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Angie marcela checa rosero

Probatorio II
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EL NUDO DEL DIABLO.

Para realizar un concepto jurídico es necesario contextualizar el caso planteado en


la película, tres adolescentes entre 16 y 19 años son acusados de la tortura y
asesinato de tres niños de 8 años, tres adolescentes que sin razón alguna, distinta
a prejuzgamientos sociales, a la moral, a la subjetividad por los sentimientos que
puede generar un acto como este, fueron llamados al proceso como posibles
autores del crimen. Un proceso que inicio de la manera más descuidada y
perezosa, en primer lugar no hay un cuidado adecuado de la escena del crimen,
los cuerpos de los niños no fueron analizados correctamente, no hubo un estudio
de la forma en que los encontraron, el lugar y las condiciones del mismo, las
marcas de sus cuerpos, etc. Todo lo anterior encaminado a buscar de manera
“rápida” al culpable de un crimen que tenía conmocionada a una comunidad en la
que nunca se había presentado algo similar, lo más factible fue perseguir a tres
adolescentes a los que la policía ya tenía identificados por tener diferentes
creencias, con gustos poco convencionales para la época, la manera como se
llevó a cabo el proceso demuestra cuán grande fue la manipulación de los
diferentes mecanismos legales, error en la práctica de pruebas, fabricación de las
mismas, perdida de elementos claves para la investigación, etc.

En la Constitución Política de Colombia, específicamente en el Titulo VIII, se


menciona todo el acervo constitucional sobre la organización y funcionamiento de
la Rama Judicial, en el articulado se consagra su deber de cuidado y observación
de la ley y la Constitución. En base a esto, la posición que se toma al respecto del
caso a tratar es analizar la responsabilidad penal que tendrían los tres acusados
en razón a la operancia y aplicación del artículo 29 constitucional, referente al
debido proceso y en el inmerso la garantía del in dubio pro reo, por las razones
que a continuación se señalaran:

Se parte del hecho de que se presentó innumerable material probatorio, allegado


tanto por el ente acusador como por la defensa, algunas que se relacionaban
directamente con los hechos, que cumplían condiciones de necesidad,
proporcionalidad y utilidad, sin embargo otras, totalmente carentes de objetividad,
sobre las cuales se falló en contra de los presuntos implicados, tal vez movidos
por la presión de la comunidad, el sensacionalismo de los medios de
comunicación, la moral y la religión llevadas al extremo; acto totalmente contrario
al de un funcionario judicial, al cual se le deposita esa confianza legítima de actuar
conforme a derecho, que si bien está dotado de facultades para fallar, estas no
son absolutas, lo que implica no caer en el subjetivismo, y con mayor razón
cuando no existe certeza sobre la responsabilidad, se debe seguir el precepto
constitucional que toda duda debe ser resuelta a favor del acusado y que exige
para ser desvirtuada plena convicción más allá de toda duda razonable, apoyada
en el material probatorio debidamente aportado que relacione los elementos del
delito con el acusado, todo esto como desarrollo del derecho de defensa y
presunción de inocencia.

Pruebas:

En Colombia refiriéndonos al delito del caso, el sistema penal ha cambiado la


premisa en cuanto al porqué de la prueba, por lo tanto se parte de la premisa que
toda persona es inocente hasta que no se demuestre lo contrario.

Como primer elemento material probatorio se allegó un video, en el cual un niño


de corta edad, asegura haber presenciado el suceso del triple homicidio, además
de afirmar que los tres jóvenes investigados eran los responsables del delito.
Frente a esta, si se tiene en cuenta la ley 1098 del 2006 - Código de Infancia y
Adolescencia, en su Título II, Capitulo Único, referente a procedimientos
especiales cuando los niños, niñas y adolescentes son víctimas de delitos, se
menciona claramente en el numeral 12 del artículo 193, que en los casos en que
un niño, niña o adolescente deba rendir testimonio deberá estar acompañado de
autoridad especializada o por un psicólogo, de acuerdo con las exigencias
contempladas en la norma. Es evidente entonces, que el testimonio recibido es
ilegal además de ilícito, ilegal al no seguir los parámetros legalmente establecidos
para la recepción de este tipo de pruebas, e ilícito por ser contrario a los derechos
fundamentales del niño, menoscabando su integridad personal y no teniendo en
cuenta que son de superior rango y protección especial frente a los derechos de
los demás, de esta forma seria nula de pleno derecho, porque se violentó el
debido proceso tal como se establece en el inciso final del artículo 29
constitucional, en concordancia con el artículo 23 de la Ley 906 del 2004, que
expresa que toda prueba que es obtenida con vulneración de garantías
fundamentales es nula de pleno derecho, por lo tanto se considera como juez que
debe excluirse de la actuación procesal.

Una segunda prueba aportada por el ente acusador fue la confesión de uno de los
jóvenes implicados, el cual se auto incriminó, y declaró que los otros dos
investigados eran también responsables de los delitos indilgados. En primer lugar,
se trata de un adolescente, que es menor de edad, que si bien es mayor de 14
años y es responsable penalmente, para realizar su declaración se requería la
presencia de un abogado defensor, tal como se encuentra en el artículo 282 del
Código de Procedimiento Penal, en el cual se establece que la autoridad
encargada debe manifestarle que no está obligado a declarar contra sí mismo ni
contra algunos de sus parientes, así como también derecho a guardar silencio, en
este caso a pesar de que el policía que recepcionó la declaración no mencionó
estos aspectos importantes, el joven rindió declaración, además de que se
cometió un grave error, el cual fue realizar tal procedimiento sin la presencia de un
abogado defensor. En segundo lugar, para la toma de la declaración, como es
menor de edad debía también aplicársele el Código de Infancia y Adolescencia, en
tanto que debía estar acompañado de un profesional psicólogo. Finalmente, era
evidente que la conducta de este joven no era acorde a su edad, por lo tanto era
deber de la defensa o del ente acusador solicitar o aportar un examen de
medicina legal que certifique sus condiciones psicológicas y mentales, pues a
partir de esta prueba se tenían tres opciones, declarar la inimputabilidad ( artículo
33 del Código Penal) bien sea por inmadurez psicológica o trastorno mental y en
el caso de que en base a otra prueba se acredite su responsabilidad y en virtud
del artículo 142 del Código de Infancia y Adolescencia, excluirlo de
responsabilidad, pero dado de que sea inimputable pero no responsable, no tener
en cuenta su declaración pues no está en condiciones para rendirla, y por último si
se determinaba que no tenía ninguna clase de afectación psicológica, se debía
darle el tratamiento pertinente, pues es una prueba determinante dentro del
proceso. Teniendo en cuenta lo anterior y para frente a este vacío, el juez debió
ordenar de oficio esta prueba a Medicina Legal, porque si se evalúa la actitud del
juez, incurrió claramente en defecto fáctico negativo, al omitir su deber de ordenar
pruebas de oficio, cuando la situación lo ameritaba.

Otra de las pruebas importantes y que se tuvo en cuenta para dictar sentencia fue
la inclinación de los jóvenes a una determinada tribu urbana, a un interés por el
ocultismo y por escuchar bandas de heavy metal, películas, novelas y libros de
terror. Para acreditar tales aficiones se hizo un allanamiento en el domicilio de uno
de los implicados, en el cual se recaudaron libros, escritos, dibujos, de los cuales
se infirió que efectivamente practicaba ritos satánicos y que por lo tanto era
responsable. Es verdad, que como juez se está facultado a ir más allá de la norma
y tomar en cuenta las reglas de la experiencia y la sana crítica, tomando como
base autores: Hugo Alsina dice que "Las reglas de la sana crítica, no son otras
que las que prescribe la lógica y derivan de la experiencia, las primeras con
carácter permanente y las segundas, variables en el tiempo y en el espacio"…
Couture define las reglas de la sana crítica como "las reglas del correcto
entendimiento humano; contingentes y variables con relación a la experiencia del
tiempo y del lugar; pero estables y permanentes en cuanto a los principios lógicos
en que debe apoyarse la sentencia" 1

1
GONZALES CASTILLO, Joel, La fundamentación de las sentencias y la sana critica, Revista Chilena de
derecho, 2006
Con lo expuesto anteriormente, son claros los conceptos, no se puede confundir
sana crítica con subjetividad, y más aún emitir sentencia en base a esta última,
pues no se puede tomar como regla de la experiencia y sana critica que el vestir
con ropa oscura, pertenecer a un grupo en específico y escuchar determinada
música, se señale a la persona como un delincuente y peor aún un homicida. Se
refleja entonces que la manera como se llevó a cabo el proceso reflejo un
retroceso del avance jurídico penal y probatorio, al uso de teorías peligrosistas
expuestas por autores como Lombroso y Feuerbach, que se basaban en el
aspecto físico y comportamental de una persona para catalogarlo como criminal.
Estas pruebas por lo tanto no son pertinentes, no existe esa relación con el hecho,
y por lo tanto se descarta. Si se presentó un perito como supuesto conocedor de
temas relacionados con ocultismo, pero este no estaba debidamente certificado o
acreditado por el ente correspondiente, esta prueba era innecesaria, puesto que
se llevó al perito para que avale los libros y las posiciones de los cadáveres, se
considera que era necesario un perito que valorará de manera integral el perfil
criminal de los investigados.

Con lo mencionado finalmente la defensa de los tres adolescentes trato con todos
los medios posibles, de que prevalezca la duda en cuanto a las pruebas y la
forma de obtención de las mismas, frente a la responsabilidad de los sujetos,
exponiendo que hubo un gran número de material probatorio que no fue allegado
al proceso, pruebas no valoradas como la declaración del joven que vendía
helados, pruebas no allegadas como el material recogido en el restaurante el día
de los hechos, inclusive esta última prueba según el agente de policía que la
recolecto se perdió y no fue enviada al laboratorio, por lo tanto es clara la
inobservancia de los artículos 245 y 254 del Código de Procedimiento Penal que
tratan del deber de custodia de policía judicial y cadena de custodia, otras
pruebas; el cuchillo de uno de los padres de los menores que al parecer y a
medida del paso del tiempo se notó su comportamiento extraño y violento, la
navaja de una de las victimas la cual se encontraba en poder del padrastro.

El material probatorio fue allegado al caso e interpretado de una manera muy


subjetiva y por lo tanto quedo en evidencia el poco trabajo investigativo de la
policía, tuvo que volverse un proceso mediático para que haya otra perspectiva del
caso y fue de este modo que frente a todas las inconsistencias vistas en el
proceso, las nuevas investigaciones y hallazgos que se encontró con la prueba
que sería determinante o detonante de otra realidad, la prueba de ADN de
muestras de una fibra de cabello encontrada en un cordón con el cual estaban
sujetas las extremidades de uno de los niños.

De lo anterior se puede deducir que desde el momento que se informó sobre la


desaparición de los niños la policía no tuvo cuidado especial al debido proceso,
porque no hubo una recolección objetiva de material probatorio, si desde un inicio
se hubiese actuado con objetividad seguro la sentencia hubiera sido absolutoria,
ya que no existió prueba que dé certeza de responsabilidad de los tres
adolescentes.

BIBLIOGRAFÍA

GONZALES CASTILLO, Joel, La fundamentación de las sentencias y la sana


critica, Revista Chilena de derecho, 2006

Código de Infancia y Adolescencia, art. 142, art 193

Código de Procedimiento Penal, art 23, art 282, art 245, art 254

Código Penal, art 33

Constitución Política de Colombia, Titulo VIII, art 29