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El gato y el ratón

Digamos que se encuentran un ratón y un gato. El gato percibirá un potencial alimento. El ratón
por otra parte se percata de una amenaza mortal y naturalmente comienza a huir. Es una
experiencia de todos conocida que en situaciones limite, se liberan en nosotros capacidades
extraordinarias. Las células de los alveolos pulmonares del raton entran en simpaticotonía que
les lleva a una hiperfunción y a incrementar permeabilidad al oxigeno. De esa forma el raton es
capaz de inspirar mas eficazmente y continuar corriendo por mas tiempo. Después de correr
durante un par de minutos y encontrar un refugio seguro, el raton comenzara a jadear para
recuperar el aliento otros dos minutos. Decimos ahora que esta en estado vagotonico o
parasimpático.

Una situación equivalente en la vida humana, seria recibir del medico un diagnostico fatal o
muy peligroso de cáncer, situación que evaluaríamos de forma similar a la del raton. A nivel
biológico este diagnostico amenazador seria interpretado como el gato del cual queremos
escapar. Pero a diferencia del raton no podemos huir del diagnostico en un sentido literal, al
contrario de lo previsto por nuestra biología. El miedo a la muerte se perpetua, el paciente es
incapaz de dormir, no tiene apetito y no descansa, pues en el esta activo un programa biológico
que le impulsa a escapar de una amenaza mortal. Si comparamos la duración de esta situación
con la del raton, hay una gran diferencia en la duración. Para el raton solo hay dos opciones:
escaparse o ser devorado. Pero bajo ninguna circunstancia continuara corriendo durante
semanas o meses. En un ambiente natural el miedo intenso a la muerte (programa de
supervivencia) no puede persistir por un periodo tan largo. En el caso del hombre puesto que
las células han estado trabajando a su máxima capacidad durante semanas, comienzan incluso
a proliferar para poder aumentar su capacidad. Con esta sobrepoblación celular, puede
absorberse mas oxigeno en menor tiempo. Si nuestro paciente visitara al medico, este hallara
los tumores malignos de pulmón y concluiría que representan una metástasis del cáncer
primario. Sin embargo, se trata de un programa independiente por si mismo, activado por el
miedo a morir.
Esa proliferación celular nunca fue maligna o carente de sentido, sino que biológicamente
ayudaba a la criatura a obtener energía para huir. Asumamos que el paciente es tranquilizado
por el medico que le da un buen pronostico. Desde ese momento sentirá alivio y podrá
descansar y recuperarse. Ha escapado con éxito de la amenaza. Dado que habían crecido
células extra durante semanas, debe suceder algo mas: l excedente de células será
descompuesto por bacterias (tuberculosis) y el expectorado. El paciente expulsara en la tos
sangre coagulada. El raton no llego a desarrollar células extra durante sus dos minutos de
miedo a la muerte y por lo tanto no necesito descomponerlas después. Sin embargo, nuestro
paciente humano comienza a preocuparse y de nuevo visita al medico, quien le diagnostica una
tuberculosis pulmonar, cuando esto no es mas que un síntoma de la resolución del conflicto de
miedo a la muerte, el cual aun con su incomodidad, representa un proceso biológico cuya
duración esta predeterminada, y será igual de larga como el tiempo que el paciente estuvo
preso de su miedo a la muerte. La descomposición del excedente de células solo podrá llevarse
a cabo si el organismo porta el bacilo de Koch. En su ausencia, por ejemplo, por haber sido
eliminados medicamente (vacuna) el tumor se encapsula y permanece en su lugar. Las
micobacterias de las tuberculosis siempre tenidas por malignas no son mas que recolectoras de
desechos. En la Alemania de postguerra hubo una elevada tasa de tuberculosis, dado que
mucha gente había resuelto su conflicto de miedo a la muerte. Biológicamente habían logrado
escapar del gato. Ni en un solo caso se trato de una infección.