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SEÑOR, auméntanos la fe.

Texto: Lucas 17:5:


«Entonces los apóstoles le dijeron al Señor: — ¡Aumenta nuestra fe!»
Introducción:
En este pasaje encontramos una petición que los apóstoles le hicieron al SEÑOR JESÚS, al
sentirse incapacitados por las enseñanzas de nuestro Salvador. Trataremos los siguientes puntos:
(1) La incapacidad del creyente.
(2) Cuando las enseñanzas de JESUCRISTO se hacen difícil.
(3) La simplicidad de la fe.
(4) La fuente de la fe.

1. La incapacidad del creyente.


—Los apóstoles escuchan unas enseñanzas por parte de nuestro SEÑOR JESUCRISTO, que se
les hizo un poco difícil de aceptar, al sentirse ellos incapaces de cumplirlas. Por eso ellos le
dicen: «Entonces los apóstoles le dijeron al Señor: —¡Aumenta nuestra fe!»

Todos hemos pasado por circunstancias donde la incapacidad humana se hace notoria, y donde
parece que la fe de uno es insuficiente. Son esas las circunstancias, que nos envían a buscar que
nuestra fe aumente.

2. Cuando las enseñanzas de JESUCRISTO se hacen difícil.


—(Lucas 17:1-4) «Luego dijo Jesús a sus discípulos: —Los *tropiezos son inevitables, pero
¡ay de aquel que los ocasiona!2 Más le valdría ser arrojado al mar con una piedra de molino
atada al cuello, que servir de tropiezo a uno solo de estos pequeños.3 Así que, ¡cuídense! »Si
tu hermano peca, repréndelo; y si se *arrepiente, perdónalo.4 Aun si peca contra ti siete veces
en un día, y siete veces regresa a decirte “Me arrepiento” , perdónalo.»

Aquí tenemos DOS enseñanzas por parte de nuestro SEÑOR, que preocupan a los apóstoles.
 En primer lugar, tenemos a los tropiezos, que nuestro SEÑOR afirma que todos
debemos de cuidar de no hacer que alguien tropiece. En este caso, el SEÑOR se está
refiriendo a los que tientan o prueban a otros para que caigan en pecado. Como dice un
comentarista:
“¡Ay de aquel que enseña a otros a pecar, o les hace perder la inocencia!”
 En segundo lugar, tenemos las enseñanzas de nuestro SEÑOR sobre el perdón. Esta
enseñanza se asemeja a la que encontramos en el Evangelio de Mateo, que después de
una pregunta de Pedro, nuestro SEÑOR les enseña sobre la diferencia que existe entre el
mundo, y los que están en el Reino de Dios.

(1) (Mateo 18:21-22) «Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: —Señor, ¿cuántas veces tengo
que perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete veces? 22 —No te digo que hasta
siete veces, sino hasta setenta y siete veces»
(2) La literatura Rabínica enseñaba que si un hombre peca una, o dos, o tres veces, se perdona.
Pero si peca una cuarta vez, no se perdona. [2] Con eso parece que Pedro creía que estaba siendo
generoso, al preguntarle a JESÚS si debería hacerlo hasta siete veces. Pero el SEÑOR
JESUCRISTO le responde que no, y le dice que hasta 70 veces siete, o 77 veces. Lo que es una
cantidad bien alta, y es aquí en esta enseñanza, donde los apóstoles muestran que sin la ayuda de
Dios, no lo pueden hacer. Veamos lo que el SEÑOR les quería enseñar:
(a) JESUS lo que les quería enseñar, es que en el Reino de Dios, el comportamiento entre
los hermanos en Cristo es muy diferente a como el mundo lo hace.
Porque en el mundo es muy común el rencor, los resentimientos y el odio. En el Reino de
Dios esas cosas no son aceptadas.
(b) Con esto el SEÑOR no está quitando la culpabilidad del que peca, ni tampoco enseña que
aceptemos los pecados de otros. Simplemente cuando alguien se arrepiente, debemos estar listos
para perdonar.

3. La simplicidad de la fe.
— (Lucas 17:6) «Si ustedes tuvieran una fe tan pequeña como un grano de mostaza —les
respondió el Señor—, podrían decirle a este árbol: “Desarráigate y plántate en el mar” , y les
obedecería.»
a. Podemos notar con esta respuesta de nuestro SEÑOR, que Dios no espera una FE
gigantesca por parte de nadie. Más bien al usar este tipo de ejemplo, que se conoce como una
hipérbole Oriental, o una “exageración”, nuestro SEÑOR nos está mostrando lo que una FE tan
pequeña como el grano de mostaza, puede hacer.
b. Con eso nuestro SEÑOR les dice que las Verdades del Evangelio, no necesitan una FE
especial para ser entendidas o aplicadas. Al igual que cuando el creyente pasa por
adversidades o por tentaciones, no necesita ninguna FE gigantesca. Porque si una FE del
tamaño de un grano de mostaza puede mover montañas y árboles, entonces es suficiente
para que el creyente pueda confiar en el SEÑOR en medio de la adversidad.

4. La fuente de la fe.
—Ahora para finalizar esta lección, vamos a lo que es la fuente, o sea, lo que alimenta nuestra fe,
y es la PALABRA DE DIOS. El creyente tiene la las herramientas que nuestro SEÑOR le ha
dejado para así poder crecer en su conocimiento de Dios. Eso solamente se puede hacer por
medio de la PALABRA DE DIOS, porque Su Palabra, nos está revelando la OBRA
MARAVILLOSA de DIOS cada vez que se lee,

(Romanos 10:17) «Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se
oye es la palabra de Cristo.»

b. Después de esta lección, podemos notar que los apóstoles le pidieron más fe a nuestro
SEÑOR, al sentirse ellos insuficientes delante de las pruebas, y así como ellos, muchos también
cantan y piden más FE. Pero hemos aprendido que la FUENTE de la FE es la PALABRA DE
DIOS. Y es en ella donde tenemos que poner nuestra mirada y nuestros oídos. Porque: «Así que
la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo.»