Sei sulla pagina 1di 6

El método científico se presenta comúnmente como una serie de

pasos especiales que los científicos siguen para construir un


entendimiento objetivo de la naturaleza. Este proceso, se alega, se
realiza colectivamente y a lo largo de muchos años para así reducir
discrepancias, inconsistencias, prejuicios y arbitrariedades en el
conocimiento científico que se descubre.

La realidad es que esta rígida representación del trabajo científico


no es más que una simplificación excesiva y engañosa de la labor
que realizan los científicos y que está lejos de ser correcta para la
mayoría de los casos. Contrario a la creencia popular, la
experimentación no es la única manera de hacer ciencia.

PUBLICIDAD

Una de las críticas al método científico es que no hay una cantidad


fija de pasos a seguir. Dependiendo de a quién se pregunte, el
método se presenta con un mínimo de cuatro y un máximo de
once pasos. Otra crítica es que los científicos no llevan un diario
indicando en qué paso del método están cada día. La realidad es
que los científicos no siguen conscientemente un plan de acción
predeterminado; ellos se sienten en la completa libertad de
utilizar cualquier método o técnica que, de acuerdo a la situación,
pueda producir el resultado esperado. La verdadera ciencia no es
lineal y sí cíclica.

Incorrectamente se presenta al método científico como algo


especial y único entre los científicos y que el resto de nosotros no
usa. Nada más lejos de la realidad. Cuando estudiamos y tratamos
de resolver cualquier problema estamos siguiendo un método
científico. Todas las personas resuelven problemas usando
creatividad, imaginación, conocimiento previo y perseverancia.

Sin embargo, una crítica principal del método científico es que no


representa múltiples disciplinas de la ciencia en las que no se
pueden hacer experimentos cuidadosamente diseñados en el
laboratorio. Tomemos el caso de la ciencia teórica, la cual surge
cuando los científicos utilizan su imaginación, creatividad,
deducción y poder de análisis para observar y explicar la
naturaleza desde un punto de vista nuevo y diferente.

Uno de los casos más conocidos del poder de la teoría en el


desarrollo y evolución de la ciencia ocurrió cuando Albert Einstein
desarrolló sus ideas revolucionarias sobre el tiempo y el espacio
sin casi ninguna evidencia de tipo experimental. Einstein concluyó
que la física Newtoniana no podría aplicarse a ciertos casos,
creando una explicación nueva que comúnmente conocemos como
la teoría de la relatividad. Fue luego de que la teoría de la
relatividad fue aceptada por la mayoría de los científicos que se
crearon experimentos capaces de confirmar aspectos de la misma.

Otro caso que demuestra que no todas las ciencias siguen el


método científico es el de la cosmología.

La cosmología se define como el estudio del origen, estado actual y


futuro de nuestro universo. Esta ciencia desarrolla teorías e
hipótesis sobre el universo que pueden ser confirmadas mediante
observación. Dependiendo de dichas observaciones, las teorías o
hipótesis se confirman, abandonan o modifican. El rol de la
experimentación, imprescindible en el método científico, es casi
impracticable en la cosmología.

Por casualidad
El método científico tampoco aplica a la ‘serendipia’, es decir, a los
descubrimientos científicos accidentales. La casualidad ha jugado
un papel importantísimo en el desarrollo científico. Algunos
descubrimientos accidentales incluyen el caucho que se usa para
las gomas de carro, el teflón que cubre algunos sartenes, la
penicilina, el endulzante aspartamo, la Viagra y el horno de
microondas.

En conclusión, existen múltiples críticas a la presentación


tradicional del método científico, sobre todo la percepción errónea
de que el método científico es como una sombrilla que cubre todas
las ciencias. Contrario a un mapa del tesoro en que se llega al
destino final luego de seguir los pasos al pie de la letra, la
verdadera ciencia es mucho más compleja y flexible.
n resumen, el método científico esté definido por un consenso entre un grupo de
científicos que comparten las mismas propiedades, es decir las mismas ideas,
intereses y teorías, y que determinan la definición de qué es el método científico. En
realidad, definir qué es real sería el primer consenso, necesario para establecer una
comunidad
científica.

Tradicionalmente, la ciencia y el conocimiento por ella producido son


considerados objetivos. La objetividad se refiere a la aspiración de la ciencia
a corresponder al objeto que investiga, mediante procedimientos
colectivamente aceptados por los científicos y a condición de evitar la
influencia de factores subjetivos. Se trata de un ideal difícil de practicar y
que ha suscitado diversas objeciones. En este trabajo son examinados tres
estudios críticos relativos a la búsqueda de objetividad en las ciencias
naturales, las ciencias sociales y la historia, respectivamente, con el
propósito de establecer si el ideal de objetividad científica puede continuar a
ser considerado vigente.

Los descubrimientos científicos llevan exigen un largo proceso de


pensamiento, reflexión, experimentación y desarrollo para
consolidarse exitosamente. Por ello son dignos del reconocimiento y
agradecimiento. Sin embargo, hay ocasiones en las que muchos de
estos puntos (¡incluso todos!) se pasan por alto e igualmente les
debemos las gracias, pues nos facilitan la vida, nos hacen más sabios
o hasta nos pueden salvar la vida.
Con el método científico se ha buscado obtener leyes que permitan hacer más
previsible el mundo. Tradicionalmente se divide un problema en sus componentes
principales que se estudian a más
profundidad y en forma aislada. Se puede así formalizar matemáticamente el problema
y encontrarle la solución. Sin embargo, este abordaje no es el adecuado cuando se
tienen problemas con muchas variables o cuando el problema mismo experimenta
cambios frecuentes. No se cuenta con una preespecificación completa del problema y
la solución encontrada para una situación inicial particular ya no rinde los resultados
esperados. Pequeños cambios en la situación inicial pueden desencadenar cambios
de gran magnitud en el comportamiento del sistema.

¿Todos los problemas terminan el método científico?


El concepto de serendipia es relevante para cualquier investigador pues alude a una
situación habitual pero no prevista por los textos metodológicos ni de formulación de
proyectos

ntre las actividades usualmente identificadas como características de


la ciencia se encuentran: la observación sistemática y la
experimentación, el razonamiento inductivo y deductivo, y la formación
y comprobación de hipótesis y teorías. La manera como estas
actividades se realizan de manera detallada puede variar
significativamente, pero las características mencionadas pueden verse
como la manera de demarcar la actividad científica de la no-ciencia
Un debate más reciente ha cuestionado si existe algo como un set fijo
de métodos propios de la ciencia, aplicables sólo en la ciencia. El
método científico debe ser distinguido de los propósitos y productos de
la ciencia, como el conocimiento, las predicciones o el control. Los
métodos son los medios a través de los cuales estas metas son
alcanzadas. El método científico también se diferencia de la meta-
metodología, la cual incluye los valores y justificaciones detrás de una
caracterización particular del método científico (por ejemplo una
metodología) –valores como la objetividad, la reproducibilidad, la
simplicidad o alcances anteriores.

Se proponen normas metodológicas para guiar el método y es una


cuestión meta-metodológica si los métodos que obedecen esas normas
satisfacen los valores dados. El método es distinto, hasta cierto punto,
de las prácticas detalladas y contextuales a través de las cuales los
métodos se implementan, abarcando estas últimas un rango que va
desde técnicas específicas de laboratorio, formalismos matemáticos u
otros lenguajes especializados que se utilizan en descripciones y
razonamiento; medios tecnológicos o materiales; formas de comunicar
y compartir resultados, sea con otros científicos o con el público en
general; convencionalismos, hábitos, costumbres reforzadas y
controles institucionales sobre cómo y por qué la ciencia se lleva a cabo.

Si bien es importante reconocer estas distinciones, sus límites son


difusos. Por lo tanto, al considerar un método no podemos separarnos
de su motivación metodológica o meta-metodológica o sus
justificaciones. Cada aspecto juega un papel crucial a la hora de
identificar métodos. Las disputas surgidas alrededor del método agotan
en detalle la regla y los niveles de la meta-regla. Cambios en creencias
acerca de la certeza o la falibilidad de un conocimiento científico han
implicado énfasis diferentes en el razonamiento deductivo o inductivo,
o en la importancia relativa ligada al razonamiento sobre la observación
(diferencias entre métodos particulares). Las creencias acerca del papel
de la ciencia en la sociedad afectan el puesto que le damos a los valores
en el método científico.

El tema que ha definido diversos debates alrededor del método


científico a lo largo de casi medio siglo es el cuestionamiento sobre qué
tan pluralistas debemos ser acerca de un método.
Los unificacionistas mantienen que debe haber un método esencial a la
ciencia pero un pluralismo moderado sobre los métodos encarnados por
la práctica científica parece más apropiado. Sin embargo los detalles de
la práctica científica varían en el tiempo y según el lugar, de institución
a institución, entre científicos y de acuerdo a sus temas de
investigación.