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Primera Guerra Mundial

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Primera Guerra Mundial

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Soldados australianos


en 1917 durante la tercera batalla de Ypres. El osario
de Douaumont, cementerio para soldados caídos en Verdún.
Aviones alemanes Albatros D.III en Francia, 1917.
Soldados rusos en Petrogrado durante la Revolución de Febrero.
Dos soldados británicos con máscaras antigás y una ametralladora
Vickers en la batalla del Somme de 1916. Trinchera alemana
conquistada por los aliados en el Somme.

Fecha 28 de julio de 1914 - 11 de


noviembre de 1918 (4 años, 3 meses y 14
días)

Tratados de paz[mostrar]
Lugar Europa, África, Oriente Medio y brevemente
en China, las costas de América y las islas
del océano Pacífico

Casus belli Asesinato del archiduque Francisco Fernando


de Austria en Sarajevo el 28 de
junio de 1914, declaración de guerra por parte
del Imperio austrohúngaro a Serbia, y
movilización rusa contra el Imperio
austrohúngaro el 29 de julio.

Resultado Victoria aliada

Consecuencias  Disolución de los imperios


alemán, austrohúngaro, otomano y ruso

 Inicio de la Revolución rusa y la Guerra


civil rusa, el colapso del Imperio ruso y
por consecuente la formación de
la Unión Soviética

 Creación de la Sociedad de Naciones

(más...)

Cambios  Formación de nuevos países


territoriales en Europa y Oriente Medio

 Transferencia de colonias alemanas y


otras regiones del antiguo Imperio
otomano a los Aliados u otros poderes

Beligerantes
Potencias Centrales Aliados
Imperio austrohúngaro
Francia
Imperio alemána Imperio británico
Imperio otomano Imperio ruso (1914-1917)
Reino de Bulgaria (1915-
1918) Reino de Italia (1915-
1919)
Estados Unidos (1917-
Apoyadas por: 1918)

Emirato de Jabal Shammar Bélgica


Imperio del Japón
Estado de Dervish
Reino de Grecia (1917-
Sultanato de Darfur
1918)
República Democrática de
Azerbaiyán Reino de Montenegro
Reino de Rumania (1916-
... y otros 1918)
Reino de Serbia
Primera República
Portuguesa (1917-1918)
Reino del Hiyaz (1916-
1918)
República de China (1917-
1918)
Siam (1917-1918)

... y otros

Figuras políticas

Francisco José I Raymond Poincaré


Carlos I René Viviani
Guillermo II de Alemania Georges Clemenceau
Mehmed V Jorge V del Reino Unido
Herbert Henry Asquith
Mehmed VI
David Lloyd George
Fernando I de Bulgaria
Nicolás II de Rusia
Víctor Manuel III
Woodrow Wilson
Fernando I de Rumania
Pedro I de Serbia
Yoshihito
Eleftherios Venizelos
Alberto I de Bélgica
Józef Piłsudski

Comandantes

Franz Conrad von Philippe Pétain


Hötzendorf Joseph Joffre
Helmuth von Moltke Ferdinand Foch
Erich von Falkenhayn Louis Franchet d'Espèrey
Paul von Hindenburg Robert Nivelle
Erich Ludendorff John Jellicoe
Alfred von Tirpitz Douglas Haig
İsmail Enver Nikolái Ivánov
Mehmed Talat Nicolás Nikoláyevich
Románov el Joven
Ahmed Cemal
Nikola Zhekov Alexéi Brusílov
Luigi Cadorna
Armando Diaz
John J. Pershing
Constantin Prezan
Radomir Putnik

Fuerzas en combate

11 000 0001 12 000 000[cita requerida]


7 800 000 8 841 5412
8 660 000
2 998 321 5 615 140
1 200 000 4 743 826
Total: 22 998 321
1 234 000
800 000
707 343
380 000
250 000
Total: 42 959 850

Bajas

7 143 0001 9 150 0001


7 020 0001 6 161 0001
3 190 0001
2 197 0001
117 0001
5000-10 000

Primera Guerra Mundial→ Segunda Guerra Mundial

[ocultar]
Teatros de operaciones de la Primera Guerra
Mundial
1914-1918

 Europa

o Frente Occidental

o Frente Oriental

o Frente Balcánico

o Frente Italiano

 Oriente Próximo

o Cáucaso

o Galípoli

o Mesopotamia

o Sinaí y Palestina

o Persia

o Rebelión árabe

 África

o Norte de África

o Este de África

o Sudoeste de África

o Oeste de África
 Extremo Oriente y el Pacífico

 Guerra naval

 Guerra aérea

La Primera Guerra Mundial, anteriormente llamada la Gran Guerra,b fue una confrontación
bélica centrada en Europa que empezó el 28 de julio de 1914 y finalizó el 11 de
noviembre de 1918, cuando Alemania aceptó las condiciones del armisticio.
Recibió el calificativo de «mundial» porque se vieron involucradas todas las grandes potencias
industriales y militares de la época, divididas en dos alianzas. 5 Por un lado, la Triple
Alianza formada por las Potencias Centrales: el Imperio alemán y Austria-Hungría. Italia, que
había sido miembro de la Triple Alianza junto a Alemania y Austria-Hungría, no se unió a las
Potencias Centrales, pues Austria, en contra de los términos pactados, fue la nación agresora
que desencadenó el conflicto.6 Por otro lado se encontraba la Triple Entente, formada por
el Reino Unido, Francia y el Imperio ruso. Ambas alianzas sufrieron cambios y fueron varias
las naciones que acabarían ingresando en las filas de uno u otro bando según avanzaba la
guerra: Italia, el Imperio del Japón y Estados Unidos se unieron a la Triple Entente, mientras
el Imperio otomano y el Reino de Bulgaria se unieron a las Potencias Centrales. Más de 70
millones de militares, de los cuales 60 millones eran europeos, se movilizaron y combatieron
en la entonces guerra más grande de la historia. 78
Hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, esta guerra era llamada Gran Guerra, o
Guerra Mundial,91011 expresión esta última que en Alemania comenzó a utilizarse desde su
comienzo (Weltkrieg), aunque solo se generalizó en Francia (Guerre Mondiale) y en el Reino
Unido (World War) en la década de 1930, mientras que en Estados Unidos la denominación se
impuso a partir de su intervención en 1917, 12 ya que allí se la conocía como Guerra
Europea.13
Aunque el imperialismo que venían desarrollando desde hacía décadas las potencias
involucradas fue la principal causa subyacente, el detonante del conflicto se produjo el 28 de
junio de 1914 en Sarajevo con el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria,1415
a manos de Gavrilo Princip, un joven nacionalista serbio.1617 Este suceso desató una crisis
diplomática cuando Austria-Hungría dio un ultimátum al Reino de Serbia y se invocaron las
distintas alianzas internacionales forjadas a lo largo de las décadas anteriores. En pocas
semanas, todas las grandes potencias europeas estaban en guerra y el conflicto se extendió a
muchas otras áreas geográficas.
El 28 de julio, los austrohúngaros iniciaron las hostilidades con el intento de invasión de
Serbia.1819 Mientras Rusia se movilizaba, Alemania invadió Bélgica, que se había declarado
neutral, y Luxemburgo en su camino a Francia. La violación de la soberanía belga llevó al
Reino Unido a declarar la guerra a Alemania. Los alemanes fueron detenidos por los
franceses a pocos kilómetros de París, y se inició una guerra de desgaste en la que las líneas
de trincheras apenas sufrirían variación alguna hasta 1917. Este frente es conocido
como Frente Occidental. En el Frente Oriental, el ejército ruso logró algunas victorias frente a
los austro-húngaros, pero fueron detenidos por los alemanes en su intento de invadir Prusia
Oriental. En noviembre de 1914, el Imperio otomano entró en la guerra, lo que significó la
apertura de distintos frentes en el Cáucaso, Mesopotamia y el Sinaí. Italia y Bulgaria se
unieron a la guerra en 1915, Rumania en 1916 y Estados Unidos en 1917.
Tras años de relativo estancamiento, la guerra empezó su desenlace en marzo de 1917 con la
caída del gobierno ruso tras la Revolución de Febrero y la firma de un acuerdo de paz entre
la Rusia revolucionaria y las Potencias Centrales después de la Revolución de Octubre, en
marzo de 1918. El 4 de noviembre de 1918, el Imperio austrohúngaro solicitó un armisticio.
Tras una gran ofensiva alemana a principios de 1918 a lo largo de todo el Frente Occidental,
los Aliados hicieron retroceder a los alemanes en una serie de exitosas ofensivas. Alemania,
en plena revolución, solicitó un armisticio el 11 de noviembre de 1918, poniendo fin a la guerra
con la victoria aliada.
Tras el fin de la guerra, cuatro grandes imperios dejaron de existir: el alemán, el ruso, el
austrohúngaro y el otomano. Los Estados sucesores de los dos primeros perdieron una parte
importante de sus antiguos territorios, mientras que los dos últimos se desmantelaron. El
mapa de Europa y sus fronteras cambiaron por completo y varias naciones se independizaron
o se crearon. Al calor de la Primera Guerra Mundial se fraguó la Revolución rusa, que
concluyó con la creación del primer Estado en la historia autodenominado socialista: la Unión
Soviética.
Tras seis meses de negociaciones en la Conferencia de Paz de París, el 28 de
junio de 1919 los países aliados firmaron el Tratado de Versalles con Alemania, y otros a lo
largo del siguiente año con cada una de las potencias derrotadas. Más de nueve millones de
combatientes y siete millones de civiles perdieron la vida (el 1 % de la población mundial),2021
una cifra extraordinaria, dada la sofisticación tecnológica e industrial de los beligerantes. Es el
quinto conflicto más mortífero de la historia de la Humanidad.c La convulsión que provocó la
guerra allanó el camino a grandes cambios políticos, con revoluciones de un carácter nunca
visto en varias de las naciones involucradas. 22 Se fundó la Sociedad de Naciones, con el
objetivo de evitar que un conflicto de tal magnitud se repitiese; sin embargo, dos décadas
después estalló la Segunda Guerra Mundial. Entre sus razones se pueden señalar: el alza de
los nacionalismos, una cierta debilidad de los Estados democráticos, la humillación sentida por
Alemania tras su derrota, las grandes crisis económicas y, sobre todo, el auge del fascismo.

Índice

 1Antecedentes
o 1.1Imperialismo
o 1.2Sistema de alianzas
o 1.3La Paz armada
o 1.4Conflictos y equilibrio de poderes
 2Preludio
o 2.1Asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria en Sarajevo
o 2.2Crisis de julio
 3La guerra
o 3.1Guerra de movimientos
o 3.2Frente occidental
o 3.3Frente oriental
o 3.4Otros frentes
 3.4.1Frente balcánico
 3.4.2Frente de Oriente Medio
 3.4.3Frente Italiano
 3.4.4La guerra en África
 3.4.5La guerra en el Extremo Oriente y el Pacífico
 3.4.6La guerra en el mar
o 3.51917: entrada de Estados Unidos en la guerra y derrota de Rusia
o 3.6Ofensiva alemana de primavera
o 3.7Ofensiva final y victoria aliada
 3.7.1La ofensiva de los Cien Días
 3.7.2Avance aliado a la línea Hindenburg
 3.7.3Revolución y rendición alemana
 3.7.4Armisticios y capitulaciones
 4Reclutamiento
 5La experiencia de los soldados
o 5.1Prisioneros de guerra
 6Apoyo a la guerra
 7Oposición a la guerra
 8Tecnología
o 8.1Guerra terrestre
 8.1.1Gas venenoso
o 8.2Naval
o 8.3Aviación
 9Aspectos económicos
o 9.1Economía de guerra e intervención del Estado
 9.1.1Empeoramiento del frente interior
o 9.2Consecuencias económicas
 10Consecuencias de la guerra
o 10.1Pérdidas humanas
o 10.2Costes y destrucción
o 10.3Tratados de paz
o 10.4Identidades y cambios en las fronteras nacionales
o 10.5Efectos sobre la salud
o 10.6Influencia en el ascenso del fascismo y el nazismo
 11Testimonios, literatura y filmografía
 12Véase también
 13Notas
 14Referencias
 15Bibliografía
 16Enlaces externos

Antecedentes
Toda fuerza se agota, la facultad de dirigir la historia no es una propiedad perpetua. Europa, que la
heredó de Asia hace 3000 años, tal vez no la conservará siempre.
Ernest Lavisse, 1890.

Imperialismo
En 1913, Europa dominaba toda África, con la excepción de Abisinia (actual Etiopía) y Liberia, una
muestra del imperialismo europeo, que también provocó continuas tensiones entre países durante la
colonización del continente, visto como muy desfavorable para Italia y Alemania y muy beneficioso para
Francia y Reino Unido:
Reino Unido
Francia
Alemania
Italia

En 1914, Europa estaba en el cenit de su dominio mundial. Tras la Revolución Industrial y la


explosión demográfica, Europa había logrado establecer una dominación política, económica y
militar a nivel mundial, basada en una abrumadora superioridad técnica e intelectual. Reunía a
una cuarta parte de la población mundial y cada año cientos de miles de europeos emigraban
a países de Ultramar, una emigración (la mayor del mundo) que no hacía sino cimentar el
dominio europeo sobre el resto del mundo. 23 A principios del siglo XX, el mundo estaba
configurado para beneficio de Europa y la explotación económica de los territorios fuera del
continente se guiaba sobre la máxima: «dirigida por Europa y para Europa». 23 Sin embargo,
en su interior aún existían muchas diferencias: Francia y Reino Unido poseían el 70 % de la
mano de obra cualificada y capacidad industrial de todo el continente, por lo que la dominación
de Europa era más bien la de Europa occidental; un selecto grupo de países: Estados Unidos,
Reino Unido, Alemania y Francia, eran responsables de más del 60 % de las exportaciones
mundiales y detentaban en la práctica el monopolio en la fabricación de productos
manufacturados.23 En vísperas de la Primera Guerra Mundial, Londres ejercía de «centro de la
economía mundial»24 y Europa, la «fábrica del mundo», poseía el dominio absoluto del
comercio internacional y los mercados financieros. 24 Sin embargo, antes de 1914 esta
hegemonía ya amenazaba con resquebrajarse, producto de las tensiones imperialistas entre
las grandes potencias, el ascenso de Japón en Asia y Estados Unidos en América y en su
interior la creciente influencia del marxismo y la agitación en aumento de la clase
obrera europea, que amenazaban con subvertir el capitalismo liberal y el orden social
existente.25
El colonialismo europeo afectó a todo el mundo y tan solo China, a muy duras penas, pudo
mantener su independencia, y solo se dieron casos de descolonización exitosos en algunos
dominios británicos habitados por colonos o descendientes de colonos blancos y en las
antiguas colonias españolas en América tras la Guerra hispano-estadounidense de 1898. El
establecimiento del protectorado francés sobre Túnez de 1881, la ocupación británica de
Egipto de 1882 o el reparto más o menos pactado de África tras la Conferencia de Berlín,
animó a las potencias europeas a la dominación de vastos territorios. Sin embargo, las
crecientes tensiones en la carrera por la conquista de nuevos territorios fuera de Europa
acabaron volviendo al continente, sobre todo desde la década de 1890, ya que la división del
mundo estaba prácticamente completa y a ella habían llegado tarde Italia y el Imperio alemán,
por lo que su parte era muy pequeña en relación a su poder recientemente adquirido. 26
Véase también: Imperialismo

Sistema de alianzas
Sistema de alianzas en Europa antes de la guerra:
Triple Entente
Triple Alianza
Países neutrales

Durante todo el siglo XIX, las principales potencias europeas hicieron un gran esfuerzo por
mantener el equilibrio de poder en toda Europa, dando como resultado una compleja de red de
alianzas políticas y militares en todo el continente para comienzos del siglo XX.27 Aunque sus
orígenes pueden remontarse a 1815, con la formación de la Santa Alianza entre Prusia,
Austria y Rusia, fue en octubre de 1873, con la negociación de la Liga de los Tres
Emperadores, cuando se empezó a fraguar el sistema de alianzas puesto en marcha durante
la Gran Guerra. Ideado por el canciller alemán, Otto von Bismarck, la Liga de los Tres
Emperadores prometía ser una alianza entre las monarquías de Austria-Hungría, Rusia y
Alemania, aunque finalmente fracasó por la falta de acuerdo entre Austria-Hungría y Rusia
sobre la política a seguir en los Balcanes. Esto condujo a la formación de la Doble
Alianza entre Austria-Hungría y Alemania en 1879, vista como una forma de contener la
influencia rusa en los Balcanes, donde el Imperio otomano continuaba debilitándose.28 En
1882, Italia se unió a la alianza, por lo que se convirtió en la Triple Alianza.29
A lo largo de su gobierno, Bismarck había trabajado por mantener a Rusia del lado alemán, en
un esfuerzo por evitar una guerra en dos frentes, contra Francia y Rusia. A pesar de ello,
cuando Guillermo II llegó al trono y se convirtió en káiser, sus diferencias con Bismarck
obligaron a este último a retirarse y su sistema de alianzas fue progresivamente
desmantelado, incluido el Tratado de reaseguro con Rusia, que el emperador se negó a
renovar en 1890. Así pues, solo dos años más tarde se creaba la Alianza franco-rusa para
contrarrestar a la Triple Alianza. Francia deseaba la revancha tras la derrota sufrida frente a
Prusia en la guerra franco-prusiana de 1870-1871. Mientras París estaba asediada, los
príncipes alemanes habían proclamado el Imperio (el llamado Segundo Reich) en el palacio de
Versalles, lo que significó una ofensa para los franceses. La III República
perdió Alsacia y Lorena, que pasaron a ser parte del nuevo Reich germano. Su recuperación
era ansiada por el presidente francés, Raymond Poincaré, lorenés.30 En general, las
generaciones francesas de finales del siglo XIX y, sobre todo, los estamentos militares,
crecieron con la idea nacionalista de vengar la afrenta recuperando esos territorios. Como
ejemplo de los aires que se respiraban en Francia en 1914, solo un 1,5 % de los reclutas del
Ejército francés se resistieron a la movilización, 31 en comparación con el 30 % de 1870.
Aunque manteniendo las distancias respecto a sus potenciales aliados, Reino Unido temía
cada vez más la expansión militar y naval alemana, por lo que en 1904 firmó una serie de
acuerdos con Francia, conocidos como la Entente Cordiale y tres años después firmó
la Entente anglo-rusa (1907). Si bien estos acuerdos no representaban una alianza formal
entre el Imperio Británico, Francia y Rusia, y en la práctica eran sobre todo un arreglo respecto
a cuestiones coloniales, dieron pie a la posibilidad de que Gran Bretaña pudiera entrar de
parte de Francia o Rusia en futuros conflictos, por lo que este sistema de acuerdos bilaterales
pasó a conocerse como la Triple Entente.28
La Paz armada

La construcción del acorazado británico HMS Dreadnought en 1906 reavivó la carrera


armamentista entre las potencias.

Tras la unificación alemana y la fundación del Imperio alemán en 1871, después de la victoria
teutona en la Guerra franco-prusiana, el poder industrial y económico alemán creció
enormemente y con él la carrera de armamentos se puso en marcha. Desde mediados de la
década de 1890, el gobierno del emperador Guillermo II empezó a dedicar cuantiosos
recursos económicos para la construcción de la Marina Imperial alemana. Bajo el mando del
almirante Alfred von Tirpitz, la marina alemana pretendía rivalizar con la Royal Navy británica
por la supremacía naval en el mundo.32 Como resultado, las dos naciones empezaron a
competir y a dedicar esfuerzos cada vez mayores en la construcción de buques capitales. La
construcción en 1906 del HMS Dreadnought, un acorazado revolucionario para la época que
volvió obsoletos todos los diseños anteriores a él, amplió la ventaja del Imperio británico sobre
su rival alemán.32 La carrera armamentista entre Reino Unido y Alemania, aunque los
germanos consideraban a Francia su principal rival dentro de las fronteras europeas, acabó
extendiéndose al resto de Europa, y todas las grandes potencias dedicaron su industria a la
producción de equipos y armas necesarias para un futuro conflicto paneuropeo. 33
Así pues, desde mediados de la década de 1870 y hasta 1913 los gastos militares de
Alemania y Reino Unido se triplican, se doblan los franceses y suponen una gran carga en los
presupuestos gubernamentales de Rusia e Italia; 34 entre 1908 y 1913 la carrera
armamentística llegó a su apogeo y se estima que los gastos militares aumentaron en ese
lustro en un 50 %.35 Sin embargo, debe tenerse en cuenta que el gasto estatal era escaso en
comparación con el crecimiento experimentado en las décadas posteriores; por ejemplo, en
plena carrera de armamentos con Alemania, el gasto total del Estado británico apenas
suponía un 8 % de la renta nacional y en otros países industriales ajenos a este rearme era
mucho menor, como en el caso de Estados Unidos, cuyos gastos del gobierno federal apenas
supusieron el 2,5 % de la renta nacional entre 1900 y 1916.36
Véase también: Paz armada

Conflictos y equilibrio de poderes


Un soldado búlgaro junto a su compañero caído durante la primera guerra balcánica, en 1912.

Austria-Hungría precipitó la «crisis bosnia» con la anexión oficial de la provincia de Bosnia y


Herzegovina, un antiguo territorio otomano ocupado desde 1878 por Austria. Esto enfureció
al Reino de Serbia y a su protector, el Imperio ruso, que seguía una política basada en
el paneslavismo y compartía la religión ortodoxa con sus aliados eslavos. Las maniobras de la
diplomacia rusa en los acuerdos de paz provocaron que la región se desestabilizara, lo que
sumado a la fractura que ya existía en los Balcanes, hizo que la región fuese conocida como
el «polvorín de Europa». 37 Entre 1912 y 1913, la Liga de los Balcanes y el Imperio
otomano libraron la primera guerra de los Balcanes, cuyo resultado, plasmado en el Tratado
de Londres de 1913, redujo aún más las fronteras del Imperio Otomano, y aumentó las
ganancias territoriales de Bulgaria, Serbia, Montenegro y Grecia, al tiempo que se creaba un
nuevo Estado albanés independiente. La segunda guerra de los Balcanes, producto del
ataque búlgaro a Serbia y Grecia del 16 de junio de 1913, desestabilizó aún más la región 38 y
la contienda acabó con un reparto territorial principalmente favorable a los vencedores: Serbia
obtuvo el grueso de la Macedonia septentrional, Grecia de la meridional (incluyendo Salónica),
Rumanía la Dobruja meridional39 y el Imperio otomano Tracia oriental con Adrianópolis.39
Bulgaria, a pesar de considerar la guerra como una catástrofe, obtuvo una pequeña parte de
Macedonia, la Tracia occidental y territorios al sur de los montes Ródope. 40 Mientras, las
grandes potencias europeas soslayaron la situación y fueron capaces de contener los
conflictos balcánicos.
En vísperas de la deflagración que daría comienzo a la guerra, las Potencias Centrales tenían
una producción industrial y un gasto militar significativamente inferior al de la Entente. En
1914, las Potencias Centrales, incluyendo a Turquía, tenían una población de 138 millones de
personas, de las que unos 33 millones de hombres podían ser reclutados para el combate; por
su parte, la Entente y sus colonias agrupaban a 708 millones de habitantes y unos 179
millones de hombres válidos para la guerra. El gasto militar total de la Entente en 1913 era
aproximadamente el doble que el de las Potencias Centrales, aunque Alemania tenía un
arsenal de artillería mucho más moderno que el de todos sus adversarios, lo que le daría una
ventaja significativa en la futura e inesperada guerra de trincheras.41 El armamento ligero de la
infantería era de una calidad similar en todos los países y tan solo los británicos poseían rifles
superiores a la media. En el mar, la Entente, gracias al Imperio Británico, era muy superior a
sus oponentes y un bloqueo naval sobre Alemania era más que posible. Sin embargo, el
aislamiento de Rusia respecto a sus mayores aliados y las ventajas geoestrátegicas de las
Potencias Centrales por su situación geográfica redujeron la superioridad de la Entente. 42
Véase también: Crisis Balcánica
Preludio
Asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria en Sarajevo
Artículo principal: Asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria

Fotografía del momento de la captura de Gavrilo Princip tras el magnicidio, cuya veracidad, sin
embargo, está discutida por algunos estudiosos.4344

El 28 de junio de 1914, el archiduque Francisco Fernando de Austria visitó Sarajevo, la capital


de Bosnia. Allí, un grupo de seis militantes (Cvjetko Popović, Muhamed
Mehmedbašić, Nedeljko Čabrinović, Trifko Grabež, Vaso Čubrilović y Gavrilo Princip) de la
organización nacionalista Joven Bosnia, grupo juvenil de la organización secreta Mano Negra,
se habían reunido en la calle donde estaba previsto que pasara la caravana del archiduque
con la intención de asesinarlo. Cuando la comitiva pasó por la calle, Čabrinović lanzó una
granada al coche de Francisco Fernando, pero falló. Algunos viandantes resultaron heridos en
las inmediaciones por la explosión, pero el convoy de Fernando continuó su marcha y los
demás asesinos no actuaron cuando el coche pasó por delante de ellos. Una hora más tarde,
cuando Francisco Fernando regresaba del ayuntamiento de Sarajevo en dirección a un
hospital para visitar a los heridos por el atentado, la caravana se equivocó y giró hacia una
calle donde, casualmente, se encontraba Gavrilo Princip. Al paso del coche del archiduque,
Princip sacó su pistola, una FN Modelo 1910, y disparó a Fernando y a su esposa Sofía;
Princip intentó suicidarse, pero la turba que había presenciado el magnicidio se lo impidió y
fue posteriormente detenido.45
Al contrario de lo que cabría esperar en vista de los acontecimiento posteriores, la reacción de
la población en Austria fue débil, casi indiferente. El historiador Zbyněk Zeman escribiría más
tarde:
El evento no provocó ninguna impresión en absoluto. El domingo y lunes (días 28 y 29 de junio) las
multitudes en Viena escucharon música y bebieron vino, como si nada hubiera sucedido.46

Las autoridades austro-húngaras animaron una serie de disturbios antiserbios en Sarajevo, en


los que croatas y bosnios asesinaron a dos personas de origen serbio y dañaron numerosos
edificios de propiedad serbia.4748 Se organizaron acciones violentas contra serbios fuera de
Sarajevo y en la ciudad se produjeron más de un centenar de detenciones de sospechosos de
haber participado o ayudado en el asesinato del archiduque; los ataques se extendieron a
otras grandes ciudades del Imperio austrohúngaro en las actuales Bosnia, Croacia y
Eslovenia. Las autoridades encarcelaron o extraditaron en toda Bosnia a unos 5500
prominentes serbios, de los cuales entre 700 y 2200 murieron en prisión. Más de 460 serbios
fueron condenados a muerte y una milicia especial de mayoría bosnia conocida
como Schutzkorps comenzó a perseguir a los serbios de forma sistemática.49505152
Crisis de julio
Artículo principal: Crisis de julio
Telegrama del 28 de julio de 1914 donde Austria-Hungría declaraba la guerra al Reino de Serbia.

Soldados alemanes en Berlín recién movilizados, 1914.

El asesinato condujo a un mes de maniobras diplomáticas entre las principales potencias


europeas: Austria-Hungría, Alemania, Rusia, Francia y Reino Unido, conocidas como crisis de
julio. Creyendo (correctamente) que funcionarios del gobierno de Serbia estaban involucrados
en el complot para asesinar al archiduque y con la intención de terminar definitivamente con la
intromisión de Serbia en Bosnia,53 Austria-Hungría entregó a Serbia un ultimátum el 23 de julio
donde hacía diez demandas imposibles de aceptar (de forma intencionada), para justificar una
guerra contra Serbia.54 Al día siguiente, después de celebrarse un consejo de ministros en
Rusia presidido por el mismo zar, Rusia ordenó la movilización general de sus tropas en los
distritos y flotas del mar Báltico, el mar Negro, Odesa, Kiev, Kazán y Moscú. También se pidió
a otras regiones acelerar los preparativos para una inminente movilización general. El día 25,
Serbia decretó la movilización general y esa misma noche declaró que aceptaba todos los
términos del ultimátum, excepto el artículo sexto, que exigía el envió de una delegación
austriaca a Serbia para participar en la investigación del asesinato. Al día siguiente, Austria
rompió sus relaciones diplomáticas con Serbia y un día después ordenó la movilización
parcial; el día 28, Austria-Hungría declaró la guerra a Serbia.55
El 29 de julio, Rusia salió en ayuda de su protegido serbio y declaró, de forma unilateral y
fuera de los procedimientos previstos en los acuerdos militares franco-rusos, la movilización
parcial contra el Imperio austrohúngaro.56 El canciller de Alemania, Theobald von Bethmann-
Hollweg, decidió retrasar su respuesta hasta el día 31, pero no daría tiempo a meditarla, pues
el día 30 Rusia ordenó una movilización general contra Alemania, y en respuesta, esta se
declaró en «estado de peligro de guerra». El káiser Guillermo II de Alemania, pidió a su primo,
el zar Nicolás II de Rusia, que detuviera la movilización general de su país, a lo que este se
negó y a lo que Alemania respondió con un ultimátum donde exigía la desmovilización rusa y
el compromiso de no apoyar a Serbia. Otro fue enviado a Francia, donde se pedía que no
apoyase a Rusia si esta salía en defensa de Serbia. El 1 de agosto, tras la respuesta negativa
de Rusia, Alemania se movilizó y declaró la guerra a Rusia, y por su parte Austría-Hungría
ordenaría la movilización general el 4 de agosto.
El gobierno alemán debía decidir que plan de despliegue militar ponía en práctica mientras
trataba de mantener a Francia neutral. Alemania planeaba poner en marcha una versión
modificada del Plan Schlieffen, el Aufmarsch II West, que al contrario que el original (que
contemplaba desplegar el 80 % del ejército en el frente occidental) desplegaría un 60 % de las
tropas en el oeste y el 40 % restante en el frente oriental, ya que era lo máximo que el sistema
ferroviario prusiano podía soportar. Los franceses no respondieron, pero su decisión de retirar
a sus soldados a diez kilómetros de sus fronteras para evitar incidentes confundió a los
alemanes. Sin embargo, los franceses decretaron la movilización de sus reservistas, a lo que
Alemania respondió movilizando a los suyos y poniendo en marcha su plan. Alemania
invadió Luxemburgo el 2 de agosto y el día 3 declaró la guerra a Francia. 57 El 4 de agosto,
ante la negativa de Bélgica de permitir el paso de las tropas alemanas en su camino a Francia,
Alemania también declaró la guerra a Bélgica,585960 lo que provocó que Reino Unido declarase
(el mismo día 4 a las 19:00 UTC) la guerra a Alemania, tras el ultimátum británico para
mantener la neutralidad de Bélgica.61

La guerra
Guerra de movimientos

Alianzas militares europeas en 1914.

En 1914, los europeos pensaban que la guerra sería corta. Pero los generales, que habían
estudiado las guerras napoleónicas, estaban equivocados en su enfoque inicial del
enfrentamiento, basado en el uso masivo de la infantería. Respondiendo a la enorme eficacia
de las armas (fusiles, armas automáticas y artillería pesada), las fortificaciones fueron
reforzadas. La caballería sería inútil como medio para romper el frente.
Al comienzo de la guerra los dos bandos trataron de obtener una victoria rápida mediante
ofensivas fulminantes. Los franceses agruparon sus tropas en la frontera con Alemania,
entre Nancy y Belfort, divididas en cinco ejércitos. Previendo un ataque frontal en Lorena,
organizaron el Plan XVII. Los alemanes tenían un plan mucho más ambicioso. Contaban con
la rapidez de un movimiento de contorno por Bélgica para sorprender a las tropas francesas y
marchar hacia el este de París (Plan Schlieffen de 1905) y luego enfrentarse a las fuerzas
enemigas y empujarlas hacia el Jura y Suiza. Tan sólo ubicaron 2/7 de sus tropas sobre la
frontera para resistir el ataque frontal en Alsacia-Lorena.
Alianzas militares europeas en 1915.
Verde: Triple Entente (aliados)
Rojo: Potencias Centrales
Amarillo: Países no beligerantes.

El comienzo del plan transcurrió perfectamente para el Reich. Sus tropas avanzaron sobre
Bélgica el 4 de agosto, lo cual provocó la intervención inglesa. Posteriormente derrotaron al
ejército francés en diversas batallas. Los franceses lanzaron simultáneamente el Plan XVII,
pero resultó un fracaso debido a las armas automáticas que frenaron cualquier asalto y a un
repliegue prematuro de las tropas hacia sus líneas. Semanas después los alemanes estaban
ya ubicados en el río Marne, donde chocaron con el Fuerza Expedicionaria Británica (BEF) y
el ejército francés, quienes frenaron el avance imperial. La derrota germana frustró el plan
original y acabó con las expectativas de una conflagración breve, marcando el abandono
definitivo de los planes anteriores a la guerra. En ese momento comenzó la «carrera hacia el
mar»: los dos ejércitos marcharon hacia el mar del Norte; ataques y contraataques se
sucedieron. La contienda se desarrollaría en territorio francés y belga. Las tropas británicas no
tardaron en intervenir en mayor número, junto a los restos del ejército belga.
Mientras tanto, Austria-Hungría fracasó en su intento de tomar Belgrado, lo cual lograría
después con ayuda alemana, en agosto de 1915. Rusia invadió Prusia Oriental, pero los
generales de estado mayor prusianos Hindenburg y Ludendorff los batirán contundentemente
en Tannenberg.
En el curso de 1915, dos nuevos países entraron en la guerra: Italia del lado de los Aliados
y Bulgaria al lado de las Potencias Centrales, que con este apoyo derrotaron y ocuparon
Serbia. Desde el comienzo de la guerra, la Santa Sede y Suiza intentaron infructuosamente
sondeos por la paz.
Frente occidental

Estabilización del Frente Occidental en 1914.

Artículo principal: Frente Occidental (Primera Guerra Mundial)


El 4 de agosto de 1914, el ejército alemán abrió el frente occidental
invadiendo Bélgica y Luxemburgo, con un ataque a la ciudad de Lieja, y luego obteniendo el
control militar de regiones industriales importantes del este de Francia, derrotando al ejército
francés en la batalla de Lorena, la batalla de Charleroi del 21 de agosto y en la batalla
de Maubeuge una semana más tarde. La fuerza del avance fue contenida drásticamente con
la primera batalla del Marne en septiembre de 1914, donde enfrentaron a la Fuerza
Expedicionaria Británica compuesta por cinco divisiones experimentadas y las tropas de
reserva francesas, parte de las cuales llegaron al frente gracias a los taxis de París. El
equilibrio de fuerzas y las nuevas armas facilitaron la defensa frente al ataque e impusieron la
estabilización del frente. Ambos contendientes se atrincheraron en una línea sinuosa
de posiciones fortificadas que se extendía desde el mar del Norte hasta la frontera suiza con
Francia. Esta línea permaneció sin cambios sustanciales durante casi toda la guerra.

Soldados franceses en las trincheras, durante la batalla de Verdún, en 1916.

Un asalto presentaba tal desventaja frente al adversario que los ataques aliados fueron
infructuosos y Alemania pudo resistir a pesar de combatir en dos frentes. En estos ataques se
recurrió a bombardeos masivos de artillería y al avance masivo de la infantería. Sin embargo,
la combinación de las trincheras, los nidos de ametralladoras, el alambre de espino y
la artillería infligían cuantiosas bajas a los atacantes y a los defensores en contraataque.
Como resultado, no se conseguían avances significativos. Las condiciones sanitarias y
humanas para los soldados eran muy crudas y las bajas elevadísimas.

Soldados británicos en las trincheras, durante la batalla del Somme, 1916.

En otoño de 1915 el general Joseph Joffre intentó una ofensiva, con apoyo inglés, que
concluyó en un gigantesco fracaso. Después de este éxito defensivo, a finales de año, el
general Von Falkenhayn, jefe de Estado Mayor, propuso al káiser su proyecto de
atacar Verdún, plaza fuerte e inexpugnable según la propaganda francesa, pero que estaba
en posición delicada por no poseer un camino o vía férrea para su reavituallamiento. Los
alemanes esperaban que su caída debilitaría la moral de los soldados franceses. El 21 de
febrero de 1916, el ataque se inició con la artillería bombardeando violentamente las
posiciones aliadas. Los alemanes avanzaron poco, pero las pérdidas francesas fueron
enormes. El 25 de febrero, el general Langle de Cary decidió abandonar la ciudad, pero el
mando francés no estaba dispuesto a perder Verdún y nombró en su lugar a Philippe Pétain,
quien organizó una serie de violentos contraataques.
El 1 de julio, los británicos desataron una gran lucha paralela en la batalla del Somme, a fin de
dividir las tropas alemanas y reducir la presión sobre Francia. Los alemanes retrocedieron
escasos kilómetros, pero en orden. Al final, el frente casi no se modificó ni en Verdún ni en el
Somme, pese a los centenares de miles de bajas.
En un esfuerzo por romper este callejón sin salida, este frente presenció la introducción de
nuevas tecnologías militares, incluyendo el gas venenoso y los tanques. Pero solo tras la
adopción de mejoras tácticas se recuperó cierto grado de movilidad.
A pesar del estancamiento de este frente, este escenario resultó decisivo. El avance
inexorable de los ejércitos aliados en 1918 convenció a los comandantes alemanes de que la
derrota era inevitable, y el gobierno se vio obligado a negociar las condiciones de un
armisticio.
Véase también: Guerra de trincheras

Frente oriental
Artículo principal: Frente Oriental (Primera Guerra Mundial)

Prisioneros austríacos en manos rusas, en Karelia, 1915.

La estrategia de guerra alemana funcionó contra Rusia. El ejército ruso contaba con ocho
millones de hombres en 1914, pero estaba compuesto principalmente por campesinos sin
ninguna formación militar, mal armados y equipados. El mando ruso era también mediocre.
Los dos ejércitos se enfrentaron en la batalla de Tannenberg (Prusia Oriental) del 26 al 30 de
agosto de 1914, y en la batalla de los lagos Masurianos del 6 al 15 de septiembre de 1914.
Los rusos sufrieron grandes derrotas en los dos casos y fueron obligados a replegarse. Los
comandantes alemanes en esta exitosa campaña defensiva fueron Paul von
Hindenburg, Erich Ludendorff y Max Hoffmann.
Austria-Hungría, en cambio, no pudo repeler la invasión de Galitzia. En junio de 1916 tiene
éxito una ofensiva rusa, dirigida por el general Alexéi Alexéievich Brusílov, que se interna en
las líneas austrohúngaras. Regimientos enteros se pasaron a las filas rusas, demostrando la
fragilidad del Imperio austrohúngaro. Motivada por esta circunstancia, Rumanía declara la
guerra a los Imperios Centrales, y tras unas victorias iniciales es derrotada debido a la
superioridad numérica alemana y austrohúngara, lo que hace que firme un tratado de paz, lo
que compromete aún más la posición rusa. El Imperio de los Romanov no volvería a intentar
ninguna ofensiva de relevancia en el resto de la contienda.
Alemania pasó a la ofensiva y conquistó el golfo de Riga, destruyendo o capturando a buena
parte de los contingentes rusos. El frente oriental estuvo en constante movimiento y no
conoció la guerra de trincheras. La caballería jugó aún cierto papel en esta guerra de
movimientos.
Otros frentes

Mapamundi que muestra los participantes en la Primera Guerra Mundial. Entente y los Aliados (algunos
entraron en la guerra o la abandonaron más tarde) Potencias Centrales Países neutrales

Evolución de las alianzas en la Primera Guerra Mundial: Entente Colonia, dominio y/o territorios
ocupados por la Entente Potencias centrales Territorio ocupado por las potencias centrales o sus
colonias Neutral

Si bien los principales esfuerzos de los beligerantes se concentraron en los frentes occidental
y oriental, la guerra se libró con mayor o menor intensidad en distintas partes del globo. Se
combatió en los Balcanes, en los Dardanelos, en Oriente Medio, en el Cáucaso, en los Alpes
italianos, en África, en Extremo Oriente, en el Pacífico y en el Atlántico.
Frente balcánico
Artículo principal: Frente Balcánico (Primera Guerra Mundial)

En la región de los Balcanes, tuvieron lugar una serie de campañas militares entre las
Potencias Centrales (Austria-Hungría, Alemania, el Imperio otomano y Bulgaria) por un lado y
los aliados (Serbia, Montenegro, Rusia, Francia, Reino Unido y más tarde Rumanía y Grecia),
por otro. En este teatro de operaciones la guerra comenzó con la invasión austro-húngara a
Serbia en 1914, que acabó con la conquista de Serbia y Montenegro a finales de 1915. Las
fuerzas serbias fueron atacadas desde el norte y el este y se vieron obligadas a retirarse del
país, sin embargo, el ejército serbio se mantuvo operativo, aunque emplazado en Grecia.
Cañones serbios capturados por los austríacos.

En el otoño de 1915, los aliados intentaron ir en ayuda de los serbios, por medio de una
expedición franco-británica que se estableció en el puerto de Salónica, en Grecia. El plan
aliado consistía en socorrer a los serbios desde el sur, abriendo un frente en Macedonia. La
expedición llegó demasiado tarde y con insuficiente fuerza para evitar la caída de Serbia, y se
vio complicada por la crisis política interna en Grecia. No obstante, se logró mantener estable
el frente macedonio, desde la costa albanesa al río Estrimón, en Bulgaria, hasta 1918.
En 1916 Rumanía entra en guerra contra las Potencias Centrales, pero esta decisión resultó
desastrosa para los rumanos. Poco después de la declaración de guerra rumana, una ofensiva
combinada entre los alemanes, austro-húngaros, búlgaros y otomanos conquistó dos tercios
del país en una rápida campaña que finalizó en diciembre de 1916. Sin embargo, los ejércitos
ruso y rumano consiguieron estabilizar el frente y mantenerlo en Moldavia. En 1917, Grecia
entró en la guerra del lado aliado, y en septiembre de 1918 se produjo la gran ofensiva aliada
de una fuerza multinacional acantonada en el norte de Grecia, que dio lugar a la capitulación
de Bulgaria y a la liberación de Serbia.
Frente de Oriente Medio

Artillería británica en Galípoli.

Artículo principal: Frente del Oriente Medio (Primera Guerra Mundial)

Los Aliados contaban con la debilidad del Imperio otomano para abrir una vía directa y apoyar
a sus aliados rusos. La campaña de los Dardanelos fue iniciada por los británicos, a
sugerencia de Winston Churchill, para controlar el estrecho de los Dardanelos, lo que
permitiría a Francia y al Imperio británico revitalizar a Rusia, neutralizar al Imperio otomano y
encerrar a los imperios centrales. El ambicioso proyecto comenzó con el despliegue de una
imponente flota inglesa y el desembarco de tropas en Galípoli, pero los otomanos, mandados
por Mustafa Kemal Atatürk, se defendieron con una eficacia inesperada. Los aliados no
consiguieron penetrar en el Imperio otomano y fracasaron en las sucesivas ofensivas. La
operación fue un sangriento desastre, convirtiéndose en una nueva batalla de trincheras (para
colmo, esta vez con el mar a espaldas de los Aliados). Después de unos meses de inútiles
tentativas, el mando inglés decidió evacuar Galípoli y dirigir su cuerpo expedicionario
a Salónica, Grecia. Este ejército sostendría enseguida a los serbios que no se rindieron. Ante
todo, se mantuvo a la espera de nuevas oportunidades, como convencer a Grecia de entrar en
la guerra.
Durante todo el conflicto, los británicos fomentaron el sublevamiento de las tribus árabes para
perturbar a los otomanos. En esta misión destacó el célebre oficial T. E. Lawrence, Lawrence
de Arabia. La Declaración Balfour propuso el establecimiento de un Estado judío en Palestina,
para motivar a los judíos estadounidenses a que apoyaran el ingreso de ese país en la guerra.
En 1916 los británicos atacaron Palestina, cuyo control mantendrían hasta 1948.
Véase también: Batalla de Galípoli

Frente Italiano
Artículo principal: Frente Italiano (Primera Guerra Mundial)

En 1915, Italia se une a los Aliados y ataca a Austria. Sin embargo, una larga serie de
ofensivas sobre el río Isonzo fracasa. En 1917, son los austro-húngaros, reforzados por tropas
alemanas, los que baten duramente a los italianos en Caporetto. Este desastre casi saca a
Italia de la guerra, pero el frente se estabiliza sobre el río Piave. En 1918, la batalla de Vittorio
Veneto significó la derrota definitiva del Imperio austrohúngaro.
La guerra en África
Artículo principal: Frente africano (Primera Guerra Mundial)

En África, británicos y franceses atacaron desde todos los frentes a las colonias alemanas,
rodeadas por sus posesiones. Las fuerzas germanas en Togo y Camerún se rindieron
rápidamente a las tropas anglo-francesas, mientras que la colonia de África del Sudoeste
Alemana fue invadida por el ejército sudafricano y ocupada totalmente
en 1915 (véase: Campaña de África del Sudoeste). Sólo la colonia de Tanganica, bajo la
dirección del general Paul von Lettow-Vorbeck, resistió bajo dominio alemán hasta el final de
la contienda.
La guerra en el Extremo Oriente y el Pacífico

Artillería japonesa durante el ataque a las fuerzas alemanas de Tsing Tau, en 1914.

Tras el estallido de la guerra, el Imperio japonés envió un ultimátum a Alemania, solicitándole


la evacuación de Jiaozhou (noreste de China). Alemania se negó a cumplirlo, por lo que Japón
entró en la guerra del lado de los aliados el 23 de agosto de 1914. Las tropas japonesas
ocuparon las posesiones alemanas en las islas Carolinas y Marianas. En 1915, Japón
presentó las Veintiuna exigencias a China que obligaban a China a no alquilar ni ceder ningún
territorio frente a Taiwán a ningún país, excepto a Japón. En 1919, China cedió los derechos
comerciales de Mongolia Interior y Manchuria a Japón.
Mientras tanto, en el Pacífico también hubo movimientos aunque no batallas de importancia.
Las tropas australianas estacionadas en Papúa ocuparon sin problemas la Nueva Guinea
Alemana, mientras que Japón y Nueva Zelanda dirigieron ataques contra las bases alemanas
en las Islas Marianas. El puerto chino de Qingdao, principal base alemana en Extremo
Oriente, fue ocupado por los japoneses.
Como resultado del acuerdo de paz de la guerra mundial, Japón recibió las islas
del Pacífico que había ocupado.
La guerra en el mar
La guerra naval en la Primera Guerra Mundial se caracterizó por los esfuerzos de los Aliados,
especialmente Reino Unido, de imponer un bloqueo marítimo a los Imperios Centrales,
utilizando sus grandes flotas navales; y por el empeño de estos de romper el bloqueo o
establecer ellos mismos uno efectivo hacia el Reino Unido y Francia. Los alemanes, que
contaban con una importante flota de submarinos, intentaron imponer un bloqueo completo a
estas potencias ya nombradas, interceptar el apoyo de sus colonias y romper las rutas de
aprovisionamiento entre América (carne de Argentina, armamento estadounidense) y Europa.

Explosión del acorazado británico HMS Queen Mary durante la batalla de Jutlandia (31 de mayo de
1916).

El mar del Norte y el canal de la Mancha fueron los principales teatros de operaciones de la
guerra en el mar. En ellos se enfrentaron la Gran Flota británica y la Flota de Alta
Mar alemana, que protagonizaron tres grandes batallas. En agosto de 1914 se encontraron en
la batalla de Heligoland, en enero de 1915 en la batalla del Banco Dogger, ambas a favor
del Reino Unido. A mediados de 1916 ambas flotas se encontraron en pleno frente a la
península de Jutlandia. En la batalla de Jutlandia los alemanes, dirigidos por los
almirantes Reinhard Scheer y Franz von Hipper, tenían como objetivo impedir el
abastecimiento británico desde Noruega. La batalla comenzó el 31 de mayo, y fue el mayor
combate naval registrado durante la guerra. No hubo un total ganador, ya que la Marina Real
británica, bajo mando de los almirantes John Jellicoe y David Beatty, perdió más hombres y
naves, pero los alemanes no pudieron romper el bloqueo y tuvieron más buques dañados. 62
Además la guerra en el mar se disputó en otros escenarios. En el Atlántico la actividad
alemana se caracterizó por la guerra submarina. En el Mediterráneo, las flotas aliadas
(británica, francesa e italiana) se enfrentaron a la Armada Austro-Húngara en el Adriático,
siendo el mayor enfrentamiento la batalla del canal de Otranto en 1917;63 y a la Armada
Otomana durante la campaña de los Dardanelos. En el océano Pacífico se enfrentaron el
Escuadrón Alemán del Lejano Oriente, comandado por el almirante Graf von Spee, con el 4°
Escuadrón de la Real Marina británica, la Real Marina Australiana y algunas unidades de la
Marina Imperial Rusa y de la Armada Francesa. Las principales batallas de este teatro de
operaciones fueron la batalla de Coronel y la batalla de las Malvinas.
El epílogo a la contienda naval, lo puso el hundimiento de la flota alemana bajo el mando
de Ludwig von Reuter por sus propios tripulantes mientras se encontraba internada en Scapa
Flow, para evitar que la Flota de Alta Mar fuera repartida entre los aliados.
Véase también: Categoría:Batallas navales en la Primera Guerra Mundial

1917: entrada de Estados Unidos en la guerra y derrota de Rusia


El telegrama Zimmermann.

Soldados de Estados Unidos durante la batalla de St. Mihiel, en Francia.

En 1917, el Estado Mayor alemán tomó la decisión de aguantar a los Aliados en el oeste y
hundir de una vez a las desalentadas tropas zaristas después de la victoria táctica de los
británicos en Arras. Los franceses, tras el fracaso total de su ofensiva de Chemin des Dames,
no fueron capaces de retomar la iniciativa y se limitaron a resistir. El 7 de junio los británicos
lanzaron una ofensiva en Flandes, pero no consiguieron romper el frente. El conflicto se
estancó y el desaliento cundió en la retaguardia mientras la población civil padecía
restricciones, sobre todo en Alemania, bloqueada por los aliados.
En abril de 1917 los Estados Unidos le declararon la guerra a los Imperios Centrales, lo que le
dio a la contienda el carácter mundial. No obstante, sus efectos no se sentirían sino hasta
1918. El hundimiento por un submarino alemán del RMS Lusitania el 7 de mayo de 1915,
donde murieron 128 estadounidenses había generado un sentir popular antialemán entre los
estadounidenses, pero fue el anuncio alemán de una guerra submarina «sin restricciones»
junto con la confirmación de la autenticidad del telegrama Zimmermann lo que provocó un flujo
de sentimientos antialemanes en Estados Unidos, 64 y fue el detonante de su entrada oficial en
guerra al lado de los aliados.
El 16 de enero de 1917, el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Arthur Zimmermann, envió
un telegrama, interceptado por la inteligencia británica, al embajador en México, Heinrich von
Eckardt, con indicaciones precisas para convencer al presidente Venustiano Carranza, de
que México entrase a la guerra del lado de los Imperios Centrales si Estados Unidos le
declaraba la guerra a Alemania. A cambio, el telegrama prometía a México la restitución de los
territorios anexionados por Estados Unidos en la guerra de 1847-1848 por el Tratado de
Guadalupe-Hidalgo. Dicho telegrama también sugería que el presidente Carranza se
comunicase con Tokio para llegar a un acuerdo que hiciera que el Imperio japonés se pasase
al lado alemán. Carranza no aceptó la oferta, puesto que México estaba inmerso en
la Revolución mexicana y no se encontraba en condiciones económicas adecuadas. Además,
el mandatario se encontraba preocupado por la Expedición
Punitiva estadounidense. México no solo no entró en la guerra, sino que envió a Francisco
León de la Barra como alto comisionado mexicano de la Paz.

Tropas revolucionarias rusas en marzo de 1917.

En febrero de 1917 estalló la Revolución rusa, la cual obligó a abdicar al zar Nicolás II,
quedando el país posteriormente bajo el mando de Aleksandr Kérenski, quien continuó en
guerra contra Alemania. Sin embargo en noviembre estallaría la Revolución bolchevique, que
depuso al gobierno de Kérenski. Este clima de inestabilidad permitió a los alemanes avanzar
considerablemente en ese país.
Los bolcheviques tomaron el control total y firmaron el armisticio con los Imperios Centrales en
diciembre y después la Paz de Brest-Litovsk (negociada por León Trotski) en marzo de 1918.
Para obtenerla consintieron enormes sacrificios económicos y territoriales. Además, Alemania
ocupó Polonia, Ucrania, Finlandia, los países bálticos y parte de Bielorrusia. El Reich
aprovechó esta victoria para enviar casi todo su ejército oriental al Frente Occidental e intentar
obtener una victoria rápida antes de la llegada masiva de los estadounidenses. Era su baza
definitiva, ya que Austria-Hungría, Bulgaria y el Imperio otomano daban muestras de
desaliento ante las mayores reservas financieras y de hombres de los Aliados.
Finalmente el 17 de julio de 1918 el zar Nicolás II fue asesinado con toda su familia
en Ekaterimburgo, por temor a que el avance de la Legión Checoslovaca hacia la ciudad,
pudiera liberarlo. La Revolución rusa, en particular luego del tratado de Brest-Litovsk, dio paso
a una guerra civil, que se extendió hasta 1923, provocada por el levantamiento de grupos
antibolcheviques dentro y fuera de Rusia, que se organizaron para actuar contra el nuevo
régimen.
Ofensiva alemana de primavera
Artículos principales: Kaiserschlacht, Operación Michael y Catorce Puntos.
Caricatura de propaganda estadounidense en donde se representa el cumplimiento de los Catorce
Puntos como único camino hacia la paz con el gobierno alemán y su emperador (E. A. Bushnell, 1918).

Desde noviembre de 1917 el Alto Mando Alemán discutía una posible ofensiva de carácter
decisivo en el frente occidental para la primavera de 1918. Su objetivo principal era la Fuerza
Expedicionaria Británica (BEF), comandada por el mariscal de campo Douglas Haig y que los
alemanes creían agotada desde las batallas de Arras, Messines, Passchendaele y Cambrai de
1917. El 21 de enero de 1918, el general Erich Ludendorff tomó la decisión final de atacar, 65
ante la creciente evidencia de que a Alemania se le estaba acabando el tiempo. El presidente
estadounidense Woodrow Wilson había presentado sus célebres «catorce puntos» en
el Congreso de Estados Unidos el 8 de enero de ese mismo año, entre los que pedía reajustes
coloniales, la evacuación de los territorios conquistados por los alemanes, la cesión a Francia
de Alsacia y Lorena y el derecho a la autodeterminación de los pueblos bajo dominio alemán y
austríaco. De hecho, apenas tres días después de decidir Ludendorff la ofensiva, el 24 de
enero, Alemania y Austria-Hungría rechazaron formalmente los catorce puntos de Wilson. 66
Por otro lado el pueblo alemán sufría necesidades crecientes y su oposición a la guerra cada
vez era más manifiesto.67 En Austria Hungría comenzaron huelgas masivas el 14 de enero en
las fábricas de armamento de Wiener Neustadt y alrededores, una rebelión que involucró a
cientos de miles de obreros y que no pudo ser sofocada hasta el día 23 y gracias a una brutal
represión militar. En Alemania, especialmente en Berlín y otros centros industriales se vivieron
protestas masivas y huelgas entre el 28 de enero y el 2 de febrero donde participaron más de
un millón de trabajadores,68 con unas reivindicaciones, al contrario que en los años previos,
principalmente políticas y «en favor de una paz general sin anexiones ni indemnizaciones»,
una muestra de solidaridad con la Rusia revolucionaria por el tratado de Brest-Litovsk. Los
líderes socialdemócratas del SPD Friedrich Ebert, Otto Braun y Philipp
Scheidemann intervinieron para «mantener el movimiento en orden» y tratar de desactivarlo lo
antes posible, sin embargo su liderazgo se diluyó ante el empuje de sindicalistas, obreros y los
consejos de trabajadores, que adquirieron una nueva dimensión; como en Austria, la huelga
solo pudo ser sofocada con represión militar. El 31 de enero las autoridades de la capital
pidieron una reacción más estricta, se arrestó a los miembros del comité de huelga y se envió
como represalia a 50 000 trabajadores al frente; desde el 3 de febrero, la mayoría de
empresas pudieron reanudar la producción. 6970
Mapa de las ganancias territoriales alemanas en la ofensiva de primavera y sus distintas operaciones
entre marzo y julio de 1918

A mediados de febrero de 1918, cuando Alemania ultimaba la rendición rusa y la firma del
tratado de Brest-Litovsk, Ludendorff ya había transferido casi 50 divisiones del frente
oriental al occidental y en vísperas de la gran ofensiva los alemanes superaban en número a
los ejércitos aliados. Alemania tenía 192 divisiones (la totalidad del ejército alemán se
componía de 241)71 y tres brigadas en el frente occidental antes del 21 de marzo; de estas
divisiones, 110 estaban en la línea de frente, 50 dedicadas al frente británico. Otras 67
estaban en reserva, frente a las 31 británicas. Para mayo de 1918, 318 000 soldados
estadounidenses habían llegado ya a Francia y se esperaba que otro millón llegase antes de
agosto, con lo que los alemanes sabían que su única oportunidad de victoria consistía en
derrotar a las fuerzas aliadas antes de que la Fuerza Expedicionaria Estadounidense (AEF)
entrase en acción por completo.72
La ofensiva, con nombre en código «Michael», comenzó el 21 de marzo de 1918 con un
ataque contra las fuerzas británicas en San Quintín; los alemanes lograron un extraordinario
avance de 60 kilómetros en territorio enemigo. 73 Las trincheras británicas y francesas fueron
penetradas con nuevas tácticas de infiltración o «tácticas Hutier», en honor al general Oskar
von Hutier, por parte de soldados especialmente entrenados conocidos como «soldados de
asalto». Si anteriormente los ataques se habían caracterizado por largos bombarderos previos
de artillería y asaltos masivos, en la ofensiva de primavera los alemanes solo utilizaron
brevemente la artillería y a continuación pequeños grupos de soldados se habrían paso en los
puntos débiles del enemigo. Una vez que las áreas de logística y de mando habían sido
tomadas por los «soldados de asalto», el resto de la infantería atacaba de forma masiva y
destruía los núcleos aislados de resistencia.

Nido de ametralladoras francés durante la segunda batalla del Marne, 1918

El frente se movió entonces a menos de 120 kilómetros de París. El temor se apoderó de los
parisinos y muchos huyeron e incluso tres cañones ferroviarios Krupp llegaron a disparar 183
proyectiles sobre la capital gala. La ofensiva tuvo tal éxito inicial que Guillermo II declaró el 24
de marzo fiesta nacional; muchos alemanes pensaron entonces que la victoria estaba cerca.
Sin embargo, después de duros combates, la ofensiva llegó a un punto muerto, especialmente
debido a la carestía de carros de combate y artillería motorizada, que impidió a los alemanes
consolidar sus ganancias. Los problemas de abastecimiento se exacerbaron al aumentar las
distancias y tener que desplazarse sobre un terreno intransitable después de años de
conflicto.74 Foch presionó entonces para utilizar las fuerzas estadounidenses como
reemplazos, mientras que el general estadounidense Pershing intentó que sus unidades se
mantuvieran como una fuerza independiente, si bien el 28 de marzo fueron asignadas a las
agotadas divisiones británicas y francesas. En la Conferencia de Doullens se nombró al
general Foch como comandante supremo aliado, aunque el hecho de que Haig, Petain y
Pershing retuvieran el control táctico de sus ejércitos nacionales supuso que los poderes de
Foch se limitasen a un rol de coordinación más que de dirección, y en gran medida cada
fuerza nacional se mantuvo independiente. 75
Después de la operación Michael, Alemania lanzó la operación Georgette para alcanzar los
puertos del norte del Canal de la Mancha. Los aliados detuvieron la ofensiva después de un
limitado avance alemán. El ejército alemán lanzó entonces las operaciones Blücher y
Yorck hacia el sur, en dirección a París, y en un intento alemán de rodear Reims el 15 de julio,
comenzó la decisiva segunda batalla del Marne. El contraataque aliado, comienzo de la
«Ofensiva de los Cien Días», supuso la primera ofensiva aliada exitosa de toda la guerra. Para
el 20 de julio, los alemanes ya habían retrocedido a sus posiciones iniciales tras atravesar
el río Marne,76 agotado y con unas ganancias ínfimas, el ejército alemán jamás recuperó la
iniciativa. Entre marzo y abril de 1918 los alemanes tuvieron 270 000 bajas, incluyendo a
muchos de sus soldados más altamente entrenados. Para contribuir a la caótica situación, las
marchas contra la guerra se hacían más crecientes en Alemania y a mediados de año la
producción industrial apenas era la mitad que en 1913.
Ofensiva final y victoria aliada
La ofensiva de los Cien Días
Artículo principal: Ofensiva de los Cien Días

Columna de prisioneros alemanes ante la mirada de soldados aliados cerca de Amiens el 9 de agosto
de 1918, durante la «Ofensiva de los Cien Días».

La contraofensiva aliada, conocida como «la Ofensiva de los Cien Días», comenzó el 8 de
agosto de 1918 con el inicio de la batalla de Amiens, que involucró a más de 120 000
soldados franceses y británicos, además de 400 de sus carros de combate. En su primer día
los aliados habían abierto una brecha de 24 kilómetros en las líneas alemanas y los
defensores comenzaron a mostrar un marcado colapso de la moral, lo que Ludendorff definió
como el «Día Negro del ejército alemán».767778
Después del avance inicial, los defensores alemanes recompusieron las líneas y la batalla
terminó sin cambios sustanciales el 12 de agosto, sin embargo, al contrario que en las largas
batallas de los años precedentes, los aliados no se limitaron a continuar, sino que, al darse
cuenta sus líderes de que una vez recompuestas las líneas enemigas tras el éxito inicial las
pérdidas de vidas eran enormes sin que ello repercutiera en conquistas sobre el terreno,
desviaron su atención a otras zonas del frente. De esta forma comenzaron ataques rápidos
con éxitos iniciales en los flancos y cuando cada ataque perdía su ímpetu inicial simplemente
se interrumpían.79
El día después de comenzar la ofensiva, Ludendorff dijo: «ya no podemos ganar la guerra,
pero tampoco debemos perderla». El 11 de agosto ofreció su renuncia al Káiser, quien la
rechazó y le respondió: «debemos lograr un equilibrio; casi hemos alcanzado el límite de
nuestra capacidad de resistencia, la guerra debe terminar». El 13 de agosto
en Spa, Hindenburg, Ludendorff, el canciller y ministro de asuntos exteriores Hintz, acordaron
que la guerra no podía terminar militarmente y al día siguiente el Consejo de la Corona
alemana decidieron que la victoria bélica era cada vez «más improbable». Austria-Hungría
advirtió a su aliado que no podría continuar la guerra más allá de diciembre y Ludendorff
recomendó entablar de forma inmediata negociaciones de paz. El príncipe Ruperto llegó a
decir al príncipe Maximiliano de Baden que «nuestra situación militar se ha deteriorado tan
rápidamente que ya no creo que podamos resistir al invierno, incluso puede que la catástrofe
ocurra antes».80
Evolución del número de fusileros disponibles en el frente 81
Facción 1 de mayo de 1918 1 de agosto de 1918 1 de noviembre de 1918
Aliados 1.343.000 1.672.000 1.455.000
Alemanes 1.600.000 1.395.000 866.000

Las fuerzas británicas y de sus colonias comenzaron la siguiente fase de la campaña el 21 de


agosto con la batalla de Albert;82 en los días posteriores se unirían franceses 80 y refuerzos
británicos. La última semana de agosto, la presión aliada a los largo de 110 kilómetros de
frente era tan implacable que según las crónicas alemanas del momento «cada día se gastaba
en sangrientos combates contra un enemigo que atacaba una y otra vez, las noches se
pasaban en vela, con retiradas constantes a nuevas líneas». 79 Ante el avance aliado, el
Mando Supremo del Ejército alemán ordenó la retirada general del sur hacia la línea
Hindenburg, quedando embolsados gran cantidad de soldados y perdiendo lo conquistado en
abril.83 Según Ludendorff «tuvimos que admitir la necesidad … de retirar todo el frente del río
Scarpe al Vesle».84 En menos de cuatro semanas de combates, se habían capturado 100 000
alemanes y ante la evidencia creciente de que la guerra estaba perdida, el mando alemán
intentó alcanzar un acuerdo satisfactorio. El 10 de septiembre Hindenburg pidió al emperador
Carlos de Austria que negociara la paz y Alemania solicitó a los Países Bajos una mediación.
El 14 de septiembre Austria envió una nota a todos los países beligerantes y neutrales
solicitando una reunión para entablar conversaciones de paz en suelo neutral, pero la oferta
fue rechazada, igual que la propuesta de paz ofrecida por Alemania a Bélgica al día
siguiente.80
Avance aliado a la línea Hindenburg
Tropas estadounidenses (se puede ver entre otros a dos soldados armados con un cañón de Infantería
de 37 mm modelo 1916 TRP) intentan avanzar hacia las trincheras alemanas en el transcurso de
la ofensiva de Meuse-Argonne, en el camino aliado hacia la línea Hindenburg.

En septiembre, los aliados avanzaron hacia la línea Hindenburg por el norte y el centro del
frente. Los alemanes continuaron luchando y plantaron una fuerte resistencia en retaguardia y
numerosas operaciones de contraataque, pero las posiciones avanzadas fueron cayendo
hasta la línea y en la última semana de septiembre las fuerzas expedicionarias
británicas hicieron 30 441 prisioneros. El 24 de septiembre un asalto francobritánico llegó a
menos de tres kilómetros de San Quintín y los alemanes se replegaron por completo a
posiciones a lo largo o incluso detrás de la línea Hindenburg. Ese mismo día, el Comando
Supremo del Ejército alemán informó a los líderes del país en Berlín que las conversaciones
para la firma de un armisticio eran inevitables. 80
El asalto final a la línea Hindenburg comenzó el 26 de septiembre con la ofensiva de Meuse-
Argonne por parte de tropas estadounidenses y francesas. La semana siguiente las mismas
fuerzas combinadas irrumpieron en Champaña en la batalla de Blanc Mont Ridge, lo que
obligó a los alemanes a abandonar sus ventajosas posiciones topográficas y retirarse a la
frontera belga.85 El 8 de octubre, la línea fue nuevamente atravesada por tropas británicas y
de sus dominios en la batalla de Cambrai.86 El ejército alemán tuvo que acortar el frente y usó
la frontera holandesa como pivote de apoyo para asegurar su retaguardia mientras se retiraba
hacia Alemania.
Cuando Bulgaria firmó un armisticio unilateral el 29 de septiembre, Ludendorff, bajo un cuadro
de enorme estrés en los últimos meses, sufrió un desvanecimiento, casi como un colapso. Se
hacía evidente que Alemania no podía organizar a estas alturas de la guerra una defensa
eficaz y el colapso del frente de los Balcanes significaba que las principales rutas de
suministro de petróleo y alimentos estaban muy cerca de perderse, además, sus reservas se
estaban agotando y 10 000 soldados estadounidenses llegaban diariamente al continente.8788
89
Al contrario que las potencias centrales, el suministro estadounidense de petróleo, alrededor
del 80% del total, permitió a los Aliados no sufrir escasez de combustible.87
Revolución y rendición alemana
Artículos principales: Levantamiento marinero en Kiel, Revolución de Noviembre y República de
Weimar.

Soldados y marineros revolucionarios ondeando la bandera roja frente a la Puerta de


Brandeburgo en Berlín, el 9 de noviembre de 1918, día de proclamación de la República de Weimar en
Alemania

La noticia de la inminente derrota militar de Alemania se extendió rápidamente por todas sus
fuerzas armadas y con ella la amenaza de un motín. El almirante Reinhard Scheer y
Ludendorff decidieron lanzar un último ataque naval para «restaurar el valor» de la armada
alemana.
En el norte de Alemania, la revolución comenzó en octubre de 1918, cuando unidades de la
armada se negaron a zarpar en esa última operación a gran escala, ya que creían que la
guerra estaba perdida y sería un sacrificio inútil. La revuelta de los marineros en los puertos de
Kiel y Wilhelmshaven se extendió por todo el país en cuestión de días y condujo a la
proclamación de la república el 9 de noviembre de 1918, poco después de la abdicación del
káiser Guillermo II y la rendición del país.909192
Con unas fuerzas armadas vacilantes y una pérdida de confianza generalizada en el
emperador, que además de abdicar huyó del país, llevó a la rápida rendición de Alemania. El
príncipe Maximiliano de Baden se hizo cargo del nuevo gobierno el 3 de octubre en calidad de
canciller del país para negociar con los Aliados. Las negociaciones con el presidente de
Estados Unidos, Woodrow Wilson, comenzaron de inmediato con la esperanza de que los
estadounidenses ofrecieran mejores condiciones que sus homólogos británicos y franceses.
Wilson exigió una monarquía constitucional y el sometimiento del ejército al poder legislativo,
es decir, al parlamento.93 A pesar de todo, cuando fue proclamada la república el 9 de
noviembre por el socialdemócrata Philipp Scheidemann, no hubo ninguna resistencia, y el
káiser, junto a su séquito y demás gobernantes hereditarios de la dinastía, huyó al exilio
en Países Bajos. Con ello moría la Alemania imperial y nacía la llamada República de
Weimar.94
Armisticios y capitulaciones
Artículos principales: Armisticio del 11 de noviembre de 1918 y Armisticio de Padua.

Las delegaciones francesa e inglesa tras la firma del armisticio con Alemania posando junto al «vagón
del armisticio». Se puede ver a líderes militares como Ferdinand Foch y George Hope.Ese mismo vagón
de tren fue el lugar elegido por Adolf Hitler para la simbólica firma de la rendición francesa en junio de
1940.95

El colapso de las potencias centrales se produjo con velocidad; Bulgaria fue la primera en
firmar un armisticio y además de forma unilateral, el armisticio de Tesalónica,96 el 29 de
septiembre de 1918. Apenas un mes después, el 30 de octubre, el Imperio otomano capituló
con el armisticio de Mudros.96
El 24 de octubre los italianos habían retomado la iniciativa ofensiva y en pocos días
recuperaron el territorio perdido después de su victoria en la batalla de Caporetto. La ofensiva
italiana significó el fin de Austria-Hungría como imperio y la batalla de Vittorio Veneto acabó de
desintegrar los restos de su ejército. En la última semana de octubre se promulgaron
declaraciones de independencia en Budapest, Praga y Zagreb. El 29 de octubre, las
autoridades imperiales pidieron un armisticio a Italia, pero esta lejos de detenerse continuó
internándose hasta llegar a Trento, Udine y Trieste. El 3 de noviembre Austria envió
una bandera blanca en señal de una nueva solicitud de armisticio, el cual fue arreglado
por telégrafo con la autoridad aliada en París y comunicado al comandante austríaco, quien
aceptó los términos. El 3 de noviembre se firmó oficialmente el armisticio entre Austria y los
Aliados en Villa Giusti, cerca de Padua; la desintegración del imperio y el fin de la dinastía
Habsburgo hizo que Austria y Hungría firmaran tratados por separado. En los días siguientes
Italia ocupó la ciudad austríaca de Innsbruck y todo el Tirol con más de 20 000 soldados.97
El 11 de noviembre, a las cinco de la mañana, se firmó el armisticio con Alemania en un vagón
de ferrocarril en Compiègne, concretamente en el bosque de Compiègne, en el llamado «claro
de Rethondes». A las 11 de la mañana del mismo día 11 de noviembre de 2018 («a la
undécima hora del undécimo día del undécimo mes») entró en vigor el alto el fuego. Durante
las seis horas que transcurrieron entre la firma del armisticio y su entrada en vigor, los
ejércitos desplegados en el frente Occidental comenzaron a retirarse ordenadamente de sus
posiciones, aunque la lucha continuó de manera aislada en algunas zonas, ya que en un
último esfuerzo por hacer méritos, algunos oficiales intentaron la captura de territorio enemigo
cercano. Menos de un mes después comenzó la ocupación de Renania compuesta por un
ejército multinacional formado por soldados estadounidenses, belgas, británicos y franceses.
Aunque en noviembre de 1918 los aliados tenían suficientes reservas de hombres y material
para invadir Alemania, en el momento del armisticio ninguna fuerza aliada se internó más allá
de la frontera alemana; el frente estaba a unos 720 kilómetros de Berlín y los ejércitos
imperiales se habían replegado cuidadosamente. Estos hechos permitieron a Hindenburg,
otros líderes del alto mando y a parte de la derecha alemana difundir la «leyenda de la
puñalada por la espalda», al manifestar que sus ejércitos realmente no habían sido derrotados
en el campo de batalla, sino que la derrota era producto de la negativa de la población a
responder a la «llamada patriótica» y al supuesto sabotaje interno del esfuerzo de guerra por
parte fundamentalmente de socialistas, judíos y bolcheviques. 98 Sin embargo, en el momento
de la retirada hasta un millón de soldados estaban enfermos de la gripe española y no podían
combatir, y por entonces el esfuerzo de guerra aliado había superado por mucho a sus rivales
centroeuropeos. Una estimación, tomando una base en dólares (USD) de 1913, señala que
los aliados gastaron 58 000 millones de USD en la guerra contra 25 000 millones de las
potencias centrales. Dentro de los aliados el principal contribuyente fue Reino Unido con
21 000 millones, mientras que Alemania había gastado por sí sola 20 000 millones.99100

Reclutamiento
Jóvenes estadounidenses registrándose en el servicio militar en Nueva York el 5 de junio de 1917

El reclutamiento fue común en la mayoría de países europeos. Sin embargo, este fue
controvertido en los países anglosajones, especialmente entre los grupos minoritarios étnicos
como los católicos en Irlanda y Australia101 y las zonas francófonas de Canadá.
En Canadá se produjo una crisis de reclutamiento en 1917 que abrió una brecha política de
importancia entre los canadienses francófonos, que pensaban que su verdadera lealtad era
hacia una Canadá autónoma y la mayoría de población anglófona, que veía como un deber de
su herencia británica socorrer al Imperio británico.102 En Australia existía el servicio militar
obligatorio desde 1911, sin embargo la Ley de Defensa de 1903 estableció que los hombres
reclutados solo podían ser llamados a filas en defensa de la nación en caso de guerra, no para
ser enviados al extranjero. Por ello debió enmendarse la legislación y se celebraron
dos reférendums en 1916 y 1917 para asegurarse el apoyo de la opinión pública, si bien estos
no eran vinculantes.103 La cuestión del reclutamiento para enviar tropas a Europa provocó la
ruptura del Partido Laborista australiano en 1916 entre sus sectores a favor y en contra;
curiosamente, a pesar de que en ambos referéndums una mayoría de votantes rechazó la
modificación de las leyes para enviar tropas al extranjero, el Partido Nacionalista de Australia,
partidario del envío de tropas, obtuvo una aplastante victoria en las elecciones federales de
1917.103
En Reino Unido el servicio militar obligatorio llamó a filas a casi todos los hombres físicamente
aptos de las islas, unos seis millones de hombres, de los cuales murieron alrededor de
850 000, la mayor parte hombres solteros, aunque 300 000 niños perderían a sus padres y
160 000 mujeres a sus maridos.104 Al contrario que en otros países el servicio militar
obligatorio no se impuso hasta 1916, aunque la ley fue modificada con el paso de los años;
por ejemplo en su primera versión los hombres casados estaban exentos de ser llamados a
filas, al igual que miembros del clero105 u hombres casados y con hijos. Los irlandeses, debido
a la inestable situación política, no fueron llamados a filas, por lo que el reclutamiento forzoso
solo se aplicó en Inglaterra, Gales y Escocia.
En Estados Unidos el reclutamiento comenzó en 1917 y en general fue bien recibido por la
opinión pública, aunque se produjeron algunos conatos de rebelión en zonas rurales
aisladas.106 En un principio el gobierno había previsto un servicio militar voluntario, pero
cuando en las seis primeras semanas de guerra apenas se habían alistado 73 000 voluntarios
del millón esperado,107 se impuso el reclutamiento forzoso, que solo en 1917 registró a 10
millones de hombres y para finales de 1918 a 24 millones, de los cuales se escogieron para el
servicio militar a algo menos de tres millones. Las formas de resistencia al reclutamiento
fueron desde protestas pacíficas hasta manifestaciones violentas con velados ataques a la
guerra, movimientos que estuvieron capitaneados por periódicos, socialistas y en menos
medida anarquistas, de hecho la Corte Suprema debió confirmar la constitucionalidad del
servicio militar obligatorio el 7 de enero de 1918. Otro caso especial fue el de Austria Hungría,
que empleó un sistema mixto de reclutamiento; mientras el servicio militar era obligatorio para
los soldados, los oficiales podían servir de manera voluntaria. Esto provocó que una cuarta
parte del ejército estuviera formada por eslavos, mientras que el 75% de los oficiales tenían un
origen germano. Este desequilibrio, descrito como «un ejército formado por soldados
desafectos dirigidos por oficiales de estilo colonial», contribuyó en gran medida a la pobre
actuación austriaca en la guerra.108

La experiencia de los soldados


Prisioneros de guerra austríacos en la región de Carelia en 1915. Fotografía original en color de Serguéi
Prokudin-Gorski.

Los soldados británicos fueron inicialmente voluntarios, aunque cada vez más fueron
reclutados de forma forzosa. Los veteranos que iban sobreviviendo y regresando a casa a
menudo podían contar sus experiencias tan solo entre ellos y con el tiempo formaron
asociaciones de veteranos o «legiones». Militares y civiles en misión de observación siguieron
las operaciones bélicas en los ejércitos de todas las grandes potencias; muchos de ellos se
infiltraron e informaron de la sucesión de acontecimientos desde una perspectiva similar a la
que vivían las fuerzas terrestres y navales enemigas.
Prisioneros de guerra
Prisioneros de guerra alemanes en un campo de prisioneros de Francia en algún momento entre 1917 y
1919

Unos ocho millones de soldados se rindieron y fueron hechos prisioneros durante la guerra y
por lo general recluidos en campos de prisioneros. Todas las naciones beligerantes
prometieron acatar las Convenciones de la Haya que «regulaban el trato justo y humano a los
prisioneros de guerra», resultando en que la tasa de supervivencia de los prisioneros de
guerra fue mucho más alta que la de los soldados del frente. 109 Las capturas se solían
producir no en pequeñas unidades en el transcurso de escaramuzas, sino con la rendición en
masa de grandes unidades. En el asedio de Maubeuge, unos 40 000 soldados franceses se
rindieron, y en la batalla de Galitzia los rusos hicieron entre 100 000 y 120 000 prisioneros
austríacos. Grandes capturas se produjeron por el lado ruso, con la rendición en la ofensiva de
Brusilov de entre 325 000 y 417 000 alemanes y austríacos, aunque dos años antes los
alemanes habían rendido a unos 92 000 rusos en la batalla de Tannenberg. En Kaunas, las
fuerzas rusas, cercadas, acabarían por rendirse en 1915, con 20 000 soldados hechos
prisioneros; 12 000 soldados alemanes se rindieron a los Aliados en la primera batalla del
Marne.
Entre el 25 y el 31% de las pérdidas rusas totales se debieron a rendiciones y capturas de
soldados por parte del enemigo; para Austria-Hungría significó el 32%, el 26% para Italia, el
12% para Francia, 9% para Alemania y 7% para Reino Unido. En conjunto, los ejército aliados
occidentales perdieron 1,4 millones de hombres por estas condiciones, mientras que solo
Rusia sufrió el arresto de entre 2,5 y 3,5 millones de soldados. De las potencias centrales,
unos 3,3 millones de hombres se rindieron y convirtieron en prisioneros, la mayoría capturados
por los rusos.110 Al final de la guerra, Alemania tenía prisioneros a 2,5 millones de soldados
enemigos; Rusia a entre 2,2 y 2,9 millones, mientras que Gran Bretaña y Francia retenían a
unos 720 000, por solo 48 000 cautivos de los estadounidenses. Una mayoría habían sido
capturados poco antes del armisticio de 1918, cuando se vivieron peligrosos momentos,
debido a que en numerosas ocasiones los soldados indefensos, en pleno acto de rendición,
eran tiroteados desde las líneas enemigas. 111 Debe decirse que en general los soldados
internados en campos gozaron de unas condiciones descritas como «satisfactorias», mucho
mejores que en conflictos posteriores como la Segunda Guerra Mundial, gracias en parte a los
esfuerzos de la Cruz Roja y a inspecciones de naciones neutrales. Donde más terribles
penurias pasaron los prisioneros fue sin duda en Rusia, donde el hambre entre los prisioneros
y también entre los civiles era común, lo que supuso la muerte de entre el 15 y el 20% de los
prisioneros en Rusia, cuando en las potencias centrales murieron el 8% de los rusos
presos;112 en Alemania por el contrario, donde la comida era también escasa y azotaba
también la hambruna, apenas murieron el 5% de los rusos retenidos. 113
El Imperio otomano dio un mal trato a sus prisioneros de guerra. 114 De los 13 309 prisioneros
de guerra británicos,115 la mayoría indios, apresados tras el asedio de Kut en Mesopotamia en
abril de 1916, 4250 murieron en cautiverio. 116 Aunque se encontraban en malas condiciones
ya antes de su captura, los otomanos les obligaron a marchar 1100 kilómetros hacia Anatolia,
donde fueron forzados a a construir un ferrocarril a través de los montes Tauro. Un
superviviente escribió:
Fuimos conducidos como bestias; abandonar suponía morir.117

En Rusia se dio el caso de la Legión Checoslovaca, que tras su liberación en 1917 se


rearmaron y convirtieron en una fuerza militar y diplomática de calibre durante la guerra civil
rusa. Los prisioneros aliados de las potencias centrales fueron enviados rápidamente a sus
hogares al llegar el fin de las hostilidades, no sucedió en ocasiones lo mismo con los
prisioneros centroeuropeos retenidos por los Aliados. Muchos de ellos fueron obligados a
realizar trabajos forzados en Francia hasta 1920, cuando intervino la Cruz Roja ante el
Consejo Supremo Aliado, aunque los prisioneros alemanes en Rusia no fueron liberados hasta
1924.118

Apoyo a la guerra

Cartel de propaganda francés anti alemán de 1914 donde se lee: Vil prusiano, ¡muere! No echarás a
perder con tus botas nuestra bella París. A menudo esta guerra se vendió por los gobiernos beligerantes
aliados para favorecer el esfuerzo bélico como «la guerra que acabaría con todas las guerras».
En un principio las clases altas temieron una dura respuesta por parte de la clase obrera en
caso de conflicto, de hecho en países como Francia se prepararon medidas para neutralizar
intentonas revolucionarias,119 sin embargo esto nunca se materializó, más bien todo lo
contrario. La habilidad con que los países beligerantes presentaron la guerra a su población
les aseguró una casi total adhesión de las masas, una situación que no obstante fue breve. 119
Varios partidos socialistas apoyaron inicialmente la guerra en agosto de 1914; 120 los
socialistas europeos estaban fuertemente divididos entre aquellos que decidieron apoyar a sus
gobiernos y se unieron al furor nacionalista y patriótico de entonces, dejando a un lado sus
tesis internacionalistas, y aquellos que adoptaron una posición contraria a la guerra,
especialmente los socialistas más escorados a la izquierda, marxistas y sindicalistas, que
vieron en ella una nueva expresión de la lucha de clases.121 Una vez comenzó la guerra, una
mayoría de socialistas austriacos, británicos, franceses, alemanes y rusos apoyaron la
intervención bélica de sus respectivas naciones. 122
En los Balcanes, los partidarios del yugoslavismo, encabezados por su líder Ante Trumbic,
apoyaron firmemente la guerra, deseosos de liberar los Balcanes del control de Austria-
Hungría y otras potencias extranjeras, aspirando a la creación de
una Yugoslavia independiente. El comité Yugoslavo, dirigido por Trumbic, se constituyó en
París, sin embargo al poco tiempo trasladó su sede a Londres.123En abril de 1918, se reunió
«el congreso de las nacionalidades oprimidas» en Roma, con participación de checoslovacos,
italianos, polacos, transilvanos y yugoslavos que instaron a los Aliados a apoyar la
autodeterminación de los pueblos bajo la soberanía de Austria-Hungría.120
En Oriente Próximo, el nacionalismo árabe se disparó en los territorios otomanos fuera
de Anatolia en respuesta al surgimiento del nacionalismo turco durante la guerra, donde los
líderes del movimiento ya abogaban por la creación de un estado panárabe. En 1916,
la rebelión árabe tomó forma en aquellos territorios otomanos de Oriente Medio que luchaban
por su independencia.124
En África oriental, Iyasu V de Etiopía apoyó al Estado derviche de Somalia que combatía
contra los británicos en la campaña de Somalilandia.125 Von Syburg, enviado alemán a Addis
Abeba, dijo «ahora ha llegado el momento de que Etiopía recupere las costas del mar Rojo,
mande a los italianos de vuelta a casa y lleve las fronteras del imperio a su límite anterior».
El Imperio etíope estuvo a punto de entrar en la Primera Guerra Mundial de parte de las
Potencias Central, pero se produjo el derrocamiento de Iyasu a manos de la aristocracia de
aquel país, que había sido fuertemente presionada por el bando Aliado; 126 las razones
esgrimidas por la aristocracia local para el cambio de gobernante fue la acusación, infundada,
de que Iyasu se había convertido al Islam.127 El historiador etíope Bahry Zewde sostiene que
las evidencias mostradas para apoyar esta conversión fueron una foto manipulada donde a
Iyasu se le veía luciendo un turbante regalado precisamente por las potencias aliadas; algunos
historiadores sostienen que el espía británico Lawrence de Arabia fue quien falsificó la
fotografía de Iyasu.128
El nacionalismo italiano alcanzó una nueva magnitud con el estallido de la guerra e
inicialmente recibió un apoyo generalizado de distintas facciones políticas. Una de las cabezas
visibles nacionalistas más destacadas y populares fue Gabriele D’Annunzio, quien promovió
el irredentismo italiano e influyó en la opinión pública del país para que este interviniese en la
guerra.129 El Partido Liberal Italiano, liderado por Paolo Boselli, también se puso del lado de la
intervención en favor de los Aliados y usó la sociedad Dante Alighieri para promover
postulados nacionalistas.130 El Partido Socialista Italiano decidió oponerse a la guerra después
de que tres anarquistas antimilitaristas murieran tiroteados por los carabinieri durante una
manifestación, a lo que siguió la llamada semana roja, una huelga general organizada en
protesta por el suceso y cuyos efectos quedaron presentes en la memoria del país por largo
tiempo.131 El Partido Socialista decidió entonces expulsar a sus miembros más nacionalistas y
favorables al conflicto, entre los que se encontraban destacados dirigentes como Benito
Mussolini o Leonida Bissolati.131132 Mussolini, un antiguo sindicalista que había apoyado la
guerra pensando, conforme a sus tesis irredentistas, que así regiones históricas italianas bajo
control de Austria-Hungría podrían volver a formar parte de la nación, creó el pro bélico Il
Popolo d'Italia y el Fasci Rivoluzionario d'Azione Internazionalista en octubre de 1914, que
más tarde se convirtió en el Fasci italiani di combattimento en 1919, una organización política
de extrema derecha, auténtico germen del fascismo italiano y núcleo del futuro Partido
Nacional Fascista.133 El nacionalismo de Mussolini le permitió recaudar fondos para su causa
provenientes de empresas de armamento, como Ansaldo, para crear sus periódicos desde los
que siguió intentando convencer a los sectores socialistas de apoyar la guerra, sin éxito. 134

Oposición a la guerra
Cuando comenzó la guerra, una mayoría de socialistas y sindicalistas respaldaron a sus
respectivos gobiernos nacionales. Sin embargo hubo notables excepciones, como el Partido
Socialista de América, el Partido Socialista Italiano, la facción bolchevique del Partido Obrero
Socialdemócrata de Rusia y un sector minoritario del Partido Socialdemócrata de
Alemania encabezado por Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg. Aunque minoritarias, estas
facciones anti bélicas estarían llamadas en los años posteriores a un gran protagonismo en la
posguerra, especialmente en Rusia y Alemania. El papa Benedicto XV, elegido apenas tres
meses después de comenzar la guerra, convirtió a esta en el tema principal de su pontificado.
Al contrario que su predecesor, abogó apenas cinco días después de su nombramiento por
hacer todo lo posible para restablecer la paz. 135 Su primera encíclica, Ad beatissimi
Apostolorum, dada a conocer el 1 de noviembre de 1914, mostró su preocupación por la
situación. Sin embargo, el papa descubrió como las fuerzas beligerantes ignoraban sus
postulados a pesar de su relevancia en el ámbito religioso. De hecho, el tratado de Londres de
1915 incluía cláusulas secretas entre Italia y la Triple Entente para que los gobiernos
ignorasen las posiciones papales que abogaban por un acercamiento con las Potencias
Centrales. En consecuencia, la publicación en agosto de 1917 de una propuesta de paz por
parte del papado fue ignorada por todos los bandos, excepto por Austria-Hungría.136
Dentro del ámbito castrense, resultó llamativa la temprana proclama lanzada a entre 2000 y
3000 reclutas británicos por parte del general Horace Smith-Dorrien en 1914, que en palabras
del cadete Donal Christopher Smith, dijo:
Que la guerra debería evitarse a cualquier precio, que la guerra no resolvería nada, que toda Europa
quedaría reducida a cenizas y que la pérdida de vidas sería tan grande que diezmaría poblaciones
enteras. En nuestra ignorancia, yo y muchos de nosotros nos sentimos casi avergonzados de que un
general británico expresase unos sentimientos tan deprimentes y antipatrióticos, pero durante los
siguientes cuatro años, aquellos que sobrevivimos al holocausto, probablemente no más de una cuarta
parte de nosotros, aprendimos lo acertado de aquel pronóstico del general y lo valiente que había sido al
pronunciarlo.137

Supuesta ejecución de un soldado desertor francés en 1917.d


Muchos países optaron por encarcelar a quienes se manifestaron en contra de la guerra.
Destacados intelectuales como Eugene Debs en EE.UU y Bertrand Russell en Reino Unido
sufrieron represalias. En Estados Unidos se aprobaron la Ley de Espionaje de 1917 y la Ley
de Sedición de 1918 para convertir en delito federal oponerse al reclutamiento militar
obligatorio o hacer cualquier declaración que se considerase «desleal». Las publicaciones
críticas con el gobierno fueron censuradas y sus responsables cumplieron largas condenas de
prisión por considerar sus escritos «declaraciones antipatrióticas». Una importante oposición
provino de los objetores de conciencia, a destacar socialistas y religiosos, los cuales se
negaban a combatir. En Gran Bretaña, 16 000 personas se declararon objetores;138 muchos
de ellos sufrieron condenas a prisión, incluyendo aislamientos y dietas a base de pan y agua;
incluso después de la guerra, en Gran Bretaña se los continuó discriminando y en muchos
puestos de trabajo se detallaba que «no eran para objetores de conciencia».

Soldados revolucionarios rusos se manifiestan en Moscú en noviembre de 1917, la pancarta reza


«comunismo».

Con el paso de los años se dieron situaciones cada vez más críticas para las naciones
beligerantes. En Irlanda, donde la situación antes de la guerra ya era extraordinariamente
tensa, los nacionalistas y marxistas irlandeses intentaron conseguir la independencia mediante
una serie de acciones que terminaron en el levantamiento de pascua de 1916, con el apoyo de
Alemania, que envió 20 000 rifles a la isla para provocar inestabilidad en su enemigo
británico.139 El gobierno británico impuso la ley marcial en Irlanda hasta que la amenaza
revolucionaria hubiera pasado y a continuación trató de hacer concesiones al nacionalismo
irlandés,140 sin embargo la tensión continuó aumentando hasta la crisis de reclutamiento de
1918. La revuelta de Asia Central que comenzó en el verano de 1916 obligó al gobierno ruso a
poner fin a la exención que permitía a los musulmanes evitar el servicio militar. 141 En 1917,
una serie de motines del ejército francés amenazó la posición francesa en el frente, con la
deserción de decenas de miles de soldados, lo que se saldó con decenas de ejecuciones y
numerosos encarcelamientos.
Desde finales de 1916 se asiste a un progresivo deterioro de la confianza de la población en
sus gobiernos y cada vez son mayores las voces que exigen no solo el fin de la guerra, sino
una nueva organización social y económica. 142 Entre las razones se encuentran las crecientes
necesidades de la población y el incremento de la desigualdad, los caídos en el frente y las
restricciones de libertades decretadas en los países beligerantes, incluyendo los
democráticos, que desde el comienzo de la guerra persiguieron la disidencia, establecieron la
censura en la prensa e incluso suspendieron varias rondas electorales, a excepción de
Inglaterra.142En mayo de 1917, unos 100 000 obreros y soldados en la capital
rusa, Petrogrado, y en las semanas posteriores trabajadores y soldados de numerosas
ciudades rusas, liderados por los bolcheviques, se manifestaron contra la guerra con lemas
como ¡abajo la guerra! y el célebre ¡todo el poder a los sóviets!, lo que resultó en una crisis
del gobierno provisional ruso.143 Los ecos desde Rusia se hacen sentir en Alemania desde la
primavera de 1917, con huelgas iniciales en fábricas de municiones, que se irán extendiendo
hasta hacerse masivas en menos de un año. 144 En Francia e Inglaterra se producen
situaciones semejantes, pese a las prohibición de huelga vigente en ambos países, en el caso
inglés desde 1917 se organizan grandes huelgas en minas y astilleros. 144 En Italia la rebelión
se extendió a Turín, Génova o Milán, donde los revolucionarios comunistas se organizaron y
tomaron el control de numerosas fábricas, lograron detener el transporte público y
protagonizaron violentos disturbios pidiendo el fin de la guerra. 145 El ejército italiano intervino
con tanques y ametralladoras por las calles de la ciudad contra comunistas y anarquistas, que
lucharon hasta el 23 de mayo, cuando el ejército logró tomar la ciudad. 50 personas murieron,
tres de ellas soldados, y hubo más de 800 detenciones.145 A finales de 1917, la oposición a la
guerra en Rusia era tal que los soldados creaban sus propios comités revolucionarios y se
ponían a las órdenes de los bolcheviques en oposición al mismo gobierno ruso, lo que ayudó a
la toma del poder bolchevique en la revolución de octubre de 1917, bajo el lema pan, tierra y
paz.146 El nuevo gobierno ruso firmó la paz con Alemania, aunque con duras condiciones, con
el tratado de Brest-Litovsk. La revolución de noviembre de 1918 en Alemania, con
protagonista similares al caso ruso, condujo a la abdicación del Kaiser y la rendición alemana.

Tecnología
Artículo principal: Tecnología durante la Primera Guerra Mundial

Guerra terrestre
Soldados franceses atacan las trincheras alemanas en Flandes (Bélgica) con un combinado de gas
y lanzallamas.

La Primera Guerra Mundial comenzó con un choque de la tecnología del siglo XX con
las tácticas militares del siglo XIX, con la inevitable pérdida de numerosas tropas. Sin
embargo, a finales de 1917 los grandes ejércitos, que sumaban millones de hombres en sus
filas, se habían modernizado y hacían uso de los últimos avances tecnológicos, como el
teléfono,147 la comunicación inalámbrica,148 los vehículos blindados, carros de combate y
aviones. La guerra de trincheras y el estancamiento del frente forzó la reorganización de las
formaciones de infantería; si en los comienzos la principal unidad estaba formada por unos
100 hombres, las circunstancias favorecieron el empleo de escuadrones de ataque de 10
hombres o menos al mando de un suboficial menor.
La artillería también protagonizó otra revolución tecnológica. En 1914, los cañones se
empezaron a emplear en el frente para el ataque directo de objetivos, pero en 1917 el fuego
indirecto con cañones (incluidos morteros o incluso ametralladoras) era común y se
empleaban nuevas tácticas para detectar y variar objetivos, sobre todo con el uso de aviones
y teléfonos de campaña.149 Con estas mejoras también se convirtió en algo habitual el fuego
contra-batería, con el fin de intentar neutralizar la artillería enemiga. Alemania estuvo muy por
delante de los Aliados en la utilización de fuego indirecto con baterías pesadas, pues el
ejército alemán empleó desde un principio obuses de 150 y 210 mm, mientras que en 1914, la
artillería típica de franceses y británicos era de 75 y 105 mm. Los británicos tenían un tipo
de obús de 152 mm, pero era tan pesado que debía ser arrastrado hasta el campo de batalla
en piezas y ensamblado allí. Los alemanes en cambio poseían cañones austriacos de hasta
305 y 420 mm e incluso al comienzo de la guerra tenían en sus arsenales
morteros Minenwerfer, ideales para la guerra de trincheras.150151 Las armas terrestres más
poderosas utilizadas fueron los cañones ferroviarios, con un peso unitario de varias decenas
de toneladas.

Carro de combate británico Mark I, el primer tanque de la historia, el 15 de septiembre de 1916 durante
la batalla de Flers-Courcelette.
Junto con las trincheras, ametralladoras, reconocimiento aéreo y el alambre de espino, los
británicos buscaron una solución al estancamiento con la creación de los primeros tanques y
el inicio de la guerra acorazada. Con una fiabilidad mecánica escasa y con un diseño aún
primitivo, los primeros carros de combate británicos demostraron no obstante su valor como
arma, que se acabó convirtiendo con sucesivas mejoras en una herramienta decisiva para la
victoria aliada. Las necesidades del conflicto también forzaron la introducción de armas
como ametralladoras ligeras (especialmente la Lewis), subfusiles (el BAR, el MP18)
o lanzallamas. En el plano logístico las trincheras obligaron a adaptar los ferrocarriles para
poder asegurar los suministros, pero las mejoras en los motores de combustión interna y
sistemas de tracción de automóviles y camiones finalmente los dejó obsoletos como medio de
abastecimiento.
Gran parte de los combates se desarrollaron bajo la guerra de trincheras, donde cientos de
personas morían por cada metro que su bando ganaba en el frente. Muchas de las más
mortíferas batallas de la historia de la Humanidad ocurrieron durante la Primera Guerra
Mundial, como la batalla de Ypres, Marne, Cambrai, Somme, Verdun o Galípoli. Los
alemanes, debido al bloqueo naval británico que les privaba de víveres y material, emplearon
el proceso de Haber para asegurar el suministro constante de pólvora a su ejército. 152 En las
trincheras, la artillería fue la responsable de la mayoría de víctimas mortales y su uso
consumió grandes cantidades de explosivos. 153 El gran número de bajas causadas por la
explosión de granadas y la metralla forzaron a las naciones combatientes a desarrollar el
moderno casco de acero; los franceses fueron los pioneros en introducirlo, con el casco
Adrian en 1915, seguidos de los británicos con su casco Brodie y de los alemanes con
su Stahlhelm en 1916, un diseño que con mejoras se sigue utilizando hoy en día.
Gas venenoso
Artículo principal: Gas venenoso en la Primera Guerra Mundial

Soldados británicos en abril de 1918, cegados por un ataque de gas lacrimógeno, en fila a la espera de
tratamiento.

Una característica que distinguió a este conflicto de cualquier otro fue el empleo masivo de la
guerra química, a pesar de que su uso quedaba prohibido en las conferencias de la Haya de
1899 y 1907.154155156 La amplia gama de gases utilizados estuvo encabezado por el cloro,
el gas mostaza y el fosgeno, aunque el rápido desarrollo de contramedidas eficaces, como
las máscaras de gas, redujo su peligro y solo una mínima parte de las víctimas mortales
(alrededor de un 3 %) fueron a consecuencia de estos agentes. 157
El primer uso con éxito de gas asfixiante como arma ocurrió durante la segunda batalla de
Ypres (entre abril y mayo de 1915), cuando los alemanes utilizaron gas en varias ocasiones
contra tropas británicas.e Pronto su uso se extendió a todos los beligerantes más importantes
y se estima que el uso de armas químicas produjo 1,3 millones de víctimas a lo largo de toda
la guerra. Los británicos sufrieron más de 180 000 bajas por esta causa, se estima que hasta
un tercio de las bajas estadounidenses podrían deberse al gas venenoso y el ejército ruso
sufrió cerca de medio millón de bajas.158 Los efectos del gas no se limitaron a los
combatientes, pues los civiles a menudo sufrían el riesgo de verse afectados, ya que los
gases podían alcanzar las ciudades dependiendo de la dirección del viento y rara vez se
avisaba a la población del peligro. Además de la ausencia de sistemas de alerta, los civiles
tampoco solían tener máscaras de gas. Entre 100 000 y 260 000 víctimas civiles se debieron
al uso de armas químicas y decenas de miles murieron años después a consecuencia de
enfermedades pulmonares, cutáneas y cerebrales producto de los gases. A pesar de que
muchos comandantes militares de ambos bandos conocían los efectos y el daño que podrían
tener en civiles, su uso continuó a gran escala, por ejemplo el mariscal de
campo británico Douglas Haig, escribió en su diario:159160161162
Mis oficiales y yo sabíamos que tales armas causaban daños a las mujeres y niños que vivían en los
pueblos cercanos, ya que las fuertes rachas de viento eran comunes en el frente de batalla. Aunque,
debido a que las armas estaban dirigidas contra el enemigo, ninguno de nosotros estábamos, en
absoluto, demasiado preocupados por ello.

Véase también: Guerra química

Naval
Lo más destacable fue el gran despliegue realizado por Alemania de sus U-
boote (submarinos) desde el comienzo de la guerra. Alternando entre la guerra submarina
restringida y la guerra sin restricciones en el Atlántico, la Marina Imperial alemana los empleó
con el objetivo de privar a las islas británicas de sus suministros vitales para continuar la
guerra. Las muertes de marineros mercantes británicos y la aparente invulnerabilidad de los
submarinos condujeron a la invención de contramedidas como las cargas de
profundidad (1916), los hidrófonos (sonar pasivo, 1917), dirigibles, submarinos de
ataque (HMS R-1, 1917), entre otros. Para ampliar sus operaciones oceánicas, los alemanes
propusieron la creación de «submarinos de suministro» en 1916. Con el fin de la guerra, los
avances y soluciones de ambos bandos quedarían olvidados en el periodo de entreguerras y
no resurgirían hasta que el comienzo de la Segunda Guerra Mundial trajo de nuevo la
necesidad.163
Aviación
Artículo principal: Aviación en la Primera Guerra Mundial

Caza monoplaza Sopwith Camel de la RAF en 1918, fotografiado junto a su piloto William George
Barker. En abril de 1917, la esperanza de vida media de un piloto británico en el frente occidental era de
solo 93 horas de vuelo.164

Las aeronaves de ala fija fueron utilizadas con fines militares por primera vez por los italianos
en Libia el 23 de octubre de 1911, durante la guerra turco-italiana, para el reconocimiento y
pronto los usos se extendieron a la fotografía aérea y al lanzamiento de granadas, así pues,
en 1914 su utilidad militar estaba demostrada. Utilizados en los comienzos de la guerra para el
reconocimiento y ataques a tierra, pronto se desarrollaron cañones antiaéreos y aviones de
combate para derribar a los aeroplanos enemigos. A continuación llegaron los bombarderos
estratégicos, empleados principalmente por británicos y alemanes, aunque estos últimos
utilizaron también zepelines. El primer portaaviones de la historia, el HMS Furious, que en un
principio iba a ser un crucero de batalla, se botó también durante la guerra y con sus biplanos
monoplazas Sopwith Camel protagonizó la incursión de Tønder de 1918, una escaramuza
para intentar destruir los hangares de los zeppelines alemanes. 165
Los globos de observación tripulados se utilizaron para sobrevolar las trincheras y así servir de
plataformas de reconocimiento que espiasen los movimientos enemigos y guiasen a la
artillería. Su tripulación estaba a menudo compuesta por dos personas, equipados con
paracaídas,166 de modo que ante un ataque aéreo enemigo pudieran volver a tierra con
seguridad, sin embargo las limitaciones técnicas de los paracaídas de entonces (eran
demasiado pesados) imposibilitaron que los pilotos de los aviones los usaran y versiones
adaptadas para ello no se desarrollaron hasta el final de la guerra, no sin antes toparse con la
oposición, en el caso de los aliados, de los dirigentes británicos, que temían que los pilotos se
volvieran más cobardes.167 Por el valor que llegaron a adquirir como fuente de información, los
globos eran blancos habituales de aviones enemigos; para defenderse de los ataques,
estaban fuertemente protegidos por cañones antiaéreos y eran escoltados por aviones
aliados. Por tanto, los globos y los intentos de los aviones por derribarlos fueron el comienzo
de los combates aire-aire entre los diversos tipos de aeronaves, aunque también al
estancamiento de la guerra de trincheras, ya que se llegó a la situación de que no podían
moverse grandes contingentes de tropas sin que estas fueran detectadas desde el aire. Los
alemanes bombardearon el Reino Unido con sus dirigibles en 1915 y 1916, con la esperanza
de dañar la moral británica y desviar a los aviones del frente, estrategia que funcionó, ya que
el pánico por los bombardeos provocó el traslado de varios escuadrones destacados en
Francia.167

Aspectos económicos
Economía de guerra e intervención del Estado

Un gran almacén de municiones, donde trabajaban tanto hombres como mujeres en Chiswell, Inglaterra,
en julio de 1917.

La economía de guerra significó a grandes rasgos la modificación de todos los hábitos


individualistas y concepciones económicas anteriores a la guerra, que se mostraron
fracasadas como forma de administrar la economía en tiempos de guerra. 168 Sin embargo, la
transición no fue sencilla, y cada gobierno debió improvisar medidas radicales y someter a
la iniciativa privada y sus intereses, al tiempo que tomó el control de la economía nacional
para asegurar el suministro de equipos a los ejércitos. 168 La participación del Estado en la
economía nacional, que hasta entonces había sido muy moderada en la mayoría de países,
aumentó considerablemente, y durante la guerra los gobiernos de Alemania y Francia
superaron el 50 % del PIB, un nivel al que a punto estuvo de llegar Gran Bretaña. El Imperio
británico sacó provecho de sus grandes inversiones en los ferrocarriles estadounidenses, la
posición de la libra esterlina como moneda de cambio internacional por excelencia, sus
cuantiosas reservas de oro y su dominio del comercio en todo el mundo, 24 que junto a
préstamos procedentes en gran medida de Wall Street, le permitió pagar sus compras a
Estados Unidos y sostener los gastos de sus principales aliados. El presidente Wilson, a punto
estuvo de cortar el flujo de crédito a finales de 1916, pero finalmente permitió una expansión
crediticia del gobierno estadounidense a sus aliados, igualmente la mayoría de potencias
estuvo a punto de declarar la bancarrota en alguna ocasión durante la guerra.169

Fábrica alemana de morteros Minenwerfer y munición de gran calibre en algún momento entre 1916 y
1918.

Dado que los países habían planificado una guerra corta de apenas unas semanas o meses,
todas las grandes potencias, a excepción de Rusia, sufrieron una falta crónica de armas y
municiones desde septiembre de 1914, que tardó largo tiempo en solucionarse. Francia fue la
gran potencia más afectada, pues la ocupación alemana del norte del país le privó del 40 % de
su carbón, del 90 % de su hierro y del 76 % de sus altos hornos, con lo que no pudo poner fin
a la escasez de munición hasta abril de 1916. 168 En esta carrera Alemania, primera potencia
del continente,24 dispuso de gran ventaja sobre sus rivales, pues su rápida preparación
económica del conflicto le permitió elevar su producción enseguida, basta decir que en 1917
Alemania fabricaba mensualmente 2000 cañones y 9000 ametralladoras, cuando en 1913
fabricaba 200.168 Si bien Rusia no afrontó problemas iniciales, hasta noviembre de 1915 no
consiguió satisfacer la demanda de armas pesadas y hasta 1917 la dotación reglamentaria de
armas ligeras, por lo que debió multiplicar la compra de fusiles, cañones y municiones a
Estados Unidos y Japón e incrementar su producción. 168 A las consecuencias
macroeconómicas, le siguieron las microeconómicas: el trabajo en las familias se alteró por la
salida al frente de muchos hombres. Con la muerte o ausencia del hasta entonces proveedor
de ingresos de las familias, las mujeres se vieron obligadas a entrar en la fuerza laboral en un
número sin precedentes. De igual forma la industria necesitaba reemplazos por los obreros
enviados como soldados a la guerra; esto ayudó notablemente a la obtención del derecho al
voto femenino.170 Sin embargo esto no bastó y todas las naciones enrolaron trabajadores
traídos de sus colonias, prisioneros de guerra o especialistas repatriados del frente para el
esfuerzo bélico. Alemania fue el único país que llegó al extremo de recurrir al trabajo
obligatorio, además deportó a unos dos millones de trabajadores extranjeros procedentes de
los países que ocupaba, dándose la paradoja de que en 1918, Alemania producía tanto
equipo bélico que faltaban soldados para utilizarlo. 171
El Estado también debió procurar alimentar a la población que sostenía el esfuerzo de guerra;
el reclutamiento de millones de hombres precipitó la caída de la producción de alimentos en
todas las naciones beligerantes y el abastecimiento quedó en riesgo. 169 Una vez más,
Alemania se adelantó al resto y desde noviembre de 1914 racionó el consumo de productos
básicos como pan o patatas, que más tarde amplió a las carnes y grasas. Por primera vez en
la historia, 67 millones de habitantes debieron someterse a un régimen de cartillas de
racionamiento que les aseguraban unas cantidades de comida progresivamente menores
según avanzaba la guerra.169 Reino Unido no tomó medidas tan drásticas, pero estableció un
severo control, que en ocasiones se convirtió en un verdadero monopolio, de las
importaciones, fijó precios e invirtió muchos esfuerzos en aumentar la producción de
productos clave como el trigo y la patata, con lo que el Estado acabó controlando el 94 % de
los alimentos que se consumían en todo el país.169 Sin embargo, Reino Unido acabó
imponiendo el racionamiento, tras soslayarlo en varias ocasiones, a principios de 1918, con lo
que limitó el consumo de carne, azúcar, grasas (mantequilla y margarina), pero no el de pan;
el nuevo sistema funcionó sin problemas. Igualmente durante la guerra creció la afiliación
sindical y solo en Gran Bretaña el número de trabajadores sindicados se duplicó, de algo más
de cuatro millones en 1914 a más de ocho millones en 1918. 172El Imperio británico volvió la
vista a sus colonias para la obtención de aquellos materiales de guerra esenciales, cuyo
suministro tradicional se había visto enormemente dificultado con la guerra. A geólogos
como Albert Ernest Kitson se les encomendó la búsqueda de nuevos recursos y minerales
preciosos en las colonias africanas. El propio Kitson descubrió importantes yacimientos
de manganeso en Costa de Oro, que serían utilizados para la fabricación de municiones. 173
Empeoramiento del frente interior

Manifestación de obreros y soldados en Leipzig el 10 de noviembre de 1918, en plena huelga


general para hacerse con el poder político, durante la revolución de noviembre.

Tras años de racionamiento, la mortalidad de la población civil en Alemania comenzó a


aumentar notablemente: al ascenso del 14 % de 1916 se sumó un incremento del 37 % en
1918.174 Pero estas penurias no fueron exclusivas de Alemania, pues las situaciones de
racionamiento afectaron al Imperio otomano, Francia y Austria-Hungría, este último país
afrontó una situación especialmente grave y regiones enteras de Austria se vieron sumidas en
la hambruna.175 Llegados a este punto, la penosa situación de gran parte de la población, las
millones de muertes en el frente, las evidentes y crecientes divergencias económicas y la
restricción de derechos y libertades en todos los países beligerantes crearon un sentimiento
general de hartazgo y oposición.175 Si a raíz, en parte, de lo antes mencionado, se produjeron
en Rusia los episodios revolucionarios de 1917, los movimientos opositores en los demás
países siguieron su ejemplo y en Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Austria-Hungría se
vivieron virulentas huelgas, motines y rebeliones. Ya en 1917, los motines en el ejército
francés amenazaron con derrumbar el frente y en 1918 cientos de miles de soldados austro
húngaros y otomanos desertan. La situación se volvió especialmente dura en Alemania, donde
una sucesión de motines, rebeliones militares y huelgas acabaron colapsando el frente interior
en apenas semanas.175 Las penurias económicas acrecentaron el clima de revolución
social en los últimos compases de la guerra y en la posguerra, sin embargo, las clases
dirigentes (en ocasiones con ayuda de sus antiguos países enemigos) consiguieron
restablecer su autoridad en todos los países donde esta se había puesto en duda, solo en
la Rusia soviética sus antiguos dirigentes no lograron recuperar su poder. 175
Consecuencias económicas
Uno de los efectos más notables a largo plazo de esta guerra fue la gran ampliación de los
poderes y responsabilidades gubernamentales en Francia, Estados Unidos y Reino Unido, con
el fin de aprovechar todo el potencial de la nación, con la creación de nuevas instituciones y
ministerios. Se crearon nuevos impuestos y se promulgaron nuevas leyes, todas ellas
diseñadas para reforzar el esfuerzo bélico, algunas de las cuales han perdurado hasta
nuestros días. Del mismo modo, la guerra puso a prueba la maquinaria estatal de antiguas
administraciones muy dimensionadas y burocráticas, como era el caso de Alemania y Austro-
Hungría. Durante la guerra, el producto interno bruto (PIB) aumentó en tres países aliados:
Reino Unido, Italia y Estados Unidos, pero disminuyó en Francia, Rusia, los Países Bajos (un
país neutral) y en las tres principales potencias centrales. La contracción del PIB en Alemania,
Rusia, Francia y el Imperio Otomano osciló entre un dramático 30 y un 40 %.
A partir de 1919, Estados Unidos exigió a Reino Unido las devolución de los préstamos, que
procedieron en parte de las reparaciones de guerra alemanas, que a su vez podían pagar por
préstamos estadounidenses a Alemania. Este sistema circular se derrumbó en 1931 y los
pagos pendientes dejaron de reembolsarse; por entonces, en 1934, Reino Unido aún debía a
EE. UU. 4400 millones de dólares, dinero que nunca pagó. 176
La Primera Guerra Mundial también produjo un desequilibrio en el número de habitantes por
género, dándose un número de mujeres mucho más elevado que el de hombres. Casi un
millón de hombres británicos murieron en la guerra, lo que aumentó la brecha de género en
ese país de cerca de 670 000 a 1 700 000 mujeres más que de hombres. El número de
mujeres solteras que buscaban independencia económica también creció de forma
espectacular, sin embargo, la desmovilización y el declive económico de la posguerra causó
altas tasas de desempleo, y aunque la guerra había aumentado el número de mujeres
trabajadoras, el regreso a sus países de los soldados desmovilizados, muchos de ellos
trabajadores antes de la contienda, y el cierre de muchas fábricas, provocaron un descenso en
el empleo femenino.

Consecuencias de la guerra
El estallido de la Primera Guerra Mundial, en 1914, aún parece marcar el fin de una era y el comienzo
de otra.
The Origins of the First World War, 1992.

Las secuelas más visibles de la guerra fueron la desaparición de cuatro imperios: el alemán, el
austrohúngaro, el ruso y el otomano. Numerosas naciones recuperaron su independencia y
otras nuevas se crearon. Cuatro dinastías, y con ellas sus aristocracias, cayeron como
consecuencia directa de la guerra: los Romanov, los Osmanlí, los Hohenzollern y
los Habsburgo.
Véanse también: Consecuencias económicas de la Primera Guerra Mundial y Causas de la
Segunda Guerra Mundial.
Pérdidas humanas
Un prisionero alemán y soldados británicos heridos en julio de 1916, durante la batalla del Somme.

Reparto de los muertos de la guerra: militares de la Entente (azul oscuro), civiles de la Entente (azul
claro), militares de las Potencias Centrales (naranja), civiles de las Potencias Centrales (marrón).

La Primera Guerra Mundial dejó entre nueve y diez millones de muertos y unos veinte millones
de soldados heridos. De forma adicional, se estima que las víctimas civiles ascendieron a más
de siete millones.177 El Reich alemán movilizó a unos 11 millones de hombres, de los cuales
unos 1,774 millones murieron;178 el Imperio ruso reclutó a 12 millones de hombres para el
servicio militar, 1,85 millones perecieron. De los más de 8 millones de franceses que
combatieron, 1,3 millones (el 16 %) no sobrevivieron a la guerra, mientras que de Reino Unido
murieron 850 000 soldados. Austria-Hungría perdió a 1,5 millones de soldados de los 7,8
millones que reclutó (un 19 %) e Italia perdió a 700 000 de sus más de 5 millones de hombres.
Las mayores pérdidas, en proporción, las sufrieron Rumanía, Montenegro y Serbia: de los
700 000 soldados movilizados por Serbia, 130 000 murieron177 y en total Serbia perdió al 11 %
de su población (unas 540 000 personas fallecidas); aún peor fueron las cifras de Montenegro,
país que perdió al 16 % de su población.179
La guerra dejó una brecha social dramática en la demografía de países como Alemania,
Francia, Serbia, Montenegro y Turquía, que produjo un malestar social permanente,
especialmente en los miles de huérfanos y viudas que generó. 180
Millones de heridos sufrieron desfiguraciones, amputaciones y numerosas discapacidades
permanentes que les impedían llevar una vida civil normal, en una sociedad donde no
existían prótesis modernas y médicos profesionales para la rehabilitación. Un sin número
de veteranos de guerra murieron después de la guerra a consecuencia de las heridas sufridas
o a bajas edades por enfermedades contraídas en el frente. Entre los heridos se encontraban
numerosos objetores de conciencia que se habían negado a participar en la guerra y que a
menudo, a pesar de no tener ninguna patología, habían sido condenados a prisión o
internados en centros psiquiátricos para evitar «que hicieran decaer la moral de las tropas».
El bloqueo naval contra las Potencias Centrales hizo que, según un estudio de la Sociedad de
Naciones de 1928, perecieran por hambre 424 000 alemanes (con estimaciones que sugieren
hasta 733 000 muertos) en el invierno de 1916 a 1917 —llamado Steckrübenwinter—. En el
contexto de la Primera Guerra Mundial, también se cometió, por parte del Imperio Otomano,
el genocidio armenio, con cientos de miles de víctimas.
Costes y destrucción
Zonas como Bélgica, Serbia y el norte de Francia (en la llamada zona roja) fueron
especialmente dañadas y en gran medida destruidas. El coste de la reconstrucción se estimó
en más de 100 000 millones de francos. La esperanzas de los vencedores sobre la capacidad
de refinanciar los costes de la guerra a través de las reparaciones aportadas por los vencidos
resultó ser una ilusión irrealizable. Reino Unido pasó de ser el mayor acreedor del mundo a
convertirse en una de las naciones más endeudadas, mientras que la guerra significó para
Alemania una gigantesca inflación. Europa había perdido su hegemonía mundial y había
dejado paso a naciones como Estados Unidos, nuevo acreedor de los países europeos.
El pacto económico de 1916 y la Conferencia de Paz de 1919, celebrados en París,
impusieron el bloqueo económico a Alemania y las posteriores reparaciones de guerra. Los
gastos totales directos de la misma ascendieron a 956 000 millones de marcos oro, 208 000
millones atribuidos al Imperio Británico, 194 000 millones a Alemania, 134 000 millones a
Francia, 129 000 millones a Estados Unidos, 106 000 millones a Rusia, 99 000 millones a
Austria-Hungría y 63 000 millones a Italia.181182183 La mayor parte de estos gastos se
sufragaron con bonos de guerra y la impresión de papel moneda, a excepción de Reino Unido.
Solo en Alemania, el gasto bélico diario ascendía en 1916 a entre 60 y 70 millones de marcos,
gasto que aumentó significativamente sobre todo a consecuencia del Programa Hindenburg.
Solo una pequeña proporción de estos gastos se financiaron con ingresos fiscales, y
aproximadamente el 87 % de los gastos se sufragaron con bonos, deuda y emisiones, lo que
disparó la deuda nacional hasta los 145 000 millones de marcos.184 Por su parte, el historiador
económico Rondo Cameron estimó los gastos directos de la guerra en entre 180 000 y
230 000 millones de dólares (PPA de 1914) y unos costos indirectos, consecuencia de los
daños a propiedades, de al menos 150 000 millones de dólares.185
Tratados de paz

Conferencia de Paz de París donde se puede ver, de izquierda a derecha, a David Lloyd George (primer
ministro de Reino Unido), Vittorio Emanuele Orlando (primer ministro de Italia), Georges
Clemenceau (jefe de gobierno de Francia) y Woodrow Wilson (presidente de Estados Unidos), el 27 de
mayo de 1919.
Disgregación de Austria-Hungría en múltiples países tras la guerra.

Los acuerdos de paz se firmaron progresivamente entre 1919 y 1920. El 18 de enero de 1919,
comenzó la Conferencia de Paz de París, un día no escogido al azar, pues el 18 de enero de
1871 se había fundado el Imperio alemán. Las negociaciones fueron en su mayor parte
secretas y tanto Rusia como los países vencidos fueron excluidos de las conversaciones. Solo
a partir del 24 de marzo de 1919 comenzaron los intercambios escritos con los vencidos, a
través de los «cuatro grandes» o Consejo de los Cuatro, que reunía a los líderes de las cuatro
potencias vencedoras: Francia, Reino Unido, Italia y Estados Unidos. El proyecto de acuerdo
formalizado con el tratado de Versalles fue dado a los representantes de Alemania el 7 de
mayo de 1919, el día del cuarto aniversario del hundimiento del RMS Lusitania,186 y firmado el
28 de junio de 1919.187188
Alemania y sus aliados tuvieron que «reconocer» «su responsabilidad por haber causado
todos los daños y perjuicios a la que los aliados y los gobiernos asociados y sus ciudadanos
han sido sometidos como consecuencia de la guerra impuesta sobre ellos por la agresión de
Alemania y sus aliados». Esta declaración se incluía en el artículo 231 del tratado de
Versalles. Este artículo se hizo especialmente conocido por ser una cláusula que culpaba
directamente a Alemania del comienzo de la guerra, algo que los alemanes vieron con
resentimiento y como un acto de humillación. 189 El tratado también limitaba su ejército a
100 000 hombres y 4000 oficiales,190 su armada fue requisada (y posteriormente hundida en
gran parte por sus propios tripulantes)191 y se le prohibió la tenencia, fabricación, importación o
exportación de artillería pesada, carros de combate, aviación y submarinos.190 A todo ello se
añadieron las costosas reparaciones de guerra; el tratado de Versalles estipuló en un primer
momento que Alemania debía pagar 20 000 millones de marcos oro y la manutención y gastos
de las tropas aliadas que ocupasen su territorio desde la firma del armisticio hasta los
primeros cuatro meses de 1921. Más adelante la Comisión de Reparaciones estableció que
Alemania debía pagar 226 000 millones de marcos oro,192 aunque más tarde, en abril de 1921,
esa cantidad se redujo a 132 000 millones de marcos oro,192 que se deberían pagar a razón
de 2000 millones de marcos oro anuales más el 26 % de los ingresos por exportación
alemanes (aproximadamente otros 1000 millones de marcos oro). En un primer momento
todas las potencias derrotadas debían pagar reparaciones, pero al ser Alemania la mayor
potencia y único país que había mantenido su economía a salvo de la destrucción, debió
asumir la gran mayoría de costes, pero arruinada, no pudo hacer frente a los pagos en
numerosas ocasiones y de hecho entre 1919 y 1932 apenas pudo pagar 21 000 millones.193
De igual forma, una parte importante de su producción debía ser entregada a las potencias
vencedoras y también durante años estuvo enviando decenas de millones de toneladas de
carbón en compensación por las minas destruidas, además de considerable número de
productos agrícolas, ganaderos e industriales. Alemania terminó de pagar estas reparaciones
de guerra en el año 2010.192
Territorios perdidos por Alemania en Europa, en blanco los que pasaron a otros países y en verde los
administrados por la Sociedad de Naciones.

Alemania perdió 70 570 kilómetros cuadrados de territorio en el continente y los 7,3 millones
de habitantes que los habitaban, además de todo su imperio colonial, y debió acordar la
desmilitarización de Renania y la ocupación del lado izquierdo del Rin.190 El tratado colocó a
Alemania bajo sanciones legales, se la privó de su poder militar y económico y acabó
arruinada y políticamente humillada.194 Para los historiadores el tratado, la guerra y su
memoria, marcaron la política alemana de las décadas de 1920 y 1930 y los intentos
de revisionismo histórico y el clima de inestabilidad que vivió la República de Weimar.
Mientras tanto, las nuevas naciones independizadas o que se libraban de la ocupación
alemana sufrida durante la guerra vieron el tratado como un reconocimiento a las injusticias
cometidas por las principales potencias contra pequeños países. 195
Los tratados con Austria (tratado de Saint-Germain-en-Laye), Hungría (Tratado de Trianón),
Bulgaria (Tratado de Neuilly-sur-Seine) y el Imperio otomano (Tratado de Sèvres) siguieron en
gran medida la misma línea que el tratado de Versalles: no se permitió a los vencidos conocer
los términos del tratado hasta el momento en que debían firmarlo, se les excluyó con carácter
provisional de la Sociedad de Naciones, se limitó sus ejércitos y su territorio y se les exigieron
reparaciones de guerra. Hungría fue, relativamente hablando, la nación que más pérdidas
territoriales sufrió (apenas retuvo un 32 % de su territorio anterior, a pesar de que los
húngaros representaban el 54 % de la población) y 3,3 millones de húngaros quedaron
atrapados en territorio extranjero, de los cuales 354 000 huirían entre 1920 y 1924;196 Austria
quedó reducida a una pequeña república. El rechazo del Senado de Estados Unidos a ratificar
el Tratado de Versalles y la entrada de su país en la Sociedad de Naciones acabó con un
tratado bilateral entre Estados Unidos y Alemania en 1921. El acuerdo con Turquía no entró
nunca en vigor, debido al triunfo del movimiento revolucionario de Mustafa Kemal Atatürk en
la guerra de Independencia turca, que concluyó con el reconocimiento de la nueva República
de Turquía y la celebración del Tratado de Lausana, mucho menos estricto que el de
Sèvres.197
Identidades y cambios en las fronteras nacionales
Mapa político de Europa en 1923, tras el final de la Primera Guerra Mundial y la firma de los tratados de
paz.

Reparto de los territorios del desaparecido Imperio otomano entre Turquía (marrón), Reino Unido (rosa)
y Francia (azul). El Hiyaz (naranja) fue conquistado a los sublevados de la rebelión árabe por
los saudíes en 1924.

Polonia volvió a constituirse como un país independiente tras más de un siglo de dominación.
El Reino de Serbia y su dinastía gobernante, que durante la guerra había sido una «nación
menor» aliada y el país con la mayor proporción de víctimas,198199 se convirtió en la espina
dorsal del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, un nuevo Estado multinacional que en
1929 se rebautizó como Reino de Yugoslavia. Checoslovaquia también fue una de las nuevas
naciones surgidas en la posguerra, creada a partir de la fusión del Reino de Bohemia con
territorios del Reino de Hungría. El antiguo Imperio ruso, tras la revolución y su conversión en
un Estado socialista, pasó a llamarse Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) o
simplemente Unión Soviética, aunque perdió Finlandia, Estonia, Lituania y Letonia, que se
convirtieron en países independientes. El Imperio otomano fue reemplazado por Turquía y
otros países de Oriente Medio, que pasaron a estar bajo dominación francesa y británica.
Estas nuevas adquisiciones de las potencias coloniales se constituyeron en el Mandato
francés de Siria, en el Mandato británico de Mesopotamia (Irak) y en el Mandato británico de
Palestina, todos ellos bajo la supervisión de la Sociedad de Naciones.200 Con la liquidación
del imperio colonial alemán, las colonias alemanas pasaron a ser administradas, también
bajo mandatos, por las naciones vencedoras; Francia y el Imperio británico se repartieron la
práctica totalidad de las posesiones alemanas en África, mientras que Australia, Japón y
Nueva Zelanda hicieron lo propio con las islas del Pacífico controladas por los germanos. 201
Los imperios y esferas de influencia de británicos y franceses llegaron tras el fin de la Primera
Guerra Mundial a su máxima extensión histórica, aunque esta resultó efímera.
En los territorios de ultramar del Imperio británico se desataron nuevas formas de
nacionalismo. En Australia y Nueva Zelanda, la batalla de Galípoli fue conocida como el
«bautismo de fuego» de estas naciones. Fue la primera gran guerra en la que estos países de
reciente creación lucharon; de la misma forma, fue una de las primeras veces en que las
tropas australianas lucharon como australianos y no como sujetos de la Corona británica.
Cada 25 de abril se celebra en Australia y Nueva Zelanda el Día ANZAC, en conmemoración
de los Australian and New Zealand Army Corps (ANZAC), una fuerza conjunta que combatió
en Galípoli.202203 Tras la batalla de Vimy Ridge (parte de la batalla de Arrás) de 1917, donde
las divisiones canadienses lucharon juntas por primera vez como un solo ejército, los
canadienses empezaron a referirse a su país como «una nación forjada en el fuego»;204 así,
por primera vez los soldados de un dominio colonial habían conseguido en el campo de batalla
lo que soldados de «su país de origen» no habían logrado. Cuando Reino Unido declaró la
guerra en 1914, todos sus dominios pasaron a estar automáticamente en guerra, sin embargo,
al concluir esta, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica firmaron de forma individual
el Tratado de Versalles.205
El establecimiento del actual Estado de Israel y las raíces del largo conflicto israelí-
palestino se encuentran parcialmente en la inestabilidad en Oriente Medio que siguió al
término de la Primera Guerra Mundial.206 Antes y durante la guerra, el Imperio otomano había
mantenido un modesto nivel de paz y estabilidad en la región, 207 sin embargo tras el
desmantelamiento del gobierno otomano, se produjeron vacíos de poder, conflictos y
reclamaciones sobre estos territorios y nuevas naciones emergieron. 208 Las fronteras políticas
trazadas por los vencedores de la Primera Guerra Mundial se impusieron de forma rápida y
con escasas y superficiales consultas a la población local, en ocasiones se trazaron
directamente y con líneas rectas sobre el mapa. Estas arbitrariedades darían lugar a conflictos
y luchas por la identidad nacional durante todo el siglo XX que continúan en el XXI.209210 La
disolución del Imperio otomano fue por tanto fundamental para la configuración política
moderna de Oriente Medio, incluido el conflicto árabe-israelí, pero también lo fue para otros
conflictos menos conocidos como el control del agua o de los recursos naturales. 211212
Véase también: Acuerdo Sykes-Picot

Efectos sobre la salud

Un hospital en Kansas (Estados Unidos) durante la epidemia de gripe española de 1918.

Un veterano de guerra alemán sin pierna mendigando en las calles de Berlín en 1923.

Además de las muertes y pérdidas humanas directas, la guerra dejó profundas consecuencias
en la salud de los soldados. De los 60 millones de militares europeos movilizados entre 1914 y
1918 unos siete millones sufrieron alguna discapacidad permanente. Alemania perdió al
15,1 % de su población activa masculina, Austria-Hungría al 17,1 % y Francia a un 10,5 %.213
En Alemania murieron 474 000 civiles más de los que habrían muerto en tiempos de paz,
consecuencia de la escasez de alimentos y la malnutrición, que debilitaron a la población
frente a las enfermedades.214 En otras partes del mundo el hambre también fue un problema,
como en Líbano, donde para el final de la guerra habían muerto de inanición unas 100 000
personas.215 El hambre y las enfermedades se cebaron especialmente con Rusia, una de las
naciones más perjudicadas por la Primera Guerra Mundial y que tras su fin vivió una cruenta
guerra civil; se calcula que hasta 6 millones de rusos murieron en la hambruna de 1921,216217
producto de una mala cosecha y de los conflictos bélicos. En 1922, había en Rusia entre 4,5 y
7 millones de niños sin hogar tras una década de devastación. 218 Miles de personas, en su
mayoría rusos anti soviéticos, abandonaron el país tras la revolución y emigraron
principalmente a Francia, Reino Unido, Estados Unidos y a la ciudad china de Harbin, donde
vivían más de 100 000 rusos en la década de 1930.219
En las caóticas condiciones de guerra, las enfermedades florecieron. Solo en 1914, el tifus
exantemático epidémico transmitido por los piojos mató a 200 000 personas en Serbia. 220
Entre 1918 y 1922, Rusia sufrió 25 millones de infecciones y tres millones de muertos por tifus
epidémico.221 En 1923, 13 millones de rusos contrajeron la malaria, que ya había registrado un
fuerte aumento en los años previos a la guerra. 222 Especialmente trágica fue la pandemia de
gripe de 1918, que mató a no menos de 50 millones de personas en todo el mundo 223 (hasta
un máximo de 100 millones),224 y que solo en la India británica dejó entre 10 y 17 millones de
víctimas mortales.225226 La gripe española, llamada así por ser la España neutral uno de los
únicos lugares donde se informó de ella (los países beligerantes censuraron las
informaciones), se convirtió en uno de los desastres más mortíferos de la historia de la
humanidad,227228 redujo la esperanza de vida mundial en casi 12 años229 y tuvo la
particularidad de ser especialmente mortal en adultos jóvenes y de propagarse
fundamentalmente en verano y otoño en el hemisferio norte (cuando lo habitual es en
invierno). El académico Andrew Price-Smith incluso sugirió que las mayores tasas de
mortalidad en Alemania y Austria por la gripe ayudaron a inclinar la balanza de la guerra en
favor de los Aliados.230
En otros ámbitos, como consecuencia de la guerra, Grecia combatió contra Turquía, en una
guerra que terminó con el tratado de Lausana y el intercambio de población entre ambos
países en el que participaron unas dos millones de personas y donde, 231 según algunas
fuentes,232 murieron cientos de miles de griegos, en lo que se conoce como el genocidio
griego, un término que sin embargo aún es polémico. 233 La alarma social, el temor y la
violencia generalizada tras la revolución rusa de 1917 y la posterior guerra civil dejaron más
de 2000 pogromos en los territorios del antiguo Imperio ruso, sobre todo en Ucrania y
perpetrados por elementos anti bolcheviques. 234 Fuentes judías estiman que entre 60 000 y
200 000 civiles judíos murieron en aquellas matanzas. 235
Influencia en el ascenso del fascismo y el nazismo
El ascenso del nazismo y el fascismo incluyó un renacimiento del nacionalismo y un rechazo a
los numerosos cambios de posguerra. Del mismo modo, en Alemania se popularizó la leyenda
de la puñalada por la espalda (Dolchstoßlegende), un testimonio sin igual del estado
psicológico en que se encontraba la población alemana tras la derrota y su rechazo a la
responsabilidad del conflicto que le atribuían los vencedores. 236 Esta teoría consistía en la
creencia de que Alemania no había perdido la guerra por razones militares, sino por el
«enemigo interior», o sea, los partidos de izquierda responsables del proceso revolucionario
alemán y los judíos.237 La aceptación de esta leyenda por una parte importante de la población
deslegitimó al gobierno de Weimar y desestabilizó el sistema, lo que fue aprovechado
especialmente por la extrema derecha, incluyendo al movimiento nazi, que supo capitalizar el
descontento por el tratado de Versalles.238
Sin la Primera Guerra Mundial y su legado el Tercer Reich sería inconcebible. La popularidad del
nazismo tiene unas raíces psicológicas principales que no se pueden explicar sin este legado. Para la
opinión pública de Alemania la derrota en 1918 significó un desastre continuo y a ojos de Hitler y la
dirección del régimen la Segunda Guerra Mundial no era más que el legado inacabado de la Primera.
Ian Kershaw239

Italia, a pesar de ser uno de los países vencedores, salió decepcionada de los acuerdos de
paz «por la arrogancia de los aliados en su trato con ella y la insatisfacción por los escasos
beneficios obtenidos por la guerra». Este clima de frustración, con continuas huelgas y
disturbios y las promesas incumplidas de Reino Unido y Francia, fue aprovechado por Benito
Mussolini y su Partido Nacional Fascista, que se ganó el apoyo sobre todo de la pequeña
burguesía rural, ya que al igual que en Alemania, responsabilizaba a los partidos de izquierda
de la inestabilidad social que vivía el país. 237
Véanse también: Leyenda de la puñalada por la espalda, Marcha sobre Roma, Ascenso al poder
de Adolf Hitler y Periodo de entreguerras.

Testimonios, literatura y filmografía

Veteranos de guerra franceses de la Segunda Guerra Mundial en París (Francia) durante la ceremonia
por el centenario de la Primera Guerra Mundial, realizado el 11 de noviembre de 2018.

El presidente ruso Vladímir Putin rinde homenaje a los muertos en el Frente occidental de la Flota Aérea
Militar Imperial del Imperio Ruso en 2018.

En sus Memorias de mi vida el mariscal Paul von Hindenburg considera que Alemania no
perdió la guerra por causas militares. En 2001 se publicó la biografía de Mata Hari de Russell
Warren Howe. Roger Vercel publicó una famosa serie de novelas sobre el Capitán Conan que
dio lugar a la película homónima de Bertrand Tavernier; también fue llevada al cine El pabellón
de los oficiales de Marc Dugail por François Dupeyron. Han tratado el tema Derek Robinson,
Alexander Fullerton y Anne Perry. Jan Morris elaboró una biografía del almirante Fisher, Peter
Kilduff una nueva del Barón Rojo; hay ensayos sobre la guerra aérea (Aces falling, de Peter
Hart, o On a wing and a prayer de Joshua Levine. En Tolkien and the Great War (Harper
Collins, 2003) se rastrea en las imágenes que vio el autor en las trincheras los paisajes
desolados de Mordor (la salvación de Minas Tirith por un ejército de muertos la habría
inspirado un texto de Siegfried Sassoon).
Muchos poetas británicos escribieron sobre esta traumática experiencia. Her Privates We, de
Frederic Manning, fue aplaudida por Hemingway, T. S. Eliot y T. E. Lawrence. La marcha
Radetzky, de Joseph Roth, retrata el fin del imperio austrohúngaro; satírica es la visión del
clásico checo Las aventuras del buen soldado Svejk, de Jaroslav Hašek. Son clásicos
del pacifismo Sin novedad en el frente, de Erich María Remarque y Johnny cogió su fusil,
de Dalton Trumbo; también es clásica Adiós a las armas, de Hemingway y El final del
desfile de Ford Madox Ford.
Otros grandes clásicos del conflicto son Adiós a todo eso, memorias de Robert Graves; Los
siete pilares de la sabiduría de T. E. Lawrence, Tempestades de acero, de Ernst Jünger y El
miedo, de Gabriel Chevallier (1895-1969).
En el cine destacan Senderos de gloria, de Stanley Kubrick, basada en una novela de
Humphrey Cobb inspirada en hechos reales; La gran ilusión, de Jean Renoir; Sargento York,
de Howard Hawks; Sin novedad en el frente en su varias versiones; Rey y patria, de Joseph
Losey; El gran desfile, de King Vidor; Gallipoli, de Peter Weir; Capitán Conan, El pabellón de
los oficiales y Lawrence de Arabia y War Horse de Steven Spielberg, basada en la novela
homónima de Michael Morpugo. En cuanto a filmes sobre aviación, están
desde Alas o Águilas azules y Flyboys (2006).
En cuanto al campo musical la principal aportación de la Gran Guerra a la cultura popular del
siglo XX fue la célebre canción «Lili Marleen» compuesta por el joven soldado alemán Hans
Leip en 1915, mientras cumplía servicio en el frente ruso. Escrita inicialmente en forma de
poesía, su melancólica letra estaba dedicada a una novia imaginaria, fruto de la combinación
de su auténtica novia Lilí, hija del dueño de los ultramarinos de su ciudad natal, con una
enigmática Marleen, cuya identidad ha sido atribuida a la novia de algún amigo de Leip, o a
una enfermera que este conoció por aquellas fechas, mientras servía en la guerra. En el
poema el joven soldado se despedía de esta novia idealizada en la puerta de su cuartel, bajo
la onírica luz de un farol.
Leip sobrevivió a la guerra, y milagrosamente también muchos de los poemas que escribió
durante su tiempo de servicio. Años después, cuando Leip se había convertido en un reputado
novelista y dramaturgo, los poemas de su época de juventud fueron publicados en una
colección que vio la luz en 1937. Uno de ellos, el que llevaba el nombre de Das Lied eines
jungen Soldaten auf der Wacht ('La canción de un joven soldado de guardia') llamó la atención
del compositor Norbert Schulze que decidió musicalizarlo con el nombre Das Mädchen unter
der Laterne ('La chica bajo la farola') y no con el que ha pasado a la historia. Para esto hubo
que esperar a 1939, cuando fue estrenada por la conocida cantante alemana Lale
Andersen ya con el nombre de Lili Marleen. Durante los años siguientes alcanzó una inmensa
popularidad entre los soldados de ambos bandos de la Segunda Guerra Mundial, y aún
después de esta su fama siguió creciendo hasta llegar a ser considerada como una de las
canciones más influyentes del siglo XX.

Véase también
 Guerra mundial
 Período de entreguerras
 Segunda Guerra Mundial
 Guerra
 Anexo:Veteranos de la Primera Guerra Mundial
 Papel de la mujer en la Primera Guerra Mundial
 Centenario de la Primera Guerra Mundial
 Luftfahrtruppen
 Luftstreitkräfte
Notas
1. ↑ Aunque no se incluye en el cuadro, el Imperio alemán en Europa estaba formado por el Gran
Ducado de Baden, el Reino de Baviera, el Reino de Prusia, el Reino de Sajonia y el Reino de
Wurtemberg.
2. ↑ Hasta entonces en inglés el término «the Great War» se utilizaba para referirse a las guerras
del periodo 1792-1815, desde la Revolución francesa hasta la derrota de Napoleón.3 En
Alemania «der grosse Krieg» era la guerra de los Treinta Años.4
3. ↑ Se sitúa como el quinto conflicto más mortífero de la Humanidad si solo se incluyen las bajas
mortales en combate. Algunas fuentes e historiadores incluyen en el número de muertos
provocados por la Primera Guerra Mundial, las víctimas de la gripe española, lo que elevaría el
número de muertos a unos 65 millones, convirtiéndose en el tercer conflicto más mortífero tras
la Segunda Guerra Mundial y la Rebelión Taiping, usándose las estimaciones más pesimistas.
4. ↑ Foto publicada por medios impresos franceses por ser posiblemente la única imagen verídica
de una ejecución francesa en la Primera Guerra Mundial. A menudo se describe como una
ejecución a causa de la deserción de un soldado en 1917; sin embargo existen motivos para
poner en duda esta historia. La vestimenta de los soldados que componen el pelotón de
fusilamiento datan del comienzo de la guerra, de 1915 a más tardar. Por otro lado, las
ejecuciones por deserción a menudo se realizaban frente a muchos soldados como una forma
de amenazarles con lo que les ocurriría si intentaban acciones similares. Al observarse en la
fotografía un pequeño pelotón, es más probable pues que se trate de la ejecución de un espía.
5. ↑ Los alemanes ya habían intentado utilizarlos en enero en el frente oriental contra tropas
rusas, pero el ataque no causó víctimas.

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Enlaces externos

 Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Primera Guerra


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 Wikiquote alberga frases célebres de o sobre Primera Guerra Mundial.
 Wikisource contiene obras originales sobre el Ultimátum de Austria-Hungría a
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 Archivo de imágenes (en francés).
 (en francés) Vestigie Militaire. Guerra de trincheras en YouTube.
 Portal Interactivo "90 años Primera Guerra mundial" EMOL.
 First World War. Página muy completa sobre la Primera Guerra Mundial (en inglés).
 EFG1914. Proyecto de digitalización del cine de la Primera Guerra Mundial (en inglés).