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Introducción al Derecho. CAPITULO II DERECHO Y OTROS ORDENES NORMATIVOS.

Aníbal
Torres Vázquez.
Siempre existe una cuestión religiosa, moral o social, que determina que el individuo someta su
conducta a una serie de reglas o normas encaminadas a lograr: el respeto que deben los creyentes
de una fe religiosa a los preceptos dictados por la divinidad (normas religiosas), o la observancia de
un comportamiento ético orientado hacia la perfección individual (normas morales), o el
establecimiento de un orden social impuesto imperativamente en vista de la realización de la justicia
(normas jurídicas), o, simplemente, el cumplimiento de ciertos deberes del decoro, la honestidad u
otros sentimientos de un especifico circulo social, cultural, profesional, etc. (reglas del trato social).
Existen también los mandatos de pura fuerza, las reglas técnicas (por ejemplo, las reglas que dicen
como debemos comportamos cuando se produce un incendio, un terremoto), etc. En cada una de
estas reglas o normas, el sentido es diverso, se realizan unos valores diferentes, se pretenden
finalidades distintas. Las morales regulan preferentemente la vida del ser humano consigo mismo, las
religiosas sus relaciones con la divinidad, las jurídicas y las de trato social, sus relaciones con los
demás seres humanos. El Derecho es una parte, la más sobresaliente, de nuestra experiencia
normativa y esta, a su vez, es solo una parte de la experiencia social.

DERECHO Y MORAL-

 CONCEPTO DE MORAL.

La moral es una realidad que tiene distintas esferas o ámbitos. HENKEL5 distingue tres sectores dentro
de la moral: la moral de la conciencia individual, la moral de los sistemas religiosos y la moral social o
positiva.
La moral de la conciencia individual parte de la idea del bien que el individuo se fija en su conciencia,
de la cual se derivan ciertas normas de conducta. La conciencia es el ámbito genuino de la moral, en
ella se originan las normas morales, es la instancia juzgadora sobre el cumplimiento o incumplimiento
de esas normas y la instancia sancionadora por medio del remordimiento en caso de violación.
La moral de los sistemas religiosos es el conjunto de doctrinas morales cuyo ámbito de validez se
extiende a todos los creyentes de una fe religiosa, y cuyo cumplimiento está a cargo de la instancia
juzgadora de su conciencia.
La moral social o positiva es el conjunto de preceptos morales vigentes en una sociedad en un
determinado momento. Se expresa mediante los usos sociales. Estos estratos de la moral están
interrelacionados entre sí. La moral social y la religiosa influyen en la formación de la moral de la
conciencia, y, a su vez, ambas dependen de esta, por cuanto están supeditadas a que los individuos
del grupo religioso o social las acepten en conciencia.

 CONEXIONES ENTRE DERECHO Y MORAL.

Todos los actos humanos orientados, bien sea a su propia perfección, o a sus relaciones con los
demás, pueden ser calificados moralmente de buenos o malos. Las obligaciones impuestas y
garantizadas por la ley del Estado tienen su fundamento en la aceptación que presta la conciencia de
los ciudadanos; sin la protección del Derecho las personas no podrían realizar sus deberes morales.
Como expresa Radbruch “la moral es el fundamento sobre el que descansa la validez del Derecho,
porque el hacer posible la moral constituye una meta de orden jurídico”. Pero no todo lo que es moral
es también Derecho. “Solo aquella parte de los deberes morales cuyo cumplimiento la sociedad de un
determinado momento histórico considera coactivamente exigibles se constituye como Derecho para
quien puede exigir aquel cumplimiento, a lo que se agregan otros deberes exigibles para bien de la
convivencia social que no se fundan directa y singularmente en un deber moral”
Es verdad que el Derecho, además de imponer y garantizar un orden social, cumple una función de
moralización, pues al imponer obligatoriamente una conducta, está educando y modelando la
personalidad de los individuos componentes de una sociedad, sobre la base de ideales determinados;
pero no se puede negar que al Derecho le basta el cumplimiento del deber jurídico,
independientemente de la adhesión intima del sujeto. Así, el que no delinque solo por temor de ser
descubierto cumple con la norma jurídica, pero moralmente su conducta es reprochable.

El Derecho impone un mínimo de moralidad, sin el cual la vida en sociedad no sería posible; cuando
los criterios morales son los mismos entre todos los miembros de una comunidad, como v. gr., el no
robar, no matar, la prohibición del incesto, etc., las normas jurídicas se limitan a respaldar la convicción
general de los ciudadanos; pero cuando los criterios morales son dispares, por ejemplo, cuando se
discute sobre la eutanasia, el divorcio, el control de la natalidad, el aborto, el Derecho impone normas
válidas para todos, sean cuales fueren sus opiniones personales.

Entre moral y derecho existe una estrecha vinculación, pero aun así median diferencias entre la
perspectiva jurídica y la perspectiva moral de la conducta humana. Ambas procuran lograr el bienestar
individual y social del ser humano. La moral incide fundamentalmente en los deberes que tiene el
sujeto para consigo mismo y el Derecho satisface el bien común mediante el cumplimiento del deber
que se tiene para con los demás, impone y garantiza un orden social, regula la conducta humana
solamente en cuanto afecte ese orden; los móviles y las intenciones no exteriorizados casi siempre le
son indiferentes. La moral se inspira en el carácter intrínseco de los actos, toma en cuenta la vida
individual en todos sus aspectos, supone la conciencia de la conducta que se ha de observar; por el
contrario, el Derecho considera al individuo en sus relaciones con los demás a fin de que coexistan
pacíficamente, no le interesa el destino supremo del individuo, no pretende beatificar personas. No
puede mandar todas las virtudes ni prohibir todos los vicios, sino únicamente aquellos necesarios para
establecer un orden social con paz, seguridad y justicia; no entran en el Derecho muchos deberes
consigo mismo, muchos actos de candad, etc., así como hay muchas normas jurídicas que son
contrarias a la moral. El Derecho no se reduce a una obligación coactiva que desvirtué el valor moral,
ni tampoco la obligatoriedad del Derecho reside exclusivamente en la moral, sino que moral y coacción
son dos ingredientes necesarios del Derecho.
 DIFERENCIAS ENTRE DERECHO Y MORAL.
a) La moral es unilateral y el Derecho es bilateral Moral y Derecho regulan la conducta humana
libre, pero desde perspectivas o puntos de vista diferentes, la moral contempla las acciones
humanas atendiendo a su dimensión personal, aspira a la realización del hombre bueno,
regula conducta humana individual, o sea, es unilateral; en cambio, el Derecho contempla
el comportamiento de la persona en sus relaciones con los demás y con la comunidad,
regula conducta humana social, o sea, el Derecho es bilateral.
b) La interioridad de la moral y la exterioridad del Derecho. Del carácter diferencial antes
mencionado se infiere el dualismo de la mayor “interioridad moral” en comparación con la
mayor “exterioridad jurídica”. La moral, sobre todo la moral de la conciencia individual, regula
la vida íntima del ser humano y tiende a lograr la perfección individual; en cambio, el Derecho
regula la vida externa de la persona, esto es, en relación con las demás personas y trata de
establecer una sociedad con paz y justicia. No exige para su cumplimiento la adhesión íntima
del sujeto a sus normas, y admite ser cumplido con cualquier animo; mientras que a la moral
le interesa la disposición de ánimo, la intención del sujeto que realiza la acción.
c) La autonomía de la moral y la heteronomía del Derecho. Se suele señalar también como
criterio distintivo entre Derecho y moral, en intima conexión con los criterios anteriores, el
de la autonomía de la moral y la heteronomía del Derecho. La moral es autónoma por ser
impuesta por el sujeto a sí mismo en ejercicio de su razón y libertad; las normas morales
valen por la convicción propia del sujeto que las reconoce, sin importar que se deriven de
un proceso racional intimo o de una fuente externa como la tradición, la religión, la
imposición paterna, etc.; la moral está sujeta solamente al fuero interno del sujeto. La
heteronomía del Derecho significa que sus mandatos provienen de un poder extraño al del
propio sujeto; las normas jurídicas son impuestas por el Estado, y los subordinados deben
cumplirlas independientemente de que las estimen buenas o malas; su validez no depende
de la aceptación o reconocimiento por parte del sujeto que debe cumplirlas; el Derecho
depende de un fuero externo; el organismo o autoridad competentes. Por ejemplo, si un
sujeto se ha comportado contrariamente a las exigencias del deber ser, debe ser
sancionado con una pena en la medida de su culpa. La culpa tiene un sentido moral y otro
jurídico. La diferencia estriba en que la culpa en sentido moral la experimenta el individuo
con base en una auto imputación, en un echarse la culpa de algo, mientras que la fijación
de ella en sentido jurídico se produce por la vía de la hetero imputación.
d) La moral es incoercible y el Derecho es coercible. La moral de la conciencia individual y la
moral religiosa son incoercibles; su cumplimiento, por suponer la disposición del ánimo del
sujeto, no puede imponerse por la fuerza. La violación de la norma moral solo da lugar a
sanciones internas, como d remordimiento de conciencia, la frustración, el sentimiento de
culpa. En cambio, el Derecho es coercible, su cumplimiento puede ser impuesto por medio
de la coacción externa, incluso por la fuerza física.
e) e) La imperatividad-atributividad del Derecho y la imperatividad de la moral. El derecho
implica siempre los deberes que una persona (sujeto pasivo) tiene respecto de otra (sujeto
activo) que puede exigir su cumplimiento. Impone deberes y además atribuye derechos o
pretensiones como correlativo de los deberes. El sujeto del deber puede exigir que el sujeto
del derecho no exceda los límites de su pretensión. Se aprecia que el derecho impone
deberes y atribuye derechos recíprocos, tiene carácter “imperativo-atributivo”. En cambio, si
bien hay deberes morales para con el prójimo, estos no pue den ser exigibles como los
jurídicos. La moral es puramente imperativa.
f) El Derecho obliga y la moral aconseja. Las normas jurídicas no son consejos ni ruegos, sino
preceptos obligatorios, cuya ejecución está garantizada por la fuerza coactiva del Estado. El
destinatario del mandato jurídico está obligado a seguirlo, pero el destinatario del consejo
no lo está, o sea, es libre de seguirlo o no. Si de la ejecución de un mandato jurídico se
deriva un mal. la responsabilidad es de quien lo da, por ejemplo, realizar una acción por
orden de un superior. Si el mal se deriva del hecho de haber seguido un consejo, la
responsabilidad no es del consejero sino del aconsejado.
g) Las normas morales son imperativos categóricos y las jurídicas son juicios hipotéticos. ¿Las
normas morales son imperativos categóricos?1por cuanto prescriben una acción buena en
sí misma, buena en sentido absoluto, que debe ser cumplida sin condiciones. Verbigracia:
“no mentir”. Las normas jurídicas son juicios hipotéticos que expresan la relación especifica
de un hecho condicionante con una consecuencia condicionada (KELSEN). Como
argumenta RAVA* la moral impone acciones buenas en sí mismas y, por tanto, categóricas,
y el Derecho impone acciones que no son buenas en sí mismas, sino buenas para alcanzar
ciertos fines, y, por consiguiente, hipotéticas. Un juicio hipotético no prescribe una accion
buena en si misma sino una acción buena para lograr un fin, esto es, que se cumple
condicionalmente a la obtención de tal fin. El fin intentado por el Derecho es lograr la paz
jurídica.
h) La moral regula la vida auténtica y el Derecho a la vida social. Esta distinción entre moral y
Derecho es con base en el criterio de la finalidad. La moral toma en cuenta la vida individual
autentica en toda su plenitud (en todos sus aspectos) y se refiere al destino absoluto del
individuo. Por el contrario, el Derecho regula solamente la vida de relación social.
i) El criterio de validez de la norma jurídica. Derecho y moral son dos formas de normatividad
que se distinguen entre sí, con base en el criterio de validez de las normas jurídicas por su
pertinencia al ordenamiento jurídico, es decir, por haberlas creado el órgano competente
respetando los limites formales y materiales establecidos por el propio ordenamiento.
j) El Derecho no es simplemente una ética exteriorizada. El Derecho no es una moral
abstracta. Es cierto que por medio de él ciertos valores morales son impuestos
normativamente a los miembros de una colectividad. Pero, aparte de valores morales, el
encama también valores económicos. Mediante normas coercitivas se intenta encontrar vías
prácticas y eficientes para que las personas puedan realizar sus intereses sin interferir los
intereses de los demás. El Derecho es también conductas personales, efectos sociales con
valor económico, cálculos respecto de situaciones concretas. El, sin dejar de lado los valores
morales, nos presenta alternativas concretas.

CONCEPTO DE REGLAS DE TRATO SOCIAL.


Las reglas de trato social, denominadas también normas convencionales, convencionalismos sociales
o usos sociales, son prácticas, modos o reglas de comportamiento generalmente admitidos en una
sociedad o en uno de sus sectores y atañen a lo que llamamos decencia, decoro, urbanidad, tacto
social, gentileza, buena crianza, moda, etiqueta, caballerosidad, buenas maneras, finura, buenos
modales, galantería, etc. Hay usos sociales no vinculatorios, por cuanto su inobservancia no provoca
ninguna reacción adversa de la comunidad; estos usos son no normativos. Por ejemplo, los relativos
a las horas en que debemos tomar nuestros alimentos. Y hay otros que se caracterizan por revestir
cierta obligatoriedad, por cuanto el grupo social presiona para obtener su cumplimiento y, por
consiguiente, la conducta que se aparta de esa práctica o regla de trato social es reprobada
socialmente; estos son los usos normativos. En la vida de relación de las personas ha habido
convencionalismos sociales, verbigracia, el duelo, que han perdurado por mucho tiempo contra toda
clase de prohibiciones morales, religiosas o jurídicas destinadas a desterrarlos.