Sei sulla pagina 1di 3

Misa de Medianoche: Dios es gratuito

24 de diciembre

Monición de entrada:

FELICIDADES HERMANOS Y HERMANAS. En esta noche estamos


reunidos en el Señor. Si miramos hacia fuera podemos ver las tinieblas
que simbolizan la vida sin Cristo. Nuestro templo está brillante y festivo;
nos dice que Cristo es la LUZ y está entre nosotros. Imploremos la
misericordia de Dios para que esta noche de fiesta traiga la paz y a la
alegría a nuestro pueblo de Batbacoas. Una vez más nos reunimos para
celebrar La Noche Buena, donde Cristo Redentor nace en nuestros
corazones para impulsar con más arraigo la Fe Católica, omploremos a al
Salvador del mundo infinitas bendiciones sobre este pueblo bondadoso y
lleno de esperanzas para un porvenir fructífero Recibamos a los ministros
de esta gran celebración, poniéndonos de pie y cantando con alegría.

Primera lectura Isaías 9, 2-7 (Un hijo se nos ha dado)


El pasaje de Isaías, en su mensaje de hoy, nos habla sobre los tiempos
de tinieblas, de miedo, de opresión. Sin embargo, hubo un gran cambio
con el nacimiento de un niño que como LUZ en medio de la oscuridad, nos
iluminará a todos. Esta luz es Cristo, Dios con nosotros, nuestro Redentor.
Presten atención a este mensaje.

Segunda lectura Tit 2,11-14 (Apareció la gracia de Dios para todos los
hombres)
Cristo se encarna en el mundo para constituirse mediador entre Dios,
su Padre y los seres humanos. El Apóstol Pablo, en la cara a Tito, nos
invita a cooperar con las gracias del Señor, hasta su retorno. Oigamos.

Tercera lectura Lc 2, 1-14 (Hoy les ha nacido un Salvador)


San León Magno nos dijo: “NO PUEDE HABER TRISTEZA, CUANDO
ACABA DE NACER LA VIDA”. Hermanos y hermanas, les traigo una buena
noticia, la gran alegría para todo el pueblo. Hoy, en la ciudad de David, les
ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Escucharemos ahora la Buena
Nueva, pero antes cantemos jubilosos el Aleluya.
Oración Universal

Por la Iglesia, familia de los hijos de Dios, para que sepa acoger a todos,
roguemos al Señor.

Para que el Señor, que es el Pastor de las almas, se acuerde del Santo
Padre, el Papa Juan Pablo II; de nuestro Obispo Enrique Parabano, y de
todos los demás Obispos, que anuncian la palabra de Dios; para que
bendiga a los sacerdotes y diáconos y, en su gran misericordia, se acuerde
de todos los fieles que aman a Jesucristo, «camino, verdad y vida»,
roguemos al Señor.

Por todos los hogares, para que sepamos discernir los valores permanentes
y que es preciso salvaguardar, roguemos al Señor.

Para que el Señor, que es luz de los hombres, conceda a quienes trabajan
la tierra lluvias oportunas y buenas cosechas; dé sabiduría a los
investigadores, acierto a los que enseñan, docilidad y constancia a los que
estudian, y otorgue a todos aquello que necesitan en cada momento,
roguemos al Señor.
Para que el Señor, que ha venido en busca de la oveja perdida, infunda en
el corazón de los pecadores un vivo y sincero arrepentimiento de sus
culpas, les conceda el perdón de sus pecados y les dé fuerza para no
recaer en el mal, a fin de que donde creció el pecado, más desbordante sea
la misericordia divina, roguemos al Señor.

Por los novios, para que, preparándose seriamente durante el noviazgo,


sean capaces de realizar su vida familiar según el proyecto de Dios,
roguemos al Señor.

Para que el Señor, que es el tesoro de la Iglesia, conceda sus dones a


nuestros familiares, amigos, bienhechores y a todos aquellos que
queremos recordar; para que, a cambio de las riquezas que nos han dado,
obtengan las riquezas inmortales y, en lugar de los bienes temporales,
alcancen los bienes eternos, roguemos al Señor.

Por los padres, para que sepan educar a sus hijos, respetando su
personalidad y ganándose su confianza, roguemos al Señor.

Por los gobernantes, para que procuren con tenacidad la solución de los
graves problemas que afectan a la familia, roguemos al Señor. 6. Por
nosotros, aquí reunidos, para que la Eucaristía que celebramos fomente en
nosotros el espíritu de familia, roguemos al Señor.