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República Bolivariana de Venezuela

Ministerios del Poder Popular para la Educación


Universidad Nacional Experimental
“Francisco de miranda”
U.C Practica Medica I

Enfermedades Osteodegenerativas
(Osteoartritis, Artritis Gotosa y
Artritis Reactiva)

DOCENTE BACHILLERES
Dra. Rosa Vargas Deisy Molina 26892386
Eliseth zarate 25865435

Sección 11

Santa Ana de coro, octubre 2019


Enfermedades degenerativas
Una enfermedad degenerativa es una afección generalmente crónica
durante la cual tiene lugar un proceso continuo basado en cambios degenerativos
en las células, en la cual la función o la estructura de los tejidos u órganos
afectados empeoran con el transcurso del tiempo. Este tipo de enfermedad se
puede manifestar por procesos normales de desgaste del organismo, por
elecciones relacionadas con el estilo de vida tales como ejercicio o hábitos
alimenticios. A menudo las enfermedades degenerativas son contrapuestas con
las enfermedades infecciosas.

Osteoartritis
La artrosis u osteoartritis es una enfermedad degenerativa crónica de lenta
progresión común en la edad avanzada que afecta a las articulaciones móviles del
cuerpo caracterizada por dolor articular, sensibilidad acentuada, rigidez, alteración
en la movilidad, crepitaciones y derrame. Se genera a partir del daño acumulativo
proveniente de lesiones microscópicas y macroscópicas en dichas articulaciones
que activan una respuesta de reparación mal adaptada que incluye la activación
de vías proinflamatorias del sistema inmunitario innato. El trastorno se manifiesta
primero a nivel molecular y celular (metabolismo anormal de los tejidos de la
articulación) seguido de alteraciones anatómicas o fisiológicas (degradación y
pérdida del cartílago, remodelación del hueso, formación
de osteofitos, inflamación sinovial, esclerosis y engrosamiento del hueso
subcondral y pérdida de la función articular normal). El compromiso de la cadera y
las rodillas son una causa común de discapacidad.
Es la enfermedad reumática más frecuente, especialmente entre personas de
edad avanzada. Se presenta de forma prematura en personas con enfermedades
genéticas que afectan al tejido conectivo, como el síndrome de Ehlers-Danlos y el
síndrome de hiperlaxitud articular. Se sabe, por ejemplo, que en España la padece
hasta un 16% de la población mayor de 20 años y, de ellos, las tres cuartas partes
son mujeres.

Etimología
Osteoartritis deriva del prefijo griego osteo-, que significa "del hueso",
combinado con artritis: artr-, que significa "articulación", e -itis, cuyo significado ha
llegado a ser asociado con inflamación. Así, -itis de osteoartritis puede ser
considerado engañoso ya que la inflamación no es una característica conspicua.
Algunos médicos se refieren a esta condición como osteoartrosis para denotar la
ausencia de una respuesta inflamatoria.

Epidemiología
Factores de riesgo

 Edad: personas adultas sobre los 60 años.


 Sexo: Igual para ambos sexos, pero en las mujeres se presenta a edades más
tempranas (45 años).
o Mujeres: Predomina en las rodillas y en las articulaciones interfalángicas
(manos).
o Hombres: Predomina en la cadera.
 Obesidad: Cuadruplica el riesgo si la persona se encuentra por encima
del IMC considerado normal.

Etiología

Esquema resumen de los principales factores etiológicos implicados en el


desarrollo de osteoartritis
La osteoartritis es una enfermedad de etiología multifactorial, aunque
todavía se desconocen con exactitud todos los factores que pueden influir en su
desarrollo.
A pesar de tratarse de una enfermedad degenerativa, se ha observado que
presenta una heredabilidad elevada (aproximadamente del 50%) y, hasta la fecha,
se han descrito un total de 21 loci asociados con su desarrollo6. Recientemente,
se ha llevado a cabo un estudio a gran escala, con el fin de esclarecer la
etiopatogenia de la osteoartritis, en el que analizan la información genética de más
de 300.000 individuos, a partir de muestras procedentes de un biobanco del Reino
Unido.
Teniendo en cuenta los resultados de este y otros trabajos previos,
los loci asociados con el desarrollo de osteoartritis explican el 26.3% de
la variabilidad de esta enfermedad. Adicionalmente, los estudios indican que la
degradación del cartílago articular es un elemento clave en el desarrollo de
osteoartritis y la regulación de los genes implicados en el metabolismo del
cartílago podría tener un papel clave en la patogenia de la enfermedad.

Patogenia
En la artrosis, la superficie del cartílago se rompe y se desgasta, lo que provoca que
los huesos se muevan el uno contra el otro y genera fricción, dolor, hinchazón y pérdida de
movimiento en la articulación. Con el tiempo, la articulación llega a perder su forma original, y
pueden crecer en ella espolones. Además, pueden desprenderse trozos de hueso y de
cartílago y flotar dentro del espacio de la articulación (ratones articulares), lo que genera más
dolor y daño.
La artrosis puede afectar a cualquier articulación del cuerpo. No obstante, las más
frecuentes son la artrosis de la espalda, que suele afectar al cuello y a la zona baja de la
espalda (artrosis lumbar); la artrosis de la cadera, la de rodilla y la artrosis de manos, trapecio-
metacarpiana (rizartrosis) y pies, que suele presentarse a partir de los 50 años.

Clasificación
Desde 1983 se encuentra en vigor la histórica clasificación de artrosis propuesta por
el Colegio Estadounidense de Reumatología (ACR), que distinguía la artrosis primaria de la
secundaria. La artrosis primaria se definía como una expresión de la degeneración idiopática
en articulaciones previamente sanas y en correctas condiciones, sin un claro mecanismo
causal.
Durante los últimos años, una gran cantidad de pruebas ha proporcionado nuevos
conocimientos sobre la bioquímica y la biología molecular del cartílago, el hueso subcondral y
otros tejidos articulares, lo que sugiere diferentes mecanismos etiopatogénicos en algunas
formas de artrosis primaria. Por tanto, con los últimos conocimientos científicos no debe
considerarse en la actualidad la artrosis primaria como de causa desconocida.
Gracias a los mayores conocimientos sobre la artrosis se está modificando el criterio de
clasificación.
El grupo de Herrero-Beaumount ha propuesto una nueva clasificación etiopatogénica de la
artrosis primaria a la luz de los importantes avances que se han producido en este campo de
la patología, distinguiendo tres tipos etiológicos integrando la artrosis primaria:

1. La artrosis tipo I, de causa genética.


2. La artrosis tipo II, hormonodependiente (postmenopáusica).
3. La artrosis tipo III, relacionada con la edad.
La artrosis tipo I, de causa genética, es una enfermedad hereditaria -descrita por vez
primera por Kellegren y Moore y Steecher- en la que existe una predisposición familiar.
La artrosis tipo II, dependiente de las hormonas estrogénicas, está relacionada con
los niveles de hormonas esteroideas, particularmente con los niveles de estrógenos. El
máximo pico de prevalencia de artrosis en mujeres con relación a los hombres se asocia con
la edad de la menopausia. La prevalencia de artrosis en las manos, cadera, rodillas, y
múltiples articulaciones (artrosis generalizada) tiene una significación más alta en mujeres que
en hombres después de los 50 años. Existe una asociación entre los niveles bajos
de estrógenos y las radiografías de rodilla, en mujeres postmenopaúsicas. El polimorfismo del
gen 1 del receptor de estrógenos se ha asociado con artrosis en diferentes poblaciones. El
rápido descenso en la producción de estrógenos que acontece en la menopausia también
puede acelerar la pérdida de masa muscular. Basado en las evidencias, es posible afirmar que
la artrosis tipo II se desarrolla en los primeros años de la menopausia y que es un síndrome
distinto, con claras diferencias tanto de la artrosis genética o tipo I como la relacionada por la
edad (tipo III).
La artrosis tipo III está estrechamente relacionada con la edad. Ha sido considerada
como prototipo de envejecimiento. Su prevalencia se incrementa rápidamente con los años,
siendo casi universal su presencia en personas mayores. En las investigaciones, se ha
considerado que los cambios que se producen en los tejidos musculoesqueléticos son
consecuencia ineludible del paso del tiempo.

Diagnóstico

Durante el examen físico, el médico revisará la articulación afectada para


detectar sensibilidad, inflamación, enrojecimiento y flexibilidad.

Pruebas por imágenes

Para obtener imágenes de la articulación afectada, el médico podría


recomendarte lo siguiente:

 Radiografías. El cartílago no aparece en las radiografías, pero la pérdida de


cartílago se revela por el estrechamiento del espacio entre los huesos de la
articulación. Una radiografía también puede mostrar espolones óseos
alrededor de una articulación.
 Imágenes por resonancia magnética (RM). Una RM utiliza ondas de radio y
un fuerte campo magnético para producir imágenes detalladas de los huesos
y los tejidos blandos, incluido el cartílago. No suele ser necesario realizar
una RM para diagnosticar la artrosis, pero puede ayudar a proporcionar más
información en casos complejos.

Análisis de laboratorio
El análisis de sangre o del líquido articular puede ayudar a confirmar el
diagnóstico.

 Análisis de sangre. Aunque no hay análisis de sangre para la artrosis,


ciertos exámenes pueden ayudar a descartar otras causas de dolor articular,
como la artritis reumatoide.
 Análisis del líquido sinovial. El médico podría usar una aguja para extraer
líquido de una articulación afectada. Luego, se examina el líquido para
detectar inflamación y determinar si el dolor es causado por gota o una
infección en lugar de por artrosis.

Tratamiento
La artrosis no se puede revertir, pero los tratamientos pueden reducir el
dolor y ayudarte a moverte mejor.

Medicamentos

Algunos de los medicamentos que pueden ayudar a aliviar los síntomas de la


artrosis, principalmente el dolor, son los siguientes:

 Paracetamol. Se ha demostrado que el paracetamol (Tylenol, otros) ayuda a


algunas personas con artrosis que tienen dolor leve a moderado. Si tomas
una cantidad de paracetamol superior a la recomendada, el hígado puede
verse afectado.
 Medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE). Los AINE de venta
libre, como el ibuprofeno (Advil, Motrin IB, otros) y el naproxeno sódico
(Aleve, otros), tomados en las dosis recomendadas, suelen aliviar el dolor de
la artrosis. Los AINE más potentes se venden bajo receta médica.
Los AINE pueden causar malestar estomacal, problemas cardiovasculares,
problemas de hemorragia, y daño hepático y renal. Los AINE en forma de
geles, aplicados en la piel sobre la articulación afectada tienen menos efectos
secundarios y pueden aliviar el dolor de la misma manera.
 Duloxetina (Cymbalta). Normalmente usado como antidepresivo, este
medicamento también está aprobado para tratar el dolor crónico, como el
dolor de la artrosis.

Terapia
 Fisioterapia. Un fisioterapeuta puede mostrarte ejercicios para fortalecer los
músculos alrededor de tu articulación, aumentar tu flexibilidad y reducir el
dolor. La actividad física de baja intensidad periódica que haces por tu
cuenta, como nadar o caminar, puede ser igual de efectiva.
 Terapia ocupacional. Un terapeuta ocupacional puede ayudarte a descubrir
maneras de hacer las tareas cotidianas sin poner más estrés en tu
articulación dolorosa. Por ejemplo, un cepillo de dientes con un agarre
grande podría facilitar el cepillado de los dientes si tienes artrosis en las
manos. Un banco en la ducha podría ayudar a aliviar el dolor de estar de pie
si tienes artrosis de rodilla.

Artritis gotosa
La gota es un tipo de artritis. Ocurre cuando el ácido úrico se acumula en la
sangre y causa inflamación en las articulaciones.
La gota aguda es una afección dolorosa que normalmente afecta solo una
articulación. La gota crónica se refiere a episodios repetitivos de dolor e
inflamación. Más de una articulación puede verse afectada.

Síntomas
Síntomas de gota aguda:
 En la mayoría de los casos, solo una o unas cuantas articulaciones están
afectadas. Las articulaciones del dedo gordo del pie, la rodilla o el tobillo resultan
afectadas con mayor frecuencia. Algunas veces muchas articulaciones se inflaman
y duelen.

 El dolor comienza súbitamente, a menudo durante la noche. El dolor a menudo


intenso, se describe como pulsátil, opresivo o insoportable.

 La articulación luce caliente y roja. Con mucha frecuencia, está muy sensible e
hinchada (duele al ponerle una sábana o cobija encima).

 Puede haber fiebre.

 El ataque puede desaparecer luego de algunos días, pero puede retornar de vez
en cuando. Los ataques adicionales por lo regular duran más tiempo.
El dolor y la inflamación con frecuencia desaparecen después de un primer
ataque. Muchas personas tendrán otro ataque en los próximos 6 a 12 meses.

Algunas personas pueden desarrollar gota crónica. Esto se denomina


artritis gotosa. Esta afección puede llevar a daño articular y pérdida de movimiento
en las articulaciones. Las personas con gota crónica tendrán dolor articular y otros
síntomas la mayor parte del tiempo.

Los depósitos de ácido úrico pueden formar protuberancias debajo de la


piel alrededor de las articulaciones o en otros lugares como los codos, las puntas
de los dedos y las orejas. La protuberancia se llama tofo, del latín que significa,
tipo de piedra. Los tofos (múltiples protuberancias) se pueden desarrollar solo
después de que una persona haya tenido la enfermedad durante muchos años.
Estas protuberancias pueden supurar una sustancia blanquecina.

Etiología
Aunque todos los casos de gota están originados por elevación de los
niveles de ácido úrico, las causas de esta elevación pueden ser múltiples, se
clasifican en dos grupos: gota primaria y gota secundaria.
Gota primaria
Corresponde a la inmensa mayoría de los casos y no existe otra enfermedad
que sea la causa del problema. Pueden establecerse dos situaciones

 Por aumento de la producción de ácido úrico. El defecto exacto suele ser


desconocido (idiopático) si bien se conocen algunos fallos enzimáticos que la
ocasionan, como la hiperactividad de la enzima fosforribosil-pirofosfato
sintetasa.
 Por disminución en la eliminación de ácido úrico por el riñón. Existe un defecto
renal que ocasiona menor secreción de ácido úrico por los túbulos renales.
Gota secundaria
Recibe este nombre la gota originada por otra enfermedad o motivo, pueden
distinguirse varias causas

 Aumento de la producción de ácido úrico. Como ocurre en


la policitemia, leucemia, mieloma múltiple, anemia
hemolítica, psoriasis extensas y tumores malignos. Muchas de ellas son
debidas a aumento de la actividad de la médula ósea e intenso recambio
celular con catabolismo aumentado de moléculas de ADN. También en
la enfermedad de Lesch-Nyhan (síndrome de gota juvenil coreoatetosis y
retraso mental) por déficit de la enzima hipoxantina-guanina-fosforribosil-
tranferasa (HPRT).5
 Disminución en la eliminación de ácido úrico por el riñón. Tiene lugar en
la insuficiencia renal, riñón poliquístico, hipotiroidismo, diabetes
insípida y deshidratación, entre otras.
 Originada por medicamentos. Como los diuréticos, etambutol, ácido
nicotínico y algunos quimioterápicos empleados para el tratamiento del cáncer.

Epidemiología
La gota afecta a entre el 1 % y 2 % de la población general en algún
momento de su vida. Es más frecuente en varones, se calcula que la padecen
entre cinco y ocho varones por cada mujer. Suele aparecer en las edades medias
de la vida, generalmente después de los 30 años.
Existen diferencias según el origen étnico. Es más habitual en los pueblos
de las islas del Pacífico, y en la población maorí de Nueva Zelanda, pero rara vez
aparece en el aborigen australiano, a pesar de tener estos últimos una mayor
concentración media de ácido úrico sérico. En los Estados Unidos, la gota es dos
veces más frecuente en los individuos afroamericanos que en los caucásicos.

Patogenia
Las purinas forman parte de las moléculas de ADN y ARN y son generadas
por el catabolismo de los ácidos nucleicos. Otra fuente es la ingesta de alimentos
ricos en estas sustancias, como las vísceras y el marisco.
La metabolización de las purinas da lugar a hipoxantina y xantina la cual se
transforma mediante la enzima xantina oxidasa en ácido úrico. El ácido úrico es
una sustancia de desecho que se expulsa por los riñones a través de la orina en
un 70 %, mientras que a través del intestino se elimina el 30 % restante.
Los altos niveles de ácido úrico en la sangre son favorecidos por el
consumo de alimentos ricos en purinas y la ingesta de bebidas alcohólicas.
Factores hereditarios pueden contribuir a la elevación del ácido úrico.
La gota se produce cuando en las articulaciones, tendones y tejidos
circundantes se depositan cristales de urato monosódico. Es más probable que se
formen cristales de ácido úrico cuando existe hiperuricemia, pero los niveles
elevados de ácido úrico en sangre no implican necesariamente que se padezca de
gota.
Es frecuente que las personas con gota sean obesas y tengan
enfermedades asociadas a la obesidad, como diabetes e hipertensión,
presentando por lo tanto riesgo elevado de presentar enfermedades del corazón.
La gota es más común en las sociedades opulentas, debido a una dieta rica en
proteínas, grasas y alcohol. Sin embargo cuando se produce como consecuencia
de otras enfermedades, como la anemia hemolítica, es a menudo
independientemente del estilo de vida de la persona.

Pruebas y exámenes
Los exámenes que se pueden hacer incluyen:

 Análisis del líquido sinovial (muestra cristales de ácido úrico)


 Ácido úrico en la sangre
 Radiografía de la articulación (puede ser normal)
 Biopsia sinovial
 Ácido úrico en la orina
Un nivel de ácido úrico en la sangre de más de 7 mg/dL (miligramos por decilitro)
es alto. Sin embargo, no toda persona con un nivel alto de ácido úrico tiene gota.

Tratamiento
Tome los medicamentos para la gota lo más pronto posible si tiene un
nuevo ataque.

Tome antiinflamatorios no esteroides (AINE), como ibuprofeno o


indometacina tan pronto como los síntomas empiecen. Hable con su proveedor de
atención médica acerca de la dosis correcta. Usted necesitará dosis más fuertes
durante unos días.

 Un medicamento de venta con receta llamado colchicina ayuda a reducir el dolor,


la hinchazón y la inflamación.
 Los corticosteroides (como la prednisona) también pueden ser muy eficaces. Su
proveedor puede inyectar esteroides en la articulación inflamada para aliviar el
dolor.

 Con los ataques de gota en múltiples articulaciones se puede usar un


medicamento inyectable llamado anikinra (Kineret).

 El dolor con frecuencia desaparece al cabo de 12 horas de empezar el


tratamiento. La mayoría de las veces, el dolor ha desaparecido al cabo de 48
horas.

Es posible que tenga que tomar medicamentos como alopurinol (Zyloprin),


febuxostat (Uloric) o probenecida (Benemid) diariamente, para disminuir los
niveles del ácido úrico en la sangre. Disminuir los niveles de ácido úrico a menos
de 6 mg/dL es necesario para prevenir los depósitos de ácido úrico. Si tiene tofos
visibles, los niveles de ácido úrico deberían ser menos de 5 mg/dL.

Usted puede necesitar estos medicamentos si:

 Tiene varios ataques durante el mismo año o sus ataques son muy intensos.

 Tiene daño en las articulaciones.

 Tiene tofos.

 Tiene enfermedad renal o cálculos renales.


Los cambios en la dieta y en el estilo de vida pueden ayudar a prevenir los
ataques de gota:

 Disminuya el consumo de alcohol, especialmente cerveza (algo de vino puede ser


útil).

 Baje de peso.

 Haga ejercicio diariamente.

 Reduzca el consumo de carnes rojas y bebidas azucaradas.

 Escoja alimentos saludables como productos lácteos, verduras, nueces,


legumbres, frutas (las menos azucaradas) y granos integrales.

 Beber café y tomar suplementos de vitamina C (pueden ayudar a algunas


personas).

Expectativas (pronóstico)
El tratamiento adecuado de los ataques agudos y la reducción del ácido
úrico a un nivel menor a 6 mg/dL permiten que la gente lleve una vida normal. Sin
embargo, la forma aguda de la enfermedad puede progresar a gota crónica si los
niveles elevados de ácido úrico no se tratan adecuadamente.

Posibles complicaciones
Las complicaciones pueden incluir:

 Artritis gotosa crónica

 Cálculos renales

 Depósitos en los riñones, que llevan a insuficiencia renal crónica


 Altos niveles de ácido úrico en la sangre están asociados con el riesgo de padecer
enfermedades renales. Se están realizando estudios para saber si bajar el nivel de
ácido úrico puede reducir el riesgo de desarrollar una enfermedad renal.

Diagnóstico
La gota puede ser diagnosticada únicamente por la existencia de los
síntomas clásicos de podagra y la elevación de los niveles de ácido úrico en
sangre. No obstante, debe hacerse un análisis del líquido sinovial cuando el
diagnóstico es dudoso.1 Las radiografías, si bien son útiles para identificar la gota
crónica, son de poca utilidad diagnóstica en los ataques agudos.

Diagnóstico diferencial
El diagnóstico diferencial más importante en la gota es con la artritis
séptica. Esta posibilidad debería considerarse para personas con signos de
infección o para las que no mejoran con tratamiento. Para facilitar el diagnóstico,
se puede llevar a cabo un análisis del líquido sinovial y un cultivo para identificar
los gérmenes responsables. Otros diagnósticos diferenciales incluyen
la pseudogota y la artritis reumatoide. Los tofos gotosos cuando no se localizan en
una articulación, pueden ser confundidos con un carcinoma basocelular, u
otras neoplasias
Artritis reactiva
La artritis reactiva es un trastorno que causa tres síntomas aparentemente
no relacionados: artritis, enrojecimiento de los ojos y problemas del tracto urinario.
Los doctores a veces llaman a la artritis reactiva espondiloartropatía o artropatía
seronegativa porque es una de un grupo de enfermedades que causan
inflamación en todo el cuerpo, particularmente en partes de la espina y en otras
articulaciones donde los tendones conectan con los huesos. Ejemplos de otras
espondiloartropatías seronegativas incluyen la artritis psoriática, espondilitis
anquilosante y el síndrome inflamatorio intestinal.
Las características principales de la artritis reactiva son inflamación de las
articulaciones, ojos y ulceración de la piel y la boca.

¿Cuál es la causa?
La artritis reactiva puede desarrollarse en algunas personas después de
una infección intestinal o en los tractos genital o urinario. Cuando la infección que
le precede es identificada, los síntomas de la artritis reactiva aparecen de 1 a 3
semanas más tarde. Las bacterias comúnmente asociadas con esta condición son
Clamidia, Salmonela, Shigela, Yersinia y Campilobacter.

Los médicos no saben exactamente por qué algunas personas expuestas a


estas bacterias desarrollan esta condición y otras no, pero han identificado un
factor genético (HLA-B27) que aumenta el riesgo de desarrollar esta enfermedad.
Cerca del 80% de las personas con artritis reactiva son HLA-B27 positivas. Sólo el
6% de las personas que no padecen este síndrome tienen dicho gene.

Etiología
Existen 2 formas de artritis reactiva frecuente: de transmisión sexual y
disentérica. La forma de transmisión sexual aparece sobre todo en hombres
entre 20 y 40 años de edad. Por lo general se asocia con una infección genital
por Chlamydia trachomatis. El hombre o la mujer pueden adquirir la forma
disentérica luego de una infección intestinal,
principalmente Shigella,Salmonella,Yersinia, o Campylobacter. Es probable que
la artritis reactiva se deba a una infección articular o a una inflamación
posinfección. Si bien hay evidencias de antígenos microbianos en el líquido
sinovial, no pueden cultivarse microorganismos en el líquido articular.
Epidemiología
La prevalencia del alelo HLA-B27 en los pacientes es de 63 a 96% versus 6 a
15% en controles sanos de raza blanca, lo que apoya la idea de una
predisposición genética.
Signos y síntomas
La artritis reactiva puede variar desde una artritis monoarticular transitoria
hasta una afección multisistémica grave. Los síntomas generales pueden incluir
fiebre, astenia y pérdida de peso. La artritis puede ser leve o grave. La
afectación articular suele ser asimétrica y oligoarticular o poliarticular, y
predomina en grandes articulaciones de las extremidades inferiores y en los
dedos de los pies. Puede haber dolor de espalda, por lo general en enfermedad
grave.

La entesopatía (inflamación en la insersión del tendón en el hueso –p. ej.,


fascitis plantar, periostitis digital, tendinitis aquiliana–) es frecuente y
característica.
Las lesiones mucocutáneas (úlceras superficiales pequeñas, transitorias,
relativamente indoloras) son frecuentes en la mucosa bucal, la lengua y el glande
(balanitis cercenada). Son características las vesículas (a veces idénticas a las
de la psoriasis pustulosa) en las palmas y plantas y alrededor de la uñas, que se
vuelven hiperqueratósicas y forman costras (queratodermia blenorrágica). Rara
vez aparecen complicaciones cardiovasculares (p. ej., aortitis, insuficiencia
aórtica, defectos de conducción cardíaca), pleuritis y síntomas en el sistema
nervioso central o periférico.

Diagnóstico
 Artritis típica

 Síntomas de infección digestiva o urogenital previa

 Otra característica extraarticular

Debe sospecharse artritis reactiva en pacientes con artritis aguda asimétrica


que afecta las grandes articulaciones de las extremidades inferiores o los dedos
del pie, en particular si hay tendinitis o antecedentes de diarrea o disuria. El
diagnóstico es clínico en presencia de artritis periférica típica con síntomas de
infección urogenital o digestiva o alguna de las otras características
extraarticulares. Dado que estas características se manifiestan en distintos
momentos, el diagnóstico definitivo puede tardar varios meses. Los niveles de
complemento en suero y en líquido sinovial están elevados, aunque estos
hallazgos no son diagnósticos y no es necesario medirlos.

Una infección gonocócica diseminada puede simular una artritis reactiva.


Es posible que no puedan diferenciarse en la artrocentesis debido a las
características inflamatorias del líquido sinovial en ambas afecciones y la
dificultad de cultivar gonococos en este líquido. Las características clínicas
ayudan al diagnóstico; la infección gonocócica diseminada tiende a afectar las
extremidades superiores e inferiores de igual manera, es más migratoria y no
causa dolor de espalda; las vesículas no suelen ser hiperqueratósicas. Un cultivo
de gonococos positivo en sangre o en lesiones cutáneas ayuda al diagnóstico,
pero un cultivo positivo de la uretra o el cuello uterino no tiene valor diagnóstico.
Si es dificil diferenciar ambas afecciones, se utiliza ceftriaxona para diagnóstico y
tratamiento.
La artritis psoriásica puede simular una artritis reactiva y producir lesiones
cutáneas similares, uveítis y artritis asimétrica. Sin embargo, la artritis psoriásica
a menudo afecta más las extremidades superiores y en especial las
articulaciones interfalángicas distales, puede ser de comienzo brusco o
desarrollarse gradualmente, produce menos entesopatía y no suele causar
úlceras bucales o síntomas de infección urogenital o digestiva.

Pronóstico
A menudo, la artritis reactiva resuelve en 3 a 4 meses, pero hasta
un 50% de los pacientes presentan síntomas recurrentes o prolongados
durante varios años. Puede haber inflamación o deformidad articular,
vertebral o sacroilíaca. Algunos pacientes están incapacitados.

Tratamiento
 AINE

 En algunos casos, sulfasalazina, doxiciclina, azatioprina o metotrexato, o


una combinación

 Medidas sintomáticas

Los AINE (p. ej., indometacina 25 a 50 mg VO 3 veces por día) ayuda a aliviar
los síntomas. Si la causa es una infección por C. trachomatis, doxiciclina 100 mg
VO 2 veces por día durante hasta 3 meses puede acelerar la recuperación,
aunque esto es discutido. La sulfasalazina utilizada del mismo modo que en el
tratamiento de la AR es útil (ver Fármacos antirreumáticos modificadores de la
enfermedad (FARME) tradicionales). Si los síntomas son graves a pesar del uso
de AINE y sulfasalazina, pueden considerarse la azatioprina y el metotrexato.
La inyección local de corticoides de liberación lenta en entesopatía u oligoartritis
resistente puede aliviar los síntomas. El tratamiento físico orientado a mantener
la movilidad articular ayuda durante la fase de recuperación. La uveítis anterior
se trata como siempre, con corticoides y gotas oftálmicas midráticas para
prevenir la cicatrización. La conjuntivitis y las lesiones mucocutáneas requieren
sólo tratamiento sintomático.