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Nancy Van Pelt

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S/ J eh ova nú ec/A /Z ca re /o oascc

en ¡/ano /naAcyan /o s γι/e ¿a

e e /S /P c c t*. * ^ G¿ /¿ > ? * /

¿)(?seam os ese /a s y a /?¿ras c/e &s/e Tes/o


sean? ¿/na re a /e /a ¿ / en e/ A a ^a r < y¿ /e A ny

¿¿OS rt? a c A o a n rz n S ;

/4 Soc/εΜό As Jat/SA/es J)c Mcdé/ύ ~A¿e//z4

/ / - r - Ä
Nancy Van Pelt

t .< ·< ♦ ‫’׳‬

A S O C IA C IO N P U B L IC A D O R A IN T E R A M E R IC A N A
Bogotá—Caracas—Guatemala—Madrid—Managua
México—Panamá—San Salvador—San José, C.R.
San Juan, P .R .—Santo Domingo—Tegucigalpa
Título de este libro en inglés:
To Have and to Hold

Traducción: Sergio V. Collins

Derechos reservados

Copyright © 1983 by
Nancy Van Pelt
Se prohíbe la reproducción total o parcial de
esta obra sin el permiso de los editores.

Editado por
PUBLICACIONES INTERAM ER ICANAS
División Hispana de la Pacific Press Publishing Association
• P. O. Box 7000, Mountain View, California 94039, EE. UU. de N. A.
• Apartado 86, Montemorelos, Nuevo León, México

8 a Edición: Septiembre de 1988


15.000 ejemplares en circulación

ISBN 0-8163-9901-8

Creación artística:
Ilustraciones:
Tim Adams: 12-13, 26-27, 42-43, 60-61, 76-77, 100-101, 118-119, 146-147,
159, 172-173.
Ronald Hester: 14, 20, 22, 28, 32, 46, 53, 57, 65, 68, 70, 73, 79, 82, 88, 91, 92,
97, 104, 105, 108, 122, 127, 129, 132, 135, 137, 138. 142, 148, 154, 157,
175,179.
Art Kirchoff, Communication Graphics: 16, 18, 30, 45, 48, 51,54, 56, 62, 66,
86, 93,95, 102, 106, 110,120, 126, 128, 136, 140,143, 150, 169,177.
Christine Du Preez: 182, 184, 186, 187, 188.
Tim Menees: 19,29,47,55,64,67, 69, 94, 109, 134, 141.

Fotografías
Sam Causey: portada, 10-11.
Colour Library International: 178-179
Four by Five: 40-41,74-75,144-145.
Tim Menees: 116-117.
Photofile: 58-59, 98-99.
H Armstrong Roberts: 188-189
Three Lions: 24-25.
Dennis Hallinan (INPRA): 188-189.

Diseño
Dean Tucker, Nery Cruz.
Impreso y Encuadernado por
Editorial Printer Colombiana Ltda.
Impreso en Colombia
Prólogo de la A u tora

Se puede decir con certeza que nadie escribe un libro independien-


temente de los demás, y esto se aplica en forma especial a mi caso.
Felices para siempre ha llegado a ser una realidad, no sólo por mis es-
fuerzos, sino también gracias a los aportes de muchas personas que die-
ron su tiempo, sus talentos y sus ideas. Esta obra contiene los conocí-
mientas y la experiencia adquiridos durante el proceso de enseñar nu-
merosas clases acerca del tema de la vida de la familia y en las sesiones
de aconsejamiento con decenas de parejas necesitadas de orientación.
Refleja, además, lo aprendido en cursos y en conversaciones con minis-
tros religiosos y consejeros matrimoniales. Esta obra es también produc-
to de innumerables horas de investigación en una multitud de libros es-
critos por profesionales. Contiene, asimismo, material tomado de diver-
sas encuestas, incluyendo algunas que yo misma he realizado.
Entre las personas que colaboraron para que este libro fuera publi-
cado en idioma inglés, deseo mencionar a Richard S. Paulson, profesor
de inglés y de dicción del Colegio de Reedley, de la ciudad de Reedley,
California, quien bondadosamente leyó el manuscrito e introdujo valió-
sos cambios editoriales y efectuó útiles evaluaciones críticas. Deseo
mencionar también a Bob Phillips, consejero matrimonial y familiar, y
pastor asociado de la Iglesia Bautista del Noroeste, de Fresno, Califor-
nía, quien aportó su consejo profesional acerca de ciertas partes del ma-
nuscrito. Vaya, asimismo, mi reconocimiento al Dr. Paul B. Madsen,
también de Fresno, que es especialista en obstetricia y ginecología,
quien proveyó orientación técnica para el capítulo que trata de las reía-
ciones íntimas de la pareja conyugal. Quisiera mencionar también a mi
amiga Jo Ann Hobbs, quien pasó horas ayudándome a probar la validez
de muchas de mis ideas. Agradezco igualmente a los participantes de
mis clases sobre temas matrimoniales, quienes han demostrado en su
experiencia conyugal que los principios aquí expuestos tienen utilidad y
aplicación práctica.
Resulta difícil calcular la gratitud que merecen los miembros de la
familia de un autor cuando éste está escribiendo. Agradezco profunda-
mente a mi esposo y a mis hijos por la paciencia que han tenido conmi-
go durante el período en que preparaba este manuscrito.
Finalmente, deseo de todo corazón que los lectores de esta edición
española encuentren en ella toda la ayuda y orientación que necesitan
para resolver los problemas que les preocupen y para llevar felicidad a
sus matrimonios.
LA AUTORA
Prefacio
I lace once artos que la autorn comenzó a enseñar un curio de me|o
!amiento <11‫ ׳‬laa relaciones conyugales. I s‫ ״‬I*‫ ׳‬hl/.υ comprender que la
mayor parte de los libros publicados sobre <•1teína estaban dirigidos con
exclusividad < 1 las mujeres, lo que causaba la Impresión de que la res
ponsabllldad por la felicidad matrimonial recala finit amente sobre la·,
esposas.
Para remediar en parte ese problema, la autora decidid prepara! un
manual conyugal dirigido tanto a las esposas como a los esposos I *tie
libro no sólo señala cuál es la responsabilidad tie la mujer en h estábil!
dad del matrimonio, sino temblón ayuda a los maridos a encontrar el
equilibrio debido entre la búsqueda tie objetivos personales, las exigen
t las de su carrera y el mantenimiento de una vida familiar fell/ Ofrece
numerosos métodos prácticos que el esposo y la esposa pueden apll
tai conjuntamente para alcanzar la dicha conyugal y la felicidad en la
familia,
Aunque la autora en su ministerio en favor del matrimonio se ha
comunicado Individualmente con personas, ahora, al dirigirse en esta
obra a un amplio grupo de lectores, lo hace tie tal manera que no pierde
ese valioso contacto personal. IjtA convencida 1 1 1 ■que el mensaje pre
sentado en esta obra es lo (!ue las parejas conyugales necesitan saber,
comprender y aplicar a sus vidas, con el propósito de encontrar felicidad
y satisfacción. Dice ella: "N o soy tan Ilusa para creer que un solo libro
puede por arte de magia transformar todos los matrimonios, Sin embar
go, estoy convencida de que no es necesaria que el matrimonio se dete
dore en la forma alarmante como ocurre en la actualidad Afortunada
mente, hay ayuda que está al alcance de todos".
I I mensaje de Felices para siempre se dirige a tres grupos específt
cos. I I primero comprende a los jóvenes que desean seriamente prepa
rarse para el matrimonio l'.n los colegios y universidades se enseñan
diversas materias destinadas a la preparación Intelectual, profesional y
técnica de los alumnos de ambos sexos; pero no se enseña mucho acer
<a de la dinámica de las relaciones humanas y del valor de las relaciones
Interpersonales en el matrimonio: el arte de comunicarse con el sexo
opuesto, de simpatizar con él y de entenderlo en forma adecuada, l .n
otras palabras, no se prepara a la juventud para el matrimonio feliz y la
vida familia! responsable Muchos de los problemas que actualmente
desgarran a esposos y esposas, y a padres e hijos, podrían evitarse si se
conocieran mejor estos Importantes aspec tos de la vida en común,
Kl segundo grupo al que se dirige esta obra es el de los matrimonios
corrientes, que suponen que están haciendo bastante bien, puesto que
no se les ha presentado ningún problema grave en su vida conyugal. A
ellos les abre nuevas puertas, para que su matrimonio alcance nuevos e
insospechados niveles de desarrollo y satisfacción.
El tercer grupo al que apunta este libro es el de los matrimonios atra-
pados en las redes de los problemas conyugales y la insatisfacción. Es
nuestra esperanza que los conceptos vertidos en forma tan clara y prác-
tica en estas páginas, contribuyan a la solución de las dificultades marita-
les y a que los matrimonios desavenidos se unan para ascender juntos a
las cumbres de la felicidad.
1.1lograr una relación matrimonial significativa es una tarea compleja
que exige conocimiento, habilidad y esfuerzo, como cualquier otra em-
p ie ·‫ ! ״‬d e valor. El éxito aguarda a la pareja que comprende lo que se
te q u íe te de ella y que trabaja incansablemente para lograrlo. Es nuestro
1le'.et 1 q u e ,ti colocar esta obra al alcance del público, sirva de guía y
111 μle í1).·‫ ״‬estímulo tanto para los matrimonios que desean mejorar sus
‫ י‬e l.!‫ ו‬i, m e ‫׳‬,, como para los que anhelan recuperar su felicidad conyugal.
Re ‫ ׳‬n e n ie el lector que todo problema tiene solución cuando uno se
μ■ 11· 1 .im e i, ‫ ״‬tiente a la tarea de encontrarla y de ponerla en práctica.
1 11.1.‫ ןי‬q u e en estas páginas muchos hallen el camino hacia la solución de
‫׳‬.u ·, d if i! 111 tades y hacia la realización de un matrimonio plenamente feliz.

L O S ED ITO RES

I
/ IIdice

E n la Im ana o 0 1 1 la m ala I .'I

El am or co n yu g al 27

L a a c e p ta c ió n d el c ó n y u g e 4:1

A p r e c ie a su c ó n y u g e θ I

La c o m u n ic a c ió n c o n el c ó n y u g e 77

C ó m o c o m p r e n d e r a su c ó n y u g e l()l

A p ó y e n s e cón yuge 119

L a s a tis fa c c ió n s e x u a l d e l c ó n y u g e 147

L a d iv e r s ió n en el m a t r im o n io 17:1

l.a r e lig ió n en el h o g a r 1H:1


De cada doce matrimonios, .1 Uro se
estrellarán contra las rocas del i prcio; seis
permanecerán a flote, aunque
amor, p o r consideración a Icä
carrera, a la fa m ilia /) a la ¿g/ejj i sólo dos
se elevarán hasta alcanzarja$ c ibres de¡
matrumomo J81 z.

:‫י‬
Contenido del Capítulo
I. El matrimonio no ha pasado de C. R azones ad e cu a d a s para ca-
moda sarse
A. C o h a b ita r co m o co nvivien te s D. “ Una so la c a rn e ” debe ser el
no es sa tisfacto rio b lanco
B. El m atrim onio requiere com - III. Los matrimonios con problemas
p ro m iso y d e d ica ció n necesitan atención
II. El matrimonio requiere tiempo y A. Es n e ce sa rio b u sca r ayuda
esfuerzo B. ¿ A quién a c u d ir?
A. Hay que resolver las d ificu lta- 1. M in istro s e sp iritu a le s
des gra n d es y las peq ueñas 2. C o n se je ro s m atrim oniales
B. Los peld añ os de la e sca le ra C. C risto es la clave
m arital 1. S in C risto, el m atrim o nio es

12
Capítulo 1

En la Buena o Λ ►* ‫״ ״‬
‫י‬

en la Mala
L a Sra. R uth de Peale, esposa del sano, y ni siquiera deseable, unirnos
co n o cid o psicó lo go y autor, Dr. Ñ or- sexualm ente a un in d ivid u o , alrededor
m an V in ce n t Peale, cuenta lo q u e su- de los veinte años de edad y lim itarnos
ce dió en una conferencia que ella dictó únicam ente a él durante el resto de la
ante un grupo de alum nas universita- vida. jN os parece rid ícu lo !”
ñas. D ice que en un m o m e n to dado L a s alum nas m iraban co n interés a
fue interrum pida p o r una jo v e n m uy su com pañera al continuar ésta dicien-
linda que le dijo en to no burlón: “ Sra. do: “ Y o du erm o con un jo ve n que me
Peale, usted afirm ó que el m atrim o nio gusta. N o quiero casarm e co n él y no
es la carrera m ás im portante q u e una creo que él tenga in ten ción de casarse
m ujer pu e da seguir. S e g ú n m i o pinión, conm igo. N o es ésta la p rim era vez que
el m atrim onio es una institución que cohabito con un ho m b re y probable-
casi ha dejado de existir, y la m ayor m ente tam po co será la última. N o veo
parte de nosotras pensam os en la mis- nada m alo en ello. S i alguna vez m e da
m a forma. N o creem os que sea nece- la gana tener un hijo, entonces m e veré

so lam ente una in stitu ció n 1. R esulta relativam ente fácil


hum ana o b te n er un d ivo rcio
2. El eslabó n que falta: la espi- 2. D eterioro de la vid a fa m ilia r
ritualidad 3. M a trim o n io s prem aturos
IV. El matrimonio puede ser una 4. D eterioro de los valo re s en
bendición o un tormento la vida conyug al
A. Tres alternativas C. El d iv o rcio no es la respuesta
1. El d iv o rc io 1. Es in n e cesario
2. Dejar las co sa s co m o están 2. Es in deseab le
3. H acer frente al pro b lem a VI. El matrimonio ideal
V. El divorcio A. C ó m o a lca n za rlo
A. C a d a vez tiene más a c e p ta ció n B. Ejem p lo s de m atrim o nio ideal
B . ¿ P o r qué aum entan los divor- C . I n flu e n c ia d e l m a tr im o n io
c io s ? ideal
13
Felices para Siempre

em ocional, intelectual y espiritualm en-


te. Estoy un ida a m i esposo p o r lazos
m u y estrechos. N o som os dos perso-
ñas separadas en m utua com petencia.
C o nstituim os una unidad, y ninguna
otra cosa en la vida p u ede com pararse
co n esto. P e ro ustedes n u n ca expert-
m entarán una u n idad de esta índole, ni
siquiera tendrán una vislu m bre de las
satisfacciones que esto produce, si
m antienen las actitudes que m anifies-
tan y el m ism o có d ig o de co n d u cta” .
“ N o v e o p o r qué n o — repuso la
alum n a en form a defensiva, pero con
m enos co n vicció n — . ¿ P o r qué n o po-
d ría una relación entre h o m b re y m ujer
ser tan significativa fuera del m atrim o-
n io co m o lo es dentro de él?”
“ P o rq u e — re sp o n d ió la Sra. Pea-
le— carece de co m p ro m iso y dedica-
ción. N o tiene perm anencia. N o tiene
la pro fu n d id a d que surge del h ech o de
com partir totalm ente, añ o tras año, de
trabajar juntos, de saber que se está
co nstruyendo u n a relación perdurable.
¿C re e usted que nosotros encontram os
la felicidad en el m atrim o nio m ediante
el toque de u n a varita m ágica? ¡No!
L u ch a m o s y trabajam os duram ente
para alcanzarla. Para nosotros el matri-
forzada p o r la sociedad a casarme.
m o n io no fue una tram pa, en ca m b io
P e ro hasta que n o llegue ese m om en-
lo consideram os un privilegio. Y existe
to, n o deseo saber nada del m atrim o-
una gran diferencia en e llo ” .
nio. Y si alguna vez llego a casarm e y
M ientras la clase m iraba en silencio a
las cosas no resultan bien, de ninguna
la Sra. Peale, ella co n clu y ó diciendo:
m anera m e dejaré atrapar en u n matri-
“ E n este país ab u n d a n los m atrim onios
m o n io m iserable. Sra. Peale, nosotras
bien constituidos, p e ro es necesario
no som os ciegas. H e m o s visto lo que el
form arlos a fuerza de trabajo y dedica-
m atrim onio ha hecho a nuestros pa-
ción. Eso requiere inteligencia y deter-
dres y a otras personas, y no nos agra-
m inación, y el trabajo n u nca está termi-
da. ¿ C u á l es su respuesta?”
nado. C u a n d o se tom a el tiem p o y se
A h o ra todas las alum nas m iraron a la
efectúa el esfuerzo para conseguir que
Sra. Peale, qu ien d io la siguiente res-
el m atrim onio fu ncione satisfactoria-
puesta: “ S í, tengo u n a respuesta, y la
mente, la recom pensa es e n o rm e ” . 1*
estoy v ivie n d o y o misma. M e conside-
ro una de las m ujeres m ás afortunadas.
'The Adventure o f Being a Wife por Ruth Peale,
M e encuentro com pletam ente casada publicado por Fawcett Crest. Copyright © 1971, pp.
en to do el sentido de la palabra: física, 7-19. Usado con permiso.

14
En la Buena o en la Mala

El Romance de

y
Felices para Siempre
El matrimonio completo A lg u ie n d efinió el m a trim o nio co m o
“ la com pleta de d icación de la persona
N um erosas parejas se enam oran, se total para alcanzar un estilo de vida
casan y su po ne n que co n eso han ter- co m p leto ” . Esta de finición su po ne que
m in ad o la tarea conyugal. T ie n d e n a una pareja lu chará para alcanzar los
pensar que to d o lo dem ás funcionará objetivos que se h a b ía prop uesto al
autom áticam ente. P e ro esa creencia unirse en m atrim onio. Casarse p o r
dista m u ch o de ser verdadera. U n ma- conveniencia, para escapar de una si-
trim o nio de éxito n o se p ro d u ce espon- tu ación fam iliar desagradable, o para
táneam ente o al azar. E n cam bio, la fe- darle un no m b re a una criatura, no
licid ad co nyug al se p ro d u ce cu a n d o el constituye un objetivo ad e cu a d o para
esposo y la esposa se ded ican a resol- un m atrim onio de éxito. “ Y serán una
ver con am or y co m prensió n tanto las sola carne” (G énesis 2:24). Este pasaje
pequeñas dificultades co m o las gran- b íb lico expresa con palabras que son
des. tan viejas co m o la raza hum ana misma,
E l filósofo Pla tó n acostum braba a el objetivo m ás elevado del m atrim o-
utilizar la ilustración de una escalera n io , p o r q u e el m a tr im o n io es u n a
para representar el crecim iento que u n ió n de a m o r qu e abarca todas las es-
debe producirse en la relación matri- feras de la vida: física, em ocional, inte-
m onial. L o s dos lados verticales de la lectual y espiritual.
escalera representan al esposo y a la
esposa, y cada u n o de los p eld añ os re- Los matrimonios con problemas
presenta algo que los atrae y los man- necesitan ayuda profesional
tiene u n idos en u n co m pañerism o inse-
parable. E l prim er p e ld a ñ o es la atrae- N um erosas parejas se resisten a ad-
ción física y el últim o es el a m o r p u ro a m itir qu e su m atrim o nio se ha deterio-
Dios. C a d a u n o de los p eld añ os de- rad o hasta un pu nto en que necesita
pen de de los dem ás, con lo que todos ayuda, p o rq u e su po nen que los pro-
ad qu ieren im p o rtancia en el m anteni- blem as conyugales son incom patibles
m iento de la un idad de la escalera del co n la v id a espiritual. Piensan que han
m atrim o nio com pleto. fracasado en su vida cristiana si es que

16
En la Buena o en la Mala

Chon Day, o 1944, 1972, The New Yorker Magazine, Inc.

deben adm itir que existen problem as frecuencia, co nductores espirituales


en su vida fam iliar. P e ro si una pareja bien in ten cio nado s pe ro m al prepara-
c o n y u g a l o b tie n e a y u d a a tie m p o dos, n o saben có m o encarar el proble-
cuand o sus relaciones se han deteriora- ma, de m o d o que se lim itan a sugerir lo
do, p o d rá evitar una gran cantidad de siguiente: “ L e s re com ien d o que oren
aflicción innecesaria. acerca de su situación” .
N u m ero so s m atrim onios con dificul- E n vista de esto, las iglesias debieran
tades buscan ayu da de sus consejeros respon der m ejor a las necesidades de
espirituales, p e ro no les participan sus sus m iem bros re co n o cie n d o que exis-
problem as más íntim os. T e m e n que lo ten problem as fam iliares y ofreciendo
que expresen en la m ás estricta confi- program as de e du cació n adecuados.
dencia, de alguna m anera llegue a oí- L o s dirigentes de la iglesia debieran es-
dos de los m iem bros de la iglesia o ter- tar más al tanto de las tensiones que
m ine co m o ilustración en serm ones so- surgen dentro del m atrim o nio y debie-
bre el m atrim onio. Y co n dem asiada ran prepararse a fin de p o d e r ofrecer

17
Felices para Siempre
L a m ayor parte de las parejas conyu-
gales necesita relaciones interpersona-
les y m edios de co m u n icación más
adecuados, p e ro n o debe o lvid a r que
la influencia de C risto en la v id a es la
clave im portante que co n d u ce a un
m atrim o nio satisfactorio y de éxito. S in
tener una relació n centrada en Cristo,
una pareja co nyug al pu ede encontrar
p e río d o s de contentam iento y retazos
de felicidad, p e ro esa u n ió n seguirá
sien do n ada m ás que hum an a y, p o r lo
tanto, carecerá de una verdadera pro-
fundidad.
N u n ca p o d rem os co m prend er pie-
nam ente nuestras necesidades co m o
seres hum anos, hasta que nos relacio-
nem os en form a correcta, n o só lo con
nosotros m ism os y con nuestros seme-
jantes, sino adem ás con Dios.
A lg u n o s se pre o cu p an de satisfacer
únicam ente los instintos bioló g ico s que
in d u ce n a buscar alim ento, refugio,
vestido y sexo, p e ro aparte de eso vi-
ve n intranquilos, aburridos o frustra-
dos, y dejan de fu ncionar en la form a
co m o D ios desea que funcionen. T o d o
ser h u m an o tiene la necesidad profun-
da de m antener una relación personal
co n Dios. L a espiritualidad es el ingre-
diente que falta en esta época dom ina-
ayu da definida y adecuada. da p o r la actitud perm isiva. C u a n d o los
P o r otra parte, los cónyuges que com pon en tes de una pareja conyugal
buscan respuestas a sus dificultades de- se entregan a la dirección de Dios, lie-
bieran recordar que n o existe u n reme- gan a unirse estrecham ente co m o par-
dio instantáneo para la m a yo r parte de ticipantes en una relación m atrim onial
los problem as, y q ue aun el m ejor cléri- estable y satisfactoria.
go o consejero tan sólo pu e d e ofrecer
básicam ente ap o yo y com prensión. E n
los casos en que un cónyuge rehúsa Un estado de tormento
buscar ayuda espiritual o profesional,
el otro debiera buscarla p o r s í mismo. C ierta vez, un arzobispo católico visi-
D io s observa con satisfacción a los que tó la escuela de un distrito m in ero para
buscan nuevas form as de m ejorar las confirm ar a un gru po de alum n os que
relaciones familiares, p o rq u e la vida estaba p o r unirse a la iglesia. D urante
cristiana com prende un crecim iento el servicio, el arzobispo preguntó a una
co n tin u o y un m ejoram iento en todos niñita que m anifestaba señales de ner-
los aspectos. viosidad, qué era el matrimonio. Y red-

18
En la Buena o en la Mala

EVALUACION DE SU
MATRIMONIO
Muchas personas tratan de construir un matrimo-
nio sin tener en mente ningún objetivo ni finalidad.
Dios desea que cumplamos un plan y propósito en
% nuestro matrimonio. Si perdemos de vista ese obje-
tivo, entonces nos concentraremos únicamente en
nuestros propios deseos. Esto podría compararse
con el caso del piloto que anunció a sus pasajeros:
“ Estamos perdidos, pero alégrense porque vamos a
excelente velocidad” .
La Biblia insta: “ Examinaos a vosotros mismos”
(2 Corintios 13:5), y: “ Cada uno someta a prueba
su propia obra” (Gálatas 6:4). Los que edifican hogares cristianos necesitan
buscar nuevas formas de mejorar las relaciones con su cónyuge y de aumen-
tar su felicidad. Algunas parejas tienen un matrimonio mediocre debido a que
no han planeado tener uno mejor.
Haga esta evaluación de su matrimonio independientemente de su cónyu-
ge, y luego compare sus resultados con los de él o de ella para ver si concuer-
dan. Si están de acuerdo, pueden decidir llevar a cabo una acción unida. Si
no están de acuerdo, pueden explorar cuáles son los medios más adecuados
para unirse.
1. ¿ C ó m o p o d r ía u s te d d e s c r ib ir su m a t r im o n io ? (S e a e s p e c í-
tic o .)
2. ¿ E n q u é fo r m a c r e e u s te d q u e su c ó n y u g e d e s c r ib ir ía su
m a tr im o n io ? (S e a e s p e c ífic o .)
3. H a g a u n a lis ta d e lo s p u n to s fu e r te s d e su m a tr im o n io .
4. H a g a u n a lis ta d e lo s p u n to s d é b ile s d e s u m a tr im o n io .
5. M e s ie n to m á s fe liz e n m i m a tr im o n io c u a n d o ...
6. N o s o tr o s n o s s e n t im o s m á s f e lic e s e n n u e s tr o m a tr im o n io
c u a n d o ...
7. E n m i m a tr im o n io m e s ie n to m á s a fe c ta d o (o a fe c ta d a )
c u a n d o ...
8. M i c ó n y u g e y y o d ife r im o s a c e r c a d e la s c o s a s s ig u ie n te s :
9. C u a n d o h e m o s te n id o d if ic u lt a d e s e n el p a s a d o , la s si-
g u ie n te s c o s a s n o s h a n a y u d a d o a r e s o lv e rla s :
10. A n o te a c o n t in u a c ió n a lg u n o s c a m b io s q u e u s te d n e c e s i-
ta e fe c tu a r e n s u h o g a r p a ra lo s c u a le s r e q u ie r e la a y u d a d e
D io s.

19
bió esta respuesta: “ S e trata de un te- blem as m atrim oniales. N u m ero so s ma-
rtible estado de torm ento que los que trim onios llegan a la conclu sión de que
entran en él se ven obligados a sufrir tienen una causa justificada para divor-
durante un tiem po, a fin de quedar ciarse o separarse, y lo hacen prom e-
preparados para un m u n d o m ejor” . ti endose ser m ás cuidadosos la próxi-
E l sacerdote local in terru m pió a la ni- m a vez. S in em bargo, co n frecuencia el
hita y le dijo: “ ¡No, no! T ú estás pen- d ivo rcio es innecesario, p o rq u e es
sand o en el purgatorio. nada más que un m edio utilizado para
“ N o la interrum pa — dijo so nrien do escapar de una situación com prom ete-
el anciano arzobispo— . ¿ Q u é sabe us- dora.
ted o qué sé y o acerca de eso?” L a segunda alternativa consiste en
El que el matrimonio se convierta en soportar la situación penosa, en endu-
una bendición o en un tormento de- recerse para aguantarla. Esto se lleva a
pende únicamente de la pareja conyu- cabo sin hacer n ada para m ejorar la in-
gal. fortunada situación. L a gente nunca se
C ierta vez, una señora de 2 9 años enterará de lo m al que an dan las cosas
v in o a verm e y m e dijo que si y o no era en un hogar desaven ido a m enos que
capaz de cam biar fundam entalm ente a u n o de los cónyuges dé a co n o ce r el
su esposo dentro de las próxim as po- problem a; de m o d o que am bo s tratan
cas sem anas, ella tendría que divorciar- de actuar no rm alm ente ante los de-
se de él. (Y se m e p e d ía q ue lo hiciera a más, y m ientras tanto soportan una re-
pesar de que el esposo rehusaba bus- lació n conyug al difícil. M iles de matri-
car consejo profesional.) L e m encion é m o nio s han elegido esta alternativa
las alternativas, que son las m ism as p o rq u e es m ás fácil que enfrentar cier-
para todos los cónyuges que se en- tas deficiencias personales y luego ha-
cuentran en dificultades. Y a sea que los cer algo para resolverlas. Esta es tam-
problem as sean triviales o graves, cada bién una decisión inconveniente.
cónyuge tiene solam ente tres alternati- L a tercera alternativa requiere que
vas. se haga frente a los problemas persea
L a prim era alternativa es el divorcio, nales y se lleve a cabo una decisión in-
que tal vez sea el recurso em pleado teliqente para c o n struir un matrimonie)
con más frecuencia, p o r lo m enos en feliz a partir del existente. A u n los que
algunos países, para resolver los pro- tienen “ personalidades in com p atibles”

20
En la Buena y en la Mala

El recuadro del perdón


Escriba con lápiz en el recuadro que aparece más abajo cuáles son
las cosas que a usted le cuesta pe rd on ar en su cónyuge. Después de
orar acerca de ello, p íd a le a D io s que le ayu de a pe rd on ar y olvidar. A
co ntinuació n borre lo que h a b ía escrito. A cepte eso co m o un sím b o lo
de que usted puede o lvid a r co n la ayu da de Dios.

“ Q u ítense de vosotros toda am argura, enojo, ira, gritería y m aledi-


cencía, y toda m alicia. A ntes sed benignos unos con otros, m isericor-
diosos, p e rd o n án d o o s unos a otros, co m o D ios tam bién os p e rd o n ó a
vosotros en C risto ” (Efesios 4:31-32).

pueden aprender a resolver las defi- h a b ía n id o a v e rlo para tener co n él p o r


ciencias personales. L a palabra incom- lo m enos cuatro sesiones de aconseja-
patible es usada con dem asiada fre- m iento (aunque ya hu bieran in iciad o
cuencia p o r gente que n o está dispues- los trám ites de divorcio), ni una sola de
ta a resolver sus dificultades, y que todas las parejas term inó divorciándo-
escapa de ellas divorciándose, y casán- se. N o só lo n o se d ivorciaron, sino ade-
dose con otra persona. N u m ero so s es- más, en todos los casos, una vez que
radios han de m ostrado que cu a n d o se hu b ie ro n de cid id o sacar el m ejor partí-
divorcian dos cónyuges cuyas relacio- d o posible de su m atrim onio actual, lie-
r es m atrim oniales tenían rasgos neuró- varó n a cabo m ejoras significativas en
reos, n o im porta cuán buenas sean sus sus relaciones m aritales e interpersona-
intenciones, casi siem pre vu e lv en a les. N o resulta fácil h acer frente a ja s
constituir m atrim onios co n el m ism o im p erfeccion es individuales, pero es la
tip o de relaciones neuróticas. m ás m adura d é la s tres alternativas.
U n psiquiatra com entó que en todos “No existen ios matrimonios infeli-
los casos en los que am bos cónyuges ces, sino tan sólo cónyuges que son in-
21
Felices para Siempre
tribuido a acrecentar el nú m ero de di-
vorcios en los años recientes. U n o de
ellos es la facilidad creciente co n que la
gente se pu e d e divorciar.
O tro factor contribuyente es el dete-
d o ro de la v id a familiar. H a ce algunos
años el hogar constituía el n ú cleo de las
actividades, pero ahora desem peña
más bien el servicio de un hotel, al que
los m iem bros de la fam ilia llegan para
pasar la n och e a fin de salir al otro d ía a
I ocuparse en sus diversas actividades.
T a m b ié n los casam ientos prem atu-
ros y la falta de prep aración para el ma-
trim onio, pu e d e n contribuir al aum en-
m adu ro s” , dice el Dr. D a vid M ace, re- to de los divorcios. El m atrim onio pare-
n o m b ra d o consejero m atrim onial. S i ce algo tan natural que su ponem os que
los cónyuges pu dieran desarrollar acti- es posible tener éxito sin una prepara-
tudes m aduras, m ejorarían sus relacio- ción especial. E l h e ch o es que la gente
nes en todos los aspectos. E n realidad, n o nace co n el co n o cim ie n to ni la com -
el viaje hacia el m a trim o nio ideal prensión necesarios para h acer frente a
es tam bién el viaje de una personali- las com plejidades del m atrim onio.
dad infantil h acia una personalidad El nú m ero de divorcios se ha visto
m adura. in flue nciad o tam bién p o r el deterioro
de la calidad de la vid a cristiana. M u-
cha gente vive co m o si n o existieran
Algo peor principios, verdades o valores que se
deben p o n e r en práctica. L a s dudas,
E n la actualidad la gente tiende a las frustraciones y la desesperación sa-
aceptar el d ivo rcio co m o una solu ción turan sus mentes, p o r lo que recurren a
co nveniente y adecuada de sus proble- sustitutos in adecu ad os en un v a n o es-
m as m atrim oniales. A m anera de ejem- fuerzo p o r encontrarle significado a la
pío, direm os que las estadísticas ñor- vida. U tilizan las drogas, el sexo, el
team ericanas revelan que 3 8 p o r cien- ocultism o, el alcoh o lism o y otras activi-
to de los m atrim onios que se efectúan dades, en un desesperado esfuerzo p o r
p o r prim era vez term inan en divorcio. escapar de la v acu id a d y soledad.
L o s divorcios en el co n d a d o de L o s E n la m a yo r parte de los casos, el d i-
Angeles, C alifornia, alcanzan a 5 0 p o r v o rcio resuelve m uy p o co y evade mu-
ciento. E n cam bio, el porcentaje de di- cho. Deja a su p a so aflicción, so ledad y
vorcio s en el rico co n d ad o de M arin, uña sensación de fracaso personal. Y
tam bién en California, es el más alto de en los casos en que se puede conside-
la nación, ya que el 70 p o r ciento de los rar una curación para un m atrim onio
casam ientos term inan en disolución. enferm o, el re m e dio con frecuencia lie-
L a s estadísticas m uestran, adem ás, ga a ser p e o r que la enferm edad.
que un segundo m atrim o nio tiene casi C o n v ie n e desarraigar de la m ente la
el dob le de pro b ab ilid a d de term inar idea de que el d ivo rcio es una so lu ción
m al que un prim er m atrim onio. adecuada para los prob lem as conyu-
H a y diversos factores que han co n ­ gales, y n u nca se lo debe utilizar co m o

22
En la Buena o en la Mala
_na am enaza lanzada contra el cónyu- convencerla de que era posible tener
re Pu ed e ser que el d ivo rcio sea lo últi- un m atrim o nio feliz. N ecesitaba casos
‫ סד־‬que un cónyuge desee, y sin em- reales de personas que vivieran en ar-
:arg o una vez hecha la am enaza, pue- m o n ía y que irradiaran felicidad m arital
:e resultar sum am ente difícil re- y optim ism o.
ro c e d e r, deb ido al o rgullo y al am or T a l vez alguien diga: “ ¿ Y qué pode-
propio. m os hacer nosotros? S o m o s tan sólo
U n em inente consejero m atrim onial una pareja que vive en un m u n d o im -
‫ ־‬a hecho notar que la m a yo r parte de personal que avanza sin cesar” . P e ro
:5 divorcios n o só lo son innecesarios au n q u e se trate de una sola pareja n o
s ‫״‬.o tam bién indeseables. Frecuente- es tan insignificante co m o para n o ejer-
‫ ־־‬ente, tanto el esposo co m o la esposa, cer influencia. P u ed e efectuar u na con-
re encuentran en peores co nd icio nes tribución im portante dentro de su
:espués del d ivo rcio que antes de él. círcu lo de am igos. L o que im porta es-
_ :5 que optan p o r el d ivo rcio n o siem - tablecer a q u í n o es si sobrevivirá la ins-
r re piensan en los graves reajustes que titución del m atrim onio, sino si su ma-
:-:aerán llevar a cabo. D e b id o a que trim o n io po d rá sobrevivir. C u a n d o su
a s : s reajustes, con frecuencia, produ- m atrim onio sea feliz, ejercerá una in-
: ‫־‬. depresión, la p ro p o rció n de enfer- fluencia directa sobre sus am igos co m o
‫ ־‬e ¿ad m ental, suicidio y m uerte es sobre otros m atrim onios, e inclusive
‫¿ ־‬s elevada entre los divorciados que sobre el de sus hijos cu a n d o éstos se
e ‫־־‬.r e las personas casadas de las mis- casen. A lg u ie n ha estim ado que en el
‫;־־‬as edades. térm ino de u n a ñ o cada m atrim onio in-
fluye directam ente sobre otras doce
parejas conyugales. ¡Si se pudiera
Algo mejor m antener esta relación, el m u n d o cam-
biaría!
5:n em bargo, el hom b re y la mujer S u m atrim onio pu ede ser algo más
: _e entran en el estado del m atrim onio que solam ente una influencia. Tam -
:: ‫־־‬. la idea de convertirlo en “ una de- b ién puede inspirar a otros. Puesto que
1 :ación total de la persona para lograr los m atrim onios felices son bastante es-
- ‫־־‬. estilo de v id a total” p u e d e n esperar casos, usted pu ede crear una influencia
‫־‬a : : nablem ente tener un m atrim onio positiva en su vecindario.
sarsfactorio. D ejando de lado a los que C ierta vez m i esposo asistió a un se-
: i ie c e n de trastornos m entales, a los m in ario sobre el m atrim onio, y co m o
‫ ־‬- oráticos y a los alcohólicos, que de- parte del m ism o, tuvo que trabajar con
: eran evitar casarse, prácticam ente to- una atractiva divo rcia da para hacerse
ras las personas que tengan un grado entrevistas m utuas a fin de in fo rm ar al
rrep table de sentido co m ú n y m adu- gru po algunos hechos interesantes de
‫־‬er. y que estén dispuestas a desplegar la v ida de cada uno. E n su inform e, ella
el esfuerzo necesario, p u e d e n sentirse destacó que e nvidiaba la felicidad y la
‫־‬azonablem ente seguras de tener un u n ió n que m i esposo tenía en su matri-
‫־־‬.atrim onio exitoso. m onio.
U na am iga m e dijo n o hace mucho: U n a autora cristiana escribió lo si-
Tengo 3 5 años de edad y he encon- guíente: “ U n a fam ilia b ie n jp rdenada y
r a d o una sola pareja que disfrutaba disciplin a d a dice más en favor del cris-
_na vida m atrim onial feliz” . Esta am iga tianism o que todos los serm ones que
‫ ־‬: necesitaba argum entos lógicos para se p u edan p red icar” .

23
S e ha dicho: “ El rem edio para todos los
males, las frustraciones, las preocupaciones, las
tristezas y los delitos de la humanidad, se
encuentra en una sola palabra: ‘A m o r . El
am or es la vitalidad divina que en todas partes
genera y restaura la vida. A todos nos da el
p od er d e obrar milagros si lo deseam os
I. El amor 4. La se g u rid a d e m o cio n al: un
A. Un in grediente im portante de objetivo im portante
la vida de la m ujer 5. B ú sq u e d a co nstan te de esta
1. La ca p a cid a d de am ar de la se g urida d
mujer B. El am or del hom bre es dife-
2. Su n ecesid ad de am or ro- rente
m ántico 1. C a ra cte rística s del am or en
a. La clave de lo que da va- el varón
lor a su vida a. D e p e n d e m e n o s d e la s
b. Su s a t is f a c c ió n c o n la e m o cio n e s
vida m arital b. E s d e n a tu r a le z a m ás
c. Su respuesta sexual p rá ctica
3. M u ch o s hom bres ignoran c. Es m ás calm ad o y racio-
las n e ce sid ad e s de la m ujer nal

26
Capítulo 2

El AmorConyugal

D urante toda nuestra v id a procura- com enzar su bú sq u e d a del am or. E n


m os encontrar alguien que nos am e y a los hospitales para enferm os m entales
quien nosotros p o d am o s amar. Verda- hay pacientes que, p o r falta de afecto,
deram ente el am or es necesario para han ca íd o en el m u n d o de la locura.
sobrevivir. S in él perdem os la voluntad N u m ero so s niños que son objeto de
de vivir; dism inuye nuestra vitalidad crueles castigos físicos y descuid o p o r
m ental y física; nuestra resistencia se parte de sus padres, experim entan cía-
hace menor; y a veces hasta pu eden ras señales de neurosis o psicosis. In-
resultar enferm edades fatales. E n cam- vestigaciones realizadas han dem ostra-
b io cu a n d o sentim os am or, experi- d o que los niños de p o ca edad que ca-
m entam os un bienestar que nos afecta recen de un trato afectuoso de parte de
física, m ental, social y espiritualm ente. sus madres, n o só lo m anifiestan seña-
M iles de personas se su icid an cada les de trastornos em ocionales sino tam-
año p o rq u e n o reciben a m or suficiente. bien tienen una estatura física in ferior a
M u ch o s recurren al d ivo rcio a fin de re­ la norm al. E n los asilos de ancianos

jar, a h acer planes, a sa-


2. C ó m o dem uestra el am or el c r it ic a r s e , a in v e r tir , a
varón p ro g re sar y a p ro se g u ir
a. M ediante el sostén de la con su s intereses.
fa m ilia II. Amor genuino
b. M ediante un co m porta- A. Un p rin c ip io puesto en a c ció n
m iento pro tecto r B. D e fin ició n
3. C a ra c te rístic a s de la natura- 1. C o m p re n d e d e d ica ció n
leza m a sculina 2. Es in c o n d ic io n a l
a. B o nd ad y afecto 3. Trata de sa tisfa ce r las nece-
b. A m o r y se n tim ie n to s sid ad e s de los dem ás
4. La form a de am ar del hom - 4. N os perm ite am arno s a nos-
bre es diferente de la form a otros m ism o s
de am ar de la m ujer 5. A yuda a lo s dem ás a afir-
a. No puede vivir sin am or m arse en su identidad
b. El am or lo m otiva a traba- 6. Es perm anente

27
Felices para Siempre
hay m iles de padres y m adres de edad presiones em ocionales resultantes con-
que pasan las postrim erías de sus vidas tribuyen a la delincuencia juvenil, cri-
sin que nadie se fije en ellos, sin que m inalidad, alco h o lism o y drogadicción.
nadie los am e, y que van regando con E n algunos casos, u n o de los cónyuges
lágrim as el cam ino hacia la tumba. divo rciado s decide p o n e r fin a su vida.
E l Dr. S m ile y B lanton, en su libro C o m o observó Dante: “ El am or es lo
Love orPensh, declara: “ D urante más que hace girar el universo, y cu a n d o no
de 4 0 años he escuchado en m i consul- logram os em plear el am or en form a
torio a personas de todas las edades y apropiada, todos sufren” .
cond iciones sociales que m e han co- L a verd ad es que todos deseam os
m u n ica d o sus esperanzas y temores... recibir am or, y en algunos casos pare-
A l m irar hacia atrás en el tiem po, una ciera que n o recibim os suficiente. El
v e r d a d e m e rg e c o n c la r id a d e n m i am or es, en efecto, el factor m ás im -
mente, y es la necesidad universal de portante que contribuye a nuestro bie-
am or... L a gente n o pu ede sobrevivir nestar. Im pelidos p o r su fuerza m otiva-
sin amor: debe recibirlo o perecerá” . dora po d em os avanzar p o r la v id a ha-
C u a n d o n o hay am or, fracasa el ma- c ie n d o fre n te a lo s m o m e n to s m ás
trim onio, y co m o resultado, los cónyu- am argos, y sop ortand o insultos y cruel-
ges desavenidos y su fam ilia se ven en- dades.
vueltos en penosas frustraciones. Las S in em bargo, toda persona debe
co m prend er que n o siem pre será am a-
da en la form a y con la intensidad que
desea. Q u ie n espere recibir a m o r sin lí-
mites, espera más de lo que otra perso-
na pu ede darle. A dem ás, es necesario
re con o cer que la sociedad espera de r-
to nivel de co m po rtam iento antes de
considerarnos dignos de ser am ados o
aun de ser aceptados.

Toda la existencia de la mujer gira


en tomo al amor
E l am or es indispensable para la su-
perviven cia del ser hum ano, y especial-
m ente las m ujeres tienen una gran ca-
p a cid ad para dar y recibir am or. P o r
ejem plo, esa capacidad de am ar se evi-
den cia cu a n d o tom a una aguja para re-
m end ar una cam isa rota. C u a n d o pre-
para una com ida, su am or se m ezcla
con el alim ento. C u a n d o se levanta a
las dos de la m añana para alim entar a
su criatura, tam bién lo hace con am or.
C u a n d o viste a su bebé, lo hace con
am or. C u a n d o prepara una torta de
cum pleañ o s para su hijo, está m otiva-
da p o r el am or. C u a n d o m ira a su no-

28
El Am or Conyugal

PARA MEDITAR

“ Porque éste es el m ensaje que habéis


oído desde el principio: Que nos am em os
unos a otros” (1 S. Juan 3 :1 1 ).

1. ¿ Q u é h a c e q u e y o m e s ie n ta
a m a d o (a)?

2. ¿ Q u é h a c e q u e m i c ó n y u g e s e
s ie n ta a m a d o (a)?

3. E n c u e n tr e n u e v a s fo r m a s c o m o p o d r ía e x p r e s a r su a m o r ha-
c ía su c ó n y u g e m e d ia n te a c c io n e s d u ra n te e s ta s e m a n a .

4. E n c u e n tr e n u e v a s e x p r e s io n e s p a ra m o s tr a r su a m o r a su
c ó n y u g e e n e s ta s e m a n a .

29
Felices para Siempre
nal al d e vo lverle ese p ro fu n d o afecto.
E l hom bre, durante el noviazgo ex-
presa constantem ente a su n o via pala-
bras am orosas y la hace objeto de ma-
nifestaciones de ternura. P e ro una vez
casado con ella, suele dejar de recono-
cer su intensa necesidad de sentirse
am ada un d ía tras otro durante el resto
de su vida.
D e b id o a su capacidad de recibir
afecto, las expresiones diarias de am or
ro m án tico son esenciales para la exis-
tencia de una mujer. S o n indispensa-
bles para que se sienta valiosa, para
v io o a su esposo, sus ojos reflejan que experim ente satisfacción en la vida
amor. conyugal, y para que responda sexual-
L a capacidad de am ar de la m ujer mente. S i un h o m b re se siente atrapa-
pu e de extraer lo m ejor que h a y en el d o en un m atrim onio aburrido, que no
hom bre, y puede inspirarlo para que le p ro p orcio n a ninguna satisfacción,
lleve a cabo notables realizaciones en debiera estudiarse a sí m ism o para en-
su vida. S u am or pu e d e hacer surgir contrar en él parte de la causa de ese
esperanza y confianza en un hom bre, y mal. L o s m aridos p o d ría n p ro d u cir un
hasta pu e d e hacerlo sentirse deseado, ca m b io hasta en la esposa m ás indife-
digno, im portante y útil. A l agitar la rente si le m anifestaran a m o r rom ánti-
m ano en adem án de despedid a cuan- co en form a persistente y considerada.
do se va su esposo en la m añana, y al U n co n fu n d id o esposo se quejaba
recibirlo co n afecto cu a n d o regresa en de n o ser capaz de co m p re n d e r a su es-
la noche, tam bién evidencia su am or. posa. “ L e he d a d o to d o lo que desea y
C u a n d o su esposo tiene los nervios al- necesita. T e n e m o s un hogar có m o d o
terados y se encuentra p ró xim o al ago- en un b u e n barrio, toda clase de apara-
tam iento, su am or lo pu ede reconfor- tos eléctricos que facilitan el trabajo en
tar. C u a n d o se encuentra ab atido p o r el hogar y televisión en color. S o y un
el desánim o y han desaparecido sus es- esposo fiel, n o so y b e b ed o r ni castigo a
peranzas y sueños, ella p u e de ayudarle los hijos. P e ro ella dice que se siente
a renovarlos. m iserable, y n o p u e d o saber cuál es la
S e necesita el toqu e afectuoso y razó n ” . Este m a rid o n o se daba cuenta
am ante de una mujer, y el am or que que su esposa estaría dispuesta a cam-
existe en su interior tan só lo espera que biar su casa y todos los m uebles, si a
el de b id o hom bre abra esa fuente de ca m b io de ello pu diera recibir expre-
calor y afecto. A la vez, las mujeres siones de afecto y m anifestaciones de
tam bién tienen una gran capacidad ca riño de parte de él. La s co m o d id ad e s
para recibir am or. N o só lo p u e d e n dar del hogar n o bastan para que una mu-
grandes cantidades de afecto, sino jer se sienta realizada afectivamente;
tam bién pu eden absorber una gran p e ro eso, s í' se consigue cu a n d o ella
cantidad de am or. L a llave que abre el sabe que es el objeto de la ternura de
depósito de su am or se encuentra en su esposo.
las m anos del ho m b re que le ofrezca M u ch o s hom bres ignoran que las
felicidad conyugal y seguridad e m o cio ­ m ujeres tienen necesidad de recibir

30
El Am or Conyugal
am or rom ántico, d e b id o a que durante tratan de obtener esa seguridad de su
siglos la sociedad ha sostenido que m arido p id ié n d o le que haga algo que
ellas tienen el deber de satisfacer se- ella m ism a p o d ría llevar a cabo fácil-
xualm ente a sus m aridos. H asta p o d ría mente. L a disposición de su esposo a
ser que algunos hom bres estuvieran hacerlo le sirve co m o una m edida de
dispuestos a firm ar un contrato matri- su am or y consideración.
m onial si éste incluyera co m o deber de E n algunos casos una m ujer espera
la esposa la preparación de com idas, la que su esposo haga lo que ella desea
lim pieza y el arreglo de la casa, la aten- sin que se lo pida, p o rq u e ve en eso
ción de los invitados y privilegios se- una evidencia de un grado de a m or ha-
xuales, según sea necesario. La s reía- cia ella aún m ayor. D e m o d o que no
ciones rom ánticas p o d ría n ser un bene- siem pre le dirá lo que desea que haga.
ficio adicional, pero ciertam ente n o un Y si él no hace lo que ella desea, se m o-
requisito. lesta y se frustra.
¡Pero n o ocurre lo m ism o en el caso Esta característica fem enina con fre-
de la mujer! U n a relación sem ejante le cuencia se presenta en m i hogar. Y o
p ro d u ciría p ro fu nd a frustración. Nece- soy capaz de hacer las cosas y pu e d o
sita algo m ás significativo. Desea ser bastarm e p o r m í m ism a, pero a veces
algo especial para su esposo; anhela espero q ue m i esposo haga a lpn ‫'־־״ ״־־״‬-
ser am ada, respetada, apreciada y teni- sas p o r m í, co m o ser, echar ‫׳‬
da en cuenta. E n los últim os años las el tanque del autom óvil. Estu
investigaciones han dem ostrado que la nada que ver con las tareas que corres-
necesidad que tiene la m ujer de recibir p o n d e n al ho m b re o a la mujer. E n
satisfacción afectiva es tan urgente ca m bio se relaciona únicam ente con
co m o la necesidad m asculina de satis- m i necesidad de seguridad afectiva. S i
facción sexual. Es tan injustificable para m i esposo satisface m is deseos reafirm a
un ho m b re ignorar la necesidad de m i seguridad de que tengo un lugar en
am or rom án tico que tiene su esposa sus afectos.
com o lo es que ella le niegue la satisfac- E n algunos casos, una m ujer pu ede
ción sexual. negar querer lo que precisam ente de-
Esto explica p o r qué una du eña de sea, y si su esposo acepta lo que ella
casa pasa tanto tiem po p en san do en su dice, se siente m olesta. R azo na que de-
esposo durante el día, p o r qué un ani- b id o a que ella es tan im portante para
versario es más im portante para ella su esposo, él debiera co m pre n d e r cuá-
que para él, y p o r qué se siente tan les son sus deseos y satisfacerlos sin
frustrada cu a n d o su esposo se olvida que ella tenga necesidad de expresar-
de esas ocasiones o deja de hacerla ob- los. E n la v id a ín tim a suelen ocurrir difi-
eto de m uestras de aprecio. T a m b ié n cultades co m o resultado de este com -
explica p o r qué una m ujer trata de lia- po rtam iento fem enino. P o r ejem plo, el
mar la atención de su m a rid o y de con- esposo se m uestra sexualm ente intere-
ersar con él cu and o éste vuelve a la sado, pe ro ella n o responde. E n un es-
casa al final de un día de trabajo y se fuerzo p o r ser co nsiderad o con sus de-
r .enta có m odam ente a leer el p e rió d ico seos, él se da vuelta y trata de quedarse
: a m irar televisión sin preocuparse de dorm ido. P e ro pu e de suceder que de-
día. b id o a esa reacción del m arido la espo-
L a seguridad em ocional constituye sa se ponga a llorar o se sienta herida.
_n objetivo m uy im portante en la vida ¿ P o r qué? T a l vez suponga que es tan
ce la mujer. P o r eso m uchas esposas irresistiblem ente atractiva sexualm ente

31
cen m ucho, o n o dan muestras de ha-
ber captado el sentido de esas pala-
bras, eso n o significa que n o necesiten
expresiones de afecto. A lg unas espo-
sas han sido co n d icio n a da s para n o ex-
presar sus sentim ientos'^ solam ente de
tarde en tarde respon den con muestras
exteriores de afecto. P e ro esos m ensa-
jes de am or p ro n u n cia d o s p o r el espo-
so surtirán efecto en su corazón. Tal
vez su esposa sepa m u y bien que usted
la aprecia y se p re o cu p a de ella, pero a
pesar de eso necesita escuchar pala-
bras cariñosas. H e gu ard ad o una carta
de las docenas q ue m i esposo m e escri-
b ió durante nuestro noviazgo, cuand o
nos encontrábam os separados el u n o
del otro. E n esa carta escribió repetida-
mente: “ T e am o, te am o, te a m o ” .
Esas palabras ap arecían escritas en el
frente de la carta, en el dorso y en el
sobre. N u n ca m e he cansado de leer-
las.
U n a advertencia para las esposas: al-
que su esposo debiera persistir en sus gunas m ujeres esperan que sus mari-
esfuerzos, a pesar de los obstáculos dos les presten una atención exagera-
que ella le ponga en el cam ino. S i el es- da. L a s novelas, el cine, las revistas y la
po so n o insiste, ella saca p o r conclu- televisión han pro yectad o una im agen
sión que él no la am a suficientem ente, distorsionada de las realidades que el
lo que se convierte en u n a am enaza m atrim onio suele presentar. S i la espo-
para su seguridad afectiva. sa com para a su m arido con el elegante
Esta situación m arital p ro d u ce gran héroe de la pantalla, es pro b ab le que el
c o n fu s ió n . L a s m u je re s d e b ie ra n esposo n o esté a la altura de aquél. Eso
aprender a expresar verbalm ente sus pu e d e p ro d u cir en la esposa sentim ien-
necesidades en form a clara y sincera. Y tos de frustración, desdicha y am argu-
los hom bres debieran recon o cer que ra. Alg unas m ujeres tienen la tendencia
las mujeres tienen una gran necesidad a v iv ir en un m u n d o de ensueños y a
de sentirse afectivam ente seguras. im aginar que se pu e d e v ivir únicam en-
A lg u n o s hom bres piensan de esta te de am or. A u n q u e el sentim entalism o
manera: “ S i le dijera diariam ente a m i es grato y satisfactorio, sus efectos n o
m ujer que la am o, con el tiem po eso son duraderos, y p o d ría n com pararse a
dejaría de tener sentido” . S in em bar- una torta hecha únicam ente de azúcar,
go, las palabras de cariño dichas since- la cual no tardaría en disolverse.
ram ente siem pre tendrán un significa-
d o especial para ella. S i la esposa res-
El amor del hombre es diferente
p o n d e con entusiasm o, el esposo sabrá
inm ediatam ente que ella ha com pren- T a m b ié n el ho m b re am a, pero su
dido. A u n q u e algunas m ujeres n o d i­ m anera de am ar es diferente de la for-

32
El Am or Conyugal
m a en que lo hace la mujer. E l hom bre D espués que un joven le pide a una
es afectuoso p o r naturaleza, y es un señorita que se case con él, p u e d e ser
grave error su po ne r que se muestra que pase una b u ena parte del tiem po
afectuoso únicam ente cu a n d o eso le co m e n ta n d o acerca de su futuro eco-
p ro p o rcio n a una recom pensa sexual. nó m ico , lo que él considera una evi-
A u n q u e el am o r del ho m b re p o d ría no de n cia de su am or tanto co m o sus be-
estar tan directam ente lig ad o a sus sos. U n padre que juega con su hijita y
em ociones, c o m o en el caso de la m u- la hace reírse a carcajadas, tam bién
jer, n o p o r eso deja de ser m u y real. L o está dem ostrand o su am or p o r ella. U n
que ocurre con frecuencia es que el esposo m uestra su am o r m ientras saca
am or m a sculino es m ás práctico y me- cuentas para ver si pu ede co m prar una
nos ro m án tico en sus dem ostraciones lavado ra de ropa, un par de zapatos
afectivas. para su hijito o un vestido n u e v o para

m m m : ; ; ; ; p ; ; : ; ; ;

“ Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no ten-


go amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo
que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los
misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal ma-
ñera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada
soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a
los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y
no tengo amor, de nada me sirve.
“ El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envi-
día, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace
nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda
rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la ver-
dad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo
soporta.
“ El amor nunca deja de ser; pero las profecías se aca-
barán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará” (1 Co-
rintios 13:1-8).

■ ■ ■ · .
■ m mmm k f t i i i a f e t

33
Felices para Siempre
su esposa. E l ho m b re que invierte su am ante y sentim ental. Tiene ternura,
dinero en casas o terrenos lo hace to- pu ede ser p rofundam ente co nsiderado
m a n d o en cuenta el futuro de su fami- y expresar de m uchas m aneras su
lia a fin de asegurarlo financieram ente. am o r p o r su fam ilia.
U n a m ujer p o d ría considerar to d o esto A u n q u e el am or no constituye la
co m o necesidades, pero son preocu- existencia com pleta de un hom bre,
paciones que m uestran el deseo del éste no p u ede v ivir sin am or. El am or
hom bre de dar, com partir y proveer. m otiva al ho m b re a trabajar, a hacer
T a m b ié n esto es am or. planes, a sacrificarse, a invertir, a ex-
D e m o d o q u e au nque p o co s hom - pa n d ir sus negocios y a co ntinuar en la
bres poseen la ha bilida d de encantar a lu cha p o r la vida. P o r am or renuncia a
una m ujer con expresiones sentím en- v ivir solo y a la libertad que eso signifi-
tales rom ánticas, no p o r eso dejan de ca, firm a el contrato m atrim onial, acep-
dem ostrar su a m o r en una form a cal- ta plena respon sab ilid ad financiera p o r
m ada y racional. P o r ejem plo, un espo- su esposa y sus hijos, ab an d o n a mu-
so lleva regularm ente a su hogar su chos de sus intereses personales y se
sueldo, y dedica todas sus ganancias a dedica a v iv ir para los suyos.
satisfacer las necesidades de la familia. N o hay lím ite para el am or que una
U n ho m b re p u ede sentir m u y poca m ujer p u ede recibir de un hom bre
e m o ció n al levantarse a las seis y m edia cu a n d o aprende a abrir la puerta de su
de la m añana cin co días en la sem ana corazón, p o rq u e ella puede proporcio-
para trabajar durante o ch o o m ás ho- nar la atm ósfera em ocional adecuada
ras, pero la razón básica para continuar para que él pu e da expresar sus sentí-
haciénd olo es su am or hacia su familia. m ientos y atreverse a com partir su
H a y hom bres que soportan esta rutina am or.
durante toda la vida y con frecuencia
n o piden m u ch o más que alim ento,
El amor genuino
ro pa lim pia y de vez en cu a n d o relacio-
nes sexuales satisfactorias. H e m o s d ich o que el am or rom ántico
C u a n d o un ho m b re abre la puerta es un elem ento necesario del m atrim o-
del au to m ó vil para que descienda su nio, pero el am o r significa m u cho más
esposa, y la tom a del brazo m ientras que solam ente sentim ientos expresa-
cam inan, m anifiesta una actitud pro- dos en afecto rom ántico, p o r im portan-
tectora hacia ella. Q uiere protegerla del te que éstos sean. E l am or en el matri-
peligro o de cualq uier cosa que pudiera m o n io m adura a m edida que una pare-
am enazarla, lo cual es otro elem ento ja aplica el p rin cip io del am o r en su
integrante del am o r m asculino. trato diario. El am or genuino, enton-
N o im porta cuán áspero parezca un ces, sobrepasa los sentim ientos y se
hom bre exteriorm ente, de todos mo- convierte en un prin cip io que debe po-
dos en su in terior tiene ternura y amor. nerse en acción. N o sólo debem os es-
M ientras y o enseñaba en una com uni- perar ser tratados con am or y conside-
dad rural, una esposa m e dijo que su ración, sin o que tam bién debem os ac-
m arido, un agricultor, cu a n d o araba el tuar con am or y consideración.
cam po y encontraba un n ido con hue- S in em bargo, es m uy difícil para la
vos en el suelo, pasaba el arado con m ayo r parte de nosotros expresar
cuidado alred ed or de él para n o des- constantem ente nuestro am or. M u y
truirlo; eso dem uestra que el hom bre po co s de nosotros nos sentimos in d i-
es p o r naturaleza bon dadoso, afectivo, nados a ser tiernos, considerados, co ­

34
El Am or Conyugal
m edidos y serviciales todos los días de escapa de la a cción destructora de sen-
nuestra vida, d e b id o a que nuestros tim ientos negativos.
sentim ientos se alteran fácilm ente por El am or genuino nos perm ite amar-
nuestro estado de ánim o, p o r la com í- nos a nosotros mismos. E l am or genui-
da ingerida, p o r el estado del tiem po, n o m anifestado hacia otra persona se
p o r la enferm edad, p o r la reacción de basa en un am or gen uino hacia un o
nuestro có n yu g e hacia nosotros, y p o r m ism o. L a B ib lia invita a am ar al próji-
una cantidad de otras variables. Puesto m o co m o a nosotros mismos. L a reía-
que los sentim ientos son inestables, los ción es clara: cualq uier cosa que haga-
que sostienen q u e el am or es principal- m os p o r nuestro pró jim o tam bién de-
m ente un sentim iento serán am antes bem os hacerla p o r nosotros mismos.
inestables. V iv irá n entregándose a lo E n la relación m arital esto significa que
que pro d uce placer y agrado. harem os p o r nuestro cónyuge lo que
P o r cierto que los sentim ientos cons- tam bién hacem os p o r nosotros mis-
tituyen un co m po n en te del am or. El mos.
am or no sería m u y interesante o diver- C o n frecuencia resulta difícil para los
tido si no pu diera expresarse en sentí- cristianos co m p re n d e r este concepto,
mientos. E n realidad, la prim era atrae- p o rq ue una gran parte de la doctrina
ción entre un ho m b re y una m ujer se cristiana gira en to rno al p rin cip io de
reduce principalm ente a sentim ientos, hacer algo p o r los demás. H e m o s llega-
y la relación am orosa no p o d rá sobre- d o a considerar que pensar en “ un o
vivir a m enos que intervengan en ella m ism o ” , o sentirse digno, es pecado.
sentim ientos afectuosos. P e ro am arse a u n o m ism o no significa
S in em bargo, en el m atrim o nio fien- que un o sea orgulloso. E n cam bio, se
den a desaparecer algunos de los sentí- trata de una tranquila sensación de se-
m ientos de ternura m anifestados du- guridad basada en sentim ientos de ca-
rante el noviazgo. N a d ie p o d ría vivir pa cid ad personal. C u a n d o una perso-
constantem ente en un to rbe llin o em o- na se respeta a s í m isma, aprecia lo que
cional. C u a n d o dism in uyen los sentí- vale. Es capaz de evaluar correctam en-
m ientos de ternura de la prim era época te sus habilidades y de sentir la seguri-
del enam oram iento, se pro d u ce n sitúa- dad de que es igual a otros. El orgullo,
ciones en la v id a conyugal cu a n d o la sin em bargo, hace que una persona
satisfacción e m o cio nal se encuentra en exagere el valo r de sí m ism a y la hace
un pu nto bajo. E n esa situación pue- sentirse su perior a las demás.
den surgir sentim ientos negativos que L a id ea de sentir aprecio p o r uno
p o d ría n envenenar la relación conyu- m ism o o de sentirse digno, es una idea
gal. S i eso llega a ocurrir, será necesa- q u e a m e n u d o es considerada extraña;
rio ejercer el p rin cip io del am o r que sin em bargo, los cónyuges po d rán de-
com prende y soporta. C o n el paso del dicarse a tener una relación satisfacto-
tiem po, el am o r incipiente p u ede ma- ria únicam ente en p ro p o rció n al respe-
durar y convertirse en am or genuino to m utuo y a las creencias positivas que
que une los corazones y las vidas y que tengan acerca de sí mismos.

35
Felices para Siempre

LOS PRINCIPIOS DEL AMOR


GENUINO
El amor genuino incluye dedicación. D e b id o a que sería dem asiado
agotador entrar en un co m p ro m iso personal total con varias personas
del sexo opuesto al m ism o tiem po, es necesario escoger a una sola. El
ser h u m an o n o tiene energía e m o cio n al suficiente para m antener va-
rías relaciones am orosas al m ism o tiem po. E so le resultaría m u y agota-
dor.
H a y personas inm aduras y sin experiencia q ue entran en co m prom i-
sos personales que posteriorm ente n o p u e d e n honrar. L a luz de la
luna, la m úsica y los m om entos sentim entales se les van a la cabeza,
p o r lo que hacen prom esas de am or que m ás tarde no p u e d e n cum plir.
Esas personas ab an d o n a n el co m p ro m iso efectuado, v a n a los tribuna-
les, se divo rcia n y luego salen descuidadam ente a buscar una nueva
relación am orosa, sin siquiera preocuparse de corregir sus defectos
personales. El am or pro d u cirá buenos resultados si nos preocupam os
de cultivarlo, pe ro m uchísim as personas n o se p re o cu p an de hacer lo
necesario para darle al am or la o p o rtu n id a d de fructificar. L a s personas
sensatas hacen una cuidadosa selección y prep aración antes de com -
prom eterse para toda la v id a en una relación am orosa.
El am or genuino es incondicional. U n a relación am orosa sujeta a
co nd icio ne s n o es genuina, y únicam ente en una atm ósfera de am or
in co n d icio n al es posible bajar las defensas lo suficiente para perm itir
que se desarrolle la intim idad.
C u e n ta una esposa que su m arido le m anifestaba am or únicam ente
cu a n d o la casa estaba bien lim p ia y ordenada. A ñ a d ió q ue ella necesi-
taba saber que su m arido la am aba estuviera o n o la casa lim pia. Tam -
bien hay m ujeres que dan a m o r sexual únicam ente cu and o el esposo
cum ple ciertas cond iciones preestablecidas p or ellas. Esas esposas pro-
m eten satisfacer las necesidades sexuales de sus m aridos siem pre que
éstos hayan com pletad o de an tem an o tareas determ inadas o bien si
cum plen ciertas norm as de com portam iento.
Estos son casos de a m or condicional. P u ed e resultar d ifícil encontrar
un caso de am or in co n d icio n al perfecto, d e b id o a los defectos de la
naturaleza hum ana. N uestras debilidades em ocionales y psicológicas
nos im p id e n sentirnos totalm ente libres para dar am or in con d icio n al a
otros. P e ro el am or in co n d icio n a l constituye un excelente ideal que
debiéram os tratar de alcanzar.
El am or genuino trata de satisfacer las necesidades del otro. E l mari-
do que se levanta a m ediano ch e para llevarle un vaso de agua a su
esposa, actúa con am or. N o cuesta m u ch o llevar a cabo actos de am or
cu a n d o el cónyuge es afectuoso y considerado. P e ro resulta difícil

36
El Am or Conyugal

SOMETA A PRUEBA SU
CAPACIDAD DE AMAR co

£
A p liq ú e se esta corta pru eb a y com pare su ­‫ו‬
0 -r0 JSv
am or y el am or de su cónyuge con la de finición ¿‫כ‬ ■*-‫״‬ -‫>ד‬
en 2‫׳‬
o o
que la B ib lia da de lo que es el am or. T o m e en .c <D O) o
o ‫ ״‬2‫ ׳‬-S’
cuenta el trato m utuo diario. U n a vez com pletad o co ‫ ־זי‬d :
octo o io r r ir in m m n a r o ς 1 !ς ί‫־‬ρ ς η π P it a s ron la s He
su cónyuge.

E L A M O R ...
Yo
no se impacienta (no se irrita) C ó n yu g e

bu sca la m anera de ser constructivo (con- Yo


tribuye a la satisfacción de las necesida- Cónyuge
des del otro)

no es p osesiv o (deja en libertad para ex- Yo


presar la individualidad) Cónyuge

no trata de impresionar (no hace ostenta- Yo


ción) Cónyuge

no tiene un co n cep to inflado a cerca de sí Yo


mism o (no es engreído) Cónyuge

tiene bu eno s modales (manifiesta discre- Yo


ción y decencia) Cónyuge

no trata de obtener ventaja personal (su Yo


mayor p re o cu p a ció n es satisfacer las ne- Cónyuge
cesid ad es del otro)

no es irritable (no es hipersensible ni se Yo


ofende co n facilidad) Cónyuge

no lleva cuenta de las o fensas recibidas Yo


(olvida las ofensas que ha perdonado) Cónyuge

no se regocija por la maldad de otros (no Yo


e x cu sa los p ropios p e ca d o s d ebido a que C ó n yu g e
otros hacen lo mismo)

c o m p a r t e el g o z o de lo s q u e v iven de Yo
acu erd o co n la verdad (se relaciona con C ó n yu g e
personas que practican la verdad)

manifiesta p acien cia ilimitada (pasa por Yo


alto las faltas y soporta las dificultades) Cónyuge

37
Felices para Siempre
cu a n d o habla descom edidam ente, cu a n d o rehúsa escuchar, cuand o
llega tarde a las com idas y cu a n d o descuida deberes que son urgentes.
Frente a tales problem as, he desarrollado lo que lla m o “ la prueba de
am or” . U n a persona debe respon der co n a m o r aun cu a n d o su cónyu-
ge haya actuado descom edidam ente. C u a n d o p o d em o s dedicarnos a
satisfacer las necesidades del otro cónyug e au nq ue las nuestras resul-
ten postergadas, estamos ejerciendo a m o r genuino.
El am or genuino permite al otro cónyuge expresar su individualidad.
E l am or n o es posesivo. El am or genuino, p o r lo tanto, afirm a la in divi-
du alid a d del cónyuge p o rq u e le perm ite expresarse librem ente. N o in-
tenta poseer o m anip ular a otros. Significa que el cónyuge queda en
libertad para pensar p o r s í m ism o, para expresar sus sentim ientos y
llevar a cabo sus propias decisiones. El am or g en uino deja en libertad
al otro cónyuge para desarrollarse y e vo lu cio n ar en su p ersonalidad de
acuerdo con sus pro p ios intereses.
Esta clase de am or perm ite que el cónyuge tenga diversos am igos e
intereses fuera de la relación m atrim onial, p o rq u e cada un o necesita
una cierta cantidad de “ esp acio” en el cual desarrollar su id en tid ad y
sus potencialidades. A l n o acaparar toda la vida del cónyuge, se lo deja
libre para que disfrute de la am plia gam a de experiencias adm irables
que p u eden presentarse en la v id a de cada uno.
El am or genuino es permanente. U n a de las características más her-
m osas del am or que el apóstol S a n P a b lo presenta en el capítu lo trece
de la prim era Epísto la a los Corintios, es la perm anencia del am or ge-
nuino. E l am or nunca deja de ser. S in em bargo, las cortes de justicia
que tratan los casos de d ivo rcio están llenas de parejas conyugales
am argadas y desilusionadas, todas las que en un m o m e nto u otro afir-
m aban amarse.
M u c h o de lo que h o y llam am os am or com ienza co m o una pasión
ardiente, pe ro lo m ism o que una planta herm osa, se m archita y m uere
si los que aseguran am arse n o co m p re n d e n la form a de nutrirla y cui-
dar de ella. E l am or, aun el am or genuino, es frágil y delicado.
S e necesita tener autodisciplina para am ar en form a genuina. E n el
prim er capítu lo m encion é m i de finición favorita de lo que es el matri-
m onio: “ Es la ded icación total de la persona com pleta durante toda la
v id a ” . L a palabra clave es dedicación, que in clu ye la idea de perm a-
nencia.

38
El Am or Conyugal

E n nuestro m atrim onio, este concepto fu ncio na en la form a que si-


gue. L o s sentim ientos y las circunstancias del m o m ento no p u eden al-
terar el a m o r que m i esposo y y o sentim os el u n o p o r el otro. Nuestra
de d icación m utua nos m antiene perm anentem ente unidos, au nq ue
nuestras em ociones fluctúen. A veces m i esposo m e frustra y co m o
resultado m ueren m is sentim ientos rom ánticos. E n otras ocasiones soy
y o quien lo frustro a él d e b id o a que fallo en m is esfuerzos p o r ser una
com pañera tierna y am ante. A veces nos encontram os co nsu m id os p o r
sentim ientos de enojo, resentim iento, am argura y desesperación. P e ro
nos hem os entregado el u n o al otro y hem os pro m etid o am arnos in-
cond icionalm ente en la salud y en la enferm edad, en la riqueza y en la
pobreza, en la bu ena y en la mala, hasta el fin de nuestra vida. P u ed e
ser que fallen nuestros sentim ientos rom ánticos, p e ro un am or gen uino
nos m antiene un idos a través de los tiem pos difíciles.
L a clave para p o n e r en práctica el p rin cip io del a m o r g en uino es la
ausencia de egoísmo. L a plen itud en una relación de a m or com pleta y
satisfactoria, se lleva a ca b o cu a n d o los cónyuges m aduran y se despo-
jan de una actitud egoísta para perm itir el florecim iento del am or ge-
nuino. P ara recibir am or h ay que darlo. Jesús dijo: “ D a d y se os d ará”
(S. L u ca s 6:38), y esta enseñanza e n un ciada p o r él tam bién se aplica al
m atrim onio. S i se desea una relación de a m o r más p rofunda, es nece-
sario com enzar dand o más am or. E n lugar de esperar que el cónyuge
sea el prim ero en dem ostrar afecto h acia uno, es m ejor dar u n o m ism o
los prim eros pasos en esa dirección. D e m o d o que ded iqú ese a descu-
brir las necesidades de su có nyug e y a satisfacerlas ahora m ism o.

39
ΜΙ■i

“ Q u e Dios m e conceda serenidad para


aceptar las cosas que no p u ed o cambiar,
valor para cambiar las que p u ed o, y
sabiduría para percibir la diferencia” .
Contenido del Capítulo B. La acep tació n no significa:
1. Q u e usted pretenda que su
I. Aceptación có n yu g e sea perfecto
A. Lo que incluye la a ceptación 2. Q u e no existan errores
1. C o n s i d e r a r al c ó n y u g e C. La acep tació n significa:
co m o una persona valiosa 1. R e c o n o c e r las im perfeccio-
2. A c e p t a r al c ó n y u g e tal nes
c o m o es 2. R e c o n o c e r que es necesa-
3. R e s p e t a r el d e r e c h o del rio ha cer ca m bio s
có n y u g e a ser diferente 3. A c e p t a r la p e r s o n a to ta l-
4. Dejar que el có n yug e tenga mente
su propia manera de ver las II. Falta de aceptación
co sa s A. Form as co m u n e s de falta de
5. A c e p t a r las a c t i t u d e s del aceptació n
có n yu g e por muy diferentes 1. Crítica
que sean 2. O b s erv ac io n es negativas

42
Capítulo 3

La Aceptación
del Cónyuge
R ecu e rd o que durante m i noviazgo durante varios años, pero sin obtener
insistí m uchas veces en que m i no vio ningún resultado positivo.
era el ho m b re perfecto; pe ro p o co C u a n d o u n cónyuge to m a sobre sí la
tiem po después de nuestro casam ien- respon sab ilid ad de cam biar al otro, se
to, descu b rí que m i cónyuge “ perfec- p ro d u ce n discordias maritales, de b id o
to ” ad o le cía de hábitos y defectos que a que una co n d ició n básica de nuestra
m e irritaban. Pe n sé que la v id a de ca- felicidad consiste en ser respetados,
sados sería m ás agradable y satisfacto- apreciados y aceptados tales co m o so-
ria si m i esposo hiciera lo necesario mos. N o s sentim os in có m o d o s cu a n d o
para conform arse a la idea q ue y o tenía se ejerce presión sobre nosotros para
de lo que era un cónyuge perfecto. Era hacernos cam biar nuestros hábitos,
co m o si una fuerza invisible m e em pu- person alid ad o preferencias. Especial-
jara a “ ayu d arle ” a superar sus defi- m ente en el hogar, es im portante que
ciencias para que fuera más digno de ap rendam os a aceptar las diferencias, a
m i aceptación, de la de m i fam ilia y de tolerar las idiosincrasias y a respetar las
otras personas. C o n tin u é m is esfuerzos individualidades.

3. S u g estion es sutiles
4. Indirectas 1. R e c o n o c e r una actitud de
5. Actitudes no verbales justicia propia
B. Resultado de los regaños 2. D ejaral cónyuge en libertad
1. Aum entan los problem as para actuar c o m o desee
2. Matan el amor 3. Co ncen trarse en los puntos
3. Po nen a la defensiva positivos
III. Intento de cambio 4. E x p r e s a r v e r b a l m e n t e la
A. R a zo nes por las que se intenta aceptació n
cam biar al cónyuge B. C ó m o expresar verbalmente la
B. C ó m o señalar las faltas, si es aceptació n
necesario 1. Expresar aprecio por la per-
C. C ó m o cam biar al có n yu g e sonalid ad y el carácter
IV. Cómo desarrollar la aceptación 2. M e n c io n a r sectores especí-
A. Pa so s q ue c o n d u c e n a la acep- fíeos en los que se registra
tación progreso

43
Felices para Siempre

-Supongamos que no saque las mejores notas en clase.


¿Acaso ganas tú el sueldo más alto en la oficina?
Hoff, © 1950, 1978, The New Yorker Magazine, Inc.

¿En qué consiste la aceptación? es, n o resulta una tarea fácil. E so hace
necesario respon der a preguntas que
¿Q u é significa aceptar a su cónyuge? p u e d e n ser bastante difíciles, co m o las
Significa que usted debe considerarlo siguientes. ¿ P u e d o aceptar a m i cónyu-
una persona valiosa. Significa que lo ge cu a n d o considera los pro b lem as de
aprecia y lo quiere tal co m o es, y que la v id a en form a diferente co m o y o los
pu ede respetar su derecho de ser dife- considero? ¿ P u e d o aceptarlo cu a n d o
rente de usted. Significa que le perm ite elige un m étodo diferente de resolver
tener sus p ro p io s sentim ientos acerca los problem as? ¿P u e d o perm itirle que
de diversas cosas y situaciones. Signifi- tenga gustos diferentes de los m íos?
ca que usted acepta sus actitudes del ¿ P u e d o aceptarlo cu a n d o está enojado
m o m e n to , p o r m u y d ife re n te s q u e co n m ig o ?¿P u e d o respetar su derecho
sean de las suyas. a elegir sus propias creencias y desarro-
A u n q u e pro d u ce grandes recom - llar sus pro p ios valores? ¿P u e d o acep-
pensas aceptar a otra persona tal co m o tarlo con todos sus defectos y virtudes?

44
La Aceptación del Cónyuge
N o resulta fácil aceptar a otra perso- y deja que los dem ás vivan su prop ia
na d e b id o a la resistencia co m ú n a per- vida.
m itir a nuestro cónyuge, a nuestros hi-
jos, a nuestros padres o a nuestros am i-
gos, a sentir en form a diferente acerca Factores que afectan la
de cuestiones en particular o de ciertos aceptación
p r o b le m a s q u e d ifie r e n d e n u e s tro
L a capacidad de aceptar a los dem ás
m o d o de sentir. S in em bargo, la'facul-
dep en de parcialm ente del tem pera-
tad de ser diferente, el derecho que
m entó. H a y quienes poseen una gran
cada persona tiene a usar su p ro p ia ex-
capacidad de aceptación. S o n calm a-
periencia co m o lo considere ad ecuado
dos y tienen una buena disposición na-
y de descubrir sus propias soluciones,
tural. A y u d a d o s p o r su seguridad inte-
es una de las p o sibilidades más inapre-
rio r y su elevado nivel de tolerancia,
ciables de la vida.
co n o ce n bien cuáles son sus prop ios
¿D eb e u n o pretender que su cónyu-
méritos. A todos nos gusta la co m p a ñ ía
ge sea perfecto? ¡Por supuesto que no!
L a aceptación significa que u n o reco-
noce las im perfecciones sin hacerlas
blan co de su disgusto y sin tratar de
cam biarlas. E n cam bio, se decide a
aceptar al có nyug e tal co m o es, inclu-
y en d o sus errores. A lg u n o s creen que
han estado practicando la aceptación,
cuand o lo ú n ico que han estado ha-
cie n d o ha sido tolerar a su cónyuge.
H a n conseg uid o do m inar su actitud de
crítica, pero han co n tin u a do co n sus
m iradas acusadoras, con sus m uecas, y
con sus largos y m ortificantes silencios.
Y generalm ente todos p o d em o s detec-
tar cu a n d o estam os sien do tolerados
en vez de ser plenam ente aceptados.
C u a n d o un cónyuge acostum brado a
criticar librem ente logra refrenarse,
pu ede considerar que ha d a d o el pri-
m er paso hacia la plena aceptación de
los demás.
C o m o co n d ició n previa a la acepta-
ción de otras personas tal c o m o son,
hay que m e n cio n ar la ca pa cida d de
aceptarse a s í m ism o tal c o m o u n o es.
L a aceptación de uno m ism o perm ite
captar m ejor las necesidades de los de-
más y a n o sentir el im p ulso de entre-
meterse en la v id a ajena para corregir
los defectos del otro. A l ad optar esta
actitud de com prensión y tolerancia,
u n o se siente conform e consigo m ism o

45
finam ente parecen inaceptables cuan-
d o alguien nos visita.
; R esulta m ás difícil ejercer la acepta-
ció n dentro del grupo fam iliar que den-
tro del grupo de amigos. C u a n d o un
am igo tiene un rasgo que nos m olesta
o nos irrita, p o d em os pasarlo p o r alto o
buscar otro am igo, pe ro n o p o d em o s
bo rrar al ab u e lo de la lista de nuestras
am istades cu a n d o éste se ha puesto se-
nil. L a tía M arta seguirá asistiendo a to-
das las reuniones fam iliares a pesar de
sus exigencias egoístas y de su necesi-
dad de atención constante. L a acepta-
ción entre los cónyuges pu e de resultar
to d a v ía más difícil cu a n d o u n o o am -
de personas que aceptan fácilm ente a bos n o son tolerantes. Y a es bastante
los demás, p o rq u e nos agrada su trato. difícil tolerar ocasionalm ente a parien-
P o d e m o s expresar librem ente nuestros tes o am igos que resultan molestos; y a
sentim ientos e ideas ín tim os sin sentir veces resulta to d a vía más difícil tolerar
tem or al ridículo. P o d e m o s com portar- al esposo o la esposa, con quienes hay
nos con naturalidad y ser nosotros mis- que co n vivir diariam ente y cuyos de-
mos. fectos hay que soportar constante-
E n cam bio, hay otros que n o acep- mente.
tan a los dem ás y se sienten in có m o d o s U n a de las cosas que encuentro más
en su com pañía. T ienen ideas rígidas y difíciles de aceptar en m i esposo, es su
definidas acerca de lo que es el com - d e spreocu pació n p o r el paso del tiem-
portam iento ad ecuado y el que es in- po. C u a n d o va a la casa de un v ecin o
correcto. U n o se siente m al en com pa- en busca de una herram ienta, se po n e
ñía de esas personas, p o rq u e nunca a conversar y dem ora tanto tiem p o que
sabe si se está co m p o rta n d o a la altura term ina p o r exasperarm e. A veces llega
de sus expectativas. tarde para la cena, después de haber-
E l nivel de aceptación es tam bién m e telefoneado que v e n ía en cam ino.
afectado p o r el estado m ental. C u a n d o H e llegado a la co nclu sión de que el
nos sentim os bien, hay po cas cosas tie m p o significa para él algo diferente
que nos m olestan. S in em bargo, cuan- de lo que significa para mí. E n m i fami-
d o estam os cansados, cu a n d o nos due- lia, desde niña m e enseñaron a aprove-
le la cabeza o cuand o n o estam os satis- char el tiem po, de m o d o que m e resul-
fechos p o r alguna razón, nos m olestan ta difícil tolerar que otros lo pierdan, y
hasta las cosas insignificantes. D el mis- m e causa molestia.
m o m odo, estam os m enos dispuestos a Afortunadam ente, d e b id o a m i dis-
aceptar a nuestro cónyuge cu a n d o nos p o sició n de aceptar a m i esposo, he lo-
encontram os de visita o cu a n d o otras grado llegar a apreciar su naturaleza
personas se encuentran de visita en despreocu pada y calm ada, que le per-
nuestro hogar. P o r ejem plo, algunas m ite disfrutar de num erosas situado-
conversaciones y m odales que n o pro- nes en el m o m ento presente, que y o
v o ca n ningún com entario cu a n d o nos paso p o r alto d e b id o a m i co m p u lsió n a
encontram os solos en el hogar, repen- producir. ¿Es m i “ p ro d u ctiv id a d ” su-

46
La Aceptación del Cónyuge

PROGRAMA DE TRES SEMANAS DE


DURACION
PARA RECUPERAR EL AMOR
L a crítica, la actitud quisquillosa, las quejas interm inables y los rezón-
gos, ya sean m anifestados en voz alta o m antenidos en el pensam iento,
destruyen el am or. D io s desaprueba esas actitudes negativas y en cam bio
recom ien da que pensem os con am or y agradecim iento acerca de todo:
“ S i hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, er! esto pen sad” (Fili-
penses 4:8).
A co ntinuació n haga una lista de diez cosas que le gusta ver en su cón-
yuge, y repásela en la m añana y en la noche, ag radeciendo a D ios p o r

LISTA DEL ESPOSO LISTA DE LA ESPOSA


“ Si hay virtud alguna, si algo “ Si hay virtud alguna, si algo
digno de alabanza, e n e s t o digno de alabanza, e n e s to
p e n s a d " (Filipenses 4:8). p e n s a d " (Filipenses 4:8).

“ Dad gracias en to d o ” (1 Te- “ Dad gracias en to d o ” (1 Te-


sa lo n icen ses 5:18). sa lo n icen ses 5:18).

47
Felices para Siempre
perio r a la despreocu pació n de m i es- nes sutiles o indirectas, se trata de ma-
p oso? ¿D ebiera forzarlo a encajar en mi nifestaciones de falta de aceptación.
m o ld e d e b id o a que su person alid ad N o es in dispensable hablar para trans-
n o m e satisface en algunos aspectos? m itir el mensaje. T am bién las m iradas
P o r fortuna, d e b id o a mi dispo sició n a de desap rob ación y disgusto, o un sus-
aceptarlo, he co m p re n d id o que dife- piro, p u e d e n expresar una actitud de
rente no significa equivocado. A h o ra falta de aceptación.
p u e d o aceptar sin dificultad su m anera U n a de las form as más co m un es de
de ser calm ado, c o m o un atributo que falta de aceptación son las reconven-
com plem en ta m i im p ulso a producir. ciones y los serm oneos. El sabio rey
P ie n so que es afortunado que am bos S a lo m ó n declaró: “ G o tera continua en
n o tengam os el m ism o tem peram ento, tie m p o de llu via y la m ujer rencillosa,
p o rq u e eso p o d ría llevarnos a extre- son semejantes; pretender contenerla
m os en la com petencia p o r producir, o es co m o refrenar el viento, o sujetar el
bien p o d ría m o s llevar una v id a dem a- aceite en la m ano derecha” (Prover-
siado tranquila que no nos perm itiría bios 27:15-16).
p ro d u cir nada de valor. A lg u ie n dijo: “ M u ch o s hom bres se
Es necesario co m prend er que en el desanim an y ab an d o n a n la lu cha p o r
m atrim o nio n o se está perm anente- alcanzar el éxito, d e b id o a que sus es-
m ente en co n d ició n de aceptar al cón- posas han desalentado todas sus espe-
yuge. A lg u n o s com portam ientos seguí- ranzas y aspiraciones, y les han quitado
rán sien do inaceptables, co m o el hábi- las ganas de lu ch ar p o rq u e los critican
to de beber, de fum ar, de dedicarse a continuam ente y n o term inan de pedir-
juegos al azar, proferir palabras soeces, les explicaciones acerca de p o r qué
ser flojo, m anifestar falta de h o nradez o ellos n o p u e d e n ganar tanto dinero
ser vulgar. co m o otros hom bres que ellas cono-
A dem ás, aceptar a una persona no cen, p o r qué n o p u eden o cup ar un car-
significa que u n o está o bligado a sentir go destacado o hacer alguna otra cosa
afecto p o r ella, pero de todos m odos notable” .
eso perm ite evaluar una situación m o- A co n tin u a ció n dam os una lista de
lesta sin m anifestar hostilidad. E n el las críticas más frecuentes que las espo-
m atrim onio surgen decenas de diferen- sas suelen hacer: nunca arregla nada
cias personales con las que tenem os
que aprender a vivir. Y a se trate de dili-
gencia, de la asistencia a la iglesia, de la
m anera de hablar o de preferencias
personales de cualq uier clase, co n un
p o co de práctica y de bu ena voluntad,
es posible elevar los niveles de toleran-
cia y aceptar las diferencias básicas en
los individuos.

Formas comunes de falta de


aceptación

Y a se a q u e se e m p le e n a b ie r-
tam ente la crítica y expresiones de me-
nosprecio, o b ien que se usen sugestio­

48
La Aceptación del Cónyuge
en la casa, nunca m e saca de paseo, n o es m u y difícil que responda favorable-
se levanta tem prano, m ira televisión m ente a la crítica. C a si todos nos resen‫־‬
hasta tarde en la noche, se levanta de- tim os cu a n d o alguien nos critica.
m asiado tem prano, no asiste a la igle- U n esposo que co m p re n d ió que sus
sia, gasta el dine ro descuidadam ente, críticas contra el descuido de su esposa
se endeuda, n o m e habla, n o entiende de m antener aseada y en orden la casa
m is sentim ientos, n o se o cupa de núes- n o p ro d u cía n ningún efecto positivo,
tros hijos, se o lvid a de los cum pleañ o s d e cid ió hacer el trabajo de ella adem ás
y aniversarios, n o pasa en la casa el del p ro p io en la oficina. N o se sentía fe-
tiem po suficiente, n o m e trata con cari- liz de tener que hacer dos trabajos,
ño a m enos que desee tener relaciones p e ro practicó ese plan durante varios
sexuales, n o m e da dinero, es dem asía- meses hasta que su esposa se sobrepu-
d o tranquilo, n o recoge su ropa, usa un so a su b lo q u e o em ocional, que era
lenguaje vulgar, tiene m alos m odales una reacción negativa contra su m adre,
e n la m e sa , c o n d u c e el a u to m ó v il qu ien era una m ujer m uy m eticulosa
co m o loco, m e cuenta los m ism os chis- en el arreglo de la casa. C u a n d o su es-
tes una y otra vez, se cree dem asiado, posa recae en los m alos hábitos de des-
dice m alas palabras frente a los niños, cu id o y desaseo, él vuelve a hacerse
rehúsa hacer ejercicio, com e dem asía- cargo del trabajo dom éstico.
do, pasa dem asiado tiem po jug an d o a
la pelota, n o paga las cuentas a tiem po, Las quejas y las críticas
es dem asiado dom inador, o pasivo, o aumentan los problemas
indeciso.
P e ro n o se crea que regañar es un A u n cu a n d o se crea que las intencio-
pasatiem po puram ente fem enino, tam- nes son buenas, las quejas y la crítica
bién hay hom bres que se especializan crean tensión en el hogar. L a esposa
en este proceder. L a s quejas de los pu ede deprim irse o ponerse a la defen-
hom bres generalm ente se refieren al siva; p u e d e resentirse, enfadarse o re-
descuido en m antener la casa ordena- ventar de rabia cuand o se le hace una
da y lim pia, a los accesos de llanto que sugestión. E l m arido, p o r su parte, pue-
a veces tienen las mujeres, a la depen- de com enzar a castigar a su esposa en
dencia de sus padres, a los celos, a los una do cena de form as insidiosas para
p e río d o s de silencio forzado que inte- desquitarse p o rq u e no lo acepta tal
rrum p en la co m un icación , a los hábitos co m o es. C o n frecuencia se interrum -
de gastar dinero, al tiem po excesivo p e n las com unicaciones. U n esposo
que po n e la esposa para arreglarse an- pu e d e ponerse abiertam ente hostil, ás-
tes de salir, a que las com idas nunca es- pero y enojado. U n a esposa p u e d e po-
tán a tiem po, a la interrupción de las re- nerse indiferente, distante y encerrarse
laciones sexuales co m o form a de casti- en p e río d o s de silencio. S e desorganiza
go, a las tendencias perfeccionistas, al el sistem a de com unicación. Esto lleva
negativism o y a la disposición capri- a que el esposo y la esposa, au nq ue vi-
chosa. ven bajo el m ism o techo, nunca hablan
S in em bargo, es más p ro b ab le que de cosas significativas e im portantes.
un hom bre critique y no que se queje; E n etapas más avanzadas del m al que
p e ro cuanto m ás critica, tanto m ás aleja se pro d u ce co m o resultado de la falta
a su esposa. U n a m ujer con tendencias de aceptación, los esposos pu eden
caprichosas, que nunca está a tiem po o buscar aceptación y com prensión fuera
que gasta el dine ro descuidadam ente, del hogar.

49
Felices para Siempre
T a m b ié n los hijos sufren a causa de ¿ Q u é ganó Eugenia co n sus quejas?
las tensiones que aparecen entre sus N a p o le ón , con un som b rero que le
padres. A u n q u e n o co m p re n d an lo ocultaba el rostro, y a co m p añ ad o p o r
que sucede y n o entiendan las palabras algun o de sus am igos íntim os, co n fre-
que se pro nu ncian, de todos m o do s se cuencia se escapaba de noche p o r una
dan cuenta que hay algo que n o anda puerta lateral para encontrarse con al-
b ien d e b id o a la atm ósfera im perante, guna dam a que lo estaba esperando.
al silencio, las ofensas y las m iradas Eug enia estaba sentada en el trono de
cargadas de resentim iento. E so am e- Francia. Era una de las m ujeres más
naza su seguridad y los llena de preo- bonitas del m undo. P e ro eso n o basta-
cupación. ba para m antener v ivo el am or de Na-
p o le ó n en m e d io de la atm ósfera vene-
Las quejas matan el amor nosa de las quejas y las críticas de su
mujer.
H a ce m u chos años, N a p o le ó n III, A un hom bre le resulta difícil am ar a
so b rino de N a p o le ó n B onaparte, se una m ujer regañona y serm oneadora,
e nam oró de la condesa de T e b a y se tal vez p o rq u e eso le recuerda sus días
casó con ella. N a p o le ó n y su esposa te- infantiles cu a n d o su m adre lo im portu-
n ía n salud, riqueza, poder, fam a, belle- naba interm inablem ente con una u
za y am or. E l escenario estaba prepara- otra cosa, tal com o: “ H az la cama,
d o para una vida de rom ance, p e ro al abróchate el abrigo, no hables co n la
p o c o tiem po su am or vaciló, se enfrió y bo ca llena” .
finalm ente m urió. N a p o le ó n p u d o con- U n psiquiatra le preguntó cierta vez a
vertir a E ug enia en una emperatriz, un a esposa regañona: “ ¿ C ó m o pu ede
pero n i el p o d e r de su am or ni la autori- usted esperar que su esposo la am e
dad de su trono, nada en toda Francia, cu a n d o usted tanto lo serm onea? S i él
p u d o im p edir q ue ella tuviera una acti- quiere saber cuáles son sus defectos,
tud criticona y quejosa. L o s celos la de- deje que vaya a consultar a un psiquia-
sesperaban y la sospecha la devoraba. tra y que lo deteste p o r decirle la ver-
Estaba co nve ncid a que su m arido an- dad. P e ro usted n o puede darse el lujo
daba co n otra mujer. de p ro vo car su rencor” .

PREGUNTAS IMPORTANTES
1. ¿ P a s a usted más tiempo criticando a su có n yug e que consideran-
do sus rasgos positivos y a gradables?
2. ¿ H a c e su cón yug e co s a s que a usted le molestan tanto que siente
que debe llamarle la atenció n?
3. ¿ H a bla usted con m eno sp recio a esp ald as de su có n yu g e?
4. ¿ H a c o lo c a d o usted normas tan eievadas para su cón yug e que ni
usted puede cum plirlas?
5. ¿ P re s io n a usted a su có n yug e para que se am olde a las normas
que usted le ha im puesto a fin de p od er aceptarlo co n más facili-
dad?

50
La Aceptación del Cónyuge
T a m b ié n las mujeres se sienten des- ha bía resultado com pletam ente inútil.
hechas p o r la crítica y las reconvenció- O tra esposa dijo que ella anotaba to-
nes constantes. N o encuentran nada das las faltas de su m arido. A d m itió
de gozo en la tarea de lim p ia r la casa, que sus críticas y sus ataques constan-
de cuidar a los hijos o de preparar las tes h a b ía n alejado de su hogar a su es-
com idas para u n hom bre que las critica p o so y a su hijo. N in g u n o de los dos
constantem ente. cam bió. L a fam ilia se re unió única-
m ente cuand o el esposo sufrió u n ata-
que de corazón, de b id o a lo cual la es-
El sermoneo despierta una posa se asustó y com enzó a apreciar el
actitud defensiva verd ad ero valo r de su m arido.
S e r aceptado co m o u n o es constitu- C o n sid e ra n d o los problem as que
ye una necesidad hum ana básica, de- surgen a raíz del intento de cam biar la
b id o a lo cual la persona busca la satis-
facción necesaria. L a falta de acepta-
ción hiere la dignidad, daña el am or
p ro p io y despierta resentim iento. U n a
prim era lín e a de defensa p u e d e m ani-
festarse en un contraataque verbal, o
bien pu ede presentarse a través de la
tacañería, de la terquedad, de la pe-
reza, de la falta de cooperación, de la
falta de am or, del silencio, de la hos-
quedad, o bien m ediante otros actos
de hostilidad. C u a n to m ás serm onea,
se queja o critica u n o de los cónyuges,
tanto m ayor resentim iento m anifestará
el otro. E n realidad, una persona que
n o es aceptada puede com enzar a pa-
sar tiem po fuera del hogar p ara buscar
a alguien que la acepte y la am e tal
co m o es. U n a persona resentida suele
prom eter secretam ente tom arse el des-
quite.

El sermoneo no produce ningún


resultado positivo
U n a señora confesó en una sesión
de psicoterapia de grupo, que h a b ía es-
tado tratando de cam biar a su esposo
durante 3 5 años. D ijo que dedicaba
dos días p o r sem ana a llevar a cabo su
proyecto. P e ro h a b ía fracasado, y aho-
ra se sentía am argada, cansada y sólita-
na. C o m e n tó entre lágrim as que la-
m entaba haber pasado 3 5 años de su
.ida tratando de llevar a ca b o algo que

51
Felices para Siempre
cond ucta del cónyuge — las tensiones, eso autom áticam ente la p o n em o s a la
la falta de co m u n icació n y el efecto ne- defensiva.
gativo sobre los hijos— , co n vie n e pre- C u a n d o elegim os el estilo de vida
guntarse: ¿V ale la pena? ¿Es la necesi- cristiano algo debe suceder a nuestras
dad de cam biar a su cónyuge para que actitudes. D ebiéram os p o d e r pe rd on ar
se conform e a las ideas que usted tie- sinceram ente los defectos del prójim o.
ne, más im portante que un hogar feliz, Adem ás, p o r el h e ch o de ser cristianos,
que un cónyuge am ante y q ue unos hi- d e b ié ra m o s r e c o r d a r q u e D io s n o s
jos e m ocionalm en te seguros? acepta com pletam ente, co m o pecado-
res. S i n o tenem os que dem ostrarle
que som os dignos, ¿p or qué tendría-
La razón
m os que dem ostrar nuestra dignidad a
¿ P o r qué ha tratado usted de cam- otras personas? El saber esto debiera li-
biar a su có nyug e? P ro bablem ente ad- berar al cristiano y ayu darlo a desarro-
m itirá que lo hace po rq ue él o ella ne- llar un m a yo r ap recio p o r sí m ism o y
cesita cambiar. T a l vez m ediante la p o r los dem ás, re con o cien d o plena-
perspicacia fem enina o la lógica mas- m ente la am orosa aceptación de Dios.
culina usted ha detectado sectores en
la vida de su cónyug e que necesitan
Cómo señalar las faltas,
m ejorarse para que am bos p u e d a n ser
si es necesario
más felices. T a l vez usted piense q ue es
h o no rable a yu dar a su esposo o esposa N in g ú n esposo o esposa debiera
a ven cer sus defectos para tener una p e r m a n e c e r in d ife r e n te c u a n d o su
person alid ad más aceptable. D espués cónyuge o fende a otras personas debí-
de todo, es para el propio bien del cón- d o a sus acciones, palabras, vestim enta
yuge. u o lo r corporal. H a y ocasiones cu and o
S in em bargo, a pesar de estos no- es necesario señalar las faltas, y usted
bles propósitos, se está v io la n d o un pu e d e ser la única persona que siente
p rin cip io cristiano básico. E l n ú cle o del suficiente pre o cu p ació n para hacerlo.
m ensaje cristiano es la necesidad de C u a n d o se cum ple este deb er co n tac-
efectuar cam bios indispensables en to y consideración, el cónyuge n o de-
nosotros m ism os, y n o la de nuestra biera resentirse. U sted debe saber has-
h abilidad para cam biar a otros. Jesús ta d ó n d e pu e d e llegar con su crítica
nos invita a echar la viga de nuestro constructiva sin que su cónyuge se in-
p ro p io ojo antes de concentrarnos en co m o d e cu a n d o trata de un p u n to deli-
la paja que se encuentra en el ojo de cado de su personalidad, y d ó n d e se
otra persona. encuentra la diferencia entre incitar al
Detrás de la crítica p u e d e n haber e n o jo y c o n d u c ir a la s u p e ra c ió n .
m otivos insidiosos. A veces desm ere- C u a n d o algunas esposas critican a sus
cem os a otras personas para sobrepo- m aridos, aun levem ente, eso desata la
n e m o s a nuestros p ropios sentim ientos guerra. Otras señalan con suavidad
de inferioridad. A l rebajar el v a lo r de algún defecto y hacen algunas suges-
otros reforzam os nuestro débil am or tiones que creen que serán útiles, y
propio. sus m aridos lo aceptan con agradecí-
P e ro con desm erecer a otros n o pro- miento.
bam os nuestra pro p ia valía. E n cam- P u e d e ser que un cónyuge tenga
bio, solam ente co lo cam o s a la otra per- una queja legítim a y desee hacer una
sona en una p o sició n inferior, y con observación válida, pero tal vez la haga

52
La Aceptación del Cónyuge
cu a n d o n o es el tiem po apropiado. Se esposo tenía un buen trabajo, que era
debe p e d ir a una persona que enm ien- un dirigente en su iglesia y que tenía
d e su c o m p o r ta m ie n to s o la m e n te m u chos am igos. S u s faltas de gram áti-
cu a n d o es o p o rtu n o para q ue introduz- ca m olestaban únicam ente a su espo-
ca los cam bios necesarios. C o n v ie n e sa, de m o d o que le aconsejé q ue n o las
esperar hasta que haya pasado el inci- tom ara en cuenta y que en ca m b io
dente, p o rq u e con frecuencia am bos pensara en sus bu enas cualidades. E n
cónyuges p u e d e n estar dem asiado cer- realidad, con frecuencia sucede que
ca de la situación para considerarla ob- otras personas están m ejor dispuestas
jetivam ente y verla con am plitud. A l que nosotros m ism os a aceptar las par-
perm itir que se enfríen las em ociones ticularidades de nuestro cónyuge. Des-
del m om ento, se p od rá v er el caso des- pués de todo, n o son ellos los que vi-
de una perspectiva más ventajosa y ac- ven con los defectos, y el co n o cim ie n to
tuar con m a yo r sabiduría. de esto debiera libertarnos de una par-
P o ng a atención a sus m odales y al te de nuestro im p ulso a reform ar a
to n o de su voz. N o le hable a su cónyu- nuestros cónyuges.
ge co m o un p adre o una m adre que re- T anto el esposo co m o la esposa no
pre n d e o castiga a un niñito p o r haber- debieran tener inconvenientes para co-
se portado mal. H áb lele de igual a m entar acerca de las cosas que los pre-
igual. L a relación que usted m antiene ocupan, pero nunca debieran hacerlo
con su cónyuge es más im portante que atacándose m utuam ente. U n a m anera
la relación que p o d ría tener co n cual- segura de enfriar el afecto es decirle al
quier otra persona, in clu y e n d o sus hi- cónyuge con dem asiada frecuencia las
jos, de m o d o que vale la p ena hacer un cosas que está haciend o mal. N o hay
esfuerzo especial para m antenerla lo nada que destruya el am or m ás rápida-
más satisfactoria posible. U n a profeso- m ente que la repetición interm inable
ra de idiom as se quejaba de la m ala de los defectos del otro. P ara sentirnos
gram ática de su esposo. C o m o y o los am ad os debem os sentirnos com pren-
co n o cía personalm ente, sabía que su didos, y n o criticados ni condenados.
Felices para Siempre
que n o resulta fácil vernos co m o parte
de un pro b lem a fam iliar, y es m u y hu-
m a n o culpar a otros p o r nuestras pro-
pías debilidades. E so lleva a form ar el
hábito de echar la culpa sobre el otro
cónyuge.
A dem ás, co n frecuencia caem os en
el hábito de dar respuestas autom áti-
cas. P o r ejem plo, Ju a n llega tarde al
hogar sin avisarle a M aría, su esposa.
C u a n d o llega, M a ría lo recibe en silen-
ció, rehúsa hablar y se v a tem p rano a la
cam a para enseñarle una lecció n y evi-
tar tener relaciones sexuales con él.
Ju a n se enoja y se sienta contrariado a
leer un libro.
Cómo cambiar al cónyuge,
S i se desea efectuar un ca m b io en
si realmente se lo desea
esta rutina de las respuestas autom áti-
Tal vez un cónyuge se sienta con- cas, Ju a n o M a ría deben dejar de reac-
v en cid o de que debe seguir el cam ino cio na r en un nivel puram ente em ocio-
de la aceptación. S e siente avergonza- nal y aprender a actuar con la disciplina
d o d e b id o a sus actitudes y acciones que da el pensam iento m aduro. C u a n -
pasadas, p e ro se pregunta si su cónyu- d o u n o de ellos n o está satisfecho con
ge hará un esfuerzo para m ejorar en lo que el otro hace, en vez de quejarse,
caso de que él practique la aceptación criticar o serm onear, debiera cam biar
total. E l pensam iento de tener que ha- esa respuesta autom ática o habitual y
cer frente al futuro cuand o su cónyuge actuar de una m anera diferente. Vea-
n o hace ningún esfuerzo p o r m ejorar le m os nuevam ente la situación anterior,
resulta insoportable. pe ro con una variante. Ju a n llega tarde
E l Dr. M u rra y B ow en, profesor de a la cena sin avisarle a M aría, su espo-
psiquiatría de la Escuela de M ed icin a sa. P e ro esta vez M a ría cam bia su es-
de la U n iv e r s id a d d e G e o rg e to w n , trategia. L e da de com er a los niños y
W ashington, D. C ., y p io n ero en la in- lu eg o los e n v ía a acostarse. C u a n d o
vestigación de cuestiones relativas a la Ju a n llega al hogar, M a ría calienta la
ciencia de la fam ilia, declaró: “ L a fami- co m id a y am bos co m en alegrem ente
lia constituye un sistema. U n ca m bio m antenien do una an im ada conversa-
o currid o en una parte del sistem a es ción. M a ría ha roto el ciclo. Ju a n pide
siem pre seguido p o r un ca m b io com - disculpas p o r haber llegado tarde sin
pensatorio en otras partes’ ’ . S e g ú n el avisar, en vez de enojarse.
Dr. B ow en , qu ien ha estudiado a fami- Esto tam bién prod ucirá b u e n resul-
lias durante veinte años, un prob lem a tado en el caso del lector. M e a y u d ó a
nunca tiene que ver con una sola per- mí. U n d ía m i esposo y y o llegam os a
sona. S i un m arido es un trabajador un callejón sin salida en nuestras reía-
com pulsivo, tal vez hay algo en su es- ciones m atrim oniales. R epentinam ente
posa que lo lleve a trabajar incesante- co m p re n d í que para retener a m i espo-
mente. S i una esposa es m u y gastado- so a m i la d o tenía que efectuar algunos
ra, tal vez haya algo en su esposo que cambios en mi comportamiento. Ten-
estim ula esa extravagancia. P o r cierto d ría que ser en ese m o m ento o n o po-

54
La Aceptación del Cónyuge

EJERCICIO ESCRITO SOBRE LA


ACEPTACION
1. Exprese en palabras su acep tació n a su cónyuge. E scriba a conti-
nuació n lo que le gustaría decir.

2 . Elija un rasgo de su có n yu g e que le cau sa irritación, y decid a que


en adelante lo tolerará mejor. Anote a co n tin ua ción ese rasgo de
carácter.
_________________________________________ Fecha: _ _ _ _ _
R epase esta parte dentro de alg unas sem anas para ver si ha efec-
tuado algún progreso.

3. A p re n d a de memoria los pasajes bíblicos de Filip enses 2:13-15 y


4:8, 13.
“ P o rq ue Dios es el q ue en vosotros p ro d u ce así el querer c o m o el
hacer, por su buena voluntad. H aced to do sin m urm ura cio nes y
contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios
sin m an ch a en m edio de una g eneració n maligna y perversa, en
medio de la cual resplandecéis c o m o luminares en el m u n d o ’’ (Fili-
penses 2:13-15).
“ P o r lo demás, hermanos, todo lo q ue es verdadero, todo lo hones-
to, to do lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de
buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en
esto pensad... T o d o lo p u ed o en Cristo q ue me fortalece” (Filipen-
ses 4:8, 13).

4. S e le c c io n e cu id a do sa m en te un ca m bio que usted desee que Dios


efectúe en su vida durante esta semana. Es crib a a co n tin ua ción el
ca m b io elegido.
C a m b io deseado: ____ ___________-________ ___ ____ 1________
F e ch a en que pidió a Dios que efectuara el c a m b i o : __________
F e ch a en que se efectuó el cam bio: __________ __ _______ ___I

5. C o p ie la d eclaración que aparece más abajo y co ló q uela en un lu-


gar d o n d e pueda leerla varias veces durante la semana.

C u a n d o sienta d e se o s de cam biar a


mi cónyuge, primero me pondré fren-
te a un espejo y me daré una buena
mirada a mí mism o o a mí misma.

55
Felices para Siempre
labras. Pu esto que am am os a nuestro
cónyug e y respon dem os a él, pensa-
m os que él autom áticam ente entiende
que es aceptado. A u n q u e la aceptación
se origina en el interior, tam bién debe
dem ostrarse m ediante acciones, tanto
co m o m ediante palabras. Es necesario
decirle al cónyuge que se lo acepta tal
como él o ella es.
A l co m ienzo pu ede resultar defícil
expresar aceptación m ediante pala-
bras, pe ro es necesario tratar de hacer-
lo. H a y que procu rar descubrir frases
in dividu ales para expresarla. U n a for-
m a sencilla y eficaz de decirlo, es ésta:
“ M e gustas tal co m o eres” . C u a n d o
u n o dice que le gusta una persona tal
d ría hacerlo nunca. D espués de hacer co m o es, eso significa que le gusta en
un estudio de m i conducta co m p re n d í totalidad, in clu y e n d o sus faltas. Otra
que de b ía com enzar ca m b ia n d o mis form a de expresar aceptación es decir:
actitudes. D ejé de tratar de cam biarlo a “ Eres una persona agradable” . “ M e
él, de alisar sus asperezas, y de sugerir- gusta la form a co m o haces las cosas” .
le lo que d e b ía hacer y de có m o debía “ T ú eres exactam ente lo que h a b ía es-
actuar. E so lo co nvirtió en un hom bre pe ra do y so ñ a d o que serías co m o per-
n u evo y a m í en una m ujer diferente. so n a” . Es necesario m encion ar en qué
T a m b ié n nuestro m atrim o nio se reno- form a el cónyuge ha satisfecho las es-
vó. M i esposo n o necesitaba m is conse- peranzas y los sueños.
jos. E n ca m bio necesitaba m i acepta- Estas expresiones verbales de acep-
ción. C u a n d o dejé de tratarlo con una tación constituyen una parte necesaria
actitud de m adre, él com enzó a acep- de la vida de todos los días, cu a n d o las
tarse tal co m o era, y llevó a ca b o u n es- cosas fu ncio nan bien, pero son más
fuerzo definid o p o r m ejorar en ciertos necesarias cu a n d o el cónyuge está las-
sectores de su personalidad. tim ado. E n esas ocasiones necesita es-
L o s tres a xiom as que siguen pu eden cuch ar palabras de aprecio y acepta-
ayu darn os a tener una nu eva actitud ción, n o solam ente p o r las cosas que
de aceptación: (1) n o p o d rem os cam- ha hecho, sino p o r lo que él o ella es
biar a nadie m ediante una acción direc- co m o persona.
ta. (2) P o d e m o s cam biarnos única- P u ed e ser que al com ienzo las pala-
m ente a nosotros mismos. Y (3) cuan- bras p ro nu nciadas no parezcan tener
d o cam biam os nosotros m ism os, los m ucha sinceridad, p o rq u e requiere
dem ás tienden a cam biar co m o res- tiem p o alcanzar la m edida plen a de
puesta a nuestro p ro p io cam bio. una aceptación total. P e ro se puede
obrar p o r principio, y p o rq u e en esa
form a se satisface una necesidad hu-
Cómo expresar aceptación
mana. S e encontrará que cuanto más
L a m ayor parte de nosotros tiende a se expresa aceptación tanto más fácil
pensar en la aceptación co m o una acti- resultará aceptar plenam ente al cón-
tud que n o se pu e d e expresar con pa- yuge.
/ j o Ö1/&. 6 *1 ‫וגב‬e S Λ
¿Es necesario aceptarlo todo?
¿D eb iera un cónyuge convertirse en
un esclavo a través de la aceptación?
¿T ien e que aceptarlo todo? N o. Eso
significaría negar el hecho de que es
una persona que debe ser respetada
p o r derecho prop io, que es un ser hu-
m a n o co n una voluntad propia.
Ejem plo: n o necesita aceptar la infi-
delidad. L o s cónyuges tienen el dere-
cho de esperar una estricta fidelidad
aun en esta época cuand o están subes-
tim ados los valores morales. L a Pala-
bra de Dios, co m o las leyes del país,
respaldan esta posición. T a n to el espo-
Palabras finales
so co m o la esposa, en los países d o n de
es perm itido, p u e d e n ejercer el dere- N uestro deseo más intenso en el ma-
cho de divorciarse cuand o ha habid o trim o n io debiera ser crear la m ejor reía-
adulterio, pero un inventario personal ció n po sible entre dos seres hum anos
co m pleto p u e de salvar num erosos ma- diferentes y co n rasgos de personalidad
trim onios afectados p o r el adulterio. El individuales. A m b o s debieran tratar de
cónyuge inocente pu ede rescatar su cam biar lo q ue sea necesario y de efec-
m atrim onio a pu nto de destruirse si se tuar las correcciones convenientes.
lo pro p o n e seriamente. C o n sid e rad a A u n a sí es posible que sigan presentán-
esta cuestión desde el p u n to de vista dose num erosas im perfecciones. Des-
religioso, la B ib lia permite pero n o or- pués de haber hecho los esfuerzos ne-
dena el d ivo rcio en caso de adulterio. cesarlos para so lu cion ar los problem as,
Otras situaciones p u eden girar en torno cada cónyuge debiera aceptar la reali-
a delitos serios, tal co m o el incesto, la dad en la form a más positiva posible.
hom osexualidad, el lesbianism o, el L a buena salud m ental depen de de
ab a n d o n o del hogar, la negativa a sos- nuestra h abilidad de aceptar las cir-
tener financieram ente el hogar, incapa- cunstancias que n o p o d em os cam biar.
cidad m ental y castigo físico. Estas si- L a s situaciones negativas que se en-
tuaciones requieren atención indivi- cuentran fuera de nuestro control pue-
dual y consejo profesional. den abrum arnos si se lo perm itim os, o
Resulta difícil com portarse dentro de bien po d em os ejercer nuestro p o d er de
los valores cristianos bajo ciertas cir- volu n ta d y resolver sacar el m ejor partí-
cunstancias, pe ro D ios desea que ma- d o de las circunstancias difíciles.
nifestem os am or aun cu and o n o som os N a d ie po d rá satisfacer com pleta-
am ados. D ebiéram os considerar un m ente nuestras necesidades o sueños.
com portam iento n o aceptable en la P o r lo tanto, am bos cónyuges debieran
form a co m o D io s lo considera. El re- llevar a cabo la un idad m arital en base
chaza el pe ca d o pe ro am a al pecador, a la realidad. Entonces, el éxito en el
y nosotros p o d e m o s tener la m ism a ac- m atrim onio n o consiste tanto en alean-
títud: rechazar u n com portam iento ina- zar la perfección, co m o en m antener
ceptable en nuestros cónyuges p e ro sin una perspectiva saludable en las dife-
dejar de am arlos a ellos. rencias im posibles de resolver.

57
“ Una de las razones más evidentes que
explican el fracaso matrimonial, es que
tanto el esp oso co m o la esposa suponen
que p orque han obtenido una licencia para
casarse, tienen garantizado el éxito. Si
debido a la presunción se olvidan de los
actos de cortesía que les permitieron
ganarse mutuamente, probablem ente
destruirán su matrimonio
-C lo v is G. Chappell.
Contenido del Capítulo tivas y su manera mas-
culina de vestirse
I. Aprecio b. S u s características men-
A. L a n e c e s i d a d de a p r e c i o es tales
uno de los im puls os más pro- i. Realizaciones,habilida-
fu n d os del ser hum ano d es y destrezas
B. Necesid ad de aprecio del hom- ii. D ed icació n al trabajo,
bre agresividad
1. Es diferente de la necesid ad c. Características espiritua-
de la mujer les
2. A dm ire lo siguiente en él: i. N orm as y a spiraciones
a. S u s características físicas elevadas
i. Su masculinidad ii. O b ras nobles y sentido
ii. S u s habilidades depor- del honor y del deber

60
Capítulo 4

Aprecie asu Cónyuge

C ierta vez, en un sem inario para ma- necesidad de sentirse ap reciado es una
trim onios, p e d í a los asistentes que es- de las m ás p rofundas que pu e d a expe-
cribieran p o r lo m enos diez pu ntos po- rim entar el ser hum ano.
sitivos acerca de sus cónyuges. O fre cí E n m e d io de los quehaceres cotidia-
un p re m io al que term inara la tarea pri- nos de la vida m atrim onial, nos sentí-
mero. A l cabo de u n rato se presentó el m os in clinados a n o considerar con se-
ganador. E n esa ocasión qu edé asom - riedad a nuestros cónyuges. Y a n o nos
brada al ver la gran cantidad de espo- llam an la atención sus virtudes ni los
sos y esposas que n o ha bía n conseguí- rasgos positivos de su carácter. C a d a
d o anotar ni siquiera un rasgo positivo vez resulta m ás fácil atacar los errores y
de sus cónyuges. ¡Imaginen lo que sig- las debilidades que nos irritan. Pocas
nifica estar casado o casada co n una veces m encio n am o s las cualidades dig-
persona y ser incapaz o bien n o querer ñas de enco m io y en ca m bio destaca-
registrar ni siquiera un rasgo de carác- m os los rasgos sin im portancia que
ter digno de alabanza! S in em bargo, la pro d u ce n irritaciones.

C. N e c e s i d a d d e a p r e c i o d e la
mujer II. Cómo desarrollar la actitud de
1. A dm ire lo siguiente en ella: aprecio
a. S u s h a b i l i d a d e s c o m o A. Estudie a su có n yug e
d u e ñ a de casa B. Observe a su có n yug e
b. Su d ed ica ció n al cu id a do C. E s c u c h e a su cónyuge
de los hijos III. Expresión de aprecio
c. S u s cualidades atractivas A. C ó m o expresar aprecio
2. Lo q ue hace para llamar la 1. Expréselo verbalmente
atención 2. Identifique una cualidad es-
a. Ataq ues de llanto pecífica
b. E s c e n a s dramáticas B. El efecto del aprecio
c. A fe ccio n e s físicas 1. C a m b ia el com portam iento
3. F o rm a s de mostrar aprecio 2. Refu erza la autoimagen po-
a la mujer sitiva

61
Felices para Siempre
que acabam os de m encionar: “ N a n cy
— m e dijo B árb ara— , ésta es la lecció n
m ás im portante que he ap re n d id o de
tus clases. N o co m p re n d ía la necesidad
que m i m arido tenía de ser adm irado.
A l considerar los hechos pasados de
nuestro m atrim onio, ahora p u e d o ver
que en diversas ocasiones h e rí profun-
dam ente su dignidad, al ignorar sus ha-
bilidades y al n o tratarlo con la adm ira-
ció n que m e re cía” .
B árb ara es una m ujer m u y atractiva
y una eficiente dueña de casa. P e ro
ahora es una divo rciada solitaria. Bár-
bara pe rd ió a su esposo y otra m ujer lo
ganó, p o rq u e su p o p ro p orcio n a rle la
ad m iración que él necesitaba.
U n esposo resentido escribió a un
diario en el que se p u blica una colum -
na sobre consejos m atrim oniales, una
carta en la que decía que ha bía sido
elegido presidente de una cám ara de
com ercio. “ N o recuerdo haber trabaja-
d o con tanto entusiasm o y ded icación
en ninguna otra cosa, co m o en la pre-
paración de m i discurso de aceptación
del cargo. Presenté m i discurso en el
banquete que se llevó a cabo en m i ho-
ñor, al que asistieron todos los m iem -
bros de la cám ara, sus esposas y visitas.
U n a vez co n clu id o m i discurso, mu-
chos de mis am igos me rodearon y me
estrecharon la m ano para felicitarm e
p o r lo bien que lo ha bía hecho. Natu-
Exprese admiración por su esposo
raím ente, m e sentí m u y halagado. P e ro
L a ad m iració n y la ap ro b a ción satis- la persona cu yo elogio m ás deseaba,
facen una de las necesidades básicas n o dijo ni una palabra. Era m i esposa.
del hom bre. L a s mujeres necesitan ser P u ed e ser que esto parezca algo insig-
am adas. L o s hom bres necesitan adm i- nificante, pe ro fue el com ienzo de m i
ración. “ S i usted desea que su m arido b ú sq ueda de ‘ap recio’ ” .
siga am án do la — dice R uth P e a le a las U n ho m b re aprecia el h o n o r y los
esposas— , debe hacer lo siguiente: aplausos de otras personas, pero hay
apreciarlo y hacerle saber que lo apre- alguien a quien desea im presionar m ás
cia” . Este sabio consejo puesto en que a sus asociados, am igos o vecinos:
práctica p o d rá salvar más de un matri- su esposa. P o r eso ella debe preocu-
m onio. parse de encontrar en la vida y la ac-
H a ce p o co una am iga m e hizo el si- tuación de él cuáles son las cosas que
guíente com entario acerca del pu nto pu ede e ncom iar sinceram ente.

62
Aprecie a su Cónyuge

Para m uchos hom bres los atributos S u v a lo r y su de dicación al trabajo


físicos son m u y importantes; desean de su v id a tam bién m erecen ser adm i-
que se adm ire sus cualidades m asculi- rados. ¿ Y qué se pu ede decir del dine-
ñas. S i su esposo se siente de este ro que gana y lleva al hogar regular-
m odo, adm ire su fuerza y su físico aun m ente? M uchas esposas aceptan el
cuand o realice trabajos com unes. U n a a p o yo financiero durante toda la vida
joven esposa co ntó en una clase q ue su sin apreciarlo debidam ente. T o m e en
m arido detestaba encargarse del cuida- cuenta lo que él desea hacer con sus
d o del patio de la casa, p e ro después talentos especiales, con sus aptitudes y
de hacerle algunos com entarios acerca habilidades. U n o s am igos nuestros po-
de sus m úsculos mientras cortaba el seen una casa de cam po cerca de un
césped, ya n o tu vo más problem as. lago, y con frecuencia varias fam ilias
U n esposo que prefiere perm anecer nos reunim os en ella los fines de sema-
en el an o nim ato escribió los siguientes na. R icardo, nuestro anfitrión, siem pre
versos acerca de la adm iración: prepara una co m id a en la cual se espe-

63
Felices para Siempre

COMPROBACION DE UNA
ACTITUD BONDADOSA

Si usted se ha dado cuenta de que en el pasado ha sido cáustico (a), sarcás-


tico (a) o cortante en su comunicación con su cónyuge, en el futuro haga
comprobaciones acerca de su actitud bondadosa. Es decir, cada vez que diga
algo a su cónyuge, pregúntese: “ ¿Se lo dije con bondad?” Si no ha hablado
con bondad, pida disculpas y ruegue a Dios que le ayude a tratar a su cónyuge
con bondad.
Es verdad que ésta no es una tarea fácil. Puede resultarle difícil, especial-
mente la primera semana. Pero si usted practica esto constantemente, desa-
parecerá en su hogar la comunicación cáustica y desagradable, y así se reno-
varán sus afectos por su cónyuge y aumentará la felicidad.

Anote su progreso en esta hoja de c o m p r o b a c ió n de su actitud bon-


d a d o s a d esp u és de una, dos, tres y cuatro semanas.
1 _____________________________________________2 . ______________________________________________

3 ______________________________ 4. _______________________________
El apóstol San Pablo recomienda: “ Sed benignos unos con otros, misen-
cordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vo-
sotros en Cristo” (Efesios 4:32). ¿Se han puesto en evidencia estas actitudes
en su hogar? ¿Qué significa ser bondadosos unos con otros? ¿Cóm o podemos
manifestar bondad hacia nuestro cónyuge en el matrimonio?

En las líneas que siguen anote la forma c o m o usted cree que puede
p on er en práctica este pasaje bíblico en su vida matrimonial durante
la sem a n a siguiente.

64
Aprecie a su
cializa: tortilla rellena con hongos, acei-
tunas y queso, servida con p a n de que-
so cuya receta él m ism o ha inventado.
Talentos co m o éste m erecen ser reco-
nocidos. Y a sea que un hom bre posea
facilidades m ecánicas, sea b u e n o para
las m atem áticas o le guste la lectura, su
esposa deb iera preocuparse siem pre
de satisfacer sus necesidades de apre-
ció.
¿ L a deja él en libertad para desarro-
llar sus pro p ios intereses? ¿C o m p arte
con usted el autom óvil? ¿ L e ayu da
ocasionalm ente a lavar los platos y las
ollas? ¿S e abstiene de criticarla cu and o
usted n o tiene la com ida a tiem po?
¿R ecuerda habitualm ente lo s aniversa-
ríos y cum pleañ os? T am bién estas cor-
tesías requieren que se las aprecie.
¿D ed ica tiem po y energía a ser un me-
jor esposo y un bu en padre? S i él lleva
a su hijito consigo al alm acén cuand o
debe ir a co m p ra r algo, para aliviarla a
usted durante un rato, su ap recio de
esta acción reforzará en su esposo el
deseo de pasar tiem po con su hijo.
E n este ca p ítu lo se anim a a los espo-
sos a sorprender y encantar a sus espo-
sas ofreciéndoles peq ueños regalos de
vez en cuando. S in em bargo, una mu-
jer pu ede desalentar los esfuerzos de su
m arido p o r co m placerla m ediante ob-
sequíos, dem ostrando su ingratitud a
través de m anifestaciones de descon- gastar considerablem ente en los rega-
tentó y crítica. P u e d o decir que a m í los de N avidad. M i m adre, que nos
m ism a m e lle v ó un tiem po acostum - acom p añ ab a durante esos días de fies-
brarm e a recibir regalos de m i esposo. ta, escuchó m i com entario y m e llam ó
S o y p o r naturaleza una m ujer práctica a su la d o para enseñarm e una lección
y ahorrativa, y de b id o a eso m e preo- que y o to d a vía n o h abía aprendido.
cup o p o r las finanzas cu and o recibo un D e vo lv e r un presente que se ha reci-
o bseq uio que m e parece caro. P o r b id o del cónyuge, cam biarlo p o r algu-
e je m p lo , c ie rta v e z, en o c a s ió n de na otra cosa, o dejarlo a u n la d o sin uti-
nuestro aniversario de bodas, m e rega- lizarlo, son faltas de cortesía inexplica-
ló una p lancha de v a p o r cara. D e b id o a bles. S in em bargo, un vestido recibid o
que nuestro aniversario vie n e casi in- de regalo que queda grande o chico,
m ediatam ente después de la N avid ad , pu e d e cam biarse p o r otro de talla ade-
le dije que n o h a b ía sido sensato hacer- cuada. S i a usted n o le gusta algo, úse-
me ese obsequio, cuando acababa de lo durante un tiem p o y luego déjelo de

65
lado. E l p rin cip io que a q u í deseam os cer algo para lla m ar la atención. M ás
destacar es apreciar a la persona que de una rabieta, ataque de llanto o esce-
hace el o bseq uio más que al obsequio na cargada de em o ció n p u ede m uy
mismo. Elija adecuadam ente las pala- bien ser un desesperado intento por
bras con las que desea m anifestar apre- llam ar la atención. Otras m ujeres pade-
ció p o r la consideración que lo llevó a cen de dolores de cabeza, mareos, do-
hacerle el regalo. lores de espalda y fatiga interm inable
co m o recursos para ser notadas. Sus
cónyuges p o d ría n ahorrarse una pe-
Aprecie a su esposa queña fortuna en gastos m édicos me-
diante el sencillo recurso de decirles al-
T a m b ié n las mujeres tienen una ne- gunas palabras oportunas de am o r y
cesidad natural de recibir aprecio, lo aprecio, juntam ente con un ram o de
cual no todos los hom bres com pren- flores.
den. U n ho m b re siente orgullo p o r la Durante nuestro noviazgo, no p o d ría
profesión que practica y es recom pen- haber p e d id o m ás del que ahora es mi
sado periódicam ente con aum entos de esposo en lo q u e se refiere a atencio-
sueldo, pro m o cio n e s y bonos. E n cam- nes románticas: flores, llam adas de lar-
bio, el trabajo de la m ujer se concentra ga distancia, cartas todos los días, foto-
principalm ente en la realización de las grafías, tarjetas, cenas. Y continúa ha-
tareas del hogar, en la atención de los ciendo lo mismo hasta hoy. N u n ca se
hijos y del esposo. P e ro p o r esas activi- ha o lvid a d o de un cum pleaños o de un
dades ella no pu ede esperar pro m o cio - aniversario; ta m p o co del día de la ma-
nes, aum entos de sueldo ni bonos. S in dre ni de otras ocasiones semejantes.
em bargo, m uchas veces unas pocas P e ro él no m e recuerda únicam ente en
palabras de ap recio pronu nciadas po r esas ocasiones tradicionales. L e encan-
su m arido contribuirán a m itigar las irri- ta sorprenderm e. U n a noch e cuand o
taciones causadas durante el d ía p o r la h a b ía in vitado a un grupo de am igos a
repetición de esos quehaceres. casa, una gran caja envuelta en herm o-
C u a n d o u n a m u je r n o se s ie n te so p apel de regalo apareció en la m esa
apreciada, p u e d e deliberadam ente ha­ de la cocina. N o h a b ía nada que cele-

66
Aprecie a su Cónyuge

ELOGIE A SU ESPOSA
(Plan de acción para él)

En el caso de la mujer, la magia de un regalo se encuentra en el gozo de la


sorpresa y la anticipación más que en su contenido. Los regalos que haga a su
esposa no deben ser caros, pero deben adaptarse a la personalidad de ella. Si
usted conoce bien a su esposa, sus gustos e inclinaciones, podrá hacerle un
regalo que verdaderamente apreciará y que se adaptará a su manera de ser.
En esa forma verá que usted está consciente de lo que a ella le gusta y de lo
que necesita. Será una forma excelente de comunicarle su amor.

D I G A L O C O N F L O R E S . Vaya a una florería y elija una


rosa d e tallo largo, y entréguesela cu a n d o salga a abrirle
la puerta o bien durante la hora de la com id a, y haga este
comentario: “ Pensé en ti hoy y co m pré esta flor para de-
cirte q ue te a m o ” .

LLA M ELA POR T E L E F O N O T R E S V E C E S ESTA SEMA-


NA. No porque tenga algo definido que decirle, sino sola-
mente para expresarle: “ Te amo y me alegro de haberme
ca s ad o c o n tig o ” .

H A G A U S T E D M IS M O U N A T A R J E T A D E A N IV E R SA R IO
O C U M P L E A Ñ O S . No es necesario co m p ra r siempre una
tarjeta. A u n q u e no sea perfecta la que usted haga, su es-
posa la apreciará sinceramente.

Recuerde que la magia de un regalo consiste en que


su esposa sabrá que usted pensó y se preocupó de ella
en un momento cuando ella no lo esperaba. Marque
en su calendario algunas “ fechas que debo recordar”
para los próximos seis meses, y en esas ocasiones
hágale un regalo especial a su esposa. Quedará
muy complacido con lo que le sucederá a usted y a
su esposa.
A continuación anote algunas formas específicas y
creativas como puede expresar aprecio a su esposa:

1.

2.
3.
4..

5..

67
Felices para Siempre
brar, pero m i esposo m e la h a b ía deja- después que ella ha cu m p lid o los cua-
do p o rq u e le agrada sorprenderm e. renta años. N o se p u ede ignorar el he-
C u a n d o v u e lv o a casa después de ch o de que una m ujer joven p u e d e re-
un viaje, él m e v a a buscar al aeropuer- sultar atractiva tanto para los jóvenes
to, y siem pre encuentro en el asiento co m o para los ho m b res de más edad.
del auto una tarjeta de bien ve n id a al U n a m ujer re con o ce penosam ente el
hogar y algún p e q u e ñ o obsequio. Lú e - efecto de los añ o s sobre su rostro, ca-
go, cu a n d o llego al hogar siem pre en- be llo y figura. P o r lo tanto necesita que
cuentro algo que muestra que m i espo- se le recuerde q u e to da vía es encanta-
so h abía estado pe n san do en mí. dora, interesante y sexualm ente atrae-
M i atento y considerad o esposo, no ti va.
sólo m e está m antenien do feliz, sino M u ch a s m ujeres se quejan de que
adem ás está da n d o un bu e n ejem plo a sus esposos les dem uestran atención o
nuestros hijos adolescentes. E l ejem plo afecto únicam ente cu a n d o desean te-
co ntinuo de mi m arido contribuirá a ner relaciones sexuales. U n a esposa
dar al m u n d o otros dos hom b res que que recibe aten ción solam ente durante
com prend erán las necesidades de las las relaciones íntim as p o d ría llegar a re-
mujeres y que llegarán a ser bu enos es- chazar a su m arido y al contacto se-
posos y padres. xual. P o r eso un hom b re que desee
L a esposa tam bién necesita escu- que su esposa aprecie sus insinuacio-
char repetidam ente de labios de su es- nes sexuales, de b ería con frecuencia
po so que es atractiva. S ie m p re será tom arle la m a n o m ientras van en el
ad ecuado d ecir un cu m p lid o acerca del auto, m ientras cam inan o en otro m o-
cabello, la figura o el vestido de la es- m entó, y so nreírle en form a especial.
posa. Esto es especialm ente necesario C u a n d o se encuentran en co m p a ñ ía
de otras personas, pu ede hacerla obje-
to de m anifestaciones de cariño o reco-
n o cer pú blicam ente sus habilidades.
L o s esposos considerados y dedicados
a p ro m o v er la felicidad y el bienestar
de sus esposas se preocup an de satisfa-
cer esta legítim a necesidad fem enina
de recibir aprecio. ¡Cuesta tan poco, y
p u ede rem ediar tanto!

Cómo llegar a ser una persona


más apreciativa

Estudie a su cónyuge. L a Sra. Ruth


P e ale ha dicho: “ S i tuviera que dar un
so lo consejo a las jóvenes novias, sería
éste: ‘Estudie a su n o v io y esposo... Es-
tudie lo que le gusta y lo que no le gus-
ta, sus puntos fuertes y sus debilidades,
su disposición de án im o y sus peculiari-
dades. Está bien am ar a un hom bre,
pero no es suficiente. Para v ivir éxito-
Aprecie a su Cónyuge

ELOGIE A SU ESPOSO
(Plan de acción para ella)

Es probable que usted haya intentado cambiar las actitudes negativas de su


marido por otras positivas, y tal vez también haya reconocido sus cualidades
positivas. Veamos a continuación en qué forma usted puede elogiar a su es-
poso. Las siguientes ideas le ayudarán a comenzar.

H A G A U N A V O T A C IO N . Dígale a su marido que aca ba de


ser d esig n a d o “ e s p o s o y padre del a ñ o ’’ en una votación
llevada a ca b o por usted y su s hijos.

C O M P R E U N A T A R J E T A I N T E R E S A N T E P A R A EL. Esa
tarjeta debe expresar lo que usted siente por él. Envíese-
la por correo o entréguesela personalmente.

E L O G I E L O . R e c o n o z c a su capacidad, su inteligencia, su
fuerza, sus habilidades, la manera de atender a sus hijos,
su co n versa ció n o cualq uier co sa que él haga bien.

A co n tin ua ción haga una lista de alg unas


form as específicas y creativas c o m o usted
puede expresar aprecio a su marido:

1.
2.
3.
4.

5.

69
Felices para Siempre
sám ente co n un hom bre es necesario
conocerlo, y para co no cerlo hay que
estudiarlo’
Este es un bu en consejo para am bos
cónyuges. C u a n d o u n o lleva a ca bo un
estudio de esta clase, se llegan a cono-
cer las cosas que perturban al cónyuge
y tam bién las que lo hacen reír. S e llega
a co m p re n d e r cuánd o el cónyuge ne-
cesita que se lo anim e, co m o tam bién
cuánd o necesita que se lo calm e y se lo
ayude a reflexionar en form a m ás ra-
cional.
N u n ca se debe dejar de estudiar al
cónyuge, p o rq u e si se lo hace, se estará
en desventaja, ya que el otro continua-
rá au m entand o su co n o cim ie n to acer-
ca de su cónyuge. E l que prosigue es-
tu dia n d o la person alid ad del otro, con
el tiem po llegará a co n o ce rlo tan bien
co m o se co n o ce a sí mismo.
L a s cortes de justicia que tratan los
casos de d ivo rcio están llenas de espo-
sos y esposas que no tom aron tiem po,
que n o em plearon energía o que no se Dem uéstrese dispuesto o dispuesta a
p re o cu p aro n de estudiar a sus cónyu- participar, p o r lo m enos ocasionalm en-
ges. D ejaron de satisfacer las necesida- te, en actividades que resultan placen-
des y de observar ciertas señales de ad- teras a su cónyuge. A las esposas les
vertencia m ientras to da vía tenían tiem- encantaría que sus m aridos se interesa-
p o de tom ar decisiones constructivas ran en sus proyectos de deco ración de
concernientes a su relación m atrim o- la casa, en las actividades de la escuela
nial. y la iglesia, o que las acom pañaran
Observe a su cónyuge. D esarrolle su cuand o van de com pras. A los m aridos
ca pacidad de o bservación con el fin de les interesan los deportes, la jardinería,
apreciar en su cónyuge nuevas actitu- los autos deportivos y otras actividades
des y habilidades, y tam bién cualida- similares, pero estas cosas resultan
des potenciales cu y o desarrollo usted aburridas para la m ayo r parte de las es-
p u ede estim ular. O lvíd e se del y o y posas; sin em bargo harían bien en
considere las cosas desde otro punto m ostrar cierto grado de interés en ellas.
de vista. A m edida que aum ente el gra- Escuche a su cónyuge. L a conversa-
do de aceptación en usted, p o d rá com - ción constituye un m edio adm irable
prender p o r qué su cónyuge actúa y para descubrirse m utuam ente. N os
piensa en form a diferente. A m edida agrada tener una persona con quien
que usted se torne m ás com prensivo o po d am o s com partir nuestras ideas, es-
com prensiva, tendrá acceso en m ayor peranzas, sueños, am biciones, proble-
grado a la in tim id ad de la personalidad mas, y conflictos interiores que no po-
de su cónyuge y con eso aum entará su dem os resolver solos. T o d o s necesita-
com prensión de él o de ella. m o s a a lg u ie n a q u ie n c o n fia r le

70
Aprecie a su Cónyuge
nuestros pensam ientos y sentim ientos eso pu ede co n fu n d ir sin expresar clara-
más ín tim os sin sentir tem or de ser ridi- m ente a qué se está refiriendo. P o r
culizados o rechazados. D em uestre in- ejem plo, cierta vez una esposa le dijo a
terés y haga preguntas que su cónyuge su m arido que pensaba que él era “ va-
se alegrará de contestar. A todos nos ro n il” . C u a n d o el esposo le p id ió que
gusta tener alguien que nos escuche. aclarara a qué se refería exactam ente,
ella no p u d o m encio n arle ninguna cua-
lid ad específica. P o r eso es m ejor ex-
Cómo expresar aprecio
presar aprecio p o r un hecho en partí-
Expréselo con palabras. Para algu- cul r o una característica definida,
ñas personas el am or y el ap recio son co m o ser un pein ado, una cortesía, un
sentim ientos y actitudes, de m o d o que abrigo nuevo, la figura de la esposa. E n
no saben có m o expresarlos en pala- esta form a se entenderá claram ente lo
bras. Otras personas no los expresan que se quiere decir, no habrá confu-
porq ue su p o n e n que sus cónyuges re- sión, y n o se harán preguntas aclarato-
co no cen su m anera de pensar, co m o si ñas.
fueran capaces de leer la mente. Evite la adulación. L a ad ulació n y el
E n una ocasión se reunieron cientos aprecio son cosas diferentes. E l aprecio
de esposos y esposas en grupos peque- es sincero, no m anifiesta e goísm o y es
ños. A llí hablaro n francam ente, algu- universalm ente adm irado. E n cam bio,
nos de ellos p o r prim era vez en su vida la ad ulación n o es sincera, revela egoís-
de casados, acerca de las cualidades m o y es universalm ente condenada.
que apreciaban en sus cónyuges. “ Fue A lg u ie n dijo: “ N o tengas m iedo de los
algo aso m bro so — dijo una jo ve n espo- enem igos que te atacan. E n cam bio
sa— . P e d ro y y o siem pre ha bía m o s su- debes tem er a los que te a d u la n ” . El
puesto que nos am ábam os. P e ro cuan- aprecio y la alabanza sincera se basan
do expresam os có m o nos sentíam os en rasgos de carácter y en acciones.
nteriorm ente y p o r qué creíam os que Diga palabras de elogio todos los
‫־־‬.os am ábam os, descubrim os que días. H ag a to do lo posible p o r tener la
‫־־‬.uestro am o r era m u cho m ás pro fu n d o reputación de que usted es un cónyuge
de lo que nos ha bía m o s im a g in ad o ” . apreciativo. N o deje pasar un solo día
P u ed e ser que al co m ienzo usted sin adm irar alguna bu ena cualid ad en
‫כ‬enta cierta in co m o d id a d al expresar cada m iem bro de la familia. L a expre-
‫ל‬- aprecio con palabras, pero siga ha- sión diaria de afecto y aprecio es una
::éndolo. S u cónyuge necesita enterar- de las técnicas m ás eficaces para suavi-
de lo que usted siente realm ente en zar las asperezas de la vida familiar.
í - interioridad. Es p ro b ab le que usted
: :ense que ya ha estado m anifestando
Los efectos del aprecio
;creció en otras formas, ocup án dose
:-‫־‬. arreglo de la casa, pre p aran d o la El aprecio es un estím ulo pod eroso
::m ida , trayendo dinero para satisfa- que contribuye a hacer cam biar el
:.er las necesidades de la fam ilia, o de com portam iento. ¿E n qué form a obra?
: ~ ‫ כ‬m odo. P e ro esas acciones n o pue- Se g ú n una antigua fábula, el viento y el
: ‫־ ־‬. reem plazar la necesidad de que su sol com enzaron a pelearse para deter-
:: ‫־‬e d o sea expresado con palabras. m in ar cuál de los dos era más pod ero-
zentifique una cualidad específica. so. E l viento dijo: “ T e v o y a p ro b ar que
. _: ndo exprese ad m iración o aprecio, y o soy más p o d ero so que tú. ¿V es
‫־ ד‬:e hablar en form a general, porq ue aquel a n ciano q u e lleva puesto un abrí-

71
Felices para Siempre
go? T e apuesto que p u e d o quitárselo beth Barrett se co nvirtió en una fam osa
más ráp ido que tú” . D e m o d o que el escritora y poetisa. U na de sus herm o-
sol, se o cultó detrás de una nu be y el sas p oesías se titula “ ¿ C ó m o te a m o ?” ,
viento co m e n zó a soplar con gran vio- y constituye u n a descripción de la
lencia, p e ro cuanto m ás soplaba más transform ación que R ob ert B ro w n in g
se aferraba el ho m b re a su abrigo. Fi- le a y u d ó a llevar a cabo en su vida.
nalm ente el viento se calm ó y abando- U n a esposa se quejaba de que su
nó sus esfuerzos. C u a n d o el sol reapa- m arido era tan desconsiderado y esta-
reció de detrás de las nubes y le sonrió ba tan abso rbido p o r sus negocios, que
al an ciano co n su luz y su calor, éste se m uchas veces ni siquiera se acordaba
quitó el abrigo. Entonces el sol le dijo al de su cum pleaños. “ H a b ría p o d id o in-
viento: “ L a bondad, la am ab ilid ad y la tentar hacerlo cam biar p o r la fuerza
am istad son m ás poderosas que la furia — dijo ella— , p e ro m e pareció que eso
y la v io le n cia ” . únicam ente em p e o raría la situación.
Ayuda a cambiar el comportamien- E n cam bio, esperé hasta la prim era
to. E n lugar de criticar cu a n d o su cón- oportun idad que tuve para alabarlo
yuge hace algo que a usted n o le gusta, p o r algún p e q u e ñ o acto de considera-
haga com entarios favorables cuand o ción. C u a n d o finalm ente m e trajo un li-
dice o hace algo que usted p u ede apro- bro que le h a b ía p e d id o cuatro veces,
bar. Esta técnica, d en om inada “ refuer- se lo agradecí co m o si m e hubiera traí-
zo po sitivo ” , tam bién resulta m u y efi- d o un abrigo de pieles. M e m iró con
caz en el trato con los niños. curiosidad, p e ro pu de ver que se en-
El poeta R ob e rt B ro w n in g sabía contraba co m placido. H ice lo m ism o
có m o utilizar prácticam ente el refuerzo unas cuantas veces, y po co a p o co él
positivo. S u am o r y aprecio p o r Eliza- co m enzó a q uerer pensar en m í porq ue
beth Barrett se co nvirtió en una activi- le agradaba escuchar m is expresiones
dad dom inan te de su vida. Elizabeth de ap recio ” .
pertenecía a una fam ilia que tenía once S u cónyuge responderá en la m ism a
hijos y un padre opresivo y tiránico. forma. E n lugar de criticarlo p o rq u e no
L a s m anifestaciones de ira y el estricto saca el cajón de la basura a la calle, pí-
control del padre hicieron que Eliza- dale que le preste sus fuertes brazos.
beth se enferm ara y tuviera que guar- E n lugar de rezongar cu a n d o se le cae
dar cam a d e b id o a diversas dolencias. un bo tó n de la cam isa, dígale a su es-
A s í pasó su v id a hasta la edad de cua- posa que es una adm irable du eña de
renta años, cu a n d o co n o ció a R obert casa. Estas tácticas in ducen a otros a
Brow ning. E l no la v io co m o una m ujer tratar de hacer lo m ejor posible.
enferm a e inválida, sino m ás bien Refuerza una idea positiua de sí mis-
co m o una m ujer herm osa, con m u cho mo. L o s esposos necesitan tener al-
talento, esp erand o que alguien la saca- guien con qu ie n com partir sus ideas
ra del cuarto oscuro don de se encon- acerca de có m o debieran ser las cosas.
traba y la co lo cara a la luz del sol. L e N ecesitan evaluar las respuestas de sus
ayu d ó a desarrollar capacidades que esposas. N ecesitan a alguien que con-
no se v eían a prim era vista, a florecer y firm e sus ideas en conform id ad con el
a ser co n o cid a p o r el m undo. L a sacó concepto que ellos tienen de s í mis-
de una existencia enferm iza, de b ido a mos. Esta confirm ación, cuand o proce-
que supo apreciar sus herm osas cuali- de de alguien q u e los aprecia, refuerza
dades y re con o cer el potencial que ya- su im agen psicológica y los hace sentir-
cía oculto para la vista de otros. E liza­ se con más confianza y más seguros.

72
N ecesitan esta ap ro ba ción especial-
mente los esposos jóvenes que están
‫־־‬liciando sus carreras. C o m o están lie-
nos de ideas, propuestas, confianza y
entusiasm o, rápidam ente captan los
m étodos anticuados de hacer las cosas.
Se desviven p o r dem ostrar que existe
_ma form a m ejor de hacerlo, pero con
necuencia sus colegas pu e de n encon-
erarse dem asiado ocup ad os con sus
rro p io s planes o bien pu e de n n o apre-
ciar las nuevas ideas. Estos esposos jó-
. enes necesitan a alguien que refuerce
5a im agen m ental de s í m ism os, y eso
’ ^ conseguirán m ejor en el hogar que
en otra parte.
T am bién las esposas necesitan reci-
bir aprecio para form ar una idea co- N o hay nada m ejor para establecer el
:recta de lo que realm ente valen. La s respeto de una m ujer p o r ella m ism a
responsabilidades tradicionales de las que el recon o cim iento que el esposo
mujeres a veces no son bien aprecia- pu e da darle c o m o una persona de va-
zas. En algunos lugares hay críticos lor, esposa, m adre y dueña de casa.
zue consideran a las mujeres que crían E n el m atrim onio, los cónyuges reac-
‫ ־‬:;os y se ded ican al cu id a d o del hogar, cionan constantem ente a los estím ulos
:orno ciudadanas de segunda clase. que el un o efectúa para el otro. Reac-
N o p o d ría n estar más equivocados! cio nan en form a positiva, negativa o in-
C o m o resultado de esto, m ujeres que diferente. T ie n e n la habilidad de curar-
se encuentran dedicadas al cum plí- se m utuam ente las heridas em ociona-
~:ento de sus responsabilidades, con les o bien de herirse m utuam ente.
-e cu e n cia com ienzan a sentir que hay P u ed e n restaurarse o agotarse m utua-
zlgo que a n da m al en ellas, que son in- m ente, o bien ayudarse o estorbarse
capaces o innecesarias para la socie- m utuam ente. P u e d e n hacer que sus
zad. La s dueñas de casa deb en saber cónyuges se sientan im portantes, con
zue son respetadas y apreciadas p o r la v id a y dignos, o p o r el contrario pue-
:ontribución que efectúan a la socie- den hacer que se sientan inadecuados
zad al criar hijos responsables, al ense- o inútiles. E l m ejor m étodo que se pue-
‫ ־‬arles a respetar a los dem ás y al pre- de usar para curar, restaurar y ayudar,
:ararlos para una vida adulta de éxito. es el em pleo de la aprobación.

73
“ El sistema de comunicación
constituye el corazón m ism o del matrimonio.
S e p u ed e decir que el éxito y la felicidad
de cualquier pareja conyugal es susceptible
de medirse en términos de la profundidad
del diálogo que caracteriza su unión” .
-D w igh t Small.
Contenido del Capítulo 1. Elija el mom ento a d e c u a d o
2. Desarrolle un tono agrada-
I. Comunicación ble
A. Q u é es la co m u n ica ció n 3. Sea claro y específico
II. La conversación en la comuni- 4. Sea positivo
cación 5. S e a cortés y respetuoso
A. Barreras que impiden la con- 6. Sea sensib le a las necesida-
versación eficaz des y los sentimientos
B. M é to d o s eficaces de conversa- 7. Desarrolle el arte de la con-
ción versación
1. Mensajes en primera perso- III. La importancia de saber escu-
n a : “yo” char en la comunicación
2. Resultados de los mensajes A. O b s tá cu lo s que impiden escu-
en primera persona char en form a eficaz
C. Reglas eficaces para la con- 1. El oyente aburrido
versación 2. El oyente selectivo
Capítulo 5

La Comunicación
con el Cónyuge
“ N o e ntien do lo que nos ha sucedí- están seguras de qué es lo que deben o
d o — explica Jorge— . A ntes de casar- no deb en hacer co n respecto a este
nos teníam os tantas cosas de que ha- problem a. A u n q u e la co m u n icación es
blar. A h o ra n o conversam os casi nun- un p roceso m últiple, n o es com plicado.
ca. Ju a n a dice que y o jam ás le digo L a co m u n icación en el m atrim onio
nada, y si tratara de decirle algo, tam- es com pleta cu a n d o una pareja logra
po co m e escucharía. N o se interesa en p o n er en práctica en form a constante
ninguna de las cosas que a m í m e gus- los tres p rin cip ios que siguen: (1) cuan-
tan” . d o pu eden utilizar en form a eficaz las
L o s expertos sostienen que u n o de reglas fundam entales que rigen la con-
los p ro b lem as más graves del m atrim o- versación, tanto para hablar co m o para
nio y la causa p rin cip al del d ivo rcio ya- escuchar; (2) cu a n d o pu eden resolver
cen en la in cap acid ad o falta de deseo los conflictos m ediante m étodos cons-
de los cónyuges de com unicarse. N u- tructivos; (3) cu a n d o dedican tiem po
merosas parejas m atrim oniales saben cada día a com partir sus sentim ientos
que no se están co m un ican do , pero no íntim os.

3. El oyente defensivo IV. Cómo resolver los conflictos


4. El oyente que interrumpe A. Reglas para resolver los con-
5. El oyente indiferente flictos en form a constructiva
B. M é to d o s efic aces que ayudan 1. Elija el m om ento y el lugar
a escuchar más a d e c u a d o s
C. Reglas eficaces del arte de es- 2. Dígalo directamente
cu c h a r 3. No se salg a del tema
1. M antenga contacto ocular 4. Muestre respeto
adecuado 5. En u m ere las so lu cio n es
2. Manifieste atención 6. Evalúe las so lu cio n es
3. Muéstrese interesado 7. Elija la so lu ció n más acep-
4. M u e s t r e a c u e r d o y c o m - table
prensión 8. P o n g a en práctica la deci-
5. Haga preguntas inteligentes sión
6. E s c u c h e más y hable m enos V. La comunicación íntima
77
Felices para Siempre

LOS CINCO NIVELES DE LA


COMUNICACION
John Powell, en su libro Why / A m A fra id to Tell you W ho 1 A m [Por qué
temo decirte quién soy], describe cinco niveles de comunicación, que es im-
portante comprender.
Nivel 5: Conversación trivial. En este nivel se lleva a cabo una conversa-
ción común y corriente: “ ¿Cóm o estás?” “ ¿Qué has estado haciendo?” “ ¿Te
sientes bien?” Esta conversación tiene muy poco sentido, pero es mejor que
guardar silencio. Cuando la comunicación permanece en este nivel se torna
aburrida y genera frustración y resentimiento en el matrimonio.
Nivel 4: Conversación acerca de hechos. En este nivel se comparte infor-
mación, pero sin efectuar comentarios personales. Se dice lo que ha ocurrido
pero sin expresar la forma de sentir. Una esposa puede ver que su marido sale
de la casa después del almuerzo, y le pregunta: “ ¿Adonde vas?” El puede
darle una respuesta neutra: “ Voy a la oficina” . Los hombres, más que las
mujeres, mantienen este nivel de comunicación, puesto que se sienten menos
inclinados a comunicar sus sentimientos.
Nivel 3: Ideas y opiniones. A qu í comienza la verdadera intimidad porque
en este nivel se pueden exponer más fácilmente los pensamientos, los sentí-
mientos y las opiniones. Debido a que usted se siente libre para expresarse y
verbalizar ideas personales, su cónyuge tiene mejor oportunidad de conocerlo
íntimamente.
Nivel 2: Sentim ientos y emociones. La comunicación en este nivel descri-
be lo que está ocurriendo en el interior de la persona y revela lo que siente
acerca del cónyuge o una situación cualquiera. Se expresan sentimientos de
frustración, enojo, resentimiento o felicidad. Si usted comparte sinceramente
con su cónyuge sus experiencias, y muestra interés en sus sentimientos, tanto
como en expresar los suyos propios, en este nivel se enriquecerá y ampliará
su relación mutua. Se sentirá digno, amado, apreciado y seguro en los afectos
de su cónyuge. Comprenderá mejor el carácter de su cónyuge y la forma
como piensa y siente. Una buena combinación consiste en alternar entre los
niveles de ideas y opiniones, y de sentimientos y emociones.
Nivel 1: Captación profunda. En la relación conyugal se producirán mo-
mentos de captación profunda de la intimidad del otro cuando los cónyuges
armonizan perfectamente en comprensión, satisfacción de la vida afectiva y
participación de ideales comunes. La comunicación de estas experiencias per-
sonales con frecuencia causa una profunda impresión en los cónyuges y enri-
quece su relación. El acto de compartir mutuamente las ideas y sentimientos
personales es el objetivo final de la comunicación matrimonial.
¿Qué nivel de comunicación existe en su matrimonio en este momento?
¿Desea usted y necesita compartir sus experiencias en un nivel más profundo
e íntimo?

78
Qué es la comunicación blar. Esto es m u y im portante p o rq u e la
conversación u n e a las personas.
C o n fr e c u e n c ia s u p o n e m o s q u e C o n ve rsar consiste en algo más que
cu a n d o se m ueven los labios de una en el m ero in tercam b io de palabras o
persona se está p ro d u cie n d o una co- inform ación. M ed iante la conversación
m unicación. P e ro la co nversación es po d em os expresar nuestros sentim ien-
una actividad que se lleva a ca bo entre tos, dar expresión a nuestras em ocio-
dos personas, y com prend e dar y reci- nes, aclarar nuestro pensam iento, re-
bir inform ación. A dem ás, no se trata forzar nuestras ideas y establecer con-
solam ente de hablar. S e trata, adem ás, tacto con otras personas. Es una form a
de recibir y escuchar la inform ación. A agradable de pasar el tiem po, de cono-
este d o b le proceso debiéram os añadir cerse, de aflojar las tensiones y de ex-
una tercera dim ensión: la com pren- presar las o p in io n e s propias. D e m o d o
sión. C o n frecuencia pensam os que que la fu nció n básica de la conversa-
entendem os lo que nuestro cónyuge ción n o es la inform ación, sino estable-
nos está diciendo, pero suele suceder cer una relación con los demás. L a cali-
que lo que escucham os n o es lo que la dad de dicha relación dependerá en
otra persona intentaba decirnos. N o gran m edida de la habilidad de cada
querem os solam ente que la otra perso- persona para expresarse verbalm ente.
na escuche lo que tenem os que decirle
sino que tam bién lo com prenda.
Barreras que impiden la
Conversación y comunicación comunicación

S e calcula que pasam os aproxim a- E x is te n n u m e r o s a s b a rre ra s q u e


dam ente setenta p o r ciento de nuestras obstaculizan la conversación eficaz.
horas de vigilia en alguna form a de co- H a y cónyuges que “ cargan” su con-
m unicación: ha b la n d o o escuchando, versación con órdenes e instrucciones:
le yen do o escribiendo, o efectuando “ V e n acá” , “ C u e lg a tu ro pa” , “ A pre-
otras actividades semejantes. L a terce- súrate” . O b ie n con advertencias y
ra parte de ese tiem po se dedica a ha­ amenazas: “ S i vuelves a hacer eso vas

79
Felices para Siempre
a ver lo que te sucederá...” E n otros ca- justam ente antes del feriado.
sos añ ad en sentencias m oralizadoras: — C o n fo rm e , salim os el jueves des-
“ T ú sabes perfectam ente que n o debes pués que los chicos v o lvie ro n de la es-
hacer eso” . L a m ayor parte de noso- cuela.
tros nos resentim os cu a n d o se nos dice — N o, querido; salim os tarde en la
que debem os o tenem os que hacer al- noche. ¿R ecuerdas que los chicos re-
guna cosa determ inada. gresaron a casa y tuvim os una buena
M u ch o s cónyuges utilizan la hum illa- cena antes de salir?
ció n a pesar de que saben perfecta- — B ue n o, de todos m odos salim os y
m ente có m o se siente una persona que m anejam os directam ente hasta Cara-
es hum illada. L o s hum illadores juzgan, cas, y luego...
critican y culpan: “ L o que has d ich o no — Q u erid o, ¿estás seguro que fui-
es una m ala idea, co nsideran do que m os prim ero a C aracas? Y o creía q u e ...
tienes un cerebro de m o sq uito ” . L an - El cónyuge corrector tiene una com -
zan insultos, ridiculizan y avergüenzan: p u lsió n a insistir en la exactitud de las
“ Eres un v a g o ” , “ Eres una m ujer vul- cosas que se cuentan. C o n frecuencia
gar” . Interpretan, diagnostican y psi- esas observaciones constituyen un in-
coanalizan: “ T ú dices eso únicam ente tentó de llam ar la atención hacia s í mis-
p o rq ue...” , “ Te falla la cabeza” . Tratan mo, y dem uestran una falta de consi-
de enseñar e instruir: “ Q u erid o, n o de- deración al n o perm itir que otra perso-
biéram os dejar las toallas tiradas en el na haga un relato en la form a en que
su elo” . ha percib id o los hechos y tal co m o los
E l Dr. Jam es D o b so n habla de un recuerda.
“ juego” que los cónyuges suelen llevar El “ juez” p ro cu ra ad ivinar lo que
a cabo. L o llam a “ A sesinato del cónyu- ven drá después. U n a esposa puede
ge” . E n este juego destructivo, el que decir: “ L a b a n d a de la escuela ha pre-
lo juega (generalm ente el esposo, hace parad o un excelente concierto que pre-
notar el Dr. D obson) intenta castigar a sentará el m iércoles de noche...”
su esposa ridiculizánd ola y avergon- El esposo n o espera para saber lo
zán do la delante de sus am igos. P u ed e que ella dirá después, sino que la inte-
herirla cu a n d o están solos, pero en rrum pe diciendo: “ S í, pero no iré-
frente de los am igos p u ede asestarle los m o s” .
golpes m ás d uros a su dignidad y orgu- E l “ m o n o lo g a d o r” siente una nece-
lio. S i desea ser excepcionalm ente sidad co m pu lsiva de hablar, y frecuen-
cruel, le dice a los am igos que su espo- tem ente insiste en tener la últim a pala-
sa es estúpida y fea, que son los dos as- bra. N o pu ede soportar ser corregido,
pe cio s en los que ella es más vulnera- de m anera que m antiene una actitud
ble. S i p u e d e hacerla llorar, se siente de sabelotodo. C o n frecuencia los m o-
más satisfecho todavía. nologadores tienen una necesidad de-
O tro tipo de cónyuge es el “ corree- sesperada de ser populares, pero cuan-
tor” . P o r ejem plo, m ientras el esposo to más m o n o p o liza n las conversacio-
cuenta un incidente a sus am igos, la es- nes, tanto m ás aburren a otros y se
posa le ayu da a m antener la exactitud p rivan de la p o sib ilid a d de establecer
del relato. am istades duraderas.
— S a lim o s el do m ingo de noche... E l “ silen cio so ” em plea el silencio
— dice el esposo. co m o arm a o form a de control. Tanto
— O h, q u e rid o — corrige la espo- el esposo co m o la esposa usan este
sa— , creo que fue el jueves de noche, m étodo, pero generalm ente en form a

80
La Comunicación con el Cónyuge
diferente. C u a n d o el ho m b re guarda em ocional, p o r regla general se calla,
silencio ante una situación molesta, es cierra las puertas de la co m u n icación y
probable que em ociones fuertes co m o se retira a su p ro p io interior, porq ue
el tem or o la ira se estén fo rm a ndo en desde n iñ o le han enseñado a mante-
su interior. L a mujer, p o r regla general, ner el control sobre sus em ociones. Se
utiliza el silencio para tom arse el des- aísla de cualq uier cosa que difiera de la
quite de b id o a alguna injusticia que se m anera en que ha sido criado. Y a me-
'.e ha infligido; utiliza el silencio cuand o dida que avanza en edad se torna más
ha llegado al estado de com pleta de- áspero, de m o d o que sus com pañeros
sesperación. E l tratam iento del silencio n o logren detectar ninguna señal de
puede aplicarse porq ue alguien rehúsa bland ura o em oción.
escuchar una últim a vez, o bien el que C u a n d o los sentim ientos de un hom -
guarda silen cio pu ede haber recibid o bre son som etidos a presión, su res-
una pro fu nd a herida em ocional. A lgu- puesta autom ática consiste en recha-
nos cristianos creen que n o es correcto zarlos, especialmente en presencia de
decir lo que se piensa. O tros recurren una mujer. S i llegara a enojarse y a de-
al silencio p o r am or a los hijos. P e ro cirle cosas desagradables, no sería con-
esta represión de las em ociones afecta siderado un caballero. S i llorara, eso se
3 la persona física, m ental y espiritual- consideraría una señal de debilidad. En
mente. consecuencia, em plea el silencio co m o
E l esposo silencioso, según ciertos m étodo para escapar de sus propios
consejeros m atrim oniales, es responsa- sentim ientos, y n o logra com prend er
ble de un gran núm ero de problem as que esto enoja a su esposa, cu yo pro-
:onyugales. M u ch a s m ujeres se quejan pósito es conseguir que él exteriorice
de que sus m aridos n o conversan con sus sentimientos.
días, y de que no hay m o d o de conse- S in em bargo, po co s hom bres real-
guir que lo hagan. Estos esposos se co- m ente desean perm anecer en silencio.
‫־‬nunican casi únicam ente en lo que C a si todos ellos encuentran placer en
concierne a los hechos corrientes de la conversar, lo m ism o que una mujer,
■ida familiar. a u n q u e p o r regla general acerca de te-
H a y num erosas actitudes que moti- m as o cosas diferentes. P e ro los rega-
van el silencio del esposo. A lg uno s ños y las pullas o pinchazos tendrán
‫ ־‬ombres, especialm ente los que traba- co m o resultado hacer que hasta el
an com pulsivam ente, piensan que la hom b re m ejor in ten cio n a d o se replie-
:ro d u ctivid ad es prácticam ente lo úni- gue más aún den tro de sí m ism o. De-
co que tiene v a lo r en la vida. S u res- sea y necesita u n a com pañera con
:uesta a todos los problem as es la ac- quien sentirse seguro y a salvo del ri-
r.ón y n o la conversación. O tros hom - dículo. U n ho m b re responderá a una
:res son tan dogm áticos y autoritarios m ujer en quien confía.
que rehúsan hablar ad icionalm ente so-
:re un tem a u n a vez que han d a do su
Métodos eficaces de conversación
:pinión. Existen tam bién los que detes-
2 n referirse a las cosas que consideran U n antiguo refrán dice: “ Trata a tus
r: viales. fam iliares co m o si fueran am igos y a
C u a n d o una m ujer experim enta un tus am igos co m o si fueran fam iliares” .
roblem a o siente fuertes em ociones, L a m ayo r parte de nosotros necesita-
:uisiera conversar y expresar sus sentí- m os redo blar nuestros esfuerzos para
~ :e n to s. U n h o m b r e b a jo p re s ió n hablar con tanta cortesía a nuestros

81
cónyuges c o m o lo hacem os co n núes- C o m p are m o s las diferentes reaccio-
tros amigos. C o n frecuencia la fam ilia- nes a los siguientes dos m ensajes emití-
ridad co nd uce a descuidar el trato mu- dos p o r esposas después que sus mari-
tuo, lo cual in d u ce a elim inar los frenos dos rehusaron llevarlas a comer:
de la cortesía y la consideración, y a de- Esposa N.° 1: “ ¡Eres tan inconsidera-
cir y hacer cualq uier cosa que se desea. do! T rabajo co m o esclava para ti, y tú
“ Después de to do — racionalizam os— nunca piensas en m í, sino en tí mismo.
se trata solam ente de un m iem b ro de la T o d o lo que quieres es m irar televisión.
fam ilia” . ¡M e produces disgusto!”
¿E n qué form a se está usted com uni- Esposa N.° 2: “ Esta n o ch e realm ente
ca n d o con su cónyuge? ¿Está su con- necesito un m o m ento de descanso. H e
versación m anchada p o r el sarcasm o estado encerrada toda la sem ana en la
hiriente? ¿L o g ra usted expresar lo que casa. N ecesito estar a solas contigo
está pen san do? ¿M uestra usted interés para que p o d am o s conversar” .
en su cónyuge co m o persona, y le dice L a esposa N.° 2 ha expresado única-
que se p re o cu p a de él? ¿ H a tratado us- m ente lo que siente, un hech o que su
ted de utilizar en su co nversación m en- esposo n o p u ede discutir. E n cam bio la
sajes en prim era persona, es decir, esposa N.° 1 culpa, juzga y degrada a
mensajes q u e expresen lo que usted su esposo. Esto le p ro p o rcio n a m uni-
siente? Estos identifican sus sentim ien- ciones para establecer una discusión y
tos y les dan expresión en form a hon- probablem ente lo hará to da vía más
rada, al m ism o tiem po que m uestran em pecin ad o y lo p o n d rá más a la de-
bo n d a d hacia su cónyuge. L o s mensa- tensiva que antes.
jes en prim era persona son especial- L o s m ensajes personales rápida-
m ente útiles cu a n d o un o se siente irri- m ente elim inan la po sibilidad de ata-
tado con algo que ha he ch o el cónyu- que y la necesidad de defensa porq ue
ge. En vez de responder con palabras n o utilizan expresiones ofensivas ni
hostiles y acciones hirientes, debem os echan la culpa al otro. S i una esposa le
decir: “ M e siento irritado, o irritada, hace recordar a su m arido en form a
porq ue...” acusadora que él dispon e de abundan-

82
La Comunicación con el Cónyuge
te tiem po para trabajar en sus propios form a de solu cion ar este problem a,
asuntos p e ro que no tiene tiem po para m ientras todavía p u e d o controlar mi
.:mpiar el patio de la casa, probable- irritación” . Esta esposa co m u n icó sus
mente lo ún ico que conseguirá es que sentim ientos personales sin rebajar a su
éste reaccione en la siguiente forma: m arido y sin decirle lo que él tiene que
¡Ya em piezas otra vez! L o ún ico que hacer. A h o ra él se encuentra libre para
sabes es fastidiarm e p o r ese patio. Y a aceptar o rechazar su opinión.
me tienen cansado tus serm ones” . Ejem plos adicionales de có m o utili-
U na co m u n icación directa de los zar los m ensajes personales:
sentim ientos de la esposa m ediante un L a esposa m ira televisión en la cam a
mensaje personal aliviará la situación: en un m om ento cu a n d o su m arido de-
M e siento m al al ver todos los d ías ese sea dorm ir. “ H e tenid o un día bastante
patio tan su cio y desarreglado. M e gus- pesado, y m e siento dem asiado cansa-
a r ia sentarm e a conversar acerca de la d o para m irar televisión contigo. P o r

-¡Tú no estabas escuchando! ¡Si hubieras escucha-


do, te habrías puesto furioso por lo que dije!

HOFF, © 1950, 1978, THE NEW YORKER MAGAZINE, INC.


Felices para Siempre
eso ahora m e p o n d ré a do rm ir” . una cosa tan sencilla de hacer, sin em-
E l m arido se dedica a leer el diario en bargo la m ayo r parte de nosotros no
cuanto llega a su casa del trabajo, pero sabem os escuchar p o rq ue no es una
su esposa le dice: “ N ecesito algunos tarea fácil.
m om entos de conversación ín tim a esta ¿C u á le s son algunos de los p ro b le ‫־‬
noche, p o rq u e com ienzo a sentir bas- mas que se presentan cu a n d o u n o es-
tante presión em ocional. R ealm ente cucha?
m e gustaría que dedicáram os tiem po a U n a pareja fue a consultar a un con-
conversar juntos” . sejero m atrim onial p o rq ue todas sus
L o s m ensajes personales p ro d ucen conversaciones term inaban en discu-
resultados asom brosos. L o s cónyuges siones. C a d a noch e el esposo trataba
se sorprenden al com prend er la form a de descargarse de los acontecim ientos
co m o sus co m pañero s o com pañeras acaecidos durante su pesado d ía de
sienten en relació n con algunos asun- trabajo. S u esposa le hablaba de las di-
tos. C o n frencuencia pu e de n respon- ficultades que h a b ía tenido con sus tres
der más o m enos así: “ N o sabía que hijos adolescentes. A m b o s buscaban
eso te m olestaba” , o bien “ ¿ P o r qué sim patía, a p o y o y so lu ción a sus pro-
n o m e lo dijiste antes?” C o n frecuencia blem as. S in em bargo ningu no de los
subestim am os la buena disposición de dos tenía la paciencia necesaria para
nuestro cónyug e a ser m ás considera- escuchar con co m prensión, sino que se
do. S i usted quiere que realm ente sus in terru m pían m utuam ente con sus pro-
sentim ientos sean tom ados en cuenta, pías quejas.
debe co m un icarlo s continuam ente y
en form a directa hasta que consiga su
Obstáculos que impiden escuchar
propósito.
en forma eficaz
El “ oyente ab u rrid o ” tiene la actitud
El arte de escuchar
de h a b e r lo e s c u c h a d o to d o an tes.
“ Escuchar en form a deficiente — di- C u a n d o el Sr. Pérez vuelve a quejarse
ce un psicoanalista— , es la causa de acerca de su trabajo, su esposa le dice:
num erosos problem as m aritales en la “ Y a vienes con lo m ism o” , y deseo-
com unicación. A veces solam ente cau- necta su cerebro para no escuchar.
sa fastidio o irritación. P e ro cuand o P e ro en algunas ocasiones, cu a n d o el
una persona habla acerca de algo im - Sr. Pérez dice algo n u evo y busca apo-
portante, cu a n d o trata de resolver un y o y án im o de su esposa, ella tam poco
prob lem a o de buscar a p o yo em ocio- lo escucha, y p o r lo tanto no p u ede sa-
nal, el escuchar con actitud deficiente tisfacerlo.
pu ede p ro d u cir resultados desastro- E l “ oyente selectivo” elige ciertos
sos” . trozos de la conversación que le intere-
S in em bargo, la m ayo r parte de nos- san y rechaza el resto. P o r ejem plo, un
otros prefiere conversar antes que es- esposo p u ede estar escuchando las no-
cuchar. N o s agrada expresar nuestras ticias de las seis de la tarde m ientras su
ideas y decir lo que co no cem o s y có m o esposa conversa. L a m ayo r parte de lo
sentim os acerca de distintas cuestio- que ella dice le entra p o r un o íd o y sale
nes. G astam os más energía expresan- p o r el otro; pero cu a n d o ella m enciona
d o nuestros p ro p io s pensam ientos que que tiene necesidad de gastar dinero
prestando atención cabal cu a n d o otros para com prarse u n vestido nuevo, en-
expresan los propios. Escu char parece tonces él po n e atención. Otras perso-

84
La Comunicación con el Cónyuge

REGLAS EFICACES PARA LA


CONVERSACION
1. Elija el m om ento oportuno para com unicarse con su cónyuge. Puede ser
que usted haya elegido un tema apropiado pero no el momento oportuno. Si
usted desea compartir algo personal correspondiente a los niveles 1 ó 2 de
comunicación (consulte más atrás “ Los cinco niveles de comunicación” ), no
haga la comunicación como lo haría una persona que acaba de llegar a la casa
después de haber tenido un pesado día de trabajo o un largo viaje para regre-
sar al hogar, es decir con fuertes tensiones emocionales. Si desea conversar
con su esposa acerca de la necesidad de disminuir los gastos de comida, no
debe comenzar justamente en el momento cuando ella sirve una comida a
cuya preparación ha dedicado tiempo y cuidado. Elija un momento cuando
su cónyuge pueda responder en forma placentera.
2. Desarrolle un tono de voz agradable. Lo que importa en muchos casos
no es lo que usted dice, sino la forma como lo dice. Resulta reconfortante
encontrarse junto a una persona que habla con voz suave y calmada. Si usted
quiere que su cónyuge disfrute de su conversación, asegúrese de que le resul-
ta fácil escucharlo.
3. Sea claro y específico. Muchos malos entendimientos surgen de una con-
versación confusa. Procure pensar mientras habla, y exprésese claramente.
Diga por ejemplo: “ Me gustaría invitar a la familia Ruiz el domingo. ¿Qué te
parece?”
4. A ctúe en form a positiva. En muchos hogares el 80 por ciento de toda la
comunicación es negativa. Estas familias se acostumbran tanto a escuchar crí-
ticas, reproches, a abrir juicios contra otros, al uso de insultos y otros elemen-
tos negativos, que ese comportamiento llega a convertirse en algo normal. Es
necesario actuar en forma más positiva y manifestar más aprecio.
5. Sea cortés y respete la opinión de su cónyuge. Usted puede hacer esto
aun cuando no esté de acuerdo. Debe preocuparse tanto del bienestar de su
cónyuge como se preocupa del suyo propio. Y también debe estar dispuesto a
escuchar. Usted no debe pasar hablando más del 50 por ciento del tiempo
que dedica a la comunicación.
6. Tom e en cuenta las necesidades y sentimientos de su cónyuge. Desarro-
lie paciencia y sensibilidad al responder a lo que dice su cónyuge. Si está afligí-
do, usted puede comprender su aflicción y aun afligirse con él. Póngase en
onda con las necesidades y sentimientos de miedo, enojo, desesperación y
ansiedad de su cónyuge a quien usted ama. Asimismo, si está contento por
alguna razón, comparta su alegría con él.
7. Desarrolle el arte de la conversación. Un estudio llevado a cabo en la
Universidad Cornell, en Nueva York, demostró que cuanto más tiempo pasan
el esposo y la esposa conversando mutuamente, tanto mayor es la probabili-
dad de que experimenten un elevado nivel de satisfacción matrimonial. Los
esposos y esposas felices tienen, naturalmente, más cosas para comunicarse
que los que se sienten infelices. La conversación es un arte, por lo que debiera
dedicarse el tiempo suficiente para desarrollarlo. El intercambio verbal sobre
temas interesantes enriquece la relación conyugal.

85
Felices para Siempre
L o s “ interruptores” en lugar de es-
cuchar lo que se dice pasan su tiem po
en buscar argum entos para contradecir
al que habla. C o m o se interesan única-
m ente en sus p ropias ideas, prestan es-
casa atención a las palabras de los de-
m ás y se lim itan a esperar la oportuni-
d a d d e in te r r u m p ir c o n u n a o b -
servación co m o ésta: “ O h, eso no es
nada. D ebieras escuchar lo que m e su-
ce d ió a m í” . O, “ E so m e hace recordar
lo siguiente...”
T a m b ié n existe el oyente “ indiferen-
te” . Este n o alcanza a captar los sentí-
m ientos o em ociones encerrados en las
palabras. U n a jo v e n esposa le p id ió a
su m arido que la llevara a cenar. P e ro
esta esposa n o necesita tanto ser lleva-
ñas n o desean escuchar nada desagra- da a cenar co m o tener la seguridad de
dable, alarm ante o diferente; tam po co que su m arido to davía la am a y está
desean o ír hablar del com portam iento dispuesto a hacer algún esfuerzo para
de sus hijos en la escuela ni de otros com placerla. S i él le contesta brusca-
problem as. N o se gana nada con re- m ente que n o tienen dinero suficiente
chazar lo que n o se desea oír. E n nu- para llevarla a un restaurante, o que
merosas situaciones se necesita dispo- está cansado, significa que n o ha com -
ner de todos los hechos posibles a fin pre n d id o el m ensaje encerrado en el
de tom ar una decisión racional. p e d id o de su esposa.
El “ oyente defen sivo” tuerce to d o lo
que se dice y lo convierte en un ataque
contra su pro p ia persona. U n a esposa Métodos eficaces para escuchar
casualm ente le dijo a su m arido que la
nueva m o da de usar los vestidos más El énfasis en la necesidad de dispo-
largos la ha bía dejado sin nada que po- ner de m étodos eficaces que perm itan
nerse. A u n q u e en ningún m o m ento escuchar m ejor n o es algo nuevo, pero
m encio n ó la necesidad de com prar hasta hace p o co se h a b ía insistido más
nuevos vestidos, el esposo se pu so fu- en la habilidad y disposición a hablar
rioso, p o rq u e supuso que las observa- librem ente y no en la necesidad de es-
ciones de la esposa h a b ía n sido dirigí- cuchar co n atención. S in em bargo en
das contra su in cap acid ad para ganar la actualidad algunas escuelas enseñan
suficiente dinero, a fin de satisfacer sus m étodos para aprender a escuchar. Di-
necesidades de vestim enta. U n a espo- versas co m pa ñ ía s están estim ulando a
sa su spen dió la co m u n icación con su sus em pleados a seguir cursos que les
m arido durante toda una tarde, po rq ue perm iten m ejorar su capacidad de es-
pensó que la m olestia del m arido debi- cuchar. L o s consejeros fam iliares tam-
do al m al com po rtam iento de los hijos bién están insistiendo en la im portancia
en la m esa ha bía sido un ataque perso- de saber escuchar dentro del c írcu lo de
nal contra su incap acid ad de enseñar- la familia. A co ntinuació n aparecen al-
los en form a adecuada. gunas técnicas propuestas p o r diversos

86
La Comunicación con el Cónyuge

APRENDA A DESCUBRIR LOS


SENTIMIENTOS
En nuestra comunicación con otras personas interviene algo más que núes-
tras palabras. Detrás de las palabras se ocultan nuestros sentimientos. A conti-
nuación aparecen algunos sentimientos característicos comunes a todos los
cónyuges. Lea cuidadosamente cada declaración y procure descubrir los sen-
timientos que contiene. En algunos casos hay más de un sentimiento, por lo
que usted deberá escribir los sentimientos principales que encuentre.

Ejemplo: Retírate de aquí y déjame solo


(sola). No quiero volver a hablarte. Ya he Enojo, agravio, resentimiento
visto que no te im porto nada. ________ _______ ______ _ _
1. Me alegro tanto de haberme ca sad o
contigo. ________ _
2. C re o que co m prend o . ¿ P e ro q ué pa-
sará si lo hago m al? T e n g o m uch a facili-
dad para hacer las co s a s mal en el mo-
mentó oportuno. __________ ‫ ״‬......;_____ ;
3. ¿ P o r q ué no pued o co m p ra rlo ? ¡Ten-
go el mism o derech o que tú de com prar
alg o nuevo!
4. Me atraso tanto c o n mi trabajo que
nu n c a lo termino. ¿ Q u é d e b o h acer? ______ _____________ __
5. Este ha sido el día más largo de la his-
toria. No tuve nada que h a c e r . ___________________________
6. Mi marido desea q ue nos m u d e m o s a
otra casa en el lado o puesto de la ciudad,
pero yo no quiero m udarme. ___________________________
7. M u c h a s gracias. Has sido muy consi-
d erad o (considerada) al hacer eso. _________ ________ _______ _
8. A veces tengo la im presión de q ue na-
die se p re o cu p a de mí. ■ ■ ‫־‬. ' - ‫־‬-‫־‬ ■'■‫׳‬.;■■‫■ ־‬ ' ‫׳‬ : ■
9. No sé qué d ebo hacer. ¿ D e b o poner-
me a estudiar en la universidad o a con-
seguir un trabajo? ------- -------- --------- — ------------
10. No debieras haber d ich o eso. No era
conveniente decirlo. -------------------------------- --------
11. ¿ T e gusta mi nuevo vestido, q uerido ?
L o hice yo misma. ______^ _ _ _
12. C o n s e g u ir una cita con el m édico en
estos días es casi tan difícil co m o tratar
de con seguirla con el presidente de la re-
pública.

87
Felices para Siempre
expertos para m ejorar la hab ilid a d de m entó posterior y de extraer conclusio-
escuchar de los cónyuges. nes de ella; pe ro escuchar “ en form a
E sté ate n to a l le n g u a je co rp o ra l. N os activa” significa captar en prim er térmi-
com un icam os m ediante la palabra ha- n o los se n tim ie n to s del que habla, y
blada, pero tam bién p o r m e d io de lo posteriorm ente procesar la inform a-
que n o decim os. S e calcula que 5 5 por ción. L a capacidad de escuchar en for-
ciento de nuestras com un icacion es ma deliberada y en form a activa se ne-
consiste de expresiones faciales, co m o cesita en la co m u n icació n efectiva,
un fruncim iento de los labios, un suspi- pero escuchar co n sentim iento es mu-
ro, una m ueca, un entrecerrar de los cho más im portante en el m atrim onio.
ojos. Este lenguaje corporal a veces ha- El escuchar en form a activa es partí-
bla con más fuerza to d a vía que núes- cularm ente útil cu a n d o u n o advierte
tras palabras. O tros m ensajes n o ver- que el cónyuge tiene un problem a,
bales se expresan m ediante las postu- co m o enojo, resentim iento, soledad,
ra s o lo s g e sto s, c o m o el g o lp e te o desánim o, frustración o aflicción. S u
nervioso h e ch o con un pie, los dientes prim era reacción a esos sentim ientos
apretados, o un gesto de irritación. Es- tal vez sea negativa. P u e d e ser que ten-
tos com portam ientos co ntien en claves ga ganas de discutir, de defenderse, de
de nuestros sentim ientos que se escon- retirarse o de pelear. P e ro en el acto de
den detrás de las palabras pronuncia- escuchar en form a activa se capta lo
das y en algunos casos establecen ba- que se ha dicho, y luego se expresa lo
rreras aun antes de que com ience una que se piensa que es el sentim iento y
conversación. no los hechos que se han expresado.
In v ita ció n a a b rir la pu erta . U n a bue- C a rlo s dice: “ O scar G onzález, el
na técnica del arte de escuchar se en- n u evo adm inistrador, m e po n e nervio-
cuentra en el m étodo de respo n der con so. M e re procha hasta p o r las cosas
una invitación a “ abrir la puerta” o a más pequeñas. N o m e deja en paz. N o
decir algo más. Estas respuestas n o co- sé cuánto más po d ré aguantar” .
m u nican ninguna de nuestras ideas o
sentim ientos, y sin em bargo invitan al
cónyuge a co m partir sus pensam ien-
tos. A lg una s de las invitaciones más
sencillas para abrir la puerta son: “ Y a
v e o ” . “ ¡De veras!” “ D im e algo m ás” .
“ M e in te re s a tu p u n to d e v is t a ’ ’ .
“ C uén tam e toda la historia” . E n esta
form a se estim ula a la otra persona a
hablar y n o se da la idea de que se tie-
nen deseos de interrum pir la conversa-
ción. C re an la sensación de respeto al
sugerir lo siguiente: “ P u e d o aprender
algo de ti. Tus ideas son im portantes
para mí. Estoy interesado en lo que tie-
nes que decir” .
E s c u c h a r en fo r m a activa. E l acto de
escuchar “ en form a deliberad a” es la
capacidad de procesar la inform ación,
de analizarla, de recordarla en un mo-

88
La Comunicación con el Cónyuge
Elena, utilizan do el m étodo de escu- ción: una vez que se han expuesto los
char en form a activa, dice: “ T ú quieres sentim ientos privados, es necesario re-
decir que O scar G o nzá le z es una per- sistir el deseo de dar consejos, de criti-
sona m uy d ifícil para trabajar co n ella” , car, de culpar o de hacer un juicio. Este
o bien: “ Es m u y difícil trabajar con al- no es el momento para llevar a cabo
guien q ue n o deja en paz a los d em ás” . esas actividades.
Estas respuestas le perm iten a C a rlos
saber que ella co m pre n d e la dificultad Cómo resolver los conflictos
que él enfrenta en el trabajo. H a b ía ne-
cesitado alguien a quien confiarle su L o s conflictos en el m atrim onio son
problem a, y ahora él se siente en liber- inevitables. T anto el esposo co m o la
tad de expresarle toda la historia. Elena esposa ven las cosas en form a diferen-
escucha con variaciones adecuadas te, y el m atrim o nio sería bastante abu-
que m uestran que está e scu chan do en n id o si n o fuera así. P e ro esas diferen-
form a activa y tam bién em plea expre- cias p u eden pro d u cir m alos entendí-
siones que ayu d an a abrir la puerta, y m ie n to s , y d e é sto s p u e d e n s u rg ir
en esa form a se convierte en la oyente conflictos que p o d ría n term inar en es-
que C a rlo s necesita. A veces se hace tados de frustración y enojo.
necesario insistir suavem ente para des- C o n frecuencia las parejas conyuga-
cubrir la verd ad era em o ció n que se les consideran los conflictos con temor,
oculta detrás de las palabras. U n a vez p o r q u e c re e n q u e c o n s t itu y e n u n a
que haya captado to d o el sentido de lo am enaza para su relación. D e b id o a
que se dice, debe reexpresarlo y tratar este concepto erróneo, m u chos cónyu-
de ver si hay algo que n o ha com pren- ges evitan los conflictos rehusan do re-
dido. co nocer su presencia, escapando de
C u a n d o Elsa dice: “ ¡Estoy m uerta ellos y forzando los sentim ientos para
d e c a n s a n c io ! ” , J o s é p o d r ía d e cir: que n o afloren a la superficie. P e ro ig-
“ Deja de hablar de tu cansancio y norar los conflictos no los resuelve. En
tom a vitam inas y m inerales” . O bien: realidad, la represión de los problem as
“ Siem p re te has sentido cansada a esta cargados de co n te n id o e m o cio n al pue-
hora de la n o ch e cu a n d o crees que po- de pro d u cir situaciones m u y serias. A
dría pedirte algo más que un beso de continuación presentam os algunas re-
buenas noch es” . P e ro con el m étodo glas constructivas que p u e d e n contri-
de escuchar activam ente, Jo sé p o d ría bu ir a la so lu ción de los problem as.
decir: “ ¿A s í que estás verdaderam ente
cansada? ¿Tienes una razón especial?”
Esto abre la puerta para que Elsa bus-
que co m prensió n de parte de su espo-
so concerniente a ciertos prob lem as
1 E lija e l m o m e n to y e l lu g a r
que sean m á s a decuados. Es m ejor
que ha tenid o con los hijos, a una difi- resolver los conflictos en el m o m ento
cuitad co n un vecino, o bien p reocupa- en que se producen, p e ro si cualquiera
d o n e s debidas a la salud de su madre. de los cónyuges tiene en ese m om ento
A h o ra ya sabe que Jo sé se p reo cup a enojo o una actitud irrazonable, en ese
de ella y de los deberes que debe llevar caso es m ejor p o sp o n e r el análisis de la
a cabo durante el día. Resulta fácil para situación. S in em bargo, n o co nviene
ella decir m u ch o más, explo rar el pro- postergarlo durante dem asiado tiem-
blem a en form a m ás p ro fu nd a y desa- po. S i su cónyuge n o saca a relucir
rrollar más sus pensam ientos. Precau­ nuevam ente el tema, en ese caso con-

89
Felices para Siempre

REGLAS PARA ESCUCHAR


CON EFICACIA
T a l vez u sted n o h a e sta d o e s c u c h a d o d e b id a m e n te a su có n yu g e.
F io basta d e c id ir e s c u c h a r c o n ate n ció n ; ad e m á s, h a y q u e d iscip lin a rs e
y m e jo ra r esta h a b ilid a d . A c o n tin u a c ió n a p a re c e n seis p u n to s q u e
a y u d a rá n a e s c u c h a r eficazm en te.
1. M ir e a su c ó n y u g e a lo s o jo s y d e d iq u e le to d a su ate n ció n . A p a -
g u e e l te le v is o r o deje d e la d o el lib ro o d ia rio q u e estab a le y e n d o .
2. D e m u e s tre in teré s en lo q u e e scu ch a a s in tie n d o co n m o v im ie n -
tos d e cabeza, c a m b ia n d o la e x p re s ió n d e la cara, s o n rie n d o e in clin a n -
d o e l c u e rp o h a cia adelan te.
3. H a g a d e vez en c u a n d o o b s e rv a c io n e s a d e cu a d a s, p a ra d e m o s-
trar a c u e rd o , in teré s y c o m p re n s ió n . S u c ó n y u g e d ese a s a b e r si u sted
c o m p re n d e lo q u e é l o ella está d icie n d o .
4. H a g a p re g u n ta s o p o rtu n a s y b ie n fo rm u la d a s . A n im e a su có n -
y u g e h a c ie n d o p re g u n ta s q u e d e m u e stre n su interés.
5. M a n te n g a su a te n c ió n d u ra n te u n o s 3 0 s e g u n d o s a d ic io n a le s
d e s p u é s d e h a b e r te rm in a d o d e h a b la r su có n yu g e .
¿ T ie n e u sted a lg ú n p ro b le m a d e c o m u n ic a c ió n ? D u ra n te la sem a-
na sig u ie n te e n fo q u e su a te n c ió n s o b re sus p ro p io s d efecto s, y n o so-
bre los d e su có n y u g e . P e rc a ta rs e d e las d e fic ie n cia s es s ó lo e l p rim e r
p aso . E l p a s o q u e sig u e co n siste en correg irlas. S ig a este p ro c e d im ie n -
to en su c o m u n ic a c ió n co n to d o s lo s m ie m b ro s d e su fa m ilia . S i n o está
s e g u ro d e la ex iste n cia d e un p ro b le m a , p re g u n te a su c ó n y u g e q u é le
disgusta m ás en la fo r m a c o m o u sted h a b la o escucha.

viene que usted tom e la iniciativa para m a n e ja r lo s d e s a c u e r d o s en fo rm a


resolver la dificultad. M ientras analizan sana.
sus conflictos, pónganse a cubierto de N o es conveniente arreglar las sitúa-
posibles interrupciones. Tal vez les ciones conflictivas tarde en la noche.
convendrá desconectar el teléfono y La s decisiones que se tom en en esa
ponerse de acuerdo en que no saldrán hora tardía, cuand o el cuerpo está can-
a abrir cu a n d o alguien llam e a la puer- sado m ental, física y espiritualm ente,
ta. S i los niños n o form an parte de la tenderán a tener un su bid o tono em o-
discusión, deberán explicarles que tie- cional. S e ría m ejor acostarse a una
nen un asunto im portante que arreglar hora razonable y levantarse tem prano
y pedirles que no los interrum pan. S i al día siguiente para hablar con calm a
pu eden solu cion ar su pro b lem a en for- sobre el asunto que preocupa.
ma constructiva, sin perd er el control N um erosas fam ilias bien organiza-
de las em ociones, en ese caso no es in- das dedican una noch e en la sem ana
conveniente que los chicos se encuen- para ventilar las quejas. Este recurso
tren presentes, ya que así aprenderán a elim ina la conversación desagradable

90
se introducirá un n u evo pro b lem a has-
ta haber co n clu id o con el prim ero. S i
es necesario, anote en una hoja los
nuevos prob lem as para resolverlos en
una pró xim a ocasión. Evite llevar argu-
m entos viejos a la discusión. Póngase
de acuerdo en que si una queja o acu-
sación se refiere a un hech o que suce-
dió m ás de seis m eses antes, n o p o d rán
aceptarlo co m o evidencia.

Manifieste respeto. A u n q u e
usted no concu erd e co n la po sició n de
su cónyuge y a u n q u e se o po ng a definí-
dam ente a ella, de todos m odos debe
durante las com idas y en otros m o- m anifestar respeto p o r dicha opinión,
m entos que n o son apropiados, y al po rq ue el otro tiene d erecho a manifes-
m ism o tiem p o perm ite exam inar las si- tarla. H a y cosas que nu nca deben ha-
tuaciones que pre o cu p an antes que és- cerse en una discusión, co m o uso de
tas escapen del control. insultos, am enazas de d ivo rcio o de
suicidio, observaciones hirientes acerca
de los suegros o parientes, em pleo de
expresiones que atacan la apariencia o
Hable en forma directa. Ex- la inteligencia del cónyuge, vio len cia fí-
prese claram ente sus sentim ientos, sica, gritos o interrupciones.
pero con respeto, sig uien do el m étodo Será m u y d ifícil bo rrar el efecto hi-
eficaz de los mensajes en prim era per- riente p ro v o ca d o p o r palabras pronun-
sona, es decir, utilizando el pro n o m b re ciadas con enojo.
“ y o ” , seguido de la form a c o m o usted
se siente (“ Y o m e siento afligida, por-
que...” ). H a b le en form a directa, clara
y concisa, sin expresar enojo. Incluya
razones que respalden su opinión. Ex-
plique c ó m o cree usted que ese proble-
5 Haga una lista de las solu-
dones posibles. U n a vez que hayan
expresado los sentim ientos en form a
m a puede resolverse y qué está en jue- am plia y constructiva, entonces p o d rán
go. H a b le con calm a y con un to n o de co m prend er cuáles son las cuestiones
voz controlado. que están en juego y presentar alterna-
tivas razonables. A n a lice toda solu ción
posible au nq ue parezca p o co práctica,
po rq ue del conjunto surgirá una solu-
M a n t é n g a s e dentro del ción definitiva.
tema. C o n c lu y a el análisis de un pro-
blem a antes de pasar a otro. S i introdu-
ce varios pro b lem as al m ism o tiem po,
es m enos pro b ab le que pu eda resol-
verlos. Establezca co m o regla que no
6 Evalúe las soluciones. U n a
vez que hayan an alizado toda la infor-

91
Felices para Siempre
p ro b ab le que para llegar a esta elec-
ció n tengan que negociar bastante y
entrar en com prom isos. El objetivo de
esos análisis n o debiera ser ganar la ba-
talla, p o rq u e cu a n d o hay un ganador
tam bién hay un perdedor, y a nadie le
gusta perder.
E s p o s ib le e n c o n tr a r s o lu c io n e s
cu a n d o u n o de los cónyuges cede vo-
luntariam ente, cuand o am bos llegan a
un acuerdo, o cu a n d o u n o de ellos
cede ante las exigencias del otro. Será
necesario cuidar de que n o sea un solo
cónyug e el que cede en todas las oca-
siones. S e necesitan dos personas para
crear un conflicto y tam bién dos para
resolverlo. C e d e r ante otra persona en
m edio de un conflicto requiere verda-
dera m adurez, p o rq u e en ese caso se
está ad m itien do que el análisis que se
h a b ía hech o de la situación estaba
e q u ivo ca d o y que ahora la persona
está lista para cam biar de pensam iento.

L le v e su d e cisió n a la p rá c -
tic a . D ecid a lo que cada u n o debe ha-
cer, dó n de y cuándo. U n a vez que ha-
yan to m ado una decisión, recuerde
que dos personas con frecuencia perci-
m ació n disponible, p o d rán efectuar ben los acuerdos en form a diferente.
una elección inteligente del procedí- P ara ponerse de acuerdo, co n ve n d ría
m iento m ás .adecuado para encontrar escribir la decisión a que se ha llegado
la solución. E n este m o m e n to pu eden y luego am bos cónyuges p o d ría n fir-
repasar la lista de posibles soluciones e mar. Esta técnica tam bién resulta eficaz
intercam biar sus pensam ientos acerca en el caso de los niños, y especialm en-
de las posibles consecuencias de cada te con los adolescentes.
una. U nicam ente las negociaciones amis-
tosas p u eden resolver algunos conflic-
tos. C o n frecuencia, si u n o cede se
siente resentido y pu e d e estar de m uy
E lija la s o lu c ió n m á s acep- m al talante p o r el resto del día, rehu-
ta b le . Propóng ase adoptar una solu- sand o hablar, d u rm ie n d o p o co y pro-
ción que satisfaga m ás de cerca las ne- cu rand o p ro lo n g ar la discusión hasta el
cesidades de am bos, o en su defecto, d ía siguiente. E l otro cónyug e tam bién
las necesidades del cónyuge que se pu e d e ser igualm ente obstinado. A m -
siente m ás herido o más afligido. Es bos se sienten justificados en apoyar

92
La Comunicación con el Cónyuge
sus pro p ios puntos de vista. ¿P e ro im- puesto (o dispuesta) a conversarlo con-
porta realm ente quién tiene razón y tigo. P e ro tam bién te pediré que tú co-
qu ién n o la tiene? U n a pareja m atrim o- m entes tus errores co n m ig o ” .
nial en la que am bos m iem b ros se pre- C u a n d o u n o de los cónyuges efec-
o cu p an el u n o del otro, debiera p o d er túa una exageración rid icu la co m o
resolver una situación difícil en base a ésta: ‘ ‘¡Tú nunca llegas a casa a tiem-
la im portancia que cada u n o le da a las po!” , en lugar de corregir esa declara-
necesidades del otro en ese m om ento. ción, es m ejor decir algo co m o lo que
Resulta m ás fácil alcanzar una so lu ción sigue: “ S é que esto te hace sentir m al y
cu a n d o am bos cónyuges están dis- que tú piensas que ocurre con dem a-
puestos a ver el prob lem a desde la siada frecuencia. Trataré de que no
perspectiva del otro. vue lva a suceder” .
S i su cónyuge quebranta el acuerdo
de n o reprenderla p o rq u e usted gasta
Cuando uno de los cónyuges
dem asiado dinero, n o le conteste con
quebranta las reglas
ira, sino dígale que él tiene razón y que
P o r m u ch o que se trate de evitar las en el futuro usted tratará de gastar me-
discusiones, una que otra vez n o se nos. L u e g o en otro m om ento, cuand o
conseguirá ese propósito. C u a n d o está él se haya calm ado, preséntele el tem a
p o r producirse una discusión, será po- del presupuesto de la fam ilia y procure
sible evitarla utilizando una fórm ula llegar a un acuerdo que sea satisfacto-
sencilla. E n lugar dé contestar con pa- rio para am bos.
labras que arrojarían al có nyug e en C u a n d o los cónyuges se pelean en
m e d io de la batalla, es m ejor e le g ir n o form a irracional, pu e d e n destruir las
discutir. P o r ejem plo, si su esposo su- buenas relaciones m atrim oniales, pero
p o n e que un p e d id o perfectam ente le- cu a n d o su cónyuge se o lvid a y que-
gítim o su yo constituye una agresión o branta los reglam entos establecidos
una m anifestación de hostilidad, usted p o r am bos, u sted p u e d e a p re n d e r a ac-
pu e d e elegir n o discutir, sino decir cal- tu a r en fo r m a ra z o n a b le a p e s a r d e eso.
m adam ente: “ S ie n to que lo que dije te Elija n o discutir, sino que con calm a y
haya causado esa im presión. L o que tranqu ilid ad p onga frente a su cónyuge
realm ente qu ería decir es esto...” los hechos reales de la situación. M an-
S i su esposo acostum bra hablarle
con sarcasm o, dígale directamente:
“ M e causa da ñ o escuchar o b servad o -
nes tuyas c o m o ésas acerca de m í. Sé
que y o tam bién digo cosas que te m o-
lestan, pero tratem os de evitar esas ex-
presiones en el futuro” .
S i su cónyug e es un criticón que
acostum bra encontrar faltas to d o el
tiem po, no trate de defenderse. E n
c a m b io , to m e n o ta d e su s e rro re s.
C u a n d o él haya term inado con la enu-
m eración de sus faltas, dígale algo así
co m o esto: “ M u y bien, volva m o s aho-
ra a lo p rim ero que tú m encionaste.
R ealm ente co m e tí esa falta y estoy dis­

93
Felices para Siempre

EJERCICIO ESCRITO SOBRE EL


ARTE DE ESCUCHAR

A continuación aparecen diversas situaciones que re-


quieren que se ponga en práctica el arte de escuchar en
forma eficaz. Usted debe encontrar la respuesta adecúa-
da. Lea el problema y luego escriba en el espacio en blan-
co de la derecha una respuesta que se relacione con el
arte de escuchar. Compare sus respuestas con las de su
cónyuge.

ALGUNAS FRASES UTILES:


Ya veo. Estás dicien d o ...
¿D e veras que q uieres...
P o r lo q u e a ca b o d e escuchar, m e p a-
re c e que tú sientes...
Veam os si he com pren d id o ...
D e m odo q ue lo q u e dices es...
M e causas la im presión de q u e sien-
tes...

El problem a Usted podría decir 1

1. Juan no está seguro de si debe con-


tinuar trabajando en la misma pro-
fesión.
2. Marta se siente molesta por un
ca m b io de palabras que tuvo con la
vecina.
3. Jaim e está enojado p orque acaba
de perder una gran venta, que fue
hecha por un competid or.
4. Catalina está enfadada p orque dejó
olvidado un paquete en la tienda
d o n d e lo com pró.
5. T o ny expresa frustración d ebid o a
que una secretaria de la oficina,
que es una ch ica muy buena, no
puede mantenerse al día co n el tra-
bajo.
6. María se queja porque no puede ha-
cer al mism o tiempo el trabajo de la
casa y el del patio.
7. Juan se siente p re o cu p a d o d ebido
a problem as financieros.

94
La Comunicación con el Cónyuge
tenga su agresividad bajo control y ex-
prese sus pro p ios pensam ientos, sentí-
m ientos y convicciones. U sted puede
evitar m uchos argum entos o discusio-
nes potenciales eligiendo n o discutir y
contestando en una form a razonable,
cortés y llena de tacto.

Comunicación íntima
H asta a q u í hem os presentado en
este capítu lo técnicas m ejores para ha-
blar, escuchar y resolver los conflictos.
P e ro es posible p o n er en práctica todos
estos recursos y de todos m odos n o co-
nocer al cónyuge. L a verd ad es que la cen y se van del hogar, y la pareja de
m a yo r parte de los esposos y esposas edad m adura descubre que no tiene
no se conocen m utuam ente, po rq ue ninguna base desde la cual com unicar-
m uchas parejas se resisten a com partir se en un nivel más profundo.
sus pensam ientos y sentim ientos mu- L a s parejas conyugales en general se
tuos. com unican, p e ro únicam ente acerca
C iertos estudios realizados dem ues- de cosas, co m o el trabajo, el autom ó-
tran que la co m u n icación alcanza su vil, la casa, los hijos, la iglesia. ¿Era ésta
pu n to m ás elevado durante el prim er la form a co m o se co m un icab an cuan-
añ o de m atrim onio, m ientras la pareja d o eran novios? Ciertam ente n o lo era.
e xplora sus sentim ientos ín tim o s y esta- T o d o lo que deseaban en ese tiem po
blece objetivos para el futuro. P e ro a era estar juntos y conversar el u n o con
los po co s años los niños entran en es- el otro. En realidad n o im portaba mu-
cena, lo cual hace que am bo s cónyu- cho lo que ha cía n juntos, ya que lo que
ges dejen de prestarse atención para deseaban era solam ente la co m p a ñ ía
dirigirla en adelante hacia el hogar y los mutua. En sus conversaciones utiliza-
hijos. S e acaba el aspecto rom ántico ban frecuentem ente las palabras yo, tú,
del m atrim onio y la relación conyugal nosotros. N o se pre o cu p ab an tanto de
adopta la apariencia de una sociedad las cosas m ateriales co m o de descubrir-
com ercial. L a co nversación suele girar se m utuam ente.
en torno a los pro b lem as financieros, a D urante todas las etapas de la vida
las peleas de T o m asito con un com pa- de casados, los esposos necesitan un
ñero de escuela y las m alas notas de m éto do para entrar en contacto y man-
Susana. tenerse en contacto con los sentim ien-
M ientras tanto, el esposo y la esposa tos del otro cónyuge. Tal vez el lector
han id o en pos de intereses diferentes. se da cuenta de que su propia com uni-
E l se ha p re o cu p ad o de su progreso en cación ha consistido m ayorm ente en
el trabajo o bien ha e xp a n d id o su em- un intercam bio de ideas, conceptos y
presa com ercial para asegurar el futuro esperanzas para el futuro, p e ro deseo-
e co n ó m ico de su familia. L a vida de la noce en gran parte los sentim ientos ín-
esposa, p o r su parte, ha girado en tor- tim os de su cónyuge.
no al hogar, los hijos y sus pasatiem pos L o s esposos debieran adoptar un
favoritos. E n po co s años los hijos ere- “ plan de co nversación m utua” para re-

95
Felices para Siempre

PLAN P A R A S O L U C IO N D E P R O B L E M A S
1. Anote las reglas 0 procedim ien- 3. Haga una evaluación de las su-
tos a seguir. gerencias.
a. Primera elección:
b.
S e g u n d a elección:
c.
d. Tercera elección:
2. Piense en diversas so lu cio n e s y
4. Elija la so lu ció n que sea mejor
anótelas.
para todos.
a.
b 5. Po n g a en práctica la solu ción.
a. M étodo
u.
b. Ejecución
d.

cuperar la in tim id ad que perd iero n u labras y hacer las correcciones necesa-
o lvid a ro n con el paso del tiem po. E n ñas.
ese program a p u e d e n elegir un tem a El estilo n o es im portante. N o se pre-
de conversación. A co ntinuació n pre- o cu p e si sus pensam ientos parecen in-
sentam os algunos tem as sugerentes: significantes o inconexos. L o im portan-
“ M i m ayor necesidad e m o cio n al es...” , te es p o n e r p o r escrito lo que usted
“ L a m ejor form a de satisfacer m i nece- siente. D escriba sus em ociones y sentí-
sidad de am or es hacie n d o lo siguien- m ientos en form a escrita. B u sq u e sentí-
te...” , “ L o que siento acerca de núes- m ientos que no h a b ía experim entado
tras finanzas...” , “ L o que m e gustaría antes. B u sq u e profundam ente en su
hacer con m i tiem p o libre...” , “ C ó m o in tim id ad y describa detalladam ente lo
d e b e m o s d is c ip lin a r a n u e s tro s hi- que vaya encontrando. E l objetivo
jos...” , “ El m o m ento más feliz de mi consiste en ayu dar a su cónyuge a cap-
vida contigo ocurrió cu a n d o ...” , “ M e tar la form a co m o usted siente, a v er y
gustas porq ue...” . co m pre n d e r la form a co m o usted ve y
E l tem a n o es tan im portante co m o com prende, a convertirse en una parte
el acto de com partir los sentim ientos de usted durante un tiem po.
acerca del m ism o. D espués de decidir E n un m o m ento del día cu a n d o am-
el tem a del que se ocup arán p u eden bos p u edan estar solos, com partan
reflexionar y escribir sobre el m ism o m utuam ente lo que han escrito y cada
durante unos diez m inutos. El acto de u n o lea en silencio lo que el otro hizo.
escribir los pensam ientos relacionados Después de la lectura inicial destinada
con el tem a es la parte m ás difícil. S in a fam iliarizarlo co n los hechos, haga
em bargo es una parte clave para el éxi- una segunda lectura y procu re encon-
to de este program a. Escribir los pensa- trar los sentim ientos. Trate de absorber
m ientos tiene varias ventajas sobre el las em ociones ocultas y los significados
acto de conversar sobre los sentím ien- expresados. L a esposa debe tratar de
tos. Perm ite exam inar los pensam ien- sentir lo que el esposo siente. El espo-
tos y prestar m ejor atención a lo que se so debe ver las cosas desde el pu nto
está diciendo. N o s hace pro ceder con de vista de su co m pañera y com pren-
m a yo r lentitud, de m anera que poda- der en la m ism a form a co m o ella com -
m os captar m ejor nuestras propias p a ­ prende.

96
La Comunicación con el Cónyuge
A continuación deb en turnarse para
responder a lo que se ha escrito. P id a a
su cónyuge que le cuente más acerca
de la form a co m o siente. D e scríb ale la
form a co m o usted percibe lo que él
siente, y ayúdele a expresarse en form a
adicional. M anténganse lo más cerca
posible el un o del otro para experim en-
tar, si es dable, las expresiones físicas
de los sentim ientos. Trate de captar las
expresiones faciales, lágrim as, m anos
sudorosas o frías, o la “ carne de galli-
na” en los brazos. U n a cosa es ver caer
una lágrim a de los ojos de su cónyuge
y otra m u y diferente es sentirla caer.
C o m u n iq ú e n se m ediante el tacto.
Practiqu en este plan diariam ente du-
rante tres meses. A l com ienzo parecerá
un trabajo ad icional para el que no tie-
nen tiem po. Es necesario que lo pon-
gan en práctica diariamente, p o rq u e lo
que im porta es la repetición frecuente y
n o la co m u n icación ín tim a de los sentí-
m ientos efectuada esporádicam ente.
U n m úsico puede tocar una pieza sin
errores, po rq ue la practica todos los
días. E l deportista, el gim nasta o cual-
quier persona que hace bien su trabajo
tiene éxito gracias a la práctica. D e
igual m odo, los cónyuges que practi-
can este p lan de co m u n icació n en for-
m a regular cosecharán las m ayores re- encuentran sin obstrucción, D ios pue-
com pensas de su relación m atrim onial. de llevar a cabo con m ayor facilidad su
A u n q u e este ca p ítu lo se ha centrado pro p ósito para el esposo y la esposa.
en la co m u n icación entre esposo y es- N in g u n a cantidad de co m un icación
posa, n o quedaría com pleto si n o se experta p od rá constituir un m atrim onio
m encionara la co m u n icació n con Dios. perfecto o crear una actitud abierta y
E l esposo, la esposa y D io s form an un de respeto cu and o las cualidades m en-
triángulo sagrado. S i se interrum pe la clonadas n o se encuentran presentes.
co m u n icación entre el esposo y la es- L a co m u n icación genuina y sincera ali-
posa, eso afecta su relación con Dios; y v ia la tensión em ocional, aclara el pen-
si la co m u n icación se interrum pe con el sam iento y afloja las tensiones que se
cielo, tam bién quedará afectada la co- han acu m u lad o durante ei día de tra-
m u nicación entre los cónyuges. Al- bajo. Perm ite que una pareja trabaje
guien ha d icho m uy acertadam ente para alcanzar objetivos com unes que
que una persona n o pu ede abrirse ha- allanan el cam ino para que se establez-
cia D ios y cerrarse hacia su cónyuge. ca una relación genuina e íntim a entre
C u a n d o las líneas de co m u n icació n se el esposo, la esposa y Dios.

97
Parte de lo qu e nos incomoda en el
matrimonio son características individuales
debidas al sexo. D e b e m o s com prender que
existen diferencias entre los sex o s que no es
posible dejar o cambiar. M ucho de lo que nos
irrita lo consideramos “ defectos” , cuando en
realidad se trata d e diferencias individuales.
D espu és de com prender esto, no d eb em o s
sentim os tan dispuestos a sospechar que
nuestro cón yu ge busca irritamos
deliberadamente. En adelante, esos p eq u eñ os
problem as se pu ed en aceptar co m o un
fe n ó m e n o natural qu e p u ed e no ser agradable,
p ero qu e tam poco se p u ed e cambiar mediante
regaños o serm oneos.
Contenido del capítulo atender el hogar
2. Ella necesita respeto, apre-
I. Lo que los hombres deben sa- cío y manifestación de inte-
ber acerca de las mujeres rés en la forma c o m o cum-
A. La mujer necesita sentir respe- pie su s responsabilidades
to de sí misma B. Intereses fuera del hogar
1. La falta de respeto de sí mis- 1. Necesita pasar una tarde o
ma puede... una no c h e fuera del hogar
a. Trasmitirse a los hijos 2. Esto es válido especialmen-
b. Afectar los sentimientos te en el caso de las madres
de femineidad de la es- de niños p equeños
posa 3. Es una necesid ad para su
c. P r o d u c i r s e n t i m i e n t o s salud mental y para el respe-
negativos hacia sí misma to de sí misma
d. A f e c t a r su m a n e r a de C. Ayud a del exterior

100
Capítulo 6

Cómo Comprender
asu Cónyuge
L a s células del cuerp o del varó n son el híg ad o y el ap énd ice tienen m ayor
genéticam ente diferentes de las células tam añ o en las mujeres, pero sus pul-
del cuerpo de la mujer. D e b id o a esto, m ones son m ás chicos. L a glándula ti-
las m ujeres generalm ente poseen ma- roides, m ás grande y más activa en las
y o r vitalidad física y suelen v ivir más m ujeres que en los hom bres, aum enta
que los hom bres, pro b ab lem en te por- adicionalm ente de tainaño durante el
que tienen un m etabolism o basal más em barazo y la m enstruación, lo que
bajo que el de éstos. L a estructura es- hace que éstas estén más expuestas al
quelética fem enina tam bién difiere de bocio. L a tiroides m ás grande provee a
la del varón, p o rq u e la m ujer tiene ca- la m ujer con los elem entos que consi-
beza más chica, piernas más cortas, deram os im portantes para la belleza
cara más ancha, m entón m enos salien- personal, tales co m o una piel suave, el
te y tronco más largo. La s m ujeres en cuerp o relativam ente libre de v e llo y
general pierden los dientes antes que una capa delgada de tejido ad ip oso
los hom bres. E l estóm ago, los riñones, subcutáneo.

D. M ás c o m u n ica ció n 2. V ulnerable a la crítica


E. T iem p o para la familia 3. Pu ede tratar de encubrir las
F. Interés en el hogar debilidades
G. C o n f i r m a c i ó n d e lo s se n tí- 4. Desea una relación segura
mientos B. R elaciones exteriores
H. Intuición femenin a C. Objetivos m asculinos
I. C a m b io s en la d isp o sic ió n de 1. La v o c a c ió n viene en primer
ánimo lugar
J. C a m b io s premenstruales 2. B ú s q u e d a de posición
K. Atención D. Le agrada llegar al hogar
II. Lo que las mujeres deben saber 1. Preparación del ambiente
acerca de los hombres afectivo
A. La identidad m asculina 2. Preparación física
1. Está o rgulloso de su mascu- 3. H aciendo agradable la at-
Unidad mósfera del hogar

101
Felices para Siempre
ción ocasiona cam bios m arcados en el
com portam iento de la mujer. L o s estu-
dios efectuados acerca de los cam bios
de conducta han dem ostrado que una
p o rció n considerable de los delitos co-
m etidos p o r m ujeres (63 p o r ciento en
un estudio británico y 8 4 p o r ciento en
u n o francés) ocurrieron justam ente an-
tes del com ienzo de la m enstruación.
T a m b ié n la m enstruación afectó los
suicidios, los accidentes, una dism inu-
ción en la calidad de los logros acadé-
m icos, los puntajes de las pruebas de
inteligencia, la agudeza visual y la velo-
cid ad de la respuesta a un estím ulo. El
ausentism o re lacio n ado con problem as
de m enstruación cuesta m uchos m illo-
nes a la industria, pe ro este im p acto fi-
nanciero queda relegado a un segundo
lugar cuand o se lo com para co n los
L a sangre de la m ujer contiene más prob lem as dom ésticos que se produ-
agua y 2 0 p o r ciento m enos de glóbu- cen en el hogar durante el p e río d o
los rojos. D e b id o a que los glób ulos ro- menstrual.
jos p ro veen o xíg e n o al organism o, esto A lg unas de estas diferencias, ya sean
p o d ría explicar p o r qué las m ujeres se innatas o adquiridas, p u eden pro vocar
cansan co n más facilidad y están más num erosas incom p rension es cuando
expuestas al desm ayo. D urante la Se- insistim os en proyectar nuestra m anera
gunda G u erra M u nd ial, cu a n d o el día de pensar en nuestro cónyuge y le ne-
de trabajo en las fábricas británicas au- gam os el derecho de pensar de acuer-
m entó de diez a doce horas, los acci- d o con las características de su sexo.
dentes entre las mujeres tam bién au- L o s problem as com ienzan cu a n d o el
m entaron en un 5 0 p o r ciento, pe ro la ho m b re o la m ujer se tornan dogm áti-
p ro p o rció n de accidentes entre los va- eos en su m anera de pensar y creen
rones perm aneció inalterada. que só lo ellos tienen la razón.
L a m enstruación, el em barazo y la N o querem os sim plificar dem asiado
lactancia afectan el com po rtam iento y este asunto, de m o d o que n o direm os
la vida e m o cio nal de la mujer. L a s in- que todos los hom bres o todas las m u-
vestigaciones efectuadas en relación jeres siem pre responderán en la form a
con los suicidios han dem ostrado que característica de su sexo. N o p o d em o s
de 4 0 a 6 0 p o r ciento de las m ujeres se su po ner que los m iem bros de un mis-
encontraban en el p e río d o de la mens- m o sexo tendrán siem pre las m ism as
truación cu and o se quitaron la vida. necesidades em ocionales o idénticas
D a vid L e v y ha encontrado que la pro- pautas de conducta o m aneras de pen-
fu n d ida d e intensidad del instinto ma- sar iguales. S in em bargo, al estudiar las
ternal se relacionan con la d u ració n y la tendencias generales dentro de cada
cantidad del flujo menstrual. sexo, p o d em os co m prend er la form a
E l aum ento de la actividad glandular co m o los m iem bros del otro sexo pien-
que se prod uce durante la m enstrua­ san y responden.

102
Cómo Comprender a su Cónyuge
Lo que los hombres necesitan efectúa en el m u n d o de los negocios.
saber acerca de las mujeres Presio nada p o r la radio, la televisión,
las revistas, los periódicos y las pelícu-
H asta hace poco, escasas autorida- las, com ienza a creer que si n o es una
des m édicas y psicológicas se habían superm ujer, una reportera, una geren-
d ed icad o a aclarar la p e rso n alid ad fe- te de em presa com ercial o una docto-
m enina. E n lugar de eso, m u cho s con- ra, n o vale nada. Estas opciones debie-
sideraban a las m ujeres c o m o una mez- ran estar al alcance de la m ujer de hoy,
cía com plicad a de necesidades conflic- pero sin m enospreciar el papel de es-
tivas y reales que era difícil, si no posa, m adre y am a de casa, y sin des-
im posible, satisfacer. P u e d e ser que las truirle la estima de s í misma.
mujeres parezcan más com plicad as su- L a falta de respeto de sí m ism a afee-
perficialm ente, pero esto se debe a que taré el hogar en diversas formas. A n te
operan en un largo de ond a diferente
que los hom bres y en co nsecuencia en-
focan la vida desde otro ángulo. Al-
guien ha dicho que ocasionalm ente un
hom bre tiene una vislum bre de lo que
m otiva a su mujer, y aun m ientras él LEA CON ATENCION
piensa en eso, ella deja de sentirse mo- Y ORACION
tivada p o r la m ism a cosa. ESTOS PASAJES
BIBLICOS
La mujer necesita sentir respeto
de sí misma “ Sobrellevad los unos las cargas
de los otros, y cumplid así la ley de
E n una investigación efectuada por Cristo” (Gálatas 6:2).
el Dr. Jam es D o b so n acerca de las cau-
sas de depresión en las mujeres, las
participantes dijeron que el pro b lem a “ Gozaos con los que se gozan; lio-
que más las preo cup ab a era la baja es- rad con los que lloran. Unánimes
entre vosotros” (Romanos 12:15-
tim a de sí mismas. E l Dr. D o b so n ob-
16).
servó que aun en m ujeres jóvenes, sa-
ñas y con un m atrim o nio feliz, la infe-
rio ridad personal y la d u da acerca de sí ¿ E n qué form as específic as
m ism as era lo que más las lastim aba y y prácticas pued e verse usted
dejaba cicatrices más intensas. p on ien do en acc ió n estos con-
¿ P o r qué sufren las mujeres de de- sejos a fin de co m p ren d er me-
presión debida a sentim ientos de baja jor a su có n y u g e ? Dé to dos los
estima de s í mism as? L a respuesta, p o r detalles que pueda.
lo m enos en parte, yace en el h e ch o de
que en la actualidad la fu nció n de la
¿ C u á n d o co m enzará usted a
m ujer se encuentra bajo ataque. S e les p on er en práctica estos conse-
ha dicho que si se dedican a las tareas jo s?
hogareñas no se han realizado co m o ¿ Q u é resultados esperaría
mujeres. C a d a vez más se m id e el valor usted de este plan de a c c ió n ?
de una m ujer únicam ente en térm inos
del beneficio financiero que representa
para la fam ilia y de la co ntrib ució n que

103
todo, sus hijos adquirirán esa m ism a recta a los sentim ientos positivos que
falta de respeto. V e rá n que ella n o se tenga acerca de s í misma.
respeta a sí misma, p o r lo que tam poco E n tercer lugar, los sentim ientos ne-
ellos la respetarán e inconscientem ente gativos de una m ujer afectarán su vida
tenderán a tener un concepto negativo sexual. S i no tiene sentim ientos positi-
de sí mismos. Es im p o sible que una vos relacion ados con el hech o de ser
m adre que posee una im agen psicoló- mujer, o n o está conform e con su figu-
gica personal deficiente, p u e d a ayu dar ra, n o com prend erá los deseos sexua-
a sus hijos a form ar un concepto salu- les de su esposo hacia ella. P u e d e ser
dable de s í mismos; d e b id o a esto, que en la noche se ponga una cam isa
siem pre m anifestarán deficiencia en de do rm ir larga y de cuello alto, en un
este sentido, a m enos que alguna otra esfuerzo p o r ocultar lo que considera
persona con una im agen psicológica un cuerpo desagradable. Insistirá en
positiva com pense esta falta. desvestirse en el ba ñ o o en tener reía-
E n segundo lugar, un concepto bajo ciones sexuales en com pleta oscuri-
de sí m ism a afectará la fem in eidad de dad, tal vez co n la in ten ción de o lvidar
una mujer. S i carece de sentim ientos que posee un cuerp o n o sugestivo.
positivos hacia sí m ism a, es m u y pro- E n cuarto lugar, un concepto bajo de
bable que el hecho de ser m ujer n o le s í m ism a afecta la h abilidad de am a de
pro d u cirá ninguna satisfacción. L a s ac- casa. Especialm ente si la esposa tiene
titudes negativas adquirirán la supre- estudios universitarios, podrá tender a
m acía. T a l vez lam entará la suerte que m enospreciarse a s í m ism a d e b id o a
le ha tocado en la vida, se quejará in- que la sociedad ha com enzado a des-
term inablem ente y se resistirá a preciar las tareas del hogar. Tal vez se
adaptarse a los deseos de su esposo. Es sienta consu m id a p o r sentim ientos de
una verd ad psicológica el hech o de culpa p o rq u e n o pu e d e com pletar a
que n o p o d em os am ar a otros hasta tiem po el trabajo hogareño. P u e d e tra-
que prim ero nos am em os a nosotros bajar to d o el d ía y tener la casa im peca-
m ism os, y una esposa p u e d e am ar a su ble cu a n d o llega su esposo, y sin em-
m arido únicam ente en p ro p o rció n d i­ bargo n o sentirse satisfecha con sus es-

104
fuerzos. S e agota al pro cu rar llevar a
cabo diferentes trabajos en un esfuerzo
p o r dem ostrar que posee algún valor.
Esto explica p o r qué la m ujer necesi-
ta experim entar el respeto de su mari-
d o p o r la form a en que cum ple sus res-
ponsabilidades de cada día. U n hom -
bre llega a ser respetado a través de las
pro m o cio nes que alcanza en el trabajo,
los beneficios financieros y las expre-
siones de enco m io que recibe. P e ro la
dueña de casa n o tiene a nadie, fuera
de su m arido, que le p ro p o rcio n e esas
satisfacciones. L a s mujeres más infeli-
ces son las que pasan un d ía tras otro
sin que sus esposos co m p re n d an lo
que se necesita para dirigir un hogar y
criar hijos responsables.

Más comunicación
U n hom bre q ue desee que su esposa de la co m p a ñ ía de su padre.
acepte las responsabilidades de la ma- U n m inistro religioso, am igo nuestro,
ternidad y que p ro p o rcio n e a los hijos siem pre dedicaba tiem po a su esposa y
am or satisfactorio y una im agen psico- a su familia. D irig ía una iglesia con mu-
lógica positiva, debiera pro p orcio narle chos m iem bros en una po p ulo sa ciu-
el a p o yo que ella necesita. S i ha tenido dad, y si lo hubiera perm itido, habría
un día particularm ente difícil en el que p o d id o pasar to d o su tiem po atendien-
ha d e b id o resolver una cantidad de pe- d o a las necesidades de sus feligreses.
queñas crisis que se presentan en el P e ro n o perm itió que su trabajo se con-
hogar cada día, especialm ente en reía- virtiera en una piedra de tropiezo para
ción con los hijos, entonces él debiera su vida de hogar, de m o do que cada
concederle tiem po para que converse sem ana pasaba el día lunes con su fa-
co n él acerca de esas situaciones que milia. C o n frecuencia salían juntos de
son im portantes para ella. N ecesita la paseo. S i se q u edaban en la casa, evi-
ayu da de él para disciplinar, enseñar, taban contestar el teléfono. U nicam en-
guiar, entretener y educar a los hijos. te su secretaria sabía có m o ponerse en
contacto con él en caso de em ergencia.
H a b ía establecido correctam ente sus
Tiempo para la familia
prioridades. D espués de todo, ¿de qué
T o d o hom b re debiera reservar cierto le v a lía tener una iglesia grande y un
p e río d o de tiem po durante el d ía para trabajo satisfactorio, si perd ía la adm i-
dedicarlo a su familia. S i su trabajo le ración y el afecto de su propia fam ilia?
resulta especialm ente satisfactorio, tal H a tenid o éxito co m o pastor, esposo y
vez se sienta in clin a d o a dedicarle todo padre, p o rq u e ha establecido u n orde-
el tiem po que pueda. E l resultado será nam iento correcto de los valores reía-
una esposa frustrada e hijos privados clo nado s con su vida.

105
Felices para Siempre
El interés en el hogar
S i un hom bre pasa la m a yo r parte de
su tiem po fuera de la casa p o r no inte-
resarse en lo que sucede en su hogar,
su esposa se sentirá frustrada. E l hogar
es una extensión de su personalidad,
p o r lo que pod rá interpretar la actitud
despreocupada del esposo co m o una
falta de interés en ella. P o r ejem plo,
pu ede ser que él n o tenga habilidad
para hacer reparaciones necesarias en
una casa. S e sentirá frustrado al tratar
de reparar una llave que gotea, un vi-
d rio roto o una puerta a la que se le ha
salido una bisagra. C o n sid e rará esas N o busca tanto soluciones co m o que
tareas de segunda im portancia com pa- se la com prenda. S e conform ará con
radas con los asuntos más im portantes buscar una so lu ción más tarde, pero
que tiene en la mente. S e hará esta cu a n d o ha te nid o contratiem pos y
pregunta: “ ¿ Y cuál es la diferencia si siente malestar, quisiera conversar con
hago esas cosas ahora o un m es más su esposo en un nivel adulto. S i éste la
tarde?” P e ro para la esposa, la dilació n escucha sin interés, n o se sentirá con-
del m arido puede representar un re- form e, p o r lo que tal vez provocará una
chazo personal. N ecesita saber que él discusión basada en un pu n to insignifi-
se preocup a de ella y de su m u n d o ho- cante al que ella le atribuirá una im por-
gareño. tancia desm edida.
A u n q u e una m ujer necesita la parti- E l psicoanalista C a rl G . Ju n g se refie-
cip ació n y el interés de su esposo en el re a la tendencia de algunas m ujeres in-
hogar, éste debe recordar que el hogar telectuales a insistir en un pu nto sin im-
es el d o m in io de ella. A u n q u e él sea portancia y convertirlo insensatam ente
una persona m u y eficiente, n o debiera en el centro de una discusión. Señala,
tratar de cam biar el orden de las cosas adem ás, que una discusión perfecta-
en la co cina o v o lve r a decorar la casa m ente lúcida, con frecuencia puede
p o r su pro p ia cuenta. E so sería tan im- com plicarse en form a exasperante de-
p ro p io co m o si su esposa fuera a ¡a ofi- b id o a la in trod ucció n de puntos de vis-
ciña de su m arido y cam biara la dispo- ta diferentes y a veces m al intenciona-
sición de los m uebles, diera instruccio- dos. P u e d e ser que ella saque a cola-
nes contradictorias a su secretaria y le ción acontecim ientos sin im portancia
hiciera ver d ó n de ha errado en m uchas que sucedieron hace cinco años y que
de sus decisiones. U n a m ujer necesita de ellos obtenga conclusiones desea-
libertad para m anejar las cosas del ho- belladas que perjudican aún más la re-
gar. Ese es su m undo. lación conyugal. P o r lo general sucede
que durante esos episodios ella en rea-
lid a d no desea entrar en discusión. T a n
Reconocimiento de los
sentimientos só lo desea que su esposo com prend a
có m o se siente. E n la m ayor parte de
U n a m ujer necesita que se reconoz- los casos n o busca ganar la discusión, y
can sus sentim ientos y que se acepten. se sentiría m al si la ganara.

106
Cómo Comprender a su Cónyuge

MIS NECESIDADES
Las esposas deben completar las siguientes frases:

1. C u a n d o siento g anas de llorar, quisiera que mi esposo...

2. Siento pro fundo agrado c u a n d o mi e s p o s o me dem uestra interés


personal y atención h a ciend o lo siguiente...

3. Mi e sp o so podría satisfacer mejor mi necesidad de c o m u n ica ció n


en un nivel más personal ha ciend o lo siguiente...

4. Me encanta c u a n d o mi e sp o so hace que aumente el respeto de mí


misma mediante lo siguiente...

5. Quisiera que mi esp o so me ayudara a aumentar el respeto de mí


misma ha ciend o lo siguiente...

6. Mi esp o so co n sid era mi intuición de mujer en la form a siguiente...

7. C u a n d o experim ento tensión premenstrual o menstrual, me gusta-


ría que mi es p o s o hiciera lo siguiente...

8. Quisiera que mi es p o s o manifestara más interés en nuestro hogar


haciendo lo siguiente...

9. La necesid ad que siento de expresar mi don crea do r fuera del ho-


gar podría ser satisfecha en la siguiente forma...

107
Felices para Siempre
Hay que respetar la intuición más bien ideas, percepciones, pensa-
m ientos y sentim ientos que em ergen
A veces un hom bre cree que n o es de la m ente de la m ujer cu and o la ha
posible entender a una m ujer po rq ue ap lica d o a reflexionar sobre un asunto
ella encara la so lu ción de los proble- dado. P u e d e ser que tenga un conocí-
mas desde un ángulo diferente. El m iento lim itado sobre cierto tema, pero
hom bre co nfía m ayorm ente en la lógi- sus consejos p u eden resultar m u y dig-
ca cu and o desea co m pre n d e r algo, nos de confianza.
m ientras que la m ujer n o siem pre ana- U n ab o gado dijo cierta vez: “ L a mi-
liza a sí una situación, no la reduce a sus tad de m is clientes varones n o se ha-
partes integrantes y n o llega a u na solu- b ría n m etido en dificultades si hubieran
ción basada en los hechos. E n cam bio, co m partid o sus prob lem as con sus es-
frecuentem ente capta una situación posas. P o r cierto que no soy y o quien
m ediante procesos em ocionales. debe decírselo, pe ro n o p u e d o com -
E l ho m b re tiende a pasar p o r alto las prend er có m o un ho m b re inteligente,
reacciones em ocionales de la m ujer que tiene una esposa capaz, deja de
p o rq u e éstas carecen de sustancia, se- obtener de ella m ejor provecho. ¿ P o r
gún su opinión. P e ro una m ujer madu- qué tendrá que dejar sin uso la m itad
ra pu ede llegar a conclusiones corree- de su activo, que es su esposa? A u n -
tas y exactas. L a in tuició n fem enina, que su p ro p io ju icio sea inusitadam en-
co m o se la suele llam ar, p u e d e prestar te sólido, pu ede ser que no tenga una
un gran beneficio a un ho m b re al ofre- visió n de conjun to de un pro b lem a de-
cerle una perspectiva más am p lia sobre term inado d e b id o a que se encuentra
un asunto determ inado. L o s hom bres, m u y p ró xim o a él. S i lo analizara con
y en algunos casos tam bién las muje- su esposa, quien tal vez no sepa nada
res, tienden a desestim ar lo que p o d ría acerca del m ism o, de seguro que ella lo
ser un recurso valioso, p o rq u e la intuí- ayu d aría a apreciar claram ente los con-
ción no es un pensam iento m ágico sino tornos del problem a, p o r el hech o mis-
m o de que ella n o se encuentra inm is-
cuida en esa situación. C o n frecuencia
vie n e n a consultarm e hom bres para
que les preste esa clase de servicio a un
costo bastante elevado. E n la m itad de
los casos sus esposas hubieran p o d id o
prestarle la m ism a ayuda, puesto que
n o se trataba de cuestiones legales,
sin o del em pleo del sentido co m ú n y
de una m ente n o co m pro m etid a en el
pro b lem a para p o d e r apreciarlo im par-
cialm ente” .

Cambios en el estado de ánimo


C o n frecuencia la m ujer experim en-
ta cam bios im previsibles en su estado
de ánim o, que el ho m b re p o d ría inter-
pretar co m o in estabilidad em ocional.
P e ro esos altibajos son el resultado de
Cómo Comprender a su Cónyuge
cam bios horm onales y del funciona-
m iento de sus em ociones. U n aspecto
de la naturaleza e m o cio n al de la m ujer
P R IO R ID A D E S
que pu ede frustrar a un ho m b re son
sus ataques de llanto. A veces la m ujer
llora a causa de problem as m ayores,
pe ro otras veces lo hace en situaciones
que no parecen tener gran im portan-
cia. P u ed e llo rar en tiem po y fuera de
tiem po. S in em bargo, esos llantos no
se deben a falta de disciplina, sino a su
naturaleza im p resionab le y sensible.
P u e d e llorar co m o resultado de tensio-
nes reprim idas, o b ien cuand o se siente
em ocionada, herida o feliz. D urante
Según su actual estilo de vida,
esas ocasiones, la m a yo r parte de las
ordene los componentes de la si-
mujeres aprecian expresiones de ter-
guíente lista de acuerdo con sus
nura y de sim patía de parte de sus cón- propias prioridades. Coloque el
yuges, que les in d iq u e n que ellos apre- número uno frente a lo que usted
cian sus em ociones. E n cam bio, otras considera que es de máxima prio-
prefieren llorar a solas. E n la m ayor ridad. Coloque el número dos
parte de los casos, un bu en llanto es frente a lo que venga después y así
una especie de terapia. sucesivamente. Si desea puede
añadir nuevos puntos a la lista.

Tensión premenstrual Cónyuge


Pasatiempos
L o s hom bres debieran tratar de Hijos
co m prend er los factores psicológicos Dios
que ocurren durante la tensión pre- Trabajo fuera del hogar
m enstrual y anticiparse a probables Responsabilidades en el
cam bios em ocionales. A lre d e d o r de hogar
cin co días antes de la m enstruación, el Iglesia
contenido de estrógeno en la sangre es Trabajo
elevado, lo que hace que el cuerpo re- Recreación
tenga líquidos. E n algunos casos el lí- Actividades sociales
Deportes
q u id o retenido pu e d e representar has-
Bienes materiales
ta dos kilos y m edio de exceso de peso.
Esta hinchazón de los tejidos sum ada a Ahora reordene esta lista de
las horm onas recientem ente vertidas, acuerdo con la importancia que
con frecuencia p ro d u ce pereza o indo- usted atribuye a cada cosa. ¿Cuá-
lencia, depresión, tensión y hasta ca- les son las diferencias significativas
lambres. entre las dos listas? ¿Hay cambios
N u m ero so s problem as m aritales se que deben efectuarse? Si es así,
presentan justam ente antes de la haga una lista de ellos.
m enstruación, p o r lo que la esposa re- ¿Qué pasos está usted dispues-
quiere muestras especiales de aten- to o dispuesta a dar para efectuar
esos cambios?
ción, afecto y seguridad, au n q u e se en-
cuentre de m al talante. Es m ejor n o de-

109
Felices para Siempre
cid ir durante este p e río d o cuestiones ríales. C o m o resultado, los hom bres
fam iliares im portantes. S i la esposa sufren ataques de corazón a edades
está consciente de las tensiones que cada vez más tem pranas d e b id o al ex-
existen en ella, pu ede hacer un esfuer- ceso de tensión. S in em bargo, en reali-
zo para controlarse, y lo m ism o su ma- dad pocas m ujeres quieren m ás cosas,
rido. E n esas ocasiones él debe hacer p o rq u e las cosas n u nca p o d rán tom ar
to d o lo po sible p o r ayu dar en la casa el lugar de un esposo am ante.
para que la situación hogareña conti- E n un m o m ento u otro, todos los
núe sin tropiezos. ho m b res deben enfrentarse a la reali-
dad de que el tiem p o pasa y de que la
v id a de su esposa se va desvaneciend o
No desea cosas sino atención ante sus m ism os ojos. L o s aniversarios
L a sociedad actual co lo ca gran énfa- de b o d a han llegado y han pasado, y
sis sobre la ad qu isición de cosas mate- los años han transcurrido. P ro n to los
hijos habrán salido del hogar, y el es-
p o so p u e d e ser que descubra que está
v iv ie n d o co n una descon ocida a quien
llam a su esposa. S i éste es el caso del
lector, pu e d e ser que necesite v o lve r a
evaluar sus actividades para v er si real-
m ente m erecen su tiem p o y su esfuer-
zo. ¿ Q u é desea usted recordar al final
de sus días? S i n o busca riquezas ni
fama, ¿qué es lo que desea? A m enos
que haya experim entado el calor de los
v ín cu lo s fam iliares, el servicio prestado
a los dem ás y un intento sincero de ser-
v ir a Dios, lo dem ás n o tendrá m u cho
sentido.

Lo que las mujeres necesitan


saber acerca de los hombres
E n num erosas ocasiones he pregun-
tado a las esposas que asisten a mis cía-
ses sobre vida m atrim onial, p o r qué
de cid ie ron asistir a ellas. L o he hecho
con el fin de adaptar m ejor m is presen-
taciones a sus necesidades y tam bién
para aum entar la eficacia de m is clases.
L a respuesta ab rum ado ra ha sid o su
deseo de co m pre n d e r m ejor a los hom -
bres. L a form a am plia e intensiva con
que trato ese tem a las ha dejado satis-
fechas.
A u n q u e n o todos los hom bres son
iguales, lo que se dice a continuación
pu e d e ayu dar a una esposa a com -

110
Cómo Comprender a su Cónyuge
prend er que su m arido está actuando tantes hechas n o solam ente con la in-
norm alm ente cu a n d o presenta ciertas te n c ió n d e d e s tr u ir la d ig n id a d d e l
actitudes, acciones y tendencias que hom bre, sino tam bién de dejarlo en ri-
son básicam ente m asculinas. dículo.
U n a esposa casi destruyó la carrera
de su m arido p o r la costum bre de bur-
Identidad masculina
larse de él. S e in ició c o m o ve n d e d o r de
L a s células del cuerp o de la m ujer un p ro d u cto que a él le gustaba y p o r el
son genéticam ente distintas de las del q u e s e n tía g ra n e n tu s ia s m o . P e r o
cuerp o del varón. El co ntenido genéti- cu a n d >llegaba a su casa en la noche,
co de las células m asculinas convierte a deseoso de recibir expresiones de áni-
un ho m b re en varón. S e siente orgullo- m o y de ap recio de su esposa, ella lo
so de ser varó n y de todas las caracte- re cibía con estas palabras: “ V a m o s a
rísticas que lo distinguen de una mujer. ver có m o le ha id o h o y a este ve n d e d o r
E n verdad, si piensa que n o tiene cier- genial. ¿H a s traído d inero de tus ventas
tas características m asculinas, inventa- o solam ente una o dos am onestaciones
rá una cantidad de subterfugios para del gerente? M e im agin o que recuerdas
ocultar ese h e ch o del resto de la gente, que la sem ana que vie n e deb em os pa-
c o m o tam bién de su esposa. P u e d e ser gar el alquiler de la casa’ ’ . L a esposa
que algunos actúen en form a autorita- actuó en la m ism a form a durante años,
ria, con sarcasm o y con ironía. O pue- pero a pesar de sus burlas constantes,
de ser que hablen co n violencia, que el m arido siguió trabajando m o v id o
presenten argum entos racionales y ló- p o r su fuerza de voluntad.
gicos, o bien que sean tacaños. A u n las A ctu alm ente es presidente ejecutivo
personas más allegadas a ellos puede de una gran co m p a ñ ía industrial. ¿ Y su
ser que n o alcancen a detectar los sub- esposa? El se d ivo rció de ella y se casó
terfugios que han in ve n ta d o para pro- con otra m ujer que le p ro p o rcio n a el
teger su m asculinidad. afectuoso a p o y o que la otra le ha bía
¿ H a hech o usted alguna vez una ob- negado. Y la prim era esposa n o pu ede
servación casual a su m arido, a la que co m pre n d e r p o r qué pe rd ió a su mari-
él ha reaccio nado violentam ente? ¿O do. “ Después de todos los años que
bien se refugió en el silencio? Usted se pasé con él y que m e sacrifiqué p o r él
habrá preguntado exasperada qué ha — dice a sus am igos— , m i m arido m e
dicho que le ha ca íd o mal. T a l vez sin a b a n d o n ó para casarse con u n a m ujer
saberlo tocó un p u n to sensible de su m ás joven, cu a n d o ya n o necesitaba mi
personalidad. P o r eso es im portante trabajo de esclava. ¡Esa clase de hom -
co no cer a fo n d o al cónyuge. bre se lo regalo a cualquiera!”
L a m a yo r parte de las veces, las es- T a l vez ella nunca re co n o ció que
posas no atacan deliberadam ente a sus to d o h om bre anhela tener con su espo-
m aridos con observaciones crueles o sa una relación tan priva da e íntim a
hirientes, con la in ten ción de herirlos. que le perm ita bajar la guardia y dejar
P o r regla general lo hacen inocente- correr sus sentim ientos reprim idos en
m ente o sin pensar. P e ro com entarios form a libre y segura. S u e ñ a con esta
co m o los siguientes: “ ¿ A eso llam as ser clase de in tim id ad y se siente chas-
h o m b re?” , “ ¡Ya es tiem p o que m adu- qu e ad o cu a n d o no la encuentra. Desea
res!” , “ D ebieras ponerte los pantalo- confiar a su esposa secretos ín tim os y
nes” o “ ¿Q u é pasa que cada vez estás cosas que n o co m partiría con nadie
más calvo ?” , son o bservaciones cor­ más.

111
Felices para Siempre
Actividades fuera del matrimonio ho m b re atribuye a las cosas de la vida;
C u a n d o un hom bre experim enta p o r ejem plo, que en algunas ocasiones
sentim ientos de realización y gozo, ge- se ve o blig ad o a darle preferencia a su
neralm ente desea llevar a ca b o activi- trabajo en lugar de dársela a su esposa.
d a d e s fu e ra d e l m a tr im o n io , ta le s E l m u n d o de los negocios y las preocu-
co m o invitar a sus am igos a casa, tener paciones del trabajo a veces im p o n e n
una fiesta o llevar a ca b o grandes pía- g ra n d e s p r e s io n e s a lo s h o m b re s .
nes en relación con su trabajo. C o n eso C o m o resultado, éstos tienen diez ve-
n o está tratando de atentar contra su ces más m uertes accidentales, suicidios
relación m atrim onial, sino que está y quebrantos nerviosos que las muje-
p ro cu ra n d o llam ar la atención sobre sí res. P e ro la m ujer pocas veces com -
m ism o. Ese pro ce d e r adopta distintas prend e el peso que el ho m b re debe’so-
form as de acu e rdo con la personalidad portar para ganar el dine ro que necesi-
particular de cada hom bre, p e ro en to- ta , t e n e r é x it o e n s u c a r r e r a y
dos los casos obedece al deseo de lia- abrirse paso en la vida, p o rq u e los
m ar la atención sobre s í m ism o. Debi- hom bres pocas veces hablan de eso.
do a que a las m ujeres les gusta sabo- N o quieren pre o cu p ar a sus am adas
rear el calor de m om entos felices y esposas.
revivir la experiencia una vez tras otra, E l hom bre en general aspira a m ejo-
a veces se sienten confu nd idas o am e- res posiciones en su trabajo, cosa que
nazadas p o r este aspecto de la perso- la m a yo r parte de las mujeres n o alean-
nalid ad m asculina. P e ro esa necesidad zan a com prender. L a m ujer a veces
de buscar la co m p a ñ ía y la ap ro b a ción su po ne equ ivo cadam ente que su mari-
de otras personas es un aspecto más de d o trabaja tan duram ente con el ú n ico
la personalidad del varón. fin de ganar más dinero, pero en mu-
E l ho m b re necesita relacionarse con chos casos eso n o es verdad. L a m ayor
personas fuera del hogar y tam bién te- parte de los h om bres necesitan sentirse
ner intereses ajenos a la fam ilia. C o n en co m petencia y alcanzar el éxito para
frecuencia esas actividades lo convertí- satisfacer necesidades m asculinas bási-
rán en m ejor esposo y fortalecerán la cas. U n hom bre pu e de satisfacer m ejor
im agen de sí m ism o y sus sentim ientos las necesidades de su esposa y sentirse
de in dividu alidad , p o rq u e ro m pe n la m ás fe liz y m ás r o m á n tic o c u a n d o
m o n o to n ía y tam bién le p ro p o rcio n a n piensa que ha tenid o éxito en algo.
la o po rtun idad de desem barazarse del A lg una s mujeres objetan las decisio-
dasánim o y del descontento. L a esposa nes de sus esposos de invertir dinero,
debiera perm itir que su m arido tenga de expand ir sus negocios, de cam biar
sus p ro p io s intereses y pasatiem pos fa- de o cupación, y de m udarse a otra ciu-
voritos sin hacerlo sentirse culpable. Al- dad. L a revista W o m a n ’s D a y entrevis-
gunas m ujeres lu chan con sus esposos tó a las esposas de varios hom bres fa-
de b id o a esto, pero au n q u e ganen la m osos para ver qué parte h a b ía n de-
batalla, de todos m odos pierden, por- sem p eñ ad o en el éxito de sus m aridos.
que el m ayor deseo de un m arido do- A continuación dam os algunos resulta-
m in ad o es escapar. dos.
Elizabeth Fulbright, esposa de un co-
n o cid o senador nacional, habló en
Objetivos masculinos
no m b re de m uchas esposas cu and o
A v e c e s u n a m u je r n o a lc a n z a a dijo: “ S i un ho m b re n o se siente feliz
c o m p r e n d e r la s p r io r id a d e s q u e el en lo q ue está haciendo, ta m po co pue-

112
Cómo Comprender a su Cónyuge

MIS NECESIDADES
Los esposos deben completar las siguientes frases:

1. Quisiera que mi e sp o sa co m prend iera mi necesid ad de...

2. Mi esp o sa podría hacer agradable nuestro hogar mediante lo si-


guíente...

3. C u a n d o me siento d esa n im a d o d ebid o a las presiones de mi traba-


jo, me gusta que mi esposa...

4. C u a n d o vuelvo a casa del trabajo, quisiera q ue mi e sp o sa me reci-


ba arreglada en la siguiente forma...

5. Mi e sp o sa contribuye a edificar mi identidad m asculina haciendo


lo siguiente...

6. Me siento in c ó m o d o cu a n d o mi esp o sa me d esm erece ha ciend o lo


siguiente...

7. Mi esp o sa podría contribuir a dism in uir las presiones bajo las que
me encuentro h a c ien d o lo siguiente...

8. Me gustaría que mi esp o sa apoyara mis intereses fuera del hogar


haciend o lo siguiente...

9. Quisiera que mi esp o sa manifestara m ás interés en...

113
Felices para Siempre
de sentirse feliz su esposa. C u a n d o se de los pro b lem as que ha tenid o ni del
co m prend e esto, resulta m u ch o más m al com portam iento de los niños. El
fácil aceptar un ca m bio de carrera, aun esposo se encontrará en m ejores con-
cu a n d o éste parezca riesgoso” . diciones de ocuparse de los desastres
E l senador G e o rg e M c G o v e rn , por o curridos durante el día después de ha-
ejem plo, h a b ía ca m bia do dos veces de ber pasado un tiem po de relajación. S i
carrera antes de dedicarse a la política. la esposa detecta que él ha tenid o un
“ L a prim era vez que se presentó co m o d ía especialm ente du ro o agotador, se-
candidato — dice su esposa— , las pro- ría m ejor que dejara las m alas noticias
habilidades estaban contra él. T o d o s se para otro día, si es que p u e d e n esperar.
lo advirtieron, pero él de todos m odos
ganó. ¡M e alegro tanto de n o haberlo
desanim ado en esa ocasión!” . El lugar de refugio del esposo

U n ho m b re necesita un lugar de re-


Un hogar agradable al cual llegar fugio, a fin de recuperarse de las sitúa-
ciones problem áticas y generadoras de
L a Dra. A n a K. Daniels, consejera
tensión que ha pasado durante el día.
m atrim onial y autora, dice lo siguiente:
A él n o le im porta tanto el aseo escru-
“ C re a r las co nd icio nes para tener un
pu lo so de la casa ni la decoración de
hogar agradable al cual llegar es lo más
las piezas, co m o una atm ósfera tran-
herm oso que una m ujer pu e d a hacer” .
quila, pacífica y agradable en su hogar.
“ A u n q u e tenga que dejar de hacer
L a esposa sabe que los colores, la ilu-
otras cosas — m e dijo una esposa— ,
m in ación y los m uebles del hogar pue-
siem pre encuentro tiem po para darm e
den co ntribuir a la relajación y tranqui-
un ba ñ o que m e relaje y para vestirm e
lid ad del esposo. S a b e tam bién que la
en form a atractiva antes de que m i es-
m úsica suave pu e d e aflojar la tensión,
p o so vuelva a casa. S é que m i estado
aliviar el aburrim iento y p o n e r de bu en
de án im o es m ás im portante que cual-
h u m o r a su m arido.
quier otra cosa” . Este es un bu en con-
sejo. U n a m ujer que cuida su aparien-
cia, que se peina el cabello y se viste Esposos desanimados
con prendas que realcen su fem inei-
dad, tendrá un esposo que deseará re- L a s presiones que surgen de la res-
gresar sin tardanza al hogar al final del po n sab ilid ad de ganar el sustento de la
día. fam ilia, a veces hacen para la esposa
A casi todos los hom bres les gusta m u y difícil de v ivir con su m arido. El
pasar un rato tranquilo después de un m al hum or, la depresión y el desánim o
du ro día de trabajo. Esto resulta difícil son com un es entre los hom bres q ue lu-
cu a n d o hay niños pequeños, pe ro es chan contra las fuerzas del m u n d o de
posible recoger sus juguetes y lavarles los negocios o del trabajo en la oficina,
las m anos y la cara antes de la llegada en la fábrica o en el taller. S in em bargo,
del papá. S i se los alim enta prim ero es- una m ujer se encuentra en una posi-
tarán tranquilos cu a n d o él llegue. L o s ció n desde la que pu e de pro p o rcio n a r
niños de más edad pu e d e n hacer sus a p o y o m oral a su esposo durante estos
tareas escolares a la hora de la ven ida p e río d o s de desánim o, p e ro a veces n o
del padre. sabe có m o hacerlo. Y o m ism a lo igno-
Y cu and o la esposa sale a recibirlo a raba en un tiem po. C u a n d o m i esposo
la puerta, n o debe hablarle en seguida v o lv ía a casa desanim ad o y com enzaba

114
Cómo Comprender a su Cónyuge
a contarm e sus problem as, lo escucha- Ella n o necesita entender todas las
ba cuidadosam ente, pe ro tan pronto co m plicacio n es del problem a, sino so-
co m o él term inaba le lanzaba todas mis lam ente escuchar co n sim patía la expo-
soluciones. M e sentía con fu n d id a y sición de las necesidades m om entá-
m olesta cu and o él n o re cibía mis su- neas del m arido. L a m ujer que pu ede
gestiones con entusiasmo. escuchar los pro b lem as del m arido,
E n ese tiem p o no c o m p re n d ía que lo que com parte sus p reo cup acio n es y
que necesita un ho m b re cu a n d o expe- sus éxitos, y que contrib uye a edificar
rim enta un p ro b lem a es que se lo escu- la confianza en s í m ism o, tam bién par-
che con atención, y n o que se le dé las ticipará pro fu nd am ente de sus afectos.
soluciones. Q u iere tener alguien con
quien abrirse sin ser interrum pido, al-
Trate de comprender
guien que lo escuche con atención y
sim patía. U n a m ujer que piensa tener Francisco de A sís oró: “ ¡Señor! A yú -
todas las respuestas hace que su espo- dam e a pro cu rar co m p re n d e r antes
so se sienta mal, inferior e innecesario. que ser co m p re n d id o ” . Esta m ism a
S i su esposo pasa p o r una situación tendencia puesta en práctica en el ma-
problem ática y desea conversar con trim onio, avivada p o r la influencia del
usted, escúchelo con cariño y atención. Esp íritu Santo, p o d ría transform ar
S u actitud de co m prensió n y su deseo com pletam ente las incom prensiones
de escuchar le dem ostrarán que usted de u na pareja conyugal. De otro m odo,
siente p re o cu p ació n p o r él. S i n o le ha- cu a n d o un cónyuge se preocup a nada
bla de sus problem as, n o procu re for- más que de ser co m p re n d id o p o r el
zarlo a que lo haga. P u e d e ser que pro- otro, se torna egoísta y resentido.
cure ocultar de usted algunos fracasos. P a u l Tournier, co n o cid o psiquiatra
S i continúa desanim ad o durante algún cristiano, piensa que existe una necesi-
tiem po, acéptelo. C o n c é d a le to d o el dad tan grande de co m prensió n entre
tiem po que él necesite para sobrepo- los cónyuges, que ha d ich o que el es-
nerse a su problem a, y ap ó ye lo me- po so y la esposa debieran preocuparse
diante palabras de aprecio, de aproba- en form a m áxim a de la tarea de descu-
ción y de confianza en su capacidad. brir cuáles son las cosas que m otivan al
“ S i tú dejas de tener fe en m í — le otro cónyuge, que le agradan, que le
dijo cierta vez un ho m b re a su espo- desagradan, que teme, que lo preocu-
sa— , m e sentiré perdido. P e ro mien- pan, que son objeto de sus sueños, en
tras creas en m í pod ré enfrentarm e al las que cree y p o r qué él o ella siente de
m u n d o ” . C re e r en el esposo resulta esa m anera. L a práctica de este conse-
más fácil que dem ostrarlo. P e ro más jo pro p orcio n a rá a la pareja conyugal
que ninguna otra cosa, un ho m b re ne- los beneficios de un m atrim o nio satis-
cesita una esposa que lo com prenda. factorio.

115
(ΈΙ matrimonio es la relación existente
entre un hom bre y una mujer en la cual la
independencia de am bos es igual, la
dependencia es mutua y la obligación es
recíproca” .
- L . K. Anspacher.
Contenido del Capítulo D. A m b o s son participantes
E. A m b o s dan y toman
I. Los roles en el matrimonio III. La relación sustentadora
A. Los roles A. Definición
1. Patriarcal 1. Se basa en la mutua sumí-
2. Matriarcal sión
3. Liderazgo com partido 2. A m b o s participantes aban-
4. L u c h a por el poder d o n a n la id e a d e p o d e r y
B. El eslabón que falta control
II. Sumisión mutua 3. A m b o s están dis p uesto s a
A. C a d a c ó n y u g e s e s o m e t e al n e g o c ia r y h a c e r ajustes
otro en a lg u n o s casos para saldar las diferencias
B. C a d a có n yu g e re c o n o ce capa- 4. El esp o so tom ará la iniciati-
cida d es individuales va en a lg u n o s sectores de-
C. C a d a có n yug e está dispuesto a bido a su ca p a cid a d indivi-
adaptarse durante el conflicto dual

118
Capítulo 7

Apoye asu Cónyuge

U n a vez transcurridos los prim eros de la cerem onia del casam iento, se ins-
m om entos de felicidad en el m atrim o- talaban en el n u evo hogar y la esposa
nio y cu a n d o am bos cónyuges se en- in iciab a sin discusión las tareas que le
cuentren ya establecidos en el hogar, son características: prep aración de la
surge la cuestión de la distribución de com ida, lim pieza de la casa, la va d o de
las responsabilidades. ¿D eb iera la es- la ropa, coser y rem endar, y criar a los
posa trabajar fuera del hogar? S i lo hijos. El esposo, p o r su parte, araba la
hace, ¿le ayu dará el esposo en las ta- tierra, o rdeñaba las vacas y ha cía otros
reas hogareñas y en el cu id a d o de los trabajos pesados para ganar el susten-
hijos? Pu esto que ella probablem ente to. L o s roles correspondientes a cada
ganará casi tanto co m o él, ¿debiera él u n o e s ta b a n c la r a m e n te d e fin id o s .
seguir h acie n d o todas las decisiones de P e ro en la actualidad n o ocurre lo mis-
la fam ilia? mo. T o d a clase de artefactos m ecáni-
E n los días de los abuelos, la sitúa- eos han aliviad o a la esposa en las ta-
ción era m u ch o más sencilla. Después reas de la cocina, en el la va d o de la

a. A nular la propia persona-


5. La esp o sa tomará la iniciati- lidad
va en otros sectores debid o b. Su m irse en una depen-
a su ca p a cid a d individual d encia invalidante
B. El e sp o so que presta apoyo c. Servilismo
1. C o m p re n d e la posición de d. O b e d ie n cia ciega
la esp o sa 2. La sum isión es la disposi-
2. Ofrece liderazgo y apoyo ción a adaptar los d e re ch o s
3. D e t e c t a lo s s e c t o r e s c o n de uno a los d e re ch o s del
problem as otro
4. A s u m e el liderazgo espiri- 3. S itu ac io nes difíciles
tual a. Un esp o so indigno
5. T o m a iniciativas destinadas b. El dirigente débil
a proveer protección c. El es p o s o no cristiano
C. La esp o sa que presta apoyo D. B e n e f i c i o s d e u n a r e l a c ió n
1. La sumisión no es: sustentadora

119
Felices para Siempre

lo que le ha dejado tiem po para com - p o rq u e el fracaso en el desem p eño de


petir co n los hom bres en el m ercado los roles pu ede p ro vo car tensión con-
del trabajo. L a tendencia que se obser- yugal y hasta resultar desastroso para
va actualm ente en el m atrim onio es de el m atrim onio.
alejam iento del sistema patriarcal, en el E n la cultura occidental existen cua-
cual el hom bre es la cabeza de la fami- tro orientaciones básicas de los roles:
lia y su palabra es ley (o del sistem a se- 1. Patriarcal. E n una relación patriar-
m ipatriarcal, en el cual su palabra es cal el liderazgo del esposo es indiscuti-
ley la m a yo r parte de las veces). L a ten- do. S u palabra es ley. E l determ ina los
dencia que se observa en esta época se reglam entos y procedim ientos que se
o r ie n ta m ás h a c ia u n a re la c ió n de ap lican a toda la familia. Existe un am-
igualdad. p lio a p o y o bíb lico , especialm ente en el
Frente a este ca m bio de actitudes, A n tig u o Testam ento, para cualquiera
m uchos m atrim onios cristianos se sien- que desee asum ir esta posición. D io s le
ten co nfu nd ido s y se preguntan có m o dijo a Abrahán: “ P o rq u e y o sé que
se p u eden relacionar con los roles tra- m andará a sus hijos y a su casa des-
dicionales de generaciones pasadas y pués de s í” (G énesis 18:19). El jefe de
co n las pautas b íb lica s referentes a la fam ilia patriarcal p u e d e ser que consul-
familia. te o n o con los m iem b ros de su fam ilia
antes de tom ar una determ inación, lo
que dependerá del grado de autorita-
Qué son los roles
rism o que manifieste.
L o s roles son un conjunto de obliga- 2. Matriarcado. E n el liderazgo ma-
ciones sociales que tanto el esposo triarcal de la fam ilia, es la esposa quien
co m o la esposa utilizan en su interac- se convierte en jefe. Esta form a de go-
ció n el u n o con el otro, con el propósito b iern o de la fam ilia es co m ú n en otras
de in trod ucir orden, co ntinuid ad y po- culturas, en las que ha satisfecho las
sibilidad de pre d icció n en el m atrim o- necesidades sociales durante m uchos
nio. S in em bargo, hay investigaciones años. E n nuestra cultura occidental
que dem uestran que pocas parejas pu e de ocurrir cu a n d o el esposo n o se
conyugales recon o cen los roles que de- hace cargo de su fu nció n de jefe del

120
Apoye a su Cónyuge
h o g a r. E n o tro s c a s o s se p re s e n ta una acción unilateral. A u n el esposo
cuand o la m ujer usurpa la autoridad. debe preguntarse cómo debe amar,
3. Liderazgo compartido. Esta mo- cuándo debe am ar y qué actitudes
d a lid a d d e lid e r a z g o re la tiv a m e n te debe m anifestar al am ar a su esposa.
n u evo ha surgido co m o resultado del A pesar de esto, to d a vía existe un
m o vim ie n to de lib eración fem enino. p rin cip io que ha sido pasado p o r alto.
E n esta clase de liderazgo, tanto el es- A ntes de los dos versículo s de Efesios 5
poso co m o la esposa asum en la direc- que hem os m encion ad o, el autor de
ción de la fam ilia co m o dos personas esta epístola coloca am bos prin cip ios
con igual autoridad y control. L a s deci- en perspectiva, y sin em bargo casi nun-
siones de am bos tienen la m ism a im- ca se m encio n a ese pasaje. E n Efesios
portancia. 5:21 leemos: “ So m eteo s unos a otros
4. Lucha p o r el poder. E n esta form a en el tem or de D io s” . Es el gran princi-
de g o b iern o de la fam ilia, tanto el espo- p ió que sirve de fu ndam ento a las reía-
so co m o la esposa co m piten p o r ocu- d o n e s entre cristianos y se encuentra
p a r la po sició n de líder. E l lu cha contra respaldado p o r otros pasajes bíblicos,
ella cuand o ella intenta llevar a cabo co m o los siguientes: “ So m eteo s a toda
una decisión, y ella p o r su parte procu- institución h u m an a” (1 S. P e d ro 2:13),
ra usurpar la au toridad de él. L o s con- y “ S o b re lle v a d los unos las cargas de
trincantes nunca han establecido reglas los otros” (G álatas 6:2).
claras, p o r lo que la au toridad en la fa- A q u í está el eslabón que falta en el
m ilia pasa de un cónyuge al otro, lo tem a de los roles maritales. D e m o d o
que d ep en de de quién gana la últim a que n o se trata de una cuestión de su-
batalla. m isión y do m inación . N o es una reía-
Tal vez el lector se pregunte: “ ¿Eso ción entre am o y esclavo o bien entre
es to d o lo que hay para elegir?” N o. A dictador y súbdito dirigido. S e trata, en
co ntinuació n verem os algo más. cam bio, de una relación de sum isión
mutua.
El eslabón que falta
El significado de la sumisión
C a si to d o el m aterial que he consul-
tado acerca del tem a de los roles en el Antes de definir la sumisión mutua,
m a tr im o n io c o m ie n z a c o n E fe s io s co nviene definir q ué significa sumisión.
5:22: “ L a s casadas estén sujetas a sus Este térm ino está co lo rea d o de una
p ro p io s m aridos, co m o al S e ñ o r” . Po- fuerte to nalid ad e m o cio n al en nuestra
cas autoridades explican cómo la espo- sociedad y despierta resonancias co m o
sa debe sujetarse a su m arido, cuándo las siguientes: envilecim iento, pérdida
debe sujetarse a él, y si debe hacerlo en de la identidad, servilism o, o bedien cia
todas las cosas, o có m o resolver el pro- ciega y pasividad. S in em bargo, eso no
blem a de la sujeción cuand o el esposo tiene n ada que v er con el significado de
n o es cristiano. esta palabra en el contexto bíblico . En
E l énfasis que en la actualidad se este caso, la sum isión es la bu ena dis-
está co lo can d o en la vida fam iliar ha p o sició n de un có nyug e a adaptar sus
hech o re vivir el consejo ap o stó lico de p ro p io s derechos a los del otro cónyu-
Efesios 5:25: “ M aridos, am ad a vues- ge. S eg ún el N u e v o Testam ento, la su-
tras mujeres, así co m o C risto am ó a la m isión constituye el centro m ism o de
iglesia” . Esta in fo rm ació n ad icional toda relación cristiana. H a sido m ode-
equilibra lo que al co m ienzo parecía la d a s ig u ie n d o la a c titu d de C r is t o

121
Felices para Siempre
de su m isión recon oce la capacidad y
los dones especiales de cada cónyuge.
C a d a cónyuge dem uestra su disposi-
ción a adaptarse cu a n d o se presenta
un conflicto. P o r cierto que la sum isión
m utua pu ede fu ncio nar únicam ente
cu a n d o am bos cónyuges consideran
que el u n o es igual al otro. C u a n d o una
persona inferior se som ete a otra supe-
rior se p ro d u ce d o m in a ció n y n o som e-
Amiento. P o d e m o s v er el ejem plo su-
p re m o de sum isión m utua en la reía-
ció n de D io s P a d re y Jesús. Jesús se
encontraba perfectam ente som etido a
la volu n ta d de su Padre, pero ese he-
ch o n o alteró la ig ualdad que tenía con
su padre. L a s parejas conyugales de-
bieran tener esta clase de relación.
E n el m atrim o nio se requiere una
cantidad considerable de som etim iento
m u tu o . M i e s p o s o y y o lo h e m o s
aprendido. El prefiere la m úsica clásica
y a m í m e gusta la sem iclásica. D e b id o
a esto, él toca su m úsica favorita en mi
ausencia. A m í m e gusta acostarm e
te m p r a n o y le v a n t a r m e te m p ra n o ,
pe ro a m i esposo le gusta trabajar hasta
tarde. E l es pesimista. Y o soy optimista.
A él le gusta gastar, pe ro y o prefiero
ahorrar. El n o es m u y organizado, y en
ca m bio a m í m e p reo cup a m u ch o la
qu ien voluntariam ente se som etió a su eficiencia. S in el p rin cip io de la sum í-
Padre. E l n u nca fue ob lig ad o a obede- sión m utua, estas diferencias de perso-
cer, sino que cu m p lió voluntariam ente. nalid ad pro d u ciría n una relación matri-
S e g ú n esto, la expresión “ sum isión m onial insostenible.
m utua” in dica que la relación m atrim o- C a d a una de las cuatro co nfigura do -
nial n o es tan unilateral co m o algunos nes de roles que ya hem os considerado
han pensado. N o significa que el espo- dejan algo que considerar cu a n d o se
so es el que siem pre da las órdenes y la aplican en la so ciedad cristiana de la
esposa la que siem pre se som ete, por- actualidad. El sistema en el cual el jefe
que esta interpretación de la enseñanza de fam ilia es un dictador absoluto no
b íb lica deja fuera el co n ce pto de reci- tiene cabida en esta época de ig ualdad
p ro cid ad que encontram os en Efesios y liberación. A n u la la person alid ad de
5:21, y que se aplica tanto a la relación los derechos de la esposa, y los resulta-
m atrim onial c o m o a otras relaciones dos que p ro d uce son destructivos tanto
sociales. L a sum isión m utua significa para el m arido co m o para la m ujer
que hay m om entos cu a n d o un cónyu- co m o in d iv id u o s y tam bién para la re-
ge cede a los deseos del otro. Esta clase lació n m atrim onial.

122
Apoye a su Cónyuge
E l sistem a de m atriarcado suele crear L a com petencia resultante de la lu-
num erosos prob lem as sociales, inclu- cha p o r el p o d e r term ina convirtiend o
y e n d o en algunos casos la form ación a los cónyuges en personas am argadas
de hijos hom osexuales. “ E l aum ento y resentidas y genera m ucha confusión
de h o m o se xu alid ad entre nuestros hi- en los hijos. L a com petencia es u n o de
jos jóvenes es u n o de los m ayores fra- los perversos enem igos de una relación
casos de la vida fam iliar norteam erica- m atrim onial de éxito. E n el m atrim o-
na... E n un tiem po se creía que los ho- nio, una pareja desea tener intim idad,
m o s e x u a le s n a c ía n c o n esa te n - com prensión y re con o cim ie n to del va-
dencia... A h o ra se acepta en general lo r personal, pe ro n o com petencia.
que ésta ... es el resultado de experien-
d a s infantiles, con frecuencia fom enta-
Una relación sustentadora
da p o r una m adre excesivam ente afee-
tuosa y un padre desinteresado o negli- Q uisiera presentar ahora una alter-
gente” (D avid W ilkerson, Parents on nativa en la configuración de este rol,
Trial [Lo s padres ante el tribunal], pp. que he d e n o m in a d o “ relación susten-
115-116). S e sabe que las causas de la tadora” . Se basa en el concepto cristia-
hom o se xu alid ad son com plejas, y has- no de la sumisión mutua como estilo
ta es po sible que to d a vía n o conozca- de vida en todas las relaciones interper-
m os plenam ente cuáles son, pero es in- sonales. E n la relación sustentadora,
du dable que una figura m aterna fuerte am bos cónyuges renun cian voluntaria-
y un padre débil son factores contribu- m ente al ejercicio del p o d e r absoluto
yentes. para dictar y controlar al otro o al resto
A u n las parejas más progresistas que de la familia. N in g u n o afirm a que sus
tratan de fu ncio nar dentro de un lide- m étodos son los m ejores ni insiste en
ra z g o c o m p a r tid o , e n c u e n tr a n u n a una o bedien cia absoluta. M ás bien,
cantidad de frustraciones cu a n d o tra- cada u n o se m uestra dispuesto a negó-
tan de resolver diversos problem as. M i ciar y a efectuar los ajustes necesarios
esposo y y o som os entusiastas de la bi- hasta obtener acuerdo y conform idad.
cicleta. N o s gusta dar paseos en bicicle- H a b rá ocasiones cuand o el esposo
ta especialm ente p o r la noche. U n a no- actuará co m o jefe d e b id o a su com pe-
che, m ientras ped aleábam os alegre- tencia en determ inados sectores. E n
m ente nos ap ro xim am os a un lugar en ca m bio la esposa tom ará la iniciativa
el que d e b íam o s do b lar a la derecha o en otras áreas de la vid a m atrim onial
a la izquierda, pues n o se p o d ía seguir d e b id o a su capacidad en esas mate-
de frente. C o m o n ingu no dijo en qué rías. S in em bargo, am bo s cónyuges es-
dirección deseaba ir, cho cam o s al lie- tarán de acuerdo en que el esposo
gar a la esquina, p o rq u e m i m arido do- debe asum ir la responsabilidad general
b ló a la izquierda y y o hacia la derecha. en la dirección de la fam ilia, de acuer-
A u n en cosas peq ueñas co m o ésta, al- d o con las enseñanzas b íblicas registra-
guien debe tom ar la iniciativa. L a po- das en la Epísto la a los Efesios que ya
p u larid ad del liderazgo co m pa rtid o ha consideram os.
aum entado en estos días, p e ro en reali- S í, en la relación sustentadora es el
dad resulta difícil, si n o im posible, apli- esposo el que tom a la iniciativa. S in
cario en la vida práctica de la familia, em bargo, su rol n o es el de un dictador,
p o rq u e en cualq uier situación de grupo sin o el de presidente de una organiza-
siem pre hay u n o de los integrantes que ció n bien establecida en la que cada
se convierte en líder. e m p lea d o form a parte del e q u ip o que

123
Felices para Siempre

LA DISTRIBUCION DE LOS ROLES


Los cónyuges debieran completar individualmente el siguiente ejercicio
acerca de distribución de roles en la familia. En la primera columna del extre-
mo izquierdo aparece una lista numerada de funciones que deben efectuarse
dentro de la familia. En la segunda columna se debe indicar quién cree usted
que debe desempeñar esas funciones. (Use las siguientes claves: M — Marido;
E— Esposa; A M — Ambos, pero el marido más que la esposa; A E — Ambos,
pero la esposa más que el marido; AI— Ambos igualmente.) En la tercera co-
lumna debe escribir quién desempeña la función en la familia. En la cuarta y
quinta columnas debe indicar brevemente el criterio seguido y la fuente que
ha servido de base para adoptar ese criterio. Cuando no tenga aplicación nin-
guno de los puntos, páselo por alto y siga adelante.

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Ejemplo: Limpieza de la casa Trabajo de La forma como


mujer fui criado (a)
1. Disciplina de los hijos
2. Compras en general
3. Mantener al día la libreta
de cheques y las finanzas
4. Preparación de las comidas
5. Pedir la comida cuando se va
al restaurante
6. Iniciación de las actividades
sexuales
7. Conducción del automóvil
8. Cortar la grama o zacate
9. Lavar los platos
10. Elección de los muebles
11. Elección del entretenimiento
para la familia
12. Elección del lugar de
vacaciones
13. Compra de la ropa para los
niños
14. Determinación del método
anticonceptivo
15. Alimentación de los hijos
16. Lavado y planchado
17. Hacer la cama
18. Dar permisos a los hijos

Analice los resultados con su


cónyuge antes de hacer la lista final de la determinación de los roles.

124
Apoye a su Cónyuge
convierte a la firm a en una em presa de hom bre. L a asunción de roles diferen-
éxito. E n este caso, el presidente traba- tes nu nca debiera ser m otivo de desi-
ja en estrecha relación con su vicepresi- gualdad. D io s creó a los hom bres y
denta, la esposa. m ujeres para com plem entarse m utua-
E n nuestro hogar utilizam os el méto- mente, p o r lo que el m atrim o nio es una
d o de presidente y vicepresidenta. M i relación interdependiente y de m utua
esposo es indiscutiblem ente el presi- sustentación. A u n q u e los roles m ascu-
dente, pero co m o cualquier ejecutivo lin os y fem eninos p u edan diferir, son
com petente, analiza sus planes y deci- igualm ente im portantes y necesarios
siones conm igo, que soy la vicepresi- para el bienestar de una so ciedad salu-
denta. Y o , co m o vicepresidenta, tengo dable.
responsabilidad en ciertos sectores,
que desem peño p o r m í m ism a d e b id o
En qué consiste la sumisión
a m i co m petencia e in clinacio nes en
esas materias. E n ca m bio en otros ca- C u a n d o un ho m b re adopta el papel
sos consulto con él. T e n e m o s reunió- de líd e r en el m atrim onio, es fácil para
nes frecuentes entre nosotros en las él olvid a r que la sum isión m utua, y no
que analizam os nuestros planes y obje- la do m inación , es el objetivo que debe
tivos. E l respeta m is opiniones, habili- perseguir. E l esposo sustentador se
dades y experiencia y desea tener mi p o n d rá en el lugar de su esposa y con-
plena participación en las cuestiones siderará la v ida m atrim onial a través de
familiares. los ojos de ésta, re co n o cien d o que el
deseo de ella de tener un hogar feliz,
generalm ente es más intenso que el
Un esposo sustentador
su yo propio. S in em bargo, la esposa
E l plan original de D ios para la fami- tiene cierto grado de dep en dencia de
lia era que el esposo y la esposa vivie- él, de su liderazgo, de su com prensión,
ran juntos en arm o n ía perfecta. Antes de su ju icio y de su co o pe ració n para
de la entrada del pecado, D io s era el cu m p lir sus objetivos. P o r eso él debie-
guía del hogar, y A d á n y E va estaban ra com prenderla, anim arla y ayudarla,
som etidos a él. L a sum isión m utua era para que ella p u eda realizar sus planes.
la m anera natural de v id a para ellos. E lla anhela u n a dirección del hogar
E l contexto del relato que el G énesis bien establecida, sin contratiem pos,
presenta de la prim era fam ilia, ha con- con un esposo cariñoso y satisfecho, y
du cid o a m u chos a co nclu ir que D ios con hijos bien educados. T a m b ié n de-
designó a A d á n co m o el jefe de la fami- sea tener las co m o d id ad e s necesarias
lia. P e ro ciertam ente D io s no designa- para el hogar, lo que se requiere para
ría a un ho m b re para que se convirtiera sustentar la vida y bu ena salud, y ade-
en líder, sin pro p orcio n a rle al m ism o más, o portunidades y libertad para ella
tiem po las cualidades necesarias para mism a. S in em bargo, para llevar a
el liderazgo. A lg u n o s hom bres tienen cabo esos objetivos necesita el ap o yo
más capacidad que otros, pero todos activo de su esposo, su pre ocupación ,
ellos tienen algunas cualidades, y las su com prensión, su sab id u ría y su di-
cualidades necesarias para el liderazgo rección.
tam bién p u eden desarrollarse. S i él, en nom bre del liderazgo, niega
S in em bargo, el rol de E va co m o a la esposa la p o sib ilid a d de realizar sus
“ ayu da id ó n e a ” (G énesis 2:18) n o era objetivos, p u eden surgir problem as
m enos im portante que la po sició n del m u y serios. P u e d e ser que la in d iv id u a ­

125
Felices para Siempre
lid ad de ella qu ede sofocada. Pu ed e
ser que sienta que su perso n alid ad se
anula, p o r lo que tal vez procu rará to-
m arse el desquite contra su m arido. L a
supresión constante de los deseos de la
esposa pu ede term inar p o r m atar los
sentim ientos de ternura y am or. S i se
siente com pletam ente d o m in ad a y su-
prim ida, pu e d e desarrollar dolores de
cabeza, úlcera, in so m n io y otros pro-
blem as psicosom áticos. N ecesita liber-
tad para m overse en su esfera, para lie-
var a cabo los cam bios que considere
necesarios, y tam bién necesita disfrutar
del án im o de un esposo sustentador.
U n esposo sabio, p o r lo tanto, com -
prenderá cuál es la p o sició n de su es-
posa y no le planteará exigencias irra-
zonables, sino que com prend erá per-
fectam ente su posición. E l tam bién se
som eterá cu and o sea necesario, pero
n o siem pre cederá a todos los deseos
de su esposa. Tratará co n ella en form a
justa. T o m a rá en cuenta sus sentim ien-
tos, sim patizará con su po sició n y reco-
nocerá sus derechos en las distintas si-
tuaciones que surjan. U n a relación sus-
tentadora m antiene el respeto, la
justicia y la b o n d a d en las transaccio-
nes de todos los días.
E l ho m b re necesita co m pre n d e r que
la m ujer se siente segura cu a n d o fun-
ciona bajo su liderazgo justo y conside-
rado. D io s le dijo a Eva: “ T u deseo será El liderazgo sustentador
para tu m a rid o ” (G énesis 3:16)1,L a
m ujer necesita y desea dep en der de un L a m a yo r parte de las mujeres, inde-
esposo a quien respeta, y su liderazgo pendientem ente de cuán tradicionales
pu e d e dem ostrar en form a concreta su o liberadas se consideren, encuentran
am or y consideración p o r ella. S u res- placer al relacionarse con un hom bre
peto p o r su m arido aum enta al obser- que sea cortésm ente decidido, que irra-
var sus esfuerzos p o r co n d u cir a la fa- die m asculinidad, y que tam bién sea
m ilia p o r el b u en cam ino. Y adem ás de sensible a las necesidades de la m ujer y
otras cosas, la m agnitud de este respe- p u e d a despertar sentim ientos positivos
to aum enta o dism inuye su habilidad en ella. L a verd ad es que n o hay m u-
para p ro p o rcio n a r una respuesta se- cho s hom bres que sepan có m o ejercer
xual continua que resulte satisfactoria un liderazgo “ su ave” . P e ro el hom b re
para a m bos y q ue les p ro p o rcio n e todo que verdaderam ente desea com placer
el placer a que tienen derecho. a su esposa debe considerar algunos

126
Apoye a su Cónyuge
aspectos del liderazgo sustentador. ducirá a rm o n ía y felicidad para am bos
E l liderazgo difiere am pliam ente del y será una b e n d ició n de Dios.
autoritarism o. E l autoritarism o reprim e
la libertad individual; un v erd ad ero di-
rigente perm ite la libertad de pensa-
m iento y de acción. E l autoritarism o es Plan de acción familiar. El cón-
inflexible; un verd ad ero dirigente ma- yuge responsable de la dirección de los
nifiesta com prensión. E l autoritarism o asuntos fam iliares, establece un plan
n o cede; el verd ad ero dirigente sabe de a cción y adopta las decisiones nece-
adaptarse. E l autoritarism o n o supone sarias para alcanzar los objetivos fija-
que otra persona está dispuesta a coo- dos. B a jo su direcció n se establecen re-
perar, p o r lo tanto dicta; el verd ad ero glas de conducta para la fam ilia, y él se
dirigente dirige, m otiva, inspira e in- o cu p a de que éstas se cum plan. N atu-
fluencia co n el fin de obtener coopera- raím ente el líd e r sustentador ped irá el
ción voluntaria para llevar a ca b o un parecer de su cónyuge, de m o d o que
objetivo com ún. los planes de acción y los objetivos re-
E l a m o r m antiene el equ ilib rio den- sulten de la colab o ra ció n de am bos.
tro del d esem p eño de los roles, y p o r lo A lg u n o s hom bres interpretan mal
tanto n o rebaja a nadie, perm ite una esta p o sició n y se tornan dictatoriales y
discusión abierta y ho nrada (aun cuan- dom inadores. Este autoritarism o pros-
d o haya divergencia de opinión), e in- cribe la libre acción, el crecim iento indi-
cluye un sistema seguro para efectuar vidual, el in tercam b io de ideas y la li-
decisiones, resolver prob lem as y esta- bertad para in trod u cir cam bios. S in
blecer objetivos. C u a n d o el esposo em bargo, una relación de carácter sus-
considera seriam ente la orden de am ar tentador n o deja lugar para la dicta-
a su m ujer (Efesios 5:25), establece dura.
una sociedad en la cual n u nca obligará
a su esposa a obedecer, sino que le
ofrecerá sabiam ente un liderazgo mo-
derado que ella p o d rá seguir sin dificul- División de tareas. C u a lq u ie r
tades. Este liderazgo sustentador p ro ­ presidente de una co m p a ñ ía que trate

‫י־‬
Felices para Siempre
de m anejar la firm a él solo, sin delegar
autoridad, encontrará serios contra-
tiem pos. E n form a sim ilar, una cuida-
dosa división de la respon sab ilid ad es
necesaria en un hogar bien organizado,
para que cada un o de sus m iem bros
p u e d a fu ncio nar en su sector respecti-
v o a p ro ve ch a n d o to d o su potencial.
L o s deberes hogareños p u e d e n distri-
buirse a cada u n o siguiendo el p lan tra-
dicional, según el cual la esposa se ocu-
pa de la preparación de los alim entos,
de la lim pieza de la casa, de h acer com -
pras, del cu id a d o de los hijos, de coser
la ro pa y del lavado. L o s deberes del
m arido p u e d e n in cluir la lim pieza de de tareas hogareñas tienen tam bién un
garage, el cu id a d o del patio, el mante- m a yo r nú m ero de d esacuerdos relacio-
nim iento del au to m ó vil y la reparación nados con el rol de cada uno. S e g ún
de la casa. P e ro si la esposa tiene habi- esto, el m ejor p lan que se p u e d e seguir
lid a d para hacer reparaciones y al es- n o es com partir p o r com pleto las tareas
poso le gusta cocinar, n o hay razón de cada uno, ni m antenerse com pleta-
para que se im p id a que alteren los ro- m ente separado el u n o del otro en los
les tradicionales. L a fle xib ilid ad es la quehaceres dom ésticos, sino prestarse
clave de una relación sustentadora. ayu da m utua cu a n d o eso es necesario.
M i esposo se da cuenta cu a n d o he
tenid o un d ía especialm ente áspero, y
en lugar de dejarm e sola en la cocina
para que y o desem peñe m i rol, con fre- Tomando decisiones. E n una
cuencia él se p o n e a ayu darm e sin que relación sustentadora, los cónyuges se
y o se lo pida. (Si tuviera que ped írselo consultarán m utuam ente en cuestiones
n o sería lo m ismo.) S u m a sculinidad no que co nciernen a la fam ilia y a su futu-
se siente am enazada si él participa en ro. Resulta frustrador p ara un cónyuge
tareas que típicam ente co rresponden a descubrir que una decisión im portante
la mujer. Asim ism o, cu a n d o él trabaja ha sid o hecha sin su conocim iento. El
en el patio o en alguna tarea de cons- pro ceso de tom ar decisiones en consul-
trucción, a veces y o le a y u d o sujetando ta m utua refuerza la igualdad y el res-
las tablas, pasándole herram ientas y peto de sí m ism o.
estim ulándolo con palabras de ánim o. U n esposo debiera confiar en su es-
A m b o s estam os dispuestos a prestar- posa, pedirle su o p in ió n en cuestiones
nos a p o yo cu a n d o eso es necesario. de fam ilia o en otros asuntos, y escu-
Trabajar juntos en la realización de ta- char atentam ente cu a n d o ella presenta
reas hogareñas p ro p o rcio n a com pañe- sus ideas. N ecesita su consejo, y n o so-
rism o, pero n o es necesario ni ventajo- lam ente que apruebe todas las pro-
so tom ar parte en la realización de to- puestas; ella debe ser co m o un conse-
das las tareas que co rresponden al otro jero con una captación instintiva de las
cónyuge. S e han realizado estudios situaciones que él tal vez n o alcance a
que dem uestran que las parejas conyu- ver. Tal vez tenga co n o cim ie n to lim ita-
gales que com parten el m a yo r núm ero d o de un problem a, pero su consejo

128
Apoye a su Cónyuge
pu ede ser más digno de confianza que m o n ía en el hogar. D ebieran ser oca-
el parecer de su m arido, d e b id o a que siones sin estallidos em ocionales, du-
ella n o se encuentra in m iscu ida en el rante las cuales se com parten y eva-
pro b lem a que se analiza. E l esposo de- lúan los pro b lem as y las preocup acio-
biera darle plena o p o rtu n id a d a su es- nes. L a s conferencias de fam ilia de éxi-
posa de expresarse, y m ientras ella ha- to siguen ciertas pautas.
bla él debiera pro cu rar “ leer entre lí- 1. D ebieran llevarse a cabo fielm ente
neas” observan do las señales de todas las sem anas, sin apuros, cu and o
co m u n icación n o verbal. todos los m iem bros de la fam ilia se en-
D ebiera respetar la in d iv id u a lid a d de cuentran en un estado m ental positivo.
su esposa sin su po ner que ella está D ebieran ser ocasiones inform ales con
obligada a co nco rda r con todas las tantos m iem bros de la fam ilia presentes
ideas que él presenta¿ U n a relación de co m o sea posible.
sustentación perm ite que am bos cón- 2. C a d a m iem b ro de la fam ilia de-
yuges piensen p o r s í m ism os y reten- biera tener u na parte en la preparación
gan sus pro p ias opciones, intereses y de la agenda que se tratará, a fin de in-
actividades. P u ed e haber ocasiones en clu ir los tem as que a él le interesan. L a
las cuales será necesario postergar una
decisión o n o tom arla del to d o debido
a una diferencia en las opiniones. Tam -
bién pu ede suceder que cada cónyuge
tenga que tom ar su pro p ia decisión y
v ivir en arm o n ía con ella antes que
conform arse a los deseos del otro. L a
actitud sustentadora nunca se inclina
ante la dictadura.
A u n q u e am bos cónyuges debieran
estar atentos a las necesidades del otro
y ayudarle a resolver los problem as,
esto es especialm ente v á lid o en el caso
del esposo. U n a esposa necesita sentir
que su m arido co m prend e los proble-
mas del hogar a los cuales tiene que
enfrentar y que p u ede conversar co n él
acerca de sus dificultades sin sentirse
rechazada. L o s esposos pasivos, que
p ro p o rcio n a n m u y p o co a p o y o o sim-
patía, atenían contra la felicidad matri-
m onial. E n resum en, cu a n d o el m arido
responde en form a positiva, satisface
las necesidades de su m ujer de ser
com prendida.

La conferencia de familia. Las


conferencias de fam ilia ayu d an a redu-
cir las frustraciones y m antienen la ar-
Felices para Siempre

LA D IV IS IO N D EL T R A B A J O
Algunas parejas matrimoniales han encontrado que una división del traba-
jo puesta por escrito y aprobada por ambos les ha ayudado a establecer una
relación sustendadora exitosa. Hacen una lista de todos los trabajos y deberes
que deben llevarse a cabo y luego consideran quién tiene el tiempo, la habili-
dad y la pericia para hacerlos. También consideran quién está más preocupa-
do de los diversos sectores y quién disfruta más haciendo ese trabajo.
La siguiente tabla le ayudará justamente a hacer eso. En la columna de la
izquierda anote todas las responsabilidades familiares importantes. En las
otras columnas coloque las iniciales del cónyuge a quien se aplican esas res-
ponsabilidades.
Responsabilidades familiares Tiempo Pericia Interés Placer

agenda debiera in cluir cosas co m o los biera anim arse a cada m iem b ro de la
planes de las actividades fam iliares y fam ilia con palabras de sincero aprecio
las salidas, perm isos, y problem as. De- p o r las realizaciones del pasado, tanto
bieran analizarse todos los tem as que co m o los esfuerzos presentes.
aparecen en la lista, n o im porta cuán
triviales parezcan en ese m om ento. El
acto de reírse de las cosas insignifican-
tes y el estím ulo de esfuerzos coopera- Tomando decisiones en form a
tivos para resolver los prob lem as ma- personal. N o s guste o no, los proble-
yores pu e d e n p ro m o v e r la a rm o n ía fa- mas constituyen parte de la vida. P o r lo
miliar. L o s prob lem as personales pue- tanto, es indispensable que los cónyu-
den analizarse, p o r supuesto, directa- ges sepan có m o tom ar decisiones en
m ente co n la persona afectada. sus respectivos sectores de responsabi-
3. L a conferencia de fam ilia debiera lidad. Es im portante en una relación
term inarse con una nota positiva. D e ­ sustentadora p o d e r reunir inform ación,

130
Apoye a su Cónyuge
analizarla, extraer conclusiones rápida- de su h abilidad para tom ar decisiones
m ente y adoptar decisiones lógicas. es la capacidad de elegir la m ejor alter-
La s sugestiones que siguen pueden nativa de entre una lista de posibilida-
ayudarle a m ejorar su capacidad de to- des, co m o qué vestido com prar, qué
m ar decisiones: m arca de m áqu ina de lavar adquirir,
1. Busque la dirección divina. C o n qué trabajo aceptar. Este proceso se
frecuencia la gente trabaja hacia atrás lleva a cabo en form a subconsciente
al tratar de tom ar decisiones. Estudian, cada vez que se trata de adoptar una
analizan, y lu chan durante días con un decisión. S in él los hech os p o d ría n in-
pro b lem a antes de som eterlo a Dios. O terpretarse erróneam ente, o bien po-
bien, en algunos casos se enredan con- dría n o adoptarse la co nclu sió n debida.
siderablem ente y después de eso co- L a ad o p ció n de decisiones im plica
rren a D ios en busca de ayuda. C u á n to una enorm e responsabilidad. U n a de-
m ejor sería que buscaran prim ero su cisión in adecu ad a en relación con al-
dirección y ayuda. gún m iem b ro de la fam ilia pu e d e dete-
2. Reúna los hechos. A ntes de po d er riorar la relación personal con esa per-
tom ar una decisión inteligente, es ne- sona. U n error financiero puede
cesario que conozca la situación en de- significar que toda la fam ilia tendrá que
talle. U n a vez que disponga de toda la sufrir a fin de ayu dar a pagar p o r él.
inform ación, estará listo para adoptar P e ro una decisión insatisfactoria es me-
posibles alternativas. U n o de los mejo- jo r que n o tom ar ninguna.
res m étodos de considerar soluciones U n a vez que se haya ad o ptado una
alternativas consiste en som eter el pro- decisión, los cónyuges no deberán de-
blem a a un análisis intensivo. E n este cir: “ ¡Y o te lo dije!” E n cam bio, será
caso, el esposo y la esposa, y aun los necesario aceptar los errores, v ivir con
hijos si el tem a an alizado está a su al- ellos y ap render de ellos. U n a parte de
canee, exploran toda so lu ció n posible la dinám ica de una relación sustenta-
que les venga a la m ente, n o im porta dora requiere la po sibilida d de crecer a
cuán extraña o rid icu la pu eda parecer- través de los errores.
les. C u a lq u ie r sugestión se considera
co m o una so lu ción posible. Com enta-
Sectores con problemas
ríos como: “ Esa es una idea estúpida” ,
o bien: “ L o que acabas de decir adole- A m edida que el esposo y la esposa
ce de in m ad urez” , no se perm iten, por- se esfuerzan p o r llegar a una relación
que interrum pirán la expresión del libre sustentadora, resultará más fácil p o n er
pensam iento. Es necesario tener todas en práctica las decisiones y los procedí-
las sugerencias que sea posible. C uan- m ientos adoptados. P e ro a pesar de
do crea que ya ha reu n id o todas las op- eso se p ro d ucirán estancam ientos. En
ciones posibles, debe proseguir a la esos casos am bos cónyuges deberán
etapa siguiente. ceder un p o co en lugar de pro cu rar for-
3. Evalúe la información. M u ch a s de zar al otro para que obedezca. C a d a
las sugestiones presentadas se po drán u n o debiera ponerse en el lugar del
elim inar inm ediatam ente. Otras reque- otro y tratar de co m prend er p o r qué
rirán una cuidadosa evaluación a la luz o p o n e resistencia. C a d a u n o debiera
de sus valores personales, experiencia, analizar sus p ropias actitudes. ¿ P o r qué
discreción, com prensión y experiencia m e ofrece resistencia? ¿H e de scuidado
de otros. de alguna m anera a m i cónyuge? ¿H e
4. Adopte una decisión. L a prueba fallado en llevar a ca b o alguna de mis

131
Felices para Siempre
debiera pensar de n u evo su plan. S i
esto falla tam bién, haría bien en ceder
a los deseos de su esposa.
U n esposo pu e d e detestar adm itirlo,
pe ro de tiem p o en tiem po com eterá
errores en su intento p o r guiar a la fa-
m ilia a través de la confu sión de valo-
res que im peran en la sociedad actual.
Ese fracaso p o d ría afectar su ego mas-
cu lin o en algunos casos, pero debe
ap render a n o juzgar su m asculinidad
m ediante las norm as de éxito que son
corrientes en la sociedad. E n algunos
casos hasta p o d ría ser necesario que se
disculpe frente a su esposa y a sus hi-
jos. U n ho m b re de carácter pu e d e de-
cir que siente haber com etid o un error,
p o rq u e n o hay sustituto para esa m ani-
testación directa de honradez. S i es ne-
cesario, el esposo p o d ría decir: “ Q ueri-
da esposa, co m e tí'u n error. A n o c h e fui
po rfiad o e irrazonable. L o siento. ¿M e
disculpas?”

Liderazgo espiritual
Y a sea que lo co m prend a o no, el es-
p o so tiene una in fluencia más decisiva
sobre la salud espiritual de su esposa
que cualquier otra persona, ya que su
ejem plo y su co m po rtam iento la in-
fluencian positiva o negativam ente. U n
propias responsabilidades? ¿ H e de- esposo no pu e de ocultar de su esposa
m ostrado actitudes in adecu ad as en el su hipocresía. S i en la in tim id ad del ho-
pasado? ¿E stoy co m p o rtá n d om e en gar él la trata sin am or o injustam ente,
form a irrazonable? ninguna cosa que diga o haga en la
Resulta difícil adaptarse a una solu- iglesia pu ede com pen sar la influencia
ción con la cual u n o n o concuerda. A desm oralizadora que ha bía ejercido en
veces se requiere un p o q u ito de pa- ella. El esposo que am a a su esposa y
ciencia a fin de reunir las fuerzas nece- m antiene con ella una relación susten-
sañas para n o sentirse c o m o aquel niñi- tadora se p reo cup ará no solam ente de
to que dijo: “ M i papá m e o rd e n ó que! su pro p ia relación con D io s sino tam-
m e sentara, pe ro y o estoy p arad o den- ? bién de la espiritualidad de su esposa.
tro de m í” . Puesto que la fuerza es lo N o ab an do nará su respon sab ilid ad re-
opuesto del am or, en una relación sus- pitie n d o piadosam ente: “ Eso es algo
tentadora no se deberá recurrir a la que se encuentra entre ella y Dios. Y o
fuerza o a m étodos autoritarios. S i no n o tengo nada que v er con eso” .
se obtiene la cooperación, el cónyuge A u n q u e todos nosotros finalm ente

132
Apoye a su Cónyuge
tendrem os que co m parecer delante de decía: “ ¿Q u ié n es zonza?”
D io s solos y n o p o d rem os echar a na- Ju a n balbuceó: “ ¡Y o soy el zonzo,
die la culpa de nuestra falta de espiri- y o soy el zonzo!”
tualidad, el esposo debiera tom ar la ini- S u herm ano m a yo r se echó a reír, y
dativa para celebrar reunion es devo- el padre a duras penas p u d o suprim ir
c io n a le s d ia r ia s c o n la fa m ilia . U n una sonrisa. L a autoacusación de Ju a n
nú m ero excesivo de hom bres ha dele- lo ha bía salvado del castigo, pero nun-
gado esa respon sab ilid ad sagrada en ca o lv id ó la lección de que si le faltaba
sus esposas, p o r lo que ellas tienen que el respeto a la m adre enojaría a su pa-
soportar una carga ad icio na l en las acti- dre.
vidades espirituales en el hogar. L a actitud protectora del esposo ha-
cia su esposa tam bién pu ede librarla de
ataques espirituales. C u a n d o una mu-
Liderazgo protector
jer vive bajo la p rotección de su m arido
U n a m ujer tam bién necesita la pro- pu e d e m overse con gran libertad en las
tección de su esposo. N ecesita ser es- cosas espirituales tanto co m o en otros
cudada de los ásperos elem entos de la asuntos. Es el pro p ósito de D io s que el
vida, y n o solam ente de los ataques fí- ho m b re se co lo qu e entre su esposa y
sicos sino tam bién de los traum as em o- los ataques del m u n d o a fin de absor-
cionales y espirituales. S i el du e ñ o de la ber gran parte de las presiones que po-
casa que alquilan le habla groseram en- drían ejercerse sobre ella. S in em bar-
te y le presenta una m ultitud de quejas, go, el esposo n o necesita extrem ar esa
ella pu ede replicar tranquilam ente: protección. Alg unas m ujeres han esta-
“ H ab laré con m i esposo acerca de d o tan protegidas p o r sus m aridos, que
esto” . L o hace n o p o r escapar de la si- n o só lo se han sentido dism inuidas en
tuación problem ática, sino co m o una su personalidad, sino adem ás, cu and o
respuesta natural dada p o r alguien que el esposo ha muerto, se han encontra-
vive bajo la pro tecció n de su cónyuge d o c o m p le ta m e n te d e s v a lid a s . L o s
varón. cónyuges necesitan protegerse m utua-
U n esposo sustentador protegerá a m ente cu and o surgen situaciones difí-
su esposa de las conductas ofensivas ciles.
que los hijos p o d ría n tener contra ella.
S i escucha la m eno r palabra que indi-
Una esposa sustentadora
que falta de respeto o de o be dien cia a
lo que ella ha pedido, debiera pon erle El plan que D io s tiene para la felici-
rem edio en form a in m ediata y con fir- dad m atrim onial in clu ye a la esposa
meza. L a m adre n o tendría que luchar que debe m antener co n su m arido una
para obtener el respeto de sus hijos. r e la c ió n s u s te n ta d o ra . E n lu g a r de
L o s hijos debieran saber que detrás de com petir con el liderazgo de la fam ilia o
las palabras de la m adre se encuentra de convertirse en alguien sin personal¡-
la autoridad del padre. dad y do m in ad a com pletam ente p o r su
U n hijo, a quien llam arem os Juan, m arido, la esposa sustentadora n o só lo
había discutido con su m adre de b id o a deja que su m arido sea el jefe de la fa-
algo en lo que n o estaban de acuerdo, milia, sino que tam bién p ro m u eve su li-
y cu and o salió de la habitación le gritó: derazgo a p o ya n d o sus decisiones.
“ ¡Qué zonza eres!” E l brazo del padre A u n q u e adapta su vida a la de su es-
lo agarró instantáneam ente p o r la ca- poso, de todos m o do s pro cu ra ser ca-
m isa y lo levantó en el aire, m ientras le paz, inteligente, industriosa, organiza-

133
Felices para Siempre

^ ‫ ^־‬A C E R C A DE LAS DECISIONES


1 0 La mayor parte de las parejas matrimoniales nunca han
^ ‫ןץ‬ considerado en qué forma llegan a tomar decisiones, y sin
jgj| K Q \)l embargo esto es muy importante para comprender la re-
'_ y! lación sustentadora.
V\ . . I/ El marido y la esposa deben contestar por separado las
\V\ siguientes preguntas con el fin de ver si el principio de la
-‫ ץ‬r - y - mutua sustentación está funcionando en su matrimonio.

1. a. ¿Quién toma la mayor parte de las 2. a. ¿Ha establecido usted los principios
decisiones en su matrimonio? b. necesarios para distinguir entre las de-
¿Cómo cree usted que su cónyuge cisiones importantes y las secunda-
contestó esta pregunta? rías. Si lo ha hecho, ¿cuáles son esos
principios? b. ¿Quién decidió esos
principios?

3. ¿Qué procedimientos sigue usted en 4. ¿Cómo decide usted la forma de asig-


general cuando se presenta un proble- nar las responsabilidades referentes a
ma pero es necesario adoptar una de- las tareas hogareñas?
cisión?

5. a. ¿En qué sectores de la vida familiar 6. ¿Encuentra usted que adopta las deci-
tiene usted derecho de tomar decisio- siones que desea adoptar, 0 bien con
nes sin consultar a su cónyuge? b. frecuencia toma solamente las que su
¿Quién decidió ese reglamento, y cónyuge no desea tomar él mismo?
cómo llegó a esa decisión?

7. a. ¿Tiene usted la facultad de oponer- 8. a. ¿Pueden sus hijos opinar acerca de


se a las decisiones de su cónyuge? b. los reglamentos que dirigen su vida en
Si es así, ¿sobre qué base lo hace, y la familia? b. ¿Se les permite tomar al-
cómo llegó a esa decisión? guna decisión sin consultarlo a usted?
c. ¿Cómo cree usted que se sienten
con ese arreglo? (Pregúnteselo. Puede
ser que usted aprenda algunas cosas.)

134
Apoye a su Cónyuge
da, eficiente, calurosa, tierna y am able, ten acerca del verd ad ero significado de
co m o la m ujer ideal descrita en Prover- la sum isión!
bios 31. N o es servil ni aburrida, sino N o hace m uchos años tuve que en-
que es vicepresidenta ejecutiva de la frentarm e con la cuestión de la sum i-
co m p a ñ ía de la familia. E n el m atrim o- sión a m i esposo, y n o fue cosa de bro-
nio se da una relación com plem entaria mas. ¿Era posible que se som etiera una
y de a p o yo m utuo. persona de volu n ta d fuerte y dom ina-
dora co m o yo? E n la escuela secunda-
ría ha bía sido una líd e r en la lu ch a de
El significado de la sumisión las actividades escolares. ¿S eg uiría
sie n do lo m ism o en m i m atrim onio? De
L a sumisión n o es una p alabra nega-
alguna m anera tenía que co m prend er
tiva dentro del contexto del m atrim o-
correctam ente lo que significaba ser
nio. C u a n d o recon ocem os el objetivo
una esposa sum isa en una relación ma-
b íb lic o de una relación sustentadora,
trim onial sustentadora.
resulta claro que la sum isión n o indica
M i estudio dem ostró que una esposa
que la m ujer sea inferior al ho m b re ni
que sufre vejám enes sin protestar, se
que deba estar enteram ente dedicada
encuentra tan lejos del ideal de D ios
a su servicio. S e ría erróneo interpretar
co m o el m arido que es tiranizado por
en ese sentido pasajes b íb lico s co m o el
su mujer. N in g u n o de estos extrem os
de Efesios 5:22 y 1 S. P e d ro 3:1. Las
form a parte de un m atrim o nio bien es-
enseñanzas expresadas en esos pasajes
tablecido. L a enseñanza cristiana sobre
no debieran hacer surgir tem or en la
el m atrim onio requiere que haya sum i-
m ujer cristiana, p o rq u e su in ten ció n no
sión mutua, pero cu a n d o se llega a un
es hacer de ellas m ujeres relegadas e
p u n to conflictivo se sugiere que la es-
inferiores.
posa se someta, se adapte o ceda. S in
E l concepto cristiano de la m utua
em bargo, esto n o significa que la espo-
sustentación significa que la sum isión
sa ha de perm anecer en silencio, de-
en térm inos fem enin os im p lica que una
jan d o todo a la discreción de su mari-
m ujer adapta voluntariam ente sus pro-
do. S i cree que posee una com pren-
píos derechos a los de su esposo. El
contenido de los pasajes m encion ad os
no parece extraño cu a n d o se lo consi-
dera dentro del contexto de la relación
m atrim onial sustentadora.

Lo que la sumisión no es

“ ¿C re e n ustedes que m e encuentro


som etida a la v o lu n ta d de m i m a rid o ?”
— pregunté en un sem inario sobre pre-
paración para el m atrim onio al que
asistían unas doscientas alum nas uni-
versitarias. A lg unas de sus respuestas
m e hicieron reír. U n a de ellas dijo que
yo era dem asiado alta c o m o para so-
meterme, y otra dijo que hablaba mu-
cho. ¡Cuántas ideas equivocadas exis­

135
Felices para Siempre

sión especial de cierto asunto, debe aun cu a n d o ve que su esposo va a te-


co m partirlo con su esposo para que ner dificultades, n o es sum isa sino ne-
éste tom e en cuenta las opin io n e s de ciam ente servil.
ella al adoptar una decisión. S i ella no L a o bedien cia ciega tam po co es la
m anifiesta sus sentim ientos ni expresa respuesta. L a m ujer que acepta una
su co no cim ien to sobre determ inado posición inferior a la de su m arido per-
asunto, está sien do m enos que sumisa, derá su respeto. Pro b a b le m e n te ya
p o rq u e n o ha dado una respuesta vo- p e rd ió el respeto hacia s í m ism a, o bien
luntaria. p ro n to lo perderá, p o rq u e está coar-
L a sum isión n o significa depen der tand o su libertad personal. U n m arido
com pletam ente de un hom b re rehu- inteligente n o desea tener una esposa
sand o aceptar responsabilidades o ne- que no se respete a s í misma.
gándose a tom ar decisiones cuand o L a s m anifestaciones de silencio, de
ello es necesario. U n a esposa tiene sus com pleta dependencia, de servilism o y
propias obligaciones y debiera sentirse de obedien cia ciega n o son atributos
en libertad para llevarlas a cabo. C u a n - que se encuentran en una esposa sus-
d o hay que tom ar decisiones, ella partí- tentadora. L a esposa sustentadora fie-
cipa sus planes a su m arido y asum e la ne dignidad, o pin io nes y valor, pero
responsabilidad de ese m o m e n to en tam bién respeta a su m arido y respon-
adelante. E n caso de que él no pueda de a su liderazgo sustentador.
ser consultado, ella debe pro ceder de
acu e rdo con su bu en juicio.
Lo que la sumisión es
L a sum isión n o es lo m ism o que ser-
vilism o. U n a esposa que se da cuenta U n a esposa sum isa adaptará volun-
que una decisión adoptada p o r su ma- tartamente sus p ro p io s derechos a los
rid o es incorrecta o perjudicial para el de su m arido, ¿pero có m o fu nciona
bienestar de la familia, debiera decirse- esta idea en una relación sustentadora?
lo, con respeto pe ro con firm eza y con ¿H asta d ó n d e pu ede llegar una m ujer
toda honradez. S i se presenta un pro- en defensa de sus derechos? Es im por-
blem a y la esposa dice: “ H a z lo que te tante establecerlo.
parece que está bien, q u e rid o ” , y no M i esposo espera que y o participe en
ofrece ninguna o p in ió n sobre el tema, las conversaciones referentes a cuestio-

136
Apoye a su Cónyuge
nes fam iliares im portantes, y si y o no
digo nada, él sabe que h ay algo que no
fu ncio na bien. S i él tom a una decisión
definida concerniente a algún asunto,
generalm ente y o la acepto. S i p o r algu-
na razón pien so que él n o ha conside-
rad o el p ro b lem a desde todos los án-
gulos, lo insto a que hagam os un análi-
sis más com pleto. A q u í pu ede ser que
él cam bie su pu nto de vista, pero si se
niega rotundam ente a considerar de
n u evo la cuestión, y o hago lo m ejor
po sible para aceptar su decisión. En
otras o casiones le digo: “ P u ed e ser que
tú pienses que tienes razón desde tu
pu nto de vista, pero y o tengo razón
desde el m ío ” . E n este caso pu ede ser
que n o co nco rdem o s en la decisión,
pero m e siento bien p o rq u e p u e d o ex-
presar mis propias opiniones. Esta li-
bertad de expresión form a parte de
una relación sustentadora.
L a ad aptabilidad requerida para ma-
nifestar una sum isión constructiva es
en realidad una actitud antes de con-
vertirse en un acto. N o es cuestión de
o bedien cia m ecánica sino de una acti-
tud interior positiva. P u e d e ser que una
esposa se in cline ante todos los deseos
de su m arido, pero la sum isión significa
adaptarse voluntariamente a los dere-
chos del otro. D e m o d o que si no se
hace voluntariam ente n o es verdadera
sum isión. P o r debajo de su aparente sernos plenam ente los dones que nos
do cilida d y condescendencia, puede ha dado, de inteligencia, captación y
ser que ella esté llena de agravios peli- sentido com ún. E n el m atrim onio es
grosos y resentim ientos que en cual- necesario preservar la person alid ad de
quier m o m ento p u e d e n estallar y pro- am bo s cónyuges.
ducir un desastre en las relaciones mu- El respeto es otro aspecto de la sum i-
tuas. T ard e o tem prano esa rebelión sión. E l respeto del m arido p o r la espo-
estallará en m edio del m a trim o nio y sa y el de ésta p o r su m arido se con-
habrá que hacerse cargo de ella. vierte en un ejem plo para los niños.
U n a actitud de sum isión n o sofocará L o s padres y las m adres se esfuerzan
la personalidad de la mujer. E n cam bio p o r enseñar a sus hijos a o be de ce r gus-
p ro p orcio nará la m ejor atm ósfera para tosam ente, pe ro su enseñanza será efi-
el desarrollo de la creatividad y la indi- caz únicam ente cu a n d o ellos señalen el
vidu alid ad que perm ite expresarse en cam ino y se co nviertan en ejem plo
form a com pleta. D io s desea que expre- para sus hijos.

137
Felices para Siempre
p ío ejercerá una influencia defi-
nida sobre ellos. T o d o s los niños nece-
sitan un héroe. L a m adre pu ede ayu-
darles a pensar que su padre tiene va-
ños rasgos heroicos. L a actitud que ella
m anifieste hacia su m arido significará
m u ch o a los ojos de sus hijos.
“ El co n o cid o crim inalista S a m u e l
Lieb o w itz ha dicho: ‘S i las m adres
co m prendieran que gran parte de su
im portancia yace en edificar la im agen
del padre ante el hijo, experim entarían
la profu nd a satisfacción de tener hijos
responsables’ . T a l vez, entonces, su-
giere él, no tendrá necesidad de pre-
sentarse con su hijo en la corte de justi-
cía de m enores para p ro n u n cia r las pa-
labras que se escuchan tan a m enudo:
‘¿Q u é p u e d o haber hecho, señor juez,
que haya estado m al?’ Basán dose en
su larga experiencia, Lieb o w itz ofrece
un excelente p rin cip io para reducir la
delincuencia juvenil: ‘Deje que el padre
se convierta nuevam ente en el jefe de
la fam ilia’ ” (J. A lle n Peterson, The
Marriage A ffair [L a aventura m atrim o-
nial], p. 72).
H a y veces cu and o una esposa desea
que su m arido asum a u n papel más de-
fin id o co m o jefe de la fam ilia, pero tal
vez inconscientem ente n o le perm ita
desem peñar el papel. P u e d e ser que
critique duram ente sus ideas o se burle
de su intento p o r ejercer el liderazgo.
A veces un cónyuge o el otro n o fie- U n a m ujer pu ede destruir los esfuerzos
nen idea de cuántas veces a lo largo de de su m arido al decirle cu a n d o se equi-
los años han faltado el respeto al otro voca: “ Y a te lo h a b ía advertido y o ” .
cónyuge. P u e d e ser que la m adre diga: U n a esposa sustentadora estim ulará
“ P a p á es el jefe de la fam ilia” , pero en hasta los intentos más débiles de su
su in tim idad sabe que eso n o es ver- m arido p o r ejercer el liderazgo, m aní-
dad, po rq ue p o r regla general ella hace testándole aprecio. C u a n d o el m arido
lo que le da la gana en caso de presen- hace una sugerencia, ella p u ede decidir
tarse un conflicto de voluntades con su aceptarla bon dadosam ente aun cuan-
marido. d o no tenga ganas. Es pro b ab le que
L o s hijos n o tardan en advertir cuan- hubiera aceptado esa sugerencia si otra
do sus padres dejan de practicar lo que persona que no fuera su esposo la hu-
predican. S i ven que la m am á y el papá biera hecho. S i la atención y el ap recio
practican el respeto m utuo, ese ejem- de la esposa refuerzan los intentos del

138
Apoye a su Cónyuge

m arido p o r m anifestar liderazgo, él es- m ientras se recon ocen deficiencias en


tará dispuesto a seguir probando. su person alid ad que necesitan corree-
ción. T o d o s los líderes tienen deficien-
d a s de una clase u otra, pero D io s obra
Situaciones difíciles
m ediante ellos. D ios n o considerará
Un esposo que no es digno de res- responsable a una esposa p o r la vileza
peto. U n a de las prim eras objeciones de su m arido, ni p o r la actitud penden-
que la esposa presenta en relación con ciera o terquedad de él; pero la consi-
su fracaso a adaptarse al liderazgo de derará responsable p o r la conducta
su m arido es: “ M i esposo n o es digno que m anifieste co m o respuesta a su
de respeto. Es m alo, p e n d e n cie ro y ter- m arido, p o r la form a co m o ella elija
c o ” . S in em bargo, debem os establecer reaccionar.
una diferencia entre la p o sició n de una Un esposo con débil capacidad de
persona y su personalidad. Es posible liderazgo. ¿ C ó m o pu e de una esposa
respetar la posición de una persona adaptarse a alguien que m anifiesta d e ­

139
Felices para Siempre
b ilid a d de carácter, que ha fallado an- en jefa y dejar que su m arido se haga
tes o que carece de hab ilid a d de lide- cargo de la situación. E n otras ocasio-
razgo? Esta es una de las pru eb as más nes necesita p o n e r a pru eb a su capaci-
duras de la sumisión: hacerse a un lado dad para someterse. El objetivo final de
y dejar que el m arido fracase sin inter- la sum isión n o es la actitud que pre-
ferenda. S in em bargo, con frecuencia gunta: “ ¿H asta d ó n d e p u e d o ir en mi
los hom bres en esta co n d ició n com ien- sum isión a este h o m b re?” E n cam bio,
zan a aceptar la responsabilidad cuan- es decir con gozo: “ ¿H asta dó n d e pue-
d o sus esposas dejan de hacerse cargo do ir en la adaptación de mis necesida-
ellas m ism as de la situación, y cuand o des para satisfacer las suyas sin trans-
se les perm ite experim entar to d o el gredir la P alab ra de D io s?”
peso del liderazgo. E n algunos casos lo
ú n ico que la esposa necesita hacer es
a b an d o n a r sus intentos p o r convertirse Cuando el esposo no es cristiano
E n algunos casos la co nciencia espi-
ritual de la esposa es más p ro fu nd a que
la de su m arido, y ella pu ede utilizar
este hech o co m o una piadosa excusa
para n o adaptar sus derechos a los de
su esposo. S e siente co n el derecho a
oponerse a los deseos de él en cuestio-
nes de edu cació n cristiana, asistencia a
la iglesia, bautism o, estudio de la B i-
blia, disciplina de los hijos y m uchos
otros asuntos. L a B ib lia declara: “ Asi-
m ism o vosotras, mujeres, estad sujetas
a vuestros maridos; para que tam bién
los que n o creen a la palabra, sean ga-
nados sin palabra p o r la cond ucta de
sus esposas” (1 S. P e d ro 3:1).
U n a actitud continua de respeto y
bu ena disposición para adaptarse, aun
cu a n d o vaya contra la m anera de pen-
sar de la esposa, contribuirá a que D ios
resuelva una situación difícil de la me-
jor m anera posible. L a actitud de adap-
tación de la esposa con frecuencia
ablandará las actitudes contrarias del
esposo hacia el cristianism o, p o rq u e él
n o p o d rá dejar de respetar la fe que la
in d u ce a dar tanto de s í m ism a para el
m atrim onio.

Los límites de la sumisión


L a sum isión tiene sus lím ites y no
significa que una m ujer deba som eter-

140
Apoye a su Cónyuge

¿CUAL ES SU MANERA
DE SENTIR?
El siguiente ejercicio ha sido creado para ayudarle a
conocer sus propios sentimientos acerca de su relación
matrimonial. Debe establecer una clara distinción entre
su “ manera de pensar” acerca de los roles y su “ manera
de sentir” en relación con los mismos, ya que esto últi-
mo es una actividad emocional. Complete el ejercicio y
luego comparta sus respuestas con su cónyuge. En los
lugares donde se expresan sentimientos negativos ten-
drán que analizarlos para encontrar la manera de cam-
biar las cosas a fin de permitir que la relación matrimo-
nial siga creciendo.

1. C u a n d o mi có n yu g e me consulta a cerca de asuntos familiares,


siento...

2. C u a n d o mi có n yu g e no me consulta a cerca de cu estio nes familia-


res, siento...

3. C u a n d o mi có n yu g e tiene una actitud d o m in a d o ra en cuestiones


de familia, siento...

4. C u a n d o mi có n yu g e no manifiesta interés en el liderazgo de la


familia, siento...

5. C u a n d o trato a mi có n yu g e de igual a igual, siento...

6. C u a n d o trato a mi có n yu g e co m o si fuera inferior o m eno s impor-


tante que yo en nuestra relación matrimonial, siento...

7. C u a n d o mi có n y u g e muestra respeto por mis puntos de vista,


siento...

8. C u a n d o mi có n yu g e deja de manifestar respeto por mis puntos de


vista, siento...

9. C u a n d o mi có n y u g e practica el prin cip io de la sum isión mutua,


siento...

10. C u a n d o mi có n yu g e deja de practicar el princip io de la sum isió n


mutua, siento...

11. C u a n d o yo practico el princip io de la sum isió n mutua, siento...

12. C u a n d o dejo de practicar el prin cip io de la su m isión mutua,


siento...

13. C u a n d o he d o m in a d o a mi có n yug e siento...

14. C u a n d o mi có n y u g e no co n c u e r d a co n mis puntos de vista,


siento...

141
Felices para Siempre
se servilm ente a todos los deseos e
ideas perversas de un ho m b re depra-
vado. D io s ha d a d o a cada m ujer una
co nciencia y una m ente para su p ro p io
uso, y ella debe establecer el lím ite de
lo que considera m oralm ente correcto
de acuerdo con la P a lab ra de Dios.
Esta cuestión sutil y delicada no siem-
pre será igual para cada mujer, aun en
situaciones idénticas.
L a m adre debe proteger a sus hijos
de daños m orales, físicos y espirituales.
S i el padre diera a un hijo alcoh o l o al-
guna droga, si lo maltratara física o m o-
raím ente, la m adre debiera intervenir.
S in em bargo, aun en esas circunstan-
cías ella debiera hacer to d o lo posible sia varias veces p o r sem ana dejando
para n o destruir el respeto del hijo ha- so lo a su m arido.
cia el padre. D ebiera explicarle al hijo S i él rehúsa hacerse cargo de los
que su padre no siem pre obra correcta- ejercicios espirituales en el culto de la
m ente y que p o r lo tanto deben ser pa- fam ilia, la esposa debiera hacerlo. Ella
cientes con sus pecados, así co m o Je- debiera invitarlo a estar presente di-
sús es paciente con los nuestros. D ebe ciéndole: “ Q uerido, vam o s a escuchar
enseñarle m ediante precepto y ejem- a los niños orar juntos” , o bien: “ ¿Q ui-
p ío a am ar y a respetar a su padre a pe- sieras tú leerles una historia esta no-
sar de sus fallas. che? ¡Tú sabes hacerlo tan bien !” . S i él
C u a n d o la esposa es cristiana pero n o quiere hacerlo, entonces ella debie-
n o su m arido, él deseará que lo acom - ra llevar a cabo esas actividades. Ella
pañe a lugares de entretenim iento a los debiera pe d ir a u n o de lo hijos que pida
que ella n o desea ir. ¿Q u é pu e d e hacer la be n dició n sobre los alim entos a la
en esos casos? D ebiera establecer un lí- hora de com er. S i el padre trata de en-
mite de acuerdo co n los p rin cip ios de señar a los hijos que n o hay Dios, en-
G álatas 5:19-21. N o tiene obligación tonces la m adre, posteriorm ente, de-
de obedecerle en el caso en que él de- biera darles las explicaciones correctas
see co nducirla a prácticas incorrectas, que m uestran que el C re a d o r en reali-
pe ro en ese caso dejará toda condena- dad existe, y explicarles que el padre
ción al E sp íritu Santo. C u a n d o tenga dice esas cosas p o rq u e n o co no ce a
que decir no, pu ede hacerlo con am or Dios.
y respeto, y tratar de hacer com pensa- L a m ujer que tiene que hacer frente
ción en alguna otra forma. a estos problem as, debiera orar a D ios
S i ella desea asistir a la iglesia p e ro él y estudiar la B ib lia a fin de obtener for-
no se lo perm ite, de todos m o do s de- taleza para hacer frente a las pruebas
biera ir. P e ro debiera salir con la m ism a de cada día. U n a relación m atrim onial
actitud con que sale cu a n d o va de sustentadora, ya es difícil cu a n d o am-
compras: debiera despedirse con un bos cónyuges trabajan p o r alcanzar ob-
beso, pero sin la in ten ción de hacerlo jetivos com unes. P e ro cuand o el mari-
sentirse culpable p o r n o ir con ella. S in d o se o po n e a que su esposa sea cris-
em bargo, ta m po co debiera ir a la igle- tiana, ella tiene aún m ás necesidad de

142
Apoye a su Cónyuge
esforzarse p o r m antener la a rm o n ía en L o s hijos, observan do el m o d e lo de
el hogar, y debe hacerlo acercándose su fam ilia, aprenderán a respetar en
más a D ios y bu sca n d o su ayu da en form a natural la organización del ho-
oración. N o debiera pretender que sus gar, la escuela, la iglesia y la sociedad
devo cio nes constituyen una evidencia en general. T a m b ié n la sociedad se be-
de su cristianism o. M ás bien, debiera neficiará. N uestros hogares son la uni-
evidenciar ese hech o m ediante su vida. dad básica de la sociedad, y únicam en-
U n tiem po pasado cada día en m edita- te cu a n d o los hogares que la com po-
ció n y oración proveerá la sabiduría nen fu ncionan con éxito, ésta se verá
que necesita para saber có m o obtener libre de los graves m ales que la aque-
el m á xim o p ro vech o de las situaciones jan.
que la confrontan.

Los beneficios de una relación


sustentadora
C u a n d o el esposo y la esposa se tra-
tan siguiendo los prin cip ios de las reía-
ciones sustentadoras, en el hogar se
presentan m enos discusiones, peleas y
m alos entendim ientos, y toda la fam ilia
vive en paz. D esaparecen las luchas
p o r el p o d e r y se p ro d u ce una u n ió n e
in tim id ad que no sería po sible obtener
p o r otros m edios.
E l esposo p o d rá m anifestar m ejor su
virilid ad y su confianza pro p ia al practi-
car los rasgos prescritos p o r el liderazgo
sustentador, m ientras que la esposa
notará que se p ro d uce un m ejoram ien-
to de sus aptitudes hacia sí m ism a, ha-
cia su m a rid o y hacia su hogar al res-
p o n d e r y al adaptarse en form a susten-
tadora. A m b o s cónyuges, al apoyarse
m utuam ente enriquecerán sus relacio-
nes y harán que su m atrim o nio sea
m ás feliz y satisfactorio.

143
“ La vida sexual matrimonial no es una
actividad automática, como tampoco es
únicamente biológica. Se trata de una
aventura experimental, de exploración, en
la que dos personas pueden embarcarse
juntas durante un largo período de tiempo.
En el ajuste sexual existen grados de
realización lo mismo que en otros aspectos
del m atñm onio” .
~W. Clark Ellzey.
Contenido del Capítulo C. Respuesta sexual m asculina
1. Visual
I. La satisfacción sexual 2. Táctil
A. F recuen cia 3. Imaginativa
B. C o m u n ic a c ió n sexual D. Entrada por invitación
II. Respuestas del hombre y de la III. El orgasmo
mujer A. O rg a sm o del hombre
A. J u e g o s sexuales 1. C o n tra cció n m uscular
1. Respuesta de la mujer 2. Eyaculación
2. Respuesta del hom bre 3. L a fa s e e y a c u l a t i v a no se
3. El objetivo: satisfacción mu- puede detener ni retardar
tua B. O rg a sm o femenin o
B. Respuesta sexual femenin a 1. Centrado en el clitoris
1. El papel del clitoris 2. Centrado en la vagina
2. Estim ulación manual 3. Múltiple

146
Capítulo 8

La Satisfacción
Sexual del Cónyuge
“ N u n ca he tenido un orgasm o. A u n - dem asiado im portante en la vida, y no
que eso n o m e preocupa, m i esposo se debieran tener m áxim a prioridad. L a s
queja continuam ente p o rq u e y o n o lo relaciones sexuales son una piedra de
experim ento, razón p o r la cual nunca tropiezo para m ás de un cónyuge reli-
está satisfecho con las relaciones se- gioso” .
xuales. ¿P u e d e ayu darm e?” “ ¡Mi esposo piensa solam ente en el
“ ¿ C ó m o p u e d o co nvencer a m i es- sexo! N o me m olesta practicarlo de vez
posa de que en las relaciones sexuales en cuando, pero m e parece que él exa-
m atrim oniales to d o está perm itido? Y o gera las cosas. ¿ C u á n to sexo es dem a-
quisiera que hiciéram os algunas cosas, sia do ?”
pe ro ella se niega dicie n d o que es pe- L a verdadera satisfacción sexual es
cado. ¿Q u é p u eden h acer los cónyuges el resultado de la arm o n ía que reina en
cristianos sin sentirse culpables?” otros sectores del m atrim onio. T a n sólo
“ Y o n o creo que las relaciones se- a m edida que los m iem bros de la pare-
xuales debieran constituir una parte ja conyug al ap rendan el significado del

C. O rg a sm o simultáneo 3. D ó nd e encontrar ayuda


D. Estado post o rg á sm ico 4. Ejercicios m usculares bene-
E. Las mujeres religiosas ficio so s
1. Tienen más satisfacción se- B. L a e y a c u l a c i ó n p r e m a t u r a :
xual c ó m o aprender a controlarla
2. S o n m ás a c t i v a s s e x u a l - 1. C o n d u z c a a la esp o sa al or-
mente g asm o
3. So n más o rg á sm ica s 2. Disfrute de los juegos se-
IV. Problemas sexuales xuales
A. Lo que estorba el o rg a sm o en 3. Penetración y salida
la mujer 4. C ó m o controlar el “ punto
1. La fo rm a c o m o siente acer- de no retorno’’
ca de sí misma 5. Prolo n g a c ió n de la relación
2. B a r r e r a s : r e n c o r , re s e n t í- sexual
miento, ca n sa ncio , tem or C. Impotencia m asculina

147
Felices para Siempre
am or genuino, a m edida que practi- parno s con los núm eros, pero investí-
quen la aceptación m utua tal co m o gaciones llevadas a cabo p o r profesio-
son, a m edida que progresen en el arte nales responsables in dican que las reía-
de apreciarse m utuam ente, a m edida ciones sexuales practicadas tres veces
que ap rendan los prin cip ios de la co- p o r sem ana constituyen el p ro m e d io
m u nicació n eficaz, a m edida que acep- de la vida m atrim onial.
ten las diferencias y preferencias indivi- S in em bargo, la frecuencia depen de
duales, a m edida que se adapten a una de u n a c a n tid a d d e fa c to re s , ta le s
relación sustentadora satisfactoria mar- co m o la edad, la salud, las presiones
cada p o r el respeto y la confianza, po- sociales y el trabajo, la co n d ició n em o-
drán esperar disfrutar de una experien- cional, la habilidad para efectuar una
cia sexual satisfactoria. A lla n F rom m e co m u n icación sexual, y de m uchas
llam a “ conversación co rpo ral” a las re- otras variables. P o r eso “ los prom e-
laciones sexuales, qu e rien do decir con dios” tienden a ser engañosos. C a d a
esto que tanto el cuerp o c o m o la per- pareja debe encontrar una frecuencia
sonalidad entran en contacto m utuo en la que se sientan có m o d o s para su
durante la u n ió n íntim a. deseo y su estilo de vida, sin preocu-
R eq uiere tiem po efectuar los ajustes parse de los núm eros. A u n así su nivel
sexuales después del m atrim onio. Esto in d iv id u a l pu ede variar de tiem p o en
preocup a a m uchas parejas conyuga- tiem po, d e p en d ie n d o de las circuns-
les, po rq ue h a b ía n pen sad o que alean- tancias.
zarían instantáneam ente la a rm o n ía se- M ientras el m arido y la m ujer experi-
xual. L a s investigaciones han dem os- m entan variaciones del deseo sexual,
tra d o q u e la m a y o r p a rte d e lo s n o só lo dentro de lo in dividu al, sino
m aridos y esposas se casan teniendo ta m b ié n d e o c a s ió n a o c a s ió n , lo s
m uy po ca in fo rm ació n específica con- hom bres desean las relaciones sexua-
cerniente a la fisiología sexual o acerca les más que las mujeres, y eso p o r una
de los factores e m ocionales pertene- razón fisiológica. E n la región de la
cientes al sexo opuesto. S e requiere próstata existe un p e q u e ñ o saco que
tiem po, com prensión, paciencia, estu- sirve co m o depósito de flu ido sem inal.
dio, experim entación y un análisis fran- C u a n d o este saco se llena, el hom bre
co antes que la pareja conyug al obten- siente la necesidad de obtener alivio
ga una relación sexual satisfactoria. sexual d e b id o a la presión que la ve-
sícula sem inal ejerce sobre centros
nerviosos determ inados. C u a n d o el
Frecuencia de las relaciones
depósito se vacía, se alivia la presión
sexuales
sexual.
U n pro b lem a co m ún en el m atrim o- E l Dr. D a vid R e u b e n escribe: “ L a
nio surge cu a n d o u n o de los cónyuges m a yo r parte de los hom bres fu ncionan
desea tener relaciones sexuales con en un ciclo de 4 8 horas; esto significa
más frecuencia que el otro. A u n q u e los que necesitan tener relaciones sexuales
hom bres se quejan co n más frecuencia con esa frecuencia para m antener un
de esto, recientem ente tam bién las m u- bu en e q u ilib rio ” . O tro investigador ha
jeres, especialm ente las de más de cua- establecido que las vesículas sem inales
renta años, han co m enzado a desear se llenan dentro del térm ino de 4 2 a 68
relaciones íntim as más frecuentes. L o s horas, tras lo cual pro d u ce n una ten-
datos estadísticos sobre la frecuencia sión que necesita ser aliviada.
de estas relaciones tienden a p re o cu ­ E l deseo de relaciones íntim as más

148
La Satisfacción Sexual del Cónyuge

INVENTARIO DE ACTITUDES
SEXUALES
Aunque vivimos en una sociedad en la que abundan las manifestaciones de
sexualidad, hay muchas parejas que saben muy poco acerca de los temas
sexuales. A continuación aparece una serie de preguntas explícitas que tratan
de problemas comunes que surgen en la vida íntima de los esposos. Sería
posible eliminar una gran cantidad de resentimiento, frustración y temor, si
estos problemas se resolvieran antes de convertirse en situaciones críticas que
afectan las relaciones íntimas entre los cónyuges.

Conteste las preguntas que siguen y luego co m pa re su s respuestas


co n las de su cónyuge, y haga los com entarios necesarios para que él
o ella c o m p re n d a su s sentimientos y pensamientos:

1. ¿ C u á n importante es para mí experim entar el o rg a sm o en todas


las relaciones sexuales?
2. ¿ C o n s id e r o necesario que mi có n y u g e también llegue al orgas-
m o?
3. ¿ Q u é hago para c o n se g u ir que mi có n yug e sienta el máxim o de
placer?
4. He hecho lo siguiente para excitar sexualmente a mi cónyuge...
5. C u a n d o no experim ento el máximo de placer sexual, me siento...
6. C u a n d o experim ento la cu lm inació n del placer íntimo, me
siento...
7. La actividad sexual que más me excita es...
8. C u a n d o co n verso co n mi có n yug e acerca de las co s a s que me
excitan sexualmente, me siento...
9. C u a n d o inicio la actividad sexual y mi có n yu g e me rechaza, me
siento...
10. El o rg a sm o es para mí la experiencia de...
11. C u a n d o mi có n yu g e no responde durante la actividad sexual, me
siento...
12. C u a n d o yo no logro responder durante la actividad sexual, me
siento...
13. C u a n d o veo a mi có n yug e d esn u d o (o desnuda), me siento...
14. C u a n d o mi có n y u g e me ve d e sn u d o (o desnuda), me siento...
15. C u a n d o mi có n yu g e me desviste c o m o parte del juego sexual, me
siento...
16. ¿ C o n cuánta frecuen cia deseo tener relaciones íntimas?
17. Mi có n yug e tiene la siguiente o pinión acerca de las relaciones
íntimas...
18. Mi actitud actual a cerca de las relaciones íntimas es...
19. En Hebreos 13:4 se dice: “ H onroso sea en to d o s el matrimonio, y
el lecho sin m an cilla ” . ¿ Q u é significa esto para usted?
20. Lea 1 C orintios 7:3-5, y procure c o m p re n d e r su significado.
21. T e n g o sin contestar las siguientes preguntas a cerca de cuestio-
nes sexuales...

149
Felices para Siempre
sexuales de la mujer.
C u a n d o las necesidades de un cón-
yuge son m ayores que las del otro, es
necesario llegar a un acuerdo a fin de
m a n te n e r la f e lic id a d m a tr im o n ia l.
C u a n d o las necesidades del m arido
son más intensas que las de la esposa,
n o debiera ser necesario para él exigir
tener relaciones sexuales, sino que ella
debiera hacer su parte para satisfacer
las necesidades de su m arido co m o
una expresión de am or hacia él. Resul-
ta más fácil vivir con una p ersona cuan-
d o está sexualm ente satisfecha que
frecuentes de los hom bres contrasta cu a n d o no lo está.
con el de las mujeres. N o só lo existen
diferencias entre hom bres y mujeres, Hablemos del tema
sino tam bién entre unas m ujeres y
otras. A pro xim a d a m e n te del 2 0 al 25 C u a n d o surge un pro b lem a en la
p o r ciento de las mujeres adultas pue- v id a íntim a de la pareja conyugal, tanto
den considerarse “ in h ib id a s” , lo cual el m arido co m o la m ujer tratan de eli-
significa que m anifiestan una actitud ti- m inar el tem a de su conversación, con
bia o negativa hacia el sexo. D o s por la esperanza de que si n o lo m encio n an
ciento son desapasionadas, es decir, no desaparecerá el problem a. P o r ejem-
les interesan las relaciones sexuales, y pío, algunas parejas nunca hablan de
otro dos p o r ciento tiene una elevada su vida sexual. E n una investigación
m otivación sexual. P o r otra parte, de que llevé a cabo personalm ente, tan
2 0 a 2 5 p o r ciento de todas las mujeres só lo 43 p o r ciento de los hom bres y 38
m anifiestan una actitud sexual positiva, p o r ciento de las mujeres p o d ía n hablar
es decir, desean tener relaciones se- librem ente de las intim idades sexuales
xuales, las buscan y con frecuencia las con sus cónyuges. D iez p o r ciento de
inician. E l 4 0 a 5 0 p o r ciento restante los varones y 2 5 p o r ciento de las muje-
tiene un interés sexual p ro m e d io .1 res n o hablaban nunca o lo hacían tan
E n las m ujeres ocurren variaciones só lo ocasionalm ente. L a razón más co-
en el deseo sexual justam ente antes y m ú n a n o ta d a p o r la s m u je re s p a ra
después de la m enstruación, o bien al- explicar p o r qué evitaban hablar de
rededor del m o m e n to de la ovulación. ese tem a era que se sentían avergonza-
A lg unas veces el deseo sexual continúa das.
durante toda la m enstruación, y apa- U n a investigación p u b licad a p o r la
rentem ente existen mujeres que nunca revista Redbook en 1975, revelaba
se sienten voluptuosas excepto duran- una relación entre la bu ena com unica-
te sus reglas. T anto los ho m b res co m o ción sexual y la vida íntim a satisfacto-
las m ujeres deben estar conscientes de ría. D e cada 100 m ujeres participantes
estos cam bios cíclicos en los intereses en el estudio que declararon que siem -
pre hablaban de la in tim id ad sexual
1Dobson, James. What Wives Wish Their Husbands con sus cónyuges, 8 8 calificaron su
Knew About Women [Lo que las esposas desean que
sus maridos sepan acerca de las mujeres], p. 118. v id a íntim a co m o m uy buena o buena.
Wheaton, Illinois: Tyndakem 1975. D e las que n u nca h ablaban de las cues­

150
La Satisfacción Sexual del Cónyuge
tiones sexuales con sus cónyuges, 70 d o n e s colectivas in dican que cuanto
de cada 100 in fo rm aro n vidas sexuales más franca es la co m u n icació n acerca
regulares o insatisfactorias. Parece que de las preferencias sexuales, tanto más
los que necesitan hablar más de sus feliz será la vida íntim a, vale la pena
pro b lem as sexuales, dejan de hacerlo, probarlo.
lo cual p ro d u ce frustración en la vida
íntim a m atrim onial.
El arte de los juegos sexuales
L a s m ujeres con fuertes inclinacio-
nes religiosas, según el estudio realiza- L o s juegos sexuales son una de las
d o p o r la m ism a revista, estaban más expresiones más placenteras de las re-
dispuestas a com entar sus sentim ientos laciones íntim as. C o m o n o siguen nin-
sobre la sexu alid ad que las esposas no gún plan definido, los cónyuges debie-
religiosas. E l estudio de dicha revista ran saber cu á n d o están listos para el
llegó a la conclu sión de que los datos acto sexual. L a s mujeres en general al-
reunidos pro p o rcio n a n fuerte eviden- canzan un nivel ad e cu a d o de respuesta
cia de que la co m u n icación entre las sexual al cabo de qu ince o veinte mi-
mujeres religiosas y sus m aridos se en- ñutos de juegos íntim os. E n algunos
cuentra en cada grupo de edad sustan- casos las esposas experim entadas pue-
cialm ente p o r encim a del prom edio, den requerir m enos tiem p o de prepa-
m ientras que la co m u n icació n entre ración y una recién casada pu e de re-
m ujeres no religiosas y sus m aridos se querir hasta treinta m inutos o aún más.
encuentra p o r debajo del nivel prom e- U n a m ujer con prob lem as sexuales,
d io .2 necesitará 4 5 m inutos o más. U n a es-
Puesto que las m ujeres tienden a posa necesita co m pre n d e r que no es
sentirse m ás in hibidas sexualm ente an o rm al o frígida p o rq u e no p u e d e res-
que los hom bres y encuentran difícil p o n d e r sexualm ente en form a rápida a
hablar acerca de tem as sexuales sin las estim ulaciones de su m arido. D ebí-
a v e rg o n z a rs e , c u a n d o se a p o s ib le , d o a que la m ujer reacciona en form a
conviene que los m aridos tom en la ini- más lenta que el hom bre, necesita ser
d a tiva y ayu de n a sus esposas a hablar estim ulada co n p a ciencia y con cariño,
acerca de sus sentim ientos. A m b o s pero es tan capaz co m o el ho m b re de
cónyuges necesitan sentirse libres para disfrutar de la experiencia sexual.
expresar h o nrada y francam ente lo que U n a queja que se oye con frecuencia
les agrada y lo que les desagrada, lo entre las mujeres es que sus m aridos
que desean y lo que n o desean hacer, no dedican tiem po suficiente a prepa-
lo que los estim ula y lo que los inhibe. rarlas para el acto íntim o. A lg una s has-
S i una pareja n o ha da d o expresión ta llegan a decir que n o experim entan
antes a sus pensam ientos y sentim ien- ningún grado de preparación. L a s mu-
tos sexuales, debiera in iciar el tem a con jeres que se ven forzadas a participar
prudencia, y n ingu no debiera desani- en el acto sexual sin haber tenid o la
marse si el otro reacciona en form a ne- prep aración necesaria, sienten que sus
gativa. R eq uiere tiem po p o d e r analizar cuerpos han sid o explotados para grati-
francam ente los sentim ientos íntim os. ficar las necesidades de sus esposos,
S in em bargo, puesto que las investiga- sin tom ar en cuenta sus propias necesi-
dades. Tales m ujeres insisten con fre-
2Levin, Robert J. y Amy Levin, “ Sexual Pleasure: cuencia que se sienten co m o prostitu-
The Surprising Preferences of 100.000 Women” [Η
placer sexual: sorprendentes preferencias de 100.000 tas. U n p o co de ternura y rom anticis-
mujeres], Redbook, septiembre de 1975, p. 54. m o m anifestados durante el d ía y algo

151
Felices para Siempre
más de ded icación en la noche, esta- presión de su am or m u tuo a través de
blecerían una gran diferencia en la for- la experiencia sexual.
m a co m o se sienten las esposas duran- “ E n este pu n to co n vie n e decir una
te las relaciones íntimas. palabra de advertencia. Todas las ex-
L a esposa de un m arido que padece periencias sexuales debieran ser las
de e yaculación precoz y que n o dedica que tanto el marido como la esposa de-
tiem po suficiente a la prep aración pre- sean. N i el uno ni el otro, en momento
via al acto, lo tratará de “ ignorante” o alguno, debieran forzarse a hacer nada
“ torpe” en el am or. A veces, puede que no quieran lleuar a cabo. El am or
ocurrir que el m ism o esposo se consi- no hace uiolencia” .3
dere un am ante com petente e inform e
que su esposa experim enta un grado
de placer sexual más elevado que el Respuesta sexual femenina
que ella admite. S in em bargo, el mari-
d o pu ede alterar la verd ad para salvar L a atención durante los juegos se-
su reputación. xuales anteriores a las relaciones ínti-
T a m b ié n el h o m b r e se b e n e fic ia mas, m u y a m e n u d o se centra en los
cu and o pro lo ng a los juegos sexuales pe ch os y en la vagina, p o rq u e eso le
previos al acto íntim o. N o só lo expert- p ro d u ce m u ch o placer. S in em bargo,
m entará m a yo r gozo d e b id o a la res- au nq ue am bas zonas m encionadas son
puesta favorable de su esposa, sino erógenas, o sea, generan placer, el clí-
que tam bién sentirá más placer él mis- toris p ro p o rcio n a a la m ujer su m ayor
mo. L o s juegos sexuales y caricias ínti- placer sexual. S e trata de un p e q u e ñ o
mas debieran ser de tal naturaleza que órgano alargado, de form a casi cilín dri-
am bos disfruten de ellos. G eneralm en - ca, situado en la parte superior de la
te el esposo está más dispuesto a intro- vulva, a unos dos centím etros y m edio
du cir m a yo r variedad en la práctica de de la entrada de la vagina. Está form a-
los juegos íntim os, pero n o debiera for- d o p o r cuerpos cavernosos que se lie-
zar a su esposa a practicarlos si ésta se nan de sangre cu a n d o el clitoris es esti-
resiste. L a clave a q u í consiste en que m u lad o pro d u cié n d ose una erección
am bos deben disfrutar de la m ism a ex- del m ism o co n m anifestación de pía-
periencia, y una pareja m atrim onial cer.
pu ede experim entar con una gran va- S e g ú n las investigaciones efectuadas
riedad de situaciones placenteras si lo p o r los sexólogos M asters y Jo h n so n , el
decide de co m ú n acuerdo. clitoris n o tiene otra fu nció n aparte de
El Dr. H erb ert M iles, co n o cid a auto- la de pro d u cir p lacer sexual. Es la zona
ridad en cuestiones sexuales, da el si- erógena más sensible de la mujer. S in
guíente só lid o consejo a las parejas que em bargo, no es necesario para el acto
están en dudas: “ E n las relaciones in- carnal, ya que los órganos esenciales
terpersonales en la co m u n id a d y la so- que intervienen en éste son el pene y la
ciedad, la m odestia es reina entre otras vagina. D e m anera que D ios co lo có en
virtudes, p e ro en la in tim id ad del lecho la an atom ía fem enina algo ad icional
m atrim onial, detrás de puertas cerra- que le perm itiera experim entar el mis-
das, y ante la presencia del am or matri- m o orden de placer sexual que su ma-
m onial puro, n o existe tal cosa co m o la rido.
modestia. U n a pareja conyug al debiera
3Miles, Herbert J., Sexual Happiness in Mariage
sentirse libre de hacer lo que agrade a [Felicidad sexual en el matrimonio] (Grand Rapids:
am bos y los conduzca a una plena e x­ Zondervan, 1967), p. 78.

152
La Satisfacción Sexual del Cónyuge
E n m u chos casos, durante el acto a su casa sin ser invitado, usted pensa-
carnal el pen e n o toca el clitoris. D ebi- ría que ha in va d id o su p ro p ie d a d priva-
d o a esto, num erosos sexólogos reco- da, y p o r eso n o lo co nsideraría un
m iend an que el esposo acaricie delica- huésped agradable. A lg o parecido su-
dam ente la zona del clitoris de su espo- c e d e en la m u je r d u r a n te el c o ito .
sa h a sta q u e e lla in d iq u e q u e se C u a n d o ella está preparada, pu e d e pe-
encuentra preparada para el acto ínti- dirle a su m arido que efectúe la pene-
mo. C o n v ie n e decir a q u í que el clitoris tración.
n o debiera tocarse directam ente, debi- E n este pu nto n o es indispensable
d o a su gran sensibilidad, p o rq u e se que se prod uzca el orgasm o inm ediata-
p o d ría p ro d u cir una sensación doloro- mente, sin o que los cónyuges p u e d e n
sa y desagradable en lugar de plácente- disfrutar lo más posible de los m ovi-
ra. P o r eso es m ejor estim ular las zonas m ientos sexuales que p u edan llevar a
adyacentes a este pe q u e ñ o órgano. cabo. E n ese m o m ento deben preocu-
parse especialm ente de los sentim ien-
tos agradables que los em bargan y de
Respuesta sexual masculina
p ro p orcio narse m utua satisfacción. A l-
L a excitación sexual del m arido pro- gunas veces el juego am oro so será
duce una erección del pene, po co s se- apasionado, en ca m b io en otras oca-
gu ndos después de haber tenid o u n es- siones adoptará la form a de entreten¡-
tím u lo erótico, ya sea p ro d u cid o p o r su miento. T a m b ié n hay ocasiones cuan-
m ujer o p o r una fantasía sexual. do el acto carnal p ro vee m ayorm ente
E l pene está fo rm ado p o r tres partes: la ocasión de e xperim entar una desear-
el glande, el cu e rp o y la base, y está cu- ga sexual y no tanto de pro p orcio narse
bierto p o r piel elástica. E l glande, ubi- placer m utuo.
ca d o en el e xtrem o del pene, es la parte
m ás sensible del genital m asculino. El
m arido disfruta cu a n d o su esposa le aca- El orgasmo
ricia la zona genital. N adie debiera sen- E n el varón, el orgasm o ocurre en
tir vergüenza en la in tim idad conyugal. dos fases. U n a vez que los cuerpos ca-
vérnosos del pene se han lle n a d o com -
pletam ente de sangre, se contrae el
Entrada por invitación
m ú sculo de la base de este órgano, lo
E n la parte final del acto carnal, el que hace salir al exterior una p eq ueña
m arido introduce el pene en la vagina cantidad de líq u id o sem inal. El sem en
de la esposa con el fin de p ro d u cir un es principalm ente proteína, una sus-
orgasm o en am bos. A u n cu a n d o la es- tancia parecida a la clara del huevo, y
posa haya da d o muestras físicas de es- no es sucio ni antihigiénico au nq ue tie-
ta r p r e p a r a d a p a ra la p e n e tra c ió n , ne un o lo r característico. U n a vez que
co m o la presencia de lu brica ción vagi- las contracciones del m ú sculo m encio-
nal, el m arido debiera esperar hasta na d o inician la fase eyaculatoria, ésta
que la respuesta e m o cio n al de ella sea no se pu ede detener voluntariam ente
igual a su respuesta física. C u a n d o se hasta que ha salid o to d o el líq u id o se-
pro d u ce la u n ió n física en estas circuns- m inal. A u n q u e la m ujer pu ede ser fácil-
tancias, se la p o d ría de n om in a r “ entra- m ente distraída en m e d io de un orgas-
da p o r in vita ció n ” y constituye el mo- m o, en el ho m b re éste continúa hasta
m entó m ás ad ecuado para efectuar la com pletarse.
penetración. S i alguien quisiera entrar E n la m ujer el orgasm o es m u cho

153
Felices para Siempre
más com plicado. A dem ás, se ha pro- ban el orgasm o clitoridiano eran inm a-
d u cid o confusión de b id o a una teoría duras y tenían algún pro b lem a psicoló-
que en el pa sa d o trató de explicarlo, gico.
au n q u e ahora ya está en desuso. Se N in g u n o de los estudios sexológicos
trata de la teoría del orgasm o vaginal efectuados en la actualidad ha presta-
contra el orgasm o clitoridiano. Según do a p o yo a la teoría m encionada, que
esta teoría, el orgasm o vaginal indicaba su po ne que el orgasm o clitorid ian o es
m a d u re z e m o c io n a l y se p r o d u c ía inferior al orgasm o vaginal. E n cam bio,
co m o resultado del m o vim ie n to del actualm ente se ha d o cu m e n ta d o per-
pene en la vagina, pero sin estim ula- fectam ente que un orgasm o es un or-
ció n del clitoris. E n ca m bio el orgasm o gasm o. N o tiene ninguna im portancia
clitoridian o se p ro d u cía supuestam ente si ha sid o p ro d u cid o p o r estim ulación
d e b id o a la estim ulación m anual del clí- del clitoris o co m o respuesta a la esti-
toris. S e g ú n esta teoría ya pasada de m u lación vaginal, puesto que el cere-
m oda, las mujeres que experim enta- b ro y los órganos sexuales trabajan

154
La Satisfacción Sexual del Cónyuge
juntos para p roducirlo. S in em bargo, el zona del clitoris para que la esposa ex-
Dr. H erb ert M iles ha in fo rm ad o que so- perim ente nuevos orgasm os y con eso,
lam ente 4 0 p o r ciento de las mujeres nuevas oleadas de placer. Pero no de-
que han participado en experim entos biera esperarse que la esposa tenga or-
efectuados p o r él, han experim entado gasm os m últiples en todos los actos se-
un orgasm o vaginal sin estim ulación xuales. L a m a yo r parte de las mujeres
del clitoris, y el co n o cid o estudio sobre prefieren esa experiencia en las ocasio-
sexología d e n o m in a d o The H ite Re- nes especiales en que las circunstan-
port [Inform e Hite] encontró que sola- cías, el estado de án im o y los dem ás
m ente 3 0 p o r ciento de las 3 0 0 m il mu- factores se co m b in a n para hacérsela
jeres estudiadas p o d ía experim entar el desear. E l orgasm o sim ple sigue siendo
orgasm o en form a regular sin estim ula- la respuesta m ás frecuente frente al
ción del clitoris. Esto significa que para acto sexual, y según el inform e H ite, las
aproxim ad am en te 60 a 70 p o r ciento m ujeres de ese estudio dijeron que p o r
de la p o b la ció n fem enina, adem ás de regla general deseaban tener un solo
la acción del pene, se necesita la esti- orgasm o.
m u lació n del clitoris para que se pro-
duzca el orgasmo.
El orgasmo simultáneo
L a estim ulación del clitoris durante el
acto sexual n o debe considerarse co m o E n la relación sexual m atrim onial,
algo in con venien te o vergonzoso, por- am bos cónyuges deb en experim entar
que el pro p ósito de ese órgano es pre- el orgasm o, pero n o es necesario que
cisam ente co ntribuir notablem ente a la éste sea sim ultáneo. L o im portante es
expresión del placer sexual. S u estimu- que am bos experim enten placer y que
lación constituye una parte aceptable su am or se renueve. U n pro cedim iento
del juego am oroso entre el m arido y la que resulta co nveniente para la m ayor
esposa, y para m uchas m ujeres es el parte de las parejas es que prim ero la
ún ico cam ino que lleva a la satisfacción esposa experim ente el orgasm o, e in-
sexual. m ediatam ente después el m arido. Des-
pués de eso, si lo desean am bos pue-
den continuar acariciándose para pro-
El orgasmo múltiple
porcionarse nuevas po sibilidades de
N u evas investigaciones relacionadas placer.
con la sexu alidad fem enina han de-
m ostrado que algunas m ujeres pueden
Sensaciones post orgásmicas
experim entar varios orgasm os durante
un p e río d o breve (véase el diagram a Después de la satisfacción sexual, la
en la página 156). A algunos hom bres pareja conyug al entra en una fase de
les cuesta co m p re n d e r esto, p o rq u e en calm a en la que las funciones del orga-
el caso del varó n la erección se pierde nism o retornan a los niveles norm ales.
una vez alcanzado el orgasm o, y no se E n este pu nto se m anifiesta una de las
vuelve a tener otra erección sino hasta diferencias principales en la respuesta
dentro de una hora o más. D e b id o a la sexual del ho m b re y de la mujer. El or-
facultad de la m ujer de experim entar ganism o m asculino retorna rápida-
darios orgasm os en sucesión, algunos m ente al estado de norm alidad, y si el
m aridos considerad os y amantes, des- ho m b re sigue sus in clinaciones natura-
pués de haber experim entad o la eya- les, prob ab lem en te se a com o d ará en la
c u la c ió n , c o n tin ú a n a c a r ic ia n d o la cam a y se qu edará dorm ido. E n cam-

155
Felices para Siempre

Tres respuestas orgásmicas de la mujer: (A) Orgasmo múltiple. (B) Ausencia de orgasmo.
(C) Orgasmo simple.

b io el organism o fem e nin o dem o ra de d o n e s sexuales” . “ Q uisiera que m e si-


diez a quince m inutos en v o lve r al esta- guiera abrazando y besand o después
do de norm alidad. D e b id o a esto, la de tener relaciones” . “ M e gustaría que
m ujer necesita que su m arido continúe continuara siendo tan cariñoso des-
abrazándola y acariciándola. E n el caso pués de haber tenido el orgasm o co m o
de la mujer, el orgasm o no m arca el fi- lo h a b ía sid o antes” . “ M e agrada sen-
nal de la relación sexual, sino tan sólo tirio cerca de m í durante toda la noche
la entrada en la fase de las sensaciones después de tener relacion es” .
post orgásmicas. L o s investigadores sexuales M asters
E n investigaciones que y o m ism a he y Jo hnso n, en sus experim entos reía-
realizado acerca de esta etapa de la re- clonados con el su eñ o después del acto
lació n íntim a, he o bten ido las siguien- sexual, notaron que en la prim era hora
tes respuestas de las esposas: “ Q uisiera después de quedarse dorm idas, las es-
que m i m arido no se qu edara d o rm id o posas p o r lo general se m o v ía n acer-
tan rápidam ente después de las reía- cándose a sus m aridos. C u a n d o se q u i­

156
La Satisfacción Sexual del Cónyuge
taba al m arido de la cam a sin que la es- m éto do que perm ite aum entar el pía-
posa do rm id a lo notara, ésta con- cer sexual en la mujer. S e trata del for-
tinuaba ap ro xim án d o se al lugar donde talecim iento del m ú sculo p u b io co ccí-
ha bía estado el m arido y en la m itad de geo. E l Dr. A rn o ld H. Kegel, renom bra-
los casos term inaba qu edándose en el d o ginecólogo, en 19 40 descubrió sin
lugar que éste ha bía ocupado. S in em- qu ererlo que un ejercicio que tenía el
bargo, cu and o se quitaba a la esposa pro p ósito de fortalecer un m úsculo de-
de la cam a, en todos los casos el mari- bilitado de la vejiga, tam bién aum enta-
do p e rm anecía en su lugar y se do rm ía ba la satisfacción sexual en la mujer. El
sin tratar de acercarse a su esposa. Se- ejercicio recetado p o r el Dr. K e g e l no
gún esto, pareciera que después del or- só lo curó el p ro b le m a urin ario de su
gasm o la m ujer experim enta una nece- paciente, sino adem ás ésta experim en-
sidad subconsciente de m antenerse en tó un orgasm o p o r prim era vez en
contacto con su m arido. qu ince años de m atrim onio. E n la ac-
tu alidad hay nu m erosos inform es que
co nfirm an el descubrim iento del Dr.
Factores que dificultan el
Kegel. E l ejercicio de Kegel ha sido
orgasmo en la mujer
ad o p ta d o p o r m u chos m édicos para
H asta hace algunos años, la m ujer m ejorar la respuesta sexual de sus pa-
que no o bten ía satisfacción de las reía- cientes, po rq ue se calcula que dos de
ciones íntim as, qu edaba lib rad a a su cada tres mujeres tienen el m úsculo
prop ia frustración sexual. P e ro eso no p u b io co ccíg e o deb ilitado hasta un
ocurre en la actualidad p o rq u e las in- p u n to en que pu e d e interferir el fu n d o -
vestigaciones sexológicas m odernas nam iento sexual satisfactorio.
han dem ostrado que toda m ujer casa- E l m ú sculo p u b io co ccíg e o está ubi-
da es capaz de experim entar satisfac- ca d o entre las piernas, de adelante ha-
ción sexual. cia atrás. Sostien e el cuello de la vejiga,
L a respuesta orgásm ica de la m ujer la parte inferior del recto y la parte infe-
se encuentra estrecham ente relaciona- rior de la vagina. C u a n d o este m ú sculo
da con sus sentim ientos acerca de ella se debilita, tiende a aflojarse, lo que en-
misma. E l resentim iento, el rencor, la
falta de in fo rm ació n adecuada, y el
cansancio erigen barreras sexuales que
hacen difícil, sino im posible, que la mu-
jer responda adecuadam ente a la apro-
xim ació n íntim a de su m arido. Y pues-
to que el órgano sexual más im portan-
te es el cerebro, a m enos que éste dé su
conform idad, ella no p o d rá sentir satis-
facción sexual.
L a esposa que sea víctim a de estas
actitudes debe hacer to d o lo posible
para desem barazarse de ellas. P u e d e
conseguirlo consultando co n su m édi-
co o le yen d o libros ad ecuados que
ofrezcan in fo rm ació n sexual digna de
confianza.
A co ntinuació n describirem os un

157
Felices para Siempre
torpece el fu ncio na m ie nto sexual. m ente a los dos m inutos, o au n antes,
L o s ejercicios del Dr. K egel para for- después de efectuada la penetración.
talecer el m ú sculo p u b io co ccíg e o con- U n a vez que ella co m p re n d ió el signifi-
sisten de una serie de contracciones de ca d o de la expresión, m e dijo que pro-
ese m ú sculo efectuadas prim ero en el bablem ente su esposo tenía ese pro-
m o m e n to cu a n d o se v a cía la vejiga. S i blem a.
se pu ede detener el flujo de orina, eso L a corrección de esta dificultad re-
significa que el m ú sculo se ha contraí- quiere la colab o ra ció n de la esposa. El
do. U n a vez que se aprende a controlar m arido necesita adm itir que existe el
el m úsculo, este ejercicio se pu ede problem a, y la esposa debe m anifestar
practicar en cualquier m om ento. Se paciencia y com prensión.
debiera em pezar con cin co a diez con- S u co rrección requiere tiem po. E n
tracciones seis veces al d ía durante la la m a yo r parte de los casos se pu ede
prim era sem ana. D espués de eso, se resolver en form a eficaz y perm anente,
debe aum entar p o c o a p o c o las con- p e ro el esposo tendrá que apren-
tracciones en cada ejercicio hasta al- der nuevas técnicas, lo que necesita
canzar cincuenta al cabo de seis sema- tiem po.
ñas. L a m a yo r parte de las m ujeres que Existen dos m étodos principales de
practican este ejercicio notan una dife- tratam iento para la e yaculació n prem a-
rencia en su actuación durante las reía- tura: (1) la “ técnica de la retenció n” y
ciones íntim as al cabo de tres sem anas (2) el pro ce dim ie nto de “ penetración y
de haber practicado el ejercicio. Des- p a rad a” . A con tin u a ció n explicarem os
pués de haber practicado este ejercicio este últim o m étodo. C o m p re n d e varios
durante seis a o ch o sem anas, bastará pasos.
hacerlo durante algunas veces p o r día
para m antener el to n o muscular.

Eyaculación prematura Consiga que la esposa experi-


C ierta vez conversaba con u na joven
mente un orgasmo. Puesto que el ma-
esposa q ue h a b ía estado casada m enos rid o afectado de e yaculación prem atu-
de un año, acerca de sus pro b lem as se- ra n o pu ede concentrarse en la solu-
xuales. L e pregunté si su esposo tenía ción de su pro b lem a m ientras procu ra
eyaculación prem atura; m e contestó pro d u cir un orgasm o en su esposa, de-
biera hacer que ella experim ente en
que n o pensaba que eso sucediera.
P e ro luego m e hizo esta pregunta: p rim er lugar la culm in a ció n del placer,
“ ¿Q u é quiere decir eyaculació n pre- para ocuparse él a con tin u a ció n de sus
m atura?” L e expliqué que esta expre- propias sensaciones. E l m arido puede
sión se refería al caso de un hom bre ayu d ar a su esposa a alcanzar el orgas-
que no pu e d e controlar la eyaculación m o m ediante estim ulación m anual o
o salida del líq u id o sem inal durante el en alguna otra form a con la que a m bos
acto sexual, durante un tiem po sufi- estén de acuerdo.
cíente para perm itir que su esposa que-
de satisfecha. P o rq u e sa b id o es que
después de la eyaculación, el pene se
po n e fláccido, p o r lo que n o se puede
continuar el acto sexual. L a eyacula- Manipulación sexual prudente.
ción prem atura se pro d u ce general­ R e co n o cie n d o que la m an ip u la ció n del
La Satisfacción Sexual del Cónyuge

Izquierda) Vista lateral que muestra el m ú sc u lo p u b io c o c c íg e o normal. (Dere-


cha) Vista lateral que muestra el m úsculo p u b io c o c c íg e o débil.

órgano genital de su m arido aum enta de entrada n o hará que se pierda la


su excitación sexual, la esposa suele erección, sino únicam ente controlará el
evitar tocarlo. E n su esfuerzo p o r dism i- deseo de eyacular. C u a n d o el m arido
nuir la sensación sexual excesiva, pro- lo estim e conveniente, pod rá continuar
ceden directam ente a tener la relación la penetración. S i en ese p u n to nueva-
íntim a. S in em bargo, cu a n d o el órgano m ente se presenta el deseo de eyacu-
penetra en la vagina tibia y suave sin lar, una vez m ás deberá detener inm e-
que haya tenid o una estim ulación pre- diatam ente el m ovim iento. El objetivo
via, la e yaculación se p ro d u cirá inevita- que se persigue durante esta fase con-
blem ente en p o co tiem po de b id o a la siste en h acer que el p en e penetre en la
fuerte im presión ejercida en el pene. vagina hasta que esté a p u n to de eya-
D e b id o a esto, es m ejor que la esposa cular, para luego proseguir p o r etapas
acaricie suavem ente el ó rgano de su hasta que se prod uzca la penetración
m arido antes de que éste efectúe la pe- com pleta.
netración.

Controlando “ el punto de no
Entrada y salida. E n esta etapa retom o” . T o d o m arido en la situación
el m arido introduce lentam ente el pene d e c o ito lle g a ta rd e o te m p r a n o a l
en la vagina de su esposa, p e ro detiene “ p u n to de n o retorn o” , después del
la entrada o retira el órgano en el m o- cual se p ro d uce la eyaculación. N o hay
m entó en que siente que se va a produ- form a de evitarlo. D urante esta parte
cir la eyaculación. S in em bargo, la fric- del tratam iento, el m arido que padece
ción que se p ro d u ce al retirar el m iem - de e yaculación precoz debiera aproxi-
b ro pu ede p ro d u cir la eyaculación, de m arse al p u n to de n o retorno, pero sin
m o d o que es preferible dejarlo en la perd er el control, lo cual conseguirá
vagina al suspender la entrada cuando su sp en die n d o el m o vim iento de entra-
se presiente la p ro xim id a d de la eyacu- da. Después de haber diferido la eya-
lación. L a suspensión del m o vim iento culación, debiera descansar entre quin-

159
Felices para Siempre
ce segundos y dos m inutos o más, de- controlar la e yaculación durante quin-
p e n d ie n d o de la g r a v e d a d de su ce segundos, debiera pro ce d e r a con-
problem a. Es im portante que lo haga trolarla durante cuatro p e río d o s seguí-
repetidam ente hasta que p u e d a reco- dos de qu ince segundos cada uno. S i
nocer la sensación que precede a la pu e de ap render a controlarla durante
eyaculación. D urante el tiem po de sus- un m inuto, tam bién pod rá hacerlo du-
pensión, el m arido no hace ningún m o- rante dos. Y si pu e d e hacerlo durante
v im ie n to ni ta m po co la esposa, para dos m inutos, tam bién po d rá durante
evitar la eyaculación. tres. P ro n to p o d rá efectuar m ovim ien-
tos suaves hasta aproxim arse al pu nto
de n o retorno, detenerse y perder la ur-
gencia de eyaculación. A l cabo de un
p e río d o extenso de práctica, po d rá
pro lo n g ar las relaciones sexuales du-
Extensión del acto sexual. U n a rante el tiem po que él y su esposa de-
vez que el m arido aprende a recon ocer seen. El m arido obtiene un control
la sensación que ocurre justam ente an- co m pleto sobre la eyaculació n cu and o
tes del p u n to de n o retorno, es decir de pu e de elegir el m o m e n to cu and o debe
la eyaculación, pu ede in iciar m oví- ocurrir el orgasm o.
m ientas de penetración suaves. E l ob- Este m étodo de entrenam iento pue-
jetivo es tolerar cada vez una cantidad de aum entar el placer en cualquier pa-
m a yo r de sensaciones en el órgano. A l reja conyugal. E l esposo pu ede au-
co m ienzo el m arido encontrará más o m entar su capacidad de postergar el
m enos difícil controlar sus m ovim ien- m o m e n to de la eyaculació n para pro-
tos de b id o a que el grado de excitación lo ngar los placeres del acto sexual, y la
lo im pulsa a penetrar cada vez más esposa pu e d e com enzar a experim en-
profundam ente. C o n v ie n e que con- tar un grado de excitación sexual des-
centre los m o vim iento s a la prim era co n o cid o para ella hasta entonces. S i
p o rció n de la vagina do n d e existe ma- en el pasado n o ha te n id o orgasmos,
y o r po sibilida d de sensación para la es- ah o ra pu ede experim entarlos. Y si ya
posa. E n esa form a po d rá dism in uir la los ha tenido, en adelante p o d rá tener
intensidad de la excitación, lo que le orgasm os múltiples.
perm itirá ejercer m ayor control sobre la
eyaculación. Impotencia masculina
L a s autoridades en sexo lo gía calcu-
lan que la im p o ten cia es un m al que
afecta al 10 p o r ciento de los hom bres.
Es p ro d u cid a p o r diversos factores. P o r
C ontrol permanente sobre la actitudes em ocionales, co m o el enojo,
eyaculación. U n a vez que el m a rid o ha el tem or, el resentim iento y la culpa.
a p re n d id o a re con o cer las sensaciones P o r problem as del yo, co m o tem or al
que preceden a la eyaculació n y pu ede rechazo, que p u eden ser suficiente-
tolerar m ovim ientos suaves de pene- m ente graves para im p e d ir el funciona-
tración alternados con p e río d o s de des- m iento sexual norm al. E n algunos ca-
canso, ha efectuado un progreso consi- sos p u e d e n co ntrib uir a la im potencia
derable hacia la solu ción de su proble- algunos factores que generan tensio-
m a . C u a n d o h a y a c o n s e g u id o nes, co m o la obesidad, una aptitud físi­

160
La Satisfacción Sexual de! Cónyuge
ca pobre, hábito de fu m ar y de beber y m iento y la culpa p u e d e n disiparse pi-
estados depresivos. U n a esposa pasi- d ie n d o a D ios ayu da para librarse de
va, que n o hace nada p o r estim ular a ellos. L o s pro b lem as más difíciles de
su m arido, pu e d e llevar a la im poten- resolver p o d ría n ser los relacionados
cia. con el y o que am enazan la m asculini-
L o s m étodos para curar la im poten- dad. E n este caso sería aconsejable que
cia n o son tan definidos co m o el proce- obtuviera ayu da profesional. U n pro-
dim iento utilizado en el caso de la mu- gram a de m ejoram iento del estado físi-
jer co n m ú sculo p u b io co ccíg e o débil, co y de la salud pu ede ayu dar a resol-
p e ro el ho m b re que hace frente a su ver las tensiones.
pro b lem a en form a honrada y franca O tra parte difícil de so lu cion ar pue-
p u e d e c o n s e g u ir u n a r e c u p e r a c ió n den ser las actitudes m entales hacia el
com pleta. L a presencia de em ociones problem a. C u a n to m ás piensa un hom -
c o m o el enojo, el tem or, el resentí- bre que está acab ad o sexualm ente,

ALGUNAS IDEAS PARA ELLA


A continuación aparecen algunas ideas creadoras para añadir sabor a la
vida íntima. Ponga a prueba varias de ellas, y añada algunas de su propia
cosecha.

1. Adquiera y use un nuevo negligé en lugar de ponerse la misma prenda


vieja y desteñida que ha usado durante años. Con el tiempo forme una
colección de prendas de dormir de diversos colores, largos y estilos.
2. Masajee la espalda de su cónyuge y termine con besos en el cuello.
3. Permita que su cónyuge la desvista si desea hacerlo.
4. Ponga en la lámpara del dormitorio un foco o bombilla de color de poca
luminosidad.

A con tin ua ción añada a lgunas ideas propias:


1. __ __________________________________ ________________________________________________ _

2. _____________________________ ________________________________ _ _ _ _ _
3.
Propóngase que esta semana tendrá una actitud amante hacia su cónyuge
y buscará la ocasión de tener relaciones íntimas con él. Luego, cuando su
estado de ánimo sea adecuado y usted esté preparada, tome la iniciativa por
lo menos una vez en lugar de esperar que lo haga su marido. Anote a cqnti-
nuación una cosa nueva que usted hará en el sector de las relaciones íntimas
durante el mes que viene.
La cosa nueva que haré es: _____________________________________
Aprenda de memoria uno de los siguientes pasajes bíblicos: 1 Corintios 7:4;
Proverbios 5:18-19; Cantares 5:6. Mi versículo para esta semana es:

161
Felices para Siempre
tanto más real se torna esta posibilidad. un m o m ento de p ro fu n d o am or y de
C u a n d o el h o m b re experim enta las pri- gran significación para su vida. S i el
m eras m anifestaciones de im potencia, m arido considera co n ligereza la vida
debiera som eterse de in m ed ia to a un sexual del m atrim onio, la esposa pue-
exam en físico. S i n o existe enferm edad de sentirse profu nd am ente herida y
física, debiera repasar su estilo de vida ofendida. El acto de asegurarle repetí-
para evitar los factores que generan im- dam ente que él la am a, p o d ría parecer
potencia, co m o el uso de alcohol, el innecesario para el m arido, pero no
cansancio y las p reo cup acio n es excesi- para ella. N o necesita escuchar vez tras
vas. T a m b ié n pu ede ayu d ar la adop- vez esa seguridad p o rq u e sea vana o le
ción de una actitud positiva hacia su guste que la halaguen, sino p o rq u e una
capacidad de satisfacer a su esposa. m ujer se aleja instintivam ente de los
T a m b ié n la esposa pu ede ayu d ar a su encuentros sexuales desprovistos de
m arido durante estos m om entos difíci- a m o r y de consideración.
les ad o p ta n d o ella m ism a una actitud U n a m ujer tiene necesidad especial
sexual agresiva, es decir, debe tom ar la de sentirse respetada co m o persona, y
iniciativa en m u chos casos y hacer todo a m enos que vea que su m arido la con-
lo posible para estim ular sexualm ente a
su esposo. < sidera constantem ente co m o una indi-
v id u a lid a d separada con dignidad pro-
pia, n o disfrutará de las relaciones se-
^ xuales. D e b id o a que la estima que
Lo que las mujeres desean
siente p o r sí m ism a se relaciona estre-
U na esposa responde a la iniciativa chám ente co n su capacidad para dis-
sexual de su m arido en p ro p o rció n di- frutar sexualm ente, la esposa procura-
recta a la h abilidad que éste tiene para rá obtener seguridad en los sectores en
‫ ן‬satisfacer las necesidades em ocionales los que ella se siente m ás débil.
i de ella.. Ä1 n o lograr constituir una at-
( m ósfera afectiva dentro de la cual la es-
posa pu eda responder, el m a rid o suele
privarse del placer sexual que es im- se siente fea, experim entará vergüenza
portante para su felicidad. T a l vez se y eso afectará su actuación sexual. U n a
pregunte có m o es que ella pu e d e decir m ujer tím ida y co n sentim ientos de in-
que to d a vía lo am a y al m ism o tiem po ferioridad expresará esas m ism as acti-
negarle lo que él desea y necesita. P e ro tudes en su vida sexual. E n la m ism a
cuand o surgen dificultades en el sector form a, la m ujer llena de confianza en sí
de las relaciones sexuales, el m arido m ism a, con e m o cio nes saludables, es
hará bien en considerar su actuación m ás pro b ab le que tenga una v id a se-
en relación con su esposa, p o rq u e no xual bien ajustada. D e b id o a esto, los
es tanto que haya mujeres sexualm en- esposos debieran recon o cer que cual-
te tibias o frígidas, c o m o que existen quier cosa que reduzca la estim a que la
esposos q ue n o logran satisfacer las ne- esposa siente p o r sí m ism a afectará su
cesidades afectivas de ellas. actuación en las relaciones íntim as. S i
El acto sexual es u na experiencia él le llam a la atención, aunque sea en
p ro fu ndam ente e m o cio n al en la m ujer. broma, acerca de sus pechos de tama-
E lla se siente estim ulada p o r la canti- ñ o reducido, de sus piernas flacas, de
dad de am or rom án tico que su esposo su exceso de peso, eso repercutirá ne-
pueda dem ostrarle durante el día, y gativam ente durante los encuentros se-
considera cada encuentro sexual co m o xuales.

162
La Satisfacción Sexual del Cónyuge

ALGUNAS IDEAS PARA EL


A continuación aparecen algunas ideas novedosas que le ayudarán a aña-
dir interés a su vida íntima. Pruebe algunas y añada otras de su propia cose-
cha.
1. Adquiera una bata de levantarse nueva, u otra prenda, y úsela en vez del
mismo par de pantalones que ha llevado durante años. Báñese y perfúme-
se. No olvide de lavarse los dientes, de peinarse y de afeitarse (¡Sí, otra
vez!).
2. Coloque un ramo de flores sobre la cómoda.
3. Ponga música suave en el tocadiscos o en la radio.
4. Llámela por teléfono y dígale algunas expresiones de amor.

A continuación añada alg unas ideas propias:

1.
2. _________________________________________________________________________

3.
Los galanteos de muchos maridos comienzan y terminan únicamente en el
dormitorio. Las relaciones sexuales en estas circunstancias se convierten en
una actividad sin atractivo ni interés. ¿Por qué no planear una fecha especial,
en un día especial, y que termine en un lugar especial? Podría ser un fin de
semana pasado en otra ciudad o en un lugar de turismo. O bien, pasar una
noche en un hotel. O alguna otra actividad interesante e inusitada. Resulta
romántico y estimulante hacer planes para pasar juntos en algún lugar espe-
cial.

A dem ás, n o es in dispensable que la m arido le co nviene em pujar a su espo-


m ujer experim ente un orgasm o cada sa p o r la resbaladiza senda de la sim u-
vez que tiene relaciones sexuales, para lación.
disfrutar de ellas. N um erosas mujeres T a m b ié n es necesario recordar que
p u eden participar en las relaciones se- lo que excita al ho m b re n o es lo m ism o
xuales, n o tener orgasm o, y sin em bar- que excita a la mujer. V e r a su esposa
go quedar satisfechas. E l m arido nunca vestida con un negligé pu e d e ser todo
debiera exigir que su esposa experi- lo que el m arido necesita para sentir
m ente el orgasm o, p o rq u e esa exigen- una oleada de pasión. P e ro n o ocurre
cia la p o n d rá en una situación que ella lo m ism o en la mujer. A u n q u e puede
n o pu ede resolver. C o m o resultado, ser que ella adm ire la m a sculinidad de
p o d ría ocurrir que pierda interés en el su m arido y disfrute al verlo vestido
sexo, o b ien p u e d e com enzar a sim ular con ro pa ad ecuada para practicar un
que tiene esa experiencia. A ningún deporte, eso pocas veces la provocará

163
Felices para Siempre
sexualm ente. Sim ilarm ente, los besos sexual y egocéntrico p o d rá experim en-
apasionados excitan más al m arido que tar alivio de sus tensiones biológicas,
a la esposa. pero tendrá un m ín im o de satisfacción,
L a m ujer necesita escuchar palabras p o rq u e n o ha ap re n d id o cuál es el sig-

Í de aprecio y cariño y experim entar


sentim ientos agradables y reconfortan-
tes antes de que pu eda re sp o n d e r en
form a ad ecuada en la situación sexual.
Este es el tem a que más interesa a las
esposas que participan en m is sem ina-
niñeado del a m o r verdadero.
C o ntrariam ente a la creencia pop u-
lar, las m ujeres desean que haya más
im agin ació n y variedad ‫ ר״‬la vida se-
xual m atrim onial. U n a jo v e n esposa
m e dijo: “ M i m arido siem pre hace la
ríos sobre m atrim onio y sexualidad. m ism a cosa, en el m ism o orden, y
C ierta vez pregunté cuál es el cam bio siem pre m e dice diez m illones de ve-
que ellas más quisieran hacer en las ces: ‘Te a m o ’ ” . Otras m ujeres expre-
prácticas sexuales de sus esposos, y saron que deseaban que sus esposos
una esposa contestó: “ C o n seg u ir que hicieran algo fuera de lo co m ú n y que
él co m prend a que la atm ósfera prepa- introdujeran ciertos cam bios. E l m arido
ratoria para el acto sexual com ienza que lleva a cabo el acto ín tim o siem pre
cu and o él se levanta de la cam a en la en la m ism a n o ch e de la sem ana, a la
m añana, y n o cu a n d o se m ete en la m ism a hora, en el m ism o lugar y en la
cam a en la noche. L a s p e q u e ñ as atgn- m ism a posición, carece de im agina-
ciones, las palabras de aprecio, los ac- ción. E l m arido que desea que su espo-
tos que m uestran su‫־‬pre o cu p a ció n por sa de la juven tud le responda durante
m í, las caricias de q u e m e hace objeto, toda la vida, necesita in trod u cir un cier-
m e hacen sentir atraída hacia él y de- to grado de variación en su vida sexual.
sear tener relaciones sexuales” . El es- E l hom bre es en gran m edida el que
. poso que piense que lo ún ico que tiene tom a la iniciativa, y la m ujer es la que
• que hacer es entrar en el do rm itorio responde. P e ro debe existir algo agra-
I para excitar a su esposa, sin llevar a dable a lo cual las m ujeres p u edan res-
( cabo ninguna prep aración previa, de- ponder. H asta una m ujer in h ib id a pue-
\ m uestra que no co m prend e la sexuali- de responder adecuadam ente cuando
jd a d fem enina. su m arido la trata en form a cortés, con
A d e m á s de lo dicho, algunos hom - cariño, co n paciencia y com prensión.
bres debieran preocuparse m ás de su ¿Q u é p o d ría ser más interesante para
aseo personal y del cu ida do de su euer- un hom bre que m ejorar la calidad de
po. E l o lor a transpiración, la cara sin su vida sexual m atrim onial? C u a lq u ie r
afeitar, el m al aliento y otras caracterís- m arido pu ede convertirse en experto
ticas desagradables, p u eden disgustar en relaciones sexuales m atrim oniales si
profundam ente a las esposas y hacer- se p reo cup a de ad qu irir más conocí-
las sufrir durante las relaciones íntimas. m ientas y de m ejorar su técnica. A u n -
Es tan im portante que el m arido sea fí- que no es d ifícil conseguirlo, requiere
sicam ente atractivo para su esposa que se le dedique tiem po, interés y
co m o que ésta lo sea para él. atención suficientes.
E l m arido que insiste en tener reía-
ciones sexuales a pesar de que su es- Lo que los hombres desean
posa n o se encuentra dispuesta o de
que se siente mal, resultará chasquea- U n a encuesta efectuada con m ás de
do en cuanto a la calidad de su v ida se- cuatro m il hom bres reveló que lo que
xual. U n esposo con fuerte in clinació n m ás enfriaba sexualm ente a un hom -

164
La Satisfacción Sexual del Cónyuge

EL PROGRAMA DE LAS HORAS


INTIMAS
El programa de las horas íntimas fue creado por el Dr. Robert F. Kaufmann, consejero
matrimonial, con el fin de ayudar a las parejas conyugales a comprender lo que les agrada
y desagrada en su experiencia sexual, sin que su relación conyugal resulte amenazada.
Los maridos y las esposas pueden descubrir, no solamente las preferencias del cónyuge,
sino también pueden hacer descubrimientos interesantes acerca de sí mismos.
Tanto el marido como la esposa debieran completar juntos el siguiente cuestionario,
para el cual no existen respuestas correctas o incorrectas, ni puntajes altos o bajos. Usted
puede poner las respuestas por escrito o bien comentarlas verbalmente; lo que le resulte
más fácil. Es importante completar de una sola vez todo el cuestionario. No se detenga
para comentar largamente un solo punto. Ponga una marca frente a las preguntas que
desea analizar detalladamente, para ocuparse de ellas en otro momento. No se limite a
dar una sola respuesta, y añada todas las que desee.
Nadie más, fuera del esposo y la esposa, debe enterarse de las respuestas. Los cónyu-
ges deben encontrarse completamente solos cuando trabajen en este cuestionario, para
que nadie los interrumpa y puedan así dedicar su atención el uno al otro. Tome todo el
tiempo que necesite.

1. ¿Disfruta su cónyuge de las relaciones 6. Hay prá ctica s sexuales que le llaman la
sexuales tanto com o usted? (a) siempre; atención, pero usted nunca las ha lleva-
(b) a menudo; (c) algunas veces; (d) po- do a cabo, (a) verdadero; (b) falso; (c)
c a s veces; (e) nunca. en el pasado pero no ahora; (d) no sé.

2. ¿D e se a su cónyuge tener relaciones se- 7. Si usted tiene muestras de cariño hacia


xuales con tanta frecuencia com o us- su cónyuge, ¿ d esp ierta esto en él (o en
ted? (a) sí; (b) no; (c) no sé. ella) el deseo sexual? (a) con m ucha fre-
cuencia; (b) frecuentemente; (c) algu-
3. Las relacio nes se xuales m ás satisfacto- ñas veces; (d) raras veces; (e) nunca.
rías ocurren cuando: (a) usted y su cón-
8. ¿Cuánto tiem po pasa usted con su cón-
yuge experim entan el orgasm o al mismo
yuge en juegos se xuales antes de las re-
tiempo; (b) la e sp o sa lo experim enta pri-
!aciones íntim as? (a) dem asiado tiem-
mero; (c) el marido lo experim enta pri-
po; (b) muy poco tiempo; (c) suficiente
mero; (d) la e sp o sa experim enta el or-
tiempo.
gasmo, pero no el marido; (e) el marido
experim enta el orgasm o, pero no la es- 9. Preferiría que el acto sexual com pleto
posa. con mi cónyuge demorara: (a) menos
tiem po de lo que dem ora ahora; (b) más
4. ¿Prefiere usted tener relacio nes sexua- o menos el mism o tiempo; (c) m ás tiem-
les (a) a plena luz? (b) ¿ co n luz suave? po que ahora.
(c) ¿en la penum bra? (d) ¿en com pleta
o scu rid a d ? (e) ¿en cu a lq u ie r co ndició n 10. Es importante para usted o su cónyuge:
de lum inosidad? (a) tener uno o m ás orgasm os durante
las relaciones sexuales; (b) tener la se-
5. Si tiene un televisor en el dormitorio, (a) guridad durante el acto íntimo de que es
lo apag a antes de in icia r los juegos se- am ado o amada; (c) tener la seguridad
xuales·? (b) ¿ lo a p a g a d e sp u és de haber de que usted o su cónyuge es am ado
com enzado sus a ctiv id a d e s sexuales? después de las rela cio n es íntimas; (d)
(c) ¿ lo deja encen dido durante las acti- continuar recib ien do c a ric ia s d esp ués
v id a d e s sexuales? de las relaciones sexuales.

Adaptado de “ The Intimate Hours” , Ladies’ H om e Journal, junio de 1978, pp. 48-52. Copyright © 1978,
por Robert F. Kaufmann.
La Satisfacción Sexual del Cónyuge

27. D esviarse del coito normal o experim en- 32. Cuando deseo manifestar aprecio o
tar con nuevos m étodos en las relacio- amor por mi cónyuge, trato de tener con
nes íntim as es: (a) una perversión; (b) él (o ella) un com portam iento sexual es-
sucio; (c) interesante; (d) estimulante; pecial: (a) siem pre; (b) con frecuencia;
(e) in d isp en sa b le para disfrutar de las (c) algunas veces; (d) raras veces; (e)
relaciones sexuales conyugales. nunca.

28. Cuando suena el teléfono durante las re- 33. ¿P riv a usted a su cónyuge de las reía-
!aciones sexuales: (a) lo dejo que sue- cio ne s sexuales para tom arse el desqui-
ne; (b) contesto la llamada; (c) si es para te por alguna ofensa real o im aginaria
mí contesto brevemente y cuelgo; (d) si que él (o ella) le ha ca u sa d o ? (a) siem -
es para mi cónyuge, él o e lla contesta pre; (b) con frecuencia; (c) algunas ve-
brevemente y cuelga; (e) mi cónyuge ces; (d) raras veces; (e) nunca.
contesta y em plea todo el tiem po que
necesita en la conversación. 34. ¿Evita su cónyuge las relacio nes sexua-
les para tom arse el desquite por alguna
29. Es más importante que la espo sa cuide ofensa real o im aginaria que usted le ha
de su cuerpo y su figura con el propósito infligido ? (a) siem pre; (b) con frecuen-
de seguir siend o sexualm ente atractiva cía; (c) algunas veces; (d) raras veces;
para su marido, de que el m arido con- (e) nunca.
serve su físico para seguir siendo se-
xualm ente atractivo para ella; (a) definí- 35. ¿Cóm o evita usted las insinuaciones se-
damente; (b) probablem ente; (c) posi- xuales de su cónyuge cuando no siente
blemente; (d) definidam ente no. d e seo s? (a) pretende tener dolor de ca-
beza u otra enferm edad; (b) lo o la dis-
30. Si usted encuentra que durante un tiem- trae con un tema de conversación dife-
po co n side ra b le las relacio nes sexuales rente; (c) se va a otro cuarto; (d) se va a
con su cónyuge han sido insatisfacto- dormir; (e) se queja por la falta de dine-
rías, debiera usted: (a) ¿ d a r a su cónyu- ro; (f) muestra enojo; (g) habla de los
ge algunos libros de fisio lo g ía para que problem as de los hijos; (h) se pone a mi-
los lea a fin de hacer los ca m b io s nece- rar televisión; (i) se pone a leer; (j) lleva
sa rios? (b) ¿sug erirle directam ente al- a ca b o alguna otra actividad.
gunos ca m b io s? (c) ¿tornarse más agre-
sivo o ag resiva ? (d) ¿soportar las reía- 36. Cuando usted se casó, ¿esp era b a que
cio ne s sexuales no satisfactorias? (e) h a b ría c ic lo s o p e río d o s de tie m p o
¿ e v ita re l sexo con diversos pretextos to- cuando la activid ad sexual con su cón-
das las veces que pu eda? (f) ¿procurar yuge sería co nsiderablem ente mejor
tener relacio nes sexuales más satisfac- que otras veces, y tam bién oca sio n es
loria s con alguna otra persona? (g) ¿de- cuando sería bastante peor? (a) sí; (b)
c irle a su cónyuge directam ente y con sí, pero no anticipé los extremos ni la
toda cla rid a d que su actuación sexual le duración de los c iclo s; (c) no.
preocupa?
37. ¿ S ig u e usted teniendo el mism o esm ero
31. Cuando su cónyuge desea tener relacio- en sus hábitos de arreglo personal y
n e s s e x u a le s , a d o p ta uno d e lo s si- aseo antes de irse a la cam a con su cón-
guientes comportamientos: (a) románti- yuge que al com ienzo de su matrimo-
co; (b) seductivo; (c) agra d ab le e intere- nio? (a) siempre; (b) a menudo; (c) algu-
sado; (d) normal; (e) en la mism a forma nas veces; (d) raras veces; (e) nunca.
todas las veces; (f) exigente, com o si
fuera su deber tener relacio nes cuando 38. Las fantasías sexuales: (a) aumentan mi
quiera.que él o e lla lo desee; (g) no dice goce sexual; (b) dism inuyen mi go ce se-
ni hace nada, fuera de esperar que us- xual; (c) destruyen mi go ce sexual; (d)
ted desee relacio nes íntim as al mismo no tienen efecto en mi go ce sexual.
tiem po que él o ella.

167
Felices para Siempre
bre era una m ujer sexualm ente apáti- ellas, una respuesta más definida y ma-
ca, y lo que más irritaba a los hom bres y o r creatividad.
en la situación sexual era una m ujer S i bien la m ujer es estim ulada se-
que no m anifestaba ningún interés en xualm ente cu a n d o es objeto de m ani-
una relación íntim a. L o s expertos han festaciones de a m or y consideración de
m ostrado que durante la fase inicial de parte de su m arido, el ho m b re es esti-
los juegos sexuales, una m ujer respon- m u lad o en gran parte p o r lo que ve. A
de autom áticam ente a una estim ula- los hom bres les agrada co ntem plar el
ción eficaz. P e ro debe aprender a tener cuerpo fem enin o y se sienten excitados
orgasm os. N o pu e d e lograrlo pasiva- al ver a una m ujer desnuda o parcial-
mente, p o r m u y experto que sea su es- m ente desnuda. S in em bargo, conozco
p o so en la ap licació n de la técnica se- el caso de una esposa que consideraba
xual. D e b e entregarse, no só lo a su a su m arido un licencioso p o rq u e se
p ro p io m arido, sino tam bién a la bús- excitaba cuand o ella se desvestía de-
queda del a livio de la tensión sexual. lante de él po r la noche. E so los mantu-
N o es p ro b ab le que se quejen los ma- v o a am bos frustrados, hasta que ella
ridos de m ujeres apasionadas y creado- ap re n d ió que la actitud de su esposo
ras que responden con entusiasm o a la no tenía nada que v er con la deprava-
estim ulación sexual.[U na de las fuentes ción, sino que era una reacción natural.
m ayores de falta de satisfacción, en el E n m i sem inario sobre el m atrim o nio
varón, en las investigaciones que y o mis- p id o a las esposas que asisten que
m a he lle vad o a cabo, es la falta de ini- co m p re n diversas cam isas de noche
d a tiva y de particip ación y respuesta de atractivas y seductoras, de varios largos
las mujeres!] “ Q uisiera que m i esposa y colores. ¡N ingún esposo se ha queja-
fuera más entusiasta y expresiva’ ’ . “ Q ui- d o p o r ese gasto! N o hace m u ch o des-
siera que a veces iniciara el encuentro pues que m encio n é este encargo a un
sexual y hablara en térm inos de có m o caballero, él exclam ó deleitado: “ ¡Y di-
m ejorarlo” . “ M e gustaría que m i esposa gales tam bién que nunca se acuesten
tom ara la iniciativa en las cuestiones se- con piyam as!”
xuales de vez en cuando, y que pensara H a y m ujeres que n o co m prend en
m ás en eso” . Y el esposo que hizo esta correctam ente el sentido de S a n M ateo
últim a declaración, añadió: ‘ ‘S i ella lo hi- 5:28, y co m o resultado se sienten con-
ciera, y o trabajaría m enos y n o m e preo- fundidas. Ese pasaje dice así: “ C u a l-
cup aría tanto de m i trabajo, para estar quiera que m ira a una m ujer para codi-
m ás con ella” . ciarla, ya adulteró co n ella en su cora-
Γ L a única parte de la experiencia se- zó n ” . S eg ún este versículo, m irar a una
xual de la que un ho m b re disfruta más m ujer se convierte en pe ca d o única-
que la eyaculación, es la satisfacción m ente cu and o la m irada va cargada de
que obtiene de una esposa am orosa concupiscencia.
que lo encuentra sexualm ente estim u- E l ho m b re pu e d e utilizar el contacto
lante] S in em bargo, en algunos casos sexual en diversas formas. P u e d e ex-
hay esposas que d e b id o a ciertas orien- perim entar diversos sentim ientos, ade-
taciones religiosas n o consideran apro- m ás del am or y el afecto. P u e d e haber
p iad o dar una respuesta sexual activa e sentido frustración y desánim o d e b id o
in trod ucir variedad en las relaciones ín- a las dificultades experim entadas du-
timas. Estas esposas se sorprend erían rante el d ía de trabajo, p o r lo que tal
al saber que 65 p o r ciento de los mari- vez buscará las relaciones sexuales
dos desean ver más interés de parte de co m o un alivio. S u deseo ín tim o puede

168
La Satisfacción Sexual del Cónyuge
surgir de la tristeza o de una pérdida
ocurrida en otro sector de su vida. O
bien, el deseo sexual pu ede resultar
igualm ente de b id o a una sensación de
placer p ro d u cid a p o r alguna realiza-
ció n valiosa en su trabajo o en otra
cosa. Esas experiencias n o tienen reía-
ción directa co n la esposa, sin em bar-
go, el m arido busca la experiencia se-
xual con ella d e b id o a sentim ientos ge-
nerados en otro sector de su m undo.
( L a s relaciones sexuales reconfortan al
ho m bre. L a s busca para satisfacer otras
em ociones aparte del a m o r]
L a fatiga es una de las barreras prin-
cipales que se o p o n e n al interés de la Igualm ente p u e d e n preparar una cena
m ujer en el sexo. D espués de haber lu- especial y dispon er la m esa en una for-
chado durante m uchas horas del día, el m a inusitada, o b ien encontrar un lugar
sexo pu ede ser lo últim o que tenga en diferente y u na hora distinta para llevar
mente. L a esposa am ante ordenará co- a cabo el acto íntim o. Estos cam bios
rrectam ente sus actividades para que el no vedo so s e interesantes añaden va-
sexo n o languidezca en el últim o lugar. riedad a las relaciones íntimas.
C u a n d o lleguen las nueve de la noche,
resistirá el deseo de seguir m ira n d o te-
Apasionamiento en el matrimonio
levisión y en ca m b io se preparará para
irse a la cama. L a esposa que considera L o s m aridos y las esposas debieran
que el aspecto sexual de su m atrim onio tratar de usar su im aginación, de ser
es im portante, le reservará tiem p o y creativos y estar dispuestos a experi-
energía. m entar nuevas form as de llevar a cabo
L o s hom bres tienen la prerrogativa la in tim id ad sexual. L a s relaciones ínti-
de tom ar la iniciativa en las relaciones mas desprovistas de egoísm o, deben
sexuales, p e ro las m ujeres deb en res- ser interesantes, gozosas y satisfacien-
p o n d e r a sus esfuerzos, p o rq u e en caso tes. L a s relaciones sexuales de buena
contrario serán en vano. T a m b ié n las calidad son el resultado final de una re-
mujeres p u e d e n dem ostrar su capaci- lación m atrim onial satisfactoria. S i al-
dad creadora. P o r ejem plo, p u eden guien tiene prob lem as sexuales, no de-
cam biar la d eco ración del dorm itorio, biera buscar la respuesta en su vida se-
co lo car nuevas cortinas, p o n e r un cu- xual, sino más bien en la calidad de su
brecam a n u evo o hacer otros arreglos. relación m atrim onial total.

169
“ La vida es un activo procesó de
transformación. Si usted no ha añadid
nada nuevo a sus intereses durante el año
anterior, si continúa teniendo los mismos
pensamientos, refiriendo los mismos ‫י‬
incidentes personales, teniendo las mismas
reacciones predecibles, eso significa que ha
sonado el toque de muerte para su ■ * m

personalidad” .‫׳״‬ ·‫!י״ייי‬


é -G eneral Douglas MacArthur.
Capítulo 9

LaDiversión en
el Matrimonio
T al vez usted haya o íd o decir que la tar de la m utua com pañía. N o siem pre
fam ilia que se une para orar perm ane- nos hem os m antenid o a la altura de
ce unida. A lg una s personas piensan este ideal, pe ro dam os gracias a D io s
que lo ú n ico que se necesita en la ac- p o rq u e hem os pasado juntos m om en-
tu alidad para m antener el m atrim onio tos m u y agradables en los cuales mez-
es más religión y asistencia a la iglesia. clam os la diversión co n la vida matri-
P e ro he observad o que a m enos que la m onial.
fam ilia se una para orar, para jugar y H e m o s co n o cid o hogares cristianos
entretenerse, es posible que sus m iem - que han tenido éxito y otros que han
bros se aparten un os de otros. fracasado. S in e xcepció n notam os que
A u n q u e m i esposo y y o n o preten- losjm atrim onios de m ás éxito han ana-
dem os saber to d o lo que se necesita d id o a la vida en co m ún el ca lo T d e la
co no cer acerca del m atrim onio, hem os diversión, de la risa y de e xp eriencias
ap re n d id o de nuestros años pasados gozosas^
juntos, que los cónyuges deb en disfru­ H asta aquí, en esta obra, hem os de-

B. Una actividad semanal que en-


Contenido del Capítulo riquezca la vida conyugal
C. L o s ejercicios espirituales fa-
I. El juego en la familia miliares deben ser a m enos
A. L o s c ó n y u g e s deben disfrutar MI. ¿Proporciona usted momentos
el uno del otro de diversión a su cónyuge?
B. La diversión tiene lugar en el A. Después de los dirigentes es-
matrimonio pirituales, los co m edian tes tie-
II. No todo es trabajo pesado en el nen los matrimonios más lar-
matrimonio gos.
A. Un matrimonio ideal incluye: B. La risa es un buen tranquil¡-
1. La posibilidad de disfrutar zante para los problem as
el uno del otro C. Convierta el día de hoy en un
2. Entretenerse juntos día feliz:
3. Reír juntos 1. Para usted
4. G o za rs e en la mutua com- 2. Para su cón yug e
pañía 3. Para su familia

173
Felices para Siempre

A LAIN, © 1947, 1945, THE NEW YORKER MAGAZINE, INC.

lin ea d o los prin cip ios que requieren D esde nuestros prim eros años de ca-
disciplina personal y fuerza de volu n ta d sados, m i esposo y y o h em os encontra-
para ser puestos en práctica. L o s bene- d o tiem po, a pesar de nuestras múlti-
ficios de los esfuerzos efectuados pro- pies ocupaciones, para in clu ir cada se-
po rcio n a rán una recom pensa adecúa- m a n a u n a a c t iv id a d q u e h a e n ri-
da, pero aún se requiere una cantidad q u e cid o nuestra vid a de casados: viajes
de trabajo d u ro para tener un m atrim o- cam pestres, picnics en un lugar favori-
nio feliz. A h o ra quisiera decir co n todo to, com idas en un restaurante, una no-
énfasis que en m i o p in ió n la v ida matri- che de juegos, un paseo tom ados de la
m o nial n o es toda trabajo duro, esfuer- m a n o p o r la playa o p o r otro lugar, y
zo y autodisciplina. U n a parte integran- diversas otras actividades que nos han
te del m atrim onio feliz es la capacidad lle n a d o de satisfacción.
de gozar en la co m p a ñ ía m utua, de di- ¿ C u á l ha sid o el resultado? N uestro
vertirse, de re ír y de encontrar gozo en m atrim onio, gracias sean dadas a Dios,
la interacción conyugal. aum enta en felicidad cada año.

174
La Diuersión en el Matrimonio
V iajam os juntos m iles de kilómetros; tuvim os m om entos m u y agradables vi-
co m pram o s un v e h íc u lo que nos per- sitando los jardines repletos de herm o-
mite acam p ar al aire libre y hem os sas flores. L u e g o fuim os a un lugar en
acam p ad o en los desiertos de Califor- la costa desde d o n d e se ve una isla en
nia y Arizona, en las m ontañas de C a- la que una gran cantidad de focas ha
nadá y del Estado de W ashington, jun- hech o su m orada, y nos entretuvim os
to a los lagos y las playas, y en tantos m irándolas saltar al mar. Visitam os las
otros bellos lugares. A lg u n o s de núes- tiendas de curiosidades y un m useo
tros m om entos m ás gozosos han trans- que hay en ese lugar. D urante el resto
currid o en m edio de la naturaleza, don- del d ía recorrim os num erosos lugares
de disfrutam os de la m agnífica belleza clásicos de esta ciu d a d turística y en la
que D ios ha provisto para sus hijos. n o ch e co m im o s en un restaurante des-
T a m b ié n hem os—p ro cu ra do conse- de el que p o d ía m o s ver el mar.
guir que las reuniones espiritualesTTe la ¿Q u é ocurre en su caso? ¿T ien e us-
famflia m suT tenl3ffi E n vez de ted una vida m atrim onial entretenida?
c o n v e rtirla - lecturä deTa B ib lia en una ¿ H a in tro d u cid o últim am ente en su
o c a s ió n s o le m n e c u a n d o to d o s lo s m atrim o nio actividades interesantes y
m iem bros de la fam ilia escuchan con novedosas que han servido para pro-
una expresión de gravedad en el ros-
tro , h e m o s e s tim u la d o u n a a c titu d
creadora en ellos. C o m o resultado,
esas ocasiones espirituales han sido
am enizadasj;p n a divinanzas y pregun-
tas bíblicas, p o n representaciones d e
persoñajes de la B ib lia, con m úsica y
otras activ id a des interesantes^ T a l vez
lo m a s entretenido eran las historias b í-
blicas representadas p o r nuestros tres
hijos.
M i esposo y y o llevam os a cabo re-
gularm ente actividades entretenidas.
P o r ejem plo, en la actualidad trotam os
juntos tem p rano en la m añana, y eso
n o sólo nos p ro p o rcio n a la oportuni-
dad de ejercitarnos para m ejorar la sa-
lud, sino que tam bién m ejora nuestras
actitudes, nos perm ite co m un icarn os y
estim ula el interés m utuo. E n el atarde-
cer solem os dar paseos en bicicleta y
disfrutar de la frescura de esa agrada-
ble hora del día.
C re o que la actividad entretenida
más interesante que hem os tenid o últi-
m ám ente fue un viaje que h icim os a
S a n Francisco. P rim e ro nos detuvim os
en el G o ld e n G a te Park, situado cerca
del fam oso puente u b icado a la entra-
da de la b a h ía de S a n Francisco, do n de

175
Felices para Siempre

DIVIERTASE CON SU CONYUGE


A note a con tin ua ción diez actividades que le gustaría llevar
a cabo:

1. 6.

2. 7.

3. 8.

4. 9.

5. 10.

Anote a con tin ua ción diez actividades que a su có n yu g e le


gustaría llevar a cabo, y co m pa re sus respuestas co n las de él.

1. 6.

2. 7.

3. 8.

4. 9.

5. 10.

Si ahora no está teniendo con su có n yu g e alg una de estas


actividades, ¿ cu á le s le gustaría llevar a c a b o ?

1.

2.

3.

Anoté a continuación a lg un os m om entos divertidos que ha


pasado recientem ente co n su cón yug e y que usted ha apre-
ciad o en form a especial.

1.

2.

3.
¿ C ó m o se siente usted?
1. C u a n d o me divierto c o n mi cónyuge, me siento...
2. C u a n d o mi có n yu g e se divierte co n m ig o , me siento...
3. C u a n d o hago con mi có n yug e algo q ue no me gusta, pero
que a él le agrada, me siento...

176
La Diversión en el Matrimonio

ducirles m a yo r u n id a d y felicidad? D eterm ina có m o los em pleados se sen-


¿ C u á n d o fue la últim a vez que hizo tirán durante las horas de labor. L e s da
algo con su cónyuge, únicam ente con seguridad, les hace sentir que to d o está
el prop ósito de entretenerse y pasarlo bien en la com pañía. S i un ejecutivo de
bien? ¿ C u á n d o fue la últim a vez en que la co m p a ñ ía llega p o r la m añana con la
tuvieron ocasión de reírse juntos? cara larga, le da a la gente la im presión
S e ha co m p ro b a d o que lo s com e- de que algo an da m a l” .
diantes tienen m atrim onios de larga L a sonrisa es un m e d io de decir a los
duración. ¿ P o r qué? T a l vez p o rq u e la dem ás que el que so n ríe se siente feliz
risa sirve para aliviar la tensión. E n ge- de verlo, de que to d o fu nciona bien y
neral n o so n re ím o s ni re ím o s suficien- de que resulta agradable estar vivo. Es
temente. S e dice que R ich a rd N ix o n in d u d ab le de que habrá cosas difíciles
pe rd ió las elecciones presidenciales la de las cuales ocuparse, pero se las con-
prim era vez que se presentó co m o can- siderará con un espíritu positivo y con
didato, p o rq u e no so nreía con frecuen- una actitud constructiva.
cia. E n cam bio, la segunda vez que L a risa ejerce un efecto tranquilizan-
presentó su candidatura difícilm en te se te cu a n d o existen problem as. Charles
lo v e ía en una fotografía o en una en- S h e d d ha co m entado que cu a n d o una
trevista de televisión sin que estuviera pareja aprende a reírse de sus errores,
sonriendo. S í, la gente respon de favo- se p ro d uce una adm irable transform a-
rablem ente a la sonrisa y a la risa. ción en el hogar. L a sonrisa es un re-
L o s gerentes de las grandes tiendas curso m ediante el que se escriben los
han descubierto que las ventas suben pensam ientos en el rostro. Es una for-
hasta en un 2 0 p o r ciento cu a n d o los m a de decir a los dem ás que son apre-
em pleados so nríe n a los clientes. A lgu- ciados, aceptados y bien recibidos.
ñas co m pa ñ ía s insisten en que sus eje- C u a n d o u n o sonríe, los dem ás contes-
cutivos so n ría n al entrar p o r la m añana tan en la m ism a forma. Es co m o si se
en las oficinas de la co m p a ñ ía para co- les dijera: “ Gracias. Usted está hacien-
m enzar el trabajo del día. “ U n a sonrisa d o que m i día resulte más agradable.
m arca la nota tónica para el d ía — ex- M e hace sentir que m e tom an en cuen-
plica el presidente de una c o m p a ñ ía — . ta, que soy im portante y que otros se

177
Felices para Siempre

¡A DIVERTIRSE JUNTOS!
Sorprenda a su esposa con una invitación a hacer algo especial.
Podría ser pasar algunas horas haciendo algo que ella desea. Podría
tratarse de una comida en un restaurante. O bien una visita a una
nueva tienda de ropa para mujer. Podría ser un viaje al campo, un
paseo por un parque, una visita a una tienda de muebles o cualquier
otra cosa que ella ha querido hacer. Si tienen hijos pequeños, haga
los arreglos para que alguien los cuide durante la ausencia, sin que 8®íM
ella lo sepa. Avísele a su esposa que van a salir juntos apenas con el
tiempo suficiente para que se prepare. A las mujeres les gustan las wm
sorpresas y el suspenso, como también el cambio de paso durante
algunas horas.
C ree un feriado hogareño en honor de su cónyuge. Con la ayuda
de los niños, programe un día especial con banderas, globos, un des-
file por la casa, compre comida ya preparada, y cualquier otra activi-
dad interesante. Haga trabajar su imaginación. Haga de éste el día
especial de su cónyuge.
Una visita al pasado. Pase una hora con su cónyuge en la sala de la
casa recordando acerca de los libros, los álbumes de la familia, las
fotografías o los muebles. Recuerde dónde consiguieron esas cosas,
lo que significan para ustedes y los sueños compartidos que repre-
sentan.
U n paseo en la noche. Introduzca frescura y vitalidad en su matri-
monio dando un paseo nocturno con su cónyuge. Durante ese paseo
K J /1 Ä » converse sobre cosas personales, caminen tomados de la cintura, y
repitan lo que hacían cuando eran novios.
Tiem po para recordar. En lugar de mirar televisión una noche,
pase una hora con su cónyuge recordando lo siguiente: (1) una oca-
sión cuando lo pasaron muy divertido; (2) una ocasión embarazosa;
(3) una ocasión cuando alguno de ustedes lloró mucho; (4) una oca-
sión en que se encontraban sumamente cansados; (5) una ocasión
cuando tuvieron que trabajar duramente; (6) una ocasión cuando se
sintieron muy cerca de Dios. El álbum de la familia puede ayudarles
en sus recuerdos. Pueden terminar estos momentos dedicados al re-
cuerdo agradeciendo a Dios por los vínculos que los unen como es-
posos. m
Salidas de exploración. Tal vez usted recuerde algunos lugares in-
teresantes que hubiera querido explorar. Pueden estar en el campo o
en la ciudad. Probablemente a su cónyuge le encantaría visitarlos con
usted. Fije un día para hacerlo y pida a su cónyuge que elija el lugar
que le gustaría explorar.

178
La Diversión en el Matrimonio
pre o cu p an de m í” .
L a sonrisa es un d o n gratuito que
puede p ro d u cir m u ch o gozo y satisfac-
ción a otras personas. E l hábito de son-
re ír pu ede convertirse en un recurso
m uy v alio so cu a n d o se enfrentan sitúa-
ciones que de otro m o d o p o d ría n pro-
ducir desánim o y desesperación. A
co ntinuació n transcribim os algunos ver-
sos de un po e m a de E lla W h eeler W il-
cox, que trata de la sonrisa:

Si la vida fluye cual canción,


sonreír es algo natural;
pero el hombre que vale la pena
sonríe aunque todo salga mal.

H ag a lo posible para que ho y sea un


d ía agradable para su cónyuge, y para
su familia. S o rp ré n d alo s con algo.
C uén teles un relato divertido. H aga
planes anticipados para hacer juntos
algo especial. H a g a con ellos una visita
a un lugar interesante. H ag a un regalo
a su cónyuge. S o n ría . Ría. T o m e tiem-
p o para jugar. Encuentre la m anera de
pasar m om entos divertidos con su cón-
yuge. H ag a su vida m atrim onial tan fe-
liz y gozosa co m o sea posible.

179
“N o pensaríamos en construir una chimenea
de piedra sin piedras, o preparar un pastel de
manzanas sin manzanas. ¿P or entonces,
hay tanta gente que procura formar nogares
cristianos sin Cristo? Tratan de mantener
principios ‘cristianos’, de establecer un hogar
‘cristiano’ y hasta emplean una terminología
‘cristiana; pero sin la presencia de Cristo no
p u ed e haber un hogar cristiano. El Dios
grande y santo d eb e vivir en ese hogar; y
también d eb e vivir en los corazones de los
que le dan el nom bre de ‘hogar a esa casa".
-C harles J. Crawford.
Capítulo 10

La Religión en
el Hogar
C a si todas las parejas que se prom e- tanto más conscientes se hacen de esta
ten am or y v ivir juntos, esperan tener realidad.
un m atrim o nio lle n o de felicidad. Pero
solam ente unas pocas realizan este
La dimensión perdida
sueño. ¿ P o r qué? P o rq u e n o han des-
cubierto la dim ensió n espiritual que fal- A u n q u e a través de toda esta obra
ta y que les ayu d aría a hacer frente a hem os hech o referencia a la dim ensión
los conflictos y a la incom patibilidad. espiritual del m atrim onio, no nos he-
Pascal, m édico y filósofo, dijo: “ E n m os referido exclusivam ente a ella;
el corazón de to d o ser h u m a n o existe pe ro consideram os que es posiblem en-
un v a c ío que tiene la form a de Dios, te la parte más im portante en el ajuste
que n o pu e d e ser lle n a d o p o r ningún m atrim onial. L a relación entre esposo
ser creado, sino únicam ente p o r Dios, y esposa descrita en este libro es más
el C re a d o r” . ¡C u á n cierto es! L o s seres que un co m pro m iso entre dos perso-
hum anos son intensam ente espiritua- ñas. S e trata más bien de una triple re-
les, y cuanto m ás avanzan en edad, lación entre el esposo, la esposa y Dios.

Contenido del Capítulo A. D ev o cio nes personales


B. La oración
I. La dimensión perdida C. El culto en el hogar
A. Los seres hu m a n o s tienen in- D. La asistencia a la iglesia
tereses espirituales 1. L o s m a n d a m i e n t o s e n t re
B. A c e rc á n d o s e a Dios se acer- p ersonas de creencia s dis-
can el uno al otro tintas
C. Un factor importante de la uní- 2. Cuatro clases de conflictos
dad religiosos
II. Significado de los ejercicios E. Pro c ed er h o m o g én eo
espirituales 1. La religión es una ocupa-
A. Importancia del culto semanal ción de tiempo com pleto
B. Importancia del culto personal 2. No d ebe permitirse la exis-
III. Cómo adorar a Dios con el tencia de un d oble juego de
cónyuge normas

183
Felices para Siempre
N o te m o s en el diagram a triangular giosa que existe en un tem plo.
que al acercarse a D ios el esposo y la ¿E n qué form a pu ede usted encon-
esposa, tam bién se ap ro xim an el uno trar esta clase de experiencia personal
al otro. Entonces, al añadirse la dim en- para p o d e r adorar juntam ente con su
sión espiritual se transform a la relación cónyuge? A co n tin u a ció n presentam os
m atrim onial en una fuente de poder. cin co ingredientes indispensables que
L a B ib lia nos dice: “ S i Je h o v á no edifi- intervienen en el culto de ad o ració n de
care la casa, en v a n o trabajan los que la los cónyuges.
edifican” (S a lm o 127:1).
S i una parejaconyugal^ de^

) m e n ta rñ lñ í5 a 3 jO t^
^mariHo^Tliresposá?^irrüHdad_éspr-
r itu a fs e r a ím p o s ib ^ un ida d total
en la com prensión, en la co m un icación
o en el sexo. L a un ida d espiritual pro-
porcio nará un p o d e r superior al que las
Ejercicios deuocionales perso-
nales. L a p ro fu n d id a d de su experien-
cía de ad o ració n se m ide p o r lo que
parejas com un es conocen en su matri- acontece después que usted se retira
m onio. de la reunió n de ad o ració n en la que
M artín Lutero, después de su casa- participó con el resto de la congrega-
m iento con una ex m onja, ha b ló del ción. ¿Q u é ocurre en su hogar durante
m ilagro realizado p o r Jesús cuando la sem ana? ¿E n su trabajo? ¿D urante
convirtió el agua en v in o en la fiesta de sus obligaciones sociales? Usted repre-
bodas. D ijo que sin la dim ensió n espiri- senta la iglesia a la que asiste, y su in-
tual en el m atrim onio, la vida se torna fluencia en la vida cotidiana habla en
in síp id a y sin interés. P e ro cu a n d o el favor o en contra de Dios.
M aestro viene al hogar, siem pre cam-
bia el agua en vino. S u presencia trans-
form a una relación co m ún y corriente
en otra llena de placer y vivacidad. Eli-
m ina la m o no to nía. Q uita el frío del de-
ber y p o n e en su lugar contentam iento
y felicidad.

El significado de los ejercicios


espirituales familiares
¿Q u é significa tener un ejercicio espi-
ritual de ad o ració n en co m p a ñ ía del
cónyuge? ¿Q uiere decir que el esposo
y la esposa asisten regularm ente a ser-
vicios religiosos? Ciertam ente eso sería
de ayuda, pero en cu ito v e rdadero co -
m ienza con la serenjdad‫־‬del a j e t‫־‬söna.
{ p ‫־‬cuIto‫^־‬nuiñcTsif^
l
!untad prop ia en las m anos jdel C re a -
dor. E l culto de ad o ració n auténtico
d ep en de de la relación que u n o tiene
:con Dios, más que de la atm ósfera reli-

184
La Religión en el Hogar

U n jove n padre se levantaba tem- de la fam ilia? L o s ejercicios devociona-


p ra n o todos los días para llevar a cabo les personales deben transform ar la
sus ejercicios devocionales. C ierta ma- v id a del que los practica. Afortunada-
ñaña se encontraba sentado so lo m ien- m e n te e l p a d r e d e n u e s tro re la to
tras la fam ilia dorm ía. D e pro nto entró ap re ndió la lección y co m e n zó a invitar
en el cuarto su hijita soñolienta. Irritado a su hijita a que lo acom p añ ara en sus
p o r la in terru pción de sus pensam ien- devociones.
tos, le o rde n ó retirarse. L a niñita corrió Es im p osible vivir una v id a espiritual
llorosa hacia la cam a de su m adre y le saludable, firme, sin dedicar tiem po a
preguntó qué hacía papá so lo en la ha- los ejercicios d evocionales personales.
bitación. L a m adre le contestó: “ Está Intentar hacerlo es lo m ism o que tratar
tratando de aprender a am ar a sus de viajar en au to m ó vil sin nunca p o n er
com pañeros de oficin a” . ¿A m a r a los gasolina en el tanque. N o se irá a nin-
com pañeros de oficina cu a n d o n o se guna parte. L o s días se co nvertirían en
está dispuesto a am ar a los m iem bros una sucesión de fracasos y arrepentí-

185
Felices para Siempre
nes. D ebe dispo n er de una silla cóm o-
da y tener, adem ás, ilu m in a ció n ade-
cuada.
(3) Tenga a m a n o un lápiz y un cua-
de rn o de notas para registrar los pensa-
m ientos e im presiones q ue surjan en su
m ente durante el estudio. Estos po-
dría n servir de base para m om entos de
m editación futuros, o co m o tem as de
conversación. C o n sig a tam bién un lá-
piz rojo de punta fina para subrayar la
Biblia. U se una regla para que las lí-
neas resulten derechas. L o s pasajes su-
brayados p u eden ser de gran utilidad
para usted.
(4) C a d a m añana, antes de com en-
zar su ejercicio devocional, pida a D ios
mientos, y las noches de in so m n io pro- que le hable a su corazón. O frézcale su
d u ciría n fatiga y nerviosidad. v o lu n ta d obediente. P íd a le com pren-
/ ¿E n qué consisten los ejercicios de- sión y una m ente sin prejuicios, para
vocion ales diarios? S o n m om entos en p o d e r recibir la m a yo r b e n d ició n me-
que se som ete la mente, el cuerp o y la diante su estudio.
volu n ta d a la influencia del Espíritu (5) L o s ejercicios devo cio nales dia-
/ S a n to ejercida a través de las enseñan- ños d ebieran in clu ir lectura de la Biblia.
^ zas bíblicas. S o n m om entos cu a n d o se Esta p o d ría hacerse tem a p o r tema, o
descansa en Dios, cu a n d o se presentan bien le yen d o de co rrid o desde el G é -
\ peticiones a D ios y se escucha para re- nesis hasta el Apocalipsis. Se ha reco-
\,cibir su respuesta. m e n d ad o pasar una hora diaria m edí-
L a s cuestiones prácticas de cóm o, tando en la vida de Jesús. S i esto se hi-
cu á n d o y dó n d e tener las devociones ciera, p ro d u ciría cam bios notables en
personales, al parecer, detienen a mu- la familia. C o n v e n d ría ad q u irir una
chos aun antes de com enzar. L a s res- bu ena biografía de Jesús, co m o El De-
puestas a estas preguntas serán dife- seado de todas las gentes (publicado
rentes para cada persona, p e ro a conti- p o r esta m ism a editorial).
n u ació n presentam os algunas suge- (6) Term ine con una oración sincera
rencias. y abarcante. N o oculte nada a Dios,
(1) Elija una hora que se adecúe a su p o rq u e de todos m o do s él lo sabe todo
estilo de v id a personal. A lg u ie n tal vez y lo v e todo. C o n la confesión hecha
elegirá los m om entos justam ente antes directam ente al Pa dre celestial se re d-
de retirarse a dorm ir. P e ro si usted se be p e rd ón y paz mental. A s í estará pre-
siente cansado e irritable a esa hora, p arad o para hacer frente a las diferen-
soñoliento, o si es in terru m pid o p o r lia- tes situaciones difíciles que se presenta-
m adas telefónicas, pu ede elegir una rán durante el día. L a oración pro-
hora diferente. Personalm ente prefiero po rcio n a poder.
las horas tranquilas de la m añana, an- C u a n d o u n o ora a Dios, con fre-
tes que los dem ás se levanten. cuencia repite frases formales. Es nece-
(2) Encu entre un lugar tranquilo sario evitar las expresiones artificiales.
d o n d e pu eda estudiar sin interrupcio- H a b le con D io s en la m ism a form a

186
La Religión en el Hogar
co m o lo haría con un am igo. D ediq ue C u a n d o el esposo y la esposa oran
tiem p o a form ular el p ro b lem a y luego p o r las m ism as cosas, pronto am bos se
pida el cum plim ien to de cualquier pro- preocup arán p o r los m ism os asuntos.
m esa relacionada con él. Incluya sitúa- Esto tam bién prod uce algunos benefi-
ciones difíciles que le preocupan, por- cios adicionales. El otro cónyug e pue-
que D io s tam bién pu ede ayudarle a re- de recordar algo im portante que usted
solverlas en form a adecuada. ha olvidado. D e b id o a que el esposo y
N o piense que la o ració n es sola- la esposa se interesan en cosas diferen-
m ente un m edio para p e d ir cosas a tes, ocurrirá que ella orará p o r la reía-
Dios. A s í co m o la co m u n icació n entre ció n conyugal, p o r los niños y p o r pro-
usted y su cónyug e tiene dos vías, tam- blem as personales. E l orará probable-
bién la co m u n icació n con D io s debe m ente acerca de las finanzas, de su
ser de ida y vuelta. Presente sus peti- trabajo y el futuro. A l co m partir las pre-
ciones a D io s y m edite en calm a p ocupaciones, am bos se unirán to d a vía
tratar de captar la respuesta divina.

L a oración. Es im portante que


juntam ente co n el estudio de la B ib lia
usted tenga una sesión de oración.
¿ C o n cuánta frecuencia usted y su cón-
yuge oran juntos en voz alta? O ra r en
voz alta a su Pa d re celestial es u n o de
los m edios más adecuados para mejo-
rar la co m u n icació n entre dos perso-
ñas. U n m atrim o nio p u ede ser com ple-
tam ente transform ado cuand o sus inte-
grantes buscan juntos a D io s en ora-
ción en form a regular. S i usted y su
cónyuge n o lo han hecho, le sugiero
que practiquen la “ oración com partí-
d a’ ’ .
Este m étodo de oración com partida
consiste en que cada noche, u n o de los
cónyuges com ienza p id ie n d o la ayu da
de D io s en alguna cosa específica. El
otro cónyuge, a su turno, ora p o r lo
m ism o. Luego , el prim er có nyug e ora
p o r alguna otra cosa, y el otro respon-
de orand o p o r lo m ism o. Esta práctica
continúa hasta que el prim er cónyuge más estrecham ente con los v ín cu lo s del
n o presenta nu evos m otivos de ora- amor.
ción. E n la n o ch e siguiente, el segundo C u a n d o el esposo y la esposa apren-
cónyuge in trod uce el prim er tem a de den a orar juntos, descubren una im-
oración, y lu eg o co ntinúan con el mis- portante m edida preventiva contra los
m o procedim iento. pro b lem as conyugales. H a y un núm e-

187
Felices para Siempre
ro excesivo de parejas m atrim oniales U n a disculpa frecuente es: “ N o ten-
que vive n sin orar nunca, y eso produ- go tie m p o ” . Otros dicen: “ C u a n d o es-
ce m alos resultados en el m atrim onio. tam os todos en casa nunca encontra-
m os tiem po para los ejercicios devocio-
nales” . N o faltan quienes declaran:
“ N o sabría p o r d ó n d e em pezar” . Y
El culto en el hogar. E n esta tam bién algunos dicen m u y seguros de
época de progresos técnicos y ajetreo, sí mismos: “ Nuestra fam ilia ha funcio-
son po co s los hogares en que el padre na d o bien sin el culto en el hogar” , lo
y la m adre reúnen a los hijos alrededor que revela falta de visión y conocí-
de ellos para cantar him nos religiosos, m iento de lo que el futuro p o d ría reser-
para leer historias form adoras del ca- var para ellos. Es po sible presentar nu- ‫ן‬
rácter, estudiar la B ib lia y orar. Proba- m erosas disculpas, pero ninguna de
blem ente cu a n d o llegó la televisión se ellas tendrá valo r cu a n d o D io s pregun-
pe rd ió el culto en el hogar. Lam enta- te en el ju icio dó n de están los hijos que
blem ente, la m a yo r parte de las fam i- D ios entregó a nuestro cuidado. ■
‫׳‬
lias n o echan de m enos estos m om en- A co ntinuació n presentam os algunas
tos devocionales, tal vez po rq ue nunca sugerencias generales acerca de có m o
disfrutaron de ellos.

188
La Religión en el Hogar
se p u ede llevar a cabo el culto en el ho- agitar m ientras cantan.
gar. Perm ita que cada n iñ o elija su pro-
(1) Establezca u na hora con ve n ie n te p ió canto religioso. P íd a le que se pon-
que satisfaga 'a fo d o s T o s m ie m b ro s d e ga al frente de la fam ilia para dirigirlo
la familia. Esto p u ede resultar difícil, es- m ientras todos cantan. Esto, adem ás
pecialm ente cu and o los hijos crecen y de darle participación en el culto del
la fam ilia se desparram a en todas direc- hogar, aum enta la confianza en s í mis-
ciones: el padre asiste a una re u n ió n de mo. D espués de seguir este program a
negocios, y la m adre va a visitar un fa- durante algunas sem anas, es posible
miliar, un hijo trabaja hasta las o n ce de que sus hijos canten m ientras juegan.
la noche y el otro practica básquetbol ¡C u á n to m ejor es que hagan eso en vez
dos noch es p o r sem ana. E n nuestra fa- de tararear la m úsica de avisos com er-
m ilia decid im os tener nuestros ejercí- cíales que invitan a tom ar o a fumar!
cios d evocionales a prim era hora en la (3) Enseñe sin serm onear. M ucho s
m añana, para evitar los pro b lem as que padres y m adres no saben enseñar sin
se presentaban en la noche. L e ía m o s in currir en m olestos y exasperantes ser-
un corto pasaje de la B ib lia, lo explicá- m oneos. C u a n d o sea necesario corre-
bam os a los niños y lo ap licábam o s a gir a un hijo o hija, d e b id o a que m aní-
sus necesidades particulares, y orába- fiestan un com po rtam iento indeseable
mos. U n par de veces p o r sem ana leía- o m uestran repetidam ente un rasgo de
m os historias en la noche, escuchába- carácter negativo, conviene que lo ha-
m os m úsica y ha cía m os planes para gan sin vio len cia y sin herir los sentí-
disfrutar en el futuro de nuevas activi- m ientos ni la dignidad de los niños.
dades interesantes. E n la B ib lia hay num erosos relatos
C u a n d o los niños son p eq ueño s se form adores del carácter. Estos p u e d e n
pu e de planear el culto en el hogar sin ser leíd os o referidos y explicad os a los
grandes dificultades. L o s dos m om en- niños. E llo s los aprenderán y tratarán
tos m ás ad ecuados probablem en te de im itar las buenas cualidades presen-
sean inm ediatam ente después de la tadas. T a m b ié n existen libros con reía-
cena y antes de acostarse. E n realidad tos bíblicos, co m o Las bellas historias
n o tiene gran im portancia la hora del de la Biblia (publicados p o r esta m ism a
d ía cu a n d o se tienen los ejercicios de- editorial). Estos relatos orientadores se
vocionales, co n tal que estén presentes p u e d e n presentar en la hora de los
todos los m iem b ros de la fam ilia. Es ejercicios de vocionales de la familia. A
m u y im portante llevar a cabo estos los niños les encantará escucharlos y
ejercicios con toda regularidad. v er las herm osas ilustraciones.
(2) E l culto en el hogar dgfegjn c lu ir (4) H a b le co n Dios. T o d a s las activi-
m úsica, si es posible. A los niño s les en- dades efectuadas durante los ejercicios
canta cantar. L a m úsica crea una at- espirituales en el hogar deb en contri-
m ósfera de ad o ració n y subyuga las b u ir a reforzar la idea de que la fam ilia
em ociones. A los niños pe q u e ñ o s les está en co m u n icació n con Dios. L a
gustan los cantos con m o vim iento y ac- oración es un m e d io excelente para en-
ción. T a m b ié n les gusta sostener obje- señar a los niños que es po sible hablar
tos que representan lo que están can- con D io s en la m ism a form a co m o se
íando. P o r ejem plo, si cantan acerca de conversa con un am igo. D urante la
los corderitos o de las avecillas, p u eden oración, el padre o la m adre p u eden
tener corderitos y pajaritos pintados, o dar gracias a D io s p o r algo difinido, y
de tela rellena que p u e d e n levantar o lu eg o ped ir a cada n iñ o que haga lo

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Felices para Siempre
m ism o. A co ntinuació n pu ede presen- gana usted la vida.
tar a D ios un pro b lem a definid o y soli- — O cu p o mi tiem p o com pleto en ser
citar su ayu da para resolverlo, y luego cristiano — respon dió— . P e ro para pa-
pe d ir a cada niñ o que presente un pro- gar los gastos trabajo co m o gerente de
blem a personal. Esto le da participa- una com pañía.
ción a los chicos, les ayu da a prestar O jalá todos pu dié ra m os aplicar el
atención y evita el ab urrim iento que se m ism o enfoque a nuestra práctica de
p ro d uce cu a n d o un adulto hace una los p rin cip ios cristianos, y hacerlo con
larga oración. la m ism a ded icación y constancia. U n o
de los dichos favoritos de mi m arido es:
“ S o m o s constantem ente inconstan-
tes” . ¡C u á n cierto es! El com porta-
m iento regido p o r prin cip ios religiosos
en form a constante es una im portante
Asistencia a la iglesia. L a m ayor clave para la a rm o n ía y la felicidad en
parte de los m atrim onios, después de el m atrim onio. L a form a co m o nos
la cerem onia civil, se solem nizan en la com portam os en el hogar es lo que
iglesia. ¿ P o r qué? ¿C o n sid e ra n los jó- realm ente som os. L o que la gente ve
venes cónyuges que la religión es im- en nosotros cu and o nos presentam os
portante para su vida m atrim onial? en la iglesia m u y bien vestidos, es sola-
¿Q u é efecto tiene en la pareja conyugal m ente la parte exterior; pe ro lo que
la asistencia regular a la iglesia? ¿Q u é realm ente im porta es có m o som os en
im p resión causa sobre los hijos? nuestra p e rso n alid ad íñ tim aT qüe^ éslb
E l análisis de m iles de casos de di- que D ios ve.
v o rcio ha dem ostrado que cu a n d o am- C ierta vez en que un padre y su hijo
bos cónyuges no asisten a la iglesia, o viajaban en autom óvil, el padre com e-
cuand o u n o so lo de ellos lo hace, se tió una infracción de la ley del tránsito y
pro d u ce n dificultades serias al p o co fue detenido p o r un policía. R e cib ió
tiem po de estar casados, y en m uchos una boleta. D espués de reiniciar el via-
casos eso acarrea el divorcio. E n cam- je, el padre ha b ló m al del p o licía y de
bio, los m atrim onios que asisten a la las leyes del tránsito y dijo que trataría
iglesia y que practican la religión, fie- p o r todos los m edios de n o pagar la
nen m atrim onios más felices y durade- multa. C u a n d o se le pasó el enojo, se
ros. dio cuenta de que ha bía dado un mal
ejem plo a su hijo. D e m o d o que le ex-
plicó a su hijo que a veces los adultos,
cu a n d o están enojados, dicen cosas
que realm ente n o sienten. A continua-
ción el padre re co n o ció que h abía co-
Consistencia. A lg u ie n preguntó m etido u na infracción, y fue con su hijo
a un ho m b re de negocios: a pagar la multa. Ese n iñ o ap rendió a
— ¿C u á l es su o cup ació n? respetar las leyes del tránsito.
— S o y cristiano — replicó éste. L a s enseñanzas de la B ib lia referen-
— N o, n o — dijo el otro— . Q u ie ro tes al m atrim onio, a los hijos y a la vida
decir, cuál es su trabajo. en general son bastante claras y especí-
— S o y cristiano — fue la respuesta. ficas. T a m b ié n son necesarias para el
— Parece que usted n o m e com pren- bu en fu ncio na m ie nto de la familia. P o r
de. L o que deseo saber es en qué se eso, tanto los padres co m o los hijos ha­

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La Religión en el Hogar
rían bien en ponerlas en práctica cons- venes, n o teníam os experiencia y des-
tantem ente en sus vidas. Es el m ejor co n o cía m o s la disciplina de la v id a de
recurso que tenem os a nuestro alcance casados. T e n ía m o s nuestros ejercicios
para vivir felices para siem pre. d evocionales en la fam ilia, asistíam os a
Tal vez el lector ha tratado de ser
constante en la ap licación de las ense-
fianzas cristianas en su v id a m atrim o-
nial, pe ro prob ab lem en te ha fracasado
en num erosas ocasiones, co m o ha sido
el caso de tantos otros. Este pro b lem a
se pu ede resolver cu and o se reconoce
que la u ida e s p iritu a l co n siste n te se
d e b e m uir c o n a g u d a d e la u o lu n ta d y
n o m e d ia n te las e m o cio n e s. C o m o se-
res h u m an os hem os re cib id o el d o n del
libre ejercicio de nuestra voluntad.
C o m o cristiana, creo q ue una de las re-
presentaciones pictóricas m ás intere-
santes y atrayentes de Jesús es la que
lo m uestra p a rad o frente a una puerta
en el acto de golpear. Representa a
C risto p id ie n d o acceso a la vida íntim a
de la persona. El no fuerza la voluntad
para entrar, sino que bon dadosam ente
solicita que se le abra la puerta del co-
razón. E l dice: “ H e aquí, y o estoy a la
puerta y llam o; si alguno oye m i voz y
abre la puerta, entraré a él, y cenaré
con él, y él co n m ig o ” (A pocalipsis
3:20). E n el cuadro a que hem os aludí-
do, el cerrojo de la puerta está p o r den-
tro. Eso significa que nosotros debe-
m os abrir la puerta e invitar a Jesús a
que entre.
N o debem os basar nuestra expe-
rie n d a religiosa en nuestros sentim ien-
tos. L a s em ociones p u e d e n resultar
contradictorias y equívocas. D ebem o s
co m prom eternos a obedecer la volun-
tad de D io s todos los días, a u n q u e no
sintam os nada. Eso nos m antendrá en
el cam ino seguro. Es la única form a
co m o p o d em o s vivir una v id a cristiana
abundante y consistente.
Q uisiera co n clu ir con una experien-
cia personal. E n nuestros prim eros
años de m atrim onio, m i esposo y yo
tuvim os serios problem as. E ram os jó-
Felices para Siempre
la iglesia, le íam o s la B ib lia y hacíam os un elem ento estabilizador. E n la actúa-
todas las cosas “ buenas” que se espera lidad, después de m u chos años de ca-
que los cristianos lleven a cabo. P e ro sados, nuestro m atrim o nio está más fir-
nuestra situación seguía em peorando. m e que nunca, sostenido p o r el am or
S i n o hubiera sid o p o r nuestra firm e de D io s y p o r el a m o r que sentim os el
fe en Dios, nuestro m atrim onio habría u n o p o r el otro. N o s alegram os de ha-
term inado en el fracaso, puesto que be r co m p re n d id o finalm ente que no
h a b ría m o s pen sad o que n o v a lía la p o d em o s hacer nada p o r nuestras pro-
pe n a salvar nuestra relación m atrim o- pias fuerzas, pero p o d em o s ser felices
nial tan deteriorada ni seguir angustián- para siem pre con la a yu da inapreciable
donos m utuam ente. P e ro nos sostuvo de Dios.
la fe cristiana que habíam o s ap rendido D igam os con el apóstol S a n Pablo:
desde niños en nuestros hogares res- “ T o d o lo p u e d o en C risto que m e for-
pectivos, y finalm ente se co nvirtió en talece” (Filipenses 4:13).

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