de la psicología social es evidente en la vida diaria, como cuando dos
personas se sienten atraídas entre sí o cuando un grupo trata de coordinar sus esfuerzos
en un proyecto. Sucesos dramáticos pueden aumentar su importancia al máximo, como
es evidente en la conducta de personas durante una guerra y después de ella, en ataques
terroristas o en desastres naturales. En estos tiempos traumáticos, la atención se centra
en cómo las personas se ayudan o se explotan unas a otras, y somos testigo de lo peor y de
lo mejor que ofrecen las relaciones humanas. En forma invariable, estos sucesos llaman
la atención hacia la clase de preguntas que los psicólogos sociales estudian; es decir, las
que tienen que ver con el odio y la violencia, los conflictos y sospechas entre grupos, así
como con el heroísmo, la cooperación y la capacidad de entender cuestiones culturales,
étnicas, raciales, religiosas y geográficas. Cuando vemos las noticias de muerte y destruc-
ción en el Oriente Medio o el Congo, o nos enfrentamos a la realidad de un mundo total-
mente violento tan cercano como nuestras colonias y planteles escolares, recordamos la
necesidad de tener un mejor entendimiento de los temas psicológicos sociales. También
apreciamos la grandeza y el poder de las conexiones sociales cuando reconocemos el
valor de un bombero, leemos acerca de la caridad de un donador o vemos el brillo en los
ojos de un nuevo padre. Todo esto es la parte buena y la mala, la mundana y la extraordi-
naria, del paisaje fascinante de la psicología social.

AP Photo/The Enterprise, Wayne Tilcock


Ed Ou/The New York Times/Redux

Jóvenes egipcios envían videos a Facebook y Twitter de escenas que tomaron ese día de protestas revolucionarias en la Plaza Tahrir el
año 2011 (izquierda). Las redes sociales desempeñaron un papel fundamental en las protestas por una reforma social y económica que se
produjeron en todo el mundo ese año, incluida esta protesta de “Ocupas” en la Universidad de California en Davis, en la que un oficial de
policía lanza gas pimienta en la cara a estudiantes (derecha). Los psicólogos sociales estudian asuntos importantes como los que vemos aquí, o
como la creciente participación de las redes sociales y la tecnología en nuestras vidas, y la forma en que las personas lidian con el conflicto.

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6 Capítulo 1  ¿Qué es la psicología social?

En todo este libro el lector no sólo verá interesantes y relevantes hallazgos de inves-
tigación, sino también se enterará de la forma en que los psicólogos sociales han descu-
bierto esta evidencia. Es un proceso apasionante que nos entusiasma compartir con el
estudiante. El propósito de este primer capítulo es dar al lector una panorámica general
de la psicología social. En el momento en que lo termine debe estar listo y (esperamos)
ansioso de lo que verá más adelante.

¿Qué es la psicología social?


Comenzamos por echar un vistazo al nuevo territorio al que está a punto de entrar. A
continuación definimos la psicología social y hacemos un mapa de su relación con la
sociología y algunas otras disciplinas dentro del campo de la psicología.

> Definición de psicología social


Psicología social es el estudio científico de la manera en que los individuos piensan,
sienten y se comportan en un contexto social. Revisemos esta definición parte por parte.

Estudio científico Hay muchos métodos para comprender cómo


la gente piensa, siente y se comporta. Podemos aprender sobre la con-
ducta humana leyendo novelas, viendo películas, estudiando historia
y filosofía, por mencionar sólo algunas posibilidades. Lo que diferen-
cia a tales intentos de la psicología social es que ésta es una ciencia,
aplica al método científico de la observación sistemática, descripción
y medición del estudio de la condición humana. En el capítulo 2 se
explica cómo y por qué los psicólogos sociales hacen esto.

Cómo piensan, sienten y se comportan los individuos La


psicología social tiene por objetivo estudiar una sorprendente diver-
IT Stock/Jupiter Images

sidad de temas. Las creencias y actitudes individuales e incluso


inconscientes de las personas; sus emociones más apasionadas; sus
conductas públicas más heroicas, cobardes o simplemente munda-
nas, caen dentro del amplio ámbito de la psicología social. En esta
Nuestras relaciones e interacciones forma la psicología social se diferencia de otras ciencias sociales,
sociales son extremadamente
importantes para nosotros. La mayoría
como la economía y las ciencias políticas. La investigación de las actitudes ofrece una
de los individuos busca a otras personas buena ilustración. Mientras que científicos economistas y políticos pueden estar intere-
y se ven muy afectados por ellas. Esta sados en actitudes económicas y políticas de personas, respectivamente, los psicólogos
naturaleza social del ser humano es el
objeto de estudio de la psicología social. sociales investigan una amplia variedad de actitudes y contextos, como las actitudes de
los individuos hacia grupos particulares de personas o cómo son afectadas sus actitu-
des por sus compañeros o su carácter. Al hacerlo así los psicólogos sociales luchan por
establecer principios generales de formación y cambio de actitud que se aplican en una
variedad de situaciones y no sólo en dominios particulares.
Note la palabra individuos en nuestra definición de psicología social. Esta palabra
indica otra forma importante en que la psicología social difiere de algunas otras ciencias
sociales. La sociología, por ejemplo, suele clasificar a las personas en términos de su
psicología social Estudio
nacionalidad, raza, clase socioeconómica y otros factores de grupo. En contraste, la psi-
científico de la manera en que los
cología social se concentra en la psicología individual. Aun cuando los psicólogos socia-
individuos piensan, sienten y se
comportan en un contexto social.
les estudian grupos de gente, por lo general enfatizan el comportamiento del individuo
en el contexto de un grupo.

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¿Qué es la psicología social? 7

Un contexto social Aquí es donde entra en juego la parte “social” de esta disciplina
que la distingue de otras ramas de la psicología. En su conjunto, la ciencia de la psicología
es una empresa inmensa, el “gorila” de las ciencias sociales, que se interesa en todo, desde
las acciones de los neurotransmisores del cerebro hasta las acciones de los aficionados a
la música en un club atestado de gente. Lo que hace de la psicología social algo único es
su énfasis en la naturaleza social de los individuos.
Sin embargo, lo “social” de la psicología social varía. Al intentar establecer los princi-
pios generales del comportamiento humano, en ocasiones los psicólogos sociales anali-
zan factores no colectivos que afectan los pensamientos, emociones, motivos y acciones
de la gente. Por ejemplo, pueden estudiar si un clima caluroso hace que las personas se
comporten de manera más agresiva (Anderson y DeLisi, 2011). Lo social en este tema
es el comportamiento: las personas se hacen daño unas a otras. Además, los psicólogos
sociales en ocasiones estudian los pensamientos o emociones de las personas acerca de
aspectos no sociales, por ejemplo sus actitudes acerca del calzado para básquetbol Nike
o Adidas. ¿Cómo pueden ser de interés para los psicólogos sociales las actitudes hacia
los zapatos de básquetbol? Una forma es si estas actitudes están influidas por algo social,
como el caso de si el respaldo de LeBron James hacia Nike hace que la gente prefiera esa
marca. Ambos ejemplos, que determinan si el calor provoca un aumento en la agresivi-
dad o si LeBron James causa un incremento en las ventas de los tenis Nike, son ocupa-
ciones psicológicas sociales porque los pensamientos, emociones o comportamientos
(a) están relacionados con otras personas, o bien (b) están influidos por otras personas.
El “contexto social” a que se hace alusión en la definición de psicología social no
tiene que ser real o actual. Incluso la presencia implícita o imaginaria de otras perso-
nas puede tener efectos importantes en los individuos (Allport, 1985). Por ejemplo, si
alguien imagina recibir reacciones positivas o negativas de los demás, su autoestima se
verá afectada de manera significativa (Libby et al., 2012; Smart Richman y Leary, 2009). Si
los niños imaginan tener contacto con un niño de otro país, sus actitudes hacia
individuos de ese país pueden volverse más positivas (Vezzali et al., 2012). Y si
unos estudiantes de universidad imaginan vivir un día en la vida de un profesor,
es probable que se desempeñen mejor en un examen analítico; en cambio, si ima-
ginan ser una “porrista” se desempeñarán peor (Galinsky et al., 2008).

> Preguntas y aplicaciones relacionadas


con la psicología social
Para quienes encontramos muy interesante el comportamiento social, la psicolo-
gía social es un sueño hecho realidad. Sólo vea la tabla 1.1 y considere una pequeña
muestra de las preguntas que analizaremos en este libro. Como puede ver, la natu-
raleza social del ser humano es de lo que se ocupa la psicología social. Aprender
esta disciplina es aprender de nosotros mismos y de nuestros mundos sociales. Y
dado que la psicología social es científica y no anecdótica, nos da puntos de vista
que sería imposible obtener mediante la intuición o la experiencia por sí solas.
Danny Moloshok/Landov

El valor de la perspectiva de la psicología social con respecto al comporta-


miento humano ha sido ampliamente reconocido. Con frecuencia se recomien-
Una
dan cursos de psicología social para estudiantes interesados en carreras como gustada
finanzas, educación, medicina, derecho y periodismo, al igual que en psicología y celebridad, como
en sociología. Aun cuando muchos graduados avanzados con doctorado en psi- Oprah Winfrey, puede
influir en las actitudes y
cología social cuentan con títulos de colegios o universidades, otros trabajan en conductas de millones de
centros médicos, bufetes de abogados, organismos gubernamentales, fuerzas militares personas. Por ejemplo, durante
y una variedad de campos que comprenden la banca de inversiones, marketing, publici- muchos años, cuando Oprah
recomendaba un libro era muy
dad, recursos humanos, finanzas y redes sociales. probable que sus ventas se
El número e importancia de estas aplicaciones continúa creciendo. Los jueces se dispararan.
involucran en la investigación de psicología social para dar fallos históricos, y numerosos
abogados están dependiendo de ella para seleccionar jurados y apoyar o refutar eviden-

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8 Capítulo 1  ¿Qué es la psicología social?

cias. Las empresas usan investigación psicológica


TABLA 1.1 social transcultural para participar en el mercado
Ejemplos de preguntas de la psicología social global, y se asesoran en dinámica de grupos para
promover las mejores condiciones para su fuerza
de trabajo. Los profesionales de la salud están cada
Percepción social: ¿qué afecta la manera en que nos percibimos a nosotros
mismos y a los demás? vez más conscientes del papel de los factores de
psicología social en la prevención y tratamiento
l ¿Por qué algunas veces las personas sabotean su propio desempeño,
haciendo más probable que fallen? (capítulo 3) de enfermedades. En realidad, se puede considerar
l ¿En qué difiere la gente del este de Asia de la manera en que los
que no hay otro campo de estudio que ofrezca expe-
estadounidenses explican el comportamiento de las personas? (capítulo 4) riencia que sea más claramente importante para
l ¿De dónde provienen los estereotipos y por qué son tan resistentes al tantas profesiones distintas.

>
cambio? (capítulo 5)

Influencia social: ¿cómo influimos unos en los otros?


E l poder del contexto
l

l
¿Por qué con frecuencia nos gusta lo que nos hace sufrir? (capítulo 6)
¿Por qué los vendedores a veces nos hacen comprar cosas que en realidad
social: ejemplo de un
no queremos? (capítulo 7) experimento de psicología
l ¿Por qué las personas suelen desempeñarse peor en grupos que
individualmente? (capítulo 8)
social
La naturaleza social del ser humano está tan pro-
Interacción social: ¿qué causa que nos gusten, amemos, ayudemos y lastime-
mos a los demás? fundamente arraigada que hasta los indicios más
sutiles acerca de nuestra conexión social con otros
l ¿Qué tan similares o diferentes son los sexos en lo que buscan en una
relación íntima? (capítulo 9) puede tener un efecto profundo en nuestras vidas.
l ¿Cuándo es más o menos probable que un espectador lo ayude en una
Considere el estudiante sus primeras semanas de
emergencia? (capítulo 10) preparatoria o universidad. Si es como otros estu-
l ¿La exposición a la violencia o la pornografía en la televisión dispara el diantes, es probable que haya habido ocasiones en
comportamiento agresivo? (capítulo 11) las que se sintió inseguro y se preguntaba si estaba
en el lugar correcto. Sin embargo, para algunos gru-
Aplicación de la psicología social: ¿la psicología social ayuda a entender pos de estudiantes estos temores son especialmente
preguntas acerca del derecho, los negocios y la salud?
frecuentes y fuertes. Los estudiantes de grupos de
l ¿Los interrogadores realmente pueden hacer que las personas confiesen
etnias minoritarias son especialmente vulnerables
crímenes graves que no cometieron? (capítulo 12)
a esas dudas acerca de la pertenencia social en el
l ¿Cómo pueden los líderes de negocios motivar con más efectividad a sus
empleados? (capítulo 13)
plantel. Una investigación psicológica social sugiere
l ¿Cómo afecta el estrés la salud de las personas y cuáles son las maneras más
que estas preocupaciones pueden interferir en el
efectivas de enfrentar una experiencia estresante? (capítulo 14) desempeño académico.
© Cengage Learning Gregory Walton y Geoffrey Cohen están entre
los psicólogos sociales que han estudiado este pro-
blema. Se preguntaban si podrían mejorar el éxito
académico de estudiantes afroamericanos en una universidad selectiva, predominan-
temente europea-estadounidense, al protegerlos contra la exaltada “incertidumbre de
pertenencia” que con frecuencia afecta a estos estudiantes. Para probar esta idea, Wal-
ton y Cohen (2011) dirigieron un experimento en el que a algunos estudiantes del primer
semestre en la universidad se les dio un poco de información que sugería lo típico que
es para la mayoría de los estudiantes, cualquiera que sea su género, raza o etnia, pasar
por periodos de estrés social e incertidumbre durante su primer año, y que estas luchas
tienden a desaparecer poco después de ese periodo. Walton y Cohen deseaban evaluar
cómo se desempeñarían estos estudiantes durante sus primeros cuatro años de univer-
sidad, en comparación con otros que no habían recibido ninguna información acerca de
problemas de pertenencia social.
Walton y Cohen encontraron que dar esta información a estudiantes afroamerica-
nos elevó sus promedios de calificaciones (PC) considerablemente más con respecto a
otros estudiantes afroamericanos a quienes no se les dio dicha información. Veamos l
la figura 1.1. Las barras de esta gráfica ilustran el PC de último año del periodo de prima-
vera de estudiantes afroamericanos que no recibieron (barra izquierda) o sí recibieron
(barra derecha) la información acerca de pertenencia social en el periodo de otoño de su
primer año en la universidad. Como lo indica la diferencia en altura de estas dos barras,

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¿Qué es la psicología social? 9

los estudiantes afroamericanos que leyeron acerca de lo común


y temporal que son estas dudas sociales obtuvieron mejores cali-
ficaciones que los que no lo hicieron. Tenga en cuenta que obtu-
vieron esta información en el primer semestre de la universidad
y los promedios de calificaciones reflejados en la figura 1.1 son
del trimestre de primavera de su último año.
Walton y Cohen encontraron que esta información acerca de

Andersen Ross/Blend Images/Getty Images


preocupaciones de pertenencia social no afectaron los promedios
de calificaciones de estudiantes de raza blanca. Los investigadores
piensan que era mucho menos probable que estos últimos tuvie-
ran dudas persistentes sobre su conexión social con la mayoría
de los estudiantes de su plantel y, por tanto, darles información
acerca de pertenencia social no tuvo mucho impacto en ellos. Por
otra parte, para los estudiantes afroamericanos, la información
que recibieron de lo típico y temporal que son estas dudas en
el primer año llegó como gran alivio, redujo sus temores de ser Según la investigación psicológica social descrita en el
capítulo y en otras partes de este libro, la forma en que
extraños y los hizo capaces de alcanzar su potencial académico. El los estudiantes se sienten socialmente conectados con sus
contexto social, o contexto social percibido, tuvo un efecto significa- compañeros de estudio puede tener efecto importante en
tivo en el éxito de los estudiantes en la universidad. El lector verá más su éxito académico.

acerca de esto en una investigación relacionada de Walton y Cohen


en el capítulo 5.

> La psicología social y campos


relacionados: diferencias e intersecciones
l FIGURA 1.1
Pertenencia social y promedio de calificaciones PC
En un experimento realizado en 2011 por Gregory
Muchas veces la psicología social se confunde con otros campos Walton y Geoffrey Cohen, durante su primer semestre
de estudio. Antes de continuar es importante aclarar cuáles son las de universidad, a algunos estudiantes se les dio
diferencias entre la psicología social y los otros campos de estudio. información diseñada para reducir sus dudas acerca
Al mismo tiempo, es importante ilustrar algunas de las formas en de su adaptación y pertenencia social en su escuela,
y a otros estudiantes no se les proporcionó. Para
que ciertos cuestionamientos interesantes y significativos pueden
los estudiantes afroamericanos, esta manipulación
ser respondidos mediante la interacción entre la psicología social y tuvo un efecto importante en sus promedios de
los otros campos (vea tabla 1.2 en la página 10). calificaciones en los años subsiguientes en la
universidad. En esta gráfica las barras representan
Psicología social y sociología Los sociólogos y psicólogos socia- el promedio de calificaciones de los estudiantes
afroamericanos que no recibieron (la barra izquierda) y
les comparten intereses en muchos temas, como violencia, prejui- los que recibieron (la barra derecha) esta información
cios, diferencias culturales y matrimonio. Sin embargo, como hemos diseñada para reducir la incertidumbre acerca de la
observado la sociología tiende a concentrarse en el nivel de grupos, pertenencia.
mientras que la psicología social tiende a enfocarse en el nivel del Adaptada por Walton y Cohen, 2011. © Cengage Learning
individuo. Por ejemplo, es posible que los sociólogos se interesen más
GPA año

por analizar las actitudes raciales de la clase media en Estados Uni- 3.6
dos, mientras que los psicólogos sociales podrían examinar algunos
Year último

de los factores específicos que hacen probable que los individuos


se comporten de manera racista hacia algunos miembros de algún 3.5
trimestre,

grupo.
Term, Senior

Además, aun cuando hay numerosas excepciones es probable


3.4
que los psicólogos sociales, más que los sociólogos, dirijan expe-
del segundo

rimentos en los que manipulan alguna variable para determinar


los efectos de dicha manipulación mediante mediciones precisas y
PromedioSecond

cuantificables. 3.3
A pesar de estas diferencias, la sociología y la psicología social
están claramente relacionadas. De hecho, muchos sociólogos y psi-
cólogos sociales comparten la misma capacitación y publican sus 3.2
conclusiones en las mismas revistas. Cuando estos dos campos Sin No
tratamiento
Treatment Tratamiento de pertenencia
Belonging Treatment
confluyen, el resultado puede ser un mejor entendimiento de temas Condición
Condition
importantes. Por ejemplo, la investigación interdisciplinaria en

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10 Capítulo 1  ¿Qué es la psicología social?

torno a estereotipos y prejuicio ha examinado los roles


TABLA 1.2 dinámicos de factores sociales e inmediatos, como la
Distinciones entre psicología social y campos relacionados: manera en que normas y creencias específicas de sis-
el caso de investigación de prejuicio temas sociales o institucionales afectan actitudes y
Para ver la diferencia entre psicología social y disciplinas relacionadas, considere comportamientos de individuos (Eagly y Wood, 2012;
un ejemplo de cómo investigadores de cada área dirigen un estudio de prejuicio. Jost y Van der Toorn, 2012; Levy et al., 2010; Sidanius
y Pratto, 2012).
Campo de estudio Ejemplo de cómo un investigador de la
disciplina puede estudiar un prejuicio
La psicología social y las disciplinas relacio-
Sociología 
Medir cómo varía un prejuicio en función de la
clase social o económica nadas de la psicología Cuénteles a las personas
Psicología clínica Probar varias terapias para personas con no muy familiarizadas en psicología que usted está
personalidades antisociales que presentan altos tomando una clase de psicología social, y puede oír-
grados de prejuicio les decir algo como “Ah, muy bien, ahora usted va a
Psicología de la personalidad Desarrollar un cuestionario para identificar empezar a psicoanalizarme” o “Por fin, quizá pueda
hombres que exhiben muy altos o muy bajos decirme por qué todos en mi familia están tan mal”.
grados de prejuicio hacia las mujeres Por supuesto, la suposición que está detrás de estas
Psicología cognitiva Manipular la exposición a un miembro de alguna reacciones es que usted está estudiando psicología
categoría de personas y medir los pensamientos y clínica o anormal. Si usted basa sus impresiones de
conceptos que se activan automáticamente.
psicología en la manera como es vista por la cultura
(Un estudio de prejuicio en esta disciplina, por
definición, estaría en la intersección de psicología
popular, es probable que se pierda en lo increíble-
cognitiva y social.) mente amplia y diversa que es esta disciplina. Aun
Psicología social Manipular varias clases de contacto entre
cuando la psicología social está relacionada con otros
individuos de grupos diferentes y examinar el campos de la psicología, cada uno tiene un enfoque
efecto de estas manipulaciones en el grado de muy diferente.
prejuicio mostrado. Los psicólogos clínicos, por ejemplo, buscan
© Cengage Learning entender y tratar a personas con dificultades o des-
órdenes psicológicos. Los psicólogos sociales no se
enfocan en enfermedades, sino que más bien se con-
centran en las formas más comunes en que los indivi-
duos piensan, sienten, se comportan e influyen unos
en otros. La psicología de la personalidad es otro
campo que con frecuencia se confunde con la psico-
logía social; sin embargo, la primera busca entender
diferencias estables entre individuos, mientras que
la segunda busca entender en qué forma los facto-
res sociales afectan a la mayoría de los individuos,
sin importar sus personalidades diferentes. En otras
palabras, un psicólogo de la personalidad puede pre-
guntar “¿Esta persona es extrovertida y amistosa
todo el tiempo en prácticamente todas las situa-
ciones?”. Un psicólogo social puede preguntar “¿En
general, las personas son más proclives a buscar ami-
gos cuando sienten ansiedad por alguna situación
que cuando logran sentirse relajados?”.
© Michael Newman/Photo Edit, Inc.

Los psicólogos cognitivos estudian procesos


mentales tales como pensar, aprender, recordar y
razonar. Los psicólogos sociales con frecuencia están
interesados en estos mismos procesos, pero más
específicamente están interesados en cómo es que
las personas piensan, aprenden, recuerdan y razonan
con respecto a la información social, y en cómo estos
procesos son relevantes para la conducta social.
¿Las imágenes provocativas, con sentido sexual, de anuncios publicitarios como
los que se ven aquí (cerca del anuncio de “tarjetas del cuerpo para estudiantes”) Estos ejemplos muestran el contraste entre las
hacen que la gente sea más sexista o proclive a una agresión sexual? Ésta es una disciplinas, pero, de hecho, la teoría e investigación
de las preguntas que maneja la psicología social. de la psicología social con frecuencia se complemen-
tan bastante con estas otras disciplinas. Por ejemplo,

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¿Qué es la psicología social? 11

tanto la psicología clínica como la social pueden analizar el modo en que la gente se enfrenta
a la ansiedad o presión en situaciones sociales, o cómo ser intimidado o estereotipado por
otros puede afectar la salud física y mental de individuos (Bijleveld et al., 2012; Brodish et
al., 2011; Crocker et al., 2010; Gibbons et al., 2012; Greenland et al., 2012; Huynh et al., 2012).
La psicología de la personalidad y la psicología social están en especial estrecha-
mente vinculadas porque se complementan muy bien entre ellas. Por ejemplo, algunos
psicólogos sociales examinan cómo recibir opiniones negativas (un factor social) puede
tener diferentes efectos en personas en función de su autoestima (factor de persona-
lidad), o si jugar videojuegos violentos (factor social) es especialmente probable que
desate la agresividad en tipos particulares de niños (factor de personalidad) (Bosson y
Swann, 2009; Thomas y Levant, 2012; Zeigler-Hill et al., 2011).
La psicología cognitiva y la psicología social también están estrechamente relacio-
nadas. En las pocas décadas recientes se ha visto una explosión de interés en la conver-
gencia de la psicología cognitiva y la social. El estudio de la cognición social se estudia
con mayor detalle más adelante en este capítulo, y es un enfoque en todo este texto, en
especial en la Parte II sobre la Percepción social.

Psicología social y otros campos de estudio Hoy, más que nunca, los psicólo-
gos sociales están haciendo investigación que abarca fronteras tradicionales entre dis-
ciplinas. Las convergencias de la psicología social con disciplinas como la neurociencia,
biología, economía, ciencias políticas, salud pública, estudios ambientales, derecho y
medicina son cada vez más importantes para la psicología social contemporánea. Vere-
mos un poco más de estas convergencias más adelante en este capítulo, pero el estu-
diante debe ver estas conexiones en todo este libro, especialmente en la Parte V sobre la
Aplicación de la psicología social.

> La psicología social y el sentido común


Después de leer acerca de una teoría o hallazgo de psicología social, es probable que
de vez en cuando haya pensado: “¡Pero claro! Yo ya lo sabía, además cualquiera pudo
habérmelo dicho”. Este fenómeno de “siempre lo supe” suele ocasionar que la gente se
pregunte en qué difieren la psicología social y el sentido común, o la llamada sabidu-
ría popular tradicional. Después de todo, ¿por qué podríamos considerar sorprendente
cualquiera de los hallazgos de la psicología social?
l  La belleza no se lleva bien con las neuronas. Las personas físicamente atractivas
tienden a ser consideradas menos inteligentes que las que no son tan agraciadas.
l  La gente se mostrará más dispuesta a realizar una actividad si se le ofrece una recom-
pensa por hacerlo, pues de esa manera podrán asociarla con un refuerzo positivo.
l  Las personas suelen creerse más especiales de lo que realmente son. Tienden a
sobreestimar el grado en que los demás comparten las mismas opiniones o intereses.
l  Practicar deportes de contacto o videojuegos violentos libera la agresividad y hace
que las personas sean menos proclives a descargar su ira en forma violenta.

En un minuto tendremos que decir más de cada una de estas aseveraciones.


Puede parecer que con el tiempo el sentido común explica muchos hallazgos de la
psicología social. El problema es distinguir el hecho basado en el sentido común con
respecto al mito del sentido común. Después de todo, para numerosas nociones de sen-
tido común hay una noción igualmente sensible que dice lo contrario. ¿Es “las aves del
mismo plumaje vuelan juntas” o “los opuestos se atraen” o “dos cabezas piensan mejor
que una” o “muchas manos en la hornilla no dejan probar morcilla”? ¿Cuáles son correc-
tas? No existe una forma confiable de contestar estos cuestionamientos utilizando sólo
el sentido común o la intuición.
La psicología social, a diferencia del sentido común, emplea el método científico para
someter a prueba sus teorías. En el siguiente capítulo veremos el modo en que lo hace, pero

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12 Capítulo 1  ¿Qué es la psicología social?

antes de terminar con esta sección, permítanos hacer una advertencia: las cuatro afir-
maciones citadas líneas antes son falsas todas ellas. Aun cuando podrían existir razones
sensatas para considerarlas ciertas, la investigación indica lo contrario. Aquí se esconde
otro de los problemas que conlleva confiar en el sentido común: a pesar de ofrecer pre-
dicciones y explicaciones bastante convincentes, en muchas ocasiones resultan inexac-
tas. Aun en aquellas ocasiones en que no está completamente erróneo, la simplicidad del
sentido común puede resultar engañosa. Es frecuente que no haya una respuesta sencilla
a una pregunta como “¿Es cierto que la distancia aumenta el amor?”. En realidad la res-
puesta es más compleja de lo que podría sugerir el sentido común y la investigación de
psicología social revela que esa respuesta depende de varios factores.
Para destacar estos puntos y motivar al estudiante a pensar de manera crítica sobre
los problemas de psicología social antes y después de enterarse de ellos, este libro de
texto contiene un artículo llamado “Puesta a prueba del sentido común”. A partir del
capítulo 3 cada uno de los capítulos inicia con unas pocas afirmaciones en torno a temas
de psicología social que se tratarán en dicho capítulo. Algunas de las afirmaciones son
verdaderas y otras son falsas. Conforme lea cada una de las afirmaciones, haga una pre-
dicción de si es verdadera o falsa y piense en por qué piensa así. Las notas marginales de
todo el capítulo le dirán si las afirmaciones son correctas, pero también si sus razones al
hacer la predicción fueron apropiadas. Si su intuición resulta errónea, piense en la res-
puesta correcta y en cómo ésta se verá apoyada por la evidencia. Muy pocas formas de
aprender y recordar son mejores que este tipo de pensamiento crítico.

Una breve historia de la


psicología social
Es probable que las personas se hayan hecho cuestionamientos relacionados con la psi-
cología social desde que los seres humanos pudieron pensar respecto a sus congéne-
res. Es un hecho que algunos de los primeros filósofos, como Platón, ofrecieron agudos
puntos de vista en relación con muchos temas de la psicología social. No obstante, los
“La psicología tiene un largo estudios científicos en la materia carecieron de un método sistemático y científico hasta
pasado, pero sólo una breve finales del siglo XIX. Por tanto, el campo de la psicología social es relativamente joven.
historia.” En años recientes ha habido un gran interés en la psicología social y han surgido nuevos
Herman Ebbinghaus, expertos en el campo. Dado que la psicología social está iniciando apenas su segundo
Summary of Psychology siglo, resulta instructivo hacer una revisión en retrospectiva para averiguar cómo fue
conformada por ciertos personajes y acontecimientos durante sus primeros 100 años.

> Nacimiento e infancia de la psicología social:


1880–1920
Como ocurre muchas veces con este tipo de honores, el título de “fundador de la psico-
logía social” podría ser reclamado por numerosos personajes y no hay consenso sobre
quién tendría más derecho a recibirlo. Con el paso del tiempo, casi todas las opiniones
coinciden en que el mérito corresponde al psicólogo estadounidense Norman Triplett,
quien tiene el crédito de haber publicado el primer artículo de psicología social a fines
del siglo XIX (1897-1898). La obra de Triplett resulta digna de atención, porque luego de
observar que los ciclistas tendían a correr más rápido cuando se hallaban en presencia
de otras personas que si sencillamente lo hacían contra el reloj, diseñó un experimento
para estudiar el fenómeno de manera precisa y cuidadosamente controlada. Este enfoque
científico para estudiar los efectos del contexto social en el comportamiento de los indi-
viduos puede considerarse el hito que determinó el nacimiento de la psicología social.

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Una breve historia de la psicología social 13

Otro personaje que también podría osten-


tar el título de fundador de la psicología social
es el ingeniero agrónomo francés Max Ringel-
mann, cuya investigación, realizada en la década
de 1880, fue publicada hasta 1913. Por curiosa
coincidencia del destino, Ringelmann también
estudió los efectos de la presencia de otros en el
desempeño de los individuos. A diferencia de Tri-
plett, el francés encontró que las personas suelen
mostrar peor desempeño al realizar tareas sen-
cillas, como jalar una cuerda, cuando lo hacen
frente a otras. Los casos estudiados por estos
dos primeros investigadores continúan siendo
de vital interés y los veremos más adelante en el
capítulo 8.

AP Photo/Christophe Ena
Algunos expertos (Haines y Vaughan 1979;
Stroebe, 2012) sugieren que hay otros posibles
ejemplos de primeros estudios de psicología
social, incluida la investigación citada por el
mismo Triplett. Estos estudios también fueron
realizados en las décadas de 1880 y 1890, que Corredores de todo el mundo compiten
parece que fue un tiempo particularmente fértil para que la psicología social echara en una etapa de la Vuelta a Francia en
julio de 2012. ¿Los ciclistas habrían
raíces. rodado más rápido o más lento si
A pesar de su lugar en la historia de la psicología social, estos estudios de fines del hubieran corrido contra el reloj en vez
siglo XIX no establecieron la psicología social como campo de estudio distintivo. El cré- de hacerlo simultáneamente con sus
competidores? En sentido más general,
dito corresponde a los tres autores de los primeros tres libros de texto publicados sobre ¿la presencia de los otros afecta el
el tema: el psicólogo inglés William McDougall (1908) y dos estadounidenses, Edward desempeño individual? Los primeros
Ross (1908) y Floyd Allport (1924). El libro de Allport en particular, con su enfoque en la experimentos que se hicieron en
psicología social buscaron responder
interacción de los individuos y su contexto social y su énfasis en el uso de la experimen- preguntas como estas. El capítulo 8
tación y el método científico, ayudaron a establecer la psicología social como la disci- sobre procesos en grupo lo pondrá al día
plina que es hoy. Estos autores anunciaron la llegada de un nuevo método a los aspectos en las últimas investigaciones sobre esta
área.
sociales del comportamiento humano. Así nació la psicología social.

> Un llamado a la acción: 1930–1950


¿Quién consideraría usted que ha tenido una influencia más fuerte en el campo de la
psicología social? Como respuesta a esta pregunta podrían citarse los nombres de varios
psicólogos sociales y de otras disciplinas, pero alguien que no fue psicólogo en absoluto
pudo haber tenido el impacto más dramático en el campo: Adolfo Hitler.
El ascenso de Hitler al poder y las horrendas consecuencias que siguieron, hicieron
que todo mundo pidiera respuestas a preguntas de psicología social respecto a qué da
origen a la violencia, el prejuicio, el genocidio, la conformidad y la obediencia, así como a
una serie de otros problemas sociales y de comportamientos. Además, muchos psicólo-
gos sociales que vivían en Europa en la década de 1930 huyeron a Estados Unidos y ayu-
daron a establecer una masa crítica de psicólogos sociales que darían forma a un área de
estudio que maduró rápidamente. Los años inmediatos anteriores, durante y después
de la Segunda Guerra Mundial, marcaron una explosión de interés en la psicología social.
En 1936, Gordon Allport (hermano menor de Floyd, autor del libro de texto de 1924)
y varios otros psicólogos sociales formaron la Sociedad para el Estudio Psicológico de
Temas Sociales. El nombre de la Sociedad ilustra la preocupación de sus miembros por
hacer aportaciones importantes y prácticas a la sociedad. También en 1936 un psicólogo
social de nombre Muzafer Sherif publicó una investigación innovadora sobre la influen-
cia social. Durante su juventud en Turquía, Sherif había sido testigo de la matanza de
sus amigos a manos de soldados griegos. Después de emigrar a Estados Unidos, Sherif
recurrió a su experiencia y empezó a realizar investigaciones acerca de las poderosas

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14 Capítulo 1  ¿Qué es la psicología social?

influencias que los grupos pueden ejercer sobre sus miembros individuales. La investiga-
ción de Sherif fue decisiva para el desarrollo de la psicología social, porque demostró que
es posible estudiar complejos problemas sociales, como la conformidad y la influencia
social, de una manera rigurosa y científica. Esta innovación llevó a la fundación de lo que
se ha convertido en uno de los temas principales de la psicología social. La investigación
y la teoría en torno a la influencia social se examinan en todo este texto, en particular en
la Parte III sobre Influencia social.
Otro gran contribuyente a la psicología social, Kurt Lewin, huyó de los ataques nazis
en Alemania y emigró a Estados Unidos a principios de la década de 1930. Lewin fue un
audaz y creativo teórico cuyos conceptos han tenido efectos perdurables en esta disciplina
(por ejemplo, Lewin, 1935, 1947). Uno de los principios fundamentales de la psicología
social que Lewin ayudó a establecer fue que la conducta es una función de la interacción
entre la persona y el medio ambiente. Esta posición, que después se conoció como pers-
pectiva interaccionista (Blass, 1991), destacó la interacción dinámica de factores inter-
nos y externos, y marcó un amplio contraste con respecto a otros paradigmas psicológicos
importantes durante su vida: el psicoanálisis, con su énfasis en motivos internos y fanta-
sías, y el estudio de la conducta, con su enfoque sobre recompensas y sanciones externas.
Lewin también influyó profundamente en esta disciplina al estar en favor de que
las teorías psicológicas sociales se aplicaran a problemas importantes, prácticos. Lewin
investigó varios temas prácticos; por ejemplo, cómo persuadir a los estadounidenses
durante la guerra para que conservaran materiales para ayudar en el esfuerzo bélico;
cómo promover hábitos alimenticios más econó-
micos y nutritivos, y qué tipo de líderes estimulan a
los miembros de su grupo para que den los mejores
resultados. Apoyada en el legado de Lewin, la psi-
cología social aplicada florece hoy en campos de
actividad como publicidad, finanzas, educación,
protección ambiental, salud, derecho, política, polí-
ticas públicas, religión y deportes. En todo este libro
de texto nos apoyamos en los hallazgos de la psico-
logía social aplicada para ilustrar las implicaciones
Lawrence Migdale/Photo Researchers, Inc.

de los principios psicológicos sociales en nuestras


vidas diarias. En la Parte V examinamos con detalle
tres campos predominantes de la psicología social
aplicada: derecho, finanzas y salud. Una de las frases
de Lewin puede verse como una llamada a la acción
para toda esta disciplina: “No hay investigación sin
acción, ni acción sin investigación”.
Durante la Segunda Guerra Mundial muchos
¿Qué es lo que determina que las psicólogos sociales respondieron al llamado de Lewin, cuando trabajaban para el gobierno
personas probablemente actúen para estadounidense para investigar cómo proteger a sus soldados contra la propaganda ene-
conservar su ambiente, como lo hicieron miga, cómo persuadir a sus ciudadanos para apoyar el esfuerzo bélico, cómo seleccionar
estos individuos al limpiar de manera
voluntaria una playa en California el Día oficiales para distintas posiciones y otros problemas prácticos. Durante la guerra y des-
de la Tierra? Apoyada en el legado de pués de ella los psicólogos sociales buscaron comprender el prejuicio, la agresión y la con-
Kurt Lewin, la psicología social aplicada formidad que la conflagración había sacado a luz. En la década de 1950 se dieron grandes
contribuye a la solución de numerosos
problemas sociales, como la degradación e importantes contribuciones en el campo de la psicología social. Por ejemplo, Gordon
ambiental. Allport (1954) publicó The Nature of Prejudice, un libro que más de medio siglo después
continúa inspirando la investigación sobre estereotipos y prejuicio. La demostración de
Solomon Asch (1951) de cómo la gente muestra disposición a adherirse a una mayoría,
evidentemente equivocada, sorprende incluso a los estudiantes de nuestra época. Leon
Festinger (1954, 1957) introdujo dos importantes teorías, una de ellas en torno a cómo las
personas tratan de aprender acerca de sí mismas comparándose con las demás, y otra en
relación a cómo las actitudes de la gente pueden ser modificadas por su propio compor-
perspectiva interaccionista Es el
tamiento. Estas dos teorías aún se encuentran entre las más influyentes de esta disciplina.
énfasis sobre cómo la personalidad
Ésta es tan sólo una muestra de una larga lista de contribuciones trascendentales que
de un individuo y las características
ambientales influyen en la conducta.
surgieron en la década de 1950. A partir de esta impactante explosión de actividad la psi-
cología social se hizo presente en el mapa de manera clara e irrevocable.

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Una breve historia de la psicología social 15

> Confianza y crisis: 1960-mediados de 1970


De un modo espectacular, la investigación que realizó Stanley Milgram a princi-
pios y mediados de la década de 1960 vinculó la época que siguió a la Segunda
Guerra Mundial con la era de la revolución social. La investigación de Milgram
estuvo inspirada por la obediencia destructiva demostrada por los oficiales
nazis y los ciudadanos comunes en esa guerra, pero también centró la mirada
en la desobediencia civil que comenzó a desafiar las instituciones en muchas
partes del mundo. Los experimentos de Milgram, que demostraron la vulnera-
bilidad de los individuos ante las órdenes destructivas de la autoridad, se con-
virtieron en la investigación más famosa en la historia de la psicología social.

Cortesía de The National Archives y Records Administration


Esta investigación se estudia con detalle en el capítulo 7.
Con esta base firmemente en su lugar, la psicología social entró en un
periodo de expansión y entusiasmo. El ámbito completo de sus investigaciones
fue asombroso. Los psicólogos sociales consideraron cómo pensaban y sen-
tían las personas respecto a sí mismas y a los demás. Estudiaron interacciones
entre los grupos y los problemas sociales, como el caso de por qué las personas
no ayudan a otras que están en desgracia. También analizaron la agresión, el
atractivo físico y el estrés. Aquella fue una época de gran productividad para
todo el campo de estudio.
Irónicamente, también fueron tiempos de crisis y acalorado debate.
Muchos de los más fuertes desacuerdos que se presentaron pueden com-
prenderse como una reacción al método de investigación dominante en ese
momento: la experimentación de laboratorio. Los críticos que cuestionaban este método Este cartel de la Segunda Guerra
de investigación sostenían que ciertas prácticas no eran éticas, que las expectativas de los Mundial que presentaba a Rosie la
experimentadores estaban influidas por el comportamiento de los participantes, y que Remachadora, fue parte de la campaña
del gobierno de Estados Unidos para
las teorías sometidas a prueba en el laboratorio eran histórica y culturalmente limitadas estimular a las mujeres a tomar trabajos
(Gergen, 1973; Kelman, 1967; Rosenthal, 1976). Por otro lado, quienes estaban a favor de en puestos dominados tradicionalmente
la experimentación en el laboratorio argumentaban que sus procedimientos eran éticos, por hombres, como por ejemplo soldar.
Cuando terminó la guerra y los hombres
que sus resultados eran válidos y que sus principios teóricos eran ampliamente aplicables que habían prestado servicio militar
(McGuire, 1967). Durante un tiempo la psicología social parecía dividida en dos. regresaron a la fuerza de trabajo, se

>
diseñaron nuevos anuncios para animar
a mujeres a salir de estos trabajos y
Una era de pluralismo: mediados de 1970-1990 concentrarse en criar familias.

Por fortuna, ambas partes resultaron ganadoras. Como verá en el siguiente capítulo, se
instituyeron normas éticas más rigurosas, se adoptaron procedimientos más estrictos
para evitar los sesgos y se puso más atención en las posibles diferencias transculturales en

Los psicólogos sociales están cada vez más


interesados en la investigación transcultural, que
nos ayuda a romper nuestra perspectiva limitada
por la cultura. Muchas de nuestras conductas
Lorne Resnick/Stone/Getty Images

difieren de una cultura a otra; en algunas, por


ejemplo, se espera que las personas negocien
el precio de los productos que compran, como
en este mercado de Túnez. En otras culturas
este regateo sería muy poco común y causaría
confusión e incomodidad.

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16 Capítulo 1  ¿Qué es la psicología social?

la conducta. Los experimentos en laboratorio continúan dominando, pero ahora con


métodos más precisos; sin embargo, consiguieron algo de compañía. Emergió un método
plural como una variedad más amplia de técnicas de investigación y preguntas.
En la psicología social el pluralismo se extiende mucho más allá de sus métodos. Tam-
bién hay importantes variaciones en qué aspectos de la conducta humana se enfatizan. Por
ejemplo, los psicólogos sociales se interesan cada vez más en procesos relevantes para la
psicología cognitiva (también en adaptar métodos de esta última). Nació una nueva sub-
división, llamada cognición social, que es el estudio de cómo percibimos, recordamos e
interpretamos información acerca de nosotros mismos y de otros. La investigación de la
cognición social continúa en desarrollo hoy en día y examina temas que son importantes
para prácticamente todo campo de actividad importante en psicología social.
Otra fuente de pluralismo en la psicología social es el desarrollo de perspectivas
internacionales y multiculturales. Aun cuando individuos de muchas naciones han con-
tribuido al desarrollo de esta disciplina, la psicología social alcanzó su mayor reconoci-
miento profesional en Estados Unidos y Canadá. En cierto momento se calculó que de
75 a 90% de los psicólogos sociales vivían en Norteamérica (Smith y Bond, 1993); Trian-
dis, 1994). Sin embargo, este aspecto de la psicología social empezó a cambiar rápida-
mente en la década de 1990, reflejando no sólo los diferentes antecedentes geográficos
y culturales de sus investigadores y participantes, sino también el reconocimiento de
que muchos fenómenos psicológicos sociales que se suponían universales pueden, en
realidad, variar en forma considerable como función de la cultura. El estudiante puede
hallar evidencia de esta nueva apreciación del papel de la cultura en todos los capítulos
de este libro.

La psicología social en un nuevo


siglo: ¿cuál es la tendencia hoy?
Al comenzar el siglo XXI la psicología social empezó su segunda centuria de existencia.
En la actualidad, esta disciplina continúa creciendo en el número y diversidad de investi-
gadores y temas de investigación, regiones del mundo en las que se realiza investigación
y las industrias que contratan psicólogos sociales y ponen en práctica su trabajo.
A lo largo de este texto se hace énfasis en las investigaciones más actuales e inno-
vadoras en esta disciplina, junto con los hallazgos clásicos del pasado. En el resto de
este capítulo nos concentramos en unos pocos temas y perspectivas de interés que han
surgido de la investigación actual.

> Integración de la emoción, motivación y cognición


En los primeros días de investigación de la cognición social en las décadas de 1970 y
1980, la perspectiva dominante se llamaba “fría”, porque enfatizaba el papel de la cogni-
ción y daba menos énfasis al papel de la emoción y la motivación al explicar problemas
psicológicos. Esto contrastaba con una perspectiva “caliente”, que se concentraba en la
emoción y la motivación como determinantes de nuestros pensamientos y acciones. En
la actualidad hay un creciente interés en integrar estas perspectivas “calientes” y “frías”,
a medida que los investigadores estudian la forma en que las emociones y motivaciones
de los individuos influyen en sus pensamientos y acciones, y viceversa. Por ejemplo, los
investigadores de hoy examinan el modo en que las motivaciones de las que ni siquiera
cognición social Estudio de cómo
estábamos conscientes (por ejemplo, ser motivado a tratar con justicia a otros o incli-
las personas perciben, recuerdan e
interpretan la información acerca de
nado a sentirse superior a los demás) pueden sesgar el modo en que interactuamos o
ellos mismos y de los demás. interpretamos información acerca de otra persona (Moskowitz et al., 2011; Rydell et al.,
2012; Spencer et al., 2003; Wyer, 2012).

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La psicología social en un nuevo siglo: ¿cuál es la tendencia hoy? 17

Un tema que ilustra la integración de variables


“calientes” y “frías” se refiere al conflicto entre tener
razón y querer sentirse bien acerca de uno mismo, y
la forma en que estas motivaciones influyen en cómo

. The New Yorker Collection 1997 Mankoff from cartoonbank.com.


procesamos información. Por un lado, queremos ser
precisos en nuestros juicios acerca de nosotros mis-
mos y de los otros; por otro, no queremos ser precisos
si eso significa que aprenderemos algo malo acerca
de nosotros mismos o de los más cercanos a noso-
tros. Estos objetivos pueden mover nuestros procesos
cognitivos en direcciones muy diferentes. El modo en

Todos los derechos reservados.


que hacemos la gimnasia mental requerida es una
preocupación actual para los psicólogos sociales.
Otro tema que vemos en muchos capítulos de
este libro es el creciente interés en distinguir entre “Por un lado, eliminar el intermediario resultaría en costos más bajos,
procesos automáticos y controlables y entender la más ventas y mayor satisfacción del consumidor; por otro lado, somos el
relación entre ellos (Monteith et al., 2010; Payne e intermediario.”
Ianuzzzi, 2012; Trawalter y Shapiro, 2010). ¿Cuánto
control ejercemos sobre nuestros pensamientos y acciones, y qué tan vulnerables somos A veces nuestro deseo de ser precisos
en nuestros juicios puede interferir con
a influencias más allá de nuestra conciencia o control? ¿A veces estamos influidos por nuestro deseo de sentirnos bien acerca
estereotipos aun cuando no deseamos creer en ellos? ¿Podemos capacitarnos para regu- de nosotros mismos.
larnos contra impulsos automáticos? Éstas están entre las preguntas que los psicólogos
sociales estudian hoy en día.

> Perspectivas biológicas y evolutivas


A medida que evoluciona la tecnología a disposición de los investigadores, las perspec-
tivas biológicas se han ido integrando cada vez más en todas las ramas de la psicolo-
gía, y esta integración debe continuar creciendo en la psicología social. Desde luego,
somos organismos biológicos y es evidente que nuestros cerebros y cuerpos influyen y
son influenciados por nuestras experiencias sociales. Esta interacción entre lo físico
y lo social es el objetivo de más investigación que nunca antes en esta disciplina; en todo
este libro se pueden hallar ejemplos, como son estudios que demuestran los efectos car-
diovasculares de ser blanco de la discriminación, así como investigación que examina la
función de las hormonas y los neurotransmisores en la agresión humana (Kaholokula et
al., 2012; Mendes y Jamieson, 2012).
Un desarrollo particularmente interesante es la aparición de la subdivisión llamada
neurociencia social, que es el estudio de la relación entre procesos neurales y socia-
les. Esta interacción de psicología social y neurociencia está abordando un número en
rápido crecimiento de temas de gran interés; por ejemplo, que jugar videojuegos vio-
lentos puede afectar la actividad cerebral y crear subsiguientes actos de agresión, o la
forma en que diferentes patrones de actividad en partes del cerebro se relacionan con
la manera probable en que las personas se perciban a sí mismas o a miembros de un
grupo racial diferente (Amodio, 2013; Beer, 2012; Engelhardt et al., 2011).
Recientes avances en la genética conductual, una subdivisión de la psicología que
examina los efectos de los genes en la conducta, han desatado nuevas indagaciones para neurociencia social Estudio de la
investigar temas tales como el grado en que las actitudes políticas se heredan al menos relación entre los procesos neurales y
sociales.
parcialmente y las funciones que los genes desempeñan en la orientación o identidad
sexual de los individuos (Kim, 2009; Rhee y Waldman, 2011). genética conductual Subdivisión de
la psicología que examina el papel de los
La psicología evolutiva, que usa los principios de la evolución para entender la
factores genéticos en la conducta.
conducta humana, es otro creciente campo de actividad que está desencadenando
psicología evolutiva Subdivisión
nueva investigación en psicología social. De acuerdo con esta perspectiva, para enten-
de la psicología que usa los principios de
der un problema psicológico social, como los celos, debemos preguntar cómo las
la evolución para entender la conducta
tendencias y reacciones subyacentes en los celos hoy en día pueden haber evolucio- social humana.
nado de presiones de la selección natural a las que se enfrentaron nuestros ancestros.

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18 Capítulo 1  ¿Qué es la psicología social?

Las teorías psicológicas evolutivas pueden usarse entonces para explicar y predecir dife-
rencias de género en los celos, los factores situacionales que tienen más probabilidad
de desatar los celos y así sucesivamente (Buss, 2012; DelPriore et al., 2012; Perilloux et
al., 2012; Shackelford et al., 2012). Esta perspectiva se estudia en muchos puntos de este
libro, especialmente en la Parte IV sobre Relaciones sociales.

> Perspectivas culturales


A partir de los fantásticos avances en las tecnologías de la comunicación en años
recientes y la globalización de las economías del mundo, es más rápido, más fácil y más
necesario que nunca antes que muchas personas de culturas muy diferentes interactúen
entre sí. En consecuencia, nuestra necesidad y deseo de entender en qué factores somos
iguales a los demás, o en cuáles somos distintos, también resultan más grandes que
nunca. En la actualidad la psicología social experimenta un enorme crecimiento en la
investigación diseñada para darnos un mejor entendimiento y apreciación de la función
de la cultura en todos los aspectos de la psicología social.
No es fácil identificar lo que se entiende por “cultura”, ya que numerosos investiga-
dores la ven en formas muy diferentes. En términos generales, la cultura puede consi-
derarse como un perdurable sistema de significados, creencias, valores, suposiciones,
instituciones y prácticas que son compartidos por un enorme grupo de personas y trans-
mitidos de una generación a la siguiente. Cualquiera que sea la definición específica,
es claro que la forma en que los individuos perciben y derivan los significados de sus
palabras está profundamente influenciada por las creencias, normas y prácticas de las
personas que haya alrededor de ellas.
Cada vez más psicólogos sociales están evaluando la generalidad universal o la espe-
cificidad cultural de sus teorías y hallazgos cuando realizan investigación transcultu-
ral, en la que examinan similitudes y diferencias entre una variedad de culturas. Más y
más psicólogos también están llevando a cabo investigación multicultural, en la cual
examinan grupos raciales y étnicos dentro de las culturas.
Estos desarrollos ya están influyendo profundamente en nuestra valoración de la
conducta humana. Por ejemplo, la investigación transcultural ha revelado importantes
distinciones entre las culturas colectivistas (que valoran la interdependencia y la armo-
nía social), que por lo común se encuentran en África, Asia y América Latina, y las indi-
vidualistas (que valoran la independencia y la confianza en sí mismo), que se encuentra
más comúnmente en Norteamérica y Europa. Las implicaciones de estas diferencias se
pueden ver en todo este libro de texto. Considere, por ejemplo, nuestro anterior debate
sobre la integración de variables “calientes” y “frías” en la psicología social contempo-
ránea, en el que mencionamos el conflicto que la gente tiene entre querer tener razón y
querer sentirse bien consigo misma. La investigación transcultural ha demostrado que
la forma en que la gente trata de hacer malabares con estos dos objetivos puede diferir
cultura Sistema de significados,
considerablemente de una cultura a otra.
creencias, valores, suposiciones, Por ejemplo, varios investigadores han encontrado que es más probable que personas
instituciones y prácticas perdurables de culturas individualistas, a diferencia de las de culturas colectivistas, busquen concen-
compartido por un gran número de trarse en información que las haga sentirse bien consigo mismas en lugar de información
personas que se transmite de una que apunte a la necesidad de procurar mejorías (Heine, 2007). En uno de tales estudios,
generación a la siguiente. Carl Falk y otros (2009) les pidieron a individuos japoneses o europeo-canadienses que
investigación transcultural indicaran cuáles de entre una variedad de cualidades deseables y no deseables los carac-
Investigación diseñada para comparar terizaban. l La figura 1.2 ilustra los resultados del estudio, lo cual demuestra que era
y contrastar personas de diferentes mucho más probable que los participantes europeo-canadienses escogieran más cualida-
culturas. des deseables que no deseables como características de sí mismos, pero los participantes
investigación multicultural japoneses estuvieron mucho más equilibrados entre cualidades deseables y no deseables.
Investigación diseñada para examinar En este texto se describen estudios realizados en docenas de países que repre-
grupos raciales y étnicos dentro de sentan todos los continentes poblados de nuestro mundo. A medida que nuestro
culturas.
conocimiento se amplía, deberíamos ser capaces de ver mucho más claramente las
diferencias de comportamiento entre culturas y las similitudes que todos compartimos.

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La psicología social en un nuevo siglo: ¿cuál es la tendencia hoy? 19

Sin embargo, es importante observar que incluso dentro de una sociedad


particular es frecuente que las personas sean tratadas de modo diferente en l FIGURA 1.2
función de categorías sociales, como género, raza, apariencia física y clase Autodescripciones entre culturas
económica. Pueden haber sido criados de modo diferente por sus padres, A los participantes japoneses y europeo-
confrontados con diferentes expectativas por profesores, expuestos a dife- canadienses de una investigación se les
presentó una lista de cualidades deseables
rentes tipos de publicidad y mercadotecnia, y habérseles ofrecido diferen- (por ejemplo, ser sinceros, inteligentes)
tes clases de trabajo. En cierto sentido, toda persona dentro de una misma e indeseables (crueles, indecisos), y se
población o región puede desarrollarse y vivir en subculturas distintas, y les preguntó cuáles eran las cualidades
estas diferencias pueden tener profundos efectos en las vidas de las personas. características en ellos. Fue mucho más
Algunos libros de texto de psicología social dedican un capítulo por probable que los participantes europeo-
canadienses (las dos barras de la izquierda)
separado a la cultura o a la cultura y el género. Nosotros no lo hicimos. escogieran cualidades deseables que
Debido a que pensamos que las influencias culturales son inherentes a todos indeseables, pero los participantes japoneses
los aspectos de la psicología social, preferimos integrar debates de la función (las dos barras de la derecha) escogieron
de la cultura y el género en todos los capítulos de este libro. una combinación mucho más equilibrada de

>
cualidades.
Con base en Falk et al. (2009). © Cengage Learning

Economía conductual, cognición corporizada 100

y otros métodos interdisciplinarios 90

80

cualidad
Uno de nosotros impartió un nuevo curso poco antes de trabajar en esta

Trait
70
edición del libro de texto. Ese curso se denominó Enfoques interdisciplina-

of Choosing
rios de la psicología social, y la lista de lecturas estaba llena de atractivos 60

de escoger
estudios que se hallaban en la intersección entre psicología social y otras
50
disciplinas, por ejemplo: economía, estudios ambientales, ciencias políticas,
etc. Lo que puede ser especialmente notable acerca de esto fue que de las 40

Probability
más de 40 lecturas asignadas para el semestre, casi todas ellas fueron publi-
Probabilidad
30
cadas a no más de un año o dos del semestre en el que se impartió el curso. Y
hubiera sido fácil escoger otras 40 lecturas del mismo periodo que hubieran 20
sido igualmente interesantes y relevantes. 10
El punto de esto es que en la actualidad hay un número en rápido cre-
cimiento de psicólogos sociales que están haciendo preguntas y usando 0
Europeo-canadiense
Euro-Canadian Japonés
Japanese
metodologías que cruzan fronteras académicas tradicionales. Ya hemos
estudiado intersecciones de psicología social con neurociencia, teoría evolu- Tipo
Type de cualidad
of trait
tiva y psicología cultural. Otros temas están empezando a tener esa tenden- Desirable
Deseable Undesirable
Indeseable
cia creciente. Por ejemplo, un campo de estudio relativamente nuevo que ha
recibido mucha atención se conoce como economía conductual. Esta subdivisión se
concentra en la forma en que la psicología, en especial la psicología social y la cognitiva,
se relacionan con la toma de decisiones económicas. La investigación sobre la econo-
mía del comportamiento ha revelado que los modelos económicos tradicionales eran
inadecuados porque no tomaban en cuenta la poderosa función, a veces aparentemente
irracional, que los factores psicológicos tienen en la conducta económica de la gente. Por
ejemplo, Nathan Pettit y Niro Sivanathan (2011) encontraron que si las personas sentían
una amenaza a su autoestima, por ejemplo recibir comentarios negativos acerca de su
capacidad cognitiva, era más probable que hicieran compras basadas en el estatus del
artículo y usaran crédito en lugar de dinero en efectivo. Esta reacción podía resultar en economía conductual Subdivisión
una explosión de satisfacción a corto plazo con el riesgo de una deuda a largo plazo. interdisciplinaria que se enfoca en la
Otro campo interdisciplinario de investigación que en la actualidad atrae un forma que la psicología, en especial
creciente interés entre los psicólogos sociales se conoce como cognición corpori- la psicología social y la cognitiva, se
zada, la cual se enfoca en los estrechos vínculos entre nuestras mentes y las posi- relaciona con la toma de decisiones
ciones, experiencias y acciones de nuestros cuerpos. Según esta perspectiva, las económicas.
percepciones y juicios de las personas reflejan y pueden influir en sus experien- cognición corporizada Subdivisión
cias corporales. Por ejemplo, recientes estudios han encontrado que los sentimien- interdisciplinaria que examina los
tos de culpa de las personas por haber hecho algo moralmente erróneo se reducían estrechos vínculos entre nuestra mente
si se lavaban las manos con jabón, y que encontraban que la cara de un extraño era y las posiciones, experiencias y acciones
de nuestros cuerpos.
más confiable si se les inducía a jalar los brazos hacia sí mismos cuando veían la

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20 Capítulo 1  ¿Qué es la psicología social?

foto del extraño (moviéndose de modo simbólico para estimular al extraño a aproxi-
marse) que si retiraban los brazos de su cuerpo (Meier et al., 2012; Slepian et al., 2012;
Zhong y Liljenquist, 2006).
Hay una historia más larga de la investigación en psicología social que se comple-
menta con la ciencia política, pero el interés continúa en expansión y parte de él también
incluye ahora métodos cognitivo-sociales y de neurociencia social. Por ejemplo, varios
investigadores han encontrado diferencias provocativas entre liberales y conservadores
acerca de cómo atienden y procesan diferentes clases de información social, incluso en sus
patrones de actividad cerebral (Jost y Amodio, 2012). La investigación psicológica social
puede ayudar a informar al público acerca de asuntos de vital importancia, como si el
prejuicio altera las actitudes hacia políticas o candidatos políticos, o en qué forma las reac-
ciones de la audiencia en un debate presidencial pueden ser incluso más importantes en
afectar las actitudes de los espectadores hacia el desempeño de los candidatos que hacia
el contenido real de lo que dijeron (Fein et al., 2007; Knowles et al., 2010; Levin et al., 2012).

> Nuevas tecnologías y el mundo en línea


Los avances tecnológicos que permiten a los investigadores observar imágenes del cere-
bro en acción mediante procedimientos no invasivos han tenido un profundo efecto en
varios campos de la psicología, incluida la psicología social. Un creciente número de
psicólogos sociales está empleando técnicas como la tomografía por emisión de positro-
nes (PET), el potencial relacionado con sucesos (ERP), la estimulación magnética trans-
craneal (TMS) y la imagen por resonancia magnética funcional ( fMRI) para estudiar la
interacción del cerebro y los distintos pensamientos, sentimientos y comportamientos.
En la actualidad, la investigación de la psicología social se beneficia también con otros
avances tecnológicos, como son las nuevas y mejores técnicas para medir niveles de hor-
monas, codificar el diálogo cotidiano de la gente en unidades cuantificables y presen-
tar estímulos visuales en fracciones de segundo a participantes en investigaciones, para
luego registrar el número de milisegundos que tardaron en responder a dichos estímu-
los. Algunos investigadores están usando tecnología de realidad virtual para examinar
diversas cuestiones relacionadas con la psicología social. James Blascovich y sus colabo-
radores crearon el Research Center for Virtual Environments and
Behavior (Centro de investigación para entornos virtuales y com-
portamiento) de la Universidad de California en Santa Bárbara, y
han llevado a cabo extraordinarias investigaciones en temas como
conformidad, dinámica de grupo, agresión y altruismo, apoyo
social y el acto de dar testimonio respecto a un hecho concreto
(por ejemplo, Blascovich y McCall, 2010; Kane et al., 2012). Dado
que los participantes en dichos experimentos están inmersos en
Jeff Miller/University of Wisconsin, Madison

una realidad virtual que los experimentadores crearon para ellos,


los investigadores pueden poner a prueba teorías que sería poco
práctico, imposible o no ético evaluar sin esta tecnología.
Impresionante es una palabra de la que se hace un uso abusivo,
pero no cabe duda que describe la revolución que está teniendo
lugar en cómo tenemos acceso a la información y nos comuni-
camos con los demás. Las olas de esta revolución han arrastrado
consigo la investigación en psicología social; los especialistas de
todo el mundo en esta disciplina ahora pueden no sólo comuni-
Los avances en la tecnología permiten
a los psicólogos sociales extender su
carse y colaborar con mucha más facilidad, sino que también pueden tener acceso a
investigación en nuevas y emocionantes participantes en investigaciones provenientes de poblaciones que de otra manera
direcciones; por ejemplo, mediante el uso nunca habrían estado a su disposición. Este auge ha desatado la internacionaliza-
de imágenes por resonancia magnética
funcional (fMR) para estudiar la actividad
ción de esta disciplina, que quizá sea su mejor rumbo en este nuevo siglo. La Segunda
en el cerebro en respuesta a diversos Guerra Mundial desató una explosión de la investigación psicológica social en Esta-
pensamientos o estímulos. dos Unidos; la Internet está extendiendo esta investigación al resto del mundo. En
los últimos pocos años ha habido un aumento exponencial en el número de estudios

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Repaso 21

en línea, lo que da acceso a muestras mucho más


diversas de participantes de investigación que han
sido posibles hace sólo una década.
La Internet misma está haciéndose un atractivo
tema de estudio. Conforme más personas interac-
túan entre sí por medio de sitios de redes sociales,
servicios de citas en línea y de comunicación como el
Skype o FaceTime, hay un creciente interés en estu-
diar cómo la atracción, prejuicio, dinámica de grupo
y otros numerosos fenómenos psicológicos socia-
les se desarrollan en línea y no fuera de ésta. Otras

Joe Raedle/Getty Images


importantes preguntas, potencialmente problemá-
ticas, planteadas por nuestras vidas cada vez más
en línea son tema de nueva investigación, por ejem-
plo: ¿qué factores contribuyen o protegen contra el
acoso cibernético (ciberbullying)? ¿Pasar demasiado
tiempo en sitios de redes sociales lleva a depresión
o soledad? ¿El hábito de enviar mensajes frecuentes o de ver quién ha comentado sobre la Juntos y separados. Aun cuando
foto compartida más reciente lleva a problemas sociales y de atención fuera de línea? interactuemos en un grupo, muchos de
nosotros somos alejados por nuestros
Seríamos presuntuosos, y quizá hasta ingenuos, si tratáramos de predecir de qué forma teléfonos, juegos electrónicos, iPods,
las novedades en materia de comunicación y las nuevas tecnologías influirán en la interac- laptops o tabletas, etc. Cómo las nuevas
ción personal en los próximos años, pero probablemente sea seguro predecir que su influen- tecnologías y el hecho de vivir tanto en
línea afectan la interacción humana se
cia será grande. Conforme más y más personas se enamoran en línea, o caen en aislamiento hace cada vez más importante para la
social, o reaccionan con ansiedad y violencia ante la pérdida de la intimidad individual, la psicología social.
psicología social va a explorar estos temas. Esperamos que algunos de los estudiantes que
hoy leen este libro de texto estén entre los exploradores en los años por venir.

Repaso
¿Qué es la psicología social?
Definición de psicología social El poder del contexto social: un ejemplo de
l La psicología social es el estudio científico de la manera en que experimento de psicología social
los individuos piensan, sienten y se comportan en un contexto l En un experimento que ilustra el poder del contexto social,
social. estudiantes afroamericanos alcanzaron mejores calificaciones
l Al igual que otras ciencias, la psicología social se apoya en el cuando sus problemas de adaptación y pertenencia en su uni-
enfoque sistemático del método científico. versidad, predominantemente europea, fueron reducidos por
l Las características distintivas de la psicología social incluyen la información recibida durante su primer semestre en la uni-
un enfoque en el individuo, así como una amplia perspectiva en versidad, lo que indicaba cuán típicos y temporales son estos
diversos comportamientos y contextos sociales. problemas para la mayoría de los estudiantes.
l La “socialidad” de la psicología social es variable, en tanto que
los psicólogos sociales en ocasiones examinan la manera en La psicología social y campos relacionados:
que los factores no sociales afectan los pensamientos, senti- diferencias e intersecciones
mientos y comportamientos sociales y, en otros casos, analizan l La psicología social está relacionada con numerosas y distintas
cómo influyen los factores sociales en los pensamientos, senti- áreas de estudio, entre las que se incluyen sociología, psicolo-
mientos y comportamientos no sociales. gía clínica, psicología de la personalidad y psicología cognitiva.
Se están llevando a cabo importantes trabajos en la convergen-
Preguntas y aplicaciones relacionadas con la cia de la psicología social y cada uno de estos otros campos.
psicología social l La psicología social tiende a concentrarse en individuos, mien-
l Los psicólogos sociales estudian gran variedad de cuestiona- tras que la sociología tiende a enfocarse en grupos. Además, la
mientos de gran interés acerca de las personas y sus mundos psicología social tiene menos probabilidad que la sociología de
sociales. El ámbito y relevancia de estas preguntas para tantos estudiar la relación entre variables generales de la sociedad y
aspectos importantes de nuestras vidas hacen que la psicología las conductas de las personas, al tiempo que es más probable
social sea aplicable a numerosas profesiones e intereses. que use experimentación.

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22 Capítulo 1  ¿Qué es la psicología social?

l En contraste con la psicología clínica, la psicología social no La psicología social y el sentido común
se interesa en los desórdenes psicológicos, sino en las formas l Muchos de los hallazgos y las teorías de la psicología social
más comunes de pensar, sentir, comportarse e interactuar de parecen ser producto natural del sentido común. Sin embargo,
los individuos. uno de los problemas del sentido común estriba en que puede
l La psicología de la personalidad se enfoca en las diferencias ofrecer explicaciones contradictorias y no manifiesta forma de
que permanecen relativamente estables en diversas situaciones probar cuál es la correcta. Otro problema es que, con frecuen-
entre los individuos; por su parte, la psicología social se enfoca cia, el sentido común se simplifica en exceso y por tanto resulta
en ver la forma como los factores sociales afectan a la mayoría engañoso.
de los individuos, sin importar sus diferencias de personalidad.
l Los psicólogos sociales de la cognición comparten un interés
en los procesos mentales, como el pensamiento, el aprendizaje,
la memoria y el razonamiento; sin embargo, se concentran en la
relevancia de dichos procesos respecto al comportamiento
social.

Una breve historia de la psicología social


Nacimiento e infancia de la psicología social: Confianza y crisis: 1960-mediados de 1970
1880-1920 l Los experimentos de Stanley Milgram demostraron la vulne-
l Las primeras investigaciones llevadas a cabo por Triplett y rabilidad de los individuos ante las órdenes destructivas de la
Ringelmann se ocuparon de uno de los temas más perdurables autoridad.
de la psicología social: de qué manera se ve afectado el desem- l Al tiempo que la psicología social se expandía en muchas y nue-
peño de un individuo ante la presencia de otras personas. vas direcciones, también se hizo presente un intenso debate
l Los primeros libros sobre psicología social publicados en respecto a la ética de los procedimientos de experimentación,
1908 y 1924 comenzaron a dar forma a esta disciplina. la validez de los resultados y la posibilidad de generalizar las
conclusiones obtenidas a partir de la investigación.
Un llamado a la acción: 1930-1950
l La psicología social empezó a florecer porque el mundo Una era de pluralismo: mediados de 1970-1990
necesitaba una explicación para la violencia de la guerra y l Durante los años de la década de 1970, la psicología social
darle soluciones. comenzó a tomar un enfoque pluralista en relación con los
l El trabajo de Sherif sentó las bases para estudios posteriores métodos de investigación, la integración de perspectivas tales
sobre la influencia social, y el legado de Kurt Lewin todavía como la psicología social y la psicología cognitiva en una sub-
rinde frutos en gran parte de la psicología social. división denominada cognición social, y el desarrollo de pers-
l Las décadas de 1940 y 1950 vieron una explosión de actividad pectivas internacionales y multiculturales.
en la psicología social que la estableció firmemente como
una de las principales ciencias sociales.

La psicología social en un nuevo siglo: ¿cuál es la tendencia hoy?


l Diversostemas y perspectivas de gran interés están contribu- Perspectivas culturales
yendo a dar forma a la psicología social al inicio de su segundo l Un creciente número de psicólogos sociales están evaluando
siglo. la generalización universal o la especificidad cultural de sus
hallazgos y teorías mediante el análisis de las similitudes y dife-
Integración de la emoción, motivación y cognición rencias entre las culturas, así como entre los grupos raciales y
l Los investigadores se interesan cada vez más en cómo la emo- étnicos que las conforman.
ción, la motivación y la cognición pueden operar en conjunto l Por ejemplo, en cierto experimento los participantes canadien-
para influir sobre los pensamientos, sentimientos y comporta- ses emplearon más cualidades deseables que indeseables para
miento de los individuos. describirse a sí mismos, mientras que los participantes japo-
l En ocasiones los individuos se enfrentan a conflictos entre neses escogieron un equilibrio de cualidades deseables y no
dos motivaciones que pueden afectar los procesos cognitivos: deseables.
desear tener razón y desear sentirse bien consigo mismo.
l Buena parte de la reciente investigación en psicología social Economía conductual, cognición corporizada y otros
se ha dedicado a explorar la naturaleza automática y la natu- métodos interdisciplinarios
raleza controlable de diversos procesos, como la formación de l  La naciente subdivisión de la economía conductual estudia la
estereotipos. forma en que la psicología, en particular la psicología social y
la psicología cognitiva, se relaciona con la toma de decisiones
Perspectivas biológicas y evolutivas económicas.
l Lasperspectivas biológicas, incluidas las que se basan en neu- l  La investigación en la cognición corporizada se concentra en las
rociencia, genética y principios evolutivos, están siendo aplica- conexiones entre la mente y el cuerpo; por ejemplo, en cómo
das al estudio de temas psicológicos sociales, como diferencias las gesticulaciones o movimientos del cuerpo pueden influir y
de género, relaciones y agresión. ser influidos por nuestros pensamientos y sentimientos.

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Repaso 23

l La investigación psicológica social que converge con la cien- l La tecnología de la realidad virtual permite que los investigado-
cia política puede ofrecer valiosos puntos de vista en varios res pongan a prueba teorías que de otro modo serían imprácti-
temas contemporáneos importantes; por ejemplo, si el prejui- cas, imposibles o no éticas.
cio afecta las actitudes de los individuos hacia las políticas o l La Internet ha promovido la comunicación y la colaboración
los candidatos políticos, o cómo el aprendizaje acerca de las entre investigadores de todo el mundo, permitiéndoles estudiar
reacciones de otras personas en un debate presidencial influye participantes provenientes de diversas poblaciones, y ha inspi-
en los juicios de un individuo acerca de los candidatos. rado a investigadores a averiguar si diversos fenómenos psico-
lógicos sociales son semejantes o diferentes en línea y fuera de
Nuevas tecnologías y el mundo en línea línea.
l Los avances tecnológicos, por ejemplo las técnicas de mejo- l A medida que el rápido avance de las tecnologías cambia la
res imágenes del cerebro, han dado lugar a una revolucionaria forma en que los individuos se comunican y tienen acceso a
investigación en psicología social. la información, los medios de interacción también tienden
a transformarse. La psicología social de la próxima era se encar-
gará de explorar estos temas.

TÉRMINOS CLAVE
cognición corporizada (19) genética conductual (17) perspectiva interaccionista (14)
cognición social (16) investigación transcultural (18) psicología evolutiva (17)
cultura (18) investigación multicultural (18) psicología social (6)
economía conductual (19) neurociencia social (17)

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En este capítulo
se habla de cómo realizan sus
investigaciones los psicólogos sociales.
Comenzaremos por preguntarnos: ¿por qué
es necesario aprender acerca de los métodos
de investigación? Para responder esta pregunta
se analiza de qué manera puede beneficiarnos el
aprendizaje de los métodos de investigación durante el
estudio de este curso, e incluso más adelante. Después
se considerará qué hacen los investigadores para
generar ideas y comenzar el proceso de investigación,
y a continuación se verá un panorama general de
los diseños de investigación que los psicólogos
sociales usan para poner a prueba sus ideas. Por
último, se revisan importantes cuestiones
relacionadas con la ética y los valores

La investigación
en psicología social.

en psicología
social
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2
¿Por qué es necesario aprender acerca
de los métodos de investigación?
(27)
Desarrollo de ideas: el inicio del proceso
de investigación (27)
Generación de ideas e investigación de lo
que se ha hecho
Hipótesis y teorías
Investigación básica y aplicada

Revisión de ideas: definición y medición


de variables en psicología social (29)
De lo abstracto a lo específico: variables
conceptuales y definiciones operacionales
Medición de variables: uso de
autorreportes, observaciones y tecnología

Comprobación de ideas: diseños de


investigación (33)
Investigación descriptiva: descubrimiento de
rumbos y tendencias
Investigación correlacional: búsqueda de

n
asociaciones
Experimentos: determinación de causa y
efecto
Meta-análisis: combinación de resultados de
varios estudios
Cultura y métodos de investigación

Ética y valores en psicología social (47)


Consejos de revisión institucional y
consentimiento informado: protección
para los participantes en investigaciones
Informe posterior al sujeto: revelándolo
todo
Valores y ciencia: puntos de vista y nuevas
controversias

Repaso
Términos clave
Recursos mediáticos
© Matthias Tunger/Corbis

25

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26 Capítulo 2  La investigación en psicología social

Es una situación bien conocida. Usted está iniciando un semestre o año


escolar y comienza a sentirse cómodo con sus nuevos horarios y rutinas. Espera con gran
expectación sus nuevos cursos. En general, es un momento lleno de emoción. Sin embargo,
hay una pequeña dificultad: a medida que pasa más tiempo con sus compañeros y atiende
sus nuevas responsabilidades, va dejando a un lado a alguien. Podría tratarse de su pareja,
un amigo cercano, alguien que no tiene nada que ver con lo que usted hace ahora. Tal vez
residan en ciudades distantes, o sus nuevos compromisos escolares los mantengan más
apartados de lo que le gustaría. Su lado romántico le dice: “Estaremos juntos para siempre”.
O, al menos, “No hay problema”; pero su lado realista está un poco más preocupado. ¿Su
relación amorosa o de noviazgo permanecerá intacta? ¿Podrá sobrevivir a la distancia, a
las nuevas exigencias de sus horarios o a la presencia de personas que ambos conocerán
en sus respectivos entornos? Es posible que sus familiares o amigos les den consejos para
mantener esta situación. Algunos sonreirán mientras le aseguran: “No hay de qué preo-
cuparse. Recuerda lo que dicen: la distancia aumenta el amor. Estas circunstancias sólo
lograrán fortalecer tu relación”. Quizá otras personas lo lleven aparte para murmurarle:
“No le hagas caso. Todo mundo sabe que amor de lejos… Más vale que tengas cuidado”.
Tratando de alejar este problema de su mente, usted empieza a trabajar en un pro-
yecto de clase. Tiene la opción de hacerlo a solas o como parte de un equipo. ¿Qué debe
hacer? Ante la duda, intenta guiarse por el sentido común. Tal vez lo mejor sea trabajar
en grupo. Después de todo, es bien sabido que “dos cabezas piensan más que una”. Sin
embargo, a medida que algunos miembros de su equipo empiezan a faltar a las reuniones
y a rehuir responsabilidades, usted recuerda que “muchas manos en la hornilla no dejan
probar morcilla”. ¿Lamentará haber decidido con tanta rapidez unirse a ese equipo? ¿Será
que nunca aprendió que “hay que detenerse a pensar antes de dar el salto”? Por otro lado,
de haber esperado demasiado habría perdido la oportunidad de trabajar con ese equipo
y quizás ahora estaría lamentando su falta de acción, recordando que “camarón que se
duerme se lo lleva la corriente”.
Los cuestionamientos relativos al devenir de las relaciones, la eficiencia del trabajo
en grupo y el arrepentimiento de la acción contra la pasividad entran en el dominio de la
psicología social. Y dado que a todos nos interesa predecir y explicar el comportamiento de
la gente, sus pensamientos y sentimientos respecto a los demás, cada cual tiene sus propias
opiniones e intuiciones acerca de los temas de interés de esta disciplina. Si la psicología
social se basara en las experiencias, observaciones e intuiciones personales de cualquiera
que mostrase interés en estos asuntos, estaríamos abarrotados de teorías e ideas intere-
santes, pero también habría un pantano de contradicciones, ambigüedades y relativismo.
Por ello la psicología social se basa más bien en el método científico.
¿Científico? Es sencillo reconocer en qué sentido la química es una disciplina cientí-
fica. Cuando en el laboratorio se mezclan dos compuestos específicos, puede predecir con
exactitud lo que ocurrirá. Los compuestos se comportarán de la misma manera cada vez
que se mezclen, siempre y cuando las condiciones generales del laboratorio permanezcan
iguales. Pero, ¿qué sucede cuando se juntan dos ingenieros químicos o cualquier otro par
de personas en un contexto social? A veces se da una estupenda primera impresión entre
ellos; otras, llegan a sentir apatía y hasta repulsión. Así pues, ¿cómo es posible estudiar de
manera científica el comportamiento social, siendo en apariencia tan variable?
“La frase más emocionante que se Para muchos de los que participamos en este campo de estudio, es ahí justo donde
puede escuchar en el ámbito cien- radica la emoción y el reto de la psicología social: en el hecho de ser tan dinámica y diversa.
tífico, aquella que pone de mani- Además, a pesar de esas características la psicología social puede y debe ser abordada de
fiesto un nuevo descubrimiento, no acuerdo con principios científicos. Los psicólogos sociales desarrollan hipótesis específi-
cas y cuantificables, susceptibles de ser comprobadas en forma empírica. Si las hipótesis
es ‘¡eureka!’ (¡lo he encontrado!),
están equivocadas, será posible verificarlo. Por otro lado, los científicos sociales realizan
sino ‘es curioso. . . .”’ informes acerca de cómo llevan a cabo sus pruebas, de manera que otros puedan tratar de
Isaac Asimov
replicar sus hallazgos. Asimismo, integran en sus reportes la evidencia presente en tiempo
y espacio. Así, despacio, pero con paso seguro, construyen un consistente y más preciso
entendimiento de la naturaleza humana. La manera en que los psicólogos sociales abordan
desde el punto de vista científico los cuestionamientos propios de su disciplina, es el tema
de este capítulo. Antes de explicar la metodología, aclaremos por qué es importante e inte-
resante que usted aprenda estos temas.

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Desarrollo de ideas: el inicio del proceso de investigación 27

¿Por qué es necesario aprender


acerca de los métodos de
investigación?
Un beneficio importante de aprender acerca de los métodos de investigación es que
puede hacernos mejores y más refinados consumidores de información. La capacitación
en métodos de investigación en psicología puede mejorar nuestro razonamiento acerca
de eventos y problemas reales (Lehman et al., 1988; Leshowitz et al., 2002; VanderStoep
y Shaughnessy, 1997). Todo el tiempo somos bombardeados por “información” de los
medios, de ofertas de ventas y de otras personas. Mucha de esta información resulta ser
errónea o, en el mejor de los casos, excesivamente simplificada y falsa. Nos hablan de
beneficios a la salud si consumimos ciertas clases de alimentos, de que la calificación
de un examen de ingreso a la universidad se beneficia de ciertos cursos de preparación,
o de que el estrato social mejora si usamos cierta clase de
auto o nos vestimos bien y con cierta clase de calzado. A
cada uno de estos pronunciamientos deberíamos decir
“demuéstralo”. ¿Cuál es la evidencia? ¿Qué explicaciones
alternativas podría haber?
Por ejemplo, un comercial nos dice que la mayoría
de los médicos prefieren cierta clase de aspirina. ¿Debe-
ríamos comprar esta marca? Piense contra qué se le
compara; quizá los médicos no prefieren esa marca de
aspirina más que otras (más baratas), sino que se les
pidió comparar esa marca de aspirina con varios pro-
ductos sin aspirina para un problema particular. En
ese caso los doctores pueden haber preferido para esa
necesidad cualquier marca de aspirina más que otros
productos que no la contienen. Pensar como científico
cuando se lee este texto propiciará un saludable sentido
AP Photo/Chuck Zoeller

de la duda acerca de frases como éstas. Estaremos en


mejor posición para evaluar críticamente la informa-
ción a la que estamos expuestos y separarla de la ficción.
De manera más inmediata, saber de métodos de
investigación debe ayudar a entender mejor los hallaz- Somos bombardeados con información
en nuestra vida diaria, como en los
gos de investigación que aparecen en el resto de este libro, lo que a su vez ayuda en exá- incontables anuncios diseñados para
menes y cursos subsiguientes. Si simplemente se lee una lista de hallazgos psicológicos persuadirnos de comprar ciertos
sociales, sin saber ni entender la evidencia que los psicólogos sociales han producido para productos o de adoptar opiniones o
actitudes particulares. Aprender los
apoyarlos, se puede descubrir más adelante que la tarea de recordar cuáles fueron los métodos empleados en la investigación
hallazgos reales y cuáles simplemente sonaban plausibles puede ser difícil. Ser capaces de psicológica social puede ayudar al
entender y, por tanto, recordar la evidencia sobre la que se basan los principios psicológi- estudiante a ser un consumidor más
refinado de esta información.
cos sociales debe darnos una mucha mejor comprensión del material.

Desarrollo de ideas: el inicio del


proceso de investigación
El proceso de investigación involucra la generación, el perfeccionamiento y la comproba-
ción de ideas, así como la interpretación del significado de los resultados obtenidos. En
esta sección se describe la primera etapa de la investigación; es decir, el desarrollo de ideas.
Además, se analiza el papel de las hipótesis y teorías, y se define qué es la investigación
básica y la investigación aplicada.

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28 Capítulo 2  La investigación en psicología social

> Generación de ideas e investigación


de lo que se ha hecho
Todo estudio de psicología se inicia con una pregunta y las preguntas provienen de todas
partes. Como ya vimos en el capítulo 1, uno de los primeros experimentos psicológicos
sociales publicado se inició con la pregunta: “¿Por qué los ciclistas corren más rápido en
presencia de otros ciclistas? (Triplett, 1897-1898). O bien, considere un ejemplo mucho
más reciente. El psicólogo social Dylan Selterman ha estado dirigiendo estudios, muy inte-
“La educación no es el contenido resantes, que examinan la relación que hay entre los sueños de personas acerca de parejas
de un cubo, sino el resplandor del románticas y sus patrones reales de emociones y conductas en relaciones personales (Sel-
fuego.” terman y Drigotas, 2009; Selterman et al., 2012) ¿De dónde provino esta idea? Fue inspirada
William Butler Yeats en parte por los sueños que le relató una de sus ex novias.
Las preguntas pueden provenir de una gran variedad de fuentes, desde algo trágico,
como el controversial tiroteo de un hombre armado por cuestión de razas, hasta algo que
nos deja perplejos, como el escaso número de mujeres interesadas en ciencias y matemá-
ticas, o algo divertido, como la letra de una canción de música country que sugiere que las
clientes en un bar parecen más atractivas a los hombres cuando se aproxima la hora de
cerrar (Good et al., 2012; Payne e Iannuzzi, 2012; Pennebaker et al., 1979).
Las ideas también provienen de lecturas acerca de una investigación que ya se ha rea-
lizado. La investigación más importante no sólo responde a algunas preguntas apremian-
tes, sino que plantea nuevas preguntas, lo cual inspira una investigación adicional. Por
tanto, la forma más confiable de generar ideas para nuevas investigaciones es leer acerca
de alguna investigación ya publicada. Incluso si ya se tiene una idea, será necesario bus-
car en la literatura de psicología social para averiguar qué es lo que ya se ha publicado.
¿Cómo podemos hallar estos estudios publicados? Libros de texto como éste ofrecen un
buen punto de partida; por supuesto, también se puede encontrar información acerca de
muchos hallazgos si se indaga en Internet, pero la búsqueda general en Internet puede
ser sumamente variable en lo que toca a relevancia, calidad y precisión de la información
presentada. En cambio, los expertos en esta disciplina se apoyan en bases de datos electró-
nicas sobre investigación publicada, por lo general disponibles en sistemas de bibliotecas
“En ciencia, la moneda corriente no de colegios o universidades. Algunas de estas bases de datos, por ejemplo PsycINFO, son
es la verdad, sino la duda.” específicas para la literatura de psicología, otras son más generales. Estas bases de datos
Dennis Overbye
permiten buscar al instante cientos de miles de artículos y libros publicados.

> Hipótesis y teorías


Una idea inicial para investigación puede ser tan vaga que llegue a poco más que una
corazonada o una estimación fundamentada. Algunas ideas se desvanecen con el ama-
necer de un día, pero otras pueden tomar la forma de una hipótesis; es decir, una pre-
dicción que se puede probar acerca de las condiciones en que ocurrirá un evento. Con
base en la observación, una teoría existente o en hallazgos de investigación previos, se
podría probar una hipótesis; por ejemplo “es más probable que los adolescentes sean
agresivos hacia otros si acaban de jugar un videojuego violento, durante una hora, que
si jugaron un videojuego no violento en ese mismo lapso”. Ésta es una predicción espe-
cífica y puede probarse empíricamente. La formulación de una hipótesis es un paso
crítico hacia la planeación y dirección de una investigación. Permite pasar del ámbito
del sentido común a los rigores del método científico.
A medida que proliferan las hipótesis y se recopilan datos para corroborar-
hipótesis Predicción susceptible las, es posible dar un paso más dentro del proceso de investigación: la proposición
de comprobación en torno a las
de una teoría; es decir, de un conjunto organizado de principios que se utiliza para
condiciones en las cuales ocurrirá un
evento.
explicar un fenómeno observado. Los psicólogos sociales aspiran a hacer más que
reunir una lista de hallazgos; el objetivo es explicarlos para articular las relaciones
teoría Conjunto organizado de
principios que se utiliza para explicar
entre las variables que se estudian y, por tanto, predecir y entender en forma más
un fenómeno observado. completa nuestros mundos sociales. Si todo lo demás es igual, las mejores teorías
son eficientes y precisas; abarcan toda la información relevante y llevan a nuevas

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Revisión de ideas: definición y medición de variables en psicología social 29

hipótesis, más investigación y mejor comprensión. Las buenas teorías de psicología “Demos información a las perso-
social inspiran investigaciones subsiguientes, diseñadas para probar varios aspectos de nas y alimentaremos sus mentes
las teorías y las hipótesis específicas que se derivan de ellas. Si de verdad es precisa o no, durante una hora. Despertemos su
una teoría tiene poco valor si no se puede probar. Por ejemplo, una de las principales curiosidad y ellas alimentarán sus
críticas de muchas de las teorías de la personalidad de Freud, a principios del siglo XX, propias mentes durante el resto de
fue que no podían probarse con suficiencia.
sus vidas.”
Una teoría puede hacer una contribución importante a la disciplina incluso si resulta Ian Russell
ser errónea. La investigación que inspira puede resultar más valiosa que la teoría misma,
por los resultados que arrojan luz sobre nuevas verdades que podrían no haber sido des-
cubiertas sin las instrucciones sugeridas por la teoría. En verdad, los mejores teóricos
desean que se debatan sus ideas y hasta que se dude de ellas, para inspirar a otros dentro
de la disciplina a poner sus ideas a prueba. El objetivo es que las ideas evolucionen, para
que sean cada vez más precisas y completas.

> Investigación básica y aplicada


¿El propósito de la psicología social consiste en poner a prueba las teorías? Desde el
punto de vista de algunos investigadores, así es. La investigación básica busca incre-
mentar nuestros conocimientos sobre la conducta humana, y muchas veces se diseña
para someter a prueba hipótesis derivadas de una teoría específica. La investigación
aplicada, por su parte, tiene un propósito distinto: usar las teorías o métodos de la psico-
logía social para ampliar el conocimiento de los acontecimientos que ocurren de manera
natural, así como contribuir a la solución de los problemas sociales.
A pesar de sus diferencias, la investigación básica y la aplicada están estrechamente
vinculadas en la psicología social. Hay investigadores que se manejan entre las dos de “Puede alcanzarse una estrecha
forma constante, ocupándose hoy de la básica y mañana de la aplicada. Algunos estudios cooperación entre la psicología
ponen a prueba una teoría y al mismo tiempo analizan un fenómeno del mundo real.
teórica y la aplicada… si el espe-
Por ejemplo, Keith Paye, Joshua Correl y varios otros psicólogos sociales han probado
cialista en psicología teórica no
teorías acerca de la automaticidad y del estereotipo no consciente mientras estudian
el problema real de oficiales de policía que por error perciben un arma en manos de un enfrenta los problemas de aplica-
sospechoso desarmado (Ma y Correl, 2011); Payne e Iannuzzi, 2012). Carol Dweck (2012) ción, con aversión erudita o temor
ha probado teorías acerca de los efectos de las creencias de la gente respecto del talento hacia las dificultades sociales,
humano cuando aborda problemas importantes, como el escaso número de mujeres que y si el profesional en psicología
participan en matemáticas y ciencias. Como pionero en ambos enfoques, Kurt Lewin aplicada se da cuenta de que no
(1951) puso el ejemplo cuando animó a los profesionales de la investigación básica a existe nada tan práctico como una
tener en cuenta los complejos problemas sociales, y urgió a especialistas en investiga- buena teoría.”
ción aplicada a reconocer que “no hay nada tan práctico como una buena teoría”. Kurt Lewin

Revisión de ideas: definición


y medición de variables en
psicología social investigación básica Investigación
cuyo objetivo consiste en incrementar el
conocimiento sobre la conducta humana,
muchas veces a partir de someter a
Para probar sus hipótesis, los investigadores siempre deben decidir cómo defini- prueba hipótesis derivadas de una
rán y medirán las variables en las que están interesados. Esto es a veces un pro- teoría.
ceso sencillo. Por ejemplo, si se está interesado en comparar la rapidez con que investigación aplicada Tipo de
alguien corre una prueba de 100 metros planos cuando está solo y cuando corre investigación cuyos objetivos son
contra otra persona, estaremos listos si tenemos un cronómetro y corredores que profundizar en la comprensión de
eventos que ocurren de manera natural
puedan correr solos o en parejas. Sin embargo, muchas otras veces el proceso es
y encontrar soluciones a problemas
menos sencillo. Por ejemplo, imagine que está interesado en estudiar los efec-
prácticos.
tos del humor sobre una conducta altruista (de ayuda). Suena sencillo, ¿verdad?

cap2 024-051.indd 29 07/11/14 22:05


30 Capítulo 2  La investigación en psicología social

Pero, espere. Es necesario reflexionar y preguntarnos,


“¿qué quiero decir con humor?, ¿cómo lo mediría o mani-
pularía?, ¿qué quiere decir conducta altruista?”. Debemos
definir estos conceptos y puede haber incontables modos
de hacerlo. ¿Cuáles escoger?

> De lo abstracto a lo específico:


variables conceptuales y
definiciones operacionales
Cuando un investigador desarrolla por primera vez una
hipótesis, comúnmente las variables están en forma abs-
tracta, general. Éstas son variables conceptuales. Entre
los ejemplos de variables conceptuales se cuentan el pre-
juicio, la conformidad, la atracción, el amor, la presión de

© Kate Connell
grupo y la ansiedad social. Entonces, para poner a prueba
hipótesis específicas debemos transformar estas varia-
bles conceptuales en otras que puedan ser manipuladas o
A partir de esta imagen se puede
suponer que el niño sentado en el medidas en un estudio. La forma específica en que una variable conceptual se manipula
parque de juegos está solitario, pero, o mide recibe el nombre de definición operacional de la variable. Por ejemplo, “confor-
¿en qué forma los investigadores definen midad” en un estudio particular puede definirse como el número de veces que un par-
de modo preciso y miden variables
conceptuales como la soledad? Pueden ticipante muestra su acuerdo con los obviamente erróneos juicios hechos por un grupo
elegir cualquiera de varios métodos, por de aliados. Parte del desafío y diversión de diseñar investigación en psicología social es
ejemplo preguntar a las personas cómo tomar una variable conceptual abstracta; por ejemplo, el amor o la presión de grupo, y
se sienten y observar su conducta.
decidir cómo definirla de manera operacional para manipularla o medirla.
Imagine, por ejemplo, que desea realizar un estudio sobre los efectos de la intoxica-
ción alcohólica en una agresión. Una de las variables conceptuales podría ser si los parti-
cipantes están o no intoxicados. Hay varias formas de medir esta variable, la mayor parte
de las cuales son relativamente sencillas. Por ejemplo, un investigador podría definir ope-
racionalmente la intoxicación como el estado en que un participante tiene un nivel de 0.10
o más de alcohol en la sangre, mientras que otro podría definirla cuando un participante
dice que se siente ebrio. Una segunda variable conceptual en este estudio sería la agresión.
Medir la agresión en experimentos es particularmente difícil por problemas éticos y prác-
ticos, puesto que los investigadores no pueden permitir que los participantes se ataquen
unos a otros. Los investigadores interesados en medir una agresión se ven entonces forza-
dos a medir conductas que son más bien poco comunes; por ejemplo, administrar descar-
gas eléctricas o detonaciones de ruido a otra persona como parte de una tarea específica.
Es común que no haya una mejor forma de transformar una variable de lo abstracto
(conceptual) a lo específico (operacional). En el proceso puede estar involucrada una
. The New Yorker Collection 1997 Dean Vietor from
cartoonbank.com. Todos los derechos reservados.

definición operacional
Procedimientos específicos para “Óyeme, Clemson, ¿cómo puedo desilusionarte?”
manipular o medir una variable
Esta persona tendría baja calificación en la Escala de Autoestima de Rosenberg.
conceptual.

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Revisión de ideas: definición y medición de variables en psicología social 31

buena dosis de ensayo. Sin embargo, a veces se presentan métodos sistemáticos y esta-
dísticos para verificar qué tan válidas son las diversas manipulaciones y mediciones, y
los investigadores pueden pasar mucho tiempo afinando sus definiciones operacionales
para captar mejor las variables conceptuales que desean estudiar.
Los investigadores evalúan la manipulación y la medición de variables en términos
de su validez de constructo, concepto que se refiere a la amplitud con que (1) las mani-
pulaciones en un experimento realmente manejan las variables conceptuales que esta-
ban diseñadas para ese fin, y (2) las mediciones empleadas en un estudio (experimental o
de otro tipo) realmente evalúan las variables conceptuales diseñadas para ser estimadas.

> Medición de variables: uso de


autorreportes, observaciones
y tecnología
Los psicólogos sociales miden las variables de muchas maneras, pero

.Reuters/CORBIS
la mayoría puede agruparse en una de dos categorías: autorreportes
y observaciones. En las siguientes secciones se aborda cada uno de
estos métodos y también el modo en que los avances en tecnología
están haciendo posible que los psicólogos sociales midan variables
en nuevas formas.

Autorreportes La recopilación de autorreportes en los cuales los


participantes dejan ver sus pensamientos, sentimientos, deseos y La importancia de preguntas y opciones
de respuesta bien diseñadas nunca
acciones, constituye una de las técnicas de medición más utilizadas en psicología social. pudieron ser más evidentes que en el
Los autorreportes pueden constar de preguntas individuales o grupos de cuestionamien- resultado de la elección presidencial de
tos que, en conjunto, evalúan una sola variable conceptual. Un autorreporte de evalua- Estados Unidos en noviembre de 2000.
ción bastante popular, conocido como Escala de Autoestima de Rosenberg, es un grupo Las posiciones del diseño de votación
“en mariposa” confundieron a votantes
de preguntas cuyo propósito es medir la autoestima general de un individuo. Por ejemplo, del condado de Palm Beach, Florida,
se le pregunta a los sujetos hasta qué punto están de acuerdo con afirmaciones como: causando aparentemente que miles
“Considero que tengo varias cualidades” o “En resumen, me inclino a sentir que soy un de personas votaran por error por Pat
Buchanan cuando deseaban votar por Al
fracaso”. Esta escala, creada primeramente por Morris Rosenberg en la década de 1960, Gore. Esta confusión puede haber hecho
continúa en uso hoy en día en una amplia variedad de situaciones en todo el mundo, por- que Gore perdiera la presidencia frente
que muchos investigadores consideran que tiene buena validez de constructo (Huang y a George W. Bush.
Dong, 2012; Supple y Plunkett, 2011; Vasconcelos-Rapaso et al., 2012).
Los autorreportes ofrecen al investigador la posibilidad de conocer los sentimientos
y las percepciones de los individuos que, sin embargo, no siempre son certeros y pueden
resultar engañosos. Por ejemplo, el deseo de vernos (y ver a los demás) en forma positiva
podría influir en las respuestas. Esto es evidente en los resultados de una investigación que
usa la técnica de comprobación fingida (bogus pipeline), procedimiento en el que los par-
ticipantes son llevados a creer que sus respuestas serán verificadas por un infalible detector
de mentiras. Cuando los participantes creen que sus mentiras serán detectadas, reportan
con más precisión datos acerca de sí mismos y con más frecuencia apoyan opiniones social-
mente inaceptables. La comprobación fingida es, de hecho, fingida; no existe dispositivo
infalible. Pero la creencia en sus poderes desestimula a las personas a mentir (Grover y
Miller, 2012; Jones y Sigall, 1971; Mann y Kawakami, 2012; Myers y Ziegler-Hill, 2012). validez de constructo Grado en que
Los autorreportes también resultan afectados por la forma en que se plantean las pre- las mediciones usadas en un estudio
guntas; por ejemplo, en cómo se dicen o en qué orden o contexto se hacen (Betts y Hartley, evalúan las variables para las que se
2012; Schwarz y Oyserman, 2011). Por ejemplo, aun cuando “calentamiento global” y “cam- les diseñó y las manipulaciones en un
bio de clima” significan lo mismo para la mayoría de los estadounidenses, Jonathon Schuldt experimento manejan las variables para
y otros (2011) encontraron que encuestados del Partido Republicano que respondieron a un las que fueron diseñadas.
sondeo en Estados Unidos tenían mucho menos probabilidad de indicar que creían en el técnica de comprobación fingida
problema si a éste se le llamaba “calentamiento global” que “cambio climático” (vea l figura (bogus pipeline) Procedimiento
2.1). En otro estudio, una gran mayoría (88%) de los participantes indicaron que pensaban en el que los participantes en una
que los condones eran efectivos para evitar el SIDA cuando se decía que los condones tenían investigación son (falsamente) llevados
“95 de porcentaje de ser seguros”. No obstante, cuando se decía que los condones a creer que sus respuestas serán
tenían un “5 por ciento de porcentaje de falla” (que es simplemente otra forma de decir lo verificadas por un detector de mentiras
infalible.
mismo),

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32 Capítulo 2  La investigación en psicología social

menos de la mitad (42%) de los participantes indicaron que pensaban que los
l FIGURA 2.1 condones eran efectivos (Linville et al., 1992). Hay explicaciones teóricas que
¿“Calentamiento global” o “cambio de clima”? pueden justificar los resultados aparentemente irracionales reportados en
Aun cuando la mayoría de las personas consideran
estos dos estudios, pero el punto aquí es que esos factores sutiles pueden tener
“calentamiento global” y “cambio de clima” como efectos significativos en las actitudes y opiniones que reportan las personas.
la misma cosa, una parte de los que respondieron De hecho, aun la misma pregunta exacta puede despertar respuestas
una encuesta, miembros del Partido Republicano muy diferentes, dependiendo del contexto en el que se plantea. Por ejemplo, a
de Estados Unidos, indicaron que no creían que el todos los individuos entrevistados en una encuesta telefónica se les preguntó
fenómeno estaba ocurriendo cuando se le llamaba qué tan importante era para ellos el problema del cáncer de piel, pero la inte-
“calentamiento global” (la barra de la izquierda),
rrogante se formuló antes o después de una serie de preguntas acerca de otros
pero la mayoría reportaron que creían que
estaba sucediendo cuando se le llamaba “cambio
problemas de salud. Aun cuando la redacción de la pregunta era idéntica, los
climático” (la barra de la derecha). (Aun cuando encuestados consideraron que el cáncer de piel era mucho más importante si
no se muestra en esta figura, puede valer la pena la pregunta se había hecho antes que las otras con respecto a la salud (Rimal y
observar que la “manipulación” de las palabras Real, 2005). En otro ejemplo del impacto de preguntas previas, Kimberly Ríos
no afectaba de manera importante las actitudes Morrison y Adrienne Chung (2011) encontraron que estudiantes universita-
reportadas por los no republicanos.) rios de raza blanca indicaban un apoyo considerablemente menor para el
Con base en Schuldt et al., 2011. © Cengage Learning
multiculturalismo si antes habían marcado su raza-etnia como “blanco” en
80 un cuestionario, que cuando se usaba el término “europeo estadounidense”.
Una razón más por la que los autorreportes pueden ser poco certeros
que es real

70 radica en que muchas veces se pide que los participantes den información
acerca de pensamientos o comportamientos del pasado, y la memoria de la
60
gente es bastante propensa a equivocarse cuando se trata de esos aspectos,
It Is Real

en particular si la manera en que se sienten ahora acerca de ciertas cosas es


Believecreen

50
diferente a como se sentían en el pasado. Para minimizar este problema los
psicólogos han desarrollado formas de disminuir el tiempo que transcurre
quienes

40
entre una experiencia real y el reporte que la persona hace de la misma. Por
ejemplo, a veces se emplean autorreportes de intervalo-contingencia, en los
Who

30
cuales los participantes informan sobre sus experiencias a intervalos regula-
Porcentaje%de

20
res, por lo general una vez al día. Los investigadores también pueden recopilar
autorreportes de señal-contingencia; en este caso los encuestados informan su
10
experiencia tan pronto como sea posible, una vez que se les da una señal para
que lo hagan, casi siempre mediante un mensaje de texto o una aplicación
0 especial. Por último, algunos investigadores optan por recopilar autorrepor-
“Calentamiento global”
“Global warming” “Cambio climático”
“Climate change”
tes de evento-contingencia en los cuales los individuos reportan un grupo de
eventos tan pronto como sea posible después de haber ocurrido. Por ejemplo,
el Récord de Interacción Rochester (RIR) es un cuestionario de autorreporte del tipo even-
to-contingencia usado por los participantes en una investigación para informar sobre toda
interacción social que dure 10 minutos o más, y que ocurra dentro del periodo en el que se
lleva a cabo la investigación; es decir, por lo general una o dos semanas (Nezlek et al., 2012).

Observaciones Los autorreportes constituyen una herramienta que los psicólogos


sociales usan para medir variables. Los investigadores también pueden observar las accio-
nes de la gente. En ocasiones estas observaciones son muy sencillas; por ejemplo, cuando el
investigador observa cuál de los dos elementos selecciona una persona. Sin embargo, otras
veces son más elaboradas y requieren determinar la confiabilidad entre evaluadores. La
confiabilidad entre evaluadores se refiere al nivel de consenso que se da entre múltiples
observadores del mismo comportamiento. Sólo cuando diferentes observadores están de
acuerdo puede considerarse que los datos son confiables.
La ventaja de los métodos observacionales radica en que por medio de ellos se evitan
los recuerdos equívocos y las interpretaciones distorsionadas de nuestro comportamiento.
Las acciones hablan más fuerte que las palabras. Por supuesto, si los individuos saben que
están siendo observados, sus conductas, al igual que sus autorreportes, pueden ser sesga-
dos por el deseo de presentarse bajo una luz favorable. Por lo tanto, los investigadores a
confiabilidad entre evaluadores veces hacen observaciones en forma mucho más sutil. Por ejemplo, en experimentos relati-
Grado en el que diferentes vos a las interacciones entre razas, los investigadores pueden registrar el contacto visual de
observadores concuerdan en sus los participantes y la distancia a que se sientan para demostrar sesgos que no se revelarían
observaciones.
usando medidas más ostensibles (Goff, Steele y Davies, 2008; Todd et al., 2011).

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Comprobación de ideas: diseños de investigación 33

Tecnología Por supuesto, los psicólogos sociales usan algo más que
los ojos y los oídos para observar a sus sujetos de investigación. Los
avances tecnológicos ofrecen a los investigadores herramientas inno-
vadoras y en extremo interesantes que les permiten realizar observa-
ciones muy precisas, sutiles y complejas, que rebasan con mucho los
sueños de los psicólogos sociales de generaciones precedentes. Se
emplean distintas clases de equipo para evaluar respuestas psicológi-
cas, como el cambio en el ritmo cardiaco, los niveles de determinadas
hormonas y la excitación sexual. Las computadoras se aprovechan
para registrar la prontitud con que los participantes responden a cier-
tos estímulos, así como qué tan rápido pueden identificar la raza de
personas que les muestran en fotografías, o la presencia de un arma
en las manos de un hombre blanco o de color (Bishara y Payne, 2009;
Klauer et al., 2011). La tecnología de seguimiento visual (eye-tracking)
se usa para determinar exactamente en qué punto y por cuánto tiempo

Joanne Pasila/one2
los participantes fijan la mirada en ciertos estímulos; por ejemplo, en
un anuncio publicitario, un video o en alguna imagen de éstos (Crosby
et al., 2008; DeWall et al., 2009).
Más recientemente los psicólogos sociales han comenzado a abrir
una ventana de observación en torno al cerebro humano sin necesidad de empuñar un Tecnología computarizada de video,
como este Analizador de Percepción™,
escalpelo, afortunadamente. Las tecnologías de generación de imágenes cerebrales toman permite a los investigadores rastrear
y combinan miles de imágenes del cerebro en acción. Como se menciona en el capítulo 1, en la pantalla, momento a momento,
muchos estudios de psicología social de la actualidad usan fMRI (imágenes por resonancia las reacciones de los participantes
en un experimento (en este caso, la
magnética funcionales) para dar a los investigadores imágenes visuales de actividad en actuación de un comediante). También
partes del cerebro cuando el sujeto de investigación está pensando, tomando decisiones, puede mostrar simultáneamente las
respondiendo a estímulos de audio o visuales, etc. Estas imágenes pueden mostrar la forma clasificaciones promedio de grupos de
participantes en una gráfica superpuesta
en que dichas partes del cerebro parecen “iluminarse”, o exhibir un incremento en la acti- en el video. Esta tecnología ayuda a los
vidad, como forma de respuesta a estímulos o situaciones específicas. Por ejemplo, aunque investigadores a estudiar las dinámicas
los participantes en un estudio pueden no mostrar signos de racismo o de sesgo hacia el de la influencia social.
sexo en sus autorreportes, o en alguna conducta fácilmente observable en el laboratorio,
pueden mostrar más actividad en partes del cerebro asociadas con sentimientos de ame-
naza o fuerte emoción cuando ven imágenes o piensan en personas de un grupo racial par-
ticular o género (Amodio, 2013; Jenkins y Mitchell, 2011; Van Ravel y Cunningham, 2010).

Comprobación de ideas: diseños


de investigación
Los psicólogos sociales usan diversos métodos para someter a prueba sus hipótesis y
teorías de investigación. Aun cuando los métodos varían, esta disciplina destaca los
métodos objetivos, sistemáticos y cuantificables. Los psicólogos sociales no se limitan a
buscar evidencia que apoye sus ideas; también buscan la manera de refutarlas por com-
pleto. Podemos dividir estos tipos de pruebas en tres categorías: descriptivas, correlacio-

>
nales y experimentales.

Investigación descriptiva: descubrimiento de


rumbos y tendencias
Uno de los métodos más obvios para poner a prueba las ideas acerca de la gente con-
siste sencillamente en registrar con qué frecuencia suele pensar, sentir o compor-
tarse de una forma determinada. En el entorno de la psicología social el objetivo de
la investigación descriptiva es, como su nombre lo indica, describir a las personas y
sus pensamientos, sentimientos y comportamientos. Este método coloca bajo la lupa
cuestionamientos tales como: ¿la mayoría de la gente está de acuerdo con la pena
de muerte?, ¿qué porcentaje de las personas que encuentran a alguien tirado en la

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34 Capítulo 2  La investigación en psicología social

banqueta le ofrecen ayuda?, ¿qué dicen hombres y mujeres acerca de las cosas que con
más probabilidad les hace sentir celos de su pareja? Métodos particulares de hacer inves-
tigación descriptiva incluyen observar personas, estudiar registros de hechos y compor-
tamientos del pasado, y hacer encuestas a las personas. En esta sección se estudian cada
uno de estos métodos.

“Se puede observar mucho con sólo Estudios observacionales Por supuesto, es posible aprender acerca de otras perso-
mirar.” nas mediante la simple observación, y algunos de los cuestionamientos planteados por la
Yogi Berra psicología social son susceptibles de responderse por medio de estudios observacionales.
Por ejemplo, aun cuando investigadores de todo el mundo que estudian el acoso (bullying)
entre escolares suelen usar medidas de autorreporte para preguntar a niños y maestros
sobre la frecuencia y severidad de esta práctica, algunos de ellos (los investigadores) han
obtenido una imagen más directa del problema si pasan tiempo en campos de juego y
patios escolares, observando con cuidado y tomando notas de las interacciones de los
niños, a veces mediante micrófonos y cámaras ocultas (con el consentimiento de escuelas
y padres de familia) para registrar incidentes de bullying (Frey et al., 2009; Hawkins et al.,
2001).

La investigación histórica puede revelar Estudios históricos Los estudios históricos involucran la revisión de registros de acon-
algunos puntos de vista de gran interés, tecimientos y comportamientos del pasado, como artículos periodísticos, registros médi-
a veces inquietantes, de la conducta
cos, diarios, estadísticas deportivas, anuncios personales, estadísticas de delincuencia o
social.
contenidos de páginas web. Uno de los principales beneficios de las evaluaciones históri-
cas es que como los investigadores están observando la conducta a distan-
cia, pueden estar seguros de que no influyeron en el comportamiento con su
presencia. Una limitación de este método es que los registros disponibles no
siempre son completos ni detallados, y pueden haber sido recolectados de
un modo no sistemático.
The New Yorker, December 22/29, page 100. Todos los derechos reservados.

Este tipo de evaluaciones es particularmente valioso cuando se quiere


analizar tendencias culturales e históricas. Por ejemplo, en el capítulo 11
sobre Agresión, se reportan varias tendencias relativas al porcentaje de
delitos violentos en Estados Unidos y cómo ha cambiado en años recien-
tes; también se mencionan diferencias en las tasas de homicidios en otros
países. Estos datos provienen de registros históricos, como archivos poli-
ciacos, de la Federal Bureau of Investigation (FBI) y de las Naciones Unidas.
Ejemplos recientes de investigación histórica incluyen un estudio que ana-
lizaba el modo en que los acusados, negros y blancos en casos de pena de
muerte, fueron descritos en artículos periodísticos durante un periodo
de más de 20 años, y en un estudio que examinaba si la redacción de los
anuncios de ofertas de trabajo eran prejuiciosas en función de estereotipos
de género (Gaucher et al., 2011; Goff, Eberhardt et al., 2008).
“Como lo sospechábamos, están empezando a formar
una banda juvenil.” Encuestas Pareciera que en los últimos tiempos ningún político se atreve a
estornudar sin antes realizar una encuesta de opinión. Las encuestas se han
vuelto cada vez más populares y sus objetivos de investigación se centran en
todos los temas, desde la política hasta las actitudes acerca de problemas sociales y los por-
centajes de personas que piensan que la mejor cura para el hipo es beber un vaso de agua
o aguantar la respiración (bien, le diremos: de acuerdo con una encuesta de Yahoo.com
realizada en mayo de 2012 con casi 60,000 respuestas, 52% dicen que beber agua, 37% dicen
que aguantar la respiración y 12% dicen que hay que hacer que alguien lo asuste). Realizar
encuestas implica hacer preguntas a personas acerca de sus actitudes, creencias y com-
portamientos. Las encuestas pueden ser realizadas en persona, por teléfono, por correo o
vía Internet. Muchas preguntas de psicología social pueden manejarse sólo con encuestas,
porque comprenden variables que son imposibles o no éticas de observar o de manipular
directamente; por ejemplo, las conductas sexuales de las personas o su optimismo acerca
del futuro.

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Comprobación de ideas: diseños de investigación 35

Aunque cualquiera puede llevar a cabo una encuesta (y a


veces pareciera que todo mundo lo hace), diseñarlas, poner-
las en práctica e interpretar los resultados que se generan a
partir de ellas constituye toda una ciencia. Al igual que otras
evaluaciones basadas en autorreportes, las encuestas son
susceptibles de verse fuertemente afectadas por factores tan
sutiles como la formulación de las preguntas y el contexto en
que se realizan; los investigadores que trabajan con encuestas
están capacitados para tomar en consideración esos aspectos

. Jeff Greenburg/Alamy
y probar diversos tipos de planteamiento y organización de las
interrogantes al momento de realizarlas.
Uno de los problemas más importantes que enfrentan los
investigadores que manejan encuestas radica en cómo selec-
cionar a las personas que tomarán parte en el sondeo. Lo pri-
mero que deben hacer para ello es identificar la población en la
que están interesados. Por ejemplo, ¿queremos que esta encuesta nos informe de las acti- Muchas preguntas de psicología social
tudes de los estadounidenses en general, los clientes de Walmart o los estudiantes en un se manejan en encuestas que pueden
hacerse por teléfono, correo, vía
curso de introducción a la psicología social de la Universidad X? A partir de esta población Internet o personalmente en situaciones
general, los investigadores seleccionan un subconjunto, o muestra, de individuos. Para que de campo.
una encuesta tenga precisión, la muestra debe ser similar o representativa de la población
en características importantes como edad, sexo, raza, ingresos, educación y antecedentes
culturales. La mejor forma de lograr esta representatividad es utilizar un muestreo aleato-
rio; es decir, un método de selección en el que todos los miembros de la población tengan
la misma oportunidad de ser elegidos para formar parte de la
muestra. Los encuestadores emplean procedimientos aleato-
rios, como tablas de números distribuidos al azar generadas
por computadora, para determinar cómo seleccionar a los
individuos que conformarán sus muestras.
Para comprender la importancia del muestreo aleatorio,
considere un par de elecciones presidenciales en la historia de
Estados Unidos (Rosnow y Rosenthal, 1993). Justo antes de la
elección de 1936, una revista llamada Literary Digest predijo
que Alfred Landon, el gobernador republicano de Kansas,
ganaría por 14 puntos porcentuales sobre Franklin Roosevelt.
El Digest basó su predicción en una encuesta realizada entre
más de dos millones de ciudadanos. No obstante, la realidad

© UPI/Corbis-Bettmann
fue que Landon perdió la elección por 24 puntos porcentuales.
La publicación, que había sufrido dificultades financieras antes
de la elección, se declaró en bancarrota poco tiempo después.
Veinte años más tarde, la predicción de la encuesta
Gallup de que Dwight Eisenhower obtendría la presidencia
resultó casi perfecta, errando el resultado por sólo dos puntos En la elección presidencial de 1948, en Estados Unidos, encuestadores
porcentuales. ¿Cuál fue el tamaño de su muestra? Tan sólo de a nivel nacional predijeron que Thomas Dewey derrotaría a Harry
Truman por amplio margen. Cuando Truman disfrutaba de su victoria, los
alrededor de 8000 personas. ¿A qué se debió que la encuesta encuestadores se dieron cuenta que sus predicciones estuvieron basadas
de 1936 (con su muestra mucho mayor de 2 millones de per- en muestras de votantes no aleatorias. El muestreo aleatorio hubiera
sonas) estuviera tan equivocada y que la de 1956 fuera tan llevado a predicciones mucho más precisas.
correcta? La respuesta es que la muestra de 1936 no fue selec-
cionada de forma aleatoria. El Digest contactó a los encuestados
por medio de guías telefónicas y de listas de miembros de un club. En 1936, muchas perso-
nas no podían darse el lujo de tener teléfono o de pertenecer a algún club. Las personas de
la muestra, por tanto, tendían a ser más ricas que la mayoría de la población, y los más ricos
preferían a Landon. En contraste, en 1956, los encuestadores de Gallup seleccionaron de muestreo aleatorio Método de
seleccionar participantes para un estudio
manera aleatoria los distritos electorales en todo el país y luego seleccionaron al azar cier-
de modo que todos los miembros de
tas familias dentro de esos distritos. Hoy, debido a los mejores procedimientos de muestreo,
una población tengan igual oportunidad
pueden usarse encuestas realizadas con menos de 1000 personas para obtener pronósticos de estar en él.
bastante certeros de toda la población.

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36 Capítulo 2  La investigación en psicología social

> Investigación correlacional: búsqueda de asociaciones


Aun cuando hay mucho que aprender a partir de investigaciones descriptivas, por lo
general los psicólogos sociales siempre quieren ampliar sus conocimientos. Casi todas
las hipótesis de investigación en este campo de acción tienen que ver con la relación
entre variables. Por ejemplo, ¿existe relación entre el género de una persona y su dispo-
sición a pedir ayuda a los demás, o entre lo físicamente atractivas que sean las personas
y cuánto dinero ganan?
Una manera de someter a prueba hipótesis como las anteriores es la investigación
de correlación. Al igual que la descriptiva, la investigación correlacional puede reali-
zarse con apoyo de los métodos observacional, histórico o de encuesta. Sin embargo, a
diferencia de la investigación descriptiva, el método de correlación evalúa la relación
entre diferentes variables. El grado en el que las variables se relacionan entre sí,
o se correlacionan, puede sugerir lo similares o distintas que son dos medidas
(por ejemplo, de qué manera se relaciona la autoestima de la gente con la popu-
laridad) y qué tan efectiva resulta una variable para predecir otra (por ejemplo,
qué tan confiable puede ser el pronóstico de éxito académico a partir de las cali-
ficaciones obtenidas en el examen de ingreso a la universidad). Es importante
tomar en cuenta que quienes realizan investigación correlacional por lo general
no manipulan las variables que estudian, simplemente las evalúan.

Coeficiente de correlación Cuando los investigadores examinan la corre-


lación entre variables que varían en cantidad (por ejemplo la temperatura o el
nivel de autoestima), están en posición de evaluar la fuerza y la dirección de
dicha relación, así como de calcular una dimensión estadística denominada
coeficiente de correlación. Los coeficientes de correlación pueden ir de +1.0
a -1.0. El valor absoluto del número (es decir, el número mismo, sin tomar en
cuenta el signo positivo o el negativo) indica la fuerza con que se relacionan
las dos variables. Cuanto más grande sea el valor absoluto del número, mayor
será la asociación entre ambas variables y, en consecuencia, mejor funcionará
. Mike Watson Images/Corbis

cada una de ellas para pronosticar la otra. El que un coeficiente sea positivo o
negativo indica la dirección de la relación. Un coeficiente de correlación posi-
La
similitud se
tivo implica que, a medida que una variable se incrementa, también lo hace
correlaciona con la la otra. Por ejemplo, las calificaciones obtenidas en el examen de admisión
atracción; es decir, cuanto más a la universidad se correlacionan positivamente con las calificaciones en
parecidas son dos personas, es más
probable que se encuentren atraídas
los cursos. La dirección positiva de esta relación indica que las puntua-
una hacia la otra. Pero una correlación ciones más altas están asociadas con las mejores calificaciones, y que las
no puede identificar la causa de la puntuaciones más bajas se relacionan con las peores. Esta correlación
asociación. En el capítulo 9, que aborda
el tema de la Atracción y las relaciones
no es perfecta; algunas personas con altas calificaciones en el examen
íntimas, se analizan las investigaciones de admisión tienen malas calificaciones, y viceversa. Por tanto, la corre-
de correlación y experimentales lación es menor que +1.0, pero mayor que 0 porque hay alguna asociación
realizadas en torno al papel que
desempeña la similitud en el
entre las dos. Un coeficiente negativo indica que las dos variables van en
proceso de atracción. direcciones opuestas: cuando una va hacia arriba, la otra tiende a ir hacia
abajo. Por ejemplo, es probable que el número de clases perdidas y el promedio
de calificaciones se encuentren correlacionados negativamente. Y una correlación
cercana a 0 indica que no hay relación consistente en absoluto. Estos tres tipos de patro-
nes se ilustran en la l figura 2.2. Dado que pocas variables están perfectamente relacio-
investigación correlacional nadas entre sí, la mayor parte de los coeficientes de correlación no se aproximan a +1.0 o
Investigación diseñada para medir la -1.0, sino que tienen valores más moderados, por ejemplo +.39 o -.57.
asociación entre variables que no son Algunos estudios de correlación comprenden una variable que no varía en cantidad,
manipuladas por el investigador.
sino como raza, género, afiliación política o en si la comida italiana, mexicana o tailan-
coeficiente de correlación Medida desa es su favorita. En este caso los investigadores no pueden calcular un coeficiente
estadística de la fuerza y la dirección
de correlación típico y en lugar de él usan diferentes clases de análisis estadístico. No
manifestadas por la asociación entre
obstante, se aplica el mismo punto en tanto los investigadores pueden determinar si hay
dos variables.
una relación entre las dos variables.

cap2 024-051.indd 36 07/11/14 22:05


Comprobación de ideas: diseños de investigación 37

l FIGURA 2.2
Correlaciones: positiva, negativa y nula
Las correlaciones revelan una asociación sistemática entre dos variables. Las correlaciones positivas indican que las variables están en
sincronía: incrementos en una variable están asociados con aumentos en la otra y disminuciones en una con reducciones en la otra. Las
correlaciones negativas indican que las variables van en direcciones opuestas: aumentos en una variable están asociados con reducciones
en la otra. Cuando dos variables no están asociadas sistemáticamente, no hay correlación.
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Correlación positiva
Positive Correlation Correlación negativa
Negative Correlation No Correlation
No hay correlación
Calor
Hot Calor
Hot Calor
Hot
diaria

diaria

diaria
Daily temperature

Daily temperature

Daily temperature
Temperatura

Temperatura

Temperatura
Frío
Cold Frío
Cold Frío
Cold
Pocas
Few Muchas
Many Pocas
Few Muchas
Many Pocas
Few Muchas
Many
Número
Numberdeofpersonas
people whoque Número
Numberde personas
of people whoque Número
Numberde
of personas que
people who
compran
purchasebebidas frías
cold drinks usan
wear suéter
sweaters tienen
have hipo
the hiccups

Ventajas y desventajas de la investigación correlacional La investigación corre-


lacional ofrece muchas ventajas. Puede aplicarse al estudio de asociaciones de variables
que se presentan de manera natural y no pueden ser manipuladas o inducidas, por ejem-
plo: género, raza, etnia y edad. También es capaz de analizar fenómenos que sería difícil o
no ético recrear, aun con fines de investigación, como el amor, el odio y el abuso. Además,
otorga gran libertad a los investigadores en cuanto al lugar en donde serán evaluadas las
variables. Los participantes pueden llevarse a un laboratorio especialmente construido
con objetivos experimentales, o ser abordados en un entorno real (con frecuencia deno-
minado “el campo”), como un centro comercial o un aeropuerto.
A pesar de todos estos beneficios, la investigación correlacional implica una gran
desventaja que aquí se resalta con letras negritas: la correlación no indica causas.
En otras palabras, una correlación es incapaz de demostrar una relación de cau-
sa-efecto. En lugar de revelar un trayecto causal específico entre una variable A y otra
variable B, la correlación entre las variables A y B incluye tres posibles efectos causales:
A como causa de B; B como causa de A, y la posibilidad de que una tercera variable, C,
sea la causa de A y de B. Por ejemplo, imagine que se da cuenta que el número de horas
que duerme por la noche está correlacionado con el número de veces que contrae un
resfriado. Esto significa que, a medida que las horas de sueño aumentan, los resfriados se
vuelven menos frecuentes; por el contrario, cuando las horas se reducen, los resfriados
se hacen más habituales. Una explicación razonable de esta relación sería que la falta
de sueño (variable A) provoca que las personas sean más vulnerables a los resfriados
(variable B). Sin embargo, otra explicación razonable sería que las personas que sufren
resfriados no pueden dormir bien, de manera que éstos (variable B) provocan falta de
sueño (variable A). Una tercera explicación razonable sería que alguna otra variable (C)
provocara tanto la falta de sueño como una mayor propensión a sufrir resfriados. Esta
tercera variable podría ser el estrés. De hecho, el estrés tiene numerosos efectos en las
personas, tal como se comenta en el capítulo 14 sobre la Salud. La l figura 2.3 describe
otra correlación susceptible de numerosas explicaciones: la que existe entre la agresivi-
dad y los videojuegos violentos.
Es posible garantizar al estudiante lo que sigue: habrá muchas veces en su vida en las
que encontrará reportes en medios de comunicación que sugieren relaciones de causa y

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38 Capítulo 2  La investigación en psicología social

efecto basadas en la investigación correlacional. Incluso las más respetables


l FIGURA 2.3 fuentes de noticias son culpables de esto en repetidas ocasiones. Si el lector
Interpretación de correlaciones: tres posibilidades los busca, puede hallar numerosos ejemplos todas las semanas. Uno de los
La correlación entre una variable (A) y otra variable
grandes beneficios de aprender y adquirir experiencia con el material de este
(B) puede explicarse de tres maneras. La variable A capítulo, es que puede ver las fallas en los informes de medios de comuni-
podría provocar cambios en la variable B, o la cación como éstos y es menos probable que sea sorprendido por ellos. La
variable B podría causar cambios en la variable A, correlación no indica causas.
o una tercera variable (C) podría causar cambios Entonces, ¿no aprendemos nada de las correlaciones? Decir eso sería
similares tanto en A como en B, incluso si A y B tomar demasiadas precauciones. Las correlaciones les hablan a los investi-
no tienen influencia entre sí. Por ejemplo, una
gadores acerca de la fuerza y dirección de las relaciones entre variables, lo
correlación entre niños que juegan videojuegos
violentos y la agresividad con la que se comportan
que les ayuda a entender mejor éstas y les permite usar una variable para
podría explicarse en las siguientes formas: predecir la otra. Las correlaciones pueden ser útiles en extremo al desarro-
llar nuevas hipótesis para guiar una investigación futura. Al reunir grandes
1. Jugar videojuegos violentos provoca
conducta agresiva.
conjuntos de correlaciones y usar complicadas técnicas estadísticas para
compactar los datos, es posible desarrollar predicciones sumamente preci-
2. Los niños con conducta agresiva gustan sas de eventos futuros.
mucho de jugar videojuegos violentos.

>
3. Los niños que tienen problemas familiares,
como el que sus padres no se involucren
en el desarrollo de sus hijos, tienden a jugar Experimentos: determinación de causa y efecto
mucho videojuegos violentos y a tener
conducta agresiva. Muchas veces los psicólogos sociales desean analizar relaciones de causa y
efecto. Aun cuando resulta informativo saber, por ejemplo, que jugar en exceso
© Cengage Learning
videojuegos violentos está correlacionado con conducta agresiva en la vida
A B real, la siguiente pregunta inevitable es si jugar estos videojuegos ocasiona un
(video games)
(videojuegos) (aggression)
(agresión) incremento en la conducta violenta. Si lo que interesa es examinar relacio-
nes de causa y efecto, se tendría que realizar un experimento. En psicología
social los experimentos pueden ser muy sencillos o increíblemente elabora-
A
A B
B
(videojuegos) (agresión)
dos. Sin embargo, todos ellos comparten dos características fundamentales:
(video games) (aggression)
1. El investigador tiene el control de los procedimientos experimentales
y de la manipulación de las variables de interés mientras garantiza la
C
(problemas familiares)
(family troubles) uniformidad del resto. En otras palabras, todos los participantes en la
investigación reciben exactamente el mismo tratamiento, con excep-
ción de aquellas diferencias específicas que el responsable del experi-
mento quiera crear.
A
A B
B
(videojuegos)
(video games) (agresión)
(aggression) 2. Los participantes en el estudio son asignados aleatoriamente a las
diferentes manipulaciones (llamadas “condiciones”) incluidas en el
experimento. Si hay dos condiciones, puede usarse un programa de
computadora. Sin importar cómo se realice, la asignación aleato-
ria implica que los participantes no son asignados a una condición
tomando como base de decisión sus características personales o de
comportamiento. Mediante la asignación aleatoria el experimentador
pretende garantizar ciertas reglas de juego parejas: en promedio, los
experimento Forma de participantes asignados aleatoriamente a una condición no son distintos
investigación que puede demostrar
de aquellos asignados a otra. De esta forma, las diferencias que aparez-
relaciones causales en las que (1) el
can entre las condiciones después de la manipulación experimental
experimentador tiene control sobre
los sucesos que ocurren y (2) los
podrán, por tanto, atribuirse al impacto de dicha manipulación y no a
participantes son asignados al azar a cualesquiera diferencias preexistentes entre los participantes.
las condiciones. Debido a que el experimentador controla y asigna de manera aleatoria a los partici-
asignación aleatoria Método para pantes, un experimento es una poderosa técnica para analizar causas y efectos. Ambas
asignar participantes a las diversas características contribuyen al mismo objetivo: eliminar la influencia de cualesquiera fac-
condiciones de un experimento, de
tores distintos de la manipulación experimental. Al descartar las explicaciones alterna-
manera que cada uno tenga la misma
tivas relacionadas con los resultados de la investigación, se tiene más confianza en que
oportunidad de tomar parte en
cualquiera de las condiciones.
se ha comprendido la causa de cierto comportamiento. En la tabla 2.1 se resumen las
diferencias entre la investigación de correlación y la experimental.

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Comprobación de ideas: diseños de investigación 39

TABLA 2.1
Comparación entre correlaciones y experimentos

Investigación de correlación Investigación experimental

¿Qué aspectos La medición de variables y el grado de La asignación aleatoria a las condiciones y el control sobre los
involucra? relación que hay entre ellas eventos que ocurran; la determinación de los efectos de las
manipulaciones de la(s) variable(s) independiente(s) sobre los
cambios detectados en la(s) variable(s) dependiente(s)
¿Cuál es la ventaja Permite que los investigadores analicen Permite que los investigadores determinen relaciones de causa y
más importante de variables que ocurren de manera efecto; es decir, si la variable independiente puede provocar un
este método? natural, incluyendo aquellas que sería cambio en la variable dependiente
difícil o no ético manipular
© Cengage Learning

Muestreo aleatorio en comparación con asignación aleatoria Tal vez el lector


recuerde que se mencionó el concepto de muestreo aleatorio en relación con la realiza-
ción de encuestas. Es bueno tener presentes las diferencias entre muestreo aleatorio y
asignación aleatoria. En la tabla 2.2 se resumen tales diferencias. El muestreo aleatorio
tiene que ver con la manera en que se seleccionan los individuos que tomarán parte en
un estudio. Es determinante para generalizar los resultados obtenidos de una muestra
a una población más general y, por tanto, es muy importante para la investigación de
sondeo. La asignación aleatoria no se refiere a la selección de quienes participarán en
el estudio, sino a la manera en que éstos se asignarán a diferentes condiciones, como se
explicó antes. La asignación aleatoria es esencial para experimentos, porque es necesa-
ria para determinar las relaciones de causa y efecto; sin ella siempre hay la posibilidad de
que cualesquiera diferencias que se encuentren entre las condiciones en un estudio sean
causadas por diferencias ya existentes entre los participantes. En contraste, el muestreo
aleatorio no es necesario para establecer la causalidad. Por esa razón, y también porque
resulta difícil y costoso, muy pocos experimentos emplean el muestreo aleatorio. Más
adelante se considerarán las implicaciones de este hecho.

TABLA 2.2
Muestreo aleatorio frente a asignación aleatoria

Muestreo aleatorio Asignación aleatoria

¿De qué se trata? Selección de las personas que tomarán Asignación de los participantes (quienes ya han sido elegidos
parte en un estudio, de manera que para tomar parte en el estudio) a las diversas condiciones del
todos los individuos de una población experimento, de manera que cada uno de ellos tenga igual
tengan igual oportunidad de participar oportunidad de ser considerado en cualquiera de las condiciones
¿Cuál es la mayor Permite que los investigadores Iguala las condiciones del experimento, haciendo muy poco
ventaja de usar este recopilen datos a partir de muestras probable que éstas se distingan en términos de diferencias
procedimiento? representativas de una población preexistentes entre los participantes; es esencial para determinar
más amplia; su importancia radica que la(s) variable(s) independiente(s) es (son) causante(s) del efecto
también en que permite generalizar producido en la(s) variable(s) dependiente(s)
los resultados a una población más
numerosa
© Cengage Learning

Experimentos de laboratorio y de campo La mayoría de los experimentos en


psicología social se realizan en el entorno de un laboratorio, ubicado por lo gene-
ral en una universidad; por tanto, el ambiente puede ser controlado y los partici-
pantes estudiados con cuidado. Los laboratorios de psicología social no siempre se
parecen al estereotipo, con líquidos burbujeantes en vasos de precipitados o cos-
tosos equipos en todos los rincones (aunque algunos de ellos sí están equipados con
lo último en tecnología). Más bien, parecen salas comunes y corrientes e, incluso,

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40 Capítulo 2  La investigación en psicología social

salones de juegos. El punto clave es que los entornos de


laboratorio permiten que los investigadores tengan con-
trol del espacio, evalúen con precisión el comportamiento
de los participantes y mantengan idénticas condiciones
para cada uno de ellos.
La investigación de campo se lleva a cabo en entor-
nos del mundo real, fuera del laboratorio. Por ejemplo,
los investigadores interesados en analizar el comporta-
miento altruista podrían realizar un experimento en un
parque público. La ventaja de los experimentos de campo
© Gideon Mendel/Corbis

estriba en que las personas se muestran más dispuestas


a actuar con naturalidad en un entorno familiar que en
un laboratorio en el que saben que serán estudiadas. La
desventaja es que el investigador suele tener menos con-
trol y es incapaz de garantizar que los participantes estén
expuestos a las mismas variables en las diversas condi-
En las investigaciones de campo la gente ciones del experimento.
es observada en entornos del mundo
real. Por ejemplo, los investigadores Debido al importante papel que desempeñan los experimentos en la psicología
pueden observar a un grupo de niños en social, veamos más de cerca los elementos experimentales enfocando dos experimentos
el patio de recreo o estudiar cualquier recientes.
diversidad de asuntos de índole
psicológica social, como los patrones
de amistad, la dinámica de grupos, la Experimento 1: ¿Los videojuegos pueden hacer que alguien sea más o menos
conformidad, el altruismo, la agresividad
y las diferencias culturales.
agresivo? Como se verá en el capítulo 11 sobre Agresión, un creciente número de estu-
dios demuestra que jugar videojuegos violentos puede llevar a agresión en la vida real.
Pero, ¿jugar videojuegos donde se observa la ayuda a otros, más que lastimarlos, lleva al
efecto opuesto; es decir, hacer que las personas sean menos agresivas? Tobías Greiteme-
yer y otros (2012) realizaron una serie de expe-
rimentos para abordar esta situación. En uno
l FIGURA 2.4 de los experimentos con estudiantes univer-
Efectos de videojuegos violentos frente a útiles sitarios en Alemania, asignaron al azar a un
Los participantes en el experimento de Greitemeyer y otros, jugaron videojuegos tercio de los estudiantes para que jugaran
que eran violentos, neutros u orientados a ayudar a otros, y después hicieron un videojuego violento (Mortal Combat, juego
detonaciones de ruido de gran fuerza a otra persona cuando ésta trataba de de peleas violentas), otro tercio de los estu-
completar una tarea. (Esta metodología de “golpe de ruido” ha sido una medida diantes a un videojuego neutro (pinball) y un
exitosa de la agresión en varios experimentos.) Esta gráfica muestra que los
último tercio a un juego orientado en ayudar
estudiantes que jugaron un juego útil fueron los menos agresivos, y los estudiantes
que jugaron un juego violento fueron los más agresivos.
a otros (auxiliar a personajes para escapar de
Con base en Greitemeyer et al., 2012. © Cengage Learning edificios en llamas). Después de jugar durante
30
15 minutos los videojuegos asignados, se dio
entonces a los estudiantes la oportunidad de
actuar con agresividad hacia otra persona al
25 ocasionar un ruido muy fuerte cuando ésta
trataba de completar un trabajo.
agresiva

Como lo indica la l figura 2.4, los estu-


20
Behavior

diantes que jugaron los videojuegos violentos


eran más agresivos (esto es, seleccionaron
Conducta

15 niveles de ruido más fuertes) que quienes


Aggressive

habían jugado el juego neutro. Por otra parte,


los estudiantes que habían jugado un juego
10
útil fueron menos agresivos que los estudian-
tes que habían jugado el juego neutro.
5

Experimento 2: Humor y cultura Ima-


0 gine que alguien le muestra varios bolígra-
JuegoGame
Helpful útil Juego
Neutralneutro
Game Juego
Violentviolento
Game fos, la mayoría son de un color (por ejemplo
negros) y la minoría de otro color (por ejem-

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Comprobación de ideas: diseños de investigación 41

plo azules); usted puede escoger quedarse con uno de ellos. ¿Escoge un color de la mayo-
ría o de la minoría? Aunque usted no lo crea, hay una consistente diferencia cultural
en cómo las personas hacen esta elección. Las personas de culturas occidentales, por
ejemplo de Estados Unidos, tienden a escoger la pluma de color poco común, en tanto
que las de culturas de Asia Oriental, por ejemplo Corea, tienden a escoger el color de
pluma de la mayoría.
Esta diferencia cultural fue explorada de una forma interesante en un experimento de
Claire Ashton-James y otros (2009). Los investigadores crearon la hipótesis de que estar
de buen humor hace que las personas sean más abiertas a nuevas experiencias, lo cual
puede resultar en que actúen en formas que son inconsistentes con el modo en que se
comportan comúnmente en sus culturas. Por lo tanto, ¿estar de buen humor puede hacer
más probable que las personas desafíen sus normas culturales, haciendo que los occiden-
tales se interesen más en el color común de un bolígrafo y que los orientales se interesen
más en los bolígrafos de color poco común? Los investigadores sometieron a prueba esta
idea dándoles a participantes, ya sea occidentales
(europeos, eurocanadienses) u orientales, la opción
de elegir el bolígrafo descrito líneas atrás. No obs- TABLA 2.3
tante, antes de ver los bolígrafos, a los participan- Humor y cultura: las condiciones
tes se les asignó al azar estar de buenas o de malas. En el experimento de Ashton-James y otros, los participantes de cultura
¿Cómo se manipuló el humor? Los participantes de occidental u oriental fueron puestos de mal o buen humor. Al combinar
buen humor escucharon una obra musical muy agra- estas dos variables (cultura y manipulación del humor) se crearon las cua-
dable y de compás inacentuado (de Mozart), y los de tro condiciones aquí presentadas.
mal humor escucharon una obra mucho más seria,
más bien deprimente (de Rachmaninov). La tabla 2.3 Occidental Oriental
resume el diseño de este experimento. Condición 1 Condición 2
La l figura 2.5 describe los resultados de este Buen humor Occidental/bueno Oriental/bueno
estudio. Las barras de esta gráfica describen qué
porcentaje de participantes de cada condición esco- Condición 3 Condición 4
gieron el bolígrafo de color poco común. Como se Mal humor Occidental/malo Oriental/malo
puede ver en la mitad izquierda de la gráfica, era
menos probable que los participantes occidentales Con base en Vandello y Cohen (2003). © Cengage Learning

que estaban de buen humor escogieran una pluma


de color poco común, en comparación con los que
estaban de mal humor. Era lo opuesto para los participantes orientales: era más proba-
ble que los de buen humor escogieran la pluma de color poco común en comparación
con los que estaban de mal humor. Los resultados, por tanto, apoyaron las predicciones
de los investigadores: el buen humor hizo más probable que los individuos actuaran en
formas que se desviaban de las normas de sus culturas.

Variables independientes y dependientes Ahora que ha visto un par de experi-


mentos, enfoquémonos en algunos de los elementos específicos. En un experimento, los
investigadores manipulan una o más variables independientes y examinan el efecto de
dichas manipulaciones en una o más variables dependientes. En el experimento que se
describió primero, algunos participantes se asignaron al azar para jugar un videojuego
violento, otros a jugar uno neutro y otros a jugar uno orientado a ayudar a otros. Ésta era
la variable independiente. La variable dependiente en ese experimento era cuánto ruido
escogerían hacerle a otra persona. Era la variable dependiente, porque los investigadores
estaban interesados en ver si dependería (es decir, estaría influida) de la manipulación de variable independiente En
la variable independiente. un experimento, factor que los
experimentadores manipulan para ver si
afecta a la variable dependiente.
Variables atributo del sujeto Algunos experimentadores incluyen variables que no variable dependiente En
son dependientes ni verdaderamente independientes. Por ejemplo, el género, etnia y un experimento, factor que los
tendencia política de los participantes puede variar, y los investigadores pueden estar experimentadores miden para ver si es
interesados en examinar algunas de estas diferencias. Estas variables no pueden ser afectada por la variable independiente.
manipuladas ni asignadas al azar, de modo que no son variables independientes

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42 Capítulo 2  La investigación en psicología social

verdaderas y no están influidas por las variables independientes, por lo que


l FIGURA 2.5 no son variables dependientes. Variables como éstas se denominan varia-
Humor y cultura bles atributo del sujeto porque caracterizan variables ya existentes entre
Los participantes de una investigación, de culturas
los sujetos, o participantes, del experimento. Si un estudio incluye variables
occidentales y orientales, fueron puestos de atributo del sujeto, pero carece de una variable independiente asignada
buen humor o de mal humor y luego se les dio la al azar, no es un experimento verdadero. Pero es frecuente que los experi-
opción de quedarse uno de varios bolígrafos. La mentos incluyan variables atributo del sujeto junto con variables indepen-
mayor parte de éstos eran de un color, pero uno dientes, para que los investigadores puedan probar si estas últimas tienen
o dos eran de diferente color. Era más probable efectos iguales o diferentes en diversas clases de participantes. El segundo
que los participantes occidentales escogieran el
experimento descrito antes, de Ashton-James y colegas sobre el humor y
color poco común cuando estaban de mal humor
que de bueno, mientras que los participantes
la cultura, es un ejemplo de experimento con una variable independiente
orientales escogieron lo contrario. Estos resultados verdadera y una variable atributo del sujeto. La variable independien-
apoyaron la hipótesis de que el humor positivo te asignada al azar fue la manipulación del humor, algunos fueron puestos
puede hacer que los individuos actúen en formas de buen humor y otros de malo. La variable atributo del sujeto fue el histo-
que son inconsistentes con sus normas culturales. rial cultural de los participantes, algunos occidentales, algunos orientales.
Con base en Ashton-James et al., 2009. © Cengage Learning La variable dependiente en este estudio fue cuál bolígrafo elegirían conser-
70 var los participantes.
Color común

60 Significancia estadística y réplicas En el experimento de Ashton-Ja-


mes, 60% de los participantes occidentales escogieron el bolígrafo de color
color poco

50 poco común cuando estaban de mal humor, pero sólo 13% hicieron esto
cuando estaban de buen humor. ¿La diferencia entre 60% y 13% es lo sufi-
Uncommon

cientemente grande para ser significativa, o podría deberse sólo a la casua-


40
lidad (es decir, variación aleatoria), como es lanzar al aire una moneda diez
que escoge

veces y ver cara seis veces y cruz cuatro veces? La respuesta es que no se
30
% Choosing

puede decir con sólo ver los números. Los resultados obtenidos en un expe-
rimento se examinan con análisis estadísticos, que permiten al investiga-
20 dor determinar cuál es la probabilidad de que los resultados puedan haber
Porcentaje

ocurrido por casualidad aleatoria. La convención normal es que si los resul-


10 tados pudieran haber ocurrido por casualidad cinco veces o menos en 100
resultados posibles, entonces el resultado es de significancia estadística y
0 debe ser tomado con seriedad.
Occidentales
Western Orientales
East Asian Sin embargo, el hecho de que los resultados sean de significancia
Humor
estadística no quiere decir que sean absolutamente ciertos. En esencia,
Mood
la significancia estadística es una atractiva proposición de apuesta. Las
Positive
Bueno Negative
Malo
probabilidades son muy buenas (por lo menos 95 de cada 100) de que los
efectos obtenidos en el estudio se debieran a la manipulación experimen-
tal de la variable independiente. Pero aún hay la posibilidad (de hasta 5 de
cada 100) de que los hallazgos ocurrieran por casualidad. Ésta es una razón por la que
es importante tratar de replicar los resultados de un experimento, para repetirlo y ver si
se encuentran resultados semejantes. Si estos últimos se encuentran, la probabilidad de
que pudieran haber ocurrido por casualidad ambas veces es menor que 1 de cada 400.
Muy recientemente ha habido un creciente énfasis en la psicología (y en algunas otras
disciplinas, por ejemplo medicina) sobre la importancia de replicar los hallazgos de la
investigación y desarrollar y usar técnicas estadísticas que sirvan como alternativas para
el enfoque sobre la significancia estadística. Regresaremos a este problema en la sección
final de este capítulo.
La significancia estadística es relevante no sólo para los resultados de experi-
mentos, sino también para muchas otras clases de datos, como las correlaciones. Una
correlación entre dos variables puede ser estadísticamente significativa o no serlo,
dependiendo de la fuerza de la correlación y del número de participantes u observacio-
variable atributo del sujeto nes de los datos.
Variable que caracteriza diferencias Cuando los resultados de alguna investigación se reportan en los medios o en
preexistentes entre los participantes en un anuncio, no siempre es claro si son estadísticamente significativos, de modo que
un estudio. es importante ser cauto cuando se entere de ellos. Sin embargo, puede estar seguro

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Comprobación de ideas: diseños de investigación 43

que siempre que se reporte en este libro de texto que hay una diferencia entre las con-
diciones de un experimento o que dos variables están correlacionadas, estos resultados
tienen significancia estadística.

Validez interna: ¿la variable independiente es responsable del efecto? Cuando


un experimento se realiza de manera apropiada, se dice que sus resultados tienen vali-
dez interna: existe certeza razonable de que la variable independiente ha sido respon-
sable de los efectos obtenidos en la variable dependiente (Cook y Campbell, 1979). Como
ya se comentó, tanto el control del investigador como la asignación aleatoria tienen
el objetivo de suprimir cualesquiera explicaciones alternativas de los resultados de la
investigación. Si algún otro factor varía en forma consistente junto con la manipulación,
este otro factor recibe el nombre de confusión. Una confusión es una seria amenaza para
la validez interna y, por lo tanto, hace inseguro el problema de causa y efecto en el expe-
rimento. Por ejemplo, si los estudiantes que jugaron el videojuego violento en el estudio
de Greitemeyer siempre estuvieron en un salón muy caliente, y los estudiantes que juga-
ron el juego orientado a ayudar estuvieron en un salón fresco, entonces esto sería una
confusión y sería imposible saber si los diferentes juegos o las diferentes temperaturas
causaron el efecto de conducta agresiva. Por fortuna, Greitemeyer y sus colegas supieron
cómo evitar este problema.
Los experimentos también incluyen grupos de control para este propósito con fines
de validez interna. Por lo general, un grupo de control está conformado por participantes
que experimentan todos los procedimientos, con excepción del tratamiento experimen-
tal. Por ejemplo, en el estudio de Greitemeyer los participantes asignados a la condición
en la que el contenido del videojuego era neutro pudieron ser considerados un grupo de
control, lo cual daba una línea de base contra la cual comparar la conducta de los parti-
cipantes que jugaron un juego violento u otro orientado a ayudar.
Fuera del laboratorio, crear grupos de control en situaciones naturales para exa-
minar eventos reales da lugar a muchos problemas prácticos y éticos. Por ejemplo, la
investigación para producir nuevos tratamientos médicos contra enfermedades morta-
les se enfrenta a un terrible dilema. Los individuos asignados al azar al grupo de control
reciben el tratamiento normal, pero durante el estudio quedan excluidos de una nueva
intervención que podría salvar sus vidas. No obstante, sin esta comparación es muy difí-
cil determinar cuáles nuevos tratamientos son efectivos y cuáles son inútiles.
Para evaluar la validez interna, los investigadores necesitan considerar también
su propia función. Sin saberlo, en ocasiones pueden sabotear su propia investigación.
Por ejemplo, imagine que usted es investigador y sabe qué participantes están en cuáles
condiciones de su experimento. Sin duda tendrá expectativas (y es posible que grandes validez interna Grado en el que
esperanzas) de que sus participantes respondan de manera diferente entre condiciones. puede haber seguridad razonable de
Debido a estas expectativas, y sin darse cuenta, es posible que trate a los participantes de que, en un experimento, las variables
un modo un poco distinto entre condiciones. Resulta que incluso diferencias muy sutiles independientes sean responsables de
en el comportamiento de un experimentador pueden influir en la conducta de los par- los efectos obtenidos en las variables
ticipantes (Rosenthal, 1976). Por tanto, debido a estos efectos por la expectativa del dependientes.
investigador, los resultados que encuentre en su experimento pueden ser producidos confusión Factor diferente a la
por sus propias acciones y no por la variable independiente. variable independiente que varía entre
las condiciones de un experimento,
La mejor forma de proteger un experimento contra la influencia del investigador
poniendo en duda qué causó
consiste en cuidar que éste ignore cómo se hicieron las asignaciones a las diferentes
cualesquiera efectos sobre la variable
condiciones. Con frecuencia, esto se conoce como “análisis ciego a las condiciones” en dependiente.
un estudio. Si los experimentadores no saben la condición a la que ha sido asignado un
efectos por la expectativa del
participante, no pueden tratarlo de modo diferente en función de su condición. En su investigador Efectos producidos
experimento, Greitemeyer y sus colegas sabiamente decidieron usar un experimenta- cuando las expectativas de un
dor en la primera parte del estudio (cuando los participantes jugaban videojuegos), y un investigador acerca de los resultados
experimentador diferente para la segunda parte (cuando los participantes escogieron de un experimento afectan su
el nivel de ruido a usar en otra persona). El segundo experimentador no sabía cuál de los comportamiento en torno a un
videojuegos habían jugado los participantes y, por tanto, no pudieron dar sesgo a participante, con lo que influye en las
los resultados mediante los efectos de expectativa del experimentador. respuestas de éste.

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44 Capítulo 2  La investigación en psicología social

Por supuesto, puede haber ocasiones en que mantener no informados a los experi-
mentadores es imposible o no es práctico. En tales casos, la oportunidad de que ocurran
los efectos por las expectativas del investigador puede reducirse, al menos un poco, si se
reduce al mínimo la interacción entre experimentadores y participantes. Por ejemplo,
más que recibir instrucciones directamente de un experimentador, a los participantes se
les puede pedir que lean las instrucciones en la pantalla de una computadora.

Validez externa: ¿los resultados pueden generalizarse? Además de la preserva-


ción de la validez interna, a los investigadores les preocupa la validez externa; es decir,
el grado en que los resultados obtenidos, dado un conjunto de circunstancias, podrían
ocurrir en un conjunto diferente de condiciones (Berkowitz y Donnerstein, 1982). Cuando
un experimento tiene validez externa, es posible suponer que los hallazgos generados
por él se pueden generalizar a otras personas y otras situaciones. Tanto los participantes
en el experimento como el entorno en el que éste tiene lugar afectan la validez externa.
Para ayudar a aumentar la validez externa,
a los psicólogos sociales les gustaría dirigir sus
experimentos con enormes muestras de partici-
pantes representativos de la población general.
Sin embargo, por lo común deben apoyarse en
muestras de conveniencia tomadas de poblacio-
nes de las que puedan disponer con facilidad, lo
cual explica por qué mucha de la investigación
psicológica se realiza en estudiantes universita-
rios. Hay razones prácticas para usar muestras
de conveniencia. Las muestras representativas
están bien para encuestas que requieren res-
puestas cortas a una lista breve de preguntas.
Pero, ¿qué pasa con experimentos que se llevan
© Blue Jean Images/Corbis

mucho tiempo? Los costos y los problemas de


logística asociados con esto serían asombrosos.
Quienes están a favor de muestras de conve-
niencia sostienen que cuanto más básico sea el
principio, importa menos quién participe en la
investigación. Por ejemplo, personas de diferen-
Muchas personas ganan dinero en
casa al participar en proyectos de
tes culturas, regiones y edades podrían diferir en la forma de agresión que por lo general
investigación en línea, mediante un exhiben cuando están enojados, pero los factores situacionales que hacen probable que
servicio proporcionado por Amazon de las personas muestren agresión, en cualquiera de las formas que ésta se exprese, pueden
nombre Mechanical Turk. Servicios en
línea como éste permiten ahora que
ser semejantes para casi todos los individuos en el tiempo y el lugar. No obstante, a pesar
psicólogos sociales lleguen a muestras de estos argumentos es ideal tener las muestras más diversas y representativas de parti-
de personas mucho más diversas en cipantes en una investigación. El creciente interés en las investigaciones interculturales
todo el mundo para que participen en
sus estudios.
en esta disciplina es ciertamente un paso en la dirección correcta.
Otro desarrollo promisorio es el rápido y creciente uso de Internet para recolectar
información, lo cual toma en cuenta conjuntos de participantes mucho más diversos.
Sin embargo, también hay numerosos desafíos asociados con este método, como tener
menos control sobre lo que los sujetos están viendo o haciendo cuando participan en el
estudio a distancia. Por fortuna, recientes investigaciones que prueban la información
validez externa Grado en el que recolectada por medio de uno de los servicios más populares en línea, llamado Mechani-
puede haber confianza razonable de cal Turk, sugieren que los datos son al menos tan confiables como los recolectados con
que los resultados de un estudio sean métodos tradicionales, y ofrecen una diversidad mucho mayor de participantes (Buhr-
obtenidos para otras personas y en mester et al., 2011; Mason y Suri, 2012).
otras situaciones. La validez externa de un experimento también puede depender en parte de lo realista
realismo mundano Grado en el que que sea el estudio para los participantes. Pero lo que se quiere dar a entender por realis-
la situación experimental se asemeja a ta no es fácil, como podría pensarse; pueden distinguirse dos clases de realismo: mundano
lugares y eventos del mundo real.
y experimental (Aronson y Carlsmith, 1968). El realismo mundano se refiere al grado en
que el ambiente de investigación se asemeja al ambiente del mundo real del interés. Para

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Comprobación de ideas: diseños de investigación 45

estudiar la atracción personal, Theodore Newcomb (1961) conformó todo un dormitorio


universitario, notable ejemplo de realismo mundano. Quienes están en favor del realismo
mundano sostienen que si los procedimientos de investigación son más realistas, es más
probable que los hallazgos en investigaciones revelen lo que realmente ocurre. En contraste,
el realismo experimental se refiere al grado en que el escenario y los procedimientos expe-
rimentales son reales e involucran al participante, sin considerar si se asemejan o no a la
vida real. Según quienes están a favor del realismo experimental, si la situación experimen-
tal es convincente y real para los participantes cuando participan en el estudio, su conducta
en el laboratorio (incluso si este último se halla en el sótano del edificio de psicología) será
tan natural y espontánea como su comportamiento en la vida real. La mayoría de los psicó-
logos sociales que llevan a cabo experimentos enfatizan el realismo experimental.

Engaño en experimentos Es frecuente que los investigadores que se esfuerzan por


crear una experiencia que involucre en alto grado a los participantes se apoyen en el
engaño, proporcionándoles información falsa de los procedimientos experimentales.
Para lograr este fin, en ocasiones los psicólogos sociales emplean cómplices que se com-
portan como si fueran participantes en el experimento, pero que en realidad trabajan para
el experimentador. Por ejemplo, en la investigación clásica sobre conformidad que hizo
Solomon Asch (1956), los participantes emitían su juicio respecto a la longitud de unas
líneas cuando se encontraban en medio de varios cómplices, quienes se comportaban
como otros participantes del experimento y que en diversas ocasiones daban respuestas
erróneas. Los investigadores deseaban ver si los participantes reales se sumarían a los
cómplices y darían respuestas obviamente equivocadas que éstos habían dado. Aunque
se trataba de una configuración bastante extraña, la situación era muy real para los par-
ticipantes (y por lo tanto alta en realismo experimental), y muchos de ellos claramente
luchaban con la decisión acerca de si se mostraban o no conformes con la respuesta.
Además de reforzar el realismo experimental, el engaño aporta otros beneficios: per-
mite que el investigador construya en el laboratorio situaciones que sería difícil hallar
en un entorno natural, ambientes seguros y regulados en los que sea posible analizar un
comportamiento potencialmente dañino, como la agresividad o la discriminación. Los
estudios han demostrado que a los experimentadores rara vez les molesta el engaño; por
el contrario, suelen disfrutar de manera especial los experimentos que lo usan (Smith y
Richardson, 1983). No obstante, el uso del engaño da lugar a algunas consideraciones éti-
cas de importancia que llevan a debate acerca de si se usan y en qué forma (Hertwig y
Ortman, 2008; Kimmel, 2012). Por fortuna, como verá un poco más adelante en este mismo
capítulo, los procedimientos se han puesto en su lugar para tratar de asegurar la integridad

>
ética de la investigación actual.

Meta-análisis: combinación de resultados realismo experimental Grado en


de varios estudios que los procedimientos experimentales
involucran a los participantes,
Hemos visto que los psicólogos sociales llevan a cabo estudios descriptivos, de correlación llevándolos a comportarse con
y experimentales de gran originalidad para someter a prueba sus hipótesis. Otra forma naturalidad y espontaneidad.
de lograr el mismo propósito, en el ámbito de la psicología social, consiste en emplear un engaño En el contexto de una
conjunto de procedimientos estadísticos para examinar, de manera innovadora, investi- investigación, método que proporciona
gaciones relevantes que ya han sido realizadas y reportadas. Esta técnica se conoce como información falsa a los participantes.
meta-análisis. Al someter al procedimiento de “meta-análisis” los resultados de varios cómplice Aliado de un experimentador
estudios que han sido efectuados en diferentes lugares por distintos investigadores, el psi- que, al mezclarse con los participantes
cólogo social es capaz de evaluar con precisión qué tan sólidos y confiables son los efectos reales en un experimento, actúa como si
particulares. Por ejemplo, los estudios publicados en torno a los efectos del alcohol sobre también fuera uno de ellos.
la agresividad podrían, a veces, contradecirse entre sí. En ocasiones se dice que el alcohol meta-análisis Conjunto de
aumenta la agresividad; en otras se dice lo contrario. Al combinar los datos señalados por procedimientos estadísticos empleados
todos los estudios que tienen relevancia para esta hipótesis y llevar a cabo un meta-análi- para analizar un cuerpo de evidencia
sis, el investigador puede determinar cuál es el efecto común del alcohol, qué tan potente al combinar los resultados de estudios
suele ser dicho efecto y quizás en qué condiciones específicas es más probable que ocurra individuales con el propósito de medir la
ese efecto. Esta técnica, cuyo desarrollo se ha dado más o menos recientemente, se está confiabilidad y solidez generales de los
empleando cada vez con mayor frecuencia en la psicología social efectos particulares.

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46 Capítulo 2  La investigación en psicología social

> Cultura y métodos de investigación


El estudio de Ashton-James y otros (2009) sobre los efectos del humor en la selección de
bolígrafos por participantes occidentales y orientales, es sólo un ejemplo del creciente
interés en el estudio de la cultura en la psicología social. Una de las ventajas de este
enfoque consiste en que proporciona mejores pruebas de la validez externa de la inves-
tigación efectuada en cualquier entorno determinado. Al examinar si los resultados de
un experimento son susceptibles de generalizarse a una cultura muy diferente, los psi-
cólogos sociales pueden comenzar a responder interrogantes sobre la universalidad o
especificidad cultural de sus investigaciones. Es importante tener en cuenta que cuando
un hallazgo obtenido en una cultura no puede generalizarse de forma apropiada a otra la
situación no debe interpretarse sólo como un fracaso de duplicación, sino también como
una oportunidad de aprender acerca de diferencias culturales importantes y potencial-
mente interesantes, y de cómo y por qué
dichas diferencias afectan el tema de
estudio.
Estas investigaciones culturales son
apasionantes y de gran interés, y presen-
tan desafíos especiales para los investi-
gadores. Por ejemplo, se han encontrado
diferencias culturales en la forma que
© Fabian Cevallos/CORBIS SYGMA

las personas son afectadas por el con-


texto de las preguntas cuando responden
una encuesta, o las suposiciones que los
encuestados hacen acerca de lo que
los investigadores tienen en mente para
una pregunta determinada (Schwarz et
al., 2010). También puede ser difícil para
los investigadores traducir materiales de
un lenguaje a otro. Aun cuando es rela-
Los entornos escolares de los niños tivamente fácil crear traducciones literales, puede ser sorprendentemente difícil crear
pueden variar en forma drástica de una
cultura a otra. En esta imagen se muestra
traducciones que tengan el mismo significado para personas de varias culturas. La tabla
un grupo de estudiantes tomando una 2.4 presenta ejemplos de anuncios que se ven por todo el mundo, de qué puede ir mal
clase extramuros en Imbabura, Ecuador. cuando oraciones sencillas son mal traducidas.
Tomar en cuenta la diversidad cultural
se ha vuelto cada vez más importante
Un punto todavía más sutil acerca del lenguaje es que las personas que hablan varios
en la psicología social actual; los idiomas pueden pensar o actuar de modo diferente en función de qué lenguaje se use en
psicólogos sociales están realizando sus una situación particular. Un estudio de Nairán Ramírez-Esparza y otros (2008) ilustra
investigaciones en un intervalo de culturas
y contextos más amplio que nunca antes.
este punto. Encontraron que lo condescendiente que parecía ser una muestra de parti-
cipantes mexicano-americanos bilingües, ya sea en un cuestionario de autorreporte o
en su comportamiento en una entrevista, variaba considerablemente en función de si el
estudio se realizaba en español o en inglés.

TABLA 2.4
Perdidos en traducciones
l  “Para mejores resultados, deje caer aquí sus pantalones.” (tintorería en Tailandia)
l  “Está usted invitado a aprovecharse de la camarera.” (un hotel en Japón)
l  “Pedimos a las damas no tener sus niños en el bar.” (salón de cóctel en México)
l  “Disfrute
de nuestros paseos a caballo por la ciudad; garantizamos que no habrá abortos.”
(agencia de turismo en la ex república de Checoslovaquia)
l  “Tomamos sus maletas y las enviamos en todas direcciones.” (línea aérea en Dinamarca)

Fuente: Triandis (1994). © Cengage Learning

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Ética y valores en psicología social 47

Ética y valores en psicología


social
Sin importar dónde se lleve a cabo una investigación ni qué método se use en ella, es
preciso tomar siempre en consideración los aspectos éticos. En psicología social, el uso
del engaño ha causado alguna preocupación acerca de la ética, como ya se indicó antes.
Además, varios estudios han provocado un fiero debate acerca de si los procedimientos
empleados en ellos rebasaron los límites de aceptación ética. El más famoso de estos
controversiales estudios fue diseñado por Stanley Milgram a principios de la década de
1960. Milgram (1963) diseñó una serie de estudios para responder la siguiente pregunta:
“¿Sería capaz la gente de obedecer órdenes para dañar a una persona inocente?”. Para
someter a prueba esta pregunta, ubicó a los voluntarios en una situación en la que uno de
sus colaboradores les ordenaba administrar descargas eléctricas dolorosas a otro de los
voluntarios (se trataba de un cómplice que en realidad no estaba recibiendo las descar-
gas). La situación tenía un realismo experimental muy alto; muchos de los participantes
experimentaban enorme ansiedad y estrés mientras debatían si debían desobedecer al
investigador o seguir infligiendo dolor a otra persona. Los detalles y las conclusiones de
este experimento se comentan en el capítulo 7 sobre Conformidad, pero por el momento
será suficiente decir que los resultados del estudio hicieron que la gente se percatara de lo
predominante y poderosa que puede ser la obediencia.
La investigación de Milgram fue inspirada por la obediencia mostrada por los ofi-
ciales nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Nadie discute la importancia del cues-
tionamiento que dio origen a su estudio; sin embargo, lo que ha provocado polémica es
la determinación de si la relevancia del tema justificaba el hecho de exponer a los parti-
cipantes a consecuencias psicológicas posiblemente dañinas. Aun cuando nadie en los
estudios de Milgram recibió en realidad descargas eléctricas, los participantes estuvieron
muy estresados durante el estudio, porque pensaban que estaban dañando a otra persona,
hasta que el experimentador finalmente les dijo la verdad al concluir el experimento.
Dadas las previsiones actuales para la protección de participantes humanos, es proba-
ble que los experimentos clásicos de Milgram no se hubieran llevado a cabo en su forma
original. (En un interesante giro, aun cuando dirigir un experimento como el de Milgram
sería imposible ahora, en la cultura popular de hoy los individuos resisten mucho mayor
estrés e incluso humillación en numerosos programas de TV sin guión para entretener a
los televidentes en sus hogares.)
Varios estudios en la historia de la psicología social han despertado debate o con-
troversia éticos, incluido un famoso estudio en el que Philip Zimbardo y otros simularon
un entorno de prisión en el sótano del edificio sede del departamento de psicología de la
Universidad de Stanford, para estudiar la forma en que personas comunes y corrientes
pueden ser afectadas en formas extraordinarias por los papeles que les son asignados
en un ambiente de prisión (Haney et al., 1973); este estudio se analiza con detalle en el
capítulo 9 sobre Derecho. Aun cuando estudios controversiales, como el de Milgram y
el de Zimbardo, han recibido más atención del público, en la actualidad prácticamente
todo estudio psicológico social es evaluado por otras personas en cuanto a su ética antes
de que pueda llevarse a cabo. En las siguientes secciones se describirán las políticas y
los procedimientos actuales, así como las preocupaciones continuas acerca de la ética y los
valores en la investigación psicológica social.

> Consejos de revisión institucional y consentimiento


informado: protección para los participantes en
investigaciones
En 1974, un organismo gubernamental, llamado entonces Department of Health, Edu-
cation and Welfare, de Estados Unidos estableció regulaciones para la protección de los
participantes humanos en investigación.

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48 Capítulo 2  La investigación en psicología social

Estas regulaciones dieron lugar a la conformación de consejos de revisión institucional,


conocidos como IRB (por sus siglas en inglés), en todas las organizaciones que solicitan
fondos federales para la investigación en la que esté involucrada la participación de seres
humanos. Los IRB se convirtieron entonces en una caja de seguridad para la investigación,
tomando la responsabilidad de revisar las propuestas de investigación y asegurar que el
bienestar de los participantes se encuentre debidamente protegido.
Además de enviar un reporte de sus pesquisas a los IRB autorizados por el gobierno, los
investigadores también deben regirse por el código ético de su profesión. Por ejemplo, en
Estados Unidos la American Psychological Association (APA) exige que los psicólogos sigan
sus Principios éticos de los psicólogos y código de conducta (2002, 2010), que considera una
amplia variedad de cuestiones éticas, incluyendo las relacionadas con procedimientos y
prácticas de investigación. El código de la APA estipula que “los investigadores están obliga-
dos a salvaguardar los derechos y el bienestar de todos los que participen en sus estudios”.
Una de tales obligaciones consiste en obtener el consentimiento informado. A los
individuos debe preguntárseles si desean participar en el proyecto de investigación y se
les debe dar suficiente información para que tomen una decisión con conocimiento. Los
participantes también deben saber que están en libertad de retirarse de la investigación
en cualquier momento. El código de la APA también reconoce que una
investigación “que se refiera sólo a cuestionarios anónimos, observaciones
Una razón para el uso del engaño en un experimento
es que los participantes actúen de manera más natural
naturalistas o ciertas clases de investigación histórica” puede no requerir el

>
cuando no están conscientes de lo que se estudia. consentimiento informado.
En estos casos, es especialmente importante para los
investigadores hacer un informe posterior al sujeto
completo y minucioso. Informe posterior al sujeto:
revelándolo todo
Así como los participantes deben dar su consentimiento informado antes
de empezar a ser parte de un estudio, deben recibir un informe posterior
. The New Yorker Collection 2004 Mike Twohy from

al sujeto al término del mismo, en especial si se usó engaño. El informe pos-


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terior al sujeto es un proceso de presentación de información en la que los


investigadores dan cuenta, de manera completa, a sus participantes acerca
de la naturaleza de la investigación en la que han participado. Durante una
sesión de información el investigador pasa por todos los procedimientos
explicando exactamente lo que ocurrió y por qué. Expone el propósito de la
investigación, revela cualesquiera engaños y se esfuerza en ayudar al partici-
“¿Qué pasa si estos tipos de bata blanca que nos
pante a sentirse bien por haber participado. Una hábil sesión de información
traen alimento nos están estudiando y somos parte de toma tiempo y requiere atención minuciosa al participante individual. De
alguna clase de gran experimento? hecho, hemos conocido estudiantes que quedaron tan impresionados por
lo que aprendieron durante una reunión de información que despertó su
interés en la psicología social, y con el tiempo se hicieron psicólogos sociales ellos mismos.

consentimiento informado Decisión


deliberada y voluntaria de una persona
> Valores y ciencia: puntos de vista y
nuevas controversias
para tomar parte en una investigación, Los principios éticos se basan en valores morales. Éstos establecen normas e imponen lími-
con base en la descripción que hace el tes en la conducción de la investigación, pero, ¿los valores también afectan la ciencia en
investigador sobre lo que le requerirá otras formas? Aun cuando muchas personas limitan la ciencia a un estándar de total obje-
durante su intervención. tividad, es probable que la ciencia nunca pueda ser completamente sin sesgo y objetiva,
informe posterior al sujeto debido a que es una empresa humana. Los científicos eligen qué estudiar y cómo hacerlo;
Presentación de información hecha sus decisiones son afectadas por valores personales y por recompensas profesionales. De
a los participantes una vez que los
hecho, algunos piensan que los valores deberían promover la investigación científica, y que
procedimientos de investigación se
han completado, en ella el investigador los científicos serían no sólo ingenuos, sino también irresponsables si tratan de excluirlos
explica el propósito del estudio, intenta de sus prácticas. No obstante, la mayoría de los psicólogos se esfuerzan en usar los méto-
resolver cualquier tipo de sentimientos dos científicos descritos en este capítulo para liberarse de sus prejuicios y, por tanto, ver la
negativos derivados de él y hace realidad de manera más clara y objetiva, aunque no sea perfectamente.
hincapié en la contribución científica Un valor en el que toda esta disciplina concuerda es que los investigadores deben diri-
alcanzada gracias a la intervención de gir y reportar su investigación con completa honestidad. Por lo tanto, es escandaloso y por
los participantes.
demás preocupante cuando se revela un caso de fraude académico. Uno de estos ejemplos

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Repaso 49

sacudió esta disciplina hacia fines de 2011, cuando un psicólogo social holandés fue sor-
prendido (y pronto confesó) por haber incurrido en una gran deshonestidad respecto a la
fabricación de datos publicados en docenas de estudios durante alrededor de una década
(Bartlett, 2011). Las noticias de este escándalo, junto con otros pocos sucesos durante
este tiempo, hicieron que algunos psicólogos sociales cuestionaran las prácticas de “[La objetividad en ciencias] es la
esta disciplina. Uno de tales sucesos fue la publicación de un conjunto de estudios que voluntad (incluso el ímpetu de los
decían haber hallado evidencia de la extravagante idea de que un resultado futuro puede practicantes verdaderamente hono-
influir en una acción del pasado (Bem, 2011). No es de sorprender que esta publicación rables) para abandonar una noción
desatara una tormenta de críticas y controversia. También por ese tiempo el psicólogo favorecida cuando una evidencia
social Jonathan Haidt hizo noticia, al criticar la falta de diversidad en las ideologías polí- comprobable no confirma expectati-
ticas de los psicólogos sociales de ahora y sugerir que esto podía sesgar una investigación vas clave.”
(Tierney, 2011). Esto también desató gran cantidad de críticas y controversias. Stephen Jay Gould
Con todo esto en el aire, emergió una ola de sugerencias en cuanto a la forma en que
la psicología debía protegerse mejor contra el sesgo o la deshonestidad, sea intencional o
no. Estas sugerencias incluyeron utilizar métodos más avanzados y precisos para probar
mejor y con más justicia las ideas de los investigadores, demandando que éstos fueran
más abiertos al escrutinio público de sus materiales y datos, e instituyendo mucho más
énfasis al hacer réplicas de las investigaciones de unos y otros (Bartlett, 2012; John et al.,
2012; Young, 2012). Es importante observar que estas preocupaciones de ningún modo
son específicas de la psicología social. Por ejemplo, los casos de fraude de alto perfil
abarcan todos las disciplinas, incluidas la física, medicina, historia, literatura y perio-
dismo (Coscarelli, 2012; Deer, 2011; Rayner, 2010; Sovacool, 2008). También es impor-
tante observar que la fuerte reacción de la comunidad de la psicología social ante estos
problemas es un testimonio de cuánto le interesa su integridad y trabajará con diligencia
para confirmarla y protegerla en los años venideros.

Su introducción al campo de la psicología social está ahora completa. En estos pri-


meros dos capítulos ha avanzado paso a paso a través de una definición de psicología
social, un repaso de su historia y una exposición de su futuro, un vistazo general de sus
métodos de investigación y una consideración de ética y de valores. A medida que estudie
el material presentado en los capítulos siguientes, los tres autores de este libro le invita-
mos a compartir nuestro entusiasmo. Puede buscar información que anule suposiciones
de sentido común, un animado debate y acalorada controversia, o un mejor entendi-
miento de sí mismo y de otras personas. Bienvenido al mundo acorde con la psicología
social. ¡Esperamos que lo disfrute!

Repaso
¿Por qué es necesario aprender acerca de los
métodos de investigación?
l  Estudiar métodos de investigación en psicología mejora el razona- l  Entender la evidencia científica en la que están basados las teorías
miento de las personas acerca de los sucesos reales y de la infor- y hallazgos de la psicología social le ayudará a entender mejor la
mación presentada en los medios de comunicación y otras fuentes. investigación que se reporta en todo este libro, lo que a su vez le
ayudará a aprender el material con más profundidad.

Desarrollo de ideas: el inicio del proceso de investigación


Generación de ideas e investigación de lo que se ha hecho l  Lasbases de datos electrónicas proporcionan acceso a gran can-
l  Las ideas para la investigación en psicología social provienen de tidad de información, tanto en la literatura de psicología como en
todas partes: experiencias personales y observaciones, eventos en fuentes más generales.
las noticias y otra investigación.
l  Antes de dar seguimiento a una idea por investigar, es importante
Hipótesis y teorías
ver qué otras pesquisas se han hecho ya sobre esa idea y temas l  La formulación de hipótesis es un paso clave hacia la planeación y
relacionados. realización de las investigaciones.

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50 Capítulo 2  La investigación en psicología social

l  En la psicología social las teorías tratan de explicar y predecir Investigación básica y aplicada
fenómenos psicológicos sociales. Las mejores teorías son precisas, l  El objetivo de la investigación básica es aumentar la comprensión
explican toda la información relevante y generan investigación que del comportamiento humano.
puede apoyarlas o no confirmarlas. Deben ser revisadas y mejora- l  El objetivo de la investigación aplicada es aumentar la compren-
das como resultado de la investigación que inspiran. sión de los acontecimientos del mundo real y contribuir a la solu-
ción de los problemas sociales.

Revisión de ideas: definición y medición de variables en psicología social


De lo abstracto a lo específico: variables conceptuales y l  En estudios que usan la técnica de la comprobación fingida (bogus
definiciones operacionales pipeline), los autorreportes de los participantes tienden a ser más
l  Con frecuencia los investigadores deben transformar variables precisos, y menos deseables socialmente, cuando son llevados
abstractas, conceptuales, en definiciones operacionales específi- a creer que una máquina puede decidir si están o no diciendo la
cas que indican exactamente cómo deben manipularse o medirse verdad.
las variables. l  Para aumentar la certidumbre de los autorreportes, algunos méto-
l  La validez de constructo es la amplitud con la que las definiciones
dos hacen hincapié en la necesidad de recopilarlos tan pronto
operacionales logran manipular o evaluar las variables conceptua- como sea posible, una vez que los participantes hayan experimen-
les a las cuales corresponden. tado los pensamientos, sentimientos y comportamientos.
l  Las observaciones constituyen otra forma en la que los psicólogos
Medición de variables: uso de autorreportes, observaciones sociales miden las variables.
l  La confiabilidad entre evaluadores, es decir, el nivel de acuerdo
y tecnología
entre múltiples observadores del mismo comportamiento, es un
l  En los autorreportes los participantes señalan sus pensamientos,
elemento importante para evaluar las variables mediante el uso de
sentimientos, deseos y acciones.
la observación.
l  Los autorreportes pueden verse distorsionados por los esfuerzos
l  Las tecnologías nuevas y mejoradas permiten que los investiga-
tendientes a causar una buena impresión, así como por los efectos
de las palabras con que se formulan las preguntas y el contexto en dores evalúen respuestas fisiológicas, tiempos de reacción, movi-
el que se presentan. mientos visuales y actividad en distintas áreas del cerebro.

Comprobación de ideas: diseños de investigación


l  Casi todos los psicólogos sociales ponen a prueba sus ideas mediante l  La correlación no indica causas; el hecho de que dos variables
el uso de métodos objetivos, sistemáticos y cuantificables. estén correlacionadas no implica necesariamente que una sea
causada por la otra.
Investigación descriptiva: descubrimiento de rumbos y l  Las correlaciones pueden usarse para realizar predicciones y gene-
tendencias rar hipótesis.
l  En la investigación descriptiva los psicólogos sociales registran
con qué frecuencia o de qué manera las personas suelen pensar, Experimentos: determinación de causa y efecto
sentir y comportarse de formas específicas. l  La experimentación requiere (1) control del investigador sobre los
l  Una de las variantes de la investigación descriptiva es la investi- eventos ocurridos en el estudio y (2) una asignación aleatoria de
gación observacional, en la cual los investigadores observan a sus los participantes a las condiciones.
sujetos de estudio de manera sistemática, con frecuencia en entor- l  El muestreo aleatorio tiene que ver con la manera en que se selec-
nos naturales. ciona a los participantes en un estudio, mientras que la asignación
l  En la investigación histórica los investigadores examinan registros aleatoria se refiere a cómo son asignados a las diferentes condiciones
y documentos existentes; por ejemplo, artículos bibliográficos, dia- que conforman un estudio las personas que forman parte del mismo.
rios y estadísticas criminales publicadas. l  Con frecuencia los experimentos son realizados en un laboratorio,
l  Las encuestas consisten en formular preguntas a las personas de manera que los investigadores puedan tener control sobre el
acerca de sus actitudes, creencias y comportamientos. contexto y ser capaces de evaluar las variables con precisión.
l  Los investigadores que realizan encuestas identifican la población l  Los experimentos de campo son efectuados en entornos del
de la cual quieren generalizar los resultados obtenidos y seleccionan mundo real, es decir, fuera del laboratorio.
una muestra de personas de dicha población para realizar el sondeo. l  Un experimento reciente encontró que en comparación con jugar
l  Para asegurarse de que una muestra es representativa de una un videojuego neutro, jugar un videojuego violento hizo que los
población más amplia, los investigadores deben seleccionar de participantes se comportaran en forma más agresiva, pero jugar
manera aleatoria a los participantes en una encuesta. un videojuego orientado a ayudar a los demás hizo que se compor-
taran con menos agresividad.
Investigación correlacional: búsqueda de asociaciones l  Era más probable que los participantes en otro experimento actua-
l  La investigación correlacional analiza la asociación entre variables. ran en formas que se desviaban de las normas culturales si estaban
l  Un coeficiente de correlación es la medida de la fuerza y la direc- de buen humor.
ción de la asociación entre dos variables. l  Los experimentos analizan los efectos de una o más variables inde-
l  Las correlaciones positivas indican que a medida que el valor de pendientes sobre una o más variables dependientes.
una variable aumenta, el de la otra también lo hace, y que cuando el l  Las variables atributo del sujeto son aquellas que caracterizan
valor de una variable disminuye, lo mismo ocurre con el de la otra. diferencias preexistentes entre los participantes.
l Las correlaciones negativas indican que conforme el valor de una l  Los resultados estadísticamente significativos son aquellos que
variable se incrementa, el de la otra se reduce. pueden haber ocurrido al azar cinco o menos veces entre 100 opor-
tunidades posibles.

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Repaso 51

l  Los hallazgos experimentales tienen validez interna en el grado en l  El realismo mundano es el grado en que el entorno de investigación
que los cambios en la variable dependiente pueden ser atribuidos se asemeja a las situaciones del mundo real.
a las variables independientes. l  El realismo experimental es el grado en que el entorno y los proce-
l  Una confusión es un serio problema para la validez interna, dado dimientos experimentales son reales e involucran al participante.
que significa que algún otro factor varió junto con la variable inde- l  El engaño se utiliza algunas veces para aumentar el realismo
pendiente y, por tanto, hace imposible saber si la variable indepen- experimental.
diente causó el efecto en la variable dependiente. l  Los cómplices actúan como si fueran participantes en un experi-
l  Los grupos de control refuerzan la validez interna, los efectos de mento, pero en realidad trabajan a las órdenes del investigador.
las expectativas del investigador la debilitan.
l  Los resultados de una investigación tienen validez externa en el grado Meta-análisis: combinación de resultados de varios estudios
en que puedan ser generalizados a otras personas o situaciones. l  Elmeta-análisis emplea técnicas estadísticas para integrar los
l  Aun cuando usar una muestra representativa reforzaría la validez resultados cuantitativos de diferentes estudios.
externa de un estudio, la mayor parte de los estudios psicológicos
usan muestras de conveniencia. Cultura y métodos de investigación
l  El rápidamente creciente uso de Internet para recolectar informa- l  Hay un creciente interés en estudiar el papel que desempeña la cul-
ción permite conjuntos mucho más diversos de participantes en la tura en la psicología social.
investigación psicológica social de hoy. l  Aunque importantes y apasionantes, estas investigaciones cultura-
les implican desafíos especiales para los investigadores.

Ética y valores en psicología social


l  Los aspectos éticos son particularmente importantes en la psico- Valores y ciencia: puntos de vista y nuevas controversias
logía social debido al uso del engaño en algunas investigaciones. l  Los valores morales establecen estándares e imponen límites de
conducta en la investigación.
Consejos de revisión institucional y consentimiento l  Hay varios puntos de vista en cuanto a la relación entre los valores
informado: protección para los participantes en y la ciencia. Algunas personas consideran que puede existir cien-
investigaciones cia completamente libre de valores; otras tratan de minimizar la
l  Establecidos por el gobierno federal de Estados Unidos, los IRB influencia de éstos sobre aquélla, y algunas más afirman que los
están encargados de revisar los propósitos que guían una investi- valores deben ser reconocidos y estimulados como factor impor-
gación, con el objetivo de garantizar que el bienestar de los partici- tante de la ciencia.
pantes esté apropiadamente salvaguardado. l  Recientes controversias en psicología social han llevado a una
l  El código de ética de la American Psychological Association exige variedad de sugerencias en cuanto a cómo debe esta disciplina
que los psicólogos se aseguren de obtener el consentimiento infor- protegerse mejor contra el sesgo o la deshonestidad intencional
mado de los participantes en las investigaciones. o no intencional, incluyendo más apertura al escrutinio, el uso de
diferentes análisis estadísticos, así como un mayor énfasis en las
Informe posterior al sujeto: revelándolo todo réplicas.
l  Durante una reunión de información al término de un estudio,
los investigadores dan a conocer los datos acerca del estudio
y se aseguran de que el participante no experimenta ninguna
ansiedad. Esto es especialmente importante si se usó engaño.

TÉRMINOS CLAVE
asignación aleatoria (38) hipótesis (28) teoría (28)
coeficiente de correlación (36) informe posterior al sujeto (48) validez de constructo (31)
cómplice (45) investigación aplicada (29) validez externa (44)
confiabilidad entre evaluadores (32) investigación básica (29) validez interna (43)
confusión (43) investigación correlacional (36) variable dependiente (41)
consentimiento informado (48) meta-análisis (45) variable independiente (41)
definición operacional (30) muestreo aleatorio (35) variable atributo del sujeto (42)
efectos por la expectativa del investigador (43) realismo experimental (45)
engaño (45) realismo mundano (44)
experimento (38) técnica de comprobación fingida (31)

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El
yo
social En este capítulo
se examinan tres aspectos
relacionados entre sí del “yo social”.
En primer lugar, se pone sobre la mesa
el autoconcepto y la pregunta de cómo
las personas llegan a comprender sus propias
acciones, emociones y motivaciones. En seguida se
habla de la autoestima, el componente afectivo
y sobre cómo las personas se evalúan a sí mismas y
se defienden en contra de lo que amenaza su
autoestima. Por último, se aborda el tema de la
autopresentación, que es una manifestación de
la conducta del yo, y la manera en que los
individuos se presentan ante los demás.
Como se verá, el yo es complejo
y multifacético.

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3
El autoconcepto (54)
Rudimentos del autoconcepto
Introspección
Autopercepción
Influencias de otras personas
Recuerdos autobiográficos
Cultura y el autoconcepto

Autoestima (72)
La necesidad de autoestima
¿Existen diferencias de género y raza?
Teoría de la autodiscrepancia
La “trampa” de la autoconciencia
La autorregulación y sus límites
Procesos mentales irónicos
Mecanismos de automejora
¿Las ilusiones positivas son adaptables?
Cultura y autoestima

Autopresentación (92)
Autopresentación estratégica
Autoverificación
Automonitoreo

Reflexiones: el yo multifacético (97)

Repaso
Términos clave
Recursos mediáticos
© Gail Mooney/Corbis

53

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54 Capítulo 3  El yo social

¿Puede imaginarse viviendo una existencia con


Puesta a prueba del sentido común sentido o coherente sin un sentido claro de quién es usted?
En el libro The Man Who Mistook His Wife for a Hat (El hom-
Encierre su respuesta en un círculo bre que confundió a su esposa con un sombrero), el neuró-
logo Oliver Sacks (1985) describió el caso de una persona que
V F  Los seres humanos son los únicos animales que se logró lo anterior, un paciente de nombre William Thomp-
reconocen a sí mismos en el espejo. son. De acuerdo con Sacks, Thompson padecía un desorden
V F Sonreír puede hacerlo sentir más feliz. orgánico del cerebro que afecta la memoria de aconteci-
mientos recientes. Incapaz de mantener un recuerdo por
V F  A veces, cuanto más tratamos de controlar un más de unos pocos segundos, Thompson se encontraba per-
pensamiento, un sentimiento o un comportamiento, manentemente desorientado y carecía del sentido interno
es menos probable que lo consigamos. de continuidad. El efecto de esta enfermedad sobre su com-
portamiento era sorprendente. Al tratar de aferrarse a una
V F  Las personas suelen sabotear su propio desempeño
identidad en constante huida, Thompson creaba historias y
con la intención de proteger su autoestima.
más historias para explicar quién era él, dónde estaba y qué
V F  Modificar el comportamiento personal es un estaba haciendo. De un momento a otro era capaz de impro-
rasgo más adaptable que mantener una conducta visar nuevas identidades: dependiente de un almacén de
consistente en distintas situaciones sociales. comestibles, ministro, paciente médico, por mencionar sólo
unas cuantas. En los entornos sociales el comportamiento
de Thompson resultaba especialmente intrigante. Como observó Sacks (1985):
La presencia de otras personas lo excitaba y ponía nervioso, forzándolo a dar rienda suelta a
una charla social interminable y frenética, un auténtico delirio de búsqueda y fabricación de
identidad; la presencia de plantas, un tranquilo jardín, el orden ajeno a la mano del hombre,
la no imposición de demandas sociales hacia él, permitían que su delirio de identidad se
relejara y apaciguara. (p. 110)
La enfermedad de Thompson es poco común, pero pone de manifiesto dos puntos
importantes: uno es sobre el yo privado, “interno”; el otro sobre el yo “exterior”, el que se
muestra a los demás. En primer lugar, la capacidad de autorreflexión es necesaria para
que la gente sienta que comprende sus propias motivaciones y emociones, así como las
razones de su comportamiento. Incapaz de ponderar sus acciones personales, Thompson
daba la impresión de estar vacío y carente de sentimientos; “desolado”, como lo calificó
Sacks. En segundo lugar, el yo es influido en gran medida por factores sociales. Thompson
mismo parecía obligado a “ponerse” un rostro ante los demás e improvisar personajes ante
quienes lo acompañaban. En realidad eso es algo que todos hacemos en cierta medida. Tal
vez no generemos un caleidoscopio de múltiples personalidades como Thompson, pero la
manera en que nos conducimos se ve afectada por la gente que nos rodea.
En este capítulo se analizan los tres aspectos constitutivos del yo: afecto, comporta-
miento y cognición. Comenzamos por plantear la pregunta fundamental de la cognición:
¿de qué manera las personas llegan a conocerse a sí mismas, a desarrollar un autoconcepto
y a mantener un sentido estable de su identidad? Luego se explorará un cuestionamiento
relacionado con el factor afectivo o emocional: ¿qué hacen las personas para evaluarse,
mejorar su autoimagen y defenderse en contra de aquello que amenaza su autoestima?
Para concluir, se aborda un tema conductual: ¿qué hace la gente para regular sus propias
acciones y presentarse ante los demás de acuerdo con las exigencias interpersonales?
Como verá, el yo es un tema que en años recientes ha generado un interés sin precedentes
entre los psicólogos sociales (Leary y Tangney, 2003; Sedikides y Spencer, 2007; Swann y
Bosson, 2010; Vohs y Finkel, 2006).

El autoconcepto
¿Alguna vez le ha ocurrido que está en una reunión llena de ruido, sosteniendo una bebida
con una mano y un bocadillo con la otra, luchando por mantener una conversación a pesar
del bullicio de música y las voces, y aun así se las arregla para escuchar cuando alguien, al otro
lado de la habitación, menciona su nombre? De ser así, lo que usted ha experimentado es el
llamado “efecto fiesta de cóctel”; es decir, la tendencia de la gente a seleccionar estímulos que
tengan relevancia personal (como un nombre) en medio de un entorno ruidoso y complejo

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El autoconcepto 55

(Cherry, 1953; Wood y Cowan, 1995). Incluso los niños que aún son muy pequeños para
hablar o caminar muestran esta tendencia (Newman, 2005). Para el psicólogo cognitivo,
este fenómeno muestra que los seres humanos son selectivos en su atención. Para el psi-
cólogo social, también evidencia que el yo es un importante objeto de atención.
El término autoconcepto se refiere a la suma total de las creencias que tienen las
personas respecto de sí mismas. Pero, ¿qué es lo que conforma de manera específica el
autoconcepto? De acuerdo con Hazel Markus (1977), el autoconcepto está compuesto de
moléculas cognitivas denominadas autoesquemas: creencias acerca de uno mismo que
guían el procesamiento de información individual y relevante para la persona. Los auto-
esquemas son para el autoconcepto total de un individuo lo que las hipótesis son para
la teoría, o lo que los libros para una biblioteca. Se puede considerar a sí mismo como
ser masculino o femenino, independiente o dependiente, liberal o conservador, introver-
tido o extrovertido. Lo cierto es que cualquier atributo específico podría tener impor-
tancia para el autoconcepto de algunas personas, pero no de todas. El autoesquema del
peso corporal es un buen ejemplo. Los hombres y mujeres que se consideran a sí mismos
como extremadamente excedidos de peso o delgados en exceso, o para quienes la ima-
gen corporal constituye un aspecto prominente del autoconcepto, se consideran esque-
máticos respecto al peso. Para estos esquemáticos del peso corporal, una amplia gama de
otros factores rutinarios, como una visita al supermercado, comprar ropa nueva, cenar
en un restaurante, pasar el día en la playa o los hábitos alimenticios de un amigo, podrían
disparar pensamientos relacionados con el yo. En contraste, aquellos que no consideran
su propio peso como una parte importante de sus vidas son no esquemáticos respecto a

>
dicho atributo (Markus et al., 1987).

Rudimentos del autoconcepto


Es evidente que el yo es un objeto central de atención. Cada vez que enfoca su mente en
un recuerdo, una conversación, un olor desagradable, el estribillo de una canción, el gru-
ñido de su estómago o en la lectura de un enunciado, la conciencia funciona como una
lámpara potente cuya luz alumbra sólo un objeto a la vez, aunque puede moverse con
rapidez de un objeto a otro y procesar la información relacionada. El yo es un elemento
fundamental en la producción de la luz de esta lámpara. Ahora bien, ¿el yo es tan especial
que tiene una representación independiente en el circuito neuronal del cerebro? Y, por
otro lado, ¿es un concepto exclusivo del ser humano o también otros animales pueden
diferenciar el yo de todo lo demás?

¿El yo tiene una representación especial en el cerebro? Como quedó ilustrado en


la historia de William Thompson con la que abrió el capítulo, nuestro sentido de identidad
tiene raíces biológicas. En el libro The Synaptic Self: How our Brains Become Who We Are
(El yo sináptico: cómo nuestro cerebro se convierte en quienes somos), el neurobiólogo
estadounidense Joseph LeDoux (2002) afirma que las conexiones sinápticas que ocurren
dentro del cerebro constituyen la base biológica de la memoria, la cual permite el sentido
de continuidad necesario para tener una identidad normal. En The Lost Self: Patholo-
gies of the Brain and Identity (El yo perdido: patologías del cerebro y la identidad), Todd
Feinberg y Julian Keenan (2005) describen de qué manera el yo puede ser transformado, e
incluso destruido, por lesiones severas en la cabeza, tumores cerebrales, enfermedades y
la exposición a sustancias tóxicas que dañan el cerebro y el sistema nervioso.
Los neurobiólogos sociales están comenzando a explorar estas posibilidades. Mediante
la utilización de escáneres PET (siglas en inglés de tomografía por emisión de positrones),
fMRI (siglas en inglés de imágenes por resonancia magnética funcional) y otras técnicas
para generar imágenes que pueden capturar al cerebro en acción, estos investigadores
han descubierto, en pruebas de laboratorio, que ciertas áreas aumentan más su actividad
cuando las personas ven una fotografía de sí mismas que cuando se les presentan imáge-
nes de otros (Platek et al., 2008), más cuando ven palabras de importancia para sí mismos,
autoconcepto Suma total de las
como su nombre o la dirección en una calle, que otras palabras relevantes (Morán et al.,
creencias de un individuo en relación
2009), y cuando toman la perspectiva de primera persona al jugar un videojuego y no el
con sus propios atributos personales.
punto de vista de una tercera persona (David et al., 2006). Como verá a lo largo de este
capítulo, el yo es un marco de referencia que ejerce una influencia poderosa y compleja autoesquema Creencia que las
sobre nuestros pensamientos, sentimientos y comportamientos. No todos los aspectos del personas mantienen respecto
yo residen en una sola estructura del cerebro. Sin embargo, el grueso de la investigación a sí mismas y que determina el
parece sugerir que varios procesos basados en el yo pueden rastrearse en las actividades procesamiento de la nueva información
relevante para el yo.
que ocurren en ciertas áreas del mismo (Northoff y Panskepp, 2008; Heatherton, 2011).

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56 Capítulo 3  El yo social

¿Los animales pueden reconocerse a sí mismos? Cuando una persona se pone


de pie ante un espejo, reconoce la imagen como un reflejo de sí mismo. Pero, ¿qué ocurre
cuando perros, gatos y demás animales “no humanos” se ven en un espejo? En una serie
de estudios, Gordon Gallup (1977) colocó especímenes de diferentes especies animales en
una habitación donde había un gran espejo. Al principio, aquellos animales respondieron
a sus imágenes vocalmente, mediante gestos y otras señas sociales. Tras varios días, sólo
los grandes simios (chimpancés, gorilas y orangutanes) parecían capaces de reconocerse
a sí mismos, usando el espejo para extraer restos de comida de su dentadura, acicalán-
dose, viéndose hacer burbujas y haciendo muecas para su propio entretenimiento. De
acuerdo con estos indicios, se podría afirmar que los simios se reconocían a sí mismos.
En otros estudios, Gallup anestesió a los animales, coloreó sus sienes con tintura roja
inodora y los regresó a la habitación con el espejo. Al ver la mancha roja sólo los simios
trataron de alcanzarla espontáneamente, señal de que percibían la imagen como propia
(Povinelli et al., 1997; Keenan et al., 2003). Entre los simios, esta forma de reconocimiento
de sí mismos surge en la adolescencia temprana y se mantiene estable durante el resto de
su vida, o por lo menos hasta la vejez (de Veer et al., 2003). Mediante una prueba similar en
niños, en la que también se usó tintura roja (aunque sin anestesiarlos), los psicólogos del
comportamiento determinaron que casi todos los infantes humanos comienzan a recono-
cerse a sí mismos en el espejo entre los 18 y 24 meses de edad (Lewis y Brooks-Gunn, 1979).
En la actualidad muchos investigadores consideran que el reconocimiento de sí mis-
mos entre los grandes monos y los niños humanos es la primera expresión clara del con-
cepto del “yo” (Boysen e Himes, 1999). Investigaciones recientes sugieren que ciertos no
primates inteligentes pueden también reconocerse a sí mismos. En un estudio, investiga-
dores del acuario de Nueva York encontraron que dos delfines de nariz de botella marcados
con tinta negra también demostraron reconocerse a sí mismos al detenerse con frecuencia
para examinar su propia imagen en un espejo (Reiss y Marino, 2001). En un segundo estu-
dio, investigadores encontraron que tres elefantes asiáticos colocados frente a un espejo de
gran tamaño lo utilizaban para verse, como cuando movían la trompa para ver el interior
de su boca, parte del cuerpo que por lo general no pueden ver (Plotnik et al., 2006).
Es importante no suponer a partir de esta investigación que la prueba del espejo es
una pura medida del reconocimiento de sí mismo o que emerge a la misma edad en todo el
mundo. Tanya Broesch y otros (2011) probó niños entre los 33 y 72 meses en varios países.
En línea con una investigación hecha ya antes, 88% de los niños estadounidenses y 77% de
los canadienses “pasaron” la prueba; en otros lugares fue sólo de 58% en Santa Lucía, 52% en
Perú y 51% en Granada; sólo dos niños pasaron en Kenia y ninguno en Fiji. Con base en sus
observaciones, los investigadores especularon que los niños de estos países no occidentales

Investigadores encontraron que elefantes


asiáticos colocados frente a un espejo
Joshua Plotnik/PA Photos/Landov

de gran tamaño lo usaban para verse a sí


mismos. Esta observación sugiere que los
elefantes se unen a los seres humanos,
grandes monos y delfines de nariz de
botella como especies animales que
muestran reconocimiento de sí mismas
(Plotnik et al., 2006).

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El autoconcepto 57

no carecían de reconocimiento de sí mismos. Sabían que era su imagen en el espejo, pero


al ser criados para obedecer y no hacer preguntas, no se atrevieron a tocarse o quitarse Los seres humanos son los únicos
la marca. Cualquiera que fuera la interpretación, esta investigación intercultural plantea animales que se reconocen a sí
preguntas en cuanto a si la prueba del espejo puede usarse para medir el concepto del yo mismos en un espejo.
(Broesh et al., 2011). F ALSO.

¿Por qué se considera que el yo es un concepto social? La capacidad de una


persona para verse a sí misma como una entidad distinta en el mundo constituye el pri-
mer paso indispensable para la evolución y el desarrollo del autoconcepto. El segundo
paso tiene que ver con factores sociales. El sociólogo Charles Horton Cooley (1902) intro-
dujo el concepto de dimensión social del yo (looking-glass self) para sugerir que las demás
personas funcionan como espejos en los que nos vemos a nosotros mismos. Ampliando
esta idea, George Herbert Mead (1934) añadió que muchas veces llegamos a conocernos
al imaginar lo que piensan de nosotros las personas que nos son significativas para des-
pués incorporar esas percepciones a nuestro autoconcepto.
Retomando el tema donde lo abandonaron los sociólogos clásicos, Susan Andersen y
Serena Chen (2002) teorizaron que el yo es “relacional”; es decir, obtenemos el sentido de
quiénes somos a partir de nuestras relaciones pasadas y actuales con las personas más
allegadas a nuestras vidas. Es interesante comentar que cuando Gallup experimentó con
simios, los que habían sido criados en aislamiento, sin exponerse a sus congéneres, no
se reconocieron en el espejo. Fue sólo después de tal exposición que comenzaron a mos-
trar señales de reconocerse a sí mismos. Por lo que respecta a los seres humanos, nues-
tros autoconceptos coinciden con nuestras percepciones de lo que los demás piensan de
nosotros. Ilustrando nuestra capacidad de “metaconocimiento profundo”, la investiga-
ción también muestra que las personas pueden distinguir entre cómo se perciben a sí
mismos (por ejemplo, qué tan inteligentes, divertidos o extrovertidos son) o cómo los
ven otros (Carlson et al., 2011).
En años recientes los psicólogos sociales han marcado nuevos rumbos en torno
al esfuerzo de comprender el yo social. Las personas no nacen pensando en sí mismas
como seres temerarios, simpáticos, tímidos o extrovertidos. Entonces, ¿de dónde surge
el autoconcepto? En las siguientes páginas se consideran cinco fuentes: la introspección,
las percepciones de nuestro propio comportamiento, la influencia de otras personas, los

>
recuerdos autobiográficos y la cultura en que vivimos.

Introspección
Comencemos por el principio: ¿cómo logra la gente tener claridad en cuanto a sus pro-
pias creencias, actitudes, emociones y motivaciones? El sentido común hace que esta
pregunta parezca absurda. Después de todo, uno sabe lo que piensa porque está pensán-
dolo, ¿o no? Además, sabemos lo que sentimos porque estamos sintiéndolo, ¿cierto? Eche
un vistazo a los libros populares sobre cómo lograr el autoconocimiento; seguramente
hallará que la respuesta no ambigua a estas preguntas es “sí”. Sin importar la técnica que
recomienden, sea yoga, meditación, psicoterapia, religión, análisis de los sueños o hipno-
sis, el consejo fundamental es el mismo: el autoconocimiento deriva de la introspección,
de una búsqueda interna de nuestros propios pensamientos y sentimientos.
Si estos libros “prácticos” están en lo cierto, habría que dar la razón a quienes sos-
tienen que nadie puede conocernos mejor que nosotros mismos. En consecuencia, las
personas tienden a suponer que para que los demás lleguen a conocerlas plenamente,
será necesario compartir con ellos información relacionada con sus pensamientos, sen-
timientos y demás estados privados e internos, además de su comportamiento. Pero,
¿es verdad esto? Casi todos los psicólogos sociales se muestran escépticos ante la idea
de que esta fe en la introspección está justificada. Algunos años atrás, Richard Nisbett
y Timothy Wilson (1977) encontraron que muchas veces los participantes en investi-
gaciones son incapaces de explicar las causas o correlaciones de su propio comporta-
miento. Esta observación forzó a los investigadores a confrontar una cuestión espinosa:
¿la introspección representa una vía directa hacia el autoconocimiento?
En el libro Strangers to Ourselves (Extraños para nosotros mismos), Wilson (2002)
afirma que la respuesta es no. De hecho, considera que a veces la introspección puede arrui-
nar el autoconocimiento. En una serie de estudios encontró que las actitudes que las per-
sonas dijeron tener hacia diferentes objetos, correspondían de manera muy estrecha con
los comportamientos que mostraban hacia ellos. Entre más afirmaban los participantes

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58 Capítulo 3  El yo social

que disfrutaban una tarea, más tiempo le dedicaban; entre más atractivo encontraban un
paisaje, más placer reflejaban sus expresiones faciales; entre más felices decían ser con
su pareja actual, más duradera resultaba la relación con ella. No obstante, cuando se les
pidió a los participantes que analizaran el porqué de sus sentimientos, las actitudes que
reportaron ya no correspondieron a su comportamiento. En cuanto a la autoevaluación
resultaban obvios dos problemas. El primero, tal como describió Wilson, es que los seres
De algún modo, nuestro sentido del yo humanos se encuentran mentalmente ocupados procesando información, razón por la
es maleable y sujeto a cambio. cual es tan frecuente que no puedan comprender sus propios pensamientos, sentimientos
y comportamientos. Tal parece que pensar demasiado y ser ana-
líticos en exceso sólo nos lleva a caer en confusiones.
En Self-Insight: Roadblocks and Detours on the Path to
The New Yorker Collection 1998 Robert Mankoff from
cartoonbank.com. Todos los derechos reservados.

Knowing Thyselves (Autointrospección: obstáculos y desviacio-


nes en el camino hacia el conocimiento de sí mismo), David
Dunning (2005) señala el segundo tipo de problema involucrado
en la autoevaluación: la gente sobrevalora lo positivo. Casi todas
las personas piensan, buena parte del tiempo, que son mejores
que el promedio, aun cuando es estadísticamente imposible que
esto sea cierto. Como verá en el análisis sobre automejora que se
presentará más adelante, individuos de todas las clases sociales
“Mira, querida. En este punto, te has reinventado a ti misma
tienden a sobreestimar sus propias habilidades, sus perspectivas
tantas veces que otra vez estás donde empezaste.”
de éxito, la precisión de sus opiniones y las impresiones que se
forman respecto a los demás, en muchas ocasiones con serias
consecuencias para su salud y bienestar.
Asimismo, para las personas es difícil hacer proyecciones a futuro y predecir cómo
se sentirán en respuesta a eventos emocionales por venir; a este proceso se le conoce
como pronóstico afectivo. Imagine que tiene un favorito entre los candidatos a una
próxima campaña política. ¿Podría decir qué tan feliz se sentiría un mes después de la
elección si ese candidato ganara? ¿Qué tan desdichado se sentiría si no alcanzara la vic-
toria? Pongamos ejemplos más personales: ¿qué tan contento estaría seis meses después
de haber ganado una bolsa millonaria en la lotería?, ¿qué tan infeliz sería tres meses
después de haber sufrido un accidente automovilístico?
En una serie de estudios, Timothy Wilson y Daniel Gilbert (2003, 2005) pidieron a los
participantes en la investigación que predijeran cómo se sentirían tras enfrentar varios
acontecimientos positivos y negativos. Luego compararon sus predicciones con datos
sobre cómo se sintieron otras personas que de verdad experimentaron esos eventos. En
forma consistente encontraron que la gente sobreestima la fuerza y la duración de sus
reacciones emocionales, un fenómeno que llamaron sesgo por impacto. En uno de los
estudios, profesores adjuntos predijeron que recibir una plaza magisterial aumentaría sus
niveles de felicidad durante varios años; sin embargo, los profesores que de verdad reci-
bieron dicha plaza no resultaron más felices que aquellos a los que no se les concedió. En
un segundo estudio, un grupo de electores pronosticó que se sentirían más contentos, un
mes después de la elección, si su candidato ganaba que si perdía. En realidad, un mes des-
pués de la elección no se registró diferencia entre los niveles de felicidad de los seguidores
del candidato ganador y del perdedor.
Hay dos posibles explicaciones para el sesgo por impacto en el pronóstico afectivo.
Primero, cuando se trata de vivencias negativas, por ejemplo sufrir una lesión, padecer
una enfermedad o sufrir una pérdida financiera grave, las personas no aprecian en toda
su magnitud el grado al que nuestros mecanismos de defensa psicológicos contribuyen
a amortiguar el golpe. Al hacer frente a la adversidad, los seres humanos pueden ser sor-
prendentemente fuertes y no tan propensos a la desolación como temen ser (Gilbert et
al., 1998). Una segunda razón de este tipo de sobrevaloración estriba en que, cuando se
realiza una introspección acerca del impacto emocional que tendrá para alguien un acon-
tecimiento futuro, por ejemplo el rompimiento de una relación íntima, se enfoca tanto en
ese único evento que no toma en cuenta los efectos de otras experiencias de la vida. Por
pronóstico afectivo El proceso de
predecir cómo se sentirá en respuesta
lo tanto, si queremos ser más certeros en nuestras predicciones, necesitamos forzarnos
a eventos emocionales futuros.
a pensar de manera más amplia en todos los incidentes que ejercen impacto en noso-
tros. En cierto estudio se pidió a estudiantes universitarios que predijeran sus reacciones

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El autoconcepto 59

emocionales ante la victoria o fracaso de su equipo de futbol de la escuela en un partido


importante. Como es usual, tendieron a sobreestimar el tiempo que les llevaría recobrarse
en cualquiera de los casos. Sin embargo, el sesgo desapareció cuando los estudiantes com-
pletaron por vez primera un “diario de perspectivas” en el que calcularon el tiempo futuro
que pasarían realizando actividades cotidianas, como ir a clases, conversar con amigos,

>
estudiar y comer (Wilson y Ross, 2000).

Autopercepción
Sin importar qué podamos saber a partir de la introspección, Daryl Bem (1972) propuso
que la gente puede aprender acerca de sí en la misma forma que lo hacen los observadores
externos: poniendo atención a su propio comportamiento. La teoría de autopercepción
de Bem es simple, pero de gran profundidad. En la medida en que los estados emocionales
internos son débiles o difíciles de interpretar, las personas infieren lo que piensan o cómo
se sienten observando su propio comportamiento y la situación en que éste tiene lugar.
¿Alguna vez se ha escuchado a sí mismo mientras discute con otra persona, sólo para
notar con sorpresa cuán enojado se siente? ¿Alguna vez ha comido rápidamente un ali-
mento en tiempo récord, sólo para concluir que debió estar increíblemente hambriento?
En cada uno de estos casos, usted hizo una inferencia respecto a sí mismo a partir de la
observación de sus propias acciones.
Por supuesto, la autopercepción tiene límites. De acuerdo con Bem, las personas no
infieren sus propios estados internos a partir del comportamiento que se da en presencia
de presiones situacionales apremiantes, como la amenaza o los castigos. Si usted discute
con vehemencia o come vorazmente porque se le pagó para que lo hiciera, es probable
que no asuma que está molesto ni que tiene hambre. En otras palabras, la gente aprende
sobre sí misma mediante la autopercepción sólo cuando la situación por sí sola parece
insuficiente para haber causado su comportamiento.
Con los años, un buen número de investigaciones respalda la teoría de la autoper-
cepción. Cuando las personas son coaccionadas con gentileza para decir o hacer algo y si,
por otro lado, no tienen certidumbre respecto de cómo se sienten, suelen visualizarse de
maneras que son consistentes con sus afirmaciones y comportamientos públicos (Chai-
ken y Baldwin, 1981; Kelly y Rodríguez, 2006; Schlenker y Trudeau, 1990). En un estudio,
los participantes que fueron inducidos a describirse en términos halagadores obtuvie-
ron puntuaciones más altas en pruebas de autoestima posteriores, en comparación con
aquellos a quienes se les pidió describirse con mayor modestia (Jones et al., 1981; Rho-
dewalt y Agustsdottir, 1986). De manera similar, quienes fueron manipulados mediante
preguntas amañadas para describirse como introvertidos o extrovertidos, lo fueran o no
en la realidad, terminaron por definirse como tales más tarde, con excepción de algunos
que estaban muy seguros de ese aspecto de su personalidad (Fazio y Zanna, 1981; Swann
y Ely, 1984). El autor británico E. M. Foster se anticipó hace mucho a esta teoría cuando
preguntó: “¿Cómo puedo decir qué pienso sin fijarme antes en lo que digo?”.
La teoría de la autopercepción puede tener incluso más alcance del que había antici-
pado Bem, quien alegaba que las personas a veces aprenden sobre sí mismas al observar su
propio comportamiento escogido libremente. Pero, ¿puede usted también inferir algo sobre
sí mismo al observar el comportamiento de alguien más con quien usted se identifica por
completo? En una serie de estudios, Noah Goldstein y Robert Cialdini (2007) demostraron
este fenómeno, al que llaman autopercepción indirecta. En un experimento, por ejemplo,
pidieron a estudiantes universitarios escuchar una entrevista con un condiscípulo que
había estado de acuerdo en pasar unos minutos extra ayudando en un proyecto sobre gente
sin casa. Antes de escuchar la entrevista, a todos los participantes se les colocó un aparato
de grabación de electroencefalogramas en la frente, que supuestamente medía la activi-
dad cerebral cuando veían una serie de imágenes y escuchaban unas palabras. Por asigna-
ción aleatoria a algunos participantes se les dijo que sus patrones de ondas cerebrales se
asemejaban en forma muy cercana al de la persona cuya entrevista pronto escucharían, un
teoría de autopercepción Teoría según
nivel de semejanza, se les dijo, que señalaba la similitud genética y la cercanía de relación.
la cual, cuando los procesos internos
Los participantes, en esta condición de realimentación de similitud, ¿sacarían inferencias
resultan difíciles de interpretar, la gente
acerca de sí mismos al observar el comportamiento de un condiscípulo? Sí. En un cuestio-
obtiene autoconocimiento mediante la
nario posterior a la entrevista, estos participantes (en comparación con los del grupo de
observación de su propia conducta.
control que no recibieron realimentación) se clasificaron a sí mismos como más sensibles

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60 Capítulo 3  El yo social

y más sacrificados si el estudiante cuyo altruismo observaron se decía que era similar,
biológicamente. Lo que es más, cuando terminó la sesión, 93% de aquellos en condición
de similitud estuvieron de acuerdo en pasar algún tiempo extra ayudando al experimen-
tador, en comparación con sólo 61% del grupo control que no recibió realimentación.
La teoría de la introspección y la autopercepción hacen diferentes predicciones
acerca del grado en que las personas pueden conocerse a sí mismas. Si el autocono-
cimiento se deriva de la introspección, entonces claramente la persona se conoce a sí
misma mejor que nadie; si el autoconocimiento se deriva sólo de observaciones del com-
portamiento, entonces debe ser posible que otros nos conozcan tan bien como nosotros
mismos. Suponiendo que el autoconocimiento se obtenga de ambas fuentes, entonces
la verdad se encuentra en algún lugar intermedio. Pero, espere, ¿siempre es posible que
otros nos conozcan mejor de lo que nosotros mismos nos conocemos?
Simine Vazire (2010) hizo esta pregunta y propuso una respuesta sorprendente.
Vazire propuso su Modelo de asimetría de conocimiento otro-yo (SOKA, por sus siglas
en inglés), en el que predice que nos conocemos a nosotros mismos mejor de lo que nos
conocen otros cuando se habla de características que son “internas” y difíciles de obser-
var (por ejemplo, lo optimista, ansiosa o fácil de molestar que es una persona), y que no
hay diferencia otro-yo cuando se habla de características “externas” y fáciles de observar
(por ejemplo, lo tranquila, sociable o descuidada que es una persona). Ella también pre-
dice que otros pueden en realidad conocernos mejor de lo que nosotros nos conocemos
cuando se habla de características observables, que pueden ser tan delicadas para fines
de autoestima que hemos motivado “puntos ciegos” (por ejemplo, lo inteligente, creativa
o grosera que es una persona). En estos últimos ejemplos, Vazire predice: otros pueden
ser más objetivos de lo que somos acerca de nosotros mismos.
Para probar estas predicciones, Vazire pidió a estudiantes universitarios se clasifi-
caran a sí mismos, y luego hizo que los amigos de éstos los clasificaran, con respecto a
varias características de personalidad. Se estudiaron tres tipos de característica: (1) alto
en observabilidad (locuacidad, dominancia y liderazgo), (2) bajo en observabilidad y no
evaluativo (autoestima y ansiedad) y (3) bajo en observabilidad y altamente evaluativo
(inteligente y creativo). Para determinar la precisión, Vazire entonces midió qué tan bien
o qué tan mal les iba en medidas objetivas de estas características usando varios ejer-
cicios de laboratorio y exámenes con papel y lápiz. Los resultados dieron fuerte apoyo
al modelo SOKA. La l figura 3.1 muestra que las autoevaluaciones y las evaluaciones
de amigos eran iguales de precisas para características altamente observables, que las
autoevaluaciones fueron más precisas para características internas no evaluativas, pero
que las evaluaciones de amigos eran más precisas para características evaluativas inter-
nas. Claramente, para conocerse a sí mismo se requiere una combinación de informa-
ción y objetividad (vea Vazire y Carlson, 2011).

l FIGURA 3.1 0.4


El Modelo de asimetría de conocimiento otro-yo
(SOKA)
0.3
of Ratings

Los participantes se clasificaron a sí mismos y fueron clasificados


de evaluación

por amigos respecto a características de personalidad para los


que hicieron varios exámenes objetivos. Como se muestra, las
0.2
Accuracy

autoevaluaciones fueron más precisas respecto a características


internas-no evaluativas (izquierda) y las autoevaluaciones y las
evaluaciones de amigos fueron igualmente precisas respecto a
Precisión

0.1
características observables-no evaluativas (centro). Sin embargo,
es curioso que las evaluaciones de amigos fueron más precisas
respecto a características internas-evaluativas. En apoyo del SOKA, 0
este modelo muestra que “conocerse a sí mismo” requiere una Interna-no
Internal/ Observable-no
Observable/ Interna-
Internal/
combinación de información y objetividad. evaluativa
non-evaluative evaluativa
non-evaluative evaluativa
evaluative
Tomado de Vazire, S., “Who knows what about a person? The self-other TipoType
de característica
of Trait
knowledge asymmetry (SOKA) model”, en Journal of Personality and Social
Yo
Self Amigos
Friends
Psychology, vol. 98 (pp. 281-300). Copyright © 2010 American Psychological
Association. Reimpreso con permiso.

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El autoconcepto 61

Autopercepción de emoción Estire las comisuras de los labios hacia los


lados y tense los músculos oculares. Bien, ahora relájese. Levante las cejas,
abra mucho los ojos y permita que su boca se abra un poco. Relájese. Ahora
frunza el ceño y apriete los dientes. Relájese. Si siguió estas instrucciones, su
apariencia externa reflejó primero felicidad, luego temor y por último enojo.

© The New Yorker Collection 1991 Ed Frascino from cartoonbank,com. Todos los derechos reservados.
La pregunta es, ¿cómo se ha apreciado a sí mismo?
Los psicólogos sociales que estudian las emociones se han formulado pre-
cisamente esa pregunta. Vista desde la perspectiva de la teoría de la autoper-
cepción, la hipótesis de realimentación facial establece que los cambios en
la expresión facial pueden disparar cambios correspondientes en la experien-
cia emocional subjetiva. En la primera prueba a la que fue sometida esta hipó-
tesis, James Laird (1974) les dijo a los participantes que estaban tomando parte
en un experimento sobre la actividad de los músculos faciales. Después de
colocar electrodos en sus rostros, les mostró una serie de caricaturas. Antes
de ver cada una de ellas, se les pidió a los participantes que contrajeran ciertos
músculos faciales de manera que su cara se viera sonriente o ceñuda. Tal como
predijo Laird, los participantes calificaron lo que vieron como más divertido
cuando estaban sonriendo que cuando reproducían un gesto adusto. En inves-
tigaciones de seguimiento se indujo a los participantes de manera similar,
haciéndolos recrear expresiones que los llevaran a experimentar miedo, enojo,
tristeza y disgusto (Dimberg y Söderkvist, 2011; Duclos et al., 1989).
La realimentación facial puede evocar o magnificar ciertos estados emo-
cionales. Sin embargo, es importante señalar que el rostro no es indispensable
para reconocer la experiencia emocional subjetiva. Cuando en fecha reciente “Yo no canto porque soy feliz. Soy feliz
unos neuropsicólogos realizaron pruebas con una joven que había sufrido porque canto.”
parálisis facial bilateral, descubrieron que, a pesar de su incapacidad para
mostrar emociones de manera superficial, afirmó sentir varias emociones en respuesta a Como lo sugiere la teoría de
imágenes visuales positivas y negativas (Keillor et al., 2003). autopercepción, a veces inferimos
¿La realimentación facial realmente funciona? El rostro humano cuenta con 80 cómo nos sentimos cuando
observamos nuestro propio
músculos, y con ellos es posible crear más de 7000 expresiones. Así pues, ¿de verdad es comportamiento.
posible variar las emociones al contraer ciertos músculos y adoptar distintas expresio-
nes? Las investigaciones sugieren que sí, aunque todavía no resulta claro qué significado
tienen estos resultados. Laird afirma que las expresiones faciales afectan el estado emo-
cional mediante un proceso de autopercepción: “Si estoy sonriendo, significa que debo
estar feliz”. De manera consistente con esta hipótesis, Chris Kleinke y sus colaboradores
(1998) pidieron a un grupo de personas que emularan las expresiones faciales de feli-
cidad o enojo que se les mostraban mediante una serie de fotografías. La mitad de los
participantes podía verse en un espejo durante el ejercicio; el resto, no. ¿Estas manipula-
ciones afectaron los estados de ánimo? Sí. En comparación con los participantes en un
grupo control “sin expresión”, aquellos que imitaron las caras felices se sintieron mejor,
y los que duplicaron los rostros enojados se sintieron peor. Tal como predice la teoría de
la autopercepción, las diferencias fueron particularmente pronunciadas entre los parti-
cipantes que pudieron verse en un espejo.
Otros investigadores creen que los movimientos faciales activan las emociones al pro-
ducir cambios psicológicos en el cerebro (Izard, 1990). Por ejemplo, Robert Zajonc (1993)
asevera que sonreír provoca que los músculos faciales aumenten el flujo de sangre con
oxígeno fresco al cerebro, un proceso que da lugar a un estado placentero inducido por
el descenso de la temperatura cerebral. Por el contrario, fruncir el ceño disminuye el flujo
sanguíneo, lo cual produce un estado incómodo al elevar la temperatura. Para demostrarlo,
Zajonc y sus colaboradores (1989) llevaron a cabo un estudio en el que les pidieron a los
participantes que repitieran ciertas vocales 20 veces cada una, incluyendo los sonidos a, i,
u y la vocal germánica ü (que se pronuncia como iu). Mientras llevaban a cabo este ejerci-
cio, los cambios en la temperatura de la frente de los participantes fueron medidos y se les
pidió que informaran cómo se sentían. El resultado fue que la emisión de las vocales a e i
(que exige hacer un gesto similar a una sonrisa) redujo la temperatura de la frente y mejoró hipótesis de realimentación facial
Hipótesis que afirma que los cambios
el ánimo, mientras que la emisión de las vocales u y ü (que demanda un gesto semejante a
en la expresión facial pueden conducir
fruncir los labios) aumentó la temperatura y produjo una disminución del estado anímico.
a modificaciones correspondientes en la
En resumen, no es necesario que la gente infiera cómo se siente. Antes bien, las expresio-
emoción.
nes faciales evocan cambios psicológicos que dan lugar a una experiencia emocional.

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62 Capítulo 3  El yo social

Otros comportamientos gestuales, como la postura corporal, también pueden propor-


cionarnos realimentación sensorial e influir en cómo nos sentimos. Cuando las personas se
sienten orgullosas asumen una posición erecta, con los hombros erguidos, el pecho expan-
dido y la cabeza en alto (expansión). En cambio, cuando se sienten decaídas, se encogen,
dejan caer los hombros e inclinan la cabeza (contracción). No hay duda que revelamos nues-
tro estado emocional por medio de la postura que asumimos. Pero, ¿también es posible
que nuestra postura afecte nuestro estado emocional? ¿Es posible mejorar nuestro estado
anímico mediante la expansión y empeorarlo mediante la contracción? Sí. Sabine Stepper
y Fritz Strack (1993) hicieron que un grupo de personas asumieran posturas erguidas o
encogidas variando la altura de la mesa a la que se sentaban a escribir. Quienes fueron
forzados de esta manera a sentarse erguidos afirmaron sentirse más orgullosos tras com-
pletar la tarea que se les había asignado en comparación con los que fueron colocados en
Sonreír puede hacerlo sentir
posición encogida. En otro estudio, los participantes a los que se les pidió que se mantuvie-
más feliz. ran inclinados hacia adelante y con los puños cerrados durante el experimento reportaron
V
ERDADERO. haber sentido enojo, mientras a los que se les instruyó para que permanecieran sentados y
cabizbajos señalaron haberse sentido tristes (Duclos et al., 1989; Flack et al., 1999).
Autopercepciones de motivación Sin darse cuenta cabal de ello, Mark Twain fue un
teórico de la autopercepción. En Las aventuras de Tom Sawyer, novela publicada a finales
del siglo XIX, escribió con sarcasmo: “Hay en Inglaterra acaudalados caballeros que durante
el verano se complacen en conducir carruajes de pasajeros de cuatro caballos, en trayectos
diarios de 20 a 30 millas, porque este privilegio les cuesta sumas considerables; pero si se les
ofreciese una paga por el servicio, la diversión se convertiría en trabajo, y entonces renun-
ciarían a ella”. La hipótesis de Twain (que la recompensa por realizar una actividad disfru-
table puede disminuir el interés en ella) parece contradecir tanto nuestra intuición como
los resultados de la investigación psicológica. Después de todo, ¿no es verdad que todos
encontramos motivación en la recompensa, como aseveraron B. F. Skinner y otros teóricos
del comportamiento? La respuesta depende de cómo definamos el término motivación.
Como agudo observador del comportamiento humano, Twain anticipó una distin-
ción clave entre motivación intrínseca y extrínseca. La motivación intrínseca tiene su
origen en factores inherentes a la persona. Se dice que la gente está intrínsecamente
motivada cuando se compromete en la realización de una actividad en beneficio de
sus propios intereses por el desafío que implica o por mero placer. Disfrutar una buena
comida, escuchar música, pasar tiempo con los amigos y practicar un pasatiempo son
algunas de las actividades por las que podríamos sentirnos intrínsecamente motivados.
En contraste, la motivación extrínseca se origina en factores externos a la persona. Se dice
que la gente está extrínsecamente motivada cuando se compromete en la realización
de una actividad como medio para alcanzar un objetivo u obtener beneficios tangibles,
como dinero, calificaciones o reconocimiento, para cumplir una obligación o para evitar
un castigo. Como siempre han sostenido los teóricos del comportamiento, las personas
luchamos por recibir recompensas. En este caso, la pregunta es: ¿Qué ocurre con la moti-
vación intrínseca cuando la recompensa ya no está disponible?
Desde el punto de vista de la autopercepción, la hipótesis de Twain tiene sentido.
Cuando alguien recibe una recompensa por escuchar música, participar en un juego o
comer un platillo delicioso, su comportamiento resulta justificado o recompensado en
exceso, lo cual implica que puede ser atribuido a motivaciones tanto intrínsecas como
extrínsecas. Al crear ambigüedad acerca de la motivación de una persona, ¿el efecto de
justificación en exceso puede tener consecuencias involuntarias? Cuando a los atletas se
les paga millones de dólares por jugar un deporte, ¿el dinero apabulla su amor por el juego,
haciendo que éste se sienta como trabajo? Una vez que se les paga, ¿las personas empiezan
a preguntarse si la actividad merecía la pena de dedicarse a ella por derecho propio?
Las investigaciones muestran que cuando las personas obtienen un pago por la rea-
lización de una tarea que por sí misma les es agradable, en ocasiones pierden interés
en ella. En una reciente demostración de este fenómeno, Mark Lepper y sus colabora-
dores (1973) dieron oportunidad a un grupo de niños en edad preescolar de jugar con
efecto de justificación en exceso
marcadores de colores con punta de fieltro, ofrecimiento que muy pocos pudieron resis-
Tendencia a que la motivación
tir. Mediante la observación de qué tanto tiempo dedicaban los niños a esa actividad,
intrínseca se reduzca en la realización
de actividades que se han asociado
los investigadores fueron capaces de evaluar la motivación intrínseca. Dos semanas des-
con recompensas u otros factores
pués el grupo de niños fue dividido en tres subgrupos, todos similares en términos de
extrínsecos.
los niveles iniciales de motivación intrínseca. A los niños que conformaban el primer
subgrupo se les pidió que dibujaran algo con los marcadores. A los del segundo se les

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El autoconcepto 63

dijo que si usaban los marcadores recibirían una “recompensa


por buena participación”, una especie de certificado que constaba l FIGURA 3.2
de una estrella dorada y un listón rojo. A los niños del tercer sub- Efectos paradójicos de las recompensas a la
grupo no se les ofreció recompensa alguna por dibujar, pero sí se motivación intrínseca
les entregó una recompensa igual que a los niños del segundo sub- En este estudio, una recompensa esperada disminuyó la
grupo cuando lo hicieron. motivación intrínseca de los niños a jugar con marcadores
Más o menos una semana más tarde, los profesores colocaron con punta de fieltro. Los niños que recibieron una
marcadores y hojas de papel sobre una mesa del salón de clases, recompensa inesperada no perdieron interés..
mientras los investigadores observaban a través de un vidrio con Tomado de Lepper, M. R., Greene, D. y Nisbett, K. E., “Undermi-
espejo. Puesto que en esta ocasión no se ofrecieron recompensas, ning children’s intrinsic interest with extrinsic reward: A test of the
el tiempo libre que los niños pasaron jugando con los marcadores ‘overjustification’ hypothesis”, en Journal of Personality and Social
reflejó su motivación intrínseca. Tal como se pronosticó, los que Psychology, vol. 28 (pp. 129-137). Copyright © 1973 por la Ameri-
esperaron y recibieron una recompensa por sus esfuerzos ya no can Psychology Association. Reimpreso con permiso.
mostraron el mismo interés en los marcadores. Los niños que

Porcentaje de tiempo empleado jugando


Percentage of time spent playing with markers
no recibieron recompensa no se vieron afectados negativamente,
20
como tampoco los que recibieron una recompensa inesperada. Al
jugar con los marcadores sin la promesa de obtener un beneficio
tangible, estos niños siguieron intrínsecamente motivados (vea la
15

con marcadores
l figura 3.2).
La paradoja de que la recompensa puede disminuir en lugar
de incrementar la motivación intrínseca ha sido observada en
10
muchos experimentos, tanto con niños como con adultos (Deci y
Ryan, 1985; Pittman y Heller, 1987; Tang y Hall, 1995). Acepte dinero
por llevar a cabo una actividad de esparcimiento y, antes de que se
5
dé cuenta, lo que solía ser un “juego” llegará a dar más la impresión
de “trabajo”. A la larga, esto puede tener efectos negativos sobre la
calidad de su desempeño. En una serie de estudios, Teresa Amabile
(1996) y otros hicieron que los participantes escribieran poemas,
dibujaran o pintaran, hicieran collages de papel y generaran solu- No
No Unexpected
Recompensa Expected
Recompensa
ciones creativas para dilemas empresariales. De manera consis- reward
recompensa reward
inesperada reward
esperada
tente, los investigadores encontraron que la gente es más creativa
cuando se siente interesada y desafiada por el trabajo mismo,
que cuando siente la presión de ganar dinero, cumplir una obligación, satisfacer una fecha
límite, ganar competencias o impresionar a los demás. En uno de estos estudios Ama-
bile les pidió a unos expertos en arte que calificaran las obras de artistas profesionales; el
hallazgo fue que las obras que fueron resultado de una comisión (es decir, los creadores
habían sido contratados específicamente para ello) fueron juzgadas de menor calidad que
aquellas que tuvieron su origen en un mero impulso creativo. En conclusión, puede afir-
marse que las personas son proclives a ser más creativas cuando están intrínsecamente
motivadas en relación con la tarea sin ser coaccionadas por fuerzas externas.
Pero espere. Si los beneficios extrínsecos contribuyen a reducir la motivación intrín-
seca, ¿sería mejor que padres y profesores no ofrecieran recompensas a los niños? ¿Los
programas de incentivos que se usan con tanta frecuencia para motivar a los trabajadores
en el mundo empresarial están condenados al fracaso, como algunas personas han suge-
rido? (Kohn, 1993). Todo depende de cómo se perciba la recompensa y por quién. Si ésta
se presenta en la forma de un elogio verbal que se percibe como sincero o mediante el
otorgamiento de un “bono” especial por un desempeño sobresaliente, ciertamente podría
mejorar la motivación intrínseca al proporcionar realimentación positiva en cuanto a las
aptitudes del individuo, como ocurre cuando la gente gana competencias, becas o una
palmada en la espalda por parte de alguien a quien respeta (Cameron y Pierce, 1994;
Cameron et al., 2005; Eisenberger y Cameron, 1996; Henderlong y Lepper, 2002).
La noción de que la motivación intrínseca es socavada por algunos tipos de recom-
pensa, pero no por otros, fue observada incluso entre bebés de 20 meses de edad. En
un inteligente estudio, Felix Warneken y Michael Tomasello (2008) llevaron bebés
a un laboratorio, donde el experimentador accidentalmente dejó caer un bolígrafo
o papel arrugado sobre el piso y aparentó ser incapaz de alcanzarlo. El niño podía
ayudar a recoger el objeto y dárselo al experimentador. La mayoría de los bebés ayu-
daron en esta situación. En una fase de tratamiento, los investigadores respondie-
ron a la asistencia dándole al niño un cubo de juguete (“Por esto obtienes un cubo”),

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64 Capítulo 3  El yo social

un elogio verbal (“Gracias, eso estuvo muy bien”) o nada en abso-


l FIGURA 3.3 luto. ¿Estos mismos niños continuarían ayudando? La l figura
Frente a bebés de 20 meses de edad en el piso de un 3.3 muestra que en una fase posterior de prueba, cuando se les
laboratorio, un experimentador accidentalmente dejó caer presentaban varias oportunidades de ayuda, los que estaban
un bolígrafo o un papel arrugado. La mayoría de los bebés en la condición de no respuesta siguieron ayudando 89% del
ayudaron a levantar el objeto caído en esta situación, acto tiempo, y que esta tendencia siguió alta en 81% en la condición
positivo que se satisfizo con una recompensa tangible, de elogio verbal. Sin embargo, entre los niños que habían reci-
elogio verbal o nada en absoluto. ¿Ayudarían los bebés bido antes una recompensa, la ayuda en la fase de prueba bajó a
al experimentador otra vez si fuera necesario? Como se
53% cuando ya no hubo recompensa.
muestra, los bebés en las condiciones de no respuesta y
elogio verbal continuaron ayudando en alto porcentaje.
Las diferencias individuales en la orientación motivacional
No obstante, fue menos probable que los que habían de las personas hacia el trabajo también deben ser consideradas.
recibido una recompensa ayudaran después cuando ésta Para personas intrínsecamente orientadas que dicen “lo que más
ya no existía, lo que sugiere que las recompensas tangibles me importa es disfrutar lo que hago” y “raras veces pienso en el
socavan las tendencias altruistas. salario y las promociones”, la recompensa puede ser innecesaria
Warneken & Tomasello, 2008. © Cengage Learning y hasta perjudicial (Amabile et al., 1994). No obstante, para las
100 personas que están sumamente enfocadas en el logro de ciertos
objetivos, ya sea en la escuela, el trabajo o los deportes, los incen-
tivos como calificaciones, notas, bonos, recompensas, trofeos y
la emoción pura de la competencia, como en los deportes por
75
equipos, tienden a impulsar la motivación intrínseca (Durik y
medios
Mean percentages

Harackiewics, 2007; Harackiewicz y Elliot, 1993).

>
Porcentajes

50
Influencias de otras personas
25 Como se comentó antes, la teoría de Cooley (1902) sobre la
dimensión social del yo hizo hincapié en que las demás personas
nos ayudan a definirnos. En esta sección veremos la importancia
0
que tiene esta idea para nuestros autoconceptos.
Neutral
Neutrales Praise de
Condición Reward
Recompensa
condition
elogio
Teoría de la comparación social Suponga que un extraño
le pregunta: “¿Quién es usted?”. Si sólo hubiera un minuto o dos
para responderle, ¿mencionaría sus antecedentes éticos o reli-
giosos? ¿Haría referencia a su lugar de nacimiento? ¿Describiría sus talentos e intereses,
o sus gustos y aversiones? Cuando se les hace esta pregunta, las personas tienden a des-
cribirse en términos que las diferencian de otros en su entorno inmediato (McGuire y
McGuire, 1988). Entre los niños, los varones son más propensos a citar su género si han
crecido en familias en las que predominan las mujeres; las niñas actúan igual cuando
viven en familias predominantemente masculinas (McGuire et al., 1979). De manera
similar, en los ambientes universitarios los estudiantes “no tradicionales” de mayor
edad tienden a hacer más referencia a la edad que los más jóvenes tradicionales (Kite,
1992). Sin importar si el atributo distintivo es el género, la edad, la estatura o el color de
ojos, este patrón es básicamente el mismo. La implicación es intrigante: si se cambia el
entorno social de alguien, se estará modificando también la autodescripción espontánea
de esa persona.
Esta dependencia de las características distintivas para describirnos indica que el
yo es “relativo”, un constructo social, y que, en parte, cada uno de nosotros se define a sí
mismo usando a familiares, amigos, conocidos y otras personas como punto de referencia
(Mussweiler y Rüter, 2003; Mussweiler y Strack, 2000). Nuestros estándares de autocom-
paración pueden, incluso, verse influenciados temporalmente por la exposición fugaz
y cotidiana a desconocidos (Mussweiler et al., 2004). De hecho, esto es lo que Leon Fes-
teoría de la comparación social tinger (1954) propuso en su teoría de la comparación social. Festinger afirmaba que
Teoría que afirma que las personas cuando la gente tiene dudas con respecto a sus capacidades u opiniones, es decir, cuando
evalúan sus propias capacidades y no tiene a la mano información objetiva, se evalúa a sí misma estableciendo comparacio-
opiniones mediante la comparación nes con personas similares. La teoría parece razonable pero, ¿es válida? A lo largo de los
de sí mismas con otras.
años, los psicólogos sociales han sometido a prueba la teoría de la comparación social,

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El autoconcepto 65

centrándose en dos cuestionamientos clave: (1) ¿cuándo acudimos a otras personas para
obtener información comparativa? (2) Entre toda la gente que habita en la Tierra, ¿con
quién elegimos compararnos? (Suls y Wheeler, 2000).
Como Festinger propuso, la respuesta a la pregunta de “cuándo” parece ser la siguiente:
las personas efectúan comparaciones sociales cuando enfrentan estados de incertidumbre
o cuando no tienen a su disposición medios más objetivos de autoevaluación. De hecho,
estudios recientes sugieren que las personas se juzgan a sí mismas en relación con otras
aun cuando realmente se dispone de estándares más objetivos (Klein, 1997). No obstante,
otra investigación apoya la teoría de Festinger de que las personas son menos influidas
por información de comparación social cuando se dispone de información objetiva; por
ejemplo, nuestras historias personales de éxito y fracaso (Steyn y Mynhardt, 2008).
La interrogante que se refiere a “con quién” también ha sido motivo de muchos estu-
dios. La respuesta parece ser que cuando evaluamos nuestros gustos musicales, nuestro
valor en el mercado laboral o nuestras habilidades deportivas, buscamos como punto
de comparación a personas similares en aspectos relevantes (Goethals y Darley, 1977;
Wheeler et al., 1982). Por ejemplo, si tiene curiosidad acerca de su talento natural para
escribir, es más probable que se compare con otros estudiantes universitarios que con
estudiantes de bachillerato o autores de libros de gran éxito editorial. Por supuesto, hay
excepciones a esta regla. Más adelante en este capítulo verá que muchas veces la gente
enfrenta sus incapacidades personales enfocándose en otros individuos con menos
talentos o que son menos afortunados.

Teoría de los dos factores de la emoción La gente busca información de compa-


ración social para evaluar sus propias capacidades y opiniones. ¿Se fija también en los
demás para determinar algo tan personal y subjetivo, como son sus propias emociones?
En experimentos clásicos sobre la filiación, Stanley Schachter (1959) encontró que cuando
se asustaba a las personas diciéndoles que recibirían dolorosos choques eléctricos,
buena parte de ellas tendía a buscar la compañía de otros individuos que estuvieran en el
mismo predicamento. Nerviosos y con incertidumbre respecto a cómo se sentiría aquello,
los participantes querían unirse a personas similares, presumiblemente con el propósito
de establecer una comparación. No obstante, cuando no estaban temerosas y esperaban
recibir sólo choques suaves, o cuando los “otros” no estaban tomando parte en el mismo
experimento, los participantes preferían quedarse a solas. Como afirmó Schachter:
“Quienes se sienten miserables no quieren ningún tipo de compañía, la única que real-
mente les encanta es la compañía de otros igual de miserables” (p. 24).
Intrigados por las posibilidades, Schachter y su grupo de investigación dieron el
siguiente paso. ¿Es posible, se preguntaron, que cuando las personas sienten incerti-
dumbre de cómo se sentirán, su estado emocional esté en realidad determinado por las
reacciones de quienes las rodean? En respuesta a este cuestionamiento, los investiga-
dores propusieron que para sentir una emoción específica son necesarios dos factores.
En primer lugar, la persona debe experimentar los síntomas de la excitación fisiológica,
como aceleración cardiaca, sudoración, respiración agitada y contracción estomacal.
En segundo lugar, debe efectuar una interpretación cognitiva para explicar la fuente de
dicha activación. Es en este punto donde entran en acción las personas que nos rodean:
sus reacciones nos ayudan a interpretar nuestra propia excitación.
Para poner a prueba esta provocativa teoría de los dos factores de la emoción,
Schachter y Jerome Singer (1962) inyectaron epinefrina (droga que intensifica la exci-
tación fisiológica) a varios hombres voluntarios. Aunque a algunos de los participantes
se les informó con antelación los efectos de la droga, a otros no se les dio información
alguna, y a algunos más se les inyectó un placebo inofensivo. Antes que la droga (que
fue descrita como un complemento alimenticio) hiciera efecto, se dejó a los participantes
en compañía de un aliado, quien les fue presentado como un participante más al que se teoría de los dos factores de la
le había suministrado la misma inyección. En algunas sesiones, el aliado tenía la misión emoción Teoría según la cual la
de comportarse eufóricamente; durante 20 minutos tendría que dar saltos de felicidad, experimentación de emociones se basa
hacer garabatos en una hoja de papel, arrojar objetos a la basura, lanzar aviones de papel en dos factores: excitación fisiológica
de un lado al otro de la habitación y jugar con un aro. En otras, debía mostrarse molesto, y una interpretación cognitiva de tal
ridiculizar un cuestionario que se les había pedido responder y luego, en un ataque de ira, activación.
romperlo y arrojarlo a la basura.

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66 Capítulo 3  El yo social

Piense por un momento en las situaciones que se acaban de describir. Conforme la


droga va haciendo efecto, los participantes del grupo informado comienzan a sentir acele-
ración del ritmo cardiaco, temblor de manos y sensación de enrojecimiento en el rostro.
Sin embargo, como se les había avisado que se esperaba la aparición de tales síntomas,
no se veían obligados a buscar explicaciones. Los participantes en el grupo placebo no
tienen despertar fisiológico, así que en su caso no hay síntomas que explicar. Pero ahora
piense en los aprietos que enfrentaban los participantes del grupo no informado cuando
comenzaron a sentir la excitación sin saber por qué. En un intento por identificar las
sensaciones, de acuerdo con la teoría, se veían obligados a buscar pistas en alguien que
se encontrara en el mismo predicamento; es decir, el aliado.
En general, los resultados del experimento respaldaron la línea de razonamiento de
Schachter y Singer. Los participantes no informados reportaron sentirse relativamente
felices o molestos, dependiendo del desempeño del aliado. En muchas instancias mos-
traron comportamientos similares a los de éste. Uno de los participantes, por ejemplo,
“abrió de un tirón la ventana y, riendo, lanzó bolitas de papel a los transeúntes”. Sin
embargo, en los grupos informado y placebo, los participantes se vieron menos influidos
por estas pistas sociales, tal como se esperaba.
La teoría de los dos factores de Schachter y Singer ha dado lugar a bastante polémica,
dado que algunos estudios han corroborado sus hallazgos y otros no. Por ejemplo, en un
experimento, los participantes a los que les fue inyectada epinefrina sin ser advertidos
de los síntomas que se presentarían, mostraron después una respuesta de mayor temor
al ver una película de terror, pero no reaccionaron con enojo o diversión mientras veían
películas que pretendían provocar tales emociones (Mezzacappa et al., 1999). En gene-
ral, hoy en día parece plausible dar una conclusión limitada, pero importante: cuando
las personas no tienen claro cuáles son sus propios estados emocionales, en ocasiones
interpretan lo que sienten observando a los demás (Reisenzein, 1983). El condicional “en
ocasiones” es fundamental en esta conclusión. Para que otros influyan en nuestras emo-
ciones es preciso que nuestros niveles de despertar fisiológico no sean muy intensos; de
lo contrario, podrían causarnos aversión sin importar las circunstancias (Maslach, 1979;
Zimbardo et al., 1993). Además, la investigación muestra que las demás personas deben
estar presentes como posible explicación de la activación antes de que ésta inicie. Tan
pronto como la gente experimente la excitación, buscará explicación para la misma en
los eventos que precedieron el cambio de su estado psicológico (Schachter y Singer, 1979;
Sinclair et al., 1994).
En capítulos subsiguientes verá que la teoría de los dos factores de la emoción ha
tenido grandes implicaciones en el estudio del amor apasionado, el enojo y la agresivi-
dad, entre otras experiencias afectivas.

> Recuerdos autobiográficos


El filósofo escocés James Mill dijo una vez: “Los fenómenos del yo y de la memoria son
tan sólo dos caras de la misma moneda”. Si la historia del paciente William Thompson
que se narró al principio de este capítulo indica algo, es precisamente que Mill tenía
razón. Si careciéramos de recuerdos autobiográficos; es decir, de recopilaciones de las
secuencias de eventos que han conformado nuestra vida (Fivush et al., 2003; Rubin, 1996;
Thompson et al., 1998), no tendríamos un autoconcepto coherente. Después de todo,
¿quién sería usted si no pudiera recordar a sus padres o a sus compañeros de juegos de
la niñez, sus éxitos y fracasos, los lugares donde ha vivido, las escuelas a las que asistió,
los libros que leyó y los equipos para los que jugó? Es evidente que los recuerdos dan
forma al autoconcepto. Pero, como veremos en esta sección, el autoconcepto también
da forma a nuestros recuerdos personales (Conway y Pleydell-Pearce, 2000).
Cuando se le pide a la gente que recuerde sus propias experiencias, por lo general men-
cionan más acontecimientos del pasado reciente que del pasado distante. Sin embargo,
existen dos excepciones consistentes a esta sencilla regla temporal. La primera es que
los adultos mayores recuperan un mayor número de recuerdos personales de los años de
su adolescencia y principios de la etapa adulta, un “pico de memoria” que podría expli-
carse por ser éstos los años más formativos y productivos de la vida (Conway et al., 2005;

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El autoconcepto 67

Fitzgerald, 1988; Jansari y Parkin, 1996). Una segunda excepción es que las personas “Lo mejor de tener recuerdos es
tienden a recordar “las primeras veces”, las cuales implican transiciones. Reflexione un que uno puede escogerlos.”
momento acerca de su propia experiencia escolar. ¿Qué acontecimientos saltan a su William Trevor
mente y cuándo ocurrieron éstos? Tal vez recordó el primer día de escuela o las circuns-
tancias en que conoció a su mejor amigo. Quizá vinieran a su memoria algunas de las
clases favoritas, una fiesta o un encuentro deportivo especial. Cuando David Pillemer y
otros (1996) pidieron a estudiantes de primer ingreso y de último año que relataran las
experiencias más memorables de su primer año de escuela, 32% de todos los recuerdos
tuvieron relación con septiembre, un típico mes de transición ( fin del verano e inicio del
año escolar, de acuerdo con el calendario académico estadounidense). Cuando se solicitó
lo mismo a graduados universitarios, ellos también citaron una enorme cantidad de even-
tos ocurridos en los primeros dos meses de su primer año de escuela, seguidos por los que
tuvieron lugar en otro periodo de transición: el último mes del año en el que terminaron
sus carreras. Estos atareados lapsos transicionales son importantes entre los estudiantes,
sin considerar si sus escuelas siguen un calendario semestral o anual (Kurbat et al., 1998).
Es obvio que no todas las experiencias dejan la misma huella. Si les pide a estadou-
nidense bastante mayores que recuerden el 22 de noviembre de 1963, es probable que
le digan exactamente en dónde, con quién y qué estaban haciendo en el momento en
que se enteraron de que el presidente John F. Kennedy había sido herido. Roger Brown
y James Kulik (1977) acuñaron el término memoria de flash (flashbulb memories) para
describir estas evocaciones duraderas, detalladas y de alta resolución, y especularon que
los seres humanos estamos biológicamente equipados, por razones de supervivencia,
para “imprimir” eventos dramáticos en la memoria. Sin embargo, estos recuerdos imbo-
rrables no son siempre precisos ni consistentes. Es más, estas remembranzas se “sien-
ten” especiales y sirven como hitos prominentes en las biografías de nosotros mismos
(Conway, 1995; Talarico y Rubin, 2007).
Dado que vincula el presente con el pasado y nos proporciona un sentido interno de

Classmates.com
continuidad, la memoria autobiográfica constituye una parte vital de nuestra identidad
y puede ser conformada por ésta. Las personas suelen estar particularmente motivadas
a distorsionar el pasado en formas que resultan halagüeñas para sí mismas. De acuerdo
con Anthony Greenwald (1980): “El pasado se recuerda como si fuera un drama en el que
el yo es el protagonista” (p. 604).
Para ilustrar este sesgo, retroceda a un evento trascendental de la historia de Estados
Unidos: las audiencias del Senado en torno al caso Watergate, celebradas en 1973. El testigo
era John Dean, ex asesor del presidente Richard Nixon. Dean había rendido una declara-
ción de 245 páginas, en la que hacía un recuento, palabra por palabra, de muchas conver-
saciones. Su memoria parecía tan impresionante que se le llamó “grabadora humana”. Pero
entonces, en un irónico giro del destino, los investigadores descubrieron que Nixon había
grabado las reuniones narradas por Dean. ¿Éste había sido preciso? Una comparación de
su testimonio con las grabaciones reales reveló que, aun cuando recordó correctamente

© Ciniglio Lorenzo/CORBIS SYGMA


la esencia de sus reuniones en la Casa Blanca, había exagerado de manera consistente el
papel y la importancia que tuvo en esos eventos. El psicólogo cognitivo Ulric Neisser (1981),
quien analizó el testimonio de Dean, se preguntaba: “¿Somos todos de esta manera? ¿Todos
tenemos recuerdos estructurados, dramatizados y centrados en nosotros mismos?”. La
respuesta es sí y no. Para estar seguros, los recuerdos de todos están centrados en el yo.
Pero las personas difieren en su autoestima y en el grado en que sesgan el pasado en formas
que retratan el yo bajo una luz favorable (Conner Christensen et al., 2003).
En otros casos, también la gente tiende a enmendar sus historias personales difu-
sas para que se reflejen favorablemente en el yo. En un estudio, Harry Bahrick y otros
(1996) hicieron que 99 estudiantes universitarios recordaran todas las calificaciones que Aun cuando los adultos recuerdan
habían obtenido en el bachillerato, y luego verificaron sus reportes con los registros rea- más eventos del pasado reciente que
del pasado distante, las personas
les. En general, la mayoría de las calificaciones fueron recordadas correctamente. Pero están llenas de recuerdos de finales
la mayor parte de los errores de memoria implicaron aumentos de calificación, y casi de la adolescencia y principios de la
todos ocurrieron cuando las calificaciones reales habían sido bajas (vea la l figura 3.4). vida adulta. Estos años de formación
En un segundo estudio, Simone Schlagman y otros (2006) conversaron con voluntarios quedan perfectamente inmortalizados
en los anuarios escolares que incluyen
jóvenes y ancianos durante una semana y después analizaron los recuerdos autobiográfi- fotografías como estas de las actrices
cos (sobre nacimientos, muertes, festividades, accidentes, actividades escolares, ocasio- estadounidenses Angelina Jolie (arriba)
nes especiales, etc.) que aquéllos habían relatado de manera espontánea. Ambos grupos y Jennifer Aniston (abajo).
recordaron muchos acontecimientos positivos, pero los adultos mayores rememoraron
pocos hechos negativos. En conjunto, estos hallazgos traen a la mente la aseveración del

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68 Capítulo 3  El yo social

sociólogo George Herbert Mead (1934), según la cual nuestros recuerdos del
l FIGURA 3.4 pasado no son más que “fantasías de evasión… en las que reconstruimos el
Distorsiones en el recuerdo de las mundo de acuerdo con nuestros deseos más íntimos” (pp. 348-349).
calificaciones obtenidas en bachillerato Nuestras autobiografías están tan interconectadas con nuestro sentido
Se pidió a un grupo de estudiantes universitarios de quiénes somos que, a medida que cambia nuestro autoconcepto, tam-
que recordaran las calificaciones que obtuvieron bién cambia nuestra perspectiva visual del pasado. Considere una impor-
en el bachillerato, mismas que luego fueron tante forma en la que usted haya cambiado. Una vez era niño, ahora está
verificadas en los registros correspondientes. Las en un colegio o trabaja. O puede que fuera fumador y dejó de hacerlo, o
comparaciones revelaron que la mayor parte de era obeso y bajó de peso. O quizá experimentó una conversión religiosa,
los errores de memoria tuvieron que ver con un o tuvo cáncer y sobrevivió, y ahora usted siente que ha “renacido”. Teo-
aumento en las calificaciones. Las calificaciones
bajas se recordaron con menos precisión (y fueron
rizando que nuestro actual autoconcepto pinta de muchos colores el
aumentadas). Aparentemente, a veces las personas modo en que vemos nuestro yo anterior, Lisa Libby y Richard Eibach
enmiendan su propio pasado para ajustarlo a su (2002) pidieron a estudiantes universitarios que escribieran acerca de un
autoimagen actual. aspecto de ellos mismos que hubiera cambiado mucho, así como de otro
Tomado de Bahrick et al., “Accuracy and distortion in me- que no hubiera cambiado desde que estaban en bachillerato. Analizando
mory for high school grades”, en Psychological Science,
vol. 7 (pp. 265-271). Copyright © 1996 Sage Publications,
el lenguaje empleado para describir estas recolecciones, los investigadores
Inc. Reimpreso con permiso. encontraron que los participantes usaban más pronombres en tercera per-
100 sona para describir acciones pasadas que no se ajustaban a su yo actual, y
se clasificaron como más alejados de estas acciones.

>
precisión

90
grades

80 Cultura y el autoconcepto
recalledcon

70
recordadas

El autoconcepto también se ve influenciado por factores culturales. En Esta-


60 dos Unidos se dice que “Niño que no llora no come”, y en Japón se afirma
of accurately

50 que “El clavo que queda fuera recibe los martillazos”. En consecuencia, los
de calificaciones

padres de familia estadounidenses tratan de criar a sus hijos de manera que


40 sean independientes, autosuficientes y asertivos (un paso delante de los
30 demás), mientras que los japoneses son educados para ocupar el lugar que
Percentage

les corresponde en sus grupos y en su comunidad.


20
El ejemplo anterior ilustra dos orientaciones culturales distintas. Una
Porcentaje

10 de ellas valora el individualismo y virtudes como la independencia, la auto-


nomía y la autosuficiencia. La otra valora el colectivismo y cualidades como
0
la interdependencia, la cooperación y la armonía social. Bajo el estandarte
A B C D
Calificación del individualismo se privilegian los objetivos personales por encima de las
Grade filiaciones grupales. En las culturas colectivistas, en contraste, la persona
es primero y antes que nada un miembro que debe lealtad a una familia, a un equipo, a
una compañía, a una iglesia y a un Estado; está motivada en buena medida por un grupo,
y no es diferente, mejor ni peor que los demás (Triandis, 1994). ¿En qué naciones se dan
las expresiones más radicales de estas orientaciones? En un estudio mundial efectuado
entre 116,000 empleados de IBM, Geert Hofstede (1980) descubrió que las personas más
ferozmente individualistas son las de Estados Unidos, Australia, Gran Bretaña, Canadá y
Países Bajos, en ese orden. Los pueblos más colectivistas son los de Venezuela, Colombia,
Pakistán, Perú, Taiwán y China.
También es importante darnos cuenta que individualismo y colectivismo no son
simples polos opuestos de un continuo, y que las similitudes y diferencias entre países
no se ajustan siempre a un patrón estricto. Daphna Oyserman y otros (2002) realiza-
ron un meta-análisis de las respuestas dadas por muchos miles de personas en 83 estu-
dios. En relación con Estados Unidos, encontraron que los afroamericanos constituyen
el subgrupo más individualista, y que las minorías asiática y latinoamericana son las
más colectivistas. Al hacer una comparación entre países, descubrieron que las orienta-
ciones colectivistas varían en Asia, siendo los chinos más colectivistas que los japoneses
y los coreanos encuestados.
El individualismo y el colectivismo están tan profundamente arraigados en distin-
tas culturas, que dan forma a nuestras autoconcepciones e identidades. De acuerdo con
Hazel Markus y Shinobu Kitayama (1991), la mayoría de los estadounidenses y europeos
tiene un punto de vista independiente del yo. En esta visión el yo es una entidad distin-
tiva, autónoma, autosuficiente y dotada de inclinaciones únicas. Por otro lado, en buena
parte de Asia, África y Latinoamérica la gente percibe el yo de manera interdependiente.

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El autoconcepto 69

En este caso, el yo es parte de una red social más amplia que incluya a la familia, los com-
pañeros de trabajo y demás personas con quienes el individuo se relaciona socialmente.
La gente con un punto de vista independiente dice que “la única persona con la que se
puede contar es uno mismo” y “me gusta ser único y diferente de los demás”. En cambio,
aquellos que tienen perspectiva interdependiente son más proclives a estar de acuerdo
con ideas como las siguientes: “Si un miembro de mi familia o de mi equipo de trabajo
fracasa, yo tengo parte de la culpa”, o “Mi felicidad depende de la felicidad de quienes
me rodean” (Rhee et al., 1995; Singelis, 1994; Triandis et al., 1998). Estas orientaciones
contrastantes, una enfocada en el yo personal y la otra en un yo colectivo, se bosquejan
en la l figura 3.5.
Investigación de varios tipos confirma un estrecho vínculo entre orientación cul-
tural y concepciones del yo. En un estudio, David Trafimow y otros (1991) hicieron que
estudiantes universitarios estadounidenses y chinos completaran 20 afirmaciones
que comenzaban con la frase “yo soy…”. Los estadounidenses mostraron ser más pro-
clives a llenar los espacios en blanco con descripciones de carácter (“yo soy tímido”),
mientras que los chinos fueron más propensos a identificarse mediante filiaciones
grupales (“yo soy estudiante universitario”). Consistente con este hallazgo, un segundo
estudio mostró que en comparación con niños estadounidenses que tienden a recordar
eventos autobiográficos con aspectos personales de sí mismos, los niños chinos tienden
a recordar relaciones, membresías grupales y otros aspectos sociales de ellos mismos
(Q. Wang, 2006). Un tercer estudio ha demostrado que cuando participantes chinos, no
así los estadounidenses, piensan en sí mismos, se activan partes del cerebro que también
se activan cuando piensan en sus madres (Zhu et al., 2007).
Nuestras orientaciones culturales pueden influir en la manera que nos perci-
bimos, evaluamos y presentamos en relación con los demás. Markus y Kitayama
(1991) identificaron dos diferencias particularmente interesantes entre Oriente
y Occidente. La primera es que las personas de culturas individualistas se esfuer-
zan por alcanzar logros personales, en tanto que las que viven en culturas colectivis-
tas obtienen más satisfacción a partir del estatus que conlleva pertenecer a un grupo
reconocido. En consecuencia, mientras los estadounidenses tienden a sobrevalo-
rar sus contribuciones al esfuerzo de un grupo y se acreditan el éxito y culpan a los
demás cuando hay un fracaso, la gente de culturas colectivistas tiende a subestimar

l FIGURA 3.5
Concepciones culturales del yo
Como se muestra aquí, diferentes culturas fomentan distintas concepciones del yo. Muchos
occidentales tienen un punto de vista independiente del yo caracterizado como distinto,
autónomo y autosuficiente. Por su parte, muchos asiáticos, africanos y latinoamericanos
poseen una perspectiva interdependiente del yo, en la cual los individuos se circunscriben a
una red social más amplia.
Tomado de Marcus, H. R. y Kitayama, S., “Culture and the self: Implications for cognition, emotion, and
motivation”, en Psychological Review, vol. 98 (p. 226). Copyright © 1991 by the American Psychological
Association. Reimpreso con permiso.
A. Punto de vista independiente del yo B. Punto de vista interdependiente del yo

Madre Padre
Madre Padre

Yo Hermano Yo Hermano
Amigo
Amigo

Amigo
Colega Colega
Amigo

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70 Capítulo 3  El yo social

su propio papel y a presentarse en términos más modestos y humildes en cuanto a otros


miembros del grupo (Akimoto y Sanbonmatsu, 1999; Heine et al., 2000).
Una segunda consecuencia de estas concepciones divergentes del yo es que los estu-
diantes universitarios estadounidenses se ven a sí mismos como menos similares a los
demás, a diferencia de sus similares de la India. Esta disparidad refuerza la idea de que
los individuos con concepciones independientes del yo se consideran únicos. De hecho,
es posible que nuestras orientaciones culturales hacia la conformidad o la independen-
cia nos lleven a favorecer la similitud o la singularidad en todos los ámbitos. En un intere-
sante estudio que ilustra este punto, Heejung Kim y Hazel Markus (1999) les mostraron
figuras abstractas a sujetos de Estados Unidos y de Corea. Cada figura estaba compuesta
por nueve partes, la mayoría de las cuales eran idénticas en forma, posición y dirección,
aunque una o más eran diferentes. Observe la l figura 3.6. ¿Cuál de las nueve subfiguras
de cada grupo le gusta más? Los sujetos estadounidenses prefirieron aquellas que eran
únicas o se diferenciaban de las demás, mientras que los coreanos eligieron aquellas que
“encajaban” como parte del grupo. En otro estudio, los mismos investigadores se aproxi-
maron a peatones con herencia estadounidense o del Cercano Oriente en el aeropuerto
de San Francisco y les pidieron que respondieran un cuestionario. Después, ofrecieron
a todos los participantes un bolígrafo como obsequio, el cual debían elegir de entre un
puñado que incluía tres o cuatro del mismo color, verde o anaranjado. El resultado: 74% de
los estadounidenses eligió uno de los bolígrafos de color distinto, y 76% de los orientales
seleccionó uno de los bolígrafos de color no distinto. En apariencia, nuestras orienta-
ciones a la conformidad y a la independencia culturalmente arraigadas dejan marca en
nosotros, llevándonos a formar preferencias por cosas que “encajan” o “se destacan”.
¿Las personas de culturas dispares están condenadas a pensar en el yo en térmi-
nos individualistas o colectivistas, o ambos aspectos del yo están presentes en todos y
sólo se expresan según la situación? Reconsidere el estudio en el que los estudiantes
estadounidenses se describieron más en términos de rasgos de personalidad, en tanto
que los chinos lo hicieron más usando filiaciones de grupo. En un muy interesante estu-
dio de seguimiento, Trafimow y otros (1997) hicieron pruebas con estudiantes de Hong
Kong, todos los cuales hablaban inglés como segunda lengua. A la mitad de los estu-
diantes se les aplicó el examen “¿Quién soy yo?” en chino, y a la otra mitad en inglés.
¿Esta verificación influyó en los resultados? Sí. Los estudiantes que hicieron el examen
en inglés se enfocaron más en características personales, en tanto que quienes lo hicie-
ron en chino se enfocaron de modo preponderante en las filiaciones de grupo. Parece
que todos tenemos aspectos individuales y colectivos imbuidos en nuestra personalidad;
cuál de ellos surge en un momento determinado, depende de la situa-
ción en la que nos encontremos.
En tanto más de cerca examinan los psicólogos sociales las
culturas y el impacto de éstas en cómo piensan las personas, más
compleja es la imagen que resulta. Claramente, la investigación
documenta el grado al que las autoconcepciones son influidas por
los impulsos individualistas y colectivistas dentro de una cultura.
BLOOMimages/Getty Images

Pero también hay otras diferencias centrales. Kaiping Peng y Richard


Nisbett (1999) observaron
que las personas de culturas
de Asia Oriental piensan en
términos dialécticos acerca
de las características con-
tradictorias, aceptando, por
ejemplo, que los opuestos
aparentes (negro y blanco,
Reflejando un punto de vista del amigo y enemigo, fuerte y
yo interdependiente, a los niños
japoneses se les enseña a ajustarse a débil) pueden coexistir en
la comunidad. Poniendo de manifiesto una sola persona, ya sea de
© Ariel Skelley/Corbis

un punto de vista más independiente manera simultánea o como


del yo, los niños estadounidenses son
animados a expresar su individualidad. resultado de cambios en
el tiempo. Establecido en

cap3 052-101.indd 70 07/11/14 22:08


El autoconcepto 71

tradiciones orientales, el dialecticismo


es un sistema de pensamiento caracte- l FIGURA 3.6
rizado por la aceptación de tales con- ¿Qué le gusta más: la similitud o la singularidad?
tradicciones por medio de un acuerdo, ¿Cuál de las subfiguras de cada grupo prefiere? Kim y Markus (1999) encontraron
como lo implica el proverbio chino: “Cuí- que los estadounidenses tienden a preferir las que “destacan”, como únicas o
date de tus amigos, no de tus enemigos”. minoritarias, mientras que los coreanos son más proclives a elegir subfiguras que
Este estilo de pensamiento contrasta “encajan” en el grupo circundante.
notablemente con la perspectiva esta- Tomado de Kim, H. y Marcus, H. R., “Deviance or uniqueness, harmony or conformity? A cultural
dounidense y europea, establecida en analysis”, en Journal of Personality and Social Psychology, vol. 77 (pp. 785-800). Copyright © 1999
la lógica occidental, por la cual las per- by the American Psychology Association. Reimpreso con permiso.

sonas diferencian los opuestos aparen-


tes en la suposición de que si uno tiene
razón, el otro debe estar equivocado.
Preguntándose si un estilo dialéc-
tico de pensamiento tiene implicacio-
nes para el yo, Tammy English y Serena
Chen (2007) dirigieron una serie de
estudios en los que preguntaron a estu-
diantes universitarios de Estados Uni-
dos, de ascendencia europea o asiática,
qué clase de persona eran en situacio-
nes diarias, como por ejemplo un salón
de clases, una cafetería, una fiesta o el
gimnasio. En general, encontraron que,
en comparación con los estadounidenses de ascendencia europea que representan su
“yo verdadero” como estable general, los estadounidenses de ascendencia asiática varían
más su autoconcepto para adaptarse a diferentes situaciones de relación, aun cuando
son consistentes dentro de estas situaciones. Otra investigación también ha demostrado
que los de Asia Oriental son más dispuestos que los estadounidenses para ver y acep-
tar aspectos contradictorios de sí mismos (Spencer-Rodgers et al., 2009), como se ve en
que están dispuestos a aceptar aspectos positivos y negativos de ellos mismos al mismo
tiempo (Boucher et al., 2009).
El estudio de aspectos culturales del yo también es ampliado por psicólogos sociales
interesados en culturas latinoamericanas, donde las relaciones sociales y emocionales
son una parte particularmente importante de la orientación colectivista. De acuerdo
con Renee Holloway y otros (2009), las culturas latinoamericanas valoran el concepto del
simpático, que da muestras expresivas de encanto agradable, refinamiento y hospitali-
dad. ¿Este valor cultural se vuelve parte del autoconcepto latinoamericano? Claramente,
no hay dos individuos iguales, pero cuando estos investigadores les presentaron la ya
descrita tarea de “¿quién soy yo”? a latinos y estadounidenses blancos, encontraron que
en promedio los participantes latinoamericanos eran más proclives a describirse usando
términos relacionados con el simpático, por ejemplo ser amables, amistosos, compren-
sivos, afables y corteses.
Antes de concluir nuestro debate sobre influencias culturales, es importante saber
que las culturas mismas cambian con el tiempo y de una generación a otra. Los niños
estadounidenses que crecieron en las décadas de 1940 y 1950, generación conocida
como de la “explosión de la natalidad” (baby boomers), crecieron en una cultura muy
diferente a la de los que crecieron en las décadas de 1960 y 1970, grupo conocido común-
mente como de la “generación X”, y a la de los que crecieron en las décadas de 1980 y
1990, conocidos como los “milenarios”. Analizando datos de cuestionarios recolectados
de 9.2 millones de estudiantes estadounidenses de último año de bachillerato y de uni-
versitarios de 1966 a 2009, Jean Twenge y sus colegas (2012) encontraron que, en com-
paración con los de la “explosión de natalidad”, las generaciones subsiguientes estaban
más concentradas en el dinero, la fama y la autoimagen, y menos ocupados de la afi- dialecticismo Sistema oriental de
liación, la comunidad y el compromiso cívico (vea la l figura 3.7). Este cambio en los pensamiento que acepta la coexistencia
valores, descrito como cambio de la “generación nosotros” a la “generación yo”, sugiere de características contradictorias en una
que la cultura estadounidense es más individualista hoy de lo que era hace medio siglo, sola persona.

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72 Capítulo 3  El yo social

l FIGURA 3.7
Diferencias generacionales en la orientación cultural estadounidense
Durante años se han aplicado encuestas a millones de estadounidenses que crecieron en las
décadas de 1940-1950 (“explosión de la natalidad”), 1960-1970 (“generación X”) y de 1980-
1990 (“milenarios”). A partir de las respuestas de estudiantes de bachillerato y universitarios
de 1966 a 2009 parece que, en comparación con los de la “explosión de la natalidad”, las
generaciones posteriores están más enfocadas en el dinero, la fama y la autoimagen, y menos
ocupados de la afiliación, la comunidad y el compromiso cívico. Estos cambios sugieren que la
cultura estadounidense es más individualista hoy que hace medio siglo.
Tomado de Twenge, J. M., Campbell, W. K. y Freeman, E. C., “Generational differences in young adults’ life
goals, concern for others, and civic orientation, 1966-2009”, en Journal of Personality and Social Psychology,
vol. 102 (pp. 1045-1062). Copyright © 2012 by the American Psychology Association. Reimpreso con permiso.

100

90

80

70

60

50

40

30

20

10

0
1966 1969 1972 1975 1978 1981 1984 1987 1990 1993 1996 1999 2002 2005 2008

Philosophy
Filosofía de laofvida
life Well-offfinanciera
Riqueza financially Money
Dinero Being
Ser lídera leader

Autoestima
¿Cómo se siente respecto a sí mismo? ¿Por lo general se siente satisfecho con su aparien-
cia, su personalidad, sus habilidades académicas y deportivas, sus logros y amistades?
¿Ve el futuro con optimismo? Cuando se trata del yo, las personas dejan de ser observa-
doras ecuánimes, objetivas y serenas, para transformarse en seres juiciosos, motivados,
emocionales y altamente protectores de su autoestima, un componente del yo con carga
afectiva.
La palabra estima proviene del latín aestimare, que significa “estimar” o “valorar”. La
autoestima, por lo tanto, se refiere a las valoraciones positivas y negativas que hacemos
de nosotros mismos (Coopersmith, 1967). Algunos individuos tienen autoestima más alta
que otras, un atributo que puede tener profundo impacto en la manera que piensan y
sienten sobre sí mismos y se presentan ante los demás. A pesar de ello, es importante
tener en cuenta que si bien algunos tienen una autoestima más alta que otros, la sen-
sación de valía personal no es un rasgo personal grabado en piedra para siempre. Por el
contrario, se trata de un estado mental que fluctúa en respuesta al éxito, el fracaso, los
autoestima Componente
altibajos de la fortuna, las relaciones sociales y otras vivencias (Heatherton y Polivy, 1991).
afectivo del yo, conformado por las
autoevaluaciones positivas y negativas
Con el autoconcepto conformado por numerosos autoesquemas, las personas por
de las personas.
lo general ven de manera diferente las partes del yo: algunas las juzgan más favorable-
mente o las ven con más claridad o como más importantes que otras (Pelham, 1995).

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Autoestima 73

En efecto, tal como los individuos difieren según cuán alta o cuán baja sea su autoestima,
también divergen en la medida en que ésta es estable o inestable. Como regla general, la
autoestima se mantiene más o menos estable a lo largo de toda la vida (Trzesniewski et
al., 2003), pero en el caso particular de algunas personas parece fluctuar en respuesta a
experiencias cotidianas, las cuales son muy susceptibles al halago o excesivamente sen-

>
sibles a la crítica (Baldwin y Sinclair, 1996; Kernis y Waschull, 1995; Schimel et al., 2001).

La necesidad de autoestima
Aparentemente usted, yo y en la práctica todos los habitantes del planeta tenemos nece-
sidad de contar con autoestima, el deseo de vernos bajo una luz positiva. Como resultado
de quiénes somos y de la cultura en la que vivimos, cada uno de nosotros valora diferen-
tes atributos y trata de distintas maneras de satisfacer esta necesidad. Algunas personas
obtienen un sentido de valía a partir de su apariencia; otras valoran más la fortaleza
física, los logros profesionales, la salud, las habilidades y talentos, o la filiación a deter-
minados grupos. Independientemente de cuál sea la fuente, es evidente que la búsqueda
de valía personal es un aspecto de la motivación humana con profundas implicaciones.
Pero retrocedamos un poco y preguntémonos por qué. ¿A qué se debe que nuestra nece-
sidad de autoestima sea tan fuerte como si fuera el alimento, el aire, el sueño o el agua
que requerimos para vivir?
Hoy en día hay dos respuestas de la psicología social a esta interrogante. La teoría
del sociómetro, propuesta por Mark Leary y Roy Baumeister (2000), consiste en que las
personas somos inherentemente animales sociales y que el deseo de autoestima está
determinado por la más primitiva necesidad de relacionarnos con los demás y obtener
su aprobación. Como resultado de esta conexión social para sobrevivir, la gente ha evolu-
cionado un “sociómetro”, un mecanismo que permite detectar la aceptación y el rechazo
y luego traducir esta percepción en alta o baja autoestima. De esta manera, la autoestima
sirve como indicador general de cómo nos estamos desempeñando ante los ojos de los
demás. Por lo tanto, la amenaza del rechazo social reduce la autoestima, lo cual activa
la necesidad de recuperar la aprobación y la aceptación. En un experimento dirigido a
identificar un “sociómetro neural”, a los participantes se les tomó una imagen de reso-
nancia magnética mientras veían palabras de realimentación positiva y negativa que un
cómplice usaba de manera ostensible para describirlos (palabras como interesante y abu-
rrido). Los participantes también clasificaron su autoestima en res-
puesta a cada palabra de realimentación. Los resultados mostraron
que una mayor actividad en las regiones del cerebro relacionadas con iario,
Querido d
el rechazo estaba asociada con una autoestima más baja (Eisenber-
estarte

© The New Yorker Collection 1996 Mike Twohy from cartoonbank.com.


ger et al., 2011). siento mol
Hay una segunda teoría importante, Jeff Greenberg, Sheldon Solo- otra vez
mon y Thomas Pyszcynski (1997) propusieron la teoría de manejo
del terror para contribuir a explicar nuestra inexorable necesidad de
autoestima. De acuerdo con esta teoría, los seres humanos estamos
biológicamente programados para la vida y la autoconservación. Sin
embargo, estamos conscientes de lo inevitable y aterrados por nues-
tra propia muerte. Para enfrentar este miedo paralizante y profundo, Todos los derechos reservados.

creamos y aceptamos cosmovisiones culturales que pretenden expli-


car cómo, por qué y por quién fue creado el mundo; interpretaciones
religiosas del objetivo de nuestra existencia, así como la percepción
histórica llena de héroes, villanos y eventos trascendentales. Estas cos- BAJA AUTOESTIMA
movisiones nos dan un significado y un propósito, y mitigan nuestra
angustia. En una serie de experimentos, los investigadores encontra-
ron que la gente reacciona ante representaciones gráficas de la muerte o ante el pensa-
miento de su propio deceso con una intensa ansiedad y una fuerte actitud defensiva. Sin
embargo, cuando se les aportó realimentación positiva mediante una prueba que reforzó
teoría de manejo del terror Teoría
su autoestima, la reacción se suavizó. Desde entonces, otra investigación ha confirmado
según la cual el ser humano enfrenta el
este tipo de resultado (Schmeichel et al., 2009). Como verá en capítulos más adelante, esta
temor de su propia muerte por medio
teoría se ha estado usando para explicar de qué manera los estadounidenses enfrentaron
de una cosmovisión que le ayuda a
el trauma y el miedo que provocaron los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 resguardar su autoestima.
(Pyszczynski et al., 2002).

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74 Capítulo 3  El yo social

En cuanto a la necesidad de autoestima, Pyszczynski y sus colegas (2004) afirmaron


lo siguiente:
La autoestima es un escudo protector diseñado para controlar el terror en potencia que
surge de la conciencia que implica la espeluznante posibilidad de que los seres humanos
somos tan sólo animales efímeros, agrupados para sobrevivir en un universo sin sentido, y
diseñados sólo para morir y descomponerse. Desde esta perspectiva, el nombre y la iden-
tidad, las identificaciones familiares y sociales, las metas y aspiraciones, la ocupación y las
credenciales, y los demás ornamentos de cada ser individual, constituyen velos para encu-
brir a un animal que, en el esquema cósmico de las cosas, tal vez no tenga más importancia
o permanencia que cualquier papa, piña o puerco espín. (p. 436)
Confirmando la sabiduría popular, muchas investigaciones sugieren que una autoes-
tima alta pinta de colores nuestra perspectiva de la vida. Las personas con autoimágenes
positivas tienden a ser felices, sanas, productivas y exitosas. También son propensas a
ser seguras, aportando a los nuevos retos que se les presentan una actitud ganadora que
les permite ser más persistentes en la realización de tareas difíciles, dormir mejor por la
noche, mantener su independencia al enfrentar presiones de sus semejantes y ser menos
proclives a padecer úlceras. En contraste, la gente con autoimágenes negativas tiende a
ser más depresiva, percibe el futuro con pesimismo y es más proclive al fracaso. Al carecer
de seguridad, estos individuos enfrentan las nuevas tareas con una actitud de frustra-
ción que los atrapa en un círculo vicioso de derrota de sí mismos. Como esperan fallar y
siempre están a la expectativa de lo peor, se vuelven ansiosos, ejercen menos esfuerzo y se
“desconectan” cuando les salen al paso retos importantes. Las personas con baja autoes-
tima no confían en sus propios elogios positivos (Josephs et al., 2003). Y cuando fracasan
tienden a culparse, lo cual hace que se sientan todavía más incompetentes (Brockner,
1983; Brown y Dutton, 1995). La baja autoestima podría, incluso, poner en riesgo la salud.
De hecho, algunas investigaciones sugieren que prestar demasiada atención a nuestros
atributos negativos afecta para mal la actividad de ciertas células de los glóbulos blancos
que conforman el sistema inmunológico y comprometen, en consecuencia, la capacidad
del organismo para protegerse contra las enfermedades (Strauman et al., 1993; 2004).
¿Tener una autoestima alta garantiza la consecución de los resultados que desea?
Esta sencilla pregunta es ahora objeto de debate. Por un lado, con base en un extenso
repaso de la investigación, Roy Baumeister y otros (2003) concluyen que aun cuando la
autoestima lleva a las personas a sentirse bien, a afrontar nuevos desafíos y perseverar
a pesar del fracaso, la evidencia de correlación no respalda con claridad la conclusión
radical de que promover la autoestima haga que se desempeñen bien en la escuela o en
el trabajo, sean populares en su núcleo social o asuman comportamientos capaces de
promover la salud física. Lo que es más, Jennifer Crocker y Lora Park (2004) señalan que
el proceso mismo de mejorar la autoestima conlleva un costo. Desafiando la conclusión
de que la autoestima no merece la pena el esfuerzo, William Swann y otros (2007) obser-
van que aun cuando el mérito propio general, o global, puede no predecir resultados posi-
tivos en la vida, las personas con dominios específicos de la autoestima se benefician en
formas más restringidas. En otras palabras, la investigación sugiere que los individuos
con alta autoestima, especialmente para hablar en público, para las matemáticas o para
situaciones sociales, serán mejores que quienes tienen menos confianza en sí mismos en
estos mismos dominios.

> ¿Existen diferencias de género y raza?


Así como los niveles de autoestima difieren de un individuo a otro, lo mismo sucede entre
grupos sociales y culturales. Si se aplicara un examen de autoestima a miles de personas
de todo el mundo, ¿ciertos segmentos poblacionales obtendrían puntuaciones más altas
que otros? ¿Se esperaría encontrar diferencias en los promedios de hombres y mujeres,
de personas de raza blanca y negra, o entre individuos de diferentes culturas? Al conside-

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Autoestima 75

rar que la autoestima promueve la salud, la felicidad y el éxito, y preocupados por suponer
que algunos grupos humanos están en desventaja a este respecto, los investigadores han
realizado estos tipos de comparaciones.
¿Existen diferencias en los niveles de autoestima según el género? A lo largo de
los años se ha escrito mucho en la prensa popular acerca del inflado pero frágil “ego
masculino”, sobre el limitado amor propio de niñas adolescentes y mujeres jóvenes, y
acerca de la consecuente “brecha de confianza” relacionada con el género (Orenstein,
1994). ¿La investigación respalda dicho supuesto? Para averiguarlo, Kristin Kling y otros
(1999) hicieron una combinación estadística de los resultados de 216 estudios, en los
que participaron 97,000 encuestados, y después analizaron los sondeos realizados entre
48,000 estudiantes por el Centro Nacional de Estadísticas sobre Educación de Estados Uni-
dos. El resultado: entre los adolescentes y adultos consultados, los varones obtuvieron pun-
tuaciones más altas que las mujeres en diversas evaluaciones generales de autoestima. Sin
embargo, contrario a la creencia popular, la diferencia fue muy pequeña, en particular entre
adultos jóvenes.
Los investigadores también se han preguntado si tener una baja autoestima representa
un problema para los miembros de grupos minoritarios estigmatizados, víctimas históricas
de prejuicio y discriminación. ¿Por ejemplo, pertenecer a un grupo minoritario, como los
afroamericanos, reduce el sentido de valía personal? Con base en los resultados combinados
de estudios que involucraron a más de medio millón de encuestados, Bernadette Gray-Little
y Adam Hafdahl (2000) reportaron que niños, adolescentes y adultos afroamericanos obtu-
vieron de manera consistente puntuaciones más altas, no más bajas, que sus homólogos de
raza blanca en las evaluaciones de autoestima.
En un meta-análisis de cientos de estudios que comparaban grupos de todas las edades y
diferentes minorías estadounidenses, Jean Twenge y Jennifer Crocker (2002) confirmaron que
los afroamericanos tienen una ventaja en cuestión de autoestima sobre los de raza blanca,
pero encontraron que las minorías hispana, asiática y de indígenas estadounidenses tienen
puntuaciones de autoestima más bajas. La ventaja en autoestima no es fácil de interpretar.
Sorprendidos por las altas calificaciones obtenidas por la población negra, más altas que las
de otras minorías, algunos investigadores han sugerido que quizá sus miembros, más que
los de otras minorías, son capaces de conservar su autoestima al enfrentar la adversidad, atri-
buyendo consecuencias negativas a las fuerzas discriminatorias y usando esta adversidad para
crear un sentido de orgullo grupal. A este respecto, Twenge y Crocker descubrieron que las
puntuaciones de autoestima de los afroamericanos, en comparación con las obtenidas por la
población blanca, se han incrementado con el paso del tiempo, desde la época anterior a

>
la declaración de los derechos civiles (en la década de los cincuentas) hasta la actualidad.

Teoría de la autodiscrepancia
¿Qué determina el modo en que se sienten las personas respecto de sí mismas? De acuerdo
con E. Tory Higgins (1989), nuestra autoestima se define a partir de la compatibilidad o
incompatibilidad entre cómo nos vemos a nosotros mismos y cómo queremos vernos. Para
demostrarlo, trate de llevar a cabo el siguiente ejercicio. Escriba en una hoja de papel diez
características que describan el tipo de persona que usted cree que realmente es (¿inte-
ligente?, ¿flexible?, ¿sexy?, ¿irritable?). A continuación haga una lista de diez rasgos que
describan el tipo de persona que considera que debería ser; es decir, características
que le permitirían responder a su sentido del deber, la responsabilidad y el honor. A continua-
ción, haga una lista de las cualidades que describan el tipo de persona que le gustaría ser, un
ideal que encarne sus esperanzas, deseos y sueños. Si sigue estas instrucciones, al final deberá
tener tres listas: la de su yo real, la de su yo moral y la de su yo ideal.
La investigación ha demostrado que estas listas pueden emplearse para prede-
cir la autoestima y el bienestar emocional. La primera lista representa el autoconcepto;
las otras dos se refieren a los estándares personales o autoguías. En la medida que uno
incumpla dichos estándares experimentará una reducción de la autoestima, emociones
negativas y, en casos extremos, desórdenes afectivos de importancia. La consecuencia
específica que se presente dependerá de cuál autoguía no se está alcanzando. Si hay una
discrepancia entre el yo real y el yo moral, el individuo sentirá culpabilidad, vergüenza y
resentimiento. Incluso es posible que sufra temores excesivos y desórdenes relacionados
con la ansiedad. Si la incompatibilidad se da entre el yo real y el yo ideal, sentirá decep-
ción, frustración, insatisfacción y tristeza. En la peor de las situaciones, podría inclusive

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76 Capítulo 3  El yo social

volverse depresivo (Boldero y Francis, 2000; Higgins, 1999; Strauman, 1992). Nuestras
autodiscrepancias podrían, incluso, dar inicio a un proceso de perpetuación de tales
sentimientos. Al participar en un estudio sobre imagen corporal, un grupo de mujeres
universitarias con tendencia a presentar altas discrepancias en el yo ideal, resultaron
más proclives a compararse a sí mismas con las delgadas modelos que aparecen en los
comerciales de televisión, lo cual incrementaba todavía más su insatisfacción relacio-
nada con su físico y, en consecuencia, su depresión (Bessenoff, 2006).
Resulta evidente que cada quien debe hacer frente a cierto nivel de autodiscre-
pancia. Nadie es perfecto. No obstante, no todos sufren consecuencias emocionales. La
razón, según Higgins, es que la autoestima depende de diversos factores. Uno de ellos es,
simplemente, el grado de discrepancia. Entre mayor sea éste, peor nos sentimos. Otro es
la importancia de la discrepancia hacia el yo. Una vez más, entre más importante sea el
área de acción en la que esté fallando, peor se sentirá. Un tercer factor es la medida en
que cada quien se enfoque en sus autodiscrepancias. Cuanto mayor interés se dé, más
grande será el daño. Esta última observación da lugar a una importante pregunta: ¿qué
hace que nos enfoquemos menos o más en nuestras deficiencias personales? Para res-
ponder esta interrogante centremos la atención en la teoría de la autoconciencia.

> La “trampa” de la autoconciencia


Si revisa con cuidado su rutina diaria, clases, trabajo, labores del hogar, actividades de
esparcimiento, interacciones sociales y comidas, quizá le sorprenda cuán poco tiempo
dedica realmente a pensar en sí mismo. En un estudio que ilustra este punto, más de
100 personas entre 19 y 63 años de edad fueron equipadas durante una semana con dis-
positivos audibles electrónicos (beepers) que emitían un ruido más o menos cada dos
horas entre las 7:30 a.m. y las 10:30 p.m. Cada vez que el beeper sonaba, los participantes
debían interrumpir cualquier cosa que estuvieran haciendo, escribir lo que estuvieran
pensado en ese momento y responder un breve cuestionario. De los 4700 pensamientos
“Sólo tengo plena conciencia de registrados, sólo 8% tenía relación con el yo. La mayor parte de la atención estaba enfo-
mí mismo cuando me siento inso- cada en el trabajo y otras actividades. De hecho, cuando los participantes estaban pen-
portablemente triste.” sando en sí mismos, reportaron haberse sentido relativamente tristes y haber deseado
Franz Kafka estar haciendo otra cosa (Csikszentmihalyi y Figurski, 1982).

Estado de autoconciencia El hallazgo de que la gente podría ser infeliz cuando


piensa acerca de sí misma es interesante, ¿pero qué significa? ¿Acaso la autorreflexión
trae a la luz nuestros defectos, tal como la imagen en el espejo pone al descubierto todas
las imperfecciones de nuestro rostro? ¿La autoconciencia es un estado mental desagra-
dable del cual debemos alejarnos?
Hace muchos años, Robert Wicklund y sus colegas teorizaban que la respuesta a
estas preguntas es sí (Duval y Wicklund, 1972; Silvia y Duval, 2001; Wicklund, 1975). De
acuerdo con su teoría de la autoconciencia, la mayoría de las personas no suelen estar
enfocadas en sí mismas, pero ciertas situaciones las fuerzan, previsiblemente, a hacer
procesos de introspección y convertirse en objeto de su propia atención. Cuando las per-
sonas hablan sobre sí mismas, se ven al espejo, se colocan delante de una cámara o de
una audiencia, se miran en una videograbación o se comportan de forma extravagante,
penetran en un estado de intensa autoconciencia que las lleva a comparar su conducta
con algún estándar. Esta comparación muchas veces da por resultado una discrepancia
negativa y una reducción temporal de la autoestima, ya que las obliga a reconocer sus
deficiencias. Así, quienes participan en investigaciones en las que se les hace ver su ima-
gen en un espejo tienden a reaccionar con más negatividad frente a su autodiscrepan-
cia, cayendo con frecuencia en un estado anímico pernicioso (Hass y Eisenstadt, 1990;
teoría de la autoconciencia Afirma Phillips y Silvia, 2005). Curiosamente, el pueblo japonés, cuya cultura ya los lleva a estar
que al enfocar la atención en sí mismos muy preocupados por su “rostro” público, no es afectado por la presencia agregada de un
los individuos observan discrepancias espejo (Heine et al., 2008).
en su persona, lo que motiva un escape Las consecuencias de la vida real pueden ser considerables. Cuanto más enfocadas
de la autoconciencia o un cambio en la en sí mismas estén las personas en general, es más probable que se encuentren de mal
conducta.

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Autoestima 77

humor (Flory et al., 2000) o deprimidas (Pyszczynski y Greenberg, 1987). Las personas
ensimismadas también es más probable que sufran de alcoholismo, ansiedad y otros
padecimientos clínicos (Mor y Winquist, 2002), y que tengan pensamientos de autodes-
trucción, relacionados con el suicidio, cuando no satisfacen sus propios estándares (Cha-
tard y Selimbegovic, 2011).
¿Existe alguna solución? La teoría de la autoconciencia sugiere dos estrategias bási-
cas para hacer frente a esta situación: (1) “ponerse en forma” repitiendo comportamien-
tos que reduzcan sus autodiscrepancias; (2) “embarcarse” y alejarse de la autoconciencia.
De acuerdo con Charles Carver y Michael Scheier (1981), la solución que se elija depende
de si las personas consideran posible reducir sus autodiscrepancias y de si se sienten
complacidas con el progreso que logran una vez que lo intentan (Duval et al., 1992). De
ser así, tenderán a equiparar su comportamiento con estándares personales o sociales;
de lo contrario, se “desconectarán”, buscarán distractores y llevarán su atención lejos del
yo. Este proceso se esquematiza en la l figura 3.8.
En general, las investigaciones respaldan la predicción según la cual las personas auto-
enfocadas resultan más proclives a comportarse de maneras consistentes con sus valores
personales o con ideales socialmente aceptados (Gibbons, 1990). Dos estudios de campo
interesantes ilustran este punto. En uno de ellos se condujo a un grupo de niños vestidos
con disfraces de Halloween, con máscaras y rostros maquillados, hasta la casa de un inves-
tigador en cuya puerta había un recipiente con dulces. Ahí los niños, a quienes se dejó a
solas, debían tomar nada más un caramelo. Aunque esa fue la instrucción precisa, 34% de
los niños violó la regla. Sin embargo, cuando se puso un espejo de tamaño completo junto al
recipiente con dulces, esta cifra se redujo a 12%. Aparentemente el espejo forzó a los niños
a autoenfocarse, lo cual los llevó a comportarse de manera consistente con los estándares
públicos de la conducta deseable (Beaman et al., 1979). En un segundo estudio, realizado en
Inglaterra, los dependientes de un restaurante fueron instruidos a confiar en que sus clien-
tes depositarían el pago por su consumo en una especie de “caja de honestidad” no vigilada.
En una de las paredes cercanas a la caja se puso un cartel en el que podía verse un ramo
de flores o un par de ojos indistintamente. Mediante el cálculo de la proporción de dinero
depositada por el consumo, los investigadores observaron que las personas pagaron casi
tres veces más dinero cuando la imagen en el cartel era la de los ojos (Bateson et al., 2006).
La teoría de la autoconciencia establece que si no consiguen reducir la auto-
discrepancia en un primer intento, los individuos tomarán una ruta distinta: eva-
dir la autoconciencia. Roy Baumeister (1991) especula que el abuso de drogas,
el masoquismo sexual, el éxtasis religioso, el comer en exceso y el suicidio son
medios para lograr esta intención evasiva. Incluso la televisión puede servir como
forma de escape. En un estudio, Sophia Moskalenko y Steven Heine (2003) lleva-
ron un grupo de estudiantes al laboratorio para probar las discrepancias entre
su yo real y su yo ideal dos veces. A la mitad del grupo se le invitó a ver un breve

l FIGURA 3.8
Causas y efectos de la autoconciencia
La autoconciencia induce a las personas a librarse de sus autodiscrepancias, ya sea ajustando su comportamiento a los estándares
personales o sociales o evadiendo la autoconciencia.
© Cengage Learning

Personas Ajustar el
autoenfocadas Alta comportamiento a
estándares

Accesibilidad a las Esperanza de


Autoconciencia reducción de las
autodiscrepancias
discrepancias

Evasión de la
Situaciones Baja
autoconciencia
autoenfocadas

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78 Capítulo 3  El yo social

programa de televisión sobre la naturaleza antes de realizar la segunda prueba. En un


segundo estudio, los estudiantes fueron enviados a casa con un cuestionario y se les pidió
que lo respondieran antes o después de ver televisión. En ambos casos, quienes vieron
televisión tuvieron menos autodiscrepancias en la segunda evaluación. En un tercer
estudio, los participantes a los que se les informó que habían tenido un mal desempeño
en un examen que se les aplicó un día antes para medir su coeficiente intelectual pasa-
ron más tiempo viendo televisión, mientras esperaban en el laboratorio, que aquellos a
quienes se les dijo que habían obtenido buenas calificaciones. Quizá la televisión y otras
formas de entretenimiento permiten que la gente “eche sus problemas a la basura”.
Una implicación para la salud especialmente preocupante tiene que ver con el uso
del alcohol. De acuerdo con Jay Hull, muchas veces la gente ahoga sus penas en una bote-
lla como medio para escapar de las consecuencias negativas de la autoconciencia. Para
probar su hipótesis, Hull y Richard Young (1983) aplicaron lo que se suponía era un exa-
men de coeficiente intelectual a un grupo de participantes del sexo masculino, y les dieron
falsa realimentación sugiriéndoles que había tenido muy buenos o muy malos resultados.
Supuestamente como parte de un estudio independiente, se les pidió a los mismos par-
ticipantes que degustaran y calificaran diferentes vinos. Mientras lo hacían, los investi-
gadores llevaron un registro de qué tanto bebían durante el periodo de degustación, que
fue de 15 minutos. Como se pronosticó, los participantes proclives a la autoconciencia
bebieron más después de saber que habían tenido malos
resultados en el examen, presumiblemente para evadir el
TABLA 3.1
golpe recibido en su autoestima. Entre los participantes no
¿Qué tan autoconsciente es usted? propensos a ser autoconscientes no hubo diferencia en el
Esta muestra de elementos forma parte de la Escala de autoconciencia. consumo de alcohol. Estos resultados no son sorprenden-
¿Cuántas de estas afirmaciones que indican autoconciencia pública o privada
tes. No cabe duda que muchos confiamos en que el alcohol
usaría para describirse a sí mismo?
nos proporcione este tipo de alivio (Leigh y Stacy, 1993) y
Aspectos que miden la autoconciencia privada nos ayude a manejar nuestros altibajos emocionales (Coo-
l  Siempre trato de explicar mi conducto por mis propios medios.
per et al., 1995).
l  Examino constantemente mis motivaciones..
Claude Steele y Robert Josephs (1990) consideran
l  Suelo ser objeto de mis fantasías
que la intoxicación alcohólica ofrece algo más que un
l  Siempre estoy alerta de mis cambios de humor.
mero mecanismo para evadirnos del yo. Al provocar que
l  Sé bien cómo funciona mi mente cuando trabajo en la solución de un
la gente pierda contacto con la realidad y se despoje de
problema. sus inhibiciones, también evoca un estado de “autoen-
vanecimiento alcohólico”. Por ejemplo, en un estudio los
Aspectos que miden la autoconciencia pública participantes calificaron su yo real y su yo ideal usando
l  Me preocupa lo que los demás piensan de mí. varias características, algunas de ellas importantes para
l  Soy muy consciente de cómo me veo. la autoestima y otras no tanto. Después de beber un cóc-
l  Soy cuidadoso de la forma en que me presento ante los demás. tel de vodka con graduación alcohólica de 40 o un placebo
l  Por lo general me preocupo por causar una buena impresión. inofensivo, se les pidió que volvieran a calificarse con base
l  Una de las últimas cosas que hago antes de salir de casa es mirarme en el en las mismas características. Al evaluar la discrepancia
espejo. percibida entre el yo real y el yo ideal, los participantes
Tomado de Fenigstein, A., Scheier, M. F. y Buss, A. H., “Public and private self-consciousness: Asses- que ingirieron alcohol expresaron puntos de vista en los
ment and theory”, en Journal of Consulting and Clinical Psychology, vol. 43 (pp. 522-527). © 1975 por
American Psychological Association. Reimpreso con permiso.
que acentuaban las características que consideraban más
importantes (Banaji y Steele, 1989).
El atributo de la autoconciencia Así como las situaciones evocan un estado de
autoconciencia, también es verdad que algunos individuos son, en términos generales,
más autoenfocados que otros. La investigación ha revelado una distinción fundamental
entre la autoconciencia privada, tendencia a la introspección en torno a los propios
autoconciencia privada pensamientos y sentimientos, y la autoconciencia pública, tendencia a enfocarse en la
Característica de la personalidad de imagen pública exterior (Buss, 1980; Fenigstein et al., 1975). En la tabla 3.1 se presenta
los individuos introspectivos, con una muestra de los elementos empleados para evaluar estos rasgos.
tendencia a ocuparse, sobre todo, de La autoconciencia pública y la privada son características diferenciadas. Las perso-
sus propios estados emocionales. nas que obtienen una calificación alta en las pruebas de autoconciencia privada tienden
autoconciencia pública a completar las afirmaciones con frases en primera persona. Además, hacen asevera-
Característica de la personalidad de ciones autodescriptivas y reconocen las palabras que les son relevantes más rápido
los individuos que se enfocan en sí que otros términos (Mueller, 1982; Eichstaedt y Silvia, 2003). En contraste, las que se
mismos, como si se tratara de objetos destacan en las evaluaciones de autoconciencia pública son sensibles a la forma en
sociales desde la óptica de otras que son vistas desde la perspectiva ajena. Así, cuando se le pidió a un grupo de per-
personas. sonas que escribieran una letra E mayúscula sobre sus frentes, 43% de los que tenían

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Autoestima 79

niveles de autoconciencia pública, comparado con sólo 6%


de los que obtuvieron bajos niveles, dieron una orienta- l FIGURA 3.9
ción invertida a la letra, de manera que fuera legible desde Imágenes giratorias del yo
el punto de vista del observador externo (Hass, 1984). La De acuerdo con la teoría de la
gente con autoconciencia pública elevada es particular- autoconciencia, las personas tratan
mente susceptible a qué tanto comparten sus opiniones de cumplir sus propios estándares
los demás (Fenigstein y Abrams, 1993). o los que los demás establecen
La distinción entre autoconciencia pública y privada para ellos, dependiendo, quizá, de
tiene implicaciones en las estrategias que se emplean si se encuentran en un estado de
para reducir la autodiscrepancia. De acuerdo con Higgins autoconciencia pública o privada.
(1989), las personas están motivadas para cumplir sus pro- En términos de Sheier y Carver
(1983, p. 123), “el yo tiene dos
pios estándares o los que establecen para ellas sus seres
caras: una para los demás y otra
queridos. Si usted es más propenso a la autoconciencia para mí”.
privada, de seguro escucha una voz interna y trata de redu- Snyder et al., 1983. © Cengage Learning
cir las discrepancias relativas a sus propios estándares; sin
embargo, si tiende más a la autoconciencia pública, es pro-
bable que intente ajustar su comportamiento a las normas
socialmente aceptadas. Como se ilustra en la l figura 3.9,
podría haber dos lados del yo: “uno para los demás y otro
para mí” (Scheier y Carver, 1983, p. 123).

Dios: ¿como una cámara en el cielo? En naciones, culturas y religiones, más de


90% de las personas creen en Dios o alguna otra fuerza omnipotente. En casi todas las
religiones las personas piensan que Dios vigila, evalúa, recompensa y castiga a la gente
por su comportamiento moral o inmoral (Atran y Norenzayan, 2004).
Para los que tienen fe, pensar en Dios motiva un estado de autoenfoque, en la forma
en que cámaras, micrófonos y otras formas de vigilancia lo motivan. Como ya se vio, la
teoría de la autoconciencia predice que el autoenfoque debe intensificar una preocu-
pación por nuestros estándares de buen comportamiento. ¿Pensar en Dios tiene este
efecto? En una serie de experimentos, Will Gervais y Ara Norenzayan (2012) establecie-
ron una escala de religiosidad para clasificar a personas en grupos de muy creyentes y
poco creyentes. Luego, a todos los participantes se les asignó completar una tarea que
requería pensar en Dios, en la presencia de otros o en algo neutral. Un estudio mostró
que los muy creyentes que fueron preparados para pensar en Dios, pero no los poco cre-
yentes, se hicieron más autoconscientes, como si fueran observados por otra persona.
Un segundo estudio mostró que pensar en Dios, en oposición a algo neutral, llevó a
los muy creyentes a contestar varias preguntas en formas que eran socialmente desea-
bles, diciendo por ejemplo que eran buenos para escuchar y que nunca se irritaban con
quienes les pedían favores (vea l figura 3.10). Para individuos de fe, observan Gervais y
Norenzayan, Dios es “como una cámara en el cielo”.
Como podría esperarse de este hallazgo, otra investigación ha mostrado que pen-
sar en Dios puede llevar a las personas de fe a tener un comportamiento social más a
favor de otros. En un estudio, reportado en un artículo titulado “Dios te observa”, a los
participantes les dieron 10 monedas de $1 para que se las guardaran o las donaran a un
anónimo extraño. Antes de participar en esta “tarea de toma de decisión económica”,
los participantes fueron instruidos para descifrar oraciones que contenían palabras que
fueran neutrales o religiosas (Dios, divino, espíritu, profeta, sagrado). ¿Cuánto de los $10
dejaron los participantes para el extraño? Los que habían trabajado con palabras neu-
trales dejaron un promedio de $1.84; los preparados con palabras relacionadas con Dios
dejaron más del doble de esa cantidad, un promedio de $4.44 (Shariff y Norenzayan,
2007). Al razonar que los pensamientos de un Dios que todo lo sabe deben reducir el
sentido de anonimato de las personas y aumentar su sentido de responsabilidad, otros
investigadores han hallado que los recordatorios de Dios aumentan la resistencia a la
tentación, como fue medido, por ejemplo, por el número de galletas de chocolate del
tamaño de un bocado que los participantes comieron en un experimento para probar
el sabor (Laurin et al., 2012).

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80 Capítulo 3  El yo social

l FIGURA 3.10
¿Pensar en Dios produce efectos de autoconciencia?
> La autorregulación y sus límites
Hasta este punto hemos visto que la atención autoenfocada
Los participantes clasificados como muy creyentes o poco puede motivarlo a controlar su comportamiento y a luchar por
creyentes completaron una tarea de palabras que los llevó conseguir ideales personales o sociales. Para lograr estos obje-
a pensar en Dios o en algo neutral. Después, contestaron tivos, los cuales permiten reducir la autodiscrepancia que nos
preguntas acerca de sí mismos. Consistentes con la teoría de obsesiona, debemos comprometernos de manera constante en
la autoconciencia, pensar en Dios (al contrario de pensar en una labor de autorregulación; el proceso por el cual buscamos
algo neutral) llevó a los muy creyentes, pero no a los poco controlar o alterar nuestros pensamientos, sentimientos, com-
creyentes, a contestar las preguntas en formas que fueron portamientos y deseos. Desde obligarnos a salir de la cama por
más deseables socialmente.
las mañanas hasta ponernos a dieta, correr un kilómetro extra,
Tomado de Gervais, W. M. y Norenzayan, A., “Like a camera in the sky?
Thinking about God increases public self-awareness and socially desira-
sonreír amablemente a la gente que en realidad no nos simpa-
ble responding”, en Journal of Experimental Social Psychology, vol. 48 tiza y trabajar cuando hay cosas más interesantes que hacer,
(pp. 298-302). Copyright © 2012 Sage Publications, Inc. Reimpreso con el ejercicio del autocontrol es una constante en nuestras vidas
permiso. (Baumeister y Vohs, 2004; Carver y Scheier, 1998; Forgas et al.,
2009; Heatherton, 2011).
Los conflictos entre nuestros deseos y la necesidad de
autocontrol son constantes. Cuando una muestra de 205 adul-
6 tos usaron beepers Blackberry durante una semana y reporta-
ron sus estados actuales en el momento apropiado, indicaron
socialmente

5 7827 episodios de deseo, que incluían, en orden, deseos bioló-


gicos de comer, dormir y beber, seguidos por deseos de uso de
deseableResponse

medios masivos de comunicación, actividades de ocio, con-


4
tacto social, acicalamiento e higiene, sexo, trabajo y activida-
des deportivas. En casi la mitad de todos los ejemplos, el deseo
Socially Desirable

3 fue descrito como un conflicto con otras de las motivaciones,


objetivos y valores de los participantes (Hofmann et al., 2012).
Aun cuando la necesidad es constante, Mark Muraven
Respuesta

2
y Roy Baumeister (2000) teorizaron que el autocontrol es un
1
recurso interior limitado que puede ser agotado temporal-
mente por el uso. Hay dos componentes en su teoría. El pri-
mero es que todos los esfuerzos de autocontrol proceden de
0 un solo depósito común. El segundo es que ejercer autocontrol
Muy
Highcreyentes
belief PocoLowcreyentes
belief es como flexionar un músculo: una vez que se usa, se fatiga y
Creencia enGod
Belief in Dios pierde fuerza, dificultando volver a ponerlo en acción; por lo
Control
Control Dios
God menos por algún tiempo, en tanto se reabastece el recurso.
Niéguese la posibilidad de disfrutar ese delicioso postre que le
hace agua la boca y encontrará más difícil moderar su tempe-
ramento cuando algo lo moleste. Trate de dominar su miedo
escénico cuando se encuentre frente a un público y le parecerá
más complicado resistir el deseo de ver televisión en lugar de estudiar.
La investigación ha confirmado esta provocativa hipótesis. Por ejemplo, en un estu-
dio, Muraven y Baumeister (1998) hicieron que sus participantes vieran un cortometraje
basado en una película perturbadora en la que se mostraban escenas de animales enfer-
mos y muertos por exposición a desechos radiactivos. A algunos de los participantes
se les pidió que reprimieran sus respuestas emocionales ante lo que veían, incluyendo
sus expresiones faciales; a otros se les instruyó para que exageraran o amplificaran sus
respuestas gestuales; el tercer grupo no recibió instrucciones especiales. El autocon-
trol fue evaluado antes y después de proyectar el cortometraje; la medición consistió en
determinar el tiempo durante el cual los participantes eran capaces de mantener unas
pinzas para ejercicio apretadas entre las manos. Como se pronosticó, quienes tuvieron
que inhibir o exagerar sus emociones durante la proyección del corto, a diferencia de los que
conformaban el tercer grupo, perdieron la fuerza de voluntad y aflojaron la presión sobre
autorregulación Proceso por las pinzas entre el primero y el segundo intentos (vea la l figura 3.11). Otros estudios
el cual las personas controlan sus realizados después confirmaron la hipótesis: tras ejercer autocontrol en una tarea, la
pensamientos, sentimientos o
capacidad de la gente para autorregularse queda debilitada, provocando que comiencen
comportamiento para alcanzar un
a hablar mucho, exhibirse demasiado o alardear en exceso en situaciones sociales poste-
objetivo personal o social.
riores (Vohs et al., 2005).

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Autoestima 81

l FIGURA 3.11 80

segundos)
(seconds)
El autocontrol es un recurso interior limitado
Se proyectó a los participantes una película

las pinzas (en


perturbadora y se les pidió que exageraran u 70

persistence
ocultaran por completo las respuestas emocionales
que les produjera (un tercer grupo no recibió
instrucción alguna respecto a controlarse). Antes y
después de la proyección se evaluó el autocontrol

Handgripcon
60
mediante la observación de la persistencia de los

Persistencia
participantes en mantener apretadas unas pinzas
de ejercicio. Como se muestra, los dos grupos
que debieron controlar sus emociones durante 50
la proyección, a diferencia del tercer grupo, Antes de lamovie
Before película Después
Afterde la película
movie
terminaron por perder la fuerza de voluntad y soltar
Exageración
Amplification
las pinzas.
Supresión
Suppression
Muraven y Baumeister, 1998. © Cengage Learning
Noautocontrol
Sin self-control

Según parece, sólo somos capaces de controlarnos mientras la autorregulación no


esté “fatigada”, a partir de ese instante cedemos. Así las cosas, ¿qué significado podría
tener este hecho para las personas que tienden a regular su comportamiento de manera
constante? Para descubrirlo, Kathleen Vohs y Todd Heatherton (2000) proyectaron un
documental aburrido a un grupo de estudiantes universitarias, la mitad de las cuales
eran aficionadas a ponerse a dieta con frecuencia. Colocado en la sala de proyección, en
algunos casos al alcance de las participantes (alta tentación) y en otros a varios metros
de distancia (baja tentación), había un tazón lleno de caramelos, barras de chocolate,
frituras y cacahuates salados que las estudiantes estaban en libertad de probar. Después
de ver el documental, fueron conducidas a otra sala para que degustaran un helado y
se les dijo que podrían comer tanto como quisieran. ¿Cuánto helado consumieron? Los
investigadores pronosticaron que las aficionadas a las dietas que se sentaran cerca del
tazón de dulces tendrían que combatir más que el resto la tentación de comerlos, un acto
de autocontrol que más tarde habrían de pagar. El pronóstico fue confirmado. Evaluadas
a partir de la cantidad de helado que consumieron en la prueba de degustación, las afi-
cionadas a las dietas en condición de más alta tentación comieron más helado que las no
aficionadas a las dietas y que las aficionadas a las dietas en condición de baja tentación.
De hecho, un segundo estudio demostró que las aficionadas a las dietas que tuvieron que
controlar sus deseos en la situación de alta tentación resultaron después menos persis-
tentes, y más rápidas en rendirse, al enfrentarse a un conjunto de problemas cognitivos
difíciles que se les pidió resolver.
Una investigación adicional sugiere que la fatiga de la autorregulación empieza por-
que ejercer autocontrol es físicamente agotador, como se mide por el grado en que se
consume glucosa, fuente vital de energía corporal. En diversos experimentos, Matthew
Gailliot y otros (2007) hicieron que sus participantes se involucraran en un acto de auto-
control; por ejemplo, suprimir una palabra, pensamiento o emoción, antes y después
de lo cual se tomaron muestras sanguíneas. En forma consistente, encontraron que los
actos de autocontrol, respecto de actos similares que no requerían autocontrol, eran
seguidos por niveles menores de glucosa en la sangre y una reducida capacidad para
tener más autocontrol. Lo que es más, estos investigadores pudieron contrarrestar estos
efectos adversos con sólo darles a los participantes limonada azucarada entre tareas, lo
cual restableció la glucosa en el torrente sanguíneo.
¿Es posible contrarrestar la fatiga por autorregulación sólo con intervención psi-
cológica, sin las calorías asociadas con el consumo de glucosa? Brandon Schmeichel
y Kathleen Vohs (2009) razonaron que las personas pueden restaurar su capacidad
de autocontrol dejando de fortalecer mentalmente o de “afirmar” su sentido de quié-
nes son. Para probar esta hipótesis, pidieron a los participantes escribir una historieta
corta. Para variar el ejercicio de autocontrol, a algunos se les prohibió usar ciertas letras
del alfabeto (trate de escribir siquiera un párrafo corto sin usar las letras a o n y apre-
ciará la disciplina que se necesita para ello). Después, a todos los participantes se les

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82 Capítulo 3  El yo social

administró una prueba clásica de tolerancia al dolor que requería introducir una mano
en una tina con agua helada por tanto tiempo como pudieran, hasta que fuera dema-
siado doloroso continuar. Entre las dos pruebas, a los pacientes de “autoafirmación” se
les dio la oportunidad de expresar un valor fundamental al escribir un ensayo acerca de
una característica personal que encontraran más importante (por ejemplo, relaciones
familiares, amistades, creatividad o atléticas). Otros escribieron acerca de alguna carac-
terística menos importante. ¿Un pequeño acto de autoafirmación puede contrarrestar
los efectos de la fatiga de autorregulación sobre la tolerancia al frío? Sí. Entre los parti-
cipantes en la condición sin afirmación, el acto previo de autocontrol redujo de manera
drástica su tolerancia al dolor por el frío en un promedio de 78 segundos a 27 segundos.
Sin embargo, entre aquellos a quienes se pidió autoafirmación, desapareció el efecto
adverso de la primera tarea de autocontrol sobre la tolerancia al dolor.

“La etapa más alta que puede


alcanzarse en la cultura moral es
reconocer que debemos controlar
> Procesos mentales irónicos
Existe otro posible aspecto negativo en lo que se refiere al autocontrol, que suele apre-
nuestros pensamientos.” ciarse en los deportes, cuando los atletas se vuelven tan autoenfocados debido a la pre-
Charles Darwin
sión, que se ponen rígidos y quedan “paralizados”. Aun cuando muchos atletas se crecen
ante las dificultades, las páginas de la historia deportiva están llenas de anécdotas sobre
jugadores de baloncesto que perdieron su toque en el último minuto de un partido de
campeonato, de golfistas que durante un torneo importante perdieron de vista el ban-
¿A qué se debe que algunos deportistas derín y tenistas que sacrificaron su saque al cometer doble falta en el peor momento.
se bloqueen bajo presión y otros se En estos casos, la parálisis pareciera ser un tipo de fracaso paradójico, provocado por
crezcan ante los desafíos? Rumbo a
los Juegos Olímpicos de Invierno 2006 pensar demasiado y poner un esfuerzo excesivo en la consecución de una meta. Cuando
realizados en Turín, Italia, se esperaba se aprende una nueva actividad motriz, por ejemplo la manera de lanzar una curva o
que el corredor de esquí alpino Bode aterrizar después de un salto, se debe pensar con gran lentitud y cuidado en la mecánica
Miller, un temerario oriundo de New
involucrada. Sin embargo, a medida que se va perfeccionando la acción, los movimientos
Hampshire, ganara varias medallas de
oro. Sin embargo, después de resbalar, se vuelven automáticos, de manera que ya no se tiene que pensar en el ritmo, la respira-
caer y perder varias puertas fue incapaz ción, la posición de la cabeza y las extremidades, ni en la distribución del peso corporal.
de lograr su objetivo, terminando Uno simplemente se relaja y lo ejecuta. A menos que se les entrene para realizar su acti-
la competencia sin obtener una sola
medalla. En contraste, las jugadoras de
vidad mientras se hallan autoenfocados, los atletas bajo presión suelen hacer su mejor
voleibol de playa estadounidenses Misty esfuerzo por no fallar, se vuelven autoconscientes y piensan demasiado, todo lo cual des-
May-Treanor y Kerri Walsch Jennings estabiliza la fluidez natural de su actuación (Baumeister, 1984; Beilock y Carr, 2001; Gray,
fueron las ganadoras de medallas de 2004, Lewis y Linder, 1997).
oro en dos ocasiones, cuando entraron
a los Juegos Olímpicos de Verano de Los efectos paradójicos de un intento de autocontrol son también evidentes en
2012 en Londres. A pesar de la presión otras situaciones. Al estudiar lo que llamó procesos irónicos, Daniel Wegner (1994) ha
para defender su título, regresaron
en una serie de actuaciones y ganaron
medalla de oro olímpica por tercera vez
consecutiva (derecha).

© Brian Peterson/Minneapolis Star Tribune/MCT/ZUMAPRESS.com


AP/Wide World Photos

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Autoestima 83

descubierto que, a veces, cuanto más empeño se ponga en inhibir


un pensamiento, sentimiento o comportamiento, menos probable l FIGURA 3.12
resulta lograrlo. Según sus hallazgos, si tratáramos de no pensar en Efectos irónicos del control mental
un oso blanco, por ejemplo, en los siguientes 30 segundos, precisa- En este estudio los participantes trataron de controlar el
mente esa imagen se impondría en nuestra conciencia con notable movimiento de un péndulo colocado sobre una rejilla.
frecuencia. De igual manera, cuanto más nos preocupemos por lo Como ilustran los trazos que se muestran aquí, pudieron
mucho que nos cuesta conciliar el sueño, más tiempo permane- cumplir mejor el objetivo cuando sólo se les instruyó para
ceremos despiertos. Trate de no reír en clase, de no pensar en el que mantuvieran el péndulo estable (a), que cuando se
les pidió de manera específica que evitaran por completo
pastel de chocolate que dejó en el refrigerador, o de no rascarse
su movimiento horizontal (c). Entre los participantes que
la nariz cuando tiene comezón; bien, ya sabe a qué nos referimos. sufrieron distracción mental durante la tarea, este efecto
De acuerdo con Wegner, todo esfuerzo consciente por man- irónico fue aún mayor (b y d).
tener el control choca con la preocupación de no poder lograrlo. Wegner et al., 1998. © Cengage Learning
Esta preocupación dispara en forma automática un “proceso ope-
rativo irónico” cuando el individuo, al tratar de no fallar, busca en a. b.
su mente ese pensamiento incómodo. El proceso irónico no siem-
pre prevalece, afirma Wegner; en ocasiones es posible sacar de la
cabeza el oso blanco que nos molesta. Pero si el sujeto está cog-
nitivamente ocupado, cansado, distraído, apurado o estresado,
el proceso irónico, que ocurre sin su intervención, se impondrá
sobre los procesos voluntarios que exigen atención y esfuerzo
conscientes. En consecuencia, Wegner (1997) indica que “cual-
quier intento de control mental incluye la semilla de su propia
anulación” (p. 148). c. d.
Los procesos irónicos han sido observados en una amplia
gama de comportamientos. En un fascinante estudio de este
efecto sobre el comportamiento motor, Wegner y sus colegas
(1998) hicieron que los participantes sujetaran un péndulo (un
pendiente cristalino suspendido de un cordel de nailon para pes-
car) sobre la intersección de dos ejes que atravesaban una rejilla
de vidrio, formando una cruz (+). Se pidió a algunos de los par-
ticipantes que se concretaran en mantener el péndulo estable,
mientras que a otros se les indicó con mayor insistencia que no
le permitieran oscilar de un lado a otro del eje horizontal. Haga la prueba; verá que no
es sencillo evitar por completo el movimiento. Sin embargo, en este experimento el pén-
dulo tendía a desplazarse horizontalmente cuando esta dirección se prohibía específica-
mente. Con el propósito de examinar de manera más profunda el papel de la distracción
mental, los investigadores les indicaron a algunos participantes que contaran en reversa
de siete en siete, comenzando por 1000, mientras se concentraban al mismo tiempo en
controlar el péndulo. En esta situación el efecto irónico fue todavía mayor. En el caso
de aquellos que trataron de evitar el movimiento horizontal, pero no lograron concen-
trarse por completo en la tarea, el péndulo se bamboleó sin inconveniente en la dirección
A veces, cuanto más tratamos
prohibida (vea la l figura 3.12). Al aplicar esta lógica a guardar secretos, otros investi- de controlar un pensamiento, un
gadores han encontrado que instruir a los participantes en juegos de palabras para que sentimiento o un comportamiento,
oculten pistas a sus compañeros de partida, en lugar de disminuir la tendencia a filtrar es menos probable que lo
la información, la aumenta (Lane et al., 2006). Aunque parezcan tragicómicos, muchas
veces los esfuerzos de autocontrol se rebelan contra usted frustrando hasta sus mejores
consigamos.
V ERDADERO.

intenciones.

> Mecanismos de automejora


Hemos visto que la autoconciencia puede bajar la autoestima cuando el individuo enfoca
la atención en sus discrepancias. También se comentó que muchas veces las personas
evitan concentrarse en sí mismas y tienden a evadir verdades desagradables, pero que
tal evasión no siempre es posible. Por último, se ha comprobado que los esfuerzos de
autorregulación suelen fracasar y, en ocasiones, incluso ponerse en su contra. Así pues,
¿qué hace la persona promedio para enfrentar sus fallas, sus incompetencias y su incer-
tidumbre respecto al futuro?

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84 Capítulo 3  El yo social

El efecto mejor que el promedio En las culturas occidentales, por lo menos, la mayo-
ría de las personas tienen un elevado concepto de sí mismas todo el tiempo. De manera
consistente y a lo largo de una amplia gama de ámbitos, la investigación ha puesto en
evidencia que los individuos consideran más útiles para describirse los rasgos positivos
que los negativos, que se consideran mejores que los demás, que se otorgan a sí mismos
calificaciones más altas que las que reciben de otras personas, que exageran la percepción
del control que tienen sobre los eventos de la vida y que tienden a pronosticar un futuro
brillante para sí mismos (Dunning et al., 2004; Sedikides y Gregg, 2008; Taylor, 1989).
La lista de las tendencias de automejora es larga e impresionante. La investigación
muestra también que las personas sobreestiman su efectividad como oradores ante una
audiencia (Keysar y Henly, 2002); sobrevaloran sus contribuciones a un grupo y la medida
en que se les echaría de menos si lo abandonaran (Savitsky et al., 2003); recuerdan de
manera selectiva la realimentación positiva al tiempo que desprecian la negativa (Green
et al., 2008); piensan que lograrán más en el futuro de lo que han tenido en el pasado
(Johnson, 2009); se reconocen a sí mismos en autorretratos que fueron adaptados digi-
talmente con 10% de otro rostro que es muy atractivo (Eply y Whitchurch, 2008), y se dan
crédito a sí mismos pero no a otros por el potencial futuro pero
todavía no realizado (Williams et al., 2012). Con respecto a otros
l FIGURA 3.13 y en un amplio margen de dominios, parece que las personas en
El efecto mejor que el promedio general piensan que son mejores, más honorables, más capaces
En general, las personas se ven a sí mismas como mejores y más caritativas. Este patrón se conoce como “efecto mejor que
que otras en una variedad de características. En este estudio, el promedio”.
los participantes clasificaron lo importante que son diversas
Lo que es interesante en particular es que las personas son
características, lo bien que describen el yo y lo bien que
describen a otros. Como se muestra, el efecto de mejor que más proclives a verse a sí mismas como mejor que el promedio
el promedio fue más prominente para características que cuando se trata de características personales que son importan-
se consideraron más importantes (por ejemplo, honesto, tes. Johathon Brown (2012) presentó a participantes una lista de
bondadoso, responsable e inteligente) que para aquellas características y a cada uno le pidió clasificar qué tan importante
vistas como menos importantes (meticuloso, agradable, era, qué tan bien se describía a sí mismo y qué tan bien descri-
imaginativo y sociable). bía a la mayoría de los demás. La l figura 3.13 muestra que el
Tomado de Brown, J. D., “Understating the better than average effect:
Motives (still) matter”, en Personality and Social Psychology Bulletin, vol.
efecto es mayor para características que se clasificaron como
38 (pp. 209-219). Copyright © Sage Publications, Inc. altas en importancia (por ejemplo, honesto, bondadoso, responsa-
Reimpreso con permiso. ble e inteligente) que para características de menor importancia
4.5 (como escrupuloso, agradable, imaginativo y sociable).

Egoísmo implícito Es claro y quizá no sorprenda que las per-


4.0
sonas se inclinen hacia lo positivo cuando se les pide de manera
explícita evaluarse con respecto a otras. Otras investigaciones
también han demostrado que las personas poseen un egoísmo
Evaluación
Evaluation

implícito, es decir, una forma de automejora inconsciente y sutil.


3.5
Lo anterior ha quedado bien ilustrado en el hallazgo de que las
personas califican más favorablemente las letras que forman
parte de sus nombres, en comparación con el resto de las que
3.0 constituyen el alfabeto (Hoorens y Nuttin, 1993). Este efecto de las
letras del nombre también se encuentra en las preferencias de
las personas por los números de sus propios cumpleaños (Jones
2.5 et al., 2004).
Alta
Highimportancia
importance Baja
Lowimportancia
importance En un artículo titulado “Why Susie Sells Seashells by the
Seashore” (Por qué Susy vende conchas a la orilla del mar),
Yo
Self Otros
Others Brett Pelham y sus colegas (2002) afirman que la asociación
positiva que los individuos establecen con la vista y el sonido
de sus propios nombres puede acercarlos hacia otras personas, lugares y entidades
que compartan este aspecto más personal del “yo”. En una serie de estudios basados
en la estrategia de asociación libre, estos investigadores examinaron varias eleccio-
nes de vida importantes que solemos hacer, y encontraron que la gente revela prefe-
egoísmo implícito Forma
rencias pequeñas, pero estadísticamente detectables, por cosas que incluyen letras de
inconsciente de automejora.
su propio nombre o apellido. Por ejemplo, la probabilidad de que hombres y mujeres

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Autoestima 85

acaben viviendo en lugares cuyos nombres se parezcan a los suyos (Michelle en Michi-
gan, George en Georgia) resultó más alta de lo que se hubiera sospechado; lo mismo
ocurre en relación con las escuelas a las que asisten (Kari y Denise son dentistas). De
igual manera, los registros matrimoniales encontrados en varios sitios web dedicados a
la genealogía ponen de manifiesto una desproporcionada probabilidad de que la gente se
case con personas cuyos nombres o apellidos se parezcan a los suyos (Jones et al., 2004).
De manera sutil pero notable, consistentemente buscamos reflejos del yo a nuestro alre-
dedor (Pelham et al., 2005).
Uri Simonsohn (2011) no está tan seguro. Aunque impresionado con la evidencia
del egoísmo implícito en el laboratorio, Simonsohn volvió a analizar los datos de la vida
real y concluyó que con demasiada frecuencia los vínculos resultaban de una casualidad
estadística. Considere el hecho de que es más probable que las personas se casen con
quienes llevan nombres que se parecen a los suyos. Una mirada más estrecha a estos
números deja ver que el efecto del nombre resulta de un “sesgo étnico”, de modo que es
frecuente que las personas se casen con quienes comparten el mismo nombre hispánico,
asiático o de otro grupo. En cuanto a las mujeres de nombre Georgia que sean de ese
estado, las actas de nacimiento muestran que más bebés nacidos en Georgia reciben
ese nombre en honor a dicho estado. Para resumir: es claro que las personas prefieren las
letras de su propio nombre y el número de su propio cumpleaños; lo que es menos claro
es si estas preferencias influyen en las decisiones de más alto riesgo que tomamos con
respecto a la pareja en un matrimonio, la carrera o un lugar donde vivir.
Esta investigación reciente sobre el egoísmo implícito muestra que las personas se
tienen a sí mismas en muy alta estima. Sin embargo, no podemos todos ser perfectos, ni
podemos todos ser mejores que el promedio y, entonces, ¿en qué se apoya esta ilusión
común? En esta sección examinaremos cuatro métodos que la gente utiliza para racio-
nalizar o mejorar su autoestima: las cogniciones de autoservicio, la autoobstaculización,
la complacencia en la gloria reflejada (BIRG) y la comparación social a la baja.

Cogniciones de autoservicio ¿Qué tan bueno es usted en los exámenes de conoci-


mientos generales? Cuando James Shepperd (1993b) preguntó a un grupo de estudiantes
universitarios cómo les había ido en el examen, sacó a la luz dos interesantes patrones. En
primer lugar, ellos sobreestimaron sus calificaciones en un promedio de 17 puntos. Esta
distorsión inflacionaria fue más pronunciada entre quienes obtuvieron calificaciones rela-
tivamente bajas, y permaneció más o menos estable cuando los estudiantes sabían que el
investigador revisaría sus expedientes académicos. En segundo lugar, la mayoría de los
estudiantes cuyas calificaciones fueron bajas describió sus puntuaciones como inexactas
y afirmó que el examen en general carecía de validez. De hecho, los exámenes de conoci-
mientos generales para el grupo en su conjunto resultaron predictivas de los promedios “No vemos las cosas como son,
por asignatura. No es que las personas sean engañosas, pero a medida que los recuerdos se las vemos como somos.”
disipan, lo cual ocurre con el paso del tiempo, aumenta el potencial para la automejora de Anaïs Nín

los recuerdos de calificaciones obtenidas en exámenes (Willard y Gramzow, 2008).


Cuando los estudiantes reciben las calificaciones del examen, a los que les va bien
aseveran ser responsables del éxito; por su parte, quienes obtienen calificaciones bajas se
quejan de los maestros o de las preguntas del examen. Cuando los investigadores logran
que sus artículos se publiquen, tienden a dar el crédito a la calidad de su trabajo; cuando
éstos son rechazados, en cambio, responsabilizan a los editores y revisores. Cuando los
jugadores ganan una apuesta se maravillan de su habilidad; cuando pierden, echan la
culpa a los eventos fortuitos que transformaron en fracaso su inminente victoria. Inde-
pendientemente de si la autoestima de las personas es baja o alta, de si explican sus
propios logros en público o en privado y de si tratan de ser honestas o causar buena
impresión, siempre existe un sesgo. En una diversidad de culturas, las personas tienden a
darse crédito por sus éxitos y a distanciarse de sus fracasos (Mezulis et al., 2004; Schlenker
et al., 1990), viéndose a sí mismas como objetivas, imparciales (Pronin et al., 2004).
La mayoría de nosotros somos irrealmente optimistas acerca del futuro. Los estu-
diantes universitarios a quienes se pidió que predijeran su futuro en comparación con el
del promedio de sus condiscípulos, consideraron que lograrían graduarse con los mayo-
res honores de su generación, que obtendrían el mejor empleo, tendrían el matrimonio
más feliz y concebirían a los hijos más agraciados y talentosos. También pronosticaron

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86 Capítulo 3  El yo social

que serían menos propensos a ser despedidos o a divorciarse, tener accidentes


automovilísticos, padecer depresión, ser víctimas de un crimen o sufrir un
ataque cardiaco (Weinstein, 1980). Por lo que respecta a temas deportivos,
políticos, sociales y de salud, la gente exhibe un sesgo optimista y juzga más
probable que ocurran eventos deseables que indeseables (Krizan y Winds-
chitl, 2007; Lench, 2009).
Tal vez una de las razones por las que las personas son eternamente opti-
mistas radica en el hecho de que abrigan fantasías de control, sobreestimando
la medida en que pueden influir sobre los resultados personales, cuando en
realidad están fuera de su control (Thompson, 1999). En una serie de experi-
mentos clásicos sobre la ilusión de control, Ellen Langer (1975) descubrió que
los estudiantes universitarios apuestan más dinero en una partida de cartas
cuando su oponente se ve más nervioso que confiado, y que son más renuentes
a vender un billete de lotería si fueron ellos quienes eligieron el número que
cuando les fue asignado. Emily Pronin y otros (2006) pusieron a prueba una
hipótesis relacionada, según la cual imaginar un evento antes de que ocurra
puede ocasionar que la gente crea que tiene influencia sobre él. Por ejemplo,
en un estudio, los participantes vieron a un compañero entrenando mientras
Don Murray/Getty Images

realizaba encestes en una cancha de baloncesto. La instrucción para los par-


ticipantes era que, antes de que el compañero lanzara cada tiro, visualiza-
ran su éxito (“el jugador lanza el balón, que entra limpiamente al aro”), o un
evento irrelevante (“el jugador hace una curva con el brazo y la pelota golpea
el tablero”). Una vez que el compañero hacía su lanzamiento y encestaba, los
espectadores calificaban qué tan influido estuvo su desempeño por las visuali-
zaciones. Como si pudieran vincularse los pensamientos con los resultados, los
participantes dejaban ver una ilusión de causalidad mental al considerar que
Los apostadores pierden miles de su visualización pudo influir en los tiros acertados y creer que la falta de ella
millones de dólares al año en juegos
de azar, carreras de caballos y loterías. tuvo que ver con los tiros errados.
En parte, este comportamiento de
autoderrota persiste porque la gente
exagera el control que tiene sobre los Autoobstaculización “El perro se comió mi tarea”, “se me averió una llanta”, “mi des-
eventos determinados por el azar. Por pertador no funcionó”, “mi computadora se descompuso”, “tuve un terrible dolor de
ejemplo, los que juegan a los dados cabeza” y “se me acabó el tiempo”. En ocasiones, la gente da excusas para justificar su
suelen soplarles o arrojarlos con fuerza o
suavemente, como si pudieran controlar desempeño anterior. A veces incluso pone pretextos para disculpar con anticipación
el resultado su desempeño futuro. Especialmente cuando temen que sus faltas deriven en conse-
cuencias importantes, algunos individuos usan como excusa la enfermedad, la timidez,
la ansiedad, el dolor, el trauma, etc. (Kowalski, 1996; Snyder y Higgins, 1988). La razón por
la cual la gente hace esto es sencilla: admitir cierta debilidad física o mental limitada les
permite escudarse contra lo que podría ser la implicación de fracaso más devastadora:
la carencia de capacidad.
Una forma de creación de excusas tiene que ver con la posposición, una demora
intencionada para iniciar o completar una tarea que debe terminarse en un tiempo
particular (Ferrari et al., 1995). Algunas personas se dilatan crónicamente, mientras que
otras lo hacen sólo en ciertas situaciones. El fenómeno se encuentra en varias culturas,
incluidos España, Perú, Venezuela, Inglaterra, Australia y Estados Unidos, donde casi
15% de los hombres y mujeres se identifican como morosos (Ferrari et al., 2007). Hay
muchas razones por las que alguien pudiera aplazar lo que necesita hacer, ya sea estu-
diar para un examen, hacer compras de Navidad o prepararse para la fecha límite de
declaración de impuestos del 15 de abril. De acuerdo con Joseph Ferrari (1998), un “bene-
ficio” de demorarse es que ayuda a dar una excusa para un posible fracaso.
Formular excusas constituye una de las formas de enfrentar las amenazantes impli-
caciones del fracaso. En ciertas circunstancias esta estrategia puede derivar en accio-
nes más graves, como el sabotaje al desempeño. Pareciera la paradoja máxima, pero lo
autoobstaculización
Comportamientos diseñados para
cierto es que a veces nos preparamos de manera intencionada para fallar, creyendo que
sabotear el desempeño personal con
así salvaguardamos nuestra preciosa autoestima. Descrita por primera vez por Stephen
el propósito de ofrecer una excusa Berglas y Edward Jones (1978), la autoobstaculización se refiere a las acciones que lle-
subsecuente por haber fallado. vamos a cabo para obstaculizar nuestro propio desempeño con el propósito de crear
una excusa que justifique un fracaso anticipado. Para demostrarlo, Berglas y Jones

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Autoestima 87

reclutaron estudiantes universitarios para realizar un estudio supuestamente enfocado


en analizar los efectos de ciertos medicamentos sobre el desempeño intelectual. Todos
los participantes respondieron una prueba de 20 analogías; al concluir, se les dijo que
habían obtenido buenas calificaciones y que deberían realizar un segundo examen
similar al anterior. Para un grupo los problemas de la primera prueba fueron relativa-
mente fáciles, lo cual ocasionó que los participantes esperaran tener mejores notas en
la segunda; para un segundo grupo, los problemas del primer examen eran imposibles
de resolver, así que los participantes se sintieron desconcertados al enterarse de que sus
resultados habían sido buenos, pero comenzaron a preocuparse por un posible fracaso
en la prueba posterior. Antes de ver siquiera la segunda prueba, se les dio la oportunidad
de elegir entre dos medicamentos: Actavil, que presuntamente mejoraría su desempeño,
o Pandocrin, que lo afectaría de manera negativa.
Aunque en realidad no se les administró medicamento alguno en esta investiga-
ción, la mayoría de los participantes que se sentían confiados en su desempeño en la
siguiente prueba eligieron Actavil. En contraste, casi todos los hombres (a diferencia de
las mujeres) que temían el resultado del segundo examen optaron por el Pandocrin. Al
obstaculizar su propio desempeño, estos hombres estaban preparando una conveniente
excusa para fracasar, un pretexto, debemos añadir, cuyo objetivo se centraba más en dar
un beneficio al investigador que a los participantes mismos. De hecho, un estudio de
seguimiento mostró que aunque la autoobstaculización ocurre cuando el investigador
atestigua la elección de medicamento, es menor si no está presente en el momento de la
selección (Kolditz y Arkin, 1982).
Algunas personas utilizan más que otras la autoobstaculización como defensa (Rho-
dewalt, 1990). Por ejemplo, algunos hombres obstaculizan su desempeño tomando dro-
gas (Higgins y Harris, 1988) o descuidando sus actividades (Hirt et al., 1991), mientras
que las mujeres tienden a reportar estrés y síntomas físicos (Smith et al., 1983). Otra tác-
tica consiste en establecer objetivos personales demasiado altos, como suelen hacer los
perfeccionistas, con lo cual establecen las condiciones para fallar, aunque no por falta
de capacidad (Hewitt et al., 2003). Otra táctica paradójica que se emplea para reducir la
presión por desempeño consiste en minimizar nuestros propios talentos, fijarnos bajas
expectativas y difundir nuestra predicción de fracaso entre todos aquellos que estén dis-
puestos a escucharnos, una estrategia de autopresentación conocida como ponerse en
el tapete (Gibson y Sachau, 2000). Por otro lado, las razones de la gente para practicar
la autoobstaculización son diversas. Dianne Tice (1991) encontró que las personas con
baja autoestima la usan para establecer excusas defensivas en caso de fallar, pero los
individuos con alta autoestima la ponen en práctica como una oportunidad de reclamar
reconocimiento adicional en caso de tener éxito.
Sin importar la táctica que se utilice ni el objetivo que se persiga, la autoobstaculiza-
ción resulta sin duda una estrategia ingeniosa: al poner toda clase de obstáculos en nues-
tra contra, el yo queda resguardado si se fracasa y resulta realzado si se obtiene algún
logro. Por supuesto, esta estrategia tiene un costo. Sabotearnos a nosotros mismos, al
no practicar, beber demasiado, fingir enfermedad o fijarse metas demasiado altas, obje-
tivamente aumenta el riesgo de fracaso. Lo que es peor, no exactamente nos granjea la
simpatía de otros. Frederick Rhodewalt y sus colegas (1995) encontraron que a los par- Las personas suelen sabotear su
ticipantes no les gustaban sus parejas en un experimento cuando pensaban que éstas se propio desempeño con la intención
autoobstaculizaban al decir que no les importaba, que estaban ansiosas o médicamente de proteger su
incapacitadas. Las mujeres en particular eran sospechosas y críticas de personas que se autoestima. V ERDADERO.
autoobstaculizaban (Hirt et al., 2003).
Complacencia en la gloria reflejada (BIRG) Hasta cierto punto, nuestra autoes-
tima se ve influida por individuos y grupos con los cuales nos identificamos. De acuerdo
con Robert Cialdini y sus colegas (1976), la gente suele buscar complacencia en la glo-
ria reflejada que hace referencia a la relación con el éxito ajeno. El equipo de Cialdini
observó primero este fenómeno en los campus de las universidades estadounidenses de
Arizona State, Louisiana State, Notre Dame, Míchigan, Pittsburgh, Ohio State y Southern
California. Los investigadores comenzaron a llevar un registro de cuántas personas usa-
complacencia en la gloria reflejada
ban sudaderas deportivas en las mañanas de los lunes posteriores a los partidos de fut- (BIRG) Aumento de la autoestima por
bol y descubrieron que la cantidad era mayor cuando el equipo de la universidad había efecto de la asociación con personas
ganado el encuentro del sábado previo. De hecho, entre más amplio era el margen de exitosas.
victoria, más personas usaban sudaderas al día siguiente.

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88 Capítulo 3  El yo social

Para evaluar los efectos que tiene la complacencia en la gloria


reflejada sobre la autoestima, Cialdini aplicó una prueba de cono-
cimientos generales a un grupo de estudiantes y manipuló los resul-
tados de manera que sólo la mitad aprobara. Después se les pidió a
los estudiantes que describieran, en sus propias palabras, el resul-
tado obtenido en un partido de futbol reciente. El hallazgo consistió
en que, a diferencia de los estudiantes que creían haber aprobado el
examen, aquellos que creían haberlo reprobado fueron más procli-
ves a compartir el triunfo de su equipo diciendo “ganamos” y a dis-
tanciarse de su derrota al lamentar cómo habían “perdido”. En otro
estudio, los participantes que habían experimentado recientemente
un fracaso fueron rápidos en señalar que habían nacido el mismo día
que algún personaje considerado exitoso, con lo cual establecían una
complacencia en la gloria reflejada basado en una simple coinciden-
cia (Cialdini y De Nicholas, 1989).
Si la autoestima es influida por nuestros vínculos con los demás,
¿cómo enfrentamos a los amigos, familiares, compañeros de equipo
y colegas profesionales de menor estatus? Tome como ejemplo, una
vez más, a los fanáticos deportivos. Aunque siempre dispuestos a fes-
tejar la victoria, en caso de fracaso muchas veces cambian de opinión
y abuchean a sus equipos. Este comportamiento, que pudiera pare-
cer voluble, en realidad es consistente con la idea de que las personas
basan parte de su autoestima en su relación con los demás. En cierto
© J. L. Atlan/CORBIS SYGMA

estudio, los participantes conformaron equipos cuya misión era


resolver algún problema; algunos lo lograron, otros fallaron y otros
más no recibieron realimentación de su desempeño. Antes de irse
se les dio a los participantes la oportunidad de llevarse el distintivo
de su equipo. En el equipo que logró su objetivo y el que no recibió
realimentación, 68% y 50% de los integrantes, respectivamente, con-
servaron su distintivo; en el grupo que fracasó, sólo 9% de los partici-
pantes lo hizo (Snyder et al., 1986). Para los acérrimos aficionados a
Hace unos 40 años, cuando los los deportes, hombres y mujeres por igual, la tendencia a tener complacencia en la gloria
veteranos estadounidenses de
la guerra de Vietnam regresaron
reflejada es equiparada por una igualmente poderosa tendencia al fracaso por desvincu-
derrotados a la Unión Americana, lación (Ware y Kowalski, 2012).
sus compatriotas los recibieron con
indiferencia, incluso con desprecio. Comparación social a la baja Ya hemos comentado la teoría de Festinger (1954),
Parece que la tendencia a obtener
complacencia en la gloria reflejada según la cual las personas se evalúan estableciendo comparaciones sociales con sus
es equiparable con la necesidad, semejantes, pero no profundizamos en sus implicaciones. ¿Qué ocurre con nuestra auto-
igualmente fuerte, de desvincularse estima si la gente que nos rodea alcanza mayores logros que nosotros? Quizá quienes
del fracaso ajeno.
evitan asistir a las reuniones de ex alumnos para no tener que compararse con sus anti-
guos compañeros podrían darnos una respuesta.
Festinger se dio cabal cuenta de que las personas no siempre buscan información
objetiva y que las comparaciones sociales muchas veces tienen un fundamento autode-
fensivo. Cuando la autoestima de un individuo está en riesgo, con frecuencia se ve bene-
ficiada al hacer una comparación social a la baja frente a quienes son todavía menos
exitosos, felices o afortunados que él (Wills, 1981; Wood, 1989). La investigación muestra
que las personas víctimas de algún contratiempo o fracaso ajustan sus comparaciones
sociales en una dirección hacia abajo (Gibbons et al., 2002), y que dichas comparacio-
nes tienen un efecto enriquecedor sobre su estado de ánimo y su proyección del futuro
(Aspinwall y Taylor, 1993; Gibbons y McCoy, 1991).
Aunque Festinger nunca abordó este tema, Anne Wilson y Michael Ross (2000)
observaron que además de establecer comparaciones sociales con nuestros seme-
jantes, hacemos comparaciones temporales entre nuestro yo pasado y nuestro yo
actual. En un estudio, estos investigadores hicieron que un grupo de estudian-
tes universitarios se describieran a sí mismos; en otro, analizaron los relatos auto-
comparación social a la baja biográficos que algunos personajes famosos elaboraron para ciertas revistas. En
Tendencia defensiva a compararse con ambos casos contaron cuántas veces las autodescripciones incluían referencias a
otros cuya situación es peor que la
su yo pasado, a su yo futuro y a otras personas. El resultado: los estudiantes hicieron
propia.
más comparaciones con su yo pasado que con otras personas, y la mayoría de estas

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Autoestima 89

confrontaciones temporales eran favorables. Entusiasmadas por descubrir que “me veo
mejor en la actualidad que cuando era más joven”, las personas emplean comparaciones
temporales a la baja de la misma manera que usan las comparación social a la baja; es
decir, como un medio de automejora (Zell y Alicke, 2009).
Si la gente establece comparaciones sociales a la alza o a la baja puede tener impor-
tantes implicaciones en términos de salud. Cuando son afectadas por experiencias trági-
cas (crímenes, accidentes, enfermedades o la muerte de un ser amado), las personas son
propensas a afiliarse a quienes enfrentaron situaciones similares y lograron superarlas,
modelos de conducta capaces de ofrecerles esperanza y guía. Pero, por otra parte, tien-
den a equipararse con quienes están en peores circunstancias, una forma de comparación
social a la baja (Taylor y Lobel, 1989).
Evidentemente, saber que la vida podría ser peor tiene utilidad; esa es la razón por la
que muchos enfermos de cáncer se comparan con otras personas que padecen lo mismo,
pero que se han adaptado a él con menos fortuna. En un estudio realizado entre 312 muje-
res que habían sufrido cáncer de seno en su primera etapa y luego acudieron a grupos
de autoayuda, Laura Bogart y Vicki Helgeson (2000) pidieron a las participantes que
reportaran, con una periodicidad semanal durante siete semanas, el número de veces
que hablaran, pensaran o escucharan hablar de otros pacientes. Las investigaciones
encontraron que 53% de todas las comparaciones sociales fueron a la baja (con pacientes
que estaban en peor estado), mientras que sólo 12% fueron a la alza (con pacientes que
estaban recuperándose). El resto fueron comparaciones “laterales” con otras pacientes en
estado similar o diferente. Bogart y Helgeson descubrieron también que entre mayor era la
frecuencia con que las participantes realizaban comparaciones a la baja, mejor se sentían.
La comparación social a la baja también está asociada con una capacidad para enfrentar
la clase de remordimientos de la vida que a veces persiguen a las personas cuando enveje-
cen. Investigadores del desarrollo en adultos han observado que es frecuente que los adul-
tos que envejecen experimenten intensos sentimientos de remordimiento por decisiones
que tomaron, por contactos perdidos, oportunidades que dejaron pasar y otros semejan-
tes, y estos arrepentimientos pueden comprometer la calidad de sus vidas. Isabelle Bauer
y otros (2008) pidieron a adultos de entre 18 y 83 años que revelaran sus remordimientos
más grandes, y luego indicaran si sus amigos de la misma edad tenían remordimien-
tos que fueran más o menos severos. Entre los adultos más viejos de la muestra, los que
tendían a considerar que los otros tenían remordimientos más severos que los propios se

>
sentían mejor que quienes veían a los demás como menos arrepentidos.

¿Las ilusiones positivas son adaptables?


Los psicólogos insisten en aseverar que tener una percepción precisa de la realidad es
vital para la salud mental. No obstante, en los años recientes esta idea se ha visto desa-
fiada por la investigación en torno de los mecanismos de autodefensa. Tal como se ha
comentado, los individuos tratan de salvaguardar su autoestima al engañarse a sí mis-
mos y a los demás usando cogniciones sesgadas y estrategias como la autoobstaculiza-
ción, la complacencia en la gloria reflejada y las comparaciones a la baja. Pero, ¿estas
formas de autoengaño son señales de salud y bienestar, o síntomas de enfermedad?
Cuando Shelley Taylor y Jonathon Brown (1988) revisaron por primera vez la inves-
tigación, encontraron que los individuos depresivos o con baja autoestima en realidad
tienen puntos de vista más realistas respecto a sí mismos, en comparación con quienes
no presentan este tipo de problemas. Las autoevaluaciones realizadas por estas personas
suelen ser más consistentes con los juicios que sobre ellas hacen observadores neutra-
les; además, utilizan menos atribuciones de autoservicio para justificar sus logros y sus
fracasos; son menos proclives a exagerar su capacidad para manejar acontecimientos
incontrolables y generan pronósticos más equilibrados en relación con su futuro. Con
base en estos resultados, Taylor y Brown llegaron a la sugerente conclusión de que las
fantasías positivas fomentan la felicidad, el deseo de interesarse por los demás y la capa-
cidad de comprometerse en una labor productiva, todos ellos atributos distintivos de la
salud mental: “Estas fantasías contribuyen a que el mundo de cada individuo sea un lugar
más cálido, más activo y benéfico donde vivir” (p. 205). Así, la gente con alta autoestima
da la impresión de estar mejor adaptada en las pruebas de personalidad y las entrevistas
calificadas por amigos, extraños y profesionales de la salud mental (Taylor et al., 2003).

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90 Capítulo 3  El yo social

Recurriendo a la teoría evolucionista, William von Hippel y Robert Trivers (2011) han
ofrecido una perspectiva nueva y provocativa sobre las ventajas adaptables del autoengaño.
Con los años, los psicólogos de la evolución han observado que el engaño es una habilidad
de comunicación que los animales usan para ganarse un favor, atraer pareja e influir en otros
para compartir alimento, refugio y otros recursos. Así como los seres humanos han evolucio-
nado para engañar a los demás, también han desarrollado formas para detectar el engaño de
otros. Cuanto más hábil se es en estas interacciones, más se alcanza el éxito. El problema es
que cuando las personas mienten, se ponen nerviosas, tratan de no darlo a notar y trabajan
duro para hacer que la mentira suene digna de crédito, en especial cuando hablan con quie-
nes las conocen. He aquí el problema: si los que embaucan pueden convencerse a sí mismos
de que su engaño es verdadero, no se verán tan nerviosos, no tendrán nada que esconder, ni
tendrán que trabajar tanto en la presentación y, por lo tanto, serán más exitosos. Así como
George Costanza, el personaje de la serie Seinfeld, aconsejó a Jerry, que estaba programado
para hacer una prueba de detector de mentiras, “no es mentira si tú crees en ella”.
Cuando se llega a la ilusión del control, el optimismo no realista y los otros sesgos de
automejora hacen posible que las personas se vean a sí mismas mejores que el promedio,
Von Hippel y Trivers (2011) amplían su argumento: al engañarse en formas que crean ilu-
siones positivas, la gente puede mostrar en público más confianza de la que en realidad
siente, haciéndose más exitosa en sus relaciones sociales. Quizá esto explique el hallazgo de
investigación de que las personas tienden a sobrevalorar la autoestima de otras personas,
independientemente de qué tan bien las conozcan (Kilianski, 2008).
Pero no todo mundo concuerda con la idea de que “vivir” en un mundo color de rosa
sea un factor de adaptación válido a largo plazo. Roy Baumeister y Steven Scher (1988)
advirtieron que las fantasías positivas pueden dar lugar a patrones crónicos de com-
portamiento autoderrotista, como ocurre cuando la gente evade la autoconciencia por
medio del alcohol y otras drogas, se deja llevar por la autoobstaculización para fracasar y
no alcanzar sus objetivos, niega los problemas de salud que sufre hasta que es muy tarde
para tratarlos y se apoya en la ilusión de control para protegerse de los desengaños sufri-
dos en las casas de apuestas. De manera similar, otros investigadores han señalado que
a veces las personas necesitan ser autocríticas para poder mejorar. En un estudio sobre
realimentación en casos de éxito y fracaso, Heine y otros (2001) encontraron que mien-
tras los estudiantes universitarios de Estados Unidos persisten menos en la realización de
una tarea tras enfrentar un fracaso inicial que después de tener éxito, los estudiantes
de Japón persisten más en la misma situación. En ocasiones es preciso hacer frente a los
defectos para poder corregirlos.
Desde un punto de vista interpersonal, C. Randall Colvin y otros (1995) determinaron
que las personas con perspectivas más vanidosas que realistas respecto a sí mismas recibían
de sus amigos calificaciones menos favorables en ciertos aspectos. En sus estudios, los hom-
bres que tendían a la automejora fueron percibidos como arrogantes, condescendientes,
hostiles y menos considerados con los demás; las mujeres en la misma posición eran vistas
como más hostiles, defensivas y sensibles a la crítica, así como menos queridas y más pro-
pensas a reaccionar de manera exagerada al sufrir contratiempos irrelevantes. Es posible
que la gente con una autoimagen positiva cause una buena primera impresión en los demás,
pero resulta cada vez menos simpática con el paso del tiempo (Paulhus, 1998).
En un estudio que ilustra este lado oscuro de la autoestima, Todd Heatherton y Kathleen
Vohs (2000) aplicaron una prueba para medir la autoestima en parejas de estudiantes uni-
versitarios que no se conocían, y después los reunieron para una breve conversación. Justo
antes de la reunión, un estudiante de cada pareja debía responder, sin su compañero, una
prueba denominada “Examen de asociación indirecta”, la cual pedía encontrar una palabra
que conectara grupos de tres términos aparentemente no relacionados (por ejemplo, las
palabras lamer, espolvorear y minas fueron vinculadas mediante el término sal). A la mitad
de esos estudiantes objetivo se les describió la prueba como experimental y los problemas
que se les plantearon fueron fáciles de resolver. A los demás se les dijo que la prueba tenía
como propósito evaluar el potencial de logro y se les dieron problemas más difíciles, lo cual
provocaría (eso suponían) que tuvieran un peor desempeño que el promedio. ¿Esta reali-
mentación amenazante para el ego afectó el comportamiento de los estudiantes? ¿Qué ocu-
rrió con las impresiones que se formaron en relación con los compañeros de interacción?
En el grupo cuyo ego no fue amenazado, fueron apreciados en igual medida los estudiantes
con alta y baja autoestima. Sin embargo, en la situación que ponía en entredicho el ego, los

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Autoestima 91

estudiantes con alta autoestima fueron menos agradables para los demás; de hecho, sus
compañeros los calificaron de rudos, poco amables y arrogantes.
¿Qué orientación contribuye más a la adaptación, el realismo o la fantasía? A
medida que los psicólogos sociales siguen debatiendo sobre los efectos de las fantasías
positivas a corto y largo plazos, es evidente que no existe una respuesta definitiva. Lo que
se sabe por el momento es esto: las personas que albergan fantasías positivas en relación
con ellas mismas son más proclives a disfrutar los beneficios y logros que se pueden
adjudicar a la alta autoestima y la influencia social. Pero quizá esos mismos individuos
terminen por pagar el precio en otros términos; por ejemplo, en sus relaciones con los
demás. Entonces, ¿cuál es la conclusión? ¿Las fantasías positivas motivan la consecu-
ción de logros personales, pero nos aíslan socialmente de los demás? ¿Verse a sí mismo
con un poco de envanecimiento contribuye a la adaptación, pero da lugar a criterios
demasiado sesgados y, por lo tanto, dañinos para la adaptación? Será interesante ver
cómo se resuelve esta espinosa polémica en los años por venir.

> Cultura y autoestima

Burazin/Getty Images
Se comentó ya que los individuos provenientes de culturas individualistas tienden a
verse como distintivos y autónomos, mientras que los que proceden de culturas colec-
tivistas conciben el yo como parte de una red social interdependiente. ¿Estas distintas
orientaciones tienen implicaciones en la autoestima? Se trata de un cuestionamiento
bastante difícil de responder.
Steven Heine y sus colegas (1999) han afirmado que la cultura tiene diferentes efec-
tos en la búsqueda de autoestima. Al comparar la distribución de las calificaciones obte-
nidas en pruebas de autoestima aplicadas en Canadá y Japón, encontraron que si bien
casi todos los puntajes de los canadienses se agrupaban en el extremo superior del rango,
los correspondientes a los japoneses ocupaban el centro del mismo. En otros estudios
observaron también que los participantes japoneses en ocasiones podían ser bastante
autocríticos, incluso proclives a hablar de sí mismos en términos negativos.
¿En realidad los japoneses tienen una autoestima menos positiva en comparación
con los norteamericanos? ¿O los encuestados japoneses tienen una autoestima positiva
pero se sienten impulsados a presentarse modestamente ante los demás (como función
de la necesidad colectivista necesaria de “encajar” en lugar de “sobresalir”)? Para res-
ponder estas preguntas algunos investigadores han tratado de desarrollar pruebas indi-
rectas, sutiles, “implícitas” que les permitan evaluar la autoestima de la gente sin que
ésta sea consciente de ello. En un estudio cronometrado de asociación de palabras, los
investigadores encontraron que, a pesar de sus puntajes más bajos en las pruebas evi-
dentes de autoestima, los estadounidenses de origen asiático, al igual que sus homólogos
de origen europeo, estaban más prontos a asociarse con palabras positivas, como feliz y
luz natural, que con términos negativos, como vómito y veneno (Greenwald y Farnham,
2000; Kitayama y Uchida, 2003). De acuerdo con la perspectiva dialéctica oriental antes
descrita, otra investigación implícita de autoestima ha demostrado que aun cuando las
personas de Asia Oriental, igual que los occidentales, son rápidas para asociar el yo con
características positivas, también es más probable que asocien el yo con características
negativas contradictorias (Boucher et al., 2009).
Profundizando en estos resultados, Constantine Sedikides y sus colegas (2003)
sostienen que las personas de culturas, tanto individualistas como colectivistas, están
similarmente motivadas a tenerse en alta estima; es decir, que la acuciosa necesidad de
autoestima es universal o “pancultural”. Las diferencias observadas, según los investiga-
dores, provienen del hecho de que las culturas influyen sobre cómo buscamos satisfacer
esa necesidad: los individualistas se presentan como seres únicos y autosuficientes,
mientras que los colectivistas lo hacen como modestos miembros de un grupo de
iguales. Desde esta perspectiva, la gente pone en práctica tácticas de automejora,
alardeando o mostrándose humilde según la actitud que resulte deseable en su entorno
cultural (J. D. Brown, 2003; Lalwani et al., 2006; Sedikides et al., 2005). En cuanto a lo
que es deseable, cuando estudiantes japoneses y estadounidenses evaluaron una per-
sona ficticia con base en sus respuestas altas o bajas en un cuestionario de autoestima,
los segundos mostraron una preferencia más fuerte por la persona con autoestima ele-
vada (Brown, 2010).

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92 Capítulo 3  El yo social

Heine y sus colegas concuerdan sólo en parte con esta interpretación de la investiga-
ción. Ellos aseveran también que las personas tienen necesidad de autoestima y desean
ser percibidas como “buenos seres humanos” en su propia cultura. Sin embargo, señalan
que en medio del esfuerzo por alcanzar ese objetivo, los occidentales y otros individua-
listas tienden a utilizar tácticas de automejora para sobresalir, confirmarse y expresarse,
mientras que los habitantes del Lejano Oriente y otros colectivistas tienden a reservarse
para encajar en su entorno, mejorar su yo y ajustarse a los estándares establecidos por
sus grupos. En resumen, la necesidad básica de tener autoestima positiva es universal,
pero la dirección específica que se toma hacia la automejora tiene raíces culturales
(Heine, 2005; Heine y Hamamura, 2007).

Autopresentación
La búsqueda del ser humano por desarrollar su autoestima y el conocimiento de sí
mismo pone de manifiesto su yo interior. No obstante, la imagen seguirá incompleta
hasta que se tome en cuenta su capa más superficial, es decir, la expresión conductual
del yo social. A casi todas las personas les preocupa sobremanera la imagen que presen-
tan a los demás. La industria de la moda, los centros de nutrición, las cirugías cosméticas
diseñadas para modificarlo todo, desde los párpados hasta los senos, y la interminable
exploración de nuevos medicamentos milagrosos para hacer crecer el cabello, eliminar
el vello, blanquear los dientes, refrescar el aliento y desvanecer las arrugas, tienen un
fundamento común: aprovechar nuestra preocupación por la
apariencia física. De manera similar, estamos al pendiente de
la impresión que provocamos con nuestro comportamiento
público, tanto en persona como en Facebook, LinkedIn y otros
sitios de redes sociales.
Thomas Gilovich y otros (2000) encontraron que las perso-
nas son tan conscientes de sí mismas en los entornos públicos,
que muchas veces se ven expuestas al llamado efecto reflector,
una tendencia a creer que la atención social está más pen-
diente de ellos de lo que demuestra la realidad. En un conjunto
de estudios se les pidió a los participantes que vistieran una
camiseta impresa con una imagen halagadora o vergonzosa y
se exhibieran en una sala llena de extraños, después de lo cual
debían calcular cuántos de éstos serían capaces de identifi-
car la imagen. Dado que la gente demasiado consciente de sí
John Moore/Getty Images

misma cree que todos los ojos están sobre ella, los participan-
tes sobreestimaron en 23% a 40% el número de observadores
que habían notado y serían capaces de recordar lo que ellos
estaban usando. Estudios de seguimiento mostraron de igual
manera que cuando las personas cometen un error en público,
Hoy en día, la gente consciente de sí más tarde sobrevaloran el impacto negativo de su comportamiento entre los testigos
misma presenta a otros un yo público (Savitsky et al., 2001).
en Facebook y otros sitios de redes
En su obra As You Like It (Como gustéis), William Shakespeare escribió: “El mundo
sociales en línea.
es un gran teatro, y todos los hombres y mujeres son tan sólo actores”. Erving Goffman
(1959) fue el primero en llevar este punto de vista al ámbito de la ciencia social, cuando
afirmó que la vida es como una gran obra de teatro y cada uno de nosotros actúa con
base en ciertos textos, como si representáramos un guión. Lo más importante, aseveró
Goffman, es que cada cual asume cierto rostro, o identidad social, que los demás nos ayu-
dan a mantener con cortesía. Inspirados por la teoría de Goffman, los psicólogos sociales
han centrado su interés en la autopresentación: proceso mediante el cual tratamos de
encarnar lo que los demás piensan de nosotros, y lo que pensamos de nosotros mismos
(Schlenker, 2003). Los actos de autopresentación son capaces de tomar formas diferentes.
autopresentación Estrategia que
Pueden ser conscientes o inconscientes, precisos o engañosos, realizados ex profeso para
usan las personas para determinar lo
un público externo o para nosotros mismos. En esta sección comentaremos los distintos
que los otros piensan de ellas.
objetivos que tienen la autopresentación y las maneras en que la gente trata de cumplirlos.

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Autopresentación 93

> Autopresentación estratégica


Existen básicamente dos tipos de autopresentación, cada uno de los cuales responde a
una motivación diferente. La autopresentación estratégica consiste en los esfuerzos que
hacemos por dar forma a las impresiones ajenas de maneras específicas que nos permitan
obtener influencia, poder, simpatía o aprobación. Es posible encontrar ejemplos notables
de autopresentación estratégica en todos lados: en los avisos personales, en los sistemas de
mensajería en línea, en las promesas de campañas políticas, en las apelaciones de los delin-
cuentes ante el jurado. Los objetivos específicos varían, pero entre ellos está el deseo de
que nos perciban como seres simpáticos, competentes, morales, peligrosos o indefensos.
Independiente de cuál sea el objetivo que se persiga, la gente tiende a considerar menos
agobiante presentarse de formas que sean cabales y no artificiales (Vohs et al., 2005).
Para ilustrar este punto, Beth Pontari y Barry Schlenker (2000) reunieron a un grupo
de participantes, que se probaron como introvertidos o extrovertidos, y se les pidió que
se presentaran a una entrevista de trabajo en una manera consistente o inconsistente
con su verdadera personalidad. Sin distracciones, todos los participantes lograron pre-
sentarse como introvertidos o extrovertidos, dependiendo de lo que se les había solici-
tado. Pero, ¿serían capaces de cumplir su objetivo si durante la entrevista tuvieran que
recordar un número de ocho dígitos para una prueba de memoria? En esta situación, los
participantes, que se hallaban ocupados desde el punto de vista cognitivo, consiguieron
representarse cuando se les pidió que reflejaran sus verdaderas personalidades, pero no
lo lograron en el caso de tener que representar rasgos ajenos a su carácter.
Las identidades específicas que las personas tratan de presentar pueden variar según
los diferentes individuos y situaciones. Sin embargo, en la autopresentación estratégica
hay dos objetivos muy comunes. El primero es el congraciamiento, un término utilizado
para describir aquellas acciones motivadas por el deseo de “llevarse bien” con los demás
y resultar simpáticos. El otro es la autopromoción, término empleado para describir las
acciones motivadas por el deseo de “tomar la delantera” y ganarse el respeto por la com-
petencia mostrada (Arkin, 1981; Jones y Pittman, 1982). Como se muestra en la tabla 3.2,
las observaciones basadas en entrevistas de trabajo revelan que el congraciamiento y la
autopromoción son las dos tácticas comunes de autopresentación más usadas por los
solicitantes de empleo (Stevens y Kristof, 1995); además, comprueban que dichas tácticas
contribuyen a que los reclutadores se formen impresiones positivas (Higgins y Judge, 2004).

TABLA 3.2
Autopresentación estratégica en entrevistas de trabajo
En estudios realizados sobre las tácticas de influencia que los solicitantes de empleo utilizan
en sus entrevistas de trabajo, se reportó la práctica de estos intentos de congraciamiento y
autopromoción.

Congraciamiento
l  Alabé al entrevistador o a la organización.
l  Conversé sobre los intereses que tengo en común con el reclutador.
l  Indiqué mi interés en el puesto y en la compañía.
l  Indiqué mi entusiasmo por trabajar para la organización.
l  Sonreí mucho o utilicé otros comportamientos amigables no verbales.

Autopromoción
l  Hice referencia al valor de los eventos positivos que contribuí a impulsar.
l  Describí mis habilidades y capacidades de manera atractiva.
l  Me apoderé de la palabra durante la entrevista para poder exponer todas mis cualidades.
l  Me acredité todas las circunstancias positivas, aunque no haya sido el único responsable de
ellas.
l  Hiceque los acontecimientos positivos en los que tuve responsabilidad parecieran mucho
más importantes de lo que realmente fueron.
Higgins & Judge, 2004; Stevens & Kristof, 1995. © Cengage Learning

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94 Capítulo 3  El yo social

En apariencia, lograr estos objetivos es tarea sencilla. Cuando las personas quieren
agradar ponen su mejor cara, sonríen mucho, hacen gestos de asentimiento, muestran su
acuerdo y, de ser necesario, echan mano de cortesías, halagos y toda clase de adulacio-
nes. Por otro lado, cuando lo que desean es ser admiradas por su competencia, intentan
impresionar a los demás hablando de sí mismas y exhibiendo con total falta de modestia
su estatus, sus conocimientos y hazañas. En ambos casos se trata de un intercambio. Por
supuesto, como cualquier otra conducta servil, las tácticas de congraciamiento deben ser
sutiles si no se quiere correr el riesgo de que resulten contraproducentes (Jones, 1964). A
la gente le disgustan aquellos individuos que no paran de pregonar y hacer alarde de sus
propios logros (Godfrey et al., 1986), o los que dejan ver un patrón “de adulación” con
sus superiores, pero no con sus subordinados (Vonk, 1998).
La autopresentación también puede dar lugar al surgimiento de otros problemas.
Mark Leary y sus colegas (1994) sugirieron en un artículo que podría tener consecuencias
en la salud y analizaron evidencias sobre el hecho de que la necesidad de proyectar una
imagen pública favorable puede tentarnos a caer en patrones de comportamiento peli-
grosos. Por ejemplo, las preocupaciones en torno a la autopresentación podrían aumen-
tar el riesgo de contraer SIDA (tal sería el caso, por ejemplo, de hombres a los que les da
mucha vergüenza comprar condones y hablar abiertamente con sus parejas sexuales),
desarrollar cáncer de piel (en el caso de las personas que se exponen demasiado al sol para
obtener un bronceado atractivo), caer en desórdenes alimenticios (cuando las mujeres se
obsesionan con las dietas, emplean anfetaminas y laxantes o se obligan a vomitar para
permanecer delgadas), abusar de las drogas (cuando los adolescentes fuman, beben y
usan drogas para impresionar a sus compañeros) y resultar heridos en accidentes (cuando
los jovencitos conducen imprudentemente para parecer temerarios ante los demás).

> Autoverificación
En contraste con la autopresentación estratégica se encuentra una segunda motivación:
la autoverificación; es decir, el deseo de que los demás nos perciban de la misma forma
en que nosotros lo hacemos. De acuerdo con William Swann (1987), durante sus encuen-
tros sociales la gente está muy motivada a confirmar o verificar su autoconcepto en la
perspectiva ajena. Swann y sus colegas han recopilado mucha evidencia que respalda
esta hipótesis y encontrado, por ejemplo, que los individuos actúan de manera selectiva
al evocar, recordar y aceptar sólo la realimentación de su personalidad que confirme sus
autoconcepciones. De hecho, a veces nos inclinamos a corregir a aquellos cuyas impre-
siones son positivas, pero erróneas. Los participantes en cierto estudio interactuaron con
un cómplice que más tarde relató si aquéllos le habían parecido dominantes o sumisos.
Cuando el comentario era consistente con el autoconcepto del participante, se aceptaba
su validez; sin embargo, cuando era inconsistente, los participantes hicieron todo lo posi-
ble para probar el error del cómplice: los que se percibían como dominantes pero fueron
calificados como sumisos, se comportaron después con más firmeza que de costumbre;
los que se veían a sí mismos como sumisos pero fueron marcados como dominantes, en
seguida se mostraron más dóciles (Swann y Hill, 1982).
La autoverificación podría parecer una práctica deseable, pero, ¿las personas que
abrigan un autoconcepto negativo querrán que los demás compartan esa impresión?
Nadie es perfecto; todo mundo tiene defectos, pero, ¿de verdad se quiere verificar su exis-
tencia a los ojos de otros? Quienes son extremadamente tímidos, socialmente inhibi-
dos o inseguros en relación con sus capacidades, ¿desean que los demás se percaten de
tales debilidades? ¿No preferirían presentarnos ante ellos con una actitud audaz, segura
o competente? ¿Qué ocurre cuando el deseo de verificación se enfrenta con la necesidad
de automejora?
Buscando las respuestas a tales interrogantes, en un estudio de laboratorio Swann y
sus colegas le pidieron a cada uno de los estudiantes que participaron que respondieran
un cuestionario sobre autoconcepto y que luego escogieran entre dos participantes, uno
de los cuales supuestamente los había evaluado de manera favorable, a un compañero
para interactuar con él. ¿El resultado? Aunque quienes tenían un autoconcepto positivo
eligieron compañeros que los veían bajo una luz positiva, la mayoría de los que tenían un

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Autopresentación 95

autoconcepto negativo prefirieron compañeros que confirmaban sus deficiencias reco-


Es frecuente que las personas distingan
nocidas. En un estudio posterior, cuando se les dio oportunidad de elegir, 64% de los par- entre su yo público y su yo privado.
ticipantes con baja autoestima (y sólo 25% de los que tenían alta autoestima) buscaron No obstante, una investigación sobre
realimentación clínica en torno a sus debilidades, en lugar de hacerlo en cuanto a sus autoverificación sugiere que esta
caricatura está mal: que las personas
fortalezas (Geisler et al., 1996). De hecho, otras investigaciones sugieren que las personas desean ser definidas por lo que son.
también prefieren interactuar con individuos que verifiquen
su pertenencia a ciertos grupos, otro de los aspectos que
identifican el yo colectivo (Chen et al., 2009).
Si la gente busca autoverificación entre sus compañeros
en un laboratorio, habría razón para creer que querrían lo
mismo en cuanto a sus relaciones de pareja. En un estudio
realizado entre parejas casadas, maridos y esposas respon-

© The New Yorker Collection 2007 P.C. Vey from cartoonbank.com.


dieron por separado cuestionarios sobre sus autoconceptos,
su pareja y su compromiso hacia el matrimonio. Como se
predijo, los individuos con un autoconcepto positivo expre-
saron más compromiso con la pareja que los evaluó favora-
blemente, mientras que aquellos con autoconcepto negativo
se mostraron más comprometidos con la pareja que los
valoró en forma desfavorable (Swann et al., 1992).

Todos los derechos reservados.


Sobre aspectos importantes del autoconcepto, una
investigación muestra que las personas preferirían reflexio-
nar y aprender más acerca de sus cualidades positivas que
de las negativas. Aun así, parece que el deseo de autoverifi-
“No quiero ser definido por lo que soy.”
cación es poderoso y puede, a veces, sobrepasar la necesidad
de automejora. Todos deseamos causar una buena impre-
sión, pero también queremos que otros, en nuestras vidas, tengan una impresión precisa
(Swann y Bosson, 2010). Al estudiar sitios de redes sociales en línea, Mitja Back y otros
(2010) encontraron fuerte apoyo para esta propuesta. Estos investigadores estudiaron
236 usuarios de Facebook, en Estados Unidos y Alemania, y encontraron que las impre-
siones expresadas por sus perfiles publicados estaban fuertemente correlacionadas con
una combinación de pruebas objetivas de personalidad, autorreportes y reportes de una
muestra de amigos bien informados.

> Automonitoreo
Aun cuando la autopresentación constituye una forma de vida para todos nosotros,
difiere considerablemente en cada individuo. Algunas personas son más conscientes que
otras de su imagen pública. Además, hay quienes son más proclives a poner en práctica
autopresentaciones estratégicas, mientras que otros prefieren la autorregulación. De
acuerdo con Mark Snyder (1987), estas diferencias tienen relación con un rasgo de perso-
nalidad denominado automonitoreo: la tendencia a regular el comportamiento propio
para satisfacer las demandas impuestas por las situaciones sociales.
Los individuos que presentan un nivel alto de automonitoreo parecen tener un
repertorio de personalidades para elegir. Sensibles a las preocupaciones que conlleva
la autopresentación estratégica, son equilibrados, dispuestos y capaces de modificar
su comportamiento al cambiar de un entorno a otro. Como lo evidencia su evaluación
mediante la Escala de automonitoreo (Snyder 1974; Snyder y Gangestad, 1986), son
propensos a mostrarse de acuerdo con afirmaciones como “probablemente sería buen
actor” y “suelo actuar con diferentes personalidades en diversas situaciones y con dis-
tintas personas”. En contraste, quienes no son autosupervisores tienden a ser autoveri-
ficadores por naturaleza, mostrándose menos preocupados por la aceptación social de
su comportamiento. Como los actores de carácter siempre actúan el mismo papel, se
automonitoreo Tendencia a
expresan de manera consistente en cualquier situación, poniendo ante los demás el yo modificar la conducta en respuesta a
que consideran real y honesto. En la Escala de automonitoreo, los no adeptos al auto- la autopresentación afectada por una
monitoreo afirman que “sólo puedo avalar aquello en lo que realmente creo” y “nunca he situación determinada.
sido hábil para participar en improvisaciones o juegos de adivinanzas” (vea la tabla 3.3).

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96 Capítulo 3  El yo social

TABLA 3.3
Escala de automonitoreo
¿Tiene usted niveles de automonitoreo altos o bajos? Responda cierto (C) o falso (F) a
cada una de las afirmaciones siguientes. Cuando termine, califíquese de esta manera: un
punto si contestó C a los elementos 4, 5, 6, 8, 10, 12, 17 y 18; un punto si respondió F a
los elementos 1, 2, 3, 7, 9, 11, 13, 14, 15 y 16. Sume para obtener el puntaje total, que
constituye su calificación en automonitoreo. Entre los estudiantes universitarios estado-
unidenses el promedio es de 10 u 11 puntos.
1. Me parece difícil imitar el comportamiento de otras personas.
2. En fiestas y reuniones sociales no intento decir o hacer cosas que agredan a los demás.
3. Sólo defiendo aquellas ideas con las que concuerdo de antemano.
4. Soy capaz de improvisar discursos sobre cualquier tema, incluso alguno del que casi no tenga
información.
5. Supongo que finjo un poco para impresionar o divertir a los demás.
6. Probablemente sería un buen actor.
7. Rara vez soy el centro de atención en un grupo de personas.
8. Suelo actuar con diferentes personalidades en diversas situaciones y con distintas personas.
9. Me cuesta trabajo ser agradable para los demás.
10. No siempre soy la persona que aparento.
11. No cambiaría mis opiniones (ni mi forma de comportarme) para complacer a alguien o ganarme
su estima.
12. Se me considera alguien divertido.
13. Nunca he sido hábil para participar en improvisaciones o juegos de adivinanzas.
14. Me cuesta trabajo modificar mi conducta para ajustarla a diferentes situaciones o personas.
15. En las fiestas dejo que los demás se encarguen de bromear y contar anécdotas.
16. Me siento un poco incómodo en presencia de otras personas y tiendo a no destacarme tanto
como debiera.
17. Puedo ver a cualquiera a los ojos y contarle mentiras sin avergonzarme (siempre y cuando sea
por un objetivo noble).
18. Soy capaz de engañar a la gente siendo amigable con ella, aunque en realidad me desagrade.

Tomado de Snyder, M. y Gangstad, S., “On the nature of self-monitoring: Matters of assessment, matters of validity”,
en Journal of Personality and Social Psychology, vol. 51 (pp. 125-139). Copyright © 1986 por la American Psychology
Association. Reimpreso con permiso.

Los psicólogos sociales no han llegado a un consenso sobre si la Escala de automo-


nitoreo evalúa un rasgo global o la combinación de dos o más rasgos específicos. Tam-
poco han podido llegar a un acuerdo sobre si quienes presentan niveles altos o bajos de
automonitoreo representan dos tipos aislados de persona o simplemente dos puntos a
lo largo de un continuo. De cualquier forma, las puntuaciones obtenidas en estas escalas
parecen predecir importantes comportamientos sociales (Gangestad y Snyder, 2000).
Por lo que respecto a su imagen pública, quienes poseen un alto nivel de automoni-
toreo son capaces de hacer a un lado sus preferencias para descubrir las de aquellos con
los que podrían interactuar y conocer las reglas de conducta apropiadas según el caso.
Entonces, una vez que han aquilatado la situación, modifican su comportamiento en
consecuencia. Si una situación les exige conformidad, ellos se ajustarán; si les demanda
autonomía, se rehusarán a mostrar conformidad. En contraste, quienes tienen autosu-
pervisiones bajas mantienen una postura relativamente consistente en toda una gama
de situaciones (Snyder y Monson, 1975). Al adaptarse inconscientemente a situaciones
sociales, es probable que los fuertes autosupervisores imiten el comportamiento de
otros en formas sutiles que facilitan interacciones sociales refinadas (Cheng y Char-
trand, 2003). También es más probable que cambien dialectos de acuerdo con sus entor-
Modificar el comportamiento nos locales, facilitando la “adaptación lingüística” (Blank et al., 2012). Consistente con el
personal es un rasgo más adaptable hallazgo de que los individuos con niveles altos de autorregulación se preocupan más
que mantener una conducta por lo que los demás piensan de ellos, la investigación realizada en escenarios de trabajo
consistente en distintas situaciones
muestra que quienes tienen autorregulación alta reciben mejores calificaciones de des-
sociales.
FALSO. empeño y más promociones, además de que es más probable que emerjan como líderes
(Day et al., 2002).

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Reflexiones: el yo multifacético 97

En los siguientes capítulos verá que debido a que gran parte de nuestro compor-
tamiento se ve influenciado por las normas sociales, el automonitoreo es importante
en muchos aspectos de la psicología social y también tiene interesantes implicacio-
nes en cuestión de desarrollo. Una encuesta realizada a personas de entre 18 y 73 años
de edad reveló que los puntajes de automonitoreo tienden a disminuir conforme nos
hacemos mayores, presumiblemente porque vamos ganando estabilidad y seguridad en
nuestra identidad a medida que envejecemos (Reifman et al., 1989). Sin embargo, por el
momento, reflexione en esta pregunta: ¿qué es mejor, tener un nivel de automonitoreo
alto o bajo?, ¿dicho nivel tiene relación con nuestra capacidad de adaptación?
Las investigaciones de que disponemos no permiten aventurar este juicio de valor.
Piense, por ejemplo, en las personas con un alto nivel de automonitoreo. Bastante acerta-
damente, acostumbran percibirse como seres pragmáticos, flexibles y dispuestos a adap-
tarse, así como capaces de asumir diversos roles en la vida. Pero también se les puede
describir como individuos oportunistas, volubles e hipócritas, más preocupados por las
apariencias que por la realidad y dispuestos a cambiar de color, como el camaleón, para
congraciarse con los demás. Ahora piense en las personas con nivel bajo de automoni-
toreo. Acostumbran describirse a sí mismos como seres francos y regidos por principios;
actúan sin falsas pretensiones y siempre dicen lo que piensan para que los demás sepan
a qué atenerse. Por supuesto, también se les puede calificar de tercos, insensibles a lo que
les rodea y poco dispuestos a comprometerse para llevar la fiesta en paz. Así, por lo
que respecta al valor relativo de estas dos orientaciones, se puede concluir que ningún
nivel de automonitoreo constituye necesariamente un problema, a menos que se le lleve
a los extremos. Goffman (1955) llegó a la misma deducción hace muchos años, cuando
escribió:
Muy poca capacidad de percepción, muy poco don de gentes, muy poco orgullo y conside-
ración bastan para que el individuo deje de ser alguien en quien se pueda confiar para dar
un indicio acerca de sí mismo o de dejárselo saber a los demás para ahorrarles bochornos…
Demasiado don de gentes o demasiada consideración son suficientes para que se transforme
en un ser social en extremo, que deja a los demás con la sensación de no saber bien qué
esperar de él, ni qué hacer para realizar un ajuste efectivo en el largo plazo (p. 227).

Reflexiones: el yo multifacético
A lo largo de la historia de la humanidad, escritores, poetas, filósofos y teóricos de la
personalidad han caracterizado el yo como un aspecto perdurable de la personalidad,
un “núcleo interior” invisible, estable al paso del tiempo y de lenta transformación. La
lucha por “encontrarse” y “ser fiel” a uno mismo se basa en esta imagen. Así, cuando se le
pidió a un grupo de personas mayores de 85 años que reflexionaran sobre sus vidas, casi
todas respondieron que, aun cuando habían cambiado de cierta forma, fundamental-
mente habían sido siempre las mismas (Troll y Skaff, 1997). Sin embargo, en los últimos
tiempos los psicólogos sociales se han enfocado en el cambio. Al hacerlo han descubierto
que por lo menos una parte del yo es maleable: se moldea por medio de las vivencias y
varía de acuerdo con la situación que se presente. Desde este punto de vista, el hombre
tiene muchos rostros diferentes.
Pero, ¿qué pasa cuando usted se ve al espejo? ¿Ve un solo rostro o ve muchos? ¿Ve a
una persona cuyo autoconcepto es perdurable, o a un individuo cuya identidad parece
cambiar de un momento a otro? ¿Ve una persona cuyas fortalezas y debilidades son eva-
luadas con mirada objetiva, o alguien que evade las verdades desagradables, poniendo
en funcionamiento distintos mecanismos de autodefensa? ¿Ve a una persona que alberga
un yo interno, oculto, diferente del rostro que muestra a los demás?
Con base en el material presentado en este capítulo, la respuesta a los cuestiona-
mientos anteriores parecería ser siempre la misma: el yo posee todas esas características.

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98 Capítulo 3  El yo social

Mucho antes de que surgiera la psicología social, William James (1890) afirmó que el yo
no es sencillo, sino complejo y multifacético. Con base en las teorías e investigaciones
actuales somos capaces de apreciar cuánta razón tenía James. Es evidente que hay un
aspecto del yo que sólo podemos conocer mediante la introspección y que se mantiene
estable al paso del tiempo. Pero también hay un aspecto que cambia de acuerdo con
quien nos acompaña y con la información que obtenemos de los demás. Cuando se trata
de la autoestima, hay veces en las que estamos lo suficientemente autoenfocados para
estar conscientes de nuestras deficiencias; por otro lado, hay momentos en los que sal-
vaguardamos nuestra identidad poniendo en marcha mecanismos como las cogniciones
de autoservicio, la autoobstaculización, el conocimiento por asociación y la compara-
ción social a la baja. También es preciso tomar en consideración el tema de la autopre-
sentación. Resulta claro que cada uno de nosotros posee un yo privado, conformado por
nuestros pensamientos, sentimientos y recuerdos más íntimos. Pero es igual de evidente
que contamos también con un yo público, representado por los roles que desempeña-
mos y por las máscaras que utilizamos en público. A medida que continúe la lectura de
este libro, verá que los componentes cognitivo, afectivo y conductual del yo no son inde-
pendientes ni distintivos, por el contrario, están interrelacionados; es por ello que tienen
enorme importancia para todas las áreas de la psicología social.

REPASO
El autoconcepto
l  El autoconcepto es la suma de todas las creencias que tiene la Autopercepción
persona acerca de sus propios atributos. Es el componente cog- l  La teoría de la autopercepción de Bem sostiene que cuando
nitivo del yo. los estados emocionales internos son difíciles de interpretar, los
inferimos a partir de la observación de nuestro comporta-
Rudimentos del autoconcepto miento y de la situación circundante.
l  Mediante el uso de diversas técnicas para la generación de imá- l  Basada en la teoría de la autopercepción, la hipótesis de la rea-
genes digitales del cerebro, los neurobiólogos han descubierto limentación facial afirma que las expresiones del rostro no sólo
que ciertas áreas del mismo aumentan su actividad cuando las pueden reflejar, sino también producir, estados emocionales
personas procesan información relevante para sí mismas. (sonreír, por ejemplo, puede provocar sensaciones de felicidad).
l  El reconocimiento propio como entidad distintiva constituye el l  No obstante, no resulta claro si la emoción ocurre por medio de
primer paso en el desarrollo del autoconcepto. la autopercepción o debido a que las expresiones faciales dispa-
l  Los seres humanos y los grandes monos son los únicos anima- ran cambios fisiológicos que producen la respuesta emocional.
les que reconocen su propia imagen reflejada en un espejo. l  También derivado de la teoría de la autopercepción, el efecto
l  La dimensión social del yo propuesta por Cooley sugiere que de justificación en exceso muestra que a veces las personas
los factores sociales son un segundo paso necesario para el pierden interés en la realización de actividades por las que reci-
desarrollo del autoconcepto. ben una recompensa.
l  Pero si la recompensa es percibida como un “bono” obtenido
Puesta a prueba del sentido común por un desempeño sobresaliente, es posible que aumente la
Los seres humanos son los únicos animales que se reconocen a motivación intrínseca al proveer una realimentación positiva.
sí mismos en el espejo.
Falso. Los estudios han demostrado que los grandes simios Puesta a prueba del sentido común
(chimpancés, gorilas y orangutanes) también son capaces del Sonreír puede hacerlo sentir más feliz.
autorreconocimiento.
Verdadero. Consistente con la hipótesis de realimentación facial,
las expresiones pueden provocar o ampliar la experiencia
Introspección subjetiva de la emoción.
l  La gente cree que la introspección es la clave para conocer el
verdadero yo.
l  Pero la investigación muestra que en ocasiones la introspec- Influencias de otras personas
ción disminuye la precisión de los autorreportes. l  Deacuerdo con la teoría de comparación social, las personas
l  Las personas tienden también a sobreestimar sus reaccio- suelen evaluar sus opiniones y capacidades al compararse con
nes emocionales ante futuros eventos, sean éstos positivos o sus semejantes.
negativos.

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Repaso 99

l  Schachter y Singer propusieron que la experiencia emocional l  Para


personas religiosas, pensar en Dios puede tener los mis-
se ve sesgada por dos factores: la excitación fisiológica y la eti- mos efectos que otros desencadenantes de la autoconciencia.
queta cognitiva que se adjudica a dicha activación.
l  En ciertas circunstancias, los individuos interpretan su propia La autorregulación y sus límites
activación fisiológica a partir de la observación de otras perso- l  Al requerir de esfuerzo, el autocontrol puede agotarse tempo-
nas en la misma situación. ralmente por el uso.
l  Muchas personas oriundas de Europa o Norteamérica tie-
Recuerdos autobiográficos nen un punto de vista independiente del yo, que enfatiza la
l  Elrecuerdo de los acontecimientos vitales de cada persona es autonomía.
muy importante para el autoconcepto. l  Las personas originarias de ciertas culturas asiáticas, africanas
l  Cuando la gente recuerda sus vivencias, por lo general reporta y latinoamericanas tienen una concepción interdependiente
más eventos del pasado reciente que del pasado remoto; sin del yo que abarca las relaciones sociales.
embargo, algunos tipos de recuerdo suelen ser más vívidos y l  Estas diferencias culturales influyen sobre la manera en que
duraderos que otros. nos percibimos, nos sentimos y nos presentamos en relación
con los demás.
Autoestima
l  La autoestima se refiere a las evaluaciones positivas y negativas l  Para
personas religiosas, pensar en Dios puede tener los mis-
que las personas hacen de su yo. mos efectos que otros desencadenantes de la autoconciencia.

La necesidad de autoestima Procesos mentales irónicos


l  Las personas necesitan contar con una alta autoestima, y quie- l  Debido a la operación de procesos irónicos, nuestros esfuerzos
ren verse bajo una luz positiva. de autocontrol pueden también fracasar haciendo que pense-
l  La gente con baja autoestima suele caer en un círculo vicioso mos, sintamos y actuemos en formas que son opuestas a nues-
de comportamiento de autoderrota. tras intenciones.
l  La asfixia por la presión es un fenómeno irónico que con fre-
¿Existen diferencias de género y raza? cuencia se ve en los deportes.
l  Entre los adolescentes y adultos jóvenes, los hombres tienen
una autoestima más alta que las mujeres; aunque la diferencia La autorregulación y sus límites
es muy pequeña, sobre todo entre los adultos de mayor edad. l  Al requerir de esfuerzo, el autocontrol puede agotarse tempo-
l  Los afroamericanos sobrepasan a los estadounidenses de ori- ralmente por el uso.
gen europeo en las pruebas que evalúan la autoestima, lo cual l  El efecto de agotamiento puede invertirse, haciendo posi-
es probable que indique que las minorías estigmatizadas se ble más autocontrol, mediante el consumo de glucosa y la
enfocan en sus atributos positivos. autoafirmación.

Teoría de la autodiscrepancia Puesta a prueba del sentido común


l  La autoestima puede definirse mediante la correspondencia A veces, cuanto más tratamos de controlar un pensamiento, un
entre cómo nos vemos y cómo queremos vernos a nosotros sentimiento o un comportamiento, es menos probable que lo
mismos. Grandes autodiscrepancias están asociadas con esta- consigamos.
dos emocionales negativos.. Verdadero. La investigación sobre procesos irónicos en control
l  Las discrepancias entre el yo real y el yo ideal están relaciona- mental ha revelado que tratar de inhibir un pensamiento, sentimiento
das con sentimientos de decepción y depresión. o comportamiento a veces tiene consecuencias negativas.
l  La discrepancia entre el yo real y el yo posible se relacionan con
la vergüenza, la culpa y la ansiedad. Mecanismos de automejora
l  Estos efectos emocionales dependen de la cantidad de discre- l  Casi todas las personas se tienen en un alto concepto y poseen
pancia y de si estamos conscientemente enfocados en ella. asociaciones positivas inconscientes con aspectos relaciona-
dos con el yo.
La “trampa” de la autoconciencia l  Los individuos protegen su autoestima mediante cuatro estra-
l  En general, las personas dedican poco tiempo a pensar real- tegias principales: usando cogniciones de autoservicio, como
mente en sí mismas. acreditarse los éxitos y negar su responsabilidad en los fracasos;
l  Sin embargo, ciertas situaciones (exposición a espejos, cámaras asumiendo actitudes de autoobstaculización, con el propósito
y público) aumentan la autoconciencia; además, algunas per- de justificar por anticipado el fracaso; buscando complacencia
sonas suelen ser más autoconscientes que otras. en la gloria reflejada, lo cual incrementa su autoestima a partir
l  La autoconciencia nos obliga a percatarnos de las autodis- de sus relaciones con personas de éxito, y haciendo comparación
crepancias y puede producir una reducción temporal de la social a la baja con otros que están en peor situación que ellos.
autoestima.
l  Para enfrentar lo anterior ajustamos nuestro comportamiento Puesta a prueba del sentido común
de manera que corresponda con nuestros estándares o evadi-
Las personas suelen sabotear su propio desempeño con la
mos la situación que provoca la autoconciencia.
intención de proteger su autoestima.
l  Beber mucho alcohol puede interpretarse como un mecanismo
para escapar de la autoconciencia. Verdadero. Los estudios han demostrado que es frecuente que las
personas pongan obstáculos a su propio desempeño para tener una
excusa que justifique un fracaso anticipado.

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100 Capítulo 3  El yo social

l  Cuando otros nos superan en formas que son importantes para Cultura y autoestima
nosotros, nos sentimos celosos y nos distanciamos de ellos. l  Las comparaciones interculturales indican que los individuos
Cuando nos superan en formas que no son relevantes para el provenientes de culturas colectivistas se presentan de manera
yo, sentimos orgullo y buscamos la cercanía. más modesta, en relación con su autoestima, que las personas
originarias de culturas individualistas.
¿Las ilusiones positivas son adaptables? l  Los investigadores están tratando de determinar si los indivi-
l  Las investigaciones recientes sugieren que ciertas ilusiones duos colectivistas poseen una autoestima menos envanecida
positivas podrían fomentar una alta autoestima y promover la o simplemente se sienten impulsados a presentarse de manera
salud mental. más modesta ante los demás.
l  Un punto de vista alternativo indica que tales ilusiones dan l  Todos tenemos necesidad de una autopercepción positiva; las
lugar a patrones de comportamientos de autoderrota, y que las personas individualistas y colectivistas buscan por igual satis-
personas con perspectivas elevadas de sí mismas son menos facer dicha necesidad, aunque de maneras distintas.
apreciadas por los demás.

Autopresentación
l  Nos preocupa profundamente lo que los demás piensan de l  Lainvestigación muestra que es frecuente que la autoverifica-
nosotros y muchas veces creemos que la atención social se cen- ción motive el deseo de ser vistos bajo una luz positiva.
tra en nosotros más de lo que realmente ocurre.
l  La autopresentación es el proceso mediante el cual tratamos Automonitoreo
de encarnar lo que los demás piensan de nosotros, incluso lo l  Los individuos difieren en su tendencia a regular su compor-
que pensamos de nosotros mismos. En la autopresentación hay tamiento para satisfacer las demandas de situaciones sociales.
dos motivaciones generales: la autopresentación estratégica y l  Quienes tienen alto automonitoreo modifican sus comporta-
la autoverificación. mientos, según sea necesario, de una situación a la siguiente.
l  Quienes tienen bajo automonitoreo se expresan en una forma
Autopresentación estratégica más consistente, exhibiendo siempre lo que ellos ven como su
l  La autopresentación estratégica es el proceso mediante el cual verdadero yo.
tratamos de encarnar las impresiones que los demás tienen de
nosotros.
l  En las interacciones sociales, las personas suelen esforzarse Puesta a prueba del sentido común
por conseguir que los demás las vean bajo una luz positiva; por Modificar el comportamiento personal es un rasgo más
ejemplo, juzgándolas simpáticas o competentes. adaptable que mantener una conducta consistente en distintas
situaciones sociales.
Autoverificación Falso. Quienes tienen alto y bajo automonitoreo difieren en
l  Además de estar motivados por ser vistos de manera positiva, el grado en que alteran su comportamiento para adaptarse a
los individuos buscan la autoverificación; es decir, un proceso
la situación en la que están, pero ninguno de los dos estilos es
mediante el cual intentan lograr que los demás los perciban
inherentemente más adaptable.
“exactamente” en la forma que se ven a sí mismos.

Reflexiones: el yo multifacético
l  Como se ha demostrado en este capítulo, el yo no es simple,
sino complejo y multifacético.

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Repaso 101

TÉRMINOS CLAVE
autoconcepto (55) automonitoreo (95) pronóstico afectivo (58)
autoconciencia privada (78) comparación social a la baja (88) teoría de autopercepción (59)
autoconciencia pública (78) complacencia en la gloria reflejada teoría de la autoconciencia (76)
autoesquema (55) (BIRG) (87) teoría de la comparación social (64)
autoestima (72) dialecticismo (71) teoría de los dos factores de la emoción (65)
autoobstaculización (86) efecto de justificación en exceso (62) teoría de manejo del terror (73)
autopresentación (92) egoísmo implícito (84)
autorregulación (80) hipótesis de realimentación facial (61)

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Percibiendo
personas En este capítulo se
habla de cómo las personas
llegan a conocer (o a creer que
conocen), a los demás. En primer lugar
se presentan los elementos de la percepción
social; es decir, los aspectos relacionados con
personas, situaciones y comportamientos que
funcionan como guía inicial para las observaciones.
A continuación se analiza de qué manera la
gente establece explicaciones, o atribuciones,
para el comportamiento ajeno, y cómo éstas
conforman impresiones integradas, basadas en las
percepciones y atribuciones iniciales. Por último,
se consideran los sesgos de información o, en
otras palabras, las sutiles formas en que las
impresiones iniciales llevan a distorsionar
la información subsiguiente,
poniendo en acción la profecía
autocumplida.

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4
Observación: los elementos de la
percepción social (105)
La apariencia física de una persona
Percepciones de situaciones
Evidencia conductual
Distinción entre la verdad y el engaño

Atribución: de los elementos a las


disposiciones (116)
Teorías de la atribución
Sesgos de la atribución
Cultura y atribución
Sesgos motivacionales

Integración: de las disposiciones a las


impresiones (130)
Integración de datos: la aritmética
Desviaciones de la aritmética

Sesgos de la confirmación: de las


impresiones a la realidad (138)
Perseverancia de creencias
Pruebas para confirmación de hipótesis
La profecía autocumplida

Percepción social: la última palabra


(144)

Repaso
Términos clave
Recursos mediáticos
© Patrik Giardino/Corbis

103

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104 Capítulo 4  Percibiendo personas

El 26 de febrero de 2012, Trayvon Martin, afroamericano de 17 años de


edad, fue baleado y muerto en una calle en Sanford, Florida. El pistolero era George Zim-
merman, de 28 años, hispano-americano multirracial que ocasionalmente patrullaba el
lugar para un grupo de vigilancia de la comunidad. Qué es lo que ocurrió, exactamente,
que condujo a los disparos es un tema de disputa.
Desconfiado de la presencia de Martin en ese lugar, Zimmerman llamó al depar-
tamento de policía local alrededor de las 7 p.m. para reportar haberlo visto. “Parece
que este individuo no está haciendo nada bueno, va por drogas o algo más”, dijo. A los
dos minutos de la llamada, Zimmerman dijo que Martin había corrido y se quejó de la
frustración de que “siempre se van”. Zimmerman entonces empezó a seguir a Martin a
pie, llevando al despachador a decir: “No necesitamos que haga eso”. Al mismo tiempo,
Martin estaba hablando por un celular a su novia, quien después reportó que Martin
le había dicho que un “loco y asqueroso” estaba viéndolo desde un auto y que luego lo
siguió. De pronto ella escuchó un intercambio verbal y una pelea, en cuyo punto perdió
la comunicación.
Un oficial de policía llegó después y vio a Zimmerman de pie cerca de Martin, quien
estaba bocabajo en el pasto y sin moverse. Zimmerman, armado con una pistola semiau-
tomática de 9 mm, reconoció que él le había disparado a Martin; tenía la espalda cubierta
de pasto húmedo, sangraba por la nariz rota y por la nuca. Poco después, Martin fue
declarado muerto y Zimmerman fue llevado a la policía para interrogarlo. Unos testigos
vieron que los dos hombres peleaban, pero dieron diferentes versiones de quién le hizo
qué a alguien. En las grabaciones de la llamada al 911, puede oírse un h