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AUTORIA

La autoría, en derecho de autor, es el reconocimiento de que una o varias personas son


creadoras de una obra a partir de sus ingenios, ideas o sentimientos sin importar el medio o
soporte en cual se encuentren expresadas. Es un derecho intrínseco a la creación como
concepto, que no necesita ser declarado para existir tanto real como legalmente. Se dice que es
la base del nacimiento y reconocimiento de derecho de autor, pues por el solo hecho de su
creación, el autor es el titular de los derechos de autoría, es decir, de todos los derechos
morales y patrimoniales que conlleva.

El reconocimiento de la condición de autor, la paternidad, forma parte de los derechos morales


sobre la obra siendo uno de los más importantes al igual que el derecho a mantener su obra
inédita o anónima y el respeto de la integridad moral de la obra, o sea a la oposición del uso de
ésta para fines que contraríen la reputación o el honor del autor, y como tal este derecho nunca
podrá ser transmitido ni renunciado, ni se extingue con el paso del tiempo. Así lo aclara la ley
65-00 sobre Derecho de Autor: "El autor tendrá sobre su obra un derecho perpetuo,
inalienable, imprescriptible e irrenunciable".

La autoría como tal no depende de ningún procedimiento oficial, puesto que es siempre
legalmente reconocida como un derecho moral e inalienable que existe por el solo hecho de
haber creado la obra: "El derecho de autor es un derecho inmanente que nace con la creación
de la obra" o sea que cualquier obra tiene automáticamente derechos de autoría, de esta
manera se reconoce igualmente en el convenio de Berna para la protección de las obras
literarias y artísticas, que establece que las mismas quedan protegidas sin ninguna formalidad
en los países que forman parte de dicho convenio.

La autoría relacionada con la persona natural La creación intelectual según la Organización


mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) es el acto y resultado de crear una obra y el autor
es la persona que crea una obra. Si unimos estos dos conceptos podríamos afirmar que: ''el
autor es la persona física que crea una obra''.

En muchas legislaciones en diferentes países mencionan expresamente la idea q afirma que una
obra solo puede ser creada por la persona natural, así es el caso de Bolivia, Ecuador y Republica
Dominicana que en su ley dispone que: únicamente la persona natural puede ser autor. Otros
como Chile y Colombia: ''Obra individual, la que sea producida por una sola persona natural''.
También en el caso de Brasil, España, Panamá y Perú que dice que: ''se considera autor a la
persona natural que crea una obra literaria, artística o científica.‘‘

En un segundo grupo se encuentran aquellos en que así infiere, sin lugar a dudas, de
expresiones como en el caso de Alemania, Austria, Cuba, China, Guatemala, Hungría, Japón,
Rumania, Senegal, Turquía cuando exponen en sus legislaciones lo siguiente: autor es la
persona que crea la obra, o por obras se entienden solamente las creaciones intelectuales
personales. En un tercer grupo están aquellos ordenamientos en los cuales nada se dice
respecto de quien puede ser autor de la obra individual, pero sin embargo aclaran que : ''se
considera obra hecha en colaboración aquella a cuya creación han contribuido varias personas
físicas''. Esto en el caso de Francia.

El que haya creado una obra literaria o artística gozara del derecho de autor sobre la misma'' o
que ''es titular originario del derecho de autor de la obra, y titular secundario del derecho el
que la adquiera del autor a cualquier titulo''.

La autoría relacionada con la persona jurídica

Es así, por ser considerada la obra no solamente como creaciones del ingenio, sino también
otros bienes intelectuales no creativos, como ocurre con la ley británica que estima como
objeto del derecho de autor, tanto a las obras literarias, dramáticas, musicales o artísticas como
a las grabaciones sonoras, películas, emisiones de radiodifusión, programas distribuidos por
cables por una parte, y a la disposición tipográfica de las ediciones publicadas, por la otra.
Vemos como las ´´obras ´´ pertenecientes a los dos últimos grupos no tienen un verdaderos
autor, en este caso se le atribuiría a sus productores, emisores, distribuidores o editores.

Autor es siempre el que crea la obra y la obra es el resultado de su creación. Por su parte, la
titularidad puede o no corresponder al autor de la obra.

Autores y otros beneficiarios.-


1. Se considera autor a la persona natural que crea alguna obra literaria artística o científica.
2. No obstante de la protección que esta Ley concede al autor se podrán beneficiar personas
jurídicas en los casos expresamente previstos en ella."

Relación entre la autoría y la titularidad

La autoría será siempre sobre personas físicas. En el caso de que el derecho originario recaiga
en una persona jurídica, será por una ficción jurídica (fictio iuris) que en realidad otorga una
titularidad originaria pero no una autoría.

La titularidad se refiere a la propiedad de la obra. La titularidad suele recaer en el autor, o en


la persona que ha encargado la obra o en la persona que haya adquirido el derecho patrimonial
de la obra. Sin embargo, nunca la autoría puede recaer en quien no realice una labor creativa.

Definir la titularidad es decir, quién será el propietario del derecho, es una cuestión en la que
imperan los intereses económicos y el interés de ostentar la titularidad para poseer a su vez un
prestigio determinado. Para determinar a quién corresponde la autoría es necesario valorar
estos aspectos:

a-Cuando por ley expresa el legislador crea una ficción en la que el autor es quien detenta los
derechos de explotación aún cuando se trata éste último de una persona física. Tal es el caso de
la titularidad sobre los programas de ordenador o de obras generadas por asalariados.

b- Cuando solo las personas físicas pueden ser considerados autores de la obra, tal como lo
definen Convenciones Internacionales como las de Berna y Ginebra.

Titulares originarios

Los titulares originarios de una obra son personas físicas a quienes se les atribuye una serie de
prerrogativas autorales.
El dueño o titular del derecho de autor, en este caso, no necesariamente es el autor creador de
la obra, situación que en legislaciones como la anglosajona, queda así expresado de forma
automática, donde el dueño del derecho es el productor en virtud de un interés economista del
legislador que fundamenta la doctrina del Copyright:
El "copyright owner" no se corresponde con el autor ("author"). El productor que puede ser el
titular de los derechos de explotación "ab initio" según la ley americana, no tiene sin embargo
la cualidad de autor. Por consiguiente, se puede ser un titular originario de los derechos
patrimoniales sin ser autor de la obra en el sentido de creador de la misma, siempre que,
consecuentemente, aseguremos la cadena de título de los derechos patrimoniales en la misma
parte."

La titularidad originaria procede de la creación misma de la obra, y no de su ulterior


adquisición. Por tanto la adquisición de la titularidad originaria se da en dos sentidos:
a.) Por ser el creador de una obra intelectual (por autoría).
b.) Adquisición ex lege: Cuando la titularidad no se adquiere directamente por ostentar una
autoría sino que media una expresión legal para ello derivada de un título de adquisición
autónomo (obra colectiva, editores sobre obras de dominio público), cesión presumida (autor
asalariado, obras audiovisuales) o por adquisición de derechos conexos.

Titulares derivados

La titularidad derivada es la que permite a una persona física o jurídica obtener la propiedad
patrimonial y la defensa del derecho moral del autor originario, sobre una obra determinada.
Esa titularidad por acto traslativo de dominio, se obtiene en virtud de una cesión inter vivos
(por acuerdo de partes o por cessio legis), por presunción legal o por transmisión mortis causa.

Las obras colectivas, pueden ser las personas naturales y jurídicas que las proponen, coordinan
y editan y divulgan bajo su nombre, los titulares originarios el derecho de autor sobre las
mismas. Ahora bien, la previsión expresa por parte del legislador de la posibilidad de un pacto
en contrario acerca de la titularidad de los derechos de autor sobre la obra colectiva, puede
inclinar la balanza en ese sentido contrario, es decir, hacia la afirmación de que la posible
adquisición de derechos de autor por la persona jurídica del editor-divulgador tiene lugar a
título derivativo.
Las prerrogativas de una titularidad originaria las puede poseer un tercero en calidad de
titularidad derivada, que no tuviese injerencia en la creación de la obra, pero que ejerce la
representación ope legis del autor, por tratarse de una obra anónima o seudónima, con el fin
de que pueda ejercer los derechos de defensa de la obra en nombre del autor pero no a título
propio.

Existirá titularidad originaria cuando sea el autor el titular de la explotación del derecho
patrimonial (por autoría) y la defensa del derecho moral, o bien cuando por ficción legal la
legislación otorgue tal prerrogativa directamente a quien produce la obra (adquisición ex lege).
Por su parte, la titularidad derivada es la que se ostenta sobre obras cuya titularidad se tiene en
virtud de una cesión o enajenación, por mandato o por cualquier otro tipo de transmisión
mortis causa o inter vivos.