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Niall Nance Carroll

Infancia Politizada en la obra “La Composición” de Antonio Skarmeta

El libro ilustrado La Composición (2000) del autor chileno Antonio Ska ´


rmeta, ilustrado por Alfonso Ruano, se centraen la participación política de Pedro, de9 años de ed
ad. Este ensayo reúne elconcepto de aetonormatividad de MariaNikolajeva y el concepto de infant
ilismode Elisabeth Young-
Bruehl paraexaminar cómo La composicióncuestiona los supuestos normativosrelativos a la acción
política de los niñosy los cambios necesarios en la forma enque se considera a los niños. Lasaccion
es políticas de Pedro no se basanen una ideología política establecida, nison el resultado de consej
os de adultos. Más bien, los padres de Pedroingenuamente intentan reforzar la ideade que la infan
cia es un estatusapolítico, a pesar de la voluntad de ladictadura de explotar la supuesta faltade con
ocimiento político de los niños. Uniendo la crítica literaria con la críticapsicológica y política, este e
nsayoinsiste en la necesidad de una literaturaque reconozca las actividades yresponsabilidades pol
íticas de los niños. Dicha literatura no debe estar dirigidaexclusivamente a los niños víctimas dela i
njusticia, ni debe negar que los niñosinvolucrados en la acción política sontodavía niños; la atribuci
ón de unestatus de adulto honorario a losjóvenes actores políticos puede servirpara marginar aún
más a los niños asícomo a los niños como clase.

Históricamente, los textos para niñosno han eludido las cuestionespreocupantes e incluso loslla
mamientos directos a la moral y a lainstrucción política, que a veceseclipsan por completo el del
eite. Recientemente, Julia Mickenberg, enAprender de la izquierda, y Mickenbergy Philip Nel, en
Cuentos para pequeñosrebeldes, han centrado la atención enlos textos políticos de Izquierdaex
plícita para niños. Mientras quemuchos de estos textos presentanactos de heroísmo, ya sea por
parte delos propios niños o de los adultos a losque admiran, otros se centran enexperiencias m
ás prosaicas de la vidapolítica. Pedro, el protagonista de 9 años del libro ilustrado de Antonio Sk

rmeta La Composición (2000), ha vistocómo el gobierno se lleva a los padresde sus amigos por
oponerse al régimenautoritario. Un día Pedro les pregunta asus padres si están en contra de lad
ictadura; cuando lo están, él sigue con''¿Estoy en contra de la dictadura?
n. p. ) Intentando tranquilizar, suspadres explican que mientras seoponen al gobierno actual,
"los niños noestán en contra de nada" (2000, n. p. ).Los niños son sólo niños", añaden,
"tienen que ir a la escuela, estudiarmucho, jugar y ser buenos con suspadres"
(2000, n. p. ). Este punto devista supone que ser apolítico protege alos niños de los ataques por
motivospolíticos, algo tristemente bastantefalso. Aunque los padres de Pedro no loconsideran c
ontrario a la dictadura, elrégimen no descarta a los niños comofuentes de información sobre los
disidentes, una política que se hizoevidente más tarde cuando el ejércitooffi
cials vino a su escuela primaria paraanunciar un concurso especial deescritura, prometiéndole u
n premio almejor trabajo sobre el tema "Lo que mifamilia hace de noche".

Como escritor chileno, Ska ´


rmetaexperimentó personalmente ladictadura. Como muchos de suscompatriotas, fl
ed el país después delgolpe de Estado del 11 de septiembrede 1973 en el que el fascista August
oPinochet derrocó al presidentesocialista Salvador Allende. Esosexiliados se fueron con un temo
r bienfundado de persecución. El actualgobierno chileno reconoce más de 3.000 asesinatos y ce
rca de 40.
000 víctimas de tortura por parte delrégimen de Pinochet, aunque cientosde casos aún no han s
ido escuchadospor la Comisión de la Verdad yReconciliación (Long,
2013, n. p. ). Paraponerlos en contexto, la población deChile era de alrededor de 9 millones, por
lo que aproximadamente una decada doscientas personas eraencarcelada, torturada, secuestra
da oasesinada por el régimen de Pinochet. Después del golpe, uno de cada diezchilenos fl
ed el país. Mientras que lanovela quasiautobiográfica para adultosjóvenes No paso
´ nada (1986) de Ska´
rmeta describía una vida en el exilio, La composición se centra en aquellosque permanecieron e
n el país. Ilustradopor Alfonso Ruano, el libro fue firstpublicado en español como Lacomposicı´
on por Ediciones Ekare ´ ytraducido al inglés por Elisa Amado paraGroundwood Books/ House o
f AnansiPress. Fue reconocido con el 2000 Ame´
ricas Book Award y el 2001 JaneAddams Children's Book Award paralibros ilustrados.
El suspenso del libro gira en torno alcontenido del ensayo del concurso dePedro, ya que lo que
los padres dePedro hacen realmente por la noche esescuchar la radio para enterarse de lasnotic
ias de la Resistencia. En fi
rst Pedrono les cuenta a sus padres sobre suensayo, ni siquiera sobre el concurso. Lavida sigue
como siempre. Después deque los ganadores (entre los cuales noestá incluido) son anunciados
en laescuela y los ensayos regresan, Pedrose va a casa para describir lacompetencia a sus padre
s. Mientras sealarman más y más, se detiene un pocoantes de revelar lo que escribió:
"Por lanoche a mis padres les gusta jugar alajedrez. " Aliviados, los padres sonríen yresponden:
"Supongo que tendremosque comprar un juego de ajedrez"
(2000, n. p. ). El libro concluye con unasimple descripción de la dictadura paralos niños lectores.
La Composiciónenseña niños que la autoridad fi
gures puede sermalvada. También les enseña que suspadres tienen naı ¨
ve puntos de vista dela infancia y que ellos mismos puedennecesitar protección. La Composició
nestá lejos del texto infantil de fi
rst parasugerir que la astucia y el engaño sonherramientas esenciales; sin embargo, la resistenci
a de los padres a laparticipación política de los niños difierede muchos otros textos infantiles qu
erepresentan la acción política radical. Con su lista de obligaciones inocuaspara los niños, los pa
dres de Pedropretenden protegerlo. Desafortunadamente, la condición deniño no siempre es u
na garantía deseguridad frente a la persecuciónpolítica, ni siquiera en los EstadosUnidos de me
diados de siglo quedescribe Mickenberg, y ciertamente noen los regímenes menos aprensivos q
uese dirigen fácilmente a los niños (2006, p. 6). Definitions de la infancia varíansignifi
cantly; obviamente los niños sonun grupo heterogéneo. Intentaruniversalizar las capacidades y l
osintereses de los niños sería unatontería. El más amplio defi
nitions de lainfancia a menudo incluye laadolescencia, y los tramos superioresson especialmente
turbios, tal vezmejor servidos por el término máslegalista ''menor''. Sin embargo, PedroMalbra,
de 9 años de edad, es un niño. La participación política directa de losniños a menudo está limita
da por la leyy por las convenciones sociales. Sinembargo, a menudo se despliegan en laretórica
política. Por lo tanto, los niñosen general pueden considerarse"politizados"
(aquí se utiliza paradescribir un estatus instrumental osimbólico asignado por los adultos a losni
ños que pueden ni siquiera serconscientes de su papel político). Conmenos frecuencia los niños
individualesson "políticos" en el sentido de supropia intervención intencional enasuntos políticos
. Robert Coles, en The Political Life ofChildren (La vida política de los niños)
(1986), insiste en que los niños sí tienenesa vida, pero que incluso los psicólogosinfantiles no ha
n escuchado a los niñoshablar de política. Coles, quien trabajócon niños en una variedad de con
textospolíticos, incluyendo el movimiento dederechos civiles, describe a "un niñoansioso[que] co
menzó a enseñar a unjoven médico que seguramente habíauna vida política entre los niños, y q
uevalía la pena asistir a su significance"
(1986, p. 8). La Composición muestrauna educación similar, con Pedroenseñando a sus padres n
o sólo quetiene una vida política, sino tambiénque tal vida es una necesidad para unniño que vi
ve bajo un dictador. Colesobserva que los adultos subestiman lainteligencia política de los niños
, inclusocuando los niños se hacen oír alrespecto. Los adultos asumen que losniños están simple
mente "diciendo máso menos lo que oyen decir a la gente", aunque no se supone que los adult
osque hacen declaraciones similares esténsimplemente repitiendo (1986, p. 13). En La Composici
ón, los padres de Pedrodudan inicialmente de su concienciapolítica, incluso cuando intenta expli
carque su visión de lo que los niños debenhacer -
"ir a la escuela, estudiar duro, jugar y ser buenos con sus padres"-
noes realista. Como señala Pedro,
"si elpadre de Daniel está en la cárcel, Danielno podrá ir a la escuela"
(2000, n. p. ).Pedro está dentro del rango de edad(aproximadamente 4-
10 años) en elque Robert Connell observó un períodotemporal de lo que él llamó"pensamiento
político intuitivo" en elque los niños muestran "opinionespolíticas sorprendentemente francas, id
iosincrásicas, contundentes eimaginativas", que eventualmente sevuelven más normativas a me
dida quecumplen nueve o diez años de edad(Coles,
1986, p. 27). Coles adviertecontra asumir que la inteligenciapolítica requiere "tan complicado y s
util. . . "la inteligencia política requiere "unanálisis tan complicado y sutil para unniño menor de
diez años, o incluso para‘
" y observa que durante el siglo XX lagente "ha aprendido a dar crédito a losniños por el refi
nements másasombroso de percepción o sentimientosobre los matices de la vida familiar olos a
ltibajos de la vida familiar".

La mayoría de los niños que viven en elvecindario juegan", pero a menudo son"menos propens
os a imaginar a esosmismos niños como astutosobservadores sociales o analistaspolíticos"
(1986, págs. 39-
40). Irónicamente, los padres de Pedro hanpuesto en peligro a su hijoprecisamente por tratar d
e protegerlo. Sólo su propio ingenio le dice quemienta sobre lo que hacen por la noche. Aunqu
e esos padres, al igual quemuchos adultos, han tratado de evitar asus hijos los peligros y la tom
a dedecisiones morales importantes, estaestrategia no protege a los niños depersonas y gobier
nos sin escrúpulos. Elconcepto de aetonormatividad de MaríaNikolajeva afirma que las normas
de laliteratura infantil no son las de lospropios niños, sino las de los adultos. Elconcepto comple
mentario de ElisabethYoung-
Bruehl, el infantilismo, describela suposición común de que la infanciase caracteriza por una seri
e de deficits—in-en fuerza, tamaño, intelecto, experiencia y juicio -
incluyendosuposiciones de que los niños nopueden ser actores políticos eficaces ointeligentes.
Como sistema decreencias, el infantilismo abarca no sóloel maltrato cruel de los niños vistosco
mo inferiores sociales, sino tambiénotros sentimientos que, en la superficie, parecen ser impulso
s benignos, como elpaternalismo, los intentos bienintencionados de proteger a los niñosdel mie
do y la ansiedad, y los deseos depreservar su "inocencia". Las actitudesnegativas hacia los niños,
señalaYoung-
Breuhl, no siempre semanifiestan como odio; ella ilustra esadistinción con una analogía con else
xismo, que no siempre se manifiestacomo pura misoginia. Las actitudesbenévolas pero limitante
s hacia losniños pueden compararse con actitudessimilares hacia las mujeres en lossistemas cab
allerescos de moralidad yetiqueta. Mientras que los paralelismosentre las expectativas de las mu
jeres ylos niños, incluyendo las expectativasde una condescendiente "protección" de ambos gru
pos, pueden serentendidos como medios parainfantilizar a las mujeres y negarles susderechos,
es más bien ‘protection paraabordar el tema análogo en elinfantilismo.
nMuchos grupos oprimidos han luchadopor el reconocimiento como adultos, contrarrestando a
los gruposdominantes que utilizarían lainfantilización como justifi
cation paranegar sus derechos, pero es mucho másdifícil oponerse a la infantilizacióncuando los
sujetos no están lejos de lainfancia. Young-
Bruehl no apoyamedidas que intenten lograr la igualdadsimplemente ignorando el diferenteest
atus de los niños; por ejemplo, rechaza los movimientos para concederderechos de voto a los ni
ños por sercondescendientes e ineficaces a la horade garantizar verdaderas protecciones(2012,
p. 9). Al igual que Young-
Bruehl, el concepto de aetonormatividad deNikolajeva no niega las diferenciasentre niños y adul
tos, sino que iluminalas formas en que los niños seconstruyen como defi
cientsimplemente porque son niños. Nikolajeva se centra en las formas enque "la normatividad
de los adultos. . .gobierna la forma en que se hamodelado la literatura infantil"
(2010, p. 8). Nikolajeva describe laaetonormatividad como el''desequilibrio, desigualdad, asimetrí
aentre adultos y niños'', a su vezinformado por desequilibrios similaresinterrogados por la teoría
feminista, lateoría poscolonial y la teoría queer(2010, p. 8). Cabe señalar que lasperspectivas etn
onormativas oinfantiles no excluyen la participaciónde los niños en los proyectos políticosde los
adultos. De hecho, sonprecisamente estas perspectivas lasque hacen que los niños y niñas sean
particularmente útiles comoherramientas o símbolos para losproyectos políticos de otros;
''pensar enlos niños y niñas'' es un eslogan políticobásico que justifica proyectos a travésde un a
mplio espectro de puntos devista y partidos políticos. Más bien, esasperspectivas restringen los
papeles quese podría imaginar que los propiosniños y niñas desempeñan. Aunque losniños tod
avía pueden funcionar comoinocentes idealizados en nombre de loscuales otros se involucran e
n la acciónpolítica, la agencia política por parte delos niños está más allá de lo que seespera de
ellos.
pálida infantilista. Los niños que actúancomo agentes políticos representan unaamenaza para la
s nociones románticasde la infancia, así como para lasnociones metafóricas más amplias deldes
arrollo y la iniciación en el paso de lainfancia a la edad adulta. Cle ´
mentineBeauvais se pregunta: "¿
Puede haberalguna vez una denuncia deaetonormatividad que rompa lasnormas -
como ha habido de otrosconceptos, como laheteronormatividad, el orientalismo y elpatriarcado
- cuando el niño real nuncapuede armarse con una voz?"
(2013, p.77). Mientras Beauvais afirma que "losecócratas politizados, y losposthumanistas interes
ados en larepresentación de los animales, hablanen nombre de víctimas sin voz", estamisma dec
laración asume que los niñosson "sin voz". Sin embargo, los niños yniñas no están exentos de v
oz, a menosque sean sacados sumariamente de sucondición de niños y niñas siempre quetenga
n voz (2013, pág.
77). Beauvaiscuestiona la idea de que "el niño essistemáticamente el partido impotente"
(2013, p. 77). Incluso cuando los niñosestán indiscutiblemente involucradosen la acción política, l
as normasaetonormativas e infantilistas puedenser preservadas retóricamente pordefi
ning esos niños-
actores como dealguna manera ''no son realmenteniños'', eliminándolos efectivamente deesa c
ategoría. Puede decirse que han"perdido su inocencia" o que les han"robado" su infancia o su i
nocencia. Elniño político también puede serconsiderado una especie de adultohonorario,
"viejo para sus años" porhaber sido forzado a "crecer rápido". Incluso pueden ser vistos comope
queños superhéroes, poseedores depoderes misteriosos más allá de los delos "niños normales".
Todas estasmetáforas sirven para proteger lasensibilidad de los adultos al mantenerlas amenaz
as políticas y las accionespolíticas arriesgadas separadas de lacategoría teórica de "niño normal"
, incluso cuando los niños reales se venobligados a enfrentar esas amenazas ytomar esas accion
es. Es una graveinjusticia que cualquiera yque se obligue a cualquier persona, y enparticular a c
ualquier niño, a asumirresponsabilidades políticas conconsecuencias potencialmente fatales, per
o también es una realidad, y amenudo mal abordada por los textospara niños. Muchas de las ex
plicacionesde la política dirigida a los niñosconsisten en un patriotismo simplista, un apolítico so
so o un cinismo barato, todo lo cual favorece la inacción y lacuriosidad por parte de los niños. L
aliteratura infantil", afirman Mickenbergy Nel,
"está necesariamente involucradatanto en la moral como en la política"
(2008, p. 1). De hecho, Mickenbergobserva que "la literatura infantil estradicionalmente entendid
a como unafuerza que apoya el status quodominante y burgués" y que incluso lostextos aparen
temente apolíticosreaffirm "el orden social existente"
(2006, p. 7). Esas tendencias textualesse basan en la desconfianza en lasfacultades políticas y mo
rales de losniños. El texto de Ska ´
rmeta molestasutilmente al discurso infantil yaetonormativo de fi
rst al posicionar aPedro como un niño relativamentepromedio,
uno en absoluto excepcionalo heroico. El libro no comienza con ladictadura, sino con la decepci
ón dePedro por haber recibido para sucumpleaños una pelota de plástico enlugar de un balón
de cuero. Inclusocuando Pedro se da cuenta de que sufamilia puede ser el blanco de ladictadur
a, él no es representado comodramáticamente transformado. Dehecho, la vida cotidiana de Ped
rocontinúa como antes. Al mostrar lapromediación de las habilidades dePedro, Ska ´
rmeta reconoce que amenudo se requiere que los niñospromedio hagan cálculos morales ypolít
icos sin acceso a los padres u otraspersonas que puedan aconsejarles. Aunque afortunadament
e pocas deesas decisiones son tan arriesgadascomo las de Pedro, incluso los niñospromedio no
están completamenteaislados de las opciones conconsecuencias morales. El libro tambiénmoles
ta al discurso infantil yaetonormativo con respecto a suaudiencia implícita. TalLos discursos tien
den a considerar quelos libros infantiles sobre situacionestraumáticas son apropiadosprincipalm
ente como una forma debiblioterapia para niños que se hanenfrentado a circunstancias tanextre
mas. Por el contrario, LaComposición no parece estar dirigida aun público tan "especial" de niño
s quehan vivido bajo dictaduras militares. Porel contrario, Ska ´
rmeta no da porsentado que los potenciales lectoresinfantiles estén familiarizados con loque es
una dictadura; el término esdefi
ned al final del libro. Este detalletambién sugiere que no se espera quela audiencia del libro sea
excepcionalmente inteligente opolíticamente consciente, sino que estécompuesta por niños pro
medio en unavariedad de contextos políticos. Si bienla descripción de la dictadura que haceel li
bro es simple, es más evocadora y sebasa en realidades políticas que las queprobablemente se
encuentran en losdiccionarios o enciclopedias. Detalla losmétodos por los cuales la dictaduraper
manece en el poder, así como losmedios por los cuales la gente resiste. La descripción no prete
nde ocultar labrutalidad de las dictaduras, comoexplica Ska ´
rmeta, `'atemorizar a lagente para que las obedezca medianteel uso de la tortura, el encarcelam
iento, y a veces incluso matar a susoponentes''; sin embargo, se las arreglapara permanecer bási
camenteoptimista (2000, n. p. ). "A pesar delpoder de los dictadores", concluye ladescripción,
la gente lucha contra ellos. Puedenintentar organizar en secretomovimientos de resistencia, incl
usoante el peligro. También pueden buscarayuda de otros países y deorganizaciones como las
NacionesUnidas, y con el tiempo pueden derrotara los dictadores y restaurar lademocracia en s
us países. (2000, n. p. )
La resistencia, como la dictadura, aparece aquí profundamente arraigadaen el tejido de la vida c
otidiana dePedro. Al resumir los acontecimientosentre el concurso de ensayos y elregreso de su
s composiciones, lapalabra política - "En la pared de laescuela apareció la palabraResistencia"-
se entrecruza con lomundano:
"Daniel volvió a jugar alfútbol y marcó dos goles. El precio deun cono de helado subió, y Matild
eSchepp, que cumplió 9 años, le pidió aPedro que la besara en la boca''
(2000, n. p. ). Ni el acto de Pedro ni otrasconsideraciones políticas estánseparados de las otras a
cciones ypreocupaciones de la vida diaria. Lanarrativa de Ska ´
rmeta no pasa poralto la situación inmediataproporcionando un final feliz adefi
nitive; no hay victoria gloriosa sobrela dictadura. Al final del libro la familiade Pedro está a salvo
por ahora, pero eldictador General Perdomo permaneceen el poder y Don Daniel (el padre dela
migo de Pedro) permanece en lacárcel. Finalmente, el pequeño acto derebelión política de Pedr
o no lo hatransformado mágicamente en unadulto, a pesar de que su mayorcomprensión de su
responsabilidad esevidente en las diferencias en el librofi
rst y en las últimas imágenes de él. Enla fi
rst de estas imágenes enmarcadascircularmente, Pedro se muestra enprimer plano sosteniendo
el balón defútbol de plástico que él ha encontradoinsatisfactorio, mientras que sus padresse ven
en el fondo. En contraste, laimagen de Pedro en fi
nal coloca surostro en el centro de otra imagencircular enmarcada; ha cambiado suspreocupaci
ones del tipo de pelota defútbol que quiere al bienestar de sufamilia. El éxito del engaño de Pe
drorepresenta una victoria para su
familiaestá a salvo por ahora, pero el dictadorGeneral Perdomo permanece en elpoder y Don D
aniel (el padre del amigode Pedro) permanece en la cárcel. Finalmente, el pequeño acto derebel
ión política de Pedro no lo hatransformado mágicamente en unadulto, a pesar de que su mayor
comprensión de su responsabilidad esevidente en las diferencias en el librofi
rst y en las últimas imágenes de él. Enla fi
rst de estas imágenes enmarcadascircularmente, Pedro se muestra enprimer plano sosteniendo
el balón defútbol de plástico que él ha encontradoinsatisfactorio, mientras que sus padresse ven
en el fondo. En contraste, laimagen de Pedro en fi
nal coloca surostro en el centro de otra imagencircular enmarcada; ha cambiado suspreocupaci
ones del tipo de pelota defútbol que quiere al bienestar de sufamilia. El éxito del engaño de Pe
drorepresenta una victoria para su familia, pero también representa en parte lavictoria de un niñ
o sobre sus padres, que han intentado convencerlo de quela infancia es un estado sin opiniones
políticas, actos ni responsabilidades. Pedro difiere cualquier mención de sucomposición a sus pa
dres hastadespués de la devolución de lospapeles; aquí asume una mayorresponsabilidad moral
que invierte eimita la suya
las acciones de los padres hacia él. Asícomo sus padres decidieroncondescendientemente que "l
os niñosno están en contra de nada", inclusouna dictadura que les roba a los padresde sus amig
os, Pedro ha decidido quelos padres no necesitan saber nadasobre el concurso de ensayos, al
menosno de inmediato (2000, n. p. ). Elreporta el concurso -y su composición-
sólo una vez que está seguro de que seha evitado la crisis. Como el libro dejaen claro, a Pedro l
e gusta mucho estecambio de roles. En lugar de liderar connoticias sobre el engaño exitoso, cre
asuspenso extendiendo su narrativa. Reservando la descripción de su propiacomposición, fi
rst describe el concurso, un aplazamiento que produce el mismosuspenso en sus padres que el l
ibropuede provocar en sus lectores. En elintercambio toca en ingenuidad ´
, loque implica que no es consciente de lagrave importancia de la situación, y noes consciente d
e la verdaderamotivación de la dictadura en lacelebración de un concurso decomposición sobre
"lo que mi familiahace por la noche" (Ska ‘
, 2000, n. p. ).La composición de Pedro es unainterpretación de lo que tanto elgobierno como s
us padres suponen quedebe ser un niño; se presenta como naı¨
ve sobre el propósito del concurso deensayos, políticamente inconsciente ytotalmente absorto
en sí mismo. Elensayo es agresivo en su promediacióny deliberadamente poco interesante, dise
ñado para ser mirado y desechadopor el examinador militar en busca deevidencia. Pedro interr
umpe susopiniones,
"Me gusta marcarcabezazos" y "Me lo como todo menosla sopa porque no me gusta", y termin
acon la esperanza de que el premio delconcurso sea "un balón de fútbol perono de plástico", lo
que refuerza laimpresión. que cree que se trata de un verdaderoconcurso (Ska ´rmeta,
2000, n. p. ). Élno puede, por supuesto, realmente noser inconsciente; el libro confi
rms quesu composición no es meramenteincompleta sino que es fabricada, unpunto subrayado
por la declaración desus padres que ahora ellos necesitaráncomprar un juego de ajedrez. Lase
gunda actuación de Pedro ocurrecuando les cuenta a sus padres sobre elconcurso. Primero Ped
ro les dice quehubo un concurso, luego revela el temadel concurso. A medida que sus padresint
entan cada vez más frenéticamentesacar a la luz lo que escribió, aumenta laansiedad al informa
r que el Capitán lofelicitó. Luego, Pedro lee en voz alta elencabezado del periódico, incluyendos
u nombre, escuela y grado. Su repetidoaplazamiento de una respuesta a laspreguntas urgentes
de los padres -laseguridad de que mintió en lacomposición-
demuestra que esconsciente de que sus padres estánpreocupados e incluso les encanta (porun
momento) mantenerlos en eseestado. Mantenimiento de tal ritmodeliberado frente a la angusti
a de suspadres confi
rms que aquí Pedro es unintérprete que se esfuerza pormantener a su público en suspenso, nou
n niño ingenuamente reportando sudía escolar. El engaño inicial de Pedro alescribir la composic
ión está claramentemotivado por una lectura correcta delos objetivos del general, pero esteseg
undo engaño, su interpretación deuna falsa inconsciencia política frente asus padres, implica m
otivaciones unpoco más complejas que quizás estánmás claramente dirigidas a la dobleaudienci
a de un libro para niños-
unaaudiencia que también incluye a suspadres y maestros. Pedro, en efecto, está forzando a sus
padres a reconocerque están equivocados sobre su nivel deconciencia política. También deben
darse cuenta de que le han hecho unflaco favor al asumir no sólo que losniños no saben nada d
e política, sinotambién que no necesitan saber y que, de hecho, están mejor sin eseconocimient
o.
La actuación de Pedro recuerda a suspadres que si hubiera actuado demanera consistente con s
u afirmaciónde que los niños son apolíticos, lasituación habría sido mucho máspeligrosa. El casti
go de Pedro a suspadres no parece
Literatura infantil en la educación(2014) 45:271-284 277
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estar motivado por impulsos devenganza o crueldad; en cambio, podríaser visto más apropiada
mente como laaplicación de un correctivo edificante desu posición de superioridad temporal. E
n una dictadura, la ingenuidad de lospadres ´ sobre los extremos a los que elgobierno está disp
uesto a llegarrepresenta una amenaza para subienestar. En el texto de Ska ´
rmeta unniño educa a sus padres, y porextensión la audiencia secundariapotencial de adultos d
el libro estállamada a darse cuenta del peligro quesus propias buenas intenciones pero naı¨
ve opiniones pueden suponer para losniños. La política puedenecesariamente excluir a los niños
yniñas de la representación oparticipación directa, pero, voluntariamente o no, los niños y niñas
participan en la política. Típicamente, las discusiones sobre la moralidad delos niños se han limit
ado a mantener elstatu quo: no se espera que ejerzan suautoridad de una manera separable de
su responsabilidad social hacia suspadres. La suposición es que, en elmejor de los casos, puede
n alcanzar unamoralidad convencional, como ladescrita por Lawrence Kohlberg, através de un si
stema de castigo yrecompensa. Paul Bloom explica que lainvestigación psicológicacontemporán
ea ''muestra queél[Kohlberg] subestimó la sofisticaciónmoral de los niños. . . [y] sobreestimó las
ofisticación moral de los adultos''
(2013, p. 100). Las personas que tratande evitar la participación de los niños enla política a menu
do actúan a partir deuna de dos suposicionescondescendientes: o bien los niños sondemasiado
puros para ser manchadospor la política, o bien los niños sondemasiado inmorales o irracionale
spara manejarlos.

El supuesto de que la capacidad o laincapacidad asumida por los niñosdebería ser el factor dete
rminante enlas responsabilidades políticas que seles asignan se revela incoherentecuando se co
nsideran las diferentescapacidades de los niños. Por logeneral, se considera que los adultosson l
egal y moralmente responsables, independientemente de suscapacidades; no hay razón para q
ue nose les exija el mismo nivel deresponsabilidad a los niños. No estoydefendiendo que los niñ
os deberían serconsiderados responsables de llevar acabo el cambio político, sino más bienafir
mando que ya se les consideraresponsables en muchos ámbitos, tantopolítica como moralment
e. Pretender locontrario o mentirles no es unaestrategia efectiva. El texto de Ska´
rmeta muestra las consecuencias deque los padres no aborden estarealidad, además del intento
de ungobierno corrupto de explotar elsupuesto estatus apolítico de los niños. En La Composici
ón, la suposición deque los niños carecen de concienciapolítica y moral lleva al General, a través
de su subordinado, el Capitán, aintentar aprovechar esta ingenuidad ´
Bajo el pretexto de un "concurso deensayos" cuyo tema es "lo que mifamilia hace por la noche",
planeanutilizar a los niños como espíasinvoluntarios (Ska ‘
, 2000, n. p. ). Sinembargo, es precisamente estasuposición la que también lleva a lospadres a n
o compartir suspreocupaciones políticas con sus hijos, incluso cuando Pedro los incitadirectame
nte. La "inocencia" (o másbien la ignorancia) que los adultoscultivan cuidadosamente en los niñ
osno proporciona ninguna defensa contralas personas sin escrúpulos; de hecho, deja a los niños
ya vulnerables aún másvulnerables a la manipulación. Al igualque Pedro, cuando a los niños y n
iñas seles enseña que las autoridades no losperseguirán (y los niños y niñas sabenque esto es fa
lso), también se socava lalegitimidad de otras afirmaciones de lospadres y maestros. Mientras q
ue elimpulso de los padres es benévolo y elmalévolo de la dictadura, se basan en lamisma evalu
ación errónea de lascapacidades morales y políticas de losniños,
las capacidades morales y políticas delos niños, y sobre la base desuposiciones similares de la fa
lta dehabilidad de los niños para leer lasituación social y comprender lamentalidad de los demá
s. BlakeyVermeule describe cómo elrazonamiento de los lectores ''encondiciones de acceso imp
erfecto a lainformación relevante'' puedemejorarse con los ejemplos de
278 La literatura infantil en la educación(2014) 45:271-284
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y cómo los personajes que sobresalenen tal razonamiento son especialmenteconvincentes (2010
, p. 55). Pedro de laComposición es un buen ejemplo deeste tipo de personaje tutorial para losl
ectores más jóvenes. Aquí Pedro debeintuir que la tarea de escribir lacomposición tiene objetivo
s ocultos, ydebe desarrollar una falsa presentaciónde sí mismo que sea apropiada paraesta situa
ción. Sintiéndose en fi
rstcomo si "su cabeza estuviera tan vacíacomo su alcancía", Pedro busca consejode su compañe
ro de clase Juan (Ska ‘,2000, n. p. ). "¿
Estás en contra de ladictadura?" pregunta Pedro. Despuésde una rápida mirada para ver dónde
está el capitán, Juan responde: "Porsupuesto, estúpido" (Ska ‘, ‘
, 2000, n. p. ). Pedro ysus amigos proveen un modelo derazonamiento bajo la condición deinfor
mación limitada, aumentada portiempo limitado y alto riesgo. El retrasoentre la asignación de la
composición yel momento en que Pedro informa a suspadres de su contenido deja al lectorpar
a sacar conclusiones sobre lo queescribió y por qué. En última instancia, de una manera particul
armenteapropiada para los lectores másjóvenes, el texto entonces confi
rms susexpectativas de las acciones de Pedro, lo que les permite sentir el placer deestar en lo co
rrecto. Su razonamientoes recompensado. Vermeule observaque "Razonamos rápida y frugalme
ntesobre la información social, perotenemos que hacerlo con unconocimiento imperfecto".(2010
, p. 55). Es precisamente estainformación social la que Pedro utilizapara razonar sobre las motiv
aciones yexpectativas de la dictadura; no tieneacceso ni comprensión de los grandestemas políti
cos en juego. Esto no quieredecir que la aplicación de Pedro de lainformación social sea simplist
a, Vermeule explica que
Ni siquiera Maquiavelo podría decirnoscómo jugar el juego del ajedrez social yaque. . . todo lo
que necesitamos haceres ejecutar una especie de algoritmo. . .De hecho, los Maquiavelos podrí
anincluso desviarnos del algoritmocargando moralmente la lectura de lamente, sugiriendo. . . q
ue la inteligenciaMaquiavélica es algo de lo que hay queavergonzarse. (2010, p. 89)
La observación de Vermeule aquí esbien aplicada a la literatura infantilespecialmente; la astucia
y la astucia seven a menudo en oposición a lasvirtudes de la honestidad y lafranqueza, pero la r
elación desigual depoder entre la niñez y la adultezprácticamente requiere el uso de laastucia p
or parte de los niños, ya queellos poseen un poder menos directo. En La Composición, se dan cl
avesvisuales claras para enfatizar el poderrelativo de niños y adultos en muchasde las ilustracion
es. Los cascos de lossoldados y las gafas de sol del capitánesconden sus ojos y contribuyen a sui
mponente apariencia y a la capacidadde ocultar sus pensamientos eintenciones. Sin embargo, la
silustraciones de Ruano no se limitan aestablecer una dicotomía entre lainaccesibilidad de los ag
entes de ladictadura y la accesibilidad de Pedro yla oposición. Ya que Pedro debe usarmentiras
y desvíos, su habilidad paraesconder sus ojos del lector hace eco dela necesidad de esconder su
oposición yla de sus padres a la dictadura. Cuandoel capitán se para sobre él en el salón declas
es, Pedro (ubicado al final de lapágina, inclinado sobre su escritorio) mira fijamente al lector; est
e es unmomento de vulnerabilidad, cuandocorre el riesgo de traicionar a suspadres diciendo la
verdad.
Laautenticidad y la apertura son aquípuntos de vulnerabilidad, lujos que losque viven bajo una
dictadura nosiempre pueden permitirse. Mientrasque una de las imágenes durante el
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con el capitán es desde la perspectivade Pedro, donde está mirando suescritorio, esta ocupació
n visual de laperspectiva de Pedro no se extiende ala narrativa. A la audiencia narrativa nose le
da un lugar de acceso privilegiado; el lector no llega a ver el ensayo antesque los padres. Los pe
nsamientosinteriores de Pedro sólo estándisponibles para el público a medidaque se ponen a di
sposición de otros, enparticular de sus padres. Lo que LaComposición admite, incluso a losniños
, es que hay momentos en que laposición social de uno niega el acceso alos tipos convencional
es de poder quehasta ahora se han consideradosocialmente apropiados, pero que estono obvia
la necesidad de intentar actuartanto práctica como moralmente de lamejor manera posible. El
engaño y lamanipulación no deben presentarse alos niños sólo en términos negativos; esmuy p
osible que sean las únicasopciones disponibles. En LaComposición, el valor ético relativo deleng
año recuerda la declaración sonorade Huckleberry Finn de que "Muy bien, entonces iré al infiern
o" cuando decidementir, y por lo tanto arriesgarse a lacondenación eterna, en lugar detraicionar
a su compañero esclavo Jim(Twain,
1884, p. 297). En ambasnarrativas, un código moral sistemáticode honestidad choca con un códi
gosituacional que persigue el tratamientoético de otras personas. Como Huck, Pedro rechaza lo
s imperativoscategóricos de Kantian. De hecho, elclásico ejemplo kantiano de laconfrontación c
on un criminal queasesinaría a menos que se le mintiera esun buen paralelo a
El código de honestidad choca con elcódigo situacional de seguir untratamiento ético de otras
personas. Como Huck, Pedro rechaza losimperativos categóricos de Kantian. Dehecho, el clásico
ejemplo kantiano de laconfrontación con un criminal queasesinaría a menos que se le mintiera
esun claro paralelo a la necesidad dePedro de engañar al Capitán y a ladictadura. El hecho de q
ue Pedro yHuck nieguen los imperativos de Kantno los convierte en pensadoresradicales para s
u época, excepto por elhecho de que las jerarquías deldesarrollo moral, como la de Kohlberg, si
guen sugiriendo que es probable quelos niños sólo alcancen una moralconvencional, es decir,
una moralsistemática basada en su educación queconsiste en un conjunto de reglas quetratan d
e seguir. La etapa superior de lamoralidad post-
convencional matizadaes típicamente asumida comoreservada para aquellos mucho másviejos.
Una vez más, Pedro es un niñopromedio con deseos y limitaciones deinfancia promedio, y es pr
ecisamenteesta "promediación" lo que lo hace a lavez convincente y moralmentesignifi
cant No se le presenta como unniño particularmente maduro, yciertamente no se le presenta co
mo elúnico niño en Chile que alguna vezaprendió a mentir. Tampoco sepresenta a Pedro como
un líder políticoprecoz, un vanguardista en ciernes queexplica la situación a los demás niños yni
ñas. A diferencia de sus compañerosde clase, Pedro es presentado como unpoco menos intelig
ente políticamente yconsciente, como lo señala laconversación en la que Juan lo llama''estúpido
'' por tener que preguntar siJuan estaba en contra de la dictadura(Ska ‘
, 2000, n. p. ). En lugar decentrarse en asuntos excepcionales ycampeones, La Composición pres
enta lamoralidad como los actos y lasresponsabilidades de la gente normal. Si incluso los niños
deben hacer suparte, nadie queda exento de esaresponsabilidad. Los padres de losamigos de P
edro ya han sido llevados yDaniel.
ya no puede ir a la escuela porque tieneque ocuparse de la tienda de su padre. Para esos niños,
el lujo de ser apolíticosse ha perdido claramente. Aunqueparezca intuitivamente obvio que lasr
epresentaciones de un sufrimientointenso e incesante galvanizarían a loslectores a la acción", ex
plica KimberlyNance,
"la teoría del mundo justosugiere lo contrario: es más probableque los lectores quieran ayudar a
lasvíctimas que son valientes, afortunadasy relativamente alegres"
(2010, p. 23). Así es precisamente como Pedro seposiciona en La Composición; mientrases un ni
ño que vive en la dictadura, suspadres no le han sido arrebatados, ytodavía es capaz de jugar fú
tbol y pasarel tiempo
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con sus amigos. Hay otros que estánpeor que Pedro, pero según Nance, estarelativa buena fort
una sólo aumenta laprobable simpatía de los lectores. JackZipes describe la literatura que "toca l
otraumático" como "esclarecedora yperturbadora"
(2008, p. vii). LaComposición "toca" temas y eventostraumáticos, pero evitarepresentaciones grá
ficas o discusionesde trauma directo. Los ejemplos másextremos corren el riesgo de alienar alos
lectores o, en el caso de la literaturainfantil en particular, la censura y laeliminación total del pai
saje literario. Son Daniel y Juan, que están en elgrupo de Pedro, y no sus padres, quienes inspira
n su rebelión silenciosa. La razón parece ser tanto porque es"estúpido" no estar en contra de la
dictadura, como por las muchasinjusticias que la dictadura ha cometido(Ska ‘
, 2000, n. p. ). Que la contribuciónde Pedro sea pequeña no debeminimizar su importancia. No t
enemosque ser un Gandhi, o un Martin LutherKing Jr. , o un Nelson Mandela, o unDesmond Tut
u", afirma Amartya Sen,
reconocer que podemos tener objetivoso prioridades que difieren de labúsqueda de nuestro pr
opio bienestar" (2009, p. 18-
19). De hecho, MikhailBakhtin afirma que estas decisionesmás pequeñas son precisamente dond
etiene lugar la gran mayoría de lasdecisiones éticas; Gary Morson y CarylEmerson explican que
en las teorías deBakhtin,
''la crisis tiende a disolver laresponsabilidad personal de la mismamanera que lo hacen las norm
as y losprincipios: el foco ya no está en laspequeñas decisiones personalestomadas. . . después
de mucho debateinterno, sino en el gran mandatoimpersonal'' (1990, p. 26-
27). El énfasisde la Composición en lo ordinario estanto más apropiado cuando seconsidera un
modelo ético para losniños, que después de todo es pocoprobable que ejerzan el poder de un
mandato impersonal tan grande; ''juzgar implica necesariamente unriesgo,
una atención especial a losdetalles de la situación y unaparticipación especial con otraspersonas
únicas en un momento dadode sus vidas'' (Morson y Emerson,
1990, p. 26). Mientras que los adultosse esfuerzan por evitar a los niños lascomplejidades de op
erar en el pantanode la confusión ética, La Composicióndemuestra que los niños no estánexent
os ni son incapaces de tomar talesdecisiones. Incluso los adultospoderosos rehúyen la acción m
oral queimplica consecuencias graves, amenudo protestando porque debenentender todos los
detalles fi
rst; Samantha Power replica que es ''no porfalta de conocimiento o ‘ sino por faltade voluntad'' l
o que a menudo impideque se tomen medidas en casos deviolaciones de los derechos humano
s(2002, p. 508). Tomarse en serio laspequeñas decisiones éticas es la únicamanera de abordar la
ética real demanera responsable. Pedro no puedeliberar a Don Daniel ni derribar ladictadura. Si
n embargo, ha dado supropio pequeño paso en la oposición, unacto loable con consecuenciasp
otencialmente graves. La visión normalizadora de Ska ´
rmetade una infancia bajo la opresión esimportante porque, como se discutióanteriormente, co
n demasiadafrecuencia los niños que sufrenopresión y abuso son discutidos sólocomo víctimas i
ndefensas o como quequedan fuera de la noción misma de"niño". Textos como La Composición
enfatizan un rango más amplio deexperiencias "normales", reconociendoque los niños oprimido
s, así como losniños que ellos mismos tienen queasumir una mayor responsabilidad oparticipar
en actividades que no seajustan a las normas actuales de lainfancia, siguen siendo niños y tiene
nuna infancia, incluso cuando esainfancia no se asemeja a lasexperiencias idealizadas que podrí
amosdesear para ellos. La infancia estáplagada de acontecimientos de los quelos niños y niñas t
ienen el derecho -perono la oportunidad- de ser protegidos.
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En su crítica de las formas en queGeorge Lakoff y Mark Johnson explicanlas experiencias corpor
ales "normales" o "universales", Amy Vidali observaque, por supuesto, éstas son cualquiercosa
menos universales y que, aunquemuchas de ellas pueden ser muycomunes, su empleo como ba
semetafórica para nuestra comprensióndel mundo contribuye aún más a unaperspectiva capaz.
Por analogía, lasmetáforas normalistas de la infanciacontribuyen a la comprensión"infantilista" d
el mundo. Una vez más, si bien este enfoque no representamalicia hacia los niños, ciertamente
nola hace inofensiva. Vidali escribe:
"Lasconsecuencias para aquellos que no son"normales" o que no funcionan"normalmente" no s
e abordan"
(2010, p. 41). De manera similar, mientras quemuchos sistemas tradicionales de éticaven las posi
ciones de "cuidar" y "cuidar" como fundamentalmente menos éticasque las interacciones entre
dosllamados
agentes "autónomos", la ética feministacuestiona este punto de vista y afirmaque la posición de
cuidar y cuidar puedeser una posición de sujeto ético en laque habitar. A partir de estudios sobr
ela ética feminista y la discapacidad, esnecesario teorizar a las niñas y los niñoscomo merecedor
es de protección, sinasumir necesariamente que esasprotecciones están, o deberían estar, arraig
adas en la presencia o la falta derazón o capacidad. Aunque losgobiernos justos no se centraría
n en losniños, la injusticia sigue siendo condemasiada frecuencia la realidad, y esimportante incl
uir a los niños y niñasque se enfrentan a la injusticia en losdiscursos más amplios sobre la infanci
a. Los niños se convierten en actorespolíticos contra varios regímenesporque el poder se repart
einjustamente; porque a veces serequiere mucho de aquellos a quienesse les da poco, y a veces
una granresponsabilidad viene acompañada depoco poder. Lore Segal observa que losadultos
no pueden hacer nada conrespecto a "los terrores de los niñosexcepto consolarlos con amor y
mentiras"; afirmando que los adultosmienten "cuando les decimos que nohay nada que temer"
y que "los ataquesde ansiedad son los narradores de laverdad"
(2008, p. 94). Ella explica queexponer ''al niño a la cruda verdad. . . sesiente como una obscenid
ad'' de modoque la gente -incluyéndose a sí misma-
a menudo suaviza sus escritos sobrecosas problemáticas; Segal admite''Estaba tratando de ser i
nofensivo, garantizando que yo también seríainútil''
(2008, p. 94). En contraste conlos adultos que lo mantendríanignorante de la política en nombre
demantenerlo a salvo, Pedro reconoceaquí lo que Bakhtin llama una "no-
coartada del Ser", ya que nadie máspuede actuar éticamente desde suposición en specifi
c, él mismo estáobligado a actuar (1993, p. 40). Comoafirma Bakhtin,
''sólo desde mi propio yúnico lugar en el Ser puedo y debo seractivo''
(1993, p. 60). En lugar deaplazar la responsabilidad moral, LaComposición insiste en que Pedro
debeelegir sabiamente y actuar moralmente.
Aquellos que se sienten incómodos conla participación política de los niños yniñas pueden prot
estar porque, si bientales textos son apropiados para losniños y niñas que deben experimentarla
injusticia, los niños y niñas"normales" no deben preocuparse porlos libros sobre injusticias. Esas
eparación teórica entre los niñosnormales y los expuestos a la injusticiaes paralela al enfoque de
los padres dePedro; sin embargo, tal separacióntambién supone que uno puedeidentificar a los
niños necesitados detales textos y, además, que tales textossólo son útiles como terapia despué
sdel hecho, en lugar de servir (comosugiere el trabajo de Vermeule) parapreparar mejor a los ni
ños para unrazonamiento social y moral complejo. Lerner insiste en que el "impulso de vertriunf
ar a la justicia es tan penetrante yfuerte que la gente típicamente nodistingue entre la "fantasía"
y la"realidad", e invierte en eventos de ’con consecuencias emocionalesgenuinas"
(1980, p. 15). Estaobservación es consistente con Lisa
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Las afirmaciones de Zunshine en WhyWe Read Fiction (Por qué leemosficción), en las que señal
a que seproduce un "deslizamiento cognitivo", que suspende temporalmente nuestroconocimie
nto de que los personajes son
’ (2006, p. 18). Los textos ciertamentedan forma tanto a las emociones comoa la cosmovisión, y
muchos críticos (asícomo padres y maestros) afirman laresponsabilidad moral de exponer a losn
iños sólo a textos apropiados. Kimberley Reynolds señala '[m]anywriters, editors, publishers, and
criticsargue strongly that whatever happensin the course of books, and no matterhow realistical
ly it is presented, if theyare intended to be read by children,
books should end on a note of optimismor at least hope''
(2007, p. 89). Sinembargo, Reynolds también observaque los esfuerzos por evitar que losniños "l
ean libros y otros tipos delectura que podrían hacerlos sentirdesesperanzados" han sidoinfructu
osos; "los jóvenes", señala,
"siempre se han encontrado conhistorias aterradoras, nihilistas ydepresivas en una variedad dec
ontextos".(2007, p. 89). En su tratamiento paralos niños de la vida bajo la dictadura, LaComposic
ión retrata la mecánica de lasupervivencia diaria y la resistencia, además de ofrecer, en la medid
a de loposible en un entorno realista, laesperanza de un final feliz. Lasteorizaciones de eventos t
raumáticoscomo "incalificables",
"inimaginables" oincluso "inapropiados para los niños" sólo contribuyen a encubrir esoscrímene
s y a patologizar a las víctimas. Como las organizaciones de derechoshumanos han protestado
a menudo, hay muchos dispuestos a hablar y,lamentablemente, muy pocosdispuestos a escuch
ar. Zipes observatendencias a "reprimir temas crucialesque los niños necesitan saber paraadapta
rse a un mundo que cambiarápidamente" incluso cuando la gentetrata de "nutrir" a los niñosali
mentándolos con literatura queconsideramos apropiada para ellos"
(2008, p. vii). Intentar censurar temasde la literatura infantil sugiere que losniños no deberían ha
blar de talestemas, incluso cuando los niños losexperimentan. Los padres de Pedro sepresentan
como cayendo en estatrampa, y su fracaso en considerar quelos niños son blancos potenciales
de ladictadura es casi desastroso. Cuandolos niños son blanco de ataques, porinjustos que sean,
y cuando se sometena esa "no coartada"
baktiniana, seencuentran en situaciones querequieren sus actos éticos y políticos. En el caso de
Pedro, la dictadura forzó alos niños a la acción política al intentarengañarlos para que actuaran
comoespías. En otras situaciones, han sidoblanco de violencia política, incluso enpaíses supuesta
mente seguros comoEstados Unidos. Por ejemplo, los niñosdesempeñan un papel fundamental
enla eliminación de la segregación y sonobjeto de represalias violentas por sulabor política. Si bi
en los niños queintegraban las escuelas eran víctimas, tampoco había manera de integrar lasesc
uelas sin la presencia de niños. Ciertamente la gente no deberíatenerlos como objetivo.
de la misma manera que la dictadura nodebería haber intentado usar a los niñospara espiar a s
us padres. Sin embargo,
una vez que estas condiciones ocurren, los niños deben actuar lo mejor quepuedan, incluso cua
ndo su presenciahace que los adultos se sientanprofundamente incómodos. En laCruzada de lo
s Niños de Birmingham de1963, por ejemplo, Malcolm X se opusoa la utilización de niños, tambi
énconocido por su defensa de "cualquiermedio necesario": "hombres deverdad", insistió,
"no pongan a sus hijosen la línea de ‘" (Handler,
1963, n. p. ).Josephine Boyd, quien de niñaemprendió personalmente la solitaria ypeligrosa tarea
de desegregarse de unaescuela, explica:
"Aquellos niños queestaban dispuestos a ir a la guerra eranfighting para fulfi
ll sus antepasados", así como su propia búsqueda de lalibertad, la identidad y el respeto por sím
ismos" (Wallenstein,
2004, p. 21). Estos niños actuaron con un optimismosoportado por aquellos que están"apostand
o su sangre" a que suproyecto es posible.
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y que vale la pena aunque no seobtengan resultados en toda su vida(Nance, 2006, p. 38). Ska ´
rmeta, comolos autores izquierdistas queMickenberg describe en Aprendiendode la Izquierda, n
o busca''propagandizar'' la audiencia infantil deLa Composición, sino que busca ''hacera los niñ
os pensadores autónomos ycríticos que[cuestionan] la autoridady[creen] en la justicia social''
(2006, p.11). Además, La Composición hacehincapié en que los niños puedenparticipar en la polí
tica. Ska ´
rmetamuestra a los niños lectores que no sonsimplemente una extensión de lavoluntad política
de sus padres o deotros adultos, sino que sonparticipantes en el mundo político.
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