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TEMA 18 · LA ACTUAL ORDENACIÓN TERRITORIAL DEL ESTADO ESPAÑOL.

RAÍCES HISTÓRICAS

INTRODUCCIÓN

ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA ACTUAL ORDENACIÓN TERRITORIAL

DOMINACIÓN ROMANA

EL REINO VISIGODO

EDAD MEDIA

LA EDAD MODERNA

EL REFORMISMO BORBÓNICO

LA ORGANIZACIÓN TERRITORIAL EN LA ÉPOCA CONTEMPORÁNEA

Organización Territorial en la España Napoleónica

Organización Territorial en las Cortes de Cádiz

El Nacimiento de la actual organización provincial

LA CONSTITUCIÓN DE 1978 Y LA ACTUAL ORDENACIÓN DEL TERRITORIO

ADMINISTRACIÓN LOCAL. PROVINCIAS Y MUNICIPIOS

LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS

LOS ESTATUTOS DE AUTONOMÍA Y LA ORGANIZACIÓN DE LAS COMUNIDADES

LOS ESTATUTOS DE AUTONOMÍA. LA ORGANIZACIÓN POLÍTICA DE LAS COMUNIDADES

LA ORGANIZACIÓN ECONÓMICA DE LAS COMUNIDADES. LA FINANCIACIÓN DE LAS


AUTONOMÍAS

DESEQUILIBRIOS DEMOGRÁFICOS Y CONTRASTES ECONÓMICOS

EL ORIGEN DE LOS DESEQUILIBRIOS

DESEQUILIBRIOS DEMOGRÁFICOS

CONTRASTES ECONÓMICOS

POLÍTICAS DE CORRECCIÓN DE LOS DESEQUILIBRIOS

CONCLUSIÓN

BIBLIOGRAFÍA
INTRODUCCIÓN

El tema correspondiente a “La actual ordenación territorial del Estado español. Raíces
históricas.” tiene su referencia legislativa en el RD. 1105/2014 a nivel estatal. Sus contenidos
aparecen desarrollados en el bloque de contenidos número 11 “Formas de organización
territorial” de la materia de Geografía de 2º curso de Bachillerato donde se refiere únicamente
a los aspectos demográficos de España. A nivel autonómico los contenidos aparecen
desarrollados en el (D. 110/2016 en Andalucía, D. 42/2015 en Asturias, D. 187/2015 en Cataluña,
D. 52/2015 en Madrid, D. 87/2015 en Comunidad Valenciana, D. 86/2015 en Galicia, Orden EDU.
363/2015 en Castilla y León, D. 127/2016 en País Vasco, D. 83/2016 en Canarias, D. 40/2015 en
Castilla La Mancha, D. 221/2015 en Murcia, Orden ECD. 494/2016 en Aragón, D. 35/2015 en Islas
Baleares, D. 98/2016 en Extremadura, Decreto Foral 25/2015 en Navarra, D. 38/2015 en
Cantabria, D. 21/2015 en La Rioja) que desarrolla el currículo de bachillerato en nuestra
comunidad. También queda desarrollado en la materia de Geografía e Historia de 2º y 3º de la
ESO y tiene su referencia legislativa en el RD. 1105/2014 dentro del bloque de contenidos
número 2 “El espacio humano” bajo el epígrafe “España, Europa y el Mundo: la población; la
organización territorial; modelos demográficos; movimientos migratorios; la ciudad y el proceso
de urbanización”. A nivel autonómico se concreta en el (D. 111/2016 en Andalucía, D. 43/2015
en Asturias, D. 187/2015 en Cataluña, D. 48/2015 en Madrid, D. 87/2015 en Comunidad
Valenciana, D. 86/2015 en Galicia, Orden EDU. 362/2015 en Castilla y León, D.236/2016 en País
Vasco, D. 83/2016 en Canarias, D. 40/2015 en Castilla La Mancha, D. 220/2015 en Murcia, Orden
ECD. 489/2016 en Aragón, D. 34/2015 en Islas Baleares, D. 98/2016 en Extremadura, Decreto
Foral 24/2015 en Navarra, D. 38/2015 en Cantabria, D. 19/2015 en La Rioja).1 A nivel
epistemológico el mismo currículo define a la Geografía como la ciencia que “se ocupa
específicamente del espacio, los paisajes y las actividades que se desarrollan sobre el territorio,
analizando la relación entre la naturaleza y la sociedad, así como sus consecuencias”. Por tanto,
el estudio de la Geografía va a permitir que nuestros estudiantes puedan explicar la realidad
geográfica de su entorno más cercano, de España y sus interdependencias que la vinculan con
el resto del mundo y especialmente con la Unión Europea. También permite que el alumno sea
partícipe de una educación en valores adquiriendo una responsabilidad social al asumir que es
el hombre el principal agente de transformación del medio natural. Además, va a permitir que
el alumno desarrolle unas competencias clave, a través del empleo de los instrumentos propios
de esta disciplina como la cartografía, imágenes o estadísticas que le permitan resolver
problemas y realizar interpretaciones globales sobre la realidad que nos rodea. La importancia
de este tema se encuentra en el conocimiento de la organización político-administrativa del
territorio español, por lo que estudiaremos su evolución desde la Antigüedad hasta el Estado de
las autonomías que quedó definido por la Constitución de 1978. Trataremos, a lo largo del tema,
de dar respuesta a preguntas que respondan el carácter del Estado descentralizado, su formas
de organización, y sobre todo sus formas de administración a través de las diferentes
circunscripciones con capacidad de autogobierno como las Comunidades Autónomas, las
provincias y los municipios. Después presentaremos los desequilibrios existentes de tipo
económico, demográfico y social entre los distintos territorios que componen España, y los
factores que los originan. Por último, se analizarán las diferentes políticas de corrección de estos
desequilibrios y otras políticas de cohesión territorial llevadas a cabo dentro del ámbito de la
Unión Europea.

1. ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA ACTUAL ORDENACIÓN TERRITORIAL


La actual ordenación territorial de España tiene sus orígenes en las sucesivas reformas
territoriales que se llevaron a cabo durante los siglos XIX y XX que, con algunas alteraciones,
quedaron plasmadas en la Constitución de 1978. No obstante, es posible encontrar
antecedentes de algunas ciudades, regiones o capitales de provincia que se remontan a la época
de la dominación romana. Algunas incluso a periodos anteriores como es el caso de Gades
(Cádiz) o Malaka (Málaga) de fundación fenicia, Ampurias y Rosas de fundación griega o
Carthago Nova (Cartagena) de fundación cartaginesa. ORDUÑA, E. (Municipios y provincias:
historia de la organización territorial española, 2003), estudia la administración del territorio de
la península Ibérica a lo largo de la Historia destacando algunos periodos, que han dejado huellas
en nuestra actual ordenación territorial y que definimos a continuación:

1.1. DOMINACIÓN ROMANA

La conquista de la península Ibérica por Roma se consolida a partir del año 206 a.C. con el fin de
la Segunda Guerra Púnica. A partir de ese momento, comienza un proceso de dominación del
territorio que finalizará con la llegada de los visigodos seis siglos después. La administración
romana llevó a cabo una primera división provincial de la península Ibérica en el año 197 a.C.
estableciendo dos provincias la Citerior que se correspondía, grosso modo, con la mitad norte y
la Ulterior, que se correspondía con el sur y suroeste. El desarrollo urbano de Roma dio lugar al
nacimiento de algunas ciudades que perviven en la actualidad como Emérita Augusta (Mérida),
Córduba (Córdoba), Caesar Augusta (Zaragoza), Legio (León) o Tarraco (Tarragona). En el año 27
a.C. el emperador Augusto emprendería una nueva forma de organización territorial
adaptándola a la nueva realidad del Imperio. Dividiendo el territorio en tres provincias: Bética,
Lusitania y Tarraconense. A su vez, las provincias fueron divididas en unidades administrativas
menores, conocidas como Conventos Jurídicos, que permitían una mayor agilidad en la
administración fiscal, territorial y judicial. En el año 305 d.C., el emperador Diocleciano volvería
a reorganizar el Imperio bajo la forma de gobierno de la Tetrarquía, dividiendo el territorio del
Imperio en diócesis. La península Ibérica formaría la Diócesis Hispaniarum, dividida a su vez en
seis provincias: Lusitania, Bética, Gallaecia, Carthaginense, Tarraconense y Ballearica a la que
añadiría una región norteafricana, la Mauritania-Tingitana.

1.2. EL REINO VISIGODO

Aunque los visigodos habían penetrado en la península Ibérica hacia el año 416 d.C., no será
hasta el 507 d.C., tras su derrota en la batalla de Vouillé contra la francos, cuando consoliden el
reino visigodo en Hispania fijando su capital en Toledo. En un principio, los visigodos adoptaron
la organización territorial romana, que fue evolucionando hacia formas típicamente medievales
como los ducados, gobernados por un dux, y los condados gobernados por un conde. Podemos
decir, que la presencia visigoda no ha dejado una huella clara en la actual ordenación territorial.

1.3. EDAD MEDIA

En el 711 se produjo la invasión de los musulmanes, que conquistaron gran parte del territorio
peninsular (excluyendo la franja cantábrica y pirenaica). En el 756, bajo el gobierno de
Abderramán I, formaron un emirato independiente de Damasco, en el 929 pasaría a ser un
califato independiente bajo el mandato de Abderramán III. La organización territorial se basó en
la división del territorio en provincias, denominadas koras. La mayoría de las koras pasaron a ser
reinos independientes en el periodo de los Reinos Taifas (1031-1085). Nuestra actual ordenación
territorial refleja de algún modo la existencia histórica de estas koras o taifas, que se manifiesta
en los límites administrativos de algunas provincias como Murcia, Málaga, Granada, Córdoba o
Sevilla. Por su parte, en el norte peninsular comenzaron a configurarse una serie de reinos entre
los siglos VIII y XIII, conocidos como los Reinos Cristianos, los más importantes fueron el Reino
de León, el Reino de Castilla, el Reino de Navarra, el Reino de Aragón y el Reino de Portugal.
Todos estos reinos han dejado una huella en la actual ordenación territorial de España,
formando, con alteraciones en sus límites fronterizos, algunas de las provincias o Comunidades
Autónomas actuales.

1.4. LA EDAD MODERNA

El fin de la Reconquista y el descubrimiento de América en 1492, bajo el reinado de los Reyes


Católicos, marcan el inicio de la Edad Moderna en la península Ibérica. La administración
territorial de este periodo se caracteriza por la unión dinástica de la Corona de Castilla, Corona
de Aragón, Reino de Granada y Reino Navarra bajo el poder de los Reyes Católicos y que se
mantendrá a lo largo de los siglos siguientes bajo los sucesivos reinados de la casa de los
Austrias. Quedaría excluido el Reino de Portugal, que salvo un breve periodo (1581-1640) se
mantendrá independiente de lo hoy conocemos como España. Además, la Monarquía Hispánica
gobernaba sobre otros territorios del continente americano, Filipinas en Asia y algunos
territorios italianos y Flandes en Europa. El uso del término “España” en esta época suele
utilizarse como referencia a los territorios o reinos de la Monarquía Hispánica en la península
Ibérica, sin que constituya una entidad política o jurídica. Debemos considerar que la unión
dinástica no llevó aparejada una unidad política, jurídica o fiscal. Cada uno de los reinos
peninsulares continuó manteniendo su soberanía, su jurisdicción, su fiscalidad y sus propias
instituciones, a pesar de que existieron intentos de unidad política como los llevados a cabo por
el Conde Duque de Olivares bajo el reinado Felipe IV como su proyecto de Unión de Armas o el
Gran Memorial.

1.5. EL REFORMISMO BORBÓNICO

Tras la Guerra de Sucesión (1700-1713), Felipe V inaugura la dinastía Borbón, comenzando una
serie de reformas que pretenden la centralización y unificación de la administración de los
territorios de la Monarquía Hispánica. Los Decretos de Nueva Planta promulgados entre 1707 y
1716 suprimieron las instituciones propias del Reino de Valencia, Reino de Aragón, Reino de
Mallorca y Principado de Cataluña sobre los que se impuso el modelo jurídico, político y
administrativo del Reino de Castilla. En última instancia, los Decretos de Nueva Planta suponen
la fundación del Reino de España, adquiriendo el término de “España” una dimensión jurídica y
política y reconocimiento internacional que antes no tenía. La organización territorial de España
se realizó conforme a los criterios racionalistas y centralistas que los Borbones habían utilizado
en Francia. En 1718 una Real Cédula divide el territorio peninsular en 28 provincias o
intendencias constituyendo la primera organización territorial en provincias de la época
moderna. Para la división provincial fueron utilizados criterios históricos, atendiendo a los
antiguos reinos, condados y señoríos. Más tarde, sería modificada parcialmente por el
Nomenclátor de Floridablanca en 1789 que las ampliaría a 30. Esta división se caracteriza por las
peculiaridades de las provincias de Navarra y País Vasco que conservaban una serie de fueros y
privilegios fiscales distintos al resto de provincias. Otra de las características será la desigualdad
de tamaños e irregularidad en los límites, fracasando en su intento uniformador, además de no
permitir un gobierno eficaz.

1.6. LA ORGANIZACIÓN TERRITORIAL EN LA ÉPOCA CONTEMPORÁNEA

Organización Territorial en la España Napoleónica En Junio de 1808, José Bonaparte fue


proclamado Rey de España, pasando el territorio a ser un país satélite del Imperio Napoleónico.
Por el Estatuto de Bayona (1808) se lleva a cabo una reorganización territorial, que dividía a la
península en 38 departamentos o prefecturas, utilizando como criterio organizador las cifras de
población, dando lugar una profunda modificación del modelo territorial anterior. El modelo
francés, con su imagen de modernidad y racionalidad, trazando límites con líneas rectas y
aprovechando los accidentes naturales tendrá una enorme influencia en los proyectos
posteriores. Organización Territorial en las Cortes de Cádiz La Constitución de 1812 no
determina ninguna organización territorial. Aunque sí establece una organización política
basada en diputaciones provinciales. El primer proyecto de división provincial se debe a Antonio
Ranz y Espiga, formulado en 1812, que no tuvo demasiado éxito. Sería en 1813, cuando el
gobierno de Regencia, encargaría a Felipe Bauzá el proyecto de división provincial de España. El
proyecto de Bauzá se basó en un reparto equilibrado de la población entre las distintas
provincias con el fin de garantizar su representación en las Cortes, por lo que cada provincia
tendría una media de 250.000 habitantes. Además, tiene en cuenta algunos límites históricos
como los de Murcia, Santander, Asturias, Navarra, Sevilla o Álava. El proyecto nunca sería
aprobado por las Cortes debido a la vuelta de Fernando VII en 1814 quien derogaría la
Constitución y toda la labor legislativa de las Cortes de Cádiz. El proyecto se retomaría con ciertas
modificaciones en el breve periodo del Trienio Constitucional (1820-1823), es la conocida
división provincial de Bauzá y Larramendi de 1821 con 47 provincias más Canarias. Tras pasar
por las Cortes, fue ligeramente modificado aumentando a 51 el total de provincias, sin embargo,
esta división nunca se hizo efectiva debido a la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis. El
proyecto de Bauzá y Larramendi se puede considerar el precedente inmediato de la actual
ordenación provincial. El Nacimiento de la actual organización provincial Con el reinado de Isabel
II comienza a consolidarse el Estado liberal en España. Era necesario, por tanto, realizar una
división provincial acorde a los nuevos tiempos políticos. La persona designada para realizar el
proyecto sería el ministro de fomento Javier de Burgos. Javier de Burgos conocía el proyecto de
Bauzá y Larramendi, y aunque lo veía correcto en lo fundamental, mostraba disconformidad en
algunos aspectos como las capitalidades, en algunos límites que se ajustaban más a criterios
históricos que a los geográficos y también echaba de menos una subdivisión en unidades
administrativas inferiores o partidos judiciales. Los criterios adoptados por Javier de Burgos
fueron los de dar más importancia a los accidentes geográficos, también se tuvo en cuenta un
reparto equilibrado de la población con el fin de que existiera una representación territorial
equilibrada en las Cortes a través de los diputados. Se tuvo en cuenta que todos los territorios
tuvieran una extensión que incluyera suelos de vega, llanuras para el cultivo de cereales y
práctica de la ganadería, la existencia de montañas para explotación forestal y además, acceso
al mar o a una vía fluvial importante para la práctica de la pesca. Por último, asignó a la provincia
el nombre de la ciudad capital, excepto las provincias de Álava, Guipúzcoa, Vitoria y Navarra que
recibieron el nombre del territorio conforme a sus fueros. El resultado fue un mapa provincial
de España con 49 provincias. El proyecto de Javier de Burgos fue aprobado por las Cortes en
1833, y en las elecciones de 1834 se utilizaron las nuevas provincias como circunscripciones
electorales. La división provincial se ha mantenido intacta hasta nuestros días, excepto por la
reforma de 1927 que dividió Canarias en las provincias de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas,
conformando un total de 50 provincias. En el siglo XX, la división provincial se había consolidado,
sin embargo, comienzan a surgir movimientos políticos que reclaman una regionalización del
país, que parten principalmente de partidos nacionalistas o regionalistas. Estas reclamaciones
desataron unos importantes debates territoriales que se centraron en la agrupación de
diferentes provincias en las conocidas como mancomunidades, que supone la unión de
diferentes provincias para gestionar servicios públicos comunes. En 1914 se establece la
Mancomunidad de Cataluña, también hubo proyectos para crear las mancomunidades de
Valencia, Galicia, Aragón y Alta Andalucía que nunca llegarían a término. La mancomunidad de
Cataluña fue disuelta en 1925 por Miguel Primo de Rivera. Durante la II República, se retoma la
idea de regionalización de España. La Constitución de 1931 posibilita la unión de provincias en
regiones autónomas estableciendo una vía intermedia entre el Estado federal y el Estado
unitario. En septiembre de 1932 se aprueba el Estatuto de Autonomía de Cataluña, lo que
supone el primer antecedente histórico de las actuales Comunidades Autónomas. En 1936 se
aprobaría el Estatuto de Autonomía Vasco del que se descolgaría Navarra. En 1938, las Cortes
Republicanas, en plena Guerra Civil, admitirían a trámite el Estatuto de Autonomía Gallego, que
nunca llegaría a aprobarse. La irrupción de la Guerra Civil dejó a ambos en suspenso. El régimen
franquista suprimió las regiones autónomas y volvió a una organización territorial provincial. No
obstante, es cierto que existían regiones como Galicia, Asturias, Extremadura, Andalucía,
Canarias, Navarra, Vascongadas, Valencia, Aragón, Castilla La Vieja y Castilla la Nueva o Murcia.
Sin embargo, estas regiones sólo tenían un carácter nominal y respondían exclusivamente a sus
aspectos geográficos, paisajísticos o folclóricos, sin tener ninguna significación jurídica ni
administrativa en el Estado.

2. LA CONSTITUCIÓN DE 1978 Y LA ACTUAL ORDENACIÓN DEL TERRITORIO.

La actual ordenación territorial del Estado español Raíces históricas 6 La Constitución Española
de 1978, fue aprobada por las Cortes Generales el 31 de octubre de 1978 y ratificada en
referéndum el 6 de diciembre del mismo año. En el artículo 2 del Título Preliminar establece que
“La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e
indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las
nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”. Según este artículo,
ALONSO, J.A. (La organización territorial del Estado en la Constitución española de 1978, 1985).
establece que La organización territorial actual, definida por la Constitución, así como su
expresión cartográfica, tiene unas raíces históricas que se remontan a la Edad Media en la
mayoría de los casos. Y define a España como un estado unitario descentralizado, lo que supone
un alto grado de autonomía a los gobiernos locales, en este caso representado por las
Comunidades Autónomas, que asumen gran parte de las competencias del Estado. En su Título
VIII, se determina la organización territorial del Estado español, a lo largo de tres capítulos que
abarcan desde el artículo 137 al 158. El artículo 137 enuncia la organización territorial del Estado
distinguiendo tres tipos de Administraciones Públicas: municipios, provincias y Comunidades
Autónomas. Además, se garantiza el principio de solidaridad económica entre las instituciones
del territorio, consagrado en el artículo 2 de la Constitución, estableciendo la igualdad de todas
las Comunidades Autónomas, en las que los respectivos Estatutos de autonomía no pueden
establecer ningún tipo de privilegio de razón económica o social con el resto. También se
garantiza la libre circulación de ciudadanos y bienes por todo el territorio español.

2.1. ADMINISTRACIÓN LOCAL. PROVINCIAS Y MUNICIPIOS

En el Capítulo Segundo se establecen las características de las administraciones locales donde


podemos encontrar los municipios definidos en el artículo 140 y las provincias definidas en el
artículo 141:

● Los municipios (art. 140): se definen como entidades con personalidad jurídica plena. Su
gobierno y administración corresponde a los diferentes Ayuntamientos que están integrados
por los Alcaldes y los Concejales. Los concejales son elegidos mediante sufragio universal directo
por los vecinos del municipio. Los Alcaldes son elegidos por los concejales en el pleno del
Ayuntamiento. La organización municipal ha sufrido diversas modificaciones en el periodo
constitucional. En general, se observan dos procesos contrapuestos: en algunas zonas
despobladas de España, se tiende a una paulatina desaparición de municipios, mientras que en
las zonas con mayor concentración de población se tiende a una división administrativa en
municipios para lograr una administración más eficaz. Además, el auge del turismo y el
crecimiento de las ciudades hacia la periferia ha dado lugar a nuevos centros urbanos creando
nuevos términos municipales. En España existen actualmente 8124 municipios (INE, Instituto
Nacional de Estadística, 2019).

● Las provincias (art. 141): se definen como entidades con personalidad jurídica propia
conformada por la agrupación de una serie de municipios. Sus límites territoriales sólo pueden
ser modificados por las Cortes mediante ley orgánica. El gobierno de las provincias está
representado por las distintas Diputaciones provinciales, formadas por un presidente y unos
diputados, que son elegidos de forma indirecta. Los diputados son elegidos entre los concejales
electos de los distintos municipios y el presidente es elegido por los diputados. Su función es
cooperar con los municipios para articular y desarrollar planes provinciales de infraestructuras,
saneamiento, medioambiente o cualquier otro. En España existen 50 provincias y 41
Diputaciones provinciales, debido a que las Comunidades Autónomas uniprovinciales carecen
de esta institución, asumiendo sus funciones la Comunidad Autónoma, es el caso de Asturias,
Cantabria, Madrid, Murcia, Navarra y La Rioja. Tampoco tienen diputación provincial las
ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. También carecen de Diputación provincial las provincias
vascas: Álava, Guipúzcoa y Vizcaya. En este caso hablamos de un régimen especial, y son
conocidas como Diputaciones forales debido a que conservan sus fueros. Están formadas por
una cámara legislativa, Juntas Generales, elegidas por sufragio universal directo, y un gobierno
ejecutivo, con el nombre de Diputación Foral, elegido por las Juntas Generales. También existió
la Diputación foral de Navarra hasta 1983 cuando sus funciones fueron asumidas por la
Comunidad Foral de Navarra. A diferencia de las Diputaciones provinciales de régimen común,
tienen algunas atribuciones y competencias propias, como, por ejemplo, la recaudación fiscal a
través de una hacienda propia. Otra excepción son los archipiélagos que se administran a través
del Cabildo insular o el Consejo insular debido a su singularidad geográfica, su gobierno es
elegido por sufragio universal directo por los ciudadanos y el cabeza de lista más votada ocupa
la presidencia. En el caso del archipiélago canario existen 7 cabildos insulares en El Hierro,
Fuerteventura, Gran Canaria, La Gomera, La Palma, Lanzarote y Tenerife. En el caso del
archipiélago balear, su administración corresponde al Consell insular que podemos encontrar
en Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera.

2.2. LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS

El capítulo tercero del Título VIII está dedicado a las Comunidades Autónomas. La Constitución
no establece un mapa de Comunidades Autónomas, pero define las condiciones y el proceso
que se debe seguir para su formación. Se establecen dos formas de acceso a la autonomía
reflejadas en el artículo 143 y en el artículo 151. En el artículo 143 se establece que una
Comunidad Autónoma sólo podrá formarse con provincias limítrofes con características
históricas, culturales y económicas comunes, los territorios insulares y las provincias con entidad
regional histórica. En este mismo artículo define que la iniciativa del proceso autonómico
corresponde a las Diputaciones interesadas y a las dos terceras partes de los municipios cuya
población represente, al menos, la mayoría del censo electoral de cada provincia o isla, esta
fórmula exigía un periodo de 5 años para poder ampliar las competencias básicas. La mayoría
de las Comunidades Autónomas se formaron mediante este proceso. El artículo 151, establece
otro proceso, sólo para comunidades que habían plebiscitado estatutos de autonomía en otros
períodos históricos. Este procedimiento exigía la ratificación en referéndum por el voto
afirmativo de la mayoría absoluta de los electores de cada provincia en los términos que
establezca una ley orgánica. Por esta vía accedieron a la autonomía Cataluña, País Vasco y
Galicia, además no establecía un plazo de 5 años para adquirir competencias. También
Andalucía, pero cumpliendo los requisitos del artículo 143 de forma previa a la convocatoria del
referéndum. Navarra optó por otro sistema conocido como “Amejoramiento del Fuero” debido
a que ya poseía una serie de atribuciones en materia de fiscalidad y gobierno, contempladas en
las competencias concedidas por la vía del artículos 151. Tras la aprobación de la Constitución,
comenzó el proceso de formación de las Comunidades Autónomas, que tuvo lugar entre los años
1980 y 1983. De dicho proceso resultaron un total de 17 Comunidades y en 1995 adquirieron el
rango de ciudades autónomas las ciudades de Ceuta y Melilla, que se diferencian de las
Comunidades Autónomas por carecer de capacidad legislativa, dependiendo del gobierno
central. Las 17 Comunidades Autónomas presentan algunas diferencias en cuanto a sus
dimensiones, su demografía y sus orígenes históricos. Así, podemos encontrar Comunidades
uniprovinciales como el Principado de Asturias, Cantabria, La Rioja, Comunidad Foral de Navarra,
Comunidad de Madrid, Islas Baleares y Región de Murcia, mientras que el resto son
pluriprovinciales. También podemos encontrar Comunidades con un origen histórico,
especialmente Cataluña, País Vasco o Galicia, que ya habían sido reconocidas como
Comunidades en la etapa de la II República (1931-1936). Mientras que otras Comunidades
tienen un origen más reciente como Castilla-la Mancha, Castilla León o Murcia. La Constitución,
también fija algunas restricciones, recogidas en el artículo 145, por el que se prohíbe la
federación de Comunidades Autónomas y necesidad de autorización de las Cortes para llegar a
acuerdos entre las diferentes Comunidades Autónomas. En el artículo 148 se definen las
diferentes competencias que pueden asumir las Comunidades Autónomas entre las que se
encuentran:

● Organización de sus instituciones de autogobierno.

● Funciones sobre las corporaciones locales y municipales.

● Ordenación del territorio, urbanismo y vivienda.

● Obras públicas de interés de las Comunidad Autónoma en su propio territorio.

● Ferrocarriles y carreteras cuyo itinerario se desarrolle íntegramente en el territorio de la


Comunidad.

● Puertos y aeropuertos deportivos.

● Agricultura, ganadería, pesca (en aguas interiores, marisqueo, acuicultura, pesca fluvial), caza,
montes, aprovechamiento forestal y medio ambiente.

● Fomento del desarrollo económico de la Comunidad Autónoma.

● Museos, bibliotecas y conservatorios de música. Patrimonio monumental de interés de la


Comunidad Autónoma. Fomento de la cultura, la investigación y, en su caso, de la enseñanza de
la lengua de la Comunidad Autónoma.

● Promoción y ordenación del turismo en el ámbito territorial.

● Promoción del deporte.

● Asistencia social, sanidad e higiene. En el artículo 149 se definen las competencias exclusivas
del Estado:
● Regulación de las condiciones básicas que garanticen la igualdad de todos los españoles.

● Nacionalidad, inmigración, emigración, extranjería y derecho de asilo.

● Relaciones internacionales.

● Defensa y Fuerzas Armadas.

● Administración de Justicia.

● Legislación mercantil, penal, penitenciaria y procesal.

● Legislación sobre propiedad intelectual e industrial.

● Régimen aduanero y arancelario; comercio exterior.

● Sistema monetario: divisas, cambio y convertibilidad.

● Ordenación el crédito, la banca y los seguros.

● Legislación sobre pesas y medidas, determinación de la hora oficial.

● Hacienda general y deuda del Estado. ● Legislación básica y régimen económico de la


Seguridad Social.

● Pesca marítima.

● Marina mercante y abanderamiento de buques. Puertos de interés general.

● Control del espacio aéreo, tránsito y transporte aéreo. Aeropuertos de interés general.

● Ferrocarriles y transportes terrestres que transcurran por el territorio de más de una


Comunidad Autónoma.

● Legislación, ordenación y concesión de recursos hidráulicos cuanto estos discurran por más
de una Comunidad Autónoma.

● Bases de régimen minero y energético.

● Régimen de producción, comercio, tenencia y uso de armas y explosivos.

● Seguridad pública, sin perjuicio de la posibilidad de creación de policías por las Comunidades
Autónomas.

● Regulación de las condiciones de obtención, expedición y homologación de títulos académicos


y profesionales.

● Autorización para la convocatoria de consultas populares por vía de referéndum. Otro de los
artículos que regula la ordenación de las Comunidades Autónomas es el artículo 155, aplicado
por primera vez en Cataluña en el año 2017 que establece que si una Comunidad Autónoma no
cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma
que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al
Presidente de la Comunidad Autónoma y, en su caso de no ser atendido, con la aprobación por
mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al
cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés
general.
3. LOS ESTATUTOS DE AUTONOMÍA Y LA ORGANIZACIÓN DE LAS COMUNIDADES

3.1. LOS ESTATUTOS DE AUTONOMÍA. LA ORGANIZACIÓN POLÍTICA DE LAS COMUNIDADES

El Estatuto de autonomía, queda definido por el artículo 147 como norma institucional básica
de la Comunidad Autónoma. El Estatuto de autonomía debe ser reconocido y amparado por el
Estado, formando parte de su ordenamiento jurídico. Los Estatutos de autonomía deberán
contener como mínimo:

● La denominación de la Comunidad que mejor corresponda a su identidad histórica.

● La delimitación de su territorio.

● La denominación, organización y sede de las instituciones autónomas propias.

● Las competencias asumidas dentro del marco establecido en la Constitución y las bases para
el traspaso de los servicios correspondientes a las mismas. Se contempla además la reforma de
los Estatutos de autonomía, que requerirá de la aprobación de las Cortes Generales mediante
ley orgánica. En el artículo 152 se establecen las bases de la organización institucional de la
Comunidad Autónoma que deberá constar de:

● Asamblea legislativa o Parlamento autonómico: ejerce el poder legislativo, es elegida por


sufragio universal, sus miembros o diputados autonómicos son elegidos cada cuatro años, para
garantizar la representación de todo el territorio, se establecen circunscripciones electorales.
Sus funciones son elaborar y aprobar las leyes autonómicas, aprobar el presupuesto y controlar
al ejecutivo.

● Consejo de Gobierno: ejerce el poder ejecutivo, está formado por un Presidente elegido por
la asamblea entre sus miembros y unos consejeros elegidos por el Presidente, encargados de
diferentes áreas de gobierno (sanidad, fomento, educación) denominadas consejerías.

● Tribunal Superior de Justicia: ejerce el poder judicial, es el encargado de administrar justicia y


velar por el cumplimiento de las leyes, sus sentencias o resoluciones sólo pueden ser recurridas
ante el Tribunal Supremo o ante el Tribunal Constitucional. Además, en cada Comunidad
Autónoma existe una Delegación del Gobierno, cuya función es dirigir la administración general
del Estado en la Comunidad Autónoma y coordinar las actuaciones del Gobierno de España y del
Consejo de Gobierno de la Comunidad Autónoma.

3.2. LA ORGANIZACIÓN ECONÓMICA DE LAS COMUNIDADES. LA FINANCIACIÓN DE LAS


AUTONOMÍAS

En cuanto a su organización económica los artículos 157 y 158 definen los recursos para la
financiación de las Comunidades Autónomas, que estarán constituidos por: ● Impuestos cedidos
total o parcialmente por el Estado.

● Transferencias del Fondo de Compensación interterritorial.

● Asignaciones a cargo de los Presupuestos General del Estado.

● Rendimientos procedentes de su patrimonio e ingresos de derecho privado.

● El producto de operaciones de crédito (Deuda Pública) Dentro del conjunto de Comunidades


Autónomas podemos encontrar diferentes regímenes de financiación: Comunidades de régimen
común: su financiación se rige por la Ley 22/2009 que establece dos formas de financiación: los
impuestos y los fondos.
● Impuestos: ○ Tributos Recaudados directamente por las Comunidades Autónomas: Impuesto
sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, Impuesto sobre Sucesiones
y Donaciones, Tributos sobre el Juego, Tasas derivados de los servicios competencia de la
Comunidad Autónoma. ○ Tributos Recaudados por la AEAT (Agencia Estatal de Administración
Tributaria o Agencia Tributaria): transferidos mensualmente a las Comunidades Autónomas
como del Impuesto sobre Ventas Minoristas o el Impuesto Especial sobre el Transporte. ○
Tributos Cedidos por la AEAT: además se cede un porcentaje de la recaudación a las
comunidades:

■ 50% IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas)

■ 50% IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido)

■ 58% Impuestos Especiales de Fabricación sobre la Cerveza, Vino, Alcohol, Hidrocarburos y


Labores del TAbaco.

■ 100% Impuesto sobre la Electricidad. Dentro del Régimen común, la Comunidad Canaria tiene
un régimen económico y fiscal especial por razones geográficas, y según las disposiciones de la
UE sobre regiones ultraperiféricas, por la que se sustituye el IVA por el IGIC (Impuesto General
Indirecto Canario) con un tipo impositivo inferior como una compensación por su insularidad.
En el caso de Ceuta y Melilla, se sustituye el IVA por el denominado IPSI (Impuesto sobre la
Producción, los Servicios y la Importación). Comunidades del Régimen foral: se caracteriza por
el respeto de los derechos históricos de los Territorios Históricos Forales como son País Vasco y
Navarra. Ello implica la gestión, liquidación, recaudación e inspección de todos los impuestos
estatales excepto los impuestos sobre los Derechos de Importación y el Impuesto sobre el Valor
Añadido (IVA). Tras su recaudación, País Vasco y Comunidad Foral de Navarra contribuyen a la
financiación de las cargas generales del Estado de las competencias no asumidas, a través de
una cantidad fija, revisable cada cinco años, denominada “cupo” o “aportación”. Esta situación
hace que el Estado autonómico sea un Estado asimétrico, lo que quiere decir que algunas
Comunidades Autónomas tienen un nivel de autogobierno y de competencias superiores al resto
de Comunidades.

4. DESEQUILIBRIOS DEMOGRÁFICOS Y CONTRASTES ECONÓMICOS

4.1. EL ORIGEN DE LOS DESEQUILIBRIOS

Para REBOLLO, L. (España y su organización territorial. Antecedentes, surgimiento, evolución,


problemas y propuestas, 2018) la actual ordenación territorial de España padece de una serie
de problemas, que se manifiestan en una serie de desequilibrios demográficos, sociales y
económicos y que tienen una importante implicación política con el surgimiento de
movimientos nacionalistas y soberanistas que amenazan con romper la unidad territorial de
España. Desde una visión histórica, estos desequilibrios tienen su origen a finales del siglo XIX
con la industrialización de algunas zonas como Cataluña y País Vasco que se diferenciaron del
resto del territorio que continuó siendo eminentemente rural. A partir de los años 60 del siglo
XX, se produce una revolución urbano-industrial en lugares como la cornisa cantábrica, el litoral
mediterráneo, el eje del Ebro, los archipiélagos canario y balear, Cataluña y Madrid, que
concentraron el mayor crecimiento del PIB, la recepción de inmigrantes desde las zonas rurales,
y el aumento de la renta per cápita. El área menos favorecida por este proceso fue
fundamentalmente el interior peninsular, aunque logró un crecimiento del PIB y de la renta per
cápita, fue mucho menor que las áreas más dinámicas, por otro lado acusó la emigración debido
al éxodo rural. Esto dio lugar a un incremento de las desigualdades entre las áreas urbanas y las
rurales y entre las regiones turísticas como las mediterráneas y archipiélagos y las agrícolas del
interior. A partir de la crisis de 1973 se produce un crecimiento importante del sector terciario
lo que tuvo consecuencias en la economía. Así, algunas regiones industriales especializadas en
sectores maduros (minería, siderurgia o industria naval) que representaban un enorme peso en
su PIB, sufrieron una crisis económica que obligó, en el mejor de los casos a una reconversión
industrial como Asturias y Cantabria. Mientras que las comunidades con una industria muy
diversificada y un sector terciario muy desarrollado como Madrid, País Vasco, Navarra, Cataluña
o Baleares pasaron a ser la Comunidades más dinámicas. Este desequilibrio económico, viene
acompañado de ciertas desigualdades sociales que se reflejan en la renta disponible de los
hogares, los índices de desempleo, la emigración o en el índice de desarrollo humano.

4.2. DESEQUILIBRIOS DEMOGRÁFICOS

Dentro del territorio español son evidentes los contrastes y desequilibrios demográficos. Estos
contrastes tienen su explicación en razones de tipo histórico o económico. Estos desequilibrios
demográficos se pueden constatar a diferentes escalas como son la autonómica, la provincial y
la municipal. Si consideramos la población total de cada Comunidad Autónoma, según datos del
Padrón Municipal de enero 2018 proporcionado por el INE, encontraremos Comunidades muy
pobladas como Andalucía (8.405.294 hab.), seguida de Cataluña (7.516.544 hab.), Comunidad
de Madrid (6.587.711 hab.) o Comunidad Valencia (4.948.411 hab.) y otras con poblaciones muy
pequeñas como Navarra (646.197 hab.), Cantabria (580.997 hab.) o La Rioja (312.719 hab.). No
obstante, esta circunstancia obedece también a una disparidad en la extensión territorial de
cada Comunidad Autónoma. Si consideramos la densidad de la población a escala autonómica,
según datos del Padrón Municipal de enero 2018 proporcionado por el INE, encontraremos un
gran contraste entre Madrid (820 hab./km²), País Vasco (300,33 hab./km²), Canarias (293,89
hab./km²), Islas Baleares (235,7 hab./km²), Cataluña (234,07 hab./km²), Comunidad Valenciana
(212,79 hab./km²) o Murcia (130,73 hab./km²) que representan la capitalidad del Estado, el
litoral mediterráneo y los archipiélagos. Frente a estas áreas densamente pobladas, las
Comunidades del interior como Castilla y León (25,59 hab./km²), Castilla La-Mancha (25,56
hab./km²), Aragón (27,57 hab./km²) o Extremadura (25,63 hab./km²), presentan las densidades
de población más bajas de España. Algo parecido ocurre a escala provincial. Las provincias del
interior, se encuentran mucho menos pobladas que las provincias de Madrid, provincias
mediterráneas y los archipiélagos. Algunos contrastes los encontramos entre Lleida y Barcelona
en Cataluña o entre Cádiz y Jaén en Andalucía. A escala municipal se observa que más del 96%
de la población española se concentra en el 40% de los municipios, algunos de los más poblados
son importantes capitales de provincia como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza o
Málaga. Este dato nos indica que aproximadamente el 60% de los municipios se encuentran
despoblados, esta realidad se manifiesta a través de plataformas como Teruel Existe, Soria YA y
otras plataformas del medio rural que tienen densidades de población de 8,6 hab./km² en el
caso de Teruel y de 9 hab./km² en el caso de Soria similares a las del Sahara o Laponia. También
encontramos disparidades en el comportamiento demográfico, con Comunidades Autónomas
muy dinámicas demográficamente con altas tasas de natalidad en 2017 (Fuente: INE), como es
el caso de Murcia (10,2‰), Madrid (9,31‰), Cataluña (8,97%), Navarra (8,96‰), Andalucía
(8,89‰), que dan lugar a una población más joven. En el extremo opuesto encontramos a
Comunidades con unas tasas de natalidad muy bajas como Asturias (5,84‰), Castilla y León
(6,4‰) o Galicia (6,82‰), que se caracterizan por un envejecimiento de la población. Estos
datos se complementan con las tasas de mortalidad, que reflejan aquellas Comunidades con una
población más envejecida y demográficamente menos dinámicas como Asturias (12,77‰),
Castilla y León (11,96‰), Galicia (11,82‰), Aragón (10,80‰), Extremadura (10,80‰) o
Cantabria (10,26‰), en el lado opuesto encontramos a Canarias (7,05‰), Baleares (7,21‰),
Madrid (7,24‰) o Murcia (7,82‰). Estos contrastes se explican por la evolución histórica de
algunas zonas y cuestiones como la emigración gallega, la crisis minera asturiana o el
despoblamiento rural de Castilla y León que dan lugar al envejecimiento de estas zonas. Por otro
lado, los flujos migratorios tienen como destino Madrid y las zonas litorales mediterráneas y los
archipiélagos, lo que explica el mayor dinamismo demográfico de estas zonas.

4.3. CONTRASTES ECONÓMICOS En España existe una distribución desigual de los recursos
económicos, lo que repercute también en la aparición de desigualdades sociales entre las
distintas Comunidades Autónomas. Hoy en día existen una serie de factores que explican los
contrastes económicos en España:

● Proceso de deslocalización industrial: el desarrollo de las telecomunicaciones, la eficiencia de


las redes de transporte, la existencia de una mano de obra más barata y una mayor permisividad
de la legislación medioambiental, han trasladado gran parte de la industria europea al Sudeste
Asiático, por lo que la industria ha perdido peso como factor de desarrollo en España. Las
regiones que no han sabido realizar una reconversión de su sector industrial se han convertido
en ejes en declive.

● Terciarización de la economía: los países desarrollados cada vez tienen una economía más
terciarizada, con actividades más especializadas y diversificadas, por lo que hoy, la terciarización
se considera uno de los mayores indicadores de desarrollo. En particular, tienen una gran
importancia económica las actividades conocidas como servicios avanzados entre los que se
encuentran la investigación, las telecomunicaciones, la innovación y desarrollo y todo lo
relacionado con alta tecnología. Las regiones que han sabido incorporar estas actividades a su
tejido empresarial se han convertido en los ejes más dinámicos. La distribución del PIB per cápita
(según los datos del INE en el 2007) refleja estos contrastes económicos, diferenciando entre
una España rica y otra más pobre. Las Comunidades Autónomas más ricas coinciden con aquellas
regiones que han adoptado un modelo económico post-industrial basado en los servicios
avanzados y el auge de la construcción que se refleja en un PIB per cápita muy elevado, según
datos del INE en el 2017, estas Comunidades Autónomas son Madrid (33.809€ per cápita), País
Vasco (33.088€ per cápita), Navarra (30.914€ per cápita), Cataluña (29.936€ per cápita), Aragón
(27.403€ per cápita), La Rioja (26.044€ per cápita) o Islas Baleares (25.772€ per cápita), todas
ellas por encima de la media nacional que se sitúa en los 25.100€ per cápita. La economía del
resto de Comunidades Autónomas, se caracterizan por un mayor peso las actividades agrarias,
que en líneas generales tienen una escasa rentabilidad y no han desarrollado una economía
altamente productiva, es el caso de Comunidades con un PIB per cápita muy por debajo de la
media nacional como Extremadura (17.262€ per cápita), Andalucía (18.470€ per cápita), Castilla
La-Mancha (19.681€ per cápita), Canarias (20.425€) y Región de Murcia (20.585€) a las que
debemos añadir las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

Estos contrastes económicos tienen su reflejo en desequilibrios y desigualdades sociales, si


atendemos a la Renta Disponible de los Hogares, según el INE en el año 2017, observamos cómo
los hogares con rentas más altas corresponden a País Vasco (34.203€), Comunidad Foral de
Navarra (33.431€), Comunidad de Madrid (32.451€), Cataluña (31.411€) o Islas Baleares
(32.163€). Las rentas más bajas corresponden otra vez a Extremadura (20.395€), Canarias
(22.790€), Castilla La-Mancha (23.159€), Región de Murcia (23.574€) y Andalucía (23.699€).
Siendo la media nacional de 27.558€. Otro indicador económico que refleja la desigualdad social
derivada de los contrastes económicos entre Comunidades es la Tasa de Desempleo. Las
Comunidades Autónomas con menor tasa de desempleo en el año 2018 según el INE, coincide
con las regiones más dinámicas como País Vasco (10,8%), La Rioja (11%), Aragón (11,6%),
Cataluña (12,2%). En el lado opuesto encontramos las Comunidades de Extremadura (25,9%),
Andalucía (24,7%), Castilla La-Mancha (20,7%), Canarias (20,6%) y Región de Murcia (18,6%).
Algunas de ellas muy por encima de la media nacional situada en 16,7%. Especialmente altas
son en las ciudades autónomas de Ceuta (31,4%) y Melilla (27,2%). También podemos ver las
grandes diferencias sociales en España a través del estudio del IDH o Índice de Desarrollo
Humano, que tiene en cuenta aspectos relacionados con la calidad de vida, esperanza de vida al
nacer, el acceso a sistemas sanitarios, acceso a la educación, niveles de escolaridad y de
estudios, nivel de renta entre otros. Según Global Data Lab en el año 2015, las puntuaciones más
altas en IDH corresponden a las Comunidades de Madrid, País Vasco, Navarra, La Rioja y
Cataluña. En el extremo opuesto volvemos a encontrar Extremadura, Castilla La-Mancha,
Andalucía, Canarias y Murcia junto a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Otro indicador
que nos ayuda a medir las diferencias sociales en el territorio español es la Tasa de Riesgo de
Pobreza, que designa a aquellas personas con una renta inferior a los 8.522€ anuales, es decir,
que se encuentran bajo el umbral de la pobreza. La Tasa de Riesgo de Pobreza nacional según el
INE en el año 2017 indicaba que el 21,6% de la población se situaba bajo el umbral de riesgo de
pobreza. Por Comunidades Autónomas podemos ver que las tasas más bajas corresponden a
Navarra (8,3%), País Vasco (9,7%), La Rioja (9,7%), Principado de Asturias (12,6%), Aragón
(13,3%), en el extremo opuesto encontramos Comunidades que superan con mucha diferencia
la Tasa Nacional como Extremadura (38,8%), Andalucía (31%), Canarias (30,5%), Región de
Murcia (30,1%), así como también las ciudades autónomas de Ceuta (32,5%) y Melilla (26,2%).

5. POLÍTICAS DE CORRECCIÓN DE LOS DESEQUILIBRIOS

FRANCO ALIAGA, T. (Geografía de España. Física, Humana y Económica, 2010), define las
principales políticas nacionales utilizadas para la corrección de los desequilibrios territoriales
que se resumen en la creación de fondos como el Fondo de Garantía de Servicios Públicos
Fundamentales, el Fondo de Suficiencia Global y el Fondo de Compensación Interterritorial entre
otros que se definen a continuación. ○ Fondo de Garantía de Servicios Públicos Fundamentales:
tiene como finalidad garantizar y asegurar que cada Comunidad Autónoma recibe los mismos
recursos para financiar los servicios públicos fundamentales y esenciales del Estado de
Bienestar. En su cálculo se tiene en cuenta la población total, la población mayor de 65, la
población menor de 16, la superficie y la dispersión de la población. El fondo se alimenta con el
75% de los impuestos recaudados por las Comunidades Autónomas. ○ Fondo de Suficiencia
Global: asegura que las necesidades globales de financiación de cada Comunidad queden
cubiertas con la propia capacidad tributaria de las Comunidades, el fondo se alimenta con el
25% de los impuestos recaudados por las Comunidades Autónomas y de alguna manera
redistribuye los excedentes tributarios de unas Comunidades entre las Comunidades
deficitarias. ○ Fondo de Cooperación: su objetivo es promover la convergencia entre
Comunidades Autónomas en términos de Renta per Cápita. El fondo se financia con los recursos
del Estado. ○ Fondo de Competitividad: su objetivo es promover la convergencia y equidad en
las necesidades de financiación per cápita, es decir, que todos los ciudadanos paguen más o
menos los mismos impuestos independientemente de la Comunidad Autónoma en la que
residan. El fondo se nutre de aportaciones de recursos del Estado. ○ Fondos de Compensación
Interterritorial: su objetivo es corregir los desequilibrios económicos interterritoriales y se basa
en el principio de solidaridad, sus recursos son distribuidos por las Cortes Generales entre las
Comunidades Autónomas. Se distribuyen entre las Comunidades Autónomas con una renta per
cápita inferior a la media nacional. Se utilizan para financiar gastos de inversión, generalmente
en infraestructuras. Además, desde la entrada de España en la UE, en 1986, España recibe una
serie de fondos conocidos como Fondos Estructurales y de Inversión Europeos o Fondos EIE,
diseñados para reducir los desequilibrios entre las diferentes regiones o provincias de los países
miembros. En el periodo comprendido entre 2014-2020, España va a recibir 37.400 millones de
€ de los fondos europeos, que se sumarán a 15.880 millones de € de contribución nacional,
contando con un total de 53.280 millones de € con el objetivo de reducir las diferencias y
desequilibrios territoriales. El Presupuesto de los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos
(Fondos EIE) para España para el periodo 2014-2020 se divide de la siguiente manera:

● Fondos FEDER o Fondo Europeo de Desarrollo Regional (19.410 millones de €): Tiene como
objetivo ayudar al desarrollo económico, a través de la inversión en redes de transportes y de
comunicaciones, energía, medio ambiente, I+D+I, rehabilitación urbana, reconversión industrial,
desarrollo rural, pesquero, turístico y cultural. Los Fondos FEDER se distribuyen de forma
proporcional a las necesidades del territorio, para ello, la UE clasifica las diferentes regiones en
relación al PIB per cápita de la zona UE-27. En España tenemos tres tipos de regiones:

● Regiones menos desarrolladas (PIB per cápita inferior al 75% de la media de la UE): es el caso
de Extremadura.

● Regiones en transición (PIB per cápita entre el 75% y el 90% de la media de la UE): es el caso
de Andalucía, Murcia y Castilla La-Mancha.

● Regiones más desarrolladas (PIB per cápita superior al 90% de la media de la UE): es el caso
de Comunidad Valenciana, Baleares, Cataluña, Aragón, Navarra, La Rioja, Madrid, Castilla y León,
País Vasco, Asturias, Cantabria y Galicia.

● Fondos Feader o Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (8.300 millones de €): Su objetivo
es fomentar el desarrollo rural sostenible con actividades agrarias respetuosas con
medioambiente, y con menor incidencia en el cambio climático, desarrollando un sector más
competitivo en los mercados y más innovador, que se complementa los demás instrumentos de
la PAC.

● Fondos FSE o Fondo Social Europeo (7.590 millones de €): Su objetivo es fomentar el empleo,
la formación profesional y el empleo. Trata de ayudar a los ciudadanos a mejorar su cualificación
profesional y encontrar un mejor puesto de trabajo, garantizando la igualdad de oportunidades
y la integración social de los colectivos menos favorecidos.

● Fondos FEMP o Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (1.160 millones de €): Su objetivo es
ayudar a los pescadores a la transición a una pesca sostenible y el fomento de artes de pesca
más selectivas. Ayudar a las comunidades pesqueras a diversificar sus economías. Financiar
proyectos para crear empleo y mejorar la calidad de vida en las costas europeas.

● Fondos IEJ o Fondo de Iniciativa de Empleo Juvenil (943 millones de €): se aplica en zonas
donde la tasa de paro juvenil sea superior al 25% de la población. Se financian cursos de
formación orientados a conseguir una cualificación profesional, períodos de prácticas en
empresas y contrataciones laborales. CONCLUSIÓN El Estado autonómico definido por la
Constitución es uno de los sistemas políticos más descentralizados del mundo, según el estudio
titulado “Measuring regional authority” publicado por Oxford University Press en 2016. En el
estudio se comparan 185 territorios, dentro de 81 países del mundo para crear un índice de
autoridad regional. Uno de los aspectos del estudio descansa sobre el nivel de autonomía
política, en el que las Comunidades Autónomas españolas alcanzan una puntuación alta debido
a su poder de decisión política y autogobierno, comparable a los territorios de otros Estados
federales como Quebec (Canadá), Estados Federales (EE.UU.), länders (Alemania), Escocia
(Reino Unido) o Flandes (Países Bajos). En cuanto a las competencias cedidas por el Estado, las
Comunidades Autónomas también alcanzan una puntuación alta, aunque por detrás de Quebec
(Canadá), cantones (Suiza) o la Estados australianos, que además de las competencias que
asumen las Comunidades Autónomas, tienen potestades en materia de inmigración o
ciudadanía. Para SALVADOR CRESPO, M. (La autonomía en el sistema constitucional español,
2007), podemos decir que el Estado autonómico es análogo al Estado federal, la única diferencia
es la genealogía. Esto es debido a que el Estado autonómico parte de la cesión de la soberanía
por parte del Estado a las Comunidades Autónomas, mientras que el Estado federal, parte de la
cesión de soberanía de los Estados independientes a un poder central. En cualquier caso, el
Estado autonómico tiene algunas carencias definidas por Francesc Pau Vall, quien propone para
su superación una reforma del Senado para constituir una auténtica cámara de representación
territorial que participe en las decisiones del Estado central, una reforma constitucional que
defina claramente las competencias de las Comunidades Autónomas y del Estado, o la
participación de las Comunidades Autónomas en la elección de los miembros del Consejo
General del Poder Judicial. La realización de un referéndum no oficial por el Gobierno
Autonómico de Cataluña el 1 de Octubre de 2017, para la secesión del territorio catalán del
Estado español y la proclamación “no oficial” y de forma unilateral de la República
Independiente de Cataluña, reabre el debate político sobre la organización territorial de España
y del Estado de las autonomías, que se ha manifestado en una enorme crisis política de difícil
solución y en el ascenso electoral de partidos de ultraderecha, que cuestionan el actual Estado
de la autonomías como VOX.

BIBLIOGRAFÍA

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