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 QUINTILES DE POBREZA

Las primeras estimaciones se remontan a fines de la década de 1970, cuando se dieron a conocer
los resultados de la investigación encabezada por Oscar Altimir (1979). Este estudio, que cubrió
diez países, estableció la metodología de medición del costo de satisfacer las necesidades
básicas alimentarias y no alimentarias, y permitió construir líneas de pobreza para cada uno de
los países.

Doce años después se presentaron los resultados de un segundo estudio, cuyo objetivo principal
fue actualizar los valores de las líneas de pobreza a partir de las encuestas de ingresos y gastos
de la década de 1980 (CEPAL, 1991). La CEPAL ha producido regularmente sus estimaciones de
la pobreza regional sobre la base de las líneas determinadas en este estudio y de otras que se
calcularon posteriormente para los países no incluidos en él.

La noción de pobreza remite a una situación en que las personas no alcanzan un estándar, norma
social o estado de situación deseable. Sen (1983) identificó un “núcleo irreductible” de la
pobreza, que se refiere a la incapacidad de las personas de satisfacer sus necesidades básicas de
supervivencia, como el acceso a una alimentación mínima o a un lugar donde guarecerse de la
intemperie, que son necesidades cuya insatisfacción es signo de pobreza en cualquier sociedad
contemporánea.

Desde una perspectiva más general, algunos conceptos de pobreza han ido incorporando
también dimensiones no materiales y simbólicas (Alkire, 2007). De esta manera, la definición de
la pobreza puede incluir conceptos tan diversos como necesidad, estándar de vida, insuficiencia
de recursos, carencia de seguridad básica, falta de titularidades, privación múltiple, exclusión,
desigualdad, clase, dependencia y padecimiento inaceptable (Spicker, 1999).

En el contexto de la medición de la pobreza como insuficiencia de ingresos, existen dos


modalidades comúnmente utilizadas por los países para establecer la línea de pobreza. La
primera consiste en determinar la línea de pobreza sobre la base del costo de una canasta básica
de alimentos, al que se le agrega un monto destinado a cubrir otro tipo de necesidades no
alimentarias. La segunda modalidad consiste en adoptar un valor derivado de un punto de la
función de distribución de ingresos, como es el 60% de la mediana del ingreso de los hogares
del país, y se utiliza generalmente en los países desarrollados. Esta medición se basa en la noción
de “pobreza relativa” propuesta por Townsend (1964), que plantea que las necesidades
humanas no se limitan a la mera supervivencia, sino que están determinadas por los
requerimientos para lograr una adecuada inserción social. Un umbral de pobreza derivado de
un punto de la función de distribución de ingresos no es razonable en el contexto de los países
más pobres, ya que resulta inferior a la línea de pobreza basada en el costo de una canasta básica
(CEPAL, 2012).
 SALUD PUBLICA
La salud pública es la disciplina encargada de la protección de la salud a nivel poblacional. En
este sentido, busca mejorar las condiciones de salud de las comunidades mediante la promoción
de estilos de vida saludable, las campañas de concienciación, la educación y la investigación.
Para esto, cuenta con la participación de especialistas en medicina, biología, enfermería,
sociología, estadística, veterinaria y otras ciencias y áreas.

Además, se provee información, adiestramiento y las destrezas necesarias para mejorar la


efectividad y la prestación de servicios médicos. La salud pública contribuye al conocimiento a
través de la investigación y la aplicación de las ciencias poblacionales y sociales a los problemas
de salud de individuos y poblaciones.
Salud pública es la respuesta organizada de una sociedad dirigida a promover, mantener y
proteger la salud de la comunidad, y prevenir enfermedades, lesiones e incapacidad.
El propósito fundamental es alcanzar los más altos niveles de bienestar físico, mental y social,
de acuerdo a los conocimientos y recursos existentes.

Diez actividades esenciales para crear y mantener una comunidad saludable


1. Realizar un diagnóstico de salud comunitaria
2. Prevenir y controlar epidemias
3. Proveer un ambiente seguro y saludable
4. Evaluar la ejecutoria, la efectividad y los resultados de los servicios de salud
5. Promover estilos de vida saludables
6. Realizar pruebas de laboratorio
7. Proveer alcance comunitario y crear alianzas comunitarias
8. Proveer servicios médicos
9. Realizar investigaciones científicas
10. Movilización comunitaria para la acción
*Fuente: “Blueprint for a Healthy Community: A Guide for Local Health Departments, National
Association of City and County Health Officers and CDC, 1994.”