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Fútbol/Teoría

< Fútbol
La Teoría del Fútbol[1] parte de la base que

"El fútbol es un deporte y un juego. Como deporte exige para su práctica fuerza, resistencia física y
habilidad muscular. Como juego está sometido a leyes lógicas que el futbolista necesita conocer".[2]

A partir de esta base, la Teoría del Fútbol deja aparte el fútbol como deporte[3] y se centra en el estudio del fútbol como
juego para investigar preguntas tales como:

¿Qué es jugar sin balón?


¿Qué es jugar en equipo?
¿Cuál es el sentido estratégico de las reglas del juego?
¿Por qué ha evolucionado el juego de una cierta forma?
¿Hay una manera ideal de jugar?

Sumario
El fútbol es un juego
Espíritu del juego
Las jugadas básicas
El desmarque
Los objetivos estratégicos del juego
Ordenar las jugadas
La ley de fuera de juego
Origen y sentido
Formas históricas
La forma previa a la actual
La forma actual
Crítica
La evolución cultural del juego
El antiguo pase largo
El juego combinativo
El sistema piramidal
La formación WM
La deszonalización
La sofisticación
El fútbol ideal
El planteamiento simple
La defensa ideal moderna
El ataque ideal moderno
Conclusión
Prácticas
Notas y referencias
Bibliografía
En español
En francés
En inglés
En alemán
Véase también

El fútbol es un juego
Abstractamente, jugar es una sucesión de jugadas. Los equipos deciden el orden de las jugadas condicionados por las
reglas y los objetivos estratégicos del juego.

En este capítulo enunciaremos las jugadas básicas del fútbol y veremos que los objetivos estratégicos del juego conciernen
el marcaje y el desmarque. Veremos también de qué maneras se pueden ordenar las jugadas para conseguir dichos
objetivos. Pero antes describiremos el espíritu característico del fútbol moderno.

Espíritu del juego


Para comprender el espíritu del juego, es conveniente conocer sus orígenes. Los orígenes del fútbol se remontan al fútbol
medieval inglés. Este juego popular apenas reglamentado se centraba en la pugna violenta por el balón y carecía de
aspectos estratégicos y de colaboración. A partir de la primera mitad del siglo XIX empezaron a desarrollarse estos
aspectos, practicándose el entonces llamado football que sería la raíz común del fútbol (asociación) y del rugby. La
escisión oficial de estos dos deportes se produjo entre los años 1868 y 1873, periodo en el cual fútbol y rugby unificaron
sus reglamentos cada uno por su cuenta.[4]

La separación de fútbol y rugby se explica por dos razones fundamentales de preferencias:

Los unos consideran atractivo jugar mayormente con los pies, los otros mayormente con las manos.
Los unos consideran atractivo poco contacto físico en las pugnas, los otros más.
El debate sobre jugar con pies o manos "va más allá de la reglamentación de la disciplina deportiva que sea, es un
paradigma filosófico, antropológico y cultural".[5] En cuanto a la diferencia de contacto físico en las pugnas, ello es
significativo hasta el grado de que mientras el fútbol se clasifica como juego de desmarque, el rugby se considera juego de
combate.[6]

El espíritu del fútbol goza pues de jugar el balón con los pies y pugnar con moderado contacto físico. Ello se refleja en sus
jugadas básicas que enunciamos a continuación.

Las jugadas básicas


Las jugadas básicas del fútbol que se suceden en el juego son: el regate, el duelo uno contra uno, el pase, el remate y los
desplazamientos sin balón.
En el fútbol se oponen dos equipos que pugnan por un balón para marcar goles. En situaciones típicas del juego, el
portador del balón regatea, es decir conduce el balón con los pies mientras un oponente intenta tarde o temprano
arrebatárselo limpiamente en lo que se denomina un duelo uno contra uno. Para los adeptos al fútbol, lo esencial y
atractivo de ello es que el balón se debe tratar sin las manos, mayormente con los pies, y que el duelo debe ser disputado
sin apenas contacto físico. Las reglas del fútbol, en especial el apartado de faltas e incorrecciones, velan para que el juego
se practique así.

El pase por parte del portador del balón consiste en hacer llegar el balón a un compañero para que él a su vez lo controle.
El recurso del pase en el fútbol limita las pugnas y a la postre los contactos físicos. Lo esencialmente atractivo del pase es
su espíritu colaborativo. El remate es el intento inmediato de un jugador de introducir el balón en la meta contraria, la
jugada más emocionante del fútbol.

Para realizarlos en las mejores condiciones, el pase y el remate se apoyan en determinados desplazamientos sin balón. Es
la jugada del desmarque, que explicamos a continuación.

El desmarque
Si clasificamos los deportes según su esencia, el fútbol entra en la categoría de juegos de desmarque.[6]

El desmarque es procurar situarse en una posición lo más ventajosa para recibir el balón y continuar el ataque con la
menor oposición posible por parte de los contrarios. El marcaje es contrarrestar el desmarque.

El desmarque tiene dos sentidos cualitativamente diferentes:

Desmarcarse para recibir el balón y continuar el ataque pero sin estar en buenas condiciones para rematar.
Desmarcarse como rematador, pudiendo recibir el balón en buenas condiciones para rematar.
Éste último significado, el desmarque del rematador, es el concepto clave que define los objetivos estratégicos del juego
futbolístico, como veremos a continuación.

Los objetivos estratégicos del juego


A partir de una visión dualista, el juego se subdivide en dos fases fundamentales: el proceso de ataque y el proceso de
defensa.[7]

La finalidad del juego en ataque es simplemente endosar un gol al equipo adversario. No mucho menos simple es el
objetivo estratégico para lograr cada gol:

"desmarcar al rematador y entregarle la pelota".[8]

La persecución de este objetivo por parte del equipo en posesión del balón es siempre un proceso colaborativo. La
culminación de este proceso de ataque es que el rematador reciba la pelota desmarcado y pueda así, evitando un duelo,
intentar lograr un gol sin más oposición que la del guardameta.

La finalidad del juego en defensa es simplemente no encajar un gol. Para ello hay que procurar que todos los atacantes
estén marcados estratégicamente de manera que ninguno pueda rematar desmarcado. Si un jugador tiene o recibe el
balón, algún oponente podrá disputárselo. En otras palabras, el objetivo estratégico para evitar un gol es
"...transformar el ataque colectivo [desmarque y entrega al rematador] en un ataque individual
[duelo]..."[9]

Una vez conocidos los objetivos estratégicos del juego, queda saber cómo ordenar las jugadas lógicamente en todo partido
de fútbol para alcanzarlos.

Ordenar las jugadas


En general, hay dos maneras de ordenar las jugadas para hacer efectiva la estrategia adecuada a un juego:

por pensamiento y colaboración (esto último en juegos de equipo)


por introducción o adaptación de reglas claves del juego.
¿Cuál de estas maneras prima en el fútbol?

Por un lado, en cuanto a la ordenación de jugadas en defensa, no hay que pensar únicamente en el fútbol de once contra
once sino también en las variantes con menos jugadores por bando como el fútbol sala o el de niños. Ya en el caso de jugar
dos contra dos se plantea la tarea de vigilar no solamente al portador del balón sino también al que puede recibir la pelota
y rematar. Si el número de jugadores por bando es pequeño, el marcaje estratégico se realiza por colaboración:
Básicamente, a cada jugador se le asigna tácimente un contrario con la tarea de poder hacerle frente si éste recibe la
pelota. Para ello ha de pensar en cada momento dónde posicionarse. Sin embargo, a partir de un cierto número de
jugadores por bando y de unas ciertas dimensiones de campo, existe una regla relacionada con el marcaje estratégico que
surgió en los orígenes del fútbol: el fuera de juego.

Por otro lado, el modo de ordenar las jugadas en ataque siempre es una respuesta al marcaje estratégico a superar. En
especial, hay que considerar qué regla de fuera de juego rige para poder contrarrestarla.

En los dos próximos capítulos veremos los fundamentos de la ordenación de las jugadas: primero el desarrollo y
significado estratégico de la regla del fuera de juego y luego la evolución cultural del fútbol, muy influenciada por esta
regla.

La ley de fuera de juego


Como en cualquier deporte, en el fútbol, para apoyar y determinar el sentido y espíritu del juego, su lógica interna, nos
sirven sus reglas o leyes.[10] Entre ellas destaca por su carácter estratégico la ley de fuera de juego.

Origen y sentido
Entre las costumbres del football que empezaron a establecerse entrado el siglo XIX, destaca la de prohibir que un
jugador se adelantara "demasiado" sin balón. Para ello se aplicaba la llamada ley de fuera de juego, que prohibía pasar el
balón a un jugador "demasiado" avanzado.

Comúnmente se considera que la ley de fuera de juego apoya únicamente al equipo defensor, en cuanto si un atacante se
adelanta demasiado, los defensores no han de preocuparse por él. Mas bien mirado es una ley que también cuida de que
no haya "desertores" que se desentiendan de ayudar al equipo en tareas defensivas quedándose siempre cerca de la meta
contraria esperando el próximo ataque. Ello nos lo revela el origen del término "fuera de juego": En el siglo XIX se decía
que un jugador demasiado avanzado estaba "fuera de su bando y fuera de juego" ("off his side and out of play").[11] Más
exactamente, la palabra "off-side" (fuera de bando) proviene del término militar inglés "off the strength of his side", algo
así como "estar omitido de su grupo" despojado de derechos.[12]

La ley de fuera de juego está evidentemente relacionada con el marcaje: Un jugador en fuera de juego no puede recibir el
balón, y por tanto está más que marcado. La cuestión más interesante es investigar en qué grado esta ley apoya el marcaje
estratégico. ¿Es necesaria para marcar a todos los oponentes? ¿Es acaso suficiente? Naturalmente, la respuesta dependerá
de cómo se definió a lo largo de la historia lo que es concretamente estar "demasiado" avanzado.

Las leyes del fútbol se consolidaron a lo largo de la historia, "siempre en reacción a la práctica, ya sea para confirmar o
para evitar [usos]".[13] En el caso de la regla de fuera de juego, ésta fue atenuada sucesivamente para debilitar la defensa y
favorecer al ataque.

Formas históricas
La forma más antigua del fuera de juego definía que

"un jugador se encontraba en posición de fuera de juego siempre y cuando estuviese más adelantado que
el balón jugado por un compañero suyo."[14]

Esta forma se incluyó en el primer reglamento de la Football Association de 1863. En la imagen de ejemplo más abajo
vemos que debido a esta regla severa cada equipo se apiñaba forzosamente detrás del balón. El pase a un compañero
adelantado era imposible. Es evidente que esta regla era más que suficiente para marcar estratégicamente a cada
contrario, pues cualquier atacante que portaba o recibía el balón tenía enfrente no solamente a uno sino a todos los
oponentes. A diferencia del estilo rugby, en el estilo asociación era muy difícil zafarse de este marcaje controlando la
pelota sólo con los pies y no con las manos. Más adelante veremos cómo se intentaba.

Si bien esta forma era la más extendida, sobre todo en la primera mitad del siglo XIX, no era la única. Hasta 1873, las
reglas del 'football' variaban enormemente según la comunidad geográfica o escolar,[15] en especial la ley de fuera de
juego. Así, también se practicaban, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XIX, variantes menos restrictivas del
fuera de juego con el siguiente patrón:

"Un jugador se encontraba en posición de fuera de juego si estaba más adelantado que el balón y tenía a
menos de equis oponentes ante sí al jugar el balón un compañero suyo."
Veamos ejemplos importantes:

En las reglas de Eton de 1847 así como en las de Cambridge de 1848/56 se estipulaban cuatro oponentes.[16]
En las reglas de la Football Association de 1866, que sustituyeron a las de 1863, se estipularon tres oponentes.[17]
Las reglas de campo de 1867 ideadas por el Queen's Park Football Club estipulaban dos oponentes.[18]
Por otra parte, no hay que dejar de lado que en la región centrada en Sheffield, "la más importante cultura futbolística
existente en las décadas de los 1850 y de los 1860",[19] se jugaba con la versión de cero oponentes, es decir sin ley de fuera
de juego.[20] Sólo en 1863 se empezó a experimentar allí con la regla en su version de un oponente (el guardameta).[21]

La forma previa a la actual


A partir de 1870 se hizo insistente el deseo de las varias asociaciones independientes de unificar sus reglas de juego para
celebrar partidos entre ellas, lo que culminó en la "fusión oficial de las reglas de Sheffield y de la Football Association en
1878 que proporcionó la plataforma estándar para la propagación del juego en todo el mundo".[22] Con respecto a la regla
de fuera de juego, la forma que se impuso fue la recogida por la Football Association en 1866, que rezaba así:

"Un jugador se encontraba en posición de fuera de juego si estaba más adelantado que el balón y tenía a
menos de tres oponentes ante sí al jugar el balón un compañero suyo."[17]

En el gráfico de arriba vemos que, con la regla de "tres oponentes", el jugador clave para establecer la zona de fuera de
juego era el antepenúltimo jugador del equipo defensor. Mientras normalmente el guardameta era el último jugador, el
penúltimo se encontraba por definición dentro de la zona de fuera de juego. Si el portador del balón lo pasaba a cualquier
compañero y éste entraba en la zona de fuera de juego, el penúltimo defensor se podía enfrentar a él. Esto significa que la
regla de fuera de juego continuaba siendo suficiente en la versión de "tres oponentes" para marcar estratégicamente a
todos los atacantes.

La forma actual
La regla de fuera de juego actual sustituyó a la regla de 1866 en 1925 y sigue en su esencia en vigor hasta ahora. En aquel
año, la liga profesional de fútbol inglesa consideró oportuno debilitar la regla previa para fomentar un fútbol de más goles.
Para ello, se disminuyó el número de oponentes de tres a dos. Recordemos que la regla actual reza así:
"Un jugador se encuentra en posición de fuera de juego si está más adelantado que el balón y tiene a
menos de dos oponentes ante sí al jugar el balón un compañero suyo."

En el gráfico de arriba vemos que, con la regla de "dos oponentes", el jugador clave para establecer la zona de fuera de
juego es el penúltimo jugador del equipo defensor, siendo normalmente el guardameta el último jugador. Ahora bien, a
diferencia de la regla anterior, por definición ningún otro defensor se encuentra dentro de la zona de fuera de juego. Si el
portador del balón lo pasa a cualquier compañero y éste entra en la zona de fuera de juego, nadie se puede enfrentar a él.
Esto significa que la regla de fuera de juego se torna insuficiente en la versión de "dos oponentes" para marcar
estratégicamente a todos los atacantes.

A pesar de esta insuficiencia, se justifica la necesidad del fuera de juego actual por reducir los espacios de los atacantes y
con ello apoyar tácticamente el marcaje:

"...normalmente se utiliza el fuera de juego desde el punto de vista defensivo para reducir los espacios de
los atacantes... Esta situación se provoca adelantando la línea defensiva, colocando a sus hombres
paralelamente a la línea de meta, desplazándose éstos hacia delante, superando la posición de los
atacantes a los que tienen que marcar. A la vez, los mediocampistas y delanteros del equipo defensor
presionan al poseedor del balón, de modo que al realizar el pase lo haga de forma imprecisa. El portero
también interviene adelantando su posición para anticiparse a los posibles balones largos que los
atacantes envíen a las espaldas de sus defensas. Otra posibilidad por parte de la línea defensiva es que
mantenga una posición adelantada pero estática; los defensas deberán entonces posicionarse en
diagonal uno respecto al otro, ya que de esta forma un compañero podrá rectificar su posición y alcanzar
al contrario que ha salido en posición correcta."[23]

La finalidad de reducir el espacio es más patente si consideramos que el fuera de juego no se aplica o sólo reducidamente
en variantes del fútbol con menos espacio por jugador, como vemos en la siguiente tabla.
N. de jugadores Aplicación del Metros Metros Superficie m² por jugador de
Variante
por equipo fuera de juego de largo de ancho en m² campo de un equipo

684 –
Futsal 5 Sin fuera de juego 38 – 42 18 – 25 171.0 – 265.5
1050

Limitada a la zona 1500 –


Fútbol 7 7 50 – 65 30 – 45 250.0 - 487.5
de 12 m 2925

Fútbol 100 – 4500 –


11 Regla de 1925 45 – 91 450.0 – 1001.0
11 110 10010

Crítica
Hemos visto que las reglas de fuera de juego anteriores a la actual fueron criticadas y consecuentemente modificadas por
ser demasiado severas para el equipo atacante. En el caso de la regla actual, ya no se puede decir que la ley favorezca
únicamente al equipo defensor. El equipo atacante también puede beneficiarse de ella:

"El fuera de juego (entendido como medio táctico defensivo) [...] se mueve en el límite del éxito
(recuperación de la posesión del balón ante la ubicación antirreglamentaria del/los oponente/s) y el
fracaso (existencia de grandes espacios por detrás de la línea defensiva propiciándose situaciones claras
para conseguir gol), además de que su señalización está sujeta a la apreciación del equipo arbitral, con la
consiguiente posibilidad de errar [...]"[24]

La dificultad para los árbitros de señalar correctamente la infracción del fuera de juego es en efecto un gran inconveniente
de esta regla. Incluso existe un estudio médico-científico que llega a la siguiente conclusión: "El ojo humano no está
capacitado fisiológicamente para detectar un fuera de juego".[25]

Así pues, la ley de fuera de juego es un arma de doble filo difícil de aplicar, ya sea tácticamente por parte del equipo
defensor, ya sea justamente por parte de los árbitros.

Es por ello que varios expertos postulan o vaticinan la abolición de la regla de fuera de juego:

Ricardo Olivós "... no se explica como no se suprime el fuera de juego, una vez que ya su función es innecesaria
para ordenar la defensa. Probablemente se teme a las imprevistas consecuencias que podrían acarrear su
supresión, pero éste es un temor infundado, al habernos demostrado la (formación) WM que existe otra forma de
ordenar la defensa diferente a la del fuera de juego."[26]
Ken Bray también aboga por la supresión de la ley de fuera de juego: "[...] Los defensores podrían por fin dedicarse
simplemente a su tarea, a saber la de marcar a sus oponentes [...] Para los árbitros y sus asistentes sería un
enorme alivio [...]"[27]
Bernhard Peters, experto en hockey sobre hierba y fútbol, "vivió en 1996 la abolición del fuera de juego en el hockey
sobre hierba y está convencido de que en el fútbol ello no acarrearía cambios graves".[28]
Marco van Basten, responsable de desarrollo técnico de la FIFA desde septiembre del 2016, propone suprimir el
fuera de juego: "El fútbol se parece cada vez más al balonmano, con equipos que instalan una muralla delante de su
área. Sin la regla del fuera de juego habría más posibilidades para los delanteros y más goles. En el hockey sobre
hierba se suprimió el fuera de juego y no hay problemas".[29]
No obstante, son muchas las voces que consideran que el fuera de juego "potencia la realización de un juego
inteligente"[30] y que "el juego empobrecería y perdería su estética"[31] sin esta ley.

La evolución cultural del juego


El juego es la lógica ordenación de jugadas basada en un planteamiento. "Esta lógica interna sería el producto de la
interacción continua, a lo largo del desarrollo histórico del juego, entre las principales convenciones del reglamento y la
evolución de las soluciones prácticas aportadas por los jugadores de mano de los progresos realizados en el desarrollo de
las habilidades tácticas, técnicas y de la condición física."[32]

Por supuesto, la convención del reglamento decisiva en la evolución del fútbol fue la ley del fuera de juego tratada
anteriormente. Bajo su influencia se sucedieron en el desarrollo histórico del fútbol periodos de estabilidad, en los que el
planteamiento del juego era claro y simple, y periodos culturales de revolución y desconcierto.

El antiguo pase largo


Originalmente, el fútbol era un deporte de regate. No se observaban sucesiones de pases precisos sino únicamente
aislados pases largos.

Ya hemos visto que la regla de fuera de juego más antigua no permitía pasar la pelota a un jugador más adelantado que
ésta. Ello obligaba al portador del balón a regatear e inducía a todos los jugadores del equipo defensor a situarse detrás del
balón, con lo que todos los jugadores atacantes estaban marcados. Para intentar librarse de este marcaje, el conductor del
balón, sin oportunidad de avanzar con él frente a la nube de oponentes, solía lanzarlo atrás a una zona despoblada, donde
un compañero lo chutaría bien lejos y alto. Ello daba a los atacantes tiempo y oportunidad de correr adelante. Se esperaba
con ello que un jugador desmarcado pudiera controlar el balón y marcar.[33]

En el gráfico de arriba vemos un ejemplo donde el jugador con balón tiene la oportunidad de chutarlo alto. Para no
incurrir en fuera de juego, los compañeros deben quedarse detrás del balón hasta que sea chutado. Será difícil entonces
para un atacante controlar el balón con los pies, pues el balón no está precisamente dirigido al atacante y éste sólo puede
correr decididamente tras el balón después del chut, estando los defensores normalmente más cerca del punto de
aterrizaje que los atacantes. No obstante, no había mejor forma de contrarrestar el marcaje que con este pase largo, alto e
impreciso. No era fácil así lograr goles.

Por otra parte, el fútbol de la región de Sheffield también estaba basado en el pase largo directo hacia adelante. La
ausencia allí de una regla de fuera de juego permitía a determinados jugadores (llamados kick throughs) postarse muy
cerca de la meta para recibir el pase largo. Para imaginarse mejor esta manera de jugar en Sheffield, hay que saber que las
porterías eran mucho más estrechas que en otras comunidades, concretamente 12 pies (4 yardas),[34] lo cual es la mitad
de la medida actual de 8 yardas (7.32 metros). Ello explica que tampoco allí fuera fácil lograr goles, aún soliendo jugar sin
portero fijo.[35]

El juego combinativo
A partir de mediados de los años 1860, se empezó a observar que algunos equipos abandonaban el puro regateo
(secundado por altos pelotazos) y descubrían el recurso de los pases precisos entre compañeros, dando lugar al juego
combinativo. La causa más determinante de ello fue el desuso de la regla de fuera de juego que sólo permitía pases atrás,
ya que sin esta restricción los compañeros se podían distribuir más libremente en el campo para recibir pases. "No por
casualidad se desarrolló un juego más bien basado en el pase que en el regate en Sheffield, donde la regla del fuera de
juego era considerablemente más liviana que la de la Football Association".[36]

Otro factor que propició el juego combinativo fue seguramente la reducción de las dimensiones del campo y del número
de jugadores por bando, pues con demasiados jugadores y un vasto campo, la visión de conjunto para combinar se
complica. Esta reducción paulatina culminó en 1897 cuando se fijaron oficialmente las dimensiones del campo
equiparables a las actuales y se limitó el número de jugadores por bando a once.[37] Anteriormente, eran comunes campos
de 200 yardas de largo y 100 de ancho,[38] mientras el número de jugadores por bando variaba sustancialmente,
pudiendo pasar de la veintena.[39]

El juego combinativo llevó finalmente a que los jugadores se distribuyeran cada uno en una zona del campo para pasarse
el balón, como veremos a continuación.

El sistema piramidal
Al discutir anteriormente la regla de fuera de juego anterior a la actual, hemos visto que con ella bastaban dos jugadores
para marcar a todos los contrarios. ¿Cómo se contrarrestaba este marcaje? Veamos el siguiente diagrama. Un jugador de
ala ha logrado llegar hasta la línea de meta con el balón. Dado que no hay posición de fuera de juego detrás del balón,
algún compañero en el centro podía recibir un centro atrás y marcar. Para jugar de esta manera por las alas y centrar, el
número óptimo de delanteros resultó ser de cinco.
Con dos defensas y cinco delanteros, tres jugadores quedaban en medio. La tarea de estos centrocampistas era transmitir
el balón rápidamente de la defensa al ataque. Este esquema 2-3-5 se dio en llamar formación clásica[40] o piramidal y "fue
utilizado de manera dominante durante casi cincuenta años".[41] Partidos jugados por ambos bandos en esta formación
eran muy atractivos de ver y jugar. El balón, más rápido que el más veloz jugador, podía circular fácilmente adelante
mientras cada jugador permanecía en su zona asignada.

La formación WM
Con la nueva regla de fuera de juego de 1925, defender con sólo dos jugadores se volvió insuficiente. La clásica formación
2-3-5 dejó de ser pertinente, con lo que comenzó un periodo de desconcierto. Después de varios tanteos, prevaleció la idea
de un preparador inglés llamado Herbert Chapman. Chapman decidió retrasar un centrocampista a la defensa. Con ello
resultó una disposición de jugadores llamada formación WM[42] por recordar a estas dos letras. Al igual que en el sistema
clásico, cada jugador se acomodaba en su propia zona y el balón circulaba rápido entre ellos.

Hay algo destacable sobre la formación WM que había sido logrado sin querer conscientemente: Los equipos oponentes
distribuidos según este esquema 3-2-2-3 se superponían. Cada mitad delantera de un equipo coincidía con la mitad
trasera del otro. Por ello, en cada zona se encontraban dos oponentes apareados que se marcaban mutuamente.

La formación WM dominó la cultura del juego por largo tiempo, pero no era un sistema estratégico estable. Por un lado,
procuraba una manera de defender en cuanto cada jugador cubría al oponente de su zona. Mas por otro lado, no pudo
cristalizar una solución estratégica para atacar, dado que el cada vez más férreo marcaje en la zona dificultaba colocar a
un jugador libre para rematar.

La deszonalización
En el capítulo precedente hemos visto que la rígida formación WM no permitía una verdadera estrategia de ataque. Al
permanecer en su zona, cada atacante estaba siempre cubierto por su oponente. ¿Por qué cada jugador permanecía en su
zona? La razón es histórica. En el sistema clásico, el permanecer cada uno en su zona era atinado pues resultaba una
estrategia coherente tanto en defensa como en ataque. Esta atadura a la zona la conservaron todos los equipos con la
formación WM por inercia. No obstante, la formación se fue resquebrajando gradualmente, pues el jugador atacante
urgió cada vez más de separarse de su oponente e incluso de abandonar su zona.
Este concepto de deszonalización[43] de los atacantes tuvo dos manifestaciones: la horizontal y la vertical.
Horizontalmente, dos atacantes a la misma altura permutaban sus puestos. Ello causaba un poco de confusión en la
defensa contraria, pero cada jugador permanecía marcado. Verticalmente, un jugador de la retaguardia avanzaba a la
vanguardia cuando su equipo estaba en posesión del balón. Fue la manera vertical la que desestabilizó la formación WM:
Ya no era suficiente para los jugadores del equipo defensor el permanecer en su zona y esperar ya que irremediablemente
algún defensor tendría que afrontar a más de un oponente. El ejemplo más influyente de deszonalización vertical fue el
exhibido por el equipo de Brasil campeón del mundo en 1958.

En 1974, año del Campeonato Mundial en Alemania, se llegó a considerar que "los sistemas [o formaciones] murieron
definitivamente". La deszonalización tomó la forma del fútbol total, practicado por jugadores "polivalentes" para ocupar
"el terreno de fútbol [...] enteramente en cada instante por cada jugador".[44]

No obstante, la deszonalización no acabó de definirse claramente y fracasó. A menudo, los defensores pensaron que
marcar consistía en perseguir incesablemente a su oponente como una sombra y los atacantes creyeron que desmarcarse
consistía solamente en acudir a un sitio despoblado de oponentes. Todo ello indujo al aumento de desplazamientos no
estratégicos, extenuantes e innecesarios. No se encontró un planteamiento sencillo y adecuado para abandonar la zona,
con lo que se volvieron a utilizar conceptos zonales como las formaciones (4-4-2, 4-3-3, 5-3-2, ...) y los puestos fijos
(líbero, delantero centro, ...).

La sofisticación
Tras la época de deszonalización, se conviene en que las formaciones rígidas no se deben sobrevalorar pero no se
abandonan, sino que se descubre en la organización del fútbol una doble dimensión estructural:[45]

"una dimensión 'estática' denominada sistema de juego o dispositivo táctico, que representa el modo de colocación
de los jugadores sobre el terreno de juego. Esta colocación de base fundamental (traducida, por ejemplo, por
diagramas 4-4-2, 4-5-1, 4-3-3, etc.) restablece el orden [...] y sirve de punto de partida para los desplazamientos de
los jugadores [...]"
"una dimensión 'dinámica' establecida por las diferentes tareas y misiones tácticas distribuídas entre los jugadores
[...]"
El desarrollo y la práctica de estas estructuras se revela como un proceso complejo y sofisticado, en el que se impone la
influencia de los preparadores tácticos que intentan guiar a los jugadores con numerosas innovaciones y consignas.

Además de sus acepciones positivas (refinamiento), el concepto de sofisticación también las tiene negativas (complejidad
engañosa). Seguramente, un aspecto que contribuye a una complejidad engañosa es el hecho de que, a diferencia del
ajedrez, en la terminología futbolística no se suele distinguir bien entre táctica y estrategia.[46] De hecho, es común
denominar estrategia del fútbol a las jugadas iniciadas a balón parado en lugar de referirse a la ordenación teórica
fundamental del juego, lo que la distiguiría de los comportamientos tácticos ocasionales.[47]

El fútbol ideal
Para reflexionar sobre el fútbol ideal, se parte de un juego de fútbol donde teóricamente ambos equipos son igualmente
talentosos. Bajo esta premisa, la hipótesis es que el fútbol está basado en un simple y óptimo planteamiento. Si un equipo
sigue este planteamiento y el otro lo descuida, el primero siempre ganará. Si ambos equipos cumplen el planteamiento
simple, los partidos se jugarán con orden. Jugarlos o presenciarlos será deleitoso. Serán superfluas las tácticas
complicadas.

Conocer el planteamiento simple sirve como hilo conductor para practicar o presenciar el fútbol real. Dado que el fútbol
conlleva una gran complejidad técnico-táctica, el ser conscientes del planteamiento simple en un fútbol ideal ayuda a no
perder el norte durante el partido. Estratégicamente, los jugadores saben en cada momento qué hacer y dónde está su
puesto óptimo y los espectadores disfrutan del partido desde un punto de vista superior.

El planteamiento simple
Hemos visto en la evolución cultural del fútbol que antaño, antes de la formación WM, hubo dos periodos en los que se
jugaba con un planteamiento simple, resumidos a continuación.

Sistema Planteamiento de defensa Planteamiento de ataque

Todos los jugadores estaban obligados a permanecer detrás de la


Sistema Lanzar la pelota alto y lejos para dar
pelota, con lo que cualquiera podía enfrentarse a un contrario
antiguo tiempo al rematador a desmarcarse.
portador del balón.

El antepenúltimo defensor determinaba la línea de fuera de juego, Dejar sin efecto la ley de fuera de
Sistema
mientras el penúltimo defensor se ocupaba de cualquier intrusión juego desfondando por las bandas y
clásico
en la zona de fuera de juego. centrando hacia atrás.

En ambos casos, hemos visto anteriormente que la regla de fuera de juego correspondiente era suficiente para realizar el
marcaje. Así mismo, en ambos casos se encontró una manera de contrarrestar el marcaje, con lo cual se podía jugar en un
sistema fácil de entender y aplicar, ordenado y estable.

Los sistemas antiguo y clásico ofrecían planteamientos sencillos para jugar al fútbol. Mas en la época moderna, al dejar de
ser suficiente la regla de fuera de juego para marcar a los contrarios, se pasa por una formación WM frágil para
desembocar en las crisis de la deszonalización y de la sofisticación. ¿Hay que desistir en la época moderna de un
planteamiento simple? ¿O quizás éste se haya ofuscado por el devenir histórico? En todo caso, la única proposición
conocida de planteamiento simple para el fútbol moderno se puede formular como sigue.

"A muchos les gusta complicar las cosas, cuando en realidad el fútbol es un deporte muy sencillo que no
ofrece misterio alguno. [...] En realidad, todo el juego moderno puede concretarse definiéndolo como el
sistema de hombre contra hombre, que es de lo que se trata en sustancia. [...] El concepto se reduce
a marcar oportunamente al adversario y saberse desmarcar en el momento preciso."[48]

La defensa ideal moderna


El planteamiento de defensa debe asegurar que ningún oponente esté libre de marcaje. Si un oponente está desmarcado y
recibe la pelota, podrá avanzar sin oposición, desestabilizando la defensa. En el fútbol moderno, la solución está en
aparear cada oponente con un miembro del equipo defensor. Cada jugador orienta su posición en relación a su oponente
para garantizar que, si su oponente recibe el balón, se le podrá oponer antes de que pueda conseguir un gol o
desestabilizar la defensa.
En el gráfico de arriba vemos que cada defensor se ocupa de un contrario. A los contrarios más alejados de la meta
defendida basta marcarlos a distancia. No resulta fácil poner acertadamente la estrategia del marcaje individual en
práctica:

"Aunque el marcaje individual tiene una gran ventaja teórica (quitando totalmente el espacio a cada
atacante), pocos equipos pueden usar este sistema en partidos de once contra once (el sistema es más
fácil con menos jugadores por bando). El sistema requiere una organización superior, condición física,
concentración, disciplina y habilidad en el uno contra uno. Una organización exitosa requiere una buena
visión de los jugadores, liderazgo y buena comunicación."[49]

Hay que resaltar que este planteamiento teórico no contempla el perseguir al contrario todo el tiempo y por doquier. De
malentenderlo así, es obvio deber criticar que "quien marca al hombre corre por donde el rival quiere. [...] Es el adversario
quien dispone del esfuerzo y el espacio [...]"[50] y preferir la defensa en zona.

"Se defiende en zona cuando cada hombre tiene asignada la administración de una parcela de terreno. El jugador va
modificando su posición dentro de ese espacio en función del sitio donde se encuentra el balón".[51] Pero como ya se vió
en la época de la deszonalización, el gran talón de Aquiles estratégico de una defensa en zona es que "las zonas se pueden
sobrecargar (más atacantes que defensores en el área a cubrir) [...]."[52]

En suma, "un sistema de marcajes individuales sigue siendo el ideal defensivo (moderno)".[53]

El ataque ideal moderno


Para contrarrestar el marcaje individual, el equipo atacante trata de forzar tener más atacantes que defensores en la zona
activa. La zona activa es la zona entre la pelota y la meta.[54] En el siguiente ejemplo, al tener el jugador 1 la pelota, la zona
activa va de la línea A hasta la línea de meta. Dado que el defensor encargado de marcar al jugador 1 quedó
temporalmente detrás de él, se encuentran cuatro atacantes contra tres defensores – el portero no cuenta – en la zona
activa. La defensa se halla en estado inestable.
Si el jugador 1 pasa la pelota al jugador 2, la nueva zona activa va de la línea B a la línea de meta. Entonces hay tres
defensores contra tres atacantes en la zona activa; la superioridad numérica de los atacantes acaba, y la defensa vuelve a
ser estable. Esta es la razón por la que no siempre es adecuado pasar adelante. Si el jugador 1 avanza con el balón en lugar
de pasarlo, tarde o temprano un defensor tendrá que descuidarse de su oponente para disputar el balón al portador.
Entonces, el oponente sin vigilancia queda libre cerca de la portería y podría marcar si recibiera el balón.

Viceversa, a veces es adecuado pasar el balón atrás. En nuestro ejemplo, un pase del jugador 2 al jugador 1 crea una
superioridad numérica al trasladarse el límite de la zona activa de la línea B a la línea A.

Conclusión
Recordemos la sentencia citada en la introducción: "El fútbol es un deporte y un juego. [...] Como juego está sometido a
leyes lógicas que el futbolista necesita conocer". Tras lo expuesto en los capítulos precedentes, la conclusión es que las
leyes lógicas del fútbol no se conocen lo suficiente por los siguientes motivos:

La ley del fuera de juego ordenaba antaño el juego de manera suficiente y automática, por lo que no era necesario
ser consciente de ello.
La complexidad de la ejecución técnica y táctica de las jugadas distrae de los principios de ordenación.
Esta falta de conocimiento provoca que muchos partidos de fútbol, tanto profesional como aficionado, no sean atractivos
de jugar ni de presenciar sin saberse bien el porqué. Es pues imperativo investigar y divulgar intensamente las claves de la
ordenación de las jugadas en el fútbol.

Prácticas
Observar partidillos de fútbol practicados por verdaderos novatos. ¿Qué tipo de desorden se observa?
Analizar secuencias de gol. ¿Estaba el rematador desmarcado? ¿A partir de qué momento?
Identificar durante un partido de fútbol (profesional o aficionado) a jugadores que no participan en el marcaje en
determinadas fases. ¿Cuáles son las consecuencias para sus compañeros? ¿De qué manera se estropea el juego?
En partidos de desigualdad numérica (por ejemplo tras la expulsión de un jugador), comprobar si el equipo con más
jugadores sabe aprovechar la circunstancia. En caso afirmativo, ¿cómo lo hace?
Notas y referencias
1. El concepto de "Teoría del Fútbol" fue propuesto por Ricardo Olivós (1910-2003).
2. Olivós 1992, p. 33
3. El fútbol como deporte es un vasto campo por descubrir en las lecciones de técnicas y tácticas de fútbol.
4. Harvey 2005, cap. 6
5. Collectif 2008, pp. 21-22
6. Conquez y Devaluez (1986), citados en Grehaigne 1992, pp. 19-20
7. Castelo 1999, pp. 33 y 34
8. Olivós 1997, p. 51
9. Olivós 1997, p. 17
10. Castelo 1999, pp. 37-46
11. Harvey 2005, p. 269
12. Carosi 2006, p.1
13. "Collectif" 2008, p. 24
14. Pino y Cimarro 1997, p. 15
15. Harvey 2005, cap. 7
16. Carosi 2006, p. 2
17. Pino y Cimarro 1997, pp. 15-16
18. Robinson 1920, p. 72
19. Harvey 2005, p.92
20. Harvey 2005, p.98
21. Harvey 2005, p.118
22. Carosi 2006, p. 4
23. Sans y Frattarola (1995), citados en Pino y Cimarro 1997, pp. 33-34
24. Pino y Cimarro 1997, p. 65
25. Belda Maruenda, Francisco. An offside position in football cannot be detected in zero milliseconds. Available from
Nature Precedings <http://hdl.handle.net/10101/npre.2009.3835.1> (2009). También disponible en español en
<http://beldamaruenda.blogspot.com/2006/05/proyecto-fuera-de-juego.html>
26. Olivós 1997, p. 25
27. Bray 2006, pp.248-250 (en su edición alemana)
28. Moritz 2010, p. 147
29. http://www.livefutbol.com/noticias/_n2582530_/van-basten-eliminaria-el-fuera-de-juego-/
30. Pino y Cimarro 1997, p. 18
31. Heinrich Väth 1994, citado en Moritz 2010, p.145
32. Grehaigne 1992, p. 27
33. Olivós 1992, pp. 99-102
34. Harvey 2005, pp. 117 y 182
35. Harvey 2005, p. 118
36. Harvey 2005, p. 213
37. «1897:Minutes of the Anual General Meeting» [1] (http://ssbra.org/html/laws/IFABarc/pdf/1897/1897min.pdf).
International Football Association Board. Consultado el 10 de enero de 2011.
38. Harvey 2005, p. 182
39. Harvey 2005, p. 79
40. Olivós 1992, pp. 137-156
41. Grehaigne 1992, p. 40
42. Olivós 1992, pp. 157-167
43. Olivós 1992, pp. 169-181
44. Kovacs 1975, pp. 138-143
45. Castelo 1999, pp. 63-65
46. Wells 2008, p. 25
47. Olivós 1997, pp. 119-127
48. Alves 1978, pp. 134-136
49. Catlin 1990, p. 142
50. Valdano 2003, p. 157
51. Valdano 2003, pp. 155-156
52. Catlin 1990, p. 141
53. Catlin 1990, p. 144
54. El concepto de "zona activa" proviene de Olivós 1992, p. 287

Bibliografía

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Moritz, Rainer (2010). Antje Kunstmann, ed. Abseits. Das letzte Geheimnis des Fussballs (en alemán) (2ª edición
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Véase también
Documental Complejidad, fútbol e inteligencia colectiva: http://www.youtube.com/watch?v=DJe47md9q8w. Autor J.C.
Ribot. 50 minutos.
Proyecto: Fútbol
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