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Cenizas para un recuerdo aterrador

Informe de lectura del libro Cenizas para el viento, del escritor: Hernando Téllez

Por: Andrea Urrego Gordon

“El hombre tenía un aire cordialmente siniestro”

Hernando Téllez nacido en la ciudad de Bogotá/ Colombia, el 22 de marzo de


1908, fue un ensayista, narrador, periodista, político, diplomático y crítico literario
colombiano; escritor del libro Cenizas para el viento, el cual está comprendido por 19
cuentos que presentan las formas de violencia en Colombia durante la primera mitad del
siglo xx, es decir, la época de la Violencia, que es conocida por una época bipartidista,
en donde los conservadores y los liberales entraban en grandes discusiones y
problemáticas, la mayoría por motivos no sólo políticos sino económicos.

Téllez, trabajó para algunos de los más prominentes periódicos y revistas de


Colombia como lo es Mito, la cual presenta la relación de la literatura con la realidad
social y cultural que estaba viviendo la época, es por ello que se considera que el
escritor de Cenizas para el viento es uno de los más comprometidos con el desarrollo
literario en honor a la violencia, pues cuenta con una forma narrativa que acerca al
lector a una represión conservadora, dado que Hernando pudo ser funcionario público,
liberal consciente de varias de las cosas que padeció nuestro país Colombia. Téllez, es
acusado de cometer errores gramaticales en sus escritos, y de desarrollar la historia y
contar con un final sorpresivo que nadie espera; sin embargo, es necesario evidenciar
que tal escritor es importante en la época de la Violencia, pues explica en sus cuentos lo
que realmente fue un territorio de horror y problemáticas sociales.

En relatos como Cenizas para el viento, se da a conocer una familia que se niega
a abandonar su rancho1, y por ello es incinerada dentro de él; relato violento, difícil de
dirigir para el lector, en cuento la manera en la que es narrado es tan real que puede ser
evidencia de la realidad que Colombia pasó y pasa – escasamente – actualmente.
Nuestro país cuenta con varios episodios que repitieron una realidad paramilitar,
guerrillera y violeta en los años noventa; pero más allá de las escenas explícitas del

1
Tomado del diccionario de la RAE (Real Academia de la lengua Española):
Choza o casa pobre con techumbre de ramas o paja, fuera de poblado.
conflicto armado en Colombia, Téllez nos presenta escritos donde se muestra la
violencia sexual, social e intrafamiliar, las cuales son nutridas por pura violencia
política que atravesaba el pueblo. El trasfondo político, violento de la historia
colombiana, no se debe sólo a la lucha bipartidista de la época de la Violencia, sino a un
devenir social y sentimental de la ética y moral colombiana que se ha manejado a través
de los años, pues realmente las ansias de poder para dañar al otro son tan grandes, que
eso recrea un sinfín de situaciones que lleva al ser humano a cometer actos violentos.

Es por esto, que el abandono del Estado en territorios rurales, lleva a las
personas a crear grupos guerrilleros que se sienten con la capacidad de hacer por su
espacio, lo que el gobierno no hace por ellos. Es así, como Hernando Téllez nos
presenta breves escritos de esta situación, donde se puede evidenciar una enorme
consecuencia, como lo son: los asesinatos violentos, el desplazamiento de los
campesinos y el dominio de grupos de poder sobre territorios, tierras que son dejadas al
abandono por la Casa de Nariño. Esto, trae consigo la reflexión y crítica, no sólo de las
situaciones referenciadas en el libro y/o cuento, sino de la importancia que tiene tal
escritor en la actualidad del país, pues el compromiso social del escritor es el mismo o
parecido al compromiso social que tiene el lector que se acerque a dichas lecturas, pues
el cambio social, cultural y pacífico no está sólo en los que fueron víctimas, sino en los
que tienen compresión del horror del otro; es así, como realmente el contar y narrar para
otros – así sea ficción- puede generar cambios que comprendan en realidad lo que es
hacer paz.

“La vereda era pobre y la casa de Juan y el campo que la rodeaba no valían
ciertamente la pena de que las autoridades se ocuparan de ella. No les iban a
servir para nada: unos cuadros de maíz, unas manchitas de papa, un cuadrilátero
de legumbres y un chorro de agua que bajaba, a Dios gracias, decía carme, desde
la propiedad, esa sí grande y rica, de los señores Hurtado”. (Pág. 19, párrafo 2)

Así mismo, el tema de la muerte, como herramienta de control sobe los demás es
reiterativo, pues el respeto por el otro y respeto por los pensamientos de lo demás no es
algo que sea puesto narrativamente, sin embargo, al leer los cuentos, se debe tener claro
que el escritor lo describe de esa forma para generar una empatía con lo sucedido, para
tratar de crear en el lector una moral social consciente de que la muerte debe ser
respetada, no por el hecho de generar vida, sino por el hecho de ser creación para la paz.
El control político por medio del irrespeto, genera muerte y violencia física que recurre
no sólo a los golpes, sino al asesinato, cosa que se ve muy clara en el cuento de Cenizas
para el viento, pues el control del poder sobre los otros, traía como mecanismo de
opresión el no respetar la vida ajena, asesinar al oponente y generar miedo para así
mostrarle al otro quien era el que más poder tenía.

“El guardia echó otro tiro al aire, al acercarse a Juan. “¿Suena bien, no?”, dijo,
“y sonarán mañana mucho más, sin a esta hora no se han largado de aquí.
¿Entienden?”. Rastrilló de nuevo la pistola y apuntó a lo lejos, hacia las esbeltas
espigas de maíz, por divertirse, por puro juego” (Pág. 22, párrafo 2).

El conflicto armado en Colombia es un cruel retrato de hacer memoria, el hacer


memoria histórica Colombiana, es tener el valor de narrar, contar, mostrarle al otro la
violencia, la muerte, las ansias de poder económico y político que han tenido las
personas al pasar los años y que ello puede generar cambio, un cambio pacífico, repleto
de respeto y amor por la vida. Leer a Hernando Téllez, hoy en día es un acto de valentía,
un acto de saber que las cosas pudieron, pueden cambiar, porque el hacer memoria
siempre será querer lo mejor para el país.

Referencias bibliográficas

Téllez, H. (1950). Cenizas para el viento y otras historias. Bogotá.