Sei sulla pagina 1di 3

“LOS FINES DE LA EDUCACIÓN, EL ROL DOCENTE Y LA POLÍTICA

EDUCATIVA”

TENTI TANFANI

La escuela en las sociedades complejas las expectativas sobre ella son


múltiples, la escuela siempre fue una institución multifuncional: unas
pluralidades de objetivos no siempre complementarias y coincidentes.

Actualmente no se trata únicamente de cumplir con una función de transmisión


cultural y socialización; la escuela es cada vez más requerida para cumplir
funciones que podían denominarse como no tradicionales, lo que ella hace
debe relacionarse con otras instituciones sociales (familias, medios de
comunicación, Estado, etc.) que conforman la estructura social. Las
dimensiones significativas de la vida social están experimentando
transformaciones cualitativas: el sistema educativo está sometido a nuevas
exigencias y desafíos.

La familia tradicional está viviendo cambios en su composición y en sus


capacidades para cooperar con la reproducción biológica y social de la
población: modificación sustancial en el equilibrio de poder entre los géneros.
La escuela moderna, la familia es una gran diversidad de configuraciones
familiares que ponen en crisis el patrón tradicional de relación con la escuela.
Así la escuela se enfrenta a situaciones novedosas y muchas veces deben
asumir tareas tales como la contención afectiva, el desarrollo de hábitos
básicos de la convivencia, las competencias expresivas básicas que se
resolvían en el ámbito de la familia.

Durante la última década del siglo pasado a la escuela se le encomendó la


ejecución de planes y programas de alimentación de prevención de la salud, y
de asistencia y promoción social; la escuela es el lugar donde sólo se
satisfacen las necesidades básicas del aprendizaje.

1
En este contexto, la tarea de la escuela se incrementa como resultado de estas
grandes transformaciones sociales aún en curso. Más allá de los fines
explícitos en la realidad cotidiana de las instituciones la cuestión es más
complicada; en cada establecimiento y en función de sus circunstancias
específicas se decide concentrar la acción de la escuela alrededor de fines
básicos, que no son uniformes.

La cuestión de los fines y funciones de la escuela en la práctica es mucho más


compleja que en las formulaciones teóricas y las leyes de la educación.

En este contexto complejo es donde los actores más relevantes del campo de
la educación luchan por imponer sus intereses y visiones acerca del sentido de
la educación. Conocer cuáles son las finalidades que los propios profesionales
de la educación le asignan al sistema educativo es importante por ser ellos
quienes definen que se hace en las aulas y que tienen tanta o más importancia
que el contenido de las leyes y normas que regulan los sistemas educativos
nacionales.

Lo que los docentes hacen es tomar una posición en favor de las formulaciones
que se ofrecen en un espacio de discusión social. Puede señalarse la
inclinación hacia una formulación no tradicional de los fines de la educación
como el desarrollo de la creatividad y el espíritu crítico - reflejo del sentido
común pedagógico, que no sería más que la interiorización de ciertas
corrientes y doctrinas instaladas en las ciencias de la educación.

Entender los fines de la escuela como “educación bancaria”, adjudicar valor del
desarrollo en los alumnos de ciertas facultades complejas para contrarrestar el
énfasis dado a la transmisión de conocimientos entendidos como información
que los aprendices deberían adquirir.

La “memorización” de conocimientos que la sociedad había acumulado a lo


largo de su historia y que se consideraban útiles para la solución de problemas,
tanto individuales como derivados de la convivencia social. Podría decirse que
este énfasis en general puede tener consecuencias negativas.

2
La creatividad y la conciencia crítica constituyen conceptos vacios si no van
acompañados por un fuerte énfasis en el dominio de aquellas herramientas del
pensamiento y de acción que los hombres han desarrollado, codificado y
acumulado a lo largo de su historia. En cualquier campo de la actividad
humana tiene mayor probabilidad de inventar y de crear los que se han
apropiado de aquellos elementos culturales previamente desarrollados que
proveen una capacidad concreta de hacer y pensar de nuevo.

El saber acumulado tiene esta virtud: no solo es conocimiento hecho, sino


también método, estrategia, instrumento, recurso para articular y superar lo
dado. Esta es una característica distante de la cultura contemporánea.

Cuando se trata de saberes y competencias complejas, la reproducción está


íntimamente ligada a su propia producción renovada. La cultura compleja se
conserva y transforma en un mismo movimiento.