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LAS COOPERATIVAS DE ENERGÍAS RENOVABLES COMO INSTRUMENTO PARA LA TRANSICIÓN

ENERGÉTICA EN ESPAÑA

RESUMEN

Las fuentes de energía renovable (RES) ofrecen un potencial transformador clave desde un punto
de vista social debido a su modularidad y capacidad para generar energía a nivel local, lo que permite
el desarrollo de iniciativas ascendentes democráticas y participativas. Las cooperativas españolas
RES, a diferencia de otros países europeos, son pocas en número. Aquí, revisamos su desarrollo
aplicando el enfoque de Perspectiva multinivel. Las cooperativas españolas RES se han enfrentado
recientemente a un contexto regulatorio y económico hostil, que ha inducido estructuras
organizativas y operativas específicas, como la aplicación de métodos innovadores de p articipación
y herramientas de inversión. Las cooperativas españolas RES colaboran regularmente para
compartir procesos de aprendizaje y experiencias, y también han demostrado su capacidad para
difundir nuevas ideas a nivel social y político. Sin embargo, a pesar de su crecimiento y extensión
territorial en los últimos años, las cooperativas RES aún tienen una presencia menor en el sistema
energético español. Si bien algunos factores internos pueden limitar su potencial como instrumento
activo hacia la transición a las energías renovables en el país, se encuentra que la resistencia del
régimen es la principal barrera. Este documento concluye con algunas recomendaciones para los
formuladores de políticas y las cooperativas RES para mejorar su papel potencial en el próximo
proceso de transición energética.

INTRODUCCION

La transición de los combustibles fósiles a las fuentes de energía renovables (RES) es una condición
indispensable para lograr sistemas socioeconómicos sostenibles. En particular, los desafíos
interconectados del cambio climático y el agotamiento de los combustibles fósiles requieren
políticas activas hacia una transición rápida de RES (Capellán-Pérez et al., 2014; Wang et al., 2017).
Esta transición es muy difícil para los países industrializados avanzados, donde el consumo de
energía ha aumentado de 10 a 15 veces desde la Revolución Industrial y actualmente está dominado
por los recursos de combustibles fósiles, así como para los llamados países "en desarrollo" debido a
su falta de financiación. recursos y experiencia mientras enfrenta un rápido aumento en la demanda
de energía (Smil, 2008). A pesar de sus impactos ambientales, los combustibles fósiles se
caracterizan por propiedades fisicoquímicas favorables (por ejemplo, alta densidad de potencia,
almacenables, inertes en condiciones ambientales estándar, etc.) que permiten flujos de energía
manejables y de alta calidad para abastecer fácilmente a las sociedades humanas. Por el contrario,
los RES generalmente se caracterizan por niveles de densidad de energía más bajos, su uso compite
con otros procesos de la biosfera, mientras que aquellos con un potencial más alto (es decir, eólico,
solar) se ven gravemente afectados por su intermitencia y variabilidad (de Castro et al., 2013; Hall y
Klitgaard, 2012; Smil, 2015, 2015, 2008; Entrenador, 2017, 2012, 2010). Sin embargo, RES ofrece un
potencial transformador clave desde un punto de vista social debido a su modularidad y capacidad
para generar energía a nivel local, lo que permite el desarrollo de ini ciativas locales, democráticas y
participativas de abajo hacia arriba. Por lo tanto, la propiedad colectiva de RES permite la
democratización del acceso al capital (o los medios de producción) y, por lo tanto, tiene el potencial
de contribuir a la transición energética de una manera socialmente más profunda que una simple
solución tecnológica (Barca, 2011; Huybrechts, 2013; Johanisova y Wolf, 2012; Kunze y Becker,
2015; Schneider et al., 2010). Por esta razón, cuenta con el apoyo de movimientos sociales que se
oponen a la minería a cielo abierto, el fracking y alimentan la pobreza. Además, la participación de
las comunidades locales en la toma de decisiones y la gestión de los nuevos proyectos RES ayuda
sustancialmente a mitigar el llamado efecto No en mi patio trasero (NIMBY) (Ávila, 2018; Huybrechts
y Mertens, 2014). Entre los RES, la energía solar fotovoltaica (PV), la energía eólica terrestre y la
calefacción de biomasa son tecnologías particularmente atractivas para los ciudadanos debido a su
madurez, modularidad, simplicidad, alta confiabilidad y la disponibilidad de proveedores de
servicios técnicos, mientras que aquellas tecnologías que requieren mayores inversiones son
económicamente poco atractivas para los ciudadanos. (p. ej., gran producción de ene rgía
hidroeléctrica, energía eólica marina y energía geotérmica) (RomeroRubio y de Andrés Díaz, 2015).

Las cooperativas y los servicios públicos municipales son las dos alternativas colectivas más comunes
a las estructuras tradicionales de propiedad (Becker y Kunze, 2014; Kunze y Becker, 2014; REN21,
2016). Dado que España carece de una tradición de servicios públicos municipales, este documento
se centra en las cooperativas RES, 1 que se refieren a un modelo de negocio en el que los ciudadanos
poseen y participan conjuntamente en proyectos RES y de eficiencia energética. Las cooperativas
observan los siguientes principios: membresía voluntaria y abierta; control democrático de
miembros; participación económica y propiedad directa; autonomía e independencia; educación,
formación e información; cooperación entre cooperativas y comunidad; y preocupación ambiental
(REScoop, 2016). Por lo tanto, este modelo presenta claras ventajas para abordar la crisis ambiental
global en relación con el enfoque tecnocrático basado en la propiedad centralizada y la generación
de electricidad, dado que la crisis de sostenibilidad es un desafío técnico y social. Se ha informado
que alrededor de 3000 organizaciones son cooperativas RES en toda Europa, aunque con una
distribución desigual (Huybrechts y Mertens, 2014; REScoop, 2016). Una revisión de 2014 encontró
que los proyectos de "Democracia energética" se han extendido principalmente en Europa
occidental (Dinamarca, Países Bajos, Bélgica, Alemania, 2 Austria, el norte de Italia, Suecia, el Reino
Unido y Francia), y en menor medida en España y el sur Italia. Estas organizaciones también se están
desarrollando en países donde RES juega un papel relativamente pequeño en la combinación
energética, como Francia, los Países Bajos o el Reino Unido. A pesar de una alta proporción de
energía eólica, no se encontraron signos de proyectos energéticos locales y democráticos en
Portugal y los países bálticos. Este es también el caso de otros países donde el suministro de energía
está dominado por combustibles fósiles, como muchos de los países de Europa oriental y central
(Kunze y Becker, 2014). El modelo, con una gran diversidad de tipologías, está presente y creciendo
en otras regiones del mundo, como Asia, América Latina y África (OIT, 2013; REN21, 2016). Si bien
no existe una explicación directa para abordar las diferencias en el nivel de desarrollo de las
cooperativas RES en diferentes países, los factores clave son la influencia histórica de los
movimientos ecologistas y antinucleares, la propagación de los servicios públicos municipales, el
impacto de los choques petroleros en la década de 1970, junto con las respuestas políticas
relacionadas y el contexto sociopolítico-cultural particular (Bermejo, 2013; Huybrechts y Mertens,
2014). Estas organizaciones desempeñan tres funciones económicas principales: la generación,
distribución y venta minorista de energía renovable, generalmente bajo la forma de electricidad,
aunque también existen ejemplos para calefacción y transporte. Muchas cooperati vas que se
ocupan de la generación de RES se pueden encontrar en toda Europa. En general, las cooperativas
RES europeas comenzaron en los años setenta y ochenta con la promoción de proyectos de energía
eólica de propiedad comunitaria, pero, con el paso del tiempo, se incorporaron nuevas tecnologías
como la fotovoltaica, así como cubrir las necesidades de calefacción mediante el uso de calderas de
biomasa. o paneles solares térmicos conectados a redes de calefacción urbana (Agterbosch et al.,
2004; Boon y Dieperink, 2014; DEA, 2017; Enzensberger et al., 2003; Gotchev, 2015; Kunze y Becker,
2014; Madlener, 2007; Schreuer y Weismeier-Sammer, 2010; Vansintjan, 2015).

La estructura de propiedad específica del sistema eléctrico en cada país determina la oportunidad
de las cooperativas RES para distribuir electricidad renovable. Por lo tanto, es más probable que las
cooperativas RES distribuyan electricidad en aquellos países donde la red eléctrica es de propiedad
pública y privada después de una licitación pública. Este es el caso de Alemania, donde las
cooperativas de propiedad ciudadana han adquirido recientemente la gestión de 90 redes de
distribución locales en todo el país, junto con una ola de re -municipalización de las redes y el
suministro de energía (Julian, 2014; Wagner et al., 2015). En el caso de los EE. UU., Más de 800
cooperativas eléctricas rurales distribuyen electricidad a alrededor de 42 millones de personas. A
pesar de que utilizan una parte limitada de la generación de RES, su contribución está au mentando
rápidamente (Bermejo, 2013; NRECA, 2016). Las cooperativas RES también pueden vender energía,
que consiste en comprar energía en el mercado y venderla a consumidores nacionales (a menudo
miembros). Sin embargo, en algunos casos, como el sector elé ctrico, el hecho de que la mayoría de
los mercados se hayan abierto recientemente a la competencia y aún estén controlados de facto
por un pequeño número de compañías eléctricas tradicionales hace que la operación de las
cooperativas RES sea más difícil (Huybrechts, 2013 ) Entre las cooperativas RES más importantes a
nivel europeo, se pueden encontrar las siguientes: Enercoop (Francia), que comprende 10
cooperativas regionales de patrocinadores (42,000 miembros) y 131 productores (81 MW), que
suministra 245 GWh de electricidad renovable a sus 52,000 clientes ( 40% de autosuficiencia);
Ecopower (Bélgica), con más de 50,000 miembros y posee una diversidad de plantas de energía RES;
Energy4All (Reino Unido), que comprende 15 proyectos con más de 10,000 miembros y un
patrimonio total recaudado de £ 30 millones; Middelgrunden (Dinamarca), la primera cooperativa
eólica marina en el país, donde en 1997, alrededor de 8600 ciudadanos locales invirtieron
conjuntamente en un parque eólico marino de 10,2 MW frente a Cope nhague (REScoop, 2016); EWS
(Alemania) fue la primera iniciativa de la sociedad civil en hacerse cargo de la red y el suministro de
electricidad a una comunidad local en el país (Schönau), y actualmente suministra electricidad y
biogás a más de 160,000 miembros en todo el país y subsidia aproximadamente 2600 unidades de
generación sostenible ( EWS, 2016). Som Energia (España) puede clasificarse entre las cooperativas
RES más grandes de Europa con más de 50,000 miembros y más de 70,000 clientes en todo el país,
y posee varias plantas de generación de electricidad RES que producen más de 5 GWh anualmente
(Kunze y Becker, 2014; Som Energia, 2018) En España, a diferencia de otros países de Europa y a
pesar del rápido éxito de Som Energia, el moderno movimiento cooperativo RES está en una etapa
temprana de desarrollo. Como resultado, la literatura académica que analiza este fenómeno en el
país es escasa hasta la fecha (Riutort Isern, 2015; Romero-Rubio y de Andrés Díaz, 2015). En este
documento, se revisa el desarrollo histórico de las cooperativas de energía en el país desde el siglo
XIX hasta la reciente ola centrada en RES, con el objetivo de evaluar su potencial como un
instrumento eficaz hacia una transición de RES democrática, sostenible y descentralizada en España.
Dado que las cooperativas RES españolas se centran principalmente en la electricidad, también se
revisan los desarrollos recientes en el sector eléctrico español. Para hacerlo, se aplica la Perspectiva
multinivel (MLP), que es un marco para analizar las transiciones sociotécnicas, teniendo en cuenta
el papel y la capacidad de los actores en los regímenes a medida que reaccionan dinámicamente a
los posibles cambios que amenazan el statu quo (Geels, 2014, 2010, 2002; Smith et al., 2005). Por
lo tanto, se analiza la confrontación entre el movimiento emergente de cooperativas RES y el
contexto sociopolítico español. España puede considerarse un caso de estudio interesante ya que,
a diferencia de otros países europeos, las cooperativas RES modernas han surgido recientemente
en un contexto regulatorio y económico hostil, creando estructuras organizativas y operativas
particulares para hacer frente a la resistencia del régimen (Haas, 2014; Riutort Isern, 2015). Además,
España se beneficia de un gran potencial de RES en comparación con otros países de la UE,
especialmente para la energía solar, debido a su ubicación en el sur. El resto del documento está
estructurado de la siguiente manera: Sección 2 describe la metodología aplicada, incluido el enfoque
MLP. La sección 3 revisa el desarrollo de las cooperativas RES en España. La sección 4 discute, por
un lado (4.1), las fortalezas, barreras y oportunidades de las cooperativas españolas RES como
medio para transición a RES en España, y por otro lado, las lecciones a extraer que podrían ser
aplicables a otros países (4.2). Finalmente, la Sección 5 concluye con algunas recomendaciones para
los formuladores de políticas y las cooperativas RES para mejorar su papel potencial en el próximo
proceso de transición energética.

METODOLOGIA

La metodología aplicada para realizar el análisis consistió en dos etapas Primero, la revisión de las
publicaciones académicas y la literatura gris, 3 así como la información derivada de la participación
directa y la membresía de los tres autores en dos cooperativas RES (Som Energia y EnergÉtica), nos
permitieron recopilar la información relevante sobre las RES emergentes movimiento cooperativo
en españa. Una versión preliminar del manuscrito fue revisada por siete investigadores y miembros
de diferentes cooperativas RES en todo el país para garantizar la coherencia del análisis. En segundo
lugar, se aplicó la Perspectiva multinivel (MLP) para evaluar el potencial de las cooperativas RES
como un instrumento eficaz hacia una transición RES en España basada en una producción
democrática, sostenible y descentralizada. MLP es una metodología para analizar la dinámica entre
los diferentes agentes que participan en cualquier proceso de transición, que podría definirse como
transformaciones a gran escala de un subsistema social. Aunque el enfoque MLP se propuso
inicialmente para la evaluación de las transiciones tecnológicas, también se ha aplicado a
transiciones sociotécnicas como las llamadas "verde", "sostenible"

o "transiciones bajas en carbono" (Doci et al., 2015; Geels, 2014, 2010, 2002; Smith et al., 2005). El
enfoque MLP identifica tres niveles socio-técnicos a través de los cuales ocurren las transiciones:
paisaje, régimen y nivel de nicho. Los tres niveles forman una jerarquía anidada; cuya coevolución
es necesaria para lograr una transición (ver Tabla 1). Muchos estudios que analizan los procesos de
transición se han centrado en el potencial de los nichos, considerando al régimen como un actor
homogéneo y constante, por lo tanto, subestiman el papel y la capacidad de los actores del régimen
para reaccionar dinámicamente a los posibles cambios que amenazan el status quo. Por ejemplo, se
puede anticipar una estrecha alianza entre las principales compañías de energía y los responsables
de la formulación de políticas en el contexto de la transición a RESowing a las interdependencias
mutuas existentes. Geels (2014) analizó la resistencia del régimen, identificando cuatro dimensiones
principales: instrumental, discursiva, material e institucional.4 Las iniciativas de base como las
cooperativas RES son nichos potenciales en los que pueden surgir innovaciones tecnológicas y
sociales. En este artículo, seguimos el enfoque de Doci et al. (2015), quienes definieron las
cooperativas RES como un nicho social, donde la tecnología (RES) es una mera herramienta para
cumplir objetivos sociales. Aunque la alternativa presentada por ese nicho confronta al régimen a
nivel global, en cada país, esta confrontación presenta características específicas dependiendo del
contexto local. En este trabajo, el MLP se aplica para explorar el potencial de las cooperativas RES
en España, como nichos sociales, para contribuir a una transición RES basada en la producción
democrática, sostenible y descentralizada, así como en la participación social, la propiedad y la
gestión de los ciudadanos. Aquellos agentes que defienden un cambio lento del modelo energético,
asegurando los intereses de capital de los modelos de negocios fósiles y nucleares, formaron la
"capital gris", que desempeña un papel clave en el régimen español (Haas, 2016). La evolución del
régimen español desde la liberalización del sector eléctrico en 1997 se describe en la Sección 3.1.
Este es el contexto en el que surgió el nicho de cooperativas RES (Sección 3.2) y l uego evolucionó
para contrarrestar la resistencia del régimen que, en el caso de España, ha sido especialmente hostil
(Sección 3.3).

DESARROLLO DE COOPERATIVAS RES DENTRO DEL CONTEXTO ESPAÑOL.

Esta sección analiza la evolución de las cooperativas RES dentro del contexto español, aplicando el
enfoque MLP. El análisis se centra en el sistema eléctrico, dado que (1) las cooperativas RES
españolas se centran principalmente en el mercado de la electricidad (ver Sección 3.2), y (2) este es
el único sector en el que el régimen tiene hasta la fecha una participación considerable en la
promoción de RES en el país (ver Fig. 1). En los sectores restantes, el régimen español ha reforzado
la dependencia de los combustibles no renovables mediante la promoción de la extracción
doméstica de gas no convencional, utilizando tecnologías de fracking, el plan de convertir a España
en un centro europeo de gas natural, desarrollando mega infraestructuras de transporte que dan
prioridad a modos de transporte a base de petróleo, etc. (Aguilera Klink y Naredo Pérez, 2009; Bel
et al., 2013; ODG, 2016). La promoción de los biocombustibles no puede verse como una política
sostenible dado que, cuando se tiene en cuenta el uso indirecto de la tierra, el cambio a la
producción de biodiesel en la UE es peor que los combustibles fósiles en términos de emisiones de
GEI (Laborde, 2011; Valin et al., 2015 ) En la mayoría de los casos, estas políticas forman parte del
régimen más amplio de la Unión Europea, donde opera el régimen español. Este es también el caso
en los países industrializados más avanzados, dado que la transición a las energías renovables en el
sector eléctrico presenta varias ventajas, como la compatibilidad con las redes de transporte y
distribución existentes y el hecho de que las energías renovables más modernas proporcionan
electricidad (IPCC, 2014).

EL SECTOR ELÉCTRICO ESPAÑOL

Considerando el despliegue de RES en el sector eléctrico, el régimen español puede dividirse


prácticamente en dos períodos: un primer período de promoción del régimen de RES (1997–2012,
Sección 3.1.1) y un segundo período de resistencia del régimen a RES (2012 -en adelante, Sección
3.1.2).

PROMOCIÓN DEL RÉGIMEN DE RES EN EL SECTOR ELÉCTRICO (1997–2012)

La gestión del sistema eléctrico español cambió radicalmente desde 1997 con el inicio del proceso
de liberalización del sector eléctrico. Este cambio correspondió al cambio de paisaje impuesto por
la ola de neoliberalismo que comenzó en la década de 1970 y se convirtió en hegemónico durante
las siguientes décadas. Esto trajo muchos cambios en la UE, como el Tratado de Maastricht (1992)
y el proyecto para un futuro mercado energético europeo. En este contexto, la Ley española
54/1997 transpuso la Directiva 96/92 / CE de la UE, abriendo la generación y venta minorista de
electricidad a la competencia, cuyas condiciones técnicas y económicas fueron establecidas
previamente por el Estado. El sistema nacional de transmisión de energía operaba como una
corporación parcialmente estatal (Red Eléctrica de España, REE), mientras que la actividad de
distribución local permanecía principalmente como monopolios naturales y regionales de
compañías que pertenecían a la asociación UNESA (UNESA se refiere a “Asociación Española de la
Industria Eléctrica ”, la asociación de las cinco empresas de energía tradicionales) (Riutort Isern,
2015) .5 La nueva regulación también tenía como objetivo mejorar la eficiencia energética y
promover la generación de electricidad a partir de tecnologías con menores impactos ambientales.
Se estableció el llamado Régimen Especial (SR, Régimen Especial), que incluye tecnologías RES (es
decir, energía eólica, solar fotovoltaica, CSP solar, pequeñas centrales hidroeléctricas y biomasa) y
recuperación de energía de los residuos y la cogeneración (las plantas convencionales se asignaron
al Ordinario Régimen, Régimen Ordinario). Desde el punto de vista del productor, la generación de
electricidad bajo el SR tenía acceso prioritario e incentivos financieros que hacían atractiva la
inversión en estas tecnologías. En 1997–2012, entraron en vigencia reglamentaciones sucesivas
(incluido el apoyo a través de un sistema combinado de tarifas de alimentación y primas entre 2004
y 2012). Aunque se instaló algo de energía renovable antes de que este proceso tuviera luga r
(principalmente grandes centrales hidroeléctricas), fue dentro de este nuevo marco que la RES
moderna comenzó a desempeñar un papel importante en el país (Ciarreta et al., 2014; del Río
González, 2008; Romero-Rubio y de Andrés Díaz, 2015). Desde el punto de vista del consumidor,
aunque la electricidad se mezcla a nivel de transporte y se compra al mismo precio por hora (Ciarreta
et al., 2014), desde 2007 es posible certificar que se ha generado una cantidad equivalente a la
electricidad consumida. de RES con el mecanismo de Certificados de Energía Renovable (RECs,
Garantías de Origen), como consecuencia de la transposición de la legislación europea (2001/77 /
CE y 2009/28 / CE Directivas) .6

TABLA 1

Descripción de los tres niveles considerados por la metodología MLP

PAISAJE

Incluye los factores externos que dan forma al régimen y están más allá de su influencia (es decir,
exógenos), como los valores sociales, las ideologías políticas dominantes, los patrones
macroeconómicos y demográficos, el cambio climático, la disponibilidad de recursos energéticos,
etc. Los cambios a nivel del paisaje ejercen presión sobre el régimen y puede reforzarlo o
desestabilizarlo, eventualmente creando ventanas de oportunidad para las transiciones.

RÉGIMEN

Representa el marco social, político, económico y tecnológico donde se desarrollan las actividades
humanas. Está representado por varios sub-regímenes interconectados (es decir, culturales,
políticos, tecnológicos) cuyos vínculos tienden a reforzar el régimen existente y estabilizarlo.

NICHO
Emerge y opera dentro del régimen y puede definirse como espacios protegidos para la innovación.
Estas innovaciones tienen el potencial de promover transiciones, es decir, convertirse en
dominantes en el régimen. El éxito depende de las capacidades del nicho para superar a los agentes
clásicos del régimen, las interacciones entre el nicho y el régimen, pero también de factores externos
como los cambios en el paisaje que pueden dar lugar a nuevas oportunidades. Witkamp y col. (2011)
distinguen nichos de mercado, nichos tecnológicos y nichos sociales.

Bajo este marco, la contribución de RES a la generación de electricidad del país aumentó
sustancialmente. La Fig. 2A muestra el fuerte aumento en la capacidad eólica desde el año 2000, y
para la capacidad solar desde 2006. La generación de RES a partir de fuentes consideradas bajo el
SR alcanzó el 30.5% (33 MW) de la capacidad instalada total y el 27.5% (72.4 TWh) de la electricidad
total producida en 2015 (ver Fig. 2B) (REE, 2016a). Para ese año, la energía eólica alcanzó ~ 60% de
la capacidad instalada en la SR (71% de la RES sin tener en cuenta las grandes centrales
hidroeléctricas). Aunque la sociedad española apoyó el desarrollo de la generación de RES (CE,
2007a, 2007b), esta fue más bien una actitud pasiva (Haas, 2016). La mayor capacidad de generación
de RES fue promovida por las compañías tradicionales más grandes en los sectores de electricidad
y construcción (ver Sección 3.1.2 y (Romero-Rubio y de Andrés Díaz, 2015)). De hecho, no se creó
ninguna cooperativa RES centrada en la generación en este período, y solo a partir de 2010, cuando
las cooperativas permitieron vender electricidad (Romero-Rubio y de Andrés Díaz, 2015), se crearon
nuevas cooperativas RES en el país (ver Sección 3.2 ) Aunque hubo un apoyo decreciente a RES entre
2008 y 2012, fue principalmente una corrección de medidas de política desproporcionadas (Ciarreta
et al., 2014; Haas, 2016). Por lo tanto, consideramos que el año 2012 es el punto de inflexión del
apoyo al régimen a la resistencia en el despliegue de RES en el sector eléctrico en España.

RÉGIMEN DE RESISTENCIA A LAS ENERGÍAS RENOVABLES EN EL SECTOR ELÉCTRICO (DESDE 2012)

La crisis económica rompió la tendencia de crecimiento histórico del consumo de electricidad en


España (+ 5% promedio anual entre 1995 y 2008), lo que condujo a una reducción de alrededor del
10% en comparación con el máximo histórico en 2008 (Fig. 2B). Durante estos años, en paralelo a la
promoción de nuevas tecnologías RES, hubo un aumento en la capacidad instalada del ciclo
combinado de gas (CCG) por parte de las compañías de electricidad tradicionales más grandes. La
figura 2A muestra el aumento de la capacidad instalada en GCC desde principios de la década de
2000, que se convirtió en la tecnología con la mayor capacidad instalada en España peninsular en
2007 (~ 25 GW). Como consecuencia de la gran cantidad de capacidad instalada en paralelo con una
reducción en la demanda, el sistema eléctrico español resultó en una situación de gran
sobrecapacidad.7 Dado que el mercado de la electricidad da prioridad a la generación desde el SR,
GCC cubre actualmente menos de 10 % de generación de electricidad, con alrededor del 25% de la
capacidad instalada total, generando solo el 25% de la electricidad suministrada en 2008 (REE,
2016a). En otras palabras, el CCG ha sido desplazado del mercado de producción de electricidad. En
este punto del análisis, es relevante analizar con más detalle la propiedad de las centrales eléctricas
en España por tecnología y servicios públicos. La Figura 3 (véase también el Apéndice B) muestra
que, para 2015, las cinco empresas asociadas en UNESA comprendían más del 80% de la capacidad
instalada del Régimen Ordinario (100% de energía nuclear, 97% de carbón, 86% de grandes centrales
hidroeléctricas y casi el 80% de GCC), contra solo el 31% de RES. En relación con esto último, las
empresas de servicios públicos de UNESA han dirigido la mayoría de sus inversiones en RES a la
energía eólica (91%), siendo su participación en otras RES muy li mitada (9% restante). Como
resultado, UNESA posee casi el 50% de la capacidad de energía eólica instalada en el país. De hecho,
el grado de concentración de propiedad depende de la tecnología; mientras que para la energía
eólica existe un alto grado de concentración de propiedad (en 2014, 10 grandes compañías de
energía poseían aproximadamente el 73% de la capacidad instalada de energía eólica (AEE, 2016)),
el sector fotovoltaico está altamente atomizado, existen numerosas instalaciones y muchas
instalaciones con Las capacidades de potencia inferiores a 100 kW son propiedad de pequeños
inversores individuales. Como resultado, los operadores líderes solo tienen una pequeña
participación (12.8%) del mercado fotovoltaico español ((DBK, 2014) citado por Romero-Rubio y de
Andrés Díaz (2015).

Además, la recesión económica del año 2007 evidenció que el proceso de liberalización del mercado
eléctrico había fallado en muchos aspectos (Haas, 2016; Riutort Isern, 2015). A pesar de la Ley
54/1997 que impone la separación entre las operaciones de los diferentes sectores de la cadena de
suministro de electricidad, los servicios públicos tradicionales han constituido agrupaciones que les
permiten cubrir todas las actividades económicas desde la generación hasta la venta minorista de
electricidad con el fin de eludir la regulación. 2013, los servicios públicos tradicionales coordinados
en UNESA comprendieron: 72% de la generación, 98% de la distribución y 80% de la venta minorista
de electricidad en el país (UNESA, 2014). La gestión del sistema eléctrico de España se caracteriza
por una falta de transparencia: los costos de transporte y distribución son actualmente auditados
por REE y las empresas de servicios públicos y son aceptados por el Estado. Dado que el Gobierno
tiene la competencia para establecer un límite superior a las tarifas de electricidad, puede
producirse un desajuste entre los costos de operación declarados por los servicios públicos y los
precios pagados por los consumidores. De hecho, esto ha sucedido desde 2001, cuando los costos
del sistema eléctrico comenzaron a aumentar y el Gobierno decidió congelar las tarifas reguladas al
tiempo que reconocía la deuda con los servicios públicos. Sin embargo, en lugar de un caso aislado
para proteger a los consumidores de una situación particular de altos costos, esta situación continuó
durante años (OCE, 2012). Este déficit acumulado, conocido como Déficit de precios, alcanzó los
26,000 millones de euros en 2013 (UNESA, 2013). Las empresas de servicios públicos tradicionales
organizadas en UNESA aprovecharon la oportunidad y lanzaron una campaña acusando a las plantas
de energía RES (principalmente aquellas basadas en energía solar fotovoltaica) de ser responsables
del déficit de precios antes mencionado debido al sistema de subsidios. Como consecuencia, se
aprobó un conjunto de decretos reales en los últimos años con consecuencias catastróficas para el
sector RES en el país. Vale la pena señalar que esta campaña se ha llevado a cabo con gobiernos de
diferentes partidos políticos: el PSOE socialdemócrata (2008-2011) y el PP conservador (diciembre
de 2011 en adelante). A partir de 2012, se suprimieron los subsidios a las nuevas instalaciones RES
y finalmente se abolió la ER en 2014. La legislación posterior limita fuertemente la viabilidad
económica de los nuevos proyectos RES e incluye moratorias y reducciones retroactivas en los
incentivos existentes (Ciarreta et al., 2014; Haas , 2016; Riutort Isern, 2015; Romero-Rubio y de
Andrés Díaz, 2015) .9 La figura 2A muestra cómo la capacidad instalada para todas las tecnologías
RES en el país desde 2012 se ha estancado.

Aunque las políticas para promover algunas de las tecnologías RES mostraron deficiencias (por
ejemplo, el sistema de incentivos para la energía solar fotovoltaica fue sobre remunerado (Ciarreta
et al., 2014)), no es correcto asignar el Déficit de Precios únicamente a las plantas de energía RES .
Primero, el desajuste comenzó en 2001, cuando la participación de RES todavía era insignificante.
En segundo lugar, los incentivos económicos a la RS también incluyeron subsidios sustanciales a los
recursos energéticos no renovables, como la recuperación de energía de los desechos (alrededor
del 50% de la biomasa) y la cogeneración (principalmente gas natural) (REE, 2016a). Te rcero, los
subsidios a la RS representan solo una parte del costo total del sistema eléctrico (~ 35% en 2012).
Cuarto, otros factores circunstanciales, como el aumento en los precios del petróleo, también
llevaron los precios de los combustibles fósiles y los materiales a niveles altos durante la década de
2000. De hecho, los datos de 2012 muestran que solo ~ 25% del costo del sistema eléctrico podría
asignarse a subsidios RES (CNE, 2013). Quinto, aumentar el suministro de electricidad del SR tiende
a bajar el precio del mercado debido al efecto de orden de mérito (Azofra et al., 2014; Ciarreta et
al., 2014; Gallego-Castillo y Victoria, 2015; Hildmann et al., 2013; Sáenz de Miera et al., 2008). Sexto,
hay muchos costos en el sistema que no son transparentes o no están completamente justificados,
como los costos de capacidad, los grandes beneficios de las plantas de energía ya amortizadas
(ganancias extraordinarias), los llamados "costos de la transición a la competencia", etc. ODG, 2015).
Por lo tanto, las causas de este déficit de precios son múltiples y hasta que se realice una auditoría
pública de todos los costos de operación del sistema eléctrico, no será posible identificar todos los
controladores y su importancia relativa (OCE, 2012). Mientras tanto, la propuesta de iniciativas para
auditar públicamente estos costos de operación ha sido impedida hasta la fecha por el Parlamento
español (Ortiz Castellví, 2013). A la luz de estos hechos, se podría argumentar que lo tradicional

Las empresas de servicios públicos de UNESA se beneficiaron de la falta de transparencia del


mercado, así como de su poder oligopólico y sus conexiones con los partidos políticos gobernantes,
para promover un cambio en las políticas gubernamentales desde el apoyo hacia la obstrucción a
las FER para proteger sus intereses y salvaguardar sus intereses. inversiones en combustibles fósiles
(en particular, CCG) y plantas de energía nuclear (en paralelo, las empresas de servicios públicos de
UNESA también forzaron la implementación de extensiones de mayor calificación y de por vida para
las plantas de energía nuclear existentes (Schneider et al., 2012)). Por lo tanto, el sistema eléctrico
español se caracteriza por una fuerte colusión entre las grandes compañías energéticas y los
intereses del Gobierno, que corresponde a la estrecha alianza entre las empresas y los responsables
políticos. Esta colusión está muy bien ejemplificada por el fenómeno de la "puerta giratoria", donde
existen múltiples ejemplos de intercambios de sillas entre ex miembros gubernamentales de
diferentes partidos y puestos de administración de compañías eléctricas (Bel et al., 2015; Haas,
2016; Riutort Isern, 2015). Aunque infringe a los ciudadanos, garantiza el éxito económico de
aquellas empresas que, en el discurso oficial, pueden identificarse como de "interés público" .10 Las
cuatro dimensiones diferentes de la resistencia al régimen identificadas por Geels (2014) (ver
Sección 2) se observan en el proceso presentado anteriormente. Coincidiendo con la instalación
generalizada de nueva capacidad RES (Fig. 2), el Gobierno y la "capital gris" llevaron a cabo una
campaña no oficial contra ellos, argumentando que RES eran responsables de los altos precios de la
energía y el Déficit de Precios (forma discursiva de resistencia) . De hecho, el proceso de
liberalización trajo consigo un aumento en los costos de electricidad que los consumidores no
percibieron de inmediato, ya que el sistema incurrió en una deuda; su pago se retrasó varios años y
el régimen aprovechó la oportunidad para responsabilizar a RES. Como resultado, a partir de 2012,
se aprobó un conjunto de decretos reales cada vez más restrictivos (forma instrumental de
resistencia).
Todo esto contrasta con los beneficios económicos de RES en España que, en algunos casos, incluso
podrían superar los gastos del bono para su promoción por el efecto de orden de mérito. Los
intereses en peligro de extinción de GCC, causados por su bajo funcionamiento en los últimos años
(Fig. 2B), se salvaron al hacer cumplir los "pagos de capacidad" que, sin embargo, se encontraron en
un informe de la Comisión Europea que probablemente distorsione la competencia al favorecer
indebidamente productores o tecnologías particulares (CE, 2016) (forma material de resistencia). Al
mismo tiempo, las instituciones han apoyado proyectos de gas de esquisto mediante la modificación
de esquemas de impuestos (forma material de resistencia), así como la relajación de las
restricciones ambientales (instrumental). Además, el hecho de que los poderes económicos en
España han estado tradicionalmente altamente concentrados ha resultado en una respuesta pública
suave (forma institucional de resistencia). España tenía el cuarto precio más alto de electricidad para
los consumidores domésticos en la UE-28, a finales de 2014 (Eurostat, 2018); haber aumentado en
un 70% desde que comenzó el proceso de liberalización en 1997. Este hecho implica tasas de
pobreza de combustible superiores al 15% (Tirado Herrero et al., 2014), que en el contexto de una
población estimada en riesgo de caer en la pobreza del 28% (Pye y Dobbins, 2015) y las altas tasas
de desempleo (20.8% en diciembre de 2015) (Eurostat, 2018) resultan en un problema social muy
complejo y muy arraigado. Este contexto, junto con las movilizaciones sociales alrededor de 15 M
(2011) en el país (Cameron, 2014), ha permitido que la conciencia social sobre la importancia de los
problemas energéticos para aumentar y el reconocimiento público de las fallas del sistema
energético en España (Haas, 2016) En última instancia, han estimulado la participación activa de la
sociedad en la promoción de RES, creando así las condiciones para el desarrollo de cooperativas
modernas de RES en el país. De hecho, las cooperativas de energía han sido promovidas
históricamente por ciudadanos y comunidades en tiempos de crisis (Vansintjan, 2015).

NICHO DE COOPERATIVAS ESPAÑOLAS RES

La sección 3.1 presentó el contexto socioeconómico bajo el cual el nicho de cooperativas españolas
RES surgió y tiene que operar. Esta sección describe la creación, organización y operación de las
cooperativas españolas RES. Se pueden identificar dos períodos importantes en la historia reciente
de España relacionados con las cooperativas de energía: (1: cooperativas de primera ola) a fines del
siglo XIX y principios del XX, cuando personas de regiones periféricas colaboraron para suministrar
electricidad a sus negocios y hogares, como no era una prioridad para el estado o los inversores
privados conectar estas áreas a la red nacional; y (2: cooperativas de segunda ola) desde 2010 en
adelante, cuando se han creado diferentes organizaciones que se centran principalmente en la
venta minorista de electricidad de RES. Si bien las cooperativas de la primera ola nacieron por
necesidad, la creación de las organizaciones de la segunda ola fue motivada por preocupaciones
ambientales y sociales siguiendo otros ejemplos europeos (Riutort Isern, 2015, Sección 3.3). Cuando
España comenzó su proceso de electrificación, el sistema de suministro de electricidad priorizó las
áreas urbanas pobladas, sin llegar a muchas áreas rurales pequeñas y aisladas en todo el estado.
Miles de organizaciones locales (principalmente cooperativas y servicios públicos municipales)
surgieron para llenar este vacío en un proceso similar al de otros países (V ansintjan, 2015). Con el
paso del tiempo, muchas de estas empresas locales fueron absorbidas o fusionadas para formar
parte de las corporaciones de UNESA, mientras que una minoría persistió: se estima que alrededor
de 300 organizaciones, la mayoría de ellas pequeñas, permanecen en funcionamiento en todo el
país (Benavente, 2016) De estos, solo 21 son cooperativas, centrándose principalmente en la
distribución local de electricidad; unos pocos generan su propia electricidad. Después de la
liberalización del mercado eléctrico, algunos de ellos también comenzaron a emprender la actividad
de venta minorista de energía eléctrica, aunque sin un enfoque particular en RES. Sin embargo,
algunos de ellos han cambiado recientemente al 100% de generación y venta minoris ta de RES,
como Enercoop11 en la Comunidad de la Sección 3.1 presentó el contexto socioeconómico en el
que surgió y tiene que operar el nicho de cooperativas RES de España. Esta sección describe la
creación, organización y operación de las cooperativas españolas RES. Se pueden identificar dos
períodos importantes en la historia reciente de España relacionados con las cooperativas de energía:
(1: cooperativas de primera ola) a fines del siglo XIX y principios del XX, cuando personas de regiones
periféricas colaboraron para suministrar electricidad a sus negocios y hogares, como no era una
prioridad para el estado o los inversores privados conectar estas áreas a la red nacional; y (2:
cooperativas de segunda ola) desde 2010 en adelante, cuando se han creado di ferentes
organizaciones que se centran principalmente en la venta minorista de electricidad de RES. Si bien
las cooperativas de la primera ola nacieron por necesidad, la creación de las organizaciones de la
segunda ola fue motivada por preocupaciones ambientales y sociales siguiendo otros ejemplos
europeos (Riutort Isern, 2015, Sección 3.3). Cuando España comenzó su proceso de electrificación,
el sistema de suministro de electricidad priorizó las áreas urbanas pobladas, sin llegar a muchas
áreas rurales pequeñas y aisladas en todo el estado. Miles de organizaciones locales (principalmente
cooperativas y servicios públicos municipales) surgieron para llenar este vacío en un proceso similar
al de otros países (Vansintjan, 2015). Con el paso del tiempo, muchas de estas empresas locales
fueron absorbidas o fusionadas para formar parte de las corporaciones de UNESA, mientras que una
minoría persistió: se estima que alrededor de 300 organizaciones, la mayoría de ellas pequeñas,
permanecen en funcionamiento en todo el país (Benavente, 2016) De estos, solo 21 son
cooperativas, centrándose principalmente en la distribución local de electricidad; unos pocos
generan su propia electricidad. Después de la liberalización del mercado eléctrico, algunos de ellos
también comenzaron a emprender la actividad de venta minorista de energía eléctrica, aunque sin
un enfoque particular en RES. Sin embargo, algunos de ellos han cambiado recientemente al 100%
de generación y venta minorista de RES, como Enercoop11 en la Comunidad Valenciana, con
alrededor de 14,000 miembros, lo que podría considerarse una cooperativa RES tipo # 3 (es decir,
una cooperativa RES totalmente integrada, ver Apéndice A para una tipología de modelos
organizativos de cooperativas RES, siguiendo la clasificación de Rijpens et al. (2013), Riutort Isern
(2015)). La Federación de Cooperativas Eléctricas de la Comunidad Valenciana (FCECV), fundada en
1983, y que actualmente coordina 9 organizaciones que agrupan a más de 21,500 miembros del
hogar, también está pasando por un proceso para vender 100% RES (FCECV, 2016).

A pesar de que se pueden encontrar algunas experiencias de pequeñas organizaciones con el


objetivo de promover RES en España durante las últimas décadas del siglo XX, el surgimiento de la
segunda ola de cooperativas de RES coincidió con el impacto de la crisis financiera mundial en el
país, el aumento social conciencia sobre los problemas de energía y la modificación de la regulación
en 2010 que permitió a las cooperativas vender electricidad. Este último f avoreció el comienzo de
la operación de las cooperativas RES en el país, que requirió inversiones iniciales significativamente
más bajas que otras actividades relacionadas con RES, como la construcción de plantas de energía.
En esta línea, vale la pena señalar que, a diferencia de otros países europeos, no se creó ninguna
cooperativa centrada en la generación de RES en el período favorable al despliegue de RES antes de
2012 en el país (Riutort Isern, 2015; Romero-Rubio y de Andrés Díaz , 2015) .12 Las razones del
desarrollo tardío de las cooperativas RES modernas en España en comparación con otros países
europeos son diversas: (1) alta concentración tradicional de poder económico (capital privado) en
las infraestructuras y el sector energético13 (por ejemplo, UNESA, ver Fig. 3) (Aguilera Klink y Naredo
Pérez, 2009; Riutort Isern, 2015; Tamames, 1967); (2) la ausencia de una cultura de compañías
eléctricas municipales en el país, las actividades de distribución históricamente han sido realizadas
por capital privado (Riutort Isern, 2015); y (3) el hecho de que la promoción de RES entre 2000 y
2010 fue liderada por la “capital gris” en ausencia de proyectos participativos (Haas, 2016). Aunque
las crisis petroleras de la década de 1970 y los movimientos antinucleares fueron relevantes en
España, no condujeron a la aparición de cooperativas RES como en otros países europeos (Riutort
Isern, 2015; Vansintjan, 2015). Sin embargo, actualmente existen en España diferentes tipos de
entidades que podrían etiquetarse como cooperativas RES. Su revisión y análisis es complicado por
el hecho de que, a diferencia de otros países (por ejemplo, Países Bajos, Alemania o Inglaterra, Gales
e Irlanda del Norte (CEE, 2017; Kampman et al., 2016)), una base de datos común con datos
centralizados, homogéneos y actualizados. no existe. Algunas organizaciones presentan algunos de
los requisitos para ser etiquetadas como cooperativas RES (por ejemplo, organizaciones como la
Fundación Terra o Ecooo han promovido la participación de los ciudadanos en la construcción de
plantas de energía RES desde la década de 2000). Además, están surgiendo nuevas organizaciones
en diferentes partes del país que son difíciles de evaluar debido a la falta de información pública.
Por lo tanto, el objetivo de esta sección no es desarrollar una revisión detallada de todas las
cooperativas RES que se pueden encontrar actualmente en España, sino hacer referencia a algunas
de ellas para poder identificar el papel del nicho de las cooperativas RES y el potencial para La
transición energética en España. En este sentido, las organizaciones que pertenecen a la Federación
Europea de Cooperativas de Energía Renovable (REScoop.eu) se toman como referencia para este
análisis, ver Tabla 2. Se pueden identificar dos fases diferentes en esta segunda ola hasta ahora
(agosto de 2018): La primera fase abarca el período 2010-2012, cuando surgieron tres cooperativas
después de procesos bastante independientes en diferentes lugares: Som Energia (2010, Girona,
Cataluña), Zencer (2011, Málaga, Andalucía) y GoiEner (2012, Gipuzkoa, País Vasco) . Som Energia,
la primera cooperativa RES en el país, fue creada en 2010 por personal y estudiantes de la
Universidad de Girona, en colaboración con una asociación de reciente creación, con el objetivo de
promover proyectos de desarrollo sostenible que impliquen la participación ciudadana en la ciudad
(Riutort Isern , 2015, p. 132). La conciencia de que muchas cooperativas RES ya operaban con éxito
en otros países europeos jugó un papel clave en su creación, dadas las incertidumbres y
complejidades de ser la primera organización de este tipo en el país (Riutort Isern, 2015, pp. 114-
115) . La creación de Som Energia, Goiener y Zencer implicó la aparición del modelo cooperativo
RES en España (Riutort Isern, 2015, p. 115). Desde 2012, siguiendo estos modelos, y en cooperación
con ellos para iniciar su operación, se han creado gradualmente otras cooperativas en España (por
ejemplo, Nosa Enerxía en Galicia (2014) y EnergÉtica en Castilla y León (2015)). Estas organizaciones
generalmente siguen el modelo cooperativo RES # 2, es decir, las cooperativas RES regionales-
nacionales que operan a través de una combinación de trabajo voluntario y profesional que cubre
principalmente actividades de venta minorista de electricidad (Tabla 2) (ver Apéndice A). Barrizar
(2013, Bizkaia, País Vasco), representa una excepción al modelo de cooperativas RES # 2, siendo una
cooperativa más pequeña enfocada en la generación, distribución y venta minorista de calor (a
través de calefacción urbana) y electricidad a nivel local (modelo # 3). La Tabla 2 revisa la membresía,
el número de contratos y las principales actividades realizadas por estas organizaciones derivadas
de sus sitios web y comunicaciones personales. Som Energia se destaca, con casi 50,000 miembros
y más de 80,000 contratos de electricidad, seguido por Goiener con alrededor de 9,000 miembros y
más de 11,000 contratos. A partir de los últimos datos disponibles, las cifras agregadas de las
organizaciones encuestadas superan los 60,000 miembros y 90,000 contratos (es decir, <0.4% del
total de contratos en el país (CNMC, 2017)). La viabilidad económica de las cooperativas RES tipo 2
en España depende de muchos factores (por ejemplo, el volumen de electricidad comercializada, la
rentabilidad de la generación, etc.). Dada la regulación restrictiva en relación con la nueva
generación, el único modelo comercial viable es actualmente el modelo de venta minorista de
electricidad, que depende fundamentalmente de una gran base social de l orden de miles de
miembros. Por esta razón, las cooperativas emergentes han alcanzado acuerdos de colaboración
con las organizaciones ya establecidas hasta que alcanzan un tamaño viable.

EVOLUCIÓN DE LAS COOPERATIVAS ESPAÑOLAS RES EN UN CONTEXTO HOSTIL

Como se describió en secciones anteriores, el régimen español cambió de apoyo a resistencia a RES
a partir de 2012. Esto obligó a las cooperativas RES a adaptarse al nuevo contexto. En esta sección
se dedica especial atención a Som Energia, dado que represe nta más del 80% de los miembros y
contratos de las organizaciones revisadas en el país (Tabla 2), y la diversidad de respuestas a la
resistencia del régimen que esta organización ha desarrollado. Som Energia fue la primera
cooperativa española RES y, por lo tanto, se benefició de un período operativo más largo que otras
organizaciones cuando el régimen promovió la nueva generación de RES en el sector eléctrico.
Desde 2011 hasta principios de 2013, se instalaron nueve instalaciones fotovoltaicas en la azotea y
una planta de energía de biogás (1.25 MW). Estos proyectos fueron financiados por remesas
voluntarias al capital social por parte de los miembros de la cooperativa, ofreciendo una rentabilidad
económica del 3% al 5%. A partir de 2012, como consecuencia de los cambios regulatorios, la
instalación de nuevas plantas de energía RES presentó una viabilidad económica limitada que evitó
que Som Energia y el resto de las cooperativas españolas RES proyectaran nuevas plantas de energía
RES siguiendo este modelo. Una excepción se puede encontrar en este sentido: en 2015, Som
Energia compró una pequeña central hidroeléctrica que ya operan de 1 MW de 800.000 €. 14 En
2016, debido al acuerdo de cooperación entre Som Energia y EnergÉtica, ~ 18% de esta planta fue
comprada por EnergÉtica, que opera principalmente en Castilla y León, donde se encuentra la planta
de energía. Con el fin de lidiar con el cambio en la regulación y perseguir el objetivo de instalar nueva
capacidad RES, en 2015 Som Energia lanzó el proyecto "Generación kWh", un proyecto innovador
que permite a los miembros de la cooperativa realizar inversiones en "acciones de energía", donde
la inversión es devuelto en forma de reducción del consumo de energía en la factura de energía, sin
tasas de interés (es decir, préstamo sin intereses), durante la vida útil de las plantas de energía
construidas de esta manera. En este sistema, se garantiza un retorno de energía en lugar de uno
financiero (Riutort Isern, 2015). Hasta el momento, 3500 miembros de la cooperati va han invertido
casi 3.5 millones de euros y la primera planta desarrollada por este mecanismo (una planta
fotovoltaica de 2 MW) ha estado produciendo energía desde principios de 2016 (GenerationkWh,
2018). Además, la nueva regulación establece que las pl antas de energía RES construidas y en
operación antes de 2012 aún podrían recibir subsidios, aunque reduciéndolos retroactivamente a
una rentabilidad general de alrededor del 7% (revisable cada 6 años). Este cambio significó que
muchos propietarios privados de capacidad RES pequeña no podían obtener suficientes ingresos
para cubrir los costos financieros de su inversión, dirigiéndose hacia la ruina por falta de
rentabilidad, confiscados por los bancos o vendidos con pérdidas al llamado "buitre - fondos ".15
Esta delicada situación, de hecho, abrió una nueva ventana de oportunidad para las cooperativas
RES: como están formadas por miles de miembros, tienen acceso a cantidades significativas de
dinero sin la necesidad de incurrir en ninguna deuda financiera entidades. En este contexto, el
proyecto "Recupera el Sol" fue lanzado a principios de 2015 por algunos grupos locales de Som
Energia y Ecooo. A través de pequeñas inversiones de los ciudadanos, esto tiene como objetivo
"socializar" las plantas de energía solar en riesgo, liberando a los pequeños inversores privados. Se
han recaudado cientos de contribuciones de ciudadanos por más de 2 millones de euros hasta la
fecha, lo que ha permitido comprar 10 plantas de energía fotovoltaica (Som Energia, 2018). Los
proyectos “Recupera el sol” y “Generation kWh” respaldan las palabras de (Doci et al., 2015): “en
nichos, ciertos grupos sociales pueden desarrollar innovaciones, no solo tecnológicas, sino también
sociales: nuevas estrategias y prácticas que fortalecen sociedad civil y cumplir objetivos sociales ”.
Otro hito importante relacionado con las sinergias entre las cooperativas y las organizaciones civiles
es la colaboración de Som Energia en el proyecto "Viure del aire del cell" (EOLPOP, 2018) destinado
a la instalación de una ciudadanía aerogenerador de propiedad compartida (2,35 MW), en pleno
funcionamiento a partir de 2018. Aunque el modelo es común en otros países europeos, es el primer
aerogenerador construido en España por este medio.

Además, las cooperativas RES han ayudado a crear y / o fortalecer otras organizaciones y
movimientos con objetivos y principios similares, así como a aumentar la visibilidad de los diferentes
agentes civiles para la transformación social. La Plataforma para un Nuevo Modelo de Energ ía
(Px1NME, Plataforma por un Nuevo Modelo Energético), fundada en 2012, sirve como ejemplo. El
objetivo principal de la plataforma es conectar diferentes movimientos relacionados con la energía
hacia un modelo de gestión y producción de energía democrática y renovable en España. La
plataforma incluye más de 400 organizaciones y agentes, como las cooperativas RES mencionadas
anteriormente, productores individuales, inversores y asociaciones de la industria (UNEF, APPA,
ANPIER), fundaciones como “Fundación Renovables”, ONG y partidos políticos (Haas, 2016;
Px1NME, 2016) .16 Estas acciones, junto con los cambios sociales y políticos relacionados con 15 M
que se han producido en los últimos años (Cameron, 2014), han logrado llevar la transición
energética a la agenda social en España (Haas, 2016) Si bien el camino hacia una transición RES
democrática, distribuida y sostenible permanece cerrada por la regulación, se están produciendo
movimientos modestos en diferentes gobiernos locales y municipios de todo el país. Por lo tanto,
algunos han comenzado a cambiar sus contratos de electricidad a cooperativas RES y, en algunos
casos, actualmente están desarrollando estudios dirigidos a mejorar la eficiencia energética de sus
procesos, aumentar las fuentes de energía renovables en sus distritos e incluso evaluar las
posibilidades de crear entidades municipales para administrar, por su cuenta, su negocio minorista
de energía eléctrica.

DISCUSIÓN

La discusión se divide en dos partes principales: la sección 4.1 analiza el potencial de las cooperativas
RES como instrumento para la transición energética en España; mientras que la Sección 4.2 se centra
en las lecciones que se pueden aplicar a otros países.

POTENCIAL DE LAS COOPERATIVAS RES COMO INSTRUMENTO PARA LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA


EN ESPAÑA
A partir del análisis de la evolución de las cooperativas españolas de RES y su interacción con el
régimen, en esta sección, se discute su potencial como instrumento para la transición a RES en
España en términos de fortalezas, barreras y oportunidades. Algunas características se derivan de
ser empresas sociales, otras de ser cooperativas RES y compartir elementos comunes con otros
proyectos similares en todo el mundo, y las restantes se derivan de operar en el contexto particular
de España.

FORTALEZAS

Al igual que en otros países donde la liberalización simplemente transformó el monopolio regulado
por el Estado en un oligopolio, las cooperativas RES españolas aparecen como actores más
transparentes y competitivos en el contexto de las situaciones de mercado oligopolísticas
(Huybrechts y Mertens, 2014). Como suele ser el caso de las organizaciones de base, la membresía
de las cooperativas españolas RES se caracteriza por un alto nivel de conciencia social y ambiental
con el objetivo de satisfacer las necesidades existentes en lugar de crear otras nuevas. Esta
característica, típica de las organizaciones sin fines de lucro, deja de lado la rentabilidad económica
(los ingresos se dedican principalmente a cubrir los costos operativos y los requ isitos de inversión),
mejorando la estabilidad y la solidez de las cooperativas y proporcionando una mayor capacidad de
recuperación ante eventos inesperados. Para preservar su independencia, los primeros años de
operación de las cooperativas RES (hasta que se alcanzan las ganancias) a menudo dependen del
trabajo voluntario, que requiere una base social grande, motivada y bien educada. El modelo
organizativo de las cooperativas españolas RES combina con éxito la doble naturaleza del
movimiento empresarial y social, y podría servir como modelo para otras iniciativas
socioeconómicas. Las cooperativas españolas RES han demostrado una capacidad notable para
adaptarse a diferentes escalas y eventualidades y esto les ha permitido perdurar en un contexto
hostil. Algunas de las cooperativas se crearon antes del cambio de régimen en 2012, adaptando con
éxito su estrategia a partir de entonces, mientras que otras se crearon durante el período de
resistencia del régimen. Actualmente, las cooperativas españolas RES operan a diferentes escalas
territoriales; algunos han evolucionado con el tiempo, típicamente de una iniciativa local a una
escala más amplia (regional y estatal). Este último es el caso de Som Energia, que comenzó como
una iniciativa local en Girona (Cataluña) pero ha evolucionado a nivel estatal (~ 60 grupos locales
autónomos) como consecuencia de la membresía activa en todo el país. Por otro lado, se han
diseñado herramientas de inversión innovadoras, como los proyectos “Generación kWh” (Som
Energia) o “Recupera el Sol” (Som Energia y Ecooo), como respuesta a la reducción de la regulación
a RES y han permitido a RES capacidad de aumentar a pesar de todo (ver Sección 3.3). Así, las
cooperativas españolas RES también han demostrado su resistencia a la resistencia del régimen
mediante la creación de nuevas relaciones entre diferentes nichos. Estas empresas conjuntas han
permitido aumentar la participación social en la transición energética. Las cooperativas RES
colaboran cada vez más entre sí para encontrar y crear sinergias, así como para compartir procesos
y experiencias de aprendizaje. Esto se ejemplifica por la cooperación de algunos de ellos que operan
en el mercado de la electricidad (como Som Energia y Enercoop), y por cómo las nuevas cooperativas
RES, creadas durante el período de resistencia del régimen, comenzaron a operar subcontratando
la venta minorista de electricidad a empresas ya establecidas. cooperativas para facilitar su
viabilidad financiera a corto plazo (Nosa Enerxía con Goiener y EnergÉtica con Som Energia) o
centrales de explotación conjunta (central hidroeléctrica Valteína de Energética y Som Energia).
Goiener también ha apoyado la creación de nuevas cooperativas RES proporcionando asistencia
legal y subcontratando su software para la gestión de la venta minorista de energía eléctrica. Como
ejemplo, en mayo de 2016 se estableció formalmente un marco de colaboración permanente de 17
cooperativas (8 cooperativas de la primera ola y 9 de la segunda ola17), la Unión de Cooperativas
de Consumidores y Usuarios de Energías Renovables (UNCCUER, 2016). Sin embargo, es demasiado
pronto para evaluar el potencial de esta iniciativa conjunta, dada la diversidad existente de enfoques
empresariales y sociales entre las cooperativas constituyentes. Las cooperativas RES han sido
pioneras en el despliegue de RES en España, logrando hitos clave como la instalación de la primera
turbina eólica moderna en 1984 (Ecotècnia) y la primera planta de energía solar fotovoltaica que
funciona sin subsidios (2016, Som Energia, GenerationkWh). Desde el lado de la demanda, estas
organizaciones contribuyen con éxito a la adopción de RES con iniciativas de marketing social
basadas en la comunidad, como la comunicación educativa y la difusión social (Viardot, 2013). Las
cooperativas españolas RES también han demostrado la capacidad de difundir nuevas ideas a nivel
social y político, en gran parte debido al cambio político que ha tenido lugar en España como
resultado del movimiento 15M. Como ejemplo, algunas cooperativas están colaborando con los
gobiernos locales para analizar la viabilidad de la creación de servicios públicos municipales (por
ejemplo, Pamplona, Vitoria). Además, las cooperativas RES han promovido acciones con las
administraciones locales para abordar la pobreza energética. Finalmente, España, debido a su
ubicación en el sur, disfruta de altos niveles de irradiancia solar en comparación con la mayoría de
los países de la UE donde las cooperativas RES tienen una mayor presencia. Esto no solo facilita la
viabilidad económica de los proyectos gracias a un menor costo nivelado de electricidad, sino que
también permite una contribución potencial significativa de los recursos solares a un suministro de
mezcla 100% RES (Capellán-Pérez et al., 2017).

BARRERAS

La resistencia al régimen, tanto a nivel nacional como supranacional, representa una de las
principales barreras que las cooperativas españolas RES tienen que enfrentar para prosperar. Hasta
ahora, a pesar de que han logrado adaptarse y progresar, la regulación complica la entrada y
operación en el mercado de nuevas cooperativas RES. Esto evita que el nicho crezca, además de
retrasar la profesionalización de las cooperativas; Una dependencia alta y continua del trabajo
voluntario corre el riesgo de obstaculizar la viabilidad a largo plazo de la organización. La regulación
también limita fuertemente la instalación de la nueva capacidad de energía RES (incluidas las
restricciones al autoconsumo, que obstruyen la descentralización de la generación), lo que ha
significado que hasta el momento solo las cooperativas RES produzcan una fracción muy pequeña
de la electricidad retenida. Además, la mayor parte está respaldada por REC que, hasta la fecha,
carecen de demanda y actualmente se transfieren a un costo casi insignificante. Una eventual mayor
demanda de REC en el futuro y un sistema de trazabilidad de REC adecuado podría comprometer la
capacidad de las cooperativas RES para respaldar la cantidad total de su electricidad minorista. El
régimen español también está conformado por los esfuerzos de la Comisión Europea para lograr la
armonización regulatoria, que recientemente ha logrado imponer un cambio instrumental de las
tarifas / primas de alimentación a las subastas competitivas. Los sistemas de subastas corren el
riesgo de discriminar a los pequeños operadores y las iniciativas ciudadanas y, por lo tanto, pueden
afectar negativamente todo el proceso de descentralización (Beermann y Tews, 2015; Fell, 2017).
Finalmente, la operación exitosa de las cooperativas de energía requiere un marco legislativo
apropiado, un entorno político y condiciones propicias, incluidas medidas de apoyo (OIT, 2013). Las
cooperativas españolas modernas de RES han experimentado un crecimiento casi exponencial tanto
en la membresía como en la venta minorista de electricidad desde su creación. Aunque esto
generalmente se interpreta como una señal de éxito, presenta algunos inconvenientes a su
contribución potencial hacia una transición energética democrática, sostenible y descentralizada en
el país. Las cooperativas RES surgieron de un grupo reducido de personas con participación activa
en reuniones y relaciones cara a cara. Sin embargo, el crecimiento de la membresía y la expansión
territorial de las cooperativas RES dificultan la participación activa de l os miembros y se necesita un
mayor nivel de profesionalización y nuevas herramientas para gestionar la participación que ya no
puede continuar como se concibió desde el principio (Kunze y Becker, 2014 ) Además, el crecimiento
puede inducir riesgos de instrumentalización y desnaturalización como resultado de la interacción
con los agentes del régimen que eventualmente podría causar un cambio en la operación siguiendo
la lógica del régimen. Este riesgo se deriva del hecho de ser una organización dentro y en contra del
mercado (Huybrechts, 2013), mientras que sobrevivir en el mercado podría implicar,
paradójicamente, identificarse con el paradigma de crecimiento y competencia que, al menos
inicialmente, les es ajeno. . Por ejemplo, Som Energia tuvo que omitir por primera vez el criterio de
sostenibilidad de no instalar energía fotovoltaica en tierra para realizar la primera planta del
proyecto "Generación kWh". La promoción de la generación de RES a través de métodos financieros
tradicionales representa otro riesgo. Por ejemplo, Fleiß et al. (2017) analizaron dos iniciativas de
participación ciudadana fotovoltaica en Austria, encontrando que las creencias financieras fueron
el principal impulsor de unirse a dicha iniciativa. Este enfoque en la ganancia financiera claramente
presenta un riesgo en cualquier intento de transición hacia la producción de RES, ya que indica que
los adoptantes pueden retirarse de la participación tan pronto como esté disponible una
oportunidad de inversión más atractiva.

Una barrera crítica para la transición energética completa al 100% de RES radica en el hecho de que
las cooperativas españolas de RES se centran principalmente en la venta minorista de electricidad,
que en última instancia representa solo una fracción limitada (20-25%) de la energía final de España
(AIE, 2016) . Además, el margen de beneficio de la venta minorista de electricidad en España es
generalmente bastante bajo (≈5%), ya que la mayor parte de la factura de electricidad se dirige a
cubrir los costos e impuestos regulados. Por lo tanto, se podría argumentar que, actualmente, la
mayoría de los ingresos de las cooperativas se redirigen a las estructuras del régimen (UNESA y el
Estado) (ODG, 2015). A pesar de su crecimiento relativamente rápido, las cooperativas RES aún
tienen una presencia menor en el sistema energético español. Junto con las barreras legales,
económicas y técnicas, las barreras cognitivas como el bajo conocimiento y la comprensión del
modelo cooperativo entre políticos, banqueros, socios potenciales y e l público en general también
son un obstáculo clave que enfrentan las cooperativas RES españolas, como sucede a nivel europeo
(Huybrechts y Mertens, 2014).

OPORTUNIDADES

Las cooperativas españolas RES tienen el potencial de convertirse en un agente clave e n el proceso
de transición hacia un sistema energético democrático, distribuido y sostenible en el país. Este
modelo presenta claras ventajas para abordar la crisis ambiental global en relación con el enfoque
tecnocrático basado en la propiedad centralizada y la generación de electricidad, dado que la crisis
de sostenibilidad es un desafío técnico y social (Belda Miquel y Pellicer Sifres, 2016). Este potencial
depende de manera crítica de su capacidad para difundir el modelo en todo el país, tanto al
aumentar la membresía y las actividades económicas de las cooperativas existentes, como a través
de la creación de otras nuevas. El crecimiento de la membresía brinda beneficios al ser un agente
más fuerte y sólido en el mercado eléctrico, así como al aumentar su capacidad para financiar
nuevos proyectos RES, pero esto podría derivar en problemas de participación y representación.Por
lo tanto, los métodos y herramientas de participación deben actualizarse periódicamente. Estos
pueden basarse en nuevas tecnologías que aumentan el acceso a la información y permiten que la
información se canalice desde las bases hacia el proceso de toma de decisiones. La participación
activa de los miembros en otros campos de la economía social alivia la predisposición hacia la
participación. Los problemas potenciales relacionados con la dinámica de crecimiento de las
cooperativas RES podrían ser contrarrestados por la reorganización interna de las cooperativas RES
para estructurar la toma de decisiones en diferentes ámbitos: técnico, local, etc. El crecimiento en
la membresía permite un aumento en la capacidad de las cooperativas para financiar nuevos
proyectos RES. Aunque las cooperativas RES actualmente aseguran el origen renovable de la
electricidad que se vende a través de los REC, la promoción de la propia generación permitiría a los
miembros de la cooperativa contribuir directamente a la transición a un sistema energético
democrático, distribuido y sostenible. Además, esto permitiría reducir la parte de los ingresos
redirigidos a las estructuras del régimen. Otra forma de expandir el potencial transformador de las
cooperativas españolas de RES sería intensificar la colaboración entre ellas (por ejemplo, desarrollar
UNCCUER) y con otros grupos, asociaciones, instituciones y empresas que también participan en la
transición ascendente democrática, distribuida y sostenible hacia RES (Belda Miquel y Pellicer Sifres,
2016; Bermejo, 2013). Por ejemplo, la colaboración con la banca ética puede complementar la
financiación de proyectos de nueva generación dadas las altas inversiones requeridas; Esta
colaboración también puede facilitar la creación de nuevas cooperativas RES, evitando la fuerte
dependencia actual del trabajo voluntario en los primeros años. La colaboración con los sindicatos
también podría ser un área fértil en el futuro, dado que las tecnologías RES generalmente tienen
tasas de empleo más altas que los combustibles fósiles y nucleares (por ejemplo (Cartelle Barros et
al., 2017)).

Al socializar el problema energético y acercarlo al público, las cooperativas RES tienen el potencial
de promover el debate público sobre la transición a RES. De hecho, esta transición enfrenta muchos
desafíos para lograr un sistema energético democrático, equitativo, distribuido y sostenible que
luego pueda ser discutido y administrado democráticamente, en oposición al enfoque tecnocrático
dominante actual. A partir de este debate, se pueden promover acciones específicas para limitar las
implicaciones negativas de un mero cambio tecnológico hacia RES. Este debate público también
podría complementarse con nuevos conocimientos basados en investigaciones independientes, ya
que la mayor parte de la investigación privada relacionada en el país está siendo dirigida
actualmente por la "capital gris". Por lo tanto, las cooperativas españolas RES podrían desempeñar
un papel importante en la promoción de análisis y debates alternativos en torno a la transición RES
a nivel nacional (de manera similar a la federación REScoop.eu, que participa en muchos proyectos
de investigación a nivel europeo (REScoop, 2016)) . La mayoría de las cooperativas RES en España
actualmente se dedican exclusivamente al comercio minorista (y en menor medida también a la
generación) de electricidad renovable. Sus actividades podrían ampliarse centrándose en las
mejoras de la eficiencia energética o promoviendo la electrificación de algunos usos de la energía,
como la movilidad eléctrica (por ejemplo, Som Mobilitat y Ecotxe). Otra alternativa sería expandir
el negocio a otros tipos de energía final, menos restringidos por restricciones externas legales y
técnicas, es decir, calefacción o refrigeración, lo que podría ayudar a aumentar la tasa de uso de
energía renovable (Engelken et al., 2016). Por ejemplo, los altos niveles de radiación en España
hacen que los colectores solares térmicos sean una tecnología muy interesante para satisfacer la
calefacción y el agua caliente sanitaria o incluso la refrigeración mediante equipos de refrigeración
por absorción. En cualquier caso, la promoción de nuevos proyectos RES debe seguir la distribución
regional de los miembros, así como su demanda de energía. La distribución de energía eléctrica
puede ser otra oportunidad potencial que permitiría aumentar su presencia en el sistema eléctrico;
sin embargo, la regulación actual no facilita esto. El principal desafío es enfrentar la resistencia del
régimen a la transición a RES. En este aspecto, la estrategia actual basada en alianzas entre
cooperativas RES y otros agentes ha dado buenos resultados y debe fortalecerse (Belda Miquel y
Pellicer Sifres, 2016). Dado que el régimen no puede ser desestabilizado desde un solo frente y una
estrecha relación con los actores del régimen podría promover la desnaturalización, tendrán que
surgir nuevos nichos transversales que promuevan la transición a RES para cambiar el régimen. Sin
embargo, también es probable que, en el próximo

Algunas décadas, el paisaje ejercerá una presión significativa sobre el régimen a nivel mundial a
medida que el cambio ambiental antropogénico global continúe socavando los sistemas y procesos
naturales que apoyan a las sociedades humanas. Si no se toman medidas correctivas vigorosas y
rápidas, el potencial disruptivo del futuro cambio ambiental global puede escalar a niveles que
amenazan a las sociedades humanas tal como las conocemos hoy a través de un riesgo creciente de
alcanzar puntos de inflexión climática, migraciones masivas, niveles de desigualdad peligrosos, etc.
Ahmed, 2017; Hansen y Sato, 2016; Lenton et al., 2008; Motesharrei et al., 2014; Steffen et al.,
2015a, 2015b). Pueden surgir vías de transición muy diferentes en este contexto, p. sobreimpulso y
colapso, competencia regional, decrecimiento sostenible, etc. (Demaria et al., 2013; Meadows et
al., 2004; Raskin et al., 2010). Por lo tanto, el trabajo adicional puede estar dirigido a analizar la
interacción entre las cooperativas RES con la dinámica de la política energética del régimen,
distinguiendo diferentes vías de transición (Geels et al., 2016; Geels y Schot, 2007; Johanisova y
Wolf, 2012). En particular, el papel y las estrategias de las iniciativas de abajo hacia arriba, como las
cooperativas RES, deben estudiarse en el contexto de objetivos de arriba hacia abajo, como las tasas
de descarbonización energética requeridas para evitar el cambio climático peligroso y el diseño de
un RES 100% mezcla energética para hacer frente a la intermitencia de RES.

LECCIONES DE LA EXPERIENCIA DE LAS COOPERATIVAS ESPAÑOLAS RES

Los desafíos globalmente interconectados de la crisis de sostenibilidad (por ejemplo, el cambio


climático) y el agotamiento de los combustibles fósiles requieren políticas activas hacia una
transición rápida de RES en todos los países del mundo en las próximas décadas. Dado el dominio
actual de los combustibles fósiles en la combinación energética de la mayoría de los países, la
resistencia del régimen a esta transición a RES será frecuente. Si esta transición se basa en una
producción democrática, sostenible y descentralizada, las cooperativas RES deberán tener un papel
esencial. Sin embargo, con la excepción de algunos países de Europa occidental y septentrional, este
modelo es minoritario o no existe en absoluto (Kunze y Becker, 2014; REN21, 2016). En este
contexto, el caso español es de especial interés, dado que el movimiento cooperativo RES ha surgido
recientemente en un contexto particularmente hostil. Sin embargo, en última instancia, cada país
representa un caso particular con un contexto regulatorio, cultural y social específico: regulaciones,
sistemas de apoyo y financiamiento disponible; apoyo continuo del gobierno a los actores
energéticos existentes (incluidos los combustibles fósiles); habilidades locales, conocimiento,
confianza y compromiso de las poblaciones locales, etc. En este sentido, algunas de las estrat egias
particulares aplicadas por las cooperativas españolas RES podrían ser aplicables en otros países (OIT,
2013). Otros miembros de la UE-28 donde las cooperativas RES no están firmemente establecidas,
como otros países del sur de Europa, o casi ausentes, como es el caso de los países de Europa central
y oriental (Kunze y Becker, 2014), pueden beneficiarse más de La experiencia española, dado el
marco regulador europeo común. Por ejemplo, Som Energia ha estado apoyando activamente a las
cooperativas RES Coopérnico de Portugal y Sifnos de Grecia, así como a la colaboración de varias
cooperativas en los Países Bajos.18 El caso de los países de Europa Central y Oriental es más
complejo, dado que el concepto de "Cooperativa" generalmente se ha denigrado en eso s países
después de la caída de los sistemas socialistas a principios de la década de 1990 (Johanisova et al.,
2014). Los proyectos de investigación constituyen otro medio de colaboración entre las
cooperativas RES, p. REScoop.eu participa en varios proyectos de investigación europeos (REScoop,
2016). En esta sección, destacamos una lista de temas, de los discutidos en la Sección 4.1, donde el
caso de las cooperativas RES españolas trae lecciones interesantes que pueden ayudar a construir
estrategias para impulsar la expansión de este modelo en otros lugares:

• Requisito de una base sólida de apoyo social: el caso español muestra que una de las principales
condiciones previas para el despliegue exitoso de las cooperativas RES radica en la existencia de una
base social informada y segura con una motivación fuerte y continua para apoyar
desinteresadamente el proyecto a lo largo del tiempo, teniendo así el potencial de volcar el contexto
regulador hostil.

• Mercados de energía liberalizados: los mercados de energía liberalizados permiten que otros
agentes, además de las empresas de energía tradicionales, participen en el negocio energético,
abriendo la puerta a tales empresas sociales alternativas. Como cooperativas sin fines de lucro. A
pesar de que estos mercados generalmente están diseñados para compañías grandes y fuertes, las
cooperativas RES también pueden encontrar su lugar bajo ciertas condiciones.

• Soluciones socio-técnicas innovadoras: las cooperativas RES son empresas sociales que comparten
motivaciones sociales que van más allá de la lógica del mercado. Por lo tanto, estas organizaciones
pueden actuar como laboratorios para soluciones innovadoras. La innovación y la resisten cia son
vitales para sobrevivir en un contexto hostil.

• Desarrollo y expansión de organizaciones: las cooperativas RES surgen de iniciativas locales y,


dependiendo de los objetivos de cada organización y la evolución del régimen y el panorama,
pueden decidir si crecerán o no como miembros. El crecimiento aumenta la capacidad financiera
que podría ser necesaria para operar en el mercado minorista, construir una nueva infraestructura
RES o contratar personal. El último punto es crítico, ya que la dependencia total del trabajo
voluntario compromete la viabilidad a largo plazo del proyecto. Por otro lado, el crecimiento puede
afectar la base democrática de las cooperativas RES, ya que tiende a complicar la comunicación.
Además, abrir cooperativas RES a miembros menos motivados requiere un gran esfuerzo para
educar y comunicar la filosofía e ideales en los que se basa la cooperativa, de lo contrario, la
operación puede contaminarse por las lógicas del régimen que pretenden desafiar. Por lo tanto, la
gestión activa del crecimiento de estas organizaciones es crucial para que prosperen.
• Cooperación: la cooperación es esencial para difundir el modelo propuesto por las cooperativas
RES que permite llegar a un público más amplio, al tiempo que establece alianzas y crea una zona
protegida fuera del régimen. En este sentido, se deben distinguir dos niveles de cooperación, es
decir, hacia adentro (dentro de las cooperativas) y hacia afuera. La cooperación interna permite
promover cambios en el régimen al presentar una agenda común. La cooperación externa establece
una red de colaboración flexible y amplia, donde las ideas propuestas por diferentes organizaciones
pueden fluir en varias direcciones. Los movimientos sociopolíticos a gran escala brindan grandes
oportunidades para establecer cooperativas RES y difundir el modelo.

• Diversificación (energía y más allá): muchas cooperativas RES dependen de la infraestructura


energética existente para comenzar su actividad, ya que requiere una inversión inicial más baja. Sin
embargo, existe un potencial para extender su operación a otros servicios y actividades. Estos
pueden estar dentro del sector eléctrico, incluidas las actividades de distribución o promover la
movilidad eléctrica, o pueden ser a través de la entrada a otros mercados de energía, como la
producción y distribución de calefacción y refrigeración. Este potencial dependerá de la
infraestructura existente, las características biofísicas y las características de la demanda de energía
en ubicaciones específicas.

CONCLUSIONES E IMPLICACIONES POLÍTICAS

En España, el moderno movimiento cooperativo RES está en una etapa temprana de desarrollo y ha
surgido recientemente como reacción a una combinación de factores: (1) la creciente conciencia de
la liberalización deficiente del mercado de la electricidad aún dominada por un número reducido de
empresas privadas empresas, (2) la crisis económica del año 2008, que ha contribuido a aumentar
los niveles de pobreza de combustible, (3) la posibilidad legal de cooperativas de electricidad
minorista solo a partir de 2010, (4) la creciente politización del problema energético desde el
movimiento 15M (2011), y (5) el cambio de las políticas del gobierno español contra las energías
renovables a partir de 2012. Las cooperativas españolas RES han surgido en un contexto volátil,
hostil, económico y regulatorio que ha inducido estructuras organizativas y operativas específicas.
Desde la perspectiva multinivel (MLP), las cooperativas de fuentes de energía renovables (RES) han
aprovechado la presión del paisaje (cambio climático, agotamiento de los combustibles fósiles, crisis
económica, cambio de régimen en el país desde la promoción de RES a la resistencia desde 2012 en
adelante) para fortalecer su nicho: construir redes, crecer y madurar; mostran do una notable
capacidad para adaptarse a diferentes escalas y eventualidades y para convertirse en un actor
legítimo (Belda Miquel y Pellicer Sifres, 2016). A pesar del aumento en la capacidad eléctrica de RES
en 1997–2012 en España, el poder de los servicios públicos tradicionales y la "capital gris", que
aumentó sustancialmente la capacidad de combustible fósil durante el período favorable para RES,
no fue cuestionado. Como resultado, cuando la demanda eléctrica disminuyó debido a la crisis y
surgió el conflicto de intereses, el régimen llevó a cabo una protección sistemática de los servicios
públicos tradicionales contra RES.

La resistencia del régimen actual se identifica como la principal barrera que las cooperativas RES
deben enfrentar para prosperar. Hasta ahora, a pesar de que han logrado adaptarse, el cambio en
el marco de regulación RES ha limitado fuertemente la instalación de la nueva capacidad de energía
RES. Mientras prevalece esta resistencia, el nicho de las cooperativas españolas RES tiene que
aprender a crear nuevos espacios donde puedan fortalecerse y, al mismo tiempo, facilitar el
escenario sociopolítico que hará posible cambiar el régimen desde adentro. Para contrarrestar el
régimen, también es fundamental superar las barreras cognitivas actuales para proyectar una
imagen pública que transmita los beneficios sociales, económicos y ambientales de las cooperativas
RES para la sociedad. Otras barreras incluyen el rápido crecimiento de la membresía que desafía la
participación y los riesgos que enfrentan estos modelos híbridos, que combinan formas alternativas
de hacer las cosas con la integración en el panorama económico existente, lo que inevitablemente
trae paradojas. La discusión sobre el potencial de las cooperativas RES como un instrumento hacia
una transición energética democrática, distribuida y sostenible en España muestra que comparten
algunos puntos en común con otras empresas sociales, así como con otras cooperativas RES
europeas (de las cuales se puede aprender mucho debido a su mayor experiencia), junto con
especificidades del caso español. Entre sus puntos fuertes, las cooperativas españolas RES colaboran
regularmente para crear sinergias, así como para compartir procesos y experiencias de aprendizaje,
al haber establecido conexiones con otros grupos que promueven una transición RES democrática,
distribuida y sostenible en España. También han demostrado su capacidad para promover el debate
público sobre cuestiones energéticas, así como para difundir nuevas ideas a nivel social y político.
Las cooperativas RES tienen un gran potencial para difundir el modelo en todo el país, expandiendo
sus actividades más allá de la generación y el suministro de electricidad, así como para generar
nuevos conocimientos basados en investigaciones independientes. Aunque el nicho de cooperativas
RES tiene un potencial clave para contribuir a un cambio de régimen en el país, el enfoque MLP
muestra que la transición a un sistema energético democrático, distribuido y sostenible requiere
cambios sistémicos en diferentes ámbitos (políticas, infraestructuras, educación, valores, hábitos,
etc.). Por lo tanto, las empresas sociales como las cooperativas RES no deben verse como
"soluciones" por sí mismas, sino como laboratorios de prácticas económicas alternativas y como
uno de los muchos pilares sobre los que se pueden concebir y construir economías alternativas
(Horvat, 1982; Huybrechts, 2013). Para un análisis más detallado, se ha identificado la necesidad de
crear una base de datos común con datos centralizados, homogéneos y actualizados que permitan
monitorear la evolución de las cooperativas RES españolas. A pesar del crecimiento relativamente
rápido y la difusión territorial de las cooperativas RES españolas en los últimos años, todavía tienen
una presencia menor en el sistema energético del país: a partir de los últimos datos disponibles, las
cifras agregadas de las organizaciones encuestadas en este trabajo superan los 60,000 miembros y
90,000 contratos de electricidad, que sin embargo es solo <0.4% del total de contratos en el país. El
modelo de cooperativas RES tiene que extenderse sustancialmente y aumentar la membresía, el
comercio minorista y la producción de energía para contribuir a impulsar el régimen hacia una
transición RES democrática, distribuida y sostenible. Si se mantienen y profundizan las tendencias
actuales de colaboración entre ellos y la integración dentro de otros grupos transformadores y la
sociedad, la experiencia en otros países europeos muestra que la ventana de oportunidad es grande.

Desde la perspectiva de la formulación de políticas, varias políticas podrían estimular la aparición y


el desarrollo de cooperativas RES. Estas pueden ser medidas promocionales directas e indirectas.
Las medidas de promoción directa incluyen, por ejemplo, e squemas específicos de préstamos o
garantías, asistencia técnica y desarrollo de capacidades, incluidas asociaciones con agencias
gubernamentales, acciones para difundir los beneficios del modelo cooperativo para la gestión de
la energía, etc. Las medidas de promoción indirecta incluyen la promoción de RES, requisitos eco-
sociales en licitaciones públicas, etc. En el caso español, el nivel regional / local podría contrarrestar
parcialmente la resistencia del régimen a nivel nacional a la transición de RES b asada en una
producción democrática, sostenible y descentralizada. La reducción de las cargas burocráticas a
todas las escalas facilitará el funcionamiento exitoso de las cooperativas RES, dado que la regulación
sobre la producción y distribución de energía favorece a las grandes empresas. Por ejemplo, las
tarifas de alimentación son un sistema más apropiado para estimular el desarrollo de nuevas plantas
de energía RES locales a pequeña escala que los sistemas de subastas (Beermann y Tews, 2015; Fell,
2017). En resumen, la operación exitosa de las cooperativas de energía requiere un marco legislativo
flexible y propicio, un entorno político y condiciones propicias, incluidas medidas de apoyo (OIT,
2013). Los desafíos globalmente interconectados de la crisis de sostenibilidad (por ejemplo, el
cambio climático) y el agotamiento de los combustibles fósiles requieren políticas activas hacia una
transición rápida de RES en todos los países del mundo en las próximas décadas. Dado que la crisis
de sostenibilidad es un desafío técnico y social, el modelo cooperativo presenta claras ventajas en
relación con el enfoque tecnocrático basado en la propiedad centralizada y la generación de
electricidad. Sin embargo, en la mayoría de los países, el régimen energético es reacio a dar la
bienvenida a la transición RES basada en una producción democrática, sostenible y descentralizada.
Por lo tanto, el caso de las cooperativas RES en España puede servir de inspiración para otros países
en los que las cooperativas RES no están establecidas actualmente o el modelo no existe en
absoluto.