Sei sulla pagina 1di 24

DR.

J O S É I N G E G N I E R O S
DIRECTOR DEL INSTITUTO DE CRIMINOLOGÍA
PROFESOR EN LA U N I V E R S I D A D DE BUENOS AIRES

DEFENSA SOCI

BUENOS AIRES
TALLERES GRÁFICOS D E LA P E N I T E N C I A R Í A NACIONAL

1911
LA DEFENSA SOCIAL
DR. J O S É I N G E G N I E R O S
DIRECTOR DEL INSTITUTO DE CRIMINOLOGÍA

PROFESOR EN LA U N I V E R S I D A D DE B U E N O S AIRES

DEFENSA SOQI

BUENOS AIRES
T A L L E R E S G R Á F I C O S D E LA P E N I T E N C I A R Í A NACIONAL

1911
LA DEFENSA SOCIAL

I . D e t e r m i n i s m o y defensa social.—II. L a t e m i b i l i d a d d e l
d e l i n c u e n t e . — I I I . A d a p t a c i ó n de l a p e n a al delin-
cuente. C o n c h i s i ó n .

I
DETEKMINLSMO Y DEFENSA SOCIAL

El conflicto fundamental e n t r e el espíritu


metafísico y el espíritu científico, que du-
r a n t e larga serie de siglos ha apasionado á
los filósofos con inagotables pro y contra el
esplritualismo, tuvo en el siglo X I X una s o -
lución definitiva. El determinismo evolucio-
nista, que invadió toda la órbita de los co-
nocimientos científicos, ha gravitado también,
con su peso formidable, sobre la i n t e r p r e t a -
ción de la actividad funcional del espíritu
humano. Los modernos conocimientos de psi-
cología científica han reducido á una simple
ilusión del espíritu el concepto clásico del
«libre albedrío» ; su consecuencia lógica fué
poner en tela de juicio los fundamentos
mismos del derecho de castigar, asentados
sobre él.
Poco puede a g r e g a r s e á lo escrito en el
último cuarto de siglo sobre esta cuestión ;
ella fué ampliamente analizada y dilucidada,
en sus aplicaciones á la criminología, por
— 6 —

F e r r i , Garófalo, Hamón, Maudsley, Binet,


F r a n c h i , Colajanni, Pelmann, Penta, Antonini,
De F l e u r y , Bombarda, Zuccarelli, Angiolella
y otros (1). A n t e el criterio del cleterminis-
mo psicológico, que es el único científico,
nadie es libre ni responsable de sus actos :
no lo es el hombre cuerdo n i el demente,
no lo es el criminal n i el idiota. Es tan
poco libre el hombre de genio cuando in-
venta ó descubre, como el criminal cuando •
m a t a ó e s t u p r a ; el p r i m e r o no puede evitar
el invento, como el segundo no puede p r e s -
cindir de cometer su delito ; un complicado
determinismo—combinación de causas bioló-
gicas y mesológicas—impone el acto, que es
su resultante, no pudiendo ser diverso de
como es, dada la identidad de sus compo-
n e n t e s . E n verdad, esta concepción d e t e r m i -
nista es poco halagadora p a r a la vanidad de
los espíritus inferiores, que creen es mengua
p a r a sus fueros humanos el e s t a r sometidos
á las mismas leyes n a t u r a l e s que presiden
toda la compleja actividad universal, desde
sus manifestaciones infinitamente graneles,
admirables á t r a v é s del telescopio, hasta las
infinitamente pequeñas, que palpitan bajo el
microscopio.
No incurriremos, pues, en lina nueva r e -
futación del libre albedrío. J u n t o con él caen
los fundamentos de la responsabilidad, que
es su corolario ; con la responsabilidad cae.

(1) T r a t a m o s a m p l i a m e n t e esta c u e s t i ó n en el l i b r o
Shmrfazione della Pazzia, c a p . X V I I I . B i b l i o g r a f í a A n t r o -
p o l ó g i e o - j u r í d i c a . F r a t o l l i Bocea, T o r i n o , 1903.—Ver l a
4.' edición c a s t e l l a n a . Simulación de la Jocura., e d i t o r Scra-
1

pere, V a l e n c i a , 1906.
— 7 —

á su vez, el sistema penal sobre ella asen-


tado.
La escuela positiva ha podido demostrar que
la pena, como v e n g a n z a colectiva contra el
responsable de un daño causado, es una m a -
nifestación de moralidad social inferior, á la
vez que injusta, por admitir falsamente en
quien delinque la conciencia y libre volun-
tad de delinquir. P o r otra p a r t e , como in-
timidación preventiva del delito suele ser in-
eficaz. Y como medio de corrección del c r i -
minal es c o n t r a p r o d u c e n t e ; baste r e c o r r e r los
interesantes capítulos que F e r r i dedica á la
crítica de los presentes sistemas correccio-
nales en su obra sobre la sociología c r i -
minal.
E s p í r i t u s estrechos ó misoneístas han p o -
dido creer que las nuevas teorías científicas
t e n d r í a n como resultado beneficiar á los c r i -
minales, con perjuicio p a r a la sociedad ; tan
infantil error es patrimonio de una p a r t e del
vulgo —especialmente del vulgo semiculto : el
peor de todos —que induce, como consecuencia
de la negación de la responsabilidad, la a b -
solución ó liberación de todos los criminales
pasados y presentes, así como la impunidad
legal de los venideros. Otras son las con-
clusiones de las nuevas doctrinas.
II
LA T E M I B I L I D A D DEL DELINCUENTE
Y LA DEFENSA SOCIAL
N e g a r la responsabilidad del hombre de-
lincuente y la ineficacia de la legislación
penal vigente, no significa desconocer al a g r e -
gado social el derecho de reaccionar á la
8 —

actividad antisocial de los delincuentes, que


pone en peligro la existencia de los miembros
del agregado. Lo que se afirma es la n e -
cesidad de reemplazar las bases anticientífi-
cas del actual sistema punitivo por otras cien-
tíficas y que llenen satisfactoriamente la fun-
ción defensiva de la sociedad contra los actos
delictuosos. La pena, deprimida por la idea
de venganza ó de castigo que se le asocia,
debe ceder su puesto á un criterio amplio
y seguro de defensa social, que s e r á la m a -
nifestación en el mundo superorgánico del
instinto de conservación, propio de todos los
seres orgánicos. E s t e instinto es la fuerza
poderosa que impulsa los seres vivos á la
segregación ó eliminación de cuanto puede
dificultar ó poner en peligro I a
existencia
ó la integridad de la individualidad o r g á -
nica ; la conservación de la propia vida es
tendencia fundamental de todo ser vivo. La
amiba elimina la p a r t í c u l a inorgánica que
ha absorbido por error, creyéndola a l i m e n t i -
nica : la conservación de la propia vida es
t r a t a de eliminar todos aquellos elementos
que considera perjudiciales á su vitalidad y
evolución.
La escuela positiva—con cuyas ideas es-
tamos plenamente conformes sobre este punto
—reconociendo que el delito es un fenómeno
patológico, estrictamente relacionado con la
organización del individuo, abandona el t e -
r r e n o de la responsabilidad y del castigo,
que aún conserva el sello de la antigua v e n -
ganza, cruel é ineficaz; en cambio, intenta
la enmienda del individuo si aún fuere p o -
u

sible, se propone la reparación de los p e r -


juicios por él causados, ó bien se limita á
defender á la sociedad de esos elementos p e r -
t u r b a d o r e s . La defensa social es, pues, la
base racional de un sistema punitivo c i e n t í -
fico, exclusivamente proporcionado á la t e -
mibilidad del delincuente.
Al proceder de esa manera, la nueva es-
cuela está lejos de guiarse por un estéril
prurito de innovación, como observa De M a t -
tos ; tiende, más bien, á hacer efectiva la
defensa contra el delito, p u r a m e n t e nominal
hasta a h o r a . F e r r i ha podido demostrar que
esa idea fundamental de una defensa colec-
tiva, como justificativo de la represión penal,
aunque enmascarada d u r a n t e largo tiempo pol-
las especulaciones de los filósofos y juristas,
ha persistido siempre, de m a n e r a bien clara,
en la conciencia popular ; la frase «combatir
contra el delito», usada por los mismos co-
rreccionalistas ocupados en la t a r e a s e n t i -
mental de a c o r t a r las penas, confirma el con-
cepto según el cual la sociedad, lesionada
en sus intereses, r e a c c i o n a ' contra la a g r e -
sión, venga de donde viniere y bajo cual-
quier forma.
La reacción está r e p r e s e n t a d a por los m e -
dios complejos de que disponen los agregados
sociales p a r a la defensa colectiva, pudiendo
pertenecer al orden profiláctico ó al orden
r e p r e s i v o . Los maestros de la escuela po-
sitiva los agrupan y clasifican en cuatro ca-
tegorías :
1 . Los medios p r e v e n t i v o s : destinados á
a

evitar todas las causas que pueden d e t e r m i n a r


la exteriorizaeión de las tendencias mórbidas
en un sentido delictuoso ; son los que F e r r i
llamó «substitutivos penales», con frase m á s
afortunada que e x a c t a .
2 . Los medios r e p a r a d o r e s : destinados á
a

indemnizar á las v í c t i m a s y á disminuir las


fuertes cargas que implica, p a r a el Estado,
la lucha contra el delito.
3 . " Los medios r e p r e s i v o s : penas v a r i a -
bles en cada caso, según las condiciones del
delincuente, edad, sexo, profesión, sistema de
vida, etc.
4 . Los medios eliminadores : destinados á
a

impedir la recidiva, pena de m u e r t e , depor-


tación, reclusión p e r p e t u a apropiada á las con-
diciones especiales del criminal, y otras s e -
cundarias.
Este p r o g r a m a de defensa social, complejo
y científico, ha sido formulado hace y a m á s
de veinte años.

III

A D A P T A C I Ó N D E LA P E N A AL D E L I N C U E N T E

Tal m a n e r a de e n c a r a r la represión de la-


criminalidad, en sentido de organizar la d e -
fensa del agregado social contra los elementos
antisociales que viven en su seno, necesita
complementarse con un nuevo criterio de
aplicación que excluya todo apriorismo en
la proporcionalidad de la pena, desde el punto
de vista cualitativo y cuantitativo. Siendo<
su objeto impedir al delincuente ejercitar de
nuevo sus tendencias antisociales contra los
— 11 —

individuos del medio en que actúa, su con-


secuencia lógica es que la p e n a no debe a d a p -
t a r s e al delito—considerado a b s t r a c t a m e n t e —
sino a l delincuente, considerado como una
realidad peligrosa concreta.
P a r a que la defensa social sea eficaz es
necesario, en cada caso, hacer un estudio
psicopatológico del d e l i n c u e n t e ; en este s e n -
tido no pueden ser más eficaces las d e m o s -
traciones que hace Kowalewsky á este r e s -
pecto. A las consideraciones jurídicas debe
substituirse el estudio r i g u r o s a m e n t e clínico
de los delincuentes p a r a establecer á cual
categoría p e r t e n e c e el sujeto estudiado, cuan
peligrosa es su convivencia en el agregado
social, y si es susceptible de modificarse en
el sentido de u n a mejor adaptación al medio.
D e t e r m i n a d a así la posición clínica del d e -
lincuente se procederá, en cada caso, á p o -
nerle en condiciones de no poder perjudicar,
siguiendo el principio de la correlación en-
tre la represión defensiva y la categoría del
sujeto, con las v a r i a n t e s sugeridas por la p s i -
cología personal de cada u n o .
No hacemos aquí un r e s u m e n de los diver-
sos medios represivos aconsejados por la cri-
minología científica p a r a cada categoría de
delincuentes : observamos tan sólo que el con-
cepto de la desigualdad de los delincuentes
conduce hacia una desigualdad de las pe-
nas, y que el v e r d a d e r o objetivo de la r e -
forma p e n i t e n c i a r i a debe consistir en u n a
individualización progresiva de la pena.
La posición jurídica de los delincuentes se
modifica si la represión se funda sobre su
temibiiidad y no sobre su responsabilidad.
La clasificación de los delincuentes de Fe-
r r i señaló el p r i m e r paso hacia la diferen-
ciación clínica de los criminales en categorías
ele temibiiidad diferente. Pero esa clasifica-
ción empírica está fundada sobre la observa-
ción ele los c a r a c t e r e s distintivos más a p a r e n -
tes pero menos exactos. Ahora, después ele
veinticinco años, es lógico que pueda hacerse
una clasificación clínica más precisa, p e r -
mitiendo una mejor aplicación de las medi-
das de represión p e n a l ; la nueva fase de
los estudios criminológicos nos lleva á buscar
esa solución en el campo de la psicopatología
criminal.
¿ E x i s t e una correlación e n t r e las catego-
r í a s ele n u e s t r a nueva clasificación científica
y las necesidades prácticas de la represión
penal ?
El concepto clínico y el concepto jurídico
concuerclan en admitir que una represión más
severa es necesaria p a r a aquellos delincuen-
tes cuyo delito es una r e s u l t a n t e ele factores
de c a r á c t e r p e r m a n e n t e , expresión de un es-
tado fisiopsíquico irremediable. Esas a n o r -
malidades definitivas del funcionamiento men-
tal, no obstante referirse sintéticamente á la
personalidad y al carácter, pueden reflejarse
de m a n e r a predominante sobre la esfera cie-
los sentimientos, de la inteligencia ó de la
v o l u n t a d ; suelen ser congénitas, pero t a m -
bién pueden ser adquiridas de una m a -
nera definitiva. F o r m a n p a r t e de este grupo
los amorales congónitos y adquiridos (delin-
cuentes natos ó locos morales, delincuentes
habituales con intensa degeneración psico-
lógica y y a i n c o r r e g i b l e s ) ; los alienados de-
lincuentes cuya locura sea congénita ó ad-
quirida de una m a n e r a estable (frenosis con-
génitas, incurables ó recidivantes) ; los dis-
búlicos g r a v e s y p e r m a n e n t e s (epilépticos,
alcoholistas crónicos, impulsivos i n c u r a b l e s ) .
P e r t e n e c e n al segundo grupo, y deben so-
meterse a u n a represión de mediana severidad,
los delincuentes cuyo delito es consecuencia
de la combinación m i x t a de factores biológicos
y sociales, siendo la expresión de anomalías
psicológicas t r a n s i t o r i a s y r e p a r a b l e s . T e n e -
mos, por u n a p a r t e , á los amorales a d q u i r i -
dos, cuya degeneración mental es escasa, p r e -
dominando los factores sociales en la deter-
minación de su conducta delictuosa (delin-
cuentes habituales c o r r e g i b l e s ) ; junto á ellos
encontramos á los que sufren una p e r t u r b a -
ción t r a n s i t o r i a de su personalidad mental
(psicosis t r a n s i t o r i a s ) y á los desfallecidos
de la voluntad, todavía remediables (impul-
sivos con inhibición educable y abúlicos r e -
educarles).
E n el t e r c e r grupo figuran los delincuentes
accidentales, los criminaloides, en cuyos d e -
litos prevalece francamente el determinismo
de los factores externos, siendo los orgánicos
poco importantes ; el delito, es, en ellos, el
exponente de una alteración psicológica fugaz,
siendo acreedores á u n a represión penal m í -
nima, pues su profilaxia está en los substi-
tutivos penales. E n c o n t r a m o s aquí los delin-
cuentes de ocasión, los por ímpetu pasional,
los que delinquen en un momento fugaz de
14 —

obnubilación de su inteligencia, y, por fin,


los que cometen delitos por ignorar el ca-
r á c t e r delictuoso de ciertos actos.
Es fácil observar la correlación e n t r e este
criterio penal y n u e s t r a clasificación de los
delincuentes fundada sobre su psicopatología.
Un esquema p o n d r á m á s en relieve las v e n -
tajas que ella p r e s e n t a p a r a las aplicaciones
prácticas de la terapéutica criminal.
Delincuentes acci-' C l ,
" n i n a l o i l l c s
y ocasionales.
| Delincuentes por episodios,
dentales
{Represión mí- psicopáticos fugaces.

nima). Impulsivos accidentales.

Delincuentes habituales co-

rregibles.
Delincuentes re-
J D e l in c u e n t e s c o n psicosis
formables
transitorias,
(Represión
mediana). f Impulsivos cuya inhibición

Adaptación es e d u c a b l e .

de la pena al'
delincuente. \
/ Delincuentes n a t o s ó locos

morales; delincuentes habi-

tuales incorregibles.

Alienados delincuentes con


Delincuentes irre-
j p s i c o s i s congénittis ó p e r -
formables
m a n cn te m e n t c a d q u i r í da s,
(Represión má-
xima) incurables ó recidivantes.

Epilépticos d e l i n c u e n t e s , al-

e o h o l i s l a s crónicos, i m p u l -

sivos i n c u r a b l e s .
Tenemos, pues, que á los individuos cuyo
delito es el resultado de perturbaciones i r r e -
mediables, de los t r e s grupos de n u e s t r a cla-
sificación, corresponde aplicar un criterio p e -
nal semejante ; lo mismo ocurre con los in-
dividuos que tienen perturbaciones t r a n s i t o -
rias curables y con los que las tienen fugaces
ó accidentales. Por eso, no obstante la t e n -
dencia á individualizar el estudio clínico del
delincuente y la aplicación de la pena, n u e s t r a
clasificación psicopatológica se p r e s t a mejor
que otra cualquiera á las aplicaciones p r á c -
ticas.
En relación con las cinco categorías de
delincuentes admitidas en la clasificación e m -
pírica de la escuela positiva (natos, locos,
habituales, pasionales, de ocasión), ella no
subvierte el criterio actualmente admitido,
Los delincuentes natos y locos están sometidos
á mayor r e p r e s i ó n ; los habituales á m a y o r
ó mediana, según su grado de degeneración
psíquica y de c o r r e g i b i l i d a d ; los ocasionales,
pasionales y crimínalo ides, son objeto de r e -
presión imínima.
De esta manera—como desea F e r r i p a r a
una clasificación ideal de los delincuentes—
so funden en la n u e s t r a «el criterio clínico
y el criterio jurídico, p a r a t r a n s f o r m a r la
justicia penal en una institución de profilaxia
y defensa social (1).
Se impone, en suma, una reforma penal
substantiva y no p u r a m e n t e formal, comen-

(t) Actas del V Conyreso Internacional de Psicología,


R o m a , 1905.—Observaciones de F e r r i á esta clasificación.
zando por los fundamentos mismos del de-
recho punitivo.
E s necesario r e n u n c i a r al concepto a n t i -
científico y peligroso de la responsabilidad
penal y poner otras bases á la función social
de defensa contra los delincuentes. La p e n a
debe propender á la secuestración y aisla-
miento de los delincuentes peligrosos, a d a p -
tándose la represión á su temibilidad, sin
perjuicio de intentar su reforma cuando fuere
posible.
La eficacia de esta reforma substantiva de
la ley penal exige también una reforma esen-
cial de los códigos de procedimientos y la
reorganización fundamental de los actuales
sistemas penitenciarios, siguiendo un plan de
conjunto.
Demasiado sabemos que los innovadores
suelen ser engañados por su optimismo, c r e -
yendo que e n t r e v e r una v e r d a d equivale á
realizarla, sin tener en cuenta que los cam-
bios de opinión social son lentos y suelen
exigir mucho tiempo p a r a o p e r a r s e . Pero los
conservadores pesimistas deben tener p r e s e n t e
que todo evoluciona, y como dice Carpenter :
«Hoy la J u s t i c i a pronuncia su sentencia sobre
el d e l i n c u e n t e ; pero á su vez, después de
un lapso de años, la Sociedad pronuncia su
sentencia sobre la J u s t i c i a . »
La función útil de la ciencia es, p r e c i s a -
mente, conocer la realidad y e n t r e v e r el
rumbo de su evolución, p a r a p e r m i t i r que
la conducta individual y social pueda a d a p -
t a r s e á ella. Saber es p r e v e r .
— 18 —

CONCLUSIONES

La negación de las bases actuales del D e -


recho Penal no implica desconocer al a g r e -
gado social el derecho de defensa contra la
actividad antisocial de los delincuentes. Pero
en vez de limitarse á «castigar» á los delin-
cuentes, la criminología científica se propone
intentar la r e f o r m a del individuo, procurando
readaptarlo á la sociedad y transformarlo en
un factor de trabajo útil, cuando ello sea posi-
ble : se propone, además, r e p a r a r los daños
por él causados y en todo caso defender á
la sociedad, previniendo ó reprimiendo el cie-
lito.
La defensa social es el objetivo de un s i s -
tema punitivo científico. Los medios com-
plejos de que dispone la sociedad p a r a la
defensa colectiva pueden a g r u p a r s e en v a r i a s
c a t e g o r í a s ; ellos no deben aplicarse c o r r e -
lativamente á la n a t u r a l e z a de los delitos,
sino al delincuente. La reacción defensiva
debe responder á la categoría del sujeto,
con las v a r i a n t e s sugeridas por el estudio
psicológico i n d i v i d u a l ; el concepto de la des-
igualdad de los delincuentes conduce á u n a
desigualdad de las penas y to;dja reforma p e n i -
tenciaria debe tender hacia una m a r c a d a cla-
sificación en grupos, y a que no es p r á c -
ticamente posible la completa individualiza-
ción de la pena.
La posición jurídica de los delincuentes se
modifica si la represión se funda sobre su t e -
mibiiidad y no sobre su responsabilidad.
Una represión más severa corresponde á los
delincuentes cuyo delito es una r e s u l t a n -
tes de factores p e r m a n e n t e s , expresión de
cualidades fisiopsíquicas irremediables. La
represión debe ser m e d i a n a m e n t e severa p a -
r a los delincuentes cuyo delito es conse-
cuencia de la combinación m i x t a de factores
biológicos y sociales, siendo la expresión de
anomalías psicológicas t r a n s i t o r i a s y r e p a r a -
bles. Debe ser m í n i m a la represión contra
los delincuentes accidentales, los criminaloi-
des, en cuyos delitos prevalecen los facto-
res mesológicos y son poco importantes los
orgánicos.
E x i s t e u n a correlación perfecta e n t r e este
criterio penal y ¡nuestra nueva clasificación de
los delincuentes, que así resulta la más có-
moda p a r a las aplicaciones prácticas de la c r i -
minología positiva, concillando el criterio clí-
nico y el criterio jurídico p a r a t r a n s f o r m a r
la justicia penal en u n a institución de profi-
laxia y defensa social.