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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN


UNIVERSITARIA
UNIVERSIDAD POLITÉCNICA TERRITORIAL DEL ESTADO ARAGUA
“FEDERICO BRITO FIGUEROA”
MARACAY – ESTADO ARAGUA

LA IMPORTANCIA DE LAS TIC COMO HERRAMIENTAS PARA EL


MEJORAMIENTO Y DESARROLLO DE LOS PROCESOS
ADMINISTRATIVOS

UNIDAD CURRICULAR: TIC´S


Profesor: Ing. Edgardo Espejo

Alumno:
Buytrago, Ydderf;
Carrillo, Barbara;
Contreras, Xavier;
Cruze, Pedro;
Hernández, Oriana.
SECCIÓN 01
TRAYECTO I – TRIMESTRE III
PNF CONTADURÍA

Maracay, Noviembre 2019


LA IMPORTANCIA DE LAS TIC COMO HERRAMIENTAS PARA EL
MEJORAMIENTO Y DESARROLLO DE LOS PROCESOS
ADMINISTRATIVOS

La información y el conocimiento han jugado un papel importante a lo


largo de la historia de la humanidad. En las últimas décadas del siglo XX y
comienzos de este siglo XXI las relaciones entre los distintos agentes sociales
han sido intensificadas por la ampliación de las capacidades técnicas de las
Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones (TIC) lo que genera
inevitables transformaciones en el campo laboral. El uso de intranet, correo
electrónico y otras herramientas de comunicación, modifican los canales,
costumbres y estilos dentro las organizaciones. En consecuencia, resulta
obvio que las necesidades tanto de los profesionales en formación, como de
quienes están en ejercicio sean cada vez mayores y exijan la incorporación de
las herramientas tecnológicas en sus procesos correspondientes.
En relación a esto último, es preciso citar a Drucker (2002), quien definió
el boom de las TIC como la revolución informática, y en su momento tuvo la
convicción de resaltar, que:
Casi todos están seguros de dos cosas acerca de ella: primera, que
está procediendo con una velocidad sin precedentes y, segunda,
que sus efectos serán más radicales que cuanto ha sucedido en el
pasado. Error, y más error. Tanto por su velocidad como por su
impacto, la revolución informática se parece increíblemente a sus
dos antecesoras de los últimos doscientos años, la primera
revolución industrial de fines del siglo XVIII y principios del XIX, y la
segunda revolución industrial de fines del siglo XIX.
La primera revolución industrial, que empezó con la máquina de
vapor perfeccionada de James Watt a mediados de la década de
1770, tuvo inmediatamente un enorme impacto en la imaginación
de Occidente, pero no produjo muchos cambios sociales y
económicos hasta el invento de los ferrocarriles en 1829 y del
servicio postal con porte pagado y el telégrafo de la década
siguiente. De igual modo, en la década de 1940, el invento del
computador, que en la revolución informática es el equivalente de

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la máquina de vapor, estimuló la imaginación del público, pero sólo
40 años después, al extenderse la Internet en la década de 1990,
la revolución informática empezó a producir grandes cambios
sociales y económicos.
Igualmente, hoy nos desconcierta y nos alarma la creciente
desigualdad de ingresos y de riqueza y la aparición de superricos
como Bill Gates de Microsoft; pero el mismo inexplicable y súbito
crecimiento de la desigualdad y la misma aparición de los
superricos de su época caracterizó la primera y la segunda
revoluciones industriales. Con relación al ingreso medio y la riqueza
media de su tiempo y su país, esos tempranos superricos eran más
ricos que Bill Gates con relación al ingreso medio y la riqueza media
de los Estados Unidos. Pp. 284 – 285

Asimismo, Drucker (ob. cit.), indica que estas analogías son bastante
impresionantes y se acercan bastante para hacer casi seguro que, como en
las anteriores revoluciones industriales, los efectos de la revolución informática
en la sociedad futura están todavía por verse. Las décadas del siglo XIX que
siguieron a la primera y la segunda revoluciones industriales fueron los
periodos más innovadores y fértiles desde el siglo XVI para la creación de
nuevas teorías e instituciones. La primera revolución industrial convirtió la
fábrica en la organización central de producción y la principal creadora de
riqueza. Los obreros fabriles fueron la primera clase social nueva desde la
aparición de los caballeros armados de punta en blanco de más de mil años
atrás. La casa Rothschild, que fue la potencia financiera dominante en el
mundo después de 1810, no fue sólo el primer banco de inversión sino también
la primera compañía multinacional desde la Liga Hanseática del siglo XV y los
Medicis. La primera revolución industrial dio a luz, entre muchas otras cosas,
a la propiedad intelectual, la incorporación universal, la responsabilidad
limitada, el sindicato, la cooperativa, la universidad técnica y el periódico diario.
La segunda revolución industrial trajo el servicio civil moderno, la cooperación
moderna, la banca comercial, la escuela de negocios y los empleos no serviles
para las mujeres fuera del hogar.

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De igual manera, las dos revoluciones industriales trajeron nuevas
teorías y nuevas ideologías. El “Manifiesto comunista” fue una reacción a la
primera revolución industrial; las teorías políticas, que en su conjunto dieron
forma a las democracias del siglo XX, el estado benefactor de Bismarck, el
socialismo cristiano y el fabianismo de Inglaterra, la reglamentación
estadounidense de los negocios, fueron todos reacciones a la segunda, como
lo fue la “administración científica” de Frederick Winslow Taylor, que empezó
en 1881, con su explosión de productividad.
Volviendo a la revolución informática o de las tecnologías de información
y comunicación, vemos la aparición de nuevas instituciones y teorías. Las
nuevas regiones económicas, la Unión Europea, el Nafta, el Área de Libre
Comercio de las Américas (ALCA), el Mercosur y el ALBA, no son ni
tradicionalmente librecambistas ni tradicionalmente proteccionistas. Busca un
nuevo equilibrio entre esas dos posiciones y entre la soberanía del Estado –
Nación y la toma supranacional de decisiones económicas. Igualmente, no hay
ningún precedente para entidades como el Citigroup, Goldman Sachs o ING
Baring, que han llegado a dominar las finanzas del mundo. No son
multinacionales sino transnacionales. El dinero que manejan está casi
totalmente fuera del control de los gobiernos o los bancos centrales.
Tenemos, además, el surgimiento del interés en los postulados de
Joseph Schumperter acerca del “desequilibrio dinámico” como el único estado
estable de la economía; de la “destrucción creativa” como fuerza impulsora de
la economía; y de la nueva tecnología como el principal, si no el único, agente
del cambio económico, la antítesis misma de las teorías anteriores que se
basaban en la idea del equilibrio como la norma de una economía sana, de las
políticas monetaria y fiscal como las impulsoras de una economía moderna y
de la tecnología como una “exterioridad”.
Todo esto sugiere que los cambios más grandes no los hemos visto
todavía. También podemos estar seguros de que la sociedad de 2030 será

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muy distinta de la de hoy y que tendrá muy poco parecido con las predicciones
de los actuales futurólogos de moda. No estará dominada por la tecnología
informática ni ésta le dará forma; ésta, desde luego, será importante, pero será
sólo una de varias tecnologías importantes. La característica central de la
sociedad actual y principalmente futura, según Drucker (ob. cit.), como ha sido
de las anteriores, “será sus nuevas instituciones y nuevas teorías, ideologías
y problemas” p. 287.
En consonancia, con esta última afirmación, antes de hablar de la
importancia de las TIC como herramientas para el mejoramiento y desarrollo
de los procesos administrativos, es pertinente valorar su impacto en la
educación, en todo nivel de formación, porque como ha dicho Fernando
Savater, “es el más humano y más humanizador de los empeños”; ello está
significando tanto su condición de elemento esencial de la dignidad humana,
como la relevancia e importancia social de quienes practican la educación a
través de la docencia, que son personas que dignifican y se dignifican en el
desarrollo del permanente acto educativo: el proceso de enseñanza
aprendizaje.
En este contexto, las TIC, hoy por hoy se constituyen en herramientas
fundamentales para desarrollar estrategias acordes con la importancia de la
educación y posibilitar que en la práctica ésta concrete su triple condición de
vehículo principal e insustituible para la transmisión de la cultura, aspecto
esencial del desarrollo humano y una de las tres variables fundamentales que
se utilizan para medir el índice de desarrollo humano, es decir, el nivel de
oportunidades básicas de las personas.
Asimismo, es válido mencionar, que fue el computador como pionero de
las TIC, el que impuso una transformación sin precedentes en todos los
ámbitos de la actividad humana. El computador, como la máquina de vapor,
determina las capacidades de la movilidad social, de las maneras de producir
y de hacer, pero, además, condiciona nuestro estar en el mundo como

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personas, puesto que se trata de un ingenio que se análoga con las categorías
lógicas y mentales de la persona. El fenómeno de la digitalización, que se
concreta y se representa en las TIC, transforma a muchos niveles nuestra
relación con el medio, con la creación de medio y con los demás con el
incremento de las condiciones de relación. El paradigma tecnocientífico, en el
que nos estamos situando en este tercer milenio, es una cualitativa superación
sistémica del paradigma ciencia-tecnología con el que trabajamos
satisfactoriamente el siglo pasado. El paradigma tecnocientífico ofrece, como
marco epistemológico, posibilidades de desarrollo y progreso en todos los
ámbitos del conocimiento, desde la biotecnología y la genética hasta la
lingüística y la hermenéutica o la microcirugía, la astronáutica o la informática.
El paradigma tecnocientífico se visualiza en las TIC como su metáfora.
Entre las TIC, el computador interpela doblemente a la educación: por
razón de su propia esencia, tratamiento de información y por razón del marco
sociocultural en el que se inscribe.
En efecto, las capacidades lógico matemáticas del computador lo
convierten en instrumento especialmente útil para aprender, puesto que son
categorías de la mente humana. Podemos proyectar en el computador aquello
en lo que estamos pensando. El computador es un instrumento para la
operatividad mental, de la misma forma que una palanca lo es para
incrementar la fuerza de nuestro brazo o que en un mecanismo se proyecta la
habilidad de la mano. El computador trata señales digitales que convertidas en
datos codificados o informaciones, son gestionadas de acuerdo con un
determinado propósito o programa. El computador trata, pues, información y
en la educación, así como en el quehacer administrativo, tratamos información;
siempre que aprendemos procesamos información. Aprender tiene que ver
con percibir estímulos, codificarlos y decodificarlos, seleccionarlos, ordenarlos,
almacenarlos, transmitirlos, en una palabra, gestionarlos de acuerdo con unos

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determinados patrones, esquemas e intenciones. Entre el computador y la
mente humana se puede reconocer una analogía de asimétrica potencia.
Por otra parte, en la sociocultura que enmarca nuestro vivir no puede ser
más evidente la omnipresencia del computador en lo personal, en los procesos
productivos, en las comunicaciones y en las telecomunicaciones; sin duda
alguna, en todas las situaciones y actividades en las que el ser humano
gestiona destrucción y barbarie deshumanizadora o creación, bienestar y
progreso humanizador.
El computador como instrumento para la gestión de la información se
convierte en integrador de la tecnología de la información. La digitalización
hace que la información, especialmente la audiovisual – textual, gráfico –
icónica, sonido e imagen, tratada por el computador lo convierte en una
máquina en la que se integra de manera especial la cultura audiovisual de
nuestro tiempo.
Los profesionales de la administración no pueden dejar de asumir e
integrar las TIC en sus habilidades y competencias. Quien accede a cualquier
profesión, en cualquiera de sus niveles, debe adquirir sólidos y extensos
conocimientos acerca de la tecnología de la información –integración de las
diferentes morfologías de la información: imagen, sonido, texto y grafismo– ha
de ser un experto en enseñar la lectura de imagen y no solo de textos. Estos
conocimientos no pueden limitarse a lo que, en términos académicos,
denominamos una asignatura, unos créditos obligatorios, sino que ha de
entenderse como una manera de hacer a lo largo de todo el desarrollo
formativo y profesional. Todo esto exige, que quienes facilitan el conocimiento
en los diferentes centros de formación profesional no sólo pueden hacerlo tan
solo con libros. Ha de hacerse, además, con y en sistemas audiovisuales,
multimedia y de comunicaciones. Es erróneo obviar estos instrumentos como
pretender dejar de lado el papel, la pizarra y los libros. Si bien la biblioteca no
puede ya ser más que mediateca; hay que acceder a toda ella y no solo a las

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salas mediatizadas. La comunicación telemática es un canal más a integrar en
el conjunto de los que permiten el acceso al conocimiento y al contacto.
Vivimos en una sociedad, donde somos actores y usuarios de nuevos
paradigmas en el quehacer de los procesos administrativos. Nos encontramos
inmersos en una sociocultura de información intensiva y de omnipresencia del
audiovisual. La mediateca, entendida como conjunto mediático y no como
lugar y dotación de equipos, ha de constituir el núcleo del desarrollo de las
organizaciones y sus procesos. El profesional de la administración, migrando
desde una función transmisora a otra de transacción o intercambio de
conocimientos, debe asumir un papel de animador, planificador de ayuda. El
entorno laboral está constituido por sujetos que reciben información en
cualquier lugar y momento. Por tanto, los procesos administrativos, ya no
pueden ser de almacenar–repetir desde la asimetría de conocimientos, sino
un compartir, como un pacto entre quien enseña y quien aprende, de modo
que ambos aprecien cambios en su estado de conocimientos. Por tanto, en
esta nuestra sociedad, la escuela, la universidad, han de ser un escenario en
el que se encuentren quienes están interesados en algún aprendizaje. Pero
ese encuentro va darse en las condiciones de presencia mediatizada en que
la vida aparece en la sociocultura del conocimiento y la comunicación.
Presencia asincrónica y sincrónica a través de tecnología o presencia
denominada virtual, y presencia directa e inmediata. En ambas, la tecnología
nos ofrece múltiples oportunidades para acceder a infinitas fuentes de
conocimiento, como por ejemplo, esta unidad curricular de Tecnologías de
Información y Comunicación (TIC) para la cual nos hemos apoyado en un aula
virtual, haciendo uso de la plataforma classroom google.
En ese orden de ideas, por tecnología entendemos, el uso del
conocimiento científico para especificar modos de hacer cosas de una manera
reproductible. Entre las tecnologías de la información se incluye, como todo el
mundo, el conjunto convergente de tecnologías de la microelectrónica, la

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informática (maquinas y software) las telecomunicaciones, televisión, radio y
optoelectrónica. Además, a diferencia de algunos analistas, también se incluye
en el ámbito de las tecnologías de la información la ingeniería genética y su
conjunto de desarrollos y aplicaciones en expansión. Es por ello, que la
relación histórica de las revoluciones tecnológicas, muestra que todas se
caracterizan por su capacidad de penetración en todos los dominios de la
actividad humana no como una fuente exógena de impacto, sino como el paño
con el que esta tejida esa actividad. En otras palabras, se orientan hacia el
proceso, además de inducir nuevos productos. Por otra parte, a diferencia de
cualquier otra revolución, el núcleo de la transformación que estamos
experimentando en la revolución en curso remite a las tecnologías del
procesamiento de la información y de la comunicación. La tecnología de la
información es a esta revolución lo que las nuevas fuentes de energía fueron
a las sucesivas revoluciones industriales, del motor de vapor a los
combustibles fósiles e incluso a la energía nuclear, ya que la generación y
distribución de energía fue el elemento clave subyacente en la sociedad
industrial. Sin embargo, esta declaración sobre el papel preeminente de la
tecnología de la información se confunde con frecuencia con la caracterización
de la revolución actual como esencialmente dependiente del nuevo
conocimiento e información, lo cual es cierto para el proceso en curso de
cambio tecnológico, pero asimismo para las revoluciones precedentes.
Lo que caracteriza a la revolución tecnológica actual no es el carácter
central del conocimiento y la información, sino la aplicación de ese
conocimiento e información a aparatos de generación de conocimiento y
procesamiento de la información / comunicación, en un círculo de
retroalimentación acumulativo entre la innovación y sus usos. Un ejemplo
puede clarificar este análisis. Los empleos de las nuevas tecnologías de las
telecomunicaciones en las dos últimas décadas han pasado por tres etapas
diferenciadas: automatización de las tareas, experimentación de los usos y

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reconfiguración de las aplicaciones. En las dos primeras etapas, la innovación
tecnológica progresó mediante el aprendizaje por el uso. En la tercera etapa,
los usuarios aprendieron tecnología creándola y acabaron reconfigurando las
redes y encontrando nuevas aplicaciones. El círculo de retroalimentación entre
la introducción de nueva tecnología, su utilización y su desarrollo en nuevos
campos se hizo mucho más rápido en el nuevo paradigma tecnológico. Como
resultado, la difusión de la tecnología amplifica infinitamente su poder al
apropiársela y redefinirla sus usuarios. Las nuevas tecnologías de la
información no son solo, herramientas que aplicar, sino procesos que
desarrollar. Los usuarios y los creadores pueden convertirse en los mismos.
De este modo, los usuarios pueden tomar el control de la tecnología, como el
caso de Internet. De esto se deduce una estrecha relación entre los procesos
sociales de creación y manipulación de símbolos (la cultura de la sociedad) y
la capacidad de producir y distribuir bienes y servicios (las fuerzas
productivas). Por primera vez en la historia, la mente humana es una fuerza
productiva directa, no solo un elemento decisivo del sistema de producción.
En Venezuela, tanto para las organizaciones públicas como privadas,
tener las cosas antes y a tiempo en relación a otras organizaciones y con un
alto grado de confiabilidad, hace que el factor tecnológico y el recurso
información, tomen otro valor más significativo para la empresa; ya que las
cualidades que presentan las TIC dan crédito a las características que estas
poseen como: mayor rapidez, precisión, exactitud, confiabilidad, menor
tiempo, seguridad, además representa una mejor calidad de la información
dándole mayor utilidad a la empresa de hoy.
Las bondades de las TIC, hoy nos permiten administrar con mayor
flexibilidad y eficiencia, ya que podemos trasladar nuestras oficinas a cualquier
lugar del mundo, completando procesos administrativos y financieros de
manera virtual y segura, incluso desde nuestros modernos teléfonos celulares
(Smartphone).

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De esta forma, se observa que la afluencia de las tecnologías de la
información y la comunicación en la administración de las empresas u
organizaciones, han hecho que el recurso llamado información sea decisivo
para el fracaso o supervivencia y que depende de esta para lograr sus
objetivos eficaz y eficientemente. Dándole así prioridad al uso de nuevas
tecnologías como herramienta de competitividad y la automatización de sus
procesos.
En fin, los administradores del siglo XXI estamos obligados a
empoderarnos de la palabra cambio, especialmente cuando este ha sido
constante, se ha acelerado exponencialmente con las nuevas tecnologías y ha
llevado al mundo a la globalización.
La velocidad de las transformaciones en todos los ámbitos y la
disponibilidad de un cúmulo extraordinario de información exigen que las
empresas puedan responder de manera instantánea a las siempre cambiantes
demandas de los consumidores y a las condiciones de los mercados. En la
actualidad las organizaciones exitosas ya no se distinguen sólo por lo que
saben, sino por la rapidez con que toman decisiones con base en su
conocimiento y por su habilidad para generar ahorros, mejorar la eficiencia,
aprender y perfeccionar constantemente sus procesos de producción y/o de
prestación de servicios.
Las nuevas tecnologías han cambiado el modo en que las personas
trabajan, se relacionan y aprenden. Por ello, en el inicio del nuevo milenio la
comunidad internacional ha volcado su atención sobre el papel que las
Tecnologías de la Información y la Comunicación pueden jugar como motor de
cambio económico, social y educativo.
En líneas generales, los sistemas de información han permitido separar
el trabajo de la ubicación geográfica, lo que ha generado y multiplicado las
Organizaciones Virtuales, y con ello lo que hoy denominamos trabajo on line,
que viene siendo combinado estratégicamente con el trabajo off line.

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Siendo estas, organizaciones que usan redes que vinculan a personas,
activos e ideas, para crear y distribuir productos y servicios, sin estar limitados
por las fronteras tradicionales ni por la ubicación física.
De igual manera, los sistemas de información permiten a diferentes
compañías establecer alianzas estratégicas, para comercializar bienes y
servicios.
Las tecnologías de información (e-mail, Internet, videoconferencias)
permiten una coordinación estricta de trabajadores dispersos geográficamente
en distintos horarios y culturas. Ahora es posible organizarse globalmente y
trabajar a nivel local. Asimismo, nos permiten vincular de manera directa con
proveedores y clientes, optimizando sus operaciones y hacerles por ejemplo,
entregas sólo de lo que necesitan y justo a tiempo.
Los avances tecnológicos relacionados a los sistemas de información
han invisibilizado la distancia, como factor importante para muchos tipos de
operaciones administrativas, operacionales (producción y servicio) y
comerciales, cuyo papel estratégico incide de manera significativa en el
desarrollo de ventajas competitivas.
Por tanto, las Tecnologías de la Información y la Comunicación, también
conocidas como TIC, han facilitado medios para gestionar información y
enviarla de un lugar a otro, en todas las áreas de la gestión empresarial, las
Tecnologías de la Información y la Comunicación han transformado nuestra
manera de trabajar, liberándonos de las cargas más pesadas, optimizando
nuestros recursos y haciéndonos más productivos. Gracias a ellas, somos
capaces de producir más, aumentar la calidad del producto o servicio que
ofertamos, invirtiendo menos tiempo.
Es decir, todas esas tecnologías que nos permiten acceder, producir,
guardar, presentar y transferir información. Ellas están en todos los ámbitos
de nuestras vidas, en nuestra vida social, familiar y escolar. Sus usos son

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ilimitados y lo más importante puede manejarse con facilidad, sin necesidad
de ser un experto.
Las TIC nos permiten optimizar procesos desde un computador por
ejemplo con algo tan mínimo como hacer una carta de una manera rápida
sencilla y fácil hasta llevar toda una base de datos de miles y miles de personas
o cosas, solo con hacer un clic podemos registrar y generar información
contable y, almacenar la información completa de una empresa.
Todo esto, hace de las TIC, una de las herramientas más importantes y
más influyentes dentro de una organización pues sin estas herramientas se
retrasarían muchos procesos, ¿Cómo se podría ejecutar el proceso
administrativo de un negocio o una empresa de manera eficiente sin la ayuda
de un teléfono o un computador? Sería muy complicado y requeriría mayor
cantidad de recursos y tiempo.
Al respecto, Montilla (2018), expresa, que:
Los beneficios que se obtiene de las Tics para la administración se
encuentran: Mejora de la productividad de las empresas, Reducción
de barreras sociales, permite el ahorro de costo, impulsa la
interactividad, rapidez y eficiencia, mejora la transparencia de los
procesos, reduce los plazos de espera, ofrece una prestación más
eficaz y de mayor calidad, mejora la calidad de vida de los
ciudadanos.
Desde la administración de empresas gracias a la tecnología
podemos hacer todo un proceso administrativo más rápido con
menos costos lo que ayudaría al administrador a tomar decisiones
más concretas para así hacer una compañía más productiva y
ayudar a ser más competitiva frente a otras empresas.
Hoy en día la empresa que más y mejor tecnología tenga es la
empresa que lleva la delantera en cuanto a tener óptimos procesos
de servicios o productos de mejor calidad de pronto con un costo
más barato para el consumidor. P. 3

A modo de ejemplo, unos años atrás, cuando no contábamos con el auge


de las TIC hacer publicidad bajo los estándares tradicionales requería de
mayor inversión para hacerse de una campaña efectiva, hoy por hoy se hace

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mucho más fácil gracias al Internet, administrando la información desde un
portal web, enviando publicidad masiva vía correo electrónico, o sencillamente
haciendo uso de las redes sociales, las cuales en estos días están en pleno
furor y son muchos los ciudadanos quienes hacen uso de ellas.
En pocas palabras si no tenemos tecnología en una empresa se
retrasarían todos los procesos tanto administrativos como operativos, gracias
a las TIC en la administración tomamos decisiones para optimizar procesos,
minimizar costos, maximizar ganancias, ser más productivos y mucho más
competitivos.
Concluimos citando a Montilla (trabajo citado), quien señala que las TIC
“son muy importantes para la administración ya que abarcan prácticamente
todos los componentes de la sociedad innovado mejores oportunidades de
desarrollo y productividad por ello debemos darle un eficaz uso para la
reducción de tiempo y mejor calidad de vida” p. 3

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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Eunice Montilla (2018). Importancia de las TICs en la Administración.


Documento disponible en la web:
https://es.slideshare.net/euniceandreinamontil/importancia-de-las-ti-cs-en-la-
administracion . Consultado: Noviembre, 2019.

Peter Drucker. (2002). La Gerencia en la Sociedad Futura. Editorial Norma.


Bogotá, Colombia.

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