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Los ataques del diablo, se reprenden con fe y

oración.
Reflexión por JMTH.
Desde que fue creada la raza humana, satanás no ha cesado ni un segundo
en intentar destruirnos. Utiliza para ello al vecino, al familiar, al
compañero(a) de trabajo, a la novia(o), al esposo y a la esposa, y hasta pone
satanás, su presencia en animales de corral, para que nos ataquen o se
comporten en rebeldía contra nosotros.

¡Y se trata de que, la misión de satanás es, destruir lo creado por Dios!.

Existe una diferencia abismal entre Dios y el diablo, porque Dios, es AMOR,
bondad, misericordia, perdón, bendiciones, paz, gozo, luz, alegría, etc, etc,
etc, y satanás, es lo contrario, es odio, lujuria, traición, engaño, perjuicio,
ataques, enfermedad, oscuridad, tinieblas, espanto, dolor, sufrimiento, etc,
etc, etc; pero, a pesar de los humanos conocer eso, algunos deciden seguir a
satanás.

El siervo amado de Jesucristo, Juan, escribió, según Juan 04: 23 Más la hora
viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre
en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores
busca que le adoren.
24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es
necesario que adoren.

El espíritu del diablo, al ser expulsado de la presencia de Dios, a causa de su


rebeldía y maldad, buscó refugio en la Tierra, que es donde vivimos los seres
humanos, es por esa causa que satanás todos los días está cerca de nosotros
tentándonos bien de cerca, porque el diablo conoce que los hombres,
todavía no han podido quitar de sí sus maldades, y por eso, satanás se les
arrima para alimentarse de la maldad que reprendemos los seguidores de
Cristo.
Esto parece algo de ficción, pero es, la pura verdad, y cada día lo podemos
ver realizándose en los hacedores de maldad.

La Palabra de Dios, por voluntad del Creador, quiere que todos los días,
quitemos de nuestros corazones la manchita de maldad que dejó el diablo,
pero, pocos desean hacerlo.

Sin embargo, el reloj del tiempo con la justicia de Dios, va acercándose al


final de los tiempos, y ¿quién estará en pie para rebatirle a Dios, yo no
merezco ese castigo, o quien para decirle, yo soy santo?.

Su Palabra, la de Dios, dice en Ezequiel 18: 30 Por tanto, yo os juzgaré a


cada uno según sus caminos, oh casa de Israel, dice Jehová el Señor.
Convertíos, y apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os será la
iniquidad causa de ruina.
31 Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis
pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué
moriréis, casa de Israel?
32 Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor;
convertíos, pues, y viviréis.

¡Caminemos, no es una súplica, es una orden de Dios!: ¡Caminemos


acorde a la Voluntad de Dios, y viviremos larga vida; se acortan los
tiempos!.

¡Que Dios les Bendiga!. Amén.